OLOT

OLOT. Población (INE)

OLOT. Pirámide de Población (INE)

OLOT Bienes Inmuebles de naturaleza urbana y Uso residencial 2014-2018

OLOT. Paro

OLOT. Deuda


Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Olot es un municipio de 29,1 km2 de la provincia de Gerona, capital de la comarca de La Garrocha, especialmente conocida por sus lugares de interés natural; no en vano todo su término municipal se encuentra dentro del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrocha. Los volcanes (todos ellos extinguidos) más conocidos y visitados son el de Santa Margarita, Croscat y el Volcán Montsacopa también conocido como Sant Francesc. El Croscat es famoso debido a que el terreno está “cortado” y se pueden apreciar perfectamente los estratos geológicos, encontrándose a su pie el Jardín Botánico de Vegetación Natural Olotense. También despierta un gran interés el hayedo de Jordá, un inmenso bosque de hayas exquisito para perderse y pasear, tanto a pie como en bicicleta, a caballo o en carruaje.

El río Fluvià atraviesa la población como corredor natural y como eje histórico de desarrollo económico y urbano de la ciudad. El aprovechamiento de los recursos hidráulicos condujo a una intensa dinámica industrial en los s XVIII, XIX y XX, inicialmente textil y de estatuaria religiosa, caracterizada por la iniciativa y el capital autóctonos. A principios del s XX la electrificación, la llegada del tren (que ahora no existe) y la mejora de las comunicaciones, provocó la diversificación de la economía, sumando una importante industria agroalimentaria que se mantiene como uno de los sectores económicos principales. Las sucesivas crisis del textil hicieron abandonar fábricas e infraestructuras, dejando un patrimonio industrial que se visualiza todavía en algunas zonas alrededor del Fluvià y forma parte de su identidad histórica. Se han recuperado algunos elementos, pero existen espacios en un evidente estado de degradación, tanto la edificación como los alrededores del Fluvià, principalmente concentrados en la zona del Centro Histórico.

Colindante con los municipios de la Vall de Bianya (N), Sant Joan les Fonts (N y E), Santa Pau (SE), las Preses (S) y la Vall d’en Bas y Riudaura (E), se sitúa en el valle alto del Fluvià, que atraviesa la población, en el centro de la plana de Olot, una de las fosas tectónicas formadas en el sector de fallas que afecta a este trozo de la Cordillera Transversal. La parte septentrional del término es drenada por Ridaura y accidentada por la sierra de San Miguel del Monte (793 m) y la montaña de San Valentín (709 m), sierras que forman en parte el límite N. La sierra de Aiguanegra, al NE, lo separa de San Juan les Fonts, y la sierra de Batet, a levante, del antiguo término homónimo. A mediodía y ponente el territorio es más abierto y más llano. La pequeña sierra llamada también de San Valentín (652 m) forma el límite occidental con la Vall d’en Bas. Salvo el sector de Batet, el territorio comprende amplias superficies planas, como las conocidas por el plan de Arriba, plan de Abajo, hoy polígono industrial, y plan de Lagos, donde se han construido numerosas casas unifamiliares. El municipio forma parte del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, con antiguos volcanes como la Garrinada, Monteolivete, las Bisaroques o el Montsacopa.El municipio comprende la ciudad de Olot, cabeza de comarca, antiguos pueblos y vecindarios (San Roque de Olot, San Cristóbal las Fuentes, San Andrés del Coll, Closells), que forman una conurbación alrededor de la ciudad, así como diversas urbanizaciones (las Fuentes, el Mas Bernat, las Planoles, etc.) y el antiguo término y vecindario de Batet de la Serra. Este extendía el sector de levante de la llanura de Olot por las laderas de la llamada sierra de Batet, en un terreno de materiales basálticos punteado de pequeños antiguos volcanes, como el Pujalós (o Puig Alós), el Puig Astrol y los vertientes N del Croscat, cubierto en buena parte por una amplia extensión forestal, poblada de bosques de robles y encinas.

De Olot salen radialmente una serie de carreteras. La variante de la N-260 procedente de Portbou y Figueres enlaza con la carretera C-26 hacia Ripoll.Uno de los ases turísticos de Olot es su cocina, la llamada “cocina volcánica”. Una de sus mejores y más conocidas recetas son las patatas de Olot​ (Patates d’Olot).

También es de importancia mencionar la Plaza de Toros de Olot, que data del año 1859, siendo la más antigua de Cataluña y la 2ª de España.

Cabe mencionar el arte y la industria de estatuaria religiosa que desde el s XIX se estableció por toda la ciudad, siendo el máximo representante “El Arte Cristiano”, fundado por Marià Vayreda y existente hoy día, donde trabajaron entre muchos otros los notables escultores Miguel Blay y Josep Clarà. 

La evolución de la población de la ciudad de Olot se puede seguir atendiendo a las cifras de población que proporcionan los primeros recuentos y censos a partir del s XVIII. Así, a lo largo del s XIV se suceden los altibajos: en 1360 tenía 356 hogares, que 20 años más tarde habían descendido hasta los 230, lo que señala una pérdida de población de casi un 50%. Las crisis periódicas y las pestes que asolaron la comarca estos años explican el descenso.

Posteriormente Olot sufrió gravemente las consecuencias de los terremotos de los años 1427-1428, que, además de derribar una buena parte de los edificios de la ciudad, produjeron la pérdida de numerosas vidas humanas. Sin embargo, en el censo de 1497 Olot alcanzaba los 279 hogares, mostrando un notable poder de recuperación ante la desgraciada catástrofe.

En cambio, en el s XVI se inició ya un periodo de crecimiento en toda Cataluña. En 1515 Olot alcanzaba los 281 hogares y en 1553 a 354, aumento que se mantendrá, aunque sufrió altibajos significativos, hasta el 1670, que alcanzó los 537 hogares. En este sentido, cabe mencionar que en 1610 hubo una peste muy fuerte que diezmó la población y paralizó la vida económica, y que a causa del miedo del contagio muchos olotenses refugiarse en el pueblo de Les Preses.

En 1650 nuevamente se extendió la peste todo con mucha intensidad: se calcula que en Olot murieron unas 2.000 personas. Ante el incremento de la mortalidad catastrófica, el aumento de la población de estos años sólo se puede explicar por la incidencia de una natalidad muy elevada y sobre todo por el impacto de la inmigración francesa en la villa de Olot y alrededores .

A finales del s XVII y los primeros años del s XVIII hubo una cierta crisis, agravada por los acontecimientos sucedidos a raíz de la guerra de Sucesión. En este sentido, no puede sorprender que la población se mantuviera casi invariable, ya que en 1718 Olot tenía 2.627 hogares.

Durante el s XVIII la población hizo otro paso adelante, tal como nos muestran los censos del 1773 y el 1787. También en este caso se produjo un crecimiento entre ambas fechas que no se puede explicar por el simple crecimiento vegetativo. En este aumento tuvo mucha influencia la pujanza de la vida económica olotina, que atrajo muchos habitantes de los pueblos de los alrededores. A lo largo de este siglo, Olot creció sin interrupción, se crearon nuevos barrios y se levantaron nuevas viviendas.

Con todo, a finales del s XVIII se empezó a notar la crisis al iniciarse la Gran Guerra contra la República Francesa (1793-95), que comportó un descenso de la población de Olot. Es ilustrativo el hecho de que si bien en Olot morían generalmente 400 personas cada año, en 1793 murieron 761 y en 1794 unas 863. A todo esto, hay que añadir el colapso de la vida económica, con funestas consecuencias a largo plazo, ya que el estallido de la guerra de la Independencia no permitió que la ciudad tuviera tiempo de recuperarse.

Durante los años de dominación napoleónica Olot fue sometido al yugo de los invasores, y se produjo además una elevada mortalidad: sólo en 1809 murieron 1.237 personas, lo que denota la dureza de la ocupación y el estado de crisis en que se encontraba la población. Pensamos que en 1860 Olot alcanzaba los 10.262 h, cifra que apenas sobrepasaba la del 1787. A partir de esta fecha, la crisis en el sector industrial y la falta de comunicaciones llevó otra vez Olot a las cifras de población más bajas de su historia. Hasta 1900 no volvió a ser alrededor de los 10 000 habitantes. De lo contrario, hay que pensar en el impacto de la epidemia de cólera de 1854, que sólo durante el mes de agosto ocasionó más de 400 defunciones.

Una vez iniciada la década de 1920, se inició una tímida recuperación que pronto se concretó en el crecimiento del perímetro urbano de la ciudad. Los 10.243 h de este período pasaron a 11.615 en 1930 y, a pesar del estallido de la Guerra Civil, en 1940 todavía registró un saldo positivo. Con todo, el crecimiento más notable se inició a comienzos de los años 60′, aprovechando el extraordinario y desordenado crecimiento de la actividad económica. En este incremento influyó positivamente el impacto de la inmigración de todo el estado, la cual, si bien no alcanzó la magnitud de otros lugares de las comarcas de Girona, no fue nada despreciable. Además, Olot continuó recibiendo población de los pueblos de los alrededores. Es por ello, y por la anexión del antiguo municipio de Batet de la Serra, que, a pesar de la crisis, el municipio de Olot tenía 25.588 h en 1979, que aumentaron a 26.713 en 1991, a 28.060 h 2001 y 31.271 habitantes en 2005.

La población del antiguo municipio de Batet ha sido tradicionalmente escasa, con algunos altibajos: a mediados del s XIV Batet tenía 55 hogares (unas 250 personas) que en el censo del 1553 habían descendido a 37 (de los cuales 35 eran laicos y 2 de curas). Tampoco en el s XIV, periodo de expansión demográfica en todo el país, se experimentó ganancia, ya que los 241 h 1718 habían pasado a 237 h en 1787, con una curiosa falta de respuesta ante la coyuntura favorable de la época. El censo de 1860 muestra un crecimiento considerable, que da la cifra máxima de población, 688 h, a la que siguió un fuerte descenso hasta 1900 (396 h). Tras una recuperación en torno al 1930 (629 h), la curva fue descendente hasta la incorporación a Olot.

1908. Partido Judicial de OLOT

El municipio de Olot, que concentra la mayor parte de los habitantes de la comarca, ha experimentado un saldo positivo, si bien a partir de 1950 la tasa de crecimiento de la población de Olot ha sido inferior a la media de Cataluña. La existencia de un flujo migratorio se ha producido por dos hechos: la llegada de gente de la comarca y de jóvenes africanos por motivos laborales y la llegada de personas que buscan una mejor calidad de vida. Este flujo ha sido compensado por las personas que, a su vez, una vez jubiladas vuelven a sus lugares de origen, y por los jóvenes que emigran por motivos laborales.

1908. Ciutat de Olot / per Alfret Paluzie. Facilitat y revisat per l’Ajuntament

Otros lugares del término

La Fuente Moixina. El lugar de la Fuente Moixina, con la fuente y el parque natural que lo rodea, es uno de los lugares más típicos y visitados de Olot. Este sitio y el vecino de la Diez, poblado de viejos robles, fue declarado paraje artístico nacional en 1945, rivalizan en belleza con el lugar de la fuente de San Roque y la de las Tries, la zona de los Tussols-Basil y el parque de las moras, todos ellos bien acondicionados y ricos en agua y vegetación.

Estos sitios, otros rincones del término y la ribera del Fluvià han sido siempre un marco ideal para los pintores paisajistas de la escuela de Olot de siempre. La famosa Fageda de Jordà se encuentra ya dentro de la demarcación de Santa Pau, donde es descrita, pero representa también un centro para los olotenses y para todos los que visitan la ciudad.

San Cristóbal las Fuentes al SE de la ciudad, cerca de la carretera de Santa Pau. Lugar  mencionado desde el 1028, fue dado a Ripoll el 1097, pero le fue disputado por el monasterio de San Juan las Fuentes, al que había sido cedido el 1079. Acabó, siendo confirmado en Ripoll en 1106 y de nuevo el 1120, su primitiva iglesia románica fue renovada modernamente, lo que ocultó los restos románicos que antes estaban visibles. En 1860 tenía un pueblecito de 79 casas, las cuales, sin embargo, no se encontraban cerca de la iglesia sino en la vecindad de Olot, en el otro lado del puente de Santa Magdalena. Debido a esta proximidad a Olot y del crecimiento demográfico experimentado, se considera un barrio de la cabeza comarcal.

San Andrés del Coll situado hacia el extremo NW del término de Olot, en la vertiente SE de la sierra de San Miguel del Monte y sobre la carretera de Olot a Sant Joan de les Abadesses y Ripoll, que se bifurca en el cuello de Coubet. El camino que conduce rodea la torre o antiguo castillo del Coll. La iglesia es mencionada desde el 953 situada en el villar aliarse o Collo alear. El 995 se consagró una nueva iglesia, propiedad de los abades de Ridaura, que fue objeto de discusiones con los abades de Ripoll por cuanto se encontraba al límite de sus dominios. Inicialmente era una parroquia rural que en 1561 fue unida en calidad de filial o sufragània en la parroquia de Santa María de Ridaura, que sucedió el antiguo priorato. El edificio es románico y corresponde a una reedificación del siglo XI. Hasta 1936 conservó una notable lápida sepulcral del caballero Berenguer del Coll, fallecido en 1334, que tenía el caballero yacente rodeado de eclesiásticos y otros personajes de la época. Se conserva una reproducción en el Museo Comarcal de Olot.

El castillo o torre del Coll, posesión del linaje Coll desde el s XII, ahora convertido en masía, guarda todavía notables rastros de la época gótica. Sus últimos señores, los Vallgornera, lo abandonaron en el s XVIII, época en que perdió la categoría de castillo, y en trasladaron el centro de la jurisdicción en la Torre Lunas, construida en la plana.

Las torres de defensa de San Francisco se encuentran alrededor del cráter del volcán Montsacopa y corresponden a la época de la primera guerra Carlista (1833), momento en que se fortificaron el cerros más cercanos a la ciudad de Olot. En 1999 fue inaugurada su restauración, que ha posibilitado el acceso al interior.

El Hostal de la Cuerda y otras casas. Aunque dentro del término de Olot, pero al límite con los de la Piña y de Riudaura, está el antiguo Hostal de la Corda, instalado en una gran casa del s XVII. Durante la III Guerra Carlista, el 26.3.1875, un día después de que los carlistas hubieran perdido Olot, tuvo lugar la entrevista secreta de los generales Arsenio Martínez de Campos, jefe de las fuerzas liberales, y Francesc Savalls, ninguna de las fuerzas carlistas del Principado, encuentro que supuso, de hecho, el fin de la resistencia carlista en Cataluña.

1893. Ferrocarril económico de Olot a Gerona: Plano general de la comarca y sus vías de comunicación

En el término de Olot había una gran población dispersa, que en 1860 era de 76 masías, 4 de los cuales eran molinos. Hoy día subsisten la mayoría de las masías de lujo, aunque algunas son casas residenciales y otros se han confundido con los núcleos creados en torno a la ciudad o con las urbanizaciones surgidas en diferentes puntos del término. De estos cortijos surgieron muchas familias bien destacadas en la vida olotina, como los Vayreda, los Moretó, los Mas de Xexàs, los Mates, los Moras, los Olivera, etc. Son todavía notables masías el Soler (que es conocida desde el s XIV y que en 1684 pasó a Ventós), los Fresnos, el Mainar, las Coromines, las Planeses, el Puig, el Prat, la Fullaca, la Avellaneda, la Clapera , etc.

Entre las masías más antiguas del antiguo término de Batet, además de Can Godolmar y Planella, destacan Can Sila, Pujoldamunt, Sarguetal, Casadavall, la Rovira, Fagel, Brugada, la Mata, el Solà (los Solà-Morales), Comadamunt, Comadavall y el mas de Puig-Alís.

Batet de la Serra, el santuario de la Trinidad y la torre de las Bisaroques
Vecindario de población diseminada al E de la ciudad, centrado alrededor del núcleo formado por varias casas y la iglesia parroquial de Santa María de Batet (advocación compartida desde el s XV con la de San Bartolomé), que se encuentra en 658 m de altitud, en el sector más septentrional del antiguo término de Batet de la Serra (260 h en 2005). De la primitiva construcción románica queda el campanario, cuadrado, de tres pisos con ventanas geminadas. La fábrica fue reconstruida a finales del s XV; en 1581 se añadió la capilla del Rosario y en 1857 se reconstruyó la fachada neoclásica; fue restaurada después de las destrucciones de 1936. Esta parroquia es una de las más antiguas de la comarca: sale documentada por primera vez en 977 en el acta de fundación del monasterio de San Pedro de Besalú; el monasterio, a partir de unas donaciones iniciales del conde Bernat Tallaferro (1020) y otros del 1034, tuvo la posesión, confirmada por Inocencio IV el 1252. Los abades consiguieron, además, la señoría alodial sobre las tierras y la baja jurisdicción, y nombraron alcaldes de saco. La jurisdicción alta fue de los condes y después de los reyes, hasta que fue enajenada por la corona a lo largo del s XIV los varones de Santapau (1366 y 1397, que se hizo la venta definitiva) y así el lugar quedó integrado en la importante baronía de Santa Pau.

A más de 1 km al SE de la parroquia de Santa María de Batet está el santuario de la Trinidad, elevado a 743 m, en la sierra de Batet. Es un edificio también de origen románico, pero muy modificado, con planta de 3 naves y 1 ábside, y alargado, a comienzos del s XVIII, por el lado de poniente, donde está la puerta, adintelada, y el campanario. Está documentado desde el 1263. Lugar de encuentros y romerías, ha acogido gente de toda la región. Cerca del santuario se encuentra la antigua masía fortificada de la Torre de Planella y en 1892 se construyó, más al S, el oratorio de la Sagrada Familia, donde hasta el año 1936 fue venerada una imagen obra de Miquel Blay.

La Edad Media

La primera noticia histórica que se conoce del sitio de Olot (Olot) con su antigua iglesia de Santa María, situado en el territorio de Bas, sale en un precepto de confirmación de bienes que el rey Carlos el Calvo hizo el 872 a favor del abad Racimir de Sant Aniol de Aguja. Un siglo más tarde, el 977, el conde obispo Miró dio al monasterio de Camprodon y al monasterio de Besalú unos alodios situados en la parroquia de San Esteban de Olot. Estas dos primeras noticias dan a conocer la existencia de un núcleo organizado con dos iglesias, la de Santa María y la de San Esteban.

Más importante para la historia de Olot es la donación que el 1097 hizo el conde Bernat II de Besalú al monasterio de Ripoll de un importante alodio situado en la parroquia de San Esteban Olotensis que iba del Fluvià en Sant Andreu del Coll y de la parroquia de Santa María de la Piña en la de San Pedro de las Presas. A partir de este momento la ciudad de Olot quedó bajo el dominio de los abades del monasterio de Ripoll. Los abades ripolleses erigieron un palacio en la ciudad de Olot y el siglo XII crearon la administración o pavordía de Olot para la gestión de los bienes que el monasterio poseía en la región.

A principios del s XII, la población de Olot había crecido de tal manera que el templo de San Esteban era insuficiente. Derribó lo que había y se emprendió la construcción de un nuevo templo con mayor capacidad. El 1116 el obispo de Girona Berenguer Dalmau consagró la nueva iglesia y la dotó de diezmos, primicias y poblaciones de los fieles, más los treinta pasos legítimos de la Sagrera y otros dones, tal como lo había hecho el conde Bernat. La población de Olot fue creciendo en torno al nuevo burgo de San Esteban.

En 1206 el abad de Ripoll otorgó unas concesiones a Olot y edificó un palacio, reedificado a finales del s. XIV. La población estuvo amurallada. En 1251 entró a formar parte de la veguería de Camprodon.

En 1315, el rey Jaime II, a petición del abad de Ripoll, concedió a la villa el privilegio de feria para Pascua Granada y por San Lucas. Olot devenía así un centro comercial de importancia como consecuencia de las ferias y mercados a los que acudían los vecinos de los valles de la región. El año 1362, el abad del monasterio de Ripoll concedió aún nuevas franquicias que ayudaban a la concurrencia mercantil de la villa.

Cuando el rey Martín fue creado conde de Besalú, resucitando el antiguo título, no tardó en reclamar toda la jurisdicción que tenía sobre Olot su madre, la reina Leonor. Le fueron concedidas la jurisdicción civil y criminal, el mero y mixto imperio. El rey Martín tuvo atenciones para la ciudad de Olot en forma de privilegios y exenciones, la creación de la subveguería y la reforma del regimiento municipal, que constaba de 3 cónsules y 9 jurados, elegidos por los vecinos, después de una época de tensiones con Ripoll, que conservó el dominio directo. La carta llevará hasta los decretos de Nueva Planta.

La Universidad de la villa de Olot había fundado Almoina del Pan con las donaciones que hicieron unos ricos comerciantes de la villa: Bartrina, Olivella y Coromina. Pero los estatutos no acabaron de hacer funcionar el establecimiento y el rey Martín los reformó en 1404.

Una fecha siniestra para Olot y toda la comarca fue el 15.5.1427, con el primer terremoto. Al año siguiente, por la Candelaria, el cataclismo aún fue más aterrador, porque asoló todas las casas, las iglesias y los edificios de la villa y de la comarca. Ese mismo año, el rey Alfonso IV, desde Valencia, mandaba a los cónsules de la villa que reedifican los edificios en el mismo sitio, o en otro, con el mismo nombre de Olot. La ciudad de Olot perdió 302 hogares.

Los olotenses, que desde hacía más de un siglo tenían continuadas disensiones con los abades de Ripoll por cuestiones de régimen y autonomía municipal, aprovecharon la ocasión y el privilegio real para construir la nueva población dentro los terrenos de la Almoina del pan, territorio que no dependía de los abades y que se encontraba entre la parroquia de San Esteban y la villa vieja situada en torno a la iglesia de Santa María del Tura. Este sector aún se puede precisar por la marcada cuadrícula de sus calles.

Cuando apenas se iba rehaciendo la nueva villa, surgieron las turbulencias del reinado de Juan II, que afectaron directamente la ciudad, puesto que se encontraba en el centro de las comarcas sublevadas contra los señores y la Diputación, las fuerzas de la cual llegaron a saquear la ciudad de Olot en 1463, y las 200 casas que tenía la villa quedaron reducidas a 70.

La Edad Moderna

A finales del conflicto de los remensas, Olot tuvo un tiempo de relativa calma que le permitió una cierta prosperidad, un crecimiento del comercio y de la industria, resultado de nuevos privilegios del abad de Ripoll y de componendas con los señores, a consecuencia de la sentencia de Guadalupe. Así en 1547 había 400 casas, y se restauraron las iglesias de San Esteban y de Santa María y construyó el convento del Carmen y el hospital de Santiago y los puentes de San Roque y de San Cosme sobre el Fluvià. El convento de capuchinos fue construido en 1627-31 (actual parque Clarà). En 1614 fue organizada una mesa de cambio que perduró hasta mediados del siglo, cuando los efectos de la guerra de Separación y una terrible epidemia (1650) que causó cerca de un millar de muertes provocaron una fuerte crisis, continuada todo aquel siglo con las frecuentes guerras contra Francia.

Al principio del s. XVII, Olot consiguió del rey Felipe III de Castilla la acuñación de moneda, lo que hace patente la pujanza que tenía la ciudad. La acuñación se repitió durante el conflicto con Felipe IV de España; primeramente se acuñó los reales y los sueldos de plata con la figura del rey Felipe, pero siguiendo la causa de la tierra, las nuevas acuñaciones se hicieron con la efigie del rey Luis XIII de Francia, que había sido proclamado en el Principado.

En las guerras con Francia de la 2ª mitad del siglo XVII, los olotenses defendieron encarnizadamente su villa y comarca; se distinguieron especialmente las partidas de miquelets de José de la Trinxeria. En 1675 Trinxeria y sus hombres abrieron y defendieron el cuello del Portillo; en otras campañas, entraron en el Rosellón y llegaron hasta las puertas de Perpiñán. El 1678, el mismo caudillo derrotó a los franceses en el cuello de Maians, y en 1684 a 1697, en la última guerra del siglo, Trinxeria hostilizar al enemigo desde el valle de Bianya hasta Prats de Molló.

La ciudad de Olot se adentró en el s XVIII superando un periodo de guerras que lo habían castigada los últimos años. Apenas iniciado este nuevo siglo estalló la guerra de Sucesión entre Felipe V de Castilla y el archiduque Carlos de Austria. Olot, al igual que la mayoría de pueblos de Cataluña, se declaró fiel a Carlos de Austria, aunque muy pronto la ciudad fue ocupada por el duque de Noailles, que comandaba el ejército filipista, el cual impuso numerosas cargas a sus habitantes. Desde entonces Olot, con toda la Garrotxa, quedó integrada al nuevo corregimiento de Girona.

A pesar de la represión institucional que sufrió toda Cataluña, con la abolición de los organismos de gobierno, una vez superados los primeros años de la posguerra, Olot inició una recuperación en el campo de la economía y la demografía que la convirtió en la ciudad más pujante de las comarcas de Girona, superando incluso Girona en número de habitantes y de fábricas.

A mediados del s XVIII se introdujo en Olot la fabricación de medias con telares, tejidos de algodón e hilados, y en 1777 se inició la manufactura de las llamadas indianas, que tuvieron un papel muy importante en el desarrollo industrial de Olot. Además, hay que resaltar la elevada producción, que permitía mantener una población activa muy numerosa. El 1777 había en Olot, además de la industria mencionada de indianas o pintados, 12 fábricas de paños, 50 de medias, 4 de fajas y 5 de tintes. Al cabo de 2 años se menciona que la industria textil y de curtidos ocupaba unas 2.500 personas. A pesar del impacto del comienzo de la guerra contra la Francia revolucionaria (1793), la industria olotina se mantuvo a unos niveles ciertamente pujantes hasta pasada la guerra de la Independencia (1808-14).

Paralelamente al aumento de la población, se llevó a cabo una serie de construcciones de nueva planta que caracterizan la pujanza de este siglo; en 1780 se empezaron las obras del Hospicio, que acaban el 1784, y también en estos años se decidió construir una nueva pescadería y restaurar las fuentes públicas, se rehicieron edificios de la nobleza e incluso se pidió permiso al rey para crear nuevos barrios.

La vida cultural tomó un nuevo impulso cuando en 1783 se inauguró la Escuela Pública de Dibujo, institución que tuvo un papel decisivo en la formación de los trabajadores de las industrias de indianas y en preparar la juventud para acceder con una mínima preparación técnica en el mundo industrial. Además, el municipio olotina mantenía 2 escuelas de primeras letras y la de latín; por estos años se habla también de la escuela de primeras letras de los religiosos carmelitas.

Este panorama tan halagüeño se rompió con el estallido de la Guerra Grande (1793-95). Olot se convirtió en una especie de cuartel general de las tropas españolas y hubo que habilitar el Hospicio como cuartel; lo mismo se hizo con el antiguo cuartel del Ferial. En un primer momento la guerra fue favorable al gobierno español, sin embargo, ya entrado el año 1794, un fuerte empuje de los franceses puso la villa de Olot en peligro de caer en sus manos. Fue en este momento que se reinstauró el somatén como medio de defensa. Parece que el inminente peligro de invasión produjo el cierre de muchas fábricas y la fuga de gente acomodada atemorizada por la proximidad de los enemigos. Con todo, los franceses no lograron conquistar la ciudad por la defensa que realizaban las fuerzas de voluntarios en toda la cercanía. Después de todo se firmó la paz con Francia, y se reanudó la actividad normal.

Los siglos XIX y XX

No tardaron en llegar nuevos problemas: la invasión francesa de 1808 al inicio de la guerra de la Independencia, que también afectó en gran manera la villa garrotxina. Aunque los franceses fueron hostigados continuamente en los alrededores de Olot, donde el bandido Boquica sembraba el terror con maldades, la ciudad cayó en manos del ejército napoleónico.

Ya antes se habían formado 5 compañías que no pudieron evitar que el 25.12.1809 -pocos días después de la caída de Girona- el general Souham ocupara la villa. A partir de esta fecha la ciudad fue a menudo ocupada y desocupada por los franceses hasta que en abril de 1812 cayó definitivamente en sus manos.

Pronto se formó un ayuntamiento presidido por Alexandre de Soler y de Sayol, al que acompañaban las personas más representativas de la población; se les tildó más de colaboracionistas que de afrancesados ​​convencidos. En este breve espacio de tiempo que abarca la ocupación francesa, no se pudo llevar a cabo las reformas que se habían iniciado en otros lugares de Cataluña, y se limitó a realizar una fuerte presión fiscal a fin de subvenir a las numerosas gastos de la guerra. El 9.3.1814 los franceses abandonaron definitivamente la villa de Olot, no sin antes derribar con explosivos el fuerte de Montsacopa, que se había Agencia para dominar toda la cercanía.

Tras la evacuación de los franceses, la constitución de 1812 fue proclamada en la villa el 12.3.1814, y fue solemnemente jurada al día siguiente. En las elecciones inmediatas para formar el ayuntamiento, el doctor Esteve Roca fue designado 1ª alcalde. Con el restablecimiento del absolutismo pocos días después, el ayuntamiento correspondió de nuevo a los concejales del 1808. Se iniciaba así un período de inestabilidad política y de luchas entre liberales y absolutistas que duraría y que se reflejó profundamente en Olot.

En marzo del 1820 los constitucionales proclamaron nuevamente la constitución, vigente hasta el 1823. Durante el Trienio Liberal se expulsó a los carmelitas, se formó la milicia nacional y se reunió una sociedad patriótica en Can Bolòs. Pero las partidas del Misses, maleville y mosén Anton ocuparon también la población durante el 1822 y produjeron otros actos de fuerza en 1823. Las tropas francesas enviadas por la Santa Alianza ocuparon Olot en mayo del 1823, mientras los milicianos pasaban en Barcelona. Entonces los realistas -incitados por el clero, según comenta Paluzie- se lanzaron a una represión cruel contra los constitucionales y sus familias. Durante la guerra de los Malcontents (1827) pasó momentáneamente a manos de los ultrareialistes y, poco después, fue escenario del fusilamiento del capitán Bossoms, alias Jep los Lagos. Durante la I Guerra Carlista, la ciudad fue sometida a un terrible asedio por las fuerzas facciosas de J. A. Guergué, pero se defendió heroicamente de la acometida (meses de septiembre y octubre de 1835) bueno y manteniendo la causa de Isabel II. Por este motivo le fue otorgado el título de Muy Leal por las cortes en 1836.

Según el estudio de F. Simón Segura, en Olot no se vendieron muchas propiedades a raíz de la desamortización de Mendizábal: las subastadas pertenecían a los carmelitas de la misma población y los benedictinos de Besalú y Ripoll. El convento de los capuchinos ya había sido quemado durante el sitio de 1835.

Hasta mediados del s XIX, la industria olotina alcanzó un esplendor bien notable en el contexto gerundense. La producción textil, además del hilado, comprendía barretines, bayetas, medias, fajas, pañuelos, etc. La inestabilidad política se convirtió, sin embargo, en una causa decisiva para la crisis de la industria olotina, aparte la falta de comunicaciones y la dependencia de los fabricantes olotenses de comisionados de Barcelona. La crisis más acusada correspondió a los años 1858-77. La carretera de Vic había sido comenzada en 1848, pero quedó paralizada de inmediato por la oposición de Girona. En cambio, la de Girona se construyó enseguida, en 1849. La organización del obrerismo en Olot, con el impulso dado por Juan Montones, en 1842 hizo sentir su fuerza en tiempos de la regencia de, y explica en parte la bullanga provocada el mismo año para protestar contra el bombardeo de Barcelona, ​​así como el apoyo de Olot en el levantamiento de la Jamancia (1843). La crisis industrial de 1848 ayudó, por otra parte, a incrementar las filas de madrugadores sublevados contra la consolidación del estado liberal burgués. El conflicto se benefició igualmente del descontento que había entre los jóvenes por el problema de las levas, que en 1845 ya había provocado un altercado sonado.

En 1854 Olot, siguiendo el ejemplo de Barcelona y Girona, se pronunció a favor de la revolución de los generales O’Donnell y Dulce. Poco después se abatía sobre la población la epidemia de cólera. La crisis industrial comportó, en 1858, la despedida de un grupo de trabajadores de las fábricas. En 1859 es importante en el campo del periodismo olotí porque aparecieron 2 semanarios: “La Aurora Olotense” y “El Faro de la Montaña”, primeras muestras de la prensa local.

Con la revolución política de 1868 se instaló la junta revolucionaria presidida por Martí Pararols. El sufragio universal llevó al municipio la figura de Juan Diez Ros, republicano federal, el cual en el levantamiento de octubre de 1869 dirigió las fuerzas de la esquina de la montaña, con el diputado banyolí José T. De Almendro, y llegó a sitiar el cuartel del Carmen, donde la tropa residía. La gente de orden, por su parte, dio fuerza apoyo al tradicionalismo representado por el círculo carlista. La organización obrera se integró en la Asociación Internacional de Trabajadores, la cual tuvo en Olot el puntal más sólido de las tierras gerundenses. Al parecer tenía unos 1.200 afiliados, los que habían montado una cooperativa de consumo para los asociados. De esta manera la federación local de la Internacional pudo sostener algunas huelgas importantes (la de tintoreros y tejedores), aunque fue reprimida por orden del gobernador civil en 1872.

La proclamación de la 1ª República en 1873 llevó a la alcaldía Juan Diez, que trabajó decididamente para defender la ciudad de las acometidas carlistas. Sería despojado después del golpe de estado del general Pavía en 1874. Entre 1874 y 1875 la ciudad fue ocupada por los carlistas, que publicaron “El Iris”, periódico defensor del lema “Dios, Patria, Rey, Fueros”.

Durante la restauración, aparte el caciquismo y el sistema político imperante, Olot se recuperó demográficamente e industrialmente. En 1880 comenzó a funcionar el primer telar al vapor, y en 1911 -año de la llegada del ferrocarril- se aplicó la electricidad a la industria por primera vez. De 1880 a 1900 hubo solamente 1 taller de imaginería religiosa, pero a partir del último año la expansión de esta industria fue evidente hasta 1950.

En el ámbito político, aparte la tradicional inclinación hacia el carlismo, la corriente catalanista alcanzó hitos importantes en los últimos decenios del ochocientos, con la creación del Centro Catalanista y la publicación de periódicos como “El Olotí”. Asimismo, disfrutó de prestigio y renombre la actividad artística protagonizada por el núcleo que convirtió la ciudad en el “Barbizon” de Cataluña. Las actividades sociales y recreativas fueron canalizadas por entidades como la Escuela Católica de Obreros olotenses (desde 1888 dicha Centro Católico de Olot y su comarca) y el Centro Fontanella, ambas fundadas en 1877, y el Centro Obrero (1894). El incremento de publicaciones locales es también especialmente notable: algunas como “El Deber” (1879-1935) disfrutaron de larga vida. En 1907 el rey Alfonso XIII concedió el título de ciudad a la hasta entonces villa de Olot.

1910. Comarca de OLOT, por Cèsar August Torras

El movimiento obrero fue principalmente notable en los años 1918 y 1919, después de que la crisis posbélica hubiera originado unos movimientos huelguísticos con fuerza notable. También en 1923 una huelga de peones y maestros de casas duró 13 semanas.

En 1927, Olot fue visitado por el rey Alfonso XIII, la reina Victoria Eugenia y las infantas. En la vida cultural de los años de la Dictadura de Primo de Rivera, hay que señalar la publicación de la “Revista de Olot”, de carácter eminentemente literario, dirigida por el artista y escritor Josep M. Mas de Xexàs.

1917. Olot por Array

En las elecciones municipales del 1931, Olot se decantó también por la República apoyando la candidatura de entendimiento formada por el Casal Catalán, los republicanos y el Centro Obrero. El primer alcalde del nuevo régimen fue Juan de Garganta, de Acción Catalana, elegido el mismo año diputado por el distrito de Olot a la Diputación Provisional de la Generalidad de Cataluña. Las crisis entre los concejales del municipio se repitieron a menudo y obligaron a reestructurar los cargos. Así, en 1932 la alcaldía fue confiada a Ramon Aubert, de ERC. En las elecciones de 1932 destinadas a designar los miembros del Parlamento de Cataluña, resultó elegido, dentro de la candidatura de Izquierda, el Olot Antoni Dot.

1926. Olor-Bañolas

En las elecciones municipales de 1934 salió un ayuntamiento mayoritariamente de derecha. La alcaldía correspondió a Ferran Casabò, de la Liga, pero presentó la dimisión el mes de agosto y el relevó a José Coll, del mismo partido.

Durante los hechos de Octubre de 1934, la Alianza Obrera decretó la huelga y una comisión gestora desplazó momentáneamente la corporación de derecha. Los principales responsables fueron a continuación procesados ​​y se procedió a cerrar algunas entidades. En 1935 Rafael Arau fue nombrado alcalde por orden gubernativa, cargo que fue atribuido otra vez a Josep Coll en el mes de mayo. El resultado de las elecciones de febrero de 1936 provocó una nueva reorganización municipal y Ramon Aubert volvió a ocupar el puesto de alcalde.

1930. Olot

La Guerra Civil, dura como en otras partes de las tierras catalanas, significó un trastorno importante de actitudes y de poderes. Aparte de los incendios de los edificios eclesiásticos, una cincuentena de olotenses, entre los que una veintena de religiosos, fueron asesinados en la comarca o en otros lugares de la península. En las acciones de salvamento del patrimonio artístico y cultural se remarcó especialmente el doctor Joaquim Danés, el cual fue encarcelado al terminar el conflicto. El día 7.2.1939, Olot fue ocupado por las fuerzas del general Alonso Vega, acto que fue precedido por el paso de la riada de derrotados hacia la frontera. Durante la represión habida en la posguerra el fusilamiento afectó una veintena de olotenses, vinculados principalmente a la CNT.

1934. Olot

Después de la guerra algunas familias se enriquecieron gracias al contrabando, pero la mayoría de la población vivió una fuerte penuria económica agravada por el aguacero de 1940. A partir de los años 50′ comenzó una recuperación industrial y llegaron los primeros inmigrantes. En 1979 se celebraron las primeras elecciones locales democráticas.

1949

Morfología Urbana
La ciudad de Olot (22.786 h en 2006 y 34.194 en 2017), situada en el valle del Fluvià, a 443 m de altitud en el centro de la Garrotxa, enmarcada por 3 antiguos volcanes, Montsacopa, Monteolivete y la Garrinada, que le dan una silueta especial y escalones sus barrios, es un lugar de una gran belleza natural y una población donde la historia ha dejado una profunda huella, y al mismo tiempo, la industria, la vitalidad comercial y el peso de su vida cultural la han convertido en indiscutible cabeza de comarca.

El núcleo primitivo de Olot se formó en el siglo IX, a la izquierda del Fluvià, en torno a la iglesia de Santa María del Tura, en un sector protegido del viento del norte.

Aparte esta agrupación de casas que formarán la Vila Vella, surgió el burgo de San Esteban en torno a la iglesia dedicada al santo titular existente ya el 977, sobre una pequeña colina. Los primeros elementos urbanos fueron, además de las iglesias mencionadas, algunos caseríos, un puente y el molino de Roca. El 1221 se tiene noticia de una muralla que rodea el recinto de la Vila Vella.

Entre ambos núcleos empezaron a surgir algunas casas cerca del camino carretero que los unía (actual calle Mayor) y por la zona de la calle de Clivillers. A mediados del siglo XIV parece que se puede hablar de unas doscientas casas en el cercado de la Villa Vieja y de una cincuentena al núcleo de San Esteban. Se documentan el Palacio del Abad, los alodios de la Almoina y varios molinos. Un hecho de gran trascendencia en el desarrollo urbano de la población fue la acción destructiva de los terremotos de 1427-28, que dejaron arruinados la mayoría de los edificios.

El mismo año de la catástrofe, el rey Alfonso IV concedió el permiso de reedificar la ciudad en un lugar diferente, que era propiedad de la Almoina del Pan (por cuanto los habitantes se querían librarse del dominio del abad de Ripoll) . Este nuevo emplazamiento se situó entre el casco antiguo actual y el de San Esteban, formado por un sistema de calles en ángulo recto. La recuperación, sin embargo, fue frenado durante la segunda mitad del siglo XV, época en que la guerra civil provocó destrucciones importantes en la población de Olot.

El afán constructivo tras el conflicto se refleja en el censo del 1497, donde se habla de unas 226 casas. El siglo XVI representó también un enderezamiento: se construyó en la calle Mayor, el de San Rafael, en las inmediaciones del Ferial y en la plaza Mayor. Los carmelitas levantaron el convento del Carmen y se construyó el Hospital. A finales del s XVI o a principios del XVII se construyeron las murallas, que se conservaron hasta después de 1850.

1881. OLOT. Plano industrial y comercial de la villa de Olot, por Juan Calvet y Boix.

En el siglo XVII, época de crisis, no se construyó mucho. Se puede citar el desaparecido convento de los capuchinos y la capilla de San Francisco en Montsacopa, que fue reedificada en 1817. Por contraste, en el siglo siguiente se constata un progreso evidente: se amplió el templo del Tura, se edificó el parroquial de San Esteban, el Hospicio, se construyeron viviendas en la calle de las Estiras y al de San Rafael, etc. Olot, a finales del setecientos, era una villa importante en el aspecto industrial y pasó por delante de Girona en número de habitantes.

Durante el siglo XIX, la ciudad experimentó diversos hechos de armas, pero a fin de cuentas, bien que las comunicaciones no lo favorecían, desarrolló una transformación interna bien notable: urbanizó el solar de los Capuchinos (actual plaza de Clarà), el paseo del Ferial y el de Barcelona y se construyeron un teatro, una casa de convalecencia, varias torres particulares, etc. Pero la planta urbana sufrió pocos cambios por razón de la crisis industrial de la 2ª mitad del siglo.

1916. OLOT. Plano del ensanche trazado y en parte realizado por D. Manuel Malagrida con la cooperación técnica del arquitecto municipal Array.

A principios del siglo XX comenzó un crecimiento alrededor del casco antiguo y de las principales vías de comunicación, y en 1907 alcanzó la condición de ciudad. En pleno s XX, la expansión hacia el SW creó el ensanche Malagrida (1916-25), promovido por un olotí que había hecho fortuna en América, y trazado por el arquitecto Joan Roca y Pinet, autor de varios edificios interesantes en la ciudad.

