DURANGO

DURANGO. Pirámide de población

DURANGO. Población (INE)

DURANGO. Paro


Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Durango es un municipio del territorio histórico de Vizcaya, en la comunidad autónoma del País Vasco,  situado en la comarca del Duranguesado con una extensión de 10,79 km² y una población de 29 328 habitantes (2017). Se considera, por actividad económica y número de habitantes, la población más importante de Vizcaya después de las varias que conforman el Gran Bilbao. Ostenta los títulos de “Muy Noble y Muy Leal a la Corona Real villa de Durango”

La ciudad vizcaína de Durango está situada en la llanura del río Ibaizabal, en el lugar donde confluyen sus afluentes Mañaria, Etxanerreka y Larrinagatxu. La dirección longitudinal del valle favorece las comunicaciones entre Vizcaya y Guipúzcoa.

“Durango ocupa un espacio abierto en la orilla izquierda del río Ibaizabal. Hacia el sur, un pequeño anticlinal, comprimido y fracturado, con las capas casi verticales, ha dado origen a una crestería que continúa hacia el este por las cimas conocidas como peñas del duranguesado (Alluitz, Amboto, Mugarra, Oiz, Saibi, Gaianda) en cuyas laderas se abre paso el camino de comunicación con Castilla, por el difícil puerto de Urquiola. Dentro del municipio destacan la Peña de Mugarra (960 metros) y el monte Neberondo (453 metros), que forman un pequeño macizo calizo con numerosas formaciones de tipo kárstico.

El río Ibaizabal, a su paso por el municipio, recibe el caudal del río Mañaria, que atraviesa de norte a sur el municipio, y del arroyo Larrinagatxu. Por encontrase en el lugar de encrucijada de importantes rutas naturales y en especial el camino de la Meseta, el comercio ha jugado un papel decisivo en el desarrollo urbano.

Su fundación, en la margen derecha del río Mañaria, se atribuye a los monarcas navarros Sancho VI “El Sabio” y a Sancho VII “El Fuerte”, coincidiendo con la máxima actividad colonizadora y fundaciones de otras villas navarras extremas, entre las que se encuentran San Sebastián (1180) y Vitoria (1181) , pero no se conoce la carta de fundación.

Alfonso VIII incorpora el Duranguesado a la Corona de Castilla, hacia 1200, después lo cede al señor de Vizcaya Diego López de Haro II en 1212, para él y sus sucesores. Se atribuye al quinto Diego López de Haro la fundación de la villa de Durango en 1297, lo que nos induce a pensar que el poblamiento y acrecentamiento se produjo a partir de esta cesión, también que hubiese sido “construida de nuevo o refundada”.

En 1372 Juan I confirma su Fuero, más tarde revalidado por sucesivos monarcas: Enrique III, Juan II, Enrique IV; Jurado en 1483 por Isabel la Católica; y de nuevo confirmado por los reyes de la Casa de Austria .

1846 CAMINOS DE VIZCAYA

La ciudad se edificó conforme a un plan preestablecido en la margen derecha del río Mañaría, en un terreno que pertenecía a la anteiglesia de Abadiano, y en el que había algunas construcciones preexistentes aisladas, situadas en torno a la iglesia de San Pedro de Tavira y a la casa-torre del Señor del Duranguesado. La fundación suponía el asentamiento de una población agraria dispersa en un núcleo urbano.

José Luís Orella sostiene que el nombre de la primitiva fundación fue Tavira, y que más tarde se apropió el de Durango, que correspondía a la merindad formada por las anteiglesias de Abadiano, Bérriz, San Agustín de Echevarría, Mallavia, Mafiaria, Yurreta, Garay, Zaldúa, Arrázola, Axpe, Apatamonasterio e Izurza entre las que ejercía como capital jurídica y comercial en el s. XIV.

El plano de Durango está relacionado con las empresas urbanísticas de los reyes de Navarra. Caro Baroja admira estos asentamientos por su planta canónica de ciudades comerciales, ciudades fortificadas y centros religiosos desarrollados, que sirven al monarca para hacer frente a una nobleza rural poco segura, concentrando una población comercial y artesanal frente a la agrícola preexistente. La fórmula planificadora se difundió por Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, repitiéndose varios siglos más tarde en fundaciones castellanas promovidas por Alfonso X y sus sucesores en territorio vasco.

El urbanismo de la villa de Durango se articula junto a sus iglesias. San Pedro Tabira debió ser la más antigua y fue reedificada en el s XIV. A ésta se unen Santa María de Uribarri, Santa Ana fundada en el siglo XV y Santa Magdalena. La villa tiene cerca o muralla con varias puertas tales como Curutciaga, San Pedro, San Juan, San Martín, La Piedad y Santa Ana. Forman sus barrios los de Gurutciaga, Inchaurrondo, Piñondo y Hermondo. Junto al núcleo murado se desgrana sus ermitas como Santa Lucia de Axpe, Santa Cruz de Zuazola. San Vicente de Miqueldi (iglesia juradera), San Fausto, San Bartolomé, San Marcos, San Andrés, San Roque, Nuestra señora de Tabira y Nuestra Señora de la Soledad.

Durango es cabeza de tercios burgueses encabezando a Orduña, Villaro, Ochandiano, Elorrio, Ermua, Marquina y Guerrioaiz. Las otras dos cabezas de tercio son Bermeo (con Lequeitio, Hondarroa, Guernica, Plasencia, Regoytia) y Bilbao (con Valmaseda, Portugalete, Miraballes, Munguía y Larrabezua). Esta división en tercios subsistió hasta que fue suprimida en 1458. Sin embargo en 1514 encontramos una real cédula de la reina doña Juana dada en Valladolid el 17 de noviembre que ordena el Señorío en tercios y manda que los corregidores de Vizcaya residan por tercios del año en las villas de Bermeo, Bilbao y Durango.

Las principales casas de parientes mayores de Durango medieval son Orozqueta, Zabalarra, Murueta, Tabira, Lariz, Unda, Asteiza, Monago, Otalora, Marzana, Arandoño. Sin embargo en nuestra documentación aparecen la casa fuerte de Çumarraga, la de Yarça, la casa torre de Fernando Yvannes de Berrio, la torre y las ruedas de Pero Ruiz de Muncharas “que son fuera de la puerta del mercado de la dicha villa de Tavira” en el camino real pasando de Durango a Guipuzcoa “en el lugar de Muncharas”

Según Villavaso desde principios del s XV la constitución del concejo obedeció al principio y representación de los linajes y de los bandos con dos alcaldes, alternando este sistema hasta las Ordenanzas de Chinchilla en 1485 que introducen el sistema de insaculación y un alcalde único. En efecto desde 1426 se puede seguir por la documentación la constitución del Concejo de Durango. El nombre de los dos alcaldes, lo mismo que el de los fieles, junto con el fiel o procurador, el preboste reunidos en concejo general “mandan cerrar las puertas de la villa, hacen repicar las campanas, juntan a todos bajo el portal del cementerio de Santa María”. A veces a estos oficiales se unen “a conçejo la mayor pate de todos los vesinos de la villa”. La documentación refleja también el capitulado de Chinchilla de 1486 y su influjo en la villa (doc. 63).

