CREVILLENT

CREVILLENT. POBLACIÓN (INE)

CREVILLENT. PIRÁMIDE DE POBLACIÓN

Bienes Inmuebles de Naturaleza Urbana y Uso Residencial. Crevillent 2016-2019

CREVILLENT PARO

CREVILLENT DEUDA

 


Son datos fríos, sin cocinar

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.



 

Crevillent es un municipio de 103,30 km2 de la Comunidad Valenciana, situado en la comarca del Bajo Vinalopó en la Sierra de Crevillent a 129 metros de altitud,​ en la provincia de Alicante, y su vecindad con el municipio de Elche le permite formar parte del área metropolitana de Alicante-Elche. Crevillent cuenta con 28 836 habitantes (INE 2017). Situado entre la Sierra de Crevillent y la vega del Segura. Sus límites son: al N, Aspe y Hondón de las Nieves; al E, Elche; al O, Albatera y San Isidro; y al S, Catral, Dolores y Callosa de Segura.

Su término municipal comparte el Parque Natural del Hondo con Elche.

Los habitantes se encuentran repartidos por los diferentes núcleos de población del término: El núcleo urbano de Crevillent, El Barrio de la EstaciónEl Rincón de los PablosLas Casicas, la Pedanía de El Realengo, la Pedanía de San Felipe Neri, núcleo de población donde existe presencia histórica por ser una Pía fundación del Cardenal Belluga.

Al sur del casco urbano discurre la Autovía del Mediterráneo A-7, la cual conecta con el casco a través de la carretera nacional Alicante-Murcia N-340, que cruza en travesía por el interior del núcleo urbano. Además, desde el noreste se vincula con la carretera nacional N-325, en dirección a Aspe y hacia el sur con la carretera CV-875, que conduce al Barrio de la estación de Crevillent, donde se ubica la estación de ferrocarril Alicante-Murcia.

El término municipal de Crevillent cuenta con un desnivel de aproximadamente 800 metros, situándose las zonas más elevadas al norte, en la Sierra de Crevillent, mientras que los puntos más bajos se encuentran al sur, en el Parque Natural del Hondo.

La presencia de este sistema montañoso, perteneciente a la parte más oriental de las sierras Béticas, junto a una depresión escasamente elevada respecto del nivel del mar, hace que existan diversos cauces que cruzan de norte a sur el término municipal, los cuales, si bien están secos la gran mayoría del tiempo, en los episodios lluviosos canalizan el agua hasta las partes bajas del municipio, con cierta tendencia al desbordamiento dando lugar a zonas inundadas. En el presente apartado se evaluarán las inundaciones según el PATRICOVA y según la cartografía disponible en el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.

Zonas de alta inundabilidad (10 años)

Crevillent. Término municipal

PATRICOVA

El Plan de Acción Territorial sobre Prevención del Riesgo de Inundación en la Comunitat Valenciana (en adelante, PATRICOVA), es un Plan de Acción Territorial de los regulados en la Ley 5/2014, de 25 de julio, de la Generalitat, de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Paisaje, de la Comunitat Valenciana, y viene expresamente previsto en la Directriz 66 de la Estrategia Territorial de la Comunitat Valenciana, aprobada por Decreto 1/2011, de 13 de enero, del Consell. Es fruto de la revisión del PATRICOVA aprobado mediante Acuerdo de 28.1.2003, del Consell.

Abundantes testimonian de culturas: calcolítica, Paleolítica superior, La Ratlla del Bubo, periodo orientalizante, La Peña Negra, la ibérica, El Castellar, la romana, La Canyada Joan

La derivación del nombre de Crevillent es de la siguiente manera: Carvilius un soldado romano al que le dieron estas tierras a cambio de sus servicios en el ejército y Qirbilyan nombre del primer habitante de la nueva ciudad fundada durante la dominación árabe. Los musulmanes nombraron a la localidad como Qirbilyân y fueron los fundadores del actual Crevillente. Durante la dominación árabe fue una importante población integrada en el Reino de Murcia.

Siguiendo el tratado de Almizra los castellanos conquistaron el sur de la provincia de Alicante en 1244 pero dejaron la localidad con un estatus muy autónomo ya que el poder continuó bajo un raīs o caudillo moro hasta 1318. Las tierras que abarcaba este señorío sarraceno de Crevillente incluían los lugares de Cox, Albatera, Aspe, Chinosa y Monóvar.

En 1296, con la conquista por Jaime II de Aragón del sur de la provincia de Alicante bajo dominio castellano el raīs de Crevillente Muhámmad ibn Hudayr firmó un acta de vasallaje y plena sumisión a la Corona de Aragón. Con la Sentencia Arbitral de Torrellas pasaba de jure la zona definitivamente de la Corona de Castilla a la de Aragón. Jaime II recompensó al raīs con el rango institucional de juez ordinario de los musulmanes de la provincia de Alicante al tiempo que lo confirmaba en la posesión de su señorío. Posteriormente le sucedió al raīs su hijo Muhámmad ibn Áhmad y a éste su hijo Ibrahim en 1316. Tras la muerte de este último en 1318 el señorío de Crevillente pasó al gobierno general del reino de Valencia ultra Saxonam. En 1324 se entregó como señorío al infante Pedro. La población siguió siendo mayoritariamente musulmana durante los 3 siglos siguientes.

En 1439 se vendió a Bernat Requesens. Después del matrimonio de Isabel I de Castilla y Fernando de Aragón pasó al señorío de los Gutiérrez de Cárdenas. La pérdida de los derechos de realengo de esta localidad provocó que sus habitantes se opusieran violentamente a su nuevo señor. Éste sólo pudo ejercer sus derechos a partir de 1481, y sus descendientes continuaron con el señorío. En 1521, durante las Germanías, la población se sublevó contra el señor vigente, Dídac de Cárdenas. En los primeros años del siglo XVII, su población la formaban un< total de 400 familias de las que la mayoría eran moriscos. Así con la expulsión de estos su población se vio reducida a la tercera parte.

Durante la guerra de Sucesión tomó partido por Felipe V de Borbón, el cual en agradecimiento le otorgó el título de villa

“Sobre las ciudades de “nuevos bautizados” y los impuestos que los mismos no pagan a las iglesias sino a sus dueños temporales.

Además de estas dos capitales y las restantes ciudades en las cuales viven los veteranos soldados de Cristo, hay otras no pocas con abundancia de todo tipo de frutos y cereales con multitud de habitantes y de procedencia nada sospechosa, en las que viven los “neófitos” llamados “moriscos” por el vulgo, los cuales son oriundos de los moros y todavía no han sido formados en la fe y se enredan en multitud de equivocaciones mahometanas que profesan en secreto. El nombre de estas ciudades son: Redován que tiene 70 casas, Cox 150, La Granja 50, Albatera 200, el arrabal de Elche casi 500, Crevillent 400 y algunas más, Aspe casi 500, Monóver 280, Petrel 200, Novelda 350, Elda 450. Todos estos domicilios, si se unen en uno, pasan de 3.000. Precisamente en ellas habitan la mayoría de “neófitos”, pues es propio de estas gentes moras que la mayoría de entre su familia y de su propia clase habite en la misma casa. Entre todos estos neófitos, excepto el arrabal de Elche, apenas se cuentan 200 domicilios cristianos. De estas ciudades de neófitos el obispo de Orihuela no percibe nada, ni impuestos, ni los primeros frutos, con grave pérdida para su propia mesa (manutención), cuando los señores de turno reúnen como 6.000 réditos de oro de los impuestos de cada año. Para el obispo solo se recaudan 160 libras en moneda por la administración de los sacramentos, pero puesto que sobre este hecho se ha promovido un litigio en la Rota y ya en el instante de llevar la sentencia, el obispo de Orihuela se abstuvo de la causa una vez recibidas las cartas reales el 4.3.1594.

Crevillent: Vila Vella, el Castell, el Raval y el cementerio mudéjar

 

 

 

…Sin contar con varios restos ibéricos, escasamente caracterizados, documentados en recientes excavaciones en el casco urbano de Crevillent, así como las noticias sobre diversos hallazgos epigráficos y numismáticos romanos recogidos en la historia de Montesinos se puede afirmar con toda certeza que el origen del núcleo urbano actual es una fundación islámica. Para su precisa adscripción se cuenta, en primer lugar, con que no figura entre las ciudades del Pacto de Teodomiro de Orihuela (713). Es al-Idrīsī, geógrafo de mediados del siglo XII, quien cita por primera vez un “hisn Qaribliyān”. Otras citas corresponden a Al-Himyari en el siglo XIV, quien se refiere a la agricultura y al sistema de abastecimiento de agua. Por otra parte, las excavaciones en la Villa Vella ofrecen unas dataciones que están en sintonía con las citas mencionadas, destacando entre finales del siglo XII y primera mitad del siglo XIII para el vertedero almohade de la calle Peine 6-10, y el siglo XIV para el abandono de las viviendas almohades de la calle Villa 34, ambos hallazgos localizados en lo que parece ser la zona perimetral del núcleo urbano. Posiblemente su origen esté relacionado con el aumento de la fiscalidad de fines del siglo X y de los gobiernos taifas que empobrecieron a la población campesina de los territorios castrales y obligaron a abandonar los antiguos poblados fortificados o husūn y trasladarse a los núcleos urbanos, adquiriendo un desarrollo notable, como ocurre en otros lugares del Vinalopó.

De este modo, Qaribliyān quedaba sentado sobre una elevación bien delimitada a Poniente por el cauce encajado de la Rambla del Castellar, y lo integraba un castillo –castrum citado en las fuentes cristianas–, el cual se localizaba sobre una pequeña elevación en lo que hoy es el cine Iris, y lo que sería la medina a sus pies, entre éste y el cauce de la mencionada rambla al Oeste. Tras la expulsión de los moriscos en 1609 y sobre todo a partir de la explosión demográfica del siglo XVIII, este núcleo urbano sufriría considerables transformaciones; los estudios arqueológicos realizados hasta la fecha dan a entender que dicha elevación sería truncada a base de nivelaciones, quedando, por tanto, como testigos del urbanismo medieval sólo las zonas marginales. Vicente Gozálvez ha sido el investigador que ha realizado un estudio en conjunto sobre la evolución del casco urbano de Crevillent. En el mismo estima que el perímetro para mediados del siglo XVI estaría en torno a las actuales calles de Estanco, S. Alberto, Rincón Villa y Plaza Iglesia Vieja.

Otra visión sobre el urbanismo, en este caso sólo medieval, es la de Josep Menargues. Según él, a finales del siglo XIV Crevillent estaba compuesto por un castillo con una ciudadela subcastral, defendida por torres como la de l’Adarop; y el núcleo urbano que a su vez lo formaba la Vila Vella, con cierres y muros, y el Raval. Este raval ocuparía lo que hoy es el barrio de San Joaquín, que le da nombre, y le atribuye un origen feudal. Junto al raval y en dirección a Levante, cerca del lugar conocido por “el barranquet”, sitúa un cementerio o “maqbara” islámico.

Relacionado con ellos contamos con un documento del primer cuarto del siglo XVII donde se cita: “… una casa situada en el Raval de la Villa al cabo de la calle del cementerio de los moros …”, el cual viene a constatar la existencia de ambos.

Bajo este techo vivió una población musulmana con sus diferentes aconteceres hasta que en 1243 Castilla conquista el Reino de Murcia y con él Crevillent. Esta conquista se realizó por medio del reconocimiento de unos protectorados cristianos a cambio de respetar los derechos de diversos arraeces. En 1296, Jaime II ocuparía las tierras del Reino de Murcia, quedándose al fin sólo las del Sur de la provincia de Alicante, por lo que Crevillent pasaría a manos de la Corona Catalano-aragonesa. La política de protectorados no resultó todo lo positiva que se deseaba, por lo que, tras varias rebeliones y demás problemas, a finales del siglo XIII estos protectorados habían desaparecido, excepto el de Crevillent que perduró hasta 1318. Pierre Guichard (1976) ha sido quien ha dedicado un trabajo monográfico a este tema.

En él enumera, entre otros privilegios del ra’is de Crevillent, el derecho de justicia de los musulmanes de Orihuela y parte nordeste del Reino de Murcia, así como el nombramiento de alamín y recaudador de la peyta, gozando en general de amplios poderes, concesiones y diferentes propiedades. Crevillent en este momento jugó un papel de intermediario con las comunidades musulmanas de su entorno más próximo (valle del Vinalopó, Ricote, etc.) y por supuesto con el Reino de Granada; ahí es donde posiblemente esté la razón de ser de este señorío tan vetusto.

El devenir de Crevillent durante la Baja Edad Media está caracterizado por el origen de su población, casi exclusivamente musulmana, por su situación fronteriza, tanto en lo que respecta a Granada como a Castilla, y por estar involucrada en las célebres guerras entre Castilla y Aragón.

Se cuenta con varias estimaciones sobre cifras de la población, si bien es muy difícil reconocer con precisión el número de cristianos. Estos se reducirían a los oficiales de la administración y una guarnición. En el “Capbreve levador de Crevillent” de 1457, en el que aparecen las rentas que recibía Barcelona de Crevillent en el período en que ésta y Elche fueron vendidas a la ciudad condal, sólo constan tres cristianos la población en el siglo XV sería superior a 430 habitantes, obteniéndola entre los impuestos de cabeçatge y gallines –351 y 251 habitantes respectivamente para 1461– y l’almagram –375/437 habitantes para mediados del siglo XV–. Hinojosa (1989, 310-312) hace lo propio para un periodo que va entre 1399 y 1465, a partir de los impuestos del morabatín, cabeçatge, gallines y alfatrà, de los cuales la cifra más baja corresponde a 1399 –329 habitantes– y la más alta a 1461 –481 habitantes–, destacando que los arrendadores son siempre musulmanes, sin aparecer nombres cristianos en estos años. Los censos de Lapeyre, por último, dan una cifra de 938 habitantes en 1563, 1800 para momentos antes de la expulsión de los moriscos en 1609 y 873 para 1646. Estos datos dan una idea de lo que supuso la expulsión de los moriscos, lo cual afectaría de modo significativo al urbanismo de Crevillent, tanto es así que el crecimiento urbano, incluso retrocediera.

La aljama crevillentina estaba regida por dos viejos, un consejo y un cadí que a partir de 1360 es el mismo que para Elche.

Quejas, ataques, injusticias y agravios comparativos, en general, de los cristianos contra los sarracenos crevillentinos serían hechos muy habituales en esta época. A ello hay que sumar las distinciones de tipo cultural y religioso, como la prohibición de relaciones sexuales, el vestido y el peinado. El abuso en el cobro de rentas preocupaba a las autoridades locales de Crevillent por el malestar que producía en la aljama. En momentos de tensión fueron muy frecuentes las restricciones a la libertad de movimientos.

Fijar su residencia resultaba muy difícil, en estas comarcas sobre todo por su proximidad a Granada y por su colaboración con los famosos salteadores o “collerats”, lo cual tuvo también repercusiones económicas, pues se les prohibía recoger leña, sosa, esparto, etc.. Llegaron incluso a sufrir ataques como los del apellido de Elche en 1385 y 1388, lo cual provocó el deseo de abandonar la población definitivamente.

Las incursiones de tropas granadinas provocaron asimismo muchas agitaciones, entre las que cabe destacar las de Ridwan en 1332 que obligaron a los sarracenos de Crevillent a marcharse a Granada. Asimismo, en 1383, ante los rumores de una posible guerra con Granada, l’Infant Martí toma como precaución a mujeres y niños, llevándoselos a Elche, y deja a los sarracenos para que defi endan el castillo. La documentación cristiana, siempre que se dan este tipo de situaciones, nos indica que prefieren huir antes que revolucionarse, muestra del pesimismo respecto a su futuro).

Pero mucho más importantes serían las convulsiones a las que estuvieron expuestos, en ocasiones significativas, a consecuencia de las guerras con Castilla, ya mencionadas, quedando la población seriamente afectada. De ahí que se concedieran en varias ocasiones franquicias de impuestos y tierras a los que se establecieran en Elche y Crevillent, como las que otorgara la Reina Elionor en 1361. En 1375, ocupado Crevillent, una vez más, ya en el epílogo de la guerra castellana, se llevaron a los moros del lugar y hubo que rescatarlos, aunque no deseaban volver por miedo a las represalias de l’Infant Martí, que tuvo que exculparlos.

La emigración en un principio reportaba ingresos, porque tenían que pagar impuestos si se marchaban, y además dejaban las tierras libres para los cristianos y se alejaba el peligro de enfrentamientos de tipo étnico y cultural. Ahora bien, hacia mediados del siglo XIV comenzaron a ponerle freno por la Peste Negra, la Guerra con Castilla; y asimismo, por llevar cultivos a otros lugares, lo que aumentaba la competencia, y por dejar las tierras incultas. Un Fuero de las Cortes de Valencia de 1403 consigue la prohibición a los sarracenos de emigrar fuera de las tierras de señorío y esto fue la tónica durante todo el siglo XV. Así las cosas, no quedaba otro recurso que la emigración clandestina, siendo la puerta de salida las zonas fronterizas como la del valle de Elda y en general las comarcas del Sur, por lo que fueron muchas las disposiciones a lo largo de este siglo prohibiendo o restringiendo la emigración interior de sarracenos valencianos hacia la Gobernación de Orihuela. Esto resultó un error, puesto que hubo un aumento demográfico que, con el tiempo y con otras razones de tipo político, condujeron a la expulsión de 1609…

RECIENTES APORTACIONES AL URBANISMO BAJOMEDIEVAL DE CREVILLENT (ALICANTE): EL CEMENTERIO MUDÉJAR DEL RAVAL. LVCENTVM XXVI, 2007. JULIO TRELIS MARTÍ Museo Arqueológico Municipal de Crevillent, JOSÉ RAMÓN ORTEGA PÉREZ, DANIEL TEJERINA ANTÓN, MARCO AURELIO ESQUEMBRE BEBIA, ARPA Patrimonio

1946 Crevillent

1956 Crevillent

1975 Crevillent

1985 Crevillent

2000 Crevillent

2004 Crevillent

2010 Crevillent

2017 Crevillent

2018 Crevillent

 

 


Las primeras referencias de interés datan del siglo XVI, cuando bajo el control del Duque de
 Maqueda, Crevillent experimenta un fuerte crecimiento demográfico y económico al amparo de la agricultura de secano, hasta que con la expulsión de los moriscos (base de la economía local), el 4.10.1609, la ciudad quedó reducida a un tercio, entrando en una crisis de la que no se recuperó hasta el siglo XVIII

El momento de crecimiento demográfico y económico, no se produjo hasta bien entrado el siglo XVIII gracias a la agricultura y artesanía del esparto, ésta última de origen musulmán. También es de destacar la continua búsqueda de agua en el interior de la sierra, perforándola por medio de minas, como la Mina del Poble.

En el siglo XIX, Crevillent realiza su desarrollo urbanístico hacia el Oeste, al otro lado del cauce de la Rambla con edificios tan emblemáticos como el Teatro Chapí o la ermita del Pont, a pesar de las dificultades económicas y políticas.

1877 Crevillent. Plano parcelario del expediente de saneamiento y reforma interior por José Guardiola Picó

La reforma planteada comenzó por el centro histórico, el cual “tiene las calles más angostas que no permiten el tránsito de carruajes y se componen en su mayor parte de construcciones antiguas y ruinosas que afean sobre manera el ornato público,” coincidiendo con el núcleo originario de la población, de época medieval, surgido entorno al castillo.

El Ayuntamiento creó una comisión formada por el alcalde, Alonso Morales Hurtado, y el síndico Elías Pastor para determinar las zonas de actuación y los honorarios del arquitecto, que comienza por “las calles del Mesón, Travesía de ídem, San Roque, Peine, San Francisco, San Alberto, Estanco, Villa, Travesía de ídem, Acequia, Cruz de Ruiza, San Sebastián, Mayor, San Miguel y Abrevadero, y Plazas Vieja, de la Iglesia Vieja y del Salitre,” por entonces la zona sur de la villa, indicando la numeración y medidas de las fachadas.

El arquitecto José Guardiola plantea, siguiendo las pautas de la Real Orden de 1846, mejorar las condiciones de vida de la población, la circulación rodada y el ornamento público, planteando “ la imperiosa necesidad del ensanche de sus calles” y mejorar “sus condiciones higiénicas y salubres”.

La reforma se tramitó entre los años 1876 y 1878, si bien los cambios fueron mínimos, afectando a las calles y plazas que tenían mayor tráfico rodado y de personas, como las calles Abrevadero, Acequia y Cruz de Ruiza, y la calle San Roque y Plaza de la Iglesia Vieja (entonces del Ayuntamiento), por for- mar parte de la antigua carretera de Alicante a Murcia (Alto de las Atalayas), que atravesaba la población. El resto quedaron tal cual y tampoco se redactaron los planos del resto de la población.

1884 Travesía de Crevillent

Infraestructuras del transporte en el entorno de Crevillent

En lo que a la industria se refiere, el devenir histórico en los siglos XIX y XX, tiene su razón en la evolución de la artesanía y manufactura del esparto y del junco que evolucionó a una potente industria alfombrera, cuyos antecedentes datan de la edad media.

En los primeros años del siglo XX, la presencia de telares mecánicos en Crevillent adaptados a la alfombra, posibilitaron la transformación de la industria de las esteras de fibras duras en modernas alfombras de lana, dando lugar al despegue de esta industria. Inicialmente se sigue el modelo de tipo familiar, comenzando a partir de los años cuarenta la creación de grandes empresas origen de las actuales, con una producción aproximada de 3.500.000 m2, y una exportación que supone más del 40% del total. El número de empresas dedicadas a este sector fue creciendo a lo largo de la centuria, en especial en la década de los sesenta, momento en que se inicia la segunda modernización de la maquinaria (sistema jacquard), que hizo de Crevillent el principal centro productor peninsular de alfombras.

Repasando la historia, se puede comprobar que la principal actividad de la economía de Crevillent ha sido la industria alfombrera, sin embargo, en la actualidad, se ha visto claramente superada por la industria del CALZADO. La industria de la ALFOMBRA y MOQUETA, en cierta mejor.a desde la crisis económica, ocupa el segundo lugar. El tercero en el ranking es la ALIMENTACIÓN, focalizada en la empresa DAMEL, seguido de la MADERA. Por último, la industria del PAPEL, el METAL y la QUÍMICA también ocupan un puesto de relevancia en la actividad industrial de Crevillent.

Cuevas Urbanas en Crevillent


“…La arquitectura subterránea forma parte del patrimonio arquitectónico de buena parte del territorio nacional, aunque se le ha relegado a un segundo plano en favor del patrimonio edificado. Sin embargo, la importancia que posee este tipo de arquitectura la hace merecedora de ser estudiada a fondo, sobre todo por la trascendencia cultural y social que ha poseído y que posee.

La vivienda subterránea podemos incluirla dentro de la arquitectura natural o rupestre, entendiéndose como tal aquella arquitectura que la propia naturaleza o la acción del hombre ha conformado en el terreno.

En épocas históricas anteriores, como el Paleolítico, la cueva natural o caverna era utilizada como refugio o lugar de reunión por una sociedad que inteligentemente todavía no estaba desarrollada. Pero al alcanzar e] hombre un grado más elevado de civilización (alrededor de 5.000 años antes de nuestra era), comienza a construir cuevas artificiales, primeramente excavadas en la tierra y posteriormente en la piedra.

Las cuevas excavadas por el hombre son posibles en terrenos constituidos por materiales desmenuzables y fáciles de tallar, secos y muy impermeables, siendo depósitos de rocas sedimentarias en la mayoría de los casos. La situación de las cuevas no está ligada a unos tipos concretos de materiales; están directamente relacionadas con el clima y las condiciones socioeconómicas.

Se presentan en las zonas con clima árido y cálido donde la vegetación es escasa e igualmente en las regiones con bruscas variaciones de temperatura, deforma que ]a vivienda subterránea protege tanto del exceso de calor y frío como de los fuertes. vientos. Existe un gran número de países a lo largo del mundo donde se localizan este tipo de viviendas, pero esta arquitectura alcanza su máxima representatividad y desarrollo en los países de] área mediterránea…

…La ciudad, asentada al pie de la sierra, se encuentra en contacto con numerosos barrancos de no muy profundo cauce y estrecho intertluvio, y con laderas suaves cuando la altura de las crestas que los separan es mayor. Estas crestas, o a veces pequeños montículos, están constituidas por margas, areniscas y conglomerados. Estos materiales son los más aptos para excavar en ellos este tipo de vivienda: son impermeables, aislantes de la humedad, blandos al pico, con la propiedad de endurecerse por la acción atmosférica, y reguladores de la temperatura exterior.

La evolución urbana de la ciudad se estabiliza en el siglo XVIII, donde empieza una nueva vida, con expansión creciente, aunque limitada por sus escasos recursos agrarios y el carácter secundario de su industria esterera respecto a la agricultura.

Aunque las cuevas excavadas puedan tener una posible relación con las cuevas neolíticas, el trogloditismo actual arranca del siglo XVlII y sobre todo es un fenómeno que alcanza al XIX y a la primera mitad del XX, iniciándose su declive a partir de 1950.

Mapa de la evolución urbana de Crevillent hasta 1970. (Fuente: González Pérez, V. “Crevillente Estudio urbano, demográfico e industrial”. 1983

El origen de este tipo de vivienda en Crevillent, se debe fundamentalmente a 3 factores: gran presión demográfica, pobreza de los medios de subsistencia y unas condiciones geográficas favorables para su excavación, influyendo sin duda también la generalización de este tipo de vivienda en el este y sudeste español.

Actualmente, el número de cuevas está disminuyendo, ya que en 1967 se llevó a cabo una política de supresión y limitativa de las reformas en las mismas; con la aprobación del Plan General de Ordenación Urbana, se prohibía de forma oficial la excavación o ampliación de nuevas cuevas.

La disposición del suelo es el factor que determina la orientación de la cueva. La ejecución de la misma no parte del hecho de tener preconcebido el tipo y distribución que se ha de realizar antes de su excavación, sino que es el resultado de la excavación que el suelo ha permitido trazar al Maestro de Pico, y se obtendrá como resultado una cueva, la cual que catalogar de forma general dentro de una tipología.

Ésto, unido al hecho de la posterior ejecución de construcciones anexas en algunas viviendas subterráneas, nos permite clasificarlas en 4 tipos fundamentalmente: cueva, casa-cueva, cueva-patio delantero y cueva-patio interior…

José Antonio García Aznar, Joaquín Antonio López Davó, Jaime Ferri Cortés, Vicente Raúl Pérez Sánchez, Juan Carlos Pérez Sánchez, Antonio Jiménez Delgado y Leoncio Rodríguez Valenzuela. Las cuevas de Crevillent (Alicante). Estudio y catálogo gráfico. Actas del Tercer Congreso Nacional de Historia de la Construcción, Sevilla, 26-28 octubre 2000, eds. A. Graciani, S. Huerta, E. Rabasa, M. Tabales, Madrid: I. Juan de Herrera, SEdHC, U. Sevilla, Junta Andalucía, COAAT Granada, CEHOPU, 2000.

Plan de Acción Comercial de Crevillent

El nuevo Plan General de Crevillent-2007, de aprobación municipal provisional del 31.10.2007, tiene por objetivo la adecuación a la legislación urbanística vigente así como actualizar la regulación, planificación y ordenación territorial que desde el anterior Plan de 1983 ya ha quedado superada u obsoleta.

Desde el Plan General de Ordenación Urbana aprobado por la Comisión Provincial de Urbanismo de 29.10.1968, la adaptación del mismo a la Ley 19/1975 de 2 de mayo, que reformaba la Ley sobre el Régimen del Suelo y Ordenación urbana de 12.5.1956

Entre sus objetivos generales está la integración en el área metropolitana para participar de forma coordinada con el resto de municipios del entorno en la toma de decisiones sobre protección y aprovechamiento de los recursos naturales, infraestructura viaria y ferroviaria, equipamientos a escala metropolitana, oferta de suelo y oferta turística.

La morfología actual del suelo urbano se pretende conservar, manteniendo la densidad de la  población y mejorando las dotaciones de equipamientos y zonas verdes. No obstante, el Plan establece las superficies de suelo necesarias para absorber la demanda previsible del crecimiento previsto, ofreciendo suelo para el turismo de segunda residencia en zonas de sierra baja, así como suelo para uso residencial en el espacio urbano y suelo destinado a acoger las actividades económicas secundarias y terciarias. Igualmente hace referencia a la creación de suelo edificable residencial e industrial en los barrios periféricos de San Felipe Neri, El Realengo, la Estación y Las Casicas.

Entendiendo que la carretera nacional N-340 es el eje vertebrador del crecimiento urbano de Crevillent y que tanto los suelos industriales como los residenciales surgieron y se desarrollaron a ambos lados de la carretera, el Plan plantea el aprovechamiento de las fachadas de las vías de gran tránsito como “escaparate de la tradición histórica industrial y económica crevillentina”.

Por este motivo se propone la consolidación de los suelos industriales actualmente calificados, rellenando los intersticios del planeamiento actual en el tramo entre Elche y Crevillent y previendo su expansión a lo largo de las dos vías principales transversales a la CN-340, la carretera de Torrevieja y la carretera de La Estación buscando los nudos de enlace con la autovía A-7.

El afianzamiento del tejido industrial se entiende, desde el Plan, como motor de un posterior desarrollo residencial, por lo que se plantea la expansión del suelo residencial, tanto mediante actuaciones de reforma interior del actual suelo urbano como mediante la clasificación de nuevo suelo residencial.

PGOU Crevillent 2007

En el actual suelo urbano se proponen 2 actuaciones globales de reconfiguración del casco urbano:

• Las actuaciones a lo largo de la Rambla central, para completar la configuración urbana de este espacio que se convertirá en el gran equipamiento lineal verde y de ocio, eliminando la fractura que el antiguo cauce supone en el tejido urbano, posibilitando la vertebración del tejido urbano existente a ambos lados.

• La reforma de la zona comprendida entre la Rambla central y el Paseo de Donantes de Sangre, con la eliminación del actual uso industrial y su sustitución por residencial, terciario y dotacional, permitiendo el cierre urbano hasta el trazado de la ronda sur de Crevillent.

En esta zona se prevé la ubicación de un intercambiador de transporte, incluyendo una estación de ferrocarril de cercanías.

Fuera del casco urbano, la expansión del suelo residencial se ha propuesto hacia Elche mediante desarrollos de baja densidad, con viviendas aisladas o agrupadas similares al que Elche plantea hacia Crevillent.

Estas zonas se encuentran bien comunicadas mediante la CN-340 y la CN-325 y, al estar erigidas sobre lomas suaves, poseen unas vistas excelentes hasta el mar.

La alternativa de crecimiento hacia el norte se ha desechado debido a las dificultades orográficas y la presencia de barrancos y ramblas, mientras que la alternativa de crecimiento hacia el Sur, que contemplaba el anterior Plan General, se mantiene, por ser una expansión natural que gracias al desarrollo de la Ronda Sur podría ejecutarse a medio plazo.

En los barrios periféricos principales, San Felipe Neri, El Realengo, la Estación y Las Casicas se prevé la expansión de suelo suficiente para albergar las necesidades de crecimiento poblacional, estableciendo una zona industrial en San Felipe con frente a la autovía y como continuación del área industrial de Catral.

Por lo que respecta al suelo no urbanizable, éste tiene el mismo tratamiento que en el Plan precedente, manteniendo las zonas actuales de protección de la Sierra y el Hondo, ampliándolas a los cauces y a las zonas arqueológicas.

El suelo calificado como urbano coincide con el ya existente en Plan anterior, salvo algunas zonas que por sus necesidades de urbanización pasarán a ser Suelo Urbanizable, como son las zonas industriales Oeste y Este, el sector situado entre San Vicente Ferrer, la Rambla y el Sector A, cuyo actual uso industrial se pretende reformar en uso residencial, así como un sector residencial en la zona norte del municipio.

PGOU Crevillent 2007. Clasificación y Calificación del Suelo

El planeamiento, a su vez, divide el suelo urbano en las siguientes zonas de ordenación:

  • El Núcleo Histórico, constituido por la Vila Vella.
  • La Ampliación del Casco, formada por las zonas de San Rafael, Rambla Norte, parte de Parc Nou, Calvario, Eixample Oest y Coves.
  • El Ensanche, que está constituido por las zonas de Eixample Sud, resto de Parc Nou, Parquet y Puixança, así como los núcleos de San Felipe, Casicas, Rincón de los Pablos y Estación.
  • La Edificación Abierta, que incluye zonas de nueva ordenación.
  • Viviendas aisladas adosadas, desarrolladas en zonas de nuevo desarrollo de media y baja densidad y el barrio de El Realengo.
  • Industrial en manzana, que corresponden a las zonas del antiguo suelo urbano y que el nuevo Plan clasifica como urbanizable, así como el I-6 y Cachapet y la zona de nuevo desarrollo del I-11.
  • Industrial aislado, que corresponde al resto de zonas industriales tanto existentes como de nueva creación.
  • Terciario en manzana, en los frentes de fachada a la carretera CN-340.

Crevillent Texto Refundido Revisión PG 2011

El incremento de suelo calificado en el nuevo Plan General es de 2.183.179 m2 que representa aproximadamente un 29,24% respecto al planeamiento vigente. El incremento del suelo urbano, por su parte, ha sido del 32,09% y del conjunto del suelo urbanizable, del 27,67%. La superficie total del suelo calificado en este Plan General, es decir suelo urbano y urbanizable, es el 9,23% de la superficie del término municipal.

PGOU Crevillent 2007. Sistema de espacios abiertos

Las previsiones de crecimiento poblacional las realiza el Plan General para las áreas de Suelo Urbanizable, y haciendo la distinción entre primera y segunda residencia.

PGOU Crevillent 2007. Previsiones crecimiento poblacional

 

A nadie se le escapa lo excesiva que, con la vista actual, ha resultado la previsión. El PGOU se aprobó previo a la última crisis, y hoy, Crevillent alcanza los 29.000 habitantes. La hipótesis de crecimiento anualizado que el PGOU incluía como pesimista (188 Hab/año), se ha ido cumpliendo, salvo por el bache entre 2010 y 2016 (cuando se produjo crecimiento negativo.

Calificación urbanística de Crevillent en el entorno de las zonas industriales.

Tipología de las zonas industriales de Crevillent

Naves industriales en suelo industrial en Crevillent

Naves industriales fuera de suelo industrial en Crevillent

 

El Plan Estratégico Industrial de Crevillent

La elaboración de un Plan Estratégico, establece importantes retos a futuro para la ciudad de Crevillent. Este debe adaptarse a la realidad territorial y a la estructura institucional y de gobernanza. Es por ello que la involucración y colaboración del Ayuntamiento, entidades, agentes sociales, y ciudadanía, trabajando juntos a favor de la Ciudad y su desarrollo, es de gran importancia para cumplir con los objetivos. Uno de los puntales de cualquier planificación es la industria, puesto que afecta a retos económicos, sociales y demográficos.

La Planificación es una herramienta de gestón que permite apoyar la toma de decisiones de las organizaciones en torno al quehacer actual y al camino que deben recorrer en el futuro para adecuarse a los cambios y a las demandas que les impone el entorno y lograr la mayor eficiencia, eficacia, calidad en los bienes y servicios que se proveen. La toma de decisiones de las instituciones se realiza a partir de un diagnóstico de la situación actual, a través del análisis de “brechas” existentes y establece cuales son las acciones que se tomarán para llegar a un “futuro deseado” el cual puede estar referido al mediano o largo plazo.

En materia económica, y según los planes y estrategias promovidos por la Generalitat Valenciana, la Nueva Economía por la que se apuesta está basada en el conocimiento y el desarrollo empresarial, y se orienta hacia el fortalecimiento de nuestros sectores tradicionales, (en el caso de Crevillent es destacable LA ALFOMBRA) el desarrollo de nuevas actividades económicas emergentes y la adopci.n y difusión de nuevas tecnologías.

Por último, es necesario que el Plan Estratégico Industrial de la Ciudad de Crevillent está adecuadamente alineado tanto a nivel territorial como en los distintos fondos, agentes e iniciativas a escala nacional e internacional, con el objetivo de maximizar los niveles de eficiencia en la coordinación y utilización de los recursos públicos y privados.

Crevillent, Isocronas teóricas de accesibilidad en 30 minutos

Crevillent, ha reducido en los últimos años su actividad industrial, basada inicialmente en la alfombra, y posteriormente en la fabricación de calzado, en la actualidad la industria mantiene un porcentaje del 21% sobre la economía de la ciudad. Destaca la tasa de paro del municipio, siendo esta de las mayores de la Comunidad Valenciana. De los análisis industriales se puede observar que, en los principales sectores productivos, las industrias auxiliares se encuentran en el municipio, estando menos representadas las agroalimentarias.

La base de la economía crevillentina fue la industria de la alfombra, con su mayor esplendor en la década de los 80, ocupando el primer lugar en la producción y exportación nacional.

Actualmente, la industria del calzado es el de mayor importancia en el municipio, promovida por la expansión de industria de la ciudad d’ Elx. Del censo del IAE se deduce que, si bien en la actualidad el peso de la economía recae en el sector servicios, con un porcentaje del 68,8% de las actividades económicas, la industria sigue teniendo un peso relevante y aglutina el 21% de las actividades económicas de Crevillent.

En el sector servicios destaca la actividad comercial con un 52,2% de todas las actividades censadas, siendo el comercio minorista el que más porcentaje de actividades concentra (36%). En lo referente a la economía, se realizar. un estudio que contemple, por un lado, la empleabilidad del municipio, mientras que, por otro lado, se analizará con detalle la actividad económica del sector industrial.

El Plan de Acción Territorial

Plan de Acción Territorial

El Plan de Acción Comercial

En la Comunitat Valenciana se han definido 21 Áreas Comerciales que resultan de la agrupación de asentamientos y municipios en torno a núcleos comerciales urbanos que ejercitan sobre ellos influencia, desde un punto de vista de dependencia comercial y generación de flujos de atracción y evasión de gasto.

Esta delimitación permite caracterizar el funcionamiento del territorio en materia de provisión de bienes y servicios de carácter supramunicipal, implementando una figura intermedia de análisis entre la provincia y el municipio. Se delimita a partir de la identificación de municipios que tienen más capacidad de generar influencia comercial, denominados cabecera comercial.

La provincia de Alicante se estructura en nueve Áreas Comerciales, cuyas cabeceras son Alcoi, Dénia, Benidorm, Villena, Elda, Novelda, Elx, Alicante y Orihuela-Torrevieja.

La ciudad de Crevillent se integra dentro del sistema de ciudades del Área Comercial d’Elx. Este Área Comercial está formada por 4 municipios: Elx, Santa Pola, Crevillent y Guardamar del Segura, con una población total de 303.718 habitantes.

Area Comercial de Elx

El Área Comercial d’Elx está integrada por 4 municipios en los que residen 303.718 personas. Elx ejerce el papel de cabecera comercial y cuenta con una población de 228.348 habitantes, equivalentes al 75% de la población del área comercial. Crevillent es el tercer municipio del Área comercial d’Elx, con una población que representa el 9,4% de la población del  área.

Algunos rasgos significativos de la dinámica poblacional dentro del Área Comercial d’Elx se sintetizan en:

  • Es la tercera Área comercial más grande de la provincia de Alicante, después de la de Alicante y Orihuela-Torrevieja. Concentra el 16% de la población de la provincia. Además, es la quinta área comercial más poblada de la Comunitat Valenciana.
  • Durante el período 2001-2008 el área comercial ha experimentado un crecimiento poblacional moderado del 22%, ligeramente inferior al experimentado por la provincia de Alicante, cuya tasa de crecimiento para el mismo período es del 26,3%. Sin embargo la tasa de crecimiento del área supera a la de la Comunitat Valenciana, igual al 18,5%.
  • El crecimiento poblacional en el Area Comercial d’Elx sólo supera el aumento de población de las áreas comerciales de interior: Novelda, Villena, Alcoi y Elda-Petrer.
  • El aumento de población del área durante el período 2001-2008, cifrado en 54.903 residentes, implica un aumento del gasto de la población en bienes de comercio de 194,14 millones de euros en este periodo.
  • Los cuatro municipios del Área Comercial muestran un incremento de población, pero destaca Guardamar del Segura con un aumento del 68,3% y Santa Pola, con un incremento del 56,6%. Elx y Crevillente, con incrementos poblacionales respectivos de un 17,2% y un 14,7% son los que presentan las tasas de crecimiento más bajas del Área. Se pone en evidencia el dinamismo poblacional de los municipios turísticos frente a los del interior en el período analizado.
  • Concentración poblacional. El 75% de la población del área se corresponde con la de la ciudad d’Elx, que destaca por ser una de las tres cabeceras comerciales valencianas con mayor primacía sobre los municipios de su área de influencia, en la misma línea que las Areas Comerciales de Sagunto y Villena.
  • Las previsiones de población para el año 2012, apuntan un crecimiento poblacional del área comercial del 7,3%, mostrando el dato unas expectativas de crecimiento similares a las de la provincia de Alicante y la Comunitat. El aumento poblacional incide en el comercio minorista en tanto que los residentes de un área o región son los principales consumidores y generadores de gasto en el sector minorista.
  • Expectativas de crecimiento. Santa Pola y Guardamar del Segura son los municipios con mejores expectativas de crecimiento poblacional en el área comercial, mientras que para Crevillent o Elx, las previsiones de incremento poblacional son un poco menos favorables que para el conjunto del área, situándose en torno al 5% con respecto a su población actual.
  • Se detecta poca presencia de extranjeros en el Área Comercial de Elx Esta población representa el 15% de la población total, si se la compara con la presencia en la provincia de Alicante (23,6%) o la Comunitat Valenciana, del 16,8%.

El Patrimonio Industrial

Este artículo expone el caso de la fachada de un edificio industrial denominado La Casa de les Persianes, construido a finales del siglo XIX evocando la arquitectura califal cordobesa en un paisaje de campiña donde existieron batanes de transformación de esparto.

Durante casi un siglo, fue taller de carpintería, elaboración de persianas de madera, de hilados y batán de picado de esparto.

Tras la demolición del edificio, en el último tercio del siglo XX, parte de la fachada fue adquirida y trasladada por el Ayuntamiento al nuevo parque municipal con un planteamiento ornamental. Desde entonces, este tramo de fachada es un Patrimonio Histórico y Etnológico descontextualizado, no protegido por la legislación.

“…La Casa de les Persianes fue un edificio fabril construido torno a 1889, caracterizado por una fachada de estilo neo-árabe con reminiscencias de la arquitectura califal al estar realizada en cantería. Se desconocen las razones de su inspiración: tal vez fuera la moda historicista de la segunda mitad del siglo XIX, ayudada por los vínculos familiares y profesionales de sus artífices con Tarragona y Barcelona (foco artístico historicista/modernista); o, también, por el pasado islámico, mudéjar y morisco de una localidad cuyo paisaje conservaba una apariencia “morisca”.

El estilo neo-árabe era por entonces uno de los símbolos arquitectónicos nacionales en los pabellones de las Exposiciones Universales de fines del siglo, como la de Barcelona (1888), donde dicho estilo estuvo representado por los pabellones provinciales de Sevilla y Alicante, casualmente –o no– un año antes de las primera noticia que tenemos sobre el proceso de construcción de La Casa de les Persianes.

Se desconoce la identidad del arquitecto, así como la del taller cantero. La propiedad del inmueble correspondió al matrimonio compuesto por Julio Gallardo Cortés y la tarraconense María Mas Quesada. Es probable que la obra fuera encargada por Julio Gallardo Cortés a su suegro, Ramón Mas Espinosa, tal vez maestro de obras.

Según la documentación consultada en el Archivo Histórico Municipal de Crevillent, entre 1893 y 1895 fue sede de la sociedad “Mas y Poveda”: carpintería donde elaboraban persianas de madera, taller de hilados y batán. En el siglo XX, con los sucesores Julio Gallardo Mas y Julio Gallardo Aznar sería batán de picado de esparto y taller espartero hasta 1968, aproximadamente, al extinguirse la sociedad “Gallardo y Compañía, S.L.”, establecida entre este último y Francisco LLopis Candela.

Dado que no se tiene constancia de otro edificio industrial con semejantes características estilísticas y temprana cronología en la provincia de Alicante, estaríamos ante uno de los primeros ejemplos provinciales de arquitectura industrial con dicha estética, ya que los referentes conocidos de arquitectura residencial o industrial se corresponden con las primeras décadas del siglo XX.

El traslado de parte de la fachada historicista al parque municipal, hacia 1977-1978, supuso –inconscientemente– una vuelta a las propuestas de fines del siglo XIX, en las cuales el estilo neo-árabe aplicado a los pabellones de las exposiciones nacionales o universales solía asociarse a entornos ajardinados. Además, en ellos eran típicos los accesos monumentales destacados y las naves laterales con arquerías repetidas de raigambre islímica, siendo la arquitectura califal cordobesa una de sus fuentes de inspiración. Este estilo, asociado a la actividad económica, pretendía ofrecer una imagen de poderío no siempre acorde con la realidad socioeconómica del entorno. En cierto modo, estos requisitos también se dan en el caso de La Casa de les Persianes.

Un paisaje, una arquitectura: Localización y descripción general

Originalmente, La Casa de les Persianes se ubicó al sur de la localidad, entre tierras de cultivo beneficiadas por el agua procedente de un ramal de la acequia con origen medieval denominada La Font Antiga, como también lo fueron los batanes situados a fines del siglo XIX cerca de La Creu de Ruïssa, cruz delimitadora del antiguo casco urbano. La acequia llegaba desde la Sierra de Crevillent, a través del cauce de La Rambla. Los batanes de esta zona vieron sustituida la fuerza motriz del agua por la electricidad, ya a mediados del siglo XX.

La Casa de les Persianes estuvo distribuida en tres naves y un acceso torreado en torno a un patio central.

Recientemente fue presentada La Casa de les Persianes al XIII Simposio Internacional de Mudejarismo (Teruel, 2011). En la comunicación se remarcó que, en el caso que nos ocupa, el estilo neo-árabe compartía rasgos comunes con el estilo neo-mudéjar al recrear características arquitectónicas hispanomusulmanas carentes de rasgos orientales directos y con frecuentes rasgos eclécticos, por ejemplo, de tipo neo-gótico como el arco trilobulado. Por otro lado, se empleó el término “neo-árabe” dado el uso exclusivo de sillería en la fachada monumental, siendo la piedra una materia prima tradicional en la Sierra de Crevillent. Además, en el estilo neo-mudéjar y su precedente mudéjar, aparte del ladrillo pueden aparecer elementos de cantería.

Por otro lado, aunque a finales del siglo XIX estaban establecidas ambas denominaciones, caracterizando los estilos de los pabellones en las Exposiciones Universales, los límites entre los estilos neo-medievales islámicos fueron imprecisos hasta inicios del siglo XX, siendo frecuente la aplicación general del término “árabe”.

Otros factores, como el vínculo de sus fundadores con Cataluña y la falta de un referente arquitectónico concreto, posibilitaron la hipótesis de una imitación basada en la arquitectura islámica andaluza a partir de publicaciones gráficas o literarias, viajes, etc. Se consideró, además, el factor del emplazamiento periurbano de La Casa de les Persianes, siguiendo uno de los rasgos típicos del estilo neo-árabe en España.

Evocando la arquitectura medieval hispano-musulmana

Un análisis preliminar del edificio en su emplazamiento original constata la típica articulación según los criterios de la arquitectura industrial decimonónica.

Las naves o pabellones y el destacado módulo de acceso se distribuyen en torno a un patio central. Desde el acceso torreado podían controlarse las labores internas y el paso de carruajes a través del zaguán; sin embargo, ya existían precedentes de estas características desde las alhóndigas medievales islámicas.

Aunque en la arquitectura historicista alicantina son frecuentes los basamentos de sillería, los sillares con acabados almohadillados, rústicos y lisos, o el uso de arcos trilobulados neo-góticos, es innegable el recuerdo de la arquitectura califal cuando vemos –en sillería– el basamento de nivelación para contrarrestar la pendiente del terreno y el alzado. Evocaciones también percibidas en el pilar de sección cuadrangular situado en la arcada geminada de herradura de la segunda planta del cuerpo torreado y – especialmente– los arcos de herradura peraltados sin decoración.

El arco trilobulado de acceso, los antepechos abalaustrados, las cenefas semicirculares, el empleo de teja plana alicantina en la techumbre y el lucernario son anacronismos que delatan el eclecticismo de esta época si se pretendía evocar la arquitectura musulmana. Otro ejemplo: los antepechos abalaustrados en bajorrelieve de los arcos de herradura podrían estar imitando los barandales construidos durante la Edad Moderna en los arcos de La Giralda de Sevilla, anterior alminar almohade.

Similar morfología de ventanales con arcos de herradura, dispuestos en sucesión repetitiva, con sus celosías, a ambos lados del acceso principal los vemos, por ejemplo, en imágenes del Pabellón de Agricultura de la Exposición Agrícola, Industrial y Minera celebrada en Murcia el año 1900, obra del arquitecto Pedro Cerdán Martínez; si bien en este caso las dovelas fueron remarcadas con la clásica bicromía en rojo y blanco, típica de la arquitectura califal cordobesa.

Tan sólo queda el vestigio de un pasado que fue…

En torno a 1968, tras la extinción de la empresa “Gallardo y Cía., S.L.“, llegó el abandono y posterior derribo del edificio, acaecido entre los años 1977-1978. Parte de la fachada neo-árabe fue adquirida por el Ayuntamiento, siendo trasladada y montada en el nuevo parque municipal, en una acción meritoria realizada con un planteamiento ornamental, sentimental y forzado por las circunstancias. El episodio fue constatado todavía en la Revista de Semana Santa local de 1979.

A través de una conversación con Cayetano Belso Aznar, alcalde de Crevillent entre 1971 y 1979, conocemos su impulso personal posibilitando la instalación parcial de la fachada en el parque municipal recién creado, así como otros detalles de interés:

La Casa de les Persianes no estaba protegida y fue vendida por su propietario –Julio Gallardo Aznar– a una empresa constructora, la cual solicitó al Ayuntamiento un permiso de edificación para un bloque de viviendas. Éste fue concedido a condición de que una parte de la fachada fuera reubicada, sin coste para las arcas municipales, a la entrada de una cueva-vivienda, en el espacio disponible de un rincón del parque.

El propio alcalde dejaba constancia del crecimiento industrial, urbanístico y socio- cultural de Crevillent en aquellos años convulsos a través de revistas locales, y entre los proyectos citaba la creación del nuevo parque municipal, pese a los condicionantes económicos, políticos y burocráticos. La finca donde se ubicaría el parque fue adquirida en 1973, siendo inaugurado en 1977. En este año, los proyectos de creación –en el propio parque– de un Museo Etnográfico de la Fibra, Centro Arqueológico y Casa de Cultura daban sus primeros pasos. A la par, urbanísticamente, se acometía el Plan Parcial Nº 7 en la zona de la C/ Millán Astray (hoy C/ Óscar Esplá), donde se ubicó originalmente La Casa de les Persianes. Los proyectos culturales seguían su curso durante 1978. Sin embargo, de ellos sólo el Museo Arqueológico es una realidad, situado en la casa construida a inicios de los años 30 por iniciativa de Pascual Mas Mas, presidente de la Diputación Provincial de Alicante por aquella época. Junto a la casa se ubicó parte de la fachada neo-árabe.