El ensanche Malagrida, tipo ciudad jardín, con zonas verdes y chalets aislados, adoptó una estructura radial en torno a una plaza, y se prolongó después al otro lado del río, donde está el Parque Nuevo. Fruto del crecimiento urbano de Olot son los barrios de San Pedro Mártir, en la falda de Monteolivete, Bonavista, San Miguel, Benavent, el plan de Arriba y el Hostal del Sol o la Caja.

1925. OLOT. La ciudad Jardín.

En la 2ª mitad del XX continuó la expansión siguiendo las carreteras principales. Se han llevado a cabo tareas de rehabilitación del casco antiguo, seguidos de una reconstrucción fiel a la antigua estructura exterior o bien de edificaciones que rompen la antigua imagen, como la plaza del Medio.

La ciudad de Olot, que goza de un entorno bellísimo, no tiene monumentos de gran antigüedad debido a que la ciudad antigua fue destruida por los terremotos del siglo XV. Con todo, además de los edificios religiosos, dispone de construcciones modernistas y novecentistas de gran interés.

La antigua Casa de la Ciudad ocupa el antiguo solar del hospital viejo. Es un edificio severo, sin ornamentación, de líneas neoclásicas, y es la sede de la Biblioteca Maria Vayreda desde 1997. El Teatro Principal, en el paseo del Ferial, es una reedificación por Martí Sureda- de la construcción quemada en 1874. El edificio neorrománico del Colegio de los Escolapios, proyectado por el fraile Manuel Roca en la plaza de Clarà, fue construido entre 1877 y 1916. Tiene dos campanarios gemelos separados por un cuerpo central. En el extremo del paseo del Firal está la plaza de toros, construida en 1859, que fue la segunda construida en Cataluña, donde se celebran encierros, corridas y algún otro espectáculo.

Dentro del casco antiguo sobresalen una serie de casas señoriales muy notables. Vale la pena recordar especialmente la de Can Solà Morales, en el paseo del Ferial, que fue reformada por Montaner entre 1912 y 1916 (son muy características las figuras femeninas del balcón de la planta baja, hechas por Eusebi Arnau ); la casa Gaietà Vila, al final del mismo paseo; la de Can Trinxeria, en la plaza de San Esteban, que forma parte del Museo Comarcal de la Garrotxa; la de Can Bolòs, en la calle Baja del Tura, y la de Can Vallgornera, en la calle de Clivillers.

En el ensanche residencial Malagrida son especialmente merecedoras de mención las casas Vayreda, Masramon (1913-14), una de las construcciones más interesantes del arquitecto y poeta novecentista Rafael Masó; Malagrida, adquirida por el Ayuntamiento en 1981; Pons y Tusquets, Juncosa y la Torre de la Riba.

En 2011 finalizan las últimas grandes obras del Plan de barrios del casco antiguo de Olot, con la inauguración de la plaza de las Monjas y el paseo de la Muralla. Mientras comienzan a realizarla las primeras actuaciones del Contrato de barrios que pretende dar continuidad al plan desarrollado desde 2004.

Antecedentes 2006

El casco antiguo de Olot -capital de la Garrotxa, con 34.100 habitantes según datos del padrón municipal de enero del 2011- tiene unos 2.000 habitantes y un buen número de viviendas en mal estado de conservación, desocupados y, incluso, sin las más mínimas condiciones de habitabilidad. En esta zona también se concentra un alto porcentaje de personas mayores y de inmigrantes. La degradación aumentó gradualmente desde 1970 y, desde entonces, unos 160 locales comerciales han quedado vacíos.

Un proyecto integral para el casco antiguo de Olot

El Programa de mejora urbana del casco antiguo de Olot, concedido en 2004 dentro del PROGRAMA DE BARRIOS Y ÁREAS URBANAS DE ATENCIÓN ESPECIAL, incluía actuaciones en cinco espacios y una inversión de 7,4 millones de euros, la mitad a cargo de la Generalidad de Cataluña y la otra mitad pagada por el Ayuntamiento de Olot. Se creaba la plaza de Campdenmàs con el derribo de toda la isla de edificios interior y se habilitaba un equipamiento público, y al este se proyectaban viviendas y aparcamientos subterráneos. También, se alargaba el paseo de la Muralla hasta la plaza Palau. Por otra parte, se rehabilitaba la isla del Carmen con la creación de un espacio libre en el interior de manzana y la compra de la antigua fábrica de Can Sacrest entre otras actuaciones. Además, en la plaza de Santa Magdalena se termina la construcción del paseo fluvial con los llamados jardines de la Villa Vieja. Las operaciones urbanísticas también afectaban la nueva plaza de las Monjas que se abría entre las calles de los Sastres y Esglaiers, a la altura de la calle Alta Fresa. Aparte de esponjar estas zonas también se actuaba sobre las viviendas, con nuevas promociones de protección oficial y privadas y ayudas para la rehabilitación.

El proyecto del Plan de barrios también incluía proyectos de dinamización económica, comercial, cultural y turística, puntos de igualdad de géneros, de fomento del trabajo, de integración y de movilidad.

Se prorroga el Plan y se otorga el Contrato de barrios

En 2005 el Ayuntamiento de Olot inició la aplicación de la 1ª anualidad de las 4 previstas hasta el 2009, con un presupuesto de 1,9 millones €. En 2006 avanzaban las tres primeras operaciones inmobiliarias públicas, con 25 viviendas en el cruce de las calles de los Sastres y Esglaiers, y en la calle Lliberada Ferrarons. Por otra parte, continuaban las negociaciones, con expropiaciones incluidas, para adquirir una veintena de edificios, para derribarlos y edificar viviendas y equipamientos.

El Ayuntamiento de Olot anunció a comienzos de 2009 la prórroga del Plan de barrios por 2 años, con el objetivo de ejecutar los 1,2 millones € que aún faltaban para invertir. En 2009 se visualizaron las obras después de inversiones en operaciones de esponjamiento y generación de nuevos espacios públicos, como los jardines de la Villa Vieja, el cambio de la iluminación de las calles, la mejora del pavimento y las campañas de civismo. En septiembre de 2009 se impulsaron proyectos como son la formación de 30 personas en las nuevas tecnologías, la empleabilidad de 6 mujeres con dificultades de inserción laboral o el proceso de formación y la creación de plazas de trabajo durante 1 año para 8 jóvenes, sobre diseño web y multimedia. Además, para que la mejora urbana llegara a la población, el Ayuntamiento de Olot inició la campaña Hacemos el Barrio Bell, con la creación de una página web, carteles, trípticos y folletos.

Por otra parte, en febrero de 2010 el Ayuntamiento de Olot presentó su propuesta de continuidad en la séptima convocatoria de la MEJORA DE BARRIOS Y ÁREAS URBANAS DE ATENCIÓN ESPECIAL, y se otorgó el proyecto con un presupuesto de 2, 1 M€, la mitad financiado por la Generalitat de Cataluña y la otra mitad por el consistorio Olot. El Contrato de barrios 2010-2012 constaba de cinco operaciones y un programa de mejora social. Incluía el vivero de empresas de Ca la Boera, la creación de un área completa de juego y recreo para niños y jóvenes en la plaza Campdenmàs, el espacio de relación y de juegos infantiles en el paseo de la Muralla, la dinamización de locales cerrados las alrededores de la plaza Campdenmàs y la rehabiltació los elementos comunes de los edificios. Con estas actuaciones se pretendía fortalecer la cohesión social y la convivencia, con la inclusión de los vecinos en las dinámicas ciudadanas, sociales, políticas y económicas de la ciudad.

Paralelamente, durante el 2010 se terminaron 2 proyectos paralalelos, no incluidos en la Ley de barrios, como la renovación del paseo del Obispo Guillamet, conocido popularmente como el Firalet, o el nuevo espacio de dinamización económica del casco antiguo de Olot, en la calle Lliberada Ferrarons, con cuatro empresas, y que proporcionaba trabajo a seis personas.

La plaza Campdenmàs

En junio del 2010 se inauguró la plaza Campdenmàs, que en realidad suponía la ampliación de una pequeña plaza preexistente, gracias al derribo de varias fincas. El proyecto de urbanización había supuesto una inversión de 300.000 €.

Durante el 2011 continuaron las inversiones en la plaza Campdenmàs. En mayo terminarse de pintar doce fachadas, lo que había supuesto una inversión total de 54.000 €, una parte de los cuales sufragados con ayudas públicas. El mes de junio el Ayuntamiento de Olot derrocó a la misma plaza del edificio de Cal Boera para construir un vivero de empresas en el marco del Contrato de barrio 2010-2012. El nuevo edificio tendría planta baja y tres pisos y la posibilidad de un subterráneo. Todo ello, con el derribo incluido, debía costar unos 800.000 euros.

La plaza de las Monjas y el paseo de la Muralla

En marzo de 2011 se inauguró la nueva plaza de las Monjas, que mejoraba el acceso y la conexión del casco antiguo con el barrio de San Francisco. Para crear la plaza y adecuar los espacios del entorno, el consistorio de Olot había comprado 8 edificios para derribarlos e implementar las actuaciones previstas.

Por otra parte, el 3.6.2011 el Ayuntamiento de Olot finalizó el 2º y último tramo del Nuevo Paseo de la Muralla, que abría el sector S del casco antiguo hacia la plaza Palau. El proyecto de urbanización tenía un coste de 360.000 ‘y formaba parte de un proyecto global valorado en unos 2 millones de €, que para llevarlo a cabo había necesitado 11 expropiaciones y derribos. Este tramo del paseo tenía las mismas características que el resto, con la parte peatonal elevada por encima del nivel del tramo de tráfico rodado y completado con suelo de arena estabilizado.

Además, la obra incorporó un parque de juegos infantiles, presupuestado en 70.000 €, que entraba en el Plan de Barrios y que pretendía fomentar la dinamización de este paseo no sólo entre los residentes de la zona, sino también con el resto de habitantes de Olot. La apertura del paseo supuso una mejora sustancial de las condiciones de ventilación y soleamiento de las edificaciones colindantes. De hecho, en este espacio había una manzana de edificios muy antiguos y degradados. Con el paseo de la Muralla se daba por terminado el último de los 5 grandes espacios incluidos en la Ley de barrios

Olot ocupa las últimas grandes zonas urbanizables.
El parque natural rodea el núcleo de Olot de tal manera que el límite de la superficie urbana y urbanizable coincide en buena parte del término con la zona protegida. En marzo de 2010 el Ayuntamiento de Olot aprobó definitivamente un plan parcial (después de que en diciembre de 2009 en vez la aprobación inicial) para ocupar uno de los principales espacios urbanizables de la ciudad de 8,5 ha, en las faldas del volcán Montsacopa. Allí se prevé construir 315 viviendas rodeados de un anillo verde, así como 2 centros educativos. El Plan Parcial del Serrat seguirá la topografía de la ladera del volcán entre el parque natural y el ensanche Balmes. El área incluye el cementerio municipal, un equipamiento que desde 2008 -a raíz de la revisión de límites promovida por la última ampliación- había quedado parcialmente dentro del parque. En mayo de 2010 el pleno de Olot aprobó una modificación del POUM para revisar la situación.

Por otra parte, otro de los espacios libres de la misma zona del municipio, el sector de Mas Bosser, es el espacio escogido por el Departamento de Política Territorial y Obras Públicas (DTOP) para desarrollar un área residencial estratégica (ARE). El nuevo barrio tendrá una superficie total de 8,61 ha y una capacidad para construir 431 viviendas, 216 de los cuales serán protegidos.

Pero también en Mas Bosser, esta Area Residencial Estratégica, situada en el NO del núcleo urbano de Olot, desarrolla un ámbito de 8,6 ha de suelo residencial y de actividad económica con el objetivo de favorecer el equilibrio entre el tejido urbano y el medio natural de el entorno, garantizando, a través del nuevo parque urbano del Bosser, la continuidad entre sistema de espacios libres urbanos y el parque natural de la Garrotxa.

Sin la ley de Barrios la rehabilitación del casco antiguo habría sido muy difícil. El Plan de Barrios representaba un impulso inicial pero debía continuar en el tiempo.Desde el departamento de Planificación Territorial del Departamento de Política Territorial y Obras Públicas (DPTOP), destacan los programas sociales del proyecto y remarcan que la mejora urbana era la chispa que iniciaba un proceso hacia la autosuficiencia para dejar de ser un barrio de atención especial.

El Plan de Rehabilitación Integral del Casco Antiguo de Olot había comportado una inversión de 18 M€ añadida a la inicial, de 7,4 millones de €. Una parte muy importante de esta inversión extra en el casco antiguo de Olot, unos 10 millones €, provenía de la iniciativa privada con unas 250 rehabilitaciones de viviendas y construcciones nuevas. El resto eran programas complementarios, tanto de la Generalitat como del Ayuntamiento de Olot, como el trabajo en los barrios, que englobaba la mayoría de proyectos sociales, la dinamización de locales vacíos, los planes de empleo o las ayudas la rehabilitación. Aunque el Plan de barrios del casco antiguo de Olot ya estaba agotado, durante la 2ª mitad de 2011 continuaron las actuaciones del Plan de Barrios 2010-2012.

El casco antiguo de Olot se encuentra en el área central de la ciudad y consta de 2 zonas con diferente morfología y estructura edificatoria: la Vila Vella, que es el cuerpo originario de la ciudad (con un trazado irregular condicionado por la topografía) , y el ensanche de Alou, que es la nueva estructura de reedificación de la Villa Vieja (con un trazado en cuadrícula) que apareció después de los terremotos del s XV.

La situación urbanística del núcleo histórico vive un proceso de regresión, con calles tortuosas y estrechas en mal estado, sin espacios públicos ni equipamientos comunes, con una densidad edificatoria que ahoga el barrio y con los inmuebles en un estado muy precario de conservación, con riesgo de desprendimientos y deficientes condiciones de habitabilidad.

La masiva llegada de población extranjera no comunitaria con bajas rentas y escasa formación que se ha concentrado en el barrio y que ha formado guetos y el envejecimiento de la población autóctona que reside, además de la falta de actividad económica y la regresión urbanística comentada anteriormente hace que el núcleo antiguo de Olot sea un barrio de atención especial con la necesidad de un proyecto de intervención integral que lo recupere tanto física como social.

El proyecto de intervención integral que se plantea consta de las operaciones:

  • Pavimentación de las calles del barrio con colocación de arbolado, mobiliario urbano y contenedores de recogida selectiva con prioridad para peatones. Sustitución y/o reparación de todas las redes de servicios urbanísticos.
  • Rehabilitación de los elementos colectivos de los edificios mediante la reparación de cubiertas y fachadas.
  • Dotación importante para comprar suelo, expropiación y derribo para creación de zonas verdes, apertura de calles y esponjamiento del barrio incluida la urbanización y ajardinamiento.
  • Adecuación de locales para uso de equipamientos de barrio y adquisición de suelo para equipamientos colectivos y zona verde Can Sacrest.
  • Programas sociales de dinamización de la actividad comercial (modernización de establecimientos), acciones para fomentar la igualdad de género, programas de fomento del empleo y del fomento de la integración social y cultural.

OLOT POUM vigente

El Ayuntamiento de Olot aprobó inicialmente, en el Pleno del día 18.7.2002, el Plan de ordenación urbanística municipal  (POUM-2003) que es la Revisión del Plan General de Olot 1982, que durante20 años ha regido el urbanismo de la ciudad.

La situación actual, diferente a la de 1982 tanto las características de sociedad olotina y la estructura económica de la ciudad, como por la elevada interrelación entre los municipios del entorno de Olot y por la consolidación del Parque Natural de la zona volcánica, requiere un nuevo instrumento urbanístico que fuera útil para la ordenación de la ciudad en los próximos años.

Es por estos motivos que el Ayuntamiento de Olot, en el Pleno de 27.1.2000, acordó iniciar la Revisión del Plan General de Ordenación Urbana y que en mayo de 2001 fueron sometidos a información pública los estudios y trabajos previos, así como los criterios y objetivos generales del nuevo Plan de Acción Local para la Sostenibilidad (PALS), pero también estudios sectoriales específicos como el Plan de Movilidad.

Finalizada la elaboración del Plan de Ordenación Urbanística Municipal de OLOT-2003, con los diferentes documentos que lo contenían, y efectuada su aprobación inicial por el Pleno Municipal, se abrió un período de información pública para que los interesados ​​pudieran presentar sus observaciones, alegaciones o consideraciones.

Una vez analizadas las observaciones y efectuadas en su caso las modificaciones correspondientes, el documento fue aprobado provisionalmente por el Ayuntamiento en fecha 27.3.2003, y enviado a la Comisión Territorial de Urbanismo de Girona, la cual en fecha 18.6.2003 aprobó definitivamente, supeditando la publicación en el DOGC a la presentación de un texto refundido que incorporara determinadas observaciones.

En fecha 25.9.2003 la Comisión de Urbanismo dió la conformidad al texto refundido, y quedó pendiente la publicación del acuerdo en el DOGC.

Hoy Olot tiene un parque de 14.861 viviendas y una población de 34.194 habitantes.

OLOT. Trama Urbana Consolidada

“…Las respuestas a los desafíos urbanos actuales son complejas y multidimensionales y por ello requieren una mirada integral. En esta línea las directrices para el nuevo periodo de financiación europea 2014-2020 pretenden impulsar el Desarrollo Urbano Sostenible Integrado en Europa: “El FEDER apoyará, mediante programas operativos, el desarrollo urbano sostenible a través de estrategias que establezcan medidas integradas para hacer frente a los retos económicos, ambientales, climáticos, demográficos y sociales que afectan a las zonas urbanas, teniendo en cuenta al mismo tiempo la necesidad de promover los vínculos entre el ámbito urbano y el rural”.

Olot piensa su Estrategia en los valores del Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado. Es por ello que su enfoque tiene en cuenta los siguientes valores: la comprensión de las realidades de la ciudad; la visión integral y el trabajo transversal; la concertación social, económica, política…”

Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado de Olot. Dic 2016

OLOT. Plano de Acciones de Mejora del Núcleo Antiguo, por Paisaje Transversal

“…La materialización de una hoja de ruta a seguir constituye uno de los elementos centrales de la regeneración urbana integral de un barrio. La definición de un marco de objetivos a corto, medio y largo plazo, y la concreción de un conjunto de actuaciones integrales para alcanzar dichos objetivos son el resultado del intenso trabajo que durante casi un año hemos estado desarrollando en el Casco Histórico de Olot. Un marco estratégico desarrollado a través del trabajo técnico y de un proceso de trabajo con agentes en el que se han involucrado técnicos municipales, representantes políticos, colectivos sociales, vecinos y comerciantes, tanto del propio barrio como del conjunto de la ciudad.

El resultado de todo este trabajo queda ahora reflejado en el Plan Integral de Acciones de Mejora (PIAM) del Nucli Antic, un documento que incluye más de 90 acciones estructuradas en 39 propuestas que abordan la transformación del centro urbano de este municipio catalán desde una perspectiva integral y participativa…

Paisaje Transversal. Negociación urbana para la transformación colectiva

El urbanismo social participativo ha encontrado un espacio de laboratorio en Olot de la mano de Paisaje Transversal. Hacer que los gobiernos locales y los grupos de la oposición se impliquen en un proyecto colectivo de regeneración urbana y escuchen y trabajen con los vecinos, comerciantes, niños, jóvenes y mayores, aprobar un plan conjunto de medidas y empezar a ejecutar las primeras, un proyecto de largo recorrido que empieza a dar sus frutos. Nuevos tiempos urbanos.

Y no se debe dejar de citar el éxito internacional del Pritzker 2017, para RCR Arquitectes concedido a Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta, quienes desde Olot, ofrecen con una especial sensibilidad, el minimalismo y una mirada a la belleza de lo natural en sus proyectos merecedora del Gran Premio internacional de arquitectura.

Destacable su amplia historia, con sus valles y crestas, y mas recientemente la actitud de una gobernanza pro ciudad y sus ciudadanos, marcados desde el origen de los tiempos por una orografía singular, y un territorio de paisajes exclusivos. Un trabajo concienzudo y una voluntad generosa le permitirán enfrentarse a los retos con sólidos fundamentos, de la “estigmatización al paradigma”, casi nada. Por que esa es la acción-reacción vital.

Felicitaciones. A seguir en el empeño. Los éxitos están en el camino.


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España

 

SAN JAVIER

SAN JAVIER. Población (INE)

SAN JAVIER. Pirámide de población (INE)

SAN JAVIER. Bienes Inmuebles de Naturaleza Urbana y USO RESIDENCIAL 2014-2018 (catastro)

SAN JAVIER. Paro

SAN JAVIER. Deuda


Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


San Javier es un municipio de la Región de Murcia, de 74,2 km2 situado en la orilla del Mar Menor a través de la población de Santiago de la Ribera; pertenece también a él la parte central y N de la Manga del Mar Menor, aunque otros organismos lo incluyen en la comarca del Campo de Cartagena. Es sede del Partido Judicial del mismo nombre. y posee 23 km de costa en el Mar Menor y 16 km en el Mar Mediterráneo. El aeropuerto de San Javier (compartido con la Academia General del Aire), la autopista AP-7/ E-15 y la antigua carretera nacional N-332 son las principales vías de comunicación.

El término municipal está compuesto por 4 unidades claramente definidas: la zona continental, extensa llanura con suave inclinación hacia el mar Menor, sin ningún accidente geográfico digno de mención; la Ribera, estrecha franja de terreno que constituye la transición entre el continente y el cuerpo de agua del Mar Menor; la Manga, barra de arena que separa el mar Menor del mar Mediterráneo, con un relieve ondulado de escasa altitud, que se extiende de N a S a lo largo de 22 km, y se abre en una serie de boquetes o golas, naturales o artificiales, que comunican ambos mares; y las islas, de relieve abrupto, fruto de su naturaleza volcánica, 2 de ellas se encuentran en el interior del Mar Menor que corresponde al municipio de San Javier -isla Mayor o del Barón y Perdiguera, y otras 2 en el Mar Mediterráneo (isla Grosa e islote del Farallón).

La Manga, conforma una barra arenosa de 22 km de longitud, limita al sur con el Parque de las Amoladeras y las Salinas de Marchamalo y por el norte con la Punta del Pudrimel que está en contacto con el Parque Natural de San Pedro del Pinatar. Esta lengua arenosa no es totalmente continua, sino que presenta diversas aberturas llamadas golas que comunican la laguna con el Mar Mediterráneo.

Limita en su zona continental al N con los municipios de San Pedro del Pinatar, Pilar de la Horadada y Murcia, al E con el Mar Menor, al S con el municipio de Los Alcázares y al O con los municipios de Murcia y Torre Pacheco. En cuanto a la zona de La Manga, limita al N con San Pedro del Pinatar, al S con Cartagena mientras que al E está bañada por el mar Mediterráneo y al O, por el mar Menor.

El municipio se estructura en torno a 10 núcleos de población. 3 núcleos importantes: San Javier Santiago de la Ribera y La Manga. Y 6 pedanías El Mirador, Roda, Pozo Aledo, Lo Llerena, Los Sáez de Tarquinales , la Colonia Julio Ruíz de Alda y La Calavera, que son de mucha menor entidad.

La estructura urbana del municipio de San Javier está dividida físicamente en el territorio continental y La Manga. Dentro del territorio continental, los núcleos de San Javier y Santiago de la Ribera forman un continuo urbano únicamente dividido por la avenida del Mar Menor. Estos núcleos forman una conurbación con el núcleo urbano del municipio vecino de San Pedro del Pinatar con el que comparte servicios y equipamientos como recursos sanitarios, judiciales, oficina del Servicio Regional de Empleo y formación y servicios de prevención y extinción de incendios, al igual que con los otros 2 municipios del arco norte del Mar Menor: Los Alcázares y Torre Pacheco. Los núcleos de San Javier y La Ribera, presentan con un alto grado de consolidación con pocas unidades sin ejecutarse, caracterizándose su urbanización, por edificios bajos (hasta 3 alturas) y urbanizaciones de viviendas unifamiliares, aunque destaca el skyline de Santiago de La Ribera (grandes torres aisladas).

La Manga tiene una estructura urbana completamente independiente y muy particular presentando una serie de problemas de solución bastante difícil, en parte debido al nivel de consolidación de muchos de los polígonos construidos, pero también por no existir más suelo disponible, pues el que conforma los polígonos aprobados en su día agota el terreno físico. La Manga del Mar Menor presenta, por su especial configuración, una deficiente accesibilidad, sobre todo durante la época turística.

Existen 5 comunicaciones o golas entre los 2 mares, naturales o artificiales, con su identidad y características propias, de las que las más destacables son la Gola de Marchamalo, el Canal del Estacio y las Encañizadas. En el lugar donde se inicia La Manga, el segmento meridional del tramo, se ubica la única comunicación totalmente artificial entre el Mediterráneo y la laguna, la Gola de Marchamalo que se abrió en el s XVIII, si bien presenta en ocasiones problemas de cegamiento en la bocana que mira al Mediterráneo por lo que no actúa puramente como canal de intercambio de aguas. Situado en la medianía de La Manga, se encuentra otra conexión entre la laguna y el Mar Mediterráneo, el Canal del Estacio, un canal construido sobre la base de la antigua gola del mismo nombre donde se ubicaban las encañizadas. Esta gola separaba 2 tramos de La Manga, individualizando las playas de El Estacio, al S, y de El Pudrimel, al N. El canal posee una longitud (entre ambas bocanas) de unos 1.800 m. con una anchura muy variable que oscila entre los 16 m. de luz del puente, y los 130 m. de la bocana mediterránea.

Volumétricamente, la importancia de El Estacio es mucho mayor que las aportaciones actuales de los sistemas de comunicación entre mares (Encañizadas y Marchamalo). A través del canal entran y salen diariamente 1,6 millones de m3 de agua. Las corrientes existentes se deben al efecto gravitatorio producido por el desnivel entre las aguas de ambos mares. Así pues, es lógico pensar, que la apertura del canal ha afectado profundamente, y de una manera prácticamente irreversible, a la composición salina de la laguna, así como a la composición sedimentaria del mismo, al permitir la entrada masiva de agua y sedimentos, modificando las características propias y el equilibrio dinámico de la laguna. El efecto de ventilación fuerza la renovación de agua del interior del lago, con lo que la salinidad ha disminuido sensiblemente en los últimos años.

Pertenecen además al municipio de San Javier, 2 de las 5 islas volcánicas del interior del Mar Menor: La Isla Mayor o del Barón, que es la más grande de la laguna con 93,8 ha y 104 m de altitud y la Isla Perdiguera, la más visitada con un tamaño de 25,8 ha. También pertenece al municipio de San Javier la Isla Grosa con un pequeño islote a su lado, también volcánico, El Farallón, ambas situadas en el Mediterráneo, frente a las playas de La Manga.

Las playas están situadas en la pedanía de Santiago de la Ribera (que forma un continuo urbano con el pueblo de San Javier) y La Manga del Mar Menor (desde el kilómetro 4 hasta el final de la misma en la zona conocida como Veneziola): Playa El Castillico, Playa de Colón, Playa El Pescador, Playa Barnuevo, Esculls de la Llana y Encañizada, Playa La Veneziola, Playa El Pudrimel, Playa Chica, Playa Ensenada del Esparto, Escollera de Poniente, Escollera de Levante, Playa Mistral, Playa del Estacio, Playa Matasgordas, Playa Las Antillas, Playa El Arenal, Playa El Pedruchillo, Playa Leveche, Playa Alíseos, Banco del TabalPlaya La Isla y Playa de la Hita

La sub-área del Mar Menor, a la cual pertenece el municipio de San Javier, se caracteriza por su especialidad turística, creando un área de continuidad con la banda costera de Alicante, de intensa actividad y muy urbanizado, basado en el aprovechamiento de la ribera del Mar Menor y La Manga como lugares de veraneo y segunda residencia.

Dentro de esta sub-área coexisten 3 modelos turísticos diferenciados: por un lado, el modelo basado en el desarrollo de un nuevo tejido urbano, como es el caso de La Manga, con predominio de la 2ª residencia; por otro lado, el modelo de desarrollo asociado a un núcleo tradicional, como es el caso de San Pedro del Pinatar, San Javier, Los Alcázares, Los Urrutias, Los Nietos y Cabo de Palos; y por último, las urbanizaciones de Mar de Cristal, Playa Honda, Islas Menores y Atamaría, que también están basadas en el modelo de 2ª residencia.

La subárea del Mar Menor se caracteriza también por su agricultura de regadío, que constituye una actividad altamente tecnificada de gran rendimiento. 

El municipio de San Javier está situado dentro del corredor mediterráneo, posición que le concede un papel privilegiado dentro del sistema de ciudades formado por Murcia, Alicante y Cartagena.

El sistema viario interurbano está constituido por una importante red de carreteras de alta capacidad, que vinculan el municipio con el centro de la península y la costa de levante, al que se superpone un denso entramado de carreteras comarcales y locales. La carretera se configura como el modo de transporte básico e imprescindible para la base económica del municipio.

Las comunicaciones del término municipal se han visto favorecidas por la reciente construcción de grandes ejes de infraestructuras que han contribuido a la mejora de la comunicación con el exterior y a la vertebración interna del territorio.

La red de alta capacidad permite la conexión directa con el corredor mediterráneo a través de la autopista AP-7 y el centro de la Región de Murcia a través de la autovía RM-19.

La comarca se encuentra atravesada por la autopista AP-7/E-15,9 que sustituye a la nacional N-332 y comunica la costa del Mar Menor, principalmente, con las ciudades de Cartagena y Alicante. Desde San Javier parten dos autovías en dirección a la ciudad de Murcia, la Autovía del Mar Menor (RM-19) y la Autovía Santomera-San Javier (RM-1).

Las demás carreteras estatales y regionales complementan a las anteriores, bien estableciendo itinerarios alternativos en el corredor mediterráneo, como es el caso de la carretera nacional N-332, o permitiendo el acceso directo a Murcia, como es el caso de la carretera regional RM-301.

No hay estación de tren dentro del término municipal, siendo la estación más cercana Balsicas a 10 km a través de la autovía RM-19. Esta estación está integrada en el corredor ferroviario Madrid-Murcia-Cartagena destinada al tráfico nacional y regional de viajeros y mercancías. (Hay cuatro servicios diarios en ambas direcciones)

Esta estación sirve también de conexión con el corredor mediterráneo mediante la línea Cartagena-Valencia-Barcelona.

Actualmente se encuentra pendiente de la declaración de impacto ambiental es estudio de la conexión de alta velocidad Murcia-Cartagena, en el que se ha propuesto como más conveniente la alternativa este, que discurre básicamente por el corredor de línea actual donde se incluye una estación en Balsicas–Mar Menor.

La construcción de la línea de alta velocidad se combina con la implantación de Corredor Mediterráneo de mercancías, gracias a la cual Murcia y Cartagena estarán conectadas por alta velocidad en el año 2016 a través de una vía única electrificada de ancho mixto, para los trenes de viajeros y mercancías.

Las reformas permitirán, además, la circulación de trenes de Cercanías en ancho internacional entre Cartagena, Murcia y Alicante.

El municipio de San Javier dispone de una base aérea perteneciente a la Academia General del Aire, situada al sur del núcleo de Santiago de la Ribera. Esta base representa en la actualidad el único aeropuerto de la Región de Murcia, ya que el recién construido aeropuerto de Corvera aún no se encuentra en operación.

El aeropuerto constituye un nodo fundamental dentro del transporte vacacional y de ocio que llega y sale de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. En 2014 gestionó 1.095.343 pasajeros y 9.081 operaciones.

La explotación del aeropuerto de San Javier es responsabilidad de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA). Existen vuelos regulares diarios con Madrid, Barcelona y Palma de Mallorca, además de vuelos regulares durante el fin de semana con Londres y un vuelo semanal a Dusseldorf. Esta oferta se complementa con vuelos chárter europeos de marcado carácter turístico con origen o destino a ciudades como Dublín, Oslo o Bruselas.

Está dotado con 2 pistas para el transporte aéreo de manera que pueda operar las 24 horas de día con vuelos civiles. La 2ª pista fue inaugurada en marzo de 2011 con el fin de aumentar su capacidad para atender vuelos comerciales y, por tanto, potenciar su actividad.

Sin embargo, la apertura del nuevo aeropuerto de Murcia en Corvera, podría suponer el cierre del aeropuerto civil de San Javier, con el consiguiente impacto en la economía municipal, debiéndose estudiar posibles alternativas que minimicen el potencial impacto.

El sistema portuario del término municipal está compuesto por una serie de instalaciones y puertos deportivos, que realizan una aportación importante para la captación del turismo y la realización de actividades náuticas, lo cual ha provocado la existencia de fondeos ilegales debido a la escasa oferta de puntos de amarre.

Las principales características de la infraestructura náutica del término municipal son las siguientes, de acuerdo con la Guía de Puertos Deportivos de la Región de Murcia:

  • Puerto Deportivo Tomás Maestre. El número de atraques disponible es de 714.
  • Puerto Deportivo de San Javier.
  • Embarcadero, Fondeadero de La Ribera. El número de atraques disponible es de 160.

El número de amarres es insuficiente para la alta demanda de la zona lo que ha ocasionado la aparición de numerosos fondeos irregulares en el frente litoral del municipio, al igual que sucede en el resto de municipios ribereños del Mar Menor.

Pecios en el mar Menor

El devenir histórico de San Javier está ligado al conjunto de la comarca marmenorense, donde los primeros pobladores aparecen ya en el Paleolítico.

Los primeros vestigios de civilización en el entorno del Mar Menor datan del Paleolítico, aunque los asentamientos de los que se tiene más información y de los que se han encontrado más vestigios son de las épocas romanas y árabe.

Los romanos llamaron Belich a este mar y lo citaban como puerto de refugio incluso para naves pesadas, pues contaba con mucha más profundidad. Los romanos apreciaban mucho la zona, donde desarrollaron una importante industria de salazones. Había también un importante tráfico marítimo, de lo que se desprende que tuvo que darse un asentamiento fundamentalmente industrial. Este tráfico era posible porque en la época romana, el Mar Menor estaba prácticamente unido al Mediterráneo. Con el tiempo, ha sufrido un lento y paulatino cierre respecto al Mediterráneo y su aspecto comenzó a ser similar al actual hace unos 1.000 años.

Antiguas crónicas, como el Libro de Montería de Alfonso X y las Crónicas de Felipe II, hablan de la riqueza faunística y la belleza paisajística de esta zona. Se conoce que la fauna era muy numerosa; la Isla del Ciervo conserva el toponímico del animal que la habitó. En la Edad Media abundaban mucho los cérvidos por las riberas del Mar Menor y algunos ejemplares llegarían a nado hasta las Islas

Sólo algunos pastores y pescadores moraban en las orillas marmenorenses cuando Alfonso X conquistó el reino de Murcia en el siglo XIII (las frecuentes incursiones de los piratas berberiscos desaconsejaban una estancia regular y sólo a partir de la conquista de Granada se produjo una lenta y tardía repoblación). Entonces la albohera dependía del concejo de Murcia.

En los fondos marinos del Mar Menor y en los de la mediterránea Isla Grosa hay constancia del paso de barcos fenicios, griegos y romanos que navegaron por sus aguas y comerciaron en sus costas ante los numerosos pecios y restos arqueológicos encontrados (como el del Bajo de la Campana en Isla Grosa).

En 1243, el infante Alfonso de Castilla (futuro Alfonso “El Sabio”), integra la taifa de Murcia en la Corona de Castilla en virtud del Tratado de Alcaraz.

Con la reconquista cristiana el norte del campo ribereño marmenorense pasó a depender del concejo de la ciudad de Murcia, siendo repoblado con castellanos, aragoneses y catalanes, cuyos apellidos son el origen de la toponimia de gran parte de los núcleos poblacionales de esta zona.

En 1266 Alfonso X ordenó que los vecinos de Murcia podían ser obligados a socorrer a los campesinos y pescadores del litoral cuando se tuviera conocimiento de un ataque morisco. Los asaltados enviaban señales de humo o luminosas, según fuese de día o de noche, desde las torres vigías que se sucedían hasta llegar a Murcia. La torre de la iglesia de Santa Catalina era, finalmente, la encargada de advertir a la población.

Los incentivos y exenciones concedidas desde el reinado de Alfonso X provocaron que algunas órdenes religiosas, como los trinitarios, y también algunos nobles y caballeros de armas aragoneses, catalanes y murcianos, de asentaran en la comarca formando pequeños y dispersos núcleos de población. Muchos de estos poblados conservan aún sus nombres o apellidos como topónimos: Pacheco, Roldán, Pagán, etc.

Asimismo, al amparo de estos núcleos se construyeron ermitas que en los albores del siglo XVIII dieron lugar a la consolidación de caseríos como el de San Javier, junto a un cruce de caminos próximo a la vía Herculea de los romanos, que pasaba por las inmediaciones del cabezo Gordo.

Plano del Mar Menor o Albufera de Murcia. Manuscrito anónimo. (Archivo de la Real Chancilleria de Granada).

El nombre le viene de la influencia que sobre estas tierras tuvo la virtud y el heroísmo del “Apóstol de Oriente” San Francisco Javier, ya que estas tierras fueron repobladas, en época de Alfonso X El Sabio, por gentes venidas de Navarra y Aragón, fundamentalmente.

En el siglo XVII se construye, en el actual núcleo urbano de San Javier, una ermita bajo la advocación de San Francisco Javier, en torno a la que se agruparon los moradores de los caseríos dispersos, siendo el origen de la población. Cuando a principios del siglo XVIII decayeron las incursiones de los piratas turcos y argelinos, el asentamiento urbano se hizo más estable. La evolución demográfica y los recursos económicos de la comarca hicieron factible que, al amparo de las Cortes de Cádiz, San Javier se constituyera en municipio en 1813 y 1823, de forma provisional, y ya definitivamente el 16.9.1836 con su segregación del municipio de Murcia. 

1945 San Javier

En 1888 se inició la población de la costa, que hoy conocemos como Santiago de la Ribera. En aquel año, la familia de José María Barnuevo y Teresa Sandoval, propietarios de la Finca Torre Minguez, ubicada en el paraje de La Calavera, abrieron su casa de veraneo en la playa como la primera residencia estival en la zona.

De gran trascendencia para San Javier fue la instalación de la Academia General del Aire. Su origen se remonta a 1927, cuando se comenzó a construir una base aeronaval en Santiago de la Ribera para proteger estratégicamente a la flota establecida en el puerto de Cartagena. La mayoría de los edificios de la Academia corresponden a esta época en que pertenecieron a la Marina de Guerra, alojando entre otras unidades varias escuelas de la Aeronáutica Naval, por lo que desde sus orígenes, ha estado ligada a la enseñanza aeronáutica. La Aeronáutica Naval también construyó la mayoría de los hangares y edificios de la Base de San Javier, dándole su fisonomía actual, que apenas ha variado a lo largo del tiempo y desde su creación, más de 6.500 alumnos han pasado por este centro docente militar de formación de Cuadros de Mando. La misión de la AGA es formar a todos los futuros Oficiales del Ejército del Aire.

1956 San Javier

La Academia General del Aire constituye una importante fuente de actividad dentro de la economía del municipio. La academia alberga 1.300 personas y genera 300 puestos de trabajo directos. La AGA es sede de la Patrulla Acrobática Águila desde junio de 1985. A lo largo de sus treinta años de historia la Patrulla Águila ha participado en todo tipo de eventos, exhibiciones aéreas, fiestas nacionales y eventos deportivos.

Estructura de los núcleos planteada inicialmente por Bonet en su plan director de 1963

EL PLAN BONET

“…Por la compleja naturaleza jurídica y administrativa del lugar, y el indudable hecho de enfrentarse a una experiencia pionera prácticamente no ensayada con anterioridad en toda la geografía nacional, el proceso urbanístico de La Manga constituye una larga y complicada empresa de inigualables proporciones. Paradójicamente, el 1º proyecto de Tomás Maestre consistió realmente en iniciar sólo la construcción de la zona N, que era la primera que se consiguió, procedente en su mayoría de su tío Tomás Maestre Zapata. Este paraje debía ser unido por medio de una carretera de nueva construcción con San Pedro del Pinatar y la carretera de Alicante. Era un proyecto de conexión por puentes del que existía un anteproyecto de la II República. El proyecto se completaría con una 2ª fase en la zona S cuando adquiriese los terrenos. Sin embargo, la lentitud que adquirió el proceso de compra y litigio de las parcelas, y los proindivisos que los Maestre poseían en la zona N, permitió a Maestre Aznar abarcar la compra del resto de terrenos y por tanto abordar el proyecto conjunto de todo el brazo de mar. La compra de la zona S se planteó entonces con la idea de organizar un proyecto general que pretendía construir los 2 extremos de La Manga, dejando una finca relativamente extensa virgen en el centro de la lengua de arena, de unos 2 kms, que conservara intacta la esencia natural del paraje.

Una vez estuvo consolidado el dominio a lo largo de toda la Manga, Tomás Maestre recurrió en 1961 a un arquitecto catalán consolidado con fama de buen urbanista y experiencia en este tipo de grandes empresas. Y no se equivocaba. Antonio Bonet no era sólo un prestigioso arquitecto, reconocido por obras maestras como la casa barcelonesa de La Ricarda, sino que se había especializado en grandes proyectos de urbanización en enclaves turísticos como Punta Ballena (Uruguay), Argentina y Salou. Sin embargo, su aceptación por parte de la crítica de la época había sido desigual, ya que a los primeros proyectos urbanísticos de gran reconocimiento en Sudamérica como el de Punta Ballena, siguieron otros de gran controversia, como los realizados a su vuelta a España junto a Bohigas y el grupo R en diversos en enclaves de Cataluña como Montjuïc o la Barceloneta.

Y esta restinga de arena en el litoral murciano parecía esconder a priori más dificultades y polémicas sorpresas que muchos de sus proyectos anteriores, pese a encontrarse amparado por la flexibilidad técnica que, en principio, le iba a aportar el desarrollo de la recientemente aprobada Ley de Centros y Zonas Turísticas. Esta regulación nacional, creada casi ad-hoc en 1962 al margen de la Ley del Suelo de 1956 para La Manga, tenía como premisa básica desarrollar en un corto lapso de tiempo una infraestructura turística de alta calidad en enclaves escasamente explotados hasta en entonces. El trazado de Bonet abandonó pronto la idea inicial de Maestre de concentrar la edificación en la zona N y S de la Manga dejando una franja central virgen. En este sentido, aportó una gran dosis de racionalidad técnica y de coherencia con la realidad de las demandas del mercado, orientándose en un entorno elitista y exclusivo con una población máxima de unas 70.000 personas (esta cifra quedaría fuertemente rebasada por el desarrollo de los acontecimientos posteriores concentrándose en La Manga casi 300.000 turistas).

