VALLADOLID, según Catastro, a 1.1.2015 por tamaño y fecha.

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Estos gráficos representan el Parque Residencial de VALLADOLID.

Son los Bienes Inmuebles, de uso VIVIENDA, matriculados a 1.1.2015, clasificados por tamaño y fecha de inscripción.

Cada barra horizontal representa una década, la inferior es la más reciente (2010-2014), y la superior la más antigua (<1900).

Cada color es un tamaño, del más cálido (<60 m2) al más frío (>180 m2).

La barra inferior (DELVI) representa el cálculo hecho desde Otropunto de la Demanda Latente de Vivienda (la demanda latente se configura por las personas que no tienen vivienda y que por su perfil sociológico (edad) y socioeconómico (no están en desempleo) son potenciales compradores). Es una estimación del número máximo de vivienda que constituye la demanda encubierta de una zona y se basa en las personas con el perfil de los actuales compradores de vivienda pero que todavía no han constituido un hogar.

VALLADOLID DELVI.jpg
valladolid-piramidetablavalladolid-catastro-2014-2016valladolid-inevalladolid-alquiler

Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Valladolid GE1.jpgValladolid es un municipio de 197,91 km2 y una ciudad española situada en el cuadrante noroeste de la península ibérica, capital de la provincia de Valladolid y sede de las Cortes y la Junta de la comunidad autónoma de Castilla y León. El área metropolitana de la ciudad, conformada por 23 municipios tiene un área de influencia socio-económica directa de más de 600.000 personas, distando solamente 39 km a Palencia y otros municipios importantes.

Está situada en el centro de la Meseta Norte, división de la Meseta Central, por lo que presenta un paisaje típico, llano y con escasa vegetación. El relieve vallisoletano lo conforma una llanura interrumpida por pequeñas series de colinas que originan un paisaje montañoso de cerros testigos como el de San Cristóbal (843 m), a pocos kilómetros de la capital.

Valladolid 3D.jpgEl término municipal de Valladolid está compuesto por 3 territorios separados entre sí: el principal, donde radica la ciudad de Valladolid, y 2 exclaves, conocidos como Navabuena y El Rebollar, al NO de aquel. El de Navabuena es el más septentrional y el de mayor extensión de los dos, estando el de El Rebollar deshabitado.

Asentada en la vega del río Pisuerga, en las proximidades con el encuentro del río Duero en dirección Sur, la ciudad de Valladolid, será caracterizada por el recorrido fluvial desde los inicios de desarrollo poblacional.

medio ambiente fluvial.jpgLa población del municipio se reparte en 5 entidades singulares de población, que comprenden a su vez siete núcleos de población. Las entidades y sus poblaciones son,

  • Valladolid (ciudad):
  • Pinar de Antequera (colonia):
  • Puente Duero-Esparragal (lugar): , repartidos en los núcleos de:
  • Puente Duero-Esparragal:
  • El Pinarillo:
  • Doctrinos:;
  • Navabuena (casas de labor):
  • La Overuela (arrabal):

estructura urbana2.jpgValladolid se divide en un total de 12 distritos, que a su vez se subdividen en 47 zonas estadísticas, no necesariamente coincidentes con los barrios tradicionales: Distrito 1 Centro; Distrito 2 Campo Grande, Paseo Zorrilla (Bajo), Barriada de la guardia civil; Distrito 3 Caño Argales; Distrito 4 Delicias, Campo Grande (Renfe), Caamaño-Las Viudas; Distrito 5 Centro (Plaza España), Universidad, Centro (Cantarranillas); Distrito 6 Circular, Vadillos, Pajarillos, Páramo de San Isidro-Poblado de la Esperanza, Las Flores; Distrito 7 San Juan, Batallas, Universidad (Colón), Pilarica, Barrio Belén; Distrito 8 Hospital, Rondilla, Sta. Clara-XXV Años de paz, San Pedro Regalado, Barrio España; Distrito 9 San Miguel, San Nicolás, San Pablo; Distrito 10 Huerta del Rey, La Victoria, Puente Jardín, Gavilla, Girón, Insonusa, Parquesol, Arturo Eyries; Distrito 11 Cuatro de Marzo, Paseo Zorrilla (Alto), Camino de la Esperanza, La Rubia, Arturo León, Las Villas, Cañada de Puente Duero, Covaresa, Parque Alameda, Paula López y Distrito 12 Navabuena, La Overuela, Pinar de Antequera y Puente Duero-Esparragal

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Pese a ser terreno fértil de la meseta castellana, los primeros asentamientos de importancia no originaron un primigenio núcleo urbano importante, quedando concebido el terreno como lugar de paso del triángulo formado por las vías romanas. Estas conectaban las localidades de Tudela de Duero, Simancas y Cabezón. El “Fora” se amuralla para protegerse de las invasiones que, a lo largo del siglo III y IV asolan los territorios del Sur de Europa. Durante este período de inestabilidad, se producen notables modificaciones en el aspecto formal del núcleo; aumenta el carácter defensivo del mismo y se pierden parte de sus caracteres originales. 

Al igual que sucede en otras muchas ciudades del Norte de España, el núcleo de Valladolid queda despoblado, se abandona, aproximadamente desde el año 750 como consecuencia de la invasión de los árabes. El río Duero es durante la Reconquista frontera entre los cristianos y los árabes; ello ocasiona una desertización progresiva de toda su cuenca y convierte a Valladolid en “tierra de nadie” durante más de 200 años.

valladolid_c.jpgAunque existen indicios de asentamientos pertenecientes al Paleolítico inferior, y yacimientos vacceos y tardorromanos, Valladolid no tuvo una población estable hasta la repoblación de la cuenca del Duero, cuando Alfonso VI entregó a su valido Pedro Ansúrez su señorío, en 1072. Durante la Edad Media fue sede de la corte de Castilla siendo dotada de ferias y Fuero Real y de distintas instituciones como Iglesia Colegial (elevada a rango de Catedral en 1595), Universidad, Real Audiencia y Chancillería o Casa de la Moneda.

medieval.jpgEs a finales del siglo XIV cuando Valladolid comenzará a experimentar una gran transformación física al convertirse en sede de lo Corte itinerante entre 1517 y 1559. Uno primera dicotomía queda establecida entre ciudad rural y ciudad aristocrática.

El espacio de la ciudad histórica, objeto de varios amurallamientos en los siglos XI, XIV y XVII, será objeto de diversas reformas a finales de la Edad Media y que perdurarían como característica inherente a la lógica del crecimiento vallisoletano. No sólo el traslado de la Corte a Madrid (principal actividad institucionaI), sino el incendio acoecido en 1561 posterior reconversión del entorno de la Plaza Mayor (primera Plaza Mayor regulard e España), la cubrición de un ramal del río Esgueva, o las consecuencias de la desamortización, fueron factores decisivos en este proceso.

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1738 – Valladolid por Bentura Seco

fueron los elementos principales por los que Valladolid quedaba ínmerso en el proceso de industrialización: lugar de encuentro de las ferias castellanas, el Canal de Castilla y la llegada del ferrocarril en 1860.

Carlos I hizo de Valladolid capital política y fue posteriormente, entre 1601 y 1606, capital del Imperio español hasta que esta función pasó definitivamente a Madrid. A partir de entonces se inicia un periodo de decadencia hasta la pujanza de la industria harinera y la llegada del ferrocarril a mediados del siglo XIX a cuyo amparo aparecen los primeros establecimientos siderúrgicos y la circulación del capital dando lugar en 1857 a la creación del Banco de Valladolid. En 1854 se funda El Norte de Castilla, decano de la prensa diaria española. Tras la posguerra, la ciudad experimenta un importante cambio, debido a la instalación de industrias automovilísticas y de otros sectores.

En Valladolid San Fernando fue proclamado rey de Castilla y se casaron los Reyes Católicos, nacieron Enrique IV, Felipe II, Felipe IV y Ana de Austria, reina de Francia, Magallanes firmó las capitulaciones de la primera circunnavegación del mundo y murió Colón. En la ciudad castellana Cervantes terminó de escribir El Quijote y también escribió Quevedo. Además establecieron sus talleres los más grandes imagineros y orfebres del Renacimiento hispano.

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1574 – Grabado de Braun y Hogenberg. VALLADOLID

Conserva en su casco antiguo un conjunto histórico compuesto por palacios, casas nobles, iglesias, plazas, avenidas y parques, junto con un patrimonio museístico en el que destacan el Museo Nacional de Escultura, el Museo de Arte Contemporáneo Patio Herreriano o el Museo Oriental, así como las casas-museo de José Zorrilla y de Cervantes.

Su estratégica posición y comunicación a través de una amplia red de autovías, alta velocidad (AVE), ferrocarril convencional, aeropuerto, y su carácter de nodo logístico en el Corredor Atlántico europeo, seguirán permitiendo su especialización como polo industrial de Castilla y León.

La estructura original de Valladolid tiene su origen en el siglo XI en las orillas del rio esgueva ocupados por el Conde Ansurez. La ciudad medieval fue creciendo hasta los 41.000 habitantes en el siglo XVI. El crecimiento había sido incontrolable y fortuito hasta esa época. A partir de entonces la cuidad tendrá un período de decadencia y crisis que no recuperara la población del siglo XVI hasta 1860.

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1788 – Valladolid

A partir de 1860 con la llegada del ferrocarril a Valladolid y sus orígenes industriales empezó la migración de la población del campo a la ciudad. Durante la segunda mitad del siglo XIX y primera mitad del siglo XX las reformas urbanísticas de la cuidad son debido a las necesidades de adecuarse al mundo industrial. Se realiza la desviación del rio Esgueva y el inicio del enterramiento de ramales urbanos del rio Esgueva. Se pavimentan las calles y se realizan obras públicas. No hay un plano general del Ensanche ni Reforma interior de Valladolid hasta 1939 en el que Cesar Cort crea ese plan. El 1º plan para Valladolid organiza las zonas por usos, equipamientos y espacios públicos.

Las urbanizaciones marginales fueron la evidencia física principal del proceso de industrialización en el marco del desarrollo urbano de Valladolid. De cómo reagrupar el nuevo entorno de la ciudad, una vez finalizada la Guerra Civil, César Cort será el encargado a través de la elaboración del proyecto de Ensanche y extensión de la capital con el Plan General de alineaciones para el interior, donde quedaría definida por primera vez la idea global de ciudad segín los principios de agrupación nuclear de las poblaciones satélites en torno a un núcleo vital

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1865 – Valladolid

Valladolid, al igual que otras ciudades españolas presentaba en los comienzos del siglo XIX un estado higiénico lamentable; de él eran responsables varios factores, como la presencia sin garantías suficientes de innumerables pozos para la evacuación de las aguas residuales que, mediada la centuria y como señala Pascual Madoz “…se limpian a altas horas de la noche…”, la escasez y mal estado de sus alcantarillas “…construidas por los particulares sin plan ni concierto alguno, carecen de pendiente casi de ordinario y casi siempre de solera…”, y el estancamiento del agua de lluvia en las calles “…a causa de la escasez de sumideros y el escaso caudal del Esgueva, incapaz de arrastrar las basuras a él arrojadas, a tal punto que en verano sus aguas se estancan constituyendo un importante foco de infección…”
Tan sólo se había conseguido paliar estos inconvenientes a mediados del siglo XIX; gracias a que se había encauzado y parcialmente cubierto una parte del río Esgueva “en una estensián de 1.000 varas con fuertes murallas de piedra encubierto en sus dos terceras partes” ello permitió, por una parte, librar a los vecinos de ambas márgenes “de la fetidez y perjudiciales miasmas que continuamente exhalaban sus aguas durante la est~ción calurosa del verano” y, por otra, mejorar el aspecto de algunas calles y plazas del centro de la ciudad. El resto del cauce continuará sin acondicionar hasta, comienzos del siglo hecho que contribuye a acentuar las diferencias, ya de por si notables, entre los diferentes barrios de la misma.
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Proyecto de Alineaciones y aperturas entre 1860-1900 – VALLADOLID

Lamentablemente habrá que esperar a 1907 para que se adjudiquen las obras de saneamiento y algunos años más para que todas las calles del centro de la ciudad modifiquen sus canalizaciones para insertarlas en la red de alcantarillado general. Una vez más el tratamiento que se da a los distintos barrios de Valladolid es muy desigual; una parte de los mismos quedarán al margen de esta operación, como lo demuestra el hecho de que, en 1921 los vecinos de los barrios de Tranque, Delicias, San Isidro, La Victoria, Vadillos, Plaza de Toros y la Rubia, solicitasen la aprobación de las obras de alcantarillado con el fin de atender a las necesidades de saneamiento, urbanización y mejora de la vivienda de su cada vez más numeroso caserío. 
El deterioro en estos sectores se acentuará conforme aumenta la población que acogen, constituyendo grandes focos de miseria en los que hacen profunda mella las periódicas epidemias y cólera, gripe, etc… – que sufre la ciudad al finalizar el siglo XIX.
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1920 – Valladolid

