SEVILLA, según Catastro, a 1.1.2015 por tamaño y fecha.

tabla-sevilla-edificaciontabla-sevilla-edificacionEstos gráficos representan el Parque Residencial de SEVILLA.

Son los Bienes Inmuebles, de uso VIVIENDA, matriculados a 1.1.2015, clasificados por tamaño y fecha de inscripción.

Cada barra horizontal representa una década, la inferior es la más reciente (2010-2014), y la superior la más antigua (<1900).

Cada color es un tamaño, del más cálido (<60 m2) al más frío (>180 m2).

La barra inferior (DELVI) representa el cálculo hecho desde Otropunto de la Demanda Latente de Vivienda (la demanda latente se configura por las personas que no tienen vivienda y que por su perfil sociológico (edad) y socioeconómico (no están en desempleo) son potenciales compradores). Es una estimación del número máximo de vivienda que constituye la demanda encubierta de una zona y se basa en las personas con el perfil de los actuales compradores de vivienda pero que todavía no han constituido un hogar.

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sevilla-piramideTabla Sevilla.jpgsevilla-catastro-2014-2016sevilla-inesevilla-alquiler

Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Sevilla GE7.jpgSevilla es un municipio de 140,8 km2 y una ciudad de España, capital de la provincia homónima y de la comunidad autónoma de Andalucía. Cuenta con cerca de 700.000 habitantes, siendo la ciudad más poblada de Andalucía, la 4ª de España después de Madrid, Barcelona y Valencia y la 32ª de la Unión Europea. El área metropolitana de Sevilla está compuesta por 46 municipios, incluye a una población superior a 1,5 millones, y ocupa una superficie de 4.900 km².

planodesevilla_34744.gifSu casco antiguo es el más extenso de España y uno de los tres más grandes de toda Europa junto a los de Venecia y Génova, con 3,94 km2, y su casco histórico uno de los más grandes de España (nótese la diferencia entre casco antiguo, que solo incluye la zona histórica anterior a la Revolución Industrial, y casco histórico, que abarca estadios posteriores). Su patrimonio histórico y monumental y sus diversos espacios escénicos y culturales la constituyen en ciudad receptora de turismo nacional e internacional, en efecto se trata de la tercera capital más visitada de España, tras Barcelona y Madrid. Entre sus monumentos más representativos se encuentran la catedral (que incluye la Giralda), el Alcázar, el Archivo de Indias y la Torre del Oro, de los que los tres primeros han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco de forma conjunta en 1987.

El puerto de Sevilla a unos 80 km del océano Atlántico, es el único puerto marítimo de España en una ciudad de interior, pues el río Guadalquivir es navegable desde su desembocadura en Sanlúcar de Barrameda hasta la capital hispalense, aunque el tamaño de los barcos que acceden a la ciudad está limitado por una esclusa con un calado máximo de 8,5 m y el puente de circunvalación V Centenario que limita el calado aéreo a 42 m.

Sevilla GE2.jpgEl término municipal de Sevilla se encuentra ubicado en la provincia de Sevilla, perteneciente a la Comunidad Autónoma de Andalucía, en el S de la península ibérica, en la margen izquierda del río Guadalquivir; no obstante, sus barrios Triana y Los Remedios ocupan el lado derecho de este río navegable que convierte a esta ciudad en puerto fluvial. En el entorno de Sevilla hay una rica vega, así como áreas de campiña y de tierras marismeñas y dos zonas elevadas que conforman la comarca del Aljarafe, muy vinculada con la ciudad por ser la zona de expansión residencial de Sevilla, al O, y los Alcores, al E.

Limita al N con La Rinconada, La Algaba y Santiponce; al E con Alcalá de Guadaíra; al S con Dos Hermanas y Gelves y por el O, San Juan de Aznalfarache, Tomares y Camas.

sevilla_areaLa ciudad está ubicada en plena depresión y llanura aluvial del Guadalquivir. Así pues el municipio se encuentra en un terreno muy plano y de baja altitud, con una altitud media sobre el nivel del mar de 7 M. La altitud máxima del municipio a penas es de 72 msnm, la cual se da en el este del mismo, en Vereda, mientras que, a pesar de que Sevilla no es una ciudad costera, el último tramo del río Guadalquivir y del canal Alfonso XIII en el municipio están prácticamente al nivel del mar. El centro de la ciudad está situado a 11 msnm. La horizontalidad de la ciudad es reforzada por la altura generalmente baja de sus edificios, sobre todo en el centro. La Giralda es la torre más representativa de la ciudad y la más alta por muchos años, con 104 m de altura; sin embargo, hay proyectos de edificios más altos, como la torre Cajasol, cuya licencia de construcción concedió la Gerencia de Urbanismo de Sevilla en el mes de septiembre de 2008 para construir en la Isla de la Cartuja y cuyo diseño es obra del arquitecto argentino César Pelli. La torre Cajasol tendrá 178 m de altura y supondrá una inversión privada de 130,33 millones de euros.

mapa_Sevilla.jpgMapa-Sevilla.jpgSevilla dispone de una red desarrollada de transporte por carretera y ferrocarril, así como de un aeropuerto internacional. Es destacable la presencia histórica de la industria aeronáutica en la ciudad, así como de la industria militar.

Con la celebración de la Exposición Iberoamericana de 1929, la ciudad experimentó un gran desarrollo urbanístico marcado por la creación de parques y la construcción de edificios proyectados para dicho acontecimiento, como el parque de María Luisa o la Plaza de España. La Exposición Universal de 1992 dejó como legado en la ciudad una importante mejora de la infraestructura, principalmente en las comunicaciones terrestres y aeronáuticas, entre las que destaca el acceso ferroviario del AVE a la estación de Santa Justa. Asimismo, el área de la Expo de 1992 se adaptó como sede del Parque Tecnológico Cartuja 93, sedes de la Universidad de Sevilla y el parque temático y de ocio Isla Mágica.

En 2014 se llevaron a cabo importantes proyectos en la ciudad, como la Torre Cajasol, el proyecto del Puerto Delicias o el Acuario Nuevo Mundo, algunos de ellos objeto de polémica debido a su posible impacto visual.

Sevilla 3d.jpgEl municipio de Sevilla está atravesado en su lado occidental, por el río Guadalquivir, en cuya cuenca hidrográfica se encuentra integrada la totalidad de su provincia. Se enclava en pleno valle del Guadalquivir, una de las 3 unidades litológicas en las que se divide dicha cuenca, en uno de los últimos meandros que configura este río antes de adentrarse en la zona de marismas existente hasta su desembocadura.

El Guadalquivir es el río más largo de Andalucía y el 5º de la península ibérica, con un recorrido de 657 km. Es navegable a través de un tronco principal de unos 80 km de longitud, desde su desembocadura al océano Atlántico en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) hasta Sevilla, donde se halla el único puerto fluvial de España.

La parte oriental y suroriental de Sevilla está bañada por otros 3 cursos fluviales, afluentes o subafluentes del Guadalquivir por su margen izquierda. El más importante de ellos es el río Guadaíra, que nace en la gaditana sierra de Pozo Amargo, discurre por el extremo sureste del término municipal y desemboca en el Guadalquivir, 20 km aguas abajo del casco urbano sevillano. Los arroyos Tagarete y Tamarguillo completan la red hidrográfica de la ciudad.

Sevilla está aproximadamente en el centro del curso bajo del Guadalquivir, que comienza a unos 90 km aguas arriba en el término de Palma del Río (Córdoba) y termina a unos 80 km aguas abajo en la desembocadura del río.

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A su paso por la urbe, el río posee un caudal notable, tras haber recibido las aportaciones de todos sus grandes afluentes, entre ellos el Genil, que es su afluente más importante y confluye con él en la localidad de Palma del Río. En la estación de aforo instalada en Sevilla, el Guadalquivir registra un caudal medio de 197,6 m³/s, muy superior a los niveles alcanzados en el curso medio (52,40 km³/s, en Marmolejo, Jaén) y en el curso alto (15 m³/s, en el embalse de Puente de la Cerrada, en Torreperogil, aguas abajo del pantano del Tranco, Jaén).
El río presenta un régimen hidrológico preferentemente pluvial, que determina fuertes variaciones de su caudal. Estas eran visibles en Sevilla, con estiajes por debajo de los 10 m³/s y crecidas de 5000 y 9000 m³/s, con periodos de recurrencia de 5 y 100 años respectivamente. En la actualidad, las oscilaciones han disminuido notablemente gracias a la regulación a la que está sometida toda la cuenca del río.
A la irregularidad de este régimen hidrológico se añade la ubicación de Sevilla sobre una llanura aluvial, en plena zona de inundaciones, ha condicionado históricamente el trazado urbanístico de la ciudad. El cauce natural del río ha sido modificado por infraestructuras dirigidas a prevenir las grandes avenidas. Antes de la regulación actual, las crecidas elevaban las aguas a una cota entre 7 y 10 m y las zonas más bajas de la urbe, como la Alameda de Hércules, están situadas a una cota de tan solo 4,30 m, sobre lo que fue el lecho de un brazo secundario del río, cegado en época visigótica, y desecado en el siglo XVI.
Se han realizado importantes intervenciones en el cauce del río a lo largo del siglo XIX y XX buscando tanto una mejora en la navegabilidad y satisfacer las necesidades del puerto, como reducir el efecto de las crecidas del río en la población, que han consistido en su mayor parte en rectificaciones del trazado en el cauce eliminando curvas y en el levantamiento de diques que han reducido la longitud del Guadalquivir en casi 40 km. Es el caso de las obras realizadas en el año 1950, mediante las cuales se desvió el cauce activo hacia el oeste y se construyó una dársena sobre el primitivo.
También se ha alterado la red hidrográfica municipal de la margen izquierda del Guadalquivir, conformada por los ya citados arroyos Tagarete y Tamarguillo y el río Guadaíra, igualmente caracterizados por un régimen de fuerte irregularidad. El primero tuvo una gran importancia defensiva durante la Edad Media, al delimitar por extramuros el flanco oriental de la ciudad hasta su confluencia con el Guadalquivir, cerca de la Torre del Oro. Su cauce ha sido sucesivamente modificado, alejándolo progresivamente del núcleo urbano y convirtiéndolo en un afluente directo del Tamarguillo. En el parque de Miraflores, situado al N de Sevilla, se ha reconstruido parte del cauce original del arroyo Tagarete.
Por su parte, el Tamarguillo discurría en sentido E-O por la parte meridional y oriental del núcleo urbano y se canalizó desviando su cauce por el N del centro histórico, lo que ha permitido la expansión de la ciudad hacia el E, con la creación de nuevas avenidas como la ronda del Tamarguillo, levantada sobre uno de los antiguos encauzamientos de esta corriente.