En los primeros esbozos del plan se puede observar la mano del colaborador de Bonet, sin embargo, pasados estos primeros titubeos, el pensamiento “lecorbusieano” del catalán se impone en el momento en que este asume para sí mismo la totalidad del proyecto. La filosofía de Bonet como ordenador del territorio estaba íntimamente ligada a los dogmas urbanísticos del movimiento moderno vigentes desde IV congreso del CIAM en Atenas, (al que Bonet acudió, junto a Sert, en calidad de delegados del GATCPAC), conjugados con cierta idea visionaria de tridimensionalizar hasta el extremo el proceso creador de ciudades. En este sentido se circunscribe el afán por no crear una trama regular adaptada a la ortodoxia de los mandamientos modernistas, creando núcleos sistemáticos que, trabajando tanto la planta como el alzado de manera conjunta, generaban puntas de densidad que funcionaban a modo de compartimentos estancos cada 2 km a lo largo de toda la traza.

Estas concentraciones de densidad, formadas por alzados de más de 20 alturas, se estructuraban en planta cosiendo la trama de polígonos (entre los que se reparten altas y bajas densidades) a través de las infraestructuras y los equipamientos. En éstos, Bonet como responsable de la mayoría, puso gran empreño y mucho cariño, con un profundo estudio de todos sus aspectos y condicionantes que contemplaba los más mínimos detalles (analizando incluso aspectos como la distribución del grado de salinidad del agua subterránea por si hubiese que realizar pozos para solucionar el problemas del abastecimiento).

Esta trama de pequeñas ciudades autónomas era más que una respuesta a las directrices de la Carta de Atenas que firmaron Bonet y Sert (en relación a la teoría orgánica del espaciamiento de altos edificios bajo la necesidad de liberar suelo para oxigenar la planta de las ciudades), un acoplamiento a las necesidades de mercado que imponía la creación de un entorno elitista fragmentado a lo largo de un espacio tan sumamente alargado. Bonet aspiraba a crear un cierto efecto de simbiosis con el virginal paisaje que le rodeaba, generando una armoniosa alternancia de densidades en la edificación, tal y como hiciese en proyectos anteriores como los planes Buenos Aires o Argel de Le Corbusier, o en la aclamada Punta Ballena, sin renunciar a los nuevos tratamientos especiales de las piezas más pequeñas, que empezaban ya a imponerse a principios de los 60′.

EL BOOM DE LOS SESENTA

Tal faraónico despliegue de atracciones recogió sin problemas el apoyo entusiasta del delegado de Turismo del Ministerio en Murcia. Esa receptividad no la encontró sin embargo en la Diputación provincial, cuyo presidente tenía familiares litigando con Maestre por los terrenos en la Manga Norte, ni en otras autoridades locales y personas influyentes de la Región, que recelaban de las intenciones del empresario.

Esta situación presagiaba un camino duro y tortuoso para el desarrollo del proyecto. Sin embargo, la implicación personal del ministro Fraga Iribarne y su Ley de Centros de Interés Turístico Nacional, cuya aprobación consagraba, (a un selecto grupo de empresarios del panorama nacional, como José Banús en la Costa del Sol o Tomás Maestre en La Manga), un marco regulatorio redactado ex-profeso para su inmediato desarrollo, hizo que de la noche a la mañana todos los permisos y trámites se aceleraran de manera extraordinaria.

Y es que la implantación de esta ley permitía la generación de macroprocesos urbanísticos con una legislación propia del Ministerio de Turismo, postergando los mecanismos de supervisión tradicionales. Esta flexible normativa establecía una única herramienta de diseño a gran escala mediante un Plan Director, al cual se le permitía un amplio margen de discrecionalidad y una escasa exigencia de concreción con el único requerimiento por parte del legislador de generar un proceso urbanístico orientado al turismo de alta calidad.

Tal era el empeño del gobierno de Franco de atraer las divisas extranjeras y asentar la imagen de apertura mediante el “Spain is diferent”, que Bonet y Maestre consiguen ir solventando las muy diversas trabas técnicas y jurídicas con las que se va encontrando el proyecto con una velocidad inesperada. Los aspectos que resultan insalvables por las exigencias del empresario, como era la ocupación y titularidad de zonas del Dominio Público Marítimo (los hoteles que Tomás Maestre quería construir en el propio mar como parte de los 12 núcleos compactos, aprovechando la ausencia de una regulación rigurosa en materia de costas a principio de los 60′) se dejan pues para el posterior planeamiento de desarrollo. Así pues, en poco más de un año, el empresario madrileño y el arquitecto catalán reciben todas las bendiciones del Ministerio para un proyecto que ordenaba de manera integral un extenso territorio que abarcaba dos municipios que ni tan siquiera contaban ellos mismo por aquel entonces con un instrumento de planeamiento general (tan solo el ayuntamiento de Cartagena tenia un plan urbanístico, que sólo ordenaba de manera pormenorizada su casco urbano). Gracias a los créditos blandos y el sometimiento de otras administraciones en temas como el aporte de agua (para el cual Bonet, ante la dificultad del asunto, había estudiado incluso el grado de salinidad del agua con la idea de excavar pozos para abastecer a la futura población).

Las obras empezarían en 1963, abriendo ya los primeros hoteles y bungalows en 1965. El gigantesco proyecto echaba a andar a pasos agigantados, mejorando las previsiones más optimistas.

1973 SAN JAVIER

LA CRISIS DE LOS SETENTA

La crisis de los 70′ fue sin duda el germen que empezó a resquebrajar la sólida unidad y coherencia de la que presumía el proyecto de Bonet. El proyecto, pese a que contaba con todas las bendiciones financieras y administrativas del régimen desde Madrid, ya había atravesado ciertas dificultades económicas por su ambicioso formato y faraónicas dimensiones, como habían expuesto en petit comité algunos de sus inversores durante una feria del turismo a finales de los 60′.

Además, la aprobación el 28.4.1969 de la primera Ley de Costas que venía a regular por primera vez el dominio público marítimo, sus bienes y su aprovechamiento, estaba complicando la relación con algunos estamentos administrativos en torno a puntos del proyecto, como la desecación de la laguna El Vivero, los puertos deportivos del Estado y los edificios flotantes que se pretendían unir a la costa con pantalanes (estos últimos, tras varias modificaciones de los planes, no se acabarían llevando a cabo, constituyendo la primera gran derrota administrativa de Maestre y Bonet).

Va a ser entonces cuando la suerte le empieza a dar la espalda a Tomás Maestre iniciándose al tiempo el cambio del clima económico en España. Acuciado por la incipiente caída de las ventas y la subida de los tipos de interés que empiezan a atenazar a sus sociedades, el empresario madrileño primero transfirió la propiedad a algunos de sus socios y constructores de gran parte de los terrenos que quedaban libres en los espacios que separaban los 12 núcleos de densidad del Plan Bonet. Esto supuso una primera perdida de uniformidad de la perspectiva urbanística del proyecto, obligando a Bonet a realizar serias modificaciones para intentar salvaguardar los fundamentos de la coherencia y dignidad del plan urbanístico.

Y es que la favorable coyuntura que había acompañado al proyecto mangueño comenzó a desmoronarse a mediados de los 70′. El proyecto de Maestre se había beneficiado no sólo de los créditos blandos de casi al 0% que habilidosamente había conseguido del régimen (que se especulaba en su día que fueron concedidos a fondo perdido), sino de un contexto económico nacional de crecimiento que asociado a los bajos tipos de interés y a la cultura del “desarrollismo yeyé” que embriagaba a la sociedad, había permitido la entrada de numerosos inversores y compradores especulativos.

Sin embargo, la crisis del petróleo de 1973 vino (aunque con un cierto retraso) a resquebrajar por completo los planes de Maestre cuando éste se encontraba en plena fase de expansión. La economía española, que venía alcanzando crecimientos del PIB de más del 10% desde la instauración de los Planes de Estabilización de los apodados tecnócratas de 1959, vio frenado el desaforado crecimiento nacional de la década de los 60′.

Sin embargo, la herida de muerte vendría los años siguientes con la prolongación en el tiempo de la crisis, que alcanzando por completo la década de los 70′, forzó a Maestre a vender también al final de esos años y a principios del siguiente decenio, gran parte de los solares y terrenos que, aun formando parte de elementos estratégicos de las zonas central y norte de plan urbanístico, habían quedado todavía sin ejecutar debido a la falta de liquidez.

Las costosas inversiones en infraestructuras (dragados y movimientos de tierras) en el Puerto del Estacio y en la ciudad lacustre de Veneciola, unidas a ruinosos negocios como el Casino, le obligaron a desprenderse de un gran número de propiedades, ya no en favor de sus primeros socios del proyecto, sino a los constructores y contratistas, llegando incluso a pagar personalmente con terrenos para que continuasen las obras a albañiles, fontaneros y un largo etcétera de trabajadores que no tardaron en convertirse en una oligarquía de pequeños promotores y especuladores locales.

El planeamiento de un Bonet, ya anciano y desvinculado por completo del proyecto, terminó por deshilacharse a jirones en un reino urbanístico de taifas, donde cada pequeño promotor empezó a hacer un proyecto por su cuenta, en muchas ocasiones sin hacer uso de los fundamentos técnicos más básicos. En este sentido, la coyuntura política y legislativa acompañó fuertemente el fenómeno de desmembración del Plan Bonet. De un lado, las competencias urbanísticas, recién establecidas por la Constitución de 1978 en sus art. 148 y 149, estaban siendo transferidas de manera implícita por el Estado, en clara dejación de funciones, a las Autonomías (posteriormente cuando el Estado intentó recuperarlas en parte a través del Texto Refundido de la Ley del Suelo de 1992, éste fue seriamente desautorizado por el Tribunal Constitucional que anuló 2/3 de su articulado y declaró competencias urbanísticas básicas y supletorias en la sentencia 61/97).

Esto favoreció sin duda que, en regiones con escasa tradición autonómica como la murciana, la responsabilidad en lo relativo a la vigilancia y el control urbanístico se delegase en la práctica fundamentalmente en los ayuntamientos, pese a que esta autoridad no adquiriese realmente carta de naturaleza hasta la aprobación de la Ley del Suelo de la Región de Murcia de 2001.

Éstos, provistos de las tradicionales Normas Subsidiarias (figuras de planeamiento antecesoras de los planes generales actuales), tuvieron por tanto durante los años de transición del régimen urbanístico estatalista al autonómico un amplio margen de discrecionalidad, que en el caso de San Javier y Cartagena, las 2 corporaciones locales administrativamente responsables de La Manga, asumieron una inequívoca complicidad con las aberraciones urbanísticas que durante la década de los 80′ se ejecutarían. 

1980 San Javier

La Nueva Manga

En palabras de un testigo y actor, el jefe de numerosas obras en la zona y posteriormente gerente del Club Costa Cálida, Javier Gea, el reparto apresurado de tierras entre pequeños propietarios que empezó a darse a finales de los 70′ “provocó en parte lo que yo considero un desenfoque de la idea de Tomás Maestre, porque estas empresas lo que querían era directamente hacer dinero rápido,[…] por lo que no hubo una sintonía de fachadas, ni en los planes parciales, se hicieron cosas no correctas en cuanto a volúmenes, en cuanto a gradas… todo estuvo motivado por esa especie de suspensión de pagos de Tomás Maestre (López-Morell, Pedreño y Baños, 2005)”.

Tal descontrol evidentemente no pudo llevarse a cabo sin la permisividad y en muchos casos connivencia de las autoridades administrativas más implicadas en la regulación urbanística en aquellos momentos: los ayuntamientos. En este sentido, tanto el ayuntamiento de Cartagena, (gobernado sucesivamente por distintos alcaldes socialistas desde la preautonomía hasta la llegada del partido cantonal en 1987), como el ayuntamiento de San Javier, gobernado por un único alcalde de AP hasta 1995 (José Ruiz Manzanares, dueño de varias sociedades promotoras inmobiliarias) hicieron gala de una dejación de funciones más que sospechosa. En este marco económico y administrativo, el desmembramiento del plan urbanístico de Bonet fue cuestión de pocos años, quedando éste diluido en un marasmo de planes parciales que iban aprobando los municipios de San Javier y Cartagena sin subordinación alguna a una figura de planeamiento general (he aquí el germen de la colmatación y ausencia de equipamientos y zonas verdes de la actualidad), llegando incluso a darse el caso de expedirse licencias de urbanización y construcción a obras que ni tan siquiera habían presentado proyectos de planeamiento de desarrollo.

Acabado el periodo preautonómico y ya avanzada la década de los 80′, tras el primer cambio de gobierno regional del socialista Hernández Ros a Carlos Collado, los poderes públicos autonómicos intentarán desarrollar iniciativas legislativas para implementar una lógica en la planificación y zonificación territorial, que recondujese la situación de ausencia de una política de ordenación del crecimiento urbanístico de la Manga y el Mar Menor, y a la vez definir las franjas del litoral que fuesen del dominio público. La situación por aquel entonces de la restinga mangueña era urbanística y funcionalmente caótica: ausencia absoluta de zonas verdes, carencia de equipamientos colectivos y espacios libres, saturación de las infraestructuras, construcción de urbanizaciones turísticas como Viviendas de Protección Oficial (VPO), ocupación irracional e indiscriminada de una franja litoral de playa entrecortada a la que se le había segado toda continuidad…

Un posible punto de inflexión en este proceso se produjo sin duda tras la aprobación por el Estado de la Ley de Costas en 1988. Ésta, en el propósito de delimitar el dominio píblico marítimo-terrestre (asegurando su integridad y adecuada conservación) y garantizar el uso público del mar y de su ribera, establecía en su art. 23 una servidumbre de protección que recaía sobre una zona de 100 m medida tierra adentro desde el límite interior de la ribera del mar (extensión que incluso podía ser ampliada en determinados casos). Sin embargo, también incluía una disposición transitoria tercera indicando que en “los terrenos clasificados como suelo urbano a la entrada en vigor de la presente Ley estarán sujetos a las servidumbres establecidas en ella, con la salvedad de que la anchura de la servidumbre de protección será de 20 m”. Esta disposición tercera, aplicable al régimen urbanístico de La Manga, resultaría aun así especialmente conflictiva en la zona de San Javier, debido al hecho de ser la franja más estrecha de la restinga de arena y al estar el proceso urbanizador escasamente consolidado por la edificación, con lo que el conflicto jurídico y administrativo se aventuraba como inevitable.

La aprobación de este nuevo marco regulatorio coincidiría además con la tramitación de las Normas Subsidiarias de San Javier, un municipio que ordena por primera vez la integridad de su territorio, especialmente en la controvertida zona de La Manga. El ayuntamiento resulta en su tramitación relativamente condescendiente con el status quo vigente. Aún así, las consecuencias del nuevo marco regulatorio impuesto por la CARM serán demoledoras para los intereses creados en La Manga, en especial porque fue en aquel momento cuando la Comunidad Autónoma decide asumir plenamente sus competencias en urbanismo y ordenación del territorio, empezando a recortar parte del alcance de las aprobaciones provisionales del planeamiento de los municipios (política que se haría extensiva a partir de entonces) y desarrollando diversas iniciativas legislativas muy controvertidas. De entre ellas, cabría destacar las 3 siguientes en el caso del Mar Menor:

1) Desclasificación como suelo urbano de la Isla del Ciervo (isla del Mar Menor propiedad de Tomás Maestre en la que incluso había construido una carretera que la comunicada con la restinga mangueña, infraestructura que el Tribunal Supremo le obligaría a desmantelar años después, al tratarse de una concesión administrativa con fecha de caducidad).

2) Desclasificación como suelo urbano de la antigua bahía del Vivero en La Manga de Cartagena (el aterramiento de esta bahía colindante con las salinas que Tomás Maestre siempre consideró como suelo de su propiedad, era un lugar tradicional de desove y cría de alevines de dorada y lubina hasta que Maestre procedió a su desecación y posterior relleno).

3) La iniciativa que más polémica generó: el acuerdo del Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma en 24.9.1987 que a propuesta del Consejero de Obras Públicas y Ordenación del Territorio, D. José Fuentes Zorita, promulgó la suspensión de 25 licencias urbanísticas en La Manga que afectaban a la revisión de las Normas Subsidiarias del Ayuntamiento de San Javier, que se consideraba violaban el dominio público-marítimo terrestre en sus deslindes pues no se ajustaban a las servidumbres de la Ley de Costas y trasvasaban de manera ilegal el aprovechamiento correspondiente al dominio publico litoral de la Z.M.T. al interior de las parcelas edificables.

La flagrante y torticera alteración del primigenio Plan del C.I.T.N. con sus trasvases de volumetría y segregaciones ilegales, el inexplicable no cómputo de cuerpos volados, trasteros, terrazas, escaleras, etc…, y la indefinición de rasantes laterales que permitía dejar fuera del cálculo de la edificabilidad miles de m2 bajo la rasante de la Gran Vía, había llevado a la situación de que muchos polígonos de uso colectivo de La Manga superaban con creces la edificabilidad media bruta de los 5 m3/m2 (dentro de la aplicación “generosa” que venía haciéndose esos años de la normativa vigente) y aparecían pintorescas herramientas de planeamiento como el famoso denominado “espacio cautelar público flotante”, una manera de computar espacios libre y zonas verdes, que el plan mencionaba y el usuario podía fijar donde gustase en el planeamiento de desarrollo, por supuesto para su uso exclusivo privado. La tramitación de las Normas Subsidiarias intentaba sin duda paliar parte de esta situación regulando algunos de los incumplimientos, e intentando trasvasar parte del aprovechamiento del dominio publico a las parcelas edificables en algunas de las zonas controvertidas.

Sin embargo, el gobierno Regional puso pie en pared en este momento exigiendo una regulación urbanística mucho más restrictiva, y suspendiendo numerosas licencias de promociones edificadas o en fase de urbanización. Sin duda alguna, con esta parálisis urbanística el gobierno regional abrió a finales de los 80′ la caja de pandora del urbanismo murciano, provocando una guerra con promotores y los Ayuntamientos de Cartagena y San Javier, que acaparó durante meses las portadas de los periódicos.

El municipio de San Javier, al igual que algunos municipios murcianos a lo largo de la década de los 70′, ya había tramitado por primera vez un planeamiento general de su territorio en 1976 bajo la figura las Normas Subsidiarias. Sin embargo, y estando por aquel entonces las competencias en poder del Estado a través del Ministerio de Obras Públicas, la aprobación de dichas Normas Subsidiarias fue derogada por el Tribunal Supremo en una sentencia de 1978, ya que en dicho planeamiento tan sólo se ordenaba la parte continental de San Javier dejando la “patata caliente” de La Manga sin actualizar, remitiéndose tan sólo al Plan Director Bonet, que ya entonces se había visto ampliamente adulterado y sobrepasado por los acontecimientos actuales.

El resultado heredado: un problema de gestión, no de planeamiento

El órdago planteado por el gobierno regional terminó siendo un rotundo fracaso. La errónea estrategia jurídica llevada por la administración, junto a la conciencia de lobby que por primera vez adquirió el empresariado murciano, le propinaron un rotundo revolcón juríico a la administración en los tribunales. La Manga terminó así de configurar su aspecto actual entre finales de los 80′ y mediados de los 90′. De hecho, incluso la compensación salomónica adoptada en las nuevas NNSS de San Javier, que tras trasvasar la edificabilidad de las zonas que resultaban incompatibles con la Ley de Costas al interior del cordón dunar intentó paliar parte del desaguisado limitando la altura máxima edificable de 20 alturas de media a unas PB+9, resultó ser más dañina que beneficiosa. Las construcciones, al reducirse su altura (y por tanto su esbeltez), se multiplicaron y ensancharon en planta, creando el potente impacto visual actual que hace que haya tramos en los que el visitante circula por el viario central sin poder ver el mar ni a derecha ni izquierda.

La situación derivada del fallo de los tribunales y el posterior hiperdesarrollo llevarían aparejado el problema a futuro de gestionar todo este entramado creado a gran velocidad y con escasa planificación. Los nuevos problemas eran pues la nueva estructura circulatoria, la escasez de equipamientos y servicios, o la cultura creada por Maestre de sufragar las infraestructuras a través de la inversión de los privados (lo que permitió a los ayuntamientos de Cartagena y San Javier no invertir lo necesario en un brazo de mar que sí que aportaba pingues réditos a sus arcas, creando tensiones secesionistas). Todo este nuevo marco creado iría poniendo sobre la mesa, en los años sucesivos, la pregunta de si era necesario dotar a La Manga de infraestructuras y servicios dimensionados para una población que sólo los necesitaba un par de meses al año. Este contexto obligó, durante la década de los 90′, a crear un Consorcio constituido por la CARM y los Ayuntamientos de Cartagena y San Javier para sufragar inversiones como el desdoblamiento del viario o las glorietas por ejemplo.

La problemática de la Manga se visto, por tanto, bastante reducida actualmente, desde el punto de vista urbanístico, a un problema más enfocado a la gestión que al planeamiento. El hecho de que el planteamiento final de la barra de arena quedase más o menos totalmente configurado a principios de los 90′ ha permitido a las administraciones posteriores comprimir notablemente las polémicas y controversias político-urbanísticas en 3 o 4 focos concretos, más cercanos a la problemática que se heredó en torno al déficit de infraestructuras que la última década de ardor inmobiliario provocó, que a los propios aspectos que debiese regular los instrumentos de planeamiento.

En estos últimos años, se está tramitando un nuevo Plan General (en ambos municipios para adaptarlos a la Ley del Suelo Regional en su TRLSRM de 2005), que vendría a reemplazar a las Normas Subsidiarias y PGOU que se aprobaron en el controvertido proceso de finales de los 80′. Sin embargo, las incertidumbres y los intereses creados ya no revisten las polémicas de antaño, en tanto en cuanto el brazo de arena es ahora ya, de manera casi consolidada, un suelo urbano en su integridad (y cuando se dice en su integridad es porque todo el suelo que hay en La Manga es, de manera singular, prácticamente urbano residencial en su totalidad), y tan sólo acompañan a la polémica pequeños retazos del pasado como el eterno Plan Parcial del Vivero, el inacabado Puerto Mayor o la problemática finalización de la ciudad lacustre de Veneciola. Estos vestigios de lo que fue el glorioso pasado del proyecto de Maestre están desde hace años enfangados en procesos jurídicos en los tribunales, cuya resolución no se prevé a día de hoy próxima. Por tanto la configuración, por fin, del 1ª Plan General de La Manga en el tramo municipal de San Javier, curiosamente, (50 años después de haber sido prácticamente el 1ª territorio murciano que contaba con una figura de planeamiento que ordenaba pormenorizadamente la integridad de su territorio), responde más a cuestiones formales y administrativas de adecuar la desfasada regulación vigente a los términos de la Ley del Suelo de la Región de Murcia de 2001, que a la necesidad de acometer nuevos proyectos.

Actualmente las polémicas en torno al planeamiento urbanístico se centran hoy en día en otros puntos de la Región de Murcia, donde el furor desarrollista no llegó en su momento ya que La Manga, gracias a su extraordinario potencial, era capaz por si sola de absorber toda la oferta inmobiliaria ofreciendo los más variopintos negocios especulativos.

Paradójicamente esta singular concentración del fervor inmobiliario en los escasos 20 km de restinga de arena ha permitido a la Región de Murcia ser con diferencia la Comunidad Autónoma con mayor proporción de costa libre, gracias al particular sacrificio que se hizo con La Manga durante estos últimos cincuenta años. Sin embargo todavía quedan incógnitas por resolver en el complejo puzzle que forma La Manga, siendo la más importante de ella el resolver que se hace con un territorio que muestra ya graves signos de saturación y agotamiento cuando todavía quedan muchas zonas que el planeamiento permite legalmente urbanizar. Estas reflexiones deberán ayudarnos no sólo proponer un programa de resolución del problema de La Manga, sino, a través de un razonado debate, a sentar las bases de un marco general de actuación en la ocupación del litoral que sin duda el día que la crisis económica se termine retomará su actividad en la costa murciana…”

Reflexiones retrospectivas al modelo urbanístico de ocupación del litoral murciano: El caso de La Manga del Mar Menor. 2011. Salvador García-Ayllón Veintimilla

2014 PNOA San Javier

“La Manga del Mar Menor es la demostración palpable de que es posible desarrollar una zona turística de forma lógica, racional y, en definitiva, habitable”.

“…El curioso modelo de captación de dinero a través de la compra de inmuebles turísticos propuesto por Eurovosa (Europea de Viviendas y Obras S.A.) lanzado en 1972, ofreciendo una rentabilidad del doce por cien anual a sus propietarios desde el momento en que se escrituraba la compra a cambio de quedarse como administradora para el arrendamiento de los apartamentos, no soportó su segundo año de vida.

Los máximos responsables de Eurovosa fueron incapaces de hacer frente a las enormes obligaciones contraídas con los propietarios de apartamentos, mientras que la Dirección General de Política Financiera no le autorizó a continuar con la publicidad de los servicios de inversiones del grupo por considerarla un modelo de economía piramidal sumamente peligrosa como efectivamente se demostró.

Eurovosa había instalado oficinas para la captación de inversores en Suecia, Alemania, Inglaterra, Benelux, Hong Kong, Arabia Saudí, Kuwait, Estados Unidos y Canadá.

Y se anunciaba en la prensa (La Vanguardia, 21.3.1973) con un texto que hoy nos resulta hasta irrisorio: “La Manga del Mar Menor es la demostración palpable de que es posible desarrollar una zona turística de forma lógica, racional y, en definitiva, habitable”.

“Para Eurovosa no se trata solamente de hacer rentable el turismo ahora mismo. Ni de hacer negocios hasta pasado mañana. Se trata de hacer un turismo que siga siendo rentable en el año 2000. Nadie desea pasar sus vacaciones en lugares masificados y exasperantes”

Pero quebró en diciembre de 1974. A pesar de que algunas empresas habían mostrado interés en hacerse cargo de las urbanizaciones (una agencia de viajes y una inmobiliaria catalana) las negociaciones no llegaron a buen puerto y su cierre provocó el deterioro de los inmuebles y la consiguiente pérdida de su valor real.

“También se agrava la situación de los trabajadores -señala un artículo aparecido en prensa en 1976-, un centenar, afectados, al cumplir el primer año de desempleo. Se sabe, de otra parte, que tras renunciar a la rentabilidad, algunos compradores de estos apartamentos se ha hecho cargo de su propiedad, pero tienen sus dificultades, ya que para contar con agua, electricidad y teléfono precisan abonar cantidades astronómicas de deudas. El total de apartamentos que comprende este complejo es de 953, de los 597 completamente acabados.”

Cinco años más tarde, la Comisión de comunidades de propietarios de los Complejos Eurovosa I y II aún lanzaban impotentes diatribas contra los responsables del desastre financiero en la prensa. Los afectados continuaban recordando que ellos desembolsaron el importe de los apartamentos más los muebles sin que puedan utilizarlos ni producir beneficios.

Además, “…sobre los Edificios Londres y Bruselas existen unos enjambres de propietarios, que no saben en qué colmena meterse, por culpa de que Vosa vendió proindiviso los edificios y posteriormente, sin contar con sus dueños, llevó a cabo la división de la propiedad horizontal de los mismos.”

El grado de dejadez de los complejos Eurovosa, tras la desaparición del grupo de empresas, llegó a tal estado de abandono que en agosto de 1980 tuvo que desalojarse el edificio Berna como consecuencia de un escape de ácido clorhídrico de una bombona destinada a la depuración de las piscinas. Según los bomberos la fuga se debió al deterioro por falta de uso.

Turismo, un sector frágil

Eurovosa no había tenido en cuenta factores exógenos como la crisis de Yom Kippur que contrajo la economía mundial a límites difícilmente soportables para empresas dependientes de un sector tan frágil como el Turismo.

La crisis frenó bruscamente la tendencia alcista de los precios inmobiliarios ligados al sector turístico colocando hasta al propio Tomás Maestre en una difícil situación económica.

Según Javier Gea, ideólogo y gerente del futuro lobbie empresarial Club Costa Cálida creado en los ochenta para luchar contra la Ley de Costas de 1988, este reparto precipitado de tierras para proyectos especulativos inmobiliarios paralelos… “…provocó lo que yo considero un desenfoque de la idea de Tomás Maestre, porque estas empresas lo que querían directamente era hacer dinero rápido… se hicieron cosas no correctas.”

Para Rafael San Román, un activo defensor de la segregación de La Manga de los ayuntamientos de San Javier y Cartagena durante los 90′ “…los avariciosos promotores que adquirieron grandes parcelas para la construcción de apartamentos, no siguieron la línea de la modernización y estética que se había pensado para La Manga… …ocupando inexorablemente espacios destinados a infraestructuras e instalaciones y servicios en el Plan de Ordenación Urbana… …tampoco eran frenados por los alcaldes y los mismos servicios de planificación y utilización del territorio urbano de los ayuntamientos quienes también se beneficiaban de la feroz y alta especulación reinante”.

Eurovosa demostraba que La Manga había pasado, definitivamente, de ser un lugar de promoción turística a otro de promoción inmobiliaria.

“La Manga tiene hoy –continua el artículo- un puerto deportivo para pequeñas embarcaciones; tiene club de tiro de pichón, caballos, mini-golf, club de golf, clubs de embarcaciones a vela y a motor, innumerables paso de pesca deportiva, competiciones de pesca submarina… Los amantes de la tradición pueden encontrar bodegas, rincones de pescadores, tabernas; los amantes de la modernidad ‘boites’ y discotecas innumerables. Y todos, tablaos flamencos, cines –incluso al aire libre- y mil distracciones más en los diversos clubs sociales magníficamente instalados en La Manga.”

Información extraída del libro “De Cabo de Palos a La Manga del Mar Menor. Del siglo XV al XX” 2ª Edición (Edlibrix, 2016).

El futuro desarrollo de San Javier está actualmente condicionado a diferentes instrumentos y documentos de planificación que han sido aprobados en sus respectivos ámbitos de competencia administrativa y que han sido resultado de un amplio proceso de participación institucional y ciudadana.

Para la elaboración de la esta Estrategia de Desarrollo Urbano se han tenido en cuenta estos documentos de cara a que esta estuviera alineada con los objetivos marcados en los mismos.

Los principales documentos de planificación a nivel municipal son:

  • Plan General Municipal de Ordenación (PGMO) de San Javier (Murcia). (Noviembre de 2014) y en particular los siguientes documentos:
    • Memoria de Ordenación del Plan General Municipal de Ordenación de San Javier (PGMOU). Noviembre 2014 donde se plasman un conjunto de propuestas de actuación para la futura ordenación urbanística del territorio municipal
    • Impacto Territorial del Plan General Municipal de Ordenación de San Javier (PGMOU). Noviembre 2014. En este documento se realizan los estudios y análisis encaminados a predecir, valorar y adecuar el posible impacto sobre la estructura territorial y los impactos sectoriales sobre la población y su situación socioeconómica, sobre el medio ambiente y los recursos naturales, sobre el sistema de núcleos de población y localización de actividades económicas, sobre las infraestructuras, dotaciones, equipamientos y servicios y sobre el patrimonio histórico.
    • Plan e Informe de Sostenibilidad Ambiental del Plan General Municipal de Ordenación (PGMO) de San Javier (Murcia). Noviembre de 2014. Donde se elabora un diagnóstico de los efectos ambientales de la Revisión del Plan General Municipal Ordenación de San Javier (PGMO de San Javier) y se proponen las medidas y recomendaciones para integrar de forma efectiva los aspectos ambientales en el diseño del propio PGMO de San Javier
    • Memoria de Información del Plan General Municipal de Ordenación de San Javier (PGMOU). Noviembre 2014.
    • Memoria de Gestión del Plan General Municipal de Ordenación de San Javier (PGMOU). Noviembre 2014.
  • Plan de Acción de la Agenda 21 Local de San Javier., que es un documento que define las directrices de la política municipal para actuar desde sus competencias y funciones dinamizadoras en la promoción de un desarrollo sostenible y establece las estrategias integradas para lograr el cumplimiento de los objetivos.
  • Plan de Acción para la Energía Sostenible del Municipio de San Javier donde se hace un inventario de consumos de energía en el término municipal y las emisiones derivadas del mismo y posteriormente un análisis de los resultados obtenidos y se diseña una estrategia de actuación para conseguir el objetivo de reducción de emisiones.
  • Primer Plan Municipal 2011-2015 de prevención de las drogodependencias.
  • Primer Plan Municipal de Prevención, Seguimiento y Control del absentismo y reducción del abandono escolar temprano. San Javier 2013-2016.
  • Otros documentos de diagnóstico que incluyen San Javier dentro de su alcance como:
  • Estudio de “Identificación de oportunidades generadoras de empleo en el sector turístico en la Comisión Local de Empleo del Mar Menor”.
  • Además, San Javier no se encuentra aislado y por tanto no es posible diseñar una estrategia territorial sin tener en cuenta las estrategias y planes adoptados por administraciones de rango superior que le afectan. Por ello, en el diseño de esta estrategia se han tenido en cuenta los procesos de planificación estratégica abordados desde otros niveles administrativos de rango superior y que condicionan el modelo de desarrollo del Área Urbana.

LA ESTRUCTURA URBANA DE SAN JAVIER. El casco antiguo

El núcleo de San Javier consta de un área compacta de suelo urbano que se compone de un casco antiguo y posteriores zonas de ensanche que se han ido desarrollando a ambos lados de la avenida del Mar Menor en sentido este-oeste. Esta área se completa con una zona de uso industrial situada a lo largo de la carretera de Sucina y la carretera de San Pedro del Pinatar, y otra zona de uso deportivo situada al otro lado de la misma.

Este núcleo tiene su origen en el desarrollo progresivo de un parcelario accesible mediante un sistema viario estrecho, con secciones comprendidas entre 5 y 8 m, concebido en base al antiguo modelo rural y donde la construcción se ha producido de forma independiente según la ordenanza aplicable en cada momento. Este proceso ha generado en algunos casos la incompatibilidad de las nuevas edificaciones con el modelo original, como consecuencia del aumento de la densidad de edificación, lo cual provoca el ensombrecimiento de la calle al nivel de la planta baja, así como conflictos de aparcamiento y accesibilidad.

La tipología de edificación predominante es la manzana cerrada, subdividida en pequeños solares y destinada a usos residenciales compuestos por una o dos plantas, que combinan usos comerciales y terciarios en locales situados en planta baja. La presencia de estos usos es consecuencia del papel que ejerce el núcleo de San Javier como capital municipal, ostentando el primer puesto en lo que se refiere a proporción de viviendas ocupadas por los residentes del municipio.

Dentro del casco antiguo se sitúan de forma aleatoria y dispersa algunas edificaciones de mayor altura, a veces alineadas a los viales y otras como bloques exentos, entre las que destaca la edificación existente junto a la carretera de Balsicas, a la altura de la calle Camilo A. Vega.

Los desarrollos posteriores

En torno a este núcleo originario se puede identificar, aunque de forma incompleta, un primer anillo de pequeños desarrollos ensamblados a la trama viaria inicial. Estos desarrollos no siguen el modelo de crecimiento tradicional sino que surgen a partir de una serie de actuaciones de carácter unitario de extensión variable, pero perfectamente identificables dentro del conjunto de la actuación. Estos desarrollos fueron ejecutados durante los años 70′ y 80′, siendo todos ellos anteriores al documento actual de Normas Subsidiarias.

Estas actuaciones tienen en general una estructura urbana específica, compuesta preferentemente de manzanas alargadas y con un viario de mayor anchura que el del núcleo original. Dentro de este primer anillo destaca el barrio en torno a la plaza de Murcia y las calles Gerona y Madrid, al sur de la carretera de Balsicas, los barrios en torno a la avenida 31 de octubre, al este del Auditorio, las plazas de Santa Cecilia y Constelación, y el barrio de Los Ríos, al N de la avenida del Mar Menor. Estos desarrollos se caracterizan por el predominio de la vivienda unifamiliar aislada, adosada o en hilera, aunque en otros casos predomina la vivienda colectiva de tipo social, tales como las promociones situadas junto a la avenida del Taibilla y las calles Burgos, Cuenca y Narciso Yepes, que en la actualidad presentan una alta proporción de población inmigrante.

A continuación se puede destacar un segundo anillo compuesto por los ámbitos de planeamiento de desarrollo previstos en las actuales Normas Subsidiarias. La mayoría de estos ámbitos son de uso residencial, entre los que destaca el Plan Parcial Ciudad Jardín, aprobado en el año 1978, el Plan Parcial Torre Minguez, aprobado en al año 1979, que posteriormente dio origen a las unidades de ejecución UE-1, UE-2 y UE-3. Dentro del suelo apto para urbanizar de uso residencial destacan 2 sectores, el Suelo Apto para Urbanizar El Recuerdo, yuxtapuesto al Plan Parcial Ciudad Jardín, y el Suelo Apto para Urbanizar Casa Grande, correspondiente a la modificación de las Normas Subsidiarias nº 14. El nivel de ejecución de ambos sectores está bastante avanzado.

En dirección noroeste se encuentra el polígono de los Urreas, también recogido en el documento actual de Normas Subsidiarias, y situado entre las carreteras de Balsicas y Sucina. Esta actuación es de uso industrial y está formado fundamentalmente por manzanas cerradas con solares para la edificación de naves de una sola planta o con un cuerpo de dos plantas en fachada, destinándose en este caso la planta superior a oficinas o viviendas. Este polígono está prácticamente ejecutado.

Los desarrollos previstos

Los desarrollos previstos en las actuales Normas Subsidiarias en torno al segundo anillo son el Plan Especial de Reforma Interior Polideportivo (ya ejecutado), en el borde NE, el Plan Especial de Reforma Interior Telefónica, anexo al anterior y aún no desarrollado, y el Plan Especial de Reforma Interior Calavera, colindante con Santiago de la Ribera, y que tampoco está ejecutado.

En la zona noroeste del núcleo de San Javier se sitúan 2 importantes ámbitos de suelo apto para urbanizar de uso industrial. El primer ámbito complementa la zona de uso industrial existente junto a la carretera de San Pedro del Pinatar, tratando de ordenar el frente de parcelas que se apoya en la calle Oslo, escasamente desarrollado, habiéndose desclasificado una parte del mismo en virtud de la modificación de las Normas Subsidiarias nº 11. El segundo corresponde a la modificación de las Normas Subsidiarias nº 39, y que aún no se ha desarrollado. La compatibilidad y funcionalidad de los usos industriales con los usos propios de su entorno, que ocupan mayoritariamente el cuadrante noroeste, es motivo de reflexión al no existir una clara articulación de los emplazamientos actuales ni estar suficientemente resuelta la accesibilidad a los mismos.

Este panorama se completa con dos ámbitos de suelo apto para urbanizar de uso terciario correspondientes a la modificación de las Normas Subsidiarias nº 40. El ámbito de mayor tamaño está situado a ambos lados de la carretera nacional N-332a hasta el cruce con la carretera de El Mirador, con una anchura próxima a los 500 m, y el ámbito de menor tamaño está situado en las proximidades del enlace de la carretera de Sucina con la autopista A-37, sin estar desarrollados ninguno de ellos.

A los ámbitos descritos hay que añadir por su proximidad la pedanía de Pozo Aledo, situada junto al enlace de la autopista AP-7 con la antigua carretera comarcal C-3319 (ahora RM-19). Esta pedanía está destinada fundamentalmente a uso residencial, predominando la edificación unifamiliar aislada o en hilera, aunque también dispone de un pequeño sector de suelo apto para urbanizar de uso residencial correspondiente a la modificación de las Normas Subsidiarias nº 23.

La definición del borde

El desarrollo urbano analizado anteriormente, cuya armazón y estructuración tiene una cierta continuidad, resulta en algunos casos un tanto impreciso y se configura como un conjunto urbano cuyos contornos son irregulares y con una definición deficiente. Los desarrollos residenciales previstos hacia el este, en dirección a Santiago de la Ribera, parecen insertarse adecuadamente en la trama urbana previamente existente y la tipología de la edificación se adecua bastante bien al entorno urbano, aunque se echa en falta una definición más clara de los bordes. Además, hay una excesiva disimetría en la asignación de usos residenciales en el entorno del núcleo de San Javier más próximo a Santiago de la Ribera, y de usos industriales y terciarios a los terrenos que se sitúan en el NO, hacia la traza de la autopista AP-7.

La tendencia predominante actualmente es la de ir completando los sectores residenciales situados más próximos a la ribera del Mar Menor, que resultan indudablemente más atractivos para la promoción inmobiliaria. Por el contrario, está quedando muy desarticulado todo el borde del núcleo visible desde la autopista AP-7, ocupado por suelos aptos para urbanizar y no urbanizables, y que aún no tiene una propuesta coherente y uniforme, aunque encajonados entre la propia autopista AP-7 y los sectores de suelo urbano y apto para urbanizar.

Por tanto, el reto más importante desde el punto de vista urbanístico es precisar y finalizar el diseño urbano del núcleo de San Javier en todos sus bordes, con algún elemento de vialidad continuo y de sección suficientemente amplia para canalizar los tráficos externos, aunque para ello sea necesario proyectar un tercer anillo de desarrollo edificatorio.

LA ESTRUCTURA URBANA DE SANTIAGO DE LA RIBERA. La estructura original

El núcleo de Santiago de la Ribera se desarrolló con posterioridad a la aparición de la capital municipal de San Javier. Este núcleo tiene su origen en torno a la avenida Sandoval y el paseo de Colón, donde se ubican algunas residencias turísticas de arquitectura singular que datan de los años 20′. El acontecimiento más importante que marcó la impronta de la trama urbanística regular de este asentamiento corresponde al Plan General de Ordenación y Ensanche de Santiago de la Ribera, aprobado a finales de los años 50′, y que permitió el desarrollo en una retícula menuda de manzanas rectangulares alineadas prácticamente paralelas a la línea de costa y con una acusada desproporción de dimensiones, del orden de 70 x 40 m, con viarios transversales entre 8 y 10 m de sección, y viarios longitudinales entre 10 y 20 m de sección.

