VITORIA-GASTEIZ.

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VITORIA GE7.jpgVitoria-Gasteiz es un municipio de 276,08 km2 y una ciudad española, capital de Álava, sede oficial del Parlamento y de las instituciones comunes de la comunidad autónoma del País Vasco, enclavada en un cruce de caminos, ha sido a lo largo de la historia un importante punto estratégico tanto en el plano militar como en el comercial y el cultural. Ya desde tiempos romanos, en los que la calzada que unía Astorga y Burdeos pasaba por Álava, estas tierras no han dejado de ser un eje de comunicaciones entre la Meseta Central y Europa. Es una ciudad con una intensa historia que se manifiesta en un valioso patrimonio monumental. Ostenta el título de “muy noble y muy leal”, ocupando así el puesto nº 17 entre los municipios más poblados de España.

vitoria 3d.jpgVitoria está fundamentalmente constituida por una llanura central comprendida entre las curvas de nivel 500 y 600 m, que enmarcada por sierras y alturas, presenta un marcado carácter compartimental cuyas comunicaciones naturales son, hacia el N por puertos de montaña hacia el Valle del Ebro por el paso de las Conchas de Haro situado al SO, y hacia el E por el paso encajado entre las sierras de Urbasa y Urquilla. Rodeando la mencionada llanura central, los principales accidentes orográficos son, al S y con dirección E-O, los montes de Vitoria, con alturas máximas del orden de 1000 ms y cuya línea de cumbres materializa el límite provincial de Álava y el Condado de Treviño; al O y con dirección N-S, se levanta la Sierra Badaya con alturas máximas que también oscilan alrededor de los 1.000 m; al N se presenta la sierra de Gorbea con alturas máximas del orden de 1.200 m, y la sierra de Elguea con alturas máximas semejantes a las anteriores; finalmente al E, la llanura se extiende algo más allá para encajarse definitivamente entre las sierras de Urquilla y Urbasa.

vitoria-gasteiz.jpgDe la extensión total del Municipio de Vitoria-Gasteiz, 1/3 parte está constituida por el espacio rural-natural y el resto se reparte entre los núcleos urbanos y tierras agrícolas. Hay 3 unidades geográficas en orden tanto a sus características físicas como a las actividades humanas que en ellas se desarrollan.  Los Montes de Vitoria al Sur y las Sierras de Badaya y Arrato al NO, constituyen la zona montañosa del Municipio, con los valores naturales y paisajísticos de mayor entidad. Al pie de estas zonas se extiende la Llanada, un área de carácter rural y menor naturalidad que las anteriores, dominada por cultivos y salpicada por pequeños núcleos rurales, resaltes de cerros y algunos bosquetes. Inmerso en esta amplia llanura cultivada se localiza el núcleo urbano de Vitoria-Gasteiz con toda una serie de infraestructuras asociadas (industrias, pabellones, vertedero, aeropuerto, carretera, autovía, etc.) de marcado carácter antrópico y ninguna naturalidad.

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Estructura urbana.
De la almendra inicial, y sus ampliaciones medievales se gestó un modelo radioconcéntrico que perduró hasta completar la actual estructura urbana. Los ejes radiales parten del centro y serán la base en el desarrollo de los futuros crecimientos.
El Ensanche decimonónico se extenderá por el S con la lógica de preexistencias como vías de salida, mientras que el resto de ampliaciones o ensanches ratificarán esta tendencia. Estos ensanches de mediados de este siglo conforman un desarrollo radial en el que un nuevo cinturón delimitará con claridad el espacio urbano del exterior (asociado a procesos industriales).
Con el Plan de 1956 el crecimiento se estructura por “paquetes”, apareciendo un nuevo eje N-S: la Avenida Gasteiz. Una nueva Ronda exterior hace su aparición. Los grandes ejes radiales sirven como delimitadores de estos “paquetes de planeamiento parcial” y la nueva Ronda, además de constituir una alternativa al paso del tráfico por el casco urbano, tendrá como misión fundamental la de relacionar estas nuevas zonas entre sí. En la zona N coexisten los usos industriales de Gamarra-Betoño y Ali-Gobeo con los residenciales de Lakua. El gran área industrial de Júndiz constituye la gran referencia urbana por el O.
En cuanto a la estructura funcional, las tendencias en la actividad productiva son por un lado la progresiva emigración de las industrias interiores al casco hacia la periferia y por otro la progresiva consolidación de Júndiz. En cuanto a la localización de los empleos de servicios o terciarios, éstos se concentran preferentemente en la zona central de la ciudad sin una tendencia a la dispersión. De los datos anteriores se mantiene una situación ya conocida: existe una gran acumulación de empleos en la zona interior al segundo anillo, y dentro de éste en los sectores O y S-SE.
La estructura viaria se extrapola también al modelo funcional, de manera que la residencia se concentra en las capas interiores junto al centro, en coincidencia con los usos terciarios que son los que sirven más directamente al ciudadano, mientras que los usos industriales se disponen en una capa periférica de manera que se producen unas circulaciones en los ejes radiales que soportan un intenso tráfico. Este tráfico sufre una primera distribución interna en la Ronda de Circunvalación.
En la estructura simbólica el modelo radioconcéntrico que se ha descrito en el apartado de la estructura viaria se mantiene. El baricentro se desplaza hacia el S: el Casco Histórico con sus valores de centralidad y de escala y sobre todo el Ensanche-Desamparadas constituyen el verdadero corazón de la Ciudad. La importancia de los servicios ofertados y la pujante actividad comercial convierten esta zona en la más representativa.
De aquí, en anillos concéntricos sucesivos, los valores simbólicos se debilitan acusando la preponderancia de los usos residenciales sobre los demás. Los Ensanches de mediados de siglo XX, en lo que sería la zona comprendida entre el 1º y 2º anillo, es todavía una zona con fuerte implantación de servicios y comercios, su intenso tráfico y los problemas de estacionamiento en las horas laborales así lo confirman. En la zona comprendida entre el 2º anillo y el 3º o Ronda, las diferentes zonas, que se identifican como barrios diferenciados, se sitúan a caballo entre lo urbano y lo periférico, con predominio del uso residencial frente a los demás usos, que por otro lado son escasos.
Una actuación de concentración de actividades llevadas a cabo en torno al que se constituyó como nuevo eje representativo, la Avda. Gasteiz, ha conseguido desplazar el peso que el Casco Histórico-Ensanche tenía en las actividades terciarias. El definitivo traslado de la actividad industrial fuera de este eje, las actuaciones referidas a la creación de grandes equipamientos como el Centro Cívico o el Palacio de Justicia al S suponen un refuerzo a este intento descentralizador.
En cuanto a los barrios más allá de la antigua Ronda de Circunvalación, incluso el propio Ariznavarra, acusan una marginalidad considerable que los hace depender del centro de servicios de forma ineludible. Son asentamientos de escasa compacidad que no han conformado espacios singulares que pudieran aglutinar las actividades y dar una personalidad propia que contrarreste los efectos negativos de la distancia al centro. Una de las causas de esta marginalidad la constituye el trazado eminentemente rodado de la Ronda, que una vez aliviada en sus flujos circulatorios por la circunvalación exterior, podría ser reacondicionada tal y como ya se ha efectuado entre Portal de Foronda y Avda. Los Huetos, con el fin de mejorar las conexiones entre el centro y la periferia.
El ferrocarril es otro elemento que constituye una barrera importante en la ciudad y que ha segregado una zona de la misma que ha desarrollado una personalidad propia. Los antiguos establecimientos militares, los grandes colegios y centros religiosos están sufriendo importantes cambios de usos, consolidándose esta zona como una de grandes equipamientos (campus o ciudad universitaria, dependencias de la Admón. Pública, colegios, etc.).
Uno de los aspectos fundamentales de una ciudad lo constituye el conjunto de espacios libres y zonas verdes. A Vitoria-Gasteiz se la consideraba como una ciudad de reducido tamaño, concéntrica, en la que el centro se convierte en punto de atracción, y sin grandes distancias. Para recorridos inferiores a 1.500 m. (sería el equivalente a un perímetro con centro en el Casco Histórico y el comprendido dentro de la antigua Ronda de Circunvalación y los barrios al S del ferrocarril) el 74% de los desplazamientos se realizan andando.
vitoria-ge2La consolidación de algunos barrios periféricos como Arriaga y Sansomendi y zonas al S como Uleta o las nuevas expansiones de San Prudencio, o la progresiva colmatación de Lakua están significando un cambio importante en los modos de relación entre las diferentes partes de la Ciudad.
En los recorridos tan importante como la distancia es la calidad de las zonas recorridas. En barrios de nueva creación existen algunos intentos de configurar ejes peatonales que en algunos casos se acompañan con pasarelas sobre el viario rodado, caso de la Ronda. El problema de estos ejes peatonales no radica tanto en su funcionalidad sino en su concepción. Estos itinerarios no se ven potenciados con la agregación de usos que puedan conferirles además un carácter estructurante en el barrio.
En el extremo opuesto se encuentran las zonas peatonales en las zonas representativas o los paseos tradicionales. La zona peatonal central que se extiende desde la Plaza de la Virgen Blanca, Plaza General Loma, Plaza de España, Zona de Correos, Postas-Plaza de los Fueros, Calle Dato o el Casco Histórico de Vitoria- Gasteiz en el que se ha apostado por una coexistencia entre tráfico rodado y peatonal.
La pavimentación de calles (acera sugerida en algunos casos o mobiliario urbano) son las medidas con el fin de determinar el tipo de tráfico.
Otra de las zonas peatonales tradicionales de Vitoria-Gasteiz es la que comenzando en la Plaza de la Virgen Blanca desciende hacia el S por el Paseo de la Senda, Paseo de Cervantes y Paseo de San Prudencio hasta la basílica en Armentia. La sección de bulevar que se adoptó inicialmente es un modelo que se ha revelado como muy idóneo para este tipo de paseos, y de hecho se prevé su continuación hacia el O.
Además de los numerosos espacios libres de uso público de escasa relevancia existentes en Vitoria-Gasteiz, 2 son las estructuras básicas que se determinan sobre la capital:
De un lado los parques urbanos sirviendo muy de cerca a los usos residenciales sirven como elementos de relación social: La Florida y Jardines de la Catedral, Parque de San Martín, Parque de Molinuevo, Parque de Arambizkarra y Arana, Parque de Judizmendi y Parque del Prado. Su ubicación dispersa en la trama acusa una cierta disposición centrípeta respecto al centro y con carácter distributivo. A esta primera estructura de espacios libres no acompaña una red estructural que evidencie una relación entre ellos de tal forma que constituyesen una 2ª estructura más compleja.
Otro grupo lo constituyen los parques periurbanos o periféricos. Comienza a configurarse en el entorno inmediato del suelo urbano de la ciudad una estructura anular de sistemas de espacios libres. Al N el Parque Lineal de Zadorra ya ha comenzado a ser una realidad en lo que constituye la trama entre Gamarra y Abechuco. Al S, tanto el Parque de Olárizu como su continuidad hacia el O por lo que se ha denominado Parque Lineal del Sur que ya se extiende en un pequeño tramo al E, el Parque de Mendizabala su conexión con Armentia por detrás de Mendizorrotza, ejecutada sin olvidar el gran Parque de Armentia con más de 150 Ha. Al E el gran parque de Salburua y al O, en el vacío ente Júndiz y Ariznavarra lo que se denomina como área forestal de Zabalgana, sobre terrenos municipales en los que se recuperaron terrenos de graveras y robledales con un fuerte valor natural y paisajístico.
En una posición intermedia se halla el Parque de Arriaga, a medio camino entre un parque urbano y uno periférico (si bien es cierto que con la colmatación de Lakua este matiz decantará a Arriaga como parque urbano).
Se dibuja así un anillo que rodeando al casco urbano serviría tanto en sí mismo, es decir el valor de su uso y las posibilidades de relación que se establezcan a través de él, como por la posibilidad de ser plataforma de acceso más allá de la periferia.

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Las Zonas de Ciudad.

DISTRITO CENTRO. Comprende las unidades de Casco Viejo-Anglo, Lovaina, Coronación, Centro-Ensanche y Desamparadas.

La estructura viaria tiene varios componentes: por un lado el modelo radioconcéntrico impuesto por el Centro Histórico, con un 1º anillo en su entorno, el Ensanche del XIX con un modelo más isótropo pero centralizado en torno a la calle Dato, el resto de las zonas, Lovaina, Coronación, Anglo y Desamparadas son en sí modelos mallados pero en una estructura compleja que repite el modelo de centroide.

Las circulaciones que trasvasan flujos en sentido N-S lo hacen a través del 2º anillo (Herrán-Avda. Gasteiz), mientras que el paso E-O resulta mucho más complejo, con dificultades en todas las vías quedando relegadas a la zona de Ensanche (M Moraza-S Francisco, General Álava, Florida, M. Iradier).

La red peatonal es muy compleja, derivada de la gran afluencia por su centralidad. Tanto las vías de tipo central (Dato y Postas), como las radiales de conexión con otras zonas limítrofes (Paseo de la Florida, Beato Tomás de Zumárraga, Portal de Arriaga, Santiago e Independencia) o las de tipo concéntrico (1º y 2º anillo). Los bidegorris se limitan al perimetral de Avda. Gasteiz.

2 son los usos que definen esta zona: el residencial colectivo y el terciario. El residencial contempla desde las edificaciones del Centro Histórico, sobre trazas parcelarias medievales muy semejantes entre sí (ancho parcela 3-6 m y fondos de 20 m) con importantes procesos de renovación/rehabilitación, las manzanas del Ensanche Decimonónico con edificaciones de calidad en manzanas regulares y las manzanas de los ensanches actuales, con mayores elevaciones y con intenso aprovechamiento de los patios de manzana.

Los usos terciarios no sólo no quedan condicionados al uso residencial sino que en muchos casos lo han sustituido. Tanto los bajos de las edificaciones como las plantas altas o edificios enteros se destinan a tal fin. La mayor concentración se produce en torno a la calle Dato, pero también son importantes en zonas como la calle Olaguibel y en la periferia de la zona en Avda. Gasteiz.

