CASTRO URDIALES

CASTRO URDIALES. Población (INE)

CASTRO URDIALES. Pirámide de Población

CASTRO URDIALES. Bienes Inmuebles de naturaleza urbana y uso residencial 2014-2017

CASTRO URDIALES. Deuda

CASTRO URDIALES. Paro


Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.




Castro Urdiales es una ciudad y municipio costero de 97,62 km2, situado en el N de España (en la Comunidad Autónoma de Cantabria), situado en la comarca de la Costa Oriental de Cantabria, de tendencia urbana y turística, que está compuesta además por los municipios de Laredo, Liendo y Colindres. Castro Urdiales limita con la provincia de Vizcaya, y linda por el E y SE con los municipios vizcaínos de Musques, Sopuerta, Trucíos y Arcentales; por el O y SO, con el municipio cántabro de Liendo; y por el S, con el de Guriezo. La ciudad se sitúa a 75 km de Santander (Cantabria), y a 35 km de la villa de Bilbao (Vizcaya). Castro Urdiales es uno de los municipios costeros más poblados de la costa cantábrica con 31.817 habitantes (INE 2017); en Cantabria solamente Santander y Torrelavega tienen más población.El relieve municipal se compone, como se ha dicho, de 3 cuencas fluviales, de las cuales, la cuenca de los ríos Sámano y Mioño termina en una llanura costera sobre la que se asienta la capital municipal. Una hilera montañosa, cuyas altitudes más notorias son el monte Cerredo (643 m) al este y la peña de Santullán al oeste, flanquea dicha cuenca. Sin embargo, las máximas altitudes del municipio se encuentran en su límite sur con Vizcaya, donde están el pico Betayo (720 m) y el Ventoso (731 m).

El litoral del municipio tiene una longitud de casi 20 km, lo que hace de Castro Urdiales el de mayor en costa de Cantabria. En ésta podemos encontrar diferentes accidentes geográficos:

  • Playas: Oriñón, Arenillas, Ostende, Brazomar, Dícido (Mioño) y El Berrón.
  • Pequeños cabos:
    • Punta Lanzadoiro
    • Cabo Cebollero o punta Sonabia (popularmente conocida como la Ballena de Oriñón)
    • Punta de Islares
    • Punta de Cerdigo
    • Punta del Rebanal
    • Punta de la Pepina
    • Punta de los Cuervos (erróneamente llamada Punta Estebanot)
    • Punta Cotolino
    • Punta de Mioño (o Punta de la Gorda)
    • Punta de Saltacaballos
    • Punta de Ontón (o Punta de la Garita)
  • Islas:
    • Isla de los conejos
    • Isla de las gaviotas
    • La ísola
  • Ensenada de Urdiales
  • Ensenada de Brazomar
  • Rasa litoral acabada en acantilados
  • Ría de Oriñón, desembocadura del río Agüera

El municipio de Castro Urdiales está compuesto por el núcleo urbano de la capital municipal y además otras localidades. 9 de ellas se constituyen en pedanía, es decir, poseen un órgano local de gobierno de nivel inferior al municipal: la junta vecinal. Son: Allendelagua, Baltezana, Castro Urdiales (Capital), Cerdigo, Islares, Lusa, Mioño, Ontón, Oriñón, Otañes, Sámano, Santullán, Sonabia. y Talledo.

La evolución urbana de Castro Urdiales no se ha desarrollado en torno a un camino, a un cruce de caminos o a un asentamiento episcopal como muchas ciudades; sino en torno a su emplazamiento marítimo que impulsó su vocación mercantil como algo complementario a la explotación pesquera del lugar.

La proximidad de Castro con Bilbao (35 km), el precio de la vivienda, más asequible en la ciudad cántabra que en la vasca, y la amenaza del terrorismo en Vizcaya, ha supuesto que desde el año 1996 al 2007, el 65 % del aumento de la población castreña sea originario de la provincia vizcaína, y que el 34 % de los empadronados en Castro proceda de Vizcaya.​ La importancia de la inmigración vasca en Castro ha llevado a partidos políticos de corte nacionalista vasco como el ya desaparecido Acción Nacionalista Vasca a pedir la incorporación de la ciudad cántabra a Euskadi, pretensión que mereció el «rotundo rechazo» de los parlamentarios y partidos políticos cántabros, por ser un «despropósito alejado de la realidad y del sentimiento de los cántabros», y un «delirio incoherente».Según ADIC, las teorías esgrimidas por los partidos anexionistas para justificar la incorporación se basan en planteamientos «político-administrativos» e imperialistas. Desde antes de la Edad Media, Castro Urdiales se relacionó económica y políticamente con las villas marineras de la costa de Cantabria en la llamada Hermandad de las Cuatro Villas.

La fundación de las villas de Castro Urdiales (1163), Santander (1187), Laredo (1200) y San Vicente de la Barquera (1210) respondía a una estrategia por parte de Alfonso VIII para consolidar el poder regio mediante una hilera de villas costeras dispersadas a lo largo de la costa castellana en previsión de ataques de reinos como los de León o Francia, y de paso limitar el poder de la nobleza territorial. Esta estrategia también perseguía estrechar lazos con Inglaterra, que poseía durante el período angevino la franja atlántica de la costa francesa; desde la Gascuña hasta Normandía, y que resultaba muy atractivo para el comercio castellano.

En un contexto más amplio, Alfonso VIII no fue el único monarca interesado en fomentar la creación de villas costeras en el Cantábrico. Ya antes, el monarca del Reino de León Alfonso VI había concedido libertades a los vecinos de Avilés, que más tarde fueron confirmadas y ampliadas mediante el fuero de Avilés de Alfonso VII . Con ello se inicia una carrera de los monarcas peninsulares por asentar su poder mediante la fundación de villas por toda la costa norte peninsular: en 1163 a la fundación de Castro Urdiales habría que unirle la de Padrón; Noya en 1168, Pontevedra en 1169, San Sebastián hacia 1180, etc. A finales del siglo XIV los sucesivos monarcas habían fundado cerca del medio centenar de villas costeras.

Sin embargo, la distribución de estas villas no fue similar en todos los lugares. Como puede observarse en el mapa que facilitamos, la densidad de villas es mucho mayor en el área perteneciente a la costa vasca. Destacan 2 espacios en los que apenas existen villas; uno en Galicia, que comprende 210 kilómetros de costa sin que exista una sola villa fundada por monarcas a comienzos del siglo XV. La razón de esta ausencia se debe al tipo de costa inaccesible y de gran peligrosidad conocida como la Costa de la Muerte. El otro espacio en el que se constata una menor densidad de villas es el que ocupa hoy día Cantabria: apenas 4 villas en más 170 km de costa .

Distribución de ls villas costeras del norte peninsular a comienzos del s XV. Tesis Doctoral “LAS CUATRO VILLAS DE LA COSTA DE LA MAR EN LA EDAD MEDIA. CONFLICTOS JURISDICCIONALES Y COMERCIALES” por JAVIER AÑÍBARRO RODRÍGUEZ

Desde los primeros estudios de Historia Urbana del norte peninsular, ha sorprendido la situación urbana de la actual Cantabria. Por un lado la implantación del modelo urbano es muy temprano, pero por otro llama la atención que dicho proceso quedara paralizado. La razón que se ha venido esgrimiendo, y no parece que haya otra, reside en que buena parte del territorio pertenecía a la nobleza y no era territorio de realengo. Concretamente entre Santander y San Vicente de la Barquera estaban instalados los señores de las casas de Mendoza, Velasco y Estrada.

Desde entonces, y durante los siglos XIII y XIV las villas cántabras disfrutaron de una autonomía propia circunscrita a un doble espacio jurisdiccional: el terrestre y el marítimo. Para el ámbito terrestre, el monarca otorgaba a las villas una serie de propiedades y una jurisdicción con atribuciones fiscales y judiciales con el fin de garantizarles una autonomía política y económica. Para el ámbito marítimo, el rey les otorgó la exclusividad de las actividades pesqueras y comerciales dentro de una franja de más de 100 km desde San Vicente de la Barquera hasta Castro Urdiales, lo que incluía el disfrute del agua de mar y de las rías, lugares en los que nadie que no fuera vecino de las Cuatro Villas podía realizar carga, descarga ni cualquier otra actividad comercial sin su consentimiento.

El estudio de la jurisdicción de Castro Urdiales presenta una doble problemática; en primer lugar no se ha conservado el texto fundacional de la villa, por lo que es imposible identificar con precisión los límites de su territorio a finales del siglo XII y comienzos del XIII. El otro problema se plantea una vez se consulta la documentación de los siglos XIII, XIV y XV, y es que la realidad del espacio jurisdiccional es cambiante. Ello plantea dificultades a la hora de delimitar su jurisdicción, pues desde la creación de la villa, ésta expandió su influencia territorial apropiándose de territorios de otras jurisdicciones que por entonces se hallan en pleno proceso de desintegración.

Los orígenes de Castro Urdiales no están claros. Si el fenómeno de la formación de las villas costeras es difícil de abordar, dada la escasa documentación que ha llegado hasta nuestros días, en el caso de Castro Urdiales ésta es prácticamente inexistente. En este sentido, las investigaciones más recientes apuntan a que Castro Urdiales, surge como una “villa nueva” durante la Edad Media . Es decir, que no surge como la evolución lógica del caserío formado alrededor de un castillo o monasterio, sino que se funda ex novo con una intencionalidad determinada.

Castro Urdiales se asienta sobre el emplazamiento que ocupó, primero el Portus (S)Amanum, (indígena) y más tarde lo que se denominaría Flaviobriga (colonia romana). Sin embargo, no se ha podido constatar que existiera una continuidad temporal entre las poblaciones de la tardoantigüedad (los últimos vestigios de Flaviobriga se remontan al siglo VI dC) y las medievales, más bien al contrario. Las bases en las que nos fundamentamos son 3:

En primer lugar, Castro Urdiales es una villa creada “ex novo”, cuyo origen se remonta al fuero fundacional. Ello se demuestra en el aspecto del casco urbano de Castro Urdiales; es homogéneo, presenta calles rectas solares regulares, de modo que el crecimiento urbano no fue espontáneo. Si hubiera existido un poblamiento anterior , éste hubiera quedado fosilizado en una zona concreta de la villa más compacta y caótica, pero en este caso se percibe una regularidad del trazado urbano que sugiere una planificación previa a la construcción del caserío medieval .

En segundo lugar, nos apoyamos en la confirmación arqueológica. Podría considerarse que ese trazado recto se correspondía con el de las ciudades romanas, pero gracias a las excavaciones realizadas en la calle Ardigales, se pudo comprobar que el trazado urbano de Flaviobriga no se corresponde con el de época medieval, por lo que existió un cambio en el urbanismo entre ambos períodos, motivados probablemente por una fase de abandono acaecida en la temprana Edad Media .

El tercer y último elemento que viene a confirmar la ruptura temporal entre los pobladores de la Antigüedad y los de la Edad Media es la propia conciencia urbana de los habitantes. En la documentación las gentes de Castro Urdiales no se identificaban con un pasado romano, ni siquiera parece que fuesen conscientes de que éste existía .

Por tanto, la creación de la villa de Castro Urdiales debería situarse en 1163, fecha atribuida al fuero de la villa concedido por Alfonso VIII, cuyo texto no nos ha llegado . Sin embargo, el área circundante de Castro Urdiales no había permanecido despoblado. Algunos centros rurales o caseríos permanecieron habitados, conservando la toponimia con la que fueron conocidos en la Antigüedad. Tal es el caso de Sámano, una aldea situada a escasos 2 Km. hacia el interior de la villa de Castro Urdiales. Hasta la constitución de Castro Urdiales como villa, el lugar de referencia en el territorio había sido Sámano, que actuó como agente aglutinador de las poblaciones circundantes. Por encima de Sámano, Castro Urdiales, así como de las otras poblaciones situadas entre Trasmiera y Vizcaya, se encontraba la denominada Tierra de Vecio, una demarcación territorial dependiente de la Merindad Mayor de Castilla Vieja .

A partir de 1163, Castro Urdiales fue cobrando mayor relevancia y desplazando a Sámano como autoridad de la región hasta el punto de integrarlo dentro de su propia jurisdicción . Este fenómeno fue posible debido a la desmembración de Vecio, ya que el control de su área circundante empezó a ser asumido por Castro Urdiales con el beneplácito de la Corona. Aún con todo, y como desarrollaremos más adelante, Sámano y sus aledaños contaron con cierta autonomía dentro del territorio jurisdiccional de Castro Urdiales hasta finales de la Edad Media. Las noticias referentes a la jurisdicción de Castro Urdiales desde la concesión de su fuero hasta el siglo XV son escasas. Además, dado que dicho fuero no se ha conservado hasta nuestros días, nos resulta muy difícil determinar con exactitud los límites que Alfonso VIII confió a la villa en concepto de territorio. Afortunadamente se conservan algunas escrituras de privilegios y confirmaciones que mencionan los espacios que conformaban la jurisdicción de Castro Urdiales.