1939 ensanche CORT.jpgEl Plan Cort en el Valladolid de la postguerra
La situación del urbanismo vallisoletano al producirse el estallido de la guerra civil se podría calificar, sin temor aa exagerar de caótico. A pesar de los esfuerzos renlizados a lo largo del primer tercio del siglo XX, los resultados obtenidos no fueron en ningún momento los deseables, las razones fundamenrales podemos resumirlas en 3 puntos:
Proyectos aislados. y parciales, sin visién de conjunto. 
Poca visión de futuro en las reformas que se planteen, por l0 que menudo resultan insuficientes.
Extensión arbitraria de los barrios,
Frente a ello surgen iniciativas como el Proyecto de delimitación de Ia zona consrtuctiva de la ciudad de E. García Frías, los estudios de Juan Agapito y Revilla con el fin de elaborar un Plan completo de urbanización y, finalmente, el proyecto de ensanche y extensión de la capital, con el Plan General de Alineaciones para el interior, realizado por el arquitecto César Cort.
Este es el único que se elaborará por completo, a instancias del Ayuntamiemo, tras el informe del arquitecto municipal auxiliar y el ingeniero de Caminos, los cuales apoyaron la formación de dich0 proyecto afirmando que “…es Valladolid actualmente una población sin esrructura viaria ni real ni proyectada y hay deficiencias que todos lamentamos no solamente es preciso corregirlas, sino que es necesario evitar que se incrementen. Esto no puede lograrse más que teniendo un Plan General de Urbanización”. Aun habiendo muchos puntos débiles dentro del plan Cort, no se logrará su puesta en práctica por los innumerables obstáculos que se presentan. El más esencial es el económico, pues el plan es de tal importancia y costes tan subidos que, a pesar de las justificaciones y medios económicos que plantea Cort, se ve en seguida como irrealizables”.
Como aspectos positivos enrontramos la profundidad del estudio previo que realiza sobre numerosos aspectos de la ciudad: demografía, metereología, etc, la sencillez de la estructura viaria, el establecimiento de calles especiales para circulecíón de peatones, lo introducción de la «manzana americana», término que conlleva una serie de edificaciones circundando un parque o zona ajardinada, apartamiento de las industrias que pudieran resultar nocivas, la extensión abundante de parques, jardines públicos finalmente la existencia de terrenos que permanentemente habían de destinarse a usos agrícolas.
A pesar de que en la opinión pública se notaba ya una cierta desconfianza y oposición, el proyecto se aprueba en mayo de 1939 por la Comisión Central de Sanidad Local sin observaciones u objeciones dignas de interés.
No habría de transcurrir mucho tiempo antes de que se viera a ineficacia de dicha aprobación, puesto que en mayo de 1940 se resuelve proponer la superioridad la anulación del plan por ser “inadaptable a las posibilidades económicas de esta ciudad”.
No tenernos la certeza de que dicha anulación se tramite, sino más bienpenosamos que se solicita une reforma del proyecto para acomodarlo a las condiciones de la ciudad. Llama  poderosamente la atención la inactividad urbanística de estos años, aparejada con una cierta inactividad arquitectónica, quizás por ello, lo Comisión Central de Sanidad tenga que recordar en diciembre de 1943 la autorización que en agosto de 1940 se había dado al Ayuntamiento para proceder a un estudio detenido del proyecto de urbanización aprobado “por encontrar dificultades insuperables para acomodarlo a las posibilidades de la ciudad y su municipio, con la condición de que todo ello hiciera con estricta sujección a la forma que tiene obligación de verificarlo, con arreglo a la legislación vigente”, además de ello se añade que se verificara a dicho Ayuntamiento que el retraso en el referido estudio, causa perjuicios a la urbanización de la ciudad”.
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1943 – Valladolid

…La situación de caos debía lógicamente agudizarse con el paso de los meses y en mayo se ve conveniente que el entonces Director General de Arquitectura D. Pedro Muguruza Otaño, venga a Valladolid y estudie detenidamente el problema urbanístico. Como resultado de la visita recíbe de la Dirección General un interesante escrito en el que se concretan ya las directrices de la reforma que, sobre el plan Cort, veía conveniente hacerse:
1º Encomendar a los arquitectos municipales que formulen una propuesta de retifícación de alineaciones a lo largo de todas las vias arteriales de la ciudad, con objeto de someterla a la Comisión Central de Sanidad, desde la que se dictamine con carácter definitivo sobre su adopción, de tal manera que “se regularice el colapso “hoy evidentemente producido en la construcción de Valladolid”,
2º estudiar la población de las diferentes zonas introducidas entre dichas arterias respetando el criterio esencial establecido en el proyecto de urbanizacién de la ciudad.
3º Que se faculte a los técnicos expresados para interpretar los principios generales contenidos en el proyecto mencíonado para su aplicación a los casos que sucesivamente se vayan presentando
El crecimiento urbano de Valladolid1.jpgEn 1950 el ayuntamiento de Valladolid redacta una reforma al plan General Urbano de Cort con el objetivo de hacerlo viable. Se hace intentando combinar las nuevas trazas con las existentes. En paralelo con estos planes oficinales se está produciendo en Valladolid la ocupación de la periferia. Nacen unos asentamientos marginales para toda esa población que llegaba a la cuidad para trabajar de la zona  rural. Posteriormente se plantearon con viviendas en polígonos de protección oficial.
Recomposición interior. En 1954 surgió por iniciativa de un grupo de jóvenes la “Academia Nueva”, organización que abogando por la defensa jurídica del centro histórico comenzaría hacer ver la preocupación social por la pérdida de la herencia histórica que el proceso destructivo urbanístico estaba generando. 10 años más tarde este interés por la protección del legado histórico se tradujo en un primer intento de delimitación de las zonas de Valladolid que debían ser declaradas “Conjunto Histórico-Artístico”. Desde 3 criterios de protección se presentó la ciudad dividida en un primer perímetro donde se preservaba íntegramente el ambiente. Seguidamente, un segundo perímetro donde se debería aplicar un Plan Especial de Ordenación de fachadas. Por último, un perímetro donde únicamente el criterio de protección sería la altura máxima, para no entorpecer las visuales.
recomposicion interior1.jpgEn 1967, con objeto de estudiar el problema de la conservación se editó un catálogo de los monumentos que debían ser preservados, a pesar de no ser declarados monumentos histórico-artísticos. Los criterios para justificar su protección se reducían tanto a conservar y restaurar, para dar un uso aunque fuera nuevo, como a cesar la tendencia incontrolada de ensanchar las calles y, por último, la defensa de la ciudad antigua. Un año más tarde se comsiguió incorporar el catálogo a las Ordenanzas Municipales de Edificación, en 1968, por lo que ya fueron dotadas de valor legal. Varios proyectos de restauración se llevarían a cabo a partir de esa fecha, siendo las dependencias destinadas a albergar museos las más frecuentemente, como lo fueron la Catedral, la Casa Colón o el Palacio de Fabio Nelli, actual sede del museo arqueológico.
Los desarrollos marginales. En Valladolid las estrategias de desarrollo de vivienda surgirán como respuesta al gran impacto que la acción transformadora de la industria generó sobre la estructura de la ciudad y la consecuente inmigración. Sin embargo es necesario distinguir 2 fenómenos: los desarrollos marginales y las políticas oficiales. Los procesos de formación y desarrollo realizados fuera de todo planeamiento normativo, por desconocimiento legal o por contradicción con las normas, generaron las “molineras” vallisoletanas (autoconstrucción de una sola planta, con muros de carga de ladrillo y cubierta a dos aguas de teja). En la mayoría de los casos, la vivienda como único objetivo prioritario, se inicia, a partir de la obtención de unos mínimos de derechos (por invasión o por venta legal) sobre un terreno rústico sin servicio alguno, con superficie suficiente para autoconstruir un asentamiento elemental en el que por abaratamiento de costes como por rapidez de ejecución. Los servicios básicos a posteriori, gestionados en  colaboración con varios usuarios del asentamiento. Son Las Delicias, San Isidro, Pajarillo Altos, La Marquesa, barrio de San Vicente, La Farola, La Rubia, La Pilarica, Barrio de España, La Victoria, La Bombilla, Buenos Aires, Cañada de Puente Duero, Las Villas, San Adrián, Belén, Cuesta del Manicomio, Las Flores, Cuesta de las Flores, La Flecha, Parva de la Ría o Fuente del Sol.
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Desarrollos marginales y Barrios Obreros

Los barrios de promoción oficial o barrios obreros son actuaciones dirigidas por las políticas de vivienda convenientes desde las administraciones, como previsión y control del crecimiento de la ciudad. Alojamientos con servicios urbanos básicos y usos complementarios, en barrios como Francisco Franco, José Antonio, La Victoria, Onésimo Redondo, José Antonio Girón, 4 de Marzo, 18 de Julio, 1º de Octubre, 29 de Octubre, Jesús Aramburu, Girón-Torrecilla, Leones de Castilla, Solís Ruiz o XXV años de Paz.
En 1964 se crea el polígono de Argales y se reserva el suelo para el polígono de San Cristóbal. Nace huerta del Rey como zona residencial promovida por la administración pública.
Plan comarcal 1968.pngEn febrero de 1968 se acordó llevar a cabo la redacción del Plan Comarcal de los términos municipales de Arroyo, Boecillo, Cabezón de Pisuerga, Laguna de Duero, La Cistérniga, Fuensaldaña, Santovenia del Pisuerga, Simancas, Renedo, Zaratán, Tudela de Duero, Viana de Cega, Villanubla y Valladolid, por parte de la Comisión Princiapl de Urbanismo de Valladolid, tramitado conjuntamente. El Avance del Planeamiento fue aprobado en diciembre de 1968. 
Se consideraron 3 aspectos fundamentales en el desarrollo del Plan: residencial, servicios e industrial. Correspondiente al término de Valladolid se zonificó el área en casco actual, remodelación, edificación abierta, cívico y comercial, educacional, especial de baja densidad existente o aprobado, de baja densidad en proyecto, industrial general, industrial no molesta, de transporte, verde urbano y deportivo, de protección de viales y forestales existentes.
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Huerta del Rey -1981

En 1961 se aprueba el Avance del Plan Parcial Huerta del Rey, al sur del Canal de Castilla y al oeste del Pisuerga,redactado por José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún junto a Manuel COrtés y Manuel María Valdés, en una 1ª fase en 1981 Luis Matilla ordena la propuesta concentrando la edificación para dejar amplias zonas de espacio libre. En una 2ª fase, Diego González Lasala en 1991 ampliará hacia el oeste el área, resolviendo las conexiones circulatorias con la ciudad.
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Huerta del Rey II Fase – 1991

Al sur serán los Planes Parciales de Covaresa de 1977 y su modificado de 1985 y al suroeste Parquesol

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PP COVARESA 1977

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PP COVARESA 1985

En 1974 por encargo de UIASA, el mismo del PGOU-1968, la sociedad Parquesol proyecta un gran desarrollo residencial en 300 ha correspondientes con parte del sector Oeste. Se trataba de 12.000 viviendas nuevas con densidades de 40 viv/ha y cuyo desarrollo y ejecución se prolongaría durante más de 30 años. La segunda fase fue dirigida por Juan Manuel Alonso Velasco, aprobada en 1988 sobre las antiguas terrazas aluviales del Pisuerga, el Cerro de la Gallinera, al SO de la ciudad, cruzando el río.
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PP Parquesol I -1974

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PP Parquesol II -1988

 

En 1984 se procede a la Revisión del Plan Comarcal por Bernardo Yncenga, José Gimeno García-Lomas y el Departamento de Planeamiento y Gestión Urbanística del Ayuntamiento de Valladolid, había que detener el proceso de destrucción de la ciudad heredada, sentar las bases de una redistribución de usos que permita una mejos calidad de vida de acuerdo con los módulos mínimos fijados en la Ley del Suelo de 1975, racionalizar el proceso de creación de la ciudad, intrumentar óptimamente las fórmulas de gestión legales y dotar a la ciudad de documentos de ordenación urbana precisos y actualizados. Se interviene en reformas de urbanizaciones marginales (PERI Barrio de España 1985, PERI La Farola 1982, PERI Pilarica-Belén 1991, PERI Pajarillos Altos-Las Flores 1982), se realizan pequeñas operaciones de recomposición urbana (PERI Paseo Farnesio 1984, PP Soto de Medinilla 1972, PP El Pato 1998, PP La Florida 1991 y 2003), y se estudian las nuevas periferias (PP Paula López 1988, PP La Flecha 1998).
Será con el Plan General de Ordenación Urbana de 1997 cuando se produzca la expansión urbana. Dicho plan se basaba en una red arterial y 2 rondas de circunvalación que siguen siendo la base de la red viaria de Valladolid. Valladolid cuenta con PGOU, cuya revisión fue aprobada definitivamente mediante ORDEN FOM/1084/2003, de 18 de agosto de la Consejería de Fomento de la Junta de Castilla y León (BOCyL de 18.7.2011) para su adaptación a la Ley de Urbanismo de Castilla y León.
Este PGOU surge como actualización del de 1984 y como tal su programa es continuista de aquel, programándose las, entonces, 3ª y 4ª etapas (cuatrienios) corrspondientes. Comprendía un total de 33 sectores con uso global residencial (13 asumidos, 12 programados en 3ª etapa, 4 en 4ª etapa y 4 no programados) y 3 sectores (Residencial Pinar de Jalón, Carretera de Burgos y Tres Hermanos), conun uso global mixto, en los que el uso residencial básico acapara el 80%, el 50% y el 30% respectivamente. Define además 27 APE’s (areas de planeamiento específico) de carácter residencial (12 asumidas, 8 programadas en 3ª etapa, 4 en 4ª etapa y 3 sin programar). 
Abrazando la ciudad, el sistema de rondas interiores N, E y S, es el elemento clave en la distribución del tráfico rodado vallisoletano. Se cierra por el O a través de la Avda de Salamanca, en su tramo comprendido entre los puentes del Cabildo y el de la Hispanidad, constituyendo un anillo cerrado interior. El Plan propone un modelo de movilidad asumiendo los consejos de la Carta Urbana Europea de 1992. Se ponen en primer plano los modos peatonales y ciclistas, con un planteamiento ordenado tanto en la relación con el territorio circundante como de la organización del viario interior. Se propone la construcción de horquillas para favorecer el acceso peatonal al campo circundante, separando una vía peatonal de la de gran tráfico en determinadas salidas de la Ciudad.
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Edad de la edificación – VALLADOLID (ERUrCyL 2016)

El centro histórico se identifica con el centro urbano tradicional formado a partir de una intensa pero selectiva transformación socio-espacial de una parte de la ciudad  histórica. En 1986 se tramita el PECH de Valladolid, su perímetro contiene la ciudad considerada histórica y la parte más antigua del centro urbano tradicional, donde siempre se ha localizado el centro político administrativo, comercial, económico y cultural de la ciudad.