Los espacios libres son más bien escasos, pero todos ellos con un gran valor simbólico. Plazas como la Virgen Blanca, los Fueros o parques como la Florida simbolizan elementos muy personales de Vitoria-Gasteiz.

DISTRITO NORTE. Comprende El Pilar, Zaramaga, Arriaga y Abetxuko. Como unidad, no presentan una estructura homogénea entre ellos quedando engarzados por elementos radiales (Portal de Foronda, Aguirrelanda) o radiales (Reyes Católicos-Simón de Anda-Basoa en el interior, la Ronda en la zona central). Internamente son muy diferentes, desde una lógica de malla en el Pilar, mas desvirtuada en Zaramaga, pasando por una de supermanzana en Arriaga o una cuasi rural de Abetxuko.

La red peatonal y de bidegorris coincide en los ejes de penetración hacia el casco (Portal de Foronda, Portal de Arriaga, Portal de Villarreal). El uso dominante de todos ellos es el residencial con diferentes tipos de ocupación. En Zaramaga predomina la edificación abierta simple, en el Pilar se presenta una estructura intermedia de manzana abierta, en Arriaga edificación abierta con ocupación intensiva donde un módulo tipológico se repite innumerables veces, para acabar con una ocupación extensiva en modelos unifamiliares de corte obrero en Abetxuko.

Los usos terciarios decrecen en importancia conforme nos alejamos del centro, de modo que en Abetxuko son prácticamente inexistentes. Los usos industriales se hallan emplazados de forma condicionada al uso dominante (aunque limitan con importantes zonas industriales).

En el apartado de espacios libres se puede afirmar que además de en gran número, estos elementos son importantes elementos estructurales de cada uno de ellos siendo también dotaciones de nivel suprazonal.

DISTRITO ESTE. Comprende las unidades de Aranbizkarra-Aranzabela, Sierras Alavesas-Arana-Santiago, Judizmendi-Sta. Lucía y Betoño.

La estructura conjunta es una malla informe con predominio de los viales en dirección N-S. La Ronda por el E y Los Herrán por el O son las vías de relación entre las unidades que componen este distrito.

La vialidad complementaria en dirección E-O no tiene continuidad en una buena parte de los casos, impidiendo una buena relación entre las zonas periféricas. La red peatonal coincide, en general, con las penetraciones en sentido E-O que conectan el centro de la ciudad con las zonas periféricas. En cuanto a los bidegorris, a pesar de los numerosos existentes, la estructura general es incompleta y de escasa relación con otras zonas, a excepción del bidegorri Norte en conexión con Zaramaga-El Pilar y el del eje Avda. Gasteiz

El uso dominante es el residencial colectivo aunque de forma puntual existen ocupaciones de tipo unifamiliar relacionadas con promociones de tipo social (casas obreras de la Avda. de Estíbaliz). La tipología evoluciona desde edificaciones en manzana cerrada al O hacia edificación más abierta hacia el borde E.

Los usos terciarios quedan condicionados al uso residencial con mayor intensidad en la zona Oeste en su contacto con el borde del centro de la ciudad. Los usos industriales no son relevantes, quedando condicionados también a los residenciales.

De igual forma éstos van desapareciendo hacia la periferia E. Los espacios libres se van liberando conforme se desplaza hacia el E (conforme a la variación tipológica), con numerosos espacios liberados entre la edificación (muchos de ellos intersticiales) con dos elementos importantes, el parque de Aranbizkarra y el de Judizmendi, y en menor medida el de Arana por su condicionamiento a la vialidad.

DISTRITO SUR. Comprende Adurza-San Cristóbal, Iturritxu-Errekaleor, Ciudad Jardín-Mendizorroza, Armentia y Ariznavarra.

La marcada forma longitudinal de esta zona y la importante barrera que supone el ferrocarril en sentido E-O desarrolla una lógica de viales mallados muy largos en este sentido y mucho más cortos en sentido transversal (con pocas conexiones con la zona N).

Nieves Cano y sobre todo Salvatierrabide-Alava-Zumaquera funcionan como ejes relacionales entre las zonas extremas (el último eje es a su vez complemento de la inconclusa Ronda de circunvalación en la zona S). Las conexiones con la zona N se realizan por pasos sobre/bajo el ferrocarril en sólo 4 puntos (Trianas, Castro Urdiales, San Antonio y Portal de Castilla). Recibe además las conexiones de la red local periférica de Heraclio Forunier, Arechavaleta-Comandante Izarduy y Portal de Lasarte.

En cuanto a la red peatonal, sin duda el elemento más sobresaliente lo constituye el Paseo de la Senda en su continuidad con Armentia. Otros itinerarios en conexión con el entorno rural tienen mucha importancia (Portal de Lasarte, senda de Olárizu, etc.). Las redes de bidegorris existentes acompañan en buena parte a estos recorridos peatonales, existiendo una red en dirección N-S, junto a Mendizorroza en conexión con la de Avda. Gasteiz y un ramal de ésta hacia la zona universitaria. La zona Este queda totalmente desasistida.

Existe una gran diversidad de usos en este distrito:

– Residenciales en casi todas sus tipologías (manzanas cerradas o abiertas, edificación aislada en bloques o torres, residencias unifamiliares aisladas o adosadas…);

– Industriales: Localizados preferentemente en polígonos como Uritiasólo y Olárizu y la zona industrial del borde de la N-I, o bien aislados como en el Campo de los Palacios, y con mucha menor incidencia integrado con usos residenciales;

– terciarios: En la zona Sur no están presentes sino como de primera instancia, sin excesiva especialización y quedando relegados al uso dominante, el residencial;

– Usos de equipamientos: Quizá sea la zona con un equipamiento más variado, tanto por la propia tipología como por la variedad jerárquica, encontrándose desde el equipamiento local (escolar básico, salud primaria…) como a nivel municipal (deportivo, administrativos…) o comarcal e incluso territoriales (universitarios), con una gran variedad edificatoria. Pero sin lugar a dudas con una presencia muy marcada en la escena urbana.

En el apartado de espacios libres, la zona Sur concentra una buena parte de sus efectivos en la zona periférica, en contacto con la zona rural, y es aquí donde una serie de parques han comenzado a desarrollarse (Olárizu, Lineal del Sur, Mendizabala, y Mineral). Previsiones de ampliaciones muy notables respecto a su configuración actual mejorarán la buena situación de esta Zona.

En cuanto a los espacios libres interiores, se aprecia una diferencia clara entre la zona E, con mayores densidades y con un número menor de espacios, generalmente intersticiales y la zona O, con modelos de ocupación de Ciudad Jardín y con proliferación de espacios, algunos de ellos importantes (el Prado).

DISTRITO OESTE. Txagorritxu-Gazalbide, Ali-Sansomendi, Polígono 32, San Martín y Ajuria.

Por la gran dimensión de las manzanas y la ruptura que existe entre estas zonas, la estructura viaria no presenta una complejidad que las relacione.

El uso dominante es el residencial colectivo, con fuerte implantación de la edificación abierta, ocupaciones semi-intensivas y equipamientos. Los usos terciarios tienen poca relevancia, salvo en la zona adyacente a la Avda. Gasteiz y los industriales son prácticamente inexistentes.

Son numerosos, de importantes dimensiones muchos de ellos y configuradores de la estructura interna.

DISTRITO NORDESTE. Comprende la zona industrial del Este, las zonas industriales de Gamarra, Arriaga, Larragana y Betoño.

Apoyado en el eje de Portal de Gamarra, una estructura mallada, con viales de diferente jerarquía distribuye los tráficos internos, llegando en numerosos casos a viales en fondo de saco.

El uso dominante es el industrial, quedando los usos residenciales prácticamente reducidos a pequeñas unidades. De una fuerte especialización inicial, y que todavía perdura en ramas como metal y transformados, químicas, etc. últimamente se detecta una implantación de empresas de servicios, que además fijan su residencia en antiguos pabellones industriales parcelados.

Son escasos y se concentran en apoyo a secciones de viales o en todo caso se concentran en la periferia.

Las Entidades Locales Menores.

Constituyen áreas singulares dentro del Suelo Urbano, tanto por su ubicación diferenciada del Núcleo principal-Ciudad de Vitoria- y dispersa por todo el término municipal, como por las características específicas de su estructura física interna propias del medio rural.

Además del mencionado carácter rural, estos enclaves residenciales presentan en algunos casos un tamaño muy reducido y unos modos muy primarios de agregación de sus unidades, hasta el punto de poner en cuestión su dimensión urbana, aspecto éste que condiciona la propia estructura normativa que se les aplica.

Los parámetros que definen el modelo de asentamiento referidos al contexto – accesibilidad, relación con el medio natural, relación con la ciudad.- y a la estructura urbana interna-parcelario, morfologia/trama viaria, usos/tipos edificatorios, infraestructuras.por lo que respecta al Modelo de asentamiento se han establecido los siguientes grupos:

Núcleo de Población Rural/Barrio Rural. Correspondería a núcleos de pequeño tamaño y poco cohesionados. La trama viaria no se diferenciaría de la de caminos/vías rústicas. En este caso existe una vinculación de las unidades residenciales con el medio natural muy fuerte y próxima a la del poblamiento disperso. Carece de espacios/equipamientos públicos significativos.

Núcleo Urbano Rural. Aun manteniendo un tamaño reducido, por su grado de cohesión, su trama viaria diferenciada de la rústica inmediata y por la existencia de algún espacio/edificación con carácter público y dotacional, estos núcleos presentan una dimensión urbana aunque en muchos casos primaria. La vinculación de las casas con el medio natural es compartida con una relación expresa con las vecinas, lo que dará lugar a una estructura que puede evolucionar hacia formas más complejas que justificarían hablar de “desarrollo urbano”.

Núcleos Suburbanos. Se caracterizarían, al margen de su tamaño y cohesión, por estar influenciados por la inmediatez de la ciudad, que determina o determinará los usos y las construcciones. Apoyados en una carretera de cierta escala que puede llegar a constituir el eje estructurador más importante, soportan generalmente enclaves, instalaciones y actividades fuera de su propia lógica inicial. La accesibilidad desde otros centros de actividad es acusada y en la misma medida disminuye su relación con el medio natural inmediato.

Los usos y construcciones que soportan las parcelas están ligados, desde el grupo muy numeroso de parcelas con un tamaño grande y forma irregular poco diferenciadas de las parcelas rústicas situadas fuera del núcleo, hasta las parcelas de dimensiones más discretas y proporciones más regularizadas, resultantes de particiones y reparcelaciones más urbanas. Con frecuencia las viviendas e instalaciones más vinculadas a la producción agrícola se ubican en el grupo de las más grandes y rústicas, y también es frecuente que las unidades más urbanas y menos ligadas a aquellos usos, ocupen parcelas más pequeñas y regulares.

En la base de las consideraciones anteriores estaría el proceso de progresiva partición de las fincas iniciales conforme pasa el tiempo, se transforman los usos y se construyen nuevas edificaciones de distinto tipo.

expansiones
VITORIA GE4.jpgSituada en un lugar estratégico en la zona de fricción entre los reinos cristianos de Navarra y Castilla, Gasteiz fue fundada a partir de una pequeña aldea rural por el rey Sancho VI el Sabio de Navarra en 1181 en las proximidades de un curso fluvial y sobre la cima plana y alargada de una colina desde la que se dominaba el territorio de la Llanada. Esta primera fundación llamada Nova Victoria ocupaba poco menos de 5 ha.
La ciudad de Vitoria es resultado de una fundación real datada en 1181 sobre el antiguo enclave amurallado de Gasteiz. Su aparición se produce en el momento de transición a la Baja Edad Media, en que el feudalismo comienza a perder predominio frente a la estructura de nuevos burgos, germen del nuevo orden burgués y del nacimiento de los estados nacionales. El esquema del casco medieval de la ciudad actual, responde a los patrones de un asentamiento de origen militar en una colina con visibilidad sobre toda la Llanada y el piedemonte de las sierras cercanas. De la fundación del rey navarro, Sancho el Sabio, el nuevo burgo amurallado pasa a ser el bastión N del reino de Castilla, tras su conquista 17 años más tarde por Alfonso VIII.
En su configuración convergen el modelo vernáculo, orgánico y adaptado a la topografía, y los modelos de colonización medievales europeos, tipo bastida, con su geometría de calles longitudinales y su contorno amurallado, a modo de ciudad fortaleza. En la adaptación del caserío a la orientación predominante N-S de esta colina alargada, puede identificarse ya en embrión la contradicción entre el modelo de crecimiento radioconcéntrico que va a caracterizar el urbanismo de Vitoria y la configuración longitudinal E-O de la Llanada Alavesa en que se asienta. 
Las expansiones posteriores de la ciudad siguen la misma pauta, con un viario longitudinal N-S y un viario de pequeñas calles transversales de acusada pendiente, los denominados cantones. La 1ª de estas expansiones se lleva a cabo en 1202 tras la anexión de Vitoria a Castilla y se produce hacia el O, hasta el límite natural del río Zapardiel. La 2ª expansión se realiza en 1256, hacia el E, y es ordenada por Alfonso X el Sabio para canalizar la vitalidad demográfica y económica que conoció Vitoria durante este siglo. Tras la última extensión, la superficie total de la ciudad, con 22,70 ha, casi ha quintuplicado el área existente en 1181. Esta estructura urbana inicial se mantendrá prácticamente hasta el siglo XVIII, sirviendo de contenedor básico para las turbulencias sociales y económicas que caracterizan el largo periodo comprendido entre los siglos XIII y XVII
evolucion hasta 1256.jpgDebido principalmente a su posición geo-estratégica y a los privilegios y franquicias de que gozaba debido a la misma, Vitoria Gasteiz conoció a partir del siglo XIII un periodo de vitalidad demográfica y económica. El largo periodo comprendido entre los siglos XIII y XVII se caracterizó por las turbulencias sociales y económicas. Se consolida el patriciado urbano en detrimento de los estamentos feudales rurales y se incorporan en 1332 administrativamente al alfoz vitoriano medio centenar de pequeñas aldeas limítrofes. Se configura también el típico sistema social medieval muy jerarquizado espacialmente, según el cual la nobleza y el clero ocupan la parte alta (Villa Suso), los mercaderes y artesanos el tejido intermedio y los judíos la parte más baja. Debido a su posición de paso obligado entre Castilla y Europa, Vitoria cuenta ya en esta época con numerosos mesones, ventas y posadas. A partir de 1399 se celebran en las campas contiguas a la ciudad sendas ferias en junio y septiembre en las que se intercambian los productos del campo y la ciudad, convirtiéndose en focos de atracción en un amplio entorno.
La red caminera que rodea la ciudad se reestructura durante el siglo XVI, articulándose en torno a sus 3 ejes principales: el camino de Francia, por donde se desarrolla el comercio de lanas con Europa; el camino del Mar, que enlaza con el valle del Deba, y el Camino Real, que comunica con Castilla.
Con la excepción de un breve periodo de prosperidad en el siglo XVI que servirá para consolidar al incipiente estamento burgués, Vitoria permanece en un estado de estática latencia social y económica hasta finales del XVII, debido tanto a la serie de epidemias de peste que asolarán la urbe entre 1507 y 1600 como a los efectos de los conflictos bélicos del periodo 1621-1665.
Una serie de circunstancias hacen aflorar a partir de finales del XVII y durante todo el XVIII el desarrollo temprano del industrialismo vasco: entre ellas la consolidación de la dinastía borbónica tras su triunfo en la Guerra de Sucesión (1701-1714), la autonomía fiscal de las Provincias Vascongadas y Navarra, y la fundación real de compañías como la Compañía Guipuzcoana de Caracas que monopolizan el intercambio con las colonias de ultramar desde todos los puertos españoles. La localización estratégica de Vitoria como nodo de intercambios comerciales entre la península y Europa hará que la ciudad juegue un papel importante dentro de este relanzamiento.
A medida que transforma su economía medieval, basada en la artesanía gremial, para desarrollar nuevos sectores industriales (muebles, ferretería, telares) y comerciales, la ciudad va creciendo paulatinamente. En el censo de Aranda, de 1768, la población asciende a 5.441 habitantes. Menos de 20 años después, en 1786, el censo de Floridablanca recoge cerca de 6.500.
El crecimiento demográfico y el nuevo papel de la ciudad como nodo comercial desde finales del siglo XVII exigen llevar a cabo una transformación de la misma, que se ejecutará de forma controlada, de acuerdo tanto con la filosofía de ornato e higiene urbana con la atención a la compacidad que caracteriza tradicionalmente a la villa. En 1781 se plantea el crecimiento hacia el S mediante la creación de una gran plaza que sirva como articulación funcional y simbólica de un nuevo centro urbano. Esta operación supone el inicio del descenso hacia la Llanada y el abandono del paradigma defensivo. Supone también el comienzo de la iniciativa municipal como principal impulsora del desarrollo urbano de Vitoria-Gasteiz. Esta operación consistió en el desarrollo de un conjunto de edificaciones y espacios públicos (Plaza Nueva, Paseo de los Arquillos, Plaza del Machete, Cuesta de San Vicente) que salvan brillantemente el desnivel de 20 m existente en la ladera S de la colina.
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1812 VITORIA-GASTEIZ por el Cap. Maillart