La Ciudad del Aire

La única discontinuidad que surge de forma clara en la estructura urbana de Santiago de la Ribera es la Ciudad del Aire, que se fundó como una colonia de viviendas construida por el Patronato de Viviendas Militares para los funcionarios y el personal adscritos a la Academia General del Aire. Este sector está concebido como una unidad habitacional autónoma, con unas dimensiones exteriores de 600 m de frente y 500 m de fondo, limitado por el paseo Atalayón y la ronda Norte, que se organiza en torno a una manzana con servicios dotacionales. La densidad de viviendas es inferior a la de las retículas adyacentes y sus manzanas, de proporciones siempre mayores y con formas alargadas, están destinadas casi exclusivamente a viviendas unifamiliares aisladas o pareadas, con una jerarquización que prima la proximidad a la línea de costa.

El conjunto urbano de la retícula del Plan General de Ordenación y Ensanche de Santiago de la Ribera y la Ciudad del Aire constituye la estructura urbana original de Santiago de la Ribera, existiendo una brusca discontinuidad en sentido N-S, ya que el sector de la Ciudad del Aire fue concebido de forma que no fuera traspasado por el viario longitudinal externo a la misma, razón por la cual se interrumpen todos los

viarios paralelos a la línea de costa, a excepción lógicamente del paseo Atalayón y la ronda Norte. Así se entiende, desde la lógica de preservar la privacidad de este barrio residencial, que las avenidas Virgen de Loreto y Francisco Franco, pertenecientes a la red general básica, modifiquen sus directrices para rodear el sector y canalizar el tráfico, presentando quiebros de casi noventa grados.

La retícula de Santiago de la Ribera, al margen de la Ciudad del Aire, es de geometría muy ortogonal, aunque no es uniforme en cuanto a la disposición y el trazado de sus principales directrices, pues si bien la parte más extensa, situada entre la avenida Sandoval y la ronda de Poniente, de aproximadamente 1,3 Km de longitud, se alinea casi paralela al paseo de Colón, algunos subsectores adaptan sus trazas a los cambios de dirección de la línea de la costa, entre los que destaca el subsector comprendido entre la c/ San Martín de Porres y el paseo de Colón, así como el existente en torno a la avenida Sandoval, dando lugar a la formación de manzanas de proporciones pequeñas y con formas estrechas, y en cualquier caso irregulares.

El sector situado junto a las instalaciones de la Academia General del Aire, de proporciones mucho más reducidas, modifica su directriz para desarrollase paralela y perpendicularmente a la calle Explanada Barnuevo, mediante manzanas de proporciones pequeñas y con formas cuadradas, de aproximadamente 45 x 35 m, con un viario inferior a los 10 m de sección, a excepción de las c/ Rosas y Coronel López Peña. Esta circunstancia se presenta asimismo en el subsector situado en la zona central de Santiago de la Ribera, junto a la importante reserva de suelo para equipamiento deportivo, cuyas calles llevan nombres de poetas, y en el subsector situado en la parte más septentrional de Santiago de la Ribera, entre la ronda de Levante y la c/ de La Pinada, cuyas calles llevan nombres de flores.

Este tejido urbano está ocupado en su práctica totalidad por edificaciones, aproximadamente trescientas manzanas, 260 de las cuales están situadas al S de la Ciudad del Aire y el resto están situadas al N. El uso residencial es el predominante, coexistiendo las viviendas permanentes y las segundas residencias, con fuerte predominio de las primeras en la zona sur de Santiago de la Ribera, en torno a la avenida Sandoval, y de las segundas en la zona norte de Santiago de la Ribera.

Tipología de edificación

Desde el punto de vista de la ordenación morfológica y tipológica de las manzanas, coexisten una gran variedad de tipos de edificación, con unidades organizadas como manzanas cerradas con vivienda colectiva, sobre todo en la subsector meridional situado junto a playa de Barnuevo, otras con viviendas adosadas o dúplex, apartamentos y bungalows, además de algunas ordenaciones de viviendas unifamiliares dispuestas con alineación a viales. En algunas manzanas se disponen viviendas unifamiliares aisladas mientras que en otras la vivienda colectiva se organiza en bloques exentos. Cabe señalar la existencia de 7 torres de altura desproporcionada, construidas junto al paseo marítimo, que surgieron como consecuencia del derogado artículo nº 14 de la normativa del Plan General de Ordenación y Ensanche de Santiago de la Ribera.

La ordenación interior

Esta variedad edificatoria provoca unos aprovechamientos urbanísticos y niveles de intensidad muy diferenciados que se regulan, desde el punto de vista normativo de las actuales Normas Subsidiarias, mediante unas ordenanzas urbanísticas excesivamente simplificadoras. Las ordenanzas se reducen prácticamente a dos tipos, denominados T1 y T3, lo que plantea serios problemas de aplicación y no recoge, con la suficiente matización, las múltiples situaciones particulares que se presentan.

Hay que tener en cuenta las propias limitaciones que se derivan de la tipología repetitiva de las manzanas, que en muchos casos conforma una retícula de pequeñas dimensiones, tanto de las manzanas como del propio sistema viario. Estas limitaciones dificultan enormemente los cambios de uso e intensidad de edificación, a no ser que se actúe mediante una operación de remodelación que englobe varias manzanas a la vez, lo cual es improbable por el elevado coste y el carácter impopular.

La pequeña superficie de las manzanas, que apenas superan los 2.500-2.800 m2, unida a la múltiple subdivisión parcelaria de los solares y la falta de accesibilidad por la estrechez del sistema viario, que condiciona la disposición de las entradas y salidas de los garajes colectivos, plantean una serie de condicionantes que impiden actuar con flexibilidad para transformar los usos existentes, pues apenas se pueden modificar los retranqueos de los edificios y por otra parte sería dudoso imponer un cierre de la continuidad de los viales actuales.

La estructura urbana presenta múltiples y repetitivos cruces de calles que ralentizan extraordinariamente la circulación de los vehículos, pero que resulta enormemente acogedora para la circulación peatonal. Esta estructura fue concebida para un tipo de ocupación y uso específico, pero que en la actualidad se encuentra en proceso de evolución, por lo que no parece razonable incrementar excesivamente la densidad de ocupación para evitar saturar la funcionalidad del sistema viario, sobre todo durante las épocas de afluencia turística.

No existen prácticamente usos comerciales, excepto en los bajos de los edificios del sector meridional y los alrededores de la avenida Sandoval, al estar generalizado el empleo de la vivienda unifamiliar y los bloques exentos, por lo que en este sentido la funcionalidad de algunos sectores urbanos es deficiente. Esta cuestión podría resolverse mediante la asignación específica de usos comerciales en determinados puntos estratégicos.

Los usos turísticos

En Santiago de la Ribera no existe una cantidad suficiente de establecimientos hoteleros, predominando los hoteles de pequeñas dimensiones en edificios entre medianeras, ya que la manzana típica no se presta a edificios de gran envergadura. En la actualidad existe una ordenanza urbanística que permite aumentar las alturas de los edificios que se construyan cuando estos se destinan a usos hoteleros. Este instrumento podría resultar un elemento eficaz para promover los usos hoteleros, aunque la perspectiva de estos usos depende de otros parámetros muy distintos. Además, esta medida no parece muy correcta desde el punto de vista de la seguridad jurídica de los propietarios de las viviendas situadas en el entorno próximo, pues depende de algo tan aleatorio como la decisión de adjudicar un uso hotelero a un determinado edificio en un momento dado, y que puede provocar el ensombrecimiento de otros edificios, dificultar las vistas e incluso impedir los estándares higiénicos de ventilación y distancia a los edificios.

Estas incertidumbres generan una posterior depreciación del patrimonio edificado, que unido al impacto paisajístico que provocan las grandes medianeras en las manzanas que presentan estos usos compartidos, pueden destruir la armonía del núcleo de Santiago de la Ribera y no aportar la dinámica necesaria para vencer la estacionalidad del turismo. En este sentido convendría estudiar otras fórmulas que permitan edificar usos hoteleros de tamaño medio capaces para albergar y acoger la población estacional, puesto que aún existen grandes superficies de suelo sin construir, a distancias inferiores a 1 Km de la línea de playa, y con grandes posibilidades de articular un acceso cómodo y garantizar una distribución holgada de los usos.

El paseo marítimo

La ubicación de edificaciones en altura para usos hoteleros o turísticos en la primera línea del paseo marítimo, que constituye la banda más privilegiada de Santiago de la Ribera, plantea diversos problemas de consideración, como la dificultad de atraer actuaciones de una mínima envergadura debido a la reducida dimensión de las manzanas, incluso en el supuesto de poder actuar en manzanas completas.

Además, habría que tener en cuenta la servidumbre de sombras sobre el paseo marítimo e incluso sobre las propias playas, puesto que la disposición del litoral en sentido N-S generaría la aparición de sombras de los edificios sobre las playas en las horas posteriores al mediodía. Este efecto es bastante patente en la proximidad de las torres existentes en la actualidad. También habría que tener en cuenta el impacto paisajístico negativo que generaría la edificación en altura desde el borde costero, con la aparición de un efecto pantalla que podría impedir incluso las vistas desde la segunda banda de manzanas.

Por último, habría que tener en cuenta las limitaciones de acceso que se crean desde el propio paseo marítimo como consecuencia de la peatonalización del mismo y las dificultades para facilitar estos accesos desde las calles traseras, puesto que son muy estrechas. Estas consideraciones llevan de nuevo a plantear otras soluciones, tales como un mejor aprovechamiento de los paquetes de suelo aún no edificados en la parte interior del núcleo de Santiago de la Ribera o incentivar los cambios de usos sin necesidad de transformar los volúmenes edificados, tales como pequeños hoteles, restaurantes en edificios singulares, gestión del patrimonio como viviendas turísticas en alquiler con gestión integrada, etc.

Los usos terciarios e industriales

La industria de Santiago de la Ribera tiene un uso marginal, y se encuentra exclusivamente localizada en la carretera de Los Alcázares, no llegando a existir propiamente ningún polígono industrial. Los usos industriales consisten en una doble fila de manzanas muy estrechas, entre 30 y 35 m, dispuestas entre la avenida de la Estación y la calle Profesor Muñoz Alonso, con solares que ocupan generalmente toda la manzana y que actualmente están prácticamente ejecutados. Existe un problema de continuidad de la calle Cabo Huertas que tiene impedida la conexión directa con la carretera de Los Alcázares por parte de una edificación industrial. No está en principio contemplada la posibilidad de ubicar usos terciarios en parcelas o manzanas de superficie significativa, lo que evidentemente provoca una importante limitación para el equilibrio de este núcleo.

Los desarrollos recientes

En torno a las retículas descritas anteriormente, se desarrollaron posteriormente algunas actuaciones de importancia e incluso de cierto interés urbanístico por la cuidada disposición del viario y las parcelas, tales como las Colonias de la Cooperativa Virgen del Carmen y la Fuensanta, que datan del año 1969 y 1972 respectivamente, a ambos lados de la avenida del Mar Menor. A estas actuaciones hay que incorporar el barrio de Cuatro Picos, próximo a San Javier. También se desarrolló el barrio de Los Pozuelos, aunque de forma menos articulada y con una tipología de edificación más básica, que data del año 1978.

Posteriormente se han venido desarrollando en la última década determinadas actuaciones de importancia, entre las que destacan el Plan Parcial Torre Mínguez, que ha dado como resultado un nuevo barrio situado entre la calle Cabo Huertas y la avenida del Mar Menor, junto al cruce de Cuatro Picos y a lo largo de la avenida del Mediterráneo. De la misma manera ocurrió con la Unidad de Actuación nº 2, situada entre las avenidas Francisco Franco y Argentina.

En la zona situada más al norte se desarrolló el Plan Parcial El Villar, la Unidad de Actuación nº 7, en torno al barrio Virgen de Loreto, la Unidad de Actuación nº 3 y el Plan Especial de Reforma Interior Campomar. Todas estas actuaciones han creado una segunda banda de desarrollo urbanístico que se extiende de forma casi continua de norte a sur, con una sola interrupción a la altura de la cesión para equipamiento deportivo entre las calles Virgen del Consuelo y Tarragona, que sería el único punto de contacto entre la retícula original y el extenso paquete de Suelo Apto para Urbanizar San Blas, ya ejecutado, que comunica el barrio de Cuatro Picos y el Plan Especial de Reforma Interior Calavera con el barrio de Los Pozuelos. Este sector inicialmente, se pretendía constituyese la opción más importante que existe por el momento para la expansión del núcleo de Santiago de la Ribera y donde se debería tratar de ubicar las reservas de suelo para usos turísticos y hoteleros, aunque finalmente ha terminado teniendo un carácter residencial como uso principal habiendo desaparecido en su desarrollo final los usos hoteleros.

El uso predominante en estas áreas de desarrollo es el uso residencial, agravándose si cabe la carencia de usos comerciales y terciarios. En su conjunto, la ordenación de las unidades de ejecución y los suelos aptos para urbanizar de más reciente ejecución apenas ha producido una red estructural con continuidad y jerarquía, con la excepción de la calle Perdiguera, que constituye la prolongación de la avenida Francisco Franco hacia el núcleo de Lo Pagán y la simple posibilidad de continuidad de las calles Luis Federico Guirao y Virgen del Consuelo.

La armonía urbanística de la retícula de los años 50′ y 60′ se ha perdido completamente en esta segunda banda de desarrollos inconexos que estrechan la continuidad de la trama, y sin ninguna voluntad de aumentar el ensanche y aprovechar la ocasión para establecer un trazado racionalizado y bien jerarquizado, que es una de los aspectos más positivos y distintivos de Santiago de la Ribera.

Por tanto, el reto más importante desde el punto de vista urbanístico es ejecutar una ordenación a largo plazo de los terrenos que se encuentran entre el conjunto de suelos urbanos y aptos para urbanizar de Santiago de la Ribera.

La Academia General del Aire

La Academia General del Aire está situada al sur del núcleo de Santiago de la Ribera, y en cuyas instalaciones se ubica el aeropuerto de San Javier. Esta importante pieza dotacional, con una superficie de 450 Has y 3,5 Km de frente costero, favoreció el desarrollo del municipio de San Javier y más concretamente del núcleo de Santiago de la Ribera, aunque en la actualidad suponga un condicionante espacial de primera importancia para el crecimiento de este núcleo.

La ubicación y disposición de las pistas de la Academia General del Aire constituyen una barrera a la expansión urbanística del municipio, sobre todo del núcleo de Santiago de la Ribera. No obstante, la importante actividad generada por la base aérea permite paliar los efectos de la estacionalidad del turismo que afecta a Santiago de la Ribera. Además, la Academia General del Aire contribuye a proyectar el nombre del municipio más allá de los clásicos circuitos de distribución turística y alberga el único aeropuerto activo de la región de Murcia (se encuentra en fase de construcción el nuevo aeropuerto Internacional de la Región de Murcia, cuya finalización y puesta en funcionamiento se espera para 2014), pudiendo beneficiarse de ser la puerta de entrada al Mar Menor. Este aspecto aún no ha sido suficientemente aprovechado por el término municipal, pero podría desarrollarse en cuanto se incremente la franja horaria de operatividad para el tráfico de viajeros. Estas instalaciones, propiedad del Ministerio de Defensa, establecen unas servidumbres aeronáuticas y de protección que es necesario tener en cuenta.

LA ESTRUCTURA URBANA DE LA MANGA

El desarrollo urbano de La Manga está basado en la ejecución de los planes de ordenación de la Hacienda de La Manga de San Javier (Plan General y Parcial del año 1962) y del Extremo Norte de la Hacienda de La Manga de San Javier (Plan General y Parcial del año 1968), correspondiente a la urbanización Veneziola, complementados con los planes del Puerto de Base o Invernada de Puerto Menor de La Manga de San Javier (Plan General y Parcial del año 1974) y del Puerto Deportivo Tomas Maestre de La Manga de San Javier (Plan Especial y Parcial de Extensión Urbana del año 1976). Todos estos instrumentos están aprobados y en fase de ejecución, habiéndose declarado la primera de estas actuaciones como Centro de Interés Turístico Nacional en el año 1967. A estos planes hay que añadir la tramitación del Puerto Mayor, situado junto a la gola del Estacio, y cuyo desarrollo está actualmente paralizado por encontrarse recurrido jucialmente. En principio las diferentes resoluciones dictaminadas por el Tribunal Superior de Justicia de Murcia dan vía libre únicamente a la construcción de la Dársena prevista en el plan.

Las actuales Normas Subsidiarias recogen los planeamientos parciales de iniciativa privada, alternándose los polígonos de uso colectivo y unifamiliar. La intención de este planeamiento fue ofrecer un producto destinado al turismo de vacaciones, mediante edificaciones de vivienda colectiva en bloque aislado dentro de la parcela con viviendas unifamiliares en parcela separada.

Esta actuación se proyectó articular en torno a un viario central, denominado Gran Vía, con una sección media de 30 m. Este viario fue ejecutado inicialmente con 1 sólo carril por sentido, ampliándose progresivamente a 2 carriles. En la actualidad esta ampliación llega hasta la urbanización La Martinica, situada en el polígono R. El trazado de la Gran Vía combina tramos rectos de 400 m de longitud con amplios cambios de directriz, que alternan de un lado a otro, discurriendo en algunas ocasiones por el medio de las zonas dedicadas a vivienda unifamiliar y otras por el borde de las zonas dedicadas a bloque de viviendas, aunque cuando la anchura de La Manga lo permite discurre por el centro de la misma. En algunos tramos el trazado discurre excesivamente próximo a la línea de costa, lo que unido a la escasa diferencia de altura respecto al nivel del agua plantea serios problemas de inundación en condiciones meteorológicas adversas.

La problemática de La Manga

La Manga constituye una barra litoral de sustrato arenoso de formación relativamente reciente, que separa la mayor albufera natural de la península del Mar Mediterráneo. El desarrollo urbano de La Manga representa un hecho material y jurídico, que tiene su origen en unos acontecimientos históricos muy particulares, si bien es cierto que sería impensable una actuación de estas características en los actuales términos de ordenación territorial, urbanismo y medio ambiente.

No obstante, el planeamiento urbano del municipio de San Javier debe asumir y gestionar de la manera más conveniente este singular desarrollo turístico y mitigar en la medida de lo posible los problemas que se derivan de esta deficiente planificación. Esta es la estrategia que persigue la redacción del nuevo Plan General de Ordenación Urbana de San Javier, distanciándose del actual documento de Normas Subsidiarias, que se limitó exclusivamente a recoger los instrumentos de planeamiento aprobados, sin intervenir en su posible mejora o corrección.

La principal problemática de La Manga es la alternancia de polígonos de vivienda colectiva con polígonos de vivienda unifamiliar, lo que ha provocado la aparición de unos índices de aprovechamiento bruto por polígono muy distintos según el tramo de La Manga donde se sitúe, todo ello sin establecer una base que defina unas condiciones diferenciales del territorio. Por esta razón, se combinan dos modos de ordenación muy difíciles de armonizar por la excesiva diferenciación morfológica que existe entre ambos. A este respecto hay que destacar además que no se tuvo en cuenta la precaución de establecer bandas de separación entre ambas morfologías, e incluso a veces ni siquiera existen viales de acceso al litoral.

Otro de los problemas identificados es la ocupación del frente costero debido al elevado grado de urbanización, por lo que es prácticamente imposible establecer un paseo marítimo o camino de borde en ninguno de los litorales. A esto se añade la dificultad de acceso a la costa debido a la privatización de los caminos o vías perpendiculares a la Gran Vía.

Por otro lado, no existe superficie de suelo en cantidad suficiente para las correspondientes reservas de dotaciones de equipamiento comunitario (educacional, deportivo, asistencial y sanitario) y espacios libres públicos, siendo en la actualidad difícil de paliar estos déficits incluso de forma parcial. Tampoco existen suficientes dotaciones comerciales debido a la escasez de reservas específicas y la ausencia de una normativa que obligue a destinar un porcentaje del aprovechamiento a uso comercial, al menos en los polígonos de residencia colectiva.

Algunas zonas singulares de La Manga, tales como las puntas del Pedrucho, El Pedruchillo y del Galán en la costa marmenorense, o las puntas del Cocedor y del Faro en la costa mediterránea, deberían estar protegidas como reservas de suelo sin edificar. Sin embargo, la mayoría de estos espacios se encuentran totalmente ocupados y en algunos casos presentan situaciones bastante anacrónicas, como es el caso del polígono H que ocupa el frente litoral comprendido entre la punta del Cocedor y del Estacio.

La discontinuidad de las alturas de los edificios dificulta la asimilación del paisaje urbanizado sobre la barra arenosa, dando lugar a una imagen un tanto inacabada. A esto se añade la variedad arquitectónica, tanto de las tipologías de los edificios colectivos como de los edificios unifamiliares, si bien en las primeras son mucho más visibles la disparidad de los volúmenes y el tratamiento de las fachadas. En algunos casos es manifiestamente perceptible desde la Gran Vía el efecto pantalla, a pesar de la cercanía entre el Mar Menor y el Mar Mediterráneo.

Las perspectivas urbanísticas de La Manga

La situación urbanística de La Manga se encuentra en un punto de difícil retorno, sobre todo teniendo en cuenta que aún quedan por materializar aprovechamientos en muchos poligonos, algunos de los cuales de uso residencial unifamiliar, como los polígonos M, V, A, D y C en el extremo norte de La Manga. En otros casos se trata de polígonos de vivienda colectiva que no se han construido como los polígonos F, G e I, o que se están ejecutando en la actualidad, tales como el polígono J, todos ellos en el extremo norte de La Manga.

La eventual construcción de instalaciones deportivas en lo que se llama Puerto Mayor, en el litoral mediterráneo, obliga a reflexionar sobre la conveniencia de explorar las posibilidades de reducir los déficits y mitigar las disfuncionalidades actualmente existentes y que amenazan el futuro de este importante enclave.

La diversidad de usos y la mejora de la calidad ambiental del conjunto urbanizado son claves para evitar la degradación del patrimonio construido, mantener un adecuado perfil de la demanda y lograr satisfacer las necesidades actuales, contribuyendo así a mejorar la imagen y atractivo de La Manga.

Las NORMAS SUBSIDIARIAS DE PLANEAMIENTO y su TEXTO REFUNDIDO son actualmente el planeamiento general vigente en el municipio, en tanto no sea aprobado con carácter definitivo el PLAN GENERAL MUNICIPAL DE ORDENACIÓN, que se encuentra aprobado con carácter provisional por acuerdo de Ayuntamiento Pleno de fecha 11.12.2014. (3 años y medio hace ya)

El PLAN GENERAL MUNICIPAL DE ORDENACIÓN es el planeamiento emergente de carácter general que sustituirá a las vigentes Normas Subsidiarias y adaptará el planeamiento general de nuestro municipio a la actual Ley 13/2015, de 30 de marzo, de Ordenación Territorial y Urbanística de la Región de Murcia (LOTURM), publicada en BORM nº 77 de 6.4.2015.

Normas Subsidiarias de San Javier. 1976/2004.

El desarrollo urbano inicial de La Manga San Javier estuvo basado en la ejecución de los Planes de ordenación de la Hacienda de La Manga de San Javier (Plan General y Plan Parcial del año 1962) y del Extremo Norte de la Hacienda de La Manga de San Javier correspondiente a la Urbanización Veneziola (Plan General y Plan Parcial del año 1968) y del Puerto Deportivo Tomás Maestre de La Manga San Javier (Plan Especial y Parcial de Extensión Urbana del año 1976). La primera de estas actuaciones fue declarada Centro de Interés Turístico Nacional en el año 1969.

San Javier ha tenido serias dificultades para el desarrollo de un planeamiento coherente dado que su normativa se ha visto paralizada en múltiples ocasiones por la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, o el organismo equivalente en la fecha de su desarrollo.

Un 1º expediente fue inicialmente redactado por el arquitecto municipal en el año 1976, conforme a la reforma de la Ley del Suelo, aprobándose ese mismo año por la Comisión Provincial de Urbanismo, bajo la condición de ampliar las citadas normas al conjunto del término municipal. Sin embargo, posteriormente se denegó la aprobación de dichas normas por resolución del MOPU el 14.12.1978.

En el año 1979, el Ayuntamiento de San Javier acordó redactar un 2º expediente de Normas Subsidiarias, proyecto que se aprueba inicial y definitivamente en el año 1981, denegando la Comisión Provincial de Urbanismo la aprobación de dichas normas en marzo del año 1982.

En junio de 1982 se inicia un tercer expediente de Normas Subsidiarias, si bien en enero de 1983, la Comisión Provincial de Urbanismo devuelve el expediente para la subsanación de deficiencias relativas al ámbito, conforme le habían señalado en 1978 y 1982.

En 1983, el Ayuntamiento de San Javier tramitó un cuarto expediente de Normas Subsidiarias que trataba de recoger y subsanar los reparos citados, aunque fue de nuevo suspendida su aprobación por el Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia en noviembre de 1987.

En mayo de 1989, se inicia el quinto expediente de Normas Subsidiarias, pero el Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, emite en febrero de 1990, un acuerdo que devolvía el expediente para la subsanación de una serie de deficiencias así como la publicación de un texto refundido, aprobándose definitivamente con deficiencias por acuerdo del Consejo de Gobierno en el año 1990.

El Ayuntamiento de San Javier en 1996 elabora el Texto Refundido que remite a la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia sin que este organismo lo considerase, produciéndose definitivamente la Toma de Conocimiento de las NNSS de San Javier en 2004.

A pesar de los avatares de su tramitación, las vigentes Normas Subsidiarias han servido para marcar las pautas de evolución de los núcleos urbanos y establecer la base de los diversos planeamientos de desarrollo aprobados y ejecutados, alternando los polígonos de uso colectivo y unifamiliar, aunque en el documento no se llega a plantear su mejora o corrección.

Plan General de Ordenación Urbana de Cartagena. 1987.

Cartagena, aun contando con una normativa más estructurada que San Javier, tampoco incluía en sus primeros Planes Generales un control riguroso sobre las áreas turísticas. El objetivo estaba centrado en el desarrollo económico de la zona más allá de las futuras repercusiones para el territorio.

En la revisión del PGOU de Cartagena de 1987, los objetivos y criterios de la Ordenación de la Manga en términos generales se basaban en:

  • Establecer una ordenación pormenorizada de las parcelas manteniendo la zonificación y criterios de ordenación del planeamiento que se revisa. Posibilitar el desdoblamiento de la Gran Vía de la Manga.
  • Plantear las bases para la mejora de las infraestructuras.
  • Organizar una red de espacios libres.
  • Preservar las islas del Mar Menor.
  • Posibilitar la preservación de alguna zona en estado natural en el brazo sur de la Manga.
  • Impedir industrias incompatibles con la actividad turística.
  • Controlar los vertidos al mar.

La revisión del plan comenzó a reestructurar el espacio público en el ámbito de la Manga, proponiendo medidas de protección para el entorno natural, limitando la edificación en altura a un máximo de 10 plantas y fijando retranqueos respecto a las playas. En este documento ya se adivinan problemas por la falta de planificación anterior y se proponen medidas válidas para la protección y puesta en valor de la riqueza del entorno natural. “Preservar de la edificación aquellos lugares que tienen gran valor paisajístico: Isla del Ciervo, Monte Blanco, Cala del Pino y Farallón entre el Hotel Galúa y Monte Blanco” (Revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Cartagena, 1987).

Dentro de los objetivos del plan nos encontramos con aportaciones regenerativas del lugar muy importantes como son “el establecimiento de los pasos transversales”. Se trata del antecedente de los actuales pasillos visuales recogidos por el Plan General de Ordenación Urbana de Cartagena de 2011 y por el Informe de Sostenibilidad Ambiental del PGOU de San Javier del 23.6.2014. “Situar pasos peatonales transversales de mar a mar con una anchura mínima de 20 m en intervalos inferiores a 1 km.” (Memoria de Ordenación del PGOU de Cartagena, 1987).

Esta medida se complementa con conexiones más frecuentes que deben actuar como “grapa” entre La Gran Vía y los dos mares “Establecimiento de pasos transversales: Cada 100 metros se sitúan pasos peatonales en conexión del paseo marítimo con la Gran Vía con un ancho de 5 a 10 m; a estos pasos de dominio público hay que añadirle los retranqueos de la edificación por lo que en total tienen una anchura de 15 a 20 m. Se consideran especialmente: desde el Farallón de Monte Blanco hasta la Isla del Ciervo.” (Memoria de Ordenación del PGOU de Cartagena, 1987)

Igualmente se busca convertir la Gran Vía en un eje estructurante un “cauce de comunicación, foco de actividad comercial, paseo, calle y carretera” (Memoria del PGOU, 1987) para dotarla de una sección viaria suficiente para el desarrollo de actividades enriquecedoras para el núcleo urbano. La sección prevista en este documento es de “un ancho de 30 metros en las áreas de uso individual y cuarenta o más en las de uso colectivo, dándole así la variedad y facilitando la incorporación del comercio a la trama viaria general”. (Memoria de Ordenación del PGOU de 1987).

El Ayuntamiento, en los tramos más anchos proponía la siguiente ordenación: “Sección total del vial 40 m. comenzando por el lado del Mar Menor las cotas serán las siguientes: 3 mts de acera, 2 mts de zona ajardinada, 6 mts de calzada bicicletas (ida y vuelta), 6 mts de zona ajardinada, con aparcamientos en zonas comerciales, 6 mts de calzada (la existente), 6 mts de mediana con posibilidad de giros a la izquierda, 6 mts de calzada, 2 mts de zona ajardinada y arbolada, 3 mts de acera” (Memoria de Ordenación del PGOU de 1987). Si se hubiera ejecutado esta sección viaria, la estructura urbana y en especial el espacio público de la Manga sería muy diferente en la actualidad. El problema aparece, cuando dentro de este mismo documento, unas líneas más abajo puntualiza: “Proveer las zonas de aparcamientos necesarias”.

Poco a poco, las necesidades de aparcamiento han ido devorando el espacio público y eliminando las buenas intenciones propuestas para la Gran Vía de la Manga.

Otro de los problemas urbanos incipientes que plantea este documento es la escasez de espacios públicos de relación, incluyendo los espacios naturales (playas e incluso el mar) dentro de los Sistemas Generales. “Los espacios libres reales en la Manga son sus playas juntamente con el paseo interior, protegido de los vientos, y los dos mares que constituyen un sistema general a nivel supramunicipal.

La ampliación de las playas se consigue con la creación, en el fondo de ellas, de paseos marítimos de dominio público con una anchura de 6 metros y a una cota de 1.60 mts en el Mar Mediterráneo y 1,25 mts en el Mar Menor con una tolerancia de +/- 20 cm., de forma que conecten adecuadamente con lo existente”. (Memoria de Ordenación del PGOU de 1987).

Dada la escasez de espacios libres, el Plan propone ponerlos en valor a través de un “Sistemas de espacios libres y equipamientos: Como se ha indicado anteriormente los espacios libres los conforman fundamentalmente los mares y las playas que se protegen delimitando las áreas edificatorias y evitando los vertidos al mar. Estos espacios se van incrementando por los paseos centrales que suponen el 10% de la superficie ordenada”. (Memoria de Ordenación del PGOU de 1987).

Directrices y Plan de Ordenación Territorial del Litoral de la Región de Murcia. 2004.

Las líneas estratégicas para el futuro desarrollo del espacio litoral como modelo de desarrollo sostenible se dibujan en las Directrices y Plan de Ordenación Territorial del Litoral de la Región de Murcia (DPOTL) (Decreto 57/2004 de 18 de Junio). Se señala en las Directrices a La Manga como un lugar de veraneo con predominio de la segunda residencia donde la estacionalidad de la población tiene claras consecuencias sobre el funcionamiento del sistema urbano. Se resalta la falta de equipamientos y espacios libres y también la falta de oferta de otros servicios complementarios imprescindibles para el desarrollo turístico deseado. Además se indica que la ocupación del litoral ha producido una excesiva colonización de la primera línea de playa y la impermeabilidad total de la trama urbana en la costa, lo que en algunos casos supone una barrera paisajística y la inexistencia de accesos públicos al mar.

Por lo tanto, según establece el art. 40 de las DPOTL, la Administración Regional ordenará el litoral costero de la Región de Murcia, mediante la realización de Planes de Ordenación del Litoral, en los que se incluirán actuaciones como: paseos marítimos y regeneración de playas, accesos peatonales y rodados, aparcamientos, dotaciones de playas y ordenación de fachadas marítimas.

Plan General de Ordenación Urbana de Cartagena. A.D. 29-12-2011*.

*(Anulado según sentencia no firme 421/2015, de 20 de mayo, Sección Primera de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Murcia).

El Plan de Ordenación de Cartagena de 2011 nacía con la vocación de redescubrir su escala territorial. Mantiene un especial interés en los importantes espacios medioambientales.

Apuesta por el paisaje y la calidad medioambiental del actual espacio del litoral como base sobre la que se debería apoyar cualquier futura iniciativa de alta cualificación turística en contra del viejo modelo de desarrollo turístico, basado en:

  • la intensiva explotación de recursos medioambientales
  • la concentración del territorio en el borde costero o
  • la ocupación indiscriminada y diseminada sobre algunos territorios costeros donde la referencia de La Manga del Mar Menor es un ejemplo negativo de estos deteriorados modelos de masificación.

El Plan propone una nueva oferta turística, basada en la diversificación, a la vez que pretende la cualificación de los suelos ya ocupados, buscando un modelo sostenible de desarrollo territorial.

Dada la escasez de espacios libres y equipamientos existentes en el ámbito de la Manga (Cartagena), el plan reconduce a Sistema General una parcela de equipamiento deportivo privado y califica como Sistema General de Espacios Libres SGEL otra parcela con objeto de obtenerlas para uso público.

El Plan apuesta, a diferencia de otros destinos que mantienen el monocultivo de sol y playa, por la diversificación de productos que se da en el municipio de Cartagena como Turismo Rural, Turismo de Salud y Termal, Turismo Cultural, Ecoturismo, Turismo de Congresos, etc, en la línea de la propuesta “Hacia la diferenciación de la oferta, favoreciendo la calidad” que aparece en el documento denominado Plan Estratégico de Desarrollo del Turismo de la Región de Murcia incluido en el Plan Estratégico de Desarrollo de la Región de Murcia (2000-2006)

Informe de Sostenibilidad Ambiental del Plan General de Ordenación Urbana de San Javier. 2014.

En este informe, teniendo en cuenta la respuesta de distintos organismos, administraciones, instituciones y asociaciones ante la consulta realizada por el Órgano Ambiental, según dicta el procedimiento de Evaluación Ambiental Estratégica (EAE), se sintetizan los objetivos de protección ambiental, que guardan relación con el PGMO, destacando los siguientes:

  • Conservación de los recursos naturales.
    • Uso sostenible del recurso agua.
    • Uso sostenible del recurso suelo.
  • Conservación de la biodiversidad.
    • Conservación y protección de especies migratorias.
    • Protección de espacios de valor natural.
  • Conservación de humedales.
  • Protección de recursos paisajísticos.
  • Preservación al cambio climático. Disminución de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI).
  • Fomento de la eficiencia energética.
  • Descongestión y eficiencia en el transporte.
  • Fomento del desarrollo regional equilibrado.

Plan General de Ordenación Urbana de San Javier. A.P. 11-12-2014

Para la elaboración del PGOU de San Javier se elaboró inicialmente un Diagnóstico Previo (marzo de 2002) y de forma paralela un Plan Estratégico para el Municipio, del que se obtienen datos y criterios para la definición de un modelo urbanístico.

La elaboración del Plan General Municipal de Ordenación de San Javier, ha sido realizado, según encargo del Excmo. Ayuntamiento a la consultoría EPYPSA, en base al Pliego de Condiciones, contrato que fue adjudicado por la Comisión de Gobierno de este Excmo. Ayto. el 3.8.2001.

El inicio de los trabajos de revisión del planeamiento supuso, en marzo de 2002, la redacción del Diagnóstico Previo, derivado directamente del Plan Estratégico, documentos que constituyeron una primera visión de los aspectos de información y de estado general del Municipio respecto a contenidos urbanísticos y problemática detectada, resultando estos documentos de gran utilidad en la posterior redacción de la Información Urbanística y del Avance.

El Avance de Planeamiento fue aprobado por la Corporación el 29.10.2002, y fue objeto del preceptivo proceso de información pública durante 1 mes (de 4.12.2002 a 4.1.2003), plazo que se prorrogó otro mes adicional (de 23.2.2003 a 23.3.2003). La ampliación del plazo de información pública, así como la atención dispensada desde los Servicios Técnicos de Urbanismo a los administrados sobre la propuesta urbanística realizada, permitió generar una gran participación ciudadana, recibiéndose distintas Sugerencias y Alternativas de Planeamiento, lo que se recogió en el Informe oportuno.

Concluida esta fase de información pública se formularon, en marzo de 2004, los Criterios de Planeamiento en colaboración con los técnicos del Ayuntamiento, con la finalidad de abordar de manera clara y definida la redacción del PGMO San Javier, fijando determinadas opciones y propuestas en concordancia con las consideraciones pormenorizadas sobre cada Sugerencia.

Respecto a los Criterios, fueron refrendados por la Corporación el 18.5.2004, y se concretan en un total de 180 puntos que complementan, matizan o rectifican el conjunto de la propuesta técnica del Avance, constituyendo el punto de partida del nuevo instrumento de planeamiento.

La elaboración del documento definitivo de PGMO San Javier tuvo lugar durante hasta diciembre de 2006, produciéndose la Aprobación Inicial del PGMO San Javier por la Corporación Municipal el 26.1.2007, Aprobación que se publicó, en cumplimiento del Decreto Legislativo 1/2005, de 10 de junio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Suelo de la Región de Murcia, en el Boletín Oficial de la Región de Murcia (BORM) el 16.3.2007.

La Aprobación Inicial del PGMO San Javier dio paso al preceptivo plazo de exposición pública de dos meses (del 17.3.2007 al 17.5.2007), periodo en el que se recibieron 320 alegaciones, algunas de ellas avaladas por listas de varios firmantes que, una vez estudiadas con detenimiento por el equipo redactor, se vieron plasmadas en el correspondiente Informe de contestación de Alegaciones, documento presentado conjuntamente con este documentación para Aprobación Provisional.

Así mismo, durante este periodo, se han incorporado las modificaciones planteadas por el Ayuntamiento, lo que se ha reflejado en planos con las correspondientes modificaciones y descripciones, modificaciones que bien han sido incluidas en el documento de Adaptación Cartográfica, entregado definitivamente en diciembre de 2009, bien han sido reflejadas en este Documento para la Aprobación Provisional.

Por lo tanto, el presente Documento para la Aprobación Provisional del PGMO San Javier recoge, de forma coherente, tanto las modificaciones adoptadas por el Informe de contestación de Alegaciones como las de la Adaptación Cartográfica, además de las surgidas a lo largo de la tramitación del Documento adaptándolo al contexto socioeconómico actual.

La elaboración inicial de un Plan Estratégico para San Javier

El Plan Estratégico, como tal documento independiente del PGMO San Javier, se elaboró de forma paralela a los inicios de redacción del mismo y en base a una metodología de reuniones de consulta sectorial, del que, aparte de otras reflexiones, se obtuvieron datos y criterios determinantes para la elaboración del nuevo marco urbanístico del Municipio.

La idea de realizar una reflexión básica en paralelo (la del Diagnóstico Previo y la del Plan Estratégico) sobre los problemas a abordar, las carencias a solucionar y la mayor efectividad de las medidas de tipo urbanístico a adoptar, considerándolas como tareas a desarrollar previamente a la definición de un modelo urbanístico, pareció un procedimiento operativo eficaz en la medida que efectivamente, de esta manera y en un tiempo relativamente corto, se podían analizar en una primera instancia, todos los aspectos que habían de configurar el trabajo posterior.

Este trabajo ofrecía además la posibilidad de realizar un primer diagnóstico completo sobre la problemática urbanística, pudiendo desarrollar este análisis independientemente de los condicionantes que lleva toda fase propositiva posterior.

Por ello el trabajo realizado estuvo sobre todo dirigido al diagnóstico de las dificultades fundamentales, al tiempo que permitía disponer de elementos suficientes para enfocar la elaboración del Plan.

Ultimado el Diagnóstico, surgió como conclusión general el hecho de que, dada la importante dinámica de desarrollo en el Municipio y los problemas jurídico urbanísticos pendientes en aquel momento, resultaba necesario disponer cuanto antes de un marco urbanístico global y coherente, aconsejándose tramitar cuanto antes el nuevo PGMO San Javier, por ser éste último el instrumento eficaz de ordenación, gestión y programación para guiar el desarrollo urbanístico a medio y largo plazo y tratar de encauzar las decisiones territoriales de carácter estructural que tienen incidencia en este Municipio.

El Plan Estratégico recomienda la consolidación o mejora del producto sol y playa, y la diversificación hacia otros productos que procuren mayor valor añadido y ayuden a desestacionalizar la demanda turística, lo que implica la necesidad de emprender actuaciones como:

  • Acometer acciones de recuperación ambiental de playas.
  • Perfeccionar los servicios públicos municipales de transporte, de recogida de basuras, de ordenación del tráfico rodado y de control de la contaminación.
  • Mejorar los accesos por las desplazamientos en su interior.
  • Prever espacios para la construcción de las instalaciones necesarias para el turismo de congresos y empresas.
  • Prever espacios para la construcción de las instalaciones necesarias para el turismo de congresos y empresas.

El modelo turístico del municipio de San Javier se centra en potenciar el turismo de sol y playa “respondiendo a una demanda cada vez más evolucionada, fuertemente complementado por la cultura, la náutica, y las actividades rurales, ya que no podemos obviar el dato de que el turismo de sol y playa representa actualmente el 70% del volumen total de la demanda” (Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de San Javier).

El PGOU de San Javier señala la deficiente planificación existente y pone de manifiesto que sería impensable una actuación de estas características en los actuales términos de ordenación territorial, urbanística y medio ambiente.

Menos mal¡¡

¿Y el propósito de enmienda?

