MADRID distrito 9 MONCLOA-ARAVACA

28079-09 MONCLOA Mekko0128079-09 MONCLOA Mekko02

Estos gráficos representan el Parque Residencial del DISTRITO de MONCLOA-ARAVACA del municipio de MADRID

Son los Bienes Inmuebles matriculados en el Catastro, clasificados por año de inscripción y por tamaño.

Cada barra horizontal representa una década, siendo la más reciente la inferior (2010′), y la más antigua la superior (<1900).

El color representa el tamaño, del más cálido (180 m2).

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MONCLOA-ARAVACA Distrito 9 compuesto de los Barrios de 091 CASA DE CAMPO, 092 ARGUELLES, 093 CIUDAD UNIVERSITARIA, 094 VALDEZARZA, 095 VALDEMARIN y 096 EL PLANTIO y 097 ARAVACA.

Son 4,653,17 ha de superficie y una población de 116.689 habitantes (25 hab/ha), 51.813 viviendas y 44.503 hogares. Con un saldo vegetativo prácticamente nulo, estancado (en 2016 hubo 991 nacimientos y 1.057 defunciones), 53.302 automóviles y 5.665 locales con actividad; con muchos menores de 15 años (el 14,92 %), y muchos mayores de 65 años (21,44%); con mucha vivienda vieja (15% anterior a la guerra), abundando la viviendas de mediano y pequeño tamaño (más del 45% de superficie menor de 90 m2), y las muy grandes (mas  20% son mayores de 180 m2) precios de vivienda altos y al alza (2,85% en 2016), con 9,92% de población extranjera viviendo en el 4,80% de los hogares (2.140), y dónde un 29,96% de las viviendas están ocupadas por solitarios (13.335 hogares unipersonales), y un 12,86% (5.724 hogares) son mayores de 65 años solitarios.

Aunque parece todo muy homogéneo, nada más lejos de la realidad.

28079-08 por poblacion

Una ciudad del tamaño en población de la ciudad de Jaén (la 57ª), junto a la ALMENDRA de Madrid.

tabla 28079-09 MONCLOA 1tabla 28079-09 MONCLOA 2

Estas tablas cualifican las viviendas del Distrito 09 MONCLOA-ARAVACA según su tamaño y su fecha de construcción.

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Perfil educativo de los habitantes del Distrito MONCLOA-ARAVACA y sus BARRIOS.

28079-08 por ESTUDIOS28079-09 rentas

División por RENTAS de Madrid

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Línea de la Pobreza – MADRID

28079 total por barrios y tamaño

Cuadro Resumen VIVIENDAS Madrid-por DISTRITOS según tamaño y fecha de construcción (Fuente CATASTRO a 1.1.2015) Elaboración propia


Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento


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Es el distrito número 9 de la división decimal administrativa. Se encuentra en el amplio arco de la zona norte, configurándose como un eje insertado en Madrid a través de la Ciudad Universitaria y que se organiza alrededor de la carretera de La Coruña. Presenta 3 áreas perfectamente diferenciadas: por una parte, el borde noroeste de la villa; por otra, la gran área recreativa de la Casa de Campo y la ribera del Manzanares; y, finalmente el desarrollo residencial del eje Aravaca-El Plantío.

Se encuentra en el arco de la zona O-NO de la ciudad, organizado en torno al eje de la Carretera de La Coruña, con 5 zonas bien diferenciadas:

– El Conjunto Histórico de Aravaca.

– La Casa de Campo y la Ribera del Manzanares.

– Ciudad Universitaria y la zona de Argüelles (zona de ensanche de la ciudad)

– El eje residencial Aravaca – El Plantío.

– Norte de la Dehesa de la Villa.

 

El distrito está dividido físicamente por grandes infraestructuras de movilidad (M-30, A-6, M- 40 y M-500, vías férreas desde Príncipe Pio) y por otros elementos físicos como el río Manzanares, limita con los distritos madrileños de Fuencarral–El Pardo, Tetuán, Latina, Chamberí y Centro, y con los términos municipales de Pozuelo de Alarcón y Majadahonda.

Su desarrollo histórico ha estado condicionado por la segregación y urbanización de terrenos de la Corona o del Patrimonio Nacional. Hasta 1920 la mayor parte del distrito es un monte con terrenos arbolados y el pequeño núcleo rural de Aravaca. En esos años se produce la primera segregación para crear la Ciudad Universitaria, a la que siguen otras de carácter recreativo en torno a la Ribera del Manzanares.

A partir de 1940 aparecen colonias de viviendas unifamiliares de carácter semirural (Valdeconejos, Belmonte) y en los 50′ se desarrollan una serie de colonias de chalets de alta calidad sobre terrenos enajenados de Patrimonio Nacional.

Entre los años 1948 y 1954 se anexionaron 13 municipios aledaños a la capital entre ellos Aravaca, anexionado por decreto de 28 de octubre de 1949.

A partir de 1960 se llevan a cabo operaciones de vivienda masiva (Ciudad de los Poetas, Valdezarza y Francos Rodríguez) para absorber la política de crecimiento de la ciudad.

Se caracteriza por tener una tipología edificatoria variada que va desde la vivienda unifamiliar en la zona Oeste del distrito (Aravaca – El Plantío), hasta el bloque abierto en la zona norte (Ciudad de los Poetas), o la manzana cerrada en la zona este (Arguelles), sus espacios verdes conforman el pulmón oeste de la capital, debido al gran tamaño de sus zonas verdes (Casa de Campo, Parque del Oeste, Dehesa de la Villa) o de los equipamientos de parecidas características que circundan el trazado del rio Manzanares (Hipódromo, Club Puerta de Hierro, Club de Campo, etc..).

En sus aspectos generales, el crecimiento experimentado desde principios del siglo difiere poco del acaecido en el resto de la periferia. si bien cabe recordar que su localización alejada de los núcleos rurales, en una posición intersticial entre las carreteras de El Pardo y de Colmenar, hará más lento el proceso, Su ocupación inicial, en los 20′, en relación con los caminos vecinales y en función de la población atraida por Madrid, se realiza mediante parcelaciones particulares y con unas formas de edificación simples y primarias, sin que exista una transferencia de los modos de producción más complejos hasta después de aprobarse en 1946, el PGOU.

Desde entonces, pero especialmente desde 1950, tras la anexión, la ocupación se acelera hasta rellenar la mayor parte del espacio estudiado mediante una producción urbana realizada a saltos y con niveles muy diversos de calidad, generadores de una notable segregación espacial. En la base de esta ocupación y de la organización urbana actual se halla la actuación de los agentes privados de suelo urbano y de la Administración. Los promotores que controlan efectivamente la producción urbana son las empresas inmobiliarias. Los propietarios rurales no tienen poder suficiente para perfilar el futuro urbano y en ello es decisivo el sistema rústico de la propiedad, caracterizado por pequeñas posesiones que presentan una gran dispersión parcelaria, excepto en los terrenos de Chamartin de la Rosa, cuyo propietario, la Compañía de Jesús, no intervendrá directamente en el proceso. Su papel se limita a retener el suelo hasta 1960. Por su parte la burguesía madrileña que invierte en la periferia desde principios de siglo, restringe su actuación preferentemente al sector de Peña Grande, en donde la adquisición de parcelas colindantes le permiten la organización de la colonia homónima. Asl pues, las empresas inmobiliarias, cuando comienzan a consolídarse, encuentran en este espacio condiclones que favorecen su inversión, sobre todo desde el momento en que el suelo es calificado como edificable, en algunos sectores, por el PGOUM-1946. Su actuación la centran en principio en el control del suelo y más tarde en la promoción directa de viviendas o en la organización de la producción inmobiliaria, al condicionar la intervención de otros agentes mediante la retención del suelo.

Este control y el apoyo o la permisividad de la Administración explica definitivamente su capacidad para estructurar más del 70% del total. Otro aspecto esclarecedor para comprender las formas del crecimiento urbano es la exclusiva intervención de la actuación privada ya que ésta, interesada fundamentalmente en la producción de viviendas de mediana o gran calidad a pesar de la fuerte demanda de escasa solvencia, se ocupa de crear mejores espacios urbanos que los desarrol lados por la intervención pública y sólo construirá conjuntos de inferior calidad cuando se vea favorecida notablemente con créditos, ventajas fiscales y un escaso control oficial. La intervención oficial ha adquirido mayor protagonismo en los 80′, a través de la Gerencia Municipal de Urbanismo, al incidir de manera más efectiva los proyectos diseflados para la organización del espacio en el PGOUM-1985 que intenta resolver los problemas de desconexión de los conjuntos creados en épocas anteriores. Los resultados de estas actuaciones configuran finalmente un paisaje urbano de calidad en el que el exclusivo uso residencial, junto con el Centro Comercial de la Vaguada, identifican a este sector de la periferia como privilegiado. No obstante, en el desarrollo del trabajo ya se ha visto cómo esta concepción no corresponde ni a todo el espacio ni a todas las etapas de su evolución. Inicialmente considerado como muy periférico y alejado, fue ocupado por edificaciones marginales a pesar de los intentos de algunos promotores por crear colonias de veraneo.

LA CASA DE CAMPO

En el archivo de la Comunidad de Madrid se conserva el documento por el que el rey Felipe II compraba a Fadrique de Vargas su Casa de Campo en 1560, que era un espacio verde en la ribera del río Manzanares. En realidad, la creación de la Casa de Campo como tal fue un proyecto del rey, mucho antes de acceder al trono, cuando todavía era príncipe. Lo que dio un impulso definitivo a esta idea fue el nombramiento de Madrid como capital del imperio español (que por entonces se extendía por parte de Europa y de América del Sur) en 1561.

La Casa de Campo es una creación de Felipe II, aunque la zona era un recinto privado que el rey compró junto a otros terrenos para crear un espacio de caza en el siglo XVI.
La Casa de Campo de Madrid: 1.722 ha de vegetación y naturaleza, 5 veces más que Central Park. Pero aquí no venimos a hablar de medidas, sino de la historia que se esconde tras el mismo.

Hay que ponerse en situación. Hasta el siglo XVI, Madríd había sido un villorrio, un municipio grande y con aspiraciones, pero que no dejaba de ser lugar de paso para los que se dirigían a otras ciudades relevantes. Los Reyes Católicos habían tenido allí propiedades y pasaban temporadas en la ciudad castellana, pero al ser las Cortes itinerantes, no existía una capital de España propiamente dicha, a pesar de que ciudades como Toledo o León habían tenido ese privilegio en épocas remotas y cuando formaban parte de reinos separados. Al ser Madrid una ciudad reducida, en sus alrdedores sólo se existían campos de labranza y, en la parte noroeste de la ciudad, un verdadero vergel que se extendía hasta las faldas de la que hoy es la Sierra Oeste, con municipios tan interesantes como San Lorenzo de El Escorial y su monasterio.
Privilegio a favor de don Fadrique Vargas para comprar la Casa de Campo.

Es en este vergel en el que Felipe II piensa construir su Casa de Campo para su disfrute y como lugar cercano de caza. Durante 1556, e incluso antes, el rey realiza varias compras de terrenos en los aledaños del río. Además, en esta fecha, Felipe II compra las tierras situadas bajo el antiguo Alcázar (hoy destruido y sustituido por el Palacio Real), en lo que actualmente son los Jardines del Campo del Moro y la Cuesta de la Vega. También dio orden de plantar árboles en la ribera del Manzanares y del río Jarama. Entre 1563 y 1583, Felipe II va comprando tierras, la mayor parte heredadas por sus dueños, en las inmediaciones del Manzanares. En el archivo de la Comunidad de Madrid se encuentran las escrituras en las que se señalan arroyos, batanes o huertas que hoy han desaparecido. Y en 1582 se decide realizar el cerramiento de la Casa de Campo a través de un muro, lo que indica que, en esa fecha, el proyecto del rey ya estaba terminado: el Real Sitio de la Casa de Campo.

Con posterioridad, el rey Fernando VI amplió el espacio de la Casa de Campo adquiriendo el 80% de la superficie actual, es decir, que en tiempos de Felipe II, este jardín real sólo ocupaba un quinto de su tamaño actual. Por su lado, Carlos III ordenó el cerramiento del perímetro de la Casa de Campo con un muro y pidió a Sabatini, su arquitecto de cámara, que levantase varios puentes sobre el arroyo Meaques, que aún existe dentro de la Casa. La evolución y modernización de Madrid, sobre todo gracias a Carlos III, dió como origen la construcción del Puente del Rey sobre el río Manzanares, con el que se unía los jardines de Palacio (el Campo del Moro) con la Casa de Campo. Este puente se conserva todavía y es uno de los atractivos de Madrid Río.

En 1931, con la proclamación de la II República española y el exilio del rey Alfonso XIII, la Casa de Campo se cede al Ayuntamiento de Madrid, que desde entonces la ha gestionado.

Uno de los efectos inmediatos que derivan de la capitalidad de Madrid, fijada por Felipe II en 1561, es la configuración de la Casa de Campo, conocida en aquel momento como Casa del Campo de los Vargas. Previamente, el monarca había decidido formar un bosque en las márgenes del río Manzanares. En este sentido, son conocidas las compras de tierras realizadas por el rey, principalmente a partir de 1556, para formar el Real Bosque de la Casa de Campo. Algunos años antes y siendo aún príncipe, había encargado al corregidor de Madrid, Francisco de Sotomayor, la adquisición de algunas huertas y tierras en lo que hoy es, aproximadamente, el Campo del Moro y la Cuesta de la Vega, para formar un bosque a los pies mismos del Alcázar; e igualmente había dispuesto la plantación de árboles en las riberas del Jarama y Manzanares, en el intento de establecer una continuidad arbórea que uniera los aledaños del Alcázar con el Bosque y Real Sitio del Pardo. La formación del Bosque de la Casa de Campo en la margen derecha del río Manzanares parece contar con una primera adquisición en fecha temprana, 1552, año en que se le compra al licenciado Fernández de la Canal un majuelo que lindaba con el río Manzanares, con el camino de Aravaca y con otras propiedades del propio Canal.

A partir de los años 1563 y 1564 se adquieren unas 45 heredades a distintos propietarios, entre los que figuran los nombres de Pedro de Luján, Pedro de Vargas, el Monasterio de Santa Clara, Francisco de Madrid, etc. Lindes, tasaciones y pagos en maravedíes, escrituras de venta, superficies medidas en eras, fanegas y celemines, viejos nombres familiares de molinos y batanes, arroyos hoy desaparecidos, huertas, guindaleras y membrillares van surgiendo en los distintos asientos. La última adquisición con destino al Real Bosque de la Casa de Campo la efectúa Felipe II en 1583, pagando 251.160 maravedíes a los todavía herederos de Pedro de Vargas por una viña situada en el lugar conocido como el Vadillo. El hecho de que un año antes, en 1582, se hable de abrir una zanja sobre una viña de 940 cepas para hacer el cerramiento del conjunto de la Casa de Campo, por la parte del camino “que va desde la Villa de Madrid al lugar de Aravaca”, indica la culminación de un acariciado proyecto hecho ya entonces realidad. Hasta el siglo XVIII, con las ampliaciones llevadas a cabo por Fernando VI y Carlos III, la Casa de Campo no va a conocer sino el límite fijado por Felipe II, que es prácticamente el que se refleja en el plano de Teixeira (1656).

Al tiempo que Felipe II se cuida de hacer realidad el bosque y su repoblación con fines fundamentalmente cinegéticos, le obsesiona la adquisición de la mencionada Casa del Campo de los Vargas, sobre cuyo anhelo hay noticias a lo largo de 1557, 1558 y 1559. Por una Real Cédula de 17.1.1562, sabemos que finalmente se compró la Casa de Campo a los herederos de don Fadrique de Vargas. Ya en septiembre de 1561, esto es, el mismísimo año de la capitalidad de Madrid, se trae plomo de Toledo para la Casa de Campo de Madrid, que ya no se llama de los Vargas, dando a entender que la compra definitiva se hizo en 1560 o en los primeros meses de 1561, incorporada ya definitivamente al Bosque y configurando así el que sería Real Sitio de la Casa del Campo de Madrid.

… le dio la dicho mi carta de previllegio al dicho don Francisco de Vargas Manrique de Valencia por virtud de una micarta firmada de mi mano dada en esta villa de Madrid a ochode setiembre del año de quinientos y sesenta y uno por la qualhize saber a mis contadores mayores que mande comprar deRodrigo de Vargas caballero de la Horden de Calatrava vezino desta villa de Madrid et de doña Antonia Manrrique viuda muger de don Fadrique de Vargas como curadora de la persona y bienes del dicho don Francisco de Vargas su hijo y deldicho don Fadrique y en su nombre del dicho Rodrigo de Vargas y por virtud del poder asi dado por los dichos doña Antonia Manrrique y don Francisco de Vargas Manrrique suhijo unas cassas y huerta con ciertas tierras arboles aguaestante y manante que todo ello se dize la casa y huerta del campo que esta en termino y jurisdizion desta Villa cerca del Rio della y continua en una parte con el camino queva al lugar de Arabaca e de otra parte con el camino que vaa poçuelo arabaca y de la otra parte con huerta de los Herederos de Francisco Hidalgo y de la otra parte con biña y olibar quefue de Francisco [Auñez] escribano los quales dichos bienes dexaron el licenciado Francisco de Vargas y doña Ines de Carvajal su mujer difuntos vinculados y metidos y incorporados en el mayorazgo que hizieren e instituyeron. La qualdicha compra de las dichas cassas huertas tierras arboles y aguas y todo lo demás anejo y perteneciente al dicho heredamiento se concertó por precio y quantia de onze mil ducadosde a trecientos y setenta y conco maravedís cada uno que montan quatro quentos y ciento y veynte y cinco mil maravedis y que estos los oviessemos de pagar y pagassemos …”

Carta de privilegio de 6.429 maravedís y medio de juro al quitar situados en las alcabalas del partido de Sigüenza, otorgada por Felipe II a favor de Fadrique de Vargas Manrique como pago por la compra de un terreno denominado la Casa de Campo. 1592

“Topographia de la Villa de Madrid descripta por Don Pedro Texeira. Año 1656”

El Palacio de la Moncloa

“…Para conocer sus orígenes habría que remontarse al siglo XVII, cuando empezaron a delimitarse las propiedades que más adelante, durante el reinado de Carlos IV, conformarían el Real Sitio de La Florida y La Moncloa. Se hallaban situadas en la ribera izquierda del río Manzanares y abarcaban un área que se extendía desde el Palacio Real, junto a la Montaña del Príncipe Pío, hasta el Palacio de El Pardo, lo que permitía al Rey desplazarse de uno a otro sin dejar de pisar sus dominios. Tan extensa superfi cie incluía numerosas huertas, con sus casas, molinos y “casas palacio” o palacetes, que con el paso del tiempo fueron cambiando de dueños, de linderos y recibieron distintas denominaciones, lo que hoy en día puede producir cierta confusión. Para comprenderlo mejor, es recomendable la lectura del libro El Real Sitio de La Florida y La Moncloa. Evolución histórica y artística de un lugar madrileño, Madrid, 1999, de María Teresa Fernández Talaya, que recoge con detalle la historia de dichas propiedades; pero cabría hacer una síntesis señalando la evolución sufrida por los 3 principales lugares que conformaron el Real Sitio:

El 1º de ellos es el más próximo al Palacio Real. Se trata de la huerta de la Florida, que estaba situada junto al río, en la parte baja de la que se conocía como Montaña del Príncipe Pío. Dicha huerta perteneció en 1613 a Bernardo de Sandoval y Rojas, cardenal arzobispo de Toledo y, después de varias transmisiones, fue comprada en 1647 por Francisco de Moura, que sería desde 1651 marqués de Castel Rodrigo. El marqués hizo construir un Palacio, que decoró cuidadosamente, embelleció sus jardines con fuentes y estatuas traídas de Italia, que conocemos en parte por las descripciones de ilustres visitantes de su época, y fue ampliando la finca con sucesivas adquisiciones, entre ellas la de la huerta adyacente, llamada de la “Salceda” o “Buitrera”. Una parte de estas tierras junto con otras próximas, serían adquiridas por Carlos IV en 1786 para levantar el convento e iglesia de San Pedro de Alcántara, de los Padres Franciscanos, edificio proyectado por Sabatini que no se llegó a construir, pues en 1789, con los cimientos ya realizados, se decidió destinar el solar al Cuartel de Caballería de San Gil. Al poco tiempo, en 1792, Carlos IV pudo adquirir toda la finca de la Florida a Isabel María Pío de Saboya, marquesa de Castel Rodrigo y heredera de su mayorazgo; ese mismo año compró además las huertas próximas de Romanillos y Junquera, quedando todas ellas incluidas en el Real Sitio de la Florida –sin embargo, una parte de la finca se perdería en 1830, cuando Fernando VII decidió ceder en usufructo la Montaña del Príncipe Pío al Infante Francisco de Paula, separándola del Real Sitio–.