Tres momentos son los que permiten entender los rasgos esenciales del centro histórico de Valladolid: 1560, 1860 y 1960. En 1560 cuando Felipe II traslada la Corte a Madrid, la ciudad lo que comprende el recinto que podemos denominar histórico- alcanzó la máxima extensión para dar cabida a los más de 42.000 habitantes. En la década de los 60′ del siglo XIX, tras la llegada del ferrocarril, se inicia un proceso de “reconquista” de la ciudad que se prolongará durante todo el siglo XIX, para conectar la ciudad existente con las nuevas infraestructuras e edificios emblemáticos y a su vez levantar nuevos edificios en la vieja ciudad. En poco menos de una centuria, en el siglo XX, la ciudad se pone nuevamente en fase de transformación, la factoría de Renault se instala en Valladolid y es necesario insertar nuevos contenedores residenciales. Cuando el suelo intersticial entre el casco urbano y las promociones oficiales periféricas de los años 50′ se habían agotado, los promotores encuentran en el centro las condiciones óptimas para transformar el tejido residencial por medio del derribo y sustitución de los vetustos edificios. En estos años confluyen una serie de circunstancias que dejan abonado el camino para una agresiva intervención inmobiliaria en el centro histórico. Herencia del pasado, actualmente, el centro histórico de Valladolid es un espacio castigado y muy transformado, no por ello, un espacio valioso que aun muestra muchísima actividad económica y comercial.

Áreas de intervención potencial. Una lectura selectiva de los conjuntos residenciales homogéneos.

Dentro de los conjuntos residenciales homogéneos de la ciudad de Valladolid destacan los polígonos de promoción oficial construidos tanto por el INV como por la OSH. Muchos de ellos emplean tipologías colectivas e incluyen varios centenares de viviendas, como los polígonos 1º de Octubre, Jesús Aramburu o José Solís Ruiz, entre otros, mientras que también se construyeron auténticos barrios de baja densidad, como es el caso de Girón o de San Pedro Regalado. Asimismo, a ellos se unen algunos grandes conjuntos de viviendas subvencionadas de promoción privada, como por ejemplo el llamado poblado industrial Arca Real, en el barrio de Delicias, o las promociones de la Constructora Imperial en los barrios de Rondilla y Vadillos. También es destacable la existencia de numerosos barrios homogéneos no proyectados, tanto de alta densidad (La Victoria, Delicias, Rondilla, etc.), que se densificaron en los años 60′, como de baja densidad, en forma de suburbios de casas molineras la mayoría surgidos también en ese mismo periodo (Belén, Pajarillos Altos, Las Villas, etc.).Finalmente, también cabe destacar la existencia de algunas barriadas industriales construidas por empresas como ENDASA, NICAS, TAFISA o Textil Castilla, distribuidas en distintos barrios de la ciudad.

Aproximación a los conjuntos residenciales homogéneos de Valladolid.

El fuerte crecimiento demográfico que la ciudad de Valladolid experimentó a lo largo del siglo XX, pero muy especialmente durante los años del desarrollismo, se tradujo  en una gran cantidad de conjuntos residenciales, de promoción tanto pública como privada, destinados a dar alojamiento a toda esa cantidad de población y que se ubicaron en sucesivas coronas periféricas alrededor del centro histórico de la ciudad. Construidos con mucha rapidez, con materiales muchas veces deficientes y en ausencia de normativas y controles como los que existen en la actualidad, buena parte de estos conjuntos sufren hoy deficiencias importantes que en el medio plazo podrían comprometer su propia existencia, por lo que sin duda ninguna deben convertirse en objeto principal de las políticas de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. 

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Ambitos con necesidad de regenración – VALLADOLID 2016

Áreas ya intervenidas o con proceso de regeneración en curso.

La primera área de rehabilitación en Valladolid se centraba en una parte del centro histórico (Platerías, Catedral y sus entornos), donde se rehabilitaron 479 viviendas. En los últimos años se han puesto en marcha en Valladolid varias actuaciones destinadas a algunos conjuntos residenciales. En primer lugar, en 2006 se puso en marcha el ARI Rondilla, destinado a los polígonos de promoción oficial 18 de Julio y XXV Años de Paz, construidos en los años 50′ y 60′. Esta operación,realizada en 2 fases y recientemente concluida, ha permitido reurbanizar varias calles y rehabilitar alrededor de 850 viviendas.

Áreas de intervención potencial. Una lectura selectiva de los conjuntos residenciales homogéneos.

Dentro de los conjuntos residenciales homogéneos de la ciudad de Valladolid destacan los polígonos de promoción oficial construidos tanto por el INV como por la OSH. Muchos de ellos emplean tipologías colectivas e incluyen varios centenares de viviendas, como los polígonos Primero de Octubre, Jesús Aramburu o José Solís Ruiz, entre otros, mientras que también se construyeron auténticos barrios de baja densidad, como es el caso de Girón o de San Pedro Regalado. Asimismo, a ellosse unen algunos grandes conjuntos de viviendas subvencionadas de promoción privada, como por ejemplo el llamado poblado industrial Arca Real, en el barrio de Delicias, o las promociones de la Constructora Imperial en los barrios de Rondilla y Vadillos. También es destacable la existencia de numerosos barrios homogéneos no proyectados, tanto de alta densidad (La Victoria, Delicias, Rondilla, etc.), que se densificaron en los años 60′, como de baja densidad, en forma de suburbios de casas molineras la mayoría surgidos también en ese mismo periodo (Belén, Pajarillos Altos, Las Villas, etc.). Finalmente, también cabe destacar la existencia de algunas barriadas industriales construidas por empresas como ENDASA, NICAS, TAFISA o Textil Castilla, distribuidas en distintos barrios de la ciudad.

Áreas vulnerables de Valladolid
El Valladolid el Ministerio de Fomento ha localizado 6 barrios vulnerables: Caño Argales-Circular, Delicias Norte, Delicias Sur, Pajarillos Bajos, Barrio España y Huerta del Rey. En el año 1991 se estudiaron 3 barrios: Barrio España y San Pedro Regalado, Pajarillos Altos y Barrio de las Flores y Arturo Eyries.
BARRIO ESPAÑA (Situado al norte de Valladolid se caracteriza por sus calles estrechas, compuesto mayoritariamente por casas bajas con patios interiores, Frente a la parcelación irregular de viviendas de autoconstrucción, se distingue un grupo de viviendas de protección realizadas por el Patronato Francisco Franco. Es un barrio que concentra un gran nivel de marginalidad. El barrio es vulnerable por dos indicadores, carencias en las viviendas con un alto porcentaje de ellas con falta de servicio o aseo y una alta tasa de paro. Desde el punto de vista sociodemográfico destaca el porcentaje de población sin estudios y ocupados no cualificados. Existen problemas de movilidad peatonal en algunas calles, los espacios públicos son de baja calidad y existen problemas de integración y delincuencia).
CAÑO ARGALES-CIRCULAR
Situado al sur del Centro Histórico de la ciudad pertenece al barrio de la circular. Se organiza a lo largo de tres calles paralelas a las vías de tren y cuatro perpendiculares a las mismas. Es un viario estrecho con parcelas de poco frente y mucho fondo, lo que genera viviendas interiores con poca ventilación. Es un barrio de los más tradicionales de Valladolid, donde se mezcla edificación antigua con obra nueva. El barrio es vulnerable por el porcentaje de personas residentes en viviendas sin servicio y aseo. Destaca el alto grado de envejecimiento de la población, el grado de cualificación es bajo y tiene un número elevado de paro juvenil. Desde el punto de vista residencial el barrio cuenta con un gran porcentaje de vivienda en mal estado, el espacio público es escaso con aceras estrechas y escaso arbolado, lo niveles de contaminación acústica son altos.
DELICIAS NORTE (El barrio se localiza al sur del centro histórico de la ciudad, las calles siguen un trazado regular prácticamente ortogonal, con calles interiores estrechas y con un tejido residencial de manzana cerrada prácticamente colmatado. El barrio es vulnerable por el porcentaje de persona residentes en viviendas sin servicio y aseo, destaca la tasa de paro juvenil. Al situarse en el borde de las vías de ferrocarril tiene problemas de accesibilidad con el centro, la calidad de patrimonio edificado es malo, el espacio público es escaso con poca vegetación, lo niveles de contaminación acústica son altos).
DELICIAS SUR (Se localiza al sur de la calle del General Shelly, un barrio de bloque abierto donde se entremezcla el viario con pequeñas plazas de carácter estancial. Es un barrio problemático, no solo por las condiciones de la vivienda y el espacio libre, sino también desde el punto de vista social. El barrio es vulnerable por el porcentaje de personas residentes en viviendas sin servicio y aseo, por la tendencia de su población al envejecimiento con un alto porcentaje de hogares unipersonales de más de 64 años. Cabe destacar el porcentaje de población sin estudios y ocupados no cualificados. La calidad de las viviendas es mala, cabe destacar el mal estado del espacio público sobre todo de los polígonos de las Viudas y José Aramburu. La calidad medioambiental es mala con alto nivel de contaminación acústica).
HUERTA DEL REY (Ubicado en la margen derecha del río Pisuerga, el barrio se organiza paralelo al rio y la Avenida Salamanca. Las calles son anchas y cuenta con gran numero de zonas verdes. Las manzanas están formadas por bloques abiertos y torres de gran altura liberando el interior de las mismas generando plazas de uso público. El barrio es vulnerable por la tasa de paro. El grado de cualificación es bajo. La mayor parte de la edificación es de buena calidad, solo destacan 3conjuntos de vivienda por su mal estado de conservación y peor calidad de los materiales).
PAJARILLOS BAJOS (Situado al este del casco urbano tradicional, se pueden diferenciar dos zonas por la tipología edificatoria que atiende a dos etapas distintas de su desarrollo. El Polígono 29 de octubre formado por bloque abierto liberando pequeñas plazas y zonas verdes interbloque y otra trama de manzanas cerradas con bloques en H adosados. El barrio es vulnerable por la tasa de paro y el alto porcentaje de población sin estudios. Se percibe cierta tendencia al envejecimiento de la población con un alto porcentaje de hogares unipersonales de mayores de 64 años. La edificación es de mala calidad constructiva, la calidad medioambiental es baja por la escasez de vegetación. El índice de equipamiento por habitante es bajo).
En el estudio del ministerio también se han enumerado otras zonas vulnerables como el área de San Benito-catedral, Parva de la Ría-La Overuela, la Rondilla, Pajarillos Altos, Las Flores, el barrio Belén y El barrio de San Pedro Regalado; barrios con altos valores de vulnerabilidad y por lo tanto potentes áreas de regeneración y rehabilitación.

Además Valladolid dispone de suelo preparado para una edificabilidad residencial previsto de 4.991.161 m2 para 38.394 viviendas, de las cuales 28.335 viviendas están pendientes. Son sectores en Grandes desarrollos residenciales como ARCAS REALES (272.551 m2 de suelo para 130.824 m2 de techo para 1.006 viviendas, urbanizado al 100% y pendientes 637 viviendas), o SECTOR CONDE DE REINOSO 2 (1.203.033 m2 de suelo para 421.062 m2 de techo para 3.239 viviendas, sin empezar), SECTOR CONDE REINOSO (377.794 m2 de suelo para 136.006 m2 de techo para 1.046 viviendas, sin iniciarse), SECTOR EL PERAL (682.421 m2 de suelo para 245.671 m2 de techo para 1.890 viviendas, urbanizado al 53% y pendientes 1.048 viviendas), SECTOR LA FLORIDA (462.904 m2 de suelo para 222.194 m2 de techo para 1.709 viviendas, iniciándose), SECTOR LOS SANTOS (PILARICA) (540.587 m2 de suelo para 270.293 m2 de techo para 2.079 viviendas, urbanizado al 100% y 1.152 viviendas pendientes), SECTOR LOS SANTOS 2 (361.776 m2 de suelo para 180.888 m2 de techo para 1.391 viviendas (sin iniciarse), SECTOR PARAMO de SAN ISIDRO (640.325 m2 de suelo para 473.840 m2 de techo residencial, para 3.645 viviendas, sin iniciar), SECTOR REORDENACION FERROVIARIA (743.851 m2 de suelo para 848.190 m2 de echo para 6.525 viviendas, urbanizado al 100% y pendientes 5.624 viviendas), SECTOR RESIDENCIAL LAS ARENAS (943.099 m2 de suelo para 471.549 m2 de techo para 3.627 viviendas, sin iniciarse), o el SECTOR SAN JUAN y VALDEZOÑO (661.051 m2 de suelo para 317.304 m2 de techo para 2.441 viviendas, sin iniciarse).