La villa siguió conservando la institución del concejo abierto o público, aun después de las ordenanzas de Chinchilla, como consta de 1492 en el que concedieron 20 ducados de limosna a Juan de Uribe para pagar su rescate de los moros de Tremecén.

Durante el s XV Durango debió de ser una villa de gran auge artesanal. Labayru nos transcribe fechandolas en 1496 las Ordenanzas de los pañeros de la villa (Labayru, III, apéndice). Por la documentación aportada podemos concluir que existían en la villa otras profesiones y fabricantes de armas, clavos, herrajes, etc. En concreto entre 1443 y 1461 nos encontramos con los oficiales siguientes: Pero Sanches de Sarria, çapatero, Pedro de Sarria, çapatero, Ochoa Urquiçu, armero, Lope de Çestona, cuchillero, Juan d’Erçilla, armero, Juan de Artola, çapatero, Pedro de Murueta, capero, Juan de Verna, cordelero, Juan Dias, tendero de pannos, Juan Ruys de Berris, correro, Furtuno de Chaburu, correro, Juan Lopes Monago, escrivano, Sancho Peres d’Ybarrondo, escribano, Pedro de Erçila, correro, Pedro de Munsaras, correro, Juan Lopes, carpentero, Pero Ruys de Euba, carnesçero, Ochoa d’Orobio, tendero, Pedro d’Iturriaga, astero, Martin de Murueta, pannero, Juan de Astola, cuchillero, Martin Garcia Buenosdias, çapatero, Pero Saes de Sarria, çapatero, Juan de Axeoeta, agujetero, Juan Ruíz de Verris, correro.

En cuanto a la contribución de la villa de Durango al pedido aparece la villa evaluada en 18.000 maravedis, por debajo de Bermeo con 90.000, Bilbao con 40.000 y Lequeitio con 20.000 maravedis, pero por delante de Ondarroa con 10.000 maravedis y las restantes villas del Señorío.

La vida religiosa de la villa aparece reflejada en múltiples aspectos. En 1430 Juan Ortis d’Elgueta pierde dos mulas “de alvarda” porque el mulatero que las llevaba “fablo con algunos que estavan escomulgados”. En 1467 Furtun Iñiguez de Mendieta, arcipreste de Uribe, es nombrado juez comisario que investigue la muerte de Pedro, abad de Erricoitia, realizada en la jurisdicción de la villa de Durango por la justicia seglar. Era el año 1467 y comenta el documento “ca esta sennal es del antechristo que la juridiçion seglar se entremete a matar clerigo de ordenes sagradas”.

La villa de Durango también participó en la historia política de la Corona de Castilla. Por citar algún ejemplo en 1461 envió en servicio del rey cierta gente “por su mandado al real de sobre la villa de Biana, al regno de Nabarra”. En concreto enviaron ballesteros que costaron a la villa la cantidad de 3.500 maravedís. En 1491 para la Guerra de Granada la villa puesto a los reyes 150.000 maravedis. Al ser la villa patrona de las iglesias con derecho de presentación, en enero de 1505 se acordó entre el cabildo y el regimiento que hubiera 16 beneficiados, los cuales gozarían de una tercera parte de las décimas, siendo las otras dos para las fábricas de las iglesias y para el preboste. La villa sufragaba los gastos de reparación de las iglesias: así en 1498 dió en concepto de limosna 100.000 maravedis para la reparación de dos capillas y un pilar de la iglesia de Santa María.

El comercio es una de las profesiones que ejercen los durangueses. Cargan sus mercaderías de hierro, acero y clavo para Andalucia, Galicia o Portugal en el puerto de Bilbao estando libres de impuestos a los mayordomos de las iglesias de Santiago y San Antón, pero no al fiel de los mercaderes de Bilbao.

Sobre la vida comercial de la villa hay datos importantes. Resumamos los aducidos para 1473: “Paresçieron presentes ante los dichos sennor conde don Pero de Marique, conde de Trivinno, e corregidor comendador Perro de Gusman, e alcaldes los fieles de la dicha villa e fisieron relaçion desiendo de commo era acostumbrado de recudir e venir a la dicha villa cada semana e aun cada cada dia e espeçialmente entre de cada semana muchos ommes bienandantes e arrugueros con sus vestias e mercadurias e viatuallas e otros asimismo a conprar trigo e çebada e otras cosas”. Digno de Destacar es el salvoconducto y carta de seguro que acompaña a la descripción que hemos antepuesto.

Igualmente son de destacar las tempranas ordenanzas de la sidra que Fernando el Católico aprueba para la villa en estiembre de 1476.

Sobre el urbanismo y el término municipal de la villa de Durango son del máximo interés los amojonamientos realizados y transcritos en la documentación, como por ejemplo el aportado en el número 53 del año 1477, o el realizado con el corregidor Astudillo en 1489 y 1490.

La villa se dota de una serie de ordenanzas que regulan su vida municipal: por ejemplo las que promulga sobre la tala de montes, términos de la villa y sobre los molinos en 1480 o las ordenanzas de abril de 1483, o las impuestas por el corregidor Alvarez de Cueta en 1499.

Las entradas económicas de la villa quedan consignadas en las notas dejadas por los escribanos del concejo por ejemplo de 1497.

La villa ejecuta un padrón o repartimiento fiscal en diferentes ocasiones. Por ejemplo el que ejecuta sobre la calle del medio en 1483, conservándose otro de 1487.

La villa de Durango llegó a separar su término de las villas cercanas: con Mañaria e Izurza en 1427, con Abadiano e Izurza en 1443, con Dima y merindad de Arratia en 1492, si bien tiene litigios con Yurreta en 1494.

También en nuestra documentación se testifica la presencia de los reyes en Durango. Visitaron la villa Enrique III en 1393, Enrique IV en 1457, por fin Isabel la Católica con la princesa doña Juana en 1483. Efectivamente la relación de esta visita viene consignada por escrito en el documento 60, con detalles concretos y pormenores de una narración literaria.

Merindad de Durango

Como ya dijimos la merindad una serie de villas y tierras que aparecen documentadas en nuestros archivos. Sin duda es Abadiano la anteiglesia mas relacionada con la villa de Durango, con la que más contactos tiene. En 1443 se llegó a un amojonamiento deslindando los terminos de Abadiano, Izurza y Durango. En la documentación aparecen repetidas veces “los parrochianos de la anteeglisa de San Trocad que es en la dicha tierra e merindat de Durango. Igualmente se cita la villa de Ochandiano, y especificamente la casa torre de Gonzalez de Butrón. Del mismo modo se cita a Mañaria, como anteiglesia y como río que atraviesa la propia villa de Durango. No en menor intensidad aparece la anteiglesia de Yurreta.

La merindad de Durango aparece por primera vez en nuestra documentación en 1428.

La merindad de Durango tiene instituciones y autoridades propias. Existe un alcalde de Hermandad en la merindad de Durango. Igualmente se reunen en junta de merindad en el campo de Gueridiaga. Existen alcaldes reales en la tierra y merindad de Durango como Ochoa Lopes de Marquina o Sancho Martines de Arandia, que tiene como lugarteniente a Juan Yvannes de Legarrbey. Igualmente la merindad tiene un merino y un lugarteniente de merino.