1653 Huerta Florida – Madrid

Siguiendo el camino del Pardo junto al río Manzanares, se encontraba un poco más al N el 2º lugar de interés: la “Huerta de Fuente El Sol”, que fue en tiempos propiedad de Felipe II. Su hijo Felipe III tuvo que cedérsela en 1613 a varios capitanes como pago por servicios militares prestados a su padre. Al año siguiente la compró Juana Manrique de Lara, condesa de Valencia, que amplió la propiedad con la adquisición del prado y arroyo de Cantarranas al monasterio de San Jerónimo. Su heredera fue María de Rojas Manrique de Lara, casada entonces con Antonio Portocarrero, conde de la Monclova, nombre al que se debe que la fi nca terminara llamándose de la Moncloa. La huerta pasó en 1660 a ser propiedad de Gaspar de Haro y Guzmán, marqués del Carpio y de Eliche, quien también adquiriría la heredad de Cantarranas, la huerta de Pedro Martín y, por donación real, el soto y molino de Migas Calientes. El marqués coleccionaba obras de arte y desempeñó en sus propiedades de la Moncloa el mismo papel benefactor que Francisco de Moura desempeñara en el primer Palacio de la Florida. A su muerte, su única hija y heredera Catalina de Haro y Guzmán se vio obligada a vender a Francisco de Argemir la Huerta de la Moncloa, el prado y arroyo de Cantarranas, la huerta llamada del “Medio” –la que fuera de Pedro Martín–, el soto de Migas Calientes y otras tierras. Sin embargo, la finca con la llamada “Casa Pintada”, separada de la huerta de la Moncloa por el arroyo de Cantarranas y de la que se hablará más adelante, quedó fuera de la venta y se mantuvo en manos de Catalina.

Durante años, la huerta de la Moncloa fue pasando por distintas manos, hasta terminar en 1792 en las de Godoy, quien se anticipó al Rey, que a la sazón se hallaba adquiriendo terrenos en esa zona. Godoy hábilmente se los cedió al monarca en 1795, quedando incorporados al Real Sitio de la Florida y, a cambio, el Rey le cedió a Godoy el Cortijo del Rey y el de Canosa, del Real Sitio de Aranjuez, haciendas de gran valor y muy productivas.

El tercero de los lugares se encuentra más al N siguiendo por el mismo camino y es el más interesante en cuanto a la historia del actual palacete. Se trataba de una huerta situada al N del arroyo de Cantarranas que perteneció a Ana de Silva, condesa de Cifuentes, hasta que en 1606 pasó a manos de Antonio de Salinas y Ana Forquiñón. En 1610 la compró Álvaro de Benavides, que amplió la finca con algunos terrenos colindantes, al igual que luego hiciera su viuda. Juan de Croy, conde de Sora, se hizo con los terrenos en 1628 y la huerta fue conocida a partir de entonces con su nombre. Hubo varias transmisiones más antes de que en 1660 la adquiriera Gaspar de Haro y Guzmán al tiempo que la huerta de la Moncloa. El Marques del Carpio y de Eliche construyó en lo alto de la huerta la casa que fue llamada el Palacio, el palacete de Eliche o la “Casa Pintada”. A su muerte en 1687 la heredó su hija Catalina de Haro Guzmán, casada con Francisco Álvarez de Toledo, X duque de Alba, y la mantuvo hasta 1705, cuando se la tuvo que ceder por deudas a Jerónimo Francisco de Eguía, marqués de Narros, por cuyo nombre también fue conocida. Por entonces la huerta incluía tres casas, la principal situada en lo alto, la del hortelano y la del guarda; la cesión incluía 25 fanegas contiguas (unas 16 ha) situadas fuera de la tapia, y el valioso derecho al uso parcial de las aguas del arroyo de Cantarranas. La casa principal contenía una excelente colección de pinturas descritas y tasadas en la cesión, lo que pudo haber sido la razón de que se la conociera como “Casa Pintada” –Antonio Palomino Velasco, pintor del Rey encargado de dicha tasación, opinaba sin embargo que tal nombre provenía de la pintura al fresco de sus muros exteriores y los dibujos de unos relojes en su fachada–. En las décadas siguientes, la propiedad fue cambiando de manos al tiempo que aumentando su extensión. Sabemos hoy, merced a una tasación solicitada en 1772 por Manuel Guerra Valera, marqués de Guerra y a la sazón propietario, que comprendía 13 fanegas de huerta de regadío y 22 de secano (en total unas 23 ha) y que la casa palacio contaba con 2 plantas y desván. Por entonces se rehicieron los tejados, se revocaron las fachadas, se eliminaron las grietas y se construyó una solera de protección perimetral. En 1781 compró la propiedad María Ana de Silva y Sarmiento, duquesa de Arcos, mujer inteligente y culta que acometió la reforma del palacio con la ayuda de su hermano menor Pedro de Silva. Ezquerra nos dice que la decoración del palacio se realizó en el estilo pseudoclásico francés que dominaba en la época, con motivos copiados de los hallados en Pompeya y Herculano, con un esmero del que nos da cuenta al describir estancias como la sala de comedor, con su tribuna de los músicos y una escalera que conducía al piso superior, o el gabinete de los Estucos.

Tan sólo 2 años después murió la duquesa y heredó la propiedad su hija María del Pilar Teresa Cayetana de Silva, duquesa de Alba, que prosiguió durante 18 años el trabajo que iniciara su madre, embelleció los jardines y mandó construir una cueva que corría “casi debajo del Palacete” –según Ezquerra–, donde estableció una mantequería que abastecía de mantequilla diariamente a su palacio de la calle Barquillo – esta cueva sería conocida dos siglos más tarde como “la bodeguiya”–.

En 1789 el duque de Alba incorporó a la propiedad la huerta colindante de El Bordador, de 186 fanegas (unas 120 ha), que había pertenecido a Gaspar de Haro. En 1795 Carlos IV, que por la cesión de Godoy se había hecho ya con la huerta de la Moncloa, procedió a ampliar el Real Sitio adquiriendo los terrenos que precisaba para unir La Florida con el Pardo y, así, compró la huerta de los Almendros a la familia de los condes de Noblejas, el Jardín Botánico de Migas Calientes a la marquesa de González de Castejón y un terreno en el arroyo de Cantarranas al duque de Alba. Al año siguiente, el de la muerte del duque, se realizó una permuta en la que intervinieron la Corona, el Ayuntamiento de Madrid y la casa de Alba, mediante la cual el Rey adquirió 20 fanegas más de la falda meridional del arroyo de Cantarranas. Tras la muerte de la duquesa en 1802, Carlos IV comunicó a los herederos su determinación de comprar toda la huerta, con lo que el Real Sitio de la Florida se acercaría a alcanzar su máxima extensión, que conseguiría 5 años después con la adquisición a la villa de Madrid de la dehesa de Amaniel o dehesa de la Villa. A partir de entonces el palacete será conocido como de Alba, de la Florida o de la Moncloa, al recibir el nombre del conjunto de la propiedad real.

Por fortuna, en su descripción del palacete, Ezquerra pudo distinguir las obras realizadas por la duquesa de las posteriores iniciadas en tiempos de Carlos IV, gracias a la tasación realizada con motivo de su venta al monarca y en la que intervino Goya para dirimir diferencias en la valoración de las pinturas. Según dicha tasación existían una casa principal que ocupaba 7.260 pies2 (553 m2) con 2 plantas y buhardilla, y una casa de labor que ocupaba 111.672 pies2 (8.507 m2) y comprendía 3 construcciones para los guardas y operarios, cocinas, almacenes, cuadras y cocheras; también aparecen el jardín del Cenador, el estanque de la Fuente nueva, el de los Barbos y algunas calles y caminos que existían por entonces.

Carlos IV realizó algunas modificaciones en las habitaciones llamadas de Pedro de Silva para utilizarlas como despacho personal, puso una escalera de caracol de caoba en el vestíbulo e hizo algunos otros cambios de menor importancia. Cuando en 1808 el palacete fue ocupado por el general Murat, se acometieron muy pocas reformas, ya que apenas permaneció dos semanas en él. Fue José I, hermano de Napoleón, quien ordenó renovar la decoración del edificio, de la que se encargó el arquitecto y pintor francés Juan Dugourc, según recoge el Archivo General de Palacio. A este respecto resulta muy valioso un informe del director de la Real Florida fechado en 1812, que incluye un inventario del palacete en el que se detallan todas las dependencias y su mobiliario. Ya en 1813 el arquitecto José Joaquín de Trocóniz informó del mal estado de las cornisas, los tejados, los zócalos exteriores, las bajantes y los muros y arcos de la mantequería. Entre ese año y el siguiente se arrendaron las huertas y tierras de secano del Real Sitio, sin incluir ni los palacios, ni sus jardines, gracias a la intervención de Nicolás Cheli, responsable de La Florida. Pero el edificio del palacete fue sumiéndose en el abandono y en 1816 el encargado de su conservación se lamentó ante el mayordomo mayor, conde de Miranda, del olvido en que se encontraba y ese mismo año se iniciaron unas obras de remodelación, dirigidas por el arquitecto mayor Isidro Velázquez. Se construyeron nuevos muebles, se tapizaron sofás y divanes y se renovaron los cortinajes, quedando encargado el pintor Fernando Brambilla de la realización de diversas pinturas para la decoración interior de las salas; y así, en 1822 pudo ser habilitado para recibir a la princesa de Beira. Sin embargo, en 1827, un nuevo informe de Isidro Velázquez consideraría muchos de sus elementos en estado de ruina, especialmente la fachada sur y el altillo sobre la portada, así como la cubierta y la balaustrada superior –que recomendó suprimir, además, por su carácter meramente decorativo–. Por otro lado, también se acometieron profundas reformas a partir de 1816 en los jardines realizados en la época de la duquesa.

Por orden de Isidro Velázquez se repararon cimientos y se realizaron desmontes y terraplenados, se construyeron 2 cenadores de madera y se adornaron los jardines con estatuas, jarrones y otros elementos decorativos; por entonces se iniciaron los trabajos del estanque Grande, bajo la dirección del arquitecto Alfonso Rodríguez. Durante el trienio liberal (1820-1823), las obras quedaron paralizadas y no prosiguieron hasta 1829, año en que se terminó el estanque Grande. El conjunto comprendía entonces 6 jardines, 3 estufas, 2 casitas de recreo, 13 estanques –aparte del estanque Grande–, 12 fuentes, 6 norias, y albergaba 1 palomar, 1 tortolera –en el jardín del Laberinto– y 1 jaula de pavo real, todo ello alimentado por distintos viales de riego, como nos describe con detalle Pascual Madoz.

En su entorno fueron levantándose otros edificios, siendo el primero de ellos la capilla de San Fernando, encargada por Fernando VII en 1820 para los trabajadores, según proyecto de Alfonso Rodríguez; tenía 2 torres con un gran reloj en una de ellas. En 1833 Isidro Velázquez proyectó 1 vaquería junto a la capilla, aunque finalmente lo que se construyó fue un edificio bastante mayor de Juan de Blas Molinero, que fue sometido a varias ampliaciones y terminó formando la llamada casa de Labor, gran conjunto de dependencias en el que la capilla remataba la esquina principal. También de 1833 data el proyecto que realizó Isidro Velázquez para la casa de Oficios. Dicho edifi cio, de 28 por 17 m, se encontraba junto al palacete, en el lado oriental del jardín del Barranco, y una escalera central unía las zonas de trabajo de la planta baja con los dormitorios situados en la alta. Su construcción se dilató mucho en el tiempo, ya que en 1848 sólo tenía las paredes y la cubierta y aún en 1855 seguía inacabada.
Tras heredar el palacete la reina consorte María Cristina en 1833, resultó muy visitado por una joven Isabel II, que gustaba de jugar en sus jardines, especialmente en el que fuera llamado en su honor jardín de la Princesa. Según Ezquerra, de dicha época es también el jardín del Barranco, que convirtió un lugar muy agreste en un sitio encantador, con 2 planos unidos por 1 rampa de ladrillos que mostraba interesantes perspectivas. Las propiedades de la Monarquía empezaron a ser sometidas a discusión ya desde principios del siglo XIX, pero sólo en 1865, con la llamada “Ley del Rasgo”, se aprobó la primera medida que afectaba directamente a las de La Florida y la Moncloa. En el Titulo I, dicha ley enumeraba los bienes de la Corona y señalaba la Casa de Campo y la Florida como Patrimonio Real, cuya enajenación debería ser autorizada por ley. Se distinguían también aquellas que podían segregarse de las mismas, como cuarteles y vías públicas, y se estableció el patrimonio privado del Rey, el que le correspondía con sus cargas y responsabilidades, como las de cualquier ciudadano. Finalmente, declaró enajenables los bienes segregados del Real Patrimonio, –todos los que no figuraban en el Título I –como predios rústicos y urbanos, adjudicando el 25% del importe de su venta a la Corona y el 75% al Estado.

1865 Real Posesión de La Florida – Madrid

Tras la revolución de «La Gloriosa», que tuvo lugar en septiembre de 1868 y terminó con el reinado de Isabel II, el Gobierno Provisional entregó al Ministerio de Fomento el sitio de la Florida con el propósito de instalar allí la Escuela Central de Agricultura, que se trasladaría desde su ubicación en “La Flamenca”, finca próxima a Aranjuez. Este nuevo edificio se levantó sobre la fábrica de porcelana de “La China”, y comenzó a funcionar con el nombre de Escuela General de Agricultura en 1880; a él se sumarían posteriormente el Campo de Riegos y la Estación de Ensayo de Máquinas. De la Escuela dependía la Granja de Castilla la Nueva, que ocupaba la casa de Labor y todos los terrenos y edificios adyacentes. Contaba con explotación ganadera, granja avícola, vaquería, secciones de enología y sericultura, talleres de carpintería y forja, un museo de maquinaría y amplias zonas de cultivo.

Fue la Escuela de Agricultura el primero de los edificios construidos en lo que más tarde sería la Ciudad Universitaria –cuya primera Facultad, la de Filosofía y Letras, sería inaugurada el 15.1.1933–. Mientras tanto, el palacete se fue sumiendo en un creciente abandono durante toda la segunda mitad del siglo XIX, que persistió hasta bien entrado el siglo XX, a pesar del uso esporádico que hicieron de él Sagasta, Cánovas y Canalejas, del que fue rescatado cuando en 1918 el Ministro de Fomento encargó a la Sociedad Española de Amigos del Arte su restauración y amueblamiento.

De ese encargo surgió una investigación de 10 años que permitió recuperarlo con el esplendor que tuvo en su mejor época, la de la duquesa de Alba. Su inauguración, prevista en un principio para el mes de abril de 1928, centenario de la muerte de Goya, tuvo que retrasarse hasta el 20.6.1929. En el libro de Ezquerra se explican detalladamente todas las reparaciones acometidas, sala por sala, pero destacaríamos especialmente los trabajos de restauración de la alcoba y antealcoba de la duquesa, en los que se descubrió la decoración en estilo helénico de la duquesa de Arcos, por debajo de la que realizara su hija. La decoración de la duquesa de Alba recreaba una habitación rodeada de árboles, contemplados a través de ventanas delicadamente pintadas en las paredes con sus persianas entreabiertas, así como a través de una cancela de hierro, asimismo pintada sobre la puerta que la unía con la sala de los Estucos, con la peculiaridad de que se simulaba el día en la antealcoba y la noche en la alcoba. Por fortuna la pintura de la cancela de hierro fue cubierta con un lienzo blanco cuando Brambilla redecoró la antealcoba en 1817, lo cual la preservó hasta su recuperación por parte de Ezquerra.

El Patronato del Palacete de la Moncloa había tomado la decisión en 1920 de restaurar el jardín del Barranco, cedido en 1918, junto al palacete, a la Sociedad Española de Amigos del Arte, y en 1922 Xavier de Winthuysen se encargó de ello. Según su propia descripción, se encontraban muy abandonados pero mostraban una belleza natural algo salvaje: El palacio, por su parte posterior, está sobre una terraza; balcón frontero a la sierra, coronado por baranda de hierro y pilares de granito, con remate de bolas de la misma piedra, a estilo escurialense; semejante a los que vemos en la Zarzuela y en las terrazas del de Chamartín de la Rosa, su fuerte muro de contención vuelve en escuadra, formando amplia escalera, que en una segunda vuelta baja a la explanada de la mantequería, que está debajo de dicha terraza, y desde aquí se descendía a un barranco.

En el reinado de Fernando VII se hizo el relleno del barranco y se formó el jardín de este nombre, acabándose de cercar con muros, siguiendo el orden del de la terraza y del que lo separaba del paseo alto, todos de ladrillo y granito y adornados de bolas, lo mismo que los antepechos y pilastras, que forman la rampa que lleva desde la mantequería a la planta baja. En estampas antiguas se ve que coronaban estatuas parte de estos muros, pero cuando lo hemos conocido no había otro detalle que un estanquito circular en el plano bajo, con anillo de granito, y una columna de la misma piedra en medio con un adorno de plomo, de donde brotaba el surtidor. El trazado de los 2 planos del jardín era moderno y de mal gusto, con praderitas y calles sinuosas, y había en él grandes coníferas, weligtonias, cedros, pinzapos, otros árboles y frondosos arbustos y trepadoras que casi lo cubrían, y estaba todo ello en un gran estado de abandono, pero no exento de encanto poético.

