TOTANA

TOTANA Población (INE)

TOTANA. Pirámide de Población

TOTANA. Bienes Inmuebles de Naturaleza Urbana y Uso Residencial 2014-2018

TOTANA PARO

TOTANA DEUDA


Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Totana es una ciudad y municipio de 288,93 km2, perteneciente a la Región de Murcia, situado en la comarca del Bajo Guadalentín, en la parte S de la región a una altitud de 255 msnm y limita al N con el municipio de Mula, al E con el de Alhama de Murcia, al S con los de Mazarrón y Lorca; y al O con los de Aledo y Lorca.

Desde la antigüedad, se han distinguido en Totana 2 grandes barrios: Triana, ubicado desde la Rambla de la Santa hacia Murcia y Sevilla, ubicado desde la Rambla de la Santa hacia Lorca, aunque tras los ensanches que sufrió la ciudad desde la década de los 70 hasta la actualidad han ido apareciendo nuevas asociaciones de vecinos a modo de barrios. Así, también distinguimos barrios como la Era Alta, Barrio de San José, barrio San Francisco, barrio San Roque, barrio de El Parral, barrio de Tirol-Camilleri, barrio de La Ramblica, y los barrios de Las Peras, Olímpico, Estación y Triptolemos, que poseen una asociación de vecinos común. El barrio de La Báscula, situado entre los barrios de Olímpico y Estación, se encuentra recientemente urbanizado.

Dentro del municipio se encuentran 8 pedanías: Paretón, Raiguero, Lebor, Viñas, Huerta, Ñorica, Sierra y Mortí. Las cuales están a su vez integradas por una o más entidades de población, según el nomenclátor de población publicado por el INE en 2010 el municipio se divide en 20 entidades de población incluyendo su capital: Las Viñas, La Huerta, La Sierra, La Charca, Morti Alto, Morti Bajo, Los Cantareros, Los López, Las Lomas, Las Ventas, Paretón, Lebor Alto, Lebor Bajo, La Barranquilla, Las Quebradas, La Costera, La Ñorica, Raiguero Alto y Raiguero Bajo.

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Los dos núcleos de población principales se encuentran situados a ambos lados del río Guadalentín. Totana se ubica en el corredor hacia Murcia, mientras que El Paretón en el que se dirige a Cartagena.

El resto del municipio se caracteriza por la existencia de pedanías con población muy dispar, entre los casi 1.000 habitantes de Mortí, y los apenas 7 de las Viñas. Siguiendo la misma pauta, las más pobladas son aquellas más cercanas a los núcleos principales y por tanto al valle del río Guadalentín, mientras que las menos pobladas son aquellas próximas a las sierras.

La topografía del conjunto de la comarca es sensiblemente llana y salvo en pequeñas superficies no es factor limitativo de la transformación en regadío.

Existen numerosos regadíos en toda la Comarca, casi todos con aguas subterráneas de elevada concentración salina, con una dotación de 39.5 Hm3, para toda la Comarca, de los cuales 13.5 Hm3. son aguas superficiales reguladas por los embalses de Puentes y Valdeinfierno, así como residuales y manantiales. El resto, o sea, 26 Hm3. son subterráneas profundas, particulares o públicas a los riegos cerealistas de la Comarca, de aquellas aguas que el Embalse del Cenajo regulase, y que hoy son reguladas a través de los canales del postrasvase. La red hidrográfica del Término de Totana está constituida por una arteria principal, el Río Guadalentín, y una serie de ramblas que directa ó indirectamente afluyen a él.

El Río Guadalentín debe considerarse en todo su curso como una rambla más, ya que su caudal está sometido a la irregularidad de las precipitaciones, al quedar las aguas vivas que circulan por su cabecera detenidas en los Embalses de Valdeinfierno y Puentes, en el Término de Lorca. Las ramblas una vez que entran en la Depresión Prelitoral su cauce natural desaparece quedando subdividido en multitud de bifurcaciones a causa del abancalamiento.

Los diferentes yacimientos y vestigios arqueológicos, entre los que se puede destacar la Cueva de la Moneda (paleolítico medio), los Blanquizares (Eneolítico, hasta 1900 aC), la Bastida (cultura argárica, 1900-1350 aC), las Cabezuelas (Bronce final-Edad del Hierro), etc, ponen de manifiesto que desde la antigüedad ha habido en Totana asentamientos humanos importantes.

Durante la etapa de dominación romana, Totana era una población originada por un asentamiento militar, con una fértil vega, punto de encuentro de varias calzadas, como demuestran los hallazgos de termas, casas, fortificaciones, etc. No está suficientemente demostrado que haya una relación entre Totana y la denominada Deitania urbs, aunque la similitud fonética popularmente ha hecho suponerlo.

Su decadencia debió de corresponder con la propia del imperio, perdiendo importancia con el paso del tiempo, hasta que, durante la época de dominación árabe, aparece en este lugar la denominación Tawtana, que algunos historiadores identifican con el actual nombre de la población. Las incursiones de las diversas etnias musulmanas que ascendían por el valle del Guadalentín hacia Levante y Castilla, determinaron la primacía del castillo de Aledo, como enclave defensivo, que aglutinó a la población, al estar localizada en las estribaciones de los relieves montañosos de la Sierra Espuña, constituyendo un lugar menos accesible. En el año 1086 se produjo, de forma temporal durante varios años la ocupación de dicho castillo por García Jiménez.