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Durante los años 70′ y 80′, Valladolid es objeto de diversos estudios críticos con respecto a las transformaciones morfológicas de la ciudad. Con especial énfasis en las lecturas que Leopoldo Uría y Manuel de Solà-Morales realizan en 1975 y 1985 respectivamente, la base de estudio propuesta por los autores tomaba el hecho concreto del esquema de crecimiento deficitario forjado durante finales del siglo XIX y primera mitad del XX. Precisamente ambas lecturas son críticas con el intento de crecimiento unidireccional del municipio propuesto en el Plan Mesones, aprobado definitivamente en 1970.
El presente texto pretende retomar tal lectura hacia la apertura de nuevos planteamientos, haciendo eco de la idiosincrasia y condicionantes urbanos actuales. Para ello, a través del estudio de las actuaciones urbanas correspondientes a estas últimas décadas, se plantea la posibilidad de reconsiderar el crecimiento de la ciudad y su contemplación razonada como piezas vinculadas a un sistema de vías interurbanas.
En 1975, el arquitecto y profesor de la Universidad de Valladolid Leopoldo Uría escribía en Arquitecturas BIS “Valladolid, de granero a garaje”,  o de cómo el crecimiento de la ciudad, su particular deterioro y deficitaria estructura urbana quedaba ligado al proceso de desarrollo industrial, entendido éste como uno de los principales elementos de destrucción de la realidad física de la ciudad: implantación de la gran industria en emplazamientos fuera de toda previsión (el caso de Michelín en el N), o de polígonos industriales -destinados a pequeñas y medias industrias que se alejan del casco histórico- en conflicto con el planeamiento municipal existente (Polígono industrial de Argales). En este contexto, el autor se refería a 2 actuaciones urbanas como operaciones morfológicas de verdadera entidad en la labor de planificación de la ciudad: De un lado, la creación del Paseo Zorrilla, iniciada a partir de 1944, que suponía un eje de crecimiento sur que daba continuidad hasta más allá del Campo Grande al centro histórico de la ciudad. De otro lado, la extensión oeste de la ciudad ocupando los terrenos correspondientes al otro margen del río Pisuerga, históricamente eje estructurante del desarrollo de la ciudad, a partir del polígono residencial de Huerta del Rey a comienzos de la década de los 60′. 
10 años más tarde, el recientemente fallecido Manuel de Solá-Morales abría en 1985 el 1º número de la revista UR con el artículo “Valladolid: la constante reforma de crecer sobre sí misma”, fundamentado en la indecisión de los siglos XVIII y XIX -momento en el que se inicia su condición de centro industrial especializado- y que se puede sintetizar, en primer lugar, en la ausencia de cualquier tipo de mecanismo de proyectación adecuado para planear la extensión de la ciudad (pese a ciertos intentos de extensión de la ciudad, siendo el más notable la propuesta de Ensanche definida por César Cort, así como en las debilidades de auto-remodelación interna de la ciudad existente (“conflicto entre viejo monumento, fragmento decimonónico y bloque especulativo”) que, junto con los condicionantes históricos de la ciudad (nueva superficie de suelo del núcleo urbano puesta en el mercado del suelo gracias al proceso desamortizador del Valladolid conventual de finales del siglo XIX, agrupaciones marginales de vivienda desde mitad de siglo XIX en terrenos rústicos en torno a vías de acceso a la ciudad), a la postre hacían que las categorías de centro y periferia, o de centro histórico y extensión fueran prácticamente desconocidas.
En ambos casos, su lectura proporcionaba una imagen ramplona de la capital cultural y administrativa castellana, provista de un esquema morfológico deficiente. A ello habría que sumar que las únicas experiencias que se materializaron con cierto interés sobre el territorio vallisoletano durante aquella época venían de la mano de la política de vivienda oficial –pertenecientes al I Plan de Vivienda (1944-1955) y II Plan Nacional de Vivienda (1955-1960)-, con unos rasgos morfológicos comunes a modo de pequeños corpúsculos puntualmente localizados en segmentos de territorio periférico, generalmente rústico y desconectado del centro histórico. Tejidos urbanos basados en la repetición del módulo de viviendas en altura, bien formando manzanas cerradas o semi-abiertas con un espacio libre interior como espacio relacional, bien bloques serializados de viviendas en hilera simple o doble, o bien definiendo un patrón de ordenación de marcado carácter rural; sea como fuere, se trataba de unidades asiladas con pretensión de autosuficiencia con respecto a los usos complementarios al residencial -en algunos casos planteada también para suplir la falta de equipo urbano de áreas aledañas- y que en gran medida justificaba la arbitraria localización de éstos con respecto al centro consolidado (en busca de parcelas rústicas de menor carga económica) y su marcada morfología independiente del contexto más próximo.
Por ello, a la nostalgia con que a los ojos de Solá-Morales puede mirarse la propuesta de Cort de plantear un trazado de ensanche relacionando el Valladolid histórico por un mecanismo de trazado de vías con el río como elemento estructural que relacionara las dos nuevas fachadas de la ciudad -histórica y contemporánea-, habría que sumar el escenario de descomposición corpuscular que planteaba un punto de inflexión en el hasta ahora pretendido crecimiento concéntrico de la ciudad. Este impás desconcertante acabó de manera tajante en la década de los setenta, cuando fue aprobado el primer Plan General de Ordenación de la ciudad, a cargo del arquitecto Javier de Mesones. Tal contexto de indeterminación se aprovecharía para plantear un crecimiento unidireccional de la ciudad, paradigmático a nivel internacional por su rotunda adscripción a los supuestos teóricos en los que se sustentaba, y que a la postre vendría a confirmar el salto de escala morfológico que ambos autores anteriores coincidieron en calificar como grotesco, descuidado y “en ningún caso el modelo de solución para el problema urbano de Valladolid”, sobre todo con respecto a la dimensión de la gestión.
La propuesta de crecimiento unidireccional y la respuesta del Plan en la década de los años 80′.
Frente a esta situación de indeterminación en el modelo de crecimiento de la ciudad vallisoletana a mediados del siglo XX (recordemos que hasta la fecha la ciudad se regía por el Plan de Alineaciones de 1950 del centro urbano consolidado como instrumento de planificación de conjunto), o gracias a ella, el equipo capitaneado por el urbanista Javier de Mesones fue capaz de proponer, aprobar y en gran medida materializar el crecimiento de la ciudad a partir de un modelo unidireccional; esto es, de cómo se planteaba la expansión del centro del núcleo histórico (coincidente con el centro geométrico del crecimiento radio-concéntrico que históricamente había caracterizado a la ciudad) de modo que éste no colapsara ante la imposibilidad de transformación dinámica (“la constante reforma de crecer sobre sí misma”), sino que continuara relaborándose y extendiéndose en base a un crecimiento rectilíneo y jerárquicamente organizado. El planteamiento se basaba en la propuesta doxiadiana de crecimiento dinámico de la ciudad en su expansión direccional, como parte integrante de la nueva ciencia ekística, de modo que “la dinápolis, la ciudad del futuro, [sea] concebida como una ciudad que puede extenderse y estar siempre a punto para crear un nuevo centro y nuevos barrios”.
La apuesta por el equipo de Mesones constituía un punto de inflexión en el entendimiento y continuidad del crecimiento urbano de la ciudad vallisoletana desde sus orígenes hasta entonces. Con unos rasgos de descomposición corpuscular de la corona periférica de la ciudad, Valladolid -la que históricamente fuera una de las ciudades arquitectónicamente más ricas de la península- vio fuertemente violentado el tradicional crecimiento concéntrico del centro histórico, no sólo por las numerosas violentas transformaciones que automáticamente le han valido el calificativo de “desastre urbanístico”, sino para convertirse en uno de los ejemplos más paradigmáticos de crecimiento direccional de un municipio dentro del ámbito urbanístico español.
Inicialmente focalizado hacia el sur de la ciudad, la estrategia de crecimiento se basó en la definición de una unidad mínima urbanística adscrita a la lógica de adición jerárquica, planteando un proceso iterable de unidades conclusas servidas por una potente red viaria como patrón ordenador, donde la relación de adición entre las diferentes piezas quedaba fijado normativamente según criterios de proximidad, ubicación y cuantificación de los diferentes usos, aludiendo a la Teoría de las Comunidades como estudio de referencia clave.
A través de esta lógica de adición jerárquica, y en su propósito de prolongar el centro de actividades del casco histórico en continuidad hacia el sur, el Plan definía en último término un eje central como usos cívico-comercial de mayor jerarquía, con capacidad de proporcionar servicios y equipo urbano a las más de 650 ha planeadas en super-manzanas autosuficientes y autónomas servidas por una potente red viaria, lo que significaba un incremento de población del 100 por ciento en una época en la que la transformación urbana se polarizaría en gran medida en la producción residencial por parte de la iniciativa privada.
Pese a que constituyó una propuesta global de crecimiento que desde finales de guerra quedaba pendiente, tanto Leopoldo Uría como -y especialmente este último- Solá-Morales dejaban una crítica feroz de lo que había supuesto el Plan Mesones para la ciudad. Si el primero hacía hincapié en cómo el tecnicismo elaborado se estrellaba con la organización administrativa, ni adaptada ni mentalizada para tal “plan-reglamento”, Solá-Morales arremetía contra la grosera geometría y su imposibilidad de solucionar la complejidad urbana vallisoletana, fomentando a su vez, por su sobredimensionamiento, expectativas de mercado que condicionarían actuaciones futuras. Al deficiente esquema morfológico referido, habría que añadir que el Plan Mesones mantenía la estructura urbana y organización social de las áreas de crecimiento de la ciudad desde mediados del siglo XX: la división social de los sectores oeste y sur por un lado (tradicionalmente zona residencial de las clases medias y acomodadas, y objeto del crecimiento unidireccional propuesto) y de los sectores norte y este (barrios históricamente más degradados donde había quedado conformada agrupaciones discontinuas de viviendas obreras y barrios marginales), variable apuntada por García Fernández.
Sería precisamente esta segregación en la estructura de crecimiento identificada por García Fernández, y que permanecía en el Plan Mesones, la que fue puesta en duda por el Plan Ynzenga a comienzos de los 80′. Tras una exhaustiva fase de análisis urbano en la que se sistematizan una serie de indicadores urbanos que daban razón fundamentalmente del máximo alcanzado con respecto al censo de viviendas por un lado, y por otro, del estructural desequilibrio residencial con respecto a los servicios y equipo urbano, el Plan Ynzenga definió el modelo de ocupación y crecimiento como isótropo y equilibrado.
Raíz y origen esencial que diversos estudios sectoriales tomaron como el inicio de un cuidado “desarrollo equilibrado”, los criterios que el Plan desarrolló para redefinir esta estructura de crecimiento isótropo pasaban por, 1º la reducción del aprovechamiento del patrimonio edificado; 2º, por la adecuación del déficit de servicios y equipo urbano principalmente en el cinturón noreste del núcleo de la ciudad; y 3º, por una mayor libertad de mezcla de usos. De este modo adquirían mucha importancia tanto los espacios intersticiales de la periferia de la ciudad como la posibilidad de fijar un patrimonio público de suelo valioso, aspectos ambos que favorecían el re-equilibrio de la estructura urbana, evitando la posible expulsión o marginación de las clases populares frente a un proceso inmobiliario ávido de suelo dotado de infraestructura.
Este planteamiento, por tanto, no haría referencia sino a un modelo de ocupación y estructura de crecimiento cuyos rasgos básicos venían definidos fundamentalmente por un sistema viario en rondas adaptado a los barrios consolidados, reduciendo los sectores a desarrollar a un tercio de la superficie previamente planeada al tiempo que iniciaba una importante distinción entre las actividades y usos permitidos por un lado, y el régimen de utilización de la edificabilidad por el otro.
Los 2 grandes crecimientos periféricos: Parquesol y Covaresa
En el marco que definían las disposiciones normativas elaboradas por los dos instrumentos de planificación anteriores, la ciudad vallisoletana fue objeto de las dos propuestas de crecimiento periférico de carácter residencial más extensas de su historia reciente: de un lado Covaresa, como crecimiento sur ; de otro lado Parquesol, extensión oeste al otro margen del río Pisuerga.
Con una propuesta de extensión de la ciudad por el lado O y S, zonas históricamente destinadas a la clase social burguesa, en ambos casos se trataba de actuaciones residenciales iniciadas desde los presupuestos de crecimiento unidireccional del Plan Mesones, dando inicio a un megalómano crecimiento de la periferia vallisoletana a comienzos de los setenta, hasta entonces nunca contemplado. Ambos desarrollos periféricos abrían paso a un nuevo modo de construcción de la ciudad a través del desarrollo de grandes sectores de suelo y de su posición clave en el crecimiento de la ciudad por extensión.
Parquesol, cuyo Plan Parcial fue presentado en 1974 por el mismo equipo encargado de elaborar el Plan General de la ciudad, con sus casi 300 ha se erigía como la ciudad ex-novo al otro lado del Pisuerga ávida de albergar a una población prevista próxima a 48.000 nuevos habitantes y, cuyo desarrollo, casi 40 años más tarde, aún no ha concluido. Como peculiaridad más significativa -obviando la difícil topografía sobre la que se situaba- habría que referirse al momento en que se redactó el Plan Parcial:
“…un momento en que existe una intensa demanda de viviendas, la cual, como consecuencia de las carencias infraestructurales de servicios, de equipamiento y de calidad ambiental de la oferta existente, es capaz de absorber indiscriminadamente cualquier tipo de oferta urbana de vivienda, a poco que mejore las calidades de la oferta existente. Este es el caso de Parquesol: el Plan Parcial oferta, en las circunstancias del momento, un tipo de edificación abierta, situada sobre una red viaria que cumple con holgura la demanda de tráfico (uno de los temas cruciales más sentidos en la actual ciudad supercongestionada, la facilidad para circular y aparcar), unos niveles de equipo urbano mínimos, pero que se sitúan bastante por encima de la oferta en otras áreas urbanas, y unos servicios nuevos que mejoran también la calidad de los que se ofrecen en las barriadas externas de la ciudad…”
A esta circunstancia habría que añadir la cercanía tanto al centro de la ciudad como al ya referido Paseo Zorrilla, lo que permitía contar al polígono con una relación de proximidad con las áreas de mayor actividad urbana y comercial al tiempo que ofrecía un patrón de descongestión circulatoria. Pero sobretodo, esta relación entre la ciudad existente y el nuevo patrón de desarrollo periférico quedó reforzada a propósito de las reservas cívico-comerciales y de equipo urbano del sector propuestas al servicio del conjunto de la ciudad, ya que, al comprobarse que “el equipo complementario tornaba ligeramente excesivo en relación al equipo estrictamente necesario ara el servicio del propio núcleo” (se alcanzaba una cifra de 152 m3/vivienda según lo previsto en el Plan Mesones, frente al máximo teórico admisible de 70 m3/vivienda), la consecuencia inmediata planteaba la posibilidad de “reservar un área para centro cívico-comercial mayor que la planteada, para equipo comercial o de reserva para equipo metropolitano que podría producirse por traslado hacia el exterior de la ciudad de ciertos elementos del equipo urbano necesitados de ampliación o de mayores facilidades de accesibilidad o de aparcamiento”.
De esta forma, se reservaron las zonas bajas para edificación en baja densidad sobre laderas de fuerte pendiente y, fundamentalmente, para elementos del equipo urbano a nivel de toda la ciudad, concentrando a la población en las cotas altas –ocupando fundamentalmente la planicie superior del territorio- según tipologías de edificación abierta, permitiendo una más fácil segregación y construcción por elementos, apoyados sobre una red viaria simple, lo que a la postre facilitaba la puesta en el mercado de viviendas a precios económicos, y cuyos servicios aparentemente mejoraban los servicios de la ciudad tradicional.
Con objeto de adecuarse a cualquier posible demanda residencial de la época, el Plan no sólo contó con una amplia oferta en la variedad tipológica residencial, sino que, además, la ejecución y promoción de viviendas siguió una secuencia temporal explicada más por razones de tipo comercial que en base a la necesidad de ir creando una estructura urbana definida, lo que Alonso Velasco explicaría como “un aislamiento de las edificaciones (bloques de 10 o más plantas) que se relacionan exclusivamente a través de la red viaria rodada y una carencia de espacio urbano más habitable tal como se había venido entendiendo tradicionalmente a través de los conceptos de la calle y plaza”.
Tal como ya lo hiciera el patrón de crecimiento oeste de Parquesol, la propuesta de crecimiento sur también aludía al Paseo Zorrilla como elemento urbano clave, traído a colación no sólo por su relación de proximidad como hiciera Parquesol, sino por plantearse su prolongación como extensión del centro de actividades comerciales del centro urbano, reducto último del crecimiento unidireccional propuesto en el Plan Mesones.
Con el precedente de Minaya en 1967, que no se materializaría, el sector de Covaresa contaba con una primera versión a cargo del ya nombrado José Manuel Alonso Velasco, que ordenaba un área superior a las 200 ha. Posteriormente, tras la aprobación del Plan Ynzenga, el sector fue objeto de una 2ª propuesta de ordenación presentada en 3 Planes Parciales consecutivos, a saber, Covaresa (1986), Parque Alameda (1991) y Paula López (1991).
El Plan Parcial Parque Alameda (50, 8 ha) sería el que planteara el mayor número de alternativas de continuidad al paseo Zorrilla, habida cuenta de las preexistencias a conservar (Cañada de Puente Duero, Las Villas). Precisamente, la ordenación del sector de Parque Alameda resultaba clave fundamentalmente por su posición entre las dos grandes infraestructuras viarias (Rondas interior y exterior) definidas por el Plan Ynzenga, actuando como pieza ordenadora de su entorno, “orden que ha de consistir en cuanto a sus aspectos formales y funcionales en la adopción de una super-malla y de actividad integradora de los barrios colindantes”. Fue esta idea de retícula viaria la que acabó fijando el patrón del nuevo desarrollo residencial S. La propuesta definitiva optó por desviar el eje de máxima actividad cívico-comercial como prolongación al Paseo Zorrilla, en su interés por incorporar las trazas prexistentes de carácter edificatorio y paisajístico como elementos de un tejido residencial complejo e integrador.
De modo consecuente, frente a la arbitraria variedad tipológica que ofrecía Parquesol, el tejido residencial que planteaba Parque Alameda respondía a unos criterios comunes de edificación en baja altura y mayor ocupación de suelo con prioridad a la formación de alineaciones y trazas geométricas, alternando tipos edificatorios en las diferentes áreas y manzanas del sector. A través de la mezcla de usos en plantas bajas se llegaba a definir un sistema de espacios libres y usos cívico-comerciales en continuidad y los diferentes requerimientos específicos de las áreas de solape permitirían definir la propuesta según determinadas “piezas morfológicas”, básicamente siguiendo el criterio de regulación a alineaciones a vial: trama reticular de edificación en manzana cerrada o semi-cerrada como fachada a eje comercial, trazado curvo de vivienda unifamiliar aprovechando las trazas arboladas existentes, semi-manzana configurando un patio exterior compartido con tipologías de vivienda prexistente, u ordenación en manzanas destinadas a usos singulares de carácter dotacional, por citar algunas.
Conclusión: la articulación interurbana o el crecimiento periférico de fin de siglo
Desde finales de los 80′ hasta la actualidad, el Plan Ynzenga fue actualizado (1997) y adaptado (2004) según la nueva legislación aprobada, manteniendo en esencia sus presupuestos básicos de crecimiento equilibrado y contenido en todas las direcciones: de un lado, a través de la ordenación de los sectores entre rondas, completando la corona periférica NE (Los Santos-Pilarica; Los Santos 2; Zambrana; Canterac; Campo de Tiro; Pinar de Jalón; Arcas Reales; La Florida); del otro, a través de la definición de centros y ejes de centralidad a escala municipal y regional (Ciudad de la Comunicación; talleres Renfe; Los Viveros).
Sin embargo, la actualización del Plan de 1997 mostraba claramente cómo el crecimiento vallisoletano, reflejo del proceso industrializador con que iniciábamos el texto, resultaba un modelo agotado: la crisis económica y consecuente reajuste laboral dejaban unos valores de estancamiento demográfico en el término municipal de Valladolid, frente a una dinámica casi generalizada de fuerte recuperación demográfica en los municipios del entorno en relación proporcional a la mayor proximidad y mejor comunicación con respecto a la ciudad vallisoletana. Todo ello venía a confirmar un primer esquema de periurbanización con respecto a la capital vallisoletana, en relación de proximidad con respecto a la ciudad central.
Valladolid GE4.jpgEn este sentido, el patrón ordenador clave sugerido por la propia actualización del Plan de 1997 para la planificación de los nuevos sectores vendría de la mano de la fácil accesibilidad y principio de ortogonalidad como mejor aprovechamiento de la superficie, planteando asimismo una sistematización del conjunto de vías, bien urbanas o interurbanas.
Los ejemplos son abrumadores por su cantidad, quedando justificada, según los términos anteriores, una excesiva “mono-diversidad tipológica” preferente. En otras palabras, los nuevos sectores venían definidos por una parcelación donde no sólo existía una falta de multiplicidad de usos, abocados a una mera repetición isótropa de los mismos, sino que además esta problemática se veía agravada por una paulatina homogeneidad de tipologías residenciales por manzanas, bien en su versión de vivienda unifamiliar aislada (Santa Ana, Fuente Berrocal, La Galera), o en su versión de tipología residencial en manzana con grandes patios mancomunados y bloques lineales de viviendas (La Florida, Villa del Prado, Arcas Reales). Sea como fuere, se trataba de adaptarse a los sectores urbanizables repitiendo una parcelación de geometrías ortogonales, donde se evidenciaba por su ausencia la completa falta de una mezcla de tipologías residenciales en una misma manzana.
De este modo, la retícula, en lugar de utilizarse como mero elemento ordenador primero de un posterior desarrollo urbanístico basado en la multiplicidad y la diferencia tipológica, se convertía en elemento excesivamente urbanizador de toda la actuación como un bloque, vinculado a un eje de penetración viaria interurbana, internalizando estas infraestructuras para el acceso y uso específico del sector. Además, este recurso fue extendido no sólo a los nuevos sectores residenciales, sino también a los micro-polígonos industriales o centros integrados dotacionales.
Valladolid GE5.jpgEs decir, la ordenación de los nuevos sectores residenciales según el uso de la retícula se podía entender como una clara “especulación conceptual” y nula pretensión de solucionar la fase final de diseño, en el sentido de que “reivindica la superioridad de la construcción mental sobre la realidad […] Su equivalencia invalida, de golpe, todos los sistemas de articulación y diferenciación que han guiado el diseño de las ciudades tradicionales”
Pero no sólo eso, sino que independientemente del tamaño y criterios morfológicos de los sectores residenciales, se incrementaba el ratio superficie de usos complementarios por viviendas en casi un 50% con respecto a las anteriores propuestas. Este ratio no sólo respondía únicamente a dar respuesta a las exigencias normativas con respecto a los mínimos de espacios libres, equipamientos, reservas dotacionales a escala de ciudad ya previstos en la Ley de 1975 y posteriores, así como a las especificaciones propias de las leyes autonómicas a partir de 1998, sino que el incremento de este ratio para los nuevos desarrollos respondía a la constante de fijar como tipología residencial preferente la vivienda unifamiliar aislada con jardín, o los bloques de viviendas con un patio interior mancomunado de grandes dimensiones; en cualquiera de los casos, se trataba de un espacio libre privado que se sumaba al espacio libre público exigido desde la propia Ley y no de nuevo espacio público para la ciudad en tanto que Bien Común de la Sociedad Civil.
Así pues, generalizado este esquema de crecimiento residencial periurbano en el que los usos complementarios al residencial y la red viaria se tornaban fundamentales en el consumo de suelo, es irrenunciable exigir nuevamente un esfuerzo más para ahondar en las posibilidades que plantea una ordenación de los sectores residenciales de modo que ofrezcan mayor variedad y diferenciación tipológica por manzana, posición que contrasta claramente con la actual solución de piezas insertas en una trama parcelaria vinculada a un sistema de vías interurbano. Sea como fuere, lo cierto es que la constante del crecer sobre sí misma se ha desvanecido ante la mirada hacia una periferia urbanizada a base de piezas completamente dislocadas entre sí, únicamente vinculadas a un sistema viario inter-urbano, sistema que, por sí solo, nunca ha hecho ciudad.
RUIZ, Ana. Valladolid. Del crecimiento sobre sí misma a la articulación interurbana de fin de siglo. Biblio 3W. Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales. [En línea]. Barcelona: Universidad de Barcelona, 5 de agosto de 2013, Vol. XVIII, nº 1036. <http://www.ub.es/geocrit/b3w-1036.htm>. [ISSN 1138-9796].

