BILBAO.

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BILBAO GE5.jpgBilbao es un municipio de 41,60 km2 y una villa de dicho municipio, capital de la provincia y territorio histórico de Vizcaya, en la comunidad autónoma del País Vasco. La villa de Bilbao es la capital y única localidad del municipio, es la urbe más poblada de la comunidad autónoma, siendo la cabecera del área metropolitana de Bilbao, una conurbación de más de 900.000 habitantes que se extiende a lo largo de la ría de Bilbao o del Nervión.

El núcleo urbano se encuentra rodeado por 2 cadenas montañosas con una altitud media que no supera los 400 m. Estas cadenas forman algunos de los límites naturales del municipio. Los principales municipios limítrofes son Sondica, Zamudio, Basauri, Baracaldo y Galdácano.

Bilbao 3d.jpgSe encuentra en el denominado umbral vasco, esto es, el descenso de altitud entre los Pirineos y la Cordillera Cantábrica. En la composición del suelo predominan los materiales mesozoicos —calizas, areniscas y margas— sedimentados sobre un primitivo zócalo paleozoico. En el relieve de la provincia destacan los pliegues con orientación NO-SE y ONO-ESE. El pliegue principal, que constituye el eje de toda la provincia es el anticlinal de Bilbao, que se extiende entre los municipios de Elorrio hasta Galdames. Ya dentro de su municipio, encontramos dos pliegues secundarios, uno en el Sur, en el que destacan los montes Cobetas, Restalecu, Pagasarri y Arraiz, y otro en el noreste, formado por los montes Archanda, Avril, Banderas, Pikota, San Bernabé y Cabras. El punto de mayor altitud de la villa es el monte Ganeta, de 689 msnm, seguido por el Pagasarri, de 673, ambos en el límite con Alonsótegui

index.jpgEl sistema fluvial principal de la urbe es también la arteria hidrológica de Vizcaya. Lo constituyen los ríos Nervión e Ibaizábal, que en su paso por el municipio de Basauri se unen formando un estuario que recibe los nombres de “ría de Bilbao”, “del Nervión”, 2del Ibaizábal” o “del Nervión-Ibaizábal”. Este estuario tiene una longitud de 15 km y un caudal bajo —con una media de 25 m³/s—. Su principal afluente es el río Cadagua, que nace en el municipio burgalés de Valle de Mena y tiene una cuenca de 642 km², buena parte de los cuales están en la provincia vecina. Este río también sirve como límite entre Bilbao y Baracaldo. Finalmente, soterrado bajo Recalde y Abando, se encuentra el arroyo Helguera, que sirvió como desagüe de residuos hasta su recanalización en 2006.

BILBAO GE1.jpgLa ría sufrió la acción de la mano del hombre en muchas ocasiones. Ejemplos de esto se pueden encontrar en el dragado de su fondo, en la construcción de muelles en ambas orillas y sobre todo en el canal de Deusto: un brazo de agua artificial excavado entre 1950 y 1968 que tenía como función facilitar la navegación al ayudar a sortear las curvas que dibuja el curso natural. El proyecto se detuvo cuando faltaban 400 m para su finalización y se optó por dejarlo con forma de dársena, aunque en 2007 se aprobó el plan que continuaría con la excavación y formaría la isla de Zorrozaurre. Esta acción humana también tuvo resultados negativos en la calidad del agua, puesto que los trabajos de dragado del fondo, así como el continuo arrojo de residuos industriales y urbanos, provocaron una situación de falta de oxígeno que produjo la casi completa desaparición de la fauna y flora. Sin embargo, en los últimos años esta situación se está revirtiendo, gracias a las depuraciones de los vertidos y la regeneración natural.

La ría sirve como límite natural para muchos barrios y distritos de la ciudad. Desde su ingreso al municipio, por el O, divide los distritos de Begoña e Ibaiondo —y dentro de este último, separa los barrios de Bilbao La Vieja y San Francisco de Achuri y Casco Viejo—, después Abando y Uríbarri y por último Deusto y Basurto-Zorroza.

distritos.jpgAdministrativamente, la villa se divide en 8  distritos cuya dirección política se ejerce por los correspondientes Concejales Presidentes y la gerencial por los Directores de Centro Municipal de Distrito, coordinados por el Servicio de Relaciones Ciudadanas. A su vez, estos distritos se dividen en 34 barrios. Son 1. Deusto ( Arangoiti, Ibarrecolanda, San Ignacio/Elorrieta y San Pedro de Deusto/La Ribera), 2. Uribarri (Castaños, Matico/Ciudad Jardín, Uribarri y Zurbarán-Arabella), 3. Ocharcoaga-Churdínaga, 4. Begoña (Begoña, Bolueta y Santuchu), 5. Ibaiondo (Achuri, Bilbao La Vieja, Casco Viejo, Iturralde, La Peña, Miribilla, San Adrián, San Francisco, Solocoeche y Zabala), 6. Abando e Indauchu, 7. Recalde (Amézola, Iralabarri, Iturrigorri-Peñascal, Recaldeberri-Larrasquitu y Uretamendi9, 8 Basurto-Zorroza (Altamira, Basurto, Olabeaga, Monte Caramelo-Masustegui y Zorroza). Además pertenecen al término municipal los núcleos rurales de Buia, Seberetxe, San Justo y Azkarai

nucleos rurales.pngOriginalmente Bilbao era el actual Casco Viejo y algunas casas en la margen izquierda donde ahora es Bilbao La Vieja. La siguiente expansión ocurrió en los pies de Begoña y la orilla que la ría tiene ahora en Uríbarri. Ya en el siglo XIX, la ocupación de Abando trajo consigo pequeños barrios de caseríos que se agrupaban en torno al Ayuntamiento de la antigua anteiglesia y al monte Cobetas, como Recalde y Basurto. El siglo XX se destacó por ocupar la margen derecha, con las anexiones de Begoña y Deusto. Además, como consecuencia del chabolismo de este siglo, se construyó el distrito de Ocharcoaga-Churdínaga en la década de 1960 y fue declarado distrito aparte en 1990.

Desde su fundación, a finales del siglo XIII, fue un enclave comercial que gozó de particular importancia en la cornisa Cantábrica gracias a los privilegios concedidos por la Corona de Castilla que permitieron el desarrollo de una gran actividad portuaria que se basaba principalmente en la exportación de la lana procedente de Castilla y en menor medida del hierro extraído de las canteras vizcaínas. A lo largo del siglo XIX y principios del XX experimentó una fuerte industrialización que la convirtió en el epicentro de la 2ª región industrializada de España, por detrás de Barcelona. Esta estuvo acompañada de una extraordinaria explosión demográfica y urbanística que originó la anexión de varios municipios colindantes. En la actualidad es una pujante ciudad de servicios, que se encuentra en un proceso de revitalización estética, social y económica liderado por el simbólico Museo Guggenheim Bilbao.

El 19.5.2010, la ciudad de Bilbao fue reconocida con el premio Lee Kuan Yew World City Prize, otorgado por la ciudad estado de Singapur, en colaboración con la Academia Nobel sueca. Considerado el Nobel del urbanismo, fue entregado el 29.6.2010. El 7.1.2013, su alcalde, Iñaki Azkuna, recibió el Premio Alcalde del Mundo correspondiente a 2012 que otorga cada 2 años la fundación británica The City Mayors Foundation, en reconocimiento a la transformación urbana experimentada por la capital vizcaína desde la década de 1990.

Un recorrido por la historia urbana de Bilbao es también un viaje por su transición desde la pequeña ciudad comercial al Gran Bilbao industrial. De una jurisdicción ocupada por el “bocho” y los arrabales, a la gran conurbación que va desde San Antón al Abra. 

bilbao_area.jpgBilbao nace, según parece, sobre lugar posiblemente habitado, pero su Fundación recrea, en realidad, una nueva Villa dentro del conjunto de las que surgen para dar contenido y forma política y económica a la Bizkaia profunda de la Tierra Llana.
En su 1º siglo de existencia, Bilbao iniciará su incipiente formación urbana dando lugar a un 1º núcleo de población, no mucho más allá de sus primeras 3 calles: las actuales Somera, Artecalle y Tendería. No se trataría tanto de pensar que se creó, primero, una villa con 3 calles, que fueron luego ampliadas a 7, sino que, simplemente, el comienzo de la edificación se produjo en paralelo a la calle que unía “la puente” y el castillo con el portal de los zamudianos y prosiguió, con más o menos alternancias, hasta concluir el ciclo de las 7 calles. En 1334, y como consecuencia de una visita del rey Alfonso XI, se confirmó, una vez más, la Carta-Puebla de Don Diego López de Haro y se facultó a Bilbao para la construcción de su muralla.
Se iniciaba la muralla en el Alcázar situado junto al puente, en el emplazamiento actual de la iglesia de San Antón (surgida tras la demolición de dicho Alcázar a partir de 1366). Se apoyaba, dicha defensa, en las torres cabeceras de las calles que, a la sazón, eran las de Leguizamón, Zubialdea y Arbolancha. Discurría, el muro, por la actual calle de Ronda integrando, asimismo, primero el portal de Ibeni y al final, detrás de la iglesia de Santiago, el portal de Zamudio.
La Ría, que formaba, en aquellos tiempos, un amplio recodo hasta, prácticamente, la trasera de la basílica de Santiago, se convertía en el foso natural en relación al territorio inmediato. Zona por la que se seguiría edificando la Villa en los siguientes lustros una vez derribadas las murallas. Este proceso constructivo y de formación del primer Bilbao se completó con unas primitivas Ordenanzas. Estas Ordenanzas, que se otorgó el Concejo de la Villa en 1399, debieron de servir para organizar la vida vecinal y la regulación de los concejos abiertos que se celebraban junto a la iglesia de Santiago.
Poco a poco se completaría la edificación de las Siete Calles: Somera, Artecalle, Tendería, Belosticalle, Carnicería Vieja, Barrencalle y Barrencalle Barrena, dando forma al definitivo núcleo medieval.
Junto a este núcleo urbano se configurarán los arrabales de Ibeni, San Nicolás y el de Allende el Río o de Bilbao la Vieja, que, a su vez, serán preexistencias determinantes de la evolución urbanística de la Villa en los siguientes siglos. Se acaba, por fin, en esta centuria, la muralla y aparecen las restantes torres en las cabeceras de calles.
Bilbao, concluida en su solar lo que denominamos como Villa medieval, pensó, por primera vez en su historia, en la necesidad de proceder a un Ensanche. Fue en 1463 y, definitivamente, en 1483, que Bilbao solicitó licencia para extenderse por la vega sobre las tierras bajas del Arenal y del Arrabal de San Nicolás.
La reconstrucción de la Villa y la extensión de la misma más allá del 1º ensanche contiguo a las Rondas, constituirán uno de los aspectos más transcendentes del Bilbao del siglo XVII.
La Villa, a finales del siglo, es ya la ciudad comercial que será el germen de la futura metrópoli. La prosperidad de la Villa hará que, paulatinamente, se vaya colmatando la superficie de la que se dispone hasta concluir, a finales del siglo XVIII, con el casi definitivo agotamiento del suelo urbano.