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11 son los distritos de la ciudad de Sevilla, Casco Antiguo, Macarena, Nervión, Cerro-Amate, Sur, Triana, Norte, San Pablo-Sta Justa, Este-Alcosa-Torreblanca, Bellavista-La Palmera y Los Remedios

evolucion rio.jpgIspal, la primera Sevilla, estuvo emplazada a orillas del “lacus Ligustinus“, un antiguo estuario formado por inmensas marismas que eran atravesadas por numerosos brazos del río Guadalquivir. Se asentó entre un brazo secundario del río y el arroyo Tagarete, que corría al este y desembocaba en el Guadalquivir al sur. Pudo estar construida (en parte sobre pilotes o estacas) sobre el borde occidental de un promontorio, a salvo de las crecidas, entre las cotas 14 y 17, con el punto más alto entorno a la calle del Aire. Ocupaba unas 9 Ha. desde el Alcázar al Salvador y de la Catedral a la Alfalfa. Uno de los brazos del Guadalquivir la ceñía por el O, pasando por las actuales Alameda de Hércules, calles Trajano y Tetuán, cruzaba la Plaza Nueva y volvía a unirse con el río por la Puerta del Arenal.
Nació como una ciudad portuaria, como puente entre el valle del Guadalquivir y el Oriente mediterráneo, justo en el punto más avanzado al que las naves de carga podían llegar ayudadas por la marea. Fue, por lo tanto, una ciudad vinculada desde sus orígenes al río y al comercio. Así, ya en el siglo VIII a. aparece unida al comercio fenicio con Tartessos. A partir del 348 aC Cartago dominaba la Península; en los conflictos con Roma, la ciudad fue destruida e incendiada en el 216 aC.
plano-sevilla-romana.jpgLa fundación de Hispalis
Gracias a la victoria de Roma, en el 206 aC se inicia la construcción de Itálica y la reconstrucción de Sevilla a la que se denomina Hispalis. Con ellas el proceso de romanización de la Bética fue imparable. El puerto de Hispalis canalizaba el potencial de toda la región. Con estas actividades, Hispalis pasó de una escasa población romana a una mayoría que impuso su lengua y costumbres, llegando a participar activamente en las guerras civiles de Roma.
Julio César transformó a Hispalis en una “oppidum” o plaza fuerte, ensanchó su perímetro y mandó levantar unas nuevas murallas. En el 45 aC alcanzó el título de Colonia y concedió a sus pobladores la ciudadanía romana de pleno derecho. Con ello, “Ivlia Rómula Hispalis” será en realidad una nueva fundación. A lo largo de los años, Hispalis reafirmará frente a Itálica su posición de encrucijada de vías marítimas y terrestres. En la ciudad hubo astilleros, almacenes para el aceite y grano; en los alfares se fabricaban ánforas y ladrillos; importaba productos mediterráneos y exporta minerales, aceite y cereales. En el Imperio Hispalis se convertiría en capital de la provincia de la Bética y cabecera de una diócesis que agrupaba a las seis provincias de Hispania y del norte de Africa. Su población llegó a alcanzar los 10.000 habitantes.
El perímetro de la ciudad se extendía por las actuales calles de Mateos Gago, Puerta de la Carne, Puerta del Osario, Santa Catalina, Encarnación, calle Cuna, plaza del Salvador y Catedral, en una superficie aproximada de 35 Ha. El “Cardo máximo” podría haber estado situado en la calle Abades, bajo la que se han encontrado antiguas cloacas; el “Decumano máximo” seguía el eje de la calle Águilas. Ambos se cruzaban en un Foro —en la Plaza de la Alfalfa— en torno al que se situaban los edificios públicos más importantes; la Basílica se hallaba en el lugar de la Iglesia de El Salvador; las Termas se encontraban junto al Palacio Arzobispal; en la parte más alta de la ciudad —en la calle Mármoles— se situaba el Templo de Marte, donde quedan a la vista 3 de sus 6 columnas; y en la zona de la Catedral, al pie del brazo del río, estuvo el Foro portuario. Otros grandes edificios, como el Teatro, el Anfiteatro o el Circo debieron estar fuera de las murallas, entre la Puerta y la carretera de Carmona; y un largo acueducto —los Caños de Carmona—abastecía de agua a la ciudad.
Hispalis.jpgLa Spalis visigoda
La Spalis visigoda fue la mayor y más importante ciudad de la Península, notable por sus monumentos y edificios. La considerable importancia de Spalis viene atestiguada por ser la metrópoli cultural y religiosa de la Hispania visigoda gracias a la obra de los obispos San Leandro y San Isidoro. Su población mantuvo los 10.000 habitantes.
Sin embargo, la huella visigoda en la Sevilla actual es mínima, se reduce a capiteles, cimacios e inscripciones en lápidas. La ciudad visigoda se correspondía en sus límites y organización con la ciudad romana, y es probable que sufriera un proceso de degradación. Hay indicios de la existencia de un palacio cerca del Salvador y una basílica cristiana en el Patio de Banderas, presumiblemente la Catedral.
La Isbiliya musulmana
En el 711, Sevilla abre sus puertas a los musulmanes, quienes la denominan Isbiliya. El número de árabes, sirios y bereberes recién instalados era poco importante y los cristianos y judíos fueron tolerados. Un número considerable de hispanovisigodos se irán convirtiendo al Islam hasta que en el siglo XI la mayoría esté constituida por los musulmanes surgidos de este elemento indígena. La Sevilla islámica recuperó su histórico comercio; el puerto fluvial, al abrigo de los peligros del mar, canalizaba los productos locales o del valle del Guadalquivir y recibía los artículos de lujo, especias y metales preciosos de navíos y caravanas de Oriente y Africa. A mediados del siglo XIII la población había alcanzado los 80.000 habitantes.
La ciudad comienza su transformación con la construcción en el siglo IX de la Mezquita Mayor de la ciudad sobre la basílica romana, de la que se conserva su patio, con columnas y capiteles romanos y visigodos en el actual Salvador. Las calles principales se dirigían hacia la Mezquita; el resto era un laberinto de calles estrechas, tortuosas y sin salida —cortadas por adarves— o pasadizos —cubiertos por las viviendas—. Se formaban barrios cerrados sobre sí mismos, separados por muros, arcos y puertas; y ocupados por familias de un mismo origen y actividad. Sevilla contaba con unos miles de viviendas, además de los edificios públicos. Las casas, conforme al modelo islámico heredado del mundo antiguo mediterráneo, eran de muros exteriores cerrados, pero abiertas hacia un patio interior convertido en un pequeño jardín. Los espacios públicos se reducían a las mezquitas y los baños.
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Isbiliya

La ciudad almohade
En el siglo XII Isbiliya se había convertido en la gran ciudad de Al-Andalus. A principios del siglo se comenzó la ampliación de las murallas hacia el N hasta alcanzar los 5.995 m, con sus 166 torres y 15 puertas y 287 Ha. El nuevo caserío —muy superior al preexistente— incluía gran número de huertas. A finales de siglo concluyeron las obras de construcción de la nueva Gran Mezquita, con su patio y su magnífico alminar —La Giralda— aún en pie; frente a su puerta se levantaba el nuevo zoco de la Alcaicería de la Seda. Completaba este espacio el antiguo Alcázar, aislado del núcleo urbano y protegido por una muralla interior. Para unir las 2 orillas del río se construyó un puente flotante sobre barcazas, defendido por una fortaleza —el Castillo de Triana— en el otro extremo del puente. El puerto se situó en el Arenal, entre el puente y una coracha  que con la Torre del Oro en su extremo, protegía el puerto y lo cerraba con una gran cadena tendida sobre el río. También se levantaron palacios en los alrededores de la ciudad, como el de La Buhaira al E, o el de San Juan de Aznalfarache en el Aljarafe.
El Repartimiento de la Ciudad
Tras la rendición a las tropas castellanas en el año 1248, se acordó el abandono de la ciudad por los musulmanes y la entrega de sus inmuebles, procediendo a la atribución y reparto de casas y fincas entre sus nuevos señores. La población se apiñaba en el 10% del suelo urbano en el sector sureste. La importancia en extensión de esas donaciones y la amplitud de los espacios hortícolas interiores permitió el trazado de nuevas calles y facilitó una distribución urbana diferente. Sin embargo, el aspecto y dimensiones generales no cambiaron.
La Ciudad se organizó en 27 collaciones, como la de San Lorenzo, San Vicente, Omnium Sanctorum, San Gil o San Esteban, etc. Se ampliaron las plazas mayores del Salvador o San Francisco y se consolidaron otras: en los ensanchamientos de las puertas de las murallas, como Santa María La Blanca; o para los mercados, como las de La Alfalfa y del Pan; o se abrieron otras para revalorizar los espacios frente a edificios privilegiados, como las plazas de Pilatos o del Duque. La casa conservaba la misma forma, de una o dos plantas, pero en ellas van a abrirse fachadas con amplias ventanas y balcones según el gusto castellano. Para albergar el gran número de inmigrantes se extendió el tipo de vivienda colectiva conocida como corrales de vecinos. La fundación de numerosos conventos, como San Clemente o Santa Clara, generó enormes manzanas sobre las antiguas huertas del noroeste. Y en este sector las calles serán nuevas, trazadas a cordel.
También los espacios exteriores próximos a las murallas adoptaron una estructura moderna. Se mejoró el puerto con la construcción de muelles y especialmente con la edificación de las Reales Atarazanas, astilleros de reparación y construcción naval —primera gran industria sevillana—. Gracias a las actividades ligadas al tráfico portuario crecieron arrabales extramuros como los de Cestería o Carretería; al otro lado del río creció el de Triana en torno a la parroquia de Santa Ana y se fundaron monasterios en los alrededores, como la Cartuja de Santa María de las Cuevas. A lo largo del siglo XV se levantó sobre el Oratorio de la Gran Mezquita el grandioso edificio de la Catedral, el mayor templo de la Cristiandad de aquellos tiempos y símbolo de la nueva ciudad.
1550 sevilla_mapagral_big.jpgUrbanismo en el siglo de oro
Sevilla conoce su momento de apogeo en el siglo XVI, cuando disfruta del monopolio del comercio con América, alcanzando la importante cifra de 120.000 habitantes. La prosperidad económica y mercantil tuvo su natural repercusión en un conjunto de reformas y construcciones para tantos centros administrativos como se instalan en la Ciudad, con las que mejoró en su urbanización y belleza monumental.
El Cabildo municipal tomó importantes disposiciones para regular la construcción de casas particulares y edificios públicos. Así, se procuró el ensanche y alineación de las calles; se despejó de edificios el entorno de la Catedral y el Alcázar; se mejoró la pavimentación y empedrado de las calles principales o se pusieron fuentes públicas, como la de Mercurio de la Plaza de San Francisco; y se reformaron las principales puertas de la muralla. Pero, la reforma urbana más importante fue la que saneó, y transformó en un hermoso paseo poblado de álamos y otras especies, el lugar conocido como La Laguna. Esta, producto de las aguas estancadas por las crecidas de un antiguo brazo del río, dio lugar a la Alameda de Hércules, uno de los primeros paseos arbolados del mundo moderno.

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En el primer tercio del siglo se construyeron edificios públicos tan importantes como el Ayuntamiento; se culminó la Catedral; y en el último tercio se levantó el edificio de la Casa Lonja. De este siglo son el Hospital de las Cinco Llagas, la Casa de la Moneda —Ceca de la ciudad— y algunos de los mejores palacios, como la “Casa de Pilatos” o el Palacio de las Dueñas.
1650c-collaciones-y-arrabales-de-sevilla.jpgLos siglos de la decadencia
Durante la segunda mitad el siglo XVII se inicia la decadencia de la Ciudad, que se acentúa con el transcurrir del mismo. Se produce una notable despoblación tanto por los muchos vecinos que se ven obligados a emigrar a Indias, como por la grave epidemia de peste padecida por la Ciudad. El estado de conservación de la urbe llegó a ser alarmante. La ciudad fue dañada por inundaciones y un terremoto, arruinándose muchos edificios. Al otro lado de las murallas se acumulaban basuras y escombros hasta formar verdaderas colinas. A pesar de todo, es el siglo en el que se construyen numerosos edificios religiosos y civiles como la iglesia del Sagrario o el Palacio Arzobispal.
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1771 Sevilla. Plano de Olavide