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Revisión del PGOU de Valladolid, 2004: una nueva ciudad imposible
Las Cortes de Castilla y León en 1998 promulgan la Ley 5/99 de Urbanismo de Castilla y León, actualmente vigente, y en la que se le otorgaba un plazo de 4 años máximo desde la fecha de la publicación de dicha ley y entrada en vigor, a los municipios con más de 20.000 habitantes para adaptar el Plan General existente a esta nueva ley
De este modo, se procede a hacer la revisión del PGOU de Valladolid en 2004, cuando entra en vigor, justo 4 años después de lo establecido en la Ley de Castilla y León, cumpliendo con las condiciones. Sin embargo, no se trata de una revisión propiamente dicho, sino que es una reedición del todo el instrumento de planeamiento, pues la Ley del Suelo, introduce importantes novedades relacionadas con la liberalización del suelo. Se es consciente de que la ciudad camina hacia un futuro de transformaciones, la situación económica creciente es cómplice directo de esta circunstancia. El PGOU1997 ya era ambicioso, y el de 2004 no sólo sigue esa misma línea sino que gracias al nuevo marco legislativo estatal encuentra un camino libre de obstáculos para empezar una década de transformaciones territoriales que darán como resultado la configuración territorial actual de la ciudad de Valladolid. Además de esta nueva perspectiva, el nuevo PGOU2004 introduce correcciones conceptuales, terminológicas y materiales, incorporando nuevos valores y principios, que gracias a la nueva ley adquieren plasmación legal, y que ya se encontraban de una manera implícita en el anterior plan de 1997.
la Ley del Suelo 6/1998 introduce la particularidad de establecer como suelo urbanizable todo lo que no sea rústico o no urbanizable, por tener algún tipo de protección detallada establecido en los instrumentos de planeamiento pertinentes. Esta situación pone a disposición tanto del municipio de Valladolid como de cualquier otro una cantidad enorme de suelo susceptible de ser intervenido y desarrollado para su posterior incorporación al suelo urbano de la ciudad. Se trata de enormes reservas de suelo en la periferia de la ciudad de Valladolid esperando la aprobación de su correspondiente Plan Parcial para su desarrollo.
Para realizar las apropiada gestión de toda esta gran cantidad de suelo, tal y como establece la ley, se diferencia el suelo urbanizable en dos categorías bien definidas, que son el suelo urbanizable delimitado y el suelo urbanizable no delimitado. Una vez delimitados el suelo urbano y rústico de la ciudad, el resto deberá ser urbanizable, dentro de ambas categorías.
TFG 2.jpgEl suelo urbanizable delimitado está dividido en unas áreas correctamente acotadas llamadas sectores, que a su vez quedan divididos en sectores sin desarrollar, y los asumidos, cuya urbanización aún no ha sido realizada o ésta no es conforme al planeamiento y no ha sido aceptada por el Ayuntamiento.
El criterio seguido para determinar esta categoría de suelo ha sido el mantenimiento del suelo ya clasificado como urbanizable en el plan de 1997, que se ha incorporado, de modo que la ciudad tenga la capacidad de absorción del crecimiento previsto para los años en los que esté vigente el plan. Por lo tanto y como se verá en apartados siguientes, se ha de tener clara la diferencia entre qué es un sector y qué es un área homogénea. Los sectores son terrenos ya previstos por el ayuntamiento y que en un crecimiento normal de la ciudad constituyen las reservas de suelo.
Como sectores plenamente urbanizables tienen que ser conformes a las normas que dictamina el Plan General respecto a su aprovechamiento medio máximo y a su densidad máxima de edificación establecida en la Ley de Urbanismo de Castilla y León.
Sectores asumidos y ejecutados. Una vez llevada a cabo su urbanización y ejecución, tras la entrada en vigencia del plan de 2004 estos sectores pasan a formar parte del suelo urbano consolidado, de acuerdo con el planeamiento establecido, estos son Industrial Cabildo Sur (Sector-IA 6); Ribera de Castilla (Sector-IA 11); Caño Morante 4ª fase (Sector-IA 17) (Sector-IA 17); San Adrián Sur–Valparaíso (Sector-IA 33) (Sector-IA 33); Covaresa (Sector-IA 43) (Sector-IA 43); Santa Ana (Sector-IA 39) (Sector-IA 39); Paula López (Sector-IA 40) (Sector-IA 40); Parque Alameda (Sector-IA 37) (Sector-IA 37) y Parquesol (Sector-IA 22) (Sector-IA 22)
Sectores asumidos sin ejecutar, han sido asumidos en el planeamiento pero a la entrada en vigencia del plan aún no han sido ejecutados, son 1. Fuente Berrocal; 2. La Galera; 3. La Victoria; 4. Soto de Medinilla; 5. Viveros; 6. Los santos (Pilarica); 7. Villa del Prado;8. El Pato; 9. Campo de Tiro; 10. Parquesol (zona delimitada); 11. El Palero; 12. Canterac; 13. Las Raposas; 14. Zambrana; 15. La Flecha; 16. Arcas reales; 17. Villas Norte; 18. Pinar de Jalón; 19. Villas Sur; 20. El Peral; 21. El Carrascal y 22. Doctrinos
Sectores de Suelo Urbanizable Delimitado sin desarrollar, aún no han sido desarrollados por carecer todavía de ordenación detallada, son 1. Tres Hermanos; 2. Cenicero;  3. Carretera de Burgos; 4. Industrial Las Cerámicas; 5. Conde Reinoso; 6. Industrial Cuesta del Tomillo; 7. Industrial Casasola; 8. San Isidro; 9. San Juan y Valdezoño; 10. Las Raposas 2; 11. La Florida; 12. Ribera de Santo Domingo, desclasificado; 13. Industrial Jalón; 14. Industrial La Ronda; 15. Industrial Las Arenas; 16. Parque Empresarial Tecnológico Vereda de Palomares; 17. Los Santos 2; 18. Residencial Las Arenas y 19. Conde Reinoso
El suelo urbanizable no delimitado. Se trata de la principal novedad del PGOU2004. El suelo urbanizable no delimitado se divide en 15 grandes áreas de terrenos, llamadas Áreas Homogéneas (AH), estas áreas componen la enorme cantidad de reserva de suelo que el PGOU2004 incorpora a la ya reserva municipal que conformaban todos los sectores. El tamaño de estas Áreas Homogéneas es muy superior al de todos los sectores juntos y todas ellas son susceptibles de ser urbanizadas previo aprobación de la ordenación detallada. La Ley del Suelo de 1998 es la causante directa de la creación de esta nueva figura de ordenación, teóricamente atendiendo a las necesidades de crecimiento de la ciudad, siempre teniendo en cuenta la situación económica actual en este momento. 
La razón de estas nuevas figuras territoriales, es la solución eficaz para llevar a cabo toda la gestión de los nuevos terrenos urbanizables incorporados al PGOU. Existen para cada una de las 15 AH planes de desarrollo sobre papel ya estudiados y pendientes de aprobación bajo pleno municipal y de las declaraciones de impacto ambiental pertinentes para cada caso. De este modo dentro de cada AH está claramente especificado los usos permitidos para el suelo, así como las características edificatorias del mismo, incluyendo las cesiones y las reservas para usos dotacionales y sistemas generales. Son AH 01 Prado Palacio (662,95 ha); AH 02 Las Cañadas(332,52 ha); AH 03 La Lámpara(69,03 ha); AH 04 Arroyo Velilla (143,16 ha); AH 05 Páramo de San Isidro (158,23 ha); AH 06 Fuente Amarga (331,01 ha); AH 07 Las Riberas (387,47 ha); AH 08 Los Argales (419,50 ha); AH 09 La Vega (98,90 ha); AH 10 Valdechivillas (417,50 ha); AH 11 Prado Palacio–Berrocal (152,44 ha); AH 12 La Varga–Berrocal (102,96 ha); AH 13 Navabuena (89,69 ha); AH 14 La Mangadilla (37,24 ha); AH 15 Zamadueñas (10,86 ha); Superficie TOTAL Áreas Homogéneas (3.431,46 ha)
TFG 1.jpgEl motivo de la creación de estas Áreas Homogéneas es administrativo, se ha encontrado en esta figura la mejor forma de gestionar todo el nuevo terreno en la categoría de urbanizable del que dispone el municipio de Valladolid, atendiendo a cuestiones de optimización de recursos y de viabilidad de las actuaciones que en ellas se prevé desarrollar, en 3 cuestiones: la dimensión mínima de los futuros sectores que se puedan delimitar en cada una de estas áreas siempre en conformidad con los requisitos necesarios para su creación, la búsqueda de soluciones que optimicen los servicios urbanos obligatorios, y la modificación de los usos globales.
Por lo tanto estas Áreas Homogéneas son susceptibles de sectorización con el objetivo de establecer en cada una de ellas los criterios y condiciones para su delimitación, ordenación y determinación de Sistemas Generales. Cada una de estas figuras con su respectiva sectorialización se podrá desarrollar una vez se haya aprobado su figura de ordenación correspondiente, en este caso el Plan Parcial. Teniendo en cuenta que el suelo urbano de Valladolid ocupa actualmente unas 3.895 ha, la incorporación de todas las AH a su suelo urbano tras su desarrollo, supondría un aumento del mismo del 87,63%, casi duplicando el tamaño que poseía Valladolid en ese momento.
Para aproximarnos a una idea más tangible y determinada de lo que supone en cifras esta nueva figura de ordenación, al igual que establece el Plan General, siempre dentro de los requerimientos y obligaciones para su desarrollo, se han determinado 2 escenarios hipotéticos por cada 100 ha desarrolladas, uno hace referencia a la mínima densidad posible y el otro a la máxima alcanzable. Escenarios únicamente referidos a las AH, los sectores ya incluidos en el planeamiento no están contemplados, por lo que el cómputo final de vivienda construía podría ser mucho mayor.
Mínima densidad. En este escenario se contempla el desarrollo de las AH como área residencial unifamiliar de ciudad jardín, con una densidad media baja y al menos un 30% de las viviendas sometidas a algún régimen de protección. El resultado es de una población aproximada de 4.400 personas por 100 ha, por lo tanto para el escenario completo, en las 3.413,46 ha a disposición y susceptibles de este escenario, habría lugar para una población de 150.192 personas nuevas.
Máxima densidad. En este escenario se contempla el desarrollo de las AH como área residencial multifamiliar en altura, con una densidad media y al menos un 50% de las viviendas sometidas a algún régimen de protección. El resultado es de una población aproximada de 6.000 personas por 100 ha, por lo tanto para el escenario completo, en las 3.413,46 ha a disposición y susceptibles de este escenario, habría lugar para una población de 204.807 personas nuevas
De la prosperidad a la crisis. Años 2004 – 2014
No era necesario hacer una análisis muy profundo para determinar que el PGOU del municipio de Valladolid estaba desmedido a la situación real, en cuanto a previsiones de crecimiento. No reflejaba una situación de demanda real y respondía a otros intereses que se explicarán más adelante. Sucedió lo que se creía improbable, y es que todas las tendencias se invirtieron dando como resultado una situación completamente nueva en la que los modelos actuales no encajaban, ocasionando con ello una profunda crisis.
Valladolid, al igual que todas las grandes ciudades españolas, y buena parte de los municipios menores, aprovechándose de las ventajosas condiciones que impuso el gobierno desde el año 1997, y haciéndolas totalmente eficaces tras la revisión del PGOU2004, cuando se adaptó a la nueva legislación de suelo, comenzó una política urbanística desmedida que tiene su fase de crecimiento, su máximo alcanzado y una decadencia posterior.
Desde la revisión del Plan general de 1984, la adaptación de 1997 y la modificación del mismo a la Ley 5/1999, se habían concedido licencias para la construcción de una media de 1.582 viviendas/año, que se incrementaron durante los 7 años de vigencia del PGOU del 97 a 2.753 viviendas/año. Sin embargo, desde la revisión del Plan en el año 2004, esta media se incremente hasta alcanzar ese mismo año las 4.539 viviendas. Por lo tanto, comparativamente el número de viviendas construidas en el marco del Plan del 2004 se incrementó un 187% con respecto al Plan de 1984.
Teniendo en cuenta el desarrollo de los sectores de suelo urbanizable hasta el año 2004, previos a la creación de las áreas homogéneas, existentes a partir de este año, el desglose de las licencias concedidas para la construcción de nuevas viviendas en el intervalo 1997 – 2004 queda de esta forma: 1997 (22 licencias para 1.191 vivs), 1998 (41 licencias para 2.542 vivs), 1999 (28 licencias para 706 viv), 2000 (51 licencias para 2.598 viv), 2001 (27 licencias para 1.141 viv), 2002 (24 licencias para 1.064 viv), 2003 (36 licenicas para 1.504 viv), 2004 (55 licencias para 3.412 viv). En total 284 licencias para 14.156 viviendas (5o viviendas/licencia de media).
El incremento del número de licencias concedidas por año se mantuvo estable, alcanzando en el año 2007 las 519 licencias concedidas para la edificación de 11.387 nuevas viviendas.
Y en 2012 llega la Revisión del PGOU 
El modelo urbanístico adoptado en los primeros años de la década de los 2000, en concreto tras la Ley del Suelo de 1998 y las posteriores aprobaciones de los instrumentos de planeamiento general suscritos a la misma, como es el PGOU2004 de Valladolid, han quedado completamente desacreditados y deslegitimados, no solamente por la opinión pública sino también por parte de las administraciones. Sin saber muy bien el camino a tomar pues los hechos son confusos y aún ha pasado poco tiempo para explicarlos en profundidad y juzgar cuál es lo más correcto, lo único que está claro es que hay que tomar otro camino diferente, que, por un lado, trate de paliar o minimizar los efectos producidos por la gran crisis desatada por la elección de un modelo erróneo o más bien por la toma equivocada de sus preceptos, y por otro lado que trate de evitar que estas mismas situaciones acaecidas entre los años 1997 y 2012 se puedan volver a repetir en el futuro, aunque este punto se torna mucho más inexacto y es difícil plasmarlo en un documento que fidelice unas actuaciones que no se sabe cómo afectarán al futuro del urbanismo.
El descrédito obtenido y el fracaso de los indicadores tanto económicos como sociales y políticos, enmarcados en un cambio de gobierno con consecuencias palpables en la sociedad y por lo tanto en las vías urbanísticas, determinan que el modelo establecido en la Ley del Suelo de 1998 se ha de erradicar por completo, cortando de raíz y dando un giro completo a la orientación de las políticas de hacer ciudad y en su influencia en las sociedades. Si la ley mencionada ponía a disposición grandes cantidades de suelo para paliar el alto precio de la vivienda en esa época ante la escasez de demanda, la situación ahora es completamente distinta: existe una gran cantidad de oferta, pues muchos de los planes parciales proyectados en 2004, como hemos visto, se han llevado a cabo, una demanda más bien escasa debido sobre todo al aún todavía alto precio de las viviendas, a la pauperización del español medio a consecuencia de la crisis económica, y a la desconfianza que toda esta situación ha creado en los posibles compradores de vivienda; y una situación económico–financiera poco favorable para la recuperación de los mercados inmobiliarios, que se encuentran aún sumidos en profundas crisis con grandes cantidades de deuda que difícilmente podrán pagar aún vendiendo todos sus activos inmobiliarios que poseen.
A calor de estos acontecimientos, se hace inevitable el llevar a cabo un giro de 180 grados en las políticas urbanísticas, y por ello, desde el gobierno central se promulga una nueva ley de suelo que trate de encauzar esta desmedida situación. De este modo el Senado aprueba el Real Decreto Legislativo 2/2008, de 20 de junio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Suelo, publicado en el BOE núm. 154 de 26.6.2008. Esta nueva ley entra en vigencia el 27.6.2008, y está desde el 13.12.2013 en revisión. 
Esta ley sustituye a la Ley 6/1998 de Régimen de Suelo y Valoraciones. La principal característica es que vuelve a establecer un restricción en cuanto a la oferta de suelo, de este modo no clasifica urbanísticamente el suelo, sino que únicamente considera 2 situaciones básicas del mismo, que son suelo rural y suelo urbanizado (art. 12), siempre en función de las características de los mismos. Del mismo modo la ley no elimina la transformación de suelo rural a suelo urbanizado mediante la urbanización, por lo que se puede mantener la categoría de urbanizable y la ejecución del planeamiento que lo prevea.
Sin embargo, dentro del marco del suelo urbanizable, esta ley introduce el punto que marca la gran diferencia con su predecesora, y es que solamente puede clasificarse como urbanizable el suelo preciso y necesario para satisfacer la necesidades que lo justifiquen. Así, se pone fin a la excesiva oferta de suelo, reduciéndolo únicamente a lo necesario y recortando el espacio especulativo. No obstante no es una ley exenta de polémica, pues surge la duda de qué hacer con todo el suelo que anteriormente a la ley del 1998 era rústico y que pasó después a urbanizable, si debiera continuar siendo urbanizable (lo cual no estaría acorde a lo que dice la ley sobre necesidad justificada) o debe ser devuelto a suelo rústico con lo cual miles de promotoras y propietarios perdería muchísimo dinero por haber adquirido esos suelo en una categoría con unas plusvalías muchísimo mayores, además de los consiguientes problemas judiciales a los que se enfrentaría.
El PGOU2004 de Valladolid hizo una división, como ya se ha visto con anterioridad del Suelo Urbanizable no Delimitado en 15 ámbitos, a saber, “Las Areas Homogéneas”, para concretar los ámbitos en los que se podrían  desarrollar futuros sectores, dentro de esta enorme bolsa de suelo que se puso a disposición. El PGOU establecía para cada uno de estos ámbitos o áreas unas condiciones básicas de desarrollo y delimitación, entre las que encontramos superficies, edificabilidades y otras variables, así como la asignación de Sistemas Generales. Una vez se publicó dicho PGOU, sobre estos ámbitos se han ido tramitando diversos instrumentos urbanísticos destinados a la delimitación de estos sectores o al establecimiento de una ordenación detallada. Con la revisión del PGOU de 2012, dentro de la legislación urbanística, la categoría de Suelo urbanizable no Delimitado fue suprimida; de este modo, la necesidad de asimilación de éstos ámbitos a un nuevo régimen legal, pues quedaban excluidos del mismo tras esta reforma, rústico o urbanizable, se encuentra condicionada por el grado de delimitación de los sectores. Así, se distinguen 3 situaciones diferentes para estas Áreas Homogéneas.
Áreas Homogéneas con delimitación aprobada definitivamente
A esta categoría pertenecen aquellas Áreas Homogéneas con ordenación detallada aprobada definitivamente, y por tanto, pasan a formar parte de la categoría Suelo Urbano Delimitado. Son 3 áreas: AH1 Prado Palacio, AH5 Páramo de San Isidro (Sector 53), AH7 Las Riberas. Las 3 AH han sido aprobadas mediante un Plan Parcial, y permanecerán en el desarrollo previsto en el PGOU 2012.
Todos proyectos aprobados de urbanización para estas áreas se encuentran recogidos en planes parciales propios elaborados en su mayor parte por empresas privadas ajenas al Ayuntamiento, por encargo del mismo.
Atendiendo a las características de estos ámbitos, el desarrollo de los sectores aprobados suponen la transformación de 1.222 ha de suelo, con una edificabilidad de 3Mm2, lo que se traduce en la creación de 29.000 nuevas viviendas que pasarán posteriormente a ocupar el Suelo Urbano de la ciudad.
Áreas Homogéneas con procedimientos de delimitación del sector en curso
Dentro de esta categoría estarían recogidas todas las Áreas Homogéneas cuyos procedimientos de limitación de sectores para la aprobación posterior de Planes Parciales que conduzcan al desarrollo de los mismos, se encuentra en el momento de la revisión del plan en trámite, y por lo tanto conforme a la definición del art. 12 del RDL 2/2008 por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Suelo, estos ámbitos pertenecen a la categoría de suelo rural. 
Las AH que quedan dentro de esta categoría son: AH6 Fuente Amarga–Laderas de esgueva, AH8 Los Argales (este), AH10 Valdechivillas, AH11 Prado Palacio–Berrocal, y AH12 La Varga-Berrocal.
Áreas Homogéneas que no han iniciado la delimitación de sectores
En esta categoría se encuentran el resto de las Áreas homogéneas, las cuales han sido objeto de estudios previos y/o algún tipo de actuación urbanística, pero que no han hecho la delimitación de sectores o esta ha sido denegada, ni tampoco se encuentra en trámite al momento de la revisión. Dentro de las AH que han iniciado algún procedimiento pero ha sido denegado o escaso se encuentran: AH2 Las Cañadas y AH3 La Lámpara.
El resto de las AH no han iniciado ningún tipo de tramitación, por lo que al igual que con las dos anteriores y en base al art. 12 del RDL 2/2008 por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Suelo, cuyos preceptos es encuentran en el punto anterior, pasan a formar parte de la categoría de suelo rural. Estas Áreas Homogéneas son: AH4, AH9, AH13, AH14, y AH15.
Por lo tanto, el ambicioso proyecto de las grandes reservas de suelo urbanizable que se estableció en el PGOU de 2004, más de 3.000 ha en total con capacidad para 100.000 viviendas nuevas, se queda en el papel y es desechado definitivamente, al quedar demostrado que no corresponde a una demanda real y no hay justificación alguna para su desarrollo. De las 15 Áreas Homogéneas que ocupaban la totalidad del municipio de Valladolid, únicamente se mantienen 3 de ellas, mencionadas anteriormente, ya no con esa categoría sino dentro de Suelo Urbano Delimitado, el resto de AH dejan de existir y su consideración pasa a la anterior habida antes de su creación, el suelo rural.
Sin embargo esta acción no está exenta de polémica, puesto que al tratarse de Suelo urbano no Delimitado, se han llevado a cabo enormes inversiones sobre el mismo que superan los 350 millones de euros, pues al tratarse (previo a la revisión del PGOU 2012) de suelo urbanizable, el valor del terreno es mucho mayor que el de un suelo rural común, por lo tanto muchos propietarios de estos terrenos, el 70% son entidades financieras y el Sarev o el banco malo, han visto como por un terreno por el que pagaron cantidades astronómicas debido a su posibilidad de urbanización y sacar beneficio por ello, ahora solamente poseen un terreno rural cuyo valor es mucho menor y la urbanización no es posible, a pesar de que con la compra, se incluían los derechos de edificación. Actualmente lo derechos de urbanización adquiridos como tales en terrenos que según la nueva legislación vigente deberían ser rústicos, están siendo prorrogados anualmente, ya que darlos por vencidos provocaría un caos económico de consecuencias muy impredecibles, por lo tanto la solución es alejar el problema, pero sin encontrar una solución, ya que parece poco coherente que se prorroguen unos derechos en base a una legislación que ya no existe porque en el marco de la nueva esos derechos ya no existen.
Existen varios aspectos que delimitan las líneas de actuación en materia de urbanismo en un documento como un Plan General, dando como resultado varios enfoques a los que hacer ciudad y afrontar la ya existente, entre ellos encontramos enfoques expansivos, renovadores, innovadores etc. La línea seguida hasta el años 2012 fue sin ninguna duda una línea de carácter expansivo y de manera extrema además avivado por las buenas condiciones económicas y en cuanto a legislación. No obstante un plan expansivo requiere quizá de mucha más lógica, pues son muchas las variables a analizar a la hora de actuar, ya que es fácil equivocarse o no obtener el resultado esperado, pero precisamente eso es lo que no tuvo el de 2004, se podría decir que fue “rápido y mal” aunque muy concreto en donde más interesaba que eran esas grandes reservas de suelo que tanto dinero iban a aportar. El expansionismo salvaje de estos años ha acabado por desacreditar ese modelo hasta tal punto que parece que lo contrario, es decir la no expansión (con renovación o sin ella) sea el modelo más apropiado. En el PGOU de 2012 no esta muy claro todavía el enfoque que se le va a dar, pero probablemente sea una mezcla entre todos ellos, porque en realidad siempre es necesario un pequeño enfoque expansivo, pues la ciudad inevitablemente necesita crecer constantemente, si bien es cierto que el paradigma de la renovación urbana como contraposición al expansionismo extremo suena muy atractivo y populista, este no es el camino correcto, pues una ciudad enfocada en la renovación sería una ciudad muy inaccesible a gran parte de la población por sus altas plusvalías que estarían repercutidas en el precio final de la vivienda. Se trata entonces, de buscar el equilibrio entre estas políticas y de algún modo retornar a los modelos anteriores al PGOU 2004, cuando la ciudad de Valladolid crecía y de hecho creció mucho con los barrios de Parquesol, Covaresa etc, pero a la vez muchas zonas entonces degradadas como lo era el centro históricos vivieron un enorme proceso de renovación, pero en equilibrio con lo demás.
Es visible entonces, que el PGOU 2012 responde a la realidad, y trata de paliar los efectos de su predecesor así como de la crisis económica, ajustándose de una manera mucho más austera a los intereses de la ciudad, es un documento mucho menos ambicioso en el que el camino tomado ya no es solo el expansivo o en mucha menor medida, sino que fomenta otras actuaciones de una manera más palpable como la renovación de lo existente y la búsqueda de la sostenibilidad no solo ambiental sino económica, cosa que en el anterior plan se pasó por alto debido a la situación presente y que ya ha sido explicada.
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Areas Homogéneas en el PGOU 2012 – VALLADOLID