En el año 1257, tras conquistar estos lugares para la corona de Castilla, Alfonso X crea la Encomienda de Aledo, compuesta por la villa de Aledo y el lugar de Totana, entregando ambos al maestre de la Orden de caballería de Santiago Pelayo Pérez Correa, con la orden de defender su territorio.

Desde esta última fecha hasta la segunda mitad del s XVI, la vida de Totana se limitará a su papel de arrabal y casa de sementera, pero la desaparición del peligro que suponían las incursiones musulmanas, hace que la población vuelve paulatinamente al llano. Así, los vecinos de Aledo comienzan un éxodo incontenible hacia Totana, que en 1550 sustituirá a Aledo como lugar de residencia del concejo. Comienza así la construcción de una nueva villa en torno a un eje, la rambla de la Santa, que la dividirá en dos barrios: Sevilla y Triana, denominados así por la influencia que tenían las emigraciones estacionales a la capital andaluza para trabajar en la recolección de la sosa y la barrilla.

En el año 1713, en agradecimiento al apoyo prestado en la guerra de sucesión, Felipe V le concede la vara de Alcalde Mayor y Juez de Letras, y algunas obras públicas de especial de importancia: el pantano de Lébor y la presa del Paretón. En 1795, después de más de 2 siglos no exentos de tensiones, desde que se invirtiera la importancia de ambas, la villa de Aledo se segrega de Totana.

El s XIX corresponde a una época de crisis, en consonancia con la inestabilidad de la nación, acrecentada por las malas cosechas. Esta tendencia parece terminar con el siglo, ya que gran parte de las edificaciones de interés, tanto en el casco urbano como en los Huertos, provienen de esta época. En 1885 se terminan las obras del ferrocarril de Alcantarilla a Lorca, con estación en Totana.

A partir de 1918, Totana contó con el título de ciudad, concedido por el rey Alfonso XIII.

Como consecuencia de este aumento poblacional, la densidad de la población ha sufrido como es lógico un incremento paralelo, situándose en el año 2005 en 96 hab./km2 , habiendo pasado en tan sólo cuatro años de 82 hab./Km2 en el año 2001, al actual nivel.

La razón fundamental de este cambio se debe a la llegada de inmigrantes extranjeros en busca de empleo, principalmente de nacionalidad ecuatoriana, fenómeno que viene produciéndose a lo largo de la década anterior y especialmente a partir del año 1996.

Como se ha señalado anteriormente, tras la reducción demográfica en la guerra civil, comienza un periodo en la década de los 40′, que durará aproximadamente 20 años, en el que la población se mantiene constante con pequeñas fluctuaciones en torno a los 15.000 hab./Km2 . Es en la segunda mitad de la década de los 60′, cuando se produce un continuo crecimiento de la población de Totana, que se mantiene más o menos estable hasta el final de la década de los 90′, fecha en la que comienza a notarse un mayor crecimiento que continua ascendente hasta la fechó, con una tasa anual de crecimiento que se ha disparado en los últimos años.

Desde la cultura argárica hasta el s XXI han sido muchos los pueblos y culturas, que han transitado por esta tierra. Totana es una ciudad abierta y dinámica que destaca por la agricultura, los servicios y la artesanía alfarera. Muestra de su Historia es el rico patrimonio cultural, que adorna las calles de la ciudad y de sus pedanías. Su patrimonio natural cuenta con el principal pulmón forestal de la Región de Murcia: el Parque Regional de Sierra Espuña.

Los orígenes de Totana se remontan a la Prehistoria. La presencia humana en la zona se remonta al Paleolítico Medio, al que corresponde la industria lítica del Cejo del Pantano. Del Paleolítico Superior se han hallado restos líticos en el yacimiento, así como en Los Mortolitos, la Cueva de Hernández-Ros y la Cueva de la Tazona.

Eneolítico: el área de Totana cobra importancia

Será a partir del III milenio aC, en el Eneolítico, cuando el área de Totana, junto a la comarca del Guadalentín y todo el Sureste peninsular cobre importancia. Destaca el poblado del Campico de Lébor, cerro amesetado situado en la margen derecha de la Rambla de Lébor, que lo rodea sirviéndole de defensa natural. Al SO de esta elevación se halla el Cerro de los Blanquizares, lugar de enterramiento de los habitantes del cercano Lébor.

En la década de 1930, Juan Cuadrado Ruiz excavó una serie de tumbas en Los Blanquizares. Constató que el rito funerario era la inhumación colectiva, del mundo eneolítico. En estas tumbas se hallaron ajuares con todo tipo de materiales, destacando el hacha con enmangue de madera. Fue hallada por Juan Cuadrado y se conserva en el Museo Arqueológico de Almería. En la zona ocupada por Totana, la ocupación humana se atestigua desde inicios del III milenio aC hasta el 1900 aC. De este período son los restos hallados en el Cabezo de Santa Lucía, lugar que hoy ocupa el Centro Sociocultural ‘La Cárcel’

Edad del Bronce: la Bastida y el inicio del estudio de la cultura argárica

En el yacimiento arqueológico del Cerro de La Bastida se comenzó a estudiar la cultura argárica en España. Se trata de un cerro en forma de cono de 535 m de altitud. Se halla encajado entre la Rambla de Lébor y el Barranco Salado (afluente de aquélla). La cronología del yacimiento arranca en torno al año 1675 aC (Argar Antiguo). Su auge se daría hacia el 1580 aC y la decadencia en torno al 1100 aC (Edad del Bronce Tardío). Solamente el lado N de la elevación es accesible y, quizá, estaba defendido por una muralla. Es posible que el cerro estuviese poblado a través de terrazas escalonadas. Se trata de un yacimiento excepcional para la evolución de la arqueología prehistórica en España. En primer lugar, por sus dimensiones: 40.000 m2, de los que apenas se han estudiado 3.500 (una décima parte). Además, se calcula que La Bastida llegó a contar con 600 habitantes.

