IGUALADA

IGUALADA Población (INE)

IGUALADA. Pirámide de Población

IGUALADA Bienes Inmuebles de Uso Residencial 2014-2017 (Catastro)

IGUALADA. Paro

IGUALADA Deuda

Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Igualada es una ciudad y municipio de 8,11 km2 situada en la provincia de Barcelona, capital de la comarca de Anoiasituado a 60 km de Barcelona, en el interior de Cataluña. Su principal actividad es la industria (textil, papel, piel). El municipio, como el resto de ciudades medias, vive un momento de cambios influenciados tanto por la crisis económica como por el desarrollo de la comarca.Se sitúa en el centro de la cuenca de erosión que recibe el nombre de la Cuenca de Òdena. El municipio limita al O con Jorba, al N y al E con el término de Òdena, al SE con Vilanova del Camí, y al S, Anoia, sirve de linde con el término de Santa Margarida de Montbui. El relieve del término igualadí es poco accidentado, sólo roto por algunas alineaciones de colinas. Una buena parte de estos repisas corresponden a afloramientos de yesos, que han sido tradicionalmente aprovechados para la obtención de cal. En cuanto a las aguas del Anoia, a pesar de su caudal pobre e irregular, han sido aprovechadas exhaustivamente para regar una franja de huerta, para curtir pieles y como fuerza motriz para mover molinos y fábricas.

Barrios IGUALADA

Como consecuencia de las vicisitudes históricas que condicionaron el nacimiento de la población, constreñida por todos lados por los dominios feudales vecinos, el término municipal de Igualada quedó reducido a menos de 3 km de largo por unos 700 m de anchura. A mediados del siglo XIX, el progreso de la urbanización hacia la banda del norte de la ciudad ya restaba limitado por el umbral del término de Òdena, el cual coincidía prácticamente con el trazado del paseo de Verdaguer, explanado desde 1834. en 1859 se iniciaron gestiones para conseguir de ensanchar el término, pero no obtuvieron resultados positivos hasta el 1925, año en el que se agrega el término municipal de Igualada unas 600 hectáreas procedentes del término de Òdena. Al final del siglo XX, casi toda la superficie municipal correspondía a la trama urbana de Igualada y su ensanchamiento. Por otra parte, cabe resaltar que el núcleo es parte de una conurbación formada por los diferentes barrios que se han ido edificando a su alrededor, todos pertenecientes a los municipios vecinos de Santa Margarida de Montbui, Vilanova del Camí y Òdena.Igualada ha sido tradicionalmente un importante nudo de comunicaciones. La carretera N-II atravesaba el interior de la población de E a O. En 1956 fue inaugurada una variante explanada en la zona del plan de Sant Magí. La apertura del túnel del Bruc, en 1977, supuso la rotura de un factor físico que había condicionado negativamente sus comunicaciones con Barcelona. En 1991 se acabaron las obras de la autovía Igualada-Martorell (que conllevaron la apertura de un 2º túnel del Bruc) correspondientes al tramo de la variante de la N-II, ahora A-2, a su paso por Igualada. Enlazan con esta variante, ya fuera del término, la carretera local de Igualada a Prats de Rei, la C-37 de la ciudad en Òdena y Manresa (hacia el NE) y en Santa Coloma de Queralt y Montblanc (hacia el O- SO), la local de Igualada a Òdena y el antiguo tramo de carretera N-II, de servicio local. Igualada está unida también con Vilafranca del Penedès y Sitges por la C-244 por Capellades, carretera que se ha visto mejorada en la década de 1990 y es conocida ahora como C-15. La capital del Anoia tiene, además, una línea de los Ferrocarriles de la Generalitat que la enlazan con Martorell y Barcelona, ​​y un aeródromo, situado en tierras del término municipal de Òdena.Igualada y su área urbana extensa constituye dentro del ámbito de las Comarcas Centrales, junto a las áreas de Manresa y Vic, uno de los nodos fundamentales que deben garantizar que el desarrollo económico de Cataluña durante los próximos quinquenios, con los crecimientos demográficos que irán asociados, se produzca reforzando la vertebración del país, favoreciendo la cohesión social y evitando la segregación espacial en las áreas urbanas, en un entorno donde se mantenga la diversidad del territorio, protegiendo su los espacios naturales y preservando el paisaje. Esta información se ha desarrollado en el apartado de contexto general de las 6 ciudades.En el curso del período comprendido entre mediados del siglo XIV y principios del XVIII, la población de la ciudad de Igualada no sobrepasó el techo de 1.600 habitantes, y el perímetro urbano se mantuvo constante. Se trata del núcleo antiguamente amurallado conocido como casco antiguo, bastante identificado y estudiado. Su tipología era y es alargada, de E a O, y estaba formada por una trama viaria constituida por calles estrechas que sugieren que fueron el resultado, por una parte, de la prolongación del eje que se inicia en la puerta de Soldevila -formado por las calles de Carrió (actualmente del Rosario), de Santa María, la plaza Nueva (o del Trigo ) y el del Argent- y se termina en el de Capdevila, y, por otro, de la anexión, a ambos lados, de nuevas edificaciones que formaron calles más o menos paralelos respecto el eje principal. En medio de este entramado, había algunas plazas de pequeñas dimensiones y de trazado muy irregular.

Durante las épocas medieval y moderna, en este espacio se concentra una mano de obra especializada en el trabajo de las fibras textiles, el algodón, de la piel y del hierro. Un artesanado que, como todo el país, se agrupan en cofradías y en gremios, que dotaron la organización del proceso productivo de una estructura corporativista jerarquizada. En el caso de Igualada -como era habitual en todas las poblaciones manufactureras de la época preindustrial-, los oficios relacionados con las industrias textiles y de la piel registraron un desarrollo más acusado que los demás. Es lógico que fuera así, porque eran actividades orientadas a producir artículos que tenían una demanda per cápita más elevada por el hecho de satisfacer una necesidad humana elemental: la de cubrir el cuerpo. Por tanto, entre los gremios igualadins destacaron el de los paraires y el de los curtidores, pero había otros oficios agregados premiados (sombrereros, tejedores, sastres, veleros…) y uniones gremiales de oficios varios (carpinteros, herreros, cerrajeros, maestros de casas, courers, plateros, toneleros, silleros, alpargateros …).

Comarca d’Anoia

La Prehistoria y la antigüedad
El poblamiento primitivo del centro de la Conca d’Òdena ha sido documentado en varios lugares de las inmediaciones de Igualada. En 1935, Antoni Borràs y Cuadros realizó una primera prospección en la estación iberorromana del Vilar del Met, situada en el término de Vilanova del Camí, la antigüedad de la que se remonta al siglo III aC. En 1979, la sección de arqueología del CECI llevó a cabo la excavación de unos vestigios iberorromanos cerca de Montbui, que pusieron al descubierto los restos arquitectónicos de un hipocausto romano, del siglo II aC. El yacimiento más notable de los alrededores de Igualada es, sin embargo, la villa romana de época imperial situada en el lugar del Espelt, ya en el término de Òdena. Los 3 yacimientos tienen como características comunes su cronología, su localización en las mejores tierras de cultivo de los alrededores de Igualada, una misma especialización económica en la agricultura de ciclo mediterráneo -vino, cereales, aceitunas, probablemente servida por mano de obra esclava, y una precoz relación económica con el Campo de Tarragona, documentada por el hallazgo de monedas ibéricas Cossetània en dos de los yacimientos. En estas circunstancias no hay que descartar paso un poblamiento iberorromano -e incluso anterior- en el cruce de estos primitivos caminos, en alguna de las terrazas fluviales del Anoia, en el lugar en el que debía surgir posteriormente la ciudad de Igualada o sus alrededores. Todo este conjunto de descubrimientos arqueológicos coinciden en señalar un despoblamiento que se produjo a partir del siglo III. La falta de testimonios documentales sobre el territorio de Igualada se prolongó aún durante 7 siglos.

La Edad Media
Los inicios de la forestación de la llanura central de la Cuenca de Òdena, en el lugar donde posteriormente surgió Igualada, hay que situarlos en el transcurso de la segunda mitad del siglo X. La primera referencia al topónimo Aqualata es documentada en el año 978 entre los límites de los castillos de Montbui y de Tous. La mención parece aludir el curso del Anoia que hacía de dintel con el castillo del término de Òdena. El primer testimonio documental fidedigno sobre la existencia de un hábitat fijo data del año 1003, y se refiere a una capilla o iglesia dedicada a Santa María. La simple existencia de este lugar de culto permite suponer un poblamiento anterior, formado seguramente por masías dispersas, los habitantes de las cuales habrían sido atraídos por la fertilidad del lugar, por la proximidad de la Anoia y por la existencia en la zona de un cruce de caminos, la ruta de la conquista que procedente de los Pirineos adentraba hacia la Cataluña Nueva, y que servía de vía de comunicación entre los dominios feudales que rodeaban la Conca de Òdena y el antiguo camino romano que desde Barcelona llevaba hacia el interior de la Península. Junto a la iglesia hubo una rudimentaria fortificación -bastante o mota-, que debía cumplir la doble función de proteger los primeros pobladores de las incursiones sarracenas y de mantener un cierto control sobre el estratégico nudo de comunicaciones. Igualada debe su existencia jurídica independiente, en una buena parte, a las contradicciones del entorno feudal que la rodeaba.

Efectivamente, la primitiva iglesia románica y las construcciones que la rodeaban habían sido edificadas en los confines del dominio feudal de Òdena, en el punto de confluencia de éste con las señorías vecinas de Montbui y Claramunt. De ahí que el territorio de Igualada era causa de frecuentes disputas entre los varones de estos dominios, especialmente por razón de la utilización de las aguas de la Anoia y el control del estratégico cruce de caminos. Este conjunto de circunstancias llevaron, en 1185, a un acuerdo entre los varones de Òdena y Claramunt, a la que se sumó también Bernat de Montbui en 1205, por la que el territorio de Igualada sería cedido en franco alodio al abad y al monasterio de Sant Cugat del Vallès, a fin de garantizar permanentemente el libre acceso a la zona, y la toma y el aprovechamiento de las aguas del río, tanto para regar como para el servicio de los molinos de sus riberas. Un nuevo paso trascendental en el proceso de liberación de Igualada de la tutela feudal se produjo el año 1233, con la cesión por parte de la abadía de San Cugat de la mitad de sus derechos sobre la población al rey Jaume I, a fin de afianzar su independencia respecto de los dominios feudales vecinos, cesión que fue ratificada en 1240 por la renuncia perpetua de Ramon Guillem de Òdena cualquier jurisdicción sobre el territorio igualadí. A partir de esta acción, Igualada permanecía sometida a un régimen de condominio real y baronial, encarnado este último únicamente por el abad de Sant Cugat del Vallès.