Si el abandono de La Casa de les Persianes vino a coincidir, aproximadamente, con los años de promoción de la industria alfombrera a nivel nacional mediante los certámenes de la Exposición Industrial Crevillentina, poco después –en 1976– tuvo lugar –en el parque– un Concurso de Oficios Artesanales Crevillentinos, por iniciativa de Manuel Penalva García y también patrocinado por el Ayuntamiento, donde se hicieron demostraciones sobre confección de hilaturas, tejidos y utensilios de espartería manufacturados o fabricados con medios mecánicos preindustriales).

La primera fase de demolición de La Casa de les Persianes quedó “inmortalizada” por la cámara fotográfica de Alfonso Candela Candela), tras el desmantelamiento manual de la mayoría de las tejas en las techumbres y el derribo de paredes. Precisamente él nos informa en un artículo de que hacia mediados de 1977 había desaparecido gran parte de La Casa de les Persianes, estando en construcción un edificio de viviendas ocupando la mayoría del solar.

Por tanto, La Casa de les Persianes no fue demolida íntegramente en una fase, sino que fueron dos episodios separados por un lapso de tiempo impreciso, aunque breve, pues la reconstrucción posterior que se hizo de la fachada en el parque, entre 1977-78, contaba con dos ventanales y la sillería del cantón sur.

La recogida de sillares, su traslado y el montaje de un tramo de la fachada neo-árabe en el Parc Nou fue realizada por la empresa “Marmolera San Cayetano”, dirigida por Antonio Candela Belén (1929-2011). Una conversación con su hijo, Antonio Candela Davó y con José Antonio Zaplana García, participantes en los trabajos, ha convertido los recuerdos en datos de primera mano. Antonio Candela Davó recuerda que los trabajos de demolición comenzaron desde el interior, dejando la fachada para el final. También facilitó las fotografías adjuntas, pertenecientes a la colección de su padre, unas en blanco y negro y otras en color, aunque las primeras tal vez no fueran realizadas por el padre sino por el fotógrafo local “Fotos Pepe”; reiterando que entre la realización de unas y otras transcurrieron pocos días o semanas. Las primeras serían usadas por Antonio Candela Belén para esbozar sobre ellas medidas y líneas delimitadoras, realizando posteriormente un plano de despiece previo al apeo de los elementos de sillería que se pretendían numerar durante el derribo.

Sin embargo, cuando intervino la empresa la demolición estaba avanzada, por lo que Antonio Candela Belén apenas pudo iniciar un plano de despiece a escala 1:10. Dicho plano no se llegó a concluir, pues el derribo se realizó en dos o tres jornadas y sólo pudiendo recuperar con premura piezas de sillería entre los escombros, no pudiendo numerarlas correctamente in situ, ni extraerlas una a una; de ahí que al reconstruir parte de la fachada en el parque municipal no todas coincidieran en su orden original, salvando el inconveniente gracias a la similitud entre las numerosas existentes.

El montaje de la fachada en el parque se hizo adosándola al frontal de una antigua cueva, exponente del hábitat popular tradicional en Crevillent con funciones de vivienda, de almacén de aperos agrícolas o de taller de hilados, etc..

Los actos de carga, descarga y recolocación de bloques fueron realizados mediante una grúa que los elevaba con unas pinzas, las cuales fueron elaboradas expresamente por un taller especializado en la vecina ciudad marmolera de Novelda.

La recomposición de parte de la fachada resultó algo alterada respecto al referente original. Así, hoy en día, en la fachada se aprecia una sola hilada de sillares configurando el basamento de nivelación, cuando originalmente había dos. También se remató el paramento lateral que contiene dos grandes arcos de herradura con cinco antepechos abalaustrados en bajorrelieve recuperados de la demolición de la fachada original para realizar en su nuevo emplazamiento el papel de barandilla y jardinera. En ese paramento el aparejo vertical de sillarejos a modo de soga y tizón está invertido, si lo comparamos con la disposición que tenían en la fachada original decimonónica.

Los trabajos de recomposición finalizaron con la construcción de un mirador mediante columnas de piedra, así como bancos y basamentos marmóreos.

En la actualidad, los principales deterioros en los antepechos de las arcadas están relacionadas con la oxidación de los anclajes de hierro que sujetan los elementos tallados en cantería, los cuales acaban provocando fisuras y estallidos en la piedra.

Valoración para un debate

En definitiva, conviene tener presente el contexto en el cual se desarrolló el salvamento de este tramo de fachada y ser conscientes de poder contar con un vestigio de un edificio representativo de unas actividades productivas en un pasado no muy lejano, como pueden ser la manufactura del esparto, o las labores de cantería, etc. Estamos ante un Patrimonio Histórico-Etnológico descontextualizado, no protegido por el vigente Plan General de Ordenación Urbana (2007-2011) y a merced de actos vandálicos. Un destino más incierto que el augurado originariamente por la entidad de la fachada: el cambio de emplazamiento y función entre los siglos XIX y XX, pasando de fachada simbólica de un taller a un nostálgico vestigio en un espacio que no reúne todos los requisitos para considerarse Jardín Histórico, pero con solera en el pasado local y con posibilidades culturales. Pese a su descontextualización, ¿cabría otorgarle el rango de Bien de Relevancia Local, toda vez que ya existe –desde 1998 y 2011– normativa autonómica sobre dicha categoría? Sea como fuere, conviene tomar medidas para evitar su deterioro por erosión, vandalismo o actuaciones inapropiadas.

LA FACHADA NEO-ÁRABE DE “LA CASA DE LES PERSIANES” DE CREVILLENT (ALICANTE): EL INCIERTO DEVENIR DE UN PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO INDUSTRIAL. Mas Belén, Bienvenido. Historiador y Arqueólogo. III JORNADAS DE PATRIMONIO INDUSTRIAL ACTIVO. 2013 Universidad de Murcia.

Areas Estratégicas del área urbana ALICANTE-ELX

El contexto territorial de Crevillent también se puede analizar desde el punto de vista de la Estrategia Territorial de la Comunitat Valenciana (en adelante, ETCV), la cual lo ubica dentro del Área Urbana Integrada de Alicante – Elx. El municipio de Crevillent se encuentra, de acuerdo a la Estrategia Territorial de la Comunitat Valenciana (en adelante, ETCV), dentro del Área Urbana Integrada de Alicante – Elx. Un Área Urbana Integrada se define como un ámbito territorial formado por agrupaciones de municipios definidos por criterios morfológicos, de movilidad, de actividad económica y mercado de trabajo, entre otros, que pueden considerarse, con independencia de sus límites administrativos, como células urbanas de funcionamiento conjunto.

En el entorno urbano de Alicante y Elx se define un conjunto de .reas estratégicas que están llamadas a ocupar un papel clave en la cualificación del entorno urbano. Dentro de este conjunto se distinguen las siguientes figuras:

  • Areas de nueva centralidad.
  • Areas de oportunidad.
  • Areas de regeneración urbana.
  • Areas de regeneración del litoral.
  • Bulevares urbanos.

Las áreas de Nueva Centralidad “comprenden aquellos tejidos urbanos que acogerán nuevas funciones residenciales y económicas en el territorio, generando unas demandas de movilidad que será necesario satisfacer con sistemas de transporte público anticipándose cuando sea posible a la ejecución de las actuaciones urbanas previstas en estas zonas”. En las inmediaciones de Crevillent existen dos:

Tejidos urbanos situados al Oeste de Elx (partida de Matola), junto a la futura estaci.n del AVE, la cual, en principio, podría convertirse en un espacio dinámico y central al que habría que conectar con los tejidos urbanos de Elx y Crevillent. No obstante, la experiencia nacional e internacional en alta velocidad, indica que en las estaciones periféricas no aparecen apenas desarrollos urbanísticos industriales puesto que la alta velocidad es un servicio de pasajeros. De este modo, será el siguiente espacio sobre el que se recomienda pivote la nueva centralidad.

El sur de Crevillent en la conjunción de la A-7 con la AP-7 es un espacio ligado con las dinámicas de un futuro “nodo de actividades económicas” de la Vega Baja, y cuenta con el potencial necesario para desarrollar un ámbito de nueva centralidad en el territorio.

Por otro lado, se encuentran las áreas de Regeneración Urbana, que son “tejidos urbanos que presentan problemas de carácter urbanístico y social que requieren intervenciones integradas, de gran alcance en muchos casos, para mejorar las condiciones de habitabilidad, integrar a los colectivos con dificultades y conectar estos tejidos con el resto de la ciudad.” En concreto, en Crevillent se cuenta con el Barrio de les Coves.

Otra figura presente en la ETCV es el concepto de áreas Funcionales, que se definen como “ámbitos territoriales de escala intermedia para una planificación y gestión supramunicipal capaz de articular el espacio regional”. A continuación, se muestran las áreas funcionales en el entorno de Crevillent.

Si bien Crevillent pertenece al .rea funcional de Alicante-Elx, este municipio es colindante a las áreas funcionales de La Vega Baja y a la de El Vinalop., por lo que, además de los planes y las actuaciones que tengan lugar en su área funcional, también se deberán tener en cuenta aquello que suceda en éstas dos áreas funcionales colindantes puesto que podrían ser de especial importancia para el municipio.

Plan Estratégico Industrial de Crevillent

Y este es el auténtico reto de Crevillent, dependiendo de la relación de Elche y Alicante, defender su territorio y aunar esfuerzos con ambas. Pese a NO haber obtenido los fondos con la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado 2023, pelear con la OGIC (Oficina de Gestión Industrial de Crevillent) por una actividad económica, como en su tiempo fueron las alfombras, que ancle los habitantes y las inversiones en un territorio histórico cruce de caminos entre la Región de Murcia y la Comunidad Valenciana.

 

Hoy en Crevillent son poco más de 15.016 viviendas y una población de 28.838 habitantes


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España.

EIBAR

EIBAR. Población (INE)

EIBAR. Pirámide de Población (INE)

EIBAR. Deuda

EIBAR. Paro

 


Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento. 



Éibar es una ciudad y municipio de 24,78 km², de la provincia y territorio histórico de Guipúzcoa, en el País Vasco en la comarca del Bajo Deva, situada a orillas del río Ego, en la cuenca del río Deva, limitando con la provincia de Vizcaya, conformando con la vecina localidad de Ermua un mismo conjunto urbano, y rodeada por los montes Arrate, Akondia y Urko al N, y Galdaramiño e Illordo al S.

La «Muy Ejemplar Ciudad», fue fundada con el nombre de Villanueva de San Andrés de Éibar, pero siempre ha sido conocida con el nombre de Éibar. La población recibió el fuero de constitución de la villa en el año 1346.

Desde siempre, la actividad económica principal ha estado basada en la manufacturación del hierro, que dio lugar a una pujante industria armera que se dio el sobrenombre deVilla Armera (ahora “Ciudad Armera“) y que se diversificó a mediados del s XX, dando lugar a multitud de productos.

Éibar limita al N con Marquina (Vizcaya), al S con Elgueta y Vergara, al E con Elgóibar y Placencia de las Armas, y al O con Mallavia, Ermua y Zaldívar, que pertenecen a Vizcaya.

 

Éibar tiene, además del núcleo urbano, 5 barrios rurales: Otaola-Kinarraga, Aginaga, Arrate, Mandiola y Gorosta.

Atraviesa la villa la carretera general de Donostia-San Sebastián a Bilbao. La situación topográfica, que es la correspondiente a un pueblo entre montañas, ha hecho extremadamente difícil la construcción, que sin embargo, tanto en el aspecto fabril como en el de viviendas, la colocan entre las principales ciudades, no capitales de provincia, de Euskal Herria.

La obra, en parte, es debida al Estado, que dio a su reconstrucción el impulso necesario para llegar a lo que es hoy: aparte, cabe destacar muy especialmente la labor municipal realizada en estrecha colaboración con la iniciativa privada, que han hecho posible que con su esfuerzo común surgiese una gran población bien urbanizada, con edificios modernos de 8 y 9 pisos (los nuevos edificios construidos en Isasi por la Inmobiliaria Municipal Eibarresa, Sociedad Anónima IMESA, (hoy disuelta y enredada en “swaps”), tienen 12 y 13 pisos) que dan a la misma el aspecto de una ciudad, y además de una gran vitalidad, debido a su calidad de población industrial en continuo auge, lo que se traduce, por otro lado, en un nivel de vida económico y social.

El clima es el mismo de toda la zona: muy lluvioso, con inviernos no muy fríos y veranos en los que a excepción de unos pocos días de calor fuerte, la temperatura es agradable. La localidad se halla asentada sobre terreno constituido por calizas y margas areniscosas. En su parte E y próximos al casco urbano se encuentran terrenos formados por afloraciones ofiticas. Al N del mismo se observan terrenos de rocas calizas y margas.

El río Ego es el principal río del municipio, si bien es cierto que por sus terrenos pasa el río Deva, pero es tan escasa su presencia que carece de importancia para el municipio. El Ego desemboca en el Deva en Málzaga, ya en el límite municipal. Los afluentes del Ego, que bajan de los montes que rodean a la ciudad, son pequeños regatos que forman estrechos valles. Los más importantes son el Txonta, el Matxaria, el Unbe y el Abontza.

Todos los ríos están muy afectados por el desarrollo de la ciudad, que ha modificado sus cauces y sus aguas. Únicamente en sus cuencas altas se puede encontrar algún resto de su primitiva riqueza biológica. Los cauces han sido cubiertos por las edificaciones, tanto industriales como urbanas, y sus aguas se han visto muy afectadas por la contaminación fecal e industrial. Se está procediendo a la implantación de colectores de recogida de aguas negras e industriales para su posterior tratamiento, así como a descubrir los cauces en la medida de lo posible.

Éibar está rodeada de montes de escasa altura que la encierran en un valle profundo por su estrechez. Destacan cumbres como Urko (791 m) y Kalamua (768 m) por el norte, y Galdaramiño y Egoarbitza (730 m) por el S. Al E, sobre la desembocadura del Ego en el Deva, se levanta Karakate (749 m) enfrentado a Arrate.

Los montes están cubiertos de bosque, en su mayoría dedicados a la explotación forestal de pino insignis, pero todavía quedan algunas manchas de la vegetación autóctona de robles, hayas y abedules, combinados con campas dedicadas al pasto.

La naturaleza de los terrenos es de caliza y margas areniscas con un clima muy lluvioso y de temperaturas agradables

“…El origen de la industria armera de Eibar se encuentra en las antiguas Reales Fábricas que fueron instituidas por la corona en Guipúzcoa y Vizcaya con el objeto de suministrar a ésta armamento para sus ejércitos durante el Antiguo Régimen. Existían fábricas de este tipo en diversas localidades estando especializada cada una de ellas en un tipo distinto de armamento: espadas en Tolosa, armas de fuego en Durango y Placencia de las Armas etc. Estas fábricas no eran más que centros administrativos donde funcionarios reales se encargaban de verificar el cumplimiento tanto cualitativo como técnico de los encargos realizados por el Estado. En el caso de las armas de fuego de la fábrica de Placencia, estos encargos se efectuaban a través de asentistas que negociaban directamente con los representantes de los gremios armeros la subcontratación de las piezas necesarias para construir las armas. Cada uno de estos gremios repartía la producción asignada entre los talleres de la zona. 

Eran cuatro los gremios armeros principales: cañonistas (forjadores, martilladores, limadores y barrenadores), llaveros (constructores de la parte mecánica del arma), cajeros (artesanos fabricantes de las culatas y ajustarlas a las piezas de hierro del arma) y aparejeros (éstos eran los encargados del montaje final y acabado del arma de fuego).

Tras la Guerra contra la Convención (1793-1794) en que la provincia de Guipúzcoa fue fácilmente ocupada y la localidad de Eibar saqueada por las tropas francesas, quedó en evidencia la escasa idoneidad estratégica del emplazamiento. Esta situación llevó a la Corona a tomar la decisión de crear una nueva Fábrica en Oviedo, establecimiento que fue imponiéndose a Placencia como destinatario de los encargos reales. El declive de la fábrica de Placencia a lo largo del siglo XIX fue cada vez más acusado hasta su definitivo cierre en 1865, en lo que influyó sin duda, el decreto en favor de la libertad de industria para este sector dictado en 1860. 

La desaparición del sistema gremial fue el detonante del crecimiento de la ya incipiente industria privada de armas que alcanzó un enorme desarrollo en años posteriores.

El despegue de la industria armera de Eibar se inició en la década de los 80 impulsado por varios factores.

La última guerra carlista (1872-1876) tuvo efectos determinantes en el devenir posterior de la industria, ya que el Estado, receloso de potenciar una industria de carácter militar en una región donde el alzamiento carlista había adquirido enorme intensidad, prefirió dotar a sus tropas de armas fabricadas en la fábrica de Oviedo y en caso de necesidad importarlas del extranjero. Esta situación llevó al sector a especializarse en armas destinadas al mercado civil como las de caza o los revólveres y pistolas, estando la mayor parte de las empresas localizadas en Eibar, que se convirtió en el principal núcleo urbano de la zona. La mayor integración en la economía nacional e internacional favorecida por la instalación de una estación de telégrafo (1883) y la construcción de un ramal del ferrocarril (1887) favoreció el acceso de los productores eibarreses a un mercado en el que la demanda de armas cortas estaba atravesando una coyuntura enormemente favorable. Desde el punto de vista de la oferta jugó un papel importante en la expansión del sector la introducción de la electricidad que permitió superar las limitaciones productivas que hasta entonces había impuesto la energía hidráulica. La producción, sostenida principalmente por las ventas de revólveres, creció hasta cotas insospechadas en el transcurso de unos pocos años.

Durante el segundo decenio del siglo XX la incorporación de las pistolas automáticas a la producción eibarresa intensificó esta tendencia alcanzándose el máximo histórico de producción anual en 1917 con en torno a 700.000 unidades vendidas entre armas cortas y largas.

Pero sin duda, gran parte del éxito de la industria armera vasca fue su peculiar organización industrial, que le permitió adaptarse con facilidad a las circunstancias y competir en los mercados internacionales, destino de la mayor parte de sus ventas, donde dirigieron sus esfuerzos habida cuenta de las escasas dimensiones del mercado interior.

 

La industria armera vasca experimentó su máximo crecimiento a finales del s XIX y comienzos del XX gracias, principalmente, al crecimiento de las exportaciones de armas cortas y revólveres que llegaron a suponer en torno al 90 % del total de sus ventas. Esta industria se encontraba concentrada en torno a la localidad de Eibar que, junto a otras poblaciones guipuzcoanas y vizcaínas, conformaban la denominada “Zona armera”. La competitividad internacional de la industria armera de Eibar respondía en gran medida a la flexibilidad y adaptabilidad otorgadas por su estructura de distrito industrial marshalliano clásico. En Eibar coinciden muchas de las características propuestas por la literatura sobre distritos industriales destacando, entre otras, la especialización en un producto relativamente homogéneo como las armas de fuego, el predominio de las PYME en su estructura productiva y las relaciones de subcontratación entre ellas, la existencia de reglas internas e instituciones que velan por el cumplimiento de las mismas, así como la creación, gracias a la cooperación entre empresas, de instituciones para el fomento del desarrollo de la industria característica del distrito.

Fue el rey Alfonso XI de Castilla quien otorgó a la villa de Eibar fuero de constitución el 5.2.1346, no obstante, para entonces ya existía una realidad social asentada en torno a la iglesia de San Andrés. La concesión de la carta puebla vendría a modificar este núcleo de población que en adelante se sometería a una planificación individualizándola de su entorno y organizándola en casas y calles (Barrenkale, Elgetakale y Somera o de Txurio). Con este proceso de urbanización se va creando un nuevo modelo jurídico autónomo en el que sus pobladores podían ejercer libremente sus actividades y organizar su concejo al margen del poder feudal.

En virtud de la carta-puebla concedida por el rey Alfonso XI el año 1346, el núcleo de la población de Eibar, en torno a la parroquia de San Andrés, fue cercada y torreada. El pueblo estuvo en su tiempo cercado y torreado con 3 puertas de entrada; y se compone de 6 calles empedradas, de las cuales 3 son bastante costaneras y las otras 3 en llano, con más de 2 plazas”. Los distritos electorales, en el año 1600, se dividían en 3 en el casco urbano y otros 3 en la población rural, a la que se agregaban el arrabal y los barrios de extramuros. Su distribución regía de la siguiente manera; el cuerpo de la villa, Barrenkale, Elguetakale y Txurio-kale; y la población rural se agrupaba en las cofradías de Soraen, Akondia y Arexita. 

El concejo de esta villa, los curas y clérigos de su parroquia de San Andrés tuvieron al fin del s XV algunas diferencias con Juan López de Gamboa, señor de la casa solar de Olaso de Elgóibar, patrono a la sazón de la misma iglesia, sobre la percepción de los diezmos provenientes de ella. Pendiente el pleito en la real corte, transigieron sus cuestiones por medio de una escritura de concordia. Otorgóse ésta entre dichos Juan López y su mujer D.ª Isabel de Mendoza, de la una parte, y el bachiller Pedro de Urquizu, apoderado de los cabildos secular y eclesiástico, de la otra, en la villa de la Guardia a 5.7.1501, reducida a los capítulos siguientes: 1.° Que por razón de los diezmos y rentas de la expresada parroquia diesen perpetuamente al dicho patrono y sus sucesores cien ducados anuales. 2.° Que de esta cantidad se pagase a los citados clérigos la en que estaban condenados por sentencia. 3.° Que ambos cabildos, secular y eclesiástico, hubiesen de consentir en que el Juan López fuese absuelto de la excomunión en que estaba condenado, cuando viniese la confirmación de este convenio. 4.° Que los mayordomos de la iglesia hubiesen de entregar al patrono los cien ducados de renta dentro de veinte días desde que viniese la confirmación. 5.° Que con el resto de los diezmos se pusiese otro beneficiado, además de los cinco que había entonces, para el servicio de ella.

Hubo varios intentos de invasión de uno y otro lado del Bidasoa. Uno, en 1557, que no tuvo efecto. El otro, en 1558, fue protagonizado por 2.000 guipuzcoanos que invadieron Laburdi; entre éstos estaban los eibarreses que acudieron encuadrados a las órdenes del alcalde Juan Martínez de Arrizabalaga. En sesión del Ayuntamiento de 20.11.1625, se dio cuenta de una R.C. fechada en Madrid el 11.11.1625, y en ella se decía a Guipúzcoa que el vecino reino preparaba alguna invasión y que convendría disponer un núcleo de gente para enviarlo a Fuenterrabía; con este motivo, la Provincia aconsejaba que los pueblos tomasen las medidas que eran del caso. Eibar, además de las disposiciones ordinarias de proveerse de pólvora y plomo, tomó otro acuerdo que denota la necesidad que de educarse aptas para la lucha y la guerra sentían las gentes en aquella época azarosa y revuelta. Disponía aquella resolución del Ayuntamiento que en adelante todos los vecinos y moradores de la villa, comprendidos entre los 18 y los 60 años de edad, viniesen armados con espadas los domingos y fiestas, bajo pena de 200 maravedís, y este acuerdo se incluyó entre las ordenanzas municipales para que se guardase siempre. Tampoco posee Eibar ningún documento que nos diga el número de soldados que mandó a la frontera con Laburdi, ni la cuantía del sacrificio que se impuso en virtud de los acontecimientos que se sucedieron después de 1634, año en que a las órdenes de un eibarrés ilustre, Diego de Isasi y Sarmiento, coronel de las fuerzas guipuzcoanas, tomaron parte tan principal los hijos de esta provincia, así en la guarda de los límites como en la entrada en Laburdi en 1638, y más tarde peleando dentro de nuestro territorio contra el enemigo invasor. Solamente sabemos que reunido el Concejo el 31.7.1638 dio poder al alcalde Sebastián de Zumaran para que tomase a censo hasta 200 ducados en plata o vellón para socorro de la gente que de esta villa salió a la frontera.

El representante de Eibar que acudió a la Junta particular celebrada por la provincia en la iglesia de Nuestra Señora de Olaz, en Azpeitia el 10.1.1652, trajo la nueva de que aquel congreso había acordado mandar cien infantes para el ejército de Cataluña, y de que según el repartimiento hecho entre los pueblos para completar aquel número, debía la villa eibarresa enviar un soldado, y reunida ésta acordó a su vez hacer un reparto en metálico entre los mozos de la calle y de la casería para recaudar, antes del 1.° de enero siguiente, las cuotas asignadas a cada uno. Aquellos mozos que no hubiesen pagado su parte serían sorteados y aquel a quien tocase la suerte sería el infante que iría de la villa, entregándosele el dinero recogido, sin que pudiera poner sustituto, como castigo, sin duda, de su morosidad en el pago. A la guardia de 300 infantes que la provincia, reunida en la Junta Particular de Hernani el día 7.7.1667, acordó poner en la frontera de Francia ante el temor de una invasión, tuvo que contribuir Eibar con tres soldados y los designados para cubrir sus plazas fueron Andrés de Zubiaur, Juan Bautista de Barrundia y Francisco de Arguiano, a cada uno de los cuales se le dieron seis reales de a ocho para el camino. Así bien para constituir el núcleo de 200 infantes que la provincia reunió por reparto entre los pueblos en mayo de 1671 con destino a la Armada Real, además de los 38 que mandó por su cuenta, correspondieron dos a Eibar. Inacabable labor seria la de dar cuenta de todas las amenazas e invasiones francesas que se temieron o realizaron en nuestro suelo. Pasémoslas por alto, ya que fue escasísima su influencia en Eibar. El Tratado de Utrech hecho en 1713 parecía garantía suficiente de que hablan de terminarse estas luchas constantes, pero en 1719, por haberse infringido lo establecido en aquel convenio, estalló de nuevo la guerra y volvieron las luchas y las alarmas. El duque de Berwick con sus soldados y enorme cantidad de municiones, artillería gruesa, carros de mulas y bueyes entró en Irún. Eibar aportó en la parte que le correspondía, soldados que hicieran frente a la audacia del francés. Con la destitución de Alberoni del cargo de primer ministro de Felipe V, y en virtud de la adhesión de España a la Cuádruple Alianza, cesaron las hostilidades y en agosto de 1721 se firmó el tratado de paz. Desde entonces, mientras el trono de Francia estuvo ocupado por la dinastía de los Borbones no volvió a alterarse la paz entre Francia y España.

En la matxinada de 1718, levantamiento popular vasco debido a la no aceptación del R. D. del 31.8.1717 que trasladaba las aduanas a Bilbao y puertos, suspendió el trabajo de la fábrica real de armas de Placencia donde se verificaban las armas elaboradas también en Eibar. Eibar se sumó asimismo a la revuelta con todas sus consecuencias.

A la par que la guerra de bandos y que las distintas invasiones de los franceses dejaban su impronta se fue desarrollando el auge de una industria que condicionará el devenir histórico de Eibar durante 4 siglos. La industria armera se asentaba sobre una base gremial (cañonistas, cajeros,aparajeros y llaveros ) que facilitaba la capacidad de producción y la especialización de la misma. De este modo, la monarquía castellana se apoyó en la infraestructura creada en el valle del Deba para obtener una gran cantidad de armas y hacer frente a sus necesidades. Así se formó una red de pequeños talleres familiares dedicados a la fabricación de escopetas, arcabuces, mosquetes y fusiles y unido a ellos una actividad comercial con numerosos mercados no sólo con la Península sino también con las colonias del Nuevo Mundo.

Edad Contemporánea

El año de 1766 fue pródigo en conmociones populares. Madrid fue testigo del motín de Esquilache. Barcelona, Navarra, Aragón y Andalucía sufrieron también los efectos de tumultos semejantes. En Gipuzkoa se verificó la sublevación conocida con el nombre de Machinada. En Euskal Herria Norte las rebeliones contra el despotismo borbónico tuvieron también importancia. La Matxinada tuvo su origen en la carestía de los cereales y de otros artículos de primera necesidad. Comenzó en Azcoitia el 14.4.1766; amotinadas las clases populares, se dirigieron a Azpeitia, y reunidas con las gentes descontentas de los pueblos cercanos formaron pronto un rústico ejército que pasaba de 1.500 luchadores. Eibar también tomó parte en esta algarada. En el acta de la sesión que el Ayuntamiento general celebró el día 20.4.1766 se hace constar que la gente acumulada en el salón y las escaleras de la casa concejil era tanta que se hacía imposible anotar los nombres de los asistentes. En aquella sesión se leyó una carta que la provincia escribió desde Azpeitia; en ella se concretaban los acuerdos tomados por aquella villa para apaciguar los ánimos exaltados de los insurgentes, y se expresaba el deseo de que Eibar por idénticos medios consiguiera el mismo fin. La justicia y eclesiásticos de Eibar accedieron a lo expuesto en la carta y la Diputación ofreció mandar las medidas para que las pusieran en la casa concejil. A consecuencia de los alborotos ocasionados por los matxines muchos sublevados huyeron de Eibar por no caer en manos de la justicia. Cuando los eibarreses supieron que ésta conocía los nombres de aquéllos, armaron gran escándalo. El día 4 de mayo celebró sesión el Ayuntamiento y por no haber acudido el alcalde Sebastián de Zumaran, presidió la reunión Andrés de Areitio.

Después de las revueltas producidas con la Matxinada de 1766, debido a la carestía de los cereales y de otros artículos de primera necesidad, unos años más tarde, en 1794 las tropas francesas arrasaron la ciudad. Fue incendiada la Casa Consistorial, las escuelas y parte de la Iglesia, además del derrumbe de 116 casas de distintos barrios y del arrabal. Las guerras carlistas dejaron también su impronta en una población fundamentalmente liberal que a finales del s XIX, el 6.8.1897, vive su primera huelga por motivos laborales en la fábrica que suministraba revólveres y escopetas a la Casa Quintana y Hermanos en Méjico. Esta huelga sirvió de germen para que el Socialismo arraigase en Eibar.

“…La guerra entre España y Francia de los años de 1794 y 1795 dió a conocer un hecho que siempre había sido descuidado por el Gobierno español. No era posible seguir manteniendo las fábricas de material de guerra cerca de la frontera con Francia.

Teníamos en el Norte de Navarra las 2 fábricas de municiones de Eugui y Orbaiceta; en Cataluña, la de San Sebastián de la Muga, y además las 2 fábricas más importantes de la nación de fusiles, una en Placencia (Guipúzcoa) y otra en Ripoll (Catalúña).

Poco después de comenzadas las campañas Eugui, Orbaiceta y San Sebastián de la Muga cayeron en poder de los invasores y amenazaron seriamente Placencia, pues los franceses llegaron a saquear e incendiar Eibar.

Ante este estado de cosas, era imprescindible establecer nuevas fábricas de material de guerra en lugares seguros y muy alejados de la frontera francesa.

Por estas circunstancias y por sus características especiales, fué elegida Asturias para la instalación de 2 fábricas militares; una de municiones y otra de armas.

“El Sr. Conde del Campo de Alange hizo relación del expediente que se empezó a formar el año de 1785 sobre facilitar la conducción de las municiones de guerra de las fábricas de Orbayceta y Eugui a los puertos del Océano, para darles desde ellos el destino conveniente; en lugar de conducirlas, como ahora se ejecuta, desde las mismas fábricas por tierra al «Brocal del Rey» y desde allí por el Ebro a Tortosa; de cuya variación se supone que han de resultar ventajas al Servicio, y considerables ahorros a la Real Hacienda.

Se enteró el Consejo de todo lo que se ha proyectado, discurrido, informado y calculado en el asunto; y considerando, que desde que se empezó a tratar de él, han variado mucho las circunstancias de aquella frontera, y por consiguiente la seguridad de las fábricas; le pareció que por ahora y hasta tiempo más oportuno, conviene suspender el expresado proyecto; y que entretanto, para no estar pendientes en tiempo de guerra de solo aquellas fábricas, se examine si en diversa parte o partes del Reino hay posibilidad de establecer otra u otras, con las proporciones requisitas (requeridas) para que sean subsistente, seguras, abundantes y económicas en todo tiempo y S.M. conformándose con este Dictamen resolvió se ponga en práctica.”

Consejo de Estado del 18.6.1792

Noticia de los maestros-armeros de los cinco gremios que constituyen la Real Fábrica de Armas de Oviedo, con expresión de los que en virtud de Real Orden vinieron de la provincia de Guipúzcoa a el principio del establecimiento, de los que en Oviedo tomaron posteriormente asiento voluntario y de los últimos que vinieron también por Real Orden, a saber:

Maestros cañonistas que de Real Orden se transfirieron de la Provincia de Guipúzcoa al establecimiento de la Real Fábrica de Armas de Oviedo y procedieron a hacer contratas con el Mariscal de Campo Don Francisco Vallejo que fueron aprobadas por S.M. en Real Orden de 15 de Junio de 1795 a excepción del artículo en que se estipulaban 8 años de permanencia en la fábrica, que debía ser durante por el tiempo del agrado de S.M. de cuya orden quedaron inteligenciados por el referido General, y no se convienen a formalizar por ante Escribano estas contratas sin introducir en ella alteraciones.Antonio Guisasola, Félix Guisasola, Agustín Alvizuri, Domingo Alvizuri, Bartolomé Uzuriaga, Agustín Eguren y Josef Joaquín de Orozco.

Maestros cañonistas que últimamente vinieron por Real Orden de 2.6.1796, y tienen la circunstancia en la contrata de permanecer por el tiempo del agrado de S.M.: Lucas Antonio Osoro, Francisco del Coro y Joaquín Aguirre.

Maestros llaveros que de Real Orden vinieron al principio del establecimiento, y que se hallan en las mismas circunstancias que los cañonistas que vinieron en el mismo tiempo expresado arriba: Joaquín Tomás Calderón, Domingo Echevarría, Silvestre Careaga , Manuel Joaquín de Iribe, Xavier Ignacio Aguirre, Diego Arizmendi, Juan Azarloza, Andrés Antonio Morúa, Miguel Antonio Ibarra y Andrés Astigarraga, Domingo Zulaibar, Josef Zulaibar, Ramón Meave, Francisco Villar, Miguel Echeverría, Domingo Egocheaga, Joaquín Alberdi Vergara, Ignacio Maquibar, Josef Andrés de Acha, Josef María Amillategui, Manuel Calderón, Francisco Morúa, Agustín Echeverría, Manuel Gorostegui, Juan Mendizábal, Joaquín Alberdi  y Joaquín Egocheaga.

Otros maestros llaveros que voluntariamente tomaron asiento, y se contrataron en Oviedo con la circunstancia de permanecer por el tiempo del agrado de S.M.: Diego Areder, Victoriano Calderón, Matías Uribe, Juan José Gorostegui, Andrés Olañeta, Joaquín Aguirre, Francisco Antonio Orbea, Pedro Aramburu, Fernando Astigarraga, Andrés Egocheaga, Salvador Arana Gorostola, Ignacio Ysasi, Josef Luis Arizaga, Manuel María Ascárota, Félix Antonio Ibarzábal, Juan Andrés Zuluaga y Agustín Astigarraga, Félix Eguía, Fernando Vascarán, Antonio Bilbao y Mariano Gomiziaga.

Otros llaveros que últimamente vinieron de Guipúzcoa en virtud de Real Orden de 24 de Enero del año corriente: Andrés Egocheaga Mayor, Pedro Maria Madariaga, Francisco Andrés Madariaga, Josef Yzaguirre.

Cajeros que de Real Orden vinieron al principio, y se hallan en iguales circunstancias que los demás Armeros que vinieron con ellos al principio del establecimiento: Fernando Ibarzabal, Domingo Ibarzabal, Domingo Arguiarro, Francisco Vergara, Josef de Vergara, Domingo Vergara, Juan Josef Urcaregui, Martin Guisasola, Ignacio Ariznabarreta y Pascual Trebino.

Otros cajeros que voluntariamente tomaron asiento y se contrataron en Oviedo, y tiene en la contrata la circunstancia de permanecer por el tiempo del agrado de S.M.: Josef Celá, Lorenzo Ibarzábal, Juan Bautista Alberdi, Miguel Abarzabalegui, Rafael Sufriategui.

Otros cajeros que por Real Orden de 2.6.1796 vinieron últimamente, y tienen en la contrata la circunstancia de permanecer por el tiempo del beneplácito de S.M.: Domingo Barrutia Mayor, Raymundo Celá, Francisco Ignacio Olañeta, Francisco Olañeta y Agustín Vergara.

Aparejeros que en virtud de Real Orden vinieron al principio y se hallan en iguales circunstancias que los demás maestros que se transfirieron a el establecimiento de la fábrica en la misma época: Antonio Doiztúa, Francisco Doiztúa, Fernando Bascarán, Pedro Manuel Gasteaci, Pedro Francisco Echevarría, Juan Bautista Guisasola, Pedro San Martín, Pedro Ignacio Arregui y Félix Eguía, Joaquín Calderón y Lorenzo Aramburu.

Otros aparejeros que voluntariamente tomaron asiento y se contrataron en Oviedo, y se menciona en la contrata la circunstancia de permanecer por el tiempo del beneplácito de S.M.: Lorenzo Doiztua, Ignacio Aguirre, Josef Mateo Arana, Pedro Azpiri, Josef Antonio Gasteaci y Pedro Josef Gasteaci.

Bayoneteros que de Real Orden vinieron al principio del establecimiento, y se hallan en iguales circunstancias que los demás maestros que vinieron al mismo tiempo: Gaspar Olavarría, Josef Olavarría e Ignacio Laca

Otro bayonetero voluntario tomo asiento, y se contrató en Oviedo con la circunstancia del tiempo que fuere del agrado de S.M.: Domingo Olano.

Otros bayoneteros que vinieron últimamente por Real Orden de 2.6.1796, y tiene su contrata hecha con la circunstancia de permanecer por el tiempo del beneplácito de S.M.: Francisco Ignacio Suasua y Martín Artamendi

TOTAL DE CLASES DE LOS MAESTROS ARMEROS

Cañonistas (10),  Llaveros (53), Cajeros (20), Aparejeros (17) y Bayonetistas  (6), total (106).

Real Fábrica de Trubia, 17.8.1797.

(Puede observarse que bastantes de estos apellidos continúan existiendo hoy en Oviedo, Asturias, lo cual hace pensar que pudieran ser descendientes de aquellos vascos que hace 220 años vinieron a nuestra región al establecimiento de la Fábrica de Armas de Oviedo y se quedaron)

Evolución histórica EIBAR

1957 Eibar

1980 Eibar

2000 Eibar

2005 Eibar

2017 Eibar

Paralelamente y heredero del espíritu gremial y de sociedad de épocas pasadas, se va imponiendo un sentimiento cooperativo. A pesar de haber existido a finales del s XIX algunos intentos bastante serios, es a raiz de una de las huelgas más largas y duras de 1920 cuando se funda Alfa como cooperativa obrera, materializándose así gran parte de los objetivos planteados en dicha huelga. Esta primera época del s XX fue de grandes dificultades debido a las fluctuaciones de los mercados internacionales y al control en el comercio de armas, principal industria del momento. No obstante, los logros sociales son importantes: el Sanatorio Antituberculoso, el Pabellón de Convalecientes, la Colonia de Arrate, los Centros Obreros, las Bibliotecas y la Escuela de Armeria donde se formaron los alumnos que harán posible la transformación de la industria de Eibar, apartándola de su dedicación exclusiva a la producción de armas y convirtiéndola en una industria abierta a los productos manufacturados de la industria ligera metalúrgica.

La madrugada del martes 14.4.1931 Eibar proclama la II República adelantándose a las grandes capitales. Este hecho suponía una profunda transformación de la distribución del poder ya que por primera vez acceden a él las clases medias y los trabajadores. Cuando se confirma la proclamación en Barcelona, el pueblo se concentra frente al Ayuntamiento para retirar la placa con el nombre de Plaza de Alfonso XIII y colocar la nueva placa de Plaza de la República. Eibar se convirtió en el punto de partida para el resto del Estado y por ello recibió el título de Muy Ejemplar Ciudad.

La ilusión republicana se vió truncada el 26.4.1937 cuando las tropas alzadas al mando del general Mola entraron en la ciudad después de numerosos bombardeos que arrasaron gran parte del casco urbano y dejaron varios centenares de muertos.

Con la destrucción de la guerra y el incendio cambió la fisonomía de Eibar. El 8.10.1940, la Dirección General de Regiones Devastadas aprobó el proyecto de urbanización, donde se incluía la cobertura del rio Ego para aprovechar en mayor medida el suelo.

A pesar de las dificultades, Eibar se adapta a los nuevos tiempos y diversifica su industria (bicicletas, ciclomotores, piezas para automóviles, aparatos de uso doméstico…), a lo que hay que añadir un potente fenómeno de inmigración, atraido por esta pujante actividad industrial, que hace crecer su población hasta un 100% en los años 60′. La situación de desarrollo industrial toca fondo en los años 1982-1983. La crisis del petróleo, el cambio de sistema político, el proteccionismo industrial con el que contaban algunas empresas y la falta de nuevas tecnologías provocan una crisis de la que hoy se aprecia una notable recuperación en diversos sectores como la automoción, máquina herramienta y las industrias de transformación, perviviendo junto a ellas otras artesanales que entroncan con el pasado más lejano de la historia de la ciudad, como la elaboración de escopetas finas de caza y el damasquinado.

Por último, el Eibar de hoy sigue creciendo a lo largo de las vías de comunicación que parten de él o que lo atraviesan acentuando su vocación como ciudad industrial y de servicios.

PGOU EIBAR: Categorias_SNU_APDEF

El Consejo de Diputados de fecha 12.12.2006 aprobó definitivamente el Plan General de Ordenación Urbana de Eibar.

PGOU EIBAR: Calificación Global

El Texto Refundido del Plan General de Ordenación Urbana de Eibar ha sido publicado en el Boletín Oficial de Gipuzkoa nº 15 de 22.1.2008.

Cuando en la Comisión de Urbanismo se empezó a considerar la posibilidad de iniciar la formulación de un nuevo instrumento de ordenación general para el municipio, había diversos elementos que estaban en el centro del debate y que, con carácter unánime, se percibían como problemas intrínsecos al propio municipio:

  • La falta de suelo disponible para la implantación de nuevas actividades y del desarrollo residencial.
  • La carencia de suelo apto para nuevos desarrollos residenciales adecuados a las necesidades de la población más desfavorecida.
  • La problemática surgida por la coexistencia tradicional de usos industriales, productivos y residenciales.
  • La dificultad de aplicar las determinaciones de las propias Normas Subsidiarias, incompatibles con la realidad de la ciudad y con los intereses públicos, en múltiples ocasiones.
  • El escaso desarrollo de las previsiones de las Normas en todos sus tipos de suelo, con carácter general, salvo las actuaciones acometidas por las instituciones públicas fundamentalmente.
  • La constante y permanente pérdida de población.
  • El permanente y paulatino traslado de las empresas fuera del término municipal y de la comarca.
  • El reconocimiento de las limitaciones geográficas y espaciales del término municipal.
  • La admisión, como tarea primordial, de la necesidad de iniciar la regeneración de la ciudad.
  • La exigencia de actuar de forma decidida en la mejora de la calidad de vida en la ciudad, en todos sus aspectos.
  • La carencia de espacios libres de esparcimiento en el ámbito urbano.
  • Las limitaciones y vinculaciones surgidas desde los distintos documentos de Ordenación Territorial y Sectorial.

Por todo ello, y tras numerosos debates, se optó por iniciar un proceso de trabajo que, con carácter participativo, permitiera profundizar en lo que se ha venido a denominar “Planificación Estratégica”.

Todo este proceso llevó a la aprobación por unanimidad en el Pleno del 4.5.1.995 del Documento denominado, “Programa de Redacción y Presentación de los Trabajos de Formulación del Plan General de Ordenación Urbana de Eibar, y Creación de la Oficina Municipal del Plan”.

Este documento, síntesis de las cuestiones planteadas, contenía los principios básicos que la Comisión de Urbanismo asumía como objetivos centrales de todo el proceso y que se concretaban en la consecución de:

  • Un municipio competitivo capaz de atraer inversiones productivas necesarias para su desarrollo, teniendo en cuenta la condición de este municipio como cabecera de la Comarca del Bajo Deba.
  • Un Municipio participativo, donde sea posible a los ciudadanos ejercer el “Derecho de Ciudad”.
  • Un Municipio habitable y humano, poniendo especial énfasis en la calidad humana y territorial, con la necesaria actuación de intervención en la trama edificada mediante operaciones de reconversión y recuperación de los espacios ocupados por la industria obsoleta y edificaciones degradadas.
  • Un Municipio más solidario que corrija las diferencias y marginaciones que el modelo de ciudad actual crea.

Desde esta perspectiva, y con el convencimiento de que en el proceso debía primar ante todo la participación de los diferentes agentes de la ciudad, se inició el trabajo de elaboración del Plan Estratégico para definir los objetivos y criterios que debían servir para la formulación del Plan General. Con esta metodología se trataba de conseguir que las escasas posibilidades, oportunidades y recursos disponibles se destinaran a los objetivos más estratégicos.

Así, se trataba de definir un modelo de ciudad consensuado con los agentes sociales, que sirviera para vertebrar la ciudad y dar coherencia a los diferentes planes de actuación municipal, permitiendo además que los ciudadanos ejercieran el “derecho de ciudad”.

Entendiendo que las operaciones de transformación necesarias son abundantes y costosas, y que los recursos económicos y espaciales escasos, se asumió desde el inicio, que en primer lugar debería diseñarse con claridad la estrategia definida por los propios ciudadanos para la ciudad de Eibar, con el fin de optimizar eficazmente los esfuerzos y destinos del suelo y actuaciones públicas. En resumen, se trata de conseguir que los ciudadanos, agentes sociales, industriales, colectivos sociales y representantes públicos, de forma coherente, agrupen esfuerzos para llegar a definir el futuro de la ciudad de Eibar en un momento, sin lugar a dudas, crítico.

Una vez aprobado definitivamente el Plan Estratégico, y elegido el modelo de ciudad, se procedió a elaborar el documento correspondiente al Avance del Plan General de Ordenación Urbana, acordándose por unanimidad en sesión Plenaria del Ayuntamiento de Eibar el 5.10.2000, la exposición al público de los trabajos y propuestas desarrolladas.

Con el objetivo de dar a conocer el contenido del Plan General y posibilitar la máxima participación ciudadana, se editaron diversos documentos divulgativos, que se repartieron entre toda la población. Por otra parte, se realizó una exposición pública con paneles informativos sobre los elementos principales del PROYECTO DE CIUDAD, que estuvo abierto al público durante un período de dos meses prologada finalmente un mes adicional.

Durante este período de tiempo se fueron realizando presentaciones por todos los barrios de la ciudad, se introdujeron cuñas publicitarias en los medios de comunicación locales (prensa, radio y televisión), y se realizaron debates públicos con participación de todos los grupos políticos. El resultado de este esfuerzo de comunicación fue la participación activa de gran parte de la población, tanto en la asistencia a los diversos actos convocados, como en la presentación de aportaciones y sugerencias.

Se presentaron un total de 134 sugerencias, aportadas por los diferentes agentes sociales, ciudadanos y grupos políticos, que tenían incidencia diversa en las soluciones particulares dadas a algunas de las propuestas, pero sin entrar en ninguna de ellas a cuestionar el modelo de ciudad que se proponía.

Una vez informadas y debatidas las sugerencias en el seno de la Comisión de Urbanismo, se adoptó el acuerdo de aprobar los Criterios, Objetivos y Soluciones Generales del Plan General en la Sesión Plenaria del 8 de julio de 2002.

PGOU EIBAR. Estructura General

Con la adopción de los Criterios, Objetivos y Soluciones Generales del Plan General, se introdujeron algunas variaciones sobre aspectos relativos a la estructura general y orgánica, así como, al desarrollo de algunas de las propuestas inicialmente planteadas.

Desde la presentación al público del Documento correspondiente al Avance, se ha adelantado la ejecución de algunas de las propuestas planteadas mediante la tramitación de diversas modificaciones puntuales de las NN.SS., de Planeamiento Municipal vigentes.

En cumplimiento de lo señalado en el Decreto 183/2003, de 22 de julio, por el que se regula el procedimiento de evaluación conjunta de impacto ambiental, publicado en el boletín de 4 de septiembre de 2003, se elaboró el Estudio de Evaluación Conjunta de Impacto Ambiental (EECIA), tratando de ajustarlo al contenido y características señaladas en el citado Decreto, es decir, analizando el contenido del Avance de Planeamiento.

El EECIA fue expuesto al público durante el plazo señalado en el Decreto 183/2003, sin que durante el período habilitado se presentara alegación alguna.

Simultáneamente se remitió el documento del Avance con el EECIA, a la Diputación Foral de Gipuzkoa para que emitiera el informe correspondiente.

Recibida la Orden Foral 10-OF.30-MA/04, con el contenido del Informe Preliminar de Impacto Ambiental, se completó el documento con los apartados y aspectos que debían ser recogidos en la Memoria, Normativa y/o Documentación Gráfica. Se adjunta como Anexo 3 al presente documento la señalada Orden Foral con el Informe Preliminar emitido por el Organismo competente de la Diputación Foral de Gipuzkoa.

Como resultado de todo ello, se tramitó el Documento para la Aprobación Inicial del Plan General de Ordenación Urbana, dando respuesta al modelo de ciudad pretendido con el Plan Estratégico, y a los Criterios, Objetivos y Soluciones Generales aprobados por el Pleno de la Corporación de Eibar, e incorporando aquellos elementos de las NN:SS., que eran compatibles con el proyecto de ciudad pretendido.

La Corporación, en sesión plenaria del 26.10.2004, adoptó el acuerdo de aprobación inicial del documento sometiéndolo a exposición pública. Posteriormente en la sesión celebrada el 22.11.2004, se incorporó una prescripción al acuerdo de aprobación inicial relativa a la U.A.I. 31 Txaltxakua.

El acuerdo del Pleno del 26.10.2004 se publicó en el BOG nº 214 de 8.11.2004, mientras que el de 22.11.2004 se publicó en el BOG nº 233 de 3.12.2004, abriéndose un plazo de exposición al público de dos meses. Simultáneamente el anuncio fue publicado en “El Correo” de 31.10.2004 y “Berria “ de 31.10.2004.

Concluido el período de exposición al público se presentaron dentro del plazo habilitado para ello un total de 121 alegaciones suscritas por particulares, empresas y grupos políticos. Estas 121 alegaciones contenían en su mayor parte diversos apartados que aún siendo un único escrito afectaban a diferentes ámbitos o elementos del plan general aprobado inicialmente.

Una vez analizado el contenido de las alegaciones y teniendo en cuenta que la aceptación de algunas de ellas suponían modificaciones sustanciales al documento aprobado inicialmente por afectar a la estructura general y orgánica, a la clasificación del suelo, al aprovechamiento previsto en determinados ámbitos y/o al programa de actuación, se acordó efectuar una nueva aprobación inicial de todos aquellos ámbitos que requerían de un nuevo período de exposición pública.

La Corporación Municipal, en sesión plenaria celebrada el 8.5.2006, adoptó el acuerdo de otorgar la aprobación provisional del documento del Plan General, tras la introducción de los ajustes y modificaciones derivados de la estimación total o parcial de algunas de las alegaciones presentadas, así como las condiciones del informe del Departamento para las Infraestructuras Viarias.

Con fecha 16.6.2006, tuvo entrada el expediente en la Diputación Foral de Gipuzkoa para su aprobación definitiva.