La primera mención al territorio jurisdiccional de Castro Urdiales aparece en un documento datado en 1347, concretamente se habla de Sámano y sus aledaños, que por entonces lo conformaban, Mioño, Otañes y Baltezana, además del propio Sámano . En dicho documento se permitía que Castro Urdiales ejerciera su jurisdicción en los territorios “que se contienen desde la faya de Anton (sic) fasta son de Samano, e fasta Umanas e fasta el barco de Orinon”, y se informaba que los alcaldes de Sámano amparaban a los malhechores y ladrones que se refugiaban en las inmediaciones y atacaban a los mercaderes que iban a Castro Urdiales a comerciar. Por ello se solicitaba que estos territorios pasasen a depender de la jurisdicción de Castro Urdiales, de forma que “ningun merino mayor de Castilla nin otro por el , nin alcalde, nin otro ofiçial, non se entremeta de aqui adelante de usar de merindad nin del otro ofiçio, nin de prender nin de matar en este dicho término de Castro ningun malfechor, nin prendar algun omme que y ande nin que y more (…) Ca nos tenemos por bien que de aqui adelante que ayan la jurediçion desta dicha tierra los alcaldes e merino de la dicha villa de Castro, e usen de la justiçia commo dicho es”.

La imagen del territorio que nos transmite este documento es la de una zona en la que convivían dos jurisdicciones con unos límites bien definidos; por un lado la de la villa de Castro Urdiales y su territorio. Por el otro, la de la “tierra de Vecio”, a la que pertenecía Sámano y sus aledaños, y sobre la cual existe poca información. Podemos deducir, que Castro Urdiales vio acrecentado su territorio a mediados del siglo XIV con la incorporación de Sámano y sus alrededores a su jurisdicción, si bien lo hicieron con un régimen de autonomía especial, en forma de junta, como veremos más adelante.

La figura de “la tierra de Vecio”, parece ser una demarcación territorial que en el siglo XIV se hallaba en pleno proceso de desintegración. Las jurisdicciones de Vecio comenzaron a desgajarse desde la segunda mitad siglo XII, coincidiendo con la fundación de las villas costeras de Laredo y Castro Urdiales, las cuales comenzaron a asumir el control de estos territorios. Dado que Vecio aparece de forma recurrente en la documentación que hemos manejado, que su antigua extensión englobaba territorios que pasaron a manos de las villas estudiadas y que su presencia queda atestiguada hasta al menos finales del siglo XV, consideramos conveniente reparar en esta demarcación territorial por dos motivos: el primero de ellos es el desconocimiento de esta merindad por parte de la historiografía. Si bien es cierto que desde finales de los años noventa del siglo XX algunos historiadores han reparado en ella, consideramos que aún quedan algunos puntos por esclarecer, en especial lo tocante a las relaciones de esta merindad con su entorno .

Por “Tierra de Vecio” entendemos una circunscripción territorial que, en un principio, abarcaba la mayor parte de los valles de Asón, Liendo, Guriezo, Laredo, Castro Urdiales y Sámano . El primer documento en el que aparece mencionado Vecio se data en 1313 ; se trata de la concesión del salín realizada por Alfonso XI a favor de Laredo, en la que el monarca, para garantizar el control de la sal por parte de la villa, ordena que “ninguno sea osado de vender ni de comprar sal en ningunos logares de Trasmiera ni de Vesio, nin de ningunos otros logares que lo no vendieron en el tiempo del rey don Sancho”. Las dos circunscripciones que aparecen son Trasmiera y Vecio, que son nombradas como “lugares”, sin especificar más su naturaleza; frente a ellas encontramos a la villa de Laredo. En otro documento de 1322 el monarca volvía a conceder el salín a Laredo, esta vez negándoselo expresamente a los de Vecio y Trasmiera, sin embargo de nuevo menciona estas zonas de forma ambigua e imprecisa. En este sentido, la primera referencia a la administración de Vecio y sus aledaños procede de un documento de 1335 en el que el monarca se dirige al Merino Mayor de Castilla y a los merinos de Castilla Vieja, Vecio, Trasmiera y Asturias de Santillana. Ello ha permitido a algunos autores hablar de Vecio como una merindad menor, subordinada a la Merindad Mayor de Castilla, y que a comienzos del siglo XIV ejercía su jurisdicción al sur de los territorios de Laredo y Castro Urdiales, en torno a Colindres, Guriezo, Sámano Trucíos y la Junta de Parayas (actuales Rasines y Ruesga).

1634 Castro-Urdiales por Teixiera

Las jurisdicciones terrestres y marítimas de las Cuatro Villas de la Costa encuentran su origen en la concesión de sus respectivos fueros. Sin embargo existen numerosas diferencias en la forma en que se configuraron cada una de estas jurisdicciones. Todas parten de realidades diferentes; mientras que Laredo y Castro Urdiales nacieron dentro de una merindad que se hallaba en extinción (Vecio), Santander se constituyó como un señorío de abadengo muy amplio que durante los siglos XIII-XIV se redujo y traspasó su poder al concejo urbano de la villa. El proceso de configuración de la jurisdicción de San Vicente de la Barquera merece especial atención, ya que es la villa que mayores dificultades tuvo que superar a la hora de conformar su territorio debido a su aislamiento geográfico y a la ingerencia del Marqués de Santillana, el Marqués de Aguilar y la casa de Estrada.

A partir del reinado de los Reyes Católicos, las Cuatro Villas pasaron a formar parte de una misma unidad administrativa: el corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar con Trasmiera. Aunque Santander, Laredo y Castro Urdiales se adaptaron pronto a esta nueva realidad, hallamos que San Vicente encontró algunos problemas en su incorporación. De hecho, San Vicente fue la última de las Cuatro Villas en vincularse a otros proyectos de adhesión anteriores, como la Hermandad de las Marismas. Tampoco debemos olvidar que en 1511 San Vicente se desgajó del corregimiento de las Cuatro Villas y formó un corregimiento propio durante una década. Paradójicamente, los motivos del fracaso del corregimiento de San Vicente se encuentran en el éxito del corregimiento de las Cuatro Villas: hacia el año 1520, los lazos de solidaridad y conveniencia que habían unido a San Vicente, Santander, Laredo y Castro Urdiales desde finales del siglo XIII eran ya muy fuertes. Para entonces había cristalizado una identidad propia que se manifestaba en forma de un corregimiento propio formado por la jurisdicción de las Cuatro Villas y el territorio de Trasmiera.

Tesis Doctoral. “Las Cuatro villas de costa de la mar en la Edad Media. Conflictos jurisdiccionales y comerciales ” por Javier Añíbarro Rodríguez. Dirigida por Beatriz Arízaga Bolomburu y Jesús Angel Solórzano Telechea. 2013

Ubicado en la linde oriental de la región, en “la raya de Vizcaya y las Encartaciones”, una situación limítrofe que ha sido, y es, la principal clave para entender la dinámica espacial del espacio urbano de Castro Urdiales desde hace casi dos milenios hasta la actualidad (Delgado, 2011b).

Las primeras referencias a la ocupación humana y el aprovechamiento del actual territorio de Castro Urdiales corresponden al poblado autrigón de la Peña de Sámano, considerado como precursor lejano de la colonia romana de Portus Amanum, que fue elevada a la categoría de civitas en el año 74 dC. por el emperador Tito Flavio Vespasiano con el nombre de Flavióbriga.

La actividad comercial y el propio núcleo de población sufrieron después una profunda crisis que se prolongó desde el siglo III d.C. hasta principios del siglo XII, cuando vuelve a aparecer citado un núcleo de población denominado, ahora, Castrum Ordiales. Alfonso VIII le otorgó en 1163 el Privilegio de Villazgo, según el modelo del Fuero de Logroño, con la finalidad de favorecer el poblamiento y facilitar la organización político-administrativa del territorio, convirtiéndolo así en la primera población aforada cántabra y la principal villa marítima castellana.

A partir de ese momento la villa de Castro Urdiales asumió la función territorial de una “ciudad de frontera” en un doble sentido: frontera litoral septentrional del Reino de Castilla y frontera de éste con el Señorío de Vizcaya al que estuvo unida, con voz y voto, desde 1394 hasta 1471.

Castro Urdiales en la Edad Media según Arízaga

Desde la Edad Media, el núcleo de Castrum Ordiales fue, ante todo, una “villa marinera” especializada en la pesca y en las actividades relacionadas con ella. Entre otras, la producción conservera basada en técnicas tradicionales que tenían una larga tradición en la villa castreña, en particular la del escabechado. De ello existen algunos testimonios que documentan el comercio de pescado, tanto fresco como elaborado, llevado por carreteros y mulateros desde Castro Urdiales hacia las áreas castellanas interiores. A partir de estas actividades tradicionales, según apuntan todos los indicios, nació en Castro Urdiales la moderna industria conservera cántabra, a finales de la primera mitad del siglo XIX, que implicó la paulatina sustitución de la técnica del escabechado por la de salazón en salmuera desde mediados del siglo XIX .

La primacía ostentada por Castro Urdiales en la producción conservera fue perdiendo terreno desde comienzos del siglo XX a medida que disminuían las capturas costeras de pescado. La causa fundamental del declive de la pesca debe atribuirse a los efectos de la contaminación de las aguas litorales a consecuencia de los vertidos de deshechos tras el auge que alcanzó la producción minera y la exportación de mineral de hierro a finales del siglo XIX. Fue precisamente esta actividad la que impulsó el desarrollo económico de Castro Urdiales desde que se reinició la explotación de algunas minas de hierro y la apertura de otras nuevas dispersas por el extremo nororiental del municipio, en el límite con Vizcaya.

El apogeo de la minería del hierro, entre 1880 y 1930, significó la consolidación de un fuerte núcleo de empresarios y comerciantes que actuaban en el área comprendida entre la villa castreña y la bilbaína, lo que, en consecuencia, supuso la intensificación de los vínculos anudados secularmente con Vizcaya. A este respecto, resulta sumamente significativo un mapa fechado en 1874, aunque posiblemente completado bastante más tarde, que representa el ámbito territorial comprendido entre los dos nodos económicos que centraban la cuenca minera, Castro Urdiales y Bilbao; en él están representados los principales elementos articuladores del territorio, los ferrocarriles construidos y en proceso de construcción que enlazaban los cotos con el puerto castreño y los cargaderos de mineral situados en varios puntos de la costa.

El puerto de Castro Urdiales había sido objeto de un primer proyecto de modernización presentado por el ingeniero militar José Mª Mathé, nombrado director del mismo en 1831 (Ojeda, 2004). Su influencia en la posterior transformación urbanística de la ciudad fue muy grande aunque el proyecto no se llevó a cabo y, con la excepción de algunas obras realizadas en la Calle de la Mar a comienzos de la década de 1860, las instalaciones portuarias apenas experimentaron mejora alguna durante décadas.

Desde entonces, fueron creciendo las presiones de las empresas y colectivos interesados en la actividad portuaria y se presentaron numerosos proyectos.

En 1885 el Ayuntamiento de Castro Urdiales recibió un nuevo proyecto promovido, esta vez, por el empresario minero Luis Ocharan Mazas . Este proyecto, tras experimentar algunas modificaciones, fue aprobado en noviembre de 1889 e inició definitivamente la mejora y modernización del puerto castreño.

Proyecto de modernización del puerto de Castro Urdiales presentado por Luis Ocharan Mazas (Rafael Martín-Alberto Corral, 1884-1889)

El proyecto de Luis Ocharan era mucho más ambicioso puesto que, además de la edificación de un muelle sobre terrenos ganados al mar por relleno, preveía la construcción de 8 embarcaderos de mineral: 4 de ellos en la ensenada de Urdiales, 2 en las inmediaciones de San Guillén y otros 2 en la punta del Torrejón. En el plano del proyecto figura, asimismo, el trazado de las vías férreas y los ramales que deberían llevar los minerales hasta los cargaderos para su embarque, de forma que el casco urbano, tanto el espacio edificado como el todavía sin urbanizar contiguo a aquél, quedaría rigurosamente ceñido y constreñido por el dogal formado por la retícula ferroviaria. La modernización del puerto quedó así directamente vinculada al proceso de expansión y urbanización que, por otro lado, estuvo estrictamente condicionado por el trazado de la red ferroviaria al servicio del puerto, que adquirió un gran protagonismo en el tejido urbano naciente ya que estuvo en funcionamiento hasta bien avanzado el siglo XX.

En febrero de 1892 se fundó la Compañía del Ferrocarril Minero Castro-Alén, promovida también por Luis Ocharan y domiciliada en la propia villa castreña. El trazado del ferrocarril, que permaneció activo hasta 1936, tuvo un extraordinario impacto en la morfología urbana ya que, además de constituir un nuevo límite para la ampliación de la ciudad en contigüidad con el casco histórico, entraba literalmente en el corazón de éste.

Dos años más tarde, en 1894, se constituyó la Compañía del ferrocarril de San Julián de Musques y Traslaviña (Arcentales, Vizcaya) a Castro Urdiales. Se trataba de un ferrocarril mixto, de mercancías y viajeros, que proponía mejorar las comunicaciones entre Castro Urdiales y Bilbao, en cuya estación de La Concordia finalizaba el recorrido del tren. Este ferrocarril estuvo en funcionamiento varias décadas, desde 1898 hasta su cierre definitivo en enero de 1966.

