DONOSTIA-SAN SEBASTIAN.

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sanse GE3.jpgSan SebastiánDonostia es una ciudad y municipio de 60,89 km2 situado en la costa del golfo de Vizcaya y a 20 km de la frontera con Francia. La ciudad es la capital de la provincia de Guipúzcoa, en la comunidad autónoma del País Vasco. Es la cabecera de la Eurociudad Vasca Bayona-San Sebastián, una conurbación de más de 620 000 habitantes.

San Sebastián se asienta a orillas del mar Cantábrico, teniendo varias playas (siendo la más conocida la de La Concha, en la bahía homónima) y un pequeño puerto al abrigo del monte Urgull. Posee además otras montañas, tanto promontorios costeros como tierra adentro, estando su cima más alta, Urdaburu (599 msnm), en un enclave homónimo, si bien la cima no pertenece al término municipal, dándose la máxima altitud del municipio de unos 585 m en la cara S de la misma montaña, cerca de la cima. Aunque el relieve es accidentado se encuentran algunas zonas llanas de cierta amplitud en los valles, planicies donde se concentra buena parte del núcleo urbano.

situac.jpgSu relieve se caracteriza por la existencia de, básicamente, 3 partes diferenciadas. Por un lado, un frente o cadena litoral compuesto por una serie de unidades -Ulia, ensenada de la Zurriola, desembocadura del Urumea, tómbolo de Urgull, bahía de La Concha e Isla Santa Clara, montes Igeldo y Mendizorrotz-, que dan lugar a una costa abrupta, erosiva y estructural, de tipo longitudinal. Por otro, un corredor intermedio, denominado Irun-Donostia-San Sebastián, con un relieve de tipo fluvial configurado por una red de pequeños arroyos y atravesado por los cauces fluviales de mayor importancia, capaces de generar fondos de valle más o menos llanos que han servido de principal asentamiento de los desarrollos urbanos. Por último, un sector interior montano, representado por los enclaves montañosos de Landarbaso y Urdaburu, y la parte alta del de Zubieta, donde predomina el uso forestal, sin ninguna ocupación de carácter urbano

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mapa barrios.jpgDesde 2003 el ayuntamiento de San Sebastián divide la ciudad oficialmente en 17 barrios:

  • Alza (“Altza”). Es el barrio más oriental de la ciudad, lindante con el vecino municipio de Pasajes, y uno de los más densamente poblados. Alza fue durante unos pocos años un municipio independiente, volviendo a reintegrarse a San Sebastián en 1940. De carácter principalmente rural, experimentó un gran crecimiento entre los años 60′-80′ siendo la principal área de expansión urbana de la ciudad con edificios de grandes alturas destinados a las clases trabajadoras inmigradas principalmente de otras regiones de España. El actual barrio de Alza comprende solo parte del antiguo término municipal de Alza, es decir la parte comprendida entre la autopista AP-8 y el puerto de Pasajes, separado del resto de la ciudad por el enlace de la AP-8 con el E de la ciudad. En los próximos años el planeamiento urbanístico augura un importante desarrollo urbanístico. Dentro del barrio se distinguen a su vez numerosas zonas o barriadas: Alza-Gaina, Arria, Auditz-Akular, Buenavista, Eskalantegi, Herrera, Larratxo, Molinao y Oleta.
  • Amara Nuevo (“Amara Berri”). Principal barrio residencial de la ciudad, se construyó mediante un ensanche hacia la década de los 60′. Al S de dicho barrio se encuentra la ciudad deportiva de Anoeta, que incluye el Estadio Municipal de Anoeta (Real Sociedad de Fútbol). También son destacables sus establecimientos hosteleros.
  • Añorga. Barrio situado en la periferia de San Sebastián, a medio camino del municipio de Lasarte-Oria. Está separado del núcleo urbano y las comunicaciones con el mismo son problemáticas debido a la carretera N-1. 
  • Ategorrieta-Ulia. Barrio residencial compuesto de villas señoriales, ocupadas en su surgimiento por la población acomodada de la ciudad.
  • Ayete (“Aiete”). Barrio eminentemente residencial situado en un pequeño monte en el centro de la ciudad. En este barrio se encuentran el Palacio de Ayete (en el Parque de Ayete) y el Palacio de Arbaizenea. 
  • Centro (“Erdialdea”). Nace a mediados del siglo XIX (tras el derribo de las murallas en 1864) y es fruto de la fusión de 2 proyectos firmados por los arquitectos Cortázar y Saracibar. Del 1º se tomó el plano general y del 2º el Boulevard de unión entre la Parte Vieja y el nuevo Ensanche. Sobre este primer proyecto se realizaron numerosas variaciones (como la plaza del Buen Pastor, para dar cobijo a la nueva iglesia de la misma denominación; la calle Prim, la calle Easo, etc. En esta zona se situó el centro de la ciudad y el “km 0” de las carreteras guipuzcoanas (en el cruce de la Avenida de la Libertad, una de las calles más importantes de la ciudad y su centro económico, con la calle Hernani). Su plano ortogonal o en cuadrícula es típico del Modernismo, que organiza los edificios en cuadrículas y calles perpendiculares. De hecho, se considera que el Centro de San Sebastián es comparable, en términos arquitectónicos, con el de Barcelona, Bilbao o París. 
  • Eguía. (“Egia”). Separado del centro de la ciudad por las vías del ferrocarril, en él se encuentran el parque de Cristina Enea y el Cementerio de Polloe. El antiguo campo de fútbol de Atocha estaba situado en ese barrio. 
  • El Antiguo (“Antigua”). En este barrio surgió el primer asentamiento humano de la ciudad. Inicialmente poblado por obreros, hoy cumple funciones de barrio residencial, así como de alojamiento turístico en su zona más cercana a la Bahía de la Concha. 
  • Gros. Barrio con mucha actividad comercial situado en la orilla este del río Urumea. La ampliación de la playa de Gros y la creación del Palacio de Congresos y Auditorio Kursaal lo han revitalizado económica y socialmente. 
  • Ibaeta. Zona en expansión, tanto para usos industriales como de vivienda. En este barrio se ubica el campus universitario de la Universidad del País Vasco y el campus tecnológico (Tecnun) de la Universidad de Navarra. 
  • Intxaurrondo. Dividido en sus partes vieja y nueva (S y N), concentra gran parte de la población donostiarra. Es un barrio eminentemente residencial situado en un pequeño monte, antiguamente pertenecía al municipio de Alza. 
  • Loyola (“Loiola”). En este barrio se encuentra el Cuartel Militar. Las riberas del río Urumea a la altura de Loyola se encuentran en proceso de construcción de una ampliación de su núcleo residencial. 
  • Martutene: barrio en el que se encuentra la cárcel del mismo nombre. Está siendo, junto con Loyola, objeto de reformas y mejoras. 
  • Miracruz-Bidebieta. Se trata de uno de los barrios más nuevos de la ciudad. Limítrofe con Pasajes, es objeto de diversas reformas estructurales destinadas a mejorar su calidad de vida y servicios. 
  • Miramón-Zorroaga (“Miramon-Zorroaga”). Lindando con el municipio de Hernani, en este barrio se encuentran el Parque Tecnológico de San Sebastián y el Hospital Donostia. 
  • Zubieta. Barrio compartido con Usúrbil. Este barrio se halla dividido entre los términos municipales de San Sebastián y Usúrbil. En él se encuentran las instalaciones deportivas de la Real Sociedad de Fútbol, así como el Hipódromo de San Sebastián.

Delimitación de barrios.jpgOtros barrios tradicionalmente identificados por los donostiarras son considerados oficialmente por el ayuntamiento como parte del Centro de la ciudad.

  • Amara Viejo (“Amara Zaharra”). Barrio surgido a finales del siglo XIX con el desarrollo del ferrocarril. Los vecinos de este barrio presentan una de las edades medias más altas de la ciudad.
  • Miraconcha. (“Mirakontxa”). El privilegiado marco en el que se encuentra (frente a la bahía de la Concha) ha condicionado su configuración, desde fines del siglo XIX, como una zona residencial de lujo. Está ocupada, en su mayor parte, por palacetes rodeados de espacios verdes. Su creación responde a la demanda de residencia secundaria de calidad de la población que veraneaba en esas fechas en San Sebastián y de sus clases nobiliarias. En esa zona se encuentra el Palacio Municipal de Miramar, antiguo palacio real.
  • Parte Vieja (“Alde Zaharra”). Es el 2º barrio más antiguo de la ciudad después del Antiguo y donde se encuentra el puerto pesquero. Según una antigua tradición, sus habitantes se dividen en joxemaritarras (los bautizados en la iglesia de Santa María) y koxkeros (los bautizados en la Iglesia de San Vicente). Desde ese barrio se tiene acceso al monte Urgull.
  • Riberas de Loyola (“Loiolako Erriberak”). Entre los barrios de Loyola y Amara, es un barrio que se encuentra actualmente en construcción. Oficialmente forma parte del distrito de Amara Nuevo.

San Sebastián posee además 3 enclaves:

  • Landarbaso. Terreno rural situado entre Astigarraga y Rentería. Poblado por unos pocos caseríos que suman 19 vecinos.
  • Urdaburu. Situado junto a la frontera navarra. Está deshabitado.
  • Zubieta. Barrio compartido con Usúrbil. Este barrio se halla dividido entre los términos municipales de San Sebastián y Usúrbil. En él se encuentran las instalaciones deportivas de la Real Sociedad de Fútbol, así como el Hipódromo de San Sebastián.

enclaves.jpgAdemás de dichos exclaves, el Ayuntamiento de San Sebastián posee la finca de Articuza, situada en territorio navarro, dentro del término municipal de Goizueta. En él hay un embalse (es el punto más lluvioso de la península ibérica) y tiene un gran valor ecológico. Su superficie es de 37 km² (equivalente a más de la mitad del término municipal de San Sebastián).

donostia1.jpgLa ciudad tiene 3 playas urbanas: Ondarreta, La Concha y la Zurriola, las 2 primeras situadas en la bahía de La Concha y la 3ª al otro lado del río Urumea. Las 3 están englobadas en un mismo Sistema de Gestión Medioambiental, que trata de garantizar un uso sostenible de las mismas.

  • La Concha. Es una de las playas urbanas más famosas de España. Tiene una longitud de 1350 m y una anchura media de 40 m. Al igual que las otras 2 playas, su arena es fina. En la playa se encuentran el balneario de La Perla, la antigua Casa Real de Baños y el Real Club Náutico, edificios que, junto con la famosa barandilla, las elegantes farolas, 2 grandes relojes de principios de siglo y el Palacio de Miramar, que la cierra por el O, configuran una playa elegante y singular.
  • Ondarreta. Situada entre el Palacio de Miramar y el monte Igueldo, es la más pequeña de las tres playas. De aire algo más informal que La Concha, se trata de una playa de corte menos urbano. En el paseo que la bordea hay unos jardines en los que encuentra una estatua en honor a la reina María Cristina. Tiene una longitud de 600 m.
  • Zurriola. Con una longitud de 800 m, es la playa más abierta al mar y con oleaje más fuerte, de forma que se ha convertido en la más frecuentada por los jóvenes y los surfistas. En 1994 se llevó a cabo una remodelación de la playa, hasta entonces prácticamente inutilizable, con la construcción de un espigón que redujo el peligro de las aguas y con la mejora general de la calidad de la arena y del agua. 

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Además de estas 3 playas, también es utilizable la pequeña playa que se forma en la isla de Santa Clara, a la que se puede acceder en barco en los meses de verano, o a nado, pues se encuentra a escasos 500 m de Ondarreta en marea baja.

sanse GE1.jpgSus principales actividades económicas son el comercio y el turismo, constituyendo en el pasado uno de los más famosos destinos turísticos de España. Su paisaje, dominado por la bahía de La Concha, así como su desarrollo arquitectónico moderno iniciado en la 2ª mitad del siglo XIX, que configuró una ciudad de corte francés y aburguesado, propiciaron el desarrollo de la actividad turística a escala europea. Todo ello, unido a eventos internacionales como el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, el Festival de Jazz de San Sebastián, la Quincena Musical o el Festival de Cine de Terror, ha dado proyección exterior a la ciudad, a pesar de sus pequeñas dimensiones. San Sebastián es Capital Europea de la Cultura en 2016 junto con Breslaw, Polonia.

sanse GE4.jpgLas excavaciones arqueológicas en el convento de Santa Teresa constatan la presencia romana y, tras siglos sin rastro alguno, una necrópolis junto a una iglesia al menos desde el siglo X. Encajan en un contexto de repoblación monástica de carácter agropecuario: las rutas de trashumancia de los valles bajos del Urumea, Oria y Urola se atisban ya en un documento de 1025, el primero que cita “Ipuscoa”.  En todo caso, desde fines del XI, el monasterio de San Sebastián (donde actualmente está el palacio de Miramar) y su entorno están protagonizando parte importante de la historia guipuzcoana.
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1552 San Sebastián

San Sebastián, como villa, fue fundada por el rey navarro Sancho VI el Sabio a fines del XII, probablemente en 1180, en una estrategia más amplia desarrollada por la monarquía navarra. Obviamente, la concesión de la categoría jurídico-política de Fuero no supone la fundación completamente nueva de la población. De hecho, en 1178 están documentadas las iglesias de San Vicente y de Santa María. Quizás la existencia de esas 2 iglesias pudiera ser un reflejo del origen distinto de los primitivos pobladores donostiarras: autóctonos y gascones. Desde luego, es conocida la presencia de comunidades gasconas originarias de Baiona en las desembocaduras del Bidasoa y del Urumea y en la bahía de Pasaia. Durante la Baja Edad Media controlaron numerosos resortes de poder, entre ellos, el concejo donostiarra, y han dejado rastros en la onomástica, la toponimia (Embeltran, Narrica, Morlaans, Aiete, Monpas…); hasta hay documentación escrita en su lengua.
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Con la fundación, el monarca navarro buscaría afianzar poblaciones ya existentes y promocionar la llegada de elementos alóctonos dedicados a actividades comerciales y marineras. La necesidad de autorización de los ya vecinos para la inclusión de “navarros” en la nueva villa, más que una referencia étnica o de procedencia, sería de actividad, diferenciando así a los campesinos (navarros) de los villanos (francos). Entre otras ventajas, destaca la exención de acudir a llamamiento militar o la exención de impuestos relacionados con la mercadería y el consumo. Se reconoce a sus habitantes el derecho a ser juzgado en la misma villa, según su propia jurisprudencia o remitiéndose al Fuero de Estella, del que deriva el donostiarra.
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1641 SAN SEBASTIAN

La jurisdicción territorial de la villa donostiarra era extensa, desde la desembocadura del Bidasoa hasta la del Oria y desde la costa hasta Arano, en Navarra. Las posteriores fundaciones de villas (Hondarribia, Errenteria, Hernani, Orio…) en el territorio de su jurisdicción dieron lugar a numerosos pleitos, en especial por el control de la bahía de Pasajes. Y es que, aunque el fondeadero natural de la villa era la bahía de la Concha bajo Urgull, al lado de sus murallas, y al otro lado del tómbolo, en la desembocadura del Urumea, se situaba el astillero y muelle de Santa Catalina, a medida que el calado de las embarcaciones era mayor, el lado San Pedro y la Herrera se fue convirtiendo en el principal puerto donostiarra. Donostia exportaba hierro guipuzcoano y lana navarra, e importaban paños de Flandes. Incluso después de la incorporación de Gipuzkoa a Castilla, el reino de Navarra siguió favoreciendo el comercio a través de San Sebastián. La villa, junto a otras guipuzcoanas, creó sus propios mecanismos de promoción mercantil: acuerdo comercial con Baiona e Inglaterra, “Hermandad de las Marismas” de varias villas costeras con Vitoria, etc.
Fue Sancho VI, quién mandara construir un puerto y levantar una guarnición que protegiera La Bahía de la Concha y de paso canalizar el comercio de Navarra. Así creció la ciudad de San Sebastián, alejada de su emplazamiento original cerca de Ondarreta (de ahí que el nombre de dicho barrio quedara como el Antiguo).
Como Hondarribia, ambas villas y plazas fronterizas, Donostia contó con castillo, y posteriormente amplió las murallas hasta crear casi una ciudadela, derruida en 1864 para dar paso al primer ensanche urbano. Se pueden observar restos de aquellas fortificaciones en el aparcamiento subterráneo del Boulevard. En cuanto al castillo de la Mota, situado en la cima del Urgull, si bien se dice que fue construido sobre una fortaleza anterior, está documentado por primera vez en 1199, fundada ya la villa. El fuerte que se puede ver en la actualidad sería posterior al siglo XV, y probablemente reconstruido en torno a 1525. Los restos de murallas, baterías, etc. que salpican el monte Urgull son ya de siglos posteriores. Gipuzkoa en este periodo se dota de un nuevo instrumento legal que recoge y plasma en la Recopilación Foral realizada por Zandategui  y Cruzat en 1583. Uno de los elementos básicos del gobierno de la Provincia con respecto a la Corona de Castilla va a ser el Pase Foral, que  consistía en la potestad de las Juntas de acatar pero no de cumplir aquellas disposiciones de la Corona que se considerasen contrarias a la foralidad guipuzcoana.
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1788 – San Sebastián

El mayorazgo es una de las instituciones jurídicas básicas de la historia social y económica de Gipuzkoa, desde inicios del XVI (introducido de la mano del Ordenamiento castellano conocido como “Leyes de Toro”, en 1505) hasta las leyes desvinculadoras de 1820-1841. Mayorazgo y Vínculo son términos parecidos, pero no sinónimos: el 1º requiere Facultad Real para fundarse; el 2º es un simple fideicomiso, con plena fuerza legal, pero de carácter subsidiario. Más extendido el 2º entre el estamento dominante, de uso universal por toda la sociedad guipuzcoana el 2º, ambos mecanismos apartan del mercado bienes productivos, por lo que a partir del siglo XVIII arbitristas y economistas abogarán por su desaparición.
La institución del mayorazgo (maiorazkoa, premua) permite a una familia mantener unidos durante generaciones todos los bienes que a él se vinculen. De este modo, la propiedad funciona como una unidad indivisible asociada a un solar. El mayorazgo cumple, pues, una 1ª función económica, pues, al evitar el reparto de una unidad productiva que se presume rentable, permite que se perpetúe en el tiempo. El último propietario pleno de los bienes es el fundador del mayorazgo, y sus sucesores y herederos no podrán más que gozar de una propiedad plena puramente teórica, en la medida en que no pueden disponer libremente de los bienes; son, pues, más usufructuarios que propietarios. Paradójicamente, la imposibilidad de segregación a menudo obliga al mayorazgo a endeudarse para responder al reparto de legítimas al resto de herederos, por lo que en la práctica se puede llegar a un efecto contrario del deseado.
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1788 SAN SEBASTIAN

Y es que, tanto o más que una institución económica, el mayorazgo debe ser entendido como un medio de reproducción social. Al fin y al cabo, el mayorazgo es perpetuo y son sus gestores quienes son temporales. No se trata de una institución igualitaria, sino todo lo contrario, perfectamente jerarquizada y reglada, siempre con el objetivo último de mantener y mejorar una familia en un solar: el mayorazgo deberá con su gestión demostrar que realmente es un digno gobernante de la casa, y deberá responsabilizarse de sus obligaciones con el resto de familiares; éstos, su vez, deberán demostrar su valía en el ámbito que se le ha designado: compensación para casar fuera de la casa, carrera militar o de otro tipo, religión, emigración, boda convenida. En las normas sucesorias del mayorazgo, el fundador puede optar por describir el sistema de sucesión: de rigurosa agnación, con preferencia de varones a hembras, etc., o por especificar los nombres de los sucesores. Por tanto, la continuidad del mayorazgo es electiva y permite dejarlo en manos del heredero o la heredera que el donador considere merecedora de esta responsabilidad. El o la heredera pasa a encarnar al mayorazgo, y, de hecho, la propia persona pasa a ser tenida por y calificada como mayorazgo.
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1800 SAN SEBASTIAN

Esta institución estuvo vigente hasta la Ley Desvinculadora de 1820, que suprimió todos los vínculos. A pesar de ello, perduró algún tiempo en algunas zonas mediante una triquiñuela legal, ya que la ley no contempló las donaciones entre vivos: el poseedor del mayorazgo se lo daba a su hijo como aporte a su matrimonio; el hijo pasaba a ser el nuevo señor, y sus padres a disfrutar del usufructo de la mitad de la casa solar.
Pocos hechos habrá en la historia donostiarra que resulten tan evocadores y tan sentidos para los habitantes de la ciudad como el acaecido el 31.8.1813, en el contexto de la guerra de la independencia contra las tropas napoleónicas. El asalto, las violaciones, el incendio y la destrucción del recinto urbano sigue conmemorándose cada año por los vecinos de la Parte Vieja, en una fiesta sencilla y entrañable.
En verano de 1813, Donostia e Iruña eran las únicas plazas fuertes que resistían a manos de los franceses, por lo que se convirtieron en objetivos prioritarios. Sin embargo, las tropas dirigidas por Mendizábal, acompañadas por los 3 batallones guipuzcoanos de Aranguren, Larreta y Calbetón, no eran suficientes para desalojar a los enemigos, por lo que fueron las tropas anglo-portuguesas las que se hicieron cargo de la operación. Pese a los bombardeos previos y la toma del cerro de San Bartolomé, el gobernador de la plaza rehúsa todo parlamento. El 22 de julio, se abre en la muralla una brecha (de ahí el actual topónimo), así como otras aperturas más, y se procede a reforzar posiciones y al minado de la muralla. La defensa, feroz ante el ataque del 25 de julio, acabó en matanza, favorable a los defensores, tanto, que hasta los heridos ingleses fueron acogidos por los franceses.
El ejército inglés opta entonces por un bloqueo total. El asalto final se da el 31 de agosto, apoyado en la artillería y a través de las brechas abiertas con anterioridad. La tenacidad francesa y una 2ª línea de defensa impiden nuevamente la toma de la ciudad. El resultado de la operación apuntaba a un nuevo desastre inglés; pero la explosión de un depósito de pólvora desbarató la línea defensiva. Este hecho, y la falta de tropas de reserva francesas, cambian el curso del asalto. El repliegue francés a los espacios interiores no llega ni a materializarse: el enemigo se refugia en el castillo de la Mota, y la ciudad queda en manos de ingleses y portugueses.
A las víctimas militares se añade el saqueo, la quema del archivo, la destrucción de casas… Como remate, los asaltantes dieron fuego a la ciudad, de la que sólo se salvó la calle que hoy conocemos como 31 de agosto. Tras varios días de incendio, de los 7.000 habitantes de la ciudad puede que sobrevivieran entre 3.500 y 4.000, hambrientos y desnudos.
El 8 de septiembre se reunieron los vecinos sobrevivientes en Zubieta, aldea próxima a San Sebastián. Su resolución inauguró un nuevo momento histórico para la ciudad, marcado por el deseo de reconstrucción. Así, las obras de desescombro se iniciaron inmediatamente. En diciembre ya se había constituido una Junta de Obras encargada de la reedificación.
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1814 San Sebastián

Pedro Manuel de Ugartemendia, discípulo del afamado arquitecto Silvestre Pérez, fue el encargado de llevar a cabo el proyecto urbanístico, que presentó al Ayuntamiento en mayo de 1814. Siguiendo a Carlos Sambricio, podemos decir que despojaba a San Sebastián de su valor militar, insistiendo en el carácter comercial de la ciudad. En vez de proponer reconstruir sobre el viejo trazado (plaza rectangular central y calles cortadas ortogonalmente), concebía la nueva trama urbana en torno a una plaza central octogonal, reservada para los servicios públicos, en la que confluían en estrella 8 calles. Rodeaba el conjunto un trazado de base rectangular. Su proyecto no satisfizo a la Corporación, debido, principalmente, a la oposición de los propietarios de los solares. Así, se acometió una reconstrucción que reproducía el plano de la ciudad anterior, estableciendo sólo ligeras alteraciones en algunas calles. Los trabajos se prolongaron hasta la completa reconstrucción en 1849. En 1857 se iniciaron las negociaciones para el derribo de sus murallas.
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1814 Primera propuesta de Ugartemendía San Sebastián

El carácter de plaza fuerte militar de San Sebastián suponía una grave limitación para su desarrollo urbano. Las necesidades militares impedían el crecimiento no sólo del recinto murado, sino también del barrio extramuros de San Martín, porque un hipotético enemigo podría hacer uso de las edificaciones que se construyeran frente a la muralla. Durante el Antiguo Régimen no existió una capital en Gipuzkoa, ya que el sistema foral había establecido que la Diputación se fuera turnando entre las denominadas 4 villas de tanda, Donostia, Tolosa, Azpeitia y Azkoitia. En el siglo XIX, cada vez que el liberalismo triunfaba y establecía un sistema provincial siguiendo el modelo francés de departamentos, Donostia se convertía en la capital; pero, tras el restablecimiento foral de 1844, la enemistad de la oligarquía provincial con la burguesía progresista donostiarra llevó a establecer la Diputación, y con ella la capitalidad, en Tolosa.
La lucha por la capitalidad, pues, fue una muestra más de las tensiones entre los notables rurales, defensores del sistema foral, y la burguesía donostiarra, favorable a la instauración del sistema liberal. Durante la Francesada, las nuevas autoridades napoleónicas convirtieron a San Sebastián en la capital del “Gobierno de Vizcaya”, que comprendía, además del territorio de mismo nombre, Gipuzkoa y Álava. La restauración absolutista volvió a restablecer el sistema foral. Durante el Trienio Liberal, Tolosa se impuso como sede de la Diputación mientras se aprobaba la nueva división territorial. Sin embargo, a su aprobación, en enero de 1822, San Sebastián fue nombrada capital de Gipuzkoa. Esta capitalidad duró 1 año, puesto que con la nueva restauración absolutista se volvió al sistema de villas de tanda.
Tras la muerte de Fernando VII, estalló la Primera Guerra Carlista. Una nueva división provincial proveniente de la regencia de Mª Cristina, madre de Isabel II, otorgó la capitalidad a Donostia; pero las Juntas ignoraron la orden y propusieron la traslación de la capital a “un punto céntrico, guarnecido y fortificado como lo eran Tolosa o Villafranca”. El desarrollo de la guerra convirtió, de facto, a San Sebastián como única capital posible para las autoridades liberales. Al fin de la guerra, se volvió a abrir la discusión entre la Diputación, instalada en Tolosa y partidaria de trasladar la capital a esta villa, y el ayuntamiento donostiarra, defensor del mantenimiento de la capital en la ciudad de mayor población –cerca de 10.000 habitantes, frente a los 6.000 de Tolosa- y mayor volumen de contribuciones.
Las luchas entre moderados y progresistas en el gobierno español eran decisivas a la hora de dilucidar en qué población se establecía la capital. Durante la Regencia de Espartero (1841-43), el gobierno progresista se posicionó a favor de las tesis donostiarras; pero la oposición de la Diputación impidió que se tomara la decisión definitiva. Con la llegada de los moderados al poder en 1844, un decreto estableció la capitalidad de Gipuzkoa en Tolosa, muestra de que  los notables rurales habían recuperado su influencia en el poder provincial. San Sebastián tuvo que esperar hasta 1854 para que, con la llegada al poder de los progresistas, se estableciera definitivamente la capitalidad en la ciudad costera.
Tras la I Guerra Carlista, el crecimiento de la población donostiarra hizo plantearse a las autoridades la necesidad de derribar la muralla. A mediados de siglo, San Sebastián tenía unos 15.000 habitantes, de los cuales unos 10.000 vivían en el recinto amurallado, de unas 10 ha de superficie, y el resto, en los barrios de San Martín, Antiguo, Astigarraga, Herrera, etc. Ante la necesidad de espacio para desarrollarse, el 22.4.1863 se autorizó el derribo de las murallas, pues, según la Real Orden, la ciudad dejaba de ser plaza de guerra. El derribo resultó algo más que un desahogo en la ocupación del espacio, fue el verdadero motor del desarrollo urbano, económico y social de San Sebastián.
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1863 Plano General de San Sebastián por A. Cortázar

Aquel mismo año se convocó un Concurso de Proyectos de Ensanche para la ciudad. Conforme al plan inicial del arquitecto Antonio de Cortázar, ganador del concurso, la superficie del Ensanche y sus ampliaciones ascendería a 70 ha. 2 años más tarde, en 1865, se iniciaba la construcción del “Ensanche Meridional de San Sebastián”, no exenta de polémicas. El proyecto de Cortázar preveía iniciar la construcción de edificios inmediatamente a continuación de la vieja ciudad; pero surgió una propuesta de crear una alameda que dejaría un espacio público entre la parte vieja y el nuevo ensanche. La polémica dividió a la ciudad en 2 bandos. Alamedistas y antialamedistas publicaron numerosos folletos a favor de sus respectivas propuestas. Finalmente, tras un empate en la votación municipal, el voto del alcalde decidió la creación de una alameda, el actual Boulevard.
El II ensanche, también de Cortázar, se construyó entre 1873 y 1882, y llegó hasta la calle Prim. El III ensanche lo proyectó y realizó el arquitecto Goicoa, entre 1883 y 1886,  hasta la calle Easo. En 1894 se iniciaron las obras del Ensanche de Gros o de la Zurriola, en los arenales que se extendían entre el río Urumea y la ladera del monte Ulia. Posteriormente, una 1ª fase de desarrollo industrial llevó a la urbanización de la ribera derecha, con los barrios obreros de Gros y Egia, al tiempo que se urbanizaba la ribera izquierda, el actual barrio de Amara.
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1850 – San Sebastián

Aunque hubo algunos precedentes en la construcción de ferrocarriles, la clave del desarrollo de la red ferroviaria española estuvo en la Ley General de Ferrocarriles de 1855, que regulaba todos los aspectos relacionados con el nuevo medio de transporte. Este marco legislativo fomentó, entre otras medidas, la entrada de capital extranjero para su financiación, un factor decisivo en el caso del Ferrocarril del Norte
Con intención de unir Madrid con la frontera francesa (el ferrocarril ya había llegado a Baiona en 1854), se formó la “Sociedad para el Crédito Mobiliario Español”, de capital mayoritariamente francés, ligado a la familia Péreire. El trazado estaba definido desde Madrid hasta un punto indeterminado del Ebro, sin dejar claro por dónde debía circular hasta la frontera. La disputa se estableció entre los partidarios de que la línea cruzara Álava y Gipuzkoa hasta Irun, y los defensores de la conocida como “línea de los Alduides”, que apoyaban el paso por Navarra y la conexión a Bayona desde Pamplona.
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1864 Frente de Tierra durante el sitio de 1813 – San Sebastián

Las autoridades guipuzcoanas fueron conscientes de la importancia del paso del ferrocarril y comisionaron a Fermín Lasala, futuro Duque de Mandas, para defender la línea por Gipuzkoa. Tuvieron enfrente a los navarros y la familia Rostchild, enfrentada a los Péreire en sus inversiones en torno al ferrocarril. Finalmente, el proyecto guipuzcoano triunfó gracias a una importante subvención que recibió la “Sociedad para el Crédito Mobiliario Español”. Para ello, la Diputación abrió una suscripción popular que obtuvo un gran éxito.
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1884 – San Sebastián

Las obras se iniciaron en 1858. Si bien transcurrieron sin problemas en Álava, las dificultades orográficas de Gipuzkoa retrasaron la construcción de los numerosos túneles y puentes, encargados a pequeñas empresas locales. La Compañía del Norte encargó entonces la construcción de los tramos más complicados a una empresa francesa con experiencia en la construcción del ferrocarril transalpino. A partir de 1862 llegaron a la comarca del Goierri numerosos piamonteses, avezados en la construcción de túneles, y parece que con ellos llegó también el acordeón diatónico del N de Italia, origen de la popular trikitixa. Finalmente, tras más de 14 km de túneles y viaductos (el más importante, el de Ormaiztegi, último tramo inaugurado), la construcción del Ferrocarril del Norte finalizó en el verano de 1864. En Irun conectaba con Hendaia, por lo que ya se podía realizar todo el trayecto Madrid-París en tren. En sus primeros 10 años de funcionamiento, la Compañía no obtuvo los beneficios esperados, tanto por las dificultades de financiación (la obra costó el doble de lo presupuestado) como por el escaso tráfico en la parte castellana, a lo que se añadieron los impedimentos surgidos durante la II Guerra Carlista. Sin embargo, fue clave para el desarrollo económico de la provincia, porque enlazó localidades pioneras de la industrialización, como Tolosa, San Sebastián o Rentería, con Irun, Hernani, Ordizia, Urretxu, e incluso otras más modestas entonces, como Beasain y Zumarraga, dinamizando su industria.
1900

1900 – San Sebastián

Aunque cronológicamente se trata de una época más ligada al siglo XX -los historiadores la sitúan entre 1895 y el final de la I Guerra Mundial, en 1918-, las raíces de la denominada Belle Époque se hunden a lo largo del XIX.
El 1ª precedente vasco se halla en la estancia de la reina Isabel II en San Sebastián en 1845, cuando vino a tomar baños de mar por cuestiones de salud. Hasta su exilio en 1868, volvió varias veces, aunque sin continuidad. Aprovechando sus veraneos en la vecina Biarritz, la pareja imperial francesa, Napoleón III y Eugenia de Montijo, visitó Donostia en varias ocasiones entre 1856 y 1865. Estas visitas fueron decantando el carácter turístico de San Sebastián.
La capital guipuzcoana se convertirá definitivamente en meta del turismo de élite –puesto que entonces no existía otro- español a partir de que en 1887 la Regente María Cristina de Habsburgo, viuda de Alfonso XII, decida acudir anualmente. Lo hizo hasta 1929, y no faltó más que un año, en 1898. La Corte española de verano atraía a políticos, aristócratas y a la alta burguesía, española y extranjera. Hasta la Reina Victoria de Inglaterra, dirigente de la mayor potencia mundial del momento, la visitó en 1889, evidencia de la consolidación de la ciudad como destino turístico de las clases privilegiadas.
Siguiendo el ejemplo de Biarritz, Donostia promovió la construcción de espacios de ocio e infraestructura hostelera. La principal aportación arquitectónica al turismo de ocio en el siglo XIX donostiarra fue la construcción del casino, actual Ayuntamiento, en 1889. Al mismo tiempo, la construcción del palacio real de Miramar en 1893 aseguró la presencia de la corte española todos los veranos.
En la primera década del siglo XX San Sebastián continuará su desarrollo. Fruto del mismo es el ensanche de Gros en 1907 y las obras urbanísticas del Antiguo (1914) y de Loyola (1915). Simultáneamente se mantendrá -e incrementará- la vocación de ciudad cosmopolita que ya apuntaba en las últimas décadas del XIX.
El veraneo real, que traía consigo a gran número de personajes de la corte, y miembros del Gobierno contribuían a reafirmar este carácter. La princesa Ena de Battemberg -más conocida como la reina Victoria Eugenia- se convierte al catolicismo en el Palacio de Miramar para poder casarse con el rey Alfonso XIII en 1906. La presencia de la Corte en la ciudad da origen a numerosos acontecimientos, algunos curiosos, como la visita de los acorazados de la flota japonesa “Tsukuba” y “Chisote” que permanecieron varios días fondeados en la bahía.
La crisis europea de 1914-1918 hará que San Sebastián sea el lugar elegido por gran número de personalidades europeas para alejarse de la guerra. La ciudad será un hervidero de representantes de los imperios centrales y de los aliados. Su presencia en los salones del Gran Casino, en los que actuó una bailarina holandesa conocida como Mata-Hari, da lugar a todo tipo de lecturas e interpretaciones.
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1915 Proyecto ensanche de San Sebastián por E. Vallarino

Pero por debajo de este San Sebastián mundano y cosmopolita se encontraba otra ciudad en la que los problemas sociales y laborales comenzaban a dejarse sentir. El sistema político de la Restauración ha visto desaparecer a sus 2 principales artífices (Cánovas asesinado en Santa Agueda en 1897 y Sagasta fallecido en 1900) y comenzaba su lento declinar. En San Sebastián en las 2 primeras décadas del siglo XX comienzan a desarrollarse las diversas fuerzas políticas. A los partidos del “turno” -el conservador y el liberal- se van sumando los republicanos -representados en la capital mayoritariamente por los federalistas- los nacionalistas desde 1904 y los socialistas que crean en 1891 la Agupación Socialista de San Sebastián. Pero aparte de los partidos del régimen la principal fuerza política sigue siendo el carlismo. Pese a sufrir la escisión del integrismo su presencia y organización sigue teniendo un peso sustancial. Entre 1903 y 1913 -ambas líneas del tradicionalismo siguen logrando el mayor número de concejales en Guipúzcoa lo que da una idea de su fuerza.
La I Guerra Mundial tiene diferentes lecturas si éstas se hacen desde este lado de los Pirineos. La neutralidad española supuso un sustancial desarrollo de las actividades económicas ya que se comerciaba con ambos bandos. Esta situación posibilitó un sustancial aumento de las reservas de divisas y la realización de grandes negocios por parte de los industriales españoles. Pero la I Guerra Mundial, a su vez, produjo un empeoramiento de las condiciones de vida de las clases más desprotegidas de la sociedad -una vez que se extinguió la bonanza económica generada por el conflicto- y consecuentemente un desarrollo de las ideas más avanzadas socialmente.
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1915 Proyecto ensanche de San Sebastián por Gurruchaga y Azqueta

La guerra se vivió intensamente en la ciudad. Dejando a un lado la presencia de los refugiados -principalmente personas de alto nivel económico- en mayo de 1917 se vivió el episodio más dramático de la contienda para San Sebastián. 4 pesqueros donostiarras son hundidos por submarinos alemanes con el resultado de la pérdida de 4 vidas. San Sebastián acoge a una “Liga Antigermanófila” promovida por el Círculo Republicano donostiarra en la que participan políticos republicanos, liberales (Machimbarrena, Orueta, el Marqués de Seoane), socialistas como Guillermo Torrijos e incluso conservadores como el alcalde Gabriel María Laffite. Carlistas e integristas -a su vez- crean la “Liga Neutralista” que no oculta sus simpatías por los imperios centrales. Presidida por Juan de Olazábal se integran en ella políticos carlistas como José María Orbe o Cándido Gaitán de Ayala entre otros.
Pero en 1917 se producirá una de las convulsiones políticas más importantes de la Restauración; la huelga revolucionaria de agosto de 1917. En Gipuzkoa, en los años anteriores, se venía registrando ya un incremento de la conflictividad social que tiene su máxima expresión en la huelga de los papeleros de Tolosa, que mantiene cerradas las fábricas de la villa desde noviembre de 1916 hasta enero de 1917.
La huelga general da comienzo el día 13 de agosto, la misma fecha en la que debían dar comienzo las fiestas de la Semana Grande. El Gobernador Militar -Martínez Anido, que luego se hará tristemente célebre en Barcelona- decreta el Estado de Guerra y clausura la Casa del Pueblo. El conflicto, en el que no se producirán excesivos incidentes, terminará el día 16 de agosto. A pesar de ello las organizaciones obreras sufrirán una dura represión. El concejal socialista Cástor Torre es detenido. Torrijos, el principal líder del socialismo donostiarra, se verá obligado a escapar a Francia.
Pero la conflictividad social no descenderá y en 1920 se registrarán los incidentes sociales más importantes que se habían registrado en la capital donostiarra. El 23.5.1920 da comienzo una huelga en Rentería. El día 25 de mayo las organizaciones obreras decretan la huelga general para protestar por la actitud del Gobernador Civil que había detenido al Comité de Huelga renteriano. El 26.5.1920 San Sebastián amanece paralizada por los huelguistas produciéndose algunos incidentes. Ante esta situación el Gobernador decide clausurar el Centro Obrero situado en la calle Puerto. Los incidentes se siguen produciendo en las calles y el Ayuntamiento decide intervenir.
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1920 Proyecto de ensanche de Gros-Ategorrieta por J. Machimbarrena y L. Díaz

El alcalde, Pedro Zaragüeta, recibe a una delegación de los huelguistas a los que promete que realizará gestiones ante el Gobernador Civil para que se retire la Guardia Civil de las calles de la ciudad a cambio del compromiso de una huelga pacífica. El alcalde, acompañado de varios concejales decide dirigirse a pie hasta el Gobierno Civil, situado enfrente del hotel María Cristina. En el camino se les van uniendo transeúntes que van engrosando una numerosa manifestación. Esta es interceptada por las fuerzas del orden en la confluencia del Bulevar con la calle Oquendo. Mientras el alcalde y los concejales son recibidos por el Gobernador Civil en la calle se producen cargas de la Guardia Civil que originan dos muertos y tres heridos de bala. Al día siguiente, tras ser puesto en libertad el comité de huelga, se da por concluido el conflicto y la normalidad se restablece.
Pero lo realmente importante de los sucesos de mayo de 1920 es la repercusión que tienen los mismos en la sociedad donostiarra. A escasas fechas del comienzo de la temporada veraniega los primeros incidentes de tipo social crean una gran intranquilidad en la capital. La prensa de la época se muestra alarmada por la situación y “El Pueblo Vasco” avisa de una posible ruptura de la paz social en San Sebastián a la vez que respalda al Gobernador Civil. Incluso desde la prensa más avanzada, como es el caso el diario republicano “La Voz de Guipúzcoa” se pide una definición clara del movimiento obrero, en un momento en que en el seno de las organizaciones socialistas se debate la posibilidad de adherirse a la III Internacional de orientación comunista. Pero la verdadera razón del conflicto de mayo de 1920 -que se sitúa en la base del mismo- está en el empeoramiento de la situación de los trabajadores. El descenso de su poder adquisitivo les conduce por el camino de la reivindicación por medio de la huelga. De todos modos el desarrollo, todavía escaso de las organizaciones obreras guipuzcoanas no les permite ejercer una acción eficaz. Prueba de ello es el fracaso de la huelga de agosto de 1920. A pesar de ello, y hasta 1923, se producirá un aumento de la conflictividad social en Guipúzcoa pese a que la situación de los trabajadores tiende a equilibrarse. De todos modos el sistema de la Restauración se encuentra y agotado y está incapacitado para dar una respuesta adecuada a los problemas que se le plantean.
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1942 – Proyecto de nuevas ordenanzas para el ensanche de Amara por J. Machimbarrena

Esta situación de descomposición del sistema ideado por Cánovas desemboca en un desesperado intento de salvar la situación, y fundamentalmente a la Monarquía muy cuestionada por los desastres de la guerra de Marruecos. Ante el caríz que van tomando los acontecimientos -unido al incremento de la agitación social- el general Primo de Rivera opta por la vía del pronunciamiento.
En 1924 empieza el largo declive de la ciudad que apostó por el ocio y el turismo. Por un lado, se prohibe el juego. Con la desaparición de la actividad de los casinos, no sólo se pierde una entrada de dinero directa en la ciudad, además todo el tejido hostelero y comercial ve mermada su clientela. Por otro lado, la reina Mª Cristina muere en 1929 y Alfonso XIII elige Santander para veranear. Los planteamientos de nuevos ensanches con avenidas de aspecto parisino y propuestas atractivas para quedarse durante el invierno, se vienen abajo en pocos años.
En 1931, la llegada de la República no mejora las perspectivas de la ciudad y la crisis económica que vivirá el país en esos años repercute mucho en el sector inmobiliario. No obstante, es una época de renovación de la arquitectura. El movimiento moderno y sus radicales propuestas estéticas hacen acto de presencia en San Sebastián, de la mano de arquitectos jóvenes llenos de ilusión y de talento. El náutico de Aizpurua en 1929, la casa de la Equitativa de Arzadún en 1933 o “la casa de los solteros” de Mocoroa de 1936, son algunos de los ejemplos más brillantes. También en el urbanismo y en la forma de la ciudad se renuevan las propuestas.
La guerra civil pasa por la ciudad sin causar destrozos en lo construido. Una vez terminada, ya en la posguerra se retoman los planes de Amara. El urbanismo racionalista se disfraza de neo escurialense para meterse dentro de la piel con la que el Régimen de Franco quiere evocar el glorioso pasado imperial español. Aunque por dentro, el esqueleto viario y los espacios públicos siguen los estándares racionalistas.
La década de los 40′ ve arrancar las primeras operaciones importantes de viviendas protegidas. Hasta 1960 un porcentaje muy grande de lo que se construya se encontrará dentro de los diferentes grados de protección del Régimen. La Obra Sindical del Hogar y el Instituto Nacional de la Vivienda serán dos promotores esenciales. El proyecto de ciudad que proponen ya no es el de la 2ª residencia para veraneantes de la alta burguesía. Entre 1940 y 1960 se trata de alojar a los inmigrantes que llegan a trabajar y a los donostiarras que lo necesiten. La casa en propiedad se convierte en el producto inmobiliario estrella. El alquiler como propuesta mayoritaria ha pasado a la historia. Las nuevas familias convierten su casa en su inversión más importante a corto, medio y largo plazo. La fisonomía de la ciudad de la posguerra refleja claramente el cambio.
El año 1942 supone una de las primeras crisis de importancia del Régimen Franquista. A raíz del atentado de Begoña -en agosto de 1942- y la orientación que iba tomando la II Guerra Mundial el régimen va modificando sus posiciones. Muestra de este tímido cambio puede ser la designación de Rafael Lataillade, un ingeniero y delegado del Ministerio de Industria- para ocupar el cargo de Alcalde de San Sebastián. Durante su mandato se proyectan las viviendas de los funcionarios municipales en San Roque y Eguía.
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1943 – San Sebastián

El final del conflicto europeo y la promulgación del Fuero de los Españoles, el año 1945, marcan el comienzo de una nueva etapa del régimen. Aislado internacionalmente y optando por desarrollar un modelo político propio, se avanza en la creación de un sistema corporativista que se conocerá como “democracia orgánica”. En la misma la representación se organizará por estamentos, que son los llamados a elegir a sus representantes.
En el ámbito municipal la representación se organiza en función al tercio familiar -en la que se procede a la elección popular directa, eso sí, de los candidatos previamente aprobados -, el tercio sindical (en el caso de San Sebastián son 40 compromisarios representantes del Sindicato Vertical) y el tercio económico, que está formado por 39 sociedades e instituciones donostiarras.
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1945 Proyecto de Urbanización del nuevo ensanche oriental por J. Alday

Fruto de esta nueva orientación son las elecciones municipales que se celebran 1948 y suponen un cambio sustancial en la vida municipal. Hasta el momento la formación del consistorio había dependido exclusivamente de las decisiones de la cúpula provincial del partido único. Tras las mismas es nombrado alcalde de San Sebastián el ingeniero de caminos Félix Azpilicueta, que permanecerá en el cargo hasta 1949 en que le sustituye Javier Saldaña que permanecerá en el cargo hasta 1952. Del mismo modo en la década de los cincuenta ocupará el máximo cargo municipal Antonio Pagola.
En 1958 llega a la alcaldía Antonio Vega de Seoane, en la que permanecerá hasta 1961. Durante su mandato se terminarán las obras de abastecimiento de agua desde Artikutza y se iniciará el colector de Ondarreta. Igualmente, en este periodo, los terrenos de Mompás pasan al municipio y el hospital de Manteo es traspasado a la Diputación.
A partir de 1960 la ciudad encara un cambio gigantesco, tanto cualitativa como cuantitativamente. Por un lado, la capital del veraneo de la élite pasa a mejor vida. Por otro lado, emerge un sector de servicios que se dedica a las necesidades provinciales. A esto se añade el desarrollo industrial tanto de Gipuzkoa, como del entorno donostiarra. En este contexto, la principal novedad es el crecimiento de la periferia con barrios residenciales que conectarán progresivamente los antiguos municipios anexionados o los barrios más alejados, con el centro.
1961 verá la llegada a la alcaldía de Nicolás Lasarte Arana. Nacido en Villabona es concejal desde 1943 y desde 1950 era subdirector letrado de la Caja de Ahorros Municipal. Aires de modernidad llegan al Ayuntamiento en 1964 con José Manuel Elósegui y durante se mandato se compró un “ordenador electrónico” para las labores municipales que costó la cantidad de 7 millones de aquellos tiempos. Siendo Elósegui alcalde se realizaron gestiones para restablecer el juego y crear facultades universitarias en San Sebastián. Igualmente se pusieron en marcha los grupos escolares de Eguía, Recalde e Ibaeta, se comenzó la variante de San Sebastián se construyó el aparcamiento subterráneo de Oquendo y se proyectó el paso subterráneo por debajo de la estación de Renfe.
A José Manuel Elósegui le sucedió en el cargo Miguel Muñoa. Industrial y presidente de la Cámara de Comercio y del Sindicato Provincial del Papel y Artes Gráficas, a la vez que Consejero Provincial del Movimiento, ocuparía el cargo hasta 1969.
Quizá uno de los alcaldes más recordados del pasado reciente de San Sebastián será Felipe de Ugarte. Natural de San Sebastián, y delegado del Ministerio de Información y Turismo desde 1953, llega al cargo de Alcalde en junio de 1969. De su gestión, que se extendería hasta febrero de 1974, se puede destacar la venta de la telefónica municipal -que supuso una notable mejora del servicio telefónico en la ciudad- y el derribo del Kursaal y de la plaza de toros de El Chofre.
El sucesor de Ugarte, Francisco Lasa, ya abordó el tema de la construcción de una nueva plaza de toros. En unas declaraciones publicadas en la prensa manifiesta su intención de estudiar su “…ubicación y construcción. Popularmente es un tema de enorme importancia. San Sebastián se llena de veraneantes de la zona centro y sur de España, grandes aficionados a los toros, y no podemos estar sin plaza…” Sin embargo los problemas políticos que se produjeron durante el mandato de Lasa fueron posponiendo la solución a este problema.
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1950 – PGOU San Sebastián

Desde el primer momento del periodo autárquico, paradójicamente, ciertos aires renovadores se impulsarían en relación con objetivos territoriales y arquitectónicos acompañados, eso sí, de figuras retóricas y grandilocuentes acordes con el espíritu del que se denominó Movimiento Nacional. En este sentido, la figura del arquitecto guipuzcoano, elgoibarrés por su origen, Pedro Muguruza resultó decisiva desde su puesto al frente de la recién creada Dirección General de Arquitectura.
Muguruza impulsó decididamente, y como novedad, la elaboración del Plan de Ordenación de Guipúzcoa con la voluntad de que sirviera, además, como prototipo y como ensayo para poder abordar a continuación la ordenación de otras provincias y Áreas Metropolitanas siguiendo, en cualquier, caso algunos de los principios expuestos en la Carta de Atenas: “…la ciudad debe ser estudiada en el conjunto de su región de influencia. Un plan regional reemplazará el simple plan municipal. El límite de la aglomeración será función del radio de su acción económica…” La opción de Muguruza de seleccionar a Guipúzcoa para aquel, digamos, experimento fue intencionada y dirigida desde el primer momento y la justificó, sobre todo, en la voluntad de obtener una regulación urbanística de las actividades industriales, tan fundamentales en el caso de este territorio, y para poner freno a implantaciones desordenadas carentes de una visión amplia y de conjunto de lo que debería ser un armónico conjunto urbano.
Dicha experiencia, junto con la inmediata creación de la Comisión Provincial del Plan de Ordenación de Guipúzcoa (1944), supuso un impulso significativo para la formalización de casi una treintena de Planes Locales, o Generales, de las llamadas Villas Industriales; y todo ello coincidiendo con un periodo de aislamiento internacional en el que, además, tuvo lugar la II Guerra Mundial y sus consecuencias. El empeño del donostiarra Pedro Bidagor, como Jefe de la Sección de Urbanismo de la Dirección General y, posteriormente, como Jefe Nacional de Urbanismo, para el logro de aquel objetivo sería determinante. Con ello quedaría formalizado un esquema de ordenación territorial de Guipúzcoa, de características “orgánicas”, en el que la resolución personal del Jefe de la Oficina Técnica del Plan de Ordenación el arquitecto Félix Llanos sería, también, fundamental, destacando en este sentido la aprobación en el año 1951 de las Normas Urbanísticas del Plan de Ordenación (conocidas en la jerga profesional como “libro rojo”), elaboradas con espíritu unificador y que eran de obligado cumplimiento en los municipios de la provincia.
Bidagor fundamentó su pensamiento organicista destacando los 3 núcleos urbanos siguientes: 1. El representativo, cabeza urbana, sede de la dirección, de la inteligencia; 2. El central, cuerpo que encierra los servicios propiamente urbanos tales como el comercio, el esparcimiento, los más típicos órganos de la residencia y, 3. Los extremos o satélites, miembros elásticos, sede de la industria y de todas las funciones que requieran una independencia por razones de volumen, de molestias, de servicios especiales, etc.
En base a ese principio, se estableció la ordenación zonal de las Villas Industriales delimitándose aleatoriamente en cada municipio ámbitos en función de cada uno de los usos urbanísticos previstos, obteniéndose de esa forma, mediante una zonificación disgregada y en general carente de sentido estructural y definitorio de elementos urbanos de calidad conjuntos en los que, al margen de las respectivas características topográficas, se conformarían piezas urbanas en las que la pérdida de identidad de la Ciudad sería irreparable. La unión de todos los planes municipales, junto con la definición de diversos elementos estructurales de movilidad y transporte (carreteras, ferrocarril, puerto de Pasajes y aeropuerto), conformaron el Plan de Ordenación de Guipúzcoa.
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1950 – Plan de Ordenación de San Sebastián y su zona de Influencia