Winthuysen desbrozó el jardín respetando el quehacer de la naturaleza, mantuvo los gruesos muros y las grandes coníferas existentes, que habían sustituido a los parterres originales y, en un delicado trabajo repleto de compromisos, proyectó un nuevo trazado de estilo clásico utilizando las reglas antiguas de la jardinería castellana. En el jardín del Barranco recuperó la rampa que unía sus 2 planos, “convertida torpemente en escalera, perdiéndose los planos que acusaba el antepecho”; construyó una fuente nueva en el jardín Alto y otra adosada al muro en el jardín Bajo, que servían también como depósitos de agua de riego; eliminó la maleza que cubría los muros, revistiéndolos de enverjados para rosales, y asimismo describió mediante cuidados dibujos el resto de los jardines: el de la Princesa, el del Parterre, el del Caño Gordo, el del Paso, el de la Estufa y el del Laberinto. Todos ellos fueron renovados entre los años 1924 y 1925 por el ingeniero agrícola Baldomero Gaspar, que contó con el apoyo del director del Instituto Agrícola de Alfonso XII, Ignacio Victor Clarió.

Los jardines así restaurados, llamados entonces de la Moncloa, empezaron a ser más frecuentados por los madrileños como lugar de recreo, gracias a la belleza y frescor del lugar, su proximidad al barrio de Argüelles y a la existencia de una línea de tranvía que permitía un fácil acceso.

1929 La Moncloa – Madrid

Ya desde 1902 funcionaba una línea de tranvía de vapor que iba desde San Antonio de La Florida hasta El Pardo, con un trazado muy pintoresco que transcurría por los Viveros, la Puerta de Hierro y la Fuente de la Reina. Por otro lado se sabe que, hacia 1880, circulaba desde la Plaza de la Moncloa un tranvía de tracción animal que llevaba hasta la Escuela de Agricultura; este tramo se convirtió en 1905 en prolongación de la línea 22, que partía de Embajadores y pasaba por la Puerta del Sol.

En noviembre de 1916 se inauguró la línea 41, que unía Santo Domingo con el Club de Puerta de Hierro, discurriendo por Moncloa y la Escuela de Agricultura, en cuyo jardín delantero se construyó una raqueta para los tranvías con remolque y desde donde partía una vía única que, salvando una fuerte pendiente, cruzaba el arroyo de Cantarranas y pasaba junto al Palacete de la Moncloa; posteriormente, ya con doble vía, atravesaba la Granja de Castilla la Nueva y proseguía hacia el norte cruzando el arroyo de las Damas, bordeando el estanque del mismo nombre, hasta alcanzar el monte de El Pardo.

Si siguiéramos la huella de aquel tranvía, nos encontraríamos con dos grandes obras de ingeniería, desconocidas hoy para muchos madrileños. Ambas surgieron de la necesidad, impuesta por las obras de la Ciudad Universitaria, de reformar su trazado en 1932, ya que habría cruzado repetidamente su avenida Principal –llamada luego de la República, y hoy carretera de La Coruña–. Se trazó entonces una nueva línea por el lado izquierdo de la avenida Principal –el opuesto al que se usaría después de la guerra civil–, doble en todo su recorrido, con curvas de mayor radio, suaves pendientes y sin pasos a nivel. Arrancaba en la plaza de la Moncloa y, bordeando el Parque del Oeste, llegaba hasta los campos de deportes, que contorneaba siguiendo la actual calle del Obispo Trejo, hasta entrar en la estación cubierta del stadium, aprovechando el talud del terreno.

La primera de esas 2 obras de ingeniería mencionadas es precisamente dicha estación de tranvía, construida en 1933 por Eduardo Torroja, que se encuentra actualmente bajo el cruce de la avenida Juan de Herrera con la calle Martín Fierro, frente a la entrada del Instituto Nacional de Educación Física (INEF). Se diseñó para facilitar el acceso de gran cantidad de personas a las nuevas instalaciones deportivas, pues dicho stadium, del que sólo se llego a hacer la explanación del terreno, iba a tener capacidad para 65.000 espectadores; su enterramiento permitía el cruce a distinto nivel con la avenida de acceso y resolvía las circulaciones de peatones mediante rampas y escaleras. Se trata de una interesante solución, realizada con pórticos de hormigón armado de 13,5m de luz, con paredes y techo dispuestos para colaborar con los pórticos a compresión y situados en su intradós o en su trasdós según la necesidad del refuerzo, lo que se puede apreciar en la forma final; la salida principal hacia el stadium la formaba una espectacular rampa que se abría al recinto deportivo. En la actualidad, esta singular obra de Torroja alberga un almacén de la Universidad Complutense.

La segunda obra de ingeniería es también de Torroja y de ese mismo año. Puesto que, en el recorrido del tranvía desde la estación hacia el palacete, había que salvar el arroyo de Cantarranas, Torroja diseñó el viaducto del Aire –”ubicado en uno de los valles más hermosos de la ciudad”, según palabras del autor–, puente que se soportaba con dos arcos gemelos de 36 metros de luz y 18 de altura. Conformaba un singular paisaje en el que los tranvías cruzaban el valle entre la copas de los árboles y logró superar los años de la guerra, pese a haberse encontrado en primera línea del frente; sin embargo, cuando hacia fi nales de los años 60 se procedió al relleno del arroyo de Cantarranas, el puente quedó totalmente enterrado. Hoy en día se encuentra dentro del complejo de Presidencia del Gobierno.

Es muy posible que el tranvía fuera utilizado en alguna ocasión por Antonio Machado y Pilar de Valderrama, la famosa Guiomar, para acudir a sus citas secretas en el jardín que a ella le inspirara el poema El Jardín de la Fuente –como nos recuerda Ian Gibson en Ligero de equipaje. La vida de Antonio Machado–, pues en las memorias de Pilar de Valderrama, Sí, soy Guiomar, aparece una fotografía de la fuente circular del Jardín del Barranco.

La transformación que sufrió la zona con la urbanización de la Ciudad Universitaria, cambió radicalmente su aspecto y suscitó el rechazo de aquéllos que conocían y visitaban sus parajes. Javier de Winthuysen escribió en 1931 un artículo, titulado “La tala del pinar de la Ciudad Universitaria”, que empezaba:

Desde que comenzaron las desdichadas obras de la Ciudad Universitaria, destrozando bárbaramente el único parque natural con que contaba entonces Madrid, habíamos hecho el propósito de no volver por aquellos lugares, en uno de cuyos rincones habíamos puesto durante años todo el cariño, todo el trabajo y todo el ansia de que se es capaz un espíritu que tiene como religión el Arte y la Naturaleza…

De forma similar, Manuel Azaña describió en sus diarios el pesar que le embargó tras visitar las obras el 8.11.1931:

“…Esta mañana a las once ha venido a buscarme el doctor Negrín, secretario de la Junta Constructora de la Ciudad Universitaria. Ahora presido yo esta junta, como jefe del Gobierno. Me ha llevado a visitar las obras. La mañana era muy fría, con mucho viento. Hemos ido en un cochecillo minúsculo, en el que apenas cabíamos los dos. Hace año y medio que yo no iba por aquellos lugares, y desconocía lo que han adelantado las obras. Mi sorpresa ha sido grande cuando al llegar al final de la calle de la Princesa me he encontrado con la desolación de la Moncloa destruida. De aquel punto arrancaba un paseo de pinos viejos, tortuoso y rústico, hasta la escuela antigua de ingenieros. Toda esta parte de la Moncloa, con el paisaje hasta el río, era bellísimo, dulce, elegante; lo mejor de Madrid. Ya no queda nada: «una gran avenida», rasantes nuevas, el horror de la urbanización. Yo veía con gusto que se hiciese la Ciudad Universitaria; pero no podía imaginar, que en esta parte anterior de la Moncloa fueran a hacer tamaño destrozo. Ni podía imaginarme tampoco que la destrucción me causara tristeza; porque realmente he estado triste toda la mañana y aún ahora no se me ha pasado la impresión. ¡Cuántas tardes de otoño pasadas en aquel lugar!. Su punto perfecto era el otoño. Finura, suavidad, grises admirables. Y aquella luz serena, cariciosa, melancólica. Si Madrid fuese un pueblo artista no se hubiera dejado quitar la Moncloa; pero aquí se pasaron semanas entonando trenos cursis y madrileñistas por el derribo del teatro de Apolo y nadie ha hecho, que yo sepa, la elegía de la Moncloa. Hoy he advertido cuanto me gustaba. Allí aprendí yo a emocionarme ante el paisaje. Dentro de quince o veinte años será aquello sin duda muy hermoso; no lo dudo: parques, arboledas, etcétera. Pero el candor luminoso y la elegante rustiquez de la Moncloa abandonada, ¿Quién nos los devolverá! Y los que no la han conocido no sabrán nunca lo que Madrid ha perdido. De la Ciudad Universitaria he visto cuatro o seis enormes edifi cios en construcción; masas rojizas y grises, como de cuarteles y fábricas. Ignoro lo que saldrá de todo ello. El doctor Negrín ya piensa en colocar en la Casa de Campo la Escuela de Montes y no sé qué otro establecimiento. Es fatal. Y después, o al mismo tiempo, El Pardo. De aquí a medio siglo, Madrid se habrá quedado sin nada de lo bueno que tiene. Por suerte, yo no lo veré…”

Las obras de la Ciudad Universitaria siguieron adelante y, al llegar el verano del año 1936, se encontraban terminados ya varios edifi cios, con todo su mobiliario instalado, aguardando su inauguración en otoño junto con el nuevo curso. Pero en julio de ese aciago año, una parte del ejército se sublevó contra el Gobierno y, al fracasar el golpe en las principales ciudades, dio comienzo la guerra civil española. El palacete que fuera tan cuidadosamente restaurado, como apreciamos en las páginas de Ezquerra, se convertiría en testigo directo de la barbarie que asolaría España y a la que acabaría sucumbiendo.

Desde el S, las tropas sublevadas fueron acercándose a Madrid en un avance sin pausa, tan sólo frenado durante unos días por el empeño de Franco en acabar con el asedio del emblemático Alcázar de Toledo. Se trataba de las columnas del general Varela, encuadradas en el “Ejército del Norte”, al mando del general Mola, con un primer escalón de tropas de asalto formadas casi exclusivamente por fuerzas moras y del tercio. El día 6.11.1936, 5 columnas –las de Asensio, Barrón, Delgado, Castejón y Tella– se hallaban preparadas para entrar en Madrid; esa misma noche el Gobierno abandonó la ciudad, cuya caída se suponía inminente, dejándola en manos de los generales Miaja y Pozas. Sin embargo, al día siguiente, la suerte hizo que los republicanos descubrieran, en un carro de combate abatido, la Orden General de Operaciones para la toma de Madrid, que indicaba que el ataque no se lanzaría por el sur, como se esperaba, sino por la Casa de Campo.

Ello permitió al general Vicente Rojo la reorganización de las escasas tropas republicanas, lo que, junto al apoyo valeroso de milicianos voluntarios, muchos de ellos desarmados, impidió la caída de la ciudad, que ya daban por segura los corresponsales extranjeros y sus embajadas. Con la llegada de algunos refuerzos, entre los que se encontraba la XI Brigada Internacional, pudo mejorar algo la eficacia defensiva, pero poco a poco los atacantes iban ganando terreno. En la tarde del 9 de noviembre se luchó encarnizadamente en el puente Nuevo o de Castilla, junto al puente del ferrocarril de los Franceses, donde varios batallones internacionales tuvieron su bautismo de fuego y, aunque algunas unidades atacantes lograron cruzar el río Manzanares, el batallón Edgar André consiguió reconquistar el puente.

La Toma de Madrid

El 15 de noviembre fue la fecha de la ofensiva definitiva lanzada para cruzar el río, llevada a cabo por las columnas de Asensio y Delgado, tomando como base de partida la Casa de Firmes Especiales en la carretera de Castilla –2 días antes, la columna de Asensio ya había tomado el cerro Garabitas y alcanzado el río a lo largo de unos 1.000 m frente al stadium y el palacete.

Tras una fuerte preparación del ataque, iniciada desde el alba con bombardeo artillero y aéreo, los republicanos se vieron obligados a dinamitar el puente Nuevo; un poco más al norte, a menos de 600 metros del palacete, la infantería rebelde intentó cruzar el río una y otra vez; finalmente, a punto de echarse ya la noche encima, un grupo de unos 16 tanques rebeldes asomó a través de dos boquetes abiertos en las tapias de la Casa de Campo, y se dejaron resbalar por la pendiente del cauce, pero terminaron embarrancados en el lecho. Sin embargo, Asensio estaba decidido a cumplir la orden de Yagüe, a quien había llegado a responder “mañana pasaré el río con carros o sin carros”, y ordenó entonces que atacaran las tropas de infantería del II y III Tabor de Alhucemas que, con el agua a media pierna, consiguieron al fin llegar a la otra orilla, ante la desesperación de los defensores, que huyeron en desbandada; las tropas moras lo aprovecharon y a la carrera alcanzaron el stadium y ocuparon la Escuela de Arquitectura, en donde pasaron la noche mientras se levantaba una pasarela provisional sobre el río.

El día 16, los rebeldes consiguieron tomar la Casa de Velázquez, que fue defendida hasta la muerte por soldados del batallón Dombrowski, y la Escuela de Ingenieros Agrónomos, defendida por fuerzas de Durruti; el día 17, las tropas de Asensio ocuparon el Asilo de Santa Cristina y atacaron el Clínico, donde se libró una lucha encarnizada planta por planta; al mismo tiempo, la columna de Delgado se hizo con la Fundación del Amo, la Residencia de Estudiantes y el Instituto de Higiene. El día 20 –día de la muerte de Durruti–, Asensio ocupó el palacete de la Moncloa, que ya no abandonaría hasta el final de la guerra.

Apenas tres días después, Franco decidió en Leganés detener los ataques directos y proceder a aislar Madrid mediante maniobras envolventes; la primera de ellas tuvo lugar en diciembre con la Batalla de la carretera de La Coruña, continuó después, en febrero de 1937, con la Batalla del Jarama y, finalmente, en un último intento de marzo de 1937, con la Batalla de Guadalajara. Mientras, en la ciudad el frente quedó estabilizado y así permaneció, sin apenas cambios, hasta el final de la guerra, habiéndose convertido la recién terminada Ciudad Universitaria en primera línea de fuego del asedio de Madrid.

El palacete se hallaba en el flanco izquierdo de la zona ocupada, donde la actual carretera de la Coruña marcaba la tierra de nadie. Al otro lado, a escasos 300 metros, el general Kléber mantuvo, hasta su relevo, el Cuartel General de la XI Brigada Internacional en la Facultad de Filosofía y Letras; también los edificios de Farmacia, Medicina y Odontología se mantuvieron en manos republicanas hasta el final de la guerra.

Conservar sus posiciones era fundamental para las dos partes; por un lado, los republicanos debían proteger el acceso a la ciudad por el norte, que ya fue objetivo de un ataque envolvente lanzado por los rebeldes en diciembre de 1936. Dicho ataque no prosperó, pero logró cortar la carretera de la Coruña desde Las Rozas hasta la cuesta de Las Perdices, lo que permitió a los atacantes dominar esa parte de la ribera derecha del Manzanares situada frente a la zona boscosa del Pardo, defendida por los republicanos y en la que aún hoy perduran los restos de fortifi caciones defensivas. Por otro lado, para los atacantes resultaba vital conservar el flanco del palacete, junto al que se hallaba la llamada Pasarela de la Muerte, único vínculo de unión con su retaguardia. Por ese pequeño paso sobre el río Manzanares, batido desde el S y desde el N por los republicanos, llegaban las provisiones y se evacuaban los heridos.

Mapa de trincheras

Aunque se conservan algunas fotografías de la zona en esa época, el documento más relevante que ha llegado hasta nosotros es una película, “Ciudad Universitaria”, rodada por García Viñolas el 19.5.1938, con guión de Edgar Neville, en la que, partiendo de la Pasarela de la Muerte, se van mostrando fortificaciones y ruinas de la Ciudad Universitaria. En sus escenas aparecen ropas tendidas ante las ruinas del palacete, destrozadas casi todas las fuentes del jardín del Barranco –la del jardín Alto, literalmente atravesada por una trinchera–, en el que, junto a los viejos muros, muy tocados por el fuego de la artillería, tan sólo perdura la fuente circular –la Fuente del Amor de Guiomar y Machado–; en ella vemos lavar a los soldados, que pelan patatas o recogen madera junto al espectacular Puente del Aire de Eduardo Torroja.

Con la estabilización del frente se iniciaron el reforzamiento de trincheras y la construcción de fortifi caciones. Las tropas de ambos bandos se hallaban separadas por apenas 50 metros en el frente del palacete, por lo que los republicanos comenzaron a excavar minas sirviéndose de los colectores de agua existentes, para poder aproximarse al enemigo con explosivos, como ya hicieran durante el asedio del Alcázar de Toledo. De este mismo modo lograron socavar los cimientos de las estructuras de hormigón del Hospital Clínico, colapsando parte del mismo, y esta forma de lucha se fue extendiendo a todo el frente, como refleja el libro del Servicio Histórico Militar La Guerra de Minas en España, 1936-1939, en el que se consignan datos de voladuras, tanto de minas como de contraminas, en todo el frente de Madrid, especialmente en la Ciudad Universitaria. Entre los datos que aparecen de la zona del palacete, que abarcan desde junio de 1937 hasta septiembre de 1938, destaca uno especialmente, el relativo a la voladura que tuvo lugar a las 11:35h del 1.3.1938:

Se trataba de la bodega de la Sección Enológica de la Granja de Castilla la Nueva. No parece que para acceder a la zona se utilizara el camino más directo, el que discurría por el antiguo colector de Cantarranas, que canalizaba las aguas del colector de la dehesa de la Villa, pues aparece señalado en varios planos militares “nacionales” como conquistado. Según se aprecia en los planos adjuntos, el ataque provino del barranco situado más al norte del palacete, próximo al Palomar, que se hallaba en manos republicanas y permitía el acceso a la red de colectores del estanque próximo, el llamado “de las Palomas”.

Una vez acabada la contienda, dio comienzo la reconstrucción de los edifi cios universitarios; los primeros que ser terminaron fueron inaugurados con gran solemnidad el 12.10.1943 “día de la raza”, ese mismo día se expusieron diversas maquetas en el Pabellón de Gobierno de la Ciudad Universitaria, entre las que destacaban 2 de mayor tamaño: una presentaba el desarrollo del proyecto ya iniciado; la otra, que sigue siendo fuente de valiosa información, mostraba el estado en que quedaron sus edificios al finalizar la guerra, incluyendo las trincheras de ambos bandos.