En los primeros años del siglo XVIII, a las dificultades en España de la Guerra de Sucesión se añadieron frecuentes inundaciones y hambres. En estas condiciones tuvo lugar el definitivo traslado a Cádiz en 1717 de la Casa de Contratación, consumándose la pérdida de la primacía comercial de la ciudad. Y se extinguen diversas industrias textiles de las numerosas con que contaba Sevilla. Tras el terremoto de 1755 llegó a prohibirse la construcción extramuros. Por todo ello, la población censada a mediados del siglo no alcanzaba los 80.000 habitantes, notoriamente inferior al siglo XVI.
Las reformas urbanas del siglo XVIII, impulsadas por el Asistente Pablo de Olavide, consistieron en obras de alcantarillado e instalación de fuentes, y los primeros ensayos de alumbrado público. Se emprendió la apertura de calles rectas, como Castelar —sobre el compás de la Laguna— y el embellecimiento de paseos como el de Las Delicias. Las obras de defensa del río —el Patín de las Damas— o en el muelle de la Torre del Oro recibieron un gran impulso. Es el momento en que se construyen grandes edificios, como la Real Fábrica de Tabacos —el mayor edificio fabril de la Península—, el Colegio Náutico de San Telmo o la Fundición de cañones de San Bernardo. Pero, la aportación más trascendental del siglo al urbanismo de la Ciudad fue el levantamiento, en 1771, del Plano de Olavide, primer plano topográfico de Sevilla.
sevilla-antiguedad-mapa-640x280REFORMAS URBANAS DEL SIGLO XIX
La primera mitad del siglo
A lo largo de la 1ª década se mantiene la catastrófica situación de la ciudad como consecuencia de la larga crisis de los sectores económicos. Esto, unido a la epidemia de fiebre amarilla, hizo descender la población a 65.000 habitantes. Dichos acontecimientos impedirán toda actividad urbanística, en la Ciudad. Pero, durante los años de la dominación francesa, entre 1810 y 1812, se abrieron en Sevilla las plazas de la Encarnación —en la que en la década siguiente se construiría un mercado de abastos—, de Santa Cruz y de La Magdalena, sobre solares de antiguos edificios religiosos. Estas obras fueron el resultado de una política reformista de influencia europea que trataba de modernizar la estructura y fisonomía de las principales ciudades.
Durante el mandato del Asistente Arjona, entre 1825 y 1835, la actividad urbana procurará el embellecimiento y revalorización de la ciudad. Para ello, sanea el degradado barrio de la Morería, abriendo la Plaza de San Pedro en el lugar que ocupó la primera fábrica de tabacos ya abandonada y ajardina la Plaza del Duque. Pero más significativas fueron las actuaciones fuera de las murallas con las que la Ciudad superaría definitivamente su carácter medieval. Para ello, entre las puertas Real y de Triana, Arjona habilitó el Campo de Marte —la Plaza de Armas—, un espacio cuadrangular vallado para la instrucción y revista de tropas. Buena parte de la antigua zona portuaria del Arenal será sustituida por una sucesión de amplios paseos a la orilla del río, desde La Barqueta a la Torre del Oro. Igualmente, levanta junto a la Puerta de Jerez los Jardines de Cristina. Más al sur traza un largo paseo desde San Telmo a los jardines de las Delicias Nuevas en los que intenta la aclimatación de especies exóticas. Así pues, aunque el Guadalquivir había perdido su función de gran eje mercantil, la Ciudad seguirá vinculada a su río, recuperando su ribera como paisaje y lugar de esparcimiento.
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1868 Sevilla

La segunda mitad del siglo
En 1852 se termina el puente de hierro de Isabel II, en sustitución del antiguo de barcas, y se trazó el paseo arbolado que lo uniría a la Puerta de Triana. En el casco interior el proyecto más importante fue la apertura de la Plaza Nueva sobre los terrenos desamortizados de los conventos de San Francisco y San Buenaventura. Más ambiciosos fueron los fracasados proyectos de reforma interior del Casco, que impulsaron la creación de amplios ejes de comunicación interior. En 1869 se inicia el derribo de las murallas; como consecuencia se abren las rondas, en las que comenzó a edificarse un discreto ensanche de viviendas de pisos modestos, talleres y almacenes, como en las inmediaciones del Puerto, o la Ronda Este.
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1891 Sevilla

En la zona N el hecho más significativo fue la construcción de la Estación ferroviaria de Plaza de Armas; así como el emplazamiento del nuevo Cementerio de San Fernando, por el traslado del viejo desde el Prado de San Sebastián, que desde 5 años antes servía de recinto ferial. En el este, se construyeron 2 estaciones: la de Cádiz en el viejo arrabal de San Bernardo y la de Alcalá en la Enramadilla. Con todo ello, el trazado de la vía férrea provocó una nueva distribución del espacio; la desafortunada configuración de los ramales ferroviarios ceñidos al casco crearía durante decenios un importante obstáculo para el crecimiento urbano. La zona S debe su transformación a la adquisición del Colegio de San Telmo por los duques de Montpensier, que lo convierten en un hermoso palacio al que añadieron unos amplios jardines, que la Infanta María Luisa regalará a fines de siglo a la Ciudad. Se abovedó el arroyo Tagarete, lo que impulsó la edificación del espacio resultante. Todas estas reformas, símbolo expresivo de los nuevos tiempos, marcaron la aparición de una nueva ciudad —a imitación de las europeas— que ve duplicar la población con que se iniciaba el siglo.
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1910 Sevilla

LA EXPANSIÓN DEL PRIMER TERCIO DEL S. XX
La Exposición Iberoamericana
En la frontera de los 2 siglos, la Ciudad contaba con 140.000 habitantes, a los que se añadirán, en la segunda década del siglo XX, las primeras inmigraciones masivas de gentes del campo hasta alcanzar los 200.000. Por estas fechas se abren los jardines del Parque de María Luisa y de Murillo, rehabilitándose el barrio de Santa Cruz. Se levantan diversos hoteles, como el Alfonso XIII y el Cristina. Se lleva a cabo la Corta del río por Tablada y la construcción de un segundo puente, el de Alfonso XIII. La creación allí de un nuevo Puerto permitirá el crecimiento del tráfico portuario. Además, se desvían los cauces del Tagarete y el Tamarguillo.
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1929 Exposición Iberoamericana

expo 29.pngEn estos años Sevilla va a centrar todos sus esfuerzos en la celebración de un gran certamen internacional —la Exposición Iberoamericana de 1929—, en la que deposita todas sus esperanzas de futuro. De entre las múltiples obras que se realizan en el sector sur de la Ciudad, destaca la apertura del Paseo de la Palmera con sus hermosos palacetes, gran eje que vertebraba las plazas de España, América y de los Conquistadores, y los 177 pabellones de los diferentes países y regiones e instalaciones que componían el magno certamen; las avenidas de la Borbolla y Manuel Siurot por el E, donde se construye el barrio del Porvenir; y las avenidas de Reina Mercedes y la Raza por el lado O. En el extremo S se levantó el cuidado barrio de chalés de Heliópolis. Y, como digno enlace de la Exposición con el Ayuntamiento, se procede a la apertura de la Avenida de la Constitución. Con ello, este ensanche meridional se convirtió en el fragmento urbano mejor resuelto de la Sevilla contemporánea. La Exposición será de una gran trascendencia para Sevilla que, gracias a este acontecimiento, duplicó su superficie urbana.
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1930 Anteproyecto Ensanche de Sevilla por García-Marcadal

En marzo de 1929 el Ayuntamiento convocó un concurso de Proyectos de ensanche de Sevilla únicamente en la margen izquierda del Guadalquivir. El concurso se falló en 1930 a favor del grupo de Ularguí, luego se lo declaró desierto y al final, como preveían las bases se resolvió entregándole una indemnización al ganador. El otro concursante fue Fernando García Mercadal, distinguido profesor de la Escuela de Madrid, colaborador de Secundino Suazo. El apremio del tiempo para cumplir los compromisos, las vicisitudes de la Exposición del 29, los proyectos de ensanche frustrados del Ayuntamiento y la persistencia de la inmobiliaria Los Remedios S.A., se convirtieron en factores que revalorizaban permanentemente el precio de los terrenos del meandro de Los Gordales sin necesidad de recurrir a ninguna inversión de la inmobiliaria propietaria mayoritaria de esos “terrenos de engorde” como expresivamente se los identifica en algunos países hispanoamericanos.
Los fenómenos posteriores al fin de la guerra civil más importantes en Sevilla giran en tono a los numerosos asentamientos chabolista, la construcción de algunos equipamientos urbanos importantes: Estación autobuses del Prado, nuevo aeropuerto de S. Pablo, Universidad Laboral, Hospital García Morato, etc, ls gran expansión urbana (años 50-60): nuevas barriadas en la periferia N y E, mal comunicadas con el centro, la continuación del crecimiento (años 60-70): construcción de polígonos (Norte, Sur, San Pablo), el Urbanismo especulativo y carente de planificación, el uUrbanismo algo más cuidado en el trazado de barrios burgueses y de clase media: Los Remedios, Nervión, Bami, Reina Mercedes y la intervención en el Casco antiguo: aparición de almacenes comerciales, redacción del PRICA, destrucción de parte del patrimonio arquitectónico.
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1943 Sevilla