A pesar de la incipiente industria textil y de mobiliario, a finales del XVIII, las 2 principales actividades a las que se dedica la ciudad son la manufactura, abastece el entorno local, y el comercio, principalmente de lana, hierro y vino, que aprovecha el paso obligado de las mercancías de largo recorrido a través de la ciudad, como eje de distribución interna del País Vasco, y como centro distribuidor de la provincia. Desde 1799 se crean mercados en Vitoria y Salvatierra; el mercado de los jueves tenía el carácter de franco, con exención de portazgo y alcabalas. Los artículos llegaban de Guipúzcoa, Vizcaya y La Rioja, “constituía un islote urbano en un entorno rural”, aunque las interrelaciones sociales entre los 2 ámbitos fueran muy estrechas, con un importante núcleo de vitorianos que desarrollaban sus actividades cotidianas entre el campo y la ciudad y una buena parte de los propietarios rústicos viviendo entre sus murallas. Durante los 6 años que dura la Guerra de la Independencia (1807-1813), la posición de Vitoria, nudo de comunicaciones, recupera su importante papel geo-estratégico, saliendo del letargo anterior. Finalizada la Guerra de Independencia y hasta la 1ª Guerra Carlista, el periodo absolutista de Fernando VII (1814-1833), la ciudad no experimenta grandes cambios, sumido como está el país de nuevo en la crisis económica. El censo de 1828 refleja una población de 10.703 habitantes en el casco urbano y 4.330 repartidos por los pequeños núcleos limítrofes.
Urbanísticamente no habrá transformaciones importantes hasta el fugaz paréntesis liberal (1820-1823), en que se creará el Salón de La Florida, un nuevo espacio ajardinado abierto al público al S de la ciudad, que señala el inicio de la vocación de conexión de la ciudad con su entorno que se hará patente en el desarrollo futuro.
Durante la 1ª Guerra Carlista (1833-39) seguirán llevándose a cabo operaciones puntuales de desarrollo urbano, aprovechando el suelo liberado por las leyes de desamortización de 1833 y 1837, a través de las cuales se incautarán o adquirirán para uso público muchos de los terrenos ocupados por los conventos al S de la ciudad.
Tras el traslado a la costa en 1839 de las aduanas internas, la ciudad se vio obligada a reconvertirse optando por reforzar su peso administrativo como capital provincial e iniciando a la vez un proceso acelerado de  terciarización. El nuevo desarrollo vino acompañado de diversas operaciones de adecuación urbana, como el derribo de los portales de acceso al casco antiguo o la ampliación en 1854 del Parque de la Florida. El trazado de la línea de ferrocarril Madrid-Irún constituye el factor más importante de impulso al crecimiento, que llegó a Vitoria en 1861.
La 1ª Guerra Carlista no hará sino agravar la situación de crisis, generando además un descenso en el número de habitantes de la ciudad, que según el censo de 1839 se reduce a 7.117 vecinos. Entre las causas se pueden suponer tanto la crisis y el propio conflicto bélico como la epidemia de cólera morbo asiático que había asolado la ciudad entre 1833 y 1836.
Como consecuencia del nuevo régimen que se establece en 1839 con la victoria liberal está la supresión de las aduanas internas propias del régimen foral y su traslado a la costa, lo cual supone un golpe para la economía de Vitoria. Desaparece el comercio al por mayor y los carruajes de transporte pasan sin hacer parada. Muchas familias acomodadas emigran a Madrid en busca de mejores oportunidades. La ciudad se vio obligada a readaptarse a la nueva situación.
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1848- VITORIA por Enciso Coello

Tras un periodo de desconcierto, la burguesía local opta por reforzar su peso administrativo como capital provincial del nuevo entramado estatal, sacando el mejor partido de su situación estratégica y de su red de comunicaciones e iniciando a la vez un proceso acelerado de terciarización con el que entrará en la 2ª mitad del siglo.
1864

1864- VITORIA

En 1860, la población de Vitoria-Gasteiz asciende ya a 18.728 habitantes y a partir de entonces no hace sino aumentar. Son varias las circunstancias que impulsan en la 2ª mitad del XIX este crecimiento de la ciudad, entre ellas su nuevo papel como capital, lo cual a su vez le permitió recuperarse como centro manufacturero y comercial dentro del marco de despegue industrial del País Vasco. La fundación en 1850 por el Ayuntamiento de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Vitoria, que junto con la Caja Provincial de Álava (fundada en 1918), constituirá una herramienta fundamental para el planeamiento público el siglo siguiente, está relacionada sin duda con estas expectativas económicas. 
El crecimiento demográfico de la ciudad a lo largo de los años 60′ y primeros 70′ del XIX prosigue imparable y el censo de 1877 asciende ya a 25.268 habitantes, lo cual supone un 27% de la población total de Álava.
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1860-1865 Plano del Ensanche VITORIA por Francisco de Paula Hueto

En 1865 se aprueba definitivamente la realización de un Plan de Extensión hacia el S para absorber el aumento demográfico y adecuar la realidad urbana a las nuevas oportunidades de comunicación. El proyecto, denominado Ensanche de 1865, ocupa una superficie de poco menos de 40 ha. Responde estrechamente al objetivo de ligar el tejido de la ciudad con el ferrocarril, incorporando anteriores operaciones como la Plaza Nueva y el Parque de La Florida. Se redactan también una serie de ordenanzas, en 1854, en 1860, en 1863 y en 1874, que se centran especialmente en el control de la forma urbana. El ensanche de 1865 será el que articule todo el crecimiento urbano hasta finales de siglo, acompañando un incremento de la población que en 1897 alcanza ya los 30.514 habitantes. La ciudad ocupa en aquel momento 155 ha, es decir, se ha triplicado con relación a su situación en 1865.
Esta macrocefalia, que no hará sino aumentar a lo largo del tiempo, refleja la creciente importancia de la villa en un momento de especial prosperidad cultural que habría de valerle el título de “Atenas del Norte”. Otra circunstancia que contribuye al crecimiento urbano es la afluencia desde el campo a la ciudad durante la 2ª Guerra Carlista (1872-1875), debido a la inseguridad imperante en el entorno rural durante el conflicto.
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1888 – VITORIA por DIonisio Casañal y Zapatero

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Vitoria fin siglo XIX

El crecimiento urbano de Vitoria viene acompañado de una alta mortalidad general que ha sido endémica a lo largo de todo el XIX, siendo las principales causantes las guerras sucesivas, las epidemias y las enfermedades asociadas a un proceso de urbanización acelerado. La construcción del ensanche en 1865 pondrá de manifiesto una clara diferencia de mortalidad de casi 6 puntos entre el casco medieval y la nueva extensión burguesa. La ciudad no consigue aún convertirse en un centro industrial de importancia, “medio centenar de fábricas acogían a menos de 1.500 obreros”.
El grueso de la actividad económica seguía siendo el derivado de su papel administrativo. Hay que tener en cuenta también que la llegada del ferrocarril no supuso un impulso directo a la industrialización, ya que, si bien permitía exportar con facilidad los productos manufactureros locales, facilitaba al mismo tiempo la importación de los foráneos, generalmente más competitivos. El ferrocarril transportaba rápidamente el grano sin detenerse y, de hecho, desaparece el tradicional mercado local de cereales. Vitoria vivirá fundamentalmente del mercado interior. Al llegar a final del siglo, Vitoria era, pues, una ciudad con una burguesía fundamentalmente rentista y en la que la población dominante pertenecía al sector servicios.
En el momento de iniciarse el siglo XX, la población de Vitoria alcanza los 30.701 habitantes, lo cual supone un 31,8 % con respecto a Álava, un indicador de la macrocefalia regional que no hará sino aumentar a lo largo del siglo XX. La 1ª década responde a la misma pauta de crecimiento constante y moderado con el que se ha cerrado el siglo anterior, pero comienzan a producirse indicios de despegue en el proceso de industrialización que nunca había llegado a cuajar plenamente durante el periodo precedente. Se consolida el planeamiento como herramienta principal de transformación de la realidad urbana de Vitoria: la serie de planes que se producen a lo largo de los siguientes 100 años mantienen una clara línea de continuidad tanto con el pasado como entre ellos, de modo que cada uno parte de las propuestas anteriores tratando de adaptarlas a las nuevas realidades identificadas.
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1910 Plano e Idea del Ensanche de VITORIA

El grado de consolidación que presenta a principios de siglo el ensanche de 1865, unido a la pujanza económica que se adivina, conducen a las autoridades municipales a plantear una nueva extensión. A finales de la década se elabora el Plano de Idea del Ensanche de Vitoria 1909/1910 en el que la extensión no se limita al S sino que se plantea una extensión global de la ciudad. El modelo de ensanche adoptado se basa en la prolongación del viario existente en todas direcciones. Al E, se muestra consolidada la 1ª ronda de circunvalación y al O aparece el trazado de una 2ª ronda. La totalidad de la propuesta de extensión aparece abrazada a su vez por una 3ª ronda que será recogida por todos los documentos posteriores de planeamiento, convirtiéndose de algún modo en una invariante en el planeamiento vitoriano del siglo XX.
En menos de un lustro se instalan o crean en la ciudad una serie de empresas que vienen a unirse a las fundadas a finales del siglo anterior. Aunque la mayoría de las fábricas vitorianas pertenecen al sector metalúrgico, existe una cierta diversificación y así a lo largo de la 1ª mitad del XX aparecen también fábricas de muebles y explosivos e incluso alguna del sector químico. Esta incipiente industrialización debe enmarcarse dentro del proceso de modernización socioeconómica que experimenta el País Vasco, caracterizado por una clara diferenciación entre las provincias costeras industrializadas y las del interior, que permanecen fundamentalmente agrarias hasta prácticamente la época franquista.
Entre 1910 y 1917 se puede hacer referencia a algunos hechos que denotan la paulatina incorporación de Vitoria a la modernidad, entre ellos la inauguración en 1913 del campo de aviación en Lakua. Este periodo está marcado principalmente por la neutralidad de España durante la I Guerra Mundial, cuyo positivo impacto en la economía española se hizo sentir especialmente en la siderurgia vasca, recibiendo un fuerte incremento de la demanda, debido a la ausencia de competencia de los países beligerantes. El proteccionismo propio del sistema de conciertos económicos inaugurado en 1878 y renovado en 1896, 1904 y 1925 favoreció también a la economía del País Vasco, especialmente al sistema bancario. Sin embargo, este marco económico generalmente positivo no repercutió en la clase obrera, que vio cómo los precios subían, pero no sus salarios. La huelga general de 1917, producto de esta situación, no tuvo un impacto significativo en Álava, donde seguía predominando el sector primario y el administrativo.
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1925 – VITORIA

El final de la I Guerra Mundial no hará sino agravar la situación de crisis y conflictividad social, pues el mercado interno español no pudo absorber el desplome del mercado de exportación. El crecimiento a lo largo de estas primeras décadas del siglo no ha sido acelerado, pero sí continuado. La población al final de los 20′ se aproxima ya a los 40.000 habitantes y las expectativas de crecimiento asociadas al proceso de industrialización son altas en un nuevo periodo de euforia económica que se había iniciado en 1924, apenas superada la crisis derivada de la I Guerra Mundial.
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1927 Proyecto de Ensanche de Vitoria por Robert Dublang y Julián Apraiz

