CIEZA

CIEZA- Población (INE)

CIEZA -Pirámide de Población

CIEZA Bienes Inmuebles de Naturaleza Urbana y Uso Residencial 2014-2017

CIEZA Paro

CIEZA Deuda


Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Cieza es un municipio 365,1 km2 y una ciudad perteneciente a la Región de Murcia, situado en la comarca natural de la Vega Alta del Segura de la que es capital. Ejerce como entrada natural de la Región de Murcia por el norte a través de la A-30, siendo la 6ª ciudad por población de la región, por detrás de Murcia, Cartagena, Lorca, Molina de Segura y Alcantarilla.

Su centro urbano dista 50 km del de Murcia, capital de la provincia. Posee buena comunicación por carretera pues es la puerta natural a la Región por la autovía A-30, que enlaza al N con Albacete y Madrid y con Murcia y Cartagena al S, así como la línea de ferrocarril de idéntico recorrido. Su término limita al N, con Hellín provincia de Albacete, al S con Abarán y Ricote, al E con Jumilla y al O con Calasparra y MulaCieza se encuentra en la confluencia de 2 grandes valles fluviales, el del río Segura que entra por el O desde el cañón de Almadenes y el de la rambla del Judío, desde el E, lo que determina la disposición de los valles de su término con forma de Y.

Existe una clara diferenciación de 3 áreas, la vega del río Segura, las zonas de expansión agrícola en las llanuras adyacentes al valle del Segura y las abruptas sierras. De estas últimas y ejerciendo de frontera natural se encuentran al N las sierras del Puerto, Cabeza de Asno y del Picarcho, al S el macizo dolomítico del Almorchón, las sierras del Oro, del Morrón y el monte de la Atalaya, y al E la Sierra de Ascoy.

Las amplias llanuras adyacentes a la vega del Segura, de terrenos margosos y suaves pendientes, tras la llegada del trasvase Tajo-Segura han sufrido una transformación importante con una expansión sin precedentes del regadío de frutales de hueso, que aporta la principal riqueza económica al municipio.El río Segura entra en el término municipal de Cieza a través del Cañón de Almadenes, después de regar las huertas y arrozales de la vecina Calasparra, abriéndose después un amplio valle de unos 12 km sobre el que se desarrolla la huerta ciezana para finalmente abandonar el término en un estrechamiento de la vega entre las Sierras del Oro y Turbedal.

El paso por Cieza del río Segura marca la historia actual y pasada del municipio, tanto por la riqueza que sus aguas han aportado, como por las graves inundaciones que históricamente ha sufrido. Ya en octubre de 1948 tras unas fuertes crecidas se empezó a plantear la construcción de una presa de laminación de las aguas de la rambla del Judío. Esta obra, terminada en 1995 ha sido fundamental para la protección de Cieza.La población del municipio se encuentra repartida entre la ciudad, en los Barrios de San José Obrero, Barrio de San Juan Bosco, Barrio de San Joaquín, Barrio de la Asunción y El Barrio de la Ermita, donde viven la inmensa mayoría de los habitantes del municipio, y varias pedanías: El Maripinar a 1 km, La Carrichosa a 9 km, El Horno a 6 km, El Acho a 7 km, La Serrana a 2 km, Bolvax a 2 km, El Ginete a 6 km y Almadenes a 10 km. Pero la pedanía más grande es Ascoy con más de 1.000 habitantes, situada a 6 km de Cieza. También hay alguna familia que reside en casas de fincas del campo. En otros tiempos, buena parte de la población del municipio vivía en los campos y huertas, pero a mediados del siglo XX, se produjo un impresionante éxodo rural en el municipio, desde los campos a la ciudad, siendo ya prácticamente inexistente la población rural hacia 1980. Ascoy se encuentra situada a 3 km al N de la población de Cieza y a 40 km al NO de la ciudad de Murcia. Sus calles son amplias y con encanto debido a la presencia de palmeras en su calle principal. Las edificaciones que nos encontramos son viviendas de planta baja con una antigüedad elevada. La economía de Ascoy permaneció durante mucho tiempo basada en el cultivo del esparto fue otra de las actividades agrícolas de importancia en la zona, desapareciendo casi en su totalidad en los años 70′ del s XX. En la segunda mitad del siglo XX la agricultura de secano fue paulatinamente sustituida por la extensiva de regadío caracterizada por las plantaciones de frutales de hueso. Actualmente este sector de la denominada “industria agrícola”, produce anualmente varios miles de toneladas de frutas de hueso (melocotón, albaricoque, nectarina y ciruela), y está en proceso de obtención de la Denominación de Origen para el Melocotón de Cieza. A partir de la década de los años 80′ del siglo XX la principal actividad económica cambió debido a la instalación en la zona de un importante Polígono Industrial, que proporcionó empleo a los habitantes de la pedanía que años atrás habían perdido sus puestos de trabajo en el sector primario.

Cieza es un municipio líder en la producción de melocotón y de albaricoque. Los cultivos de hortalizas, frutales y cítricos constituyen la base agrícola de la comarca y son motor de desarrollo de otras actividades industriales ligadas a la elaboración y comercialización de estos productos, siendo este sector el que concentra las empresas de mayor dimensión. La actividad industrial es la fabricación de textiles y, en menor medida, la industria conservera y la industria de la madera y el mueble. El primer Parque Eólico de la Región de Murcia está situado en la Sierra de Ascoy, a unos 6 km de la población. El proyecto Ciez@net ha hecho de Cieza una ciudad orientada también hacia el negocio y el ocio a través de redes de telecomunicación. En la actualidad, el término municipal de Cieza está distribuido para el uso industrial en 4 zonas destacando el Polígono Industrial Los Prados y el Polígono Industrial Sierra de Ascoy.

CIEZA. Callejero

El cultivo de las riberas del río Segura en la zona de Cieza se remonta al menos al V milenio aC, cuando durante el Neolítico se produjeron los primeros experimentos de agricultura en la Región de Murcia. Precisamente en las inmediaciones de las cabeceras de las 4 acequias mayores ciezanas (El Horno y los Charcos en la margen izquierda, y Don Gonzalo y Andelma en la margen derecha) se encuentra la Cueva y Sima de La Serreta, yacimiento neolítico donde se han documentado los más antiguos orígenes de la agricultura en la Región de Murcia con semillas de trigo y cebada datados en el V milenio aC.