IGUALADA mediados del s XIV

El primer escudo conocido de Igualada reflejaba precisamente esta situación de condominio, con la representación del báculo abacial de San Cugat y las barras catalanas de la casa condal de Barcelona. De todos modos, a pesar del carácter proindiviso de este condominio y la existencia de varios privilegios por los que la monarquía se comprometía a no separar nunca del dominio real la parte de jurisdicción que poseía sobre el territorio de Igualada, la población fue enajenada en 1364 a Enrique de Trastámara, y en 1373 a María de Portugal, y posteriormente fue la poderosa casa condal de Cardona, que ya se había adueñado anteriormente de las baronías de Òdena, Claramunt, Montbui y Castellolí, la que codicia de incorporar la ciudad de Igualada al conjunto de sus dominios.

Para oponerse a este peligro de absorción feudal los igualadins obtuvieron, el 30.8.1381, el privilegio del carreratge de Barcelona, ​​por el que la población permanecía bajo la tutela de la ciudad de Barcelona, ​​y sus habitantes equiparados en derechos, libertades y prerrogativas a los barceloneses. La obtención del privilegio de carreratge, además de significar la liberación definitiva del cinto del feudalismo comarcal, tuvo efectos beneficiosos sobre la economía de la ciudad, al restar vinculada más directamente al motor económico que representaba la capital del Principado, y comportó una cierta reforma en la organización municipal, que tendió a parecerse a la del Consejo de Ciento. Los cargos ejecutivos del municipio cambiaron su denominación de jurados por la de consejeros, vigente en la Ciudad Condal.

Este cambio de estatus jurídico también tuvo un reflejo puntual en el escudo de la ciudad, que desde ese momento adoptó la enseña barcelonesa, con la adición, como distintivo particular, de las aguas en la punta del escudo. El año 1293, Jaume II otorgó un privilegio para celebrar mercado el miércoles de cada semana. En 1330, Alfonso III el Benigno concedió un nuevo privilegio para celebrar una feria de seis días de duración a partir del 10 de agosto de cada año, y, en 1373, Pedro III el Ceremonioso modificó el privilegio anterior en el sentido de hacer coincidir la feria con el día de Reyes, con una duración de quince días a partir del 6 de enero, feria que aún se celebra en la actualidad. Esta funcionalidad comercial había condicionado fuertemente la fisonomía de la ciudad medieval, la que se había ido configurando en torno a la zona porticada de la plaza Vieja y de la plaza del Trigo, que con las calles adyacentes -de la Plata, del Born, pasaje de Galí, del Horno, etc. – formaban el auténtico mercadillo de la población.

La actividad mercadera se convirtió en un estímulo decisivo para la demografía igualadina. A partir de mediados XIV, pero, Igualada entró en una etapa de estancamiento económico y demográfico, y sufrió con dureza los efectos de la crisis bajomedieval, que golpeó con una especial gravedad toda la geografía catalana. Los 318 fuegos documentados en 1365 quedaron reducidos a 206 en 1381, y el 1465 constan sólo 70 casas habitadas en la población.

La edad moderna

Esta etapa depresiva, caracterizada por malas cosechas, hambre, miseria y epidemias diversas, entre las que sobresalían los sucesivos flagelos de la peste, se había visto agravada por las secuelas de la guerra civil del tiempo de Juan II.

A partir de finales del siglo XV la población igualadina experimentó una lenta recuperación. Sin embargo, esta tendencia más favorable se vio alterada por nuevos brotes epidémicos. Especialmente importante fue el contagio de peste bubónica convertido en 1589. Los primeros indicios de la enfermedad se dieron a finales de mayo, y el contagio no cesó definitivamente hasta principios de enero de 1590. Aunque era reciente la tensión emocional y el trastorno que había ocasionado a la población el azote de la peste, cuando se produjo el milagro del sudor de sangre del Santo Cristo de Igualada, convertido el 20.4.1590, día del Viernes Santo, y que constituyó un elemento capital en la religiosidad de la población. En 1900 el obispo de Vic, Josep Torras i Bages, con su carta pastoral El Esposo de Sangre fijó definitivamente el corpus doctrinal y teológico del milagro, de tal manera que el título de esta pastoral ha permanecido como una expresión sinónima para designar la imagen del Santo Cristo de Igualada.

Desde mediados del siglo XVII se pueden percibir claramente signos de recuperación económica en la población. Un primer indicio del nuevo clima económico lo constituye el inicio de la construcción del templo de Santa María, 1617. Otro signo indiscutible de vitalidad se produjo en 1622, cuando el municipio de Igualada compró la media jurisdicción que el abad y el monasterio de Sant Cugat del Vallès poseían sobre la población desde el año 1185. Con esta compra, Igualada liberaba definitivamente de la tutela señorial, y el municipio quedaba investido del derecho de elegir directamente el alcalde baronial de la población y de cobrar los derechos y censos que antes correspondían al monasterio de Sant Cugat del Vallès. De todas formas, el cambio más significativo, que se convirtió en un auténtico contrapunto respecto a la situación anterior, se produjo en el terreno industrial.

El desarrollo manufacturero y la formación del Ramal de la villa durante en s XVIII. En el curso de la segunda mitad del siglo XVIII, la manufactura textil y, en menor medida, la industria curtidora experimentaron un crecimiento muy notable. Mientras tanto, algunos paraires consiguieron fabricar paños finos de calidad, que eran comercializados en mercados de la España interior: Zaragoza, Madrid, Valladolid … La especialización de la industria de la lana igualadina en la producción de paños finos (de dieciseisavos a treinta y sextos) se había consolidado en los alrededores de 1760 y, además de Barcelona, ​​sólo 2 otras localidades catalanas. Terraza y Olot, tenían una producción de tejidos de lana de calidad comparable a la de Igualada. “La expansión del àrea de mercado (y de procedencia de la lana, la primera materia) comportó que un segmento de los paraires igualadins se diferenciara, cada vez más, del resto de miembros del gremio hasta convertirse en fabricantes sin fábricas”.

El desarrollo manufacturero determinó la aceleración del crecimiento demográfico. El censo de 1797 contabilizó una población activa de 2.274 personas y una población total de 6.128 habitantes. El número de payeses (propietarios y «jornaleros») se cifró en 738, equivalente, aunque, al 32,4% de del total de activos; el de los ocupados en actividades manufactureras, en 1.330, que equivalía al 58,4%; y el de los dedicados a actividades terciarias, en 206, es decir, el 9% restante (véase la Tabla 2). Entre las actividades secundarias destacaba la industria textil, que, conjuntamente con los oficios de la confección, empleaba a 857 personas -equivalentes al 37,6% de la población activa total-, aunque la hilatura de la lana y del algodón se efectuaba fuera de la ciudad, en los pueblos y masías de los alrededores.

En el transcurso del siglo XVIII, sin embargo, se puede percibir claramente una creciente diferenciación entre las actividades menestrales y las actividades industriales propiamente dichas, en las que se puede advertir un aumento considerable de la producción como consecuencia de su incorporación a un mercado de consumo amplio, que progresivamente abarcó el mercado peninsular y, incluso, en algunos casos, el mercado americano. Entre las industrias que experimentaron un crecimiento notable durante el siglo XVIII cabe mencionar los alpargateros y la industria sombrerera, con doce fábricas en 1779. Con todo, fueron la industria textil y la de curtido de pieles las que condicionaron decisivamente la especialización económica de la ciudad a partir de la decimoctava centuria.

El siglo XIX

A finales del siglo XVIII, el bloqueo inglés del comercio americano representó para Igualada una grave paralización industrial, que no había sido superada todavía al iniciarse la guerra de la Independencia. Es en esta situación de miseria colectiva que hay que inscribir los acontecimientos que se produjeron en 1808, y el clima revolucionario que se vivió en la población.

La primera batalla del Bruc se produjo el 6.6.1808, cuando una columna de 3 800 soldados del ejército del general Duhesme, comandada por el brigadier Schwartz, se dirigía a Manresa procedente de Barcelona.

La segunda batalla del Bruc se convirtió el 14 de junio, cuando el ejército francés organizó una operación de represalia en respuesta a la derrota del día 6. En las acciones del Bruc excelente el igualadino Antoni Franch y Estalella y el manresano Mauricio Carrió y Serracanta, comandantes de los somatenes respectivos. Las sucesivas victorias del Bruc enardecer los ánimos de los resistentes y en Igualada provocaron una fuerte crispación revolucionaria, que comportó la persecución de algunas de las personas más prominentes de la población y de los representantes del gobierno. Este fue el clima que presidió la constitución de la junta revolucionaria de Igualada, formada mayoritariamente por representantes de los gremios y de las capas populares, y que hasta julio de 1809 actuó como el auténtico gobierno de la población, sin reconocer nada ni algo de autoridad en el ayuntamiento.

Después de la guerra de la Independencia la reanudación industrial fue inmediata en el caso de la industria algodonera, que se convirtió en la principal actividad productiva. En aquella época Igualada había convertido uno de los principales centros fabriles de Cataluña, y la segunda concentración textil algodonera después de Barcelona. Impulsada por esta coyuntura favorable, la demografía igualadina registró un fuerte crecimiento.

La expansión demográfica implicó que la superficie urbanizada se extienda fuera del casco de la villa medieval amurallada. El catastro de 1765 contabilizó, en el exiguo término de Igualada, un total de 658 edificios y palizas, de los cuales sólo 313 eran dentro del recinto amurallado; los 345 restantes quedaban fuera del casco antiguo.  

En las décadas posteriores se consolidaron los arrabales de la ciudad. En la parte de tramontana del casco antiguo estaba la rambla de San Isidro y su continuación: la calle de San Pedro Mártir; la calle paralela y posterior a la Rambla (el del Clos); habían iniciado -siguiendo el curso, según todos los indicios, de viejos caminos- las calles perpendiculares a la Rambla: Sant Magí, Odena y San José. En la parte de poniente -frente al portal de Capdevila-, la plaza de la Cruz, las calles de San Simplicio, del Alba y el de San Antonio, que convergían en la plaza de San Juan, y se había iniciado la edificación de la calle de San Agustín y algunos viales adyacentes. En la de sol naciente -frente al portal de Soldevila-, la plaza del Ángel y los inicios de la calle de la Soledad y, tramontana de este vial, en paralelo a la calle del Vidrio y en sentido perpendicular, el inicio del de San Vicente. Mientras que en la parte baja del término -que después se convirtió en el primer barrio industrial de la ciudad-, junto al riego del molino de la Abadía había, en medio de los huertos, 11 curtidurías y 8 tintes, además de algunas casas de hortelanos. 