Simultáneamente en el tiempo, en 1950, se elaboró el PGOU de San Sebastián y de su Zona de Influencia. La naturaleza del trabajo quedaba precisada en los términos siguientes: “…El Plan, apoyado sobre el área de terreno que reúne los grupos sociales afines de recíproca influencia, prevé el desarrollo orgánico del conjunto de municipios que integran la Unidad Comarcal, cuya delimitación responde a circunstancias claras y reales, tanto en el orden topográfico como en el económico y político. Este campo de actuación afecta a los municipios de San Sebastián, Orio, Usurbil, Andoain, Urnieta, Hernani, Oyarzun, Rentería, Lezo y Pasajes…” Sin embargo aquel Plan General, a pesar de la presencia de Bidagor en su formulación, no encajaba con las ideas que él mismo tenía desde su perspectiva como impulsor de la futura Ley del Suelo por lo que, finalmente, no prosperó en su tramitación.
En relación con el PGOU de Guipúzcoa, con fecha 15.12.1956, como consecuencia de la promulgación de la Ley del Suelo, el Gobernador Civil, en su calidad de Presidente de la Comisión del Plan declaró disuelta la misma sustituyéndola por la Comisión Provincial de Urbanismo. De las previsiones del Plan de Ordenación Provincial el resultado más destacado consistió en la formulación individualizada de un conjunto de documentos de planeamiento urbanístico de ámbito local -planes generales de las Villas Industriales- todos ellos, prácticamente, cortados en su estructura bajo el mismo patrón, que posibilitaron, al margen de su propia calidad intrínseca, disponer de un cuerpo documental homogéneo, siguiendo las pautas marcadas por su mayor impulsor: Pedro Bidagor.
Hacia 1951, la ciudad de San Sebastián (113.000 habitantes) se encuentra presidiendo un área en la que viven unas 140.000 personas, sobre unas 616 ha de superficie urbanizada, de los que 407 ha pertenecen al municipio de la capital. El salto experimentado desde 1850 ha sido considerable; en aquella fecho la poblacián del conjunjo era de unas 33.000 personas, que ocupabon una superficie urbanizado de 79 ha.
En esa expansión se puede apreciar varias tendencias que, aunque se solapan en el tiempo, se producen de manera cronológica, por un lado la tendencia racionalista, empleo del bloque abierto, paralelo, igualitario en consonancia con los aires de la nueva arquitectura del Movimiento Moderno; por otro, y ya en los años 70′, la recuperación de la historia que reacciona frente a la anterior en un intento de recuperar las formas tradicionales arrinconadas por el moderno.
Sin embargo, San Sebastián es de difícil orografía y el tejido tradicional de ensanche no es fácil reproducirlo, por lo que, junto a esa recuperación de la historia, se produce paralelamente la experimentación con bloques aislados.
En los últimos años, como en muchos ámbitos españoles se ha producido una serie de actuaciones que tienen su base geográfica en las periferias de las ciudades, y en la reestructuración interna. Éstas se producen mediante el establecimiento de lo que se puede denominar iconos urbanos. En cuanto o las primeras, en San Sebastián en este momento se produce sobre todo actuaciones de baja densidad.
Antes de la consideración de cado uno de los desarrollos habidos, sin embargo, se mencionarán los Planes Generales (1962 y 1988-95) para tener una visión global de la ciudad. El Plan de 1962 se trata de un Plan General en el que es notorio una cierta preocupación por los resultados obtenidos en el barrio de Amara debido al afán especulativo que guió los desarrollos urbanos. En 1977 se sometió a revisión el PGOU de 1962, sin emborgo por cuestiones diversas el plan no fue aprobado hasta 1995. Este último se comenzó a revisar en 2002 y actualmente todavía sigue en marcha su revisión.
En 1950 se radactó un Plan Previo que 4 años después fue aprobado con algunas reservas por la Comisión Central de Urbanismo. También se había comenzado el Plan provincial de Ordenación, pero el PGOU de San Sebastián se formula en 1962 con la pretensión de adaptarse a las finalidades perseguidas por la Ley del Suelo de 12.5.1956. Buscaba afrontar la necesidad de vivienda derivada por la creciente inmigración a la ciudad. Es totalmente patente que era necesaria una nueva visión, un planteamiento general para la tendencia expansiva que se impone en la ciudad.
El balance de actuaciones del PGOU-1962, en el que se establecían previsiones a 45 años vista, es el siguiente: de los 35 polígonos previstos, se construyeron 32, y de estos sólo 2 conforme a lo establecido en el Plan. De esto se deduce que el grado de incidencia del planeamiento general urbanístico fue muy bajo, y que el desarrollo urbano de la ciudad poco tuvo que ver con él.
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1962 PGOU San Sebastián

El PGOU-1962 permitió que se elevara la densidad de áreas urbanas que antes no la tenían, como son Miraconcha, el Antiguo, la Vega del Urumea y el corredor que se dirige hacia Pasajes y Rentería. Con estos aparece una amplia gama de tejidos urbanos heterogéneos, con diferentes grados de transformación, consolidación y deterioro. Se produce una intensa fragmentación de las áreas urbanas en sectores desordenados con gran variedad de usos del suelo, y girando toda su actividad en torno a la red viaria que se resiente de esta “acometida” urbano-industrial. El crecimiento de la ciudad disfruta de un nuevo marco que con los años se comprobó que tampoco acababa de responder a los problemas de base a los que se quería atender.
En el caso de San Sebastián, los primeros planes consolidaron el ensanche de Cortázar y el denominado “II Ensanche”, el de Amara con claro aire racionolista. A su vez se desarrollaron zonas residenciales como la de Miraconcha o Ayete caracterizadas por su difícil topografía y que se llevaron o cabo a través de edificaciones de baja densidad que se han convertido en zonas de alto nivel de la ciudad.
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1966 Plan Provincial de Guipuzcoa

En las décadas siguientes se levantaron nuevas barriadas en los bordes de la ciudad, en el O, Berio en los años 70′, y en el S, Intxaurrondo norte en los años 80′. Durante estos años se colmataron también algunas zonas como Amara, Eguia, Ametsagaina y Gros.
La inoperancia del PGOU anterior provocó que en 1973 se planteara su revisión, acción que se concretó en 1977, encargándose los trabajos al equipo dirigido por Francisco de León. Pero el “Avance” presentado en 1984 mereció la consideración negativa tanto del Gobierno Vasco como del Ayuntamiento.
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1995 – PGOU San Sebastián

El PGOU aprobado definitivamente mediante resolución de la Diputación Foral de Gipuzkoa de 16.11.1995 –en adelante PGOU1995-, modificado en diversas ocasiones, y complementado con los planes parciales, especiales, etc. promovidos y aprobados en su desarrollo a lo largo de los años de vigencia del mismo, define el régimen urbanístico vigente en Donostia-San Sebastián en el momento de la elaboración y tramitación del nuevo y vigente PGOU-2010.
En los distintos documentos elaborados en la primera fase de trabajo de este proceso de revisión, a la que se hace referencia en los siguientes apartados, se incluye un análisis tanto de las previsiones del referido planeamiento como del grado de desarrollo y ejecución del mismo. De ahí que, en este momento, nos remitamos a lo expuesto a ese respecto en esos documentos. Años después, mediante resoluciones de 23 de enero y 17.12.2001, y 30 de abril y 31.5.2002, el Ayuntamiento acordó iniciar el proceso de revisión del citado Plan General de 1995.
Considerado desde esa perspectiva, el nuevo Plan General y sus propuestas tienen el fin de, tras su aprobación definitiva, sustituir al PGOU-1995 y al régimen urbanístico resultante del mismo, sin perjuicio de su consolidación en los supuestos que así se indica a lo largo del mismo.
El PGOU-2010 empezó a redactarse en 2002, dentro del proceso de revisión del PGOU1995. Mientras se redactaba, entraron en vigor la nueva Ley de Suelo del País Vasco (2006) y la nueva Ley estatal de Suelo (2008). El PGOU-2010 retomó las propuestas del PGOU-1995 y remató la mayoría de ellas. Además, puso en marcha desarrollos que estaban previstos pero que había que precisar con un programa para que pudieran materializarse. Es el caso de Auditz-Akular en Altza y Antondegi en Martutene. También se definieron nuevas actuaciones como la de Zubieta.
En total se ordenaron algo más de 18.000 nuevas viviendas, todas en bloques de vivienda colectiva, así como 970.000 m2 nuevos destinados a actividades económicas. Se proyectaron o potenciaron grandes infraestructuras como la EDAR de Loiola (depuradora), la planta de valorización energética en Artzabaleta, la cárcel de Zubieta, La entrada del tren de alta velocidad, la estación de autobuses, los enlaces de la variante hacia Altza y Auditz, las estaciones del Topo o de Euskotren en distintos barrios, o el encauzamiento del río Urumea. Además, se consolidaron y amplíaron los espacios libres urbanos hasta alcanzar la superficie de 2.000.000 de m2. Lo mismo se hizo con los parques rurales previstos en el plan de 1995, con 9.600.000 m2.
Las incertidumbres existentes en su día (2010) sobre la línea de alta velocidad, la autovía del Urumea y el encauzamiento del río, entre otras, hicieron que el nuevo PGOU-2010 quedara suspendido (no aprobado) en la Vega del Urumea donde, precisamente, radican algunas de sus propuestas más relevantes. Despejadas algunas de aquellas incógnitas, se halla en avanzado estado de tramitación el documento de levantamiento parcial de aquella suspensión que, con matices, retoma aquellas propuestas y completa el PGOU-2010.
La ciudad encerrada en los límites del ensanche de Cortázar empezará a recibir una consideración especial, que se concretará en los 80′ con la redacción de la ordenanza especial para el Área Romántica, nombre que se le aplicará a este sector en lo sucesivo. Gros seguirá trabajándose desde la necesidad de unificar y conectar sus distintos fragmentos y todos los espacios ocupados por edificaciones anteriores al plan tratarán de compactarse y llenar vacíos.
Pero lo más llamativo y lo más relevante de este periodo será el crecimiento de la periferia donostiarra. La población obrera, que tenía poco sitio en el ensanche, demandará grandes áreas residenciales al calor del crecimiento industrial. Aunque no pueda ejecutarse la ordenación comarcal que quiere el plan de 1962, ya que lo que propone el plan sólo es obligatorio en el término municipal de San Sebastián, sí hay líneas de avance hacia los límites extremos que tendrán continuidad hasta hoy. Por Ategorrieta hacia Altza, la Herrera y Pasajes o Intxaurrondo y la Paz, se definirá una zona residencial obrera asociada a la industria del entorno del puerto. El Antiguo hacia Igara y Añorga verá crecer áreas residenciales con modelos de viviendas para todos los segmentos sociales. Amara se convertirá en un barrio urbano compacto para la burguesía media y encontrará su continuación natural por el Urumea, hacia Riberas de Loyola y Martutene. Entre ellos, nuevas infraestructuras viales, desde la variante a todos lo proyectos que conceptualmente derivan de ella. También nuevos equipamientos, polígonos industriales modernos, un estadio y muchas otras cosas.
De 1960 a 2013, San Sebastián sufrirá cambios profundos que modelarán una etapa nueva en la que el ensanche se habrá superado, como el plan de Cortázar superó al proyecto neoclásico de Ugartemendía para la Parte Vieja. Pero también, en esas últimas décadas del siglo XX y gracias a la suma de mutaciones, crecimientos y adaptaciones, Donostia se habrá convertido en una referencia territorial para su entorno geográfico y una ciudad proyectada con decisión hacia el siglo XXI.

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San Sebastián tiene Grandes desarrollos urbanísticos residenciales en ejecución y/o pendientes de edificación que acumulan 1.222.760 m2 de techo residencial para 11.026 viviendas previstas, estando pendientes 8.301 viviendas. Son sectores como AL 20 AUDITZ-AKULAR (641.713 m2 de suelo para 297.014 m2 de techo para 3.062 viviendas), o MA.08 ANTONDEGUI (674.196 m2 de suelo para 300.877 m2 de techo para 3.143 viviendas).

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Desarrollo urbano de San Sebastián

San Sebastián-Donostia: Una capital europea de la cultura llena de polémica.
El reto es activar espacios de participación más allá de los eventos de éxito en una ciudad donde el precio de la vivienda se sitúa en 4.000 €/m2.
La capitalidad cultural europea concedida a San Sebastián para 2016 ha sido una bomba de relojería. Tras el desconcierto institucional y los celos mostrados por el anterior equipo municípal liderado por el socialista Odón Elorza ante lo que considera una instrumentalización del evento por parte del actual alcalde de Bildu, Juan Carlos Izagirre, se han sucedido 4 años de zancadillas, desavenencias, dimisiones, ceses, rectificaciones de objetivos y acusaciones malintencionadas en ambos sentidos.
Hasta abril, nadie conocía ni una sola pincelada del programa cultural que deberá exhibirse en la capital donostiarra a partir del 1 de enero. Los responsables europeos tuvieron que apretarle las tuercas al patronato – Gobierno Vasco, Diputación de Gipuzkoa yAyuntamiento para que acelerase el megaevento de 2016. Esta presión ha servido para que la ciudadanía conozca que habrá un festival antibelicista, un autobús-embajada que recorrerá 12 países europeos, una propuesta para apoyar la creación literaria en lenguas minorizadas y un encuentro europeo de improvisadores orales. Hasta otoño, no se sabrá más.
El resto de los problemas están centrados en la vivienda, cuyo precio se ha detenido en los 4.000 €/m2. Una cifra estratosférica que sitúa a Donostia en el ranking de las ciudades más caras de España y de Europa.
Los especuladores consideran que no es un precio desorbitado para una urbe que presume de tener excelentes servicios públicos al alcance de la mano. Una buena parte de sus vecinos opina de otra forma. El barrio de Amara está empapelado de carteles exigiendo el derribo del viaducto de la autopista. Muchas zonas de Martutene se sumergen bajo las aguas cada vez que llueve con fuerza y se desborda el río Urumea. Las conexiones ferroviarias siguen partiendo en dos el centro urbano de la ciudad y, lo que es peor, apenas 20 de las 40 asociaciones vecinales censadas perrnanecen activas porque en Donostia prima la visíón sectorial de desarrollo urbano.
En la última legislatura se ha intentado paliar este déficit abiendo espacios a la participación ciudadana. En noviembre de 2013 se celebró una consulta en Igeldo en la que sus ciudadanos decidieron desanexionarse de la ciudad y convertirse en un municipio independiente.
El palacio Kursaal y el proyecto de la antigua Tabacalera centra las energías de una corporación gobernada en minoría por la izquierda abertzale. La dividida oposición no le ha dado tregua. Tan solo los eventos de siempre,el Festival Internacional de Cine y el Jazzaldía, han logrado poner a todos de acuerdo.
Cercanías: Una radiografía diferente de cuestras ciudades. Diagonal-La Marea. 2016

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sanse GE5.jpgEl Informe Anual de Sostenibilidad de 2013 de San Sebastián, intenta mostrar cuál es la situación del municipio en esta materia y la evolución que anualmente experimenta. Es un estudio que permite saber cuáles son los puntos fuertes de la ciudad desde criterios de sostenibilidad, puntos sobre los que no podemos permitirnos bajar la guardia para que continúen siendo un referente; y cuáles son las carencias que constatamos, cuestiones sobre las que tendremos que actuar para tratar de que mejoren.

Destaquemos 2 indicadores: Intensidad de uso del suelo residencial (6) y Compacidad Urbana (7).

El 1º, refleja cuál es el número de habitantes/ha en suelo residencial. Valor 134,29 hab/ha. 

(Considerando como un escenario aceptable en términos de sostenibilidad una horquilla de entre 160 y 400 hab/ha, la intensidad de uso del suelo residencial en la ciudad se puede considerar baja, aunque la media obtenida no refleja la diversidad de densidades existentes en los diferentes barrios de la ciudad.)

El índice de compacidad urbana muestra la relación entre el número de viviendas en suelo urbanizado y la superficie total de suelo urbanizado del municipio. Es una aproximación a la idea de eficiencia edificatoria con relación al consumo de suelo. Valor 44,24 viv/ha.

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(Teniendo en cuenta que las características orográficas y morfológicas vienen determinando, entre otras cuestiones, el tejido urbano de la ciudad, un rango que oscile entre 60 y 150 viviendas por hectárea puede ser un referente de modelo urbano de referencia.) La media obtenida refleja una ciudad, en general, poco compacta, si bien conviene analizar el dato barrio a barrio y tener en cuenta las diferentes características históricas, sociales y geográficas de cada uno de ellos. 

La ciudad es compacta en la zona Centro y en los barrios consolidados y llanos como Gros y Amara. Otras zonas que presentan, según la distribución de barrios, densidades urbanas compactas son los barrios de Altza, Bidebieta y Antiguo. El resto de la ciudad es poco compacta, incidiendo en ello la complejidad de la orografía urbana de la ciudad. Se debe tener en cuenta que existen barrios básicamente residenciales, como Gros, y otros barrios en los que además del suelo residencial existen suelos con otros usos, como uso industrial, terciario, etc., lo que incide en la baja densidad de los mismos.

En 2013 los índices de compacidad urbana por barrios han variado respecto a años anteriores: por un lado, el número de viviendas por hectárea ha disminuido –en mayor o menor medida– en barrios como Martutene e Intxaurrondo (siguiendo la tendencia de años anteriores), así como en Loiola (por derribos efectuados en Txomin Enea). Por otra parte, el mayor incremento de viviendas por hectárea se ha dado en Amara Berri (tal y como ocurrió en 2011 y 2012), seguido por Aiete.

Así, en los barrios periféricos poco compactos, la ejecución de viviendas de baja densidad sigue incidiendo en la baja compacidad urbana de estas zonas, en las que además, su urbanización ha seguido desarrollándose para acoger servicios e infraestructuras viarias.

El incremento del índice de compacidad en Amara Berri, se explica por la tipología y las viviendas construidas en Morlans y Riberas de Loiola.

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Udalplan 2014

La Ley de Ordenación del Territorio del País Vasco, Ley 4/1990 de 31 de Mayo, estableció los instrumentos para la ordenación territorial de la CAPV: Las Directrices de Ordenación Territorial, los Planes Territoriales Parciales y los Planes Territoriales Sectoriales. Mediante el Decreto 28/1997, de 11 de febrero, del Gobierno Vasco se aprobaron las Directrices de Ordenación Territorial de la CAPV, que constituyen el marco de referencia para la formulación y redacción de dichos Planes.

En las Directrices de Ordenación Territorial se estableció la subdivisión territorial del conjunto de la CAPV en quince Áreas Funcionales. La situada en el extremo NE de la CAPV se denominó Área Funcional de Donostia‐San Sebastián, comprendiendo los términos municipales de Andoain, Astigarraga, Donostia‐San Sebastián, Errenteria, Hernani, Hondarribia, Irun, Lasarte‐Oria, Lezo, Oiartzun, Pasaia, Urnieta y Usurbil. Trece municipios en total.

La redacción del Plan Territorial Parcial de Donostialdea‐Bajo Bidasoa se había iniciado, no obstante, con anterioridad, durante el periodo 1992‐1995. Su elaboración se integró dentro de un proceso de formulación globalizada de los seis Planes Territoriales Parciales correspondientes al Territorio Histórico de Gipuzkoa, por iniciativa compartida del Gobierno Vasco y la Diputación de Gipuzkoa. Esta fase concluyó en 1995 con la elaboración, por Ortegi S.L., del documento “Avance del Plan Territorial Parcial del Área Funcional de Donostialdea‐ Bajo Bidasoa” y, en paralelo, los Avances de los PTP de las restantes áreas funcionales de Gipuzkoa.

La dinámica de redacción de los PTP de Gipuzkoa fue retomada en 1997, también bajo la tutela conjunta de la Diputación Foral de Gipuzkoa y del Gobierno Vasco. Se acomete, entonces, la elaboración individualizada de cada uno de los seis PTP, apoyándose, sin embargo, en la exposición pública de los Avances elaborados en 1995. En el caso concreto del PTP de Donostia‐San Sebastián los nuevos trabajos, realizados por D. Francisco de León, se concretaron en 1998 en un “Informe de Valoración Inicial del Avance del PTP”.

En el año 2001 se reanuda el proceso, encargándose a Ikaur S.L. la redacción de un nuevo documento de Avance. El nuevo Avance del PTP del AF de Donostia‐San Sebastián se elabora en diciembre de 2002 y es presentado públicamente en marzo de 2003, abriéndose a continuación el trámite de información pública, según lo dispuesto en el artículo 13.4 de la LOT.

Al inicio del año 2008 la Dirección de Ordenación del Territorio del Gobierno Vasco y la Dirección General de Ordenación del Territorio de la Diputación Foral de Gipuzkoa deciden proseguir la tramitación del PTP. Se procede en julio de 2008 a la elaboración de un documento de Criterios, Objetivos y Soluciones Generales del PTP, que incluía una actualización de los principales contenidos del Avance, sintetizada en un Diagnóstico Actualizado, y los informes de contestación a los escritos de sugerencias al Avance.

En paralelo, se procede, con fecha 19.2.2008, al inicio del trámite ambiental de consultas previas, de conformidad con lo dispuesto, tanto en el artículo 9 de la Ley estatal 9/2006, de 28 de abril, sobre la evaluación de los efectos de determinados planes y programas en el medio ambiente, como en el artículo 6 del Decreto 183/2003, de 22 de julio, por el que se regula el procedimiento de evaluación conjunta de impacto ambiental, a los efectos de emisión del denominado “documento de referencia” para la posterior elaboración del correspondiente Estudio de ECIA.

Con fecha 24.9.2008 la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno Vasco formula el documento de referencia para la Evaluación Conjunta de Impacto Ambiental del Plan Territorial del área funcional de Donostia‐San Sebastián (Donostialdea‐Bajo Bidasoa). 

Con fecha 12.12.2008 se aprueba por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio del Gobierno Vasco el documento de “Criterios, Objetivos y Soluciones Generales del Plan Territorial Parcial del Área Funcional de Donostia‐San Sebastián (Donostialdea‐Bajo Bidasoa)” y con fecha 3.3.2009 lo aprueba el Consejo de Diputados de la Diputación Foral de Gipuzkoa incluyendo un anexo con matizaciones de carácter no sustantivo.

En enero de 2010 se culmina la redacción del documento del Plan Territorial Parcial del Área Funcional de Donostia‐San Sebastián (Donostialdea‐Bajo Bidasoa) promovido conjuntamente por el Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Gipuzkoa. El 12.7.2010 la Viceconsejería de Medio Ambiente formula el informe preliminar de impacto ambiental del PTP del A.F. de Donostia‐San Sebastián.

El 16.7.2010 se aprobó inicialmente el Plan Territorial Parcial del Área Funcional Donostia‐San Sebastián (Donostialdea‐Bajo Bidasoa) mediante Orden de la Consejera de Medio Ambiente, Planificación Territorial, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco.

El 16.8.2010 el Consejo de Diputados de la Diputación Foral de Gipuzkoa, a propuesta de la Diputada Foral de Movilidad y Ordenación del Territorio, acordó manifestar la adhesión a la aprobación inicial del Plan Territorial Parcial del Área Funcional de Donostia‐San Sebastián (Donostialdea‐Bajo Bidasoa).

A partir de la aprobación inicial del PTP se abrió un periodo de información pública y de audiencia a las administraciones interesadas, que, tras las oportunas prórrogas, concluyó el 20.1.2011. Como resultado del proceso de información pública se recibieron, al margen de 4 alegaciones en las que se solicitaba la ampliación del plazo de contestación, un total de 90 escritos de alegaciones, 79 dentro de plazo y las 11 restantes fuera de plazo.

En mayo de 2011 se elabora el documento de “Análisis de los Contenidos de las Alegaciones” en el que se realiza una primera evaluación del conjunto de las diferentes cuestiones planteadas al PTP como resultado del proceso de exposición pública. Así mismo, en mayo de 2011 se celebran elecciones municipales y forales, de las que se derivan cambios de responsables políticos, tanto en la Diputación Foral de Gipuzkoa, como en algunos Ayuntamientos y otros estamentos administrativos del área funcional.

Esta circunstancia junto a la significativa incidencia de la fuerte ralentización económica de los últimos años deriva nuevamente en un largo proceso de reconsideración, técnica y política, de las administraciones promotoras del PTP en relación con sus propuestas de ordenación territorial. 

Tras este proceso de reflexión, desarrollado en paralelo a la revisión de algunas de las determinaciones básicas de las Directrices de Ordenación Territorial, priorizando la densificación y rehabilitación de la ciudad ya construida frente a la expansión urbana, se ha decidido en 2014 la continuación del proceso de tramitación del PTP, con la elaboración de un documento reformado del PTP para su sometimiento de nuevo al trámite de aprobación inicial y exposición pública del mismo.

“…Donostia‐San Sebastián, en tanto que capital del Territorio Histórico, ha constituido históricamente su polo terciario de referencia y atractividad desde dos vertientes genéricas de actividad: La turística en sentido amplio, vinculada en buena medida a sus valores paisajísticos ‐tanto naturales como urbanísticos‐ que ha actuado de sector tractor para actividades hosteleras y lúdicas de apoyo. Y la asociada a las actividades de economía urbana propias de un núcleo poblacional relevante: comerciales, educativas, sanitarias, financieras, institucionales o de la administración etc.
Desde ese contexto ya terciarizado, la progresiva salida del casco urbano de la industria existente, unida al proceso de desanexión de Astigarraga ‐reserva de potencial industrial del municipio durante años‐ han contribuido a modelar un perfil de monocultivo terciario (85% del empleo asalariado). Partiendo de este perfil, de un entorno urbano de alta calidad dotacional y de equipamientos, y unos recursos humanos y empresariales altamente competitivos, el futuro socioeconómico del Centro de Donostialdea apunta progresivamente hacia su capacidad para la creación y dinamización de la “Industria del Terciario”; entendiendo por tal la superación del terciario tradicional, y el desplazamiento hacia el desarrollo de un terciario avanzado.
Esto supone complejizar el concepto de turismo tradicional sustituyéndolo por una atractividad múltiple y diversificada, asociada a actividades culturales, artísticas, lúdicas, deportivas… de rango y repercusión nacional e internacional; y complementar las actividades terciarias tradicionales propias de la economía urbana con iniciativas económicas intensivas en conocimiento y de alto valor añadido. La primera vertiente implica perseverar en la senda de la dotación de equipamientos singulares de rango regional ‐Auditorio, Palacio de Congresos, Museos, Estadios e instalaciones deportivas y de espectáculos‐, y de un tejido empresarial e institucional capaz de posibilitar la dinamización sistemática deeventos de rango y atractivo  internacional en esos ámbitos ‐congresos y eventos científicos, empresariales, culturales, artísticos, deportivos, musicales, cinematográficos, teatrales, gastronómicos, etc.‐ como motor de atractividad externa. La segunda supone un salto hacia la innovación y la investigación a través de Servicios Empresariales Avanzados, Nuevas Tecnologías, etc…”

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En el PTP se establecen, de forma previa al enunciado de los parámetros cuantitativos para la regulación del dimensionamiento del parque residencial planificado, los siguientes criterios generales para la planificación urbanística del parque residencial de viviendas del área funcional:
En el planeamiento urbanístico se debe priorizar el crecimiento del parque residencial basado en la reordenación interna y el mejor aprovechamiento de los tejidos urbanos ya existentes, mediante procesos de reconversión y de rehabilitación urbanística, a la programación sistemática de operaciones expansivas de ocupación de nuevos suelos. Con esta estrategia de desarrollo sostenible se posibilita el aprovechamiento y renovación de los soportes infraestructurales ya existentes, sin requerir nuevos consumos de suelo y la construcción de nuevos elementos infraestructurales y dotacionales innecesarios.
En el planeamiento urbanístico se deberá asumir y contemplar la existencia dentro del parque residencial de un stock técnico permanente de viviendas desocupadas y de un porcentaje más o menos significativo de viviendas utilizadas como segunda residencia o destinadas a otras actividades. La presencia dentro de los parques residenciales previstos en los documentos de planeamiento urbanístico de porcentajes significativos de viviendas destinadas a segunda residencia o a actividades terciarias compatibles (oficinas, despachos, etc…), debe asumirse como un fenómeno insoslayable y positivo de nuestras ciudades. Salvo en casos de desviaciones excesivas, que no se presentan en el AF de Donostia‐San Sebastián, esta circunstancia resulta urbanísticamente conveniente y necesaria, por facilitar los movimientos de renovación del parque y transferencia de viviendas, fomentar la diversificación de actividades, evitar la excesiva uniformidad de vecindarios, agilizar el funcionamiento del parque de alquiler de viviendas y posibilitar, en suma, una mayor movilidad e interacción social y funcional dentro del tejido urbano residencial.
En el planeamiento urbanístico se deberá contemplar, en el diseño del parque de viviendas de cada municipio, la creciente demanda de nuevas fórmulas de residencia, previendo por ello tipologías de residencias colectivas, apartamentos tutelados y otros formatos alternativos de habitación permanente, en algunos casos adscribibles al epígrafe del equipamiento dotacional.
Finalmente, y sobre todo mientras se apliquen políticas de vivienda conducentes a la incentivación de la tendencia a la disminución del tamaño del “grupo familiar” que habita en una vivienda, se deben contemplar en el planeamiento urbanístico los cambios tipológicos y/o de adecuación normativa que posibiliten el incremento del número de viviendas sin aumento de la superficie de techo ya edificado, o del techo edificable previsto, dando así respuesta a dicha tendencia. (Disminución de la superficie mínima de la vivienda, posibilidad de división de algunas de las viviendas existentes, posibilidad de reutilización de determinados locales como viviendas, etc…).
Conviene precisar, en todo caso, que la actual tendencia de disminución progresiva del tamaño de la vivienda familiar contrasta significativamente con una estrategia de priorización del desarrollo sostenible de forma compatible con políticas sociales de resolución de la problemática de acceso a la vivienda como derecho universal de la población.
PLAN TERRITORIAL PARCIAL DEL ÁREA FUNCIONAL DE DONOSTIA-SAN SEBASTIÁN (DONOSTIALDEA-BAJO BIDASOA) Doc. A MEMORIA

En el Informe de Evaluación de la política de alquiler en julio 2013, se enuncia:

“…El Plan Director de Vivienda y Regeneración Urbana 2010-2013 se ha sustentado sobre dos pilares básicos: el fomento del régimen de alquiler y el impulso de la actividad de rehabilitación. El Departamento de Empleo y Políticas Sociales ha centrado sus esfuerzos hacia un régimen de tenencia, el alquiler, que ha considerado más conveniente de cara a dar respuesta a las necesidades de vivienda de las personas con menores recursos. 
Sin embargo, la coyuntura no ha sido la más adecuada, puesto que la falta de financiación para la promoción de viviendas protegidas en régimen de alquiler ha impedido al Departamento cumplir sus expectativas, siendo muy difícil los primeros años, y prácticamente imposible en el último ejercicio, el desarrollo de nuevas promociones en régimen de alquiler.
La reacción del Departamento fue inmediata y modificó los objetivos inicialmente previstos, dirigiendo el impulso del alquiler hacia otras fórmulas más viables en el corto plazo, como el Programa Bizigune y el nuevo programa de intermediación en el mercado de alquiler (ASAP).
Es decir, ante la imposibilidad de edificar nuevas viviendas, se trata de poner en el mercado de alquiler las viviendas de segunda mano pertenecientes a particulares.
Hay que destacar que, a pesar de las dificultades encontradas, se ha conseguido alcanzar el 43% de la nueva edificación en alquiler prevista y el 94% del objetivo esperado en el Programa Bizigune. En cuanto al Programa ASAP, ha sido puesto en marcha más tarde de lo previsto y en 2012 se ha configurado la red de agentes colaboradores con lo que se puede decir que se han sentado las bases para comenzar a recoger los frutos en el ejercicio 2013…”

El crecimiento medio del parque de viviendas en el conjunto del A.F. Donostia-San Sebastián durante el periodo 1991‐2013, periodo de crecimiento económico sostenido hasta 2007 y de acusada ralentización entre 2008 y 2013, ha sido de, aproximadamente, 2.257 nuevas viviendas por año (5,8 nuevas viv/año y mil habitantes). A partir de este dato, y teniendo en cuenta, ahora, la previsiblemente irrepetible buena coyuntura media, el carácter progresivamente decreciente del efecto de la disminución del tamaño familiar, la necesidad, cada vez más insoslayable en atención a criterios de sostenibilidad, de dedicar buena parte del esfuerzo constructor a políticas de rehabilitación del parque existente, así como la coyuntura desfavorable del punto de partida del periodo 2015‐2030, horizonte temporal del PTP, con la necesidad de absorber un importante stock de viviendas no vendidas, se plantean los siguientes ratios ponderados, con la previsión de una prudente extrapolación a la baja, para la estimación del crecimiento anual previsible en el futuro próximo del parque de viviendas en el conjunto del AF Donostia‐San Sebastián: 

3,78 viv. /año y 1.000 habitantes (12.240 viviendas a razón de unas 1.530 viviendas por año) para el periodo 2015‐2022.

3,67 viv. /año y 1.000 habitantes (11.900 viviendas a razón de unas 1.488 viviendas por año) para el periodo 2023‐2030.

La propuesta para el dimensionamiento del crecimiento del parque residencial planificado hasta 2022 (nº de nuevas viviendas a planificar respecto a las viviendas existentes en 2013) queda establecido en las zonas de Donosti-San Sebastián Este (1.467 min-1.985 máx), en Centro de Donosti-San Sebastián (6.928 mín-9.374 máx), y en Donosti-San Sebastián Oeste (entre 13 y 18 viviendas); para el plazo de 2030, son respectivamente Este (2.260-3.058), Centro (10.674-14.441) y Oeste (21-28). Suman entre (8.416-11.377) para el año 2022 y para el año 2030 son (12.955-17.527). Total entre 21.371 y 28.904 nuevas viviendas hasta el año 2030, en el término municipal de Donostia-San Sebastián. Finalmente presenta la capacidad residencial para el Area Funcional, elaborado en el marco del proceso de Modificación de las DOT (directrices de ordenación del territorio) en lo relativo a la cuantificación residencial en el Plan 2014-2022 entre un valor mínimo de 5.400 nuevas viviendas y un máximo de 10.800 viviendas para San Sebastián-Donostia.

sanse GE6.jpgSan Sebastián hoy tiene una población de 186.095 habitantes y un parque residencial de 88.649 viviendas.  

“…El pasado día 30 de noviembre se presentó en Donostia el foro “Distribución Urbana de Mercancías”. El foro ha sido impulsado por el Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián, con el apoyo del Clúster de Movilidad y Logística de Euskadi…”, “…limitar el crecimiento” de los núcleos urbanos y por “poner el acento” en su rehabilitación, regeneración y adecuación a las nuevas realidades, por ejemplo, en materia de accesibilidad…”, “…modelo energético basado en el ahorro, en la eficiencia y en el papel de las energías renovables…” o “…impulsar los principios de la economía sostenible para el tratamiento de los residuos y de hacer un territorio más inclusivo en el que todos sus habitantes, sin discriminación alguna, puedan disfrutar libremente de todos los espacios…”  

o “La implantación de la bici como alternativa real para una movilidad sostenible”.  

Juegan en otra división…?


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


…seguiremos analizando en próximas entregas los 250 municipios mayores de España

PAMPLONA-IRUÑA.

PAMPLONA PIRAMIDE.jpgPAMPLONA VIVIENDAS.jpgPamplona INE_Page_1.jpg

Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


pamplona-ge5Pamplona es un municipio de 25,98 km2 y una ciudad capital de la Comunidad Foral de Navarra, ubicada en el N de la península ibérica, y en el centro de la cuenca de Pamplona denominación tradicional de la comarca en forma de vasto circo rodeado de elevaciones que se abre hacia el sur y el alto valle del río Ebro, hacia donde fluye también la red hídrica que la ha conformado.. Se extiende a ambas orillas del río Arga y por ella discurren otros dos ríos, el Elorz (afluente del Arga) y el Sadar (afluente del Elorz). El municipio limita al N con: Berrioplano, Berriozar, Ansoáin y Ezcabarte; al E con: Villava, Burlada, Valle de Egüés y Aranguren; al S con: la Cendea de Galar, la Cendea de Cizur y Zizur Mayor; y al O con Barañáin, la Cendea de Olza y Orcoyen.

pamplona 3d.jpgSe encuentra dividida en barrios que difieren tanto en su expansión geográfica como en su población. Estos actualmente (2009) son: Azpilagaña. Echavacóiz. Ermitagaña-Mendebaldea. Iturrama. Chantrea. Rochapea. San Jorge. San Juan. Ensanche I. Ensanche II. Mendillorri. Casco Antiguo. Milagrosa / Arrosadia. Buztintxuri-Euntzetxiki. Ezcaba. Lezcairu

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Es el centro financiero y comercial de Navarra, además de centro administrativo. Como capital de la Comunidad, la función pública es una importante fuente de empleo. También es un importante núcleo de actividad industrial, materiales de construcción, metalurgia, papel y artes gráficas y transformados cárnicos. La empresa automovilística Volkswagen, ubicada en el polígono industrial de Landaben, es la industria que más puestos de trabajo genera en la cuenca de Pamplona, con una plantilla aproximada de 5.000 trabajadores en 2009. Asimismo destaca la actividad comercial, tanto mayorista como minorista.

La ciudad cuenta con 2 universidades: la Universidad Pública de Navarra y la Universidad de Navarra. La primera, fundada en 1987 y la segunda, en 1952, de titularidad privada y su propiedad y gestión corresponden al Opus Dei. En el ámbito sanitario dispone del Complejo Hospitalario de Navarra, formado por los hospitales públicos Hospital de Navarra y Hospital Virgen del Camino , y de varios centros privados, destacando entre estos últimos la Clínica Universidad de Navarra,14 gestionada también por el Opus Dei.

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Tradicionalmente se ha creído que la ciudad fue fundada en el 74 a. C. por el general romano Pompeyo como Pompaelo o Pompelo sobre un poblado preexistente, de supuesto origen vascón, quizá denominado Iruña o Bengoda, aunque ninguna fuente histórica clásica recoge este dato; Estrabón sí alude, sin precisar detalles, que la fundación de Pamplona fue obra de Pompeyo. La ciudad se convertiría desde entonces en una de las poblaciones más importantes del territorio de los vascones. Tras las invasiones de los pueblos germanos del siglo VI, el reino visigodo de Toledo se estableció en Pamplona, pero manteniendo continuas campañas contra los vascones. La posterior conquista musulmana de la península ibérica del siglo VIII logró la sumisión del territorio pamplonés.

Durante la primera mitad del siglo IX, la nobleza local, con la alianza de la familia Banu Qasi, consiguió la consolidación de un núcleo de poder independiente liderado por Íñigo Arista, que convirtió a Pamplona en la capital del Reino de Pamplona y durante la Edad Media, en la del Reino de Navarra. En 1512 fue ocupada por las tropas enviadas por Fernando el Católico, con la rendición definitiva en 1521, y que junto con la parte peninsular del antiguo reino navarro quedó anexionada en la corona española.

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pamplona_mapa_pamplona_gran.jpgPamplona fue primero poblado vascón y luego ciudad romana.
A mediados del siglo XI, Pamplona estaba integrada exclusivamente por el núcleo de población original –Iruña– situado alrededor de la Catedral, cuyos moradores eran en su totalidad labradores autóctonos y dependientes o servidores de la Catedral de Santa María. Era aquello un ejemplo típico de civitas episcopalis o de cité y desde luego de extensión muy restringida y cuyo perímetro urbano venía determinado por la antigua muralla romana, que los obispos, señores de la ciudad, se encargaban de reparar y mantener.
Según la Crónica del Príncipe de Viana, Carlomagno, el año 778, “…fizo derrocar los muros [de Pamplona], porque los moros non se podiesen otra vez con eilla alzar…”
En el caso de Pamplona, nos encontramos que al lado del núcleo original, heredero de la antigua ciudad romana y sede del obispo, se van formando casi simultáneamente, en torno al año 1090, 2 poblaciones de francos que no se acogen al derecho local. El caso no es exclusivo de Pamplona. Señalar que los comerciantes se vieron obligados a instalarse, por falta de sitio, en el exterior del antiguo perímetro, constituyendo burgos extramurales, que por oposición al núcleo ya existente son llamados por los textos burgos nuevos. Así sucede en el caso de Pamplona, si bien aquí posiblemente más que en una falta de espacio en la Navarrería, haya que pensar en un problema de asimilación, de choque de razas y mentalidades, y desde luego en una cuestión de Status, ya que la Navarrería, como hemos visto, era esencialmente un dominio de titularidad episcopal.
Los francos se instalaron primeramente en un llano que había fuera del muro de la primitiva Iruña, hacia la parte de Barañain. El emplazamiento era bueno y adecuado, a cierta distancia de la ciudad episcopal, en terreno llano casi en su totalidad y, sin embargo, áspero y terraplenado hacia la parte lindante con la población preexistente. El barranco de Santo Domingo, todavía perceptible en la topografía de la ciudad, aunque muy rellenado con el tiempo, descendía aproximadamente desde el inicio de la actual calle Calderería, en un derrame progresivo, hasta el río, por donde más tarde se construyeron el Ayuntamiento, el Mercado, el convento de Dominicos (más tarde Hospital Militar) y el Seminario de San Juan. La pendiente de las calles Mañueta y Bajada de Santo Domingo nos puede todavía servir de referencia para formarnos una idea del descenso de nivel que tenía el  barranco respecto a la meseta donde está emplazada la ciudad. Este barranco ha ejercido una influencia notable en el desarrollo urbano de Pamplona. Al principio contribuyó a robustecer la posición defensiva de la Navarrería, emplazada en el solar de la antigua población romana, sobre una colina que dominaba el barranco.
Nace así el Burgo de San Cernin, 1º burgo franco de Pamplona, al que otorgaría fuero algún tiempo después el Rey Alfonso el Batallador, en 1129. Observando su planta, todavía perfectamente reconocible en el plano actual de la ciudad, parece deducirse que fue trazado de una vez, con arreglo a un plan urbano preconcebido. El esquema de su estructura afecta un hexágono, cuya arteria longitudinal –la Calle Mayor– se ve cortada perpendicularmente en su mitad por la antigua belena –actual Calle Eslava–, que en principio tenía esencialmente un fin defensivo. Al principio y al final de esta calle fundamental se abrían los dos portales principales de la fortificación del Burgo, defendidos por las torres de las dos iglesias parroquiales: San Cernin, hacia la Navarrería, y San Lorenzo, hacia la Taconera. Al principio y al final de la belena se abrían las dos puertas secundarias, los portillos o poternas. Se trata de una estructura simétrica, que si se doblara en un plano por el eje de la belena, vendrían a coincidir casi perfectamente los dos sectores o mitades y las dos iglesias, situadas una a cada extremo de la arteria principal, junto a los accesos al recinto, en emplazamientos casi idénticos y formando parte importante del recinto amurallado. El Burgo de San Cernin se rodeó desde su fundación de un fuerte muro, con fosos y doble muralla jalonada de torres, excepto a la parte de la Rochapea y el río, donde debido a lo escarpado del terreno, construyó un solo muro. 
Algún tiempo después, posiblemente a comienzos del siglo XIII, en el Burgo de los francos se originó un apéndice urbanístico hacia el NO, cuya población, de componente esencialmente labrador, no les interesaba a los burgueses asimilar ni asociar a su situación de privilegio. Nace así la llamada Pobla Nova del Mercat, posteriormente Barrio de las Burullerías, cuyo trazado urbano, circunstancial y sin plan alguno, se mantuvo hasta el siglo XVII, y hoy lo conocemos gracias a un detallado plano que se hizo cuando desapareció aquella zona de la ciudad hacia 1640, para construir en su solar el actual convento e iglesia de los Carmelitas Descalzos. Tal vez haya que relacionar con el establecimiento de esta Puebla del Mercado, que ocupaba también toda la actual zona de la Plaza de Recoletas y Plazuela de la O, –más  otras casas extramurales que desaparecieron por razones defensivas en el siglo XVI–, la creación en el Burgo de una segunda parroquia, la de San Lorenzo, acerca de cuya demarcación y territorio adscrito hubo algunas cuestiones, a lo largo de la edad media, con la parroquia de San Cernin.
Poco tiempo después del establecimiento del Burgo de San Cernin, en torno al año 1100, nace la Población de San Nicolás, llamada al principio Burgo Nuevo. Su emplazamiento, contiguo al del Burgo, aprovechando también lo llano de ese terreno, sería a lo largo de la edad media causa de varias discordias y litigios, como en 1213 y 1222, en que hubo muchas muertes y destrucciones, y todavía en 1346, en que afortunadamente, la cosa no pasó de un largo pleito. Por de pronto, como primera consecuencia del nacimiento de la Población, el antiguo foso sur del Burgo quedó privado de su función originaria de defensa exterior, para convertirse en separación interna de las dos poblaciones, fuente continua de cuestiones y litigios, y obstáculo evidente para las relaciones humanas y la fusión urbanística de los dos enclaves.
En las sucesivas concordias de 1213 y 1222, y posteriormente en 1266 y 1287, se regularon minuciosamente las condiciones que habían de reunir, sobre todo en cuanto a materiales a emplear y a alturas máximas permitidas, las casas de la Población que mirasen hacia el foso del Burgo de San Cernin, que en este punto estaba amparado por abusivos privilegios –más o menos interpolados– que invocaba y hacía valer continuamente.
La Población adoptó en su trazado urbano un esquema muy similar al de las bastidas francesas, tipo que se repite varias veces en Navarra, en las pueblas y burgos establecidos en tiempo de Alfonso el Batallador (1104–1134). Chueca Goitia señala Sangüesa y Puente la Reina como los ejemplos más antiguos y genuinos del reino. El Burgo de San Cernin, que no sigue exactamente ese esquema, es algunos años anterior, y la Población de San Nicolás, prototipo de bastida no mencionado por Chueca, es prácticamente contemporáneo de las dos localidades citadas, o tal vez algo anterior.
Los barrios formados con arreglo a esta política, que pudiéramos llamar de colonización interior, se planean a base de calles rectas y manzanas regulares, aún cuando en algún caso sea factor determinante la disposición y características del terreno, al que hay que acomodarse en última instancia.
Cuando una ciudad ha sido objeto de repoblaciones sucesivas, mediante distintos privilegios reales, pueden distinguirse perfectamente en su planta cada una de las diferentes ampliaciones, porque adoptan para sus calles un trazado especial y característico, que refleja la personalidad de cada barrio, que tiene sus autoridades propias y está separado de los otros por murallas y fosos, que sólo al cabo de muchos años desaparecen y se allanan. Es el caso de Pamplona, donde al Burgo de San Cernin, de planta hexagonal se agrega poco después la Población de San Nicolás, de trazado rectangular. Y al reconstruirse la Navarrería en 1324, se ordena expresamente que se tracen calles rectas, lo que se llevó a efecto cuidadosamente, según puede reconocerse todavía.
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La Ciudadela de PAMPLONA

Ya antes del privilegio real de 1324 para la reedificación de la Navarrería, el año 1313, el Rey Luis Hutín autorizó la reconstrucción de todas las casas propias del Cabildo, tal y como estaban antes de la ruina ocurrida a raíz del asalto de 1276. Si pensamos por un momento en el elevado número de casas que constituían la propiedad capitular antes de la cesión al rey del dominio de la ciudad, valoraremos en su justa proporción lo que esto pudo suponer a la hora de reconstruir la vieja ciudad. Desde luego, este hecho tuvo que condicionar notablemente el trazado de la nueva estructura urbana, que, a mi juicio, y salvo algunas rectificaciones convenientes e incluso necesarias, no habría resultado tan distinta de la primitiva como se ha creído hasta ahora.
Estos 3 núcleos urbanos, Navarrería, Burgo de San Cernin y Población de San Nicolás –los 2 últimos unidos en un municipio a partir de 1287– constituían otros tantos recintos fortificados aislados, con sus portales y murallas defendidas a trechos por torres cuadrangulares, en los que las iglesias desempeñaban un importante papel defensivo.
El recinto amurallado externo de la ciudad, común a las 3 antiguas poblaciones medievales, no pudo establecerse hasta muy tarde, en los finales del siglo XV, dada la rivalidad existente entre dichos barrios o poblaciones con anterioridad a ese momento histórico24. La realidad es que, apaciguadas definitivamente las discordias a raíz del privilegio de la Unión de 1423, poco después, en 1432, los reyes Juan II y Doña Blanca repartieron entre los tres barrios de Pamplona, un cupo contributivo llamado “sisa”, destinado a la reconstrucción y fortificación de las murallas de la ciudad, asignando un tercio a cada barrio, es decir a la Navarrería, San Cernin y San Nicolás.
Posiblemente fue por esos años, hacia 1440 ó 1450, cuando se trazó el lienzo de muralla que unía la torre de la Rocha del Burgo –actual Museo de Navarra– con los muros defensivos del Palacio Real de la Navarrería, lienzo reformado más adelante hacia 1540, y donde se abrió el nuevo portal de la Rochapea, en sustitución del primitivo de la Rocha, en 1555.
2016040712483479019.jpgPor la parte S del recinto, protegían la separación existente entre la Navarrería y la Población de San Nicolás, el castillo levantado en tiempos del rey Luis Hutín y el monasterio fortificado de Santiago o de los Predicadores; y a partir de la conquista del Reino por Fernando el Católico, el nuevo castillo mandado levantar por éste en el emplazamiento del antiguo monasterio dominicano. Con lo cual vemos que completado el recinto amurallado exterior de la ciudad, englobando en su interior la casa de la Jurería o  Ayuntamiento y más tarde el nuevo convento de Santo Domingo y lo que luego serían las plazas del Castillo y Consistorial, la ciudad fijaba así la estructura urbana que iba a presentar prácticamente íntegra hasta principios de este siglo, y que –a pesar de tantos atentados y mutilaciones– conserva todavía en buena parte el casco viejo.
El siglo XVI es decisivo en la evolución urbana de Pamplona, ya que en él se consolida de hecho la unión de la ciudad, existente sobre el papel desde 1423, y se fija la estructura urbana –y en buena parte también la morfología– que había de mantener la ciudad hasta la construcción del 1ª Ensanche a finales del siglo pasado. Esta Pamplona que pudiéramos llamar virreinal, que, salvo las importantes mejoras introducidas en el siglo XVIII, mantuvo su aspecto hosco y triste prácticamente hasta el derribo de las murallas en la segunda década del siglo actual.
Ya antes de la conquista del Reino por las tropas de Fernando el Católico en 1512, la ciudad emprende una importante tarea urbanística: la asimilación y adaptación –hoy diríamos, la reconversión– de lo que hasta el año 1498 había sido la Judería, una vez expulsados del Reino sus moradores por una orden de Juan de Labrit, calcada de la que dieron para Castilla los Reyes Católicos en 1492. Nace así lo que a partir de este momento pasaría a llamarse Barrio Nuevo, aunque el nombre no duró mucho tiempo. Comprendía la actual calle de la Merced, el último tramo de Dormitalería y la parte de la calle Tejería más próxima a la Merced. Lo que fue antiguamente sinagoga y bastantes casas de aquel barrio fueron derribadas en 1542, para construir el Convento de la Merced, demolido en 1945, y en parte de cuyo solar se abre hoy la bonita Plaza de Santa María la Real.
A partir de la Conquista de Navarra, la atención de los virreyes e ingenieros militares castellanos se centra esencialmente en las murallas. Las antiguas defensas medievales, flanqueadas por torres cuadradas, resultan ya débiles y desfasadas ante la moderna artillería, por lo que desde 1512 van a sufrir continuas modificaciones, mejoras y reparaciones. Por orden de Fernando el Católico, a partir de 1513 se inicia la construcción de un nuevo castillo, muy cerca del que existía desde 1310, en el solar del monasterio de Predicadores,  donde actualmente se levantan el Archivo de Navarra y la Diputación. Por los años 1538-40 se estaban construyendo en el recinto amurallado los baluartes a la moderna –cubos y bastiones se les llama– envolviendo las torres medievales de Caparroso, la Tesorería, San Llorente y las Torredondas28.
En 1571 se comienzan las obras de la actual Ciudadela, según el modelo de la de Amberes, y al finalizar el siglo se trazan dos nuevos lienzos de muralla de nueva planta, que, partiendo de la nueva fortaleza, van a empalmar con la muralla vieja en Santa Engracia, junto al actual Portal Nuevo, por una parte, y con la Puerta de Tejería, por la otra. Con esto quedó englobada la Taconera –que entonces comprendía también el actual Paseo de Sarasate y sus aledaños– en el recinto de la ciudad. Posiblemente en un primer momento se hizo esto con intención de mantener una reserva de suelo edificable para el futuro, ya que las murallas de la época eran costosísimas y se construían para siglos. De hecho, la realidad fueque nunca se edificaría ya en la Taconera, que quedó para paseo, y la ciudad, ahogada y oprimida por las murallas, prefirió crecer verticalmente. A finales del XVIII había ya casas de cinco y seis pisos o alturas.
Hacia 1580, o mejor entre este año y el final del siglo, se derriban las viejas murallas medievales en el largo sector comprendido entre el Portal Nuevo y el de Tejería, aunque el Portal de San Lorenzo y alguna torre próxima se mantuvieron en pie hasta el año 1800 aproximadamente.
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1708 – PAMPLONA