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Concluida, en su solar, lo que denominamos como Villa medieval, se pensó, por primera vez, en la necesidad de proceder a un ensanche. Fue en 1463 y, definitivamente, en 1483 que Bilbao solicitó licencia para extenderse por la vega sobre las tierras bajas del Arenal y del Arrabal de San Nicolás. Lo que se hizo, previa la oportuna autorización de los Reyes Católicos, respecto del derribo de la breve muralla que había durado apenas un siglo. Se inicia en este período, con el Ensanche renacentista, la progresiva ocupación de los arenales y terrenos inmediatos a la Villa.
La reconstrucción de la Villa y la extensión de la misma más allá del primer ensanche contiguo a las Rondas, constituirán uno de los aspectos más transcendentes del Bilbao del siglo XVII.
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1575 – BILBAO

El incendio de 1571, había arrasado una villa medieval de la que, prácticamente, sólo se habían salvado escasas construcciones en piedra. Eran, además, los edificios existentes  relativamente bajos: de planta y 2 alturas como mucho. Ahora surgirán edificios de hasta 22 m de altura y con una mayor componente de piedra y ladrillo. La Villa, no obstante, por este camino, por el de la extensión del ensanche hacia el Arenal y desde éste hacia la Sendeja y por la consolidación de los arrabales de la puerta de Zamudio y de Ibeni, como elementos urbanos, va adquiriendo el carácter de una pequeña ciudad.
A las torres armeras les sustituyen los palacios en las calles más significativas. Se construyen las Casas Consistoriales junto a San Antón (1680), que habían sido derruidas por el último “aguaduchu” y se levanta un nuevo hospital, próximo a la iglesia de los Santos Juanes, en Ibeni (Atxuri) en 1684. Se organiza, además, en estos tiempos, la Alameda del Arenal, recortando el recodo de la Ría y creando un espacio de muelles e instalaciones portuarias. Todo ello transcurre en un ambiente revuelto por la Matxinada de 1631 o por los diferentes pleitos en defensa de la jurisdicción marítimo-comercial de Bilbao. Este ambiente, no obstante, no impedirá la progresión urbana de la Villa que, a finales del siglo, es ya la ciudad comercial que será el germen de la futura metrópoli.
La prosperidad de la Villa hará que, paulatinamente, se vaya colmatando la superficie de la que se dispone, hasta concluir a finales del siglo XVIII, con el casi definitivo agotamiento del suelo urbano. Junto a ello, el Concejo Municipal, el Señorío y el Consulado tuvieron que afrontar otros problemas que amenazaban los privilegios y el bienestar conseguidos. No se trataba, esta vez, de luchas internas, en el sentido estricto, sino de enfrentarse a otras competencias exteriores, que pugnaban por hacerse con iguales o mejores privilegios, para el tránsito de las mercancías castellanas o del entorno. Nos referimos a las ventajas que estaba adquiriendo el puerto de Santander en aquel momento. Fue, pues, precisa una reacción en general que se caracterizó por varias actuaciones para mejorar la navegabilidad de la Ría, muy menguada para las necesidades comerciales del puerto de Bilbao, y para la adecuación de los accesos a la Villa.
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1760 – BILBAO por Fco Antonio Richter

En 1753, el coronel de ingenieros José Crame realizó diferentes obras de encauzamiento entre Desierto y Portugalete pudiéndose considerar éste, el primer paso del futuro gran puerto que iba a ser el de Bilbao. Junto a ello se produce la mejora y revisión de la red de caminos que aportará la base del Bilbao tentacular, capital futura de un traspaís que alcanza desde La Rioja a Burgos y desde ahí a buena parte del Norte de Castilla.
La Villa, que había agotado, prácticamente, su espacio construible, preparó un Plan: el del Síndico Personero Loredo que era, realmente, un proyecto para culminar la construcción de los últimos solares que quedaban en la misma. El Plan de Loredo, que desarrollaron Alejo de Miranda y Agustín de Humaran, supuso una serie de aportaciones arquitectónicas y urbanísticas de gran interés para la Villa. Se hizo preciso, también, mirar o replantearse posibles situaciones de Ensanche de la Villa. De hecho ya se habían iniciado algunos conatos –con muchas reticencias- para instalar almacenes en la zona de Bilbao la Vieja; pero la solución requerida exigía una amplia visión de miras. La Villa, en todo caso, vivió momentos de incertidumbre cuando, a raíz de las ideas de Bernardo de Zamácola, se aprobó, por el Señorío, la formación del Puerto de la Paz (así llamado en honor a Godoy) en terrenos de Abando.
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1807 – Plano del Puerto de la Paz – BILBAO por Silvestre Pérez

Aprobado el proyecto, e iniciados algunos de sus canales, se vio interrumpido por la Guerra de la Independencia y abandonado con el transcurrir del tiempo. Los períodos turbulentos de las Guerras Civiles Carlistas demoraron, aún, un cierto tiempo, el Ensanche de Bilbao, pero al fin, con el Proyecto de la “Ley general para la Reforma, Saneamiento, Ensanche y otras Mejoras de las Poblaciones” en 1861, se abrió el camino para que la Villa, a costa de las Anteiglesias circundantes, pudiera encauzar su crecimiento.
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1811 – BILBAO y la ría

Ciertamente existen planos suscritos por Antonio de Goycoechea y Pedro de Belauzarán (1844) que demuestran que Bilbao se había interesado, ya, por ampliar su jurisdicción. Pero el citado Proyecto de Ley de 1861 dio paso a los definitivos intentos del Ensanche deseado. Así se encarga un Proyecto al Ingeniero Amado Lázaro que, remedando, en cierta medida, el Plan de Cerdá para Barcelona, aporta la primera propuesta para la ampliación de la Villa. Su ambicioso plan, en todo caso, no llegó a ser aprobado.
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1839 – Bilbao

El proyecto de Ensanche definitivo, más modesto, vería la luz en 1876 de la mano de Alzola, Achúcarro y Hoffmeyer.
Durante la 1ª mitad del siglo XIX, Bilbao fue creciendo sin un plan. Constreñida dentro de un término municipal que le impedía extenderse, la demanda de alojamientos se resolvía haciendo crecer en altura el tejido urbano y permitiendo que aumentara la densidad de ocupación. Madoz en 1842 hizo una descripción de la Villa que bien puede servir como indicativo de su situación inmediatamente antes de comenzar a plantearse la necesidad de un gran proyecto de extensión urbana. Registraba una población de 10.243 habitantes que se alojaban en unas 900 casas, distribuidas en 36 calles. En su totalidad, lo edificado ocupaba el Casco Viejo y sus arrabales tradicionales. En 1860, un año antes del decreto de anexión de Abando y del arranque del Plan de Ensanche de Amado de Lázaro, los habitantes eran ya 15.747 y el 90% de los edificios tenía tres o más plantas. La superficie total edificada, que seguía siendo prácticamente la misma que en 1842, era de 28,94 Ha. De manera que, para cuando llegó la anexión, la Villa comercial ya había alcanzado un límite peligroso de densidad.

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1857 – BILBAO por Francisco Coello

Por fin, en 1861 se promulgó el decreto de Isabel II que permitía la extensión de Bilbao por la Vega de Abando y por una parte de Begoña. El Plan le fue encargado al ingeniero Amado de Lázaro. Su principal referencia era el Plan de Ildefonso Cerdá para Barcelona, del cual conocía sólo la parte gráfica pero no todo el aparato conceptual. A él remite, el uso de la manzana cuadrada y abierta de 113 metros, con sus esquinas en chaflán, como tantas otras cosas. Amado de Lázaro partía de la base de que Bilbao iba a incrementar su población en 50.000 habitantes en los siguientes 150 años. Adoptaba el estándar de densidad de Cerdá, dando 40 m2/hab. Para ello hacía un cálculo completo de la utilización de toda la superficie de su plan, dedicando el 35% a patios y jardines, otro 35% a solares y el 30% a calle.

1862 – Plan de Ensanche de Amado de Lázaro

En 1862 presentó el proyecto. Ocupaba unas 254 Ha de las que 229 estaban en la Vega de Abando y constituían la parte fundamental. En cuanto a su trazado, la solución adoptada fue muy interesante. Por un lado, se definieron dos grandes ejes vertebradores, uno en dirección norte-sur y otro en dirección este-oeste, que se cruzaban en el centro. Al escoger esta orientación, la ciudad resultante se encajaba sobre el límite del curso de la ría, llegando a prever una dársena, que tendría su enlace con la estación de ferrocarril. A su vez la estación era una de las referencias fundamentales para toda la trama cuya arteria más importante arrancaba de ella. Pero la retícula de manzanas no tenía la misma orientación que los ejes principales. No estaba orientada en el sentido N-S, sino que había sido girada 45º con respecto a los ejes centrales y quedaba en dirección NE-SO. Esto suponía la aparición de muchas calles diagonales. Ante este problema, Lázaro ajustó las formas de las manzanas para que en las calles principales las entradas fueran perpendiculares. Así dividía la trama en 4 cuadrantes articulados desde la cruz central. Dentro de estos cuadrantes las calles se disponían en diagonal con manzanas cuadradas. Sólo en el cruce entre los ejes centrales y los cuadrantes desplazados 45º con respecto a estos, se veía forzado a organizar manzanas pentagonales y hexagonales, para resolver esa rotación de la trama edificatoria con respecto a los ejes. Las manzanas quedaban abiertas y se construiría sólo en 2 o 3 lados de ellas. Esta decisión le permitía proteger con frentes edificados los lados más expuestos a los vientos del noroeste. El límite del ensanche se cerraba con un paseo arbolado perimetral, rematado por una gran plaza semicircular al sur y un parque en el extremo oeste. En cuanto a la anchura de las calles, preveía que la generalidad fuera de 20 metros de ancho, para una altura igual de la construcción. A las calles del eje vertebrador les daba 50 m y a las de la circunvalación 30 m. En la confluencia de las calles de 20 m aumentó la anchura hasta los 40 m. De esta manera los problemas circulatorios quedaban resueltos con solvencia.
El Plan fue tildado de utópico y de excesivo, por la cantidad de tiempo, espacio y superficie edificatoria que pretendía cubrir. Se le tachó de excesivamente ambicioso e irrealizable, pero no se puso en duda su calidad. Amado de Lázaro había cometido una serie de errores sin darse cuenta de que, por buena que fuera la traza, esos errores la condenaban. En primer lugar, los anchos de calle planteados eran inviables para el Ayuntamiento, porque tendría que costear la mayor parte de las obras para su urbanización y obtener el suelo o por expropiación o llegando a acuerdos con los propietarios. Lázaro había definido un ensanche en el que un tercio de la totalidad del suelo se iba a dedicar a viario. Eran unas 84 ha. La capacidad del Ayuntamiento de Bilbao en materia de gestión urbanística quedaba completamente desbordada. En segundo lugar, se trataba de un plan que sólo dedicaba un 35% a solares edificables. Los propietarios del suelo veían así que sólo obtendrían rentabilidad de 1/3 parte de sus propiedades en el ensanche. Las otras 2/3 partes se dejarían para calles, jardines y patios. Con un aprovechamiento del suelo tan bajo que iba a ser inaceptable para los propietarios, se ganó tenerlos a todos en contra. Pero, además, estos 2 factores se cruzaban, formando el 3º gran inconveniente. Si el Ayuntamiento aprobaba el Plan, tendría que lanzarse a hacer convenios y a llegar a acuerdos con los propietarios del suelo para obtener los terrenos del viario y emprender la urbanización. De manera que todo debía resolverse en un tira y afloja permanente entre los propietarios y el Ayuntamiento. Teniendo en cuenta que estos iban a oponerse frontalmente al Plan, cualquier paso del Ayuntamiento estaría seguido, presumiblemente, por un recurso administrativo interpuesto por el propietario correspondiente, complicando y dilatando la tramitación hasta hacerla imposible. Muchos años más tarde, el proyecto de Reforma Interior de la Villa de Bilbao, proyectado por Secundino Zuazo en 1921, murió porque la mayoría de los propietarios afectados y sus inquilinos amenazaron con recurrir en masa el proyecto ante la Administración. No sólo se convirtió en un suicidio político para la Corporación y el Alcalde el intentar ponerlo en marcha; además, la oposición de los afectados hubiera sido insalvable.
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1876 -Ensanche de la Villa de Bilbao por Alzola, Achúcarro y Hoffmeyer