A través de la transformación de las infraestructuras de transporte, el puerto y los ferrocarriles, la minería modificó de manera radical la base económica de la villa, provocó el crecimiento de su población, modificó la organización social y alteró completamente la estructura y la forma del espacio urbano, impulsando su ampliación y modernización (Delgado, 2011a).El auge del ciclo minero tuvo lugar en los años comprendidos entre finales del siglo XIX y comienzos del XX; el segundo lustro de esta centuria fue testigo del estancamiento y declive de la actividad extractiva y exportadora. El retroceso industrial fue coetáneo a la consolidación paulatina de las actividades vinculadas a lo que hoy llamaríamos el turismo residencial, el veraneo de la burguesía madrileña y vasca, en particular la bilbaína, que seguía estando relacionada con las actividades de extracción y transporte de minerales.

La evolución económica brevemente reseñada explica la dinámica demográfica que experimentó Castro Urdiales a lo largo de los últimos siglos. La población de la villa, bastante mermada a principios del siglo XIX, experimentó un importante aumento como consecuencia del crecimiento económico vinculado al desarrollo de las actividades pesqueras y conserveras, primero, y, sobre todo, de la actividad minero-industrial desde las últimas décadas de la centuria. A partir de ese momento el ritmo de incremento poblacional fue espectacular: los 7.623 habitantes de 1877 se convirtieron en 9.466 en 1887 y en 14.191 en 1900.

Es obligado relacionar el declive de la industria conservera y la minería, no compensado por la importancia que empezaron a adquirir las actividades relacionadas con el ocio y esparcimiento estival, con el retroceso poblacional que tuvo lugar a partir de la segunda década del siglo XX, que abre una nueva etapa de decrecimiento y estancamiento demográfico. Desde 1910 el volumen de población se mantuvo en torno a 12.000 habitantes, cifra que la población municipal no superó hasta 1970.

La TRANSFORMACIÓN ESTRUCTURAL Y MORFOLÓGICA del ESPACIO URBANO CASTREÑO

Según fuentes documentales escritas, el núcleo originario de la villa corresponde al sector conocido como el castro, emplazado en la parte más elevada de la pequeña península formada por dos promontorios localizados entre las ensenadas de Brazomar, al sureste, y de Urdiales, al noroeste, en la que se localizaba la diminuta aldea de la misma denominación; ambos lugares dieron conjuntamente nombre a la primitiva villa medieval, Castrum Ordiales, formada por un espacio mucho más amplio que el área edificada y cercado por una muralla que se completó a principios del siglo XIII.

La villa de Castro Urdiales y sus inmediaciones en 1847

El castro, rodeado por su propia cerca, desempeñaba la función de ciudadela fortificada y en su interior se situaba la calle y la ermita románica de San Pedro, la iglesia gótica de Santa María de la Asunción, el hospital del mismo título, el cementerio y una fortaleza.

Adosada al castro se extendió en la Alta Edad Media la puebla vieja, conocida después como la media villa de arriba; era el núcleo residencial principal donde se localizaban las casas-torre de algunos de los linajes más poderosos. Estaba formada por un reducido número de calles articuladas por la Rúa Mayor y la plaza situada junto a la dársena vieja, centro neurálgico de la villa, donde se disponían los principales edificios públicos, como la Casa del Concejo y las Carnicerías.

La media villa de abajo era el sector de expansión bajomedieval organizado a partir de la Calle de Ardigales, prolongación de la Rúa Mayor, y la Calle de la Mar, que bordeaba el arenal, que antes separaba ambas pueblas, reconvertido en La Plazuela a partir del siglo XVI. En este sector urbano se levantaban los conventos de San Francisco y de Santa Clara, fundados a finales del siglo XIII.

Todo el conjunto amurallado se adaptaba perfectamente a la línea de base marcada por la dársena vieja y el puerto, que definieron la forma semicircular del plano durante varios siglos.

La evolución urbanística durante el siglo XIX

Mapa de Castro Urdiales y su entorno durante el sitio de 1813. Plan du siége de Castro-Urdiales par l’armée française du Nord en 1813 / gravé par A. Barriere. Archivo General Militar de Madrid.

La forma de la villa castreña experimentó muy pocas variaciones hasta el siglo XIX, como muestra el mapa elaborado por el ejército francés y fechado en 1813. Este plano es la primera representación cartográfica de la villa de que disponemos y se hace con un objetivo estratégico militar, lo que explica que en el mapa interese más el entorno que la ciudad en sí misma . No obstante, el tejido urbano, manzanas edificadas y trama viaria, está representado con suficiente detalle, aunque de forma esquemática, a diferencia de lo que era habitual hasta ese momento, la representación del casco urbano como un conjunto macizo sin distinciones internas (Castañón y Puyo, 2008:72).

En dicho plano se observan con meridiana claridad los 3 sectores que conformaban el espacio urbano desde la Baja Edad Media: el castro, todavía rodeado por su propia muralla defensiva interior, y las dos medias villas, y todo el conjunto cercado por la muralla de origen medieval que, según documentos contemporáneos escritos, también franceses, tenía entre 5 y 7 m de altura y 2 m de espesor con sendas baterías en cada extremo.

Numerosas villas y ciudades portuarias dispusieron de planos levantados por los ingenieros militares encargados de las obras de sus respectivos puertos. Es también el caso de Castro Urdiales donde el primer director de su puerto, José Mª Mathé, realizó en 1832 el levantamiento del plano de la costa y el puerto y el año siguiente dirigió la reconstrucción de las defensas de la villa.

Plano del Puerto de Castro y ensenada de Urdiales desde Punta de Mioño hasta el Rabanal. Levantado de Real Orden en 1832 por el Alférez de Navío de la Real Armada José María Mathé. Madrid, 1844. Costas de Europa en el Océano, Museo Naval (fragmento).

Por lo que se refiere a la forma y estructura de la villa, el plano de Mathé apenas añade nada al analizado antes. Sin embargo hay varios aspectos representados que requieren alguna explicación ya que se trata de elementos inexistentes en el momento del levantamiento del plano e, incluso, en la fecha en que, según la propia cartela, fue publicado, 1844. Es el caso del contradique y el rompeolas del puerto y del área de relleno sobre la que, en el mapa, aparece representado el “Muelle del Oeste”; son tres elementos que figuraban en el proyecto de reforma del puerto que presentó Mathé por las mismas fechas y que se llevaron a cabo muchos años después. Pero, además, figuran también otros que se realizaron mucho más tarde aún, a finales del siglo XIX, como es el caso del “Muelle de Ocharan Mazas”, el cargadero de San Guillén y la estación del ferrocarril “a Bilbao y Santander”, que sí tuvo una localización aproximada, pero lo fue del ferrocarril de Traslaviña a finales de la centuria.

Cabe suponer de todo ello que se trata de un mapa, probablemente elaborado en el último tercio del siglo sobre el original del de Mathé, en el que se representan, además, sus proyectos y otros posteriores, algunos de los cuales se llevaron a cabo y otros no; en cualquier caso, si no refleja fielmente la realidad de la villa en las fechas de su elaboración y publicación, sí expresa el proyecto de espacio urbano que ya se estaba pergeñando.

Los primeros planos de que se dispone para la mayor parte de las ciudades y villas españolas son los del Atlas de España y sus Posesiones de Ultramar de Francisco de Coello en cuyas hojas, y con la finalidad ornamental de rellenar los espacios vacíos, se insertaron los planos de la capital y de los principales núcleos urbanos de cada provincia a escala 1:10.000 y 1:20.000 (Quirós, 2009:25). Por tal motivo el Atlas es considerado por autorizados expertos en cartografía histórica como el repertorio de cartografía urbana más extenso ejecutado en España (Castañón et al., 2008: 127).

Francisco Coello de Portugal y Quesada: Atlas de España y sus Posesiones de Ultramar, Hoja de la Provincia de Santander (1861), Biblioteca Nacional de España (fragmento).

El plano elaborado por Coello en 1861 a escala 1:20.000 muestra la misma forma urbana que los anteriores; no obstante, al igual que en el atribuido a Mathé, en él quedan recogidos los dos proyectos del ingeniero del puerto que, hechos realidad varias décadas más tarde, iniciarán la transformación urbanística de la villa: el de un antepuerto o dársena nueva y, vinculado con él, el de una “población proyectada” erigida sobre los terrenos ganados al mar delante de la Calle de la Mar para la construcción de los nuevos muelles. Tal ampliación no había tenido lugar tampoco antes del último cuarto del siglo XIX como puede apreciarse en el mapa de 1874, en el que puede observarse como el espacio urbano edificado, ajustado estrictamente a la línea de base de la vieja dársena, coincide todavía con el casco medieval cercado.

Plano del puerto de Castro y ensenada de Urdiales, costa septentrional de España, José de Lorenzo y José María Riudavets y Monjo, Dirección de Hidrografía. Biblioteca Nacional de España.

Las primeras modificaciones estuvieron vinculadas, como se apuntó antes, a las obras de mejora y ampliación del puerto. La construcción de un dique y un muelle nuevo al sureste de la vieja dársena (1881) implicó el relleno del espacio situado delante de la Calle de la Mar, entre ésta y el nuevo muelle. Sobre estos terrenos ganados al mar, pero todavía dentro del antiguo espacio intramuros, se trazó una nueva calle y paseo (los actuales Calle de la Constitución y Parque de Amestoy) y una manzana de modernas casas plurifamiliares erigidas a partir de 1883 y, en particular, a comienzos del siglo XX, que configuraron la fachada portuaria burguesa de la moderna ciudad industrial.

El nuevo espacio edificado finalizaba a la altura de la antigua puerta meridional de la muralla, la de La Barrera, de donde partía el camino de Bilbao. Una vez derribado el lienzo correspondiente se construyó, sobre el suelo liberado y parte de los terrenos del desamortizado convento de Santa Clara, un área ajardinada, el Paseo de la Barrera y Los Jardinillos, que articulaban el núcleo urbano tradicional con las nuevas calles y edificios que iban surgiendo en los terrenos situados detrás del muelle de Ocharan, la primera ampliación urbana que desbordaba el núcleo amurallado de origen medieval.

El origen de este nuevo sector urbano se encuentra en el proyecto para la mejora y reforma del puerto concedido a Luis Ocharan, quien había obtenido al mismo tiempo el espacio comprendido entre el Hospital de San Nicolás, en el Camino Real hacia Bilbao, y la zona conocida como La Pesquera. Sobre estos terrenos se inició la primera y fundamental ampliación extramuros del casco histórico, que adoptó la forma de una ciudad jardín, articulada en torno al Paseo de la Playa de Brazomar y el antiguo camino de Bilbao, el actual Paseo de Menéndez Pelayo, con viviendas unifamiliares, villas y palacetes de veraneo para la alta burguesía industrial.

Prolongándose de sureste a noroeste, el Paseo de la Playa de Brazomar (hoy Paseo de Luis Ocharan Mazas), los Jardinillos de La Barrera y la Calle y Parque de Eguilior (Calle de la Constitución y Parque de Amestoy en la actualidad), configuraron una nueva fachada marítima de carácter burgués, que sirvió de línea básica para el inminente crecimiento en superficie de la ciudad y la transformación definitiva de la morfología urbana conservada desde la Edad Media: el plano de forma semicircular, apoyado en la dársena, fue sustituido por el de un espacio urbano que se alargaba siguiendo la línea del viejo puerto y los nuevos muelles.

Los cambios urbanísticos mencionados se realizaron sin una planificación previa a pesar de la existencia de un proyecto de reforma y ensanche reflejado en el plano del casco levantado por el arquitecto municipal, Eladio Laredo, en 1895. Al contrastar este plano con alguno de los anteriores, se ve que el tejido urbano del casco histórico (resaltado en gris oscuro) permanece prácticamente intacto y no ha experimentado más ampliación que la colmatación de algunas manzanas en el espacio comprendido entre las calles Rúa Mayor, Ardigales y La Ronda, trazada esta última sobre la antigua muralla, algunos de cuyos paños aún quedaban en pie.

Plano del Casco Antiguo de Castro Urdiales y proyecto de ensanche y reforma (Eladio Laredo, 1895)

El modelo urbanístico propuesto se basaba en la construcción de manzanas achaflanadas de grandes dimensiones, articuladas por un tejido viario casi ortogonal, pero adaptado a la forma semicircular del núcleo histórico preexistente. El conjunto se organizaba a partir de un eje transversal principal, la Calle de Santander, que unía el puerto con la antigua puerta de San Francisco, y varias calles que siguen en paralelo la traza de las medievales, apoyada en la línea de la costa, de la muralla y el tramo urbano de la vía férrea.

La construcción de las líneas de ferrocarril, casi coetánea al proyecto de ensanche y, probablemente, causa ocasional de su elaboración, tuvo un extraordinario impacto en la estructura y la morfología urbanas. En particular la del ferrocarril Castro-Alén cuyo proyecto definitivo consistía en una línea que bordeaba el casco histórico consolidado, siguiendo en paralelo la traza de la antigua muralla, con la que coincidía, incluso, en algunos tramos: entraba en el espacio urbano edificado por la bajada del Chorrillo, luego atravesaba sobre un viaducto la zona de Los Huertos hasta alcanzar, ya junto al mar, el Pedregal de Señá Santiaga, también conocido como “Pedregal de las mujeres”, que fue rellenado parcialmente.