El inicio del estudio de la excavación corrió a cargo del ingeniero Rogelio de Inchaurrandieta, en 1869. A partir de los materiales encontrados se puede afirmar que el poblado se hallaba organizado en torno a la agricultura cerealística (trigo y cebada), aunque también se ha documentado la actividad textil y metalúrgica. La forma de enterramiento era la inhumación individual. Se hallaron 2 tipos de tumba, en cista y en urna (más comunes). Las cistas estaban formadas por 4 grandes lajas o losas de piedra. Las urnas eran tinajas cerámicas tapadas con una losa pétrea. En ambos casos el cadáver se introducía encogido sobre las rodillas. Le acompañaba un rico ajuar funerario: objetos domésticos (vasos con ofrendas alimenticias), suntuarios (anillos, colgantes de piedra, hueso, concha, bronce y plata) y en el caso de los varones, armas (puñales, espadas…).

Edad del Hierro. El mundo ibérico

El poblado de Las Cabezuelas, con ocupación humana desde la Edad del Bronce, adquirió su esplendor con los íberos (segunda mitad del primer milenio a.C.). Se trata de un pequeño cerro rodeado por la Rambla de La Santa y el Barranco Villar, muy cerca del núcleo urbano de Totana. Este altozano no se hallaba fortificado y sus habitantes se autoabastecían a partir de la actividad agropecuaria. También trabajaron en la alfarería, legando unas importantes piezas cerámicas (siglos VI-I aC): ánforas, ‘kálathos’, platos y vasijas. Los habitantes del poblado íbero de Las Cabezuelas comenzaron, en el tránsito del siglo II al I aC (decadencia del lugar), a descender a la zona próxima que, hoy en día, estaría ocupada por Totana. El mejor testimonio de ese desplazamiento poblacional son los materiales íbero-romanos de época tardorrepublicana e imperial.

Presencia romana

Desde principios del s I aC Totana recibió el influjo de la romanización. Aunque la mayor prosperidad la alcanzaría en época tardorrepublicana, muy en relación con el desarrollo de los núcleos próximos. Las villas romanas del área de Totana se dedicaron a la explotación agrícola de la tierra, concretamente el regadío. Para ello aprovecharon las aguas del río Guadalentín, conducidas por acueductos como el de Espuña.

El actual núcleo urbano de Totana

La investigación arqueológica se ha centrado poco en la Totana romana. El asentamiento del actual núcleo urbano se ha identificado como una ‘mansio‘, una estación de postas de la Vía Augusta que recorría el Valle del Guadalentín, uniendo Carthago Nova (Cartagena) con Cástulo (Linares).

El testimonio más importante de la huella de la civilización romana en Totana es un miliario hallado por los frailes franciscanos al realizar la cimentación del convento de San Buenaventura (s XVII). Aunque desapareció, se sabe que presentaba una inscripción relativa al emperador Augusto, que reparó la vía en en los años 8-7 aC. También se descubrió un fragmento de calzada romana, de grandes losas colocadas sobre una capa de tierra y arena apisonada. Otros restos importantes los ha proporcionado la epigrafía. Destacan las lápidas funerarias de Fabato (siglo I dC) y de Mystico (s II-III dC).

Apenas hay testimonios relativos a Totana entre los siglos IV al X dC. Lo único claro es que los modos de vida presentan una continuidad con el mundo romano, y la economía era rural. Ello permite afirmar que la llegada del Islam a la Península Ibérica en el año 711 no produjo una ruptura profunda, sino que los cambios fueron paulatinos, especialmente en pequeñas poblaciones rurales como Totana.

Totana y la cora de Tudmir

El arqueólogo García Antón ha querido situar en Totana la ciudad de Balantala de la cora de Tudmir, citada por el cronista musulmán al-Udri en el siglo XI. Balantala fue una de las siete ciudades (junto a Orihuela, Lorca, Mula, Alicante, Elche y Ello) incluidas en el pacto entre Abd-al-Aziz, caudillo árabe,  y Teodomiro (713), gobernador visigodo del Sureste peninsular. Los criterios de esa hipótesis son geográficos, arqueológicos (los restos romanos de Totana) y toponímicos (de Balantala podría derivar el nombre musulmán de Tawtana).

En el año 779 las tropas del emir Abderramán I tomaron Totana, de nuevo según el cronista musulmán al-Udri. Estas tierras fueron repartidas entre las gentes del emir para aprovechar su riqueza agrícola, mientras ellos fijaron su residencia en la fortaleza de Aledo. Cabe destacar las tres vasijas de Las Cabezuelas (s XI-XII) expuestas en el Museo Arqueológico de Lorca. Junto a ello algunos lugares tienen nombres llamativos, es el caso del topónimo Tawtana (Totana).

