MADRID, según Catastro, a 1.1.2017 por tamaño y fecha.

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Estos gráficos representan el Parque Residencial de MADRID.

Son los Bienes Inmuebles, de uso VIVIENDA, matriculados a 1.1.2015, clasificados por tamaño y fecha de inscripción.

Cada barra horizontal representa una década, la inferior es la más reciente (2010-2014), y la superior la más antigua (<1900).

Cada color es un tamaño, del más cálido (180 m2).

La barra inferior (DELVI) representa el cálculo hecho desde Otropunto de la Demanda Latente de Vivienda (la demanda latente se configura por las personas que no tienen vivienda y que por su perfil sociológico (edad) y socioeconómico (no están en desempleo) son potenciales compradores). Es una estimación del número máximo de vivienda que constituye la demanda encubierta de una zona y se basa en las personas con el perfil de los actuales compradores de vivienda pero que todavía no han constituido un hogar.

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Este gráfico representa el parque de viviendas de Madrid por Distritos (del 01-Centro al 21-Barajas), por fecha de inscripción catastral (décadas de antiguedad)

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Este gráfico representa el parque de viviendas de Madrid por Distritos según su tamaño en m2 de superficie inscrita en el catastro.

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Y este gráfico cruza las variables de Distrito/Tamaño de vivienda/Fecha de construcción del total del parque edificado de viviendas de Madrid (1.430.137 viviendas)

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Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Madrid GE2.jpgMadrid es un municipio de 605,77 km2 y una ciudad, con categoría histórica de “Villa”, “capital del Estado” y “capital de la Comunidad de Madrid”, conocida como la”Villa y Corte”, es la ciudad más poblada del país, con 3.191.117 habitantes empadronados según datos del INE de 2016 mientras que, con la inclusión de su área metropolitana la cifra de población sobrepasa los 6,5 millones de habitantes, siendo por ello la 3ª o 4ª área metropolitana de la Unión Europea, según la fuente, por detrás de las de París y Londres, y en algunas fuentes detrás también de la Región del Ruhr, así como la 3ª ciudad más poblada de la Unión Europea, por detrás de Berlín y Londres, ocupando el puesto nº 38 en la lista Economist Intelligence Unit de ciudades con mejor calidad de vida del mundo.

Como capital del Estado, Madrid alberga las sedes del Gobierno, las Cortes Generales, ministerios, instituciones y organismos asociados, así como la residencia oficial de los reyes de España y del presidente del Gobierno. En el plano económico, es la 4ª ciudad más rica de Europa, tras Londres, París y Moscú. Es sede del 3.er mayor mercado de valores de Europa, y 2ª en el ámbito iberoamericano (Latibex) y de varias de las más grandes corporaciones del mundo. En el plano internacional acoge la sede central de la Organización Mundial del Turismo (OMT), perteneciente a la ONU, la sede de la Organización Internacional de Comisiones de Valores (OICV), la sede de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), la sede de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ), y la sede de Public Interest Oversight Board (PIOB). También alberga las principales instituciones internacionales reguladoras y difusoras del idioma español: la Comisión Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua Española, y sedes centrales de la Real Academia Española (RAE), del Instituto Cervantes y de la Fundación del Español Urgente (Fundéu). Madrid organiza ferias como FITUR, Madrid Fusión, ARCO, SIMO TCI, el Salón del Automóvil y la Cibeles Madrid Fashion Week.

madrid_areaEs un influyente centro cultural y cuenta con museos de referencia internacional, entre los que destacan el Museo del Prado, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Thyssen-Bornemisza y CaixaForum Madrid, que ocupan, respectivamente, el 12º, 18º, 67º y 80º puesto entre los museos más visitados del mundo.

Los orígenes de la ciudad son objeto de revisión tras recientes hallazgos de enterramientos visigodos así como de restos que se remontan a los carpetanos o periodo prerromano. Las excavaciones arqueológicas también arrojan restos que se atribuyen al Madrid romano. Estos hallazgos de época visigoda han venido a confirmar que el posterior asentamiento fortificado musulmán de Maǧrīţ (del siglo IX) se había asentado sobre un vicus visigodo del siglo VII llamado Matrice o matriz, arroyo. (AFI [maʤriːtˁ]),

No sería hasta el siglo XI cuando Madrid fue incorporada a la Corona de Castilla, tras su conquista por Alfonso VI de León y Castilla en 1083. Fue designada como sede de la Corte por el rey Felipe II en 1561, convirtiéndose en la primera capital permanente de la monarquía española. Desde el Renacimiento hasta la actualidad ha sido capital de España y sede del Gobierno y la administración del Estado salvo breves intervalos de tiempo: entre los años de 1601 y 1606 la capitalidad pasó a Valladolid; durante la Guerra de la Independencia, en que la capital se trasladó a Sevilla; en 1808 y en 1810 a Cádiz; durante la Guerra Civil, cuando el Gobierno republicano se trasladó primero a Valencia y después a Barcelona, durante dicha guerra el bando sublevado se estableció en Burgos, y tras finalizar esta se estableció allí la capital hasta el 18.10.1939 que se volvió a trasladar a Madrid.

madrid 3d.jpgMadrid está dividido administrativamente en 21 distritos, que a su vez se subdividen en barrios, no necesariamente coincidentes con los barrios tradicionales. Cada uno de los distritos está administrado por una Junta Municipal de Distrito, con competencias centradas en la canalización de la participación ciudadana de los mismos. La última división administrativa de Madrid data de 1988 y estructura a la ciudad en un total de 21 distritos y 128 barrios:

  1. Centro. Palacio, Embajadores, Cortes, Justicia, Universidad y Sol.
  2. Arganzuela. Imperial, Acacias, La Chopera, Legazpi, Delicias, Palos de Moguer y Atocha.
  3. Retiro. Pacífico, Adelfas, Estrella, Ibiza, Jerónimos y Niño Jesús.
  4. Salamanca: Recoletos, Goya, Fuente del Berro, Guindalera, Lista y Castellana.
  5. Chamartín: El Viso, Prosperidad, Ciudad Jardín, Hispanoamérica, Nueva España y Castilla.
  6. Tetuán: Bellas Vistas, Cuatro Caminos, Castillejos, Almenara, Valdeacederas y Berruguete.
  7. Chamberí: Gaztambide, Arapiles, Trafalgar, Almagro, Ríos Rosas y Vallehermoso.
  8. Fuencarral-El Pardo: El Pardo, Fuentelarreina, Peñagrande, Barrio del Pilar, La Paz, Valverde, Mirasierra y El Goloso.
  9. Moncloa-Aravaca: Casa de Campo, Argüelles, Ciudad Universitaria, Valdezarza, Valdemarín, El Plantío y Aravaca.
  10. Latina: Los Cármenes, Puerta del Ángel, Lucero, Aluche, Campamento, Cuatro Vientos y Las Águilas.
  11. Carabanchel: Comillas, Opañel, San Isidro, Vista Alegre, Puerta Bonita, Buenavista y Abrantes.
  12. Usera: Orcasitas, Orcasur, San Fermín, Almendrales, Moscardó, El Zofío y Pradolongo.
  13. Puente de Vallecas: Entrevías, San Diego, Palomeras Bajas, Palomeras Sureste, Portazgo y Numancia.
  14. Moratalaz: Pavones, Horcajo, Marroquina, Media Legua, Fontarrón y Vinateros.
  15. Ciudad Lineal: Ventas, Pueblo Nuevo, Quintana, La Concepción, San Pascual, San Juan Bautista, Colina, Atalaya y Costillares.
  16. Hortaleza: Palomas, Piovera, Canillas, Pinar del Rey, Apóstol Santiago y Valdefuentes.
  17. Villaverde: San Andrés, San Cristóbal, Butarque, Los Rosales y Los Ángeles.
  18. Villa de Vallecas: Casco Histórico de Vallecas y Santa Eugenia.
  19. Vicálvaro: Casco Histórico de Vicálvaro, Ambroz, Valdebernardo (sin carácter administrativo) y Valderribas (sin carácter administrativo).
  20. San Blas-Canillejas: Simancas, Hellín, Amposta, Arcos, Rosas, Rejas, Canillejas y Salvador.
  21. Barajas: Alameda de Osuna, Aeropuerto, Casco Histórico de Barajas, Timón y Corralejos.
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21 Distritos y 128 Barrios de Madrid. 2016

Madrid desde Madrid… un análisis del desarrollo urbano de Madrid, basado en textos de referencia para conocer cómo hemos llegado a este Madrid, y con sus virtudes y defectos proponer un modelo de ciudad de futuro para sus ciudadanos.

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“De tranquila villa a capital.
Madrid comenzó a ser nuevamente Madrid en 1561 cuando Felipe II decidió establecer su corte con carácter permanente en la pequeña y tranquila villa de apenas 25.000 habs.
Fundada 7 siglos antes como un reducto defensivo musulmán, sobr el borde de la meseta que domina el valle del río Manzanares, y conquista de castillos 2 siglos después, había crecido lentamente hacia el E a ambos lados del camino a Alcalá de Henares hasta lleagr a la actual Puerta del Sol, donde se situaba la principal puerta de la muralla.
En el plano de la ciudad puede aún distinguirse el trazado de las callejas de la pequeña medina musulmán, el ya más regular con estrechas calles de la villa medieval cristiana e incluso las huellas de las sucesivas muralllas. Varios monasterios situados inicialmente extramuros, luego englobados en la villa y demolidos a principios del siglo XIX por José Bonaparte, dan nombre a las plazas que salpican el denso tejido urbano. La decisión de Felipe II estuvo propiciada por un curioso suceso acaecido ea finales del siglo XIV. El entonces rey de Castilla Juan II otorgó la villa al destronado monarca de Armenia León V (Madrid fue capital de Armenia antes de serlo de España); el Concejo que quería seguir dependiendo directamente del rey sin señores feudales intermedios consiguió volver al dominio real, ya bajo Enrique III “el doliente”, a cambio de entregar al soberano el codiciado Monte del Pardo, rico en caza, donde se mataban osos de gran tamaño. La posesión del coto propició la frecuente visita de los sucesivos reyes castellanos a Madrid que fueron mejorando y ampliando el pintoresco Alcázar, de cuyas obras se ocupó especialmente Felipe II siendo príncipe. La corte era itinerante por tierras de Castilla desde que el intento de Pedro I “El Cruel” de fijarla en Sevilla, le costó la vida a manos del que en adelante sería Enrique II “el de las Mercedes”. Los ciudadanos que tenían el honor de albergarla debían ceder gratuitamente la mitad de su casa a un cortesano (la llamada regalía de aposento).
El poder absoluto de Felipe II le permitió establecer la corte con carácter permanente. La tranquila villa de Madrid con abundante agua y saludable brisa de la sierra y aledaña al monte del Pardo donde podía ejercer su afición a la caza, le pareció la mejor opción. Durante los 40 años de su reinado que termina con el siglo XVI, Felipe II vio con disgusto cómo la tranquila villa crecía hasta los 90.000 habitantes, que empleaban todo tipo de argucias para eludir la obligación pactada con el concejo de alojar gratuitamente a sus cortesanos; no colaboran en la construcción de la Plaza Mayor trazada por Herrera (que solo adquirió su configuración definitiva dos siglos después), ni de la nueva calle de Segovia que en la línea recta desde el nuevo puente, también obra de Herrera, debía enlazar con la calle Mayor.
A la afición a la caza del rey debe Madrid la Casa de Campo, huertos y tierras de labor transformados en monte para poder iniciar las partidas de caza desde del palacio.Durante el siglo XVII, con un breve traslado de la corte a Valladolid, 3 monarcas de la casa de Austria reinan sobre una ciudad que crece más despacio, lo que permitió a Felipe IV completar una “cerca” que llegaba ya al arroyo de la Fuente Castellana, paralelo al Manzanares, y encerrar durante 2 siglos un casco en el que aparte de numerosas iglesias hay más de 100 conventos.
Madrid debe a Felipe IV el Parque del Retiro, regalo del Conde-Duque de Olivares, donde instaló un palacio de verlo, y haber protegido al pintor sevillano Diego De Silva y Velázquez, que trabajaba casi en exclusiva para la Corona. La primera mitad del s XVIII contempló la construcción del nuevo Palacio Real, obra de Sabatini (el antiguo fue destruido por un incendio), y en la segunda una reforma de la Hacienda pública permitió a Fernando VI, y sobre todo a Carlos III, monarcas ilustrados, llevar a cabo una operación de adecentamiento de la ciudad.
El Salón del Prado con las fuentes de Apolo y Cibeles ocupa la parte baja del arroyo de la fuente castellana, en el margen opuesto a la ciudad se construyó el Jardín Botánico y al N del mismo, una galería, obra de Juan de Villanueva, para colecciones de plantas (más tarde será el Museo del Prado). Debemos a los borbones ilustrados y a su no tan ilustrado descendiente Carlos IV haber protegido como pintor de cámara al aragonés Francisco De Goya y Lucientes, y la fisonomía del Madrid histórico, ya que además de construir numerosos edificios, Sabatini, Villanueva o Ventura Rodríguez, cambiaron la fachada de no pocos de los existentes. El s XIX comienza con la invasión francesa.
Andando el tiempo, el agua de la sierra alimentó una red de embalses que pueden almacenar agua de excelente calidad para 2 años de consumo de 6 millones de personas. Carlos María de Castro trazó el Plan de un Ensanche que triplicó la superficie de la ciudad, hasta las 2.300 ha, siempre encerrada en un límite físico para la recaudación de impuestos, en este caso un foso y un camino de ronda, que empiezan y terminan en el río. La vista aérea de Madrid permite distinguir fácilmente la cuadrícula del ensanche que rodea a la trama irregular de estrechas calles del centro en el que, a su vez, la zona más próxima al Palacio Real conserva huellas de la antigua medina. La Gloriosa Revolución de 1868 acabó transitoriamente con la monarquía, expropió las posesiones reales que dotaron a Madrid de un magnífico sistema de zonas verdes (Retiro, Casa de Campo, Monte del Pardo), derribó la muralla que dejaba lugar a un camino de ronda interior y se empezó a edificar el ordenado en la ronda de Castro.
A comienzos del s XX, mientras los nuevos bancos sembraban de ostentosos edificios la calle de Alcalá, se planteó, a imitación de París, el trazado de la Gran Vía, que permite cruzar la ciudad de E a O ya que su eje histórico Mayor-Alcalá termina (realmente empieza) en el Palacio Real. La construcción de la Gran Vía, que no se completó hasta los primeros años 40′ del siglo XX, constituye el testimonio de una época de arquitectura ecléctica rematada era su extremo O por 2 peculiares rascacielos, ejemplo de la “autarquía” de los años 40′ y 50′. En los aledaños del Plan Castro, llegando ya al arroyo Abroñigal (al E de la Castellana), surgieron colonias de hoteleros en diminutos parcelas, la mayoría promovidas por gremios cooperativos, una docena de ellas ha conseguido sobrevivir. La más relevante es la del Viso, situada al NE del Ensanche. Mención especia merece la muestra de un urbanismo utópico que es la Ciudad Lineal de Arturo Soria, que consiguió materializar una cinta de ciudad jardín ordenada que unía los municipios de Canillas y Vicálvaro sobre la divisoria de aguas del Abroñigal y el Jarama.
Durante el decenio republicano de los años 30′, un programa de centros escolares, mercados, hospitales y sobre todo la Ciudad Universitaria, que venía gestándose desde tiempo antes en una antigua posesión de La Corona, adornaron la ciudad con alguna muestras de arquitectura moderna. El gobierno acogió la idea de Secundino Zuazo de prolongar hacia el N el eje Prado-Recoletos, que había ido ocupando con amplios paseos arbolados y palacetes el cauce del arroyo de la Fuente Castellana, mediante una calle que, a diferencia de los crecimientos tradicionales de la ciudad, no sigue ningún antiguo camino, formalizando así un gran eje N-S. En los 40′, Madrid absorbió 13 pueblos de su entorno y se llevó a cabo una gran operación de construcción de vivienda social en el suelo que iba a ser el “anillo verde”.
Entre 1940 y 1970 pasó de 1 a 3 millones de habitantes y ahí se estancó su crecimiento demográfico, que se trasladó a los pueblos y ciudades próximas de la región que en pocos años acomodaron a otros 3 millones largos.Los desarrollos urbanos del N y NO más próximos a la Sierra, atraían a la población con mayores ingresos mientras que las clases menos privilegiadas son desplazadas a los municipios del S. El Centro de negocios de la capital fue pasando de la calle Alcalá a los municipios del N dejando solo la torre del Banco de Bilbao en una esquina de lo que iba a ser la City de Madrid. Mientras, el centro histórico, como en otras ciudades, inició la inevitable deriva hacia un parque t4emático de sí mismo, el aumento del tráfico llevo a una operación de gran envergadura, llamada inicialmente Avenida de La Paz. Una autopista surca el cauce del arroyo Abroñigal, desde la carretera de Burgos al N hasta la de Toledo al S, uniendo todas las carreteras radiales excepto las de Extremadura y Galicia, hacia el E. Luego se añadió una segunda autopista N-S siguiendo el cauce del Manzanares y se bautizó como M-30 al anillo incompleto. La llegada de la democracia hizo que por primera vez desde Felipe II los ciudadanos recuperasen el control de la ciudad que lentamente tomaba conciencia de sí misma y trataba de mantener su identidad protegiendo su patrimonio edificado al tiempo que se iniciaba una serie de operaciones de ornato y mejora que no se habían visto desde tiempos de Carlos III. Alrededor del Salón Del Prado surgieron el Museo Reina Sofía, el Thyssen, la Fundación La Caixa… Se construyó un gran recinto ferial que releva a los dispersos pabellones de la Casa de Campo que ejercían esa función.
Cuando comenzó el s XXI una década de portentos trajo, junto a un soterramiento del brazo Del Río de la M-30 que endeudó al municipio por 2 generaciones, el nacimiento de 4 esbeltas torres que aparecieron claramente fuera de lugar en la panorámica de la ciudad que se contempla bajando de la Sierra.
Si Felipe II levantara la cabeza…”
Ricardo Aroca, decano del COAM y presidente del Instituto Juan de Herrera; autor, entre otros, de “Historia secreta de Madrid y sus edificios” (Espasa, 2013).
Aparecido en Ahora nº 18, del 19-25 de agosto de 2016, ciudades-vida-cultura-ideas.
1861-plan-castro