Dentro del proceso seguido para la aprobación definitiva, (una vez incorporados los informes favorables de los Departamentos del Gobierno Vasco competentes en materia de transporte, vivienda, aguas y patrimonio cultural), la Comisión de Ordenación del Territorio del País Vasco, en la sesión celebrada el 19.10.2006, adoptó el acuerdo de informar favorablemente el expediente, señalando la necesidad de introducir diversas correcciones para adecuar el documento al Planeamiento Territorial vigente, así como a las previsiones de la Disposición Transitoria Segunda de la Ley Vasca 2/2006, de 30 de junio, de Suelo y Urbanismo.

De forma complementaria, los Departamentos Forales competentes en materia de carreteras y de Desarrollo Sostenible emitieron sus informes preceptivos, incluido el Informe Definitivo de Impacto Ambiental.

PGOU EIBAR. Operaciones estratégicas Programadas

Finalmente el Consejo de Diputados de la Diputación Foral de Guipúzcoa, en su reunión de 12.12.2006, adoptó el acuerdo de otorgar la aprobación definitiva al Plan General de Ordenación Urbana de Eibar, en los términos del acuerdo municipal de aprobación provisional, señalando una serie de condiciones.

PGOU EIBAR: Unidades de Ejecución

El 6.7.2005, entró en vigor el Decreto 86/2005, de 12 de abril, por el que se aprobaba definitivamente el Plan Territorial Parcial del Area Funcional de Eibar (PTP Bajo Deba)

En el citado documento se desarrolla un apartado específico en el que se concretan las afecciones del contenido del PTP al planeamiento municipal, concretándose las del municipio de Eibar.

Y en junio de 2016 presentó su informe final del Plan Estratégico de Eibar 2025 al horizonte del año 2025 proyecto iniciado a finales de 2013 junto con el Plan de Movilidad, culminado una vez que la propuesta técnica presentada en la Comisión de Urbanismo del Ayuntamiento de Eibar en el mes de octubre de 2015, se considerara pertinente en sus planteamientos estratégicos, para ser compartida en un proceso de participación ciudadana, como paso previo a su aprobación definitiva. La propuesta técnica, elaborada por LKS se derivaba de un diagnóstico aprobado por todos los partidos políticos y elaborado a partir de información estadística y reuniones con agentes económicos y sociales, así como con las personas responsables de las áreas municipales. 

El Plan se articula en torno a 4 Retos a los que se da respuesta a partir de 12 proyectos estratégicos desglosados, a su vez, en sub-proyectos y líneas de actuación que guiarán la actividad del Ayuntamiento y del resto de agentes intervinientes. 

…Renovación del centro urbano, Procesos de reconversión del suelo industrial, Renovación del parque residencial bajo criterios de sostenibilidad, Impulsar la movilidad peatonal en el centro y mejorar la conectividad barrios-centro, Mejora de la gestión del tráfico, Mejora de la gestión del aparcamiento en el centro, Mejora de los espacios públicos, Elaborar un Plan integral de eficiencia energética, Promocionar activamente las energías renovables, Plan de reducción de la huella de carbono, Poner en valor el medio natural: elaborar un plan integral para el entorno de Arrate, Reforzar el área de promoción económica y la colaboración tanto social y comunitaria como público-privada: coordinación entre agentes para la dinamización económica, Reforzar el área de promoción económica y la colaboración tanto social y comunitaria como público-privada: coordinación entre agentes para la dinamización económica, Apuesta por sectores estratégicos/nueva economía /emprendimiento más adecuados para Eibar: Plan Estratégico de Desarrollo Económico, Apoyo a la transformación de la industria tradicional: programa de empoderamiento del pequeño empresario, Desplegar el Plan Estratégico del Comercio y hostelería. PERCO, aspirando a mantener el posicionamiento de cabecera comarcal, Poner en marcha en colaboración con Debemen un plan específico de apoyo al sector primario, Promover la incorporación económica de los negocios de las personas inmigrantes en la economía formal, Reforzar el networking entre IK4, Armería, UPV y BIC Berrilan: crear un programa específico de coordinación y asignar una persona responsable de la misma, Renovar el plan de negocio para posibilitar el desarrollo del Polo Tecnológico de Eibar, Actualización de las claves de desarrollo comarcal en torno a DEBEGESA, Buscar sinergias con los municipios de la Comarca, Suscribir un acuerdo para el impulso del euskera en todas las políticas y ámbitos, Extender y apoyar el proyecto Ego-Ibarra, Diseñar un plan de marca ciudad, Consolidar la estrategia de ciudad intercultural, Avanzar hacia un mayor equilibrio de poder en las relaciones personales y sociales de hombres y mujeres, Elaborar un Plan local de salud en todas las políticas, Mantener y mejorar las actividades culturales, Mantener y mejorar las actividades deportivas, Mejorar los servicios asistenciales, Impulsar un distrito sociosanitario y elaborar un plan de trabajo coordinado entre sanidad y servicios sociales, Eibar: Ciudad amigable con las personas mayores, Desarrollar espacios sociocomunitarios en los barrios, Elaborar un plan de retención de talento joven, Elaborar un plan de empleo juvenil, Desarrollar una oferta de vivienda adecuada a las necesidades y posibilidades de las personas jóvenes., impulsando el alquiler social, Elaborar un Plan de Infancia y Adolescencia,  Mejorar y aumentar la oferta de servicios educativos y de ocio, Acordar un pacto político para el reconocimiento de proyectos estratégicos, Poner en marcha un nuevo modelo de gestión municipal, Impulsar un política de participación, transparencia y comunicación …

Es la respuesta a la “…ciudad en declive…”, con indicadores demográficos duros (tasa de envejecimiento en 2008 del 23,11; 4,62% de extranjeros en 2009; pérdida del 26,12% de la población entre 1970-2010; o evolución de la población entre 2001-2010 del -4,64).

La Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado de Debabarrena, aprobada en 2006,  se sustenta y alinea con el Plan de Acción para la Sostenibilidad de Debabarrena 2012-2020. Este plan se desarrolló en el marco de un proceso convergente de dos planes, por un lado la Estrategia de Desarrollo Sostenible 2020 y por otro el Plan de Acción Comarcal de Agenda 21 de Debabarrena. 

Plan Territorial Parcial Bajo Deba

La Comarca de Debabarrena, con una población total de 72.567 habitantes, comprende la cuenca baja del río Deba y su afluente el Ego, y la constituyen 8 términos municipales, pertenecientes a dos territorios históricos dentro de la Comunidad Autónoma del País Vasco (CAPV). El río Deba es el elemento natural común a estos municipios y ejerce como eje vertebrador de una comarca, donde cada municipio cuenta con un papel y carácter diferenciado (industrial, turístico, residencial) y complementario. La configuración de los municipios y su complicada orografía, han contribuido a un desarrollo del entorno urbano poco amable, con una densidad de viviendas muy alta y muchos edificios industriales en el casco urbano. Si a una trama urbana de por sí densa, se le suman los problemas de accesibilidad de las calles y de los barrios altos con el centro de la ciudad y que la movilidad de la comarca se realiza principalmente con vehículo privado, la sensación de espacio congestionado se acentúa de forma notable. Este modelo urbano se percibe en muchos casos como poco apropiado para la crianza de niños y muchas parejas jóvenes deciden marcharse a otros municipios; es por tanto necesario trabajar para retener y atraer a los jóvenes en la comarca y así revertir la tendencia de envejecimiento poblacional existente.

La comarca la constituyen 8 términos municipales que pertenecen a dos Territorios Históricos, Vizcaya y Gipuzkoa. Así, los municipios de Deba, Eibar, Elgoibar, Mendaro, Mutriku y Soraluze se encuentran en la provincia de Gipuzkoa, y Ermua y Mallabia, por su parte, forman parte de la provincia de Vizcaya. A pesar de los límites administrativos, su disposición geográfica a lo largo de la cuenca del río Deba, así como factores productivos y sociales, hacen que estos municipios vizcaínos se encuentren integrados funcionalmente y participen activamente en los organismos comarcales.

El desarrollo urbano de Debabarrena ha estado muy condicionado por la industria y muchos de los problemas urbanos tienen su origen en el desarrollo urbanístico de la época de la industrialización de los años 60′ y 70′ del siglo XX, para acoger a las personas que llegaron a la comarca a trabajar. La crisis industrial de los años 80′ y la actual crisis económica, han acentuado estos problemas, que se hacen especialmente patentes en el municipio de Soraluze, cuya área urbana precisa de una atención especial, para que sus estándares de calidad se acerquen a los del resto de municipios de Debabarrena.

La industria también ha tenido y tiene un rol muy importante en el desarrollo económico de la comarca, siendo su principal motor de actividad. Sin embargo, es necesario apostar por la diversificación e investigación del tejido industrial para aumentar la competitividad de las empresas y salir del actual contexto de crisis. Además del sector industrial, es necesario reforzar otros sectores como vía de desarrollo económico de la comarca. En este ámbito, cabe destacar el potencial del sector turístico debido al interés ambiental y paisajístico de sus áreas naturales, con el Geoparque de la costa vasca como principal atractivo turístico.

Hay una fantástica publicación de Amaia Apraiz Sahagún y Ainara Martínez Matía, “LA VILLA INDUSTRIAL DE EIBAR: CAPITAL ARMERA DE GIPUZKOA”, imprescindible para conocer el patrimonio industrial de Eibar, del cual extraigo unos pasajes.

…En Eibar, entendida su arquitectura como paradigma de la del valle del Deba en su conjunto, es la orografía, la necesidad de espacio y no la maquinaria, la que determina la adopción del edificio de pisos, hasta tal punto que es la industria la que condiciona el crecimiento urbano de la población: 

Las dificultades crecientes de falta de terreno, a causa de la difícil topografía que la circunda, obliga a establecer talleres apretados y de una gran densidad de máquinas y operarios, o bien a un desarrollo vertical, multiplicando así el aprovechamiento del terreno con el número de plantas superpuestas, lo que hace que adquiera su estructura, en algunos sectores de la villa, el aspecto de importante población que presenta. 

El problema de la vivienda en Eibar, como consecuencia de su vertiginoso aumento de población, presenta caracteres agobiantes ante las escasas posibilidades de espacio, estando obligados a construir densidades de edificaciones fuertes y a urbanizar las empinadas laderas que rodean a la villa, lo que lleva aparejado obras y movimientos de tierra muy costosos…

…Los distintos ejemplos que se levantan aún hoy entre las calles de la Villa son la consecuencia lógica del desarrollo que la arquitectura fue experimentando con el tiempo y la experiencia. Los talleres y fábricas se fueron abriendo, generaron distintos tipos constructivos que desembocaron en un único modelo: el edificio de pisos o quizá, mejor definido, la superposición de talleres de planta rectangular —en la mayoría de las ocasiones— que se apilaban alcanzando en el caso de algunos ejemplos verdaderos monstruos industriales, algunos de los cuales aún hoy podemos encontrar entre sus calles. Sin embargo, los primeros maestros de obras y —en menor medida— arquitectos que debieron, primero, plasmar su idea en papel y, luego, verla en su ejecución real idearon fórmulas que a partir de sus conocimientos ligados al mundo de la arquitectura doméstica pudieran atender a otro tipo de cliente que demandaba y exigía unos espacios habilitados para la producción industrial. En las tres primeras décadas del siglo XX encontramos desde pequeños talleres hasta el caso de la gran fábrica de Orbea, un verdadero catálogo de los principios constructivos de la arquitectura industrial. Es en este periodo en el que, como ya se ha citado, la arquitectura para la industria está buscando un camino necesario y óptimo que le permita desarrollarse de forma autónoma.

Sus comienzos fueron titubeantes, como cualquier acto que busca su sitio, de arquitectos y maestros de obras que debieron aprender conforme iban recibiendo encargos. Pero, aunque en líneas generales se podría resumir en que hay una identificación total con los presupuestos más ligados a la arquitectura ecléctica, se verán repuntes de excelente construcción práctica, de verdadera edificación nacida de la industria y para la industria. 

Las formas que, en el caso de Eibar, caracterizaron el desarrollo de la arquitectura fabril estuvieron muy limitadas a aspectos de practicidad, funcionalidad, economía constructiva y decorativa; veremos, no obstante, algunos ejemplos que estuvieron en el lado contrario. Y es que, en la búsqueda por la adaptación de forma y función, convivieron los dos ámbitos de una misma realidad constructiva. Sin embargo, al margen de algunas excepciones, no encontramos en Eibar grandes armerías al estilo de las que se levantaron en la vecina Soraluze. Las enormes moles arquitectónicas de SAPA y SACIA poco o nada tuvieron que ver con el taller armero al que nos referiremos en las próximas páginas. No hay más que leer la descripción que en 1906 se publicara de la fábrica de cañones placentina para deducir que, en Eibar, estamos tratando con establecimientos de una escala mucho más reducida, de corte familiar y con pocos operarios…

...Los primeros talleres propiamente dichos construidos en Eibar, abandonando los bajos de viviendas que debían de predominar en un primer momento, estuvieron libres de la gran presión urbanística y constructiva que viviría la villa en años posteriores, en momentos en los que la localidad vio cómo su suelo se agotaba progresivamente. La mayoría de ellos se construía en las huertas o en pertenecidos de sus propietarios, quienes veían en la producción industrial —si bien a pequeña escala— una buena manera de prosperar económicamente.

En líneas generales eran construcciones en materiales tradicionales, con armadura de madera, muros de mampostería y cubierta de teja a dos o cuatro aguas, exentas y de una o dos alturas como máximo. Las plantas eran diáfanas, a lo sumo con una línea de pilares o soportes centrales, impuestos por la técnica constructiva, y se primaba la necesidad de luz natural. Para ello los muros se perforaban con grandes ventanales, a menudo corridos, con carpintería de madera y en baquetilla. Junto a ellos se dispondrían los bancos de trabajo en los que los operarios, en número reducido, realizaban las labores pertinentes. No solían contar con grandes máquinas, a lo sumo taladros verticales u otros ingenios de pequeño tamaño que ayudasen en la fabricación de piezas, más ligadas a la manufactura que al concepto moderno de industria y fabricación en cadena…

…La misma trayectoria que se ha visto para la evolución arquitectónica en general es extensible a los talleres armeros de la Villa de Eibar. Ya hemos notificado cómo la fabricación de armas databa de antiguo, siendo esta localidad ya en el siglo XVI la más reputada por la habilidad de sus vecinos. Las primeras noticias con que contamos para describir el aspecto de estos primeros talleres armeros datan ya de 1791, fecha en la que Gaspar Melchor de Jovellanos visitó Eibar, dejando constancia en su diario de la visita realizada al maestro armero Juan Esteban de Bustinduy. Los talleres se reducían a pequeñas estancias u “oficinas”, atendiendo al término utilizado por Jovellanos, en la parte baja de las casas y en ellos trabajaban los artesanos, organizados en cuatro gremios (cañonistas, cajeros, llaveros y aparejeros). Cada uno de ellos realizaba la pieza o trabajo en el que estaba especializado y luego la entregaba en la Real Fábrica de Armas de Placencia, de modo que —de nuevo parafraseando al escritor ilustrado— “lo que llaman fábrica de armas no significa lo que se cree de ordinario”, sino que era una mera oficina de recepción, realizándose todo el trabajo en las casas particulares.

La situación cambia durante los primeros años del siglo XIX, que fueron de crisis para el sector armero, agravada por la Guerra de la Independencia y la Primera Guerra Carlista. No obstante, a partir del traslado de las aduanas a la costa, en 1841, y muy especialmente a partir de 1850, se inició un nuevo periodo de prosperidad, abriéndose el mercado español a los armeros guipuzcoanos. A partir de este momento aparece la iniciativa privada en el sector armero: los maestros de la Real Fábrica de Placencia de Armas, que hasta entonces habían trabajado por cuenta del Estado, comienzan a trabajar por cuenta propia, estableciendo sus talleres tanto en Soraluze como en Eibar.

No obstante, en cuanto a la arquitectura se refiere, habrá que esperar un siglo a partir de la cita de Jovellanos para poder documentar el primer taller de armería construido ex profeso, de lo que podría deducirse que el sistema de trabajo en poco o nada había variado respecto de épocas anteriores. El primer caso, pues, es el de la pequeña fábrica de Sarasqueta, Cortaberria y C.ª, construida de nueva planta en 1899 entre las calles Estación y Arragüeta.  

La construcción, que recibiría el calificativo de “hermosa” ya a los pocos años de concluirse, contaba con dos alturas y se realizó en mampostería con entramado de madera y cubierta de teja a doble vertiente. Esto, junto con la importancia otorgada a los ventanales en su planta principal, la convierte en uno de los ejemplos más antiguos de taller eibarrés con una tipología específica. Llama la atención que el anónimo artífice de los planos tuviera ya en cuenta la disposición de las correas de transmisión a la hora de proyectar la obra, hecho que es poco habitual a la hora de estudiar el campo de la arquitectura industrial en este periodo.

Con el paso de los años el modesto taller de armas crecería hasta convertirse en una gran factoría construida en hormigón armado y rematada con una cubrición en diente de sierra que la hacía partícipe de una marcada iconografía industrial. Su perfil funcional, subrayado por la horizontalidad de sus grandes ventanales, contrastaba con el edificio de viviendas y oficinas anexo. La firma empleó orgullosa la imagen fabril de la empresa en su publicidad, pervivencia de los membretes como imagen corporativa que empleó la industria desde el siglo XIX.

Otros empresarios armeros hicieron de sus talleres algo más que un espacio de trabajo y vivienda. Entre ellos destaca Víctor Arana, quien en 1905 encarga al maestro de obras Eusebio de Madariaga un proyecto que no sólo incluyera el edificio para talleres, sino también un pequeño frontón “para el recreo de la gente que acude a su establecimiento”. Para su emplazamiento, siguiendo la tónica habitual del momento, Arana eligió la huerta situada entre la parte trasera de su casa y el camino al barrio Mutiloa. La planta irregular del inmueble es fruto del reducido espacio con el que contaba el Sr. Arana, quien nuevamente debe recurrir al crecimiento vertical para una mejor optimización del terreno disponible. En cuanto a su distribución interior, se aprovecha el espacio diáfano para disponer junto a las ventanas —nuevamente grandes vanos corridos— y en el centro de cada planta los bancos de trabajo donde los operarios manufacturarían las piezas. 

Curiosamente, no hubo ningún problema a la hora de aceptar el pabellón, ni críticas a su salubridad o sistema constructivo, pero el permiso para construir el frontón fue denegado por los técnicos municipales, ya que al considerarse éste obra pública debía ser presentado en planos firmados por un arquitecto y no, como era el caso, por un maestro de obras. Ésta es la razón por la que en 1906 se presentara un nuevo proyecto firmado por el arquitecto donostiarra Augusto Aguirre y que parece más definido en sus directrices constructivas.

Aguirre plantea dos zonas claramente diferenciadas: la factoría propiamente dicha y la caja de escalera. La primera, la zona de producción, se desarrolla en planta baja y dos alturas más ganbara o piso bajo cubierta a doble vertiente. Los dos pisos principales, los dedicados a la fabricación de las armas, acogen los bancos de trabajo corridos, adosados a las ventanas, más otro banco en el centro de la estancia. Además, en la primera planta se situarían las oficinas. Será un edificio que deberá adaptarse a la inclinación del terreno, de modo que el piso bajo o bodega hace las veces de semisótano, con ventanas en algunas de sus fachadas. El edificio contará con dos entradas independientes: una directa a la zona de producción y otra al segundo cuerpo, la caja de escalera.

Aunque éste comparte con el primero un canon similar, al incluir recercos en sus vanos y una dovela a modo de clave que remite a la idea de dignificación de los accesos tradicionales, se diferencia claramente el remate, de cubierta plana, con ciertas reminiscencias a la arquitectura de los torreones renacentistas, que en su parte alta esconde el transformador eléctrico de la factoría.

En el campo arquitectónico, salvando los ejemplos que destacaremos en capítulos posteriores, las décadas de 1910 y 1920 son de continuidad en técnicas y apariencias. Las nuevas obras que se van levantando por las calles de Eibar, como la de Juan Bautista Arrizabalaga (1913) obra de Fernando de Zumarraga o la de José María Leturiondo (1918), demuestran la pervivencia clara de un modelo de gran fortuna, probablemente por la limitada inversión que requería y por los buenos resultados que había demostrado en el campo práctico de la manufactura armera. Se mantienen así las plantas regulares de una o dos alturas, con estructura de madera y muros de mampostería y cubiertas de teja a dos o cuatro aguas. La importancia del vano corrido —bien rectangular o bien escarzano— junto con pequeñas aportaciones decorativas, reducidas a molduras, se van intercalando con arquitecturas más avanzadas como las de Beistegui Hermanos o Alfa.

Habrá que esperar a la década de 1930 para que se generalicen las arquitecturas del hormigón armado que hasta entonces se limitaban a ejemplos pioneros. Entre las fábricas que optaron por estas nuevas formas destacaremos, por mantenerse aún hoy en pie y fiel al proyecto original, la de la armería Crucelegui Hermanos, levantada por Urbano de Manchoba en 1930 entre las calles Pagaegi e Ibargain.

Construida en hormigón armado, la fábrica constituye la translación a este nuevo material de los antiguos modelos de taller: la cubierta plana sustituye al tejado tradicional y los soportes de hormigón a los de madera, manteniéndose la diafanidad de planta —interrumpida sólo por la línea central de pilares— y la economía decorativa.

Su planta en L invertida se superpone en tres alturas (planta baja y dos pisos) que —según el sistema de talleres verticales— acogen las distintas funciones del proceso productivo. Así, en la planta baja encontramos los talleres de mecanizado y cajistas, junto con la sala de embalaje, mientras que en los pisos superiores los talleres de ajuste y el almacén comparten el espacio con la oficina y el despacho. La funcionalidad con que fue ideada la fábrica hizo que el arquitecto planteara dos cajas de escalera con accesos independientes: una en la zona de talleres, con hueco central, y otra maciza en el acceso desde Pagaegi, que da paso a las oficinas del primer piso.

Al exterior, nos encontramos ante una fachada monótona basada en la verticalidad de los pilares de su estructura, ligeramente resaltados. Entre ellos se rasgan las ventanas, con carpintería de madera de tipo guillotina, que adolecen de cierta falta de expresividad, máxime si las cotejamos con otros ejemplos contemporáneos de la arquitectura de hormigón. Funcionalidad llevada al extremo, al servicio de una industria aparentemente despreocupada de su imagen externa, que busca en el edificio sólo un contenedor que ofrezca el necesario espacio de trabajo a sus obreros…

…La crisis armera en que se vio envuelta Eibar, provocada por el cierre de los mercados, llegó a que los industriosos reorientaran sus empresas hacia productos nuevos, siendo entre ellos la estrella la bicicleta que empezara a fabricar en 1928 la empresa G. A. C. Al hacerlo, también empujaron a los pequeños talleres al cambio de actividad, surgiendo al calor de la nueva actividad distintas fábricas de accesorios de bicicletas como Suar S.L, Lucis —creada de la asociación de Azpiri, Aranceta y Palacios— dedicada a los faros de las bicicletas por el sistema de la dinamo, Felipe Tellería, Cadenas Iris, que fuera fundada en 1935…

Pero los comienzos —que se podían datar de entre 1928 a 1930— no fueron fáciles, ya que a la readaptación de la maquinaria y la reeducación de la mano del operario, había que añadir una dura lucha comercial por poder implantarse en el mercado nacional e internacional frente a las tradicionales bicicletas extranjeras, fundamentalmente británicas, que durante tantos años habían detentado el monopolio absoluto…

ORBEA, la mayor fábrica eibarresa

Si la empresa Gárate, Anitua y C.ª fue la pionera en este sector, no pasaron muchos años hasta que la mayor fábrica de armas de Eibar, Orbea, imitase el ejemplo de su competidor. Serapio Múgica nos relata como en 1859 los hermanos Juan Manuel, Mateo y Casimiro Orbea Murua fundan la armería Orbea Hermanos que para finales de la década de 1860 era la más importante de Eibar, llegando a contar para los primeros años del siglo XX con una sucursal en Buenos Aires, dedicada a la fabricación de cartuchos, y dirigida por técnicos eibarreses formados en la casa madre de Orbea, especializados en el calibrado de los cartuchos.

En la primera década del siglo llegó a alcanzar una plantilla de 60 operarios, entre hombres y mujeres, que producían hasta 70.000 unidades anuales. Respecto a esta fábrica en Argentina, resulta interesante el reportaje que en mayo 1911 le dedicó la revista La Baskonia. Gracias a él sabemos que esta “moderna y elegante” fábrica, se levantaba en las esquinas de las calles Castro y Rondeaux de la capital bonaerense, emplazamiento al que se había trasladado después del cierre del taller provisional que tenía la firma en la calle Humberto I. Debía de tratarse de un edificio imponente, ya que el propio reportero se asombra de su arquitectura y del espacio generado para la fabricación de los cartuchos:

(…) edificio construido a todo lujo, y que reúne tan especiales condiciones como jamás vio el cronista en fábrica alguna.

(…) la sala de máquinas, un amplísimo salón donde espaciosamente se hayan instaladas hasta unas cuarenta, todas modernas y a la cual más perfecta. Entre ellas merecen mención especial las máquinas calibradoras, de una precisión absoluta, encoladoras, satinadoras, de presión y las rectificadoras, que son tan maravillosas como las apuntadas.

(…) Sigue a los talleres el depósito repleto de existencias, que están admirablemente acondicionadas y con toda seguridad

(…) Cuenta la fábrica con dos amplios patios que permiten una ventilación perfecta y admirable.

La fábrica de Buenos Aires tenía también un grupo de viviendas para los obreros, formado por varios chalets de dos plantas y de estilo inglés que reunían “tan excelentes condiciones de higiene y confort que gente de más elevada condición social las ocuparía sin inconveniente”. No obstante, resultaban insuficientes para la plantilla, por lo que la empresa tenía previsto construir en sus terrenos, sitos tras la fábrica, otros grupos de viviendas. Junto con las casas se construyó un frontón para “recreo y solaz” de los operarios, con lo que queda patente el espíritu paternalista de los empresarios…

Volviendo a la fábrica eibarresa, ésta fue también un referente de modernidad, ya que contó desde 1890 con instalaciones eléctricas en sus dependencias, construyendo una pequeña central cuyo excedente de producción vendía a otras empresas y particulares. Hasta 1895 Orbea fue la única empresa con categoría de fábrica registrada en la localidad de Eibar. Tras distintos avatares en cuanto a su razón social, finalmente los hijos de los fundadores —Jacinto, Valentín y Juan Orbea— organizaron en 1897 la sociedad en comandita Orbea y Cía. Sus propietarios, interesados en hacer de su empresa una firma puntera en el sector armero, incorporaron todos los adelantos y perfeccionamientos en cuanto a maquinaria a que tuvieron acceso, tanto de construcción propia como importados del extranjero. Antes de dedicarse definitivamente a las bicicletas, algo que sucedió en 1929, Orbea gozó de fama por sus escopetas de caza y sus armas de salón, así como por elaborar piecerío y, desde 1906, objetos de nácar tales como gemelos, botones, etc., probablemente valiéndose de la experiencia de sus culateros para diversificar el mercado…

Características del producto y estructura organizativa del sector

La producción de armamento con destino al mercado civil, puede dividirse en dos subsectores claramente diferenciados. Por un lado estarían las armas largas en las que se incluyen las armas de caza principalmente, y por otro, las armas cortas, de menor valor añadido que las anteriores, en las que se incluyen los revólveres y las pistolas. Las características de la demanda de cada uno de estos productos responden a elementos y motivaciones claramente diferenciados, que han tenido, sin duda, una gran influencia en la estructura organizativa del sector. Así, las primeras, debido a las mayores exigencias de calidad y cualificación de la mano de obra, presentaban mayores dificultades para su producción en serie y su fabricación mantuvo en todos los centros productores europeos un sistema de producción casi artesanal en el que predominaba el trabajo a domicilio. Mientras tanto, las armas cortas no tenían tales exigencias por lo que se prestaban a la estandarización y a la producción en masa, cosa que ocurrió, por ejemplo, en la industria americana (Colt) o en la belga (Fabrique Nationale d’Armes de Guerre, FN).

Lo que caracterizó a la industria armera vasca fue la inexistencia de grandes fábricas dedicadas a la producción en serie a pesar de que la producción de armas cortas era predominante. La producción de armas seguía manteniendo en todos los ámbitos una estructura similar a la que históricamente había existido desde la época de las Reales Fábricas, pero ahora, el papel de contratistas era ejercido por ciertas empresas localizadas, principalmente, en la villa de Eibar.

Estas empresas, poseedoras de patentes y marcas, subcontrataban la fabricación de piezas y la realización de ciertas operaciones a talleres de la localidad, para luego efectuar el montaje final en sus propias instalaciones. La labor de estas empresas montadoras era la que Becattini asigna a los empresarios puros del distrito, es decir, partiendo del conocimiento de las capacidades del distrito y las posibilidades del mercado, diseñaban un proyecto de producto (un revólver con una marca en concreto, por ejemplo) y distribuían las operaciones entre los talleres de la zona (incluido el suyo propio).

Estas relaciones de subcontratación no eran únicamente verticales ni se limitaban a un solo tipo de producto. Tampoco eran exclusivas, por lo que, una empresa montadora perfectamente podía ejercer labores de empresa de fase para otra. En ocasiones, también resulta complicado discernir si estas empresas eran auténticos fabricantes o simples comercializadores. Algunos empresarios ni siquiera disponían de un taller y encargaban la fabricación de sus armas a otro empresario de la localidad, quien a su vez subcontrataba la producción. Son muchos los ejemplos de este tipo de actividad, siendo realmente significativo el caso de Gabilondo y Urresti quien disponiendo únicamente de una marca y un pequeño taller en Eibar presentó una pistola ante las autoridades francesas que fue elegida por éstas como modelo estándar para sus tropas. Debido a las dimensiones del encargo recibido esta empresa decidió instalarse en la vecina Elgoibar para iniciar la fabricación de este modelo, pero viéndose incapaz de afrontarlo, hubo de subcontratar la producción de las pistolas completas a talleres de Eibar, Elgoibar y Gernika-Lumo. La enorme demanda de pistolas automáticas hizo que las especificicaciones técnicas exigidas a Gabilondo y Urresti se extendieran también al resto de fabricantes que, independientemente del contrato suscrito por aquélla, comenzaron a recibir importantes encargos. Así, la pistola RUBY acabó convirtiéndose en el producto característico del distrito industrial de Eibar, por lo que también es denominada pistola tipo Eibar.

Pero la industria de Eibar tendió a especializarse, en lo que se refiere a armas cortas, a la fabricación de productos de calidad media baja donde sus armas resultaban sumamente competitivas (entre éstas se encontrarían las pistolas tipo Eibar, los revólveres Bulldog, Puppy etc.). Esta imagen que asociaba las armas de Eibar con la baja calidad se convirtió en una especie de estigma para las armas españolas en los mercados exteriores, sobre todo para aquéllas que trataban de competir con armas de mayor calidad, y fuente de preocupación, como veremos más adelante, para todos aquellos que actuaban con conciencia de distrito.

Otra manifestación de la estructura de la producción eibarresa es la especial morfología urbana de la localidad. Las localidades integradas en la zona armera vasca que comprendía, además de Eibar, a las localidades guipuzcoanas de Elgoibar, Placencia de las Armas y Elgeta, y a las vizcainas de Ermua y Zaldibar, se encuentran situadas en angostos valles rodeados por altas montañas. Así, la estrechez del valle hacía que esa infinidad de talleres y empresas tuvieran que compartir espacio con las viviendas, siendo común el uso mixto de los edificios…

Eibar, como distrito industrial marshalliano clásico (una red de pequeñas y medianas empresas especializadas en distintas fases de la producción, desde los pequeños talleres fabricantes de piezas hasta las empresas montadoras, que ejerciendo el papel de empresarios puros, realizaban la labor de intermediación entre las dinámicas internas del distrito y el mercado mundial al que iban destinados la mayor parte de sus productos), se “forjó” en una geografía dura, hostil y cerrada, siendo el empresariado hecho a si mismo, capaz de aventurarse en mercados tan lejanos como extraños para la mayor parte de los industriales españoles, e incluso la creación de instituciones comunes en beneficio del conjunto del distrito como la Escuela de Armería o el Banco de Pruebas en cuya promoción, al igual que en otras circunstancias, la actuación del Ayuntamiento resultó fundamental tanto a la hora de afrontar las negociaciones con la administración central como para aunar voluntades en favor de esas iniciativas, sin embargo, el fracaso de muchos de estos distritos industriales en su lucha contra la producción en masa fue consecuencia de la sustitución de la cooperación entre los agentes del distrito por la competencia.

Hoy, con toda su experiencia, la propuesta es la “Ciudad Armera 2.0”, ciudad conectada se ha de aventurar en un reciclaje. Su universidad, sus comunicaciones, sus paisajes, son sus “fuerzas”, sin olvidar su gente, capaz de dominar sus “condiciones” para conservar su idiosincracia.

…Han sido capaces de superar los incendios de 1649, 1708 y 1794, así como también las inundaciones del 16.7.1762 y diciembre de 1909, causas de destrucciones parciales en la villa de Eibar, y de  reconstrucciones desde 1937 a 1957 de una localidad surgida de las cenizas de la guerra. La reconstrucción de Eibar comenzó con el cubrimiento del río, las grandes vías de circulación, la apertura de nuevas calles en la zona devastada y la creación de una nueva barriada de ensanche, con la construcción de viviendas superando la difícil orografía…

La movilidad, la eterna y discutida movilidad… En Eibar, cuesta arriba y cuesta abajo (el 8% de pendiente existe), siempre será difícil resolver el aparcamiento (escasísimo), la peatonalización, … pero son conscientes, y analizan las soluciones, para tomar decisiones. La participación ciudadana y la gobernabilidad son conscientes de sus retos.

…“Eibar todavía tiene trabajo pendiente en su transformación urbana para poder convertirse en referente de la economía del conocimiento. Hay talleres que pueden reconvertirse en aparcamientos o nuevas actividades económicas. Eibar necesita un proyecto de futuro que debe ser, cuanto menos, sostenible, abierta, competitiva, eficiente, a escala humana, compacta, que fusione usos e innovadora”…

Seguros de conseguir el máximo (posible) de sus recursos (naturales, humanos, estratégicos…), no se puede sino que apostar por un futuro que aunque lastrado por el pasado reciente declive, ha de resurgir. Y no le faltan ni retos ni ímpetu. Barrios como Matxaria, Txonta, han comenzado a cambiar. Es el principio, pero no es sólo reconvertir viejas naves… ni una ciudad deportiva, que también.

Mucho ánimo.


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España.

 

XÀTIVA

XÀTIVA. Población (INE)

XÀTIVA. Pirámide de Población

XÀTIVA. Bienes Inmuebles de Naturaleza Urbana y Uso Residencial 2014-2018

XÀTIVA. Paro

XÀTIVA. Deuda

 


Son datos fríos, sin cocina

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Xàtiva es un municipio y una ciudad de la Comunidad Valenciana situada en el sur de la provincia de Valencia, en el norte de las Comarcas Centrales y capital de la comarca de La Costera. Posee el mayor número de enclaves de toda España, con un total de 26,​ y en 2015 contaba con 29.095 habitantes (INE).​ La ciudad constituye junto con una decena de municipios muy próximos a ella un área urbana integrada (AUI) que contaba con 51.246 habitantes el 2007. El Casco Urbano o Area Urbana principal del municipio dista 58 Km. de la ciudad de Valencia.

El término municipal linda, al N, con los términos municipales de Vilanova de Castelló, Manuel, Enova, Llosa De Ranes y Rotglá y Corbera; al S, con los términos municipales de, L’Ollería y Bellús; al E con los términos municipales de Barxeta, Lloc Nou de Fenollet y Genovés; y al O, con los términos municipales de, Rotglá y Corbera, Llanera De Ranes, La Granja de La Costera, Vallés, Novetlé, y Canals.

La ciudad de Xàtiva, considerada durante siglos (XIII-XVII) como la 2ª del reino de València, es hoy una población de tipo mediano, de 30.000 habs., que sigue teniendo un alto valor estratégico en las comunicaciones (el militar ya pasó a la historia), conserva su valor monumental e histórico, y mantenie una notable función comercial, desdoblada entre el interior de la ciudad y los grandes establecimientos situados en el ensanche septentrional.

El perfil sensiblemente llano que dibujan ambos valles, en la mitad N del Término municipal, contrasta con el relieve de la mitad S del término municipal, donde se ubica la ciudad, en las estribaciones de las sierras de Vernissa y el Castell, (450 m. en el pico de Vernissa) a cuyo pie por el lado N está situado el Casco Urbano, y la Sierra Grossa (518 m. en el monte de La Creu), que limita el término por el S.

La localización de la ciudad obedece a un modelo histórico, que evoluciona desde los primeros asentamientos en la misma. El Área Urbana principal del municipio, está situada al pie de la Sierra del Castillo señalando el límite simbólico de 2 universos diferentes, por muy diversas razones, en el seno nuestra comunidad, el secano y el regadío.

Los valles de los ríos, Cányoles, que define geográficamente la Comarca de la Costera y constituye el acceso natural e histórico de las comarcas centrales de la Comunidad Valenciana a la Meseta; y Albaida, que comunica a dichas comarcas con las interiores del área de contacto entre las Provincias de Valencia y Alicante, penetran en la mitad N del término municipal por el O y por el E, respectivamente, descendiendo suavemente en sentido S-N. Ambos rios confluyen en la partida de Folles Verdes al pie del monte denominado Alt de Requena (156 m.) para seguir con la denominación de Albaida hasta entregarse en el río Xuquer, aguas abajo, en el término municipal de Alberich.

El perfil sensiblemente llano que dibujan ambos valles, en esta mitad N del Término municipal, está alterado, con carácter puntual, además de por el citado Alt de Requena, por el Monte del Puig (310 m.) que emerge asilado del llano circundante al Este del Cauce del Albaida. Por otro lado, al Oeste del último tercio del cauce del Cányoles, las estribaciones finales de la Sierra de Enguera ascienden con cierta regularidad en sentido SE-NW, hasta alcanzar una cota máxima de 180 m. conformando una depresión por la que discurre el barranco de la Teixonera que vierte en el mismo cauce.

El relieve de la mitad Sur del término municipal es más accidentado. Las sierras de Vernissa y el Castell, (450 m. en el pico de Vernissa) a cuyo pie por el lado Norte está situado el Casco Urbano, y la Sierra Grossa (518 m. en el monte de La Creu), que limita el término por el Sur, se prolongan en sentido SW-NE, asilando entre ambas una depresión (Bixquert) surcada por los barrancos de Capanda y del Pont Sec, que, no obstante, se si tua a una diferencia de cota de hasta 150 m. con respecto al nivel de los valles aluviales.

Xátiva se configura cada vez más pues como un centro comercial y de servicios, receptor de importantes inversiones públicas en equipamiento y dotaciones de servicio comarcal, que dispone de excelentes servicios urbanísticos, incluso depuración de aguas residuales, y cuyo moderado crecimiento demográfico, aunque mantenido, no puede explicar su importante expansión urbana de los últimos años.

La ciudad es la cabecera de un territorio que comprende un total de 49 municipios, 28 Km2 de superficie y 125.000 habitantes, y que se extiende, no sólo al resto de los municipios de la Costera, sino también a otros tantos 27 municipios próximos, normalmente adscritos a otras comarcas (La Canal de Navarrés, parte de La Vall D’Albaida, e incluso zonas de La Safor y La Ribera Alta).

Físicamente, la ciudad se reconoce compuesta de 3 grandes piezas urbanas bien diferenciadas.

  • En primer lugar, la Ciudad Histórica, que como tantas otras, padece procesos de abandono de población y degradación física, si bien permanece a salvo de atentados a su patrimonio arquitectónico desde que fue declarada casi en su totalidad Conjunto de Interés Histórico/Artístico (B.O.E. 21.8.1982).
  • En segundo lugar, los Ensanches, interpuestos entre la Ciudad Histórica y el ferrocarril implantado a principios de siglo, que heredan los valores residenciales y comerciales de la Ciudad Histórica y adquieren una gran densidad de vivienda y población con niveles mínimos de equipamiento.
  • En tercer lugar, las zonas industriales al Norte de las vías del tren.

Los estudios existentes relativos al Casco Urbano (Registro e Inventario del Patrimonio Arquitectónico de La Costera [1.980], Catálogo de Monumentos y Conjuntos de La Comunidad Valenciana [1.983], Plan General de Ordenación Urbana [1.985]), coinciden en reconocer a la Ciudad formada por hasta doce (12) barrios, de características sociales y tejidos urbanos de características relativamente homogéneas y diferenciables unas de otras.

Siete (7) de estas doce (12) piezas corresponden a los barrios históricos, interiores y exteriores a la muralla, a saber:

Interiores a la muralla histórica:

  • Distrito Ciutat, barrio del Núcleo histórico de Játiva situado alrededor de la Parroquia de Santa María
  • Barrio de Sant Pere, barrio del núcleo histórico situado alrededor de la Parroquia de San Pedro
  • Barrio de Sant Josep, barrio del núcleo histórico situado bajo el Bellveret
  • Barrio de Les Santes, (antiguo barrio medieval de la judería situado en el núcleo histórico de la ciudad

Exteriores a la muralla histórica:

  • Raval de la Mercé, o de Barreres, antiguo barrio medieval situado alrededor de la Parroquia de la Merced
  • Barrio Alt del Raval, barrio del núcleo histórico situado bajo el Calvari Baixet
  • Raval de Sant Joan, antiguo barrio medieval de la morería de la ciudad

Las otras cinco (5) grandes piezas desarrolladas a partir de la demolición de las murallas son, que podemos denominar de manera genérica, Ensanches, a saber:

  • L’Eixample, barrio situado al norte de la ciudad
  • Barrio del Camino Dels Dos Molins, barrio del noroeste de la ciudad
  • Barrio del Carme, barrio del noreste de la ciudad
  • Barrio de La Murt, situado en los alrededores del Estadio de La Murta
  • Barrio Dels Horts del Raval, barrio situado en las faldas de la Serra Vernissa

El protagonismo de cada una de estas partes de la Ciudad en su desarrollo y renovación reciente es bien diverso.

El municipio de Xátiva está compuesto, a su vez, de otros enclaves alejados del citado núcleo central. Los principales de éstos, por su extensión, y sus límites con otros municipios, son los siguientes:

  • Enclave de Pelaire: linda con los términos municipales de Cárcer, Alcàntera de Xùquer,Sellent, Llosa de Ranes y Rot glà y Corbera.
  • Enclave del Realengo del Plà: linda con los términos municipales de Navalón, Enguera, Llanera de Ranes, Canals, L’Alcudia de Crespins, y Montesa
  • Enclave de La Garrofera: linda con los términos municipales de Bellús, L’Ollría, y Guadesequies.
  • Enclave del Pinar dels Frares: linda con los términos municipales de Carcaixet, Rafelguaraf y Simat de La Valldigna.

En lo que se refiere a la ocupación del territorio por el uso residencial, en el término municipal de Xátiva, además del Área Urbana Principal, que da nombre al municipio, existen otras 4 Área Urbanas, o asentamientos de población permanente. Estos son los núcleos de Anahuir, La Torre de Lloris, Sorió y el Realengo del Pinar dels Frares.

La población de Anahuir está situada junto al Cauce del río Cányoles, entre éste y el nuevo trazado del ferrocarril de velocidad alta de Valencia a la Encina. Es un pequeño núcleo urbano de tipología tradicional que acoge a unas cuantas familias, con un porcentaje importante de emigración que, no obstante mantiene las viviendas en buenas condiciones de habitabilidad para su uso estacional. Dispone de los servicios urbanísticos duales. básicos, excepto de depuración de aguas residuales

La población de la Torre de Lloris está situada ejunto al cauce del río Albaida, entre éste y la carretera D’Enova, en el extremo Norte del término municipal. Está formada por un grupo de cuatro o cinco calles, con no más de cincuenta viviendas de tipología tradicional, cuyo origen probablemente sea una antigua alquería bajo la jurisdicción de algún señor feudal con residencia en un palacio o torre próximos, del cual en la actualidad no se tienen noticias. La población dispone de los servicios urbanísticos básicos, excepto depuración de aguas residuales. No obstante está sometida a la grave afección de la existencia de una gran instalación agropecuaria en sus cercanías dedicada a la cría de ganado porcino.

Núcleo de Sorió está situado junto al cauce del río Cányoles, al Norte de éste, próximo al acceso a Xátiva desde la Autovía de Almansa. Está formado por algo más de una quincena de casas en la actualidad deshabitadas la mayor parte de ellas. Carece de servicios urbanísticos y de dotaciones públicas.

El núcleo del Realengo del Pinar del Frares está situado en este enclave del municipio al que nos hemos referido con anterioridad y consta de varias casas de tipología también tradicional y de una edificación de gran porte, antiguo Convento de padres dominicos, en la actualidad reutilizada con varios fines, viviendas, almacenes agrícolas, taller, capilla, etc. Es el lugar de residencia de alguna de las familias que se ocupan de la explotación de una gran finca agrícola extendida por todo el enclave. Dispone de los servicios urbanísticos mínimos, excepto depuración de aguas residuales, y los edificios están en buen estado de conservación. Por su emplazamiento, alejado 13 Km. de la ciudad de Xátiva, y sus buenas comunicaciones con la comarca en la que está enclavado, se relaciona funcionalmente más con las poblaciones de la Rivera que con nuestra ciudad, que sólo representa al respecto funciones de centro administrativo.

Con independencia de lo anterior, la extensión de la edificación para segunda residencia en algunas zonas del municipio (Rectoría de Novetlé ó Bolvens, Llomes de Gozalvo, Bonavista, Carraixet, y sobre todo, Bixquert ), de origen antiguo pero intensificada a partir de la década de los setenta y prolongada, con épocas de mayor y menor intensidad, hasta nuestros días, es el fenómeno más característico de los diferentes procesos de transformación de los usos del territorio que se han tenido lugar en el mismo.

Este proceso, por otro lado, se manifiesta con elementos de singularidad, sobre todo en el área de Bixquert, lugar tradicional de veraneo de la sociedad setavense, en el que se da una forma de peculiar asociación entre lo rústico preexistente (cultivos de secano, frutales vid, etc.) y lo urbano, que ha permitido la pacífica implantación de no menos de ochocientas (800) viviendas unifamiliares de diferentes calidades tipologías y dimensiones, en un paraje cuya superficie total, a su vez, es del orden de trescientas (300) hectáreas.

Abundando en la cuestión de Bixquert, como ya hemos señalado con anterioridad, la gran extensión del área, la dispersión de la edificación existente y sus muy diferentes características (desde pequeños cobertizos a suntuosas residencias), así como las de los mismos terrenos (pendientes, accesos, dimensiones de las parcelas, etc., respondiendo a muy diversos registros), configuran un escenario de tintes bien específicos, en cuya heterogeneidad el vigente Plan General de Dicembre de 1985, ha apreciado elementos de interés ambiental, ó muy propios de la sociedad local, que aconseja preservar de los instrumentos de la ordenación urbana tradicional, como serían, por ejemplo, la definición sistemática de alineaciones, o la dotación reglamentarista de estándares de equipamiento, etc.

Los testimonios del poblamiento son de los más antiguos de toda la fachada mediterránea, como atestiguan los restos humanos hallados en la Cova Negra (Estret de les Aigües), datados en el Paleolítico Medio. Atendiendo a los orígenes de la ciudad actual, su origen se remonta a la cultura ibérica, siendo una de las pocas de España que ha conservado el topónimo ibérico: Saiti, que luego derivó en latín a Saitabi o Saetabis, en árabe a Sátiba, en castellano a Játiva y en valenciano a Xàtiva. La permanencia del poblamiento durante más de dos mil trecientos años en un mismo lugar hace que sea muy difícil la conservación de restos antiguos, dado que los materiales han sido reutilizados una y otra vez. Así se explica la escasez de restos ibéricos, cuyo poblamiento principal debió estar en el lugar donde ahora el Castell Menor.

La romanización, iniciada en el siglo II aC, hizo de Saiti una población floreciente que acuñó moneda propia y fue elevada a la categoría de municipio de derecho romano con el nombre de Saetabis Augusta. Durante el largo período romano la población bajó de la estrecha cresta del castillo y se extendió por la pendiente, siendo cercada con murallas de las que todavía quedan algunos vestigios. El recinto ibérico-romano coincide con el espacio ahora vacío que hay entre la ciudad actual y el castillo, donde están las iglesias de Sant Feliu y Sant Josep, el antiguo monasterio del Montsant (ahora hotel), la Nevera y el Bellveret. Los restos romanos, aparte de las murallas, son visibles gracias a excavaciones recientes en Sant Feliu y el Bellveret, pero el resto de todo aquel recinto fue objeto de una ocupación agrícola y ahora se halla abancalado y plantado de algarrobos, olivos y pinos. Muy abundantes son las inscripciones latinas, la mayoría sobre piedras halladas en enterramientos. Los materiales constructivos más nobles (columnas y sillares) se hallan ahora formando parte de edificios post-romanos, siendo lo más relevante el porche de la iglesia de Sant Feliu (siglo XIII), sostenido por columnas romanas.

Durante el Bajo Imperio, Saetabis fue elegida como sede episcopal, como muestran las actas de los concilios toledanos, celebrados ya en tiempos de los visigodos (s VI y VII), en las que aparecen consignados seis obispos setabenses. Su iglesia, de la que quedan algunos restos, estaba en el mismo lugar donde más tarde fue edificada la iglesia de Sant Feliu.

LA SÁTIBA MUSULMANA

Tras la conquista musulmana, la ciudad fue cobrando importancia como plaza fuerte y encrucijada de caminos. Su castillo o alcazaba de Sátiba fue ampliado y reforzado, y desempeñó un importante papel en varias campañas bélicas: su gobernador Ibn Mahqur resistió el asedio de las tropas de Al-Qádir, antiguo rey de Toledo expulsado por Alfonso VI; en 1094 sirvió de refugio para la tropas almorávides derrotadas por el Cid en la batalla de Quart. El geógrafo Al-Idrisí, a comienzos del siglo XII dice que los castillos de Xátiva eran de gran belleza y solidez. Los restos y noticias de edificios musulmanes prueban que la población rebasó el antiguo recinto romano-visigodo y empezó a ocupar el segundo escalón de transición a la llanura, siendo protegida por una nueva cerca de murallas y torres, de la que se conservan algunos tramos. La medina islámica, según Pavón, debió ocupar casi todo lo que ahora se conoce como ciudad medieval, desde el castillo por el sur hasta la Alameda por el norte, y desde el portal de Cocentaina por el este hasta los de Sant Jordi, Santa Tecla y Castella (o dels Banys) por el oeste. En su interior destacaban la vieja Aljama, situada en el Montsant, lugar principal de la ciudad romana; la mezquita mayor, donde ahora está La Seu y que empezó a ser derribada en el siglo XVI; el Mercado, en la actual plaza de Sant Pere; el palacio llamado de Pinohermoso (ya desaparecido) en la esquina entre las calles de Montcada y Vallés, y Els Banys frente al portal del mismo nombre, donde luego estuvo la Bassa.