Desgraciadamente, Amado de Lázaro cometió el error de dar un aprovechamiento urbanístico muy bajo y, además, definirlo difusamente en su Plan. No es un plan hecho desde la perspectiva del aprovechamiento y no se centra en mostrarlo con claridad en el documento gráfico. Esa es una de las diferencias más significativas entre este Plan y el posterior de Alzola, Achúcarro y Hoffmeyer, de 1876. Este 2º ensanche, que se aprobó, definía perfectamente lo que era edificable y lo que no, cerrando las manzanas y aumentando los usos del suelo lucrativos e interesantes para los propietarios.
En lo sucesivo, en la historia urbana de Bilbao, la consideración del aprovechamiento será fundamental para el éxito de los planes. La necesidad de estimular a los propietarios a construir la ciudad se impondrá definitivamente tras la ley de Ensanche de Poblaciones de 1864. Amado de Lázaro desveló con su fracaso la presencia de esta nueva variable en el panorama urbanístico. Ya no bastaba con tener en cuenta la orientación, la salubridad o la circulación, había que contar con que el aprovechamiento fuera lo suficientemente grande como para satisfacer a los propietarios.
En 1870 se fijó la jurisdicción definitiva de Bilbao que no se había definido con exactitud ni en el Decreto de 1861 ni en el Plan de Amado de Lázaro de 1862. Además, en 1871 el Ayuntamiento designó a los ingenieros Alzola y Hoffmeyer y al arquitecto Severino Achúcarro para que diseñaran el nuevo Plan de Ensanche. En 1876 terminó la II Guerra Carlista y se presentó el proyecto. En 1876 Alzola era nombrado Alcalde de Bilbao. En cuanto al Plan de Ensanche que fue obra de los 2 ingenieros y el arquitecto, su rasgo más relevante con respecto al anterior fue su pragmatismo. En 1º lugar, la superficie urbanizable se redujo a las 150 ha frente a las 254 de Lázaro. No hay que olvidar que el tejido de la ciudad consolidada, el Casco y sus arrabales, ocupaba 31,63 Ha, sin contar con el Arenal. Aunque la diferencia seguía siendo muy abultada ya resultaba más admisible. El espacio calculado por habitante pasaba de los 40 a los 30 m2. La previsión de crecimiento de la población se afinaba mejor y los autores llegaban a la conclusión de que Bilbao pasaría de los 18.417 habitantes de 1876 a unos 70.000 hacia 1924, fecha en la que el ensanche debería haber sido completamente construido.
En cuanto a la trama del Plan, esta vez sí estaba concebida teniendo en cuenta el aprovechamiento urbanístico. Lo edificable se definía con precisión y el ancho de las calles se reducía drásticamente junto con lo dedicado a espacios libres, fueran jardines o patios. Pero los autores daban un paso más y disponían las manzanas de manera que las edificaciones que ya existían, la mayoría grandes residencias dentro de enormes terrenos ajardinados, quedaran dentro de lo edificable. Así se evitaría el espinoso asunto de expropiar y derribar inmuebles para construir el viario. Los autores intentaron que las calles coincidieran con los tramos de jardín preexistentes, salvando los edificios. Esto explica en gran medida la extraña disposición de las manzanas y la alambicada geometría de algunas de ellas, particularmente de aquellas más próximas a la estación del ferrocarril. En la base de esta disposición se adivinaba la necesidad de contentar a los propietarios, evitando complicadas expropiaciones. Como consecuencia, con el sector privado a favor del plan y con unas cargas urbanizadoras que el Ayuntamiento sí sería capaz de abordar, se hacía un proyecto de ciudad realista y viable, mucho más consciente de las limitaciones del contexto y mucho más pragmático.
En cuanto a la traza, partía de la necesidad de conectar la ciudad consolidada con lo nuevo. Para ello, del puente del Arenal salía una calle, llamada más tarde calle de la Estación, que desembocaba en una plaza circular situada junto a la estación del ferrocarril. De ella salía la arteria principal, la Gran Vía, que dividía a la ciudad por la mitad. Más o menos hacia el centro de su recorrido se abría una plaza elíptica que era atravesada por 2 ejes diagonales. La Gran Vía llegaba hasta San Mamés y los muelles de Olabeaga donde se situaba una gran dársena. Un aspecto interesante del plan era la disposición de una zona industrial lindando con la ría que se separaba de la trama residencial mediante la vía del ferrocarril de Bilbao a Portugalete. También el gran parque dispuesto en medio del ensanche entraba en relación con esta zona y separaba el uso residencial del industrial, además de salvar un importante desnivel. Fue una solución bastante razonable para contentar a la Junta de Obras del Puerto que veía una zona nueva para situar muelles, almacenes e industrias. También lo fue para satisfacer la demanda residencial, separando contundentemente ambas áreas.
La conexión con los barrios obreros se hacía mediante la c/ Hurtado de Amézaga que recorría el espacio comprendido entre la Plaza Circular y la futura Plaza de Zabálburu. No obstante, la estación separaba con nitidez la zona obrera del ensanche propiamente dicho y la calle San Francisco se prolongaba pero no se aumentaba su anchura. Como resultado, el amplio terreno ocupado por la estación se convertía en un gran obstáculo que en lo sucesivo separaría la zona burguesa de la obrera. El límite del ensanche por el S estaba a cargo de la Alameda de San Mamés que cerraba el frente edificatorio desde la plaza de Zabálburu hasta la Casa de Misericordia. En cuanto a la anchura de las calles, la mayor era la de la Gran Vía, con 26 m de ancho. El resto se repartían entre las de 18, 15, 12 y hasta 10 m.
Para el desarrollo del plan y su gestión, el nombramiento de Alzola como Alcalde de Bilbao en 1876 y de Achúcarro como concejal, así como la creación de la sección de Obras Públicas en el Ayuntamiento, con plantilla fija, fueron fundamentales. Alzola, por su parte, marcó un hito importante al establecer un convenio oficioso pero vigente con los privados para ir obteniendo suelos y urbanizando con la colaboración de los propietarios. Este convenio funcionó de hecho como una ordenanza paralela.
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1889 – BILBAO

Por diferentes causas, entre ellas la retención especulativa, el ensanche de 1876 se fue llenando de edificación con una lentitud que sorprendería a cualquier observador. En 1890 se produjo la anexión de lo que quedaba de la anteiglesia de Abando. Inmediatamente una gran superficie de suelo muy apropiada para la urbanización entró en el mercado. Pero al no existir una regulación urbanística al margen del Plan de 1876, este terreno, que se quedaba al margen del mismo, fue declarado suelo de las “Afueras”. Esto significaba que no se podría construir en él. Ante la presión de los propietarios y viendo que los precios de los solares en el ensanche se volvían prohibitivos, el Ayuntamiento volvió a pensar que la manera de abaratar el suelo era introducir una gran cantidad de él en la oferta urbanizable para así hacer bajar su precio. En 1896 el arquitecto municipal Enrique Epalza recibió el encargo de hacer un nuevo Plan para la Extensión del Ensanche.
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1898 – Plan de Ensanche de Epalza

En 1898 Epalza presentó su 1º plan, que tenía como límites la Alameda de San Mamés y al exterior la línea ferroviaria de Cantalojas a Olabeaga. En su traza se limitó a prolongar el damero de Alzola sin hacer mayores variaciones. El plan se valoró como correcto pero la presión de los propietarios que se habían quedado fuera y la posibilidad de ampliarlo para satisfacer a estos y meter aún más suelo en el mercado, fue cobrando fuerza. Así, se le encargó inmediatamente un 2º plan que tuviera como límite exterior la línea del ferrocarril a Santander. Esto implicaba meter a Basurto, Olabeaga y Zorroza dentro del ensanche y del mercado.
El 2º proyecto estaba listo a la altura de 1900. Pero ante su vista el Ayuntamiento decidió volver a los límites de 1898. Fuera por la presión de los incluidos en los planes que no querían una competencia excesiva o porque el Ayuntamiento no quería disgregar en exceso su capacidad urbanizadora, lo cierto es que triunfó el límite más corto. Pero el dictamen de Obras Públicas, que desde Madrid controlaba todos los planes, invalidó la iniciativa. Por un lado, ordenaba que se fijaran los límites más amplios y, por otro, que había que hacer un concurso público para que fuera legal. De esta manera los 2 planes de Epalza no pasaron del papel. De todas formas Epalza dio un dato importante. En 1897 la población ya había llegado a los 74.000 habitantes que Alzola había estimado para 1924, mientras que su ensanche no había llegado a construirse ni hasta la mitad.
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1900 – II Plan de Ensanche de Bilbao por Epalza

La superficie ocupada por el nuevo plan sería de 76 ha, que sumadas a las 158 del plan de Alzola arrojaban la cifra de 234 Ha, muy cerca de lo calculado por Amado de Lázaro. En 1903 se convocó el concurso. En él se enfrentaron el equipo formado por Pedro Guimón y Ricardo Bastida, con Federico Ugalde. Los 2 planes eran radicalmente diferentes desde sus planteamientos. Ugalde se centraba en la manzana cerrada y diseñaba su proyecto desde la definición pormenorizada del aprovechamiento, intentando sacar el máximo de partido en este punto. Guimón y Bastida partían de la necesidad de establecer un buen esquema circulatorio y de adaptar la forma de las manzanas a las irregularidades del terreno mediante tramas radiales. Como resultado la edificabilidad se resentía y el aprovechamiento urbanístico era menor. Si bien el jurado del concurso dio el premio a Guimón y Bastida, el Pleno Municipal cambió el fallo y terminó por quedarse con el plan de Ugalde. Pero Bastida ya había demostrado que casi recién salido de la Escuela de Arquitectura conocía las teorías circulatorias del urbanismo alemán y trataba de salir de la idea del ensanche al uso, que se había convertido en una mera regulación del mercado y no se había parado a considerar los problemas que iba a generar la construcción de la ciudad en esos términos.
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1902 – Bilbao

El plan de Ugalde entró en vigor, pero no resolvió el problema de la lentitud de su construcción. En la década de 1920, casi 20 años después del concurso de extensión, lo construido había conseguido llegar sólo hasta la plaza Elíptica. La 2ª mitad del Plan de 1876 y toda la superficie de la extensión de 1904 a cargo de Ugalde era un paisaje de descampados y huertas. Una vez más la introducción de una gran bolsa de suelo en la oferta, ni había agilizado la construcción del ensanche, ni había bajado el precio de su suelo. No obstante, en Bilbao cobraba más intensidad que nunca el debate sobre la necesidad de ampliar el término municipal y seguir regulando suelo para la urbanización a todo lo largo de la ría. La consideración del Bilbao comarcal desde San Antón hasta el Abra se definía y se convertía en una opción política en la lucha entre la capital y las anteiglesias de su entorno. Si republicanos y socialistas buscaban una política de anexiones, los nacionalistas y su entorno tenían como prioridad la conservación de la independencia jurídica y la personalidad de las anteiglesias afectadas. Ambos grupos pensaban en la necesidad de reflexionar en términos comarcales. Era un hecho que el Bilbao futuro debía extenderse por su ría y aprovecharla como elemento vertebrador. Pero no sería lo mismo hacerlo bajo el método de las anexiones que bajo el de la formación de una mancomunidad de municipios independientes.
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1904 Bilbao

