PUENTE GENIL

PUENTE GENIL. Población (INE)

PUENTE GENIL. Pirámide de Población

PUENTE GENIL. Bienes Inmuebles de Naturaleza Urbana y Uso Residencial 2014-2018

PUENTE GENIL. Paro

PUENTE GENIL. Deuda


Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.



Puente Genil es un municipio de 170 km2 de la provincia de Córdoba, Andalucía, en su parte suroccidental, parte de la Campiña Sur Cordobesa y su término municipal limita con la provincia de Sevilla. Su enclave geográfico es privilegiado, se encuentra en pleno centro geográfico de Andalucía, constituyendo una localización idónea a nivel de comunicaciones por ferrocarril y carretera, estando a poca distancia de las capitales andaluzas más importantes (Córdoba a 69 km, Málaga a 110 km, Sevilla a 120 km y Granada a 150 km), limitando con los términos municipales al N, Santaella y Aguilar de la Frontera, al S Badolatosa, Casariche y Estepa, al E Aguilar de la Frontera (Sevilla) y al O Estepa y Herrera (Sevilla)

Se encuentra situada a una altitud de 216 m, Córdoba. Cuenta con 10 pedanías (El Palomar, Sotogordo, Ribera Baja, Cordobilla, Los Arenales, La Mina, Puerto Alegre, Majada Vieja, Ribera Alta, y El Rabanal, La Mina y Los Arenales).

Todo el término está recorrido por varios ríos y arroyos con direcciones mayoritarias SE-NO y S-N. El río Genil es con diferencia el curso fluvial más importante de la región, discurre por la mitad suroccidental, y en él desembocan los afluentes Lucena, Anzur y Yeguas. Los arroyos del tercio N del término pertenecen a la cuenca del río Cabra que discurre de E a O fuera del término.

La mayor parte de la mitad N y el SO presenta un escaso desarrollo de la red fluvial, ya que en ella afloran los términos más arenosos del Mioceno superior, lo que permite un mayor porcentaje de infiltración en el terreno. En el resto de las zonas, donde dominan los niveles arcilloso-margosos, la red está mejor organizada y es más densa, como al S y E de Puente Genil y el NE del término municipal. Como curiosidad destaca la red radial asociada a la Sierra del Castillo. El recorrido de los arroyos es pequeño en general y dominan las direcciones NE-SO frente a las N-S, con un marcado control tectónico por la formación de fallas normales al final de la edad miocena.

La red hidrográfica se organiza en dos cuencas importantes la cuenca del Río Genil, que discurre de SE a NO, a la que drenan extensas áreas del sur y centro del término (más del 80% del término municipal); y la cuenca del río Cabra, que se extiende al norte, de NE a SO y fuera del término municipal, que recibe una pequeña parte de la escorrentía superficial. Al río Cabra desembocan, por la izquierda, arroyos importantes, el Torrecillas y el Jógina, mientras que al río Genil van a parar la mayor parte de los curso de agua de la región: por la margen derecha el Tíscar, la Trampa, el Algarrobo, Maldonado, los de la Sierra del Castillo, el Navalengua, Anzur y el Río Lucena, estos tres últimos en el Embalse de Cordobilla; y por la margen izquierda la Vizcaína, el Remolino, el río Yeguas con el arroyo de Santiago y el de Pintamonas.

El río Genil es el principal curso de agua de la región y presenta una extensa cuenca hidrográfica que va desde las cumbres de Sierra Nevada hasta su desembocadura en el Guadalquivir, por lo que han sido frecuentes las inundaciones que periódicamente se han producido en su valle. No obstante, desde que se hicieron los embalses de Iznájar y los más pequeños de Canales, Malpasillo y Cordobilla, este último dentro del término de Puente Genil, las crecidas del río y las inundaciones asociadas prácticamente han desaparecido como riesgo a tener en cuenta. No ocurre lo mismo respecto a otros cursos de agua que discurren cerca de las poblaciones, donde el riesgo de inundación ante fuertes precipitaciones no ha desaparecido; es el caso del río Yeguas en su desembocadura en el Genil en las Bocas del Rigüelo, el de los arroyos procedentes de las sierras del Niño, Gorda y del Castillo, el del arroyo del Remolino y el de la Trampa para la aldea de Puerto Alegre, como más importantes. Destacar también el riesgo alto de deslizamientos y desplomes que tiene la margen izquierda del río Genil, desde la aldea de Sotogordo hasta el puente sobre la carretera Estepa-Guadix, aguas abajo del municipio, cuando coinciden fuertes precipitaciones con un terreno de naturaleza arcilloso-arenosa y un falta absoluta de cubierta vegetal.

3 GEOLOGIA

La mayor parte de los suelos del término municipal están sometidos a un elevado grado de erosión y degradación por las prácticas agrícolas intensivas a las que están sometidos desde hace más de 50 años. Sólo mantienen bien sus propiedades aquellos suelos que aparecen bajo una cubierta vegetal natural bien conservada, lo que ocurre en pocos lugares: en algunas riberas de arroyos y ríos (en los Castellares) y en partes más altas de las sierras, al SE del término, sobretodo en la del Castillo. Son suelos que en su día soportaron un bosque mediterráneo denso y diverso, de encinas sobre todo. En la actualidad ha desaparecido en la mayor parte del término y en su lugar se han plantado gran cantidad de olivos, de mediana producción, que si bien representan el principal recurso agrícola de la comarca y de una parte importante de la población, han producido un impacto enorme sobre todo en el aumento de la tasa de erosión y degradación de los suelos.

El paisaje urbano y su entorno.

El suelo urbano en Puente Genil ocupa cerca de 480 ha de superficie, lo que representa un 2,83% del total de la superficie municipal. Su núcleo principal está situado en la margen derecha del río Genil, y posee una tipología característica de pueblo andaluz de casas blancas y con gran alcance visual ofreciendo amplias panorámicas desde las principales carreteras de acceso a la villa. Sus bordes están poco definidos a causa de las proliferaciones urbanísticas que en los últimos años han ido extendiéndose, fundamentalmente a lo largo del río y de las principales vías de comunicación, llegando en algunos casos a fundirse y confundirse con el entramado urbano principal.

21 CALIFICACION y CLASIFICACION del SUELO

Dentro del paisaje urbano distinguimos 4 unidades o áreas bien diferenciadas, el casco antiguo, los barrios modernos, los polígonos industriales y las aldeas y urbanizaciones.

En el casco antiguo o centro histórico se conservan edificios singulares de carácter civil, industrial y religioso, además de las casas señoriales y tradicionales con las características urbanísticas propias de los pueblos andaluces. El paisaje urbano contiene muchos edificios relevantes que otorgan señorío y monumentalidad a la villa destacando las casas-palacio del s XVIII de los Duques de Medinaceli y de la familia Ximénez de Montilla y la arquitectura industrial que hace de Puente Genil algo único, como así atestiguan las fábricas de La Alianza, El Carmen o La Aurora entre otras. Como dato curioso cabe reseñar que Puente Genil fue el primer pueblo de Andalucía y el segundo de España en tener electricidad. Se incluye en esta unidad paisajística el barrio de Miragenil, que con sus tradiciones y su arquitectura característicos se diferencia del resto del casco antiguo debido a sus orígenes cuando era un pequeño núcleo de población llamado Miragenil, que pertenecía al municipio sevillano de Estepa, hasta el año 1843, en el que se unió al Pontón de Don Gonzalo para formar el actual municipio de Puente-Genil.

Aledaños a él se sitúan una serie de barrios modernos de edificaciones relativamente recientes y con unas características bien diferentes a las viviendas tradicionales en cuanto a la arquitectura y a los materiales utilizados. Como ejemplo de ello se cita el tradicional encalado de las paredes que, lógicamente, ha dado paso a otras terminaciones más duraderas en el tiempo, aunque en ocasiones con un efecto visual de escaso valor. Carece de elementos relevantes desde un punto de vista paisajístico.

Por otro lado se encuentran los Polígonos industriales, 4 en total, San Pancracio, Cuesta del Molino, Las Acacias y Las Flores. En estas zonas y en sus alrededores la calidad visual se muestra muy mermada, a causa de la falta de cuidado que se ha tenido en el diseño integrado de sus edificaciones y de la escasa atención habida en cuanto a su urbanización y planeamiento inicial.

Las aldeas son relativamente abundantes en este término municipal. En general están asociadas a la actividad agrícola y tienen un origen histórico-cultural que las ha integrado de manera correcta en el entorno rural en el que se ubican. Están situadas en ambas márgenes del río Genil y a lo largo de las principales vías de comunicación que salen de la villa, con la excepción de La Mina, ubicada en un pequeño sector al sur del término municipal, cerca del límite con el término municipal de Estepa. 

En contraposición con las aldeas están las urbanizaciones residenciales que en los últimos años han proliferado en Puente Genil, con el objeto de cubrir las demandas habidas de segunda residencia más que atender a fines productivos. Estas urbanizaciones crecen de manera desordenada y en muchos casos en zonas donde las limitaciones ambientales son palpables, desde un punto de vista productivo o paisajístico, sin las infraestructuras adecuadas para un correcto desarrollo sostenible, ya que muchas de ellas carecen de los servicios más básicos de electricidad, abastecimiento o saneamiento municipal.

Finalmente, las infraestructuras lineales, como las carreteras, caminos, vías férreas y el canal Genil-Cabra, contribuyen a cerrar el listado de los principales elementos que forman parte importante del paisaje de Puente Genil, aunque por supuesto también hay que tener en cuenta las múltiples edificaciones que salpican de manera aislada el paisaje del municipio, en general ligadas a la actividad agrícola, en forma de viviendas, naves auxiliares, etc. Las infraestructuras viarias se disponen de forma radial desde el núcleo urbano principal, localizado en el centro del municipio, hacia el extrarradio de manera que enlazan el núcleo urbano de Puente Genil con los pueblos vecinos y con todas las aldeas y parcelaciones existentes dentro del término.

Un elemento relevante en el paisaje de Puente Genil por el fuerte impacto que ocasionan sobre él es la industria extractiva, que tanto en el pasado como en la actualidad está tomando materiales calizos, arenosos y arcillosos del suelo de manera que ha creado zonas totalmente yermas, cuya superficie y relieve han sido alterados, dando lugar a superficies muertas carentes de cubierta edáfica o de vegetación alguna, tanto en las escasas sierras de Puente Genil, como el los bordes de los ríos. Estas zonas son muy visibles desde diversos puntos del término municipal y desde los diferentes accesos a él, creando un efecto de devastación total.

Contribuyen de manera menos relevante a mermar la calidad paisajística del municipio las balsas de alpechín, los vertederos y escombreras y en muchas ocasiones los numerosos plásticos que cubren los cultivos en las cercanías de la villa para intentan optimizar la productividad de las cosechas.

En contraposición, en Puente Genil existen áreas donde el valor paisajístico potencial es muy esperanzador. Estas zonas están distribuidas especialmente a lo largo de ambas márgenes del río Genil a su paso por la villa. El valor del significativo curso hídrico a orillas del núcleo urbano, con la Isla del Obispo dividiendo su cauce y la vegetación riparia asociada, a lo que hay que sumar las panorámicas que se ofrecen desde diversos puntos del recorrido (cuya calidad está muy mermada por las numerosas industrias extractivas que han dominado el panorama en este tramo fluvial), hacen de este pasillo un lugar de gran potencial, digno de ser puesto en valor para el uso y disfrute de la población. Las zonas con mayor interés paisajístico y ambiental son, la ribera de los ríos Genil, Yeguas y Anzur, la laguna de Tíscar, la laguna de los Arenales, Los Castellares, el Embalse del Cordobilla y las sierras del Castillo y del Niño, existiendo otras zonas puntuales a lo largo de los arroyos de la Trampa, Algarrobo, Torrecillas, Lucena, Navalengua y Santiago donde la vegetación rompe el monótono paisaje de campiña, creando un paisaje a tener en cuenta.

En el municipio de Puente Genil el núcleo urbano principal alberga la mayor parte de la población, mientras que las aldeas y parcelaciones, son habitadas de manera permanente o temporal por una minoría, alrededor de 3.000 personas. Las principales aldeas de Puente Genil son:

El Palomar. Se encuentra a 2 kilómetros de Puente Genil en la margen izquierda del río Genil. Hoy es una de las mayores aldeas de la provincia de Córdoba. Diseminadas a lo largo de la misma se encuentran pequeños núcleos de casas que dan origen al Rinconcillo, El Cerro de los Cuenca, Ribera Alta y Bocas de Rigüelo.

Sotogordo. Estaba unido a Cordobilla, de cuya dehesa parece ser formaba parte, pero una de las frecuentes variantes que en su cauce sufrió el Genil ocasionó la separación absoluta.

Ribera Baja. Situada en la orilla izquierda del Genil, al noreste del núcleo urbano. Desde la Huerta de la Barca hasta el lugar llamado Remolino, está formada por una extensa ribera de huertas, lugar muy ameno y poblado desde tiempos remotos.

Cordobilla. Se conoce el origen del nombre de esta dehesa, situada a 6 km. al SE de Puente Genil, aunque se cree que se debería el hecho de haber pertenecido durante un tiempo a la ciudad de Córdoba. Posteriormente este dominio junto con el de Sotogordo perteneció a los marqueses de Priego.

Los Arenales. Aldea situada a 7 Km. de Puente Genil y lindando con el término municipal de Aguilar de la Frontera. Lugar estratégico por excelencia, rodeado de agua que hace a sus tierras fértiles, y protegido bajo la eterna mirada de Castillo Anzur, de ahí que los Hispanos-romanos sucumbieran a estos encantos y se asentaran en esta privilegiada zona.

La Mina. Situada en la carretera de Sevilla-Málaga a 5 Km. de Puente Genil, encuentra el viajero la aldea de la Mina que se debe su nombre a un importante yacimiento o venero de agua de origen romano.

Puerto Alegre. Junto a la carretera de Puente Genil a Santaella, ribera de huertas y casas de labor bañadas por el Genil, se encuentra está aldea llamada Puerto Alegre o Isla de la Anaya.

La Consejería de Obras Públicas de la Junta de Andalucía ha realizado un Inventario de Parcelaciones en SNU actualizado a 2003 en la que se encuentran incluidas las siguientes. En las fichas, realizadas por la empresa consultora Asistencias Técnicas Clave S.L. por encargo de la Dirección General de Urbanismo de la Secretaría de Ordenación Territorial y Urbanismo de la Consejería de Obras Pública y Transportes de la Junta de Andalucía, se expone lo siguiente:

RIBERA BAJA-FINCA DEL CORRAL. Código de la Parcela : 1405670

Tipología: Parcelación Número de parcelas: 108. Superficie: 5,58 Has. Edificios: 108. Vivienda : 95. Inicio: 1985. Densidad: 17 viv/ha. Uso de las parcelas: Residencial (85%); Erial (8%); Industrial (5%); Terciario (2%). Tamaño: menor 250 m2 (33%); 250-499 m2 (33%); 500-1.000 m2 (20%). Superficie edificada: entre el 10 y el 70%.

Equipamientos e infraestructuras. Tiene electricidad, telefonía fija, un acceso asfaltado, viario de tierra, alumbrado, recogida municipal de RSU, abastecimiento individual, saneamiento pozo, un bar y una tienda.

HUERTOS FAMILIARES. Código de la Parcela: 1405602

Tipología: Estructura Agraria. Número de parcelas: 101. Superficie: 18 Has. Edificios: 95. Viviendas: 90. Inicio: 1950. Densidad: 5 viv/ha. Uso de las parcelas: Residencial (90%); Erial (5%) Tamaño: 500-999 m2 (20%); 1.000-2.499 m2 (80%). Superficie edificada: entre el 25 y el 75%.

Equipamientos e infraestructuras. Tiene electricidad, telefonía fija, 2 accesos asfaltados, viario de tierra, alumbrado, recogida municipal de RSU, abastecimiento municipal, saneamiento pozo.

LOS VEINTE. Código de la Parcela: 1405603. Tipología: Parcelación Número de parcelas: 30. Superficie: 6,95 Has. Edificios: 27. Viviendas: 27. Inicio: 1995 Densidad: 3,9 viv/ha. Uso de las parcelas: Residencial (90%); Erial (10%). Tamaño: 1.000-2.499 m2 (100%). Superficie edificada: menor del 25%

Equipamientos e infraestructuras. Tiene electricidad, telefonía fija, 2 accesos asfaltados, viario de tierra, no tiene alumbrado, no tiene recogida municipal de RSU, abastecimiento pozo, saneamiento pozo.

NAVES. Código de la Parcela: 1405604. Tipología: Agrupación residencial. Número de parcelas: 16. Superficie: 3,5 Has. Edificios: 16. Viviendas: 14. Inicio: 1990. Densidad: 4 viv/ha. Uso de las parcelas: Residencial (88%); Agrícola (6%); Industrial (6%). Tamaño: 1.000-2.499 m2 (70%); 2.500-4.999 (30%). Superficie edificada: entre el 25 y el 75%.

Equipamientos e infraestructuras. Tiene electricidad, telefonía fija, 1 acceso asfaltado, viario de tierra, no tiene alumbrado, no tiene recogida municipal de RSU, abastecimiento pozo, saneamiento fosa.

RANCHO CHICO 2. Código de la Parcela: 1405606. Tipología: Parcelación Número de parcelas: 7. Superficie: 2,47 Has. Edificios: 6. Viviendas: 6. Inicio: 1975. Densidad: 2,4 viv/ha. Uso de las parcelas: Residencial (86%); Terciario (14%). Tamaño: 1.000-2.499 m2 (100%). Superficie edificada: menor del 25%.

Equipamientos e infraestructuras. Tiene electricidad, telefonía fija, 1 acceso asfaltado, no tiene alumbrado, no tiene recogida municipal de RSU, abastecimiento pozo, saneamiento pozo.

RANCHO CHICO 1. Código de la Parcela: 1405605. Tipología: Parcelación. Número de parcelas: 27. Superficie: 4,61 Has. Edificios: 27 Viviendas: 27. Inicio: 1975. Densidad: 5,9 viv/ha. Uso de las parcelas: Residencial (100%). Tamaño: 1.000-2.499 m2 (100%). Superficie edificad : entre el 25% y el 50%.

Equipamientos e infraestructuras. Tiene electricidad, telefonía fija, 1 acceso asfaltado, viario asfaltado, tiene alumbrado, no tiene recogida municipal de RSU, abastecimiento pozo, saneamiento pozo.

CERRO DEL GATO. Código de la Parcela: 1405601. Tipología: Parcelación. Número de parcelas: 40. Superficie: 12,42 Has. Edificio : 37. Viviendas: 33. Inicio: 1985. Densidad: 2,7 viv/ha. Uso de las parcelas: Residencial (87%); Erial (10%); Terciario (3%). Tamaño: 500-999 (20%); 1.000-2.499 m2 (100%); 2.500-4.999 (10%). Superficie edificada: entre el 25 y el 50%.

Equipamientos e infraestructuras. Tiene electricidad, telefonía fija, 2 accesos asfaltados, viario de tierra, no tiene alumbrado, no tiene recogida municipal de RSU, abastecimiento pozo, saneamiento fosa.

Otros núcleos urbanos no incluidos en estos dos listados son Ribera Alta y Cañada de la Plata, además de otros de menor entidad formados por escasas agrupaciones de viviendas como El Rabanal, El Remolino y Bocas de Rigüelo. Todas ellas están situadas en las márgenes del río Genil, salvo Cañada de la Plata, que se ubica a orillas de la carretera N-340, a la altura del Km. 45.

En cuanto a los USOS INDUSTRIALES Puente Genil es un municipio muy activo puesto que existen 4 Polígonos Industriales: San Pancracio, Cuesta del Molino, Las Acacias y Las Flores, ubicados a las afueras del núcleo principal y numerosas industrias salpicadas por el municipio.

Las INFRAESTRUCTURAS LINEALES están representadas por la línea férreas (convencional y el trazado proyectado para la línea AVE), por el canal Genil-Cabra, por las numerosas carreteras que surcan el término municipal y por las grandes líneas eléctricas.

Las numerosas carreteras que recorren el municipio son de ámbito autonómico, comarcal y local (éstas últimas con trazado terrizo en algunos casos). Están dispuestas de forma radial a partir del núcleo principal y se prolongan hacia la periferia del municipio comunicando todos los pequeños núcleos urbanos del mismo. Las principales carreteras son la A-309 y la A-340 que comunican Puente Genil con Estepa y con Aguilar y Lucena respectivamente, otras carreteras autonómicas, provinciales o locales son: A-379, A-423, A-445, CO742, CO-764, CO-740, CV- 297, CV-189, CV-298, CV-179, CV221, CV-64, CV-153.

