TORRE-PACHECO

TORRE-PACHECO. POBLACIÓN (INE)

TORRE-PACHECO. Pirámide de población

TORRE-PACHECO Bienes Inmuebles de Uso Residencial y Naturaleza Urbana 2014-2018

TORRE-PACHECO. Paro

TORRE-PACHECO. Deuda


Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Torre Pacheco, es un municipio de 189,4 km2 de la Región de Murcia, enclavado en la llanura del Campo de Cartagena, a 8 km de las playas del Mar Menor. Con 34 469 habitantes (INE 2015), es el 8º municipio de la Región en número de habitantes.Por todo el término municipal de Torre Pacheco se reparten 11 núcleos de población bastante alejados entre sí, además del núcleo principal, son Torre Pacheco, Roldán, Balsicas, Dolores de Pacheco, El Jimenado, San Cayetano, Los Olmos-Hoyamorena, Hortichuela, Los Meroños, Los Camachos y Santa Rosalía. Las diferencias de tamaño entre unas pedanías y otras es bastante importante pues Roldán supera los 6.000 habitantes y otros como Los Camachos apenas llegan a los 100.El municipio de Torre Pacheco se sitúa en la llanura del Campo de Cartagena. Fue en 1980 cuando el Consejo Regional lo ubicó políticamente en la Comarca del Mar Menor, una subdivisión del Campo de Cartagena, que no se hizo oficial. El centro urbano principal se encuentra a 8 km de las playas del Mar Menor, a 14 km de Cartagena y a 40 km de Murcia.

El término municipal tiene una extensión de 189,4 km², que corresponde al 1,67 % de la superficie total de la Región. Esto representa un tamaño municipal mediano si lo comparamos con la superficie de otros municipios de la Región de Murcia.

Limita al E con los municipios de San Javier y Los Alcázares; al S con las diputaciones cartageneras de Albujón, Pozo Estrecho, La Palma y Lentiscar; al N con las pedanías murcianas de Los Martínez del Puerto, Gea y Truyols, y Jerónimo y Avileses y Balsicas de Arriba; y al O con la pedanía fuentealameña de Balsapintada y la murciana de Lobosillo.

Torre-Pacheco. Barrios

En la actualidad el municipio de Torre Pacheco se encuentra dividido por zonas o barrios, Casco, Barrio de San José, Barrio De Santiago, Barrio de San Antonio, El pasillo, Las Morrastellas, Los Olmos, El Albardinal y la Urbanización Club de Tenis.

La morfología del área está caracterizada por una orografía muy suave ya que en ella se encuadra una gran parte de la llanura costera que circunda el Mar Menor. Los mayores relieves se encuentran en el sector occidental donde la altiplanicie que baja desde la Sierra de Carrascoy tiene los 200 m como cota promedio. Pero es en los Cabezos de la Sierra de Las Victorias, al SE de Fuente Álamo, donde se alcanzan las mayores elevaciones dentro de esta Hoja (Cabezo de El Pericón 372). Sin embargo el accidente más conocido en esta área es el Cabezo Gordo (312 m) dado que se trata de un relieve tipo “iceberg” en mitad de la penillanura litoral con cotas promedio de 30 m.Su paisaje está caracterizado por la ausencia casi total de cauces de agua y de relieves montañosos, a excepción del Cabezo Gordo. La hidrología superficial tiene un escaso desarrollo. El principal cauce fluvial lo constituye la Rambla de Fuente Álamo y su prolongación como Rambla del Fraile y Rambla del Albujón. Este sistema cruza la Hoja en sentido O-E desde Fuente Álamo hasta su desembocadura en el Mar Menor en el Camping de Los Alcázares. Esta rambla recibe como afluentes por su margen derecha, desde las Sierras del Algarrobo y de Las Victorias a las Ramblas de La Azohia, de los Rebollos y del Saladillo y por su margen izquierda, desde la vertiente meridional de la Sierra de Carrascoy, a las Ramblas de la Murta, del Campoy, de la Señora y de la Maraña. No tiene cauces permanentes de agua, aunque sí una serie de ramblas que en época de lluvias desembocan en el Mar Menor o bien se pierden en el interior del municipio. Entre ellas encontramos las ramblas de Santa Cruz, La Señora, Las Pedreñas y las de Los Camachos y La Maraña, siendo la más importante la rambla del Albujón, que prácticamente marca el límite entre los términos municipales de Torre-Pacheco y Cartagena, al S.

La red viaria es importante y densa. Cabe destacar la Autovía Murcia-Cartagena que cruza la Hoja por su sector occidental con dirección Norte-Sur, la Autovía del Mar Menor que con dirección Noroeste-Sureste cruza el sector NE y la Autovía Cartagena-Alicante que discurre por la llanura litoral pasando por las cercanías de Los Alcázares. Junto a estas autovías, son importantes las regionales de Cartagena a Alhama de Murcia por Fuente Álamo y la que, partiendo de esta última localidad, pasa por Corvera y enlaza al Norte con la Autovía de Murcia-Cartagena. Además de estas vías de comunicación todas las localidades citadas están unidas por carreteras locales de las que a su vez se derivan multitud de caminos, en muchos casos asfaltados, que dan acceso a las explotaciones agrícolas o ganaderas, a las urbanizaciones o a las playas.

La economía del término municipal de Torre-Pacheco depende en primer lugar de la agricultura intensiva, produciendo una gran variedad y cantidad de hortalizas y verduras, destinadas casi mayoritariamente a la exportación a países europeos como Francia, Bélgica, Holanda, Alemania y Reino Unido. La zona del municipio se ha especializado en el cultivo de pimientos, melones, lechugas, habas, algodón, almendra, alcachofas, apio, etc.En los últimos años las técnicas de riego por goteo se han desarrollado mucho para rentabilizar el agua procedente del trasvase Tajo-Segura, así como la explotación de pozos y aguas subterráneas que han posibilitado la extensión de los cultivos.

En segundo lugar la ganadería y la industria, son explotadas con fines alimenticios, concentrando sus actividades en industrias cárnicas y lácteas, tales como charcutería, industrias de empaquetado y algunas de confitería. existen en la zona granjas avícolas, porcinas y bovinas, así como pequeños rebaños de ovejas y cabras.

La actividad comercial que se deriva es muy importante, ya que genera los principales ingresos de la zona. Además, existe un Recinto Ferial, que contribuye al desarrollo empresarial y comercial del municipio con otras empresas nacionales e internacionales.

En Torre-Pacheco la planificación y gestión de las necesidades de suelo industrial, queda plenamente cubierta con la puesta a disposición de los agentes de producción, de una superficie aproximada de un millón de m2 de suelo industrial, formando seis polígonos industriales repartidos estratégicamente en todo el término municipal, abarcando los núcleos urbanos de Torre-Pacheco, Roldán y Balsicas.Salvo un porcentaje poco significativo de los terrenos que se encuentran urbanizados, el resto de la extensión está cubierto por el manto vegetal, prácticamente continuo, de las explotaciones hortofrutícolas. La actividad turística es poco intensa, puede considerarse poco importante en comparación con las que se desarrolla en áreas colindantes. En este caso queda restringida al sector de Los Alcázares tanto en la ribera occidental del Mar Menor.

La climatología y pluviometría definen un clima de tipo mediterráneo, árido/semiárido con unas temperaturas y precipitaciones medias de 18º y 300 mm respectivamente. En este contexto, las disponibilidades hídricas del área son muy inferiores a la demanda de agua para el conjunto de la zona de estudio. El agua aportada por el Transvase Tajo-Segura (Canales del Campo de Cartagena y del Taibilla), intenta equilibrar el volumen creciente de la demanda, aunque los años o periodos de baja pluviometría se constatan la imposibilidad de tal equilibrio lo que ha ocasionado en años precedentes graves impactos en la agricultura de la zona.

“…La fundación de la Parroquia de Torre Pacheco, parece ser que conseguida por el deán don Luis Pacheco en 1603, constituyó un hito extraordinario si lo consideramos en el ámbito del Reino de Murcia de principios del siglo XVII, puesto que fue la primera que fue erigida en el Campo litoral murciano. A ella siguió, en el propio s XVII, la creación de la parroquia de Corvera (1647) y medio siglo después otras nuevas feligresías en zonas cercanas: San Javier (1698) en el término municipal de Murcia, y Pozo Estrecho (1699) y La Palma (1700) en el término de Cartagena. La parroquia de Torre Pacheco fue, por lo tanto, una excepción por su temprana fecha, aunque existían entonces la iglesia de Alumbres Nuevos, ayuda de parroquia de la Iglesia Mayor de Cartagena, y la de Fuente Álamo de Murcia, dependiente entonces de Lorca, ambas del s XVI.

Poco es, por otra parte, lo que se sabe de la institución de la parroquia de Torre Pacheco. Podemos reconstruir, de momento, su inserción en un contexto histórico, como fue el de una incipiente repoblación señorial en el primer cuarto del s XVII, pues prosperaron por entonces no sólo las concesiones de tierras, es decir, las llamadas mercedes de tierras a censo hechas por el Ayuntamiento de Murcia, sino una primera instalación de terrajeros en las heredades que formaron algunos miembros de la oligarquía murciana capitalina, como don Pablo de Roda, o don Fernando de Albornoz. Así, la institución de la parroquia fue contemporánea, en realidad un poco anterior, de la formación del señorío de Hoya Morena, situado también en el Campo de Cartagena, muy cerca de Torre Pacheco, que existió en los años 1615-1628, y pudo estar muy relacionada con la fundación de la hacienda de los trinitarios en Torre Pacheco, llamada La Monástica.

En los años finales del s XVI y primeros del XVII se había finalizado la torre del Estacio (1591-1601) y construido la del Pinatar (1602-1603), lo que dió protección al Campo litoral murciano, en cuyo [438] centro estaba situado Torre Pacheco, que se convirtió en una zona atractiva para las oligarquías de Murcia y Cartagena, no raramente relacionadas por el matrimonio desde finales de la Edad Media (s XV). Familias patricias de Murcia y Cartagena (Bienvengud, Corvari, Montanaro, etc) formaron extensas fincas rústicas en la zona, como los Saavedra en Torremochuela.

Pero el Campo de Torre Pacheco fue también una zona cada vez más propicia, a lo largo del s XVII, para la roturación agraria por medianos y pequeños labradores, a pesar del paso de abundante ganado trashumante por una vereda, que partía de Sangonera y llegaba casi hasta el Mar Menor. De ello dan testimonio algunos pleitos que ponía el Fiscal del Consejo de la Mesta contra dichos propietarios, como Diego Moreno, cuyas tierras estaban en Roldán, o las reclamaciones de estos propietarios al Ayuntamiento para que no concediese de nuevo las tierras que ya habían recibido ellos a censo. Este es el caso de Damián Gascón en 1620, cuyo abuelo había comprado una heredad de 4 pares de labor en el Jimenado.

Se trataba, sin embargo, de una zona amenazada por los ataques de los moros norteafricanos, por lo que su pretensión de repoblar las tierras con labradores exigía la construcción de torres defensivas. Esto es lo que hizo Diego Bienvengud Rosique en Hoya Morena y el Rame. Por contraste, el paraje de Roldán estaba más lejano de la costa, por lo que el interés de Juan González de Sepúlveda se centró en el pozo de agua para el servicio de las casas, y no exigió una especial defensa.

Poco es lo que sabemos de los párrocos de Torre Pacheco en el s XVII, salvo algunos nombres, todos ellos, con la excepción de Ginés Jiménez de Lorca (1643), de la segunda mitad: Pedro de Villacis, Diego Nicolás del Baño y Agustín del Baño. Estos dos últimos eran personas naturales de la zona, y tío y sobrino respectivamente. Agustín del Baño, al testar en 1705, declaraba que había recibido de su tío la disposición de que cobrase a don Ginés Guerrero, racionero de la Catedral de Murcia, una deuda de 20.000 reales que debía ajustarse en 6 u 8000. Probablemente para ellos se tratase de un destino eclesiástico poco atractivo, por las circunstancias de su problemática dotación de rentas, pero que les compensase por mantenerse en casa propia y por detentar, además, algún patrimonio.

La feligresía de Torre Pacheco debió crecer fuertemente en la segunda mitad del s XVII en cuanto a población. En el pleito que los feligreses sostuvieron con su párroco, en 1694-1695, atribuían al distrito parroquial una población de unas 30 personas para el periodo inmediatamente anterior a la fundación de la parroquia (1603). Muy distinta era la situación a finales de la misma centuria, de tal forma que en un informe de los párrocos sin beneficios eclesiásticos de 1685 se declaraba que el lugar de Torre Pacheco tenía 400 vecinos, 380 de los cuales vivían en casas de los campos, algunos a 3 y a 4 leguas, y su párroco tenía de ingresos sólo el pie de altar, con la carga de sostener 2 sacerdotes tenientes y un caballo, mientras que la parroquia de Fuente Álamo de Murcia tenía 200 vecinos, cuyo párroco no tenía más renta que el pie de altar.

La penuria de las parroquias de Torre Pacheco y Fuente Álamo, señalada por el informe de 1685, hizo que en él se recomendara que se les adjudicase un beneficio a cada una, cuya renta se debía extraer de Lorca. Posiblemente esto se hiciera así en atención a unas mayores posibilidades económicas de la Vicaría de Lorca, pues en Cartagena eran menores según se deducía del informe: “La Parroquial de la ciudad de Cartagena, que antiguamente fue catedral y es cabeza de su obispado, tiene de vecindad 2.000 vecinos y los más viven en los campos, por cuya razón tiene el cura mucho trabajo en la administración de los sacramentos y precisado a tener dos tenientes que le ayuden, a quienes paga por ello su estipendio. Tiene por anejo el lugar de los Alumbres y hay feligreses que viven a cuatro y cinco leguas de distancia. Hay en su parroquia dos beneficios servideros en el coro, por tener dicha iglesia horas canónicas de ordinario, por disposición del señor obispo don Diego Martínez Zarzosa (1653), a que asisten otro número de sacerdotes con título de beneficiados, que su congrua (siendo tan corta) se compone de diferentes dotaciones que hizo dicho señor obispo, y otros fieles que la ganan asistiendo a dicho coro, por manera que esta iglesia no tiene beneficio en ella que poderle aplicar al cura, porque su congrua consiste solo en el pie de altar y en 16 ducados de vellón que le pagan los señores obispo, deán y cabildo de esta Santa Iglesia de Cartagena por la administración de los sacramentos de los Alumbres, por iguales partes, y dicho cura no tiene primicias, porque las lleva la fábrica de dicha iglesia. Tiene esta ciudad por propincua a la ciudad de Lorca, de cuya parte se le puede aplicar beneficio”.

La parroquia de Torre Pacheco, por lo tanto, no tenía siquiera beneficio alguno, como tantas otras de la diócesis, hasta en número de 45.

Los recuentos de la segunda mitad del s XVIII, a diferencia de los padrones de 1683 y 1707-1711 en los que no figura Torre Pacheco  sí reflejan un crecimiento poblacional con respecto a los de 1713-1715  y de la Relación de la jurisdicción que comprehende el Corregimiento de Murcia (1713), donde se incluye a Pacheco y Roda como lugares del campo, a diferencia de otros, que eran meras caserías (Corvera, Calavera, Pinatar y Cañadas de San Pedro).

A ello pudo contribuir la existencia de una cierta oferta de trabajo en diversos sectores, como el mercado de la tierra, facilitado por acensamientos concejiles, las propias compraventas, o las herencias familiares.

Una buena muestra del progreso de esta repoblación fue la fundación de más ermitas, como la de Chacón, mandada construir por los agustinos del Convento de San Leandro de Cartagena, que se obligaron a dotarla con 8 ducados de renta anual y a celebrar misa en ella para el servicio de los labradores y habitantes de la zona.

La repoblación definitiva de esta zona, a base de familias campesinas, crearía una toponimia gentilicia, aparte de la fuerte impronta de los escasos acuíferos: pozo, balsa, rambla, etc.

A principios del XVIII se advierte, por ejemplo, el recurso a la obtención de préstamos por parte de estas familias campesinas, dirigido lógicamente hacia el patriciado urbano y algunas instituciones eclesiásticas.

Tanto la fábrica parroquial como la colecturía proporcionaron algunos ingresos dinerarios que permitieron la ampliación de las obras. Esto pudo ser así porque hubo unas transferencias constantes de rentas que hacían los feligreses a la parroquia. Procedieron de las fundaciones de pías memorias (misas) y de ermitas, que se cargaban sobre los recursos que se estimaron más pertinentes, como fueron heredades o fincas rústicas, es decir, sobre todo tierras, aunque también otros bienes inmuebles, como casas, molinos, etc.

En el periodo final de la Guerra de la Independencia la Parroquia de Pacheco hizo las gestiones pertinentes para poner en funcionamiento un cementerio, de acuerdo con las disposiciones legales de principios del reinado de Carlos IV (1798-1808). Don Pedro Antonio Hernández Ardieta, párroco, y algunos vecinos solicitaron a los padres trinitarios una tahulla y media para campo santo, el 2.3.1812. Los trinitarios la cedieron gratuitamente el 7 de agosto con ciertas condiciones, lo que autorizó el día 18 el padre Víctor Vergara, como Provincial de Andalucía, quien vivía en Palma de Mallorca por razón de la guerra.

De esta forma se aplicaba una ley del año 1800 que fue demorada en muchos sitios, pues había una gran resistencia al abandono de las iglesias y sus capillas como lugares de enterramiento.

El párroco don Pedro Antonio Hernández Ardieta era también natural de la zona de Torre Pacheco, como los Baño, y como éstos fue ayudado por algún pariente en el ministerio sagrado. En 1834 se trasladó de la parroquia durante dos meses a Valencia dejando como sustituto al cura teniente don José Hernández Ardieta. Es muy significativo este parentesco como característico de las relaciones sociales en un territorio rural, donde había una gran inclinación hacia la endogamia.

La población de Torre Pacheco se dedicaba principalmente a la agricultura tanto a finales del XVII como a mediados del XVIII, es decir, se componía de labradores y jornaleros…”

TORRE PACHECO EN SU HISTORIA. Laureano Buendía Porras / Vicente Montojo Montojo. En Concurso de Investigación Histórica de Torre Pacheco. IV Centenario de la Fundación de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Torre Pacheco. Murcia: Ayuntamiento de Torre Pacheco, 2007, 2ª ed. rev., 403-498

1899 Torre-Pacheco (IGN)

“…El desarrollo urbanístico de un municipio es diseñado por su planeamiento, por el conjunto de proyectos y documentos que ordenan el futuro crecimiento territorial. Según la vigente Ley del Suelo, así como todas las precedentes desde la primera Ley de Ordenación Urbana y Régimen del Suelo de 1956, todos los ayuntamientos deben contar con un Planeamiento GENERAL que estructure su término municipal, y para ello se crean los instrumentos (planes) a ser redactados por cada consistorio.

El municipio de Torre Pacheco cuenta, desde el año 1995, con unas Normas Subsidiarias de Planeamiento General (NNSS), ya que era el instrumento urbanístico establecido legalmente para municipios de tamaño mediano, las cuales vinieron a refundir, en un solo texto, las primitivas de 1975 y 1987. Anteriormente se contaba con planos de alineaciones (desde el siglo XIX) y ordenanzas municipales, siendo el primer plan urbanístico realizado por el arquitecto de la Diputación Provincial Juan José Belmonte, en el año 1863, autor también de la urbanización de la plaza del Ayuntamiento y Casa Consistorial. Hasta la década de los 50 del siglo XX no se volvió a realizar un plano de alineaciones (tan solo del casco urbano de Torre Pacheco), dejando a criterio de los técnicos municipales la concesión de licencias de obra y la proliferación de urbanizaciones y grupos de viviendas (en Torre Pacheco y resto de pedanías, sobre todo en régimen de cooperativas).

La 1ª Ley del Suelo de 1956, también su modificación de 1975 y posteriores, obligaba a una cierta racionalidad en el desarrollo de las incipientes urbanizaciones y la ordenación de los cascos ya consolidados. La Constitución Española de 1978 creaba las comunidades autónomas y las dotaba de competencias, entre ellas todas las relacionadas con Ordenación del Territorio, Urbanismo y Vivienda. La Región de Murcia legisló en materia urbanística -por primera vez- con la Ley 1/2001, modificada posteriormente por la L2/2002 y L2/2004, siendo todo ello recopilado en el actual Texto Refundido de la Ley del Suelo de la Región de Murcia (año 2005). Actualmente se encuentra en fase de tramitación parlamentaria (por vía de urgencia) la modificación de esta disposición autonómica.

La precitada Ley Regional del Suelo obligaba a todos los municipios a la redacción de un Plan General Municipal de Ordenación (PGMO), por lo que el Ayuntamiento de Torre Pacheco procedió a la contratación de un equipo externo para la elaboración de este instrumento, el cual debe pasar por cuatro fases: Avance, Aprobación Inicial, Aprobación Provisional y Aprobación Definitiva, correspondiendo esta última a la Comunidad Autónoma. El 24 de noviembre de 2005 se aprueba, por el Pleno Municipal, la fase de Avance, produciéndose a continuación un periodo de información pública que recogió multitud de alegaciones de l@s vecin@s del municipio, empresas, entidades y formaciones políticas. El 26 de febrero de 2009 volvió el Pleno Municipal a tramitar la siguiente fase, concretamente la Aprobación Inicial, con otro plazo de exposición al público y entrando en vigor el nuevo PGMO que convivió, durante dos años, con las vigentes NNSS y con suspensión cautelar de licencias de obra. Sin embargo, desde el año 2011 deja de tener validez el PGMO aprobado inicialmente y se mantiene, únicamente, las NNSS con todas las modificaciones puntuales que ha ido sufriendo desde su aprobación por la CARM en 1995.

En este momento, la tramitación del PGMO se encuentra paralizada por motivos que se desconocen. Desde su aprobación inicial en 2009 no se ha vuelto a tener noticia alguna de la marcha de este instrumento, fundamental para el crecimiento económico y la protección de elementos y suelos del desarrollo urbanístico. Han sido varias veces en las que los grupos de la oposición política de Torre Pacheco (PSOE, PITP e IU-Verdes) se han interesado por este tema, con mociones presentadas al Pleno o mediante ruegos y preguntas. Las respuestas desde el Equipo de Gobierno han sido siempre en el mismo sentido:

“…se está haciendo…..sigue tramitándose……estará próximamente finalizado……la empresa contratada ya ha cobrado una gran parte de sus honorarios……”

Aún todo lo anterior, el pasado pleno de 29.1.2015, y ante una petición de la coalición Izquierda Unida-Verdes, la Sra. Alcaldesa y su equiPPo de gobierno sorprendieron a tod@s l@s vecin@s de Torre Pacheco declarándose incapaces de llevar a cabo el PGMO. Esta inutilidad  política se agrava, aún mas, cuando este asunto era una prioridad (junto al Museo Paleontológico del Cabezo Gordo) para la nueva regidora que tomó posesión en agosto de 2014 tras la dimisión del inhabilitado alcalde anterior. La excusa, como siempre, echarle la culpa a los demás, en este caso a los técnicos y a la burocracia administrativa, autoafirmándose el EquiPPo de Gobierno en su incompetencia ante la evidencia de la realidad y sin concretar plazo alguno. Otros municipios limítrofes si han sido capaces de tramitar su PGMO, como Cartagena (que aprobó el Avance en 2005 -igual que Torre Pacheco- y en 2012 se aprobó definitivamente) o San Javier, que recientemente ha procedido a su Aprobación Provisional.

El pasado 10 de febrero visitaba Torre Pacheco el nuevo Consejero de Fomento, Obras Públicas y Ordenación del Territorio, teniendo una reunión con el Equipo de Gobierno y trascendiendo a los medios de comunicación que se van a realizar modificaciones de las NNSS  eludiendo la continuación del PGMO. Ante estas indeterminaciones que se pueden entender, el concejal independiente Antonio León Garre formuló, en el reciente Pleno de 26 de febrero, una pregunta dirigida a la Sra. Concejal de Urbanismo para que aclarara la situación urbanística a la que tiende el municipio, confirmando en la respuesta que se van a reactivar algunas modificaciones de las actuales NNSS que quedaron en suspenso, dando por hecho que el PGMO queda paralizado sine die, en un limbo que no aclara su futuro ni siquiera la relación contractual entre Ayuntamiento y equipo de técnicos externos que están (o no) llevando a cabo su labor y con una gran cantidad económica cobrada previamente. Este caos urbanístico se recrudece, aún mas, con los planes parciales que han desarrollado los urbanizadores en los distintos sectores de suelo urbanizable, ya que han sufrido multitud de variaciones las cuales no han tenido reflejo documental, encontrándose actualmente el Ayuntamiento de Torre Pacheco con unos planes que no coinciden con la realidad y que comprometen la concesión de licencias y concesiones administrativas, con toda la responsabilidad patrimonial que conllevan los posibles daños o perjuicios a terceros. El Grupo Independiente ha solicitado en varias ocasiones la redacción de los obligatorios y necesarios Textos Refundidos de estos planes parciales, esperando que la nueva alcaldesa recoja estas aportaciones positivas de la oposición y proceda a regularizar el caos que se ha encontrado al sentarse en el sillón de la alcaldía.

Para mayor rompecabezas en el que se encuentra el urbanismo municipal se suma también el Inventario de Bienes del Ayuntamiento, el cual no coincide con la realidad además de presentar multitud de errores en el asiento de las propiedad municipales. El citado Pleno del mes de febrero, en el que se tramitaba la actualización del Inventario Municipal, el Grupo Independiente advirtió, por enésima vez, de la irregularidad que año tras año se está cometiendo en el Ayuntamiento. La explicación es muy sencilla: los suelos que están reservados para equipamientos de dominio y uso público deben estar asentados como tales, como bienes de dominio y uso público y, sin embargo, de forma errónea y contraviniendo la legislación urbanística, los tienen incluidos en el capítulo de bienes patrimoniales, con todo lo que ello puede suponer y con el consiguiente riesgo de enajenación de propiedades que no pueden venderse (este Ayuntamiento ha transmitido/permutado bienes de forma irregular) y el riesgo de ser embargados estos terrenos municipales, dada la grave situación económica del Ayuntamiento de Torre Pacheco…

28.2.2015. El Planeamiento urbanístico entra en el limbo

Unas notas sobre los aljibes en el municipio de Torre-Pacheco.

Es destacable la gran cantidad de aljibes que se han hallado en una zona tan árida como es la del municipio de Torre Pacheco. Zona tradicionalmente dedicada a una agricultura de secano de riego de boqueras. Abundan, en el Campo de Cartagena, topónimos que tienen mucho que ver con el agua, como cañada, rambla, charco, pozo y también aljibe (Aljibe menado, o Jimenado por contracción posterior).

La dispersión del hábitat rural nos indica que en cada caserío debía de haber un aljibe para la obtención y almacenamiento del agua. Según su morfología podían ser de tinaja o de cisterna. La cisterna podía ser de bóveda de cañón o de cúpula semiesférica. Normalmente los aljibes de cisterna eran de uso comunal, podían abastecer a varias casas, incluso al ganado. Se trata de construcciones de mampostería y argamasa y la cúpula, realizada por aproximación de hiladas, aparece recubierta por una pátina, en origen de color rojo, debido al empleo de un tipo de arcilla conocido por tierra almagra, lo que otorga a estos aljibes una fisonomía muy típica y casi exclusiva del Campo de Cartagena.

Como elementos auxiliares de los aljibes aparecen piletas de lavado, balsas de decantación, canalizaciones, abrevaderos para el ganado, etc.

Importante también la localización de los aljibes en caminos y veredas, ya que, desde tiempos remotos, la zona ha sido sitio de paso de diferentes culturas.

Revista Murciana de Antropología, Nº 14, 2007 Págs. 391-400. ELABORACIÓN DEL CATÁLOGO DE BIENES INMUEBLES DEL MUNICIPIO DE TORRE PACHECO: ARQUITECTURA DEL AGUA. Federico Fuentes Miralles. Arqueólogo. Patronato de Cultura. Ayuntamiento de Torre Pacheco

“…El análisis de las viviendas realizado ha puesto de manifiesto el incremento tan notable de construcción que se ha producido en la comarca, en especial de las viviendas de segunda residencia, consecuencia del “boom inmobiliario” que tuvo lugar entre los años 1998-2007. Destaca el municipio de Los Alcázares donde en 2011 el 70% de sus viviendas eran de esta tipología, seguido de San Javier con un 59%. Respecto a las vacías, en la actualidad sobresale Torre Pacheco con un 36%, siendo además el municipio de toda España, con más de 20.000 habitantes y mayor porcentaje (INE, 2013)…”

Procesos de urbanización y su influencia en el incremento de inundaciones (Sureste de España, Región de Murcia, Campo de Cartagena-Mar Menor). Pérez Morales, A., Romero Díaz, A. y Caballero Pedraza, A., Dpto. de Geografía, Campus de La Merced, Universidad de Murcia.