En este contexto, la Diputación, que se oponía frontalmente a las anexiones, encargó a Ricardo Bastida un “Plan de enlaces de Bilbao con los pueblos circundantes”. Bastida era arquitecto municipal en la sección de Construcciones Civiles, pero en materia de urbanismo había conseguido un prestigio considerable. Además, a él le daba lo mismo que se utilizara la anexión o la mancomunidad, lo cual le convertía en un consultor válido para los dos bandos. Su Plan de Enlaces era una forma encubierta de Plan Comarcal.
Apoyándose en las competencias de la Diputación en materia de carreteras y partiendo de la base de que lo esencial para él era la definición de un esqueleto circulatorio que permitiera un futuro desarrollo urbanístico sostenible y gobernable, podía trascender la polémica de las jurisdicciones. Pero no todo se quedaba en un plan de carreteras. Bastida proponía por primera vez en un documento gráfico la asignación de usos por zonas o zonificación. Es decir, que distinguía zonas más apropiadas para el uso industrial, para el residencial o para el esparcimiento. Naturalmente, el ordenamiento jurídico vigente en aquel momento, la ley Especial de Ensanche de 1892, no permitía zonificar porque imponerle a un propietario un determinado uso significaba recortar el contenido del derecho de propiedad. Legalmente no se podía definir los usos desde el plan. Se podía señalar dónde se edificaría y dónde no. Pero de ahí a llegar a decidir sin contar con el dueño de ese suelo qué se iba a construir allí, si viviendas o naves industriales o parques, mediaba un mundo. El derecho de propiedad liberal y decimonónico tenía demasiada fuerza como para tolerar recortes.
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1905 – Bilbao

Bastida sabía, sobre todo después de su asistencia al Congreso de urbanismo de Londres de 1921, que en tanto no se promulgara una ley nueva de urbanismo, la zonificación establecida sería papel mojado. No obstante su idea fue magnífica. Tanto el hecho de que supiera apoyarse en la competencia de la Diputación en materia de carreteras para encubrir un plan urbanístico, como la claridad de su visión comarcal, así como lo sensato de la zonificación que proponía, hicieron de su plan, presentado en 1923, una referencia esencial para el Bilbao futuro. Además, introducía definitivamente el acceso al valle de Asúa como reserva de suelo para el futuro Bilbao metropolitano. Aunque esta idea no fuera nueva, sí era la primera vez que se formalizaba en un documento gráfico como posibilidad real. Con la anexión de Deusto, Begoña y parte de Erandio en 1925, la polémica terminaba.
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1923 – Propuesta de Reforma Interior de Bilbao por Secundino Zuazo

El Ayuntamiento de Bilbao podía convocar un concurso sin tener que depender de la Diputación. No obstante, el plan de Bastida fue respetado y se integró dentro de la información previa que se entregó a los participantes como una referencia de ordenación territorial con la que debían de contar. De esta forma consiguió mantener una cierta vigencia.
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1923 – Bilbao por La Junta de Obras del Puerto

Pero la extensión urbana no era la única preocupación urbanística. Desde la promulgación de la ley de Reforma y Saneamiento de las Grandes Poblaciones en 1895, la posibilidad de actuar sobre los Cascos Antiguos abriendo grandes arterias a base de derribar edificios para ensanchar las calles se había convertido en un negocio con bastante atractivo en algunas ciudades. En Bilbao ya habían aparecido algunas propuestas, pero la más importante fue la presentada por Secundino Zuazo y Manuel Cristóbal Mañas en 1921. Este último había sido durante muchos años el responsable de la oficina municipal para la gestión y la realización de la Gran Vía de Madrid, quizá el proyecto de más envergadura dentro de cuantos se pusieron en marcha bajo la ley de 1895. El proyecto encontraba su justificación en la necesidad de resolver el problema de tráfico que se generaba en el puente del Arenal y en el Casco. Para ello se ensanchaba el puente y se abría una gran avenida que atravesaba el Casco desde el teatro Arriaga hasta la iglesia de San Antón. Aquí la operación tenía claras reminiscencias de las operaciones de Haussmann en París. Al otro lado de la ría, en la zona del muelle de Ripa, proponía dos manzanas enormes en las que se emplazaría una gran construcción que recordaba a lo hecho por la Escuela de Chicago. El plan se remataba creando una zona de servicios portuarios con varios niveles en Ripa, ensanchando el puente del Arenal y emplazando un puente móvil a la altura de la pasarela peatonal que había junto al Ayuntamiento. Se trataba de una operación altamente especulativa en la que la solución a los problemas de tráfico no era más que un mero pretexto. El proyecto murió ante la oposición masiva y en bloque de todos los afectados. A pesar de tener todas las aprobaciones oficiales, no pudo ponerse en marcha y quedó sobre el papel. Ni siquiera el Alcalde, Federico Moyua, ya en tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera, se atrevió a apoyar el inicio de los trabajos.
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1925 – Bilbao

El problema circulatorio necesitaba soluciones porque todo el tráfico que entraba en Bilbao lo hacía a través del puente del Arenal, el único existente hasta el famoso puente de hierro de Portugalete. En 1925 Ricardo Bastida planteó una solución en unos términos completamente diferentes a los de Zuazo y Mañas. En vez de insistir en ensanchar el cuello de botella del puente del Arenal sin dar más opciones, propuso que se olvidasen los derribos y se actuara sólo sobre la circulación. Para ello, pensó en mejorar la entrada por Begoña para conducir el tráfico hacia un nuevo puente fijo que se construiría en las inmediaciones del Ayuntamiento y que entraría por allí directamente al ensanche, descongestionando el terrible nudo del Puente del Arenal.
Para que su idea tuviera sentido y fuera eficaz, el nuevo puente a la altura del Ayuntamiento tenía que ser fijo y no móvil como el que había diseñado Zuazo. Y éste era el mayor inconveniente, porque un puente fijo cerraba a la navegación los muelles del Arenal y Ripa, permitiendo sólo el paso de gabarras a partir de ese punto. Aquí es donde la Junta de Obras del Puerto de Bilbao no iba a transigir. De hecho, el puente se construyó móvil, de tal forma que se abría por su centro y se elevaban sus dos mitades cuando pasaba un barco. Para Bastida esto condenaba en gran medida la solución, porque entre un puente fijo, por el que el tráfico podía pasar sin interrupciones y uno móvil, en el que habría que esperar cada vez que pasase un barco, la mayoría de los conductores optaría por el primero inutilizando la nueva solución.
En cualquier caso, Bastida había demostrado que la mentalidad de la ley de 1895 había sido desbordada como instrumento para arreglar problemas circulatorios y que iba a ser mucho más eficaz la organización racional de los tráficos sin recurrir a los traumáticos derribos masivos. Además, se desveló la presencia y la importancia de la Junta de Obras del Puerto de Bilbao (JOPB), que en lo sucesivo iba a ser uno de los protagonistas más importantes de la trama urbanística de Bilbao. Su oposición a los puentes fijos y el hecho de que desde San Antón hasta el Abra todo lo que se hiciera en las inmediaciones de la ría necesitase de su permiso, obligó a que se tuviera que contar con ella. La JOPB era la entidad administrativa que controlaba las riberas. Dependía del Estado y de Bilbao, su competencia era supramunicipal y no se podían tocar sus dominios, ni mucho menos construir puentes sin su permiso. De esta forma, a la altura de 1925, cuando se anexionaban Deusto, Begoña y parte de Erandio, y el Ayuntamiento se disponía a tramitar un nuevo plan de extensión, los tres grandes agentes que iban a tener que acercar sus posiciones para hacer viable el crecimiento metropolitano fueron el Ayuntamiento de Bilbao, la JOPB y la Diputación de Vizcaya. Esta última había perdido muchas posiciones después de la anexión, pero el plan que le había encargado a Bastida y que era el embrión del primer Plan Comarcal, fue entregado a los concursantes para que lo tuvieran en cuenta y lo respetaran a la hora de redactar sus proyectos. Se llegó a formar una Comisión de Accesos formada por las tres entidades, en cuyo marco se llevaron a cabo las actividades de Bastida, que luego se fue dejando morir tras las anexiones al adquirir el municipio competencia plena en materia de urbanismo.
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1926 – Anteproyecto para el Plan de Extensión Bilbao por Otto Bünz y Fernando García-Mercadal

Volviendo a la extensión urbana, el Ayuntamiento se movilizó rápidamente para organizar el concurso de anteproyectos para la extensión. Se trataba de recoger las mejores ideas para que luego las oficinas municipales redactaran el proyecto definitivo. Las bases se formularon en 1926. El primer premio fue para el gran maestro del urbanismo alemán Josef Stübben, que había sido invitado por Ricardo Bastida. El Plan definitivo estuvo ya listo en 1927, pero hubo que incluir en él el nuevo proyecto del canal de Deusto de la JOPB, lo cual obligó a una nueva redacción que por fin se vio completada en 1929. En él, la circulación era el elemento esencial y la cuadrícula clásica se desestimaba para pasar a una malla más flexible que se adaptase mejor a la orografía de Bilbao. De tal manera que si en Begoña se imponían las calles en curva subiendo por la ladera de Artxanda, dejando ese espacio como el ideal para las casas unifamiliares adosadas o pareadas que habían sido típicas de la política de Casas Baratas, en Deusto se volvía a un esquema más ortogonal y más próximo a los supuestos del ensanche.
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1927 – Proyecto de extensión de Bilbao

Durante la época de la República se dio un nuevo paso. Cuando Indalecio Prieto fue nombrado Ministro de Obras Públicas, encargó a Bastida que hiciera un Plan de Enlaces Ferroviarios que organizara racionalmente la trama de los diversos ferrocarriles para conectar a Bilbao con su área de influencia. El Plan se hizo en 1933. Buscaba reorganizar las estaciones de los distintos ferrocarriles para conectarlas entre sí y articular la relación entre las líneas de las dos márgenes y resolver los problemas del contacto entre los trazados de vía ancha y los de estrecha. De esta manera, se intentaba poner orden en la conexión de la ciudad con el puerto y su área de influencia. Esta apuesta interesantísima de Prieto y Bastida significaba la posibilidad de organizar un circuito alternativo y eficaz al tráfico rodado, que así podría aligerar la carga que sobre él iba a caer en lo sucesivo. Un modelo circulatorio muy actual y que hubiera supuesto transporte barato y cómodo para toda el área metropolitana. La Guerra Civil de 1936 truncó el proceso.
En 1934 hubo otra iniciativa importante. Fue la propuesta de Estanislao Segurola, Jefe de la Oficina Municipal de Estudios Urbanos, que volvió sobre la idea de orientar el futuro desarrollo de Bilbao por el Valle de Asua. La idea era ya antigua y durante años se había valorado como una posibilidad. Si no se había hecho nada al respecto fue porque todo el proceso pasaba por perforar con un túnel el monte Artxanda y era una obra de infraestructura demasiado potente para un municipio que todavía tenía suelo abundante para la urbanización tras las anexiones de 1925 y el nuevo Plan de 1927-29. Segurola, muy influido por las Siedlungen alemanas después de su visita a las oficinas berlinesas de Martin Wagner, estimaba que se podría hacer una población de nueva planta para alojar a unas 225.000 personas.
Tras la Guerra Civil
Tras la Guerra Civil se retomó la idea, aunque las necesidades de la reconstrucción eran tan acuciantes que se dejó en suspenso durante años. Pese a todo Asua se convirtió en una referencia ineludible para el futuro de Bilbao, de la misma manera que las anexiones de Deusto y Begoña lo habían sido en la década anterior. Tras la guerra, la primera prioridad fue la reconstrucción de los accesos a Bilbao. En este punto la reflexión siguió la línea marcada por Bastida, donde lo importante era la distribución racional de los tráficos. Las reformas interiores a la manera de Zuazo y de la ley de 1895 habían sido superadas. Pero el Ayuntamiento siguió insistiendo con Asua y en 1937 encargó un plan a Guillem Busquets. Los falangistas bilbaínos, en total sintonía con los intereses de la oligarquía industrial, buscaban continuar con el desarrollo metropolitano, pero en esta primera fase de la posguerra vieron como el nuevo Estado les daba la espalda. El plan de Busquets se quedó sobre el papel. Pero aún así se siguió adelante y en 1940 se conseguía la anexión de lo que quedaba del término municipal de Erandio. Mientras tanto el problema de la vivienda se hacía acuciante y los poblados de chabolas empezaban a crecer sin control para acoger a los inmigrantes pobres que llegaban a la capital de Bizkaia en busca de trabajo. Una vez más, la necesidad de viviendas se convertía en la justificación de la necesidad de extenderse. Se abandonó el modelo de la casa unifamiliar de la política de Casas Baratas y se tendió a la solución del bloque de varias alturas. Así en 1941 se iniciaban las obras de Torremadariaga y Enekuri.
Hasta el año 1943 no se volvió a los grandes planes de urbanismo, porque la reconstrucción absorbió toda la capacidad municipal. Pero se consiguieron algunos resultados como la municipalización del servicio de tranvías en 1939, en un intento de racionalizar los tráficos aprovechando los elementos ya existentes. Los primeros movimientos con posibilidades de éxito en el camino hacia un gran plan de urbanismo, se dieron desde 1942. El nombramiento de Joaquín Zuazagoitia como Alcalde en 1942 y la llegada de Pedro Bidagor empezaron a marcar diferencias. Bidagor era el Jefe de la Sección de Urbanismo de la Dirección General de Arquitectura y había sido el responsable del Plan de Extensión de Madrid. En 1943 la Sección de Urbanismo ya había redactado su plan para Bilbao. Sobre la base administrativa de la mancomunidad de 21 municipios, el ambicioso Plan del Gran Bilbao recogía la herencia del Plan Comarcal de Bastida y la llevaba hasta sus últimas consecuencias.
1943