Además de su gran riqueza agrícola, la Sátiba musulmana destacó por ser pionera en Europa Occidental en la fabricación de papel, cuyo secreto importaron de China los árabes, exportando la producción al resto de países europeos y norteafricanos. El legado musulmán se aprecia en la trama callejera de la ciudad vieja, aunque los restos materiales mejor conservados son las murallas y torres de defensa, sobre todo en el Castillo y en los lienzos que bajan desde el mismo para envolver la ciudad, especialmente el de la parte de levante, donde están la Torre del Sol, construida durante el período almohade, y algunas otras. En el museo de L’Almodí se conservan varios elementos del derruido palacio de Pinohermoso y una pila de mármol rosa, catalogada como una de las mejores piezas de su género en España.

LA XÀTIVA CRISTIANA EN LA BAJA EDAD MEDIA

Bajó el dominio cristiano. Xàtiva conoció una de las mejores etapas de su larga historia, llegando a convertirse entre los siglos XIV y XVI en la segunda ciudad del reino de Valencia. Aunque no logró recuperar la sede episcopal visigótica, Xàtiva mantuvo todo su valor estratégico y militar, por haber quedado como guardiana de la frontera con Castilla dentro del principal camino que unía ambos reinos por el valle de Montesa y el puerto de Almansa. Al mismo tiempo la ciudad y su castillo tenían como misión controlar a toda una gran mayoría de población morisca que siguió habitando la mismas huertas de Xàtiva, la Canal de Navarrés y la Vall d’Albaida. Estas y otras razones influyeron para que la ciudad fuera elevada a la categoría de capital de una subgobernación.

La población morisca de la ciudad fue expulsada del recinto amurallado y distribuida entre la zona rural del entorno y el barrio de la Morería (arrabal de Sant Joan). Los judíos, que ya constituían una minoría en tiempos de los musulmanes, siguieron teniendo su barrio propio en la parte de intramuros, cerca del portal de Santa Tecla. El enorme castillo y las mismas murallas de la ciudad fueron reforzados y ampliados entre 1287 y 1369, adquiriendo una forma muy similar a la que hoy conocemos. El abastecimiento de agua, una de las obras de las que Xàtiva se siente más orgullosa, se mejoró mediante la construcción de los acueductos de Bellús (algunos opinan que éste es de origen musulmán) y del Aigua Santa, éste último por una cota superior a la de la acequia de la Vila, que quedaría relegada exclusivamente al riego de la huerta.

La renovación urbana dio lugar a nuevos y grandiosos edificios. En la parte más alta, dentro del viejo recinto romano, sobre las ruinas de la catedral visigoda, fue levantada en el siglo XIII la iglesia de Sant Feliu, con portada románica e interior gótico, catalogada como Monumento Nacional, en cuyo interior se conservan una pila de agua bendita de alabastro de finales del XII y varios retablos de pinturas gótico-renacentistas. Cerca de allí, la vieja aljama o palacio árabe fue convertido en el monasterio femenino cisterciense del Montsant. A pesar de estas obras la parte alta iría siendo abandonada por sus habitantes que se fueron trasladando a la parte de abajo, de mejor acceso desde las huertas y con agua en las casas y fuentes públicas. El viejo recinto se convirtió así en una amplia albacara para guardar ganado y cultivar olivos y algarrobos, abancalando la ladera y destruyendo los vestigios del antiguo poblado.

En la parte baja las principales obras fueron las siguientes: la iglesia de Sant Pere (siglo XIV), levantada sobre una antigua mezquita en la plaza del Mercado, donde los musulmanes celebraban la feria de ganados, tradición seguida también por los cristianos. La iglesia de Santa Tecla, en el extremo opuesto, que fue destruida en 1707 por las bombas de las tropas borbónicas y rematada por el terremoto de 1748. El convento de Santo Domingo, del que sólo queda la iglesia gótica restaurada. El convento de San Francisco, cuya iglesia también restaurada ha vuelto a ser abierta al culto. El convento de Santa Clara, en buen estado pero vacío de su comunidad de monjas; y muy próximo al mismo, el convento de la Trinidad, del que sólo queda su hermosa portada (actual Archivo Histórico). Fuera de las murallas, en el arrabal de les Barreres se levantó el convento de la Merced, cuya iglesia sirve ahora de parroquia. De la misma época eran la Casa de la Vila, ya desaparecida, y algunos palacios como el de los Borja, del que quedan algunos vestigios.

1563 Grabado de Xàtiva por Anthonie van den Wyngaerde

EL ZÉNIT DEL ESPLENDOR DE XÀTIVA EN EL SIGLO XVI

Al finalizar el siglo XV Xàtiva contaba con unos 8.000 habs. y estaba a punto de alcanzar su zénit como segunda ciudad más importante del reino. Su casco urbano se vio enriquecido por nuevos edificios civiles y religiosos. Entre los primeros cabe destacar muy especialmente a dos: el Hospital y el Almudín. El primero debió ser empezado a finales del siglo XV pero no fue terminado hasta mediados del siglo XVI, conservándose en muy buen estado su gran fachada con elementos góticos y renacentistas. Su interior fue destruido en 1707 y vuelto a levantar a comienzos del siglo XVIII. El edificio del Almudín o depósito de trigo, fue construido entre 1530 y 1548, conservándose todavía en muy buen estado. En 1919 fue convertido en museo de bellas artes y hoy forma parte del Museo de la ciudad. A finales del siglo XVI se acometió la construcción de la iglesia de Santa María (La Seu) sobre el mismo lugar donde estaba la mezquita mayor cristianizada, pero las crisis de los siglos XVII y XVIII habrían de retrasar la conclusión hasta ya entrado el siglo XX. A los conventos ya establecidos entre los siglos XIII y XV, se añadieron en el XVI y principios del XVII otros cinco más: dos dentro del recinto murado, como eran el de San Agustín (1515) en la misma calle donde está el de Santo Domingo, y el de la Consolación (1520) en la calle del Portal de Valencia; y otros tres extramuros: el de Sant Onofre el Vell (1575) en un descampado cercano al Portal de Cocentaina; el del Carmen (1570) en la salida hacia la Llosa; y el de Capuchinos (1607) en las proximidades del arrabal de Sant Joan. En este último lugar, donde vivían los moriscos fue edificada hacia 1535 la iglesia del mismo nombre para atender religiosamente a los moriscos bautizados a la fuerza.

Xàtiva. Evolución urbana

LA EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS: EL INICIO DE LA DECADENCIA

La expulsión de la población morisca en 1609 supuso la pérdida de casi la mitad de los habitantes de la gobernación y el despoblamiento de más de un centenar de pueblos, incluida la propia morería de la ciudad. La crisis demográfica vino acompañada por la económica y la ciudad se resintió negativamente. Castigada también por las epidemias de peste a mediados del XVII, Xàtiva perdió parte de su potencial demográfico, bajando de 7.400 habs. en 1572 a 6.200 en 1646, no habiendo noticias de que en este periodo se construyesen grandes edificios.

A comienzos del s XVIII sufrió los devastadores efectos de la guerra de Sucesión, tras haber tomado partido por la causa austracista y resistir los duros asedios a que se vio sometida por las tropas borbónicas mandadas por D’Asfeld.

Vista septentrional de la Villa de San Felipe (Xàtiva), por Palomino

El 19.6.1707, el ejército borbónico franco-castellano a las órdenes del brigadier José Antonio de Chaves Osorio, en el contexto de la Guerra de Sucesión hispánica (1705-1715), iniciaba la operación de incendio y destrucción sistemática de Xàtiva. Felipe V, que lo había ordenado poco antes, lo justificaría diciendo: “La obstinada rebeldía que hasta el término de la desesperación resistieron la entrada de mis armas los vecinos de Xàtiva, para hacer irremisible el crimen de su perjura infidelidad desatendiendo la benignidad con que en repetidas ocasiones les flanqueé el perdón, he fallado mi justicia a mandar arruinarla para extinguir su memoria, como se ejecutó para castigo de su obstinación y escarmiento de los que intentasen seguir su mismo error”.

Previamente, los ejércitos borbónicos a las órdenes de Chaves habían expulsado de sus casas a los supervivientes del asedio borbónico (8 de mayo-6 de junio) que se había saldado con la muerte de centenares de vecinos. Xàtiva, entonces una ciudad de 12.000 habitantes que era la segunda urbe del reino de València, sería vaciada a la fuerza en pocas horas. Poco después, las tropas de Chaves se entregarían al incendio sistemático de todas las edificaciones de la ciudad, excepto las religiosas. Y durante los días inmediatamente posteriores, los supervivientes -que habían sido retenidos y concentrados en las afueras en condiciones infrahumanas- serían deportados masivamente en la región castellana de La Mancha. Según las fuentes documentales, muchos de aquellos deportados morirían a causa de los malos tratos que sufrieron durante el viaje.

Posteriormente, Melchor Rafael de Macanaz, juez de incautaciones borbónico en los reinos de València (1707-1710) y de Aragón (1711) ―y uno de los redactores de los Decretos de Nueva Planta―, crearía las “compañías cavar”, que tenían la misión de derribar y rapiñar todo aquello que había resistido a las llamas. Con la ciudad literalmente carbonizada y arrasada, Macanaz dibujaría un nuevo planeamiento urbano; que la administración borbónica renombraría como Colonia Nueva de San Phelipe, denominación que sería oficial durante más de un siglo (1811). Con el transcurso de los años, los supervivientes de la deportación retornarían clandestinamente a Xàtiva, y la ciudad renacería. Pero hasta pasados ochenta años (1787), Xàtiva no recuperaría los máximos demográficos anteriores al incendio y destrucción.

Las acciones de guerra causaron grandes destrozos en la ciudad y su arrabal de les Barreres y muchas de sus casas y palacios fueron luego saqueadas, siendo expulsados temporalmente muchos de sus habitantes. La mayor ignominia fue, aparte de la derrota, el castigo a que la sometió el nuevo rey Felipe V, quien desmembró la antigua gobernación territorial, le restó funciones civiles y le cambió su nombre histórico por el de San Felipe, que habría de soportar hasta las Cortes de Cádiz (1811). En 1713, por efecto de la expulsión o desalojo, sólo quedaban en la ciudad 1.500 habs., pero poco a poco fueron regresando las familias expulsadas y en el transcurso del siglo XVIII logró recuperar parte de su esplendor y funciones urbanas, hasta el punto de que en 1787 el Censo de Floridablanca registró 12.655 habs. Durante aquella centuria se llevaron a cabo varias reformas urbanas y se construyeron nuevos y grandes edificios. Se remodeló el centro de la ciudad y la vieja plaza de les Cols fue ampliada, dando lugar a la actual plaza del Mercat, con sus pórticos y sus casas de gusto academicista. Entre los nuevos edificios cabe señalar toda una serie de palacios alineados en las calles de la Corretgeria y de Montcada, siendo los más renombrados los de Alarcón (1715-30, actual sede de los juzgados), Diego, Estubeny, Cerdà, etc. a los que habría que añadir la Casa de la Enseñanza mandada hacer por el arzobispo Mayoral (1753), la ermita de Sant Josep diseñada por el arquitecto Francisco Cuenca, el nuevo convento de Sant Onofre frente a San Pedro y la Fuente de los 25 Chorros, por citar sólo algunos. Los desperfectos causados por la guerra y por los terremotos de 1748 provocaron la ruina de la iglesia de Santa Tecla y de buena parte del Castillo, que fue prácticamente abandonado a su suerte en la segunda mitad del XVIII, trasladándose la guarnición militar a nuevos cuarteles entre la muralla y el arrabal de les Barreres.

EL SIGLO XIX: ESTANCAMIENTO Y DESAMORTIZACIÓN

La construcción del Nuevo Camino Real de Madrid a Valencia entre 1776 y 1789, con un itinerario que dejaba apartada la ciudad (unos 4 km desde el empalme de Cerdà), supuso una pérdida de la importante función caminera de Xàtiva. Es verdad que está fue recuperada con creces a partir de 1858 con la construcción del ferrocarril Valencia-Almansa, por lo que las causas del estancamiento demográfico habría que buscarlas en otras razones. Podrían apuntarse algunas como la pérdida de sus funciones nobiliarias y religiosas, por efecto de la abolición de los señoríos, la desamortización y la exclaustración, que supusieron la emigración del medio centenar de familias nobles (con toda su corte de sirvientes y criados) y la de varias decenas de religiosos, expulsados de los numerosos conventos que fueron cerrados y que no volvieron a ser recuperados (el Carmen, San Francisco, Santo Domingo, la Merced, la Trinidad, San Agustín, San Onofre, Capuchinos y el Montsant). Tales pérdidas no lograron ser corregidas por el incremento de sus funciones civiles (cabeza de partido judicial) o educativas (primer instituto). La causa principal de la decadencia de la ciudad estuvo en la ruina de su industria textil basada en el lino y la seda, que prácticamente quedó reducida a la nada entre 1810 y 1830, dejando en el paro a unas 1.300 personas.

El estancamiento demográfico (en 1900 seguía teniendo sólo 12.600 habs.) hizo que no fueran necesarias obras de ampliación urbana, aunque se llevaron a cabo algunos proyectos que serían luego de gran trascendencia: bajada de la Estación, bajada del Carmen y urbanización de la Alameda. La primera fue delineada tras la construcción de la nueva estación ferroviaria en 1860. La bajada del Carmen (nueva salida hacia Valencia y hacia el Cementerio) y la urbanización de la Alameda se hicieron en 1882, después de que fueran derribadas las murallas (1874) de los flancos norte y oeste de la ciudad. Estas tres arterias servirían para acoger el primer ensanche urbano que tendría lugar ya en la primera mitad del siglo XX.

1946 XÀTIVA

1956 XÀTIVA

1985 XÀTIVA

2000 XÀTIVA

EL SIGLO XX

A partir de 1910 (12.700 habs.) tendría lugar una nueva expansión demográfica por inmigración que elevó el número de habitantes a 14.148 en 1920, a 15.087 en 1930 y a 18.683 en 1940. Luego vendrían otras dos décadas de estancamiento (18.092 en 1950) y finalmente un lento proceso de crecimiento que llega hasta nuestros días, en que la ciudad ronda los 30.000 habs. Por razones orográficas el crecimiento urbano del siglo XX y comienzos del XXI sólo ha podido hacerse en dos direcciones: hacia el norte, invadiendo la huerta y hacia el oeste, faldeando la sierra Bernissa en dirección hacia Novetlé. Por el lado oriental, carretera de Benigànim, el crecimiento ha sido menor. Por el norte sigue habiendo una barrera que dificulta la expansión, como es la vía férrea y las amplias instalaciones de la estación. Hasta 1960 el crecimiento urbano no sobrepasó la vía férrea. Primero fueron los grupos o barrios de casas baratas de Planas Tovar, El Carme, etc. y luego la construcción de grandes bloques de pisos siguiendo las nuevas calles paralelas a la Alameda (Vicente Boix, Gregorio Molina, Argentina, Abu Massaifa, Pintor Guiteras, Académico Maravall, etc.) y la más antigua de la Reina. El mismo paseo de la Alameda sufriría la agresión especulativa con altos edificios que han roto el encanto de la misma y el paisaje urbano.

El Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 1988 tenía como principal objetivo el crecimiento de la ciudad más allá de las vías férreas, para lo que eran precisos dos nuevos pasos subterráneos (los de Simat y Molí de Perico) y uno elevado en el camino de la Granja (1996). El espacio al norte de las vías fue ordenado para albergar actividades industriales y comerciales por medio de grandes avenidas que sirven al mismo tiempo como rondas exteriores al conjunto de la ciudad, cuyo caso urbano es preciso atravesar todavía en cualquiera de la direcciones de tránsito que se trate.

Juan Piqueras Haba. Departamento de Geografía. Universitat de València

El Plan General de Ordenación Urbana de Xátiva que aprobó la Comisión Territorial de Urbanismo el día 18.12.1984, constituyó un verdadero acontecimiento en el panorama urbanístico de la Comunidad Valenciana de los años 80′.

En efecto, el Plan, que comenzó a redactarse casi simultáneamente con la declaración de Conjunto de Interés Histórico Artístico llevada a cabo por el Ministerio de Cultura en Junio de 1982 para proteger la práctica totalidad del Casco Antiguo de la Población, obtuvo un extendido reconocimiento en medios profesionales y de la Administración.

Tal acogida no estaba carente de justificación, pues ciertamente estamos ante un documento sólidamente construido, con abundantes referencias culturales, y que, sobre todo, a partir de la toma de conciencia, de la especial significación histórica y cultural de la Ciudad, y de su vocación de centro de prestación de servicios, de ámbito de influencia superior incluso al tradicionalmente reconocido en la Comarca de la Costera, sentado las bases para comenzar a armonizar el desarrollo urbano con la preservación del rico patrimonio arquitectónico, histórico y natural del municipio; ha acertado a configurar un modelo territorial y urbano, entendemos que aceptado, en lo fundamental, en la actua lidad por la mayor parte de los estamentos interesados de la sociedad setabense.

Así pues, por un lado se precisaron las estructuras y tejidos urbanos que han venido conformando la Ciudad, con la consiguiente regulación particular aplicada a cada uno de éstos, distinguiéndose entre barrios históricos y ensanches y articulando las partes de la ciudad ya existentes con las de nueva calificación, que, a la postre se han erigido como los elementos más importantes de la ordenación urbanística de la ciudad.

Atendiendo al singular valor arquitectónico, a la significación histórica de buena parte del casco antiguo de la Ciudad y a la consideración de este como recurso económico de primer orden, capaz de atraer visitantes y crear una “industria cultural”, se deberían orientar buena parte de las actuaciones urbanas del Ayuntamiento al centro histórico, ya que este tipo de actuaciones precisa de abundantes inversiones de recursos públicos. La inversión privada en las áreas del casco antiguo, sólo se materializará, si dispone de un marco de actuación claro y de fácil aplicación, con suficientes garantías de seguridad técnica y jurídica, y si la iniciativa pública, a su vez, goza de garantías de orden cultural y social que legitimen sus aportaciones de recursos, u otras intervenciones.

No obstante, la gran extensión del Conjunto de Interés Histórico Artístico delimitado en su día por el Ministerio de Cultura, (prácticamente toda la ciudad) y la misma diversidad de situaciones, tipologías, trazados, etc., que contiene, dificultan en gran medida las citadas intervenciones.

Con las circunstancias citadas anteriormente, el municipio de Xàtiva, redactó un nuevo Plan General de Ordenación Urbana, el cual se aprobó definitivamente por resolución de la Comisión Territorial de Urbanismo de fecha 29.3.2000 (el acuerdo de aprobación definitiva junto con las normas urbanísticas de PGOU, se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia nº 166 de 14.7.2000, segundo suplemento, páginas 2 a 134) que entró en vigor el 3.8.2000.

No obstante, el crecimiento de la ciudad se ha derivado paulatinamente hacia zonas de ensanche (más espaciosas y con mayores posibilidades de implantación de viviendas) lo que ha originado el despoblamiento del Casco Histórico haciendo que su implantación allí sea poco atractiva para las rentas medias. La estrechez de las Calles, el deficiente estado de viales y aceras, la permanencia de barreras arquitectónicas duras, la falta de suficientes zonas verdes y espacios abiertos en condiciones y la carencia de plazas de aparcamiento público ha ido acentuando el problema y con ello la tendencia migratoria. Incluso, por encima de todo ello, una obsoleta (sino inexistente) red de alcantarillado y de agua potable recomienda una urgente actuación en dicha infraestructura en aras a evitar problemas de salubridad futuros.

El desarrollo de la ciudad se ha centrado en las posibilidades de desarrollo residencial de la Ciudad al Norte de la misma, en las inmediaciones de la ronda del ferrocarril y en los extremos nor-este y nor-oeste, especialmente dada la oportunidad de comunicación que ha significado la puesta en servicio de la Ronda Norte. Siendo esta vía de comunicación una barrera natural en el crecimiento de la ciudad se ha considerado el suelo urbano adyacente al mismo, como la única alternativa susceptible de proporcionar una oferta de suelo cuantitativamente significativa con la que atender a largo plazo el futuro desarrollo de la ciudad.

Ello ha permitido disponer de suelo con los parámetros de calificación y aprovechamiento urbanístico adecuados para hacer posible la oferta en la Ciudad de tipologías de vivienda en altura (zonas Palasiet y Mezquita), así como la de vivienda unifamiliar, entre medianeras que atiendan a la demanda existente de dicha clase de edificación (Bola I, Bola II, Unidades de Ejecución 1 y 2, etc) que eviten que los futuros propietarios busquen viviendas en otros municipios, como parecía que estaba ocurriendo.

La prolongación de la Ronda hacia el Este y el Oeste, hasta abarcar el perímetro de toda la ciudad, ha permitido crear una delimitación natural con el suelo de uso industrial, ya que éste se concentra en su entorno.

Una característica especial de este municipio, es la existencia en su término municipal, especialmente al Sur de la sierra del Castillo, de áreas urbanas de 2ª residencia, que han surgido en la mayoría de los casos, al margen del planeamiento, por lo que la actividad urbanística se ha centrado en gran parte en articular y vigilar la ordenación de estas zonas, mucho más sensibles a la degradación ambiental, al ser de emplazamientos aislados y cuyo desarrollo se debe controlar de una manera definitiva antes de que se produzca una dispersión y descontrol en este tipo de edificaciones.

El Casco Histórico de Xàtiva es uno de los más importantes de todo el País Valenciano. Con una superficie de unas 60 Has., prácticamente igualado con el de Alcoi, —aunque este incluye áreas que no en sentido estricto históricas, mientras que los límites de el de Xàtiva, coinciden con el recinto amurallado con la adición de los barrios de “Les Barreres” y los arrabales de la “Jueria” y la “Moreria”— es el segundo en extensión de toda la Comunidad. Pero su importancia no deriva sólo de su tamaño. Es un casco relativamente bien conservado, que contiene una arquitectura de alto valor, entre la que destacan Monumentos Histórico- Artísticos, como El Almudín, hoy Museo Municipal, el Palacio de Alarcón, el Castillo, el ex-convento de Santo Domingo, el Hospital Municipal, etc… junto a espacios singulares como las plazas porticadas de Sant Pere y del Mercat.

El Casco Histórico se encuentra dividido en 7 barrios, con características morfológicas y sociales muy diferenciadas. Aunque los datos que disponemos son de 1981 sirven para poder valorar el peso relativo de cada una de ellos. Entre todos ellos destaca el denominado Districte Ciutat donde se encuentra el 100 % de los elementos monumentales.

El núcleo urbano de Xàtiva existe desde hace, al menos, veinticinco siglos. Está enclavado en el valle de Montesa (que era el único paso practicable en las comunicaciones de la Tarraconense, con la Cartaginense y la Bètica), en un lugar estratégico para ubicar una ciudad protegida que controlara las vías de comunicación.

Se cree que fue habitada por los romanos, aunque a partir del s V sufrió una regresión. Posteriormente, con la conquista árabe se produjo un crecimiento de la población con la consiguiente expansión urbana que se produjo en la zona inmediata debajo del núcleo originario, lo que hoy constituye la parte alta de la Ciudad Histórica.

La Medina murada en los tiempos de la reconquista cristiana, englobaba lo que desde la Edad Media se conoce como “Ciutat” y “Mercat”, cuyos límites, casi inalterados a lo largo de los siglos, coinciden con las demarcaciones parroquiales de la Seo y Sant Pere: Bonaire, Engay, Barranc. Estas calles, además, constituían un límite natural y todavía hoy se pueden detectar en el plano de la ciudad.

INTERVENCIONES EN CENTROS HISTÓRICOS DE LA COMUNIDAD VALENCIANA

El llano, ámbito del “Mercat”, es el lugar donde se situó un núcleo de servicios complementarios y afines a la actividad pecuaria, muy importante en la zona, y que todavía perdura con ferias de ganado.

En realidad, tanto el “Mercat” como la “Ciutat” eran arrabales de la ciudad alta y hasta es posible que llegaran a tener una tapia de seguridad nocturna. Posteriormente, debido a luchas internas se construyó una nueva cerca que englobaba todos los barrios bajos, llegando a su unión poco a poco.

Cuando se produjo la reconquista cristiana en el s XIII, el recinto amurallado se había colmatado. En los siglos siguientes se fue modificando lentamente el aspecto urbano. La nueva civilización, con distintos usos y costumbres, fue adaptando la ciudad y, así , desaparecieron los atzucacs, se abrieron calles y se dispusieron las casas concebidas en función de la vía pública aunque la red viaria básica de los antiguos caminos subsistió.

En 1707, Xátiva fue incendiada y prácticamente destruida. El actual Centro Histórico de Xàtiva es el resultado de la reconstrucción efectuada posteriormente. De los antiguos edificios se aprovecharon los elementos estructurales sólidos: muros, arcos, etc…, la mayoría góticos. Por este motivo cambió más el aspecto externo que la morfología edilicia, especialmente de las casas y casonas nobiliarias.

Hay 3 tipologías básicas: una representada por la denominada Casa de Jornalero, en la parte alta y más antigua sobre parcelas estrechas y profundas aunque muy reducidas; la segunda es la Vivienda de Labradores Propietarios en el barrio del “Mercat”, y finalmente las Viviendas de los Menestrales enriquecidos, concentradas en el barrio “Ciutat”, que imitan el modelo del Palacio Urbano. Estos Palacios Urbanos, situados en los ejes principales de la zona central, son los que le confieren su aspecto monumental.

En el XIX, con la desaparición del Antiguo Régimen, se produce la desamortización, se abandonan los conventos, cambian de uso los palacios, se derriban las murallas, y en definitiva comienza la transformación “moderna” de la ciudad. Pero las transformaciones más profundad tienen lugar en la segunda mitad del s XX, a partir de los años 60′, impulsadas por unos planes urbanísticos orientados hacia la especulación del suelo y a la inversión inmobiliaria. En apenas 20 años, la ciudad incrementó su población en un 20% y su superficie en un 100%, motivando el despoblamiento del Casco Histórico a favor del Ensanche.

El Conjunto Histórico-Artístico comprende la ciudad hasta la Alameda por el norte, por el Este incluye el Calvari Alt y Penyaroja, tuerce por el barranco de la Solana y por el Camí del Portet enlaza a poniente con el arrabal de Sant Joan. Quedan dentro los 4 barrios tradicionales, el solar de la ciudad romana (completamente abandonado ya en el s XVI), los dos castillos y el circuito de murallas.

En la actualidad viven en el Casco Antiguo unos 12.000 habitantes, aproximadamente el 46 % de la población total del municipio, una cifra de las más altas de todo el País.

Hasta mediados de los años 60′ el casco mantuvo la estructura urbana del XVIII, como ocurrió en la mayor parte de las ciudades del Estado, pero a partir de entonces el desarrollismo y la falta de medidas de protección hicieron que se deteriorara rápidamente. En Xàtiva, sin embargo, se evitó la destrucción de la mayoría de los hitos más monumentales, pero no se pudo evitar el inicio de un proceso de declive con el deterioro general del parque edificado y la salida de los habitantes de rentas medias. tendencia. Este panorama empieza a cambiar con la aprobación del PGOU de 1984, y en la actualidad hay una entrada de nueva población de rentas medias y altas, si bien en una proporción todavía reducida.

A la aparición de este fenómeno ha contribuido la alta calidad del medio urbano y su estado de conservación no excesivamente deteriorado. A pesar de que las fuentes consultadas coinciden en considerar que la degradación física del patrimonio arquitectónico y de la vivienda privada es alta, la comparación con la situación de otros cascos históricos lo sitúa entre los mejor conservados.

La entrada de población está dando lugar a una recomposición selectiva de los habitantes del Casc Antic, con la salida de la clases de rentas medias, el mantenimiento de los de rentas bajas, y la entrada de nuevos habitantes de rentas medias-altas. Esta situación se traduce en un fuerte contraste en el medio urbano: junto a viviendas rehabilitadas de alto nivel, se encuentran otras en mal estado, y sin munchas posibilidades de recuperarse si partimos de la capacidad económica de sus moradores. Son las paradojas y contrastes típicas e inevitables de un proceso de “gentrification”. Sin embargo, este hecho, que tiene aspectos negativos, o cuando menos dudosos (la presión para la salida de la población de menor nivel de renta), tiene aspectos positivos, al margen de los puramente arquitectónicos: reintroduce la diversidad y la heterogeneidad social en el tejido urbano de la ciudad histórica. Un hecho valorable positivamente frente a las tendencias, cada vez más fuertes a la segregación del espacio social urbano. Los desarrollos urbanos contemporáneos incorporan como un valor de venta la separación social, la “selectivización” del espectro social, lo que en nefasta traducción del angloamericano se comienza a denominar un “ambiente exclusivo”. El proceso de gentrificación como el que ha dado comienzo en Xàtiva ofrece lo contrario: frente a la exclusión, la inclusión; frente a los ambientes cerrados, “exclusivos”, homogéneos, un medio urbano abierto, heterogéneo, inclusivo.

No debe deducirse de los anteriores párrafos la idea de que el futuro del Casco Histórico de Xàtiva se presenta libre de problemas. El proceso descrito apenas acaba de comenzar de forma muy limitada. La atracción del Ensanche para las clases medias es todavía dominante, y de hecho no se ha detenido su salida. A pesar de la alta valoración social del Centro Histórico, y de la calidad del medio urbano, las capas medias (y no hablemos de las bajas) tienen graves dificultades para poder acceder a una vivienda equiparable a las de los nuevos desarrollos. Será necesario implementar una política de apoyo (financiero técnico, jurídico,..) a los potenciales habitantes, y a los que ya existen, que facilite su alojamiento en el recinto antiguo. Algo que todavía está muy lejos de la realidad.

Los vecinos de Xàtiva son los más críticos con la situación del Casco Histórico. Pero esta actitud no concuerda con la realidad que hemos analizado y comprobado. Por ejemplo, es frecuente la denuncia sobre el número de edificios vacíos, sin embargo esa cifra ascienda a un 20 % de media en el Conjunto Histórico —con barrios como Santes en el 7 %—. Una cifra muy inferior a lo que es habitual en la ciudades valencianas y sólo ligeramente superior a la media del municipio (14 %). Lo paradójico e inusual de Xàtiva es que precisamente se encuentran desocupadas las mejores viviendas, las del Districte Ciutat, con un porcentaje del 32 %, mientras que en los barrios de vivienda más modesta la cifra baja ostensiblemente.

El Districte Ciutat es todo él una paradoja. Contiene la edificación de mejor calidad, el mayor nivel de desocupación, la máxima densidad del Casco Histórico —85 viviendas/Ha, sólo superada por el Ensanche con 130— y sin embargo es la zona donde se está volcando el nuevo fenómeno de la gentrificación, la entrada, desde principios de los 90′, de residentes de alto nivel económico.

Además de su función residencial, el Casco Histórico desempeña (o podría desempeñar) un importante papel como centro de atracción turística y de servicios. En la actualidad, la promoción turística es escasa, y la infraestructura hostelera reducida. El exitoso modelo ensayado en Morella o Sant Mateu, por poner dos casos analizados en este estudio, podría servir de referencia.

CRONOLOGÍA DE LAS INTERVENCIONES

Anteriores a 1979

Las actuaciones anteriores a 1979 con incidencia en el Conjunto Histórico han sido de dos órdenes: de planeamiento y de protección del patrimonio. El resto corresponde a obras regulares de urbanización, que no se plantean en el marco de una estrategia definida y específica para la Ciudad Histórica.

El planeamiento de la Ciudad Histórica registra las siguientes intervenciones:

  • 1931 Plano Topográfico de la Población. redactado por el Arquitecto Ángel Romana  A pesar de su naturaleza de levantamiento contenía una propuesta de alineaciones. En su desarrollo fue formulado un Plano General de la zona de Ensanche (1934).
  • 1940-43 Plano de Alineaciones de la Zona Norte del arquitecto Burguera Dolç. Repetía prácticamente las determinaciones del plan de Romana.
  • 1964-66 Plan General de Ordenación Urbana del arquitecto Francisco García..

Hasta la aparición de este plan la ciudad se había mantenido, más o menos, dentro de su perímetro histórico. El plan, un documento desarrollista y permisivo para la iniciativa privada, hijo de su época, impulsó el crecimiento expansivo y desordenado en la periferia. En relación al Conjunto Histórico el plan propone “conservar en lo posible las alineaciones aprobadas en 1943”, aunque en la práctica se proponían modificaciones de alineaciones para la mayor parte de las calles. Peores consecuencias tuvo el aumento de edificabilidad que se derivaba de la no existencia de limitación a la profundidad edificable. El PGOU afectó al Conjunto Histórico al impulsar la salida de población y la pérdida de actividad comercial con el desplazamiento del centro urbano a las inmediaciones de la Alameda.

En cuanto a las actuaciones de tipo patrimonial revisten en Xàtiva una gran importancia, consecuencia del enorme valor monumental de la ciudad. Hasta 1982 fueron todas ellas de declaración de Monumentos Aislados

1979-1995

Registro e Inventario el Patrimonio Histórico Artístico de Xàtiva (1980)

Se trataba de un estudio básico, formulado como una aproximación previa al patrimonio edilicio monumental de Xàtiva. Fue redactado por los arquitectos Ricardo Sicluna Lletget y Arturo Zaragozá Català en el marco más amplio de un Registro e Inventario del Patrimonio Histórico-Artístico de La Costera.

A pesar de ser un instrumento muy elemental (como su propio nombre indica, no pasa de ser un mero inventario), supuso el inicio de las actuaciones de protección del patrimonio a una escala comarcal. Fue redactado en paralelo y coordinadamente con el PGOU de 1984.

Declaración de Conjunto Histórico-Artístico (1982)

La Ciudad Histórica de Xàtiva fue declarada Conjunto Histórico-Artístico por Real Decreto 2029/82 de 25 de junio (B.O.E. de 21 de agosto), en una actuación que culminaba las declaraciones individualizadas, anteriores. En este sentido la valoración de las intervenciones propiciadas desde Cultura es doble. Por una parte, son actuaciones muy limitadas en cuanto a sus efectos y posibilidades, pero por otra, ha sido durante muchos años las únicas iniciativas de salvaguardia y protección de estros espacios urbanos.

Como en los demás casos, la aprobación del Casco Histórico como BIC de Conjunto supuso que Cultura asumía competencias de tutela sobre las obras que en su ámbito se realizaran. Esta situación se ha perpetuado indefinidamente al no redactarse y homologarse un Plan Especial de Protección.

Planeamiento: PGOU (1984)

El Plan General de Ordenación Urbana es un proyecto meticuloso, muy documentado, que por primera vez plantea una estrategia global para toda la ciudad, ya que como su propio análisis concluye (Memoria Justificativa 0.4) “desde entonces hasta hoy, —se refiere desde 1964, fecha aprobación del Iº PGOU— las actuaciones han sido puntuales, concentrándose a edificios y a algún espacio urbano, pero sin responder a ningún plan de conjunto”.

El Plan dedica un considerable espacio y atención al Conjunto Histórico, aunque no propone, ni se ha desarrollado por medio de un Plan Especial. La estrategia para el Casc Antiguo es la de su rehabilitación y recuperación, en línea con las propuestas que contemporáneamente triunfaban en el panorama urbanístico internacional, ejemplarmente liderado por las experiencias italianas, y entre ellas la de Bolonia.

Su elemento diferencial estriba en la importancia concedida a los mecanismos e instrumentos de gestión. El PGOU es consciente de que sin articular los medios para su realización, sus propuestas eran letra muerte, ideas gratuitas condenadas al archivo.

Para evitarlo delimitaba una serie de Unidades de Actuación prioritarias o preferenciales que debían servir de banco de pruebas de las ideas que contenía. Su desarrollo ha sido, sin embargo, bastante escaso, ya que el esfuerzo inversor se ha volcado en mayor medida en la corrección de los déficits y desequilibrios de la periferia.

En la actualidad desde el Ayuntamiento se está trabajando en la redacción de un Plan Especial para el Casco Antiguo, un muy necesario documento, que debe impulsar las tendencias espontáneas detectadas.

Estudio Previo del Distrito Ciudad del Conjunto Histórico de Xàtiva (1989)

En 1989 los arquitectos Francisco Taberner, José María Despiau y Pedro Soler redactaron un Estudio Previo del Distrito Ciudad del Conjunto Histórico por encargo de la Conselleria de Cultura (una iniciativa similar a la aplicada en Orihuela, Alacant y Borriana). De entrada su ámbito era ya de por sí reducido: únicamente consideraba el Districte Ciutat, el más monumental y grande de todo el Casc Antiguo.

El trabajo de naturaleza más analítica que propositiva, sólo concluía en una serie de recomendaciones generales, clasificadas en tres formas de intervención (sic):

  • a)  en el espacio público
  • b)  en la edificación
  • c)  en la revitalización social

El segundo grupo era el más preciso, señalándose útiles recomendaciones -llamadas Criterios de Diseño- con incidencia en los proyectos edilicios, agrupadas en dos apartados: construcción y ornato.

Las propuestas que se refieren al espacio público eran más genéricas, y difíciles de trasladar directamente a la realidad. Mientras que las propuestas de orden social, prácticamente brillaban por su ausencia, indicándose únicamente la conveniencia de lograr la rehabilitación del tejido social (sic), el mantenimiento de la población, el incentivo de la iniciativa privada, las facilidades a los pequeños establecimientos,… Ideas genéricas, de dominio común y sin ninguna trascendencia.

Adquisición y restauración del Castillo (1991)

Por la increíble cantidad de 10 M, en 1991, el Ayuntamiento adquirió el Castillo (Monumento Histórico Artístico de nivel nacional), con el objetivo de potenciar el turismo, que en Xàtiva es, sin duda, una actividad consecuente con el medio urbano, bien planteada y adecuada.

Sin embargo, no parece que después se hayan acometido obras de restauración, adecuación o refuncionalización, lo que en un contexto en que la inversión hotelera privada no ha acabado de arrancar proyecta más sombras que luces sobre esta opción.

Programas de Renovación Urbana (1993)

El 28 de junio de 1993, declaraba la COPUT un ámbito de PRU, con carácter “especial” a los efectos del Decreto 55/92, exclusivamente para el barrio del “Districte Ciutat”

Las actuaciones contempladas en el PRU eran básicamente municipales:

a) Renovación de infraestructuras y equipamiento urbano

b) Intervención en fachadas y cubiertas, con especial atención al entorno de la plaza del Mercat, una intervención que más allá de lo que su nombre indica, y que incluye convenios con los particulares. c) Rehabilitación de equipamiento de carácter social:

  • Hogar del jubilado,
  • Conventos de Sant Francesc, Sant Domènec y Sant Agustí (para Conservatorio de Música);
  • Centro de Sordomudos

es decir, respondían al modelo habitual centrado en los grandes equipamientos urbanos, con la salvedad de la importancia concedida a la intervención en fachadas y cubiertas. Un modelo del que en casos anteriores ya hemos visto sus limitaciones.

A pesar de que las ayudas a los particulares no eran muy amplias (bonificaciones del 50 % en la licencia de obras; y reducción del Impuesto de Construcciones del 2,5 al 3,2 %.), el nivel de cumplimiento de esta iniciativa es considerado unánimemente como alto.

El PRU proponía la revisión del PGOU, así como la formulación de un PE, actuaciones que también se encuentran en curso en la actualidad.

Área de Rehabilitación (1996)

La última actuación que podemos reseñar consiste en la declaración de un Área de Rehabilitación para todo el Conjunto Histórico, con proyecto de arquitecto Antonio Vela Masó.

La delimitación oficialmente se aplicaba al Casc Antic, aunque dentro de él se señalaban cinco áreas diferenciadas —ver plano, zonas A1 a A5—:

  • A1)  Esta zona considerada preferente para las actuaciones incluye la mayor parte del Districte Ciutat, limitado al norte y oeste por la Alameda y Plaza Españoleto, al sur por los barrios altos (hasta la cale Sant Domènec) y al este por una paralela a la calle d’Engay, el barrio más monumental, aunque con fuerte pendiente y calles adaptadas a la orografía: largas las longitudinales y cortas las transversales.
  • A2)  Comprehensiva del resto del en el Districte Ciutat, hasta el frente norte de la Alameda, en la zona de la Muralla.
  • A3)  Es la zona de la Cuesta del Castillo, que abarca los barrios de Les Santes, Sant Josep y Alt del Raval, en las partes más altas del Casc Antic. En ella abundan las viviendas pequeñas, modestas, con alto grado de ocupación, aunque curiosamente sean las de mejor nivel de conservación —sólo entre un 7 y un 13 % se consideran en mal estado—. Son barrios casi exclusivamente residenciales, con fuertes de déficits de equipamientos y zonas verdes, y con una escasa presencia comercial.
  • A4)  Engloba el barrio de Sant Pere o del Mercat, situado intramuros en su vertiente este. de características similares a los anteriores.
  • A5)  Limitada al entorno de la calle Pintor Jacomart, en los barrios del Raval de Barreres y Sant Joan. Extramuros. Es un espacio muy densificado, donde han desaparecido los que antiguos espacios libres, donde asimismo abundan las viviendas vacías —alrededor del 20 %—, a pesar del perfil social de sus vecinos: clase media.

Después de este minucioso desglose de ámbitos, sorprende el tipo de actuaciones propuestas que remiten a lo más manido de las actuaciones en Cascos Antiguos:

  • 1)  Desvío de tuberías
  • 2)  Reposición de servicios de agua potable y alcantarillado en el entorno de la plaza del Mercat
  • 3)  Enterramiento de las líneas eléctricas y telefonía
  • 4)  Rehabilitación de Fachadas en la Plaza del Mercat
  • 5)  Proyecto de adecuación del Jardín del Beso
  • 6)  Acondicionamiento de la calle Menor Cuesta

es decir, como suele ser habitual, obras de renovación de infraestructuras (1,2,3,6) y adecuación de espacios públicos, destacando únicamente la rehabilitación de fachadas aunque muy limitada a un espacio singular, la plaza del Mercat. Nada se programa en relación a la mejora del hábitat, ni mucho menos en relación a actuaciones sociales…”

“INTERVENCIONES EN CENTROS HISTÓRICOS DE LA COMUNIDAD VALENCIANA” Consellerias d’Obres Públiques, Urbanisme i Transports Direcció General d’Arquitectura i Habitatge. Universitat Politècnica de València Departament d’Urbanisme. Junio 2001, Fernando Gaja Díaz y otros.

 

OPORTUNIDADES DEL TERRITORIO

Este territorio ha sido tradicionalmente el espacio de conexión entre los espacios litorales de la Comunitat Valenciana y las rutas de comunicación con la Meseta y el centro peninsular, posición estratégica que se ha revalorizado recientemente con la ejecución de la Autovía Central de comunicación de los espacios industriales del interior, como son los entornos de Ontinyent, Alcoi o la Foia de Castalla.

Esta ventajosa posición en el territorio constituye una renta de situación óptima para desarrollar usos y actividades logísticas de escala regional, aprovechando la intermodalidad ferrocarril-carretera y la disponibilidad de suelo a precios razonables. Esta apuesta por la logística, que ya se está concretando en algunos proyectos y actuaciones, contribuirá a potenciar el sector industrial y a generar oportunidades de empleo para la población de estas comarcas.

Pero además, existen otros argumentos y recursos que es necesario poner en valor para dinamizar el territorio. Es el caso del extraordinario patrimonio ambiental, cultural y urbano de un territorio que jugó un papel muy relevante en la historia de la Comunitat Valenciana y que cuenta con grandes activos para seguir desempeñándolo.

Entre otras, las oportunidades territoriales del Área Funcional de Xàtiva son las siguientes:

  • 1. Patrimonio ambiental de extraordinario valor y diversidad.
  • 2. Patrimonio cultural y paisajístico monumental.
  • 3. Fuerte personalidad urbana y territorial.
  • 4. Posibilidad de desarrollar productos turísticos singulares litoral-interior.
  • 5. Tejidos urbanos compactos de elevada calidad.
  • 6. La excelente localización para desarrollar usos y actividades logísticas.
  • 7. La remodelación del tren Xàtiva-Alcoi y su conexión con el AVE regional.
  • 8. La posibilidad de desarrollar un bulevar urbano entre Xàtiva y Canals.
  • 9. La gran amplitud del territorio para proyectos estratégicos.
  • 10. La llegada del tren de alta velocidad y el hub intermodal de Xàtiva.
  • 11. Espacios y contenedores culturales de gran potencial de desarrollo.
  • 12. Gran concentración de rutas de promoción del patrimonio cultural.
  • 13. Tejidos industriales aptos para su reconversión.
  • 14. Las nuevas demandas de agricultura del producto.
  • 15. Gran potencial para el turismo cinegético.
  • 16. Sentimiento de capitalidad comarcal muy arraigado.
  • 17. La logística como elemento de dinamización del tejido industrial.
  • 18. Xàtiva como gran distribuidor del turismo de interior.
  • 19. Recursos culinarios de elevada calidad.
  • 20. La mejoras de las conexiones con el litoral, especialmente con Gandia.

VISIÓN Y OBJETIVOS

Para aprovechar estas oportunidades territoriales y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y el desarrollo sostenible del territorio, sobre el Área Funcional de Xàtiva se propone una gran visión estratégica con el horizonte del 2030 que consiste en “ser el gran espacio de articulación territorial entre el litoral y el interior de la Comunitat Valenciana”.

Para ello, es prioritario el cumplimiento de los siguientes objetivos generales y específicos:

1. Consolidar una Infraestructura Verde, como sustrato territorial, que permita conservar y poner en valor los activos ambientales, paisajísticos y culturales del territorio:

  • Conectar los ecosistemas litorales y de interior a través de un sistema de corredores territoriales y biológicos.
  • Restaurar los ecosistemas fluviales, las zonas húmedas y los espacios litorales de mayor valor.
  • Conservar y poner en valor el extraordinario patrimonio ambiental y cultural del área funcional.

2. Desarrollar un sistema de asentamientos que ocupen el territorio de forma racional y mejoren la calidad urbana, la eficiencia económica y la prestación de servicios para el conjunto de la población:

  • Definir un conjunto de nodos urbanos estratégicos para mejorar el acceso de los ciudadanos a los equipamientos sociales.
  • Proponer un conjunto de áreas estratégicas para mejorar la calidad del espacio urbano.
  • Proponer un conjunto de ámbitos estratégicos para la implantación de nuevos usos económicos en el territorio.

3. Diseñar un esquema de infraestructuras de comunicación, hídricas y energéticas que permitan la mejora de la competitividad global del área funcional:

  • Proponer un conjunto de infraestructuras de vertebración externa e interna para la mejora de la conectividad global del área funcional.
  • Desarrollar actuaciones que permitan mejorar la movilidad sostenible en el área funcional.
  • Definir un esquema de infraestructuras energéticas, hídricas y de telecomunicaciones para evitar la discriminación territorial respecto a la implantación de actividades económicas.

4. Desarrollar nuevas actividades económicas basadas en la cualificación del territorio y la innovación:

  • Fomentar la puesta en marcha de fórmulas innovadoras de la actividad turística mediante la asociación entre el litoral y el interior.
  • Proponer actividades económicas innovadoras basadas en los sectores industriales.
  • Proponer actividades económicas innovadoras basadas en los servicios.

PROPUESTAS ESTRATÉGICAS

La Infraestructura Verde

El Área Funcional de Xàtiva, que comprende grosso modo las comarcas de la Costera y la Canal de Navarrés, es un espacio de orografía contrastada en la que alternan sistemas montañosos como la Serra d’Enguera, la Serra Grossa, la Serra de la Plana, la Serra de Requena y la Muela de Cortes y el Caroig, con valles fluviales recorridos por los afluentes del margen derecho del Riu Xúquer entre los que destacan el Riu Cànyoles, el Riu d’Albaida y el Riu de Sellent.

Son precisamente estos cursos fluviales, los articuladores de la infraestructura verde de este espacio, adoptando una función de conexión biológica y territorial que permitirá conservar los ecosistemas y procesos ambientales que garantizan la integridad de este territorio. Estos corredores verdes fluviales se complementan con otros dos de naturaleza territorial para unir el LIC de Els Alforins con la Serra d’Enguera y el curso medio del Riu d’Albaida con les Serres del Montdúver i la Marxuquera.

Es asimismo destacable, la gran importancia territorial de una serie de zonas húmedas interiores como el embalse del Bosquet de Moixent, la Albufera de Anna, o la Font dels Sants, los cuales constituyen hitos sobre los que se pueden desarrollar acciones de cambio en el territorio a través de la mejora del paisaje, la biodiversidad y su puesta en valor como recurso turístico.

Para consolidar esta Infraestructura Verde que permita conservar y poner en valor los activos ambientales, paisajísticos y culturales del territorio se desarrollan un conjunto de actuaciones enmarcadas en los objetivos específicos:

Conectar los ecosistemas litorales y de interior a través de un sistema de corredores territoriales y biológicos.

Actuaciones:

  • Corredor fluvial del Riu d’Albaida.
  • Corredor fluvial del Riu Cànyoles.
  • Corredor terrestre Els Alforins-Serra d’Enguera.
  • Corredor terrestre curs mitjà del Riu d’Albaida-Serres del Montdúver i la Marxuquera.
  • Restaurar los ecosistemas fluviales, las zonas húmedas y los espacios litorales de mayor valor.

Actuaciones:

  • Regeneración del Riu Cànyoles en sus tramos más urbanos.
  • Regeneración del Riu d’Albaida.
  • Adecuación paisajística de la Albufera de Anna y de su entorno.
  • Adecuación paisajística del embalse del Bosquet de Moixent y de su entorno.
  • Adecuación de L’Assut d’Antella.

Conservar y poner en valor el extraordinario patrimonio ambiental y cultural del área funcional.

Actuaciones:

  • Ruta de Jaume I.
  • Vía verde Costera-Ribera en el antiguo trazado del FFCC. Vía Augusta.
  • Parque Cultural de El Caroig.
  • Plan de protección paisaje de la zona vinícola de Moixent-Fontanars dels Alforins-La Font de la Figuera.
  • Dinamización ecoturística del Riu Cànyoles en el tramo Cova-Torre Lloris.
  • Ruta de los paisajes kársticos.
  • Plan de protección de la huerta de Xàtiva.

Sistema de asentamientos en el territorio

Por su posición territorial, y su protagonismo histórico, la ciudad de Xàtiva ha ostentado un papel muy relevante en el interior de la Comunitat Valenciana, bien como centro de prestación de servicios, que va más allá de la propia comarca de la Costera, o como un referente de liderazgo urbano frente al desplazamiento de la población y de las actividades al litoral.

En estos momentos, Xàtiva es el elemento central de un área urbana integrada con más de 50.000 habitantes, que se extiende hasta Canals, cuya planificación conjunta, sin menoscabar la personalidad de sus municipios, puede producir un efecto multiplicador de su liderazgo territorial en un ámbito estratégico para el conjunto de la Comunitat Valenciana. Por su parte, Enguera tiene también un papel importante como centro de prestación de algunos servicios básicos para el conjunto de la comarca de la Canal de Navarrés.

Desde el punto de vista del suelo para actividades económicas, la Estrategia Territorial propone la implantación de uno de los grandes nodos de actividad económica, donde la combinación de actividades industriales, logísticas y terciarias deben generar grandes mejoras en la renta y el empleo de esta área funcional, clave para el mantenimiento del equilibrio económico y poblacional del territorio.

Para ello, y con el objetivo general de fomentar un sistema de asentamientos que ocupen el territorio de forma racional y mejoren la calidad urbana, la eficiencia económica y la prestación de servicios para el conjunto de la población, se propone un conjunto de actuaciones encuadradas en los objetivos específicos:

Definir un conjunto de nodos urbanos estratégicos para mejorar el acceso de los ciudadanos a los equipamientos sociales.

Actuaciones:

  • Designar el área urbana integrada de Xàtiva como centro de polaridad principal.
  • Designar Enguera como centro de polaridad complementaria.