En la junta están presentes los fieles de las anteiglesias de Sant Agustin d’ Echebarria, Santa María de Malabia, San Andrés de Çaldivar, San Juan de Verris, San Torcad de Avadiano, Santa María de Mannaria, San Nicolas de Ençirta, San Miguell de Yurreta cuando discuten sobre el sel de Urietagachia, término de Aluina, que era común a las villas y a la tierra llana de la dicha merindad y “exido común”.

A la hora de dentenciar aducen como norma legal el fuero de Durango, sin que podamos precisar si en esta referencia se alude al fuero de la villa o a uno propio de la merindad.

La infraestructura administrativa de la merindad sirve para otras reuniones que no son las Juntas. Así por ejemplo para reunir a los representantes de “confradias de Guerediaga, Tranna, Mincharas, Mendiola, fesiosen repycar las canpanas de las anteeglesias de la dicha tierra, las quales para ello fueron repicadas e fecha la dicha junta”.

Pero es significativa la reunión de 1461 en la que se reparte montes para sacar leña, ya que “eran pobres e menguados de montes lleneros que eran llamados egarças e les eran nesçesarios montes lenneros e surças para provisiones de sus casas” por lo que encomiendan a oficiales que “viesedes e esaminasedes las agurças e montes lenneros e apartar convenibles montes lenneros llamados egarças e egardibias (asurdibias) o egurças”.

Sobre la vida jurídica de la Merindad de la Merindad habría mucho que anotar. Pongamos ejemplarmente este dato: El 29.12.1470 “so el pino de fuera e çerca del mercado de la villa de Tavira de Durango que es en el sennorio e condado de Viscaya a veynte dias del mes de desiembre, anno del nasçimiento del nuestro salvador Jhesu Christo de mill e quatroçientos e sesenta e nuebe annos, este dicho dia, estando asentado en audiençia a juysio, oyendo e librando pleytos segund que lo han de uso e de constumbre, Sancho Martines de Arandia vasallo del rey nuestro sennor, e su alcalde de fuero de la merindad de Durango… paresçio presente Ochoa de Mencola, vecino de la dicha villa…”

Otro dato semejante se transcribe de 1478. Dice así: “e despues de esto, so el pino que esta en el rebal de la puerta del mercado de la dicha villa de Tabira de Durango, a ocho días del mes de abril i anno susodicho del sennor de mill e quatroçientos i setenta e ocho annos, este dicho dia, estando sentado en audiençia en el dicho logar sobre un vanco de madera el dicho señor bachiller Juan Saes de Urquiaga, teniente de la dicha merindad por el dicho señor Juan de Torres, corregidor de Viscaya, en presencia de mi el dicho martin Ruys de Muncharas, escrivano i notario publico del dicho señor rey…”

Los interrogatorios a los que se somete a los testigos, así como el proceder de los jueces, las pruebas realizadas, el requisito de los intervalos y convocatorias, en fín, todos los elementos destinados a fundamentar un estudio procesal jurídico del tribunal de la merindad quedan consignados de forma detallada en nuestra documentación de la villa de Durango.

1772 DURANGO por Jose Santos Calderón

El núcleo antiguo presenta un trazado regular, de forma rectangular, dentro de la muralla. Con 4 calles paralelas —originariamente 3—, casi rectas, ligeramente curvadas las perimetrales en los extremos, por exigencia de la topografía, pero buscando también la unión con las centrales y el encuentro con las iglesias, que situadas en los extremos forman parte del recinto amurallado. Las 4 calles están cruzadas por otra perpendicular en el centro. En el plano de Santos Calderón, de 1772, se aprecian pequeños cantones traveseros, dispuestos arbitrariamente, y algunas parcelas sin edificar que han desaparecido en el plano de Coello.

1857 DURANGO por F COELLO

El trazado responde al esquema de las fundaciones navarras, fijado en Puente la Reina, después repetido en los de San Sebastián, Sangüesa, Vitoria y Laguardia; adoptado más tarde en otras fundaciones de Vizcaya del s XIV: Marquina, Guernica y Bilbao, con las que parece emparentarse más directamente, y con las fundaciones castellanas en Guipúzcoa de los s XIII y XIV: Villafranca, Mondragón, Elgoibar, Hernani. Torres Balbás y Caro Baroja relacionan estas villas de plano regular del norte de España con las Bastides francesas, dentro de un contexto histórico coincidente.

Las calles se orientan de sur a norte, adaptándose ligeramente a la curva trazada por el cauce del río. Las centrales configuran unidades de viviendas dobles, y las exteriores simples con acceso sólo desde el interior de la villa. Su disposición y anchura está en relación con las categorías sociales de sus moradores. También los nombres de las calles hablan de estructuras jerárquicas. Actualmente, se denominan en euskera: Barrenkalea, Artekalea, Goienkalea y Kalebarria -también en el plano de Santos Calderón aparecen con esos nombres-; la transversal: Zeharkalea, pero en tiempos antiguos eran conocidas por su traducción castellana: Calle de Yuso, Calle del Medio (tam14 bién del Mercado), Calle de Suso y Calle Nueva. El nombre de la última nos da pie para pensar que la primera expansión urbana —aparte de la de los arrabales— tuvo su origen por el lado opuesto al río.

La ciudad quedaba encerrada por la muralla, de mediana altura, todavía en construcción en 1372, a juzgar por las repetidas sanciones del Fuero que obligan pagos “para facer el muro de la dicha villa”. La cerca no ha llegado a nuestros días, quizá porque la debilidad de los materiales de construcción o su reutilización en posteriores edificaciones no lo permitieron, también porque la muralla propiamente dicha no existía en algunos tramos, en los que desempeñaba esa función defensiva la fachada posterior de las casas de Goienkalea y Barrenkalea, además, en ésta no era tan necesaria por la protección que le daba el río. Algunos restos quedan en la fachada posterior de la torre de Láriz, encauzando el Mañaria, que aguas abajo discurre encajonado entre las fachadas posteriores de Barrenkalea y San Agustín, y Uribarri Kalea y Zumalakarregi Kalea, proporcionando una agradable vista pintoresca.

En la muralla se abrían las puertas de Kurutziaga, San Pedro, San Juan, San Martín, Nuestra Señora de la Piedad y Santa Ana, respetadas hasta mediados del s XIX. Madoz da noticia de la destrucción de las de Kurutziaga y San Pedro para construir el camino real que desde Urquiola se dirigía a Ermua atravesando la villa por delante de la iglesia de Santa María. La de Santa Ana fue construida en 1566, renovada en 1744, y recientemente restaurada. En torno a ella se construyó una plaza en 1832, según refiere Veitia . En la de Kurutziaga estaba situada la cruz, gótica del s XV, interesante por su iconografía, que todavía subsiste. Casi en los vértices del recinto amurallado estuvieron situadas las casas-torre de Láriz, Asteiza, Arandoño -sobre la que se erige la torre parroquial de Santa Maríay Monago, no identificadas en los planos de Santos Calderón ni de Coello. La torre de Láriz, -estimada por los durangueses porque en ella habitó Isabel la Católica en 1483, cuando juró su Fuero— ha sido muy reformada; su planta es irregular, y solamente conserva de su pasado histórico algunos muros y gárgolas.