La línea férrea convencional discurre ondulada por el límite del cuadrante SO del término y de ella parte un ramal fuera de uso. Se añade además el trazado de la futura línea de Alta Velocidad (AVE) que surcan el término municipal de Puente Genil, con parada en la villa y que  en funcionamiento desde el año 2007.

Dentro de este apartado se incluyen bolsas de suelo más o menos pequeñas con otros usos, que si bien son, en general, necesarios para el municipio, se caracterizan por transmitir escasa calidad ambiental al entorno en el que se ubican. Se trata de las zonas mineras, escombreras, vertederos, EDAR, etc., localizadas todas ellas en las proximidades del río Genil, con lo cual contribuyen a deteriorar aún más la imagen del municipio al alterar el entorno de esta lámina de agua generadora de biodiversidad y naturalidad en una localidad no muy dotada de elementos naturales singulares. Destacan las zonas de extracción de arcillas y arenas situadas en la margen izquierda del río, frente al núcleo principal de Puente Genil, hoy en su mayor parte clausuradas y las canteras de caliza de Sierra Gorda.

Yacimientos Arqueológicos Puente Genil

El poblamiento del actual término municipal de Puente Genil se inició según los hallazgos arqueológicos en épocas muy tempranas, dejando los pobladores de las sucesivas fases históricas restos que evidencian su permanencia más o menos permanente en este ámbito. Como muestra del profuso patrimonio arqueológico el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, registra 61 yacimientos en su término municipal.

Los restos más remotos encontrados son cerámicos del Bronce Final, siendo especialmente importantes y numerosos los del yacimiento de los Castellares, enclave del que se sabe que continuó habitado hasta época ibera.

Con posterioridad ya de la época romana, han persistido hasta nuestros días importantes restos en la Villa de Fuente Álamo, del s IV dC, cuyas excavaciones siguen deparando sorpresas, siendo especialmente valorados los numerosos mosaicos que han aparecido en ella, además de una estatuaria que por su elevada calidad parece indicar que no se trataba de una simple villa.

Los emplazamientos elevados a orillas de los ríos eran los que mejores condiciones ofrecían a los pobladores de las sucesivas épocas por encontrar en ellos protección y tierras fértiles. Se está por ello convencido de que no era ésta, ni mucho menos la única villa romana, sino que serían numerosas las ubicadas junto a las riberas del fértil Genil. Tras los romanos, se asentaron los visigodos de los que igualmente se han conservado importantes restos en la Necrópolis de los Castillares.

Con relación a la etapa musulmana, la evidencia más notable es el castillo de Anzur, una atalaya del s X, de cuando estas tierras pertenecían a la cora de Cabra. Su ubicación la convirtió en una posición privilegiada ya que desde ella se llegaban a divisar Aguilar y Estepa.

Los antecedentes directos del actual núcleo de población se remontan el s XIII, Fernando III ocupó un caserío que se ubicaba junto a un rudimentario puente de madera en la margen derecha del río (área occidental). Una vez consolidado el primitivo núcleo recibió el nombre de Pontón de Don Gonzalo, ya que fue Don Gonzalo Yáñez de Aguilar quien autorizó su poblamiento y la construcción de iglesias mediante donación en 1257 (confirmada por Alfonso X en 1262).

En el s XVI surgió un nuevo núcleo en la margen izquierda del río, que tomó el nombre de Miragenil (inicialmente Tejares) y que pertenecía al Marquesado de Estepa (Sevilla), mientras que la anterior formaba parte del señorío de Aguilar (Córdoba).

Sin embargo ambos núcleos (Miragenil a diferencia de Pontón de Don Gonzalo no ostentó nunca la categoría de villa) parecían condenadas a encontrarse y tras una primera unión que duró de 1821 a 1834, constituyeron en 1835 una sola Villa, ya denominada Puente Genil, que pasó íntegramente a la provincia de Córdoba, yendo este proceso en paralelo a la desvinculación del municipio de los señoríos.

El lema de la ciudad habla de este proceso, QUAD NATURASEPONIT SOCIALISTA COPULAT, es decir lo que la naturaleza separa, la sociedad une. Actualmente continúa siendo evidente en la trama urbana la diferencia histórica entre ambos núcleos. En la parte más antigua conocida también como el Barrio Bajo, se aprecia la trama medieval, mientras que Miragenil, a la que se denomina igualmente como Barrio de Santiago, está caracterizada por los trazados rectilíneos de sus calles, propias de la época moderna que además eran viables por las menores pendientes de esta parte.

La edad contemporánea está marcada por la trascendencia industrial de la localidad, en principio por la archi-conocida industria de la carne de membrillo, además de la transformación de productos agropecuarios, actividad que pronto se diversificó. También por el enclave estratégico que ocupa la localidad, se convirtió en un nodo de comunicaciones destacado. La Compañía de Ferrocarriles Andaluces, constituida en 1877 por la unión de varias pequeñas empresas del sector, adquirió o construyó nuevas líneas entre las que destacan 2 vinculadas directamente con Puente Genil: la que unía Puente Genil y Córdoba, y la de Puente Genil-Linares, que conectaba el municipio de estudio con Córdoba, Málaga y Algeciras.

La historia de Puente Genil está indisociablemente vinculada a lo largo de los siglos con el río que le da nombre. Su denominación ayuda a comprender la importancia del mismo, ya que etimológicamente Xennil, como lo nombraban los árabes significaba Mil Nilos, lo que da idea del caudal y de la fertilidad de las tierras adyacentes del Río Genil, donde se ubicaban numerosos molinos y alquerías musulmanas. También la historia de sus riberas ha estado marcada por las sucesivas riadas provocadas por los deshielos de Sierra Nevada, siendo recurrentes las inundaciones en las localidades cercanas al cauce. En Puente Genil destaca la acaecida sólo un año después de la construcción del puente de Hernán Ruiz, de piedra y 2 arcos, en 1562, que le causó graves daños e inundó la zona conocida como Barrio Bajo. Actualmente la regulación del río, ha acabado con este ciclo, siendo importante los pantanos de Cordobilla situado en el propio término municipal y el de Iznajar.

En torno al núcleo principal surgen una serie de asentamientos que han cobrado con el tiempo cierta entidad, vinculadas en su mayoría a actividades agropecuarias. Puerto Alegre, Cañada de la Plata, Cordobilla y El Palomar.

La génesis de esta villa la encontramos relacionada con la conquista de Córdoba por las tropas de Fernando III, fundada en el  XIII con motivo de la construcción del puente para el paso por el río Genil, asentada en un enclave estratégico al margen del Río Genil, siendo este uno de los principales elementos que marcará su morfogénesis y desarrollo territorial. Conocida inicialmente como El Pontón de Don Gonzalo, es abrazada por el Genil y su ceñido meandro, balcón fluvial al que se asoma el Barrio Bajo, mientras el Barrio Alto, da la espalda al río para crecer por la planicie mesetaria de la colina. En la margen izquierda del río, se encuentra el barrio de Miragenil que se une al núcleo principal por el cordón umbilical que conforma el histórico y renovado puente.

1830 PUENTE GENIL

La comunión de ambas márgenes se consolida en 1834 por Real Decreto, año que significó el punto de arranque de Puente Genil como municipio, al unirse la Villa Pontón de Don Gonzalo y el núcleo de población de Miragenil, formado en el siglo XVI en la margen izquierda del río y perteneciente hasta entonces al Marquesado de Estepa. Este asentamiento estará marcado por directrices de crecimiento, generadas por las relacionadas con las localidades vecinas de Aguilar de La Frontera, Lucena, y Herrera.

1872 Puente Genil (IGN)

En 1865, surge una nueva directriz de desarrollo, consistente en el trazado del ferrocarril, el cual permitía la comunicación de Córdoba con Málaga. En este año se inaugura la estación de ferrocarril de Puente Genil, hecho que propicia el desarrollo del municipio a nivel comercial e industrial, construyéndose en 1876 el Puente de Hierro, que posibilitó que el ferrocarril cruzara el río, uniendo ambas márgenes.En la ciudad de finales del s XIX podemos destacar un asentamiento consolidado en torno al puente y en ambas márgenes del río. Aún estando fragmentado por el río este asentamiento está constituido por un tejido de características morfológicas comunes, como el grado de consolidación, colmatación de manzanas, estructuración y características parcelarias, con una morfología urbana orgánica, adaptada a la topografía, con vacios en la trama coincidentes con accidentes en la topografía.

1873 Puente Genil (IGN)

Sus manzanas son de forma irregular y presentan dimensiones variables, con parcelación intensiva, mayormente con frente único al espacio público. Será en los bordes donde este tejido pierda su continuidad y comience a fragmentarse. Se observa cómo se localiza el campo santo al este del asentamiento, acompañado por la Iglesia Nuestro Padre Jesús Nazareno, sirviendo de acceso lo que actualmente se conoce como Plaza del Calvario.A principios de s XX, podemos observar como hay un enriquecimiento en infraestructuras, destacando el proyecto de central hidroeléctrica, lo cual convertirá a Puente Genil en precursora del uso de esta energía. El Puente Genil de 1929, se caracteriza por la expansión del Barrio Alto, y el ensanche oriental a modo de damero, apoyado en la Matallana y la Avenida de la Estación y en la margen izquierda el crecimiento del Barrio de Miragenil.

1945 PUENTE GENIL

En los 90′ la aparición de la ronda de circunvalación permitió mejorar las comunicaciones con los municipios vecinos de Aguilar y Lucena, y descargar a la trama del tráfico pesado.En el desarrollo oriental, siguiendo la directriz del eje de la Matallana, se podrán identificar 2 ámbitos, el 1º de ellos localizado al norte de la Cuesta del Molino, marcado por su carácter industrial y el 2º, entre Cuesta del Molino y la calle de Miralrío, caracterizado por el predominio del uso residencial.

2017 PUENTE GENIL

Otro tipo de tejido a tener en cuenta será el compuesto por los distintos núcleos diseminados, formado por un conjunto de entidades que se mantienen y apoyan, en su mayoría, en cultivos de regadío. Dentro de estos diseminados, sus tipologías han derivado hacia núcleos compactos o se han mantenido como conjuntos dispersos, más o menos continuos.

Entre los asentamientos más notables nos encontramos con La Mina, apoyada en cultivos de secano, aumentando progresivamente en ella, el número de edificaciones destinadas a segunda residencia. Formaba parte de la llamada dehesa de “Las Quebradas”, su nombre se debe a un importante yacimiento de agua de origen romano, el cual ha abastecido durante muchos años a una parte de la población de Puente Genil.

Otro asentamiento singular, es el núcleo de La Cordobilla, la construcción de este poblado de colonización surge tras la riada de 1963, creado como conjunto destinado a residencia y almacenamiento agrícola, situado próximo al pantano del mismo nombre.

También nos encontramos entidades de población vinculadas a la huerta, como El Palomar, Sotogordo y Puerto Alegre, con edificaciones diseminadas al borde de la carretera o situadas en el interior de las parcelas con caminos de acceso desde aquella. El Palomar, originariamente “Isla de la Retamosa”, surge de una vasta extensión de terreno, debiendo su nombre actual a la existencia en la aldea de un Palomar, Sotogordo estaba unido a la dehesa de Cordobilla, fragmentado de esta por una de las frecuentes variantes que sufrió el cauce del río Genil ocasionando su separación absoluta y Puerto Alegre también conocida como Isla de la Anaya, destacará por su abundancia de hallazgos arqueológicos fundamentalmente de la época romana.

Intenso y extenso el trabajo del Plan General y su adaptación a la LOUA, redactados por Territorio y Ciudad SL, bajo la dirección de M. González Fustegueras.

Porque sigo pensando que no hay mejor análisis documental que el que surge de todo un Plan General, y si además se acompaña de una EDUSI (Estrategia de desarrollo Urbano y sostenible integrado).

PUENTE GENIL Distrito 1

PUENTE GENIL Distrito 2

PUENTE GENIL Distrito 3

PUENTE GENIL Distrito 4

PUENTE GENIL Distrito 5

Con un atractivo diseño gráfico incorpora información valiosa para la toma de decisiones, partiendo de un diagnóstico que a su vez bebe de las fuentes del PGOU de Puente Genil.

 

Todo un ejercicio en aras de transparencia, la participación ciudadana, la información actual y de calidad, para que la gobernanza tome las decisiones. 

Felicitaciones por un intenso trabajo que permite adivinar las acciones del próximo tiempo.


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España.

 

10 años de pruebas: 2008-2018. Capitalismo 3.0

Seguimos erráticos en la conciencia de lo territorial y no encontramos salidas a los viejos problemas, y por ende, los nuevos se acumulan: Austeridad, Precariedad, Vulnerabilidad, Resilencia, Individualismo… la Gran Recesión.

Escribía el 8.09.2018 Joaquín Estefanía bajo el título de Diez años bastan (en este decenio se ha producido la mayor intervención pública para salvar el capitalismo y la democracia tal y como los conocíamos) una breve crónica ilustrada con las publicaciones que han “…informado, analizado, comparado…” está época que nos ha tocado sufrir. “…No fue un accidente puntual, sino un cambio global: trajo el populismo, el autoritarismo y el Brexit…”

“El derrumbe de la globalización (2008-2018)”De cómo la crisis del 2008 condujo al Brexit, al proteccionismo y al fin de la globalización por E.V.Pita, (2016), propone una nueva interpretación de temas a cerca de la globalización, la deslocalización industrial y “…el fenómeno que comenzó en el 2008 a medida que arrancó un proceso proteccionista de los países como fórmula económica para sobrevivir a la crisis financiera y eludir la competencia foránea…” y 15 publicaciones para su comprensión.

El cambio está servido, y ahora toca reaccionar. Existen “laboratorios de práctica urbanística” en casi todas las grandes ciudades, buscando la fórmula magistral que permita sobrevivir o resistir el tsunami urbanizador. 

Pero serán las conciencias colectivas quienes han de aportar una admisible transmisión a las nuevas generaciones de un soporte y de unas herramientas que les sirvan para que “esto continue”.

¿Qué tipo de problema es una ciudad? decía Jane Jacob en 1961 en The Death and Life of Great American Cities”, denunciando entre otras cuestiones, la muerte del espacio público. “La Ciudad no es un laboratorio” y  “El Urbanismo no es un experimento”, plantean el gran discurso urbano desde entonces, sin haber resuelto ambas simultáneamente.

“Los cinco grandes problemas de muchas ciudades contemporáneas”, escribía Anatxu Zabalbeascoa, son “la gentrificación“, “la ciudad en venta“, “el coche, un medio de transporte del pasado”, “la pérdida de identidad o museificación” y “la falta de convivencia y guetificación. Todos se suponen efectos de la globalización, o causas a su vez de la crítica a cualquier área urbana de nuestro país (al menos). 

Autoritarismos y populismos pretender responder desde posiciones casi enfrentadas a la “singularidad específica”, reclamada como base de cualquier territorio y sus habitantes. Pero, mientras tanto, no hemos avanzado mucho en esta última década, o ¿si?

Participación ciudadana, herramientas de información y transparencia se posicionan como pilares del buen gobierno. Evolución y adaptación a nuevas demandas de la ciudadanía en pos de una gobernanza transversal. Coordinación y gestión como  grandes herramientas de responsabilidad en la ciudad. Y delimitación de las unidades, áreas urbanas, territorios homogéneos, unidades de paisaje ciudadano; lejos quedan ya sintaxis de barrio, distrito y otras divisiones administrativas. Los Centros Históricos mantiene su batalla y las periferias las suyas.

Retos no faltan, Sostenibilidad, eficiencia energética y movilidad-infraestructuras metropolitanas, frente a propuestas “urbanismo activista”, o la alianza por “la ciudad social”, es el reequilibrio entre la desigualdad territorial y la desigualdad social (todos queremos AVE, pero enterrado, no vaya a ser que segregues mi barrio de toda la vida, mi ciudad, mi aldea).

Nuevas Leyes de Urbanismo, Ordenación del Territorio y del Suelo, desde todos los ámbitos, Ley 8/2013, de 26 de junio, de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas (la nacional)  Ley 12/2017, de 29 de diciembre, de urbanismo de las Illes Balears), Anteproyecto de Ley para un Urbanismo Sostenible en Andalucía, Proyecto de Ley de Ordenación Territorial y Urbanística Sostenible de Extremadura (LOTUS), Proyecto de Ley de Urbanismo y Suelo de la Comunidad de Madrid, nueva ley de ordenación territorial y urbanística de Cantabria, nueva Ley del Suelo en Canarias (Ley 4/2017, de 13 de julio, del Suelo y de los Espacios Naturales Protegidos de Canarias), nueva Ley 13/2015, de 30 de marzo, de ordenación territorial y urbanística de la Región de Murciaen la Comunidad Valenciana, Ley 5/2018, de 6 de marzo, de la Generalitat, de la Huerta de València, que complementa la Ley 5/2014, de 25 de julio, de la Generalitat, de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Paisaje, de la Comunitat Valenciana, en Cataluña, Decreto Legislativo 1/2010, de 3 de agosto, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de urbanismo, Decreto-Legislativo 1/2014, de 8 de julio, del Gobierno de Aragón, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Urbanismo de AragónDecreto Legislativo 1/2010, de 18 de mayo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Ordenación del Territorio y de la Actividad Urbanistica.

Y aquí un inciso, importante, del Preámbulo de la última Ley nacional (RRR-2013), base del nuevo espíritu institucional en materia de ordenación del territorio y planeamiento:

“…España posee actualmente, si no se reactiva la demanda, suelo capaz de acoger nuevos crecimientos urbanísticos para los próximos cuarenta y cinco años. Esta situación se agrava cuando se observa que gran parte de estos suelos se encuentran situados en entornos donde no es previsible ningún incremento de demanda en los próximos años. A ello se une el dato significativo de vivienda nueva vacía, 723.043 viviendas. Tanto a corto, como a medio plazo, será muy difícil que los sectores inmobiliario y de la construcción puedan contribuir al crecimiento de la economía española y a la generación de empleo si continúan basándose, principalmente y con carácter general, en la transformación urbanística de suelos vírgenes y en la construcción de vivienda nueva…

…No parece admitir dudas el dato de que el parque edificado español necesita intervenciones de rehabilitación y de regeneración y renovación urbanas que permitan hacer efectivo para todos, el derecho constitucional a una vivienda digna y adecuada, así como la exigencia del deber de sus propietarios de mantener los inmuebles en adecuadas condiciones de conservación. Aproximadamente el 55 % (13.759.266) de dicho parque edificado, que asciende a 25.208.622 viviendas, es anterior al año 1980 y casi el 21 % (5.226.133) cuentan con más de 50 años. El único instrumento que actualmente permite determinar el grado de conservación de los inmuebles, la Inspección Técnica de Edificios, no sólo es insuficiente para garantizar dicho objetivo, y así se pone de manifiesto desde los más diversos sectores relacionados con la edificación, sino que ni siquiera está establecido en todas las Comunidades Autónomas, ni se exige en todos los municipios españoles…”

Parece generalizado  en las nuevas leyes, anteproyecto de leyes y decretos legislativos, que ahora el “derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada” (art 47 CE-78), queda acompañado del art 45 de la CE-78, “del medio ambiente”.

  1. Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.
  2. Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva.
  3. Para quienes violen lo dispuesto en el apartado anterior, en los términos que la ley fije se establecerán sanciones penales o, en su caso, administrativas, así como la obligación de reparar el daño causado.

Las ciudades y los territorios, ya tienen cada uno su “ser”. Si eres centro Histórico, Casco Antiguo, Ensanche, Extrarradio o Periferia, han de sobrevivir a su “paisaje” asignado; por contra, el medio ambiente parece ser todo lo demás. 

El modelo territorial ya es el modelo económico, energético y medio ambiental. ¡Cuánto tiempo va a costar cambiar conciencias¡

La CE-78 obliga a los poderes públicos a promover las condiciones necesarias y a dictar las normas precisas para la utilización racional de los recursos naturales, la protección del medio ambiente y del patrimonio urbano y arquitectónico, y el derecho a la vivienda. Todo ello respetando el principio de la función social de la propiedad, el justo reparto de beneficios y cargas y la participación de la comunidad en las plusvalías generadas por la acción urbanística de los entes públicos.

Por lo menos eso se decía en 1978, y sigue vigente la letra; la música ha cambiado o es que antes no tenía música.

En 2016 se dictaron un total de 975 sentencias condenatorias de las que 54 lo son por delitos contra el medio ambiente, 394 corresponden a urbanismo y ordenación del territorio, 21 sobre patrimonio histórico, 263 por delitos contra la flora y fauna, 140 por incendios forestales y 103 por malos tratos a animales domésticos. A esas cifras hay que añadir 10 sentencias condenatorias del Tribunal Supremo en 2016, de las que 6 lo son en medio ambiente, 3 en urbanismo y ordenación del territorio y 1 por incendio forestal. (de la Memoria elevada al Gobierno de SM presentada al inicio del año judicial por el Fiscal General del Estado, 2017).