20.7.2007 La Guardia Civil interviene por orden judicial cientos de documentos urbanísticos en el Ayuntamiento de Torre Pacheco. Una juez de San Javier investiga una denuncia de la Fiscalía por el presunto trato de favor a constructores de la comarca.

7 años después, más de lo mismo

22.07.2014 La sección 5 de la Audiencia Provincial de Murcia ha condenado al alcalde de Torre Pacheco, Daniel García Madrid, a 10 años de inhabilitación especial para empleo o cargo público por un delito continuado de prevaricación administrativa, al igual que al exconcejal de Deportes y actual edil de Sanidad y Descentralización, José Saura; y Santiago Meroño, concejal de Urbanismo. 

El Tribunal Supremo (TS) ha confirmado la sentencia de la Audiencia Provincial de Murcia que, hace ahora un año, condenó al exalcalde de Torre Pachecho, Daniel Garcia, y a los exconcejales José Saura y Santiago Meroño por la adjudicación a dedo de contratos por importe total de 776.500 euros. La sentencia del Alto Tribunal confirma en su integridad la resolución de la Audiencia, que condenó también por los mismos hechos al arquitecto Francisco Cavas y al exinterventor municipal Miguel Pérez y rechaza los recursos de casación presentados por todos ellos. El TS confirma que los acusados participaron en distintas operaciones tendentes a evitar la pública concurrencia en los contratos municipales con el fin de que los mismos fueran adjudicados directamente a la mercantil “P.A., S.L.”, de la que Cavas era administrador único y representante legal…

Y ahora?

El primer Pleno de 2016, de carácter extraordinario, del Ayuntamiento de Torre-Pacheco ha aprobado, la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado (EDUSI) con la que la Torre-Pacheco podría haber recibir unos 4 millones de euros de la Unión Europea, si es aprobada su realización (que no lo ha sido ni en 1ª ni en 2ª convocatoria)

El objetivo fundamental de la EDUSI es mejorar la calidad de vida de los vecinos de Torre-Pacheco de una forma integrada y sostenible. La estrategia se articula en torno a los siguientes objetivos temáticos: Inclusión social; Economía baja en carbono; Tecnologías de la información y las comunicaciones; y Medio ambiente.

En este proyecto se ha tenido en cuenta la participación ciudadana, contando con colectivos sociales, económicos, vecinales, juveniles, mayores, mujeres y todas aquellas personas y especialistas que han deseado implicarse y participar a través de sus sugerencias y aportaciones.

La estrategia abarca el período de 2016 a 2020, y entre su principales actuaciones se pueden destacar: rehabilitación e intervención en los barrios de San Antonio y San Juan; recuperación del edificio del antiguo Centro de Salud para impulsar el sector turístico y empresarial convirtiéndolo también en el centro de la participación ciudadana; mejora de eficiencia energética en edificios públicos; rehabilitación, regeneración y puesta en valor de zonas verdes en el área urbana, rehabilitación integral del Parque de la Constitución ; plan de integración sociolaboral para jóvenes en riesgo de exclusión social a través de la formación y la cualificación profesional en la especialidad de jardinería y su posterior contratación para el desarrollo de acciones relacionadas con la regeneración de espacios verdes y sumideros de CO2, para los mayores de 45 años parados de larga duración, se pondrán en marcha también planes de integración con programas de formación en la especialidad de albañilería y su posterior contratación para acciones relacionadas con la rehabilitación integral de edificios y viviendas, fomento del emprendimiento mediante la creación de empresas que den valor añadido a la producción agrícola local, se creará un plan estratégico de la Cultura, puesta en marcha de un cinturón verde de agricultura ecológica sostenible, mediante la reducción del uso de pesticidas y disminución de la contaminación de suelos por nitratos, mejora de los servicios públicos a través de la administración electrónica, acciones para el fomento de la igualdad de oportunidades, promoción y dinamización de iniciativas culturales y artísticas de fomento de la diversidad cultural.

La EDUSI ha sido valorada en 4.995.580 euros, de los que el 20% debe ser atendido y cofinanciado con fondos municipales. (ya de por sí bastante endeudado)

PERO NI RASTRO DE DOCUMENTACIÓN ALGUNA. Todo es transparencia¡¡

Y, ya sabemos cuando no hay Planeamiento general actualizado, todo vale…

Para cuando, transparencia, urbanismo real? Impresentable.

21.329 viviendas catastrales y 35.198 habitantes en 2017. 


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España

VILLENA

VILLENA. Población INE

VILLENA. Pirámide de Población

VILLENA. Bienes Inmuebles de Naturaleza Urbana y Uso Residencial 2014-2018

VILLENA. Paro

VILLENA. Deuda


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Villena es un término municipal y una ciudad de la Comunidad Valenciana, de 345,6 km2 situada en el NO de la provincia de Alicante, limita al O con Castilla-La Mancha y la Región de Murcia y al N con la provincia de Valencia. Es cabeza de partido judicial y capital de la comarca del Alto Vinalopó.

Se encuentra en una importante encrucijada de caminos entre las comunidades valenciana, murciana y castellano-manchega, a las que se accede en pocos minutos. Su singular enclave geográfico, en el Pasillo de Villena o Corredor del Vinalopó, ​ de importancia capital desde época prehistórica (aquí accedía la Vía Heráclea al interior de la Meseta) y en torno a pueblos como Biar, Sax, Fuente la Higuera, Yecla y Caudete ha hecho que Villena sea un importante nudo de comunicaciones.​ Su amplio término municipal (345,6 km2) es el 2º con mayor superficie de la provincia de Alicante.

La zona puede encuadrarse dentro de las áreas de los corredores intermontanos o pasillos prebéticos. Por su situación y configuración, se considera un altiplano con rasgos de transición entre el paisaje manchego y el levantino.​

Por lo que respecta a su génesis, el relieve presente en el término de Villena y comarca está relacionado con dos factores: las condiciones climáticas y la tipología del roquedo. La zona está sometida a la acción de un sistema erosivo mediterráneo puesto de manifiesto en el ritmo de precipitaciones y en las temperaturas, que favorece la formación de glacies, ramblas y barrancos,potenciados por la escasa cobertura vegetal que existe en algunas zonas. El predomino de calizas, margas y arcillas se manifiesta en las cumbres y en espacios arcillosos como los Cabezos.

Las principales unidades montañosas las constituyen: la sierra de Salinas, donde se alcanza la máxima altura en el pico de la Capilla con 1123 msnm de altitud; los picachos de Cabrera, una formación aislada y bastante abrupta; la Peña Rubia, al sureste; el Morrón y la sierra de la Villa, a cuyas faldas se encuentra la ciudad.Villena está situada en el enclave conocido como Pasillo de Villena o Corredor del Vinalopó, lo que ha favorecido el desarrollo de unas buenas infraestructuras en las redes de comunicación por autovía, que la unen con la Meseta y la Costa alicantina, así como con Andalucía, Valencia y Alcoy. Además, a través de una serie de carreteras locales y comarcales, se comunica con los pueblos vecinos que forman la comarca natural del río Vinalopó y con las de la Hoya de Alcoy-Condado de Cocentaina, el Valle de Albaida como también con las poblaciones limítrofes de las provincias de Murcia y Albacete, como son Yecla y Caudete. Así pues, se tarda una media de 40 minutos en acceder a Elche, Alicante y al Aeropuerto de Alicante-Elche y de una hora en acceder a ciudades como Valencia, Murcia y Albacete

Se tiene constancia de poblamiento en la zona desde el Paleolítico Medio.​ Sin embargo, está discutido si la ciudad actual data de época visigoda o es anterior, aunque con total seguridad existía en el siglo XI, durante la dominación musulmana.​ Tras la conquista cristiana,​ pasa a ser señorío, principado, ducado y finalmente marquesado,​ hasta que el pueblo, alentado por los Reyes Católicos, se rebela contra el marqués. En 1525 Carlos V le concede el título de ciudad.​ Este es el momento de mayor prosperidad económica, como muestran los monumentos que han llegado hasta la actualidad. A partir del siglo XVI se abre un periodo de tranquilidad, solo interrumpido por las guerras en que se verá envuelta esta zona de España. Pese a que en 1858 se inauguró una estación de ferrocarril,​ la economía siguió siendo esencialmente agrícola hasta el éxodo rural de los años 1960. A partir de entonces, el modelo económico cambió rápidamente y en la actualidad la economía se basa principalmente en el sector servicios y la industria, destacando las del calzado, la construcción y los muebles.

La ciudad conserva un importante conjunto histórico,​ compuesto por sus 2 castillos y varias iglesias, ermitas, palacios y plazas, así como un importante patrimonio museístico, en el que destaca el museo arqueológico José María Soler. En 2012, el municipio contaba con 34.894 habitantes empadronados, según cifras oficiales del INE. La gran mayoría de la población vivía en la ciudad de Villena, y el resto en unidades poblacionales, algunas de las cuales son consideradas como pedanías, que se encuentran esparcidas por el amplio término municipal. Según el nomenclátor de 2012, la población del municipio se reparte en las siguientes entidades singulares de población: Casas de Menor (lugar), La Encina (pedanía), Las Virtudes (lugar), La Zafra (barrio), Santa Eulalia (colonia), Sierra de Salinas (colonia), Villena (ciudad) repartidos en los núcleos, Casas de Cabanes y las Fuentes, Casas de Jordán,  Cascante, Las Chozas, La Gloria, El Morrón, La Puentecilla, San Bernabé, Las Tiesas y diseminado.Villena cuenta en su municipio con 2 estaciones de ferrocarril desde 1858, la Estación de Villena en el casco urbano y la Estación de la Encina, en la pedanía de La Encina. En la estación de Villena tienen parada los trenes de largo recorrido Talgo y Alvia, el tren internacional Mare Nostrum (que circula entre Lorca y Montpellier) y los regionales Valencia-Alicante, Valencia-Murcia, Valencia-Cartagena y Alicante-Ciudad Real. La estación de la Encina fue un importante nudo de comunicaciones entre Madrid, Alicante y Valencia hasta la década de 1970, cuando su importancia cayó al construirse una variante entre Alicante y Valencia que hizo innecesaria la parada en dicha estación.

La línea de AVE entre Madrid y Alicante cuenta con una estación de alta velocidad en el término municipal de Villena a 6 km del casco urbano y 2,5 km de la Autovía A-31. Tiene una superficie de 2500 m² con aparcamiento para 300 plazas ampliable a 600. Esta estación sirve a unos 500 000 usuarios potenciales de toda la comarca y localidades vecinas de Murcia y Albacete y tiene como objetivo fomentar la actividad industrial en el norte de la provincia de Alicante.

Determinar el origen urbanístico del núcleo de Villena no es tarea fácil, dado que los datos anteriores al siglo XIII son muy escasos y las excavaciones arqueológicas no han sido concluyentes. Las teorías más aceptadas afirman que, o bien el núcleo apareció en los últimos periodos de la época visigoda o bien se conformó a partir de la conquista árabe. En cuanto a su localización, se cree que el núcleo andalusí más antiguo se encontraba en la zona del actual barrio del Rabal que se extiende al oeste de la iglesia de Santa María, bajo cuyo solar debió hallarse la mezquita. Esta idea se refuerza por los hallazgos de viviendas de labranza del siglo XII y XIII que se han hallado en diversos puntos alrededor de la iglesia de Santiago, que fue el centro de la ciudad cristiana, lo cual parece indicar la existencia de un asentamiento rural situado unos 200 metros al norte del casco principal.

Los nuevos pobladores cristianos que fueron llegando a Villena desde el momento de la conquista cristiana se establecieron alrededor de la actual iglesia de Santiago, como demuestra el tipo de urbanismo ortogonal con las calles dispuestas en posición radial formando manzanas regulares con una parcelación clásicamente medieval.​ El centro de la ciudad se trasladó a esta área, que posteriormente se amuralló por orden de don Juan Manuel.​ Así pues, el antiguo núcleo árabe se convirtió en un arrabal del nuevo núcleo amurallado cristiano (de ahí el nombre de Rabal que sigue teniendo hoy día) y allí se concentró la población musulmana, judía y de cristianos nuevos. El eje entre los dos espacios de población sería la plaza Mayor, en la cual se celebrarían los mercados, en cuyas inmediaciones se hallaba el pósito y donde se celebraban los concejos, al pie de una torre de la llamada Puerta de la Villa, que posteriormente sería conocida como torre del Orejón.

Desconocemos cual fue el primer asentamiento humano en la ciudad de Villena. Las excavaciones arqueológicas de varios solares entorno a la Iglesia de Santa María nos ha aportado registros materiales de la Época Ibérica, junto a hallazgos diversos de materiales romanos en el entorno de la Losilla. Pese a su interés científico no podemos definir, con los datos que poseemos en la actualidad, la existencia de un asentamiento humano de entidad en el periodo Ibero Romano.

Algunos autores sostienen que, en el pacto de Tudmir (Teodomiro) con Abd-al Aziz, en el que Teodomiro rinde una serie de plazas, bajo su dominio, al hijo de Muza, en el siglo VIII, se menciona a la ciudad de Villena. Independientemente a si ésta se denominaba BLNTLA, como algunos autores opinan, existe un pequeño asentamiento del siglo VIII-IX d.c situado en la finca de la Fuentecilla, en el Km 2 de la carretera comarcal Villena-Pinoso. Este yacimiento, con cierta probabilidad, fue coetáneo al pacto de Teodomiro en el año 713.

Para los s. X y XI el registro arqueológico nos emplaza al yacimiento de Salvatierra, núcleo fortificado en altura, que debió de dar protección a los habitantes de esta comarca en los numerosos conflictos de esta época entre los que destacó las correrías del Cid Campeador. Tal vez sea este el yacimiento que la “Historia Roderici” denomina BELLIANA y BELLIANAN. Este recinto fortificado comenzó a perder importancia a lo largo del siglo XIII y comenzó a ser desmantelado durante el siglo XIV.

Las excavaciones arqueológicas realizadas por Don José María Soler Gracia, entorno a la Iglesia de Santa María, reportaron diversos niveles culturales pertenecientes al periodo Islámico entorno a los siglos XII y XIII. En este momento se realizan una serie de obras constructivas y de fortificación que formarán la estructura básica de la ciudad de Villena. Esta se dispondrá en la vertiente sur de un pequeño montículo en el que se edificará una importante fortificación en la que destacará una imponente torre atalaya.

De este primer núcleo urbano desconocemos prácticamente todo. Suponemos su importancia atendiendo a las dimensiones de la Torre del Homenaje en el castillo de la Atalaya, a su vez existiría un recinto amurallado que en cierta medida daría cabida a la población en momentos de peligro. Este cerco murado fue presumiblemente desmantelado, tras la conquista cristiana. La población se dispone entorno a la iglesia de Santa María donde presumiblemente se alzaría la mezquita mayor de la medina Islámica. La población no se extendería mas allá de la Losilla ya que en esta zona se situaría la necrópolis Islámica, donde se han descubierto numerosos enterramientos de esta época. Sólo excavaciones arqueológicas tanto en el castillo de la Ataslaya como en la población de Villena podrían rescatar parte de esta información perdida por la historia. Un breve retazo de lo que fue la Villena Islámica del siglo XIII lo encontramos en IBN SAID AL-MAGRIBI, (1213 – 1284), en su obra “Kitab alMugrí fi hula al-Magrib donde describe a la ciudad de BILYANA, “como una ciudad bella de aspecto, poseedora de agua y jardines, en el norte de Murcia”.

La Conquista de Cristiana de Villena en 1240 por parte de don Lope Martín comendador de Alcañiz, en nombre del rey Jaime I, transforma sustancialmente el espacio urbano. La necesidad de separar las poblaciones de musulmanes y cristianos viejos se resuelve con el desplazamiento de la trama urbana hacia el Oeste, con un nuevo cerco de murallas que engloba un espacio de nueva planta situada en torno a la Iglesia de Santiago. Dato que se confirma hasta el momento por la ausencia de restos islámicos en las excavaciones arquelógicas en la parte del casco antiguo denominada “de lo cercado” mención clara de la zona antigua de Villena que estaba dentro del espacio amurallado.

El cerco amurallado del núcleo urbano lo realiza según las fuentes el Príncipe don Juán Manuel en 1038. En la actualidad sólo se conservan escasos restos del lienzo de la muralla entorno a la subida de la calle santa Barbara. La reconstrucción del trazado original presenta diversos problemas, atendiendo a la falta de datos tanto de documentación histórica como de restos arqueológicos.

El recorrido original de la muralla se iniciaría por el noroeste desde el castillo de la atalaya hacia la “calle del Muro” hoy José Zapater, como el antiguo topónimo nos indica, siguiendo el recorrido de esta hacia la “puerta de Almansa”. En este tramo las excavaciones de Don José María Soler nos aporta ciertas observaciones: “Recordemos que hace algunos años, al derribar una casa en la calle de Juan Chaumel, surgió otro trozo de la misma muralla; y que no hace mucho todavía eran visibles lienzos de muros en la calle de José Zapater (antigua calle del Muro precisamente)” y “Muy recientemente al realizar trabajos de fontanería en la Puerta Almansa, a la entrada de la calle Ramón y Cajal, apareció un trozo de muralla” (Soler 1988). Tras la Puerta de Almansa la muralla bajaría paralela a la Calle Joaquín María López girando antes de llegar a la Corredera. Discurriría seguidamente a la altura de la calle revueltas, hasta la calle Tarruella donde se encontraría la Puerta del Molino. Desde aquí seguiría un trazado rectilíneo paralelo a la corredera por calle Quevedo. En este punto nos resulta difícil definir el momento de inflexión de la muralla hacia Noreste, presumiblemente por algún punto de la calle Maestro Caravaca. Tras un pequeño tramo se encontraría la entrada a la villa por la calle mayor desde la plaza mayor, en donde se situaría la Torre del Orejón. Tras otro pequeño recorrido paralelo a la calle mayor giraría nuevamente al noreste paralela a la calle de santa Barbara, por la Ermita de Santa Barbara hasta alcanzar una de las esquinas de la barbacana del castillo de la Atalaya.

Tenemos que aclarar, que con toda probabilidad, la muralla, se desarrollaría no por el recorrido de las fachadas actuales de las calles de José Zapater, Joaquín María López y la Corredera sino por la parte interior de las casas de estas calles.

Este dato lo corrobora don José María Soler con documentación de la época en el que menciona “No era muy extensa, como se ve, la zona de lo cercado, aunque se observa que, en el siglo XVI, había ya algunas viviendas pegadas al adarve de la parte de afuera. Pero es en el siglo XVII cuando se pone de manifiesto la necesidad de expansión. En 1692, un vecino llamado Miguel Ros pide licencia para fabricar una casa extra muros, junto a la última que hay a mano derecha del camino que llaman de Almansa, y lo solicita en consideración a las pocas que hay en la ciudad sin moradores y tenerse que mudar porque ha de ceder la que habita a su dueño. Posteriormente, Juán García y Pascual de median trataría de edificar también la suya junto a la de Ros. Por las mismas fechas, otro vecino llamado Martín Navarro de Espinosa, por no haber en la población casas bastantes de sus vecinos, lo que obliga a vivir en una casa dos o tres moradores, pide fabricar la suya también extramuros, arrimada a la muralla, que ha de lindar con corrales de la de doña Juana Oliver, viuda del docor Jerónimo Martínez. Otro vecino solicita licencia para incorporar a su casa la parte del muro que le corresponda le sea mandado cerrar, que era precisamente en la puerta de almansa. Es por todo esto por lo que don Cristobal de Mergelina puede decir en 1668 que, por entonces, Villena estaba cercada de muros y con tres puertas antiguas, aunque algo arruinadas, y que los mas de sus moradores vivían fuera de las murallas” (Soler 1988).

De los tramos originales de murallas que cercaban la ciudad cristiana de Villena podemos documentar las 3 puertas principales de esta: La puerta de Almansa (camino de Castilla), la puerta del Molinico (camino de Murcia) y la puerta de la Villa, puerta mayor o puerta de la plaza (camino de Alicante y Valencia), aunque desconocemos los diversos portones menores que se abrirían a lo largo del muro, que con cierta probabilidad coincidirían con las calles menores que dan a la Corredera y a la calle Zapater: calle Quevedo, Maestro Caravaca, Parroco Azorín, Calle Antón y Calle Moltó.

No se han encontrado restos de ninguna de las torres que flanqueaban el recorrido del cerco murado de la ciudad, no obstante, podemos situar dos torres que enmarcaban cada una de las Puertas Mayores de la ciudad, destacando que una de ellas la de la puerta mayor, de la villa o de la plaza sería el basamento de la torre del reloj como lo documenta José Montesino Pérez y Martínez de Orumbella en su Compendio histórico de Orihuela de 1745 en el que menciona “Es ciudad abierta, y aunque en lo antiguo tenía tres puertas, en el día se puede entrar por muchas partes, por estar caídas y derruidas las murallas, pero se conserva una, llamada de la villa sobre la que está colocada la Torre del Relox público”. Probablemente sería la misma torre que se menciona en la toma de posesión de la villa y castillo de Villena en 1468 por el Marques de Villena don Diego Pacheco “El día 3.6.1468 el consejo de Villena se reunía en la Torre y cámara donde tenía por costumbre hacerlo”, “después entregaron a don Diego las llaves de la Puerta de la Villa que es acerca de la plaza mayor de los olmas de la dicha villa” y ” así, don Diego Pacheco se sentó en el poyo baxo de la dicha torre e cámara que es en la dicha plaza de la dicha villa, lugar donde se solían celebrar los juicios e oyo pleitos a los querian e eran quexosos unos de otros”. Otras torres que podemos documentar son la Torre de Pedro el Bueno que se situaría entre la calle José María López y la Corredera a la altura del callejón o paso cubierto que desemboca a la calle de revueltas y la Torre de la Cigüeña frente a la Plaza Mayor, junto a la Torre del Orejón, y que se puede distinguir en el plano de Palomino del siglo XVII.

Pese a que inicialmente la ciudad de Villena fue conquistada por la corona de Aragón, tras el Tratado de Almizra en 1243 pasa a la corona de Castilla, en donde se inicia un periodo brillante en la historia de la Villa. No obstante en 1261, tras el levantamiento morisco del reino de Murcia, Villena vuelve a ser ocupada por Jaime I. Este marcado carácter de absorción de influencias diversas castellana, aragonesa y catalana, no quedará zanjada con la creación del Señorío de Villena, cuyo I señor el infante Don Manuel, era hermano menor de Alfonso X el sabio y yerno de Jaime I. y quedó remarcada cuando se constituyó el Marquesado de Villena con D. Alfonso de Aragón, nieto del rey Jaime II.

El rey Fernando II creó el título de Señor de Villena que cedió a su hijo, el Infante Don Manuel en 1248, confirmado por su hermano el rey Alfonso X el sabio en 1265, creándose el primer principado de España. En la Navidad de 1283 muere don Manuel en peñafiel, dejando el señorío a su único hijo varón D. Juán Manuel. El III señor de Villena fue Fernando Manuel hijo de don Juán Manuel en 1348 aunque murió 2 años después sin descendencia masculina sucediéndole en el señorío su hija Doña Blanca Manuel, que no ejerció efectivamente el dominio de estas tierras ya que fue encarcelada por el rey Pedro I el cruel ante las luchas dinásticas de los Trastámaras. La última señora de Villena fue doña Juana Manuel, esposa de Enrique II de Castilla e hija de Don Juán Manuel (1350-1360). Podemos destacar la importancia de esta ciudad, en las postrimerias de la Edad Media, en la creación de los títulos nobiliarios ya que fue el primer Principado (1333), primer Ducado (1336) y primer Marquesado (1372) de la Península Ibérica. Posteriormente pasaría como Marquesado a la familia de los Pacheco hasta 1488, cuando los Reyes Católicos lo incorporan a la Corona.En torno a los siglos XIV y XV la ciudad de Villena adquirió la estructura urbana básica que pervive en cierta medida hasta la actualidad. En primer lugar y como pibote central se encontraría el Castillo de la Atalaya, hacia el sur se desarrollaría el arrabal donde convivirían las minorías musulmana, judía y de cristianos nuevos, este núcleo entorno a la nueva Iglesia de Santa Marías de la Asunción carecería de cerco murado lo que estaría en contrapunto con el núcleo principal de población situado mas al oeste en torno a la Iglesia de Santiago que si presentaba un cerco murado. El entramado urbano bajo medieval de la zona del arrabal sufriría diversas contingencias, que en cierta medida modificarían su antiguo trazado, así en 1301 dentro del contexto de las guerras entre los reinos de Aragón y Castilla este barrio sería parcialmente destruido “Pues en las gerras de Castilla contra el Reyno de Valencia, siempre los de Bihar ganaron honra en muchos encuentros y correrías que hicieron contra los de Villena: y especialmente en una jornada que los corrieron hasta encerrarlos en la ciudad, y les metieron fuego en sus casas” (Viciana 1566). Un breve análisis del texto nos induce a pensar que los de Villena se apostaron entorno a las zonas amuralladas siendo las zonas afectadas y quemadas el espacio urbano fuera de estas y por ende difícilmente defendibles. Otro dato significativo sería el levantamiento de Villena contra los Pacheco a finales del siglo XV en el que se produjeron numerosos desordenes e incendios en las zonas ocupadas por las minorías judías y musulmanas ubicadas en el arrabal. 

1750 VILLENA

Entre el núcleo de población del arrabal y el espacio urbano intra muros se situaría la Plaza Mayor, de la Fuente o de los Olmos que sería en centro y eje político, económico y social de la ciudad. En ésta plaza se celebrarían los mercados, localizándose en sus inmediaciones dentro del recinto murado el pósito de la ciudad hasta el siglo XVI cuando se traslada junto a la casa del Tesorero. Al pié de la torre de la entrada de la Villa frente a la plaza de la fuente se celebrarían los juicios y en esta torre se reuniría hasta el siglo XVI, el concejo municipal. El vinculo que uniría estas dos comunidades del arrabal y lo cercado lo conformaría la calle mayor de la que presumiblemente se desarrollarían en calles aledañas posibles calles gremiales como lo atestigua la calle de los carniceros hoy Calle Eduardo Dato. Caso aislado es la posible repoblación en el 1492 de 150 familias musulmanas de Granada en Villena, por mandato de los Reyes Católicos. Desconocemos su posible ubicación aunque presumiblemente las situarían en la zona del arrabal mas cercana al lo que hoy en día seria la Autovía (Calles segunda y tercera manzana), esta repoblación sería temporal ya que en las primeras décadas del siglo XVI ya no quedaban prácticamente ningún musulmán en la villa de Villena.

Una visión pormenorizada de los 2 núcleos nos permite visualizar algunos matizes diferenciados. La trama irregular de la zona del arrabal, con numerosos fondos de saco y placetas, puede ser un vestigio de aquel poblamiento medieval Islámico. Por contra la nueva ciudad (SXIII – XIV) nos ha dejado trazas de calles que siguen las curvas de nivel con otras ortogonales a las anteriores en disposición radial y fuertes pendientes, formando manzanas regulares con parcelación clásicamente medieval conformada por el “lote gótico” de 8×12 m, o el medio lote de 4×12 m. El desarrollo urbano se realiza en una zona más llana con manzanas de mayor tamaño y calles bastante uniformes, en la que se emplazan los edificios y plazas más representativos y simbólicos de la ciudad, junto a la iglesia de Santiago, como la casa Consistorial.

Entrados en la edad moderna el siglo XVI supone un periodo de esplendor para la población ya que se ampliaron las dos iglesias y el cabildo municipal adquiere de la iglesia las “casas del Tesoro” reafirmando su independencia del poder religioso. El desarrollo demográfico que se acentuaría en la centuria siguiente obligaría a parte de la población a buscar solares fuera del espacio cercado. En un principio son las clases mas acomodadas las que comienzan a edificar casas en las afueras preferentemente hacia el Suroeste a ambos lados del camino de Murcia a la salida de la puerta del molinico. En este contexto situamos la casa de los Mergelinas hoy fachada del Asilo en la Plaza de las Malvas, el Hospital de la Concepción hoy actual sanatorio y el Convento de San Francisco y la Iglesia y Convento de las Trinitarias.

Las murallas se repararon en esa época, primeramente en 1518 junto con el castillo y luego en 1563 que parece ser se hicieron nuevas obras.

1778 VILLENA. “Atlanta español” por Espinalt

A finales del s XVIII  las murallas van cediendo a la expansión urbana que se observa sobre todo hacia los caminos de Sax, Yecla, Caudete y Biar, ocupando las zonas de labor y huerta. Pero sobre todo y siguiendo un patrón que se repite desde el inicio de la ciudad de Villena , esta se expande hacia el Oeste. La trama responde a un trazado más rectilíneo con plazas amplias y manzanas bastante uniformes y regulares. Esta ampliación lo corrobora el estudio realizado por Alfredo Rojas Tomás de un ruego al Ayuntamiento de Villena en 1676. En este ruego se toman diversas medidas para impedir la entrada de gentes, ante la situación de alarma, creada por las diversas enfermedades, que asolaban los territorios vecinos, por ello se montan diversos puestos de guardia a la entrada de la población ” se ponga guardia en San Sebastián o fuera de la Ciudad y casas, otra en la Puente de Madrid, otra en la Puerta de la Plaza, otra en la Puente del Hilo, otra en la Losilla” (Rojas 1988). Este documento nos indica que para finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII se comienza la urbanización del espacio situado frente a la puerta de almansa, siguiendo el camino de Madrid, hasta los alrededores de San Sebastián.