1943 – BILBAO

La base del proyecto era el entramado de comunicaciones fluviales, ferroviarias y de tráfico rodado en el entorno de la ría, que se convirtió en la columna vertebral de todo el conjunto. Se primaron las carreteras frente a las otras dos opciones porque Bidagor las utilizó como límites de la expansión de los nuevos núcleos urbanos. Se intentó tener en cuenta los intereses y los planes de las diferentes entidades que actuaban en la zona, particularmente los de la JOPB y se hizo un esfuerzo aglutinador para dar congruencia a las soluciones y evitar conflictos de intereses. El plan, además de definir los límites geográficos de la actuación y tener en cuenta los proyectos de la JOPB, delimitaba los usos por zonas, atendiendo por fin a la vieja reivindicación de Bastida. Además, definía la localización y la forma de los nuevos poblados satélites y estudiaba detenidamente las redes de saneamiento y la disposición de los espacios verdes. Por último, hacía una estimación de los tiempos necesarios para ejecutar lo proyectado.
Se delimitaron 5 áreas diferentes a efectos de la zonificación. La 1ª incluía a Bilbao y Asua, la 2ª recogía a Leioa/Lejona y Axpe, luego estaban los pueblos de la zona fabril y minera. La 4ª zona recogía a Portugalete, Getxo y Santurtzi, y la última a Basauri, Galdakao y Ariz. Así, se dejaba a Bilbao como centro administrativo y a Asua se le daba un uso residencial medio con posibilidad de áreas industriales. Barakaldo, Sestao, Basauri y Galdakao quedaban para la industria y las residencias obreras. Getxo y Portugalete se reservaban para el turismo y el segmento más lujoso del uso residencial, con Santurtzi como sector pesquero con viviendas más modestas que sus localidades vecinas. Con esta separación, Bidagor hacía de la zonificación el segundo elemento fundamental en la articulación del espacio metropolitano, ya que el primero había sido el esqueleto circulatorio.
1945-pg-comarcalEl plan fue aprobado en 1946. Pero necesitaba una nueva ley para poder desarrollarse porque la zonificación no existía como instrumento dentro de la legislación vigente. De manera que con la aprobación del plan se obtuvo también el cuerpo legal necesario para su ejecución. Además, una figura de planeamiento de tanta extensión y con tantos contenidos requería de un modelo de planes de desarrollo, más pequeños que se ocupasen de definir completamente la trama de cada sector. En este punto, Bidagor diseñó los Planes Parciales, figura importantísima dentro del urbanismo español que ha llegado hasta nuestros días. Con estos Planes Parciales, Bidagor conseguiría llegar hasta la escala de la arquitectura, definiendo incluso la forma de la ciudad en alzado. Así conseguía recorrer todo el segmento de la creación de la ciudad, desde el Plan Comarcal que señalaba la estructura vial del territorio, la zonificación y los sectores, hasta los Planes Parciales en los que se podía apreciar la forma final de la ciudad en sus edificios. Nunca se había conseguido un control tan riguroso del proceso urbanizador, ni tampoco un recorte tan fuerte de las prerrogativas de los privados con respecto al contenido del derecho de sus propiedades. Los Planes Parciales se redactaron hacia 1947. El 1º había sido el de Deusto, ya a finales de 1946. En 1947, la Corporación del Gran Bilbao, creada para ejecutar y conducir el Plan del 43, y el Estado aprobaban el nuevo documento gráfico para Deusto. A mediados de 1947 se convocó el concurso para el Plan Parcial de la parte S de Bilbao, que incluía las proximidades de Rekaldeberri, Torre Urizar, Larraskitu y San Adrián. Pero su proceso fue muy lento y no se aprobó hasta 1952. El 3º fue el Plan Parcial para Erandio que se hizo público en 1952. El último fue el de Begoña. En 1952 se publicaron las ordenanzas especiales para la ejecución de todos ellos y los 3 últimos no se terminaron hasta 1957. Pero la práctica demostró que faltaba una figura todavía menor que el Plan Parcial para poder hacer frente a su ejecución. La nueva ley de suelo de 1956 introdujo la figura de los Polígonos, como áreas de actuación dentro de los planes Parciales. Con ellos se llegaba al último escalón del desarrollo. Como consecuencia inmediata de la aprobación de la ley del 56, Bidagor formuló el Plan para Barakaldo.
Pero la creación del Ministerio de la Vivienda en 1957 alteró totalmente el panorama institucional. Desde este Ministerio se buscó la manera de construir viviendas como fuera, llegando a saltarse las edificabilidades marcadas por los planes e incrementarlas para atraer a los promotores privados a la construcción de barrios de viviendas. En 1958 el problema del chabolismo en Bilbao afectaba a más de 25.000 personas. Tanto es así que en 1959 se aprobó el Plan de Urgencia Social para Vizcaya. Su consecuencia inmediata fue la creación del barrio de Otxarkoaga, para alojar a 3.672 chabolistas. En cuanto a la suerte de los planes de Bidagor, quedo severamente comprometida por el exceso de precisión, por la necesidad casi obsesiva de definir hasta el límite todo lo relativo a la ciudad. Su recorrido y sus capacidades eran impresionantes, pero su falta de flexibilidad anulaba su capacidad de adaptarse a las circunstancias cambiantes y a los nuevos rumbos marcados por Arrese como Ministro de Vivienda. Con Arrese la actividad del Instituto Nacional de la Vivienda se desmarcó de los planes de urbanismo, llegando incluso a saltarse sus especificaciones en aras de conseguir construir el mayor número de alojamientos. Bidagor se desvinculó de la Corporación del Gran Bilbao y la vigencia del Plan del 43 se mantuvo, aunque los Planes Parciales se desvirtuaran.
Pero Bilbao, en el año 1959 se produjo un quiebro en la política de la vivienda dando lugar a cambios en las ordenanzas de la construcción, se revisaba el PGOU de Bilbao, se realizaban investigaciones sobre la prefabricación de viviendas o se enfrentaban los arquitectos con faceta de empresarios y políticos con aquellos que interpretaban y reflexionaban sobre las propuestas innovadoras.
En cuanto a las publicaciones de las constructoras e inmobiliarias así como de la iniciativa pública, sobre las insuficientes promociones de viviendas en aquellos años, se evidenciaba un fracaso, que obligaba a un quiebro en la política de viviendas ante el quebranto del incierto equilibrio entre viviendas y su déficit. La masiva llegada de gentes trastocó la arquitectura y la forma de entender la vivienda. Sería el Ministerio de la Vivienda, ante la incapacidad local, quien se haría cargo de su solución promulgando una serie de decretos restrictivos a la inmigración que además promovían la construcción inminente por un lado de 4.000 viviendas en Bilbao y por otro lado de 50.000 viviendas en Vizcaya en un periodo de 5 años dentro del Plan de Urgencia Social para la provincia. A estos problemas se añadía la falta de suelo en donde acometer tales construcciones por lo que se preveía dentro del PUS la revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Bilbao y su zona de influencia. Otro tanto sucedía desde la Gerencia de Urbanización, desde donde se planteaba abiertamente como solución al problema de la vivienda el debate, la discusión sobre los polígonos que debían establecerse en la periferia, que preparaban suelo a bajo coste para la edificación tanto de viviendas como de edificios complementarios con el fin de ordenar la expansión de los núcleos urbanos en crecimientoy combatir así la especulación del suelo regulando el mercado de solares.
El proyecto del Poblado Dirigido de Otxarkoaga, a instancias de la delegación del Ministerio de la Vivienda y del Gobierno Civil, le fue encomendado a los arquitectos más jóvenes del COAVN y al recién llegado del exilio Juan de Madariaga, gracias a la opinión favorable del decano Ángel de Gortazar. Pero aquellas propuestas de los jóvenes arquitectos bilbainos fueron desoídas y relegados sus planteamientos ante las demandas del ministro Arrese y su director general de la vivienda García-Lomas “menos viviendas y mas en altura” que evidenciaba de alguna forma cual sería el posterior desarrollo de la villa.
No daban lugar a reflexiones de ningún tipo cuando desde el Ministerio promovían su construcción alejado de la trama urbana, con edificios en abierto, buscando aireación y soleamiento, pasando de los edificios de tres y cinco alturas a las torres de quince pisos. Con propuestas heterogéneas en planta, a las que incluso Arrese ofreció una propia, los bloques con fachadas en ladrillo visto, con sus edificios complementarios, le confería autonomía y un aspecto singular, desconcertante para sus usuarios como fue el pasar de la chabola a una vivienda mínima. Finalmente la necesidad de economizar al máximo influiría de manera determinante en el proyecto. Resulta fundamental comprender cómo los jóvenes arquitectos bilbaínos venían sorprendidos con lo que habían visto en sus viajes de fin de carrera por Europa, o a través de las visitas, siendo alumnos de Sáenz de Oiza, a los poblados de Madrid, con aquellas edificaciones desligadas de las alineaciones, pasando de las calles con patios al exterior, colocándose fuera de la calle y subiendo en altura frente a lo que aquí se hacía que era cubrir la manzana.
Ante la falta de suelo edificable, de la existencia en Bilbao de unos pocos solares con precios exorbitantes, y el terreno de Begoña como ultimo reducto en  el que poder construir, desde el PUS se encomendaba la revisión del PGOU de Bilbao y su zona de influencia con vistas a las posibilidades del Valle de Asúa como expansión natural de Bilbao. El, por entonces, presidente del Gran Bilbao, el gobernador José Macian, al igual que el vicepresidente y alcalde de la villa Lorenzo Hurtado de Saracho, eran conscientes de la saturación no solo del municipio sino de todo el valle del Nervión y apoyándose en las tesis del director general de urbanismo Pedro Bidagor se disponían a urbanizar antes que a construir el Valle de Asúa a pesar de la necesidad imperante. La visión de Recaldeberri con construcciones de 5 y 6 plantas sin urbanizar hacían casi imposible la ordenación de sus calles y plazas creando innumerables problemas al ayuntamiento, situación que no querían se volviera a repetir 
Ante la aprobación por la comisión ejecutiva del Gran Bilbao del proyecto de revisión en marzo de 1961 del PGOU de Bilbao y su zona de influencia, se encomendaba al ingeniero de caminos Alberto Viader el estudio previo como antecedente del concurso internacional y tras la valoración del informe técnico sobre una actuación en el valle de Asúa se acordaba convocar con carácter internacional entre urbanistas un concurso de ideas aprobándose las bases propuestas por Aguinaga con conformidad de la DGU y la UIA. Se encomendaba así mismo a Luis Benlloch la reimpresión de 1.100 ejemplares de su estudio realizado sobre información urbanística de Bilbao y su comarca. 
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Esquema general del proyecto ganador Concurso Internacional Valle de Asúa – 1962