La villa dentro de la muralla tenía poco más de seiscientos edificios: García de Cortazar da la cifra de 637 fogueras en el año 1514, Madoz recoge la 19 cifra de 628 vecinos y 2.246 almas en 1847 .

Entre los edificios más notables intramuros estaban la iglesia de Santa María, situada en el extremo norte, construida en el s XIV sobre la antigua torre de Arandoño, posteriormente reconstruida, amueblada y decorada en el s XVI. El Ayuntamiento tenía banco reservado en el lado del Evangelio y el templo lucía en los pilares más cercanos al presbiterio el escudo de armas de la villa. El pórtico exterior es de gran belleza y esbeltez. Entre los pilares de la arquería se dispone un banco corrido de piedra. El conjunto se cubre por un tejado que soportan sólidas cerchas de madera en forma de arco. Este espacio destinado inicialmente para cementerio y construcciones claustrales, desvirtuó su uso después de la Guerra de la Independencia, al acoger en días de lluvia los puestos del mercado —que se situaba desde la puerta de San Pedro, junto al puente, hasta este pórtico—, y servir en los días festivos como lugar de reunión para todo tipo de personas. Veitia —a quien seguimos en los datos históricos de la iglesia- pretende recuperar su función primigenia al sugerir que el Ayuntamiento debería establecer una .plaza nueva para mercado y paseo en lugar más cómodo. El mercado se construyó en la calle del Matadero, hoy Uribarri Kalea, con llamativa fachada de manipostería y sillares rústicos de buen porte y dimesiones. Presenta cuatro arcos de ingreso y amplio remate escalonado, decorado con flameros, a la vez que muestra inscripción y óculo en el frente.

La parroquia de Santa Ana está situada en el extremo opuesto a la de Santa María, frontera con Artekalea y Goienkalea. Fue construida en el s XVI y muy reconstruida en el XVIII con alguna intervención de Ventura Rodríguez. Luce escudo de armas de la villa en la fachada principal, pero no gozó del favor municipal en el mismo grado que la otra parroquia. En el entorno, sobre el reducto que encerraba su cementerio exterior, surge la actual plaza con el nombre de la advocación de la iglesia, que también tuvo mercado en el s XIX como la de Santa María.

La casa consistorial se construye entre los últimos años del s XVI y primeros del XVII, como se colige del siguiente documento de 1597 aportado por Labayru: “En 2.200 ducados se remató en este año la edificación de la casa consistorial de Durango por Martín de Lázpita y Pedro de Icabalceta en el término de 3 años, término que después se amplió á tres años más”. Se levanta sobre soportales conformados por arcos de medio punto. Su fachada  está decorada con estípites pintados por Ignacio de Zumárraga en 1772 . No aparece identificado en los planos de Santos Calderón ni de Coello, pese a estar situado en una pequeña plaza en la intercesión de Artekalea con Zeharkalea.

Desde 1826 contó por acuerdo municipal con escuela de primeras letras, construida en Kalebarria, con dos aulas, una para niños, la otra para niñas. Su fachada de piedra de sillería, servía en opinión de Veitia para “hermosear” la calle.

El cronista de Durango refiere, también, que intramuros contaba la villa “desde inmemorial tiempo con matadería de ganado vacuno, nuevamente construida en 1860, (la) fachada de piedra sillería con cuatro columnas, y sobre cada una de ellas una cabeza de buey bajo el balcón corrido de la fachada, encima de éste las armas de la villa, y en la parte del río se hace fachada con tres cabezas de buey, todo de piedra sillería” . Tal vez por estar basada en un plano, posteriormente rectificado y simplificado en obra, la descripción no coincide con el edificio situado en Uribarri Kalea, junto a la vía del ferrocarril Durango-Elorrio, que, en ruina incipiente, ha llegado a nuestros días. Se trata de una sólida construcción de manipostería reforzada con sillares en esquinas y vanos. Sobre la puerta lleva la siguiente inscripción: MATADERO / 1884, y sobre ella el escudo de la villa (Lám. 12). Frente a este edificio, según testimonio de Veitia, estaba la pescadería “en sitio espacioso y llano, con pavimento embaldosado”, construida en 1844.

El plano de la ciudad no ha sufrido alteración alguna en su trazado, pese a los devastadores incendios que padeció, particularmente desastroso el del 11.3.1554, “que en menos de cuatro horas” destruyó “más de seiscientas casas dentro de los muros y parte de la iglesia mayor de Santa María”. El mismo azote sobrevino por segunda vez el 25.2.1672, pero en menor grado. Ocupada por las tropas francesas, y en las guerras carlistas por diferentes partidos, sufrió sucesivos acondicionamientos de conventos para alojar a los soldados, y de resulta algunos fueron incendiados. En 1937 padeció un terrible bombardeo que causó numerosas víctimas y graves daños y derrumbes en la parroquia de Santa María, convento de Santa Susana, iglesia de los jesuitas y algunas casas.

La ciudad se reconstruye en distintas épocas, respetando su morfología y el esquema parcelario, que como bien asegura Linazasoro “actúa como permanencia física”. La transformación y la sustitución tipológica tras el primer incendio, después en la evolución y desarrollo urbanístico de la ciudad, se debió plantear exclusivamente a nivel de propiedades individuales: prolongando la casa en profundidad o en altura, práctica que fue común en las fundaciones vascas. La madera de la que estaba construido todo Durango en tiempos de Enrique IV es sustituida por piedra , aun cuando se mantiene en soportes estructurales: vigas y entramados, como bien se aprecia en la casa n° 32 de Artekalea, después del incendio sufrido. En las fachadas se incorporan elementos decorativos de cada momento sin alterar demasiado la composición arquitectónica primigenia. Interesante es el juicio que emite Veitia, cuando dice que “las casas no tienen uniformidad o armonía unas con otras por la libertad que han tenido y tienen los dueños de alzarlas o bajarlas a su arbitrio” y atribuye su desigualdad a la urgencia de reconstruir las casas y villa, tras las calamidades sufridas, según los medios de los que disponían los propietarios y Ayuntamiento. Considera que hay tres tipos de casas: “muchas muy buenas; otras muy regulares; otras mal formadas por la mediana arquitectura; y algunas (que) amenazan ruinas”. Elogia “la multitud de casas nuevas y reedificaciones de otras que se han ejecutado y se está continuando desde hace algunos años”, también la pavimentación de las cuatro calles y travesera: de “embaldosado de piedra de sillar”, destacando la de Artekalea “por su hermosura y lucida colocación y afianzamiento en toda línea o extensión de la calle, con una perfecta igualdad de losas selectas, de mayor grosor en sus dimensiones que las otras tres calles, y de la travesera…”.

Los edificios de viviendas más notables se localizan en la plaza de Santa Ana y en Andra Mari Kalea. En la primera destaca, en la esquina con Artekalea, una digna fachada del s XVIII que ostenta escudo de los Zabala y frontones sobre las ventanas, en consonancia estética con palacios italianos de siglos precedentes. En la segunda, la casa n° 2, de buena cantería y rigurosa simetría en la distribución de vanos, decorados con moldura que en los vértices se quiebra en codillos.