Esta línea de ferrocarril, además de constituir un nuevo dogal para la ampliación de la ciudad en contigüidad con el casco histórico, entraba literalmente en el corazón de éste ya que cortaba la histórica calle de San Juan y, tras rebasar el matadero viejo, accedía al cargadero a través de un túnel que perforaba la colina de Santa María, el antiguo castro.

Uno de los aspectos esenciales del proyecto de Eladio Laredo parece consistir, precisamente, en el relleno del suelo libre intramuros y en su ampliación en el área de Los Huertos y La Atalaya, donde la muralla ya había sido derribada completamente para permitir el trazado de la línea del ferrocarril Castro-Alén que, como se observa en el plano, atravesaba aquí el sector más antiguo del casco medieval.

La vía férrea de Castro Urdiales a Traslaviña llegaba a la villa a través de un túnel por el que se accedía al área de Brazomar y, desde allí, continuaba en paralelo a la vía del ferrocarril de Castro-Alén pero, a diferencia de éste, no penetraba en el casco consolidado sino que finalizaba en la estación construida en el borde del espacio urbano. Desde la estación se construyó un ramal de enlace, que bordeaba la ciudad, para llevar el mineral de hierro hasta la ensenada de Urdiales, en la que se efectuaba su embarque en sendos cargaderos de tipo cantilever.

El suntuoso edificio de la estación principal de la línea, erigido entre 1899 y 1902, ocupaba una amplia superficie situada a escasa distancia de la muralla medieval, de la que, para construirlo, hubo que derribar varios lienzos que aún permanecían en pie, de manera que las instalaciones de la propia estación y las vías de acceso se convirtieron también en un nuevo cinturón que ciñó el núcleo histórico y dificultó el crecimiento de la ciudad en el sector suroriental. La articulación entre la estación de ferrocarril, el centro urbano y el puerto se realizó mediante el trazado de un nuevo vial, la Bajada de la Estación que, después de atravesar la vía construida sobre la antigua muralla, la Calle de la Ronda, se dirigía hacia el espacio comprendido entre La Plazuela y el Muelle de Eguilior a través de las calles de Linares Rivas (Antonio Hurtado de Mendoza en la actualidad) y de Melitón Pérez Camino.

La dinámica urbanística durante la primera mitad del siglo XX

En 1907 Eladio Laredo elaboró otro Proyecto de Reforma y Ensanche de Castro Urdiales, probablemente similar al anterior, del que sí se conserva la memoria correspondiente, aunque sin plano en esta ocasión. El proyecto se centraba en la urbanización del área intramuros en torno al desamortizado convento de San Francisco .

Plano de población de Castro Urdiales en 1927. Planos y minutas para el primer levantamiento del mapa topográfico nacional, Plano de población 1:5.000. Instituto Geográfico Nacional. 

Casi 20 años después, en 1927, el mismo arquitecto volvió a presentar un nuevo proyecto de urbanización que queda justificado en la pertinente memoria por la existencia de “habitaciones insalubres de la gente marinera” y la necesidad de construir “vivienda barata e higiénica…”. En el plan se pone de manifiesto el objetivo de adecuar la estructura urbana a la configuración de su base socioeconómica. En este sentido, Eladio Laredo proponía estructurar la ciudad a partir de 3 zonas de acuerdo con los usos y el contenido social: “agrupar la población de lujo y de recreo alrededor de la playa de los baños, dejando el casco antiguo de la población para sus diversas industrias, siempre molestas para una vida higiénica y por último dedicar a la vivienda del proletariado la población que nosotros proyectamos” .

En realidad se trataba de un plan para ampliar la superficie edificada en el espacio comprendido entre las vías del ferrocarril Castro-Alén, la antigua muralla y los terrenos del ex convento de San Francisco, donde se planteaba el trazado de varias calles para la construcción de barrios obreros; este plan estaba vinculado a los anteriores y al Proyecto de Urbanización de la zona de Los Huertos (1926-1929).

Las transformaciones reseñadas hasta aquí quedan fielmente expuestas en el plano de población a escala 1:5.000 elaborado en 1927 como parte de los trabajos realizados para el levantamiento del mapa topográfico, el más detallado de los disponibles hasta ese momento, que representa con gran nitidez el crecimiento reciente del espacio urbano en varias direcciones. En el sector central del casco, la edificación se ha extendido entre la calle medieval de Ardigales y la de La Ronda (Paseo de Pereda en el plano) y las transversales de Linares Rivas, de unión de la estación ferroviaria con el puerto, y la calle de Santander, la antigua vía que conducía a la puerta de San Francisco.

En el polígono definido por estas cuatro calles se ha trazado ya una nueva vía transversal, la de Javier Echavarría, que acaba en la plaza de San Francisco, dispuesta sobre el solar del convento del que aún persistían los restos de la iglesia. Al sur de La Ronda/Paseo de Pereda, parece haberse iniciado ya la colmatación de los terrenos comprendidos entre esta calle y las vías férreas, en particular en torno a la estación de Traslaviña, articulados por la Calle de la Estación.

La ampliación es aún más notable en el sector noroccidental, en continuidad con la media villa de arriba, entre la vieja calle de la Rúa y la recién trazada calle del Siglo XX, y en el sector de La Atalaya, donde figura ya el barrio previsto en el Plan de Urbanización de 1926-1929, probablemente en construcción en el momento del levantamiento del plano, atravesado por las vías del ferrocarril de Castro-Alén que llegaba hasta el cargadero de San Guillén. Hacia el sur de este barrio empezaba a configurarse ya el área urbana de Los Huertos articulada por la calle del mismo nombre, que enlazaba el nuevo matadero con la plaza de San Francisco y el mercado.

Hacia el sureste el área urbana edificada también había comenzado a extenderse entre la calle de Linares Rivas y el paseo de La Barrera a uno y otro lado del Paseo de Pereda/La Ronda. El Paseo de La Barrera, limitado por el edificio del Teatro de la Villa y los Jardinillos, funcionaba como nuevo espacio urbano de ocio y sociabilidad más allá del cual el sector construido extramuros presenta un tejido urbano con una textura muy diferente del resto. Era la nueva “ciudad jardín”, formada por palacetes y villas de recreo rodeadas de jardines y separadas por amplios espacios sin edificar, que se iba extendiendo a lo largo del antiguo Camino Real hacia Bilbao, ahora Paseo de Menéndez Pelayo, entre el muelle de Ocharan, la playa de Brazomar y las vías del ferrocarril. Al otro lado de éstas se situaba el extenso conjunto arquitectónico “Toki-Eder”, el dominio del Parque de Ocharan donde el empresario vasco-castreño había erigido, como residencia particular, varias edificaciones construidas por el arquitecto Eladio Laredo.

Plano de Castro Urdiales en 1936

En el mismo plano están representados e identificados los edificios más emblemáticos de cualquier ciudad española que se preciase de su categoría y modernidad. En el NO la plaza de toros, en la aldea/ barrio de Urdiales, junto al antiguo Camino Real, ahora carretera de Bilbao a Santander; muy cerca el moderno hospital civil, también junto a la carretera y rodeados todavía ambos edificios de huertos y otros espacios de uso agrario; el cementerio modernista de La Ballena sobre el promontorio de la punta de El Rabanal que cierra la ensenada de Urdiales por el Oeste; frente a aquél, en el otro extremo de la ensenada de Urdiales, el flamante matadero. En el sector central del núcleo urbano, el mercado de la plaza de San Francisco, la estación del ferrocarril de Traslaviña y el depósito de máquinas del de Alén, el Teatro de la Villa en el Paseo de La Barrera, el Colegio Barquín al comienzo del Paseo de Menéndez Pelayo, el campo de foot-baal (sic) en las proximidades de la playa de Brazomar, etc.

La nueva coyuntura de estancamiento económico y poblacional que experimentó la ciudad desde la segunda década del siglo XX tuvo un efecto paralizador sobre el proceso de construcción residencial al tiempo que también quedaron detenidos los de reforma y ampliación del espacio urbano . Así lo atestigua el plano de la ciudad levantado en 1936, aunque firmado por los arquitectos Luis Quijada Martínez y José Menéndez-Pidal Álvarez en diciembre de 1939, “año de la victoria”, que fueron quienes, sobre el mapa original, trazaron las líneas básicas del proyecto de reforma parcial realizado a partir de ese mismo año.

El proyecto post-bélico fue elaborado con el propósito de organizar el área urbana comprendida entre el Paseo de La Barrera y la Calle de Santander, aprovechando para ello los terrenos aún sin edificar del ex convento de Santa Clara. De acuerdo con la ideología urbanística imperante en el momento, todo el sector suroccidental del casco histórico debería quedar organizado a partir de un sistema de relaciones articulado por el Parque de Eguilior, el mercado de San Francisco y un nuevo espacio central de carácter religioso y cívico. La realidad del proyecto consistió básicamente en la construcción en 1941 de un Centro Cívico donde deberían instalarse los organismos administrativos oficiales, la sede de la Falange y un nuevo Ayuntamiento, además de viviendas para maestros y empleados municipales. Estos edificios estaban distribuidos alrededor de la plaza de La Barrera, que debía adquirir la función de nuevo centro urbano de servicios, a modo de las plazas mayores tradicionales, y elemento articulador del casco histórico y la ciudad jardín burguesa. Asimismo, el plan preveía la construcción de la iglesia del Sagrado Corazón, la apertura de nuevas calles y la prolongación de otras (las de Iglesia Nueva, Timoteo Ibarra, Juan de la Cosa y Javier Echevarría).

La ciudad apenas cambió en los años siguientes, ni en su tamaño ni en su forma (Fig. 14), ya que fueron muy pocas las actuaciones urbanísticas reseñables durante los años cuarenta y cincuenta. Se produjo, por una parte, la consolidación del área de la ciudad jardín de Brazomar, donde siguieron construyéndose numerosas villas de veraneo e, incluso, algunas pequeñas urbanizaciones sobre terrenos municipales cedidos en 1944 para la edificación de casas-chalets protegidas. Como la de cuatro chalets de Eduardo Sanz Martín y otra de cuatro chalets bifamiliares en la calle María Aburto; ambas situadas entre el Paseo de la Playa y el Paseo de Luis Ocharan Mazas.

Por otra parte, finalizó la colmatación de los solares vacíos del casco histórico, hasta alcanzar el límite marcado por la derruida muralla medieval, en particular en el área suroriental. Es aquí donde se construyeron algunos bloques de viviendas bonificadas para la clase media, en el entorno de la nueva iglesia del Sagrado Corazón, las calles de La Ronda y Javier Echevarría, Plaza del Mercado, etc.

Un carácter bien distinto tenían los bloques de vivienda obrera construidos en los años cincuenta por la Obra Sindical del Hogar en la zona de Los Huertos, en solares que quedaban sin edificar del antiguo convento de San Francisco (Grupo Maestro Morondo de 112 viviendas entre las calles Silvestre Ochoa, Aranzal y Santander), un bloque de 50 viviendas de la Obra Social de la Falange en la prolongación de Juan de Mena, las viviendas protegidas de las calles Bilbao, República Argentina, Timoteo Ibarra, etc. El mismo sentido tenía la Barriada de los Pescadores de 90 viviendas edificadas por el Instituto Social de la Marina en cuatro bloques en la zona de El Pedregal y Los Huertos. Saturada este área urbana, claramente definida por su función residencial para la clase obrera, a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta comenzaron a utilizarse algunos núcleos próximos a la ciudad para edificar viviendas para obreros (Santullán) y mineros (Mioño).

Castro Urdiales a mediados del siglo XX. Plano del Puerto de Castro Urdiales según los levantamientos efectuados por la Comisión Hidrográfica con correcciones hasta 1960. Servicio Hidrográfico de la Armada, 1928. Archivo General Militar de Madrid

Un mapa fechado en 1960 pone de manifiesto la atonía urbanística de Castro Urdiales a lo largo de las tres décadas anteriores a esa fecha, si bien no refleja fielmente los pequeños cambios que se había producido ya que, básicamente, el mapa es una reproducción del de 1928 con leves retoques formales, como se explicita en la cartela. No obstante, el inicio de la transformación urbanística de Castro Urdiales, originada por su consolidación como núcleo turístico de veraneo para capas de población cada vez más amplias, no se produjo hasta los años sesenta y setenta del siglo XX. Es entonces cuando las actividades terciarias, tanto las vinculadas al turismo como a la prestación de servicios a la población local y comarcal, se convirtieron en la base económica de una ciudad que modificó de nuevo su funcionalidad y, a partir de esta mudanza, la estructura y morfología del espacio urbano (Delgado, 2011b).

ESTRUCTURA Y FORMA DE LA CIUDAD A TRAVÉS DE LA CARTOGRAFÍA HISTÓRICA: CASTRO URDIALES, CANTABRIA (1800-1960). Carmen Delgado Viñas. Departamento de Geografía, Urbanismo y Ordenación del Territorio Universidad de Cantabria. Investigaciones Geográficas, nº 63, pp. 17-32. ISSN: 0213 – 4691. ISSN: 1989 – 9890.

Infraestructuras de ayer, suelo urbano y patrimonio territorial de hoy

“…La ciudad apenas cambió en los años siguientes, tanto en su tamaño como en su forma, ya que fueron muy pocas las actuaciones urbanísticas reseñables durante las décadas de 1940 y 1950. Fue en las dos décadas siguientes, cuando tuvo lugar la radical transformación urbanística de Castro Urdiales como consecuencia de su consolidación como núcleo turístico de veraneo para capas cada vez más amplias Infraestructuras de transporte y urbanización: el caso de Castro Urdiales (Cantabria) de población.