Seguimos limpiando.

 

HELLIN

HELLIN. Población INE

HELLIN. Pirámide de Población

HELLIN. Bienes Inmuebles de Naturaleza Urbana y Uso Residencial 2014-2017

HELLIN. PARO

HELLIN. DEUDA

Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Hellín es una ciudad y municipio de 781,19 km2 situado en el SE de la península ibérica, en la provincia de Albacete, dentro de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, es el 2º municipio más grande de la provincia tras la capital, en la comarca de los Campos de Hellín, tras el límite meridional de La Mancha y las sierras prebéticas. Está limitado al N por el término de Tobarra, Pozohondo y Albatana; al S por Calasparra (Murcia), Cieza (Murcia) y Moratalla (Murcia); al O por Liétor, Férez y Socovos; y al E por Jumilla (Murcia) y Albatana.

La población se distribuye en 12 pedanías además del núcleo de Hellín: Agramón, Cancarix, Cañada de Agra, Isso, La Horca, Las Minas, Minateda, Mingogil, Nava de Campaña, Rincón del Moro, Torre Uchea y Agra.

Hellín es el centro de una subárea comercial que abarca desde los municipios de Ontur, Albatana y Fuente Álamo por el E, hasta los de Riópar y Yeste por el O.

Pero donde realmente se hace sentir su influencia es sobre la comarca de Hellín, compuesta por los municipios de Ontur, Fuente Álamo, Albatana, Tobarra y Liétor, sumando una superficie aproximada de unos 1.500 km².

Esta comarca natural se encuentra en el eslabón que forman la Meseta con las depresiones y cuencas murcianas y las comunicaciones que unen la capital del estado y el Sureste español (carretera N-301, Autovía A-30, y la línea de ferrocarril Madrid-Cartagena), que se abren por aquí, aprovechando los estrechos de Pozo Cañada y Tobarra.

Su nombre proviene de los romanos que llamaron “Ilunum” a esta localidad, siendo un lugar bastante importante en lo que antes era Hispania.

El municipio de Hellín constituye un territorio amplio y complejo, con unos destacados elementos de relieves de forma alargada y diversa orientación, que separan varios valles que confluyen en el Segura. Así, el paisaje aparece dominado por amplias llanuras y alargados valles limitados por los relieves béticos. En términos generales, se observa cómo los sectores más elevados se sitúan al Oeste o al Norte, disminuyendo la elevación hacia los sectores central y suroriental, hacia los que se dirige la red fluvial que drena el área.

La mayor altitud se ubica en la Sierra de la Umbría del Rincón (999 m.s.n.m.), en el tercio norte del término. El punto más bajo (300 m.s.n.m.). Se localiza donde el río Segura abandona la provincia de Albacete, en el extremo Sur del municipio. La mayor parte del territorio se encuentra, por tanto, entre los 400 y los 800 m de altitud.

El término de Hellín se enmarca dentro de la cuenca del Segura, y es cruzado por el río Mundo. Este río nace en la Sierra de Alcaráz, al Suroeste de la provincia de Albacete, en el término municipal de Riópar. Presenta una aportación natural media, según el Plan Hidrológico de la Comarca del Segura, de 182 Hm 3 /año.

En su cuenca existen 2 importantes embalses: Talave y Camarillas, cuya función principal es la regulación general de la cuenca. El del Talave tiene una capacidad de 35 Hm 3 , y está situado aguas arriba del término de Hellín, en el municipio de Liétor. El de Camarillas, con una capacidad de 36 Hm 3 , se encuentra al sur del término de Hellín.

Además de este cauce principal, el término de Hellín es drenado por varias ramblas y barrancos que desembocan en el río Mundo todos de carácter torrencial.

La rambla del Boquerón, presente en el término y que no desemboca en el Mundo, presenta una presa para laminar avenidas con una capacidad total de 13 Hm 3 .

El río Segura aparece en el límite SO del municipio y lo separa de Calasparra, perteneciente a la Región de Murcia. Es también dentro del límite donde confluye con el río Mundo, poco después de que éste abandone el embalse de Camarillas.

La provincia de Albacete se caracteriza por un endorreismo importante: prueba de ello son los cuatro humedales que se localizan en el municipio: el Saladar de Cordovilla, el Saladar de Agramón, la Fuente de Isso y la Laguna de los Patos, también pertenecientes a la Cuenca Hidrográfica del Segura.

Los 2 saladares son de origen epigénico, es decir, la salinidad de las aguas que les caracteriza se debe a los materiales sobre los que se asientan, de modo que éstas adquieren su carácter salino por el lavado de las sales contenidas en el sustrato. La primera de ellas, el saladar de Cordovilla, ocupa una extensa depresión situada principalmente en el municipio de Tobarra. Comienza en su lado noroccidental en la carretera local de Tobarra a Cordobilla, y se prolonga hacia el Sureste, hasta llegar a las inmediaciones de Casas de Fuente García, ya en el término municipal de Hellín. Tiene una superficie de 64,1 Has. Los saladares de Agramón ocupan un área cercana al arroyo de Tobarra, y se ubican alrededor de la localidad que les da nombre (desde su límite más septentrional): Minateda, hasta la estación de ferrocarril de Agramón. Las otras 2 se sitúan al SO de Hellín, en un paraje denominado “Prado de Yeso”. Fuente de Isso presenta una superficie de 2 Ha, y se trata de una pequeña zona pantanosa, muy alterada por los regadíos.

La Laguna de los Patos, de 6,2 Ha, presenta suministro de agua artificial, procedente de un colector y un emisario intubado. con aguas permanentes durante todo el año, no estando sujeta a estiaje como ocurre con las lagunas endorréicas estacionales de la provincia de Albacete, lo que le confiere una importancia ecológica durante el verano. Antiguamente, la zona estaba ocupada por un área pantanosa natural que fue drenada. Su litoral y su fondo son fangosos y cenagosos, siendo muy abundante el yeso como elemento integrante del sustrato, lo que confiere al agua de las lagunas cierto carácter salino.Como primera característica de la población de la zona de estudio hay que anotar que, según datos del Padrón Municipal de Habitantes, en Hellín se produjo un constante incremento de la población hasta la década de los 60′, momento en que se inició un periodo de pérdida de efectivos hasta la última década del s XX. A partir de entonces, se ha iniciado un incremento de las cifras mantenido hasta la actualidad. Así pues, desde los 27.242 habitantes contabilizados en 1960, se descendió hasta 22.651 en el año 1981 y, posteriormente, se ha invertido la tendencia alcanzándose los 31.200 habitantes según la revisión del Padrón municipal del 2012, perdiendo desde entonces población hasta los 30.400 de la actualidad.

El municipio disfruta de una posición geográfica interesante: es encrucijada de los flujos entre el Levante (Murcia, Alicante), Andalucía Oriental (Jaén, Almería) y La Mancha (Valdepeñas, Puertollano). La reciente construcción de la A-30 (autovía Albacete – Murcia) ha supuesto un notable impulso a las actividades económicas que valoran este tipo de emplazamientos (logística, almacenamiento, producción), desde los que se accede con rapidez a toda la región, sin sufrir de momento saturación de sus ofertas de suelo. Este es, sin duda, uno de los principales motivos por los que la zona industrial del Norte (SEPES y ampliaciones) se está desarrollando rápidamente. La puesta en servicio de la A-30 ha sido decisiva para asegurar la viabilidad de la propuesta industrial.

De hecho, Hellín debe en gran medida su origen a su posición. La A-30, que discurre paralela a la antigua N-301, de Albacete a Murcia, se cruza en la cabecera municipal con la CM-412, de Almansa a Valdepeñas, que es por tanto by-pass entre las autovías de Valencia, Alicante, Murcia y Andalucía. Ello concede a esta vía un gran valor: intercepta el tráfico de cuatro de las autovías que comunican Madrid con el Sur y el Este de la Península.

Otro eje supramunicipal a tener en cuenta es la carretera Hellín-Munera, el cual, con la 3212, completa la accesibilidad al municipio desde el Noroeste y Noreste, respectivamente. Así, la cabecera municipal se encuentra bien comunicada por carretera.

La situación de los accesos a Hellín es, empero, poco funcional por el arco Suroeste. El tramo Isso-Hellín alcanza una intensidad notable, y el tráfico rodado se ve obligado a utilizar el viario interior para comunicar la CM-412 con el resto de las carreteras que se cruzan en la cabecera municipal. No obstante, y según ya planteaba el aún vigente PGOU, se ha redactado un proyecto de variante Norte que permite conectar la carretera mencionada con la A-30. Este proyecto ha sido promovido por la Consejería de Obras Públicas del gobierno autónomo, y sólo está pendiente de asignación presupuestaria para su ejecución, si bien no existen plazos de adjudicación de las obras; a los efectos del POM, se considerará esta variante como un proyecto consolidado, por más que aún tarde en entrar en servicio. No parece haber motivos para contestar su diseño, que concede una mejor renta de situación a la gran iniciativa industrial situada al Norte de Hellín, al facilitar la interconexión con la A-30.

Entre la red existente y la proyectada puede considerarse resuelto el esquema de accesos por el N; esquema que hará innecesario el planteo de nuevas variantes por el Sur. En la actualidad, puesto que la variante de la CM-412 aún no ha sido construida, el tráfico pesado que, viniendo desde el Suroeste desea incorporarse a la A-30, debe atravesar el casco de Hellín. Una vez la variante entre en servicio, no tendrá urgencia cerrar por el Sur el arco de las conexiones para recorridos supramunicipales, porque la variante siempre ofrecerá mejor nivel de servicio. Por ello, cualquier esquema de crecimiento de la ciudad sólo tendrá que atender a sus movimientos internos, y será posible canalizar la totalidad del tráfico pesado que no tenga Hellín como destino a través de las carreteras, autovía y variante, liberando a las zonas urbanas de la molestia que ahora les causa el tránsito de camiones por las calles principales de la ciudad. Las vías colectoras de tráfico interno que puedan proponerse no tendrán que sufrir la carga de tráfico exterior, aunque deberán atender a las necesidades de la industria dispersa que, todavía, se esparce por zonas no apropiadas, y que pronto entrará en conflicto con los necesarios crecimientos de suelo destinado a absorber el crecimiento urbano de la cabecera municipal.

La red viaria se completa con un sistema de carreteras de nivel local (algunas, incluso, de titularidad municipal), que dan servicio a las numerosas pedanías, y que continúan hacia el Sur, garantizando los accesos a la Sierra de Segura y a Calasparra. En general, se encuentran en buen estado, y ofrecen un nivel de servicio aceptable. Constituyen un importante patrimonio para la puesta en valor de este extenso municipio como espacio turístico.

El Castillo de Hellín.

Ejemplo de baluarte estratégico asociado a las fortalezas que jalonaban el paso del sureste peninsular, en lo que sería el camino real de Madrid a Cartagena, caso de Jumilla, Cieza, Tobarra o Sierra, el castillo de Hellín fue el origen del nuevo asentamiento de la ciudad tras el progresivo abandono del Tolmo de Minateda a partir del s IX.

Ese papel de control de las rutas naturales entre Levante, Murcia y la Meseta le confiere  una fisonomía típica de castillo-fortaleza en lo alto del cerro donde se levantaría más adelante el Santuario del Rosario (cuya reconstrucción tuvo lugar en el siglo XVIII) y donde surgió el primitivo núcleo de la actual ciudad.

El cronista oficial de Hellín, Antonio Moreno García, estima que sus orígenes «podrían situarse en el primer cuarto del s IX, entre los años 820 y 830, y nace con el doble carácter de castillo y fortaleza, pues aparte de la función bélica de defensa también controlaba las propiedades agropecuarias y el aprovechamiento del agua. La construcción musulmana no se levanta en este caso sobre antiguos restos de edificaciones romanas, como ocurre en el torre de Isso, o visigodas».

Cabe apuntar, no obstante, que el historiador y arqueólogo José Luis Simón, autor de la última obra de referencia publicada sobre el tema, Castillos y torres de Albacete, sitúa el inicio de su construcción más tarde, «en algún momento del siglo XI, con la inestabilidad de la fitna bereber».

La fortificación aprovecha la orografía escarpada del cerro donde se asienta y refuerza sus muralla con diversas torres de planta rectangular, además de la central del homenaje. José Simón García también refiere que en el edificio se aprecian «tres fábricas que emplean la técnica del tapial y son de hormigón, mampostería encofrada y de tierra calicostrada, no posee fábricas góticas como sucede en otros conocidos castillos de la provincia, como Chinchilla de Montearagón o Almansa».

El de Hellín es uno de los últimos reductos conquistados por las tropas de  Fernando III  y el emir acepta ser un protectorado de los reinos de Castilla en 1243 y dos años después el castillo fue cedido por el monarca a su esposa, Juana de Ponthieu.

Tras incorporarse al Señorío de Don Manuel a finales del s XIII, fue testigo de la invasión aragonesa de Murcia, una breve ocupación de Juan Ide Navarra y su posterior adhesión al Marquesado de Villena. A diferencia de otras remodelaciones en fortalezas de sus dominios, el I marqués, Juan Pacheco, no reconstruyó  la de Hellín, que se mantuvo como base para las tropas. Concluida la Guerra del Marquesado, finalmente Hellín y su fortaleza se incorpora definitivamente a la Corona de Castilla y el progresivo abandono y deterioro de la misma se produce a partir del siglo XVI (los Reyes Católicos exigieron a las villas la entrega de sus fortalezas y muchas fueron derribadas para evitar nuevas sublevaciones).

Respecto a hechos de armas vinculados al castillo como baluarte defensivo, Antonio Moreno puntualiza que no se produjo ninguno, «ya que las acciones bélicas más importantes registradas  en el término durante el siglo XV tuvieron lugar a pleno campo abierto, caso de Los Calderones (1448) y Valhermoso (1457) o el célebre episodio de La Matanza (nombre de una finca entre Hellín y Elche de la Sierra)».

Los restos de la antigua fortaleza de Hellín se encuentran prácticamente absorbidos derivados de la propia expansión del núcleo urbano hacia el cerro del Castillo e incluso el Santuario del Rosario ocupa uno de los extremos del recinto defensivo y relativamente cerca de donde se alzaba la torre del homenaje y de alguno de los varios grandes aljibes existentes.

Plano del Castillo de Hellín de 1945 por Lantier y Breuil

Pese al estado de ruina todavía podemos contemplar varios elementos de interés, como restos de paños de murallas y tapial o la base de algunas torres laterales de tipo cuadrangular, como la situada junto al atrio del Santuario anteriormente citado o la situada en la calle de la Pena y en la cuesta de Torres. En este sentido, en la toponimia de las calles aún se conservan denominaciones que aluden a su estrecha vinculación con la fortaleza, como sería el caso de  la calle El Foso.  

El cronista de Hellín también desvela a La Tribuna de Albacete la existencia un pasadizo secreto, utilizado para el abandono del castillo en casos de asedio, cubierta con una bóveda con ladrillo árabe, en la bajada de la puerta de la Ermita de Santa Clara.

«Este pasadizo se taponó en su día con un bloque de cemento armado  y al lado se situó una fuentecita que todavía hoy existe… una medida difícil de entender por su importancia histórico-artística y que sólo obedece a la ignorancia y mediocridad de algunos de nuestros políticos».

En la descripción de 1592 para Felipe II se dijo que “la fortaleza de la villa de Hellín esta edificada en un monte en lo alto y cumbre del eminente a la de la villa la cual rodea con su población el dicho monte por las partes de levante y de mediodía y llegan las casas por la ladera del monte hasta cerca de las murallas de la fortaleza y a la parte del poniente no tiene población porque es una peña tajada – hoy llamada Peña Caída (6) – de mucha aspereza que baja hasta el llano y por delante desviado de la peña tajada está como a quinientos pasos el cerro que llaman de Santa Bárbara, desde donde se puede batir la dicha fortaleza, aunque por aquella parte tiene tan mala arremetida que con dificultad se le podrá entrar. Tiene asimismo otro padrastro de otra montaña hacia la parte del norte – hoy, cerro de San Rafael – como a trescientos pasos de la villa, de donde asimismo le pueden batir y a la parte de la villa que esta en aquella ladera de donde se le podrá entrar con más facilidad. Toda la cerca y muralla (1) de la fortaleza es por la mayor parte de tapiaría, que llaman de hormigón, la cual cerca tiene algunos torreones terraplenados como a veinticinco pasos unos de otros, y hacia la parte del poniente hay una torre (3) que pega a la muralla de mayor altura que las demás, y la puerta (2) de la dicha fortaleza esta hacia la parte del mediodía – hoy, junto al Santuario de Nuestra Señora del Rosario – entre dos torreones, el uno de ellos enhiesto (levantado) y el otro caído hasta el terrapleno. Dentro de la cual fortaleza hay cinco aljibes (4) y en la plaza de la dicha fortaleza hay una loma de peña viva…y dentro de esta primera muralla, que esta referida, hay otra en la dicha fortaleza desviada de la primera como a diez pasos, la cual muralla está con sus torreones que llaman el homenaje (5), y dentro de esta muralla hay una bodega grande debajo tierra, que será del tamaño del patio del dicho homenaje, que le llaman mazmorra. Y esta muralla y torreones que llaman el homenaje, que cerca la dicha mazmorra, es asimismo labrada de hormigón y está entera sin estar arruinado el dicho edificio, y aunque la muralla y primera cerca de la fortaleza está por la mayor parte hundida y muy mal parada, los alcaides que la han tenido a su cargo le han cerrado los portillos con algunas tapias de tierra. Para…recercar dicha fortaleza y no se le pueda entrar si no por la puerta…Y afirman los más antiguos de la dicha villa que no hay renta alguna situada para los edificios y reparos de dicha fortaleza, y que el alcaide no tiene obligación de repararla, y respecto de estar tan arruinada la dicha fortaleza y no haber en ella casa habitable, no ha residido el dicho alcaide en ella de muchos años a esta parte, ni ha tenido teniente que haya vivido en la dicha fortaleza, y conforme al sitio y comarca que la fortaleza de la dicha villa de Hellín tiene, y que fue necesaria la conservación de ella cuando el Reino de Granada era de moros, y que así, para la ocasión que en aquellos tiempos se ofrecieron, como para las que después se podrían ofrecerse, entiende ser fortaleza de importancia…”

En los últimos siglos el espacio de la torre del homenaje fue ocupado por viviendas. En 1928 un conjunto de estas casas fue reemplazado por el depósito de agua (5), hoy en desuso. En la toponimia se ha conservado la memoria de algunas de las partes de la fortaleza como la calle Foso (7), donde se inicia la calle Castillo (8), que se consideraba la entrada a la fortaleza pero, como se ha descrito, la puerta estaba al sur. Los nuevos accesos (9) se crearon en la década de 1990, tras demoler varias viviendas. Durante las mismas obras se creó la plaza (10), desde donde se tienen las mejores vistas del casco antiguo de Hellín

El Conjunto Histórico de Hellín, declarado Bien de Interés Cultural en 2007, ejemplifica la evolución del urbanismo en los últimos mil años. Entorno al Castillo, se conserva desde su fundación islámica una trama laberíntica de calles estrechas, retorcidas y con callejones ciegos. Entre ellas surge el primer templo cristiano dedicado a Nuestra Señora del Rosario, reconstruido en los s XVIII y XIX. Este núcleo comenzó su expansión en el s XVI por plazas como la de la Iglesia de la Asunción y la del Convento de los Franciscanos. Los cerros de San Rafael y San Roque se ocuparon con viviendas sencillas en calles igualmente estrechas que abrazan las ermitas que les dan nombre. Mientras que en las laderas, junto a los huertos, se construyeron casas señoriales, como las viviendas convertidas en el Convento de Santa Clara durante el siglo XVII. Ejemplos del XVIII son la Casa Salazar y la Casa de la Fundación, del XIX es la Casa Falcón, en el barrio de La Portalí, y de principios del XX es el edificio del Museo Comarcal.

El Conjunto Histórico de Hellín tiene su origen en la reubicación, hacia mediados del s IX de nuestra era, de la población musulmana de Tolmo de Minateda, la antigua Iyyuh, en el cerro que posteriormente albergará los restos del castillo. El actual recinto amurallado conserva en su interior diversos restos murarios, entre los que destaca la torre principal, al menos cinco torres más, y diversos restos cuya cronología se remonta al siglo X. Topónimos vigentes como Calle Foso, del Castillo, del Cinto y Portalí, nos recuerdan la existencia de la antigua fortaleza y de la zona urbana islámica. Al final de la Baja Edad Media y el inicio del Renacimiento la ciudad se expande hacia el Sur y hacia Levante, con la construcción de diversos edificios como el Convento de Franciscanos o la Iglesia de Santa María de la Asunción.