El recrecimiento intramuros deja de ser viable con el desarrollo demográfico y el auge de las actividades comerciales, por lo que la expansión urbana buscará como lugares apropiados los arrabales, a partir de las puertas de la villa, en la proximidad de edificios conventuales situados extramuros, y también a lo largo de los caminos de entrada.

Los barrios extramuros estaban conformados en 1772. Santos Calderón los dibuja en el plano, además en una nota destaca “la dilatada extensión que tenía esta villa en sus 3 arrabales”, que se localizan al otro lado del río, entre las iglesias de San Pedro y de la Magdalena, situados a lo largo del camino de Castilla, que pasando por el puerto de Urquiola se dirige a Bilbao. En el plano de Coello aparecen con los nombres de ” Pinondo”, “San Agustín” y “Hermodo”. En la parte oriental de la villa se desarrollan otros dos arrabales: el de Intxaurrondo, junto a la puerta de San Martín, y el de Kurutziaga a partir del portal del mismo nombre. Madoz da noticia del número de casas que hay en cada arrabal: 9 en Pinondo, 69 en San Agustín, 18 en Intxaurrondo y 53 en el de Kurutziaga.

El de Pinondo está situado al sur, en el lugar de la primera entrada del camino de Urquiola a la villa, comunicado con ella por el puente de Santa Ana, después, desde la puerta del mismo nombre se dirige a la iglesia de Santa María a través de la calle principal llamada Artekalea. Es el arrabal de menor número de casas, pero de mayor prestancia, allí se sitúan algunos palacios nobiliarios. De buena fachada es el edificio que lleva el nº 4, fechado en 1773, con destacada heráldica sobre el balcón principal, amplia puerta bajo arco de medio punto y pronunciado alero. En los planos de Santos Calderón y de Coello se identifican estas casas-torre por los solares que ocupan, pero no se rotulan sus nombres.

El arrabal de San Agustín es el más poblado, en tiempos de Madoz reunía 69 casas. En el plano, presenta un desarrollo lineal a lo largo del camino, por lo que termina por juntarse con el vecino de Ermondo en el Paseo del Olmedal. Surgió en torno al convento de agustinos, construido en 1578, y al edificio del Santo Hospital, fundado por Pedro de Orozqueta en 1590, y 32 edificado junto al convento que anexionará en 1896. La iglesia del convento se alinéa con la prolongación extramuros de la calle transversal de la villa (actual Zabalakalea), después de cruzar la puerta y puente llamado de Zavala en el plano de Santos Calderón.

En el comienzo del camino de Bilbao se sitúa el arrabal de Ermondo. El barrio se comunica con el núcleo urbano por el puente y puerta de San Pedro, que da entrada al camino de Urquiola, que atravesaba la villa por delante de la iglesia de Santa María para dirigirse a la puerta de Kuruztiaga, donde enlazaba con el de Ermua. Fausto Antonio de Veitia habla de su pavimento de adoquines y se lamenta de que no se haya embaldosado de losas selectas, como lo están las cuatro calles.

El arrabal tenía pocas casas. El edificio más notable era la iglesia de la Magdalena, copatrona de la villa desde el siglo XVII. No ha subsistido, pero conocemos el perímetro de su planta por el plano de Santos Calderón, y algún detalle más, gracias a la descripción que nos proporciona Veitia, cuando dice: “era de perspectiva graciosa y vistosa, de una nave sin bóvedas, de 90 pies de longitud y 49 de latitud”. Fue demolida en 1809 para construir en su solar el cementerio, de acuerdo con la Real Orden del mismo año, y fue bendecido el 31 de octubre de 1811. Su planta aparece dibujada en el plano de Coello. Posteriormente fue trasladado a las afueras, junto al camino de Elorrio, construyéndose en su solar una pequeña ermita con frontis tetrástilo.

Otro conjunto que dignificaba el arrabal de Ermondo era el Paseo del Olmedal, de contorno rectangular, representado en el plano de Santos Calderón con una vegetación ilusoria y abatida. Se localiza frente al puente que conduce a la iglesia de Santa María. En 1785 se construyó en este jardín el Juego de pelota, calificado por Veitia de “hermoso y majestuoso” con “dos preciosas paredes llamadas frontones (…) y con asientos de piedra de sillería”. Sin duda “el mejor Juego de pelota del Señorío, junto al cual hay una fron36 dosa alameda con elegantes canapés de piedra” .

Kurutziaga es otro arrabal importante con 53 casas a mediados del s XIX. Se origina en la puerta del mismo nombre, dando lugar a una espaciosa e irregular plaza en la que tenían lugar el mercado de cerdos y ganado vacuno, y también novilladas en fiestas señaladas . En este lugar desembocaba el camino de Urquiola y comenzaban los que se dirigían a Ermua, Marquina, Eibar y Azpeitia; también los de Elorrio, Mondragón y Vergara, identificados en el plano de Santos Calderón con las letras K y L.

El arrabal de Intxaurrondo con 18 casas, se localiza en un espacio delimitado por la parroquia de Santa Ana, ermita de San Bartolomé y convento de religiosas franciscanas; se prolongaba paralelo a Kalebarria a lo largo de un camino que enlazaba los conventos femeninos de las órdenes de San Francisco y de San Agustín, que con el tiempo vendría a constituir la actual Komentukalea. En el centro de esta calle estaba la puerta de la Piedad, donde terminaba la travesera.

El edificio más notable del arrabal era el convento de religiosas de San Antonio de Padua, fundado extramuros en 1439, que fue la primera fundación de franciscanas en Vizcaya. En 1610 tomaron la regla de Santa Clara, por lo que se le conocerá indistintamente con ambos nombres: convento de religiosas de San Antonio en el plano de Santos Calderón, de franciscanas de Santa Clara en el de Coello.

En general las casas de los arrabales, según parecer de Veitia, “no tienen mérito de ninguna especie por su desigualdad y deterioro” y las del arrabal de Zabalarra —no localizado en los planos de Santos Calderón ni de Coello”son abundantes y espaciosas”. Más allá de estas expansiones urbanas se localizan pequeñas casas aisladas y dispersas en campos de labranza. Cerca de Kalebarria sobresalía en tiempos de Veitia la Heredad de Larrasoloeta, más elevada que sus vecinas.

En la segunda mitad del s XIX, en Durango -al igual que en toda Vizcaya— se observa el comienzo de un proceso industrial que va acompañado del correspondiente aumento demográfico: de 3.154 habitantes que tenía en 1860, pasa a 4.319 en 1900 y a 5.145 en 1910, con la consiguiente repercusión en la expansión urbana.

Ferrocarril Durango–Zumárraga

La llegada del ferrocarril va a transformar el plano, sobre todo el arrabal de Ermondo, que resulta particularmente afectado. La estación está situada junto a al Paseo del Olmedal, ahora denominado de Escuacluy, a ella se llega por una calle que lleva su nombre (hoy Herrico Gudarien Kalea), que se origina en el camino de Zabalarra, en lugar próximo a la iglesia del convento de San Agustín. Desde Ermodo Kalea se accede a ella através de Gestoki Kalea. Otra calle secundaria, llamada Travesía de Uribasterra (actualmente Trompero), que confluye con las anteriores, queda al otro lado del tranvía y de la estación. En el plano de 1910, todo el arrabal de Ermondo aparece cruzado por vías del ferrocarril, que en 3 direcciones divergentes se dirigen a San Sebastián, Elorrio Arrazola, y Bilbao.

