SANT CARLES DE LA RÀPITA

 

SANT CARLES DE LA RAPITA Pirámide Población

SANT CARLES DE LA RAPITA. Población (INE)

SANT CARLES DE LA RAPITA. Paro

SANT CARLES DE LA RAPITA. Deuda municipal

SANT CARLES DE LA RAPITA. Bienes Inmuebles de Uso VIVIENDA matriculados CATASTRO 2014-2017


Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Sant Carles de la Ràpita, es un municipio y un término municipal perteneciente a la provincia de Tarragona, con una extensión de 53,69 km2, en la comarca del Montsiá, situado en el sector meridional del delta del Ebro, donde se juntan las viejas tierras y las aportadas por aluvión, dentro del puerto los Alfaques, también llamado San Carlos de la Rápita. Limita al E con el Mediterráneo, al N con Amposta, al O, desde la colina de Mata-redonda hasta la Foradada termeneja con Freginals y, al S, de la Horadada con el mar, a mediodía de la moleta de Frías, el alto de Mamadits y el Mas d’en Canício, limitando con Alcanar.

El municipio comprende 2 partes diferenciadas: el sector de tierra firme y el enclave de la Costa de Fuera (23,8 km2), que comprende la península del Cuerno y el istmo del Trabucador. En la tierra firme, aunque, se diferencia 2 paisajes: el de poniente, accidentado por los contrafuertes de Montsià (Socavón, 687 m, y el cerro de Mata-redonda, 619 m), y el que se extiende al este de la antiguo Canal de Navegación y llega hasta la Gola Vella, donde el término limita con el de Amposta. De ahí en adelante el termenal sigue junto al canal de San Pedro y llega, dejando en el término de San Carlos de la Rápita la parte ponentina del lago de la Encanyissada, cerca del Camino de El Paso, en el Paso de en Carrasca, los Mollons del Rincón Caliente, los Cuatro Mojones, en la loma de Burgar ya la masía de Mata-redonda. La península del Cuerno está unida a las tierras del delta Ampostina por el istmo del Trabucador.La península del Cuerno forma parte del Parque Natural del Delta del Ebro. Ocupa unos 23,8 km2 y etás toda formada por arenales y dunas. En la península hay unas salinas que en la edad moderna sustituyeron las antiguas de Tortosa. Las Salinas de la Trinidad o de la Ràpita ocupan, entre las instalaciones y la superficie de evaporación, una buena parte de la banda oriental del Cuerno, hasta llegar a tocar el istmo del Trabucador, istmo que tiene 5, 5 km de longitud. Las costas septentrional y meridional del Cuerno son llamadas respectivamente de Dentro y Fuera. En la de Dentro encontramos la punta del Galatxo y la punta de Palma Marina, mientras que el extremo meridional de la costa de Fuera es la punta del Cuerno, cerca de la cual está el faro del Cuerno.Las playas pantanosas de San Carlos y Amposta, por el lado N, el istmo del Trabucador formado por una larga franja arenosa situada a levante, y la península del Cuerno, a mediodía, configuran el puerto de los Alfaques, uno de los puertos naturales más seguros de la costa catalana. Tiene la boca comprendida entre la punta de la Senieta, al sur de San Carlos, y la punta del Galatxo, en el extremo O del Cuerno. Tiene una superficie aproximada de 60 km2 y una profundidad máxima de entre los 6 y los 9 m. El puerto es de formación relativamente moderna. Se sabe que ya existía en 1420, año en que se reunió la flota de Alfonso el Magnánimo para pasar a Cerdeña. Anteriormente, en cambio, se utilizaba el antiguo Puerto Barroso, como lo hizo la flota del infante Alfonso en 1323 para ir también en Cerdeña. Es famoso el hecho de que en 1813, durante la guerra contra Napoleón, hubo atascados 18 barcos ingleses al intentar adentrarse.

Biogeográficamente, las tierras de San Carlos se encuentran dentro del dominio potencial de la maquia de lentisco y palmito (Querco-Lentiscetum) y en un área donde predomina también la vegetación de ribera.

El término, que en 1937 cambió el actual nombre por el de la Ràpita los Alfaques, comprende además de la ciudad de San Carlos de la Rápita, que incluye conurbado el barrio del Estanyol, el caserío de las Salinas de la Trinidad, situada en la península del Cuerno, la cual está formada por un conjunto de viviendas de empleo estacional y de carácter laboral, y la urbanización del Maset.

1777 Sant Carles de la Ràpita

Históricamente, San Carlos ha vivido distintos proyectos de comunicación. El más antiguo, el del Canal de Navegación de Amposta en la Ràpita, en tiempos de Carlos III, se construyó entre el Ebro, en Amposta, y el puerto de los Alfacs, en San Carlos, para evitar las dificultades que la desembocadura del Ebro ofrecía a la navegación fluvial. Sin embargo, situado en el mismo nivel del mar y del río, fue llenándose de arena y hubo que abandonarlo por el coste elevado de su conservación. Al cabo de un siglo, la antigua idea de un canal de navegación entre Amposta y el puerto de los Alfaques en la Ràpita fue revalorizada en el plan de navegación por el Ebro hecho por la Real Compañía de Canalización del Ebro, en 1857, que construyó el mismo canal a una altura superior, para que no fuera obstruido por la arena, y fue alimentado con agua canalizada desde el azud de Xerta. La nueva línea de navegación, sin embargo, fue abandonada muy pronto, debido a la competencia del ferrocarril; entonces las obras de canalización fueron aprovechadas ya en 1861 para el regadío de las tierras del delta mediante el canal de la Derecha del Ebro.

1858 Sant Carles de la Ràpita

Otro proyecto fue  el del ferrocarril de Val de Zafán, que sólo funcionó hasta Tortosa (1880 a 1973).

La carretera N-340, de Barcelona a Valencia, pasó por la ciudad de San Carlos de la Rápita hasta que en 1984 se construyó un desvío que la bordea. Esta vía permite una comunicación directa y rápida con Amposta, la capital de la comarca. También parten otras carreteras locales que llevan a los pueblos de este sector derecho del delta. Las instalaciones del puerto de San Carlos de la Rápita disponen de zona pesquera, deportiva y comercial.

El topónimo de la Ràpita significa en árabe mezquita o fortaleza fuera del poblado, lo que hace pensar que había sido un lugar de culto musulmán.

Los datos de población más antiguos de San Carlos de la Rápita datan del siglo XIX. Desde 1830 y exceptuando sólo una ligera merma en los años 50′ del siglo XX, la población aumentó de una manera continuada, sobre todo si tenemos en cuenta que en el censo del 1857 la población se había doblado respecto a los registros de 30 años atrás. Este crecimiento rápido de la población, se traduce en una afluencia de gente procedente de otras regiones, detectaba todavía a lo largo de finales del siglo XIX.

1913 Sant Carles de la Ràpita (IGN)

La ciudad ha tenido unas épocas de notable afluencia inmigratoria, primero con motivo de la misma fundación de la ciudad en tiempos de Carlos III, después, a mediados del siglo XIX, cuando se quiso poner en funcionamiento el antiguo Canal de Navegación, y, posteriormente , a partir de los años 60′ del siglo XX, sobre todo durante el período de 1960 a 1975. En cuanto a la procedencia de los habitantes de San Carlos de la Rápita, se puede decir que en una parte muy importante es gente originaria de la misma comarca del Montsià o de la cercana del Bajo Ebro, y Valencia, pero también hay inmigrantes del resto del Principado y algunos aragoneses y andaluces. Cabe mencionar que durante el decenio de 1950 hubo un pequeño movimiento migratorio de pescadores hacia Arenys de Mar.