Proponer un conjunto de áreas estratégicas para mejorar la calidad del espacio urbano.

Actuaciones:

Áreas de oportunidad:

  • 1. Tejidos industriales en Canals y L’Alcúdia de Crespins.
  • 2. Polígono industrial de Xàtiva.

Áreas de nueva centralidad:

  • 1. Hub de movilidad en Xàtiva.

Bulevares metropolitanos:

  • 1. Xàtiva-La Llosa de Ranes.
  • 2. La Llosa de Ranes-Canals-L´Alcúdia de Crespins.

Proponer un conjunto de ámbitos estratégicos para la implantación de nuevos usos económicos en el territorio.

Actuaciones:

Nodo de actividades económicas regional Canals-Montesa-Vallada. Parque comarcal de innovación de La Costera.

Polígonos industriales de gestión mancomunada en La Canal de Navarrés.

PROYECTOS EMBLEMÁTICOS

Xàtiva: un área urbana de 65.000 habitantes en 2030.

El área urbana integrada de Xàtiva, estimada por los flujos de trabajo y los procesos urbanísticos recientes, comprende 11 municipios con una población superior a los 52.000 habitantes en la actualidad. Para mejorar la competitividad del territorio y el rango y prestación de servicios, es prioritaria una visión conjunta de este territorio que, manteniendo la personalidad e identidad de cada uno de esos municipios, permita obtener sinergias territoriales en uno de los puntos más críticos del territorio, clave para mantener y aumentar la población que vive en el interior de la Comunitat Valenciana. El establecimiento de una Infraestructura Verde, el diseño de bulevares metropolitanos, el análisis del transporte sostenible para este entorno, y el aprovechamiento de espacios de oportunidad para la mejora de la calidad urbana son, entre otras, acciones que deben permitir cualificar esta área funcional para recuperar su gran protagonismo que tuvo en el pasado y que, sin duda, tendrá en el futuro.

Turismo rural en La Canal de Navarrés.

Esta comarca es una de las que mayores argumentos y recursos ostenta en el eje mediterráneo para desarrollar fórmulas innovadoras en torno al turismo rural. Para ello, es prioritario el aprovechamiento del elevado patrimonio cultural edificado, tanto concentrado en los nodos urbanos de la comarca, como disperso en caseríos y casas diseminadas como son, entre otros, los casos de Navalón y Benali en el municipio de Enguera. Esta mejora y puesta en valor del patrimonio rural se debe completar con la creación de una red de hoteles con encanto en edificios singulares, como el palacio de los Condes de Cervellón en Anna, la activación de la red de museos y el diseño de redes de autobús y bus-turístico para distribuir los flujos de visitantes y satisfacer las demandas de movilidad de la población que vive permanentemente en estos espacios. También es compatible con la Estrategia Territorial la plasmación de las necesidades de nuevas demandas de residencia en pequeñas unidades funcionales, muy bien integradas en el paisaje, separadas de los cascos urbanos tradicionales pero conectadas con éstos por vías e itinerarios que permitan una cómoda relación en sistemas de transporte no mecanizados.

El Área Funcional de Xàtiva.  Estrategia Territorial de la Comunitat Valenciana 2010-2030.

Estrategia Territorial Comunidad Valenciana. Objetivo 1- Mantener la diversidad y la vertebración del sistema de ciudades. AU Xàtiva. Centro de Polaridad Principal.

En diciembre de 2016, el Ayuntamiento de Xàtiva trabajó en la elaboración de su Estrategia de Desarrollo Urbano y Sostenible (EDUSI), “X-Xàtiva” instrumento de planificación que le permitiera optar a financiación europea vinculada a los fondos FEDER para el período 2014-2020, identificando problemáticas concretas en la ciudad:

  1. Expansión de la ciudad hacia el exterior generando deterioro y abandono en la zona histórica
  2. Comercio, ocio y deporte se ha instalado en las últimas décadas en las afueras de la ciudad
  3. El modelo de movilidad de Xàtiva se basa en el tráfico rodado y los vehículos transitan por el centro histórico, contaminando y dificultando la vida y el turismo en la zona
  4. El patrimonio público y privado se está deteriorando
  5. El centro histórico de la ciudad es un lugar cada vez menos atractivo para vivir, los comercios lo están abandonando y se está consolidando la oferta de ocio nocturno
  6. Marginalidad creciente y conflictos sociales en el centro histórico
  7. Despoblación del centro
  8. Suciedad y estética histórica degradada
  9. Las calles y plazas están saturadas de vehículos estacionados
  10. Solares abandonados, foco de suciedad y plagas
  11. No hay inversión en el centro
  12. La construcción en el Centro Histórico es más cara por la existencia de restos arqueológicos y la trama de calles estrechas
  13. La orografía y trama urbana del casco antiguo no es adecuada con un modelo de vivienda y movilidad que ha ido proliferando, donde el vehículo es el protagonista del desplazamiento en coche a los centros comerciales, al colegio, al trabajo…
  14. Edificios patrimoniales públicos en deterioro por falta de uso
  15. Temperaturas extremas y lluvias torrenciales
  16. Competencia creciente de otras ciudades están reduciendo el efecto de atracción que tenía históricamente el centro de la ciudad como referente en la comarca- región
  17. Débil presencia de la mujer en el desarrollo económico, social y movilidad
  18. Bajo nivel de utilización de las tecnologías en la ciudad, comercio y turismo
  19. Sociedad instalada en un modelo de desarrollo de consumo insostenible

Como punto fundamental y básico para su estrategia, Xàtiva tiene el desafío de transformar su punto más débil, el Centro en el espacio de transformación y renovación de la Ciudad, como una Ciudad Sostenible del siglo XXI, que mantiene su patrimonio y avanza de forma Sostenible hacia el futuro. Xàtiva tiene el reto, convertirse en una Ciudad Sostenible, Económica, Social, Ambiental y Patrimonialmente y para ello debe revitalizar su Centro Histórico como un espacio para vivir y disfrutar por parte de toda la ciudadanía.

Pero nunca llegó la aprobación de su estrategia. Y como capital comarca histórica presenta problemas demográfico recientes con tasas inferiores a la media regional, y empieza a ser una importante prioridad atraer habitantes a sus territorios.

En Xàtiva hoy, hay un parque de viviendas de 17.918 viviendas y una población de 29.070 habitantes.

Sí llegó el PMUS (Plan de Movilidad Urbana Sostenible), y el Plan de Acción Comarcal y se está redactando el Plan Especial del Casco Histórico, y siguen coleando la herencia de los PAIs, … y el PGOU empieza a envejecer.

Lo que mejor ha funcionado son las estrategias participativas, por algo se empieza.

Muchos deberes aún por hacer.


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España.

CARMONA

CARMONA. Población (INE)

CARMONA. Pirámide de Población. (INE)

CARMONA. Bienes Inmuebles de Naturaleza Urbana y Uso Residencial 2014-2018

CARMONA. Deuda

CARMONA. Paro



Son datos fríos, sin cocinar

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


 

Carmona, es una ciudad y un municipio español de 924,12 km2 en la provincia de Sevilla, Andalucía, España. Pertenece a la comarca Campiña de Carmona,​ aunque geográficamente también está enmarcado dentro de la comarca de Los Alcores, dista de Sevilla 28 km y de Córdoba 95 km. El municipio de Carmona está dividido administrativamente en 37 núcleos de población, distribuyéndose de la siguiente forma: Carmona, Camposol, Cañada Baja, La Celada, Cerros del Alcor, El Cervatillo, El Chaparral, La Cierva, Los Cortijos del Alcor, El Corzo, Entrearroyos, Este es mi caudal, Los Frutales del Alcor, La Giralda, Los Jinetes, La Llave, La Matallana, Las Monjas, Los Nietos, El Pilar, El Pino, Pradollano, San Bernardo, San Francisco de Raso Espejo, Santa Fe, Santaella de Fátima, El Socorro, El Soldado, Torrelaguna, Torrepalma, Las Tres Palmeras, Las Tres Rosas, Valsequillo, Ventanal Bajo, Viñas Viejas, Virgen de Araceli y Guadajoz.

Con más de 7.000 años de habitabilidad contrastada, podemos afirmar que Carmona es una de las ciudades más antiguas de Europa, y han dado como resultado su inestimable patrimonio histórico. Una de las principales atracciones en este sector es su abundante y extraordinaria arquitectura religiosa, civil y militar que hacen de Carmona una ciudad monumental que supera a muchas capitales de provincia.

Se ubicó en Carmona uno de los “templos” más grandiosos de la Hispania romana, de la cual quedan fragmentos. El “recinto amurallado”, la “Puerta de Sevilla” y la “Puerta de Córdoba” son notables muestras de dicho patrimonio. El monumento romano más notable, único en su género, es la “Necrópolis”, usada entre los s I aC y IV dC, la cual se puede visitar de forma gratuita, previa petición de cita.

,En la arquitectura civil, hay que citar, en primer lugar, el conjunto de la “Plaza de San Fernando”. En toda la población destacan “casas de estilo mudéjar” de los s XV y XVII. Un ejemplo de éstas, es la casa que alberga el Museo de la Ciudad. También destacan en el municipio edificios “renacentistas” del s XVI. No obstante, son más abundantes las “viviendas barrocas” del XVII y XVIII. Igualmente existe una importante diversidad de conventos e iglesias de los s XV, XVI y XVII que contemplan los estilos gótico, barroco y mudéjar.

De su arquitectura militar se conservan aún el “Alcázar de la Puerta de Sevilla”, restos de murallas en su mayor parte romanas, tienen modificaciones medievales, islámicas o cristianas. En la zona más elevada, se sitúa el “Alcázar de Arriba”, o de la “Puerta de Marchena”, cuya estructura tiene un claro origen almohade, aunque ha sufrido numerosas reformas a lo largo de la historia, destacando en primer lugar las efectuadas por Pedro I el Cruel. Le sigue la realizada bajo el reinado de los Reyes Católicos, y las hechas a partir del s XVII. En la actualidad, en un ángulo de la “Plaza de Armas”, se ha construido el Parador de Turismo “Alcázar del Rey Don Pedro”, dentro de la tradición arquitectónica mudéjar, que da al edificio un aspecto notable y sencillo, pareciendo desde lejos una parte más de la antigua fortaleza

El lugar del emplazamiento del casco histórico de Carmona es una meseta polilobulada, delimitada por sus costados S, E y N por fuertes pendientes que oscilan entre el 60 y el 80% y en algunas zonas es absolutamente vertical. El flanco oeste aparece actualmente con una pendiente mucho más suave que oscila entre el 5 y el 10%. Esta suave pendiente no se corresponde con la topografía original sino que responde a una colmatación intencionada de época histórica para facilitar el acceso al recinto. Por el O se limitaba la meseta por la vaguada de la Alameda, una depresión profunda que aumentaría considerablemente los valores de pendiente, con lo que el sitio de Carmona estaría rodeado completamente por fuertes declives, algo menos acentuados hacia el O.

 

 

Esta configuración otorga un carácter casi peninsular al sitio que se une exclusivamente por un pequeño istmo en la zona de la actual Puerta de Sevilla.

La meseta se configura a partir de 5 elevaciones delimitadas por depresiones producto de las vías de drenaje del sitio:

  • Torre del Oro se sitúa al NW de la ciudad con una cota máxima de 239,50 mts.
  • El Picacho, al sur de la ciudad toma una cota absoluta de 248,6 mts.
  • El Mirador se sitúa al SE de la ciudad con una cota máxima de 248,9 mts.
  • El alcázar de Arriba, al este, con una cota máxima de 257 mts.
  • Alcázar de la Reina al NE posee una cota máxima de 234,9 mtrs.

Las colinas que conforman el interior de la meseta tienen una disposición perimetral delimitadas por vaguadas que se convierten en las vías naturales de penetración y de articulación del sitio. La existente entre las del Picacho y el Mirador delimita la entrada por la Puerta de San Mateo al SE. La depresión entre el Mirador y el Alcázar de Arriba indican la posición de la primitiva Puerta de Marchena. Al NO la Puerta de Córdoba ocupa la profunda depresión entre los alcázares de la Reina y del rey Don Pedro. La puerta NO, llamada de la Sedía, se sitúa al final de la suave pendiente del barrio de San Blas.

La fertilidad de la zona y la fácil defensa del cabezo sobre el que se asienta la ciudad, hizo de Carmona un núcleo de población importante de todos los tiempos. Sus orígenes se remontan al Neolítico, habiéndose encontrado en sus alrededores ricos yacimientos prehistóricos. Ciudad ibérica -uno de sus reyezuelos tuvo una muy activa participación en la II Guerra Púnica (218-202 aC)-, fue intensamente romanizada, llegando a tener el privilegio de acuñar moneda.

Por Carmona pasaba la Vía Augusta, usada y conocida durante la Edad Media con el nombre de El Arrecife, y de la que se conservan algunos restos y un puente. La ciudad actual reproduce, con ligeras variantes, el plano urbanístico romano. Fue, sin duda, este período uno de los más brillantes de la historia de Carmona. Sus huellas son preceptibles aún hoy. Las 2 puertas principales del recinto amurallado (las de Sevilla y de Córdoba) son romanas.

Carmona conservó su importancia durante la época musulmana. Incluso llegó a ser, durante los primeros reinos de Taifa, capital de uno de ellos. En 1247 se rindió a Fernando III el Santo, que la repobló y dotó de Fuero propio. Su hijo, Alfonso X el Sabio, realizó el Repartimiento y delimitación de su término municipal.

Durante el reinado de Pedro el Cruel, Carmona fue objeto de predilección real. Su Alcázar de la Puerta de Marchena, engrandecido, fue una de sus residencias favoritas. Y en él se refugiaron sus hijos, defendidos por don Martín López de Córdoba, maestre de Alcántara y Calatrava, después de la muerte violenta del rey en Montiel. Durante los reinados de Juan II y Enrique IV, Carmona fue escenario de las rivalidades de las casa nobiliarias de los Ponce de León y los Guzmán.

La participación de Carmona en la guerra de Granada fue muy notable, como se ha podido comprobar por la abundante documentación conservada en el Archivo Municipal.

En el año 1630 Felipe IV otorgó a Carmona el título de ciudad. En fecha más reciente (1869) nuestra ciudad fue teatro de uno de los primero intentos de implantación de la República Federal

El poblamiento prehistórico. La fase preurbana.

La primera población documentada en el actual sitio de Carmona se data en torno al 3000 aC en el tránsito entre el Neolítico y Calcolítico. Se han encontrado restos dispersos de materiales pertenecientes a esta época por todo el perímetro de la meseta. Sin embargo, sólo se han documentado estructuras de habitación, fondos de cabaña, silos y fosas en el entorno de las calles Dolores Quintanilla y barrio de Santiago. Debemos, por tanto, hipotetizar que el área de habitación ocupó la mitad oriental de la meseta en las laderas de la elevación del Alcázar de Arriba, del colegio de las Hermanas de la Cruz, Alcázar de la Reina y Picacho.

La meseta sigue estando poblada durante la Edad del Bronce Inicial. Durante el Bronce Medio, en la segunda mitad del segundo milenio aC, se percibe un cambio radical en el registro arqueológico. Esta etapa está protagonizada por comunidades emparentadas con lo que arqueológicamente se denomina cultura de Cogotas I, que se extenderá por gran parte de la Península Ibérica y afectando a casi toda Andalucía. A pesar de la ruptura cultural, el hábitat ocupa la totalidad de las elevaciones y laderas de la meseta.

El Bronce Final aparece como una de las etapas más inciertas y oscuras de la historia carmonense. Esta indefinición parece indicar o un despoblamiento del lugar, y que las estrategias de supervivencia de los habitantes buscaran otros lugares, o que la Arqueología no haya podido diferenciar esta etapa.

Desde el primer asentamiento humano en la meseta, la información facilitada por la Arqueología nos permite vislumbrar el poblamiento como agrupaciones más o menos densas de cabañas, de recintos para el ganado, pequeñas áreas de cultivo, sin un orden preestablecido. Nada de esta estructura determina, ni siquiera condiciona, el devenir urbano de Carmona.

La ciudad tartésica. El origen de la ciudad.

La fundación de la ciudad es consecuencia directa del asentamiento de una colonia de pobladores orientales, principalmente fenicios, en parte de la meseta. La zona elegida coincide aproximadamente con el actual barrio de San Blas. Este lugar no es el más alto ni agreste por lo que no primaron los criterios defensivos en esta elección. Su situación al norte, permite controlar los accesos y caminos hacia el río y la Sierra Morena. Además, el área de San Blas es topográficamente la de mayor extensión con cotas similares y con pendiente suave de toda la meseta, lo que permite desplegar una organización racional del asentamiento humano.

La fundación se data tradicionalmente en torno a la mitad del s VIII aC, aunque la Arqueología puede dar, todavía, grandes sorpresas al respecto. No obstante, no es hasta el s VII y gran parte del VI aC cuando el primitivo asentamiento adquiere su máxima extensión y complejidad urbana. La colonia ocuparía todo San Blas hasta el área del Postigo y el Albollón como límite S. Al O, una muralla realizada con un basamento de mampostería con talud al exterior y un alzado de adobes, recorrería desde la Sedía hasta la actual puerta de Sevilla, defendiendo el flanco más vulnerable. Sus puertas principales debieron situarse en el entorno de la Sedía, en el Postigo y en el Albollón.

La ciudad turdetana y púnica.

El fin de la colonización fenicia, el fin de Tartessos, supuso una ruptura traumática y violenta cuyos extremos siguen siendo una incógnita. A pesar de todo, la ciudad lejos de resentirse, aumenta su extensión y su importancia en el territorio.

La ciudad se amplía hacia el sur hasta una línea hipotética que uniría la puerta de Sevilla con el Albollón. La nueva ciudad sigue los patrones constructivos de la anterior con edificios complejos, diferenciados por usos, que se distribuyen formando estancias de funcionalidad diversa, articulados por calles que siguen una estructura racional tendente a la ortogonalidad.

Esquema urbano general de Carmona en época romana

La ciudad romana.

La conquista romana, no parece cambiar la ciudad, ni su modo de construir, ni la extensión de la misma, ni el componente de sus habitantes. La verdadera revolución urbanística ocurrirá en los momentos tardo-republicanos y el s I de nuestra era. La ciudad se remodela completamente, se monumentaliza y se amplía.

El perímetro defensivo pasa a ser toda la meseta que, sin duda, fue rodeada de una muralla. Junto al área amurallada, extramuros la ciudad se extiende con usos diversos, industriales, lúdicos y funerarios. La ciudad no reniega de su configuración pasada, la adopta y monta su nueva expansión urbanística sobre las bases de la ciudad pretérita pero con las nuevas formas del Imperio.

Se mantienen por tanto la ordenación de la ciudad protohistórica en el actual barrio de San Blas; igualmente, la ciudad turdetana y púnica mantiene su estructura, tanto en el ámbito urbano como en las zonas de uso militar, en el entorno del Picacho. Los caminos que conectaban la ciudad con los bordes de la meseta, seguirán estructurando en nuevo ordenamiento urbanístico y se integrarán en la nueva trama.

La ciudad, limitada por el recinto amurallado, tendrá 4 puertas principales, comunicadas por el cardo y el decumano y otras cuatro puertas secundarias, a saber, la puerta del Postigo al O, la del Albollón al N, la del Alcázar de Arriba al E y la de San Mateo al S; aparte, sin duda numerosos portillos menores acabarían por configurar los accesos a la ciudad.

Carmona colmata urbanísticamente la meseta en época altoimperial y se monumentaliza hasta límites no conocidos en el resto de su historia. Baste describir su entrada desde el este a través de la Vía Augusta flanqueada a la derecha con una impresionante sucesión de tumbas muchas de ellas monumentales y a la izquierda con los edificios de espectáculos, el anfiteatro y el circo. Al fondo de la ciudad, sobrecogería con la impresionante mole de la Puerta de Sevilla coronada con el templo.

Rutas de acceso óptimo líneas discontinuas desde la periferia de la ciudad de Carmona

La crisis bajoimperial y tardoantigua

La rápida expansión de la ciudad durante el s I se ve drásticamente truncada en la III centuria. La crisis general del fenómeno urbano a lo largo del Imperio se manifestó de manera patente en la ciudad de Carmona.

Esta singular crisis debió provocar el abandono de gran parte de lo que la ciudad altoimperial había ocupado a lo largo del siglo I, hasta retrotraerse a la extensión de la ciudad republicana. La nueva ciudad debió vivir de la anterior, reutilizando sus estructuras y tomando como cantera las construcciones abandonadas. La periferia de la ciudad se iría abandonando mientras la población se concentraría en la zona central y occidental de la meseta. Los espacios monumentales del entorno de la Plaza de Arriba se transformarían perdiendo su función pública. Este estado de cosas se mantuvo en todo el período tardoantiguo y el principio de la Edad Media hasta la conquista musulmana.

  • La ciudad islámica

La conquista islámica de la ciudad inauguró un nuevo período que marcará la recuperación urbana de Carmona. A partir de la trama urbana romana, muy desdibujada por la larga crisis, la configuración urbana de Qarmuna mantiene en líneas generales el viario altoimperial y la ubicación del centro; sin embargo, las construcciones se realizarán según un esquema de planta nueva y unos materiales también novedosos. La nueva ciudad alcanzará su cenit en el período almohade.

La trama urbana debió seguir el esquema impuesto por la ciudad altoimperial, aunque deformada por el período de crisis en el Bajo Imperio y Antigüedad Tardía. La ciudad mantendría el mismo esquema con el antiguo cardo máximo y decumano máximo como ejes esenciales de la ciudad. Ambos ejes se cruzarían en el centro donde se ubicaría la mezquita de los viernes que presidiría una gran plaza rectangular que fosilizaba el espacio abierto del foro, donde se celebraría el mercado semanal de los jueves. En torno a este espacio central se localizarían los principales edificios administrativos. Qarmuna contaría con las 8 puertas descritas para el momento de esplendor altoimperial. Puerta de Sevilla, la del Postigo, la de la Sedía, el Albollón, Córdoba, Alcázar, de Marchena y de Morón.

La actual Plaza del Palenque era de mayores dimensiones, llegando su extremo al menos hasta la actual fachada de la iglesia de San Bartolomé, en cuyo entorno debieron situarse unos importantes baños. Intramuros, la ciudad no colmataba el espacio, dejando grandes baldíos en los actuales cortinales orientales. Igualmente las manzanas que actualmente se adosan a las murallas y al borde no existirían, dejando un espacio de respeto a las defensas.

Las manzanas, tomando como base la parcelación romana, iniciaron un proceso de unión mediante la absorción de los viarios divisorios, que quedaron convertidos en azucaques o adarves para acceder al interior de las manzanas, dando lugar a manzanas de 3.000 y 4.500 m2 de superficie frente a los 1.250 m2 del actus quadratus.

Las calles, de dimensiones regulares en la ciudad romana, van reduciendo su anchura a los mínimos funcionales según el rango y grado de uso de las mismas, modificando igualmente la rectilínea alineación primitiva, hacia perfiles más sinuosos.

Para analizar la tipología de las viviendas remitimos al apartado correspondiente de esta memoria informativa. En líneas generales, la casa tipo se corresponde con la casa patio. Toda la estructura se realiza construyendo crujías con funcionalidad diversa en torno a un patio central. Crujías generalmente de una planta salvo en la nave del salón y alcobas que dispondría de dos.

Las casas mostraban el rango social de sus inquilinos en el tamaño de la parcela que ocupaban y en la riqueza de su decoración. Todos los rasgos descritos son la base del parcelario actual de la Carmona intramuros.

La ciudad islámica se estructuraba en barrios dotados de los servicios esenciales por cada unidad. Como indicábamos al analizar las mezquitas, centros de cada barrio, éstas parecen ubicarse en el entorno de las actuales iglesias parroquiales por lo que debemos entender que la división en collaciones que hicieron los cristianos a la toma de la ciudad se corresponde con los barrios de la antigua Qarmuna. A las collaciones cristianas intramuros habría que añadir el posible arrabal de San Mateo cuya mezquita ocuparía el solar de la actual ermita.

El barrio Norte, actual San Blas, fue ocupado por la población judía de Carmona. Su existencia y dimensión presentan muchas dudas, ya que no es posible establecer su fecha de instalación, los primeros datos apuntan al s X, ni tampoco la importancia y número de sus miembros. Lo que sí es cierto es que la judería desapareció durante el polgrom de 1391, quedando como única huella los topónimos del callejero en el barrio de San Blas.

Carmona en la Edad Media (La Puerta de Sevilla en Carmona. Alfonso Jiménez Martín. Sevilla. Consejería de Obras Públicas y Transportes. 1989)

Las transformaciones cristianas.

La conquista de la ciudad por las tropas cristianas, supuso un cambio importante en la sustitución de la oligarquía dominante y en el aspecto simbólico pero no tanto en la imagen urbana. El dominio cristiano produjo un primer momento de crisis que se tradujo en una disminución del número de habitantes; la ciudad debió reducir su extensión por la zona oriental de la meseta. Durante el s XIV, durante el reinado de Pedro I, la ciudad conocerá una renovación de determinados edificios. Se construirá el palacio real en el alcázar y según la tradición, se construyeron las parroquias de Carmona.

El s XV es un período de expansión urbana. Al tiempo que la frontera se alejaba de los territorios carmonenses, con la paz, la ciudad empieza a ocupar los baldíos estratégicos y se fundan los nuevos arrabales extramuros, empezando por la zona del Postigo y San Pedro. El arrabal de San Mateo se empieza a abandonar hasta su total desaparición.

La mayor transformación urbanística viene motivada por la inserción forzada en la trama islámica de los nuevos edificios parroquiales. Las nuevas iglesias cambian radicalmente la orientación religiosa, antes al sureste, ahora al este, lo que obligó a girar 90º la estructura de las mezquitas. La tipología de los edificios también cambia. Los tipos comunes tienen planta rectangular pero con una relación anchura/longitud de en torno a 2/3 en las mezquitas y de 1⁄2 en los edificios parroquiales. Estas dos cuestiones motivaron una difícil adaptación de los nuevos edificios en el parcelario y esto debió de hacerse a costa de espacios públicos y mediante la adquisición o donación de otros edificios aledaños. No obstante, el interés ideológico facilitó la sustitución de las mezquitas de barrio por las nuevas iglesias parroquiales.

1567 Carmona por Anton van den Wyngaerde

Siglo XVI. El terremoto de 1504, el fin de la ciudad medieval.

Ésta se situaba al norte del patio para beneficiarse de las condiciones de soleamiento. Esta nave se estructuraba en un salón central flanqueado por una o dos alcobas en los extremos y se le anteponía una galería para facilitar la circulación y la transición al patio y como elemento de regulación de la temperatura en el área vividera. Otras piezas importantes son la cocina, las cuadras y almacén y el zaguán, estancia que sirve de transición entre el espacio público y el privado. Las viviendas se vuelcan al interior apareciendo prácticamente ciegas hacia la calle para preservar la privacidad. Las letrinas evacuaban a pozos ciegos ya que la red de alcantarillado de la ciudad romana hacía mucho que había quedado inutilizada, y se ubicaría, como es tradicional, cerca de la entrada.

El 5.4.1504 se produjo un fortísimo terremoto con epicentro en Carmona que tuvo una intensidad de grado IX (en una escala de XII). Sus resultados fueron desastrosos para las personas y para los edificios de la ciudad. Más allá de la discusión sobre el efecto real del terremoto, la ciudad medieval acabó en 1504. El sismo dejó maltrechos muchos edificios lo que obligó a urgentes reparaciones tanto de edificios públicos como a viviendas, pero junto a ello, el s XVI se abría como un período de paz; el descubrimiento de América proporcionó riquezas sin cuento para Sevilla y su entorno. Así, la bonanza económica provocó una renovación del caserío sin precedentes en la historia urbana de Carmona, de tal manera que es muy difícil encontrar alguna vivienda anterior al fatídico año.

En el nuevo siglo, toda vez que la Península estaba bajo manos cristianas, la ciudad se prepara para unos tiempos más pacíficos. Las defensas dejan de ser estructuras prioritarias y comienzan a convertirse más en una carga que en una necesidad. De esta manera, se ocupan los vacíos estratégicos junto a las murallas y las casas se adosan y horadan las murallas, lo que provoca una reordenación del viario junto al perímetro defensivo.

El aumento demográfico llevó a una densificación del espacio intramuros y, sobre todo, a un rapidísimo desarrollo de los arrabales hasta alcanzar límites sólo claramente superados durante el s XX. El arrabal, formalizado en torno a la parroquia de San Pedro, se dotará de edificios y espacios públicos que competirán con la ciudad intramuros. Conocerá la fundación de 4 instalaciones monacales, mesones y fondas, cuarteles y una gran plaza, que como contrapunto de la plaza intramuros o de Arriba, se denominará del Arrabal o de Abajo. Se inicia así la cada vez mayor pérdida de protagonismo del centro con respecto a arrabal.

Los arrabales surgen sin una planificación ordenada. Los nuevos edificios se adosan a los existentes creando manzanas de gran tamaño y de formas irregulares, generadas a partir del elemento matriz de los caminos que se acercan a la ciudad por su flanco de poniente.

La ciudad mantiene como centro la zona de Santa María. En torno a la gran plaza que se abría delante de la iglesia Prioral, se ubicaron los principales edificios públicos: el Cabildo y el pósito municipal. Igualmente, las principales familias ubicaron sus casas en dicho ámbito. A pesar de ello, se comienza a producir una migración del centro a la actual Plaza de Arriba, ubicando la cárcel y Audiencia en este ámbito. La zona comercial aprovechaba los bajos de los edificios de la plaza y la calle Martín López, antigua Vendederas. La iglesia situó su cilla en las cercanías del alcázar, en una zona junto a los cortinales de fácil comunicación a través de la calle que unía las puertas de Marchena y Córdoba.

Las principales familias de la oligarquía carmonense compiten en la grandeza de sus casas. Las casas palacio comienzan a ocupar posiciones preeminentes en las principales manzanas de la ciudad. Otras ocupan las zonas más deshabitadas en el levante de la meseta. Todos estos edificios superan en dimensiones los tamaños habituales de las manzanas por lo que provocan un proceso de concentración mediante la absorción de las calles en el nuevo solar. En el centro, los palacios de los Rueda, Quintanilla, Lasso, Caro ocuparon los lugares señalados; en una posición más excéntrica, pero de mayores dimensiones se situaron las de los Briones, Turmo y el palacio del Marqués de San Martín.

Las fundaciones monacales provocaron un efecto aún mayor en el parcelario. A costa de adquisiciones y donaciones, los conventos fueron creando solares de importantes dimensiones que integraron antiguos espacios públicos en los nuevos recintos, obligando, por tanto, a la apertura de nuevos viales que evitaran el obstáculo interpuesto. Los conventos de Madre de Dios y Santa Catalina ocuparon las posiciones más céntricas distorsionando en gran medida el callejero en las cercanías de la Plaza de Arriba. Los conventos extramuros, no supusieron ninguna transformación urbana de importancia, antes al contrario, actuaron como elementos de atracción en torno a los cuales fue creciendo el arrabal.

El terremoto de Lisboa certificó el final del poder militar y defensivo de la ciudad. Todos los edificios vinculados a la defensa quedaron destruidos. Sus alcázares, murallas y puertas cayeron al suelo librándose tan solo, y por pura casualidad, la puerta de Sevilla.

Siglos XVII-XVIII.

En los siglos barrocos las principales modificaciones estarán provocadas, igual que en el siglo precedente, por las instalaciones monásticas que introducirán fuertes cambios en el parcelario. En 1687 los Carmelitas Descalzos fundaron el convento de San José acabando de formalizar la gran manzana ocupada además por el palacio de los Briones y, posteriormente, por el nuevo pósito de granos del cabildo eclesiástico. En 1718 se iniciaron los trabajos para la construcción del convento de la Santísima Trinidad, junto a Santa María, fundación polémica desde sus inicios y que, tras su materialización, deformó completamente el antiguo centro urbano.

Entre 1619 y 1621 comenzaron los trabajos para la construcción del colegio de San Teodomiro de la Compañía de Jesús, obras que culminaron con la inauguración de la iglesia en 1720. La erección del edificio jesuita conllevó la remodelación de la amplia manzana cambiando sus alineaciones y ocupando espacios públicos. Como operación urbanística barroca, se creó la actual plaza de Cristo Rey, como espacio libre para potenciar el efecto escenográfico de la fachada de la iglesia.

A principios del siglo XVII se erigió un convento femenino bajo la advocación de Santa Catalina de Sena en el solar que actualmente ocupa la Plaza de Abastos. El nuevo solar unió varias manzanas ocupando las vías públicas integrándolas en la nueva edificación obligando a desviar las calles que comunicaban el sur de la meseta con la zona de la Plaza de Arriba.

El terremoto de 1755

Los efectos del terremoto de Lisboa marcaron un punto crítico en la evolución de la ciudad. Aun cuando los efectos no fueron tan devastadores como los del terremoto de 1504, los daños provocados obligaron a una cierta renovación urbana contribuyendo a una mayor barroquización del caserío carmonense. Las viviendas, sobre el parcelario antiguo adoptan una nueva tipología, fusión entre los prototipos islámicos de la casa patio y el modelo cristiano de la casa corredor. Así, las casas se construyen en torno a un patio porticado, generalmente en una sola planta dejando la galería superior descubierta, pero renunciando absolutamente a los criterios climáticos que habían inspirado las viviendas-patio. Las habitaciones se ubican en fachada mientras que el espacio destinado a los animales se ubica en el fondo de la parcela.

La segunda gran consecuencia fue la ruina definitiva de la cerca defensiva y del Alcázar de Arriba. La ruina del alcázar dejó sin sentido la existencia de los cortinales defensivos que fueron privatizados dentro de la corriente desamortizadora de la segunda mitad del siglo, que acabó con la mayor parte de los terrenos de propios del Cabildo.

La caída de la cerca iniciará un lento proceso, que invertirá la tendencia del desarrollo de la ciudad, que continúa hoy día y tendrá su máxima expresión en los años venideros. La existencia de la muralla provocaba un desarrollo centrípeto, de tal forma que los principales edificios tanto públicos como privados se situaban en el centro mientras que la periferia tenía usos marginales. La muralla impedía la relación visual directa de la ciudad con su territorio. Cuando cae la cerca, algunos edificios comienzan a volver la cara al exterior, revitalizándose el margen frente al centro.

El terremoto de Lisboa certificó el final del poder militar y defensivo de la ciudad. Todos los edificios vinculados a la defensa quedaron destruidos. Sus alcázares, murallas y puertas cayeron al suelo librándose tan solo, y por pura casualidad, la puerta de Sevilla.

La remodelación de los accesos a la ciudad con la creación del camino viejo que circunvalaba la ciudad y evitaba la necesidad de circulación interior, culminó el lento pero inexorable proceso de limitación de los viales hasta el mínimo funcional.

La apropiación de los espacios públicos por los privados es un proceso constante que, tras el terremoto de Lisboa y con el terremoto como excusa, llega a su máxima expresión. La vía principal, ya en parte obstaculizada por la Iglesia Prioral, algún palacio y edificios públicos y conventuales, toda vez perdida su función primordial, fue inmediatamente colmatada.

1868 Carmona

La Carmona Contemporánea.

El análisis del plano de 1868 nos ofrece los límites del arrabal histórico y como hecho destacado reseñamos la política de ensanches de calles para la mejora del tránsito. Así, las actuaciones fundamentales fueron el ensanche de la calle Sacramento a costa de la crujía occidental del actual ayuntamiento y el de la calle Maese Rodrigo, para permitir la comunicación transversal entre los principales ejes de la ciudad, la calle Prim y Domínguez de la Haza.

En la calle Calatrava, la demolición de un inmueble posibilitó la creación de un ensanche triangular.

En el entorno de la Puerta de la Sedía se remodelaron completamente los accesos. Se ordenó una nueva calle más amplia que el primitivo acceso y se destinó la zona a área industrial.

El centro se ubicó definitivamente en la Plaza de Arriba, concretándose en dos grandes operaciones urbanísticas. La primera de ellas fue la construcción de un edificio nuevo para sede del Ayuntamiento en la fachada sur de la Plaza de Arriba, a costa de la primitiva parroquia del Salvador que fue trasladada a la iglesia del expropiado colegio jesuita de San Teodomiro, aunque las Casas Consistoriales nunca llegaran a ocuparlo, quedándose en su emplazamiento provisional del colegio jesuita.

La segunda operación urbanística supuso la demolición del convento de Santa Catalina y la construcción, en su lugar, de una amplia y espaciosa plaza de abastos.

1873 Carmona

Con los tiempos cambió la sociedad. La hora de las familias nobles dejó paso a una incipiente burguesía que seguía basando su riqueza en la propiedad de la tierra. Esta nueva clase se convertirá en la oligarquía local que quedará patente en sus viviendas. Estas se construirán en los ejes principales de la ciudad, calle Prim, plaza del Palenque, Martín López y Dolores Quintanilla, en el estilo ecléctico e historicista que marcará los años finales del s XIX y principios del XX. Pero la ciudad ya no era la misma. Tras el breve florecimiento entre los siglos, Carmona sigue su lenta decadencia hasta tocar fondo en los duros años de la posguerra.

Carmona llegó hasta los años 60′ del s XX con su carácter de ciudad agrícola, con recursos basados en la explotación de la tierra, con una industria débil y un sector servicios aún modesto.

La producción agrícola se mantenía sustentada en los cultivos tradicionales del trigo y del olivo, acompañados de ganadería y cultivos de huerta para el abastecimiento de la población. Ligado a esto una estructura social muy cerrada a los cambios, dominada por los grandes propietarios nobiliarios y eclesiásticos de la tierra, minifundistas y arrendatarios de la tierra, con un nutrido grupo de jornaleros que completan sus débiles ingresos agrícolas con una precaria economía casi depredadora.

Con la desamortización de los bienes religiosos del s XIX, se transforma la propiedad de las tierras, pero sólo hacia una mayor concentración de poder en manos de la oligarquía civil, aún dominada por la nobleza, pero entre la que surge una nueva burguesía agrícola de aquellos antiguos arrendatarios de las tierras de la Iglesia. El grupo mayoritario de los jornaleros vio empeorar su situación tras la desamortización y la privatización de los terrenos comunales.

Un sector secundario que inicialmente se limitaba a la producción de manufacturas artesanales destinadas al consumo local, se desarrollará hacia finales del s XIX y la primera mitad del XX con la creación de algunas industrias de transformación agrícola de la aceituna, el trigo, el algodón, el jabón, e incluso producirá la energía eléctrica que demanda el pueblo. Esto generará una pequeña clase burguesa, no muy desligada de la tradicional oligarquía agrícola. El sector terciario con una diversidad de oficios, mezcla vecinos de diferentes estratos sociales y de niveles de ingresos bien distintos.

1918 Carmona

La desamortización permitió incorporar al uso público espacios como el del Convento de Santa Catalina, transformado en el primer Mercado estable; el Convento de San José que se empleó para la nueva Cárcel, Cuartel y Juzgado; el del Colegio de los Jesuitas, convertido primero en centro de enseñanza y después en el Ayuntamiento; el Convento de Santa Ana que permitió en 1840 realizar el primer cementerio externo a las parroquias urbanas.

Sabemos que tras el terremoto de Lisboa, el Alcázar de Arriba fue cayendo en un importante estado de desuso y de ruina, al igual que buena parte de las murallas de la ciudad. También la Puerta de Sevilla sufrió este proceso de deterioro, hasta el punto que, ya en el s XX, sólo la falta de dinero la salvó de la demolición.

1923 Carmona

Fruto de la Ilustración y la creación de una pequeña burguesía local fue la creación de sociedades culturales, como la sociedad arqueológica de Carmona, y el surgir de personalidades ilustradas y filantrópicas como Bónsor, Juan Fernández, Domínguez Pascual, Vega Peláez…, que donaron sus propiedades a la ciudad. Esto se completa con artistas de la talla de José Arpa, Rodríguez Jaldón y Vega Peláez.

La figura de Jorge Bónsor y de Juan Fernández, apoyados en la Sociedad Arqueológica de Carmona, resultaron fundamentales para la recuperación del patrimonio histórico de la ciudad: la Necrópolis, el Anfiteatro, la creación del Museo de la Necrópolis, el Alcázar de Arriba, además de otros numerosos trabajos arqueológicos urbanos y rurales.

1945 Carmona

En el primer tercio del s XX la ciudad emprende una importante etapa renovadora con actuaciones en sus principales espacios urbanos, con las reformas de la Plaza de San Fernando, del Paseo del Arrabal y de la Alameda de Alfonso XIII. Además, se ejecutó el Teatro Cerezo, después de diversos proyectos desechados.

La renovación tipológica y morfológica de las casas palacios del periodo Moderno, se extiende a partir del s XIX, a las casas de esta pequeña burguesía y de las clases medias, mientras que se mantiene la arquitectura popular de tradicional mudéjar, con modestos ornamentos barrocos. Muchas de estas casas medias y populares, fruto de la presión demográfica, pasaron a ser casas de vecinos, extendiéndose la habitación a las plantas altas hasta ahora dedicadas a almacenamiento agrícola.

1956 Carmona

Tras la Guerra Civil y la depresión que le siguió, en los años 50′, la Ciudad permanecía estancada en sus límites históricos con una población cercana a los veintiocho mil habitantes, con una breve corona industrial y artesanal, heredada de décadas anteriores, todo ello sin superar un recinto de 90 Has. La ciudad, lentamente, se irá esponjando hacia finales de esta década con varios crecimientos periféricos entre los que destaca el ensanche del Barrio del Real, articulado en torno al eje del Paseo de San Antón, básicamente sobre suelos municipales.

No encontramos obras arquitectónicas significativas de esta época salvo algunas fachadas modernistas y algunas obras de arquitectura racionalista, tales como el Colegio de la calle Cervantes y las naves de la factoría de Hytasa.

En el medio rural el conjunto de haciendas, cortijos y molinos mantuvieron su actividad plena durante este periodo. Como habían venido haciendo a lo largo de su historia, estos conjuntos fueron reformándose o ampliándose para adaptarse, especialmente a partir de los años 30′, a las nuevas tecnologías y producciones agrícolas, generando arquitecturas aún más complejas y ricas.

La ciudad que crece sin planeamiento (1960-1983).

A partir de los años 60′ se produce el gran crecimiento urbanístico de la ciudad, que supera notablemente los límites de la ciudad histórica, consecuencia, más que de su crecimiento demográfico, de los profundos cambios socioeconómicos que se han producido en estas 4 décadas. Así, la ciudad ha ido manteniendo, e incluso reduciendo su población entre veintiséis y veintitrés mil habitantes, mientras que su extensión ha pasado de unas 87 Has. en 1960, a 163 Has. en 1983.

Este crecimiento espectacular se inició, como hemos visto, a finales de los años 50′ en el Barrio del Real mediante un ensanche residencial sobre terrenos mayoritariamente municipales, al que pronto se sumaron otros sectores no planificados e inconexos como las barriadas de Villarosa al SO, el entorno de las calles Jorge Bónsor y Anfiteatro al O, y el entorno del León de San Francisco y Fuente Viñas al N.

A esto hay que añadir las industrias de transformación agrícola que ya existían y que mantuvieron su actividad en esta época. Se situaban, fundamentalmente, en la zona N, también sin ningún tipo de planificación.

Al no existir planeamiento municipal, en la década de los 70′ comenzó a aplicarse las Normas Subsidiarias Provinciales de Sevilla, así como unas Ordenanzas Municipales Edificatorias anteriores. Las Normas Subsidiarias Provinciales de Planeamiento eran formuladas por las antiguas Comisiones Provinciales de Ordenación del Territorio y Urbanismo, (dependientes del Ministerio de la Vivienda) y las Diputaciones Provinciales, conforme a la previsión del Texto Refundido de la Ley sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana de 1976, con el fin de evitar las graves consecuencias urbanísticas que tendría la ausencia de un régimen de edificación y uso del suelo.

En el caso de Carmona, este mínimo control urbanístico y, fundamentalmente, el limitado crecimiento económico de la sociedad carmonense, evitó el daño que en este periodo desarrollista sufrieron otras ciudades más dinámica, conservándose la mayor parte de su riqueza patrimonial en el Conjunto Histórico, así como unas condiciones aceptables en su entorno periurbano. Sin embargo, hay que lamentar la perdida de diversos edificios de interés y, singularmente, la operación llevada a cabo por el Ministerio de Obras Públicas en los años 60′ para mejorar el trazado de la N-IV, que supusieron la expropiación y demolición de las edificaciones situadas en las inmediaciones de la Puerta de Sevilla, así como la destrucción del Paseo del Arrabal.

Se trata, por tanto, de crecimientos discontinuos, en general no planificados y colgados de la red radial de carreteras y caminos en dirección N, O y SO, dado que hacia el E y hacia el S el Escarpe del Alcor siempre ha sido considerado, por fortuna, una barrera insalvable. En general, los crecimientos eran reducidos e inconexos, consistentes en loteos de parcelas unifamiliares, después autoconstruidas por las clases más humildes, carentes de zonas verdes y equipamientos. La excepción fue el sector del Real, que dada su titularidad pública, además de ordenarse con un trazado racional, albergó las promociones de viviendas sociales de los años 60′ y 70′, siempre con escasos equipamientos y deficientes condiciones de urbanización. Mientras el Conjunto Histórico mantuvo su alta densidad de uso, aunque comenzó a bajar ligeramente su población y su centralidad.

Quizás la edificación más singular de esta etapa fue la edificación del Parador Nacional de Turismo, inaugurado en 1970, obra del arquitecto Picardo, con asesoramiento de Rafael Manzano, sobre el patio de armas del Alcázar del Rey Pedro I. Con este motivo se reconstruyeron algunas puertas y lienzos del Alcázar, en especial en su zona sur.

1980 Carmona

La ciudad de las normas subsidiarias (1983-2003).

Como hemos visto, hasta este momento no existía en Carmona, salvo por aquellas Normas Subsidiarias Provinciales, instrumento de planeamiento general alguno vigente en el Municipio, ni tan siquiera, el mínimo proyecto de delimitación de suelo urbano que preveía el Reglamento de Planeamiento Urbanístico de 1978. Carmona fue uno de los últimos municipios de su entidad en contar con un planeamiento general propio. La Normas Subsidiarias Municipales de Planeamiento se aprobaron definitivamente en 1983. Fueron encargadas por la Diputación de Sevilla a un equipo dirigido por el arquitecto Fernando Mendoza.

Evidentemente la aprobación de las Normas Subsidiarias Municipales de Planeamiento supuso un gran avance en la regulación del urbanismo municipal, pero en todo caso ha de tenerse en mente cual era el objeto de unas Normas Subsidiarias, conforme al Texto Refundido de la Ley del Suelo y Ordenación Urbana de 1976, que tienen un carácter subsidiario y temporal para paliar los efectos de su ausencia de Plan General.

CARMONA. NNSS 1983

No obstante, en el caso de Carmona, las Normas Subsidiarias, a pesar de su gran antigüedad y de las múltiples modificaciones puntuales que han sufrido (del orden de 30), han cumplido un papel digno en cuanto a mantener un mínimo control sobre los usos y edificaciones, a pesar de no haber logrado resolver los principales problemas de estructura viaria y de dotaciones, fundamentalmente por carecer de los instrumentos de gestión precisos.

En el marco de las Normas Subsidiarias, la ciudad ha continuado su desarrollo territorial, fundamentalmente hacia el N y hacia el O, con sectores urbanizables residenciales como el PP. San Francisco, el PP. Anfiteatro, el PP. Necrópolis, así como con los sectores industriales del PP. Brenes y PP. El Pilero. Este último fue la 1ª gran actuación urbanística pública y no estaba prevista inicialmente por las NN.SS.

1986 Carmona

A esto hay que añadir más de 40 Estudios de Detalle, en su mayor parte sobre suelos residenciales y de iniciativa privada, con ordenaciones equivalentes a un plan especial de reforma interior. Estas actuaciones han ido consolidando el suelo urbano en buena parte de sus vacíos interiores, pero en la mayor parte de los casos, de un modo fragmentado, con escasez de equipamientos y con una baja calidad urbanística.

Las actuaciones de iniciativa municipal han venido a resolver sectores interiores estratégicos que el limitado mercado inmobiliario local no era capaz de afrontar. Por orden de antigüedad, los sectores del Antiguo Campo de Fútbol del Real, Hytasa en la zona Norte y Copraga también en la zona del Real, han marcado un cambio sustancial en la cualificación de la ciudad; tanto por sus contenidos de ordenación, como por sus dotaciones públicas y la gestión de patrimonio municipal de suelo.

En lo que se refiere a los espacios públicos debe destacarse la restauración del Paseo del Estatuto a su estado de paseo salón, destruido en los años 60′. En cuanto a las edificaciones más destacables están por un lado las actuaciones municipales de equipamientos, tales como la Oficina Comarcal Agraria, la nueva sede de la Policía Municipal, y las 2 naves de Hytasa destinadas al Area Económica y al Area de Juventud; por otro lado las actuaciones públicas de vivienda, entre las que debe destacarse las construidas en Villarosa y en Hytasa.

En este periodo la ciudad de Carmona ha incrementado ligeramente su población de 23000 a los casi 25000 habitantes actuales, pero su superficie ha pasado de 163 Has. en 1983 a las 282 Has. actuales. El Conjunto Histórico se ha despoblado en este periodo en más de un 25%, aunque ha sido capaz de conservar en gran medida su riqueza patrimonial, a pesar del limitado contenido de protección que tenían las NN.SS. Por tanto, las viejas NN.SS. desfasadas, insuficientes y desfiguradas por las numerosas modificaciones puntuales, están agotadas desde hace muchos años.

1999 Carmona

El instrumento de planeamiento general vigente en el Municipio de Carmona está constituido por las Normas Subsidiarias Municipales de Planeamiento, aprobadas definitivamente el 17.11.1983, con sus numerosas Modificaciones Puntuales, han sido adaptadas parcialmente a la Ley 7/2002, de 17 de diciembre, de Ordenación Urbanística de Andalucía (en adelante LOUA), mediante Acuerdo adoptado por el Pleno del Ayuntamiento en sesión de fecha 4.3.2009 y rectificado en sesión de fecha 17.7.2009 (Boletines Oficiales de la Provincia de Sevilla de fechas de 6.6.2009 y 8.1.2010).

2004 Carmona

Las Normas Subsidiarias de 1983, propusieron para Carmona un modelo de ciudad compacta, con crecimientos moderados, residenciales en sus vacíos interiores, hacia el N y O, e industriales en sectores del noreste y sureste. En el Término, aunque con delimitaciones imprecisas, ya entonces, reconocieron la existencia de un modelo disperso de asentamientos. Además, trataron de proteger determinados espacios y elementos singulares del territorio, en especial el Escarpe del Alcor, y prevenir la dispersión de industrias y viviendas en el suelo no urbanizable.

Fueron el primer instrumento democratizador de la realidad urbana que impuso un orden de carácter continuista muy adaptado a la realidad social y económica del Municipio, el tiempo transcurrido y el cambio de circunstancias: sociales, económicas y territoriales, ha dado lugar a que la consecución de las necesidades públicas en materia urbana hallan tenido que ser satisfechas recurriendo a la introducción de múltiples alteraciones de las NN.SS. mediante su modificación puntual reiterada.