1805 VILLENA

La guerra de Secesión y la guerra de la Independencia modificaron en cierto modo parte de la trama urbana y causaron la parcial destrucción del Castillo de la Atalaya.

Es a mediados del siglo XIX cuando la fuerte expansión demográfica modifica de forma radical el entramado medieval, así se derriba los restos del cerco murado exterior o simplemente se reutiliza como medianera de las viviendas. Este es el caso de diversos restos de murallas y muros de tapial existentes hoy en día enfoscasdos como muros o cimentaciones de casas. Destacamos un tramo importante de muro de tapial situado en una de las esquinas de la Plaza de Santa María. Un estudio riguroso de estos lienzos murados, tal vez nos dé datos cruciales no solo del poblamiento Mediaval Cristiano sino del Mediaval Islámico, del que tan pocos datos tenemos.

A finales del siglo XVIII Villena ya no tenía murallas. El geógrafo español Bernardo Espinalt nos la describe así en su Atlante español:

La antigua ciudad de Villena está situada en una espaciosa campiña, […] à catorce leguas de Murcia, su Capital. Es Ciudad abierta; y aunque en lo antiguo tenía tres Puertas, en el día se puede entrar por muchas partes, por estar caídas las Murallas; pero se conserva una, llamada de la Villa, sobre la que está colocada la Torre del Relox: […] Se conoce ser muy antigua por la Arquitectura del Castillo, que aún se conserva en lo más alto de una Sierra intrincada, que era Atalaya en tiempo de los Moros. […] Tiene quatro plazas, catorce calles principales, diversas callejuelas, y dos mil vecinos, dividos en dos Parroquias. […] [Tiene] otro Convento de Agustinos Calzados de la Provincia de Andalucía, que está distante una lengua de la Ciudad, en donde hay colocada una Imagen de nuestra Señora de las Virtudes, Patrona de esta Ciudad; un buen Hospital, y doce Hermitas, y varios Paseos. […] Hay dentro de la Ciudad varias fuentes, y entre otras, la del Chorro, la de la Escuela, y la del Maestro, cuya agua pasa por debajo de un Puente, que es el paso del camino carretero de Madrid, Valencia, Cataluña, Aragón, Alicante y las Andalucías […].

En verano de 1888 se derribó por insegura, aunque con una considerable oposición popular, la torre del Orejón, que había sido todo un símbolo de la ciudad desde hacía varios siglos. Con el derribo, se eliminó el último lienzo de muralla que quedaba en la ciudad y se ensanchó la calle Mayor, una de las principales arterias de la ciudad en aquellos años.​ El crecimiento posterior de la ciudad se hizo principalmente hacia el norte, a lo largo de la carretera de Madrid, y entre los espacios vacíos que quedaban entre el núcleo histórico y la línea del ferrocarril MZA inaugurada en 1858. La apertura a finales del siglo XIX del ferrocarril VAY limitó el crecimiento por el sur y el este, que a partir de este momento se concentró casi exclusivamente hacia el norte.

La construcción de la línea de ferrocarril Madrid-Alicante, a mediados del siglo XIX,. Condiciona la libertad expansiva, obligando a un crecimiento que aún en nuestros días, se desarrolla hacia el norte y tímidamente hacia el sur.

No se conoce la fecha en la que fueron derribadas las murallas pero tanto en el grabado del XVIII antes citado como en el plano militar francés de primeros del XIX no aparecen, mostrándose la ciudad abierta. Por lo tanto las murallas fueron derribadas mucho antes que en otras ciudades consideradas plazas fuertes hasta mediados del siglo XIX. En el último plano citado se puede observar bastante bien la trama urbana, destacando la falta de continuidad de la calle San Antón que todavía no estaba abierta por completo.

El crecimiento durante el siglo XIX se produce de una manera espontánea que se verá limitado hacia el S y el E por la construcción del ferrocarril de Madrid a Alicante y el de Valencia a Alcoy a mediados del siglo.

En efecto, el plano de Figueras Pacheco muestra una Villena que se extiende hacia el O en una trama reticulada quedando el casco Histórico desplazado hacia el Este, perdiendo físicamente su centralidad y a lo largo de las últimas décadas también su carácter representativo y la actividad comercial que se ha desplazado a otras zonas.

1897 VILLENA (IGN)

En la segunda mitad de la década de 1940 tuvieron lugar las obras de adoquinado y alcantarillado de las principales calles de la ciudad, incluyendo el adoquinado total de la llamada Puerta de Almansa (cruce de calles donde estuvo situada esta puerta) hasta la plaza María Auxiliadora.

1935 VILLENA

La mole de la Sierra de la Villa, sobre cuyas faldas se extiende el casco antiguo, y en el centro de este último, sobre un cerro se alza el Castillo de la Atalaya. Al S, entre los cultivos, se puede apreciar el trazado del ferrocarril VAY y, más al N, a pies del castillo se alza la iglesia de Santa María y algo al NO la de Santiago. A su izquierda se ve el trazado arbolado de la calle Corredera, y más a la izquierda el Teatro Chapí, el parterre y las estaciones del ferrocarril, entre las cuales destaca el trazado de la MZA. Al N se extiende el ensanche, con un plano más radial y vertebrado en torno a la calle de San Sebastián (actual avenida de la Constitución). Al final del casco urbano destaca el conjunto de la iglesia de María Auxiliadora y el colegio de Salesianos y, en el límite N, la plaza de Toros, inaugurada en 1924.

En 1954 se construyó el barrio de la Constancia, preludio de la gran explosión demográfica que tuvo lugar a partir de la década de 1960, debido a la llegada de inmigrantes, sobre todo de Castilla-La Mancha y Andalucía.​ Así pues, entre 1960 y 1970 la superficie urbana creció sobre un 20% y la construcción de viviendas aumentó en un 650%.​

En 1961 se construyó el barrio de San Francisco de Asís a fin de ofrecer viviendas a los sectores más castigados económicamente. Este hecho hizo que fuera llamado popularmente «poblado de absorción» y actualmente se le conozca como «el Poblao». La supresión del ferrocarril de vía estrecha de Cieza a Alcoy permitió a mediados de los sesenta el ensanche de Villena en dirección al sur.​

El aumento de la población, así como el cada vez mayor parque móvil, provocó un gran aumento de tráfico en el centro de la ciudad, lo que provocó que en 1978 se excavara un túnel en la sierra de la Villa a fin de construir una variante a la carretera N-330, precursora de la actual autovía A-31, una de cuyas calzadas circula por el mismo túnel.​

Uno de los principales problemas urbanísticos que se ha venido dando desde entonces es la compresión del casco urbano entre la línea del ferrocarril y la autovía, que ha hecho adoptar a la ciudad una forma alargada que provoca grandes problemas de tráfico en el centro de la ciudad.​ Esto ha producido que, al menos desde 1988, se haya hecho una propuesta de soterramiento de las vías,​ reclamación que sigue vigente en la actualidad.

VILLENA. Desarrollo urbano

Centro Histórico

El Centro Histórico de Villena, tiene una superficie aproximada de 19,3 Has, de las cuales 12’4 corresponden a manzanas edificadas, 4 a viales y el resto 2’9 Has. a espacios no edificados como el entorno del Castillo de la Atalaya y las laderas de la sierra de la Villa hasta la autovía de Madrid-Alicante.

Su forma es más o menos triangular, con el montículo de San Cristóbal, sobre el que se asienta el Castillo de la Atalaya en el centro. Sus límites son: por el N las escarpadas laderas de la Sierra de la Villa con el castillo de Salvatierra, al S la travesía de la antigua carretera general formada por las calles Corredera y Nueva, al E la autovía de Madrid-Alicante y al O las zonas de ensanche de la población.

El interior se estructura en una serie de viales circundantes al montículo de San Cristóbal, siendo el eje más importante el formado por las calles Baja, Mayor y Ramón y Cajal que termina en la puerta de Almansa, con un ramal superior que es la calle San Antón. Sobre este eje van enlazándose los principales espacios públicos como las plazas de Santa María, Mayor, Ayuntamiento y Santiago. También los viales de la Rambla y la Tercia son definitorios de la trama en la zona E y el de la Leña en la O.

La trama transversal es menos identificable y tan solo se percibe en la zona de las calles San Antón y Mayor con una serie de callejones, casi todos escalonados, que ascienden hacia el Castillo en una morfología perfectamente medieval. En la zona E aparecen las calles Biar y Onil como estructurantes, inicialmente transversales al eje principal para posteriormente girar y circundar el hito del Castillo.

La parte más alta del N, en las laderas de la sierra de la Villa, está completamente desestructurada y responde al típico crecimiento anárquico en zonas poco edificables por su orografía debido a la escasez de suelo en el núcleo.

El resultado global en todo el Centro Histórico es una trama muy irregular, de calles tortuosas y estrechas, con manzanas bastante grandes en su mayoría, con un total de 100 que varían desde los cerca de 4000 m2 en la plaza Mayor y Santiago hasta las de menos de 200 m2 en las zonas altas de las laderas del monte. El número de parcelas alcanza la cifra de 1.127.

La trama más regular se encuentra entre las calles Beatas y Santa Bárbara, con manzanas bastante rectangulares en las que se reconoce la parcelación de época medieval conocido como “lote gótico” que era de 8×12 m2 muchas veces dividido en 2, con las lógicas variaciones producidas por el tiempo.

Nos encontramos con una configuración urbana que no se ajusta a las necesidades de la ciudad actual, ya que ha quedado obsoleta. Además la morfología del terreno implica importantes problemas a la hora de planificar modificaciones del trazado urbano.

El Centro Histórico de Villena es el lugar donde se concentra la mayor parte del atractivo turístico de la ciudad. En él se encuentran los monumentos más destacables, la mayoría calificados como BIC (Bien de Interés Cultural), como son: El Castillo de la Atalaya, la Iglesia Arciprestal de Santiago, la Iglesia de Santa María (antigua mezquita árabe), el Palacio Municipal (hoy Ayuntamiento), la Plaza Mayor (la más antigua de la ciudad de origen medieval) y 3 ermitas. El perímetro del Centro Histórico de Villena, también goza de esta calificación legal por el interés de su trazado sinuoso y los restos del pasado que aún se conservan.

El Plan Especial de Protección y Conservación del Casco Histórico de la Ciudad de Villena se redacta por encargo de D. Vicente Rodes Amorós, en representación del M.I. Ayuntamiento de Villena, adjudicado por concurso público en el Pleno celebrado el día 6.5.1.999 al Estudio de Arquitectura Villena, S.L.

Este Plan Especial se desarrolla de acuerdo con lo estipulado en los artículos 12 E) y 24 de la Ley 6/94, de 15 de Noviembre de la Generalitat Valenciana, Reguladora de la Actividad Urbanística, artículo 77 y 78 del Reglamento de Planeamiento Urbanístico, y artículo 39 de la Ley 4/98 de 11 de Junio, de la Generalitat Valenciana, del Patrimonio Histórico Valenciano.

En el año 1.982 el M.I. Ayuntamiento de Villena encarga un Plan Especial del cual se llega a redactar el Avance, vista la necesidad de paralizar las continuas agresiones con modificaciones y renovaciones que al amparo del P.G.M.O. de 1.964 iniciaron un proceso de transformación y degradación de la trama, volumetría y estética compositiva así como de los materiales tradicionales del Casco Histórico de Villena.

Este avance se quedó en lo que su nombre indica un avance, y el proceso de degradación ha seguido hasta nuestros días aumentado por toda una problemática social que se ha incrementado en los últimos tiempos, desplazando las actividades tradicionales de la zona así como una gran parte de la población que ha trasladado su residencia a otras zonas de Villena.

El Plan General de 1.990, que contiene unas normas urbanísticas y ordenanzas precisas que afectan al Casco Histórico tampoco ha servido para guiar el desarrollo urbano de la zona ni paralizar el proceso de degradación. Diversos entes sociales entre los que se encuentran las AAVV del Rabal, San Antón y las Cruces han llamado la atención sobre esta realidad y por fin auspiciado por el M.I. Ayuntamiento de Villena, con su Alcalde D. Vicente Rodes Amorós, se promueve la Redacción de este Plan Especial del Centro Histórico que todos esperamos sea el vehículo que permita y ayude a Revitalizar esta zona tan especial de la Ciudad de Villena.

Barrio de San Francisco (BSF)

Entre 1960 y 1970 la superficie urbana creció sobre un 20% y la construcción de viviendas aumentó de forma abismal. El Plan General para Villena del año 1957 había previsto un ensanche de la población en todas las direcciones, aunque por la presencia del monte al Ny de las vías férreas hacia el noroeste, la expansión se produjo hacia el S y el E. En febrero de 1957, el Instituto Nacional de la Vivienda comunicaba al Ayuntamiento de Villena la aprobación del crédito para la construcción del Poblado de Absorción con un total de 400 viviendas de tipo social. En 1961 se construyó dicho poblado, con el fin de ofrecer viviendas a los sectores más castigados económicamente. Posteriormente se le denominó barrio San Francisco de Asís aunque popularmente se le conoce como “el Poblado”.

La parcela tal, tiene forma rectangular con 2 calles de 15 m de ancho. El sistema viario determina 9 grandes manzanas. En el interior de esta parcela de una superficie aproximada de 6,1 ha, excluyendo la superficie prevista para el campo de fútbol, se desarrolló el proyecto definitivo para la construcción de un barrio compuesto por 400 viviendas y equipamiento.

Aunque el Poblado de Absorción se construyó con el propósito de mejorar la calidad de vida de sus habitantes, con el paso de los años, el barrio se degradó convirtiéndose en un barrio marginal. Además, las personas que evolucionan económicamente suelen abandonar el Barrio, mientras que las que vienen, vuelven a ser habitantes menos pudientes. De esta manera y por otras causas como la inmigración, se fue produciendo un círculo vicioso que acabó convirtiéndolo en una zona marginal, con problemas de todo tipo: absentismo escolar, tráfico de drogas, violencia, etc.

A lo largo del año 1961 se concluyen las obras y comienzan a ocuparse las viviendas. Las obras se adjudicaron el 4 de julio de 1959 con un presupuesto de 33.976.732.81 pesetas. El día 14.2.1957, el Instituto Nacional de la Vivienda comunicaba al Ayuntamiento la construcción inmediata del Poblado de Absorción, con 400 viviendas de tipo social. El presupuesto de 37.031.835.75 pesetas. El 3.2.1965 se inaugura el alumbrado público en el Barrio San Francisco. El 2.8.1962 se bendice y se abre al culto la iglesia de San Francisco de Asís, en el Poblado de Absorción.

Dos grandes Barrios de Villena: La Constancia y El Poblado de Absorción (San Francisco). Sus orígenes.

El abandono de las cuevas y nuevas construcciones

Uno de los grandes objetivos que se marcaron el Ayuntamiento de Villena y  la Jefatura Local del Movimiento, al inicio de la década de los años 50′ del pasado siglo XX, consistió en dotar a nuestra ciudad de un importante número de viviendas, que permitiera vivir en condiciones normales de higiene y salubridad.

En el diario “Información” del 28.6.1955 figura una noticia en el apartado dedicado a Villena que lleva por título “El Consejo local del Movimiento afronta importantes problemas urbanos”  y se informaba de la reunión que en nuestra ciudad había celebrado el Consejo local de la FET y de las JONS, tomando importantes acuerdos destinados a impulsar un amplio plan de realizaciones fijado por la I Asamblea local de la Falange villenense, celebrada  en el pasado mes de marzo.

Entre los problemas de la vida local destacaba como primer problema el de la vivienda, que ya empezaba a resolverse con la puesta en marcha de tres importantes grupos de casas. Esperaban que para 1956 en Villena se hubieran construido 500 nuevas viviendas.

Acordaron también realizar gestiones en los Organismos públicos para conseguir la desviación de la carretera general de Madrid-Alicante, por las afueras del casco urbano, apoyando un plan ambicioso que beneficiaría a las zonas altas de la población.

Primero fue la construcción de 181 viviendas en el barrio de la Constancia, cuyos terrenos fueron bendecidos el 2.10.1955. La entrega de las casas se realizó en diciembre de 1957, en la visita a Villena del entonces ministro de Trabajo don Fermín Sanz Orrio. La financiación a los compradores fue realizada por el Banco de Crédito a la Construcción, fijando un plazo de 25 años y el pago se realizaba semestralmente por importe de 847 pesetas.

En ese mismo año, ocurrió también otro hecho significativo, relacionado con la construcción de más viviendas y a él nos vamos a referir en los párrafos siguientes.

En ese mismo año, ocurrió también otro hecho significativo, relacionado con la construcción de más viviendas y a él nos vamos a referir en los párrafos siguientes.

1957 El Poblado de Absorción (Barrio de San Francisco)

Construcción del Poblado de Absorción

El 14.2.1957 la Dirección General del Instituto Nacional de la Vivienda concedió al Ayuntamiento de Villena la construcción de un poblado de absorción de 400 viviendas de tipo social. Con esta construcción, se iba a dar una solución definitiva al problema de la vivienda en las cuevas, por una parte las que estaban en la falda y en los bajos del castillo y las otras, que estaban situadas a lo largo de las 3 manzanas, situadas al pie de la sierra de San Cristóbal, en su parte SE.

Se trata del único barrio de la ciudad que tiene una doble denominación y cuya asociación de vecinos no responde a ninguno de esos dos nombres (AAVV La Solana). Nació con el nombre de Poblado de Absorción ya que fue creado para absorber las personas que vivían en cuevas cerca del Castillo. Un tiempo después recibió el nombre de un santo cuya característica fundamental es la pobreza, San Francisco de Asís. Hace más de 50 años el BSF ya absorbió a la población con menos recursos de Villena. Hoy día el BSF sigue absorbiendo a las personas con menos recursos. Las que llegan de fuera nuestra ciudad, y las que residiendo aquí tienen necesidad de un alojamiento con bajo coste.

Lo que tiende a predominar en los momentos de fundación es el pluralismo de las posibilidades, así como la efervescencia de situaciones y la multiplicidad de experiencias y valores (Maffesoli, 1988). Esto exactamente es lo que ocurrió en los orígenes del BSF. Las personas que pasaron de vivir en cuevas a vivir en pisos y casas, eran distintas y diversas. Algunas se adaptaron a la perfección a los pisos de 47 m2, otras no se adaptaron nunca. Enfocar, encuadrar y canalizar esa efervescencia inicial conllevaba una dosis de complejidad que no se afrontó. Los poderes públicos del momento pensaron que con una casa nueva todo cambiaría a mejor para aquellas personas. En algunos casos fue así, en otros, el cambio de casa implicaba un cambio de vida que no supieron, no quisieron o no pudieron llevar a cabo. Este hecho acentuó la marginalidad en la que ya vivían.

Se hizo en Villena y se hizo en muchos otros lugares de España y de nuestra provincia. Con la intención de erradicar el chabolismo y la infravivienda se construyeron viviendas sociales en lugares alejados de los centros de la ciudad, con barreras naturales (montañas o ríos) y artificiales (carreteras, puentes y autovías) que los separaban del resto de la población. Absorbieron bien a la población, sin embargo, ayudaron poco a integrarla en el resto de la ciudad. Se dejó en manos de la voluntad individual de las personas que se incorporaran a las costumbres y ritos de la mayor parte de la sociedad. Una parte de la población se sumó, otra no. La que no se sumó, marcó tendencia dentro del BSF.

El BSF cuenta con 1 única calle central, el resto se divide en bloques cuya denominación se hizo mediante letras y números. La gente asumió esta denominación como propia convirtiéndose en una de las señas de identidad del BSF. A lo largo del tiempo ha habido propuestas para dar nombre a estos bloques.

El barrio siguió absorbiendo; 25 años después de la creación del BSF en la parte alta del barrio se construyeron varios bloques de viviendas sociales. Estos bloques tuvieron la denominación de Grupo José Antonio. Con la llegada de la democracia cambió el nombre de la mayoría de las calles de la ciudad, pero en este caso la denominación a día de hoy sigue intacta. Los vecinos así siguen llamándolo. Algunas características del BSF son inmutables.

La gestión de estas viviendas (Grupo José Antonio) y la evolución de las mismas, ha sido compleja. Al principio las expectativas de las personas que se fueron a vivir a ellas eran muy buenas, poco a poco las viviendas fueron sufriendo un proceso de degradación físico y social. A principios del siglo XXI algunos de estos bloques presentaban un aspecto similar al Beirut de los 90′, la zona parecía un lugar en estado de guerra. Algunos bloques de este grupo de viviendas fueron demolidos, se habían convertido en un lugar inhabitable e insalubre. En el BSF se entendía que ese grupo de viviendas era un barrio aparte. Hoy día, el aspecto de los bloques que quedan en pie no dibuja un futuro prometedor.

Las viviendas del BSF por su carácter social estuvieron sometidas a unas condiciones contractuales con poco margen para que el mercado actuase. Estas viviendas fueron adjudicadas en unas condiciones muy favorables y el precio mensual por el que al final los vecinos se convertían en propietarios era muy bajo, ahora bien, no se podían vender o traspasar. Esto hizo que actuará la “ley del secreto”, los vecinos hacían traspasos mediante contratos privados y muchos de los que traspasaban se iban del barrio o traspasaban las viviendas tras el fallecimiento de los padres. Dada la “no legalidad” de estos traspasos el precio de las viviendas siempre fue bajo, lo que atrajo y absorbió a la población con pocos recursos económicos. Más allá o más acá de las formas instituidas que siempre existen y que a veces dominan, existe una centralidad subterránea informal que garantiza el perdurar de la vida en sociedad (Maffesoli, 1988).

La población en el BSF ha seguido un proceso similar a la de cualquier barrio periférico de cualquier ciudad de tamaño mediano. Las personas que se fueron al barrio a vivir con más de 50 años en general murieron allí sin cambiar de residencia. Los que se fueron siendo niños o nacieron allí, si cursaron estudios y encontraron un trabajo, en general marcharon hacia otras partes de la ciudad. Si alguien del BSF comenzaba una relación con alguien de otro barrio de la ciudad, habitualmente elegían para vivir el otro barrio. Si los dos jóvenes eran del BSF había más opciones para quedarse en él. Si los jóvenes pertenecían a la etnia gitana la posibilidad de permanecer en el barrio se multiplicaba notablemente. Aquellas personas jóvenes que no continuaron estudios, tuvieron dificultades laborales o problemas con las drogas tuvieron muy difícil la salida del BSF y en la mayoría de los casos se quedaron en él.

El proceso seguido por la población ha sido por un lado de envejecimiento progresivo, ya que los primeros moradores han permanecido y lo están haciendo hasta el final de sus días allí, mientras que sus hijos se han marchado del BSF; y por otro lado, de incorporación progresiva de nuevas familias jóvenes y con hijos, en su mayoría inmigrantes. La etnia gitana merece un estudio aparte, aunque en general ha permanecido en el BSF. En el siglo XXI el BSF ha seguido absorbiendo a la población con menos recursos de la ciudad.

Algunas familias jóvenes, en su mayoría personas nacidas y criadas en el BSF han buscado una residencia de más calidad y cerca del BSF en lo que en su momento fue la industria de cerámica “La Primavera”. Esta urbanización creó algunas expectativas positivas al principio, parecía que personas del resto de la ciudad e incluso de fuera de la misma podrían venir a vivir a este lugar. Ocurrió lo contrario: el BSF absorbió esta urbanización.

Actualmente y desde hace algunos años el proceso puede resumirse de la siguiente manera: del BSF salen familias hacia la urbanización de la cerámica “La Primavera” o hacia el resto de la ciudad. El BSF o el Grupo Jose Antonio absorben población extranjera o de otros barrios de la ciudad con pocos recursos.

El BSF fue construido como una ciudad fuera de la ciudad. Las personas residentes comentaban irónicamente que si les hubiesen construido un consultorio médico, un cine y un cementerio no les habría hecho falta ir al “pueblo” para nada. Con una escuela, un mercado, una iglesia, una farmacia, un estanco… las necesidades básicas las tenían cubiertas y si no querían salir del BSF no les hacía falta hacerlo. Dadas las condiciones de aislamiento inicial: distancia respecto al casco urbano, no urbanización de los accesos, el coste económico del transporte público y la presencia de la cerámica “La Primavera” (última barrera), había que tener una firme voluntad para acercarse al resto de la ciudad. Cuando construyes una ciudad fuera de la ciudad, es más fácil que se consoliden unas normas, hábitos y costumbres distintos a los de la mayor parte de la población. El BSF hizo de la distancia otra de sus señas de identidad.

El BSF ha luchado históricamente por mejorar la situación urbanística en desventaja con la que partía: Asfaltado de calles, mejora del alcantarillado, creación de pequeños jardines entre los bloques de viviendas, creación de una plaza pública, construcción del muro de contención de las aguas que escurren desde la montaña los días de lluvia, mejoras urbanísticas que se han logrado con mucho esfuerzo y que no han conseguido, sin embargo, retener a la población en el BSF. El éxito de un barrio aparece cuando los nacidos en ese barrio quieren permanecer en él al independizarse de sus padres.

El movimiento asociativo, como en el resto de la ciudad, tuvo el punto álgido en los 80′ y 90′. El BSF pasó de tener una comisión que organizaba “La Fiesta” (San Francisco de Asís) a constituirse en una asociación de vecinos. Muy reivindicativa en sus principios ha ido perdiendo fuelle y energía conforme los hijos de los fundadores del BSF se marchaban del mismo.

La construcción del polideportivo municipal en el BSF produjo y produce a día de hoy acaloradas discusiones. El debate se centra fundamentalmente en torno a la piscina municipal puesto que el resto de instalaciones tienen un uso masivo y continuado durante todo el año. En los 80′ en muchos lugares de España se construyeron equipamientos públicos de uso diario cerca de aquellos barrios periféricos que se habían construido en los 60′ para erradicar la infravivienda. El objetivo era claro: se pretendía que el uso de estos equipamientos acercara el resto de la ciudad a esos barrios. En la mayoría de los casos el resultado fue negativo. Las personas del resto de la ciudad que visitan el polideportivo municipal llegan a él en transporte público o privado y no se produce ningún tipo de relación entre vecinos del BSF y vecinos del resto de la ciudad. Si nos situamos dentro de las instalaciones, en las que hay normas, se juega por equipos o hay actividades organizadas son copadas por los clubes de la ciudad y no hay problemas relevantes.

Los problemas y el debate fundamental vienen entorno a la piscina municipal. El margen en esta instalación lógicamente es más ancho y cuando el margen es amplio, las grietas son grandes y se cuelan por ellas efectos indeseables. Una parte del BSF, con el consentimiento del resto de la ciudad y de los poderes públicos, ha absorbido esta instalación y en algunos casos se ha hecho con la “propiedad” de la misma. Todo esto era muy evidente hace unos años, en los últimos tiempos ha mejorado considerablemente y hay un mayor control. El estigma, sin embargo permanece; una parte importante de la población de Villena es reacia a usar las instalaciones.

En los 80′ se creó también una magnífica escuela infantil: Amigo Félix. Tiene unas buenas instalaciones, buenas profesionales y un buen proyecto pedagógico. Es una escuela hecha para toda la ciudad, poco a poco también ha sido absorbida por el BSF.

Fue también durante los 80′ cuando se implantó una comisaría de Policía Nacional en el BSF. Con este servicio se pretendían lograr 2 objetivos fundamentales:

  • Colocar un servicio público en el BSF para incrementar el número de visitas al mismo por parte del resto de la ciudad.
  • Establecer un punto de control y una referencia para supervisar la conflictividad social que en aquellos momentos emergía con intensidad. La comisaría no fue absorbida por el BSF, desapareció y con ella desaparecieron los objetivos planteados.

El BSF sigue aislado en el espacio, anclado en el tiempo y lastrado por unas condiciones socioeconómicas que lo sitúan claramente en desventaja. Los mayores retos de tipo social de la ciudad de Villena se encuentran en la actualidad allí. El BSF sigue absorbiendo nuevos vecinos, aumentando exponencialmente su diversidad y generando islas dentro del propio barrio, pero islas que tienen poca relación entre ellas y que no generan el sentido de vecindad que existió en el momento de la fundación del mismo.