1955 Plano topográfico y parcelario. Ayuntamiento de Madrid “La Moncloa”

En 1948 el arquitecto Diego Méndez realizó un proyecto historicista, al estilo dieciochesco de la casita del Labrador de Aranjuez, para construir un nuevo palacio en el solar que ocupara el antiguo palacete. Este nuevo Palacio de la Moncloa, concluido en 1953, fue levantado como “Residencia para personalidades nacionales y extranjeras” y empezó a ser utilizado desde entonces para visitas protocolarias de aquellos jefes de Estado y otras personalidades que visitaban Madrid. La planta del nuevo edificio dejaba un patio interior abierto que fue cerrado en 1970, con ocasión de la visita de Nixon, para crear un salón de recepciones, el actual “salón de columnas”.

Cuando, a finales de los años 60′, se procedió a rellenar el arroyo de Cantarranas en su totalidad, desde la avenida Complutense hasta la Senda del Rey, quedó desgraciadamente sepultado el espectacular puente del Aire, junto con buena parte de los pilares del viaducto de los Quince Ojos; desaparecieron los bellos jardines, que una vez rodearon el palacete, donde sin embargo perduró la vieja fuente de Guiomar y Machado, resguardada por los gruesos muros del jardín del Barranco, que ya la protegieron en el pasado.

En 1977, razones de seguridad y comodidad aconsejaron el traslado de la Presidencia del Gobierno al nuevo Palacio, desde la sede que ocupaba entonces en el paseo de la Castellana, siendo presidente Adolfo Suárez. Parece que fue uno de sus hijos quien descubrió jugando, cubiertos por la maleza, los muros de la antigua mantequería, que años más tarde Felipe González convertiría en “la bodeguiya”.

En 1986 Carmen Añón realizó una reconstrucción parcial del jardín del Barranco, recuperando los bancos que rodeaban la fuente circular y los parterres de boj con sus trazados de dibujos barrocos, en un loable esfuerzo por recrear el diseño original de Winthuysen. Una progresiva urbanización fue forzando el olvido, al tiempo que enterrando los vestigios, de lo que antaño fuera un rústico paraje; hoy en el entorno aguardan el viaducto sepultado y la vieja fuente renovada, testigos de una época que una vez colocó a España en la vanguardia de Europa y que hoy merece nuestro recuerdo.

Juan Antonio González Cárceles. ETSAM.La Recuperación del Palacete. Una intensa Historia.

El barrio de Argüelles y Moncloa.
Durante el Sexenio Democrático (1868-1874), el barrio de Argüelles recibió un fuerte impulso en su desarrollo. De los diferentes proyectos relativos a su urbanización, el que impulsó su crecimiento y expansión fue el de la incorporación de la Real posesión de la Moncloa, realizada en 1869 y haciendo que Argüelles creciese hacia el Norte.
El derribo de la cerca de la Moncloa permitió la formación de 15 nuevas manzanas con 117 solares para construir, los cuales fueron subastados en 1874.
En este periodo también se potenció la construcción de viviendas y comercios en el barrio de Argüelles, aunque no en toda la extensión que Fernández de los Ríos hubiera deseado, consideraba que “…es deber de toda revolución atender desde el primer momento a mejorar la condición material y moral de las clases trabajadoras, tan indignamente olvidadas por los Gobiernos que sobre nosotros han pasado…”. La administración ofreció condiciones ventajosas a los posibles constructores reduciendo el precio del solar y aplazando el pago en quince años. A pesar de estas iniciativas se siguieron construyendo importantes palacetes para la aristocracia y la alta burguesía. Igualmente se construyeron edificios destinados a la mediana burguesía, aunque el gran impulso a los mismos vino con la Restauración.
Al finalizar el Sexenio, para Fernández de los Ríos el barrio se había convertido en ejemplo de lo que debería ser el ensanche. Con la Restauración, el Ayuntamiento en 1875 decidió activar las obras de alineación y desmonte. La urbanización se dirigió a la zona Este y Sur, es decir hacia Rosales y la Cuesta de San Vicente, dando paso a la formación del paseo de Rosales.
En 1877 se aprobó la urbanización de la zona baja de la Montaña de Príncipe Pio, con la formación de seis manzanas hacia el paseo de San Vicente. Todo ello llevó a la transformación del entorno del cuartel de la montaña.
El barrio de Argüelles no sale fruto de la desamortización del Patrimonio de la Corona a partir de la llegada al poder de los revolucionarios de la “Gloriosa”, pero es indudable que la enajenación de los bienes que se subastaron poniéndose a disposición de compradores y constructores, contribuyeron de forma muy importante al desarrollo del mismo. Es una zona donde claramente se puede constatar que desamortización y ensanche van unidos en el desarrollo de un entorno urbano.
DIEZ DE BALDEON GARCIA, A.; El nacimiento de un barrio burgués, Argüelles en el siglo XIX.

Barrio de Arguelles (Google Earth 2017)

El origen del barrio de Argüelles hay que rastrearlo en el entorno más cercano a la reina Isabel II, por tratarse de terrenos pertenecientes al Real Patrimonio. Así, al parecer, la primera propuesta partió de Juan Álvarez Mendizábal, que hacia 1847 propuso “convertir las 2/3 partes de la montaña del príncipe Pío en paseos, jardines, y alamedas, con el riego que necesiten, no bajando de 100.000 los árboles de sombra, y edificar en la parte restante que el Real Patrimonio cediese por un censo perpetuo de 100.000 reales anuales”, que era el doble de la cantidad que producía por entonces la posesión.
Curiosamente, aunque el llamado Plan Castro de ensanche de Madrid no preveía la construcción del actual barrio ‐quizás por considerar muy difícil urbanizar una zona con tan fuerte pendiente‐, el primer plano de ordenación fue trazado por el propio ingeniero redactor de aquél, Carlos María de Castro, hacia 1855, previendo una cuadrícula de dieciséis manzanas ‐irregulares por trazarse las calles en abanico‐ comprendida entre Ferraz, Quitapesares (actual Ventura Rodríguez), Princesa, y Quintana ‐que venía a corresponderse con la primera cuesta de Areneros, abandonada desde 1797‐. Un segundo plano de ese mismo año, firmado por Domingo Gómez de la Fuente, ya plantea la alineación de la calle de la Princesa, que afectaba al palacio de los duques de Osuna, para enlazar con la de Leganitos; mientras que en otro plano del mismo autor ‐con los arquitectos Juan Pedro Ayegui y Juan José Sánchez Pescador‐ aparece ya el título de “Nuevo Barrio de Argüelles”, y se prevé la futura prolongación de las calles del Tutor (en referencia al propio Agustín Argüelles, tutor de Isabel II cuando era niña), de Don Martín (actual Martín de los Heros), y de Mendizábal (por el ministro antes mencionado) hasta alcanzar la trasera del cuartel de San Gil, donde se creaba una calle llamada de José Cañizares, que hoy es la vía que bordea el límite septentrional de la plaza.
Partiendo de estas premisas, tras un acuerdo entre el Ayuntamiento y el Real Patrimonio, las obras se iniciaron al año siguiente con el derribo de las tapias de la Real Florida construidas por Carlos IV; iniciándose ya en 1857 la construcción de la primera casa en la esquina de Princesa con Quintana.
Un nuevo plano, firmado por Castro en 1864, añadía otras doce manzanas al barrio, que llegaba por el N hasta la antigua cuesta de Areneros (actual Marqués de Urquijo) y por el Oeste hasta el actual paseo del Pintor Rosales; planteando la posibilidad de rodear el nuevo Cuartel de la Montaña con un asentamiento en ladera. Esta nueva propuesta fue aprobada por el Ayuntamiento el siguiente año, y aunque no llegó a realizarse en su totalidad, fue considerada el plano oficial de alineaciones al que debían adecuarse las futuras actuaciones.

1865 – Arguelles – Madrid

Por fin, en 1875 se aprobó una última ampliación que extendía el nuevo barrio desde el paseo de Areneros hasta la actual calle de Romero Robledo, donde entre 1877 y 1883 se construyó la inmensa Cárcel Modelo que señalaba el arranque del paseo de Moret, definitivo confín del distrito que no se urbanizó hasta 1906.
Y es que las obras tardaron muchos años en terminarse, y todavía en 1877 los vecinos solicitaron que se definiese la numeración de la calle Ferraz para poder construir las manzanas comprendidas entre ésta y el paseo del Pintor Rosales, que en 1890 todavía se estaba explanando. Sin embargo, hacia 1903 ya circulaban 3 tranvías: uno que iba desde el Hipódromo y barrio de Salamanca, pasando por la Puerta del Sol hasta la plaza de La Moncloa por la calle de la Princesa; otro que iba desde el Retiro, y pasaba por Bilbao y Marqués de Urquijo hasta Ferraz; y el tercero, de la Compañía Eléctrica de Tracción, que iba desde la carrera de San Jerónimo hasta el paseo del Pintor Rosales, que se convirtió en el lugar de moda para las noches de verano, cuando muchos madrileños acudían al atardecer para respirar el aire fresco de la Sierra (por lo que no resulta sorprendente que en 1906 se instalase el alumbrado eléctrico), y que se mezclaban con los soldados de los cuarteles vecinos. Para atenderlos, se abrieron además numerosos quioscos de refrescos con mesas al aire libre.

1866 Madrid

Por su cercanía a Palacio y sus extraordinarias vistas, el barrio fue pronto ocupado por las clases más pudientes, combinándose los edificios en altura con “hotelitos” y palacetes; aunque también se construyeron establecimientos religiosos y públicos (como la antedicha Cárcel Modelo).
Al cuartel de San Gil se añadiría años más tarde otro aún mayor, en la Montaña del Príncipe Pío, que como parece natural por sus características geográficas, reúne grandes condiciones estratégicas para la defensa de Madrid, habiéndose construido ya en 1838 ‐tras la ofensiva del general carlista Cabrera, que llegó a las puertas de la capital el año anterior‐ un primer reducto fortificado de planta rectangular, diseñado por Teodoro Pizarro, que a pesar de su obsolescencia se mantuvo ‐cada vez más arruinado‐ hasta que, siguiendo una Ley promulgada el 1 de mayo de 1855 con el fin de mejorar el alojamiento de la tropa y reforzar las defensas ante los frecuentes pronunciamientos y revueltas populares, se decidió construir en su lugar un cuartel. De acuerdo con la misma, el Consejo de Ministros de 11.8.1857 solicitó a la reina una extensión de “158.000 varas cuadradas” en la Montaña del Príncipe Pío para levantar un gran acuartelamiento de Infantería que complementase a los de Artillería de San Gil y de Guardias de Corps del Conde Duque, y que sirviese para proteger el flanco Norte del Palacio Real. El objetivo era construir un enorme edificio capaz para cuatro batallones de Infantería, un regimiento de Caballería y una brigada de Artillería; aunque las limitaciones del solar obligaron a reducir la propuesta inicial para evitar invadir los terrenos del nuevo Barrio de Argüelles que comenzaba a levantarse en sus inmediaciones, destinándose el edificio a alojar dos batallones de Infantería únicamente. Una vez delimitado el solar otorgado se encargó el proyecto de edificación al comandante Carlos Berdugo y al capitán Federico de Echeverría, que lo entregaron en 1858. Terminados los trabajos en 1862, fue bautizado con el nombre de Cuartel de Isabel II, como rezaba una lápida sobre la puerta, aunque popularmente se conoció desde un principio como Cuartel de la Montaña, por el sitio en que estaba enclavado.

1874 – Detalle Plano Ibáñez de Ibero – Madrid

Nuevos problemas surgieron en 1875, pues al construirse el cuartel todavía no se habían definido las rasantes del barrio vecino, que al construirse dejó a aquél en alto, por lo que fue necesario construir una rampa de acceso con considerable pendiente, siendo imprescindible además la ejecución entre 1878 y 1882 de grandes muros de contención para sostener el terreno, que los madrileños convertirían en improvisados “frontones” para practicar el popular deporte de la pelota.
Aunque desconocemos la autoría de los actuales Jardines de Ferraz, podemos datar su fecha de construcción entre 1872 y 1879, pues no aparecen todavía en el plano del Instituto Geográfico y Estadístico –llamado de Ibáñez de Ibero de la primera fecha citada, donde si puede apreciarse la meseta triangular en que se asientan, mientras que ya aparecen dibujados en el de José Pilar Morales de 1880; anticipándose a la repoblación de las laderas ataludadas que circundaban el cuartel, que fue ejecutada en 1883 aprovechando 50.000 ptas. (300 €) donadas por el marqués de Urquijo durante su etapa en la alcaldía. A cambio, pocos años más tarde desaparecerían definitivamente los paseos radiales plantados la Montaña del Príncipe Pío, que serían sustituidos por la serie de manzanas edificadas entre la estación del Norte y la actual plaza de España, según el plan de ordenación trazado por Castro en 1865.

1880 Madrid

En 1892 se levantó en estos Jardines de Ferraz la estatua en bronce al teniente general Manuel Cassola, promovida y costeada por sus admiradores y modelada por Mariano Benlliure, que representó al homenajeado de pie sobre un gran pedestal granítico de 2 cuerpos.

1880 Estación del Norte – Madrid

En 1854 se otorgó a la Compañía de Ferrocarriles del Norte la realización de la línea que debía comunicar Madrid con Francia y el Cantábrico. Con este fin, se crearon 2 años más tarde hasta 3 sociedades diferentes a petición de los hermanos Pereire, barajándose varias ubicaciones posibles para su estación de cabecera, desde Chamberí a las cercanías de la actual plaza de España, en los altos de la Montaña del Príncipe Pío, aunque finalmente se construyó al pie de la misma, junto a la glorieta de San Vicente y el paseo de La Florida; pasando las vías por detrás de la ermita de San Antonio para cruzar el río Manzanares por el llamado Puente de los Franceses, que se levantó entre 1860 y 1862. Sin embargo, la estación siguió instalada en edificios provisionales hasta que por RO de 27.11.1876 se confirmó su emplazamiento; realizando un primer proyecto el ingeniero Enrique Grasset el año siguiente, aunque las obras se iniciaron sólo en 1879 según un segundo proyecto de los ingenieros franceses Biarez y Ouliac, que todavía fue complementado en 1883 por un tercer proyecto de Mercier con el ya citado Grasset para cubrir las vías con la espectacular cubierta de hierro y cristal que todavía hoy contemplamos, no terminándose los trabajos hasta 1888.

1883 Madrid

Además, entre 1907 y 1909 se construyeron en el paseo del Rey 2 grandes edificios para oficinas destinados a la división comercial y servicio de reclamaciones, diseñados en 1906 en estilo modernista por el arquitecto Demetrio Ribes Marco y ampliados en altura entre 1922 y 1926 por Luis Martínez Díaz; mientras que entre 1926 y 1934 se destinó el edificio existente a vestíbulo de llegadas, construyéndose una nueva cabecera de salidas hacia la cuesta de San Vicente según un proyecto del arquitecto Pedro Muguruza Otaño (que por las mismas fechas levantaba el monumento a Cervantes –del que era coautor en la plaza de España), ejecutado por Alfonso Fungairiño Nebot.

La Estación del Norte y el río (Google Earth 2017)