  • Naturalmente, constituyen un instrumento de planeamiento general obsoleto e incapaz de atender las necesidades urbanísticas presentes y futuras de Carmona. En consecuencia, es evidente la necesidad de revisar íntegramente el modelo de ciudad y su territorio municipal, más aún en un momento de crisis profunda que, a todos los niveles, nos obliga a actualizar nuestros diagnósticos y, en consecuencia, proponer nuevos objetivos y diseñar nuevas estrategias para alcanzar”

El Plan General de Carmona tuvo una 1ª etapa de redacción iniciada en 1992, que alcanzó una primera Aprobación Inicial el 17.5.1995 y que quedó paralizada en 1997 sin llegar a la Aprobación Provisional.

En el año 2000 se retomó la redacción del PGOU, emprendiendo su 2ª etapa de redacción que culminó el 21.7.2003 con una nueva Aprobación Inicial. Este documento vio interrumpida su redacción en 2007, sin culminar entonces la redacción de su Documento de Aprobación Provisional.

Por último, en octubre de 2011 se puso en marcha esta 3ª etapa en la que nos encontramos, que nos ha llevado a elaborar el presente Documento de Aprobación Provisional del PGOU de Carmona, de septiembre 2012.

Aunque este Documento 2012 parte de la Aprobación Inicial de 2003, dado el tiempo transcurrido, las novedades legislativas y de planeamiento territorial, y los cambios que presenta el contexto económico y social actual, sus contenidos no se limitan a atender los informes sectoriales y alegaciones presentadas al Documento 2003, sino que ha sido preciso introducir numerosos cambios, tanto formales como conceptuales. En consecuencia, este Documento de Aprobación Provisional 2012, tras su aprobación por el Pleno Municipal, tuvo un nuevo periodo de información pública y consultas sectoriales que culminaron con un 2º Documento Provisional que finalmente fue remitido al órgano autonómico responsable de su Aprobación Definitiva.

El Equipo Técnico encargado de esta fase de redacción del Documento de Aprobación Provisional estuvo compuesto por Técnicos del Área Municipal de Urbanismo, de la Empresa Municipal Sodecar SA., y diversas asistencias técnicas externas. Debe reseñarse que esta 3ª fase de redacción contó con una subvención de la Dirección General de Urbanismo, para las fases de Aprobación Provisional y Definitiva, que financió el 70% de la valoración de los trabajos, conforme a la ORDEN de 8.7.2008, por la que se reguló la concesión de ayudas a los Ayuntamientos para la financiación de actuaciones en materia de urbanismo. El resto de la Financiación correspondió al Ayuntamiento de Carmona.

CARMONA PGOU 2012. Estructura del territorio y núcleos urbanos

El extenso Término Municipal de Carmona tiene la ciudad en su centro y una tupida red de carreteras y caminos que estructuran su territorio desde el principio de la historia. El territorio tiene seis zonas diferenciadas por su geología, sus cultivos, paisajes y actividades.

En la zona occidental del Término, Las Terrazas Oc. y Los Alcores, es donde se sitúan la mayoría de las actividades no agrícolas y núcleos urbanos. En este cuarto occidental, históricamente ordenados por antiguas vías y explotaciones agrícolas milenarias, existen numerosos yacimientos arqueológicos y un valioso patrimonio históricos rural. Pero este territorio, progresivamente en los últimos cincuenta años, se ha transformado irreversiblemente por la implantación de numerosas parcelaciones urbanísticas, actividades y edificaciones dispersas de todo tipo, entre las que destacan por su incidencia territorial granjas, canteras y diversas actividades industriales.

El 80% restante del Término, carece de núcleos de población y conserva en estado aceptable sus cultivos y paisajes tradicionales, aunque son reducidos los ámbitos con valores ambientales destacables.

El más importante de estos espacios naturales es, sin duda, el Escarpe del Alcor, acosado por la degradación de sus rasgos ambientales y paisajísticos más destacados, que sufren impactos crecientes por razón de actividades y edificaciones inapropiadas.

Por otro lado, las 6 lagunas estacionales protegidas por el PGOU y algún área forestal (La Cascajosa), junto a algunas riberas fluviales, especialmente el Corbones, constituyen las áreas naturales protegidas. 

En cuanto a la estructura territorial, el PGOU comprende la necesidad de potenciar el uso de la red de caminos y vías pecuarias, y se apoya en estas para desarrollar una Red de Corredores Verdes que deben servir para articular con opciones de movilidad alternativa las comunicaciones entre los diversos núcleos del Término (SG-Ccv-01), así como los dos Corredores Verdes Metropolitanos, previstos también por el POTAUS (SG-Ccv-03- Vía Verde Alcores y SG-Ccv-04-Vereda de Sevilla).

Además, para la Red Pecuaria, el PGOU propone varios cambios de trazado en las inmediaciones de Carmona, mediante 3 arcos pecuarios, sistemas generales que serán gestionados por el PGOU y que permitirán desafectar tramos incompatibles con el crecimiento de la Ciudad, sin detrimento del patrimonio público pecuario ni de la continuidad territorial de la Red Pecuaria.

CARMONA PGOU 2012- Usos del Suelo

La estructura de asentamiento se basa en el peso que aún conserva el núcleo histórico de Carmona sobre su extenso territorio municipal, si bien, esta estructura histórica de ciudad compacta y territorio agrícola, en las últimas 4 décadas y progresivamente, en el espacio occidental denominado Terrazas, en gran medida por influencia o presión metropolitana, se han producido notables alteraciones no planificadas, fundamentalmente debidas a la proliferación de parcelaciones urbanísticas y otras actividades agresivas con el territorio como canteras de albero y grava, granjas porcinas y avícolas y otras muchas actividades impropias del suelo no urbanizable.

Sin duda ha sido esta proliferación de parcelaciones urbanísticas, en este momento existen unos 40 asentamientos dispersos, lo que más ha incidido en la transformación, ya irreversible, del espacio occidental del Término Municipal.

Sin embargo, son pocas las parcelaciones que han alcanzado la condición de suelo urbano consolidado a lo largo de estos años, tal como recoge la Adaptación Parcial de las NN.SS. a la LOUA, aprobada definitivamente en marzo de 2009.

Así pues, además del núcleo principal de la Ciudad de Carmona y el Poblado de Colonización de Guadajoz, estos son los asentamientos que tienen ya la condición de suelo urbano consolidado:

  • La Cierva
  • Matallana -Virgen del Rocío
  • El Pilar
  • La Celada
  • Pino Grande
  • Camposo
  • Los Jinetes

El PGOU entiende que las principales fortalezas y oportunidades de Carmona, residen en:

  • Su Territorio, muy extenso y accesible.
  • Su singular Patrimonio Histórico Urbano y Rural.
  • La calidad que ofrece una Ciudad Media que aún puede planificar su futuro con Criterios Sostenibles.

El PGOU, dentro de sus posibilidades, pretende proteger y mejorar estas fortalezas y disponer los instrumentos urbanísticos que permitan aprovecharlas en favor de una evolución de Carmona, a nivel urbano y territorial, favorable y sostenible. En líneas generales, la sostenibilidad urbana requiere, al menos, acometer acciones agrupadas en 3 líneas de actuación:

  • Aminorar el consumo de recursos naturales (materiales, energía y agua).
  • Apostar por modelos urbanos compactos y multifuncionales que apoyen la cercanía entre usos y servicios.
  • Mejorar la calidad ambiental y la habitabilidad del espacio construido y no construido.
  • Conservar la capacidad del territorio de ofrecer servicios ambientales, incluyendo niveles adecuados de biodiversidad.

Partiendo de estos principios generales, reconociendo que aún debe mejorar notablemente sus contenidos en esta materia hasta alcanzar su Documento Definitivo, ha procurado aplicar en sus ordenaciones y normas los siguientes Criterios Específicos de Sostenibilidad:

  1. Dar prioridad a los desarrollos urbanísticos sobre los vacíos interiores degradados de la ciudad consolidad, minimizando la clasificación de nuevos suelos.
  2. Favorecer la intensidad de uso de la ciudad consolidada, promoviendo la rehabilitación y utilización optima de sus edificios, infraestructuras urbanas y espacios públicos.
  3. Mejorar de calidad urbana y accesibilidad de los espacios públicos, tanto las calles y plazas como las zonas verdes locales y parques.
  4. Mejorar y ampliar de los equipamiento públicos, tanto generales como locales, para hacerlos más útiles y accesibles.
  5. Favorecer la diversidad y proximidad de usos residenciales, terciarios y productivos, reduciendo así la necesidad de movilidad motorizada.
  6. Promover un modelo alternativo de movilidad urbana, basado en andar más, usar la bicicleta, lograr un transporte público viable y ordenar racionalmente la circulación y estacionamiento de coches.
  7. Fomentar opciones viables que mejoren la movilidad en transporte público interurbano y otros medios no motorizados, para atender las relaciones Carmona – Sevilla, Carmona – Municipios de la Comarca y Carmona – núcleos urbanos del Término Mpal.
  8. Identificar los núcleos urbanos y otros asentamientos del Término, ajustando las clasificaciones de suelo a los mínimos necesarios para lograr sus regularizaciones urbanísticas y su integración territorial.
  9. Analizar y regular, con criterios de sostenibilidad, las edificaciones y actividades no agrícolas existentes y previsibles en el Suelo No Urbanizable, evitando desarrollos urbanísticos innecesarios.
  10. Preservar la ordenación del territorio municipal, protegiendo sus valores y recursos naturales, paisajísticos e histórico – culturales, tanto a escala territorial como a escala urbana.

    CARMONA. PGOU 2012. Usos Globales

 

Y presentó su EDUSI, Impulsa Carmona 2020 por y para tod@s,“… una reflexión básica para la concreción del modelo de desarrollo de la ciudad, descubriendo oportunidades y concretando propuestas que, de modo integrado, nos permitan conseguir mejorar la calidad de vida para la ciudadanía, nuestros espacios urbanos y medioambientales, y propiciando una mayor cohesión social.”

CARMONA: Edad de la Edificación. PGOU



 

“…La estructura de asentamiento se basa en el peso que aún conserva el núcleo histórico de Carmona sobre su extenso territorio municipal, si bien, esta estructura histórica de ciudad compacta y territorio agrícola, en las últimas 4 décadas y progresivamente, en el espacio occidental denominado Terrazas, en gran medida por influencia o presión metropolitana, se han producido notables alteraciones no planificadas, fundamentalmente debidas a la proliferación de parcelaciones urbanísticas y otras actividades agresivas con el territorio como canteras de albero y grava, granjas porcinas y avícolas y otras muchas actividades impropias del suelo no urbanizable.

Sin duda ha sido esta proliferación de parcelaciones urbanísticas, en este momento existen unos 40 asentamientos dispersos, lo que más ha incidido en la transformación, ya irreversible, del espacio occidental del Término Municipal.

Sin embargo, son pocas las parcelaciones que han alcanzado la condición de suelo urbano consolidado a lo largo de estos años, tal como recoge la Adaptación Parcial de las NN.SS. a la LOUA, aprobada definitivamente en marzo de 2009…”

Y este sí es un gran problema territorial.

“…Carmona tiene seis (6) parcelaciones, con un total de 1.316 parcelas, que son ya suelos urbanos consolidados. Para estos núcleos urbanos de suelo urbano consolidado, el PGOU, además de delimitar con precisión los ámbitos clasificados suelo urbano consolidado, definidos en los Planos de Ordenación Estructural B02 a B05, establece una ordenación pormenorizada directamente ejecutiva, definida en los respectivos Planos de Ordenación Pormenorizada del grupo C. Estas parcelaciones urbanas consolidadas son: La Cierva, Pino Grande, Matallana, Camposol, Los Jinetes  y La Celada-El Pilar.

Respecto a las numerosas parcelaciones residenciales, el PGOU analiza del orden de 30 asentamientos, con un total de 3.774 parcelas, de las que 3.028 están ya consolidadas, lo que supone un 80’23% de consolidación media. Este Inventario exhaustivo concluye que la gran mayoría han de constituir áreas de suelo urbano no consolidado (AR.-), dado sus grados de consolidación por la edificación (siempre mayor a 2/3), sus tamaños, sus localizaciones y accesibilidad, sus estructuras parcelarias y trazados urbanos regulares e irreversibles.

Naturalmente, el PGOU ha desclasificado las grandes áreas de suelo agrícola no parcelado, así como los bordes de las parcelaciones donde, aunque existan parcelas edificadas, el asentamiento no se encuentra suficientemente consolidado, hasta ajustar estos ámbitos al que tiene una mayor estructura urbana y grado de consolidación por la edificación.

En conclusión, el PGOU establece 23 Áreas de Reforma Sistemáticas de Parcelaciones (AR-p-__), que agrupan esas 30 parcelaciones consideradas aptas para integrarse en el sistema urbano de Carmona, tal como proponía, para la mayoría de ellas, las NN.SS en 1983 y, después en su Adaptación Parcial de 2009. Son las siguientes Áreas: AR-p-01 El Soldado,  AR-p-02 Virgen de Araceli, AR-p-03 La Giralda, AR-p-04 Entrearroyos/Torrelaguna, AR-p-05 Raso Espejo-Tres Palmeras, AR-p-06 Ventanal Bajo, AR-p-07 Santaella de Fátima/Santa Fe, AR-p-08 Los Frutales, AR-p-09 San Bernardo/Cerros del Alcor, AR-p-10 Las Monjas, AR-p-11 Los Nietos/Las Nietas, AR-p-12 La Barca, AR-p-13 Arrobones, AR-p-14 Cortijos del Alcor, AR-p-15 PI Torrepalma, AR-p-16 Torrecilla/Naranjos/Naranjillas, AR-p-17 Las Palmas, AR-p-18 Mataluna, AR-p-19 Socorro, AR-p-20 La Baronesa, AR-p-21 PI El Corzo/El Caudal, AR-p-22 Cañada Baja y  AR-p-23 Pradollano.

A estas se une otro pequeño asentamiento urbanístico, los Pinos de la Algabarra, con 23 parcelas, similar a los anteriores en su estructura, pero sólo con un 52’17% de consolidación, por lo que el PGOU lo clasifica urbanizable sectorizado y ordenado con el sector SUO-09.

Además, hay otra parcelación, Santa Marina, no consolidada por la edificación, pero que ya fue clasificada urbanizable por la NN.SS en 1983, que recientemente ha sido objeto un planeamiento de desarrollo con ordenación pormenorizada, por lo que el PGOU mantiene dicha clasificación y le asigna el sector SOU-06.

Por último, el Inventario describe 2 pequeños asentamientos urbanísticos que el PGOU no considera aptos para integrarse en su sistema de núcleos, son los denominados Santa Marina–Escarpe y El Soldado–Escarpe. Ello es porque están situados en el suelo no urbanizable de especial protección del Escarpe que ya definían las NN.SS. en 1983, y también en el SNU de Especial Protección que ahora establece el planeamiento territorial (POTAUS) y por el planeamiento municipal. No obstante, el PGOU remite al futuro Plan Especial Alcores–Escarpe la determinación precisa de cuales de las edificaciones que componen estos asentamientos urbanísticos son realmente incompatibles con las protecciones específicas territoriales y municipales antes referidas, con objeto de que aquellas edificaciones en las que no concurran tales incompatibilidades, en su caso, puedan acogerse al régimen de fuera de ordenación.

Por últimos, el Inventario detectó una relación de agrupaciones de edificación en suelo no urbanizable (ver apartado 2.5 del Diagnóstico) que no alcanzan la consideración de asentamientos urbanísticos y, en consecuencia, permanecerán en suelo no urbanizable, con independencia de que sobre ellos se puedan aplicar o no el régimen de asimilado al fuera de ordenación regulado por el Decreto 2/2012.

Respecto a los 5 Asentamientos Urbanísticos no residenciales existentes en Suelo No Urbanizable, donde existen usos industriales y terciarios, que también han sido analizados por el Inventario de Asentamientos, el PGOU considera que deben ser integrados en su sistema urbano, dado que todos ellos tienen un grado alto de consolidación y su proximidad justifica su evidente capacidad para integrarse en las tramas urbanas de Carmona y Guadajoz. Por tanto el PGOU propone para estos asentamientos sendas Áreas de Reforma en Suelo no Consolidado. Son los siguientes, ya referidos en el Apartado 4.1 de esta Memoria: AR-c-26 Mesa del Rey, AR-c-27Ampliación Industrial Brenes, AR-c-28 Industrial Alcores, AR-c-29 Túmulo Alcantarilla, AR-g-01 Guadajoz y  AR-g-02 Industrial Guadajoz…”

En su día la Adaptación del planeamiento municipal en Andalucía, parecía inocente, pero ha ido destapando asentamiento urbanísticos descontrolados, que en muchos casos hacen ver una gobernanza sobre el territorio escasa o nula. Qué hicieron los ayuntamientos obviando situaciones irregulares durante tanto tiempo, consentir. Pero la nueva realidad, en términos municipales como Carmona, de gran tamaño, han generado situaciones muy desagradables, legalizaciones costosas de obras de urbanización en el mejor de los casos, o en el peor, situaciones pro-demolición. 

La ciudadanía y la gobernanza, cada uno tiene sus propias responsabilidades en el asunto.


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España.

NÍJAR

NIJAR. Población (INE)

NIJAR. Pirámide de Población (INE)

NIJAR. Bienes Inmuebles de Naturaleza Urbana y Uso Residencial 2014-2018 (Catastro)

Níjar. Paro

Níjar. Deuda


Son datos fríos, sin cocina

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Níjar es un municipio de 601 km2, en la provincia de Almería situado en el este de la provincia, en la línea de cumbres de Sierra Alhamilla y la costa sudoriental mediterránea, en la zona denominada Campo de Níjar. Es el cuarto municipio más poblado de la provincia por detrás de Almería, Roquetas de Mar y El Ejido. Se encuentra situada a una altitud de 356 m y a unos 30 km de la capital de provincia, Almería. El municipio de Níjar es conocido también como Comarca de Níjar, es uno de los más extensos de España. Los núcleos con mayor número de habitantes se encuentran en Campohermoso, San Isidro, la Villa de Níjar y San José en época estival.

Sistema de asentamientos

En la comarca de Níjar se encuentra el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, dentro de cuyo territorio se encuentran las siguientes localidades: San José, Pozo de los Frailes, Los Escullos, Rodalquilar, Las Hortichuelas, Las Negras, Agua Amarga, La Isleta del Moro, Fernán Pérez y la Boca de los Frailes. El Parque constituye uno de los parajes de mayor riqueza geológica de España, reconocido con la denominación de Geoparque por la Unesco en 1999.

Ecosistemas almerienses

En cuanto a turismo destaca el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar con una extensión de 37.500 ha terrestres y 12.012 marinas, del que el municipio de Níjar posee el 71% del total del Parque, siendo el que más ocupa con alta diferencia. Níjar se caracteriza por ser el único municipio de la Provincia de Almería en cuanto al mayor número de playas y calas (más de 40) y más de 50 rutas guiadas donde se pueden practicar actividades como senderismo, buceo, windsurf, piragüismo, o bicicleta a lo largo de 63 km de costa

​La Comarca de Níjar está rodeada por los municipios almerienses de Lucainena de las Torres, Sorbas, Tabernas, Turrillas, Uleila del Campo y Viator.

Durante las décadas de los 50 y 60 del siglo pasado se fundan como pueblos de colonización, dentro de los proyectos del Instituto Nacional de Colonización y posteriormente del Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario, los poblados de Campohermoso, San Isidro, Atochares y Puebloblanco.

‘El milagro económico’ de Almería, ligado a la agricultura intensiva bajo plástico ha supuesto una alternativa de desarrollo económico y social para áreas deprimidas en tierras áridas, basado en una agricultura intensiva con una amplia base tecnológica.

Esta iniciativa pública produjo una transformación sin precedentes del medio rural de nuestra provincia; que fue determinante en el desarrollo agrícola, económico, social y demográfico de Níjar.

Todo esto ha transformado nuestro municipio, pasando de ser tierra de emigración, marginación y miseria a convertirnos en un municipio dinámico, con unas altas tasas de crecimiento, riqueza, desarrollo y un brillante futuro que ha multiplicado nuestra población, la cual hoy día se concentra casi al 50% entorno al corazón geográfico y económico que constituyen los núcleos de Campohermoso y San Isidro.

San Isidro. Poblado de Colonización

Campohermoso. Poblado de Colonización

Puebloblanco. Poblado de Colonización

 

 

 

Níjar. Playas

Las playas de: San José, Playa de Monsul, Playa de los Genoveses, Playa de Las Negras, Cala de San Pedro y El Playazo de Rodalquilar suelen ser las más visitas y conocidas de esta comarca.

Hay muchas barriadas turísticas dentro del Parque Natural como Las Negras, La Fabriquilla, La Isleta del Moro, Agua Amarga, Rodalquilar… Aunque la más poblada es el núcleo de San José donde viven casi 1.000 habitantes censados, población que llega a multiplicarse en verano y que puede llegar hasta más de los 20.000. En cuanto a alojamientos hay una importante oferta de apartamentos y casas en alquiler, además de hoteles, algunos de alta categoría, en el núcleo de San José.

La más antigua referencia humana de la comarca se ha encontrado en los Escullos, donde restos de talla en piedra nos remontan al periodo Mesolítico, hace 10.000 años y, aún más allá, hasta el Paleolítico. Pero es en el Neolítico final en la Edad del Cobre (3000-2000 aC) cuando se producen los primeros asentamientos colectivos de importancia, pertenecientes a la “Cultura de los Millares” (2500-1800 aC) y, ya en plena Edad del Bronce, a la “Cultura del Argar” (1800-1300 aC). Estos pobladores se instalaron cerca de las minas, abundantes en la zona, en emplazamientos naturales donde encontraban agua y abrigo. Ambas culturas están hoy consideradas entre las más interesantes de Europa Occidental para el estudio del periodo inicial de la metalurgia. Su decadencia se produce durante el Bronce final (1000-800 aC), cuando Tartessos en la desembocadura del Guadalquivir toman el relevo cultural de Occidente.

En el Barranquete se halla la necrópolis más importante de la comarca con 11 enterramientos en Tholos excavados, datados en el año 2330 aC. Era un pueblo megalítico capaz de desarrollar costumbres complejas basadas fundamentalmente en la industria del sílex y en la economía agrícola, introduciendo la importante novedad de la extracción y manipulación del cobre, convirtiéndose en cultura puente hacia la edad de los metales. El uso de la piedra mampuesta en murallas, fortines y enterramientos tumulares, la cerámica, decorada con motivos solares, los objetos de influencia oriental hallados en las tumbas y la explotación de los recursos mineros, caracterizan a estos primeros pobladores.

Sin ruptura drástica, aunque con notable evolución urbanística, aparece la cultura del Argar para sustituir a la de los Millares. Estos pobladores se caracterizan por la explotación y comercialización ordenada de los yacimientos minerales, los avances en técnicas agropecuarias, las vías de comunicación y logros de organización social fronteriza. No existen necrópolis, pues pasaron a enterrar a sus muertos individualmente en cistas o “Pithoi” (pithos). En la comarca de Níjar se han hallado yacimientos en el Marchal de Inox y el Cerro de los Tiestos, en el poblado de la Molatilla cerca de Las Negras, en Hortichuelas y cerca, en Sierra Alhamilla, en el cerro del Rayo y el cerro de Enmedio. Aparece ahora la planta cuadrada en la vivienda coexistiendo con la circular en lo que parece una mezcla de tradiciones de dudosa explicación.

El Cabo de Gata, al que los Fenicios llamaron Promontorio Charidemo (Promontorio de las Agatas), fue lugar de paso hacia Tartesos en su ruta de comercio. Fundaron Gadir (Cádiz) y situaron poblados y factorías desde Málaga a Villaricos, al norte de Almería. Aunque no se conocen restos materiales en la comarca, algunas citas hacen suponer una vía de comunicación entre ambas colonias a través de los campos de Níjar. Expertos en la exportación de las riquezas minerales que hallaban en sus expediciones, los fenicios introdujeron los avances culturales de Egipto, Siria, Mesopotamia, etc.: creencias en el más allá, representación de la naturaleza en la decoración, cerámica a tormo, metalurgia del hierro, la escritura, industrias; en definitiva, las primeras bases sociales.

Durante el s VI aC, la capital fenicia se traslada de Tiro a Cartago (Túnez); nace el período Púnico o Cartaginés y se inician los primeros intercambios comerciales con Grecia. En Huebro acampaban los púnicos y de esta época parece datar un templo en el Cabo, dedicado a una diosa marítima, tal vez Tartesia, que los griegos identificaron con Afrodita.

En la `Ora marítima`, de Avieno se explica que después del `promontorius Pityussa` (punta del sabinar) y del `sinus Urcitanus` (Golfo de Almería) se llegaba al `promontorium Veneris` o montaña de Venus (Cabo de Gata). Según Schulten el “lugun Veneris“, santuario de la Afrodita griega que también conocieron los romanos adjudicándolo a su Venus, debió estar situado en el Cerro de la Testa, en el mismo Cabo.

Entre 535-264 aC el Sureste de Iberia estuvo bajo la hegemonía púnica y la de sus famosos generales Almílcar, Asdrúbal y Aníbal. Tras las luchas de griegos y cartagineses, estos últimos pactaron con Roma (348) su control desde Mastia (Cartagena) hacia el oeste sobre Andalucía.

Con intereses mineros en Baria (Villaricos), Malaka, Sexi (Almuñécar ) y Abdera (Adra), la comarca de Níjar fue seguramente zona de paso, en la que no han quedado apenas referencias documentales ni arqueológicas.

Avieno nos habla de la zona: `Al este del Guadiaro viven los feroces libifenices y los masienos. De Menaca (Málaga) al Cabo de Venus, se levantaron en otro tiempo numerosas ciudades con una muchedumbre fenicia después del Cabo se extiende un litoral vacío de habitantes y de suelo abyecto`. En la época de esplendor de la cultura ibérica, liderada aquí por los pueblos Bastetanos (Baza) que supieron resistir a tanta influencia externa, se tradujeron los estímulos culturales recibidos de manera autóctona y personal.

El ejército romano estaba entonces a punto de desembarcar en la costa de Gerona.El desembarco de Roma en Ampurias (Gerona), en el año 218 aC, supondría el final del mundo cartaginés, llevando al Mediterráneo a un destino común: la unificación romana. Abundan los restos materiales de la época: cepos y ánforas en el Cabo de Gata y playas de San José, Cala Higuera, Escullos y Rodalquilar; villas, fábricas de salazón, enterramientos y restos de calzada romana y obras hidráulicas. La ocupación tardó 150 años en consolidarse, coincidiendo con la paz de Augusto. Hasta entonces, el interés de Roma giró en torno a la metalurgia en el Sudeste y en Níjar al oro de Rodalquilar, la actividad pesquera y las salinas. Los aljibes fueron realizados para el cultivo local y para abastecerse en las rutas hacia el interior.

Durante el año 711 y hasta 1492, Andalucía, será una sociedad árabe, con fases de dominio militar y cultural muy diferenciados.

Del 711 al 755 se vivió en la región un periodo de inestabilidad que acabó con la llegada del emir Abd-al-Rahman Y “el Emigrado” (756-788). Este ordena construir una torre vigía en la Chanca, sobre el actual puerto de Almería, y capta el apoyo de los Banú Hasán, tribu de yemeníes: la antigua Urci visigótica se convierte ahora en Urs-al-Yaman, “Urci de los yemeníes”, con capital en Pechina, al Norte del Almería. Abderramán II (822-852) amplio el puerto con la construcción de un arsenal, en la llamada “guerra de la Hoja de la Parra”, conflicto nacido en Lorca entre árabes del Norte y tribus Yemeníes, desterró a estos últimos que se instalaron con sus hermanos en Pechina. Entre los años 840 y 861, los constantes ataques normandos animaron al emir Omeya a construir fortalezas defensivas en la costa. La primera y más famosa se situó en Qabit Bani Aswad (Cabo de Gata), probablemente en la Fabriquilla. Este ribat (fortaleza de vida mística y querrera), hoy desaparecido, será la primera construcción comunal islámica de importancia en la comarca de Níjar. Junto al ribat de la Chanca, sirvió para afianzar el florecimiento de la provincia. Su defensa se confió a la familia de los Banú Sirach (“los hijos del sillero”), conocidos posteriormente como los Abencerrajes, quienes compartían con judios, muladíes (conversos al islam) y mozárabes el control del valle de Pechina. Al final del gobierno de Muhammad I (852-886) se produce la llegada de “los Marinos mozárabes y muladíes españoles que habían huido de Cartagena, en la Cora de Tudmir (Murcia). Pasados los conflictos iniciales de convivencia, ambos grupos pactaron el nacimiento de la República marítima y comercial de Pechina, independiente de la Cora de Elvira (Granada) y hermanada con Túnez y El Magreb para el control del Mar de Alborán. Se centralizó la actividad en el fondeadero de la Chanca, comerciándose con esclavos, artesanía, productos agrícolas y tejidos; es la floreciente época de La Seda. Los árabes de Elvira atacaron Pechina en represalia, solicitando protección a Córdoba a cambio de vasallaje. El emir Abd-Alláh (888-912) accede a incorporar Pechina al gobierno central Omeya, creando la Cora de Bayyana. Se fortificó Marchena y La Chanca en torno a Al-Mariyat (traducido por unos como “torre vigía” y por otros como “La del mar de espejo”) y toda la zona desde Alhama hasta Níjar por la costa y al Norte hasta Purchena, creando un total de veinte plazas fortificadas, dándose aquí y ahora la orden de fundación de Níjar sobre las ruinas de un remoto pasado.

En 912, subió al trono el emir Abderramán III, Al Nasir “El Protector”, que se proclamará Califa en el 929 y reinará hasta el 961. Decidido a terminar con la inestabilidad de Al-Andalus, inaugura una etapa de esplendor que durará casi un siglo. De su reinado interesa resaltar que en el 915, la República de Pechina se somete totalmente al poder central del nuevo Califa, aceptando a un cadí cordobés como gobernador de la cora. Se consolida el sistema de torres y alcazabas (fundación árabe de Níjar) para hacer frente a la amenaza de los fatimíes, quienes tras largos años de hostilidades atacaron Almería en el 955,. Estas incursiones animaron al Califa a fortificar la Medina de Almariya, propiciando la fundación de Almería capital y el comienzo de la decadencia de Pechina. Siguieron años alternativos de crisis y esplendor, reinos de Taifas, (1010-1091) con Jayrán, gobernador de Almanzor, Zuhayr Almotacín (1037-1091), los almorávides (1091-1147), alfonso VI y VII, con la primera conquista cristiana (1147-1157) y la reconquista almohade (1157-1238). De todo ello podemos citar como episodios genuinamente nijareños el desembarco de los genoveses en 1147, en la playa que hoy lleva su nombre, cuando Alfonso VII, al mando de una flota confederada cristiana, se decidió a terminar con el pirateo incontrolado que realizaba la República de Pechina en el mar de Alborán.

También debió sucumbir Níjar en 1169, al caer Almería en manos de Ibn Mardanis “el rey lobo”, aliado de Alfonso VII.

En 1225 Ibn Hud de Murcia se alza contra los almohades de Almería y en 1228 conquista Níjar, con otra posible destrucción de la fortaleza. Desde entonces hasta 1488, se instala el reino Nazarí de Granada, durante el cual se fundan los castillos de Huebro, Inox y Tarbal, las torres vigía de la costa y el fuerte de Rodalquilar. De esta época tenemos noticias sobre Al-Hawan, Agua Amarga, como asentamiento humano estable (1348), y del fondeadero de Chávala (San Pedro).

No volvemos a saber de Níjar hasta cuando capitula su taha, que incluía también Turrillas y Lucainena en el verano de 1488 ante las tropas de los Reyes Católicos. Debe datar de este momento la adopción de San Sebastián como patrón de Níjar y a él se consagró una ermita, hoy desaparecida, que se alzaba al inicio de la cuesta de la actual calle de la Carrera.

Cayó Almería en 1489 y Granada en 1492, finalizando 8 siglos de cultura árabe. Con el s. XVI se inicia el periodo Morisco.

La capitulación de Granada en 1492 garantizaba a los derrotados libertad de culto musulmán. Los mudéjares convivían con los cristianos desde el s. XI, respetándose sus costumbres, mezquitas, casas y trabajo a cambio de tributo. Aparecen ahora los abusos de los colonos cristianos que acaban con una revuelta en Níjar en 1501, esclavizando y vendiendo a sus pobladores. La ley pragmática de 1502 obliga a los mudéjares a abjurar de su religión o el exilio. Los que se quedaron, aunque aferrados a su fe y costumbres, se llamaron moriscos. Conoció Níjar una difícil etapa de convivencia (1502-1568): los cristianos viejos aprendieron técnicas agrícolas de regadío de los moriscos, el cultivo del moral y la morera para la actividad artesanal del tejido de seda; la carpintería, el esparto, la alfarería y también el pastoreo comarcal de cabras, lanar y vacuno desde la sierra a los llanos de la costa.

Se comienza a construir la iglesia, con 3 naves, aprovechando la dimensión de la torre fortaleza de la antigua mezquita: cabecera con arco apuntado y coro trasero, muros encalados y techo artesonado de magnífica conservación y belleza. La iglesia de Huebro era de parecidas características.

Lucainena, Turrillas, Níjar, Inox, Tarbal y la Matanza fueron los principales núcleos habitados hasta la sublevación morisca de 1568 y la expulsión definitiva en 1570.

Durante las revueltas de Navidad de 1568, las familias moriscas de toda la comarca de Níjar se refugiaron en el castillo del Peñon de Inox, a la espera de embarcar hacia África. Informados los cristianos, llegaron con ejércitos de mercenarios saqueadores venidos de toda la península, tomaron el cerro y obtuvieron 3000 esclavos entre mujeres y niños. Fue el célebre “negocio de Inox” concluido junto al que hoy se recuerda como “el poblado de la Matanza”. Después de esta guerra la población de Almería quedó reducida a 7000 habitantes.

En 1571, Níjar contaba con una población morisca dispersa, oculta en las sierras. Salvo la villa, todos los pueblos estaban abandonados desde Almería a Mojácar (1574). Llegaron escalonadamente repobladores desde Cazorla, levantinos, castellanos, aragoneses y extremeños, en total 170 personas (cuarenta y cinco eran soldados). La repoblación fracasó y tuvieron que pasar más de cien años para que la comarca recobrara la población de la etapa morisca. Comenzaba el s. XVII, el siglo oscuro de Níjar.

A partir del año 1600, el hábitat de la comarca fue configurado de forma definitiva por los asaltos de los bereberes y piratas desde la costa, por fuertes y frecuentes terremotos, plagas de langosta, peste y los inmensos rebaños (hasta 600.000 cabezas de ganado) de las oligarquías ganaderas de Granada y Baza. (la Mesta, heredera de las rutas de trashumancia nazaríes) que venían a pastar en la comarca, colaborando en la desertización del paisaje.

A mediados de s. XVIII Carlos III promulga el reglamento de defensa de la costa.

Existían, desde la expulsión de los moriscos, fuertes (San Pedro y San Ramón en Rodalquilar) que contaron con guarnición y varias torres que, desatendidas por inseguras, no sirvieron para estabilizar la región. Antes de finalizar el siglo, se restauran y construyen otros nuevos como el castillo de San Felipe en los Escullos (1771); el de San José, del que hoy sólo quedan los cimientos; San Ramón, en el Playazo de Rodalquilar, y San Francisco de Paula, en el Cabo de Gata (desmantelado). Hasta este momento los asaltos de piratas y desembarcos de naves africanas tuvieron en vilo a la Compañía de Milicia urbana de Níjar, que atendía desde la Torre de Mesa Roldán hasta la de la Vela Blanca y el Castillo de San Francisco de Paula en Cabo de Gata. La mejora proporcionada por este sistema favoreció la consolidación de núcleos de población como Fernán Pérez, Pozo de los Frailes, Escullos, Cala Higuera y los pescadores de la Almadraba de Cabo de Gata, inaugurándose un nuevo esquema de hábitat ajeno al modelo heredado de la etapa islámica. En la última década del siglo se crea el Marquesado de Campohermoso.

Desde ahora y hasta mediados del XIX la ganadería y el secano cerealista, la pequeña propiedad y la dispersión parcelar se adueñaron de la comarca, generándose un aumento de la población.La tecnología de los s. XIX y XX posibilitó nuevos métodos de extracción, manipulación y transporte de minerales. Las minas volvieron a rendir. Se construyeron ferrocarriles, cables, descargaderos, poblados, acueductos, faros y carreteras. Una apariencia de prosperidad volvía a las sierras del Cabo de Gata, la población aumentó a 14.000 habitantes (1900). Es la época de las canteras de plomo, cuando cables transportadores iban desde los riscos del Colativí y Huebro hasta Cabo de Gata y el ferrocarril de Lucainena llevaba mineral al descargadero de Agua Amarga. Duró hasta 1930, cuando comienza la fase del oro en Rodalquilar. Al iniciarse la explotación los vecinos llegaban al millar; al finalizar, en los años 60, el poblado estaba abandonado. Hoy, al igual que las explotaciones de Sierra Alhamilla, son sólo testigos silenciosos del pasado.

Rodalquilar ofrece los elementos propios de la explotación de un yacimiento de oro; poblado de trabajadores, con iglesia y viviendas de sabor colonial, escuela, cuartel, almacenes, edificio de lavado, molido y pulverización, bancadas para la cianuración, cubas cilíndricas de precipitación, grandes estructuras de hormigón armado teñido en tonos rojizos, por efecto del óxido y un paisaje de roca lavada en forma de pequeños cañones. Es un ejemplo de arqueología industrial de insólita y sugerente belleza.

La historia de la comarca de Níjar, desde 1970, aún está en fase de cristalización.

SITUACIÓN GEOLÓGICA DE LA CUENCA DE ALMERÍA – NÍJAR

La Cuenca de Almería-Níjar ha constituido una cubeta sedimentaria marina desde hace 15 millones de años, momento en que se produce la emersión de los relieves que hoy constituyen el macizo de Sierra Nevada y la sierra de los Filabres, a cuyos pies se situaba la línea de costa.

En esta época, por tanto, la Cuenca de Almería no se encuentra individualizada de la de Tabernas o Sorbas. A esta cuenca marina abierta llegaban los sedimentos procedentes de la desmantelación de los relieves emergidos a través de grandes aparatos fluviales que generaban extensos abanicos submarinos sobre la plataforma marina, mientras que los volcanes de Cabo de Gata se encontraban el plena actividad, conformando probablemente un cálido archipiélago volcánico.

Será algo más tarde, hace unos 7 millones de años, cuando el levantamiento de la Sierra de Gador y de la de Alhamilla provocan la individualización de la Cuenca de Almería-Níjar, al sur de las mismas y entre los relieves volcánicos emergidos de Cabo de Gata.

Sierra Cabrera, emergida hace 5,5 millones de años, la separará definitivamente de las cuencas de Sorbas y Vera.

La Cuenca de Almería-Níjar abarca, por tanto, a las actuales tierras bajas comprendidas entre Sierra de Gádor, Sierra Alhamilla y Sierra Cabrera y la línea de costa, incluyendo los relieves volcánicos de la Sierra de Cabo de Gata.

Un territorio que ha constituido durante los 15 últimos millones de años un fondo marino sobre el que ha quedado un registro sedimentario, con unas inmejorable condiciones de observación, excepcional para comprender la evolución en este tiempo de la cuenca mediterránea y de sus cambios geográficos, climáticos y ecológicos.

El Complejo Volcánico de Cabo de Gata

El Complejo Volcánico de Cabo de Gata es el elemento de mayor tamaño de todas las manifestaciones volcánicas del sureste español. Se continúa ampliamente bajo el Mar de Alborán, y ha sido traído hasta su posición actual por el funcionamiento de la Falla de Carbonera -Serrata. La mayor parte del volcanismo de la Cuenca de Alborán está en la actualidad sumergido. Los edificios volcánicos de Cabo de Gata también presentan signos de haberse generado, en una buena parte al menos, bajo el mar. Algunos de los edificios volcánicos mayores pudieron crecer lo suficiente como para alcanzar la superficie, formando islas de origen volcánico rodeadas de plataformas sedimentarias marinas.

La edad del Complejo Volcánico de Cabo de Gata se conoce a partir del estudio de los fósiles presentes en las rocas sedimentarias asociadas a los elementos volcánicos y a partir de la datación con isótopos (sobre todo potasio/argón) en las rocas volcánicas. La actividad volcánica se desarrolló en un amplio periodo que va desde unos 14-15 hasta unos 7,5 millones de años (es decir, Mioceno Medio y Superior). Durante ese intervalo la actividad volcánica ocurrió en varios ciclos. Los elementos volcánicos mejor conocidos y conservados son los más recientes, producidos entre hace unos 9 y 7,5 millones de años.

La base del Complejo Volcánico aflora en algunos puntos (Serrata de Níjar y Carboneras) y está formada por rocas del basamento bético (rocas carbonatadas y filitas del Complejo Maláguide y Alpujárride) y algunos sedimentos marinos (margas) del Mioceno Inferior-Medio. A techo, la actividad volcánica esta fosilizada por el depósito de sedimentos marinos del Mioceno terminal (arrecifes del Messiniense).

LOS SISTEMAS HIDROTERMALES

Los sistemas hidrotermales asociados al Complejo Volcánico de Cabo de Gata han generado importantes mineralizaciones de interés económico cuyo beneficio ha dejado una marcada impronta en la historia y en el paisaje de este territorio. Sin duda el yacimiento más célebre es el de oro de Rodalquilar, explotado hasta época muy reciente. Han existido, sin embargo, otras explotaciones de menas metálicas como las de plomo y zinc, cobre o manganeso .

También asociadas a estos sistemas se han generado otras mineralizaciones no metálicas de interés comercial. Las bentonitas son actualmente las más importantes. Antaño se benefició la alunita, mineral (sulfato de aluminio y sodio o potasio) que se concentra en filones purísimos de color amarillento cortando la roca volcánica alterada, de color blanco y aspecto pulverulento. Tiene numerosas aplicaciones industriales, entre otras se utiliza como fuente para la producción de alumbre, para el curtido de cueros, etc.

Los procesos hidrotermales son un fenómeno frecuente en áreas volcánicas. Se producen cuando un cuerpo magmático no llega a salir a la superficie, enfriándose lentamente a centenares de metros o pocos kilómetros de profundidad. En estas condiciones, el cuerpo subvolcanico suministra calor al entorno, que alcanza temperaturas de hasta unos 400-500º C, y emite gases y fluidos ricos en ácidos, como el clorhídrico o el sulfuroso (entre 200 y 350º C). Estos fluidos hidrotermales ascienden a través de las rocas encajantes, las transforman (alteración hidrotermal) y lavan (lixivian) de ellas muchos componentes químicos, como el oro y otros metales que originalmente están muy dispersos en las rocas. Al llegar a zonas más superficiales los fluidos se enfrían y mezclan con aguas subterráneas o de origen marino, lo que provoca que los metales y otros componentes disueltos precipiten en grietas y fracturas, formando yacimientos hidrotermales, como el célebre de oro de Rodalquilar.

En Cabo de Gata, los principales depósitos hidrotermales de oro se sitúan en el Complejo de Calderas de Rodalquilar, asociados a una zona de intensa alteración hidrotermal. Esta zona de alteración se produjo por intrusión y enfriamiento, bajo las calderas, de un cuerpo magmático. Los fluidos hidrotermales aportados por este cuerpo lavaron el oro en profundidad y aprovecharon las numerosas fracturas existentes en las calderas para circular y depositar el oro en las zonas más someras. La edad de formación de los depósitos se estima en torno a unos 10,4 millones de años.

Las calderas volcánicas de Rodalquilar

Uno de los edificios volcánicos más significativos del Complejo Volcánico de Cabo de Gata es el de las Calderas de Rodalquilar, en el centro de las cuales se alojan los conocidos yacimientos de oro. En Rodalquilar se da la superposición o anidamiento de dos calderas sucesivas, la mayor es la Caldera de Rodalquilar, y dentro de ella se sitúa la Caldera de la Lomilla (denominada así por la Lomilla de Las Palas). Ambas calderas son estructuras de colapso producidas por erupciones de alta explosividad, que dieron lugar a dos grandes unidades de rocas piroclásticas, las llamadas Ignimbritas de Cinto y las Ignimbritas de Lázaras, respectivamente. Las calderas son estructuras de colapso que se producen cuando, durante una erupción de gran magnitud, la cámara magmática se vacía muy rápidamente y su techo se hunde, dejando una depresión groseramente circular.

EL ORO DE RODALQUILAR. EL DESCUBRIMIENTO (finales del siglo XIX-1939)

La existencia de oro en el distrito almeriense de Rodalquilar fue descubierta casualmente a finales del s XIX. El oro se detectó en las fundiciones de plomo de Cartagena y Mazarrón, que utilizaban el cuarzo procedente de las minas de plomo de Cabo de Gata como fundente. Los fundidores de Mazarrón empleaban el cuarzo aurífero, y con el escaso contenido en oro financiaban los gastos de transporte.

En un ambiente de auténtica fiebre del oro se registraron en esta época numerosas concesiones que dieron lugar a multitud de litigios y que retrasaron la consolidación minera a lo largo de todo el siglo XX. Esta primera etapa del descubrimiento del oro de Rodalquilar, y el desarrollo de las primeras minas, coincide con la gran crisis económica almeriense: la emigración hacia Argelia y, posteriormente, con destinoa América, la caída de la minería del plomo y, más tarde, la del hierro, y la crisis del mercado de la uva. La sociedad inglesa Minas de Rodalquilar trató hasta 1939 un total de 107.000 toneladas de roca mineralizada, obteniendo 1.125,5 kg de oro. De ellos tan sólo 39 correspondieron al periodo 1936-1939.

EL SUEÑO (1940-1966)

En 1940, el Estado decretó la incautación de las minas, encomendando las tareas de investigación al Instituto Geológico y Minero de España (IGME), que actuó sobre los antiguos filones ya explotados sin resultados favorables. Hasta 1942, fecha en que terminó su actuación, se beneficiaron un total de 37 Kg de oro.

A finales de 1942 el Instituto Nacional de Industria (INI), a través de la Empresa Nacional Adaro de Investigaciones Mineras (ENADIMSA), amplía e intensifica las investigaciones, abandonando los filones y centrando los trabajos en la zona del Cerro del Cinto, donde la mineralización se presentaba en forma de diseminado en la masa de rocas volcánicas ácidas, cubicándose una masa de 4.000 toneladas de roca mineralizada con 4,5 gramos de oro por tonelada.

Hasta 1966 Rodalquilar vivió su sueño dorado. Su población llegó a alcanzar los 1.400 habitantes. Contaba con servicios poco frecuentes para la época en las poblaciones del entorno, cine, club social, economato, escuela, etc.

En los primeros años de actividad de este período trabajan en Rodalquilar del orden de 700 obreros, gran parte de ellos dedicados a la construcción de las infraestructuras e instalaciones. Terminadas éstas, permanecieron en la explotación entre 200 y 300 trabajadores. ENADIMSA continuó, en un principio, con el sistema de extracción por minería subterránea que habían implantado los ingleses. En 1961, sin embargo, se acometen las primeras labores a cielo abierto en el Cerro del Cinto.

Durante esta etapa el peso de la producción de oro en España lo lleva Rodalquilar, con más del 90% de la producción total. Sin embargo este sueño duraría poco. La inversión exigida por la puesta en marcha de nuevas explotaciones y el alza de los salarios de la década de los 70′ elevaron considerablemente los costes de producción en un yacimiento ya de por sí difícil por la distribución extremadamente irregular de las leyes. Todo ello forzó el cierre de las explotaciones en 1966.

LA REALIDAD (1967-1990)

El cierre de las minas en 1966 acabó con la época de esplendor. Poco después la población descendió vertiginosamente hasta los 75 habitantes, cifra casi similar a la actual. Después de la explotación llevada a cabo por ENADIMSA en la época anterior, las concesiones y permisos retornan a sus propietarios. Aún así perduran las investigaciones durante esta época, realizadas tanto por empresas mineras nacionales como, en mayor medida, extranjeras. Este período se caracteriza por la intensa investigación del distrito minero de Rodalquilar, pero haciendo énfasis en los modelos genéticos de la mineralización de oro.

A pesar de todo ello la realidad se impone, aunque se estiman aún unas reservas de unas 3 toneladas de oro pendientes de beneficio, su explotación no es rentable dada la complejidad del yacimiento.

PROCESOS MINEROS EN RODALQUILAR

La explotación de oro en Rodalquilar se ha realizado mediante 2 métodos bien diferentes, tanto por lo que se refiere a la extracción como a la recuperación del preciado metal.

La minerías del s XIX y de comienzos del s XX se realizó explotando interiormente filones cuarcíferos de alta ley mediante galerías y pozos. Por el contrario, la minería llevada a cabo por la Empresa Nacional ADARO desde 1956 se caracteriza por la explotación combinada de explotaciones de interior, con alta ley (más de 5 g/t), y cortas o canteras al exterior, con ley más baja (1 a 1,5 g/t). La mezcla de ambos productos permitía obtener leyes medias de 3 g/t, óptimas para el tipo de planta de recuperación con la que se trabajaba.

En las últimas décadas del siglo XIX y comienzos del s XX, la recuperación del oro se realizaba por medio de fundiciones en hornos de cuba o reverberos obteniendo una amalgamación de plomo rica en oro y plata. En la segunda mitad del s XX la recuperación se realizaba por medio de hornos eléctricos, después de concentrar mediante lavados con soluciones cianuradas.

El desembarcadero de Agua Amarga

El amplio desarrollo de la actividad minera durante el s XIX y primeras décadas del XX en la provincia de Almería condicionó la existencia de una red de ferrocarriles mineros de la que en la actualidad tan sólo se conservan vestigios. Una de estas líneas es la de Lucainena-Agua Amarga. En el ámbito del Parque pueden verse aún tramos de la vía férrea, conservándose, aunque muy deterioradas, las instalaciones del embarcadero de mineral de Agua Amarga. Éste constituye, junto con Rodalquilar, uno de los dos elementos de máximo interés arqueo-industrial del Parque

Decidida la realización de la obra, en marzo de 1894 se ultima la redacción del proyecto, firmado por D. Cayetano Fuentes, y el 18.2.1895 se otorga la concesión, mediante Real Orden, con carácter de ferrocarril económico sin subvención del estado y por un período de 99 años. No obstante, en Septiembre de 1894 habían dado comienzo las obras de construcción del ferrocarril y, un mes más tarde, la compañía vizcaína anunciaba la compra de 63.000 traviesas de roble.

Las obras van avanzando y, a mediados de 1895, se halla terminado el muelle-embarcadero. Finalmente, en Marzo de 1896, se concluyen las obras. En Mayo se expide el primer cargamento de mineral acumulado en los depósitos de Agua Amarga a bordo del vapor ALBIA

El costo de las instalaciones del ferrocarril fue de 3.500.000 pts, los depósitos de mineral supusieron un gasto de 160.000 pts y el embarcadero 265.000 pts. La inversión total de establecimiento fue de 3.675.000 pts, con un coste medio de inversión de 100.000 pts/km.

En 1901 el transporte de mineral por ferrocarril suponía un costo de 0,025 pts /tonelada y kilómetro y el embarque 0,123 pts.

Aunque la empresa minera mantuvo un buen nivel de actividad durante la primera década del s XX, en la segunda el mercado comienza a no ser tan favorable. En los años que siguieron a la Primera Guerra Mundial tiene lugar una grave crisis siderúrgica en Europa y en España, que supuso una durísima prueba para la minería nacional del hierro.