1943 Sant Carles de la Ràpita

Los diferentes registros desde los años 70′ indican un crecimiento demográfico continuado; los 9.685 h de 1975 pasaron a 11.572 en 2001 y 13.181 en 2005. Casi toda la población se concentra en el núcleo urbano de San Carlos. Por otro lado, cabe mencionar que el hecho de que la ciudad se encuentre situada en una de las zonas turísticas del Principado provoca que a lo largo del año haya un número considerable de población flotante, en torno a los 20.000 h.

La economía tradicional del municipio, que perduró hasta la mitad del siglo XIX, estaba basada en la agricultura de secano (cereales, legumbres, vino, aceite, algarrobas) y de regadío (frutales), en la ganadería de ganado lanar y caprino, en la pesca y en el cabotaje con otros puertos del reino.

El cultivo del arroz en las tierras pantanosas del delta parece que se introdujo, o al menos se intensificó en San Carlos en aquel siglo, si bien su mayor producción fue en tiempos de la I Guerra Mundial, cuando el ingeniero Hermenegildo Gorria y Royán, en su proyecto para la desecación de las marismas y terrenos pantanosos de los Alfaques, estudió científicamente el colmatación de los prados por los limos de las aguas del Ebro. (Hermenegildo Gorria y Royan (Huesca 1841-Barcelona 1920), Ingeniero Industrial, Ingeniero Agrónomo, doctor en Ciencias Exactas, Físicas y Matemáticas, Licenciado en Ciencias Naturales y Farmacia, Topógrafo, Maestro de Obras y Perito Químico. Diseñará y dirigirá el ferrocarril de Val de Zafan a Sant Carles de la Rápita de 264 km, así como el muelle de hierro de Sant Carles para el embarque de la sal de los Alfaques.

La extensión del regadío, gracias al canal de la Derecha del Ebro (1861), permitió la mejora de los cultivos. Parece que fue también en esta segunda mitad del siglo XIX cuando empezó la explotación intensiva de las Salinas de la Trinidad o de la Ràpita y la exportación de la sal.

“…En 1778, Carlos III habilita el puerto de los Alfaques para el comercio con América, con la voluntad explícita de facilitar una salida marítima a los productos aragoneses, hecho complementado con la creación de la nueva población de San Carlos de la Rápita. Para enlazar el Ebro con el puerto, al tiempo que se evitaba la peligrosa barra de la desembocadura, en mayo de 1780 se empieza a construir el primer canal de navegación Amposta-San Carlos de la Rápita. Pero ya en 1783 el canal comienza a sufrir evidentes problemas de falta de calado; construido al mismo nivel que el río, los sedimentos que este transportaba también obstaculizan el canal, llenando progresivamente e impidiendo el paso de embarcaciones. Así, el primer canal marítimo se convierte en el antecedente de una situación que volveremos a encontrar 80 años más tarde: la reconversión de un canal de navegación en un canal de riego.

El fracaso de todos estos proyectos e intentos por promover la navegabilidad del Ebro no desesperanzar el francés Isidore Pourcet, el cual obtuvo en 1849 la concesión provisional, (definitiva el 26 de Noviembre de 1851), de las obras de canalización del río Ebro desde Zaragoza al mar y de un canal desde Amposta los Alfaques. De esta forma nacía la Real Compañía de Canalización del Ebro, legalizada en 1852. La concesión de 1851 establecía también los objetivos de la compañía: la ejecución de las obras para facilitar la navegación del Ebro desde Zaragoza hasta en Amposta, construir un canal desde Amposta los Alfaques, así como las obras necesarias para los riegos.

Terminadas las obras que hacen posible la navegación, ésta se inició rápidamente en 1858, aunque en 1856 el vapor Cinca ya había creado un precedente. Pero este deseo tantos siglos perseguido se hizo realidad demasiado tarde: el establecimiento simultáneo de una red férrea que enlazaba Zaragoza y Barcelona, (1861) ofrecía un transporte muy rápido y económico que, junto con la irregularidad de los caudales y el régimen fluvial del Ebro, conllevaron la paralización de los vapores y la ruina consecuente de la Compañía. Así se convertía en principal el objetivo que hasta entonces se había considerado muy secundario: el establecimiento de una red de riego para el delta del Ebro.

Alargando 30 Km. el antiguo canal de Alimentación hasta la Isla de Buda, que estaba proyectado para alimentar de agua en el canal Marítimo, tenía una dotación mayor que si se hubiera concebido para el riego, se hizo realidad el Canal de la derecha del Ebro (1856-1857) y se construyó, a partir de él y del abandonado Canal Marítimo, toda la red secundaria de canales y desagües, posibilitando el saneamiento del hemidelta derecho y la introducción del cultivo del arroz.

La construcción de esta compleja red hidráulica se hacía paralelamente a la transformación de los páramos del delta en tierras cultivables. Y al mismo tiempo, todavía se pugnaba porque se autorizara el cultivo del arroz. Así, a medida que los canales y los desagües se adentraban por el interior del delta derecho, se saneaban las tierras y se dedicaban ya al cultivo del arroz. Una empresa colectiva que abarcó varias generaciones y reclamó la participación de mucha población foránea que acudió a los pueblos de la ribera, aumentando rápidamente el número de habitantes.

El año 1867, la concesión para la navegación, inicialmente otorgada a la Real Compañía, se transforma para que ésta haga las obras necesarias para el riego del delta derecho. Esta nueva concesión, con una duración de 99 años, provoca el cambio de nombre de la Compañía, que pasa a denominarse Real Compañía de Canalización y Riegos del Ebro. 

En 1966, al prescribir esta concesión, la explotación del canal de la derecha es asumida por la Confederación Hidrográfica del Ebro hasta que, pocos años más tarde, la recién creada Comunidad General de Regantes del Canal de la Derecha del Ebro asume la administración y la explotación mediante una concesión a perpetuidad. Desde ese momento, el canal de la derecha y la red de distribución son directamente explotados y gestionados por los propios regantes. Hablamos de una institución afianzada en el tiempo y en el territorio porque, salvo los ayuntamientos, nos atrevemos a decir que no hay ninguna institución más antigua que nuestra Comunidad. Esta historia y tradición obliga principalmente a los miembros y dirigentes de la Comunidad, pero también instituciones y entidades, a tener en cuenta las opiniones e intereses sobre una serie de necesidades permanentes que van más allá de las coyunturas diarias.” 

COMUNITAT GENERAL DE REGANTS DEL CANAL DE LA DRETA DE L’EBRE

Mapa de la zonaA finales del siglo XX las actividades primarias continuaban manteniendo un peso importante en la economía del municipio, a pesar del incremento de las actividades industriales y sobre todo de los servicios. El cultivo predominante se ha convertido en el arroz, pero también es destacable el olivo y el cultivo de cítricos (naranjas) y hortalizas.

Por otra parte, San Carlos del Valle ha sido tradicionalmente una ciudad marinera. El puerto de San Carlos o los Alfaques fue terminado de construir en 1954. Tiene varias instalaciones: muelle, lonja, varadero, astilleros, etc. Además de la Cofradía de Pescadores de San Carlos de la Rápita, la ciudad es la sede también de la Cofradía de Pescadores de San Pedro de Tortosa y Sant Carles de la Ràpita. A lo largo de la década de 1990 el puerto pesquero se situó entre los primeros puestos del ranking catalán, el 2º de la demarcación de Tarragona y el 4º de Cataluña en toneladas desembarcadas.

Desde 1986 en los Alfacs hay viveros de mejillones, con denominación de calidad. El municipio, además, dispone de un Centro de Acuicultura del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA).