Es presumible que, dada la aridez secular de nuestra climatología, los habitantes neolíticos de La Serreta se vieran obligados a iniciar un primitivo aprovechamiento de sistemas elementales de regadío con acequias de corto recorrido, suficientes para el cultivo de los pequeños espacios agrícolas. Sin duda que estos inicios de primitivas obras hidráulicas debieron aprovechar las condiciones excepcionales que ofrecía en esta zona del Segura la fuente de El Borbotón o Gorgotón, que nacía en el propio lecho del río asegurando una fuente inagotable de agua hasta en los momentos de estío en los que el Segura podía tener muy mermado su caudal.

Ello marcaría el origen en el tiempo del riego, con pequeñas acequias primitivas, en las zonas que actualmente ocupan las cabeceras de las acequias de Don Gonzalo y de El Horno. La continuidad de estos primitivos sistemas de riego debieron continuarse durante el resto de periodos de la Prehistoria reciente: El Eneolítico y la Edad del Bronce. De estas fases culturales hemos hallado restos arqueológicos a todo lo largo del recorrido de los lugares del entorno de las 4 acequias mayores. Entre ellos cabe destacar la propia Cueva de La Serreta, la Hoya García, las Enredaderas, el Cabezo del Cura, Los Cuchillos, El Castillo, el Cabezo de Pascual, Bolvax y El Cabezo de la Borrega.

La llegada del fenómeno de colonización comercial fenicia y griega a nuestra zona daría lugar a la aparición de la Cultura Ibérica y a un desarrollo enorme de utillaje agrícola, ahora ya de hierro en buena parte, y al desarrollo urbano con centros que podríamos calificar ya de auténticas ciudades protohistóricas como Bolvax.

La complejidad de los nuevos modelos sociales permitiría un control centralizado de los medios de producción tan sofisticado como para llevar a cabo la construcción de complicadas redes de obras hidráulicas como acequias de mayor recorrido que las primitivas que debían jalonar las riberas del Segura con anterioridad. La presencia de lugares de hábitat ibérico en las inmediaciones de nuestras acequias parece corroborar el uso agrícola de este entorno en los yacimientos de El Soto de la Zarzuela, La Parra, El Castillo y Bolvax.

El dominio romano que comenzó a finales del s III aC, y que expandiría definitivamente su modelo de asentamiento rural de villae rusticae y fundi a partir del cambio de era, permitiría, con su forma de explotación colonial basado en un sistema de trabajo con mano de obra esclava e indígena de bajos salarios, la construcción de grandes obras de carácter hidráulico como las que han quedado documentadas en las presas y las largas canalizaciones de obra documentadas en las ramblas del Judío y del Moro, en el vecino término de Jumilla. Nada puede hacer pensar que este esfuerzo constructivo no se repitiera en torno al Segura a su paso por Cieza. La posibilidad de multiplicar la producción agrícola de sus riberas perfeccionando y ampliando los sistemas incipientes de regadío que encontró Roma al llegar a nuestras tierras, tuvo que animar a los colonizadores a construir largos canales que unieran los existentes en esta zona con anterioridad.

La intensificación de la explotación agrícola de estos territorios, gracias al uso del riego con las acequias, permitió la existencia de un nutrido número de villae rusticae (unidades de explotación agropecuaria de un señor) y fundi (poblados de campesinos pobres) a lo largo del desarrollo de las mismas, que han sido localizadas en los lugares denominados La Hoya García, La Parra, El Ginete, La Torre y El Maripinar. El poder centralizado romano permitió el ahorro de esfuerzos que significaría al mantener el buen estado de un solo azud por acequia y las correspondientes mondas mancomunadas, en vez del esfuerzo que anteriormente supondría el costoso mantenimiento individual de las estructuras precedentes a la colonización imperial.

En cuanto a la denominación de estos ingenios constructivos en época romana, ha de significarse que las fuentes latinas clásicas llaman indistintamente “Aquaeductum” a los conductos de agua con independencia de que la materia constructiva haya sido la simple tierra o elementos de más firmeza (opus caementicium, opus cuadratum, opus incertum, etc.).

Tras la caída del mundo romano al comenzar la Alta Edad Media, el retroceso demográfico y la correspondiente desmembración del poder político que ello todo ello conllevó, produjo la desaparición de la capacidad de las comunidades humanas de la época denominada como visigoda para el mantenimiento de un largo sistema de acequias de una zona casi despoblada como sería la Vega Alta del Segura, si nos atenemos a la casi ausencia de restos arqueológicos de la comarca.

La llegada del Islam, a partir de la caída de condado visigodo de Teodomiro a mediados del siglo VIII, produciría una nueva repoblación de la comarca, sobre todo a partir del siglo XI, debida en buena parte a los periodos de paz interior en el territorio ahora denominado como Cora de Tudmir que produjo la general unidad política de los periodos de la España andalusí. En los siglos sucesivos, ello permitiría la reordenación de los sistemas de explotación agrícola con la reexcavación de todo el sistema de acequias romanas abandonado en buena parte en el periodo de crisis demográfica y de ausencia de estabilidad política del periodo visigodo.

A la restauración en la época andalusí de las tres acequias cuyos hallazgos arqueológicos nos la identifican como romanas (El Horno, Los Charcos y Don Gonzalo, se unió entonces la nueva construcción de la acequia de La Andelma, cuyo nombre original en árabe significa “la del agua”.

La Reconquista cristiana del siglo XIII, llevada a cabo por Castilla (así como los escasos periodos de dominio aragonés) trajo a la zona, de nuevo, una nueva crisis demográfica que llevaría consigo un abandono parcial de la ocupación de los terrenos de regadío y el correspondiente abandono de cuidados de las obras hidráulicas que jalonaban las orillas del Segura. Las fuentes de El Ojo, Zaraiche Mayor, Zaraiche Menor, de Ascoy y otras de menor entidad, eran suficientes para abastecer de agua los terrenos que los nuevos pobladores podían mantener como de regadío. La fuentes escritas a partir del siglo XV nos otorgan datos sobre la recolonización agrícola de las riberas del Segura, tras el abandono casi total de las antiguas acequias ocurrido tras la expulsión de los andalusíes de Siyâsa en 1266.