No existe ningún estudio histórico sobre los gitanos de Villena, teniendo como única referencia de esta población el libro de Gómez Alfaro “La gran redada de los gitanos”, en la que comenta como en 1717, Fernando VI establece un listado de 75 poblaciones en las que se obliga a vivir a los gitanos. Una de las poblaciones asignadas fue Villena, contando en 1746 con 8 familias gitanas. En toda la provincia sólo se asentaron gitanos en las localidades de Villena y Orihuela. El hecho de que en esa época Villena fuera la única población del alto Vinalopó habitada por gitanos, podría explicar la realidad histórica de que nuestra localidad cuente con la mayor población gitana de toda la comarca.

ANÁLISIS DE RESULTADOS

  • En Villena, a fecha del 2.5.1996, existen aproximadamente 650 personas de étnia gitana
  • Teniendo en cuenta que la población de Villena a 27.2.1996 era de 31.477, la población gitana en Villena representa el 2.1 % del total.
  • La pirámide de distribución de la población por edades de la población gitana se asemeja al de los países tercer mundistas, es decir, una amplia base de población infantil ( población < 16 años 40%, por 22% de Villena), en disminución progresiva a medida que aumenta la edad, y muy pocas personas en edad avanzada ( población >65 años 7%, por 15 % de Villena). Se parece a una pirámide perfecta, a diferencia de la población de total de Villena, que tiende a una disminución progresiva de nacimientos y a un aumento progresivo de la esperanza de vida.
  • Los gitanos/as que viven en el casco son entre 230-240, y suponen el 40 % del total de los que viven en Villena.
  • El casco cuenta con el mayor porcentaje de gitanos/as de Villena mayores de 65 años (el 10 % del total de la población gitana del casco), y el menor porcentaje de población de menores de 16 años (36 % del total de la población gitana del casco).
  • El 82 % de la población gitana lleva toda su vida residiendo en Villena. Esta cifra aumenta al 89 % si sumamos la población gitana que se ha establecido aquí al contraer matrimonio con un gitano/a nacido aquí.
  • Aunque lo de los “gitanos errantes” forma `parte más de un mito que de una realidad, sí es cierto que la movilidad del pueblo gitano es mayor es superior al resto de población, debido principalmente a motivos laborales, situación precaria de la vivienda, conflictos intraétnicos etc. El 94 % de las familias gitanas de Villena residen 20 años o más (el 84% de ellas toda la vida)
  • La media de familias gitanas que se instalaban en Villena era de una cada dos años, lo que rompe con el tópico de la llegada masiva de familias gitanas a la localidad.
  • En asentamiento de estas nuevas familias era en un 61 % de los casos en el casco, quizá por el precio más asequible de la vivienda. La mayor parte de estas familias eran propietarias de la vivienda.
  • El tiempo de residencia en la misma vivienda es de 12.5 años de media en el casco.
  • El hacinamiento de la población gitana en Villena (tomando como indicadores el Nº de personas por habitación > a dos) es del 23 % de los hogares, siendo en el casco la más alta del total de los gitanos/as de Villena con el 39 %.
  • El porcentaje de personas gitanas por hogar es de 4.4 de media en total, siendo en el casco de 5 personas.
  • En cuanto a servicios y equipamientos de las viviendas se obtuvo lo siguiente: el 12% de viviendas habitadas por gitanos/as carecen de LUZ, un 9% en el casco. Un 11% de viviendas habitadas por gitanos/as carecen de AGUA, un 11% en el casco, y un 33 % sobre el total de vivienda habitada por gitanos de Villena. La inexistencia de retretes en las viviendas habitadas por gitanos/as en Villena se concentra totalmente en el casco. En torno a 7 casos, lo que supone un 15 % del total de viviendas encuestadas del casco. De todos los hogares encuestados, en 20 carecen de cualquier electrodoméstico, un 15 % en total, siendo en el casco del 13 % . Tan sólo el 17% de las familias gitanas de Villena tienen teléfono, en el casco un 15 %.
  • En cuanto al grado de satisfacción con la vivienda, se obtuvo que el 74 % de las familias gitanas están satisfechas, frente a un 22 % insatisfechas y un 1.5 % “regular”. En el casco disminuye el porcentaje de satisfacción al 69 %, sube el de insatisfacción al 27 % y a un 4 % el de “regular”.
  • En cuanto al grado de satisfacción con el barrio, se obtuvo que en el casco es donde la población gitana de Villena menos se interrelaciona con los vecinos/as, y donde mayor descontento existe si lo comparamos por ejemplo con la población gitana de S. Francisco. Un 42 % de los encuestados del casco (en torno a 20 familias) se muestran insatisfechos en sus relaciones vecinales, un 51 % satisfechos y un 7 % “regular”. Estas relaciones deterioradas se explican según los autores por factores como: delincuencia, actividades ilegales, suciedad, falta de recursos etc.
  • En el plano laboral, tan sólo el 8 % de los gitanos/as de Villena susceptible de tener un empleo trabaja por cuenta ajena, dado de alta en la Seguridad Social. El 92 % restante no significa que no trabaje, sino que es posible que lo haga en actividades no dadas de alta o por cuenta propia: mercado, cebolla, limpieza de hogar, recogida de fruta, caracoles etc.
  • La población gitana laboralmente activa en Villena (sumando nº trabajadores/as por cuenta ajena + nº personas que cobran subsidio por desempleo) no supera el 9 % . En el casco asciende al porcentaje del 8 % (nadie de ello cobrando subsidio)
  • De las personas desempleadas en edad de trabajar, el 56 % están inscritas en el INEM
  • El 24 % de la población gitana de Villena es analfabeta, lo que supone que 3 de 4 gitanos/as mayores de 10 años no saben leer ni escribir. El porcentaje de mujeres analfabetas supera en 12 puntos al de los hombres (30 % frente al 18 %).
  • La mitad de las familias gitanas, el 51 %, no tienen ningún tipo de vehículo. Un dato significativo es que según algunos estudios, el 33% de los españoles poseen algún automóvil, mientras que en el caso de los gitanos/as de Villena la cifra decrece a un 9 %. Comparativamente, se observa que el 52 % de las familias gitanas del casco no tienen vehículo, y del 48 % restante el 64 % son coches, 4 % furgonetas y el 32 % motos.
  • Tan sólo el 26 % de gitanos/as mayores de edad poseen carnet de conducir, obteniendo en el casco la cifra más baja de todos los gitanos/as de Villena (un 15 %).
  • Del total de familias gitanas encuestadas, 25 estaban compuestas por matrimonios mixtos (payo/agitano/a), un 18 % de los casos. Casi uno de cada 5 matrimonios era mixto. En el casco este porcentaje decrece al 8 %, lo que denota una pobre relación interétnica, y una falta de fluidez entre las dos comunidades. Esta realidad junto a otros factores propician la hipótesis de que la población gitana del casco está más cerrada sobre sí misma que la población gitana de otros barrios de Villena.
  • El estudio de población gitana de SS.SS. establece varias conclusiones:
    • – La necesidad de complementar estos datos con otros de naturaleza cuantitativa
    • – Las mayores carencias materiales en la población gitana de Villena (esto es extrapolable al casco), se dan en los aspectos del trabajo reglado como en los servicios mínimos de las viviendas (agua, luz, hacinamiento, etc)
    • – Establecer líneas de actuación en la población gitana:
      • – Por edad: dirigidas a los menores de 16 años (40 % del total) encaminadas a la total escolarización, incremento del nivel de estudios y promoción socio-laboral
      • – Por género: dirigidas a mujeres, con mayor porcentaje de analfabetismo
      • – Por barrios: al Bloque Jose Antonio y al Rabal (= casco), como mayor prioridad.

Villena, Abril de 2.009, por el Equipo Redactor: El Arquitecto: José Miguel Esquembre Menor.-

Determinar el planeamiento

El municipio de Villena ha dispuesto hasta 1990, de un Plan General Municipal de Ordenación que fue aprobado definitivamente por la Comisión Provincial de Urbanismo, el 30.4.1982, en sustitución del Plan General para Villena del año 1957

Aunque más adelante se reseña con mayor profundidad la problemática urbanística que ha conducido a la prematura revisión del vigente PGMO de Villena, podemos destacar aquí como principales factores desencadenantes: la falta de operatividad del planeamiento en el Suelo Urbano (la mayor parte de dicho Suelo quedó pendiente de la redacción de Planes Especiales), así como la Modificación del PGMO de fecha 28.11.1985 por la que una superficie de 41 has de terreno clasificado como Suelo No Urbanizable se convertía en Suelo Urbanizable Programado de uso industrial, siendo SEPES el promotor de esta actuación. La aprobación por parte de la CPU de esta modificación de PGMO se condicionó a que en el plazo de 6 meses el Ayuntamiento de Villena iniciase los trabajos de revisión del entonces, actual, PGMO, para la des-calificación de suelo industrial existente, en exceso.

Por todo ello, el Ayuntamiento de Villena acordó la contratación por concurso público del Proyecto de Revisión del PGMO, cuyos trabajos fueron encargados al equipo de “Prodein Urbanismo” el 5.11.1987

A partir de esa fecha el proceso de elaboración del nuevo PG de Villena, ha pasado por las etapas, de acuerdo al Pliego de Condiciones que rige los trabajos, de Información Urbanística, Avance del Planeamiento, Sugerencias y participación ciudadana y elaboración de Información Urbanística.El documento final de información urbanística fue entregado al ayuntamiento el día 29.7.1988. 

Como resultado de las reuniones e Informes emitidos por el Servicio Territorial de la COPUT y el equipo redactor, respectivamente, el Ayuntamiento Pleno en sesión ordinaria de 1.12.1988 acordó por unanimidad los criterios  para la redacción definitiva del documento de Revisión del PGMO de Villena.

VILLENA

VILLENA. Barrios

La estructura de la ciudad organizada en barrios forma parte de la memoria colectiva desde hace mucho tiempo. Algunas zonas se han ido formando por la misma reestructuración urbanística de la ciudad, otros, sin embargo, debemos situarlos en el extrarradio villenense. Así pues, Villena está formada por el barrio San Francisco, Las Cruces, El Rabal, Las Virtudes, La Paz, La Encina, San Antón, El Grec, El Carril, El Mercado, Banda de Música y Paseo Chapí. Otras zonas son La Zafra y la Sierra Salinas. Existen 2 emplazamientos en nuestra ciudad, La Morenica y el Bulevar Maestro Carrascosa, que son 2 barrios situados en los ejes de Villena, que han ido creciendo por el progresivo aumento de población. Como vemos en el plano la delimitación del Centro histórico engloba la totalidad del barrio del Rabal y una pequeña porción del barrio de San Antón.

El crecimiento de Villena como ciudad ha seguido un criterio de ciudad compacta y espacios públicos intercalados en la trama urbana, obligando al desplazamiento de los equipamientos con mayores necesidades espaciales como son los centros educativos o deportivos a los límites del núcleo urbano.

Debido al desarrollo urbanístico de los últimos años la generación de suelo nuevo atraído por los menores costes para construcción han acabado produciendo un incremento demográfico focalizado en estos nuevos barrios también atraídos por la disposición de mejores servicios, aparcamiento, accesibilidad, proximidad a zonas comerciales o infraestructuras de comunicaciones y por las calidades constructivas y economía de las mismas. Este movimiento demográfico ha manteniendo la estructura urbana de menor densidad en las zonas altas del municipio, el Centro Histórico o algunos barrios residenciales como el barrio de “La Constancia”.

Dentro del municipio de Villena, podemos encontrar zonas con diferentes tejidos edificatorios, dando lugar a zonas menos densas en los nuevos barrios y una mayor densificación en la parte alta del municipio.

Así pues esta estructura de menor densidad suele concentrar a una población de mayor edad arraigada a la vivienda familiar, mientras que las zonas donde las condiciones migratorias vienen definidas por calidades constructivas derivadas principalmente de promociones de viviendas protegidas o sociales muy envejecidas, años 70-80, acaban ocupadas por la población con menores recursos o personas inmigrantes atraídas por los bajos costes, destacando el Barrio San Francisco. Por último el Centro Histórico reúne tanto las condiciones de baja densidad como unas soluciones constructivas antiguas que añadidas a los problemas de accesibilidad suponen unos costes elevados en aspectos de rehabilitación, condiciones que han dado como resultado el abandono de inmuebles y la ocupación ilegal de muchos de ellos por personas sin recursos y en riesgo de exclusión social a menudo vinculado con negocios de la droga aumentando la falta de seguridad del barrio.

VILLENA. Edad de la edificación

Esta movilidad demográfica ofrece un panorama actual en el que en el Centro Histórico se ha asentado principalmente la etnia gitana desarrollando una problemática social vinculada al mercado de las drogas en la parte alta, dejando la parte baja a una población más envejecida y sin indicios de relevo generacional. Mientras que en el Barrio San Francisco, por disponer de más vivienda social, ha atraído principalmente a población inmigrante extranjera, búlgara, musulmana, rumana… obligados a convivir con la etnia gitana existente dando lugar a conflictos derivados de la multiculturalidad actual del barrio, de la delincuencia o la falta de civismo, ofreciendo éste una imagen de “gueto”.

Actualmente las condiciones de seguridad, índice de criminalidad o la estigmatización social son condicionantes muy importantes, por lo que el Barrio San Francisco y el Centro Histórico encuentran serios problemas en cuanto a inversiones privadas que ayuden a la normalización de los mismos acentuándose cada vez más los problemas señalados.

Uno de los principales problemas competenciales relacionados con el desarrollo urbano de Villena tiene que ver con la forma de crecimiento longitudinal debido a la limitación lateral que suponen las infraestructuras de conexión supramunicipal como son la Autovía A31 y la línea de tren. Estas infraestructuras competen al Ministerio de Fomento y a ADIF respectivamente y a pesar de la reclamación histórica de la ciudad de Villena para soterrar las vías del tren y que no coarten su crecimiento, esta opción nunca se ha supuesto una prioridad para las administraciones superiores.

Otro de los conflictos competenciales evidentes que ha arrojado el análisis integrado ha sido el del vertedero de Villena, especialmente desde que recientemente se cerrara el vertedero de Crevillente y las basuras que recogía éste fuesen derivadas a Villena. Existen numerosas quejas vecinales contra los olores que llegan a la ciudad debido a la dirección de los vientos ocasionales, pero esta competencia es de la Generalitat Valenciana.

Otro elemento importante y culturalmente muy relevante para la gente de Villena es la explotación de los acuíferos, que corresponde a la Conferencia Hidrográfica del Vinalopó, pero no se tienen datos concretos de los pozos particulares, que se cree que están produciendo la sobre-explotación de estos acuíferos.

En cuanto a las competencias de paisaje y territorio, relativas a la Comunitat Valenciana, Villena está redactando un Plan de Paisaje que establezca unas directrices locales específicas y sirvan como base para todos los futuros planeamientos urbanos.

Por último, con respecto a las competencias en el ámbito patrimonial, destaca que el Centro Histórico ya no depende de la Generalitat gracias al Plan Especial de Protección de Centro Histórico, pero todos los Bienes de Interés cultural sí que competen a la Generalitat a la espera de que se redacte un Plan Director que devuelva sus competencias al propio municipio.

Con la premisa de dotar a la administración municipal de herramientas que les permita tomar decisiones, a priori de competencia no local, para la ejecución de infraestructuras en la ciudad y su término municipal se están redactando desde hace varios años proyectos para la planificación del territorio desde una perspectiva local más cercana.

Ejemplo de ello es el proyecto del “Plan Especial de Protección del Centro Histórico-Artístico de la ciudad de Villena” aprobado en 2009 y que desarrolla la normativa específica para el Castillo de la Atalaya y su entorno urbano, declarado dicho Castillo Monumento histórico-artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional mediante decreto de 3.6.1931 y su trama urbana conjunto histórico-Artístico por el decreto 666/1968 de 21 de marzo, como monumento que dio origen a la ciudad actual. O el “Plan Estratégico, Natural, Cultural, Agrícola y Sostenible de la Huerta y la Laguna de Villena” que marca las líneas y estrategias de actuación para desarrollar el Plan Especial de Protección de este espacio que cuenta con una protección cautelar desde 1992.

Así pues Villena actualmente está trabajando para la redacción del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) del municipio para la sustitución/actualización del existente ya obsoleto debido a que fue aprobado hace más de 25 años, en 1992 y al crecimiento urbano que ha sufrido el municipio estos últimos años. El “Plan de Paisaje” marcará las directrices y estrategias a seguir para la protección y valoración del paisaje desde todos los aspectos que le influyen, urbanísticos, medioambientales, turísticos, agrícolas, productivos… para su correcta legislación a definir por el PGOU. O el estudio para la implantación de un Nodo Logístico en el término aprovechando la situación estratégica territorial para potenciar el tejido industrial tanto de Villena como de toda la comarca.

Otro aspecto destacable para la gestión municipal es la aparición del “Foro Económico y Social” desde el año 2014. Este Foro surge de la búsqueda de la implicación de la ciudadanía en las decisiones importantes para el municipio así como la conexión con el Ayuntamiento de una forma más directa. Para ello el Foro se reúne periódicamente y forma comisiones de investigación sobre temas, problemas y aspectos que se recogen de la propia ciudadanía, trasmitiendo una información al Ayuntamiento previamente tratada y estudiada. Se convierte por tanto en una herramienta de participación muy vinculada al propio Ayuntamiento y desde la cual se redacta en marzo de 2014 la “Estrategia Villena + innovación (ETV+i)”, documento en el cual ya se recoge la necesidad de renovación del PGOU actual o la redacción de un Plan de Paisaje para regular las intervenciones en el término municipal. En el proyecto estratégico de la Provincia de Alicante (ETV+i), en lo que atiende al ámbito de influencia de Villena se planteaba 2 aportaciones de interés: La Ruta de los Castillos y los Paisajes del Vino.

Además, propone al Eje del Vinalopó como un sector que reúne las condiciones idóneas para articular un eje de desarrollo regional configurado como una importante ciudad lineal. El Eje de transformación del Vinalopó se apoyaría en la recuperación del cauce, como corredor ecológico y paisajístico, y en el desarrollo de un espacio urbano lineal mediante la concentración de los nuevos desarrollos a lo largo de los viarios que estructuran el eje. En el caso de Villena afirma que es conocida por la fabricación de calzado, y que como complemento a la industria de la edificación, se pueden desarrollar otros proyectos innovadores vinculados a reinventar los sectores tradicionales y los espacios agrícolas, los cuales tienen un enorme potencial.

Todos estos planes y proyectos permiten a los técnicos municipales tomar las decisiones oportunas para instalación o ejecución de cualquier proyecto o actividad sin la necesidad de elevar a la administración pertinente los expedientes, así como implicarse en los proyectos que quieran incidir en el municipio.

1. Estrategia Territorial de la Comunitat Valenciana ( Generalitat Valenciana, 2011)

Objetivos:

General: La Estrategia Territorial pretende definir el modelo de territorio que vamos a tener dentro de 5, de 10 y de 20 años, e identifica el conjunto de acciones y proyectos para crear un territorio de calidad y para dinamizar el sistema productivo valenciano desde el territorio, puesto que éste es el soporte y destinatario final de las decisiones inversoras de los agentes económicos.

Area del Vinalopó: Ser el eje logístico e industrial más importante del sureste peninsular.

Contenidos específicos para Villena:

En torno al municipio de Villena, se desarrollará uno de los centros de actividades económicas más importantes de la Comunitat Valenciana y del sureste peninsular. En este ámbito coexistirán parques industriales, logísticos y plataformas intermodales de transporte, que se beneficiarán de las interdependencias mutuas y de las economías de escala Para que este espacio sea competitivo tiene que integrarse plenamente en la Infraestructura Verde, poseer una imagen de excelencia y ser un elemento impulsor de la regeneración ambiental y paisajística de un entorno que cuenta con activos territoriales tan importantes como las lagunas de Salinas y Villena, o la colonia agroindustrial de Santa Eulalia, cuya recuperación supondrá un auténtico salto de calidad en la competitividad de este territorio

2. Plan de Dinamización de Producto Turístico (Ayuntamiento de Villena, 2006)

3. Plan REVITA (Ministerio Admin. Públicas, 2007-2013)

4. Plan Especial del Centro Histórico de Villena (Ayuntamiento de Villena 2001-2009)

Objetivos: Urbanísticos:

  • 1. Conexión e integración del centro Histórico de Villena en la trama del resto de la ciudad.
  • 2. Mejora de la accesibilidad.
  • 3. Reforzamiento del sistema de equipamientos, recorridos y espacios de uso colectivo. Calidad de Hábitat urbano.
  • 4. Renovación y mejora de las infraestructuras y redes de servicios.
  • 5. Regeneración de la trama en zonas desestructuradas manteniendo la trama Histórica en el resto del recinto.
  • 6. Potenciación de la actividad comercial como uno de los principales revitalizadores del barrio.

Arquitectónicos:

  • 1. Salvaguarda de los valores Histórico-Arquitectónicos.
  • 2. Consolidación de la Función Residencial.

Sociales:

  • 1. Incrementar la Población en el Centro.
  • 2. Evitar la formación de guetos evitando la concentración de la población desfavorecida.
  • 3. Mejorar los niveles de empleo y la población activa.
  • 4. Aumentar la actividad económica.
  • 5. Promover la educación, formación y calidad de vida de la población.
  • 6. Disminuir la inseguridad ciudadana.
  • 7. Fomentar los procesos de participación social.

Contenidos específicos Villena:

En cuanto a las propuestas de ordenación, se habla en primer lugar de alineaciones y mejoras del viario, aludiendo al objetivo de mejorar la accesibilidad a la vez que reducir el tráfico interno y la ocupación de los espacios públicos por los vehículos. Se hacen varias propuestas de nuevo viario, cambios de alineaciones y aparcamientos reguladores, además del necesario tratamiento de pavimentos y mobiliario urbano para mejorar la imagen del Centro Histórico. En segundo lugar se habla de remodelaciones urbanas planteando fundamentalmente 4 remodelaciones. Una de ellas, planteada sobre la Plaza Mayor, trata de recuperar un espacio urbano y los edificios que los conforman de indudable interés histórico cultural.

Otra va destinada a reordenar la zona de Santa Bárbara, y su extremo opuesto norte (Plaza del Mirador). La tercera sería la reurbanización del eje rodado Plaza Santa María, Calle La Rambla, La Pedrera que comunicaría el eje Santiago-Santa María con La Pedrera. La cuarta se propone en la zona alta, generando una zona de dotaciones, y de actividad recreativa-lúdica, que haga atractiva su visita al ciudadano de Villena o al visitante, compatibilizándola con la residencial que actualmente es dominante y que se pretende regenerar.

En cuanto a las propuestas sociales, se plantean 7 programas de acción, que son:

  • 1. Programa de educación y formación: El Centro histórico como proyecto educativo más allá de la escuela.
  • 2. Programa de cultura y participación: Propuesta para el refuerzo del tejido asociativo y la ampliación del desarrollo cultural.
  • 3. Programa de desarrollo económico: Una propuesta global sobre turismo, hostelería, comercio y algún equipamiento de interés para la ciudad.
  • 4. Programa de inserción sociolaboral: Una propuesta sobre empleo, como elemento más normalizador y socializador de los más vulnerables.
  • 5. Programa de diversificación poblacional y realojo de la población en desventaja: Una propuesta sobre alternativas de vivienda, dispersión de la pobreza y mejora de los hábitats.
  • 6. Programa sobre seguridad ciudadana: Una propuesta más allá de lo delictivo.
  • 7. Programa de comunicación: Una propuesta de difusión de los valores principales del Centro histórico.

Resultados:

Es evidente el apoyo a la regeneración urbana y social de la zona. La posibilidad de nuevas familias habitando el lugar y el conjunto de actuaciones culturales y sociales contribuyen a frenar el deterioro de la zona. Preguntando a la ciudadanía de Villena, nos comentan que después de casi 3 legislaturas, esto está por cuantificar… Por eso, el que no haya resultados cuantificables es algo a tener en cuenta. Por otra parte, algunas actuaciones urbanísticas del Plan REVITA se circunscriben a los planteamientos del Plan Especial en cuanto a la recuperación de espacios y construcción de edificios

5. Plan Municipal de Igualdad de Oportunidades entre hombres y mujeres. (Ayt. de Villena 2012-2014)

6. III Plan para la integración y la convivencia. (Ayt. de Villena 2014-2017)

7. Plan de acción comercial Villena. (Oficina Pateco 2009)En la 1ª convocatoria de fondos FEDER, Villena resultó agraciada con 1.400.000 € con su proyecto Estrategia DUSI (2014-2020)-Plan Implementación (2015-2019.) La Estrategia DUSI es la guía del Desarrollo Medioambiental, Urbano, Económico y Social para un periodo que se establece entre 2014 y 2020.

Esta Estrategia establece una doble escala temporal para sus actuaciones, definiendo un periodo general para la Estrategia en un plazo entre 2014-2020, siendo algunas de sus líneas de actuación, el inicio de actuaciones que deberán consolidarse y otras actuaciones transformadoras que se deberán tener continuidad a largo plazo, en el periodo 2020-2030.

El periodo establecido para el Plan de Implementación se acota en un plazo más controlado entre 2015-2019, para asegurar un mayor control y certidumbre del desarrollo correcto de sus operaciones, de forma realista con la capacidad de aplicación y proporcional a la cantidad de financiación.

Hay que destacar que la Estrategia DUSI y el Plan de Implementación recogen la continuidad de un anterior PLAN REVITA con financiación europea en el periodo 2007-2013, siguiendo de forma coherente algunos de sus objetivos ya apoyados a nivel europeo.

Esta Estrategia DUSI incluye en sus 31 Líneas de Actuación, todas las que se seleccionarán para el Plan de Implementación (para las que se solicita el apoyo de cofinanciación). Para las restantes, no se solicita cofinanciación en los FEDER, aunque se les busca una alternativa de financiación ya sea con fondos propios del Ayuntamiento, con otros programas de Fondos Europeos o financiación de otras entidades o Administraciones (Generalitat, Ministerio).

El Plan de Implementación es la herramienta desarrollada para estructurar las líneas de actuación de la Estrategia subvencionables por los fondos FEDER.

El plazo de ejecución del Plan de Implementación se inicia en las actuaciones puestas en marcha en 2015 y se ha limitado voluntariamente hasta el año 2018, quedando el año 2019 un pequeño remanente de presupuesto para cuestiones de asistencia técnica y justificación de la cofinanciación. Se asegura de este modo que las actuaciones comprendidas puedan ser desarrolladas en una legislatura, evitando los posibles riesgos que pudieran derivarse ante un cambio de prioridades políticas del consistorio en un hipotético cambio de gobierno local.

Delimitar el plazo de ejecución entre 2015 y 2019 establece un periodo muy controlado y acorde a la capacidad administrativa y presupuestaria local, con un margen de imprevistos que puede incluir los posibles cambios en la coyuntura económica y social internacional.No le faltan retos a Villena…


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España

ARCOS DE LA FRONTERA

Arcos de la Frontera. Población (INE)

Arcos de la Frontera. Pirámide de Población

Arcos de la Frontera. Bienes Inmuebles de Naturaleza Urbana y Uso Residencial 2014-2018

Arcos de la Frontera. Paro

Arcos de la Frontera. Deuda


Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Arcos de la Frontera​ es un municipio de 527,54 km2  en el sector septentrional de la provincia de Cádiz, colindando por una pequeña franja de su límite municipal con la provincia de Sevilla, situado a una altitud de 185 msnm y a 67 km de la capital de provincia, y ubicado en un cerro junto al río Guadalete, que a lo largo de la historia obligó a construir puentes de cada vez mayor altura para salvarlo. El emplazamiento del núcleo principal de Arcos constituye una de sus principales particularidades geográficas, situado sobre un escarpe de arenisca, dista de la capital de la provincia 65 Km y se sitúa prácticamente en el centro geográfico del término municipal.

Limita al N con los municipios de Espera y Bornos, al NE con el municipio de Villamartín, al E con los municipios de El Bosque y Prado del Rey, al SE con los municipios de Benaocaz y Ubrique, al S con los municipios de Algar y San José del Valle y al O con el municipio de Jerez de la Frontera.Se trata del municipio más poblado de la comarca de Sierra de Cádiz y también el más extenso. Es un importante lugar para el turismo interior y la industria comarcal, y tiene una posición estratégica entre la Campiña Jerezana y la Serranía. Tiene además un rico pasado, al haber sido capital de la Taifa de Arcos en la época musulmana y capital del Ducado de Arcos” a partir de 1493.

El término municipal de Arcos de la Frontera se asienta entre 2 de los grandes Dominio Territoriales de Andalucía, Valle del Guadalquivir y Sierras y Valles Béticos. Estas áreas geográficas se dividen en subdominios. En el territorio arcense coincide 3 de estas subzonas, Campiñas Bajas, que ocupa más de la mitad del término municipal, Sierras Subbéticas, el segundo subdominio más extenso dentro del municipio y un pequeño sector al sureste correspondiente a Sierras Penibéticas.Este encuadre territorial explica la posición de interfaz que ocupa Arcos dentro de la provincia de Cádiz al situarse entre la Campiña de Jerez y la Sierra de Grazalema, una localización privilegiada que le confiere muchas de sus características morfológicas.