Centrándose más en la ciudad de Valladolid, que es un ejemplo más de tantos que se repiten por toda la geografía del país, y posiblemente no de los mejores ejemplos aunque sí uno muy claro, se aprecian con claridad todas estas transformaciones. De haber continuado con el PGOU de 2004 y la burbuja seguir hinchándose, en la actualidad Valladolid sería una gran ciudad de más de medio millón de habitantes, y si además se tiene en cuenta todo lo planeado por otros municipios en su área metropolitana, esta población podría ser mucho mayor. Suena ridículo que una ciudad de 311.000 habitantes (2013) que pierde población pudiera alcanzar eso en los próximos años. Es evidente que la demanda no era el motor de estas actuaciones, lo era el dinero, los ingresos limpios con los que pagar otros agujeros de la ciudad o macro proyectos como el soterramiento del ferrocarril, autovías, ampliaciones del aeropuerto, un nuevo estadio, nuevos centros comerciales etc. Esto no fue ningún secreto, y hasta se decía que toda esta nueva gente vendría de fuera, no del propio crecimiento de la ciudad, se decía que Valladolid se convertiría en una ciudad altamente atractiva al turismo, a los negocios y a gente que pudiera trabajar en otras ciudades y vivir en Valladolid. Este discurso hasta se llegó a creer, quién no iba a creer algo tan brillante si todo iba tan bien. El problema es que este discurso fue repetido en todos los sitios, y la realidad fue bien distinta. Afortunadamente, y aun siendo mucho lo construido durante estos años en la ciudad, gran parte de lo cual, como era de esperar, esta vacío sin compradores o embargado, no se ha llegado a construir ni la mitad de lo que se tenía en mente, la burbuja explotó a tiempo, al menos en la ciudad de Valladolid en comparación con otros municipios españoles. Aún así es fácil ver los restos de este modelo por cualquier parte de la ciudad, grandes barrios de bloques con las ventanas completamente cerradas en medio de ningún sitio, carteles donde venden propiedades a precios realmente bajos (en comparación con lo que hemos estado acostumbrados a ver estos últimos años),  enormes estructuras que pretendían ser nuevos bloques de viviendas pero que el estallido les pilló en plena construcción y así quedaron y permanecen etc.
Esta situación nos deja un inevitable sentimiento de vacío y de rabia, ¿cómo es posible? ¿si es tan evidente por qué no lo veíamos? Sin duda es una reflexión interesante. Quizá el modelo de hacer todo el suelo urbanizable no era erróneo por definición, pues como ya se explicó la lógica era sencilla, pero como en muchas otras ocasiones, de ideas buenas se hacen cosas estúpidas. Según mi punto de vista es evidente que había un exceso de suelo, pero que en cierto modo era necesario que lo hubiera. Lo que faltó fue una programación detallada de los desarrollos urbanísticos en Valladolid, deberían haberse fijado unas fechas para el desarrollo de las Áreas Homogéneas a largo plazo, pues fue el carácter precipitado y descabezado el que hizo caer el modelo por su propio peso.
Giraldo Capellán, Antonio.2014. La nueva ciudad de Valladolid prevista en el PGOU de 2004: Del optimismo inmobiliario a la crisis. Universidad de Valladolid. Facultad de Filosofía y Letras. Grado de Geografía y Ordenación del Territorio.
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Estructura general – VALLADOLID 2016