El documento urbanístico que inaugura realmente la secuencia de planeamiento del siglo XX es el Proyecto de Ensanche de Vitoria de 1927. Se trata de un plano de alineaciones al modo de los del siglo anterior. De hecho, hasta el plan de 1963, todos los sucesivos planes destinados a encauzar el crecimiento de Vitoria responderán a esta pauta. La dirección predominante de crecimiento es la O, respondiendo claramente a la tendencia natural de crecimiento y a las barreras que suponen el ferrocarril Madrid-Irún por el S y el anglo-vasco por el E. El Plan de 1927, aunque tiene una gran importancia como génesis de todo el futuro planeamiento, no llegó realmente a plasmarse sobre el terreno durante su periodo de vigencia, debido sobre todo a la crisis del 1929. En el ámbito urbanístico, Vitoria responderá a la misma pauta de relativo estancamiento que en anteriores periodos de crisis, un estancamiento que se mantendrá durante el periodo republicano y durante la Guerra Civil (1936-1939).
La crisis financiera mundial de 1929 sacudió toda la economía occidental y en España puso fin a los años de fugaz euforia económica que había generado un alto nivel de endeudamiento estatal, dejando a España en situación de desventaja para afrontar la crisis del 29. A pesar de la ventaja relativa del País Vasco apoyada en su sector siderúrgico, la crisis acabó por sacudir a toda la economía. El siempre incipiente despegue industrial de Vitoria se retrajo de nuevo.
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1932 – VITORIA

La población de Vitoria en 1930 es ya de 40.641 habitantes (el 39% de la población alavesa). La mitad de la población activa permanece en el sector primario. La nueva década estará marcada por el advenimiento de la II República en 1931. La vida cultural y la educación experimentan un momento de efervescencia y, entre otras cosas, en 1931 renace el movimiento por una Universidad Vasca, que había sido ahogado en la dictadura de Primo de Rivera. Nada más iniciarse la contienda, Navarra y Álava sucumben al golpe militar. El avance de la Guerra Civil (1936-1939) en el territorio vasco finaliza con la toma de Bilbao en 1937. En 1940, la población de Vitoria asciende a 51.191 habitantes. El proceso de industrialización que se había iniciado a principios de siglo y se había interrumpido durante la contienda civil se reanudará a lo largo de los 40′.
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1943 – VITORIA

En 1940 el total del suelo urbanizado alcanza ya 378,3 ha. El crecimiento ya ha dado el salto por el S al otro lado del ferrocarril Madrid-Irún. Esta zona muestra su especialización como zona de equipamientos y de viviendas para las clases acomodadas, en especial la Ciudad Jardín. El proyecto de ensanche de 1927 sigue sirviendo como directriz básica de planeamiento hasta que la realidad de la posguerra exige una revisión para adecuarlo a las nuevas circunstancias. El resultado inicial de la revisión es el Anteproyecto de Ensanche de Vitoria de 1944, documento fiel también a la tradición de continuidad urbanística, responde a la lógica establecida por el plan de 1927 de mallas con diversas orientaciones dentro de un modelo radio-concéntrico. La máxima virtud de esta propuesta es su carácter híbrido y pragmático que  lo aleja de cualquier rigidez teórica, conjugando las propiedades articuladoras del orden geométrico con la adecuación a las preexistencias y a la topografía propia del orden orgánico.
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1944 – Anteproyecto de Ensanche de Vitoria por Julián y Miguel Apraiz

El sistema de espacios verdes sigue también la lógica del plan de 1927, actuando como área de protección frente a las infraestructuras y como vertebrador de la propuesta. Desde el punto de vista funcional, el plan consolida las pautas generales que habían venido configurándose desde principios de siglo y que aparecían en el plan de 1927: al N del casco, la zona industrial, y al S del ferrocarril Madrid-Irún, las zonas de servicios y equipamientos urbanos deportivos y las zonas residenciales de lujo y baja densidad. Las nuevas expectativas de crecimiento industrial, que en este caso sí habrían de cumplirse, se reflejan en la capacidad total para 140.000 habitantes establecida por el anteproyecto de acuerdo con los estándares vigentes. Añadiendo los 60.000 habitantes aproximados con que cuenta el casco en el momento de la redacción, la capacidad final suma 200.000 habitantes. El sistema de rondas que aparecía de forma incipiente en el plan de 1927 sigue sin mostrar una configuración clara, con lo cual el borde urbano obedece a una lógica fragmentaria y más bien confusa. La dialéctica entre esta lógica de piezas mínimamente articuladas y muy diferenciadas y los intentos de dotar a la ciudad de una imagen global va a caracterizar el planeamiento vitoriano de la 2ª mitad de siglo.
El siguiente proyecto, realizado en 1947, es el 1º que responde al nombre y a la figura de PGOU, pero constituye realmente una revisión del Anteproyecto de Ensanche de 1944. Es un documento mucho más depurado y se distingue de su precedente sobre todo por la presencia de la ronda como elemento unitario que cierra y abraza el conjunto de piezas articuladas, contribuyendo a la imagen de compacidad del conjunto. La imagen cerrada y compacta que ofrece el plan de 1947 pasa a convertirse en un invariante urbanístico que llega hasta nuestros días, a modo de imagen canónica de la Vitoria moderna. Los sucesivos planes no han hecho sino incidir sobre la morfología, la escala y la interrelación de las piezas interiores, mientras que el desarrollo urbano se ha ido configurando mediante el relleno de aquellas piezas cuya estructura viaria ha llegado a plasmarse en la realidad urbana. De algún modo, ha sido en esta persistencia de una imagen urbana compacta y reconocible a lo largo del tiempo, frente a la habitual desmembración y desfiguración de los cascos urbanos de las ciudades españolas, donde ha residido la justa consideración de modélico del urbanismo vitoriano.
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1947 – Proyecto de Ensanche de Vitoria 

El plan de 1947 no llega a aprobarse, pero sirve de clara referencia al desarrollo urbano durante el siguiente periodo. En 1954 se inicia la redacción de un nuevo PGOU, aprobado en 1956, el mismo año en que entra en vigor una nueva Ley del Suelo. El documento se plantea para un techo de población de 150.000 habitantes a 50 años vista, pero no prevé la magnitud del despegue industrial que se va a producir inmediatamente después de su aprobación y, ésta será la razón principal de su corto periodo de vigencia. A pesar de verse rápidamente superado por la realidad urbana, el Plan de 1956 cumple su función como referencia estructural y, de hecho, el crecimiento residencial se produce en el suelo calificado por el plan.
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1956 – VITORIA

La década de los 50′ se caracteriza por la aceleración de un proceso de industrialización que hasta entonces siempre se había mantenido en estado de permanente latencia. La instalación en 1952 de la importante fábrica Imosa, dedicada al sector auxiliar del automóvil, y el año siguiente la llegada de la hoy Daimler-Chrysler (Mercedes Benz), anunciarán la eclosión en 1956 de este proceso en gran parte propiciado por la saturación de las áreas industriales de Guipúzcoa y Vizcaya.
Desde el punto de vista de la localización industrial en el interior del municipio se produce un fenómeno de migración de las industrias del centro a la periferia (en 1946, Fournier se traslada hacia el Barrio de San Cristóbal), mientras que la ciudad sigue extendiéndose hacia el ferrocarril. En 1950 la población de Vitoria asciende ya a 52.206 habitantes.
De esta población, sólo la 1/2 había nacido en Vitoria, lo cual indica que el acelerado crecimiento demográfico que caracteriza la ciudad en los 50′ y 60′ será en gran parte debido a la emigración atraída por el proceso de industrialización.
El Plan General de 1956
La planificación general de la ciudad se inicia de una manera oficial el 6.3.1956. En este momento y coincidiendo con los inicios de la industrialización, se aprobaba en Vitoria el 1º PGOU, conocido con el nombre de Plan de Alineaciones.
Si en realidad en Vitoria ya existía una tradición planificadora, hasta 1956 respondió a ordenaciones parciales, planos y proyectos de Ensanche (1910, 1927, 1947). Estos. habían encauzado en alguna medida la expansión de ciertos sectores de la ciudad, pero nunca estuvieron vigentes.
El PGOU-1956, realizado en 1954 y, aprobado 3 meses antes de la promulgación de la Ley del Suelo, incorporaba algunos aspectos que la ley introducía. Sin embargo fue un Plan de Transición y corto ya que la coyuntura desbordó al Plan; no se adaptaba a la Ley del Suelo, no abarcaba todo el Municipio, se crearon Zonas Industriales, al margen del Plan, se iniciaron zonas residenciales también, al margen del Plan y a modo de acoplamientos, otras zonas residenciales se crearon dentro del suelo calificado, pero sin respetar su trazado, dentro del Casco Urbano, algunas ordenanzas, poco elaboradas, no fueron respetadas, solamente el Ensanche de los Desamparados y el del O se hicieron siguiendo más o menos el Plan.
Durante el periodo de vigencia del PGOU-1956 se produce el despegue industrial definitivo de Vitoria y se inicia el proceso de estrecha colaboración entre el Ayuntamiento y la Caja Municipal de Vitoria. Aplicado al planeamiento urbano, este modelo de financiación, complementario con la colaboración de la Diputación Provincial y de la Caja Provincial de Álava, permitirá mantener el control público de la forma urbana a lo largo de la 2ª mitad del XX y constituirá uno de los factores más sólidos que justifican la idea de excelencia asociada al urbanismo vitoriano. El proceso de despegue industrial se traducirá en el desarrollo de una serie de polígonos -Gamarra-Arriaga (1958), Olarizu (1950-1960) Gamarra-Betoño (1956). En lo que respecta a tejido residencial, sólo 3 polígonos de vivienda social se desarrollan de acuerdo con el plan de 1956 en la forma de planes parciales: el de Zaramaga (1959), al N del casco; y los del Poblado de Ariznabarra (1960) y Adurtza (1959). Su diseño responde muy estrechamente a las realizaciones llevadas a cabo por la Obra Sindical del Hogar en aquella época a base de pequeños bloques lineales de 4 plantas.
A partir de 1956 (76.142habitantes) se produce el despegue industrial definitivo de Vitoria-Gasteiz. En referencia a los factores que explican este proceso de atracción industrial, además de la saturación industrial de Guipúzcoa y Vizcaya, algunos de carácter espacial como es la propia presencia de un marco urbano consolidado y bien equipado y la situación de este marco en “el centro de la Llanada Alavesa, lugar de fácil accesibilidad y punto medio entre el Cantábrico y la Meseta, con espacios llanos y propicios para la expansión industrial”.
Encauzado a través de medidas de planificación y gestión pública, el proceso de despegue industrial se traducirá en el desarrollo de una serie de polígonos que han de configurar la imagen de la ciudad en lo que queda de siglo. Los correspondientes al 1º cinturón, Olarizu (1950-1960) y Gamarra-Betoño (1956) se desarrollan rápidamente a través de un Plan Especial de Urbanización (1957), acoplado al Plan General de 1956. Para el 2º cinturón, con el de Gamarra-Arriaga (1958), se recurre a un Plan Parcial.
El crecimiento demográfico de Vitoria a lo largo de la década de los 60′ se sitúa en el 8,57% anual. A lo largo de los 60′, Vitoria-Gasteiz fue la ciudad de mayor crecimiento poblacional relativo de todo el Estado, con porcentajes superiores aI 40%. A finales de la década Vitoria estaba llegando a los 137.000 habitantes, según el censo de 1970.
Relacionada con este momento de optimismo desarrollista, que caracterizaba a la época es la situación de degradación paulatina que experimenta el casco medieval, aquejado por procesos de envejecimiento (22,5 % con mas de 65 años para una media en Vitoria del 7,8), bajo nivel de renta, falta de actividad, pérdida de centralidad y regresión demográfica debida principalmente al éxodo hacia los nuevos barrios. La población del casco (en 1965 era de 17.690 habitantes) fue descendiendo hasta situarse en 9.700 en 1990, mientras el barrio medieval seguía deteriorándose física y socialmente, la marginalidad social venía favorecida por la concentración de actividades molestas y precarias.
La Revisión del Plan de 1956 era necesaria y por ello se redactó el PGOU de 1963.
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PGOU 1963 VITORIA por Ignacio Lasquíbar