1861 – Plan de Ensanche de Madrid por Castro.

Para entender la “fase pre-moderna de Madrid”, acudimos a la Tesis doctoral del Cát. Luis Moya González, dirigida por D. Emilio Larrodera y presentada en 1976, titulada “Los Barrios de Promoción Oficial de Madrid”. En su marco de referencia, estudia la historia del crecimiento de Madrid desde el Plan de Ensanche De Castro (1860) hasta “nuestros días” (1976), y establece para ello 3 etapas; finales del s. XIX, 1900-1939 y 1939-1976

00 madrid.jpg1ª fase: hasta finales del s XIX

…Se toma esta fecha como punto de partida por considerar que es desde entonces cuando Madrid pasa de ser una ciudad predominantemente administrativa y de servicios, a otra en que, funciones como la industria, fundamentalmente, adquieren una dimensión algo más que embrionaria, corno lo había sido en la época precedente. También se produce una cierta explosión demográfica que irá en aumento hasta nuestros días. Es pues desde este momento cuando podemos encontrar ya las características básicas que definen el carácter de la ciudad posterior y por tanto de los años 1940-1976 objeto de nuestro estudio.
Esta pequeña historia trata de relacionar el crecimiento urbanístico con los factores políticos, económicos y sociales que lo determinan…”
El Plan Castro supuso una concepción moderna de la ciudad. Es difícil hacer un análisis objetivo del mismo cuando los resultados no están a la vista, debido a las grandes transformaciones que ha sufrido. Se le ha criticado su falta de previsión, pero Castro tuvo en cuenta la curva de crecimiento de los años precedentes calculando un incremento anual de 1.500 habitantes sostenido durante 100 años, lo que daba junto con los 300.000 existentes en 1860 una población de 450.000 habitantes que a 45 m2/habitante ó 222 habitantes/ha resultaban 2.000 Has…
En 1868 por fin se derriba la antigua cerca y empiezan a construirse el barrio da Salamanca promovido por el Marqués de Salamanca y algo después el de Argüelles promovido por Angel de las Pozas.
En 1869 aparecen los tranvías de caballos en la línea Serrano-Sol-Pozas y en 1894 el automóvil está a la venta del público. La aparición de los transportes anuncia el gran problema de tráfico que se avecina y surge la aspiración de reformar los cascos antiguos abriendo grandes vías.
A partir de este momento Madrid queda dividido en 3 zonas: el viejo casco, el ensanche y el extrarradio. El extrarradio surge y crece simultáneamente al ensanche, contradicción del planeamiento que se vendrá repitiendo hasta nuestros días. Cuando se realiza un plan el terreno se revaloriza antes de ninguna ejecución material, porque se está asegurando su urbanización y se supone que responde a un planeamiento racional donde habrá servicios y dotaciones que fuera del terreno calificado no se darán.
El Madrid de finales de siglo pasado es por tanto un Madrid anárquico. Junto a una burguesía floreciente que construye magníficos palacetes en Recoletos y la Castellana, se caen edificios en ruinas en el centro o se construyen chamizos en el extrarradio.
Las ideas higienistas en cuanto a la concepción de la ciudad que se extiende por los paises industriales de Europa como repulsa a una situación caótica en· la que el “dejar hacer” ha provocado la implantación de industrias, incluso pesadas, en el casco urbano de las ciudades y la inmigración a las mismas, saturándolas, han entrado en España. Estas ideas encuentran la solución de los males en la reestructuración de las ciudades, haciéndolas más abiertas imbuidas de zonas verdes y preferentemente con viviendas unifamiliares (ciudades jardín)

000 madrid.jpg2º etapa: 1900-1939

Madrid empieza el siglo XX con 576.538 habitantes, 100.000 más de los que había calculado Castro para 1960. Y el aumento sigue produciéndose a pasos agigantados: 850.000 en 1920 y 1.300.000 en 1940. Madrid se empieza a tranformar ya en un poderoso centro fabril y sobre todo en el núcleo financiero decisivo del país. Haciendo balance general de la actividad urbanística realizada hasta la República, se puede decir que ésta es más bien de tipo administrativo y organizativo que real.
En 1902 se crea una Comisión especial para la reforma del suelo y del subsuelo de Madrid. En 1905 se organiza una Junta Consultiva. En 1907 se crea una sección de la Dirección de Vías Publicas para realizar estudios de del extrarradio. El Ingeniero Pedro Nuñez Granés presenta en 1.910 un proyecto de acción del extrarradio aprobado por el Ayuntamiento al año siguiente pero no aprobado definitvamente por Real Decreto hasta 1916 y su ejecución queda pendiente de una Ley de Urbanización que no se llega a promulgar, según Bidagor, porque no correspondía a las necesidades sociales, ni a las posibilidades económicas, además de”olvidar la necesidad de espacios verdes, de emplazamiento para edificios públicos y de división de la ciudad en zonas de diferente uso. La amplitud de las vías lo hacía y en la práctica resultó inabordable”.
Este proyecto disponía una nueva vía de ronda separada de la de Castro unos 600 m. con un perfil transversal de Vía Parque de 100 m. de anchura. También es Nuñez Granés quien en 1915 traza un proyecto para prolongar el Paseo de la Castellana intentando vencer el obstáculo del Hipódromo. Pero la operación era complicada y no se suprime hasta 1925 que se construye uno nuevo en su actual emplazamiento.En esta época se conciben una serie de proyectos de ley, que demuestran que el tema preocupaba al Gobierno, pero en definitiva no se tomaba ninguna postura de mínima eficacia. Estos proyectos son: Proposición de ley de Alberto Aguilera al Senado en 1910, aprobada; proyecto de ley presentado por Sánchez Guerra al Congreso en 1914 para la creación y régimen de las zonas urbanas exteriores en las grandes poblaciones; proyecto de ley Ruiz-Giménez presentado al Congreso en 1.916 para la urbanización del extrarradio de Madrid; Proyecto de ley de García-Prieto presentado al Congreso en 1918 encaminado a igual fin. En 1924 se dicta el Estatuto Municipal obligando a todas las poblaciones de más de 200.000 habitantes a presentar en el plazo de 4 años un anteproyecto de urbanización. 
Para cumplir con esta obligación, el Ayuntamiento de Madrid, prepara una “transformación sobre la Ciudad” y convoca un concurso internacional en 1929. La Memoria Informativa fue un trabajo muy completo utilizado en años. Se puso al día el plano de Madrid a escala 1:2.000 completándose los estudios gráficos con vuelos fotogramétricos, realizaron encuestas sobre tráfico, se estudiaron los espacios libres, la instrucción pública, la vivienda, la industria y el comercio.
El concurso se limita al término municipal, defecto grave cuando ya en ese momento no era difícil pensar que Madrid rebasaría su término en pocos años; las bases no orientan sobre el programa ó los objetivos que han de tenerse en cuenta en el planeamiento y tampoco sobre las comunicaciones con el exterior. Sin embargo se plantea bien la necesidad de estudiar el sistema viario, el sistema de parques y jardines y la división en zonas.
El concurso quedó desierto pero seleccionaron 6 trabajos, entre los cuales, los 2 primeros fueron el de Jansen y Zuazo y el de Czekelius y Ularqui. El proyecto Zuazo-Jansen tenía unas directrices claras. El crecimiento de Madrid se articulaba sobre un eje, el de la Castellana, quizás con cierta influencia de las ideas de Arturo Soria. En la periferia se disponían núcleos de vivienda autónomas localizadas en torno a pequeños pueblos ya existentes. El sistema axial resolvía bien los problemas de infraestructura (enlaces ferroviarios) y se articulaban las zonas verdes de la ciudad comenzando en el Retiro. Por otra parte pecaba de cierta ortodoxia racionalista; los edificios se orientaban hacia mediodía y por tanto eran perpendiculares al eje produciendo bastante monotonía, solo interrumpida por los grandes edificios singulares.
El Plan será recogido en tiempo de la república por el gabinete para el estudio de accesos y el extrarradio, y la comisión encargada de estudiar el proyecto de los enlaces ferroviarios.
001-madridDe estos 30 primeros años de siglo cabe hacer referencia en cuanto a avances urbanísticos en la apertura de la Gran Vía que se terminaría en etapas posteriores y la inauguración del metro en 1919.
Así llegamos a la II República, época de importantes realizaciones para Madrid y proyectos dejados en suspenso por la Guerra Civil, pero continuados algunos de ellos con el Régimen de Franco. Se crea la Oficina Técnica Municipal que aplica el Plan Zuazo a la extensión de Madrid, ya que el Ayuntamiento acepta en 1931 el fallo del jurado interesado especialmente en la prolongación de la llana. Con las ideas de Zuazo la Oficina Técnica Municipal preparó un nuevo trabajo, que modificado fundamentalmente en lo referente a la prolongación de la Castellana, fue aprobado en 1933. El Plan Zuazo contiene una planificación rigurosa del crecimiento de Madrid con un desarrollo inicial hacia el Norte apoyándose en la Castellana, y núcleos autónomos en la periferia en torno a pueblos ya existentes. Anasagasti, Ulargui y otros urbanistas, anuncian el desconcierto existente y propugnan como única solución la socialización del suelo. Solución que hoy, al cabo de los años de permanecer los técnicos impotentes antes del caos creciente de nuestra ciudad, una gran mayoría de especialistas, sigue pensando que realmente es un imperativo previo para ordenar racionalmente el espacio urbano.
Indalecio Prieto, ministro de Obras Públicas crea una comisión para poner en marcha los enlaces ferroviarios y un Gabinete para el estudio de los accesos por carretera. Consecuencia de esta acción son el enlace subterráneo de Fuencarral a Atocha por la Castellana y el trazado de la prolongación de la Castellana. En 1932 se empieza a planificar la urbanización del extrarradio. Se encarga a Zuazo el proyecto de los Nuevos Ministerios en el Alto del Hipódromo y se contínuan las obras de la Ciudad Universitaria, dirigidas por López Otero en colaboración con Sánchez Areas y Lacasa. Se construyen varias colonias residenciales siguiendo el modelo de las ciudades jardin, destinadas a la clase media baja y al proletariado, (el Viso para clase media es una excepción), y localizándose en el extrarradio; preferentemente por la zona NE como la colonia los Pinares, los Carmenes, Bosque y Murcia, Ciudad jardin, Prosperidad, etc. Se incorporan en 1931 la Casa de Campo y el Norte del Pardo al conjunto de espacios verdes disponibles en la periferia. Se finaliza la Gran Vía y se proyecta la Avda. del Abroñigal. Se edifican los mercados centrales aún hoy en funcionamiento.
Pero quizás el proyecto que más interés tenía y que curiosamente menos publicidad se le ha dado en los años posteriores a la guerra, es el estudio llamado “Esquema y bases para el desarrollo del Plan Regional de Madrid”, encargado al Comité de Reforma, reconstrucción y saneamiento creado en 1937. No hemos tenido acceso al mismo y por tanto no sabemos de su calidad. De cualquier forma es el primer trabajo en el que se plantea el estudio de la Región de Madrid y por tanto debería ser conocido ahora (40 años después) que se intenta este mismo estudio.
Según opinión de algunos autores, Madrid en 1936 era una vecindad bastante equilibrada, con buena infraestructura y servicios públicos aceptables para la época. Si los proyectos puestos en marcha se hubieran concluido, junto con ciertas medidas eficaces de control del suelo, (de no haberse podido alcanzar una socialización como parece que era la intención de los técnicos encargados), y es posible que Madrid hoy fuera algo bien diferente.
Pedro Bidagor hace un balance de los años que van desde el en sanche de 1860 hasta 1939 y pone en la parte positiva, el gran esfuerzo constructivo, la conservación del trazado geométrico del ensanche, la Gran Vía, el Metro, la implantación de los transportes de superficie, el Parque de Rosales y la Ciudad Universitaria. En la parte negativa, la supresión de las zonas verdes proyectadas y de una parte del Retiro, la ausencia de todo nuevo elemento monumental o representativo, las malas condiciones higiénicas de las construcciones, provocadas por el espíritu especulativo de los propietarios y las debilidades municipales, y la anarquía de los suburbios.
Cuando hablemos de la ideología imperante de la ordenación urbana en la postguerra cuyo protagonista más destacado es quizás Bidagor, se explicarán algunas de sus apreciaciones. Observando lo ocurrido hasta este momento se puede decir que en el siglo pasado se plantearon los problemas urbanísticos, pero estos eran demasiado: nuevos e impreviatas sus consecuencias junto con una falta de medios de tipo organizativo, como para poder entrever la solución. Durante los 30 primeros años de siglo, había más medios y más experiencia, pero el urbanismo, que en su mayor parte es un problema político pues depende de la Administración del Estado, estaba relegado ante los problemas graves que tenía planteado el pais. Parece, por fin, que durante la República a pesar de no ser años tranquilos políticamente, existe una preocupación intelectual por resolver los problemas y digamos que para el corto período que se le da, (y los plazos en urbanismo tienen que ser necesariamente largos pues construir una ciudad es una labor muy costosa), fueron bastante constructivos, sobre todo, porque se atacaron los temas vitales para el buen funcionamiento de una ciudad.