La industria ha tenido un desarrollo modesto en el municipio. La situación geográfica del término y las infraestructuras de servicios de que dispone han permitido, especialmente durante la década de 1990, impulsar el sector industrial, con el establecimiento de polígonos (el Rajolar y el Salto) y facilidades económicas para las empresas que se instalen.

Las salinas de la Trinidad se explotan desde hace siglos y tienen una importancia relevante dentro de un marco productivo consolidado a lo largo del siglo XX. Ya son mencionadas por la Mancomunidad en 1923, y hasta el 1944, que pasaron a ser explotadas por INFOSA, fueron explotadas, con concesión estatal, por Unión Salinera Española. Las salinas ocupan un área aproximada de 1.000 ha. Por otra parte, se pueden destacar otras producciones, como la relacionada con la actividad pesquera dentro del sector alimentario, y la de productos químicos.

El sector terciario ha convertido preeminente, con el mayor porcentaje de ocupación. El comercio, ligado con el transporte marítimo, ha tenido un peso específico importante en la economía rapitenca. La navegación de cabotaje era bastante importante para el conjunto económico. Los principales artículos que salían por cabotaje eran aceite, algarrobas, carbón, dinero, enea, leña, maíz, palma y vino, y los que entraban: cascos vacíos, dinero, esparto, harina, alfarería, tejidos de algodón, trigo y vino. Aunque el puerto de los Alfaques había sido autorizado por Carlos III a comerciar con América, lo hizo muy poco y siempre a través de barcos de fuera que hacían escala en San Carlos.

La importancia comercial de San Carlos resto reflejada en el número diverso de instalaciones comerciales. Los atractivos naturales del delta y su entorno, la tranquilidad de las playas de la zona (del Trabucador, de las Delicias, etc.), las fiestas y la reconocida gastronomía con especialidades de pescado y marisco (tienen fama los langostinos), son los principales incentivos que San Carlos de la Rápita ofrece a los visitantes. El turismo ha sido sobre todo impulsado a partir de la creación del parque natural, y dispone de una oferta diversificada de alojamiento.

La ciudad de San Carlos de la Rápita (11 m), que tiene este título desde el 1789, está situada en la costa, a la entrada del puerto de los Alfaques. El urbanismo es de tipo neoclásico, del siglo XVIII. Entonces, la que debía ser nueva ciudad, se concibió en torno a un gran espacio central paralelo al roquero y en forma de largo salón, como se puede ver en la gran plaza ovalada que debía contener jardines, y que quedó a medio construir. A partir de este centro, con perspectiva axial y un eje ortogonal en dirección mar-montaña, estructuraron unas calles a cordel, adaptados mínimamente al relieve. Los tracista de la época proyectaron la parcelación con cierta magnificencia, buscando una armonía que se acordara con un concepto estático inspirado en el urbanismo romano. De los edificios neoclásicos del tiempo de Carlos III destacan la Glorieta y lo que ha sido llamado Iglesia Nueva.

El núcleo urbano, entre el mar y la montaña, está delimitado a tramontana por el barranco de Solito y a mediodía por los Ahorcados. Se destinaron 2 barrios, el marinero más cerca del mar y el de arriba del roquero, cerca de la torre de la Rápita y la plaza de Carlos III. En este, había la calle del Castillo, hoy de Nuestra Señora del Valle y lo que se dijo de Pi y Margall, hoy del Pilar. Generalmente las casas eran de 1 o 2 plantas y no se solían guardar las cosechas. La plaza de Carlos III, obra del siglo XVIII de gran tamaño, fue proyectada para desfiles militares; en la parte sur de la plaza son interesantes los porches y una fuente neoclásica. Destaca también la Casa Laureano.

La expansión urbana posterior fue en dirección SO y se formó el barrio del Español, que continúa el núcleo urbano siguiendo el eje de la carretera N-340, en trazado geométrico a partir de la Iglesia Nueva. Este barrio, que pertenecía en una buena parte al municipio de Alcanar, fue agregado a San Carlos en 1960. En los años 40′, el municipio adquirió el heredado de la Devesa, que urbanizó llenando el vacío hacia la Torreta. Otra zona de expansión de la ciudad ha sido hacia la montaña, al otro lado de las trincheras del ferrocarril, donde se han edificado bloques de pisos y grupos de chalets, al tiempo que también se construyen edificios de veraneo borde la playa. Cerca del puerto y de la playa de Garbí se encuentra el parque de Garbí, un amplio y moderno espacio verde, con anfiteatro para diversas actuaciones.

Sobre la ciudad, se levanta la Torreta, o cerro de la Guardiola, uno de los estribos más orientales de la sierra de Montsià, a 113 m de altitud. El lugar ofrece una magnífica panorámica del delta del Ebro, de la bahía de los Alfaques y de la ciudad. En la cima se encuentra la torre de la Guardiola, también llamada del Sagrado Corazón debido a la estatua que la corona. Documentada desde el 1483 y mencionada en 1575 como Guardiola artillada, es de planta cuadrada, un poco ataludada en la base y obrada con ripio. Se conserva sólo hasta la altura del primer piso, donde se abre la puerta. En 1965 la torre fue utilizada para erigir un monumento consistente en el Sagrado Corazón y una gran cruz. En 2017 la Generalitat y el ayuntamiento acordaron, de acuerdo con la Ley de memoria histórica, retirar la cruz por tratarse de una exaltación al régimen franquista.

Dentro del término de San Carlos de la Rápita se han encontrado vestigios arqueológicos diversos. Entre los más antiguos destacan las pinturas rupestres de las cuevas de la Moleta de Cartagena, en el macizo de Montsià, descubiertas en 1964. En una de las paredes está la representación de un toro, derecho, pintado de negro, y entre las patas unas líneas que podrían interpretarse como una figura de un arquero muy estilizada. Fechadas al Paleolítico, si la figura pudiera ser identificada inequívocamente, se remontarían a una etapa muy remota del arte de los pintores de las sierras. Por otra parte, en el fondo del mar y no muy lejos de la costa de la Ràpita se han encontrado, de manera fortuita, ánforas romanas. Otras noticias se refieren a unas tumbas de losas que en el decenio de 1920 fueron encontradas en el Mas d’en Canício.

La actuación residencial el Maset está situada al S del casco urbano, entre la mar y el trazado antiguo de la N-340. Comprende un importante sector de suelo urbanizable que permite encuadrar de manera homogénea la trama urbana del núcleo con las edificaciones de la carretera y la playa. Se estructura mediante un ancho paseo perpendicular a la costa, del que parte una plaza central. Se conserva totalmente la masía antigua que da nombre a la actuación, como edificación de interés local.

El Delta del Ebro

El Delta del Ebro. Dinamismo

“…Terres de l’Ebre, durante el Mesozoico, estaba sumergida en la denominada Cuenca del Maestrazgo, un mar epicontinental donde se desarrollaron importantes procesos sedimentarios. La sedimentación de materiales carbonatados, provenientes de la actividad biológica, fue continua durante toda esta Era. No obstante, la existencia de cambios periódicos del nivel del mar, con sucesivas regresiones y posteriores transgresiones, variaban la profundidad y la temperatura de las aguas, condicionando a la vez el tipo de materiales depositados. De esta forma, hay diferencias en la potencia de los sedimentos y en la secuencia de los diferentes materiales, apareciendo diferentes tipos de rocas calizas, desde las calcáreas típicas hasta las margas y las dolomías.

El proceso sedimentario duró hasta bien entrado el Terciario cuando las fuerzas compresivas del ciclo alpino (responsables de la formación de los Alpes, Pirineos, y de los otros grandes sistemas montañosos ibéricos y europeos) actuaron en la zona.