1910 DURANGO por Carmelo Echegaray

El arrabal sufre otras transformaciones: el camino de Bilbao se convierte en la calle de Fray Juan de Zumárraga, en la que se construyen nuevas viviendas familiares, algunos almacenes y talleres, pero todavía quedan muchos solares rústicos sin edificar, hasta el punto de predominar las parcelas desocupadas sobre las construidas. El camino antiguo del Olmedal transfiere su nombre a la calle y con su urbanización y construcción de nuevas casas adquiere su configuración definitiva. El cementerio de la Magdalena inaugurado en 1811 aparece clausurado en este plano, sin la ermita actual de la que ya dimos noticia. En su entorno surgen calles de trazado irregular y sin salida.

Otro arrabal que adquiere nueva significación es el de Zabalarra, ignorado en los planos de Santos Calderón y de Coello, y que en este de 1910 aparece con seis edificios aislados. En su lugar hoy está el barrio y calle de San Roque. El de Pinondo presenta una plazuela ajardinada y nuevas edificaciones en la carretera de Vitoria y en el camino de Tavira.

El arrabal de Intxaurrondo también se ha desarrollado linealmente a lo largo del camino que lleva su nombre, hasta unirse con la Campa de Tavira en la que se han construido casas aisladas. Paralela a Kalebarria se ha urbanizado el camino de los conventos para constituir la actual Komentukalea, que aparece con nuevas edificaciones concentradas en el lugar de intersección con la prolongación de la travesera, en un nuevo vial de buen trazado que recibe el nombre de Camino del Cementerio de Santa Cruz (hoy Antso Estegiz Zumardia), que conduce al nuevo campo-santo.

Al otro lado de este nuevo eje de comunicación, su barrio vecino de Kurutziaga ha consolidado sus edificaciones y se ha acrecentado con la residencia e iglesia de San José de los padres jesuitas y con dignos palacetes, como los que se localizan en los números 11 y 13 de Kurutziaga Kalea, en los que todavía se aprecian rasguños de la guerra. Sus viales han sido urbanizados, resultando con ello afectada la plaza al quedar interceptada por la calle que recibe el nombre del arrabal. La actual bandeja, levemente ajardinada, ostenta la famosa cruz y una fuente monumental, que en placa de bronce registra la siguiente inscripción: ” TRAÍDA DE / AGUAS / A Ñ O 1 8 6 2 – 8 . D I C 1926″ .

En el extremo oriental de Kurutziaga Kalea se organiza un tridente a partir de los caminos de Ermua, Astazola y Carretera a Elorrio, hoy denominados respectivamente: Fauste Kalea, Zeharmendieta Kalea y Montorreta Kalea, en los que se han levantado todavía pocas casas entre campos de cultivo. Destacan el Palacio de las Cuadras, construido con buena sillería en la intersección de las dos primeras, y la noble mansión decimonónica situada en el nº 7 de Fauste Kalea,

Las transformaciones que se aprecian en el plano de 1910, resultan insignificantes con relación al actual, en continua expansión, especialmente desde 1960, por un doble proceso que transforma su organización agrícola especializada y ganadería extensiva hacia formas de carácter intensivo, y la industria textil y ferretera que desde la Edad Media había evolucionado favorablemente, se verá ahora favorecida como consecuencia de la descentralización de las zonas vecinas del Deva y Ría de Bilbao, que convierten a Durango, por su proximidad a la capital y situación privilegiada, en área de descongestión de la industria metalúrgica.

1945 DURANGO

Con la implantación de empresas industriales, Durango se convierte en centro receptor de emigrantes, duplicando su población en treinta años (14.625 habitantes en 1960, 27.444 en 1989), fenómeno que conlleva una urgente necesidad constructiva y una expansón urbana de consideración.

Las parcelas agrícolas que alternaban con las construidas en el plano de 1910, han desaparecido tras ser ocupadas por nuevas edificaciones. Los arrabales han sido absorbidos por la ciudad, apretando su trazado y aprovechando al máximo sus parcelas. El Paseo del Olmedal del s XVIII, denominado de Escuacluy en 1910, se transforma en 1970 en la Plaza Ezkurdi, proyectada por los arquitectos Fullaondo y Olabarria, en medio de una zona ajardinada, concebida en varios niveles e interceptada por senderos, césped y pequeñas corrientes de aguas. Esculturas al aire libre y una sala de exposiciones completan este núcleo, pensado por los arquitectos como lugar de convivencia ciudadana.

1949 DURANGO (IGN)

Con la densificación, los arrabales dejan de ser considerados como lugares preferentes de expasión urbana. La ciudad se desborda, cruza la vía del ferrocarril y se acrecienta hasta el río Ibaizabal. Se construyen de nueva planta polígonos y barrios residenciales, como los de Juan de Itziar, San Fausto, San Ignacio —de logrados edificios —, Astepe, Aramotz y San Roque, levantados en asentamientos periféricos más alejados, colindando en ocasiones con los edificios industriales e incluso invadiendo o anexionando otras circunscripciones como la de Yurreta y Abadiño.

Al otro lado del ferrocarril se registra una importante actividad constructiva. Entre la vía y el cauce del río, una gran avenida (Landako Etorbidea) organiza las auzuneas de Murueta-Torre, Arriputzueta, Txibitena e Ibaizabal, con edificios exentos, algunos de diez plantas de altura, rodeados de zona ajardinada. Detrás de Murueta se localizan el Campo de rugby, el Polideportivo y la Pista de atletismo, todavía en fase de construcción.

La autopista, que ha beneficiado las relaciones con las principales ciudades del País Vasco, se ha convertido en una nueva muralla que contendrá la futura expansión urbana de Durango.”

Durango, fundación navarra. Evolución y desarrollo urbano. JOSÉ MARÍA TORRES PÉREZ

 

1956 DURANGO

1985 DURANGO

2000 DURANGO

MORFOLOGIA URBANA

Se considera que una ciudad o villa medieval consta de las siguientes partes: “la muralla, con sus torres y puertas; las calles y espacios afines destinados a la circulación; el mercado, alojado a veces en el interior de un edificio y dotado de otros establecimientos comerciales; la iglesia, que en general se alza en su propio espacio urbano; y la gran masa de edificios de la ciudad y los espacios destinados a jardines privados conexos a ellos”

Organizada así la villa, quedan delimitados dos espacios claramente diferenciados: por una parte el propio espacio urbano, la villa, y por otra parte, un espacio externo, la tierra llana.

Centraremos nuestro interés en el nexo de unión entre ambos espacios, nexo que queda constituido por las puertas y arrabales de la villa y que es el que nos permite conocer cuáles son los caminos de la villa y cuáles las entradas y salidas desde cada uno de ellos.