En 1553, siendo virrey el duque de Alburquerque, se construyen los portales de Francia y de la Rochapea, el segundo de los cuales fue desmontado para ampliar el acceso por la Cuesta de Santo Domingo en 1914. 
Otro hecho importante en la transformación de la ciudad medieval, motivado también en su origen por razones militares, es el traslado de los conventos que desde el siglo XIII existían próximos a las murallas antiguas, aunque fuera de su recinto, al interior de la ciudad. El antiguo monasterio de Predicadores de Santiago, derribado como hemos visto para hacer el castillo, se reconstruye a partir de 1519 en su actual emplazamiento de las calles de Santo Domingo y del Mercado, donde hasta 1975 funcionó el Hospital Militar y desde 1995 radica la sede del Departamento de Educación del Gobierno de Navarra. El de San Francisco, situado en el campo de la Taconera, se traslada a un nuevo convento edificado a partir de 1524 en la Cuchillería, actual calle San Francisco, en el solar de las actuales Escuelas Municipales. El de la Merced, también llamado de Santa Eulalia, que primitivamente estaba junto al de los Franciscanos, cerca del Portal de San  Lorenzo, fue reedificado a partir de 1542 sobre la antigua sinagoga de los judíos, frente al actual Palacio Arzobispal.
Otros conventos que ya existían desde el siglo XIV dentro de las murallas se reconstruyen a lo largo del siglo XVI, como el de San Agustín, actual parroquia del mismo nombre, y el de los Carmelitas Calzados de la calle del Carmen, derribado a finales del XIX.
Un paso importante en la fusión de las distintas poblaciones de la ciudad, y en el relleno y aprovechamiento urbano de las antiguas tierras de nadie comprendidas entre los distintos recintos, lo constituyen la construcción del edificio del Consejo Real cegando una parte del viejo foso de San Cernin, y la habilitación de tres plazas diferentes sobre los terrenos del Chapitel y el Prado de Predicadores.
Más decisiva para la fusión urbana de las 3 antiguas poblaciones fue la transformación total operada durante la primera mitad del siglo XVI en los terrenos del antiguo Chapitel y prado de Predicadores. Esta transformación se inició a partir de 1514, con la construcción de una nueva fortaleza en el solar que hoy ocupa el arranque de la avenida de Carlos III, palacio de la Diputación, Archivo, e iglesia de San Ignacio, que originó el traslado a otro  lugar del convento de Santiago y la inutilización del castillo medieval del siglo XIV, dando con ello vía libre al nacimiento de la Plaza del Castillo, que parece ser existía ya como tal plaza en 1545.
Más adelante, siendo virrey don Francisco Hurtado de Mendoza, marqués de Almazán (1579-89), se acometió la ardua tarea de convertir en calle pública el antiguo foso que desde el siglo XII separaba el frente sur del recinto amurallado de San Cernin de las primeras casas de la Población de San Nicolás, causa de continuas discordias a lo largo de la Edad Media. Como hemos visto, se habían edificado ya en la mitad de su recorrido, hacia 1540, las casas del Real Consejo y Cárceles Reales, para lo cual se hizo necesario cegarlo en parte. El resto continuaba ocupado por huertas, desagües, corrales y casuchas, “que no sirven a otra cosa –dice un documento de la época– más que de descargadero de inmundicias de los vecinos y de inficcionar el aire y otros daños”. En vista de ello, Almazán ordenó cegar e inutilizar el foso que impedía la normal comunicación entre dos importantes barrios de la ciudad, destinándolo en lo sucesivo a calle pública. Así se originó la que todavía hoy se llama Calle Nueva.
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1719 – PAMPLONA

Durante el siglo XVIII la estructura urbana de Pamplona no sufre ninguna modificación sustancial. Podemos decir que se halla ya plenamente consolidada. En cambio, lo que va a experimentar una transformación radical es la fisonomía de la ciudad, la morfología. El siglo XVIII hizo de Pamplona una ciudad limpia, cuidada, desahogada; en una palabra, una ciudad moderna. Durante la primera mitad podemos decir que continúa la tónica del siglo anterior, y no se acometen obras de importancia en ningún sentido, pero a partir de la mitad del siglo la modernización de la ciudad, en todos los órdenes, toma un impulso verdaderamente asombroso.
En 1749 se aprueban por el Consejo Real las nuevas Ordenanzas para el gobierno de la ciudad y sus barrios, verdadero ejemplo de sabia administración y criterio “ilustrado” por parte del Ayuntamiento. Más tarde, al compás de las mejoras urbanas, vendrían las normas de Policía, en 1772, el alcantarillado, etc.
Entre 1767 y 1773 se acomete la obra del alcantarillado, con cañerías en cada casa para conducir las aguas residuales hasta las cloacas o minetas; obra decisiva para la ciudad y que además trajo consigo la del nuevo empedrado de las calles. Una memoria de 1800 nos describe así estas mejoras: “…El pavimento es de empedrado, construido con esmero, asegurado con faxas o hileras de piedra. Las aceras tienen losas para la mayor comodidad de la gente. Por medio de todas las calles corre la cloaca o mina maestra, de obra sólida y de suficiente capacidad para recibir las aguas sucias de los conductos de las casas. Tiene a cortos trechos sus rallos de piedra por donde se descargan las calles de la agua de lluvia…”
Otra obra colosal fue la traída de aguas de Subiza para el abastecimiento de la ciudad, construyéndose al efecto el importante acueducto de Noáin, que continúa la tradición de los mejores levantados en la época romana y que fue proyectado por Santos Angel de Ochandátegui, conforme al criterio de Ventura Rodríguez. 
Al finalizar el siglo se puso el broche de oro a esta sucesión de mejoras urbanas con el alumbrado público, establecido en 1799. Al principio se instaló a base de candiles de una sola mecha, metidos en faroles que colgaban de soportes fijados a las esquinas y fachadas de las casas. Más tarde serían sustituidos por faroles de los llamados de reverbero.
Durante la Guerra contra la Convención francesa, allá por 1794, y ante el temor de que el enemigo pusiese sitio a la plaza, se derribaron apresuradamente prácticamente todas las edificaciones situadas en los barrios extramurales de la ciudad. Desaparecieron para siempre, por entonces, la ermita y barrio de la Magdalena; la Rochapea con el convento de Clarisas de Santa Engracia, fundación del siglo XIII; el Convento de Trinitarios, situado desde 1664 al pie de la carretera de Guipúzcoa, con el vecino barrio de “las Casetas”; la basílica de San Jorge, que había sido reedificada hacía pocos años, y cuyo solar fue vendido después al “talaverero” o encargado de la fábrica de porcelana “para sacar cascajo”. También se derruyeron la basílica o ermita de San Roque, construida en 1600, próxima a la Cuesta de la Reina, y la de San Juan de la Cadena –cuyo nombre se perpetúa en el actual barrio de San Juan– donde existía también una corraliza y varias casas de labradores. En el Libro de Oro de la Ciudad, escrito hacia 1830 por el Secretario don Luis Serafín López y Pérez de Urrelo, de donde proceden los datos anteriores, dice al hablar de Extramuros, “…ya ni vestigios quedan de nada de lo arruinado…”
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1802 – PAMPLONA

El siglo XIX, que a efectos de la historia urbana de Pamplona podemos prolongar hasta 1915, fecha inicial del derribo de las murallas, es el de la transformación radical de la ciudad. Al principio, ocupando uno tras otro los pocos espacios libres de que aún se disponía dentro de las murallas, que ahogaban las posibilidades de expansión de la ciudad; más tarde, con el nacimiento del Primer Ensanche, autorizado en 1888, y por último con el derribo de las murallas, entrado ya el siglo XX.
El siglo XIX empieza siguiendo las mejoras urbanas iniciadas en el siglo anterior, que culminan con la construcción del Cementerio de Berichitos, llevada a efecto entre 1805 y 1808, que terminó con la práctica antigua de enterrar bajo el pavimento de las iglesias.
Hacia 1810 se derriban los últimos portales que aún permanecían en pie del primitivo recinto amurallado medieval: la Portalapea, junto a San Cernin, demolida en 1815, al terminar la Guerra de la Independencia, y la de San Lorenzo, al final de la calle Mayor, derribada en 1806, al reedificarse la iglesia del mismo nombre con su actual nave neoclásica.
La Ley de Desamortización de las propiedades eclesiásticas y de las órdenes religiosas (1836) vino a suponer en Pamplona, como en otras ciudades, una verdadera revolución urbanística, por las consecuencias que a corto y a largo plazo produjo en la fisonomía del casco urbano.
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1845 – PAMPLONA

La 1ª consecuencia fue la confiscación y posterior derribo o transformación de los antiguos conventos, y la 2ª, la enajenación de las casas que, desde mucho tiempo atrás, constituían su patrimonio, a través de donaciones, limosnas y mandas pías. El 1ª convento que cayó bajo la piqueta fue el que ocupaba el solar más apetecible: el de las Carmelitas Descalzas en la Plaza del Castillo. Para 1848 se había derribado ya la iglesia de San Francisco, formándose en su solar el embrión inicial de lo que más adelante sería la plaza del mismo nombre; en el convento anejo quedaron establecidas las Escuelas de párvulos, que sostenía el Ayuntamiento, y el Almudí. Los de Carmelitas Calzados y Mercedarios quedaron convertidos en cuarteles. El primero sería derribado al finalizar el siglo, y el 2º en los años 1940-1945. En el amplio y sólido caserón de los Dominicos se estableció el Hospital Militar, previas algunas obras de transformación y adaptación de la fachada, llevadas a cabo en 1876. El de Agustinos se vendió para fábrica –la llamada de Galbete- y en su iglesia se estableció en 1880 la parroquia de San Agustín, la más moderna de las cinco del casco antiguo.
1882

1882 – PAMPLONA

El convento de Trinitarios se había trasladado a finales del XVIII al que ocupaban anteriormente los Antonianos, en un extremo de la calle de San Antón, hacia la Taconera. A raíz de la Desamortización el convento fue enajenado y sobre su solar se edificó el palacio del marqués de Echandía, que hoy está subdividido en dos casas distintas, una de ellas la del Conde de Espoz y Mina.
En octubre de 1887, el concejal don Serafín Mata y Oneca presentó al Ayuntamiento un proyecto de ensanche por el Suroeste, en el cual, respetando el recinto amurallado exterior de la plaza –intocable por entonces–, se partía de la base de derribar únicamente dos baluartes de los cinco con que contaba la Ciudadela: los de la Victoria y San Antón, que eran los que miraban hacia la ciudad. Tras laboriosas gestiones, se consiguió de las autoridades militares la correspondiente autorización para lo referente a las fortificaciones, y por fin, el 22 de agosto del año siguiente, apareció el decreto-ley de aprobación.
En abril de 1889 daban comienzo las obras de derribo de los dos baluartes afectados y la explanación y acondicionamiento de los terrenos, base del futuro ensanche.
En pocos años se construyeron seis manzanas de viviendas, señaladas en el plano de la ciudad con las letras de la A a la F, que naturalmente respondían arquitectónicamente al estilo de la época –el “fin de siglo”– que ahora tiende a revalorizarse en las grandes ciudades y que en la historia de los estilos está perfectamente estudiado y delimitado cronológicamente. Según sus cánones, se edificó en Madrid el barrio de Salamanca y más cerca de nosotros el Ensanche de San Sebastián, que es hoy la zona céntrica de la ciudad, tan amenazada por la especulación hacia 1960-70. Eran aquellas casas de corte aristocrático, con elegantes fachadas de amplios balcones y miradores encristalados y portales decorados con profusión de molduras y adornos de yesería. En algunos edificios incluso se empleó piedra en las fachadas.
Aquel ensanche resultó pronto insuficiente. Se habían previsto 22.736,39 m2 edificable, descontando los nuevos cuarteles, que se construyeron entre 1900 y 1910, en la zona más próxima a la Ciudadela. De las cinco manzanas con destino civil, una se destinó a Audiencia Territorial, enorme edificio de 3.318 metros cuadrados.
La nueva Alhóndiga, edificada por estos años, se llevó otros 2.484 m2 de solar. Quedó disponible para edificios de viviendas un espacio de 16.934,39 m2 en el cual se establecieron además, andando el tiempo, 4 conventos: Ursulinas, Maristas, Concepcionistas y Reparadoras, los dos primeros derribados hacia 1970 y el último reedificado enteramente, sin ningún respeto a las características arquitectónicas del entorno.
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1920 – Proyecto II Ensanche de Pamplona por Serapio Esparza San Julián

Con este ensanche, primero de los realizados en Pamplona, culminaba una dilatada etapa de la historia de la ciudad, la que Leoncio Urabayen llamó el relleno. En efecto, con la construcción de estas cinco manzanas de casas, experimentó una alteración considerable y renovadora la fisonomía urbana de la ciudad, cuya estructura no había variado en lo esencial desde los tiempos de Felipe II. Podemos decir que la vieja estampa de la Pamplona virreinal se mantuvo inalterable, en muchos aspectos, hasta la construcción del Primer Ensanche.
Durante la década de los 60, este primer ensanche, una de las zonas de la ciudad más apetecibles para las empresas constructoras, sufrió una radical transformación, que estuvo a punto de acabar con él por completo. Ya que no puede hacerse otra cosa a estas alturas, convendría garantizar la conservación de las casas más representativas de la zona, como afortunadamente se ha hecho con la Audiencia futura sede del Parlamento88.
Con el derribo de las murallas, autorizado por ley de 7.1.1915, siendo Alcalde don Alfonso de Gaztelu, podemos considerar que termina la historia de la ciudad antigua, para entrar en el campo de la Pamplona actual.
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1920 – PAMPLONA

Derribados los muros y baluartes entre los años 1915 y 1921, en el frente comprendido entre Labrit y la Ciudadela –los portales habían sido ampliados ya en 1905-1907– se acometió la decisiva obra del 2º Ensanche, según proyecto del arquitecto municipal D. Serapio Esparza, que no se terminaría hasta la década de los 50′.
El mantenimiento hasta comienzos del siglo XX de la condición de ciudad fortificada impidió la expansión de la ciudad, cuyo Primer Ensanche debió llevarse a cabo en el interior del recinto amurallado. El derribo de las murallas permitió la construcción del 2º Ensanche de la ciudad sobre la meseta después del año 1920 y dio lugar al proceso posterior de crecimiento y ocupación del territorio que han llevado hasta la ciudad actual.
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1943 – PAMPLONA

La reactivación económica comenzó, además, con una lenta industrialización, vinculada a la actividad agraria, que aumentó en los 50′ . La transformación motivó ese éxodo rural y el auge de la población en Pamplona, reflejo de la situación nacional, cuando a partir de 1953, España fue reconocida a nivel internacional, y la creación de los planes de estabilidad económica concretados en 1959, tuvieron su repercusión.
La saturación industrial en Guipúzcoa favoreció la implantación de nuevas industrias. Los sectores que ofertaron mayor empleo fueron el alimentario y la construcción. El gran dinamismo de este último es una clara consecuencia del proceso no sólo de industrialización sino también de urbanización que se estaba dando. Cabe destacar en estos años, el nacimiento del grupo Huarte.
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1944 – Propuesta de III Ensanche Pamplona por L.F. de Gaztelu.

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1945 – Plano de propuesta de ordenación general de Pamplona, de Pedro Bidagor.

Esta perspectiva industrial, se complementó con una serie de circunstacias siempre favorables a la concentración urbana y a la creación de nuevos elementos de riqueza, como el auge del comercio, la intensificación de las comunicaciones y de las infraestructuras, las necesidades militares y educativas y la atracción de instituciones religiosas.
La demanda de vivienda tuvo 2 consecuencias: por un lado, la aceleración de la construcción del II Ensanche; y por otro lado, la expansión de la periferia. Siendo el coste de las viviendas del Ensanche elevado, la población inmigrante tuvo que alejarse en los barrios de la periferia, caracterizados, en su mayor parte, por su desorden urbanístico, y su falta de conexión entre sí, a lo que se unió la ubicación aleatoria de las industrias, siempre próximas al ferrocarril. “El desarrollo urbanístico alcanzado por Pamplona y su rápido crecimiento exigen, de una parte la preparación de un PGOU, y de otra la redacción de un Proyecto de Urbanización del llamado III Ensanche, sobre los terrenos de San Juan/Iturrama/Abejeras”.
Por tanto, era ineludible plantear un PGOU ante las expectativas de crecimiento y ante el desorden que se estaba produciendo en los nuevos asentamientos. Por ello, incluso antes de la elaboración del Plan, se solicitó la redacción por parte de expertos de una serie de informes que analizaron las necesidades de expansión de la ciudad, de ubicación de industrias, de métodos de gestión adecuadas y de conexión de la ciudad existente con los nuevos barrios.
El PGOU se redactó dentro de unas convicciones organicistas y eclécticas, pero sudesarrollo estuvo marcado por los nuevos aires que el Movimiento Moderno había comenzado.
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1957 – PGOU PAMPLONA. Urbanización

EL PGOU-1957, obra de Pedro Bidagor Lasarte, obedecía a la idea de “organizar el desarrollo de la ciudad en el plazo inmediato de los 50 años próximos. Se centraba en 3 grandes apartados. Por un lado, el planteamiento general con la delimitación de la zona, la estructura general de la ciudad definida por el sistema de comunicaciones y la zonificación u organización de la edificación y de los espacios libres. Por último, una referencia a la comarca así como a las Ordenanzas que afectaban a cada barrio en concreto. En lo referente a las comunicaciones, se pretendía resolver para el futuro todos los problemas existentes, en los accesos a la ciudad, evitando la tendencia existente a crear a lo largo de los mismos edificaciones modestas, para conseguir valorar las vistas panorámicas tan destacadas que ofrece Pamplona desde todas las penetraciones. Se proponían nuevos accesos, tres nuevas rondas y una ruta panorámica y de Arte.
La zonificación del plan mezclaba los conceptos de uso (casco antigua, intensiva baja, intensiva media, intensiva alta, bloques abiertos, ciudad jardín, zona industrial, tolerancia industrial, verde, ferroviario y reserva urbana) y lugar geográfico (las distintas zonas susceptibles de ser desarrolladas, como San Juan o Iturrama). Como consecuencia “en correspondencia a la zonificaciónestablecida y con el carácter y funcionamiento de los respectivos barrios, se ha ordenado cada uno de ellos de forma autónoma”. Algunos de estos servicios se agrupaban en forma de plazas para constituir los centros cívicos. El desarrollo previsto para cada uno de los barrios pone de manifiesto el eclecticismo en las tipologías adoptadas.
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1957 – PGOU PAMPLONA – zonificación.

La estructura del PGOU se planteó basándose tremendamente en la topografía y otros elementos preexistentes, evitando al máximo las posibles expropiaciones. Se obtiene una mezcla híbrida de usos con forma exageradamente orgánicas. Esta sensación no es sólo la consecuencia del respeto que los redactores pretendían respecto de las preexistencias, sino que se podría afirmar que los aprovechan decididamente para mostrar sus convicciones urbanas. Se buscab la oposición al Ensanche, “una mezcla homogénea de usos sin núcleos especializados”.
A gran escala, no era posible realizar grandes modificaciones en el esquema de la ciudad, por lo que las teorías organicistas se manifiestan más en la mediana-pequeña escala: el recurso a la diversidad, al trazado discontínuo, a la singularización de cada lugar. Se crean barrios como entes autonómicos.
Es un Plan en el que se consiguió la variedad, a todos los niveles. Pero cabría preguntarse por la unidad del conjunto, tal vez dad por esa flexibilidad que permitió, más adelante, que el Plan fuera objeto de numerosas modifiaciones, por muchas causas y motivos. Pero no fue menor el deseo de experimentar un urbanismo más acorde con la modernidad. El bloque abierto en oposición a la manzana cerrada, los espacios libres generales en contra de la calle tradicional., la centralidad en las tipologías de los bloques de viviendas para que fueran económicas y dignas son algunas de las consecuencias de ese afán. Sin embargo, en Pamplona, en la década de los 60′ y 70′ se produce, junto a una experimentación ortodoxa con las tesis de los CIAM, otros fenómenos emparentados con la búsqueda de caminos superadores del seco racionalismo moderno. 
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1957 – PGOU PAMPLONA

Hay propuestas donde dominaba el bloque residencial racionalista, fuera prismático, fuera torre aislada o enlazada. Es la ciudad en función del edificio de viviendas, que se presentaba como protagonista y como definidor de esa ciudad, quedando el espacio público, como un resto que se supone adecuado siempre que sea espacio libre público o, inevitablemente, viario. Este fenómeno domina tanto la expansión de Pamplona que resulta adecuado dividirlo en dos (San Juan o Rochapea o La Milagrosa, y otros de escala más pequeña o acotados).
El informe de Pedro Bidagor de 1945 había puesto de manifiesto que el planeamiento debe concretar el emplazamiento y reservar los lugares que reúnen mejores condiciones para cada una de las formas de crecimiento urbano que dan respuesta al conjunto de las necesidades urbanas, muy diversificadas, en la sociedad moderna. El plan de ensanche resultaba insuficiente, y lo que la ciudad necesitaba era “la ordenación urbana de todo el término municipal”. 
La evolución que condujo a sustituir los planes de ensanche por los planes generales ó, si se quiere, el plan como trazado por el plan como previsión integral, fue consagrada por la Ley del Suelo de 1956. Fue decisivo el impulso a los sistemas de actuación distintos de la expropiación y, sobre todo, a nuevas modalidades de urbanización, de construcción de la ciudad. Pedro Bidagor lo explicó diciendo que “un objetivo que, en principio, no figuraba como esencial en el planteamiento de la Ley, es el de poder superar la modalidad de urbanizar mediante la apertura de calles y la consiguiente edificación en sus  alineaciones, abriendo nuevas posibilidades a la edificación en bloques o construcciones singulares de condiciones higiénicas y sanitarias superiores a la manzana cerrada tradicional (…)”
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1961 – Polígono Municipal PAMPLONA

En la fase final de elaboración del proyecto una parte de su suelo se adecuó a las condiciones requeridas por el Plan Nacional de la Vivienda de 1956. Para ello el Ayuntamiento delimitó un ámbito, “emplazado en zona del III Ensanche”, decidió adquirir “la totalidad de la superficie señalada en el plano adjunto”, lo declaró “zona de inmediata urbanización”, y acordó “señalar como procedimiento de urbanización entre los previstos en la Ley del Suelo, el sistema de expropiación con todos los efectos legales”. Se le dio la denominación de “Polígono Municipal”.
El “Polígono Municipal”, aprobado en 1961, mantuvo los criterios del proyecto de 1959 en relación con los tipos edificatorios, y se alejó poco de su formalización concreta. Fue construido con bloques lineales de doble crujía y bloques de 5 crujías ordenados en manzanas abiertas. Su característica más destacada fue que se destinó a vivienda protegida construida por cooperativas, patronatos y otros organismos similares, en la que el sistema de actuación fue la expropiación. El Ayuntamiento adquirió los terrenos para venderlos después a los promotores de vivienda protegida.
El “Plan de la 1ª Zona del III Ensanche”, del que se había separado el Polígono Municipal, incrementó su ámbito hacia el E y el S, y fue aprobado en 1963. Supuso el cambio cualitativo final en la evolución del entendimiento de la ciudad y del modo de construirla que se fue produciendo en Pamplona con el proyecto del III ensanche. Aunque los pasos anteriores ya apuntaban en la dirección que finalmente se adoptó, el último fue un verdadero salto efectuado con una rapidez notable.
Las directrices de proyecto adoptadas en enero de 1962 sancionaron la magnitud del cambio y explicaron con claridad la adscripción de los principios que lo sustentaron. Desde el primero hasta el último no dejaban lugar a dudas sobre su orientación. Empezaban diciendo que se trataba de “obtener combinadamente: la máxima densidad técnicamente admisible; la máxima adaptación a la doctrina moderna de urbanismo; el máximo realismo y facilidades a la iniciativa privada, que actuará en el sistema legal de cooperación con el Excmo. Ayuntamiento”. Fue casi un manifiesto de los criterios urbanísticos dominantes, por la amplia difusión que había alcanzado la carta de Atenas en aquellos años, que podría calificarse de ortodoxo y riguroso. No hay rastro de la “ciudad orgánica”, inspiradora de las propuestas de los años 40′ y 50′. El proyecto desarrolló las directrices aprobadas. El núcleo central de la propuesta mantuvo el trazado de proyecto incorporado al Plan General, con algunas pequeñas correcciones. Era el que había sancionado la ruptura de la trama de ensanche, con la desaparición de todo atisbo de regularidad, de ortogonalidad y de geometría del trazado proyectado. La ampliación del ámbito cambió la escala del trazado, por la fuerza de la geometría lineal de las dos avenidas a las que se amplió la primera zona.
El proyecto desarrolló el trazado con criterios fundamentalmente circulatorios. Estableció una jerarquía viaria, superpuesta al trazado, estructurada en tres niveles constituídos por los “tres ejes principales”, las calles “menos importantes de carácter interno” y las calles “interiores de cada polígono”. En el tercer nivel estaban también las “zonas de aparcamiento que se estudiarán en cada plan parcial, procurando no resulten de enlace, sino de fondo de saco”.
La calidad del proyecto le fue confiada a la ordenación compositiva de la edificación. El plan parcial determinó gráficamente “las masas de edificación a construir, tanto en superficie como en alturas”; lo hizo estudiando “la composición de edificios (…) para que las principales calles tengan una armonía, una unidad de criterio y composición, así como una alternativa de volúmenes altos y zonas horizontales mezcladas con espacios libres y de arbolado”.
La práctica totalidad de la edificación estaba configurada por bloques lineales de 5 crujías agrupados de diferentes maneras. Los bloques se proyectaron aislados la mayor parte de las veces. En otros muchos casos los bloques se agruparon de dos en dos. Además de los bloques de cinco crujías hubo algunos, pocos, de doble crujía. Se proyectaron, además, 5 torres de PB + 18, cuya localización se debió a los criterios compositivos del proyecto. El conjunto de bloques lineales aislados o agrupados, junto con las torres, fueron localizados en las supermanzanas resultantes del trazado viario.
En general, los espacios interiores constituyeron espacios libres que trataban de buscar continuidades espaciales, intencionadamente alejadas de las formaciones que pudieran recordar a los espacios libres formalizados de la ciudad tradicional. En demasiadas ocasiones albergaron bolsas de aparcamiento en fondo de saco.
La idea de ciudad, vinculada a los principios del movimiento moderno, se construyó de acuerdo con las nuevas modalidades de urbanización y la utilización de los sistemas de actuación propuestos por la reciente Ley del Suelo. La manera de construir la ciudad siguiendo “las modernas orientaciones de la técnica urbanística” constituyó la auténtica preocupación del proyecto. La posibilidad de superar “la modalidad de urbanizar mediante la apertura de calles y la consiguiente edificación en sus alineaciones” que aportó la Ley del Suelo, trajo dos nuevos referentes a la actividad urbanística, el coeficiente de edificabilidad y el polígono.
La ejecución del tercer ensanche se inició con rapidez tras la aprobación de los documentos de planeamiento. Cuando se aprobó el plan de la 1ª zona, correspondiente al que se había llamado “polígono sin dominar”, estaba construyéndose el “polígono municipal”. El desarrollo del plan de la 1ª zona se produjo por polígonos, de uno en uno en los primeros años y agrupados después. El sistema más habitual, casi único, de actuación fue el de cooperación.
En la ejecución del plan de la primera zona hubo que introducir modificaciones sobre lo aprobado, referidas a la programación y a la poligonación. Los cambios en la programación estuvieron relacionados con la coordinación entre el desarrollo de los polígonos y la ejecución de la urbanización. Se realizaron entre los años 1970 y 1971.
Los cambios en la poligonación, por su parte, se debieron al pequeño tamaño de los polígonos delimitados, que dificultó la consecución de espacios públicos para áreas libres y equipamientos. La alternativa consistió en elaborar un documento de “Delimitación de sectores de planeamiento” que unificó polígonos y limitó la división del ámbito del Plan a 20 sectores. Al mismo tiempo definió y cuantificó para cada uno de ellos las cesiones a realizar. El sector se convirtió en el ámbito de ordenación pormenorizada y se mantuvo el polígono como unidad de ejecución. La Modificación se tramitó en 1973.
El desarrollo del plan de la 2ª zona del III ensanche no se abordó hasta el año 1967, cuando ya estaba ejecutándose la primera zona. El plan mejoró la articulación de los nuevos instrumentos urbanísticos porque su utilización en la ejecución de la 1ª zona hizo que se conocieran con más precisión. El proyecto, que fue aprobado definitivamente en 1969, introdujo también más aportaciones provenientes de la idea moderna de ciudad: dividió su ámbito “en grupos residenciales” que tenían como referencia las “neighborhood units”, las unidades vecinales procedentes de Radburn e impulsadas después por algunos de los arquitectos del movimiento moderno, como Josep Lluis Sert. Los “grupos residenciales” de la 2ª zona del ensanche dieron pie a la agrupación en sectores de los polígonos de la 1ª zona.
Vicente Taberna Irazoki. Del Ensanche a la ciudad actual. Transformaciones en la idea de ciudad y en la forma de construirla. Pamplona desde 1915.

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El III Ensanche y los barrios extramurales son cosa de nuestros días.

En el Informe  “Análisis Urbanístico de Barrios Vulnerables 1996. Catálogo de Áreas Vulnerables Españolas”. Ministerio de Fomento‐Instituto Juan de Herrera. ETSAM-UPM, HERNÁNDEZ AJA, Agustín se identificaban en 1991 los barrios vulnerables de 1. CASCO y 2. ROCHAPEA/SAN JORGE, y las zonas de ETXABAKOITZ (al SO de la ciudad, en la salida hacia Logroño. Aislamiento total de la ciudad por la distancia a ésta y por estar rodeado en su mayor parte por suelo no edificado. Promoción pública 40-60. Bloques de viviendas de 5 plantas y urbanización deficiente. Comercio de primera necesidad en algunas plantas bajas. Dependencia total de la ciudad para equipamientos y servicios. Nivel de rentas bajo).
En 2001, son los barrios de 1.‐ Buztintxuri/Euntzetxiki/San Jorge y 2.‐ Casco Antiguo, y las zonas de GRUPO URDÁNOZ/AVDA. DE ARÓSTEGUI (situada en el SO de Pamplona en el llamado barrio de Etxavacoitz, en la salida hacia Logroño. La avenida de Aróstegui discurre en paralelo al río Elorz. El valle contiene un cúmulo de instalaciones inconexas y variadas: usos industriales, residenciales sin relación entre sí, infraestructuras, etc. Las preexistencias, especialmente la gran implantación industrial de Inquinasa, coexisten con el grupo de viviendas de Urdánoz. Éste es un grupo de 460 viviendas encajonado bajo la meseta de Pamplona, levantado en los 60′, de gran densidad y con escasa calidad residencial, que sigue aislado del resto de la ciudad aunque ha llegado a adquirir un cierto nivel de equipamiento pero depende de los barrios anexos para equipamientos y servicios. En este barrio se ha detectado una sección censal cuyo indicador de vivienda supera el 4 %), LA MILAGROSA SUR (situada en el S de la ciudad de Pamplona junto a la Universidad Pública de Navarra. Es un barrio con gran densidad de ocupación de suelo, cuya consecuencia más inmediata es la escasez de espacio público. Su estructura urbana, desordenada, se deriva en buena medida de su construcción en los 60′ sobre el parcelario agrícola preexistente y también en buena parte por la atracción ejercida por una vía radial histórica, la avenida. de Zaragoza. El tejido edificatorio del barrio se encuentra por lo general en buen estado constructivo, aunque existe un notable número de viviendas interiores. La zona detectada tiene un indicador de vivienda superior al 2,5 %), PLAZA DE LA CRUZ (Área situada en el denominado II Ensanche, junto a la Ciudadela. A finales de los 70′ y comienzo de los 80′, el Ensanche estuvo sometido a un fuerte proceso de transformación cuya manifestación más inmediata fue la sustitución de algunos edificios por otros de mayor altura y volumen. Por su condición de centro de la ciudad vivió al mismo tiempo procesos de terciarización), PLAZA VÍNCULO (está situada en el II Ensanche, entre la Ciudadela y el Casco Antiguo. Cuenta con un indicador de vivienda cercano al 3 %. De la misma manera que sucede en el resto del segundo ensanche, la población se caracteriza por estar envejecida. El área delimitada por esta sección censal cuenta con 2 calles peatonalizadas y, en general, comercios en planta baja), ROCHAPEA (No se han incluido en el catálogo por no ser contiguas. El barrio de Rochapea está situado al otro lado del río Arga, al N del Casco Histórico. Antes de la construcción del ascensor urbano que salva la diferencia de altura entre el Casco y este barrio, la comunicación con el resto de la ciudad era deficitaria. El barrio se desarrolló apoyándose en las vías radiales existentes, y en algunos casos en las tramas agrícolas originales. El espacio público se caracteriza por estar mayoritariamente ocupado por el automóvil), CHANTREA (situado al N de la ciudad, como los demás núcleos edificados de la vega del Arga, presenta algunas limitaciones estructurales. La organización interna del barrio depende de la calle San Cristóbal‐Magdalena, que continúa hacia la meseta por la Cuesta de Labrit y conecta también con Arantzadi. La relación con los demás núcleos del norte de Pamplona se realiza a través de la Avenida de Villava. Las diferentes fases en las que se construyó la Chantrea se apoyaron en la calle San Cristóbal‐Magdalena, espina dorsal del barrio. Esta forma de crecimiento, por fases, ha hecho que los límites exteriores sean espacios de servicio o traseros y que el conjunto adolezca de falta de espacios cívicos y representativos). 
En 2006 sería el barrio vulnerable de 1.‐ La Milagrosa y las zonas de GRUPO URDÁNOZ/AVDA. DE ARÓSTEGUI (situada en el SO de Pamplona en el llamado barrio de Etxavacoitz, en la salida hacia Logroño. La avenida de Aróstegui discurre en paralelo al río Elorz. El valle contiene un cúmulo de instalaciones inconexas y variadas: usos industriales, residenciales sin relación entre sí, infraestructuras, etc. Las preexistencias, especialmente la gran implantación industrial de Inquinasa, coexisten con el grupo de viviendas de Urdánoz. Éste es un grupo de 460 viviendas encajonado bajo la meseta de Pamplona, levantado en los 60′, de gran densidad y con escasa calidad residencial, que sigue aislado del resto de la ciudad aunque ha llegado a adquirir un cierto nivel de equipamiento pero depende de los barrios anexos para equipamientos y servicios), BUZTINTXURI/EUNTZETXIKI (es, en sus orígenes, un área mixta, con viviendas de los 70′ e industria. En el año 2002 se renueva la zona, con previsión de que quede unido con el barrio de San Jorge por el cambio de trazado del ferrocarril. El barrio es considerado un barrio dormitorio de nueva construcción, aunque se conservan algunas viviendas de los años setenta, que en algunos casos se han integrado con el nuevo trazado. Predomina la edificación en altura de bloque abierto. Los edificios de viviendas cuentan con baja más 5 plantas y se detecta escasa actividad comercial en los soportales de dichos edificios, salvo en las zonas donde se conservan edificaciones antiguas. El viario es de grandes dimensiones, salvo en las zonas de edificaciones de los 70′, cuyas características son completamente diferentes, con calles más estrechas y actividad comercial tradicional. La población del barrio es de origen humilde y predominan familias jóvenes y población de etnia gitana, salvo en las zonas más antiguas, donde la población está más envejecida).

Pamplona tiene en marcha Grandes Desarrollos urbanísticos Residenciales pendientes, acumulan 2.456.058 m2 de edificabilidad residencial prevista para 19.826 viviendas, quedando pendientes 7.226 viviendas. Son sectores como AVDA ZARAGOZA-C/ RIO QUELLES (253.171 m2 de suelo para 142.200 m2 de techo para 1.073 viviendas, pendientes 782), o sector LEZKAIRU (864.265 m2 de suelo para 695.480 m2 de techo para 4.071 viviendas) o sector PARTE DEL PSIS RIPAGAINA (162.191 m2 de suelo para 119.896 m2 de techo para 1.090 viviendas).

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Areas residenciales en desarrollo en PAMPLONA

El PGOU de Pamplona de 1984 fue aprobado definitivamente por resoluciones ministeriales de 7 y 16.11.1984, publicadas en el BOE de 23.11.1984. Sustituyó al 1º planeamiento general que tuvo Pamplona, el Plan General de Alineaciones de 1957, vigente durante 27 años. La redacción de la revisión del Plan General de Alineaciones fue un largo proceso que el Ayuntamiento quiso iniciar, anticipadamente respecto a las obligaciones legales, en 1966, pero no pudo comenzar hasta mayo de 1973 con la aprobación de las Bases que rigieron el concurso público de adjudicación de la redacción. El trabajo quedó interrumpido en mayo de 1979 con la extinción del contrato con el equipo profesional que había resultado adjudicatario, y la convocatoria de un nuevo concurso en el mismo mes dio paso al proceso de redacción de la revisión del Plan General que culminó con la aprobación definitiva de noviembre de 1984.

La visión de Pamplona como conjunto, de acuerdo con el análisis efectuado por el PGOU-1984, mostraba “una estructura muy clara de dos ciudades: la ciudad de “arriba”, la de la meseta, la ciudad representativa, y la ciudad de “abajo”, apoyada sobre los meandros del río y separada de la otra por taludes y ripas sobre el Arga”. Un recorrido secuencial por la historia urbana de Pamplona, sobre todo en sus épocas más recientes, llevaba al PGOU-84 a la conclusión de que la ciudad unitaria había visto “roto de manera brusca su desarrollo armónico, apareciendo actualmente configurada como 2 ciudades yuxtapuestas, con 2 estructuras diferentes, en un mismo territorio”.

La ciudad localizada en la meseta había rodeado en forma de herradura a un núcleo de zona verde, formado por los Jardines de Taconera-Ciudadela-Vuelta del Castillo, e integraba tres maneras diferentes de entender la ciudad: el Casco Viejo, los Ensanches decimonónicos y los nuevos ensanches. La meseta “…se configuró muy pronto como lugar preferente para actuaciones residenciales…”

La ciudad situada en la llanura del Arga, con una estructura urbana lineal, constaba de 3 núcleos residenciales separados entre sí por el trazado del río y por barreras topográficas del resto de la ciudad. “…Los antiguos asentamientos industriales, el ferrocarril y el polígono industrial de Landaben, han marcado claramente el carácter de esta zona, configurándose como un centro residencialindustrial…”

El crecimiento de la ciudad se había ido articulando sobre la red de antiguos caminos. La trama viaria resultante, claramente radial, había servido de soporte, al mismo tiempo, a la implantación de usos terciarios y servicios al oeste de la ciudad.

“…La conjunción del patrón de usos, junto con la estructura viaria radial, y las barreras topográficas, han motivado que la ciudad funcione de manera rota, donde las distintas partes que la componen presentan una escasa relación entre sí…” Así resumió el PGOU-1984 la situación de la ciudad proveniente del proceso anterior, sobre la que elaboró sus propuestas.

El proyecto de PGOU pretendió alcanzar una estructura general del territorio que, “…aprovechando las oportunidades que la ciudad presenta y sobre la base de su actual modelo territorial, permita resolver o al menos mitigar sus problemas…” El 1º de los 2 grandes objetivos que se propuso a sí mismo, en coherencia con el enunciado anterior y con el análisis efectuado, quedó definido de la siguiente manera: “…Homogeneidad de las diferentes zonas de Pamplona, corrigiendo las tendencias urbanas que conducen al agravamiento de las desigualdades. Para ello se articula la ciudad, de modo descentralizado, conectando los barrios entre sí, y dotándolos de buenos accesos y de una estructura interna de la cual, en general, carecen…” El 2º gran objetivo matizó y limitó el alcance del 1º, al enmarcar el Plan en el contexto de la crisis económica y establecer, como línea de actuación la siguiente: “…Austeridad en las propuestas, lo cual conduce a conservar el patrimonio edificado, como bien económico utilizado de nuevo para las nuevas necesidades de la ciudad. Contención de las propuestas que supongan grandes obras de implantación…”

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PGOU-1984 PAMPLONA

El 6.2.1988, antes de que se cumplieran 4 años desde la entrada en vigor del Plan General, el Consejo de la Gerencia Municipal de Urbanismo conoció una propuesta metodológica para la revisión del PGOU elaborada por los servicios técnicos de la Gerencia de Urbanismo y acordó dar “conformidad a la línea de trabajo propuesta” así como “manifestar el criterio de que sean los propios servicios técnicos de la Gerencia Municipal de Urbanismo los que realicen la organización y coordinación del trabajo, sin perjuicio de que posteriormente puedan contar con los apoyos exteriores que en su momento se decidan”. Poco tiempo después, el 19.4.1988, el Consejo de la Gerencia Municipal de Urbanismo acordó “iniciar la revisión del PGOU”.

El proceso de revisión del Plan General iniciado en los primeros meses de 1988 quedó afectado primero e interrumpido después por la aprobación de la Ley 8/90, de 25 de julio, de Reforma del Régimen Urbanístico y Valoraciones del Suelo. El detalle de las actuaciones realizadas hasta julio de 1990, así como de la reforma de la legislación del suelo y de las actuaciones realizadas a partir de julio de 1990, se recogió en un informe presentado al Consejo de la Gerencia Municipal de Urbanismo de 14.11.1994. 

En la misma sesión de 14.11.1994, el Consejo de la Gerencia de Urbanismo retomó el trabajo de revisión del Plan General y adoptó el siguiente acuerdo:

“1.- Buscar un local para instalar la oficina de revisión del Plan General que se alquilará por un periodo de 1 a 2 años.

2.- Dotar a la oficina con personal propio y contratar, además, los elementos necesarios para formarla.

3.- Encargar estudios de diversas zonas que se concretarán en el próximo Consejo.”

El Pleno del Ayuntamiento de Pamplona se dio por enterado de la iniciación de la revisión del PGOU de Pamplona por parte de la Gerencia de Urbanismo en sesión celebrada el 9.12.1994.

La convocatoria de elecciones municipales en mayo de 1995 hizo que sólo se desarrollara el punto tercero del acuerdo del Consejo de la Gerencia en ese período. El Consejo de la Gerencia constituido tras el proceso electoral, en sesiones celebradas el 5 y 11.10.1995, conoció y aprobó en todo su contenido el “Informe-Propuesta 1” sobre revisión del PGOU que definió el enfoque del trabajo y la configuración de la Oficina del Plan General así como los medios técnicos y materiales con los que fue dotada. El inicio real del trabajo de Revisión del PGOU de Pamplona se produjo a partir de este acuerdo.

La Oficina del Plan Municipal, constituida a partir del documento “Informe-Propuesta 1”sobre revisión del PGOU al que se ha hecho referencia en el apartado “1.1.- Antecedentes”, elaboró un documento de Avance de Planeamiento del Plan. El documento se componía de una Memoria, 8 Anexos a la Memoria identificados con números romanos del I al VIII y planos: 34 planos de información y análisis y 11 planos de propuesta.

El Pleno del Ayuntamiento de Pamplona, en sesión de 25.4.1997, a la vista del documento elaborado y considerando que su contenido era preparatorio de la redacción del Plan definitivo y permitía debatir los criterios, objetivos y soluciones generales del planeamiento, acordó aprobar el documento de Avance del Plan Municipal de Pamplona y someterlo a exposición pública hasta el 30.6.1997. El acuerdo se publicó en el Boletín Oficial de Navarra nº 58 de 14.5.1997.

En el período de exposición pública del Avance del Plan Municipal se presentaron 1624 escritos de sugerencias y quince más fuera de plazo. Por la repetición de alguno de los escritos, no obstante, se pueden considerar en torno a 300 los escritos de sugerencias realmente presentados. Todos los escritos de sugerencias presentados fueron analizados e informados en el documento denominado “Informe de Sugerencias” elaborado por la Oficina del Plan Municipal.

El Informe de Sugerencias fue debatido pormenorizadamente a lo largo de 5 Consejos extraordinarios de la Gerencia Municipal de Urbanismo, según queda reflejado en las correspondientes actas.

El 24.4.1998 el Ayuntamiento de Pamplona, en sesión plenaria, acordó aprobar el documento de Avance de Planeamiento del Plan Municipal a  efectos administrativos internos, preparatorios de la redacción del Proyecto de Plan Municipal y, con los mismos efectos, aprobar también el Informe de Sugerencias. El acuerdo encomendó a la Oficina del Plan Municipal la elaboración del Plan Municipal de Pamplona, desarrollando en principio los criterios, objetivos y soluciones generales contenidos en los documentos aprobados, con las observaciones contenidas en las actas de los Consejos extraordinarios de la Gerencia Municipal de Urbanismo en los que se debatió el Informe de Sugerencias. El acuerdo se publicó en el Boletín Oficial de Navarra nº 62 de 25.5.1998. 

El Plan Municipal fue aprobado inicialmente por el Pleno del Ayuntamiento de Pamplona en sesión de 8.2.1999, y publicado en el Boletín Oficial de Navarra nº 30 de 10.3.1999. El documento fue sometido a información pública por un espacio de 3 meses, y fue remitido al Gobierno de Navarra para que sus departamentos emitieran informe sobre el mismo.

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El vigente Plan Municipal de Pamplona fue aprobado definitivamente el 18.12.2002 por acuerdo de la Comisión de Ordenación de Territorio. Tanto ese acuerdo como la Normativa del propio plan fueron publicados en el BON del 2.5.2003. Además, en el Boletín Oficial de Navarra del 16.6.2003 se publicó una corrección de errores de dicho Plan Municipal.

Tras la entrada en vigor de la Ley Foral 35/2.002, de Ordenación del Territorio y Urbanismo, el Plan Municipal de Pamplona adaptó sus contenidos a la nueva ley, siguiendo el procedimiento señalado por ella.

El Gobierno de Navarra aprobó definitivamente el texto del Plan Municipal adaptado y homologado mediante la Orden Foral 0181 de 12.4.2007.

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Ciudad central, Ciudad funcional, Area Metropolitana y Región Urbana.

La Cuenca de Pamplona, funciona como una Área Metropolitana de la Región-Urbana de Navarra. El proceso de urbanización de la Región Urbana Navarra, tiene unos aspectos característicos. Estos son, entre otros: la urbanización del medio físico, la urbanización de los núcleos de población, y la jerarquía funcional del sistema de núcleos y ciudades.

La urbanización del medio físico. Se está dando con gran pujanza un enorme bagaje normativo, legislativo y cultural, respecto a la ordenación, preservación y explotación de los recursos paisajísticos, masas frondosas, turismo rural, al que se añade además un enorme desarrollo de las actividades de ocio, lúdicas y aprendizaje, en el medio ambiental. Este fenómeno se ha dado tanto por los valores permanentes del espacio natural legado como por la atención y control de la población rural junto al sistema administrativo navarro.

La urbanización de pueblos y ciudades. Navarra tiene un alto grado de desarrollo económico. Su desarrollo industrial también es patente. Ocupa el lugar número 26 entre las 181 Regiones Europeas. Este desarrollo económico ha hecho emerger un gran conjunto de clases medias, fuertemente culturizadas, con valores netamente urbanos, respecto a la movilidad, consumo de suelo, espacio, calidad de vida, etc. Este fenómeno ha permitido, fomentado y hecho realidad que los servicios, los estándares de habitabilidad pública y privada, los equipamientos y las infraestructuras de agua, luz, saneamiento, pavimentación, mobiliario, etc, etc, tengan un nivel urbano. Este hecho permite situar a un 81,5 de la población en calidad de vida urbanas para la mayoría de los aspectos citados.

La jerarquía funcional del sistema de núcleos. El sistema, formado por 272 municipios que incluyen a 776 núcleos, tiene una población de 523.000 habitantes. De ella, el 51,1% se asienta en Pamplona y su Comarca, es decir, en la Área Metropolitana. El sistema sitúa al centro de Pamplona, en el vértice de la pirámide con 181.300 habitantes, y a 90.200 habitantes distribuidos en el resto de Ayuntamientos del A.M.

El Centro de la Ciudad congrega a 3 de cada 4 empleos del Sector Comercial. Tiene más de 3.700 establecimientos minoristas, (el 85% de este Sector). Existe una elevada densidad y una notable ampliación de la capacidad hotelera. El Sector Financiero y los Servicios Inmobiliarios representan el 75% del empleo en toda Navarra. El Sector de los Servicios Públicos (Educación, Sanidad y Administración) emplea a unas 33.000 personas en toda la Comunidad Foral; 21.600 están en la Comarca de Pamplona, y en el Centro de la Ciudad 16.700. La Enseñanza Universitaria y la Atención Hospitalaria, componen dentro de los Servicios los 2 puntales más notorios de la ciudad.

Esta Área Metropolitana, brevemente descrita desde parámetros socioeconómicos en los párrafos anteriores, tiene como finalidad posibilitar la  ejecución de las oportunidades que se derivan del Marco Europeo y Regional.

En la documentación gráfica del Estudio Territorial Comarcal, aparecen grafiados los conjuntos de suelos ocupados por la edificación, los distintos usos que componen la Ciudad Funcional y los usos naturales o de protección del viario. Esta Ciudad Funcional tiene una característica propia. Es una ciudad única pero con rangos y especializaciones concretas, con diferentes entidades administrativas que las gobiernan. Está compuesta por distintos Ayuntamientos y Concejos; unos más próximos: Pamplona, Burlada, Villava, Ansoáin, Berriozar, Barañáin, y otros algo más alejados de lo que es propiamente ciudad, pero en continuidad con ella: Huarte, Mutilva Alta, Mutilva Baja, Cizur Mayor y Cizur Menor. Esta diversidad administrativa es la realidad urbana que corresponde a la ciudad del Área Metropolitana de Pamplona y es la referencia urbana de Navarra entendida como una Región Urbana

La estructura administrativa de la Comarca, desbordada por el desarrollo de la ciudad real sobre el territorio, presenta una excesiva fragmentación. La constatación de ese hecho, sin embargo, difícilmente puede conducir a que se defina, ni aun matizando mucho la apreciación, como una ciudad polinuclear; puede afirmarse, por el contrario, que en lo físico y desde luego en lo funcional existe un gran núcleo principal, que podríamos denominar la ciudad central, compuesta por Pamplona y los municipios contiguos principales, y una orla de núcleos secundarios, bastantes de ellos de pequeña entidad. Los diferentes planeamientos municipales y comarcales deben definir las características de esa ciudad variada y compleja, identificar los ámbitos en los que se localizan los problemas urbanos, se correspondan o no con límites administrativos precisos, y elaborar el proyecto que convierta a la ciudad de la Comarca en una realidad urbana articulada, relacionada y estructurada. Los planeamientos que intervengan en el espacio comarcal deben proponer lo preciso para que la percepción de la ciudad suministre imagen urbana a Navarra y proyecte Rango Urbano a la REGIÓN objeto de estudio en el marco europeo.

La Ciudad Funcional, tiene una especialización fundamentalmente residencial. Ello es debido al proceso de crecimiento histórico. El desarrollo de los años 60′ a 80′, de gran impacto en el ámbito industrial y de servicios, tiene su expansión en áreas próximas a los núcleos residenciales por falta de ejecución de infraestructuras viarias que los soportaran. Una vez ejecutadas éstas, comienza la dispersión de los diferentes usos industriales y de servicios a lo largo y ancho del 2º perímetro comarcal.

La Revisión del PGOU de Pamplona, ha sido el motor del estudio-marco de Potencial del suelo. Paradójicamente, este estudio no dice casi nada sobre la ciudad ya que su objetivo son los territorios y suelos de la Comarca. Pamplona tiene poco suelo en la Comarca. Su escasa dimensión administrativa de 25 km2 impide que la visión Comarcal tenga numerosas referencias espaciales sobre la ciudad. Por tanto, este estudio no puede plantear mas que lo obvio: Pamplona, y fundamentalmente la Meseta en donde se asienta el Casco Histórico y los Ensanches de la Ciudad, es el centro de la Ciudad Funcional y el centro de decisión y de poder de la Región Urbana de Navarra. Las demás zonas de la ciudad se equiparan a cualquier otro núcleo administrativo citado en la Ciudad Funcional. A estos efectos, la Rochapea, San Jorge o Etxabakoitz, tienen el mismo tipo de componentes territoriales que Berriozar o Mutilva. El Plan Municipal de Pamplona, definirá su nivel de urbanización, sus estándares de equipamiento, su propio diseño y calidad urbana así como su peculiar especialización, en el contexto de la ciudad única funcional de la Comarca.

Ahora bien, dicho esto, hay que exponer algunas cifras y algunas conclusiones derivadas del estudio que refrendan, pero a la vez ajustan y matizan lo dicho:

– Pamplona tiene una dimensión de 2.509 has. de las 59.981 has. Comarcales, lo que supone el 4,18% del total.

– Con una densidad de 7.240 hab/Km2 alberga a 181.300 habitantes de los 271.500 habitantes de la comarca. Supone el 66,7% del AM y el 34,6% de la región Navarra.

– La Ciudad Central tiene 138.189 habitantes: 3 de cada 4 empleos del sector comercial del AM, el 75% del empleo navarro del sector financiero, el 50,6% de los servicios inmobiliarios y el 77,3% del AM en empleos de los sectores educativo, sanitario y administrativo.

– Según datos del S.O.C.A.S., Pamplona dispone de 1.696 Has. de Suelo Urbano. La comparación con la dimensión municipal, 2.509 has., implica que 682 has. son suelos agrícolas, cauces de ríos, suelos improductivos, accidentes topográficos, etc. De éstas 682 has, el estudio propio comarcal asigna potencial de crecimiento a 361,6 has. Está superficie está ubicada en el N de la Chantrea, Donapea, Berichitos, Lezkairu, Magdalena, La Playa de la Magdalena, Garitón y Beloso Bajo.

– El concepto de “Ciudad Central” es móvil. Si en la vieja Iruña, una pequeña parte del Casco Histórico hacía la función de Centro, en la nueva Pamplona de los 70′, este mismo Casco Histórico más el Primer y la primera mitad del II Ensanche formaban el centro de la ciudad. Con posterioridad, la desbordante actividad urbana navarra genera un Área Metropolitana, con una “Ciudad Central” notablemente ampliada al conjunto de la meseta de Pamplona, y que incluye también zonas como las incluidas en las actuaciones de implantación de la UPNA, en las de la Universidad de Navarra, y el conjunto de las áreas hospitalarias, que se han incorporado al ámbito central de la ciudad. 

La actividad urbana que genera la formación del Área Metropolitana y la explosión en tamaños de la Ciudad Central deben conducir a concluir que este fenómeno no es estático. Redundando en este concepto, la necesidad de Navarra de funcionar como una Región Urbana, con un Área Metropolitana y un Centro de Ciudad, necesita perentoriamente atraer nuevas actividades y oportunidades para que el territorio y la población puedan emerger lo más primacialmente posible respecto a las Areas Metropolitanas que compiten por un rango urbano similar.