Entre los s XVI y XVII se produce una nueva expansión del núcleo histórico caracterizado por una cierta monumentalización que se refleja tanto en los edificios religiosos como por la presencia de numerosas casas solariegas, como la Casa del Conde, la Casa Perier o la Casa Salazar.

Posteriormente cabe mencionar otros monumentos religiosos como la Ermita del Rosario, destacable por las distintas fases estilísticas que presenta, que van desde el siglo XVII en que se inicia su construcción, al siglo XIX y principios del XX que muestran la decoración ecléctica de este periodo. El Conjunto Histórico de Hellín constituye por lo tanto, el ejemplo vivo de la evolución histórica de un núcleo urbano y su adaptación a los condicionantes sociales, económicos y políticos de los sucesivos periodos culturales de su historia.

La ciudad de Hellín se desarrolla desde el inicial enclave militar hispano-musulmán del Cerro de El Castillo, fortaleza hoy desaparecida, que se alzaba en un punto dominante de la llanura situada al Sur. Este asentamiento consistió en una estructura urbana irregular morfológicamente asimilable a las medinas norteafricanas, de trazado adaptado al relieve del cerro; y creció hacia las zonas llanas del Sur, de forma decidida una vez la vía férrea planteó un nodo de atracción de las actividades industriales hacia la Estación de FC. Al N surgen barrios de arrabal (extramuros), que aún hoy no han alcanzado su total integración en la trama urbana.

Hoy el Conjunto Histórico de Hellín y su Entorno Urbanístico fue declarado Bien de Interés Cultural por acuerdo de 3/04/2007 del Consejo de Gobierno de la JCCM.

EL USO RESIDENCIAL.

Los modos de habitar en el municipio han conocido una transformación profunda. Hellín debe gran parte de su importancia a las ya extintas economías del esparto, de la cerámica, del azufre, de la confección; la salida de escena de estos productos ha producido grandes cambios en la economía, hoy más basada en sectores industriales (plásticos) y de servicios por lo que hace a la ciudad, y a una agricultura de regadío en lo que respecta al campo. Estos cambios se han reflejado consecuentemente en la estructura del hábitat: ha aumentado la concentración de población en los núcleos mayores, mientras que los menores han conocido despoblamiento. Los modos de vida y las distintas posibilidades económicas han alumbrado demandas residenciales muy diferentes de la tradicional vivienda campesina.

El municipio posee numerosos núcleos residenciales, cada uno de los cuales tiene un origen diverso. Unos surgen como respuesta a las ya decaídas actividades vinculadas a la minería del azufre. Otros son agrupaciones que los agricultores tradicionales de las vegas han ido poblando espontáneamente, en la cercanía de sus cultivos, mientras que los planes de colonización produjeron asentamientos residenciales diseñados ex novo. Hay, en fin, agrupaciones residenciales que surgen en torno a la casa matriz de una gran propiedad rural. La cabecera municipal dispone, por su mayor tamaño, de una diversidad tipológica característica del medio urbano, incluida una periferia Sur que conoce el fenómeno de la dispersión (ciudad difusa).

El uso residencial se despliega, así, a través de diversas tipologías, adaptadas cada una de ellas a las condiciones en las que surgieron. Estas tipologías, a su vez, mantienen una relación indisoluble con los tejidos y con las morfologías, por lo que puede abordarse una somera descripción de cada una de ellas desde un enfoque conjunto (morfotipológico). Parte de los tejidos están hoy decaídos, pues pertenecen a modos de habitar que ya no se reproducen. Los hay que siguen vigentes y muestran una gran estabilidad a lo largo de los años, porque se adaptan bien a las transformaciones producidas por la mejora general de las condiciones de vida. Otros, en fin, son relativamente nuevos, y responden a la generalización de la operación inmobiliaria profesional, relativamente reciente si se adopta una escala histórica, pero ya dotada de una potente capacidad transformadora. Se puede abordar una descripción sucinta de estas tipologías, acompañada de algún comentario que pretende interpretar la tendencia de cada una de aquéllas en función de las condiciones actuales, y la posición que el POM ha adoptado al respecto.

1876 HELLIN por F. Coello

Casco Histórico.

Se entiende como tal un conjunto habitado que ha permanecido durante siglos activo, y que ha sido el germen de la ciudad actual. Hellín posee un único Casco de esta naturaleza, generado desde el Cerro de El Castillo, en su ciudad cabecera del municipio; pero compuesto por barrios diferentes que responden, en su configuración, a la accidentada orografía de los cerros sobre los que se asienta el Hellín original. El análisis detallado de la tipología y evolución de este Casco Histórico cae fuera del ámbito de este POM, y se encuentra recogido en el expediente para su declaración como Bien de Interés Cultural, no obstante se aporta un breve resumen sobre el mismo 1 :

Formado en su origen sobre 3 cerros, el casco histórico de Hellín presenta en su parte medieval un trazado típico de las ciudades árabes, que poco a poco van ampliándose, con plazuelas y calles estrechas y curvas, así como adarves, con un claro protagonista: el castillo almohade, edificado entre los s XI y XII sobre uno de los cerros, de planta poligonal, y del que aún se conservan parte de las torres cúbicas adosadas a la muralla principal, así como la torre central con un aljibe en su interior.

En torno a éste castillo se levantaron humildes y sencillas viviendas, habitadas en su mayoría por labradores, que forman un trazado urbanístico que ha perdurado, casi inalterado, hasta principios del s XX.

Sólo algunas partes de la iglesia arciprestal y una arquería correspondiente a la iglesia vieja, hoy en una vivienda particular, son los escasos ejemplos del gótico.

El Renacimiento, con la presencia de las órdenes mendicantes y la pujanza de la Iglesia deja su impronta en lugares como la Iglesia de la Asunción y el Convento de los Franciscanos.

Es en el s XVII cuando en Hellín afloran numerosas ermitas ubicadas en las distintas colinas de la ciudad: San Rafael, Nuestra Señora del Rosario, Nuestra Señora de los Remedios, Santa Ana, San Blas, San Benito, San Cristóbal, Santa Barbara y Santísimo Cristo del Calvario. Posteriormente en el siglo XVIII se construyen las de San Antonio, Jesús Nazareno, San Roque y la de la Santa Cruz de la Langosta.

Otros edificios como la casa de Falcón Morote, en la calle Morotes, la Casa Salazar, en la Plaza de Franciscanos, la casa del Conde, o la Casa Perier en la calle del mismo nombre, son ejemplos de las viviendas señoriales del s XVII y XVIII, que se complementan con la visión de los camarines en el trasaltar de las iglesias principales.

Así pues, puede constatarse que el casco histórico de Hellín responde al modelo genético tradicional de los enclaves defensivos hispano-musulmanes. La situación sobreelevada; las callejas estrechas y abrigadas; la inaccesibilidad de este tejido al tráfico motorizado, y el estado de sus pequeñas viviendas de una o dos plantas, construidas con pobreza de materiales y en regular estado de conservación, hermanan los problemas de este Casco con los de los demás cascos históricos españoles que, lentamente, se despueblan, buscando sus moradores unas condiciones de confort y accesibilidad que no pueden ser satisfechas en el interior de la ciudad medieval.

1892 HELLIN (IGN)

Barrios Históricos.

También dentro de la tradición compartida por tantas ciudades españolas, surgen en Hellín barrios extramuros como respuesta de colectivos (confesionales, profesionales, étnicos) que no pudieron, o no quisieron (en épocas pasadas), integrarse en el Casco. Hay 3 en Hellín: El Calvario, El Pino y La Estación, este último de obvio origen ferroviario. Su tipología es deudora de su ubicación, en zonas de escasa accesibilidad: viviendas unifamiliares, con algo de suelo libre que ha permitido ampliaciones sobre antiguos huertos o establos, desarrolladas en dos plantas como máximo, y con una morfología viaria disfuncional (pendientes excesivas, anchuras variables) pero más accesible que la del Casco Histórico, en el que la escasa anchura de las calles y su trazado tortuoso también responden a necesidades defensivas de lo que en su día fue una plaza fuerte; los arrabales (los barrios mencionados lo son) no sufren esa necesidad, por lo que presentan morfologías más esponjadas.

1945 HELLIN

Primer Ensanche.

Los años 60′ conocen, de la mano del Plan de Estabilización, la inmigración a las ciudades; pero también, la sustitución de la industria del esparto o del azufre por otras fuentes económicas gestionadas no ya por importantes propietarios rurales que residen en sus fincas, sino por una incipiente burguesía industrial urbana que no encuentra acomodo a sus aspiraciones en el modesto e incómodo Casco Histórico. Así, éste se desborda, ocupando el suelo llano que existe al Sur, y avanzando hacia la estación de FC.

En una primera etapa, este espacio ya había sido colonizado mediante grandes viviendas unifamiliares pertenecientes a los estratos más solventes de la ciudad, que aspiraban a crear un espacio de representación que pregonase el rango social de sus inquilinos; de ahí que aún subsistan algunas casas importantes y palacetes, a lo largo de la calle Melchor de Macanaz, muchas de ellas en estado de abandono, con ciertas referencias ornamentales características de las viviendas destinadas a las primeras burguesías urbanas. Los escasos edificios protegidos con los que cuenta Hellín pertenecen en su mayor parte a este patrimonio, del que fue responsable en buena medida el arquitecto Justo Millán, que desarrolló un estilo historicista muy estimado por la burguesía de la época.

Pero la nueva centralidad creada por estos desarrollos entra prontamente en conflicto con los profundos cambios económicos que enfrenta el país a partir de mediados del pasado siglo. El momento coincide con la aparición de la operación inmobiliaria profesional: es la transición entre la construcción de la vivienda por parte de su propietario, y la construcción de promociones residenciales para su venta a terceros. El promotor se convierte en el principal agente transformador de la ciudad, en un contexto legal incierto, no reglamentado o, en todo caso, suficientemente laxo como para que la especulación urbanística se despliegue sin freno. Nace el Hellín del bloque en manzana cerrada, con alturas abusivas, que alcanzarán, en algún caso, las siete plantas, y sin respeto por la necesidad de equilibrar viviendas y servicios. La zona es densa y está desequipada, salvo de comercios. Los edificios se construyeron sin garajes. La diversidad tipológica es total: cada cual ha construido según el criterio del máximo aprovechamiento del suelo, sin realizar los necesarios ajustes de una propiedad catastral en mosaico irregular que antes soportaba casas individuales, de morfología parcelaria ineficaz para su transformación en un tejido urbano basado en la vivienda colectiva con ocupación total del suelo. Es difícil identificar una pauta normativa en el origen de esta parte de la ciudad, hoy incómoda por lo densa, que no sea el derivado de obtener las más altas rentabilidades posibles a la inversión.

1956 HELLIN

Segundo Ensanche.

Pasados estos momentos de desconcierto, comienza a asentarse tímidamente en el país el respeto por algunos extremos de la Ley del Suelo, en el momento en que los promotores se dan por fin cuenta de que el establecimiento de un orden mínimo abarata el producto inmobiliario y fomenta la demanda, y que una sociedad que comienza a motorizarse masivamente requiere una ciudad pensada para el vehículo privado; calles rectas, aparcamiento en el domicilio, etc. De esta manera, la introducción de elementos de gestión urbanística, siquiera sea en su expresión rudimentaria, permite trazar un fragmento de la ciudad y obtener suelo para equiparla. El resultado es esta zona de Hellín, vertebrada por la Gran Vía, que presenta ya el aspecto de ensanche convencional de la ciudad española, con sus inconvenientes y sus ventajas: algunas calles con gran densidad y altura (en el entorno de las cinco plantas), y cierta monotonía de la escena urbana; como contrapartida, edificios con aparcamiento privado, acceso a parques y a escuelas cercanas. En todo caso, no toda la zona es uniforme: al Sur de la calle Fortunato Arias se mantiene en el PGOU la vivienda unifamiliar adosada, por lo que podría decirse que lo más distintivo de este segundo ensanche es el propio eje de Gran Vía, posiblemente la calle hoy más prestigiosa de Hellín.

En este Ensanche sí es posible reconocer pautas normativas generales, con independencia de cuál sea la tipología considerada: regulación de alturas, disposición en manzana cerrada, control de alineaciones y vuelos. El comercio ha encontrado buenas condiciones para su instalación, y la zona sigue conociendo una fuerte demanda, si bien se encuentra hoy saturada: se ha construido la mayor parte de lo que se podía construir.

Viviendas Unifamiliares Adosadas.

Esta tipología, tan popular ahora, ha sido poco usada aún por la oferta inmobiliaria (entorno del Hospital, Sur de Constitución y de Fortunato Arias). Ha hecho su aparición, también, en algunas promociones públicas de vivienda social (Sur del barrio de El Calvario, calles Hijar y Cruz de la Langosta). La tendencia de la demanda indica, ya desde hace varios años, un incremento de la apetencia por este tipo de vivienda, del que se ha hecho eco el nuevo POM, una vez agotadas ya las posibilidades de la vivienda multifamiliar en altura, cada vez menos demandada; y la necesidad de introducir tipologías de densidad media en los bordes de transición entre el continuo urbano consolidado y el medio rural circundante.

Vivienda Rural.

En la periferia de la ciudad de Hellín, pero sobre todo en las pedanías del municipio, se desarrolla la vivienda rural tradicional en agrupaciones que dan origen a los núcleos de población. Se trata de una vivienda con patio o corralón, en la que se simultanean las labores domésticas con las actividades complementarias a la agricultura. Espacio de habitar, pero también a veces de transformar, almacenar o producir. La sobriedad de lo construido se compensa con la amplitud del espacio normalmente disponible. La ocupación del o de los edificios rara vez excede de la tercera parte de la propiedad, dando como resultado un tejido esponjado y poco denso, y una morfología viaria que permite el movimiento de la maquinaria agrícola.

La ocupación de la vivienda rural está en regresión. Las familias con hijos en edad escolar se han trasladado a los núcleos más importantes, y la mecanización del campo no exige ya tanta cercanía entre el lugar de residencia y el cultivo. Por eso, las pedanías presentan una escasa dinámica urbana, en algunos casos recuperada por la intensificación del fenómeno de la segunda residencia: antiguos moradores, o sus descendientes, reocupan su casa del campo con fines recreativos.

1980 HELLIN

Grupos Residenciales de Colonización.

Los Planes de Regadío de los años 50′-60′ transformaron el campo de Hellín: se perdió el esparto, pero se irrigó la vega para producción de verduras, frutas y hortalizas. Si Hellín fue un día la capital del esparto, hoy lo es del brécol y otros cultivos hortofrutícolas. Y el Instituto Nacional de Colonización habría de construir, en este municipio, varios poblados para los nuevos colonos. Quedan algunos de estos poblados como referentes clásicos de la mejor arquitectura española del SXX, en la que se supo aunar la sobriedad que exigía el momento con la honestidad constructiva y el refinamiento extremo de arquitectos que supieron dar lo mejor de sí mismos en unos momentos en los que no había materiales modernos de construcción disponibles. La tipología de estos poblados responde a un estudio riguroso de las necesidades de la familia agricultora. Y si las técnicas de cultivo han cambiado, las condiciones de vida en estos poblados son tales que no sólo no han perdido población, sino que se encuentran constreñidos para crecer según la demanda, porque están rodeados de suelo cultivable. La necesidad de crecimiento de estos núcleos deberá ser contemplada con extrema precaución, porque es imposible que se vuelva a producir el milagro: la promoción inmobiliaria particular no produce cosas semejantes, ni siquiera para los muy ricos (Cañada de Agra fue premiado en una Bienal de Sāo Paulo). Los poblados deben ser objeto de protección especial para evitar la desaparición de un patrimonio cultural y un ejemplo vivo de hábitat de calidad para economías modestas que no se ha vuelto a producir nunca más en el país.

Disperso residencial.

Por último, cabe mencionar la intensificación del fenómeno del difuso, sobre todo en el borde Sur de Hellín. Pequeñas fincas aisladas, unas dedicadas a la producción, otras al ocio, van cerrando un tejido que se ha hecho protagonista de enormes extensiones en municipios murcianos próximos (Lorca, Cieza, Mula) y de otras zonas levantinas. El fenómeno es imparable, y no sólo tiene lugar en nuestro país. Se trata de tejidos a medio camino entre lo urbano y lo rural, menos densos que la urbanización residencial menos densa, más densos que lo que requiere el servicio a la agricultura. Asentamientos que comienzan a establecer relaciones económicas entre sí, y que tanto albergan población pendular hacia/desde la ciudad, como otra que no mantiene ese tipo de relaciones con aquélla. Los tejidos difusos carecen de urbanización estándar (alumbrado público, abastecimiento canalizado de agua, saneamiento canalizado) y responden con economía y modestia a los deseos de espacio de poblaciones urbanas que prefieren un entorno rural, pero no un aislamiento completo. El fenómeno adquiere proporciones importantes en la región, en especial en Ciudad Real. La reforma de la LOTAU abre un resquicio a la estabilización de estos tejidos, hasta ahora considerados abusivos, pero que siguen apareciendo sin que parezca posible detenerlos. La monotonía y escaso atractivo de la oferta formal (profesional) de viviendas, el precio ilógico que han alcanzado, y los deseos de reintegrarse con la naturaleza sin abandonar las comodidades que brinda la cercanía a los servicios públicos, han provocado la proliferación del difuso en amplias zonas del Levante español en general; y en Hellín, en particular.

1985 HELLIN

LOS USOS PRODUCTIVOS.

Como ya se comentaba antes, la economía de Hellín se sustentó durante mucho tiempo sobre la recolección e industria del esparto, hasta que los productos confeccionados con esta fibra fueron sustituidos por fabricados sintéticos. También tuvo importancia la minería del azufre, la extracción de caliza, la confección y los productos derivados de la madera y la cerámica. Todas estas actividades alumbraron un polo de actividad industrial junto a la Estación de FC, en épocas en las que el tren era el medio predominante de transporte.

Pero ya hace muchos años que esas actividades económicas no existen o están en regresión. Y, como en la mayoría de los núcleos urbanos europeos, el atractivo que supuso la llegada del tren a la ciudad es hoy un recuerdo, representado por la existencia de un área industrial decaída: una franja que corría paralela a la carretera Albacete-Murcia, la cual, antes de la construcción de la variante, discurría junto a la vía férrea. Franja que presentaba un ensanchamiento frente a la estación, en la que existe aún un importante haz de vías que hace posible las operaciones de carga y descarga.

Toda la banda industrial descrita, que en tiempos se levantaba en las afueras del continuo urbano, ha sido englobada por la ciudad; la decadencia de estos usos ha determinado la renovación de las zonas más cercanas al Casco. No ha sucedido lo mismo con la gran bolsa situada frente a la Estación de FC: a pesar de las disposiciones tomadas por el PGOU para la transformación de este uso, diversos motivos han influido en que no se haya producido la necesaria renovación (tamaño de las unidades de ejecución, zonas aún con actividad) en tanto ha habido oferta de suelo en otras zonas con menor resistencia. Así, hoy Hellín posee esta gran reserva de suelo muy bien situada, pero cuya renovación no se puede encomendar, de momento, a la dinámica normal del mercado.

LOS USOS TERCIARIOS.

No han encontrado estos usos un gran desarrollo por lo que se refiere a la existencia de edificios exclusivamente dedicados a oficinas, bancos o despachos, lo que es acorde con el rango de Hellín como plaza aún poco especializada en este tipo de servicios. No obstante lo cual, el Primer Ensanche cuenta con profusión de locales dedicados al uso terciario, en el entorno de los ejes de El Rabal, Melchor de Macanaz y otros próximos. Las oficinas y despachos profesionales van desplazándose hacia áreas más accesibles al automóvil, tales como la Gran Vía. Pero, como en la mayoría de las ciudades españolas, no se ha dado un desarrollo de ofertas inmobiliarias que tengan estos usos como argumento principal, por lo que el parque residencial sigue compensando esta carencia, en especial por lo que hace a los despachos profesionales, en general anexos a la vivienda del titular.

2000 HELLIN

LOS USOS COMERCIALES.

Los ejes comerciales tradicionales y el Mercado se encuentran al Sur del Casco Histórico (Sol, El Rabal, Benito Toboso, Águila), dando servicio a la población que habita en las áreas más centrales. La configuración del Casco Histórico lo hace especialmente inaccesible, por lo que carece de comercio, que se desarrolla fuera de los barrios sin acceso rodado.

Los comercios más modernos se desplazan hacia el Sur (Gran Vía), sin que en Hellín haya basculado mayoritariamente aún el equipamiento comercial hacia las grandes superficies periurbanas, tendencia general que compite ventajosamente con el comercio de las zonas interiores menos accesibles en sociedades motorizadas: su aún modesta presencia en la vida comercial de la ciudad puede ser considerada como una situación que puede cambiar a medio plazo, conforme los hábitos de compra se vayan homologando con los de las ciudades medias y aumente la oferta; y siempre que la ciudad no haga una apuesta decidida en contra de esta tendencia, si es que ese fuera el sentir general.