La consecuencia fue el levantamiento de las cordilleras litorales y prelitorales catalanas y el hundimiento de un antiguo y hipotético macizo del Ebro (situado donde, hoy día, se encuentra la cuenca endorreica del Ebro). Posteriormente, en una fase distensiva, los materiales plegados se fracturaron por fallas paralelas a la dirección del plegamiento, originando una estructura en bloques que ha condicionado de forma decisiva la actual morfología de Terres de l’Ebre. En el Mioceno, algunos bloques se hunden y originan el actual valle inferior del Ebro (donde posteriormente se ha desarrollado el llano de la Galera). Se considera, de este modo, que el macizo dels Ports y la sierra de Cardó formaban una sola unidad y que, a causa del hundimiento del sector central, quedo dividido en los dos bloques hoy existentes, separados por la Plana de l’Ebre que se encontraría asentada sobre la parte hundida que le sirve de zócalo.

Durante el Terciario y buena parte del Cuaternario, el llano de la Galera se cubrió por materiales derrúbiales y coluviales de las sierras de su entorno y por los materiales arrastrados por el Ebro. Estos materiales (en su mayoría conglomerados y arenas) constituyen la matriz del acuífero que en la actualidad se extiende por todo el llano. Ya en pleno Cuaternario se depositaron más sedimentos de origen fluvial y nuevas transgresiones y regresiones marinas acabaron por configurar el actual territorio. La génesis del Delta, por sus especiales características, merece un desarrollo más detallado. Así pues, a pesar de que su origen debe situarse en la época en que el Ebro se abrió paso hacia el Mediterráneo desde el área lacustre correspondiente a la actual Depresión Ibérica, el verdadero desarrollo del delta actual no se inició hasta el final de la última glaciación y el consiguiente ascenso eustático del nivel del mar. Este ascenso pasó por etapas de relativa estabilización, en cada una de las cuales se formó una placa deltaica más o menos extensa, posteriormente sumergida por la transgresión marina, la cual servía después de base para el asentamiento de la siguiente.

Cuando se inicia el deshielo del último periodo glacial, el mar aumenta progresivamente de nivel hasta situarse, hace unos 6000 años, en su cota actual. Es entonces cuando hay que establecer el inició del actual delta, aunque tardaría varios milenios en formar una superficie emergida. Mientras tanto los sedimentos se distribuían por encima de la plataforma continental; se calcula que el delta sumergido tiene una superficie de más de 2000 Km2, frente a los 331 Km2 de la actual superficie emergida.

Podemos llamar “delta actual” al derivado de la progradación a nivel del mar constante, es decir, los últimos 2.500 años. Su desarrollo se ha producido mediante ganancia de superficie al mar, según una tasa estimada en unos 87.000 m²/año, consecuencia de la aportación fluvial de sedimentos, muy superior a la capacidad de transporte o erosión marina.

De la época romana se tienen noticias que indican que la desembocadura del río formaba un amplio estuario, de 2 Km. de anchura, entre Amposta y Tortosa. De hecho, durante toda la dominación árabe y hasta finales de la Edad Media, Tortosa fue un importante puerto marítimofluvial, que canalizó la mayor parte del comercio entre Zaragoza y otras ciudades del Mediterráneo. En esta época empezó a desarrollarse la forma trilobular del delta, con tres bocas dirigidas hacia el Norte, hacia el Este y hacía el Sur. Existen testigos geomorfológicos, que permiten reconstruir esta forma del delta (Maldonado y Riba, 1972), pero existen también noticias históricas abundantes sobre las bocas del río a partir de la Edad Media.

En un mapa de 1777 aparece ya claramente la geometría actual del delta, con las bahías dels Alfacs y del Fangar. El curso del río parece haber aprovechado lo que debió ser el lóbulo dirigido hacia el Este. Poco antes de la desembocadura se bifurca dando origen a la isla de Buda y a las bocas de Mitjorn y Llevant, que fueron activas hasta la primera mitad del siglo XX.

Durante el siglo XX, los cambios más importantes tienen lugar en la zona de la desembocadura, pero existen también cambios significativos en las barras del Fangar y dels Alfacs. Otros cambios importantes son los que han sufrido las lagunas y zonas de marisma, en el interior de la zona deltaica, en gran parte desecadas para facilitar el cultivo del arroz.

En el año 1940, Carreras Candi estima que en la zona de la desembocadura, en la “Gola Est”, junto al cabo de Tortosa, se registraba una progradación anual del delta del orden de 7 a 8 m.

A partir de 1946 y especialmente desde la década de los 60, debido a la falta del aporte de sedimentos, se ha ido erosionando el extremo oriental y rellenando la zona occidental contigua a la actual desembocadura.

Actualmente el Delta es una de las costas más sensibles del Mediterráneo, y continua con su difícil equilibrio dinámico por parte de las fuerzas constructivas y la fuerza erosionadora y distributiva del Mar…”

Propuesta de Reserva de Biosfera Terres de l’Ebre. Historia geológica

El lugar ya existía antes de la conquista cristiana. Efectivamente, el 1097, en la proyectada campaña contra Tortosa de Ramon Berenguer III, este conde concedió al monasterio de Sant Cugat del Vallès el castillo de la Ràpita. La posesión del lugar por parte del monasterio vallesano, sin embargo, no se pudo hacer efectiva hasta que el territorio no fue conquistado definitivamente. Así, si en 1149 Ramon Berenguer IV, en la donación que hizo a los hospitalarios del término de Amposta, exceptúa la Ràpita, que había sido dada en Sant Cugat, en 1150, el mismo soberano formalizó definitivamente la concesión al monasterio y ratificó los antiguos límites imponiendo la condición de que el territorio fuera habitado y cultivado por los monjes de Sant Cugat, bajo la advocación de Santa María de la Ràpita.

Los monjes de Sant Cugat, pues, establecieron en el castillo de la Ràpita un priorato, Santa María de la Ràpita, alrededor del cual iniciaron la repoblación y la colonización del sector, sobre todo a lo largo del siglo XIII. El 9.5.1251, el abad Pedro de Ameny concedió a un grupo de habitantes del honor, ad populandum, donde había varias heredades ya delimitadas, el lugar llamado punta de Benifallim o simplemente Benifallim. A los pocos meses, el mismo abad establecía unas casas, una heredado y un huerto próximo al mar, junto al núcleo de la Ràpita.

Ya desde comienzos, los hospitalarios de Amposta habían codiciado el lugar de la Ràpita. El 1171 obtuvieron del rey Alfonso II la donación del territorio de la Ràpita en el caso de que fuera abandonado por Sant Cugat. Al poco, sin embargo, el abad vallesano y el castellano de Amposta acudieron al arbitraje del obispo de Tortosa, que resolvió que la ciudad y el castillo de la Ràpita pertenecían a la comunidad benedictina. Posteriormente, los hospitalarios ampostinos interpusieron varios pleitos contra Sant Cugat, que dieron lugar a convenios y sentencias arbitrales. Finalmente, el monasterio vallesano los vendió el término de la Ràpita (1260), con el castillo, en estos años es llamado la Ràpita de Adormidera. En el antiguo monasterio benedictino se estableció, parece que el 1290, una comunidad hospitalaria femenina, con monjas procedentes de Sigena. Las monjas sanjuanistas se instalaron en el mismo edificio conventual anterior, el castillo de la Ràpita, y permanecieron hasta el 1579, cuando se trasladaron a Tortosa y el antiguo convento quedó medio abandonado. Bien que las monjas hospitalarias poseyeron la torre o antiguo castillo de la Ràpita por donación que les hizo el rey Jaime II en 1304, la señoría del lugar y el término de la Ràpita en 1280 pasaron a la corona.