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Pamplona. Entre el laberinto identitario y el poder de la iglesia. 
A pesar de ser una de las capitales con una de las rentas más altas de España, la pobreza se está incrementando en Pamplona. El Opus Dei mantiene una gran influencia sobre la esfera política. Pamplona es peculiar. Durante décadas su crecimiento urbano fue visto como un ejemplo, a pesar de absorber al 30% de los habitantes de Navarra. Sus ratios socioeconómicos, ahora en declive,  indican que no debería haber muchos motivos para la queja.
Sin embargo, también destaca por su política, la más conservadora de España. Tanto que, hasta 2011, no existía una sola clínica acreditada para interrumpir el embarazo en toda la comunidad. Sin embargo, hoy es fácil oír hablar de la llegada de un “cambio de régimen”, el concepto usado en la calle para referirse al desmantelamiento del pacto no escrito entre el PSN, el PP y UPN, en vigor desde 1996, para impedir el acceso de los nacionalistas a los distintos órganos de poder.
Uno de los episodios más sonados en este sentido tuvo lugar en 2007, en lo que se llamó el «agosrazo». Aquellas maniobras, que evitaron que el socialista Fernando Puras fuera presidente navarro gracias al apoyo de IU y Nafarroa Bai, acabaron con las esperanzas de cambio que muchos albergaban en una ciudad dividida.
Los viejos estereotipos de los pamploneses siguen muy vivos. Es un florido binomio religión-política que fluye con rostro propio, muy sanferrninero. Una universalidad a la sombra de la leyenda de Hemingway y los encierros que UPN explota como una mina de oro. Desde el fin de la dictadura, se ha granjeado el respaldo del Opus Dei, cuya gran obra, la Universidad de Navarra, exhala por los poros de buena parte de su clase política. y se nota.
Otra herida sigue sin cerrarse. La que se produjo en las fiestas de San Fermín de 2013. Aquel día, militantes abertzales colgaron una gigantesca ikurriña frente al Ayuntamiento de Pamplona. El txupinazo se demoró hasta que los autores fueron detenidos y la bandera arriada en medio de un sonoro abucheo. Toda la oposición municipal considera que la reacción del alcalde de UPN, Enrique Maya, fue, cuando menos, desproporcionada. 
También le reprochan haber “dejado Pamplona en una situación penosa” y que “ha laminado la participación ciudadana”. La pobreza se ha incrementado en una capital con una de las rentas más altas de España y la política de vivienda social ha sido foco de controversias. 
Para colmo, está el fraude financiero del equipo de fútbol de la ciudad, Osasuna, que recibió millonarias ayudas oficiales que dilapidó en compras injustificadas El descubrimiento de la trama ha sido un duro golpe para Pamplona. Sin embargo, como denuncian desde la plataforma ciudadana Ekimena, la verdadera lucha debería darse contra el apetito inmobiliario de una iglesia que en toda la comunidad cuenta con 1.100 propiedades que en 1998 pertenecían al pueblo.
Cercanías: una radiografía diferente de nuestras ciudades. La Marea-Diagonal. 2016

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Hoy Pamplona tiene una población de 195.853 habitantes y un parque residencial de 90.177 viviendas. La Unidad de Sociología del Consistorio realizó en 2015 un Informe sobre la Vivienda en Pamplona en el que estudia como es la composición de los hogares de la ciudad, sus características físicas y sus necesidades de rehabilitación a corto y media plazo. Entre las cifras llamativas, 5.426 viviendas vacías y 4.838 viviendas secundarias con ocupación temporal parcial, podría haber hasta 10.264 viviendas (un 11,4% del total). Hay casi 21.000 hogares habitados por 1 sólo persona y un 43,9% de ellos lo están por personas mayores de 65 años. En Pamplona hay 4.000 personas mayores de 80 años que viven solas. Por contra en 2.000 hogares de la ciudad viven 2 o más núcleos familiares. Las familias ‘monomaternales’ con hijos solteros suponen el 5,2% del total de viviendas.

peatonales-de-Pamplona.jpgEs una radiografía. El pleno del parlamento de Navarra recientemente ha aprobado una proposición de ley Foral en materia de vivienda, “…sí que aborda una serie de actuaciones importantes…”, como son el impulso de alquiler protegido, el incremento de ayudas a la rehabilitación y la bajada de la renta de alquiler, pero aún queda mucho por resolver, y mucha vivienda vacía, y mucha fuga de hogares al territorio periférico, más alla de Pamplona, al Gran Area de Pamplona (Egües, Burlada,…).

“…Pamplona está rodeada por un conjunto de asentamientos periféricos cuyo encuentro con la trama urbana forma en algunos bordes un continuo edificado y en otros se separa y se disgrega. La pequeña superficie del término municipal de Pamplona, de sólo 25 km2 y la extensión y amplitud de la ciudad construida determinan la intensidad de su relación con los ámbitos municipales circundantes. Las rondas viarias de Pamplona, ejecutadas al comienzo de la década de los noventa y que transcurren en gran parte fuera del término municipal, encierran una superficie aproximada de 46 kilómetros cuadrados en la que coexisten junto con Pamplona suelos de otros 23 ámbitos municipales o concejiles…”

Sostenibilidad, movilidad y participación ciudadana puestas en entredicho.


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


…seguiremos analizando en próximas entregas los 250 municipios mayores de España

BILBAO.

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Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


BILBAO GE5.jpgBilbao es un municipio de 41,60 km2 y una villa de dicho municipio, capital de la provincia y territorio histórico de Vizcaya, en la comunidad autónoma del País Vasco. La villa de Bilbao es la capital y única localidad del municipio, es la urbe más poblada de la comunidad autónoma, siendo la cabecera del área metropolitana de Bilbao, una conurbación de más de 900.000 habitantes que se extiende a lo largo de la ría de Bilbao o del Nervión.

El núcleo urbano se encuentra rodeado por 2 cadenas montañosas con una altitud media que no supera los 400 m. Estas cadenas forman algunos de los límites naturales del municipio. Los principales municipios limítrofes son Sondica, Zamudio, Basauri, Baracaldo y Galdácano.

Bilbao 3d.jpgSe encuentra en el denominado umbral vasco, esto es, el descenso de altitud entre los Pirineos y la Cordillera Cantábrica. En la composición del suelo predominan los materiales mesozoicos —calizas, areniscas y margas— sedimentados sobre un primitivo zócalo paleozoico. En el relieve de la provincia destacan los pliegues con orientación NO-SE y ONO-ESE. El pliegue principal, que constituye el eje de toda la provincia es el anticlinal de Bilbao, que se extiende entre los municipios de Elorrio hasta Galdames. Ya dentro de su municipio, encontramos dos pliegues secundarios, uno en el Sur, en el que destacan los montes Cobetas, Restalecu, Pagasarri y Arraiz, y otro en el noreste, formado por los montes Archanda, Avril, Banderas, Pikota, San Bernabé y Cabras. El punto de mayor altitud de la villa es el monte Ganeta, de 689 msnm, seguido por el Pagasarri, de 673, ambos en el límite con Alonsótegui

index.jpgEl sistema fluvial principal de la urbe es también la arteria hidrológica de Vizcaya. Lo constituyen los ríos Nervión e Ibaizábal, que en su paso por el municipio de Basauri se unen formando un estuario que recibe los nombres de “ría de Bilbao”, “del Nervión”, 2del Ibaizábal” o “del Nervión-Ibaizábal”. Este estuario tiene una longitud de 15 km y un caudal bajo —con una media de 25 m³/s—. Su principal afluente es el río Cadagua, que nace en el municipio burgalés de Valle de Mena y tiene una cuenca de 642 km², buena parte de los cuales están en la provincia vecina. Este río también sirve como límite entre Bilbao y Baracaldo. Finalmente, soterrado bajo Recalde y Abando, se encuentra el arroyo Helguera, que sirvió como desagüe de residuos hasta su recanalización en 2006.

BILBAO GE1.jpgLa ría sufrió la acción de la mano del hombre en muchas ocasiones. Ejemplos de esto se pueden encontrar en el dragado de su fondo, en la construcción de muelles en ambas orillas y sobre todo en el canal de Deusto: un brazo de agua artificial excavado entre 1950 y 1968 que tenía como función facilitar la navegación al ayudar a sortear las curvas que dibuja el curso natural. El proyecto se detuvo cuando faltaban 400 m para su finalización y se optó por dejarlo con forma de dársena, aunque en 2007 se aprobó el plan que continuaría con la excavación y formaría la isla de Zorrozaurre. Esta acción humana también tuvo resultados negativos en la calidad del agua, puesto que los trabajos de dragado del fondo, así como el continuo arrojo de residuos industriales y urbanos, provocaron una situación de falta de oxígeno que produjo la casi completa desaparición de la fauna y flora. Sin embargo, en los últimos años esta situación se está revirtiendo, gracias a las depuraciones de los vertidos y la regeneración natural.

La ría sirve como límite natural para muchos barrios y distritos de la ciudad. Desde su ingreso al municipio, por el O, divide los distritos de Begoña e Ibaiondo —y dentro de este último, separa los barrios de Bilbao La Vieja y San Francisco de Achuri y Casco Viejo—, después Abando y Uríbarri y por último Deusto y Basurto-Zorroza.

distritos.jpgAdministrativamente, la villa se divide en 8  distritos cuya dirección política se ejerce por los correspondientes Concejales Presidentes y la gerencial por los Directores de Centro Municipal de Distrito, coordinados por el Servicio de Relaciones Ciudadanas. A su vez, estos distritos se dividen en 34 barrios. Son 1. Deusto ( Arangoiti, Ibarrecolanda, San Ignacio/Elorrieta y San Pedro de Deusto/La Ribera), 2. Uribarri (Castaños, Matico/Ciudad Jardín, Uribarri y Zurbarán-Arabella), 3. Ocharcoaga-Churdínaga, 4. Begoña (Begoña, Bolueta y Santuchu), 5. Ibaiondo (Achuri, Bilbao La Vieja, Casco Viejo, Iturralde, La Peña, Miribilla, San Adrián, San Francisco, Solocoeche y Zabala), 6. Abando e Indauchu, 7. Recalde (Amézola, Iralabarri, Iturrigorri-Peñascal, Recaldeberri-Larrasquitu y Uretamendi9, 8 Basurto-Zorroza (Altamira, Basurto, Olabeaga, Monte Caramelo-Masustegui y Zorroza). Además pertenecen al término municipal los núcleos rurales de Buia, Seberetxe, San Justo y Azkarai

nucleos rurales.pngOriginalmente Bilbao era el actual Casco Viejo y algunas casas en la margen izquierda donde ahora es Bilbao La Vieja. La siguiente expansión ocurrió en los pies de Begoña y la orilla que la ría tiene ahora en Uríbarri. Ya en el siglo XIX, la ocupación de Abando trajo consigo pequeños barrios de caseríos que se agrupaban en torno al Ayuntamiento de la antigua anteiglesia y al monte Cobetas, como Recalde y Basurto. El siglo XX se destacó por ocupar la margen derecha, con las anexiones de Begoña y Deusto. Además, como consecuencia del chabolismo de este siglo, se construyó el distrito de Ocharcoaga-Churdínaga en la década de 1960 y fue declarado distrito aparte en 1990.

Desde su fundación, a finales del siglo XIII, fue un enclave comercial que gozó de particular importancia en la cornisa Cantábrica gracias a los privilegios concedidos por la Corona de Castilla que permitieron el desarrollo de una gran actividad portuaria que se basaba principalmente en la exportación de la lana procedente de Castilla y en menor medida del hierro extraído de las canteras vizcaínas. A lo largo del siglo XIX y principios del XX experimentó una fuerte industrialización que la convirtió en el epicentro de la 2ª región industrializada de España, por detrás de Barcelona. Esta estuvo acompañada de una extraordinaria explosión demográfica y urbanística que originó la anexión de varios municipios colindantes. En la actualidad es una pujante ciudad de servicios, que se encuentra en un proceso de revitalización estética, social y económica liderado por el simbólico Museo Guggenheim Bilbao.

El 19.5.2010, la ciudad de Bilbao fue reconocida con el premio Lee Kuan Yew World City Prize, otorgado por la ciudad estado de Singapur, en colaboración con la Academia Nobel sueca. Considerado el Nobel del urbanismo, fue entregado el 29.6.2010. El 7.1.2013, su alcalde, Iñaki Azkuna, recibió el Premio Alcalde del Mundo correspondiente a 2012 que otorga cada 2 años la fundación británica The City Mayors Foundation, en reconocimiento a la transformación urbana experimentada por la capital vizcaína desde la década de 1990.

Un recorrido por la historia urbana de Bilbao es también un viaje por su transición desde la pequeña ciudad comercial al Gran Bilbao industrial. De una jurisdicción ocupada por el “bocho” y los arrabales, a la gran conurbación que va desde San Antón al Abra. 

bilbao_area.jpgBilbao nace, según parece, sobre lugar posiblemente habitado, pero su Fundación recrea, en realidad, una nueva Villa dentro del conjunto de las que surgen para dar contenido y forma política y económica a la Bizkaia profunda de la Tierra Llana.
En su 1º siglo de existencia, Bilbao iniciará su incipiente formación urbana dando lugar a un 1º núcleo de población, no mucho más allá de sus primeras 3 calles: las actuales Somera, Artecalle y Tendería. No se trataría tanto de pensar que se creó, primero, una villa con 3 calles, que fueron luego ampliadas a 7, sino que, simplemente, el comienzo de la edificación se produjo en paralelo a la calle que unía “la puente” y el castillo con el portal de los zamudianos y prosiguió, con más o menos alternancias, hasta concluir el ciclo de las 7 calles. En 1334, y como consecuencia de una visita del rey Alfonso XI, se confirmó, una vez más, la Carta-Puebla de Don Diego López de Haro y se facultó a Bilbao para la construcción de su muralla.
Se iniciaba la muralla en el Alcázar situado junto al puente, en el emplazamiento actual de la iglesia de San Antón (surgida tras la demolición de dicho Alcázar a partir de 1366). Se apoyaba, dicha defensa, en las torres cabeceras de las calles que, a la sazón, eran las de Leguizamón, Zubialdea y Arbolancha. Discurría, el muro, por la actual calle de Ronda integrando, asimismo, primero el portal de Ibeni y al final, detrás de la iglesia de Santiago, el portal de Zamudio.
La Ría, que formaba, en aquellos tiempos, un amplio recodo hasta, prácticamente, la trasera de la basílica de Santiago, se convertía en el foso natural en relación al territorio inmediato. Zona por la que se seguiría edificando la Villa en los siguientes lustros una vez derribadas las murallas. Este proceso constructivo y de formación del primer Bilbao se completó con unas primitivas Ordenanzas. Estas Ordenanzas, que se otorgó el Concejo de la Villa en 1399, debieron de servir para organizar la vida vecinal y la regulación de los concejos abiertos que se celebraban junto a la iglesia de Santiago.
Poco a poco se completaría la edificación de las Siete Calles: Somera, Artecalle, Tendería, Belosticalle, Carnicería Vieja, Barrencalle y Barrencalle Barrena, dando forma al definitivo núcleo medieval.
Junto a este núcleo urbano se configurarán los arrabales de Ibeni, San Nicolás y el de Allende el Río o de Bilbao la Vieja, que, a su vez, serán preexistencias determinantes de la evolución urbanística de la Villa en los siguientes siglos. Se acaba, por fin, en esta centuria, la muralla y aparecen las restantes torres en las cabeceras de calles.
Bilbao, concluida en su solar lo que denominamos como Villa medieval, pensó, por primera vez en su historia, en la necesidad de proceder a un Ensanche. Fue en 1463 y, definitivamente, en 1483, que Bilbao solicitó licencia para extenderse por la vega sobre las tierras bajas del Arenal y del Arrabal de San Nicolás.
La reconstrucción de la Villa y la extensión de la misma más allá del 1º ensanche contiguo a las Rondas, constituirán uno de los aspectos más transcendentes del Bilbao del siglo XVII.
La Villa, a finales del siglo, es ya la ciudad comercial que será el germen de la futura metrópoli. La prosperidad de la Villa hará que, paulatinamente, se vaya colmatando la superficie de la que se dispone hasta concluir, a finales del siglo XVIII, con el casi definitivo agotamiento del suelo urbano.

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Concluida, en su solar, lo que denominamos como Villa medieval, se pensó, por primera vez, en la necesidad de proceder a un ensanche. Fue en 1463 y, definitivamente, en 1483 que Bilbao solicitó licencia para extenderse por la vega sobre las tierras bajas del Arenal y del Arrabal de San Nicolás. Lo que se hizo, previa la oportuna autorización de los Reyes Católicos, respecto del derribo de la breve muralla que había durado apenas un siglo. Se inicia en este período, con el Ensanche renacentista, la progresiva ocupación de los arenales y terrenos inmediatos a la Villa.
La reconstrucción de la Villa y la extensión de la misma más allá del primer ensanche contiguo a las Rondas, constituirán uno de los aspectos más transcendentes del Bilbao del siglo XVII.
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1575 – BILBAO

El incendio de 1571, había arrasado una villa medieval de la que, prácticamente, sólo se habían salvado escasas construcciones en piedra. Eran, además, los edificios existentes  relativamente bajos: de planta y 2 alturas como mucho. Ahora surgirán edificios de hasta 22 m de altura y con una mayor componente de piedra y ladrillo. La Villa, no obstante, por este camino, por el de la extensión del ensanche hacia el Arenal y desde éste hacia la Sendeja y por la consolidación de los arrabales de la puerta de Zamudio y de Ibeni, como elementos urbanos, va adquiriendo el carácter de una pequeña ciudad.
A las torres armeras les sustituyen los palacios en las calles más significativas. Se construyen las Casas Consistoriales junto a San Antón (1680), que habían sido derruidas por el último “aguaduchu” y se levanta un nuevo hospital, próximo a la iglesia de los Santos Juanes, en Ibeni (Atxuri) en 1684. Se organiza, además, en estos tiempos, la Alameda del Arenal, recortando el recodo de la Ría y creando un espacio de muelles e instalaciones portuarias. Todo ello transcurre en un ambiente revuelto por la Matxinada de 1631 o por los diferentes pleitos en defensa de la jurisdicción marítimo-comercial de Bilbao. Este ambiente, no obstante, no impedirá la progresión urbana de la Villa que, a finales del siglo, es ya la ciudad comercial que será el germen de la futura metrópoli.
La prosperidad de la Villa hará que, paulatinamente, se vaya colmatando la superficie de la que se dispone, hasta concluir a finales del siglo XVIII, con el casi definitivo agotamiento del suelo urbano. Junto a ello, el Concejo Municipal, el Señorío y el Consulado tuvieron que afrontar otros problemas que amenazaban los privilegios y el bienestar conseguidos. No se trataba, esta vez, de luchas internas, en el sentido estricto, sino de enfrentarse a otras competencias exteriores, que pugnaban por hacerse con iguales o mejores privilegios, para el tránsito de las mercancías castellanas o del entorno. Nos referimos a las ventajas que estaba adquiriendo el puerto de Santander en aquel momento. Fue, pues, precisa una reacción en general que se caracterizó por varias actuaciones para mejorar la navegabilidad de la Ría, muy menguada para las necesidades comerciales del puerto de Bilbao, y para la adecuación de los accesos a la Villa.
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1760 – BILBAO por Fco Antonio Richter

En 1753, el coronel de ingenieros José Crame realizó diferentes obras de encauzamiento entre Desierto y Portugalete pudiéndose considerar éste, el primer paso del futuro gran puerto que iba a ser el de Bilbao. Junto a ello se produce la mejora y revisión de la red de caminos que aportará la base del Bilbao tentacular, capital futura de un traspaís que alcanza desde La Rioja a Burgos y desde ahí a buena parte del Norte de Castilla.
La Villa, que había agotado, prácticamente, su espacio construible, preparó un Plan: el del Síndico Personero Loredo que era, realmente, un proyecto para culminar la construcción de los últimos solares que quedaban en la misma. El Plan de Loredo, que desarrollaron Alejo de Miranda y Agustín de Humaran, supuso una serie de aportaciones arquitectónicas y urbanísticas de gran interés para la Villa. Se hizo preciso, también, mirar o replantearse posibles situaciones de Ensanche de la Villa. De hecho ya se habían iniciado algunos conatos –con muchas reticencias- para instalar almacenes en la zona de Bilbao la Vieja; pero la solución requerida exigía una amplia visión de miras. La Villa, en todo caso, vivió momentos de incertidumbre cuando, a raíz de las ideas de Bernardo de Zamácola, se aprobó, por el Señorío, la formación del Puerto de la Paz (así llamado en honor a Godoy) en terrenos de Abando.
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1807 – Plano del Puerto de la Paz – BILBAO por Silvestre Pérez

Aprobado el proyecto, e iniciados algunos de sus canales, se vio interrumpido por la Guerra de la Independencia y abandonado con el transcurrir del tiempo. Los períodos turbulentos de las Guerras Civiles Carlistas demoraron, aún, un cierto tiempo, el Ensanche de Bilbao, pero al fin, con el Proyecto de la “Ley general para la Reforma, Saneamiento, Ensanche y otras Mejoras de las Poblaciones” en 1861, se abrió el camino para que la Villa, a costa de las Anteiglesias circundantes, pudiera encauzar su crecimiento.
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1811 – BILBAO y la ría

Ciertamente existen planos suscritos por Antonio de Goycoechea y Pedro de Belauzarán (1844) que demuestran que Bilbao se había interesado, ya, por ampliar su jurisdicción. Pero el citado Proyecto de Ley de 1861 dio paso a los definitivos intentos del Ensanche deseado. Así se encarga un Proyecto al Ingeniero Amado Lázaro que, remedando, en cierta medida, el Plan de Cerdá para Barcelona, aporta la primera propuesta para la ampliación de la Villa. Su ambicioso plan, en todo caso, no llegó a ser aprobado.
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1839 – Bilbao

El proyecto de Ensanche definitivo, más modesto, vería la luz en 1876 de la mano de Alzola, Achúcarro y Hoffmeyer.
Durante la 1ª mitad del siglo XIX, Bilbao fue creciendo sin un plan. Constreñida dentro de un término municipal que le impedía extenderse, la demanda de alojamientos se resolvía haciendo crecer en altura el tejido urbano y permitiendo que aumentara la densidad de ocupación. Madoz en 1842 hizo una descripción de la Villa que bien puede servir como indicativo de su situación inmediatamente antes de comenzar a plantearse la necesidad de un gran proyecto de extensión urbana. Registraba una población de 10.243 habitantes que se alojaban en unas 900 casas, distribuidas en 36 calles. En su totalidad, lo edificado ocupaba el Casco Viejo y sus arrabales tradicionales. En 1860, un año antes del decreto de anexión de Abando y del arranque del Plan de Ensanche de Amado de Lázaro, los habitantes eran ya 15.747 y el 90% de los edificios tenía tres o más plantas. La superficie total edificada, que seguía siendo prácticamente la misma que en 1842, era de 28,94 Ha. De manera que, para cuando llegó la anexión, la Villa comercial ya había alcanzado un límite peligroso de densidad.

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1857 – BILBAO por Francisco Coello

Por fin, en 1861 se promulgó el decreto de Isabel II que permitía la extensión de Bilbao por la Vega de Abando y por una parte de Begoña. El Plan le fue encargado al ingeniero Amado de Lázaro. Su principal referencia era el Plan de Ildefonso Cerdá para Barcelona, del cual conocía sólo la parte gráfica pero no todo el aparato conceptual. A él remite, el uso de la manzana cuadrada y abierta de 113 metros, con sus esquinas en chaflán, como tantas otras cosas. Amado de Lázaro partía de la base de que Bilbao iba a incrementar su población en 50.000 habitantes en los siguientes 150 años. Adoptaba el estándar de densidad de Cerdá, dando 40 m2/hab. Para ello hacía un cálculo completo de la utilización de toda la superficie de su plan, dedicando el 35% a patios y jardines, otro 35% a solares y el 30% a calle.

1862 – Plan de Ensanche de Amado de Lázaro

En 1862 presentó el proyecto. Ocupaba unas 254 Ha de las que 229 estaban en la Vega de Abando y constituían la parte fundamental. En cuanto a su trazado, la solución adoptada fue muy interesante. Por un lado, se definieron dos grandes ejes vertebradores, uno en dirección norte-sur y otro en dirección este-oeste, que se cruzaban en el centro. Al escoger esta orientación, la ciudad resultante se encajaba sobre el límite del curso de la ría, llegando a prever una dársena, que tendría su enlace con la estación de ferrocarril. A su vez la estación era una de las referencias fundamentales para toda la trama cuya arteria más importante arrancaba de ella. Pero la retícula de manzanas no tenía la misma orientación que los ejes principales. No estaba orientada en el sentido N-S, sino que había sido girada 45º con respecto a los ejes centrales y quedaba en dirección NE-SO. Esto suponía la aparición de muchas calles diagonales. Ante este problema, Lázaro ajustó las formas de las manzanas para que en las calles principales las entradas fueran perpendiculares. Así dividía la trama en 4 cuadrantes articulados desde la cruz central. Dentro de estos cuadrantes las calles se disponían en diagonal con manzanas cuadradas. Sólo en el cruce entre los ejes centrales y los cuadrantes desplazados 45º con respecto a estos, se veía forzado a organizar manzanas pentagonales y hexagonales, para resolver esa rotación de la trama edificatoria con respecto a los ejes. Las manzanas quedaban abiertas y se construiría sólo en 2 o 3 lados de ellas. Esta decisión le permitía proteger con frentes edificados los lados más expuestos a los vientos del noroeste. El límite del ensanche se cerraba con un paseo arbolado perimetral, rematado por una gran plaza semicircular al sur y un parque en el extremo oeste. En cuanto a la anchura de las calles, preveía que la generalidad fuera de 20 metros de ancho, para una altura igual de la construcción. A las calles del eje vertebrador les daba 50 m y a las de la circunvalación 30 m. En la confluencia de las calles de 20 m aumentó la anchura hasta los 40 m. De esta manera los problemas circulatorios quedaban resueltos con solvencia.
El Plan fue tildado de utópico y de excesivo, por la cantidad de tiempo, espacio y superficie edificatoria que pretendía cubrir. Se le tachó de excesivamente ambicioso e irrealizable, pero no se puso en duda su calidad. Amado de Lázaro había cometido una serie de errores sin darse cuenta de que, por buena que fuera la traza, esos errores la condenaban. En primer lugar, los anchos de calle planteados eran inviables para el Ayuntamiento, porque tendría que costear la mayor parte de las obras para su urbanización y obtener el suelo o por expropiación o llegando a acuerdos con los propietarios. Lázaro había definido un ensanche en el que un tercio de la totalidad del suelo se iba a dedicar a viario. Eran unas 84 ha. La capacidad del Ayuntamiento de Bilbao en materia de gestión urbanística quedaba completamente desbordada. En segundo lugar, se trataba de un plan que sólo dedicaba un 35% a solares edificables. Los propietarios del suelo veían así que sólo obtendrían rentabilidad de 1/3 parte de sus propiedades en el ensanche. Las otras 2/3 partes se dejarían para calles, jardines y patios. Con un aprovechamiento del suelo tan bajo que iba a ser inaceptable para los propietarios, se ganó tenerlos a todos en contra. Pero, además, estos 2 factores se cruzaban, formando el 3º gran inconveniente. Si el Ayuntamiento aprobaba el Plan, tendría que lanzarse a hacer convenios y a llegar a acuerdos con los propietarios del suelo para obtener los terrenos del viario y emprender la urbanización. De manera que todo debía resolverse en un tira y afloja permanente entre los propietarios y el Ayuntamiento. Teniendo en cuenta que estos iban a oponerse frontalmente al Plan, cualquier paso del Ayuntamiento estaría seguido, presumiblemente, por un recurso administrativo interpuesto por el propietario correspondiente, complicando y dilatando la tramitación hasta hacerla imposible. Muchos años más tarde, el proyecto de Reforma Interior de la Villa de Bilbao, proyectado por Secundino Zuazo en 1921, murió porque la mayoría de los propietarios afectados y sus inquilinos amenazaron con recurrir en masa el proyecto ante la Administración. No sólo se convirtió en un suicidio político para la Corporación y el Alcalde el intentar ponerlo en marcha; además, la oposición de los afectados hubiera sido insalvable.
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1876 -Ensanche de la Villa de Bilbao por Alzola, Achúcarro y Hoffmeyer

Desgraciadamente, Amado de Lázaro cometió el error de dar un aprovechamiento urbanístico muy bajo y, además, definirlo difusamente en su Plan. No es un plan hecho desde la perspectiva del aprovechamiento y no se centra en mostrarlo con claridad en el documento gráfico. Esa es una de las diferencias más significativas entre este Plan y el posterior de Alzola, Achúcarro y Hoffmeyer, de 1876. Este 2º ensanche, que se aprobó, definía perfectamente lo que era edificable y lo que no, cerrando las manzanas y aumentando los usos del suelo lucrativos e interesantes para los propietarios.
En lo sucesivo, en la historia urbana de Bilbao, la consideración del aprovechamiento será fundamental para el éxito de los planes. La necesidad de estimular a los propietarios a construir la ciudad se impondrá definitivamente tras la ley de Ensanche de Poblaciones de 1864. Amado de Lázaro desveló con su fracaso la presencia de esta nueva variable en el panorama urbanístico. Ya no bastaba con tener en cuenta la orientación, la salubridad o la circulación, había que contar con que el aprovechamiento fuera lo suficientemente grande como para satisfacer a los propietarios.
En 1870 se fijó la jurisdicción definitiva de Bilbao que no se había definido con exactitud ni en el Decreto de 1861 ni en el Plan de Amado de Lázaro de 1862. Además, en 1871 el Ayuntamiento designó a los ingenieros Alzola y Hoffmeyer y al arquitecto Severino Achúcarro para que diseñaran el nuevo Plan de Ensanche. En 1876 terminó la II Guerra Carlista y se presentó el proyecto. En 1876 Alzola era nombrado Alcalde de Bilbao. En cuanto al Plan de Ensanche que fue obra de los 2 ingenieros y el arquitecto, su rasgo más relevante con respecto al anterior fue su pragmatismo. En 1º lugar, la superficie urbanizable se redujo a las 150 ha frente a las 254 de Lázaro. No hay que olvidar que el tejido de la ciudad consolidada, el Casco y sus arrabales, ocupaba 31,63 Ha, sin contar con el Arenal. Aunque la diferencia seguía siendo muy abultada ya resultaba más admisible. El espacio calculado por habitante pasaba de los 40 a los 30 m2. La previsión de crecimiento de la población se afinaba mejor y los autores llegaban a la conclusión de que Bilbao pasaría de los 18.417 habitantes de 1876 a unos 70.000 hacia 1924, fecha en la que el ensanche debería haber sido completamente construido.
En cuanto a la trama del Plan, esta vez sí estaba concebida teniendo en cuenta el aprovechamiento urbanístico. Lo edificable se definía con precisión y el ancho de las calles se reducía drásticamente junto con lo dedicado a espacios libres, fueran jardines o patios. Pero los autores daban un paso más y disponían las manzanas de manera que las edificaciones que ya existían, la mayoría grandes residencias dentro de enormes terrenos ajardinados, quedaran dentro de lo edificable. Así se evitaría el espinoso asunto de expropiar y derribar inmuebles para construir el viario. Los autores intentaron que las calles coincidieran con los tramos de jardín preexistentes, salvando los edificios. Esto explica en gran medida la extraña disposición de las manzanas y la alambicada geometría de algunas de ellas, particularmente de aquellas más próximas a la estación del ferrocarril. En la base de esta disposición se adivinaba la necesidad de contentar a los propietarios, evitando complicadas expropiaciones. Como consecuencia, con el sector privado a favor del plan y con unas cargas urbanizadoras que el Ayuntamiento sí sería capaz de abordar, se hacía un proyecto de ciudad realista y viable, mucho más consciente de las limitaciones del contexto y mucho más pragmático.
En cuanto a la traza, partía de la necesidad de conectar la ciudad consolidada con lo nuevo. Para ello, del puente del Arenal salía una calle, llamada más tarde calle de la Estación, que desembocaba en una plaza circular situada junto a la estación del ferrocarril. De ella salía la arteria principal, la Gran Vía, que dividía a la ciudad por la mitad. Más o menos hacia el centro de su recorrido se abría una plaza elíptica que era atravesada por 2 ejes diagonales. La Gran Vía llegaba hasta San Mamés y los muelles de Olabeaga donde se situaba una gran dársena. Un aspecto interesante del plan era la disposición de una zona industrial lindando con la ría que se separaba de la trama residencial mediante la vía del ferrocarril de Bilbao a Portugalete. También el gran parque dispuesto en medio del ensanche entraba en relación con esta zona y separaba el uso residencial del industrial, además de salvar un importante desnivel. Fue una solución bastante razonable para contentar a la Junta de Obras del Puerto que veía una zona nueva para situar muelles, almacenes e industrias. También lo fue para satisfacer la demanda residencial, separando contundentemente ambas áreas.
La conexión con los barrios obreros se hacía mediante la c/ Hurtado de Amézaga que recorría el espacio comprendido entre la Plaza Circular y la futura Plaza de Zabálburu. No obstante, la estación separaba con nitidez la zona obrera del ensanche propiamente dicho y la calle San Francisco se prolongaba pero no se aumentaba su anchura. Como resultado, el amplio terreno ocupado por la estación se convertía en un gran obstáculo que en lo sucesivo separaría la zona burguesa de la obrera. El límite del ensanche por el S estaba a cargo de la Alameda de San Mamés que cerraba el frente edificatorio desde la plaza de Zabálburu hasta la Casa de Misericordia. En cuanto a la anchura de las calles, la mayor era la de la Gran Vía, con 26 m de ancho. El resto se repartían entre las de 18, 15, 12 y hasta 10 m.
Para el desarrollo del plan y su gestión, el nombramiento de Alzola como Alcalde de Bilbao en 1876 y de Achúcarro como concejal, así como la creación de la sección de Obras Públicas en el Ayuntamiento, con plantilla fija, fueron fundamentales. Alzola, por su parte, marcó un hito importante al establecer un convenio oficioso pero vigente con los privados para ir obteniendo suelos y urbanizando con la colaboración de los propietarios. Este convenio funcionó de hecho como una ordenanza paralela.
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1889 – BILBAO

Por diferentes causas, entre ellas la retención especulativa, el ensanche de 1876 se fue llenando de edificación con una lentitud que sorprendería a cualquier observador. En 1890 se produjo la anexión de lo que quedaba de la anteiglesia de Abando. Inmediatamente una gran superficie de suelo muy apropiada para la urbanización entró en el mercado. Pero al no existir una regulación urbanística al margen del Plan de 1876, este terreno, que se quedaba al margen del mismo, fue declarado suelo de las “Afueras”. Esto significaba que no se podría construir en él. Ante la presión de los propietarios y viendo que los precios de los solares en el ensanche se volvían prohibitivos, el Ayuntamiento volvió a pensar que la manera de abaratar el suelo era introducir una gran cantidad de él en la oferta urbanizable para así hacer bajar su precio. En 1896 el arquitecto municipal Enrique Epalza recibió el encargo de hacer un nuevo Plan para la Extensión del Ensanche.
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1898 – Plan de Ensanche de Epalza

En 1898 Epalza presentó su 1º plan, que tenía como límites la Alameda de San Mamés y al exterior la línea ferroviaria de Cantalojas a Olabeaga. En su traza se limitó a prolongar el damero de Alzola sin hacer mayores variaciones. El plan se valoró como correcto pero la presión de los propietarios que se habían quedado fuera y la posibilidad de ampliarlo para satisfacer a estos y meter aún más suelo en el mercado, fue cobrando fuerza. Así, se le encargó inmediatamente un 2º plan que tuviera como límite exterior la línea del ferrocarril a Santander. Esto implicaba meter a Basurto, Olabeaga y Zorroza dentro del ensanche y del mercado.
El 2º proyecto estaba listo a la altura de 1900. Pero ante su vista el Ayuntamiento decidió volver a los límites de 1898. Fuera por la presión de los incluidos en los planes que no querían una competencia excesiva o porque el Ayuntamiento no quería disgregar en exceso su capacidad urbanizadora, lo cierto es que triunfó el límite más corto. Pero el dictamen de Obras Públicas, que desde Madrid controlaba todos los planes, invalidó la iniciativa. Por un lado, ordenaba que se fijaran los límites más amplios y, por otro, que había que hacer un concurso público para que fuera legal. De esta manera los 2 planes de Epalza no pasaron del papel. De todas formas Epalza dio un dato importante. En 1897 la población ya había llegado a los 74.000 habitantes que Alzola había estimado para 1924, mientras que su ensanche no había llegado a construirse ni hasta la mitad.
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1900 – II Plan de Ensanche de Bilbao por Epalza

La superficie ocupada por el nuevo plan sería de 76 ha, que sumadas a las 158 del plan de Alzola arrojaban la cifra de 234 Ha, muy cerca de lo calculado por Amado de Lázaro. En 1903 se convocó el concurso. En él se enfrentaron el equipo formado por Pedro Guimón y Ricardo Bastida, con Federico Ugalde. Los 2 planes eran radicalmente diferentes desde sus planteamientos. Ugalde se centraba en la manzana cerrada y diseñaba su proyecto desde la definición pormenorizada del aprovechamiento, intentando sacar el máximo de partido en este punto. Guimón y Bastida partían de la necesidad de establecer un buen esquema circulatorio y de adaptar la forma de las manzanas a las irregularidades del terreno mediante tramas radiales. Como resultado la edificabilidad se resentía y el aprovechamiento urbanístico era menor. Si bien el jurado del concurso dio el premio a Guimón y Bastida, el Pleno Municipal cambió el fallo y terminó por quedarse con el plan de Ugalde. Pero Bastida ya había demostrado que casi recién salido de la Escuela de Arquitectura conocía las teorías circulatorias del urbanismo alemán y trataba de salir de la idea del ensanche al uso, que se había convertido en una mera regulación del mercado y no se había parado a considerar los problemas que iba a generar la construcción de la ciudad en esos términos.
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1902 – Bilbao

El plan de Ugalde entró en vigor, pero no resolvió el problema de la lentitud de su construcción. En la década de 1920, casi 20 años después del concurso de extensión, lo construido había conseguido llegar sólo hasta la plaza Elíptica. La 2ª mitad del Plan de 1876 y toda la superficie de la extensión de 1904 a cargo de Ugalde era un paisaje de descampados y huertas. Una vez más la introducción de una gran bolsa de suelo en la oferta, ni había agilizado la construcción del ensanche, ni había bajado el precio de su suelo. No obstante, en Bilbao cobraba más intensidad que nunca el debate sobre la necesidad de ampliar el término municipal y seguir regulando suelo para la urbanización a todo lo largo de la ría. La consideración del Bilbao comarcal desde San Antón hasta el Abra se definía y se convertía en una opción política en la lucha entre la capital y las anteiglesias de su entorno. Si republicanos y socialistas buscaban una política de anexiones, los nacionalistas y su entorno tenían como prioridad la conservación de la independencia jurídica y la personalidad de las anteiglesias afectadas. Ambos grupos pensaban en la necesidad de reflexionar en términos comarcales. Era un hecho que el Bilbao futuro debía extenderse por su ría y aprovecharla como elemento vertebrador. Pero no sería lo mismo hacerlo bajo el método de las anexiones que bajo el de la formación de una mancomunidad de municipios independientes.
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1904 Bilbao

En este contexto, la Diputación, que se oponía frontalmente a las anexiones, encargó a Ricardo Bastida un “Plan de enlaces de Bilbao con los pueblos circundantes”. Bastida era arquitecto municipal en la sección de Construcciones Civiles, pero en materia de urbanismo había conseguido un prestigio considerable. Además, a él le daba lo mismo que se utilizara la anexión o la mancomunidad, lo cual le convertía en un consultor válido para los dos bandos. Su Plan de Enlaces era una forma encubierta de Plan Comarcal.
Apoyándose en las competencias de la Diputación en materia de carreteras y partiendo de la base de que lo esencial para él era la definición de un esqueleto circulatorio que permitiera un futuro desarrollo urbanístico sostenible y gobernable, podía trascender la polémica de las jurisdicciones. Pero no todo se quedaba en un plan de carreteras. Bastida proponía por primera vez en un documento gráfico la asignación de usos por zonas o zonificación. Es decir, que distinguía zonas más apropiadas para el uso industrial, para el residencial o para el esparcimiento. Naturalmente, el ordenamiento jurídico vigente en aquel momento, la ley Especial de Ensanche de 1892, no permitía zonificar porque imponerle a un propietario un determinado uso significaba recortar el contenido del derecho de propiedad. Legalmente no se podía definir los usos desde el plan. Se podía señalar dónde se edificaría y dónde no. Pero de ahí a llegar a decidir sin contar con el dueño de ese suelo qué se iba a construir allí, si viviendas o naves industriales o parques, mediaba un mundo. El derecho de propiedad liberal y decimonónico tenía demasiada fuerza como para tolerar recortes.
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1905 – Bilbao

Bastida sabía, sobre todo después de su asistencia al Congreso de urbanismo de Londres de 1921, que en tanto no se promulgara una ley nueva de urbanismo, la zonificación establecida sería papel mojado. No obstante su idea fue magnífica. Tanto el hecho de que supiera apoyarse en la competencia de la Diputación en materia de carreteras para encubrir un plan urbanístico, como la claridad de su visión comarcal, así como lo sensato de la zonificación que proponía, hicieron de su plan, presentado en 1923, una referencia esencial para el Bilbao futuro. Además, introducía definitivamente el acceso al valle de Asúa como reserva de suelo para el futuro Bilbao metropolitano. Aunque esta idea no fuera nueva, sí era la primera vez que se formalizaba en un documento gráfico como posibilidad real. Con la anexión de Deusto, Begoña y parte de Erandio en 1925, la polémica terminaba.
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1923 – Propuesta de Reforma Interior de Bilbao por Secundino Zuazo

El Ayuntamiento de Bilbao podía convocar un concurso sin tener que depender de la Diputación. No obstante, el plan de Bastida fue respetado y se integró dentro de la información previa que se entregó a los participantes como una referencia de ordenación territorial con la que debían de contar. De esta forma consiguió mantener una cierta vigencia.
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1923 – Bilbao por La Junta de Obras del Puerto

Pero la extensión urbana no era la única preocupación urbanística. Desde la promulgación de la ley de Reforma y Saneamiento de las Grandes Poblaciones en 1895, la posibilidad de actuar sobre los Cascos Antiguos abriendo grandes arterias a base de derribar edificios para ensanchar las calles se había convertido en un negocio con bastante atractivo en algunas ciudades. En Bilbao ya habían aparecido algunas propuestas, pero la más importante fue la presentada por Secundino Zuazo y Manuel Cristóbal Mañas en 1921. Este último había sido durante muchos años el responsable de la oficina municipal para la gestión y la realización de la Gran Vía de Madrid, quizá el proyecto de más envergadura dentro de cuantos se pusieron en marcha bajo la ley de 1895. El proyecto encontraba su justificación en la necesidad de resolver el problema de tráfico que se generaba en el puente del Arenal y en el Casco. Para ello se ensanchaba el puente y se abría una gran avenida que atravesaba el Casco desde el teatro Arriaga hasta la iglesia de San Antón. Aquí la operación tenía claras reminiscencias de las operaciones de Haussmann en París. Al otro lado de la ría, en la zona del muelle de Ripa, proponía dos manzanas enormes en las que se emplazaría una gran construcción que recordaba a lo hecho por la Escuela de Chicago. El plan se remataba creando una zona de servicios portuarios con varios niveles en Ripa, ensanchando el puente del Arenal y emplazando un puente móvil a la altura de la pasarela peatonal que había junto al Ayuntamiento. Se trataba de una operación altamente especulativa en la que la solución a los problemas de tráfico no era más que un mero pretexto. El proyecto murió ante la oposición masiva y en bloque de todos los afectados. A pesar de tener todas las aprobaciones oficiales, no pudo ponerse en marcha y quedó sobre el papel. Ni siquiera el Alcalde, Federico Moyua, ya en tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera, se atrevió a apoyar el inicio de los trabajos.
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1925 – Bilbao

El problema circulatorio necesitaba soluciones porque todo el tráfico que entraba en Bilbao lo hacía a través del puente del Arenal, el único existente hasta el famoso puente de hierro de Portugalete. En 1925 Ricardo Bastida planteó una solución en unos términos completamente diferentes a los de Zuazo y Mañas. En vez de insistir en ensanchar el cuello de botella del puente del Arenal sin dar más opciones, propuso que se olvidasen los derribos y se actuara sólo sobre la circulación. Para ello, pensó en mejorar la entrada por Begoña para conducir el tráfico hacia un nuevo puente fijo que se construiría en las inmediaciones del Ayuntamiento y que entraría por allí directamente al ensanche, descongestionando el terrible nudo del Puente del Arenal.
Para que su idea tuviera sentido y fuera eficaz, el nuevo puente a la altura del Ayuntamiento tenía que ser fijo y no móvil como el que había diseñado Zuazo. Y éste era el mayor inconveniente, porque un puente fijo cerraba a la navegación los muelles del Arenal y Ripa, permitiendo sólo el paso de gabarras a partir de ese punto. Aquí es donde la Junta de Obras del Puerto de Bilbao no iba a transigir. De hecho, el puente se construyó móvil, de tal forma que se abría por su centro y se elevaban sus dos mitades cuando pasaba un barco. Para Bastida esto condenaba en gran medida la solución, porque entre un puente fijo, por el que el tráfico podía pasar sin interrupciones y uno móvil, en el que habría que esperar cada vez que pasase un barco, la mayoría de los conductores optaría por el primero inutilizando la nueva solución.
En cualquier caso, Bastida había demostrado que la mentalidad de la ley de 1895 había sido desbordada como instrumento para arreglar problemas circulatorios y que iba a ser mucho más eficaz la organización racional de los tráficos sin recurrir a los traumáticos derribos masivos. Además, se desveló la presencia y la importancia de la Junta de Obras del Puerto de Bilbao (JOPB), que en lo sucesivo iba a ser uno de los protagonistas más importantes de la trama urbanística de Bilbao. Su oposición a los puentes fijos y el hecho de que desde San Antón hasta el Abra todo lo que se hiciera en las inmediaciones de la ría necesitase de su permiso, obligó a que se tuviera que contar con ella. La JOPB era la entidad administrativa que controlaba las riberas. Dependía del Estado y de Bilbao, su competencia era supramunicipal y no se podían tocar sus dominios, ni mucho menos construir puentes sin su permiso. De esta forma, a la altura de 1925, cuando se anexionaban Deusto, Begoña y parte de Erandio, y el Ayuntamiento se disponía a tramitar un nuevo plan de extensión, los tres grandes agentes que iban a tener que acercar sus posiciones para hacer viable el crecimiento metropolitano fueron el Ayuntamiento de Bilbao, la JOPB y la Diputación de Vizcaya. Esta última había perdido muchas posiciones después de la anexión, pero el plan que le había encargado a Bastida y que era el embrión del primer Plan Comarcal, fue entregado a los concursantes para que lo tuvieran en cuenta y lo respetaran a la hora de redactar sus proyectos. Se llegó a formar una Comisión de Accesos formada por las tres entidades, en cuyo marco se llevaron a cabo las actividades de Bastida, que luego se fue dejando morir tras las anexiones al adquirir el municipio competencia plena en materia de urbanismo.
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1926 – Anteproyecto para el Plan de Extensión Bilbao por Otto Bünz y Fernando García-Mercadal

Volviendo a la extensión urbana, el Ayuntamiento se movilizó rápidamente para organizar el concurso de anteproyectos para la extensión. Se trataba de recoger las mejores ideas para que luego las oficinas municipales redactaran el proyecto definitivo. Las bases se formularon en 1926. El primer premio fue para el gran maestro del urbanismo alemán Josef Stübben, que había sido invitado por Ricardo Bastida. El Plan definitivo estuvo ya listo en 1927, pero hubo que incluir en él el nuevo proyecto del canal de Deusto de la JOPB, lo cual obligó a una nueva redacción que por fin se vio completada en 1929. En él, la circulación era el elemento esencial y la cuadrícula clásica se desestimaba para pasar a una malla más flexible que se adaptase mejor a la orografía de Bilbao. De tal manera que si en Begoña se imponían las calles en curva subiendo por la ladera de Artxanda, dejando ese espacio como el ideal para las casas unifamiliares adosadas o pareadas que habían sido típicas de la política de Casas Baratas, en Deusto se volvía a un esquema más ortogonal y más próximo a los supuestos del ensanche.
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1927 – Proyecto de extensión de Bilbao

Durante la época de la República se dio un nuevo paso. Cuando Indalecio Prieto fue nombrado Ministro de Obras Públicas, encargó a Bastida que hiciera un Plan de Enlaces Ferroviarios que organizara racionalmente la trama de los diversos ferrocarriles para conectar a Bilbao con su área de influencia. El Plan se hizo en 1933. Buscaba reorganizar las estaciones de los distintos ferrocarriles para conectarlas entre sí y articular la relación entre las líneas de las dos márgenes y resolver los problemas del contacto entre los trazados de vía ancha y los de estrecha. De esta manera, se intentaba poner orden en la conexión de la ciudad con el puerto y su área de influencia. Esta apuesta interesantísima de Prieto y Bastida significaba la posibilidad de organizar un circuito alternativo y eficaz al tráfico rodado, que así podría aligerar la carga que sobre él iba a caer en lo sucesivo. Un modelo circulatorio muy actual y que hubiera supuesto transporte barato y cómodo para toda el área metropolitana. La Guerra Civil de 1936 truncó el proceso.
En 1934 hubo otra iniciativa importante. Fue la propuesta de Estanislao Segurola, Jefe de la Oficina Municipal de Estudios Urbanos, que volvió sobre la idea de orientar el futuro desarrollo de Bilbao por el Valle de Asua. La idea era ya antigua y durante años se había valorado como una posibilidad. Si no se había hecho nada al respecto fue porque todo el proceso pasaba por perforar con un túnel el monte Artxanda y era una obra de infraestructura demasiado potente para un municipio que todavía tenía suelo abundante para la urbanización tras las anexiones de 1925 y el nuevo Plan de 1927-29. Segurola, muy influido por las Siedlungen alemanas después de su visita a las oficinas berlinesas de Martin Wagner, estimaba que se podría hacer una población de nueva planta para alojar a unas 225.000 personas.
Tras la Guerra Civil
Tras la Guerra Civil se retomó la idea, aunque las necesidades de la reconstrucción eran tan acuciantes que se dejó en suspenso durante años. Pese a todo Asua se convirtió en una referencia ineludible para el futuro de Bilbao, de la misma manera que las anexiones de Deusto y Begoña lo habían sido en la década anterior. Tras la guerra, la primera prioridad fue la reconstrucción de los accesos a Bilbao. En este punto la reflexión siguió la línea marcada por Bastida, donde lo importante era la distribución racional de los tráficos. Las reformas interiores a la manera de Zuazo y de la ley de 1895 habían sido superadas. Pero el Ayuntamiento siguió insistiendo con Asua y en 1937 encargó un plan a Guillem Busquets. Los falangistas bilbaínos, en total sintonía con los intereses de la oligarquía industrial, buscaban continuar con el desarrollo metropolitano, pero en esta primera fase de la posguerra vieron como el nuevo Estado les daba la espalda. El plan de Busquets se quedó sobre el papel. Pero aún así se siguió adelante y en 1940 se conseguía la anexión de lo que quedaba del término municipal de Erandio. Mientras tanto el problema de la vivienda se hacía acuciante y los poblados de chabolas empezaban a crecer sin control para acoger a los inmigrantes pobres que llegaban a la capital de Bizkaia en busca de trabajo. Una vez más, la necesidad de viviendas se convertía en la justificación de la necesidad de extenderse. Se abandonó el modelo de la casa unifamiliar de la política de Casas Baratas y se tendió a la solución del bloque de varias alturas. Así en 1941 se iniciaban las obras de Torremadariaga y Enekuri.
Hasta el año 1943 no se volvió a los grandes planes de urbanismo, porque la reconstrucción absorbió toda la capacidad municipal. Pero se consiguieron algunos resultados como la municipalización del servicio de tranvías en 1939, en un intento de racionalizar los tráficos aprovechando los elementos ya existentes. Los primeros movimientos con posibilidades de éxito en el camino hacia un gran plan de urbanismo, se dieron desde 1942. El nombramiento de Joaquín Zuazagoitia como Alcalde en 1942 y la llegada de Pedro Bidagor empezaron a marcar diferencias. Bidagor era el Jefe de la Sección de Urbanismo de la Dirección General de Arquitectura y había sido el responsable del Plan de Extensión de Madrid. En 1943 la Sección de Urbanismo ya había redactado su plan para Bilbao. Sobre la base administrativa de la mancomunidad de 21 municipios, el ambicioso Plan del Gran Bilbao recogía la herencia del Plan Comarcal de Bastida y la llevaba hasta sus últimas consecuencias.
1943