La dirección de arquitectura del Ayto de Bilbao recibía de la comisión ejecutiva del GB a fin de formular reclamaciones respecto al proyecto de revisión ya que afectaba dicho plan a los planes parciales de Bilbao. Si bien afectaba el plan general en conjunto de forma poco profunda los planes de urbanismo de la zona Sur, Erandio y Deusto, en cambio lo hacia de forma preocupante en Begoña. La zoonificación se alteraba profundamente, prácticamente desaparecía la Ciudad Jardín creándose en compensación áreas de edificación en abierto de doble crujía en zonas donde la topografía lo permitía, incluso se estudiaba la posibilidad de un poblado en el alto de Cobetas. Mientras estaban en trámite de creación los polígonos del Ensanche de Begoña y Txurdinaga. Pero esta revisión había limitado las zonas edificables de la villa y al reducirse las zonas edificables, el precio de los solares subió rápidamente, encareciendo la construcción y obligando al valle de Asúa a ser la única solución de suelo edificable para resolver la falta de viviendas. Una vez aprobado el proyecto de revisión surgiría la exposición Gran Bilbao para proyectar al exterior la inquietud existente en el consejo general y en la comisión ejecutiva del Gran Bilbao para informar a la gente y ver las posibles sugerencias. Al año siguiente se autorizaba a la oficina técnica el montaje de la exposición de proyectos en el pabellón de industria pesada de la feria de muestras. Al frente de la oficina técnica del Gran Bilbao era sustituido Luis L. Blanc por José Sans Gironella y se encomendaba a Luis Benlloch la redacción de un estudio económico financiero y un programa de actuación por quinquenios que requería el PGOC de la corporación administrativa Gran Bilbao ya que era la opción mas acertada.
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1964 Zonificacion PGOU Bilbao y su comarca

La revisión del plan de 1961 puesta en vigor en 1964 y vuelta a revisar en 1969 le faltó valentía para hacer frente a un problema de enormes proporciones, el de adecuar la normativa urbanística a los ámbitos geoculturales naturales, puesto que está claro que en los últimos años se pasó la problemática fundamental del municipio y la provincia a la comarca y la región. El nacimiento de áreas metropolitanas de carácter comarcal y los mayores desequilibrios interregionales hacían necesaria una legislación que superpusiera las divisiones administrativas a las naturales y culturales del país. El Gran Bilbao estaba siendo superado por las circunstancias del área metropolitana a la provincia, pero chocaba con la diputación provincial y la no participación del habitante en el planeamiento con lo cual denegaban esa realidad. No se hizo sino ahondar más en  los defectos de las anteriores revisiones e incluso fueron condescendientes con el proceso de densificación de áreas de crecimiento, porque no se hacía más que ampliar áreas y densificarlas aún mas. La única novedad fue la propuesta del valle de Asúa pero, en una reacción sin precedentes de la alcaldesa Pilar Careaga, apoyaba una decisión que a priori parecía arbitraria, del Ministerio del Aire, a pesar de no contar ni con respaldos entre los propios concejales ni con los estudios realizados sobre la posible ubicación en Sondica del aeropuerto, dado que eran los informes totalmente contrarios a las tesis defendidas desde Madrid que una vez mas demostraban que los criterios económicos y empresariales estaban por encima de las necesidades reales de Bilbao. Chocaba a su vez, en pocos años, ese cambio de criterio, cuando los por entonces alcaldes de Bilbao Lorenzo Hurtado de Saracho o Javier Ybarra, ambos pertenecientes a la misma burguesía que la alcaldesa y a los mismos bancos y empresas que defendían los mismos intereses, cuando sobre el Valle de Asúa, habían previsto el nuevo centro neurálgico de Bilbao.
La edificabilidad en vertical vendría propiciada por el cambio tanto en las ordenanzas constructivas de la villa como por la revisión del PGOU de Bilbao y su zona de influencia, promoviendo mas alturas y densidades mayores. Fueron los tiempos en que los promotores marcarían las pautas constructivas liberados, por así decirlo, por la política gubernamental que promovería a toda costa la participación de la iniciativa privada, a pesar de perder poder de decisión desde las instituciones locales en las pautas a seguir de cómo se construiría y desarrollaría el Bilbao del futuro. Frente a la vivienda en alquiler, Arrese planteaba la vivienda en propiedad, sin saber en poco tiempo el efecto que tendría su política, al fomentar  la ley de vivienda subvencionada y tratar de atraer a la iniciativa privada al negocio de la construcción, provocó que el impacto fuera tan espectacular que el privado acudió masivamente con un numero de solicitudes que rebasó con mucho las cifras previstas. Las inmobiliarias bilbaínas fueron conscientes del negocio que suponía construir viviendas sociales, prueba de ello el que inmobiliarias que poseían terrenos céntricos en lugares inmejorables de la villa en zonas como Alameda Recalde o Rodríguez Arias dejaban en suspenso las obras y empezaban a construir viviendas sociales en Licenciado Poza o Bandera de Vizcaya.
El Bilbao del desarrollismo trataba de amoldarse ante el quiebro en la manera de entender la vivienda y ante los nuevos criterios constructivos que se producen supeditados a una realidad llena de confusión. Cuando los técnicos, políticos y promotores coincidían en una única faceta no dejaba lugar a dudas cual sería el desarrollo como que modelos en vivienda serían los propuestos y asumidos.
Bilbao Larrondo, Luis. 2005. La vivienda en Bilbao: los años 60′, años de cambios.  Ondare. 25, 2006, 247-261.
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1975 PGOU Bilbao

Fines del siglo XX y comienzos del XXI
A fines del siglo XX y comienzos del XXI Bilbao va a experimentar un cambio trascendental. La crisis del petróleo en los años 70 del siglo XX supone el desmoronamiento de la gran industria pesada que se asentaba en las márgenes fluviales de Bilbao; de esta forma, los terrenos que hasta entonces habían las industrias y factorías ocupadas en esta actividad quedan abandonados o infrautilizados.
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1975 – Asentamiento chabolistas en el entorno de Bilbao y Erandio

Fruto de estas crisis, o derivada de ellas, y como un elemento más, la problemática del urbanismo y el medio ambiente venía a ser como un reflejo de los hechos que exigían una más acuciante solución para la sociedad urbana. Fue en este tiempo, y en concreto estamos hablando del año 1975 (junio), que apareció un libro, hasta un cierto punto paradigmático, que daba testimonio de como la mala gestión pública, en el dominio de los diferentes aspectos urbanos, se convertía en la clave  de una denuncia que afectaba a diferentes aspectos de la concepción social, cultural y humana de la sociedad bilbaína. 
Nos referimos a la publicación del denominado “Libro negro de Rekaldeberri “70, que se constituyó en emblema de la protesta social -desde las Asociaciones de Vecinos- en los aspectos, concernientes al urbanismo, no resueltos u olvidados por las corporaciones públicas y que, en cierta medida, fue el punto de referencia para incitar a la revisión de la concepción que habitualmente se tenía del urbanismo en los medios ciudadanos.
Como dato representativo de la situación, se señalan los diferentes asentamientos chabolistas que existían en los años 70′ en el entorno de Bilbao y Erandio. Las chabolas existentes en este espacio del Gran Bilbao se agrupaban según 3 espacios genéricos: a) Erandio (Arriagas), 127 chabolas; b) Bilbao (Cobetas, Mazustegui, Monte Caramelo, Recalde-Betolaza, Iturrigorri y Peñascal) 148 chabolas; c) Bilbao (Buya-Irusta) 94 chabolas. El grupo b, emplazado en Bilbao, se situaba, justamente, en Rekaldeberri y su entorno. Es, en todo caso este libro, un hito de un movimiento que, apoyado en las Asociaciones Vecinales, tuvo una amplia presencia, no sólo en Bilbao sino en el conjunto del Área Metropolitana. 
Además, este impacto, que se traducía en un estancamiento, cuando no en un decrecimiento económico, se concretaba en un territorio marcado por un planeamiento notablemente expansionista, carente, además, de ideas claras y acciones concretas desde las políticas estatales, autonómicas y locales. El fruto de estas políticas fue una descontrolada, arbitraria y a veces proclive a las corruptelas, gestión técnica del suelo.
La situación del Área Metropolitana de Bilbao, al margen de las cuestiones derivadas de la consideración y aplicación legal del planeamiento, era, por otra parte, compleja y caótica. 
En las circunstancias de las crisis, con la paralización de crecimiento residencial e industrial y con el deterioro y destrucción de importantes niveles de suelo industrial, el resultado espacial, en los años 70′ y comienzos de los 80′, fue el de la existencia de importantes bolsas de suelo rural entre las zonas residenciales de fuerte densidad de población. Asimismo, la existencia de importantes áreas de suelo industrial inoperante y llenas de ruinas industriales, se concretaron en una incuestionable discontinuidad de la urbanización, en el deterioro del paisaje y el medio ambiente, cuandono del ambiente urbano propiamente dicho.
A todo ello, habría que añadir el agravante del descontrol del medio ambiente. Ello se cifraba tanto en la falta de vertederos adecuados para residuos sólidos (recordemos las importantes operaciones que ha hecho falta llevar a cabo, por ejemplo, para la eliminación de las bolsas de lindane existentes en numerosos suelos de la Comarca), como en el vertido, indiscriminado, de los residuos líquidos en los cauces y suelos, o la emisión de importantísimos niveles de contaminación -algunos de ellos directamente atentatorios para la salud de los habitantes – a la atmósfera del Área Metropolitana.
” I. La situación de degradación de la calidad de vida y en especial de la calidad urbana en la Comunidad Autónoma del País Vasco, producida como consecuencia del rápido y descontrolado desarrollo acaecido durante los años 50′, 60′ y el primer quinquenio de los 70′ originó, a partir de las transferencia de las primeras competencias urbanísticas a la Administración preautonómica, completadas en su plenitud una vez aprobado el Estatuto de Autonomía, la necesidad de aplicar una serie de severas medidas en materia de disciplina urbanística y de sentar una serie de principios básicos para la aplicación de la legislación urbanística y de las determinaciones del planeamiento que modificasen profundamente unos usos y costumbres frecuentemente lindantes con la ilegalidad y siempre enfrentados con el interés público y en concreto con la posibilidad de mejorar el nivel de calidad de vida de los ciudadanos del País Vasco “
Exposición de Motivos del ” Proyecto de Ley de Ordenación del Territorio y Urbana”, remitido al Parlamento Vasco en 1985
La inquietud del Ayuntamiento de Bilbao por la situación urbanística del municipio se había hecho patente desde el año 1979, en el que empezó su gobierno por las nuevas corporaciones municipales democráticas. Subsistían muchos problemas que afectaban a las áreas construidas o edificadas del municipio. Casco Viejo y zonas de Ensanche requerían una rápida y decisiva acción urbanística que evitara el sucesivo y prolongado deterioro que, en las mismas, se producía como consecuencia de un planeamiento obsoleto, descoordinado y poco escrupuloso con el patrimonio histórico y arquitectónico edificado
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Plan Especial de Rehabilitación del Casco Viejo de Bilbao