“…La Manga del Mar Menor, que en su día fue el abanderado del desarrollismo en la costa murciana constituye un ejemplo muy pedagógico a la vez paradigmático del proceso de colonización del litoral regional. Y esto no se debe simplemente al hecho de erigirse en la primera gran apuesta urbanística de Murcia o por su espectacular singularidad orografía única en el mediterráneo…”

“…La gravísima situación a la que ha llegado el Mar Menor es por causas de origen humano, entre ellas la urbanización masiva y la construcción de infraestructuras que un modelo de turismo insostenible ha venido reclamando y solucionarlo requiere medidas excepcionales como ésta…”

“SAN JAVIER HORIZONTE 2022, UNA CIUDAD VIVA”, Estrategia de Desarrollo Urbano, Sostenible e Integrado de San Javier resultó en 1ª convocatoria adjudicataria de co-financiación por importe de 3.993.907 €. “Extraordinaria” noticia la concesión de fondos europeos al municipio, a las que se suman las del Plan Estratégico de La Manga que además llevan aparejada una inversión de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia de 3,75 millones de euros, por lo que la inversión total en la localidad ascenderá a 18,75 millones de euros, al margen de los 64 millones previstos en el ITI del Mar Menor… Y la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado “La Manga Abierta 365”, con 15.000.000 €

Estrategias Propuestas

  • Estrategia E1, “Sistema TIC Turístico”.
  • Estrategia E2, “Sistema TIC Movilidad”.
  • Estrategia E3, “Sistema TIC Gobernanza”.
  • Estrategia E4, “Desarrollo de aparcamientos disuasorios”.
  • Estrategia E5, “Medidas para habilitar solares para aparcamiento temporal en superficie”.
  • Estrategia E6, “Medidas de coordinación para la mejora de la intermodalidad”.
  • Estrategia E7, “Desarrollo del carril bici hasta dotarlo de continuidad”.
  • Estrategia E8, “Medidas para garantizar la accesibilidad en el entorno urbano”.
  • Estrategia E9, “Plan Director de protección y puesta en valor de la zona norte de La Manga
  • Estrategia E15. Construcción de Plazas al Mar.
  • Estrategia E16. Desarrollo de Espacios de Estancia.
  • Estrategia E17. Desarrollo de Espacios de oportunidad.
  • Estrategia E18. Desarrollo de un Corredor Verde.
  • Estrategia E19. Medidas para liberalizar el paisaje.
  • Estrategia E21. Plan de Empleo no estacionario. Tutelado en la Ruta del empleo.
  • Estrategia E22. Regeneración de áreas problemáticas.
  • Estrategia E23. Valorización de edificios abandonados o semiconstruidos.
  • Estrategia E24. Plan de fomento de la diversidad económica y apoyo al comercio.
  • Estrategia E25. Desarrollo de medidas contra la estacionalidad.


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España

ALMENDRALEJO

ALMENDRALEJO. Población (INE)

ALMENDRALEJO. Pirámide de población (INE)

ALMENDRALEJO. Bienes Inmuebles de naturaleza urbana y uso Residencial 2014-2017

ALMENDRALEJO. Deuda

ALMENDRALEJO. Paro


Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Almendralejo es un municipio de 164,27 km2 y una ciudad perteneciente a la provincia de Badajoz (comunidad autónoma de Extremadura), capital de la comarca de Tierra de Barros, cabecera y sede del Partido judicial de Almendralejo y conocida internacionalmente como Ciudad Internacional del Vino. Fue cabecera de la Mancomunidad Integral de Tierra de Barros, posteriormente disuelta, y es sede del consejo regulador de la denominación de origen Ribera del Guadiana, que incluye un amplio territorio.

La comarca de Tierra de Barros, está situada en el centro de la provincia de Badajoz englobando 15 municipios: Aceuchal, Cortes de Pelea, Entrín Bajo, Hinojosa del Valle, Hornachos, Palomas, Puebla de la Reina, Puebla del Prior, Ribera del Fresno, Santa Marta de los Barros, Solana de los Barros, Torremejía, Villafranca de los Barros, Villalba de los Barros y Almendralejo como su capital, presentando una extensión de 1.529 Km2 y una población en 2013 de 76.676 habitantes.

Actualmente es reconocida como Ciudad del Cava y pertenece a la «Región del Cava», según determina el Centro Regulador del Cava, produciendo un cava de excelente calidad. La historia del cava en Almendralejo comenzó en los 80 con un grupo de 3 empresarios almendralejenses, que tras largos experimentos y mucha ilusión, crearon el cava de Almendralejo, concretamente “el cava Vía de la Plata” inscrito en la D.O. Cava desde 1983 y en 1985 nace el “Cava Bonaval”. En la actualidad hay 4 bodegas inscritas en la D.O. Cava: Bodegas Vía de la Plata, Bodegas López Morenas, Bodegas Romale y Bodegas Marcelino Díaz.También conocida como «Ciudad del Romanticismo» por ser el lugar de nacimiento de 2 principales poetas de este movimiento literario, José de Espronceda y Carolina Coronado.

El núcleo inicial de la población se formalizó en torno a la iglesia Parroquial y la Casa de la Encomienda de la Orden de Santiago que se situaba enfrente, configurando una trama que, en el s XVI, quedaba formada por la calle Real y su prolongación en la actual calle Mérida y otras inmediatas. En el s XVII se prolongaba ya hasta el Altozano, Mártires y Caño. El crecimiento siguiente fue muy destacado, extendiéndose hasta casi los caminos de Aceuchal y Villafranca en el s XIX.

Su clima es bastante seco, de inviernos templados y elevadas temperaturas en verano, y sus suelos fértiles por su riqueza en nutrientes, la han convertido en una de las más importantes zonas productoras de vinos de todo el territorio nacional.Su situación en una de las tierras más fértiles de Extremadura y cruzada por la Ruta de la Plata ha convertido a la ciudad en una urbe desarrollada que ofrece una pujante industria de todo tipo, además de una economía basada en los cultivos tradicionales del vino y la aceituna. Almendralejo es uno de los puntales económicos de la comunidad autónoma.

Los barrios de Almendralejo son San José, Las Mercedes, El Mercado, San Roque, La Paz, Centro, La Farola, San Antonio y Santiago.

El núcleo urbano de Almendralejo se encuentra en el centro-sur del término municipal, muy cercano a la histórica Ruta de la Plata. En él se incluye el Conjunto Histórico de Almendralejo compuesto por el tradicional caserío y un gran número de elementos singulares arquitectónicamente. A las afueras de dicho núcleo, al NO, aparece un pequeño núcleo formado principalmente por la urbanización San Marcos, donde aparece en sus alrededores un diseminado rural urbano. Las industrias de Almendralejo se concentran principalmente en los alrededores del principal núcleo de población del término, sobre todo en la zona N donde predominan la mediana y pequeña empresa. La mayor parte de las industrias se dedican principalmente a la actividad agroalimentaria y especialmente relacionadas con el olivo y la vid, productos tradicionales del cultivo de Almendralejo. También existen numerosos talleres y servicios variados.

Areas Urbanas Almendralejo

El desarrollo urbanístico de Almendralejo hoy, viene marcado por su situación tanto a nivel provincial como comarcal. Se ubica en uno de los extremos de la T virtual marcada por los municipios más poblados de la provincia, Badajoz, Mérida y Villanueva de la Serena-Don Benito, y por las vías de comunicación más importantes, la A5 (Autovía del Suroeste) y la A66 (Autovía de la Plata).

Como capital de la Comarca Tierra de Barros, tiene un vínculo especial con los municipios que la componen, sobre todo con Villafranca de los Barros, segundo municipio en número de habitantes. Almendralejo se ha erigido como centro industrial de la comarca, siendo la que concentra la mayor parte del servicio terciario y con una alta actividad en la agricultura, sobre todo la dedicada al vino y aceite.

Quizás por esta razón el suelo industrial de Almendralejo se encuentra muy deshilvanado, concentrado en el N de la ciudad pero con edificaciones aisladas que no llegan a impulsar un adecuado desarrollo de este tipo de suelos. El Plan General Municipal (II Aprobación Provisional) centra una gran parte de sus esfuerzos en conseguir colmatar estos espacios industriales que permitan un impulso a la emergente industria agroalimentaria local, uno de los motores de su desarrollo.

Por otro lado, el centro de servicios de la comarca también ha sido determinante en la morfología urbana. El centro urbano surge sobre una trama de manzanas obtenidas por agregación de minifundios que con el paso del tiempo fueron segregándose en parcelas de menor dimensión, surgiendo manzanas cerradas ocupadas por viviendas entre medianeras de dos plantas. Aún es visible la coexistencia de viviendas con naves adosadas a ellas destinada al uso agrícola de sus propietarios.

Sin embargo, ha sido la carretera Nacional 630, Ruta de la Plata, la que ha servido de apoyo y desarrollo al tejido urbano originario de la ciudad. El límite de la zona centro está marcado tanto por esta vía como por la carretera hacia Aceuchal. Aunque la N-630 ha servido de apoyo, su frente es muy heterogéneo, quizás por ser, durante mucho tiempo, una carretera de circunvalación más que una vía urbana.

Su conversión en avenida debe aprovecharse para establecer una imagen urbana homogénea y transformarse en el eje de referencia de la ciudad.

El Ensanche Sur se percibe como la continuidad del centro por su similar densidad, aunque con una marcada diversidad en las tipologías edificatorias. Al igual que en el centro, el contacto con la N-630 se diluye y no ha sido capaz de generar un frente urbano.

La extensión Ronda Miguel Hernández-Rafael Alberti, nacida para configurarse como borde Oeste de la ciudad, no ha conseguido tal fin. La tipología de vivienda unifamiliar, con fachada retranqueada, carece de un proyecto unitario, alternando con edificios dotacionales alineados a vial, disipando cualquier idea de imagen homogénea y ocultando vacíos existentes hacia la zona centro, por lo que queda desconectada de ella.

El borde de la carretera de Sevilla concentra una mayor área de dotaciones. Su desarrollo, predominantemente residencial, es muy fraccionado, con muchos vacíos intersticiales y zonas edificadas aisladas, denotándose una falta de continuidad en el desarrollo urbanístico.

El área de San Roque-Santiago cuenta con un tejido consolidado en continuidad con el centro que se va diluyendo conforme se acerca al borde que marca la carretera de Badajoz (Avenida de A Rúa) en uno de sus extremos, existiendo muchos vacíos. En esta zona prima la mezcla de vivienda unifamiliar con el uso almacén relacionado con la actividad agrícola de la ciudad.

El área Industrial Picada-Tierra de Barros surge entre los límites marcados por la carretera de Mérida y al Avda. A Rúa, siendo esta última el borde entre los usos residencial e industrial en el Norte de la ciudad. La mayor concentración de naves se realiza en torno a la calle Mecánica. El frente hacia la carretera de Mérida es muy heterogéneo, sin presentar una fachada hacia esta vía urbana. En el interior del área existen los mismos problemas que en otros desarrollos de la ciudad, espacios vacíos que no acaban de consolidar la trama urbana. Existe déficit de espacios dotacionales.

En la zona Industrial carretera de Badajoz, esta vía sirve de soporte a las parcelas de diferentes tamaños, alternando grandes superficies con edificaciones de escasa luz y mucho fondo. No existe continuidad entre edificios y su desarrollo está muy desorganizado. 

En las áreas suburbanas de San Marcos y Puente Palomino-Pizarrillas se perciben los mismos problemas de las zonas suburbanas de cualquier municipio, un desarrollo sin planificación, inconexo con el resto de la ciudad, y falto de equipamientos. Puente Palomino-Pizarrillas, por su situación más próxima al centro urbano, tiene una mayor facilidad de conectar con él.

El margen ferroviario presenta el inconveniente de la barrera que supone la vía férrea. La franja existente entre dicha vía y la carretera N-630 está ocupada por edificaciones que alternan el uso residencial con el industrial-terciario, sin una unidad tipológica y de imagen. Al otro lado de la vía existen emplazamientos industriales y de almacenaje sin seguir un orden.

 

La 2ª mitad del s XIX y la 1ª del s XX constituyen una etapa interesantísima en la configuración de Almendralejo como ciudad, tanto desde un punto de vista urbanístico con el desarrollo y consolidación del casco urbano, como por la construcción de una serie de edificios singulares que salpican el entramado de calles aportando una fisonomía propia a la villa. Entre otros factores que condicionaron el crecimiento de Almendralejo, se analizaran en esta ponencia aquellos de carácter natural, que pasaron de ser obstáculos que paraban el crecimiento a convertirse en verdaderos ejes vertebradores; También analizará como influyó el desarrollo industrial y la proliferación de una arquitectura, hoy en peligro de desaparición, que generó una imagen reconocible de Almendralejo desde la distancia gracias a su “skyline”.

Estos factores y algunos más contribuyeron a la transformación de la villa de Almendralejo en ciudad moderna. A todo ello debemos añadir la evolución de la arquitectura doméstica y como, un tipo de arquitectura de marcado carácter privado, sirvió también para cambiar el aspecto de las calles. La aparición de nuevos arquitectos, con influencias foráneas que se pusieron de moda en el cambio de siglo, transformaron las tipologías de fachadas dominantes en antiguas calles renovando totalmente su aspecto.

Calzadas entorno ALMENDRALEJO

Génesis del núcleo urbano almendralejense.

El casco urbano de Almendralejo se incluye, sin duda alguna, en el grupo de las poblaciones de llano que no presentan obstáculos que limiten su crecimiento. La orografía del terreno establece el modelo horizontal caracterizado por la presencia de calles amplias y de gran longitud. Sin embargo, si analizamos detenidamente el trazado de las calles del entorno de la iglesia parroquial y del ayuntamiento viejo, encontraremos con una configuración en forma de almendra o “caparazón de tortuga” que nos hace pensar en un crecimiento condicionado en parte por la existencia de alguna cerca perimetral primigenia que protegía un núcleo protourbano.

Pese a ciertas afirmaciones, vertidas en algunos medios, según las cuales el actual casco urbano de Almendralejo se erige sobre los restos de una población romana, entendemos que dicha hipótesis carece de fundamento. Sí es cierto que el territorio almendralejense fue un espacio fuertemente romanizado. La circunstancia de que todo su término municipal se encuentre dentro de la centuriación sur emeritense así lo corrobora. Dicha centuriación supuso un reparto ordenado de tierras a los ciudadanos emeritenses con una distribución de parcelas de unas 400 iugera. Parcelas que en buena parte fueron ocupadas por pequeñas villae o fundus desde los que se gestionaban las fincas. Conocida la densidad de pequeñas explotaciones romanas que aparecen en todo el territorio centuriado, no es extraño que alguno de estos yacimientos se encuentre bajo el actual casco urbano de Almendralejo. A pesar de ello, esto no es prueba suficiente como para afirmar que existe un núcleo urbano de época romana bajo la actual población que justifica la presencia de hallazgos casuales de materiales de ese periodo.

Sí puede ser más probable, que el núcleo primigenio de la población surgiera a partir de una alquería o cortijada medieval que sirviera de germen para la creación de un pequeño corpúsculo poblacional con la llegada de los primeros cristianos, o que varias de estas que se agruparan en torno a un espacio de culto tras la reconquista y la repoblación cristiana de la zona. Nos encontraríamos ante una pequeña aldea cuya disposición respondía a los modelos teocéntricos por los que el espacio central lo ocupa el lugar sagrado y muy cerca de él, el edificio donde reside el representante del poder administrativo-jurídico. En este caso y por su temprana donación a la Orden Militar de Santiago, ese espacio lo ocupaba la Casa de la Encomienda. La planta primigenia de Almendralejo como núcleo de población consolidado se articula en torno a un eje que conecta 2 espacios en los que se ejercen funciones fundamentales para el desarrollo de la futura ciudad. En la zona N, en torno a una pequeña explanada, la iglesia parroquial, la casa de la encomienda y posteriormente las casas del cabildo. Se trataba del espacio dominado por los poderes públicos y religiosos. Al S y en el otro extremo del eje, junto a un pequeño arroyo, tal vez donde mejor se podía cruzar, otra explanada donde se concentraba el comercio. Un espacio que con el tiempo pasó a denominarse Plaza del Altozano y que se convirtió en lugar habitual de mercados y celebraciones.

El eje que une ambos espacios se convirtió con el paso del tiempo en la vía principal configuradora del resto del trazado urbano. Su orientación NE-SO, viene dada sin duda por la situación de los espacios de los extremos. La elección de esos espacios no es aleatoria, responde también a una serie de condicionantes establecidos para cada caso. No cabe duda que para situar la iglesia y demás edificios civiles, se eligió una de las zonas con cota más elevada, aprovechando también una leve pendiente orientada hacia el mediodía, lo que garantizaba la salubridad de proporcionaba un espacio soleado y reservado de los aires fríos. La situación del otro extremo, dedicado al comercio fundamentalmente, se debe a la presencia de un curso de agua, el arroyo Cagancha, donde abrevar el ganado y en una zona que era fácilmente vadeable y conectando en la otra orilla con un camino que comunicaba el núcleo urbano con las tierras del SO.

Tanto a un lado como a otro de la vía principal, futura calle Real, surgieron una serie de calles secundarias que se alineaban con las curvas de nivel de la ladera. Con un trazado corto, estas calles eran interrumpidas por otras paralelas a la vía principal que tenían sus extremos en los mismos lugares que estas. Todo ello queda fosilizado en la trama urbana actual (C/Méndez Núñez, Reina Victoria, primer tramo de la calle Cervantes, primer tramo de la calle Palacios, Plaza de la Iglesia, etc.) donde se aprecia esa forma ahusada característica de los cascos amurallados en la parte sur. En este caso la confluencia de los trazados de las calles en la zona del altozano debe responder más a la presencia de un vado en el arroyo que no a una puerta de muralla o cerca, puesto que en la zona norte, las calles transcurren paralelas y no concurren a un punto de salida único en esa dirección. La presencia de puertas de acceso a la ciudad si se constatan en siglos posteriores, cuando estas eran tapiadas restringiendo el acceso a las vías principales para un control más exhaustivo de la población en épocas de epidemias.

Con el paso del tiempo, la cortijada adquirió entidad suficiente como para aparecer mencionada en textos del s XIII y más tarde obtuvo un estatus que la independizó de otras entidades mayores constituyéndose como un núcleo urbano autónomo. A modo de recapitulación sobre el origen de Almendralejo señalamos los siguientes puntos clave para que el solar que ocupa favoreciera la formación de la población: La proximidad de la Vía de la Plata, como eje de comunicación de vital importancia y la aparición de un eje Mérida, encomienda santiaguista-Ducado de Feria que pasa por Almendralejo; La abundancia de pequeños núcleos rurales en el entorno, cortijos, alquerías, etc. herederas de la fuerte romanización de la zona; y finalmente, la proximidad de un curso de agua, la presencia del arroyo Caganchas a los pies del asentamiento. Todos estos condicionantes, políticos y físicos juegan a favor de la consolidación del núcleo almendralejense.

1655 ALMENDRALEJO

El primer plano conocido de Almendralejo, realizado para el vecindario de Antonio Martínez (1665), refleja el término municipal de la población, sus principales caminos y un pequeño boceto del núcleo urbano que, pese a no considerarse un plano, recoge algunos aspectos interesantes. En dicho dibujo se recogen algunos de los hitos urbanísticos más destacables del Almendralejo de esa época. Observamos dos edificios que destacan por tener unas dimensiones mayores que el resto, se trata de la iglesia parroquial y de las casas del cabildo. En torno a ellos, se distribuyen varias casas que en la parte inferior del dibujo se alinean en un intento de representar la vía principal de la población, la calle Real. En la periferia se reparten las distintas ermitas (Santa Ana, Santiago, San Sebastián, San Roque y Virgen de la Piedad). En la parte superior del dibujo se marcan las zonas de silos que tradicionalmente se han conocido hasta la actualidad como “las sileras”.

1665 ALMENDRALEJO

A partir del vecindario de 1665, Zarandieta ha realizado un completísimo estudio que permite reconstruir la extensión de la villa en el s XVII. En su trabajo recoge los nombres de las calles y elabora un callejero junto con un dibujo donde se marcan las manzanas que existían en ese periodo. Nosotros hemos pasado dicha información a un parcelario reciente y hemos marcado el perímetro de la población propuesto por este autor sobre la trama urbana actual. Del análisis urbanístico de este plano se aprecia como el trazado de las calles se alargó principalmente en 2 direcciones. Hacia el NE, siguiendo el trazado del camino de Mérida, la calle Mérida se prolongó hasta la ermita de Santiago con una calle paralela a la anterior, la calle Santiago. Hacia el O, el camino del Harnina dirección Badajoz se fue llenando de casas a ambos lados, formándose nuevas calles en las traseras de estas viviendas que se alineaban paralelas a la principal. En la actualidad las manzanas se alargan de manera ininterrumpida hasta que otra vía principal las corta.

1708 ALMENDRALEJO

Sin embargo, no siempre fue así. Existieron varias callejas que intercomunicaban las principales cortándolas perpendicularmente, aunque con el paso del tiempo, las propiedades limítrofes a estas callejas se apropiaron de ellas privatizándolas y construyendo en ellas. Observando el parcelario actual con detalle es posible localizar algunas de ellas debido a la diferencia de amplitud del solar que generan con respecto a los limítrofes.

El urbanismo de Almendralejo en el  XIX

El s XIX en España transcurrió como un periodo complejo desde el panorama político con toda una serie de conflictos sucesorios, constituciones, etc. Fue durante el reinado de Isabel II cuando se producen algunos de los cambios más importantes en la sociedad, la economía y las comunicaciones. Esa febril actividad tuvo su repercusión también en Almendralejo. Los procesos desamortizadores y la llegada del ferrocarril fueron dos de los fenómenos que transformaron los nuevos planteamientos urbanísticos en muchas ciudades del país, suponiendo un impulso en su desarrollo comercial e industrial. Por otra parte la formación de los ayuntamientos constitucionales jugó un papel importante en la consolidación de la burguesía como clase social incipiente y como motor de desarrollo para la transformación de la ciudad.

Una sucinta descripción de la estructura urbana y la arquitectura de Almendralejo nos la proporcionó Madoz a mediados del s XIX. Señalaba que la población está formada por unas mil casas, generalmente de 1 solo piso y con 5 varas de altura. Las describe como espaciosas y de comodidad interior, adornadas con buenas fachadas, grandes rejas al nivel de la calle y balcones en la segunda planta que dan a la población un aspecto agradable y la hacen una de las mejores de Extremadura. Las calles son anchas, rectas y limpias; en el centro de la plaza principal hay un hermoso paseo adornado de acacias, y una fuente de agua abundante y saludable, aunque gruesa; la casa del ayuntamiento es un edificio bastante regular; la cárcel muy capaz y espaciosa. También señalaba la reciente construcción de una plaza de toros, de solidez y extensión suficiente e indicaba sobre la existencia de planos para la construcción de un teatro.

1863 ALMENDRALEJO por CLAUDIO COELLO

No fue hasta el siglo XIX cuando en España se comenzaron a establecer normas urbanísticas. Entre 1840 y 1845 se crea una Comisión de Obras Públicas en Almendralejo que establecieron una serie de condiciones edificatorias sobre los solares que se adjudicaron a particulares. Existía en general una preocupación por controlar el planeamiento urbanístico de la ciudad. La división en cuarteles que tenía la ciudad para la creación de padrón de habitantes en 1821 fue sustituida por una zonificación nueva en 1844, estableciendo 2 cuarteles, uno desde la calle Mérida hasta el puente de San Cristóbal y otro desde el citado puente hasta la calle de la Fuente.

Entre otras normas, se puso la condición de que las casas tenían que ser levantadas en un plazo máximo de 2 años desde la adjudicación del terreno y en caso de que no se construyera en ese plazo la primera nave, se perdía el derecho al solar. Se establecían también unas dimensiones para las fachadas (4 varas) y se señalaba la necesidad de construir albañales para el saneamiento de la vivienda que vertieran en dirección a la calle.

Gran parte de las obras de urbanización realizadas en la 2ª mitad del s XIX se centró en empedrados de calles, reparaciones de estos, mejoras del alumbrado público mediante la instalación de farolas. Uno de los principales problemas durante este periodo de tiempo fue el abastecimiento de agua a la población. En cuanto a asuntos de higiene, se canalizó por completo el arroyo Caganchas. Las vías de comunicación se consolidaron con las obras de la calzada a Sevilla y la construcción de nuevos puentes. En esta mitad de siglo llegó el ferrocarril a Almendralejo y el ayuntamiento interviene de forma activa en las mismas.

El crecimiento de la población, dirigido desde el consistorio, vino a colmatar los vacíos de la trama urbana. Si comparamos el plano de Coello, de 1845, con el plano que publican Rubio y Gómez sobre el Almendralejo de 1936, se observa como la forma estrellada del primero a consecuencia de un crecimiento lineal radial sobre las vías de comunicación perdió su configuración en favor de una planta que se homogenizó con la ocupación de los espacios interradiales y la urbanización de zonas hasta entonces ocupadas por cauces de arroyos o por áreas de almacenamiento como las sileras. Desde el Ayuntamiento se autorizó a construir solo en determinadas calles con el fin de que no quedasen espacios deshabitados ni vacíos dentro del casco urbano.

El periodo finisecular dotó de nuevas instalaciones a la población que supusieron la desaparición de otras anteriores. Así se derribó el cementerio de San Antón que fue trasladado a una nueva ubicación más alejada del casco urbano, se derribaron también edificios como la ermita de Santa Ana o el arco de las Ánimas en la desembocadura de la calle Pilar a la plaza del Altozano. Se acondicionó el paseo de la Piedad, se plantaron árboles en la calle San Antonio, etc. Entre las nuevas construcciones cabe destacar 4 edificios que completaron el panorama arquitectónico del s XIX y sobre los cuales nos detendremos más adelante. Se trata de la plaza de toros (1843), el Matadero Municipal (1875), el Palacio de Justicia (1886) y el Hospital (1888).

Los arquitectos encargados de realizar estos proyectos eran arquitectos municipales, provinciales o diocesanos, aunque a veces llegaron algunos foráneos por petición de los promotores o con la intención de participar en concursos públicos. Por su formación, predominó un carácter neorromántico y ecléctico que confirió un carácter historicista a sus arquitecturas. En Almendralejo dejaron muestra de sus trabajos en el siglo XIX arquitectos como Pedro Martínez, autor del proyecto del matadero y Ventura Vaca, que realizó los proyectos del palacio de justicia, del hospital y de la cárcel. Este último fue padre del arquitecto Francisco Vaca, que también dejó su impronta en Almendralejo con los proyectos de la casa cuartel de la Guardia Civil y la plaza de abastos.

Arquitecturas del s. XIX

Plaza de Toros (1843)

Hasta la construcción de este edificio, los festejos taurinos se celebraron en la plaza del Altozano, actual plaza de Espronceda, que había sido lugar de mercado y festejos como habíamos señalado con anterioridad. Las primeras referencias sobre la intención de construir una plaza de toros son de diciembre de 1842, cuando el Ayuntamiento de Almendralejo instó a la Comisión de Obras Públicas a que estudiara los terrenos situados en las traseras del Santuario de Nuestra Sra. de la Piedad y comprobara su aptitud para tal fin. Las obras comenzaron el 1.4.1843, ejecutándose por los maestros alarifes locales Joaquín y Juan Pedrera Barba y José Tinoco mayor y José Tinoco menor.

La plaza inicial estaba formada por un graderío de 13 peldaños que se asentaba sobre bóvedas de ladrillos y una barrera de madera. El edificio sufrió diferentes ampliaciones. La de 1881, amplió el graderío en cuatro escalones hacia su interior, motivo por el cual se vio reducido el ruedo. En 1912 sería objeto de una nueva ampliación, añadiéndose los palcos y la galería exterior de distribución a los mismos.

El primer aspecto que debió presentar la plaza en su fachada exterior debió ser sencillo, en el que destacaría la sucesión de arcos de medio punto, cerrados por un muro ligeramente retranqueado, que destacaban en todo el perímetro del edificio, dejando solo abiertos aquellos que funcionaban como accesos al graderío y al ruedo.

La fisonomía actual del edificio nos muestra una plaza caracterizada con un estilo neoárabe, fruto de las reformas de comienzos del s XX y coincidente con el de otras muchas plazas de toros construidas en ese periodo en toda la península. Destacan sus arcos de herradura en el nivel inferior de la fachada y la galería de hierro que corona el edificio y que le aporta singularidad con el corredor volado hacia el exterior que permite el acceso a los palcos. Estos accesos también ser realizan con arcos de herradura decorados con azulejos y alfiz. El tratamiento estilístico neoárabe sigue el modelo de la plaza madrileña de la Fuente del Berro, proyectada por Rodríguez Ayuso en 1873 y actualmente desaparecida.

Matadero Municipal (1875)

En 1832, se señaló en un acuerdo municipal la necesidad de habilitar el edificio de la carnicería para escuela de primera enseñanza, disponiendo que la venta de carnes se hiciera en la plaza pública. Desde el ámbito legislativo, el Reglamento de inspección de carnes en la Provincias 286 de 1859, recogió las prácticas que se realizaban en el matadero de Madrid, pero no llegó a tener vigencia hasta la publicación de una Real Orden de Amadeo de Saboya en 1872, fecha en la que se declaró vigente para todo el ámbito nacional. En dicha Real Orden, el artículo primero decía: “Todas las reses destinadas a consumo público deberán sacrificarse en un punto determinado y señalado por la autoridad local, llamado matadero.” Si bien el Estado no impuso un servicio obligatorio a los Ayuntamientos, sí dispuso que siempre que existiera un matadero municipal, debían atenerse estrictamente al Reglamento y a las normas sanitarias de origen estatal o municipal, según fuera competencia de unos u otros.

Aunque en 1873 hubo intentos de construir un matadero en la zona del Pozo Airón, finalmente se determinaría ubicar el mismo en la calleja del Pilar. En 1875 se llevó a cabo la construcción del nuevo matadero proyectado por el arquitecto Pedro Martínez. Se trataba de un edificio de planta rectangular que articulaba todas sus dependencias en torno a un patio. La distribución interior separaba los pasos de ganado y carros de los las oficinas y salas de juntas

La fachada se diseñó con elementos que son exponentes de la estética neohistórica del momento. La estructura compositiva se realizaba con elementos de orden toscano que se componían de pilastras con pedestal, base, fuste y capitel, soportando un entablamento compuesto de arquitrabe, friso y cornisa.

El edificio fue demolido en su totalidad en los años 90′ del pasado siglo tras algunas rehabilitaciones realizadas en los años 70′. En la descripción que de él realizan Lozano Bartolozzi y Bazán Huertas a comienzo de los 90′ señalan que se encuentra ya muy desfigurado con respecto al proyecto inicial.

Palacio de Justicia (1886)

La necesidad de dotar a la ciudad de un Juzgado municipal y de instrucción y la Audiencia de lo criminal llevó a contratar al arquitecto provincial Ventura Vaca para la realización de un proyecto de un edificio que albergue tales instalaciones. En un primer lugar se dispuso la situación del Palacio de Justicia en un solar en la prolongación de la calle de los Silos. Una serie de retrasos en las gestiones hizo que la aprobación del presupuesto no se firmase hasta dos años después, con lo que para esa fecha se tenía prevista una nueva ubicación. En esta ocasión se trataba de una casa de propiedad privada conocida como Teatro del Cajigal que fue adquirida por el consistorio. Lozano Bartolozzi y Bazán de Huerta indican que esa circunstancia dio mayor rapidez a las obras y economía. Desconocemos si fue así, pero si ocurrió de esa forma se debió al aprovechamiento de parte del teatro. Cabe pensar que tal vez el Salón de Actos Públicos, dependencia de mayor solemnidad arquitectónica, si comparamos con el resto de espacios, fue el salón principal del Teatro Cajigal.

El edificio estuvo en un principio aislado por sus 4 fachadas de corte ecléctico y con ornamentación clásica. Destaca en la fachada principal la escalinata de acceso y el portón central enmarcado en con serie de molduras y pilastras que se rematan en su parte superior con un frontón. Los elementos decorativos aluden repetida y simbólicamente a la justicia y veneras. Se corona el frontón con unos remates en forma de acróteras y antefijas que realzan el clasicismo de la fachada.

La planta presenta una distribución simétrica en torno al eje central de la fachada principal. En el centro del edificio se sitúa el Salón de Actos Públicos. El resto de las dependencias rodean el edificio adosándose a las fachadas. Esto genera una serie espacios abiertos interiores que permiten dar luz tanto al salón principal como a la galería que comunica las dependencias perimetrales.

Cárcel (1887)

Este edificio, de planta rectangular, fue proyectado también por Ventura Vaca adaptándose a la normativa del nuevo Real Decreto de la Reforma Penitenciaria de 1877 y que establecía un sistema de separación individual de los reos. El diseño del edificio contemplaba un patio perimetral formado por un muro perimetral exterior y las propias fachadas de la cárcel. En el exterior se adosaban 2 módulos donde se encontraban las dependencias del director, empleados y servicio administrativo. Estos módulos se situaban a ambos lados de la puerta de acceso a la prisión.

En el interior los muros de los pasillos se proyectaron con una ligera desviación con respecto a la ortogonalidad de edificio con el fin de que los presos pudieran ver y asistir con la puerta entreabierta a los oficios religiosos. En la capilla se preveía una tribuna celular para las presas que no ofrecía visibilidad a los presos. En todo el edificio predominaba una estética severa. Las celdas se diseñaron con una capaciad de 30 m3 como mínimo de aire respirable, y una ventana en lo más alto. Sobre este edificio, Lozano Bartolozzi y Bazán de Huerta señalar que fue derribado. En realidad no llegó a construirse, el proyecto quedó en el aire y la cárcel que siguió funcionando fue la que existía en la plaza de Espronceda cuyo acceso lateral conserva todavía hoy el nombre de callejita de la Cárcel.

Hospital de la Caridad (1888)

El hospital de la Caridad, denominado también de San Juan de Dios por ser esta su advocación fue proyectado también por el arquitecto Ventura Vaca. Ubicado en el sitio de Santiago, en suelo municipal, se construyó de nueva planta totalmente aislado, rodeado por un muro que en la parte de la fachada principal se sustituyó por una verja.

Diseñado con los preceptos que marcaban las normas de salubridad e higiene de la época, se cuidó de dotarlo de una buena ventilación. La planta del edificio era totalmente simétrica en cuanto a su concepción, al igual que ocurría con el Palacio de Justicia, Ventura Vaca optó por un eje longitudinal de simetría que partía del centro de la fachada para organizar en torno a un patio central una galería desde la que se accedía en los laterales a dos alas o pabellones destinados a albergar las camas de los enfermos y que probablemente se separaban por distinción de sexo. Cada pabellón tenía 8 camas y al fondo de estos se situaban 2 dependencias con los aseos. En la parte frontal del patio y con acceso tanto desde el patio como desde la galería perimetral se ubicaba la capilla. La capilla se encontraba cubierta con una bóveda tabicada con arcos fajones sobre pilastras y una bóveda gallonada con 4 arcos en la zona del ábside. A ambos lados de la capilla, dos alas, de menor dimensión que los pabellones de enfermos albergaban distintas dependencias del hospital.

El edificio, abandonado y arruinado, fue demolido en los últimos años del pasado siglo.

Arquitecturas del s. XX

Estación Enológica (1915)

El Real Decreto de 15.1.1892 puso las bases para la creación de la Estación Enológica Central en el Instituto Agrícola de Alfonso XII y de todas aquellas que se consideraran necesarias por parte del Gobierno para las comarcas vitícolas más importantes del país. Ante tal ofrecimiento, ese mismo año se solicitó por parte de autoridades locales y provinciales la construcción de una Estación Enotécnica en Almendralejo.

Pese a la rapidez con la que se solicitó tal concesión, no fue hasta 1914 cuando se dio la autorización para la creación de una Estación Ampelográfica y Enológica. En 1915 se comenzó a construir en base a un proyecto redactado por el ingeniero agrónomo Cristóbal Mestre y el arquitecto Antonio Pons. La construcción del edificio estuvo llena de contratiempos, en 1932 se encontraba inacabada, en 1934 las obras se encontraban en un total estado de abandono, durante la Guerra Civil estuvo ocupada por los militares, funcionando como depósito de municiones hasta 1949.

En 1946, se realizó un proyecto de reconstrucción por parte del que después fue Director de la Estación, Manuel Losada Lazo. Las obras se llevaron a cabo entre 1949 y 1958, año en el que se inauguró el centro.

Con fuertes influencias de la arquitectura regionalista sevillana de estilo neobarroco, mezcla detalles de influencia barroca con elementos de clara tradición andaluza. El edificio que presenta una acusada axialidad paralela a la fachada, se forma por un cuerpo central en cuyo fondo hay un espacio central de comunicación vertical. A ambos lados se articulan 2 cuerpos que albergan oficinas en planta baja y viviendas en plantas principal y alta. A ambos lados del cuerpo central se alinean 2 pabellones alargados que se rematan en sus extremos con sendos cuerpos prismáticos.

Destaca en su interior la azulejería de tradición andaluza con motivos relacionados con la viticultura, amorcillos, racimos de uvas e incluso insignias de los ingenieros agrónomos todo ello rodeado de una intensa decoración de motivos vegetales. Las piezas proceden de los talleres de Cerámica Santa Ana de Triana.

Teatro Carolina Coronado (1916)

Tres son las referencias sobre edificios destinados a teatro con anterioridad a la construcción del teatro Carolina Coronado en Almendralejo: De forma un tanto provisional y puntual se llevaron a cabo unas representaciones en el desamortizado convento de la Concepción en 1836. El Teatro Cajigal que debió funcionar hasta la segunda mitad del siglo XIX, se encontraba en el solar que después ocupó el palacio de Justicia y el teatro Espronceda que se mantuvo hasta que se construyó el Teatro Carolina Coronado.

La autoría del proyecto del teatro se debe al arquitecto portugués A. Coffino que disponía de estudio en Lisboa y que se anunciaba como especialista en cemento armado. La nacionalidad portuguesa del mismo supuso un contratiempo y se encontró con diversas trabas que dificultaron la puesta en marcha del proyecto. Tras la modificación de algunos aspectos, entre otros el aforo, recibió el apoyo del arquitecto Ventura Vaca, conocido en Almendralejo por los proyectos del Palacio de Justicia, Cárcel y Casa Hospital de la Caridad.

El edificio se proyectó a la italiana con la característica embocadura en forma de herradura (Fig. 18). El patio de butacas tiene una altura superior de quince metros. Se proyecta un cuerpo delantero que permite organizar los accesos a los dos anfiteatros del patio de butacas. Destaca en el vestíbulo en la segunda planta un mural de carácter mitológico que parece ser que, a diferencia de la decoración del interior del techo del patio de butacas, este no puede atribuirse a Adelardo Covarsí. El trabajo de Covarsí se centró en la decoración del vestíbulo, el salón noble y el techo de la sala, boca del escenario y muros fechándose en 1916.

El hierro es el principal material empleado en su estructura. Se utiliza en la construcción de las armaduras de cubierta, en las columnas que sirven de soporte al palco, en las barandillas y en las carpinterías que se colocan en los grandes ventanales de la fachada. La fachada guarda cierta similitud con otros teatros. Salvando las dimensiones y escalas de unos edificios a otros hay interesantes parecidos con el teatro del Liceu (Barcelona) (1847) o el Monumental Salón Moderno de Alicante (1924).

Círculo Mercantil (1924)

El proyecto, obra del arquitecto Juan José López Sáez, recoge claramente influencias eclécticas que tanto caracterizaron este periodo. Pensado inicialmente el encargo para que lo hubiera realizado Aníbal González, la idea no prosperó ante la tardanza de este que se hallaba inmerso en el proyecto de la gran Exposición Iberoamericana de Sevilla (1929).

El edificio se ubicó sobre en el solar que antes había ocupado el viejo casino de D. Joaquín Ávila Rico, en la plaza de Espronceda, nº 3. El edificio se compone de tres plantas y sótano que albergan salones sociales, bar, comedor, guardería, biblioteca, despachos, salas de reuniones. Durante los primeros años de vida del edificio las plantas altas se destinaron a hotel, siendo lugar de hospedaje de importantes personajes de la época, como toreros, artistas, nobles e incluso reinas.

Uno de los elementos más destacables del edificio es su magnífica fachada. La alternancia de huecos adintelados con arcos y de líneas verticales con horizontales proporciona un interesante juego de equilibrios que se completa con la riquísima y ecléctica decoración que le confieren los diferentes motivos ornamentales. En planta baja, las columnas de fuste liso enmarcan los vanos, adquiriendo con los capiteles que las coronan un marcado aspecto clásico. En la planta principal y superior destacan los balcones laterales que resaltan sobre el plano de los vanos centrales. Todo el conjunto se corona con una balaustrada y pináculos de traza piramidal.

Mercado (1925)

Transcurría el año 1925 cuando D. Francisco Montero de Espinosa, a la sazón alcalde de la ciudad, expresaba en sesión extraordinaria la necesidad de modernizar la ciudad dotándola de una “amplia e higiénica plaza-mercado de que en esta se carece en absoluto”. Esta plaza vendría a solucionar el problema que se planteaba en el mercado de la Plaza de Espronceda principalmente los días de lluvia cuando resultaba imposible la celebración del mismo. No resultó fácil llegar a un acuerdo que permitiese de forma inmediata la ubicación del futuro edificio, por plantear algunos concejales que su situación era demasiado alejada de algunas zonas del pueblo. Finalmente prevalecería la propuesta que la ubicaba en el espacio que ocupaba la silera de la Calle San José.

Se encargó el proyecto al arquitecto Francisco Vaca Morales, hijo del también arquitecto Ventura Vaca. La concepción del edificio la plantea el arquitecto como la de un espacio cubierto, cerrado perimetralmente y exento “en el que pueda realizarse con todo decoro, comodidad e higiene los servicios de adquisición de los principales artículos de consumo doméstico diario”. El edificio, de nueva planta en su totalidad, se articulaba alrededor de un espacio central siguiendo los patrones clásicos de plaza porticada que remonta sus orígenes a los foros de las ciudades de época clásica en las que en torno un espacio central descubierto al que se abrían las puertas de los establecimientos y sobre el que se desarrollaba un pórtico o galería cubierta que permitía circular por el perímetro del espacio central y acceder a todos los establecimientos reservándose de la lluvia o el rigor estival.