Los nuevos ensanches
La expansión hacia el este de la ciudad se inicia en la segunda década del siglo XX con la urbanización de los antiguos terrenos del Cortijo de Maestre Escuela, en el sector urbano que pasaría a denominarse Nervión, resolviéndose su problemática comunicación con el centro a través de la construcción de tres puentes que superaban las vías del ferrocarril, de norte a sur sobre las vías de Oriente, Eduardo Dato y Enramadilla. Este ensanche sirvió además para acoger servicios públicos tales como en nuevo matadero municipal, varios cuarteles de la guardia armada y la nueva cárcel provincial. Para poner en comunicación el Casco histórico, a través de la Ronda, con el Ensanche oriental se construyeron 3 puentes sobre la vía férrea. En el espacio inmediato a ésta, desde la Florida hasta la Enramadilla aparecerá el fragmento peor resuelto de la ciudad: lo configuraba una amalgama de talleres, pequeñas fábricas, almacenes y casas de pisos que estrangulaban las rondas creando un grave problema de tránsito para el futuro. El Ensanche del E se estructuraba a lo largo de 3 calles paralelas. En Ramón y Cajal se levantaron algunas construcciones aisladas, como la Pirotecnia-Maestranza, la hilera del Patronato de Casas Baratas y, algo más tarde, el Matadero. En Eduardo Dato, frente al barrio de San Bernardo, se levantó una nueva y efímera Plaza de Toros, la Monumental. En el extremo E se construyó el ensanche del barrio de Nervión, constituido por chalés y casas bajas, y la Ciudad Jardín —para albergar a trabajadores de la Exposición—, y al otro lado del nuevo cauce del Tamarguillo nace el Cerro del Águila. En la calle Oriente se levantan la Barriada España y la Cervecera de la Cruz del Campo, junto al “humilladero” del mismo nombre. 
El ensanche se ubica entre la vaguada del viejo arroyo Tagarete y la canalización del Tamarguillo, sobre una elevación de terreno en cuyas cotas mayores se encuentra el espacio central de este desarrollo, la Gran Plaza. Escalando la loma desde el O se localiza el ensanche burgués propiamente dicho, de viviendas unifamiliares suburbanas de grandes dimensiones. En la vertiente de la canalización del Tamarguillo y prácticamente junto a su cauce artificial, las barriadas obreras. En el sector al E del arroyo quedaba el barrio obrero de autoconstrucción del Cerro del Águila y la barriada Amate –inicialmente un núcleo chabolista–, a estos, a partir de la década de los 50′, se les suman nuevas barriadas de autoconstrucción (La Plata, Palmete, Su Eminencia o Padre Pío) y barriadas obreras de bloques de pisos, primero Las Candelarias y después Los Pajaritos, Madre de Dios y Rochelambert.
Hacia el N de la Ciudad existía un mosaico de huertas sobre las que se van a edificar núcleos aislados, carentes algunos de agua, alcantarillado, pavimentación y demás infraestructura. En la antigua Carretera de Carmona se vertebran los núcleos denominados El Fontanal, Árbol Gordo y La Corza, que promueve el Ayuntamiento. En el Camino de Miraflores se levantan La Barzola, Retiro Obrero y dos parcelaciones ilegales: El Polo y Los Carteros; por estos años se produce el primer crecimiento en San Jerónimo de un barrio obrero y un núcleo fabril y de almacenaje junto a la Estación y el Monasterio. Así mismo, en Triana comienza la expansión con la construcción de 2 barrios de mínima categoría: La Voluntad y el Barrio León.
En el extremo S de la ciudad, de nuevo, aparece una dinámica segregadora propia, fundamentada esta vez en la presencia de las vías del ferrocarril Sevilla-Cádiz. Mientras el ensanche se ubica al O de las vías, en fechas tempranas surge al E el barrio obrero del Tiro de Línea, que combina promoción de viviendas baratas y autoconstrucción. Mercado e intervención pública continúan con esta lógica a partir de la expansión mediante promociones de clase media e iniciativa privada, apoyados sobre las arterias fundamentales del ensanche sur, al oeste de las vías, mientras al este se ubica el emblemático Polígono Sur, de iniciativa pública
1950 sevilla.jpgDE LA POSGUERRA A LOS AÑOS 50
El Plan de ordenación de 1946
Al finalizar la Guerra Civil, Sevilla superaba los 300.000 habitantes. Sin embargo, la ciudad experimentó pocas transformaciones en los primeros años de la década de los cuarenta. Surgen barriadas de baja calidad y de escasa importancia, como la de Pedro Parias o la Huerta del Pilar, que vinieron a paliar situaciones conflictivas ante la escasez de viviendas y el aumento de población; también empezarán a crecer 2 lejanos núcleos: Torreblanca y Bellavista. En 1945 Sevilla alcanzaba una superficie de 946 Has.
El PGOU-1946 pondrá especial énfasis en la construcción de un sistema de rondas de circunvalación. Sin embargo, sus propuestas y previsiones no se cumplirán hasta nuestros días, aunque se llevaron a cabo actuaciones de tamaño reducido sin ninguna conexión entre sí. Fruto de la labor urbanística de estos años son la Autopista de San Pablo como acceso más importante a la ciudad, la Avenida de Felipe II como enlace con la Universidad Laboral de reciente creación, y la corta del Río en Chapina para freno de las inundaciones y enlace con Huelva. El ensanche de la calle Imagen supuso un intento de reforma interior del Casco que no se culminará, y preveía la creación de dos vías centrales de comunicación interna.
La actividad de los años 50
A partir de los años 50′, al mejorar sensiblemente la situación política y económica del país, Sevilla se verá inmersa en una intensa actividad constructiva, alcanzando los 375.000 habitantes. Por la acción de organismos oficiales y la actuación inmobiliaria privada se levantarán más de 43.000 viviendas que mejorarán la difícil situación del alojamiento popular. En esta década se produce el abandono del uso residencial del casco antiguo. Hasta este momento, las familias acomodadas residían en las casas tradicionales del centro o en los palacetes edificados en los recientes ensanches; el resto eran viviendas colectivas ocupadas por los niveles inferiores de la población. Los bloques de pisos del Prado de San Sebastián serán los primeros habitados por las clases acomodadas que, convencidas de sus ventajas como forma de vivienda y de inversión, abandonan el Centro. El mismo fenómeno se producirá en Los Remedios o en las inmediaciones de Nervión con unos pisos de lujo, nuevos símbolos de prestigio social. Este hecho contribuyó a la decadencia del casco antiguo y a su proceso de envejecimiento y ruina.
En el Sector S se ubicarán los pabellones del Hospital General de la Seguridad Social y del “Campus” universitario, así como la Barriada de Bami. La Avenida de Felipe II comienza a ser ocupada con barriadas como el Tiro de Línea o los Diez Mandamientos. En la Zona este surgen las barriadas de La Juncal, El Plantinar, La Candelaria, Los Pajaritos, el Nuevo Amate o la parcelación de La Plata. Muchos de estos proyectos eran de exiguas dimensiones —caricatura de una auténtica vivienda—, pero con las precisas dotaciones domésticas. Sin embargo, estas barriadas sociales mejorarán notablemente, en cantidad y calidad, la dramática situación del habitat más modesto de la ciudad.
Al otro lado del río, Triana mantuvo un caserío de viviendas sencillas y de corrales. El Barrio de Los Remedios, proyectado inicialmente como un conjunto de viviendas unifamiliares de 2 o 3 plantas con patios-jardín posterior, se reordenará pasando a ser edificable con casas de altura cada vez más elevada y más compactas, sin que se modifique ni el trazado ni el ancho de sus calles, dando lugar a una ocupación del suelo abusiva, fruto de la especulación. El alto nivel de vida de sus habitantes hará nacer en él el principal subcentro urbano de la Ciudad, donde proliferan los comercios, sucursales bancarias y oficinas comerciales.
Estas líneas generales antes esbozadas no impiden la aparición de barriadas ajenas a la lógica expuesta, siendo destacables la aparición de Santa Clara, barrio de corte suburbano y de cierto prestigio al NE de la ciudad, o el barrio de autoconstrucción de Bellavista, al sur, en base a coyunturas específicas.
Santa Clara, al NE de la ciudad, se coloniza como una zona residencial para militares procedentes de las bases norteamericanas establecidas en la región, lo que le otorga un aspecto de suburbio anglosajón tan ajeno a la ciudad, con chalets espaciosos y de buena calidad. Con el progresivo desmantelamiento de las bases militares, los vecinos originales van abandonando el barrio y dejando su lugar a familias de clase media autóctonas. Este peculiar origen da lugar a un sector residencial de elevado poder adquisitivo que, casualmente, se encuentra flanqueado por 2 de las promociones de polígonos de vivienda obrera más características de la ciudad, el Polígono San Pablo, en sus diferentes fases, y el Parque Alcosa. Bellavista se consolida como barriada en los 40′, en el extremo S del municipio, extremadamente alejada en su origen del continuo urbano e incluso separada de la ciudad por el río Guadaíra. Comparte origen y características con Torreblanca, en el extremo E de la ciudad, y Valdezorras, al N y todavía considerablemente aislado. Estas barriadas obreras de autoconstrucción se consolidan en gran medida a partir de la construcción de sendos campos de concentración y trabajos forzados para presos republicanos, cuya función era construir el Canal del Bajo Guadalquivir. Próximas a Bellavista y alejadas, en principio, del continuo urbano, se construirán otras promociones obreras, excepcionalmente ubicadas al O de las vías del ferrocarril. Es el caso de la barriada de casas baratas Elcano y, más adelante, en plena efervescencia de la intervención pública en viviendas, la barriada de Pedro Salvador. La ubicación de esta cuña SO de barriadas de carácter obrero, escapa a las dinámicas expuestas con anterioridad y han de concebirse incluidas en una dialéctica centro-periferia.
FFcc.jpgLAS DÉCADAS DE LA EXPANSIÓN
La renovación del centro
En los 60′ la economía nacional experimentó un intenso desarrollo que incidirá favorablemente en la situación de la ciudad. A partir de estos años, siguiendo las directrices del PGOU de 1962, se producirá la gran expansión territorial de Sevilla hasta alcanzar la sorprendentes superficie de 14.000 Has. y los 450.000 habitantes. Sin embargo, estos años se van a caracterizar por un crecimiento irreflexivo, en el que únicamente se atiende a la rápida construcción, sin considerar los graves problemas urbanos que a la larga se iban a acarrear.
El Casco antiguo no había sufrido remodelaciones de importancia; buena parte de la Sevilla del pasado perduraba todavía en los 60′, aunque algunos sectores, ante el creciente abandono, se encontraban en plena fase de desintegración. Dentro de este amplio recinto histórico, se sitúa el Centro Urbano, núcleo más vital y más afectado por las renovaciones provocadas por la aparición de edificios comerciales y oficinas bancarias. Todas estas transformaciones tan sólo habían afectado a las casas que daban fachada a las calles principales. Pero más trascendencia tendrá la construcción de los grandes almacenes comerciales en las plazas del Duque y de la Magdalena. Ambas operaciones afectarán sensiblemente al entorno, además de provocar una creciente congestión de tráfico. El inmenso poder de atracción de los grandes almacenes incidirá en la estructura comercial de antiguas áreas como las calles Cuna y Puente y Pellón, que entran en decadencia.
Los grandes polígonos
A lo largo de la década de los 60′ se culminará el proceso de construcción de gran número de los núcleos y barriadas. En la zona este las inmobiliarias construyen activamente, levantando núcleos connotativos de cierto prestigio social, como Óscar Carballo, Conde de Bustillo o Huerta del Rey; en su extremo se levanta la barriada de Juan XXIII, modesta pero bien planeada, y grupos como el de los Condes de Rochelambert, que van a venir a rellenar el espacio disponible. En la zona NE surge la urbanización Santa Clara, curioso ejemplo de ciudad jardín al estilo americano. 4 grandes polígonos residenciales se levantan en los últimos años de esta década como muestra del empuje constructivo y la expansión residencial sevillana: el Parque Alcosa, el Polígono Norte y gran parte del Polígono de San Pablo y del Polígono Sur. Estas grandes operaciones solucionarán definitivamente el problema del alojamiento de numerosos sevillanos que encontraban así una vivienda digna.
En la década de los 60′ se alcanzan los 550.000 habitantes; pero, como consecuencia de la paralización económica que sufre el país, se estabiliza el proceso de expansión de Sevilla. La mayoría de las actuaciones se reducen al rellenado hasta la saturación de los espacios vacíos dejados por anteriores operaciones. Mientras en el casco histórico se procede a la construcción en altura, en la periferia se levantan innumerables barriadas cuyas viviendas superan en superficie y calidad a las de anteriores décadas. Pero se caracterizaron por ser grupos de altos y compactos bloques, separados por unos supuestos espacios verdes o de esparcimiento hoy ocupados por una “jungla” de coches aparcados. En 1973 se traslada la Feria a los terrenos ganados al río en Tablada. Las zonas verdes apenas experimentan grandes variaciones: tan sólo se crea al O de la Ciudad el Parque de los Príncipes, en los Remedios. La zonificación de las áreas industriales quedó definitivamente plasmada en estos años. Para la industria química y pesada se destina la zona S de la Ciudad, próxima al Puerto. El resto de las zonas industriales se repartían en cuñas en San Jerónimo, en la Carretera de Carmona, en las proximidades de la Cruz del Campo, junto al Cerro del Águila y en los alrededores de Bellavista y Torreblanca.
La importante reestructuración que sufre la ciudad a partir de la década de los 80′ tiene como consecuencia una cierta modificación de su geografía social. La operación determinante que modifica la estructura de la ciudad entre las décadas de los ochenta y los noventa es la modificación del trazado ferroviario. Esta consiste en la eliminación del ramal del ferrocarril que separaba el norte de la ciudad del río Guadalquivir y el soterramiento del tramo entre Santa Justa y San Bernardo. Respecto de los hábitats sociales de la ciudad, 3 son las principales cuestiones operadas en los últimos 30 años:
En 1º lugar, la creciente dimensión metropolitana de la segregación socioespacial. La 1ª corona metropolitana comienza a jugar un papel en este sentido desde los 70′, cuando comienzan a aparecer las primeras comunidades suburbanas. Sin embargo, el mayor peso de este ámbito se deja sentir a partir de los 80′ y 90′ cuando la comarca del Alajarafe se convierte en el destino de las clases privilegiadas de la ciudad, siguiendo el modelo suburbano de construcción en bajas densidades y fundamentado en el automóvil. De forma más reciente, otras ciudades de la corona metropolitana se van convirtiendo en el principal destino de los nuevos núcleos familiares de clase obrera que se constituyen en la ciudad de Sevilla. La oferta de vivienda de nueva planta a precios moderados se desplaza de forma paulatina a las principales ciudades del área metropolitana, resultando paradigmática en este sentido Alcalá de Guadaira, pero también Dos Hermanas.
En 2º lugar los nuevos desarrollos residenciales que se producen la ciudad. Los planes de 1987 y 2006 son planes volcados en la ciudad consolidada y que no prevén una expansión considerable de la ciudad. Dentro de esta realidad son 2 los únicos nuevos sectores urbanos con fuerte carga residencial que son desarrollados: Los Bermejales y Sevilla Este. Los Bermejales suponen una gran intervención al S de la ciudad que incluye una notable carga residencial, equipamientos, usos terciarios y espacios verdes. Aunque incluye viviendas de promoción pública, en su mayor parte el sector se configura como una expansión de clase media a partir del ensanche S burgués, implicando además la recualificación de la vieja barriada obrera de Elcano mediante una operación de rehabilitación en vivienda y urbanización. El desarrollo del extenso sector denominado en el planeamiento de 1987 Polígono Aeropuerto dará lugar al conjunto de barriadas de clase media de Sevilla Este, donde adquiere un peso relevante el modelo de viviendas unifamiliares de corte suburbano. Dentro del mismo polígono se opera en la actualidad el desarrollo de un nuevo sector residencial, estructural y socialmente prolongación del Parque Alcosa donde se localiza una gran parte de la vivienda pública actualmente en construcción. Además de estos 2 grandes sectores residenciales, el Plan prevé la ocupación residencial de terrenos intersticiales, con cuyo desarrollo se pretende una mayor continuidad y estructuración de la 2ª periferia obrera de la ciudad, entre los barrios de autoconstrucción de Padre Pío, Palmete y La Plata, y entre Pino Montano y San Jerónimo; desarrollos en proceso en la actualidad que podrían concebirse, más que como nuevas barriadas, como prolongaciones de las ya existentes. Estos desarrollos en curso, junto con el mencionado Polígono Aeropuerto, agrupan la mayor parte de nuevas viviendas protegidas y suponen los frentes de expansión fundamentales de la ciudad obrera.
En 3º lugar las operaciones de reforma interior y los desarrollos fruto de la recalificación de suelos antes destinados a actividades productivas. La reestructuración del sistema general viario y ferroviario, así como la aprobación de varios planes de reforma interior suponen la progresiva recualificación de los sectores históricos degradados y envejecidos de la ciudad, especialmente el cuadrante NE del centro histórico y los arrabales de San Bernardo y Triana, que ganan una enorme centralidad en la ciudad. En estos sectores se producen, al menos desde los 90′, intensos procesos de aburguesamiento residencial, que transforman barriadas pobladas por una clase obrera empobrecida y con un fuerte componente lumpen en algunos de los sectores de mayor estratificación social de la ciudad.
El aburguesamiento progresivo de Triana convierte a su vieja periferia obrera al O en una nueva isla social, encajonada entre el arrabal y el sector burgués de Los Remedios. A estos casos se les suman los nuevos desarrollos fruto de la recalificación de terrenos no residenciales en la ciudad consolidada, principalmente en torno al centro histórico, dentro de los cuales destacan la liberación de terrenos por el cambio del trazado del ferrocarril, pero también la recalificación del suelo anteriormente ocupado por viejas fábricas obsoletas o relocalizadas. Estas operaciones dan lugar a zonas de elevada estratificación social en los 90′, siendo la más destacable toda la zona comprendida entre Eduardo Dato, Enramadilla y San Francisco Javier, que incluye la rehabilitación de San Bernardo y el desarrollo de La Buhaira y que refuerza la zona como centro comercial y financiero. Destacan también la transformación del viejo eje industrial de carretera de Carmona y los suelos en el entorno de la estación de Santa Justa.
Así, los nuevos desarrollos residenciales suponen la reproducción de las tendencias segregadoras preexistentes. Expansión de la ciudad obrera hacia el N (Pino Montano-San Jerónimo) y hacia el E (Polígono Aeropuerto y Padre Pío), expansión del S burgués a través de Bermejales y ampliación de la isla que suponía Santa Clara con la anexión de los barrios de clase media-alta de Sevilla Este. Por su parte, las intervenciones sobre la ciudad consolidada, implican una mayor continuidad del conjunto de hábitats de clase media alta a través de la anexión del corredor San Bernardo Santa Justa y una ligera expansión hacia el centro norte con el aburguesamiento de Triana y el cuadrante NE del centro histórico. Arquitectónicamente lo más relevante de los nuevos hábitats desarrollados es la generalización de la formula de edificaciones en manzana cerrada y con equipamientos comunitarios, con un predominio absoluto en el caso de los sectores de clase media-alta de Bermejales y Sevilla Este, pero también con cierto peso en las nuevas promociones públicas destinadas a la clase obrera. Por otro lado, las estrategias de acumulación en el sector inmobiliario, en este periodo, tienen como principal característica el predominio cada vez mayor del mercado privado para el suministro de viviendas a los distintos estratos sociales, ante la progresiva retracción del sector público. Así mismo, la rehabilitación y redesarrollo de sectores residenciales históricos se descubre como una fuente notable de acumulación de capital.
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Estructura socio-espacial de Sevilla, por Ibán Díaz Parra. “Crecimiento urbano y conformación de hábitats sociales. Una síntesis del mapa social de la ciudad de Sevilla”.