A principios de los 80′, se habían tomado ya iniciativas tales como la contratación del Plan de Reforma Interior del Casco Viejo o la Reforma Parcial del PGOU de Bilbao y su Comarca para el Área del Ensanche. Incluso, en coordinación con el Departamento de Urbanismo del Gobierno Vasco, se había iniciado el análisis y evaluación del desarrollo urbanístico de los Polígonos de Begoña y Txurdínaga. También, en un terreno más inmediato, se proyectaron diferentes estudios y actuaciones en materia de obra relativas al Barrio de Otxarkoaga
El Plan de Reforma Interior del Casco Viejo, que había iniciado su redacción poco antes de las inundaciones de 1983 -que afectaron de forma sustancial a esta zona monumental de la ciudad- se vio paralizado y transformado, al amparo del antes citado Decreto 278/1983 de 5 de diciembre sobre Rehabilitación del Patrimonio Urbanizado y Edificado promulgado por el Gobierno Vasco, en el Plan Especial de Rehabilitación del Casco Viejo. La aprobación inicial del Plan se produjo en 1988 y supuso, junto con la creación de la Sociedad Urbanística de Gestión SURBISA, un paso definitivo para la recuperación y protección del primer enclave de la  Villa de Bilbao que había merecido, anteriormente, a las autoridades del Estado y por extensión de la Comunidad Autónoma, la calificación de “Bien de Interés Cultural”.
Por otra parte, el viejo PGOU de Bilbao y su Comarca, se había visto sucesivamente desbordado por el inicio de la redacción de diferentes planes y normas subsidiarias en bastantes de las poblaciones que, en un principio, formaban parte de los dominios de su ordenación: Plan General de Santurtzi, Normas Subsidiarias de Barakaldo, Normas Subsidiarias de Erandio, Plan General de Portugalete, etc… Todo ello sin contar con la multitud de modificaciones parciales introducidas, en el mismo, durante el período de su vigencia y en especial a partir de la nueva situación política y administrativa generada con la entrada de la democracia.
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1987 PGOU Bilbao

El Ayuntamiento de Bilbao diseñó en 1987 su primer PGOU, donde se indicaba que las grandes oportunidades para el desarrollo urbano de la ciudad se situaban en Abandoibarra y Ametzola, suelos propiedad de empresas de la Administración central. La existencia de una Dirección General dentro del ya desaparecido Ministerio de Obras Públicas y Transporte (luego Fomento), encargada de coordinar actuaciones en las ciudades, propició la creación de una entidad participada al 50% por cada una de las partes, destinada a llevar a cabo la regeneración del Bilbao metropolitano.
En 2004 Bilbao Ría 2000, dirigido por Ángel María Nieva García, obtuvo la certificación de calidad AENOR ISO 9001:2000 para el diseño, planeamiento y ejecución y gestión de suelos para la transformación del Bilbao Metropolitano.
plano-abandoibarraOperación Abandoibarra Variante Sur (OAVS)
En 19.11.1992 se creó una Sociedad Anónima llamada BILBAO Ría 2000 en la que participaron diversas empresas públicas, las Administraciones vascas y la del Estado. El objetivo de la Sociedad fue la recuperación de los terrenos industriales en desuso y su integración en la trama urbana, en el marco de los nuevos planes urbanísticos elaborados por la Administración. Además, comenzaron a ser trasladadas las actividades portuarias y las infraestructuras ferroviarias vinculadas a ellas al estuario exterior del Ibaizabal-Nervión, liberando, a su vez, nuevos espacios urbanos. BILBAO Ría 2.000 nació con una aportación de capital por valor de 1.803.036,31 € (300 millones de pesetas) y con subvenciones de la Unión Europea. A partir de ahí, la entidad tuvo que demostrar capacidad para lograr su equilibrio financiero sin necesidad de recurrir a los presupuestos públicos, con una inversión total prevista en los distintos proyectos de hasta 60.000 millones de pesetas.
El procedimiento fue el siguiente: los accionistas cedían los terrenos que poseían en las zonas centrales de Bilbao y Barakaldo, al tiempo que los Ayuntamientos recalificaban los suelos. Con esta base, BILBAO Ría 2000 invirtió en la urbanización de los mismos y vendió las parcelas a los promotores privados. Al tratarse de suelos ubicados en áreas muy céntricas, -lo que significa que sobre ellos existe una gran demanda-, su venta generaba plusvalía. Esta plusvalía, a su vez, se invertía en actuaciones importantes para la ciudad y su entorno, como es el caso de la Variante Sur, Bilbao La Vieja y el programa Urban-Barakaldo.
La OAVS (Operación Abandoibarra Ametzola Variante Sur) es la primera de estas grandes actuaciones de BILBAO Ría 2000 y resume el objetivo de la empresa. Se trata de una operación que persigue actuaciones de renovación comunicacional, ferroviaria y urbanística para aprovechar el valor de los suelos y mejorar la ciudad con los excedentes obtenidos a partir de ellos.
Objetivo fundamental de la OVAS es la mejora de la movilidad urbana, básica para poder construir un entorno metropolitano real. La regeneración urbanística de unos terrenos industriales ubicados dentro de la propia ciudad es el otro. Los ingresos obtenidos mediante la venta pública de las antiguas parcelas antes industriales se destinan, entre otras acciones, para la ejecución de la obra ferroviaria.
Abandoibarra
Abandoibarra se halla adyacente al borde del Ibaizabal-Nervión. Es un área de 345.000 m2, entre los emblemáticos Museo Guggenheim y el Palacio Euskalduna que, dentro del proceso de regeneración urbana de la ciudad, está siendo convertido, entre finales del siglo XX y el siglo XXI, en el centro cultural y económico de Bilbao. Esta zona acogía una terminal de contendores, un astillero y otros usos portuarios, además de una parte de la línea ferroviaria luego trasladada. En la primera década del siglo XXI es un área en la que están previstos edificios residenciales, un centro comercial, varios edificios de oficinas, entre ellos una torre emblemática, un hotel y dos edificios universitarios. En este gran espacio, 115.000 m2 se dedican a zonas verdes. Abandoibarra es el área que más recursos económicos ha aportado a la operación OAVS. El Grupo Iberdrola lidera el proceso de construcción de la torre de oficinas de Abandoibarra, según el diseño básico realizado por el arquitecto Cesar Pelli. Desde el punto de vista arquitectónico el área será una referencia en cuanto a arquitectura internacional donde, entre el Museo Guggenheim y el Palacio Euskalduna, se levantarán, además de la torre, edificios de Rafael Moneo, Robert Stern, Ricardo Legorreta, Luís Peña Ganchegui, Eugenio Aguinaga, Robert Krier y otros arquitectos de nivel internacional.
Ametzola
En la historia de Bilbao Ametzola es un área de 110.000 m2 que fue utilizada por estaciones ferroviarias de mercancías. Estas infraestructuras constituían una barrera física entre distintos barrios y suponían un obstáculo para el desarrollo de una red urbana. Ametzola es a comienzos del siglo XXI una zona residencial, con un nuevo parque de 36.000 m2 construido sobre el espacio de las antiguas vías. La renovada línea ferroviaria da servicio une ahora a las zonas que antes separaba. Ametzola ha servido para obtener también importantes aportes económicos para la operación OAVS.
soterramiento_feve05_1.gifComunicaciones: variante Sur Ferroviaria
La Variante Sur Ferroviaria consistió en la modificación de los accesos ferroviarios desde la margen izquierda, de forma que se integrasen en la ciudad. La operación permitió aprovechar el trazado ferroviario anterior de mercancías y construir sobre él cuatro nuevas estaciones y renovar otras 2. Los barrios del S de Bilbao se conectan así con el centro y con toda la margen izquierda del Ibaizabal-Nervión. Además, ha permitido la superación de la barrera que suponía el trazado anterior, que discurría junto a la Ría y hacía imposible la conexión de la urbe con la ribera fluvial.
A comienzos del siglo XXI se habían construido 3,2 km. de nuevas vías, de las que 2,3 km. están cubiertas. El cubrimiento ha convertido, además, una antigua barrera urbana en una nueva avenida arbolada que no sólo permite conectar en superficie zonas antes separadas sino que, además, hace que la retícula urbana gane una amplia avenida que conecta directamente con una de las principales salidas de la ciudad.
El Ministerio de Fomento adjudicó en el año 2004 las obras del nuevo acceso ferroviario a la zona de ampliación del Puerto de Bilbao, a través del monte Serantes. El Consejo de Administración de BILBAO Ría 2000 adjudicó en noviembre de 2004 la ejecución de las obras de la estación de Cercanías Renfe en Miribilla. La estación, que dará servicio a los vecinos del barrio de Bilbao y a los de San Adrián, Torre Urizar y Larraskitu, se integrará en la línea C3 de Cercanías Renfe (Bilbao-Orduña) y permitirá llegar a la estación de Abando en 2 o 3 minutos.
Otras actuaciones
Como el objetivo de BILBAO Ría 2000 es el de ser una sociedad no lucrativa, los excedentes de estas operaciones han servido para realizar actuaciones en otras zonas de la ciudad. Bilbao la Vieja, una zona sometida a un grave proceso de degradación urbanística ha recibido buena parte de esos excedentes a través de obras de regeneración urbana. Otras zonas también se han beneficiado de esta operación con nuevas estaciones ferroviarias y diversos equipamientos.
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1995- PGOU Bilbao – plano de usos

Por acuerdo de la Administración Foral del Territorio Histórico de Bizkaia nº 1/1994 de 22.2.1994 se aprueba definitivamente PGOU-1995 de Bilbao, con correciones, no siendo hasta el 27.12.1994 cuando el Ayuntamiento de Bilbao en pleno de 6.3.1995 se da por enterado de la reslución de la Diputación Foral de 27.12.1994 sobre la declaración de la ejecutoriedad del PGOU de Bilbao y aprueba definitivamente las modificaciones introducidas y tramitadas en el Texto Refundido, siendo publicado el 31.3.1995, siendo hasta hoy el planeamiento urbanístico vigente en el término municipal de Bilbao.