Puertas y arrabales

La documentación antigua indica 5 o 6 salidas de la villa, dependiendo del momento histórico del que se trate. Que la villa tuvo puertas de acceso al recinto urbano es sabido; que fueron 5 o 6 dichas puertas, también; pero cuál fue su denominación a través del tiempo queda un poco más confuso.

En efecto, la existencia de puertas en la villa de Durango ha sido un dato mencionado desde antiguo por todos los autores y así se han indicado como pertenecientes a la villa las puertas de Curutciaga, San Pedro, San Juan, San Martín, Nuestra Señora de la Piedad y Santa Ana. Estas puertas, a su vez, darían salida a los arrabales de Curutciaga, Inchaurrondo, Piñondo y Hermodo, arrabales a los que Coello sumaría el de San Agustín.

Lo curioso de todo esto es observar cómo prácticamente la totalidad de las puertas de la villa tienen, según los autores consultados, nombres que evocan santos o figuras religiosas, San Pedro, San Juan, etc. Es curioso porque en la documentación antigua no se lee ninguna de esta manera sino que por lo general, se hace referencia bien a la calle concreta a la que pertenezca la puerta, “puerta de la calle Nueva”, bien al camino que enfila, “portal de Zabala”, bien al arrabal hacia el que se dirige, “puerta del arrabal de la Cruz” o simplemente “puerta de la villa”.

En este sentido y siguiendo la relación que encontramos entre las denominaciones de las puertas y los arrabales hacia los que dan paso, hacemos nuestra la opinión de Linazasoro cuando dice que “la forma de los arrabales vizcaínos viene predeterminada, sin duda, por la dirección de los caminos primitivos, ya sean de comunicación con otras villas o aldeas próximas o de simple circunvalación del casco”. No solamente la forma, sino también la denominación de la puerta y la del camino que orienta, se confunde muchas veces con la del arrabal.

Las denominaciones que encontramos en la documentación, tanto de las puertas como de los arrabales, no difiere prácticamente hasta el s. XVIII. Ahora bien, los nombres dados a las puertas se modifican sobre todo durante ese s. XVIII para encontrarse ya definitivamente modificadas en el s. XIX. Por nuestra parte y, en razón de los argumentos que más adelante expondremos, son 5 las puertas primitivas de la villa de Durango coincidiendo con la opinión de Iturriza cuando relata un viaje de la Reina Católica a Durango en 1483 e indica que el Alcalde de la villa le hace entrega de “5 llaves doradas de otras tantas puertas que había entonces en los muros de la villa”. Este número de cinco se mantendrá hasta el s. XVll, momento en el que se comienza a mencionar una Puerta de Nuestra Señora de la Piedad.

Las puertas de la villa serían: portal de Zabala, portal del arrabal de la Cruz, portal del olmedal, portal del mercado, portal de la calle Nueva y portal de Nuestra Señora de la Piedad.

PUERTAS Y ARRABALES DE LA VILLDE DURANGO. Amaia Basterretxea Moreno. Cuadernos de Sección. Historia-Geografía 21. (1993) p. 155-166. ISBN: 84-87471-49-8 Donostia: Eusko Ikaskuntza

Ordenación del Territorio – Planeamiento – Urbanismo

DURANGO NNSS. Plano de estructura urbana

Durango. Revisión NNSS. Catálogo

Las Normas Subsidiarias (NN.SS.) de Planeamiento de Durango (2ª Revisión) fueron aprobadas definitivamente mediante Orden Foral del Departamento de Relaciones Municipales y Urbanismo de fecha 14.1.2005, y tras realizar una serie de correcciones que ese departamento impuso para proceder a la diligenciación del documento, este fue publicado en el Boletín Oficial de Bizkaia (BOB) en fecha 14.4.2005.

La necesidad de la realización de aquella revisión se justificaba principalmente por aquel entonces en el gran desarrollo urbanístico habido en aquellos años, y el agotamiento que se produjo en cuanto al suelo residencial planificado. La Revisión se calificaba de “poco menos que imprescindible” y se justificaba de manera literal “en razón a la vocación residencial de Durango, a la demanda de viviendas que no cesa, y al papel de capitalidad del Área Funcional, que la Villa debe mantener y si es posible potenciar”.

Las NNSS de planeamiento vigentes aprobadas en 2005 tenían como objetivos estratégicos reforzar la capitalidad de Durango en la comarca (nuevos equipamientos, mejora de los servicios y de la oferta comercial,….), dar respuesta a la gran demanda residencial que se vivía en aquellos momentos del boom inmobiliario y potenciar la salida de nuevos suelos industriales.

Las soluciones que se plantearon para lograr estos objetivos se calificaron en dos bloques, tratando de garantizar un crecimiento equilibrado: el primero correspondiente a las dotaciones y servicios (Equipamiento, Zonas Verdes y Vialidad), y el segundo a los usos lucrativos del suelo (Vivienda, Industria, Terciario y Suelo Rural).

PLAN ESPECIAL DE REHABILITACION DEL CASCO HISTORICO DE DURANGO

Plan Especial de Rehabilitación del Casco Histórico de Durango. 2006

  • Aprobación inicial: Acuerdo Plenario de 29/09/2005
  • Publicación del anuncio: BOB núm. 201, de 21/10/2005
  • Aprobación inicial: Acuerdo Plenario 24/11/2005
  • Publicación del anuncio: BOB núm. 236, de 14/12/2005 y BOB núm. 241, 21/12/2005
  • Orden Foral 643/2006, de 4 de abril, relativa al Plan Especial de Rehabilitación del Casco Histórico de Durango. BOB núm. 79, de 26/04/2006

PTP area funcional de Durango. Modelo Territorial

La definición de un Proyecto Territorial Sostenible para el Área Funcional de Durango tiene por objeto establecer los elementos básicos para la organización y estructura del territorio de manera que se constituya en referente de todos los demás instrumentos de planificación sectorial y municipal.

DECRETO 182/2011, de 26 de julio, por el que se aprueba definitivamente el Plan Territorial Parcial del Área Funcional de Durango.

“…El Área Funcional de Durango constituye, tanto desde el punto de vista físico como de la organización de los usos del suelo y de las actividades, un ámbito geográfico de clara unidad fisiográfica y funcional. Este hecho facilita y propicia el planteamiento de un modelo territorial integrador y unitario para el conjunto, sin desconocer, sino al contrario, las distintas oportunidades y vocaciones de un espacio internamente diverso en sus piezas constitutivas, pero complementarias ecológica y funcionalmente.

La unidad geográfica y la fuerte identidad del Área Funcional se proyecta fuera de sus propios límites al conjunto de la Comunidad Autónoma del País Vasco, especialmente a su vertiente atlántica, para la que el área de Durango ha sido históricamente, y deberá seguir siendo, un eje de conexión y de articulación de primer orden entre los espacios funcionales y urbano- industriales más desarrollados de los territorios históricos de Bizkaia y Gipuzkoa, con el valor añadido que supone un espacio menos congestionado que sus vecinos, y unos bordes de notable valor ecológico y paisajístico.