Este nuevo Plan trata de solventar los problemas surgidos durante la vigencia del anterior. Prevee un crecimiento de población de 193.000 habitantes, se adapta a la Ley del Suelo de 1956 y abarca todo el Municipio.
El PGOU-1963 vino a sustituir el relativamente efímero PGOU-1956 cuando el acelerado proceso de industrialización de la ciudad superó rápidamente las previsiones del mismo. La superficie del término municipal es de 208 km2 y abarca 49 entidades de población. El número de habitantes asciende ya a 76.142. El plan no supone en absoluto una ruptura con los anteriores documentos, sino que los toma como punto de partida para la propuesta. El techo habitacional que se plantea es de 193.000 habitantes en un período de 25 años.
El PGOU-63 incorpora al modelo los desarrollos que se han producido en el intervalo. La principal diferencia con el anterior plan reside en la clara opción por un desarrollo industrial exterior al anillo de cierre del casco, repartido en polígonos monofuncionales al NO (Gamarra y Betoño), al SE (Olarizu) y al NO (Ali Gobeo). También se sitúan fuera de este anillo parte de los desarrollos residenciales al este del casco.
El PGOU-1963 es desarrollado a través de una larga serie de los denominados planes parciales, que constituyen un verdadero muestrario de los planteamientos urbanísticos de la época y, a través de su gran diversidad y heterogeneidad, ponen claramente de manifiesto el déficit conceptual en cuanto a la escala intermedia que caracteriza el urbanismo del momento. Los espacios inter-bloques generados por estas disposiciones arbitrarias son en general superficies desestructuradas, amorfas, carentes de jerarquía y de legibilidad. El conjunto es una significativa muestra del fracaso del Movimiento Moderno y de sus contrapropuestas organicistas y estructuralistas en ofrecer alternativas convincentes a la calle corredor e incluso de responder con coherencia a las proclamadas demandas higiénicas en cuanto a orientación y soleamiento. En el caso de Vitoria, el abanico se amplía para incorporar toda la gama de tipologías del urbanismo de la época incluso dentro de un mismo polígono. Este carácter de laboratorio urbanístico puede achacarse al impulso predominantemente público que tiene el desarrollo urbano en la época. Sin embargo, la pobreza de las condiciones culturales, profesionales y económicas, dificultaban o imposibilitaban la traducción convincente al ámbito español de las propuestas más avanzadas que se estaban produciendo en aquel momento en el ámbito europeo. En cuanto a los polígonos industriales, se desarrollarán con relativa celeridad a lo largo de los 60′; en 1965 ya estaban parcelados 842.857 mde los 1.029.285 m2 calificados en total.
El PGOU-1963 comienza a desarrollarse rápidamente desde el momento mismo de su aprobación. A mediados de los 60′ ya están terminados o en construcción los barrios de Zaramaga, Arana, Txagorritxu y El Pilar, y en 1970 se inicia el barrio de Santa Lucía. Aunque el PGOU-63 preveía un máximo de 190.000 habitantes para 1988, la situación de crecimiento acelerado a lo largo de los años 60′ parecía indicar que la cifra  prevista por el plan se superaría con amplitud y que no tardaría en llegarse a los 300.000 habitantes. La presión urbanística que comienza a ejercer Vitoria, en pleno crecimiento industrial, sobre su comarca escapa también por completo a las previsiones del PGOU-63, de índole estrictamente urbana. A principios de los 70′ acaban de desarrollarse los polígonos industriales previstos por el Plan. Simultáneamente comienzan a ponerse en carga otros polígonos industriales alaveses ajenos al plan. La desaparición en 1967 del ferrocarril de vía estrecha Anglo-Vasco-Navarro, por añadidura, propiciaba también la extensión urbana hacia el E.
El periodo de vigencia previsto para el Plan de 1963 era de 15 años, pero todas estas circunstancias llevaron a plantear su revisión anticipada en 1969, ampliando su escala desde la urbana a la comarcal. Relacionada con este momento de optimismo desarrollista y característica de la época es el proceso paulatino de degradación que experimenta el casco medieval.
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1968 – VITORIA

La percepción de urgencia respecto a las expectativas de crecimiento inmediato y acelerado lleva a que se acuda al recién aprobado Decreto Ley de 27.6.1970, en el cual se regulaban las denominadas Actuaciones Urbanísticas Urgentes (ACTUR). Este instrumento de cariz plenamente desarrollista trataba de agilizar la disposición y puesta en carga de grandes zonas periurbanas en las grandes ciudades. En Vitoria se traduce en Actur Lakua (1970-1973), un Plan Parcial de 466 Ha al NO de la circunvalación establecida por el PGOU-63. La capacidad inicial que se plantea la operación es de más de 24.000 viviendas. Teniendo en cuenta que el tamaño familiar medio en 1970 era en España de 3,90 personas/hogar, el techo poblacional era de unas 94.000 personas.
Este plan aprobado en marzo de 1972, constituye una modificación profunda del PGOU-63 y se aparta de la lógica de respeto a la jerarquía de planificación a la que respondían todos los demás planes parciales del periodo, mientras que morfológicamente rompe con la imagen orgánica y radio-concéntrica que se había mantenido hasta el PGOU-63. La desmesura del Actur Lakua, con supermanzanas de 650 x 350 m y un sistema viario formado por una malla de tráfico motorizado con bulevares de 32 m de anchura y un eje vertebrador de 92 m y una malla peatonal entrecruzada con la anterior, entra en radical competencia con la estructura de desarrollo seguida hasta entonces. La propuesta de Lakua responde al afán de experimentación que caracteriza también el urbanismo del periodo y, en ese sentido, se ofrece como una extraña newtown, pero pegada al tejido existente sin solución de continuidad, optando en eso por seguir la pauta de evitar por encima de todo los mecanismos de salto urbano, de acuerdo con la señalada voluntad de compacidad vitoriana.
La zonificación realizada en el anterior Plan es desarrollada haciéndose mucho más compleja y acentuándose la segregación urbana. El Plan legalizaba modificaciones de trazado y acoplamientos residenciales e industriales, mientras que como novedad incluye la gran reserva de grandes espacios verdes para una ciudad próspera, en aquel momento.
Este PGOU-1963, está aún vigente y es el que ha tratado de encauzar el crecimiento de Vitoria de una manera ordenada, en unos momentos cruciales en su historia. La planificación se ha realizado; sin embargo, dentro de la política urbana existen otras 2 dimensiones: operacional y urbanística, por tanto es necesario conocer cómo ha crecido la ciudad.
Los polígonos industriales contemplados en el PGOU-1963 se desarrollarán con relativa celeridad a lo largo de los 60′. A principios de los 70′, acaban de desarrollarse los polígonos industriales previstos: el de Oreitiasolo, al SE, aprobado en febrero de 1971; el de Ansoleta, una mera ordenación de alineaciones, en 1972, completando entre ambos la Zona Industrial de Olarizu. Simultáneamente comienzan a ponerse en carga otros polígonos industriales alaveses como Amurrio, Ayala o Villarreal ajenos al PGOU-1963. 
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1970 ACTUR LAKUA por Izquierdo Dobarco

Las densidades residenciales resultantes oscilaban entre 82 y 89 viviendas/ha, muy por encima de las 75 viv/ha que establecía la nueva ley del suelo de 1975 como máximo. Debido en parte al mecanismo perverso del reglamento de 1978 que obligaba a reservas de suelo para equipamientos locales de forma independiente para cada polígono, esta densidad se traduciría además en la necesidad de grandes alturas de la edificación. El resultado es un sistema de  espacios públicos sobredimensionado, desarticulado y no jerarquizado que impide aprovechar las ventajas relativas de la densidad. Entre 1974 y 1982 se llevaron a cabo rápidamente las obras de urbanización básica y a continuación se desarrollaron los planes parciales correspondientes a los 15 polígonos en que se dividió el ACTUR. Ante la problemática fragmentación que se estaba produciendo en la totalidad de la operación, se decidió convocar un concurso restringido para el desarrollo conjunto de algunos de estos polígonos. Debido a la deceleración del crecimiento, los proyectos del concurso de 1977 no llegaron a realizarse según los proyectos ni en los plazos fijados
En 1972, por iniciativa municipal se había planteado también un Plan Comarcal que inicialmente comprendía 7 municipios de la Llanada Alavesa, cubriendo una superficie total de 390 km2. La propuesta de Plan Comarcal, que vería la luz en 1976 con el acuerdo de todos los municipios implicados, buscaba deliberadamente concentrar el crecimiento demográfico en la capital, pero no llegó a ser aprobado nunca porque entraba en contradicción con las propuestas descentralizadoras de la Diputación Foral, que proponía un programa de zonas industriales alternativas.
Al finalizar los 70′, la coyuntura económica ya comenzaba a indicar que tal vez el crecimiento no respondiera a las expectativas creadas, las cuales se revelaron muy evanescentes frente al embate de una economía mundial sacudida por las crisis del petróleo de 1973 y 1979. El proceso de industrialización acelerada había llegado a su fin: en 1975 la población del sector industrial era el 59,51%, mientras que la del sector terciario se reducía al 38,94%, pero a partir de aquel momento se iniciaría el paulatino camino de la terciarización.
La precaria situación económica que se vive a nivel general no impide que las iniciativas públicas en marcha o programadas prosigan su curso a lo largo de estos tormentosos años, en 1976 se inician las obras del aeropuerto en el nuevo emplazamiento de Foronda.
La más importante y a la vez la más contradictoria de todas ellas, si se tienen en cuenta las tendencias mencionadas, es la aprobación y el desarrollo en 1975 del Plan Parcial del Polígono de Jundiz, destinado a reserva industrial, almacenamiento y grandes servicios y localizado al SO de la ronda a 2,5 km de la misma. Entre 1956, momento del despegue industrial, y 1974, en que Júndiz se pone en carga y comienza el estancamiento, el espacio industrial había pasado de 1.402.196 m2 a 7.063.231 m2, de un 28,08% a un 46,08% del total del espacio urbano de Vitoria, siendo el uso predominante en ese momento. El carácter de Vitoria como ciudad industrial se simboliza en los sucesos de Vitoria, la represión mortal de un encierro sindical que se convertiría en un hito político en la transición española.
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Planeamiento Parcial y otras figuras de desarrollo (1956-1985) por Ramón López de Lucio

En 1977 se celebran las primeras elecciones generales democráticas  y en 1979 entra en vigor el Estatuto de Autonomía y se celebran las primeras elecciones municipales de la democracia. El 1º alcalde de Vitoria elegido democráticamente es José Ángel Cuerda, del PNV, quien habría de permanecer durante 5 legislaturas, hasta 1999, al frente del Ayuntamiento, convirtiéndose en una figura clave para la configuración de la ciudad. La década de los 80′ en España corresponde a un periodo de deceleración del crecimiento industrial y reestructuración de los sistemas de producción para adaptarlos a las nuevas condiciones de la economía global.
Un acontecimiento de gran importancia para la ciudad de Vitoria-Gasteiz es su elección en 1980 como capital de Euskadi y sede del Gobierno Vasco. En la elección influye, al margen de los factores políticos, la tradicional situación estratégica de la ciudad en términos de comunicación e incluso la disponibilidad de edificios adecuados y disponibles para las diversas funciones institucionales. Otro acontecimiento importante que se produce en ese mismo año es la fundación de la Universidad del País Vasco, que establece sedes en las 3 capitales vascas.
La situación en la que se encuentra Vitoria en el momento de ser designada como capital está caracterizada por un casco medieval degradado física y socialmente, un ensanche del XIX deteriorado por el impacto de la presión urbanística de las anteriores décadas, un conjunto de barrios residenciales periféricos heterogéneos y aquejados por la desestructuración de sus redes de espacios públicos, la sobredimensionada “nueva ciudad” de Lakua con un nivel de desarrollo y de ocupación muy por debajo de las expectativas que habían llevado a su apresurada puesta en carga (sólo 4 de los 15 polígonos estaban iniciados) y una ocupación de suelo industrial muy desequilibrada con respecto a otros usos. Fiel a su tradición, la ciudad de Vitoria, a través de sus nuevas autoridades municipales democráticas, abordará el cambio de coyuntura con el que se inicia la década recurriendo una vez más a los instrumentos de planeamiento. Entre 1981 y 1986 se redactarán y aprobarán dos iniciativas de planeamiento fundamentales para el desarrollo urbano de la siguiente década: el Plan Especial de Rehabilitación Integrada del  Casco Medieval y el Ensanche Neoclásico (1981-1991) y el Plan General de Ordenación Urbana, que se iniciará en 1982 como revisión del PGOU63.
El 1º de estos instrumentos, el PERI del casco y el ensanche, se caracteriza por el enfoque eminentemente social de la rehabilitación integrada. Dentro de este marco, sus objetivos generales eran conservar y poner en valor la morfología urbana del casco, mantener a su población natural y restituir su vigencia como centro de actividad de la ciudad. En los 10 años de vigencia del plan se consiguieron superar los aspectos más críticos de la situación de deterioro preexistente, pero no se llegó a conseguir plenamente la autorrecuperación del casco, que al final de la década seguía mostrándose mortecino desde el punto de vista de la centralidad y la actividad.
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1985 PGOU VITORIA

En cuanto al otro documento de planeamiento, el PGOU-1985, se plantea 2 objetivos principales: el 1º es que Vitoria recupere su carácter histórico de encrucijada, que ha quedado reducido en las anteriores décadas. El 2º es consolidar la recién adquirida capitalidad, otorgando la debida importancia a los valores simbólicos y culturales. En el plano económico, el plan propone una reformulación del papel de la ciudad como plaza comercial y de servicios de proyección estatal e internacional, tratando de solventar el desequilibrio existente entre un sector industrial sobredimensionado y un terciario más bien raquítico. Teniendo como horizonte estos criterios, y dentro del objetivo general de restitución de la idea de compacidad de la ciudad, la mayor alteración que propone el plan desde el punto de vista estructural con respecto al planeamiento heredado del 63 es la superación del modelo radioconcéntrico y su transformación hacia un modelo de desarrollo “lineal reticulado” en dirección E-O más adecuado a la lógica territorial y, desde el punto de vista estructural, orientado en torno a la N-I y a la vía del ferrocarril  Madrid-Irún. Este modelo de crecimiento, entre otros efectos, tiene el de controlar el ambientalmente peligroso acercamiento urbano por el sur a los Montes de Vitoria. Dentro de este marco se sitúa la eliminación del cierre sur de la circunvalación que proponía el PGOU63. En cuanto a la estructura urbana, el plan propone actuar principalmente sobre la ciudad existente, intentando completar y esponjar las tramas consolidadas, formalizar los bordes urbanos y solventar los problemas causados por la forma de desarrollo fragmentario generada por el PGOU63 y sus desarrollos complementarios posteriores.
La población de Vitoria en 1980 era de 192.775 habitantes, es decir, en 30 años se había cuadruplicado, habiendo disminuido el porcentaje de los no nacidos en Vitoria, que en 1982 se situaría en el 42,24%, ya que las nuevas generaciones ya son nacidas en el municipio. De hecho, mientras el País Vasco en 1980 ve disminuir su población en 30.000 habitantes debido a la crisis, Álava es la única provincia que se mantiene libre de este saldo negativo.
La recesión se percibe ya en un descenso en el porcentaje de población industrial en relación con el momento álgido de 1975; aunque sigue siendo considerable, dicha población ha disminuido en 1982 al 57,11% del total de activos mientras que un 41,63 % pertenece al sector servicios. La situación en cuanto a estructura económica se caracteriza por la existencia de más de 12 millones de m2 de suelo industrial vacante calificado en Álava (una situación agravada por la política de polos industriales de la Diputación Provincial), con más de 2 millones localizados dentro del término municipal de Vitoria, así como por el aun débil desarrollo del sector terciario.
Respecto al futuro crecimiento, el plan no califica apenas suelo urbanizable, ya que, al inicio del plan, se detecta una capacidad vacante cercana a las 35.000 viviendas entre el suelo calificado por el PGOU-63 y el del Actur Lakua. El plan se centra así, por una parte, en los polígonos a medio edificar situados principalmente al oeste (Ariznabarra, San Martín, Ajuria y Seminario), pero la pieza fundamental en torno a la cual se desarrolla es la zona correspondiente al Actur Lakua, que al inicio de la operación, como hemos visto, se halla sin desarrollar en su mayor parte, con una capacidad vacante de 20.000 viviendas. El crecimiento propuesto por el plan se concentra sobre esta pieza, a la que trata de otorgar una unidad de la que carecía. En cuanto a la densidad global de Lakua, el Plan del 85 propone una reducción desde las 24.000 viviendas previstas inicialmente hasta un total aproximado de 18.000.
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1982 – VITORIA