El nuevo mapa de ordenación del territorio de Castilla y León incluye un total de 193 áreas funcionales de las que 177 están en el ámbito rural mientras que 16 pertenecen al ámbito urbano, tras la inclusión de Benavente en las áreas funcionales estables. El nuevo mapa de ordenación incluye 193 áreas funcionales y garantiza el mantenimiento de centros y servicios esenciales anteproyecto de Ley por el que se aprueba el mapa de unidades básicas de ordenación y servicios del territorio de Castilla y León que llegará a las Cortes, en principio, a mediados del mes de diciembre y modifica tanto la Ley de Ordenación, Servicios y Gobierno del Territorio como la que declaró las áreas funcionales estables, permite culminar el proceso de ordenación del territorio de Castilla y León y garantiza por ley tanto la prestación de los servicios públicos esenciales como el mantenimiento de los centros. Y ya han pasado 3 años para desde la Ley 7/2013. La Junta de Castilla y León quiere seguir impulsando activamente uno de los grandes proyectos del Gobierno de esta Comunidad Autónoma para la presente legislatura, el nuevo modelo de ordenación del territorio, siendo necesario para ello desarrollar las previsiones contiendas en la Ley 7/2013, de 27 de septiembre, de Ordenación, Servicios y Gobierno del Territorio de la Comunidad de Castilla y León.