1943 – BILBAO

La base del proyecto era el entramado de comunicaciones fluviales, ferroviarias y de tráfico rodado en el entorno de la ría, que se convirtió en la columna vertebral de todo el conjunto. Se primaron las carreteras frente a las otras dos opciones porque Bidagor las utilizó como límites de la expansión de los nuevos núcleos urbanos. Se intentó tener en cuenta los intereses y los planes de las diferentes entidades que actuaban en la zona, particularmente los de la JOPB y se hizo un esfuerzo aglutinador para dar congruencia a las soluciones y evitar conflictos de intereses. El plan, además de definir los límites geográficos de la actuación y tener en cuenta los proyectos de la JOPB, delimitaba los usos por zonas, atendiendo por fin a la vieja reivindicación de Bastida. Además, definía la localización y la forma de los nuevos poblados satélites y estudiaba detenidamente las redes de saneamiento y la disposición de los espacios verdes. Por último, hacía una estimación de los tiempos necesarios para ejecutar lo proyectado.
Se delimitaron 5 áreas diferentes a efectos de la zonificación. La 1ª incluía a Bilbao y Asua, la 2ª recogía a Leioa/Lejona y Axpe, luego estaban los pueblos de la zona fabril y minera. La 4ª zona recogía a Portugalete, Getxo y Santurtzi, y la última a Basauri, Galdakao y Ariz. Así, se dejaba a Bilbao como centro administrativo y a Asua se le daba un uso residencial medio con posibilidad de áreas industriales. Barakaldo, Sestao, Basauri y Galdakao quedaban para la industria y las residencias obreras. Getxo y Portugalete se reservaban para el turismo y el segmento más lujoso del uso residencial, con Santurtzi como sector pesquero con viviendas más modestas que sus localidades vecinas. Con esta separación, Bidagor hacía de la zonificación el segundo elemento fundamental en la articulación del espacio metropolitano, ya que el primero había sido el esqueleto circulatorio.
1945-pg-comarcalEl plan fue aprobado en 1946. Pero necesitaba una nueva ley para poder desarrollarse porque la zonificación no existía como instrumento dentro de la legislación vigente. De manera que con la aprobación del plan se obtuvo también el cuerpo legal necesario para su ejecución. Además, una figura de planeamiento de tanta extensión y con tantos contenidos requería de un modelo de planes de desarrollo, más pequeños que se ocupasen de definir completamente la trama de cada sector. En este punto, Bidagor diseñó los Planes Parciales, figura importantísima dentro del urbanismo español que ha llegado hasta nuestros días. Con estos Planes Parciales, Bidagor conseguiría llegar hasta la escala de la arquitectura, definiendo incluso la forma de la ciudad en alzado. Así conseguía recorrer todo el segmento de la creación de la ciudad, desde el Plan Comarcal que señalaba la estructura vial del territorio, la zonificación y los sectores, hasta los Planes Parciales en los que se podía apreciar la forma final de la ciudad en sus edificios. Nunca se había conseguido un control tan riguroso del proceso urbanizador, ni tampoco un recorte tan fuerte de las prerrogativas de los privados con respecto al contenido del derecho de sus propiedades. Los Planes Parciales se redactaron hacia 1947. El 1º había sido el de Deusto, ya a finales de 1946. En 1947, la Corporación del Gran Bilbao, creada para ejecutar y conducir el Plan del 43, y el Estado aprobaban el nuevo documento gráfico para Deusto. A mediados de 1947 se convocó el concurso para el Plan Parcial de la parte S de Bilbao, que incluía las proximidades de Rekaldeberri, Torre Urizar, Larraskitu y San Adrián. Pero su proceso fue muy lento y no se aprobó hasta 1952. El 3º fue el Plan Parcial para Erandio que se hizo público en 1952. El último fue el de Begoña. En 1952 se publicaron las ordenanzas especiales para la ejecución de todos ellos y los 3 últimos no se terminaron hasta 1957. Pero la práctica demostró que faltaba una figura todavía menor que el Plan Parcial para poder hacer frente a su ejecución. La nueva ley de suelo de 1956 introdujo la figura de los Polígonos, como áreas de actuación dentro de los planes Parciales. Con ellos se llegaba al último escalón del desarrollo. Como consecuencia inmediata de la aprobación de la ley del 56, Bidagor formuló el Plan para Barakaldo.
Pero la creación del Ministerio de la Vivienda en 1957 alteró totalmente el panorama institucional. Desde este Ministerio se buscó la manera de construir viviendas como fuera, llegando a saltarse las edificabilidades marcadas por los planes e incrementarlas para atraer a los promotores privados a la construcción de barrios de viviendas. En 1958 el problema del chabolismo en Bilbao afectaba a más de 25.000 personas. Tanto es así que en 1959 se aprobó el Plan de Urgencia Social para Vizcaya. Su consecuencia inmediata fue la creación del barrio de Otxarkoaga, para alojar a 3.672 chabolistas. En cuanto a la suerte de los planes de Bidagor, quedo severamente comprometida por el exceso de precisión, por la necesidad casi obsesiva de definir hasta el límite todo lo relativo a la ciudad. Su recorrido y sus capacidades eran impresionantes, pero su falta de flexibilidad anulaba su capacidad de adaptarse a las circunstancias cambiantes y a los nuevos rumbos marcados por Arrese como Ministro de Vivienda. Con Arrese la actividad del Instituto Nacional de la Vivienda se desmarcó de los planes de urbanismo, llegando incluso a saltarse sus especificaciones en aras de conseguir construir el mayor número de alojamientos. Bidagor se desvinculó de la Corporación del Gran Bilbao y la vigencia del Plan del 43 se mantuvo, aunque los Planes Parciales se desvirtuaran.
Pero Bilbao, en el año 1959 se produjo un quiebro en la política de la vivienda dando lugar a cambios en las ordenanzas de la construcción, se revisaba el PGOU de Bilbao, se realizaban investigaciones sobre la prefabricación de viviendas o se enfrentaban los arquitectos con faceta de empresarios y políticos con aquellos que interpretaban y reflexionaban sobre las propuestas innovadoras.
En cuanto a las publicaciones de las constructoras e inmobiliarias así como de la iniciativa pública, sobre las insuficientes promociones de viviendas en aquellos años, se evidenciaba un fracaso, que obligaba a un quiebro en la política de viviendas ante el quebranto del incierto equilibrio entre viviendas y su déficit. La masiva llegada de gentes trastocó la arquitectura y la forma de entender la vivienda. Sería el Ministerio de la Vivienda, ante la incapacidad local, quien se haría cargo de su solución promulgando una serie de decretos restrictivos a la inmigración que además promovían la construcción inminente por un lado de 4.000 viviendas en Bilbao y por otro lado de 50.000 viviendas en Vizcaya en un periodo de 5 años dentro del Plan de Urgencia Social para la provincia. A estos problemas se añadía la falta de suelo en donde acometer tales construcciones por lo que se preveía dentro del PUS la revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Bilbao y su zona de influencia. Otro tanto sucedía desde la Gerencia de Urbanización, desde donde se planteaba abiertamente como solución al problema de la vivienda el debate, la discusión sobre los polígonos que debían establecerse en la periferia, que preparaban suelo a bajo coste para la edificación tanto de viviendas como de edificios complementarios con el fin de ordenar la expansión de los núcleos urbanos en crecimientoy combatir así la especulación del suelo regulando el mercado de solares.
El proyecto del Poblado Dirigido de Otxarkoaga, a instancias de la delegación del Ministerio de la Vivienda y del Gobierno Civil, le fue encomendado a los arquitectos más jóvenes del COAVN y al recién llegado del exilio Juan de Madariaga, gracias a la opinión favorable del decano Ángel de Gortazar. Pero aquellas propuestas de los jóvenes arquitectos bilbainos fueron desoídas y relegados sus planteamientos ante las demandas del ministro Arrese y su director general de la vivienda García-Lomas “menos viviendas y mas en altura” que evidenciaba de alguna forma cual sería el posterior desarrollo de la villa.
No daban lugar a reflexiones de ningún tipo cuando desde el Ministerio promovían su construcción alejado de la trama urbana, con edificios en abierto, buscando aireación y soleamiento, pasando de los edificios de tres y cinco alturas a las torres de quince pisos. Con propuestas heterogéneas en planta, a las que incluso Arrese ofreció una propia, los bloques con fachadas en ladrillo visto, con sus edificios complementarios, le confería autonomía y un aspecto singular, desconcertante para sus usuarios como fue el pasar de la chabola a una vivienda mínima. Finalmente la necesidad de economizar al máximo influiría de manera determinante en el proyecto. Resulta fundamental comprender cómo los jóvenes arquitectos bilbaínos venían sorprendidos con lo que habían visto en sus viajes de fin de carrera por Europa, o a través de las visitas, siendo alumnos de Sáenz de Oiza, a los poblados de Madrid, con aquellas edificaciones desligadas de las alineaciones, pasando de las calles con patios al exterior, colocándose fuera de la calle y subiendo en altura frente a lo que aquí se hacía que era cubrir la manzana.
Ante la falta de suelo edificable, de la existencia en Bilbao de unos pocos solares con precios exorbitantes, y el terreno de Begoña como ultimo reducto en  el que poder construir, desde el PUS se encomendaba la revisión del PGOU de Bilbao y su zona de influencia con vistas a las posibilidades del Valle de Asúa como expansión natural de Bilbao. El, por entonces, presidente del Gran Bilbao, el gobernador José Macian, al igual que el vicepresidente y alcalde de la villa Lorenzo Hurtado de Saracho, eran conscientes de la saturación no solo del municipio sino de todo el valle del Nervión y apoyándose en las tesis del director general de urbanismo Pedro Bidagor se disponían a urbanizar antes que a construir el Valle de Asúa a pesar de la necesidad imperante. La visión de Recaldeberri con construcciones de 5 y 6 plantas sin urbanizar hacían casi imposible la ordenación de sus calles y plazas creando innumerables problemas al ayuntamiento, situación que no querían se volviera a repetir 
Ante la aprobación por la comisión ejecutiva del Gran Bilbao del proyecto de revisión en marzo de 1961 del PGOU de Bilbao y su zona de influencia, se encomendaba al ingeniero de caminos Alberto Viader el estudio previo como antecedente del concurso internacional y tras la valoración del informe técnico sobre una actuación en el valle de Asúa se acordaba convocar con carácter internacional entre urbanistas un concurso de ideas aprobándose las bases propuestas por Aguinaga con conformidad de la DGU y la UIA. Se encomendaba así mismo a Luis Benlloch la reimpresión de 1.100 ejemplares de su estudio realizado sobre información urbanística de Bilbao y su comarca. 
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Esquema general del proyecto ganador Concurso Internacional Valle de Asúa – 1962

La dirección de arquitectura del Ayto de Bilbao recibía de la comisión ejecutiva del GB a fin de formular reclamaciones respecto al proyecto de revisión ya que afectaba dicho plan a los planes parciales de Bilbao. Si bien afectaba el plan general en conjunto de forma poco profunda los planes de urbanismo de la zona Sur, Erandio y Deusto, en cambio lo hacia de forma preocupante en Begoña. La zoonificación se alteraba profundamente, prácticamente desaparecía la Ciudad Jardín creándose en compensación áreas de edificación en abierto de doble crujía en zonas donde la topografía lo permitía, incluso se estudiaba la posibilidad de un poblado en el alto de Cobetas. Mientras estaban en trámite de creación los polígonos del Ensanche de Begoña y Txurdinaga. Pero esta revisión había limitado las zonas edificables de la villa y al reducirse las zonas edificables, el precio de los solares subió rápidamente, encareciendo la construcción y obligando al valle de Asúa a ser la única solución de suelo edificable para resolver la falta de viviendas. Una vez aprobado el proyecto de revisión surgiría la exposición Gran Bilbao para proyectar al exterior la inquietud existente en el consejo general y en la comisión ejecutiva del Gran Bilbao para informar a la gente y ver las posibles sugerencias. Al año siguiente se autorizaba a la oficina técnica el montaje de la exposición de proyectos en el pabellón de industria pesada de la feria de muestras. Al frente de la oficina técnica del Gran Bilbao era sustituido Luis L. Blanc por José Sans Gironella y se encomendaba a Luis Benlloch la redacción de un estudio económico financiero y un programa de actuación por quinquenios que requería el PGOC de la corporación administrativa Gran Bilbao ya que era la opción mas acertada.
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1964 Zonificacion PGOU Bilbao y su comarca

La revisión del plan de 1961 puesta en vigor en 1964 y vuelta a revisar en 1969 le faltó valentía para hacer frente a un problema de enormes proporciones, el de adecuar la normativa urbanística a los ámbitos geoculturales naturales, puesto que está claro que en los últimos años se pasó la problemática fundamental del municipio y la provincia a la comarca y la región. El nacimiento de áreas metropolitanas de carácter comarcal y los mayores desequilibrios interregionales hacían necesaria una legislación que superpusiera las divisiones administrativas a las naturales y culturales del país. El Gran Bilbao estaba siendo superado por las circunstancias del área metropolitana a la provincia, pero chocaba con la diputación provincial y la no participación del habitante en el planeamiento con lo cual denegaban esa realidad. No se hizo sino ahondar más en  los defectos de las anteriores revisiones e incluso fueron condescendientes con el proceso de densificación de áreas de crecimiento, porque no se hacía más que ampliar áreas y densificarlas aún mas. La única novedad fue la propuesta del valle de Asúa pero, en una reacción sin precedentes de la alcaldesa Pilar Careaga, apoyaba una decisión que a priori parecía arbitraria, del Ministerio del Aire, a pesar de no contar ni con respaldos entre los propios concejales ni con los estudios realizados sobre la posible ubicación en Sondica del aeropuerto, dado que eran los informes totalmente contrarios a las tesis defendidas desde Madrid que una vez mas demostraban que los criterios económicos y empresariales estaban por encima de las necesidades reales de Bilbao. Chocaba a su vez, en pocos años, ese cambio de criterio, cuando los por entonces alcaldes de Bilbao Lorenzo Hurtado de Saracho o Javier Ybarra, ambos pertenecientes a la misma burguesía que la alcaldesa y a los mismos bancos y empresas que defendían los mismos intereses, cuando sobre el Valle de Asúa, habían previsto el nuevo centro neurálgico de Bilbao.
La edificabilidad en vertical vendría propiciada por el cambio tanto en las ordenanzas constructivas de la villa como por la revisión del PGOU de Bilbao y su zona de influencia, promoviendo mas alturas y densidades mayores. Fueron los tiempos en que los promotores marcarían las pautas constructivas liberados, por así decirlo, por la política gubernamental que promovería a toda costa la participación de la iniciativa privada, a pesar de perder poder de decisión desde las instituciones locales en las pautas a seguir de cómo se construiría y desarrollaría el Bilbao del futuro. Frente a la vivienda en alquiler, Arrese planteaba la vivienda en propiedad, sin saber en poco tiempo el efecto que tendría su política, al fomentar  la ley de vivienda subvencionada y tratar de atraer a la iniciativa privada al negocio de la construcción, provocó que el impacto fuera tan espectacular que el privado acudió masivamente con un numero de solicitudes que rebasó con mucho las cifras previstas. Las inmobiliarias bilbaínas fueron conscientes del negocio que suponía construir viviendas sociales, prueba de ello el que inmobiliarias que poseían terrenos céntricos en lugares inmejorables de la villa en zonas como Alameda Recalde o Rodríguez Arias dejaban en suspenso las obras y empezaban a construir viviendas sociales en Licenciado Poza o Bandera de Vizcaya.
El Bilbao del desarrollismo trataba de amoldarse ante el quiebro en la manera de entender la vivienda y ante los nuevos criterios constructivos que se producen supeditados a una realidad llena de confusión. Cuando los técnicos, políticos y promotores coincidían en una única faceta no dejaba lugar a dudas cual sería el desarrollo como que modelos en vivienda serían los propuestos y asumidos.
Bilbao Larrondo, Luis. 2005. La vivienda en Bilbao: los años 60′, años de cambios.  Ondare. 25, 2006, 247-261.
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1975 PGOU Bilbao

Fines del siglo XX y comienzos del XXI
A fines del siglo XX y comienzos del XXI Bilbao va a experimentar un cambio trascendental. La crisis del petróleo en los años 70 del siglo XX supone el desmoronamiento de la gran industria pesada que se asentaba en las márgenes fluviales de Bilbao; de esta forma, los terrenos que hasta entonces habían las industrias y factorías ocupadas en esta actividad quedan abandonados o infrautilizados.
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1975 – Asentamiento chabolistas en el entorno de Bilbao y Erandio

Fruto de estas crisis, o derivada de ellas, y como un elemento más, la problemática del urbanismo y el medio ambiente venía a ser como un reflejo de los hechos que exigían una más acuciante solución para la sociedad urbana. Fue en este tiempo, y en concreto estamos hablando del año 1975 (junio), que apareció un libro, hasta un cierto punto paradigmático, que daba testimonio de como la mala gestión pública, en el dominio de los diferentes aspectos urbanos, se convertía en la clave  de una denuncia que afectaba a diferentes aspectos de la concepción social, cultural y humana de la sociedad bilbaína. 
Nos referimos a la publicación del denominado “Libro negro de Rekaldeberri “70, que se constituyó en emblema de la protesta social -desde las Asociaciones de Vecinos- en los aspectos, concernientes al urbanismo, no resueltos u olvidados por las corporaciones públicas y que, en cierta medida, fue el punto de referencia para incitar a la revisión de la concepción que habitualmente se tenía del urbanismo en los medios ciudadanos.
Como dato representativo de la situación, se señalan los diferentes asentamientos chabolistas que existían en los años 70′ en el entorno de Bilbao y Erandio. Las chabolas existentes en este espacio del Gran Bilbao se agrupaban según 3 espacios genéricos: a) Erandio (Arriagas), 127 chabolas; b) Bilbao (Cobetas, Mazustegui, Monte Caramelo, Recalde-Betolaza, Iturrigorri y Peñascal) 148 chabolas; c) Bilbao (Buya-Irusta) 94 chabolas. El grupo b, emplazado en Bilbao, se situaba, justamente, en Rekaldeberri y su entorno. Es, en todo caso este libro, un hito de un movimiento que, apoyado en las Asociaciones Vecinales, tuvo una amplia presencia, no sólo en Bilbao sino en el conjunto del Área Metropolitana. 
Además, este impacto, que se traducía en un estancamiento, cuando no en un decrecimiento económico, se concretaba en un territorio marcado por un planeamiento notablemente expansionista, carente, además, de ideas claras y acciones concretas desde las políticas estatales, autonómicas y locales. El fruto de estas políticas fue una descontrolada, arbitraria y a veces proclive a las corruptelas, gestión técnica del suelo.
La situación del Área Metropolitana de Bilbao, al margen de las cuestiones derivadas de la consideración y aplicación legal del planeamiento, era, por otra parte, compleja y caótica. 
En las circunstancias de las crisis, con la paralización de crecimiento residencial e industrial y con el deterioro y destrucción de importantes niveles de suelo industrial, el resultado espacial, en los años 70′ y comienzos de los 80′, fue el de la existencia de importantes bolsas de suelo rural entre las zonas residenciales de fuerte densidad de población. Asimismo, la existencia de importantes áreas de suelo industrial inoperante y llenas de ruinas industriales, se concretaron en una incuestionable discontinuidad de la urbanización, en el deterioro del paisaje y el medio ambiente, cuandono del ambiente urbano propiamente dicho.
A todo ello, habría que añadir el agravante del descontrol del medio ambiente. Ello se cifraba tanto en la falta de vertederos adecuados para residuos sólidos (recordemos las importantes operaciones que ha hecho falta llevar a cabo, por ejemplo, para la eliminación de las bolsas de lindane existentes en numerosos suelos de la Comarca), como en el vertido, indiscriminado, de los residuos líquidos en los cauces y suelos, o la emisión de importantísimos niveles de contaminación -algunos de ellos directamente atentatorios para la salud de los habitantes – a la atmósfera del Área Metropolitana.
” I. La situación de degradación de la calidad de vida y en especial de la calidad urbana en la Comunidad Autónoma del País Vasco, producida como consecuencia del rápido y descontrolado desarrollo acaecido durante los años 50′, 60′ y el primer quinquenio de los 70′ originó, a partir de las transferencia de las primeras competencias urbanísticas a la Administración preautonómica, completadas en su plenitud una vez aprobado el Estatuto de Autonomía, la necesidad de aplicar una serie de severas medidas en materia de disciplina urbanística y de sentar una serie de principios básicos para la aplicación de la legislación urbanística y de las determinaciones del planeamiento que modificasen profundamente unos usos y costumbres frecuentemente lindantes con la ilegalidad y siempre enfrentados con el interés público y en concreto con la posibilidad de mejorar el nivel de calidad de vida de los ciudadanos del País Vasco “
Exposición de Motivos del ” Proyecto de Ley de Ordenación del Territorio y Urbana”, remitido al Parlamento Vasco en 1985
La inquietud del Ayuntamiento de Bilbao por la situación urbanística del municipio se había hecho patente desde el año 1979, en el que empezó su gobierno por las nuevas corporaciones municipales democráticas. Subsistían muchos problemas que afectaban a las áreas construidas o edificadas del municipio. Casco Viejo y zonas de Ensanche requerían una rápida y decisiva acción urbanística que evitara el sucesivo y prolongado deterioro que, en las mismas, se producía como consecuencia de un planeamiento obsoleto, descoordinado y poco escrupuloso con el patrimonio histórico y arquitectónico edificado
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Plan Especial de Rehabilitación del Casco Viejo de Bilbao

A principios de los 80′, se habían tomado ya iniciativas tales como la contratación del Plan de Reforma Interior del Casco Viejo o la Reforma Parcial del PGOU de Bilbao y su Comarca para el Área del Ensanche. Incluso, en coordinación con el Departamento de Urbanismo del Gobierno Vasco, se había iniciado el análisis y evaluación del desarrollo urbanístico de los Polígonos de Begoña y Txurdínaga. También, en un terreno más inmediato, se proyectaron diferentes estudios y actuaciones en materia de obra relativas al Barrio de Otxarkoaga
El Plan de Reforma Interior del Casco Viejo, que había iniciado su redacción poco antes de las inundaciones de 1983 -que afectaron de forma sustancial a esta zona monumental de la ciudad- se vio paralizado y transformado, al amparo del antes citado Decreto 278/1983 de 5 de diciembre sobre Rehabilitación del Patrimonio Urbanizado y Edificado promulgado por el Gobierno Vasco, en el Plan Especial de Rehabilitación del Casco Viejo. La aprobación inicial del Plan se produjo en 1988 y supuso, junto con la creación de la Sociedad Urbanística de Gestión SURBISA, un paso definitivo para la recuperación y protección del primer enclave de la  Villa de Bilbao que había merecido, anteriormente, a las autoridades del Estado y por extensión de la Comunidad Autónoma, la calificación de “Bien de Interés Cultural”.
Por otra parte, el viejo PGOU de Bilbao y su Comarca, se había visto sucesivamente desbordado por el inicio de la redacción de diferentes planes y normas subsidiarias en bastantes de las poblaciones que, en un principio, formaban parte de los dominios de su ordenación: Plan General de Santurtzi, Normas Subsidiarias de Barakaldo, Normas Subsidiarias de Erandio, Plan General de Portugalete, etc… Todo ello sin contar con la multitud de modificaciones parciales introducidas, en el mismo, durante el período de su vigencia y en especial a partir de la nueva situación política y administrativa generada con la entrada de la democracia.
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1987 PGOU Bilbao

El Ayuntamiento de Bilbao diseñó en 1987 su primer PGOU, donde se indicaba que las grandes oportunidades para el desarrollo urbano de la ciudad se situaban en Abandoibarra y Ametzola, suelos propiedad de empresas de la Administración central. La existencia de una Dirección General dentro del ya desaparecido Ministerio de Obras Públicas y Transporte (luego Fomento), encargada de coordinar actuaciones en las ciudades, propició la creación de una entidad participada al 50% por cada una de las partes, destinada a llevar a cabo la regeneración del Bilbao metropolitano.
En 2004 Bilbao Ría 2000, dirigido por Ángel María Nieva García, obtuvo la certificación de calidad AENOR ISO 9001:2000 para el diseño, planeamiento y ejecución y gestión de suelos para la transformación del Bilbao Metropolitano.
plano-abandoibarraOperación Abandoibarra Variante Sur (OAVS)
En 19.11.1992 se creó una Sociedad Anónima llamada BILBAO Ría 2000 en la que participaron diversas empresas públicas, las Administraciones vascas y la del Estado. El objetivo de la Sociedad fue la recuperación de los terrenos industriales en desuso y su integración en la trama urbana, en el marco de los nuevos planes urbanísticos elaborados por la Administración. Además, comenzaron a ser trasladadas las actividades portuarias y las infraestructuras ferroviarias vinculadas a ellas al estuario exterior del Ibaizabal-Nervión, liberando, a su vez, nuevos espacios urbanos. BILBAO Ría 2.000 nació con una aportación de capital por valor de 1.803.036,31 € (300 millones de pesetas) y con subvenciones de la Unión Europea. A partir de ahí, la entidad tuvo que demostrar capacidad para lograr su equilibrio financiero sin necesidad de recurrir a los presupuestos públicos, con una inversión total prevista en los distintos proyectos de hasta 60.000 millones de pesetas.
El procedimiento fue el siguiente: los accionistas cedían los terrenos que poseían en las zonas centrales de Bilbao y Barakaldo, al tiempo que los Ayuntamientos recalificaban los suelos. Con esta base, BILBAO Ría 2000 invirtió en la urbanización de los mismos y vendió las parcelas a los promotores privados. Al tratarse de suelos ubicados en áreas muy céntricas, -lo que significa que sobre ellos existe una gran demanda-, su venta generaba plusvalía. Esta plusvalía, a su vez, se invertía en actuaciones importantes para la ciudad y su entorno, como es el caso de la Variante Sur, Bilbao La Vieja y el programa Urban-Barakaldo.
La OAVS (Operación Abandoibarra Ametzola Variante Sur) es la primera de estas grandes actuaciones de BILBAO Ría 2000 y resume el objetivo de la empresa. Se trata de una operación que persigue actuaciones de renovación comunicacional, ferroviaria y urbanística para aprovechar el valor de los suelos y mejorar la ciudad con los excedentes obtenidos a partir de ellos.
Objetivo fundamental de la OVAS es la mejora de la movilidad urbana, básica para poder construir un entorno metropolitano real. La regeneración urbanística de unos terrenos industriales ubicados dentro de la propia ciudad es el otro. Los ingresos obtenidos mediante la venta pública de las antiguas parcelas antes industriales se destinan, entre otras acciones, para la ejecución de la obra ferroviaria.
Abandoibarra
Abandoibarra se halla adyacente al borde del Ibaizabal-Nervión. Es un área de 345.000 m2, entre los emblemáticos Museo Guggenheim y el Palacio Euskalduna que, dentro del proceso de regeneración urbana de la ciudad, está siendo convertido, entre finales del siglo XX y el siglo XXI, en el centro cultural y económico de Bilbao. Esta zona acogía una terminal de contendores, un astillero y otros usos portuarios, además de una parte de la línea ferroviaria luego trasladada. En la primera década del siglo XXI es un área en la que están previstos edificios residenciales, un centro comercial, varios edificios de oficinas, entre ellos una torre emblemática, un hotel y dos edificios universitarios. En este gran espacio, 115.000 m2 se dedican a zonas verdes. Abandoibarra es el área que más recursos económicos ha aportado a la operación OAVS. El Grupo Iberdrola lidera el proceso de construcción de la torre de oficinas de Abandoibarra, según el diseño básico realizado por el arquitecto Cesar Pelli. Desde el punto de vista arquitectónico el área será una referencia en cuanto a arquitectura internacional donde, entre el Museo Guggenheim y el Palacio Euskalduna, se levantarán, además de la torre, edificios de Rafael Moneo, Robert Stern, Ricardo Legorreta, Luís Peña Ganchegui, Eugenio Aguinaga, Robert Krier y otros arquitectos de nivel internacional.
Ametzola
En la historia de Bilbao Ametzola es un área de 110.000 m2 que fue utilizada por estaciones ferroviarias de mercancías. Estas infraestructuras constituían una barrera física entre distintos barrios y suponían un obstáculo para el desarrollo de una red urbana. Ametzola es a comienzos del siglo XXI una zona residencial, con un nuevo parque de 36.000 m2 construido sobre el espacio de las antiguas vías. La renovada línea ferroviaria da servicio une ahora a las zonas que antes separaba. Ametzola ha servido para obtener también importantes aportes económicos para la operación OAVS.
soterramiento_feve05_1.gifComunicaciones: variante Sur Ferroviaria
La Variante Sur Ferroviaria consistió en la modificación de los accesos ferroviarios desde la margen izquierda, de forma que se integrasen en la ciudad. La operación permitió aprovechar el trazado ferroviario anterior de mercancías y construir sobre él cuatro nuevas estaciones y renovar otras 2. Los barrios del S de Bilbao se conectan así con el centro y con toda la margen izquierda del Ibaizabal-Nervión. Además, ha permitido la superación de la barrera que suponía el trazado anterior, que discurría junto a la Ría y hacía imposible la conexión de la urbe con la ribera fluvial.
A comienzos del siglo XXI se habían construido 3,2 km. de nuevas vías, de las que 2,3 km. están cubiertas. El cubrimiento ha convertido, además, una antigua barrera urbana en una nueva avenida arbolada que no sólo permite conectar en superficie zonas antes separadas sino que, además, hace que la retícula urbana gane una amplia avenida que conecta directamente con una de las principales salidas de la ciudad.
El Ministerio de Fomento adjudicó en el año 2004 las obras del nuevo acceso ferroviario a la zona de ampliación del Puerto de Bilbao, a través del monte Serantes. El Consejo de Administración de BILBAO Ría 2000 adjudicó en noviembre de 2004 la ejecución de las obras de la estación de Cercanías Renfe en Miribilla. La estación, que dará servicio a los vecinos del barrio de Bilbao y a los de San Adrián, Torre Urizar y Larraskitu, se integrará en la línea C3 de Cercanías Renfe (Bilbao-Orduña) y permitirá llegar a la estación de Abando en 2 o 3 minutos.
Otras actuaciones
Como el objetivo de BILBAO Ría 2000 es el de ser una sociedad no lucrativa, los excedentes de estas operaciones han servido para realizar actuaciones en otras zonas de la ciudad. Bilbao la Vieja, una zona sometida a un grave proceso de degradación urbanística ha recibido buena parte de esos excedentes a través de obras de regeneración urbana. Otras zonas también se han beneficiado de esta operación con nuevas estaciones ferroviarias y diversos equipamientos.
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1995- PGOU Bilbao – plano de usos

Por acuerdo de la Administración Foral del Territorio Histórico de Bizkaia nº 1/1994 de 22.2.1994 se aprueba definitivamente PGOU-1995 de Bilbao, con correciones, no siendo hasta el 27.12.1994 cuando el Ayuntamiento de Bilbao en pleno de 6.3.1995 se da por enterado de la reslución de la Diputación Foral de 27.12.1994 sobre la declaración de la ejecutoriedad del PGOU de Bilbao y aprueba definitivamente las modificaciones introducidas y tramitadas en el Texto Refundido, siendo publicado el 31.3.1995, siendo hasta hoy el planeamiento urbanístico vigente en el término municipal de Bilbao.

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En el informe “Análisis Urbanístico de Barrios Vulnerables 1996. Catálogo de Áreas Vulnerables Españolas”. Ministerio de Fomento‐Instituto Juan de Herrera. ETSAM-UPM, HERNÁNDEZ AJA, Agustín , se identificaban en 1991 los barrios vulnerables de 1.‐Otxarkoaga/Txurdinaga, 2.‐ Bilbao la Vieja, 3.‐ Errekalde y 4.‐ Basurto, además de las zonas de ATXURI (surge como una intervención pública, que construyó bloques de 5 y 6 plantas, destinados a alojar a la población obrera que trabajaba en las industrias próximas, con una calidad constructiva media. Por su proximidad al ensanche, sufrió números casos de especulación por parte de la promoción privada, lo que originó la falta de planeamiento y las altas densidades) y URIBARRI (surge como una intervención de La Obra sindical del Hogar, que construyó bloques destinados a alojar a la población obrera que trabajaba en las industrias próximas, con una calidad constructiva media. Por su proximidad al ensanche, sufrió números casos de especulación por parte de la promoción privada, lo que originó la falta de planeamiento y las altas densidades. La tipología edificatoria es variada, hay construcciones antiguas y otras recientes, bloques y viviendas unifamiliares de ciudad jardín. Se sitúa al Norte de Bilbao, en la falda del Monte de Artxanda, al sur se localiza la Ría. El mayor problema es la difícil accesibilidad debido a la acusada topografía, la carencia de espacios verdes, y la dificultad en la expansión ya que el espacio está muy constreñido. La zona carece de equipamientos pero se sirve de los barrios de alrededor que están muy bien dotados. En 2001 son los barrios de 1.‐ Zorrotza, 2.‐ Uribarri, 3.‐ Otxarkoaga, 4.‐ Atxuri/Santuxu, 5.‐ Casco/Solokoetxe, 6.‐ Bilbao la Vieja‐San francisco/Zabala, 7.‐ Indautxu/La Casilla y 8.‐ Errekalde/Uretamendi, además de las zonas de ZORROTZAURRE (La península de Zorrotzaurre se sitúa al O de la ciudad entre los barrios de Deusto y Olabeaga. Del análisis realizado por la Sociedad Urbanística de Rehabilitación se deduce que el barrio de la península de Zorrotzaurre se encuentra en una situación de deterioro urbanístico y social heredada desde hace algunos años, causado en gran medida por la pérdida de funcionalidad del área derivada del decaimiento de las actividades portuarias e industriales de la zona. En contraposición la zona tiene un gran valor de localización para un uso residencial por lo que recientemente se ha declarado como Área de Rehabilitación Integral. Existe además un Plan de intervención que desarrolla un ambicioso proyecto residencial y de oficinas actualmente paralizado. El área es  vulnerable por el indicador de carencias en la vivienda), OLABEAGA (Antiguo barrio marinero, se encuentra junto al ensanche bilbaíno, en la orilla de enfrente de Zorrotzaurre y seguido a Abandoibarra. El barrio se conforma como una franja de edificación aislada de la ciudad por sus límites entre la ría y las vías del tren. En el barrio se diferencian 3 áreas, la principal es el núcleo donde se sitúan los escasos equipamientos del barrio; en la zona apenas existen edificios industriales y en ella se han realizado varias promociones de VPO. Parte del patrimonio edificado requiere ser rehabilitado. El barrio se encuentra incluido dentro del Plan Especial de San Mamés. El área es vulnerable por el indicador de carencias en la vivienda), SAN PEDRO DE DEUSTO (Se localiza entre el Monte Banderas y la margen derecha de la Ría. En la zona encontramos secciones censales vulnerables con indicadores de vivienda y paro elevados que se corresponden con una pieza específica del barrio que se corresponde a una promoción de viviendas protegidas de los 70′. Además en la entrevista realizada con los técnicos de SURBISA se señaló el eje de la calle Ramón y Cajal como un entorno a tener en cuenta por ser susceptible de ser vulnerable dada la antigüedad de la edificación), ABANDO (En esta zona, situada en pleno ensanche bilbaíno, se ha detectado una sección censal cuyo indicador de vivienda supera el 4%. Con la información obtenida en la entrevista y tras el trabajo de campo, se ha descartado el área en que se incluía dicha sección para el catálogo definitivo, por tratarse de un una zona con buenas condiciones aparentes tanto físicas, sociales como económicas; pero cabe mencionarlo por si pudieran existir pequeñas bolsas de viviendas antiguas en malas condiciones), IRALABARRI (El origen del barrio en el que se sitúa esta zona (Iralabarri) data de comienzos del siglo XX para dar respuesta al problema de vivienda de la población obrera de la época. Se compone de edificaciones tanto de promoción pública como privada que presentan indicadores de vivienda por encima del valor nacional. Es un barrio con problemas de accesibilidad peatonal por la inclinación de las calles y la falta de ascensor en muchos edificios), PEÑASCAL (El barrio se conforma a lo largo del antiguo camino de Peñascal. Como señalan los informes de SURBISA: “son construcciones en hilera que se sitúan a ambos lados de la calle y en donde se ve que ha habido bastantes operaciones de sustitución de los antiguos inmuebles por bloques de viviendas de VPO (realizadas por Gobierno Vasco). Las construcciones y bloques antiguos que todavía permanecen pueden ser de estructura de madera y tienen fachadas de raseo de mortero de cemento. Se detecta que muchas de estas construcciones antiguas no han sido rehabilitadas.” El barrio presenta problemas de accesibilidad peatonal. El área presenta vulnerabilidad tanto por el nivel de estudios (25,12%), como por carencias en la vivienda (2,02%), así como por paro (20,44%)) y MASUSTEGUI (núcleo de construcciones y edificaciones implantados al oeste de la ladera del Monte Kobetas construidos en su momento sin ninguna ordenación y por supuesto sin ningún control urbanístico por tanto a nivel urbanístico el Plan General califica la mayor parte de las construcciones en situación de fuera de ordenación diferida, dado que plantea una estrategia de reordenación programada de este ámbito. La accesibilidad rodada y peatonal al núcleo es muy deficiente. El área es vulnerable por el indicador de carencias en la vivienda).

En 2006, aún se identifica como barrio vulnerable 1.-Bilbao la Vieja/San Francisco/Zabala

Los Grandes desarrollos residenciales pendientes de ejecución en Bilbao acumulan  una edificabilidad residencial prevista de 1.064.016 m2 de techo para 10.067 viviendas, estando pendientesn2.635 viviendas en sectores como PERI BOLUETA (85.515 m2 de suelo para 111.100 m2 de techo residencial para 1.100 viviendas). 

BILBAO GE2.jpg

El Plan General de Bilbao, vigente desde 1995, requería una revisión para adaptar sus contenidos a la nueva estrategia de transformación de la ciudad. Asimismo, debía adaptarse a los requisitos de la legislación vasca de Suelo y Urbanismo, circunstancia para la que el Parlamento de la Comunidad Autónoma Vasca amplió el plazo hasta septiembre de 2021

BILBAO GE4.jpgEl Ayuntamiento de Bilbao constituyó en 2009 la Oficina para la Revisión del Plan. Inició la redacción del diagnóstico definitivo que servirá de base para la elaboración del futuro Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de la Villa, tras la incorporación de todas las aportaciones realizadas por la ciudadanía, el tejido asociativo, expertos e instituciones, dentro del innovador proceso de participación puesto en marcha el pasado mes de noviembre entre las áreas municipales de Urbanismo y Participación y Distritos, en 2013. Una vez finalizada la fase de diagnóstico, se inició la elaboración del avance del nuevo PGOU-2016Con fecha 25.8.2014 el Ayuntamiento de Bilbao adjudicó a LKS la elaboración del Avance del PGOU, que concluyó en marzo de 2015, en el que se establecerán los criterios, objetivos y soluciones generales para la planificación de la ciudad de los próximos años, presentando el Avance del PGOU.

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Señalar, además que la “Planificación Urbanística de la Ciudad” es uno de los objetivos y líneas de acción que el Plan de Gobierno Municipal 2011-2015 del Ayto. de Bilbao identifica como básico dentro de uno de sus Ejes Estratégicos (el nº 8 “Seguir con la transformación sostenible”)

Bilbao tiene hoy una población de 345.141 habitantes y un parque residencial de 162.776 viviendas, y (según el último estudio sobre vivienda vacía en Bilbao para impulsar su gestión futura en alquiler), hay 5.453 viviendas vacías (el 3,35% del total). Podrían añadirse 3.269 más, que corresponden a viviendas de baja utilización -sin empadronamiento y con un consumo de agua anual inferior a 19 m3-; lo que supondría un total de 8.722 viviendas con indicios de estar vacías; un porcentaje que así sumado alcanzaría el 5,37% del parque inmobiliario total, destacando el Area funcional de Bilbao Metropolitano por la menor proporción de viviendas vacías en el Páis Vasco.

El “Informe sobre Vivienda Vacía” se completa con los datos de los pisos deshabitados que constan en el catastro, relativos a su ubicación, superficie y antigüedad. Así, por distritos, Ibaiondo suma el mayor volumen de viviendas vacías (1.118), seguido de Abando (1.094), Rekalde (941), Uribarri (616), Basurto-Zorrotza (555), Deusto (501), Begoña (412) y, por último, Otxarkoaga-Txurdinaga (216).
Si atendemos al porcentaje de vivienda vacía por distrito, Abando y Rekalde presentan las tasas más altas (4,5% y 4,3%, respectivamente), seguido de Ibaiondo (4%), Basurto-Zorrotza (3,6%), Uribarri (3,3%), Deusto (2,2%), Begoña (2,1%) y Otxarkoaga-Txurdinaga (1,9%).
En un análisis más pormenorizado por barrios, Abando, Altamira, Arabella, Begoña, Casco Viejo, Ciudad Jardín, Iturrigorri-Peñascal, Larraskitu, Olabeaga y San Francisco presentan una media superior al 4%; entre el 3 y el 4% se sitúan Amezola, Atxuri, Indautxu, Iralabarri, Masustegi, Matiko Miribilla, Otxarkoaga, Rekaldeberri, San Adrián, Uretamendi y Zabala; y con un ratio inferior al 3%, Arangoiti, Begoña, Bilbao la Vieja, Bolueta, Castaños, Ibarrekolanda, La Peña, San Pedro Deusto, San Ignacio, Santutxu, Solokoetxe, Txurdinaga, Uribarri, Zorrotza y Zurbaran,
Tinsa en su análisis del stock de vivienda nueva, asigna a Bilbao un stock del 15% de viviendas vacías sobre construidas desde 2008, frente al 10% de Baracaldo y Getxo. 
El estudio constata que el 7,6% de las viviendas vacías en 2015 no se habían ocupado con anterioridad, que un 73,3% estuvo ocupado en algún momento durante el periodo 2014-2015 y, finalmente, que otro 19% se ocupó antes de esas fechas. A ello se suma el aumento del número de viviendas vacías que ahora están en venta o alquiler, modalidad esta última que ha experimentado un incremento del 81% en los dos últimos años.
Según ha informado el Gobierno vasco, el comportamiento del mercado de la vivienda que parece fundamentalmente haber movilizado parte de su stock vacío hacia el alquiler en busca de rentabilidad, y en menor medida, la mayor disposición de los propietarios a ceder sus viviendas a la Administración, explicarían el ‘boom’ del alquiler y la consiguiente reducción de disponibilidad de vivienda vacía.
Los motivos fundamentales para mantener viviendas deshabitadas siguen siendo la generación de rentas, la reserva para familiares, la compraventa especulativa, y la inversión pura.
En 2015 se ha identificado un nuevo factor que ha incidido notoriamente en el parque de viviendas vacías, el traslado del domicilio por razones de salud, dependencia o emergencia social. Este hecho es especialmente significativo en Bilbao (12,7%). 
Entre 2013 y 2015 Bilbao ha experimentado un significativo incremento en su nivel de viviendas vacías (de 5.128 a 8.023), lo que se explica por registrar niveles previos muy bajos y por ser la capital que experimenta el mayor dinamismo urbano.
La capital vizcaína experimenta un destacado incremento en viviendas vacías para uso de temporada o segunda residencia y es, con diferencia, la ciudad que atrae la mayor demanda inversionista.

Y Bilbao está en proceso de discusión sobre el modelo territorial a doble escala, el Avance del PGOU-2016 y la Revisión de las Directrices de Ordenación Territorial de la Comunidad Autónoma del País Vasco (DOT-CAPV). Y además está la antes llamada “escala intermedia”, hoy el Plan Territorial del Area Metropolitano de Bilbao (o de la ría de Bilbao).  

El recuerdo del Bilbao de los 80′ o 90′ ya queda lejano. Ahora el nuevo Bilbao, bajo el aúrea turístico, el icónico Museo Guggenheim, obra del arquitecto canadiense Frank Gehry (al cual se le da una importancia capital en la consecución del objetivo de la revitalización de la ciudad. Hasta el punto de que el “Efecto Bilbao” se conoce también como “Efecto Guggenheim”); en infraestructuras, como Metro Bilbao (de Norman Foster. De ahí el nombre de “fosteritos” que reciben las singulares bocas de la red), el Puente de Zubizuri (de Santiago Calatrava. Quizá la obra más polémica de todas las que cito) o el Aeropuerto de Loiu; en nuevos edificios, como la Biblioteca de Deusto (de Rafael Moneo), la Torre Iberdrola (de César Pelli) o el edificio de la sede del Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco (construido ya en 2008, obra de Juan Coll-Barreu y Daniel Gutiérrez Zarza), o el Palacio Euskalduna Jaureguia (de Federico Soriano y Dolores Palacios, 1999)…

Siempre atento a la participación ciudadana (los foros urbanísticos de Bilbao y su comarca) han sido constantes en la formación de un modelo territorial urbano, y seguirán siéndolo,

“..la participación ciudadana es un derecho porque es una necesidad humana” Julio Alguacil Gómez (1958-2016)

Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


…seguiremos analizando en próximas entregas los 250 municipios mayores de España

 

GETXO.

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Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Getxo GE3.jpgGetxo es un municipio de 11,89 km2 de la costa del territorio histórico y provincia de Vizcaya, en el País Vasco, España. Está situadoa 14 km de Bilbao en la margen derecha de la ría de Bilbao, en la desembocadura del Ibaizábal-Nervión. Forma parte de la comarca del Gran Bilbao y del área metropolitana de Bilbao y destaca por la gran presencia de palacetes y viviendas construidas por la alta burguesía durante la industrialización.

Limita al N con Sopelana, al E con Berango y Lejona, al S con Portugalete y al O con la Bahía del Abra.

Uno de sus atractivos, tanto turístico como de ocio, son sus playas: (Las Arenas, Ereaga, Arrigunaga, Azkorri-Gorrondatxe y Barinatxe, junto con las menos conocidas La Bola, Tunelboca o la playa del Puerto Viejo). Otra zona interesante es la zona del puerto deportivo municipal, donde existen bastantes locales de hostelería. Guecho cuenta además con el puerto deportivo gestionado por el Club Marítimo, localizado en el barrio de Las Arenas. También está la zona del Puerto Viejo de Algorta, donde nos parece vivir en épocas pasadas.

Getxo 3D.jpgComo monumento destaca el Puente de Vizcaya (Puente Colgante), declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Es un puente transbordador de estructura de hierro que transporta una barca colgada por cables de acero entre Las Arenas y Portugalete. Transporta peatones y automóviles de hasta 3500 kg. En la parte superior del Puente Colgante hay una pasarela peatonal, desde donde se contemplan unas espectaculares vistas panorámicas, (pero resulta mucho más caro cruzar por la pasarela andando que en el propio puente).

Por la localidad discurren 2 lechos fluviales: son el río Gobelas y el río Kanderuerreka.

getxo-ge2Asimismo, existe el Humedal de Bolue, que está protegido por el ayuntamiento.

El municipio engloba, oficialmente, los barrios de Las Arenas, Algorta, Romo, Neguri, y Santa María de Guecho. A su vez, cada barrio engloba los siguientes:

  • Las Arenas: Las Mercedes, Santa Ana, Zugazarte y Antiguo Golf.
  • Neguri: Neguri, San Ignacio, Aiboa.
  • Algorta: Algorta centro, Alango, María Cristina, Sarrikobaso, Arrigunaga, Villamonte, La Humedad, Aldapas, Fadura, Ereaga, Usategui, Puerto Viejo y Bidezabal.
  • Santa María de Guecho: Aixerrota, Malakate, Punta Galea, Avenida del Ángel, La Venta y Azkorri.
  • Romo
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El barrio originario es el de Santa María de Guecho. Éste es el núcleo fundacional del pueblo, originariamente un grupo de caseríos o baserris alrededor de la iglesia de Andramari o Santa María de Guecho.

01-INFORMACION.jpgLas Arenas y Neguri surgieron a finales del siglo XIX como zona residencial de parte de la burguesía industrial vizcaína. El barrio de Neguri se caracteriza por los palacetes en los que vivía lo más selecto de la burguesía y en los que hoy en día vive la gente con más recursos de Guecho. El nombre de Neguri lo inventó Resurrección María de Azkue, ya que anteriormente a la zona se le llamaba Aretxetaurre (delante de Aretxete). Neguri proviene de la fusión de dos palabras vascas: Negu y uri (invierno y ciudad respectivamente): Neguko hiri, Neguri, la ciudad de invierno diseñada, como se ha señalado, para la burguesía vasca.

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1853 – Guetxo

El barrio de Algorta es el barrio de mayor población de Guecho. La mayor expansión se dio en los 70′ cuando las familias de clase media decidieron buscar un lugar más confortable para vivir que los barrios de la margen izquierda del Nervión.

El barrio de Romo fue levantado en sus inicios por la clase obrera, separado antiguamente de Las Arenas por las barreras del tren, hoy en día le separa el río Gobelas por un lado. Llega hasta la Rotonda de Romo. Originariamente el barrio tenía forma de herradura. Limita con el municipio de Lejona, tal es así que la carretera que va desde la rotonda de Romo hasta la ribera de la ría de Bilbao es la frontera con el municipio vecino. Una acera forma parte de Guecho, la otra pertenece a Lejona. 

En el barrio de Santa María de Guecho se pueden encontrar gran cantidad de chalés y viviendas unifamiliares construidas en los 90′.