01 madrid.jpg3º etapa: 1939-1976

El período de 1.939-1.976 lo vamos a dividir en 2 etapas cuya frontera es el año 1959 del Plan de Estabilización. Es el año de apertura de España al extranjero con una aceptación mutuaA España le interesa terminar con una época de aislamiento, abrirse nuevos mercados y recibir préstamos internacionales, a los otros paises del llamado mundo occidental, sobre todo Estados Unidos le interesa un país como España fuertemente anticomunista en un momento que la guerra fría está en pleno apogeo, además de ser un pais donde se puede invertir fácilmente y la mano de obra es barata y sin organizaciones reivindicatorias obreras. Esta apertura al exterior supone un cambio en lo social algo en lo político y fundamentalmente en lo financiero. La política urbanística que es un fiel reflejo de estos cambios lo acusa inmediatamente.
En junio de 1939 se constituye la Junta de Reconstrucción de Madrid presidida por José Moreno Torres, futuro alcalde de Madrid y Director general de Regiones Devastadas. Este organismo se crea por decreto en Marzo de 1938 y sus objetivos los recogemos del propio decreto.
Artículo 1º. “corresponde al Estado por medio del Ministerio del Interior (hoy Gobernación) y de su servicio de Regiones Devastadas y Reparaciones, la dirección y vigilancia de cuantos proyectos, generales o particulares, tengan por objeto restaurar o reconstruir bienes de todas clases dañados por efecto de la guerra.
Artículo 2º. A partir de la publicación de este decreto queda prohibida la realización de obras que tengan el expresado objeto, sin el previo permiso de aquel Departamento ó de las Autoridades y organismos en los que delegue”.
Más tarde se creaban, Abril de 1.939, las Comisiones Provinciales de Reconstrucción en todas las provincias liberadas. Las funciones de estas Comisiones serían las siguientes.
“Incoar y tramitar todos los expedientes referentes a la zona donde ejerzan su función en relación con las obras a realizar en la misma, bien de construcción, bien de reparación por hechos ocurridos en la guerra y a partir del día 18.7.1936.
Facilitar y obtener cuantos datos e informes sean pedidos por la Jefatura Nacional del Servicio.
Proponer cuantas medidas sean oportunas y necesarias para el Plan de reconstrucción o reparación de los edificios de su zona.”
El Jefe del Servicio de Regiones Devastadas cuando se liberó Madrid, consideró que esta medida no bastaba y se creó en Abril de 1939 la Comisión de Reconstrucción de Madrid con el siguiente preámbulo.
“Dado el carácter extraordinario de las destrucciones habidas en Madrid, cuyas edificaciones se confunden con las de la capital precisa, para su reconstrucción, se haga atendiendo a un plan completo de organización, manteniendo en todo su vigor los artículos 1º y 2º del decreto de 25.3.1938, prohibiendo la realización de toda obra sin previo permiso de este Ministerio, por medio de su Servicio Nacional de Regiones devastadas y Reparaciones. Para ello es necesario la constitución de una Comisión especial de Reconstrucción de Madrid y su provincia, que, con cierta autonomía y facultades, lleve a efecto dicha labor con vistas al futuro urbanístico de la capital de España”.
En este texto queda implícito la necesidad de un Plan General que será el que se realice en 1941, se publique en 1942 y se apruebe en 1944, y del cual hablaremos a continuación. Al poco tiempo se dicta otra orden ampliando las funciones de la Comisión y designándola Junta de Reconstrucción de Madrid y sobre todo ampliando la zona de influencia, pues la anterior solo afectaba a un radio de 12 Km., con centro en la Puerta del Sol. La Oficina Técnica de la Junta es dirigida por el Arquitecto Pedro Bidagor, también director del Plan General. Este plan queda un poco relegado hasta que Blas Perez Gonzalez, Ministro de la Gobernación, lo lleva a las Cortes.
Los primeros trabajos de la Junta de Reconstrucción se encaminaron a las barriadas que estaban más destruidas debido a la demanda de los propietarios en construir, formulándose los proyectos del Barrio de Arguelles, del Barrio de la carretera de Extremadura, de Usera y del Puente de Toledo. Pero como los préstamos del Instituto de Crédito no eran suficientes, quedó la própia Junta, mediante la ley de adopción, de la reconstrucción de varios barrios de Madrid, de la orilla derecha del Manzanares (barrio de Extremadura), el de Entrevías y el de Villaverde al cual se amplió los beneficios de la adopción.
De la reconstrucción del Barrio de Usera quedó encargado el Ayuntamiento.
 Para solucionar el problema de los suburbios, problema acuciante ya en este momento como hemos dicho, José Moreno Torres propone las siguientes bases:
1. “Delimitación urgente de las actuales zonas de los suburbias mediante la creación de espacios verdes ó inedificables, en profundidad
2. “Contrucción de barriadas satélites alrededor de esta de espacios verdes, en número que fijaríamos de 8 barriadas, y cada una de ellas con una capacidad de población limitada a 20.000 habitantes como máximo”.
Se localizaban en las vías de penetración, por carretera o ferrocarril electrificado. Su superficie era de 100-120 ha. El orden de construcción sería a) Servicios urbanísticos, b) Servicios comunitarios, c) 25% de las viviendas donde se alojarían obreros del ramo de la construcción que construirían el resto.
3. “Que la red de comunicaciones de estas barriadas satélites con el centro de la capital, tenga como características, la rápidez y la amplitud necesarias en capacidad y horas de servicio”. En este sentido ya se había electrificado el ferrocarril de la Sierra y se estaba trabajando en el enlace de Fuencarral con Atocha pasando por el eje de la Castellana, además de la ampliación del Metro, trolebuses y tranvías.
1941-plan-bidagorEl Plan General de Madrid de 1941.
El Plan de 1941 se hizo en un plazo relativamente corto, en la Oficina Técnica que dirigía Bidagor. A ella pertenecían los arquitectos: Alemany, Méndez Cuesta, Moya, De Miguel, Tamés, García Palencia, Pérez Minguez, Sánchez Conde, Barrios, Magdalena y López Morales. Para el control y ejecución del Plan se crea por la Ley de Marzo de 1946 la Comisaría General para la Ordenación urbana de Madrid.
El Plan se presenta con la siguiente introducción: “El proyecto de ordenación que se presenta, aborda el problema de ordenar la ciudad de tal manera que esté en condición Capital de España y en segundo lugar, que sus funciones derivadas se desenvuelvan de una manera útil y agradable. Las ideas de jerarquía, servicio y hermandad en que se apoya el régimen, tienen traducción exacta en la forma de disponer los diversos elementos urbanos, matizando los emplazamientos, preparando las diferentes zonas de trabajo, vivienda y esparcimiento de forma eficaz, tanto en situación como en condiciones de uso, organizando todas las partes en unidades de diversos órdenes que dan lugar a la unidad urbana de gran volumen y que necesariamente ha de ser el Gran Madrid/ Capital de España. Frente a la situación anterior de igualdad y libertad que en la ciudad se traduce en uniformidad de trazados y preocupación de líneas y no de órganos y en la anarquía de usos en todo el suelo urbano y extraurbano, la tendencia actual, coincidente con la tradición cortada a mediados del siglo pasado, es la de establecer límites a las actividades y sentar el principio de la colaboración y expansión de la ciudad, para contener las libres competencias y las especulaciones desenfrenadas que habrá roto los principios de ordenación interior y exterior clásicos en la ciudad.
Examinando el problema de Madrid desde un punto de vista nacional, como ciudad al servicio de España, cuyo todo otro interés ha de ser relegado a segundo lugar.
El Plan se estructuró a través de los siguientes apartados:
Capitalidad.   Ordenación ferroviaria.  Los accesos a la ciudad.  Zonificación.  La ciudad antigua y su reforma. La terminación del ensanche.  El nuevo ensanche de la prolongación de la Castellana.  Los suburbios. Los límites de la ciudad y los espacios verdes. La ordenación de la industria. Los poblados satélites.

1 madrid.jpgEl Plan comprendía 29 términos municipales. Se partió de un ritmo de crecimiento del 20% decenal. También estas previsiones resultaron cortas alcanzándose la población calculada para 1980, antes del 1970.
Los propósitos más destacados del Plan fueron:
a) atención a las funciones de capitalidad: Agrupación de Ministerios, revalorización de la fachada al Manzanares, exaltación de valores tradicionales.
b) Organización de las comunicaciones: ferrocarril, carreteras y aire, y especialmente la disposición de un sistema de accesos, travesías y circunvalaciones con características de autopistas.
c) Ordenación industrial: creando núcleos satélites.y zonas industriales para favorecer el desarrollo industrial, apoyándose en las comunicaciones centralizadas, sin detrimento del desarrollo digno de la ciudad como capital.
d) Descongestíón del centro de la ciudad como medio fundamental de resolver los problemas del interior anteponiendo la creación de nuevos centros comerciales en la apertura de grandes vías destructoras de todo ambiente tradicional.
e) Organización de los núcleos residenciales en unidades de vecindad dotadas de servicios colectivos en los que se mejorarán las condiciones de vida y los tipos de edificación.
f) Limitación de la ciudad con un primer anillo verde entre el Manzanares y el Arroyo del Abroñigal, y limitación de los demás núcleos suburbanos y por zonas verdes, formando un sistema de anillos y cuñas.
La idea de capitalidad se repite constantemente a lo largo de la memoria. Sin embargo el concepto de capitalidad no es igual que en el Plan de Zuazo. Ahora se trata de hacer una ciudad