Es innegable que existe poca información sobre la Totana islámica. Los musulmanes fomentaron la agricultura en el Guadalentín y al abrigo de Sierra Espuña, partiendo de la buena situación geográfica. De este modo se desarrolló el regadío, tanto del cereal como de productos hortícolas. Además, se construyeron obras hidráulicas y de canalización, como atestiguan los hallazgos del Raiguero.

Musulmanes y cristianos

En 1243 se firma el Tratado de Alcaraz, que da lugar a la Reconquista del reino de Murcia por el infante don Alfonso (futuro Alfonso X ‘el Sabio’). Éste nombra como adelantado a su hermano Manuel. El futuro Rey cedió a los santiaguistas la villa de Aledo y su arrabal de Totana. Corría el año 1257. A partir de entonces serán los caballeros de la Orden de Santiago quienes nombren los cargos concejiles (alcaldes ordinarios y regidores), así como a la autoridad eclesiástica.

La inexistencia de defensas naturales o artificiales hacía de Totana un lugar peligroso para vivir, dadas las frecuentes incursiones musulmanas. La localidad fue durante los s XIV y XV un lugar prácticamente despoblado y dedicado a la venta de mercancías. La Orden de Santiago situó un mesón, que servía de aduana para controlar el paso de mercancías y ganado. Los Reyes Católicos, administradores de la Orden de Santiago, confirmaron los privilegios de la villa de Aledo y su todavía arrabal Totana, quedando los pobladores de ambos lugares exentos de pagar toda clase de tributos.

La configuración de Totana como villa no se dio hasta el final de la Reconquista. Ello tuvo que ver con el fin de la inseguridad, que conllevaba la cercana frontera con el reino nazarí de Granada. A partir de 1492, la población de Aledo comenzó a salir del recinto amurallado y  descendió al llano, al arrabal de Totana, situado a una legua de distancia. Desde finales del siglo XV la seguridad del bastión fortificado de Sierra Espuña dejó de primar, en beneficio de la fertilidad de las tierras más cercanas al Guadalentín.

Expansión de la villa. Una nueva población del Quinientos

Con el correr de los años Totana crecía, en tanto Aledo experimentaba el fenómeno contrario. Para detener ese trasvase poblacional de la villa matriz al arrabal, en 1517 las autoridades de Aledo prohibieron la construcción de casas en Totana, a excepción de las destinadas a las labores del campo. La orden fue desoída, hasta el punto de que también los alcaldes, regidores, personas pudientes y el párroco se trasladaron a Totana en los años siguientes.

En definitiva, ya a inicios del XVI Totana tenía más población que Aledo. Ello hace que durante dicha centuria se cree una ciudad ex novo, algo que en la Región de Murcia sólo sucedió también en Alguazas. En 1550 se acordó que las reuniones del Concejo se celebrasen en Totana, y se nombró un pedáneo para Aledo. La capitalidad del municipio ya se había conseguido, sobre todo, debido a los deseos de las familias más ricas de explotar y controlar la tierra. En 1553 el Papa Julio III, mediante una bula, aprobó el traslado de la encomienda santiaguista a Totana. En esas fechas se inició la construcción de la parroquia de Santiago. Ya en el s XVII la población de Totana costeó la edificación de las ermitas de San Cosme y San Damián.

Las expectativas económicas de la villa se ampliaron y diversificaron con la construcción y explotación de los pozos de nieve de Sierra Espuña, que se inicia en los años finales del siglo XVI y se mantiene hasta los últimos años del XIX. Esta actividad aseguró la economía de gran número de familias durante el invierno (etapa de paro) y diversificó la oferta laboral en el verano.

El nuevo trazado urbano de la villa se articuló en torno a dos nuevos barrios, separados por la Rambla de la Santa: Sevilla y Triana. En el primero se concentraban los principales edificios religiosos y civiles, así como los caminos hacia Murcia, Cartagena, Lorca y Mazarrón. En el segundo vivían los asalariados y campesinos junto a la comunidad de franciscanos, se trataba de una especie de arrabal. El nombre de ambos barrios vendría dado por las relaciones comerciales de los totaneros con la ciudad hispalense, iban allí a trabajar en la sosa y la barrilla.

Durante el s XVI varias epidemias de Peste azotaron la actual Región de Murcia, afectando también a Totana. Ello agravó la ya de por sí mala situación de los habitantes de la zona, sometidos a frecuentes hambrunas y calamidades meteorológicas.

Este tejido social de pobreza endémica era un magnifico campo de trabajo para las numerosas cofradías dedicadas a la beneficencia existentes en la villa durante la Edad Moderna. Esta labor benéfica hacia los pobres era la principal vía utilizada por los ricos para la redención de sus almas. Algunas cofradías totaneras de la Edad Moderna fueron las del Santísimo Sacramento, Nuestra Señora de la Concepción, Santa Lucía o San Pedro, entre otras.

Siglo XVIII. Crecimiento y segregación política

El s XVIII fue para Totana, al igual que para todo el reino de Murcia, una etapa de esplendor. Comenzó con el apoyo al monarca Felipe V en la Guerra de Sucesión. A cambio, Totana recibió el título de ‘Noble’ en 1709. Muestra de la expansión del s XVIII fueron obras hidráulicas como las presas del Paretón o de Lébor, que sirvieron para ampliar la superficie regada.