En el curso de las primeras décadas del siglo XIX se registró la crisis que llevó a la práctica desaparición de la industria de la lana. “La decadencia de esta actividad se vio compensada con creces por la rápida expansión de la manufactura del algodón. El paso de la lana al algodón comportó la transformación cualitativa en el proceso de organización fabril: la concentración de los factores productivos y el desarrollo de la fábrica, lo que determinó un cambio social profundo y la consolidación de la burguesía industrial (los fabricantes) y del proletariado (los jornaleros de las fabricas).

Una estadística de 1845 evidencia la existencia de un nutrido grupo de fábricas algodoneras -la gran mayoría constituidas a lo largo de la primera mitad del siglo XIX-, 8 de las cuales daban empleo a más de 100 trabajadores. Es cierto que a mediados de siglo, la industria algodonera igualadina había convertido en un reducto de la berguedana y del tejido manual, preludio de su posterior declive debido a la rápida mecanización de la industria algodonera en Barcelona y de las tres poblaciones fabriles del litoral y de la inicio del aprovechamiento de los recursos hidráulicos en algunas zonas del Llobregat y del Ter.

Sin embargo, el predominio de la manufactura no puede hacer olvidar el hecho del levantamiento de algunas grandes fábricas a vapor. El caso de la Cia. Fabril Igualadina (después Igualadina Algodonera), constituida en 1841, es paradigmático; al comienzo de la década de 1850 se levantó otra hilatura de vapor: la fábrica de Mas y Cia., conocida como el vapor de bajo; y unos cuantos años antes se construyó la gran fábrica a vapor de hilados y tejidos de algodón de la sociedad Vila, Subirà y Cia. -la parte conservada del edificio fue conocida como el vapor quemado- incendiada intencionadamente en marzo de 1848 cuando se estaba instalando la maquinaria y estaba a punto de entrar en funcionamento. Las expectativas generadas por el yacimiento de lignitos Calaf y sus alrededores -pronto desvanecidas en constatar la baja potencia calorífica y la mala calidad de este carbón- explican, en gran parte, la aparición de las iniciativas mencionadas.

1859 Villa de IGUALDA por E. M. Coll

La urbanización de la ciudad creció impulsada por esta euforia económica subsiguiente a la guerra de la Independencia. También data de esta época la traída de aguas desde los manantiales del Espelt y Can Masarnau en Igualada, proyectada en 1790 y en la que se trabajaba desde el 1807. La obra de la conducción, de proporciones gigantescas, consistía en un acueducto de más de 3 km de longitud, por medio del cual el agua bajaba desde los manantiales hasta los depósitos situados bajo la plaza del Enjub (nombre pronunciado vulgarmente Enxub). Para celebrar esta traída de aguas fue construida una fuente monumental dedicada al dios Neptuno, que fue inaugurada en 1832. De todos modos, esta euforia económica y demográfica de Igualada durante la primera mitad del siglo XIX encubría las graves deficiencias estructurales en que era sumergida la industria algodonera establecida en la población, ya que, mientras que en Cataluña se llevaba a cabo la mecanización de la producción, las fábricas de Igualada quedaban anquilosadas en la utilización de las antiguas berguedanas movidas a mano.

Debido a las duras condiciones de trabajo impuestas por la crisis, la ciudad se convirtió en un foco permanente de agitación social, agudizada por la gran concentración de obreros manuales, muchos de ellos en paro forzoso. Esta situación generaba menudo una fuerte hostilidad contra las nuevas máquinas, acusadas de fomentar los despidos, y en 1847 fue incendiada la fábrica Vila, Subirats y Compañía, conocida desde entonces como El Vapor Quemado. Entre los meses de abril y julio de 1855 las industrias algodoneras de la población quedaron cerradas debido a sucesivas huelgas y bloqueos, que tuvieron su culminación en la gran huelga de 1881.

1860 Caarretera de Igualada a Sitges

Crisis económica, agitación social y la imposibilidad de superar las adversas condiciones del medio geográfico que impedían acometer la renovación del utillaje industrial provocaron que varios empresarios igualadins emigraran de la ciudad y fueran a invertir sus capitales en otras poblaciones catalanas. El clima depresivo en el que vivía la ciudad se vio agravado por la incidencia de brotes epidémicos de cólera morbo y por las repercusiones de la III Guerra Carlista. El ataque de los carlistas contra Igualada se produjo el 17.7.1873. Fue en estas circunstancias adversas que Igualada obtuvo el título de ciudad, otorgado por el rey Alfonso XII el 25.11.1879.

La crisis de la segunda mitad del XIX abortó la plena consolidación de este barrio industrial igualadí. En la reanudación industrial de finales de siglo aún se instalaron en esta zona la fábrica de Cal Boyer (el vapor nuevo) y la central termoeléctrica de la sociedad Electra Igualadina. En los años posteriores, el barrio concentró la industria curtidora -en rápida expansión a partir de los años de la Gran Guerra europea-, mientras que las nuevas grandes fabricas algodoneras (Cal Boyer de Arriba, Cal Font, Cal Pascual Noguera, Cal ‘Ortínez, Cal Lladó, Cal Baliu) y también las primeras fábricas de género de punto optaron por ubicarse entre el paseo de la Albareda (actualmente de J. Verdaguer) y los límites de la edificación urbana en la parte de tramontana. Era la zona que se había previsto dedicar a la expansión de la superficie residencial en el Plan Cabot, y todo parece indicar que el atractivo de este espacio está relacionado con su proximidad y buena comunicación con el estación del Ferrocarril Central Catalán (puesto en explotación en 1893), en la cabecera de dicho Paseo.

“…Un caso interesante de analizar es el de la ciudad de Igualada y el FFCC. En 1893, llegó el ferrocarril de vía estrecha procedente de Martorell y Barcelona y finalizó la extensión de la línea. La ciudad era entonces mercado de referencia de toda la comarca, teniendo un gran potencial industrial textil y de la piel, y justificando por sí misma el nuevo trazado con la importancia de materia prima y exportación de productos manufacturados. De este modo la localidad se convirtió en punta de rieles y sin previsión de extender de nuevo la infraestructura. El trazado inicialmente construido rodea por el N la localidad, dejándola encauzada entre éste y los cauces fluviales del río Anoia y sus afluentes Espelt y Òdena. Dicho confinamiento y el hecho de ser punta de rieles, permitieron a la localidad, justo después del puente sobre la riera de Òdena. Dicha intervención permitió aprovechar el vacío dejado para la construcción del paseo de Jacinto Verdaguer en 1978, vial que aglutinaba múltiples relaciones sociales y de movilidad, además de comercios y oficinas. Sin embargo, lo más transcendente del caso es la posibilidad de extender hacia el N la trama urbana sin mayor impedimento, integrando totalmente los nuevos sectores y articulando a través del nuevo paseo la movilidad longitudinalmente. 

Es importante apuntar que, a pesar de la gran integración conseguida, sigue habiendo un punto negro en el trazado ferroviario de la localidad: un paso a nivel. El desplazamiento de la estación hacia el E liberó el Paseo Verdaguer pero siguió cortando el paso de la Avenida de Montserrat, vía que aglutina las salidas en dirección E. Por este motivo se siguen actualmente realizando estudios para desviar o soterrar la infraestructura…”

En febrero de 2012 GISA ha sacado a concurso el proyecto constructivo de integración del ferrocarril en Igualada y su vecina Vilanova del Camí…”

La infraestructura ferroviaria como condicionan del crecimiento de la trama urbana en ciudades medianas catalanas a principios del s XX. E. Alvarez Palau y M. Hernández Asensi. 2012

A mediados del siglo XIX, la exigencia de renovación del utillaje de la industria textil coincidió con el inicio de la era del ferrocarril, que debía representar una auténtica revolución en los sistemas de transporte. En Cataluña, el año 1848 fue inaugurada la línea de Barcelona a Mataró, y en 1852 los jefes igualadins Ramon y Francesc Castells y Comas y Celestino Mas y Abad proyectaron una red ferroviaria entre Igualada y Sant Sadurní d’Anoia que permitiera la posterior conexión con la línea litoral, que no llegó a realizarse. El mismo 1852 se produjo una dura competencia entre Manresa e Igualada para captar el ramal de la línea Barcelona-Zaragoza, que potentes intereses financieros decantaron finalmente hacia Manresa.

La unión ferroviaria con Martorell, única finalmente viable, no se produjo hasta el 29.7.1893. La normalización definitiva del uso del vapor coincidió prácticamente con el comienzo del ciclo energético de la electricidad. Efectivamente, en 1903 fue fundada la sociedad La Electra Igualadina, y en 1912 se inició la distribución de electricidad a la red del consumo domiciliario.

1900

Morfología urbana. Origen y formación de la ciudad

El origen del actual núcleo urbano hay que situarlo en el transcurso del siglo X. Las primeras edificaciones se aglomeran en torno a un núcleo originario formado por una iglesia y una rudimentaria fortificación, en un principio en dirección NS siguiendo la ruta Òdena-Montbui. A partir del siglo XIII, y a medida que el camino de Barcelona a Lleida ganaba importancia, las edificaciones tendieron a alinearse de acuerdo con este nuevo eje, en dirección a poniente. Esta atracción persistente de la edificación hacia el lado de poniente probablemente era determinada por la existencia de un primitivo mercado situado extramuros.

Desde finales del siglo XIII se configuró en este sector un arrabal a ambos lados del camino carretero, que debía ser el embrión de la calle de la Plata. En cambio, por el lado de levante el progreso de la edificación era dificultado por la existencia de la fuerza o mota, el primitivo recinto fortificado que durante mucho tiempo debió representar un papel fundamental en la defensa de la ciudad. Precisamente para preservar esta funcionalidad, el 1390 las casas edificadas extramuros de ese sector fueron derribadas por orden del rey Martín, porque estorbaban la defensa de la población y el control de la estratégica cruce de caminos. Siguiendo el eje de crecimiento hacia poniente, las murallas se expandieron en etapas sucesivas en esa dirección, hasta que 1367 todas las edificaciones poniente quedaron integradas dentro las fortificaciones, dejando únicamente extramuros, a levante ya poniente, construcciones dispersas que debían ser el embrión de los futuros arrabales de Soldevila y de Capdevila. A partir de este segundo recinto de murallas de la expansión urbana se realizó en todas direcciones, y dio lugar a varias calles nuevas, una de los cuales, la de arriba, precisamente ha quedado incorporada a la toponimia urbana con ese nombre.