Tras el asalto a Cieza de tropas nazaríes de Granada en abril de 1477, y la consiguiente destrucción de los archivos municipales y de la encomienda santiaguista, la villa pide el reconocimiento de los privilegios locales al rey Carlos I, que lo hará en un escrito consultado por Pascual Salmerón en el archivo santiaguista de Uclés (poco antes de escribir su “Historia de Cieza” en 1777). En dicho documento, firmado en Valladolid el 31.7.1523, se reconocen los privilegios confirmados por los Reyes Católicos en Tordesillas el 6 de junio de 1494.

En esta última fecha se reconocía el derecho de la villa a nombrar “…Acequieros, para que rijan las aguas de los Zarahaches (sic) è de la cequia del Andelma, que esta allende el rio, segun que antiguamente se acostumbra poner la dicha Villa”. En el año 1507, la Orden de Santiago hace visita de Cieza el 16 de noviembre y hace mención de la construcción de un molino junto al río Segura, posterior a la visita anterior de 1500. Este molino, obviamente, es el molino cuyas muelas movían, mientras estuvo en uso, las aguas de la acequia de la Andelma que obviamente seguía en uso en 1507. El molino ha llegado hasta nuestros días, tras su restauración como museo hidráulico en 1999, con el nombre de Molino de Teodoro o de Cebolla y estuvo en funcionamiento como tal hasta mediados de la década de 1970.

En 1579, la Descripción de los Pueblos de España mandada hacer por Felipe II, en su visita a Cieza, menciona la existencia de una larguísima acequia en la margen derecha de la que se dice: “parece increíble su fabrica e imposible que ingenio de hombres bastase a sacar y perfiçionar tal obra”. Dicha acequia, en el documento sin nombre, era sin duda la acequia de La Andelma, que según menciona dicha Descripción “viene a fenecer” de nuevo en el río Segura bajo las ruinas de la entonces llamada “villa vieja”, que hoy conocemos como el monte de El Castillo, donde se asentó el Hisn (poblado fortificado) de Siyâsa.

En las “Ordenanzas de la Villa de Cieza y su Consejo”, confirmadas por el Rey Don Felipe II el 24.11.1589, se hace mención de huertas regadas por las acequias de los Charcos y Andelma y de las medidas que se han de tomar para su mantenimiento y para evitar que el ganado haga uso de ellas. El 13.6.1624, el Licenciado Francisco de Angosto Buitrago, Gonzalo Marín Ródenas, y Antón Marín, Regidor, otorgan “Escritura de concordia” para el mantenimiento de la presa y azud del pago del Cañaveral, Veredilla y Esparragal, de donde coge sus aguas al Segura la acequia de Don Gonzalo. En 1670 era sacerdote de Cieza y encargado de los Heredamientos de las acequias de Don Gonzalo y del Horno, Don Francisco Ruiz Melgarejo. Se ordenó por éste que no podrían regar aquellos hacendados que no estuvieran al corriente en el pago de lo que se les había repartido, para atender al sostenimiento y mondas de dichas acequias. Algunos de los deudores se negaron a proceder al pago y el del 10 de noviembre de este año el citado sacerdote sería asesinado con disparos de arcabuces en plena calle. El 24.6-1672 se acuerda por el Concejo que sean nombrados los Comisarios para las Acequias de la Andelma y de los Charcos, en las que por no estar mondadas, no discurren las aguas, designándose a Manuel de Salinas y a Pedro Marín Castaño, los que aceptaron y juraron el cargo. En 1678 se da orden por el concejo al regador de la acequia de los Charcos para que ningún vecino altere el riego hasta que le llegue el agua, multando al que lo contrario hiciere en 2.000 maravedises. Se llamaba el regador Sebastián Cartas, el Mayor.

El 1.6.1709 se dio por terminada la Acequia Nueva que se hace para el riego del Fatego, en cuyo trabajo se gastaron nueve mil reales y se invirtieron ocho meses. El 25 de junio se acuerda nombrar comisarios para que marquen las veredas y pasos sobre la acequia, pues esta iba a funcionar y se necesitaba que estuviera garantizado el libre curso del agua. Al siguiente día, 26, Francisco Ordóñez Marín y Gonzalo Buitrago Angosto presentan y demarcan los sitios en que deben hacerse las veredas para el paso de los vecinos sobre la Acequia Nueva, la que se ha hecho para dar riego al Fatego. Son las veredas: la de la Cuesta del Chorrillo; la de la salida de la Calle Nueva; la de la salida de la Placeta del Comisario; la del Cid; la de la salida de la Calle Empedrada y la de las Puertas de Castilla, hoy vereda de los Señores Trigueros.

En 1734 la acequia de la Andelma llevaba tal denominación en las actas capitulares del ayuntamiento. El 24.6.1744 se hace la elección de cargos por el concejo, resultando elegido “Fiel del agua” de la acequia de la Aldelma, Marcos García de Blas. El 6.6.1751 se tomó el acuerdo de comenzar los trabajos de continuar la acequia de Don Gonzalo hasta “El Ginete”, pues regaba solamente hasta entonces los partidos de “Esparragal”, “Cañaveral”, “Veredilla” y “La Torre”, El presupuesto de los trabajos fue de 20.032 reales, los que se pagaron por los propietarios de las fincas que habían de recibir el beneficio de las aguas. El 22.11.1754 se terminó una nueva prolongación de la acequia de Don Gonzalo hasta la Brujilla y Cañada de Villegas, cuyos trabajos se comenzaron el 24 de marzo del año anterior. Se gastaron en estas obras 8.900 reales, pagados por los propietarios que hacían riegos nuevos.

El 1.5.1762 se terminaron los trabajos de la nueva toma de la acequia de la Andelma, en La Torre, en el bancal llamado de las Nogueras. En 1815 se construyó una nueva acequia por parte de los hacendados del Santísimo Cristo que pasaba por el Barranco del Asensao. En ese mismo año se hace una nueva boquera para la acequia de los Charcos, con lo que se inutiliza el antiguo cauce de la acequia del Fatego.