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Area funcional Estable – VALLADOLID (2014)

De 2014 es el último Informe de la Actividad Urbanística en el término de Valladolid, desde la Concejalía de Urbanismo, Infrestructuras y Vivienda. 

“…La información contenida en este informe anual 2014 pretende no sólo dar cumplimiento al reglamento, sino también, y sobre todo, proporcionar un instrumento de conocimiento de la actividad urbanística en nuestro municipio, una herramienta básica de transparencia y formación del criterio de los ciudadanos en este ámbito que contribuya a una correcta y fundamentada participación social en las decisiones urbanísticas…”
Un pequeño análisis nos muestra como la actuación urbanística ha disminuido y no tienen lugar desarrollos urbanísticos en Suelo Urbanizable. Se trata de pequeñas operaciones en Suelo Urbano. Cabe destacar la aprobación definitiva del Plan Especial del Campus de la Justicia, promovido por el Ministerio de Justicia.
Se han tramitado un total de 7 Estudios de Detalle, cuyo ámbito de actuación se limita a una o dos parcelas. Así mismo prácticamente todas las modificaciones de PGOU, 12 en total, son en esta categoría de suelo. Son modelos de Ordenación General. Y es que en 2014 se habían concedido 20 licencias de uso residencial para 130 viviendas…

Y es que desde 2009 la ciudad parece haber caído en un letargo muy pronunciado.

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En 1998 se publicó el libro “Avance de Directrices de Ordenación Territorial de Valladolid y Entorno”, en el que se recogían sintéticamente los trabajos realizados para la realización del que ha sido el primer documento de planificación espacial y alcance regional aprobado en Castilla y León. Ya explicaba qué tipo de realidad territorial y urbana era Valladolid, y de su lectura podemos deducir que lo fundamental del diagnóstico permanece válido. Lo que entonces se detectaba como dinámica incipiente ha sido confirmado con el tiempo: el papel central de Valladolid, fortalecida desde entonces en sus funciones de capitalidad, en su rol logístico y territorial, mejor equipada como ciudad y con infraestructuras de transporte muy mejoradas -las rondas, cuya construcción ha sido sin duda lenta-; y la consolidación de Valladolid y su Entorno como una cuenca de vida y empleo, un proceso en marcha de definición de interacciones urbanas y territoriales que da forma a lo que podemos seguir denominando “Area Metropolitana” en formación.

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Sistema de ciudades de Castilla y León.

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“… Confirmando una doctrina jurisprudencial en la que las ilegalidades urbanísticas del Ayuntamiento de Valladolid y la Junta de Castilla y León han sido las grandes protagonistas, por sentencia de 13.1.2016, el Tribunal Supremo ha confirmado la previa de 14.10.2014 de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Castilla y León, que anuló el Plan Parcial del Área Homogénea 1 “Prado Palacio”, donde estaba prevista la construcción de hasta 15.687 nuevas viviendas sobre una enorme superficie de 664 ha sin servicios y completamente desconectadas de la ciudad.
Queda así definitivamente anulado el acuerdo de la Comisión Territorial de Urbanismo de Valladolid de 18.9.2009, adoptado “in extremis” por este órgano colegiado de la Junta de Castilla y León el último día con vigencia de la antigua Ley de Urbanismo, para intentar evitar que dicho Plan Parcial tuviera que justificar su necesidad e idoneidad con arreglo a la nueva normativa urbanística estatal y autonómica.
Ese mismo día, en una jornada frenética de actividad inmobiliaria, se aprobaron las también anuladas judicialmente Normas Urbanísticas Municipales de Mucientes, con capacidad para 6.800 nuevas viviendas, y las casi 9.000 viviendas previstas en el Plan Parcial del Área Homogénea 7 de Valladolid, con sentencia del Tribunal Supremo. Un mes más tarde, la misma Comisión autorizaba también ilegalmente las 14.000 nuevas viviendas del Plan General de Ordenación Urbana de Tudela de Duero, también anulado judicialmente.
Al igual que en las sentencias anteriores sobre las Área Homogénea 5 (Páramo de San Isidro), el Área Homogénea 7 (Las Riberas) y el Área Homogénea 11 (Prado Palacio-Berrocal) del PGOU de Valladolid, los Tribunales entienden que “no se ha justificado en absoluto la conveniencia de desarrollar el sector o la conveniencia de la transformación urbanística de los terrenos y más en particular que no se ha justificado que exista en Valladolid la necesidad de ampliar el suelo con destino residencial y especialmente que sea necesaria la construcción de casi 9.000 viviendas más”.

En opinión de los ecologistas, un argumento de sentido común…”

“…Por ello, los ecologistas reclaman al Consejero de Fomento de la Junta de Castilla y León que pase página de la etapa del urbanismo salvaje y “a la carta” derivado de la antigua Ley de Urbanismo. Y al Ayuntamiento de Valladolid le piden que agilice la Revisión del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), procediendo a reclasificar como suelo rústico todas las Áreas Homogéneas, concentrando en la ciudad existente las actuaciones que se prevean, siempre con prioridad a la cada día más necesaria rehabilitación de los barrios.

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El Excmo. Ayuntamiento Pleno, en sesión celebrada el día 25.2.2015, acordó aprobar inicialmente el expediente número 67/2012, relativo a la Revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Valladolid, promovido de oficio por este Ayuntamiento.

“…En un contexto de crisis económica y, en particular, de profunda crisis del sector inmobiliario, contexto cargado de incertidumbre, es imprescindible facilitar la actividad urbanística responsable y creativa, más allá de su dependencia del complejo contexto jurídico que condiciona dicha actividad en nuestro país. Con la perspectiva de un nuevo modelo urbano, que aspira a sustituir un ‘urbanismo expansivo’ por un ‘urbanismo de la transformación’, de acuerdo con las reformas de la legislación urbanística realizadas, los trabajos de redacción de la Revisión han respetado los resultados del planeamiento hasta ahora vigente, teniendo en cuenta las situaciones heredadas y las culturas urbanísticas locales, guiándose por la defensa del interés colectivo y buscando que el urbanismo sirva con equidad al conjunto de los ciudadanos de Valladolid y a la mejora de su calidad de vida…” 
“…La búsqueda de un urbanismo más responsable con el medio ambiente y con los entornos social y económico, orientan una Revisión que trata de ser fiel a la realidad de la ciudad construida, a sus espacios consolidados o en proceso de consolidación y a los valores del territorio municipal, moderando expectativas y acentuando las oportunidades de transformación urbana mejor fundadas…”
La Revisión se orienta hacia la ciudad existente, con un proyecto de futuro ligado a su mejora sistémica. El primer paso va a estar en un proyecto ambicioso de regeneración urbana que, inserto en lo urbano cotidiano, permita la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos de Valladolid.
Tras evaluar diferentes alternativas que orientaran la Revisión, el impulso de la regeneración urbana se comprueba como estrategia global más solvente, tanto por la coyuntura hoy dominante como por la necesidad de cerrar un modelo urbano que, iniciado con el PGOU de 1984, puesto en evidencia con el reciente cierre de la Ronda Exterior (VA-30), necesita reconsiderar sus límites y reconducir el esfuerzo urbanizador con garantías de calidad y eficiencia hacia espacios inacabados y proyectos estratégicos.

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Un alcalde imputado frente a un pueblo que se organiza. El polémico León de la Riva (PP) ha dirigido un Consistorio condenado por la Justicia en una ciudad donde crecen cada vez con más fuerza iniciativas sociales y vecinales.
Declaraciones políticas extemporáneas. Actuaciones caciquiles que rayan la ilegalidad y que acaban en el juzgado, cómo en el caso del alcalde, Francisco Javier León de la Riva (PP). Decisiones judiciales que no son acatadas Y una administración de espaldas a una ciudadanía que busca formas alternativas de organizarse.
Valladolid lucha por encontrar su sitio en medio de una crisis institucional de primernivel, la capital de Castilla y León – aunque no figure como tal en el Estatuto de esta Comunidad Autónoma es una localidad viva, con alma, en la que se nota la actividad económica y empresarial, a pesar de la crisis.
Las “andanzas” de León de la Riva han dado una relevancia indeseada a la ciudad. Él fue quien afirmó “tener reparo” al entrar en un ascensor con una mujer a solas por si se “arranca el sujetador o la falda y sale gritando”. Por suerte, los vecinos logran abstraerse de los exabruptos y siguen con su vida, buscando soluciones para un área urbana que ha sufrido una importante pérdida de población en su territorio, debido, sobre todo, al retorno de inmigrantes a sus países de origen.
Huertos comunitarios. La Huerta sin Puerta, en el barrio de La Victoria, es uno de esos ejemplos de organización desde abajo, como explican desde el portal de noticias Último cero. Es un huerto comunitario que nació el 1 de julio de 2012. Los impulsores recuerdan que les movió la preocupación por los problemas de una alimentación agresiva con las personas y con el medio ambiente. Ahora gestionan una parcela de 150 m2 y han creado un grupo de consumo. Su ejemplo empieza a propagarse por otras zonas de la ciudad Pajarillos, Villa del Prado, Belén y Rondilla son barrios que ya tienen sus propias huertas comunitarias. Otro ejemplo de organización es el de la biblioteca libre {entre} líneas, gestionada por los vecinos del barrio España . Ante la falta de una biblioteca municipal, 15 voluntarios unieron sus fuerzas para abrir un centro de lectura en el antiguo colegio Conde Ansúrez. Nacieron en 2013 con 1.630 libros y tienen ya un fondo que supera los 12.000 ejemplares.
Valladolid está a la expectativa de ver cómo el próximo gobierno local culminará algunas obras que cambiarán su fisonomía, como el traslado de los talleres de Renfe al páramo de San Isidro. La oposición exige más transparencia en esta operación urbanística de gran envergadura. También ha llegado el momento de ver cómo acabará la rehabilitación del polígono 29 de Octubre, en el barriode los Pajarillos, pendiente desde hace 5 años.
Cercanías: una radiografía diferente de nuestras ciudades. Diagonal-La Marea 2016

Con el escenario actual, y sembrada la incertidumbre con las área homogéneas (a la espera de sentencias judiciales que acabarán tumbando las inversiones en suelo “en expectativa”), la sensatez apuesta por las 3R (rehabilitar, regeneración y renovación urbana). Pero, con todas las grandes inversiones en infaestructuras hechas y el crecimiento del alfoz de Valladolid, acabará despoblándose el mundo rural en muchos kilómetros a la redonda, o sencillamente dejando que el envejecimiento de su población acabe recluyendo en residencias de ancianos cualquier espacio (rural o urbano). La intensidad de atracción del gran Valladolid abarca ya territorios fuera de su provincia (Palencia) y la amenaza de las bajísimas densidades territoriales atemoriza , aterroriza cualquier planeamiento territorial más allá de las grandes areas urbanas. El territorio en sus más exagerados extremos es una tendencia realista cuando no se hace nada para cambiar la situación. El diagnóstico es aterrador, y no faltan precisamente estudios ni informes ni especialistas en el territorio de Castilla y León. Pero la tozudez del mercado y las estructuras territoriales provocan discordancias nunca bien resueltas. La coordinación territorial más allá del gran Valladolid es una competencia municipal casi “de rapiña”, sino no se entenderían crecimiento poblacionales, planamientos urbanísticos sin escala en municipios de la corona de Valladolid que apenas hace 20 años no tenían expectativas de superviviencia.

Nuevos tiempos, nuevas propuestas. Pese a no haber sido seleccionado su proyecto INNOLID 202 en la última convocatoria de los fondos FEDER, los objetivos estratégicos son importantes, 

  • Objetivo 1: ordenación urbana y mejora de la calidad urbana y paisajística.
  • Objetivo 2: búsqueda de un modelo de ciudad socialmente equilibrada.
  • Objetivo 3: regeneración de las infraestructuras de la ciudad bajo premisas de eficiencia y racionalización energética.
  • Objetivo 4: disminución de las emisiones de CO2 y racionalización de la movilidad en el área urbana.
  • Objetivo 5: construcción de un ecosistema de innovación, como polo tractor de “talento”.
  • Objetivo 6: oferta integrada de servicios a los ciudadanos

Hoy Valladolid tiene una población de 303.905 habitantes y un parque residencial edificado de 154.998 viviendas de las cuales 3.030 son unifamiliares (el 1,95%). Viviendas anteriores a los 60′ aún existe un 7,5% del total, datando de los 60′ 40.411 viviendas (el 26,1%), de los 70′ son 37.911 vviendas (el 24,5%), de los 80′ son 19.292 viviendas (el 12,4%), de los 90′ son 18.910 viviendas (el 12,2%) y de la década prodigiosa 2000-2009 son 24.778 viviendas (el 16,1% del total).


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


…seguiremos analizando en próximas entregas los 250 municipios mayores de España