A partir de entonces las actividades terciarias, tanto las vinculadas al turismo como a la prestación de servicios a la población local y comarcal, se convirtieron en la nueva base económica de la ciudad; la pesca y la industria de conservas de pescado, en particular la producción de anchoas, continuaron siendo los otros puntales de la actividad económica castreña.

El extraordinario aumento del parque de viviendas que tuvo lugar durante ese tiempo no guarda relación en absoluto con la demanda de vivienda principal de la población castreña, sino con la de vivienda secundaria y vacacional de población procedente de otros lugares, en particular, de nuevo, de las provincias vascas y, sobre todo, del área metropolitana de la Ría de Bilbao. El crecimiento del parque inmobiliario implicó la expansión en superficie del espacio urbano lo que obligó a que, en estos años, la ciudad “saltase” más allá de la nueva muralla, la barrera formada por el trazado de las infraestructuras viarias de los ferrocarriles Castro-Alén y Castro-Traslaviña, desmanteladas a mediados de la década de 1960 y convertidas en una importante reserva de suelo urbano.

El espacio ocupado hasta entonces por las vías del ferrocarril Castro-Alén hasta el puerto fue utilizado para el trazado de las calles Leonardo Rucabado, Venancio Bosco, Ricardo Rueda y Arturo Duo Vital que forman una nueva ronda, un eje de circulación de oeste a este casi paralelo al de la antigua muralla. Además, la ampliación fundamental del suelo urbano residencial tuvo lugar, precisamente, en el espacio comprendido entre ambas vías férreas quedando organizado a partir de una serie de calles transversales a ellas (Antonio Burgos, República Argentina, Juan de la Cosa, Benito Pérez Galdós, Bajada de la Estación, Victorina Gainza, Eladio Laredo y Bajada del Chorrillo).

El otro sector de crecimiento espacial se extiende hacia el este, como ampliación de la ciudad jardín, entre los paseos de Luis Ocharan Mazas y Menéndez Pelayo, donde, junto a las villas y quintas de veraneo, comenzaron a surgir bloques de viviendas vacacionales.La ampliación y reforma urbanística produjo efectos contrastados. Por un lado, permitió que los viales construidos sobre el antiguo trazado ferroviario constituyesen un nuevo eje de articulación y conexión entre el sector septentrional y meridional del núcleo, externo al congestionado casco histórico.

Pero, por otro, implicó la destrucción de algunos de los edificios más emblemáticos y representativos el patrimonio arquitectónico castreño, entre ellos la suntuosa estación de ferrocarril, sobre cuyo solar se construyó un parque y equipamientos educativos y deportivos, y el cargadero de San Guillén, desguazado en 1961 para levantar en su lugar una fábrica de hielo. Lo mismo ocurrió con algunas de las antiguas villas de veraneo sustituidas por bloques de apartamentos y viviendas vacacionales a partir de los años 60′.

Sin embargo, parte del patrimonio minero-ferroviario ha empezado a ser recuperado recientemente con la finalidad de ponerlo en valor en el futuro inmediato. Así, en 2008 se puso en marcha un proyecto de rehabilitación del cargadero de Mioño, declarado Bien de Interés Cultural en 1996, vinculado a la construcción de un paseo marítimo desde Dícido hasta las campas de Cotolino en Castro Urdiales; poco antes se había proyectado la recuperación del túnel de Mioño y de la estación de Otañe.

Pero el proyecto de mayor envergadura, sin duda, es el de reutilización de las vías ferroviarias como vías verdes para la práctica del senderismo. En 2006, el Ayuntamiento de Castro Urdiales inició la recuperación de parte del espacio ocupado por la línea férrea de Castro a Traslaviña, 10,5 km desde el apeadero de Los Corrales hasta el túnel de Herreros, con el nombre de Vía Verde del Mioño, en alusión al río del mismo nombre. Esta acción se integra en un proyecto más ambicioso que tiene como objetivo reconvertir 50 km de los antiguos trazados de líneas férreas del municipio en vías verdes. Por otra parte, los túneles de Ocharan en Castro Urdiales fueron adecuados para el tráfico de automóviles, siendo en 2008 objeto de un concurso de ideas para un nuevo acondicionamiento.

El Programa de Rutas Verdes de Castro Urdiales trata de aunar el uso del patrimonio paisajístico, natural y cultural (minero y ferroviario), aunque todavía sea más un proyecto de futuro que una realidad, pese a que algunas rutas sean ya practicables, precisamente en los tramos en que coinciden con los del trazado ferroviario. Entre las planeadas destacan:

  • La Vía Verde de Traslaviña: desde el apeadero de Brazomar, en el núcleo  de Castro Urdiales, por el túnel de Mioño, con 5,5 km de trazado continuado de Santullán a Herreros.
  • La Vía Verde de Castro-Alén: de 11 km entre Castro Urdiales y Otañes.
  • La Vía Verde de Setares de 1,5 km hasta La Gracera.
  • La Vía Verde de Dícido.
  • La Vía Verde del Piquillo, en Ontón, de 1,6 km, que recorre el antiguo  trazado de ferrocarril minero entre las Minas de Covarón (Vizcaya) y el antiguo cargadero de mineral de El Piquillo, en Ontón, cerca de la desem- bocadura del Río Sabiote. La obra ha sido ejecutada por la Consejería de Presidencia, Urbanismo y Ordenación del Territorio del Gobierno de Cantabria en colaboración con el Ayuntamiento de Castro Urdiales.

Asimismo, es obligado mencionar que los tramos castreños considerados en el Plan Especial Red de Sendas y Caminos del Litoral de Cantabria forman parte del primer tramo del GRL en Cantabria que conecta con su análogo en la Comunidad Autónoma del País Vasco y que, desde este límite con dirección este, finaliza en la playa de La Arena (Pobeña, País Vasco). Es un tramo de 2,4 km de longitud que discurre por el antiguo trazado del ferrocarril minero. Se continúa hacia el oeste por un segundo tramo de 2,7 km también coincidente parcialmente con el recorrido del ferrocarril y otras infraestructuras mineras (uno de los antiguos túneles mineros que tiene su boca de salida en el sector oeste de la Punta de Lamie, los depósitos y restos del cargadero de Saltacaballo) hasta Dícido.

El caso de Castro Urdiales pone de manifiesto que las infraestructuras de transporte, nuevas o renovadas, deben ser consideradas obligatoriamente como uno de los principales responsables del crecimiento espacial y de la transformación de la estructura morfológica de las ciudades portuarias españolas desde mediados del siglo XIX. Un denominador común que es compartido por todas ellas, al margen de las singularidades derivadas de las diferencias de tamaño, territorial, poblacional y funcional, y de las impuestas por la escala a que se analicen los procesos.

La evolución de Castro Urdiales, como la de todas y cada una de las demás ciudades, no deja de ofrecer algunas singularidades, pero, en mayor medida aún, evidencia algunos de los elementos genéricos del proceso urbanizador. Se observa aquí con nitidez la relación causal recíproca entre la transformación económica y la modernización de los medios de transporte, en particular la necesidad perentoria de trazado de ferrocarriles y actualización de las instalaciones portuarias impuesta por el progreso de las actividades industriales (fabricación de conservas de pescado y extracción y exportación de mineral de hierro), que sustituyeron en poco tiempo a las agrarias y pesqueras tradicionales que configuraron durante siglos la base económica de la villa.

No fue idéntico, sin embargo, el papel jugado por el desarrollo de las actividades vinculadas al ocio, en especial el veraneo, que hay que entender todavía en esos años como una práctica, habitual pero minoritaria, de la burguesía, fundamentalmente vasca y ligada a la propiedad y gestión de las empresas mineras, que disponía de sus propias residencias estivales próximas a la playa de Brazomar y utilizaba, por lo general, medios de transporte privados. Es eso lo que puede explicar la escasa importancia que tuvo al principio el ferrocarril mixto Castro-Traslaviña para la llegada de veraneantes, el exiguo avance de las instalaciones hoteleras, prácticamente limitadas al Hotel Universal y a los Baños Miramar, y el casi nulo efecto para poner freno al declive poblacional a partir de la segunda década del siglo XX. Por el contrario, lo que resulta incuestionable es el influjo del veraneo en la transformación física de la ciudad, como impulsor de la primera y más importante ampliación en superficie del espacio urbano edificado fuera del antiguo recinto amurallado, en la ciudad jardín de Brazomar.

Ambos factores, mutaciones económicas e infraestructuras de transporte, condicionaron conjuntamente el proceso de urbanización propiamente dicho, la evolución de Castro Urdiales “de villa a ciudad”, en varios sentidos: estimulando el crecimiento de la población del municipio, en particular del núcleo principal, y provocando la modificación de la estructura funcional y morfológica del espacio urbano.

Sin embargo, al igual que ocurrió en otras ciudades portuarias (Delgado, 2009 y 2010), las dos infraestructuras de transporte tuvieron distinto significado e influencia. El mayor efecto sobre la construcción y reconstrucción física del espacio urbano lo tuvieron las flamantes instalaciones portuarias, que generaron una nueva centralidad y se convirtieron en la fachada principal de la ciudad formada por la nueva línea de muelles y paseos marítimos (de Eguilior y de Ocharan), que sirvió como base sobre la que gravitó la reforma y la expansión urbana.

Puede afirmarse sin exageración que la remodelación del puerto fue directamente responsable del nacimiento en sus inmediaciones de nuevas piezas de tejido urbano (parque de Amestoy, ciudad jardín de Brazomar). Por el contrario, en Castro Urdiales, también como en muchas otras ciudades portuarias, la estación de ferrocarril no funcionó como puerta de acceso y nodo de articulación de la trama urbana. La localización de la estación en el borde exterior del casco histórico parece explicar la menor influencia de la estación en la remodelación del tejido urbano tradicional, por un lado, y, por otro, el mayor impacto que tuvo el trazado de las vías férreas al tener que rodear la ciudad y atravesar el casco para enlazar con los cargaderos de mineral y con las instalaciones portuarias propiamente dichas.

Las vías férreas que accedían a la estación y los ramales que se dirigían al puerto ocasionaron impactos muy negativos para la ampliación de la superficie urbanizada durante largo tiempo. Por una parte, establecieron un límite físico a la expansión del suelo urbano edificado y, por otra, contribuyeron a la degradación de las áreas situadas a ambos lados de las vías.

El complejo de vías y ramales se convirtió pronto en un nuevo cinturón férreo que acordonaba amplias áreas del espacio urbano con más dureza, si cabe, que el antiguo cerco de la muralla que se había derribado poco antes. Y, como en otros muchos casos, fue en el área situada en las proximidades de las vías, sobre todo en el espacio comprendido entre las de ambas líneas ferroviarias, en la zona de Los Huertos, donde se situaron las instalaciones industriales y donde se edificaron los barrios obreros y las viviendas para las clases más modestas de la sociedad castreña.

No obstante, el terreno liberado al eliminar más tarde las infraestructuras ferroviarias ha constituido también aquí una extraordinaria reserva de suelo urbano aprovechado parcialmente para el trazado de los ejes fundamentales en la actualidad de conexión y articulación intraurbana en dirección noroeste-sureste. Y, pese a la destrucción injustificada de una parte valiosa de esas instalaciones, como la estación de Traslaviña, algunos de los elementos viarios que han sobrevivido a la fiebre inmobiliaria representan hoy un recurso patrimonial cuyo potencial para usos culturales, recreativos y ambientales está empezando a ser valorado.

Infraestructuras de transporte y urbanización: el caso de Castro Urdiales (Cantabria) por Carmen Delgado Viñas, Univ. Cantabria. TST, junio 2011, nº 20, pp. 106-137

“…En la estructura urbana de Castro Urdiales se distinguían a finales de la Edad Media el Castro, la Media Villa de Arriba o puebla vieja y la Media Villa de Abajo, ensanche desarrollado por el crecimiento demográfico medieval. El Castro o ciudadela de la villa estaba rodeado por una muralla, en ella se situaba la ermita románica de San Pedro, la iglesia gótica de Santa María, el hospital del mismo título y 1 castillo medieval, de planta trapezoidal con 5 torreones, cuya sala principal estaba abovedada. Junto a la iglesia parroquial y el cementerio se situaba un edificio denominado como “Palacios del rey” y que según la tradición habían sido levantados por el rey Alfonso VIII y según la historiografía sería el recuerdo de la estancia del monarca en la villa en 1208 y 1209; las ruinas de estos palacios aún perduraban a comienzos del siglo XIX.