Ello no significa que no existan en Hellín medias superficies: se han instalado a lo largo de la salida a Jaén-Isso. El arco Sur de Hellín, en Suelo Rústico, acumula una masa poblacional que encuentra más conveniente realizar sus compras sin tener que entrar en el casco.

LOS USOS INDUSTRIALES

Se encuentra en plena transformación este uso, el cual ha desarrollado tipologías específicas:

La industria exenta y en gran parcela.

La desaparición de las actividades productivas indicadas y de las áreas industriales a su servicio no ha supuesto, en todo caso, el colapso de la economía de Hellín: nuevas firmas y actividades han surgido y siguen demandando suelo apropiado para su instalación. De hecho, lo que se ha producido es una relocalización, por centrifugación del uso industrial fuera del continuo urbano, hacia los puntos bien conectados con la red viaria: hoy por hoy, el camión le tiene ganada la partida al tren, por una combinación de ventajas (flexibilidad, rapidez, acceso puerta a puerta) y de políticas generales destinadas al desmantelamiento de la opción ferroviaria que no hace al caso comentar aquí, por ser sobradamente conocidas.

La centrifugación del uso industrial ha alcanzado las tres grandes vías de acceso a Hellín: la de Jaén, la de Murcia, y sobre todo la de Albacete. Esta tendencia se ha acelerado desde la entrada en servicio de la autovía Albacete-Murcia, que emplaza a Hellín en una situación ventajosa para la instalación de actividades logísticas y de almacenamiento. Por ello, el aglomerado industrial del Norte (SEPES, sus dos ampliaciones en ejecución y sus dos ampliaciones propuestas, el Plan Parcial La Fuente, toda la industria apoyada sobre la carretera a Albacete) representa la consolidación de un nuevo modelo de implantación de usos industriales, desarrollado para responder a las demandas de una industria que requiere otras condiciones: gran parcela, edificación exenta, acceso inmediato a la red estatal de gran capacidad, y espacio suficiente para eventuales crecimientos.

La industria media y escaparate.

Aparte de esta tipología de gran nave industrial exenta, cabe hacer mención al desarrollo observado sobre la carretera a Jaén, en el tramo Hellín-Isso. Aquí se han instalado actividades vinculadas a la carretera que requieren una superficie menor, y condiciones más básicas de servicio: industria escaparate, talleres mecánicos y venta de automóviles, reparación y almacenaje de maquinaria agrícola, venta de muebles, etc. La franja no ha crecido más porque no hay suelo urbano disponible; y el Plan Parcial La Losilla, ya muy alejado de Hellín, es un caso particular no significativo, que no parece que suponga un refuerzo de este esquema, basado por lo común sobre la continuidad de una franja de servicios que se retroalimentan entre sí. Pero la consolidación de esta franja no puede continuar mientras el tramo de carretera parasitado siga ejerciendo una función de comunicación interurbana, porque carece de vías de servicio.

Una vez la carretera pierda su función actual, podría considerarse un refuerzo de la franja descrita, que, a medio plazo, establecería un continuo funcional desde Hellín hasta Isso, lo que no significa una franja edificada continua. Pero ello depende de la construcción de la variante de la carretera CM-412.

La pequeña industria.

Las tipologías industriales descritas hasta aquí son el resultado de inversiones y actividades de media y gran escala; pero cualquier ciudad diversificada dispone de un parque industrial dedicado a la pequeña empresa, en el que se desarrollan tipologías de industria nido y minipolígonos industriales; no parece ser éste el caso de Hellín, al menos en la dimensión que reclamaría su nivel de actividad. ¿Por qué? La riqueza de las ciudades levantinas ha sido aportada, principalmente, por las numerosas actividades económicas de grano más fino, de componente semiartesanal. Hellín no puede ser un caso aparte; por ello, habrá que entender esta carencia analizando los tejidos que se apoyan sobre la antigua carretera Albacete-Murcia, sobre la que se instalaron desde antiguo este tipo de empresas.

Efectivamente: entreveradas con los edificios de viviendas, ocupando los espacios traseros de bloques residenciales, se aprecia una profusión de locales industriales. Esto significa que se ha producido la renovación en salpicado, manteniendo las empresas viables sus instalaciones: la ordenanza de tolerancia industrial ha hecho posible esta situación, que, habiendo suelo industrial preparado, no tiene ya justificación. El resultado es un híbrido tipológico de escasa calidad: las viviendas molestan a las industrias, y viceversa. Es conocida la tendencia española a la mezcla de usos, y los elogios que la multifuncionalidad recibe de quienes aprecian la vitalidad y bajo coste de mantenimiento de nuestras compactas ciudades. Pero esta mezcla tipológica es explosiva, y sólo se mantiene porque no se han desarrollado espacios ad hoc para acoger la pequeña industria, lo que coloca a Hellín en una posición escasamente competitiva en el mercado de las PYMEs, precisamente el que se supone que crea más puestos de trabajo. La mezcla de naves y viviendas es, en efecto, peligrosa: si no se controlan rigurosamente las actividades, la carga térmica puede suponer un riesgo muy alto de incendio o explosión. Y si se controlan para que la carga térmica no supere los niveles tolerables, se asfixia la actividad, con la consecuente pérdida de riqueza. La ciudad se encuentra, pues, en una situación de desventaja, y manteniendo riesgos innecesarios que, por lo demás, influyen en la escasa calidad del espacio urbano a lo largo de la calle Libertad.

Las actividades extractivas.

Esta actividad económica tiene cierto peso en la economía municipal, y produce impactos ambientales muy notables. Se incluye este comentario a las extracciones en un Capítulo dedicado a las descripciones tipomorfológicas, lo que no es, en rigor, apropiado; pero ello podría justificarse porque los artefactos y manipulaciones del territorio propios de estas industrias crean paisaje y crean morfologías. Siendo, como es, muy frágil el medio ambiente municipal, en el que ciertas zonas recuperan con mucha dificultad su revestimiento orgánico una vez manipuladas, cabe observar la existencia de al menos tres grandes áreas extractivas emplazadas en medio periurbano, causando un importante impacto que se traduce en baja calidad del paisaje. Dos de ellas se localizan sobre Suelo Urbanizable, por lo que es previsible que, a medio plazo, sean sustituidas por otros usos; la tercera, sobre el enlace Sur de la variante hacia Murcia, se ubica sobre Suelo Rústico en el entorno del acceso Sureste a Hellín, de gran visibilidad. Está activa aún, y en ella se desarrollan actividades productivas (preparados del hormigón, clasificación de áridos).

Aunque sólo fuera por motivaciones económicas, por poner la cuestión en los términos más desfavorables (o cínicos), hoy se asume ampliamente que la calidad visual del espacio urbano es un incentivo más para optar por uno u otro emplazamiento para vivir o para producir. El peculiar paisaje de las áreas industriales de hace medio siglo ha sido sustituido, allí donde estas cosas se cuidan, por espacios para la producción que son, además de eficaces, gratos a la vista: de hecho, el polígono de SEPES puede conceptuarse como un espacio cuidado y agradable para trabajar. Las ciudades están en competencia entre sí para atraer inversión; por ello, cuidar los aspectos relativos al paisaje urbano no parece ser ya una obsesión de los nostálgicos, sino un elemento para reforzar la atractividad y ser más competitivo, por no entrar aquí en otros enfoques. Por ello, las actividades extractivas tienen el impacto que tienen.

LA ACTIVIDAD INMOBILIARIA

El censo de viviendas de 1981 contabilizó en Hellín 9.618 unidades, de las cuales 6.136 (62,50%) constituían la residencia principal de sus ocupantes, 1.078 tenían la condición de viviendas secundarias, y 2.404 figuraban como viviendas vacías. 10 años después, el censo de viviendas de 1991 contabilizó 11.250 viviendas en Hellín, de las cuales 7.207 (64,06%) constituían la residencia principal de sus ocupantes. Entre 1981 y 1991, por tanto, Hellín ha visto cómo su parque de viviendas aumentaba en 1.632 unidades (163 viviendas por año, un 16,97% más que el nivel de partida), aunque el número de residencias principales y efectivamente ocupadas por población del municipio se ha modificado en una cifra menor: ha aumentado en 1.071 viviendas. Si se tiene en cuenta que la población se ha incrementado en 570 habitantes, fácilmente se puede deducir que han sido por una parte los nuevos habitantes y por otra el “esponjamiento” residencial (al pasar el número de habitantes por vivienda ocupada de 3,78 en 1981 a 3,30 en 1991) los factores explicativos del crecimiento del parque de viviendas.

El censo de viviendas de 2001 (datos definitivos) contabilizó 12.736 viviendas, de las cuales 8.942 (70,21%) constituían la residencia principal de sus ocupantes; 1.733 tenían la condición de viviendas secundarias, mientras que 2.025 figuraban como viviendas vacías.

Entre 1991 y 2001, Hellín ha visto su parque de viviendas aumentar en 1.486 unidades (150 viviendas por año y un 13,2% más que el nivel de 1991), reduciendo el ritmo de crecimiento respecto a los años 80. El número de residencias principales y efectivamente ocupadas por población del municipio se ha modificado sin embargo en una cifra mayor: ha aumentado en 1.735 viviendas (el 24,64% del las viviendas ocupadas en 1991). Si se tiene en cuenta que la población se ha incrementado en 3.799 habitantes, fácilmente se pueden deducir que de nuevo ha sido la combinación los nuevos habitantes y el “esponjamiento” residencial (al pasar el número de habitantes por vivienda ocupada de 3,30 en 1991 a 3,07 en 2001), los factores explicativos del crecimiento del parque de viviendas. Este índice de habitantes por vivienda ocupada ha descendido más rápidamente en Hellín que en la media provincial, donde sigue en un 3,33 habitantes por vivienda ocupada.

La mitad de las viviendas principales municipales en 2001 son posteriores a 1970, lo que supone un parque inmobiliario con mayor antigüedad que la media provincial, donde el porcentaje es del 59%. En consecuencia, y según este último Censo de 2001, el estado del parque inmobiliario, aún siendo bueno en el 91% de las viviendas, ofrece en todas las cifras relativas a edificios mejorables (ruinoso, malo, deficiente) mayores porcentajes en Hellín que en la media provincial.

Hoy, el Catastro contempla poco más de 13.400 Bienes Inmuebles de Naturaleza Urbana y Uso Residencial, para una población de poco más de 30.000 habitantes.  Las cosas han cambiado en lo cuantitativo, pero en lo esencial sigue igual. El nuevo parque de viviendas, fuera del casco histórico ha hecho una nueva ciudad en Hellín, olvidando el centro.

El PLAN DE ORDENACIÓN MUNICIPAL de HELLIN.

Actualmente, el municipio posee un Plan General de Ordenación Urbana, aprobado definitivamente por la Comisión Provincial de Urbanismo de Albacete con fecha 22.12.1994. Este PGOU sustituyó, desde el momento de su aprobación, al anterior PGOU, que había sido aprobado definitivamente por la Comisión Provincial de Urbanismo, con fecha 27.12.1984. La necesidad de adaptar aquel Plan a la Ley del Suelo 1/92; la escasa instrumentación de la que disponía para la obtención de dotaciones; el somero tratamiento que contenía para la regulación de la vida urbanística de las pedanías; el desbordamiento de las previsiones del Plan en el Sur de la ciudad, y la modificación de las estrategias de implantación industrial que supuso la construcción del polígono de SEPES y la acumulación de la actividad productiva al Norte, fueron las causas por las cuales el Ayuntamiento decidió revisar el planeamiento, a los diez años de haber redactado el PGOU de 1984.

El PGOU de 1994 contiene determinaciones muy detalladas sobre los aspectos que determinan la forma urbana, en especial en el Suelo Urbano, que delimita todos los núcleos de población existentes en el municipio; y un profundo estudio del Suelo Rústico, que incluye una minuciosa regulación del mismo. Si el presente POM culmina su proceso administrativo en 2008, el PGOU habrá ordenado la actividad urbanística durante 14 años, lo que ilustra el compromiso de la autoridad local con el desarrollo de una política urbanística plenamente respaldada por un marco jurídico-urbanístico apropiado a cada periodo.

Pero no es sólo esta regularidad una cuestión formal: en el último decenio, la situación se ha modificado en muchos frentes. En primer lugar, hay que mencionar los copiosos cambios legislativos que se han dado en el último decenio: derogación en 1997 de la Ley 1/92 por sentencia del Tribunal Constitucional; aprobación de la Ley estatal 6/98 sobre Régimen del Suelo y Valoraciones; aprobación de la Ley autonómica 2/98 (LOTAU), y aprobación de la Ley de Modificación de la LOTAU, de su Reglamento de Planeamiento y de la Ley estatal 8/2007 (que deroga la 6/98), ya en pleno periodo de redacción de esta revisión del PGOU. Esta abundancia de textos sucesivos ha modificado grandemente el contexto legal, y obliga a poner al día los instrumentos urbanísticos, que es lo que el Ayuntamiento de Hellín pretende con la presentación de esta revisión.

Ni siquiera durante los años de vigencia del PGOU de 1994 el municipio conoció una situación completamente estable, por lo que hace a las determinaciones de planeamiento. En efecto: el Ayuntamiento redactó varios paquetes de Modificaciones Puntuales del Plan General, unos ya aprobados y otros en fase de tramitación, y preparó documentos refundidos del PGOU original, todo ello para recoger algunos extremos que se consideraron poco adecuados para resolver ciertas situaciones urbanísticas complicadas, o para adecuar el planeamiento a la política urbanística municipal.

El día 14.1.2003 se suscribía Contrato Administrativo entre el Excmo. Sr. Alcalde-Presidente del Ayuntamiento de Hellín y la Compañía Planificadora, SL, la cual había resultado adjudicataria de los trabajos de redacción del Plan de Ordenación Municipal en el concurso público convocado al efecto. Comenzaba así un proceso de revisión del aún vigente Plan General de Ordenación Urbana de 1994, y de adaptación del instrumento urbanístico al y a su Reglamento de Planeamiento, que ha entrado en vigor cuando el Plan se encontraba ya en fase avanzada de redacción.

En el mes de mayo de 2003 se culminó la fase de información urbanística, realizada en base a la documentación facilitada por el Ayuntamiento, y al trabajo de campo que la completaba. Dada la amplitud de la información urbanística precedente, se consideró suficiente la misma para todos los extremos invariables (características del medio físico); así, ese documento se centró en la actualización de todos aquellos datos que habían sido superados por el paso del tiempo, analizando a fondo los cambios habidos en la gestión del PGOU, en las cifras de población y vivienda, y en el estado de las dotaciones e infraestructuras municipales.

Ciertas circunstancias determinaron que no fuera hasta marzo de 2003 cuando el equipo redactor recibiera parte de la información necesaria para realizar los trabajos; en especial, los datos relativos a la situación de abastecimiento de agua y saneamiento, ciertos expedientes, y la ortofoto en color del casco de Hellín, lo que influyó en el ritmo de sistematización y análisis de la información. Ello no impidió completar esa fase del trabajo con suficiente grado de detalle para alimentar las propuestas que luego serían presentadas en el Avance; a medida que se fue recabando más información, se completó la misma para disponer de la que tuviese el mayor detalle que debe alcanzar en el documento de tramitación. Este criterio metodológico pretendía no demorar la toma de decisiones hasta que se dispusiera del conjunto de datos, aunque algunos no fueran relevantes para las fases anteriores de los trabajos. Pues otra manera de proceder, innecesariamente secuencial sin solapes, hubiera retrasado innecesariamente la entrada en la fase propositiva.

El documento de Avance.

El 8.4.2003 se entregó al Ayuntamiento un documento de preavance, que sirvió para ajustar las propuestas que debían aparecer en aquél. Finalmente, el 14.5.2003 se remitió a la Corporación el documento de Avance.

Las elecciones municipales de 2003 coincidieron con el momento en que se entregó el Avance de planeamiento; los resultados electorales determinaron un cambio de equipo de gobierno municipal. Así, el equipo político que se encontraba en la oposición durante todo el periodo en el que se elaboró el Avance, sería el que habría de presentar al público el trabajo, y el que seguiría coordinando la redacción del POM hasta culminar el proceso. El alto sentido de la responsabilidad de los partidos políticos que protagonizaron la alternancia creó las condiciones para que ésta no alterase el proceso iniciado. La mayoría de las decisiones que afectan a este POM han sido tomadas en un clima de consenso permanente.

La exposición del Avance.

Durante el verano de 2003 se celebró, en el Museo Regional de Hellín, una exposición sobre los trabajos del Avance, con material expositivo preparado por el equipo redactor. Permaneció abierta durante dos meses, y fue muy visitada por el público en general, así como por agentes interesados en las cuestiones urbanísticas. Fue muy útil para proporcionar un conocimiento sobre las propuestas, de lo cual se beneficiaron las sugerencias enviadas, que demostraron que el POM, en su fase de Avance, había sido muy bien entendido. Sobre estas sugerencias se ofrece más información en el Anexo 2 a esta Memoria.

El documento de POM para Aprobación Inicial

Concluida la redacción técnica del POM (efectuada teniendo en cuenta las sugerencias surgidas de la exposición del Avance), el 10.5.2006 fue publicado en el DOCLM la apertura de su exposición pública, incluido el Estudio Ambiental, por un periodo de dos meses en el Museo Regional de Hellín. De nuevo se prepararon paneles con los planos del POM para facilitarar su lectura a los ciudadanos, a los que se aportó fotocopias de aquellos documentos del plan que solicitaron. Aquellos que lo requirieron fueron atendidos por miembros del Equipo Redactor. Simultáneamente se colgó la documentación en la página web del Ayuntamiento. Se facilitaron impresos para redactar alegaciones, recogiéndose un total de 223 escritos de alegaciones de particulares. Se recibieron así mismo informes de las diferentes departamentos y organos competentes de las Administraciones.

Con las alegaciones estimadas y las prescripciones de los informes citados, se corrigió el documento de POM expuesto al público, el cual fue remitido a las delegaciones en Albacete de las Consejerías de Ordenación del Territorio y Vivienda, y Medio Ambiente y Desarrollo Rural. Con los informes de ambas se volvió a corregir el documento, remitiéndose el mismo a la DG de Urbanismo a tenor de lo dispuesto en el art. 5 del decreto 35/2008, de 11 de marzo, de la Consejería de Ordenación del Territorio y Vivienda, por el que se regulan los órganos en. materia de ordenación territorial y urbanística de la Junta de Comunidades de Castilla La-Mancha, y en el que se indica que será el consejero en materia territorial y urbanística el que apruebe los POM de poblaciones de más de 20.000 habitantes de derecho.

Finalmente, volvió a corregirse el documento con las observaciones derivadas del informe de la Dirección General de Urbanismo, matizadas en la reunión mantenida entre los responsables políticos y técnicos municipales, el equipo redactor, el Director General de Urbanísmo y la técnico de la DG redactora del informe. El resultado es el actual documento del POM.

La Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado (EDUSI) del Área Funcional de Hellín:

La elaboración de la Estrategia para el AF-Hellín se justifica a partir de la identificación de problemas comunes a todo el Área, que una vez identificados se transforman en desafíos para la planificación estratégica urbana común. Estos grandes problemas comunes al AF son:

PROBLEMA 1. ESPACIO TERRITORIAL DISPERSO

El AF de Hellín integra un total de 40 núcleos urbanos de población estructurados en torno a una unidad troncal: la ciudad de Hellín. Esta dispersión de población produce grandes dificultades para mantener y relanzar los diferentes entornos urbanos como motores del desarrollo, debido a la falta de recursos para realizar las inversiones necesarias para una mejora de las comunicaciones o la renovación y mantenimiento de las infraestructuras. Esta situación acaba desembocando en problemas más específicos, como el escaso desarrollo de modalidades de transporte sostenibles, elevados costes económicos de servicios ambientales como la gestión de residuos, el abastecimiento de agua potable en las poblaciones, elevados consumos energéticos de infraestructuras obsoletas, etc. En definitiva, una situación que supone un verdadero cuello de botella para el desarrollo de políticas de sostenibilidad para una correcta gestión de los entornos urbanos y su calidad ambiental.

PROBLEMA 2. PERDIDAS DE POBLACIÓN EN EL TERRITORIO

La evolución de la población en el conjunto del AF se ha estancado en las últimas dos décadas y a día de hoy existen serias dificultades para retener población en el territorio, pues la situación se ha agravado tras la crisis económica de 2007. Los pequeños núcleos de población sufren más la pérdida de población y el envejecimiento, un problema agravado por la dispersión territorial a la que hace referencia el PROBLEMA 1, pero también debido a un menor acceso a dotaciones y servicios públicos. El fuerte envejecimiento de la población incrementa el riesgo de pérdida de población en el futuro, y a su vez, las necesidades de servicios sociales y dotaciones para la atención de la población dependiente. Los flujos migratorios negativos en el conjunto del área funcional, debidos principalmente a la falta de oportunidades laborales, contribuyen también a incrementar el riesgo de despoblación, con el problema añadido de que se pierde potencial laboral y de emprendimiento, pues es gente en edad activa y población joven la que decide emigrar a otros territorios con más oportunidades.