Al E, el arrabal de Soldevila cohexiona su edificación, de tal manera que ya pudo ser incluido entero en el último recinto de murallas, erguido a partir del año 1438. En cambio, el nuevo arrabal de Capdevila quedó definitivamente extramuros , y esta indefensión fue la causa de su ruina durante la guerra civil del tiempo de Juan II. Este último recinto de murallas, formado por 36 torres y 7 portales, configuró el perímetro definitivo del núcleo antiguo de Igualada, y sus límites coincidían con el contorno de la plaza de la Cruz, la rambla de San Isidro, la calle de San Jorge, la plaza del Rey y el paseo de las Cabras. Los vestigios arquitectónicos más antiguos de Igualada se remontan a los últimos siglos medievales.

De las murallas se conservan 2 portales, correspondientes a las fortificaciones del siglo XV, el de Vives, o de Rovira, y el de la Font Major, o Virgen de Gracia. Los dos tienen características constructivas similares: un arco ojival en la parte de fuera y un arco de medio punto en el interior, en el lugar donde estaban las puertas. En 1952, el portal de la Font Major fue restaurado con un criterio estético muy discutible, que en buena parte desvirtuar su estructura original. Encima este portal hay una capilla dedicada a la Virgen de Gracia, que data probablemente del siglo XVII.

La expansión de la ciudad

Impulsada por el crecimiento económico y demográfico, la fisonomía urbana de Igualada cambió también sustancialmente a lo largo del siglo XVIII. El recinto de murallas hacía tiempo que había quedado obsoleto, pero no fue hasta 1760 que el muro quedó oficialmente suprimido, y se permitió utilizar las fortificaciones para edificar casas encima. De hecho, ya desde mucho tiempo antes, la edificación fuera de la muralla se había intensificado notablemente, y en el catastro del 1,765 se describe que aproximadamente la mitad de las casas de Igualada ya eran edificadas extramuros. Esta expansión urbana había dado lugar a nuevas calles de San Isidro, de San Pedro Mártir, de San Agustín y de la Soledad, que acentuaron la forma alargada característica del urbanismo igualadí, en alinearse las edificaciones a ambos lados del camino ral, que atravesaba la población de este a oeste. La rambla de San Isidro fue explanada y plantación de árboles en 1752, siguiendo el trazado exterior de la muralla por el lado del norte. A partir del siglo XIX, esta rambla se convirtió la calle más céntrica de la población, en convertirse en lugar de paso de la carretera general, y empezó a hacer desde entonces el papel aglutinador de la actividad ciudadana, papel que, anteriormente , había sido atribuido a la calle de la Plata, en el marco de la ciudad medieval. En el chaflán con la calle de Sant Magí hubo el hostal de Rovira. La calle de la Soledad, edificado siguiendo el antiguo camino real, tiene su origen en una capilla consagrada en 1665 en honor de la Virgen de la Soledad, y es uno de los más característicos del ensanche setcentista de Igualada. La construcción de los edificios fue hecha en una buena parte mediante contratos enfitéuticos, y algunas casas conservan todavía las primitivas características constructivas. En el extremo opuesto de la población también se había configurado definitivamente el barrio de San Agustín, resultado de la extensión hacia poniente de las edificaciones del antiguo arrabal de Capdevila siguiendo el trazado del antiguo camino real, hasta enlazar con el convento de los agustinos, edificado extramuros a finales del siglo XIV.

En el catastro del 1765 constan perfectamente delimitados en este sector las calles de San Simplicio, del Alba y de San Agustín. En la parte baja de la ciudad quedó consolidado definitivamente el barrio de los Curtidores, con su elemento más representativo, el Rec, una acequia de más de 3 km de longitud, que aún hoy se puede seguir en parte. El 1852 se realizó el alineamiento del paseo de las Cabras y de la calle de Santa Ana, surgidos del terraplenado del glacis de la antigua muralla del siglo XV. Los barrios del setecientos de la Soledad y de San Agustín densificar su edificación y se convirtieron en lugar preferente de residencia de la mano de obra ocupada en la industria algodonera.

Finalmente, la ciudad comenzó a expandirse hacia el N, más allá de la rambla de San Isidro, y esta zona se convirtió en el lugar de ubicación de muchos de los nuevos edificios fabriles que se crearon en la ciudad. En esta dirección el año 1834 fue explanado el paseo de la Alameda, desde 1922 bautizado con el nombre de paseo de Jacint Verdaguer, obra excepcional tanto por sus dimensiones -40 m de ancho y más de 1 km de largo- como por haber sido trazada en un auténtico campo abierto muy alejado del núcleo habitado. Este proyecto urbanístico fue realizado por el arquitecto Pere Serra y Bosch, y su explanación sirvió para dar trabajo a los obreros despedidos de las fábricas de la población a consecuencia de la crisis industrial provocada por la primera guerra Carlista.

La expansión urbana en dirección hacia el N recibió un impulso definitivo en 1847, con la elaboración de un plan de ordenación de todo el territorio existente hasta el límite con el término de Òdena, situado entonces poco más allá del paseo.

1834 Plano explanación Paseo Alameda IGUALADA por Pere Serra i Bosch.

Este plan, realizado por el arquitecto Sebastián Cabot, es comparable a otros proyectos coetáneos de ensanche de poblaciones catalanas; su trazado geométrico de la nueva zona urbanizable correspondía a las exigencias de racionalidad del modo de producción capitalista que se imponía en la ciudad.

Mientras tanto, el crecimiento urbanístico de la población se había efectuado de manera casi totalmente espontánea, básicamente a lo largo de: 1) la carretera (el antiguo camino real) que dio lugar a la Soledad, las Ramblas y a partir de comienzos del siglo XIX, en la rambla Nueva, en la parte occidental de la ciudad; 2) antiguos caminos en la parte de poniente, que conformaron el barrio de San Agustín; 3) viales que, desde el lado norte, se dirigían al casco antiguo: calles de Sant Magí, de Òdena, de San José … En 1847 se aprobó el plan elaborado por el arquitecto Sebastián Cabot, el cual significó el primer intento de planificar el crecimiento urbano. El plan de ensanche partió de la base de que la ciudad se extendería por el espacio sin edificar existente en el NE entre los límites de la rambla Nova, de la rambla de San Isidro (y tras la calle del Clos), la calle de San Pedro Mártir y la Soledad, y las calles perpendiculares a estos viales: Santa Catalina, San Magín, Odena, San José, San Vicente… El arquitecto diseñó una trama de islas rectangulares, con calles relativamente estrechas y 2 plazas: la popularmente conocida como la de los Cerdos (al oeste) y la de la Vida (en el centro del plan de ensanche), que, por cierto, no llegó a existir debido a que el terreno fue finalmente ocupado por una de las grandes fábricas levantadas en Igualada a comienzos del siglo XX.

La crisis industrial provocó el hundimiento demográfico de la villa a lo largo de la segunda mitad del Ochocientos y esto implicó que dicho plan no se desarrollara plenamente hasta las primeras décadas del siglo XX. Sin embargo, gran parte del espacio no fue ocupado por viviendas -como se había previsto-, sino, por algunas de las grandes fábricas algodoneras levantadas en la ciudad durante este periodo. Dicha actuación no se complementó con la realización de otras mejoras de infraestructura urbana, como la construcción de la red de alcantarillas, lo que significó la subsistencia de las cámaras sépticas para eliminar las aguas fecales. Ni tampoco se construyeron aceras ni se empedraron las calles de los arrabales.

El crecimiento demográfico durante el siglo XIX supuso un constante progreso de la edificación hacia la zona del N de la ciudad. De todas formas, aunque durante varios años el paseo de Verdaguer se mantuvo como una auténtica barrera a la edificación, fenómeno que se atribuyó a la existencia de la vía del ferrocarril, que iba paralela al paseo, la fuerte pendiente de la costa del Poble Sec, que dificultaba la edificación, y especialmente a que hasta 1925 el límite septentrional del término de Igualada coincidió prácticamente con el trazado del paseo.

1930 IGUALADA

La población de la zona del Poble Sec no empezó a afianzarse hasta los años 20′, con un hábitat característico de casas bajas rodeadas de huerto o de jardín, construidas al amparo del relativo bienestar económico de la época. También durante estos años se puede advertir un crecimiento de la urbanización en el sentido longitudinal de la carretera general, con la prolongación de la calle de la Soledad hasta entroncar con la carretera de Vilanova, y, en el extremo opuesto, con la extensión de los edificios más allá del convento de San Agustín, en dirección al molino Nuevo; también se empezó a edificar en el espacio comprendido entre la parte izquierda de la carretera de Manresa y la carretera general, que se convirtió en zona preferente de equipamientos colectivos con la construcción de los edificios del Matadero (1905), la cuartel de la Guardia Civil (1928), el Asilo del Santo Cristo (1931) y el Instituto Garcia Fossas (1933).

1949 IGUALADA

Datan de los años 50′ la creación de barrios obreros de fuerte concentración migratoria: el barrio de Fátima, de formación espontánea borde del torrente del Espelt, que lo separa del núcleo de Igualada, el barrio de Montserrat, promovido por la Obra Sindical del Hogar en 1958 en la zona de Can Riba y el barrio del Santo Cristo, edificado entre la carretera de Vilanova y la vía del ferrocarril.

A partir de los años 60′ el crecimiento de la urbanización igualadina adoptó un carácter fuertemente selectivo. Por un lado, se aceleró el proceso de edificación de la zona del Poble Sec y del barrio de los Siete Caminos, tomando como eje central la avenida de Barcelona hasta la travesía exterior de la antigua carretera N-II, y por otro, los elevados costes del suelo edificable impedía las sucesivas oleadas migratorias a fijar su residencia en los municipios cercanos, donde se formaron barrios junto a la ciudad.

Desde los años 80′ Igualada ha sufrido varias transformaciones y un crecimiento que se ha evidenciado de forma más clara desde la década de 1990. El cambio de situación de la estación de los Ferrocarriles de la Generalitat comportó la eliminación del paso del tren por el centro urbano y el ensanchamiento de uno de los grandes ejes viarios, el paseo Verdaguer. También el decenio de 1980 se iniciaron los trámites para dotar a la ciudad de un polígono industrial, el de las Comes, en la zona N, sector que con los años se ha convertido también zona residencial, con equipamientos comerciales y deportivos. Al O del municipio cabe mencionar la zona residencial de Santiago Sesoliveres, con un fuerte crecimiento en los años 90′, que se ha conectado con el espacio urbanizado del plan de la Masa, y con el nuevo del Plan de la Roselc, ya muy cerca del núcleo de Igualada.