El cada vez mayor prestigio de Vitoria es, sin duda, el resultado palpable de las décadas de planeamiento público, que, a pesar de las disfunciones y errores sobresale como modélico en relación con lo ocurrido en el resto de ciudades españolas. El Plan de Vitoria del 85 no tarda en convertirse en referente tanto por sus planteamientos como por sus resultados.
Otro elemento fundamental de esta percepción fue la decidida política municipal de inversión en la mejora física y social de la ciudad mediante iniciativas no directamente ligadas al planeamiento urbanístico que caracteriza el periodo específico. Entre estas iniciativas, cabe destacar el amplio programa de centros cívicos que se lleva a cabo a partir de 1983. En su formulación inicial, son centros de cultura, ocio y administrativos que tratan de ofrecerse como referencia ciudadana a nivel local y como impulsores de la participación.
La ciudad de Vitoria será pionera en España en sumarse a las iniciativas destinadas a mejorar la calidad ambiental global a través de la mejora del medio ambiente urbano local. El año 1995, junto con la localidad mallorquina de Calviá, la capital vasca firmará la Carta de Aalborg, poniendo en marcha el primer proceso de Agenda 21 del territorio español. Este proceso ejemplifica la atención estratégica concedida por Vitoria al medio ambiente a partir de los 90′.
En cuanto a las propuestas ambientales ya iniciadas, se plasman a mediados de los 90′ en transformaciones significativas del escenario urbano: la red de carriles bici alcanza los 25 km de longitud y la peatonalización afecta a ya a 40.000 m2 de viario en el centro urbano Especial mención merece también el tratamiento y la gestión del agua en Vitoria, tanto en lo que se refiere a la política de  detección de fugas y mantenimiento de la red como a la puesta a punto de herramientas para el control y la evaluación de la calidad. La más relevante desde el punto de vista urbanístico de todas estas iniciativas ambientales es, sin duda, la propuesta de Anillo Verde, impulsada por el Ayuntamiento a través del Centro de Estudios Ambientales.
fihura 6.jpgParalelamente, en el ámbito del planeamiento se producen una serie de iniciativas destinadas a hacer frente a la nueva situación de repunte económico que inaugura la nueva década. En concordancia con las tendencias urbanísticas del momento, se impulsa la creación en 1992 del Parque Tecnológico de Álava en Miñano, con una superficie de 117 ha y situado a 5 km de la ciudad.
Con el objetivo de absorber el nuevo crecimiento incipiente, en 1993 se decide en primer lugar poner en carga parte de las reservas de suelo no programado calificadas por el Plan de 1985. Las mismas previsiones de crecimiento, unidas a los cambios legislativos introducidos por las leyes del suelo de 1990 y la posterior de 1992, llevan a las autoridades municipales a plantear aquel mismo año la revisión del Plan General vigente que había cumplido en gran parte sus objetivos.
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1990 – VITORIA

Los inicios de los 90′ vienen marcados por la eclosión de 2 tendencias paralelas estrechamente ligadas entre sí: por una parte se asiste a un repunte económico de los países desarrollados de manos del capital financiero y de los procesos de globalización y, por otro lado, se produce la decidida incorporación a las agendas institucionales de todo el mundo del paradigma ecológico.
En el caso de Vitoria-Gasteiz, es por una parte el escenario económico global el que puede ayudar a entender la creación en 1992 del Parque Tecnológico de Álava en Miñano, por iniciativa de la Diputación Foral de Álava, el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y la sociedad SPRI dependiente del Gobierno Vasco.
En lo que respecta a la tendencia hacia la institucionalización del paradigma ambiental, el acontecimiento de referencia es la Cumbre de Río de 1992. El principal resultado de esta cumbre fue la redacción del Programa 21/Agenda 21 firmado por todos los países asistentes Al año siguiente, se celebra la “Conferencia Europea sobre Ciudades Sostenibles” en Aalborg, Dinamarca, organizada por el ICLEI (Internacional Council for Local Environmental Initiatives). En el documento de conclusiones, llamado la Carta de Aalborg, las ciudades, pueblos y unidadesterritoriales de Europa firmantes se comprometían a participar en las iniciativas locales del Programa 21, desarrollando las correspondientes Agendas 21 locales antes del año 1996. La ciudad de Vitoria Gasteiz será pionera en España en sumarse a estas iniciativas destinadas a mejorar la calidad ambiental global a través de la mejora del medio ambiente urbano local.
El año 1995, junto con la localidad mallorquina de Calviá, la capital vasca firmará la Carta de Aalborg,  poniendo en marcha el primer proceso de Agenda 21 del territorio español.
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1998 – VITORIA

Al llegar a la mitad de los 90, la población de Vitoria será ya de 214.145 habitantes y la media de edad es de 37 años. Un 50,5% de la población no es originaria de Vitoria y un 20% entiende y se comunica en euskera, un idioma que domina el 7,5%. La distribución por sectores de empleo arroja ya un saldo favorable al sector servicios, con un 52,1% frente al 39,7% correspondiente a la industria.
El nuevo periodo de euforia económica que se inicia a finales de los 90 volverá a disparar las expectativas de crecimiento, lo cual unido a las condiciones que van a dar lugar al boom inmobiliario que en estos momentos parece llegar a su fin, se plasmará en el conjunto de planes urbanísticos y estratégicos que caracterizan el periodo que llega hasta nuestros días, durante el cual el crecimiento demográfico mantiene un ritmo estable en torno al 1%. En 2001, nada más iniciarse el nuevo siglo, la población asciende a 220.254 y a mediados de la década, en 2005, la población alcanza ya los 227.194 habitantes.
2000-1 pgou.jpgEl nuevo plan, aunque su primer documento propositivo se redactó en 1994, habría de conocer una serie de vicisitudes por las cuales no habría de alcanzar la aprobación definitiva hasta junio de 2003 del denominado TR. Al margen de este largo periodo de elaboración y reelaboración, este Plan no cambió fundamentalmente en sus determinaciones básicas y su modelo urbano desde su primera formulación hasta su versión final, a la que corresponde en gran medida la actual configuración urbanística de Vitoria.
El PGOU-2000, aunque mantiene el eje de crecimiento E-O y asume el proceso de remodelación del tejido consolidado propuesto por el PGOU-1985, cuyas operaciones en suelo urbano en marcha y previstas asume o desarrolla, es básicamente un plan de expansión que supera como horizonte demográfico la cifra de 300.000 habitantes barajada en la anterior etapa de crecimiento expectante de la que había surgido el Actur Lakua. Esta expansión se concentra básicamente en 2 paquetes al E y al O, entre la 1ªronda de circunvalación y las áreas naturales de Zabalgana y Salburua. La expansión  industrial se localiza fundamentalmente en torno al polígono de Jundiz, aunque propone otras 3 localizaciones: junto a la antigua N-I; en Crispijana y junto al municipio de Nanclares. El total de suelo clasificado entre urbano y urbanizable para todos los usos por el plan asciende a 5.379,26 Ha.
El plan del 2000 entronca claramente con la tradición urbanística de Vitoria de continuidad con el planeamiento anterior y de adaptación a las nuevas necesidades. El modelo de crecimiento y de ciudad que propone este plan asume tanto la idea de compacidad que ha guiado la historia del urbanismo de Vitoria desde sus inicios y el modelo radioconcéntrico como la propuesta de privilegiar el eje lineal E-O contenida en el Plan de 1985.
Pertenece claramente a la tradición de “urbanidad” que caracteriza a Vitoria y que constituye un plan marcadamente disciplinar, en el  sentido de deudor de todo el instrumental clásico del urbanismo español de la segunda mitad de siglo XX.
En lo que se refiere al diseño urbano de los sectores de expansión de Salburua y Zabalgana, la estructura responde a un mecanismo orgánico de prolongación del viario existente, cosido del tejido y adaptación a la topografía, recuperando en ese sentido la idea de las tramas pluriorientadas establecida por los planes de crecimiento de la primera mitad del siglo XX.

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La producción de una periferia planificada
A partir de 1956 el crecimiento del espacio residencial no pudo llevarse a cabo siguiendo exclusivamente las alineaciones del PGOU. La afluencia de inmigrantes fue tal, que la necesidad de viviendas en serie, económicas, sobre terrenos baratos y amplios, para desarrollar un urbanismo funcionalista, precipitó un “salto” a la Periferia; el resultado de este proceso es una aureola periférica residencial modelo en todo el Estado.
La primera generación de polígonos periféricos
Quizá el primer promotor de polígonos periféricos fue el Ayuntamiento, junto con al Caja de Ahorros Municipal. Ellos fueron los promotores del “Plan Blein” o barrio de Zaramaga. Exponente de un cuidado Open-Planing, este barrio se situaba junto a la industria y ello debido a 2 motivaciones: se facilitaba la compra de terrenos ya que el lugar iba a ser destinado a uso industrial y ahora se podría llegar a un convenio con los propietarios de terrenos, por convertirse en residencial. Por otro lado, junto a la industria se situaba la residencia para los obreros.
Este polígono fue previsto para 7.500 habitantes sobre 25 Ha. en las que se construyeron bastante extensivamente 1.600 viviendas subvencionadas, con el siguiente orden: 1º las más alejadas y después, con el Plan Parcial N.º 37, las más cercanas al casco, cuando ya se construyeron dotaciones, por lo que debido a procesos de revalorización las viviendas fueron de más calidad y para otros destinatarios.
Urbanísticamente éste era un ejemplo a imitar: La necesidad de viviendas junto a la industria también se dejó sentir cerca de la zona industrial de Olarizu. Las presiones de los propietarios de terrenos sirvieron para recalificar el 13.12.1959 un suelo industrial, convirtiéndolo en residencial.
Propietarios de terrenos, promotores-constructores, empresas industriales y una Cooperativa creada por el Secretario Social del Obispado de Vitoria, crearon el Barrio de Adurza. Una especie de polígono no planificado globalmente pero su resultado fue integrador e integrado en la ciudad.
La iniciativa privada también actuaría en terrenos alejados, pero sólamente con una finalidad de obtención de plusvalías y de acumulación por parte de una constructora. Este es el caso de Ariznavarra, barrio creado en el SE mediante una parcelación en terrenos calificados por el PGOU de 1956.
Un conjunto de viviendas subvencionadas, sin Plan Parcial, pero planificado sobre la marcha con un Open-Planing menos ambicioso que el de la iniciativa oficial.
Los barrios obreros habían saltado a la periferia, en tres extremos de la ciudad; la expectativa de los espacios intermedios era un valor más que se creaba.
Los nuevos polígonos periféricos
Los espacios intersticiales fueron rellenándose con una 2ª generación de polígonos periféricos. Estos serían totalmente planificados y socialmente más diversificados. Junto a Zaramaga, Sta. Isabel y el Polígono 15, conservaron ciertas características de barrios para las clases obreras. La morfología es también abierta, siendo la iniciativa de los constructores-promotores enmarcados por el control municipal. Junto a Adurza, el P-23, Iturrichu y Zumalbide fueron también de iniciativa privada, pero con una mayor diversificación social.
En el O de la ciudad, una actuación de la Gerencia de Urbanismo, aunque paradójica a primera vista, muy típica, por puntual, de algunos momentos del Ministerio de la Vivienda en manos de la Falange: el Polígono de Chagorrichu, resultante de una actuación por expropiación y construido por Cooperativas y constructoras benéficas junto a un sector muy valorado, el de la Avenida de Gasteiz.
Cerca de Chagorrichu, propietarios del suelo y promotores-constructores adelantaron en la programación del Plan General la construcción de otro polígono periférico, el Pilar, antes de ser “pillados” por una expropiación y construcción por parte de la que se había convertido en la potente promotora municipal, VIMUVISA, empresa volcada casi totalmente a la periferia. Una muestra de la acción de Vimuvisa es el barrio de Gazalbide situado entre los 2 polígonos anteriores y expresión culminante de las ideas funcionalistas en Gasteiz.
La periferia se construía a través de Planes Parciales donde el Ayuntamiento, habiendo dejado las alineaciones y Ensanches intermedios a la iniciativa privada, intervenía directamente en algunos sitios y, en todo momento indirectamente con-un control que, nos atrevernos a afirmar, de los más rigurosos del Estado. Este control se llevaría a cabo con medidas incluso tan espectaculares como el derribo de bloques que no cumplían lo estipulado en el Plan Parcial. Caso ocurrido en el barrio de Arana, uno de los escasos ejemplos de realización por parte de una gran inmobiliaria en Vitoria.
La gestión municipal llegó a ser concertada en el caso de Arambizcarra, donde la propia legislación de los 70′ y la acción del Ayuntamiento provocó actuaciones de mayor envergadura.
En esta década la iniciativa privada tenía también sus propios polígonos, precisamente los más problemáticos, tras la aplicación del Reglamento de Parcelaciones de 1966. Ejemplo Sta. Lucía. A pesar de ello en estos años la aureola periférica estaba prácticamente diseñada, sólo quedaban retazos calificados:
  • Aranzabela en el E. Pequeño espacio realizado por una inmobiliaria.
  • Las Trianas en el SE.
  • El Polígono de Santiago, sobre un lugar ocupado por cuarteles y que se revalorizaba al verse rodeado por zonas residenciales y espacios verdes.
  • Ariznavarra, completando en el SO el espacio calificado por el Plan General.
Algún polígono se había retrasado, incluso teniendo plan Parcial aprobado, el de S. Martín, revalorizándose continuamente y destinado finalmente a viviendas de tipo medio y alto, cuando el crecimiento para las clases bajas y medio bajas se había encauzado hacia el Actur de Lakua.
El ACTUR de Lakua representa la culminación de la acción municipal y la expresión de una excesiva previsión, que creaba una ciudad, yuxtapuesta físicamente a Vitoria y jurídicamente mediante un “acoplamiento” al PGOU. Aquí se realizarían 16 polígonos, nueve de ellos serían residenciales para los que se habían previsto 19.890 viviendas con una población de 71.398 h. (Hoy un polígono se ha realizado directamente por el Ayuntamiento y otros 2 por parte de la iniciativa privada. Sin embargo el futuro del Actur está en la actual revisión del PGOU).
mapa-gasteiz.pngLos polígonos jardín
Simultáneamente con toda la producción de polígonos se han desarrollado otros con carácter diferenciado en el S de la ciudad: los polígonos y manzanas-jardín. El sector S de la ciudad siempre ha presentado una mayor indefinición en el plano, pero en todo momento ha sido valorado urbanísticamente como de alto standing. Incluso a veces, considerado como coto privado para las clases acomodadas, ha sido una zona para la burguesía de la ciudad.
Aquí, la propiedad del suelo y las promotoras privadas han ido ofreciendo unos productos selectos. El mercado ha sido privado, restringido, de privados a privados, con altos precios y con escasa intervención oficial (Aprobación de proyectos).
El resultado ha sido: el P-20, un polígono Jardín, al SO de la ciudad, con casas unifamiliares y colectivas aisladas y el mosaico de pequeñas manzanas y polígonos con aprobación municipal y no estatal, en muchos casos. (M-5, M-11, M-1; M-2 y M-3). Son polígonos jardín, de comunidades reducidas: Chalets aislados, trenes de chalets, pequeños bloques entre jardines y en medio de instalaciones deportivo-recreativas, privadas y municipales.
A estos espacios hemos de sumar el polígono de Estíbaliz, a 9 kms de Vitoria, en el que el juego de los intereses de una inmobiliaria ha conseguido un lugar para las clases acomodadas en una colina que, espiritualmente, es patrimonio de los alaveses.
Con estos polígonos Jardín, realizados lentamente y según las expectativas del mercado, se ha completado la periferia urbana de polígonos residenciales en Vitoria. En ella el juego de sus agentes ha estado enmarcado, en general, por las reglas de la planificación y en unas líneas generales de consenso entre la política oficial y la iniciativa privada. Una y otra han estado dispuestas en todo momento a conseguir su finalidad minimizando las plusvalías del propietario del suelo, y esto, ha ocurrido más en la periferia, que en el interior de la ciudad.
Sin embargo, la producción de la periferia ha tenido sus excepciones, visibles físicamente y morfológicamente aunque marginales,. cuantitativamente, desde el punto de vista de la valoración de la política urbana, del modelo de crecimiento de la ciudad y de la producción de espacio en Vitoria: los pueblos periféricos y los “enclaves marginales”.