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1731 –  Desembocadura de la Ría de Bilbao

Desde una visión general se pueden distinguir 3 zonas en el minucicpio: la más baja comprende los aluviones del río Gobelas y su afluente, el arroyo Bolue y todo el barrio de Las Arenas. La zona intermedia tiene una altitud media de unos 30 m y sobre ella se asientan los barrios de Neguri y Algorta. La tercera zona la constituye la parte N del municipio, con el barrio de Santa María, que viene a tener una altirud de 60 m.
La parte situada más al norte limita con los municipios de Sopelana y Berango. En la línea de costa, que corresponde a Santa María, se suceden las playas de Arrigunaga, Túnel-Beca, Gorrondatxe, popularmente llamada Azkorri y la de Bariñatxe, llamada Salvaje. Los acantilados formados por fuertes escarpes y paredes casi verticales, descienden rápidamente desde cotas de 60 y 40 metros hasta el nivel del mar, de manera que todas las playas de la zona de Santa Maria tienen difícil acceso. El norte del termino municipal se caracteriza por una línea de costa alta con abunda ntes acantilados con estratificaciones verticales.  Los acantilados anteriores pertenecen al sinclinorio de Vizcaya, una estructura orientada de noroeste a sureste que se extiende con anchura variable desde Punta Calen y es la unidad rnorfoestrucrural más importante de Getxo. Esta faja se observa bien en el mapa geológico y caracteriza los acantilados desde Punta Galea. Su estructura es muy compleja, alternando zonas de pliegues relativamente suaves y otras de fracturas longitudina les y transversales que caracterizan el paisaje de la zona costera de Santa María. 
La vegetación consta básicamente de praderas, con algunos cultivos tradicional es que actualmente se utilizan preferentemente para consumo familiar. Abunda además el pino marítimo (pinus pínaster), introducido en la vegetación a principios del siglo XX al haber quedado muy mermada la riqueza forestal de frondosas. La zona intermedia corresponde a la zona costera de los barrios de Neguri y Algorta, se caracteriza por el afloramiento de areniscas de atractivo color rojizo amarillento, muy utilizadas para la construcción. El inconveniente es que se trata de areniscas poco compactas por lo que se ven afectadas por intensos procesos de disgregación y destrucción. En cualquier caso, constituyen un elemento fundamental del paisaje, sobre todo de los acantilados de Algorta, con frecuencia objeto de representación pictórica.
gobela-00.jpgEn la zona más baja del municipio se encuentran los terrenos recorridos por el río ecteta, las vegas de Fadura, donde las marismas son muy corrientes. El Gobela tiene grandes dificultades para desembocar en la Ría del Nervíón. Apenas puede abrirse paso hacia su desembocadura en una zona en la que la inclinación es prácticamente nula, por lo que las inundaciones son frecuentes. Ese mismo hecho y el enorme volumen de arenas que aporta a la Ría, explican que su tramo final haya experimentado muchas alteraciones a lo largo de su historia.
Actualmente su cauce se encuentra canalizado en gran parte de su recorrido y desemboca en la Ría más allá del barrio de Lamiaín de Leioa junto al arroyo Udondo, convirtiéndose en uno de los pocos ríos que va contra-corriente. Se trata de una zona de suaves pendientes, que oscilan entre el 0% y el 5%.
El humedal de Bolue, en esta misma zona, puede entenderse como el origen el río Gobela, que ha ido caracterizando toda la zona de Las Arenas. En este valle nos encontramos con restos de la típica vegetación de ribera: fresnos, chopos y sauces. Recientemente, su ecosistema ha sido objeto de protección oficial con la finalidad de consolidar las actividades de restauración iniciadas hace tiempo.
El período de 1850 a 1900 al que se ha hecho antes referencia como marco cronológico para toda la aglomeración de Bilbao resulta especialmente relevante para comprender el desarrollo urbano de Getxo, una de sus localidades más emblemáticas por sus valores medioambíentales y su configuracíón omo paisaje cultural. Aquí , el proceso de urbanización comenzó a partir de 2 núcleo: Las Arenas y Algorta, que compartían un origen común y que se expandieron a partir de la desamortizacíón de bienes comunales de 1885 que permitió la formación de propiedades completamente nuevas y su incorporación a la promoción inmobiliaria. Estos núcleos se transformaron en una zona de ocio y balneario para una burguesía bilbaina beneficiada por el crecimiento económico y el desarrollo industrial de la Ría. En el período siguiente de 1900-1930, este modelo de usos del suelo y de la construcción de un paisaje se consolidó a través de unas formas de ordenación del territorio que llegan hasta nuestros días y, que justifican sus valores culturales.
Desde cualquier punto de vista, la conformación urbanística de Getxo hay que entenderla en el marco de la dinámica histórica del conjunto de la Ría de Bilbao,  sobre todo desde que empezó su proceso de industrialización en la segunda mitad del siglo XIX. Otro factor determinante en la construcción del paisaje de la Ría y para el desarrollo de su industria fueron las obras de adecuación y ampliación de las instalaciones portuarias realizadas a partir de 1877 por la Junta de Obras del Puerto. La mejora de las condiciones de navegación fue un objetivo inicial imprescindible para impulsar el desarrollo de la actividad industrial.
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1889 – Guetxo

A diferencia de otras localidades de la Ría, Getxo no tuvo Plan de Ensanche hasta 1924, fueron los grandes propietarios privados del suelo beneficiarios de las amortizaciones los que encomendaron su redacción. A mediados del siglo XIX el municipio aún tenía una fisonomía estrictamente rural, con amplias superficies de propiedad comunal, una ordenación difusa de las edificaciones y unas amplias playas abiertas al Abra. La legislación desamortizadora especialmente la Ley Madoz de 1855 y las leyes y reglamentos que la complementaron, permitieron al Estado apropiarse de los terrenos comunales y posteriormente traspasarlos a propietarios particulares mediante subastas. 
Durante siglos, Getxo fue un pequeño núcleo de población dedicado a la agricultura de subsistencia alrededor de la Iglesia de Santa María, y Algorta, un pequeño barrio marinero surgido en el contexto agrícola del resto de Getxo. De este modo, Getxo, ya desde sus inicios, se caracterizó por la bipolaridad, con dos núcleos separados y funciones económicas distintas.
En el s XVIII, la introducción del maíz supuso una primera etapa de prosperidad en torno a su cultivo, sin que se perdiera el modelo inicial dual. Este cultivo se realizaba preferentemente en los humedales del municicpio (Las Arenas y alrededores), que casi en su totalidad eran tierras comunales que el ayuntamiento arrendaba en forma de grandes lotes de extensión variable a compañías creadas para la plantación.
La actividad pesquera del puerto de Algorta siempre fue residual, ya que su emplazamiento geográfico impidió la existencia de un gran puerto. Se dedicaba exclusivamente a la pesca de bajura con embarcaciones pequeñas como medio de subsistencia.
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1910 – Las Arenas (Guecho)

A mediados del XIX, la Ley de Desamortización Civil de 1855 permitió al Estado la enajenación de los bienes concejiles. En un principio, las desamortizaciones se realizaron sobre propiedades del clero y posteriormente se expandieron a riberas inundables y playas de la costa que la Ley de Aguas (1866) calificó como bienes de dominio público (finca de las marismas de Lamiako). Las tierras desamortizadas se subastaron y concentraron en manos de pocos y grandes propietarios, como consecuencia de la organizaciñon de subastas en unidades de grandes superficies. Este hecho explica que el desarrollo urbanistico del municipio se produjera desde mediados del XIX hasta 1920 mediante un elevado número de esquemas urbanísticos que iban asociados a las distintas promociones inmobiliarias en las unidades subastadas. El resultado fue una morfología urbana muy variada pero en la que se distinguen precisamente esas unidades. Las construcciones responden preferentemente a distintas tipologías de ciudad-jardín o son propias de una ordenación en manzanas.
1911 plano neguri.jpgLas fincas desamortizadas fueron objeto de los denominados Planos de Solares para su reparcelación y la posterior venta de las parcelas resultantes. Esta circunstancia dió unidad al desarrollo urbano de mediados del XIX a principios del XX y sus huellas son fácilmente reconocibles en el paisaje urbano actual, sobre todo por el carácter unitario de las actuaciones de Alangueta, Santa Ana, Las Arenas, Ondategui y Neguri, que persiste en nuestros días. En todo caso el análisis de la evolución histórica de Getxo proporciona una base excelente para delimitar unidades morfológicas o conjuntos de paisajes urbano de características y tramas urbanas unitarias.
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1915 -NEGURI por E. Amann

Los terrenos comunales de Alangoeta fueron los primeros que se enajenaron con finalidad urbanizadora. Fue una actuación inmobiliaria descrita dentro del incipiente concepto de veraneo en torno a las prácticas termales que se consolidaron durante el s XIX. El Ayuntamiento encargó el Plano Topográfico de Solares de Alangoeta a mediados del XIX, cuya ordenación proponía una trama cuadrangular con parcela de promedio de 1.000 m2. La actual avenida Bsagoiti fue el eje rector de la actuación marcando a la vez el tránsito entre la antigua trama de Algorta y la nueva trama impuesta. La distancia topográfica entre la playa de Ereaga y la actuación de Alangoeta obligó a la ejecución de un camino de acceso que llegó a finalizarse en 1868 y que perdura en la actualidad. A principios del s XX se inició la construcción del Balneario de Igeretxe.
Ana Schmidt. Conformación y evolución de un paisaje cultural en el área metropolitana de Bilbao, el caso de Getxo. 2016. UNED PAisajes culturales a través de casos en España y América.
guetxo-1855El otro factor fundamental en la configuración urbana del área de Getxo es la propia realidad social y económica de la época. La Revolución Industrial impulsa la consolidación y triunfo de la burguesía, que construye un medio político y económico adecuado a sus intereses. Simultáneamente, se asiste a la proletarización de un número creciente de población. Ambos con trascendentales consecuencias en el campo urbanístico. La masificación y progresiva estratificación (vertical y horizontal) del espacio urbano abrió el horizonte a la concreción de un urbanismo acorde con la mentalidad e interés de la burguesía. La manifestación más directa es el fenómeno de los ensanches residenciales. Inmediatamente, y con directrices básicamente británicas, se va desarrollando el esquema de los suburbios residenciales. La “nueva ciudad” y su arquitectura cumplía el papel de reflejar el ascenso del nuevo grupo dominante, adaptándose a sus gustos y prejuicios. 
En el caso de la urbanización de Getxo el impulso social y económico no proviene, desde luego, de la propia Anteiglesia, sino de Bilbao. Ante la estrechez de la vieja urbe, la burguesía no tardó en impulsar su engrandecimiento -proyectos de Ensanche de 1864 y 1876- mientras eligían Getxo (concretamente Las Arenas, Santa Ana y la zona de Ereaga) para asentar sus segundas residencias estivales, bajo el impulso de los modos de vida que triunfan en el resto de Europa Occidental. La afirmación y expansión de estas tendencias se da en rigurosa correlación con el desarrollo de la sociedad industrial, y la contaminación estética e higiénica del paisaje urbano. El resultado es la proliferación de una serie de núcleos urbanos especializados en los servicios de tiempo libre, específicos para la nueva élite burguesa que disponía de ocio.
De entre todas las zonas de Getxo afectadas por el impulso urbanizador decimonómico, Las Arenas es donde las transformaciones resultaron más profundas. A mediados del ochocientos se trataba de una espacio prácticamente vacío de población, terrenos de marismas o arenales a lo largo del cordón litoral de la desaparecida playa de Las Arenas. Todos estos terrenos comunales fueron vendidos por el Estado como “arenales incultos” entre 1856 y 1868. La mayoría formando lotes de gran extensión. La primera venta de la desamortización, y la de mayor trascendencia, se materializó en el mismo 1856. Se trataba de la denominada “Vega de Lamiaco”, adquirida por el comerciante bilbaíno D. Máximo Aguirre, a la que siguió desde 1866 todo el área de Las Arenas.
Paralelamente al proceso de constitución de la zona de Las Arenas, se presenta otro movimiento urbanizador en el área de Algorta, y más concretamente, en la zona denominada Alangoetas. Las características de este segundo polo diferieron, sin embargo, del caso de Lamiaco y los arenales.
subastas-1863.pngPor una parte, el terreno, con fuertes desniveles y un brusco corte frente al mar, imponía una serie de servidumbres que dificultaban la estructuración ortogonal. Así mismo, la zona no contaba con una total libertad de planificación como en Santa Ana o Las Arenas, donde se partía de cero, sino que debían tener muy presente su enlace con Algorta -de la que se convertía en prolongación- y el paso del camino real. Igualmente, el barrio del puerto de Algorta había venido desarrollando un dinamismo económico y social propio, en parte gracias a los aportes del naciente turismo, que se manifiesta en la expansión “natural” del espacio urbano. Por último, frente a la iniciativa privada, dominante en el modelo desarrollado en los arenales, en Alangoetas la dirección del proceso fue eminentemente público. Este espacio se vende en forma de “solares destinados a la edificación“, de unos 1.000 m2 en torno a un modelo organizado de calles y avenidas. El proceso de enajenación se concentró aquí durante el año de 1863. Con una superficie edificable aproximada de 66.450 m2, su venta supuso unos ingresos finales de 547.865,75 ptas.
El elemento esencial del trazado ensayado en Alangoetas fue, sin lugar a dudas, el antiguo Camino Real o la Avenida Basagoiti. Gracias a la apertura de una nueva carretera de acceso paralela (la actual Avenida de Algorta), y a la conversión de éste en vía peatonal, pudo actuar como línea rectora consiguiendo, por un lado, el difícil tránsito entre la vieja zona urbana y el ensanche proyectado, y por otro, constituirse en origen de la cuadriculación del espacio.
getxo-ge4Durante la década de 1890 el espacio urbano de Getxo sufre una profunda transformación que modifica paulatinamente las principales características de su articulación. Se trata de la sustitución del turismo en sus distintas variantes como fundamento y clave de la vida  económica y social por actividades de nuevo cuño. Desde luego, los baños de mar y los distintos servicios turísticos que ofrecía no desaparecen. Únicamente pierden su condición hegemónica y van pasando a un segundo plano, englobados en la dinámica de un suburbio residencial, especializado en acoger la vivienda de los grupos burgueses dentro del naciente espacio metropolitano de Bilbao.
Durante esos años, en Vizcaya se consolida un modelo de desarrollo económico basado en la expansión -aparentemente incesante- de la gran industria, muy concentrada sectorial y espacialmente10. Consecuentemente se produce una cadena de hechos que ya habían tenido lugar en los paises de industrialización temprana : emigración masiva, hacinamiento de la población trabajadora en infraviviendas, recrudecimiento de la tensión social… Si a esto unimos un evidente estrangulamiento en la promoción inmobiliaria en el Ensanche, dominado por intereses especulativos, se explica que la burguesía bilbaína, muy abierta a las influencias de sus equivalentes europeas (principalmente a la británica), opte por impulsar un proceso similar al de otras ciudades industriales : el abandono parcial del centro y la creación de suburbios privilegiados.
El desarrollo de los medios de comunicación, públicos y particulares, permite mantener la residencia alejada del centro de trabajo de Bilbao, en un espacio nuevo, que se carga de valores estético-morales y se manifiesta como signo económico y social donde se pueda concretar un paisaje “ideal”. Esta tendencia se dirige inicialmente hacia zonas más centrales (Campo Volantín, Indauchu) para dirigirse definitivamente al área de Getxo a partir del periodo 1895-1905.
Mientras tanto, dentro de la Anteiglesia se han producido también transformaciones relevantes. En 1894, la construcción del puerto exterior supuso un cambio en las corrientes del Abra, que provocó la práctica desaparición de la playa de Las Arenas, amenazando también a las construcciones más cercanas a la línea de la marea. El hecho de tener en Getxo unas condiciones urbanas perfectas, una estructura definida gracias al impulso del turismo estacional anterior (infraestructuras de comunicaciones, servicios públicos, recreativos, deportivos..) y grandes espacios aún sin urbanizar, permitió una rápida y exitosa adaptación a la nueva coyuntura.
Todos esos factores tendrán una inmediata repercusión en el plano urbanístico. La transformación más radical se da en Las Arenas, ya que, prácticamente desaparecida su playa, el turismo de temporada y sus servicios quedan cada vez más costreñidos a la zona en torno a Ereaga. Van desapareciendo los balnearios (el de los Aguirre se convierte significativamente en Club Marítimo del Abra en 1903) y los servicios de temporada, y surgen nuevos espacios urbanos: Achecolandeta, Neguri y la zona de Zugazarte-El Pinar.
Achecolandeta es una caso único en el espacio urbano de Getxo, ya que su configuración proviene de la reunión de parcelas dispersas por parte de un pequeño grupo de propietarios que durante la década de 1900, terminaron formando grandes fincas separadas por diminutas calles privadas entre el borde de la antigua promoción pública de Alangoetas y la nueva urbanización de Neguri.
En Neguri se repite una formulación similar a la practicada por los Aguirre 40 años antes. Su base territorial es el comunal de Aiboa -440.700 m2- que unido a otras adquisiciones forman una gran propiedad. Fue también la iniciativa privada quien guió el impulso urbanizador. Sin embargo, los primitivos compradores traspasaron pronto la propiedad a  D. José I. Amann, D.Enrique Aresti y D.Valentín Gorbeña, que constituyeron en 1904 la “Sociedad de Terrenos de Neguri”, entidad gestora de la promoción y venta de los solares deslindados. Ese mismo año, la Sociedad poseía un total de 540.000 m2.
La “Sociedad de Terrenos” planteó desde el principio la urbanización según el modelo formal de la “Ciudad Jardín“, inspirada en los planteamientos formulados por E. Howard, pero adaptándolos y extrapolándolos del contexto del problema social de la vivienda, para servir de marco a la residencia elitista. Neguri se estructura como un barrio de construcciones unifamiliares con jardín, situadas sobre grandes manzanas a lo largo de calles arboladas.
Los lotes tipo que inicialmente se pretendían vender eran de unos 1.000 pies2 -aunque en la práctica se superó ese límite- ofreciéndose listos para la edificación, con los saneamientos, servicio eléctrico, agua y calles ya trazadas. El resultado es un bello suburbio residencial, pariente cercano de sus coetáneos británicos y norteamericanos.
A partir de ahora, urbanización y progresiva “residencialización” se convertirán en las indiscutibles protagonistas de la realidad de Getxo. La puesta en práctica de un número tan elevado de esquemas urbanísticos entre 1855 y 1930 dio lugar a un plano singular, con representación de gran parte de las corrientes del momento. Esta diversidad supuso un alto grado de heterogeneidad que, sin embargo, logra mantener su unidad gracias a la repetición del esquema de viviendas unifamiliares de baja altura rodeadas de espacios ajardinados en amplias zonas del municipio. También se ha logrado conservar un evidente aire común, derivado de la mentalidad genérica a la que responden la obras y la arquitectura de esa época.
La actuación de la familia Aguirre fue transcendental en la configuración urbana y el devenir histórico de la zona. No sólo se hicieron dueños de la mayor parte del suelo en Lamiaco, Santa Ana, Las Arenas y Zugazarte, sino que se dedicaron a su promoción, actuando como los agentes dinamizadores del territorio y promotores de actividades que terminaron por establecer el carácter particular de toda el área. Además, su opción por una determinada definición social del espacio tuvo significativos efectos de arrastre, influyendo poderosamente en los modelos de promoción inmobiliaria en áreas del municipio en las que no poseían propiedades.
La familia, comenzando por Máximo Aguirre Ugarte, sus hijos Aguirre Labroche, nietos Coste Aguirre, y biznietos Coste Acha y Jaúregui Coste, mantuvo durante más de 80 años una importantísima propiedad en Getxo, con una excepcional continuidad temporal. La fórmula de tenencia de la propiedad paso por dos etapas diferenciadas. Durante los primeros años tras la muerte de Máximo Aguirre (1863) predomina el recurso a la formación de sociedades mercantiles de carácter familiar (Sociedad Viuda e Hijos de Máximo Aguirre y Sociedad Hijos de Máximo Aguirre) que se mantiene hasta la disolución de ésta última en 1877. Desde este momento, salvo casos muy concretos 13, se recurre al proindiviso familiar, que va permitiendo la entrada “natural” de las sucesivas generaciones y que sólo se rompe parcialmente en 1880 (compra por Eduardo y Ezequiel Aguirre Labroche a su hermano Enrique de su 25% en los terreno por 160.000 ptas) y en 1929 y 1944 (divisiones parciales de las propiedades entre Carmen Coste Aguirre y los hermanos Coste Acha, hijos de su hermano Ramón). El que este modelo permitiera el mantenimiento de una homogeneidad en la gestión del patrimonio se debe al prematuro fallecimiento de distintos miembros del clan y la extinción de varias de sus ramas sin sucesión. 
getxo-ge3El origen de los capitales familiares está ligado al comercio de intermediación, típicamente bilbaíno, y a la industria harinera, con implicaciones cerealísticas en Castilla. A lo largo del siglo XIX se van concentrando en las actividades inmobiliarias, pero nunca con exclusividad ni una dedicación profesional completa. Así, varios de los miembros de la familia pudieron seguir sus propias carreras, con una trayectoria muy ligada a lo habitual entre las élites sociales de la Restauración”.
En este estudio sólo pretendo plantear los mecanismos de producción del espacio urbano, referidos al caso concreto de las distintas promociones directas de la Familia Aguirre entre 1856 y 1936. La idea consiste en presentar cómo los Aguirre fueron colocando sus solares en el mercado inmobiliario, sus fechas, superficies y compradores. Para ello, y con la intención de que se pueda apreciar la cantidad y calidad de los datos susceptibles de extraer desde el Registro de la Propiedad Territorial, presentaré cuadros de datos nominales estructurados cronológicamente. Quizás resulten excesivamente detallados, pero creo que permitirán calibrar las posibilidades que ofrece el Registro para la investigación histórica 16. El análisis de los datos, en cambio, deberá ser superficial, ya que únicamente intenta aclarar y justificar las grandes líneas de los datos presentados. De la misma forma, tampoco comentaré su relación con el resto del área del Bilbao metropolitano, ni con la realidad de otras ciudades y espacios. Formalmente, y salvo casos excepcionales que se comentan en su lugar, sólo considero los terrenos y solares, olvidando viviendas o cualquier tipo de edificación.
En cuanto a la concreta actuación territorial de la Familia Aguirre en Getxo, lo primero que llama la atención es lo puntual y excepcional de sus adquisiciones. En 1856 Máximo Aguirre compró la “Vega de Lamiaco“, que agrupaba tanto la playa y marisma de Lamiaco, en jurisdicción de Getxo (actual barrio de Santa Ana), como las vegas bajas de la anteiglesia de Leioa hasta su límite con el rio Udondo, ya en Erandio. Dividida en tres lotes, abarcaba un conjunto de 938.840 m2. A Getxo (lote 1) correspondían según la medición inicial 152.280 m2, tasados en 2.501,75 ptas, y adquiridos por 35.250 ptas (a 0,23 ptas/m2). En 1867-1868 sus hijos se hacen con la propiedad de 345.422 m2, desamortizados en los arenales que van de la Avanzada hasta Lamiaco, por el irrisorio precio de 4.288 ptas (a 0,012 ptas/m2). La paulatina salida al mercado de los terrenos conseguidos en estas condiciones excepcionales se ha ido prolongando sin interrupción desde este momento hasta prácticamente la actualidad, configurando una dilatadísima y compleja política sobre el espacio de Getxo y Leioa, que se fue adaptando a las distintas coyunturas históricas.
En Lamiaco, Máximo Aguirre comenzó emprendiendo rápidamente las tareas de consolidación y fijación de los terrenos, mediante un ambicioso proyecto inspirado en las experiencias de las Landas francesas. En un plano de 1859, levantado por el arquitecto Pedro de Belaunzaran, quedan establecidas las principales modificaciones19. La fundamental es la apertura de un nuevo cauce al Gobelas, abriendo un canal recto que lo comunicaba con el río Udondo. Se alineaba también el tramo final de este río, disponiendo una esclusa y muelles cercanos a la desembocadura. Ante todo, se pretende proteger la propiedad, saneando los terrenos y actuando el nuevo cauce como barrera y desagüe natural. Simultáneamente, se lleva a efecto una plantación masiva de pinos en los espacios más cercanos a la Ría y Las Arenas. En un primer momento, la zona fue explotada como espacio agropecuario, pero hacia 1860 ya están preparados los primeros planes de urbanización de “la nueva población de baños de Lamiaco”, correspondiente al actual barrio de Santa Ana.
Además, los propietarios delimitan perfectamente la futura segregación del espacio.
Mientras que el territorio correspondiente a jurisdicción de Getxo se concibe como lugar idóneo para la edificación, el de Leioa y Erandio quedaba adscrito a una función agrícola. Con posterioridad, los Aguirre habilitaron en esta zona un gran área deportiva y recreativa para las poblaciones estivales de Santa Ana y Las Arenas. Finalmente, desde los años finales del siglo XIX fue adquiriendo la dimensión eminentemente fabril que aún hoy conserva. El área residencial de Santa Ana fue concebida, ante todo, como una ciudad de veraneo. El plano diseñado, al que sigue fielmente el actual, presenta un trazado perfectamente ortogonal, centrado sobre una plaza circular, con calles de 10 y 20 metros de ancho cortándose en ángulo recto que crean amplias manzanas ocupadas por fincas ajardinadas. 
En la lotificación inicialmente planteada se conforman 105 parcelas. Las primeras ventas de parcelas se iniciaron en 1863, año del fallecimiento de D.Máximo Aguirre. Su viuda, Dña. Francisca de Labroche, y sus hijos Ezequiel y Eduardo fueron quienes llevaron a cabo la promoción, a través de la sociedad “Viuda de Máximo Aguirre e Hijos”. La casa del primero, la de su cuñado Eduardo Coste Vildósola y la ermita de Santa Ana fueron las primeras construcciones. levantadas durante el año de 1864.
Como puede apreciarse, la inversión resultó un éxito extraordinario. En 1863 y 1864 se venden 48 fincas completas en 35 operaciones, único periodo en las promoción del barrio de Santa Ana que la media de superficie vendida está por encima de las parcelas tipo planeadas de 1.800 m2, arrojando una media de 2.608 m2. Así, las 35.250 ptas invertidas en las compras de terrenos se habían multiplicado ya nominalmente por 8 en 2 años de promoción, y a 7 en el momento de adquisición.
Sin embargo, deben establecerse matizaciones. Además de los gastos suplementarios de urbanización, los contratos más comunes establecían el pago aplazado a 10 años, tiempo que tardaba en hacerse líquido el desembolso, y 8 de las parcelas las adquieren miembros de la propia familia. 
Incluso, la crisis de 1866 retrajo algunas de las inversiones, que se anulan dando por perdido el primer pago ya efectuado. Si se descuentan estas devoluciones se vendieron realmente 34 parcelas que ocupaban 63.964 m2 a cambio de 179.678 ptas. En cuanto al precio de venta, arroja una media de 3,25 ptas el metro cuadrado. Con las excepciones de las primerísimas operaciones y las ventas dentro de la familia, se aprecia dos claros niveles de precios : hasta septiembre de 1864 se registran escrituras que declaran sistemáticamente valores en torno a 3,20 ptas/m2, desde esta fecha el precio se eleva al nivel de 4,83 ptas/m2. El valor del metro cuadrado en Lamiaco se había multiplicando por más de 14, y la Sociedad Viuda e Hijos de Máximo Aguirre había colocado 91.297 metros cuadrados, el 45% de las parcelas (el 24% restando el porcentaje adquirido por la propia familia y las devueltas en 1866). La homogeneidad en el precio de venta está condicionada por la situación de los solares adquiridos. Todos ellos se sitúan en el área mejor situada respecto a la playa y la carretera a Bilbao, los dos elementos que justificaban la urbanización en este momento.
En cuanto a los compradores, destaca la presencia de numerosos foráneos -un 35% de los presentes que se hacen con el mismo porcentaje de superficie- sobre todo de Madrid.
Resulta curiosa la tendencia a adquirir terrenos colindantes entre los que no residen en Bizkaia. Sólo aparece un vecino del propio Getxo, lo que resulta lógico por la escasa entidad demográfica y económica en esta época, y ante todo por la inicial desconexión entre las iniciativas en esta área respecto a la realidad de la Anteiglesia. Por lo demás, dominan los capitales de Bilbao y localidades circundantes, con casi el 60% de los individuos y el 50% de los solares (que se convierte en el 62.5% si le sumamos los adquiridos por la bilbaína Sociedad Abaitua e Isasi). Encontramos únicamente tres grandes compradores individuales: la familia Aguirre-Coste (8 solares), la Sociedad Abaitua e Isasi (6) y Leopoldo de Pedro (5).
Las definición social de los compradores no presenta una clara definición. Desde luego, dominan las declaraciones en el ambiguo término de “comerciantes”, que con el de “propietarios” y “profesiones liberales” (abogado, médico) constituyen el grupo mayoritario. En su interior aparecen destacados miembros de las élites bilbaína (Carlos Jacquet, Pedro Mazas, Manuel Lezama Leguizamón, Manuel Barandica o Martín Zabala) y madrileña (Juan Uhagón,  Andrés Arango, Leopoldo de Pedro, José López de Longoria). Junto a ellos, diversos particulares de recursos más limitados, que se desprendieron pronto de los solares sin llegar a levantar edificaciones.
En general, el proceso de edificación del barrio fue lento, debido a las dificultades económicas de la época. Tras la desaparición de su madre Ezequiel y Eduardo Aguirre dan un giro sustancial a sus actividades. Sin abandonar Santa Ana, desde 1865 centran su interés prioritario en el espacio contiguo de Las Arenas. 
Así, entre 1865 y 1868 asistimos a una nueva privatización de comunales en la que confluyen dos procesos bien distintos. Por una parte, sale a subasta un grupo de 40 parcelas, con unos 1.000 m2 de superficie media, acogidas a un plan de urbanización diseñado por el ingeniero catalán Amado de Lázaro, y fechado el 4 de julio de 1863. En lo fundamental, corresponde a la traza definitiva del núcleo principal de Las Arenas : el cuadrilátero que va  de la calle Mayor al muelle de Las Arenas, y del muelle de Evaristo Churruca a la calle Andrés Larrazabal. Lázaro diseña una población ortogonal, de manzanas con dos y cuatro solares (aproximadamente de 50 por 40 metros, y 100 por 40 metros), salvo en la zona más cercana a la playa. Las calles debían estar arboladas, destinando 15 metros de anchura a las calles. Casi en el centro de la nueva población, reserva ya un solar doble para iglesia y un espacio para plaza.
La actuación de los Aguirre en esta zona se limita a la personal de Eduardo Aguirre Labroche, y se caracteriza por un indisimulado interés especulativo, sin pretensión de estructurar una política territorial de mayor entidad. Así, directamente o a través de su testaferro (José María Gondra), adquiere 10 solares que configuran 3 manzanas completas – Mayor-Amistad-Mendibil-Barria; Mercedes-Barria-Urquijo-Muelle de Churruca; y Urquijo-Baria-Muelle de Las Arenas-Muelle de Churruca- pagando precios muy dispares en las subastas, pero que resultaron una media razonable (3,02 ptas/m2).
Durante los años inmediatos se desprendió de la mitad de los solares, con beneficio, a precio de compra  o incluso perdiendo ligeramente (el conjunto de las 33-34-35 la adquiere a una media de 3,88 ptas/m2 y lo vende a 3,70 ptas/m2). El resto las retuvo hasta su fallecimiento en 1893. Al año siguiente, sus herederos las venden tras dividir varias a un precio sustancialmente mayor al de adquisición -de 1,09 ptas/m2 de media en 1866 a 20,26 ptas/m2 en 1894- a Martín Zabala y Ricardo Arellano, ambos cuñados de Eduardo Aguirre. El resultado final, aunque con la distorsión que supone el lapso de 28 años entre las compras y las ventas finales, arroja unos “beneficios” de más de 100.000 ptas, producto de vender a un precio casi 5 veces superior al de compra. 
A estas enajenaciones de pequeños solares, perfectamente planificadas y estudiadas, se superponen acto seguido la desamortización de otros 18 lotes de muy diferente calidad y tamaño entre 1866 y 1869, sumando más de 600.000 m2. La mayor superficie se adjudicó en grandes lotes de reducido precio, adquiridas por Niceto Urquizu y los herederos de Máximo Aguirre. Las compras de los Aguirre están en directa relación con las adquisiciones y proyectos anteriores realizados por su padre. Sobre parte de este espacio se inicia un ambicioso proyecto de promoción. El elemento central fue la constitución de la “Sociedad de Baños de Mar Bilbaínos”, que en 1868 comienza los trabajos para la erección de un balneario sobre la playa.
Las compras reseñables de la familia Aguirre fuera del espacio de Lamiaco-Santa Ana son muy concretas y concentradas, ya que las 3 parcelas adquiridas en 1898 y 1930 sólo pretenden redondeos de propiedades mayores con vistas a una inmediata venta. Entre 1867 y 1868 se hicieron con 345.422 m2 -esta es la superficie que resultó ser la real en mediciones posteriores- pagando con 4.288 ptas, a una media de 0,012 ptas/m2.
De esta auténtica apropiación del espacio se deriva una enorme reserva de suelo. Los 2 lotes principales iban: uno desde La Avanzada a la calle Arieta y de el paseo Zugazarte a la línea de la marea (luego el Muelle de Las Arenas); y el otro de Zugazarte al río Gobelas y de La Avanzada a la actual urbanización de El Pinar. Las limitaciones impuestas por el Estado fueron muy escasas : una zona de servicio a lo largo del cordón litoral de 6 metros (actual Muelle), mantenimiento de la carretera de Algorta y ampliación dejando 3 metros hacia el Muelle y 30 metros hacia el río (actual paseo Zugazarte y su espacio ajardinado en la acera de los pares), zona de servicio a lo largo del río de 10 metros de ancho (parque de Errekagane), y 3 calles transversales de 8 metros. En realidad, beneficiaron claramente a los compradores, puesto la superficie necesaria para su trazado no se incluyó en la subasta, sino que permaneció en manos del Estado, y los nuevos propietarios sólo debieron acomodarse. 
El interés primordial en esta zona se centraba en la erección del Balneario, dejando el resto en reserva a largo plazo. Así se entiende la escasez de ventas anteriores a 1900  La excepción son los terrenos de la Sociedad Hijos de Máximo Aguirre adquiridos por José Niceto Urquizu, pero éstos más que una venta deberían considerarse un regalo.
En efecto, José Niceto Urquizu, vecino de Elorrio, fue Diputado General en 1852 y 1864, tomó partido por el bando carlista durante la Guerra Civil, y tras las paz se dedicó a las empresas textiles hasta su muerte en 1890. Entre 1866 y 1869 adquirió diversas participaciones en los terrenos de los arenales de Getxo.
Los terrenos de Urquizu se pueden clasificar en 3 grupos. El primero lo constituyen los 5 solares del plano de Las Arenas (manzana Las Mercedes-A.Larrazabal-Urquijo-Amistad y un solar en Urquijo-A.Larrazabal-Barria). Es una operación de concepción muy similar a la de Eduardo Aguirre en esta zona -aunque Urquizu los consiguió más baratos- y siguen el mismo destino.
El segundo, y más importante, son los arenales que compra al Estado. Subastados en 3 lotes, los 2 más pequeños terminaron uniéndose conformando la posterior finca “El Pinar” de Víctor Chávarri y los terrenos que van de Zugazarte a la calle Mayor y Negubide, y de A.Larrazabal a la calle Pinar. El mayor constituye una enorme finca que iba del río Gobelas al límite con Leioa, y del final de las posesiones de los Aguirre en Lamiaco (posterior calle Santa Eugenia) hasta la línea del actual campo de fútbol de Gobela y colegio P. Aristegui.
Bastantes de los terrenos desamortizados en Getxo se subastan con errores en la medición, muchas veces muy relevantes, pero ninguno se acerca siquiera al de este terreno, que se vendió declarando casi la mitad de su tamaño real. El precio del remate, idéntico o muy ligeramente superior a la tasación oficial, mantiene el mismo nivel -bajísimo- del resto de los arenales adquiridos por los Aguirre. 
Finalmente, quedan los arenales vendidos a Urquizu por los propios hermanos Aguirre, transacción a la que me refería como regalo, ya que de otra forma difícilmente se puede explicar que éstos se deshagan de terrenos recientemente adquiridos, prácticamente al precio de coste. Corresponde a compras efectuadas en las subastas de febrero de 1868 a una media de 0,010 ptas/m2, que venden en 1869 por 0,013 ptas/m2 de media. Además, uno de ellos (18.110 m2) es el espacio entre la carretera y la playa (Zugazarte y el Muelle de Las Arenas) colindante con el edificio del Balneario que construía la Sociedad de Baños de Marítimos Aguirre y Cia, desde luego, la zona que antes debía revalorizarse.
Por lo demás, José Niceto Urquizu, pese a trazar varios intentos fallidos de parcelación y lotificación, no llegó a desarrollar una política territorial coherente en Getxo. Se desprendió de la parte principal en 1880, y el resto fue dividido entre sus herederos en 1890. Son los dueños posteriores -Miguel A. Vitoria, Matías Romo y Eduardo K. Earle en la Vega de Santa Eugenia (Romo), Víctor Chávarri en El Pinar, y La Sociedad de Terrenos de Neguri en La Avanzada- quienes organizaron el territorio según su conveniencia. Mientras se producía esta serie de tomas de posiciones sobre los arenales, la familia Aguirre continuaba colocando en el mercados sus terrenos en Lamiaco. El periodo 1868-72, enmarcado con el parón de la crisis de 1866 y el inicio de la Guerra Carlista, se caracteriza por la escasez de ventas y la nula revalorización de los solares.
En el plano de Lamiaco sólo se desprenden de 4 parcelas completas y algunas porciones de parcela (8.674 m2 vendidos a 3.08 ptas/m2 de media, prácticamente el mismo precio que en 1863-64) y de una casa construida sobre dos parcelas.
El resto de las adjudicaciones corresponden a la operación de recompra de las participaciones de los pequeños accionistas en la Sociedad de Baños Marítimos Aguirre y Cia, remisos a acometer nuevas inversiones para ampliar el negocio. En 1871, llegaron a un acuerdo por el que se quedaban con la mitad de las acciones emitidas (el nominal total era 150.000 ptas, en 300 acciones de 500 ptas) capitalizado al 50%, compensándoles con terrenos en Lamiaco al cambio de 4 acciones (1.000 ptas) por 900 m2 (a 1.11 ptas/m2).
La proliferación de poseedores de menos de 8 acciones, límite que daba derecho a un solar completo de 1.800 m2, obligó a subdividir por primera vez las parcelas, dando lugar a solares de 900 m2, e inaugurando una situación no prevista inicialmente, que se fue generalizando durante los años siguientes. Por otro lado, esta operación tan singular ofrece una perfecta radiografía del accionariado de la sociedad del Balneario, de gran interés.
Con el estallido de la 2ª Guerra Carlista tanto las iniciativas urbanizadoras como las ventas de transmisiones de solares se detuvieron. La llegada de visitantes quedó paralizada durante los años del conflicto y el propio Establecimiento de Baños sufrió daños de importancia por las acciones bélicas.
Sin embargo, las condiciones son inmejorables a partir de 1876, año en el que el Balneario vuelve a abrir sus puertas reformado y ampliado. La comunicación con Bilbao se encuentra asegurada por el tranvía Bilbao-Las Arenas, que comienza a funcionar con gran éxito en 1877. En 1881 se prolonga hasta Algorta electrificándose en 1897. El ferrocarril de Bilbao a Las Arenas, vieja idea de los Aguirre, toma un nuevo impulso desde 1882, consiguiendo Ezequiel Aguirre la concesión el 14 de mayo de 1883. Al año siguiente se constituye la compañía, siendo la propia familia Aguirre-Coste los principales accionistas. Este último cuarto del siglo XIX es la época clásica de Las Arenas y Algorta como estación balnearia. El municipio de Getxo duplica su población de 1877 a 1900, pasando de 2.651 a 5.442 habitantes, mientras se van abriendo nuevas casas de baños, servicios de temporada, comercios e instalaciones hoteleras. 
Se consolida así el modelo de ocupación del espacio diseñado antes de la guerra. Lo más característico de este periodo es la extensión de las iniciativas y el enlace entre los 2 núcleos iniciales, concretado en el enlace entre las calles Andrés Larrazabal, y Santa Ana – que comunicaban directamente el balneario y la ermita- y la apertura de la calle Mayor, auténtica bisagra entre los barrios de Santa Ana y Las Arenas, que une el Puente Colgante (1893) y la estación del ferrocarril. La urbanización continuará inicialmente el sistema de villa ajardinada y el esquema reticular propuesto. Esto es válido para Santa Ana y los frentes que miran a la ría y la playa en Las Arenas. En cambio, por la zona central, cercana a la calle Mayor, comienzan ya a levantarse los primeros bloques de viviendas de vecindad. 
Pese a toda la actividad desplegada, las ventas de los Aguirre en Lamiaco siguen un ritmo pausado. Prácticamente se ha roto ya el esquema de las parcelas originales, aunque siguen manteniéndose un cierto número de ventas que encajan en el módulo de 1.800 m2 (1.800, 1.350, 900, 450) y la media superficial de las ventas es aún de 1.393 m2. Es evidente la complejización interna del barrio, desapareciendo la uniformidad en el precio de los solares, que pasan a valorarse en función de su situación particular y expectativas de uso y revalorización. De esta forma, encontramos valores absolutamente contrapuestos (se paga a 6,14 y a 19,32 ptas/m2 en el mismo año 1892) y tampoco se aprecia una clara tendencia a la revalorización con el paso del tiempo. No hay que olvidar que sólo consideramos las ventas directas de los Aguirre, y no las posteriores transacciones de esas fincas, y que éstos poco a poco fueron desprendiéndose de los espacios mejor situados. 
Entre los compradores, la mitad sigue proveniendo de Bilbao, pero aparece ya un significativo número de vecinos de Getxo y Leioa. Socialmente, se aprecia que las parcelas mayores son adquiridas por individuos pertenecientes a la burguesía acomodada, en la línea de los periodos anteriores. Sin embargo, aparecen compradores de recursos más limitados para los pequeños solares. Este hecho está condicionado por la rebaja de los estándares de calidad urbanística que comienza a manifestarse en algunas zonas del barrio.
Concretamente, en torno a las estaciones y vías del ferrocarril, y en los límites hacia Leioa (calles Amaya e Ibaibide). En este último caso, la degradación está directamente condicionada por la implantación industrial en la vega de Leioa. Curiosamente, este fenómeno fue tutelado por la propia familia Aguirre, al abandonar durante la década de 1890 la actividades agropecuarias y complementarias del veraneo (hipódromo, campos deportivos) que inicialmente asentaron sobre este espacio, vendiendo distintas parcelas a empresas industriales.
Durante esta etapa se da un caso que rompe la tradicional política de venta de solares libres de edificación. Asociados con el capitalista Víctor Chávarri forman una sociedad inmobiliaria que edifica, gestiona y finalmente vende dos filas de casas adosadas unifamiliares de calidad, situadas en terrenos de Lamiaco. Son 6 casas en la manzana completa entre Mayor, Artecalle, Gobela y Santa Ana; y otras 5 en Novia de Salcedo entre las calles Santa Ana y J.Arellano. Los edificios se levantan en 1888, la mayoría los adquiere Leonardo  Chávarri (hermano de Víctor) en 1892, quien los vende 2 años después al mismo precio a antiguos miembros de la sociedad edificadora o conocidos hombres de negocios de Bilbao.
A partir del periodo 1895-1905, el proceso de transformación desde una estación balnearia a un suburbio residencial con población progresivamente estabilizada, propició el relanzamiento y rápida aceleración de la edificación en Las Arenas y Santa Ana. Santa Ana es la zona con menos modificaciones respecto al plan inicial. El sistema de pequeñas villas ajardinadas se mantuvo en su mayor parte. La construcción avanza a un ritmo sosegado, aunque las viviendas van dejando de ser estivales. En torno a la iglesia de Las Mercedes y la calle Mayor, la domina ya con claridad la construcción de casas de vecindad de varios pisos y, generalmente, de calidad. Es aquí donde acabarán localizándose los servicios (comercios, talleres, oficinas…) que exige una población creciente (11.399 habitantes en 1920).
Contemporáneamente, se desarrollan distintos grupos de viviendas de menor calidad, dirigidas a familias de reducida capacidad adquisitiva. Las podemos encontrar, principalmente, pasadas las vías de tren, en la “Vega de Santa Eugenia” (Romo), cuyo origen no son terrenos de los Aguirre, sino de José Niceto Urquizu, y en los ya comentados rebordes de Santa Ana hacia las estaciones del ferrocarril y Leioa. En este sentido, las ventas que los Aguirre realizan en Lamiaco desde 1901, corresponden sólo en un escaso porcentaje a terrenos para la edificación de viviendas de calidad y ajardinadas destinadas a los miembros de la burguesía que se trasladan desde Bilbao (Ferrer, Aguirre-Sarasua, Arenaza, Larrinaga, De las Herrerías, Andéchaga…). La mayoría son pequeños terrenos en estas áreas (calles Ibaigane, Ibaibide, Amaya y Errebitarte).
Dominan los solares muy reducidos. Si eliminamos el efecto distorsionador de las grandes parcelas en torno a las estaciones del ferrocarril, vendidas a la compañia propietaria de las líneas de Bilbao a Las Arenas y Plencia (20.214 m2 a un precio medio muy bajo de 3,16 ptas/m2), se descubre que la media superficial por venta es sólo de 399 m2, y el precio medio de las ventas asciende a un valor más lógico: 16,53 ptas/m2. Los compradores son mayoritariamente del propio Getxo, desplazando rotundamente a los provenientes de Bilbao, y sus profesiones se vinculan con oficios manuales más o menos cualificados.
Sin embargo, las ventas en la zona de Lamiaco quedaban ya para esta fecha marginadas a un segundo plano dentro de los negocios inmobiliarios de los Aguirre, consecuencia de que el suelo mejor situado ya había cambiado de manos, y de la importancia que adquiere la gran promoción que con el inicio del siglo XX acometen en la zona de los arenales. Por citar un ejemplo significativo, sólo de la venta en 1908 del edificio central del antiguo Balneario al Club Marítimo del Abra, obtuvieron 340.000 ptas, frente a las 295.000 ptas conseguidas con las parcelas de Lamiaco de 1901 a 1919.
La zona de los arenales, adquiridas como se recordará en las subasta de 1868 y mantenidos en retenidos hasta ahora, se revaloriza extraordinariamente. La desaparición de la playa, la construcción del rompeolas de Punta Begoña y de los muelles de Arriluze y Las Arenas, durante la década de 1890, posibilita la fijación de los terrenos circundantes y su urbanización. Es la última participación relevante de los Aguirre (ahora ya Coste Aguirre) en la configuración territorial de Getxo. Pero en este caso su papel es más bien pasivo. Su reserva de espacio posibilita la formación de grandes lotes, que permiten tanto la edificación de suntuosas mansiones ajardinadas para la nueva élite del capitalismo vizcaíno que traslada a este lugar su residencia, como la lotificación y planificación de espacios urbanos renovados por los compradores. El único elemento ordenador es la propia avenida Zugazarte, que adquiere rápidamente las formas de un auténtico boulevard burgués.
Así, de 1901 a 1919 los Aguirre realizan una auténtica liquidación de sus propiedades en esta zona, trasfiriendo 162.485 m2 por los que obtienen la respetable cantidad de 2.401.797 ptas en el plazo de menos de 20 años, lo que arroja un precio medio de 14,78 ptas/m2, similar al de Lamiaco en ese momento. La media superficial de las parcelas vendidas es de 7.385 m2. Sin embargo, si corregimos este datos descontando las 3 fincas de la franja, entre el río Gobelas y el ferrocarril, que responden a otra realidad, y consideramos los compradores en lugar de las fincas, las 10 personas que invierten en este momento adquieren cada uno más de 16.000 m2 de media, con desembolsos también medios de unas 238.000 ptas. Los más destacados son Ramón de la Sota (76.419 m2 en su mansión “Lertegi”, el terreno para la urbanización Ondategui, y un solar en el muelle, pagando 956.941 ptas entre 1907 y 1916), Cristobal Valdés (35.430 m2 adquiridos en 1907 por 456.000 ptas), y José Luis Oriol (23.308 m2 por 265.031 ptas para la finca “San Joseren” en 1914-16). Muy cerca de estas fincas, pero sobre antiguos terrenos de Urquizu, se formó otra gran propiedad, “El Pinar”, agrupado por Victor Chávarri y su viuda Soledad Anduiza, que contenía 65.769 m2 alrededor de una mansión de 914 m2 de planta.
A partir de esta trasferencia masiva de propiedad junto a las mansiones, también asistimos a promociones urbanas secundarias. La más representativa es el Pinar de Ondategui.
Nos encontramos ante otra operación enteramente privada, en este caso del naviero e industrial Ramón de la Sota. Sobre el terreno de 49.241 m2 por el que había pagado 665.941 ptas. en 1916 (a 13,52 ptas/m2), se planifican 45 parcelas de unos 1.000 m2, aprovechando al máximo el espacio mediante el trazado de 2 calles unidas por un tramo curvo.
Urbanísticamente responde a un modelo de “ciudad jardín” similar al de Neguri. La promoción sufrió una prolongada paralización, desde 1916 hasta final de los años 20, tomando su definitivo impulso de la mano del arquitecto Ricardo Bastida, autor de la mayoría de las residencias.
Entre 1927 y 1931 se levanta el grueso del barrio. El conjunto resulta de un gran equilibrio urbanístico y estilístico, posible en tanto que el promotor no se limita a vender parcelas una vez convertidas en solares, sino que se encarga también de la construcción, señalando unas claras directrices arquitectónicas (neovasco). Además, la iniciativa de Sota en Ondategui tuvo efectos de arrastre sobre los propietarios de las porcelas colindantes. El más relevante fue Cristobal Valdés, quién edifica varios chalés similares detrás de su residencia (finca de 35.430 m2) entre las calles C. Valdés y Lertegi.
Tras el final de la Gran Guerra se puede decir que la promoción encabezada por los ya nietos y biznietos de Máximo Aguirre ha tocado fondo. Es una actividad poco relevante, limitada a pequeños terrenos de situación marginal, sin capacidad para estructurar una actuación propia tras tantos años de ventas y promociones.
Perdieron de esta forma la favorable coyuntura de la segunda mitad de los 20′, que se aprecia en la elevación de la media del periodo en Lamiaco hasta las 26,29 ptas/m2. La excepción, aunque limitada, es la reagrupación y venta inmediata de la franja entre las vías del tren y el río Gobelas, frente a Negubide, para dedicarla a usos industriales.
La misma situación declinante continuó a lo largo de los 40′. Se van vendiendo pequeñas parcelas supervivientes y se reserva la propiedad de distintas casas, en la zona de la calle Mayor y Artecalle, y las redificadas sobre los pabellones laterales del antiguo Balneario durante los primeros años del siglo XX. Son éstas la únicas propiedades en Getxo en el momento de la división patrimonial de 1940-1944 entre Carmen Coste Aguirre y sus sobrinos Coste Acha.
José María Beascoechea Gangoiti. Sociedad y Política territorial en Getxo (1855-1935). La familia Aguirre-Coste. 1993. Cuadernos de Sección. Historia-Geografía 21. págs 301-328.

getxo-maps-municipios-reducido

Tramitado el oportuno expediente para la Revisión de la Normativa Subsidiaria Municipal, por Acuerdo del Consejo de Gobierno de la Diputación Foral de Bizkaia de 18.1.2000, se dispone la aprobación definitiva del Plan General de Ordenación Urbana para el municipio de Getxo, como instrumento de ordenación integral del territorio municipal, cuyo articulado fue publicado, tras la incorporación de las necesarias correcciones, en el Boletín Oficial de Bizkaia nº 141, de 23.7.2001.

1970 – Adra de Bilbao

1945-pg-bilbao-y-comarca

Plan Comarcal de Bilbao – 1946

En el desarrollo urbanístico de las 2 décadas posteriores a la guerra civil pueden distinguirse 2momentos. La primera la década de los 40′, todavía muy presente la  posguerra, y que se puede considerar como continuista, y un segundo momento de mayor maduración que conducirá a la formalización de urbanismo español con la Ley del Régimen del Suelo y Ordenación Urbana de 1956. En la década de los 40′, y a pesar del intento de integrar las diferentes actuaciones dentro de un Plan Nacional de Reconstrucción, la realidad es que la reconstrucción  no se hizo desde una perspectiva unitaria, si no sectorialmente, desde organismos independientes. 

El que desde el principio estuviesen presentes diferentes territorios del País Vasco  puede explicarse en parte porque al frente de la organización de la arquitectura estatal estuvieron 2 guipuzcoanos. Primero Pedro Muguruza y poco después, cómo surge la figura emergente de Pedro Bidagor, que marcará la historia del urbanismo español durante décadas, pues tras trabajar con Muguraza desde el final de la guerra civil, será nombrado Jefe Nacional de Urbanismo en 1949 y Director General de Urbanismo en 1957.

En un principio, permanece el marco legal previo a la guerra civil, el Estatuto Municipal proveniente de la época de  la Dictadura de Primo de Rivera. Este panorama fue completado por la Ley de Ordenación de Solares del 15.3.1945 y la Ley de Bases de Régimen Local de junio de 1947. Esta última fue objeto de fuerte discusión y discrepancia, y a pesar de que en su primera formulación reconocía una visión territorial del planeamiento, al final, concibió el urbanismo como una tarea fundamentalmente municipal. Una excepción de esta visión serán las Leyes de Grandes Ciudades que acompañarán el planeamiento de las cuatro grandes ciudades de ese momento: Madrid, Bilbao, Valencia, y algo más tarde, Barcelona. Dos aspectos deben subrayarse. En general permitieron realizar un planeamiento más allá del gran municipio, de escala supramunicipal, y en segundo lugar permitieron introducir y poner en práctica aspectos metodológicos, procedimentales y de figuras jurídicas que posteriormente se incorporaron en la Ley del Suelo de 1956 (jerarquía del plan con el establecimiento del Plan General y su desarrollo en planes parciales, clasificación urbanística de solares, utilización de la zonificación, parcelación y reparcelación de terrenos, etc.).

Destacó el Plan de Ordenación Urbanística y Comarcal de Bilbao y su zona de influencia, más conocido por el Plan Comarcal de Bilbao de 1946, por el rigor y valor formal del plan, su aportación cartográfica y estadística. En sus propuestas pueden identificarse ideas como las ya señaladas en las experiencias europeas: utilización del planeamiento urbanístico como instrumento para limitar el crecimiento desmesurado de las grandes ciudades e intento de reconducirlo a otros núcleos; creación de un anillo verde intentando aprovechar diferentes “cuñas” basadas en la topografía (montes de Archanda y Sto. Domingo, sector de Roquete entre Bilbao y Basauri, monte Sasiburu entre Cadagua y Retuerto, etc.); comienzan a identificarse zonas estratégicas para el futuro urbanístico del Gran Bilbao como es la zona de Asúa, etc. Hay una clara utilización de la técnica de zonificación con el objetivo de asegurar la calidad de vida de los ciudadanos, intentando separar las industrias de las zonas residenciales y minimizar sus consecuencias perjudiciales en la salud de la población. Todavía tiene gran peso la concepción orgánica del territorio, que en este caso se asimila a un gallo.

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La Oficina del Gran Bilbao, también denominada Corporación Administrativa del Gran Bilbao, fue un organismo creado en 1946 para acometer la realización y la coordinación del Plan Comarcal. Tuvo su cometido por la necesidad administrativa de una entidad de carácter metropolitano, más amplia que lo estrictamente municipal, para resolver las nuevas necesidades urbanísticas y demográficas originadas por la industrialización.

El nombre tomó referencia del Gran Londres y el modelo de una entidad similar de Madrid, coincidiendo con el III Plan de Desarrollo Económico y Social, y la intervención estatal proponiendo unidades de planeamiento y ejecución. Se puso en marcha en1946 disponiendo de un Reglamento  en 1947 y tuvo continuidad hasta su disolución por el Parlamento vasco en 1980. La Presidencia correspondía al Gobernador Civil, la Vicepresidencia al Alcalde de Bilbao, y contaba además con la participación de los alcaldes de los municipios y técnicos de diversa índole.

Su ámbito de actuación abarcaba 350 km2, llegando a aglutinar 22 municipios del área de expansión metropolitana de Bilbao a través de la Ría del Nervión, el Txorierri y los entornos de Asúa y Galindo.

Tuvo a su cargo la redacción y ejecución del Plan de Ordenación Urbanística y Comarcal de Bilbao y su área de influencia, asumiendo el cumplimiento de sus prescripciones y modificaciones, interviniendo incluso en el desarrollo del planeamiento local a pequeña escala.

Con la llegada de la democracia y las transferencias a las comunidades autónomas en materia de urbanismo y planeamiento, cedió el testigo a la Oficina Municipal del Plan General que a finales de los años ochenta del siglo XX acometió la redacción del Plan General de Ordenación Urbana de Bilbao aprobado en 1995.

Ley de 17.7.1945 sobre Bases para la Ordenación urbanística y comarcal de Bilbao su zona de influencia.
“…De conformidad con la propuesta elaborada por las Cortes Españolas,
DISPONGO:
Artículo Único.-$e autoriza al Gobierno para publicar la Ley de Ordenación Urbana de Bilbao y su Zona de influencla, con sujeción a las siguientes bases: 
Base l.-Plan ceneral de Ordenación
La Ley partirá del Plan de Ordenación Urbanística y Comarcal de Bilbao y su Zona de influencia, trazado por la Dirección General de Arquitectura a iniciativa del Ayootamiento de dicha vllla, cuyo Plan se someterá por la entidad “Gran Bilbao” a la aprobación del Gobierno por conducto del Ministerio de La Gobernación. La propia entidad pedirá inforne previo al Gobierno Militar de Vizcaya y a las Jefaturas de Obras Públicas y de Industria de la misma provincia, quienes deberán emitirlo en el plazo improrrogable de cincuenta días, entendiéndose de plena conformidad si no fuere evacuado en dicho término. El Plan será preceptivo y sólo por acuerdo del Gobierno, a propuesta de la entidad Gran Bilbao, podrán alterarse en l0s proyectos parciales aquello que sea indispensable para mejor realización de sus fines.
Las disposiciones de la Ley serán de obligatoria observancia, quedando sujetos a las normas del Plan todos los Municipios afectados por el mismo…”

Con la ley del Suelo de 1956 se institucionaliza de manera definitiva el proceso de ordenación urbana de manera jerarquizada, con los sucesivos plan nacional, planes provinciales, y planes generales –que podían ser municipales o comarcales- y planes parciales. Sus características, alcance y configuración se definen en relación con el régimen del suelo, que el propio planeamiento debe clasificar en una de las tres nuevas categorías: urbano, reserva urbana y rústico. Así mismo se establecen las normas para regular el proceso de transformación del suelo de reserva en suelo urbano, el único edificable. Se proveen los sistemas para la ejecución del planeamiento en relación con el papel a desempeñar por los propietarios del suelo y por la Administración, así como todo un sistema de valoraciones de terrenos y una jerarquía de órganos directivos y gestores tanto centrales como locales, que son los que deben tanto dirigir como fiscalizar el proceso urbanístico. Por último también institucionaliza la posibilidad de intervención del sector público en el mercado del suelo a través de la adquisición y urbanización del suelo, es decir la creación de patrimonios públicos de suelo.

De esta ley se han destacado dos aspectos. Por un lado destaca el trabajo de síntesis de la experiencia histórica anterior y en lo referente a la sistematización del planeamiento y su institucionalización administrativa. Por otro el carácter profundamente innovador de la ley, en lo referente a la configuración del derecho de propiedad por el planeamiento.

1961-zonificacion-pgEn el territorio de Bizkaia, en esta etapa pueden destacarse la revisión del Plan Comarcal de 1945, el Plan General de Ordenación Urbana de Bilbao y su Comarca, 1964, y toda una serie de Planes Comarcales aprobados entre 1967 y 1975. Respecto al primero hay que señalar que no realizó ninguna aportación conceptual o teórica relevante respecto al anterior Plan de 1946. Prácticamente supone la reproducción de su modelo territorial –o mejor dicho su reforzamiento-, pues su propuesta supone ampliar la anterior zonificación con un aumento del suelo calificado urbanísticamente: usos industriales en los dos márgenes de la ría y desarrollo residencial entorno a los núcleos existentes. También mantiene, y vuelve a subrayar la importancia, de los espacios libres, manteniendo la propuesta de protección para los mismos. Sí introduce un cambio, al permitir en la zona denominada Libre Permanente –donde se incluían los espacios a proteger-, la construcción de vivienda aislada. También lo hace en la zona denominada como zona rural aunque con distintos estándares. Siguiendo las consideraciones del plan anterior subraya, quizás con más énfasis, la importancia  del valle de Asúa como zona de expansión de Bilbao especialmente en el ámbito de los servicios y residencial.