En cuanto al monasterio, hay que resaltar que en el lugar de la Ràpita ya debía haber algún tipo de culto cuando aún permanecía bajo el dominio sarraceno. Quizás esta fue la causa que ya Ramón Berenguer III, antes incluso de conquistar el lugar, pensara en hacer donación a los monjes de Sant Cugat. La existencia de este antiguo culto musulmán parece que queda confirmada por una noticia más tardía, del 1304, cuando ya habitaban las monjas hospitalarias. Este año, el rey Jaume II, en la donación que hizo al monasterio, disponía que en adelante no se hiciera más la peregrinación que los sarracenos solían hacer.

La comunidad hospitalaria de la Ràpita disfrutó de la ayuda de los pedidos hospitalarias vecinas de Ulldecona, de Amposta y Tortosa y, incluso, de la amistad y la protección reales. Las monjas, sin embargo, sufrieron diversos saqueos de corsarios y piratas. En 1327, por esta razón, acudieron a la protección real. Velando por la seguridad del monasterio en 1390 la ciudad de Tortosa mandó construir las atalayas de Montsià y de Puigmoltó, con guardas permanentes. Hubo incursiones turcas los años 1540, 1545 y 1558. Este peligro constante fue el que determinó que las monjas se trasladaran a Tortosa. Sin embargo, y para la defensa de la costa y de la villa de la Rápita, en 1580, en tiempos de Felipe II se construyeron varias torres de defensa, entre las que la torre de San Juan.

Hoy, del monasterio de Santa María de la Ràpita casi no queda ningún vestigio, únicamente el muro terminal de la iglesia, coronado por una espadaña, al fondo del pasaje del Convento.

1909 Sant Carles de la Ràpita

En la 2ª mitad del siglo XVIII, de acuerdo con las ideas fisiocráticas de la época, el rey Carlos III proyectó la construcción de un gran puerto en el delta del Ebro y ordenó que en el lugar de pescadores de la Ràpita fuera construida una gran ciudad, que en su honor se denominó de San Carlos de la Rápita (la real población fue fundada el 6.11.1780). Se construyó el Canal de Navegación de Amposta en la Ràpita (1770), para que el monarca ambicionaba de poder convertir el puerto de los Alfaques en uno de los centros comerciales más importantes del Mediterráneo. Se fortificó la torre de la Ràpita con una batería, y fueron empezados a construir varios edificios (aduana, cuarteles, palacio del gobernador, iglesia). Las obras tuvieron un ritmo alto entre 1780 y 1788, pero la muerte del rey, la separación de su ministro el conde de Floridablanca y el desorden económico y administrativo que presidió el fin del reinado comportaron que la que había de ser una gran ciudad portuaria quedara a medio edificar. Tampoco el Canal de Navegación no podía usarse, pues, situado al mismo nivel del mar, fue llenándose de arena.

Otras noticias posteriores hacen referencia a la guerra de la Independencia. Se sabe que el general Suchet se fortificó el puerto de la Ràpita en 1811. Después, una vez tomada Tarragona, los franceses volvieron a ocupar la Ràpita. En esta guerra también tuvieron un papel destacado las torres del Codonyol y de San Juan. El general inglés Murray, al reembarcar sus fuerzas, perdió 5 barcos en los Alfaques. Años más tarde, en 1860, el capitán general de Baleares, Jaime Ortega, en un intento frustrado de destronar Isabel II, desembarcó sus fuerzas en la Ràpita. San Carlos de la Rápita se constituyó en municipio en 1838.

El 27.7.2010 el Gobierno aprueba definitivamente el Plan Territorial parcial de las Tierras del Ebro. El documento incorpora algunas de las cerca de 2.600 alegaciones recogidas durante el periodo de exposición pública relacionadas con la ocupación del suelo, las infraestructuras y el paisaje. Amposta, Deltebre y Tortosa son los municipios más disconformes con el nuevo plan para las restricciones urbanísticas que impone y los equipamientos e infraestructuras que no incluye. El grupo parlamentario de CiU considera que el Plan es insuficiente para dinamizar la economía de la zona, y se compromete a derogar en caso de llegar al Gobierno…

Plan Territorial Parcial de les Terres de l’Ebre

La ordenación urbanística de San Carlos de la Rápita viene determinada por el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU-1991) aprobado definitivamente por la Comisión de Urbanismo de Tarragona en la sesión del 16.7.1990 (publicación del acuerdo de aprobación definitiva en el DOGC de 11.3.1991) y publicación del texto refundido en el DOGC de 4.1.2006. Transcurridos 21 años desde la aprobación definitiva, el PGOU entonces aprobado, si bien ha sido un documento eficaz para la transformación urbanística cualitativa del municipio, había que revisarlo para adecuarlo a las necesidades, exigencias y valores imperantes en la sociedad.

Imagen Orientativa POUM Sant Carles de la Ràpita

También se hacía necesario ajustar y adaptar el planeamiento general a los numerosos y sustanciales cambios producidos en la legislación básica estatal y la normativa catalana en urbanismo y en las materias vinculadas que deben encontrar su cumplimiento y respeto en un Plan de Ordenación Urbanística Municipal (POUM), así como al planeamiento territorial y urbanístico de carácter superior aprobado en los últimos años. Por otra parte, el plan de ordenación urbanística municipal debe adaptarse al planeamiento urbanístico supramunicipal aprobado en este período de tiempo; especialmente, en el Plan Director urbanístico del sistema costero (PDUSC), aprobado por resolución del Consejero de Política Territorial y Obras Públicas de la Generalitat el 25.5.2005 -DOGC 4407 de 16 de junio- y al Plan Director urbanístico de los ámbitos del sistema costero integrados por sectores de suelo urbanizable delimitado sin plan parcial aprobado (PDUSC-II) aprobado por resolución del mismo Consejero el 16.12.2005 -DOGC 4575 de 17.2.2006-, de acuerdo con lo establecido en las respectivas disposiciones adicionales. También se ha aprobado definitivamente el Plan territorial de las Tierras del Ebro, el 27.7.2010.

Así, el PGOU de 1990 fue elaborado en aplicación de la Ley del Suelo y Ordenación Urbana de mayo de 1976, y de los reglamentos que la desarrollan, en particular del Reglamento de Planeamiento de 23.6.1978 y, sobre todo, por la Ley 3/1984 de Cataluña de “Medidas de Adecuación del Ordenamiento Urbanístico de Cataluña “, así como la Ley 9/1981 de 18 de noviembre, de “Medidas de Protección de la Legalidad Urbanística” y su Reglamento de 26.8.1982. Posteriormente, entró en vigencia el Decreto Legislativo 1/1990, que aprobó la refundición de texto legales vigentes en Cataluña en materia urbanística. Este texto legal fue derogado por la Ley 2/2002, de 14 de marzo, de urbanismo, posteriormente modificada por la Ley 10/2004, de 24 de diciembre y objeto de refundición mediante el Decreto Legislativo 1/2005, de 26 de julio, que aprobó el texto refundido de la Ley de urbanismo.

El modelo de desarrollo del PGOU-1991 se basaba en una estructura clara y eficiente con un sistema viario y un sistema de parques lineales (verdaderos conectores) de largo a lo largo de los
barrancos que llegan al paseo marítimo y al parque de Garbí, encontrando así una interrelación y
continuidad. La nueva estructura urbana apostbaa por la urbanización del frente costero al sur del puerto, la conservación en avenidas de una serie de importantes viales (entre ellas, antiguas trazas, la olvidada línea ferroviaria del Valle de Zafán), la potenciación de la plaza-salón de Carlos III como espacio de alta centralidad, y la relación mar-montaña vertebrada por la avenida Cataluña como “cardus Maximus” moderno, en tangencia con la Iglesia Nueva situada en el cruce con el calle de San Isidro. Asimismo proponía una holgada programación de suelos residenciales que permitiera acoger la potencial demanda efectiva que era previsible que se pudiera producir en los próximos años y la programación de los sectores industriales del Salto y del Rajolar para asegurar la actividad económica. Pero, sobre todo, se propiciaba la protección absoluta de los valores naturales y paisajísticos.