1967 IGUALADA

 

La Generalitat de Catalunya ha aprobado el Plan Director Urbanístico del Parque de Innovación en Piel y Marroquinería Igualada-Jorba, que ha elaborado el Ayuntamiento de Igualada con el gremio local de curtidores.  El Gobierno catalán, a través de Incasòl, ha puesto a disposición de la ciudad unos terrenos de 34 ha para la construcción de las nuevas naves. El proyecto se enmarca en el programa Capital Europea de la Piel de Calidad y tiene como objetivo que una treintena de empresas locales del sector se trasladen. El nuevo parque industrial se ubicará al norte de Igualada, cerca de las instalaciones del campus universitario. La Generalitat de Catalunya quiere convertir a los municipios de Igualada, Jorba y Òdena en la capital europea de la piel, el cuero y la marroquinería de calidad

El Parque de Innovación del Cuero y la Marroquinería, situado al sur de la A-2, acogerá las industrias curtidoras ubicadas ahora en el barrio del Rec de Igualada y usos terciarios complementarios, con dos zonas de sistemas públicos. Una en el ámbito de la Espelt, en el municipio de Òdena y al N de la A-2, y el otro en el ámbito de Fátima Norte, en continuidad a la trama urbana de Igualada. 

1969 IGUALADA

1949-1978 El fuerte crecimiento de la primera mitad del siglo XX consolida Igualada como el principal centro productor de piel curtida de España, especialmente en lo que se refiere a la producción de suelas de zapato. Ante esta situación la asociación de industriales curtidores de Igualada, el Gremi de Blanquers, impulsa en 1949 la creación de una escuela donde las nuevas generaciones aprendan y perfeccionen los procesos productivos. La Escuela Superior de Tenería de Igualada nace en 1958 con la realización de los estudios de técnico diplomado en curtición a los que, a partir de 1970, se le añaden los estudios universitarios, adscritos a la Universitat Politècnica de Catalunya, de ingeniería técnica en química industrial, una temática estrechamente vinculada a la curtición. La existencia de la Escuela Superior de Tenería se convierte en un elemento clave de la dinamización del sector. En efecto, a partir de los años 40 y 50 salen al mercado nuevos materiales para fabricar suelas de zapato, como el caucho, lo que supone un gran riesgo para la industria de Igualada. El conocimiento difundido por la Escuela  permite a los curtidores diversificar su producción en base a la marroquinería, peletería, tapicería, empeine de zapato… y superar la situación de crisis. Por otra parte en 1950 el Centre d’Estudis Comarcals d’Igualada (CECI) propuso la creación de un museo de la piel para divulgar la cultural de la curtición, que recibió el apoyo del Gremi de Blanquers. El Museu de la Pell nace en 1954 con la creación de 4 secciones: la piel y su procedencia, la curtición de la piel, herramientas y maquinaria antigua y las aplicaciones de la piel. A partir de los años 60′ el museo sufre una grave crisis económica a causa del nulo apoyo que recibe del Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona, si bien las aportaciones de industriales, firmas comerciales químicas y particulares permiten su supervivencia aunque de manera precaria.”

1979-1997 Coincidiendo con la aparición de los primeros ayuntamientos democráticos se inicia un acercamiento entre el sector del curtido y la ciudad de Igualada, que se manifiesta en la eclosión de proyectos de dinamización y valorización que ven en la piel no solo un sector productivo importante sino también un factor de identidad de la ciudad. De este modo se consolida la vinculación entre el sector del curtido de la piel y el proyecto de ciudad de Igualada. Una de las primeras actuaciones del nuevo Ayuntamiento fue liderar y dinamizar, conjuntamente con el CECI, el Museu de la Pell buscando una nueva ubicación en el centro del Barri del Rec.

En 1983 y 1984 compra, con la ayuda de otras instituciones y el Gremi de Blanquers, la antigua fábrica textil algodonera de Cal Boyer (siglo XIX) y la antigua fábrica de curtidos de Cal Granotes (siglo XVIII) para la ubicación del nuevo Museu de la Pell. En 1990 se inaugura el espacio de Cal Granotes, donde se explica el proceso de curtición de la piel utilizado antes de la mecanización, y en 1995 Cal Boyer, con dos ámbitos temáticos: la piel en la historia (sobre la producción, utilidad y significación cultural de la piel) y un universo de piel (sobre la diversidad de usos y utilidades de esta materia). La apuesta por concentrar el museo en el Barri del Rec se convierte en el primer paso para el descubrimiento del patrimonio industrial existente en aquella parte de la ciudad, si bien el intento de compatibilizar su preservación con el desarrollo industrial muestra sus contradicciones.

Mientras tanto el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) aprobado en 1986, después de plantearse la posibilidad de convertir el Barri del Rec en zona urbana, optó por mantener su calificación industrial. En 1983 el CECI crea un taller de arte con el objetivo de trabajar aspectos vinculados a la realidad industrial de Igualada. Así impulsa un curso de artesanía en piel, subvencionado por el Gremi de Blanquers, para la confección de productos artesanales en piel (bolsos, tapices, esculturas…) aprovechando la existencia de la industria de la curtición en la ciudad y, por tanto, también de un conocimiento importante sobre la materia primera. En 1989 pasa a convertirse en escuela municipal, con el nombre d’Escola Municipal d’Arts i Oficis Gaspar Camps, y en 1993 recibe el reconocimiento por parte de la Generalitat, de tal manera que el curso de artesanía en piel se convierte en una titulación de Formación Profesional (FP). Paralelamente, y des del ámbito privado, en 1989 la Escola de Disseny i Moda Genny, que había nacido en el año 1978 vinculada al textil, impulsa la creación de una moda propia de Igualada, combinando el género de punto y la piel. En 1993 esta escuela recibe también el reconocimiento para realizar estudios de FP en diseño de moda donde se incluye la piel y la peletería, y a partir de 1995 realiza cursos de formación ocupacional en marroquinería, con el apoyo del Gremi. Durante estos años la Escuela de Tenería vive una etapa de consolidación y expansión, gracias al crecimiento de la demanda de estudios universitarios y al aumento de alumnos procedentes de otras zonas curtidoras (básicamente de Murcia, Valencia y Sudamérica). Los estudios de ingeniería técnica en química industrial pasan de los 100 estudiantes a principios de los 80 a los 300 a mediados de los 90. Posteriormente en el año 1993 se dio a conocer que Igualada sería la nueva sede del laboratorio de investigación de la piel del Estado, AIICA (Asociación para la investigación de las industrias de curtición y anexas), creada por iniciativa del Consejo Español de Curtidores (CEC) y hasta aquel momento ubicada en Barcelona. El Gremi de Blanquers impulsó el nuevo centro que fue financiado por el CEC y la Generalitat mientras que el Ayuntamiento cedió gratuitamente el local donde se ubicó. El centro se inauguró en 1995 con el objetivo de dar cobertura tecnológica a las empresas del sector a través de la realización de proyectos de investigación aplicada y la oferta de servicios de asistencia técnica, analítica y de gestión medioambiental a la industria.

1998-2006 A partir de 1998, coincidiendo con la aceleración de la crisis del sector, se combinan diversos factores que provocan la necesidad de replantear la relación entre el proyecto de ciudad y el sector de la piel. A nivel urbanístico se hace evidente que el deterioro del Barri del Rec y la proximidad a zonas urbanas impide a la industria desarrollarse con normalidad y genera fuertes contradicciones. Se suceden episodios como los conflictos para la instalación de diversos equipamientos ambientales que generan molestias a los vecinos (1998-2000), las críticas de los sindicatos por las malas condiciones higiénicas y de seguridad de las empresas (1999) o el debate sobre la necesidad de conservar un edificio industrial, la Igualadina Cotonera, por su interés arquitectónico o mantener su uso industrial (1994-2001).

Finalmente en 2002 la Generalitat de Catalunya presentó un estudio en el que reclamaba la reconversión del Barri del Rec en residencial y la reubicación de las industrias en un polígono conjunto, propuesta que fue aceptada por el Ayuntamiento de Igualada y el Gremi de Blanquers. Además se produce un punto de inflexión negativo en los estudios de confección de piel. El Gremi de Blanquers deja de subvencionar el curso de artesanía en piel de la Escola Municipal d’Arts i Oficis Gaspar Camps, y como consecuencia pierde cada vez más alumnos y de ser un curso de cuatro años pasa a ser un ciclo de grado medio de dos cursos vinculado a un grado superior de estilismo e indumentaria.

Más grave fue el caso de la Escola de Disseny i Moda Genny que en 1998 abandonó sus actividades después del hundimiento del edificio, que causó 2 muertos. También sufre una crisis la Escuela de Tenería a causa de la creación de diversas escuelas de curtición en Sudamérica y Murcia y el descenso de alumnos de los estudios de química industrial, a causa del retroceso demográfico.

Para hacer frente a esta situación en 2001 se crea un consorcio (formado por el Ayuntamiento de Igualada, la UPC y la Generalitat de Catalunya) que impulsa la diversificación de la escuela a partir de los conocimientos existentes. En los años posteriores se añade una intensificación en artes gráficos y papel en los estudios de química industrial, nacen los postgrados en gestión ambiental y en factores de competitividad de las PYMES y se crea un master en ingeniería técnica. En este mismo sentido AIICA inició una diversificación de sus actividades ofreciendo sus servicios no sólo a la industria de la curtición sino también a otros sectores como la química o el papel, aprovechando su especialización en temas medioambientales. Finalmente el Museu de la Pell, después de la expansión de las décadas de los 80 y 90, inicia un descenso del número de visitantes. Además, después de inaugurar en 1999 una nueva sala dedicada a la mecanización de la industria curtidora, no dispone de ningún nuevo proyecto a corto plazo.

“EL PROYECTO DE CIUDAD EN LA VALORIZACIÓN DE SISTEMAS PRODUCTIVOS TRADICIONALES. El caso de la industria del curtido de la piel en Igualada (Cataluña). Moisès Jordi Pinatella Departament de Geografia, Història i Història de l’Art – Universitat de Girona

La planificación urbanística de la ciudad de Igualada se lleva a cabo mediante el planeamiento urbanístico general, que está integrado por el Plan Territorial Parcial de las Comarcas Centrales, el Plan Director Urbanístico de la Conca d’Òdena, el Plan de Ordenación Urbanística Municipal y las normas de planeamiento urbanístico.