Sobre una de las peñas que comunicaba con el Castro a través de 2 puentes se alzaba la ermita de Santa Ana. En el interior del Castro se situaba la calle de San Pedro. En la Media Villa de Arriba, núcleo habitable principal en la Baja Edad Media, se localizaban las calles de San Juan, Tenebragura, Ruamayor, Nuestra Señora del Camino y de San Francisco o de Mélida y La Plaza, donde había una fuente, y dónde se levantarían durante la Edad Moderna algunos de los edificios públicos más destacados, como el ayuntamiento o las carnicerías. En aquel espacio se abrían las puertas de Nuestra Señora y de San Francisco, desde la que se salía al camino que llegaba hasta Laredo, y se situaban las torres de algunos de los linajes medievales más poderosos, como la torre de la Vitoria, la de los Castillo y la de los Amoroses. En la Media Villa de Abajo se abrían, en el sur, la puerta de la Barrera, desde la que se accedía al camino que comunicaba la villa con Castilla y Bilbao, junto a la que se situaba un torreón defensivo, y la puerta de Santa Catalina, en el suroeste. Aquel espacio se articulaba en las calles de la Mar, Ardigales y Aguacaliente y “el arenal”, espacio que separaba ambas pueblas y que en el siglo XVI se denominó Plazuela. En aquellas calles se levantaron las casas torres de los Matra y de los Otañes. Allí se alzaban también los conventos medievales de San Francisco y de Santa Clara, fundados a finales del siglo XIII y rodeados de sus cercas. Sus sencillas fábricas bajomedievales se remodelaron en los siglos XVI y XVII. Extramuros y próximas a las puertas de la Barrera y de Santa Catalina se alzaban las ermitas de Nuestra Señora de los Portales y de Santa Catalina. Durante gran parte de la Edad Media las rocas del Castro, el peñón de Santa Ana y las Ymeas -rocas que penetraban en el mar a la altura de La Plaza- habían servido de puerto natural; también el Arenal se había utilizado como fondeadero de pequeñas embarcaciones. Las Ymeas pasaron a manos de los linajes nobles, que fueron transformando su aspecto original a base de añadir escaleras y otras estructuras para facilitar el atraque; alquilándolas en ocasiones. A comienzos del siglo XVI se iniciaron los trámites para la construcción de un cay y un contracay, que convertirían en el siglo XVI las riberas de La Plaza y de la Media Villa de Abajo en un puerto resguardado.

Las Cuatro Villas de la Costa de la Mar experimentaron a lo largo de la Baja Edad Media un fuerte desarrollo. Sus respectivas cartas fundacionales (Castro Urdiales la recibió en 1163; Santander en 1187; Laredo en 1190 y San Vicente de la Barquera en 1210) y posteriores prerrogativas les habían otorgado una serie de privilegios que potenciaron su economía, dando lugar a un pujante crecimiento que, fundamentalmente, descansó en el desarrollo de las actividades marítimas, especialmente de la pesca y del comercio con Europa; un desarrollo que fue paralelo a la progresiva adquisición de una mayor experiencia en la navegación. A lo largo de los siglos XIV y XV la prosperidad de las villas se tradujo, entre otros aspectos, en el crecimiento y mejora de sus recintos urbanos. Así, a principios del siglo XVI las Cuatro Villas eran los núcleos urbanos más importantes de la actual Cantabria.

Dentro de la administración territorial de la Edad Moderna Santander, Laredo, San Vicente de la Barquera y Castro Urdiales pertenecieron al Corregimiento de las Cuatro Villas, de jurisdicción real, en el que también se integraban la merindad de Trasmiera, junto a las villas de Santoña, Argoños y Escalante, los valles de realengo de las Asturias de Santillana, de Liendo y de Guriezo y la junta de Parayas. Cada una de las Cuatro Villas controlaba un ámbito territorial próximo, definido en cada una de las cartas fundacionales, que acogía tanto los barrios de sus propios términos municipales como los concejos y villa cercanos, sometidos a su jurisdicción. En 1738 Castro Urdiales y su jurisdicción obtuvieron permiso de Felipe V para incorporarse al Señorío de Vizcaya, volviendo a integrarse en el Corregimiento de las Cuatro Villas en 1741. Entre 1745 y 1763 la villa castreña estuvo fuera de la jurisdicción castellana y fuera de Vizcaya, tras haber intentado, sin éxito, integrarse de nuevo al señorío. 68 Además, las Cuatro Villas se repartían la jurisdicción marítima del litoral de la actual Cantabria, jurisdicción que tuvieron que defender en numerosos pleitos litigados con otras localidades portuarias.

El progresivo desarrollo socioeconómico experimentado desde la Baja Edad Media y de manera más intensa en la primera mitad del siglo XVI provocó que Santander, San Vicente de la Barquera y Laredo alcanzasen hacia 1561 su máxima población, mientras que Castro Urdiales lo hizo en torno a 1584. A esta etapa de crecimiento le siguió una fuerte recesión, de manera que las Cuatro Villas perdieron entre 1561 y 1591 el 40% de sus habitantes; las epidemias de peste de 1568 y 1596-98, mucho más virulentas que las de la primera mitad del siglo XVI, junto a distintas crisis económicas, fueron los principales factores de la caída de los efectivos demográficos en los últimos decenios del siglo XVI. Durante gran parte del siglo XVII las epidemias, las periódicas crisis alimentarias, las levas para las armadas reales o para la actividad corsaria y el reclutamiento de soldados provocaron una alta mortalidad y efectos negativos sobre la natalidad y la nupcialidad de las Cuatro Villas, aunque la evolución de cada una de ellas fue diferente. San Vicente de la Barquera y Castro Urdiales sufrieron un paulatino declive, mientras que Santander mantuvo a lo largo de la Edad Moderna los mayores efectivos demográficos de las Cuatro Villas. El siglo XVII supuso, en general, un retroceso de las poblaciones costeras; también las villas portuarias vascongadas perdieron habitantes, viendo cómo sus marineros abandonaban las pesquerías para engrosar las armadas reales o participar en empresas corsarias.

ARQUITECTURA Y URBANISMO DE LAS CUATRO VILLAS DE LA COSTA EN LA EDAD MODERNA. María Eugenia Escudero Sánchez. Santander, 2005

Las posiciones defensivas en este momento dependen de los puestos levantados en los siglos XVI y XVII. En la relación que se hace en dicha memoria de 1700 de las fortalezas, fuertes y fortines con sus correspondientes baterías, cañones, municiones y pertrechos de las Cuatro Villas de la Costa, esta villa cuenta con:

En el castillo Mayor, de origen medieval, se cuenta con nueve cañones todos ellas en servicio, en el fortín de S. Guillén hay dos cañones sin servicio por falta de cureñas. También contaba la defensa de la villa con once cañones repartidos en otros puntos defensivos como consta en los documentos siguientes:

“en el castillo mayor 9 piezas de artillería en dos culebrinas de bronce y las siete de yerro (…) San Jillen, en el fortin nombrado de San Gillen dos piecas de a 18 libras sin cureñas (…). “Asimismo ay otras 11 piecas en diferentes sitios y fortines de a ocho doce y diez y ocho y beinte y cinco libras” Sigue la memoria cuantificando el número de balas de distintos calibres, pólvora, frascos, frasquitos, mosquetes, cureñas, cuerda, etc. Sobre el estado en el que se encuentran estos últimos señala el informe que se encuentra en mal estado y en corrosión.

“doce quintales de pólvora umeda (…) quatro quintales de cuerda umeda (…) los frasquillos y frascos aunque ay algunos no pueden servir por estar pasados de roña”

A partir de los informes de 1700, detallados en el apartado anterior se cocluye que el sistema defensivo de Castro Urdiales es insuficiente y es preciso complementar los recursos defensivos de la villa no solo se ha de proceder a realizar distintas reparaciones en las fortificaciones existentes, sino que es preciso construir un nuevo fortín en la Barrera para completar las instalaciones de defensa.

Las reparaciones que se abordan son las siguientes: en primer lugar se hacen arreglos en los 2 castillos. En el Castillo Mayor se ensolan los suelos para facilitar el manejo de la artillería y en el castillo de San Guillen se montan 5 cañones con cureñas nuevas, en los 2 baluartes se realizan cobertizos para albergar las piezas de artillería y todo este proceso queda reflejado en diversos textos que hacen referencia a los pagos realizados a los oficiales, responsables de la ejecución de las reparaciones, por diversos conceptos como pago de las tejas, las losas, obras de carpintería y herrajes

“Ytem … pago a Juan Crespo maestro texero treinta y ocho Reales que se le restaban de tres millares de texa que dio para los cobertizos de la artillería del castillo y San Guillen”

“En dicho dia pago veinte y zinco Reales a Antonio de Nivoño y otros oficiales que se ocuparon en el castillo mayor en enlosar unas losas que se pusieron para el manexo de la artillería en que entro la cal que se gasto”

“Coste de componer la cureñas. Ytem. Se le recivan y pasan a quenta onze mil setezientos sesenta y quatro maravedíes que por libramiento pago a Pedro de Llano maestro herrero y a Gonzalo de Villanias carpintero por el herraje que hizo para las quatro cureñas nuebas que estaban echas y para acabar otra que estaba comenzada para montarlas piezas de el castillo de san Guillen como de el libramiento y recursos consta.”

Se incrementan los puntos defensivos en la villa y se amplían a los muelles, a la plaza y a la Barrera donde ya hemos señalado que se levantará un nuevo fortín con su muralla, Se construyen trincheras y terraplenes, se complementa la dotación de artillería reparando las piezas existentes e incorporando 18 nuevos cañones que envía el rey para asegurar una defensa más efectiva de la costa, cañones que se han de montar con sus cureñas fabricadas con madera procedente de la junta de Sámano. En el mismo documento se pone en evidencia que este territorio tiene carácter de frontera por ser especialmente susceptible a los ataques enenmigos, ya que por su configuración de puerto abierto es un punto de fácil invasión para los enemigos. En un auto con fecha de 18.6.1706 se explica el proceso:

“…el Rey nuestro señor que Dios guarde dijo que mediante ace muchos días se allan desmontadas las diez y ocho piezas que su magestad fuese servido mandar remitir a esta dicha villa para su mexor defensa en las invasiones que pueden hazer los enemigos de esta real corona por ser frontera y puerto abierto y porque para las cureñas de dichas piezas se corto y trajo la madera nezesaria asta dicha villa de los lugares de la Junta de Samano y que por falta de defensa esta expuesta al peligro y riesgo tan notoria devia de mandar y mando a su merced se les notifique al procurador xeneral y Regigores Capitulares de esta dicha villa que con la brevedad posible y sin perder tiempo agan traer las cureñas necesarias para montar dicha artillería” .

Para la defensa efectiva de la villa se necesitan también recursos humanos para ello se procede a realizar una lista de los soldados que aportando sus armas tendrán que acudir a los puestos de defensa El ayuntamiento se reúne el día treinta de junio de mil setecientos seis, en la sala capitular y en primer lugar hacen referencia a la situación de pobreza que afecta a los vecinos de la villa, a pesar de ello cumplirán con la obligación del servicio de armas. Se insiste en la preocupación por la amenaza de la armada enemiga, en relación con ella se procede a organizar el sistema de defensa ordenando que todos los hombres capaces de manejar armas que estén preparados con las armas, la pólvora y las balas en perfectas condiciones y listas para hacer frente al enemigo. Es preciso que los cabos organicen a la población armada adiestrándoles en el manejo de las armas y distribuyendo los efectivos militares en las distintas fortalezas y puntos de defensa, la población también tiene que colaborar en la puesta a punto de las fortificaciones realizando trincheras y terraplenes.

Finalmente se hace referencia a la fidelidad que profesan al rey los vasallos de la villa.

“juntos unames y conformes dijeron que sin enbargo de constarle a su merced del señor Alcalde mayor la suma Pobreza en que se alla esta Villa y sus vecinos y atendiendo a la obligazion de su ofizio provengo auto mandando que se monte la artilleria que su Magestad dios guarde hizo merzed de dar a esta Villa respecto de allarse con la madera nezesaria para las cureñas y a que por esta razón se alla esta plaza sin la defensa nezesaria mayormente en el tiempo presente de allarse con las noticias de que esta para venir armada de los enemigos de esta Real corona a infestar esta costas como lo da a enterder la horden que el señor Correxidor despacho ayer martes veinte y nueve con veredero a toda dilixenzia para que todos los naturales capazes de tomar armas estén prontos y prevenidos con ellas limpias y en toda forma para su uso y con la polbora cuerdas balas de su obligazion para acudir con ellas a donde les fuere ordenado; y otras cosas que previene y manda según de ella consta; …están obligados a poner frente y buscar los medios mas convenientes para que se monte la dicha artillería y se ponga con los puestos del Castillo mayor y fortines que mas convenga haciendo trincheras terraplenes listas de todos los naturales rexistros de sus armas y municiones elección de cabos que los eduquen en el manexo de las armas y que se lo que Dios no quiera subzediere que el enemigo venga a querer azer la ynbasion que se dize se alle esta dicha plaza con alguna defensa y que mejor pueda mantener el punto y fidelidad que asta aquí los antezesores an mantenido y el que como tan leales vasallos.”

El nuevo fortín de la Barrera.

Para complementar el sistema defensivo de Castro Urdiales que según el informe de 1700 es insuficiente y deficitario se decide construir un nuevo fortín en la Barrera, que se situará al lado de uno que ya está construido y que es de cal y canto. Se especifica que para hacer la obra hay que terraplenar y enlosar la superficie para que se pueda manejar la artillería, también será preciso realizar cobertizos en los que se pueda proteger la artillería dando instrucciones para conservar en buenas condiciones las cureñas de los cañones tratándolas con alquitrán.y brea, de forma que tanto las piezas que se distribuyen en distintos lugares de la villa – sitio de la atalaya y sitio de la plazuela, – como los dieciocho cañones y la pólvora que envía el rey estén perfectamente protegidos. También se hace referencia al hecho de que las tareas más especializadas no las realizarán los habitantes de la villa con su trabajo personal, sino que se encargaran a los oficios correspondientes. Se hace constar que todo el proceso se llevará a cabo con la mayor rapidez posible. Estas decisiones se reflejan en la sesión del ayuntamiento de cinco de julio de mil setecientos seis.