En 1820 se ensanchó el cauce de la acequia que abastecía las tierras de los Charcos y Fatego desde el corredor instalado al principio del Gramalejo. A principios de la década de 1820 se construye la primera noria de la que tenemos noticia en Cieza, en la “acequia principal” del partido de La Parra. Poco después, sobre la acequia de la Andelma se construirá otra noria que dará riego a la Cañada de Don Benito.

En 1825 se hace un proyecto de construcción de cinco nuevas norias para dar riego, con la acequia de Los Charcos, a las tierras de La Parra, Canalillo, Charcos y Baratear. Ese mismo año se hacen nuevos proyectos para elevar a nuevos regadíos las aguas de la Andelma y de Los Charcos. En 1826 se colocó un “volantín” en el Colladito, en el partido de Barratera, para regar Cañada de la Parriega, Penalba y otros terrenos de anterior secano. Se instalarán también otros volantines en La Parra y en Las Ramblas.

En 1827 se colocaron norias en Los Charcos para regar secanos en los partidos de La Ermita y Canadillo. En 1828, en la acequia de La Andelma se construyeron tres nuevos escorredores: uno en la Brujilla, otro en el Barranco Meco y otro en El Estrecho. En 1829 se construye una presa, que viene a sustituir a la anterior que se encuentra en mal estado, en el Heredamiento de los Charcos y del Fatego.

En 1838 se proyecta una nueva presa en el azud de Don Gonzalo, en el partido de El Cañaveral. Constaría de “siete cajones de piedra de siete palmos cada uno y diez varas de anchura” y trataba de reunir los heredamientos de La Andelma, Torre, Veredilla y Cañaveral para que tomasen el agua todos juntos de este nuevo azud situado en la salida de los Calicantos recogiendo el agua en Los Almadenes, frente a la fuente del Borbotón. La epidemia de tifus, que asola Cieza en ese momento, retrasaría el comienzo de las obras proyectadas.

En 1840 se concedieron las aguas sobrantes de la acequia de Don Gonzalo a los heredamientos de El Ginete y Perdiguera. A partir de 1841, a continuación de la acequia de El Horno, se abre una nueva acequia que llegará al partido de Barratera recogiendo las aguas de la Ramblas del Judío y del Agua Amarga, regando 438 nuevas tahúllas, con la llamada desde ahora “Acequia nueva”. En 1842 se construye una noria en la Veredilla.

En la década de 1840 se construye la entonces llamada acequia de Don Benito que, con la ayuda de 22 norias, aumentó el regadío en 459 nuevas tahúllas en los pagos de El Ginete, Horno, Perdiguera y Maripinar. En 1847 la acequia de Don Gonzalo suministraba riego a 162 fanegas de tierra, la Andelma a 241, la de la Hoya García a 7, la del Horno a 142 y la de los Charcos 248.

En 1863 en el Heredamiento del Horno y su entorno se convierten al riego 50 nuevas tahullas. En 1870 se instala una nueva noria en la finca de La Alameda, partido de La Torre. El 2 de enero de ese mismo año, tenemos constancia de que la finca el Menjú tiene 33 tahullas de riego de la acequia de la Andelma, siendo entonces propiedad de Antonio Marín Meneses. No tenemos constancia de en qué año se hizo la ampliación de la mencionada acequia hasta esta finca pero es presumible que, viendo los datos de obras anteriores, ésta se llevara a cabo durante la segunda mitad del siglo XVIII.

El 21.4.1897, el Ayuntamiento decide, entre otras medidas, contratar jornaleros para llevar a cabo la monda de las 4 acequias ciezanas como modo de calmar los ánimos que se manifestaban alterados por la carencia de trabajo, crisis motivada por una sucesión de sequías e inundaciones durante los años anteriores.

Las acequias, con el transcurso del tiempo y hasta su entubamiento, generaron ecosistemas de enormes valores ambientales, con una importante vegetación de ribera, que es hábitat de varias especies de fauna silvestre, funcionando como corredores ecológicos lineales y aportando diversidad paisajística a los paisajes agrarios. Las acequias han constituido, además, una excelente plataforma para luchar contra los procesos de desertización del territorio, al actuar sus márgenes como escalones que evitaban la arrollada en los terrenos que estaban en una cota superior a las mismas.

Es importante subrayar la importancia de los hábitats asociados a los trazados de las acequias de barro tradicionales, donde se pueden encontrar todavía importantes especies de flora y fauna. Entre la fauna asociada a las acequias es destacable la nutria (lutra lutra), en grave peligro de extinción, y de la que resulta fácil encontrar huellas y deyecciones en los tramos más altos de las acequias no entubadas. Otras especies documentadas son martín pescador, carricera real, bigotudo, mirlo acuático, gallipato, galápago leproso, culebra de agua, cangrejo de río, carpas, barbos y el pez fraile. En total, más de cincuenta especies de aves, once especies de reptiles, seis de anfibios y quince especies de mamíferos completan la riqueza zoológica del entorno.

Entre la flora es fácil encontrar olmedas, alamedas, mansiegas, madreselvas, baladres, taráis y culantrillos de pozo, entre otras especies de interés. Además, junto a ellas se encuentran también, pinos, oliveras y otros árboles, en ocasiones centenarios. Juan José Martínez Soler y el grupo de estudios didácticos Macaón ha propuesto preservar todo este patrimonio para las generaciones futuras y para ello sugiere buscar alternativas de uso integrado. Se podría crear un itinerario ecológico, arqueológico, cultural, didáctico y turístico, recuperando y adaptando el entorno para este aprovechamiento múltiple.

Todas sus riberas se podrían acondicionar y utilizar como vías para cicloturistas y senderistas y tener la posibilidad de pasear junto a un entorno rico en vida animal y vegetal, con gran potencial didáctico. Yo, obviamente, no puedo estar en desacuerdo con tan inteligente propuesta y la subrayo totalmente.

Textos de Joaquín Salmerón Juan Fotografías de José Antonio Hellín, Javier Morote y Yolanda Riquelme. Andelma Boletín Informativo C.E.H. Fray Pasqual Salmerón. Historia de las acequias ciezanas. Año VII, nº 18 diciembre 2009

 

 

 

 

Los restos que hoy día podemos ver de esta fortaleza islámica o Alcazaba  conocida como el” Castillo de Cieza” eran la parte más inaccesible y difícil de asaltar de la antigua Siyâsa (denominación de la población islámica que dio nombre a la Cieza actual).