PROBLEMA 3. DESEMPLEO ESTRUCTURAL EN LA ZONA

De forma tradicional, los municipios que conforman el AF de Hellín han sufrido de forma más acusada el problema del desempleo en comparación con otras zonas de la provincia de Albacete. Este fenómeno se ha agravado tras la crisis económica iniciada en 2007, dando lugar a que en 2013 en el AF se Hellín se registrara el dato de paro más alto de su historia con 7.185 personas desempleadas, que han disminuido ligeramente en 6.643 en 2015. El estallido de la burbuja inmobiliaria y la caída del sector de la construcción ha afectado gravemente al tejido empresarial de la comarca, que a pesar de contar con sectores empresariales fuertes, cómo es el caso de la industria agroalimentaria, adolece de una falta de adaptación a los mercados actuales, mucho más globales y competitivos. Todo esto, se traduce en una reducción de las oportunidades laborales así como en la pérdida de calidad de los empleos que persisten, lo que motiva los movimientos migratorios a los que se hacen referencia en el PROBLEMA 2. A esto se le suma que las oportunidades formativas en la zona no son muy diversas y que la actual oferta de servicios dedicados a la promoción del empleo y el emprendimiento no se adecúan a la alta demanda del momento. Entre los colectivos más afectados por los elevados niveles de desempleo en el área funcional se encuentran las mujeres, los jóvenes, y las personas paradas de larga duración.

PROBLEMA 4. INCREMENTO DEL NÚMERO DE PERSONAS EN SITUACIÓN DE EXCLUSIÓN SOCIAL

Las situaciones de desempleo prolongadas a las que se hace referencia en el PROBLEMA 3 están incrementado los problemas de integración social existentes en el AF. A día de hoy los servicios sociales existentes en el territorio son insuficientes para atender las demandas de ayuda por parte de la población, carencias que están siendo cubiertas por ONGs u otras organizaciones ciudadanas. Las principales bolsas de exclusión social se localizan en barrios desfavorecidos como El Calvario, el Rabal y la Ribera, todos localizados en la ciudad de Hellín, y donde reside una alta concentración de población de etnia gitana y de origen marroquí. Esto barrios presentan además un importante déficit de infraestructuras y un entorno urbano muy degradado. Problemas ambos a los que es difícil dar solución teniendo en cuenta las limitaciones existentes para el desarrollo de políticas de sostenibilidad y regeneración urbana enumeradas en el PROBLEMA 1.

Las dificultades que plantean la resolución conjunta de estos retos ameritan para la elaboración de una estrategia integrada y sostenible que incida sobre aspectos claves y sinérgicos para solucionar los problemas de manera conjunta entre todos los municipios del AF de Hellín.

Finalmente el Ministerio ha concedido la “Estrategia de desarrollo urbano sostenible e integrado”, EDUSI, en el Área Funcional de Hellín, como municipio de cabecera, junto a Albatana, Tobarra, Pozohondo, Liétor, Férez y Socovos, después de realizar una serie de modificaciones y mejoras tras la negativa a su aprobación en primera instancia.

Así, la “Estrategia de desarrollo urbano sostenible e integrado” de Hellín junto a los otros seis municipios vecinos, ha sido aprobada por un montante total de 3.095.582€ como estrategia cofinanciada mediante el programa operativo FEDER de crecimiento sostenible.

Y volviendo al Texto Refundido de 2010 del Plan de Ordenación Municipal de Hellín,

“… 2. MODELO TERRITORIAL ADOPTADO

A. CUESTIONES PREVIAS

En este Título se realiza una descripción del conjunto de soluciones que, en el campo del diseño urbanístico, son aportadas por este POM en el ánimo de ajustar las líneas esbozadas en el Título anterior a la realidad física del municipio, que se compone de preexistencias, unas consolidadas desde los tiempos antiguos, otras en pleno proceso de consolidación; otras, en fin, sólo apuntadas cuando no estancadas. Ningún Plan puede, por lo demás, acertar al ciento por ciento con sus propuestas, o de las que recibe en herencia de planes aún anteriores, porque los tiempos cambiantes introducen coordenadas distintas conforme la realidad económica, cultural o política de un país o de una ciudad se transforma a lo largo de los años, en este caso casi una década que ha visto nacer y morir paradigmas que se daban por estables, acelerarse o atenuarse el ritmo de crecimiento económico, o cambiar los equipos de gobierno de un municipio cuya capacidad de influencia sobre las políticas regionales es limitada, mientras que éstas sí tienen una influencia decisiva sobre lo que en el municipio sucede.

A1. ÁMBITO PRIORITARIO DEL POM.

El Plan propone un conjunto de soluciones que aspira a culminar lo que hasta ahora ha sido un proceso algo errático de ocupación de nuevo suelo, a medida que las circunstancias lo requerían, o que ciertas fuerzas del mercado conseguían establecer ritmos apropiados a sus respectivos intereses. El Plan enfoca la actividad urbanística en la ciudad de Hellín y en Isso de manera algo diferente que en las pedanías, no por desconocer la necesidad de que el POM ordene la totalidad del territorio municipal, sino porque la actividad urbanística en las pedanías es reducida, cuando no inexistente. Las pedanías responden a formas de asentarse que eran las apropiadas para modos de producción hoy en regresión o estancados. Así, ya no hay prácticamente actividad minera, o los trabajadores de la actividad extractiva están motorizados, por lo que su lugar de residencia no depende de la cercanía a la mina o cantera. Y los procesos de reordenación parcelaria del campo están concluidos en las zonas de regadío. Los núcleos de Colonización se han estabilizado hace tiempo, y su crecimiento actual está condicionado por la escasez de suelo, pues todo el entorno está cultivado. Algunos crecen, pero en el poco suelo disponible. Su gran calidad ambiental ha sido, por lo demás, un importante motivo para la estabilidad poblacional de estos núcleos; tanto es así que, en alguno de ellos, ya se aprecia una transformación hacia otras formas de vida (segunda residencia, antiguos colonos que viven ahora en Hellín pero que pasan en el núcleo su tiempo libre, ampliación de adosados para venta a familias que no son cultivadoras, etc). Se requieren ampliaciones de cierta entidad en las pedanías más dinámicas (Nava de Campaña, Agramón y Cañada de Agra) y poco relevantes en el resto de los núcleos. El caso de Isso es diferente: muestra un alto nivel de actividad, y puede considerarse como parte integrante de los núcleos municipales que requieren unos procedimientos de gestión más complejos.

El muy extenso territorio municipal ha sido estudiado según lo que determina el nuevo marco legal, que establece la necesidad de redactar un informe ambiental. Ello, en cierta medida, exige un análisis del territorio más preciso en su formulación. Las decisiones a adoptar sobre el suelo rústico afectan sólo en cuestiones de matiz al contenido de la propiedad, porque la ley es muy estricta respecto de lo que pueda proponerse en suelo rústico de protección; no se prevén, por ello, grandes cambios en la mayor parte del municipio.

Más adelante, no obstante, se realizan las correspondientes consideraciones sobre el suelo rústico y su tratamiento en el POM. La protección de esta clase de suelo alcanza, por uno u otro motivo, a la mayor parte del territorio, que posee grandes valores medioambientales, forestales, agrícolas o arqueológicos. Las zonas próximas al núcleo de cabecera, especialmente por el Sur, ya presentan una situación complicada, debida al disperso residencial, que debe ser regulada según lo que dispone el TRLOTAU, para evitar la formación de núcleos de población en suelo rústico.

A2. INFLUENCIA DE LOS MODOS DE GESTIÓN EN EL DISEÑO.

Hubo años en los que (y el PGOU aún vigente no se mantuvo del todo ajeno a esa manera de entender el Urbanismo, como era norma) la gestión urbanística acomodaticia se constituyó en el principal referente de diseño, y en los que esa gestión primó de tal manera sobre la forma urbana que la posibilidad de ofrecer lecturas holísticas del plano de la ciudad se consideraba una extravagancia contraria a las leyes de un mercado económico en expansión, carente de límites o de estrategias estables que condujeran a buen puerto la forma urbana. Ese estilo de crecimiento liberal, para el que el planeamiento flexible y desregulado era (y sigue siendo) la única plataforma sobre la que se podía sustentar una economía despreocupada por los costes medioambientales, parece haber tocado techo en ciudades de extensión reducida, como lo es ésta, en las que se vislumbra la necesidad de establecer los límites urbanos, como cuando en la época de las villas amuralladas la cuestión de los límites era la que daba la medida de la sostenibilidad urbana (aquello que, en definitiva, podía ser defendido militarmente era sostenible, según criterios de la época). Y la cuestión no es tanto si esos límites deben ser muy restringidos o deben ser muy generosos; la cuestión es si una ciudad es un ser en perpetuo estado de expansión, o si, con excepciones, debe pensarse para una determinada ocupación de suelo y disponer de una forma urbana reconocible.

Esa es ahora una cuestión esencial que, por muchos motivos, está implícita en la descripción de la propuesta, sin que pueda afirmarse que hay una única respuesta a esa cuestión, válida para la mayoría de las ciudades, o incluso para la mayoría de las del mismo rango. Aunque no siempre los símiles biológicos pueden aplicarse con éxito, puede aportarse éste: los tejidos se expanden mediante la multiplicación celular, no mediante el crecimiento del tamaño de sus células; cuando eso sucede, nos hallamos ante un tejido patógeno. Dicho de otra forma: a partir de un cierto tamaño, se crece por división, no por cambio de escala. Y cuando no se cumple esta regla, hay una ciudad enferma. Claro que hay excepciones a esta afirmación; pero no parece que Hellín se encuentre en una situación excepcional, a este respecto. Es una ciudad, digamos, normal.

Pero si se acepta que hemos llegado al momento en que la cuestión de los límites debe ser planteada, habrá que aceptar que no queda mucho margen para el error, porque se agota el espacio de maniobra sobre suelo de nueva ocupación, en el que corregir, en sucesivas fugas hacia adelante, los errores históricos que nos han legado cargas muy pesadas, aún imposibles de afrontar con todas sus consecuencias. Así ha sido hasta ahora en Hellín: los planeamientos anteriores plantearon un modelo de ciudad que trataba de corregir, sobre nuevo suelo, los desaciertos perpetrados en pleno periodo de expansión especulativa y descontrolada de la vivienda. Otro tanto quisiera hacer este Plan ahora, por lo que atañe al tejido residencial periurbano que no ha dejado de complicar las cosas a lo largo de los años, bloqueando opciones de futuro gracias a que el paradigma de la tolerancia y el libre mercado llegaron a ser considerados el no va más de lo moderno, para pesadilla de quien tiene que venir por detrás recogiendo los platos rotos de la fiesta.

Es una secuencia lógica: si no queda margen para el error, habrá que sopesar muy bien todas las decisiones, de entre las que una forma urbana correcta no es la más intrascendente. Ahora se presenta en Hellín la oportunidad de controlar su borde urbano de crecimiento.

Así las cosas, un diseño cuidadoso se hace necesario, porque se ha agotado el crédito para corregir errores. Al hablar de errores no se está hablando de formas urbanas que responden a un determinado paradigma histórico, y que van siendo superadas por nuevas realidades; se está hablando de no-formas, de la expansión sin planeamiento y de las secuelas que esa manera de expandirse deja sobre el territorio. Una determinada línea de lectura crítica de la ciudad contempla ésta como un mecanismo de aceleración de los procesos de producción y consumo, definición que, en lo esencial, parece concordar con toda ciudad no argumentada en torno a un hecho extraeconómico (ciudades santas, capitales administrativas de nueva creación, villas surgidas en torno a actividades culturales concretas). Pues si se desea que ese mecanismo de aceleración funcione, del cual depende la propia existencia de la ciudad, habrá que invertir ciertos procesos, porque tal parece que el proceso de crecimiento hellinero ha tenido etapas en las que se ha hecho todo lo posible por gripar el mecanismo, entre otros motivos porque no puede funcionar un proceso acelerado de consumo si no existe calidad de vida, y la calidad del medio ambiente urbano es responsable principal de aquélla.

Si algo debiera desprenderse de esta reflexión, sería que este Plan no puede insistir en la línea del planeamiento flexible. Debe retornar a la disciplina, y reducir la banda del espectro hasta frecuencias más bajas, porque es la última oportunidad. Hay, pues, mucho que formalizar en este POM.

B. PROPUESTAS SOBRE EL TERRITORIO: LÍMITES AL DESARROLLO

Las reflexiones anteriores deberían servir para fijar el contexto en que se entienda la exposición del plano de la ciudad de Hellín, que debe comenzar con una constatación de la realidad física: el espacio susceptible de recibir nuevos crecimientos está bastante acotado por los accidentes naturales, excepto por el Sur y el Este, a costa de invadir suelo agrícola muy valioso; y por el Norte, ya dedicado al asentamiento industrial. El Noreste y el Este están prácticamente bloqueados por la orografía (altos del Calvario, sierra del Pino).

Ha habido factores adicionales que han tenido importancia en el proceso de establecimiento de la necesidad de abordar la problemática de los límites de la ciudad; uno de ellos ha sido la existencia de un marco jurídico que, a lo largo de estos últimos años, tiende paulatinamente a facilitar las operaciones urbanísticas sobre todo aquel suelo que no disfrute de una protección muy justificada, por motivos paisajísticos, arqueológicos, productivos, geológicos… pero ahondando cada vez más en la desregulación del suelo rústico no protegido, que adquiere el status de urbanizable. Sobre la mayor o menor bondad de este marco no cabe opinar aquí, porque para el Plan es una referencia obligatoria que debe, pues, respetar. Lo que sí cabe hacer es extraer las consecuencias de este cambio de doctrina, que viene a plantear la posibilidad de que allí donde el Ayuntamiento no regule con precisión las actuaciones, y salvo que medie una protección específica y justificada, un operador urbanístico está facultado por ley para obrar, siempre que respete sus deberes urbanísticos para con el municipio. Por eso, si el Ayuntamiento no contempla la opción más expansiva posible, corre el peligro de perder el control sobre los límites urbanos, y eso tiene graves consecuencias en materia de construcción ordenada y racional de las infraestructuras y dotaciones.

Así las cosas, la vieja polémica disciplinar entre planes expansionistas y planes conservacionistas del medio físico, o contenidos, va dejando poco a poco de tener sentido en el contexto de un paradigma de libre mercado en el que el suelo tiene consideración de mercancía 3 ; por ello, no cabe alimentar esa polémica etiquetando un determinado plan según sea más o menos consumidor de territorio, porque la cuestión no parece ser ya cuánto territorio consume para usos urbanos, sino con qué medios cuenta para que ese consumo responda a una posibilidad real de controlar la forma urbana, haciendo así ésta más eficaz, más armoniosa y más sencilla de construir y sostener.

Esa manera de concebir un plano para Hellín entraría en colisión directa con la realidad si ciertas bolsas de suelo rústico no protegido escapasen al control formal del POM. La legislación, tal y como está ahora concebida, hace superfluo el ejercicio de calcular las necesidades de suelo hacia un escenario preestablecido a base de proyecciones de población y empleo, que es la costumbre, y que de todas maneras se sigue haciendo, un poco por inercia, otro poco porque permite verificar cuál es la holgura con la que se va a encontrar el mercado de suelo, el cual, según piensan los defensores de esta situación legal, podrá por fin desarrollarse en términos de libre competencia, lo que abaratará los productos inmobiliarios. La realidad no parece confirmar esta fe en el libre mercado, y de hecho el precio de la vivienda y del suelo siguen subiendo como siempre, pero las cosas son como son, por lo que no hay alternativas legales a la necesidad de ordenar ahora tanto suelo como sea susceptible de ser puesto en el mercado, para evitar una diáspora incontrolada de la actividad inmobiliaria hacia suelo no ordenado. La cultura de poco suelo, con compromisos temporales y penalizaciones en caso de incumplimiento de sus obligaciones (ley del Suelo del 91), ha sido sustituida por otra de mucho suelo, pocos compromisos temporales y ausencia de penalizaciones. Lo primero no funcionó como debiera. Lo segundo, que es la situación actual, tampoco. Ello podría ser indicio de que la ley no ofrece respuestas porque la pregunta puede que no fuera correctamente formulada

C. DIRECTRICES RESULTANTES DEL MODELO DE EVOLUCIÓN URBANA Y DE OCUPACIÓN DEL TERRITORIO

Las consideraciones anteriores permiten ahora realizar una descripción, esquemática y a grandes rasgos, de los elementos propuestos con el fin de completar una forma urbana cerrada para la ciudad de Hellín, siendo los siguientes puntos los encargados de exponer las características de los aspectos sectoriales de esa forma.

Enunciar un modelo urbano cerrado requiere ya, por lo expuesto en los puntos que anteceden a éste, menos explicación; pero sí alguna matización. Cerrado se utiliza en el sentido de que se ha diseñado la forma urbana a agotamiento, lo que permite presentarla y analizarla con arreglo a su propia lógica interna. Pero eso no significa que la forma sea intangible, porque tardará décadas en consolidarse, y en ese tiempo aparecerán nuevos factores que influirán sobre lo ahora dibujado. No obstante hay piezas muy fuertes sobre el territorio (la vía férrea, las carreteras, la autovía, los grandes ejes urbanos y los grandes parques) sobre las que hay que establecer un consenso a largo plazo, porque su diseño no se puede cambiar según el parecer de unos o de otros una vez se ha establecido y aceptado. Esas piezas son las que definen la forma urbana (por lo común, son los sistemas generales de comunicaciones y de espacios libres).

El resto de los elementos tiene otro tratamiento, y el dibujo puede ser más o menos indicativo de una presentación de partida. Pero es el debate y la participación (y para eso estuvo el Avance de planeamiento) los que permitieron ganar respaldo a unas piezas, y quitárselo a otras. Finalmente, el documento de planeamiento incorpora ya cada pieza con un nivel de vinculación al diseño o al uso ahora propuesto que es el exigido por la ley para la ordenación detallada; el tiempo se encargará de ratificar lo adecuado o lo inadecuado de las propuestas de planeamiento. El TRLOTAU prevé esta situación, y permite modificar la ordenación detallada del suelo urbanizable mediante la redacción de un Plan Parcial, lo que conjura las eventuales rigideces que pudieran darse con el paso del tiempo. Con esas advertencias, puede seguir hablándose de un modelo cerrado.

Al límite, el propio concepto de modelo cerrado es retórico. No hay modelo urbano más cerrado que el de la ciudad medieval, con su recinto amurallado que establece un límite físico infranqueable. Y, sin embargo, esas ciudades medievales son hoy piezas centrales de las ciudades actuales, sus cascos históricos, por lo que el concepto de “ciudad cerrada” hay que manejarlo con flexibilidad. La propuesta será cerrada, pero tendrá puertas abiertas, esto es: su crecimiento, más allá del horizonte del POM, podría producirse con la ocupación de nuevo suelo, pero ello no alteraría demasiado el cuerpo urbano existente, que habría adquirido un grado de maduración suficiente. En todo caso, y aunque no puede aspirarse a controlar un futuro que se sitúe más allá de los pocos años para los que se hacen previsiones de planeamiento, desde el enfoque actual sería interesante evitar un crecimiento ulterior de Hellín en mancha de aceite. Por poner un ejemplo: si llega el día en que Hellín colmata el esquema propuesto, interesará más plantear nuevos crecimientos en Isso, evitando que se fundan los tejidos urbanos de ambos núcleos, pero reforzando las capacidades de los sistemas de comunicación de aquéllos. Esta es, en todo caso, una opción a debatir, y para ello es para lo que el Avance abrió una ventana al debate, el cual no se agotó: estas cuestiones relativas a la estrategia a largo plazo, o a las predicciones hacia un futuro muy lejano, no forman hoy parte de las preocupaciones de los actores urbanos…”

Acometer el nuevo POM de Hellín en 2003 y acabarlo en 2010, en plena crisis, no ha sido un “éxito”, pero innegable es la calidad y rigor de muchos de los planteamientos urbanísticos. Por supuesto, que, como todos, erraron el pronóstico de crecimiento, las proyecciones, las hipótesis, las “necesidades” del Plan y todo, al final, “salió grande”.


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España

TOTANA

TOTANA Población (INE)

TOTANA. Pirámide de Población

TOTANA. Bienes Inmuebles de Naturaleza Urbana y Uso Residencial 2014-2018

TOTANA PARO

TOTANA DEUDA


Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Totana es una ciudad y municipio de 288,93 km2, perteneciente a la Región de Murcia, situado en la comarca del Bajo Guadalentín, en la parte S de la región a una altitud de 255 msnm y limita al N con el municipio de Mula, al E con el de Alhama de Murcia, al S con los de Mazarrón y Lorca; y al O con los de Aledo y Lorca.