En la evolución y consolidación de estas dinámicas segregadoras se configuran una variedad de hábitats obreros por un lado y privilegiados por otro. El hábitat de clase obrera pasa de su ubicación histórica en las viviendas colectivas del centro y arrabales a las casas, generalmente unifamiliares, de los barrios de autoconstrucción, a menudo próximos al chabolismo, de la primera periferia obrera de la ciudad. En los casos privilegiados dentro de las clases humildes, los hogares pasan a las mejor equipadas promociones de casas baratas, influidas por el movimiento de la ciudad jardín. Y de aquí a los polígonos de viviendas propios del funcionalismo. Las últimas tendencias apuntan a la introducción de las comunidades cerradas dentro de la cultura del hábitat obrero a través de los bloques de piso en manzana cerrada.
LAS ÚLTIMAS DÉCADAS DEL SIGLO XX
De la estabilización al Plan de 1985
En estos años, el crecimiento demográfico se mantiene, y a finales de la década la ciudad contará con más de 700.000 habitantes. En los 80′, el Sector Secundario sólo emplea al 35% de la población activa. El Sector Terciario alcanza el 62% de la población, con mucho el más importante de la economía sevillana. En ello influyó decisivamente que Sevilla se constituyera en capital de la Comunidad Autónoma Andaluza.
En 1985 se aprueba un nuevo PGOU en el que se plantean numerosos proyectos con vistas a la celebración de la Exposición Universal en 1992. Como consecuencia de este Plan, se llevarán a la práctica numerosas obras de infraestructura. Alguna de ellas, como la imprescindible eliminación de las vías férreas del interior de la ciudad y la construcción de una nueva estación en Santa Justa, estaban siendo aplazadas desde hacía muchas décadas. Así, se suprimen las antiguas vías para construirlas excavadas en túneles, lo que elimina la barrera interior o abre una nueva fachada hacia el río. Se construyen seis nuevos puentes o pasarelas sobre aquel, poniendo en comunicación ambas márgenes.
Se abren las grandes rondas de circunvalación de la ciudad: las intermedias sobre la línea férrea o sobre el antiguo cauce del Tamarguillo, y la SE-30, de conexión entre las autovías exteriores. El curso del río se desplaza hacia el O, al pie de la cornisa del Aljarafe y se elimina el “tapón” de Chapina para recuperar el cauce antiguo. El Ayuntamiento llevará a la práctica los proyectos de grandes parques, como el de Amate al E y el de Miraflores al N. Finalmente, en terrenos de la antigua Hacienda del Alamillo, se abrirá el Parque-dehesa del Alamillo, verdadero pulmón verde de la Ciudad. Sin embargo, por contra, se abandona y entierra el proyecto del Metro. Finalmente, en la recién creada Isla de la Cartuja se irán levantando los magníficos pabellones de la Expo’92.
El Área Metropolitana
En los primeros años 80′ se mantiene el proceso iniciado en la década anterior y se continúan rellenando los espacios libres con barriadas sin fin. La capitalidad andaluza de Sevilla hará que se recuperen para uso oficial numerosos edificios antiguos en avanzado estado de deterioro. Además, el casco antiguo suscita de nuevo el interés de los sevillanos; las intervenciones públicas y las iniciativas privadas marcan una vuelta a la conservación del considerable patrimonio histórico del Centro de Sevilla, invirtiéndose con ello la tendencia a la despoblación del Casco. En cuanto a grandes operaciones residenciales, se desarrollan interesantes proyectos de urbanización, como la Barriada de Pino Montano, que se constituye como una iniciativa municipal plasmada en originales grupos de viviendas inspiradas en los antiguos corrales de vecinos; y también Sevilla Este, proyecto impulsado por la iniciativa privada, aunque con un planeamiento inicial a cargo del municipio que, definió unas excepcionales zonas verdes.
Simultáneamente a todo esto, en la última década se viene produciendo la formación del Área Metropolitana en torno al núcleo central de la Capital. Las localidades que circundan la ciudad constituyen, de hecho, una ampliación de ésta. En los términos colindantes se instalan industrias, almacenes, urbanizaciones y núcleos de pisos y viviendas unifamiliares de todo tipo a través de un circuito de vías de comunicación en una verdadera red urbana sin espacios rurales intermedios. A causa de este proceso de reconversión de sus primitivas actividades y su ocupación por nuevos inmigrantes urbanos, estas localidades originariamente rurales, se han transformado en ciudades dormitorio gracias al influjo expansivo de Sevilla. Este fenómeno se está produciendo con mayor intensidad en los municipios próximos del Aljarafe. El Área Metropolitana sevillana integra 34 municipios limítrofes, con una superficie de 2.216 Km2, y una población en 1985 de 1.500.000 habitantes.
concurso-ideas-reordenacion-expo-92-fernandez-ordonezconcurso-ideas-reordenacion-expo-92-fernandez-ambaszexpo92mapa-plano-expo-92.jpgEL CAMBIO DE SIGLO
Última década del siglo XX
La ciudad de Sevilla en el año 1993 no tiene a penas nada que ver con la de décadas anteriores. A lo largo de la última década del siglo XX Sevilla se ha convertido en una moderna y gran ciudad.
Pero, Sevilla tras la Expo’92 experimenta un proceso de paralización autocomplaciente; en la ciudad parece que se viene a repetir la frustración de 1929. Así, en los últimos años del siglo, los grandes logros en infraestructuras de transporte y movilidad no se continúan. De hecho, las infraestructuras de movilidad inauguradas con la EXPO ya estaban saturadas.
En este período, marcado por una profunda crisis internacional, la ciudad pasa de la euforia a la desmotivación. Es en este momento cuando comienza un periodo de impasse motivado por la depresión post-evento y por el impacto de la crisis económica internacional que originó una importante contracción del empleo y de la inversión pública. El tránsito desde el final del evento ha sido largo y con muchos altibajos poniendo de manifiesto la ausencia de planificación y liderazgo para aprovechar las oportunidades que se presentaban. La celebración de la Expo’92 supuso la incorporación de Sevilla a las redes de la nueva economía posfordista y terciarizada, y a las nuevas estrategias de promoción urbana, siendo definida como una gran operación de marketing urbano (Díaz, 2010:137). La iniciativa, que estuvo sostenida por inversión pública, dejó un importante legado, tanto a nivel de infraestructuras de comunicaciones que condicionaron positivamente el desarrollo de dinámicas productivas, como de integración en el tejido urbano de amplias zonas de la ciudad. Asimismo, se creó el Parque Tecnológico Cartuja 93. Al mismo tiempo, se produjo una falta de estrategia común entre los sectores público y privado, lo que generó desilusión y desmotivación para hacer frente al futuro inmediato, cayendo en el abandono de muchas de las instalaciones creadas y dibujándose un panorama incierto. Consecuentemente, el amplio espacio disponible en la Isla de la Cartuja, con grandes avenidas y zonas ajardinadas, y a pesar de la creciente actividad que se desarrolla en ella, sigue presentando ciertas características de no-lugar.
La realidad arroja un resultado ambiguo. Por un lado, si bien la vertebración de la ciudad se ha visto favorecida en gran medida por las obras entonces acometidas, hoy, su capacidad está agotada, y requieren de una profunda renovación y ampliación. Por otro lado, la Isla de la Cartuja tuvo que transformar su objetivo inicial al no generar el poder de atracción suficiente para que se instalaran en ella entidades vinculadas a la prestación de servicios avanzados a empresas. En esta fase, se continúa con la política basada en el binomio macroeventosmegaproyectos como principio de cambio y activación económica de la ciudad. El objetivo era la candidatura de Sevilla a las olimpiadas de 2004 y, posteriormente, a las de 2008, impulsadas desde el ayuntamiento por Rojas Marcos. El único legado que quedó para la ciudad de estos intentos fallidos fue el Estadio Olímpico que, tras albergar los mundiales de atletismo en 1999, ha estado infrautilizado.
En este escenario, se asiste a una ralentización en el crecimiento de la población (estancándose en torno a los 700.000 habitantes). La estructura por edades, a pesar del proceso de envejecimiento en curso, presenta un perfil joven, siendo la proporción de la población dependiente la más baja del conjunto de grandes ciudades españolas. Los acontecimientos que marcaron el desarrollo de la ciudad, basado en un modelo con escasa diversificación productiva, marcó también el mercado de la vivienda, como en otros espacios de España y Europa, destacando las consecuencias del carácter especulativo de eventos como la Expo’92.
Paralelamente, en estos años, desaparecen prácticamente las promociones públicas de viviendas. En esta etapa se asiste también al desarrollo de medidas enmarcadas en la política estructural de la Unión Europea. Entre éstas destaca el Plan Urbano San Luis-Alameda (1994), dirigida a los espacios urbanos degradados del casco histórico con graves problemas sociales y ausencia de equipamientos dotacionales. Sus objetivos fueron aumentar los equipamientos sociales y regenerar su economía mediante la promoción del empleo. Sin embargo, estos fondos no podían ser utilizados para la rehabilitación de viviendas por lo que el Plan acabó reproduciendo un modelo de crecimiento cuyas bases eran cada vez menos sostenibles.
Es decir, la renovación urbana y la potenciación del mercado inmobiliario. En este sentido, los efectos del Plan presentan un evidente desequilibrio en el plano social, recayendo sus aspectos positivos, sobre todo, en obras de reurbanización y equipamientos, así como, en la promoción de agentes económicos presentes en el barrio y la atracción de otros estimulando a la iniciativa privada a invertir en vivienda. Esta autora, señala como la atracción de capital privado se relaciona con la aparición de un fuerte movimiento especulativo en la zona lo que aceleró y reforzó el proceso de gentrificación. En 1996, Sevilla se adhirió a la Carta de Aalborg. A partir de entonces, la Delegación de Medio Ambiente coordina las Políticas de Desarrollo Sostenible que se desarrollan en la ciudad mediante la Agenda 21 Local. Y, en 1999, se crea el Consejo Sectorial Local de Medio Ambiente y Sostenibilidad de Sevilla. 
A lo largo de los 90′, sigue existiendo un movimiento vecinal en barrios de polígonos obreros. En este contexto, se produce un intento de crear un movimiento vecinal coordinado mediante la plataforma Barrios en Lucha, que engloba diferentes barrios, desde los más céntricos a los periféricos de autoconstrucción. Paralelamente continúa la expansión metropolitana con el crecimiento de la corona hacía el Aljarafe, expandiéndose hacia pueblos con un marcado carácter rural, así como, hacia la comarca de los Alcores en el sureste y hacia la Vega en el Norte.
En los terrenos de la antigua Expo se han llevado a cabo intervenciones que aseguran la innovación productiva y su conversión en un verdadero Parque tecnológico: Cartuja’93. Allí, las empresas de base tecnológica demandan cada vez más espacios para instalarse.
El barrio más representativo que crece y se desarrolla en esta década es Los Bermejales, que sobresale por su apropiado ordenamiento; en ella predominan las viviendas de protección oficial. En algunos aspectos consigue ser una barriada modélica. Pretende ser un ejemplo de barrio plenamente europeo. Incluso, sus calles son un homenaje al resto de países de la de la Unión Europea y llevan nombres de países y ciudades importantes de ésta.
Primera década del siglo XXI
En la primera década del siglo XXI, la modernización de la ciudad es innegable en todos los aspectos: en el tejido industrial, en el modelo de sostenibilidad y movilidad y en el desarrollo físico y territorial.
El sistema productivo, tecnológico e industrial de la ciudad se ha ampliado y modernizado. Industrias muy sevillanas, como Abengoa son ejemplo de innovación desarrollo sostenible e investigación (I+D+i); o nuevas, como la aeronáutica “Airbus Military” convierten a Sevilla en una ciudad a la vanguardia de la industria aeronáutica. A estas se unen el área logística del puerto, el área del aeropuerto de San Pablo, o el parque empresarial tecnológico de Cartuja’93.
La nueva esclusa mejora los accesos marítimos con un canal navegable que está generando una nueva zona industrial y de actividades logísticas portuarias. Esto, unido a la remodelación del puerto de la Delicias, además de recuperar una magnífica zona del río —que siempre estuvo olvidada—, favorece el atraque de cruceros cada vez mayores.
Pero, quizá el sistema de transporte urbano de más trascendencia y futuro es el Metro, que por fin se recupera el proyecto abandonado 3 décadas antes, y en 2009 se inaugura la Línea 1: con 18 km. que recorren la ciudad de E a O, desde Montequinto, en Dos hermanas a “Ciudad Expo”, en Mairena del Aljarafe. El tranvía es un proyecto más modesto, casi testimonial, pero que ha permitido la peatonalización de parte del casco histórico Plaza Nueva, Avenida y Calle San Fernando. También el uso peatonal de algunas calles comerciales de los barrios, como San Jacinto y Asunción ha supuesto un impulso para el comercio y un plus de habitabilidad para sus vecinos. En este sentido destacan los más de 100 km. de carril bici y el servicio municipal de alquiler de bicicletas que facilitan el transporte sostenible por nuestras calles.
La construcción del “Metropol-Parasol” (popularmente conocido como “las setas”), aunque polémico, ha recuperado la plaza de la Encarnación y convertido en un espacio de participación ciudadana. También, la Alameda de Hércules ha sido recobrada como paseo perdiendo su carácter marginal. Igualmente se han reconvertido las plazas del Salvador, del Pan, la Pescadería y la Alfalfa. Estas y otras acciones han puesto en valor estas zonas —antes saturadas por el caos automovilístico—, recuperando estos espacios para el comercio y el disfrute ciudadano.