“si los enemigos de esta Real Corona bieniran a invadir a esta plaza y a que Su Magestad a dado diez y ocho cañores de artillería y zien quintales de poblora y licencia para que se pueda cortar y cort los arboles que fueren nezesarios para la cureñas. (…) Mandaron a todos los carpinteros de esta villa y lugares referidos y que luegos se haban las diez y ocho cureñas nuebas para los diez y ocho cañore que su Magestad fuese servido mandar se le diesen a esta Villa (…) que se haga un fortin seguido con el que esta antiguo de cal y canto y se quite las estacas y terraplene y enlosen para que se manexen sus artillerías pues como se allen par el manejo lo treze o catorze cañones… y que se les hagan cobertizos para la consebación de las cureñas dándoles una buena cama de alquitran y brea y también an allado convendría poner en el sitio del atalaya quatro cañones de los mexores que parecen de los que sobren del castillo y atento a que los dos que se allan en el sitio de la plazuela con sus cureñas no se pueden manexar ni son de servicio porque con los que sean de poner en la Barrera queda la entrada del muella muy guardada y siendo dichos dos cañones a propósito se quiten de alla y se pasen a la talarga haciendo terraplén y cobertizo por se el paraje muy esxenzial y a propósito y mexor que el que están y para que todo se aga y execute con labrebedad que se requiere sin dilazion se saque lo prexiso para ofizios fierro y demás que so sea cosa que se puda executar con el trabajo personal.”

El ayuntamiento reunido en la sala capitular de la villa reunido el 13.10.1706 informa de que ya se ha realizado el nuevo fortín de la Barrera, se han construido 18 cureñas para montar los 18 cañones que ha enviado el rey y que ya ha sido ubicados en el nuevo fortín. Para hacer frente a los gastos originados por estas actuaciones se informa que se han utilizado los ingresos de alcabalas, sisas y cientos invertidos en la construcción de las 18 cureñas y sus herrajes, pero para construir el baluarte defensivo e instalar en él la artillería tienen que recurrir a un reparto entre los ciudadanos de la villa y sus lugares y jurisdicciones, se precisa que la recaudación tiene que hacerse rápidamente porque los que han trabajado len las obras no han cobrados sus salarios.

“En la sala capitular del ayuntamiento de esta villa de Castro de Urdiales a trece días del mes de octubre año de mil setecientos y seis aviendose juntado… dixeron que por quanto se an sacado de los efectos de alcabalas sisas zientos y propios lo preziso que sea avido menester para las diez y ocho cureñas nuebas que con su herraxe sean echo nuebas para montarlos en diez y ocho cañones que su magestad fue servido mandar dar a esta villa para la defensa de esta plaza y para hazer el baluarte del sitio de la barrera preziso y necesario asi para la defensa como para acomodar la mayor parte de la dicha artillería por ser apropósito y porque hacen falta las dichas cantidades que de dichos efectos sean sacado para pagar a quien las ha de hacer acordaror que se ajuste la quenta y se reparta entre esa villa y sus lugares y los de la jurisdizion y que sea con la brevedad como no de lugar a costas y salarios de executores que se están para despachar a su cobranza y lo firmaron”

En el libro de cuentas correspondientes a 1706 se reflejan los gastos realizados en la construcción del fortín y la muralla, el importe de la teja utilizada en la reparación de la cubierta del castillo mayor, también se da cuenta de los gastos que corresponden a la fabricación de las cureñas y la conducción de la artillería.

“y por lo que costaron las 18 cureñas que se hizieron y fabricaron para montar las diez y ocho piezas de artillería y quatro libras de vala que dio su Magestad a sus Reales ynjenios de Lierganes en el fortin y muralla que se hace en la barrera para la dicha artilleriay reparar el fortin y muralla antigua que todo hace los dichos ducientos y noventa y ocho mil ochocientos y veinte y seis maravedíes que balen ocho mil setezientos y ochenta y nueve Reales (…) Ziento y treinta y nueve Reales y medio que costo conducir la dicha artillería desde la plaza al castillo de la Barrera

(…) Por tres millares y medio de texa que se compraron para coberticos de dicha artillería que costaron puesto en el castillo Mayor a toda costa ducientos y treinta y ocho Reales (…) Pago treszientos y once Reales por los jornales de setenta y seis oficiales de cantería que entraron ha azer y fabricar el paredón y fuerte de la barrera para dicha artillería” 467 Para la ejecución de dicha obra trabajaron más de quatrozientos y cinquenta ombres y más de mil mujeres mayores y menores que trabajaron a fajina, treszientos diez oficiales carpinteros, setenta y seis oficiales de cantería y quarenta y ocho yegueros que se ocuparon en traer piedra para la muralla y arena para amasar la cal. Este elevado número de trabajadores da idea de las urgencias en levantar el fortín contando con trabajadores de la comarca ya que esta villa no alcanzaba semejante cifra de habitantes.

Para tener una idea clara de la identidad de la construcción contamos con un dato significativo que también aparece reflejado en el libro de cuentas de la villa de 1706, en él consta el número de trabajadores que intervinieron en la construcción, así como el salario que recibieron.

A la vista de los datos reflejados en la tabla se ponen en evidencia que la obra implicó la colaboración de un elevado número de operarios, se registra un total de mas de mil novecientas personas que intervinieron en los trabajos de la construcción, no obstante los gastos que se realizan en los salarios de los trabajadores no llegan a dos mil reales de vellón, una inversión relativamente reducida. Esto es posible gracias al trabajo personal gratuito que realizan cuatrocientos cincuenta hombres y mas de mil mujeres mayores y menores, vecinos no solamente de Castro Urdiales, sino de las otras villas de la Jurisdicción, pues como hemos visto en otros documentos los gastos de defensa se reparten de forma proporcional entre las diversas villas y lugares de la jurisdicción.

La inversión en la nueva construcción asciende a once mil novecientos noventa y dos reales de vellón, una cantidad relativamente discreta, teniendo en cuenta que el capítulo de cargo o ingresos en las cuentas de la villa en estos años está próximo a los cuarenta mil reales de vellón (Referencia a tabla de datos de la fiscalidad municipal) supone en torno a una cuarta parte de los ingresos municipales. Pero teniendo en cuenta que la situación de las cuentas municipales es continuamente deficitaria a lo largo de este periodo, el gasto agrava la situación deficitaria que se arrastra, de hecho en el libro de acuerdos de mil setecientos siete se hace constar que no se puede realizar el enlosado de la batería del fuerte de la Barrera porque la villa no tiene medios para ejecutarlos.

Enlosar el fortín de la Barrera.

“Sobre que se enlosen y pongan bien los sitios donde se a de manejar y disparar la artillería de la Barrena. Ayuntamiento de 17 de agosto.

En la sala capitular del consistorio y ayuntamiento de esta villa de Castro de Urdiales a 17.8.1707 se juntaron especial y señaladamente el señor Don Sevastian de Havellaneda Alcalde Mayor de intancia ordinaria Don Eusebio de Quiros Francisco del Hierro Don Francisco Antonio de Angulo y Antonio de Peñaredonda Rexidores Capitulares Don Domingo Antonio de Toranco Procurador xeneral de esta dicha villa y Antonio de Pomares Procurador xeneral del Cavildo de San Andrés los mareantes de ella juntos y congregados para tratar de cosas del servicio de Dios nuestro señor el de su Magestad y bien y conservación de los vecinos el dicho señor Procurador Don Domingo Antonio de Toranco propuso que en atención a una Orden del Señor Correxidor de estas quatro Villas remitio por su merced el señor Alcalde Mayor para que la artillería de esta dicha villa estuviese lista y pronta para lo que se pudiere ofrecer con la…que se hacia de que las armadas inglesa y olandesa querían acometer a esta costas se las puso sacar a remate el enlosado que necesita para manejar la artillería del campo de la Barrera lo qual se remato en Juan de armero y compañía vecinos de Samano en un mil setecientos y sesenta Reales de Vellon”.  Avanzadas las obras la villa ya no tiene medios para enlosar el fortín de la Barrera y se pospone para más adelante, pues hay otras necesidades cono son la de arreglar los muelles que están en ruina y otras reparaciones en la cubiertas del castillo de san Guillen donde guardar la artillería y las cureñas para que no se deterioren con la lluvia. Para este fin se utilizan tres millares de teja para los cobertizos de la artillería.

Además de los 18 cañones el Rey envía  4 libras de balas y 100 quintales de pólvora para la defensa de esta villa por lo que la localidad tiene que montar dichos cañones con sus respectivas cureñas y herrajes que han sido costeados con lo recaudado de los impuestos de alcabalas, cientos y sisas.

“ayuntamiento de 24 diputados de oy miércoles 17 de Agosto = En la sala capitular del consistorio y ayuntamiento de esta villa de Castro de Urdiales … … se le manifestó y dio a entender a todos por el escribano el acuerdo y proposiciones de oy dia y abiendo las oydo y entendido unanime y conformes dixeron los dichos regidores veinte y quatro diputados que dia que es hoy conbenia mucho el que hiciese el enlosado para la artillería del fuerte de la Barrena se suspenda por ahora y asta el primer verano respecto de no tener la villa medios para executarlo y de haber que hacer precisamente la composizion de los muelles de la calle de la mar que amenazan conozida ruyna como tanbien amenaca ruyna el paredón de la quebas y ser necesario concluir los cubiertos para la artillería del castillo y de san Guillen”

Tesis Doctoral 2015. La Guerra de Sucesión en Cantabria. María Concepción Ruiz Gutiérrez. Licenciada en Filosofía y Letras, Geografía e Historia. Historia Moderna y de América. Facultad de Geografía e Historia. Director: D. Luis Antonio Ribot García. Codirector: D. Ramón Maruri Villanueva

El primer Plan General de Castro Urdiales fue aprobado por la Comisión Provincial de Urbanismo el 23.2.1965. La obsolescencia del instrumento básico de planeamiento municipal justificó no ya la conveniencia y oportunidad de su Revisión y Adaptación a la normativa vigente, sino la ineludible necesidad de poner fin a una situación inédita: la pervivencia de un Plan General basado en la Ley del Suelo de 1956. Así comienza la Justificación de la Revisión y Adaptación del Plan General de Ordenación Urbana De Castro-Urdiales de 1996, aún hoy vigente.

AI margen de estas consideraciones de índole legal, la incapacidad del planeamiento vigente para controlar los procesos de desarrollo urbano del municipio castreño, a pesar de la tramitación de Planes Parciales o modificaciones puntuales, es incuestionable: la densificación brutal de la trama urbana, la indefinición de alineaciones y rasantes, la ausencia de mecanismos de equidistribución de cargas y beneficios o la insuficiencia de dotaciones públicas han caracterizado el, por otra parte, espectacular crecimiento de Castro Urdiales en los últimos años.

En abril de 1995 se presentó al Ayuntamiento el Documento para Aprobación Inicial, el cual, fue aprobado por el Pleno Corporativo en sesión celebrada el 28.4.1995. El Boletín Oficial de Cantabria de 7.6.1995 publicaba el anuncio de la información al público de la aprobación inicial de la Revisión y Adaptación del Plan General de Ordenación Urbana de Camargo.

El Ayuntamiento Pleno decidió con anterioridad a la finalización del periodo mínimo legal (un mes) de exposición al público del citado documento, su prórroga hasta el día 30 de septiembre. En el periodo comprendido entre el 7 de junio y el 30 de septiembre (ambos incluidos) se habían presentado 680 alegaciones. Por el Equipo Redactor se propuso la aceptación total de 176 de las alegaciones presentadas, la aceptación parcial de 308 y la denegación de las pretensiones recogidas en 177 de las alegaciones. Además se habían presentado 11 alegaciones ilocalizables y 7  alegaciones no procedentes. por tratar asuntos ajenos al Plan, siendo anulada 1 alegación por presentación de otra posterior por su redactor. Incorporadas éstas al Plan General, el Pleno remitió a la Comisión Regional de Urbanismo para su aprobación definitiva, que fue efectuada en sesión de 23.12.1996.

La Revisión del PG vigente no sólo era necesaria sino también urgente, dada su inadecuación técnica (basta con ver las dificultades municipaIes para conseguir y ejecutar calles o dotaciones públicas, la obsolescencia deI programa de actuación y estudio económico-financiero, etc) y social (propone modelos de ocupación del espacio claramente superados, además de favorecer la destrucción del patrimonio construido.

El Plan de 1965, redactado en pleno auge de las ideas expansionistas ligadas al turismo, consagra un modelo de ocupación del espacio, apuntalado con las sucesivas modificaciones puntuales, caracterizado por la especulación (ausencia de  nuevas dotaciones, sustitución de un modelo extensivo de baja densidad por otro intensivo, por ejemplo Estudio de detalle de Brazomar, sustitución de edificios públicos por viviendas, etc.), “el desorden (el Plan no establece alineaciones, que se van definiendo paulatinamente en función de los intereses de los particulares sin tener presente lo ya existente, la dispersión (al no establecer nuevas calles o equipamiento a que sirvieran de rótula entre la trama existente y las nuevas áreas de crecimiento) y la destrucción de la trama histórica (el derribo del Teatro de La Villa -1974-, la inserción en pleno centro histórico de bloques en altura o fábricas de conservas, procesos como el PERI de la Plaza del Mercado, que incluía la desaparición del edificio de Eladio Laredo, son ejemplos claros de atentados culturales contra la ciudad.