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Plan de Ordenación de la Castellana.
En 1947 se aprueba el Plan de Ordenación de la Castellana, excesivamente tradicional de trazado rígido que se convierte en un ensanche más. Tampoco se respeta la altura máxima de 28,50 m. Lo que se había planteado como una reforma trascendental para el crecimiento de Madrid en el Plan Zuazo, cuando se empieza a ejecutar es ya una zona congestionada. Hoy se caracteriza por los graves problemas de tráfico, la falta se mantenimiento y la ausencia total de zonas verdes.
Es importante señalar que ya en el Plan de 1941 se ordena la prolongación de la Castellana de forma diferente al proyecto de Zuazo. Pues si en este el eje articula toda la prolongación, el Plan del 41 es más bien una avenida representativa alrededor de la cual se ordenaban zonas de carácter diferente; se distinguían 3 polígonos: uno destinado al centro comercial; otro sometido a exposición total para viviendas de clase media; y otro de carácter representativo. La construcción del Estadio Chamartín y la apertura del tráfico cambió los planeamientos iniciales, instituyendo la manzana cerrada por bloques abiertos de mayor altura compensando el terreno dejado libre. Así se construye en la zona al oeste de la vía con lo que la Castellana acaba de perder su carácter de eje fragmentándose en sectores de volumen y características diferentes.
A partir de 5.6.1948, comienza el proceso de anexión a Madrid de hasta 13 municipios limítrofes, que termina el 31.7.1954 (Aravaca, Barajas, Canillas, Canillejas, Chamartín de la Rosa, Fuencarral, Hortaleza, El Pardo, Vallecas, Vicálvaro, Villaverde, Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo), pasando su extensión de 66 km2 a los 607 km2 actuales y ganando unos 300.000 nuevos habitantes.
Plan de Urgencia Social de Madrid.
Por ley de 13.11.1957 se aprueba el Plan de Urgencia Social de Madrid; según palabras del Ministro de la Vivienda J. Luis Arrese ” se trata de enfrentarse con el problema de la vivienda en Madrid, para resolver no la parte normal de un crecimiento ordinario, sino aquella otra, que a lo largo de unos años se ha ido acumulando sobre nuestra capital, y que hoy entre chabolas, realquilados y casas ruinosas, suman la gravísima cifra de 60.000 viviendas”.
El déficit pues, estaba calculado en esta cifra y se dió como plazo 2 años. Las grandes orientaciones del Ministerio de la Vivienda eran
…el conseguir la máxima de la iniciativa privada, descargando al Estado de gran parte de sus energías en este campo;
Ordenar la construcción urbana deMadrid, ajustándose a la capacidad de ahorro, materiales, mano de obra, y suelo existente, para un mejor aprovechamiento de este esfuerzo;
Conseguir en colaboración con el Ayuntamiento de la capital y demás organismos (Comisaría de Canal de Isabel II, Delegación de Industria, Organización Sindical, Canalización del Manzanares, etc.)  la limitación y descentralización de Madrid para impedir la inmigración y desarrollo anormal del suburbio, cuando una zona verde de protección perimetral y encaminar a la nueva industria hacia un sistema de dispersión en ciudades satélites.
Posteriormente se amplia el Plan de Urgencia Social en Barcelona con 60.000 viviendas (Decreto 21.3.1958), Asturias con 50.000 viviendas (Decreto 10.10.1958) y Vizcaya con 50.000 viviendas.
El Plan de Urgencia Social iba acompañado de medidas restrictivas del fenómeno suburbano como limitación de la inmigración y vigilancia sobre los asentamientos clandestinos que no tuvieron ninguna eficacia.
Poblados Dirigidos.
Dentro de las medidas arbitradas en el Plan de Urgencia Social estaban los Poblados Dirigidos que surgen por Decreto de 8.3.1957 y Orden de 8.11.1957. Se crea una entidad promotora de carácter mixto de derecho privado bajo la tutela del INV que se llama Organización de Poblados Dirigidos, donde colaboran los beneficiarios. Y el Instituto Nacional de la Vivienda junto con la Comisaría para la Ordenación Urbana de Madrid y sus alrededores, ambos integrados dentro de la Estructura del Ministerio de la Vivienda.
La Administración aportaba los terrenos urbanizados, el proyecto, dirección técnica, suministro de la gestión de anticipos sin interés y bonificaciones tributarias. A cargo del beneficiario corrían, el pago de los terrenos, honorarios de proyecto y una pequeña parte de los materiales de construcción y mano de obra. Pero con respecto a esta ‘ultima había una fórmula, que resultó eficaz, que consistía en que si los beneficiarios aportaban su trabajo personal, únicamente pagaban los terrenos y gastos generales, y recibían un premio de 10.00o ptas. De esta forma se trataba de atacar 2 problemas al mismo tiempo: el del paro de los inmigrantes y de los obreros de la construcción en general; y la construcción de viviendas.
Se eligen para los Poblados Dirigidos las modalidades de renta limitada, grupo II de 3a categoría y viviendas subvencionadas. Para reducir el coste de las viviendas se enajenaban los locales comerciales por subasta. Las organizaciones de Poblados Dirigidos se extinguían una vez cumplidos sus objetivos.
Poblados mínimos y de Absorción.
Por fín para terminar con la legislación de la etapa que incluye la década de los 50′ hablaremos del Decreto de 7.3.1958 complementado por el de 23.9.1959 y 11.2.1965, por el que se crean los Poblados Mínimos y de Absorción. Se conciben estas viviendas para los afectados sin medios económicos de los Planes de Ordenación Urbana que estaba llevando a cabo la Comisaría para la Ordenación Urbana de Madrid y sus alrededores Por tanto se encarga a esta última que promueva viviendas con esta finalidad y se concede al INV los beneficios que se preveían en la legislación de Poblados Dirigidos. En el Decreto de 23 de Septiembre se traslada la primera competencia al IN quedando encargada la Comisaría de preparar urbanísticamente el suelo. Estas viviendas, que se suponen temporales para su población, son de dimensiones, como su nombre indica, mínimas y los barrios carecen de los servicios comunitarios más elementales.
1963-pgouPlan General de Madrid de 1963.
También en los primeros años de esta etapa, concretamente en 1961 la Comisaría General para la Ordenación Urbana de Madrid y sus alrededores hace público el Plan de Madrid, revisión del 1946, tal como mandaba la ley del Suelo de 1,956. (Revisión de los Planes Generales cada 15 años).
A diferencia del Plan anterior que tenía por objetivo hacer un Gran Madrid, este su descongestión. Para ello, abarca una amplia región encauzando los asentamientos de carácter industrial a lo largo del Tajo y el Henares, sirviéndose para ello de núcleos de mediana importancia como Talavera de Reina, Toledo, Aranjuez, Alcalá de Henares, Guadalajara y Sigüenza.
El Plan se piensa en un Madrid dos funciones: capital de la región y capital de la nación. Al paso de los años parece que la primera es utópica y que Madrid se convertirá en capital de la región, cuando la región entera sea Madrid. Sin embargo, con este planteamiento está proyectada la red viaria. Por una parte se mantiene la estructura de las 6 carreteras radiales nacionales y la de Toledo, y por otra se crea una red regional que ponga en contacto Madrid con puntos muy complejos de la comarca circundante.
En cuanto al casco de Madrid se crea una retícula de vías importantes marcando 4 de crecimiento N: San Bernardo-Bravo Murillo, Castellana, General Mola y Abroñigal, y diversas en sentido transversal.
El Plan consolida situaciones que quizás se hubieran podido evitar y sin embargo plantea aspectos utópicos en la realidad madrileña, como pretender rodear la ciudad de un cinturón verde (después del rotundo fracaso del Plan anterior), y querer crear una jerarquía de unidades urbanas en distritos, barrios, parroquias y unidades vecinales con una dotación equilibrada de servicios comunitarios, intentando que el barrio sea prácticamente autosuficiente (no así el distrito que ya se pensaba que tenía un carácter administrativo y no social).
III Plan de la Vivienda.
El Plan Nacional de la Vivienda, por primera vez llamado así aunque hubo 2 anteriormente, es fiel reflejo de los cambios que se producen en el país. Se comprueba por la ley de 23.12.1961. En el se pretende planificar el sector vivienda teniendo en cuenta el déficit existente y las previsiones futuras a partir del desarrollo que experimentará el pais. Abarca 16 años que se desagregan en 4 cuatrienios. Es decir el Plan estará vigente hasta 1976 y en este período existen 4 etapas 1961-1964, 1965-68, 1969-72 y 1973-76. Como se comprende que la planificación a tan plazo no puede ser rígida, se faculta al INV, organismo de llevar a cabo el Plan, la revisión sistemática en el último trimestre de bienio.
Las necesidades de vivienda se calculan de la siguiente manera, considerando 4 orígenes.
a)Déficit inicial: El cálculo que se hizo estuvo limitado por la falta de estadísticas en algunas provincias. Por tanto a cifra inicial de 867.144 viviendas se le dió un margen de seguridad hasta alcanzar la de 1.ooo.ooo.
b) Incremento demográfico. La población en 1960, según el censo era de 30.900.000 habitantes y para 1976 se estimó en 37.103.313 habitantes. El incremento pues era de 6.203.313 habitantes con necesidad de vivienda, más los nuevos matrimonios que se calculaban en 4.092.147 de los cuales el 37,9% tendría necesidad de una nueva vivienda. Ello significaba la cifra de 1.550.828 viviendas.
c) Movimientos migratorios: Se tienen en cuenta los planes de colonización, industrialización y en general de desarrollo que van a producir una serie de corrientes migratorias. El primer Plan de Desarrollo en el año 1964 superará ampliamente todas estas previsiones. Se calculan que se trasladarán de residencia 1.ooo.ooo de habitantes, lo que supone 220.000 nuevas viviendas.
d) Necesidad de reposición. Se considera la reposición de viviendas en estado de demolición y aquellas que durante estos años puedan alcanzar dicho estado por razón de antigüedad (no considerándose las que puedan alcanzarlo por otras razones). Se considera válido el criterio de Europa occidental de que la vida media de una vivienda es de 100 años. Resultan en total 911.072 viviendas.
Como consecuencia de estos 5 resultan 3.713.900 que da una media anual de 232.118 viviendas.
Creación del Area Metropolitana de Madrid.
Por ley del 12.12.1963 se crea el Area Metropolitana de Madrid constituida por 23 municipios. El Plan General del Área Metropolitana de Madrid de 1963 (PG/AMM 1963) definió por vez primera de manera oficial el Area Metropolitana, contando, además de con Madrid capital, con los 23 municipios centrales (24 –Alcobendas, Alcorcón, Boadilla del Monte, Brunete, Colmenar Viejo, Coslada, Getafe, Leganés, Majadahonda, Mejorada del Campo, Paracuellos de Jarama, Pinto, Pozuelo de Alarcón, Rivas-Vaciamadrid, Las Rozas, San Sebastián de los Reyes, Torrejón de Ardoz, Tres Cantos (formaba parte de Colmenar Viejo), Velilla de San Antonio, Villanueva de la Cañada, Villanueva del Pardillo y Villaviciosa de Odón), y  promulgada por decreto de 28.9.1964.
Con el citado decreto se creaba también COPLACO (la Comisión de Planeamiento y Coordinación del Área Metropolitana de Madrid), un organismo de la administración estatal (una Delegación del Gobierno) adscrita primero al Ministerio de Vivienda y posteriormente al de Obras Públicas y Urbanismo, MOPU, que sin intervención de ayuntamientos ni de la Diputación Provincial de Madrid, tenía el objetivo de gestionar la planificación urbanística del área metropolitana de Madrid. La COPLACO actuaba sobre el mismo Área Metropolitana de Madrid que el PG/AMM 1963. El Área Metropolitana de Madrid no incluía entonces a municipios de la importancia de Alcalá de Henares, Móstoles, Parla o Fuenlabrada.
Hoy en día no existe la figura oficial de Área o Región Metropolitana de Madrid, como en el periodo de 2 décadas que comienza en 1963 y termina en 1983 con el Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid, que absorbe las competencias de la COPLACO, por lo que se adopta la delimitación dada por el Ministerio de Vivienda (2005). Esta delimitación de la Región Metropolitana de Madrid, trata de definir el área metropolitana más poblada de España y la 3ª de la Unión Europea, tras las regiones metropolitanas de Londres y París, que incluye a su vez Madrid (el municipio) como la 2ª ciudad más grande de Europa después de Londres.
Plan de Absorción del Chabolismo.
El 1963 es el Plan de Absorción del chabolismo mediante las Unidadas Vecinales de Absorción, consistían en hacer viviendas temporales (unos 5 años), que instaladas en los mismos lugares que las chabolas, permitieron transbasar a sus habitantes hasta que les mismas tuvieran medios de acceso a una vivienda definitiva, que en general se pensaba que la suministraría el Estado.
Por tanto las viviendas eran prefabricadas y teóricamente trasladables, los materiales débiles y las dimensiones de los espacios habitables mínimas. Las unidades urbanas que constituyen carecen de los servicios comunitarios más elementales.
En la realidad estas viviendas han adolecido de todos los defectos de la temporalidad y ninguna de sus ventajas. En España no estaba desarrollada la industria de la prefabricación. Las UVAS se construyeron compaginando los sistemas de prefabricación con los de construcción tradicional, algunas con mayor proporción del 2º sistema que del 1º.
La subida al gobierno de los llamados tecnócratas en 1969, dió un nuevo impulso a la construcción de promoción oficial que había decrecido bastante a mediados de la década. El Estado se propone resolver el problema de la vivienda en Madrid y las ciudades más importantes, no ya con barrios sino con nuevas ciudades.
Con este fin se promulga el DL de 27.6.1970 con el programa ACTUR (Actuaciones Urbanísticas Urgentes) por el que se faculta a la Administración a intervenir en la actividad constructora de las grandes aglomeraciones. Se encarga a la Gerencia de Urbanización, poco después INUR, la puesta en marcha del proyecto de ciudades nuevas en Madrid, Barcelona, posteriormente en Sevilla, Cádiz, Valencia y Zaragoza.
Plan Nacional de Vivienda y III Plan de Desarrollo.
En el III Plan de Desarrollo (1972-1975) no solo se pretende hacer correcciones para ajustar las inversiones del Plan de Desarrollo Económico al Plan Nacional de la Vivienda como ocurre en el II, sino que se intenta una política de vivienda global, que trata de superar las causas que han motivado el desequilibrio, que según el análisis realizado en este III Plan son:
El desarrollo alcanzado en los últimos años lleva consigo el traslado de importantes contingentes de población laboral del campo a las ciudades. El aumento de nivel de vida modifica y eleva las condiciones que se exigen a la vivienda social y pasan a considerarse inadecuadas viviendas que en otros tiempos fueron tenidas por aceptables.
La escasez de suelo urbanizado a precio razonable limita las posibilidades de construcción. Generalmente con la necesidad de vivienda aparece la conveniencia de una adecuada formación social que exige un equipo complementario que debe construirse y organizarse y que constituye un costo adicional importante.La colaboración de la iniciativa privada en el sector de la vivienda social es muy reducida por el escaso aliciente económico que ofrece. Las medidas para promover la construcción de viviendas que se proponen en el III Plan son las siguientes:
a) Asegurar la adecuación de la oferta y la demanda a través de la promoción de todo tipo de viviendas, y en especial las más asequibles a los trabajadores, las familias numerosas, los emigrantes y aquellos grupos sociales que merezcan una mayor protección.
b) Perfeccionando los sistemas de ayudas financieras y bonificaciones fiscales, a fin de poder ofrecer viviendas adecuadas a los ingresos de las familias a las que se destinen.
c) Impulsando las cooperativas de viviendas sociales. Estableciendo sistemas crediticios apropiados: a medio plazo para los constructores, y a largo plazo para los compradores así como procurando asegurar la estabilidad del mercado de la vivienda.
d)Estimulando la construcción de viviendas para su explotación en régimen de alquiler, a fin de dotar de mayor movilidad a la población laboral y, en general, a todo tipo de autoridad económica. La aportación de recursos privados a esta finalidad se facilitará mediante la constitución de fondos de inversión inmobiliaria.
f) Fomentando la colaboración de las entidades sin ánimo de lucro, sin perjuicio de la actuación directa del Instituto Nacional de la Vivienda cuando así resulte necesario para suplir otras iniciativas. 
Se pretende también impulsar las técnicas de la construcción para abaratar los costes y al mismo tiempo realizar un control de calidad de materiales que asegure mayor durabilidad. Por otra parte mejorar la vivienda rural y revisar la legislación de arrendamientos urbanos, pues la congelación de alquileres tienen el efecto negativo de que el propietario no esté interesado en la conservación del edificio sino en el valor del suelo que la venta le puede proporcionar.
La inversión programada en el sector vivienda se divide en 7 subsectores: construcción directa, edificaciones mentarias, viviendas subvencionadas, mejora de la vivienda rural, conservación del patrimonio del INV, patronatos de viviendas y arquitectura, patrimonio monumental y técnica de la construcción. El total del presupuesto asciende a 75.000 millones de pesetas. Se construirán 120.000 viviendas de construcción directa, 150.000 de renta limitada grupo II, 500.000 viviendas subvencionadas y 200.000 de renta limitada Grupo I.
En la Región Metropolitana de Madrid, se han dado a grandes rasgos 2 modelos de construcción de la metrópolis: el predemocrático (de las décadas más cercanas, dejando a un lado el período de la Autarquía) conocido como modelo desarrollista, y el democrático, que será objeto de análisis detallado en esta tesis. Esto implica un enfoque diferente basado en la calidad de las instituciones de gobierno y en la participación de los diferentes agentes y los ciudadanos.
En realidad, y a grosso modo, el primero, el modelo desarrollista previo al presente periodo democrático, es el más intervencionista pero también es el que más se parece a la growth machine “neoliberal”, con su alianza peculiar, aunque en el caso español la banca aún no cumple un papel determinante hasta bien avanzado el desarrollo del modelo: con él se forja la promoción inmobiliaria española. Parece que el Estado asume el papel de dirigir esa alianza inexistente o incompleta estableciendo sus contenidos de programa y creando sus “actores” (agentes) a los que asigna roles específicos. En este modelo se empiezan a establecer las bases del Estado del bienestar, aunque todavía de manera incompleta, en medio de un periodo de expansión económica en España que duraría hasta mediados de los años setenta. El programa espacial para su concreción hace un uso firme de la planificación urbana, en primer lugar con la creación de legislación sobre suelo (LS 1956) a nivel estatal (no existe un papel autonómico en la misma) y a nivel de la Región Metropolitana de Madrid, con la creación de la figura metropolitana y su planificación por primera y única vez en la historia de Madrid, el Plan General de Ordenación Urbana del Área Metropolitana de Madrid de 1963 (PGOU/AMM 1963).
El 2º modelo, casualmente, coincide con el principio de la crisis de crecimiento, cuando la máquina de crecimiento económico (fordista) empieza a desinflarse, pero no la máquina inmobiliaria y se inicia un divorcio entre ambas. La intervención pública también es determinante en la configuración de los sucesivos modelos urbanos en el periodo democrático para la Región Metropolitana de Madrid, pero para des-regular y matizar la legislación de suelo en primera instancia, y a nivel local y metropolitano, los planes generales, que en los albores del periodo democrático se configuran en torno a la recuperación de la ciudad, del que es ejemplo paradigmático el PGOUM 1985, para pasar finalmente a una posición contraria al final del periodo de estudio, la de clasificar suelo a saturación en cada término municipal, como el PGOUM 1997 y en general, la mayoría de los planeamientos aprobados en la RMM. El sistema inmobiliario que se había creado y lanzado en el modelo desarrollista anterior, encuentra en las nuevas condiciones, y en un contexto de contracción económica y búsqueda de nuevos nichos de negocio, el caldo de cultivo ideal para su expansión en alianza con la banca, las administraciones públicas y, en general, con el beneplácito de gran parte de la sociedad, aunque en ausencia de un verdadero control ciudadano en las decisiones urbanísticas que le afectan.
Delgado Jiménez, Alejandra. 2012. Evolución y crisis de la región Metropolitana de Madrid 1985-2007.    Análisis de las diversas perspectivas para la transformación del gobierno urbano: una revisión crítica del planeamiento. Tesis Doctoral.

Y llegamos a la “época moderna de nuestro Madrid”. La llegada de la democracia, la “movida”… hasta nuestros tiempos. 1976-2016 (son 40 años de democracia convulsos para la ciudad). Nuevos problemas, y en busca de una actualización para el futuro del modelo de ciudad deseada. 2 PGOU, PGOUM-1985 y PGOUM-1997. Y aquí la figura del urbanismo moderno empieza a gestarse. La Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento se enfrentarán sin tregua desde el principio.

Los periodos intermedios 1985-1992, 1992-1997 y 1997-2007, se corresponden principalmente con los ciclos inmobiliarios, pero también con la sucesión de las principales leyes (aunque éstas no exactamente ya que, por ejemplo, algunas leyes como la Ley de Reforma del Régimen Urbanístico y Valoración del Suelo de 1990, LRRUVS 1990 es anterior al año 1992, utilizado como punto de inflexión, aunque su texto refundido TRLS 1992, sí se corresponde con dicho año y con las opciones políticas que expresan los Planes Generales de Ordenación Urbana de Madrid, 1985 y 1997, tomados estos como objeto de estudio último.