La peculiar configuración del relieve del área Funcional de Durango en el Territorio Histórico de Bizkaia y en el conjunto de la Comunidad Autónoma, está en la base de su unidad geográfica y de su diversidad interna. A diferencia del complejo encadenamiento de montes, valles y campiñas dominante de buena parte de la vertiente atlántica vasca, el Área Funcional de Durango, drenada también al Atlántico a través de su colector principal, el río Ibaizabal, se constituye a modo de un amplio pasillo o corredor, que sigue la directriz de la notable estructura tectónica del sinclinorio de Bizkaia.

  • El Área Funcional se caracteriza por una elevada accesibilidad con el Bilbao Metropolitano y los valles guipuzcoanos y por la confluencia de infraestructuras.
  • El Área Funcional cuenta con una valiosa diversidad ecológica, de usos de suelo y de paisajes.
  • Conflicto por la ocupación del fondo del Valle entre los usos industriales, urbanos, rústicos e infraestructurales
  • El caserío organiza y conserva ese amplio espacio no ocupado directamente por las áreas urbanas.
  • Impacto ambiental de infraestructuras y canteras.

La figura del Plan Territorial Parcial, se concibe desde una perspectiva estratégica orientada a sintetizar e integrar la actividad urbanística en un proyecto territorial coherente, más allá del enfoque puramente normativo.

Es objeto del Plan Territorial Parcial del Área Funcional de Durango establecer, con el carácter de instrumento general que le es propio, la ordenación territorial sostenible del territorio de dicho Área, determinando, dentro de la función que legalmente tiene asignada desde la Ley 4/1990, de 31 de mayo, de Ordenación del Territorio del País Vasco (LOT) y desde las Directrices de Ordenación Territorial de la Comunidad Autónoma del País Vasco (DOT), aprobadas por Decreto 28/1997, de 11 de febrero, del Consejo de Gobierno Vasco, la estructura y modelo territorial del área Funcional, a la que deberán atenerse tanto los Planes y Normas Urbanísticos Municipales, como los Planes Territoriales Sectoriales y demás actuaciones con incidencia en el Área Funcional.

Este modelo territorial se estructura en torno a los siguientes objetivos con el carácter de condiciones básicas:

  • a)  Mantenimiento de la población del Área Funcional.
  • b)  Concentración del espacio residencial.
  • c)  Mantenimiento y potenciación de la singularidad, en cuanto a valores naturales y paisajísticos, del Área Funcional de Durango
  • d)  Consecución de una intermodalidad cómoda y eficaz entre transportes.
  • e)  Fomento del uso de la bicicleta y de los itinerarios peatonales.
  • f)  Fomento del aprovechamiento de energías renovables.
  • g)  Satisfacción de las necesidades equipamentales de la población.
  • h)  Regeneración de los espacios degradados y remodelación de los espacios con uso inadecuado o de oportunidad.
  • i)  Preservación de elementos edificatorios del patrimonio rural y rehabilitación los espacios con valor histórico y/o cultural.

PTP Area Funcional de Durango. Estrategias de Renovación

Un nuevo Plan General de Ordenación Urbana de DurangoConsideraciones previas

El Ayuntamiento de Durango previo a la elaboración del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) ha considerado que dicho instrumento de planeamiento sea precedido por un diagnóstico participativo.

Cabe mencionar que el procedimiento legal para el diseño y aprobación de los PGOUs se encuentra supeditado a los requisitos establecidos en la Ley 2/2006, de 30 de junio, de Suelo y Urbanismo del País Vasco, el cual en su artículo 8 titulado “Principio de participación ciudadana”, establece que el planeamiento urbanístico se formulará, tramitará, aprobará y ejecutará favoreciendo la participación de las personas físicas y jurídicas.

El anterior principio general se concreta con posterioridad en el art. 108, donde dispone que el acuerdo municipal de inicio de la formulación, revisión o modificación de cualquier figura de planeamiento de ordenación estructural, deberá incluir un programa de participación ciudadana, y establece los mecanismos que deberán emplearse para lograr el derecho a la participación de la ciudadanía. Así, la Ley de Suelo determina que el primer hito de participación ciudadana sucederá en la fase del Avance.

Partiendo de este marco legal, el Ayuntamiento de Durango, en su compromiso por la participación ciudadana, ha adoptado una opción más ambiciosa que la que se indica en la Ley de Suelo, abriendo la participación de la ciudadanía y de los agentes desde la fase de diagnóstico o los estudios previos.

Metodología innovadora para la elaboración del diagnóstico participativo

El diagnóstico participativo que se pretende elaborar va más allá de una mera recopilación de datos. El Ayuntamiento entiende que el diagnóstico puede ser la oportunidad para sentar unas directrices consensuadas, que aporten un “soporte estable y con perspectiva a largo plazo” para la redacción del documento de Avance del PGOU, teniendo muy presente e integrando desde el principio “el conjunto de las necesidades e intereses de quienes conviven en Durango”. Para ello, la metodología que se utilizará es el de la prospectiva territorial.

La prospectiva territorial

Gaston Berger define la prospectiva como «la ciencia que estudia el futuro para comprenderlo e influir en él». La prospectiva se define como un proceso sistemático, participativo, generador de conocimiento sobre el futuro y creador de visiones a largo-medio plazo dirigido a apoyar la toma de decisiones presente y a movilizar acciones conjuntas. Así, la prospectiva no sólo produce estudios sobre el futuro, sino que también involucra a los agentes clave del cambio y establece redes de expertos con el propósito de desarrollar visiones estratégicas y de configurar una inteligencia anticipadora.

Concretamente, la prospectiva territorial puede definirse como una tentativa sistemática para observara largo plazo el futuro de la ciencia, la tecnología, la economía y la sociedad con el propósito de identificar las tendencias emergentes, que previsiblemente producirán las mayores transformaciones en la ciudad y en el territorio. En este sentido, la prospectiva territorial permitirá la gestión de las diferentes expectativas y visiones sobre el modelo de Durango que se quiere en el futuro a través de la participación.

Los principales beneficios que aporta la prospectiva territorial son los siguientes:

  • Sistematiza el debate sobre las perspectivas futuras y los deseos de desarrollo que ostentan una gran variedad de actores en un territorio.
  • Construye visiones de futuro plausibles y coherentes.
  • Formula estrategias territoriales viables e innovadoras, capaces de conciliar los puntos de vista de un amplio grupo de agentes territoriales.
  • lnfluye sobre las decisiones y los actos presentes para afrontar con éxito los retos futuros. 
  • Demanda una aproximación multidisciplinar. 

Básicamente, la prospectiva territorial posibilitará una vez elaborado el diagnóstico técnico, a través de un análisis participativo, esbozar posibles futuros de Durango y consensuar aquel futuro “más deseado”, para posteriormente entender las claves de ese futuro, y orientar la acción municipal a alcanzar ese futuro esbozado conjuntamente, que se materializará a través del nuevo Plan General de Ordenación Urbana.

DURANGO. Riesgo inundabilidad

Todas las escalas han sido contempladas. El territorio es conocido. Y aún así sigue en estudio, como debe ser. Las nuevas directrices de Ordenación territorial de la comunidad vasca se adecúan a las nuevas realidades y proyecciones. Y Durango también. El principio de actualización continua. Y el ciudadano en el territorio en el centro del debate.


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.