Por otro lado y atendiendo a los elementos básicos para la organización y estructura del territorio de la Comunidad Autónoma establecidos por el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA), Arcos de la Frontera se encuentra catalogado como “ciudad media 2”, formando parte de los Territorios Organizados por Redes de Ciudades Medias Interiores.

El municipio se halla enclavado en la vertiente atlántica, sometido al clima mediterráneo con influencia atlántica y situado a media altura en la cuenca del Guadalete. Este río supone uno de los accidentes geográficos más determinantes en la morfología del municipio, ya que entre otros sucesos ha dado lugar al conocido escarpe de “La Peña”.La Ciudad de Arcos ocupa las cumbres y laderas de una serie de “Peñas” en la margen derecha del Río Guadalete, y en el interior de un amplio meandro que este río realiza en su curso medio. Las altitudes oscilan entre los 50 m. de la orilla del río y los 195 m. de la base del Castillo, es decir un desnivel superior a los 140 m., con importantes escarpados casi verticales, sobre todo al Suroeste y Norte.

Dos son los elementos que definen la hidrografía de Arcos de la Frontera: por una parte, el carácter torrencial de las lluvias, propio del clima mediterráneo y por otra parte, la permeabilidad variable de los materiales, finalmente responsables de un exorreismo muy acusado pero efímero y una tendencia al encajamiento de los cauces principales.

El examen del mapa hidrográfico revela la existencia de una red hidrográfica abundante, dendriforme y jerarquizada. Además del Río Guadalete cuenta con cauces de cierta importancia como el Río de Ubrique, Río del Bosque, Río Majaceite, Río Tavizna y otros. La disposición de esta red está fundamentalmente orientada en sentido Noreste-Suroeste.

El Río Guadalete recorre dentro del término de Arcos aproximadamente 33 Km, su trazado en el municipio se inicia en el Embalse de Bornos, para ser represado de nuevo muy cerca del núcleo urbano principal, tras este embalsamiento, prácticamente en el centro del término, el río forma el meandro que ha dado la particular forma al cerro de arenisca sobre el que se sitúa el núcleo de Arcos. Ya aguas abajo, ve aumentado su caudal tras la incorporación de otros cauces como el Río Majaceite y el arroyo Salado hasta su entrada en el término municipal de Jerez de la Frontera.Otra de las particularidades de la hidrológica superficial del municipio es la presencia de 4 embalses, aunque sólo el Embalse de Arcos se sitúa completamente dentro del término municipal se pueden encontrar otras tres represas compartiendo sus límites, el Embalse del Guadalcacín, el Embalse de Bornos y el Embalse de Los Hurones.

El Embalse de Arcos, que cuenta con una superficie de 28 Has., inició su explotación en el año 1966, siendo el riego el destino del agua desembalsada. La lámina de agua contempla, entre otros usos recreativos, la pesca, contando con el único escenario de pesca acondicionado por la Consejería de Medio Ambiente de la provincia de Cádiz.

En cuanto a la hidrológica subterránea, el término de Arcos cuenta con la presencia de tres acuíferos, Los Llanos de Villamartín, el Aluvial del Guadalete y Arcos-Bornos-Espera, los tres pertenecientes a la Cuenca Hidrográfica del Guadalete-Barbate.

El Acuífero de Los Llanos de Villamartín, se localiza en la comarca de la Sierra de Cádiz, ocupa parte de las unidades fisiográficas de las Campiñas serranas nororientales, de Jerez- Arcos y de las vegas y valles fluviales del Guadalete. Administrativamente constituye la Unidad Hidrogeológica 05.5. Junto a este, en el sector nororiental del término aparecen otros pequeños acuíferos carbonatados.

El Acuífero de Arcos-Bornos-Espera se localiza en el sector septentrional de la provincia de Cádiz, en la cuenca media-alta del Río Guadalete, ocupando casi la totalidad del término municipal de Bornos, una parte significativa del término de Arcos de la Frontera y una pequeña área de Espera y Villamartín. Administrativamente constituye la Unidad Hidrogeológica 05.54.

El Acuífero aluvial del Río Guadalete, y los materiales pliocuaternarios permeables asociados a él, se localiza en la cuenca media-baja del Guadalete, en el sector central de la provincia de Cádiz. Administrativamente constituye la Unidad Hidrogeológica 05.55.

De todos los núcleos urbanos que el término municipal posee, el principal, Arcos de la Frontera responde al modelo de asentamiento urbano de origen histórico, que aprovechaba una ubicación privilegiada para facilitar su defensa en una zona fronteriza.

Situado en la zona central septentrional del término, el actual asentamiento responde a la evolución de un primer núcleo que se define en época de dominación musulmana, situado sobre una estrecha franja de terreno elevado comprendido entre dos escarpes que le sirvieron como elementos naturales de defensa, dominando las tierras de cultivo del valle del Guadalete y de las tierras calmas de su entorno.

Tras la conquista cristiana y la estabilización de la frontera, acaecen los característicos procesos de desaparición de buena parte de las líneas de muralla (una vez abandonada su función defensiva), lo que permite la extensión de la ciudad, que en este caso, y dadas las circunstancias geográficas y topográficas del asentamiento, se producen en dirección noroeste-sureste, en continuidad de la ciudad fundacional.

Si la ciudad moderna implica la extensión antes descrita, la observación de la evolución urbana de la ciudad de Arcos muestra el gran crecimiento producido en los dos últimos tercios del siglo XX, donde la ciudad se extiende ocupando las tierras calmas al norte del núcleo fundacional, duplicando su población.

Comarca y Núcleos Secundarios

En cuanto a la estructuración territorial que presenta el municipio de Arcos de la Frontera, encontramos como a partir del núcleo urbano principal asentado sobre el escarpe natural que forma “La Peña” y sus laderas, y cuyos antecedentes históricos se han detallado con anterioridad, encontramos como se han ido implantando una serie de núcleos de población, repartidos por el territorio e implantados en base a distintos condicionantes.

Estos núcleos población, con orígenes muy diversos, han adquirido con su evolución social, económica y poblacional, de tales importancia y envergadura que el planeamiento les ha ido confiriendo y reconociendo su condición urbana, en sus distintas categorías, hasta el punto de configurar la estructuración territorial que actualmente nos encontramos.

Respecto al trazado de los viales estructurantes, localización de dotaciones y equipamientos, así como las infraestructuras básicas que posee, serán detalladas en los apartados correspondientes del presente documento de información.

Además de estos núcleos, no podemos obviar la existencia de otros núcleos, que aún sin poseer las condiciones suficientes como para considerarlos núcleos de población urbanos, se implantan en el territorio de forma esporádica y con las expectativas futuras que les pueda permitir la legislación y/o las condiciones socio-económicas. Estos núcleos son los formados por los distintos asentamientos urbanísticos implantados en el suelo no urbanizable a lo largo de la historia, ya sea de forma ordenada mediante la agrupación de viviendas y edificaciones de colonos explotadores de grandes extensiones agrarias, o aquellos formados por el auge surgido a finales del S.XX de las parcelaciones y construcciones ilegales que y que han adquirido una envergadura tal que el presente documento de revisión deberá incidir en su posible integración y contención urbanística.

Hay que mencionar, respecto a estas agrupaciones y/o asentamientos rurales, que el Excmo. Ayuntamiento de Arcos de la Frontera, en cumplimiento de la legislación urbanística autonómica, ha suscrito el documento por el que se delimitan tanto los denominados “asentamientos urbanísticos” como los “hábitats rurales”.

Edificaciones Dispersas en Arcos de la Frontera

Los núcleos de población ubicados en el término municipal que debemos destacar son los que se detallan a continuación:

A. El Santiscal:

El Santiscal limita al NO por el Lago de Arcos, al NE por el paraje “La cola del embalse” y al S por el Pinar de la Plata y tiene su origen en una villa rústica romana imperial, de la que se conservan vestigios descubiertos a finales del siglo XIX que comprenden un patio peristilado, una piscina, conducciones de agua y varios mosaicos. Parece ser que tuvo uso dilatado durante toda la época imperial romana hasta el siglo VI.

Con posterioridad surge la Hacienda El Santiscal, un caserío de coto y antiguo molino de aceite donado por el marqués de Cádiz; fue dehesa hasta 1850, en que se desmontó y se convirtió en olivar. En 1529 las tierras eran propiedad de D. Luis Tardío Armario, pasando después a manos de los Fernández de Valdespino, los Núñez de Prado, la marquesa del Valle de la reina, la duquesa de Lebrija y por último a Don Eduardo León y Manjón, en vida del cual se comenzaron a construir las primeras casas de la actual barriada.

En 1966 se inaugura el embalse, iniciándose entonces las construcción de las primeras viviendas y la inauguración de dos establecimientos turísticos emblemáticos de la urbanización, El Sombrero de Tres picos y El Mesón de la Molinera en 1965, antiguo molino de los años 30′. En las dos décadas siguientes el crecimiento fue contenido hasta la explosión demográfica de los años 90′, que trajo consigo una demanda deservicios recogidos como previsiones en el Plan General de 1995.

B. Jédula.

Jédula se ubica al pie de la Autovía Jerez-Arcos. Parece ser que Jédula tiene su origen en unos asentamientos Neolíticos estucturados en torno al desarrollo de la agricultura primitiva. También es probable la existencia de un núcleo de población permanente visigótico y otro posterior romano que demuestran la riqueza agrícola de la zona y su ubicación estratégica en las rutas de comunicaciones.

Jédula fue conquistada por los árabes, época en que nace como pequeña villa con el reconocimiento expreso por parte de Alfonso X.

Durante la Reconquista cristiana, se despobló hasta resurgir como un importante cortijo a mediados del siglo XVI, siendo reconocida en 1634 por segunda vez como villa.

Durante el siglo XX surgen sendas industrias Algodonera y Azucarera reforzando su privilegiada ubicación. Apoyada en el trazado de la carretera Jerez-Cartagena, es en la posguerra cuando se puede situar el comienzo de la formación de la actual Jédula, con pérdida de peso económico del tradicional sector primario en beneficio de los sectores secundario y terciario. A ambos lados de la travesía se fue estructurando un pequeño núcleo que vinculaba con viario y parcelario discontinuos el antiguo cortijo, al SO, y las industrias, al NE. El crecimiento urbano provocó que los primeros ayuntamientos de la democracia se preocupasen en la creación de las infraestructuras básicas como abastecimiento de agua, alcantarillado o telefonía, así como en añadir otras dotaciones, como un centro educativo junto al cortijo originario, un pequeño ambulatorio y un equipamiento deportivo.

C. Junta de los Ríos.

El asentamiento de la Junta de los Ríos se ubica en el cruce de la carretera A-389 Arcos-Medina Sidonia con la carretera A-2200 procedente de Jédula. Parece ser que en sus proximidades se estableció la ciudad de Calcena, capital provisional de la cora de Sidonia en el siglo IX como consecuencia del ataque de los normandos a Medina Sidonia. Es el punto donde el río Majaceite se une al Guadalete.

D. La Misericordia.

Este núcleo de población, denominado La Misericordia, se implanta de forma longitudinal apoyado en el trazado de la carretera CA-4104 que une Junta de los Ríos con la barriada del T.M. de Jerez de la Frontera denominada La Barca de la Florida, ocupando ambos márgenes de dicho vial.

Las edificaciones, a lo largo de su breve historia, todas ellas habitadas por población vinculada a las explotaciones agrarias que rodean el entorno en el que se implanta, han ido ocupando en su mayoría el Dominio Público Pecuario que determina la Colada de Puerto Real cuyo trazado coincide con la implantación de dicho núcleo de población.

En la actualidad, la barriada, además de estar recogida en el planeamiento como núcleo urbano, posee infraestructuras básicas de alumbrado público, abastecimiento de agua potable, saneamiento y suministro eléctrico.

D. La Perdiz.

La Perdiz es un núcleo secundario ubicado en la carretera CA-6106 Arcos-Algar, que tiene su origen en la actividad vinculada la sector agrícola y que estructura su crecimiento mediante un vial que ordena a un lado y otro una trama legible de viviendas. Cuenta con un pequeño equipamiento docente y una pista deportiva. Los espacios libres y un SIPS previstos en el Plan General no han sido ejecutados.

E. Las Abiertas.

Las Abiertas es un núcleo secundario que tiene su origen en la actividad vinculada la sector agrícola aunque, apoyado en la carretera de acceso, una instalación industrial anuncia la existencia de otros indicadores económicos. La lectura de su estructura urbana se diluye en una escasamente articulada red de caminos y vías que serpentean dando acceso a las viviendas. Cuenta con una pequeña escuela infantil y una pista deportiva.

F. Vega de los Molinos.

Ubicada en las proximidades embalse de Guadalcacín, la Vega de los Molinos surge en 1948; llamada en principio Descansadero del Drago, pertenece a la Cañada Real de Medina. Los orígenes son agrícolas, llegando durante los años cincuenta grupos de familias que iban a trabajar a los cortijos cercanos y cultivaban sus huertas.

La estructura urbana de La Vega de los Molinos se apoya en los caminos existentes y se articula en base a los pequeños equipamientos que hilvanan una poco definida trama urbana: el Colegio Poeta Julio Mariscal, la Iglesia Nuestra Señora del Rocío, construida en 1984, y un pequeño centro Social.

G. La Pedrosa.

La Pedrosa surge como Poblado de Colonización construido por el Instituto Nacional de Colonización en 1964 según proyecto de Manuel Mondéjar Horodiski. Constaba en el proyecto inicial de 50 viviendas para colonos, sin previsión de alojamientos para obreros, con superficie construida total de 4.015 m2 (una media de 80 m2/vivienda). El equipamiento de que constaba La Pedrosa (denominado inicialmente Vegas de Arcos) era el mínimo requerido por los colonos para las limitadas dimensiones del núcleo: 480 m2 construidos divididos en las escuelas, dos viviendas para maestros y una iglesia.

La estructura urbana apoya las viviendas de los colonos a ambos lados de un único vial de acceso, que se dilata en su tramo central para ordenar espacios libres públicos. La pequeña escala de este Poblado desaconsejó la ubicación habitual de los equipamientos en la zona central estructurando la parcelación; al contrario, se emplazan al final del vial, que desde ese punto diluye su condición urbana para resolver las conexiones con los caminos existentes.

La Pedrosa aún destila una austera composición que huye de referencias tradicionales, enriquecida por el ritmo volumétrico modulado y repetitivo de las viviendas. La iglesia, con influencias de Ronchamp, constituye el sorprendente límite del Poblado donde el empleo libre de la curva funde su referencia culta con el medio rural, dando forma a un sutil equilibrio entre lo rural y lo urbano.

H. Campo de Golf.

El complejo turístico-residencial que actualmente configura el campo de golf denominado Golf Fain, es origen del desarrollo urbanístico de un sector de suelo urbanizable previsto en el PGOU de Arcos de la Frontera en su aprobación en el año 1994.

Dicho complejo inicia su desarrollo a principios del año 2000 mediante la ejecución del campo de golf como instalación turística-deportiva, sobre la que se apoyan determinadas instalaciones terciarias y los complejos residenciales actuales que le confieren la categoría de urbanización y por ende el de núcleo de población con entidad suficiente por entidad, superficie, infraestructuras y población.

El Casco Histórico de Arcos de la Frontera fue declarado Monumento Histórico-Artístico por medio del Decreto 617/1962 de 15 de marzo, en todo el conjunto determinado por la vieja muralla, definido por los restos de la misma que se conservaban, limitado a E y a O por las peñas “Nueva” y “Vieja”, donde se hallan los acantilados, y a N y S por las escarpas, hasta los restos de muralla citados.

“…La ciudad de Arcos de la Frontera cabalga en inverosímil equilibrio a lomos de la Peña. Se llama así en Arcos a la roca sobre la que se cimenta la ciudad. Es de formación arenisca, de color ocre, dorado a los reflejos del sol de Poniente. Larga, de hasta tres mil metros, y estrecha en algún punto, que parece inverosímil se haya podido sobre ella cimentar toda una ciudad sin que ésta se haya al momento deslizado por sus precipicios.

Abrazada la Peña por los meandros del Guadalete, que parece sentir pereza de perder su visión, se recorta en verticales tajos sobre él, de hasta 96 metros de altura, y alcanza en algunos puntos de ésta los 187 metros sobre el nivel del mar.

Esta situación privilegiada hizo de Arcos fortaleza inexpugnable por el Oriente y Occidente, en correspondencia con las escarpaduras que denominan los arcenses Peña Vieja y Peña Nueva, denominaciones fundadas en no se sabe qué ancestrales recuerdos.

Por el Norte y Sur, en cambio, el terreno desciende en pendientes, si bien ásperas, poco accesibles, conservándose aún hoy restos de las murallas romanas y árabes que descendieron por estos sitios su recinto, si bien muy mutiladas y demolidas en gran parte.

Este recinto amurallado comprende únicamente el barrio alto de la ciudad. Sobre el conjunto plano, que como anejo se acompaña al informe, se han trazado y sañalado los restos de esta muralla, que se pueden aún reconocer sobre el propio terreno, siguiendo para ello la descripción detallada que de la situación de la misma hace D. Miguel Mancheño y Olivares en su libro Apuntes para una historia de Arcos de la Frontera…”

Informe presentado por el Ponente D. Fernando de la Cuadra, Académico correspondiente en Cádiz, y leído en la sesión celebrada por la Comisión Central de Monumentos el día 3.3.1958.

La realidad urbana existente se encuentra condicionada por su origen: la simbiosis de un territorio singular poblado por sus cualidades para la defensa y la evolución político-religiosa, seguida tras la unificación han dado lugar a una configuración territorial e histórica común en la Baja Andalucía, de la cual Arcos es uno de los ejemplos mejor conservados.

Su estructura urbana y la implantación en el territorio constituyen valores patrimoniales obvios y que requieren una preservación y una continuidad.

El núcleo urbano, y en especial el casco antiguo, tienen una clara forma alargada, en el sentido Noroeste-Sureste, extendiéndose unos 2,7 km. Las calles son tortuosas, estrechas e irregulares en su sección, teniendo fuertes desniveles. Únicamente algunas calles superan los 8 metros de ancho situándose fuera del Conjunto Histórico y coincidiendo con los principales accesos a éste. El tráfico rodado a través del interior del Casco Histórico sólo puede hacerse por una serie de vías -básicamente dos, una en cada sentido- que confluyen en el Arco de Matrera como único punto de paso en el extremo Sureste desde y hacia el Barrio Bajo.

Las manzanas son irregulares, tanto en forma como en tamaño, y están separadas por calles estrechas, de ancho variable a lo largo de su trazado y con fuertes pendientes en algunos tramos. A lo largo de las calles más anchas se desarrollan manzanas algo más regulares, de forma rectangular alargada, en ambos extremos, tanto en la zona Noroeste, como en el Barrio Bajo.

La estructura parcelaria es también bastante complicada en cuanto a formas y a la diversidad de tamaño. Unido a ello la existencia de propiedades superpuestas dan lugar a casas cuevas que se aprovechan de la diferencia de nivel y que hacen el parcelario aún más complejo. Las parcelas más representativas están entre 100 y 200 m2, salvo en San Agustín Cómpeta. Son bastante abundantes las parcelas de menos de 100 m2, entre un 30 y 45% del total, y casi no existen las mayores de 500 m2.

Los barrios centrales del Conjunto, Santa María y San Pedro son los que tienen parcelas medias mayores, localizándose en ellos los principales edificios residenciales. El núcleo urbano se compone de tres zonas colindantes entre sí que se desarrollan linealmente de Oeste a Este. El extremo Oeste se puede a su vez subdividir en dos áreas claramente diferenciadas: Barrio Alto (al Norte) y la zona Retiro-Feria (acceso oeste).

En el extremo Este el Barrio Bajo, extendiéndose hasta el Sureste en casi un fondo de saco, aparece como un espacio residual y dividido, siendo el último que se ha desarrollado.

El tramo central, el más prominente, sobre las Peñas de Arcos, está compuesto del recinto musulmán y su crecimiento hasta el XIX, y sirve de puente y a la vez constituye una barrera entre los dos extremos que se extienden por las laderas de la Peña y colinas aledañas.

En cuanto a la tipología residencial más característica se puede señalar 2 grandes grupos: la vivienda unifamiliar tradicional, que responde a la casa palacio -en general modesta- y que suele conservarse en buen estado; y la vivienda colectiva o casa de vecinos, que por el contrario sufre un progresivo estado de deterioro. En general la altura de este caserío suele ser de una o dos plantas, aunque los desniveles entre calles hacen difícil la determinación de éstas, pues hay hasta 3 niveles de diferencia entre calles paralelas, sin contar con los desarrollos tipo cueva.

Yacimientos Arqueológicos y otros Elementos del Patrimonio HistóricoNumerosas civilizaciones han pasado por Arcos dejando importantes vestigios en su amplio legado cultural. Ocupada ya desde tiempos prehistóricos, la envidiable situación desde el punto de vista defensivo de su núcleo principal, dominando la vega fluvial del Guadalete y su extensa campiña, parece ser que ya dio lugar a asentamientos turdetanos en la antigüedad que tuvieron continuidad en época romana y durante la ocupación musulmana, llegando incluso a ser un pequeño reino de Taifa.

Aquellos elementos del Patrimonio Histórico que tienen una mayor relevancia han sido catalogados como Bienes de Interés Cultural (BIC), contando Arcos de la Frontera con cinco espacios catalogados como BIC.

Como la mayoría de las poblaciones de esta provincia, su ubicación ha estado ocupada por el ser humano desde tiempos prehistóricos. Arcos, por su propio enclave geográfico ha constituido en todos los tiempos un lugar estratégico. El nombre de Arx-Arcis (fortaleza en altura) proviene de su fundación romana, época en la que aparece como asentamiento “coloniae Arcensium”, otro asentamiento romano fue Santiscal.

Durante la época musulmana su denominación es Arkos, emergiendo como verdadera ciudad próspera y floreciente. En la época del Emirato dependiente de Damasco (711-757) perteneció a la “Cora” de Sidonia. Llegó a convertirse en el siglo XI, en un pequeño reino de Taifa bajo el dominio de Ben Jazrum, rey de origen beréber. En este período el recinto de la villa se amuralló y aunque no hay certeza de que se colmataran con edificaciones todos sus terrenos, se ha mantenido la compleja trama de manzanas, de esta época provienen el trazado de sus calles, el alcázar militar, la muralla, los molinos, etc

Dicen los cronistas que el pasado de esta maravilla urbana se hunde en los oscuros tiempos cuando Brigo, nieto de Noé, plantó aquí el germen de un poblado. Hallazgos de época libio-fenicia y romana confirman ya la existencia de un asentamiento histórico en el I milenio aC, que pudo tomar el nombre latino de arx –fortaleza– por las expresivas condiciones de su topografía.

En época andalusí, Arkus aparece con plena identidad, como importante fortaleza vinculada a los principales sucesos políticos de la cora de Siduna, o provincia de Sidonia, en la que estaba encuadrada y a la que llegó a servir de cabecera en algún momento. El geógrafo al-Himyari relata que era una «fortaleza sobre el Guadalete. Es una ciudad que data de la antigüedad que ha sido destruida varias veces y después repoblada. Su territorio encierra numerosos olivares…».

Su agitado carácter se pone de manifiesto al contarse entre las plazas sublevadas contra la autoridad de Córdoba a fines del siglo IX, rebeldía que acarreó su asalto y demolición de sus fortificaciones por el emir Abd Allah. Al disgregarse el Califato en el siglo XI, Arkus se erigió en corte del reino de taifas de los Banu Jizrun, bereberes marroquíes del tronco zanata, o cenetes, traídos para integrar uno de los cuerpos más aguerridos del ejército califal. Su emir Muhammad Ibn Jizrun «estableció en ella su soberanía, consolidando sus defensas e incrementándola en riquezas», aunque en el año 1068 el rey de Sevilla al-Mutadid se apoderó de la ciudad y la incorporó a su reino.

En 1086 Arcos une su destino a la presencia almorávide, al servir de escala a las tropas del gran emir Yusuf Ibn Tasufin en su marcha hacia los campos de Zallaqa donde obtendría una aplastante victoria sobre los cristianos, papel de guarnición que repite un siglo después, en 1190, al ser punto de concentración de los contingentes del califa almohade Yaqub al-Mansur antes de su campaña contra Portugal. El declive de la ciudad andalusí acontecería a mediados del siglo XIII, al someterse a los castellanos tras la caída de Jerez. Vana fue la revuelta de sus pobladores musulmanes durante la sublevación de los mudéjares que se propagó por toda Andalucía, pues en 1264 fue tomada definitivamente por Alfonso X y expulsados sus habitantes. Desde entonces, constituyó una de las principales bases de operaciones cristianas de la frontera con el reino de Granada. Desde ella sus señores, los Ponce de León, marqueses de Cádiz y duques de Arcos, extendieron un vasto estado nobiliario. A estos siglos de leyenda debe buena parte de su ambiente y de su cautivadora fisonomía.

En 1255 y en 1264, el rey Alfonso X tomó la ciudad para Castilla, siendo cedida al infante don Enrique, aunque volvió a manos reales debido a su carácter fronterizo. En 1300 recibe el rango de concejo.

El estado señorial de Arcos pertenece a los Ponce de León, linaje que tiene su origen en el tronco castellano de los Cabrera, uno de cuyos primogénitos, Pedro Ponce de Cabrera, había casado con Aldonza Alfonso de León, hija ilegítima de Alfonso IX y Aldonza Martinez de Silva, Señora del honor de Mansilla.

Evolución histórica de Arcos de la Frontera y sus murallas: historiografía y fuentes escritas.

Sobre el promontorio rocoso en el cual se asienta esta población (en adelante utilizaremos el término coloquial, “la peña”), existió una fortaleza al menos desde época andalusí temprana, tal como se deduce a partir de Una descripción anónima de al-Andalus, fuente cronística y geográfica bajomedieval. En la misma, Arkus (Arcos de la Frontera) es definido como un castillo cuya fundación “… se remonta a tiempos muy lejanos, pues fue construida por los antiguos, que la llamaron Qal`at al-Nusur (Fortaleza de las Águilas)

La mención más antigua de Arkus para época andalusí nos remite a mediados del s VIII y los textos medievales islámicos indican que durante la etapa emiral fue destruida dos veces.

Ya en el siglo X, las fuentes escritas mencionan la fortaleza arcense en un par de ocasiones. La primera, como residencia de un alto ex-funcionario de la corte omeya y la segunda con motivo de la aceifa de 914, segunda campaña de ´Abd al-Rahman III al-Nasir por la Baja Andalucía.

Debemos señalar que durante estos siglos Arcos de la Frontera quedó inscrita en la kura de Sidonia como una de sus principales ciudades, llegando en ocasiones a ejercer de capital de la misma además de Medina Sidonia, tal como sucedió también con Calsena o Jerez de la Frontera. En opinión de Viguera Molins, el fenómeno del traslado de la capital de la kura, así como el cambio de topónimo —de Qal`at al-Nusur a Arkus— podría estar relacionado con la siguiente cita que nos transmite al-Himyari en época bajomedieval, basándose a su vez en testimonios previos: “… es una fortaleza (hisn) sobre el Guadalete. Es una ciudad que data de la antigüedad; ha sido destruida varias veces, después repoblada. Su territorio encierra numerosos olivos…”.

En el siglo XI Arkus contó con taifa propia regida por una dinastía beréber hasta el año 1066. Precisamente en este contexto contamos con una primera referencia para las defensas de la localidad, ya que en el año 1011 el primero de los régulos, Muhammad: “… se apoderó de Arcos (Arkus) que es una de las más importantes fortalezas de al-Andalus, y la dominó. Estableció en ella su soberanía, consolidando sus defensas e incrementándola en riquezas…”.

Algo más prolijas son las fuentes árabes para los dos siglos siguientes, cuando la población experimentó un notable crecimiento al amparo de su condición de escala para los ejércitos de los imperios norteafricanos durante sus campañas en al-Andalus, tal como sucedió por ejemplo en 1190 con las huestes almohades. Unas pocas décadas antes, durante las segundas taifas, Arkus había sido la primera en someterse a los Unitarios en 1148, mientras que por esas mismas fechas el sufí Ibn Qasi también les prestaba juramento en el hisn Arkus. Durante esta centuria, al-Idrisi incluyó este asentamiento en el distrito (iqlim) de Lac, junto a Tarifa, Algeciras, Cádiz, Beca y Jerez de la Frontera, mientras que Ibn Sa‘id lo define como kura y ma´quilperteneciente al reino —mamlaka— de Sevilla.

Al amparo de las grandes conquistas de la Bética iniciadas por Fernando III, será su hijo el infante D. Enrique quién en 1253 conquiste Arkus a los musulmanes, los cuales la volverían a ocupar momentáneamente entre 1261 y 1264, momento en el cual Alfonso X la integró definitivamente en la Corona de Castilla. A partir de este momento asistimos a la configuración de la nueva realidad geopolítica y socioeconómica que será la frontera. Desde entonces Arcos de la Frontera tendrá carácter de colonia o presidio militar, situación que perdurará durante toda la Baja Edad Media.