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“…En la 4ª etapa (2000-2011) se observa como ha evolucionado el modelo de ciudad a través del llamado “pacto de progreso por Sevilla”, que define un modelo urbano diferente basado en el slogan “Sevilla, la ciudad de las personas”, apoyado en la sostenibilidad y el impulso de la participación ciudadana, a través de la introducción de los Presupuestos Participativos. Este modelo también ha contemplado procesos de planificación estratégica (Plan estratégico de Sevilla 2001, y el proyecto del Plan Estratégico Sevilla 2020), así como los Planes de Barrio, destacando de manera significativa el Plan Integral para el Polígono Sur, con una estrategia de integración de la ciudad en la economía globalizada.
En el año 2000, se constituyó la agencia municipal urbana de desarrollo integral Sevilla Global con la que se pretendía desplegar la acción pública local de fomento económico, desarrollo empresarial e implementación de políticas activas de empleo. Asimismo, se crea la Agrupación de Interés Económico de Sevilla, que aglutina a las 4 empresas municipales: Emasesa, Emvisesa, Lipasam y Tussam, en una búsqueda de sinergias y eficiencias en su gestión, que reduzcan sus gastos de explotación.
sevilla-ge8Paralelamente y envueltos en numerosas polémicas, se ejecutan una serie de proyectos destinados a implantar una “imagen de marca” para la ciudad, a través de la creación de una serie de edificios postmodernos, realizados por firmas punteras de la arquitectura mundial. Entre ellos destacan: el controvertido edificio Metropol Parasol de Jürgen Mayer que en su origen carecía de todo contenido social y, finalmente, se convierte en el símbolo del movimiento 15M; la biblioteca universitaria de la iraní Zaha Adid, proyecto paralizado por el movimiento vecinal y demolido recientemente; o, la Torre Cajasol de César Pelli, primer rascacielos de la ciudad constantemente debatido.
También, en coordinación con las administraciones estatal y autonómica, se han impulsado planes de fomento industrial y tecnológico para el desarrollo del puerto y de los espacios logísticos, la gestión integrada del turismo y la ampliación del palacio de congresos Fibes. Asimismo, se impulsó la construcción de un parque industrial, Aerópolis, dedicado al sector aeronáutico para consolidar a Sevilla como ciudad aeronáutica del sur de Europa. En este periodo, la Universidad de Sevilla ha impulsado un proceso de modernización y adaptación a la nueva época que vivimos, con su compromiso por la excelencia y la suma de capacidades, en colaboración con el sector privado. Un claro ejemplo de ello es el sello Campus de Excelencia Internacional Andalucía Tech, en colaboración con la Universidad de Málaga y con el apoyo de Cartuja’93, el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) y Aerópolis.
Además, en este periodo, se asiste a un giro hacia la intervención y gestión en el marco metropolitano. La ciudad experimenta un modelo de expansión en el que se crea un “cinturón urbano” protagonizado por municipios de la 1ª corona metropolitana. Al hilo de este proceso de reordenación demográfica y urbana, se genera también la 2ª corona metropolitana, que se trata, ya no tanto de municipios dormitorios, sino de realidades territoriales con identidad propia y con una morfología urbana menos influenciada por el núcleo urbano central. Durante estos años se han acentuado las importantes interrelaciones sociales y económicas entre los municipios dentro del área metropolitana, no sólo por la proliferación de centros comerciales (IKEA), que han convertido al Aljarafe en una importante área de centralidad comercial, sino también por la creación de polígonos industriales de gran dinamismo empresarial y tecnológico (el PISA en el Aljarafe o el PIBO en Alcalá de Guadaira).

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Asimismo, la nueva universidad pública Pablo de Olavide, situada entre los términos municipales de Sevilla y Dos Hermanas y Alcalá de Guadaira tiene una clara vocación metropolitana. Al mismo tiempo que se acentúan los procesos de metropolización, el PGOU de 2006 persigue reequilibrar la estructura urbana, la revalorización del patrimonio y una ciudad más sostenible y solidaria, además de plantear las zonas de oportunidad para el futuro desarrollo de la ciudad. De este modo, en 2008 se inaugura la primera línea de metro de carácter metropolitano; se llevan a cabo importantes medidas de pacificación del espacio público con la peatonalización de sectores significativos del centro histórico a través de la iniciativa denominada “la piel sensible”, o una tupida red de carriles bici. Este mismo año, la Comisión de Redacción del Plan de Ordenación del Territorio de la Aglomeración Urbana de Sevilla (POTAUS) dio luz verde al nuevo documento que ordena los 46 municipios que forman la zona, y que incluye 69 áreas de oportunidad. Los programas recogen desde el sector logístico hasta el tecnológico, así como proyectos de viviendas, con una amplia mayoría de vivienda protegida.
En épocas recientes las políticas de desarrollo económico en Sevilla han perseguido su transformación y su orientación hacia la constitución de un tejido productivo dinámico y moderno, para competir en el escenario global. Sin embargo, la configuración de la ciudad sigue siendo dependiente de segmentos de actividad productiva tradicionales como el comercio, la hostelería o la industria agroalimentaria, lo que la sitúa lejos de los procesos de acumulación de las grandes capitales europeas, adoptando un papel secundario en el escenario económico global. A ello se une la grave crisis internacional que está afectando con especial virulencia a España y a la Comunidad andaluza, y la incertidumbre que rodea a la recuperación. El mercado de trabajo sigue siendo débil con elevados niveles de desempleo. Esta situación puede ser explicada, en gran medida, por una especialización intensiva en torno a sectores de actividad muy afectados por la recesión, como la construcción o los servicios. En este sentido, la escasa diversificación productiva provoca comportamientos extremos de los indicadores de producción y empleo en función de la evolución del ciclo económico en su conjunto. Es decir, en coyunturas alcistas el crecimiento de la economía sevillana es superior y viceversa, en épocas de recesión, como la que atravesamos, el impacto negativo es más acusado. 
El turismo de la ciudad de Sevilla, fundamentalmente de naturaleza lúdica y cultural, puede considerarse como un sector de actividad estratégico. En esta etapa se constituye una estrategia de desarrollo en la que el turismo va a desempeñar un papel central. Numerosos indicadores revelan el auge experimentado por el sector y su capacidad vertebradora respecto de otros segmentos productivos. No obstante, la creciente competencia internacional en el mercado del turismo, la estacionalidad del flujo turístico o la necesidad de adecuar el contexto urbano de la ciudad en espacios de mayor atractivo turístico, ponen en tela de juicio el papel del sector para liderar procesos de crecimiento y desarrollo económico en la actualidad.
Durante estos años surgen movimientos sociales con nuevas finalidades, experiencias de recuperación vecinal y centros sociales ocupados. De su unión con los sectores más combativos del movimiento vecinal nacen iniciativas como la nueva liga de inquilinos La Corriente en 2005, o el relanzamiento de la plataforma Barrios en lucha en 2008. Por otro lado, asociaciones en defensa del patrimonio (Adepa y Ben Basso) han jugado un importante papel en los barrios con procesos de gentrificación. También, se detecta el surgimiento de lo que se ha denominado “nuevo asociacionismo conservador” ligado a la oposición vecinal a la ubicación de mezquitas, en el caso de los Bermejales, o las llamadas asociaciones contra el ruido.
Por ultimo, han surgido, los primeros movimientos de defensa del territorio con un carácter metropolitano, especialmente adscritos a la comarca del Aljarafe. Un ejemplo es la plataforma Aljarafe Habitable o la Asociación de Defensas del Territorio del Aljarafe (ADTA), que denuncia el modelo de crecimiento de dicha comarca y apuesta por la recuperación ambiental y puesta en valor de los espacios libres, riberas y olivares que aún persisten. En los últimos tiempos, presenciamos la privatización y mercantilización de los espacios públicos que están poniendo en peligro la singularidad de la ciudad. En este sentido, Aldo Rossi (premio Pritzker en 1990), indica que el monumento más identificativo de Sevilla era la construcción colectiva de los corrales de vecinos. Los espacios interiores que generaron esas casas o corrales de vecinos se convirtieron en auténticas plazas públicas que, a principios de los 90′, pasaron a ser un espacio privado.
De manera general, del análisis de los principales cambios producidos en la ciudad de Sevilla y siguiendo los tres ejes básicos de estructura socio-espacial podríamos concluir que el eje sociodemográfico ha sido uno de los que mayor impacto ha experimentado en el período temporal estudiado, tanto en las variaciones respecto al número de habitantes y la densidad de población, como en las variaciones que se refieren al fenómeno inmigratorio. Asimismo, se detectan grandes cambios en las pirámides de edades, en los niveles de formación de la población y en la estructura familiar de los hogares. En cuanto al eje socioeconómico, se comprueba como la base y los modos de producción también han cambiado considerablemente tanto desde el punto de vista de las relaciones por sector de actividad económica, como desde el de los cambios producidos en el mercado de trabajo. Y, por último, el eje urbanístico territorial, tal vez el de mayor peso en relación con la materia aquí tratada, pero siempre en directa relación con los ejes anteriores, refleja que la ciudad se ha transformado notablemente en términos de estructura urbana. Así, son considerables las variaciones resultantes del análisis de variables como tipo de tenencia de la vivienda, tipología de hogares, precio del m2, planificación urbana en la distribución y usos del suelo urbano y organización político administrativa del territorio.
Guerrero Mayo, María José, y López Igual, Purificación (2011) “Políticas urbanas en la ciudad de Sevilla”. Geopolítica(s). Revista de estudios sobre espacio y poder, vol. 3, núm. 1, 61-81.