Esta alcazaba de Siyâsa se encuentra ubicada en lo alto de una roca en los que se llama “monte del Castillo” a unos 500 metros sobre el nivel del mar y muy cercana al paso del río Segura en su camino hacia el Valle de Ricote, lo que le permitía poder controlar el río y los caminos de alrededor. Actualmente se conservan visibles un torreón de planta cuadrada y un trozo de muro que parte de uno de sus flancos.

Esta fortaleza islámica, junto al excepcional yacimiento de la urbe musulmana, constituyen un conjunto monumental muy importante en el contexto arqueológico de la Región de Murcia, que se encuentra declarado Bien de Interés Cultural por la Disposición Adicional Segunda de la Ley 16/1985, de 25 de junio del Patrimonio Histórico Español.

El cerro del Castillo fue habitado desde época prehistórica, gracias a que el lugar permitía una eficaz defensa y el seguro abastecimiento de agua desde varios manantiales cercanos. La fortificación islámica fue construida probablemente entre los siglos XII y XIII, constituyendo la mejor defensa de Medina Siyâsa.

Tras la conquista castellana del Reino de Murcia la antigua Siyâsa comenzó a despoblarse, quedando casi totalmente vacía para el año 1281 y el castillo se convirtió en el símbolo del poder señorial de los nuevos dominadores: la Orden de Santiago.

Los nuevos pobladores se fueron instalando en un lugar más bajo que la urbe islámica, junto al río y la huerta en el lugar que hoy día es Cieza. El motivo que la antigua Siyâsa haya permanecido en tan buen estado de conservación es debido a que permaneció intacta al no constuirse encima de la ciudad abandonada.

En 1457 durante un período de conflicto civil en el territorio murciano el castillo fue prácticamente destruido. La villa castellana iba a ser la protagonista de un aciago y conocido suceso cuando, en 1477, fue arrasada por una hueste granadina, que capturó a toda la población y la trasladó esclava al reino nazarí.

En la madrugada del 6.4.1477 el Rey de Granada Abul-I-Hasán atacó la ciudad de Cieza por sorpresa, arrasándola  con un ejército de 4.000 hombres a caballo y 30.000 a pie. Este hecho tuvo gran trascendencia y fue conocido en toda la cristiandad, de tal manera, que hasta el escudo actual de la localidad, conmemora el hecho. Está situada en la ladera meridional de Cerro del Castillo

La antigua ciudad de Medina Siyâsa es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del Islam Occidental, convirtiéndose en referencia imprescindible para el estudio de la casa hispano-musulmana y de la vida cotidiana de Al-Ándalus. Data su origen del siglo XI, alcanzando su esplendor en los siglos XII y XIII convirtiéndose en una urbe de gran importancia con un amplio desarrollo urbanístico que albergó más de 700 casas y 4.000 habitantes.

De todo lo que ocupa Siyâsa sólo se ha excavado un barrio de 19 casas que conservan la estructura de calles principales y adarves. La distribución del interior de las viviendas se disponía en dos niveles, el superior para las alcobas y el inferior para la cocina y los salones de invierno y verano. El epicentro de la casa era el patio central, al que daban todas las estancias de la casa. Uno de los aspectos de mayor interés lo constituye la rica colección arquitectónica procedente de las casas desenterradas. Los restos arqueológicos de la medina se pueden visitar hoy día en el Museo de Siyâsa, en Cieza.

 

 

En los primeros años del siglo XIX Cieza cuenta con más de 5.000 habitantes. La Guerra de la Independencia tendrá consecuencias nefastas para la ciudad, ya que las tropas francesas la saquearon durante tres días, desencadenando una importante crisis económica. Esta depresión irá menguando hacia la década de los 30′, gracias a la introducción de las norias, que permitieron la ampliación de las tierras de regadío en un 15%, incentivando  la recuperación de la economía. A finales de siglo ya existían en el territorio ciezano más de una veintena de estos innovadores artilugios para elevar agua.

La llegada de los liberales al poder permitirá la liberalización económica, así como la liquidación de la Encomienda y el final del poder de la Orden de Santiago sobre la villa. En el plano económico, hacia la década de los 60′, Cieza comienza a desarrollar su industria del esparto. Mientras que en el terreno agrícola, la propiedad de la tierra continúa concentrada en manos de la oligarquía local. Tras años de alternancia en el poder entre liberales y conservadores, en 1873 los republicanos toman el Ayuntamiento de la ciudad y proclaman el cantón de Cieza.

1879 CIEZA

Entre los años 1876 y 1923, el poder político se encuentra en manos del Partido Conservador, cuyos fuertes impuestos desencadenarán revueltas, que serán sofocadas por el ejército tomando la ciudad en 1903. Los trabajadores, influenciados por las ideas socialistas, crean las primeras sociedades obreras, facilitando la entrada al Ayuntamiento de los concejales socialistas en 1920.

1914. CIEZA. ENSANCHE por Ing. DIEGO TEMPLADO

Finalizada la dictadura de Primo de Rivera se proclama la II República mediante elecciones municipales en 1931. Para entonces Cieza contaba con 17.889 habitantes, dedicados en su mayor parte al sector primario. El nuevo régimen genera un cambio cualitativo en la coyuntura social ciezana. Las antiguas y poderosas familias del término, ligadas al auge del esparto, fueron sustituidas por líderes locales burgueses, de corte ilustrado y desvinculados del poder económico. Un ejemplo de familia burguesa ilustrada fueron los Templado. Durante el período republicano las industrias derivadas del esparto asisten a una crisis provocada por la competencia de fibras exóticas. Ésta desencadenará huelgas y tentativas insurreccionales de un sector anarquista del movimiento obrero, insatisfecho ante el incumplimiento de sus expectativas por parte de la II República.