La villa se embelleció con diversas construcciones, tales como la fachada de la Parroquia de Santiago y la Fuente Monumental. Esta última, trazada por el lorquino Juan de Uzeta, es la única fuente barroca conservada en la Región de Murcia. En el censo de 1755 Totana contaba con 2.303 vecinos, de los cuales 201 se hallaban radicados en Aledo. La ciudad contaba con una serie de servicios, tales como 10 molinos de agua, 7 almazaras, 15 hornos de pan, 5 calderas de salitre y 2 tejeras. A todo ello hay que añadir que en 1713 se creó la alcaldía mayor de Totana. Ya en 1795 tuvo lugar la emancipación definitiva. De este modo, Totana y Aledo se convertían en municipios distintos, después de tantos siglos de Historia común.

Totana, cabeza de partido judicial

El s XIX no empezó muy bien para Totana. En 1802 la rotura del pantano lorquino de Puentes supuso la inundación de los campos y la destrucción de las presas y canalizaciones del regadío. Poco después estalló la Guerra de la Independencia (1808-1814). Aunque Totana no fue invadida por los franceses, los ancianos, las mujeres, los niños y la Corporación Municipal se refugiaron en el Castillo de Aledo. Entretanto, los varones jóvenes luchaban en el frente contra el invasor. En 1810 se propagó una terrible epidemia de fiebre amarilla, que provocó la reducción a la mitad de la población de Totana (de 10.000 a poco más de 5.000 habitantes) y un estancamiento demográfico, que llegó hasta 1830. A fines de dicho año se iniciaron las obras de las presas del Paretón y La Carabela, punto de partida para el resurgir de la agricultura.

El 13.5.1834 Totana se convirtió en cabecera del partido judicial, que incluía a Aledo, Alhama de Murcia, Librilla y Mazarrón. A mediados del s XIX, Totana comenzó a remontar la crisis. Se dio una notable expansión agrícola en el piedemonte circundante (diputaciones de Mortí y La Huerta), con el cultivo del naranjo. Se construyeron nuevas casas de factura y materiales sencillos, algunas de las cuales aún subsisten en el casco antiguo. Crecieron también nuevos barrios, como el de Los Pasos, en torno a la ermita del Calvario, lo cual hizo necesaria la apertura de accesos y calles.

El último tercio del s XIX no fue demasiado próspero para Totana. Había una fuerte emigración hacia otros lugares de la Región o fuera de ella, en busca de una vida mejor. En 1885, la inauguración del ferrocarril Alcantarilla-Lorca abrió Totana y el Valle del Guadalentín al comercio nacional. El Ayuntamiento de Totana promovió algunos edificios emblemáticos para la localidad. Se trata del Cementerio (1885) y de la Cárcel del partido judicial (1894), actual Centro Sociocultural ‘La Cárcel’. Ambos fueron trazados por el maestro mayor de la diócesis Justo Millán. En Sierra Espuña, el ingeniero de montes Ricardo Codorniú llevó a cabo la reforestación de miles de hectáreas. El resultado fue un modelo de restauración hidrológica-forestal, predominando el actual paisaje de pino carrasco.

Totana adquiere el rango de ciudad

A principios del s XX destacó la figura del general Aznar, totanero de adopción y vocación, muy vinculado a la localidad. Dicho político liberal tuvo mucho que ver con que, en 1918, una Real Orden de Alfonso XIII declarase ciudad a Totana. Hacia 1930 se produjo en Totana un gran descenso demográfico, derivado del problema de la falta de agua. Con la conversión de secanos en regadío y los nuevos cultivos llegó de nuevo el desarrollo para Totana. Sin embargo, la Guerra Civil (1936-1939) truncó la estabilidad que venía reinando desde hacía más de un siglo, así como el renovado crecimiento.

Tras las penurias de la posguerra, Totana, al igual que toda España, comenzó una fase de gran desarrollo en la década de los 60′ del s XX. La ciudad se expandió al Sur, hacia la actual avenida Juan Carlos I. Surgieron así nuevas entidades de población en la Era Alta y Las Cabezuelas, fuera del recinto histórico de Totana. Ello fue debido a la migración interna de campesinos, procedentes de pedanías totaneras como El Raiguero y diputaciones lorquinas. Cada década surgía un nuevo barrio. A partir de los 80′ se traspasaron los límites de la Carretera N-340 y la Avenida Juan Carlos I. Las barriadas surgidas a raíz de esa expansión fueron Las Peras, Tirol-Camilleri, El Parral, La Cerámica y La Ramblica.

El nuevo milenio

En la actualidad Totana cuenta con más de 30.000 habitantes. Una tierra secularmente emigrante ha pasado a recibir inmigrantes de otros países desde la década de 1990. La mayor parte de la población se halla en el núcleo urbano, mientras el resto se encuadra en las diputaciones y pedanías: El Paretón, Raiguero, Lébor, La Huerta, Las Viñas, Mortí, La Ñorica y Sierra Espuña. Los totaneros no han olvidado su hacendoso pasado artesano. La localidad es tierra de alfares por excelencia. Aquí la cerámica se obtiene en talleres familiares de sabor moruno. También existen oficios relacionados con la obtención del cuero, la forja y el bordado.

La economía tiene como pilares de referencia, además de la artesanía, la agricultura (con un pimentón que ha merecido una Denominación de Origen propia, y cuyo Consejo Regulador se encuentra en la ciudad de Totana) y el turismo. En el despertar de este último sector ha influido el rico legado cultural de la localidad y el Parque Regional de Sierra Espuña, que Totana comparte con otros municipios cercanos.