Desde la antigüedad, se han distinguido en Totana 2 grandes barrios: Triana, ubicado desde la Rambla de la Santa hacia Murcia y Sevilla, ubicado desde la Rambla de la Santa hacia Lorca, aunque tras los ensanches que sufrió la ciudad desde la década de los 70 hasta la actualidad han ido apareciendo nuevas asociaciones de vecinos a modo de barrios. Así, también distinguimos barrios como la Era Alta, Barrio de San José, barrio San Francisco, barrio San Roque, barrio de El Parral, barrio de Tirol-Camilleri, barrio de La Ramblica, y los barrios de Las Peras, Olímpico, Estación y Triptolemos, que poseen una asociación de vecinos común. El barrio de La Báscula, situado entre los barrios de Olímpico y Estación, se encuentra recientemente urbanizado.

Dentro del municipio se encuentran 8 pedanías: Paretón, Raiguero, Lebor, Viñas, Huerta, Ñorica, Sierra y Mortí. Las cuales están a su vez integradas por una o más entidades de población, según el nomenclátor de población publicado por el INE en 2010 el municipio se divide en 20 entidades de población incluyendo su capital: Las Viñas, La Huerta, La Sierra, La Charca, Morti Alto, Morti Bajo, Los Cantareros, Los López, Las Lomas, Las Ventas, Paretón, Lebor Alto, Lebor Bajo, La Barranquilla, Las Quebradas, La Costera, La Ñorica, Raiguero Alto y Raiguero Bajo.

mapa_municipio

Los dos núcleos de población principales se encuentran situados a ambos lados del río Guadalentín. Totana se ubica en el corredor hacia Murcia, mientras que El Paretón en el que se dirige a Cartagena.

El resto del municipio se caracteriza por la existencia de pedanías con población muy dispar, entre los casi 1.000 habitantes de Mortí, y los apenas 7 de las Viñas. Siguiendo la misma pauta, las más pobladas son aquellas más cercanas a los núcleos principales y por tanto al valle del río Guadalentín, mientras que las menos pobladas son aquellas próximas a las sierras.

La topografía del conjunto de la comarca es sensiblemente llana y salvo en pequeñas superficies no es factor limitativo de la transformación en regadío.

Existen numerosos regadíos en toda la Comarca, casi todos con aguas subterráneas de elevada concentración salina, con una dotación de 39.5 Hm3, para toda la Comarca, de los cuales 13.5 Hm3. son aguas superficiales reguladas por los embalses de Puentes y Valdeinfierno, así como residuales y manantiales. El resto, o sea, 26 Hm3. son subterráneas profundas, particulares o públicas a los riegos cerealistas de la Comarca, de aquellas aguas que el Embalse del Cenajo regulase, y que hoy son reguladas a través de los canales del postrasvase. La red hidrográfica del Término de Totana está constituida por una arteria principal, el Río Guadalentín, y una serie de ramblas que directa ó indirectamente afluyen a él.

El Río Guadalentín debe considerarse en todo su curso como una rambla más, ya que su caudal está sometido a la irregularidad de las precipitaciones, al quedar las aguas vivas que circulan por su cabecera detenidas en los Embalses de Valdeinfierno y Puentes, en el Término de Lorca. Las ramblas una vez que entran en la Depresión Prelitoral su cauce natural desaparece quedando subdividido en multitud de bifurcaciones a causa del abancalamiento.

Los diferentes yacimientos y vestigios arqueológicos, entre los que se puede destacar la Cueva de la Moneda (paleolítico medio), los Blanquizares (Eneolítico, hasta 1900 aC), la Bastida (cultura argárica, 1900-1350 aC), las Cabezuelas (Bronce final-Edad del Hierro), etc, ponen de manifiesto que desde la antigüedad ha habido en Totana asentamientos humanos importantes.

Durante la etapa de dominación romana, Totana era una población originada por un asentamiento militar, con una fértil vega, punto de encuentro de varias calzadas, como demuestran los hallazgos de termas, casas, fortificaciones, etc. No está suficientemente demostrado que haya una relación entre Totana y la denominada Deitania urbs, aunque la similitud fonética popularmente ha hecho suponerlo.

Su decadencia debió de corresponder con la propia del imperio, perdiendo importancia con el paso del tiempo, hasta que, durante la época de dominación árabe, aparece en este lugar la denominación Tawtana, que algunos historiadores identifican con el actual nombre de la población. Las incursiones de las diversas etnias musulmanas que ascendían por el valle del Guadalentín hacia Levante y Castilla, determinaron la primacía del castillo de Aledo, como enclave defensivo, que aglutinó a la población, al estar localizada en las estribaciones de los relieves montañosos de la Sierra Espuña, constituyendo un lugar menos accesible. En el año 1086 se produjo, de forma temporal durante varios años la ocupación de dicho castillo por García Jiménez.

En el año 1257, tras conquistar estos lugares para la corona de Castilla, Alfonso X crea la Encomienda de Aledo, compuesta por la villa de Aledo y el lugar de Totana, entregando ambos al maestre de la Orden de caballería de Santiago Pelayo Pérez Correa, con la orden de defender su territorio.

Desde esta última fecha hasta la segunda mitad del s XVI, la vida de Totana se limitará a su papel de arrabal y casa de sementera, pero la desaparición del peligro que suponían las incursiones musulmanas, hace que la población vuelve paulatinamente al llano. Así, los vecinos de Aledo comienzan un éxodo incontenible hacia Totana, que en 1550 sustituirá a Aledo como lugar de residencia del concejo. Comienza así la construcción de una nueva villa en torno a un eje, la rambla de la Santa, que la dividirá en dos barrios: Sevilla y Triana, denominados así por la influencia que tenían las emigraciones estacionales a la capital andaluza para trabajar en la recolección de la sosa y la barrilla.

En el año 1713, en agradecimiento al apoyo prestado en la guerra de sucesión, Felipe V le concede la vara de Alcalde Mayor y Juez de Letras, y algunas obras públicas de especial de importancia: el pantano de Lébor y la presa del Paretón. En 1795, después de más de 2 siglos no exentos de tensiones, desde que se invirtiera la importancia de ambas, la villa de Aledo se segrega de Totana.

El s XIX corresponde a una época de crisis, en consonancia con la inestabilidad de la nación, acrecentada por las malas cosechas. Esta tendencia parece terminar con el siglo, ya que gran parte de las edificaciones de interés, tanto en el casco urbano como en los Huertos, provienen de esta época. En 1885 se terminan las obras del ferrocarril de Alcantarilla a Lorca, con estación en Totana.

A partir de 1918, Totana contó con el título de ciudad, concedido por el rey Alfonso XIII.

Como consecuencia de este aumento poblacional, la densidad de la población ha sufrido como es lógico un incremento paralelo, situándose en el año 2005 en 96 hab./km2 , habiendo pasado en tan sólo cuatro años de 82 hab./Km2 en el año 2001, al actual nivel.

La razón fundamental de este cambio se debe a la llegada de inmigrantes extranjeros en busca de empleo, principalmente de nacionalidad ecuatoriana, fenómeno que viene produciéndose a lo largo de la década anterior y especialmente a partir del año 1996.

Como se ha señalado anteriormente, tras la reducción demográfica en la guerra civil, comienza un periodo en la década de los 40′, que durará aproximadamente 20 años, en el que la población se mantiene constante con pequeñas fluctuaciones en torno a los 15.000 hab./Km2 . Es en la segunda mitad de la década de los 60′, cuando se produce un continuo crecimiento de la población de Totana, que se mantiene más o menos estable hasta el final de la década de los 90′, fecha en la que comienza a notarse un mayor crecimiento que continua ascendente hasta la fechó, con una tasa anual de crecimiento que se ha disparado en los últimos años.

Desde la cultura argárica hasta el s XXI han sido muchos los pueblos y culturas, que han transitado por esta tierra. Totana es una ciudad abierta y dinámica que destaca por la agricultura, los servicios y la artesanía alfarera. Muestra de su Historia es el rico patrimonio cultural, que adorna las calles de la ciudad y de sus pedanías. Su patrimonio natural cuenta con el principal pulmón forestal de la Región de Murcia: el Parque Regional de Sierra Espuña.

Los orígenes de Totana se remontan a la Prehistoria. La presencia humana en la zona se remonta al Paleolítico Medio, al que corresponde la industria lítica del Cejo del Pantano. Del Paleolítico Superior se han hallado restos líticos en el yacimiento, así como en Los Mortolitos, la Cueva de Hernández-Ros y la Cueva de la Tazona.

Eneolítico: el área de Totana cobra importancia

Será a partir del III milenio aC, en el Eneolítico, cuando el área de Totana, junto a la comarca del Guadalentín y todo el Sureste peninsular cobre importancia. Destaca el poblado del Campico de Lébor, cerro amesetado situado en la margen derecha de la Rambla de Lébor, que lo rodea sirviéndole de defensa natural. Al SO de esta elevación se halla el Cerro de los Blanquizares, lugar de enterramiento de los habitantes del cercano Lébor.

En la década de 1930, Juan Cuadrado Ruiz excavó una serie de tumbas en Los Blanquizares. Constató que el rito funerario era la inhumación colectiva, del mundo eneolítico. En estas tumbas se hallaron ajuares con todo tipo de materiales, destacando el hacha con enmangue de madera. Fue hallada por Juan Cuadrado y se conserva en el Museo Arqueológico de Almería. En la zona ocupada por Totana, la ocupación humana se atestigua desde inicios del III milenio aC hasta el 1900 aC. De este período son los restos hallados en el Cabezo de Santa Lucía, lugar que hoy ocupa el Centro Sociocultural ‘La Cárcel’

Edad del Bronce: la Bastida y el inicio del estudio de la cultura argárica

En el yacimiento arqueológico del Cerro de La Bastida se comenzó a estudiar la cultura argárica en España. Se trata de un cerro en forma de cono de 535 m de altitud. Se halla encajado entre la Rambla de Lébor y el Barranco Salado (afluente de aquélla). La cronología del yacimiento arranca en torno al año 1675 aC (Argar Antiguo). Su auge se daría hacia el 1580 aC y la decadencia en torno al 1100 aC (Edad del Bronce Tardío). Solamente el lado N de la elevación es accesible y, quizá, estaba defendido por una muralla. Es posible que el cerro estuviese poblado a través de terrazas escalonadas. Se trata de un yacimiento excepcional para la evolución de la arqueología prehistórica en España. En primer lugar, por sus dimensiones: 40.000 m2, de los que apenas se han estudiado 3.500 (una décima parte). Además, se calcula que La Bastida llegó a contar con 600 habitantes.

El inicio del estudio de la excavación corrió a cargo del ingeniero Rogelio de Inchaurrandieta, en 1869. A partir de los materiales encontrados se puede afirmar que el poblado se hallaba organizado en torno a la agricultura cerealística (trigo y cebada), aunque también se ha documentado la actividad textil y metalúrgica. La forma de enterramiento era la inhumación individual. Se hallaron 2 tipos de tumba, en cista y en urna (más comunes). Las cistas estaban formadas por 4 grandes lajas o losas de piedra. Las urnas eran tinajas cerámicas tapadas con una losa pétrea. En ambos casos el cadáver se introducía encogido sobre las rodillas. Le acompañaba un rico ajuar funerario: objetos domésticos (vasos con ofrendas alimenticias), suntuarios (anillos, colgantes de piedra, hueso, concha, bronce y plata) y en el caso de los varones, armas (puñales, espadas…).

Edad del Hierro. El mundo ibérico

El poblado de Las Cabezuelas, con ocupación humana desde la Edad del Bronce, adquirió su esplendor con los íberos (segunda mitad del primer milenio a.C.). Se trata de un pequeño cerro rodeado por la Rambla de La Santa y el Barranco Villar, muy cerca del núcleo urbano de Totana. Este altozano no se hallaba fortificado y sus habitantes se autoabastecían a partir de la actividad agropecuaria. También trabajaron en la alfarería, legando unas importantes piezas cerámicas (siglos VI-I aC): ánforas, ‘kálathos’, platos y vasijas. Los habitantes del poblado íbero de Las Cabezuelas comenzaron, en el tránsito del siglo II al I aC (decadencia del lugar), a descender a la zona próxima que, hoy en día, estaría ocupada por Totana. El mejor testimonio de ese desplazamiento poblacional son los materiales íbero-romanos de época tardorrepublicana e imperial.

Presencia romana

Desde principios del s I aC Totana recibió el influjo de la romanización. Aunque la mayor prosperidad la alcanzaría en época tardorrepublicana, muy en relación con el desarrollo de los núcleos próximos. Las villas romanas del área de Totana se dedicaron a la explotación agrícola de la tierra, concretamente el regadío. Para ello aprovecharon las aguas del río Guadalentín, conducidas por acueductos como el de Espuña.

El actual núcleo urbano de Totana

La investigación arqueológica se ha centrado poco en la Totana romana. El asentamiento del actual núcleo urbano se ha identificado como una ‘mansio‘, una estación de postas de la Vía Augusta que recorría el Valle del Guadalentín, uniendo Carthago Nova (Cartagena) con Cástulo (Linares).

El testimonio más importante de la huella de la civilización romana en Totana es un miliario hallado por los frailes franciscanos al realizar la cimentación del convento de San Buenaventura (s XVII). Aunque desapareció, se sabe que presentaba una inscripción relativa al emperador Augusto, que reparó la vía en en los años 8-7 aC. También se descubrió un fragmento de calzada romana, de grandes losas colocadas sobre una capa de tierra y arena apisonada. Otros restos importantes los ha proporcionado la epigrafía. Destacan las lápidas funerarias de Fabato (siglo I dC) y de Mystico (s II-III dC).

Apenas hay testimonios relativos a Totana entre los siglos IV al X dC. Lo único claro es que los modos de vida presentan una continuidad con el mundo romano, y la economía era rural. Ello permite afirmar que la llegada del Islam a la Península Ibérica en el año 711 no produjo una ruptura profunda, sino que los cambios fueron paulatinos, especialmente en pequeñas poblaciones rurales como Totana.

Totana y la cora de Tudmir

El arqueólogo García Antón ha querido situar en Totana la ciudad de Balantala de la cora de Tudmir, citada por el cronista musulmán al-Udri en el siglo XI. Balantala fue una de las siete ciudades (junto a Orihuela, Lorca, Mula, Alicante, Elche y Ello) incluidas en el pacto entre Abd-al-Aziz, caudillo árabe,  y Teodomiro (713), gobernador visigodo del Sureste peninsular. Los criterios de esa hipótesis son geográficos, arqueológicos (los restos romanos de Totana) y toponímicos (de Balantala podría derivar el nombre musulmán de Tawtana).

En el año 779 las tropas del emir Abderramán I tomaron Totana, de nuevo según el cronista musulmán al-Udri. Estas tierras fueron repartidas entre las gentes del emir para aprovechar su riqueza agrícola, mientras ellos fijaron su residencia en la fortaleza de Aledo. Cabe destacar las tres vasijas de Las Cabezuelas (s XI-XII) expuestas en el Museo Arqueológico de Lorca. Junto a ello algunos lugares tienen nombres llamativos, es el caso del topónimo Tawtana (Totana).

Es innegable que existe poca información sobre la Totana islámica. Los musulmanes fomentaron la agricultura en el Guadalentín y al abrigo de Sierra Espuña, partiendo de la buena situación geográfica. De este modo se desarrolló el regadío, tanto del cereal como de productos hortícolas. Además, se construyeron obras hidráulicas y de canalización, como atestiguan los hallazgos del Raiguero.

Musulmanes y cristianos

En 1243 se firma el Tratado de Alcaraz, que da lugar a la Reconquista del reino de Murcia por el infante don Alfonso (futuro Alfonso X ‘el Sabio’). Éste nombra como adelantado a su hermano Manuel. El futuro Rey cedió a los santiaguistas la villa de Aledo y su arrabal de Totana. Corría el año 1257. A partir de entonces serán los caballeros de la Orden de Santiago quienes nombren los cargos concejiles (alcaldes ordinarios y regidores), así como a la autoridad eclesiástica.

La inexistencia de defensas naturales o artificiales hacía de Totana un lugar peligroso para vivir, dadas las frecuentes incursiones musulmanas. La localidad fue durante los s XIV y XV un lugar prácticamente despoblado y dedicado a la venta de mercancías. La Orden de Santiago situó un mesón, que servía de aduana para controlar el paso de mercancías y ganado. Los Reyes Católicos, administradores de la Orden de Santiago, confirmaron los privilegios de la villa de Aledo y su todavía arrabal Totana, quedando los pobladores de ambos lugares exentos de pagar toda clase de tributos.

La configuración de Totana como villa no se dio hasta el final de la Reconquista. Ello tuvo que ver con el fin de la inseguridad, que conllevaba la cercana frontera con el reino nazarí de Granada. A partir de 1492, la población de Aledo comenzó a salir del recinto amurallado y  descendió al llano, al arrabal de Totana, situado a una legua de distancia. Desde finales del siglo XV la seguridad del bastión fortificado de Sierra Espuña dejó de primar, en beneficio de la fertilidad de las tierras más cercanas al Guadalentín.

Expansión de la villa. Una nueva población del Quinientos

Con el correr de los años Totana crecía, en tanto Aledo experimentaba el fenómeno contrario. Para detener ese trasvase poblacional de la villa matriz al arrabal, en 1517 las autoridades de Aledo prohibieron la construcción de casas en Totana, a excepción de las destinadas a las labores del campo. La orden fue desoída, hasta el punto de que también los alcaldes, regidores, personas pudientes y el párroco se trasladaron a Totana en los años siguientes.

En definitiva, ya a inicios del XVI Totana tenía más población que Aledo. Ello hace que durante dicha centuria se cree una ciudad ex novo, algo que en la Región de Murcia sólo sucedió también en Alguazas. En 1550 se acordó que las reuniones del Concejo se celebrasen en Totana, y se nombró un pedáneo para Aledo. La capitalidad del municipio ya se había conseguido, sobre todo, debido a los deseos de las familias más ricas de explotar y controlar la tierra. En 1553 el Papa Julio III, mediante una bula, aprobó el traslado de la encomienda santiaguista a Totana. En esas fechas se inició la construcción de la parroquia de Santiago. Ya en el s XVII la población de Totana costeó la edificación de las ermitas de San Cosme y San Damián.

Las expectativas económicas de la villa se ampliaron y diversificaron con la construcción y explotación de los pozos de nieve de Sierra Espuña, que se inicia en los años finales del siglo XVI y se mantiene hasta los últimos años del XIX. Esta actividad aseguró la economía de gran número de familias durante el invierno (etapa de paro) y diversificó la oferta laboral en el verano.

El nuevo trazado urbano de la villa se articuló en torno a dos nuevos barrios, separados por la Rambla de la Santa: Sevilla y Triana. En el primero se concentraban los principales edificios religiosos y civiles, así como los caminos hacia Murcia, Cartagena, Lorca y Mazarrón. En el segundo vivían los asalariados y campesinos junto a la comunidad de franciscanos, se trataba de una especie de arrabal. El nombre de ambos barrios vendría dado por las relaciones comerciales de los totaneros con la ciudad hispalense, iban allí a trabajar en la sosa y la barrilla.

Durante el s XVI varias epidemias de Peste azotaron la actual Región de Murcia, afectando también a Totana. Ello agravó la ya de por sí mala situación de los habitantes de la zona, sometidos a frecuentes hambrunas y calamidades meteorológicas.

Este tejido social de pobreza endémica era un magnifico campo de trabajo para las numerosas cofradías dedicadas a la beneficencia existentes en la villa durante la Edad Moderna. Esta labor benéfica hacia los pobres era la principal vía utilizada por los ricos para la redención de sus almas. Algunas cofradías totaneras de la Edad Moderna fueron las del Santísimo Sacramento, Nuestra Señora de la Concepción, Santa Lucía o San Pedro, entre otras.

Siglo XVIII. Crecimiento y segregación política

El s XVIII fue para Totana, al igual que para todo el reino de Murcia, una etapa de esplendor. Comenzó con el apoyo al monarca Felipe V en la Guerra de Sucesión. A cambio, Totana recibió el título de ‘Noble’ en 1709. Muestra de la expansión del s XVIII fueron obras hidráulicas como las presas del Paretón o de Lébor, que sirvieron para ampliar la superficie regada.