El Plan Director Urbanístico de la Cuenca de Ódena. Aprobado definitivamente en fecha de 19.12.2008, este Plan de carácter supramunicipal reconoce el potencial del “frente urbano igualadino de las tenerías viejas”, y en el apartado 7 del artículo 117 de la Normativa establece:

“7. La transformación del frente del Anoia, como sector de reforma interior de Igualada deberá realizarse integrada en el sector delimitado mediante instrumentos de planeamiento y gestión adecuados, y en el respeto de los niveles de protección del patrimonio arquitectónico establecidos por el Plan Especial de Protección y Conservación del Patrimonio Arquitectónico de Igualada, aprobado en 11/2004.”

“8. Dentro del área se propone cambiar el uso de las actuales tenerías por un uso mixto (terciario, comercio, vivienda y equipamientos) que, además de transformar un área deteriorada y mejorar la fachada urbana en el nuevo parque fluvial, permitiría dar respuesta a parte de la demanda de suelo residencial sin urbanizar nuevos sectores de crecimiento.”

Hay que remarcar que el Plan Director reconoce la vocación del entorno del Rec y el frente del Anoia como espacio de transformación y mejora de la ciudad a base de nuevos usos, pero siempre desde el respeto a los elementos incluidos en el Catálogo y en el Plan Especial de protección del patrimonio.

Ordenación de los asentamientos urbanos. PLAN DIRECTOR URBANISTICO de la CONCA D’ODENA. Escala 1.25000

Plan Territorial Parcial de las Comarcas Centrales 2008

Asimismo, el planeamiento urbanístico general se desarrolla mediante el planeamiento urbanístico derivado que es el integrado por los planes especiales urbanísticos, por los planes de mejora urbana, los planes parciales urbanísticos y los planes parciales urbanísticos de delimitación.

Con fecha de 16.9.2008, el Gobierno de Cataluña ha aprobado definitivamente el Plan Territorial Parcial de las Comarcas Centrales. El acuerdo de Gobierno y la normativa del plan han sido publicados en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya n.º 5241, de 22.10.2008, a efectos de su ejecución inmediata.

Imagen Estrategia POUM Igualada

El vigente Plan General de Ordenación fue aprobado por la Comisión Territorial de Urbanismo de Barcelona, en 1986. Las modificaciones puntuales efectuadas con posterioridad fueron recogidas en el texto refundido del Plan General de Ordenación, aprobado por la Comisión Territorial de Urbanismo de Barcelona el día 15.6.2005. No incorpora las modificaciones posteriores.

El barrio del Rec se sitúa al S de la ciudad de Igualada, capital de la comarca del Anoia, que actualmente cuenta con 33.049 habitantes, y ocupa las terrazas que, desde el casco antiguo, descendían hacia el río Anoia. Se ha ido formando al amparo de un canal de agua, el Rec [la Acequia], documentado ya en el siglo XII, que la llevaba desde una presa cerca del molino Nuevo, a poniente, hasta el molino de la Abadía, a levante, a lo largo de unos 3 km.

1914 el Rec. Igualada

Es una construcción de obra con una anchura que oscila entre 90 y 140 cm según los tramos, y con una altura entre los 80 cm y los 3 m. A partir de 1967 y hasta finales del siglo XX, se cubrieron varios tramos y, actualmente, quedan unos 350 m al descubierto, parte de los cuales se han restaurado hace unos años con la formación del nuevo vial, o ronda del Rec, que transcurre paralelamente al curso del río. Originalmente la acequia se utilizaba, además de para llevar el agua al molino, para regar las tierras, y parece que, a partir del siglo XIV, se empezaron a instalar las primeras industrias de piel, que se irán consolidando en el siglo XVIII, cuando los curtidores abandonan el recinto de la parte sur de las murallas del pueblo y empiezan a construir sus tenerías muy cerca del Rec para recoger el agua que necesitaban para adobar la piel. En el siglo XIX se instalaron también tintes y fábricas textiles, que hicieron de Igualada una ciudad próspera y reconocida en todas partes y que ha perdurado hasta nuestros días (véase Figura 8). Este barrio es, sin duda, uno de los lugares más peculiares de Igualada, estrechamente vinculado a su historia, y con un singular paisaje urbano formado por varios tipos y estilos arquitectónicos, que lo hace merecedor de un especial tratamiento urbanístico.

Transformación Urbana Barrio del Rec. IGUALADA (scot)

“… el Rec se vuelve obsoleto en cuanto a los usos industriales más modernos, ya que los edificios más antiguos no están bien conservados y la estructura de sus calles dificulta el acceso de los transportistas…”

A partir de los años 80′, el Ayuntamiento de Igualada aplicó una serie de políticas públicas de transformación del riego. El Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 1986 intentó revalorizar la fachada de río por medio de un Plan Especial para el Barrio del Rec. Así, en 1989 se aprobó el Plan Especial de Vialidad de las Curtidurías, con el objetivo de mejorar la accesibilidad y la vialidad interna del barrio y al mismo tiempo preservar su fachada urbana. Una de las acciones más destacadas del plan, que se fue desarrollando a lo largo de los años 90′, fue la apertura de la ronda del Rec, con un trazo ancho, perimetral en el barrio y en paralelo al río ya la acequia, así como otras operaciones de ensanchamiento o prolongación de calles, como el de Joan Godó o la bajada de San Nicolás. La nueva ronda pretendía dar respuesta a las necesidades de transporte en camión y el tráfico en general.

En este contexto, también se enterró buena parte del riego -también para minimizar la pérdida de agua- y es urbanizó la plaza Joan Mercader.

Elementos Protegidos. Plan Especial de Protección y Conservación Arquitectónica y Catálogo del Termino Municipal de Igualada. 2014

Desde el punto de vista de los valores patrimoniales, más adelante ya en el año 2005, se aprobó definitivamente el Plan Especial de Protección y Conservación del Patrimonio Arquitectónico y Catálogo, en el término municipal de Igualada, para conservar los elementos singulares destacados, una veintena de los cuales correspondientes al Rec.

El 17.12.2005, la Comisión Territorial de Urbanismo de Barcelona aprobó definitivamente el “Plan Especial de Protección y Conservación del Patrimonio Arquitectónico y Catálogo de Igualada”, que consiste en un conjunto de fichas de elementos singulares con una normativa. Dentro del ámbito del barrio constan el Conjunto del Molino de la Abadía, el Rec y la Resclosa, así como algunos edificios industriales, como la antigua fábrica textil de La Igualadina Cotonera, 3 tenerías en la calle de la Creueta (Colom, ANCASFRABO y Albareda), la chimenea de “Cal Sistaré”, la tenería Pelfort, la Tenería Balcells, la fachada de la Baixada de Sant Nicolau, La Electra Igualadina, Cal Granotes, la curtiduría de Cal Sabater y Cal Boyer o Vapor Nou. También, se incluyen la bodega y molino de aceite del Sindicato de Vinateros y varios edificios residenciales como las casas Sala y Barral, en la calle Concepció, o la casa Palmés, en la calle Sant Antoni de Baix. Sin embargo, el Plan Especial no establece un tratamiento de conjunto y coherente del patrimonio industrial en el entorno del Rec, y si bien en la normativa establece que las actuaciones próximas o contiguas colindantes a bienes catalogados deberán armonizar con el ambiente del conjunto, cabe decir que las nuevas edificaciones no se han ajustado a esta prescripción, posiblemente por falta de regulación. 

Se podría decir que este instrumento, aunque ha supuesto un significativo paso adelante hacia la protección del patrimonio arquitectónico del municipio, ha sido insuficiente para mantener los valores que pueden dar significado al barrio desde el punto de vista arquitectónico y ambiental, por el hecho de no contemplar diversos elementos singulares de interés y de no establecer un tratamiento de conjunto que regule y fomente la rehabilitación y que pueda garantizar una correcta integración de las nuevas edificaciones en el paisaje urbano.

Sin embargo, en 2006 se aprobó inicialmente el Plan Director Urbanístico (PDU) de la Cuenca de Odena, que inicialmente proponía el traslado de las fábricas del barrio curtidor a unos terrenos del municipio de Vilanova del Camí, en la orilla derecha del río, en un nuevo polígono industrial donde se podría seguir utilizando la depuradora de los curtidores construida en 2005. Sin embargo, las resistencias de la concejalía de Medio Ambiente de Vilanova del Camí acoger estas industrias, así como la voluntad del la Ayuntamiento de no ocupar aquellos terrenos de valor agrícola hicieron que finalmente se descartara la propuesta. A cambio, el PDU, en su aprobación definitiva en 2008, incorporaba un nuevo sector de crecimiento de uso mixto entre Santa Margarida de Montbui y Igualada, pero ya no necesariamente orientado a acoger las industrias salientes del Rec.

El PDU también recogía la necesidad de transformación de la fachada del río Anoia, que implicaría la reconversión de 16 ha de usos industriales en residenciales y terciarios, protegiendo una veintena de edificaciones históricas.

A principios de 2010 el equipo de gobierno retira el POUM de Igualada como consecuencia de la oposición generalizada que demuestran la mayoría de los grupos municipales de la oposición y de diversas entidades que cuestionan diversos aspectos como las propuestas de transformación que se promueven el barrio del Rec y el polígono industrial de Les Comes.

Igualada, capital del Anoia con 38.918 habitantes, se encuentra en la Depresión Central Catalana, entre la Cordillera Prelitoral y las mesetas Segarra, justo en la cuenca hidrográfica de Odena, donde se concentra el 60% de la población de la comarca. Igualada representa la ciudad central de una conurbación cercana a los 68.000 habitantes.

Para este ámbito, en 2008 se aprobaron unas herramientas de planeamiento supramunicipal que determinan las directrices de coordinación del crecimiento urbano, el Plan Director Urbanístico (PDU) de la Cuenca de Òdena, y el Plan Territorial Parcial de las Comarcas Centrales (PTPCC).

Igualada ha sido una de las ciudades intermedias del centro de Cataluña, con un destacado perfil industrial, con predominio del textil, el género de punto y de la curtiduría. La localización de la ciudad se explica por el cruce de los caminos de Manresa y Barcelona con el río. A partir de 1960 se produjo un importante crecimiento demográfico derivado de las migraciones interregionales españolas que se acercaron al territorio para cubrir las necesidades de mano de obra de las industrias igualadinas. El crecimiento se registró tanto en Igualada como en los alrededores (Montbui, Vilanova, Odena, etc.). Posteriormente, en un segundo momento, se amplió el crecimiento industrial hacia el resto de los municipios, en un proceso que fue integrando territorialmente la cuenca en una conurbación.

Igualada dispone de un territorio pequeño de 8,2 km2 actualmente ocupados en un 85%. Por el S, el límite del término es el río Anoia y por el N las colinas de las yeseras. Los límites E y O lo marcan 2 arroyos, y así se forma un territorio cerrado y pequeño.