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Grandes desarrollos residenciales en ejecución en Sevilla y su entorno

Los Grandes desarrollos residenciales pendientes de edificar en Sevilla acumulan una edificabilidad residencial prevista de 8.300.348 m2 para 73.772 viviendas, de las cuales están pendientes 57.979 viviendas, en sectores urbanizados en proceso de edificación como PP CC PALMETE-LA NEGRILLA (208.368 m2 de suelo para 155.656 m2 de techo para 1.213 viviendas, ejecutados el 3%), o MERCASEVILLA (397.182 m2 de suelo para 309.356 m2 de techo para 2.239 viviendas, ejecutado el 25%), o sectores en proceso de urbanización como HACIENDA EL ROSARIO (447.574 m2 de suelo para 253.000 m2 de techo para 1.978 viviendas), o PALMAS ALTAS SUR (724.195 m2 de suelo para 353.197 m2 de techo para 2.870 viviendas); o sectores no urbanizados, AEROPUERTO VIEJO (2.188.104 m2 de suelo para 1.002.615 m2 de techo para 1.076 viviendas), BUENAIRE (970.552 m2 de suelo para 521.894 m2 de techo para 2.211 viviendas), CORTIJO CUARTO NORTE (582.282 m2 de suelo para 302.973 m2 de techo para 2.564 viviendas), CORTIJO CUARTO SUR (774.100 m2 de suelo para 399.679 m2 de techo para 2.723 viviendas), LA CRUZ DEL CAMPO (196.488 m2 de suelo para 255.168 m2 de techo para 1.963 viviendas), PALMETE (236.673 m2 de suelo para 139.825 m2 de techo para 1.137 viviendas), SAN RAFAEL (688.003 m2 de suelo para 389.446 m2 de techo para 1.890 viviendas), SANTA BARBARA (601.129 m2 de suelo para 373.910 m2 de techo para 3.036 viviendas), SANTA BARBARA 2 (505.703 m2 de suelo para 352.133 m2 de techo para 2.747 viviendas), SANTA BARBARA 3 (992.918 m2 de suelo para 591.602 m2 de techo para 4.839 viviendas), SANTA BARBARA 4 (859.500 m2 de suelo para 438.262 m2 de techo para 4.184 viviendas), TORREBLANCA ESTE (252.722 m2 de suelo para 148.528 m2 de techo para 1.200 viviendas), TORREBLANCA OESTE (456.727 m2 de suelo para 250.240 m2 de techo para 2.078 viviendas), o VILLANUEVA DEL PITAMO (2.102.786 m2 de suelo para 1.151.180 m2 de techo para 8.924 viviendas).

En el Informe “Análisis Urbanístico de Barrios Vulnerables 1996. Catálogo de Áreas Vulnerables Españolas”. Ministerio de Fomento‐Instituto Juan de Herrera. ETSAM-UPM HERNÁNDEZ AJA, Agustín (director) (1996), se identificaba en 1991 los barrios vulnerables de 1‐ Polígono San Pablo, 2‐ Las Huertas, 3‐ Macarena Norte, 4‐ Tres Barrios, 5‐ Amate, 6‐ Cerro del Águila, 7‐ Pino Montano, 8‐ Begoña, 9‐ La Barzola, 10‐ San Gil, 11‐ Feria, 12‐ Centro, 13‐ Arenal, 14‐ Triana, 15‐ Tiro de Línea, 16‐ Murillo, 17‐ Las Letanías, 18‐ Palacio de Congresos, 19‐ El Palmete, 20‐ Torreblanca Norte, 21‐ Torreblanca Sur, 22‐ Nervión, 23‐ Juan XXII, 24‐ Su Eminencia y 25‐ San Jerónimo.

En 2001, serán los barrios de 1‐ Casco Norte, 2‐ Cruz Roja, 3‐ Begoña‐Pío XII, 4‐ Villegas, 5‐ Polígono Norte, 6‐ El Rocío, 7‐ Las Avenidas‐El Carmen, 8‐ San Jerónimo, 9‐ Pino Montano Oeste, 10‐ Pino Montano Este, 11‐ San Carlos‐Tartessos, 12‐ San Pablo A y B, 13‐ San Pablo C, 14‐ San Pablo D y E, 15‐ Ciudad Jardín‐Sur de Nervión, 16‐ Los Pájaros, 17‐ Amate, 18‐ El Cerro, 19‐ Rochelambert, 20‐ Juan XXIII Oeste, 21‐ Juan XXIII Este, 22‐ Su Eminencia, 23‐ Padre Pío, 24‐ El Palmete, 25‐ Torreblanca Oeste, 26‐ Torreblanca Este, 27‐ Alcosa Oeste, 28‐ Alcosa Este, 29‐ Tiro de Línea, 30‐ La Oliva, 31‐ Murillo‐Antonio Machado, 32‐ Las Letanías‐Paz y Amistad, 33‐ Las Vegas, 34‐ El Tardón‐El Carmen, 35‐ Triana Oeste y  36‐ Bellavista, además de las zonas de LA BACHILLERA (Poblado de unos 1.500 habitantes constituido por vivienda mayoritariamente autoconstruida a partir de la década de 1940, situado entre el distrito Macarena y San Jerónimo, barrio con el que quedará unido tras la ejecución de los desarrollos previstos en el Plan General de Ordenación Urbana. Presenta problemas de infravivienda y población envejecida en situación de vulnerabilidad. El Ayuntamiento desarrolla programas de rehabilitación de viviendas en esta parte de la ciudad), EL VACÍE (Asentamiento chabolista de unos 900 habitantes situado al E de la valla del cementerio de San Fernando. Su origen se remonta a 1932 y está habitado por familias en situación de exclusión social. Presenta problemas graves de salubridad, entre ellos la presencia de ratas. En 2008 contaba con 46 chabolas y 90 viviendas de chapa metálica), LOS CARTEROS (Barriada de unos 3.000 habitantes separada del distrito Macarena por la avenida Manuel del Valle y de Pino Montano por la SE‐30. Está formada por un núcleo suburbano de origen autoconstruido con problemas de infravivienda y una promoción pública unifamiliar de realojo de la década de 1990. Presenta significativas tasas de paro y población sin estudios), VALDEZORRAS (Poblado aislado de unos 2.500 habitantes situado al NE de Sevilla, pocos km al N de Parque Alcosa. Se trata de edificación originalmente ilegal con problemas de infravivienda y población vulnerable).

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Sevilla ha sido aclamada durante siglos como urbe monumental y, especialmente desde el siglo XIX, como ciudad de belleza y personalidad particulares, rasgos estos últimos inherentes no ya a la bondad medioambiental de su asiento geográfico, sino especialmente al conjunto de sus edificios señeros y monumentales perfectamente integrados en un caserío y un viario históricamente consolidados.
Sin embargo, existe un proceso de degradación de la ciudad histórica -casco antiguo, arrabales y zonas de entidad histórica- que, arrancando del siglo XIX, alcanza su mayor virulencia en tiempos contemporáneos, que ha mermado irreparablemente nuestro patrimonio y que actualmente amenaza con recrudecerse con efectos irreversibles, proceso que a toda costa debemos detener si deseamos salvar lo poco que aún permanece sin alterar.
Nuestro compromiso con la Historia, nuestro papel de ciudad de importancia nacional y de capital de Andalucía, amén de nuestra relación de integración con Europa y América, nos exigen el respeto para con las huellas de nuestro pasado. Es una obligación ineludible que, hecha suya por otras ciudades con menos mérito y razones, no nos permite dejar a Sevilla en manos de la especulación y el abandono.
SINOPSIS DEL PROCESO DE DEGRADACIÓN. Siglo XIX.
El plano que el Asistente Pablo de Olavide manda trazar en 1771 nos muestra prácticamente inalterada la ciudad medieval en la que incluso se aprecian algunos rasgos de la urbe romana. No obstante lamentar la pérdida de abundantes piezas merecedoras de pasar a la posteridad, acaecida en todas las épocas, es sólo a partir del siglo XIX cuando el ritmo de destrucción del patrimonio aumenta casi en progresión geométrica. Las causas mayores de este proceso constituyen un tema demasiado amplio como para ser tratado en este escrito, por lo que solo las esbozaremos y trataremos de apuntar una breve historia de la degradación.
La dominación napoleónica (1808-12), las intervenciones progresistas del Asistente Arjona (1825-33), y la Desamortización (1835), conllevan la desaparición de iglesias y conventos, y una serie de ensanches y derribos que culminan entre 1861 y 1869, cuando se demuele la cerca almohade con sus puertas y torreones. Aunque la Restauración (1875) abre una gran etapa derribista, Sevilla se salva del auge reformista de los grandes cascos del siglo XIX; puesto que no hay grupos capitalistas que presionen al Ayuntamiento, sólo se realizan proyectos parciales, como pequeñas alineaciones y plazas. Se edifica en solares ya existentes, manteniendo la integración con el entorno y cierto respeto por lo antiguo.
Desde la implantación del ferrocarril (1859) se intensifica la moderada reforma interior, que llegará a un primer apogeo en el primer tercio del siglo XX, con la Exposición Iberoamericana de 1929 como motor.
La historia de la desaparición de nuestro patrimonio en el siglo XX es larga y tortuosa, haciéndose especialmente grave en las últimas décadas. El siglo comienza con el derribo de los Caños de Carmona (1910) y los ensanches de la Campana y Génova (1911). Se pierden edificios de los siglos XVIII y XIX, aunque en su lugar aparecerán algunas valiosas piezas del Modernismo y Regionalismo, varias de ellas destruidas a su vez años más tarde. Hacia 1936, las algaradas urbanas incendiaron varios templos de la ciudad.
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1946 PGOU Sevilla