De planta rectangular, se accedía al edificio por 4 grandes puertas que se abrían en el centro de cada fachada siendo sus cierres cancelas de hierro. En las fachadas menores se situaban las dependencias de servicios del edificio: administración, inspección técnica, peso, vigilancia. La entrada a estas dependencias se hacía desde el exterior. En las fachadas mayores se distribuían los establecimientos de venta permanente a los que se accedía desde el interior. En las 4 esquinas del edificio se situaban 4 kioscos decorados con marquesinas voladas y cúpulas decorativas con el exterior recubierto de material cerámico. La estructura principal del edificio se realizó con elementos metálicos –columnas de hierro fundido y vigas de hierro laminado- con el fin de dar un aspecto de ligereza. Al edificio se doto también de un sótano con una gran cisterna que recogía el agua de lluvia para después bombearla al depósito central de abastecimiento.

Las obras comenzadas hacia 1926, finalizaron en 1928. Solo unos meses se mantendría el edificio con el estado original del proyecto, ya que tras continuadas protestas por parte de los vendedores se cubrió el patio central. Con posterioridad sufriría diversas reformas que le han hecho perder parte del aspecto original. En 1946 se cambiaron las cubiertas de los puestos de venta, en 1956 se proyectó el cerramiento de los soportales quedando los kioscos embutidos en el edificio. Con posterioridad el edificio fue sometido a diferentes rehabilitaciones que le han reportado la fisonomía actual.

Casa Cuartel (1925)

El edificio fue proyectado y dirigido en su ejecución por el arquitecto Francisco Vaca según proyecto técnico redactado en Badajoz en Enero de 1925. De planta rectangular, 3 de sus fachadas quedan libres a la vía pública, mientras que la orientada al S se adosa al Palacio de Justicia.

Para su diseño se tuvieron en cuenta las condiciones de salubridad, higiene y moralidad de una vivienda unifamiliar, teniendo en cuenta que eran varias las familias que iban a convivir en estrecha relación pero velando por proporcionar la mayor independencia posible para cada una de ellas. De otra parte se puso especial cuidado en las condiciones de seguridad y defensa ante posibles contingencias. Especial cuidado se puso en la ubicación de las zonas de establos con el fin de garantizar las debidas condiciones de higiene para las personas.

Para la entrada principal del edificio se eligió la fachada que se levanta en la calle llamada del Cabezo, por ser el lugar más accesible desde el centro de la ciudad, y el de mejor porvenir de urbanización. A este, pues, da la fachada principal y representativa del edificio, y por ella tienen acceso las oficinas, dependencias oficiales, y vivienda del Oficial Jefe.

En la fachada lateral esta la entrada al gran patio central, alrededor del cual se encuentran, las viviendas de los guardias, y demás dependencias del Cuartel. De esta manera se consigue el máximo de independencia de servicio, habitaciones, dependencias, etc. y el máximo también de la necesaria proximidad de todas las partes que constituyen el edificio.

En su concepción original el edificio se compone de 3 plantas, en el bajo se encuentran la parte “oficial” del Cuartel (oficinas, despacho, sala de armas, etc.) cuadra, guadarnes, pajeras, etc. y tres viviendas de guardias; en el piso principal o 1º se encuentra la vivienda del Oficial Jefe y otras viviendas de guardias, independiente todo ello, y en el piso 2º que solo se extiende en parte de los inferiores, están las restantes viviendas y local para guardias transeúntes o concentrados en épocas especiales.

En el diseño de la fachada destaca la sencillez del mismo tan solo rota por la colocación de unas piezas de cerámica en las bases y coronaciones de las fajas verticales, guardando estas gran similitud con las que se observan en la fachada del edificio del mercado, que recordemos, también fue proyecto del mismo arquitecto.

Escuelas Públicas (1927) y Casas de Profesores (1925-26)

Proyectados ambos por Francisco Vaca, se trata de dos edificios en los que las fachadas se diseñaron con elementos comunes. De ellas destaca la de las escuelas con un zócalo inferior, resaltes en jambas y dinteles y cornisas. El diseño de proyecto, que no llegó a ejecutarse con toda fidelidad planteaba la siguiente solución en las fachadas.

En la parte central acentúa su composición con la galería de arcos de medio punto en planta baja sobre la que se organiza el balcón en la planta alta con un hueco de paso central y dos ventanas simétricas a dicho balcón. Se corona el cuerpo central con un frontón rematado con el escudo de Almendralejo. El acceso a este cuerpo desde el exterior se hacía desde dos rampas en forma de cuarto de círculo que desembocan en los arcos de los extremos. En el interior un patio de columnas cubierto permitía a los niños utilizarlo como patio de recreo en días lluviosos. Al fondo de dicho patio se situaba el aula de párvulos.

A cada lado los cuerpos de las aulas repiten en las fachadas el esquema compositivo con dos líneas de ventanas, una en cada planta. La cornisa de coronación y el paño de baranda que remata la parte superior queda por debajo del cuerpo central y de los dos cuerpos extremos. En dichas alas son simétricas y en ellas se distribuyen un aula y los aseos de los niños en la parte trasera, pasillo central y en la parte delantera se sitúa la escalera de acceso a la segunda planta, el despacho del director, un lavabo para profesores y la sala de profesores.

Los cuerpos de los extremos, también de dos niveles presentan a fachada dos grandes huecos cerrados por arcos rebajados. Los de planta baja cerrados mediante verjas se organizaban como accesos laterales a través de una rampa. En la planta superior el vano de fachada se dividía en tres menores al dividirlo con la integración de dos pilarillos en cada hueco. La distribución en planta consta de un gran vestíbulo que hace la función de patio de recreo cubierto y un paso trasero flaqueado por guardarropas.

Las casas de los profesores, cuatro viviendas independientes, se integran en otro edificio aislado y rodeado de jardines. Se trata de viviendas de cuatro dormitorios, despacho, comedor, sala, cocina, baño y aseo. Dos de las viviendas se encontraban en la planta baja y dos en la planta alta.

Obrero Extremeño (1930)

Construido sobre la antigua Posada de la Palma, el proyecto fue realizado por el arquitecto José María Morcillo siguiendo las trazas del maestro alarife local Miguel Villena Ballesteros. La planta actual ha sufrido diferentes adecuaciones que han modificado el acceso original al edificio y se elevó una planta más el mismo en los años setenta del pasado siglo, pero la estructura ha permanecido, limitándose los cambios a usos y cambios de divisiones secundarias.

La fachada principal, originariamente con dos plantas, se levanta con un estilo ecléctico cargado de influencias andaluzas. Destaca notablemente la logia central de la planta superior que se apoya sobre unas ménsulas dobles, cerrándose con una balaustrada y una serie de columnas toscanas pareadas. Estas se coronan con un entablamento revestido de azulejos. En la planta baja tres vanos cerrados con arcos de medio punto quedan enmarcados entre las ménsulas que soportan la logia.

En los extremos de la fachada, 2 cuerpos formados por un vano adintelado en planta baja y otro de menores dimensiones con un balcón en el nivel superior y coronado por un remate superior con relieves entre plintos sobre los que se asientan dos flameros cierran el diseño de la fachada principal.

La planta original del edificio tenía su acceso principal por el segundo vano de la izquierda de la fachada principal. A cada lado se abría un salón de café, el de la derecha con tres ventanales a la calle y el de la izquierda con solo uno. El espacio central del edificio lo ocupa un patio rodeado por nueve columnas de granito de orden toscano y arcos de medio punto. En torno a él una galería que permite acceder a otras dependencias, salón de recreo, paso a dependencias traseras, cocina, aseos, escalera a segunda planta. En la parte trasera, cruzando el patio se accedía a dos locales que se denominan en los planos como academia de dibujo y academia de música.

1938 ALMENDRALEJO (IGN)

El cambio de siglo y la formación del cinturón industrial de Almendralejo.

En los últimos años del s XIX se contabilizaron en la lista de contribuyentes que publicaba el Boletín Oficial de la Provincia, relacionados con la elaboración de alcoholes y aguardientes, un 44% (19 contribuyentes) que tenían sus instalaciones en Almendralejo. Sobre la ubicación de dichas instalaciones, el cabildo municipal reguló las actuaciones controlando que no se construyera dentro de la ciudad y que se cuidara de hacer albañales para conducir el detritus a las cloacas.

El desarrollo industrial que se produjo en la ciudad a consecuencia de la construcción de nuevos espacios transformadores vitivinícolas hizo que Almendralejo tuviera un “skyline” singular, una silueta, que se recortaba en la llanura de Tierra de Barros, salpicada de agujas erguidas hacia el cielo. Un perfil heredero de un próspero periodo en el que la arquitectura industrial dejó su impronta en el tejido urbano de la población.

Sin embargo, otros vientos de prosperidad se encargaron de borrar el rastro floreciente de las alcoholeras cercenando chimeneas y derribando bodegas en favor de un urbanismo denso y apiñado con el que bien parece que en lugar de encontrarnos en el centro de Tierra de Barros, nos halláramos en una isla llena de limitaciones a la hora de expandirse.

La desaparición de la arquitectura industrial urbana almendralejense se produjo de manera tranquila, de forma que no parecía que fuese desapareciendo. Como señalaba González Rodríguez: “Derribar una chimenea, una ventana o una torre de molino, se dice, carece de importancia. Puede ser. Pero la suman de muchas “una” chimeneas ha significado en casi todas las localidades la pérdida total de tan representativos elementos. En estos pequeños detalles es donde más necesario resulta, pues, aplicar la reflexión.” En Almendralejo, de manera individualizada cada una las muestras de aquellas industrias que habían quedado dentro del casco urbano fueron recalificadas y devoradas por las diferentes olas de desarrollo inmobiliario que desde los años 80′ del pasado siglo colmataron la trama urbana del s XIX y su periferia.

1941 ALMENDRALEJO (IGN)

La comparación de la planta de 1936 con la de 1956 nos permite comprobar que se produjo una ralentización del crecimiento de la ciudad afectada lógicamente por el conflicto bélico que detuvo el crecimiento general de las poblaciones de todo el país y por la etapa de posguerra. Pese a ello, en los 50′, la recuperación se hizo patente sobre todo en la zona Sureste ampliándose y consolidándose la trama urbana más allá de la barrera que suponía el trazado de la carretera de Santa Marta.

Recapitulando, la consolidación y el posterior crecimiento del casco urbano de Almendralejo hasta mediados del s XX responde al desarrollo de una población concéntrico, con crecimientos acelerados en las zonas vinculadas a vías de mayor tránsito, pero respetando siempre la centralidad del núcleo. Fue a partir de la segunda mitad del siglo XX cuando esa centralidad comenzó a perderse con la aparición de urbanizaciones en la periferia que generaron subnúcleos de menor entidad asociados al casco principal.

1956 ALMENDRALEJO

ARQUITECTURAS Y TRANSFORMACIONES URBANAS EN ALMENDRALEJO (1850-1950). José Ángel Calero Carretero y Juan Diego Carmona Barrero Asociación Histórica de Almendralejo

 

1957 ALMENDRALEJO

1985 ALMENDRALEJO

2000 ALMENDRALEJO

2017 ALMENDRALEJO

Almendralejo. Zonas de crecimiento histórico

Análisis del vigente Plan de Almendralejo

Antecedentes y escenarioEl vigente Plan General de Ordenación Urbana de Almendralejo es aprobado por acuerdo de la Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio de Extremadura de 16.2.1996, resultando publicado en el Diario Oficial de Extremadura de 8.6.1996.

PGOU Almendralejo 1996

El Plan se redacta, formula y aprueba en el siguiente escenario:

  • Fracaso del Plan anterior, en el establecimiento de una cultura urbanística básica, al amparo del TRLS76 y Reglamentos.
  • Aun no asimilada la experiencia de gestión del Texto Refundido de 1976, se produce la crisis de la Reforma de 1990 (Texto Refundido de 1992, reducción de las ventajas del Suelo Urbano), que obliga al documento a la implementación formal de unos medios que a la vez debía desactivar por no existir la capacidad de gestión suficiente para su desarrollo. La coincidencia de la Sentencia del Tribunal Constitucional 61/1997, las medidas de estabilidad adoptadas por la Junta de Extremadura y, en definitiva, la marea liberalizadora y la promulgación de la vigente Ley del Suelo y Ordenación Territorial de Extremadura, terminaron por reducir el Plan al mapa.
  • No existía, en ese momento, ninguna referencia de orden territorial que permitiera fijar una posición de Almendralejo, más allá de la administrativa.El modelo determinado por el Plan venía limitado por las siguientes dificultades, ya advertidas en su fase final de tramitación:
  • Ningún concepto de relación que trascendiera del término municipal, ni siquiera el ya conocido de la futura Autovía A-66.
  • Una ordenación pasiva, en consecuencia, del Suelo no Urbanizable, ajena a la histórica riqueza de la localidad.
  • Un modelo de clasificación de suelo justificado en el doble propósito de legalizar-edificar sin urbanizar, duplicando la huella en favor de las manchas de periferia que, no siendo ciudad entonces, ahora siguen sin serlo. Y ello a costa de lo público, que había de responder igualmente de la escasa infraestructura general concebida al amparo del Plan.
  • La atomización de los procesos de desarrollo en ínfimas unidades de gestión (hasta el entorno de unas 200), asimilando los procesos a los de un solar, sin atención a los conceptos de trama, espacio público, o dirección pública de estructura o constitución de aprovechamientos. Así, la Ley solo parecía cumplirse, con efectos ajenos a otra cosa que no fuera el aparato inmobiliario.
  • La intensificación de la presión sobre la trama histórica, y sus bordes, con un indiscriminado aumento de las alturas edificables bajo tipos de alta ocupación, destruyendo el patrimonio ecológico edificado de la ciudad.
  • La nula regulación de un mínimo de calidad en la urbanización.

En suma, un Plan sin estructura, trasunto de la reproducción de los vicios históricos de Almendralejo: autismo territorial, obsesión por lo que transcurre y no por lo que llega, negación de la urbanización como cultura.

Clasificación.

El modelo del Plan recoge una extensa huella, presidida por las ocupaciones irregulares del entorno de San Marcos, Puente Palomino y Las Pizarrillas, cuya incidencia es superior a la del conjunto compacto. La mayor parte de la superficie periférica se resuelve con criterios de clasificación ajenos al legal, de modo que tienden a consolidarse ocupaciones que no cuentan con los servicios precisos para lograr la calidad del Suelo Urbano, o bien es diferida la constitución de estos servicios a la gestión de unas Unidades sin la aptitud suficiente para servir más que para facilitar una legalización a largo plazo de la situación de hecho. El peso de la pasividad o incumplimiento se descarga íntegramente sobre el Ayuntamiento, cuya capacidad real alcanza vagamente al espacio de centralidad.

Por lo que corresponde al Suelo Urbanizable, quedan los sectores sometidos a la pequeña escala, viniendo a sustituir a las Unidades propias del Suelo Urbano no Consolidado, paso más de la secuencia de legalización de los espacios suburbanos. Cabe excluir la previsión de ampliación del Polígono Industrial, configurada como espejo de la existente, adquiriendo así la plenitud de sus vicios, es decir, los propios de su desarticulación y defectuosa dimensión. Se adhieren reservas de Suelos Urbanizables No Programados, para usos de equipamiento (ámbito San Marcos), industrial (travesía N-630) y residencial (Pizarrillas-Puente Palomino, y entorno estación de RENFE). En estos dos últimos casos, la delimitación afecta a entornos con un apreciable nivel de consolidación por edificación.

Por lo que corresponde al Suelo No Urbanizable, no existe una contemplación de los elementos territoriales de valor en el término de Almendralejo: estructurales, ambientales o agrícolas. Así, el residuo en que se constituye este Suelo, queda relegado a las siguientes categorías:

  • Protección de los elementos afectos al dominio público.
  • Legalización parcelaciones pre-existentes en la Zona de la Tiza.

Suelo de reserva para el Patrimonio Municipal de Suelo.

Suelo No Urbanizable Común, adscrito a una parcela mínima genérica de 25.000 m2, con destino a vivienda familiar (edif. 0’10 m2/m2) o instalaciones susceptibles de ser declaradas de utilidad pública o interés social (edif. 0’25 m2/m2), con arreglo al antiguo régimen del suelo.

No existe, como tal, una política de restricción de usos sobre el Suelo No Urbanizable, si obviamos la leve mención a las exigencias del trazado de la futura Autovía A-66, o la interdicción de emplazamiento de vivienda colectiva, así como determinadas actividades industriales, que atienden básicamente a las industrias de aderezo de aceitunas y alcoholeras.

Estructura.

No es posible identificar una trama de proyecto sobre el sistema desagregado que constituye el núcleo, toda vez que las relaciones se establecen sobre la preexistencia de las travesías de las carreteras a Sevilla y Badajoz, y la radiación de comunicaciones con los núcleos próximos. Se ignora el trazado de la Autovía A-66, con la consecuencia de unos enlaces ajenos a las necesidades de la movilidad urbana. La red de caminos rurales entra, por otro lado, en carga indiscriminada de urbanización en periferia, suscitando tensiones de ocupación sobre la rica red de cauces fluviales de la localidad.

Tan solo cabe distinguir la Ronda Miguel Hernández-Rafael Alberti, de sección impropia para cumplir su función de vía colectora de distribución, actuando más como un cierre artificial de la ocupación de borde, de modo que dichos crecimientos no justifican la presencia del vial si nos abstraemos de la sencilla referencia de sus límites. Lo mismo cabe decir de las acciones derivadas de la remodelación de la travesía de la N-630 y la nueva circunvalación, ajenas a toda concepción de proyecto urbano y la relación jerárquica con las funciones actuales. El paso de la red ferroviaria sella la barrera hacia el E, sin opciones de continuidad.

En cuanto a la concepción de la trama central, baste decir que las secciones actuales quedan sin protección a la hora de asumir la mayor intensidad que suscita el Plan sobre las zonas del casco tradicional.

Por lo que respecta a los usos globales, vienen éstos presididos por el residencial (baja densidad de alta ocupación en periferia), orlado por el industrial-terciario en los bordes de la carretera a Sevilla y la de Badajoz, generando un intersticio difuso en el que se sitúan las intervenciones industriales entre ambos ejes.

El sistema de espacios libres queda desplazado a los extremos, perdiendo gran parte de su efecto configurador. El resto de sistemas se traslada a la extensión que divide la charnela de la calle Alfonso X, provocando un extraordinario consumo de trama en este ámbito, a costa del progresivo vaciado de las dotaciones de centro, en particular las docentes. Se mantiene como insignia la concentración administrativa en el entorno de la sede municipal, vinculado al Parque de Santa Ana-Conservatorio, pero sin condiciones que los habiliten satisfactoriamente para la vida ciudadana y, por lo tanto desarticulados de los hechos que acontecen en las proximidades.

El emplazamiento del Hospital Tierra de Barros, en la confluencia del límite S del término con las N-630/A-66, representa el único hito de interés supra-municipal, si bien éste no se desprende de las previsiones del Plan vigente.

ACTUACIONES ESTRATÉGICAS. Avance PGOU Almendralejo

Gestión.

El desenfoque suscitado por el Plan viene presidido por los desajustes ya manifestados sobre la Clasificación, así como por su insuficiente rango para resolver las necesidades locales y generales motivadas por el desarrollo: los Sectores se resuelven en tamaños medios de 5 ha, en tanto las Unidades oscilan entre 1 y 2 ha. Estas últimas despliegan un régimen bruto de intensidades en el entorno de los 2 m2/m2, superior al doble de lo ahora legalmente establecido, con un nivel de cesión dotacional desproporcionadamente bajo, del orden de un tercio del exigible. No se han gestionado adecuadamente los excesos generados por diferencias de aprovechamiento en relación con las referencias de las Areas de Reparto, de modo que en el mejor de los casos han venido a engrosar inmobiliariamente el Patrimonio Municipal, sin ejecutar los restos necesarios para compensar los efectos de las exiguas redes adscritas, hecho que se constata igualmente en el Suelo Urbanizable Programado. Los Sistemas Generales calificados se han imputado, por tanto, a procesos de expropiación que han gravado ostensiblemente la capacidad municipal. Con estas premisas cabe afirmar que el Programa determinado por el Plan quedó inhabilitado en origen, pese a la prolija expresión de las distintas fases.

Ello ha venido a impulsar un creciente proceso de innovaciones, cuya naturaleza podemos clasificar en:

  • Reajuste a parcelario pre-existente de Sectores de Suelo Urbanizable.
  • Reclasificación a Suelo Urbanizable de superficies rústicas.
  • Reajuste de intensidades al alza en Suelo Urbano.
  • Redelimitación de Unidades de Ejecución a tamaños convenientes a la estructura de la propiedad.
  • Supresión de Unidades de Ejecución.
  • Reclasificaciones automáticas vía Proyectos de Interés Regional.
  • Calificaciones en corona inmediata.
  • Utilización de Estudios de Detalle para suplir criterios interpretativos de las Ordenanzas.El cúmulo más intenso de estos procesos se concentra en los últimos 6 años, si bien una parte importante de ellos vienen a coincidir con la difícil respuesta del Plan a la creciente dinámica inmobiliaria de la localidad en dichos años, de modo que la consecución de superficies públicas como la ronda exterior se ha instrumentado mediante convenios que suplieron los defectos de adscripción de las reservas. Las consecuencias de estas prácticas han sido:
  • Desequilibrio, por desplazamiento o supresión, en la obtención de reservas públicas, tanto generales como locales.
  • Merma del Patrimonio Público de Suelo.
  • Reproducción del uso histórico de urbanización: camino-parcela.
  • Déficit cultural en la asimilación de adecuadas soluciones de urbanización, tanto en la concepción de viales como en el resto de servicios urbanos.
  • Déficit cultural en la asimilación del marco legal de referencia, en particular la LSOTEX en cuanto afecta al régimen de programación, estándares de calidad y cesiones.
  • Concentración de usos, segregando espacialmente el núcleo en 3 grandes usos.
  • Homogeneidad de tipos residenciales, lastrando el dinamismo del espacio inmobiliario.

Morfología Urbana.

El análisis de la morfología urbana pone de manifiesto los siguientes problemas:

• Exceptuando las zonas Centro Urbano y Ensanche Sur, el resto del tejido urbano es muy heterogéneo, con un desarrollo muy irregular que deja zonas edificadas aisladas entre grandes vacíos y con una imagen urbana muy diversa.

• Los bordes de la cuidad, delimitados por la carretera N-630 (actual Avda. Juan Carlos Rodríguez Ibarra), carretera de Badajoz y las nuevas Avdas. Rafael Alberti y Miguel Hernández, no han conseguido convertirse en generadores de una imagen urbana homogénea y de un crecimiento ordenado.

• La falta de continuidad de las Avdas. Rafael Alberti y Miguel Hernández hasta enlazar con la Avda. Juan Carlos Rodríguez Ibarra provoca que la carretera de Aceuchal se convierta en un borde de ciudad, aislando a los asentamientos urbanos situados entre ésta y la carretera N630 en su extremo sureste, lo que dificulta su conexión con la ciudad y acentúa el aislamiento que actualmente padecen.

• Los vacíos urbanos, muy numerosos en el exterior del centro urbano, no permiten consolidar la trama urbana actual. Nuevos desarrollos urbanos sin consolidación del tejido actual provocaría la aparición de entes independientes sin relación con el resto de la ciudad.

Analizando el Suelo Urbanizable definido en el Plan General Municipal (II Aprobación Provisional), se puede comprobar que los suelos con desarrollo prioritario para el primer cuatrienio se sitúan junto a los suelos urbanos no consolidados que también tienen como prioridad de desarrollo el primer cuatrienio.

Desarrollo Urbano.

En el tejido urbano de Almendralejo se diferencian dos zonas: El centro urbano, muy compacto y con ausencia de vacíos, y el resto, muy heterogéneo, alternando zonas consolidadas con vacíos intersticiales, que acaban convirtiéndose en paisaje urbano pero que desconectan zonas y generan barrios aislados.

Es importante, para el desarrollo de la ciudad, no solo en definir con claridad y pensar en nuevos suelos de crecimiento racional y ordenado, sino también consolidar la trama urbana, llenando esos vacíos con contenido, ya sea con suelo residencial, equipamientos o incluso zonas verdes que consigan que la ciudad los absorba, se integren y pasen a formar parte de ella. Consolidando estas zonas, la ciudad podrá conseguir que el crecimiento de las nuevas áreas sea más sostenible, ordenado, racional e integrado.

Para poder conseguirlo no sólo basta con edificar o llenar esos vacíos, con o sin contenido, sino que tienen que estar apoyados en el desarrollo de los sistemas viarios, de equipamientos y de espacios libres.

El desarrollo conjunto de estos tres sistemas es esencial y primordial. Por eso es necesario un tratamiento conjunto de todos ellos. En la actualidad los equipamientos y espacios libres, salvo alguna excepción, se encuentran repartidos por la ciudad pero sin tener relación entre ellos, sin poder tener fácil accesibilidad a través de un sistema viario adecuado, por lo que se trata de entes individuales.

Apoyando la propuesta del Plan General Municipal (II Aprobación Provisional), es necesario que la ciudad acometa y pronto el desarrollo ordenado, sostenible y conjunto de estos tres sistemas. Es sobre todo el Sistema Local de Espacios libres vinculantes el que puede tener un mayor impacto en el futuro desarrollo de la ciudad. La unión de los parques y espacios libres existentes a través de su ampliación en corredores verdes puede servir de arranque a la consolidación de tejidos urbanos degenerados y a la consolidación e integración en la ciudad de tejidos urbanos aislados.

Solapando estas zonas de desarrollo principal de los sistemas de espacios libres con el plano de desarrollo de suelos Urbano no Consolidado y Suelo Urbanizable se puede comprobar que la ejecución de los sistemas de espacios libres coincide, en su mayoría, en suelos Urbano no Consolidado y Suelo Urbanizable con prioridad de primer cuatrienio, por lo que su desarrollo es esencial para poder consolidar el tejido urbano y poder continuar con su crecimiento.

15.3.2018 La CUOTEX no da el visto bueno al Plan General Municipal

La Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio de Extremadura ha devuelto de nuevo al Ayuntamiento el Plan General Municipal. Hoy se ha desarrollado una reunión entre los técnicos de ambas administraciones, y según el grupo municipal socialista, la CUOTEX “recomienda su suspensión”. Ha sido la oposición la encargada de revelar el resultado de esta mesa de trabajo, que el alcalde, José García Lobato, anunció el pasado pleno que sería pronto, pero sin desvelar el día concreto.

El PSOE asegura que entre los motivos que han propiciado este desenlace se encuentran “la falta de informes sectoriales preceptivos, el incumplimiento de algunas cuestiones establecidas como obligatorias por parte de medio ambiente, la clasificación errónea de suelos sobre las que pudiera incurrir penalizaciones patrimoniales, la necesidad de revisar el régimen de fuera de ordenación y la de identificar en  el catálogo el por qué se produce en él la relación de los inmuebles con objeto de sortear posibles responsabilidades sobre la Junta como en el caso Plasencia”.

Consideran que “no es habitual” que el PGM se haya vuelto a presentar sin hacer las correcciones que se le habían indicado “como el cumplimiento en cuestiones sustanciales que plantea la Ley del Suelo y Ordenación Territorial de Extremadura”. Los técnicos de la CUOTEX se encuentran satisfechos con el trabajo, puesto que consideran que les han aportado “con mayor claridad cuáles son las soluciones a las que pueda acogerse el Ayuntamiento para cumplir con la legalidad vigente”.

El grupo socialista ha hablado con miembros de la Comisión, que han estado reunidos durante más de tres horas, y esperan que en esta ocasión el equipo de gobierno corrija los puntos que se le han señalado y que son preceptivos para su aprobación. Desde la oposición recuerdan que es “la segunda vez que el Ayuntamiento remite el Plan General Municipal a la Junta de Extremadura para su revisión y posterior aprobación definitiva”. La primera tuvo lugar en el año 2015. 

“…la falta de un informe sectorial obligatorio y preceptivo; el cumplimiento de la memoria ambiental; así como la falta de justificación de reclasificaciones a suelo urbano de alguno de las áreas  propuestas (esta cuestión ya se le requirió con anterioridad), y el régimen de fuera de ordenación del suelo no urbanizable…”

Un largo camino…

21/05/2007 Aprobación del avance
10/08/2007 Información pública del avance en prensa
22/09/2007 Información pública del avance en DOE
26/01/2009 Aprobación inicial
02/03/2009 Información pública de la aprobación inicial en DOE
04/03/2009 Información pública de la aprobación inicial en prensa
21/10/2013 Aprobación Provisional
31/10/2013 Información pública de la aprobación provisional en DOE
03/11/2013 Información pública de la aprobación provisional en prensa
17/02/2015 Aprobación provisional
30/04/2015 Acuerdo de la CUOTEX: suspenso
12/12/2016 Aprobación provisional
22/12/2016 Información pública de la aprobación provisional en prensa
02/01/2017 Información pública de la aprobación provisional en DOE
25/05/2017 Aprobación provisional
15/03/2018 Acuerdo de la CUOTEX: suspenso

Estrategia Integrada de Desarrollo Urbano Sostenible Almendralejo 2017-2022

Almendralejo, obtuvo en 2ª convocatoria un importe de 5.000.000 de euros para cofinanciarlos su estrategia. El número de propuestas diseñadas para la realización de la Estrategia de Desarrollo alcanza un total de 165. Estas propuestas se reparten entre los siete tipos de ciudad definidos: Ciudad Industrial-Empresarial (CIE), Ciudad Patrimonial-Cultural-Turística (CPCT), Ciudad Accesible (CA), Ciudad Universitaria (CU), Ciudad Cosmopolita (CC), Ciudad Slow (CS) y Ciudad Capital (CCp). Además, el diseño de la Estrategia. A su vez responden a las diferentes dimensiones establecidas: Medio Natural (MN), Medio Social (MS), Medio Económico (ME) y Gobernanza.

Red Urbana Competitiva, Sostenible e Integradora

Las actuaciones relacionadas con movilidad y que buscan generar una interconexión en el municipio, o rehabilitar vías de comunicación, se llevarán a cabo sobre una red urbana que fomente la movilidad sostenible, asegure la accesibilidad y acerque los recursos del municipio a las personas. Estas actuaciones de movilidad cumplen con objetivos de diferente índole.

A nivel ambiental y climático, buscan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y la generación de ruido.

A nivel social, fomentan la identificación de la población con el entorno, por fomentar el paseo y las actividades al aire libre, y comunicar con el entorno agrícola.

A nivel económico, mejoran el atractivo de la ciudad, potencian los recursos históricos y los regeneran, además de hacer los comercios más accesibles, además de potenciar la inversión gracias a las facilidades de comunicación con los puntos territoriales estratégicos.

La evolución demográfica del municipio se tiene en consideración para el diseño del viario que responderá a la movilidad sostenible, adaptando éste a las necesidades de movimiento de la población presente y futura.

Zona prioritaria de actuación: Centro Urbano

El Centro Urbano constituirá también un núcleo importante de actuación, por ubicarse en él gran parte de los elementos a rehabilitar o mejorar, y constituyendo el núcleo de la vida del municipio. En efecto, el centro urbano combina parámetros de índole cultural, social, económica y ambiental que lo convierten en un área donde las intervenciones cumplen con los objetivos estratégicos de esta EDUSI. Esta zona será ámbito de actuación para iniciativas relacionadas con infraestructuras, movilidad ciclista y peatonal, reactivación económica, reducción del tráfico o mejora de los servicios municipales.

Por medio de estas actuaciones, se pretende mejorar su atractivo para el visitante y mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, potenciando las actividades culturales y buscando reducir la creciente polarización social.

Puntuales: Mejora energética en edificios públicos y regeneración de áreas degradadas

Los elementos puntuales estarán constituidos por las edificaciones públicas sobre las que se realizarán intervenciones de mejora energética, y zonas degradadas del municipio que serán objeto de actuaciones de reconversión.

Las zonas degradadas estarán constituidas por zonas de infraviviendas o espacios en desuso, como puede ser el antiguo Mercado de Abastos o el Palacio de Justicia…

En cuanto al PGOU, nada como la conferencia Tienes que seguir, no puedo seguir, voy a seguir” , conferencia de Miguel Madera Donoso en la Escuela de Arquitectura de Valladolid, sobre el Plan General de Almendralejo, el 13.11.2007, porque parece que se detuvo el tiempo (hace ya 10 años…)

Hoy Almendralejo ya tiene 33.500 habitantes y un parque de 16.951 viviendas.

Y SIGUE A LA ESPERA de aparcar el viejo pgou 1996, y OBTENER el visto bueno de la COTEX de su PGOU de 2006 (que nace ya viejo …)


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España.

ARANDA DE DUERO

ARANDA DE DUERO. Población

ARANDA DE DUERO. Pirámide de Población

ARANDA DE DUERO. Bienes Inmuebles de Uso Residencial y Naturaleza Urbana 2014-2017

ARANDA DE DUERO. Deuda

ARANDA DE DUERO. Paro


Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Aranda de Duero es una ciudad y un término municipal de 127,28 km2 de la provincia de Burgos, en el Partido judicial de Aranda de Duero, capital de la comarca de la Ribera del Duero, en Castilla y León, ubicada al S de la provincia,  a 79 km de la capital y es atravesada por el río Duero. Además, en el término municipal desembocan sus afluentes Arandilla, Bañuelos y el Arroyo de la Nava.

Es la 2ª ciudad más poblada de Burgos después de la capital y la 12ª de Castilla y León, constituye un centro de primer orden en el sistema regional de ciudades y un importante centro de actividad en el en el corredor Madrid-Burgos-País Vasco.La ubicación de Aranda en la confluencia de ejes básicos de la red de carretas nacional y provincial (A-I Madrid-Burgos, N-122 Zaragoza a Portugal por Zamora, que conecta con Valladolid y Soria, y las autonómicas a Palencia y Segovia), y su proximidad a Madrid, fortalecen su carácter estratégico como núcleo industrial y de servicios.

Su origen como polígono industrial de descongestión de Madrid y la continuidad en la creación de un tejido industrial consolidado, que ha ido creciendo a lo largo del tiempo hasta el desarrollo del polígono Prado Marina, lo que ha convertido el sector industrial como el generador de empleo en este sector en uno de los porcentajes más elevados de la Comunidad.

El Informe sobre el Estado de las ciudades en Castilla y León 2010, elaborado por la Junta de Castilla y León, reconoce estos valores, considerando Aranda de Duero como un Centro Industrial Moderno/Pequeño: es una ciudad claramente industrial que cuenta con el potencial turístico de su enclave en la Ribera del Duero, señalando que el desarrollo del corredor del Duero y la futura interacción tanto hacia Portugal como hacia el corredor del Ebro, incrementarán su potencial como núcleo industrial y logístico.

La condición de Aranda de Duero como capital de la comarca de la Ribera del Duero integrada por 65 municipios y cabeza del Partido Judicial, del que forman parte los mismos municipios excepto Pineda-Trasmonte, le ha permitido disponer de una oferta de dotaciones y servicios de calidad.

Como capital de la comarca de La Ribera, está caracterizada por su carácter rural y principalmente por la gran extensión de terrenos destinados a la viticultura. Los municipios limítrofes mantienen ese carácter rural con pequeños núcleos de población que se caracterizan por su tejido urbano tradicional, muy pocos prevén sectores de suelo urbanizable residencial (Fuentespina y Villalba de Duero), de escasa entidad y destinados a absorber las demandas propias municipales.Hay que resaltar la vinculación natural que existe entre ellos, las masas forestales que se extienden hacia Aranda desde Gumiel de Izán, Villanueva de Gumiel, Zazuar y Quemada (prolongación de La Calabaza), y Castrillo de la Vega y el corredor natural del Duero que atraviesa los municipios de Villalba de Duero, Aranda, Fresnillo de las Dueñas y Valdocondes.

Aranda de Duero pertenece a la mancomunidad Ruta del Vino Afluente Rural, integrada por los municipios de Anguix, Aranda de Duero, Gumiel de Izán, Gumiel de Mercado, La Horra, Roa de Duero y Sotillo de la Ribera, que cuenta entre sus fines la promoción y el desarrollo económico de os municipios, incluyendo la promoción turística, la conservación y difusión del patrimonio histórico, artístico, cultural y documental, la recuperación del entorno natural y urbano y la protección del medio ambiente.

El lecho mayor del río Duero da origen a un paisaje llano, un valle disimétrico, de modo que la vertiente septentrional es más escarpada, limitada por un conjunto de plataformas. Por tanto, se trata de un paisaje sin grandes desniveles, formado por las areniscas o calizas de los páramos, los suelos arenosos de las campiñas y los limo-arcillosos de las vegas del río principal y de sus afluentes.

Históricamente es conocida por haberse celebrado en 1473 el Concilio de Aranda, con presencia de la todavía princesa Isabel I de Castilla. También por el Plano de Aranda, realizado en 1503, siendo el mapa urbano más antiguo de España y el documento cartográfico más antiguo del Archivo General de Simancas, en el cual se basaron para el desarrollo de las ciudades del Nuevo Mundo recién descubierto por la Corona de Castilla. Por Aranda además cruza la Cañada Real Segoviana, desde 2007, incluida en la lista indicativa de la Unesco, como futura candidatura a Patrimonio de la Humanidad.

En el plano turístico es especialmente conocida por su gastronomía, sus vinos de D.O. Ribera del Duero, habiendo acogido su Consejo Regulador durante los primeros años, el lechazo asado y la morcilla de Aranda. De su patrimonio arquitectónico destacan las iglesias de Santa María la Real, y de San Juan, hoy museo sacro, el Santuario de San Pedro Regalado, la Iglesia de San Nicolás de Bari, los 7 km. de Bodegas Subterráneas construidas entre los siglos XII y XVIII, que se encuentran en el subsuelo del casco antiguo de la ciudad y el Palacio de los Berdugo en el que se hospedó Napoleón en 1808.​ También son de interés la cercana ciudad romana de Clunia Sulpicia y el Monasterio de Santa María de La Vid. La Semana Santa de Aranda está declarada de “Interés Turístico Regional”.

Es el 3.er polo industrial de Castilla y León, con 4872 trabajadores dedicados al sector, en 136 empresas, y la 1.ª ciudad en porcentaje: el 32,9% de la población activa (dic 2007). En la ciudad se encuentran algunas de las mayores empresas de la Comunidad Autónoma: Grupo Leche Pascual (8.ª), GlaxoSmithKline (15.ª), Grupo Gerardo de la Calle – Artepref (167.ª), así como una gran factoría del grupo Michelin entre otras.

Cuenta entre sus poblaciones con Aranda de Duero, La Aguilera, Sinovas, La Calabaza y Monte Costaján.

                         

Barrios:

  • Barrio Allenduero54,25 ha y su población en 2011 alcanza los 7069 habitantes. Las avenidas Luis Mateos, Teresa de Jesús Jomet y el río Duero delimitan este barrio. El uso de sus edificios es residencial y de servicios.
  • El barrio de Zona Centro tiene una superficie de 30,21 ha y su población en 2011 alcanza los 3961 habitantes. Los ríos Bañuelos y Duero, y las calles San Francisco y San Gregorio delimitan este barrio. Como su propio nombre indica, se ubica en el centro de Aranda de Duero y engloba el casco histórico. El uso de sus edificios es residencial y de servicios.
  • El barrio de El Ferial tiene una superficie de 37,18 ha y su población en 2011 alcanza los 3673 habitantes. Las calles Santiago, Carrequemada, Santiago y San Francisco delimitan este barrio. El principal uso de sus edificios es residencial
  • El barrio de Fuenteminaya tiene una superficie de 10,03 ha y su población en 2011 alcanza los 1.017 habitantes. Las calles San Antón, San Francisco, Fresnedo y el río Bañuelos delimitan este barrio, cuyos edificios tienen un uso mayoritariamente residencial.
  • El barrio de Santa Catalina tiene una superficie de 34,15 ha y su población en 2011 alcanza los 7.281 habitantes. Las calles Carrequemada, Santiago, Juan de Juni, Pedro Sanz Abad, Sol de las Moreras y San Gregorio delimitan y estructuran este barrio. Se ubica al N del río Arandilla, más concretamente, al este del casco urbano de Aranda de Duero. El uso de sus edificios es residencial y de servicios
  • El barrio de Tenerias tiene una superficie de 5,51 ha y su población en 2011 alcanza los 497 habitantes. La vía del ferrocarril, la calle Fresnedo y los ríos Duero y Bañuelos delimitan este barrio. Se ubica al NO del casco urbano de Aranda de Duero y el uso de sus edificios es residencial
  • La Aguilera está situada a 10 km al noroeste de la localidad de Aranda de Duero. Tiene una superficie de 19,60 ha y su población en 2011 alcanza los 396 habitantes. El uso de sus edificios es predominantemente residencial
  • La urbanización Costaján está situada a 3 km al N de la localidad de Aranda de Duero. Tiene una superficie de 23,88 ha y su población en 2011 alcanza los 169 habitantes. El uso de sus edificios es únicamente residencial
  • Sinovas tiene una superficie de 9,71 ha y su población en 2011 alcanza los 144 habitantes. Esta localidad está situada a 3 km al NE de Aranda de Duero. El uso de sus edificios es, en su mayoría, residencial.
  • La urbanización La Calabaza se localiza a 4 km al E de Aranda de Duero. Tiene una superficie de 54,76 ha y su población en 2011 alcanza los 135 habitantes. El uso de sus edificios es predominantemente residencial.
  • El barrio de La Estación tiene una superficie de 58,96 ha y su población en 2011 alcanza los 3.889 habitantes. Las avenidas Luis Mateos, Berruguete y Castilla, así como el margen del río Duero, delimitan este barrio, que se localiza al SE de la ciudad de Aranda de Duero. El uso de sus edificios es residencial y de servicios.
  • El barrio Polígono Residencial tiene una superficie de 17,79 ha y su población alcanza los 3.268 habitantes. Las avenidas Castilla, General Gutiérrez y Luis Mateos delimitan este barrio ubicado al S de Aranda de Duero.El uso de sus edificios es residencial y de servicios.
  • El barrio de San Antón tiene una superficie de 15,74 ha y su población en 2011 alcanza los 1.815 habitantes. Se ubica al N de la ciudad de Aranda de Duero y en él se incluye la plaza de toros.
  • El barrio Las Casitas tiene una superficie de 21,49 ha, y su población en 2011 alcanza los 324 habitantes. La vía del ferrocarril y el parque Virgen de Las Viñas delimitan este barrio. Se sitúa al N de Aranda de Duero, en las inmediaciones de la ciudad. El uso de sus edificios es, en su mayoría, residencial y de servicios.
  • El barrio Polígono Industrial tiene una superficie de 378,99 ha, y no presenta población, ya que el uso de sus edificios es fundamentalmente industrial y de servicios. Las áreas industriales Zona Este, Zona Norte, Zona Oeste, Zona Sur y el Pológono industrial Allende Duero constituyen este barrio.
  • El barrio Polígono Industrial Prado Marina tiene una superficie de 176,21 ha. Las vías A-1, N-1a y el polígono industrial Allende Duero delimitan esta área industrial. Se trata de un barrio cuyos edificios tienen uso industrial, por lo que no presenta población.