“…El modelo residencial desarrollista de los 60′ y los 70′ había generado un rápido crecimiento económico que se caracterizó por un aumento ininterrumpido del número total de viviendas construidas por año, hasta 1976. En este año cambió la tendencia y comenzó la crisis en el sector de la construcción de viviendas.
Desde 1970 a 1978 los municipios de la Corona Metropolitana crecían con una tasa de crecimiento anual acumulada de 13,9% frente al 0,3% correspondiente al municipio de Madrid. Pero aún más alta era la tasa de crecimiento de los municipios del suroeste, formando ya la segunda corona metropolitana – Móstoles, Fuenlabrada y Parla- con una tasa anual de 29%. Esto demostraba la dependencia y su relación funcional de estos municipios con el fenómeno metropolitano, que rebasaba los límites institucionales del Área. En la década de los 70, comprobamos cómo se iniciaba una nueva dinámica poblacional en Madrid y los municipios próximos.
A pesar del elevado potencial de crecimiento vegetativo de la capital (más de 50.000 personas/año), su ritmo de crecimiento era casi estacionario y pasó a tener un saldo migratorio negativo. Madrid comenzaba a ser un municipio “exportador” de población hacia los municipios limítrofes, que desempeñaban una importante función residencial. La zona occidental se especializaba en viviendas de calidad, y el resto en viviendas más populares para capas sociales de medio y bajo nivel de renta. En este mismo período, también comenzó la descentralización de las actividades industriales: desde la capital se trasladaban a los municipios de la 1ª y 2ª Corona Metropolitana. Mientras que en 1970, el 88% del empleo industrial se localizaba en el municipio de Madrid, en 1978 se reduce esa proporción hasta el 75%.
Al tratar de explicar el modelo de crecimiento del Área Metropolitana de Madrid, Fernando de Terán, como Director de COPLACO en ese momento, señalaba cuatro tendencias de modelo territorial que se dieron al mismo tiempo: “el modelo del Plan General del Área Metropolitana de 1963, el modelo de crecimiento a saltos, el intento de modelo de grandes promociones y actuaciones varias, y el intento del modelo planificado a nivel territorial”. Destacaba, además, los resultados y la situación de crisis de modelo territorial a la que había conducido cada uno de ellos.
El modelo del Plan General del Área Metropolitana de 1963 resultó desbordado en sus previsiones a los pocos años de ser aprobado. A principios de la década de los 70, la situación de Madrid mostraba el desajuste entre realidad y planeamiento, especialmente en los núcleos metropolitanos. Un Informe de COPLACO realizado en 1970, señalaba como causa principal la falta de realización de las políticas de desarrollo regional y de descongestión industrial debido a la ausencia de una adecuada instrumentalización y de voluntad política.
El modelo clásico compacto y cerrado del Plan de 1963 se desvirtuó por sus múltiples modificaciones y por la redacción masiva de documentos de ordenación municipal. Entre 1974 y 1975 se aprobaron 109 Normas Subsidiarias de planeamiento municipal, tanto al interior como al exterior del Área Metropolitana. La característica general de todos ellos era la excesiva calificación de suelo urbanizable y, por tanto, la alta capacidad residencial en contraste con las necesidades reales de los municipios. Sin embargo, el suelo calificado era retenido por sus propietarios tanto por prácticas especulativas como por dificultades en la gestión urbanística.
El segundo modelo territorial, de crecimiento a saltos, estaba condicionado principalmente por la estrategia de promoción inmobiliaria que se apoyaba en la red de transportes existente y buscaba suelo barato en los municipios exteriores (con frecuencia, en pleno campo, donde hubiera una carretera y un mínimo de servicios). Por otro lado, con el “salto” a la corona metropolitana se buscaban unas condiciones de planeamiento más favorables basadas en polígonos de pocos propietarios evitando así los lentos procesos de gestión de los sistemas de actuación urbanística cuando la propiedad del suelo está más repartida.
De esta manera se iban dejando vacantes grandes extensiones de suelo en la periferia del municipio de Madrid y se promovían un gran número de viviendas en los municipios próximos. Sin embargo, estas promociones dejaban tras de sí elevados déficits de equipamiento e infraestructuras básicas, sin integrar los costos sociales en el proceso; además generaban demandas mayores de transporte y, por tanto, mayor consumo energético. Cuando llegaron los años de la crisis económica (de origen energético), se pusieron de manifiesto las contradicciones de este modelo, que por abaratar el precio de las viviendas generaban costos desproporcionados difíciles de resolver “a posteriori”.
Así crecieron en la segunda mitad de la década de los 60 los municipios de la primera corona metropolitana como Leganés, Getafe, Alcorcón, San Fernando de Henares, Torrejón de Ardoz, Alcobendas y San Sebastián de los Reyes. Después, y a medida que se programaban las inversiones públicas en infraestructuras por el Ministerio de Obras Públicas, el salto se produjo hacia municipios de la segunda corona, como Móstoles, Fuenlabrada, Parla y Alcalá. Se daba el comienzo de la configuración de una ciudad-región fragmentada y dispersa.
El resultado era un modelo muy nucleado apoyado en la red de carreteras radiales, siempre congestionadas, donde las actividades industriales y residenciales se desarrollaban de manera descoordinada, dejando amplias zonas intermedias vacías, pero con un gran potencial para el crecimiento por su alto grado de accesibilidad. Esto contradecía el modelo territorial y las previsiones del Plan de 1963, que señalaba para el conjunto de municipios metropolitanos un total de 417 mil habitantes en el año 2000 y, sin embargo, ya en 1970 contaba con 418 mil, y en 1981 se había triplicado, llegando a 1,25 millones.
Las dos tendencias de modelo territorial que siguen, solo fueron “intentos” -el intento de modelo de grandes promociones y actuaciones varias y el intento del modelo planificado a nivel territorial-, así los denomina Fernando de Terán en el Informe de la Comisión (1980). Y así los considera también R. López de Lucio (2003), como intentos “fallidos”, pues no llegaron a desarrollarse físicamente en esos momentos y sólo se quedaron enunciados en determinadas leyes y proyectos. Debido a la crisis económica de la segunda mitad de la década de los 70, estas iniciativas quedaron paralizadas afectando las expectativas de inversión tanto del sector público como privado.
El primer intento se basaba en las grandes actuaciones inmobiliarias y en las grandes inversiones viarias con el propósito de crear suelo de promoción pública, de “urgente” salida en el mercado –Decreto Ley 7/1970 de 27 de junio sobre las Actuaciones Urbanísticas Urgentes-. A pesar de la gran cantidad de suelo calificado que se produjo en esos años, éste era retenido especulativamente por sus propietarios o no respondían a los requerimientos de promociones de gran tamaño por las que apostaba la iniciativa inmobiliaria (promotores y constructores asociados con entidades financieras).
…El panorama del parque residencial existente en el inicio del período democrático quedaba caracterizado por los siguientes rasgos generales, válidos para el municipio de Madrid como para los municipios del Área Metropolitana. Por un lado, el parque de viviendas existente presentaba, en las zonas centrales de la ciudad consolidada, altas densidades residenciales con un proceso de deterioro progresivo, sobre todo en barrios más populares; y en las zonas periféricas, graves problemas de habitabilidad, chabolismo e infravivienda suburbial. Mientras el centro perdía peso demográfico pues en él se concentraban actividades terciarias, las periferias experimentaban un crecimiento acelerado que contribuía a una fuerte degradación urbana.
La nueva oferta de vivienda reflejaba una mala utilización del parque residencial por el alto porcentaje de viviendas vacantes, inadecuación de los tamaños familiares a los de la vivienda y distancias desproporcionadas entre la localización de la vivienda y la del empleo. Se daba una marcada uniformidad en la oferta de viviendas en los municipios metropolitanos: el 80% de las viviendas que se construían era de 3 dormitorios y, aproximadamente el resto, de 4. Además, los altos precios de las viviendas determinaban amplias capas de demanda insolvente que permanecían en situaciones de infravivienda y generaba una fuerte segregación social a nivel espacial, relegando a las capas sociales de menores ingresos las viviendas de peor calidad, localizadas en la periferia con menor accesibilidad y menor nivel de dotaciones.
Existía, pues, una clara insatisfacción con la ciudad resultante de unos planes que se habían orientado más hacia el proceso productivo y hacia los mecanismos de mercado y, dejando en el olvido su compromiso político-social de solución de los problemas de la vida urbana. Aparecen, entonces, posturas reivindicativas en las distintas ciudades españolas para corregir los “problemas heredados” y saldar la “deuda social”. Durante este período, surge un fuerte Movimiento Vecinal en Madrid con la pretensión de solucionar los graves problemas que aquejaban a sus barrios y a sus viviendas.
El Movimiento Vecinal estuvo en el origen del nuevo planeamiento, cuyo punto de partida se situaba en la “reivindicación de la ciudad como valor de uso”. Esta reivindicación se concretaba en: preservación a ultranza de la ciudad histórica y prioridad a la rehabilitación del patrimonio edificado, consecución de más espacios libres y de mayor calidad ambiental, construcción de nuevas viviendas para suprimir el chabolismo, reurbanización de la periferia, mejora del transporte público, construcción de más edificios escolares y de sanidad, descentralización de la administración local y participación continua.
Pero, sobre todo, las Asociaciones de Vecinos reivindicaron su derecho a participar en la gestión de la ciudad y en las decisiones sociales, económicas, técnicas y jurídicas que directamente les afectaban. Con frases como “La ciudad es nuestra”, “Estamos haciendo ciudad”, “Tenemos que hacernos ciudadanos”…, defendían su derecho a intervenir en todo el desarrollo de las operaciones de realojo. No se limitaron a pedir una vivienda digna y adecuada, sino que exigieron el reconocimiento de su “derecho a la ciudad”.
…Se trataba de un momento de transición, no sólo en el contexto político, sino también en la concepción del planeamiento, entre la etapa del planeamiento metropolitano unitario y la de los planes municipales. Al mismo tiempo se presentaba como una oportunidad para introducir importantes transformaciones en la forma de entender y practicar el planeamiento, acompañada de nuevas actitudes profesionales y ciudadanas ante él. A partir de 1977, después de las Elecciones Generales y en el contexto de un gobierno democrático, el planeamiento del Área Metropolitana adopta una nueva orientación en el proceso de Revisión del Plan General del Área Metropolitana vigente desde 1963.
Al final de la década de los 60′ se hizo patente “la falta de realismo de los planes de ordenación y su sistemática vulneración en las ciudades españolas”, poniendo de manifiesto el bajo grado de operatividad de la legalidad urbanística y edificatoria que generaba una especulación altamente peligrosa para el conjunto de la economía nacional. Este planeamiento se caracterizaba por la falta de conocimiento de la realidad, no tanto de la realidad física, sino especialmente de la realidad social y de las posibilidades económicas y financieras o de gestión. También demostraba una falta de atención a las necesidades, deseos e intereses de los ciudadanos.
La inadecuación entre planificación y realidad frente al desarrollo urbano daba lugar a una falta de credibilidad del planeamiento, realizado exclusivamente por técnicos y autoridades locales y centrales. De forma paralela, se generalizó la falta de asunción del planeamiento por los agentes activos del desarrollo urbano y el desconocimiento por parte de los usuarios. Ante tal situación, se generó entre algunos profesionales y responsables del urbanismo la necesidad de un planeamiento más flexible y enfocado hacia la gestión, más apropiado para las cambiantes circunstancias urbanas, más acorde con las diversas posibilidades socioeconómicas y capaz de atender a las necesidades e intereses de todos los ciudadanos.
La necesidad de la Revisión del Plan General del AMM de 1963 ya fue considerada por el propio órgano metropolitano, COPLACO, en 1968, a tan sólo 5 años de la aprobación definitiva, debido a que el desarrollo real de crecimiento metropolitano sobrepasó las previsiones del Plan. Pero sería en 1970, cuando el Consejo de Ministros formule a COPLACO el primer encargo oficial de revisión teniendo como marco el III Plan de Desarrollo.
La Reforma de la Ley del Suelo de 1975 incorporó la necesidad de la participación pública en el planeamiento urbano. Asimismo, en los Reglamentos de Planeamiento y de Gestión Urbanística de 1978, se incluía la participación de los ciudadanos dentro del proceso de elaboración y de tramitación del planeamiento. También en 1978, la Instrucción 8 de la Dirección General de Urbanismo, sobre Participación Pública, información y publicidad del planeamiento, desarrolla legalmente el reconocimiento y obligatoriedad de la participación ciudadana. De esta manera, el planeamiento obtendría el respaldo social, lo que anteriormente nunca había tenido, como señalaba el propio Terán.
Cuando en enero de 1978, COPLACO presentó el nuevo programa de planeamiento la intención básica era articular una forma abierta de trabajo incorporando la colaboración de fuerzas políticas y la opinión pública. El éxito del mismo dependía, por tanto, del deseo de participación y la disponibilidad de ambas partes en dicho programa. Las decisiones del planeamiento no serían ya el resultado de un proceso puramente técnico –como el que se había  pretendido realizar hasta entonces en base a supuestos criterios de objetividad y rigor científico-, sino de una discusión política.
La forma de concebir el planeamiento supuso un cambio radical, pues partía, a su vez, de una manera diferente de entender la sociedad y el papel del planeamiento dentro de ella. De una concepción derivada de una “sociología del orden” se pasaba a tomar como base la “visión conflictual” de la sociedad. El planeamiento “dejaba de entenderse como un proceso tecnológico y de pretendida auto-justificación científica y pasaba a entenderse como un instrumento de negociación del conflicto, en un contexto de incertidumbre y de tensión político-social”