Encontramos en las fuentes escritas de aquellos siglos algunas alusiones donde se nos da cuenta del estado de las murallas y del castillo, así como del acusado vacío demográfico que padeció la villa. Contamos con dos interesantes testimonios para finales del siglo XIII, en el primero de los cuales Arcos de la Frontera aparece como residencia de tan solo ocho caballeros. El otro documento es una relación de gastos de las plazas fronterizas más expuestas de la comarca del Guadalete, emitido en 1294 con motivo de la campaña granadino-meriní. Según cálculos hipotéticos realizados por García Fitz, los peones disponibles para la defensa de dicha población durante esta época oscilarían entre sesenta y ciento veinte.

El problema de la despoblación debió ser tan acuciante por estas fechas, que Arcos de la Frontera ni siquiera aparece presente en las asambleas de Hermandades de la Baja Andalucía desarrolladas entre 1295 y 1320. Para paliar esta situación y salvaguardar la defensa del enclave, Alfonso XI pone la villa con todo su término bajo la jurisdicción de Sevilla en 1338, manteniéndose así hasta 1401.

Durante esta época, una vez extinguida la amenaza meriní, se acomete un exitoso proceso repoblador concediéndose para ello franquicias jurídicas, fiscales y militares. Por cuanto a nosotros más nos interesa, sabemos que a finales del siglo XIV, concretamente en 1380 y en 1394, se llevan a cabo reformas en el castillo y la cerca.

En la siguiente centuria se produce una continua mejora de las condiciones de vida, a la par que la iniciativa bélica pasa a manos castellanas. En este contexto se acomete una nueva y gran reforma en las murallas y en el castillo en 1430. Aunque la descripción que nos proporciona esta fuente es bastante detallada, nos parece significativa la ausencia de menciones a una puerta a la que llegase el camino de Matrera, así como la referencia a la Torre de la Traición, que el cronista local Mancheño y Olivares identificaba con la torre albarrana conservada en este frente sureste de la muralla): “Item está caída e derribada la torre que diz de la Traición desde la bóveda que corre a la iglesia de San Juán “.

Alonso-Ruiz, M. M.ª y García-Pulido, L. J. 2013: “Estudio histórico-arqueológico de la muralla sureste de Arcos de la Frontera (Cádiz)”, Arqueología de la Arquitectura, 10: e004. doi: http://dx.doi.org/10.3989/arq.arqt.2013.005

Fernán Ponce de León inició uno de los mayorazgos andaluces mas antiguos en torno a la ciudad de Marchena, señorío que recibe en 1309 de Fernando IV. Posteriormente se agregarán al mayorazgo, Mairena (1342) por merced de Alfonso IX, Bailén (1349) por compra a la corona, y Arcos (1440) concedida por Juan II, con el título de conde, a cambio del título de conde de Medellín.

Rodrigo Ponce de León III Conde de Arcos, II Marqués y I duque de Cadiz, adquiere los Palacios (1471) y Pruna (1482). Los Reyes Católicos le conceden la villa y título de Marqués de Zahara, título que llevarán los primogénitos de la Casa. De los Reyes Católicos también recibe la villa de los Casares (1493) con el título de conde, otorgándole el título de Duque de Arcos, en compensación por la incorporación a la corona del ducado de Cadiz.

En 1666 por matrimonio, se incorpora a la casa el título de Duque de Maqueda

Los Ponce de León son uno de los linajes implicados en la reconquista castellana de Al-Andalus que más poder catalizaron en el antiguo reino de Sevilla, junto con los Guzmanes de la Casa de Medina Sidonia, con quienes compitieron durante los siglos XV-XVI.

Esta estirpe, de origen gallego o asturiano, se afincó primero en el reino de León, prosperando a la sombra de la Corte, y luego algunos de sus miembros acompañaron las huestes que arrebataron Al-andalus al Islam, logrando tierras y honores.

En el siglo XIV se sudecieron las alianzas con los Guzmán, extinguiéndose la rama leonesa a mediados de la centuria, basculando la cabeza del linaje a Andalucía. Para paliar las pérdidas ocasionadas por la guerra dinástica castellana, y cubrir una deuda familiar, en 1387 se desprendieron de la aldea y castillo de Bornos (Córdoba) a la Casa de Alcalá. A caballo entre los siglos XIV y XV participarían de las banderías nobiliarias castellanas.

Logran el ducado de Arcos en compensación por la supresión del marquesado de Cádiz, que se incorpora a la Corona. Sus señoríos se extienden por las actuales provinicas de Sevilla (Marchena, capital del Estado ducal; Paradas, Los Palacios, Mairena del Alcor, Guadajoz, las dehesas de Pruna y de las Algámitas), Cádiz (la propia Cádiz, Arcos de la Frontera, Zahara de la Sierra, Rota, Chipiona y la Isla de León, hoy San Fernando, además de las poblaciones de la Serranía de Villaluenga: Villaluenga del Rosario, Ubrique, Benaocaz, Grazalema), Málaga (Casares con Manilva, Genalguacil, Jubrique), Almería (la taha de Marchena: Huécija, Terque, Benquerique, Illae, Alhama, Instinción, Rágol, Alsodux y Alhabia), Jaén (Bailén) y Badajoz (Villagarcía de la Torre).

El heredero del duque de Arcos llevaría el título de marqués de Zahara. De este modo, la rama principal de los Ponce de León fue propietaria del Señorío de Marchena (1309); el condado de  Arcos (1429); el marquesado de Cádiz (1471), luego convertido en ducado (1484) para posteriormente revertir al realengo; el ducado de Arcos (1489); el marquesado de Zahara (1492); el condado de Casares (1493); el condado de Bailén (1522) y el señorío de Villargarcía, cuando Luis Ponce de León, V señor de la villa, se casó con Francisca Ponce de León, hija del III duque de Arcos. A la muerte de la XIII duquesa de Nájera, Ana Manuela Sinforosa Manrique de Guevara y Velasco, dicho título recayó en el VII Duque de Arcos, cuya descendencia ostentó el XVI, XVII y XVIII ducado de Nájera, hasta que en 1780 se produjo la muerte de Antonio Ponce de León, XI duque de Arcos, y su Casa se incorporó a la de Osuna.

En 1408 el rey pone la ciudad en manos de su privado Ruy López Dávalos, para otorgarla a los Ponce de León en 1440, duques de Arcos, hasta bien entrado el siglo XVIII, alcanzando su cenit entre los siglo XV y XVII. En el siglo XV se fundaron los hospicios de los Franciscanos Descalzos y otro próximo a la Iglesia de San Pedro. El Ayuntamiento es trasladado a la Plaza del Castillo. La cárcel se traslada a una casa donde se construirá más tarde el Convento de Mercedarias Descalzas. En la Plaza del Castillo se situaron la alhóndiga y a su espalda la casa matadero.

A partir del siglo XVI se inicia la construcción del Convento de San Francisco (1510), el de religiosas de San Juan de Letrán (1539), el Hospital de San Roque y el de San Pedro. Igualmente se inicia la construcción de un nuevo matadero fuera de la Puerta de Jerez. Durante el siglo XVIII se produce una expansión urbana que supera la extensión de sus murallas árabes.

En 1706, Felipe V le concede el título de Noble y Fidelísima por su demostrada fidelidad a la causa en la guerra de sucesión. El terremoto de Lisboa de 1755, cambió su fisonomía, afectando a las Iglesias de Santa María, San Pedro y San Agustín, hundiéndose el muro norte del Castillo, que al caer al foso y enterrarlo, dio origen a la calle Nueva

Durante el siglo XVIII, la ciudad se desarrolla definitivamente fuera del recinto amurallado, surgiendo 3 enclaves: el barrio de la Corredera, el de más calidad, con las residencias de la burguesía, Hospital de San Juan de Dios, Pósito de Carlos III, Mesón del Duque e Iglesia de San Miguel; el barrio de San Francisco, en torno a la Iglesia de los Franciscanos del siglo XVI, en la que destaca la Capilla de las Aguas; y el barrio Bajo, cuyo origen puede estar en un asentamiento morisco en el actual barrio de Cómpeta.

1873. Arcos de la Frontera (IGN)

En el siglo XIX, además de la epidemia de fiebre amarilla y el paso de los franceses, que causaron daños en el Castillo y la Plaza, el hecho más importante para el patrimonio de Arcos es la desamortización de Mendizábal, la ciudad no parece experimentar ningún desarrollo importante, fuera de lo consolidado en el siglo XVIII, siendo lo más probable que se consolidaran con más caserío las barriadas ya existentes fuera del recinto amurallado. Se puede decir que ya a principios del XX el casco se ha consolidado. Se producen transformaciones de edificios religiosos y se ponen a la venta posesiones eclesiásticas rurales, que frenaron el incipiente desarrollo industrial, por la transformación de los promotores industriales en terratenientes.

1911 Arcos de la Frontera (IGN)

Las últimas décadas del siglo XIX están marcadas por un momento de estancamiento económico y de crisis social que estalla en continuas motines o insurrecciones como los sucesos de la “Mano Negra” o la “asonada a Jerez” en 1892. En esta última etapa del siglo XIX es cuando va a nacer un incipiente y cada vez más fuerte movimiento obrero, en torno a la “Sociedad Fraternidad Obrera” que va a aglutinar a una gran masa de la población dedicada a las labores del campo y a otros trabajos obreros y tradicionales,El comienzo del siglo XX no trae aparejado grandes cambios. Hasta la segunda década del siglo XX, no habrá un crecimiento poblacional cada vez más acuciante. En 1917, durante la gran riada, se derrumbará el antiguo puente de piedra y en 1920 se erigirá el actual puente colgante de San Miguel. Su construcción coincide con una etapa de paro y crisis al estar la economía local básicamente orientada al campo. La estructura de la propiedad de la tierra, en posesión de una minoría de la población, influirá en el desarrollo de la vida local, no ayudando a la calma social y desarrollando un aumento de la conflictividad durante la Segunda República española.

El golpe de Estado del 18.7.1936 y la posterior represión franquista, con al menos 87 arcenses asesinados abrirán paso a la dictadura y a los años del hambre​. Desde 1936 hasta prácticamente los 60′, Arcos estará dominado por la miseria y el paro agrícola, principales motivos por los que se convierte en una localidad que pierde población por la emigración de gran parte de sus jóvenes al extranjero o a las grandes ciudades españolas.En el período 1950-1970 se produce el mayor crecimiento de la ciudad con la creación de nuevas barriadas que se desarrollan de forma desordenada por el N y el E: La barriada de la Obra Sindical del Hogar y los barrios del Portichuelo, Barrio Bajo y Retiro-Feria. Las transformaciones de la trama urbana del recinto amurallado desde el siglo XVI han respondido básicamente a pérdidas de calles por construcción, incorporación al espacio libre de espacios privados o de espacios originados por desprendimientos de la roca. También se han realizado aperturas de nuevas calles o la configuración de plazas y espacios libres, aunque todas ellas han sido de relativa importancia en cuanto a la modificación de la trama existente.

No será hasta los años 60′ cuando comience una mejora de la calidad de vida, que trae consigo un desarrollo del sector turístico, siendo en el período 1950-70 cuando se produce el mayor crecimiento de la ciudad. Hasta principios de los años 60′ se configuró un anillo concéntrico de crecimiento. Pero es a partir de esta década, cuando comienzan a aparecer nuevas tipologías edificatorias (bloques y viviendas unifamiliares aisladas, pareadas y en hilera) levantadas sobre nuevos trazados, que amenazan tanto el original núcleo urbano amurallado, como la primera zona de crecimiento y el caserío tradicional.

Los avatares sociales de la primera mitad del siglo XX apenas generan modificaciones en las tendencias de crecimiento urbano del núcleo de Arcos. Las limitaciones topográficas, unidas a una especial coyuntura política y económica, frenan otras formas de ampliación del perímetro existente que no sean las de consolidar las barriadas surgidas a lo largo de los ejes históricos, colmatando vacíos urbanos que fijan el borde urbano en el eje de calle Molino hacia el O y a lo largo de la calle Pérez Galdós, hacia Levante. Este proceso de crecimiento, dilatado a lo largo del tiempo, permitió una perfecta adaptación de la edificación a las irregularidades topográficas, severas aunque menos acusadas que en el núcleo histórico original: se toman caminos históricos como ejes estructurantes del viario, se evitan laderas excesivamente pronunciadas, se decanta con el factor tiempo un proceso de adición de edificaciones edilicias de modesta formalización pero adaptadas de manera natural a las pendientes.

La segunda mitad del siglo XX asiste a un proceso de crecimiento del núcleo de Arcos que desborda los límites contenidos durante los decenios precedentes. Las Normas Subsidiarias de Planeamiento de 1986 permiten reconocer los límites de la ciudad que se consolida a partir del desarrollismo que siguió a la autarquía de la posguerra hasta las primeras actuaciones surgidas de los ayuntamientos democráticos. En el Barrio Bajo se supera la barrera fijada durante dos siglos en el hospital de la Caridad para construir dos barriadas desconectadas entre sí (barriada Juan Carlos I y en torno a la plaza Juan de Borbón) pero que mantienen en su escala doméstica y en la relación entre edificación y espacios libres la densidad edificatoria adecuada para generar nuevas centralidades.

En dirección Poniente, las líneas de crecimiento se bifurcan dejando entre ambas el Cerro de la Reina, de gran trascendencia paisajística y urbana.

Hacia el Suroeste, se colmata la avenida Miguel Mancheño como continuación natural de la calle Muñoz Vázquez y como apoyo del nuevo barrio de la Verbena, al Sur de este eje. Y hacia el Noroeste se mantiene la calle Molino como eje directriz, más allá de calle San Francisco, incluso superando la travesía para desarrollar el polígono Jadramil y la barriada de la Zorra. En este ámbito es posible reconocer en el trazado de las barriadas de la Paz y del Portichuelo una relación entre espacios libres y edificios que modelan formas ejemplares de implantación y que generan irrenunciables modos de convivencia y de relación vecinal.

El creciente uso del automóvil obliga a dotar la carretera Bornos-Jerez de los servicios que exige una travesía urbana de escala regional, aunque su rasante modificada genera una barrera física entre la ciudad y los crecimientos hacia el Oeste que la han superado. Las Normas Subsidiarias de 1986 reconocen la ciudad consolidada durante las desiguales ampliaciones conexiones entre las nuevas barriadas y la ciudad y a resolver la ausencia de dotaciones que estuvieron en el origen de estos crecimientos.

El Plan General de Ordenación Urbana de 1995 propone Unidades de Ejecución sobre Suelo Urbano que colmatan importantes vacíos urbanos, a la vez que define Sectores de Suelo Urbanizable Programado y No Programado que establecen las tendencias de crecimiento urbano que se consolidarán en la primera década del siglo XXI: resuelven en el Barrio Bajo la conexión en las traseras de la Iglesia de María Auxiliadora pero hacia el N y el O, parecen ignorar la sensibilidad topográfica y la necesaria prioridad de conexión entre partes de ciudad para producir un modelo urbano ajeno a sus formas tradicionales de asentamiento y de ocupación del territorio y de las laderas que ha sido analizado pormenorizada mente en otro apartado de este Estudio Previo.

En el siglo XXI se ha convertido en la entrada de la Ruta de los Pueblos Blancos y Conjunto Histórico-Artístico. Junto con sus magníficos paisajes, la hacen destino turístico de primer orden en la provincia de Cádiz, lo que constituye su principal fuente de ingresos.

Además, existe una incipiente industria vitivinícola, destacando por ser la primera bodega de Andalucía en producir vino tinto en época moderna.

En Febrero 2012, se aprueba en pleno municipal la constitución de la “Unidad Técnica para elaboración de la revisión del Plan General de Ordenación Urbana”, integrada en el Área de Urbanismo, responsable de la redacción  del nuevo Plan General.

Durante el transcurso de elaboración del nuevo PGOU (Plan General de Ordenación Urbana) se considerará de gran importancia y repercusión la mayor participación posible por parte del colectivo ciudadano, que se producirá a partir de diferentes procesos participativos. Las aportaciones, sugerencias y alegaciones serán puestas en valor y en la medida de lo posible serán incorporadas a los trabajos de redacción del nuevo Plan General.

El planeamiento urbano no es un hecho científicamente reglado ni el resultado inevitable de un cuerpo legal. Ante todo, el Planeamiento es un compromiso político articulado mediante el acuerdo o pacto. La responsabilidad política del Planeamiento se materializa en su Redacción, Aprobación y fundamentalmente su Desarrollo y Gestión.

Simplificando, podríamos aislar en todo planeamiento urbano 2 objetivos primarios:

  1. Analizar y plantear soluciones a los problemas urbanos existentes (déficit, conflictos, insalubridad, segregación, destrucción patrimonial, incumplimiento de previsiones, etc).
  2. Prever, programar y estimar futuras necesidades.

Es decir, en el planeamiento urbano confluyen tanto el problema complejo de la renovación, conservación y transformación de la ciudad existente como el problema de concebir y proyectar la nueva ciudad.

Todo esto ha de materializarse en un determinado documento técnico legal (Plan General de Ordenación, en este caso) enmarcado dentro de un sistema de figuras de planeamiento de carácter jerárquico, definido por la Ley del Suelo, algunas de cuyas claves a continuación se desarrollan:

El Plan General es originario, ya que no requiere de una figura de planeamiento de jerarquía superior, a su vez es necesario ya que constituye la llave de los instrumentos de Planeamiento de Desarrollo. Además podemos decir que el Plan General es un instrumento de ordenación integral por lo que supone la expresión de un proyecto de ciudad, sirviendo de herramienta de expresión de la voluntad pública.

Este proyecto de ciudad ha de plasmarse en una propuesta que debe contemplar el diseño de los elementos clave de la estructura urbana por un lado y la previsión de transformación de los tejidos existente y de crecimiento, por otro.

El Plan, por consiguiente, no debe concebirse como una fotografía de un futuro deseable ni estructurarse como una yuxtaposición de políticas sectoriales (vivienda, infraestructuras…), sino que debe ser concebido como un conjunto de acciones a desarrollar en el tiempo conforme a un orden de prioridades establecido en función de la voluntad política del municipio.

La revisión del Plan General vigente surge de la existencia de problemas concretos que hoy es preciso resolver, y muy especialmente de aquellos que se derivan, aunque sólo de manera incipiente y en algunos casos, de la situación actual.

La consecuencia de esta situación, que viene prolongándose desde hace algún tiempo, es que todos los diagnósticos realizados hasta la fecha concluyen en la necesidad de reformular muchos de los aspectos del planeamiento actual que no se ha mostrado eficaz para la resolución de algunos problemas históricos de Arcos de la Frontera. Todos estos hechos hacen que el Plan General deba ser revisado para, de nuevo, ofrecer una idea general de la Ciudad que sea asumida por todos, así como para alcanzar unos objetivos más reales y ejecutables, objetivos que no pueden conseguirse por un simple expediente de modificación de Plan o de revisión de su Programa de Actuación.

De igual  forma un proceso de Revisión del Plan tiene la ventaja de abrir un proceso de coordinación y concertación con el resto de las Administraciones Públicas en lo que se refiere, básicamente, a la ejecución de infraestructuras. En buena medida los incumplimientos que se detectan en el Plan vigente se deben a la no ejecución de las infraestructuras públicas adscritas a otras administraciones.

Ante esta evidencia se trataría ahora de iniciar, primero un proceso de información y luego de coordinación y concertación con las distintas Administraciones Supramunicipales que permita establecer un programa de actuaciones públicas que se inserte y sirva de soporte al esquema territorial propuesto. La garantía de su ejecución mediante la firma de convenios de concertación de actuaciones dotaría al resto de las actuaciones propuestas en el Plan de un grado de certidumbre y viabilidad imprescindible para asegurar la consecución de los objetivos y finalidades perseguidas.

El origen del planeamiento municipal, que cuenta con aprobación oficial, y puede constatarse está datado a partir del año 1967 en forma de Planes Especiales (Planes Parciales actualmente) al no existir planeamiento de rango superior; y se han ido sucediendo hasta la fecha en la que se encarga la redacción las NNSS de Arcos de la Frontera en el año 1980Este planeamiento origen de los desarrollos urbanos que han derivado en los actuales barrios de la ciudad urbana que encontramos en la actualidad son los que se describen a continuación:

• Plan Especial de la Urbanización “San Rafael”, aprobado definitivamente por la C.P.U. 20/04/67 B.O.P. 3/5/67.

• Plan Parcial de la Urbanización “Arcos de la Frontera”, aprobado definitivamente por la C.P.U. 23/02/68 (condicional) B.O.P. 09/03/68.

• Proyecto de Ordenación de la finca “El Portichuelo”, aprobado definitivamente por la C.P.U. 05/10/68 B.O.P. 16/10/68.

• Plan Parcial y Proyecto de Urbanización “El Santiscal”, aprobado definitivamente por la C.P.U. 20/11/68 B.O.P. 15/12/68. Declarada de Interés Turístico Nacional.

• Proyecto de Alineación de “Las Callejas’’.

• Plan Especial y Proyecto de Urbanización “La Gallarda”, aprobado definitivamente por la C.P.U. 20/04/71 (condicional) B.O.P. 07/06/71.

• Plan Especial de Ordenación Urbana “Zona de la Morena”, aprobado definitivamente por la C.P.U. 11/08/71 (condicional) B.O.P. 23/08/71.

• Plan y Proyecto Especial de Extensión de “La Verbena”, aprobado definitiva por C.P.U. 30/11/72 (condicionado a las instalaciones).

• Plan Especial de Ordenación de la Finca “Santa Teresa”, aprobación definitiva por C.P.U. 31/07/73 (condicionado) B.O.P. 08/08/73. Condiciones: Presentación del proyecto de Urbanización. Depuradora y destino del afluente.

• Grado de Urbanización y disciplina urbanística del Planeamiento Parcial.

• Plan Urgente de protección. Dicho Plan debió ser redactado en 197576, por encargo de la Dirección General de Bellas Artes, a los arquitectos Doña Gloria Alcazar, D. Carlos Baztan y D. Carlos Lavesa.

Estos fueron utilizados como base para la redacción de las Normas Subsidiarias de Planeamiento Municipal para Arcos de la Frontera, iniciadas en el año 1980 mediante convenio entre la Excma. Diputación de Cádiz y el Excmo. Ayuntamiento de Arcos de la Frontera, por el que se encarga la redacción de las éstas, a los arquitectos D. Gustavo Escartín y D. Ricardo Urgoiti, con la tramitación que se detalla:

  1. Acuerdo plenario de 22.9.1983, por el que se expone al público, con plazo de un mes, el Avance de las Normas Subsidiarias y se suspende el otorgamiento de licencias en las zonas que se delimitan.
  2. Anuncio a la exposición pública del Avance aparecido en el B.O.P. número 262, de 15.11.1983, y por Bando de la Alcaldía de 21 de Noviembre.
  3. Aprobación inicial por acuerdo plenario del Excmo. Ayuntamiento de Arcos de la Frontera de 27.5.1985 exponiendo a información pública el documento de Normas Subsidiarias por plazo de 30 días, señalándose igualmente las áreas afectadas por la suspensión del otorgamiento de licencias.
  4. Anuncio de información pública de la aprobación inicial de las NN.SS. de Planeamiento aparecido en el Boletín Oficial de la Provincia de fecha 21.6.1985 y en el Banco de la Alcaldía de 27 de junio.
  5. Advertidas deficiencias en la documentación preceptiva se acuerda. nuevo plazo de información pública que se anuncia en el B.O.P. de 11.9.1985.
  6. Acuerdo plenario de 20.5.1986 del Excmo. Ayuntamiento de Arcos de la Frontera aprobando provisionalmente las NN.SS.
  7. Aprobación definitiva por la Comisión Provincial de Urbanismo, en reunión celebrada el día 11.12.1987, con excepción de las deficiencias y modificaciones señaladas en los apartados 3º y 4ºde dicha resolución.
  8. Aprobación definitiva en Sesión Plenaria de fecha 11.4.1988 de la redacción definitiva del texto y planos de las Normas Subsidiarias.

Paralelamente a la elaboración, tramitación y aprobaciones descritas, se han realizado otros estudios relacionados con Arcos de la Frontera, aunque sin ningún rango legal, y que se basan en las siguientes temáticas.

En primer lugar en 1981, se encarga por parte de la Dirección General de Arquitectura del M.O.P.U., un estudio del Casco Histórico, encaminado al desarrollo de una Actuación Piloto. Dicho estudio fue adjudicado al equipo dirigido por el Arquitecto D. José Luis García Grinda. Se entregó la 1ª fase en 1983 y la 2ª en 1986, esta última a la Dirección General de Arquitectura de la Junta de Andalucía, a la que ya se habría transferido las competencias. El trabajo ha quedado posteriormente interrumpido por lo tanto no se ha realizado la 3ª fase. Dicho trabajo contiene un análisis pormenorizado de todas y cada una de las edificaciones del área, y es un buen documento de trabajo que sirvió de base para la definición del inventario de edificios de interés por las NN.SS.

Y en segundo lugar, en 1987, finalizó el otro trabajo, redactado por encargo de la Dirección General de Urbanismo de la Consejería de Obras Públicas y Transporte de la Junta de Andalucía, realizado por los arquitectos D. Juan Manuel Fernández Serdan y D. Rafael Van Baumberghen Hernández, siendo directora del trabajo la arquitecto Doña Rutina Fernández Ruiz. Se trata de un Informe-Diagnóstico Previo del Conjunto Histórico-arquitecto de Arcos.

Arcos de la Frontera PG 1995. Delimitación UE

Plan General Vigente de 1.995

A finales de la década de los 80′ se inician los trabajos de redacción del Plan General de Ordenación Urbanística en sustitución de las Normas Subsidiarias ya redactadas, designando para tal cometido al arquitecto D. José Luis Suarez Cantero. El documento iniciado por éste concluye con la aprobación del documento correspondiente al Avance en sesión plenaria de fecha 10.2.1990.

Posteriormente, como consecuencia del cambio de regidores municipales tras las elecciones municipales del año 1991, se estima oportuna la continuación de la revisión del planeamiento iniciada pero asignado al arquitecto D. Rafael González Calderón para tal cometido, culminando éste la elaboración completa hasta la aprobación definitiva del documento actualmente en vigor con la tramitación que se detalla:

  1. Aprobación inicial por acuerdo plenario del Excmo. Ayuntamiento de Arcos de la Frontera de 21.12.1993.
  2. Aprobación definitiva por la Comisión Provincial de Ordenación del Territorio y Urbanismo con fecha 1.12.1994 a excepción de las modificaciones y subsanación de deficiencias reflejadas en la resolución del PGOU de Arcos de la Frontera.
  3. Publicación en B.O.P. de la provincial de Cádiz nº 12 de fecha 17.1.1995 de la aprobación definitiva.
  4. Aprobación definitiva por la Comisión Provincial de Ordenación del Territorio y Urbanismo del Texto Refundido del PGOU de Arcos de la Frontera en fecha 21.12.1995.
  5. Publicación en B.O.P. de la provincial de Cádiz nº 39 de fecha 16.12.1996 de la aprobación definitiva y las ordenanzas que lo integran del Texto Refundido.
  6. Inscripción en el Registro Autonómico de Instrumentos Urbanísticos, mediante resolución de fecha 13.7.2006, del PGOU de Arcos de la Frontera con el nº 1.310, en la Sección Instrumentos de Planeamiento del Libro de Registros de Arcos de la Frontera de la Unidad Registral de Cádiz.

Arcos de la Frontera. PG 1995 Usos Globales Núcleo principal

No se tiene constancia de inicio de tramitación alguna para la revisión o innovación del PGOU de Arcos de la Frontera desde la aprobación definitiva del TR del PGOU de Arcos de la Frontera en el año 1995 hasta el año 2006, momento en el que se inician los nuevos trabajos destinados a la nueva revisión de éste.

Es en esta fecha, noviembre de 2006, en la que se hace el encargo al equipo dirigido por el Arquitecto D. Ricardo Bajo Molina de la elaboración de los Estudios Previos y Diagnóstico de la Revisión del PGOU de Arcos de la Frontera, documento que se elabora y que no tiene continuación en nuevos documentos quedando paralizado hasta la presente fecha en la que se retoma con el documento que nos ocupa.

Avance PG 2014 Arcos de la Frontera. Modelo Ordenación Territorial Núcleo principal

Como consecuencia de la tramitación descrita, el Texto Refundido del PGOU de Arcos de la Frontera aprobado en el 21.12.1995 es el documento actualmente en vigor correspondiente al planeamiento municipal en vigor.

Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico de Arcos de la Frontera.