En cuanto a la estructura urbana, cerca del río se establecieron las industrias curtidoras que necesitaban agua, y esto dio pie a un barrio singular conocido como el barrio Curtidor o del Rec. Más al norte está el barrio antiguo, de origen medieval y con forma de huevo por el efecto lineal del camino de Barcelona. Más al N, se fueron produciendo crecimientos en ensanche, tanto residencial como industrial textil, a medida que el camino de Barcelona migraba hacia el N. Finalmente, a partir del último cuarto del siglo XX, entre las yeseras y la carretera N-II se desarrolló el Polígono Industrial de las Comes. Hacia los años 90′, el espacio libre que quedaba al E del polígono se urbanizó con casas adosadas y en esa misma época, la urbanización de baja densidad del Plan de la Masa terminó de consumir el limitado terreno igualadí.

El declive de las industrias curtidoras del último cuarto del siglo XX se ha ido traduciendo en una degradación y un abandono del barrio curtidor, y en la desaparición y traslado de las industrias textiles hacia otros polígonos de la conurbación.

El actual Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), con una capacidad teórica para 66.000 habitantes, está vigente desde 1986, con un plegado de modificaciones puntuales que llevaron, en 2005, a la aprobación de un texto refundido que las recogía.

2007 IGUALADA

La propuesta del nuevo POUM

En 2006 se inició la elaboración de un nuevo POUM, cuya redacción se adjudicó al equipo de Ricard Pié y Ninot. La voluntad era adaptar el planeamiento a los cambios del contexto social y económico y, al mismo tiempo, dar cumplimiento al rol que los planeamientos territoriales otorgaban a la ciudad.

Se pretendía capacitar Igualada como ciudad nodal dentro del sistema de ciudades intermedias de la Cataluña Central y reforzar el papel de capitalidad en el sistema urbano comarcal, a partir de la ganancia de peso demográfico, del paso de una ciudad manufacturera hacia una ciudad mixta de servicios avanzados e industrias más tecnológicas y del incremento de su capacidad para proporcionar servicios a una población máxima teórica de 90.000 habitantes, pero sirviendo, también, los municipios del entorno. Los redactores partir de las propuestas del PTPCC, que preveía que la zona delimitada por el PDU podría tener un crecimiento de 24.000 nuevas viviendas. El POUM, pues, planteaba una Igualada de 50.000 habitantes de derecho y apostaba por proyectos de grandes equipamientos comarcales.

IGUALADA Trama Urbana Consolidada

La estructura de la ciudad propuesta
Dadas las limitaciones para crecimientos, se planteaba ordenar la ciudad a partir de la mejora y densificación interna, y de la transformación de usos en los tejidos industriales obsoletos. Entre los aspectos que se querían resolver, destaca:

  • Transformación de la avenida de Cataluña: la antigua N-II se convertirá en un nuevo eje urbano que acogerá equipamientos supramunicipales, como el World Trade Center, la Feria, el hospital comarcal y la futura estación del FERROCARRIL TRANSVERSAL DE CATALUÑA. También, para la fachada sur, se propone generar un nuevo frente de avenida con edificios singulares.
  • Transformación de usos industriales en el polígono Les Comes, lo que permitiría que las actividades manufactureras de menor valor añadido -que podrían ubicarse de nuevo en los nuevos polígonos previstos en el PDU- den paso a las de carácter tecnológico. Se prevén actuaciones en la av. de Europa con España y Latinoamérica, donde también se introduce el uso residencial para convertir la zona en un nuevo frente de entrada a la ciudad. En la zona cercana a la A-2, se intensificarían los usos comerciales, a modo de puerta comercial. Una actuación similar se propone en la calle Alemania, para reforzar y complementar la transformación de la antigua N-II.
  • Transformación del Rec, para generar un nuevo barrio de actividades productivas avanzadas y terciarias, introduciendo la residencia a partir del reconocimiento del valor de la trama y de los edificios industriales de valor como elementos identitarios que hay que conservar. Se incluye una reestructuración vial en sentido norte-sur y este-oeste, que prolonga, amplía o corrige trazas, para resolver la movilidad de los nuevos habitantes. Destacan tanto actuaciones en sentido perpendicular al río, como la prolongación y penetración de la avenida Balmes en el Rec, como en sentido este-oeste, con la apertura de una nueva calle como eje estructurador. Con todo, se traslada al Rec la lógica ortogonal -rectángulos alargados paralelos en los caminos de Barcelona- presente en toda la ciudad. También se propone localizar nuevos equipamientos aprovechando los edificios catalogados como contenedores para asegurar su preservación. Las zonas verdes se acumulan alrededor de la calle del Rec, paralelo al río, creando un parque lineal fluvial.
  • Zona industrial del ensanche – calle Industria. En este barrio industrial de los años sesenta y al oeste de la ciudad, donde se localiza la fábrica de Punto Blanco, se propone la transformación de usos y dibujar un nuevo trazo de algunas calles.
  • Ordenación y articulación de los crecimientos en el Pla de la Masa. Se trata de una zona de baja densidad donde se proponen nuevos crecimientos que la enlazan con el resto de la ciudad y que la doten de nuevas centralidades. En el límite con Jorba, se crean nuevos usos terciarios para dar continuidad a su parque tecnológico. Por el sur se propone transformar la carretera de Tous en un eje estructurante, dotándola de fachada con un crecimiento en densidad. En el NE, un crecimiento une la Masa con los barrios de Fátima y su ARE, que el POUM la recoge como nuevo crecimiento. 

En cuanto a las grandes infraestructuras, éstas se localizan en otros municipios, dado el pequeño tamaño del término de Igualada. Sin embargo, se recoge la futura estación del FTC y se propone la redacción de un plan especial para resolver la situación de la actual estación de FGC, que incluye un polémico paso elevado, si bien no se incorpora la reconversión de esta línea en tren tramo ni su desarrollo por Igualada. En cuanto a las infraestructuras viarias, se destaca la prolongación de la ronda del Rec por el E hasta la N-II a modo de circunvalación.Avance de plano y aprobación inicial

El 22.7.2008, el pleno dio el visto bueno al programa de participación ciudadana y al avance del plan, con los votos a favor del grupo municipal de la Entesa por Igualada (PSC-Iniciativa per Catalunya-Verds (ICV) ) y el Partido Popular (PP) y con la abstención de Convergencia y Unió (CiU) y Esquerra Republicana de Cataluña (ERC). De esta manera se abrió un periodo de participación hasta septiembre del mismo año durante el cual se recogieron 65 propuestas sobre la ordenación, el medio ambiente, la vivienda y la movilidad. Una de las propuestas, acompañada de 137 firmas, fue presentada por un grupo de ciudadanos que posteriormente se convirtió en la asociación Amigos del Rec. Se pedía que el barrio fuera declarado como bien cultural de interés nacional (BCIN), que todas las futuras construcciones mantuvieran y respetaran la morfología y la estética preexistente del núcleo y que fuera un barrio con vocación sociocultural y recreativa. 

Después de este período y antes de la aprobación inicial, algunos agentes territoriales pusieron la vista en el Rec y en sus posibles reconversiones de usos. Así, algunas firmas de moda textil emprendieron la iniciativa REC.0, en la que durante unos días antiguos espacios curtidores se transformaron en boutiques de diseño. 

La iniciativa se acompañó de actos culturales de calle, conciertos y proyecciones. Justo antes de la aprobación inicial del POUM, y una vez se hubieron filtrado los documentos, Amigos del Rec redactó un manifiesto en el que expresaban que, aunque y reconocer la necesidad de un nuevo plan, era necesario que este conservara los edificios, callejones y pasajes del barrio en conjunto, y se contraponían a la propuesta de ensanchamiento de calles elaborada bajo un concepto de ensanche que priorizaba el tráfico rodado sobre la conversión en zona peatonal, al considerarlo contrario a la esencia del Rec. Sin embargo, se consideraba el Rec como un elemento distintivo de Igualada, símbolo de su pasado industrial y con capacidad de generar nuevas oportunidades, al estilo REC.0.

Finalmente, el pleno municipal del día 30.12.2009, con los votos favorables de la Entesa y el PP y con la abstención del resto de partidos, se aprobó inicialmente el POUM, y poco después se inició, un periodo de exposición publica de 45 días, que duró hasta el 9.3.2010.

Reacciones contrarias. Poco después, diferentes agentes territoriales manifestaron su desacuerdo con algunas de las propuestas.

La Unión Empresarial del Anoia (UEA) era contraria a la transformación de los usos industriales para las afectaciones que generarían sobre las empresas. También, según Francesc Sabaté y Saumell, presidente del Gremio de Constructores y Promotores de Obras de la Anoia, las propuestas no eran económicamente viables, dado el exceso de zonas verdes y de equipamientos previstos y porque se habían elaborado pensando en precios del año 2006, superiores a los actuales. Así, el Gremio, FAGEPI (Federación anoienca del Género de Punto de Igualada) y la misma UEA pidió alargar el plazo de alegaciones hasta 60 días.

Sobre el Rec, Amigos del Rec mantuvo sus demandas, y, paralelamente, curtidores y propietarios de la zona crearon una asociación de afectados que canalizara sus alegaciones. Para los curtidores, la rehabilitación del barrio debería plantearse preservando los valores patrimoniales, y se mostraban preocupados por la viabilidad económica de las ejecuciones posteriores de los planes de mejora urbana (PMU).

En cuanto a las valoraciones políticas, el grupo municipal de CiU le preocupaba que el plan significara el fin de la Igualada industrial, y que la transformara en ciudad dormitorio. Además, consideraba poco realista la voluntad de pasar de un perfil industrial a los servicios avanzados. También creían que los crecimientos previstos en el Plan de la Masa ponían en peligro el paisaje propio de ciudad jardín y consideraban excesiva la propuesta de espacios verdes y para equipamientos.

En cuanto al grupo del PP, a principios de febrero manifestó la necesidad de dejar sin efecto la aprobación inicial del Plan, dado que la ejecución de los PMU y los planes de actuación urbanística del mismo plan no eran económicamente viables para propietarios, lo que hacía que el plan fuera del todo inoperativo.

ERC se mostraba crítica por la falta de consenso al tiempo partidaria de otra solución para el Rec. ERC proponía unas modificaciones al POUM para poder mantener su abstención en los plenos, pero sin impedir de proseguir el proceso, ya que CiU también era partidaria de retirarlo. Para ERC, había que respetar el patrimonio histórico y arquitectónico del Rec, garantizar la viabilidad económica del traslado de las curtidurías y buscar una zona en Igualada donde localizar de nuevo las industrias. También pedía que se alargara el periodo de alegaciones.