La estructura urbana es clara, siendo su base los caminos de salida a Lorca (calle Sol y Alamo), Murcia (calle Puente y Juan XXIII), o Mazarrón-Campo (General Aznar) Aledo-Bullas (Santa Eulalia) y la Huerta (Plaza de Sevilla) estos se convierten en las calles principales y simultáneamente se forman las calles de menos entidad, con menos de 4 m de anchura sensiblemente perpendiculares o paralelas a estas, en las primeras se van asentando las clases más acomodadas, con parcelas de tipo medio, superando siempre los 10 m de fachada, y una profundidad variable dependiendo de las manzanas, con una superficie mayor de 150 m2. estas parcelas se ocupan con edificaciones destinadas a viviendas unifamiliares de 2 plantas, mientras que en el resto de casco aparece un tipo de parcela pequeña, con fachada sobre los 4 o 6 m y profundidad superior a los 20 m, en la que se ubica una tipología edificatoria de 1 sola planta, con 2 estancias en fachada y un gran patio interior.

A finales del s XIX Totana dispone de un casco bien consolidado, sin apenas espacios vacíos en su interior albergando a 10.000 habitantes. En el s XX el desarrollo se ve frenado entrando el municipio en una crisis que se mantiene hasta las últimas décadas, teniendo al principio a crecer hacia el N-E y S-O ocupando las zonas vacías que restan entre el y las Ramblas de las Peras y de los Arcos, son actuaciones que se pueden calificar como pequeños ensanches, con una red vial casi ortogonal con anchura de calles de 8 y 10 m. Y una parcelación posterior a una mínima urbanización, regularizada en unidades de sobre los 150 m2. con una fachada de 10 m. O quedando así formadas la c/ Rosa y la zona de las Américas (C. Lima, Perú, Argentina, Chile, Cuba, etc.), así como la C/ Teniente Pérez Redondo y la zona de las vírgenes (C/ Virgen de Begoña, Covadonga, Monserrat, Merced, Llanos, etc.).

Totana en los 50′

En los 60′ se produce por parte del Ministerio de Obras Públicas una actuación de la máxima importancia, cual es la variante de la carretera N-340, por la parte S del casco que hasta entonces discurría por una tortuosa travesía por el centro de la población, que ocasionaba grandes problemas de circulación. Anteriormente ya se había iniciado un lento crecimiento hacia el Sur, que se ve acelerado por esta actuación, ocupándose rápidamente sus márgenes y posteriormente las zonas vacías que quedan entre el casco y la nueva carretera.

Totana 2000

En la última década se mantiene la tendencia y se traspasa la barrera del desvío, iniciándose la ocupación de la zona comprendida entre este y el ferrocarril, con 4 actuaciones de cierta importancia, que proceden a ocupar cada una de ellas una extensión aproximada de 5 Has. Abriendo viales de 10 mts. De anchura, adoptándolas de una escasísima infraestructura y procediendo a parcelar en unidades de 150 m. Donde se van ubicando junto a las familias más modestas, pequeños talleres y almacenes.

Simultáneamente, si bien la administración Local es incapaz de tramitar un Plan de Ordenación, va dictando unas Normas tendiendo a la regularización del casco antiguo obligando al retranqueo indiscriminado de las nuevas edificaciones, hasta conseguir una anchura mínima de 6m. En todas las calles, y obligando asimismo a crear chaflanes en todas las esquinas. Ha sido un proceso en que el desarrollo urbano se ha basado en la privatización del suelo, sin reinversión alguna de las plusvalías generadas por la ciudad y un aumento progresivo del valor del terreno, en un marco en que una administración sin voluntad política alguna ni capacidad técnico-financiera, llegando a las siguientes situaciones:

a.- Un casco urbano, que ocupa una gran superficie con algunas zonas internas sin consolidar, con un gran déficit de infraestructura y sin suelo público alguno donde ubicar sus dotaciones que los distintos barrios necesitan.

b.- Proceso de degradación del centro de la ciudad, manteniéndose la edificación a partir del suelo que la soporta, conduciendo a sectores obsoletos, a la vez que el proceso de reposición se ha realizado a partir del derribo a las antiguas edificaciones y construcción de otras, a través de tipologías extrañas a cualquier preexistencia, basadas tan sólo en la máxima rentabilidad económica de la operación.

c.- El suelo urbano central alcanza unos altos precios, llegándose a repercusiones sobre edificación del30 %, lo que paulatinamente va segregando a las clases menos pudientes, a las zonas periféricas, donde los desarrollos sistemáticos van produciendo las nuevas dotaciones.

d.- Destrucción de las zonas rurales transformando su uso.

La situación urbanística de Totana tiene su singularidad.

En abril del 79 se celebraron las primeras elecciones democráticas municipales lo que supuso un replanteamiento de la planificación urbanística de casi todos los municipios. En marzo del 80 se producen las transferencias de la Administración del Estado al Consejo Regional de Murcia en materia de urbanismo (RD 46/198 de 29 de febrero). En julio del 80 se adscriben a la Consejería de Ordenación del Territorio, Urbanismo, Obras Públicas y Medio Ambiente las referidas competencias.

Delimitación de Suelo Urbano TOTANA 1980

El 30.6.1980, se aprobó la Delimitación de Suelo Urbano de Totana, siendo el último instrumento de estas características que se tramitó en la Región.