El Texto Refundido del PGOU de Arcos de la Frontera aprobado definitivamente en el año 1995 incluye la delimitación del Conjunto Histórico Artístico vigente hasta el momento. Dicho ámbito viene definido tras la declaración, en Decreto 617/1962, de 15 de Mayo, de Monumento Histórico-Artístico la Ciudad de Arcos de la Frontera “en todo el conjunto determinado por la vieja muralla definido por los restos que de la misma se conservan, limitando a E y O, por las peñas Vieja y Nueva, donde se hallan los acantilados, y al N y S, por las escarpas, hasta los restos de muralla” con los límites que se detallan en plano adjunto.

El Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico de Arcos de la Frontera se inicia con la designación del Arquitecto D. Pablo Diañez para la elaboración y redacción del mismo, llegando hasta su aprobación provisional, documento que es informado por parte de la Dirección General de Bienes Culturales mediante resolución de fecha 11.4.2002 en sentido desfavorable por las cuestiones en ésta reflejadas.

Posterior al decreto 617/1962 señalado, una vez aprobado el PGOU municipal y tras la aprobación provisional mencionada, la Junta de Andalucía, por Decreto 105/2004 de 16 de Marzo de la Consejería de Cultura, amplia la delimitación del Conjunto Histórico y lo dotó de un Entorno de Protección (BOP n. 74 de 16/04/2004).

Con esta delimitación de partida, se asigna al equipo técnico dirigido por el Arquitecto D. Ricardo Bajo Molina la elaboración y redacción del Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico de Arcos de la Frontera con fecha 6 de octubre de 2.004, documento que ha derivado en los trámites que a continuación se detallan:

  1. Aprobación Provisional del PEPCHAF en sesión plenaria de fecha 22.10.2001 (BOP de 13/03/2007).
  2. Resolución de la Comisión Provincial de Ordenación del Territorio y Urbanismo de 30.1.2007 y 23.3.2007 por la que se aprueba definitivamente el documento salvo en el ámbito del SUP-1 “Cerro de la Reina” que queda suspendido por la necesidad de corregir una serie de deficiencias.
  3. Publicación en BOP de la provincia de Cádiz nº. 180 de fecha 30.8.2007.

Tras la aprobación y publicación del documento actualmente en vigor, se tramita por parte del Excmo. Ayuntamiento de Arcos de la Frontera la subsanación de las deficiencias señaladas por las cuales se suspende el ámbito del SUP-1 “Cerro de la Reina” con el documento de cumplimiento denominado “DETERMINACIONES DEL PLAN ESPECIAL DE PROTECCIÓN DEL CONJUNTO HISTÓRICO DE ARCOS DE LA FRONTERA PARA EL SECTOR SUP-01, CERRO DE LA REINA” con el resultado que sigue:

  1. Aprobación provisional en sesión plenaria de fecha 28.6.2010.
  2. Resolución de la sección de urbanismo de comisión provincial de ordenación del territorio y urbanismo de fecha 12.4.2011 por la que se aprueba definitivamente el documento.

Plan Especial Protección Casco Histórico Arcos de la Frontera

Adaptación Parcial del PGOU a la LOUA

Con fecha 10.3.2009 se asigna al equipo técnico dirigido por el arquitecto D. Ricardo Bajo Molina la redacción del documento de Adaptación Parcial del PGOU de Arcos de la Frontera a la LOUA, formulada al amparo de lo dispuesto en la Disposición Transitoria Segunda de ésta, desarrollada mediante el Decreto 11/2008 de 22 de enero por el que se desarrollan procedimientos dirigidos a poner suelo urbanizado en el mercado con destino preferente a la construcción de viviendas protegidas. El citado documento, una vez elaborado y redactado conforme a las determinaciones de la LOUA, culmina con la aprobación definitiva de éste tras las fases que se detallan:

  1. Acuerdo de Junta de Gobierno Local de fecha 27.4.2009 por la que se somete el documento denominado “ADAPTACIÓN PARCIAL DEL PGOU DE ARCOS DE LA FRONTERA A LA LOUA” redactado por los Servicios Técnicos Municipales, al trámite de información.
  2. Aprobación definitiva del documento de “ADAPTACIÓN PARCIAL DEL PGOU DE ARCOS DE LA FRONTERA A LA LOUA” por acuerdo de pleno de fecha 28.6.2010.
  3. Inscripción en el Registro Autonómico de Instrumentos Urbanísticos con fecha 8.6.2011, del documento de Adaptación Parcial del PGOU de Arcos de la Frontera a la LOUA con el número 1.310.

Respecto al contenido del documento de Adaptación Parcial del PGOU, nos encontramos, en primer lugar, con una conversión de la literatura reglada incluida en la memoria del actual PGOU95 a la terminología y determinaciones que la legislación urbanística y sectorial en vigor establece.

Modificaciones del PGOU

Desde la entrada en vigor del Texto Refundido del PGOU de Arcos de la Frontera en el año 1995, el contenido de éste y sus determinaciones han sufrido modificaciones que afectan tanto a condiciones generales o particulares incluidas en las distintas ordenanzas como a la ordenación estructural mediante nuevas clasificaciones de suelos o alteración de las existentes.

Hasta la fecha en la que se elabora el presente documento, nos encontramos que muchas de las modificaciones del PGOU tramitadas por el Excmo. Ayuntamiento de Arcos de la Frontera, se encuentran en distintos estados de tramitación. Algunas de ellas se han paralizado por distintos motivos urbanísticos y/o sectoriales, otras se encuentran actualmente en tramitación y las demás, han sido aprobadas por el órgano competente que corresponde.

En segundo lugar, se complementa e incluye toda la legislación y afecciones sobrevenidas que derivan en nuevas clasificaciones de suelos no recogidas en el PGOU95 y asigna las categorías de especial protección a los espacios así calificados.

En cuanto a las determinaciones de éstas, nos encontramos que algunas afectan únicamente a la redacción del contenido de las ordenanzas de aplicación en sus distintas categorías. Otras, en cambio, afectan tanto a la clasificación del suelo como a alteraciones de alineaciones, alturas o demás consideraciones que inciden en la documentación gráfica contenida en el PGOU y que se recoge en el plano adjunto.

Carta Arqueológica

En lo que se refiere a los yacimientos arqueológicos, el Excmo. Ayuntamiento de Arcos de la Frontera posee como documento de referencia el denominado como Carta Arqueológica Municipal (CAM), redactado por la Arqueóloga Dña. María José Richarte García, a quien se le adjudica la elaboración de ésta en Junta de Gobierno Local de fecha 5.12.2005 y que tras completa redacción queda depositada en marzo del año 2009 tanto en la Consejería de Cultura como en este Excmo. Ayuntamiento para su consulta y aplicación.

La citada CAM identifica los yacimientos arqueológicos incluidos en el T.M. de Arcos de la Frontera, localizados casi en su totalidad en suelo clasificado como no urbanizable, complementándose ésta, en cuanto a los yacimientos arqueológicos, con las determinaciones que establece el PEPCHAF y el anexo del PGOU de Arcos de la Frontera correspondiente que queda integrado en dicha carta.

Aún cuando en el proceso de Revisión del PGOU que se está realizando, se incluirá el documento medioambiental que corresponde, el Ayuntamiento de Arcos de la Frontera firmó compromiso de adhesión a la Carta de Aalborg en el año 2008 y al Programa de Sostenibilidad Urbana Ciudad 21 en al año 2008. En el año 2011 se iniciaron los trabajos de Diagnóstico Ambiental Municipal, con la colaboración de la Consejería de Medio Ambiente y la Diputación Provincial de Cádiz que subvencionan el proyecto a partes iguales.

La finalidad del proceso es obtener un documento propuesta de Agenda 21 de Arcos de la Frontera, temático e interpretativo en torno a la situación medioambiental municipal, de donde resulte la planificación (planes, normativa, proyectos) que den respuesta a actuaciones sostenibles y que posteriormente surjan indicadores ambientales para su evaluación y desarrollo. Fruto de dicha colaboración se elabora en julio del año 2011, por parte de IBERMAD MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO S.L., el documento de Diagnóstico Ambiental

Mapa Acústico

En el año 2012 se realiza por parte de la empresa IBERMAD MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO S.L., informe de ZONIFICACIÓN ACÚSTICA DEL MUNICIPIO DE ARCOS DE LA FRONTERA.

El citado informe tiene por objetivo la asistencia técnica para la ejecución de la Zonificación Acústica a incorporar como mejora en el proyecto de Agenda 21 del Municipio de Arcos de la Frontera, además de dar un paso más en el cumplimiento de las obligaciones y necesidades que derivan de la Ley del Ruido y normas que los desarrollan.

Mediante convenio suscrito por el Excmo. Ayuntamiento de Arcos de la Frontera, fundación ONCE, IMSERSO, Unión Europea y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional del año 2004, se impulsa la contratación, elaboración y redacción del documento PLAN MUNICIPAL INTEGRAL DE ACCESIBILIDAD de la ciudad de Arcos de la Frontera, asignando para tal cometido al Arquitecto D. Cesar Temblador Pereira.

EDUSI

La Diputación de Cádiz “lideró” la presentación de una Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado (DUSI) de la que serán partícipes los municipios del área funcional de influencia de Arcos de la Frontera (Punto 3 del Anexo I de la Orden HAP/2427/2015 del 13.11.2015- Áreas Urbanas formadas por un municipio o conurbación de más de 20.000 habitantes y municipios periféricos de menos de 20.000 habitantes). Los municipios que integrarán la estrategia serán, además de Arcos de la Frontera: Algar, Benaocaz, Bornos, El Bosque, Espera, Prado del Rey, Ubrique y Villamartín (todas ellas pertenecientes a la comarca de la Sierra de Cádiz). 

Pero, no alcanzó la puntuación suficiente en la 2ª convocatoria. ¿Se presentará a la repesca, no?, son 15.187 viviendas catastrales y una población en torno a los 31.000 habitantes

Con una documentación espectacular y unas ideas tan claras como les ha dado el diagnóstico del Avance del nuevo Plan General, Arcos de la Frontera no puede quedarse sin líneas de financiación para sus proyectos territoriales. Ha dado el primer gran paso con los “asentamientos” irregulares, a raíz de la adaptación a la LOUA, y ahora, ha de ejercer su papel de cabecera territorial.

Felicitaciones y todo el apoyo. No ha hecho más que empezar el proceso… El proceso futuro urbanístico de Arcos, reclama atención en temas de:

  • Reconquistar Arcos como referencia territorial
  • Estrategias y objetivos de orientación
  • Carencias de la ciudad
  • Problemas con la vivienda
  • Centro Histórico
  • Movilidad
  • Turismo
  • Actividades económicas e Infraestructuras
  • Espacios Libres y Dotaciones Públicas
  • Los recursos hídricos
  • Crecimiento de la ciudad
  • Ocupación Difusa del Medio Rural
  • La participación ciudadana en el Plan

Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España

YECLA

YECLA. Población (INE)

YECLA Pirámide de Población

YECLA. Paro

YECLA. Deuda


Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Yecla es un municipio de 607,7 km2 y una ciudad española de la Comarca del Altiplano en la Región de Murcia. Situada en el extremo NO de la Región de Murcia, limita al E con la provincia de Alicante y al N y O con la de Albacete.

Yecla es el municipio más septentrional de la Comunidad Autónoma de Murcia, siendo tierra limítrofe con las provincias de Albacete y Alicante. El paisaje dominante lo forman sierras de moderada altitud, con direcciones predominantes SW-NE, que constituyen la prolongación estructural de las zonas externas de las cordilleras béticas (Prebético), con estructuras plegadas de estilo jurásico y vergencia al N. Las principales elevaciones de Yecla son la Sierra de Salinas (1.238 msnm en la Capilla del Fraile), Monte Arabí (1.068 msnm), Sierra de la Magdalena (1.038 msnm), Sierra de las Pansas (1.036 msnm), Cerro Picario (1.035 msnm) y El Puerto (1.030 msnm).La mayoría de montañas, que se levantan sobre el nivel del suelo a modo de islas, se hallan más o menos forestadas y separadas por amplios valles corredores, donde se localizan los cultivos. La vegetación natural principal está constituida por pinares (Pinus halepensis), más o menos densos; el resto lo forman matorrales o espartales de fisionomía arbustiva y ampliamente extendidos.

A lo largo de su milenaria historia, ha recibido numerosas denominaciones, todas ellas bien encaminadas, destacando el rasgo predominante en el paisaje y su repercusión económica. Así por ejemplo, en época romana, este término municipal, junto a otros, formaba parte del “Campus Spartarius”, por ser zona de gran abundancia de pastos. A finales del siglo XIX, aparece un nuevo nombre: “Tierras del Viñedo”, puesto que el paisaje, tras el tratado de vinos con Francia, debido a la crisis padecida en el vecino país, por efectos de la filoxera, hace que estas tierras deriven al monocultivo de esta planta. Por último, en la actualidad, recibe los nombres de “Tierras del Mueble” , debido a la gran industria floreciente y “El Altiplano”.

Sus principales actividades económicas son la industria del mueble, y la actividad vitivinícola, que cuenta con Denominación de Origen Protegida, galardonada internacionalmente. Ambas actividades económicas estuvieron vinculadas en su origen, pues la industria de la madera que se originó para la fabricación de barricas, evolucionó hacia la especialización en el sector hábitat. La ciudad cuenta con una riqueza en patrimonio histórico, arquitectónico, arqueológico y parajes naturales que, junto con el reclamo creciente del turismo enológico, le está suponiendo un tímido ascenso al sector turístico, aún poco desarrollado.

A lo largo de la historia, estas tierras poseen el privilegio de estar localizadas en una encrucijada de caminos de primer orden. Prueba de ello son los múltiples municipios con los que delimita: al N y NE con los de Almansa y Caudete, respectivamente (Albacete), al NO con el de Montealegre, de la misma provincia; al O y S con Jumilla (Murcia), y por último, al SE y E con los de Pinoso y Villena, ambos pertenecientes a la provincia de Alicante.

Esta situación de encrucijada, de enclave entre distintas regiones, ha creado una ciudad abierta, sobre todo en sus últimos decenios, al mejorar sustancialmente la infraestructura de carreteras. Este hecho, junto a la gran revolución industrial experimentada en la fabricación de muebles a partir de los años 60′, ha posibilitado el crecimiento de la ciudad en torno a los viales de comunicación. Los flujos de tráfico y mercancías han crecido notablemente. No hay duda de que esta ciudad, organiza un territorio que sobrepasa los límites estrictamente municipales. Es lugar de paso entre Levante y Andalucía, entre el interior meseteño y la costa mediterránea alicantina, no demasiado lejana. Ciudades como Albacete, Alicante, Murcia o Valencia, forman un cuadrante que tendría 100 kilómetros en cada uno de sus lados, y Yecla, privilegiadamente se encontraría en el lugar central, organizando su propio territorio sin permitir el fuerte tirón que desarrollan estas ciudades fundamentalmente desde la esfera comercial.

1856 YECLA

Su entorno urbano tiene un entramado en cornisa, marcado por la verticalidad de la geomorfología del término municipal, expandido desde el Cerro del Castillo hasta la cadena montañosa levantina y la meseta manchega.

A los pies del llamado Cerro del Castillo, y mirando al NE domina una extensa vega de más de 20 km de longitud y unos 6 km de ancha. Es uno de los típicos corredores con dirección NE-SO de las formaciones del Prebético Externo, en contacto con el dominio ibérico de la Meseta. A esta vega afluyen numerosas cañadas, formadas en las diversas alturas o sierras del término. De estas alturas, las principales son Sierra del Príncipe, Cuchillo y Lácera, situadas al N de la referida vega, y más atrás, hacia el NO, Tobarrillas y Marisparza. En la parte oriental destacan el Serral y la Sierra de Salinas, junto a la sierra de Enmedio. En la parte SO de la vega tenemos la Magdalena, Picarios y El Calderón, los Castillarejos y Algezares en el centro, y por último, el extremo más occidental está ocupado por las Moratillas, Atalayas y el Arabí.

La ciudad se encuentra en la ladera N del llamado Cerro del Castillo, ocupando actualmente el caserío las curvas de nivel desde 580 a 660 m. Este plano inclinado lleva a la ciudad desde la mitad del cerro antes mencionado hasta la vega, que sería el nivel de base.

El casco urbano de la ciudad está dividido en varios barrios: El Sol, García Lorca, Las Herratillas, La Alameda, San Cristóbal, Justina, Cayetano de Mergelina, Santa Barbara y la Decarada.

Posee además una pedanía, Raspay, ubicada 23 km al S de la capital municipal, limítrofe con la localidad vecina de Pinoso.

YECLA. Término municipal

Paleolítico.

Los restos arqueológicos más antiguos de Yecla son del Paleolítico Superior (30.000 aC), situados en los parajes de La Fuente y El Madroño. Las culturas de este periodo fabrican utensilios con materiales líticos, por lo que es fácil encontrar en superficie materiales de sílex trabajados para construir puntas y cuchillos.

Neolítico y Eneolítico

Al entrar en el VIII milenio aC la evolución cultural da paso a otra de las grandes épocas de la Prehistoria: el Neolítico. De una economía basada en la recolección y la caza se pasa a otra, en la que se comienza a domesticar a los animales y a dominar los sistemas de cultivo. Todo ello originará asentamientos más prolongados en el tiempo, que derivarán en el nacimiento de los poblados. En estos poblados aparecerán 2 nuevas técnicas que representan los cambios en la producción material neolítica: el pulido de la piedra y la alfarería. Otra de las características de este periodo son las manifestaciones de arte rupestre. Yecla cuenta en el Monte Arabí con varios abrigos rocosos decorados con pinturas de arte rupestre. Entre éstos destacan los Cantos de la Visera I y II, que fueron en 1912 las primeras encontradas en la Región de Murcia y junto a todas las del arco levantino español la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad a las pinturas rupestres en el año 1998.

El siguiente periodo, denominado Eneolítico (3000 aC), está marcado por la evolución tecnológica que supone descubrir la metalurgia. Además de la sustitución de la piedra por el cobre en la fabricación de útiles, este periodo contempla otras características sociales:

  • La vida urbana se desarrolla. Yecla cuenta con 2 asentamientos en llano: La Balsa y La Ceja. En estos yacimientos se hallan abundantes cerámicas decoradas.
  • Los rituales funerarios pasan a ser colectivos. En las cuevas de La Atalaya y de la Sierra del Cuchillo se encontraron manifestaciones de estas prácticas. Junto a los cuerpos se depositaban ricos ajuares funerarios, compuestos básicamente por abalorios, hachas y cerámicas.

Edad de los Metales

La Edad del Bronce (II milenio aC) se caracteriza por la dominación de la metalurgia del Bronce (aleación de cobre y estaño). Este periodo proporciona a Yecla un conjunto interesante de yacimientos, ya que por su emplazamiento se encontraba en comunicación con la cultura del Argar (área almeriense), el Bronce manchego y el Bronce levantino de Valencia. Esta mezcla de culturas ha propiciado que la Edad de Bronce en Yecla presente características propias de las tres áreas.

De la totalidad de yacimientos destaca el del Cerro de la Campana. A escasos kilómetros del centro de la ciudad, es un claro ejemplo de asentamiento de este periodo. El espacio se divide en 3 áreas: el cerro, donde se sitúan las viviendas y la industria; el monte bajo, para la caza o pastoreo; y la llanura, destinada al cultivo de cereal. Pero hay otros muchos yacimientos, como: Arabilejo, Castellar y Pulpillo, todos cerros fortificados; o La Perdiz, Monte Felipe, Las Moratillas, El Portichuelo, con abundantes restos de cerámica e industria lítica.

Cultura íbera

La cultura íbera comenzó en el s VII aC, y dejó en el Altiplano de la Región de Murcia un interesante conjunto de poblamientos. La cultura íbera del Sureste peninsular engloba Alicante, Murcia y parte de Albacete, por tanto el área de Yecla posee las características comunes de las tres zonas. La construcción de casas de adobe en los cerros y su actividad alfarera han legado un patrimonio arqueológico de gran valor para el conocimiento de estos pueblos.

Entre las manifestaciones artísticas encontradas de la cultura íbera priman las esculturas de Damas, con una gran semejanza al estilo fenicio y griego. Esta influencia se debe al continuo flujo de relaciones comerciales y culturales en las zonas ribereñas del Mediterráneo. Yecla presenta en la cara SO del Cerro del Castillo un antiguo santuario íbero, emplazado en la Cueva de la Zorra. El yacimiento contenía varios objetos destinados al culto. Entre ellos platos decorados con motivos geométricos y vasos de libaciones.

Época romana

La conquista del territorio peninsular y su posterior anexión al Imperio Romano alteran levemente la articulación social de los antiguos pobladores íberos del Altiplano. Yecla, por su situación geográfica, sirve de puente entre las comarcas del centro de la Meseta, el Levante y Andalucía Nororiental. Prueba de ello son los tramos conservados de la Vía Augusta, que atraviesa los 3 territorios.

La actividad sigue siendo, predominantemente, agraria. Se desarrollan una serie de villas rústicas entre las que sobresale el conjunto de Torrejones. Este yacimiento romano, situado muy próximo al actual núcleo urbano de Yecla, destaca por su extraordinario mosaico. El hallazgo fortuito se debió a unos trabajos agrícolas, y fue el profesor Nieto Gallo quien procedió a la excavación para su posterior exhibición en el Museo Arqueológico Municipal ‘Cayetano de Mergelina’.

El sistema monetal romano tenía como patrón un lingote de cobre de unos 2 kilos, conocido como as. Esta moneda presentaba múltiples subdivisiones como el sestercio, el denario, el antoniniano, o el folis. En Yecla se encontró un conjunto de 9 monedas conocido como Tesorillo de los Torrejones, que ayudó a fechar la ocupación del yacimiento de la villa romana.

Las creencias religiosas de Roma se extendieron a todo su orbe, al igual que el idioma o la moneda. Se asimilaron los nuevos dioses, implantándose el culto y los ritos. El amuleto de bronce de la Casa de las Cebollas, encontrado en un paraje cercano a Yecla, es un claro ejemplo de la normalización de la fe romana en las gentes del Altiplano. Tiene  forma de ‘Y’, y con él se rendía culto a Príapo, dios menor romano. Según el culto, este dios protegía las cosechas y ahuyentaba el mal de ojo.

En Yecla también se han encontrado restos de ritos funerarios en época romana: la inhumación y la incineración. Los restos del cuerpo incinerado reposaban en una urna dentro de un nicho sellado por una lápida. En ésta se hacía constar nombre, edad, sexo y cargo del difunto. En las Casas de Almansa han podido hallarse vestigios de incineraciones, una lápida de mármol con la inscripciones y algunas urnas. El conjunto del Pulpillo, de edad más tardía, presenta un conjunto de fosas excavadas en la roca y cubiertas con una teja. En su interior se hallaron ajuares funerarios compuestos por cerámicas de Terra Sigilata.

Alta Edad Media (siglos VIII-XIII)

La comarca entra en declive a partir del s VI dC, debido a la situación de inseguridad que se vive en toda la Península por la expansión del Imperio musulmán en el Norte de África. En el año 711 los musulmanes entrarán en la Península Ibérica, y toda la zona estará en su poder hasta el s XIII. Entre los s VIII-X la zona se encuentra prácticamente despoblada. Apenas se conservan restos de algún asentamiento ocasional en las inmediaciones de la actual ciudad de Yecla.

A partir del s XI comienza a resurgir la ciudad con la construcción de una fortificación en el Cerro del Castillo durante la pertenencia a la Taifa de Denia. Es en estos momentos cuando se acuña el topónimo de Yakka, que dará origen a la actual Yecla. La población no se forma como una medina, sino más bien como un hisn (castillo) en un cerro próximo, y en torno a su protección se agrupan pequeños poblados de actividad agraria. Con la unificación almohade a mediados del XII, la población de Yakka sufre un impulso en su desarrollo gracias a su estratégico valor geográfico. Administrativamente se constituirá como una de las cabezas de la Cora de Tudmir. En esta época nacen las alquerías de Los Torrejones, El Peñón o El Pulpillo; cuyos yacimientos muestran signos de reutilización de materiales romanos por parte de los constructores árabes.

El Cerro del Castillo y el casco urbano de Yecla han legado multitud de piezas de este periodo. Un ejemplo de ello son las piezas de ajuar doméstico encontradas en un ocultamiento dentro de un silo para almacenar grano. Los ocultamientos eran huecos en los que se podía guardar una parte de la cosecha para conservarla mejor. En esta ocasión, incluso se guardaron las herramientas de trabajo. Este hallazgo permitió a los arqueólogos avanzar en el conocimiento de los antiguos pobladores de Yakka. El ajuar doméstico contenía piezas de piedra caliza, cuero y madera; metales, cerámicas, vidrios y semillas. Estos restos, y otros más de época musulmana de Yecla, se encuentran expuestos en el  Museo Municipal de Arqueología.

Época Cristiana

Así, cuando en la 2ª mitad de siglo se produce la incorporación del Reino de Murcia a la Corona de Castilla, el núcleo había de tener ya poca importancia.

La despoblación del arrabal islámico existente al norte del castillo está constatada por los estudios arqueológicos, en una tónica general de huida de la población musulmana en todo el territorio, lo que se unió a la incapacidad castellana por establecer nuevos colonos en las tierras conquistadas, demasiado peligrosas y demasiado expuestas entre potencias políticas con las que no siempre se tenían relaciones pacíficas, como Aragón o el tradicional enemigo reino de Granada.

Sin embargo, el infante don Manuel, hermano del rey Alfonso X el Sabio y primer señor de Villena, apostó decididamente por la repoblación de sus territorios, entre los que se encontraba el antiguo enclave andalusí de Yakka, al cual le concedería el fuero de Lorca en 1280. Pero sería su hijo don Juan Manuel, el verdadero impulsor de la repoblación bajomedieval del lugar, afirmando la consolidación del asentamiento y organizando el concejo.

Baja Edad Media (Siglos XIV-XV)

La paulatina reconquista del territorio peninsular por parte de los cristianos llega a Yecla en 1243. El príncipe don Alfonso, futuro Rey Alfonso X el ‘Sabio’, toma posesión de Castilla y anexiona el reino de Murcia tras el Pacto de Alcaraz, firmándose posteriormente el Tratado de Almizra con Jaime I para fijar las fronteras de los reinos de Aragón y Castilla. Un nuevo núcleo de población pasa a asentarse en la ladera N del cerro. La repoblación se lleva a cabo por castellanos para afianzar la reconquista. Los límites de la ciudad medieval se situarán entonces entre la Cruz de Piedra y el Cerro del Peñón.

En su resurgimiento, a mediados del s XV, la ciudad cuenta con unos 1.500 habitantes. La titularidad de la villa pasó a manos del marqués de Villena, don Juan Manuel. Posteriormente perteneció a su corregimiento, y así permaneció hasta el año 1746. Yecla conoció una fase de esplendor y desarrollo urbano en el s XVI, durante el reinado de Carlos V y Felipe II. La arqueología ha rescatado la necrópolis cristiana bajo-medieval, hallada en el solar del cementerio eclesiástico. Se encontraron materiales en cerámica y monedas que datan del último cuarto de s XV. La conocida como Iglesia Vieja o Parroquia de la Asunción debió comenzarse en esta época, ya que la nave central es de estilo gótico, aunque el ábside y la torre, de terminación posterior, son renacentistas.

Siglo XVII

El s XVII fue un siglo de recesión en casi toda Europa. Estuvo marcado por crisis económicas generadas por la dura transición del feudalismo del Antiguo Régimen al liberalismo; y agravado por las malas cosechas y epidemias que devastaron la población. En este sentido Yecla no fue una excepción. La población se redujo drásticamente, debido en parte a las epidemias y a las crisis famélicas pero, sobre todo, a los decretos de expulsión de los moriscos del reino de Murcia a comienzos del s XVII.

1788 YECLA

Siglo XVIII

La siguiente centuria, en cambio, fue de prosperidad y desarrollo para la villa de Yecla. El crecimiento de la población queda constatado en el censo del marqués de la Ensenada en 1755. En ese año hay en Yecla 6.608 habitantes, según los datos oficiales. De los cuales 3.344 son hombres y 3.264 mujeres. Los censos posteriores de Aranda y Floridablanca muestran una tendencia alcista de la población, llegando casi a los 10.000 habitantes.

La expansión urbana se proyecta al N, con un trazado equilibrado de calles y plazas. Se edifican la Iglesia de la Purísima y casonas solariegas blasonadas, donde habitan las clases dominantes de la sociedad yeclana. La basílica arciprestal de La Purísima o Iglesia Nueva se comenzó a construir en el 1775 y llevó casi un siglo su terminación. El templo está coronado con una cúpula semiesférica decorada exteriormente con un original mosaico. Fueron responsables de su construcción el arquitecto José López y Mauro Minguet.