Aunque la estación de Príncipe Pío o del Norte no linda directamente con la plaza de España, su establecimiento implicó un gran incremento de vehículos y viandantes a lo largo de la cuesta de San Vicente, influyendo en la necesidad de mejorar sus conexiones con el centro urbano a través de la nueva plaza y la futura Gran Vía.
El Parque del Oeste
Al aprobarse la construcción del nuevo barrio de Argüelles sobre terrenos del Real Patrimonio, a cambio de los trabajos de urbanización que debía efectuar el Ayuntamiento la Real Casa le cedió el 28.1.1873 los terraplenes que arrancaban por aquel entonces en la calle de Ferraz para destinarlos a jardines públicos. Sin embargo, nada se hizo hasta enero de 1893, cuando “el ministro de Fomento, el gobernador civil de Madrid y el director de Obras Públicas” visitaron la Moncloa para “estudiar sobre el terreno los medios hábiles para dar ocupación” a los 1.200 jornaleros eventuales de las obras municipales. Como consecuencia, se decidió empezar las obras del proyectado Parque del Oeste, que fueron aprobadas por el Consejo de Ministros el día 17 siguiendo el diseño propuesto por Celedonio Rodrigáñez Vallejo, Ingeniero Director de Paseos, Arbolado y Parques de Madrid. Sólo 11 días más tarde, por RO del 28 de enero, el Estado cedió al municipio más de 846.650 m2 de terrenos en torno al “pestilente arroyo de San Bernardino”, y ya en marzo se convocaba el concurso para adquirir hasta “1.500 herramientas y 3.000 espuertas terreras” destinadas a los trabajos, que en un primer momento se limitarían a los rellenos del citado barranco de San Bernardino, en el extremo opuesto a los jardines de Ferraz y la futura plaza de España.
2 años más tarde, en julio de 1895 se sacó a “pública subasta el suministro de la tubería de hierro fundido necesaria para la conducción de aguas” al parque; autorizándose la toma del caudal preciso desde “la acequia del Sur del canal de Isabel II” en septiembre del siguiente año. Y por fin, por Ley de 17.9.1896 se ordenó “fijar definitivamente los terrenos destinados al Parque del Oeste”, aunque no fueron oficialmente deslindados hasta el 2 de enero del siguiente año, aprobándose la cesión definitiva en febrero de 1898.
Las obras cobraron nuevo impulso en 1899, siendo alcalde el marqués de Aguilar de Campoo, con 30.000 ptas. (180 €) de un crédito solicitado al efecto que permitieron plantar 12.000 ejemplares con motivo de la Fiesta del Árbol de ese año. Nuevo empuje se produjo en 1901 ya bajo el mandato de Alberto Aguilera Velasco, considerado el verdadero creador del parque pues se estableció “un ferrocarril de vagonetas” para agilizar los inmensos trabajos de desmonte y terraplenado. Como resultado, los madrileños pudieron “ver transformarse paulatinamente en macizos de flores y paseos enarenados los boscajes casi incultos y los terraplenes áridos que formaban las ochenta y cuatro hectáreas de terreno”. Las obras se efectuaron por fases, ocupando la primera unas 20 ha de terreno comprendidas entre el entonces llamado paseo del Rey (actual avenida de Séneca) y la vaguada del arroyo de San Bernardino, que se aprovechó para construir un lago y una ría artificial. Además, el marqués de Urquijo dio “su conformidad para que las 50.000 ptas. (300 €) que donó al Ayuntamiento con destino a plantaciones” se destinasen también “al arreglo del arbolado del Parque del Oeste” con el que las obras tocaban “a su fin”, activándose los trabajos para permitir su inauguración oficiosa en la primavera siguiente, aunque limitada al entorno del barranco de San Bernardino, quedando todavía por ajardinar las empinadas laderas del paseo del Pintor Rosales en una 2ª fase.
Para acelerar los trabajos de ésta se decidió aprovechar “el anticipo que el Ayuntamiento” debía “percibir a cuenta de los débitos” del Estado, añadiendo 50.000 ptas. (300 €) al presupuesto anual previsto “para desmontes, plantaciones, alcantarillas y tuberías en el Parque del Oeste”, aprobándose además un proyecto de embellecimiento de la “fea montaña del Príncipe Pío”, que la Junta Consultiva municipal de facultativos del Ayuntamiento propuso enlazar con el nuevo parque el siguiente año. Este largo proceso propició sucesivas inauguraciones: pues a la ya citada se unió una segunda oficial en 1905 presidida por el conde de Mejorada del Campo, que ocupaba entonces la alcaldía, aunque el conjunto seguía sin estar terminado.
Para continuar la tarea, en 1906 Alberto Aguilera –de nuevo alcalde solicitó al Estado la cesión de los terrenos pertenecientes a la Administración comprendidos entre las vías férreas de la Estación del Norte y el nuevo parque, que vendría así a unirse con las laderas ajardinadas del Cuartel de la Montaña, cedidas al Ayuntamiento por el Ministerio de la Guerra unos años antes.
Por desgracia, en 1910 se jubiló Celedonio Rodrigáñez alma mater del proyecto siendo nombrado nuevo Jardinero Mayor su ayudante Cecilio Rodríguez, quien prosiguió las obras aunque con menor ímpetu. Las plantaciones se extendieron muy lentamente por las laderas del paseo del Pintor Rosales; pudiendo valorarse el estado de los trabajos en el Fotoplano de 1927, donde se aprecia que están a punto de alcanzar las laderas arboladas en torno al Cuartel de la Montaña, donde enlazarían por fin con los jardines de Ferraz y la plaza de España.
La Real Compañía Asturiana de Minas
La renovación del costado opuesto había arrancado en 1895 con la construcción de la sede para la Real Compañía Asturiana de Minas, en el encuentro de la plaza de San Marcial con la calle de Bailén, cuya fachada ya se retranqueó para adaptarse al ensanche previsto para esta última vía. El nuevo inmueble fue diseñado por el arquitecto Manuel Martínez Ángel, profesor de la Escuela de Arquitectura y delegado de la compañía –de capital belga a pesar de su sonoro nombre que lo había encargado; ocupándose también de dirigir las obras de construcción hasta su completa terminación en 1899. De acuerdo con la importancia del lugar que ocupa en las cercanías del Palacio Real, y a pesar de su doble función como sede administrativa y almacén de materiales de construcción, el edificio enfatiza su imagen mediante la disposición en fachada de los espacios –más nobles destinados a oficinas y viviendas, que se desarrollan en dos alas en torno a un núcleo central de comunicación con gran escalera imperial que ocupa el chaflán de esquina, destacado mediante un torreón cupulado; mientras que las crujías de planta baja acogen el almacén, que se extiende por la zona trasera a la calle del Río mediante una gran nave férrea con cubierta acristalada, que es un magnífico ejemplo de arquitectura industrial.
El derribo del Cuartel de San Gil
Ya en 1868, tras la Revolución Gloriosa que expulsó del trono a Isabel II, Fernández de los Ríos propugnó el derribo del cuartel de San Gil (una construcción todavía relativamente reciente en ese momento pero que los recientes acontecimientos parecían convertir en innecesaria) para prolongar la calle de Bailén hasta el palacio de Liria, que aparecería “ya como punto de vista desde la plaza de Oriente”.
Sin embargo, no será hasta 1896 que se apruebe la Ley del Suelo que ha de permitir su demolición, que se decidió en 1901 aunque no tuvo lugar hasta 19051907, extendiéndose a la construcción vecina que cerraba parcialmente el costado noroccidental de la plaza de Leganitos y que acogía la Maestranza de Artillería.
La apertura de la Gran Vía

Apertura de la Gran Vía de Madrid

Se prepara así el terreno para la futura desembocadura de la proyectada Gran Vía, que pretendía resolver la comunicación entre los nuevos barrios occidentales y orientales de la ciudad sin tener que pasar por una Puerta del Sol cada vez más congestionada, facilitando además el acceso a la estación del Norte a través de las plazuelas de Leganitos y San Marcial y la cuesta de San Vicente. Esta propuesta había conocido diversos proyectos desde su primitiva aprobación en 1888 siguiendo el plan del arquitecto municipal Carlos Velasco de 1886 hasta la adopción definitiva en 1904 del trazado diseñado por los arquitectos Francisco Andrés Octavio y José López Sallaberry entre 1899 y 1901.
Sin embargo, las obras de apertura no arrancaron hasta 1910, precisamente por el extremo opuesto de la calle de Alcalá; dividiéndose los trabajos en tres tramos que se ejecutarían sucesivamente, siendo el tercero y último el comprendido entre la plaza del Callao y la recién creada de España, donde las labores de demolición necesarias arrancaron en 1924, prolongándose hasta 1929.

 

 

La apertura de la Calle de la Princesa
Tras la Guerra Civil el Ayuntamiento emprende inmediatamente un proyecto de recuperación del arbolado de la plaza, que había sufrido algunos daños, planteándose un nuevo trazado de los jardines en torno al monumento a Cervantes, que va a quedar rodeado de parterres.
Como puede suponerse, la guerra también interrumpió el proyecto previsto para terminar el costado occidental de la plaza, pues se paralizó incluso la construcción del nuevo Colegio del Sagrado Corazón al que debían trasladarse los alumnos del preexistente de la plaza de Leganitos, cuya demolición era imprescindible para poder continuar los trabajos; aunque la imperiosa necesidad de proseguir las obras de enlace entre Gran Vía y Princesa obligaron a trasladar el colegio provisionalmente a un local arrendado en el paseo del General Martínez Campos para poder ejecutar los derribos previstos.
El Edificio España

Alzado delantero del “Edificio España” propiedad de la Compañía Inmobiliaria Metropolitana, 1950. Arquitecto: Julián Otamendi. (Servicio Histórico COAM, JOM_P67_T03_22)

Los elevados costes de expropiación y ejecución del plan de enlace entre la Gran Vía y la calle de la Princesa se compensaron mediante la concesión de una desaforada edificabilidad sobre el solar resultante del derribo del Colegio del Sagrado Corazón e inmuebles adyacentes adquirido en 1947 por la Compañía Inmobiliaria Metropolitana de los hermanos Otamendi Machimbarrena, al que se otorgó una altura de 41 m de altura para que enlazase con la del inmediato –y ya desmedido Hotel Astoria. Sin embargo, esta altura sufrió sucesivos recrecidos en circunstancias nunca aclaradas que culminaron en los 117 m autorizados finalmente, lo que permitió levantar un verdadero rascacielos, que si bien ofrece un remate espectacular y escenográfico a la plaza de España, muestra muy poca consideración hacia el tejido urbano de baja altura circundante, empequeñecido y oscurecido por la mole del nuevo inmueble, incluida la histórica iglesia de San Marcos, obra maestra barroco clasicista diseñada por el gran arquitecto Ventura Rodríguez.
La empresa promotora tenía previsto destinar el nuevo inmueble a hotel, viviendas y oficinas, siendo informada favorablemente su propuesta por la Comisión de Fomento del Ayuntamiento, por lo que obtuvo la pertinente licencia de la Comisión Permanente el 14.2.1947; aunque no sin ciertas reticencias ante la demasiado patente magnitud especulativa de la intervención, que obligaron al alcalde – conde de San Marta de Babio a asegurar que el proyecto estaba “perfectamente encuadrado en las ordenanzas municipales”, sin contar con que la empresa promotora se hallaba “dispuesta a aceptar cuantas modificaciones“ le indicasen los técnicos de la corporación.
Las obras de construcción del nuevo inmueble –llamado “Edificio España” tanto en referencia al lugar en que se ubicaba como en agasajo a las aspiraciones “imperiales” del régimen franquista impuesto tras la Guerra Civil se ejecutaron sin mayores incidencias entre ese año y 1953, siguiendo un diseño de los arquitectos Julián y Joaquín Otamendi con cálculo estructural de su hermano el ingeniero José María, que dada la escasez de hierro en la España de la posguerra se vio obligado a proyectar el nuevo edificio en hormigón armado, marcando un récord del mundo para su época.
El hotel Plaza –con “360 habitaciones todas del máximo lujo y confort, dentro de un ambiente distinguido y acogedor”- abrió sus puertas en octubre de 1953, en un “emplazamiento ideal para el turismo extranjero”, por su “céntrica situación, vistas incomparables y terrazas privadas”, sin dejar de estar “al servicio de la clientela española” ; sirviendo sólo unos días más tarde en su “gran comedor” el “banquete que con motivo del I Rallye Vespa fue ofrecido a todos sus participantes y colaboradores por sus organizadores, en el que tomaron parte 780 personas”; y unos días después, el 25 de octubre, se inauguró aquí la I Asamblea Nacional de Veterinarios.

EL EDIFICIO ESPAÑA. 2014 Informe Madrid Ciudadanía y Patrimonio

 Y después de varios años cerrado, olvidado, ha pasado por las manos de un Banco (que no ha hecho nada más que “darle el pase”) y ahora ha caído en el incierto futuro de alguien…

La Torre de Madrid

Alzado lateral hacia la calle de San Leonardo, junio de 1947. Arquitecto: Julián Otamendi.
(Servicio Histórico COAM, JOM_P67_T03_20)

Apenas terminado el nuevo edificio, y alentados por su éxito comercial, los mismos promotores, que se habían hecho en subasta pública con la propiedad del solar municipal situado en la confluencia de la calle de la Princesa con la antigua calle de Cañizares, propusieron construir un nuevo edificio aún de mayor altura con 30 plantas, que bautizaron como la “Torre de Madrid”.
El nuevo rascacielos, destinado como su predecesor a oficinas y viviendas –pero sin el hotel y con un cine (hoy discoteca) en lugar de la galería comercial, se construyó en 2 fases sucesivas entre 1954 y 1960, y fue trazado en solitario por Julián Otamendi con la colaboración en la ingeniería de su hermano José María, adoptando un lenguaje falsamente moderno que no puede ocultar al espectador la simetría de raigambre clásica de su trazado, a pesar de haber desplazado el eje a una bisectriz diagonal a partir del chaflán de esquina, que se hace patente en la planta. Al igual que el Edificio España en su día, la nueva Torre de Madrid tuvo la estructura de hormigón más alta del mundo, y hasta 1967 fue el rascacielos más elevado de Europa; contando con avances técnicos destacados, como el aire acondicionado integral y los ascensores más rápidos disponibles en su momento.
El Parque de la Montaña y el Templo de Debod
En 1970 se planta sobre el solar del desaparecido Cuartel de la Montaña el parque homónimo, que completa el trazado del Parque del Oeste hacia el S, enlazando su la parte histórica con los antiguos Jardines de Ferraz (de algo menos de 1 ha de superficie), que lo ponen a su vez en relación con los de la plaza de España. Tras permanecer abandonado y en ruinas desde la Guerra Civil, este lugar pareció el más a propósito para erigir el templo de Debod, ofrecido a España por el presidente egipcio Nasser en 1968 como muestra de agradecimiento por la colaboración prestada por un equipo de expertos y arqueólogos en la salvación de los tesoros arqueológicos afectados por la construcción de la presa de Assuan.
Se trata de un templo de la primera mitad del s. III a.C., construido por el monarca meroíta Adikhalamani en honor del dios Amón a unos 15 km al sur de Assuán, entre la 1ª y la 2ª cataratas, en la margen izquierda y a unos 200 m del Nilo, y ampliado posteriormente por Ptolomeo VI, Ptolomeo VIII y Ptolomeo XII, que lo reconsagraron a la diosa Isis por hallarse en la ruta hacia su santuario de la isla de Philae, no terminándose la decoración hasta el tiempo de los emperadores romanos Augusto y Tiberio.
Aunque en la actualidad sólo se conserva el templo propiamente dicho y dos puertas monumentales, en origen contaba con una tercera puerta, que todavía se conservaba junto con restos de los pilonos y del muro de recinto de adobe en 1738, cuando fue descrito por vez primera por el viajero danés Frederik Norden, que lo admiró en el mismo estado en que el arquitecto Franz Christian Gau lo reprodujo en 1819 y en el que todavía lo vio el pintor David Roberts años más tarde, aunque un siglo después ya se encontraba muy arruinado.
Al ser trasladado a Madrid se buscó una ubicación que permitiera disponerlo en su orientación original tan importante para el culto solar de los antiguos egipcios así como aprovechar sus potencialidades paisajísticas, decidiéndose acondicionar para este fin las 6’2 ha de la abandonada Montaña del Príncipe Pío; construyéndose a su alrededor un jardín, diseñado por el arquitecto Manuel Herrero Palacios –que había diseñado también el de la plaza de España, con una vegetación semitropical árida de palmitos, yucas y palmeras que recordase su entorno original, excavándose en su frente un bello estanque a modo de Nilo artificial que rodea una plataforma levemente inclinada siguiendo la disposición original para acoger las 2 puertas que anteceden al templo, que se restauró cuidadosamente con piedra arenisca salmantina de Villamayor de una tonalidad dorada semejante a la original. En su trasera se realizó un segundo estanque, con un surtidor central, que preside una explanada verdadero balcón sobre el valle del Manzanares que sirve para disfrutar de las vistas sobre la Casa de Campo y hasta la Sierra en el horizonte, y se ha convertido en el verdadero mirador de los espectaculares crepúsculos madrileños.
Aunque el parque ya fue inaugurado por el alcalde Carlos Arias Navarro en diciembre de 1970, hasta 2 años después no se terminó el monumento a los Caídos en el Cuartel de la Montaña entre los 2 ramales de la escalinata de acceso que precede al templo, y que fue diseñado por el escultor Joaquín Vaquero Turcios como un muro de contención formado a imitación de sacos terreros, sobre el que destaca la figura en bronce de un guerrero griego mutilado.
Alberto Tellería Bartolome. 2016 Informe histórico sobre la Plaza de España. Madrid Ciudadanía y Patrimonio.
LA CIUDAD UNIVERSITARIA

La Ciudad Universitaria (Google Earth 2017)

Ciudad Universitaria de Madrid

Para una completa información sobre la Ciudad UNIVERSITARIA, no deben perderse la Tesis Doctoral de Pilar Chías del año 1983, La Ciudad Universitaria de Madrid: Planeamiento y Realización.

Extraigo unos párrafos:

...Las previsiones del Planeamiento para La Moncloa, anteriores a la creación de la Junta de la Ciudad Universitaria.

La finca de la Moncloa se encontraba en la margen izquierda del Manzanares, en el exterior del casco urbano de Madrid hacia el Noroeste. Sus terrenos habían pasado a ser propiedad de la Corona en 2 hechos consecutivos: en 1792, la Princesa PÍo le vendería el Palacio, jardines y huertas de la Florida; y en 1795, el Duque de Alcudia le cedería la Huerta de la Moncloa, antes Fuente del Sol. El conjunto de estas propiedades se denominó Real Sitio de la Florida, y abarcaba unos 3/4 de legua de longitud, por un ancho aproximadamente igual; se hallaba cercado por tapias, y el acceso se podía realizar por 10 puertas. Tras la posterior cesión de la finca al Estado en 1866, la utilización de sus terrenos se popularizó notablemente; la descripción coetánea explica que en sus márgenes albergaba ocasionalmente merenderos o asilos, siempre ubicados en los accesos a la finca des de Madrid. Con el transcurso del tiempo, estas instituciones fueron quedando ruinosas, obsoletas o arrasadas por el trazado de las nuevas vías que proponía el Proyecto de Urbanización del Extrarradio, de 1919. El Proyecto que redactara el ingeniero militar Nuñez Granes, planteaba una serie de actuaciones sobre las Dehesas de la Moncloa y de la Villa que resulta interesante exponer.

La primera no presentaba problemas inmediatos de urbanización, por ser propiedad del Estado, y por presentar graves inconvenientes al albergar en su interior una serie de instituciones difíciles de trasladar a otro lugar, como el Tiro Nacional, el Instituto Agronómico de Alfonso XII, el Instituto de Higiene, el Asilo de Santa Cristina, el Instituto Rubio o el del Cáncer. Por estas razones y su carácter popular, el Proyecto del 19 proponía para la finca la calificación de parque público circunvalado por una “gran vía par que envolvente”, destinada a impedir que a través de aquélla se conectasen otras zonas de Madrid; en su interior se mantendrían los caminos existentes, sin plantear otros nuevos.

Limítrofe con la Moncloa, la Dehesa de la Villa se destinaría a parque urbanizable según el esquema de ciudad-jardín, de densidad intermedia entre el parque y la metrópoli. Para dotar de comunicaciones a ambas dehesas, Nuñez Granes proponía una idea de interés: completar la línea de tranvía Escuela de Agrónomos-Sol-Cuatro Caminos, ya en explotación, cerrando el anillo con un tramo nuevo Cuatro Caminos-Asilo de la Paloma-Escuela de Agrónomos, previsto por la vía de circunvalación. Y para abastecer de agua la zona se recurría a depósitos próximos del Canal de Isabel II y del Marqués de Santillana; esta iniciativa se retomaría posteriormente al crearse la Junta de la Ciudad Universitaria. A excepción de algunas propuestas valiosas, el Proyecto era efectivamente descabellado: suscitó numerosas críticas, originando entre otras actuaciones, la redacción de una propuesta de Plan General de Extensión de Madrid, cuyo avance salió a la luz 3 años tarde. Esta se fundamentaría en los modernos criterios de zonificación, pero esencialmente apenas se diferenció del Proyecto del 19 “más que en una mayor atención a la configuración del terreno y a la adopción o remedo (gráficamente) de ciertos principios del urbanismos anglosajón”.

Como conclusión evidente, las iniciativas de urbanización de la “Zona Universitaria”, no tendrían que sujetarse a ninguna previsión de planeamiento de orden superior, sino que apenas deberían ajustarse a los viales e instituciones existentes. El proyecto de la zona universitaria aparecía como inminente en este período de 1919 a 1927; al efecto habían sido creadas 2 comisiones para proyectar un Hospital Clínico en primer lugar; y después, para incluir una facultad aneja.

Sin embargo, la voluntad de Alfonso XIII se hacia patente en toda una serie de Reales Ordenes e Informes que menudeaban en torno al tema universitario: estudios sobre el emplazamiento, informes y planos de parcelas anejas a las 3 Has. de la Moncloa, y gestiones de adquisición de terrenos hasta llegar a un total de 35 Has. Los trabajos de la Comisión se sucederían ininterrumpidamente hasta los primeros meses de 1927; entonces se llegó a concretar una propuesta de programa de construcciones.