El Plan General de Totana no se llegó a aprobar tramitándo en su lugar una Delimitación de Suelo Urbano en el año 1980 y posteriormente las NN.SS. que fueron aprobadas el 30.61980, y publicadas en el BORM el 26.12.1981.

Hoy el PGMO vigente tiene una aprobación definitiva publicada el 24.5.2011, por Orden 19.4.2011, pero, es un pequeño garimatías, donde, interviene por una parte, la Región de Murcia, el Ayuntamiento y como no, el Impacto Ambiental, el agua, los recursos hídricos, las infraestructuras, y los Sistemas Generales que afectan a todos los ratios de urbanización, datos erróneos, informes no entregados, cambios normativos, hipótesis exageradas,…

Vamos por orden:

ORDEN de 19.4.2011 del Consejero: APROBACION DEFINITIVA PARCIAL, a reserva de Subsanación de deficiencias del Plan General Municipal de Ordenación de Totana (expediente 343 del año 2004).  Significativos son los antecedentes de hecho, narrando las peripecias.

Una Orden del Consejero de 22.7.2011 inicia las hostilidades.

El 14.11.2014, se aprueba en Pleno y días más tarde se publica, el documento de subsanación de deficiencias al PGMO de TOTANA observadas en la Orden de Aprobación Definitiva Parcial del Consejero de Obras Públicas y Ordenación del Territorio de la Región de Murcia, …. conclusión, lo penúltimo firmado el 26.1.2017 y publicado en BORM el 16.2.2017

La Directora General de Ordenación del Territorio, Arquitectura y Vivienda dispuso:

Primero.- Revocar las Órdenes de esta Consejería de 19 de abril de 2011 (BORM nº 117 de 24.5.2011) y 22.7.2011 (BORM nº 108 de 9.9.2011), por las que se dispuso la aprobación definitiva parcial del Plan General Municipal de Ordenación de Totana, y la toma de conocimiento de la misma, de conformidad con lo establecido en el artículo 109.1 de la vigente Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas.

Segundo.- Suspender la tramitación del Plan General hasta tanto se cumplimenten adecuadamente las deficiencias que fueron informadas por la Comisión de Política Territorial, en su sesión de 6.4.2010, previo el acuerdo corporativo correspondiente y la información pública del mismo, de conformidad a lo establecido el artículo 158, apartado d) de la Ley 13/2015, de 30 de marzo, de Ordenación Territorial y Urbanística de la Región de Murcia.

Tercero.- Publicar la presente Orden en el Boletín Oficial de la Región de Murcia y notificar al Ayuntamiento de Totana.

Y todo porque “las órdenes que son objeto de revocación poseen carácter desfavorable y no doble efecto, favorable y desfavorable, dado que se trata de una aprobación definitiva parcial sujeta a la subsanación de deficiencias que se ha relevado imposible dado que los datos aportados en 2011 eran groseramente erróneos..”.

El 8.7.2017 El pleno del Ayuntamiento Aprueba provisionalmente.

El 8.2.2018 y el 4.6.2018 siguen los Informes de Urbanismo dando guerra, que si la Dirección General de Medio Ambiente no ha informado del cumplimiento por parte del PGMO de las determinaciones de la Declaración de Impacto Ambiental, etc,… “…Todo lo cual pongo en su conocimiento, con el fin de que pueda subsanar tales deficiencias a la mayor brevedad y, después de que el Pleno del Ayuntamiento refrende con su aprobación la documentación en la que se recojan esta subsanación, que en caso de que implicase una modificación sustancial del modelo de desarrollo urbano y territorial del Municipio recogido en el proyecto ya aprobado provisionalmente, deberá someterse a nueva información pública por plazo de 1 mes (que podrá ser parcial conforme dispone el art. 135.3º de la Ley del Suelo de la Región de Murcia), nos remitan el proyecto debidamente diligenciado y pueda así procederse a su aprobación definitiva…” (parecen cabreados, no?)

Y en estas estamos. Y se acabó el verano, y esperando. Desde la aprobación definitiva parcial hasta la APROBACION final total, pueden pasar muchas cosas.

Según el texto refundido de las Normas Subsidiarias aprobado con motivo de la Aprobación Inicial del Plan General, la distribución de superficies por clases de suelo es tal que el suelo no urbanizable (SNU) corresponde prácticamente a la totalidad de la superficie del término municipal de Totana (96,24%), mientras que el suelo urbano (SU) alcanza tan sólo el 1,03% y el suelo apto para urbanizar (SUZ) el 2,32% de la superficie total del municipio.

La mayor parte del suelo urbano corresponde principalmente al núcleo urbano de Totana y al núcleo urbano del Paretón, mientras que la superficie correspondiente al suelo apto para urbanizar corresponde al suelo de uso industrial del polígono de El Saladar en la diputación de la Ñorica y al suelo de uso residencial al N del Trasvase Tajo-Segura en la diputación de Mortí.

Estructura Urbana.

Partiendo de la trama básica histórica de Totana, centrada en el cruce de los ejes de comunicación Murcia-Lorca y Mazarrón-Aledo, confluentes en la Iglesia de Santiago como hito generador de la trama, y en base a los condicionantes físicos y a las preexistencias que forman el actual casco urbano de Totana, se pueden establecer varias opciones para el futuro desarrollo urbanístico preferente, partiendo de los siguientes conceptos:

• Existencia de límites físicos al crecimiento del casco, como son las ramblas, la linea del ferrocarril, el trazado de la variante norte, topografía, etc.