GENEALOGÍA DEL EMPLAZAMIENTO TERRITORIAL Y DE LA DIFERENCIACIÓN SOCIAL

“… El asentamiento urbano de Aranda de Duero destaca por su antigüedad en tanto que lugar habitado más de 15 siglos antes de la colonización romana de la Península Ibérica, así como por constituir un centro de referencia comarcal y regional que se ha consolidado históricamente, sobre todo a partir de la Edad Media.

Su localización geográfica en una zona de la meseta castellana de paso hacia otras ciudades de mayor importancia y su dominio de uno de los puentes sobre el río Duero, la convirtieron pronto en objeto de disputas militares. Las cualidades productivas del territorio circundante también determinaron que la actividad vitivinícola se iniciase y desarrollase ya desde los primeros siglos de su consolidación poblacional. Al mismo tiempo, se pueden apreciar las diferencias y desigualdades sociales que se van generando desde esas primeras épocas de urbanización y que se manifestarán en las edificaciones y en la configuración que adquirió la villa sucesivamente.

La etimología del nombre de la ciudad se ha atribuido al término “aratsa”, procedente de los pobladores prerromanos-celtíberos “arévacos” quienes ocuparon gran parte de la zona mesetaria del alto Duero. “Aratsa” aludiría a la existencia de muchas vegas o planicies ribereñas del Duero, valiosas desde el punto de vista agrícola y también aptas para establecer una residencia permanente. Los “aratseos”, siguiendo esa misma línea de significaciones, serían los pobladores ribereños.

De las ocupaciones romanas y visigodas no se conoce en Aranda vestigio alguno, ni piedras, ni monedas, ni edificaciones (excepto algunos restos de puentes romanos), aunque sí se hallan en otros pueblos de la comarca de La Ribera. La fundación oficial de la ciudad se ha establecido en el año 861 por mandato del rey asturiano Ordoño I al objeto de constituir una defensa militar del frente fluvial del río Duero que ayudara a la reconquista cristiana del territorio previamente ocupado por los musulmanes. Esa fecha y la conclusión en esta zona de las contiendas bélicas en torno al siglo XI, señalan el inicio de una población duradera y, aunque modesta en volumen, con mayor crecimiento que el resto de asentamientos de sus proximidades.

“El Duero, que supuso una duradera frontera, marca una delimitación de dos modelos de organización administrativa. Al norte, durante los siglos X y XI, las poblaciones se agrupan por alfoces, circunscripciones dependientes de un castillo regentado por un tenente. Las aldeas que conforman ese alfoz no tienen otra competencia que la explotación de sus tierras. La autoridad la ejerce el tenente por delegación del conde, quien ha sido a su vez investido por el rey. (…) Al sur del Duero, la repoblación que empieza a ser efectiva desde la segunda mitad del XI, se organiza mediante Comunidades de Villa y Tierra, esto es, circunscripciones territoriales dependientes de una villa o ciudad, con amplia autonomía en lo judicial, económico, fiscal y militar, donde el gobierno se ejerce por el concejo que da nombre a la Comunidad, teniendo como única autoridad superior sólo al rey. (…) Aranda quedará como lugar de realengo con concejo independiente.” 

Las condiciones orográficas y fluviales del asentamiento arandino (Peribáñez, J. y Abad, I. Aranda de Duero, 1503, p. 24).

En la Edad Media comienzan a datarse los primeros episodios de desforestación de los encinares, robledales y sabinales que abundaban en la zona, proceso que se incrementará en siglos posteriores. En todo caso, durante toda la Edad Media todavía nos encontraríamos con un territorio muy boscoso y, a la vez, de muy escasa densidad de habitantes humanos. A medida que la conquista cristiana avanzaba hacia el sur peninsular, Aranda iba consolidando su posición estratégica junto al Duero cuyo puente principal se representa en el blasón heráldico de la villa y determina la configuración de distintos colectivos sociales: “Junto a tan útil pasarela debieron instalarse muleros y carreteros, herreros y guarnicioneros, dando paso a los primeros artesanos y comerciantes que encontraron clientela entre viajeros y residentes. Los que vivían del agro y del pastoreo -es decir, el grueso de la población- no siempre alcanzaron niveles aceptables de autosuficiencia, precisando del auxilio de otros oficios especializados.”

La consolidación del núcleo urbano y de la actividad económica vitivinícola de Aranda se inicia a partir de los siglos XV y XVI. Se ha estimado que la población de Aranda pudo alcanzar los 5.500 habitantes en el año 1591.

Un ejemplo de la relevancia que adquirió la ciudad durante la Edad Media es la celebración en la misma, en el año 1473, del Concilio de Aranda. Este evento religioso, presidido por el Arzobispo de Toledo, tuvo lugar en la iglesia de San Juan pues la iglesia de Santa María se hallaba aún en construcción (aunque se habría iniciado en torno a 1439, a partir de una torre previa que servía como atalaya militar). De forma semejante, el centro neurálgico de la villa fue oscilando durante esos años desde la iglesia de San Juan, primero, a la iglesia de Santa María y a la Plaza Mayor después.

Otro ejemplo de la importancia adquirida por Aranda es el plano de 1503 enviado por el corregidor Fernando de Gamarra al Consejo Real, en tanto que alto tribunal del Reino de Castilla. Se trata del documento cartográfico más antiguo que se conserva en el Archivo General de Simancas. El motivo de esa elaboración fue solicitar un veredicto acerca de la apertura de la calle Barrionuevo hasta la iglesia de Santa María, lo que comportaba el derribo de varias casas y el consiguiente conflicto entre distintos grupos de residentes. A partir de la reconstrucción de este primer conflicto urbanístico registrado documentalmente y del plano que lo acompañó, se pueden deducir los rasgos principales de la estructura urbana y social de la villa en sus primeros tiempos de consolidación y auge.

“Tras ser oídos testigos de las dos partes, el Consejo de Castilla autorizó el derribo de las casas, con la argumentación de que los intereses particulares habían de subordinarse a los públicos. Siendo la mejora urbanística y la utilidad para la población mayores que el daño causado a unos cuantos ciudadanos, aún cuando éstos fuesen influyentes. El plano refleja en su sencillez las características fundamentales de Aranda de Duero y refleja en su configuración urbana la mentalidad y la organización social de comienzos del s XVI. La Iglesia de Santa María está en el centro del plano, concebida en forma de gran círculo desde cuyo borde se ordenan las calles, sus nombres reflejan las categorías sociales. La oligarquía local se condensó en los nombres de calles como calle “do vive Pedro de Lara” (calle en la que vive Pedro de Lara) o calle de Llorente González; las actividades comerciales en “so los portales” (bajo los portales donde se encuentran las tiendas), y las profesiones en calle de la pescadería o calle de la miel. Aranda de Duero está rodeada por un muro, cuyas principales puertas aparecen indicadas. Eran cerradas por las noches a una hora determinada para seguridad de sus habitantes y en circunstancias especiales.” 

1503 ARANDA DE DUERO

El plano de 1503 representa a una ciudad plenamente amurallada, densa y compacta en cuanto a las edificaciones que reúne en su interior. Las calles son estrechas y muchas casas se elevan en varias alturas (dos e incluso tres).

La alta calidad de ese plano y de la documentación que lo acompaña, contribuye a esclarecer muchos de los rasgos singulares del origen urbano de Aranda y de parte del trazado de sus calles que ha persistido hasta el presente, a pesar de la desaparición de la muralla. En los arrabales extramuros se señalaba la ubicación de varias ermitas, conventos y templos. El callejero intramuros presentaba numerosas referencias religiosas aunque abundaban, además, las menciones a la vida social y económica del lugar relativas, por ejemplo, al comercio del trigo, el centeno, la sal, el aceite o la aloja. Otras calles se referían aspectos topográficos (como costanilla, cascajar y dehesilla) o a espacios de utilidad pública como el hospicio, la pescadería, las “ánimas” (al lado del cementerio), las “boticas” o “los Tercios” donde se recaudaban los tributos.

La muralla tenía 6 puertas. En el centro del plano aparecía la iglesia de Santa María desde la cual se extendían radialmente las principales calles que se dirigían a las puertas de la muralla. Sobre el río Duero se dibuja un solo puente y aguas abajo se señala un molino, pero el río Bañuelos no aparece en la representación. La rectitud de algunas calles y su ancho están exagerados por lo que algunos analistas han interpretado esos detalles en el sentido de propuestas y proyectos de mejora que el autor quería indicar. Apenas hay amplios espacios libres, pero el plano no representa fielmente las huertas que debían existir en el interior de cada manzana, optando más bien por un dibujo saturado de casas desordenadas (especialmente las de la población más modesta, sin ninguna inscripción al lado que las dotase de singularidad).

Con respecto a las edificaciones de esos inicios del s XVI, ya se pueden percibir los fuertes contrastes entre los distintos estamentos sociales. Las viviendas más humildes se construían con adobe y madera, mientras que la minoría perteneciente a la nobleza o a los comerciantes más ricos edificaba casas de piedra (como la casa de los Berdugo en la calle Barrionuevo, la casa de las Bolas del barrio de San Juan o la desparecida casona de la calle de la Costanilla esquina con San Juan). Otras categorías sociales como las de moros y judíos permanecieron en Aranda incluso después de su persecución institucionalizada. Entre la comunidad judía hubo propietarios de bodegas, cobradores de impuestos, cirujanos, yeseros, tejedores, carpinteros y carniceros. La primera judería se situó extramuros, junto a la puerta de Cascajar, aunque luego residieron en calles interiores como la de Barrionuevo, pero la expulsión oficial de 1492 prácticamente no dejó a miembros de esta comunidad religiosa en la localidad y su sinagoga fue apropiada por cofrades cristianos. La aljama o morería se ubicaba por detrás de la iglesia de San Juan, en una zona próxima al río Bañuelos expuesta a inundaciones. Este grupo de población llegó a suponer una minoría importante de los habitantes (superior al 10% antes de la fecha de su discriminación oficial en 1609) y se dedicaba a oficios de herrería, alfarería, albañilería o yesería.

Del s XVII se han puesto de relieve los desastres meteorológicos que perjudicaron durante algunos años a la ya fecunda y principal industria del vino, la intensa política recaudatoria de impuestos por parte del régimen monárquico y la eclosión en el culto a la Virgen de las Viñas. El santuario de ésta se remodeló en 1688 por iniciativa municipal destinando a tal fin las tasas imputadas al comercio de pescado, salazón, escabeche, cecina y lechón. También se recaudaron al efecto donaciones vecinales, aportaciones del obispado oxomense y de algunos nobles. Gracias a la explotación del vino, toda la comarca de La Ribera experimentó un crecimiento demográfico notable que, a su vez, dio lugar a numerosas edificaciones: templos parroquiales, ermitas, humilladeros, fuentes públicas y palacios. “La vid ocupaba más de la mitad de la superficie labrada, los cereales panificables empezaban a cultivarse en menor medida y el mosto constituía hasta el 80 por ciento de los diezmos satisfechos a la iglesia”. No obstante, eran tiempos de crisis y la población de Aranda se redujo considerablemente: “en 1673 Aranda tenía, clérigos y viudas aparte, entre 3.500 y 4.000 habitantes. ” 

A finales del siglo XVII Aranda y el resto de poblaciones de la Ribera experimentan una revitalización de sus mercados y ferias donde se comercializaban los productos locales. Los efectos de las últimas epidemias de peste (entre 1647 y 1662) y de las guerras fueron de escasa importancia y, de este modo, se recuperó el crecimiento demográfico. A partir del Catastro del Marqués de Ensenada se podría estimar una población de 3.500 habitantes en 1759. Gracias al Censo de Floridablanca se puede estimar que la población habría crecido hasta los 3.880 residentes en 1787. Una década más tarde otro censo oficial confirmó el continuado crecimiento demográfico al registrar unos 4.000 habitantes. En todo caso, la tasa global de crecimiento para la segunda mitad del siglo XVIII sería del 14%, muy inferior al 30% que se ha estimado como media para toda Castilla.

En aquella época no más de un 10% de la población sobrepasaba la edad de 50 años. El matrimonio era la condición civil predominante en la gran mayoría de la población adulta, a excepción del estamento eclesiástico. La mortalidad y la natalidad eran muy elevadas (cercanas al 40 y 45 por mil, respectivamente). Los brotes de peste (en 1786 y 1804, por ejemplo) o los desastres naturales (en 1775 y 1798, por ejemplo) azotaban regularmente a la población e impedían tasas de crecimiento demográfico elevadas o sostenidas. Entre 1808 y 1813 los estragos de la invasión napoleónica, cuyas tropas se alojaron en numerosas ocasiones en Aranda, se sumaron a los factores contrarios a la estabilidad demográfica en la villa.

En todo caso, durante la 2ª mitad del s XVIII, Aranda había potenciado “su papel de centro comercial, centro neurálgico de la comarca, manteniendo su capitalidad múltiple, como centro administrativo y judicial por ser sede de corregimiento, centro fiscal, como cabeza de partido, y sede religiosa por su condición de arciprestazgo.” En este contexto la sociedad se estructuró siguiendo las pautas del Antiguo Régimen aunque iniciándose ya algunos cambios con el ascenso social de una incipiente burguesía. La nobleza local se había mudado en su mayoría a Madrid (a la “Corte”) aunque mantenían muchas de sus propiedades arrendadas. Apenas un conde, un marqués y ocho “hidalgos acomodados” formaban ese estamento durante la segunda mitad del s XVIII. Los miembros de la Iglesia católica y de distintas órdenes religiosas eran muy abundantes y llegaron a representar el 3,5% de toda la población arandina a mediados del s XVIII aunque iban disminuyendo progresivamente. En cuanto a la población dedicada a la agricultura en general y a la pujante vitivinicultura en particular (más de un 50% de toda la población activa), la gran mayoría no poseían tierras propias suficientes para su sustento por lo que se veían obligados a trabajar como jornaleros. En torno a un 40% de la población se incluía a artesanos, comerciantes y profesionales, siendo casi inexistente quienes regentaban alguna industria en la localidad.

En el plano de la actividad económica se puede percibir, durante la 2ª mitad del s XVIII, cierto equilibrio entre la agricultura y las distintas ramas artesanales y mercantiles. Por una parte, el cultivo de viñedos se expandía continuamente a costa del cultivo de cereales. La viticultura, además, atraía a poblaciones jornaleras de otras provincias que trabajan temporalmente en la zona sin asentar su residencia. Destacaban también algunas explotaciones singulares como la del cáñamo. El aprovechamiento comunal de montes y bosques, por su pare, se fue deteriorando, aunque las actividades de pastoreo eran abundantes y persistentes. Por otro lado, muy pocos de los productos artesanales se exportaban fuera de la comarca, aunque estaban muy diversificados y tenían una fuerte organización gremial. Estos oficios se desarrollaban en su mayoría en casas-taller: fabricación de calzado, confección de vestidos, manufactura de lino y cáñamo, elaboración de vinos y aguardientes, alfarería, cerrajerías, caldererías, etc. Toda esta actividad artesanal recuperó su bonanza económica y su centralidad comarcal, fundamentalmente (sólo el vino y los aguardientes se exportaban más lejos), aunque no fue seguida ni superada por una actividad industrial equiparable que no despegó en aquellos momentos en la localidad (dos intentos, por ejemplo, de industrializar la producción de aguardiente y de jabón, fracasaron a los pocos años de iniciarse).

“El principal problema de la Ribera y de la propia villa de Aranda fue precisamente la abundancia del viñedo, su extensión, los métodos rudimentarios, tradicionales de la explotación, la cantidad de mano de obra concentrada en estas tareas, todo lo cual generaba un sistema de dependencia con respecto al vino que, a medio plazo, desencadenaba desajustes y limitaba, incluso impedía, el desarrollo de otras posibilidades en la zona, más rentables y diversificadoras de la economía.” 

Principales rasgos urbanos y sociales del municipio desde mediados del s XIX

Según el Diccionario de Madoz (1845-1850) Aranda de Duero contaba, a mediados del s XIX, e incluyendo a Sinovas, con “1.030 vecinos y 4.122 almas”, refiriéndose la primera cifra al número de hogares con un cabeza de familia varón, y haciéndolo la segunda al total de la población.

En esa misma obra se lamenta la deforestación del entorno así como la deficiente calidad de muchas viviendas, aunque dotadas de las bodegas subterráneas que han supuesto uno de sus más notables legados constructivos a lo largo de los siglos.

“Forman el casco de la población como unas 800 casas, casi todas de 2 pisos, y en lo general fabricadas de madera y adobe crudo, lo cual las hace de feo aspecto y propensas a desnivelarse, si bien hay algunas antiguas y varias otras modernas de piedra, y de sólida construcción; en el interior no presentan por lo común comodidad alguna, ni ofrecen tampoco abrigo, por ser muy escaso en el pueblo el número de vidrieras para las ventanas y balcones, cuyo balaustrado es casi todo de madera sin pintar como lo están todas las puertas, contribuyendo también esta circunstancia a su mala vista exterior: se hallan reunidas en grupo formando grandes manzanas y calles irregulares y estrechas, entre las cuales se ven muy pocas de anchura y longitud regular. La mayor parte de dichas casas tienen debajo espaciosas cuevas o bodegas para la conservación del vino en cubas de madera de cabida de 100 a 300 arrobas, bastante profundas aquéllas, y cavadas en terreno compuesto de una greda arenosa y muy dura, que evita las filtraciones del agua, y hace que no necesiten bóvedas ni arcos para su sostenimiento, excepto en raros casos.” 

En el Diccionario de Madoz también se describen las 3 principales plazas públicas de la época y las actividades que acogían. En particular, de la Plaza Mayor (por entonces, denominada de la Constitución) se observa la existencia de soportales en casi todas las fachadas, su capacidad central de reunir a la mayor parte de la población, de alojar “las mejores tiendas” y de servir para la celebración del “mercado de comestibles y otros artículos”. Desde el s XVI y hasta 1886, se utilizaba ocasionalmente el recinto de la Plaza Mayor para festejos taurinos. De la Plaza del Trigo se destacaban los soportales y el comercio de granos. De la tercera, Plaza del Palacio entonces y Jardines de Don Diego actualmente, se mencionaban su amplia capacidad, la existencia de las “principales posadas”, el Palacio que hospedaba a los obispos que visitaban la diócesis y “la feria de ganados, y los rastros o mercados de carne en ciertos sábados del año”

En cuanto a instituciones locales sobresalientes, se recogen el Hospital de los Reyes (hoy Parroquia de San Domingo) “bajo protección del Ayuntamiento”, la Fundación del Estado Noble y la Fundación-escuela de la Vera Cruz (estas dos últimas, de carácter plenamente privado). Con finalidades sociales y de beneficencia hacia la población más pobre, pero con titularidad municipal, existía también el “pósito” donde se almacenaban granos de trigo que se ofrecían a modo de préstamo. Entre los edificios municipales de la Plaza Mayor se subrayan la sede consistorial, otro que tenía funciones taurinas (hoy Sociedad de la Tertulia) y un tercero que reunía a la vez a una escuela, un despacho de carne y el control municipal sobre los pesos y medidas. El estudio de la ciudad comprendía igualmente un registro y datación de los numerosos edificios religiosos de la localidad, además de un análisis de los caminos y paseos principales (con su vegetación de chopos, olmos, encinas, etc.), de las fuentes y manantiales, y del casi inexistente alcantarillado. Los cultivos predominantes eran la vid, el centeno, el trigo, la cebada y distintas hortalizas. Con respecto a las murallas, se constata ya su desaparición: “en la antigüedad tuvo este pueblo fortificaciones de alguna importancia, conservándose aún varios trozos de muralla fuerte, dos puertas y una torre o arco que debió ser entonces cabeza de puente. En la última guerra civil [la Carlista] ha estado cerrada y ligeramente fortificada la plaza de la Constitución, habiéndose trasladado después esta fortificación al ex-convento de Sancti Spiritus, donde se hicieron obras costosas para defensa contra fusilería, las que han empezado a arruinarse.”

El cronista enviado por Pascual Madoz a Aranda se hizo eco de los eventos comerciales que tenían lugar en la época y del papel sobresaliente que ocupaba el vino en ellos, con capacidad añadida para su exportación a otros lugares de la región: “Hasta el año 1845 hubo una feria el día de la Concepción; pero desde este mismo año se celebran dos que duran 5 días cada una, la primera el 30 de mayo, y la segunda el 8 de septiembre: son poco concurridas, siendo el principal comercio que en ellas se hace el de ganado caballar, asnal, mular y vacuno, admitiéndose también todos los demás artículos; hay de tiempo antiguo dos mercados semanales los miércoles y sábados, cuyos principales objetos son el pescado fresco y escabechado de las costas del Norte, y los cereales, y legumbres del partido y de los limítrofes, vendiéndose además alfarería, y todo género de comestibles y quincalla. (…) La principal cosecha es la del vino en cantidad de 120 a 150.000 arrobas o cántaras castellanas de 8 azumbres cada una: el vino es tinto oscuro, sano y de poca fuerza y de no desagradable sabor; pero por la mala elaboración, ni es tan bueno como la uva lo permite, ni se conserva en buen estado más de un año, por cuyo motivo suelen arrojar al río muchos miles de arrobas cuando viene una grande cosecha. (…) Consúmese en el pueblo como una mitad de la cosecha, y se exporta lo restante para tierra de Burgos, Soria y Segovia.”

Aranda de Duero por F. Coello 1865

Con respecto a otras actividades económicas, el análisis del Diccionario de Madoz apuntaba a la agricultura como principal dedicación, sin apenas industrias manufactureras reseñables: “Se cogen como unas 20.000 fanegas de toda clase de granos, siendo el más abundante el centeno, si bien no bastan estos para su consumo, importándose en su virtud por lo regular de la provincia de Segovia: produce además algunas legumbres, patatas, frutas, hortalizas y cáñamo, todo de buena calidad; y hay, con corta diferencia, 6.000 cabezas de ganado lanar, y algo de cabrío y vacuno, criándose el de cerda aisladamente en muchas de las casas de la población. Para las labores del campo se cuentan de 40 a 50 parejas de mulas, varias yuntas de bueyes y bastantes de burros. El terreno abunda en algunos puntos de caza de liebres, conejos, perdices y codornices, no faltando zorros y algún que otro lobo. Las aguas de los ríos Duero y Arandilla dan exquisitos barbos, anguilas y algunas truchas. Por último, su término es muy escaso de piedra, siendo de clase inferior la poca que en él se encuentra, la cual solo suele servir para mampostería. La agricultura es casi la única industria de sus habitantes; por lo demás solamente hay tres medianas tenerías para curtidos, los molinos y batanes de que ya se ha hecho mención, algunos hornos de alfar, y los oficios de cordelería, alpargatería, zapateros y sastres, con los demás que son necesarios para la vida ordinaria de un pueblo, entre los cuales el de tejedor de lana en estameñas, mantas y costales de cáñamo y lino para lienzos gruesos, mantelería basta y entrefina, no dejan de ocupar algunos brazos: la lana que emplean en estos artefactos es de esta población, y las otras materias las conducen de Osma, Aragón y otros puntos.”

Las convulsiones y alternancias políticas del s XIX tuvieron su reflejo en los lugares de reunión de liberales, conservadores y republicanos. Hernando señala, por ejemplo, la reunión de conservadores en casa de Eulogio Berdugo, la de liberales en casa de doña Jacinta y la de republicanos en la barbería Berzosa. La vida social, además, se articulaba en torno a tres espacios de referencia: “La sociedad de La Tertulia data de 1848 y tuvo su sede en la calle de la Miel, aunque en 1870 emigró hasta el eterno inmueble de la Plaza Mayor, permutado al ayuntamiento por la casa del conde de Adanero. Desde sus filas se escindieron en 1865 los fundadores del Casino Artístico. (…) Fijaron su local en la Plaza Mayor, en la esquina de la calle de la Miel, trasladándose un año más tarde hasta la Alojería y terminando en la acera de la Plaza Mayor. La Filarmónica tuvo origen mucho más lúdico y bailongo, organizando desde 1883 los vespertinos saraos dominicales, primero en las Morenas y más tarde en el Rollo. Las protestas del vecindario ante el incesante alboroto nocturno hicieron que las fiestas de La Filarmónica terminaran desterradas a la explanada de la Virgen de las Viñas, bien lejos del núcleo urbano, al menos durante el buen tiempo. Con la llegada del invierno alquilaron el teatro municipal y más tarde otros locales en la calle Isilla y en la de Cascajar. Durante los locos años 20′ llegaron a estrenar autóctona zarzuela El Segundo de Pascua (celebraban su fiesta el segundo día de Pascua de Resurrección) aunque desaparecieron con la sombría postguerra. Se sabe de otras sociedades como el Círculo de Recreo que se fundó en 1886 y las del s XX, sobre todo la del Círculo de Labradores, de católica inspiración y La Amistad Ferroviaria.”

De las últimas décadas del siglo XIX cabe destacar la inauguración en 1895 de la línea de ferrocarril entre Valladolid y Ariza. Se trataba de un trazado transversal a lo largo del río Duero, en gran parte del recorrido, que conectaba otras dos líneas radiales de ferrocarril: la de Madrid-Valladolid (propiedad de la compañía del Norte) y la de Madrid-Zaragoza (propiedad de la compañía MZA). El proyecto se había gestado décadas antes y la concesión acabó, finalmente, en manos de la “Compañía de Ferrocarriles del Duero”. Proporcionó servicio a pasajeros y a mercancías hasta 1985 para los primeros, y hasta 1994 para las segundas. La antigua estación fue transformada en museo ferroviario en 1998. En todo caso, como han notado algunos historiadores, durante todo el siglo en que estuvo en funcionamiento, constituyó un nodo relevante de la vida social y del urbanismo del sur de la ciudad. El ferrocarril permitió, por ejemplo, la exportación de cereales, vino, madera y piedra procedentes de todo el valle del Duero.

“En Aranda se instalaron los talleres y los depósitos de maquinaria de la línea, permitiendo la llegada hasta la capital ribereña de un buen número de obreros que contribuyeron a incrementar su población y promover el desarrollo urbanístico de la villa al sur del Duero. Se institucionalizaba entonces la operación de ir de paseo hasta la estación. (…) El ferrocarril Valladolid-Ariza fue una de las principales vías de salida de la emigración hacia Cataluña y Europa, gentes humildes que desde Galicia, el Bierzo, Maragatería, Tierra de Campos y la Ribera intentaban escapar a la miseria del terruño, conquistar una situación más digna y aspirar a trabajos estables decentemente remunerados. (…) El nuevo medio de locomoción frenó un tanto la capitalidad comarcana de Aranda, si bien incentivó el desarrollo de la harinería y de los harinócratas, aunque muchos menos adinerados que los alimentados por el Canal de Castilla. Por aquel entonces empezaron a constituirse las cinco fábricas de harinas más importantes (La Dulce María, La Perla del Arandilla, San Pedro, La Luisita y La Rosario) que molturaban hasta 750.000 fanegas al año que salían hacía las regiones periféricas del país. ”

En el mismo año en que llegó el ferrocarril a la ciudad también lo hizo el tendido de luz eléctrica. Su explotación corría a cargo de una sola compañía (Ocio, Redondo y Rodríguez), aunque posteriormente habría hasta cuatro “fábricas de luz”: La Eléctrica Arandina, La Industrial Arandina, La Ribereña del Duero y la de García y Cia.

1907 Aranda de Duero (IGN)

MODERNIZACIÓN E INDUSTRIALIZACIÓN A LO LARGO DEL SIGLO XX

Entrando ya en el s XX, en el otoño de 1918 una nueva epidemia, en este caso de gripe, afectó gravemente a la población arandina y dejó un saldo de 118 defunciones.

Desde el punto de vista de los equipamientos educativos hubo un proyecto de crear una nueva escuela en El Corralón desde 1923, aunque no prosperó y la educación básica siguió impartiéndose en inmuebles menores como la casa de Conde de Adanero en Cascajar, la de Ortiz de Zárate en Comandante Requejo o la vieja estafeta de correos en General Berdugo. Mejor fortuna tuvo el Instituto de enseñanza secundaria que se inauguró en 1928 en la calle Comandante Requejo.

1929 ARANDA DE DUERO  (IGN)

En 1935 comenzó a funcionar la red de alcantarillado urbano y el abastecimiento de agua potable desde las reservas subterráneas de Prado Marina, después de los intentos fracasados desde 1922 para aprovisionarse en un manantial lejano de Tubilla del Lago y de crear una mancomunidad con ese municipio y con el de Villanueva de Gumiel.

La nueva línea de ferrocarril entre Madrid y Burgos comenzó a construirse en 1928 lo cual comportó expropiaciones de tierras locales a la vez que la atracción a Aranda de personal técnico y operario dedicado a tales obras. Después de superar distintos contratiempos y vicisitudes políticas y económicas los trabajos de construcción avanzaron desde Burgos hasta Somosierra, pero en 1931 se paralizaron y sólo se retomarían en las décadas de posguerra, concluyéndose en 1968. Hasta su cierre definitivo para pasajeros y casi completo para mercancías, esta línea prestaba un servicio alternativo al transporte por carretera con trenes que permitían velocidades hasta 140 km/h. Con una óptima gestión, además, acortaba de forma sobresaliente la distancia entre Madrid y Bilbao en unos 100 km, por una parte, y entre Madrid-Irún-París, por la otra. Sin embargo, RENFE fue abandonando estos servicios y los acabó suprimiendo a partir de 2011 (justificándolo, por ejemplo, con los cierres temporales obligados durante la construcción de la carretera A1, con el descarrilamiento de un Talgo y con los desprendimientos de rocas en un túnel de Somosierra). Sólo permaneció vigente el tráfico de mercancías entre Aranda y Burgos, que sigue operativo aunque infrautilizado. En Aranda de Duero se celebró en 2006 una de las manifestaciones ciudadanas más multitudinarias de su historia reciente como protesta por el abandono que estaba sufriendo esta línea.

La economía local en las primeras décadas del siglo XX añadió a las ya existentes fábricas de luz y de harinas, “la Unión Resinera Española (1903), dedicada a la producción de aguarrás y potentes colofonias, tres aserraderos, tres molinos de piedra, dos fábricas de jabón, dos imprentas y una fábrica de hielo, además de las tradicionales panaderías, tejeras y alfares, sin que nos olvidemos de los talleres de boteros, herreros, carpinteros, guarnicioneros y carreteros. Hacia la década de los años 10` la vitivinicultura ribereña experimentó un tardío ataque de filoxera. “Ese acontecimiento obligó a muchas familias a emigrar a zonas más industrializadas de la Península.

1959 Estudio de la descongestión industrial de Madrid

El trienio de guerra (1936-1939) arrojó un legado de devastación que sólo comenzó a recuperarse a finales de la década de 1950 con la apertura de fábricas de piensos compuestos, la intensificación de la producción azucarera (a partir de los cultivos de remolacha que se habían promovido a lo largo de las vegas del Duero), las industrias lácteas, los talleres de maquinaria agrícola y de confección, etc. Con la apertura al capital internacional del régimen franquista y con los planes de desarrollo tecnocráticos, en 1964 se inauguró en Aranda el “Polígono de Descongestión de Madrid” (concebido por el I Plan Nacional de Desarrollo, 1959) que dio lugar al surgimiento de los barrios de Allendeduero y Santa Catalina.

Plan Parcial del polígono de descongestión industrial de Madrid

“…Creada por un Decreto de diciembre de 1958, la Comisión Interministerial para el estudio de la Descongestión de Madrid estaba presidida por el ministro de la Vivienda y representantes de otros ministerios, de la Presidencia del Gobierno y de la Organización Sindical. Entre los documentos que manejó esta Comisión está uno preparado por la Dirección General de Urbanismo cuyo examen tiene interés por ofrecer un panorama completo del marco conceptual desde el que se planteaba la operación. Bidagor se ha atribuido, sin dejar lugar a dudas, ese planteamiento. Se trata de un Informe General, que fue distribuido con carácter de documento de trabajo.

Lo más interesante del mismo, dentro del contexto de nuestro análisis, es aquello que nos permite adentrarnos más en la comprensión de la forma en que aquellos hombres, en aquel momento, se enfrentaban con unos fenómenos, cuya naturaleza y orientación no comprendían y, en consecuencia, producían unas respuestas y unas actuaciones contradictorias. Después de estudiar con censos que llegan sólo hasta 1950 las características de los movimientos migratorios en España durante la primera mitad del siglo, y de determinar en función de ellos las «comarcas congestionadas», que siguen atrayendo población, se proponen unas «correcciones inmigratorias convenientes» en el panorama nacional, para terminar en una estrategia concreta para el caso de la Comarca de Madrid, como «primera etapa de la gran operación de ordenación económica y urbanística que se trata de abordar».

La primera observación que puede hacerse es que al operar en 1959 con censos anteriores a 1950, se estaba cometiendo un error en la apreciación de la variación de intensidad de esos movimientos migratorios. Por ello, las previsiones y recomendaciones resultarían tremendamente tímidas, en cuanto a las cifras de inmigración a corregir por la propia estrategia ideada, y tremendamente optimistas en cuanto a las posibilidades de lograrlo.

Por ello también, al proponer medidas correctoras que parten del deseo de «reducir las 2/3 partes de la inmigración en las comarcas de Madrid y Barcelona», «la 1/3 parte de la inmigración en las demás comarcas congestionadas» y «aliviar el crecimiento de todas las ciudades de más de 100.000 habitantes cuyo índice decenal sobrepasa el 20 %» …

Y aparece a continuación una primera insinuación de localizaciones adecuadas para establecer los puntos de atracción de la población correspondiente al caso de Madrid: Guadalajara, Toledo, Talavera de la Reina, Alcázar de San Juan y Aranda de Duero, que con la sola excepción de la poco clara, y siempre mal explicada, sustitución de Talavera por Manzanares, en la que, al parecer, jugando intereses personales casi caciquiles, será justamente la relación de los núcleos de descongestión que finalmente propondrá la Comisión, aprobará el Gobierno y acometerá el Ministerio de la Vivienda. Lo que no figura es el plazo total de la operación…” 

Fernando de Terán. Planeamiento urbano en la España contemporánea (1900/1980). 1982 Alianza Universidad Textos. Madrid

Inmediatamente después “aparecen empresa metalúrgicas, farmacéuticas y una gran industria de fabricación de neumáticos [Michelin] que proveía a todas las nacientes factorías automovilísticas del Estado. Se suceden los Festivales de la Canción del Duero, se van alzando bloques de viviendas capaces de absorber el goteo de población que llega desde los núcleos rurales del entorno y se construyen equipamientos en las zonas de expansión urbana.” Esa renovada industrialización provocó un descenso del cultivo de viñas y de la producción vinícola, aunque ésta se recuperó a partir de la década de 1980: “Al filo de 1900 la Ribera tenía plantadas unas 27.000 hectáreas de viña, a inicios de la década de 1980 sólo 8.200. (…) En 1982 se creaba la denominación de origen Ribera del Duero y se apostaba por la introducción de varietales selectos y portainjertos más resistentes. Al poco la uva empezó a pagarse un 400 % más, afluyen nuevos capitales y se crean un sinfín de nuevas bodegas que sepultan el modelo cooperativista asociativo. La producción anual andará ya cerca de los 20 millones de botellas -en toda la denominación- y a nadie se le ocurre arrancar las cepas para plantar remolacha.”

La configuración industrial que se localizó en Aranda desde la década de 1960 y que complementó la secular y boyante actividad vitivinícola, sobre todo a partir de la década de 1980, le proporcionó a la ciudad unas fuertes bases de consolidación y de vertebración del “sistema urbano regional” (Pimenta et al. 2006) incluso superiores a las de otras ciudades medias con mayores volúmenes demográficos. Por un lado, fue el capital local el que aprovechó el impulso vitivinícola y de producción azucarera y cerealista anterior, el que dio origen a la primera gran compañía de transformación agroalimentaria: Pascual Hermanos, creada en 1950. Por entonces, “el tejido industrial era todavía débil y escasamente diversificado”.

Por otro lado, el Estado, a través de los beneficios e inversiones del Plan de Desarrollo, atrajo a capitales foráneos “de gran dimensión y con un reducido número de instalaciones” en claro contraste con el denso tejido local ya existente, con múltiples instalaciones pero de escasa dimensión económica en cuanto a su volumen de producción y facturación. Durante las 3 décadas siguientes “casi las 2/3 partes de la inversión industrial efectuada corresponden a la penetración de capitales foráneos; de esta forma en la región se establece un tejido fabril dual”. La 2 empresas transnacionales más relevantes que se instalaron en Aranda fueron Michelín (en la 2ª mitad de la década de 1960) y la farmacéutica Glaxo (en 1976, aunque constituida legalmente en 1970).

“El 27.7.1970 fabricó su primer neumático la factoría burgalesa de Aranda de Duero, tercero de los centros industriales de Michelin en España. En abril de 1995 la factoría se especializa en neumáticos de camión, cesando la fabricación de cubiertas de turismo. Dentro de la línea de producto Camión, la fábrica de Aranda es la planta industrial más importante y productiva con que cuenta el Grupo Michelin. Además en Aranda se preparan conjuntos montados (rueda metálica, cubierta, válvula, masa de equilibrado y puesta a presión) para los fabricantes de vehículos.” [http://www.michelin.es]

En la década de 1990 la empresa atravesó dificultades que fueron superadas posteriormente .En el caso de Glaxo (ahora GlaxoSmithKline) no sólo la empresa ha ido invirtiendo en su continuado desarrollo, sino que también ha recibido cuantiosas ayudas en forma de subvenciones públicas.

Desde 1992 la factoría exporta a todo el mundo una gran parte de su producción y desde entonces su plantilla pasó de 200 a 500 empleados.

“Durante los años 80 el sector agroalimentario se consolida como la actividad dominante (establecimientos y empleo) seguido de la confección textil y de la transformación metalúrgica. Las empresas más dinámicas procedieron -durante los 80 y comienzos de los 90- a la modernización tanto de instalaciones como de procesos, a la diversificación de gamas y a la ampliación de mercados. La industria agroalimentaria responde a estos procesos, con un peso en aumento. Sobresale el grupo Pascual Hermanos, pero no es el único, lo que ha incrementado el empleo, a pesar del cierre de la azucarera de Ebro Agrícola en 1995. Otras ramas, como “madera y muebles” y, sobre todo, “textil, confección, cuero y calzado” entraron en decadencia al desaparecer instalaciones y eliminar empleo, pese a lo cual Aranda de Duero retiene buena parte de los talleres de cuero de la provincia.”

Tanto ese desarrollo industrial como el de las infraestructuras de transporte por carretera, dado el declive que ha ido experimentando el transporte ferroviario, contribuyeron a un crecimiento urbano considerable durante las últimas cuatro décadas. En un principio, la carretera Madrid-Irún (N-I) atravesaba el núcleo urbano, tan solo bordeando el casco histórico. Al desdoblarse en una circunvalación por el oeste (A1) generó un nuevo acceso al polígono industrial de Allendeduero y revalorizó las funciones residenciales del sur del centro histórico…”

Textos extraidos de la Memoria de Información del PGOU de Aranda de Duero.

Los orígenes.

“…A pesar de los diversos intentos que se han producido en los último años por aclarar el origen del núcleo urbano arandino, se mantiene todavía hoy la incertidumbre sobre su origen. La historiografía local ya propuso en su día remontarlo al periodo prehistórico o romano, pero lo cierto es que ni entonces ni por el momento existen datos objetivos que nos permitan hablar de poblamiento previo al siglo X en el solar que hoy ocupa la villa. El asentamiento del núcleo originario arandino sobre un espacio elevado y enmarcado en la confluencia de 2 ríos, más la proximidad a un hipotético vado en el Duero y una discutible identificación etimológica han sido los principales argumentos esgrimidos para justificar su origen antiguo, sin olvidar tampoco la necesidad imperiosa que en determinados momentos de nuestra historia hubo de engrandecer el prestigio de un lugar acudiendo a la antigüedad y grandeza del Pueblo en cuestión.

Por el momento la única fuente con la que contamos para aproximarnos a los momentos iniciales de este núcleo urbano sigue siendo la arqueología. Es bastante significativo que todas las intervenciones realizadas hasta ahora en el perímetro urbano arandino han sido poco reveladoras, pues las fechas más antiguas que han aportado sólo llegan hasta el siglo XIII.

En este sentido, llama bastante la atención este déficit de evidencias arqueológicas prerromanas o romanas para el espacio urbano arandino en contraposición a los numerosos testimonios prehistóricos y protohistóricos que se han documentado en el término municipal de Aranda, así como en el resto de la Ribera del Duero burgalesa. También es significativo que ninguno de ellos refleje una continuidad en el espacio y el tiempo que permita relacionarlo con el primitivo origen del núcleo arandino . No ocurre aquí como en la cercana villa de Roa, donde se suceden los asentamientos prehistóricos, protohistóricos, romanos, visigodos y medievales.

Los trabajos de investigación desarrollados en las últimas décadas en los que se ha recurrido al barrido sistemático de las fuentes escritas, a los que se ha sumado el resultado de las investigaciones arqueológicas, parecen confirmar la ausencia de una realidad poblacional en este espacio en el periodo de transición entre la Antigüedad y la Alta Edad Media. Posiblemente, una primera y atrevida aproximación podría plantear la posibilidad de que la primitiva Aranda tuviera su origen en las comunidades de aldea que se configuraron en este periodo de transición pero, por el momento, no contamos con datos ni documentales ni arqueológicos que lo corroboren.

La primera referencia documental en la que aparece mencionado el término Aranda está fechada en el 989. El documento en cuestión procede del monasterio de San Juan de la Peña en Huesca y se refiere a una alianza entre el rey de León, el de Navarra y el conde de Castilla. El dato lo transmite primeramente Loperráez Corvalán, quien a su vez lo toma de otros autores anteriores, y posteriormente lo reproduce Sanz Abad. Por el momento esta información debe ser tomada con mucha cautela pues hasta ahora no hemos tenido acceso a dicho documento para comprobar el contexto en el que se introduce este término, máxime cuando transcurrirá más de un siglo sin que tengamos noticia alguna de Aranda.