En 1919 y 1920 los depósitos de Agua Amarga está repletos de un mineral que nadie compra. A estas dificultades se unen la competencia de los minerales norte-africanos, las mejoras salariales que comienzan a introducirse por esas fechas e incluso la falta de personal debida a los fuertes movimientos migratorios registrados en la provincia de Almería en esa época.

La compañía aguantó una marcha descendente hasta que en 1931, y ante la imposibilidad de exportar sus hierros, se ve obligada a suspender temporalmente la circulación del ferrocarril. La actividad se reanuda esporádicamente, pero en 1936, con el estallido de la Guerra Civil, la situación se agrava. Durante los 3 años de contienda las minas y el ferrocarril quedan en manos de los propios trabajadores, aunque sin gran actividad. En 1939 se reinicio el tráfico por ferrocarril hasta que la actividad cesó por completo en 1942, fecha en que el vaporBartolo cargó por última vez en Agua Amarga. Poco más tarde se comenzaron a desmantelar las instalaciones mineras y ferroviarias.

La Cuenca de Almería-Níjar. Rasgos geológicos. Juan C. Braga y José M. Martín

Minas de Rodalquilar

Localizado en la Cuenca de Almería–Níjar, una cubeta sedimentaria marina. El valle de Rodalquilar, también conocido como caldera de Rodalquilar,presenta  forma casi circular, con una extensión de 8 km de largo por 4 km de ancho, flanqueado por pequeñas elevaciones montañosas en todos los flancos salvo uno de sus extremos que se abre al mar.

Se encuentra probablemente en el campo volcánico neógeno más importante de la Península Ibérica. Las erupciones que se sucedieron a lo largo de épocas muy diferentes, de 15 a 7 millones de años, han dejado distintos procesos de alteración y mineralización, tales como las alunitas.

La presencia de aljibes y norias dan testimonio de la actividad agrícola y  ganadera de este territorio. No obstante la caracterización de su paisaje es eminentemente minera,  asociado en este caso fundamentalmente a la extracción de oro. No obstante la presencia de afloramientos de alunitas que fueron aprovechados y explotados mediante galerías, para su posterior trasformación mediante calcinaciónhan dejado huella en algunas áreas del territorio. Con los sulfatos hidratados de aluminio y sodio o potasio se obtenía el alumbre, de gran importancia por su uso como mordiente en la industria textil, para la fijación de los tintes.

La actividad minera en Rodalquilar es perceptible en la tierra horadada, así como en el numeroso y  amplio patrimonio heredado del siglo de explotación que ha estado abierto, afrontando una nueva época bajo el manto del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, sin renunciar a su pasado minero.

Las agrestes y áridas características de este paisaje han sido apreciadas por el cine de Hollywood, convirtiéndose en localización de películas tales comoespagueti westerns (la muerte tenía un precio) o de aventuras como Indiana Jones y la Última Cruzada.La cercanía de hermosas playas como el Playazo, así como las playas más emblemáticas de Almería, Genoveses y Mónsul, situadas a pocos kilómetros convierten a este paisaje en un lugar con gran potencial turístico.

Si bien la minería del oro no se desarrolla en este punto hasta el  XIX se constata  la existencia de actividad minera en la zona  al menos desde el s XVI. En el Playazo se instaló una fábrica de alumbre y un poblado minero a principios del s XVI. Los frecuentes ataques de los piratas berberiscos en esta zona  propició la construcción de un castillo, el castillo de Los Alumbres, junto al camino de El Playazo, que hoy aún se mantiene en pie.

No se supo de la existencia de oro en Rodalquilar hasta finales del XIX. Se localizaron trazas de este preciado metal en el cuarzoextraído en la mina de Las Niñas, situada junto al pueblo del mismo nombre, hacia 1883. El cuarzo se  empelaba como fundente en las fundiciones de plomo de Cartagena y Mazarrón. El oro se encontraba diseminado en el cuarzo de la ganga (lo que se despreciaba), dificultando la amalgamación, lo que en un primer momento disuadió de su explotación.En 1925 se puso en funcionamiento la primera instalación metalúrgica aurífera de Rodalquilar, en la mina María Josefa, por la empresa Minas Auríferas de Rodalquilar S.A.

La explotación del oro y su recuperación se ha ido realizado mediante dos métodos diferentes, tanto lo que se refiere a la técnica de extracción de los minerales como a la de su recuperación.Así entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX el sistema deextracción en minas de interior, mediante la apertura de galerías y pozospermitía sacar sólo los filones cuarcíferos con oro de alta ley. En cambio durante la segunda mitad del siglo XX, la explotación evolucionó técnicamente de manos de la Empresa Nacional ADARO que se hizo con su concesión; se empleó a partir de ese momento un métodocombinado de explotaciones de interior, para el oro de alta ley, y cortas o canteras al exterior, para el oro de ley más baja. La mezcla de ambos productos permitía obtener leyes medias, óptimas para el tipo de planta de recuperación con la que se trabajaba.

Para el caso  de la recuperación del oro, durante las últimas décadas del siglo XIX y comienzos del siglo XX, se realizaba por medio de fundiciones en hornos de cuba  o reverberos obteniendo una amalgamación  de plomo rica en oro y plata. Así durante ese periodo los fundidores de plomo de Mazarrón empleaban el cuarzo aurífero, y con el escaso contenido en oro financiaban los gastos de transporte. En cambio, en  la segunda mitad del siglo XX la recuperación se realizaba ya por medio de hornos eléctricos, después de concentrar mediante lavados con soluciones cianuradas.

Durante la primera mitad del siglo XX se explotaron además varias canteras de andesitas piroxénicas para la producción de adoquines, con destino a las calles de Madrid, Valencia o Almería. Estas se situaron en el Cerro Romero, junto al Playazo, en el cerro Los Lobos, cerca de la Cala del Carnaje, y en la Punta del Bergantín.

Municipios: Níjar

Protección:

Protegido como Inmueble nº 37 del anexo de la Resolución de 7 de enero de 2004, de la Dirección General de Bienes Culturales, por la que se resuelve inscribir colectivamente con carácter genérico en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz cuarenta y cuatro Bienes Inmuebles pertenecientes al Patrimonio Industrial relacionados con la minería de los siglos XIX y XX en la provincia de Almería (BOJA nº 29 de 12/02/2004).

Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Decreto 314/1987, el día 23 de diciembre.

http://mineriaypaisaje.com/rodalquilar/

El pantano de Isabel II de Níjar (Almería): paisaje, fondo y figura

El pantano de Isabel II de Níjar (1841-1857) es uno de los elementos de patrimonio hidráulico más espectaculares y, al mismo tiempo, menos conocido de toda España. Es uno de los pocos ejemplos de gran obra hidráulica emprendida en el s XIX, además de ser una referencia mundial ineludible de presas de arco-gravedad construidas de piedra.

Las primeras referencias de esta empresa se remontan a 1792 cuando se produce un encargo por parte de la duquesa de Abrantes. Desde este primer momento, ya se propone situar el pantano en la rambla del Carrizal del término municipal de Níjar, muy cerca del cortijo-barriada de los Tristanes y a unos 7 kms de la villa de Níjar por el camino de Lucainena. No es hasta 1821 cuando el visionario hidrológico almeriense Diego María Madolell constituye una primera compañía de propietarios “Regadíos de Níjar”, aprovechando un ambiente de exenciones fiscales para los promotores de obras hidráulicas favorecido desde la Corona

“En consecuencia de este convenio (Diego María Madolell) pasó á la ciudad de Cádiz y un 23.7.1821, escrituró la compañía bajo el título de Regadíos de Níjar, ante don Joaquín Rubio, con los señores D. Juan Antonio de Aramburu, D. Francisco Antonio de la Haza, D. Juan Bautista del Llano, D. Manuel María Nadal May, D. Juan Francisco Rivera y D. Agustín de Miaurio, quedando Madolell en ejecutar las obras con arreglo a las bases consignadas en el contrato. En seguida los expresados señores se constituyeron en esta villa de Níjar acompañados de sus respectivos facultativos, los cuales reconocieron, midieron y nivelaron el terreno, su extensa y feraz llanura, y conforme á sus dictámenes reunieron los fondos suficientes, los depositaron en este punto y compraron el cortijo y hacienda de Bibandamas, como parte del vaso del pantano, en la cantidad de 7.141 reales vellón como consta de la escritura otorgada en la misma villa ante el indicado escribano de ella en 15 de diciembre del mismo año”.

La invasión francesa de los Cien Mil Hijos de San Luis de 1823 así como el alto presupuesto que demandaba una infraestructura de estas características frenaron el proyecto. Es 1831 un año clave para el proyecto, pues se concede al Ayuntamiento de Níjar una Licencia Real para la construcción del pantano: “…el permiso para que en la cerrada de Tristanes, de este término, se construyese un estanque o pantaleta con el nombre de la entonces augusta Infanta Doña María Isabel Luisa, que actualmente reina, a fin de dar riego a las feraces tierras de estos campos…”.

Es en 1841 cuando Diego María Madolell, liberal y emprendedor, en un tercer y definitivo intento –favorecido por las altas ganancias de los años 40 en el sector minero–, constituye una sociedad privada de 2.142 acciones llamada “Empresa del Pantano”, después de recorrer las provincias limítrofes en busca de patrocinadores.

Ese año se acometen los primeros trabajos de cimentación del muro del pantano, con más intuición que previsión técnica, pues los primeros actos se produjeron sin planos ni memorias descriptivas, así como un presupuesto que auguraba el desastre: “Una obra cimentada en falso, como en adelante evidenciaremos por los mismos informes facultativos; obra que quizás no se habría llenado el vaso la primera vez cuando el empuje de las aguas la hubiera arruinado y en pos de ella la vida de muchas personas”.

Desde noviembre de 1841 hasta diciembre de 1842 se llevan gastados 182.548 reales. La mayor parte en obras, en principio, ajenas al objeto de la Empresa, como la construcción de un camino de 5,8 km que uniría la villa de Níjar con el mismo pantano que facilitaría el tránsito de operarios y caballerías; “no era donde debían invertirse los fondos destinados a la construcción del pantano”.

Es entonces cuando se encarga al arquitecto murciano Gerónimo Ros Giménez (1802-1885) la formación de los planos, así como un informe sobre el estado actual de las obras. La inspección la realizó el coronel de ingenieros José de la Cruz Muller; el ingeniero de minas fue José Ruiz de León y el contratista fue Emigdio Manuel Gil. Por otra parte, Diego Sánchez realizó los trabajos de aparejador, y el encargado de supervisar directamente lo que se construía –además de dirigir las obras auxiliares– fue Manuel Ramos.

En diciembre de 1842, una vez saneadas las cuentas de la Empresa, pagadas las deudas y aclarado el nuevo director técnico, es cuando se presagia un nuevo futuro más exitoso. Todo cambia, menos el administrador Madolell. El informe realizado por el nuevo equipo técnico así como los planos –hechos públicos el 15.9.1842– fueron examinados y aprobados por la Real Academia de San Fernando, institución de la que es miembro el arquitecto Gerónimo Ros Giménez.

Ante la ausencia voluntaria y por motivos laborales de Madolell, se encarga de la dirección de la obra el arquitecto que lo proyectó. Una de las primeras decisiones que tomó la nueva dirección técnica fue la destrucción de todas las obras falsas “hasta encontrar el suelo firme que sirve de fundamento”. Desde este tiempo hasta 1848, no se produce ninguna interrupción significativa en los ritmos de construcción de la presa. Pascual Madoz, en su Diccionario, se hacía eco del avanzado estado de los trabajos. El 13.7.1847, mediante una Real Orden, se declara al pantano de “utilidad pública” . Y mediante Real Decreto de 26.7.1849, la Reina soberana autorizó que el pantano llevase su nombre: pantano de Isabel II.

Debido a las constantes sequías (1848–1854), la aportación de la rambla del Carrizal resultó insuficiente para dotar al pantano de “aguas fijas”. En 1848 se inician unas obras –galerías o taladro– para traer agua desde una rambla cercana, llamada rambla Honda, trabajo que se encarga al ingeniero José Ruiz de León.

Según consta en comunicado de Francisco de P. Gálvez, representante del Departamento de Granada de la Empresa del Pantano de Níjar, que a su vez es portavoz del Comisionado general en Cartagena: “Terminada la obra del segundo aliviadero de superficie, ordenadas por Real orden de 26 de septiembre último, tengo el placer de manifestar a esa Junta para que lo haga a todos los interesados, que en 23 del actual han quedado cerradas las compuertas, con el fin de recoger las aguas de los primeros aluviones que se presenten. La inauguración de nuestra grandiosa obra, queda aplazada para la época de la primera junta general, en cuyo caso se efectuará con formalidades consiguientes y debidas al augusto nombre de S. M. Doña Isabel II, con que debe apellidarse.

Varios factores hicieron inviable el éxito de la empresa:

La falta de previsión empresarial y ambiciones desmesuradas. En 1845 se estimaba unas 100.000 fanegas –84.000 ha– las destinadas al regadío con las aguas del pantano. Un año después las previsiones rondaban las 20.835 fanegas –17.500 ha–. Lo cierto es que se estaba construyendo una infraestructura hidráulica para regar entre 4.000 y 6.000 fanegas.

El descontrol de los riegos, tanto por desconocimiento del terreno, por parte de los gestores del negocio, como por la falta de acuerdo sobre el sistema a emplear. El comisionado de Madrid, Hidalgo Tablada, proponía “balsadas” (sistema basado en la medida de capacidad), mientras otros proponían “módulos” (sistema basado en la medida del tiempo).

Finalmente, la obra del pantano resultó un éxito moderado no tanto por el muro de la presa, como por el canal del Campo. Los defectos eran evidentes, así como las obras ya mencionadas de rambla Honda. El agua se perdía en las filtraciones por los canales que la llevaban al campo regable debido a que no tenían un buen revestimiento sus paredes laterales.

Mala distribución de los gastos de desplazamiento que los representantes de cada departamento originaban, además de diversos cálculos equivocados respecto a las deudas.

Quejas vecinales: Los hacendados de los Tristanes –una cortijada cercana– se quejaban del incumplimiento de los acuerdos reflejados y expuestos anteriormente respecto al contrato de cesión de las aguas: “dichas balsadas se darán a los citados hacendados en el caso de que halla agua en el Pantano y en su defecto percibirán por los grifos las aguas que hoy disfrutan”. Los hacendados próximos a rambla Honda también se quejaban, por un lado, de las obras de la galería de dicha rambla, así como de la extracción de aguas de su zona regable por parte de la empresa; elemento con el que regaban sus tierras y abastecían sus hogares.

También hubo quejas relacionadas con los focos de infección comentados: “las evaporaciones y miasmas que se desprenden de la descomposición de las aguas y otros vegetales que existen en el citado Pantano, y que, llevando en sí gérmenes nocivos, originan las fiebres palúdicas que están padeciendo los referidos habitantes, causando éstas un número de víctimas considerable por carácter infeccioso (…); han contagiado a otros vecinos constituyendo un grave peligro para la salud de este vecindario (…). Que siendo el referido Pantano un foco permanente para la producción de paludismo, pues desde su construcción se halla sin limpiar, viéndose cubierto del fango que arrastran las ramblas y que se depositan en el fondo del mismo (…)”.

El pantano de Isabel II de Níjar (Almería): paisaje, fondo y figura. 2014, José Francisco García-Sánchez. Universidad Politécnica de Cartagena, Instituto de Estudios Almerienses. <http://www.iaph.es/phinvestigacion/index.php/phinvestigacion/article/view/44&gt;

1946 Níjar

1956 Níjar

1976 Níjar

1986 Níjar

El instrumento de planeamiento general vigente en el municipio está constituido por las Normas Subsidiarias de Planeamiento de ámbito municipal, aprobadas definitivamente por la Comisión Provincial de Ordenación del Territorio y Urbanismo de Almería en sesión celebrada los días 25 de abril y 2.5.1996. Como consecuencia de esta resolución fue elaborado un Texto Refundido que recibió la aprobación del mismo órgano autonómico en sesión celebrada el día 29.11.1996. El Texto Refundido de la normativa urbanística fue publicado en el Boletín Oficial de la Provincia de Almería nº 171 de fecha 5.9.1997.

Configuran igualmente el planeamiento general vigente el conjunto de modificaciones aprobadas por los distintos órganos urbanísticos en el periodo de vigencia de las Normas Subsidiarias. Desde la entrada en vigor de las Normas Subsidiarias de Planeamiento se han aprobado 134 modificaciones puntuales.

El municipio de NÍJAR cuenta como figura de planeamiento general con un PGOU que ha sido objeto de la siguiente tramitación:

      • Revisión de las Normas Subsidiarias de Planeamiento de Ámbito Municipal aprobadas definitivamente por Resolución de la Comisión Provincial de Ordenación del Territorio y Urbanismo de Almería, de fecha 25 de Abril y 2.5.1996.
      • Texto refundido de la revisión de las Normas Subsidiarias de Planeamiento de Ámbito Municipal aprobado por resolución de la Delegación Provincial de Almería de la Consejería de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía, de fecha 7.4.1997 y publicado en el Boletín Oficial de la Provincia de Almería nº 171 de fecha 5.9.1997.
      • Adaptación Parcial a las determinaciones de la ley 7/2002, de 17 de diciembre, de Ordenación Urbanística de Andalucía, del Texto Refundido de las Normas Subsidiarias de Planeamiento Municipal, aprobado por acuerdo del Pleno de la Corporación Municipal, en sesión celebrada con fecha 6.2.2009. (Boletín Oficial de la Provincia de Almería nº27 de fecha 27.4.2009.)
      • Corrección de errores materiales en el Documento de Adaptación Parcial, aprobado por acuerdo del Pleno de la Corporación Municipal, en sesión celebrada el 4 .6.2010. (Boletín Oficial de la Provincia de Almería nº 56 de fecha 23.3.2016)
      • Versión completa y actualizada de la cartografía del PGOU aprobado por acuerdo del Pleno de la Corporación Municipal, en sesión celebrada con fecha 6.3.2012. (Boletín Oficial de la Provincia de Almería nº 84 de fecha 3.5.2012).
      • Revisión Parcial del PGOU referida a la regulación y disposición de los suelos destinados a actividades productivas, aprobada en febrero de 2013, aprobada pro Resolución de la Delegación Provincial de Almería de la Consejería de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía, de fecha 13.2.2013. (BOJA nº 48 de fecha de 12.3.2014.)
      • Corrección de errores a la Versión Completa y Actualizada de la Cartografía del PGOU y a la Adaptación Parcial, aprobado por acuerdo del Pleno de la Corporación Municipal, en sesión celebrada el 25.1.2016. (Boletín Oficial de la Provincia de Almería nº 86 de 9.5.2016).
      • Configuran igualmente el planeamiento general vigente el conjunto de innovaciones aprobadas por los distintos órganos urbanísticos en el periodo de vigencia del planeamiento general.

  • El área de Cabo de Gata–Níjar se encuentra en el flanco sudoriental de la península Ibérica, en un espacio intermedio entre lo que se conoce como el Levante almeriense, que quedaría situado más en el lado oriental andaluz (con los municipios de Mojácar, Vera y Cuevas del Almanzora como principales localidades) y la propia aglomeración urbana provincial.

    En detalle, este espacio queda acotado en su mayor parte por la delimitación administrativa municipal de Níjar y Carboneras más una pequeña parte del lado oriental de la capital almeriense, donde se alcanza a través de la costa la urbanización de Retamar y a la que se añade un apéndice que se adentra hacia el interior entre la rambla de la Cañada de las Higueras y el barranco de la Curria. En el caso del municipio de Níjar solamente quedaría fuera del área que estudiamos el sector localizado sobre Sierra Alhamilla, al norte de la cabecera municipal, que es habitualmente un telón de fondo para gran parte de las escenas de interior. Por su parte, Carboneras en su totalidad entra a formar parte del ámbito y es consecuentemente su término municipal el que define el límite noreste.

    En la parte litoral, toda la línea queda remarcada por una continua sucesión de puntas y playas, ensenadas y pequeñas calas de arena fina con fondeaderos naturales que han servido en tiempos pasados y en la actualidad de refugio a navegantes. Entre los accidentes geográficos destacan, de oeste a este, las playas de Torre García, Amoladeras, del Charco, de Cabo de Gata y el propio Cabo de Gata en el golfo de Almería, mientras que en el flanco del levante continúan las puntas Baja, Negra, Colorada, Mónsul y Genoveses con sus correspondientes ensenadas y calas del mismo nombre en sus flancos orientales, el fondeadero de San José, puntas de la Hoya de la Torre, de Loma Pelada, del Esparto, del Barranco del Negro, de Piedra Negra, de la Polacra, las playas del Playazo y las Negras, las calas del Cuervo y de San Pedro, ya adentrándonos en el término de Carboneras las puntas de Javana, Chumba y del Plomo, la cala de Enmedio, punta y playa de los Muertos, de Carboneras, de la Galera y finalmente del Algarrobico en el extremo nororiental.

    Encuadre

    Internamente pueden ser distinguidos 3 espacios fundamentales en el área: los terrenos deprimidos del Campo de Níjar que se prolongan hasta la bahía de Almería, dando paso al segundo espacio, la llanura costera, y por último las sierras próximas al litoral mediterráneo. El primero se extiende por todo el valle de los ríos Artal y Hornillo, desde el límite con el término de Carboneras en el primer caso, hasta las playas de Torre García y Amoladeras en el municipio de Almería, a modo de dilatados pasillos naturales con dirección noreste–sudoeste que queda flanqueado por Sierra Alhamilla y los relieves abruptos de origen volcánico. En su interior, sólo destaca orográficamente La Serrata, cuya posición alargada siguiendo la misma dirección separa a ambos valles. Por su parte, el segundo espacio comprende aquellos terrenos que se encuentran al sur de La Serrata, alcanzando en este caso las playas de Torre García, de las Amoladeras, del Charco y de Cabo de Gata. Finalmente, el tercer espacio acoge las sierras del Cabo de Gata, de la Higuera y Cabrera, que se disponen consecutivamente desde las proximidades del cabo hasta llegar al término de Carboneras.

    Tal como se ha mencionado, el Campo de Níjar ha sido un corredor natural sobre el que históricamente se han trazado las vías de comunicación terrestre no sólo entre el Levante y el Poniente almeriense, sino también entre el resto de la costa mediterránea peninsular, evitando así los relieves abruptos de los sectores más sudorientales. De hecho, la autovía del Mediterráneo transcurre actualmente a lo largo de toda la llanura, partiendo de su plataforma distintos viales de menor jerarquía que enlazan con la cabecera municipal de Níjar, situada en las faldas de Sierra Alhamilla, y diversas pedanías que han crecido en las últimas décadas gracias a la implantación de los cultivos intensivos bajo plástico (El Viso, San Isidro de Níjar y Campohermoso).

    En el caso de la llanura costera, se encuentran igualmente otras pedanías como son El Barranquete, Albaricoques, Ruescas, Pujaire, Cabo de Gata o La Almadraba de Monteleva.

    Por su parte, en las sierras de Cabo de Gata, de la Higuera y Cabrera, el origen volcánico de los suelos y la aridez ha provocado la aparición de pequeñas y alejadas localidades con origen en cortijos con recursos hídricos y, consecuentemente, una mínima actividad económica que posibilitaba el asentamiento de la población, tales como El Pozo de los Frailes, Rodalquilar y Fernán Pérez. En el caso de la propia línea de costa, se observan lugares en los que los abrigos naturales de los acantilados han facilitado el atraque de las embarcaciones y la permanencia de población, convirtiéndose con el tiempo en los núcleos receptores de la demanda turística de sol y playa. Son los casos de San José, Isleta del Moro, Las Negras, Agua Amarga y la cabecera municipal de Carboneras.

    La red viaria se estructura entonces con la autovía A-7 como columna vertebral de la que parten otras carreteras de menor capacidad hacia el sureste. La principal de éstas es la que enlaza con Carboneras, la N-341, que dispone de una provincial, AL-5106, para acceder al poblado de Agua Amarga. Más al sur, las únicas vías que parten en dirección noroeste son las que acceden al núcleo de Níjar. Hacia el sureste salen otras dos carreteras bajo titularidad provincial directamente de la autovía, que son la AL-3106 que enlaza con Las Negras y Rodalquilar, y la AL-3108, que lleva a San José a través del Pozo de los Frailes. Ya en la fachada del Golfo de Almería destacan la AL-3201 y AL-3115 que llevan al poblado de Cabo de Gata y a La Almadraba de Monteleva. 

    Como se aprecia, la mayor parte de estas vías de comunicación parten de la autovía en dirección sureste, que es la disposición habitual debido a la mayor facilidad que ofrecen los relieves para desplegar las infraestructuras en estas direcciones. Sin embargo, aunque son menos, existen vías que conectan internamente este territorio. La más septentrional es la localizada en el llano del Campo de Níjar, la AL-3111, que hasta la construcción de la autovía era la carretera principal de tránsito entre uno y otro lado de la costa mediterránea, sin duda favorecida por la planicie. Pero en el entorno de las sierras, tiene especial interés la AL-4200, que desde El Pozo de los Frailes parte en dirección a La Isleta del Moro y Rodalquilar convirtiéndose así en la principal de vía de comunicación interna con dirección suroeste-noreste. 

    En la costa se estaba produciendo un incremente de la actividad turística de sol y playa, pero en este caso un tanto diferente a la modalidad que se venía desarrollando hasta el momento en otros sectores del litoral andaluz. Gracias al aislamiento que había sufrido esta parte de la costa, en parte por su ubicación en un extremo de la región andaluza, alejada de los grandes centros urbanos y por tanto con una necesidad mayor de tiempo de desplazamiento para acceder a sus playas, y también por la configuración intrincada de su frente litoral, con numerosos acantilados y recónditas calas, la franja marítima del Cabo de Gata quedó fuera de los objetivos urbanísticos. La calidad ambiental que conservaba el entorno y la tranquilidad de sus playas por la baja asistencia de veraneantes, atrajo a un sector de la población que buscaba un mayor sosiego aun a costa de disponer de menores servicios turísticos pero donde la inmersión en un paisaje natural era significativamente mas perceptible.

    El auge de esta actividad y la amenaza que constituía el posible desarrollo urbanístico para la conservación de los valores ecológicos existentes al igual que había ocurrido en las restantes provincias costeras, incluida la propia Almería, aceleró la declaración del Parque Natural Marítimo-Terrestre del Cabo de Gata-Níjar.

    Ello dio lugar a que las principales poblaciones de pescadores como Cabo de Gata, San José, La Isleta del Moro, Las Negras, Agua Amarga, la propia Carboneras y más recientemente poblaciones también del interior (El Pozo de los Frailes y Rodalquilar), desarrollaran sólo pequeños crecimientos urbanísticos que han mantenido por lo general la volumetría y el estilo arquitectónico de las edificaciones dentro de unos parámetros razonables. En ellos se localizan un destacado número de hoteles, restaurantes y camping a los que hay que sumar los alojamientos rurales que aprovechan las antiguas construcciones de cortijos y otras edificaciones aisladas y empresas dedicadas al turismo activo. De forma conjunta, todo ello ha servido para establecer un tejido empresarial lo suficientemente importante como para convertirse en la segunda fuente de empleo y riqueza del área, sólo superada por las actividades agrícolas del Campo de Níjar.

    Tal ha sido la importancia de dicha actividad, que el Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar ha firmado la Carta Europea de Turismo Sostenible, cuyos principios más destacados son:

    • Implicar a todas las partes relacionadas con el turismo en el espacio natural y en su entorno, en la gestión y el desarrollo turístico del territorio.
    • Elaborar y aplicar una estrategia de turismo sostenible.
    • Proteger y promocionar el patrimonio natural y cultural del territorio, evitando un desarrollo turístico excesivo que ponga en peligro su conservación.
    • Garantizar la mejora de la actividad turística sin que por ello se reduzca la calidad de vida de la población local.
    • Controlar e influir sobre los flujos de visitantes para reducir los impactos negativos que pudieran generar.

  • Descripción sintética del carácter paisajístico

    Entre las principales características con las que cuenta el área del Cabo de Gata–Níjar destaca la naturaleza volcánica de sus sierras que, por su extensión (uno de los mayores territorios de Europa), ofrece una serie de geomorfologías y litologías particulares que al sumarse con una climatología árida igualmente inusual en el continente, dan como resultado la aparición de un paisaje de excepcional originalidad. Un entorno en el que la práctica ausencia de vegetación arbórea y la escasa vegetación arbustiva y herbácea permiten apreciar la piel desnuda de un terreno escarpado donde se intuye, incluso no siendo un experto geólogo, formas únicas que los observadores pueden percibir aun no conociendo sus orígenes.

    Estas condiciones físicas resultan agronómicamente muy negativas y durante muchos siglos sus tierras permanecieron incultas. Solo a partir de la Edad Media se introdujeron una serie de infraestructuras hidráulicas importadas desde las regiones áridas del norte de África (pozos, norias, aljibes, techos de casas planas para recoger el agua, etc.) que permitió establecer una serie de huertas en el entorno de las ramblas de mayor envergadura.

    En la costa se desarrolló una actividad pesquera que faenaba sobre las aguas próximas, donde el atún tenía también una importancia destacada al igual que en el resto del litoral de Andalucía. Con el tiempo estas comunidades de pescadores establecieron asentamientos permanentes que sirvieron de base para la red actual de población. Sin embargo, los constantes peligros que provenían del mar a través de los ataques de las tribus norteafricanas y, posteriormente, de la piratería, hicieron que por una parte el frente costero acogiera una red de fortificaciones militares para controlar y vigilar y, por otra parte, dicha actividad pesquera nunca terminara de ser una fuente de ingresos importante en el conjunto del área que estudiamos.

    En el interior de las sierras de Gata siempre había existido, desde época fenicia, una actividad minera que, si bien no era de gran importancia a nivel regional, si lo constituía en el interior de la comarca donde la agricultura y la ganadería no llegaban a rentar de forma destacada. Hoy en día aún existen algunas explotaciones mineras, pero la extensión que ocupan, el número de personas que en ella trabajan y su aportación a la economía local hace que sea una actividad marginal desde el cierre de las minas de oro de Rodalquilar en la década de 1970.

    Todos estos aspectos territoriales que se venían configurando desde la Edad Media habían permanecido inalterados hasta la segunda mitad del s XX. En este periodo se produce la introducción de dos componentes nuevos que modifican las condiciones heredadas, que son la implantación de la agricultura industrial bajo plástico en el Campo de Níjar y el turismo en la costa y las sierras de Gata.

    El primer hecho es el de mayor importancia territorial por la destacada actividad econó- mica que ha surgido y que ha permitido a la comarca pasar de ser una de las regiones más pobres de España a una de las más prósperas. Un hecho que desde el punto de vista del paisaje ha perjudicado a diversos factores naturales, entre los que destaca la sobre-explotación de los acuíferos y la pérdida de vegetación natural allá donde se implanta, pero también a otras facetas territoriales y patrimoniales como son la estructura parcelaria, la ampliación de los espacios cultivados sobre las laderas de las sierras próximas a través de bancales, modificando la red histórica de caminos y reduciendo sus dimensiones, deshabitando y eliminando muchas de las edificaciones rurales que servían para gestionar las tierras cultivadas y la escasa agua próximas a las ramblas, produciendo un abandono de las artes tradicionales rurales, etc.

    El sector turístico en el Cabo de Gata se incorpora relativamente tarde debido principal- mente a su lejanía respecto a los principales centros urbanos regionales y del resto peninsular. Pero también porque hasta la década de 1980 aún existían numerosos tramos de costa donde la densidad urbanística y de veraneantes no era excesiva. De modo que a pesar de contar con unas condiciones ambientales muy favorables para el desarrollo de la actividad turística de sol y playa, en un primer momento no se experimenta un crecimiento urbanístico similar al de otros sectores del litoral de Andalucía. Y sólo cuando aquellos fueron teniendo importantes niveles de urbanización y las infraestructuras viarias nacionales y regionales fueron cubriendo la totalidad de la región, se produce el despegue de la actividad turística en el interior de las sierras de Gata y en los núcleos costeros. Las numerosas películas que se rodaron en las dos décadas anteriores a los 80′ y que mostraban al público unos escenarios excepcionales que hasta el momento habían pasado inadvertidos para una parte de la sociedad, contribuyeron además a crear una imagen de lugar exótico, más próximo a las escenas de lugares lejanos del norte de África que al árido paisaje del extremo oriental de Andalucía.

    Los 80′ también coinciden con un cambio de mentalidad social hacia un nuevo espíritu ambientalista que reclama conservar los valores ecológicos y etnológicos originales que distinguían a cada territorio del resto, y ello se sumó igualmente a las fuerzas que llevaron en el año 1987 a incluir las sierras de Gata y su entorno marítimo en la lista de Espacios Naturales Protegidos con la figura de Parque Natural.

    De modo que salvo el Campo de Níjar, donde la agricultura bajo plástico ejerce un poderoso frente económico, especialmente intenso al ser una región que históricamente ha sufrido una marcada ausencia de producción agraria e industrial, el resto del territorio conserva, gracias a las nuevas restricciones y estudios para la conservación que impone la administración del Parque Natural del Cabo de Gata–Níjar, los valores ambientales, histórico-patrimoniales y escénicos que caracterizan a un paisaje de especial singularidad. Un contraste espacial entre2 ámbitos internos del área que la población percibe nítidamente debido a que los principales accesos al Parque Natural y los núcleos de San José, Rodalquilar, La Isleta del Moro o Las Negras, los más frecuentados por los turistas, se hace desde la autovía del Mediterráneo, y en ellos se pasa primero por el abigarrado cultivo bajo plástico de Campohermoso y San Isidro de Níjar, sumergiendo al viajero en el mar de plástico donde es fácilmente perderse por la falta de hitos, la homogeneidad de las estructuras agrícolas y el apantallamiento que ejercen los invernaderos situados excesivamente próximos a la carretera. Seguidamente, el ascenso a La Serrata se establece como un punto de inflexión, pues desde su altura se deja atrás la mancha de plástico y se comprende, con la visión general de todo este complejo, la magnitud e importancia que juega esta actividad en la economía comarcal. Pero además, una vez pasamos a la vertiente meridional, el paisaje se transforma profundamente, pasando a ser un territorio vacío de complementos, donde los protagonistas dejan de ser las construcciones o la vegetación, y ahora son los relieves desnudos, incapaces de mantener una cubierta vegetal a lo largo de todo el año, donde asoman pequeñas casas de techos planos acompañadas de alguna palmera y pitas junto a sus caminos. Un espacio de marcado carácter natural donde la mano del hombre no parece haber tenido apenas influencia.

    Entre los factores y elementos territoriales que mejor representan la singularidad de dicho territorio aparecen:

    • Un valle cubierto por una actividad agrícola pujante que ha innovado y creado a su alrededor un destacado tejido industrial para dar servicio a la producción en los invernaderos, a la manipulación de alimentos y a la exportación aprovechando la autovía del Mediterráneo. Se ha convertido en un proceso expansivo que ha creado una inmensa macha blanca sobre la totalidad del Campo de Níjar y, más recientemente, sobre las primeras laderas de Sierra Alhamilla y La Serrata, frenando su expansión sobre el mismo límite del Parque Natural. Ha trasvasado, además, el peso poblacional desde la cabecera municipal de Níjar a las pedanías de Campohermoso y San Isidro de Níjar.
    • Fuera del Campo de Níjar, encontramos formaciones geológicas únicas de muy diversa índole y relacionadas con la actividad volcánica y el crecimiento de atolones de corales marinos que ha llevado al Parque Natural a formar par- te de la Red de Geoparques Europeos.
    • Una vegetación igualmente singular adaptada a unas circunstancias hídricas de extrema aridez que hace concentrarse aquí un número muy elevado de endemismos. Pero además, los fondos marinos y la excelente calidad de las aguas, con ausencia de contaminantes y sedimentos en suspensión, han creado extensas praderas de posidonia, corales y una variopinta recopilación de especies acuáticas.
    • Un marcado vacío poblacional en el interior de las sierras de Gata, donde la población que venía cultivando y pastoreando estas tierras se concentraba en cortijos y pequeños núcleos próximos a fuentes de agua que se conservan o han sido rehabilitados para crear nuevos servicios de hostelería integrados en el paisaje de la comarca.
    • El estilo arquitectónico de los edificios se suma a la originalidad del paisaje, donde destaca, entre otros hechos, el predominio de casas encaladas con techos planos que recogen la escasa lluvia para almacenarla en aljibes con bóvedas de cañón para evitar la evaporación, o el reducido tamaño de las ventanas para mantener un interior sombrío que favorezca una temperatura más baja en los meses de verano.
    • Una escenografía que por las particularidades singulares del relieve volcánico, la aridez y un estilo arquitectónico con origen en los poblados del norte de África, contribuye a crear un paisaje exótico influenciado también por las películas, las cuales han aprovechado estos exteriores para reflejar escenas de territorios norte-africanos o del Oriente Próximo.
    • Un litoral abrupto donde los relieves volcánicos acceden hasta la misma orilla con caprichosas formas de lavas y coladas que crean un sinfín de formas y tonalidades, formando además en sus espacios deprimidos calas recónditas que atraen a turistas que buscan sentir la naturaleza en su estado prístino.
    • Y una serie de poblaciones pesqueras que, con la fortuna de haber estado fuera de grandes especulaciones inmobiliarias, presentan un perfil urbano suficientemente integrado en el paisaje, permitiendo la observación conjunta del mar, el pueblo y los relieves desnudos al fondo. Enclaves de gran atractivo turístico que han tomado la línea de crecer moderadamente con una arquitectura contemporánea minimalista inspirada en la tradicional, manteniendo los materiales y las tonalidades generales de las construcciones rurales para mejorar la experiencia y la calidad de la visita.

    Paisajes de Andalucía. A2-14 Cabo de Gata. Junta de Andalucía

 

Retoman el proyecto para construir un área comercial y viviendas en el acceso a playas de Genoveses y Mónsul (Almería)

ALMERÍA, 18 Nov. (EUROPA PRESS) – El Ayuntamiento de Níjar (Almería) ha retomado la tramitación del proyecto para construir un área comercial y residencial a la entrada de la pista forestal que da acceso a las playas de Genoveses, de Mónsul y de Cala Carbón y lo ha remitido a la Junta de Andalucía, que ha iniciado la evaluación ambiental de la innovación al planeamiento urbanístico que aprobó el pleno en 2014.

La resolución de la Delegación Territorial de Medio Ambiente y Ordenación …Junta ve “incompatible” con el parque natural la construcción del hotel rural junto a la cala de San Pedro

ALMERÍA, 18 Ago. (EUROPA PRESS) – La Junta de Andalucía ha emitido un informe que señala que el proyecto presentado para construir un hotel rural de dos estrellas en el paraje de Los Ricardillos, junto al acceso a la cala de San Pedro, en Las Negras (Almería), es “incompatible” con los usos del parque natural de Cabo de Gata-Níjar.

Y el Algarrobico sigue en pie… El mayor delito urbanístico de nuestra reciente historia.

Muchas vueltas ha deparado la historia de estas tierras, unas veces pobres y olvidadas, y otras abundantes en fortunas (oro, turismo, plásticos…). Es el devenir natural del territorio, del inmenso territorio de Níjar, con sus poblamientos tan dispersos como en pocos sitios de la península. La erosión, la ausencia de agua, y otros, son males que avanzan despacio pero inexorablemente. Los visionarios del turismo cortoplacista han tenido ocasiones para hacer valer sus intereses, pero, la evidente prioridad conservacionista triunfa en el Campo de Níjar, o la Sierra y Parque de Gata, porque los valores a defender deben situarse sobre cualquier otro.

Níjar, con sus casi 29.000 habitantes, y sus escasas 12.324 viviendas, busca desesperadamente un resquicio en los planes de protección de espacios naturales, donde agarrarse para potenciar su “turismo”, construir, edificar… Y ya se sabe, “…sólo dónde hubo podrá haber (edificación)”. Las ruinas de edificaciones han alcanzado precios desorbitados, y la ausencia de infraestructuras urbanas, por la dispersión territorial es inasequible por un municipio con pocos recursos.

Y de la historia infame del Algarrobico, …con hojas arrancadas del planeamiento depositado en instalaciones oficiales, y otras circunstancias…, nos debe enseñar, que además, existe la gobernanza leal y eficiente, honesta y garante de lo público; y en este saco se incluyen registradores de la propiedad, notarios, concejales, secretarios y funcionarios, a quienes hemos otorgado, la Responsabilidad sobre la gestión del territorio, la Administración Pública.

“La Constitución Española de 1978 obliga a los poderes públicos a promover las condiciones necesarias y a dictar las normas precisas para la utilización racional de los recursos naturales y la protección del medio ambiente, y del patrimonio urbano y arquitectónico y el derecho a la vivienda. Todo ello respetando el principio de la función social de la propiedad, el justo reparto de beneficios y cargas y la participación de la comunidad en las plusvalías generadas por la acción urbanística de los entes públicos.”


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España.

 

VINARÒS

Vinaròs. Población (INE)

Vinaròs. Pirámide de Población

VINARÒS. Bienes Inmuebles de Naturaleza Urbana y Uso Residencial 2014-2018

VINARÓS. DEUDA

VINARÒS. PARO


Son datos fríos, sin cocinar

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Vinaròs es un municipio de la Comunidad Valenciana de 95,46 km2, situado en el extremo norte de la costa de la provincia de Castellón, en la comarca del Bajo Maestrazgo, de la cual es capital. Se encuentra en la costa mediterránea al sur de la desembocadura del río Cenia. Es el municipio costero más septentrional de la Comunidad Valenciana. Se accede a esta localidad desde Castellón y Tarragona tomando la AP-7 o la N-340 y desde Teruel por la N-232.

Vinaròs es el último pueblo castellonense limítrofe con Cataluña, y el centro administrativo y comercial de la región del Baix Maestrat. Ubicado a 78 km de distancia Castellón, con una altitud media de 6 m sobre el nivel del mar está enclavado en la llanura Pla de Vinaròs, delimitada por el río Cèrvol, que la separa de las tierras catalanas, y el río Sènia, que sirve de lindero con Benicarló. Por la ciudad de Vinaroz pasan dos ríos: el río Cenia y el Cervol.

Vinaroz es una ciudad influenciada directamente por la dinámica del río Cervol, en cuya desembocadura se sitúa. Son muy numerosas las inundaciones a que ha estado sometida, estando recogidas gran parte de ellas en especial las más antiguas, en la obra «Historia de Vinaroz», de Borrás Jorge, J. (Vinaroz, 1.929).

La primera de las que se tiene referencias es la producida el año 1801, en la que, como consecuencia del desbordamiento del Cervol, se produjeron víctimas (sin precisar el número) e importantes daños en edificios y viviendas. En la producida el 20.10.1866 alcanzó 6 palmos la lámina de agua dentro de la ermita de San Gregorio. Esta inundación, que duró por espacio de 2 horas, destruyó el puente nuevo del ferrocarril, mientras que el antiguo sólo sufrió daños en las barandillas. Se produjeron importantes daños en las viviendas y edificios, aunque no se señala que hubiera víctimas.

La avenida producida durante los días 17 y 19.9.1884 destruyó el puente de la carretera de Ulldecona, como efecto más reseñable. Durante el mes de Septiembre de 1895 tuvieron lugar unas fuertes lluvias que duraron 10 días desembocando en la avenida del día 23; se produjo el descarrilamiento de un tren.

La primera avenida de la que se tiene referencia en este siglo es la ocurrida el 2.11.1909, en la que el Cervol desbordó a las 5 h. de la mañana rompiendo, de nuevo, el puente de la carretera general a Uldecona. No se produjeron víctimas durante esta riada. El día 9.10.1921 volvió a desbordar el Cervol, saliéndose de su cauce a las 11 h. de la noche. Esta vez se alcanzaron 60 cm de agua por encima de la calle del puente. Hacia las 2 h de la madrugada empezó a remitir la riada.

La noche del 18 al 19.11.1945, sobre las 3h. de la madrugada volvió a desbordar el Cervol, en la zona del puente de la carretera de Valencia a Barcelona «no por haberse taponado los ojos del mismo, sino por el exceso de caudal de las aguas, habiendo entrado en la población, inundando casi su mitad». Las aguas alcanzaron, en algunos puntos, hasta 2 m de altura sobre el nivel de las calles, produciéndose importantes daños en la agricultura y la ganadería (informe enviado por el Alcalde de Vinaroz al Gobernador Civil de Castellón el 19.11.1945).

La última gran avenida sufrida en Vinaroz tuvo lugar los días 23 y 24.10.1967. En esta ocasión se desbordó el Cervol en el puente de la carretera nacional 340 sobre el río y en su desembocadura («Estudio de las avenidas del 25.10.1967». José Castillo Guaita).

20.10.2018  Vinaroz sufre la mayor tromba de agua de la historia en España en una hora. La gota fría ha descargado 159,2 l/m2 en la localidad castellonense entre las seis y las siete de la tarde. Desde Aemet se ha informado que se ha perdido temporalmente la conexión con la estación meteorológica de Vinaròs pero hasta las 19 horas había registrado 286,3 litros por metro cuadrado, de los cuales 159,2 han caído solo entre las seis y las siete de la tarde.

 

“…La situación de Vinaròs es muy buena, en el centro de una llanura, junto al litoral mediterráneo, sobre una de las vías de comunicación más importantes de España, que sirve esa zona costera y une áreas de gran importancia tanto demográfica como económica. Igualmente, desde siglos fue considerada como una de las puertas de Aragón, al ser una de las salida naturales de esa región hacia el mar. No obstante, las capitales cercanas -Castellón y Tarragona/Reus- junto con las más importantes y alejadas de Valencia y Barcelona, han atraído hacia sí la influencia y la relación socioeconómica de esa zona interior inmediata.

Ciertamente, en esa zona N del País Valencià y S de Catalunya se han formado una serie de centros comarcarles de 2º orden, que mantienen estrechas relaciones entre sí. Se pueden citar como más importantes Tortosa, Benicarló y Amposta, junto a Vinaròs. La influencia de la ciudad es evidente entre las comarcas vecinas y la propia, al mismo tiempo que se extiende hacia la provincia de Teruel, siguiendo la N-232 hacia Zaragoza y vías adyacentes, sobre todo en el aspecto de recepción de población, y mucho menos en las relaciones de carácter económico, ya que se trata de zonas muy deprimidas.

Los antecedentes del poblamiento en la plana litoral del Baix Maestrat. Historiadores locales hablan de la existencia de la primitiva población en el Puig, lugar estratégico al estar situada a cierta altura y retirado unos pocos km de la línea de costa, dándole todo ello una mayor seguridad a ese enclave. La existencia de ese doblamiento es, pues, conocida desde antiguo. No obstante, ha sido recientemente cuando se ha estudiado de forma más sistemática, estableciéndose su emplazamiento exacto y cronología.

El poblado se encuentra ubicado en la colina donde está la cruz del calvario. A juzgar por los vestigios, debió tener una extensión bastante considerable, de alrededor de un centenar de m de diámetro. Se trataría de un poblado de ladera, ya que la mayor parte del mismo se encuentra en la vertiente E de la colina. Su estratégica situación permite contemplar y controlar una amplia panorámica, que abarca desde la Sierra del Montsiá, el Delta del Ebro, las sierras de Turnell e Irta, hasta el tómbolo de Peñíscola y los llanos de Vinaròs-Benicarló. No lejos de este cerro se levanta, a mediodía, el yacimiento llamado El Puig, dentro del término de Benicarló, de parecidas características aunque mucho mejor conservado.

No parece probable que ese núcleo tuviera relación alguna con el primitivo Vinaròs, ni que los antiguos pobladores de la Vila fueran sus descendientes. Es casi seguro que el poblado ya no existiera en el s I de nuestra Era, debido a que gran cantidad de pueblos ibéricos fueron destruidos por los romanos y los que permanecieron se romanizaron, no presentando el nuestro caracteres de esto último. Por lo tanto, existiría un vacío considerable desde su destrucción hasta los s XII o XIII en que aparece la ALQUERIA de VINARÒS.

De la Alquería musulmana a un recinto regular amurallado.

El 29.9.1241 comienza la “historia” de Vinaròs. En esa fecha se otorga la Carta Puebla a la entonces alquería de “Bynalaròs”. Ese documento al hablar de una alquería, hace suponer que la estructura urbana sería inexistente antes de la conquista; todo lo más habría una cierta población agrícola diseminada por el llano, como una unidad de hábitat y explotación rural musulmana, dependiente de un centro estratégico-administrativo, el CASTRUM de PEÑISCOLA.

El hecho de estar la población diseminada hace que, poco a poco, toda la tierra sea objeto de cultivo, cambiando y humanizándose el paisaje. Los árabes serían los que mejor aprovecharían la buena situación de esa zona, la fertilidad de su terreno. Todo ello bien pudo ocurrir del s XI en adelante.

En su aspecto morfológico la ciudad medieval tiene características propias. En general, por necesidades de defensa, se sitúa en lugares difícilmente expugnabais. Tenemos los ejemplos cercanos de Peñíscola y Morella. Sin embargo, Vinaròs se encuentra en un terreno completamente llano, de ahí la necesidad imperiosa de que se planteara construir murallas.

La urbanística medieval no ha desconocido tampoco un sistema de planificación antiguo como el mundo: la ciudad trazada a cordel, cuadricular, ortogónica, etc. No podía faltar esto en la Edad Media, que también hubo de verse en la necesidad de crear ciudades ex Novo. El caso más conocido de todo el urbanismo medieval planificado es el de las “bastillas” francesas, situadas en tierras aquitanas, entre la Garona y la Dordoña. Todas ellas seguían trazados regulares en tablero de damas. Las primeras manifestaciones de este tipo en el mediodía francés datan de mediados del. s XII y ya en el s XIII en su apogeo, así tenemos Montauban (1144), Aigües Mortes (1240), Montpazier (1284). En España, los ejemplos existentes en Navarra son anteriores, así Sangüesa y Puente la Reina, ambas en el Camino De Santiago, fueron fundadas por Alfonso I el Batallador (1104-1134). El grupo más interesante lo encontramos en el propio País Valencià. En la zona de Castelló hay varias villas y ciudades cuyo núcleo central conserva, por ley de persistencia del plano, la perfecta regularidad de su trazado primero: Castellò, Vila-real, Nules, Almenara, Soneja, etc. Casi todas deben su construcción a Jaume I y sus inmediatos sucesores. Este tipo de nueva población fue de suma sencillez, como de reducido campamento romano, un rectángulo con 4 cubos a los lados, cortados por 2 calles perpendiculares, formando cruz, en cuyo encuentro se dispuso la plaza y en ésta, la iglesia, la casa del consejo, cárcel, etc

El trazado urbanístico de Vinaròs durante la Edad Media corresponde a esta planificación regular. Se trata de una ciudad con un núcleo medieval pequeño y que tuvo una evolución muy lenta en los primeros siglos. Su estructura no era la típica del plano en cuadrícula al estilo de los antiguos campamentos romanos, con 2 calles principales perpendiculares y la plaza en el centro. Vinaròs posee una sola calle principal, estando situada la plaza en uno de los extremos, concretamente el NO.