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En el informe “Análisis Urbanístico de Barrios Vulnerables 1996. Catálogo de Áreas Vulnerables Españolas”. Ministerio de Fomento‐Instituto Juan de Herrera. ETSAM-UPM, HERNÁNDEZ AJA, Agustín , se identificaban en 1991 los barrios vulnerables de 1.‐Otxarkoaga/Txurdinaga, 2.‐ Bilbao la Vieja, 3.‐ Errekalde y 4.‐ Basurto, además de las zonas de ATXURI (surge como una intervención pública, que construyó bloques de 5 y 6 plantas, destinados a alojar a la población obrera que trabajaba en las industrias próximas, con una calidad constructiva media. Por su proximidad al ensanche, sufrió números casos de especulación por parte de la promoción privada, lo que originó la falta de planeamiento y las altas densidades) y URIBARRI (surge como una intervención de La Obra sindical del Hogar, que construyó bloques destinados a alojar a la población obrera que trabajaba en las industrias próximas, con una calidad constructiva media. Por su proximidad al ensanche, sufrió números casos de especulación por parte de la promoción privada, lo que originó la falta de planeamiento y las altas densidades. La tipología edificatoria es variada, hay construcciones antiguas y otras recientes, bloques y viviendas unifamiliares de ciudad jardín. Se sitúa al Norte de Bilbao, en la falda del Monte de Artxanda, al sur se localiza la Ría. El mayor problema es la difícil accesibilidad debido a la acusada topografía, la carencia de espacios verdes, y la dificultad en la expansión ya que el espacio está muy constreñido. La zona carece de equipamientos pero se sirve de los barrios de alrededor que están muy bien dotados. En 2001 son los barrios de 1.‐ Zorrotza, 2.‐ Uribarri, 3.‐ Otxarkoaga, 4.‐ Atxuri/Santuxu, 5.‐ Casco/Solokoetxe, 6.‐ Bilbao la Vieja‐San francisco/Zabala, 7.‐ Indautxu/La Casilla y 8.‐ Errekalde/Uretamendi, además de las zonas de ZORROTZAURRE (La península de Zorrotzaurre se sitúa al O de la ciudad entre los barrios de Deusto y Olabeaga. Del análisis realizado por la Sociedad Urbanística de Rehabilitación se deduce que el barrio de la península de Zorrotzaurre se encuentra en una situación de deterioro urbanístico y social heredada desde hace algunos años, causado en gran medida por la pérdida de funcionalidad del área derivada del decaimiento de las actividades portuarias e industriales de la zona. En contraposición la zona tiene un gran valor de localización para un uso residencial por lo que recientemente se ha declarado como Área de Rehabilitación Integral. Existe además un Plan de intervención que desarrolla un ambicioso proyecto residencial y de oficinas actualmente paralizado. El área es  vulnerable por el indicador de carencias en la vivienda), OLABEAGA (Antiguo barrio marinero, se encuentra junto al ensanche bilbaíno, en la orilla de enfrente de Zorrotzaurre y seguido a Abandoibarra. El barrio se conforma como una franja de edificación aislada de la ciudad por sus límites entre la ría y las vías del tren. En el barrio se diferencian 3 áreas, la principal es el núcleo donde se sitúan los escasos equipamientos del barrio; en la zona apenas existen edificios industriales y en ella se han realizado varias promociones de VPO. Parte del patrimonio edificado requiere ser rehabilitado. El barrio se encuentra incluido dentro del Plan Especial de San Mamés. El área es vulnerable por el indicador de carencias en la vivienda), SAN PEDRO DE DEUSTO (Se localiza entre el Monte Banderas y la margen derecha de la Ría. En la zona encontramos secciones censales vulnerables con indicadores de vivienda y paro elevados que se corresponden con una pieza específica del barrio que se corresponde a una promoción de viviendas protegidas de los 70′. Además en la entrevista realizada con los técnicos de SURBISA se señaló el eje de la calle Ramón y Cajal como un entorno a tener en cuenta por ser susceptible de ser vulnerable dada la antigüedad de la edificación), ABANDO (En esta zona, situada en pleno ensanche bilbaíno, se ha detectado una sección censal cuyo indicador de vivienda supera el 4%. Con la información obtenida en la entrevista y tras el trabajo de campo, se ha descartado el área en que se incluía dicha sección para el catálogo definitivo, por tratarse de un una zona con buenas condiciones aparentes tanto físicas, sociales como económicas; pero cabe mencionarlo por si pudieran existir pequeñas bolsas de viviendas antiguas en malas condiciones), IRALABARRI (El origen del barrio en el que se sitúa esta zona (Iralabarri) data de comienzos del siglo XX para dar respuesta al problema de vivienda de la población obrera de la época. Se compone de edificaciones tanto de promoción pública como privada que presentan indicadores de vivienda por encima del valor nacional. Es un barrio con problemas de accesibilidad peatonal por la inclinación de las calles y la falta de ascensor en muchos edificios), PEÑASCAL (El barrio se conforma a lo largo del antiguo camino de Peñascal. Como señalan los informes de SURBISA: “son construcciones en hilera que se sitúan a ambos lados de la calle y en donde se ve que ha habido bastantes operaciones de sustitución de los antiguos inmuebles por bloques de viviendas de VPO (realizadas por Gobierno Vasco). Las construcciones y bloques antiguos que todavía permanecen pueden ser de estructura de madera y tienen fachadas de raseo de mortero de cemento. Se detecta que muchas de estas construcciones antiguas no han sido rehabilitadas.” El barrio presenta problemas de accesibilidad peatonal. El área presenta vulnerabilidad tanto por el nivel de estudios (25,12%), como por carencias en la vivienda (2,02%), así como por paro (20,44%)) y MASUSTEGUI (núcleo de construcciones y edificaciones implantados al oeste de la ladera del Monte Kobetas construidos en su momento sin ninguna ordenación y por supuesto sin ningún control urbanístico por tanto a nivel urbanístico el Plan General califica la mayor parte de las construcciones en situación de fuera de ordenación diferida, dado que plantea una estrategia de reordenación programada de este ámbito. La accesibilidad rodada y peatonal al núcleo es muy deficiente. El área es vulnerable por el indicador de carencias en la vivienda).

En 2006, aún se identifica como barrio vulnerable 1.-Bilbao la Vieja/San Francisco/Zabala

Los Grandes desarrollos residenciales pendientes de ejecución en Bilbao acumulan  una edificabilidad residencial prevista de 1.064.016 m2 de techo para 10.067 viviendas, estando pendientesn2.635 viviendas en sectores como PERI BOLUETA (85.515 m2 de suelo para 111.100 m2 de techo residencial para 1.100 viviendas). 

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El Plan General de Bilbao, vigente desde 1995, requería una revisión para adaptar sus contenidos a la nueva estrategia de transformación de la ciudad. Asimismo, debía adaptarse a los requisitos de la legislación vasca de Suelo y Urbanismo, circunstancia para la que el Parlamento de la Comunidad Autónoma Vasca amplió el plazo hasta septiembre de 2021

BILBAO GE4.jpgEl Ayuntamiento de Bilbao constituyó en 2009 la Oficina para la Revisión del Plan. Inició la redacción del diagnóstico definitivo que servirá de base para la elaboración del futuro Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de la Villa, tras la incorporación de todas las aportaciones realizadas por la ciudadanía, el tejido asociativo, expertos e instituciones, dentro del innovador proceso de participación puesto en marcha el pasado mes de noviembre entre las áreas municipales de Urbanismo y Participación y Distritos, en 2013. Una vez finalizada la fase de diagnóstico, se inició la elaboración del avance del nuevo PGOU-2016Con fecha 25.8.2014 el Ayuntamiento de Bilbao adjudicó a LKS la elaboración del Avance del PGOU, que concluyó en marzo de 2015, en el que se establecerán los criterios, objetivos y soluciones generales para la planificación de la ciudad de los próximos años, presentando el Avance del PGOU.

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Señalar, además que la “Planificación Urbanística de la Ciudad” es uno de los objetivos y líneas de acción que el Plan de Gobierno Municipal 2011-2015 del Ayto. de Bilbao identifica como básico dentro de uno de sus Ejes Estratégicos (el nº 8 “Seguir con la transformación sostenible”)

Bilbao tiene hoy una población de 345.141 habitantes y un parque residencial de 162.776 viviendas, y (según el último estudio sobre vivienda vacía en Bilbao para impulsar su gestión futura en alquiler), hay 5.453 viviendas vacías (el 3,35% del total). Podrían añadirse 3.269 más, que corresponden a viviendas de baja utilización -sin empadronamiento y con un consumo de agua anual inferior a 19 m3-; lo que supondría un total de 8.722 viviendas con indicios de estar vacías; un porcentaje que así sumado alcanzaría el 5,37% del parque inmobiliario total, destacando el Area funcional de Bilbao Metropolitano por la menor proporción de viviendas vacías en el Páis Vasco.

El “Informe sobre Vivienda Vacía” se completa con los datos de los pisos deshabitados que constan en el catastro, relativos a su ubicación, superficie y antigüedad. Así, por distritos, Ibaiondo suma el mayor volumen de viviendas vacías (1.118), seguido de Abando (1.094), Rekalde (941), Uribarri (616), Basurto-Zorrotza (555), Deusto (501), Begoña (412) y, por último, Otxarkoaga-Txurdinaga (216).
Si atendemos al porcentaje de vivienda vacía por distrito, Abando y Rekalde presentan las tasas más altas (4,5% y 4,3%, respectivamente), seguido de Ibaiondo (4%), Basurto-Zorrotza (3,6%), Uribarri (3,3%), Deusto (2,2%), Begoña (2,1%) y Otxarkoaga-Txurdinaga (1,9%).
En un análisis más pormenorizado por barrios, Abando, Altamira, Arabella, Begoña, Casco Viejo, Ciudad Jardín, Iturrigorri-Peñascal, Larraskitu, Olabeaga y San Francisco presentan una media superior al 4%; entre el 3 y el 4% se sitúan Amezola, Atxuri, Indautxu, Iralabarri, Masustegi, Matiko Miribilla, Otxarkoaga, Rekaldeberri, San Adrián, Uretamendi y Zabala; y con un ratio inferior al 3%, Arangoiti, Begoña, Bilbao la Vieja, Bolueta, Castaños, Ibarrekolanda, La Peña, San Pedro Deusto, San Ignacio, Santutxu, Solokoetxe, Txurdinaga, Uribarri, Zorrotza y Zurbaran,
Tinsa en su análisis del stock de vivienda nueva, asigna a Bilbao un stock del 15% de viviendas vacías sobre construidas desde 2008, frente al 10% de Baracaldo y Getxo. 
El estudio constata que el 7,6% de las viviendas vacías en 2015 no se habían ocupado con anterioridad, que un 73,3% estuvo ocupado en algún momento durante el periodo 2014-2015 y, finalmente, que otro 19% se ocupó antes de esas fechas. A ello se suma el aumento del número de viviendas vacías que ahora están en venta o alquiler, modalidad esta última que ha experimentado un incremento del 81% en los dos últimos años.
Según ha informado el Gobierno vasco, el comportamiento del mercado de la vivienda que parece fundamentalmente haber movilizado parte de su stock vacío hacia el alquiler en busca de rentabilidad, y en menor medida, la mayor disposición de los propietarios a ceder sus viviendas a la Administración, explicarían el ‘boom’ del alquiler y la consiguiente reducción de disponibilidad de vivienda vacía.
Los motivos fundamentales para mantener viviendas deshabitadas siguen siendo la generación de rentas, la reserva para familiares, la compraventa especulativa, y la inversión pura.
En 2015 se ha identificado un nuevo factor que ha incidido notoriamente en el parque de viviendas vacías, el traslado del domicilio por razones de salud, dependencia o emergencia social. Este hecho es especialmente significativo en Bilbao (12,7%). 
Entre 2013 y 2015 Bilbao ha experimentado un significativo incremento en su nivel de viviendas vacías (de 5.128 a 8.023), lo que se explica por registrar niveles previos muy bajos y por ser la capital que experimenta el mayor dinamismo urbano.
La capital vizcaína experimenta un destacado incremento en viviendas vacías para uso de temporada o segunda residencia y es, con diferencia, la ciudad que atrae la mayor demanda inversionista.

Y Bilbao está en proceso de discusión sobre el modelo territorial a doble escala, el Avance del PGOU-2016 y la Revisión de las Directrices de Ordenación Territorial de la Comunidad Autónoma del País Vasco (DOT-CAPV). Y además está la antes llamada “escala intermedia”, hoy el Plan Territorial del Area Metropolitano de Bilbao (o de la ría de Bilbao).  

El recuerdo del Bilbao de los 80′ o 90′ ya queda lejano. Ahora el nuevo Bilbao, bajo el aúrea turístico, el icónico Museo Guggenheim, obra del arquitecto canadiense Frank Gehry (al cual se le da una importancia capital en la consecución del objetivo de la revitalización de la ciudad. Hasta el punto de que el “Efecto Bilbao” se conoce también como “Efecto Guggenheim”); en infraestructuras, como Metro Bilbao (de Norman Foster. De ahí el nombre de “fosteritos” que reciben las singulares bocas de la red), el Puente de Zubizuri (de Santiago Calatrava. Quizá la obra más polémica de todas las que cito) o el Aeropuerto de Loiu; en nuevos edificios, como la Biblioteca de Deusto (de Rafael Moneo), la Torre Iberdrola (de César Pelli) o el edificio de la sede del Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco (construido ya en 2008, obra de Juan Coll-Barreu y Daniel Gutiérrez Zarza), o el Palacio Euskalduna Jaureguia (de Federico Soriano y Dolores Palacios, 1999)…

Siempre atento a la participación ciudadana (los foros urbanísticos de Bilbao y su comarca) han sido constantes en la formación de un modelo territorial urbano, y seguirán siéndolo,

“..la participación ciudadana es un derecho porque es una necesidad humana” Julio Alguacil Gómez (1958-2016)

Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


…seguiremos analizando en próximas entregas los 250 municipios mayores de España