1985 PGOU.png PGOUM-1985

Ese año es de gran interés porque supone el fin de una época fundamentalmente intervencionista y el principio de otra con condiciones más cercanas al modelo liberal. Entre los acontecimientos importantes que jalonan 1985 destacan algunos momentos históricos, como la adhesión de España a la Unión Europea (12 de junio), así como otros cambios de gran calado estructural, como los que derivan del Real Decreto-ley 2/1985, 30 de abril, más conocido como “Decreto Boyer”, sobre medidas de política económica, y la liberalización del crédito.
En la Región Metropolitana de Madrid, las clases medias empiezan a adherirse al modelo inmobiliario tras el primer boom que, entre los años 1986-1990, elevó el precio de la vivienda un 250% en Madrid capital y lo duplicó en el resto de la RMM. 
Paradójicamente, al final de este ciclo, cuando las lógicas de mercado adquieren uno de sus momentos estelares, se aprueba la ley 8/1990 de Reforma del Régimen Urbanístico y Valoraciones del Suelo (LRRUVS 1990), con texto refundido de 1992 (TRLS 1992), que se puede considerar la cumbre del intervencionismo en materia urbanística, y cuya convivencia con legislaciones y regulaciones de corte liberal estará plagada de dificultades hasta que sucumbe definitivamente, después de una vida corta y de aplicación casi irrelevante.
Consecuencia de ello es que en los siguientes años se suceden cambios drásticos en legislación y planeamiento urbano entre los que destaca precisamente la Revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1985 (el PGOUM 1997) y la aprobación de la Ley 6/1998 de 13 abril, sobre Régimen del Suelo y Valoraciones que no cabe separar, así como la ley del suelo de 9/2001 de la Comunidad de Madrid, con sus posteriores y numerosas modificaciones, que van ampliando el campo de desregulación cada vez más. Estas novedades normativas de naturaleza desreguladora acompañan al segundo y más prolongado boom inmobiliario. En cierto modo son su consecuencia ya que se legitiman en el auge de los precios, que se interpreta como un indicador de la necesidad de aumentar la oferta de suelo y, también contradictoriamente, como cierta prueba del “éxito” del modelo inmobiliario: la “ciudad inmobiliaria” como sustrato de valores en alza. La banca lo interpretó así como prueba su fuerte apuesta en ese modelo en contra de las lógicas demográficas y sociales presentes.
El PGOUM-1985 sustituyó al Plan General de Ordenación Urbana del Area Metropolitana de Madrid del año 1963, elaborado según las determinaciones propias del planeamiento de la 2ª generación:
a) Se partió de una visión metropolitana y regional, procediéndose al estudio del municipio de Madrid como centro del Estado y de una amplia subregión. Sus problemas y necesidades se situaban en un amplio entorno que sobrepasaba la Región Central, abarcando su influencia a la “subregión de la Cuenca del Tajo integrado por las provincias de Madrid, Avila, Toledo, Cuenca, Guadalajara y Segovia”.
b) Respecto al dimensionamiento, el Plan se elaboró siguiendo un clásico proceso de análisis: proyección-dimensionamiento-asignación de suelo. Como consecuencia, se aventuró una hipótesis en la que se estableció la necesidad de “crear los asentamientos necesarios para una población aproximada a 5 millones de habitantes en la capital y de 1 millón en el resto de la comarca y zonas de descongestión”. Claramente, esta proyección poblacional conllevó un sobredimensionamiento del suelo urbanizable en el Area Metropolitana de Madrid.
c) Sobre la estructura orgánica de la ciudad, se asumió la teoría organicista del espacio urbano, estructurándolo en unidades completas con todos los servicios. La ciudad se fraccionó en unidades urbanas (unidad vecinal, parroquial, barrios y distritos urbanísticos), entre las que destacaba el barrio.
d) Se establece un predominio del viario en la ordenación. El paradigma funcionalista necesitó de un potente viario para poner en contacto a las distintas unidades vecinales, barrios y distritos urbanísticos, entre sí y con el núcleo central. De esta manera, las vías más importantes anteponen su función de transporte frente a cualquier otro uso. El núcleo central quedaba rodeado por el anillo constituido por el Abroñigal-vía del Manzanares y su prolongación por la carretera del Pardo. Además se consideró otro anillo exterior y una duplicación de los accesos radiales a Madrid. Se olvidó la ciudad existente entendiendo la renovación urbana, como un proceso de sustitución del caserío antiguo.
Todos estos aspectos (visión metropolitana y regional, estructuración orgánica de la ciudad, tratamiento del viario, olvido de la ciudad existente, etc.) fueron profundamente revisados por el Plan de 1985, desde los postulados del paradigma de austeridad. 
León Calvo Nayoral, 1995, “El discurso urbanístico en los 80′: Análisis político e ideológico de los paradigmas hegemónicos en el urbanismo español y sus condiciones de aparición”. Tesis Doctoral.
La filosofía del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1985, dirigido por Eduardo Leira Sánchez, Ignacio Solana Madariaga y Jesús Gago Dávila, era la recuperación de la ciudad, planteada en 2 sentidos: política, tras la transición democrática, buscando el acercamiento de las políticas urbanas desde el Estado hacia las entidades locales y asociaciones de vecinos (decisiones “desde abajo”), y urbanística, debido a la vasta casuística de problemas que acuciaban a la ciudad de Madrid en ese momento. Se puede considerar que el PGOUM 1985 es una reacción buscando el bienestar y la mejora de las condiciones de vida. En palabras de López de Lucio (2000), se puede definir como “una revisión/corrección de las decisiones tomadas en 1963”:
“El Plan de 1985 (el 1º plan de la democracia) supone una pormenorizada revisión/corrección de las decisiones tomadas en 1963 y de su no siempre fiel proceso de ejecución. Basándose en un detalladísimo proceso de información y pro- puestas desde “abajo hacia arriba” y para un ámbito que abarca estrictamente el municipio de Madrid, se produce un muy afinado ejercicio de ordenación/reordenación de detalle para todo el suelo urbano y de prefiguración (directrices más o menos vinculantes) de todo el suelo urbanizable. El resultado es un Plan que a nivel de Avance ofrece una imagen cuasi finalista de la ciudad futura. Se limitan voluntariamente las grandes propuestas de trazado y de calificación del suelo, en función, no solo de una opción metodológica, sino de una determinada percepción crítica ligada a la crisis económica e inmobiliaria que se vive durante los años de redacción del Plan. Así se recorta notablemente la amplitud y características de la red arterial prevista en 1972, se seleccionaron 5 grandes propuestas estructurales que suponen otros tantos argumentos conceptuales y simbólicos para la ciudad y se hace una propuesta relativamente modesta de nuevo suelo residencial, pactada en casi todos los casos con los operadores privados que deberán realizarla. Pero a esa política modesta de extensión le corresponde un interés muy específico por las operaciones de relleno, estructuración interna de distritos, e incluso, operaciones tardías que podíamos calificar como de reforma interior. Se trata de actuar sobre el universo fragmentario que habían generado las ambiciosas políticas de zonas verdes anteriores, la escasez de inversión pública y el ensimismamiento de las actuaciones residenciales (“polígonos”), tanto públicas como privadas” (López de Lucio, 2000).
“El Plan General de Madrid de 1985 constituyó un hito y un referente posterior en el urbanismo de España”. Se genera en un clima de entusiasmo e inusitada confianza en la capacidad de cambio a raíz del proceso de transformación que supone la transición a la democracia en la década de los setenta que se desarrolla a través de una serie de acontecimientos trascendentes: las primeras elecciones democráticas, la aprobación de la Constitución, el reconocimiento de las autonomías regionales, las elecciones municipales, etc..
El urbanismo empieza a cobrar un papel protagonista en la política local y en 1979 el Concejal de Urbanismo Eduardo Mangada convoca una serie de expertos internacionales como los arquitectos urbanistas italianos Giuseppe Campos Venuti y en menor medida Bernardo Secchi, entre otros, para que le asesoren y redacten el nuevo Plan General que ve la luz definitivamente en 1985 y que se conoció entonces como Plan Mangada.
El hecho de contar con asesores como Campos o Secchi resultaría un elemento de capital importancia para dar al plan de Madrid y más en general, al urbanismo español de los 80, una notable difusión internacional.
En aquel momento, los saldos migratorios se habían debilitado y el problema del crecimiento urbano había pasado a segundo plano, permitiendo el inicio de operaciones de recualificación interna. El “urbanismo de la austeridad” de Campos Venturi se consolida como crítica al “urbanismo desarrollista” de la época franquista. En un entorno metropolitano más consolidado y maduro, la ambición del Plan de 1985 es “la transformación de la ciudad” y así sus propuestas se centran en la preservación del Patrimonio, la articulación de los barrios inconexos e inacabados y el incremento de equipamientos y espacios libres.
El Plan de 1985 es un plan de estructura, con el interés centrado en las cuestiones de la forma urbana y el diseño de las denominadas “Operaciones Estructurantes”, concebidas como proyectos urbanos: el Parque Lineal del Manzanares, la remodelación de Atocha como “puerta del Sur”, el ensanche del Este, el Distribuidor Sur y la Avenida de la Ilustración. Desde el punto de vista de la movilidad se apuesta por el transporte público como mecanismo de control de la expansión de la motorización y se introduce, por primera vez, el concepto de “Intercambiador Modal de Transporte”.
Este Plan de 1985 posibilitó el desarrollo de importantes operaciones de vivienda social apoyadas en una fuerte inversión pública, la aparición de barriadas de nueva traza con un paisaje de manzana cerrada, una significativa ampliación de la red de zonas verdes y el reequipamiento y la recalificación de los barrios, fundamentalmente en la periferia. También la localización de las actividades económicas se produce con unas nuevas pautas que apuntan a la periferia.
Para interconectar mejor se concebía un sistema viario adecuadamente jerarquizado y un sistema de transporte público reforzado e integrado como base de las relaciones metropolitanas y urbanas, que aprovechase la accesibilidad de las estaciones y puntos de intercambio. Pero también se pensaba otros elementos estructurales que atajasen la segregación. Se pensó en fomentar una notable descentralización del equipo y los servicios, sustentada sobre nuevas implantaciones dotacionales que no precisasen una localización central; en garantizar la continuidad y mejor articulación de los espacios públicos (que también se diversificaban); y en desarrollar una completa red de infraestructuras básicas que llegase a todos los sectores con idéntica calidad de servicio.
Se consolidó la “almendra” como área central del Área Metropolitana, manteniendo muchas de sus funciones de centralidad. También se consolidaba un gran canal viario especializado, la M-30, en la fractura entre esa almendra central y la primera periferia histórica. Se contaba con una nueva e importante red ferroviaria de ámbito metropolitano a la que se otorgó el papel fundamental en cuanto a garantizar la mayor parte de los viajes residencia-trabajo. Y se integró en el conjunto una red ampliada de metro y autobuses urbanos. Se multiplicaron las radiales que, aun siendo carreteras nacionales, adquirían mayor significado urbano. La periferia se estructuró internamente mediante el viario secundario, en tanto que un nuevo elemento de distribución, exterior a la M-30, se encargaba de la conexión entre radiales y funcionaba como armadura y servicio de los distritos periféricos. Una serie de cuñas verdes que penetraban hasta la almendra central se consolidaba como sistema principal de los espacios libres, que se completaba con los grandes parques suburbanos, existentes o de nueva creación.
Plan General de Madrid de 1985 | Arquites – [ARQUitectos ITalianos en ESpaña]

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El PGOUM- 1997

El PGOUM-1985 tuvo como lema “Acabar Madrid”, intentando solucionar los problemas del urbanismo fragmentado que se había heredado del periodo “desarrollista”. Por esto, y respondiendo al contexto de crisis (económica e inmobiliaria) que existía durante el periodo de su redacción, este Plan limitó el crecimiento de la ciudad, centrándose en su recomposición interna.
Con el cambio de orientación política del gobierno municipal (hacia el centro-derecha) y la inesperada recuperación económica en los últimos años de la década de 1980, este planteamiento de base recibiría una serie de duras críticas desde los nuevos responsables del urbanismo madrileño. Sobre la base de los problemas esgrimidos por los críticos, se conformó el nuevo modelo urbano que definiría el Madrid para el comienzo del siglo XXI,
El nuevo PGOUM-1997 fue redactado por un numeroso equipo técnico municipal dirigido por Luis Rodriguez-Avial y sería aprobado definitivamente en 1997.
El PGOUM-1997 fue aprobado definitiva por acuerdo del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid de 17.4.1997, publicándose este acuerdo en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid de 19.4.1997, entrando en vigor el 20 de abril de ese año.
Contra el acuerdo de aprobación definitiva se interpuso recurso contencioso- administrativo, hecho que dio lugar a que, con fecha 27.2.2003, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid dictase sentencia con estimación parcial de los argumentos del recurrente, anulando ciertas determinaciones que suponían la desclasificación de terrenos clasificados por el Plan General de 1985 como suelo no urbanizable de especial protección. Esta sentencia afectaba a 28 ámbitos de suelo urbano y urbanizable del Plan General de 1997.
El motivo de esta anulación se encontraba en la falta de justificación en la Memoria del Plan aprobado, sobre los motivos que justificaban que estos suelos habían perdido los valores que llevó al Plan General de 1985 a protegerlos.
En marzo de 2015 el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha avalado la actuación del Ayuntamiento de Madrid con sus revisiones del PGOUM de cara a regularizar la situación de 22 desarrollos urbanísticos de la ciudad que se vieron afectados por sentencias del Tribunal Supremo (TS) de 2007 y 2012.
La crítica realizada, que se configuraría como la base de actuación para el nuevo plan, se argumentó desde 5 aspectos fundamentales:
1. Dificultad existente para el acceso a la vivienda.
La década de 1990 asistió a la dificultad para acceder a una vivienda, especialmente para los nuevos hogares que se estaban formando y que se veían obligados a buscar residencia en las poblaciones periféricas a la capital. Hay que recordar que la previsión de estancamiento económico que sirvió de base para el PGOUM de 1985 se difuminó entre 1986 y 1989, dando pié a un nuevo boom económico que contradijo las predicciones realizadas.
La limitación del suelo establecida por el Plan de 1985 y las dificultades de gestión urbanística en las áreas internas de la ciudad, fomentaron un encarecimiento del suelo y en consecuencia un alza del precio de la vivienda.
Este problema no solo frenó el número de habitantes de la ciudad sino que, en los últimos años, la población se había ido reduciendo. Y aunque existía un porcentaje que se desplazaba a la periferia en busca de otro tipo de hábitat (viviendas unifamiliares principalmente) la mayor parte del descenso poblacional estaba provocado por quienes se habían visto forzados a buscar ubicación en los más asequibles municipios de la corona metropolitana.
2. Dificultad de movilidad y accesibilidad
La movilidad y accesibilidad en Madrid se encontraban en un punto crítico. La ciudad tendía inexorablemente hacia el colapso circulatorio, en parte provocado por el aumento de actividad económica de los años 90′. Dadas las dificultades de entendimiento entre municipios colindantes, y para evitar la congestión definitiva, el gobierno del estado tuvo que tomar decisiones urbanas de gran trascendencia sin contar con los planeamientos vigentes (como los grandes viarios de circunvalación M-40 y M-50)
3. Degradación del Casco Histórico.
El Casco Histórico de Madrid tenía problemas. Arquitectónicamente por el deterioro natural de los edificios, pero también por la salida de población y el incremento de clases marginales. También se constataba el progresivo envejecimiento de la población residente, la existencia (¡todavía entonces!) de situaciones de infravivienda, o la conflictividad social.
4. Existencia de áreas industriales en posición central de la ciudad.
La ciudad contaba con otra problemática derivada de la existencia de áreas industriales en zonas privilegiadas de la ciudad central. Estas industrias complicaban la gestión de su entorno (tráfico, contaminación, incompatibilidades funcionales, etc.) y su traslado se veía como una gran oportunidad para recualificar esas zonas conflictivas.
5. Deterioro general de calidad urbana y ambiental.
Por último, los redactores del nuevo plan aludían a un deterioro generalizado de la calidad urbana y ambiental de Madrid, argumento que generó intensas polémicas con los equipos anteriores.
Propuestas del Plan de 1997, el nuevo plan articuló una serie de propuestas principales para el desarrollo de Madrid:
Asunción de los desarrollos residenciales previos (los PAUs). Encaje de la gran ciudad aeroportuaria de Barajas. Nuevo espacio verde, la casa de campo del Este (Valdebebas). Área de Centralidad del Este. Prolongación de la Castellana (Operación Chamartín). Eje urbano del sur. Operación “Campamento”. Recuperación del “Centro del sur” (Méndez Álvaro) y La “Estrategia del Este”.
Y las “ilusionantes” de La Ciudad Olímpica, la Recuperación del Casco Antiguo y la Potenciación del área cultural Recoletos-Prado y Sur del Retiro.
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2012 Pre-avance PGOU?

La Revisión Parcial del Plan General de 1985 y la Modificación del Plan General de 1997, se aprobó definitivamente por acuerdo del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid de 2.8.2013.
Las elecciones municipales de 2011 abrieron un nuevo periodo político para los ayuntamientos. Para ese periodo 2011-2015, el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid presentó como línea estratégica de su programa la revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid
En Julio de 2012, la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de la ciudad aprobó el Preavance del nuevo PGOUM.
El objetivo es que el nuevo PGOUM fuera aprobado por el Ayuntamiento en el año 2015 para su remisión a la Comunidad de Madrid, que debería aprobarlo definitivamente. Pero las elecciones municipales y las sentencias judiciales cambiaron el curso del PGOUM.
¿Quién quiere un nuevo PGOU?¿Porqué revisar el PGOU-1997 (vigente hoy)? Preguntas que ni los técnicos ni los políticos quieren comprometerse a responder.
El Área de Desarrollo Urbano Sostenible del Ayuntamiento de Madrid ha puesto en marcha el Plan MAD-RE (Madrid Recupera), con el fin de impulsar la regeneración de la ciudad. Se trata de un programa a largo plazo que arrancó con la convocatoria de 2016 con una inversión prevista de 24 millones de euros.