Las primeras casa de “Bynalaròs” parece que surgirían durante los siglos XI-XII. El embrión del entramado urbano de Vinaròs habría que situarlo en la actual calle de Sant Joan, al tratarse de la más ancha de las que surgieron, anchura que queda establecida por la ley de la persistencia del plano, ya que en la actualidad sigue siendo así. Además, en ella aparecen las primeras dependencias municipales. A partir de esos primeros grupos de casa se irán formando las calle que hoy reciben los nombres de Purísima, Sant Isidro y Sant Vicent. Esto debió ser el primitivo núcleo musulmán…

Este núcleo de población se encontraría Jaume I en 1233, cuando toma Peñíscola el 12 de septiembre y hace lo propio con las actuales Vinaròs y Benicarló. Ocho años después se le otorga la Carta-Puebla… En un documento de 15.9.1294 otorgado por Guillem de Solanas, de da cuenta de la permuta efectuada entre el rey Jaume II y el maestre de la Orden del Temple, por la que se hace donación a aquel de la ciudad de Tortosa y una serie de pueblos de su término. A cambio, Jaume II da a la milicia del Tempel “el Castell i la Vila de Penyscola i les sedes aldeas de Benigasló i Binalarós..” y otros muchos lugares.

s XV recinto medieval Vinaros

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1648 Vinaròs

Otro documento de 29.2.1299 se hace constar ya el Fuero de Valencia, mientras que la Carta-Puebla daba a Vinaròs el de Zaragoza. Efectivamente, cuando Vinaròs pasó a poder del conquistador aún Valencia era musulmana. Conquistada en 1238 -5 años más tarde que Vinaròs-, Jaume I se ocupó de darle fueros propios, los más humanos, populares y avanzados de aquellos tiempos. El célebre código foral de Valencia quedó redactado el año 1250 y revisado en 1270

Fue corto el dominio de la poderosa Orden Templaria sobre Vinaròs. Al cabo de 13 años, en diciembre de 1307, el propio Jaume II poco satisfecho de la permuta realizada y coincidiendo con el gran desprestigio de la Orden, que desaparecería como tal en 1311, resolvió arrebatarles esos territorios cedidos. Así volvió Vinaròs bajo el dominio directo del rey.

Por disposición real tuvo lugar la fundación de la Orden Valenciana de Montesa, el 22.7.1319, que por voluntad del mismo Jaume II pasó a ser señora de Vinaròs, y tendría que continuar siéndolo por espacio de 5 siglos y medio. El que fuera III Maestre de Montesa, Fra D Pere de Thous, conocedor de estas tierras y sus problemas, concedió en 1359 a Vinaròs y al mismo tiempo a Benicarló la jurisdicción propia, con el “mer i mixte imperi” mandando delimitar el término y haciendo colocar los signos propios de la jurisdicción, liberándolo ya definitivamente de loa dependencia de Peñíscola. Todo ello daría idea de la relativa importancia de la vila, al declararla en mayoría de edad, dándole la plenitud de los derechos de aquellos tiempos.

… Ya en el s XIV las edificaciones formaban varias calles y el recinto medieval estaría construido y consolidado… Los muros cerrarían un recinto aproximadamente cuadrado. Se encontraba la villa rodeada de un foso excavado en la roca de sección trapezoide, que se salvaría mediante 2 puentes, que se encontraban en las 2 puertas de acceso…

La aparición de losó arrabales como respuesta al crecimiento

Al principio del s XVI en Vinaròs se introduce el arbitrio conocido con el nombre de sisa. Dicho impuesto comenzó con facultad real sólo para cobrarse durante 10 años, que después se prorrogaron otros 10 más, no desapareciendo hasta finales del s XVIII. La finalidad de su exacción era para construir la nueva iglesia, así como otras obras importantes como unas nuevas murallas. Todo ello pone de manifiesto la importancia que Vinaròs iba adquiriendo, extendiéndose ya allende murallas.

En 1540 el Maestre de Montesa Francesc Llançol de Romaní concede a Vinaròs el título de Vila, por causa del gran crecimiento de su población, así como del comercio e industria. Borras cita, no obstante, un documento del Archivo Municipal en el que, ya medio siglo antes, en 1490, se la consideraba con la categoría de Vila.

El espacio amurallado de la Vila, se encontraba ya completado de edificaciones en el s XV. Los primeros arrabales son los que envuelven las murallas, ya que surgieron paralelos a los lienzos de los muros por su parte externa. En un principio sólo se edificó la parte de enfrente de la muralla, para posteriormente al derruirse esta, construirse aprovechando el espacio que dejaría, al que habría que sumar el del ya infrautilizado foso previamente rellenado de materiales. Con ello tendríamos la formación de nuevas calles.

A estos arrabales pertenecen el Vall o Foro Nou, el Socors o Forn de Fora, el de Damunt lÉsglesia. Todos ellos no serían más que una continuación lógica de la urbanización interior, que había completado el espacio intramuros. En los caminos que dan acceso a la Vila también se forman nuevos arrabales; así tenemos el del Llauradors, actual Post, principal acceso para los viajeros procedentes o con dirección a Catalunya; el del Alcanar, el de Benicarló, que junto con la del Pont serían los principales accesos a la ciudad, y por último el de Càlig, que empezaba en la puerta d’Amunt.

Otros arrabales se formaron por la reunión de familias de una misma profesión, de esta forma surge el arrabal de le Drassanes, del que ya se habla en el s. XVI, típico barrio marinero que se forma fuera del recinto amurallado y muy cerca de la línea de costa. Se completaría el cuadro de arrabales del s XVI con los del Barranc de l’Estany, l’Escurial y la Ravaleta del Teixidors.

Como en tantas otras ciudades españolas, el quinientos va a dar lugar en Vinaròs a arrabales conventuales. Dentro de los muros la densidad de población debía de ser ya muy elevada, incluso habría problemas de tránsito. De esta manera, los Establishments de Vinaròs de 1647-1648 legislan al respecto, en el sentido de prohibir tener cabalgaduras atadas a las rejas de las casas. Se trataría de eliminar obstáculos al trabajo mercantil.

Todo el seiscientos es una centuria de notable crecimiento a nivel del País Valencià en todos los aspectos, aunque quizás destaque de forma clara el demográfico.

Ya durante la primera mitad del s XVIII, en 1723, había quedado eliminada la primitiva muralla medieval, aprovechándose los lugares ocupados por sus lienzos para la edificación de nuevas casas. Ello dejó la ciudad indefensa, por lo que durante la guerra napoleónica fue invadida y saqueada fácilmente. No obstante, era un hecho irreversible, ya desde el s XVI, el espacio extramuros se iba ocupando. Durante el s XVIII, con el fuerte crecimiento demográfico y económico, se completaría pregresivamente la trama urbana.

Hecho capital en la evolución del espacio urbano durante el ochocientos es el nuevo amurallamiento de la Vila. Con motivo de la I Guerra Carlista, y ya con la experiencia de la anterior guerra del francés, se volvió a poner a Vinaròs en condiciones de defensa. Así, el años 1837, ya estaban acabados los fuertes del camino de Càlig, del de Ulldecona y del mar. De tal manera que en 1838 volvía a estar la Vila cerrada bélicamente.

Esas nuevas murallas van a delimitar durante décadas el crecimiento urbano, ya que asistimos a más de un siglo de escasísimo crecimiento demográfico, e incluso decrecimiento en algunas épocas.

La construcción de la vía férrea en 1867 no favoreció el crecimiento de la economía local. Antes al contrario, aquella sirvió para poner en contacto los importantes núcleos catalanes y valencianos, viéndose reducida a la poca envidiable situación de ser tributaria de los mismos, al no haber podido ensanchar la esfera de acción de su industria y contemplar el decadente estado de su marina mercante tan próspera en otros tiempos.

Ya en la 2ª mitad del s XIX, en 1885, existía en Vinaròs una cierta diversificación industrial; había 3 molinos harineros y arroceros movidos a vapor, 2 serrerías mecánicas y 1 fundición y herrería movidas a vapor; 2 fábricas de jabones ordinarios; 1 fábrica de extracción de aceite de orujo; 3 fábricas de aguardiente; 2 fábricas y varios telares de tejidos ordinarios de cáñamo y lona para velamen, y varios talleres de construcción de pipería. Todo ello da idea del espectro industrial de la ciudad casi a finales de la centuria, frente a lo cual merece consignarse la práctica desaparición de la construcción naval.

1807 Vinaròs

Haciendo referencia al espacio urbano, en 1802 se trasladó el cementerio desde su primitivo y único emplazamiento hasta ese momento a uno nuevo, más en las afueras de la Vila, en la calle de Sant Miquel. Los solares fueron destinados a la construcción de escuelas públicas, cuyas obras se iniciaron iniciaron en 1807. Ya en 1828 se produce el definitivo traslado del camposanto al lugar que ocupa en la actualidad, a un par de km del centro de la ciudad por la carretera de la ermita. Estos traslados darían idea de la presión de las sucesivas edificaciones al quedar paulatinamente los cementerios integrados dentro de la trama urbana.

Igual sucedería con el matadero municipal, en el sentido de tratarse de un edificio molesto. En 1816 se traslada de la calle Major hasta el rival d’Alcanar, alejado del centro., lugar que ocupó hasta 1877 en que se inauguró otro nuevo en el extremo de la calle de Sant Pere, donde se mantendría casi durante un siglo.

El mercado, que hasta 1818 se había venido celebrando en la plaza del Salvador, se traslada la de Sant Agustí, donde persiste en la actualidad, siendo conocida por ello popularmente esta plaza como del Mercat. En 1848 Ramón de Campoamor, jefe político de la provincia de Castelló, concedió la celebración del mercado semanal a la Vila; se haría los lunes en la calle del Socors y Plaza del Salvador.

1909 Vinaròs (IGN)

Hecho importante también durante la 2ª mitad del s XIX es la construcción del puerto. En 1864 se aprobaron los arbitrios para las obras, así como los planos y orden de subasta. En 1875 el primer muelle ya estaba construido, mientras que en verano de 1879 se procedió a la inauguración de las obras de su prolongación y perfeccionamiento.

Una construcción que llegó tardíamente, en el sentido que desde su misma entrada en funcionamiento estuvo el puerto infrautilizado al coincidir con la caída de la construcción naval, y de la propia matrícula de naves vinarocenses. A ello se uniría desde principios del nuevo siglo la práctica desaparición de la vid a causa de la filoxera, con todo lo que ello generaba no sólo de industrias de vino, aguardiente, tonelería, etc, sino también todo lo relacionado con el propio comercio de esos productos, especialmente el vino.

1924 Vinaròs

Las consecuencias de todo ello en la trama urbana son imaginales. Una total paralización en su evolución, pues se trata de una ciudad que citan siquiera mantiene el nivel de población, sino que en el período 1887-1910 pierde una cuarta parte de su potencial demográfico, que no logrará recuperar en los siguientes 40 años. No hay pues, necesidad de nuevas construcciones ni de nuevas aperturas de calle. En todo caso, con el paso de los años se iría renovando el hábitat

Así pues, durante décadas las murallas de la 1ª mitad del s XIX vana tener vigencia plena. Sólo desde mediados de la década de los 50′ del s XX asistimos a un inicio muy tímido de construcciones siguiendo las vías de comunicación, especialmente la carretera hacia Zaragoza. Para ya en estas dos últimas asistir a un espectacular auge de la construcción en Vinaròs, que va a ampliar enormemente el espacio urbano con la aparición a N y S del casco urbano de unos amplios espacios residenciales con construcción de viviendas unifamiliares de tipo chalet. Todo ello merecerá en su momento nuestra mayor atención…”

Fragmentos de Notas sobre el desarrollo urbano de Vinaròs, 1984. Valencia, por Miquel A. Baila Pallarés, en Cuadernos de Geografía nº 35.

1931. Vinaròs.

1939 Vinaròs (IGN)

 

La Guerra Civil

Uno de los hechos más destacados de la Guerra Civil se produjo con la llegada de las tropas de Franco al Mediterráneo por Vinaròs, tuvo lugar el 15.4.1938. El hecho supuso la división del frente de guerra lo que fue decisivo para la derrota de la República. El martes 31.5.1938 el general Franco presidió una Revista Naval en el Puerto de Vinaròs.

La ciudad de Vinaròs ha pasado a la historia de la Guerra Civil española (1936-39), por ser el lugar donde las tropas franquistas llegaron al Mediterráneo oriental peninsular y cortaron el territorio de la República. Más allá de la anécdota de que no fuera exactamente así, los sublevados adquirieron a partir del 15.4.1938 una ciudad y un Puerto en buen estado y de una cierta importancia, también estratégica. Vinaròs se convirtió durante unos meses en una base naval auxiliar, que fue de gran utilidad al Gobierno de Burgos; más aún, actuó como “capital” desde el punto de vista militar, civil y religioso. La ciudad “liberada” vivió el último año de conflicto dentro de la “normalidad” propia de las guerras civiles: con vencedores y vencidos, donde la represión tuvo un papel significativo.

La llegada al mar: el final de la batalla de Aragón

Tal vez fuera cierto que en marzo de 1938 el Gobierno de la República sólo pensara en prolongar la lucha el mayor tiempo posible, “a la espera de algún acontecimiento internacional que le proporcionase aliados efectivos capaces de tomar la iniciativa en el Norte de España”. Se ha señalado también que, tras la doble batalla por Teruel en el duro invierno de 1937-38, se creía que los dos Ejércitos de Maniobra enemigos habían quedado exhaustos, con la previsión de una larga guerra de trincheras y consolidación de posiciones. Pero en realidad ya desde finales de febrero el Cuartel General del Generalísimo había decidido tomar la iniciativa, pasar al ataque, trasladando el centro de gravedad de las operaciones al frente de Aragón, donde ya tenía acumulados una inmensa cantidad de hombres y de material, con las grandes unidades de maniobra. La misión del Ejército del Norte, en una primera fase, era batir al enemigo en el citado frente, romper sus líneas defensivas y dominarlo en la zona comprendida entre los ríos Ebro y Guadalope. “Conseguido esto, sería llegado el momento de enfrentarse con el fragoso macizo del Maestrazgo” .

Entre principios de marzo y mediados de abril de 1938 se desarrolló una de las grandes marchas de la Guerra Civil, que se desbordó tras una inmensa ruptura de frentes que supuso el mayor hundimiento frontal de todo el conflicto y el de consecuencias más decisivas. La batalla de Aragón, sobre la cual se ha escrito en detalle, se produjo en tres grandes etapas: la primera fue el avance al sur del Ebro, ajustándose a la línea del río Guadalope; la segunda se desarrolló al norte del Ebro, llegando hasta el límite del río Segre; la tercera fue la ruptura en profundidad a través del Maestrat geográfico hasta la costa, que se amplió con rapidez hasta la línea del bajo Ebre y, más lentamente, hacia el sur. Observemos el papel que jugaron los ríos –barreras naturales, unas más contundentes que otras–, en el ajuste de las diversas fases de la batalla.

Conviene hacer notar ahora que, desde el punto de vista de la guerra naval, el almirante jefe de la Flota sublevada Francisco Moreno, desde fecha tan temprana como el 22-12-1936, ya había considerado el aislamiento de Catalunya por el sur como la línea de acción más conveniente, para concentrar el esfuerzo de los cruceros –el Baleares estaba a punto de incorporarse por aquellos días– entre el Cabo de Gata y la desembocadura de l’Ebre. Ello podría permitir, “si no la total desaparición del contrabando por los puertos desde Castellón a Almería, por lo menos su reducción a límites mucho más tolerables”.

Por parte de los nacionales, fue el momento de los grandes Cuerpos de Ejército, ya que las operaciones militares fueron concebidas con una perfecta coordinación de las distintas armas, los destacamentos de enlace, las unidades y los servicios; se produjo la actuación de un poderoso Ejército en amplios frentes de combate de centenares de kilómetros, con masas de maniobra que superaban los 100.000 soldados. A estas alturas del conflicto Franco había aprendido que, cuando el espacio a atacar era pequeño, los republicanos eran capaces de afianzarse en el terreno y era difícil batirlo; en cambio, cuando los espacios eran muy abiertos y de gran extensión, se les complicaban mucho las posibilidades de defensa. En definitiva, quizá se hacían patentes la mayor disciplina, capacidad de organización y disponibilidad de medios de los insurrectos.

A partir del 9 de marzo, sólo un par de semanas mas tarde del fulminante combate del Alfambra y tres días después de la desgracia del Baleares, comenzó la batalla de mayor envergadura de cuantas se desarrollaron a lo largo de la Guerra Civil, atendiendo tanto a las fuerzas que se enfrentaron y al territorio que fue teatro de operaciones, como a los medios materiales que se dispusieron y a la preparación y coordinación efectuadas. El resultado final fue la conquista de un extenso territorio y la separación física de Catalunya del resto de la España republicana. Pero se ha señalado la desproporción de fuerzas a favor de los franquistas, así como la tremenda diferencia que hubo en el uso de la aviación, que facilitó mucho la labor de las tropas de tierra.

El ataque se inició por el sector sur del Ebro, con una gran preparación previa de la artillería y de los bombardeos aéreos (que se repetirían en cada caso); entre los días 14 y 17 de marzo el nuevo frente ya alcanzó la línea del Guadalope, es decir, Alcorisa, Alcañiz y Caspe. Pero cabe recordar que en aquel momento ya había una gran operación en mente: la llegada al mar Mediterráneo y la fragmentación del territorio de la República; así el 14 de marzo, desde su cuartel Términus, el general Franco se dirigió al jefe del Ejército del Norte (Dávila), en la Instrucción General nº 2, en la que señalaba que la acción principal era la de “explotar el éxito obtenido [a partir del 9 de marzo] en dirección al mar y alcanzar la costa”. Esta era la maniobra considerada decisiva.

No obstante, a partir del 22 de marzo el general Juan Yagüe con su Cuerpo de Ejercito Marroquí comenzó el paso del Ebro por Quinto y en los días siguientes todo el frente republicano de Aragón se vino abajo entre el río y la frontera, alcanzando los sublevados la línea del Segre. La ciudad de Lleida fue ocupada el 4 de abril y el impulsivo general Yagüe ardía en deseos de lanzarse en flecha sobre Barcelona, cuyo camino se mostraba expedito. Pero la orden del Alto Mando franquista fue detenerse en el Segre y atacar por el sector de Gandesa (que ya había sido ocupada el 2 de abril por la 1ª División de García-Valiño), para alcanzar el mar en la desembocadura de l’Ebre, recorriendo la ribera derecha del río.

Rafael García-Valiño no dejó escrito nada sobre esta última intención; en realidad, decía que era fácil comprender las probabilidades de éxito que podían abonar entonces un cambio de decisión en el Mando, “afrontando sin dilación la invasión de Cataluña”. Pero ello implicaba un reajuste completo del despliegue que hubiese trasladado el centro de gravedad hacia el norte y, además, señalaba “razones de tipo político que solamente el Mando Supremo podía valorar”. Pudieron influir sin duda factores internacionales, que aconsejasen al “prudente” Franco dejar para más adelante la acción sobre Catalunya. Ahora bien, se podían apuntar un par de matices: por una parte, lanzarse “en flecha” sobre Barcelona, pero no poder ocuparla; y por otra, la posibilidad de ser envueltos por el Ejército Popular.

De hecho, el 19 de marzo el general Dávila había firmado su Instrucción nº 33, una orden de operaciones donde la idea de maniobra era “batir y destruir simultáneamente los dos núcleos enemigos en repliegue hacia Gandesa y Morella, operando sobre cada uno de ellos por doble envolvimiento, ocupando ambas ciudades”.

Pero mientras tanto el Ejército de Maniobra republicano, con las fuerzas de Líster y Tagüeña, se consolidó en la zona de Gandesa al sur de l’Ebre, y los rebeldes no podían llegar tan rápido a la desembocadura como habían calculado. En este nuevo escenario, se ordenó persistir “en la primitiva idea de maniobra”, consistente en transportar nuevos efectivos a la región de Morella y reforzar el Cuerpo de Ejército de Galicia (Aranda), para devolverle su capacidad de penetración y poder llevar a feliz término “la escisión del frente enemigo por aquella parte, que dejaría aislada a Cataluña de la zona aún regida por el Gobierno rojo de Valencia”.

En realidad, por las mismas fechas Aranda ya había recorrido un duro camino para llegar a Morella y cabe recordar que el 14 de marzo había sido ocupado Alcañiz y tres días después Alcorisa. El mismo general explicaba que a finales de marzo su Cuerpo de Ejército disponía en esta última población de las divisiones 4ª, 83 y 84; el avance se produjo, por una parte, por los valles del Guadalope y el Bergantes, por Aguaviva, Sorita y Forcall; y por otra, siguiendo la carretera de Alcañiz a Morella, donde hubo que forzar la posición fortificada de la Pobleta –que había sido proyectada por el general Carlos Masquelet–, constituida por 14 obras con 61 ametralladoras guarnecidas por dos brigadas. El principal peligro estuvo en la cuenca del Bergantes, donde los flancos de la línea de avance no contaron con apoyo y, de hecho, el enemigo proyectó varias veces la estrangulación de la marcha, incluso con un fuerte ataque a Alcorisa que no llegó a realizar. Una vez llegados a Morella el 4 de abril (el mismo día que a Lleida), la realidad impuso la explotación del éxito mediante una rápida marcha al mar.

Se debió tratar de una decisión estratégica del Alto Mando franquista, en el sentido que la carretera de Morella sería la que presentaba menos peligros para llegar al mar desde Aragón; fue construida en la primera mitad del siglo XIX con criterios militares y no era una carretera “dominada” en ningún momento. En relación con ello, las defensas dispuestas por el Ejército republicano en la zona de els Ports fueron insuficientes; por una parte, las fortificaciones de la Pobleta –casi todas subterráneas y completadas en profundidad hacia Morella– eran consideradas poco menos que “inexpugnables” y su superación fue el canto del cisne de la defensa de la ciudad amurallada; mientras que por otra no hubo la decisión firme de intentar colapsar la marcha por el Bergantes. Además se ha señalado que la defensa de Morella no fue nada heroica por parte republicana, ya que hubo un abandono precipitado de las posiciones sin llegar a tomar contacto con el enemigo.

El 10 de abril el general jefe del Ejército del Norte (Dávila) asignó al mismo Cuerpo de Ejército de Galicia (Aranda) la misión de llegar al mar; en realidad, la orden de Dávila señalaba que había que “ocupar la costa entre San Carlos de la Rápita y Sagunto”; al norte se establecería una línea de vigilancia en la derecha de l’Ebre, desde Mequinensa a Amposta, mientras que al sur el frente se fijaría cubriendo la carretera de Teruel a Sagunt. Esta idea de maniobra era totalmente optimista. En efecto, se pudo completar y consolidar con rapidez –aunque no definitivamente– la ocupación hacia el río Ebre, pero resultó mucho más complicado el avance hacia el sur, en lo que significó el comienzo de la batalla de Levante; la fallida marcha sobre València fue frenada por la eficacia defensiva del general republicano José Miaja, a la que se sumó el ataque del general Vicente Rojo el 25 de julio desde la ribera izquierda de l’Ebre. 

Sea como fuere, la operación de la llegada al mar se desarrolló en apenas cuatro días y en su ejecución hubo un par de etapas: una primera consistente en la ampliación de la línea de ataque sobre el Mediterráneo, mientras que la segunda significó la penetración en profundidad en el dispositivo enemigo, envolviendo por el sur el macizo de els Ports de Beseit. M. Salvador lo ha resumido bien.

La misión fue encomendada a las divisiones 4ª de Navarra, mandada por el coronel Camilo Alonso Vega (habilitado como general el 162-1938), y la 83 del coronel Pablo Martín Alonso (capacitado para el empleo superior el 6-2-1937), que fueron reforzadas por la Agrupación que comandaba el coronel Rafael García-Valiño (habilitado como general el mismo 16-2-1938), para proteger los flancos de la 4ª. La maniobra de esta última división se desarrolló apoyándose en las carreteras que por Traiguera conduce a Vinaròs y la que por Sant Mateu, Cervera y Càlig llega a Benicarló; mientras que las tropas de García-Valiño, tras proteger el flanco derecho de los navarros, se orientó hacia el noreste por Sant Rafel y Ulldecona en busca del mar por Alcanar.

La primera fase de ampliación de la línea de ataque se logró en los tres primeros días, de manera que el 12 de abril la 4ª División de Navarra avanzó en dirección a Xert llegando a sus proximidades; mientras que la Agrupación de García-Valiño, actuando por los flancos, se dirigió por el norte a Rossell y hacia el sur, orientándose por el barranco de Salvassòria, rebasó Catí y se situó a 5 km de Sant Mateu; por su parte, la 83 División alcanzó el cruce de la carretera con Catí y la recorrió quedando cerca de dicha población. Al día siguiente la 4ª de Navarra ocupó Xert y la venta de la Serafina, en el cruce de las carreteras que conducen a Sant Mateu y Vinaròs, y protegió el puente sobre la rambla de Cervera; mientras que las fuerzas de la Agrupación, una vez completada la línea alcanzada por el sur, se reagruparon en el norte, siendo relevadas por tropas de la 83 División.

Por la tarde del día 13 el jefe del Ejército de Maniobra republicano, el coronel Leopoldo Menéndez decidió “reorganizar la línea con mayor solidez, formando reservas locales, con el propósito de impedir […] el avance del enemigo hacia la costa”; había que mantener también las posiciones flanqueantes, que pudieran facilitar reacciones ofensivas. Pero ya era tarde y se ha interpretado que Menéndez sólo aspiraba a mantener por unos pocos días una acción retardatriz, que permitiera llevar a Catalunya el mayor número de hombres y medios.

El emblemático 14 de abril fue una jornada decisiva, de lucha encarnizada con encuentros duros y violentos, en el que las fuerzas rebeldes apoyadas por carros y aviación tuvieron que emplearse a fondo ante el Ejército Popular. La Agrupación ocupó Canet, rompiendo las líneas de resistencia al norte de Traiguera, profundizando 15 km y llegando también a esta población y a la Jana. Las tropas republicanas se replegaron e intentaron hacerse fuertes en Sant Mateu, pero fueron desalojadas por la 4ª de Navarra, que ocupó la capital histórica del Maestrat de Montesa y Cervera, así como el sector montañoso comprendido entre estos pueblos y la Jana. Con ello, la ampliación del frente de ataque estaba lograda, ofreciendo una línea casi paralela a la costa de 30 km de longitud.

La noche del día 14 el coronel Menéndez aún hablaba de mantener el frente “a toda costa”, indicando que “el Ejército pasará a la contraofensiva cuando el Mando lo determine en función del estado de la situación general”. Pero era claro que ya se trataba de palabras sin contenido, pura retórica.

El 15 de abril las fuerzas del Cuerpo de Ejército de Galicia, combatiendo a marchas forzadas, no dejaron un momento de reposo a su enemigo, y aquellos soldados que desde hacía semanas combatían en el paisaje austero y duro del Maestrat geográfico, se encontraron con la fecunda planicie litoral y vieron el azul del Mediterráneo. A mediodía las fuerzas del general Aranda se hallaban inmediatas al mar y dominaban a tiro de fusil la carretera y la vía del ferrocarril de València a Barcelona. La 4ª de Navarra al mando de Alonso Vega, en su impetuosa progresión hacia la costa ocupó por el norte Sant Jordi y Vinaròs y por el sur Càlig y Benicarló, “con muy escasa resistencia”. Las tropas de vanguardia empezaron a entrar en Vinaròs a las 15,15 h .

Por su parte, las fuerzas de García-Valiño continuaron su orientación hacia el noreste y ese mismo día avanzaron 27 km, marchando por la Sénia y Sant Rafel, para ocupar Ulldecona y Alcanar. Fueron ellos, en concreto la 1ª División de Navarra integrada en la Agrupación, los que cortaron la carretera litoral a las 12,15 h entre Vinaròs y Ulldecona “en plena circulación (lo que indicaba la rapidez del avance y la sorpresa conseguida), apresándose 7 camiones cargados, algunos con valores que alcanzaban varios millones de pesetas; 3 autobuses con viajeros de la línea Valencia-Barcelona y 3 motocicletas con agentes de enlace del enemigo procedentes de Castellón de la Plana”. En uno de los autobuses parece ser que viajaban un grupo de carabineros, entablándose un tiroteo y resultando 17 personas muertas.

La llegada al mar se produjo por Alcanar a las 14,30 h, seguramente por el barrio marinero de les Cases; por lo tanto, la costa se alcanzó primero por este punto, pero lógicamente tuvo más repercusión mediática la llegada a Vinaròs un poco más tarde, también por el hecho de que se conseguían cosas más útiles (una ciudad y un Puerto). Precisamente si hablamos de utilidad, Rafael García-Valiño era crítico –como en otras ocasiones– con la estrategia militar adoptada y se quejaba de “una falta de unidad de Mando”, en el sentido de considerar inútil hacerle llegar a él también a la costa, si el Cuerpo de Ejército de Galicia había de alcanzarla por Vinaròs; ello le obligaba a retrasar la ejecución de la segunda fase que tenía asignada, que era la decisiva para él, consistente en llegar al río Ebre entre su desembocadura y Tortosa, “y distraía fuerzas absolutamente necesarias en una maniobra de tanta amplitud para una División, aunque fuera reforzada” .

En efecto, en los días siguientes se produjo la “Maniobra del Bajo Ebro” que se prolongó hasta el 19 de abril, cuyo desarrollo ha sido explicado con detalle por el propio García-Valiño. Después de consumar los republicanos la difícil operación de repliegue al otro lado del río, hubo la limpieza del Montsià, la ocupación de Sant Carles de la Ràpita y su puerto de els Alfacs, así como el enlace hacia Roquetes con las fuerzas del Corpo di Truppe Volontarie del general Mario Berti –los italianos enviados por Mussolini–, que completó la maniobra envolvente de la intrincada zona de els Ports de Beseit, quedando en poder de los alzados toda la margen derecha de l’Ebre. En resumen, la operación realizada “por tan escasos efectivos” había conseguido ampliar “el corte dado al territorio enemigo y llevar su flanco Norte a la fuerte línea del Ebro” .

En el avance de las tropas nacionales hasta el Mediterráneo no participó la Flota, cuyas unidades menores –cañoneros, minadores, lanchas, patrulleros– hubiesen podido colaborar batiendo de enfilada con su artillería concentraciones de tropas, vehículos y otros objetivos costeros, como ocurrió en la conquista de Málaga. Pero esta colaboración no fue solicitada, seguramente porque en aquel momento los cruceros Canarias y Cervera estaban ausentes del Mediterráneo; además el Cuartel General del Generalísimo había adoptado una línea de acción conservadora en el empleo de la Armada, no queriendo exponerla en operaciones costeras de apoyo al Ejército.

El 16 de abril, con la rectificación del frente en Sant Mateu y la ocupación de Catí por las fuerzas de la 83 División, finalizaban las últimas operaciones de la que se conoció como la batalla de Aragón e iba a iniciarse la de Levante. En cuarenta días las tropas de Franco habían realizado el más rápido y espectacular de sus avances, amenazando ahora tanto a València como a Barcelona; en ello se condensaba la trascendencia de los acontecimientos militares sucedidos entre el 9 de marzo y el 19.4.1938.

Cabe recordar ahora que, con anterioridad a la llegada al mar, el mando del Ejército del Norte había cursado una orden particular el 14 de abril al Cuerpo de Ejército de Galicia, ordenando la constitución de una línea defensiva con frente al sur, para dedicar el esfuerzo principal a vencer la resistencia enemiga que se presumía encontrar en la margen derecha del río Ebre. Pero al ser reducida de forma rápida, el general Aranda dictó a sus unidades las instrucciones para proseguir el avance hacia el sur, hasta alcanzar una línea que permitiese la consolidación de las posiciones defensivas y sirviese de base de partida para un posterior avance sobre Castelló de la Plana.

Tras las planicies de las huertas de Vinaròs y Benicarló se extienden un conjunto de elevaciones montañosas, que desde el punto de vista militar se consideran como la primera línea defensiva de València una vez cruzado l’Ebre. Se trata de 2 alineaciones paralelas a la costa, la primera de ellas la sierra de Irta, situada junto al mar y que lo separa del corredor por donde discurren las vías de comunicación entre València y Barcelona y está la población de Alcalà de Xivert; la segunda alineación, al oeste de Alcalà y conocida como les Talaies, separa las comunicaciones de la costa de las que por el interior conducen por Sant Mateu a lo largo del corredor prelitoral, limitado más hacia el interior por la sierra de la Valldàngel.

Si el Ejército de Maniobra republicano hubiese logrado consolidar sus posiciones defensivas en este sector, la penetración hacia el sur hubiese sido muy costosa, además de disponer siempre de una excelente base de partida para contraatacar la línea de comunicación de Vinaròs a Morella, vital para el Ejército franquista por ser la única vía. Por todo ello, el Cuerpo de Ejército de Galicia ordenó a la 4ª División de Navarra el avance por el corredor litoral hasta alcanzar el río de les Coves, asignando a la 83 el avance desde Sant Mateu en dirección a les Coves de Vinromà y a la 84 División (mandada por el coronel habilitado Alfredo Galera Paniagua) establecer un flanqueo fijo desde Catí en dirección a Albocàsser.

El Ejército gubernamental opuso en todas partes una fuerte resistencia al avance de las tropas sublevadas, siendo la progresión muy diferente a la esperada. Sin entrar en mas detalles, que nos alejan de nuestro objetivo de analizar el papel de Vinaròs, podemos recordar que el día 23 de abril la 4ª de Navarra ocupó Alcalà, pero un fuerte temporal de lluvias que se prolongó durante la última semana de abril permitió a los republicanos reorganizarse y reforzarse; pese a todo, el 5 de mayo se llegó a Alcossebre y se alcanzó la línea definida por la rambla de les Coves, mientras que por el interior los nacionales llegaban a las puertas de les Coves de Vinromà, pero aún quedaban lejos de Albocàsser.

En vista de la firme resistencia de los republicanos en la costa, se resolvió envolverlos por el oeste, en los confines entre Castelló y Teruel, donde entró en fuego el nuevo Destacamento de Enlace del muy eficaz García-Valiño, cuyo papel era “enlazar” los dos Cuerpos de Ejército: el de Galicia (Aranda) y el de Castilla (Varela), que había quedado expectante por tierras turolenses. Se trasladaron dos divisiones al pie de Morella, que a partir del 26 de mayo penetraron hasta Vilafranca, siguiendo hacia Ares, Benassal, Albocàsser, Culla y Atzeneta. Fue en estas fechas cuando Franco visitó a Aranda en Morella, después de presidir la Revista Naval en Vinaròs el día 31. Tras vencer la dura resistencia organizada en el corredor de Vilafamés, que obligó a maniobrar extendiendo el frente al oeste por Costur y les Useres, quedó ya bastante expedito el camino hacia la Plana, donde se llegó los días 13 y 14 de junio.

En definitiva, el 15.4.1938 –día de Viernes Santo– las tropas de la 4ª División de Navarra, al mando del coronel Camilo Alonso Vega, llegaron al Mediterráneo por Vinaròs, cortando en dos el territorio de la República y dando paso al principio del fin de la Guerra.

Fue importante para la Armada rebelde la ocupación de Vinaròs, con su Puerto intacto y la ciudad en buen estado; el 21 de abril ya quedó libre de minas una canal, para permitir el acceso a la rada con garantías, con una anchura de 400 m hasta 12 millas de distancia. El general Franco dispuso que el jefe de las Fuerzas de Bloqueo, Francisco Moreno, asumiera el mando militar y jurisdiccional de la costa “liberada”. Se nombró jefe del Sector naval al capitán de navío Joaquín López-Cortijo, que lo fue hasta el final de la Guerra; ayudante de marina de Vinaròs y del Puerto de els Alfacs al capitán de corbeta Francisco Benito Perera, que ya estaba en su puesto y fue el que condujo la expedición de marinería que entró con las fuerzas nacionales en Vinaròs, Sant Carles de la Ràpita, Benicarló y Peníscola, estableciendo la jurisdicción de Marina en esta zona.

Según la nueva situación, el jefe del Estado Mayor de la Armada (Cervera) redactó órdenes al jefe de las Fuerzas de Bloqueo (Moreno), que comprendían una serie de aspectos que dejó escritos en sus Memorias. Había que cortar las comunicaciones entre las dos zonas en que se dividió el territorio republicano, impidiendo el tráfico; velar la navegación entre Palma de Mallorca y Vinaròs; apoyar los transportes desde Cádiz y Málaga a Mallorca; sustentar los movimientos costeros del Ejército; así como también evitar la inteligencia de extranjeros con el enemigo y el contrabando de guerra. En relación con este último aspecto, “la inteligencia de extranjeros”, que fue tan importante para el desarrollo y el desenlace del conflicto bélico, para el almirante Cervera la ayuda de Alemania e Italia a los insurrectos no debía ser “contrabando de guerra”.

Cabe recordar que desde principios de 1938 funcionaba un tráfico nocturno de cabotaje con motoveleros y mercantes, que establecieron un recorrido por los puertos de Sevilla, Cádiz, Ceuta, Málaga, Eivissa y Palma, con el fin de abastecer a las poblaciones ocupadas y a las tropas. Esta navegación se realizó sin protección alguna y siempre con el riesgo de intercepción por las unidades de vigilancia enemigas; por ello, desviaban la derrota acercándola a la costa argelina lo que equivalía a alejarla de Cartagena. A partir de abril este tráfico se extendió a Vinaròs, Benicarló, Peníscola y la Ràpita, y desde junio a Castelló de la Plana.

La ocupación de la costa significó la adquisición del Puerto de els Alfacs, donde podían fondear los barcos con abrigo de mar, una base auxiliar de operaciones en el pequeño Puerto de Vinaròs a 120 millas de Palma de Mallorca, así como magníficos puestos de observación sobre el Ejército republicano, que había quedado dividido en condiciones muy malas para sostener sus comunicaciones. Incluso los barcos menos veloces podían hacer en una noche la travesía, desde el alcance de los cañones de Palma hasta el de las baterías de Vinaròs y els Alfacs, que se montarían con las piezas de 15 cm de Marina sacadas de la broa de Sanlúcar.

El mismo almirante Juan Cervera destacaba la gran importancia que tuvo la llegada de las tropas al mar en el aspecto internacional (aunque ya estaban en las Baleares). En cualquier caso, “el Mediterráneo era, como lo fue siempre, la manzana de discordia. Estábamos en plena actividad de los acuerdos de Nyon y persistía la alta tensión”. En efecto, la posición geoestratégica de España hizo que la Guerra Civil significase una amenaza para los intereses mediterráneos de las potencias europeas y el Mare Nostrum se convirtió en un campo de batalla más del conflicto, desde los estrechos turcos al de Gibraltar. La debilidad de la Flota rebelde y la política italiana de intervención en apoyo de los nacionalistas llevaron a que la Regia Marina se viese involucrada en la Guerra, reforzando la efectividad de la Escuadra de Franco y atacando el tráfico republicano (Campo, 1997, p. 86).

La Conferencia de Nyon de septiembre de 1937 –con la ausencia de Italia– estableció una serie de derrotas entre los principales puertos mediterráneos, que serían patrulladas por destructores y aviones ingleses y franceses, para poder garantizar el tráfico marítimo de los mercantes neutrales. Para los sublevados, Nyon fue un impedimento al bloqueo y el contralmirante Moreno consideraba que sería imposible atacar a un barco neutral, a menos que se hallara en un puerto republicano. La decisión nacional fue centrar la atención en las aguas jurisdiccionales, además la aviación se concentró en Mallorca y se empleó en el bombardeo de puertos, dificultando la descarga; en adelante estos fueron los ataques empleados –por aviación con insignias “españolas”–, para interrumpir el tráfico que se dirigía a puertos republicanos. En definitiva, en 1938 los viajes fueron cada vez más azarosos para los barcos mercantes neutrales, expuestos al bombardeo de la aviación de Mallorca y a la busca y captura por la Flota rebelde, ya concentrada en el Mediterráneo y reforzada con submarinos “legionarios” (sólo hasta febrero) y destructores comprados a Italia. Por supuesto, los nacionales no tenían que temer nada más enérgico que una protesta, y no siempre.

El almirante Cervera también hablaba de Nyon, “una pintoresca villa suiza del Cantón de Vaud […] donde la frivolidad y masonería están minando la sociedad”. En relación con las decisiones de Franco para frenar la llegada de material a los republicanos, el expresivo jefe del Estado Mayor de la Armada decía que aquello fue “según expresión vulgar ‘liarse la manta a la cabeza’, aunque entonces navegábamos con ‘viento largo’ por el respeto que inspiraba Italia”. Después de ocupar Vinaròs, se atenuaron las limitaciones a los submarinos y “comenzaron a operar los ‘negrillos’ [aviones alemanes], castigando puertos y barcos contrabandistas que había en ellos, a pesar del clamor de diplomáticos, que ya oíamos como ruido molesto”…

Franco en el Mar. 1984. La Revista Naval y el Vinaròs de 1938. Miquel A. Baila Pallarés

1980 Vinaròs

1999 Vinaròs

2005 Vinaròs

 

El fiasco del Castor en 5 capítulos. El proyecto gasístico empezó a funcionar en el 2012 y se paralizó en el 2013 tras registrarse un millar de seísmos.

Una reserva de gas para momentos de escasez

La plataforma Castor, situada a 21 km de las costas de Vinaròs (Castellón), se erigió para explotar un antiguo depósito natural de petróleo situado bajo el lecho marino. En él se iba a inyectar gas natural -la capacidad es de 1.900 millones de m3, el equivalente al consumo español durante 50 días- para luego extraerlo con rapidez en épocas de menor disponibilidad. Ello evitaría grandes fluctuaciones en el precio del gas. Un almacén submarino con un objetivo similar, pero de tamaño más reducido, funcionaba ya en la costa de Vizcaya. El Castor era propiedad de la empresa Escal UGS, participada en un 66,67% por ACS, la empresa de Florentino Pérez.

  • El proyecto: la plataforma, la conducción y la estación

Además de la plataforma de inyección y extracción en el mar, el Castor incluía también una conducción submarina y una estación de procesamiento en Vinaròs, con un coste total estimado de 1.700 millones de €. El proyecto fue aprobado por el Gobierno de Rodríguez Zapatero en el año 2008 mediante un real decreto y las primeras operaciones comenzaron en abril del 2012. Se trataba de inyectar gas a presión, poco a poco, para desplazar el agua que en esos momentos ocupaba el depósito submarino. Al principio no hubo problemas, pero las cosas cambiaron cuando el depósito comenzó a llenarse.

  • La crisis sísmica y un mismo origen

A partir de septiembre del 2013, tras 6 meses de inyección de gas, empezó una crisis sísmica que generó cerca de un millar de temblores. La mayoría fueron de escasa magnitud, pero los tres mayores, percibidos con claridad por los habitantes de las localidades más próximas, como Vinaròs, Benicarló y Alcanar, tuvieron una magnitud de 4 o más en las escala de Richter y sembraron la intranquilidad entre los vecinos. Al principio se pensaba que todo era debido a un fenómeno natural, pero la persistencia del fenómeno y la coincidencia de los epicentros apuntaron enseguida a un único origen: la falla tectónica de Amposta se estaba moviendo debido a la presión generada por la actividad del Castor.

  • La paralización de los trabajos y la sorprendente indemnización

El 16.9.2013, el entonces ministro de Industria, José Manuel Soria, ordenó paralizar los trabajos al constatarse, según el dictamen científico, su clara relación con los seísmos. Entre otras instituciones, se habían pronunciado en este sentido el Instituto Geográfico Nacional (IGN) y el Instituto Geológico y Minero de España (IGME). En un principio, Soria anunció su voluntad de no pagar la indemnización “abusiva” alegando que no había lugar porque se trataba de un error de imprevisión de la empresa. Sin embargo, el Consejo de Ministros anunció por sorpresa poco después, el 4.10.2013, que pagaría 1.350 millones de € a Escal, cerca de los 1.700 exigidos por la empresa, por obligarle a cesar la actividad.

  • El pago a través del recibo del gas

La indemnización será abonada durante 30 años por los ciudadanos a través del recibo del gas (7 millones de usuarios de España). Aunque la compensación pactada con la antigua concesionaria fue de 1.350 millones, el pago a plazos a través del recibo durante 3 décadas, junto con los intereses, hará que la cantidad se multiplique hasta llegar a 4.700 millones de €. El mecanismo diseñado por el Ministerio de Industria para no afectar al déficit público fue usar a Enagás, el gestor del sistema, como intermediario para que los bancos pagaran la compensación y luego se les cediera el derecho de cobro con los intereses correspondientes. 

3.5.2017. El Periódico

2012 Vinaròs

Estrategia Territorial de la Comunidad Valenciana, aprobada en enero de 2011, es un instrumento de planificación espacial, contemplado en la Ley de Ordenación del Territorio y de Protección del Paisaje, que tiene como principal objetivo el establecimiento de los criterios, directrices y recomendaciones a aplicar en materia de política territorial durante el periodo 2010-2020. Para su aplicación, la Estrategia Territorial divide el territorio de la Comunidad Valenciana en un total de 15 áreas funcionales, definidas por criterios funcionales, urbanísticos y estratégicos.

Los municipios de Benicarló y Vinaròs están considerados dentro del Área Funcional Els Ports–Baix Maestrat. Con el objetivo de convertir esta área en un ejemplo demostrativo de las ventajas de la cooperación entre los mundos urbano y rural, y la consolidación del eje mediterráneo entre Castellón y Tarragona gracias al potencial del conjunto urbano formado por Vinaròs-Benicarló-Peñíscola, se identifican los siguientes objetivos generales y específicos:

  • La infraestructura verde: algunas de las actuaciones propuestas incluyen: corredores terrestres Riu Cèrvol con el litoral de Benicarló-Vinaròs, restauración del Barranc d’Aiguaoliva o la Rambla de Cervera, vía litoral entre Vinaròs y Alcossebre o la ruta cultural del Baix Maestrat.
  • El sistema de asentamientos en el territorio: algunas de las actuaciones propuestas incluyen integrar funcionalmente Vinaròs y Benicarló como centros urbanos de polaridad principal, mejorar la calidad del espacio urbano en el entorno de la N-340 a su paso por Vinaròs y Benicarlò, una nueva área de centralidad Vinaròs-Benicarló o un nodo de actividades económicas Benicarló-Vinaròs.
  • Las infraestructuras de comunicación, energéticas e hídricas: algunas de las actuaciones propuestas incluyen la mejora de las vías de penetración litoral-interior, una plataforma reservada de transporte en el bulevar urbano del Baix Maestrat, la mejora de los servicios de cercanías ferroviarias Vinaròs-Castellón-Valencia o una red de vías ciclistas.
  • Actividad económica e innovación: algunas de las actuaciones propuestas incluyen: el desarrollo de ejes turísticos complementarios entre el interior y el litoral, las actuaciones de regeneración y mejora de los frentes marítimos Vinaròs-Peñíscola-Benicarló, una ruta cultural en Benicarló, una plataforma logística intermodal en el Baix Maestrat o un centro del conocimiento en Vinaròs.

Otros instrumentos de planificación de rango superior que afectan al área urbana son: el Plan de Acción Territorial de la Infraestructura Verde del Litoral (PATIVEL), un instrumento de ordenación del territorio presentado recientemente por la Consellería de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración del territorio, cuyo principal objetivo es preservar y proteger la costa de la Comunidad Valenciana, tras décadas de desarrollo urbanístico masivo; y el Plan de Acción Territorial para la prevención del Riesgo de Inundación en la Comunidad Valenciana (PATRICOVA), para la evaluación y la gestión del riesgo de inundación.

Riesgos inundación Vinaròs

El Municipio de Vinaròs tiene ordenado urbanísticamente su término municipal en el correspondiente Plan General, aprobado definitivamente por la Comisión Territorial de Urbanismo de Castellón, en sesión de 25.9.2001, supeditando su eficacia a la subsanación de determinados extremos que fueron resueltos y así quedó declarado por Resolución del Director General de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Conselleria de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes, de 11.11.2001. El acuerdo de aprobación del Plan y sus Normas Urbanísticas se publicaron en el Boletín Oficial de la provincia de Castellón núm. 128, de 25.10.2001. El PGOU fue redactado conforme a las prescripciones de la Ley 6/1.994, de 24 de noviembre, Reguladora de Actividad Urbanística. Vinaròs dispone, como planeamiento vigente, de Plan General de Ordenación Urbana desde 2001, momento en el que quedó derogado el planeamiento anterior de 1998. En los últimos 17 años ha sufrido casi 40 modificaciones que han posibilitado la aprobación de Programas de Actuación Integral, Planes Parciales y Planes de Reforma Interior

Como sucede en muchos municipios de Castellon, la necesidad de revisar y actualizar el planeamiento general es imperiosa, entre otras razones por cumplimiento normativo de unos plazos ya largamente superados. Y ahí está Vinaròs.

Pero la gran figura actual de análisis territorial la encontramos en la EDUSI conjunta con Benicarló

Benicarló-Vinaròs

El área urbana de Benicarló y Vinaròs se sitúa en la zona costera, donde se concentra la actividad pesquera, industrial y comercial, y sirve como puerta de entrada al interior del Maestrat, considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Vinaròs es el último pueblo castellonense limítrofe con Cataluña, y el centro administrativo y comercial de la región del Baix Maestrat. Ubicado a 78 kilómetros de distancia Castellón, con una altitud media de 6 metros sobre el nivel del mar, una superficie 2 de 95,5 km y una población de 28.337 habitantes (INE 2014). Está enclavado en la llanura Pla de Vinaròs, delimitada por el río Cèrvol, que la separa de las tierras catalanas, y el río Sènia, que sirve de lindero con Benicarló.

Benicarló se encuentra a 8 km al sur de Vinaròs, en una llanura con accidentes orográficos de poca relevancia, a una altitud media de 21 m. sobre el nivel del mar. Los ríos que atraviesan el municipio; el Aiguaoliva por el norte, la rambla de Cervera (río seco) por el 2 centro, y el Alcalà (Barranquet) por el sur. Cubre una superficie de 47,90 km y tiene una población de 26.521 habitantes (INE 2014).

  • Estructura urbana y periurbana edificada

Pese a su proximidad, Benicarló y Vinaròs se han desarrollado de formas totalmente diferentes. En Benicarló, el centro histórico se encuentra relativamente alejado de la costa (1 km) y su crecimiento se ha producido en dirección hacia el mar, ocupando los terrenos que antiguamente pertenecían a la industria textil y la conservera (‘El Morrongo’). En Vinaròs, sin embargo, el centro histórico se encuentra muy próximo a la costa, por lo que su crecimiento se ha desarrollado a lo largo de la franja costera, delimitada por el trazado de la antigua CN340 en el interior.

Al igual que el resto de la Comunidad Valenciana, Benicarló y Vinaròs han experimentado un crecimiento excepcional del número de viviendas durante la última década (Benicarló 33’9%- 42% Vinaròs), muy superior a la variación de la población (Vinaròs 17,6 %22’6% Benicarló). Como consecuencia, tras la crisis en 2008, la producción cayó drásticamente, construyéndose 54 viviendas de nueva planta en Vinaròs y tan sólo 3 en Benicarló durante 2013. Muchas de las viviendas construidas durante esta época han quedado desocupadas y/o pertenecen a los bancos.

Para poder definir la situación de la vivienda en Benicarló y Vinaròs, es importante diferenciar entre los tipos de vivienda. El área urbana de Vinaròs ocupa un 11,97% del área total del municipio, con un total de 19.819 viviendas, de las cuales 11.276 son viviendas principales, 5.046 son viviendas secundarias y 3.497 están vacías (ARGOS-GVA 2011).