La Guerra Civil trascurre de forma similar al resto del país. Finalizada la contienda, la política municipal de Cieza fue reorganizada, bajo el mando de la dictadura del general Francisco Franco. La reconstrucción de España y la necesidad de material fabricado en esparto potenció un nuevo auge en la industria espartera ciezana. Pero en la década de los 60′ la aparición de las fibras sintéticas hace que Cieza vuelva a sufrir una nueva crisis, que obligará a gran parte de la población a emigrar principalmente a Cataluña y Francia. En los últimos tiempos, superada la crisis energética generada en 1973, Cieza comienza su desarrollo industrial, junto con una importante agricultura, en la que predominan los melocotoneros.

1956 CIEZA

La huerta más antigua y tradicional de Cieza se asienta en la parte de la cuenca sedimentaria de su nombre, inmediata al río y al núcleo de población, trabajada por la acción de las aguas del Segura y de algunos de sus afluentes como las ramblas de Agua Amarga, Cárcabo, Judío y Moro.

Podemos distinguir 3 modelos que conforman el regadío histórico y tradicional de Cieza: En primer lugar, el sangrado de las aguas del río Segura con sistemas de azud y acequia escalonados en función de la topografía del área que se desea regar; es el más complejo y extenso. Se extienden por la margen derecha las acequias de Don Gonzalo y Andelma, y en la margen izquierda por el Canal C.H. Progreso/acequia del Horno y la acequia de Los Charcos/El Fatego, por la margen izquierda.

Las 4 acequias han variado sus tomas originales tanto respecto a la localización, como a los materiales, forma, y tamaño de la presa. Las de Don Gonzalo y El Horno arrancan varios kilómetros más arriba del núcleo urbano de Cieza, cerca de la actual central hidroeléctrica de Almadenes, lo que les permite discurrir a una cota superior a las de Andelma y Los Charcos. En 1879 regaban entre las cuatro unas 6.519 tahúllas y en 1942 ya eran 8.377, la mayor parte de ellas de riego a pie, bajo acequia. En la segunda mitad del siglo XX se había reducido la superficie regada en más de 1.200 tahúllas, especialmente en el área regable de la de Los Charcos, por la expansión de la ciudad de Cieza.

Otro modelo está constituido por los riegos organizados a partir de fuentes y manantiales en la margen izquierda del Segura que correspondían a puntos de emisión de agua del acuífero Ascoy-Sopalmo, caso de la Fuente del Ojo y otras surgencias secundarias como el Zaraiche Mayor, el Zaraiche Menor, Ascoy o Las Pulguinas. La superficie regada, de algo más de 4.000 tahúllas, obedece a un regadío no intensivo. También eran importantes estas aguas para usos domésticos, de abastecimiento, lúdicos y recreativos, de energía e industriales, etc. A estos puntos de emisión de agua había que unir los alumbramientos de la margen derecha, en la Sierra del Oro, parajes de Las Ventanicas, El Madroñal y Fuente del Rey, donde era favorecida la captación por un pozo horizontal (galería con lumbreras), y el sistema contaba con una balsa de regulación, al ser a veces escaso el caudal, pero las aguas de gran calidad.

El tercer modelo pertenece al riego eventual organizado a partir de presas de derivación de escorrentías en los barrancos y ramblas, con boqueras asociadas que conducían las aguas hasta las parcelas a las que se les proporcionaban estos riegos para asistir a cultivos de secano «riegos de alfait», generalmente dedicadas a cereales y olivar.

En los inicios del siglo XX se incrementa el riego por elevación, inicialmente con aguas del Segura (derivada por las acequias, como en el paraje ciezano de Barratera), sustituyéndose progresivamente los artilugios elevadores del tipo rueda hidráulica (norias, ceñas y molinetas) por motores de gas-oil y electromotores, como sucedió con la «máquina fija» de Cieza para abastecer de agua a la estación de ferrocarril. Estos grupos de elevación se amplían en número y potencia en el último tercio del siglo XX, con la explotación a gran escala de las aguas subterráneas del acuífero Ascoy-Sopalmo (sondeos, pozos, bombas sumergibles, etc.). Se crean nuevos regadíos, con marcos de plantación que favorecen la mecanización y con orientaciones productivas de respuesta a las demandas de mercados del exterior. En 1980, estos espacios regados de la margen izquierda, se completan también con riegos de aguas del Trasvase Tajo- Segura (Zona I de las Vegas Alta y Media, municipios de Calasparra y Cieza). Son nuevos paisajes regados, en los que predominan los cultivos de prunáceas (albaricoque, ciruela, melocotón, chato-paraguayo, nectarina, platerina, etc.)…

Los recursos patrimoniales descritos, acumulados a partir del histórico aprovechamiento integral de las aguas de la Fuente del Ojo, permitirían establecer una Ruta del Agua en el ámbito geográfico del que irradia el vasto entramado de explotación del líquido elemento, de carácter eminentemente paisajístico y patrimonial, incluido en un proyecto global de creación de un Parque Etnográfico. Con ello se pretende poner en valor un patrimonio material e inmaterial que padece un estado severo de deterioro y abandono, que exige su conservación para que sea apreciado por las generaciones presentes y futuras, y enaltecer de esta forma una de las singulares señas de identidad de Cieza, aprovechándose asimismo para diversificar la oferta turística del municipio, dinamizando, por ende, la vida lúdica, cultural y económica del mismo. A continuación establecemos la posible Ruta del Agua, donde se han planteado unos usos al patrimonio recuperable, puesto que si éste no ocupa una función social, pronto cae en el olvido y su destrucción es segura; actuación que se ha de afrontar desde intervenciones puntuales pero desde la integridad que en otros tiempos definía la explotación de estas aguas.

En definitiva, la Fuente del Ojo debe entenderse como un ejemplo paradigmatico de aprovechamiento integral sostenible de aguas de manantial en el contexto climático espacial de indigencia pluviométrica que caracteriza al medio semiárido del Sureste de España; organizado en base a su antiguo Heredamiento, que actuaba con total autonomía en función de los acuerdos tomados en Juntamento General; aprovechamiento que ha generado un patrimonio ingente, que da fiel testimonio de una realidad histórica, sobre el que conviene actuar.

Martínez Lucas, Víctor Manuel; Gómez Espín, José María. Aprovechamiento integral de la Fuente del Ojo (Cieza-Murcia). Papeles de Geografía, núm. 57-58, enero-diciembre, 2013, pp. 161-178. Universidad de Murcia.