Madrid GE9.jpg Barrios Vulnerables Madrid 1991/2001/2006

En el Informe “Análisis Urbanístico de Barrios Vulnerables 1996. Catálogo de Áreas Vulnerables Españolas”. Ministerio de Fomento‐Instituto Juan de Herrera. ETSAM-UPM, HERNÁNDEZ AJA, Agustín (director) (1996),  describe:

“…Madrid es el corazón de la mayor área metropolitana española, centro económico y financiero del país, concentra en ella la mayor parte del empleo de la región, y aunque la población registrada aparece con una constante reducción, se detectan bolsas de emigración que podrían indicar la existencia de un subregistro de población.
La ciudad está estructurada sobre un centro, la almendra central, definido por la M-30, que contiene la mayor parte del empleo de la región, pero que comienza a sufrir fenómenos de abandono de las poblaciones y actividades de mayores rentas en pos del espejismo suburbano, que ofrece hipotéticas mejoras en la calidad de vida o los precios inmobiliarios, sobre un espacio teóricamente accesible en tiempos limitados gracias a una desmesurada inversión en redes viarias, diseñadas casi en exclusiva para el vehículo privado.
Nos encontramos pues con una ciudad en la encrucijada:
Un área central altamente valorizada, pero al mismo tiempo sometida al deterioro de la sobreutilización su espacio público tanto por el incremento desmesurado del vehículo privado, como por la especialización de la actividad económica que llega a generar conflictos con las poblaciones originales. A su vez la ciudad central sufre el abandono de las capas mas dinámicas de la población que buscan mejores condiciones en la calidad de vida en las nuevas ofertas periféricas. A la vez quedan sin resolver los problemas sociales y de calidad del alojamiento en amplias zonas del casco viejo y de las antiguas periferias, sobre las que sucesivas actuaciones de rehabilitación sobre elementos del espacio público o algunos edificios, no han logrado resolver los problemas reales de las poblaciones que los habitan, generándose una dinámica de sustitución por población de las poblaciones originales por una población emigrante que acepta alojarse hacinadamente a cambio del relativo anonimato y la accesibilidad que proporciona el centro urbano.
Por otro lado en torno a la Almendra central se desarrolla una periferia de muy distinto carácter, desde desarrollos residenciales de gran valor a medio camino entre el centro y los nuevos desarrollos suburbanos, a las periferias duras formadas por polígonos residenciales que dependían del empleo industrial que las rodeaba, y a las que la crisis industrial, las ha dejado en una situación de precariedad anunciada, apenas ocultada por las pensiones y las prejubilaciones de unas familias que ven como los más jóvenes carecen de un horizonte de empleo.
La estructura socioeconómica de Madrid se encuentra caracterizada por una distribución espacial de actividades y rentas que privilegia el norte sobre el Sur y la Almendra Central sobre la periferia. Esta simplificación merece realizar matizaciones significativas, en la evolución de los últimos años, tanto por la aplicación de los criterios redistributivos del Plan de 1985, como por las políticas municipales que lo generaron, se produjo una relativa reversión del modelo de ciudad generado en los años del desarrollismo franquista. A partir de la formación de los ayuntamientos democráticos, la ciudad se vuelca en un esfuerzo de reequipamiento y reurbanización de sus periferias que se viene a unir al esfuerzo del gobierno central en erradicar la infravivienda madrileña a través del Programa Barrios en Remodelación, que supuso la realización de 38.792 viviendas que buscaban realojar a los vecinos sobre los mismos espacios en que habitaban. La magnitud e importancia de la operación, unida a un modelo de participación de los vecinos en el proceso de definición del realojo ha hecho que la operación Barrios en Remodelación sea recogida por el UNCHS como una de la mejores prácticas sobre hábitat de los últimos 20 años.
Madrid aparece por tanto como ambivalente, se trata de un centro económico, científico y cultural dotado una ingente inversión en infraestructuras metropolitanas, sobre el que podemos delimitar amplias zonas de espacios en crisis en el que se destruye la escala de lo local y genera en los sectores de menores rentas y peores situaciones espaciales problemas de integración y sentimientos de vulnerabilidad difíciles de definir mediante variables estadísticas.
Estructura urbana:

Madrid se emplaza junto al río Manzanares, que a modo de barrera por el O, determina que la ciudad crezca durante muchos siglos hacia el N, el E y el S. Debido a su situación condición de capital del estado, Madrid ha experimentado un crecimiento constante que puede observarse en la estructura urbana, que varía según su evolución histórica.

Podemos diferenciar las distintas partes que han ido conformando la ciudad a lo largo de su historia. En primer lugar el Centro Histórico, se corresponde con el Distrito 01 actualmente denominado distrito Centro. Queda delimitado al N por las calles Alberto Aguilera, Sagasta y Génova, por el este con el Paseo de Recoletos y por el sur con las rondas de Segovia, Toledo y Valencia. Dentro del mismo podemos diferenciar los distintos recintos amurallados que fueron conformando la ciudad medieval, desde el recinto musulmán ubicado en el entorno de la plaza de Oriente y el Palacio Real, pasando por los sucesivos crecimientos de la ciudad hacia el oeste a lo largo de la Alta y la Baja Edad Media. Durante estos siglos la ciudad se expandió tomando como ejes principales los diferentes caminos de salida que conectaban con importantes ciudades como Alcalá, Segovia o Toledo, de manera que calles como Alcalá, Mayor, Fuencarral o Toledo son ejes que ya en la ciudad medieval fueron estructurantes. Así barrios como el de Universidad y Justicia por el N, o el de Cortes y Embajadores por el E y el S, en origen fueron arrabales de la ciudad que se incorporaron al interior de las sucesivas murallas y cercas durante los siglos XV, XVI y XVII. Lo que hoy conocemos como Centro Histórico o distrito centro, se corresponde prácticamente si separamos lo que fuera el Palacio del Buen Retiro, con lo que fue la última cerca de la ciudad, la cerca de Felipe IV construida a mediados del siglo XVII.
En el siglo XIX se proyecta el “el Ensanche”, que dará lugar a la expansión planificada de nuevas áreas residenciales. El Ensanche de Madrid fue proyectado en 1860 por el ingeniero Carlos María de Castro que proponía que el crecimiento de la ciudad fuese tanto por el N (actual distrito de Chamberí), como por el este (actuales distritos de Salamanca y Retiro) o el S (actualmente área norte y oeste del distrito de Arganzuela). El Ensanche presenta un trazado regular, ortogonal, en torno a calles largas, rectas y anchas que se cortan en perpendicular formando manzanas, manteniendo una trama que facilita tanto la urbanización como la organización de la circulación para el automóvil. La tipología básica es la de edificios en medianera en el borde de las manzanas con patios interiores.
En paralelo al desarrollo del Ensanche, comienzan a crecer las pequeñas localidades que se ubicaban alrededor de la ciudad central como Tetuán, la Guindalera, Prosperidad, Ventas o Puente de Vallecas. Eran zonas de poblamiento popular acogieron a un buen número de población que emigraba del campo a la ciudad donde el proceso de Industrialización ofrecía nuevas oportunidades de trabajo. Así en pocos años estos núcleos pasaron a formar parte de la trama urbana sin seguir ningún tipo de estructura ordenada.
A principios del siglo XX las continuas oleadas de población inmigrante del resto de España produjeron problemas de congestión y hacinamiento en zonas periféricas y centrales donde la población obrera podía acceder a una vivienda, en este momento se redacta el 1º Plan General de Madrid (Zuazo y Jansen, 1929). En estos primeros años del siglo XX cabe destacar 3 actuaciones importantes para la estructura de la ciudad: la construcción de la 1ª línea de Metro, el proyecto de la Ciudad Lineal de Arturo Soria construido al NE de la ciudad así como la Ciudad Universitaria que se ubicó al NO de la ciudad.
Tras la Guerra Civil, durante los años 40′, los esfuerzos de intervención urbana fueron encaminados a la reconstrucción de la ciudad. Posteriormente, en los años 50′, el despegue económico de la capital favoreció el desarrollo industrial de la ciudad donde se ubicaron grandes fábricas como Construcciones Aeronáuticas o Pegaso. En el año 1950 se anexionaron los municipios periféricos que iban a formar el Gran Madrid, Carabanchel Alto, Carabanchel Bajo y Aravaca, por el norte El Pardo y Fuencarral, por el E Barajas, Chamartín de la Rosa, Canillas, Canillejas y Hortaleza mientras que por el SE se adhirieron Vallecas y Vicálvaro.
En poco tiempo la constante llegada de población inmigrante desbordó de nuevo las previsiones. Al comienzo de la segunda mitad del siglo XX, Madrid quedaba dividida en 3 grandes áreas con diferente estructura social y urbana: el Centro Histórico, el Ensanche y la Periferia que rodea la vía de circunvalación M‐30. A finales de los 50′ el Ministerio de Vivienda puso en marcha el Plan de Urgencia Social de Madrid con el que se propuso la construcción de 60.000 viviendas en 2 años de las que solo llegaron a construirse 20.000, se distribuyeron en los denominados Poblados Mínimos de Absorción localizados alrededor de la ciudad central. Con estas intervenciones, la periferia de la ciudad se consolidó sin que se hubieran empezado a construir los principales ejes de conexión con el área central de la ciudad.
Durante la segunda mitad del siglo XX, a partir de la llegada del gobierno democrático, los principales proyectos urbanos fueron encaminados a consolidar las áreas residenciales periféricas que presentaban déficit dotacionales y de infraestructuras, se construyeron nuevos equipamientos se ampliaron infraestructuras como la M‐30 para tratar de cerrar los últimos tramos de la circunvalación, se amplió la red de Metro, etc. En el año 1995 se aprobó un nuevo Plan General, por el cual las previsiones de crecimiento se orientaron a colmatar el suelo existente desde la M‐30 y una nueva circunvalación (M‐40) que permitió la conexión de la ciudad con los municipios del Área Metropolitana.
Este plan fue sustituido en 1997 por el Plan General vigente en la actualidad. En este se contempló el desarrollo de nuevas áreas residenciales y de actividades económicas que han sido materializadas durante los últimos años del siglo pasado y la primera década del siglo XXI. Las áreas residenciales se han construido entre el límite urbano de la ciudad y la carretera de circunvalación M‐40 completando los vacíos existentes desde la M‐30, mientras que las nuevas áreas de actividad se han desarrollado en torno a los grandes nudos de carretas y en las cercanías de las grandes infraestructuras de abastecimiento comercial como el Aeropuerto al N, Mercamadrid al S o las estaciones de tren que ocupan posiciones centrales.
Es preciso destacar algunas de las principales actuaciones de reforma que se han llevado a cabo en las últimas décadas en suelo urbano. En 1º lugar mencionar la transformación del Pasillo Ferroviario situado al sur de la Almendra Central, en el distrito de Arganzuela, que supuso el desmantelamiento de los usos industriales asociados a las vías del tren que conectaban la estación del N (Príncipe Pío) con las estaciones de Delicias y Atocha. En la actualidad las vías del tren se han soterrado y los usos industriales se han sustituido por nuevos bloques de viviendas. En 2º lugar, destacar también el soterramiento del tramo oeste de la M‐30 entre la Casa de Campo y el nudo S de conexión con las carreteras de Andalucía y Toledo. Esta operación ha cambiado completamente el entorno del río Manzanares y su relación con los barrios que lo rodean.
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1991 Barrios Vulnerables

En su identificación de barrios vulnerables en 1991, identifica 23, son 1.‐Conde Duque, 2.‐Malasaña, 3.‐Hortaleza, 4.‐Atocha, 5.‐Plaza Mayor/Puerta de Toledo, 6.‐Cascorro, 7.‐Lavapiés, 8.‐Avd. de Asturias, 9.‐Blasco Argibay, 10.‐Rastrillo, 11.‐Alvarado, 12.‐Fuencarral, 13.‐Caño Roto, 14.‐Opañel, 15.‐Orcasur, 16.‐San Fermín, 17.‐Vallecas 1, 18.‐Vallecas 2, 19.‐Pozo del Tío Raimundo, 20.‐Palomeras, 21.‐Entrevías, 22.‐Plata y castañar y 23.‐Uva de Vallecas. Además incluye las zonas vulnerables de UVA de HORTALEZA (Se trata de una proporción de vivienda pública, cuyos indicadores quedan rozando los límites de la vulnerabilidad, 14 m2/habitante, 20% de paro y con una tasa de población sin estudios rozando el límite propuesto, si a esto unimos la calidad de las viviendas y lo relativamente marginal de su situación, un índice compuesto si habría incluido el área como vulnerable), SAN BLAS (Barrio emblemático de la producción de vivienda económicas, la mayor parte de las secciones censales que lo componen tienen valores críticos cercanos a los límites fijados. Se trata de un barrio en el que los problemas sociales estallan frente al consumo y venta de drogas, creándose patrullas y movilizaciones constantes ante un problema que descubre la falta de empleo juvenil, el fracaso escolar encubierto y las limitaciones económicas y espaciales del ámbito. A continuación de San Blas se esta construyendo el nuevo Barrio de “Las Rosas”, que aunque gestionado para absorber población de rentas diferentes, tiene un carácter casi exclusivamente residencial, por lo que no parece que pueda paliar los problemas o disfuncionalidades de San Blas mas allá del incremento de las dotaciones y espacios públicos), SAN CRISTÓBAL (Sus carácteristicas serían semejantes a las anteriores, índices sociodemográficos próximos a la vulnerabilidad, encajonamiento entre infraestructuras, excesiva homogeneidad de la población a la que viene a sumarse problemas específicos, como en este caso los problemas de estabilidad estructural de las viviendas, agravados por un compleja estructura de la propiedad, en la que aparecen todavía restos de antiguos organismos franquistas como Poblados dirigidos. Los precios de las viviendas de este barrio son los mas bajos de Madrid, lo que podría suponer un posibilidad de renovación de la población ha sido aprovechado por la dirección de Consorcio para el realojo de la población marginal para realojar allí poblaciones procedentes de las desalojos de infraviviendas, lo que viene a empeorar sensiblemente la estructuración social de una población con una percepción muy pesimista de las posibilidades de reconducir el carácter del barrio), PAN BENDITO (Se trata de uno de los barrios fruto de la operación barrios en remodelación, sus habitantes procedían de la UVA de Pan Bendito y del Poblado dirigido de Vista Alegre, la operación supuso la ejecución de 1.404 viviendas, con indicadores críticos solo nos aparece la sección 11.129 con 1.320 habitantes pero con una tasa del 38% de paro y un 42% de población sin estudios, representa el corazón duro de un ámbito con problemas, en el que las políticas públicas de intervención mediante la exclusiva provisión de viviendas no han paliado los graves problemas de la poblaciones realojadas, que entran en un circuito de economía criminal), CRUCE DE VILLAVERDE (es una de las últimas operaciones de remodelación pública en marcha, pero no parece probable que la simple provisión de viviendas palie los problemas de una población de bajo nivel de estudios y con tasas de paro y precariedad en el empleo ciertamente elevadas) y VIRGEN DEL CAMINO (El barrio situado en el distrito de San Blas, al este de Canillejas, junto a las cocheras del metro, es producto de una operación de remodelación sobre la primitiva Unidad Vecinal de Absorción de 1963. Se trata de un barrio alejado, arrinconado junto a las tapias de las cocheras del metro. Se encuentra marginada de la estructura de transportes públicos).
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2001 Barrios vulnerables