La siguiente mención la proporciona el fondo documental del monasterio de San Pedro de Arlanza. En él se recoge que el 27.4.1054 una tal Momadona, su hijo Pedro y su hermano Muño Gustios donaron al monasterio su herencia en ciertas villas localizadas entre el Duero y el Arlanza, incluyendo …Pennan de Aranda mea porcione, et in Castrillo de Aranda mea porcione. El primer nombre está claro que hace referencia a la vecina localidad de Peñaranda. La atribución del segundo parece un poco más complicada pues el propio autor de la transcripción del documento señala que este Castrillo de Aranda sería Castrillo de la Vega, mientras que otros autores lo identifican con Aranda. En este sentido, es significativo que ya durante todo el siglo XI el nombre de Aranda aparece frecuentemente en la documentación, aunque no hace referencia a un núcleo de poblamiento sino a un río, el que actualmente conocemos como Arandilla. Así se observa en una donación realizada por Alfonso VI en 1073 al monasterio de Silos en la que se nombraba el río de Aranda a la hora de establecer los límites del territorio donado: …ubi iuxta decurrit fluvius Aranda (…) de pars occidente, sicut discurrit rivulo Aranda. En nuestra opinión es bastante improbable que el documento de 1054 se refiriera a Castrillo de la Vega ya que la atribución del complemento de Aranda implica que se situaba en las inmediaciones del río Arandilla como ocurre con el caso de Pennam de Aranda. Posiblemente hiciera referencia a un emplazamiento castrense situado en las inmediaciones del río Arandilla sin que por el momento podamos confirmar ni descartar que se tratase del emplazamiento de la actual villa de Aranda, sobre todo a tenor de la ausencia de evidencias arqueológicas y la inexistencia de cualquier referencia a esta propiedad del monasterio en la documentación posterior. El propio padre Serrano expuso en otra de sus obras que este castellum se integraba dentro de una nueva línea defensiva creada en el siglo X que se extendía por el valle del Esgueva y tenía como puntos avanzados “las torres de Peñaranda y Castillo, cerca de esta población en el monte de la Calabaza”, siempre en la línea del río Arandilla. Nuevamente nos encontramos con esta disyuntiva en la información que nos transmite la disputa entre las diócesis de Burgos y Osma por el control de las tierras de la Ribera del Duero. En 1088 en Husillos, en la actual provincia de Palencia, se celebró un concilio provincial con el fin de solucionar este conflicto. En el compromiso que adquirieron ambas partes se especificaba “…et sicut aqua ipsa currit et labitur in Arandam, aqua quae discurrit per Cluniam, et pertransit ipsam Cluniam, usque Penam de Aranda, donec labitur in fluvium Dorium, et omnes villae ex hac parte fluminis Arandae”.

Al margen de a qué diócesis perteneciera el núcleo arandino, lo importante es que se menciona a la vez el lugar de Aranda, fluye hacia Aranda –currit et labitur in Arandam-, así como el río de Aranda –fluminis Arandae-, es decir, el río Arandilla. Prácticamente las mismas palabras se utilizaron en una bula papal de 1107 en la que sólo se añadía: …et omnes Villae ex Septentrionali parte fluminis Arandae. Tras muchos años de enfrentamientos entre las dos diócesis por la adscripción de la comarca ribereña, en 1136 el legado pontificio puso fin a la disputa con una concordia en la que se enumeraban las villas que pertenecerían desde entonces a la Diócesis de Osma: Aszam, Turrem de Galindo, Fresnelo, Vado de Condes, Baralanguas, Rivales, Rozam, et totum campum de Roza, Guzman, Villamuela, Villamualera, Aquilora, Castellum de Aranda, Cremada, Tovela, Valdefande, Pennela, Pennam de Aranda. La situación del término entre los lugares claramente identificados de Aquilora (La Aguilera) y Cremada (Quemada), más la coincidencia de esta denominación de castellum de Aranda con la que aparecía en el documento de 1054, nos hace pensar que efectivamente en los primeros años del s XII existía un núcleo de población en el actual emplazamiento de la capital de la Ribera o en sus proximidades.

La denominación castellum apunta a un asentamiento con unas características fundamentalmente defensivo-militares. Atendiendo a esta función y teniendo en cuenta la orografía del terreno es obligado plantearse en qué lugar concreto pudo existir este emplazamiento defensivo. Sanz Abad planteó en su momento que la fundación, o mejor dicho refundación, de Aranda se produjo en dos núcleos: por una parte, uno de ellos se instalaría en el actual emplazamiento de la iglesia de San Juan; mientras que el otro estaría en los aledaños de la desaparecida ermita del Santo Cristo, en una posición intermedia entre el anterior y el río Duero. Al primero le otorgaba un carácter residencial mientras que al segundo le asignaba la función militar refrendada por un hipotético castillo que defendía el vado que permitía franquear el Duero. Sin embargo, la escasez de noticias documentales, así como la inexistencia, por ahora, de evidencias arqueológicas 175 nos hacen pensar que el núcleo de población que se desarrolló en este espacio antes del siglo XIII debió ser de escasa entidad, limitándose a construcciones de pobres materiales cuyos restos fueron eliminados por el gran crecimiento que se produjo con posterioridad.

El núcleo urbano del siglo XIII.

Lo cierto es que las noticias sobre este pequeño núcleo militar no tienen continuidad a lo largo del s XII y no se vuelve a tener referencias sobre Aranda hasta principios del s XIII. El primer documento que conservamos en el archivo municipal arandino testimonia la donación que Fernando III hizo en 1236 al monasterio de San Pedro de Gumiel de Izán de unas aceñas en el río Duero, en termino de Aranda. A partir de este momento encontramos una gran cantidad de referencias que indican que Aranda ya estaba configurada como un núcleo de población de cierta entidad. Además la villa estaba bajo la protección real desde tiempos de Alfonso X y, casi con toda seguridad, también bajo el reinado de Fernando III.

La prosperidad que gozaba la villa es puesta de manifiesto por el hecho de que muchos de los grandes nobles del momento trataron de hacerse con su control, aprovechando la debilidad de unos reyes que accedieron al trono siendo niños.

En los últimos años del s XIII y los primeros del XIV este núcleo se convirtió en un próspero centro de intercambio comercial al que María de Molina, viuda de Sancho IV y regente de su hijo Fernando IV, concedió en 1298 una feria anual que debía desarrollarse durante quince días después de Santa María de febrero y eximía de portazgo a los asistentes. Asimismo Alfonso XI en 1326 accedió a la solicitud de los arandinos de trasladar el mercado semanal de los sábados a los lunes para que la comunidad judía de la villa y la comarca pudiera participar sin problemas derivados de la celebración del shabbat.

En definitiva, todos estos indicios muestran que a finales del s XIII la villa de Aranda era un centro urbano atractivo y con una vitalidad comercial importante.

Parece lógico en este punto de la exposición plantearse cuál fue el detonante para que un pequeño núcleo militar se convirtiera con el paso del tiempo en un centro de atracción de población en el que se desarrolló una notable actividad comercial, además de convertirse en una codiciada posesión para la aristocracia castellana.

Cierto es que la posición geoestratégica del enclave arandino, no tanto por ser un punto intermedio entre la vieja Castilla y los extensos territorios de la Extremadura, sino sobre todo por su posición en el corredor del Duero en un momento en el que comenzaba a despegar el comercio con el vecino reino de Aragón, fue un factor clave en su consolidación como núcleo urbano, aunque no suficiente.

La ausencia de testimonios documentales o arqueológicos que expliquen mínimamente la causa de este cambio tan significativo nos ha llevado a plantearnos una hipótesis de trabajo fundamentada en una serie de indicios que a nuestro entender apuntan a la promoción real del núcleo a través de una nueva fundación. A continuación intentaremos analizar estos indicios con la intención de obtener evidencias que permitan confirmar nuestra hipótesis.

En primer lugar, utilizaremos un recurso de uso generalizado en la reconstrucción de los entramados urbanos y los medievales en particular. Comenzaremos rastreando los vestigios del primitivo parcelario urbano de Aranda y terminaremos poniendo en relación la realidad arandina con la de otras partes del reino castellano en ese mismo periodo cronológico.

Si analizamos el parcelario urbano actual de Aranda y la imagen del plano de 1503 podemos observar que, a pesar de su marcado carácter radiocéntrico, hay una parcela que muestra, tanto en el antiguo como en el actual, una disposición claramente regular. Se trata de lo que hoy conocemos como barrio de San Juan, con las actuales calles de San Juan, Gayubares, Palillos, Barcelona, Aguilera, Centeno, Canaleja y la Plata. Esta disposición regular responde a un tipo concreto de núcleo urbano de nueva fundación como la que podemos observar en La Puebla de Arganzón, Labastida, Salvatierra, Aguilar de Campos, Villadiego o la tardía Briviesca.

El Desarrollo urbano de la Villa de Aranda de Duero en la Edad Media. Juan Antonio Bonachía Hernando. Universidad de Valladolid Este (trabajo  elaborado dentro del proyecto de investigación, financiado por la Junta de Castilla y León (Consejería de Educación. Dirección General de Universidades e Investigación): «Los espacios de sociabilidad en Castilla a fines de la Edad Media» (VA039A07).

El término municipal de Aranda de Duero se encuentra ordenado por un Plan General de Ordenación Urbana, aprobado definitivamente por acuerdo de la Comisión Provincial de Urbanismo de Burgos de 18.2.2000, que no ha sido adaptado a la Ley 5/1999, de Urbanismo de Castilla y León, ni al Reglamento de Urbanismo de Castilla y León, aún cuando el plazo de adaptación a la Ley expiró el 5.5.2003. La adaptación del Plan General se inicia por parte del Ayuntamiento, mediante Acuerdo de la Junta de Gobierno de 14.2.2002, constando la elaboración de un documento para la aprobación inicial en diciembre del año 2002.

El Plan clasificó su término municipal en suelo urbano con 35 unidades de ejecución y cuyas ordenanzas se dividen en ocho normas zonales; suelo urbanizable que estableció tres sectores de uso residencial (el Plan Parcial Costaján Este, el Plan Parcial Arroyo la Nave y el Plan Parcial Santa Catalina); respecto del suelo no urbanizable, se estableció un suelo no urbanizable “inadecuado para desarrollo urbano” y un suelo no urbanizable de especial protección, Agropecuaria, Forestal y/o paisajística, Natural, ambiental y paisajística, Viario, Ferrocarril, Cauces y Arqueológico e Histórico-Artística.

La mayor parte del suelo urbano de Aranda está constituido por una mezcla de usos residenciales y terciarios cuya mayor densidad se encuentra en el centro transformándose en uso en industrial y agropecuario según nos vamos alejando del casco histórico. En cuanto al uso industrial destaca el polígono industrial Allendeduero y Prado Marina.

El PGOU vigente no tiene aprobada la adaptación a la Ley de Urbanismo de Castilla y León por lo que, es de aplicación al citado municipio lo establecido en la Disposición Transitoria Tercera del Reglamento de Urbanismo de Castilla y León relativa a la vigencia de los instrumentos de planeamiento general no adaptados a la Ley de Urbanismo y que supone por una parte la aplicación del régimen urbanístico establecido en la Ley de Urbanismo y por otra el no poder aprobarse definitivamente ni modificaciones del planeamiento general ni instrumentos de planeamiento de desarrollo con posterioridad al 17.82009 –fecha de la entrada en vigor del Decreto 45/2009 por el que se aprueba citado Reglamento, a no ser que concurran circunstancias de relevante interés social.

Amparado en esta excepción, se produce en el año 2010 una modificación en orden a cambiar el uso para la ejecución de un ramal ferroviario, pero salvo esta aprobación y la del PRAU no se ha podido producir desde el año 2009 ningún desarrollo urbanístico.

Durante la tramitación del nuevo sector urbano «San Antón», la Ponencia Técnica del Consejo de Urbanismo y Ordenación del Territorio de Castilla y León, formuló propuesta de suspender la aprobación definitiva para que por el Ayuntamiento se justifique su necesidad y urgencia, habida cuenta de que ha transcurrido ya el plazo de 4 años señalado para la adaptación del Plan General de Ordenación Urbana a la Ley 5/1999, de 8 de abril, de Urbanismo de Castilla y León. El promotor alega como la dilatada tramitación del expediente es imputable a la Administración Local invocando la igualdad de trato respecto de otros expedientes similares.:

“Pues bien, respecto de esta observación, el Consejo de Urbanismo y Ordenación del Territorio considera que la dilatada tramitación municipal del expediente no debe resultar finalmente perjudicial para sus promotores, los cuales no son responsables del incumplimiento municipal de su obligación de adaptar el Plan General al nuevo marco legal. Por ello el Consejo considera que, sin perjuicio de la corrección del razonamiento realizado por la Ponencia Técnica, procede la aprobación definitiva de esta Modificación en aras de la igualdad de trato con otros expedientes similares”

Tras la entrada en vigor del Reglamento de Urbanismo de Castilla y León, aprobado por Decreto 22/2004, de 29 de enero, mediante acuerdos de la Junta de Gobierno local de 25 de enero y 1.2.2005, se acordó continuar con la elaboración y redacción del documento de odificación y adaptación del Plan General de Ordenación Urbana de Aranda de Duero, en este caso, tanto a la Ley 5/1999, como al Reglamento de Urbanismo de Castilla y León. Con fecha 19.3.2007, el Pleno del Excmo. Ayuntamiento de Aranda de Duero, previo dictamen de la Comisión municipal informativa de Urbanismo, Vivienda e Infraestructuras, acordó por 11 votos a favor, 2 votos en contra y 6 abstenciones, aprobar inicialmente el Proyecto, con la condición de que previamente a la aprobación inicial se corrijan las deficiencias indicadas en el informe de la Arquitecta municipal de fecha 18.2.2007. Mediante Orden de la Consejería de Fomento de fecha 22.5.2009 se resolvió aprobar definitivamente de forma parcial la Modificación del Plan General Municipal de Ordenación Urbana de Aranda de Duero (Burgos), para su Adaptación a la Ley y al Reglamento de Urbanismo de Castilla y León, en lo relativo a las determinaciones del Sector S-1, industrial «Prado Marina», y suspender la Modificación en lo relativo al resto del documento de adaptación.

“…Por lo que sin obviar que concurre un interés general en la sustanciación de este deber de adaptación del planeamiento vigente a la normativa urbanística, cabe aceptar el desistimiento de este concreto procedimiento de modificación del Plan General de Ordenación Urbana de Aranda de Duero para su adaptación a la Ley y al Reglamento de Urbanismo, teniendo en cuenta por una parte las dificultades para que el actual documento técnico subsane las deficiencias pendientes, y se adapte a la nueva normativa urbanística, y por otra parte el acuerdo del Ayuntamiento de iniciar de nuevo un procedimiento para modificar su planeamiento vigente a fin de adaptarlo a la actual normativa urbanística, que ha sido recientemente reformada a través de la citada Ley 4/2008, y el Decreto 45/2009, de 9 de julio, por lo que puede entenderse que en ningún momento sufre menoscabo el mencionado interés general en la adaptación del planeamiento a la legislación urbanística…”

Iniciada el 2.2.2004, la Adaptación​ del Plan General de Ordenación Urbana del año 2000 al Reglamento de Urbanismo de Castilla y León, obtiene su aprobación inicial en 2006, con los votos favorables del bipartito (PP+TC), y las abstenciones del PSOE, a excepción de su portavoz, Luis Briones que, junto con el edil de IU, Alfredo Bolopo, votaban en contra. La iniciativa de Soledad Romeral, creando 2 nuevos sectores residenciales con una superficie de 1.370.525 m2, fue contestada por Briones, recordando como los informes técnicos hablan de irregularidades, que está incompleto, tiene deficiencias, inconcrecciones y que el que hacía dicho informe era su tío, asegurando como esta adaptación carece de motivación. Se trata de «una modificación encubierta que convierte a Aranda en uno de los municipios con mayor especulación urbanística», criticando algunas propuesta como el Plan Especial de Sabeco, Quinta Julia, reducción de edificabilidad en Eras de Santa Catalina, e incremento en Arroyo de la Nava, etc. Por su parte Bolopo recuerda su voto en contra del actual plan porque pensábamos que estaba mal y este creemos que es aún peor.

La Junta insta a redactar un nuevo PGOU y olvidarse de la modificación.

Transcurridos 7 años desde que el Ayuntamiento debiera haber procedido a adaptar el planeamiento urbanístico a la normativa autonómica, recomienda realizarlo vía revisión.

La Junta de Castilla y León ha dado un fuerte tirón de orejas al Ayuntamiento arandino respecto al interminable proceso que está siguiendo para la adaptación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) a la normativa autonómica actual, sin visos de culminación a corto plazo, y le insta a acometer directamente la redacción de un nuevo planeamiento urbanístico.

La Administración regional se ha pronunciado a raíz de una consulta realizada por el propio Consistorio sobre la posibilidad “jurídica y material” de iniciar nuevamente un proceso de modificación para proceder a ese ajuste legislativo, como pretendía inicialmente el equipo de gobierno eliminando tan solo los dos cuestionados nuevos sectores de suelo urbanizable a los que se habían puestos reparos, amén de otros muchos.

Un informe del Servicio de Urbanismo de la Consejería de Fomento concluye que si bien no hay obstáculo legal para acudir a esa vía, entiende que en un municipio con el rango poblacional de la capital ribereña (con un instrumento de planeamiento de origen como el vigente, que data del año 2000), para la adaptación debería optarse, por razones de eficacia del procedimiento, por la revisión del PGOU, o lo que es lo mismo «la total reconsideración de la ordenación general vigente».

En su opinión refuerza esta tesis «el previo fracaso» de la vía de modificación iniciada con anterioridad, camino al que renunció el Ayuntamiento el 29.10.2009 a raíz de las enormes pegas puestas de la Administración regional a la propuesta planteada desde el Consistorio.

Asimismo entiende que la exigencia respecto a la tramitación y plazos, hacen prever que en este caso no sería más rápido un procedimiento que otro, puesto que respecto a informes sectoriales serían las mismas. «En cambio, la elaboración de la revisión, en cuanto a su memoria justificativa, puede ser más simple que en una compleja modificación de esa naturaleza, debido a la magnitud de los cambios », advierte.

LEGALMENTE POSIBLE. Desde la Administración autonómica se pone de manifiesto que las disposiciones transitorias primeras de la Ley 5/1999 de Urbanismo de Castilla y León (LUCyL) y del Decreto 22/2004 del Reglamento de Urbanismo, que habilita a los municipios con más de 20.000 habitantes para que puedan adaptarse a la LUCyL a través de la modificación no ha sido derogada porque se entiende que las localidades que superan esa población deberían haberse amoldado a esa normativa hace ya la friolera de siete años, siendo la capital ribereña la única que aún no lo ha hecho. Y a este respecto apunta que ahora se regula solo la adaptación a a Ley 4/2008 de Medidas sobre Urbanismo y Suelo (LMUyS).

Sin embargo alerta de que sus contenido y eficacia sí se ve modificado por LMUyS y el Decreto 45/2009 para la adaptación del RUCyL a la anterior.

En este sentido advierte que si bien legalmente puede admitirse legalmente la vía de la modificación, sería posible siempre «con cierta cautela» que acredite que no se opta por dicho mecanismo simplemente como excusa para eludir actuales exigencias del planeamiento general, como eludir el trámite ambiental, tal y como denuncia el concejal no adscrito Alfonso Sanz, que dio a conocer ayer el contenido del informe, «dando como resultado alargar la vida de un instrumento que no se ha confrontado con las exigencias actuales respecto a sostenibilidad»..

De cara a descartar de una vez por todas esta vía, el informe subraya que desde el punto de vista material hay importantes dificultades. Entre otras evidencia que la situación social de Aranda ha variado notablemente desde el año 2000, dando lugar a numerosos cambios legislativos esenciales para el urbanismo (aguas, riesgos, patrimonio cultural…) que afectan al modelo territorial que se concreta en el PGOU y ha habido cambios en la definición de elementos que materialmente lo conformarán (grado de ejecución del planeamiento, planificación de viviendas, ruido…) y entiende que mediante una revisión se pueden integrar las numerosas modificaciones operadas hasta la fecha. (Diario de Burgos 20.11.2011)

Perfil urbanístico del municipio.

La ciudad antigua de Aranda se encuentra entre los ríos Duero y Bañuelos, prácticamente hasta el siglo XVI, en que empieza a expandirse por el este, configurándose la carretera hacia Salas de los Infantes como una importante vía de penetración urbana. Desde la pequeña almendra delimitada por las antiguas murallas del casco histórico, el mayor crecimiento de la ciudad viene definido por el eje de la carretera Madrid-Irún, acompañado por la línea ferroviaria, que separa el polígono industrial de la zona residencial.

El primer crecimiento que se da en Aranda lo configuran los barrios de San Gil, Sol de Moreras y Eras de Santa Catalina, en torno al s XVI. El primero salta el río Bañuelos y se asienta al nordeste del mismo, comunicándose con el casco histórico mediante un puente que sale de la plaza homónima al río. Los Barrios de Sol de Moreras y Eras de Santa Catalina se desarrollan en el espacio existente entre el río Bañuelos, al norte, el río Arandilla, al S, y al O el Casco Viejo. Estos barrios estás separados por la Calle Carrequemada, cuya continuación es la actual carretera a Salas de los Infantes. Al N de esta Calle Carrequemada, y al E del barrio Sol de Moreras encontramos el Barrio de Santa Catalina, con una trama urbana relativamente reciente. Al N de la ciudad, a lo largo de la antigua carretera de Burgos, se localiza el barrio Virgen de las Viñas, un asentamiento disperso de viviendas rurales sin una estructura urbana definida. También al N se encuentra Sínovas, un barrio situado a 3,5 km del núcleo de Aranda.

Al S del río Duero, y comunicado con el casco viejo a través del Puente Duero encontramos el barrio de Allendeduero, cuya trama urbana se establece en torno al eje generado por la antigua carretera de Madrid. Al sur de Allendeduero, y también con la Avenida de Castilla como eje, el Polígono Residencial, de los 70′, completa el espacio hasta la antigua vía férrea de Ariza, hoy en desuso. Al sureste del término municipal, encontramos la Urbanización de la Calabaza, una zona residencial de los 80′ dentro de una gran masa arbórea de pinos. La buena situación de Aranda respecto a los ejes básicos de la red de infraestructura nacional, facilita su carácter de centro comarcal, pues esas vías acercan la clientela potencial de Aranda a los equipamientos y servicios, así como a su mercado de trabajo y productos. Aranda también cuenta con una larga tradición industrial que se remonta a finales del s XIX y principios del XX, centrada en diversos sectores agroalimentarios como harineras y azucareras, pero la verdadera transformación industrial tiene lugar a lo largo del presente siglo y especialmente en las 3 últimas décadas con la implantación del Polígono Industrial Allendeduero.

Planeamiento vigente Aranda de Duero

Población.

La evolución de la población de Aranda de Duero ha sido positiva. Las tasas de crecimiento son cada vez mayores hasta los años 70′, entre 1981 y 1986, el crecimiento es mínimo, aumentando algo en el quinquenio siguiente. La historia reciente de este municipio se ha escrito a partir de la industrialización y de la inmigración que genera su oferta de empleo. En 2011, la población ascendía a 33.229 habitantes. En el centro histórico de Aranda, el arrabal formado entre el Duero y el Bañuelos, pierde población. Los ensanches que se apoyan en algún camino o arrabal preexistente, también pierden población. Al N del Duero, sólo la zona en torno a la antigua carretera a Burgos, aumenta por encima del 10% su población. Los mayores crecimientos se producen en el polígono residencial Allenduero.

La población de Aranda es mucho más joven que la población del conjunto provincial. Esta población joven se sitúa en Allenduero. Por el contrario, el casco histórico, los ensanches más antiguos apoyados en la carretera a Salas de los Infantes, el Barrio sur del Duero y el oeste de la antigua N-I, son los que tienen su población envejecida.

Economía.

La actividad agraria ha sido durante siglos la predominate en Aranda de Duero y en los municipios de su entorno, hoy sólo representa el 2% y se dedica en su mayor parte al sector vinícola. Aranda es una localidad dónde se puede decir que se ha producido un largo proceso de adaptación industrial desde la transformación agraria, tiene una buena localización y comunicación tanto a nivel de carreteras como ferroviaria, el 38% de la población arandina se concentra en este sector. Al ser cabecera comarcal, ha jugado siempre un papel importante como núcleo abastecedor de servicios, este sector representa el 53%.

El número de parados en los últimos 6 años ha aumentado considerablemente, en el año 2008 1.504 habitantes estaban en paro, valor que en el año 2013 es más del doble. Aunque en el año 2014 hay un ligero descenso, es uno de los parámetros más relevantes.Vivienda.

En Aranda de Duero hay un parque de viviendas de 18.008 viviendas, según el Catastro de 2018 y una población en 2017 de 32.535. En el censo de 2011 eran 2.240 viviendas secundarias y 3.324 vacías o desocupadas. Respecto el año 2001 el volumen de viviendas ha aumentado un 20%, destacando que el número de viviendas vacías ha aumentado en el doble en este periodo decenal. El 15% del total de los edificios se encuentra en estado deficitario o ruinoso, también se da el caso de un número importante de familias compartiendo una misma vivienda.

Con la información urbanística se ha detectado la necesidad de rehabilitar, revitalizar y sanear distintas zonas de la ciudad al norte del río Duero y Arandilla. Este es un problema importante para la ciudad. Por otro lado, la creación de polígonos residenciales nuevos implica el abandono de la ciudad más antigua, con el consiguiente deterioro de la misma.

Más del 50% de las edificaciones existentes se construyeron en los últimos 35 años, destacando el gran boom inmobiliario de la última década que ha incorporado 1.195 nuevas viviendas, lo cual representa el 33% del total. Casi la totalidad de los inmuebles se encuentran en un buen estado de conservación.

El análisis sobre los valores en los que se desarrolla el mercado inmobiliario que acabamos de presentar y, sobre todo, su localización geográfica permite delimitar diversos distintos espacios sociales e identificar el valor representativo de los distintos barrios o áreas que componen Aranda. Los precios de los inmuebles condicionan y reflejan a la población que los habita. La sociedad tiende desplazar su lugar de residencia según diversas variables: poder adquisitivo, accesibilidad a servicios públicos, calidad de la edificación, etc. Veremos ahora que dinámicas se están produciendo en la movilidad residencial en Aranda de Duero.

Según las informaciones proporcionadas por el personal empleado en las agencias inmobiliarias sitas en el municipio arandino, el principal flujo de movilidad residencial durante la última décadas habría ocurrido desde el barrio de Santa Catalina hacia el centro urbano y sus aledaños, por una parte, y hacia la zona más demandada en la última década, Allendeduero.

Por un lado, el barrio de Santa Catalina es percibido socialmente como el de mayor concentración de inmigrantes, donde los edificios son más antiguos y están más deteriorados (sobre todo, en las fachadas). Muchos inmuebles no disponen de ascensor, dificultando la accesibilidad a personas ancianas y discapacitadas. Se trataría, pues, de la zona menos deseada para residir por la gente joven y por la población adulta autóctona.

La localización de Santa Catalina se considera tradicionalmente como muy alejada del centro urbano, aunque en realidad sólo algunas de sus calles serían de las más distantes, hallándose el barrio bien comunicado y próximo con el resto de la ciudad. También está bien abastecida de equipamientos públicos, espacios abiertos, deportivos y parques. La consecuencia de esas percepciones estigmatizadoras es que en este barrio se pueden encontrar los precios más baratos de pisos: hasta unos 50.000 euros por una vivienda de tamaño medio.

En el extremo opuesto se encontraría el barrio de Allendeduero como la zona más deseada para ubicar la primera residencia. La denominación popular de Allendeduero incluye la parte antigua (la más próxima al río Duero y al centro urbano), las casitas de Santo Domingo y la zona con construcciones más nuevas. En ocasiones también se utiliza esa denominación para referirse a los barrios del Polígono (1ª fase residencial de Allendeduero) y de la Estación (2ª fase residencial de Allendeduero).

Además de la calidad de las viviendas nuevas, se considera atractivo Allendeduero porque hay supermercados y servicios públicos de toda índole. Aunque muchas de las viviendas son de protección oficial y en su mayoría no se pueden vender a precio libre, se realizan numerosas transacciones con regularidad. Otro factor de atracción es su localización próxima al centro urbano más consolidado que sigue situado en la cumbre jerárquica de preferencias residenciales aunque la calidad, tamaño y antigüedad de las viviendas no suele guardar una relación equilibrada con su precio de mercado.

En este mismo ámbito al sur del río Duero conviene señalar que existe una previsión de construir 1.792 nuevas viviendas en el marco de la actuación denominada PRAU Centro Cívico. Se trata de una promoción urbanística e inmobiliaria directa por parte de la Junta de Castilla y León sobre una superficie de 23,8 hectáreas. Todas las viviendas poseerán la calificación de protegida: 1.023 viviendas colectivas, 715 destinadas para jóvenes y 54 unifamiliares. La inmobiliaria vinculada al Grupo Pascual (Constructora Peache) fue seleccionada como “agente urbanizador” de esta área. El desarrollo de este sector acentuará la dinámica de movilidad residencial procedente de los barrios del norte de la ciudad.

Como ejemplo de variación en los flujos residenciales, el barrio del Polígono merece especial atención porque durante muchos años era rechazado como lugar de residencia debido a la existencia de un bloque de realojo de población gitana. No obstante, poco a poco ha sido urbanizado y ha congregado a población joven que buscaba vivienda asequible.

Por su parte, el barrio de Las Casitas-Las Viñas aparece como casi el único barrio donde hay oferta de viviendas unifamiliares, aunque éstas son las más caras de la ciudad de forma tal que seleccionan a la población de mayor renta y la segregan espacialmente debido a la desconexión que tiene este barrio con respecto al resto del núcleo urbano consolidado.

La crisis en el sector inmobiliario local ha comenzado a manifestarse tarde, pero no parece excesivamente negativa a juzgar por lo que opinan agencias inmobiliarias locales. Se sigue vendiendo y comprando, aunque en menor cantidad y con precios más bajos.

Los precios de partida no han bajado en exceso aparentemente a excepción de una brusca caída en el barrio de Santa Catalina. Al contrario, descienden muy notablemente (hasta varias decenas de miles de €) sólo después de las negociaciones que ocurren entre el vendedor y el comprador interesado.

 

El planeamiento general vigente.

El término municipal de Aranda de Duero se encuentra ordenado por el Plan General de Ordenación Urbana, aprobado definitivamente por acuerdo de la Comisión Provincial de Urbanismo de Burgos el 18.2.2000 (publicado en el BOCyL de fecha 9.5.2000), que no ha sido adaptado a la LUCyL, ni al RUCyL, salvo en lo relativo a las determinaciones del antiguo Sector S-1, industrial “Prado Marina” que fue objeto de aprobación definitiva parcial a través de la Orden de la Consejería de Fomento de fecha 22.5.2009 (publicada en el BOCyL de 1.7.2009). El plan clasificaba 888,40 ha. de suelo urbano y 71,79 ha. de urbanizable.

El Plan Especial de Reforma Interior, Conservación y Valoración del Patrimonio Histórico-Artístico del Casco Antiguo de Aranda de Duero fue aprobado por la Comisión Provincial de Urbanismo de Burgos de fecha 9.4.1990 y es incorporado por el Plan General de Ordenación Urbana vigente con todas sus determinaciones.

Aranda de Duero. Revisión PGOU 2014 Plano deEstructura Viaria. Aprobación Inicial

Actualmente cuenta con aprobación inicial el Proyecto de Revisión y Adaptación del Plan General de Ordenación Urbana de Aranda de Duero (Burgos) por el Ayuntamiento Pleno, en sesión celebrada con fecha 17.10.2014. En el documento de Revisión del PGOU se mantiene el Sector S-2 “Santa Catalina” ampliando su delimitación y se elimina el Sector S-3 “Arroyo de la Nava”. Se completa la trama urbana en la zona noreste, donde está situado el Parque Virgen de las Viñas, mediante la delimitación de un sector de suelo urbanizable que cosa toda la zona.

En la actualidad se encuentra aprobado y en fase de ejecución 2 planes de Reforma Interior para el casco Antiguo y Allenduero barrio.

La propuesta marcada en el documento de aprobación inicial, apuesta por un crecimiento moderado, consolidando el núcleo actual, reforzando la estructura viaria reforzando la conexión de barrios, puesta en valor de los ríos de la ciudad y la reordenación de ámbitos vacíos y bordes. No se contemplan nuevos sectores de suelo urbanizable.

El Centro Histórico.

El embrión de la ciudad actual se compone a su vez de dos piezas que responden claramente a procesos históricos y morfológicos diferenciados: el centro histórico delimitado por las murallas que encerraban la ciudad del siglo XVI, y el tejido urbano que se desarrolla entre éste y el cauce del Río Arandilla, que abraza el casco antiguo, conformando manzanas cerradas.

El ámbito del centro histórico es la parte más relevante del núcleo urbano, es el área de centralidad a partir del cual se han producido las sucesivas expansiones y procesos de transformación de la ciudad. El casco histórico presenta una estructura irregular y compleja, con una trama urbana densa. La morfología se caracteriza por el mantenimiento de la estructura medieval que ha permanecido hasta nuestros días, las calles son estrechas de reducidas dimensiones y las plazas aparecen más como ensanchamientos del viario público que como espacios emblemáticos, a excepción de la Plaza Mayor, Plaza de San Juan, Plaza de los Tercios y Plaza de la Constitución.

El Casco histórico de Aranda de Duero se caracteriza por un alto grado de complejidad y grandes potencialidades que le otorgan un notable interés como ejemplo de centro histórico que desarrolla un papel clave en el tejido urbano, y de posición de centralidad respecto a otros barrios, así como en las relaciones del espacio público a varias escalas, y la confluencia y fluidez de las redes de equipamientos y espacios verdes. Su edificación se caracteriza por su materialización entre medianeras, con parcelas estrechas en su frente de fachada y alargadas hacia el interior de la manzana.Aproximación a los conjuntos residenciales homogéneos de Aranda.

La tipología mayoritaria en el núcleo de Aranda es de vivienda colectiva, mientras que es en los núcleos de Sinovas, la Aguilera y las urbanizaciones de la Calabaza y Costaján, se ubican las tipologías de vivienda unifamiliar. Uno de los barrios más antiguos y más deteriorados es el de Tenerías, barrio que se gestó como asentamiento del gremio de los curtidores. Dentro de la trama residencial destaca el barrio de Santa Catalina, donde se concentran mayor número de conjuntos residenciales, tanto de tipología colectiva como unifamiliar.

El barrio “El Polígono” es el desarrollo residencial de los años 70′, construido para dar servicio a las necesidades de alojamiento de los nuevos habitantes que se asientan en Aranda para trabajar en el sector industrial que está en pleno auge. Se caracteriza por el desarrollo de tipologías aisladas de bloque abierto lineal y torres de gran altura, con numerosas plazas entre medias. Su borde oeste está configurado por las vías del ferrocarril que discurren ligeramente a cota superior.Áreas ya intervenidas o con proceso de regeneración en curso.

Aranda de Duero tiene activado dos planes de reforma interior para el Casco Antiguo y para el barrio de Allenduero. Más allá de estas actuaciones, la oportunidad de establecer una programación de acciones en su patrimonio edificado obsoleto es fundamental, priorizando los espacios dónde las condiciones físicas de las construcciones y las condiciones sociales del área urbana recomiendan acciones de “rehabilitación integral”. Se está llevando a cabo con la revisión del PGOU, un estudio de sectores y medidas para la regeneración de este núcleo, tanto de su centro como de sus barrios. La Consejería de Fomento tiene activado el Plan Regional de Actuación de Urbanización (PRAU) “Centro Cívico” al SO del Casco Histórico, en la actualidad, se halla finalizada su ejecución, y se encuentra en fase de construcción de las viviendas, habiendo sido ya entregada la primera promoción.Áreas de intervención potencial. Una lectura selectiva de los conjuntos residenciales homogéneos.

Dentro de la trama urbana residencial destacan los conjuntos residenciales de viviendas unifamiliares realizados bajo patrones comunes, que responden a pautas de formación de una época concreta, que aún conservan las constantes tipológicas originales, así es el caso del barrio de Santa Catalina que acoge al norte barriadas de casas baratas que recrean conjuntos urbanos de gran interés, algunos con déficits infraestructurales. Se produce una gran diversidad tipológica, junto a bloques abiertos compactos se desarrollan viviendas unifamiliares; de especial interés el barrio de Los Labradores en el extremo de la ciudad. Al sur de la C/ Pizarro las manzanas son de mayor tamaño el tejido se hace más compacto y las edificaciones presentan mayor número de alturas, aprovechando el desnivel que va descendiendo hasta el cauce del Río. En cuanto a las colonias unifamiliares destaca la infrautilización del espacio público por parte de los viandantes y además, por su carácter cerrado, no son espacios transitados por vehículos aparte de los propios vecinos. En cambio, en el Grupo de viviendas de la C/ Montehermoso y el Bloque C/ Santiago, la situación adquiere otros matices que mejoran la calidad del espacio urbano. El espacio se configura entre los bloques perimetrales creando jardines y plazas de uso público.

En el barrio de Allende es significativa la colonia de Santo Domingo, un reducto de vivienda unifamiliar, con carácter rural inmerso en una de las zonas con bloques de mayor altura del núcleo. Por último, cabe destacar la existencia de las pocas barriadas industriales que se mantienen en pie en Aranda, las de la fábrica de la Azucarera.

Aranda de Duero tiene 3 distritos censales, los datos de la variación de la población y envejecimiento de su población entre los años 2001-2011 (periodo intercensal) se refieren a las secciones censales, mientras que la tasa de ocupación se refiere a los tres distritos. Estos valores junto la antigüedad del parque inmobiliario que nos da el catastro (datos 2014), nos acerca a los distritos censales que puedan suscitar necesidades de rehabilitación porque en ellos exista un valor muy alto de los factores analizados.

Los barrios que han sufrido en los últimos 10 años más bajada de población son el barrio de Santa Catalina, el N del centro urbano y la 1ª fase del polígono de Allenduero.

El barrio que concentra un mayor porcentaje de envejecimiento de su población es el barrio de Santa Catalina, en general el municipio tiene una tasa de envejecimiento media-baja.

Aranda de Duero se encuentra en una tasa de paro media, la población no ocupada se sitúa entre el 32% y 40% en todo el municipio.Los barrios o áreas que concentran mayor porcentaje de viviendas anteriores a los 80′ se sitúan en el barrio de Santa Catalina y en la primera fase del polígono de Allenduero, en ambos hay un predominio de polígonos de vivienda social de los años 50′-70′.

Analizados los 4 factores se observa que las zonas con un índice de necesidad de regeneración mayor, se concentran en el barrio de Santa Catalina al E del centro y en la 1ª fase del polígono de Allenduero colindante con el viario ferroviario. En estos barrios se concentra un alto número de vivienda social de los años 50′-80′.

Delimitación PEPCH Aranda de Duero

El Plan Especial de Reforma Interior, Conservación y Valoración del Patrimonio Histórico-Artístico del Casco Antiguo de Aranda de Duero fue aprobado por la Comisión Provincial de Urbanismo de Burgos de fecha 9.4.1990 y es incorporado por el Plan General de Ordenación Urbana vigente con todas sus determinaciones.

Se redacta en desarrollo de las determinaciones del Plan General de Ordenación Urbana de Aranda de Duero, aprobado por la Comisión Provincial de Urbanismo de Burgos el 21.3.1984, de acuerdo con las determinaciones normativas sobre “Objetivos, usos e intensidades de los Planes Especiales de reforma Interior” contenidos en sus normas urbanísticas.

El ámbito del Plan Especial con una superficie de 24,61 Ha está dividido en 4 áreas, Área 1- San Juan, Área- 2 Santa María Norte, Área 3- Santa María Sur y Área 4- San Gil.

En el interior del Casco Histórico se encuentran la Iglesias de Santa María, declarada Monumento Histórico-Artístico con fecha 3.6.1931, y Bien de Interés Cultural en aplicación de la Disposición adicional primera de la Ley 16/1985 de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español; la Iglesia de San Juan, declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento con fecha 29.11.1982 y el Rollo de Justicia, declarado BIC el 14.3.1963.

16.9.2016. La ordenación urbana, en manos de los concejales Deberán decidir sobre las 302 alegaciones que han presentado los técnicos municipales.

2.10.2017. El Ayuntamiento de Aranda optará por 3º año consecutivo a las ayudas correspondientes a la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado. Se trata de una convocatoria financiada con los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos, que distribuye el Gobierno de España seleccionando alguno o algunos de los proyectos que se presentan.

2.11.2017. En busca de un plan que proteja las bodegas subterráneas. Comienza el proceso administrativo para elaborar un plan especial para la protección de la red de bodegas tradicionales de Aranda de Duero

23.11.2017. El Ayuntamiento de Aranda parece que empieza a desbloquear el proceso de revisión del Plan General de Ordenación Urbana. La alcaldesa presidía este martes una reunión con los portavoces de los grupos políticos, el concejal de Urbanismo, el equipo redactor y técnicos municipales, que concluyó con el acuerdo de retomar los trabajos de la Comisión de Seguimiento del Plan.

12.12.2017.. Los bomberos derriban en Aranda con urgencia parte de otro edificio.

23.1.2018. Se ordena el derribo del edificio de Santa Lucía 7…

Y con toda la información de la estupenda Estrategia ande Regeneración Urbana de Castilla y León, la EDUSI “Aranda Jardín del Duero“, el Avance del nuevo PGOU de Aranda de Duero, disponemos ya de una sólida base técnica para afrontar el reto de conservar una vieja ciudad para disfrute de los arandinos, y un territorio con grades valores históricos que no puede dejar pasar el tren de la actualidad, con su vigor industrial y dinamismo agrario, y en el cruce de caminos hacia Europa.

Pero, sabedores de la lentitud del proceso de aprobación del planeamiento general, no podemos dejar en el camino por derribos, historia viva. Esperando los informes sectoriales, la información pública y la aprobación definitiva que no caiga en el olvido.


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España