Tan sólo en 21 días fue redactado un avance del proyecto por el Arquitecto de La Universidad, Javier de Luque. Entregado al Rey y al Ministro de Instrucción Pública el 22.3.1927, fue olvidado en un plazo tan breve como el de su redacción: la Junta del 17 de mayo del mismo año nunca quiso hacer mención del citado Ensayo. La cuestión resultó tanto más paradójica por cuanto Luque y la Junta compartían el gusto y la formación ecléctica, Beaux Arts y monumentalista; haciendo gala de mutuo entendimiento, Luque alabaría el Paraninfo de López Otero, enfocando la Arquitectura desde una óptica similar, desde el mismo tipo de diseño en planta, desde el mismo criterio escenográfico para la ordenación urbanística. Aunque todas estas gestiones se limitaron al marco de la actividad oficial, la opinión pública conocía su existencia y se manifestaba al respecto con relativa frecuencia. La iniciativa universitaria suscitó una verdadera polémica tendente a introducir la participación popular en el regio y hermético proyecto. Enfocados a menudo desde la ideología política, surgieron en la prensa multitud de comentarios referentes a la reforma de la enseñanza, a la elección de emplazamiento para la futura universidad, o a las decisiones a tomar respecto del tipo de edificio, de la gestión, la financiación, etc…. El análisis de muchas de estas posturas es verdaderamente interesante, y hubieran resultado una valiosa aportación al proyecto de haberse tenido en cuen ta durante su redacción…

Los puntos más interesantes del debate se centraron en la futura ubicación de la zona universitaria; un sector de la opinión pública se inclinaba por la recuperación de Alcalá: ésta hubiera supuesto un enorme desembolso en obras de reconstrucción y Consolidación, pero contaba con la inapreciable ventaja de tener resueltas sus infraestructuras básicas, de situarse sobre un organismo vivo, y de contar con un gran patrimonio inmobiliario que en su día resolvió la financiación de la Universidad y el alojamiento de los estudiantes. Esta idea no llegó a prosperar (aunque posteriormente Arrese abogase por ella en la posguerra), debido no sólo al desembolso previsible como necesario, puesto que los gastos de la Ciudad Universitaria se estimaban en 360 millones de pesetas en 1929; ni siquiera debido al alejamiento de Madrid, ya que la dependen cia universitaria se apoyaría sobre Alcalá, reproduciendo el modelo tradicional de “ciudad universitaria”; la razón más importante se puede encontrar en una característica del carácter español: el individualismo, el afán de inventar desconsiderando lo ya existente, de crear con un sello propio ignorando precedentes. Otro sector de la opinión pública apoyaba la ubicación de la zona universitaria en El Pardo, alegando la gran disponibilidad de terrenos del Patrimonio Estatal; la propuesta no llegó a prosperar, en parte por el alejamiento de Madrid, y por la falta total de urbanización.

Un tercer grupo abogaba por los alrededores de Madrid, por suponer terreno barato, fáciles comunicaciones, y campos vacíos cultivables. De origen fundamentalmente socialista, aportaba dos aspectos fundamentales: la creación gradual de un Madrid más rural, y un sistema de expropiaciones aue com pensara en parte el desembolso de la construcción.

Y por último, los partidarios de la Moncloa eran los círculos más próximos al Rey, Aguilar y Recasens. Aquí no se tuvo en cuenta la pequeña disponibilidad de sus 35 Has., ni las compras sucesivas que ampliarían el recinto, puesto que las presiones del Rey aspiraban a conseguir la cesión de la antigua finca al Ministerio de Instrucción Pública; ni se consideró el hecho de que Madrid perdía una de sus escasas zonas verdes, uno de sus parques públicos más populares; evidentemente en este hecho basó sus ataques la oposición.

“… La Junta de la CIUDAD UNIVERSITARIA.

La aprobación del programa de las obras a realizar en la zona universitaria se preveía como inminente, únicamente dependiente de que se presentase una coyuntura favorable, y de que se resolviera de algún modo el problema de su financiación. La ocasión se pre sentó el 17.5.1927, con motivo de la celebración del XXV aniversario de la jura de la Constitución de Alfonso XIII; en esta fecha se creó la Junta de la Ciudad Universitaria, aprovechando que se iban a tributar al Rey una serie de homenajes. Estos se trocaron por la apertura de una suscripción pública destinada a las futuras obras universitarias. Esta iniciativa se ha atribuido exclusivamente al Rey, pero es evidente en ella la influencia de Florestán Aguilar, reconocido “activo y norteamericanizante dentista” y entusiasta propulsor de la Universitaria; su situación muy próxima al Monarca, junto al Duque de Alba y otras personalidades, alimentó incesantemente la idea; además, el Dr. Aguilar acostumbraba a realizar frecuentes viajes al extranjero: asiduo visitante de Norteamérica, había establecido contactos con Instituciones como la Rockefeller o la Carnegie, logrando interesarles en el tema universitario madrileño. La primera ya había convocado un concurso para la realización de un Instituto de Física y Química en Madrid, y resultaba obvio que su llegada a España no obedecía al desinterés, y que coincidía “casualmente” con la introducción en nuestro país de las primeras multinacionales. Las obras de la Universitaria se beneficiaron evidentemente de la ayuda estadounidense, pero a cambio se firmaron convenios de diversa índole que compensaron con creces esta ayuda; baste citar, por ejemplo, que el mobiliario de los laboratorios se construyó en España…. según modelos y patentes norteamericanos.

El Real Decreto de creación de la Junta fué redactado de manera tal que pudiera facilitarse el rápido desarrollo del proyecto; aquélla fue dotada de amplísimas atribuciones, y el proyecto disfrutó desde el principio de la categoría superior y autónoma de “ciudad”, que hacía presagiar nuevas ampliaciones. De este modo fué posible abordar inmediatamente tanto los problemas pedagógicos, como los de índole técnica o económica; y el resultado fue la toma de decisiones en “petit comité”, de forma que no cabía intervención ni censura alguna procedentes del exterior de la Junta. Por tanto, la actuación de ésta resultó ser el fruto de una visión particularmente unilateral que se intentó suplir, no siempre con éxito, con la voluntad encomiable de sus miembros por ampliar conocimientos…

Ciudad Universitaria 1927-1928 Medios físicos y recursos naturales

Los Terrenos de la  CIUDAD UNIVERSITARIA en diciembre de 1928.

El 3.12.1928 el Estado cedió al Ministerio de Instrucción Pública la finca de la Moncloa por Real Decreto Ley nº 2.246; estos terrenos, unidos a otras propiedades anejas obtenidas mediante compras, cesiones y permutas, constituyeron el solar donde se construiría la Ciudad Universitaria. Su extensión aproximada era de 320 Has., según la primera delimitación efectuada en este año.

– al Norte, el límite eran las tapias de El Pardo desde la Puerta de Hierro hasta encontrar el Canal de Isabel II y la Carretera al Asilo de la Paloma; este borde era muy claro, separando propiedades del Estado perfectamente delimitadas; fuertemente pendiente (5,5% de media), salvaba un desnivel de casi 70 m. su longitud aproximada era de unos 1.985 m.

– los límites Este eran muy irregulares, salvando vaguadas y remontando promotorios en una longitud aproximada de 3.245 m. desde la Carretera de Puerta de Hierro al Asilo de la Paloma, hasta la Plaza de la Moncloa. En su zona más Norte, se establecía la vecindad con la Dehesa de la Villa, de propiedad municipal; en el resto, con propiedades particulares incluyendo la Cía. Urbanizadora Metropolitana. Este borde ha sido muy modificado hasta nuestros días porque inicialmente se ajustaba simplemente a los límites de las propiedades particulares; posteriormente les afectó la regularización de las manzanas de Madrid y la construcción de la interesante Vía Límite que se viniera estudiando desde 1927. La única zona ya urbanizada de este borde era la ocupada por la Colonia Metropolitana que fuera tan alabada en los Planes de Madrid del 19 y del 22. Este límite era el único que se establecía con una vecindad edificable; por mantenerse entre los 660 y los 695 m. de altura, ofrecía la posibilidad de recibir un tratamiento de cornisa.

– al sur, la Ciudad Universitaria lindaba exclusivamente con la propiedad municipal del Parque del Oeste, del que se separaban el Paseo de la Moncloa, y el Camino de unión del Puente de los Franceses al Instituto de Higiene. Su longitud era de unos – 1.340 m, y descendía hasta casi el río (590 m.) desde la cota 660, con una pendiente muy pronunciada (5,5% de media).

– El límite Oeste era igualmente claro: la Carretera de la Coruña, que discurría paralela al río por una vega muy fondosa. Al otro lado de la carretera, de nuevo aparecían terrenos municipales. Entre el Puente de los Franceses y la Puerta de Hierro no existía apenas pendiente, y la longitud total era de unos – 2.320 m. con un desarrollo rectilíneo.

Ciudad Universitaria 1928 Condicionantes

 

 

Ciudad Universitaria. 1928 Primer PROYECTO

 

 

 

 

 

Ciudad Universitaria 1928-1931 Modificaciones

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ciudad Universitaria 1929-1936 Infraestructuras, Diario y Plataformas

 

 

Ciudad Universitaria 1931 Simplificaciones de la República.

Ciudad Universitaria 1929-1931 Topografía

 

 

 

 

Ciudad Universitaria 1940-1943 Maqueta

 

Ciudad Universitaria 1943 Plan de Conjunto

 

Ciudad Universitaria 1950-1955 Plano Esquemático

Ciudad Universitaria 1956-1960 Plano esquemático

 

Ciudad Universitaria 1961-1965 Plano esquemático

Ciudad Universitaria 1966-1970 Plano esquemático

Ciudad Universitaria 1971-1975 Plano esquemático

Puerta de Hierro

Puerta de Hierro (Google Earth 2017)

Alcázar SA propone, también en 1947 un Plan Parcial para el poblado previsto entre la tapia de El Pardo, Dehesa de la Villa y Arroyo de Peña Grande. Es la Ciudad Puerta de Hierro que tendrá un carácter “de zona residencial de gran lujo que sirve de transición y, por tanto, de enlace entre la Residencia de El Pardo, las zonas deportivas (Club de Golf, Campo de Polo, Tiro de Pichón, Hipódromo), la Ciudad Universitaria y la Capital”, salvándose de esta manera. “la posibilidad de todo nuevo suburbio; y el establecimiento de esta nuevas residencias tenderá a mejorar las viviendas desarticuladas que desde El Pardo existen hacia el Este y el enlace con la prolongación de Francos Rodríguez. Quedaría canalizada la expansión, siempre desarticulada de la ciudad, al otro lado del arroyo de Peña Grande, ya que con la ordenación de estos terrenos se completa la expansión de Madrid en la línea Gran Vía—Princesa, avenida Ciudad Universitaria y El Pardo”.

En 1948 la Inmobiliaria Alcázar SA habla adquirido 555.777,29 m2 y considera que para “completar la zona a urbanizar y protegerla de usos distintos o construcciones impropias” habría que expropiar 113.859,85 m2. En Mayo de este año se aprueba por la Comisión de Urbanismo el proyecto presentado, tras realizarse algunas modificaciones, como, por ejemplo, que las calzadas sean de 9 m y no de 8 como se propuso en principio; a la vez que se acuerda que la Inmobiliaria pueda “llevar a cabo las expropiaciones que precise con las condiciones establecidas en el dictamen de la Sección Jurídica”.

Las ordenanzas de edificación de la Ciudad Puerta de Hierro, aprobadas para una primera etapa, recogen en 4 títulos las condiciones de uso, de volumen, de higiene y las condiciones estéticas interesantes de conocer porque la obligación y el control de su cumplimiento explican el mantenimiento de la calidad en su edificación hasta la actualidad, resistiendo las fuertes presiones especulativas a las que se verá sometida. Se autoriza el uso de viviendas unifamiliares aisladas o agrupadas de dos en dos, en parcelas no inferiores a 15.000 pies2 (1.165 m2 aproximadamente). La superficie de vivienda debe ser el 25% del solar, y los garajes y anexos el 10%, no siendo inferior al 50% la superficie dedicada a jardín.

Cuando se anexionan los términos de Chamartín de la Rosa, de El Fardo y de Fuencarral al municipio de Madrid, sus terrenos se encuentran calificados por el PGOUM y ya está en marcha la urbanización del primer Plan Parcial aprobado, mientras continúa la edificación en las colonias y parcelaciones trazadas con anterioridad.

Mª Francisca Alvarez Orellana. 1991 Tesis UCM Dep. Geografía Humana. La dinámica urbana en la periferia noroeste de Madrid.

VALDEZARZA

Valdezarza (Google Earth 2017)

Entre el final de la Dehesa de la Villa y la zona baja del Barrio del Pilar, existe un barrio que no tiene nombre, al que los vecinos llaman popularmente Saconia en recuerdo de la empresa que lo construyó. El Conjunto Residencial Ciudad de los Poetas-Saconia se fundó hace 40 años sobre huertas. En la España del desarrollismo la construcción ya era negocio, y los propietarios de estas huertas sacaron una buena tajada vendiéndolas. A diferencia de otras zonas periféricas de Madrid, la Ciudad de los Poetas no quiso ser un simple almacén de personas. Fue pensada desde criterios racionalistas y recogiendo el espíritu contestatario del momento. Se ensayó un tipo de vivienda social que tuviera en cuenta el bienestar individual y colectivo para una generación de jóvenes que promovía una cultura politizada (asociaciones, asambleas, canción protesta). A la zona se la llegó a conocer como Rojonia, acrónimo de rojos y Saconia, nombre este último de la empresa que lo construyó.

Fue, probablemente, la última barriada completa trazada en las inmediaciones de la Dehesa de la Villa a finales del s. XX, tras la colonia de la Policía, San Nicolás, Barrio del Pilar, Valdezarza…

VALDEZARZA 1966 -Diario ABC

Barrio Vulnerables (2001) QUEMADERO – Madrid

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tiene su origen en las reparcelaciones rurales de los años 20. En esta época se produce un aumento de la población y de la edificación. Surge un crecimiento espontáneo entorno a las inmediaciones del antiguo camino de Peña Grande, junto al arroyo de Valdezarza, conformando el barrio del Quemadero. En sus inicios el trazado presentaba gran irregularidad y un bajo índice de urbanización, las casas eran bajas e incluso algunas de una planta y autoconstruidas. Poco a poco se fue transformando con el desarrollo de colonias en los años 60. En la actualidad el barrio se ha transformado y la mayoría de estas casas bajas han sido sustituidas por bloques residenciales, trazándose nuevas vías, más anchas, de intenso tráfico y conectadas con la ciudad central.

“Análisis Urbanístico de Barrios Vulnerables” (edición 2011). DUyOT-ETSAM

ARAVACA, EL PLANTIO y VALDEMARIN

El Plantío (Google Earth 2017)

El Hipódromo de la Zarzuela

Valdemarín (Google Earth 2017)

En el norte de Madrid, en 1931, el paseo de la Castellana terminaba en el Hipódromo Real, que ocupaba el lugar en el que ahora se encuentra el edificio de los Nuevos Ministerios.

Ya en 1916, el ingeniero Pedro Núñez Granés propuso un plan de ampliación de dicho paseo en el que se derribaba el Hipódromo Real. Desde entonces, todas las propuestas de prolongación de la Castellana incluirán la misma condición. En 1925, Primo de Rivera cedió el terreno del Hipódromo al Municipio de Madrid con la condición de que construyera otro en el plazo de 5 años.

En diciembre de 1930 se falló el Concurso Internacional para la Urbanización de Madrid, declarandose desierto el premio, pero proponiendose una indemnización a seis de las propuestas presentadas, siendo la primera la de Secundino Zuazo y Hermann Jansen. En ésta, la prolongación de la Castellana sobre los terrenos del Hipódromo era el fundamento del proyecto de extensión de Madrid.

Durante el año 1931, Zuazo modificó el plan primitivo a petición del Ayuntamiento; sin embargo, el proyecto no llegó a realizarse y, con la proclamación de la República en 1931, el nuevo estado reclamó al Municipio la titularidad de los terrenos del Hipódromo Real al no haberse acometido las obras en el plazo previsto en el pacto de cesión. Por otra parte, Indalecio Prieto, ministro de Obras Públicas entre diciembre de 1931 y septiembre de 1933, promovió la construcción de un gran edificio en la capital de la República, que pretendía destinar a Ministerio de Obras Públicas, así como el enlace ferroviario subterráneo Norte-Sur, que uniese la zona Norte con la estación de Atocha, atravesando Madrid.

Con la intervención de Zuazo se decidió la prolongación de la Castellana derribando el Hipódromo Real, y situando en su solar el nuevo edificio del Ministerio de Obras Públicas promovido por Prieto, así como la construcción del túnel de ferrocarril bajo el Paseo para la citada conexión ferroviaria, con una estación frente al nuevo edificio.

Torroja ya había trabajado con Zuazo, elaborando una propuesta para el concurso del Viaducto de la calle Segovia de Madrid,3 en 1932. Así mismo, Carlos Arniches y Martín Domínguez eran, en esos años, colaboradores en el estudio de Zuazo.

Después del proyecto del Viaducto, la colaboración con Zuazo continuó y Torroja realizó el Proyecto de obras y derribos del Hipódromo, y el Proyecto de Urbanización de la prolongación de la Castellana, además de otros relacionados con dichas obras que se inauguraron en abril de 1933.

El concurso.
Cuando se derribó del Hipódromo Real en 1933 había ya la intención de construir otro.9 Para ello se eligió como emplazamiento el monte de El Pardo, en terrenos propiedad de Patrimonio de la República.

El 6.7.1934 el Gabinete Técnico de Accesos y Extrarradio de Madrid convocó el concurso de proyectos de ejecución para construir el nuevo Hipódromo, del que ya se estaban realizando las pistas de carreras. Ajustarse a su trazado fue una de las condiciones de la convocatoria.

Las bases se publicaron el 28 de julio en la Gaceta, y el 1 agosto en la revista La construcción moderna, y las propuestas debían entregarse antes del 1.10.1934.

Se presentaron nueve proyectos de arquitectos o equipos de arquitectos e ingenieros, y el fallo del jurado se hizo público el 18.12.1934.

La revista Hormigón y Acero, que dirigían los ingenieros E. García Reyes y E. Torroja, dedicó monográficamente el número de noviembre de 1934 al concurso del Hipódromo, publicando un artículo de cada uno de los autores que presentó una propuesta al concurso en el que explican su proyecto.

El proyecto del Nuevo Hipódromo incluye varios edificios además de las tribunas, como cuadras y viviendas de empleados, así como la urbanización del entorno, organizando las zonas de estacionamiento y las circulaciones. De todo ello resulta un proyecto sumamente complejo, como lo muestra la amplitud y profundidad del acta del fallo del jurado, en el que se evalúa la respuesta de cada proyecto presentado a 39 condiciones establecidas por los miembros de aquel.

De las construcciones del conjunto, el edificio de tribunas era el más representativo en todas las propuestas, además de ser el que tenía un programa de usos más complejo, y en el que la solución de la cubierta de la grada era el problema estructural más destacado.