En 1946 se aprueba el 1º PGOU de Sevilla, en el que todavía está presente la reforma interior, estableciendo 2 grandes vías que cruzan el casco de E a O, y de N a S, que destruirían gran parte del tejido urbano. Afortunadamente, tal proyecto no se ejecutó, salvo en el tramo de la calle lmagen (1948). Por otro lado, el Plan clasificó el casco antiguo en categorías de protección, aunque desatendió la morfología y estructura urbanas, consolidando el incremento en altura de los edificios, iniciado con el Regionalismo.
Distintas a las que se aprobaron en 1919, las Ordenanzas de Policía de la Construcción de 1949 vienen a modernizar aquéllas y sirvieron de base para la estructuración de posteriores normativas. Dichas Ordenanzas pretendían proteger el carácter de la ciudad histórica, aunque a la postre carecieran de efectividad.
Hasta 1947 se habían perdido numerosas grandes casas sevillanas, pero desde este año la situación empeora cuando la burguesía asume la vivienda colectiva como forma de hábitat e inversión. Esta tendencia, que supone el abandono y posterior ruina de numerosas casas del casco antiguo, no tardará en extenderse a los restantes niveles de la clase media, que opta por trasladarse a los nuevos barrios residenciales, acentuándose la decadencia de las zonas históricas que ininterrumpidamente llega hasta nuestros días. Otro factor importante de degradación es la congelación de rentas, que tiene como consecuencia el desalojo de la población proletaria por la ruina creciente de sus viviendas, factor que a partir de 1950 será decisivo especialmente en una zona, Triana, y sobre un tipo definido de vivienda, los corrales de vecinos.
En 1964 se declaran varias zonas del casco antiguo con la calificación de Conjunto Histórico-Artístico. El Estado asume así la monumentalidad de Sevilla y la perentoria necesidad de protegerla, y a partir de esta fecha menudean las declaraciones de elementos monumentales, si bien en la práctica no tendrán el efecto deseado.
Desde 1960 el casco antiguo y los arrabales históricos se despueblan aceleradamente, de manera que en 1970 la población es un 33% menor, y en 1975 un 49% inferior. El sector S, en el que se concentra la mayoría de los servicios comerciales y administrativos, se va quedando sin otros equipamientos, que emigran por falta de una política que proteja el suelo que ocupan del alza de precios por su posición central en la ciudad. Así, emigran las órdenes religiosas y decae el pequeño comercio, desaparecen palacios y edificios singulares para dar paso a los grandes almacenes, la renovación inmobiliaria, las rupturas morfológicas. Crece el tráfico -al que se subordinan las áreas monumentales- y el desclasamiento. Las intervenciones puntuales son de mayor volumen que antes, puesto que las actuaciones inmobiliarias deben rentabilizar el alto coste del suelo, así es como desparece un parcelario de alto valor histórico. Estas operaciones producen la permanencia, durante tiempo prolongado, de solares sin edificar y el aumento de la capacidad residencial del centro, sobrepasando la capacidad de los centros de equipamiento y de la infraestructura. De este modo, gran parte del viejo barrio de San Julián desaparece por expropiación urgente, aunque pasaría más de una década antes de que se iniciara la masiva edificación en altura del solar.
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1962 PGOU Sevilla

El PGOU de 1962 favorece la actuación de las promociones privadas del modo citado, es decir, sin considerar el volumen y aspectos formales de la operación ni la necesidad de dotaciones adecuadas. El Plan sustituye la política de alineaciones por un conjunto limitado y selectivo de ellas, por haberse constatado su inutilidad para descongestionar el tráfico. Se permite la construcción indiscriminada de 4 y 6 plantas de altura en todo el casco.
En 1968 se aprueba, enmarcado en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), el Plan de Reforma Interior del Casco Antigua (PRICA), con determinadas condiciones que el Ayuntamiento nunca cumplió. Su objeto era favorecer las operaciones inmobiliarias en el centro y detener su degradación. Sus consecuencias fueron catastróficas, ya que incrementaba en una a dos plantas la edificación del 75% de las calles y en el 70% de los casos se modificaba total o parcialmente el trazado de las calles. Permitía la construcción de viviendas sobre cuarteles, conventos, escuelas y jardines. Sus normas urbanísticas facilitaron aun más la terciarización del casco antiguo y el masivo abandono y destrucción del caserío. Estas factores han contribuido a producir la actual crisis aún no resuelta.
En 1974 nace la empresa Prosevilla, S.A., con la voluntad de compatibilizar el negocio inmobiliario con el respeto a la ciudad histórica. Prosevilla adquiere una serie de edificios históricos y realiza proyectos de restauración en diversas zonas, pero termina extinguiéndose, ante la falta de apoyo legal y fiscal a este tipo de iniciativas.
La dudosa legalidad del PRICA -y del PRI de Triana, de caracteristicas similares-, lo nocivo de sus resultados y las reiteradas denuncias por parte de la prensa, entidades profesionales y sectores ciudadanos, obligaron a la redacción del Modificado del PRICA en 1981, junto con el Plan Piloto Alameda-Feria, que nunca se llevaría a la práctica. El Modificado inicia un tímido proceso de recuperación del casco, considerando un Plan de Reequipamiento, señalando algunos conjuntos urbanos de estudio especial, iniciando una catalogación de edificios y otras medidas. Este plan, todavía vigente, protege las alineaciones históricas, pero deja indefenso el parcelario e incluso señala intervenciones en el viario dentro de sus planes especiales, que no eran tan conservadores como se ha creído. Además, la catalogación de edificios que propone es demasiado restrictiva, por un lado, ya que impide la rehabilitación de un número de elementos, y por otro lado desprotege la mayoría del caserío tradicional.
En octubre de 1984 se firma un convenio entre el Ayuntamiento y la Consejería de Política Territorial, por el que el Patronato Municipal de la Vivienda se compromete a construir 1.346 viviendas en el casco antiguo. La construcción de estas viviendas respeta en el aspecto volumétrico las características de la casa tradicional, aunque no ocurre igual con el aspecto formal, demasiado renovador.
La Asociación Nacional de Químicos elabora, en 1985, un Estudio Básico del Medio Ambiente de Sevilla, en el que se recomienda, entre otras medidas, la conservación del caserío y el mantenimiento de las características ambientales históricas del casco.
En mayo de 1985 se celebra en Sevilla el V Encuentro Europeo de Ciudades Históricas, en el que Damián Quero, de la Gerencia Municipal de Urbanismo, desata la polémica al defender la necesidad de adaptar los cascos históricos a los usos contemporáneos mediante: a) el intervencionismo higienizante para hacer el casco más transitable y útil a las necesidades modernas y b) el rechazo al conservacionismo histórico, aceptando la introducción de la moderna arquitectura en el casco antiguo; afirmaciones que pueden ser expresivas de la politica de actuación de la Gerencia.
Este es el espíritu del Avance del PGOU, presentado a finales de 1985, y dirigido por el arquitecto Damián Quero. En este Avance las bases de intervención en el casco antiguo son la revitalización del mismo, que no se confía solo a la rehabilitación de edificios; también la corrección del desequilibrio entre los sectores norte y sur del casco, mediante operaciones de permeabilización al tráfico rodado; y, por último, una política de vivienda que contemple la restauración y la edificación de nueva planta.
El Avance en concreto proponía 40 duras intervenciones en el casco antiguo: derribos, retranqueos, apertura de nuevas calles y plazas, y ensanches, lo que supondría el reconvertir las zonas de más sabor tradicianal y valor histórico-artistico en sectores sujetos al caos circulatorio y la terciarización hogaño reinantes en la “city” sevillana.
Este Avance fue muy contestado por diferentes sectores profesionales y ciudadanos y ha dado paso al documento definitivo que, tras considerar las alegaciones que se presenten, ha de ser aprobado finalmente en 1987. El Plan abandona las intervenciones duras en el casco antes propuestas, y aborda una política de rehabilitación a gran escala como solución a la degradación de la ciudad. Así, mediante la revisión provisional del catálogo de edificios del Modificado, previa a la redacción de uno nuevo, se disminuye la protección de los inmuebles catalogados. Esto redunda en una mayor utilización de los edificios singulares que los salvaría de la ruina a la que, según los redactores del Plan, están abocados hoy. Por contra, se favorece enormemente la destrucción del caserío tradicional.
De acuerdo con lo prescrito en la Ley del Patrimonio Histórico-Artístico Español, de 1985, se delimitan algunas Áreas de Rehabilitación Integrada -de número y extensión insuficiente-, y se establece una ordenanza de construcción que sigue sin proteger el paisaje urbano tradicional. En cuanto a intervenciones, se plantean algunas muy positivas en sectores marginados, pero muchas otras son de carácter traumático, afectando igualmente a San Bernardo y Triana, sectores que no tienen la compensación de las 3.100 viviendas que se rehabilitarán en el casco y las 1.100 que se construirán de nueva planta. Tampoco en estos arrabales históricos se contempla la creación de Áreas de Rehabilitación integrada, ni de protección del catastro, como se hace con el casco antiguo.
En definitiva, esta última normativa que afecta a nuestras zonas históricas supone un paso adelante para la recuperación de la ciudad, aunque es del todo insuficiente, y algunos de sus instrumentos de actuación son, de hecho, contraproducentes para con el fin propuesto.
Ignacio Benvenuty Cabral, Sevilla: La Degradación de la ciudad histórica. Artículo publicado en la revista “BIOS” (Nº 4, año III, Junio de 1987, pp. 6-9) de “Ándalus”

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“…La voluntad de integración y de diálogo del puerto con la ciudad sigue siendo más aparente que real, pues a la hora de la verdad la Autoridad Portuaria sigue imponiendo sus criterios y su línea de discurso, y el Ayuntamiento se sigue plegando a ello, introduciendo incluso modificaciones sustanciales en sus propias decisiones de ordenación. Lo que veremos próximamente será el espectáculo de una Autoridad Portuaria obteniendo los recursos que necesita para financiar una dudosa (y poco sostenible) obra hidráulica a través de operaciones inmobiliarias más propias de un operador privado que de un agente público. Mientras tanto la ciudadanía seguirá asistiendo impasible a la postergación de algo que es ya una deuda histórica con la ciudad: la posibilidad de la libre circulación por el frente de agua del cauce histórico del río. Y es que ya se ve que todavía no existe una clara e inequívoca voluntad por parte de las administraciones competentes de dar un tratamiento digno a la dársena urbana del Guadalquivir: desde San Jerónimo hasta el puente de Delicias, cuando menos…”
Antonio Piñero Valverde y Victoriano Sainz Gutiérrez, ” ¿Nuevas perspectivas para las relaciones cuidad-puerto en Sevilla? “, Méditerranée, 111 | 2008, http://mediterranee.revues.org/2792

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Indice IESE. Cities in Motion 2015

Sevilla tiene hoy una población de 690,566 habitantes (ha perdido más de 13.600 habitantes desde 2010) reduciéndose desde 2003, que se va a los municipios próximos del Area Metropolitana y un parque residencial cercano a los 315.500 viviendas (donde más de 30.000 viviendas son anteriores a 1960), pero su Area Metropolitana incluye cerca de 1.34 millones de habitantes en 30 municipios  y 3.275 km2 de territorio, con 572.120 viviendas.

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Area Urbana de Sevilla, por Carlos Jiménez Romera. Tamaño y densidad urbana. (2015)

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“…La ciudad de Sevilla muestra un 28% de desocupación general en la ciudad. Atendiendo a los principales sectores de desarrollo, los peor situados son el de Pino Montano y Aeropuerto, con una tasa de desocupación que oscila entre el 30% y el 40% de las viviendas construidas desde 2008. La situación mejora en Bermejales y Avenida de Juan Pablo II, cuya tasa se sitúa por debajo de la media de la ciudad con cifras relativas entre el 10% y el 20% del parque nuevo desarrollado.
El área de influencia de Sevilla destaca por la homogeneidad en la periferia más cercana de la capital con índices parecidos a la media de la ciudad de Sevilla de entre el 20% y el 30%. Es el caso de Gelves o Mairena de Aljarafe. El porcentaje se incrementa hasta alcanzar índices de desocupación de entre el 30% y el 40% en las zonas más alejadas, situadas en el extremo oeste de Sevilla.
Dentro todavía de la provincia de Sevilla, Alcalá de Guadaira mantiene su nivel de stock cerca de la media de Sevilla capital, con un 25%, mientras que en Dos Hermanas se incrementa hasta situarse en torno al 35% de los nuevos inmuebles desarrollados. Más alejada de la capital, Utrera destaca entre las localidades más saneadas, con una tasa dedesocupación del 15%…”
Radiografía del stock de vivienda 2015. TINSA
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POTAUS (Plan Ordenación Territorial Aglomeración Urbana Sevilla)

Vive Sevilla hoy una efervescencia de colectivos en diferentes barrios de la ciudad, como ha tenido históricamente en respuesta a acciones mercantiles, Barrio de Santa Cruz, Triana, la Alameda… Pero la respuesta social también es contra una “cultura tradicional” (cofrades, rocieros, caballistas…) sin dejar lugar a lo “contemporáneo”. Las “setas” de la Encarnación o los nuevos espacios de la Cartuja han expandido una Sevilla cerrada en sí misma, que ve como sus habitantes no encuentra en el Centro tradicional aquello que las periferias, “el Aljarafe” ofrece. Y en esta “perificación”, queda la ciudad “turistificada”. Difícil dilema tiene la gobernanza de la ciudad… ciudad para los de aquí o ciudad para los de allá…

Peatonalizado y bien comunicado por bicicleta, la calidad de vida en Sevilla aspira a más… Desigualdades y vulnerabilidades siguen abundando por la ciudad. 

El Puerto para la ciudad, la calidad del aire, la rehabilitación del centro, siguen pendientes… 


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


…seguiremos analizando en próximas entregas los 250 municipios mayores de España