POUM retirado

Con todo, a mediados de febrero el PP presentó una moción para debatir en el pleno la posibilidad de dejar sin efecto la aprobación inicial del POUM. La propuesta recibió el apoyo del Gremio de Constructores y de una cuarentena de industrias de las Comes. El pleno fue convocado por el alcalde, Jordi Aymamí y Roca (PSC), para el día 24 de febrero y, dado que la Entesa no llegó a un acuerdo con ERC, el POUM fue retirado por 11 votos a 10 .

Según el concejal de Urbanismo Antoni Pàmies y Gombau (PSC), la retirada ponía fin al proceso de presentación de alegaciones, y frenaba la participación ciudadana y la posibilidad de incorporar cambios. También consideraba que el nuevo POUM era lo suficientemente bueno para la ciudad, que resolvía algunas de sus problemáticas, como las zonas industriales obsoletas, y que proponía reformas interiores y de articulación de barrios. Según Pàmies, en la retirada habría pesado la proximidad de las elecciones y la influencia de algunos propietarios. También negó que las figuras de planeamiento derivado fueran económicamente inviables, comparándolas con el desarrollo residencial de baja densidad del Plan de la Masa y sobre la viabilidad del que nadie había dudado. Finalmente, aseguró que las propuestas planteadas en las Comes eran a largo plazo y que, en todo caso, los propietarios las podrían ir ejecutando y trasladarse en función de sus posibilidades.

Para Amigos del Rec, la retirada suponía una oportunidad ya la vez un riesgo, ya que las licencias que permitían el derribo de algunos edificios volvían a estar vigentes. A pesar de la retirada, presentaron sus alegaciones acompañadas de 1.214 firmas.

Dado que la Ley de urbanismo no permite volver a poner en marcha la elaboración de un nuevo POUM hasta después de 3 años (Artículo 72.2 del Decreto Legislativo 1/2005, de 26 de julio), no se prevé recuperar el proceso hasta la próxima legislatura. Mientras tanto, Amigos del Rec instará al Ayuntamiento a pedir a la Generalitat la catalogación del barrio curtidor como BCIN.

Y después de la retirada? A pesar de que la tensión política en relación con el Rec decreció una vez pasado el episodio del POUM, Amigos del Rec y los organizadores del Rec.0 siguieron sus actividades de promoción del barrio. En cuanto a las “pop up stores”, se organizaron cuatro más entre junio de 2010 y noviembre de 2011 a lo largo de las cuales crecieron los espacios con boutique así como también la afluencia de compradores. Por su parte, el gobierno municipal impulsó la creación del Consejo Asesor Urbanístico Municipal, constituido por los grupos políticos con presencia en el Ayuntamiento, sindicatos y asociaciones locales empresariales y culturales, donde debatir los proyectos más importantes de la ciudad y especialmente el caso del Rec. Su creación se aprobó por unanimidad en el pleno municipal de febrero de 2011.

En marzo de 2011, una vez se hubieron definido los partidos políticos que se presentaban a las elecciones locales de 2011, Amigos del Rec envió una carta a todos los partidos en la que pedía que en su programa concretaran el proyecto específico para el Rec, y 6 días antes de las elecciones organizaron un debate en una de las curtidurías, para tratar en exclusividad las propuestas sobre el Rec con los candidatos de los partidos que participaban en las elecciones municipales.

En cuanto al proyecto del PSC respecto del Rec, Aymamí anunció que había que compaginar modernidad y capacidad para crecer en población pero con respeto por el patrimonio y vigilando la generación de suficientes plusvalías para asegurar el traslado de los curtidores. Según CiU, el Rec debía acoger una nueva zona comercial y empresarial. ERC-Reagrupament.cat apostaba por un urbanismo industrial que generara un eje cultural y museístico singular y una nueva fachada urbana, a fin de crear un marco urbano único que pueda meter profesionales del diseño, creadores artísticos y nuevos usos comerciales. ICV apostaba por la urbanización de un nuevo paseo en el Rec y para reordenar el barrio de manera que se convirtiera en un importante nodo cultural. Por su parte, el PP prefería que fuera el Consejo Asesor Urbanístico quien defina el futuro del Rec pero con el Plan especial de protección del patrimonio de Igualada como herramienta jurídica destacada.

Los resultados electorales llevaron a la alcaldía el candidato de CiU, Marc Castells, coalición que consiguió 10 concejales. El PSC sacó 5, 2 ERC-RCat, 2 el PP, 1 ICV y 1 la Plataforma por Cataluña (PxC). Durante la segunda mitad de 2011 continuó la constitución del Consejo Asesor Urbanístico, de tal manera que no se debatió sobre el futuro del POUM de Igualada y las propuestas de transformación para el Rec. 

El 16 de diciembre los propietarios de una de las curtidurías del barrio del Rec, Cal Badia, derribaron el inmueble alegando el peligro de derrumbe. La asociación Amigos del Rec lamentó la pérdida al considerar que constituía un ejemplo único de arquitectura industrial del siglo XX y que estaba situado en un espacio estratégico para la composición del barrio, frente al río Anoia. La entidad recordaba que habían reclamado al Ayuntamiento la preservación de este edificio sin éxito. Asimismo proponían la realización de un plan que regulara la ordenación urbanística, la protección de los elementos patrimoniales y los nuevos usos y que garantizara la dinamización del barrio.

Transformación urbana del Barrio del Rec (Igualada) y POUM IGUALADA,  Alfons Recio 31.12.2011

Igualada POUM

Plan de Ordenación Urbanística Municipal de Igualada 2009distinguido con el VII Premio Cataluña de Urbanismo en 2011, concedido por la Societat Catalana d’Ordenació del Territori. (Dirección: Ricard Pie, Josep Maria Vilanova. Coordinación: Purificación Díaz. Equipo: Marianela Motkoski, Anna Majoral, Teresa Pazos. Medio y paisaje: (az) estudis i projectes de medi ambient i de paisatge, sl. Infraestructuras y movilidad: Enginyeria i Gestió d’Infraestructures, SL (EGI). Evaluación Económica:Joan Güell, Mercedes Rotllan. Asesoria jurídica: Isable Miró. Equipamientos y Comercio: D’Aleph. Demografía: Santi Eizaguirre. Textos: Sergi Obon, Clara Gilibets).

Una ciudad con un peso poblacional importante.

Una capital equipada para servir al conjunto.

Una ciudad equilibrada residencial, industrial y comercialmente

Los criterios, objetivos y soluciones generales que se proponen en el nuevo POUM responden a la pregunta sobre qué quiere ser la ciudad de Igualada en los próximos años. La respuesta se puede resumir en una frase: prever una ciudad para 50.000 habitantes de derecho, capaz de liderar el desarrollo de la comarca y del continuo urbano que constituye el ámbito ordenado por el Plan director urbanístico (PDU) de Òdena.

Tener este tamaño quiere decir subir un escalón en el ranking de ciudades catalanas, lo que obliga a asumir derechos y deberes, equipamientos y servicios para cubrir las necesidades de una población grande y un entorno residencial amplio. Esta posición implica reivindicar la situación central de la ciudad en el sistema urbano comarcal, las responsabilidades y cargas de la capitalidad, y la capacidad y adecuación de la trama urbana actual para acoger una población de derecho de aquel tamaño. Esto supone ordenar el municipio para una capacidad teórica de 90.000 habitantes y adelantarse a las proposiciones del Plan territorial parcial y el PDU. Igualada tiene un término municipal limitado, que se encuentra ocupado en su mayor parte. Por este motivo se propone que el crecimiento es produzca en el interior de los tejidos existentes. Las líneas básicas de desarrollo del POUM son:

  • Estudiar el tejido actual para afrontar su compleción y densificación, manteniendo los rasgos básicos de su identidad.
  • Recalificar y reestructurar los sistemas urbanos para cubrir las demandas de una ciudad de 50.000 habitantes.
  • Facilitar la transformación de las áreas obsoletas con una política de vivienda en la que se contemple la vivienda asequible.

18.5.2016 El Ayuntamiento de Igualada ha presentado este miércoles los detalles del proceso participativo que pondrá en marcha a partir de este verano para definir cómo tiene que ser el futuro del barrio del Rec. Se trata de una Consulta de Proyectos donde podrán participar arquitectos y urbanistas de todo el mundo y en que se tendrá en cuenta la opinión de las entidades, asociaciones y ciudadanía en general. La iniciativa tendrá un coste por las arcas municipales de 60.000 € y durará un año. En total se convocarán tres concursos simultáneos –1 sobre el urbanismo y la conectividad entre la ciudad y el río; 2, relacionado con la transformación de los edificios; y 3, sobre el espacio público- y se seleccionarán cuatro equipos multidisciplinares para cada uno de ellos.

Quien dice el “futuro de Rec” en Igualada dice el 80% del “POUM de Igualada”…

“…Igualada cree, desde 2015, que el POUM es una oportunidad inmejorable para repensar la ciudad. Considera necesaria la actualización del plan vigente desde 1986, pero que esta renovación se concrete en un proceso participativo, democrático y transparente. La herramienta de planificación más importante que tienen los municipios será decidida desde el principio por la ciudadanía, ratificada en un referéndum y se podrár hacer el seguimiento en todo momento…”

Y es que seguimos sin Plan… El acuerdo por elaborar el nuevo POUM es total.

Pero lo más importante es que la semilla Rec.0 ha cuajado (la participación ciudadana). Y ya en su día, la Diputación de Barcelona desarrolló una Estrategia de Ciudades Sostenibles (EDUSI 2015-2020) en el entorno de su territorio (provincia de Barcelona), incluyendo Igualada.

Igualada tiene hoy una población de 38.987 habitantes y un parque de 16.877 viviendas, y baste recordar en 2012 la cifra de 2.500 pisos vacíos, además de los 300 que estaban próximos a  acabarse. La crisis económica frenó en seco, por otro lado, la adquisición o el alquiler de locales, por lo que en el mismo centro de la ciudad proliferaban cada vez más. Las cifras en 2009 indicaban que en el corazón de Igualada un 15% de los locales comerciales estaban vacíos; ahora, el porcentaje podría ser incluso superior. Esta es una de las condiciones por las que el Ajuntament d’Igualada desestimó definitivamente la construcción de un área residencial estratégica (ARE) en el barrio de Fátima. Desde 2014 hasta octubre 2017, se han matriculado escasamente 150 nuevas viviendas (menos de 40 vivienda/año). Un dato más para censar el parque de viviendas, la oferta y la demanda, y ajustar el modelo de ciudad para los ciudadanos.

Estamos a punto…


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España