En todos los casos la estructura se resolvía a base de pórticos de hormigón armado, paralelos entre sí y situados transversalmente a la dirección de la tribuna, con un primer piso formando el graderío y la cubierta apoyada en vigas en voladizo. La similitud de las propuestas, permite comparar las soluciones entre sí.

Joaquín Antuña Bernardo. 2002 Tesis Doctoral ETSAM. Las estructuras de edificación de Eduardo Torroja Miret

Sección de la tribuna presentada al Concurso del Hipódromo por Torroja.

El Recinto de Carreras del Hipódromo de la Zarzuela es una de las más excepcionales obras de la arquitectura española del primer tercio del siglo XX, y la estructura de las tribunas con las marquesinas, una de las grandes realizaciones del siglo a nivel mundial. En 2009 el Ministerio de Cultura declaró el Recinto de Carreras Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento.

El Colegio Estudio

Colegio Estudio por Fernando Higueras 1962

Después terminar la carrera en 1959, de ganar el Premio Nacional de Arquitectura en 1961 con el Concurso del Centro de Restauraciones y de construir las viviendas para César Manrique en Camorritos y para Lucio Muñoz en Torrelodones, a Fernando Higueras le encarga Jimena Menéndez Pidal la construcción del Colegio Estudio, el colegio en el que estudió, continuidad del Instituto-Escuela (1918-1936) basado en el proyecto pedagógico del Instituto de Libre Enseñanza (ILE) promovido por Francisco Giner de los Ríos (1839-1915).

La parcela está enclavada en una zona por entonces en medio del campo en las afueras de Madrid, con magníficas vistas, por el lado norte sobre la sierra de Guadarrama y rodeada en primer término de los encinares del monte de El Pardo. Inicialmente la parcela era muy irregular y la forma de la parcela y su topografía, con una ligera pendiente hacia el norte condicionó el desarrollo y la propuesta arquitectónica de FH.

Actualmente, las urbanizaciones han ido rodeando el Colegio y perdiendo el enclave privilegiado inicial de estar sumergido y rodeado de naturaleza. Uno de los principios educativos de la metodología de enseñanza heredada del ILE, y puesta en práctica por Jimena. Hoy llegamos al Colegio Estudio desde la salida 9 de la A6 hacia lo que eran los encinares de Valdemarín.

APR.09.14 VALDEMARIN OESTE

El Ayuntamiento de Madrid ha dejado fuera de ordenación 1.490 viviendas de lujo construidas en El Barrio de Valdemarín.

En 2002, la sentencia del TSJ de Madrid condenó al Ayuntamiento de Madrid a reconocer en los Valdemarines un régimen urbanístico igual, sea la aplicación de la Norma Zonal (NZ) 8.1º.a (chalets), la pre-existente en todo el suelo urbano de los Valdemarines (según el Plan General de 1985) sea la Ordenanza Colectiva Baja Densidad ó C.B.D. (pisos) modificada en el ámbito del Valdemarín Oeste (API 09.14).

ACUERDO de 12.4.2016, del Consejo de Gobierno, por el que se aprueba definitivamente la Modificación Puntual del PGOUM, para la delimitación del APR 09.11 “Noroeste Nudo del Barrial”, en ejecución de la sentencia del Tribunal Supremo de 15.2.2006, recaída en el procedimiento ordinario 1335/1997.

Y las Colonias de la Florida, la Urbanización La Zarzuela, los Altos del Hipódromo, a un lado de la N-Vi y al otro, la Colonia de los Diplomáticos, de Santa María, Colonia de la Fuente del Rey, Colonia Domínguez, Colonia de Camarines o Colonia de la Rinconada han ido ocupando un espacio de privilegio sólo acosada por el tráfico de la N-VI y sus continuas ampliaciones.

Es el modelo de ciudad dispersa a las puertas de la ciudad compacta.

Extraño aún más extremo, resulta el borde más lejano a la ciudad, el Monte del Pilar. donde de la información urbanística del Ayuntamiento afirma: “AVISO: Las determinaciones del PGOU-97 correspondientes a este ámbito y de los planeamientos de desarrollo soportados en ellas resultaron anuladas o afectadas por Sentencias del TSJM de 27/2/2003 y del TS de 3/7/2007 y 28/9/2012. La Revisión Parcial del PGOUM de 1985 y las Modificaciones del PGOUM 1997 elaborada por el Ayuntamiento de Madrid y aprobadas definitivamente por el Consejo de Gobierno de la CAM el 1/8/2013, publicada en el BOCM de 2/8/2013, ha establecido las nuevas determinaciones urbanísticas de aplicación que pueden ser ocultadas en el portal municipal http://www.madrid.es a través del servicio http://rfa.munimadrid.es/PGOUM. Se han iniciado los trabajos técnicos para trasladar su contenido al modelo de datos de este visualizado de manera progresiva y en el menor tiempo posible”. UNP.4.08 ARAVACA-LA ESCORZONERA-MONTE DEL PILAR (Expedientes RPPG.00.31 Revisión Parcial del PGOUM-85 y Modificación del PGOUM-97, y ES.00.1 Nueva Ordenación de Colonia Mingorrubio y UNP.4.08) Calificar como suelo no urbanizable protegido lo que fue protegido (no urbano) para preservar su protección siempre ha resultado técnicamente …raro… Ha habido sentencias de todo tipo.

Ejecutar la sentencia n° 216 del TSJ de Madrid de fecha 27.2.2003 casada parcialmente por la sentencia del TS de fecha 3.7.2007, en el sentido de considerar anuladas las determinaciones del PGOUM1997 que suponían la desclasificación de los terrenos clasificados por el PGOUM1985 como suelos no urbanizables de Especial Protección Ecológica, en los ámbitos que a continuación se relacionan, al no ser posible justificar urbanísticamente la reclasificación:

-Terrenos de SNU-EPE colindantes con el Monte del Pardo, cuartel del Sitio, que el NPG ha incluido en el ámbito APE.08.06 “Colonia Mingorrubio”.

-Terrenos de SNU-EPE del Monte del Pilar, que el NPG ha incluido en el ámbito UNP 4.08 “Aravaca-La Escorzonera-Monte del Pilar”.

Y ordenar, en relación con estos ámbitos, que se realicen las actuaciones administrativas que se estimen necesarias para adaptar la clasificación que el PGOUM1985 da a dichos suelos a la ordenación urbanística del Plan General de 1997, en orden a lo dispuesto en el fallo judicial.

1931 Plan General de Extensión de Madrid

1934 Madrid

1939 Plan General de extensión de Madrid por Paz Maroto

1941 Plan Bidagor

1943 Madrid

1946 PGOUM

1963 PGOUM

1985 PGOUM

1997 PGOUM

 

 

 

 

 

 

 

La edificabilidad remanente en el PGOU-1997 del distrito 9 MONCLOA-ARAVACA:

Destacaremos el Camino del Barrial APR.09.01

En 2001 se aprueba Plan Especial APR.09.01, sobre un área 307.589 m2 de suelo para una edificabilidad residencial de 150.000 m2 (1.083 viviendas), 35.169 m2 de zonas verdes, 7.577 m2 deportivo básico y 12.525 m2 de equipamiento básico, debiendo ceder al Ayuntamiento 75.000 m2 de edificabilidad residencial. Quizás sea el último suelo no completamente edificado entre la M-40 y Pozuelo en Madrid.

Desarrollo Urbano Sostenible. Ayuntamiento de Madrid.

ESTRATEGIA DE REGENERACIÓN DISTRITO: Moncloa-Aravaca.

B. ÁREAS

B.1. ÁREAS PRIORITARIAS DE REGENERACIÓN

B.1.1 APIRU´s. Se incluyen en esta actuación las 5 APIRU´s delimitadas en el distrito:

APIRU’s Distrito 9 MONCLOA-ARAVACA

APIRU 9.1 Colonia Manzanares.

– APIRU 9.2 Colonia Valdezarza. P

– APIRU 9.3 Colonia Saconia.

– APIRU 9.4 Casco de Aravaca.

– APIRU 9.5 Colonia Manzanares.

El objetivo es incluirlos en un trabajo de gestión el estudio y el análisis de la propiedad del suelo entre bloques, y la obtención de estos suelos en algún caso. Se incluyen en cada uno de los ámbitos las actuaciones a llevar a cabo ya que afectan a la totalidad del área, y no se entenderían como actuaciones puntuales.

B.1.2 ARRU´s. No se localizan ARRU´s en este distrito de Moncloa – Aravaca.

B.2. ÁREAS DE OPORTUNIDAD.

Para la localización de las áreas de oportunidad se ha considerado tanto la concentración de parcelas dotacionales vacantes, la mayoría de titularidad pública, como los espacios urbanos que con un proceso de transformación posibilitan una mayor calidad urbana, en donde los usos y los equipamientos facilitan un desarrollo de los entornos existentes.

Se han propuesto 4 áreas de oportunidad, que coincidentes con las áreas de centralidad existentes en algún caso, darán un mayor protagonismo a las centralidades, mejorando sus fortalezas, las áreas planteadas son:

B.2.1 El Nuevo Aravaca (855).– Zona conformada por una parte del antiguo Casco Histórico de Aravaca, que junto a una nueva área de desarrollo periférica al casco, favorezca la descongestión del trafico en la zona, la creación de nuevas dotaciones de proximidad para los residentes en el Casco, y que además faciliten la accesibilidad de la bicicleta y de los medios de transporte hasta la nueva centralidad, junto a la concentración de nuevos usos con una dotación de aparcamiento suficiente.

B.2.2 Estación del Barrial (856).– En el entorno de la estación ferroviaria del Barrial, situado al sur de la Carretera de la Coruña (A-6) y al norte de la M-40 y del termino municipal de Pozuelo, y atravesado por el trazado de las vías férreas, se sitúan una serie de edificaciones pertenecientes a norma zonal 8.2º y a las áreas de planeamiento (API 9.15 y APR 9.2). En este área circundante a la estación, el planeamiento a calificado varias parcelas con el uso dotacional, distante del núcleo de población al que deben dar servicio, y mal comunicado con el resto del distrito, salvo a través del termino municipal de Pozuelo, por ello se plantea una permuta de usos con otros suelos del ámbito de Aravaca.

B.2.3 – El tranvía de Antonio Machado (AO.09.01).- Este ámbito de la calle Antonio Machado que ha intentado adquirir un nuevo protagonismo entre las colonias de Valdezarza y Colonia de los Poetas, aglutina de forma dispersa una parte de las dotaciones culturales y de las actividades económicas de la zona. La importancia del eje de Antonio Machado, por donde con anterioridad circulaba un tranvía hasta Peñagrande, obliga a plantear una actuación para potenciar y regular los usos existentes, al servir de acceso a la zona verde de la Dehesa de la Villa y la calle Sinesio Delgado por el sur, e intercomunicar con el eje de la Avenida de la Ilustración a través de la calle Cesar Manrique por el norte.

B.2.4 – Del teatro al ferrocarril (850).- Esta área de oportunidad surge de la necesidad de descongestionar del tráfico rodado la colonia Manzanares. En los días de actuación en el Teatro San Pol, en la plaza de San Pol de Mar se generan unos atascos que limitan el tráfico a través de la colonia, por lo que en coexistencia con un nuevo itinerario se plantea la creación de un aparcamiento en las proximidades de las vías férreas que afecta a las zonas verdes existentes en el entorno del Parque de la Bombilla.

Se plantean otras 2 áreas de oportunidad coincidentes con 2 de las grandes dotaciones del distrito, son la Ciudad Universitaria y El Club de Campo, estas dotaciones requieren de una ordenación pormenorizada y una gestión diferenciada, tanto por sus características como por las edificaciones protegidas que concurren en ambos casos.

B.2.5 – Club de Campo (AO.09.01).- Se trata de un espacio situado por el lado oeste entre la Casa de Campo y el término de Aravaca, y en su lado este por el río Manzanares, un equipamiento que requiere de una gestión especial para incorporar sus dotaciones al conjunto de las dotaciones públicas.

B.2.6 – Ciudad Universitaria (AO.09.10).- Equipamiento público dedicado a la educación y alojamiento de estudiantes, esta dotación requiere de un proceso de estudio y análisis para su desarrollo por la gran demanda de edificabilidad que requiere con el paso de los tiempos, si bien debe mantenerse las características históricas y sociales de los espacios pertenecientes a las diferentes escuelas.

B.3. ÁREAS DE CENTRALIDAD URBANA

Se ha identificado un área de centralidad que se han delimitado en función de la concentración de flujos producidos por la actividad económica y la concentración de dotaciones, por su significación dentro de la ciudad como elemento físico singular, y por la proximidad a los medios de transporte, es un espacio singular dentro de la trama del distrito.

Por otro lado se han detectado otras 3 antiguas centralidades dentro del APIRU 9.2 de Valdezarza, son tres pequeñas áreas que también son áreas de oportunidad y que se intentan recuperar, y que se vinculan al proceso de construcción de la colonia, en estas áreas que se encuentran en desuso en la actualidad, se planteará su recuperación vinculado al desarrollo del propio APIRU 9.2.

Por lo que podemos identificar el área de centralidad siguiente:

B.3.1 Conjunto de dotaciones de la calle Antonio Machado.– Se corresponde con un tramo central del eje longitudinal de la calle Antonio Machado, en donde se localizan un gran número de dotaciones y actividades comerciales para el barrio, tiene una función de centralidad e intercomunicación entre barrios próximos (Valdezarza y Ciudad de los Poetas), por lo que resulta un área de oportunidad en si misma.

C. REDES 

C.1. RED DE PROXIMIDAD. Esta red está integrada por edificaciones y locales en plantas bajas que son parte fundamental en la vida de los vecinos al satisfacer sus necesidades cotidianas, incluye equipamientos dotacionales (deportivos, educación, salud, culturales, etc.) y las dotaciones en locales no calificados, así como edificaciones de uso terciario comercial. El distrito dispone de tres espacios de proximidad de diferentes características, debido a su entorno y a los equipamientos de cercanía existentes, las tres zonas se corresponden con:

Zona del Casco de Aravaca, al oeste del distrito, con un entorno compuesto por viviendas de baja densidad, por ello muy extenso en superficie, los recorridos de proximidad se producen hacia su espacio central en donde se concentra el pequeño comercio y la restauración desde antiguo, los nuevos itinerarios se extienden para las zonas norte y oeste hacia los nuevos centros comerciales, como para la zona sur donde se concentran los nuevos equipamientos y la estación ferroviaria de Aravaca.

· Zona noreste del distrito, en un entorno de viviendas colectivas de media altura (5 plantas mayoritariamente), se concentra un conjunto de equipamientos que concentran los itinerarios de proximidad en el eje de la calle Antonio Machado, generando ramificaciones que se dirigen a los distritos próximos de Tetuán y Fuencarral. Estas ramificaciones que alcanzan hacía el este a calles como Ofelia Nieto, San Restituto, Artajona o Alcalde Martin de Alzaga, y hacia el oeste a calles como Isla de Oza o Ruperto Andrés, conviven en sus inmediaciones con las dotacionales de la zona.

· Zona Sur del distrito, en un entorno perteneciente al ensanche de la ciudad racionalista se encuentra el barrio de Arguelles, que concentra sus itinerarios entre las calles Princesa, Marques de Urquijo, Quintana, Ferraz y Plaza de España, es ya un barrio de la ciudad que dialoga directamente con los distritos aledaños, con los que intercambian actividades comerciales y de relación de todo tipo. Separado del barrio de Arguelles por la zona verde del Parque del Oeste-Templo de Debod se encuentra el nuevo eje del Paseo de la Florida – Avenida de Valladolid, nuevo eje e itinerario que va adquiriendo importancia por su actividad económica y por el conjunto de sus dotaciones, con menor intensidad se localizan una serie de ejes paralelos al citado anteriormente como son el rio Manzanares y la calle Comandante Fortea (en la Colonia Manzanares).

C.2. RED DE IDENTIDAD Se ha propuesto una red que pueden representar los elementos más significativos y reconocibles en el distrito. Los criterios adoptados para definirlos han sido: percepción propia como hitos, colonias o edificios protegidos, ejes urbanos con propiedades singulares, elementos aglutinadores de flujos o actividades, espacios y dotaciones reconocidas, y la red existente de grandes parques y zonas ajardinadas. En este sentido se han recogido de igual modo las propuestas de actuación ligadas a estos elementos singulares de identidad dentro de los barrios, el distrito o la ciudad.

C.3. RED AMBIENTAL Esta red recoge aquellos elementos que configuran la red verde del distrito, que por sus características conforman los espacios verdes públicos. Esta constituida por las grandes zonas verdes del distrito, los espacios libres entre bloques, los espacios deportivos con grandes extensiones de suelo natural o vías parque, completada con las propuestas de intervención en los viales y en las zonas verdes, nuevos trazados ciclistas y adecuaciones de zonas verdes y espacios deportivos para mejorar su estado o su funcionamiento.

Esta gran red esta constituida principalmente por la Casa de Campo y la cuenca del rio Manzanares (parque lineal del Manzanares), en donde se concentran los elementos vertebradotes de los espacios verdes del distrito.

Destacar en un entorno principalmente urbano la aparición de otros parques como son el parque del Oeste, el parque de la Dehesa de la Villa o el parque de Arroyo Pozuelo.

Junto a está red existe una gran red verde constituida por dotaciones publicas o privadas que por sus características constituyen un elemento de apoyo para las zonas verdes del distrito (Hipódromo, Club de Campo, Club Puerta de Hierro, Ciudad Universitaria, Parque Sindical, Deportivo Playa de Madrid o depuradoras), y por la importancia en superficie de los espacios libres ajardinados pertenecientes a las viviendas unifamiliares, que completa la gran importancia del espacio verde o pulmón de este distrito, aunque no se ven reflejados por su carácter privado en la red dibujada.

C.4. RED DE MOVILIDAD. En este distrito que está atravesado por una gran multitud de vías de circulación (A-6, calle 30, M-40, carretera de Castilla (M-500), borde de la A-5), la red de movilidad está constituida por aquellos elementos que facilitan la interconexión entre los distintos barrios y zonas del distrito, estructurando y facilitando la circulación peatonal y ciclista como elemento integrador de la vida en el distrito. En este sentido se potencian los ejes cívicos existentes.

Se crean nuevas interconexiones desde el casco antiguo de Aravaca que faciliten el acceso de la ciudadanía al sistema ferroviario, a través de espacios peatonales, ciclistas y zonas verdes, mejorándose además la conexión entre la zona de Villamarin y el Casco Histórico a través de la calle Pléyades.

En las APIRU´s se potencia la permeabilidad peatonal entre distintas zonas con la supresión de barreras arquitectónicas, y se atempera el tráfico rodado en ciertas calles con el fin de potenciar la circulación peatonal y los ejes de actividad.