En 2001, los barrios vulnerables ascienden a 80, son 1.‐Conde Duque, 2.‐Malasaña, 3.‐Hortaleza/Chueca, 4.‐Sol/Mayor, 5.‐Atocha/Cortes, 6.‐Argumosa, 7.‐Lavapiés, 8.‐Cascorro, 9.‐La Latina/Cebada, 10.‐La Latina‐/Palacio, 11.‐Embajadores, 12.‐Santa Ma de la Cabeza, 13.‐Legazpi, 14.‐Rio Rosas, 15.‐Alonso Cano, 16.‐Olavide/Bilbao, 17.‐Galileo, 18.‐Cuatro Caminos, 19.-Alvarado, 20.‐Estrecho, 21.‐Lérida/Castillejos, 22.‐Berruguete, 23.‐Blasco Argibay, 24.‐Valdeacederas, 25.‐Avd. de Asturias 1, 26.‐Avd. de Asturias 2, 27.‐Quemadero, 28.‐ Puerta del Angel, 29.-Clemente, 30.‐Cañorroto, 31.‐Polígono los Cármenes, 32.‐Barrio del Pilar, 33.‐Fuencarral, 34.‐Fontarron, 35.‐Poblado Absorción Hortaleza, 36.‐San Miguel Sur/Pinar, 37.‐Canillas, 38.‐Vicálvaro, 39.‐Torres Garrido/Pan Bendito, 40.‐Abrantes Sur, 41.‐Entrevías Este, 42.‐Entrevías Oeste, 43.‐Pozo del Tío Raimundo, 44.‐Peña Prieta, 45.‐Norte Vallecas, 46.‐Cerro del Tío Pío, 47.‐San Diego, 48.‐Picazo, 49.‐Peña Atalaya/Nuestra Sra de los Ángeles, 50.‐San Jorge, 51.‐Parque Azorín, 52.‐Alto del Arenal, 53.‐Palomeras 1/Luis Buñuel, 54.‐Jardín de Palomera/Villalobos, 55.‐Palomeras Sureste, 56.‐Portazgo, 57.‐Villaverde Alto Sur, 58.‐Villaverde Alto Oeste, 59.‐Villaverde Alto Este, 60.‐Las Torres, 61.‐El Cruce, 62.‐Villaverde Bajo, 63.‐San Cristóbal, 64.‐Uva de Vallecas, 65.‐Villa de Vallecas Casco Sur, 66.‐Zofio/Moscardo, 67.‐Pradolongo, 68.‐Almendrales, 69.‐Orcasitas Este, 70.‐Orcasur, 71.‐San Fermin, 72.‐Orcasitas Oeste, 73.‐El Carmen, 74.‐Quintana/Ascao, 75.‐Pueblo Nuevo, 76.‐Canillejas, 77.‐Simancas, 78.‐Hellín, 79.‐Amposta y 80.-Arcos. Además de las zonas vulnerables de CAÑADA REAL (Esta área no ha sido incluida en el catálogo por tratarse de una zona sin una estructura urbana homogénea que permita delimitar un barrio, entendido como una zona con límites definidos y con cualidades urbanas y sociales propias y características. La situación de la Cañada Real Galiana es un problema complejo de carácter metropolitano, que comenzó a generarse con asentamientos ilegales iniciados hace más de 40 años, y que requiere para su resolución la acción conjunta de los 3 niveles de gobierno. Desde el 2007, el Ayuntamiento de Madrid ha derribado 105 construcciones, 23 infraviviendas, un puente, 5 naves industriales, un colector ilegal, así como un antiguo centro de transformación en estado ruinoso, con el fin de evitar el crecimiento de este asentamiento ilegal, mediante la aplicación de instrumentos de disciplina urbanística. Las 3 secciones censales que conforman son vulnerables tanto por el indicador de estudios como por el de vivienda, y dos de ellas además presentan vulnerabiliddad por la tasa paro), EL RUEDO (No se ha considerado barrio por no alcanzar la población mínima para considerarse como tal. El Ruedo (Moratalaz), es una construcción circular de pisos sociales (terminado de construirse en 1990) y que sirvió para realojar a los habitantes del poblado chabolista del Pozo del Huevo. El Instituto de la Vivienda de Madrid (IVIMA) se quedó con parte de las casas para su adjudicación como vivienda social. El área es vulnerable tanto por paro como por carencias en la vivienda y nivel de estudios), DELICIAS/PALOS DE MOGUER (No se ha considerado barrio vulnerable por su falta de continuidad espacial. Barrio de carácter residencial donde edificios de diversas alturas y épocas, así como en distintos estados de conservación, se suceden sin orden ni concierto: construcciones de 3 plantas, con más de 50 años, viejas y destartaladas, junto a edificios de los años 70 con viviendas más amplias y junto a ellas, donde antes había fábricas, se han construido edificios en manzana cerrada con buenas calidades), LUCERO (Este área pertenece a los barrios de Lucero y los Cármenes del distrito de Latina, que está situado al suroeste de la ciudad. La trama predominante del barrio es muy densa, tipo parcelación periférica de los 40′, con trama muy compacta de manzanas alargadas y calles estrechas, donde predominan las viviendas de 2 o 3 alturas. El desarrollo principal del barrio de Lucero se produce entre los 50′ y 60′, pero ha habido múltiples sustituciones de la edificación, principalmente en los 70′, por lo que se pueden encontrar edificios de todas las décadas desde entonces. De la explotación estadística del Censo de 2001 se deduce que el área es vulnerable por el nivel de estudios), VISTA ALEGRE (Con esta denominación se han agrupado 5 secciones censales que no han conformado un barrio por presentar discontinuidad espacial pero que integran a casi 5000 habitantes. Las secciones censales definidas pertenecen al barrio de Vista Alegre del distrito de Carabanchel, que se encuentra al suroeste de Madrid, entre el río Manzanares y la M‐40. La morfología urbana es de ensanche de parcelación periférica de los 40′, con trama muy compacta de manzanas alargadas y calles estrechas. Las tipologías corresponden a edificación entre medianeras de entre 3 y 4 alturas, en su mayor parte construidas en los 50′ y 60′).
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2006 Barrios vulnerables

En 2006, los barrios vulnerables serán 72, son 1-Conde Duque, 2-Malasaña, 3-Hortaleza/Chueca, 4-Sol/Mayor, 5-Atocha/Cortes, 6-Argumosa, 7-Lavapiés, 8-Cascorro, 9-Delicias, 10-Sta. Maria de la Cabeza, 11-Legazpi, 12-Alonso Cano, 13-Cuatro Caminos, 14-Alvarado, 15-Bellas Vistas, 16-Estrecho, 17-Berruguete, 18-Panizo, 19-Rastrillo, 20-Valdeacederas, 21-Puerta del Angel, 22-Clemente, 23-Lucero 1, 24-Lucero 2, 25-Colonia Jardin, 26-Toboso, 27-Vía Carpetana/Valvanera, 28-Carpetana/Vista Alegre Norte, 29-Vista Alegre/Puerta Bonita, 30-Vista Alegre Sur, 31-Urgel, 32-Marqués de Vadillo, 33-Marquesa de Argüeso/Salaberry, 34-Opañel/Oporto, 35-San José Obrero Oeste, 36-San José Obrero Este, 37-Abrantes, 38-Torres Garrido, 39-Carabanchel Alto, 40-Marqués de Jura Real, 41-Peña Prieta, 42-López Gras, 43-Bajo/Cerro del Tío Pío, 44-San Diego, 45-Picazo, 46-Peña Atalaya, 47-San Jorge, 48-Nueva Numancia, 49-Parque Azorín, 50-Vicálvaro, 51-Villaverde Alto Sur, 52-Villaverde Alto Este, 53-Los Angeles Norte, 54-El Cruce, 55-Colonia Nuevo Parque, 56-Villaverde Bajo, 57-Barrio Rosales, 58-San Cristóbal, 59-San Fermín, 60-Zofio, 61-Moscardó, 62-Pradolongo Oeste, 63-Almendrales, 64-Pradolongo Sur, 65-Pradolongo Este, 66-Ventas, 67-El Carmen/Quintana, 68-La Elipa, 69-Pueblo Nuevo Norte, 70-Pueblo Nuevo Sur, 71-García Noblejas y 72-Simancas. Además incluye otras zonas vulnerables, como CAÑADA REAL; EL RUEDO, VILLAVERDE ALTO OESTE ( pertenece al barrio de San Andrés del distrito de Villaverde, situado al sur de la ciudad de Madrid colindante con el municipio de Getafe. Se encuentra delimitado por la M-40, M-45, A-4 y A-42. Este barrio fue casco urbano del municipio de Villaverde hasta 1954 cuando pasó a formar parte de la ciudad de Madrid. Entre los40′ y 50′ la Obra Sindical del Hogar construyó una serie de colonias caracterizadas por bloques residenciales de reducidas dimensiones y escasa calidad constructiva para alojar a trabajadores de empresas cercanas), OLAVIDE (Las secciones censales incluidas se ubican en el barrio de Trafalgar, dentro del distrito de Chamberi, entre las calles de Fuencarral, Luchana, Santa Engracia y Eloy Gonzalo. En ellas se han detectado índices de población inmigrante superiores al valor de referencia del 20%. No se incluyen en el catálogo porque no tienen continuidad espacial, pese a que se encuentran en una zona con morfología homogénea ya que se trata de uno de los primeros barrios de ensanche de la ciudad construido tras el derribo de la cerca de Felipe IV en el siglo XIX) y VALMOJADO (El área pertenece al barrio de Aluche, dentro del distrito de Latina. Se ubica al este del Parque de Aluche entre las calles Valmojado y Camarena. Se trata de una promoción de viviendas de bloque abierto de los 70′, el área se compone de bloques lineales de hasta 6 alturas que se organizan siguiendo una trama ortogonal en dirección N-S).
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Grandes Areas de suelo en desarrollo residencial en Madrid y proximidades. 2016

Pero Madrid tiene muchos Grandes Areas de suelos Residenciales en desarrollo. Acumula una edificabilidad residencial prevista de 24.959.066 m2 de techo para 243.908 viviendas, estando pendientes 171.946 viviendas. Son sectores no urbanizados como lo situados en la Estrategia del Este, AHIJONES (4.962.471 m2 de suelo para 2.333.588 m2 de trecho residencial para 15.400 viviendas), o LOS CERROS (4.319.704 m2 de suelo para 1.835.500 m2 de techo para 15.000 viviendas), o VALDECARROS (20.110.731 m2 de suelo para 6.841.794 m2 de techo para 48.000 viviendas); o suelos urbanizados o en proceso pero sin aún edificar, tales como EL CAÑAVERAL (5.084.739 m2 de suelo para 2.532.627 m2 de techo para 14.000 viviendas), o BERROCALES (7.171.880 m2 de suelo para 3.073.819 m2 de techo para 22.235 viviendas), o VILLAVERDE-BARRIO DE BUTARQUE (334.470 m2 de suelo para 196.117 m2 de techo para 1.570 viviendas); o sectores urbanizados en plena edificación como ARROYO DEL FRESNO (1.472.477 m2 de suelo para 532.541 m2 de techo para 2.754 viviendas) o CAMINO DEL BARRIAL (313.519 m2 de suelo para 164.087 m2 de techo para 1.083 viviendas), o EL PARQUE DE VALDEBEBAS (10.733.046 m2 de suelo para 3.735.149 m2 de techo para 12.500 viviendas, pendientes aún 10.712 viviendas), o LA COLONIA FRANCISCO JAVIER (80.555 m2 de suelo para 145.000 m2 de techo para 1.350 viviendas, pendientes 970), o EL ENSANCHE DE BARAJAS (508.426 m2 de suelo para 229.823 m2 de techo para 1.500 viviendas, pendientes 615), o INSTALACIONES MILITARES DE CAMPAMENTO (2.103.152 m2 de suelo para 1.295.215 m2 de techo para 10.700 viviendas, pendientes 9.458), o MENDEZ ALVARO NORTE I (132.842 m2 de suelo para 247.084 m2 de techo para 1.425 viviendas, pendientes 1.193), o PASEO DE LA DIRECCION (160.604 m2 de suelo para 231.057 m2 de techo para 1.517 viviendas, pendientes 1.257), o LA PROLONGACION DE LA CASTELLANA (2.977.700 m2 de suelo para 3.285.504 m2 de techo para 17.320 viviendas, pendientes 14.719).

Cualquiera de estas operaciones ha sido un vertiginoso tobogán en su desarrollo, técnico, jurídico y político. Y algunas más, también. El liberalismo remanente del sector promotor (pese al martillo desde la crisis del 2008 reclama más, más suelo para su actividad económica), chocando con el “inmovilizo” prudente decidido por los ciudadanos en las urnas en 2015. Cuidemos lo que tenemos y no abramos más frentes nuevos… Las vulnerabilidades aún no se han corregido. 

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112 Areas Preferentes de Impulso a la Regeneración Urbana (APIRU). 2016

La respuesta al urbanismo en Madrid, tras los embates judiciales y económicos tiende a respuestas de escala inferior. Stocks de vivienda no vendida, remanentes edificables, patrimonios municipales de vivienda pública, gentrificación de barrios centrales, la turistificación de la ciudad, vivienda vacía, ocupación o desahucio… Nuevos problemas que están hoy más que nunca en las agendas de las ciudades, y a las que se debe dar una respuesta común. No hay otra vía de solución. 

Operación Chamartín, Mahou, Peineta, Cocheras, nueva Ley del Suelo, Plan de Vivienda…

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Area Urbana MADRID. Tamaño y densidad urbana. Análisis de la ocupación de suelo por las áreas urbanas españolas. Carlos Jiménez Romera. 2015

Hoy la ciudad más que nunca se pregunta por su ciudad, más allá del problema de la vivienda, de los hogares urbanos, la escala de barrio, las personalizaciones urbanas, la vida ciudadana y su participación efectiva en la toma de decisiones es el punto de partida de una nueva época urbana, y Madrid no puede ni debe dejar de ser parte activa.

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MADRID. IESE “Cities in motion”. 2015

Madrid es una ciudad de casi 3,5 millones de habitantes, y un parque de 1,464 millones de viviendas. Su “almendra central” envejecida, se “gerentrifica” muy rápidamente, al mismo tiempo que envejece su parque residencial y su parque de ciudadanos; su 1ª corona padece los problemas de la turistificación; su 2ª corona está plagada de edificación de los 50′ y 60′ necesitados de una renovación urbana que no puede esperar más, su 3ª corona alberga ilusiones de ciudad (más allá de servicios de la periferia), y hasta la 4ª corona reclama ser parte de (una gran) ciudad. 

Pero hablar de Madrid como una única entidad es demasiado vago. Debemos descender en la escala de análisis para poder entender los diferentes “Madrides” y sus problemas. 

“…Madrid se ha convertido en la última década en la capital más segregada de Europa y en la segunda con mayor desigualdad social, según un estudio paneuropeo que analiza 13 países. En sólo 10 años, la ciudad y su corona metropolitana han pasado de estar en la media europea a situarse en el puesto más alto. “La Comunidad de Madrid se ha fracturado. Una diagonal del SO al NO parte la región: al N, las categorías profesionales más altas y al S, las más bajas. Cada vez están más separadas”, analiza Daniel Sorando, doctor en Sociología Urbana. La causa es la crisis y la falta de políticas sociales…”
“…La llamada “línea de la pobreza”, una frontera que divide la ciudad de Madrid y su entorno metropolitano en dos territorios norte/sur, social y económicamente diferentes. Esta frontera social de Madrid, que sobrevive de forma crónica y persistente el paso del tiempo, ha sido el resultado, entre otros factores, de las decisiones urbanísticas de los últimos siglos y, como veremos, se corresponde bastante fielmente con la barrera norte-sur de los indicadores de salud representados en múltiples mapas sanitarios, que se han ido elaborando desde hace décadas…”

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Nuevos tiempos de gobernanza y nuevas prioridades. Qué margen de maniobra tiene una Ayuntamiento (como el de Madrid) para sobrevivir a la vorágine del s XXI; sostenibilidad, participación ciudadana, la ciudad para el ciudadano, Madrid región metropolitana, el “nuevo modelo de ciudad”… temas de plena actualidad en nuestra ciudad.

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Bienvenida sea la recién presentada “Guía de Urbanismo y Diseño Urbano. Madrid 1900-2010″ coordinada por el maestro Ramón López de Lucio, en colaboración entre la ETSAM-Instituto Juan de Herrera y el Ayuntamiento, herramienta ya imprescindible para narrar y comprender Madrid, capital europea y conjunto de barrios, en su complejidad, con sus aciertos y sus errores, porque los “episodios” locales han construido el actual Madrid a lo largo de su historia, presente y futuro.


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


…seguiremos analizando en próximas entregas los 250 municipios mayores de España