El municipio de Cieza tiene a efectos urbanísticos un Plan General de Ordenación Urbana, con aprobación definitiva con deficiencias, por orden resolutoria del 15.10.2008, habiendo sido el 1º Refundido por Orden 16.7.1999., el 2º Refundido por Orden 5.8.2010., el 3º Refundido y la Toma en  conocimiento por Orden 3.6.2013.

El anterior Plan General de Ordenación Urbana de Cieza (en adelante Plan General) fue aprobado definitivamente por la Comisión de Urbanismo de la Consejería de Política Territorial y Obras Públicas de la Región de Murcia por Orden de fecha 29.3.1985 y se publicó en el Boletín Oficial de la Región el 30 de abril del mismo año.

El Plan General se comenzó a elaborar en 1998 como una Revisión y Adaptación del Plan General de 1985. La legislación vigente en aquel momento era la estatal: Ley 6/98, TRLS/92, TR/76, y Reglamentos de Planeamiento, Gestión y Disciplina Urbanística.

El documento de “Información Urbanística” se finalizó en enero de 1999. El “Avance” se formalizó conjuntamente con dicha Información Urbanística. Como resultado de las sugerencias realizadas en el período de información pública (2 periodos de un mes) se realizó el “Informe a las sugerencias” en octubre de 1999. Tras esto se comenzó la elaboración del documento de Plan General para su Aprobación Inicial y que fue entregado al Ayuntamiento en septiembre de 2000. Pero a raíz del cambio de la Corporación Municipal y de la aprobación de la Ley 1/2001 del Suelo de la Región de Murcia se procedió a reelaborar el documento para Aprobación Inicial.

Tras las modificaciones sufridas en la Ley 1/2001 por las Leyes 2/2002 y 2/2004 se procede nuevamente a adaptar el Plan General y a someterlo de nuevo a Información Pública. Tras esto se produce la Aprobación Provisional del Plan General.

Es evidente pues, que en los epígrafes de la presente Memoria aparecen menciones y referencias legislativas y normativas que hoy no son vigentes, pero que sí lo eran en el momento de redactar y tramitar cada uno de los documentos anteriores integrantes del presente Plan General, y de ahí que se hayan mantenido para clarificar y justificar cuestiones concretas.

CIEZA PGOU Estructura general

Por ello, en el inicio de cada apartado, cuando se ha considerado necesario, se transcriben, en cursiva, los artículos de la Ley 1/2001 del Suelo de Murcia y/o Ley 2/2002, y Ley 2/2004 que la modifican, homólogos de los mencionados de otras leyes y reglamentos con los que fue elaborado cada fase o documento del Presente Plan General.

A la publicación, el 9.12.2005, del Decreto Legislativo 1/2005 de 10 de junio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Suelo de la Región de Murcia, el documento de 2ª Información Pública ya estaba formalizado. Por esta circunstancia y puesto que dicho texto refundido entraría en vigor al mes de su publicación las referencias legislativas contenidas en el mismo fueron las mencionadas en párrafos anteriores. No obstante, los cambios introducidos en el segundo período de información pública, han hecho necesario la elaboración del presente documento en el que se adaptarán todas las referencias normativas al Decreto Legislativo 1/2005 (ó TRLM01/05).

CIEZA PGOU

Cieza tiene hoy una población próxima a los 35.000 habitantes y un parque de viviendas de 16.491 unidades inscritas en el catastro en el año 2018. Una cuarta parte del total tienen ya más de 50 años, es un. parque envejecido y además no ha renovado en la última década prodigiosa tanto como en localidades próximas, ofreciendo hoy unos precios altos de vivienda y una cierta sensación de escasez de oferta nueva.

CIEZA. Parque de viviendas (2011)

En cuanto a la distribución de las viviendas familiares en edificios en mal estado y de aquellas construidas antes de 1950 se observan diferencias en distintos espacios del núcleo urbano. En líneas generales en el casco histórico se sitúan las mayores proporciones de viviendas de ambos tipos, dos variables que quizás puedan tener relación aunque no se haya establecido de manera directa. También se observan mayores proporciones de viviendas en edificios en mal estado en el norte del área urbana, donde se encuentra el Cabezo de la Fuensantilla, zona con problemas de infravivienda y muy degradada, al igual que ocurre fuera del área urbana con Los Casones de la Fuente.

CIEZA: Parroquias

Según el Informe sobre el Mercado Inmobiliario elaborado por la Región de Murcia en 2012, se observan distintas circunstancias para cada uno de los 5 barrios que define:

Barrio de San José Obrero. Los edificios plurifamiliares entre medianeras en manzana cerrada constituyen mayoritariamente el barrio, teniendo además de media 4 plantas de altura. Las edificaciones tienen 20-30 años de antigüedad. El trazado de las calles es regular y amplio.

Barrio de San Joaquín. Mayor parte de edificios de 20-30 años de antigüedad y una altura de cuatro a seis pisos. Abundan las edificaciones plurifamiliares entre medianeras en manzana cerrada. El trazado de las calles es regular, y suelen ser amplias.

Barrio de la Asunción. En mayor medida presenta edificaciones plurifamiliares entre medianeras en manzana cerrada, con calles reducidas pero de trazado regular. Las edificaciones tienen una antigüedad media de 30 a 40 años, y en general se presentan edificios con 3 plantas de altura (incluye casco histórico).

Barrio de la Ermita. De manera general se observa una mayoría de edificios de cuatro pisos de altura y de 20 años de antigüedad. Las edificaciones plurifamiliares entre medianeras en manzana cerrada con calles de trazados regulares y amplias es la arquitectura dominante.

Barrio de San Juan Bosco. Edificaciones plurifamiliares entre medianeras en manzana cerrada con calles de trazado regular y amplias, de manera general. Edificaciones más nuevas (10-20 años de antigüedad) y con 4 plantas de altura mayormente.

12.8.2015 El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente ha aprobado el proyecto de construcción de recuperación ambiental del río Segura a su paso por la localidad murciana de Cieza. El proyecto, que ejecutará la sociedad estatal Aguas de las Cuencas Mediterráneas (Acuamed), tiene un coste previsto de 3,8 millones de euros. Esta inversión será financiada con fondos europeos y su ejecución ha sido encomendada a la empresa pública Tragsa.