El documento, no adaptado tan siquiera al Texto Refundido de 1976, se caracteriza por su indefinición, siendo sus principales frutos, existencia de numeroso planeamiento de desarrollo {con frecuentes alteraciones de las determinaciones del Plan General}, que no responde a un modelo único o final de ciudad, si no a problemas puntuales inconexas, que se resuelven, normalmente, en beneficio del particular frente al público y la marginación del resto de núcleos del municipio, posibilidades de crecimiento ni mejora de dotaciones.

Otro rasgo característico del planeamiento desarrollado en el municipio ha sido la asunción por parte del Ayuntamiento del papel de promotor del mismo, siendo escasos los documentos en los que los particulares interesados figuran como tales. Esta forma de actuar hace recaer toda la responsabilidad urbanística en el Ayuntamiento que, por un lado, respalda como propios los criterios de los particulares colaborando de forma activa en el desaguisado urbanístico y, por otro lado, beneficia directamente a las auténticas promotores al permitir que los mismos no tengan que cumplir con los requisitos que la Ley del Suelo exige a actuaciones promovidas por particulares.

Se puede afirmar como resumen que del análisis de la información urbanística se deduce la ausencia de política urbanística municipal”, que con escasas excepciones ha antepuesto los intereses particulares a los públicos, defendiendo sin criterio la lenta pero incesante destrucción de un municipio y una ciudad que si por algo destacaba antes de la aprobación del Plan vigente era por su calidad de vida, expresada en la ordenación volumétrica, la existencia de una trama homogénea consolidada y en un sistema de equipamientos y espacios libres conseguidos a lo largo de muchos siglos, de difícil parangón con cualquier otro lugar de Cantabria.

El Plan General, sus modificaciones y proyectos de desarrollo han sido los instrumentos que han permitido el proceso de masificación y reducción de la calidad ambiental (urbana y natural) del municipio, al no tener presente en ningún momento la historia.

CASTRO-URDIALES PG 1996 Clasificaión del suelo

CASTRO-URDIALES PG 1996 Sistemas Generales

Pero ¿cómo es posible trabajar en 2018 con un PGOU de 1996? Respuesta: modificaciones aprobadas por la CROTU (comisión Regional de Urbanismo) y otras (líneas de actuación):

La etapa negra de la corrupción en Castro Urdiales una década después: 110 imputados y un agujero de 45 millones. (25.2.2018)

Bautizado como “la Marbella del norte”, es uno de los municipios de España que más casos de corrupción registró durante la burbuja inmobiliaria. 10 años después aún quedan 7 causas judiciales abiertas en las que están implicados exalcaldes, exconcejales, constructores y funcionarios. El juez Luis Acayro Sánchez, que instruyó una veintena de casos en la localidad, denunció “presiones brutales” y reclamó la “despolitización de la justicia”.

Caso ‘La Loma’

Delitos que se imputan: Prevaricación administrativa y urbanística, malversación de fondos públicos, falsedad documental, infidelidad en la custodia de documentos públicos, cohecho y estafa. Hay 46 acusados, entre los que se encuentran los exalcaldes Fernando Muguruza y Rufino Díaz Helguera.

Objeto: Presunta reclasificación de 300.000 m2 de suelo rústico a urbanizable simulando la existencia de infraestructuras. Presunta aprobación de construcción sobre parcela de equipamientos, manipulación de proyectos de reparcelación y compensación. Presuntos sobornos a técnicos, alcalde y secretario municipal, y supuestamente se dejaron de recaudar las tasas municipales y se engañó a los compradores de las viviendas.

Estado:  Remitido recientemente a la Audiencia Provincial de Cantabria 2 años y medio después de que Acayro dictara apertura de juicio oral. Todavía no hay fecha para su enjuiciamiento. 

Caso ‘Urdicam’

Delitos que se imputan: Prevaricación administrativa y urbanística. Hay 14 acusados.

Objeto: Modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), aprobación de instrumentos urbanísticos y presunta concesión de 4 licencias de obra y 1 de primera ocupación en contra de 5 informes negativos y vinculantes de la Comisión Regional de Ordenación del Territorio y Urbanismo (CROTU) con pérdida de suelo público valorada en 2,4 millones de €.

Estado: A falta de sentencia.

Caso ‘Mioño/Lusa’

Delito que se imputa: Apropiación indebida. Hay 2 acusados, los exalcaldes pedáneos Víctor Echevarría y Antonio Alijo. La acusación pide 7 años de cárcel y 9 de inhabilitación para cargo público para el pedáneo de Mioño y 10 años de prisión y 15 de inhabilitación para cargo público para el de Lusa.

Objeto: La causa deriva del arrendamiento de unos terrenos a la UTE Dícido (formada por las empresas Sadisa y Emilio Bolado, adjudicatarias del contrato y que ejercen la acusación particular) para su explotación minera. De acuerdo con los letrados de las empresas, en base al contrato los alcaldes de Mioño y Lusa idearon el modo de “estafar” a la UTE y apropiarse ilegítimamente de más de 1,2 millones (1.256.700 €) para ingresarla en las cuentas bancarias de las Juntas primero, y hacerla desaparecer de las mismas después, “en cuestión de semanas”, sin que se sepa con exactitud el destino de dicha cuantía, pues el medio usado para su distracción fue, según la acusación, la emisión y utilización “descontrolada” de numerosos cheques al portador.

Estado: Se encuentra en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial y el juicio se celebrará los días 20, 21 y 22 de marzo tras  haberse suspendido en diciembre de 2016.

Caso ‘APD-2 de Cotolino’

Delitos que se imputan: Prevaricación administrativa y urbanística y falsedad de documento público. Hay 11 imputados.

Objeto: Presunta concesión de licencias de obra en contra de planeamiento y supuesta manipulación de los instrumentos de gestión con pérdida de 36.000 m2 de suelo público valorado en 16 millones de €.

Estado: A la espera de escrito de acusación por el Ministerio Fiscal, tras los recursos de reforma presentados contra el auto de procedimiento abreviado.

Caso ‘Sobresueldos’

Delitos que se imputan: Malversación de fondos públicos y prevaricación. Hay 13 imputados entre los que se encuentran 3 exalcaldes del municipio: Rufino Díaz Helguera, Fernando Muguruza e Iván González.

Objeto: Presunto desvío masivo de fondos públicos (2,5 millones de €) en beneficio de determinados funcionarios, al amparo de conceptos salariales inexistentes o en cantidades superiores a su categoría.

Estado: Pendiente de escrito de acusación por el Ministerio Fiscal, tras los recursos de reforma presentados contra el auto de procedimiento abreviado.

Caso ‘Proconor’

Delitos que se imputan: Prevaricación administrativa y urbanística. De los 24 acusados inicialmente, la Audiencia Provincial absolvió a dos en septiembre de 2016. No obstante, mantuvo la imputación del excalcalde Díaz Helguera y de varios exconcejales de la Corporación municipal. 

Objeto: Modificación del PGOU, aprobación de instrumentos urbanísticos y concesión de 4 licencias de obra y 1 de primera ocupación en contra de 5 informes negativos y vinculantes de la CROTU con pérdida de suelo público valorada en 500.000 €. El ‘caso Proconor’ versa sobre un edificio de 51 viviendas que ejecutó la constructora del mismo nombre en la zona de Santa Catalina, junto al polideportivo Pachi Torre, que fue paralizado y que el Ministerio Fiscal solicitó demoler por invadir suelo destinado a equipamiento deportivo.

Estado: En la Audiencia Provincial a la espera de ser enjuiciado, pendiente de escrito de defensa desde junio de 2015.

Caso ‘Korta’

Delitos que se imputan: prevaricación administrativa, falsedad de documentos públicos y malversación de fondos públicos.

Objeto: Supuesto desvío de 380.000 € de fondos. El acusado, electricista del Ayuntamiento de Castro Urdiales, en connivencia con su mujer, presuntamente simuló la facturación de suministros eléctricos al Ayuntamiento para el enriquecimiento propio entre 1998 y 2002.  El Ministerio Fiscal solicita 5 años para cada uno. 

Estado: El juicio se encuentra  suspendido hasta marzo después de que en la primera vista celebrada el pasado mes de enero la Fiscalía solicitara citar a declarar como testigo al entonces interventor municipal, Fernando Urruticoechea. 

Casi es anecdótico, pero el Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico-Artístico, redactado por Gonzalo Ispizua Anduiza (DIRSUR SL) en octubre 2000, contiene lo que hace ya 15 años eran grandes verdades dolorosas en su diagnósis:

  • Con carácter general, los principales problemas que hay que señalar e intentar atajar con carácter de urgencia son la perdida de una parte de la trama urbana histórica, el lento deterioro de los espacios y edificios interiores del conjunto histórico y las negativas intervenciones de sustitución de la edificación en puntos privilegiados y estratégicos.
  • También llama poderosamente la atención el proceso de terciarización del área con una paralela sustitución de actividades tradicionales (pesca y derivados) y su conversión en el principal foco turístico del municipio (por encima de playas o espacios interiores del municipio).
  • Otra característica ha destacar es el hecho irrefutable de que el centro histórico, a nivel demográfico, es ajeno al fuerte crecimiento que se está produciendo en Castro, sin producirse tampoco una perdida significativa de población.
  • Como resumen se puede afirmar que el conjunto histórico se ha convertido en el principal foco turístico, económico terciario y de esparcimiento, en todos los órdenes, de Castro-Urdiales

Plan Ordenación Litoral de Cantabria 2004. Castro-Urdiales

El POL (Plan de Ordenación del Litoral).

El Plan de Ordenación del Litoral se aprobó mediante la Ley del Parlamento de Cantabria 2/2004, de 27 de septiembre y se presenta como un documento clave a la hora de estructurar el territorio por lo que será una referencia prioritaria de la revisión del Plan. Por un lado limita con extraordinaria precisión los suelos por donde debe crecer el municipio, los suelos periurbanos, dejando sin posibilidades prácticamente al resto de los suelos. En el caso de las juntas vecinales, el POL limita prácticamente al existente los suelos urbanos dificultando pequeñas medidas de actuación para cohesionar la trama existente.

“…Por otra parte, señala dos Actuaciones Integrales Estratégicas que suman una superficie parecida a la de todos los suelos urbanos, urbanizables y áreas periurbanas del municipio. Se trata de suelos de oportunidad que afectarán de forma decisiva en la vida y desarrollo del municipio, pero que no pueden ser gestionados por este, dificultando la integración de dichos suelos en la trama, en el modelo de ciudad. Además las previsiones de nuevos suelos industriales a una gran escala impide el proponer nuevos polígonos industriales en esta revisión del Plan, dejando este cometido a los PSIR. Esto complica un poco las posibles actuaciones de reubicación de empresas existentes dentro de la trama urbana, a dichos polígonos mediante convenios. Será necesaria la actuación conjunta de la administración local con la encargada del desarrollo de estos PSIR, de forma que puedan obtenerse suelos de actividades industriales en el centro de la ciudad para dotaciones.

Por tanto, la presente revisión (Avance 2009) no diseña estos espacios, no cuenta con ellos para su modelo de ciudad, esperando que sean los propios estudios de estas áreas, cuando se hagan, los que busquen la integración con el municipio, siendo incluso necesario por la dimensión de dichas intervenciones, el tramitar alguna modificación puntual que ajuste las nuevas propuestas al nuevo Plan General que esperemos esté vigente…”

PMUS. Zonificación

Y el PMUS (Plan de Movilidad Sostenible) realizado en 2013 y aprobado inicialmente en sesión ordinaria por el Pleno el 4.4.2014.

Y la población estimada.

La población estable durante todo el año parece aproximarse claramente hacia los 40.000 habitantes, lo que indica que habría unos 8.900 residentes habituales sin empadronar lo que supone un 22% de la población permanente. Conforme nos acercamos al verano la población va aumentando por la mayor afluencia de visitantes durante los fines de semana. El máximo demográfico se daría en el mes de agosto en el que a la vista de las diferentes estimaciones la población rodaría los 58.000 ó 60.000 habitantes…

“..El estudio concluye con una estimación general de población de 110.000 personas en 2025, incluyendo habitantes censados y estacionales…”

Avance PG 2009 Castro-Urdiales. Sistemas Generales

Avance PG 2009 Castro Urdiales. Estructura General

Pero no hay visos de inminencia en el planeamiento general De Castro-Urdiales, ni una Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrada a la vista. ¿Dónde están? Increíble por sorprendente. Inadmisible. En qué mundo quieren seguir viviendo? Tribunales y tribunales… Siempre hay conclusiones simples, cuando la inacción del planeamiento se favorece, y, suele ser corrupción, tribunales, casos mediáticos… Y aquí están aún en esa fase. Despierten ya del letargo. El Avance (borrador de 2009) ya está olvidado, (¿o no ?)


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España