El único cambio significativo dentro del modelo territorial es la propuesta de llevar el puerto al exterior de la ría, hacia el Abra. De todas maneras su formulación se hace sin más, sin ninguna reflexión sobre lo que ello puede suponer, ni lo que puede significar la liberación de los usos y servidumbres del puerto en la ría interior.

image003.jpgEn el análisis de la red viaria se señala la creciente importancia del tráfico pesado, con tramos en los que la densidad es la mayor del Estado. Identifica nuevas necesidades como la circunvalación sur; la variante de Zorroza-Nocedal; el puente de Olaveaga; y el acceso de Begoña desde la fábrica de Echeverría al Ayuntamiento. Mantiene la urgencia de realizar el puente de Rontegui para unir Baracaldo con el proyectado poblado de Asúa. La mayoría de estos proyectos no serán definitivamente abordados hasta dos décadas después, una vez transferidas las competencias al Gobierno Vasco. Además muestra gran preocupación con las infraestructuras de abastecimiento y saneamiento de aguas. Respecto a la primera ya señala la necesidad de servirse del sistema del Zadorra. En cuanto al saneamiento constata la gravedad de la situación de los vertidos proyectando toda una serie de colectores para ser tratados en una depuradora localizada en Asúa.

1970Hoy Guetxo tiene una población de 78.846 habitantes y un parque edificado de 33.062 viviendas, de las cuales 1.782 estaban declaradas como vacías (el 5,4% del total)


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


…seguiremos analizando en próximas entregas los 250 municipios mayores de España

ZARAGOZA, según Catastro, a 1.1.2015 por tamaño y fecha.

tabla-zaragoza0-edadtaman%cc%83o-edificaciontabla-zaragoza0-2-121996e-314dadtaman%cc%83o-edificacionEstos gráficos representan el Parque Residencial de ZARAGOZA.

Son los Bienes Inmuebles, de uso VIVIENDA, matriculados a 1.1.2015, clasificados por tamaño y fecha de inscripción.

Cada barra horizontal representa una década, la inferior es la más reciente (2010-2014), y la superior la más antigua (<1900).

Cada color es un tamaño, del más cálido (<60 m2) al más frío (>180 m2).

La barra inferior (DELVI) representa el cálculo hecho desde Otropunto de la Demanda Latente de Vivienda (la demanda latente se configura por las personas que no tienen vivienda y que por su perfil sociológico (edad) y socioeconómico (no están en desempleo) son potenciales compradores). Es una estimación del número máximo de vivienda que constituye la demanda encubierta de una zona y se basa en las personas con el perfil de los actuales compradores de vivienda pero que todavía no han constituido un hogar.

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tabla ZARAGOZA.jpgzaragoza-catastro-2014-2016zaragoza-inezaragoza-alquiler

Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Zaragoza GE1.jpgZaragoza es una ciudad y un municipio de 973,78 km2, capital de la comarca de Zaragoza, de la provincia homónima y de la comunidad autónoma de Aragón, y 5ª ciudad más poblada de España, tras Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla. 

Es una de lass pocas capitales de tamaño e historia notables que no se encuentra en el centro de gravedad del país ni en la periferia comunicada por mar. Esto no es casualidad, la depresión del Ebro constituye dentro de España un corredor natural en la parte N entre el accidentado paisaje del NE español siendo Zaragoza el punto central de tal corredor.

Está situada a orillas de los ríos Ebro, Huerva y Gállego y del Canal Imperial de Aragón, en el centro de un amplio valle, el valle del Ebro, en la ribera media del Ebro, en el punto en el que desembocan los ríos Huerva y Gállego, los cuales también atraviesan la ciudad. Su privilegiada situación geográfica la convierte en un importante nudo logístico y de comunicaciones; se encuentra a unos 300 km de Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y Toulouse. Parte de su término municipal está ocupado por la Reserva natural dirigida de los Sotos y Galachos del Ebro.

Zaragoza 3d.jpgEn la ribera y en el área urbana, el terreno es llano por lo general, sobre todo en la parte N de la ciudad asentada en la margen derecha de la desembocadura del río Gállego, mientras que la S tiene una inclinación más pronunciada conforme se aleja del Ebro. La ribera está rodeada de escarpes, cornisas o cárcavas dando lugar a relieves abruptos, en ocasiones con fuertes desniveles. En contraste altitudinal respecto al área metropolitana, dentro del municipio, destacan la Plana de Moses: un segmento meridional de los Montes de Castejón (680 msnm); y las Planas de María (645 msnm), resultado de la dureza de sus materiales geológicos a la erosión.

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La ciudad ostenta los títulos de Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Muy Benéfica, Siempre Heroica e Inmortal, otorgados en su mayoría tras su resistencia frente al ejército napoleónico en los Sitios de Zaragoza durante la Guerra de la Independencia. Todos estos títulos quedan reflejados en su escudo, mediante las iniciales de cada uno de ellos. Zaragoza acogió la exposición internacional Expo Zaragoza 2008 dedicada al agua y el desarrollo sostenible. En 2010, Zaragoza fue la 5ª ciudad española con más turismo. Además es sede del Secretariado de Naciones Unidas para la Década del Agua 2005-2015.

Mapa_Distritos_de_Zaragoza.svg.pngDe acuerdo con el Reglamento de Órganos Territoriales y Participación Ciudadana, de 28.7.2005, Zaragoza se divide en 15 Distritos; el número 15, el Distrito rural, comprende 14 Barrios Rurales:

  • Distrito 1: Centro.
  • Distrito 2: Casco Histórico: El Gancho/San Pablo, La Magdalena, San Miguel, Tenerías, San Agustín.
  • Distrito 3: Delicias: La Bombarda, La Bozada, Delicias, Monsalud, Parque Roma, Ciudad Jardín.
  • Distrito 4: Universidad: Romareda,
  • Distrito 5: San José: Miraflores y San José
  • Distrito 6: Las Fuentes.
  • Distrito 7: La Almozara.
  • Distrito 8: Oliver-Valdefierro: Valdefierro y Oliver.
  • Distrito 9: Torrero: Torrero, La Paz, Venecia, San Antonio.
  • Distrito 10: Actur-Rey Fernando: ACTUR, Parque Goya
  • Distrito 11: El Rabal: Arrabal, Cogullada, Jesús, La Jota, Picarral, Vadorrey y Zalfonada.
  • Distrito 12: Casablanca: Casablanca, Rosales del Canal, Montecanal, Valdespartera y Arcosur.
  • Distrito 13: Santa Isabel.
  • Distrito 14: Miralbueno.
  • Distrito 15: Distrito Rural: Alfocea, Casetas, Garrapinillos, Juslibol, La Cartuja Baja, Montañana, Monzalbarba, Movera, Peñaflor, San Gregorio, San Juan de Mozarrifar, Torrecilla de Valmadrid, Venta del Olivar, y Villarrapa

asenta_m.jpgLa ciudad de Zaragoza cuenta con más de 2.000 años de historia. La población más antigua documentada data del siglo VII aC. La ciudad romana de Caesaraugusta refundada sobre la ciudad ibera por Octavio Augusto tenía una planta rectangular con un trazado urbanístico del casco antiguo y en su 1º perímetro el denominado “Coso”. Poco después se convirtió en el centro urbano más importante del valle medio del Ebro. El año 452 fue conquistada por los Suevos y el 466 por los Visigodos, que lo incorporaron en el reino de Tolosa. También tuvo que soportar el asedio franco y numerosos ataques de los Vascones.

En el año 714 se convirtió en un centro musulmán importante que Carlomagno intentó ocupar sin éxito. En el 788 se convirtió en capital del reino taifa de los Banu Qasi. Siendo capital de la frontera superior con los reinos cristianos, los musulmanes la agrandaron con la construcción de unas nuevas murallas y 2 barrios nuevos: la judería y el barrio mozárabe.

Con la ayuda de castellanos y aragoneses, Alfonso I el Batallador la pudo conquistar en 1118 y se convirtió en la capital del Reino de Aragón. La población musulmana se tuvo que trasladar fuera de los muros de la ciudad, donde fundó el nuevo barrio de la morería, mientras que el núcleo urbano era repoblado por francos.

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1592 ZARAGOZA

En el siglo XV se incorporaron a la ciudad los arrabales de labradores de San Pablo y de pescadores de las Tenerías. Durante el reinado de Fernando el Católico se fundó la universidad y se construyó la Lonja. La expulsión de los judíos en 1492 y de los moriscos en 1609 provocó un cierto estancamiento en su crecimiento, pero a pesar de eso, no dejó de ser una ciudad importante.

 

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Durante la Guerra de Independencia (1808‐1814), Zaragoza resistió los enfrentamientos con las tropas francesas. En la guerra contra Napoleón se hizo famosa por toda Europa por sus asedios, siendo un símbolo de la resistencia a Napoleón. También en el siglo XIX se produjeron las primeras transformaciones importantes que han configurado la ciudad actual: el emplazamiento de la estación de ferrocarril (estación del Norte), que generó un núcleo residencial e industrial, y la construcción paulatina del paseo de la Independencia (iniciado en 1815), que creó un eje que iba desde el Coso hasta la Huerta de Santa Engracia y articulaba el crecimiento hacia lo que constituiría el ensanchamiento de principios del siglo XX, con la Gran Vía y el paseo de Sagasta como calles principales. A finales del siglo XIX se convirtió en el foco de una fuerte inmigración rural atraída por el reciente proceso de industrialización de la ciudad.

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1899 – ZARAGOZA

Al principio del siglo XX se produjo una etapa de inmigración rural y el crecimiento de la ciudad de manera concéntrica en torno al núcleo primitivo.

Durante la dictadura franquista se reabre la Academia General Militar y se instala la Confederación Hidrográfica del Ebro. En los últimos 30 años del siglo XX se produjo un enorme crecimiento del casco urbano con la superación de la barrera natural que constituye el Ebro mediante la construcción de nuevos barrios.

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1943 – ZARAGOZA

En su emplazamiento actual, la ciudad de Zaragoza se ha visto forzada a desarrollarse en torno a la confluencia de los ríos que en ella convergen. La ciudad está conformada por 4 partes con morfologías diferentes.

La Zaragoza romana, de la que surge la ciudad, delimitada por una primitiva muralla, en torno al río Ebro, en su margen derecha, con su “Cardus” (calle Don Jaime) y su “Decumanus” perpendicular (calles Manifestación, Espoz y Mina y Mayor), con el río Huerva como límite y defensa natural, formando el actual Casco Viejo.

La Zaragoza desarrollada hasta la Guerra de la Independencia, que se configura como un recinto cerrado por las murallas al que se accede por las puertas, que tanto por el N como por el E y S, abocan a puentes sobre los diferentes ríos, y forma en la actualidad la zona centro.

La Zaragoza de la industrialización, en la que surgen, con la llegada del ferrocarril y de la industria en el siglo XIX, los “barrios‐estación” (Arrabal, Madre Sacramento) y los ensanches (Colón, Torrero‐Venecia), con una morfología mucho más abierta.

Y la Zaragoza más actual, en la que la presión demográfica, la demanda de servicios, los polígonos industriales, etc., han impulsado el crecimiento y la creación de barrios que han aumentado el tamaño de la ciudad por la margen derecha del Ebro (Delicias, Las Fuentes, Química, San José, Oliver, Valdefierro, etc.).

A partir de los 70′ crecen barrios como la Romareda, Univérsitas, Las Torres‐Cesáreo Alierta, Puerta Sancho, etc., con un desarrollo en altura que da lugar a zonas con un elevado grado de congestión, a la vez que desarrolla la margen izquierda del Ebro (ACTUR), que alberga en la actualidad a más de 40.000 personas, con viviendas en altura y grandes avenidas. La implantación de centros de ocio y comercio, parques empresariales, plataformas logísticas y polígonos industriales en el extrarradio de la ciudad, han favorecido el proceso de extensión de la ciudad hacia su periferia.

Como resultado de la variada distribución espacial de densidades, la ciudad sigue 2 esquemas: uno formado por arcos anulares alrededor del centro y otro que sigue el modelo de una ciudad histórica industrializada con baja densidad en el centro, altas densidades en la corona intermedia y decrecimiento hacia la periferia.

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“Nuevas Ciudades” en la España de 1970: Tres Cantos y el Actur de Zaragoza.
La España de principios de la década de 1960 asistió a un despegue económico sin precedentes. Esa etapa, conocida como “desarrollismo”, tendría importantes consecuencias urbanas. La fuerte emigración recibida desde los entornos rurales, puso en evidencia la falta de preparación de las ciudades para acoger un éxodo tan explosivo. Se sucedieron diferentes estrategias encaminadas a paliar el grave déficit residencial, que se concretarían en una vertiginosa construcción de viviendas a lo largo de ese periodo. Con ello, se cambiaría la faz de aquellas ciudades, hasta el punto de constituir un nuevo “paisaje urbano” en las periferias de las mismas.
Uno de los últimos planes de vivienda adoptados en dicha época fue el Programa ACTUR (Actuaciones Urbanísticas Urgentes) que, en 1970, seleccionó varios emplazamientos en las principales urbes para proponer operaciones muy ambiciosas, de gran extensión y con miles de viviendas, en sintonía con los modelos europeos que se estaban realizando entonces. Las ACTUR ofrecieron la oportunidad de planificar crecimientos siguiendo, con algunos matices, los postulados del Movimiento Moderno.
La irrupción de la crisis económica de 1973 afectó profundamente a las ACTUR. Ralentizó los proyectos, obligó a modificaciones sustanciales de los mismos y llegó, en algún caso, a abortar la intervención. De las diferentes propuestas que se activaron, las dos más emblemáticas fueron la que se levantó en las proximidades de Madrid y que se emanciparía como una nueva ciudad (Tres Cantos), y un nuevo barrio en Zaragoza, en la margen izquierda del rio Ebro, que se denominó “Puente de Santiago” pero acabó siendo reconocido simplemente como “el Actur”.
En la España de finales de la década de 1950, el régimen franquista viró el rumbo de su política económica. Un equipo de jóvenes gobernantes, con mayor preparación y capacidad de gestión, tomaba el relevo de la vieja guardia política. Estos nuevos dirigentes, que recibieron el apelativo de “tecnócratas”, propusieron una serie de medidas que iniciarían un periodo de despegue económico sin precedentes en el país, que sería conocido como el “desarrollismo”.
La apertura al exterior, dando fin a la autarquía de posguerra, el Plan Nacional de Estabilización Económica de 1959 y los diferentes Planes de Desarrollo planteados durante los años 60′ propiciaron el gran cambio socioeconómico en España. Con ello llegó el turismo y la inversión extranjera que sentaron las bases de la profunda transformación del país, que dejaría de ser agrario y rural para convertirse en industrial y urbano.
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Ordenación Provisional del Territorio del I Polo de Desarrollo ZARAGOZA 1964-1967

Entre las medidas dispuestas, se pusieron en marcha los “polos de desarrollo”, que eran áreas vinculadas a las grandes ciudades en las que se incentivó la inversión industrial. El éxito de esta iniciativa tuvo unas consecuencias urbanas que sobrepasaron las previsiones. La emigración del campo a las ciudades fue enorme y éstas no se encontraban preparadas para recibir tal cantidad de nuevos ciudadanos. Se hizo patente un grave déficit de vivienda, así como la ausencia de dotaciones e infraestructuras. La falta de vivienda fue angustiosa y para intentar paliarla, en la medida de lo posible, se adoptó una política de construcción vertiginosa de viviendas que se situó al margen de cualquier planificación racional. Se levantaron miles de viviendas sin la exigible coordinación estructural con los espacios preexistentes. Tampoco se invirtió lo necesario en infraestructuras  y los resultados adolecieron de los deseables estándares de calidad (tanto en lo referente a la bondad de la construcción como a la falta de servicios básicos). Todo ello dentro de un contexto de fuerte especulación inmobiliaria.
El desarrollismo afectó profundamente a las grandes ciudades españolas, principalmente a Madrid y Barcelona, hasta el punto de crear un nuevo “paisaje urbano” en las periferias de las mismas.
En este contexto, una de las últimas estrategias urbanas fue la puesta en marcha del Decreto-Ley 7/1970, de 27 de junio, sobre Actuaciones Urbanísticas Urgentes (ACTUR). Con esa ley se auspiciaba la creación de enormes proyectos urbanos. En principio se pensó en Madrid y Barcelona, las ciudades que sufrieron con mayor intensidad esa situación, pero pronto se amplió el programa a otras urbes. Así fueron surgiendo operaciones como Puente de Santiago en Zaragoza, Lakua en Vitoria-Gasteiz o Rio de San Pedro en Cádiz, entre otras.
Las ACTUR fueron desarrollos urbanos de gran tamaño, tanto en extensión como en edificación, localizados en zonas periurbanas en suelo rústico. Se implementaron por el sistema de expropiación por razón de utilidad pública para posibilitar actuaciones ordenadas y a precios razonables (evitando la especulación que dominaba el mercado). La inspiración se encontraba en los modelos europeos que se estaban  realizando en esa época (como la última generación  de “new towns” británicas o las “villes nouvelles” parisinas). En general, la experiencia permitió planificar una ciudad siguiendo, con algunos matices los postulados del Movimiento Moderno: zonificación de usos, una fuerte y clara jerarquía viaria, alta densidad edificatoria con predominio de la construcción en bloque abierto, y diseño de los espacios libres como un continuo indefinido.
El cometido principal de las ACTUR era proporcionar un gran número de viviendas (la media se aproximaba a las 150.000 en cada una de ellas), pero con la suficiente dotación de equipamientos que proporcionara una cierta autonomía de servicios. Además, dado su enorme extensión, fueron planificadas para ejecutarse por fases, organizándose “sectores” y “unidades vecinales” como clusters que se arracimaban respecto a los ejes viarios principales. Cada uno de los sectores o áreas que se definieron eran objeto de planes parciales específicos que se simultaneaban con los proyectos de urbanización para reducir los plazos de ejecución. La construcción de las edificaciones se confió en gran parte a la iniciativa privada.
Su esencia de actuación “urgente” las llevó a obviar tanto a la reciente legislación urbanística (creada en 1956) y sus procedimientos de planificación como a las normativas vigentes en cada una de las ciudades (en general, estos planeamientos se situaron al margen de las previsiones e instrumentos que los Planes Generales de las ciudades seleccionadas tenían dispuestos).
La grave crisis económica de 1973 golpeó duramente a las iniciativas ACTUR. Las dificultades financieras y la caída en picado de la demanda (tanto industrial como residencial, ya que se frenó en seco la inmigración) pusieron en cuestión una programación tan ambiciosa, que había sido realizada conforme a las previsiones de aquel “desarrollismo” que se encontraba todavía muy activo a principios de la década de 1970.
El resultado final fue muy dispar. En general sufrieron retrasos muy importantes y graves restricciones financieras que obligaron a modificar los planteamientos iniciales. Además, el procedimiento expropiatorio generó polémicas y conflictos que demoraron los procesos, llegando, incluso, a impedir ciertos desarrollos. En algunos casos se produjeron transformaciones sustanciales (como La Cartuja en Sevilla) y, en otros, la actuación acabaría siendo abortada (como el caso de Riera de Caldas/Gallecs en Barcelona). En este artículo nos aproximaremos, a las que quizá fueron las más emblemáticas.
La primera de ellas es Tres Cantos, una ACTUR ubicada en el entorno norte de Madrid, planteada como un crecimiento autónomo y autosuficiente, previsto inicialmente para recibir 150.000 personas y que, tras muchos avatares (estuvo a punto de ser abandonado), lograría consolidarse (aunque con mucha menos ambición) y convertirse en un municipio independiente.
La segunda es la ACTUR-Puente de Santiago de Zaragoza, un nuevo barrio para 100.000 personas, situado en la margen izquierda del rio Ebro, que fue muy poco apreciado inicialmente por los ciudadanos, hasta el punto de que su nombre oficial “Puente de Santiago” no fue utilizado, pasando el nuevo barrio a ser conocido simplemente como “el Actur”, con todo el desafecto que eso significa.
El Actur de Zaragoza, la colonización definitiva de la margen izquierda del rio Ebro.
La colonia romana de Cesaraugusta se ubicó en la margen derecha del poderoso rio Ebro, cerca de la desembocadura de otros dos cauces fluviales, el Gállego y el Huerva. La dificultad para atravesar el caudaloso Ebro propició que el crecimiento de la ciudad se realizara de una forma natural hacia el S, olvidando la margen izquierda del rio.
Esa ribera, ubicada al N de Zaragoza, fue hasta el siglo XX un lugar para tierras de cultivo. La construcción del Puente de Piedra en el siglo XV propició el 1º asentamiento en la zona, conocido como el Arrabal, que fue habitado mayoritariamente por agricultores. A finales del siglo XIX, con la construcción de un nuevo puente por el E de la ciudad, el Puente de Hierro (Puente de Nuestra Señora del Pilar), el Arrabal fue creciendo moderadamente por su zona oriental (Barrio Jesús, Barrio de la Jota, etc.), dejando la parte occidental libre por las dificultades que ocasionaban las frecuentes inundaciones y reajustes naturales del trazado del gran rio.
No obstante, el planeamiento de la ciudad acabó por fijarse en esa parte septentrional de la ciudad que se encontraba “libre”. El PGOU de 1957 (Plan Yarza) dibujó una primera aproximación que se quedaría en el papel hasta que el Plan de 1968 (Plan Larrodera) incorporó esa zona, delimitándola con el trazado de la que sería más tarde la autovía Madrid-Barcelona. Esa margen izquierda albergaría uno de los polos de desarrollo mencionados anteriormente, urbanizándose varios polígonos industriales, particularmente el Polígono Industrial Cogullada (1965) que impulsaría el crecimiento de los barrios nororientales, con un asentamiento mayoritario de población obrera.
La “colonización” del N, en su zona occidental, fue favorecida por la inauguración de un nuevo puente en 1967: el Puente de Santiago que consolidaba el paso tradicional en ese mismo lugar, ya que, desde el siglo XVIII, se estaba realizando en barca (siguiendo una sirga que unía ambas riberas) y luego con una “pasarela” peatonal (el puente colgante instalado en 1941). No obstante, había desde finales del siglo XIX otro puente, aunque de uso exclusivo para el ferrocarril (que acabaría convirtiéndose en 1980, con la desaparición del tren, en el actual Puente de la Almozara).
La década de 1970 supondrá la consolidación definitiva de la urbanización de la margen izquierda del rio Ebro. El Decreto Ley de 1970 había señalado a Zaragoza como una de las ciudades objetivo de las ACTUR delimitando la ACTUR-Puente de Santiago (Decreto/Ley 360/72) con una superficie de 665,84 ha para una población de 100.000 habitantes (agrupando los sectores 41, 43, 46, 47, 48, 49 y 53 del PGOU de 1968).
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ACTUR 15,16,17,18 y 19 – ZARAGOZA

Aunque se habían redactado unos primeros proyectos para los sectores 46 y 47 del Plan General  (futuras áreas 9,11 y 13 de la ACTUR) según una primera versión de José Antonio Fernández Espinosa y Jesús Guindeo Aznárez, a quienes se sumó Joaquín Maggioni Casadevall para preparar una segunda, estas propuestas quedaron en el papel, ya que la incorporación del área al programa ACTUR obligó a la preparación de un proyecto global en 1971 (redactado por los mismos arquitectos). 
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ACTUR 2,3,5 y 6 – ZARAGOZA 1994

La estructura general del plan se ajustaba bastante bien a lo previsto por el PGOU de 1968 pero introducía algunos cambios de usos y delimitaciones, como por ejemplo incorporando la zona situada al N de la autovía Madrid-Barcelona que, el Plan Larrodera mantenía como suelo rústico (y que finalmente acogería el Campus “Rio Ebro” de la Universidad de Zaragoza y la urbanización residencial Parque Goya). La ACTUR se organizó en 22 áreas que serían desarrolladas por posteriores planes parciales. Por ejemplo, el sector 48 (áreas 15, 16, 17, 18 y 19 de la ACTUR) fue ordenado en 1977 por José María Reyero Díaz y el sector 43, por el equipo formado por Guindeo, Fernández Espinosa, Antonio Huelmo Rozada y José Ignacio Rodriguez Fernández. El área 7 fue desarrollada en 1985 por Manuel Ayllón Castillo, Joaquín Catalán Montesinos y Jaime Ferrer Sarroca.
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ACTUR Puente de Santiago – ZARAGOZA

El esquema se basa en una arteria central compleja, con 2 grandes vías (calle Gertrudis Gómez de Avellaneda, en sentido sur  y calle María Zambrano, en sentido norte) que limitan una larga pastilla longitudinal destinada a equipamientos (Centro Comercial Gran Casa, por ejemplo). Esta gran columna vertebral es cruzada por otras arterias importantes transversales (calle Pablo Ruiz Picasso y calle Valle de Broto) que realizan la conexión entre distritos. Sobre el eje principal se adosaban las “unidades de barrio” separadas por vías de un 3º nivel (como si fueran costillas unidas a la columna vertebral) y que quedaban distribuidas interiormente por el último nivel viario, que generalmente acaba en “fondo de saco”. El espacio previsto para la escala menor partía de la ubicación de los bloques de viviendas (habitualmente con orientación este-oeste) organizando la “cota cero” con un predominio de los flujos peatonales sobre los rodados que se acompañaban de una importante presencia de ajardinamiento y arbolado (que con el paso de los años ha ayudado a dulcificar la dureza inicial del ambiente urbano).
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ACTUR 12 – ZARAGOZA

A la ACTUR-Puente de Santiago le costó arrancar. En 1980, las obras de urbanización todavía no habían concluido. El barrio nació con muchas dificultades, a la crisis económica de 1973 y a la controversia por el hecho de implantarse en zona de huertas (que desaparecían, con la consiguiente polémica con los agricultores) se le sumaban otros problemas. Como la insuficiente comunicación con el resto de la ciudad, también el hecho de que el rio no estuviera todavía perfectamente “domado” (hubo que instalar contenciones para el Ebro), que los elevados niveles freáticos complicaran los desarrollos, que su configuración abierta (y al principio, lógicamente, poco consolidada y dispersa) favoreciera la penetración del “cierzo” (el famoso y molesto viento zaragozano) y quizá, sobre todo, el que los zaragozanos no acababan de aceptar el hecho de residir “más allá” del rio. El desapego general al proyecto fue muy grande, hasta el punto de que su denominación oficial “Puente de Santiago” no fue utilizada, pasando a ser conocida simplemente como el barrio del “Actur”, buen indicativo del gran desafecto ciudadano con el proyecto.
La realidad actual del Actur es bien distinta, habiendo superado los obstáculos iniciales y recibiendo finalmente el aprecio ciudadano (cuestión que también se refleja en el alza del precio del m2). Con la  realización, de la urbanización residencial Parque Goya y sus 5.000 Viviendas de Protección Oficial, el área ACTUR original quedó rematada. 
El entorno se ha visto potenciado con la instalación contigua (en el meandro de Ranillas) de la Exposición Internacional de 2008, la presencia de nuevas infraestructuras como la citada anteriormente reconversión del Puente de la Almozara (1980) para vehículos, el nuevo Puente del III Milenio o la llegada del tranvía, y también con la construcción de grandes equipamientos como el Parque Metropolitano del Agua, o el desarrollo desde 1986 del Campus tecnológico de la Universidad de Zaragoza (Campus Rio Ebro). Hoy el Actur cuenta con una nueva denominación “oficial”: Actur-Rey Fernando y es uno de los 15 distritos de Zaragoza.
José Antonio Blasco. 2014, “Nuevas Ciudades” en la España de 1970: Tres Cantos y el Actur de Zaragoza. 

Una comparación entre el Plano de Zaragoza de Carlos Casanova de 1769 y el de Dionisio Casañal y Zapatero de 1908 manifiesta que la fisonomía urbana de la ciudad es con algunas variaciones, sustancialmente, la misma. Zaragoza, a pesar, de haber casi duplicado su población, seguía ocupando en los últimos años del XIX la misma superficie que 100 años antes. Comprobamos que durante el XIX, la ciudad de Zaragoza crece sobre sí misma, limitada por el Ebro, el río Huerva y la ronda que discurría desde la puerta del Carmne al Portillo. Fuera del contorno de la ciudad, tan solo se construyeron de manera aleatoria edificaciones agrícolas, pequeñas industrias y servicios. Las sucesivas crisis que le impedían abandonar el sistema económico de aranceles, unido a las constantes presiones de la población del centro de la ciudad, propició que la ciudad apenas transpasara de manera oficial y unitaria las fronteras de la muralla hasta la redacción del 1º Plan de Ensanche del s XX.

Pero con la muerte de Fernando VII en 1833, se supera una etapa conservadora y se inicia una política de fomento económico y reformas administrativas que propiciarán un ansiado desarrollo de la burguesía liberal y la industrialización. Políticas estatales que sin duda se plasmarán en el ámbito zaragozano con la implantación de las primeras industrias importantes destinadas a papel y con la apertura años más tarde, de la línea ferroviaria.

2015.jpgLa reciente historia urbana de la Zaragoza metropolitana se inicia con la descripción de los hechos que han discurrido en paralelo entre los rápidos cambios demográficos y económicos y la metamorfosis de la trama urbana con la que la capital del Valle del Ebro se ha enfrentado al proceso de éxodo rural desde la segunda mitad del siglo pasado, haciendo posible que Zaragoza se duplicase demográfica y urbanísticamente en menos de 3 décadas. Así, Zaragoza pasó de 244.015 habitantes en 1950, a 571.855 (Censo 1981). Durante las 2 décadas siguientes, la ciudad crece relativamente poco llegando a 594.394 en 1991 y a 614.905 habitantes (Censo 2001). Es decir, durante 3 décadas (50′, 60′ y 70′ del siglo XX), Zaragoza experimenta un incremento de 327.840 habitantes, como consecuencia del éxodo rural (inducido por una 2ª etapa de industrialización), pero también de la alta natalidad coincidente con la fase final de la transición demográfica. Al rápido crecimiento de Zaragoza contribuyeron asimismo decisiones tomadas en un contexto fuera del ámbito local: la construcción de su Base Aérea en 1954, la puesta en marcha del Polo de Desarrollo en 1964 y la implantación de la factoría de General Motors en 1982, que han sido 3 hitos que han marcado el pulso vital de la Zaragoza contemporánea y que han servido de estímulo para permitir los procesos de concentración urbana y demográfica de la capital aragonesa. Por el contrario, durante las 2 décadas sucesivas (80′ y 90′) el proceso de crecimiento se desaceleró bruscamente y tan sólo se creció en 43.050 habitantes. Se trata en definitiva de procesos coincidentes con la mayoría de las grandes ciudades españolas.
Sin embargo, en esta 1ª década del siglo XXI Zaragoza vuelve a experimentar un renovado repunte demográfico integrado en las dinámicas de la 3ª fase del desarrollo metropolitano en España. En el arranque de siglo, Zaragoza ha incrementado su población un 10 %, desde los 614.905 al entorno de los 680.000 habitantes. A este nueva dinámica han contribuido indiscutiblemente la llegada de la Alta Velocidad y la celebración de la Exposición Internacional de 2008, cuyos efectos socioeconómicos han sido ya verificados.
2 fenómenos sociodemográficos y territoriales adicionales deben ser tenidos en cuenta en esta introducción al proceso urbano reciente de Zaragoza: la inmigración y la dispersión. Por una parte, la población inmigrante, cuya importancia absoluta y relativa sobre el conjunto de la población ha sido creciente. En 1991 representaba el 0’39 del total (2.355 personas de nacionalidad no española), en el 2001 la proporción ascendía hasta el 3’43 (21.144) y en 2010 es del 12’99 % (87.735). Dicho de otro modo, la población española ha descendido en la capital de 598.817 personas en 1998 a 586.725 en 2009.
Por otra parte, se ha ido diluyendo ligeramente el fenómeno zaragozano de municipio metropolitano en favor de una estructura territorial más dispersa. La extensión de la periferia metropolitana, especialmente residencial, ha sido un proceso relativamente reciente en Zaragoza, a pesar de que el espacio periurbano de Zaragoza ya conocía en las décadas anteriores algunos antecedentes de ocupación de suelo relevantes en polígonos industriales, parcelaciones ilegales, equipamientos y servicios, etc. La conformación de un área metropolitana como espacio de integración socioeconómica supramunicipal o como ciudad real compuesta por una ciudad central y unos municipios de residentes commuters se ha ido produciendo prácticamente en la última década, en la que residentes zaragozanos y nuevas familias jóvenes abandonan el municipio capital para alojarse –preferentemente- en los colindantes a Zaragoza debido a un menor precio del suelo y de la vivienda, a una mayor diversidad de la oferta inmobiliaria o a razones ambientales explicadas profusamente en los estudios de la geografía periurbana. El porcentaje de habitantes que residen en los municipios del entorno de la ciudad de Zaragoza sobre el total de municipios del espacio metropolitano de Zaragoza (incluida la capital) ha oscilado del 8’94 % en 1970, al 7’57 en 1981, al 7’83 en 1991, al 8’45 en 1999, ascendiendo hasta el 13’2 en 2012 (cifra prácticamente estable en el último trienio: 12’9 en 2010 y 13’1 en 2011), habiéndose duplicado la población periurbana global en cifras absolutas en esta última década, e incluso determinados municipios como La Muela, María de Huerva o La Puebla de Alfindén han triplicado su población en menos de una década. Cuarte de Huerva ha sido el municipio español de más de 10.000 habitantes que mayor crecimiento relativo ha tenido entre 2001 y 2012: 432 % (de 1.953 a 10.394).
El PGOU-2001 de Zaragoza estimó la superficie urbana en 5.711 has (en las categorías de suelo urbano consolidado y no consolidado, además de los sistemas generales y locales de equipamiento). A ello hay que sumarle los suelos urbanizables residenciales desarrollados o con proyecto de urbanización definitivamente aprobado y en fase de ejecución en esta década (669 ha), los suelos urbanizables productivos desarrollados (389 ha), los proyectos supramunicipales de PLAZA y el Polígono de Reciclado (2.117 ha) o los sistemas generales vinculados a la Exposición Internacional de 2008 (150 ha), un total de 3.325 ha. Con los datos de planeamiento, Zaragoza ha pasado (entre 2001 y 2010) de esas 5.711 ha de suelos urbanos a 9.036, es decir, ha conocido un crecimiento decenal del 58  %, 6 veces más que el crecimiento demográfico para el mismo periodo. En otras palabras, en esta década Zaragoza ha sufrido la mayor metamorfosis y transformación de la estructura urbana en su historia reciente. No obstante, los ritmos de incremento de la población han sido inferiores a los de los crecimientos en los nuevos suelos urbanizados. Si el crecimiento poblacional reciente se estima en el 10 % en la capital (2001-2010), el crecimiento urbanístico ha sido superior. No sólo cualitativamente, sino también en términos de consumo de suelo.
La 2ª fuente de información viene a confirmar estos datos. La cuantificación de los usos urbanos del suelo en el término municipal de Zaragoza en el año 1987, según la cartografía del proyecto Corine Land Cover era de 5.656 ha y en 2000 de 6.250 ha, cifras muy aproximadas a los 5.711 de los datos del PGOU. La actualización de los datos del proyecto Corine en 2006 han arrojado una suma de 9.475 ha de suelos urbanos, cifra que tampoco se aleja en exceso de los 9.036 del PGOU. La aplicación de Corine permite incluso observar cómo entre 2000 y 2006 la superficie destinada a carreteras y tren ha pasado de 343 ha a 1.019, que no son suelos urbanos propiamente dichos sino sistemas generales, aunque esta cifra confirma la transformación de la ejecución de las infraestructuras de los cinturones de ronda (Z-30, Z-40), del eje N-S de la autovía mudéjar (A-23) y de las vías del tren de alta velocidad, como elementos vertebradores de la nueva estructura metropolitana. En suma, en estos 19 años de evolución (1987-2006), la mancha urbana ha crecido un 69 %, y en los 6 últimos años un 35 %.
Si se tiene en cuenta no sólo la capital sino el conjunto del área urbana de 14 municipios definida por el citado Atlas de 2006, el crecimiento urbano relativo en el periodo 1987-2006 es del 71% (siendo la media nacional para este periodo el 52%), mientras que el absoluto es de 3.958 nuevas ha de suelo artificial. Por su parte la población del conjunto del área urbana ha crecido el 17% (entre 1991 y 2008), por lo que la urbanización “sólo” ha crecido 4 veces y media más que la población. En otras palabras, la capital ha tenido un mayor crecimiento urbanístico que la periferia del área urbana. En todo caso, este acelerado ritmo de urbanización es lo que ha llevado al área urbana de Zaragoza a situarse en la 3ª de mayor crecimiento absoluto (tan sólo por detrás de Madrid y Barcelona), la 2ª (tras Madrid) de mayor crecimiento relativo entre las grandes ciudades y la 1ª (junto con el área urbana asturiana) en el grado de desajuste entre urbanización y repunte demográfico. Hay municipios que han más que duplicado su superficie artificial ya que su crecimiento del área urbana se sitúa entre el 150 y el 200% (Cuarte, El Burgo de Ebro, La Puebla de Alfindén, Villanueva de Gállego), debido a que partían en 1987 de cascos urbanos muy pequeños (menos de 180 ha en cualquiera de los 3 casos). Y existen casos específicos como el municipio de la Muela (fuera del área urbana delimitada por el Atlas, pero colindante con el municipio capital y claramente vinculado a él por sus dinámicas metropolitanas), cuyo crecimiento urbanístico ha sido del 423% (de 204 a 1067 ha). En conclusión, existen municipios metropolitanos que han hecho incrementar el citado dato del 69% (Zaragoza capital) al 71% (área de Zaragoza) o al 78% (área de Zaragoza más La Muela). Por el contrario, la población para el mismo periodo ha crecido un 10% en la ciudad de Zaragoza y el 17% en el área urbana de Zaragoza y el 12% (área urbana más La Muela) poniendo así en duda la sostenibilidad territorial del modelo de crecimiento urbano, en el marco de unos determinados planes generales, especialmente el de la ciudad central.
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PGOU 1957 – ZARAGOZA por Yarza

El Plan General de 1986. Los antecedentes
Tras la redacción de los diversos planes de Ensanche y Extensión que conoció Zaragoza en el primer tercio del siglo XX, se sucedieron otros documentos como el Plan General de Urbanización de Borobio y Beltrán de 1941 y el anteproyecto de ordenación general de 1943, que son los 2 antecedentes del 1º Plan General de Zaragoza (o Plan Yarza), aprobado en 1959. Ni el Plan ni su programa de actuación fueron determinantes para organizar el desarrollo residencial de la ciudad en expansión, aunque incorporaron importantes referencias para la estructura urbana como el esquema radioconcéntrico, la localización industrial y ferroviaria, el anillo verde, etc. En otras palabras, durante los 10 años que estuvo vigente este plan “no fue aplicado, en la práctica, casi nunca”.
Posteriormente, y en pleno contexto histórico del desarrollismo durante el cual Zaragoza duplicó su población se aprobó el Plan General de 1968 de Emilio Larrodera, que estableció unas hipótesis de crecimiento sostenido hasta el año 2.000, y que se situaban en 847.000 habitantes. Sin embargo, el desarrollo urbano de Zaragoza tampoco tuvo mucho que ver con el diseño urbanístico del Plan de 1968 en un marco de ausencia de autonomía local y de descoordinación entre organismos sectoriales de una misma administración central, y enseguida la realidad superó al propio plan.
Así, la población inmigrante rural en las 2 décadas precedentes había sido absorbida en los conjuntos de viviendas promovidos por la Obra Sindical del Hogar y Arquitectura, por el Instituto Municipal de la Vivienda, por patronatos religiosos o por los empresarios industriales en la línea de la denominada urbanística patronal. Estos edificios de viviendas protegidas habían sido construidos con anterioridad a la aprobación del citado Plan de 1968, salvo la promoción de Balsas de Ebro Viejo, cuyo proyecto es de 1964 aunque su edificación se prologó hasta 1975.
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PGOU 1968 ZARAGOZA por Emilio Larrodera

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El 2º fenómeno que permitió albergar a los nuevos zaragozanos fue la densificación del espacio suburbano. Hoy en día puede incluso deducirse de la trama urbana actual elementos del parcelario de la antigua huerta zaragozana en ámbitos como Delicias, San José, Torrero y Las Fuentes. Y el 3º proceso fue la colmatación y densificación del ensanche y de la trama en manzana cerrada, en aplicación directa de las Ordenanzas de 1939, proceso que se prolongó durante la vigencia del plan de 1968. Los procesos de renovación de uso y rellenado de espacios institucionales (colegios, cuarteles, conventos) y fabriles, la implantación de edificios singulares y actuaciones aisladas, así como la edificación en altura en solares vacantes o por sustitución de antiguas parcelaciones de barrio permitieron multiplicar la edificabilidad en la trama urbana existente, en ocasiones hasta por 12 veces el número de viviendas preexistentes. De este modo, se ha calculado que con estos procesos de ocupación del espacio durante los 60′ y 70′ se pudieron edificar unas 60.000 nuevas viviendas “sin necesidad de urbanizar suelos nuevos ni hacer planes parciales”, pero también sin las suficientes zonas verdes, equipamientos, o dotaciones básicas.
En cierta medida, el documento de 1968 fue un “plan escoba” de planes y proyectos ministeriales. Además de asumir los 3 procesos citados en la ciudad consolidada, incorporó los polígonos de la Gerencia de Urbanización (Gran Vía-Romareda de 1961), las áreas industriales del Polo de Desarrollo (Cogullada de 1962 y Malpica de 1966), las actuaciones de la Red Arterial de 1964, el Convenio con el Ministerio de Defensa de 1971 y la ampliación del Campo de Maniobras de San Gregorio, etc. Es decir, en Zaragoza convergieron diferentes instrumentos sectoriales de los respectivos Ministerios sin demasiada coordinación entre ellos y con escasa preocupación por ordenar el espacio urbano del municipio. Por otra parte, la propuesta territorial de crear una ciudad nueva en el norte (Eje del Gállego) nunca llegó a realizarse.
3 años después –y sin haberse previsto en el Plan- se aprobó, por medio del Decreto 734/1971, de 3 de abril, la aplicación de la normativa de las actuaciones urbanísticas urgentes al municipio de Zaragoza. El avance de la ordenación de la ACTUR Puente de Santiago se presentó en 1972 y los planes parciales que la desarrollaban a partir de 1974. Durante esos años se aprobaron igualmente una serie de planes parciales de polígonos característicos de una tipología de bloques, en edificación abierta: Miraflores (1972), Monsalud (1972), Parque Hispanidad (1973), Polígono 9 (1973), Puerta Sancho (1974) Universidad (1975), Zalfonada (1977) que suponían, incluyendo el ACTUR, la construcción de más de 50.000 viviendas, tanto de iniciativa pública como privada. Pero la lentitud en la gestión de estos planes, debido al contexto político de transición y socioeconómico de crisis de los años 70′ retrasaron su ejecución hasta bien entrados los años 80′, e incluso en algún caso hasta los 90′, de manera que los citados barrios obreros, además de los barrios de autoconstrucción sobre parcelas agrícolas (Oliver, Valdefierro), fueron compactándose y densificándose en un marco de gran indisciplina urbanística, sin los correspondientes mecanismos de equidistribución de cargas y beneficios, hasta estándares que hoy consideraríamos insostenibles. En el estudio sobre el barrio de las Delicias se contabilizaron, en el año 1972, 8 manzanas con menos de 100 viviendas/ha, 83 manzanas entre 101 y 400 viviendas/ha y 18 manzanas con más de 401 viviendas/ha, alguna de las cuales superaba los 2.000 habitantes/ha.
Objetivos generales del plan
El Plan General de 1986 es el que hereda esta situación, asume los planes parciales citados que llevaban más de una década paralizados, y hace frente a otros retos en la transformación de la ciudad, propios del llamado urbanismo correctivo o remedial como corregir los déficit de urbanización básica, zonas verdes, y equipamientos de barrio, proceder al control de las edificabilidades, o impulsar la participación ciudadana, etc. Es el Plan General que aplica la segunda ley del suelo española (1976) y sus reglamentos de planeamiento y gestión urbanística (1978) y un ejemplo que se incardina, tanto por la fecha como por las innovaciones metodológicas, en el llamado urbanismo urbano. O en el denominado planeamiento programático como reacción al urbanismo funcionalista, en pleno contexto de transición política y de constitución de ayuntamientos democráticos.
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PGOU 1986 ZARAGOZA

Gracias al PGOU-Zaragoza de 1986 se desarrollaron, durante más de una década, varias líneas de integración urbanística: la reordenación de los anteriores planes parciales del Ministerio de la Vivienda en un proyecto de ciudad compacta, la fijación del 3º cinturón para preservar los valores naturales de la huerta zaragozana, la obtención de suelos públicos y el reequipamiento de dotaciones y zona verdes, la realización de numerosas operaciones de reforma interior y relleno de huecos, la ejecución del sistema arterial o la apertura de vías básicas internas, el embellecimiento y rediseño de espacios públicos, especialmente en el Casco Histórico, la catalogación de edificios de interés arquitectónico y la puesta en marcha de actuaciones de rehabilitación, la urbanización de nuevos centros comerciales, equipamientos metropolitanos y áreas de actividad empresarial, la renovación urbana de espacios en desuso, etc. Las nuevas ordenanzas que se aprueban con el plan y la aplicación de los sistemas de gestión, cesión y equidistribución urbanística permitieron, por primera vez en muchos años, la urbanización de muchos metros cuadrados de suelo por medio de los que hoy denominaríamos actuaciones sistemáticas.
Así, a partir del diseño y de la norma del plan, se procedió a la construcción de varias infraestructuras básicas para la apertura de vías en el interior del tejido (Vía Universitas, Duquesa Villahermosa, Echegaray-Puente del Huerva, San José, Avenida Puente del Pilar, Cesareo Alierta, Tenor Fleta), el cierre del 2º cinturón (Camino de las Torres, Puente de Las Fuentes, Marqués de la Cadena, Puente de la Almozara), el desdoblamiento de las carreteras nacionales de salida de la ciudad (N-330, N-232) o de infraestructuras hidráulicas como las depuradoras. Igualmente se establecieron los sistemas de consecución de suelos para la construcción de dotaciones locales y generales como equipamientos deportivos (Príncipe Felipe, Actur, Delicias, Alberto Maestro), cívicos o culturales (Auditorio, Biblioteca de Aragón, Salvador Allende, Actur), parques (Aljafería, La Granja, Torre Ramona, Oliver, etc.), además de la transformación de los usos militares en operaciones de viviendas, dotaciones y espacios libres a través de la llamada “Operación Cuarteles”, que supuso la reordenación urbanística de más de 360.000 metros cuadrados en instalaciones del Ministerio de Defensa cedidas para el uso ciudadano: cuarteles de Hernán Cortés, Pontoneros, Gobierno Militar, Hípica, Palafox. Algo similar pasó con la reconversión de antiguas estaciones ferroviarias en desuso (Estaciones del Norte y de Utrillas).
El desarrollo urbanístico de este periodo se completa con la ordenación de los suelos destinados a acoger nuevas tipologías urbanas como centros comerciales (Augusta, Grancasa, Audiorama), nuevos suelos productivos (Ciudad del Transporte) y grandes equipamientos (Feria de Muestras, Campus Río Ebro, ampliación de Mercazaragoza), fomentando así una mínima alternativa polinuclear frente a la gran centralidad histórica. Asimismo la propia escala de intervención propició el rediseño de espacios públicos, calles y plazas, aplicándose a Zaragoza el modelo de las llamadas “plazas duras” en el tejido de la ciudad histórica (Ariño, Sinués, San Bruno, San Felipe, Asso) junto a la recuperación de palacios renacentistas como equipamientos municipales (Lonja, Montemuzo, Fortea, Argillo, Morlanes) o provinciales (Sástago). Asimismo, la intervención sobre la Plaza de las Catedrales (El Pilar, La Seo) fue una de las operaciones de diseño urbano emblemáticas de esta época. La intervención en el Casco Histórico vino acompañada en 1989 por la de la Ordenanza para el fomento de la edificación y la rehabilitación. Sin embargo, estas medidas resultaron insuficientes y en 1997 (y posteriormente una 2ª edición en 2005) se aprobó el Plan Integral del Casco Histórico para frenar la degradación del mismo e impulsar su recuperación.
El desarrollo residencial y la transformación y evolución de la trama urbana
Pero la atención a la escala urbana de los problemas y a su dimensión física, la composición urbana de la ciudad compacta, la preocupación por el detalle morfológico a través del proyecto urbano se expresó de manera particular en el tejido residencial. El Plan General estimó las previsiones demográficas hasta alcanzar un máximo de 784.000 habitantes a finales de siglo, cifra superior a la realmente conseguida. En total, el Plan General creó las bases para edificar 57.078 nuevas viviendas a través de extensiones de la trama urbana, por reforma interior o por asimilación del planeamiento anterior, de tal manera que el parque de viviendas superara las 280.000 viviendas (a los 5 años de aprobación del Plan, en el censo de 1991, había un total de 241.408).
De ese conjunto de viviendas nuevas una parte importante eran, bien solares o edificios declarados en ruina de la trama urbana consolidada (1.626 viviendas), preferentemente el Casco Histórico, bien solares que todavía quedaban vacantes de los planes parciales de la década anterior por las razones antes expuestas (casi 20.000 viviendas en el momento de aprobarse el Plan y 11.977 en 1992). Además, una gran capacidad de viviendas contemplada en el planeamiento vigente se producía como consecuencia de la actuación en el interior de la propia ciudad, bien por renovación de usos y esponjamiento, bien por obtención de suelo para infraestructuras y dotaciones, bien por colmatación de vacíos intersticiales tanto en la ciudad como en los barrios rurales, bien por actuaciones de remate y sutura en las periferias de la trama urbana existente. Así, se concibieron 195 pequeñas o medianas actuaciones o áreas de intervención (zonas E y F del Plan General a desarrollar por medio de planes especiales y estudios de detalle) que sumaban un total de 18.519 viviendas. De estos ámbitos, al menos 42 no se ejecutaron durante el periodo de vigencia del plan, siendo incorporadas en el nuevo plan general bajo la calificación de zonas F y G, muchas de las cuales se están ejecutando actualmente. A ello había que sumar nueve planes parciales calificados como suelo urbanizable programado con determinaciones de planeamiento anterior como actuaciones mayores por desmantelamiento de industrias (Polígono 43), por urbanización no consolidada (Polígono 52) o por remate de los planes parciales de los años setenta (Polígono 45) que sumaban 3.413 viviendas. Y finalmente, las modificaciones del plan general realizadas en los años posteriores a su aprobación sumaron 2.564 viviendas (Polígono 50, Hispano-Carrocera). Es decir, que de las 57.078 viviendas totales del Plan de 1986, existía la posibilidad de construir 38.099 casi sin extender los límites de la mancha urbana por lo que el modelo territorial planteado en este Plan fue claramente de una ciudad que necesitaba resolver las carencias y déficits del pasado y rematar la consolidación del tejido urbano continuo dentro del 3º cinturón.
Las 18.979 viviendas restantes correspondían a nuevos suelos urbanizables, divididas entre las de los suelos urbanizables programados, 10.897, y los suelos urbanizables no programados, 8.082. Resulta evidente que un marco de planeamiento que no se basa en la extensión, unido a un contexto de recesión y de elevado endeudamiento de la hacienda municipal a mitad de los 90’a, provocó el retraso de los suelos urbanizables durante toda esa década. Así la evolución del plan en los 15 años posteriores a su aprobación se caracterizó porque la construcción de viviendas se concentró mayoritariamente en los ámbitos señalados en el párrafo anterior. De esta manera, en el cambio de siglo, coincidiendo con la aprobación del nuevo plan en 2001, los planes parciales de los suelos urbanizables programados se encontraban en un escaso grado de desarrollo edificatorio, aunque se han constituido en las principales bolsas de suelo en donde se han construido las viviendas en la primera década de este siglo que ha conocido el citado apunte demográfico, junto a algunos suelos urbanizables del nuevo plan, especialmente Valdespartera.
A este retraso en la tramitación del planeamiento parcial de los suelos urbanizables durante la década de los 90′, unido a la retención de solares ya urbanizados, le ha sobrevenido el periodo de crecimiento inmobiliario tan intenso que hemos vivido en los últimos años. Por eso la vigencia del plan de 1986 (y de los sectores de suelo urbanizable con plan parcial aprobado) hasta bien entrado el nuevo siglo es lo que ha permitido hacer frente a la explosión inmobiliaria de esta primera década. De este modo puede inferirse que la relativa incapacidad del nuevo plan general (o mejor dicho del largo proceso de tramitación junto al tardío desarrollo de sus suelos urbanizables, excepto Valdespartera) ha podido dificultar la absorción de la demanda de vivienda en la capital, y constituyéndose en una causa adicional del fenómeno de intensa urbanización en los municipios limítrofes (Cuarte, Utebo, La Muela, etc.) y del proceso de periurbanización señalado en la introducción. De hecho, cuando se han aprobado los instrumentos de planeamiento y gestión urbanística de los sectores del nuevo plan (planes parciales, proyectos de reparcelación y proyectos de urbanización), se estaba en puertas de la actual crisis económica e inmobiliaria. En cierta medida, resulta indiscutible que el desajuste entre dinámicas demográficas, demanda de vivienda y tramitación y gestión urbanística producida en la primera década del siglo XXI encontró en los suelos del plan de 1986 una solución parcial. Por el contrario, en esta segunda década existe el fenómeno inverso de sobreoferta de suelo que luego se explicará.
No obstante, los planes parciales de los suelos urbanizables programados del plan de 1986 llevaron diferente ritmo. Por una parte, están los que se aprobaron antes de la entrada en vigor del nuevo plan general (10.266 viviendas) que se han ido ejecutando en los 10últimos años, en donde quedan todavía solares vacantes, definiendo las nuevas periferias residenciales, bien en vivienda colectiva (SUP 51), en vivienda unifamiliar (SUP 89/1-2 en Montecanal, SUP 57-58/1, SUP 60/1), o bien en desarrollos mixtos en los ámbitos de Miralbueno (Polígono 56) y Santa Isabel (Polígonos 71 y 72) que han combinado ambas tipologías. Por otra están los que no se tramitaron durante la vigencia del plan, transformándose en nuevos suelos urbanizables o zonas F del nuevo plan general (631 viviendas en el Polígono 61).
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Sectores de suelo urbanizable residencial del PGOU- 1986 desarrollados durante su vigencia