 

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Poblados marginales VITORIA

El crecimiento de los pueblos periféricos y los enclaves marginales.
Los pueblos periféricos a Vitoria han presentado diferencias en cuanto a su integración al proceso de expansión urbana de la ciudad. Se puede afirmar que existen 3 tipos:
1. Aquellos que desde el inicio de la expansión de la ciudad se integraron en ella y después su proceso de crecimiento se atenuó, en parte, debido al agotamiento del espacio en que se permitió construir. La planificación congeló el crecimiento.
a) En Armentia se construyó el pequeño Grupo Martín Ballesteros, barrio de tipología rural con connotaciones de barraquismo oficial.
b) En Abechuco se realizarían promociones con tipología rural y bloques de viviendas. Una “Zona Residencial” segregada y creada por medio de un “acoplamiento” al Plan General de 1956. Un espacio que también ha presentado características de barraquismo oficial.
c) En Alí en 1958 se construyó la “Colonia Obrera” de una empresa industrial. A ella se añadieron después pequeñas promociones particulares aisladas.
d) En Arechavaleta se realizaron pequeñas promociones y el Grupo de Bustealdea, un conjunto de viviendas Subvencionadas.
2. El 2º tipo de pueblos lo constituyen aquellos que han crecido más continua y lentamente, cuando la ciudad ha llegado a ellos. En ellos se han realizado promociones aisladas de propietarios de terrenos. A este grupo  pertenecen Arriaga, Betoño y Gamarra donde se han realizado viviendas para obreros industriales, principalmente. En Berrosteguieta, siguiendo la teoría de los Sectores (Hoyt), se han realizado residencias secundarias en consonancia con lo realizado en el Sur de la ciudad.
3. Al último tipo pertenecen los pueblos no afectados por el crecimiento: Elorriaga, Lasarte, etc.
Junto a los pueblos periféricos, en los cuales ha habido promociones que han supuesto unos “enclaves urbanos” en un contexto rural, existe otro “enclave marginal”, subintegrado y construido sobre suelo no urbanizable: Errekaleor. Este es el resultado de una acción de “prevención del suburbio”.
Un conjunto de bloques de viviendas, a modo de “Poblado Dirigido”, promocionado por la Cooperativa “El Mundo Mejor” del Secretario Social del Obispado de Vitoria.
Si la planificación había previsto un modelo compacto de periferia de polígonos con unos pueblos aledaños congelados, muchos se vieron afectados por el crecimiento y, al margen de la planificación, surgió, también, la Segregación urbana con diferentes umbrales. Así, estos pequeños hábitats urbanos de Vitoria son: marginales en el crecimiento de la ciudad. Marginados espacial y socialmente y, siguiendo con el juego de palabras, algunos han presentado connotaciones de crecimiento heterodoxo y de urbanización marginal.
Indudablemente el espacio residencial tiene una finalidad y unas perspectivas diferenciadas para los agentes urbanos: es un espacio cuya producción capitalista interesa a la iniciativa privada y por su función de lugar de la reproducción de la fuerza de trabajo interesa también al poder político. Los intereses han entrado en juego y éste ha sido encauzado por la planificación y la gestión. La administración ha reglamentado,‘ sin obstaculizar, a la iniciativa privada, con lo cual se han podido obtener condiciones favorables para el desarrollo del sistema.
Unos espacios han sido reservados a la iniciativa privada, otros han sido llevados a cabo por cuenta de la acción pública e incluso han existido realizaciones en colaboración dirigidas por el Ayuntamiento. Con esta adjudicación de puestos en el juego, se han compatibilizado procesos de acumulación particulares sin obstaculizar el proceso general y viceversa.
Todas las posibilidades se han aprovechado para esta combinación de intereses, llegándose a fórmulas atípicas, muy particulares de Vitoria. A este respecto hemos de mencionar que el régimen jurídico-administrativo alavés y la colaboración financiera de una entidad de ahorro corporativa, han sido fundamentales a la hora de poner en práctica la capacidad de gestión del Ayuntamiento de la ciudad.
Por todo lo anteriormente expuesto, la ciudad aparece hoy con unos estándares urbanísticos de nivel superior a otras del Estado —no tanto en viviendas—.
La Ley del Suelo que se podía cumplir según mejores o peores interpretaciones, o no cumplirse, en Vitoria ha tenido un seguimiento importante, dándose la circunstancia de que al cumplir lo planificado se ha beneficiado quien tuvo interés en planificar.
La ciudad, hoy, aparece con ciertas diferencias respecto a otras. En ella no se cuenta con fenómenos como el chabolismo, las conculcaciones de zonificaciones, las llamativas insuficiencias de equipamientos, etc. Pero en definitiva, las diferencias mayores son de forma y gestión; la ciudad se ha producido siguiendo el sistema capitalista, con su finalidad y sus contradicciones.
Es por tanto, una ciudad diferente y no diferente. Se iguala al resto de las del Estado porque ha seguido un modelo de desarrollo dentro del marco de la producción capitalista del espacio, con problemas de segregación espacial, contradicciones espaciales, etc.
Difiere de otras por haber obtenido unos estándares urbanísticos superiores y porque los aspectos de tercermundismo urbanístico, en ella, han sido mínimos o inexistentes.
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PGOU 2000 VITORIA

El 16.7.1993, el Ayuntamiento Pleno de Vitoria-Gasteiz acuerda la adjudicación de la Revisión y Adaptación del PGOU del Término Municipal al Equipo Redactor encabezado por Luis Rodríguez Fuentes, y compuesto por un número significativo de profesionales de muy diversos campos. La 1ª de las Fases de trabajo, la Información Urbanística, presentada el 13.4.1994 constaba de varios apartados: Información del Territorio, Información de la Sociedad, Información del Medio Urbano, Información sobre el planeamiento y afecciones. 
A la fase de Información Urbanística, una vez aprobada ésta por la Corporación el 17.6.1994, sucedió la 2ª Fase de elaboración del Documento de Criterios, Objetivos y Soluciones Generales de Planeamiento (Avance). Este documento de carácter propositivo fue entregado el 21.12.1994.
Cumpliendo con el Art. 125 del Reglamento de Planeamiento en cuanto a la necesidad de la exposición al público de los trabajos realizados, el Pleno Municipal de 17.2.1995 acordó dicha exposición para que se pudieran formular sugerencias y, en su caso, proponer otras alternativas de ordenación. Publicada la exposición en BOTHA el día 24 de febrero y anunciada al día siguiente en uno de los periódicos de mayor circulación, se procedió a su presentación pública con exposiciones gráficas itinerantes por diversos centros cívicos de la ciudad hasta el 16.5.1995.
Con anterioridad, durante y después de la información publica se presentaron numerosas sugerencias de particulares y asociaciones que fueron objeto de análisis por parte del Equipo Redactor y que concluyeron con la elaboración de un Informe sobre las Sugerencias al Avance de la Revisión del PGOU de Vitoria-Gasteiz, en el que se daba contestación a los 187 escritos de sugerencias y otros 101 escritos de solicitudes diversas relacionadas con el PGOU en revisión.
Como resultado de todo lo anterior, a propuesta del Concejal Delegado del Área de Ordenación del Territorio, en representación de la Comisión Municipal Informativa, elevó al Pleno para que, en ejercicio de la facultad atribuida en el entonces vigente Art. 103 del Texto Refundido de la Ley del Suelo y 125 de su Reglamento de Planeamiento, adoptase la propuesta de acuerdo sobre la aprobación del Documento de “Criterios, Objetivos y Soluciones Generales de Planeamiento” relativo al trabajo de Revisión del PGOU de Vitoria-Gasteiz, lo que efectuó a través de acuerdo de 15.3.1996, rectificando determinados apartados y confirmando los restantes.
Una vez notificado el acuerdo al director del Equipo Redactor, daba comienzo la 3ª Fase de trabajo cuyo fin es la redacción del Documento de PGOU para la Aprobación  Inicial. Entregado el documento correspondiente el 4.2.1997, el mismo no fue objeto de tramitación al producirse la Sentencia del TC 61/1997 de 20 de marzo que declaró la inconstitucionalidad de la mayor parte del Real Decreto Legislativo 1/1992 de 26 de junio de TR de la Legislación del Suelo, trastocando significativamente todo el régimen jurídico en el que se apoyó la redacción del citado documento.
En la citada situación, en la que se anunciaba además la próxima promulgación de normativa legal (Estatal y Autonómico), el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz optó por la reelaboración del documento de febrero de 1997 adoptando el acuerdo de pleno extraordinario de 31.10.1997 por el que encargó la mencionada tarea al Equipo Redactor. Realizada la reelaboración, se entrega, el 4.9.1998, un nuevo documento que se somete a la consideración de la Corporación Municipal para su aprobación inicial y tramitación subsiguiente. Fue aprobado inicialmente en Pleno el 20.11.1998, publicándose en BOTHA de 14.12.1998, y abriéndose un plazo de información pública y alegaciones de 2 meses (752).
El Documento de PGOU de Vitoria-Gasteiz -Revisión 2000- fue aprobado inicialmente el 31.3.2000, publicándose en el BOTHA el 12.4.2000 y, abriéndose un plazo de información pública y alegaciones de 40 días naturales (hasta el 22 de mayo). Una vez terminado el plazo, se estudiaron las alegaciones (728).
El 13.6.1999 se celebraron Elecciones Municipales quedando modificada la composición política del Ayuntamiento, como consecuencia de ello así como de posteriores decisiones adoptadas por la Corporación (Convenio con los propietarios de los terrenos de expansión E y O de la ciudad) y de los informes emitidos a las alegaciones, por parte del Equipo Técnico adjudicatario del trabajo y de los Servicios Técnicos Municipales, se adoptaron nuevas decisiones relacionadas con el planeamiento que al considerarse como sustanciales procedía un nuevo tramite de información pública.
Tras la realización de los oportunos informes y celebración de ponencias, el Ayuntamiento encargó la elaboración, a los Servicios Municipales, del nuevo documento atendiendo a las decisiones adoptadas sobre las alegaciones presentadas. Así, en el Pleno de la Corporación celebrada el 3.8.2000, se aprueba provisionalmente el expediente de Revisión del PGOU de Vitoria-Gasteiz.
De conformidad con lo dispuesto en el punto 3º del apartado a) del Anexo al Decreto 35/1985, de 5 de marzo, de Transferencias de Servicios de la Instituciones Comunes de la Comunidad Autónoma del Territorio Histórico de Alava en materia de Urbanismo, el expediente fue informado por la Comisión de Ordenación del Territorio del País Vasco, en su sesión 5/2000 del 22.11.2000.
Mediante el Decreto Foral 135/2000, del Consejo de Diputados de 27 de diciembre, se aprueba definitivamente el expediente de Revisión del PGOU de Vitoria (publicado en BOTHA el día 19.1.2001), en el que se enuncian una serie de modificaciones a introducir, teniendo la consideración de sustanciales unas determinadas relativas a la clasificación del suelo, y por tanto deberán someterse, una vez subsanadas, a una nueva información pública previamente a la elaboración del Documento que ha de ser elevado a la Diputación Foral de Alava a fin de declarar su ejecutoriedad y proceder a la diligenciación y publicación del mismo.
En Sesión ordinaria el Pleno del Ayuntamiento, el 5.10.2001, aprueba el documento urbanístico denominado “Texto Refundido. Entidades Locales Menores. Relación de Ambitos”, elaborado por los Servicios Técnicos municipales, y publica en el Correo el 13.10.2001 y en BOTHA el 17.10.2001; abrieno plazo de 1 mes a información publica en cuyo periodo se presentaron 245 escritos de alegaciones.
Estudiadas y adoptados los acuerdos oportunos, se redacto y aprobó el Texto Refundido del PGOU de Vitoria-Gasteiz.