Se trata de un importante proyecto medioambiental cuyo objetivo principal es restablecer el potencial ecológico de la ribera del río Segura en el tramo más próximo al casco urbano de Cieza (Murcia) y permitir así el disfrute de la población.

En el proyecto figuran, entre otros, la creación de pasarelas de madera, dos observatorios y miradores, parques y playas fluviales, así como la ampliación del actual paseo ribereño. Se ejecutarán obras de limpieza, recuperación de espacios, plantación de especies autóctonas y de mejora de la accesibilidad.

En el proyecto que se va a desarrollar en Cieza incluye, entre otras, acciones como la construcción de diversas rutas y caminos peatonales de arena endurecida para potenciar y dar a conocer a la población el conjunto de elementos de interés natural de este tramo del río Segura.

Se crearán sotos y espacios naturalizados para favorecer el desarrollo de manchas de vegetación riparia autóctona, al tiempo que eliminarán especies de cañaveral invasoras, restaurando varias playas naturales fluviales existentes con anterioridad a la invasión del cañaveral, para recuperar el disfrute tradicional de sus aguas.

De esta forma, la funcionalidad de las obras no sólo es la recuperación ambiental de la zona sino también la promoción de usos sostenibles, bien sean lúdicos, como el paseo, la pesca u otros deportes, bien didácticos en materia de educación ambiental, como puntos de observación de especies y divulgación científica.

El proyecto aprobado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente se extenderá por una amplia zona que se localiza aguas arriba del parque de La Presa hasta el denominado puente del Argaz, unos 4,8 km de río, en la parte más cercana a la localidad murciana.

20.5.2015 En 2015 llegó la sentencia del caso MIGASECA. El dictamen llega tras 17 años de litigios en los diferentes juzgados y obliga al Consistorio a pagar dicha cantidad a los propietarios por unos terrenos que no valen ni la mitad de ese precio

Una sentencia firme del Tribunal Supremo ha condenado al Ayuntamiento de Cieza a pagar 3.910.718,02 euros más intereses desde el año 2003 -lo que supone un total de 5 millones de euros- a los propietarios de los terrenos de Migaseca, situados junto a la ermita del Santo Cristo. Fuentes municipales manifestaron que «habrá que analizar todas las posibilidades para cumplir la resolución de la forma menos gravosa para los servicios públicos».

El dictamen del alto tribunal llega tras 17 años de litigios en los diferentes juzgados y obliga al Consistorio a pagar dicha cantidad a los propietarios por unos terrenos que no valen ni la mitad de ese precio.

Los hechos, que fueron desvelados ayer en rueda de prensa por el concejal de IU-Verdes, José Eduardo Illueca, se remontan a 1998 cuando el PGOU de 1985 contemplaba estas parcelas como zona verde. En 1997, ante la ausencia de una compensación urbanística a esta calificación, la familia propietaria de los terrenos instó la expropiación. Un año después, ante la falta de acuerdo en cuanto al precio, se remitió el expediente al Jurado Provincial de Expropiación Forzosa, que confirmó por sentencia la tasación municipal: 414.679 euros. Los propietarios recurrieron la decisión ante el TSJ de Murcia. En 2002, se aceptó parcialmente el recurso de los dueños y se fijó el nuevo valor de la indemnización en la cantidad de 919.823 euros. La sentencia fue recurrida ante la Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo, que la confirmó en 2005.

En el año 2000, los propietarios hicieron uso de su derecho e instaron la retasación de los terrenos. El Ayuntamiento rechazó la pretensión y los dueños recurrieron de nuevo al Jurado Provincial de Expropiación Forzosa. En 2001, bajo gobierno ya de Francisco Martínez Rojas, se llegó a un acuerdo con los propietarios. El Pleno aprobó una nueva valoración de los terrenos, cifrada en 2.687.878 euros, la mitad aproximada de lo que solicitaban los propietarios como retasación.

En 2003, el Jurado Provincial se pronunció en relación con la retasación solicitada, fijando el precio de estos terrenos en 3.910.718 euros, más los intereses devengados desde la expropiación. Tanto el Ayuntamiento como los propietarios recurrieron la sentencia ante el TSJ, tribunal que resolvió 9 años después, en 2012, estableciendo el valor de tasación en 4.780.365 euros. Resolución que a su vez fue recurrida en casación ante el Tribunal Supremo, que ha resuelto ahora. Illueca calificó de «golpe mortal a las arcas municipales la tremenda losa que ha caído sobre los ciezanos tras la sentencia, producto de la negligencia y mala gestión».

4.9.2015 El director general de la sociedad estatal Acuamed, Arcadio Mateo, anunció ayer que la empresa ha decidido paralizar, de forma provisional, las obras de recuperación ambiental del río Segura en Cieza, que ya habían empezado a ejecutarse. La empresa pública, que pactó con el anterior equipo de gobierno local un proyecto de paseo ribereño que incluía grandes dosis de hormigón y alicatado a la vera del río, se resiste a aceptar la nueva voluntad municipal, más ecológica y sostenible.

En un comunicado, Mateo explica que esta decisión es consecuencia de las manifestaciones realizadas por el equipo de gobierno del ayuntamiento ciezano, en las que se hablaba de introducir nuevas modificaciones en el proyecto aprobado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente el pasado 11 de agosto y que “no se corresponden con lo tratado previamente en la reunión con Acuamed”…

1.11.2016 El Ayuntamiento intenta ‘hacer caja’ con los polémicos terrenos de Migaseca. Los saca a la venta para recuperarse de la ‘sangría’ que supuso pagar 5 millones para su expropiación

19.19.2017 El fiscal pide 3 años y 6 meses al exalcalde de Cieza por corrupción urbanística. Antonio Tamayo está acusado de falsificar un plano de un expediente para ocultar que los terrenos de una hermana de la edil de Urbanismo se incluyeron en un resort. Caso BENIS.

9.3.2018 Una treintena de comunidades de vecinos no consiguen los permisos para poner ascensor. El Ayuntamiento alega que «el plan general no otorga estas licencias a los inmuebles con más de 25 años» (?)

Tiempos convulsos. Herencias del pasado reciente…


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España