Mención aparte merecen los suelos urbanizables no programados. Dentro de ellos sólo se han impulsado los planes parciales que se tramitaron tras 1995 y antes de la aprobación del nuevo plan general, recuperando 2 importantes actuaciones de vivienda protegida, tanto en la antigua PSV (Sector 89/1: Rosales del Canal), como en las áreas 2, 3, 5 y 6 del Actur que todavía quedaban vacantes (Parque Goya), y que han permitido la reciente construcción de un importante número de viviendas protegidas, 2.330 y 3.628, respectivamente. El resto de los PAUs presentados (sectores 89/1, 69/1, 86/8 y 11-16/1) y de los suelos urbanizables no programados que no tramitaron el correspondiente PAU no se desarrollaron, asumiéndose como suelos urbanizables del nuevo plan general (los delimitados del sector 38 y los no delimitados de Arcosur y los barrios rurales), como zonas G (Sector 11-16/1) o directamente renunciando a su desarrollo y transformando algunos de los suelos urbanizables no programados del plan de 1986 en suelos no urbanizables del plan de 2001 (Polígonos 84 y 90).
En conclusión, durante la vigencia del PGOU-Zaragoza de 1986, es decir, la 2ª mitad de la década de los 80′ y la década de los 90′, Zaragoza ha desplegado un modelo de intervención urbanística centrado en la recuperación de la trama urbana, en la culminación y mejora de los planes parciales de los años 70′, y en el desarrollo de procesos de renovación urbana hasta el punto de producirse el fenómeno denominado “ensimismamiento en el urbanismo urbano” o de sistematización de la ordenación y gestión urbanística municipales, por otra parte necesarios teniendo en cuenta la situación de partida de los ayuntamientos democráticos, y en especial, por ser Zaragoza una de las ciudades españolas que mayor crecimiento económico, demográfico (la primera en términos relativos y la tercera en absolutos) y físico tuvo durante la época del desarrollismo. Por consiguiente Zaragoza, durante los últimos 15 años y en especial en la década de los 90′, ha aparecido con escasas ocasiones en la literatura académica que ha ido reflejando los nuevos modos de intervención urbanística en la transición de siglo. A pesar de ser la 5ª ciudad española, fue una de las grandes urbes que no desarrolló algún tipo de proyecto urbano o actuación estratégica, como sí lo hicieron Madrid (Campo de las Naciones), la Barcelona Olímpica, Valencia (Ciudad de las Artes), Bilbao (Recuperación de la Ría), la Sevilla de la Expo, etc.
Prueba de ello es que la presencia de Zaragoza en la producción bibliográfica se da cuando se realizan análisis sistemáticos de todas las grandes ciudades españolas o cuando aparece en los Catálogos de Buenas Prácticas Urbanas, mientras que en las publicaciones selectivas sobre el reciente urbanismo español Zaragoza no suele aparecer. Igualmente, en las revistas científicas y de divulgación que han recogido la casuística de las intervenciones en la ciudad contemporánea, nula o escasamente aparece Zaragoza, a pesar de la relevante producción bibliográfica local, hecho que ha cambiado con el fenómeno urbano y arquitectónico de la Exposición de 2008, que ha acelerado la metamorfosis urbana de Zaragoza, y ha estimulado el interés de las publicaciones sobre arquitectura y urbanismo por la capital del Ebro.
El nuevo Plan General de Zaragoza de 2001
Planeamiento general: estrategia y flexibilidad
El nuevo PGOU de Zaragoza inició su revisión en octubre de 1997, unos meses después de que el Tribunal Constitucional dictara la Sentencia 61/1997, por la que declaraba inconstitucionales diversos aspectos del Texto Refundido de la Ley del Suelo de 1992. Hasta la aprobación definitiva del plan en 2001, se implantó la reforma urbanística que se concretó en la Ley estatal sobre el régimen del suelo de 1998, por la que se consideraban urbanizables aquellos terrenos que no estuvieran sometidos a algún régimen especial de protección por la legislación sectorial o de ordenación territorial sus valores paisajísticos, ambientales, culturales, etc. o que el planeamiento general considerase necesario preservar por esos mismos valores. A pesar de las diferentes redacciones dadas en la Ley en sus versiones inicial de 1998 o posteriores (RD 4/2000 y 10/2003, vigentes hasta la nueva Ley del Suelo de 2007), en la práctica se eliminaban los suelos no urbanizables genéricos y se permitía su transformación en urbanizables, dando lugar a reclasificaciones masivas y a debates enfrentados sobre el modelo de crecimiento urbano. No obstante, en Zaragoza el alcance del precepto liberalizador del suelo urbanizable fue limitado ya que se incluyó, como Anejo 11 de la memoria del plan general, un estudio sobre el medio natural, agrario, paisajístico y cultural que evaluó los tipos de ecosistemas y que se tradujo en las diferentes categorías de suelo no urbanizable de las normas urbanísticas del plan general. Esta es una de las razones por las que el plan pudo ser aprobado por unanimidad en el pleno del Ayuntamiento de mayo de 2001. Por otra parte, las reclasificaciones de suelo en grandes ámbitos de actuación se produjeron en aplicación de la Ley urbanística aragonesa de 1999 que creó los dos proyectos supramunicipales luego expuestos.
En todo caso, el nuevo PGOU de Zaragoza de 2001 ha permitido la aplicación de los nuevos paradigmas de la intervención urbanística en la ciudad contemporánea, como el citado urbanismo estratégico o la traslación de los principios de la sostenibilidad al planeamiento urbano, lo cual no ha presupuesto el completo abandono del modelo anterior. De hecho, durante su tramitación e incluso después, se han puesto en marcha actuaciones propias del llamado urbanismo urbano, especialmente en aplicación del Plan Integral del Casco Histórico, en la ejecución de viario básico o en la transformación de usos militares, penitenciarios o industriales en zonas verdes, viviendas y equipamientos.
Sin embargo, el vigente PGOU de Zaragoza aprobado definitivamente el 13.6.2001 parte de un modelo territorial y de unos principios urbanísticos diferentes del anterior. Si el plan de 1986 era un plan de transformación de la ciudad existente, de ahí su adscripción a la corriente del urbanismo urbano, éste es un plan que apuesta metodológicamente por una extensión limitada dentro de unas supuestas intenciones de urbanismo sostenible y de intervención en áreas estratégicas, pero también atendiendo al diálogo de la ciudad con el territorio. Sin embargo, estas hipótesis teóricas de modelo territorial han sido ampliamente superadas por la burbuja inmobiliaria de los últimos años, tal y como se constata con los datos antes expuestos de crecimientos demográfico y urbanístico. El nuevo PGOU se enmarca en los actuales discursos de la territorialización y dispersión del hecho urbano, de los retos fenómenos económicos y sociales que caracterizan el sistema urbano en la época de la globalización, de la detección de las oportunidades estratégicas de mejora y transformación de la ciudad, de la integración adecuada de las demandas relativas al medio ambiente y al paisaje, de la diversidad de escalas y tratamiento de las intervenciones urbanísticas, de la integración de las acciones sectoriales como el transporte, la vivienda, o los suelos productivos, en definitiva de la huida del llamado “morfologismo fragmentario” y de la aplicación de un nuevo paradigma basado en el eclecticismo, la incertidumbre, la renovación y la oportunidad.
A diferencia del proyecto unitario de ciudad que suponían los planes de los 80′, este plan se concibe como instrumento que debe integrar una ciudad heterogénea en cambio permanente, donde las intervenciones deben adecuarse a los procesos de cambio en los que inciden, tales como la ejecución de las nuevas infraestructuras ferroviarias de la red de alta velocidad, o de los cinturones arteriales. Otros procesos que generan oportunidades de transformación del modelo territorial son: la progresiva integración de las riberas del Ebro en la ciudad, el adecuado desarrollo de las nuevas áreas residenciales, la creación de áreas productivas especializadas en desarrollo de las indicaciones del plan estratégico y la renovación del casco histórico como freno al proceso de degradación urbana y ambiental.
Eso ha quedado demostrado con la propia evolución del plan y de los proyectos estratégicos: 3 de los más importantes que han contribuido a esa metamorfosis contemporánea de Zaragoza (Expo 2008, Plan de Riberas, Suelos Ferroviarios) no quedaron suficientemente desarrollados en los planos, normativas o fichas del plan general, en su versión de 2001, por diversas razones: falta de concreción de los proyectos de urbanización de las riberas, incertidumbre en el proceso de selección de la ciudad-sede de la Exposición de 2008, negociación del convenio de los suelos ferroviarios entre Renfe-Adif, Gobierno de Aragón y Ayuntamiento de Zaragoza con posterioridad a la aprobación del PGOU. Así estos 3 grandes proyectos han precisado diversas modificaciones del plan general con el fin de precisar su ordenación urbanística, a pesar de ser piezas fundamentales del propio modelo de ordenación del PGOU. Por su parte, los 2 proyectos supramunicipales de la Plataforma Logística y del Parque Tecnológico del Reciclado figuraron en el PGOU2001 como Suelos No Urbanizables Genéricos (en sus categorías de actividades logísticas o de tratamiento de residuos, respectivamente) y su ordenación se remitió al documento del proyecto supramunicipal, aprobados en marzo (PLAZA) y en junio (PTR) de 2002. En resumen, la ordenación de 5 de los elementos estructurantes principales del PGOU y del desarrollo urbanístico de Zaragoza en esta década (verificados en la cartografía Corine de 2006) quedaron fuera del propio plan, aunque el texto refundido de junio de 2008, ha recogido las determinaciones de dichas modificaciones o de los supramunicipales. Este proceso lleva al debate de la rigidez o flexibilidad de un PGOU, a su legitimidad como referente de la ordenación del territorio municipal, a su papel como señalador de las oportunidades de la ciudad en un contexto, etc. que han caracterizado la discusión disciplinar del planeamiento general en las pasadas décadas, y que todavía está abierto.
Los objetivos genéricos del PGOU responden así a una concepción más ambiciosa del planeamiento que supera la visión morfológica con las aportaciones estratégicas, territoriales y medioambientales. En cierta medida este plan puede recordar al de 1968, como plan escoba de diferentes proyectos sectoriales (ahora diríamos estratégicos), aunque en este caso no proceden exclusivamente de la Administración central sino que tienen una naturaleza mayoritariamente endógena, bien municipal (Valdespartera), bien autonómica (Proyectos Supramunicipales), bien participada con el Estado (Exposición Internacional y Plan de Riberas, suelos de alta velocidad ferroviaria), bien privada (Arcosur, Puerto Venecia, Empresarium, etc.). Desde la aprobación del Avance en 1997 hasta la aprobación definitiva en 2001, o desde entonces al texto refundido de 2008, y desde ese texto hasta la actualidad el plan incluye cerca de 100 modificaciones aisladas al plan general. Así, se han ido incorporando demasiados elementos y propuestas al planeamiento municipal que provocan, no sólo la relativa desvirtuación del esquema inicial del avance, sino además que el plan general no siempre haya sido la guía conductora del desarrollo urbanístico de la ciudad. Más bien al contrario, el diseño general de la ciudad se ha ido adaptando a las diferentes iniciativas públicas y privadas hasta el punto de que la metamorfosis urbana de Zaragoza ha venido acompañada por una política de hechos consumados por el planeamiento general refundido.
2008

Estructura urbanística – PGOU ZARAGOZA TR 2008

En fin, parece que el nuevo plan codifique los procesos urbanos actuales de una ciudad en 2 velocidades: la Zaragoza regulada al modo del plan de 1986 (de hecho en el suelo urbano consolidado casi no se ha alterado ni la calificación ni las ordenanzas), y las nuevas piezas urbanas estratégicas que están modelando la citada metamorfosis urbana en Zaragoza. En palabras de Lefevre, “es evidente que planificar no puede tener hoy ni el mismo sentido ni el mismo contenido que hace 15 años. En el mejor de los casos, planificar significa hoy teñir de certidumbre la incertidumbre.”
El modelo territorial del nuevo Plan General
El modelo territorial propuesto no ha sido contradictorio al que se había planteado en los planes anteriores (trama concentrada, estructura radioconcéntrica), entre otras cuestiones porque el nuevo plan asume el cierre de los cinturones de ronda y la asimilación del planeamiento parcial y especial previo, y porque entiende que la ciudad consolidada debe acoger las funciones metropolitanas directivas, culturales, comerciales y representativas. Sin embargo, el nuevo PGOU ha apostado por un relativo policentrismo y una descentralización contenida a través de un modelo territorial sostenible y de equilibrio con el medio natural haciendo posible la expansión residencial y comercial de la ciudad en los suelos situados entre el tercer y el cuarto cinturón, y calificando como suelos no urbanizables el resto del territorio exterior a la Z-40, excepto los asentamientos industriales y logísticos existentes y propuestos en las vías radiales y excepto los barrios rurales y sus extensiones.
El PGOU divide los elementos del modelo territorial entre los sistemas generales (en sentido amplio) y los suelos de desarrollo y transformación urbana, siguiendo esa relación dialéctica que define la estructura del territorio, y que no abandona la herencia conceptual y metodológica de los planes generales de Barcelona de 1976 (zonas y sistemas) o de Madrid de 1985 (piezas y sistemas). Dentro del primer grupo, el nuevo PGOU-Zaragoza incluye los sistemas generales de comunicaciones (estación intermodal, líneas de alta velocidad, 3º y 4º cinturón, etc.), las áreas para actividades singulares (como el Campus Tecnológico del Actur, la plataforma logística junto al Aeropuerto, el parque de reciclado), los sistemas generales de equipamiento o centralidades metropolitanas (el Centro Histórico administrativo y comercial, la Universidad, los Centros Sanitarios o los nuevos centros comerciales en la periferia) y la red de espacios libres tanto de carácter urbano (riberas, anillo verde) como de carácter periurbano y metropolitano.
En el 2º grupo del modelo territorial se distingue entre el modelo de desarrollo de la trama urbana y el modelo de transformación de la ya existente. El desarrollo residencial del plan general se articula por medio de diferentes ámbitos: extensión en bordes del conglomerado, estructuración y extensión de los barrios rurales, colmatación de los vacíos en los corredores y desarrollo por grandes orlas en los suelos urbanizables entre el 3º y 4º cinturón. En el desarrollo de los suelos industriales se apuesta por mejorar y ampliar las condiciones de los polígonos industriales de los años 60′ y 70′, y por crear áreas de actividad específica o singular. El modelo de transformación urbana mantiene el espíritu de la etapa de planeamiento anterior, aunque desde la lógica de los nuevos procesos urbanos: recualificación y regeneración de la periferia y de los barrios tradicionales, creación de polaridades de distrito, renovación de usos, rehabilitación del casco histórico, redacción de planes sectoriales (comercio, transporte), aunque las grandes apuestas del plan general son las operaciones estratégicas: plan integral del casco histórico, transformación de los suelos ferroviarios del Portillo y Avenida de Navarra, riberas del Ebro, y plataforma logística, desarrolladas posteriormente.
Adicionalmente, el PGOU contempla un 3º grupo de elementos del modelo territorial integrados en la categoría de los suelos no urbanizables que a su vez se diferencian entre los suelos de protección del ecosistema natural (riberas fluviales y  espacios protegidos del Ebro, monte y masas arbóreas, suelo estepario, etc.), los de protección del ecosistema agrario (huerta, secano) o los terrenos sujetos a protecciones sectoriales, especialmente las áreas de la defensa y suelos militares, que todavía siguen ocupando alrededor de un tercio de un vasto término municipal en implantaciones como la Base Aérea o la Academia General Militar y el campo de maniobras de San Gregorio.
En síntesis, el nuevo PGOU-Zaragoza establece unas previsiones de transformación, pero también de crecimiento que supera incluso a los presupuestos establecidos en su día en el Plan de 1968. El contexto socioeconómico e inmobiliario en los momentos de tramitación del plan ha condicionado los horizontes de crecimiento urbano del planeamiento. Así, el Plan de 1986 previó 57.078 viviendas nuevas, hasta alcanzar el entorno de las 280.000 viviendas y 784.000 habitantes. La cifra de viviendas totales previstas viene a coincidir casi con las viviendas existentes en el momento de tramitarse el nuevo plan: el censo de 2001 cuantificó en 283.649 las viviendas totales en Zaragoza (de las cuales 57.000 estaban desocupadas o eran segundas residencias). Por su parte el nuevo plan general ha creado el marco para la construcción de 131.766 nuevas viviendas, de las cuales 18.500 corresponde a la capacidad de viviendas en suelo con planeamiento anterior y 113.266 corresponden a los suelos ordenados por el nuevo plan (29.544 en suelo urbano no consolidado en zonas AC, E, F, G; 4.422 en urbanizable delimitado; 79.300 en urbanizable no delimitado), lo que hace un escenario residencial total de más de 400.000 viviendas. En este cómputo se verifica la diferencia de un modelo territorial a otro en ambos planes: en el de 1986, 4 de cada 7 nuevas viviendas debían de ubicarse en la trama más o menos consolidada, frente al nuevo plan que rebaja esa proporción a 1 de cada 7, dejando a la inmensa mayoría en nuevos suelos urbanizables y extensiones de la ciudad.
Sobre esas cifras globales, conviene matizar 3 observaciones: no todas las viviendas edificadas en Zaragoza son viviendas principales, el plan también apuesta por el fomento de la rehabilitación de las viviendas existentes, y finalmente existe un descenso de habitantes por vivienda (de 3’16 en 1991 a 2’31 en 2001). En todo caso ese conjunto de viviendas permitiría una capacidad residencial total cercana al 1.000.000 de habitantes. Esta cifra global resulta desmedida teniendo en cuenta que, a los 10 años del plan, Zaragoza no ha llegado a los 700.000 habitantes, que el crecimiento absoluto se está contrayendo (incluso en 2011 hubo decrecimiento), que la natalidad ha caído y que la actividad inmobiliaria se ha ralentizado de manera extraordinaria, especialmente en el contexto de crisis económica, inmobiliaria y de la hacienda local.
En términos de extensión, el techo de superficie artificial que posibilita el PGOU es de 10.138 ha, que sumadas a las 2.117 de los proyectos supramunicipales harían un total de 12.255. Si a las cifras de Corine 2006 se le añade lo urbanizado recientemente en Arcosur y Parque Venecia, en términos globales Zaragoza ha crecido desde las 6.000 ha (en el año 2.000) hasta las 10.000 actuales, habiéndose colapsado el crecimiento de la mancha urbana restante (unas 2.000 ha) por la crisis inmobiliaria, de tal manera que su desarrollo futuro es realmente incierto. Por sectores, las cifras son: los suelos residenciales pasarían a incrementarse notablemente, de 4.135 ha de suelo urbano a cerca de 5.700 ha, aunque la cifra real actual se aproxima a 4.800 tras la urbanización de las grandes bolsas de Valdespartera, Arcosur y Parque Venecia. La extensión de los usos productivos está conociendo un proceso que ha cuatriplicado la superficie de partida: de las 800 ha iniciales de suelo industrial a las 3.400 (2.600 ha de la plataforma logística, del polígono de reciclado y del polígono Empresarium) quedando todavía expectantes 1.200 de urbanizables productivos. En fin, la superficie de usos terciarios va a conocer un crecimiento sin precedentes hasta superar el 1.000.000 m2 de edificabilidad para usos comerciales, de oficinas, hoteleros, etc. que se están ejecutando principalmente por las actuaciones urbanas estratégicas que recoge el nuevo plan, y que están caracterizando la metamorfosis urbana actual de Zaragoza.
Las actuaciones urbanas estratégicas
El propio PGOU incluyó en su estudio económico un listado de más de 100 actuaciones desde infraestructuras viarias (red arterial, nuevos ejes, transformaciones del viario interior), infraestructuras relacionadas con el ciclo del agua, intervenciones en equipamientos deportivos, educativos, sociales y culturales y espacios libres en los distritos de la ciudad consolidada, actuaciones de movilidad urbana, algunas de las cuales se han acabado integrando en las operaciones estratégicas y financiadas con los tres grandes convenios señalados a continuación, principalmente con los ministerios respectivos y con la Diputación General de Aragón: con Defensa para Valdespartera en 2001, con Fomento para el AVE y transformación de la red arterial ferroviaria y los suelos ferroviarios en 2002 y con Presidencia para la Exposición Internacional de 2008 (que afectaba a Hacienda, Fomento y Medio Ambiente). Otras se han ido acometiendo por los presupuestos municipales, por convenios con otras instituciones (Gobierno de Aragón, Diputación Provincial de Zaragoza), por convenios urbanísticos, por aplicaciones de los fondos estatales de inversión local, por cofinanciación de fondos europeos o por la constitución de empresas de economía mixta, como ha sido el caso de la construcción y explotación de la línea de metro ligero en superficie. Por lo tanto las actuaciones estratégicas han servido para impulsar y dinamizar una parte esencial de las proyectos señalados en el plan.
La intervención en la ciudad consolidada
El PGOU-Zaragoza pone especial énfasis en el modelo de transformación de la ciudad existente, de tal manera que la pretendida metamorfosis urbana de la ciudad comienza por la trama existente. De este modo se han producido numerosas intervenciones en la ciudad consolidada, y en especial en el centro histórico, por ser considerado como un área del modelo territorial del plan, que ha asumido los planes especiales de reforma interior redactados durante la vigencia de su antecesor (San Bruno, San Agustín, Pignatelli, San Blas, Casta Álvarez-Armas). Muchas de las operaciones en la ciudad consolidada, señaladas en el estudio económico del plan general, se han producido en el marco del citado Plan Integral del Casco Histórico. Ejemplos destacados son la reforma viaria del Paseo Independencia, o los proyectos del Teatro Romano, de los Conventos de Santo Domingo y de Mínimos de la Victoria para equipamientos municipales, así como la restauración de la Seo o de iglesias de torre mudéjar (La Magdalena, San Gil), etc. Fuera del ámbito del casco histórico se han producido restauraciones de edificios de interés como el Palacio de la Aljafería, la Estacion del Norte, la antigua Azucarera, el Edificio Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, etc.
Un instrumento destacado en la regeneración urbana en Zaragoza ha sido la rehabilitación del tejido residencial más degradado, de manera complementaria al propio Plan Integral del Casco Histórico. Aunque la Ordenanza Municipal de Fomento a la Rehabilitación se aprobó en 1989 para edificios de más de 30 años ubicados en el centro Histórico, coincidiendo con la aprobación del plan en 2001 se extendió su ámbito de aplicación a toda la ciudad, y se pasó de 30 a 40 años la edad de las viviendas. Durante sus más de 2 décadas de vigencia se han invertido unos 150 millones de € (de los cuales unos 80 millones corresponden a las subvenciones de la ordenanza) que han afectado alrededor de 3.000 edificios, la mayor parte de ellos en el centro histórico de Zaragoza. A ello ha contribuido que se declararan en 1999 3 áreas de rehabilitación integrada del casco: Armas-Casta Alvarez, Zamoray-Pignatelli y San Agustín-Alcober, reactivadas en 2008 tras el nuevo convenio con el Ministerio de Vivienda, cuando además se han incluido 5 nuevos ámbitos de rehabilitación integrada: el casco histórico del barrio del Arrabal, además de 4 de los conjuntos urbanos de interés de las viviendas de los 50′ (Picarral, Girón-Escoriaza, Alférez Rojas y Virrey Rosellón). Finalmente, la nueva Ordenanza de Fomento de Rehabilitación de 2010  (aprobada en junio de 2010), además de considerar estos 8 ámbitos de rehabilitación integral, ha creado la figura de áreas de rehabilitación preferente: resto del casco histórico fuera de las 3 ARI’s iniciales, resto de conjuntos urbanos de interés, el ámbito del Plan Integral del Barrio Oliver, pero abriendo la posibilidad de incorporar zonas del Ensanche y de los barrios densificados hasta los años 70.
En todo caso, ambos tipos de intervención citados, tanto la del Casco Histórico (transformaciones viarias, PERI’s, restauraciones, equipamientos) como la Rehabilitación pueden considerarse como líneas de actuación en continuidad con el PGOU precedente de 1986. La dimensión estratégica de intervención interior ha venido de las áreas de convenio o AC del nuevo plan general, que han procurado, junto a la transformación tipo-morfológica del sector y la renovación de usos, generar áreas de nueva centralidad dentro del tejido urbano continuo: las suelos del antiguo Psiquiátrico, el antiguo Seminario, la antigua cárcel de Torrero o el cuartel de San Lamberto. Finalmente, tanto las líneas de recuperación del casco y rehabilitación residencial, como estas figuras más recientes, así como el retorno metodológico en la disciplina urbanística hacia el reciclaje urbano, han contribuido a reforzar la idea de la necesidad de los procesos de renovación urbana en el ámbito exterior a la ciudad histórica pero en tejido urbano continuo. Así se han redactado diversos proyectos como el plan de renovación y revitalización del barrio del Picarral o el plan de revitalización de los barrios del este de la ciudad (San José y Las Fuentes), ésta última con rango de modificación aislada nº 71 del plan general, que se encuentran paralizados por la crisis inmobiliaria y de las haciendas municipales.
Nuevas áreas residenciales: Ecociudad Valdespartera y Arcosur
La intervención en el mercado de la vivienda ha sido un elemento destacado del nuevo escenario de planeamiento urbanístico, especialmente en el modelo de desarrollo urbano que marca el plan general. Así, frente a las actuaciones de tamaño medio propuestas en el plan anterior (Parque Goya y sector 89/1), o al reciente impulso de las pequeñas intervenciones de renovación en el marco del plan integral del casco histórico como el PERI Armas Casta Álvarez, el nuevo PGOU ha hecho posible 2 actuaciones de elevado número de viviendas protegidas, Ecociudad Valdespartera (9.687 viviendas, de las que 9.387 son de protección pública) y Arcosur 21.148 viviendas (12.689 protegidas). Ambas piezas urbanas, además de contribuir a la vertebración de la orla SO de la ciudad, desarrollan una función estratégica en la ordenación general de la ciudad puesto que sirven de transición entre la trama urbana consolidada y el gran complejo de actividad empresarial que supone la combinación de la plataforma logística, del Aeropuerto, de la Feria de Muestras, y de la 2ª estación ferroviaria prevista para el Tren de Alta Velocidad. Ambos planes parciales suponen el remate por la ciudad limitada por la ronda S, a la vez que despliegan un sistema continuo de espacios libres o corredor verde, entre el 3º y 4º cinturón, que constituye un potente elemento de vertebración del territorio municipal.
valdesparteras.jpgVALDESPARTERA_CALLES1.jpgEl proyecto de Ecociudad Valdespartera se ha realizado con criterios de urbanismo sostenible o ecourbanismo, tal y como ha reconocido la mención de buena práctica por el Comité Habitat de las Naciones Unidas en las ediciones de 2004 y 2006 (y de mejor práctica en la de 2012): la vivienda a coste accesible, el urbanismo integrador (tanto en tipologías como en sectores sociales) y especialmente la arquitectura bioclimática. La propia ordenación de la trama urbana se ha proyectado buscando que la orientación de los edificios favorezca la captación solar, fijando entre los edificios distancias suficientes en relación con su altura, generando microclimas por medio de la disposición de superficies vegetales entremezcladas con las calles y repartidas entre las viviendas, y ordenando los jardines comunitarios del interior de las manzanas. El diseño arquitectónico (cubiertas planas para colocación de paneles solares, diferente tratamiento de fachada según orientación) y el sistema constructivo (aislamiento, ahorro del agua, materiales) son, lógicamente, los otros 2 elementos que contribuyen a definir la actuación de Valdespartera como un ejemplo de urbanismo ecológico.
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Arcosur – ZARAGOZA

Por su parte Arcosur es uno de los mayores planes parciales del urbanismo reciente español, con 3.648.899 m2 cuya ordenación permitirá edificar 21.148 viviendas (12.689 protegidas) con los mismos criterios de sostenibilidad que Valdespartera, 240.000 m2 de usos productivos y terciarios, y obtener más de 1.500.000 de m2 de espacios verdes sin solución de continuidad con los más de 500.000 de la actuación colindante de Valdespartera. Si Valdesparetera tiene más del 95 % de las parcelas residenciales edificadas y vendidas, el desarrollo de Arcosur está llevando un ritmo diferente. El inicio de la urbanización del sector en junio de 2009 (al igual que el 3º sector de urbanizable residencial en ejecución, Parque Venecia, de 4.103 viviendas) ha significado que la actual crisis económica e inmobiliaria haya condicionado el desarrollo de Arcosur, de tal manera que a inicios de 2013 se ha completado la mitad de las obras de urbanización, pero tan sólo la edificación de un 10 % del total de las viviendas previstas, con todo lo que ello supone.
Desde 2002 se han impulsado otros proyectos estratégicos de inversión mixta o privada, en donde se han creado nuevas áreas de actividad económica, industrial, logística o terciaria que están metamorfizando el pasaje industrial y productivo de Zaragoza. El más importante de ellos es PLAZA, la plataforma logística de Zaragoza, no sólo por su extensión sino por la creación de puestos de trabajo en el sector de la logística, la distribución, el comercio y también el industrial. Emplazada entre el aeropuerto, las vías del AVE y la A-2, disfruta asimismo de la situación estratégica de Zaragoza en el NE de la Península Ibérica. PLAZA se ha concebido como un avanzado centro intermodal de transportes y plataforma logística de nueva generación, como puerto seco y como centro de integración para los operadores logísticos. Ocupa una superficie total de 12.826.898 m2, de los cuales más de 5.000.000 se destinan para áreas de actividad (logística, comercial, parque empresarial), 2.000.000 para zonas verdes y más de 2.000.000 para un nuevo complejo intermodal ferroviario.
El 2º gran complejo industrial y terciario es el Polígono Tecnológico del Reciclado (PTR), de 8.355.088 m2, de los cuales hay 418 ha de suelo industrial neto destinado a albergar empresas e industrias relacionadas con la transformación y producción de nuevos bienes a partir del uso de los residuos. Este polígono, junto a su vecino Empresarium de otras 350 ha, ha permitido el traslado de industrias pesadas que se ubicaban en el interior de la ciudad y ha atraído otras nuevas, lo que va generando una nueva centralidad al SE de Zaragoza.
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Desde el punto de vista urbanístico, los procesos de terciarización de las ciudades se han manifestado en la transformación de usos de la trama residencial o en la creación de nuevas áreas de actividad empresarial. En Zaragoza, además del suelo terciario y comercial de PLAZA, PTR y Empresarium se han proyectado otras 3 actuaciones de uso terciario que están contribuyendo igualmente a la metamorfosis de los planes parciales residenciales o de la periferia no consolidada y contribuyendo a implantar la llamada economía simbólica: World Trade Center Zaragoza (60.000 m2), Aragonia (170.000 m2, según proyecto de Rafael Moneo) y Puerto Venecia (150.000 m2). Los 2 primeros se han asentado sobre las piezas centrales que resultan entre los ejes paralelos de los polígonos de vivienda de los 70′, Actur y Universidad, mientras que el 3º es una nueva centralidad en el S de la ciudad. No obstante, la enorme disponibilidad de suelo para actividades terciarias ha derivado en una clara sobreoferta que convendría replantear. A los 6 sectores citados, hay que añadir pequeñas actuaciones de edificios para oficinas en el tejido de la ciudad consolidada, pero especialmente los más de 400.000 m2 edificables para usos terciarios en 2 de los ámbitos estratégicos, Parque Empresarial de la Expo y suelos de Zaragoza Alta Velocidad.
El impacto urbanístico de la Alta Velocidad ferroviaria
Una de las principales operaciones estratégicas que ha considerado el plan general es la ordenación de los suelos ferroviarios de la Avenida de Navarra y del Portillo como consecuencia de la construcción de la línea de alta velocidad, de la estación intermodal y del soterramiento de las vías, lo que ha permitido liberar 1.148.349 m2 de usos ferroviarios para su transformación en una nueva centralidad urbana, residencial y terciaria. La gran pieza urbana denominada “Barrio del AVE” ha sido ordenada pormenorizadamente por medio de 2 modificaciones de PGOU, con el objetivo de que la solución propuesta cumpliera una serie de objetivos propios de este tipo de proyectos de regeneración urbanística: generar una polaridad urbana de rango metropolitano y regional por la función de la estación intermodal y por los equipamientos anejos, prever áreas de relación que puedan alojar en el futuro nuevos elementos de centralidad, viviendas (3.616), negocios o terciario (243.680 m2) y que creen empleo cualificado ligado a las nuevas tecnologías, mejorar la accesibilidad general de la ciudad por medio de la implantación de un sistema de transporte colectivo como la línea de cercanías que vertebre la ciudad en sentido E-O, generar nuevas zonas verdes por renovación de usos (294.411 m2) e incorporar a la ciudad de forma efectiva los espacios naturales próximos en transición a las riberas del Ebro, mejorar la calidad y la escena urbana de la ciudad existente, generar una zona permeable que borre la cicatriz urbana existente (incluyendo aquí el corredor Oliver-Valdefierro), vertebrar un eje urbano peatonal que sirva de acceso al recinto de la Exposición Internacional de 2008, etc.
La ordenación del sector supone unas inversiones en la ejecución de los proyectos de urbanización (desmantelamiento y/o soterramiento de las vías, urbanización de sistemas generales y locales) superior a los 1.000 millones de € que está llevando a cabo la Sociedad Zaragoza Alta Velocidad, participada por las administraciones central, autonómica y municipal, para el desarrollo del convenio que se firmó en 2.002, y que integra las actuaciones tendentes a la reposición y traslado de las instalaciones ferroviarias, la transformación urbanística e integración de los suelos del ámbito, como de la comercialización de las viviendas y los usos terciarios. Hasta el momento se ha procedido al cubrimiento de las vías entre Almozara y el Portillo, al cierre del 3º cinturón y construcción del puente del III milenio, a la construcción de un túnel para cercanías, y se urbanizado el ámbito este por su conexión e integración con el ámbito del recinto Expo. Falta de urbanizar alrededor de la mitad de lo previsto (sector O), que se encuentra asimismo en una situación de incertidumbre ya que casi no se han vendido ninguna de las 23 parcelas lucrativas de este ámbito, lo que ha imposibilitado amortizar la deuda de 400 millones de € que mantiene la Sociedad.
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Mención especial merece el programa denominado Milla Digital que afecta tanto a una parte de la edificación terciaria (21.200 m2 de techo están reservados exclusivamente a actividades relacionadas con las nuevas tecnologías o con la economía del conocimiento, casi un 10 % del total de la edificabilidad del ámbito), como a la instalación de una potente red de telecomunicaciones o de mobiliario urbano interactivo en los proyectos de urbanización del barrio del AVE. El 3º elemento distintivo de Milla Digital es la construcción de una serie de equipamientos que sirvan para promover la innovación y la creatividad: el Pabellón Digital del Agua, el Centro de Arte y Tecnología y el Caixaforum.
Las riberas del Ebro y los espacios libres
El Avance del PGOU de 1.997 incorporó un 1º documento sobre un plan director de actuaciones en las riberas del río Ebro que incluía objetivos, criterios y propuestas de actuación en los tramos naturales, en las zonas de transición y en el ámbito urbano para favorecer la integración urbanística entre la ciudad y el río y mejorar las condiciones del medio ambiente urbano de Zaragoza. Coincidiendo con la aprobación definitiva del PGOU, se redactó en 2001 un anteproyecto de los espacios públicos de la ribera urbana del río Ebro que ha servido de base para la elaboración de los proyectos de intervención y urbanización que se han ejecutado como una de las grandes actuaciones complementarias a la construcción del recinto de la Exposición Internacional. De hecho, en un análisis comparativo del legado construido y del impacto urbanístico de las exposiciones recientes se identifica el evento de Zaragoza de manera similar a las exposiciones de París en 1989 y Lisboa en 1998, Londres 2000 o Barcelona 2004, en las cuales la principal aportación que realiza la celebración de la exposición sobre la trama urbana es la regeneración del frente fluvial.
El “Plan de Riberas en el río Ebro” se ha dividido en 14 unidades de intervención que suman un total de 829.000 m2 (casi 9 km lineales) y que han supuesto una serie de actuaciones que tienen como denominador común la mejora del espacio público y la escena urbana: la renovación integral del viario público, la construcción de un azud, de equipamientos deportivos para la navegación, de pasarelas peatonales sobre el río y de puentes (como el Puente del Tercer Milenio de Juan José Arenas), la nueva regulación del tráfico y el aparcamiento en superficie, la recuperación y ejecución de zonas verdes de ribera, por medio de diferentes tratamientos, natural (limpieza), en escollera o en parque lineal urbanizado.
Este plan de riberas en el Ebro, como elemento central del plan de acompañamiento de la Exposición Internacional de 2008, ha venido acompañado de una serie de intervenciones similares en los otros 2 ríos de Zaragoza (Gállego y Huerva), al mismo tiempo que en el Canal Imperial de Aragón en su tramo urbano. Todo ello, unido a la transformación de la vía ferroviaria en el Corredor Verde Oliver Valdefierro y al sistema continuo de espacios libres de PLAZA, Arcosur, Valdespartera, los Pinares de Venecia, además de los del Barrio del AVE y del Parque Metropolitano complementario al recinto de la Expo, está modelando un anillo o cinturón verde que contribuye a la citada metamorfosis de la ciudad. En términos absolutos, según los datos proporcionados por el servicio de parques y jardines del Ayuntamiento de Zaragoza, la ciudad ha pasado de 1.330.000 m2 de zonas verdes urbanas a 6.200.000 en la actualidad.
 La Exposición Internacional de Zaragoza 2008
La elección de Zaragoza como sede de la Exposición Internacional de 2008 dedicada al Agua y Desarrollo Sostenible, ha hecho posible que buena parte de los proyectos anteriores se avanzara en el tiempo, al igual que otros relacionados con las grandes infraestructuras de transporte, recogidos en el citado convenio: cierre de la red arterial por el 3º (Z-30) y por el 4º (Z-40) cinturón, acceso N a la ciudad por la A-23, nueva terminal del aeropuerto, etc. Sin embargo, el propio recinto de la Expo constituye una nueva pieza urbana estratégica de centralidad de usos cívicos y terciarios a partir de la transformación de 145 ha de huerta del meandro de Ranillas en la margen izquierda del Ebro, dentro de la estrategia general de riberas del río, dotado de una buena accesibilidad y próximo a la estación del AVE. El plan director de la candidatura (2004) marcó las líneas generales de intervención en el meandro, dividiendo la superficie total entre un parque fluvial (120 Ha) y el recinto propiamente dicho de la Exposición (25 Ha), y que se han concretado posteriormente en las 3 modificaciones enunciadas del PGOU-Zaragoza.
 expo2008
Dentro del recinto de la Exposición destacan edificios singulares como equipamientos para su posterior utilización por la ciudad: la Torre del Agua, el Pabellón Puente, el Pabellón de España, el Acuario Fluvial, el Palacio de Congresos o el Pabellón de Aragón. En segundo lugar el conjunto de edificios para los Pabellones Internacionales ha sido actualmente transformado en un parque empresarial y de oficinas, cuya comercialización también está resultando difícil por la coyuntura del mercado inmobiliario y la sobreoferta de suelo para actividades terciarias. Finalmente, los paseos de ribera y el ámbito donde se ubicaron las plazas temáticas constituyen hoy en día un espacio público y ciudadano, que además sirve de conexión entre la trama de la ciudad histórica y el Parque Metropolitano del Agua, como uno de los principales legados urbanísticos que han dejado la Exposición, y que ha contribuido a caracterizar el nuevo paisaje urbano de Zaragoza.
El contexto actual
La voluntad de la ciudad del 1.000.000 de habitantes, de las 400.000 viviendas (más de 110.000 nuevas), de las casi 5.000 ha de suelos productivos y del 1.000.000 de m2 de superficie edificable de usos terciarios ha chocado con la realidad económica e inmobiliaria, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en España a partir de 2008. Lo anecdótico es que el 15.9.2008, el día siguiente a la clausura de la Exposición Internacional, se declaró en quiebra el banco Lehman Brothers, precipitándose una crisis financiera internacional que se ha extendido a Europa y a España. Lo no anecdótico es la restricción en el crédito hipotecario (unido al incremento del IVA y la supresión de la desgravación fiscal por IRPF) como factores que contribuyen decididamente a la caída de la demanda en el mercado inmobiliario. Y que la crisis inmobiliaria es el reflejo de una crisis general, que en Zaragoza se traduce por una tasa de desempleo del 20 % (40 % en el caso del paro juvenil, aunque ambas cifras son inferiores a la media nacional). Tampoco es desdeñable el dato de la drástica reducción de la natalidad en la ciudad, en el entorno del 22 % entre 2008 y 2012.
Crisis económica, laboral y social, estallido de la burbuja inmobiliaria y caída de la demanda de productos inmobiliarios son los rasgos en los que se mueve el contexto urbano español y zaragozano en los inicios de 2013, como puede comprobarse en el brusco descenso del precio de la vivienda en Zaragoza desde los inicios de la crisis (el último dato es del 8’9 % de caída en el conjunto de 2012), con lo que ello implica de ralentización e incluso paralización de buna parte de los proyectos antes expuestos.
Por una parte, las viviendas edificadas al amparo de los suelos urbanizables del nuevo PGOU son realmente 12.500 en total (1/6 parte de la capacidad residencial total del plan): unas 9.500 viviendas en Valdespartera (casi la totalidad del sector), más aproximadamente 2.000 en Arcosur (menos del 10 % del total) y 1.000 en Parque Venecia (menos del 25 %). Además las condiciones de mercado actual en plena crisis inmobiliaria están dificultando la comercialización de las viviendas y han paralizado no sólo la tramitación y aprobación de los instrumentos de gestión urbanística como los proyectos de reparcelación, sino también los proyectos de urbanización de los más de 20 sectores de suelo urbanizable con plan parcial definitivamente aprobado, así como de los sectores de suelo urbano no consolidado. La modificación del plan parcial de Arcosur (más edificabilidad para garantizar la supuesta viabilidad financiera del sector) es el ejemplo paradigmático que muestra la situación real. A ello hay que añadir que en la actual constitución de la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (SAREB) se incorporarán denominados activos tóxicos inmobiliarios, incluidos suelos y edificios de la ciudad de Zaragoza. En otras palabras, con una caída de precios que no ha tocado fondo, con un número de transacciones de compra-venta que igualmente sigue cayendo, y con dos sectores en avanzado estado de urbanización que todavía pueden acoger casi 20.000 viviendas, resulta altamente improbable que se proceda a la urbanización de nuevos sectores.
Por otra parte, la práctica totalidad de las viviendas y oficinas proyectadas en los proyectos estratégicos (Zaragoza Alta Velocidad, ExpoZaragoza Empresarial) no encuentra comprador 3 años después de haberse clausurado el evento internacional, salvo la presencia de oficinas de la administración autonómica, a pesar de las rebajas en el precio del suelo o de la modificación de la localización de los usos lucrativos en el Portillo y Delicias. También quedan varios millones de m2 edificables para usos productivos vacantes, especialmente en las parcelas de los 2 proyectos supramunicipales.
En consecuencia: sin tener que urbanizar un solo m2 más de suelo para usos residenciales o productivos, la ciudad de Zaragoza tiene unas reservas de suelo suficientes y con la dotación de infraestructuras básicas para satisfacer una demanda inmobiliaria que lleva ya varios años en declive. La metamorfosis urbana reciente de Zaragoza ha provocado un paisaje de barbecho urbano que es característico en otros ámbitos metropolitanos españoles: sectores enteros completamente urbanizados y con parcelas vacantes, o sectores con bloques de viviendas que iniciaron la estructura y llevan años sin concluir la edificación junto a bloques ocupados pero aislados en medio de la urbanización sin colmatar, etc. Y que en el caso de Zaragoza se da con igual o mayor intensidad en los municipios del entorno, especialmente La Muela.
Conclusiones
Zaragoza constituye un ejemplo relevante del modo de crecimiento demográfico y urbanístico de las ciudades españolas, en cuanto a ritmo e intensidad. La concentración metropolitana producida a partir de los 60′, ralentizada durante los 80′ y principios de los 90′, ha vuelto a reactivarse en el contexto de la burbuja inmobiliaria que ha experimentado España durante la década 1997-2008, con ritmos de construcción de viviendas superiores al medio millón en determinados años, más que Alemania, Francia e Italia juntas. En este marco, resulta indiscutible que en los últimos años la ciudad de Zaragoza ha conocido un intenso proceso de transformación urbanística, en el que han venido a converger una fase de desarrollo económico y de demanda inmobiliaria con el impulso de diversos proyectos estratégicos y con una nueva etapa de ordenación y regulación de la forma urbana a través del planeamiento general.
En líneas generales, y siguiendo el modelo establecido para explicar la morfogénesis metropolitana de Barcelona, pero también aplicado a otras ciudades como Valencia o Tarragona puede concluirse que la metamorfosis urbana de Zaragoza ha sido un proceso que ha conocido las siguientes etapas:
Una 1ª fase de metropolitanización ligada a los procesos de concentración demográfica, éxodo rural e industrialización, entre los 50′ y finales de los 70′, en donde el crecimiento urbano se produjo esencialmente por agregación de polígonos a la trama urbana histórica, al Ensanche y al suburbio residencial consolidado hasta entonces.
Una 2ª fase de compactación y reforma interior, durante el relativo parón demográfico de los 80′ e inicios de los años 90′, en donde la trama urbana apenas creció, con las excepciones en un espacio exterior más o menos inconexo que experimentó el inicio y desarrollo de los procesos de periurbanización y dispersión urbana.
El 3ª momento es el de la burbuja inmobiliaria descrita entre mitad de los 90′ y el año 2008, en donde coincide la expansión metropolitana con la ejecución de proyectos estratégicos en el municipio capital, y en términos de morfogénesis urbana, se produce un crecimiento simultáneo por polarización y por urbanización extensiva, lo que ha provocado una evidente desvertebración territorial, no sólo en el interior de la ciudad, sino en el conjunto del entorno metropolitano.
A partir de 2008 se entra en una fase de estancamiento y crisis, en donde tan sólo se urbanizan 2 sectores residenciales de la capital, lo que refuerza y agrava el desacoplamiento entre los crecimientos urbanísticos y demográficos que la “radiografía” del proyecto Corine ya había detectado. Y se inicia una fase cuyo final es difícil de prever, pero cuya duración será larga hasta que el mercado inmobiliario sea capaz de digerir toda la producción de espacio urbano de los años anteriores, y se vuelva a invertir el ciclo de vida urbano.
En todo caso, a lo largo del presente texto se constata que las previsiones de suelo para viviendas y para implantación de actividades económicas (industriales, logísticas, terciarias) ha superado con creces las necesidades reales de nueva urbanización. Esta evidencia ha quedado incluso más reforzada con la duración y extensión generalizada de la actual crisis económica e inmobiliaria (extensible a las haciendas locales), así como con la reciente ralentización del crecimiento demográfico.
Por otra parte, la transformación de la ciudad también se está produciendo en la llamada ciudad consolidada, en cuyos distritos se está además acentuando un proceso de degradación del tejido residencial y un envejecimiento demográfico debido a que los hogares jóvenes se crean en los nuevos ámbitos residenciales de los suelos urbanizables del plan de 1986, así como de Valdespartera, Arcosur y Parque Venecia. A su vez, es en esos mismos ámbitos de la trama compacta en donde la población extranjera se sitúan en porcentajes superiores al 10 % del total de la población del distrito.
Ello implica entender las tensiones espaciales de una ciudad que plantea crecer por extensión y de manera simultánea por transformación interna. Y que ha sido posible en ciclos expansivos demográficos y económicos, en consecuencia inmobiliarios. En todo caso la incertidumbre del escenario actual, debe servir para impulsar (y no sólo en el caso de Zaragoza) una reflexión colectiva sobre la ciudad y su planificación urbana, en el sentido de plantear no sólo ciudades más dinámicas y sostenibles, sino también ciudades cuya metamorfosis avance en los procesos de cohesión territorial y equilibro espacial, contemplando actuaciones que vayan desde un mayor fomento de la rehabilitación, como recoge la actual legislación urbanística, hasta la poco deseada, pero quizás sensata, solución de descatalogar suelos urbanizables.
MIGUEL GONZÁLEZ, Rafael de. Metamorfosis urbana en Zaragoza. Biblio 3W. Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales. Barcelona: Universidad de Barcelona, 25.7.2014, Vol. XIX, nº 1083.
<http://www.ub.es/geocrit/b3w-1083.htm>. [ISSN 1138-9796].

En el Informe “Análisis Urbanístico de Barrios Vulnerables 1996. Catálogo de Áreas Vulnerables Españolas”. Ministerio de Fomento‐Instituto Juan de Herrera. ETSAM-UPM. HERNÁNDEZ AJA, Agustín, se identifican en 1991 los barrios vulnerables de 1.‐ San Pablo, 2.‐ La Magdalena y 3.‐ Oliver, además de las zonas de LAS FUENTES (Barrio al E de la ciudad, con el Ebro como límite al N y la línea de ferrocarril al E. Incluye el Grupo Firón y el Grupo Escoriaza. Nació en los 50′, por iniciativa de la Obra Sindical del Hogar. Se trata de un barrio obrero, uno de los sectores más densos de la ciudad, pero desde el resto de Zaragoza no está mal considerado); GRUPO “ALFÉREZ ROJAS” (situado en el barrio de Las Delicias, que es un barrio de elevada densidad de población. Este grupo fue edificado por la Obra Sindical del Hogar a mediados de los 50′. Son bloques de 4 plantas de construcción muy sencilla (muros de carga y forjados de pequeñas luces). La población que habita en este grupo de viviendas es anciana, con recursos mínimos), VALDEFIERRO (barrio, delimitado por la antigua carretera de Madrid al N y la línea  del ferrocarril al E, surgió a partir de parcelaciones marginales y autoconstrucción. En la actualidad hay población nueva que está construyendo su vivienda con un cierto nivel de calidad allí y renovando el parque de viviendas existente. Hay espacios libres y es un área en renovación, aunque aún persisten algunas de las deficiencias de su origen. Existen parcelas con uso industrial, ocupadas por naves y talleres),  BARRIOS RURALES NORTE (Los barrios rurales norte se tratan de pueblos anexionados a principios de este siglo al Ayuntamiento de Zaragoza. Sus características son las de núcleos rurales nacidos a lo largo de vías de comunicación, con algún núcleo de barraquismo. Las acciones tendentes a mejorar la calidad de los servicios e infraestructuras en los barrios rurales tendrán en general una repercusión favorable en las posibilidades de legalización de algunas parcelaciones irregulares que cumplan además otras condiciones).

En 2001 son los barrios de 1.‐ Oliver/La Camisera, 2.‐ San Pablo, 3.‐ La Magdalena y 4.‐ Las Fuentes; además las zonas de GRUPO “ALFÉREZ ROJAS” (grupo de bloques lineales situado en el barrio de Delicias, barrio que se caracteriza por tener una elevada densidad de población, edificado por la Obra Sindical del Hogar a mediados de los 50′, son bloques de 4 plantas de construcción muy sencilla (muros de carga y forjados de pequeñas luces). Las viviendas, en general, son de pequeño tamaño, los espacios existentes entre los bloques están generalmente ocupados por vehículos aunque, por otro lado, la zona goza de buena calidad de urbanización y arbolado, la población que habita en este grupo de viviendas es predominantemente anciana y con recursos mínimos. Está incluido dentro de los Conjunto Urbanos de Interés de Zaragoza para su rehabilitación (zona C, grado 1), GRUPO “HOGAR CRISTIANO” (situado en el barrio de Delicias, y formado por 2 edificios de los 50′ de manzana cerrada con patio interior. Son edificios de 4 plantas con viviendas en planta baja de construcción muy sencilla. Las viviendas, en general, son de pequeño tamaño. La población que habita en este grupo de viviendas es predominantemente anciana y con recursos mínimos. La sección censal detectada tiene un indicador de vivienda superior al 2,5 %. Está incluido dentro de los Conjunto Urbanos de Interés de Zaragoza para su rehabilitación), ARRABAL (situado en la margen izquierda del río Ebro. Está considerado como uno de los barrios más antiguos de la ciudad debido a que era el lugar donde vivían muchos agricultores de Zaragoza y el 1º barrio de la margen izquierda. Este irregular desarrollo residencial tiene un 75% de las viviendas actuales construidas después de 1950. Hasta la construcción de la Estación del Norte, en 1861, el territorio mantiene funciones casi únicamente agrarias, basadas en el importante sistema de riegos (acequia de El Rabal, que da nombre al barrio, y la Ortilla); BARRIO JESÚS (se ubica en la margen izquierda del río Ebro cercano al Puente del Pilar. Se considera uno de los barrios más antiguos de la ciudad. Está conformado por edificaciones antiguas, con ciertos problemas de mantenimiento, sobre todo de las fachadas. El viario es angosto, así como las aceras, que tienen unas dimensiones mínimas. Se aprecia falta de arbolado en la zona); GRUPO “EL PICARRAL” (barrio situado en la margen izquierda del Ebro, rodeado al N por la urbanización Parque Goya, al S por el Arrabal, al E por el Polígono Industrial Alcalde Caballero y al O por el barrio de la Zalfonada. La principal calle del barrio es la avenida San Juan de la Peña, que cruza el barrio de N a S; también la avenida de Salvador Allende es otra de las principales vías del distrito, ésta última lo circunvala desde el SO al N. El Picarral siempre se ha caracterizado por ser una zona de población reivindicativa. En ella se han fundado numerosas asociaciones e iniciativas civiles. El grupo “El Picarral” es un conjunto de bloques lineales de viviendas. Se observa deterioro en las fachadas, así como falta de aislamiento. Está incluido dentro de los Conjuntos Urbanos de Interés de Zaragoza para su rehabilitación).

En 2006 son los barrios vulner