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En el Informe “Análisis Urbanístico de Barrios Vulnerables 1996. Catálogo de Áreas Vulnerables Españolas”. Ministerio de Fomento ‐ Instituto Juan de Herrera. ETSAM-UPM, HERNÁNDEZ AJA, Agustín, se identificaron en 1991 los barrios vulnerables de 1.‐Abetxuco y las zonas de SANSOMENDI (asentamiento gitano (1ª fase del ACTUR Lakua) que se reduce a 6 bloques de viviendas y que son los determinantes de las tasas de paro en este distrito. No obstante no se ha incluido como barrio vulnerable puesto que el resto de la zona la compone edificación nueva de vivienda de promoción privada y de los años 75-80 de promoción pública con amplias zonas de espacio verde y equipamiento deportivo); en 2001 son 1.‐Adurza y 2.‐Casco Histórico y las zonas de EL PILAR (Limita al E con el Cementerio de Santa Isabel en Zaramaga, al N con el parque de Arriaga, al S con el barrio de Coronación y al E con el barrio de Txagorritxu y Gazalbide. El barrio se ideó en 1966 como Ensanche Noroeste de Vitoria, como un barrio abierto, por lo que sus calles son anchas, con manzanas estrechas y alargadas; con edificios de 5 o 6 alturas en la mayoría del barrio), y SANSOMENDI (al NO de la ciudad limitada al N por la calle Antonio Machado, al S por la Avda. de los Huertos y al E por el Bulevar de Euskal Herria. La zona la compone de edificación nueva de vivienda de promoción privada y de los años 75‐80 de promoción pública, con amplias zonas de espacio verde y equipamiento deportivo).

En Vitoria los Grandes Sectores Residenciales en ejecución acumulan 4.688.814 m2 de edificabilidad residencial prevista para 43.940 viviendas, estando pendientes 21.173 viviendas, en sectores no urbanizados como S-14 EXPANSION ESTE (250.020 m2 de suelo para 307.252 m2 de techo para 3.184 viviendas), o sectores en proceso de urbanizacion como S-13 EXPANSION ESTE (285.239 m2 de suelo para 259.636 m2 de techo para 2.664 viviendas), o S-19 ARETXABALETA-GARD (661.865 m2 de suelo para 290.060 m2 de techo para 2.989 viviendas), o S-5 EXPANSION OESTE (541.998 m2 de seulo para 506.879 m2 de techo para 5.036 viviendas, pendientes aun 3.420) 0 sectores en proceso de edificacion tales como S-10 EXPANSION ESTE (135.426 m2 de suelo para 144.348 m2 de techo para 1.460 viviendas, 876 pendientes), o S-11 EXPANSION ESTE (232.493 m2 de suelo para 293.155 m2 de techo para 2.931 viviendas, 2.356 pendientes), o S-12 EXPANSION ESTE (256.852 m2 de suelo para 280.802 m2 de techo para 2.774 viviendas, 2.227 pendientes), o el sector S-4 EXPANSION OESTE (131.627 m2 de suelo para 143.289 m2 de techo para 1.469 viviendas, estando pendientes 1.062).

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“…La ciudad de Vitoria-Gasteiz posee actualmente un patrimonio de sostenibilidad, producto de su historia pasada y de las opciones presentes de sus ciudadanos y gestores, y cuyos principales elementos son la compacidad de su casco urbano, la existencia de una amplia reserva de suelo en su entorno, un alto grado de implicación ciudadana con el futuro de su ciudad y una red consolidada de recursos de gestión de la sostenibilidad. Esta circunstancia la sitúa en una posición privilegiada para convertirse en una referencia y un modelo de urbanismo sostenible a nivel internacional. El principal riesgo al que se enfrenta esta opción de futuro es la dilapidación de dicho patrimonio en aras de una frágil apuesta estratégica por la expansión con criterios de oportunidad económica inmediata…”
Informe diagnóstico sobre el estado de la sostenibilidad y el medio ambiente en el municipio de Vitoria Gasteiz. 2006. Gea21 Grupo de Estudios y Alternativas. Carlos Verdaguer Viana-Cárdenas.
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Vitoria-Gasteiz. Claroscuros en la ciudad que presume de sostenibilidad
A los comentar ios racistas de su último alcalde, Javier Maroto (PP), se une la reciente denuncia del Tribunal de Cuentas de irregularidades en el alquiler de un local en 2007.
Cuando la capital alavesa recibió en 2012 el premio a la ciudad europea que mejor se ocupa del medio ambiente y del entorno vital de sus habitantes, muchos vitorianos pensaron que era una broma, y no porque la ciudad no sea un modelo de crecimiento urbano sostenible ni goce de una calidad de vida que muchas urbes europeas quisieran para sí. Hay centros cívicos en cada barrio, actividades deportivas diarias, parques frondosos, una completa red de carril para bicicletas y una activa vida universitaria.
El problema de Vitoria es la privatización de la gestión de muchos servicios municipales que antes eran públicos. Gobernada por el PP desde hace 3 legislaturas , la capital de Euskadi ha construido un bello tranvía y se ha expandido de forma ordenada pero caminar por sus calles produce frío.
La polémica acompaña al alcalde, Javier Maroto, tras acusar a los inmigrantes sin documentos de llegar a la ciudad para percibir las ayudas que se otorgan y luego marcharse. Maroto señaló a los magrebíes y subsaharianos.
Desde entonces, la ciudadanía vive un divorcio irreconciliable y las acusaciones cruzadas han acabado en los tribunales.
Estas desavenencias han ido a más tras darse a conocer varios casos de corrupción.
Según el Tribunal de Cuentas, el Ayuntamiento arrendó en 2007 un local al empresario Gonzalo Antón con graves perjuicios económicos para las arcas municipales. El alcalde era el actual ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, y Javier Maroto dirigía el departamento de Hacienda.
La oposición se ha lanzado a la yugular del regidor conservador mientras su partido busca fórmulas para no perder el poder en la ciudad. El objetivo es recuperar el apoyo de un importante sector del entramado asociativa vitoriano.
No lo tendrán fácil, porque la percepción general es que la participación ciudadana es casi inexistente. El histórico líder vecinal Rafael Ruiz de Záratedenunció que “la tapadera del Ayuntamiento es fingir que cuenta con la opinión del ciudadano”. No le falta razón. Vitoria tiene un sistema mixto para abordar los asuntos estratégicos de los barrios cada trimestre, pero pocos participan porque su capacidad de reacción es nula y se bloquean asuntos como la seguridad ciudadana, una cuestión que para el PP es sólo policial.
Vitoria es la ciudad vasca con mayor índice de desempleo, un 0,8% más que la media de la comunidad, y la que mayor porcentaje de inmigrantes acoge, el 11,6% de la población total frente al 8,1% de Euskadi. Articular esta realidad sin ceder un centímetro a la calidad de vida de su ciudadanía es el campo donde ahora se libra una cruenta batalla política
Cercanías: una radiografía diferente de nuestras ciudades. La Marea-Diagonal. 2016

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Hoy Vitoria, tiene una población de 243.918 habitantes y un parque residencial de 113.768 viviendas. El último informe municipal de noviembre de 2016, “El parque de viviendas en Vitoria-Gasteiz”, resalta que Vitoria es hoy en día una ciudad menos compacta, más dispersa, con numerosos vacíos que rompen el entramado urbano y un anillo externo (nuevos barrios) que, incluso antes de consolidarse, alberga ya el 40% de la vivienda y de la población de la ciudad. Además, la planificación de Gasteiz se realizó en base a unas previsiones de población “completamente equivocadas” y se primó la edificación de pisos nuevos renunciando a impulsar el uso de la abundante vivienda vacía.

Son datos que permiten tomar decisiones, pocas ciudades pueden presumir de un informe tan exhaustivo a cerca del parque de viviendas, y, Vitoria, sigue siendo pionero. Aunque las conclusiones, a veces, sorprendan.

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“…El desarrollo de la edificación residencial en las 2 últimas décadas ha tenido como resultado una ciudad menos compacta, más dispersa y en la que han aparecido numerosos espacios vacíos que rompen el continuo urbano. Comparando con las capitales del entorno, la capital alavesa cuenta en la actualidad con la mayor superficie de suelo urbano consolidado y la densidad de vivienda más baja. Además es, con diferencia, la primera en cuanto a saldo y variación del parque de vivienda en lo que va de siglo.
Este desarrollo de la fase postindustrial ha dado lugar a un anillo externo que, aún antes de consolidarse alberga ya cerca del 40% de la vivienda y población de la ciudad. Esta recomposición ha producido un fuerte desequilibrio entre necesidades y demandas de la población respecto de la ubicación de la oferta de servicios urbanos. Por otro lado, la expansión en la periferia urbana se ha realizado a expensas de un uso más intensivo del suelo, con menores densidades, con un amplio uso de la vivienda unifamiliar y generándose nuevos espacios vacíos que rompen el continuo urbano. A pesar de ello, los límites exteriores de la ciudad mantienen la unidad urbana evitando un desarrollo metropolitano significativo de modo que Vitoria-Gasteiz puede aún considerarse una ciudad compacta.
Tan importante como reconocer las consecuencias de este modelo de crecimiento urbano, resulta comprender qué fuerzas económicas se encuentran detrás. La planificación territorial y urbana se realizó sobre unas previsiones demográficas completamente equivocadas y primó los nuevos desarrollos mientras renunciaba a potenciar el uso eficiente de la ciudad consolidada (por ejemplo, impulsando el uso de la abundante vivienda desocupada). Pero por encima de estas cuestiones, la falta de instrumentos de control sobre el Capital hizo inevitable que las ciudades se convirtieran en este periodo en máquinas de crecimiento, independientes de las necesidades de sus residentes e indiferentes a las conveniencias de un funcionamiento urbano equilibrado, eficiente y vital.
Otro grupo de conclusiones se refiere a la desigualdad en el acceso a la vivienda en cuanto a uso y cobertura de una necesidad básica como es la residencia. Ciertamente, no podemos hablar de un fenómeno extenso de exclusión o segregación residencial. Además, en los años previos a la debacle del
mercado inmobiliario, asistimos a un interesante pero interrumpido despliegue de políticas públicas en el campo de la vivienda social y de alquiler que contribuye – sin alcanzar un efecto decisivo en la regulación del mercado público-privado de alquiler-, a paliar la problemática de acceso a la vivienda de los segmentos de población más vulnerable.
En cualquier caso, las manifestaciones de la desigualdad socioespacial en el acceso a la vivienda están ahí: el mayor nivel socioeconómico se asocia, sin lugar a dudas, con una vivienda más grande, de mayor calidad, en propiedad ubicada en barrios más ricos. Por el contrario, las personas más vulnerables económicamente tienen una mayor propensión hacia el alquiler y a la movilidad residencial forzada por su debilidad económica en relación con las rentas de alquiler. Además, las personas pobres ocupan viviendas más antiguas y pequeñas en barrios pobres y disponen de menos espacio habitacional. 
Si la forma de tenencia de la vivienda que se habita (alquiler frente a propiedad) constituye un primer factor de estratificación social y espacial de la población residente en relación con la cobertura de una necesidad vital básica, su valor económico es igualmente reflejo de la estructura social existente. A estos factores de segmentación social se superpone la propiedad (entendida como número de viviendas que una persona o entidad posee). En el caso de Vitoria, los propietarios más importantes son corporaciones públicas y privadas (empresas públicas del ámbito de la promoción y política de vivienda, así como banca y algunas empresas promotoras y constructoras de vivienda). En cuanto a la propiedad de las personas y familias, podemos hablar de un alto grado de dispersión: lo más frecuente es que una familia posea una vivienda, bien en manos de uno de sus miembros, bien en forma de bien ganancial de una sociedad matrimonial. Pero existen también segmentos muy importantes que escapan de esas formas más comunes de propiedad: un 19% de las familias no tienen una vivienda en propiedad, otro 20% cuenta con dos o más viviendas y podría incluso hablarse de una pequeña clase propietaria, aunque los volúmenes importantes (10 o más viviendas) corresponden casi exclusivamente a corporaciones.
Aunque este estudio no profundiza en la cuestión de la propiedad, sí desvela evidencias de la existencia de procesos de fragmentación y de concentración que deben ser tenidos en cuenta pues, intuimos, de ellos se derivan disfunciones relevantes para el adecuado funcionamiento del mercado inmobiliario y, en consecuencia, para una gestión eficiente de la ciudad (en el sentido de que una vivienda cuya propiedad está muy fragmentada tendrá mayores dificultades para salir al mercado y, por el contrario, acabe siendo una vivienda sin uso residencial, facilitando su deterioro).
En otro orden de cosas, la distribución espacial del valor económico de la vivienda presenta, en líneas generales, un alto grado de ajuste con la composición socioeconómica de la población que la habita…”

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Esto es así, en buena medida, porque la determinación del valor catastral es un a priori que persigue precisamente reproducir la distribución espacial de la capacidad socioeconómica. Ello implica cierto criterio de justicia en la contribución al Impuesto de Bienes Inmuebles, que es un ingreso clave para costear las inversiones y la prestación de servicios municipales. Este carácter progresivo del Impuesto de Bienes Inmuebles en relación con la renta se ve reforzado por la aplicación de las diferentes bonificaciones previstas (por renta, por familia numerosa y renta, por vivienda de protección oficial).
Si en términos de capacidad económica general, el reparto de carga del IBI mantiene una proporcionalidad razonable, no lo hace tanto en relación con el consumo de espacio. La planificación urbana se encuentra en el origen de la mayor carga fiscal soportada por las áreas centrales y por los barrios tradicionales compactos. Desde el punto de vista de las tipologías edificatorias, se observa que aquellas que mejor aprovechan el suelo sufren también una mayor carga fiscal por IBI, de forma que, en promedio, 1 m2 en manzana cerrada aporta al IBI un tercio más que 1 m2 de vivienda unifamiliar aislada.

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Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


…seguiremos analizando en próximas entregas los 250 municipios mayores de España.