La villa se embelleció con diversas construcciones, tales como la fachada de la Parroquia de Santiago y la Fuente Monumental. Esta última, trazada por el lorquino Juan de Uzeta, es la única fuente barroca conservada en la Región de Murcia. En el censo de 1755 Totana contaba con 2.303 vecinos, de los cuales 201 se hallaban radicados en Aledo. La ciudad contaba con una serie de servicios, tales como 10 molinos de agua, 7 almazaras, 15 hornos de pan, 5 calderas de salitre y 2 tejeras. A todo ello hay que añadir que en 1713 se creó la alcaldía mayor de Totana. Ya en 1795 tuvo lugar la emancipación definitiva. De este modo, Totana y Aledo se convertían en municipios distintos, después de tantos siglos de Historia común.

Totana, cabeza de partido judicial

El s XIX no empezó muy bien para Totana. En 1802 la rotura del pantano lorquino de Puentes supuso la inundación de los campos y la destrucción de las presas y canalizaciones del regadío. Poco después estalló la Guerra de la Independencia (1808-1814). Aunque Totana no fue invadida por los franceses, los ancianos, las mujeres, los niños y la Corporación Municipal se refugiaron en el Castillo de Aledo. Entretanto, los varones jóvenes luchaban en el frente contra el invasor. En 1810 se propagó una terrible epidemia de fiebre amarilla, que provocó la reducción a la mitad de la población de Totana (de 10.000 a poco más de 5.000 habitantes) y un estancamiento demográfico, que llegó hasta 1830. A fines de dicho año se iniciaron las obras de las presas del Paretón y La Carabela, punto de partida para el resurgir de la agricultura.

El 13.5.1834 Totana se convirtió en cabecera del partido judicial, que incluía a Aledo, Alhama de Murcia, Librilla y Mazarrón. A mediados del s XIX, Totana comenzó a remontar la crisis. Se dio una notable expansión agrícola en el piedemonte circundante (diputaciones de Mortí y La Huerta), con el cultivo del naranjo. Se construyeron nuevas casas de factura y materiales sencillos, algunas de las cuales aún subsisten en el casco antiguo. Crecieron también nuevos barrios, como el de Los Pasos, en torno a la ermita del Calvario, lo cual hizo necesaria la apertura de accesos y calles.

El último tercio del s XIX no fue demasiado próspero para Totana. Había una fuerte emigración hacia otros lugares de la Región o fuera de ella, en busca de una vida mejor. En 1885, la inauguración del ferrocarril Alcantarilla-Lorca abrió Totana y el Valle del Guadalentín al comercio nacional. El Ayuntamiento de Totana promovió algunos edificios emblemáticos para la localidad. Se trata del Cementerio (1885) y de la Cárcel del partido judicial (1894), actual Centro Sociocultural ‘La Cárcel’. Ambos fueron trazados por el maestro mayor de la diócesis Justo Millán. En Sierra Espuña, el ingeniero de montes Ricardo Codorniú llevó a cabo la reforestación de miles de hectáreas. El resultado fue un modelo de restauración hidrológica-forestal, predominando el actual paisaje de pino carrasco.

Totana adquiere el rango de ciudad

A principios del s XX destacó la figura del general Aznar, totanero de adopción y vocación, muy vinculado a la localidad. Dicho político liberal tuvo mucho que ver con que, en 1918, una Real Orden de Alfonso XIII declarase ciudad a Totana. Hacia 1930 se produjo en Totana un gran descenso demográfico, derivado del problema de la falta de agua. Con la conversión de secanos en regadío y los nuevos cultivos llegó de nuevo el desarrollo para Totana. Sin embargo, la Guerra Civil (1936-1939) truncó la estabilidad que venía reinando desde hacía más de un siglo, así como el renovado crecimiento.

Tras las penurias de la posguerra, Totana, al igual que toda España, comenzó una fase de gran desarrollo en la década de los 60′ del s XX. La ciudad se expandió al Sur, hacia la actual avenida Juan Carlos I. Surgieron así nuevas entidades de población en la Era Alta y Las Cabezuelas, fuera del recinto histórico de Totana. Ello fue debido a la migración interna de campesinos, procedentes de pedanías totaneras como El Raiguero y diputaciones lorquinas. Cada década surgía un nuevo barrio. A partir de los 80′ se traspasaron los límites de la Carretera N-340 y la Avenida Juan Carlos I. Las barriadas surgidas a raíz de esa expansión fueron Las Peras, Tirol-Camilleri, El Parral, La Cerámica y La Ramblica.

El nuevo milenio

En la actualidad Totana cuenta con más de 30.000 habitantes. Una tierra secularmente emigrante ha pasado a recibir inmigrantes de otros países desde la década de 1990. La mayor parte de la población se halla en el núcleo urbano, mientras el resto se encuadra en las diputaciones y pedanías: El Paretón, Raiguero, Lébor, La Huerta, Las Viñas, Mortí, La Ñorica y Sierra Espuña. Los totaneros no han olvidado su hacendoso pasado artesano. La localidad es tierra de alfares por excelencia. Aquí la cerámica se obtiene en talleres familiares de sabor moruno. También existen oficios relacionados con la obtención del cuero, la forja y el bordado.

La economía tiene como pilares de referencia, además de la artesanía, la agricultura (con un pimentón que ha merecido una Denominación de Origen propia, y cuyo Consejo Regulador se encuentra en la ciudad de Totana) y el turismo. En el despertar de este último sector ha influido el rico legado cultural de la localidad y el Parque Regional de Sierra Espuña, que Totana comparte con otros municipios cercanos.

La estructura urbana es clara, siendo su base los caminos de salida a Lorca (calle Sol y Alamo), Murcia (calle Puente y Juan XXIII), o Mazarrón-Campo (General Aznar) Aledo-Bullas (Santa Eulalia) y la Huerta (Plaza de Sevilla) estos se convierten en las calles principales y simultáneamente se forman las calles de menos entidad, con menos de 4 m de anchura sensiblemente perpendiculares o paralelas a estas, en las primeras se van asentando las clases más acomodadas, con parcelas de tipo medio, superando siempre los 10 m de fachada, y una profundidad variable dependiendo de las manzanas, con una superficie mayor de 150 m2. estas parcelas se ocupan con edificaciones destinadas a viviendas unifamiliares de 2 plantas, mientras que en el resto de casco aparece un tipo de parcela pequeña, con fachada sobre los 4 o 6 m y profundidad superior a los 20 m, en la que se ubica una tipología edificatoria de 1 sola planta, con 2 estancias en fachada y un gran patio interior.

A finales del s XIX Totana dispone de un casco bien consolidado, sin apenas espacios vacíos en su interior albergando a 10.000 habitantes. En el s XX el desarrollo se ve frenado entrando el municipio en una crisis que se mantiene hasta las últimas décadas, teniendo al principio a crecer hacia el N-E y S-O ocupando las zonas vacías que restan entre el y las Ramblas de las Peras y de los Arcos, son actuaciones que se pueden calificar como pequeños ensanches, con una red vial casi ortogonal con anchura de calles de 8 y 10 m. Y una parcelación posterior a una mínima urbanización, regularizada en unidades de sobre los 150 m2. con una fachada de 10 m. O quedando así formadas la c/ Rosa y la zona de las Américas (C. Lima, Perú, Argentina, Chile, Cuba, etc.), así como la C/ Teniente Pérez Redondo y la zona de las vírgenes (C/ Virgen de Begoña, Covadonga, Monserrat, Merced, Llanos, etc.).

Totana en los 50′

En los 60′ se produce por parte del Ministerio de Obras Públicas una actuación de la máxima importancia, cual es la variante de la carretera N-340, por la parte S del casco que hasta entonces discurría por una tortuosa travesía por el centro de la población, que ocasionaba grandes problemas de circulación. Anteriormente ya se había iniciado un lento crecimiento hacia el Sur, que se ve acelerado por esta actuación, ocupándose rápidamente sus márgenes y posteriormente las zonas vacías que quedan entre el casco y la nueva carretera.

Totana 2000

En la última década se mantiene la tendencia y se traspasa la barrera del desvío, iniciándose la ocupación de la zona comprendida entre este y el ferrocarril, con 4 actuaciones de cierta importancia, que proceden a ocupar cada una de ellas una extensión aproximada de 5 Has. Abriendo viales de 10 mts. De anchura, adoptándolas de una escasísima infraestructura y procediendo a parcelar en unidades de 150 m. Donde se van ubicando junto a las familias más modestas, pequeños talleres y almacenes.

Simultáneamente, si bien la administración Local es incapaz de tramitar un Plan de Ordenación, va dictando unas Normas tendiendo a la regularización del casco antiguo obligando al retranqueo indiscriminado de las nuevas edificaciones, hasta conseguir una anchura mínima de 6m. En todas las calles, y obligando asimismo a crear chaflanes en todas las esquinas. Ha sido un proceso en que el desarrollo urbano se ha basado en la privatización del suelo, sin reinversión alguna de las plusvalías generadas por la ciudad y un aumento progresivo del valor del terreno, en un marco en que una administración sin voluntad política alguna ni capacidad técnico-financiera, llegando a las siguientes situaciones:

a.- Un casco urbano, que ocupa una gran superficie con algunas zonas internas sin consolidar, con un gran déficit de infraestructura y sin suelo público alguno donde ubicar sus dotaciones que los distintos barrios necesitan.

b.- Proceso de degradación del centro de la ciudad, manteniéndose la edificación a partir del suelo que la soporta, conduciendo a sectores obsoletos, a la vez que el proceso de reposición se ha realizado a partir del derribo a las antiguas edificaciones y construcción de otras, a través de tipologías extrañas a cualquier preexistencia, basadas tan sólo en la máxima rentabilidad económica de la operación.

c.- El suelo urbano central alcanza unos altos precios, llegándose a repercusiones sobre edificación del30 %, lo que paulatinamente va segregando a las clases menos pudientes, a las zonas periféricas, donde los desarrollos sistemáticos van produciendo las nuevas dotaciones.

d.- Destrucción de las zonas rurales transformando su uso.

La situación urbanística de Totana tiene su singularidad.

En abril del 79 se celebraron las primeras elecciones democráticas municipales lo que supuso un replanteamiento de la planificación urbanística de casi todos los municipios. En marzo del 80 se producen las transferencias de la Administración del Estado al Consejo Regional de Murcia en materia de urbanismo (RD 46/198 de 29 de febrero). En julio del 80 se adscriben a la Consejería de Ordenación del Territorio, Urbanismo, Obras Públicas y Medio Ambiente las referidas competencias.

Delimitación de Suelo Urbano TOTANA 1980

El 30.6.1980, se aprobó la Delimitación de Suelo Urbano de Totana, siendo el último instrumento de estas características que se tramitó en la Región.

El Plan General de Totana no se llegó a aprobar tramitándo en su lugar una Delimitación de Suelo Urbano en el año 1980 y posteriormente las NN.SS. que fueron aprobadas el 30.61980, y publicadas en el BORM el 26.12.1981.

Hoy el PGMO vigente tiene una aprobación definitiva publicada el 24.5.2011, por Orden 19.4.2011, pero, es un pequeño garimatías, donde, interviene por una parte, la Región de Murcia, el Ayuntamiento y como no, el Impacto Ambiental, el agua, los recursos hídricos, las infraestructuras, y los Sistemas Generales que afectan a todos los ratios de urbanización, datos erróneos, informes no entregados, cambios normativos, hipótesis exageradas,…

Vamos por orden:

ORDEN de 19.4.2011 del Consejero: APROBACION DEFINITIVA PARCIAL, a reserva de Subsanación de deficiencias del Plan General Municipal de Ordenación de Totana (expediente 343 del año 2004).  Significativos son los antecedentes de hecho, narrando las peripecias.

Una Orden del Consejero de 22.7.2011 inicia las hostilidades.

El 14.11.2014, se aprueba en Pleno y días más tarde se publica, el documento de subsanación de deficiencias al PGMO de TOTANA observadas en la Orden de Aprobación Definitiva Parcial del Consejero de Obras Públicas y Ordenación del Territorio de la Región de Murcia, …. conclusión, lo penúltimo firmado el 26.1.2017 y publicado en BORM el 16.2.2017

La Directora General de Ordenación del Territorio, Arquitectura y Vivienda dispuso:

Primero.- Revocar las Órdenes de esta Consejería de 19 de abril de 2011 (BORM nº 117 de 24.5.2011) y 22.7.2011 (BORM nº 108 de 9.9.2011), por las que se dispuso la aprobación definitiva parcial del Plan General Municipal de Ordenación de Totana, y la toma de conocimiento de la misma, de conformidad con lo establecido en el artículo 109.1 de la vigente Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas.

Segundo.- Suspender la tramitación del Plan General hasta tanto se cumplimenten adecuadamente las deficiencias que fueron informadas por la Comisión de Política Territorial, en su sesión de 6.4.2010, previo el acuerdo corporativo correspondiente y la información pública del mismo, de conformidad a lo establecido el artículo 158, apartado d) de la Ley 13/2015, de 30 de marzo, de Ordenación Territorial y Urbanística de la Región de Murcia.

Tercero.- Publicar la presente Orden en el Boletín Oficial de la Región de Murcia y notificar al Ayuntamiento de Totana.

Y todo porque “las órdenes que son objeto de revocación poseen carácter desfavorable y no doble efecto, favorable y desfavorable, dado que se trata de una aprobación definitiva parcial sujeta a la subsanación de deficiencias que se ha relevado imposible dado que los datos aportados en 2011 eran groseramente erróneos..”.

El 8.7.2017 El pleno del Ayuntamiento Aprueba provisionalmente.

El 8.2.2018 y el 4.6.2018 siguen los Informes de Urbanismo dando guerra, que si la Dirección General de Medio Ambiente no ha informado del cumplimiento por parte del PGMO de las determinaciones de la Declaración de Impacto Ambiental, etc,… “…Todo lo cual pongo en su conocimiento, con el fin de que pueda subsanar tales deficiencias a la mayor brevedad y, después de que el Pleno del Ayuntamiento refrende con su aprobación la documentación en la que se recojan esta subsanación, que en caso de que implicase una modificación sustancial del modelo de desarrollo urbano y territorial del Municipio recogido en el proyecto ya aprobado provisionalmente, deberá someterse a nueva información pública por plazo de 1 mes (que podrá ser parcial conforme dispone el art. 135.3º de la Ley del Suelo de la Región de Murcia), nos remitan el proyecto debidamente diligenciado y pueda así procederse a su aprobación definitiva…” (parecen cabreados, no?)

Y en estas estamos. Y se acabó el verano, y esperando. Desde la aprobación definitiva parcial hasta la APROBACION final total, pueden pasar muchas cosas.

Según el texto refundido de las Normas Subsidiarias aprobado con motivo de la Aprobación Inicial del Plan General, la distribución de superficies por clases de suelo es tal que el suelo no urbanizable (SNU) corresponde prácticamente a la totalidad de la superficie del término municipal de Totana (96,24%), mientras que el suelo urbano (SU) alcanza tan sólo el 1,03% y el suelo apto para urbanizar (SUZ) el 2,32% de la superficie total del municipio.

La mayor parte del suelo urbano corresponde principalmente al núcleo urbano de Totana y al núcleo urbano del Paretón, mientras que la superficie correspondiente al suelo apto para urbanizar corresponde al suelo de uso industrial del polígono de El Saladar en la diputación de la Ñorica y al suelo de uso residencial al N del Trasvase Tajo-Segura en la diputación de Mortí.

Estructura Urbana.

Partiendo de la trama básica histórica de Totana, centrada en el cruce de los ejes de comunicación Murcia-Lorca y Mazarrón-Aledo, confluentes en la Iglesia de Santiago como hito generador de la trama, y en base a los condicionantes físicos y a las preexistencias que forman el actual casco urbano de Totana, se pueden establecer varias opciones para el futuro desarrollo urbanístico preferente, partiendo de los siguientes conceptos:

• Existencia de límites físicos al crecimiento del casco, como son las ramblas, la linea del ferrocarril, el trazado de la variante norte, topografía, etc.

• Absorción de la variante de la carretera N-340 dentro de la trama urbana y utilización de ésta como nuevo eje vertebrador de crecimiento y ordenación de la zona sureste del casco.

• Analisís de la tendencia de ocupación del suelo en las distintas áreas urbanas.

• Previsión de necesidad de suelo para desarrollar, en función de las expectativas de crecimiento de la población. Planteamiento similar en el caso del suelo industrial.

• Agilización de la gestión urbanística, partiendo de la delimitación de zonas efectivamente aptas para ello.

• Respeto de la estructura y ordenación de la trama urbana preexistente y de los valores arquitectónicos e históricos de ésta.

De esta manera se pueden establecer varias opciones de crecimiento y desarrollo. Dichas alternativas ya fueron planteadas en el texto de las Normas Subsidiarias de 1981, decantandose en aquel momento por desarrollar especialmente la Zona Norte del Casco, lo que ha provocado una clara focalización de crecimiento hacia este área, con los Planes Parciales del Parral y la Ramblica. Recientemente se ha iniciado el desarrollo de los terrenos al sur de la Avenida Juan Carlos 1 , con la ejecución del Plan Parcial La Báscula y la aprobación definitiva del Plan Parcial Totana Sur.

Actualmente los condicionantes de cada opción han variado respecto de los de 1981, por lo que el analisis de las alternativas debe dar como resultado una alteración del modelo de crecimiento, en el que las diversas opciones de desarrollo, lejos de escluirse unas a otras, deben completarse o complementarse entre sí.

Algunas han desapareado con el tiempo, otras cambiaron su emplazamiento, pero todavía se conservan un buen número de ellas que se pueden visitar.

El PGMO de Totana se ha elaborado al amparo de las determinaciones de la vigente Ley del Suelo de la Región de Murcia. (Texto Refundido aprobado por Decreto Legislativo 1/2005 de 10 de Junio), y en el marco las siguientes directrices urbanísticas:

• Se ha redactado conjuntamente con el PGMO, un Plan Estratégico de implementación Municipal (PETIM).

• Se han proyectado los estándar generales previstos en la Ley del Suelo y además se proyectan actuaciones y previsiones de equipamientos de iniciativa privada, acompasados con bulevares/ equipados.

• Se proyecta el Plan para el medio/ largo plazo, por tanto se prevé una estructura soporte consistente sobre la que se sustenta el desarrollo del sistema urbanístico proyectado.

En relación con la conveniencia y oportunidad de la redacción del Plan General Municipal de Planeamiento Urbanístico de Totana, apuntamos las siguientes razones:

• Cartografía y propósitos de las NN.SS. vigentes obsoletas, lo cual dificulta las labores del urbanismo municipal y su desarrollo económico.

• Pasados más de 30 años desde la aprobación de las NN.SS. vigentes (año 1981), se plantean actualmente nuevas demandas, objetivos y desarrollos generales.

• Adaptación e incorporación de las modificaciones puntuales a las NN.SS. y otras iniciativas que se detectan como necesarias durante el proceso de formalización y de elaboración del PGMO.

• Adaptación a la legislación vigente, especialmente la de la Comunidad Autónoma y otras de carácter sectorial/ambiental.

• Flexibilizar los procesos de gestión y de urbanización de los sectores de desarrollo, sectorizados y no sectorizados.

• Reconducir el proceso de edificación en la huerta, fortaleciendo la producción del sector primario.

• Revisión del Sistema de comunicación viaria, elaborando un plan de carreteras municipal.

• Chequeo de la Normativa de NN.SS. vigentes y de los aspectos más problemáticos detectados durante su vigencia.

Tiempos revueltos en Totana.

Pero coincidiendo con el centenario de su nombramiento como ciudad, Totana está envuelta en  un temporal. El nuevo trazado del Corredor Mediterráneo, modificado respecto del conocido de 2011, ha supuesto un período de alegaciones y de concentraciones en su contra, que va más allá de  la pataleta, y es que constituida una plataforma vecinal, miembros del consistorio se han adherido.

Sentencias judiciales firmes obligan al pago de indemnizaciones, los anteriores miembros del equipo de gobierno y los nuevos a la gresca,…

Y la deuda, que ya monta cerca de 120 millones de euros, (6 años de presupuesto), o lo que es lo mismo, necesitaría entre 30 y 40 años para estar a 0. Casi nada. Plan de AJUSTE

Así se hace imposible establecer programas, planes o proyectos de futuro para cualquier territorio.¿Alguien es responsable? Esto no es FUENTEOVEJUNA. ¿LA GOBERNANZA?

Todavía resuena el eco del “CASO TOTEM” enriquecimiento del entonces alcalde, desde su cargo, pidiendo comisiones para impulsar proyectos urbanísticos, lo que supone un delito continuado de cohecho, al que se sumaron blanqueo de capitales, falsedad documental, malversación continuada de caudales públicos e infidelidad en la custodia de documentos.

Y de la EDUSI (estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrada), nada, ni a la 1ª, ni a la 2ª, ni a la 3ª intentona.

Totana cuenta hoy con un parque de 14.653 viviendas, y una población de 31.394 habitantes. Parecen pocas viviendas para una población en crecimiento, mayoritariamente pos la inmigración, y además hemos de añadir el riesgo sísmico de la zona.

Negro panorama.


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España