URBS, POLIS y CIVITAS

El punto de partida para analizar la evolución histórica de la ciudad es la consideración de la naturaleza evolutiva de las ciudades, teniendo el urbanismo un papel como instrumento anticipador y propositivo.

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Mi contestación es que la historia es para el autoconocimiento humano. […] Conocerse a sí mismo significa conocer lo que se puede hacer, y puesto que nadie sabe lo que puede hacer hasta que lo intenta, la única pista para saber lo que puede hacer el hombre es averiguar lo que ha hecho. El valor de la historia, por consiguiente, consiste en que nos enseña lo que el hombre ha hecho y en ese sentido lo que el hombre es.
Robin George Collingwood.

La historia urbana se puede definir como “el conocimiento de las formas en que se ha producido la organización de los asentamientos humanos a lo largo del tiempo” (De Terán, 2009). En esta definición de “historia urbana” se apuntan las 2 cuestiones principales: el espacio (lo urbano) y el tiempo (la historia). Por tanto, para conocer la historia urbana es importante el entendimiento de los hechos urbanos en su doble dimensión espacial y temporal.

Sólo desde este punto de partida nos podemos acercar al entendimiento, al conocimiento de una realidad mutable.

“La ciudad es al mismo tiempo la urbs, la civitas y la polis. Es, en efecto, en primer lugar, el espacio construido, y que posee características morfológicas que, en general, fácilmente podemos reconocer como “urbanas” (los edificios, las calles, una fuerte densidad de equipamientos y de infraestructuras), es decir, todo lo que los romanos designaban con la expresión urbs. Pero es también una realidad social constituida por los ciudadanos que viven en la ciudad, a lo que los romanos aludían al hablar de la civitas. Y finalmente es la unidad político-administrativa, del municipio al área metropolitana, es decir aquello a lo que los griegos se referían al hablar de la polis. Abordar los problemas de la ciudad significa referirse a la vez a dimensiones físicas, sociales y político-administrativas.

La URBS se refiere a la dimensión física, formal, del hábitat. La arquitectura, el urbanismo, la geografía y la ecología urbana son las disciplinas que se ocupan, fundamentalmente de nuestro medio físico y natural, de la forma de la ciudad y de la ordenación del territorio.

La CIVITAS es la raíz de la civilización. Nos remite a la sociedad que da origen a la URBS y que expresa a través de ella su cultura, sus valores, su organización económica. De la civitas se ocupan disciplinas como la historia, la economía, la antropología, la sociología y la filosofía.

La POLIS nos remite a la dimensión organizativa y administrativa de la vida en la ciudad y en el territorio, a cómo se toman las decisiones sobre el mismo, a quiénes las toman, cómo se distribuye el poder. Debemos el concepto a los griegos y lo asociamos al nacimiento de la democracia de los ciudadanos, de aquellos que participaban en la asamblea para hacerse responsables de las decisiones sobre los asuntos colectivos. Es el ámbito de la gestión. Para los griegos de la época de Pericles esta tarea era tomada muy en serio hasta el punto de calificar como idiotas a aquellos que se desentendían de la POLIS, de participar en las asambleas para tratar los asuntos colectivos. De su estudio se ocupan disciplinas como el derecho, la politología, la filosofía política y la sociología.

Estas 3 dimensiones, de la ciudad que entendemos válidas para el hábitat social, sea rural o urbano, se relacionan entre sí de modo dialógico y recursivo. Son complementarias y cualquier transformación en una de ellas es causa de transformaciones en las otras. Con ellas construimos el triángulo del hábitat social.”

Artículo publicado en el núm. 3 de la Colección Mediterráneo Económico: “Ciudades, arquitectura y espacio urbano”. Coordinado por Horacio Capel ISBN: 84-95531-12-7 – ISSN: 1698-3726 – Depósito legal: AL -16-2003. Edita: Caja Rural Intermediterrámea, Sdad. Coop. Cdto – Producido por: Instituto de Estudios Socioeconómicos de Cajamar

Con estos dos ingredientes debemos situarnos. La ciudad (el espacio) y la historia (el tiempo) por un parte, y aquello que define inequívocamente la ciudad (urbs+polis+civitas), su gestión.

Aunque sólo sea por rendir un justo tributo al recién desaparecido gran maestro Leonardo Benévolo, en su “Orígenes del Urbanismo Moderno”, recordemos la definición del urbanismo aportada a partir del vínculo necesario entre urbanismo y política.

“…el urbanismo constituye una parte de la política, necesario para concretar todos los programas operativos […] Para mejorar la distribución de la actividad humana en el territorio es preciso mejorar las relaciones económicas y sociales de las cuales depende dicha actividad; por lo demás, no basta con mejorar las relaciones económicas y sociales para que las espaciales queden automáticamente corregidas, pero la modificación de las relaciones espaciales es uno de los modos, inseparable de los demás, para lograr el equilibrio general que es el fin de la acción política…”

El origen del urbanismo, afirma, “…es una reacción más tardía que intenta corregir los desequilibrios causados por las profundas transformaciones del período de la industrialización…”

Hoy frente a la entonces llamada “industrialización”, nos enfrentamos a la búsqueda de un modelo de ciudad. Ya no es la mano de obra necesaria para producir quien reclama alojamiento y condiciones mínimas de vida digna y segura. La solución a los problemas sanitarios de aquella ciudad decimonónica no es válida para enfrentarse a los problemas de nuestra ciudad del siglo XXI. Tenemos la información basada en las prácticas históricas y pocos modelos que satisfagan las tensiones de la nueva ciudad.

Desde los movimientos vecinales de los 70′ tras el advenimiento de la democracia local, la reivindicación de lo lúdico-cultural sirvió de excusa para la revitalización de una olvidada ciudad histórica en los 80′, y con el liberalismo y el descontrol por el crecimiento de lo urbano en los 90′  llegamos al siglo XXI con la necesidad desesperada de buscar para encontrar un nuevo modelo de vida urbana y de nuestras ciudades.

Los episodios de cada ciudad han de servirnos para saber qué ha pasado, porqué ha sido construida nuestra ciudad y tomar decisiones para actualizar las demandas de los ciudadanos y las necesidades de nuestras ciudades.

Información para el conocimiento.
Información para la toma de decisiones

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Madrid, 1900-2010: Guía de Urbanismo y Diseño Urbano. / Urbanism & Urban Design Guide. 2016 López de Lucio, Ramón / Tejera Parra, Javier / Bataller Eenguix, José Javier / Ardua Urquiaga, Álvaro. Ayuntamiento de Madrid y ETSAM. ISBN 978-84-7812-772-6