Se plantea una mejora de la red ciclista y los viarios en elementos puntuales de la estructura urbana para facilitar los actuales trazados, integrando aquellos elementos que pueden potenciar la circulación compartida entre peatón y bicicleta, frente a vehículos-bicicleta y peatón.

Se plantea la remodelación del espacio público para la creación de nuevos aparcamientos de residentes, o disuasorios, que faciliten la descongestión del estacionamiento en la vía pública, reordenado aquellos espacios existentes que han sido ocupados sin un criterio adecuado, sobre los garajes aparcamientos ya construidos se plantea la reordenación de los espacios para su aprovechamiento por parte de los residentes del entorno.

D. PROGRAMA DE ACTUACIONES Las actuaciones que se han considerado prioritarias aparecen señaladas con una P en la columna derecha.

D.1. PROYECTOS ESTRATEGICOS DE ESPACIO PÚBLICO PEL

D.1.1 MEJORA DE LA ACCESIBILIDAD. Dentro de las actuaciones puntuales de mejora de la accesibilidad se señalan aquellas que por sus características y necesidades se desarrollan favoreciendo tanto el accesibilidad rodada para bicicletas, como la accesibilidad peatonal, siendo las siguientes.

122. Pasarela de Príncipe Pío P

123. Calle Isla de Oza

125. Plaza de Valderrey

126. Conexión Rosa de Luxemburgo – Casa de Campo.

270. Teleférico

272. San Gerardo

273. Valderomán

MA.09.01 Plaza de España

EP.09.03. Plaza de San Pol

Algunas de estas actuaciones puntuales disponen de partida presupuestaria en los presupuestos participativos para inversiones en 2017.

D.1.2 REMODELACIÓN DE ESPACIO PÚBLICO

1. Intervención en la plaza de San Pol (EP.09.03) Mejorar las condiciones actuales de la plaza en donde confluyen el aparcamiento de vehículos de residentes de la zona, el giro y la parada del autobús de la línea 75, la zona de descarga de las Galerías Florida con frente a la plaza, la zona de carga y descarga de visitas al teatro San Pol no regulada, y el espacio de los contenedores de basuras sobre la vía pública. Todo lo anterior coincidente con el acceso y salida rodado de la Colonia Manzanares a través de la conexión a la calle 30 o a través del puente de la Reina Victoria que une las calles Ribera del Manzanares y Aniceto Marinas, y el trafico entrante de la calle Comandante Fortea. En su entorno se genera un gran tráfico que desplaza el trafico peatonal a la calle aledaña de la Ribera del Manzanares, por donde además del trafico rodado de vehículos y autobuses concurre una vía ciclista recomendada (vía 30). La intervención debería ordenar el tráfico de la plaza y priorizar al peatón frente al vehiculo.

2. Intervención en la zona verde de la Bombilla. (269) En la zona posterior de la Glorieta de San Antonio de la Florida nos encontramos una zona verde vallada que da acceso al auditorio del Parque de la Bombilla y a un pequeño estacionamiento de vehículos no regulado a la izquierda en el sentido del itinerario descrito y una parcela de equipamiento deportivo sin construir a la derecha. La adaptación de la zona de aparcamiento anterior para albergar los autobuses que puedan dar servicio al teatro San Pol, a la visita a la Ermita de San Antonio de la Florida y su museo, que den servicio igualmente al Colegio Público Fernandez Moratín, al cine de verano del Parque de la Bombilla, a la Escuela de Cerámica, y por último a la instalación deportiva cuando está se construya, descongestionaría la zona y el aparcamiento en las calles aledañas de estos grandes vehículos de transporte.

3. Intervención asociada en el camino del Barrial (274) El espacio colindante a las calles Acamar – Glorieta de Lucrecia Perez Matos – calle del Pico del Ocejón – Camino del Barrial – nudo del Barrial, califica de zona verde una franja aledaña a estas calles por su acera izquierda, este espacio que en la actualidad se encuentra sin acondicionar, tiene una anchura irregular que oscila entre los 20 y los 45 metros, y tiene una longitud de 1.250 metros, en donde se plantea la creación de zonas estanciales y de ocio, o la creación de pequeñas dotaciones que complementen su recorrido.

4. Intervención vinculada al acceso a la estación de El Barrial (EP 09.01) Las vías del ferrocarril dividen el distrito en dos áreas, en el caso de la Estación de El Barrial, la totalidad de la edificación se ubica a un lado de las vías, para acceder al andén del lado contrario se ha construido una pasarela que desembarca en paralelo al andén, tras ese espacio se desarrolla un gran talud con un camino en lo alto del talud, todo ello en tierra, este espacio que discurre entre el puente de la avenida de la Victoria y el final de la calle Alsasua se corresponde con la trasera de una serie de edificios de uso terciario. Si bien el espacio en cuestión según el Plan General tiene una anchura de siete metros, se podría crear un paso peatonal y ciclista que facilitase el acceso a la estación a través de la pasarela, o a través del puente, creando una conexión para la gente que reside al lado exterior de las vías, y una relación entre estaciones.

5. Intervención asociada en el Pasaje de la Moncloa (265) Asociado a este itinerario se encuentra una acción encaminada a dar una mayor accesibilidad peatonal y ciclista al entorno, situada en la parte final de la calle Aniceto Marinas, entre el equipamiento privado denominado Clínica Moncloa (C/ Aniceto Marinas 116) y una residencia denominada Papasolar (C/ Aniceto Marinas 114), se localiza una parcela municipal encuadrada por el PGOUM-97 como norma zonal 3.1º a. Esta parcela con una forma trapezoidal, se encuentra arbolada y ajardinada, tiene su acceso desde la calle Aniceto Marinas y desde la Avenida de Valladolid, pero en ambos caso se encuentra vallada y anexionada a las fincas colindantes. La apertura y acondicionamiento de dicha parcela servirá para dar conexión y acceso a la zona del río hasta el Parque de la Bombilla y Parque del Oeste a través del Puente de los Franceses.

D.1.3 ITINERARIO ESTRUCTURANTE. Se ha propuesto 3 itinerarios con carácter estructurante.

– Itinerario del teatro al ferrocarril (531) La propuesta de creación de este itinerario tiene como fin la recuperación de la conexión perdida entre los barrios de Argüelles y la Colonia Manzanares, se fundamenta en la existencia de diferentes hitos y en una antigua conexión rodada sobre las vías férreas que se clausuró, lo que produjo un aislamiento de la colonia debido al limite establecido por el tendido de las vías y la existencia del cauce del río que funciona como barreras para la fluidez entre ambas zonas.

El itinerario se inicia en la Plaza de San Pol, centro neurálgico de acceso y salida de la colonia, y zona de actuaciones teatrales y musicales desde hace muchos años en el Teatro San Pol. Cruza el río Manzanares a través del puente de la Reina Victoria hasta la colonia de San Antonio de la Florida, en donde se ubica la famosa Ermita de San Antonio de la Florida espacio de peregrinación y visita, así como el famoso local de comidas y bebidas Casa Mingo, también debemos destacar la potente zona de comercio terciario de la Avenida de Valladolid y el Paseo de la Florida hasta el centro comercial de Príncipe Pío. En el eje de la marcha y tras el espacio anterior, se localiza una parcela calificada de uso dotacional deportiva; ahora en solar; que resulta de interés futuro para la zona, y al otro lado de la calle el espacio destinado a auditorio del Parque de la Bombilla (donde se celebra el famoso cine al aire libre en verano), en este espacio calificado de zona verde por el PGOUM-97 ahora infrautilizado, se crea la oportunidad de habilitar una zona de estancia de autobuses en la proximidad del equipamiento deportivo y que sirva para el estacionamiento de autobuses de los visitantes del teatro o la ermita, que permita además el acceso al Parque de la Bombilla.

El itinerario continua a través de la pasarela sobre las vías férreas, que dará acceso a los espacios del otro lado de las vías, como son el cementerio de la Florida o famoso cementerio del 2 de mayo (en donde de forma casi simbólica y en una fosa común, están enterrados los restos de las cuarenta y tres víctimas fusiladas en la madrugada del 3 de mayo de 1808) y la Escuela de Cerámica de Madrid. Subiendo por la calle Francisco y Jacinto Alcanzar se llega a la Rosaleda del Parque del Oeste (jardín de Ramón Ortiz), lugar de estancia y reposo, que da acceso al resto del Parque del Oeste y al Paseo de Camoes (zona de exposiciones y actuaciones), así como al Templo de Debod en la dirección contraria, de igual modo se accede al Teleférico de Madrid que permitiría un acceso aéreo a la Casa de Campo y al anillo ciclista que por ella discurre. Si seguimos hacia el norte, accederemos a la calle Pintor Rosales (cornisa del Parque del Oeste) y a la calle Marques de Urquijo, calle comercial que nos antecede y nos conduce al centro del comercio del barrio de Argüelles (la calle Princesa), en donde se enlaza con otras vías e itinerarios de interés.

– Itinerario “Estación a Estación”. (IT.09.01) Este itinerario tiene un claro interés de potenciar el acceso peatonal y en bicicleta a las estaciones de Aravaca y el Barrial pertenecientes a este distrito, es un itinerario que aproxima la nueva centralidad planteada en el Casco de Aravaca a ambas estaciones ferroviarias. Se inicia indistintamente en una u otra estación ferroviaria, pero ahora haremos un recorrido sur-norte, es decir E. Aravaca- E. Barrial, el itinerario atraviesa y se encuentra vinculado a dos acciones de centralidad cuyo fin es potenciar los equipamientos en la zona del Casco de Aravaca en el centro del itinerario y crear un acceso adecuado a la estación de El Barrial. El itinerario parte de la estación de Aravaca, en donde existe un aparcamiento disuasorio, se debería plantear un estudio para su posible ampliación, pero los terrenos son de ADIF y no será objeto de actuación, bajamos por la Calle de la Golondrina hasta el Parque Arroyo Pozuelo donde nos cruzamos con una vía ciclista existente que acompaña el trazado perpendicular del parque (sin continuidad).

Llegada a está altura cruzamos una nueva área de oportunidad en donde se plantea la creación de nuevas dotaciones en la periferia del Casco de Aravaca colindando al mismo, hasta dicho espacio parece conveniente crear un carril ciclista que nos puede acompañar el resto del itinerario. El itinerario se desplaza a través de la calle Acamar – Glorieta de Lucrecia Perez Matos – calle del Pico del Ocejón – Camino del Barrial, hasta el nudo del Barrial, todas estas calles que se encuentran en prolongación disponen de una zona verde en su lado izquierdo que se encuentra sin tratar, en donde se podría implantar un carril bici y otra sucesión de actividades que mejoren el recorrido. El nudo del Barrial da acceso a la zona de Valdemarin por encima de la nacional A-6, e incorpora a este nudo una calle de poca anchura, la calle Alsasua, que favorece el acceso hasta la estación de El Barrial. La calle Alsasua da servicio a un reducido conjunto de edificaciones, y en su último tramo finaliza de forma drástica contra la carretera nacional A-6, se plantea en este final de calle una nueva área de oportunidad que facilitaría el acceso a la estación a través de la pasarela existente sobre las vías, o bien dando continuidad hasta el puente de la avenida de la Victoria que facilitaría el acceso hasta el conjunto de la Estación y el centro comercial de El Corte Inglés, ya en el termino municipal de Pozuelo de Alarcón. Este itinerario en su recorrido se encuentra rodeado de viviendas de baja densidad en su inicio y viviendas unifamiliares en su zona final, a las cuales se les facilita el transito transversal a través del termino municipal de forma peatonal o ciclista, y acerca el acceso a las estaciones que poner en comunicación está parte del distrito con el resto de los distritos.

– Itinerario Ribera del Manzanares. (IT. 0.9.02) Este itinerario se crea para la mejora de las condiciones actuales de la Ribera del rio Manzanares, con el fin de acondicionar una franja de esparcimiento para los residentes en el entorno, también con ello se da continuidad a las vías ciclistas existentes en el resto de los sucesivos tramos del rio, tanto hacia se desembocadura como hacia su nacimiento que actualmente se produce por una de las orillas (calle Ribera del Manzanares). Es un itinerario atípico, porque en la actualidad nos encontramos un espacio sin acondicionar calificado de zona verde en paralelo a la calle Aniceto Marinas y al rio Manzanares, en donde puntualmente encontramos juegos infantiles, pilones del tendido del teleférico, pasos de puentes peatonales hasta la otra orilla del rio y arbolado, hasta el Puente de los Franceses donde se acaba. La otra orilla se dispone de manera similar, si bien se encuentra más cuidada la vegetación existente, con anchos diferentes en toda su longitud, dispone de aproximadamente 1.800 m de longitud en cada una de las orillas. Actualmente esta franja destinada a zona verde funciona como un espacio residual entre la calle Aniceto Marinas y el río, de igual modo que entre el rio y Ribera del Manzanares, ambas franjas no se encuentran integradas, y el tramo final en el Puente de los Franceses refleja esa desconexión de las zonas al no disponer de edificación.

Sus orillas se encuentran tratadas de formas diferentes, a veces encauzadas con un muro guía, a veces abruptas, resultando diferentes a los tramos superior o inferior del río.

D.2. MOVILIDAD PEM

D.2.1 EJE CIVICO Se proponen 4 actuaciones de movilidad en ejes cívicos:

– 416. Eje Cívico Avenida de Valladolid- paseo de San Antonio de la Florida – Cuesta de San Vicente – Plaza de España – Princesa.

– 419. Calle Antonio Machado

– 417. Eje Reina Victoria

– 418. Calle Franco Rodríguez

Estos ejes o una parte de los mismos concentra la mayor parte del uso terciario comercial en mediana y gran superficie del distrito, concentra además de equipamientos, usos terciarios de hospedaje y otros usos terciarios, dándose bien en edificios exclusivos o en las dos primeras plantas de las edificaciones existentes. Resultan vías principales tanto por el tráfico que llevan, como por las características de sus viarios, por donde se desplazan una gran parte del recorrido de los transportes públicos, sus edificaciones conforman alineaciones continuas en la mayor parte de las veces.

D.2.2 MEJORA DE CONEXIONES VIARIAS Se plantean 5 actuaciones puntuales encaminadas a la mejora de las conexiones viarias:

– 319. Sierra de Pajarejo.

– 320. Nudo de Zarzuela.

– 321 Evangelina Sobredo.

– 322 La Salle.

– EP.09.01. Calle de las Rosas de Aravaca.

Algunas de estas actuaciones se encuentran pendientes de la obtención de los suelos, que en algunos de los casos debían haber sido cedidos, otras están pendientes de la gestión/planeamiento de los ámbitos para dar continuidad a las calles aledañas existentes.

También destacar

1. Intervención para la rehabilitación de la pasarela sobre el tendido de vías de la estación de ferrocarril de Príncipe Pío (122) P. El objetivo es conseguir la rehabilitación de este paso sobre las vías férreas ahora cerrado y abandonado, así como un itinerario seguro y reconocible de prioridad peatonal y vía ciclista (ahora se encuentra cortado a ambos lados el recorrido por la playa de vías), que conecte la red distrital peatonal dando salida a las APIRU del río hacia la zona alta de la ciudad. Presupuestos participativos Presupuesto: 75.000€.

2. Intervención para la mejora de la accesibilidad al Teleférico de Madrid (270) Acción puntual para crear una mejora en la accesibilidad al Teleférico desde el jardín de la rosaleda del Parque del Oeste, ya que el acceso al mismo se desarrolla actualmente desde el paseo de Pintor Rosales. 3. Intervención para la mejora de la accesibilidad a la Casa de Campo desde el barrio de Rosa de Luxemburgo en Aravaca (126) Se plantea la construcción de una pasarela que permita el acceso peatonal y ciclista a la Casa de Campo desde el barrio de Rosa de Luxemburgo, lo que facilitaría su intercomunicación con las rutas ciclistas que se dan en la Casa de Campo, esta pasarela se desarrolla sobre la autovia M-503 y se encuentra presupuestada. Presupuestos participativos Presupuesto: 72.000€

D.2.3 ÁREA DE MEJORA PEATONAL Son áreas de la ciudad que por sus características los espacios públicos están dimensionados principalmente para el tráfico rodado y el aparcamiento, en donde el área peatonal a quedado reducido a un espacio residual que ahora se pretende recuperar, son viarios que no cumplen con las condiciones de accesibilidad marcadas por la normativa, y en donde la arquitectura de la calle resulta a veces insuficiente para el vehículo-peatón.

– (MP.09.01) Casco de Aravaca

– (MP.09.02 ) Arguelles

Se trata de actuar sobre aquellos espacios que puedan facilitar los recorridos peatonales dentro del barrio, dando prioridad al peatón frente al vehículo o el aparcamiento, y mejorando las condiciones medioambientales.

D.3. PLANES INTEGRALES TERRITORIALES DE ORDENACIÓN Y GESTIÓN PIA

D.3.1 AREAS DE OPORTUNIDAD La actuación sobre las áreas de oportunidad (855 y 856) ligadas al itinerario de Estación a Estación (IT. 09.01), requieren de un análisis y estudio de la localización de las dotaciones existentes en el ámbito, para la mejora de la eficiencia, las parcelas destinadas a uso dotacional del API 9.15 y del APR 9.02 se han ubicado en una zona accesible principalmente desde el terminó municipal de Pozuelo, dando un servicio dotacional muy pobre a la zona de Aravaca.

Por su localización en las proximidades de la Estación del Barrial y por los niveles de ruido (proximidad del ferrocarril y la A-6) previsibles, hacen de estas parcelas un espacio menos adecuado para equipamientos o uso residencial, y más propicio para usos terciarios, como se plantea en los terrenos aledaños del termino de Pozuelo. Es por ello que con criterios de oportunidad se plantea una permuta de este suelo, para ello se ha pensado en dotar de nuevos equipamientos la zona periférica del Casco de Aravaca, y se plantea una permuta con el suelo ubicado en el APE 9.06, suelo que no se ha desarrollado durante el presente PGOUM 97, resultando una bolsa de oportunidad para el entorno.

Esta actuación requeriría de una planeamiento para ordenar los cambios de uso y requeriría de gestión de los suelos.

D.4. PLANES INTEGRALES TERRITORIALES DE BARRIO PIB

D.4.1 APIRU´s

APIRU 9.2 Colonia Valdezarza. P

Mapa de ruido 2014 Distrito MONCLOA-ARAVACA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y tras esta, extensa, trayectoria entre los orígenes (pasado) y la actualidad, transcribo la “nueva” manera de hacer urbanismo desde el crea de Desarrollo Sostenible, basada en la escala de Distrito, Areas (prioritarias de Regeneración, de Oportunidad y de Centralidad Urbana), Redes (de proximidad, de identidad, ambientales y de movilidad) y Programa de Actuaciones.

Mientras los diagnósticos y las propuestas de actuación suturan el territorio, o, en otros casos esperan tiempos mejores o resoluciones que modifican o interpretan, de nuevo, el territorio resultante. De aquellos territorios verdes, en el extrarradio de la ciudad, poco queda ya…


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.