Al norte de la conurbación, se apostaba por una actuación cualitativa, promoviendo suelos de desarrollo urbano que configuraban una nueva entrada a San Carlos de la Rápita. El PGOU incorporaba a nivel orientativo el dibujo de este acceso dando énfasis a la función de portal de la ciudad con una disposición simétrica de los volúmenes edificados y disponiendo el sistema de parques y jardines de forma que permitiera reforzar más netamente esta voluntad de ordenación. El mismo desarrollo derivado mejoró tras esta ordenación, todo poniendo de relieve la continuidad del sistema de espacios libres en la Timba. A sur-poniente, el PGOU proponía un amplio ámbito de Suelo Urbanizable, con la programación acotada en la parte más a tocar en el ensanche existente. El resto de suelos de este ámbito territorial se clasificaron como urbanizables no programados, parte del que posteriormente se programaron mediante modificaciones puntuales del propio PGOU, como es el caso de los sectores del Barranco del Suizo y del Mas de la Morena (sectores de Poniente). La apuesta por incorporar la ordenación orientativa se creyó adecuada hacerla para obtener una imagen de futuro de la ciudad estructurada, la cual recibió el consenso favorable de todos los grupos políticos del Consistorio de San Carlos y fue el marco referencial de las futuras actuaciones. Pero hay que poner de relieve que el Plan General clasificaba de Suelo Urbanizable No Programado suelos situados al norte de la zona de relleno, ahora conocida como nuevo puerto deportivo, al otro lado de la carretera del pueblo nueva, que más adelante fueron ampliados y objeto de la tramitación del Plan parcial del Sector del Saliner (hoy no ejecutivo) como desarrollo residencial de apoyo a dicho puerto deportivo.

La otra actuación cualitativa que se planteaba era el de la Villa del Faro y la de los ámbitos situados en ponente de la avenida del Valle de Zafán. La antigua CN-340 y la calle de San Isidro, así como la antigua traza de la Val de Zafán convertían las dos avenidas urbanas en travesías de norte a sur…. 

El PGOU establecía que la alta accesibilidad al pie de la autopista europea más importante, la salida natural del País Vasco y de Aragón a partir de la ejecución del eje viario del Ebro, y los atractivos naturales del delta, eran activos que hacía apostar por San Carlos de la Rápita como una importante alternativa turística, que debía ofrecer Suelo Urbanizable para poder atender ordenadamente a lo imprevisible contingente de la nueva demanda de viviendas y o alojamientos turísticos…

Parque de viviendas. Sant Carles de la Ràpita

El PGOU incorporaba los siguientes cuadros para el cálculo potencial de habitantes, partiendo de aplicar 4 habitantes/vivienda. Así se obtenía una población total de 41.136 habitantes, de los cuales 30.660 correspondían a lo que el desarrollo de las Normas Subsidiarias y la transformación del Sector Cros potencialmente preveían. El resto, es decir, 10.476 habitantes corresponden al complemento del Plan General de Ordenación Urbana con la ampliación de la Huerta Vella. Ahora bien, si aplicamos el estándar de 2,6 habitantes por vivienda, que viene a ser el estándar medio que se estima actualmente en el planeamiento general, obtenemos una población potencial total de 26.738 habitantes. A esta cantidad habría que añadir la de (952 + 2.005) habitantes nuevos en el desarrollo de los sectores del Barranco del Suizo y del Mas de la Morena que prevén respectivamente 366 y 771 viviendas nuevas. Aparte habría que tener en cuenta el sector del SUNP8 de apoyo al Puerto conocido también por Saliner.

Criterios de Ordenación Urbanística POUM Sant Carles de la Ràpita

La Junta de Gobierno Local, en sesión de 21.5.2010, adjudicó definitivamente el contrato de servicios que tiene por objeto la redacción del Plan de ordenación urbanística municipal (POUM-2012) a Estanislau Roca Arquitecto & Asociados, SCP. El Pleno de la Corporación, en sesión de fecha 1.7.2010, aprobó el programa de participación ciudadana en el proceso de formulación y aprobación del POUM, sometiéndose a información pública por un plazo de 30 días hábiles. El Pleno de la Corporación, en sesión de fecha 1.4.2011, acordó someter a información pública el avance del POUM redactado por el adjudicatario del contrato, de conformidad con el que dispone el artículo 106 del Decreto 305/2006, de 18 de julio, por el cual se aprueba el Reglamento de la Ley de urbanismo, sometiéndose a información pública por un plazo de 30 días hábiles. Durante el plazo de información pública del avance se presentaron 2 escritos de sugerencias, alternativas o alegaciones, por parte del grupo municipal de Esquerra la Ràpita y por parte de varios propietarios de fincas incluidas en el sector Huerta Vieja, en relación a los sectores de Horta Vella y el Saliner, la movilidad, aparcamientos y estación de autobuses. Por parte del arquitecto del equipo redactor se ha emitido informe en fecha 2 de julio sobre la toma en consideración de las sugerencias o alternativas propuestas por los interesados antes referenciados durante la fase de información pública del avance del POUM. Tras varias reuniones de trabajo entre el equipo redactor y los técnicos municipales, así como con los portavoces de los diferentes grupos municipales y con varios sectores de actividad del municipio (promotores y técnicos) y propietarios de sectores con problemáticas concretas, por parte de la adjudicataria del contrato de servicios para la redacción del POUM se ha entregado en fecha 4 de julio la documentación que conforma el proyecto de Plan a los efectos de su aprobación inicial, si procede, y posterior tramitación legal.

Por parte de Secretaría se ha emitido informe en fecha 5 de julio en relación al cumplimiento de la normativa aplicable en la redacción del POUM, la tramitación y procedimiento legal a seguir. Los Servicios Técnicos Municipales emitieron informes en fecha 5 de julio en relación al POUM, indicando que el mismo cumple con las prescripciones legales aplicables. Visto que disponen el Decreto Legislativo 1/2010, de 3 de agosto, por el cual se aprueba el Texto refundido de la Ley de urbanismo y el Decreto 305/2006, de 18 de julio, por el cual se aprueba el Reglamento de la Ley de urbanismo, así como la normativa concordante y la sectorial de aplicación, el 17.7.2012, se aprobó inicialmente el POUM de Sant Carles de la Ràpita, formulado por el Ayuntamiento como revisión del planeamiento general vigente al municipio de 1981, en los términos que figura incorporado al expediente administrativo de este procedimiento, suspendiendo cautelarmente licencias y abriendo plazo de información pública durante 45 días.

Plan General de Ordenación Urbana de Sant Carles de la Ràpita 1981

Se propone plantear el Plan de Ordenación Urbanística Municipal de San Carlos de la Rápita como un modelo de desarrollo sostenible, funcionalmente integrado y ambientalmente eficiente y un buen establecimiento urbano para conseguir una mejora de la calidad de vida de los sus habitantes, armonizando y compatibilizando usos y actividades, y poner de relieve los valores históricos, arquitectónicos, naturales y paisajísticos que tiene el municipio y le permiten reforzar la su identidad.

Dada la escasez del territorio apto para urbanizar, en el nuevo Plan de Ordenación Urbanística Municipal hay que apostar por una forma de crecimiento más compacto con densidades moderadas, evitando el consumo extensivo de suelo y potenciando la actividad económica y una oferta turística de calidad. 