• Absorción de la variante de la carretera N-340 dentro de la trama urbana y utilización de ésta como nuevo eje vertebrador de crecimiento y ordenación de la zona sureste del casco.

• Analisís de la tendencia de ocupación del suelo en las distintas áreas urbanas.

• Previsión de necesidad de suelo para desarrollar, en función de las expectativas de crecimiento de la población. Planteamiento similar en el caso del suelo industrial.

• Agilización de la gestión urbanística, partiendo de la delimitación de zonas efectivamente aptas para ello.

• Respeto de la estructura y ordenación de la trama urbana preexistente y de los valores arquitectónicos e históricos de ésta.

De esta manera se pueden establecer varias opciones de crecimiento y desarrollo. Dichas alternativas ya fueron planteadas en el texto de las Normas Subsidiarias de 1981, decantandose en aquel momento por desarrollar especialmente la Zona Norte del Casco, lo que ha provocado una clara focalización de crecimiento hacia este área, con los Planes Parciales del Parral y la Ramblica. Recientemente se ha iniciado el desarrollo de los terrenos al sur de la Avenida Juan Carlos 1 , con la ejecución del Plan Parcial La Báscula y la aprobación definitiva del Plan Parcial Totana Sur.

Actualmente los condicionantes de cada opción han variado respecto de los de 1981, por lo que el analisis de las alternativas debe dar como resultado una alteración del modelo de crecimiento, en el que las diversas opciones de desarrollo, lejos de escluirse unas a otras, deben completarse o complementarse entre sí.

Algunas han desapareado con el tiempo, otras cambiaron su emplazamiento, pero todavía se conservan un buen número de ellas que se pueden visitar.

El PGMO de Totana se ha elaborado al amparo de las determinaciones de la vigente Ley del Suelo de la Región de Murcia. (Texto Refundido aprobado por Decreto Legislativo 1/2005 de 10 de Junio), y en el marco las siguientes directrices urbanísticas:

• Se ha redactado conjuntamente con el PGMO, un Plan Estratégico de implementación Municipal (PETIM).

• Se han proyectado los estándar generales previstos en la Ley del Suelo y además se proyectan actuaciones y previsiones de equipamientos de iniciativa privada, acompasados con bulevares/ equipados.

• Se proyecta el Plan para el medio/ largo plazo, por tanto se prevé una estructura soporte consistente sobre la que se sustenta el desarrollo del sistema urbanístico proyectado.

En relación con la conveniencia y oportunidad de la redacción del Plan General Municipal de Planeamiento Urbanístico de Totana, apuntamos las siguientes razones:

• Cartografía y propósitos de las NN.SS. vigentes obsoletas, lo cual dificulta las labores del urbanismo municipal y su desarrollo económico.

• Pasados más de 30 años desde la aprobación de las NN.SS. vigentes (año 1981), se plantean actualmente nuevas demandas, objetivos y desarrollos generales.

• Adaptación e incorporación de las modificaciones puntuales a las NN.SS. y otras iniciativas que se detectan como necesarias durante el proceso de formalización y de elaboración del PGMO.

• Adaptación a la legislación vigente, especialmente la de la Comunidad Autónoma y otras de carácter sectorial/ambiental.

• Flexibilizar los procesos de gestión y de urbanización de los sectores de desarrollo, sectorizados y no sectorizados.

• Reconducir el proceso de edificación en la huerta, fortaleciendo la producción del sector primario.

• Revisión del Sistema de comunicación viaria, elaborando un plan de carreteras municipal.

• Chequeo de la Normativa de NN.SS. vigentes y de los aspectos más problemáticos detectados durante su vigencia.

Tiempos revueltos en Totana.

Pero coincidiendo con el centenario de su nombramiento como ciudad, Totana está envuelta en  un temporal. El nuevo trazado del Corredor Mediterráneo, modificado respecto del conocido de 2011, ha supuesto un período de alegaciones y de concentraciones en su contra, que va más allá de  la pataleta, y es que constituida una plataforma vecinal, miembros del consistorio se han adherido.

Sentencias judiciales firmes obligan al pago de indemnizaciones, los anteriores miembros del equipo de gobierno y los nuevos a la gresca,…

Y la deuda, que ya monta cerca de 120 millones de euros, (6 años de presupuesto), o lo que es lo mismo, necesitaría entre 30 y 40 años para estar a 0. Casi nada. Plan de AJUSTE

Así se hace imposible establecer programas, planes o proyectos de futuro para cualquier territorio.¿Alguien es responsable? Esto no es FUENTEOVEJUNA. ¿LA GOBERNANZA?

Todavía resuena el eco del “CASO TOTEM” enriquecimiento del entonces alcalde, desde su cargo, pidiendo comisiones para impulsar proyectos urbanísticos, lo que supone un delito continuado de cohecho, al que se sumaron blanqueo de capitales, falsedad documental, malversación continuada de caudales públicos e infidelidad en la custodia de documentos.

Y de la EDUSI (estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrada), nada, ni a la 1ª, ni a la 2ª, ni a la 3ª intentona.

Totana cuenta hoy con un parque de 14.653 viviendas, y una población de 31.394 habitantes. Parecen pocas viviendas para una población en crecimiento, mayoritariamente pos la inmigración, y además hemos de añadir el riesgo sísmico de la zona.

Negro panorama.


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España