“El desarrollo urbanístico sostenible se define como la utilización racional del territorio y el medio ambiente y conlleva conjugar las necesidades de crecimiento con la preservación los recursos naturales y de los valores paisajísticos, arqueológicos, históricos y culturales, a fin de garantizar la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras … ”

Ley de Urbanismo de Cataluña, art 3º.

Principios generales para un desarrollo urbanístico sostenible que para el POUM de San Carlos de la Rápita se consideran los siguientes:

  • compactación y optimización del suelo urbano existente
  • cohesión social y mejora de la condiciones de vida de la población
  • Fomentar el ahorro y el uso eficiente de los recursos naturales.
  • Conservar la biodiversidad territorial y los otros elementos de interés natural, y conservar y mejorar la conectividad ecológica.
  • prevención de riesgos naturales y tecnológicos
  • reducción y valorización de los residuos
  • prevención y corrección de toda forma de contaminación
  • preservar la calidad del paisaje

Sant Carles de la Ràpita se encuentra en una situación de valoración diversa en función de la escala territorial que se considere. Así, por un lado, su relativa excentricidad en las Tierras del Ebro en general y en el corredor mediterráneo en particular le confieren un cierta desventaja competitiva respecto a otros municipios ubicados en el centro del corredor.

Por otra parte, sin embargo, su localización en relación a este eje le aporta una doble ventaja. En primer lugar, porque su proximidad le permite aprovechar plenamente la función articuladora de las Tierras del Ebro y su potencial entre dos sistemas urbanos tan potentes como el Valencia al S y el del Campo de Tarragona y, más al N, el área metropolitana de Barcelona así como del corredor mediterráneo en su conjunto y disfrutar así de una excelente accesibilidad con los ámbitos exteriores. El reciente apoyo que ha recibido el corredor mediterráneo como apuesta prioritaria de conexión con Europa por parte del Gobierno Español y con la aquiescencia del Gobierno Francés no hace sino asegurar esta ventaja. En este sentido, la existencia de una red capilar adecuada debe ser la encargada de garantizar el aprovechamiento de esta proximidad por parte del municipio. En segundo lugar, la escasa distancia que lo separa del corredor.

Prácticamente la mitad de las viviendas familiares de San Carlos de la Rápita han sido construidos a lo largo de la década 2000-2009, proporción que representa el triple que la del conjunto de Cataluña, si bien la tipología se ha basado fuertemente en las viviendas plurifamiliares. Entre los años 2001 y 2009 se construyeron 6.876 viviendas familiares en San Carlos de la Ràpita. Teniendo en cuenta que el parque existente al inicio de este periodo era de 7.500 unidades, esto significa que el 48% de las viviendas del municipio se han construido en los últimos 8 años.

A pesar de que esta ha sido una etapa de incremento generalizado de la actividad constructora, la proporción de viviendas nuevas en Sant Carles de la Ràpita es notablemente superior a la del conjunto de la comarca del Montsià (donde las nuevas viviendas representan un 36,7%), de las Tierras del Ebro (30,4%), ámbitos que a su vez se encontraban por encima de la media de Cataluña (15,7%). La crisis en el sector inmobiliario iniciada en 2008 ha parado esta tendencia de manera radical ya que, especialmente en el caso de la Rápita, 2006, 2007 y 2008 han sido los años en que se ha terminado más viviendas, con más de 1.000 unidades/año, cayendo a 175/año en 2009.

A diferencia de lo ocurrido en muchos otros municipios del litoral, sin embargo, las tipologías han estado basadas principalmente en viviendas plurifamiliares. Así, del total de viviendas terminadas entre 1999 y 2003, un 85,2% respondían a esta categoría, mientras que tan sólo un 3,6%
correspondía a unifamiliares adosados ​​y el restante 11,2% eran aislados. Por su parte, en la resto del litoral del Montsià las viviendas unifamiliares, ya sean adosadas o aislados, llegaban al 25,4%, mientras que en el litoral de la vecina comarca del Bajo Ebro la proporción era del 41,7%. Es decir, el modelo urbanizador ha sido mucho más intensivo y, con ello, el consumo de suelo ha sido mucho menor.

Es necesario, por un lado, moderar el ritmo de construcción de nuevas viviendas para no disparar las ratios por habitante, pero, por otro, hay que garantizar la oferta suficiente para que la población rapitenca tenga acceso a la vivienda principal en su propio municipio más allá de la presión sobre el mercado inmobiliario que representa la demanda de residencias secundarias. En este sentido, es deseable mantener el modelo urbanizador intensivo llevado a cabo por el municipio en los últimos años.

El Plan Especial del Puerto.

El sector de la pesca es uno de los que genera más empleo en San Carlos de la Rápita, pero su peso viene dado, además, por su importancia como definidor de la actividad del municipio. El puerto de San Carlos de la Rápita, además de combinar las actividades comerciales, deportiva y pesqueras, es uno de los más importantes de Cataluña en este último sector. Así, con unas capturas superiores a las 3.000 toneladas y con un valor de más de 13 millones de euros, el puerto de San Carlos de la Rápita se situaba en 2009 como el 2º puerto más importante de Cataluña, sólo superado por el de Vilanova y la Geltrú.

Los datos para el puerto de San Carlos y para el conjunto de puertos de Cataluña muestran como el valor de la actividad pesquera había caído en los últimos años, acentuando así la gravedad de una situación que ya se venía arrastrando desde hacía más de una década. Así, en 2002 los desembarques en los puertos catalanes eran un 20% inferiores a los del año 1997 (de pescar 10.000 toneladas menos), y si hasta el año 2007 se produjo una cierta recuperación, a partir entonces se ha vuelto a retroceder y, en el caso de algunos puertos, de manera dramática.

A pesar del efecto que pueda tener sobre los precios la reducción de capturas, los posibles aumentos que se puedan haber producido no han sido capaces en ningún caso de compensar el fuerte incremento de los costes de explotación, especialmente del precio del gasóleo, esta creciente reducción de márgenes, y el hecho de que el estado de las poblaciones pesqueras hace difícil que se vuelvan a alcanzar los máximos históricos de la década de los 90′ hacen cuestionar la futura rentabilidad del sector pesquero.

Ante esta situación, y teniendo en cuenta la importancia del sector pesquero en Sant Carles de la Ràpita, no únicamente como motor de actividad y generador de empleo para una buena parte de la población del municipio, sino también como actividad definidora de su carácter y generadora de otras actividades directa o indirectamente relacionadas, buscar nuevas fórmulas que permitan el mantenimiento y potenciación del sector.

En este sentido, habría que reforzar los vínculos de la pesca con otras actividades, tanto pesqueras (que añadan valor añadido) como complementarias (turísticas, recreativas). Habría igualmente, que aportar otras vías de actuación, que pasan por la potenciación de la acuicultura como práctica para garantizar la viabilidad del binomio sostenibilidad-rentabilidad marcada como línea de acción y en sintonía con el Reglamento europeo del Mediterráneo. La apuesta, además, pasa por “la formación y la diversificación del sector como herramientas imprescindibles para la adecuación del sector al nuevo siglo, sin perder los valores tradicionales de nuestra pesca /…/ la incorporación de buenas prácticas y la mejora de la eficiencia energética en el sector”.

Plan Especial Puerto de Sant Carles de la Ràpita

“…A pesar de ser un municipio notablemente especializado en actividad turística, Sant Carles de la Ràpita dispone de una oferta hotelera de nivel medio y poco diversificada. La hostelería es uno de los principales sectores económicos y ocupa más del 13% de los afiliados a la Seguridad Social del municipio. Esta proporción es casi el doble de la del conjunto de Cataluña, lo que le convierte en un municipio eminentemente turístico. Este protagonismo de la actividad turística no tiene una correspondencia con la oferta de alojamiento en el municipio. En el año 2009 su infraestructura hotelera se basaba de casi exclusivamente en establecimientos de categoría media, ya que más de la mitad de las plazas del municipio (55,8%) se encontraban en establecimientos de 3 estrellas, y de 2 (25,2%) o de 1 estrella (12,2%). Sólo disponía de 60 plazas en 1 único establecimiento de 4 estrellas, y ninguna de 5 estrellas. Este reparto muestra una categoría media de la oferta hotelera de Sant Carles de la Rápita muy inferior a la del conjunto de Cataluña. En cuanto a su oferta de alojamientos rurales, se limitaba a un establecimiento con 9 plazas, mientras que no disponía de ninguna plaza de camping.

Se trata, pues, de una oferta de alojamiento muy inferior al potencial turístico del municipio, como lo muestra, por otra parte, el hecho de que disponga de 2,5 restaurantes por cada 1.000 habitantes, mientras que la media de Cataluña es de 1,9. Es decir, Sant Carles de la Rápita tiene capacidad para atraer visitantes pero falla a la hora de retenerlos, al disponer de una oferta hotelera insuficiente.

En este sentido, sería especialmente interesante potenciar la diversificación de la oferta turística para un municipio de las características de San Carlos de la Rápita que, por su localización, y por la falta de oferta hotelera de categorías superiores al conjunto de la comarca, podría ser complementada para convertirse en centro de atracción de una demanda turística que apueste de manera creciente por la calidad y la diversidad de los equipamientos y servicios.

La actividad turística en este municipio debería ir mucho más allá de la explotación básica de un recurso como la playa para aprovechar la riqueza histórica, paisajística, gastronómica y natural que ofrece. La vinculación con la actividad pesquera tradicional a que se hacía referencia en el apartado anterior o, como apuntaba hace unos años el DAR, la “recuperación del entorno paisajístico de los núcleos de población rural y la incentivación de actividades conservadoras del patrimonio agrorural de la zona (olivos milenarios, márgenes y construcciones de piedra en seco …) “o el” fomento de las casas de turismo rural y restauración como escaparates de los productos del territorio (arroz, cítricos, aceite, miel, repostería, pescado, marisco …) integrando el producto gastronómico autóctono local en estos establecimientos “…son alternativas de desarrollo turístico para las que el municipio de San Carlos de la Rápita se encuentra excelentemente posicionado. En cualquier caso, habrá que tener presentes las palabras de Àlex Tarroja y otros cuando decían que “…este paisaje [de las Tierras del Ebro] está transformándose por el incremento en la productividad de los cultivos, el creciente turismo tanto de suelo y playa, la pérdida de interés de los usos tradicionales y la degradación de la calidad del agua. La declaración como parque natural de parte del delta ha permitido limitar las urbanizaciones y mantener algunos humedales.

Sin embargo, hay que tener presente que el parque natural sólo incluye los bordes de los “hemideltas” y las prolongaciones (Trabucador, el Fangar), es decir, los espacios más vulnerables en una situación de regresión y los más marginales desde el punto de vista de la agricultura; una excepción son los Ullals, más hacia el interior, con un interesante paisaje de ribera. En el delta, el paisaje ya es un recurso y hay acuerdo en que hay que conservarlo (acuerdo favorecido por su valor económico en forma de turismo), pero ahora el incremento de visitantes supone una nueva presión en forma de infraestructuras de comunicaciones y de alojamientos que amenaza con transformarlo”.

Hay que diversificar la oferta de alojamiento del municipio y complementar su oferta turística con aquellos elementos y sectores de actividad propios de la zona, por lo que la dotación de una oferta integral, integrada y coherente de servicios y equipamientos turísticos permita atraer una demanda mayor y más exigente.

Diagnóstico urbanístico. Criterios y objetivos generales del planeamiento. POUM Sant Carles de la Rápita

mapa Puerto Colonia Sant Jordi. Sant Carles de la Rápita

La Vía Verde de las Terres de l’Ebre. En 2015 se presenta el proyecto que se divide en 3 tramos: Roquetes-Vinallop (Tortosa); Vinallop-Amposta, y Amposta–Sant Carles de la Ràpida, y conlleva una inversión estimada en 5,8 millones de €.

El proyecto de la Vía Verde de las Terres de l’Ebre supone la ampliación de la vía verde de la Terra Alta y Baix Ebre desde Tortosa hasta Amposta y Sant Carles de la Ràpita y la conexión con las vías ciclistas del Delta, aprovechando carriles bici existentes e infraestructuras ferroviarias que han quedado en desuso.

Esta actuación significará ampliar la vía ciclista existente con 24 km más, hasta llegar a los 99 km hasta la desembocadura del Ebro y los 73 km hasta Sant Carles de la Ràpita. El coste del proyecto será de 5,8 millones de €.

El trazado se puede dividir en tres tramos y, en general, la sección de la nueva vía verde será de 3 m. de ancho, con una berma a cada lado de 0,5 m. cada una.

  • Roquetes-Vinallop (Tortosa): Comienza en el punto de conexión con la vía verde del Baix Ebre, en Roquetes, y llega hasta el cruce con la C-12, cerca de Vinallop. Este tramo aprovecha el trazado de la vía de ferrocarril en desuso de Tortosa a Ulldecona y tiene una longitud de 3,5 km.
  • Vinallop-Amposta: Este tramo, durante los primeros 2,5 km, sigue el trazado de la vía de ferrocarril de Tortosa a Ulldecona en desuso desde 1996. Posteriormente discurre por otra infraestructura ferroviaria, la antigua traza del ferrocarril que debía unir el ferrocarril del Valle del Zafàn con el puerto de Sant Carles de la Ràpita.
  • Amposta-Sant Carles de la Ràpita: La vía verde, que en este tramo tiene una longitud de 10 km, parte del carril bici del paseo del río que conecta con el SE de Amposta. Desde este punto cruza la avenida de Sant Jaume (TV-3405) y bordea el enlace de la N-340 hasta llegar al canal de riego Carles III, donde se prevé un espacio de aparcamiento .A partir de aquí todo el trazado continúa por el margen derecho del canal, entre la hilera de árboles existentes y la acequia madre. Finalmente el recorrido en la carretera de Poblenou del Delta para conectar con la trama urbana de Sant Carles de la Ràpita. 

Vía Verde de las tierras del Ebro

Sant Carles de la Ràpita. TRAMA URBANA CONSOLIDADA

Hoy Sant Carles de la Ràpita tiene una población de 14.760 habitantes y un parque residencial de 11.517 viviendas. Se calcula que aún queda en stock en torno a 1.000 viviendas, la actividad inmobiliaria se congeló hace ya una década, salvo las segundas residencias o los pisos de uso turístico, …esa es la nueva demanda

Nuevos problemas, las viviendas desocupadas, o las viviendas vacías, o las segundas residencias; de nuevo a vueltas con la falta de información sobre las viviendas. Censar las viviendas permite ajustar servicios, más allá de la imposición de tasas. En abril de 2017, se decía “…actualmente, hay 4.200 viviendas y segundas residencias desocupadas en esta población, mientras que en el registro de viviendas de uso turístico constan 200 pisos, lo que equivale a unas 1.122 plazas, que ya superan las escasas 900 plazas de alojamiento hotelero de que dispone el municipio…”

Los secretos paradisíacos del Delta del Ebro, incluyen territorios tan especiales como Sant Carles de la Ràpita, con sus ventajas y sus inconvenientes, pero la “turistificación” anhelada como solución territorial nunca saldrá bien. La planificación diagnosticó y estableció unas estrategias de desarrollo, pero ahora es la gobernanza quien ha de velar por el seguimiento y el cumplimiento de lo proyectado.

Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España