Un acontecimiento que marca socialmente el s XVIII son los pleitos de hidalguías. La condición de hidalgo confería una serie de privilegios y prerrogativas, tales como no tener que prestar servicio militar, no poder ser encarcelado por deudas, no sufrir embargos de armas, o el uso del distintivo de Don delante del nombre. El medio centenar de familias procedentes de Castilla que habían participado en la Reconquista de Yecla tenían pretensión de hidalguía pero, debido a la desaparición de los documentos que lo probaban, tuvieron que pasar por varios procesos a lo largo del siglo. Finalmente Carlos III ratificó la hidalguía de 44 vecinos.

Un edificio destacable construido en este siglo es la casa Palacio de los Ortega, que actualmente alberga el Museo Arqueológico, una sala de exposiciones de pintura, el Museo Etnológico, el Archivo Municipal y la Biblioteca. Un personaje ilustre de la Yecla de este siglo es el pintor Aguirre, que hace numerosos retratos de Carlos III y es compañero de Goya.

Siglo XIX: el desarrollo de la industria vinícola

El s XIX se inicia con convulsiones. Yecla es invadida por tropas de Napoleón el 9.1.1812. Se calcula que unos mil yeclanos participan en la Guerra de la Independencia y son muchas las víctimas en los saqueos y represalias francesas. Para conmemorar estos acontecimientos nacieron las fiestas de Los Judas, a principios de mayo. Las tropas españolas mandadas por el general Miralles luchan contra los franceses para expulsarlos de Yecla. La vuelta a la soberanía española no supondrá para la ciudad beneficio alguno. Con Fernando VII las represalias absolutistas son duras, al haber jurado Yecla la Constitución de Cádiz en el Trienio Liberal.

Entre los males de la villa a lo largo del siglo se encuentra la hostigación por grupos de bandoleros y por partidas armadas de carlistas, seguidores del infante Don Carlos de Borbón. Los padres franciscanos son expulsados por desórdenes políticos el 7.3.1836, y su monasterio queda abandonado. Por último, varias epidemias de cólera sumen al pueblo en un estado de decadencia.

Finalizando el siglo se produce un periodo de riqueza (1856-1890). Gracias a la plantación de vides se potencia la industria vinícola y llegarán a la ciudad los Padres Escolapios, entre los que encontramos a grandes pedagogos, como el padre Carlos Lasalde. Ellos educarán a las posteriores generaciones de niños yeclanos. Aprovechando la bonanza económica se concluye la construcción de la Iglesia Nueva. Una fecha muy importante que no podemos pasar por alto es el 3.12.1878, cuando por Real Decreto el Rey Alfonso XII concede a Yecla el titulo de ciudad. A finales de siglo Yecla llega a los 19.000 habitantes, quedando coronada la última década del XIX con la llegada de la luz eléctrica a la ciudad.

Siglo XX: el florecimiento de la industria del mueble

El s XX se inaugura con avances como el ferrocarril que une Jumilla y Yecla; el primer periódico local, El Eco Regional; el cinematógrafo; y el primer vehículo a motor que pasea por sus calles. La década de los 20′ fue de prosperidad para el pueblo. En estos años se dota a la ciudad de las infraestructuras necesarias para llevar el agua potable y el alcantarillado a las casas. Gracias a vides traídas de América se vence a la plaga de filoxera, que amenazaba la producción de vino. Además se instalan los primeros talleres de ebanistería con mano de obra sobrante del sector vinícola. Ésta será la Yecla que inmortalizará Azorín en sus escritos.

La Guerra Civil, al margen de la pérdida de vidas, se cobró varias iglesias y los archivos eclesiásticos. En las décadas de los 50′ y 60′ se apuesta con éxito por una industrialización basada en la fabricación del mueble. Se crean Mercados y Ferias del Mueble para dar proyección a las creaciones locales. Y se realizan escuelas y centros de formación profesional para abastecer de trabajadores cualificados al sector. En la actualidad existen más de 400 empresas dedicadas a la fabricación de muebles, auxiliares, tapizados y empresas afines a la madera, que han convertido a Yecla en un enclave industrial de gran importancia en la Región de Murcia.El Castillo de Yecla

En lo alto del cerro se construye una alcazaba en lugar muy estratégico. Los fines son puramente defensivos y de control de ruta. El caserío comienza a crecer fuera de la fortificación. A extramuros, se forma un primer arrabal. Hasta aquí todo tiene un curso lógico, pero ¿por qué este crecimiento hacia el N? No es, ni mucho menos, un capricho de los moradores instalar la ciudad con esta orientación. Se pierde el gran soleamiento que reciben las ciudades fijadas en la solana, las casas ganan un mayor aumento de humedad. También se expone la ciudad al azote de los fríos vientos meseteños del invierno. Por otro lado, observamos que en la vega existe peligro de inundaciones por el drenaje de las ramblas que desembocan en ella. Ante estos factores negativos, aparecen otros que dan una explicación a esta particularidad. Por un lado, las tierras más fértiles y con posibilidades de regadío están al N en la vega, el nacimiento de agua del Cerro de la Fuente está también al N, y por último, la llegada de grandes vías de comunicación procede de corredores que miran al N. La ciudad no puede crecer de espaldas a la llegada de sus visitantes.

El castillo de Yecla se situaba sobre un plano irregular, adaptado al terreno, por lo que presenta una planta ligeramente triangular, inscrita hacia la ladera sur del cerro.

En su fachada norte, dada la configuración topográfica, se dispusieron 2 grandes torreones de esquina en los extremos O y E, mientras que la cortina que se extiende entre ellos presenta otras 3 torres cúbicas adosadas al muro.

Los lienzos del S y el E, por ser mucho más difícil el acceso por cuestiones orográficas, presentan una disposición defensiva más sencilla, reduciéndose en la práctica a la existencia de la muralla.

El interior del área fortificada quedaba dividido en 2 partes. Una, a modo de recinto principal, se situaba en el sector E, delimitada por los muros exteriores de la fortaleza y por una serie de estructuras internas que incluían una gran cisterna rectangular (con unas dimensiones de 10 x 3 m); se trataba, al parecer, del área de servicios y su espacio residencial. Mientras, el otro reducto, que se extendía hacia el centro y el extremo SE, quedaba constituido como albacar, para el refugio del ganado y la población en tiempos de peligro. Las estructuras defensivas se construyeron mayoritariamente con tapial en diferentes variantes.

La fortaleza remonta sus orígenes a una fecha indeterminada que se puede situar en torno a los siglos X y XI dC. Gracias a las reiteradas investigaciones arqueológicas llevadas a cabo en los últimos años, sus hoy ruinas han revelado diferentes datos que profundizan en los orígenes del poblamiento islámico de Yakka, topónimo origen de la actual Yecla.

Desde su estratégico emplazamiento se controlaba la ruta que comunica, por el interior, Andalucía con el Levante, así como la vía que enlaza la Meseta con el Mediterráneo.

El castillo de Yakka era entonces un “hisn”, o castillo rural que además de ejercer un control militar sobre el territorio y las vías de comunicación, daba un espacio defensivo a las gentes que vivían en la misma población y las áreas rurales circundantes. Precisamente la inseguridad en la zona se acrecentó durante la primera mitad del siglo XIII por la situación fronteriza con los reinos cristianos.

Si los habitantes musulmanes se habían establecido hacia el S del castillo, los cristianos lo hicieron al N. Aunque se perdieron ciertas condiciones climatológicas beneficiosas para la vida cotidiana, las tierras más fértiles y propicias a la irrigación están situadas en la zona septentrional del cerro, y la llegada de las principales vías de comunicación se producía también por este sector.

Preocupado por la seguridad y defensa de los vecinos es a don Juan Manuel al que se le atribuye el mandato para construir una 2ª línea de muralla, que hubo de realizarse entre los finales del s XIII y los comienzos del XIV. El nuevo muro se extendía por el llamado paso de la bandera, y discurría por la parte NO del cerro. Protegía así a la por entonces pequeña población y reforzaba el sector más débil de la fortaleza.

A comienzos del s XV, la pujanza demográfica del núcleo llevó a un desplazamiento del centro urbano hacia las faldas del cerro, en torno a dos áreas que iban a quedar unidas: Santa Bárbara al O y un nuevo espacio surgido al E, donde se configuraría la plaza Mayor. Pero fue a finales del s XV cuando se produjo la pérdida de la importancia militar que hasta entonces había tenido el castillo de Yecla.

Las causas principales fueron la incorporación del señorío de Villena a la Corona, y la atenuación del peligro fronterizo a causa de la conquista de Granada y la unificación de las casas reales de Aragón y Castilla. Con ello, las zonas urbanas inmediatas a la fortificación, enclavadas en los difíciles riscos del monte, se desplazaron ya decididamente hacia los pies del cerro, dando paso a un asentamiento de la población sobre unos espacios más amplios y de más cómodo acceso. Fue aquí cuando comenzó el progresivo pero inexorable abandono del castillo.

Francisco José Morales Yago, Doctor en Geografía, amplio especialista en el territorio de Yecla, tiene múltiples publicaciones con el foco en Yecla. Entre ellas destacamos «Globalización y ciudad en Yecla y su área de influencia», “Introducción al estudio del paisaje urbano de Yecla”, “El Casco antiguo de Yecla, un espacio urbano estancado. Propuestas para su recuperación integral” , del que entresacamos:

“…El Casco antiguo en el Conjunto urbano actual.-

En la actualidad, el rasgo más destacado en el conjunto urbano de Yecla es el contraste entre los barrios ubicados en ladera y piedemonte del llamado ” Cerro del Castillo” y los asentados en las zonas bajas o de Vega, por otro lado la compacidad del caserío es enorme, el aprovechamiento máximo del suelo ha hecho que la ciudad crezca más en altura que anchura, con la casi total ausencia de amplios espacios de ocio.

El crecimiento de la ciudad se ha visto afectado por varios factores:

– La existencia de Agua. La fuente principal que abastece la ciudad queda situada al Norte de la misma, este hecho ha influido notablemente en la ubicación de la ciudad a la Umbría del Cerro, con los consiguientes inconvenientes desde el punto de vista climatológico: Vientos fríos, falta de soleamiento y humedad, etc.

– La barrera topográfica del Cerro del Castillo. La falta de accesibilidad dificulta la expansión del núcleo con dirección sur.

– Presencia de Tierras de Cultivo. La llamada Vega constituye una amplio colector o zona de drenaje desde la edad media se trata de una zona de regadíos, con tierras de primera calidad, al estar situadas al norte de la ciudad han efectuado un prolongado ” tirón” de los habitantes, en la actualidad este espacio por excelencia de gran rentabilidad agraria esta pasando a formar parte de un gran cambio en los usos del suelo. orientados a la instalación de viviendas unifamiliares aisladas de carácter residencial o veraneo.

– Vías de acceso. Las carreteras o vias de comunicación tienen una forma tentacular, penetrando por el límite norte en la ciudad, la orientación sur ha quedado relegada.

– Barrera Física del Tren. Hasta el año 1969 se mantiene la línea de tren que cierra todo el crecimiento noreste de la ciudad, por causas psicológicas nadie se instala “al otro lado de la vía”.

– Barrera física del nuevo cementerio. En 1833 se traslada el cementerio desde el centro de la ciudad hasta la zona conocida por ” Las Pozas” , este hecho determinará el cierre de la ciudad por su extremo Sur.

El resultado de todo ello es la configuración de un casco urbano de forma alargada, la ciudad ha crecido más hacia los extremos, sobre todo en la parte Este en donde existe más suelo, destacando varias áreas urbanas:

Yecla. Planificación urbana, según Francisco José Morales Yago, Introducción al estudio del Paisaje Urbana de Yecla (1991)

En Yecla, observamos en la ciudad la existencia de 3 tipos de trama o planificación urbana.

1 El recinto medieval.

Representa los barrios de mayor antigüedad del casco urbano. Recoge desde la fundación de la ciudad en época musulmana (s. X-XI), hasta la nueva planificación del “Siglo de las Luces” (XVIII). Topográficamente, ocupa las áreas más elevadas del casco urbano, entre las hipsohipsas 620-660. El rasgo fundamental es un conjunto de calles laberínticas, angostas y retorcidas. El trazado es irregular, aunque siempre existe una gran adaptación de las calles a la orientación S-N, debido a las torrenteras que descienden desde lo alto del cerro a la vega. Por lo tanto, esta zona no registra inundaciones nunca, debido a sus grandes pendientes. Tenemos el ejemplo de calles como Ramblizo, Jumilla o La Rosa.

El ambiente de estas calles tiene un tono privado, hermético. Las casas sufren desniveles, se cimentan sobre la roca. Por ejemplo, en la calle Inventor Daza, hay calles en recodo que vuelven sobre sí mismas, callejones sin salida que forman plazuelas con breves ensanchamientos, como la Plaza Bailén, Rincón, etc.

Destaquemos seguidamente algunos topónimos, nombres de calles que reflejan fielmente su fisonomía:

Rasgos geográficos: Casas Altas, El Peñón, Cerro, Salsipuedes y Arrabal (esta última desaparecida).

2 El Ensanche.

Representa una nueva visión de concebir la ciudad. Estamos ante un desarrollo racional y ordenado, representado por el plano ortogonal o en cuadrícula, calles anchas y rectas que se cortan de forma paralela.

Tiene su origen y desarrollo a partir del siglo XVIII hasta la actualidad. El ensanche conecta la ciudad medieval con la vega. Las actuales calles de El Niño y Hospital recibieron en el pasado el nombre de Calle Nueva (año 1588) porque separan la trama irregular del ensanche propiamente dicho.

Gremiales: Carnicería, Jabonería.

El rasgo de ser un lugar alto y de pendientes repercute en la ausencia de lluvias cuando llegan épocas de máximo drenaje.

Dentro de la gran extensión del Ensanche, destacamos el centro del mismo: calle Rambla-San Francisco Callejón Ancho. Esta área urbana recoge toda la vida cultural y administrativa de la ciudad, así como la mayor densificación de equipamientos. También ha recibido los mayores efectos de la especulación incontrolada.

3 Los barrios periféricos.

Estamos ante la ciudad construida en los últimos años, y más concretamente a partir de los años 60′, época del primer florecimiento industrial de la ciudad, debido a la elaboración de muebles.

Destacamos la presencia de una serie de barrios conectados, por un lado al ensanche, y por el otro a las afueras de la ciudad. Falta de equipamientos y un aspecto de ciudad-dormitorio, en donde las relaciones de vecindad están olvidadas, son los rasgos más destacables. Entre este anillo exterior de barrios destacamos García Lorca, Estación, Herratillas y Barrio del Sol, este último mucho más conectado y con grandes perspectivas en la mejora de calidad de vida. Abundan en todos ellos las viviendas de protección oficial.

La construcción urbana.

Tres son los elementos que integran la construcción urbana, el entramado, la tipología de los edificios o viviendas, y el volumen de la edificación o densificación urbana.

1 El entramado urbano.

El entramado consiste en la forma de ordenarse y agruparse los edificios en el interior de la ciudad. Esta ordenación, ni es la misma en todas las partes de la ciudad, ni se ha efectuado siempre de igual modo, sino que ha evolucionado con el paso del tiempo, según las distintas tendencias urbanísticas. En el caso de Yecla podemos encontrar, a través de la manera de disponerse los edificios y la intensidad de ocupación del suelo, 2 entramados: cerrado y abierto.

  • Entramado cerrado.

Son los edificios situados unos junto a los otros, de manera continua, las típicas manzanas compactas, buscando una continuidad de fachada, dejando pequeños patios interiores. Es el entramado más destacado de Yecla, tanto en el barrio medieval, con un caserío muy compacto, con líneas de fachada diferentes, como en el ensanche, con una misma línea de construcción, encontramos este tipo de planificación.

  • Entramado abierto.

Los edificios se disponen de manera aislada o adosada, dejando espacios libres entre ellos. En Yecla, este tipo de construcción lo encontramos en los barrios de más reciente creación, por ejemplo, el Barrio del Sol, integrado por bloques de viviendas multifamiliares, García Lorca… También lo encontramos en la creación de viviendas unifamiliares a modo de bungalows, como por ejemplo la cooperativa de viviendas ” Miguel Palao” , o “Las Herratillas” .

Características de las viviendas.

El INE posee una de las mejores fuentes de información para conocer, tanto el volumen como las características de la vivienda. Vamos a tomar como referencia y metodología de trabajo la comparación entre la media provincial y el núcleo de Yecla. Aunque sabemos que los datos son aproximados y están sujetos a posibles cambios, esta comparación nos permitirá obtener resultados bastante aproximados a la realidad. Tras mostrar los datos del INE, pasaremos a conocer, de una forma más subjetiva, el espacio urbano, estudiándolo de forma perceptiva.

Yecla. División en sectores urbanos, según Francisco José Morales Yago, Introducción al estudio del Paisaje Urbana de Yecla (1991)

El emplazamiento de la vivienda.

Espacio y ordenación de viviendas están íntimamente unidos. El PGOU califica como suelo urbano de uso residencial los sectores 1, 2, 3, 4, 6 y 8. Comparándolos, observamos que el nº 1 ocupa el área central de la ciudad. Tiene como eje la calle de San Francisco. En el cuadro que presentamos, el grado de consolidación es de 100. En esta zona no queda suelo en reserva, y la densidad Viv./Ha. es una de las más altas de la ciudad. Existen muchos edificios de gran altura. Esta gran densificación se encuentra un poco frenada por la existencia de grandes casas solariegas que ocupan mucho espacio y sólo vive una familia. También es el lugar mejor dotado en espacio de uso público: gran cantidad de establecimientos, edificios de la administración, el mercado central, parque, Iglesia Vieja y Nueva, etc. están ubicados aquí, y además el espacio dedicado a equipamiento comercial es el mayor de la ciudad.

El sector n° 2, siguiendo el PGOU, es el más extenso de la ciudad; ocupa 130 Ha; su densidad bruta de Viv/Ha es menor que en la zona 1, un 92% es el grado de consolidación (quedan 10 Ha de suelo vacante), que se correspondería con la segunda corona que rodea el área central. Estamos en el ensanche oriental y occidental. Las alturas han comenzado a disminuir, y el espacio dedicado a construcciones no residenciales es menos extenso. Destacamos el mercado de San Cayetano y el campo municipal de deportes. En esta zona, el PGOU autoriza hasta cuatro plantas (planta baja +3) en altura máxima y planta baja más dos alturas de mínima. Pensamos que en próximos años, este sector registrará una mayor densidad Viv./Ha, pues es actualmente el que mayor impulso constructivo está generando.

El sector 3 se identifica con la antigua ciudad medieval. Está alrededor del piedemonte, en el Cerro del Castillo. Aquí encontramos la típica casa yeclana que hasta los años sesenta se encontraba por toda la ciudad, incluso en el área central, aunque en este último caso, combinada con las casas palaciegas. Esta casa tan peculiar en el sector 3 se conoce con el nombre de “tejabana” (no tiene ninguna planta) o puede tener una. Cabe destacar que estamos ante el espacio más intacto de la ciudad. En cuanto al número de alturas y cornisa, el P.G.O.U. autoriza una altura máxima de planta baja más una altura (7 m); prácticamente todas las viviendas están adaptadas a este requisito. Es el lugar más degradado de la ciudad, pues la funcionalidad, el grado de confort, son inferiores a otros sectores. Ello tiene relación con la capacidad socioeconómica de los habitantes, que suelen ser empleados eventuales en agricultura, jubilados con bajas rentas y trabajadores del sector secundario, especialmente construcción y ebanistería. Personas del sector terciario (servicios) que vivan en esta zona encontramos muy pocas; se observa un gran cambio de funcionalidad en las casas que antes se adecuaban a la economía agrícola: ancho portalón en la calle, por donde entraba el carro, en la parte baja un pasillo corrido y a ambos lados las habitaciones, cocina y salón. Al fondo, el patio con cuadra, para dejar aperos, carro y criar animales. En la planta de arriba, el “pajar” o granero. Actualmente el automóvil ocupa el lugar destinado al carro, y en los graneros se construyen terrazas o habitaciones. Este giro de tan gran magnitud en la funcionalidad de la vivienda, tiene en el cambio de actividad económica la base principal; hemos pasado a una economía industrial, y la adaptación ha sido necesaria.

El sector 4 es una zona de nueva creación. Se prevee en años venideros la desmantelación de una serie de factorías dedicadas a la extracción de alcoholes y grasas que se hallan situadas en el borde septentrional de la ciudad, próximos a la vega. Este espacio tendrá una ordenación eminentemente residencial. La densidad Viv./Ha prevista por el PGOU será de 130 Viv./ Ha, sin lugar a dudas la más alta de la ciudad, muy por encima del zoning n° 1 (centro: 67 Viv./Ha). Pensamos que de realizarse este proyecto, la iniciativa privada realizará un alto grado de especulación, con ganancias demasiados sustanciosas.

El sector nº 6 es un espacio muy reducido (5 Ha). Tiene carácter periférico, y une la vega con el núcleo urbano. Está sufriendo mutaciones, pasando de ser un espacio agrícola a tener funcionalidad educativa (escuela de formación profesional, zona verde, etc.) y viviendas unifamiliares, con una densidad de 40 Viv./ Ha, que es realmente baja.

El último sector dedicado a suelo residencial según el PGOU es el 8. Aprovechando la creación de una urbanización en torno a la fuente principal, (El Trébol, Sol y Sombra) se comienza a partir de los sesenta a construir una serie de segundas residencias. Este espacio se ubica fuera del casco urbano, aunque la distancia y el espacio que los separa presenta signos de colmatación. Tan sólo la existencia de una red de drenaje y el buen aprovechamiento agrícola del suelo han frenado esta conexión. Esta urbanización está compuesta por una serie de viviendas unifamiliares, la mayoría de ellas con carácter de fin de semana o veraneo.

El PGOU, mediante la redacción y ejecución de un PERI, pretende dotar a estos espacios de mejores servicios y asfaltado. Casi todas las viviendas poseen una parcela dedicadas a tareas agrícolas a tiempo parcial, de dudosa rentabilidad, pero muy ociosa. La densidad de vivienda es la más baja de todos los sectores (tan sólo 12 Viv./Ha). Es un espacio tranquilo, mal ordenado, con viales estrechos y faltos de pavimentación.

El principal elemento de ordenación urbana del municipio es el Plan General Municipal de Ordenación Urbana (PGMOU) de Yecla. En él se definen las infraestructuras y se establece la calificación del suelo del conjunto del municipio, se muestra el entramado urbano de la ciudad, se identifican las zonas verdes y equipamiento existente, entre otros.

El nuevo PGMO está aprobado inicialmente, de manera que el documento podrá incluir un diagnóstico de la situación urbana actual del municipio, y su planificación podrá mostrar los nuevos modos y espacios de desarrollo urbano de Yecla. Así, el avance en esta materia para el desarrollo de un nuevo PGMO es primordial para la ciudad.

Como complemento de las actuaciones urbanas en la ciudad, el Ayuntamiento- en colaboración con la Administración Regional y el Ministerio de Fomento- llevó a cabo un Plan de renovación y mejora de las zonas urbanas del entorno del Cerro de Santa Bárbara y Borde del Castillo, en el marco del programa de desarrollo sostenible denominado Área de Rehabilitación Integral (ARI). El objetivo es evitar el progresivo aislamiento social y económico, y la degradación arquitectónica de la zona, mediante la rehabilitación protegida de las viviendas, incluidas actuaciones de obras de urbanización, re-urbanización y accesibilidad universal. Los principios que rigen este programa son la mejora de la eficiencia energética, la higiene, salud y protección del medio ambiente en los edificios y viviendas, y la utilización de energías renovables

El estudio del planeamiento y desarrollo urbanístico de Yecla ha permitido identificar el centro histórico como una de las principales zonas de intervención por aunar zonas desfavorecidas urbanísticamente (con su entramado de calles estrechas y sinuosas, con grandes pendientes, y su mayor densidad de viviendas, unido a un parque residencial necesitado de mejoras, problemas de accesibilidad) y albergar elementos de interés cultural y del patrimonio arqueológico y arquitectónico, de gran potencial turístico. Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), identifica los principales problemas de movilidad en el casco urbano, poniéndose de manifiesto la necesidad de la racionalización del tránsito, incidiendo en el control y ordenación del tráfico, gestión del aparcamiento y potenciación del transporte colectivo.

Según se desprende del análisis del PMUS, la mayor parte de los desplazamientos se realizan en coche de uso privado, tratándose de recorridos cortos y pocos ocupantes. El uso del transporte público o los desplazamientos en bicicleta suponen un porcentaje muy reducido respecto del total de los medios utilizados para dichos desplazamientos.

Plan de Acción para la Energía Sostenible (PAES). Identifica como principal problema, la creciente tendencia en el consumo y emisión de gases contaminantes por parte de la población del municipio, y se exponen las principales estrategias para revertir esta tendencia, aportando soluciones técnicas, de gestión, formativas y fiscales aplicadas, principalmente, a servicios y edificios públicos, equipamiento terciario y edificios residenciales.

– Mapa Ecológico de Yecla, herramienta que pone en relación a la ciudadanía y el medio urbano con el medio ambiente, analizando y catalogando la riqueza medioambiental del municipio, identificando los principales impactos negativos y peligros potenciales que pueden afectar a los espacios de interés ecológico, y con medidas para la conservación general de estas zonas. La principal necesidad que identifica, es la difusión y concienciación ciudadana de la riqueza medioambiental del municipio.

– Plan de Emergencia de Yecla. La existencia de agentes climatológicos extremos, elevado riesgo de inundaciones en determinadas zonas de la ciudad y fuertes vientos ocasionales, son los principales problemas identificados en este plan, que previsiblemente empeorarán, debido al cambio climático y sus consecuencias.

– Planes y programas en materia de Servicios Sociales y Educación. Ante la ausencia de planes sectoriales en la materia, la Memoria del Centro Municipal de Servicios Sociales, ha sido utilizada como fuente. Destaca el desarrollo de numerosos programas asistenciales, de prevención e integración, destinados a los sectores más desfavorecidos de la población: familias con dificultades, infancia y adolescencia, mayores e inmigrantes, principalmente. Según sus datos, se realizaron 2.833 intervenciones, que afectaron a 3.597 personas, frente a 2.317 intervenciones en 2013, lo que muestra un aumento de la vulnerabilidad social y de las actuaciones de emergencia. Destaca la zona centro de la ciudad, donde se ha concentrado más del 50% de las solicitudes de ayuda económica.

Los organismos municipales cuentan con un extenso programa para mejorar la igualdad y favorecer la cohesión social, entre los que destacan programas de intervención de apoyo a la familia, el Plan de Envejecimiento Activo, el Programa de Inserción Socio-laboral de Personas con Discapacidad Intelectual, el Programa de Integración Social de Colectivos Desfavorecidos (en colaboración con Cruz Roja): destinado a facilitar la integración y apoyo a personas pertenecientes a colectivos desfavorecidos; el Programa de Prevención del Absentismo Escolar, el Programa contra la Drogodependencia.

El estudio de estos programas muestra las diferencias sociales existentes según zonas del casco urbano, identificando problemas de exclusión social, colectivos desfavorecidos socialmente o más vulnerables, como son la infancia, jóvenes, emigrantes y la población de mayores y desempleados, con baja especialización o problemas familiares estructurales.

– Plan de Vivienda Solidaria de Yecla (PVS): el Ayuntamiento ha impulsado la creación de un parque de viviendas accesibles a las personas más desfavorecidas, mediante la subvención de los precios de alquiler y la colaboración entre propietarios e inquilinos. Del análisis de este plan se identifica la existencia de colectivos desfavorecidos, con problemas de acceso a una vivienda en adecuadas condiciones de habitabilidad y equipamiento básico.

YECLA PGOU 1984 Clasificación suelo

El vigente Plan General Municipal de Ordenación Urbana de Yecla fue aprobado definitivamente por la Comisión de Urbanismo de Murcia el 2.8.1984, publicándose el correspondiente acuerdo en el Boletín Oficial de la Región de Murcia del día 1 de octubre siguiente.

En virtud del punto a) del art. 1.1.3 del Capítulo 1 del Titulo I de la Normativa Urbanística del Plan General, tras disponer la vigencia indefinida de éste, señala los siguientes casos en que procede su revisión: “a) A los 12 años de su entrada en vigor, sin perjuicio de la revisión cuatrienal del programa de actuación. (art. 48 LS; art. 127.1 del vigente RDL 1/1992) , la revisión del Plan General hubiera debido acometerse en 1996, con adaptación al entonces vigente Texto Refundido de la Ley sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana (R.D.L. 1/1992, de 26 de junio, en adelante TRSL92).

Dado que la constitucionalidad de dicha Ley era cuestionada por varios recursos, se optó por demorar el inicio de los correspondientes trabajos hasta conocer la Sentencia que al respecto había de dictar el Tribunal Constitucional. La Sentencia de día 20.3.1997, que supone la declaración de inconstitucional de numerosos preceptos del TRLS92 y la confirmación del carácter de competencia plena de las autonomías en materia de Urbanismo y Ordenación del Territorio, provocó la definición de un nuevo marco legal estatal acorde con la sentencia (Ley 6/1998, de 13 de abril, sobre Régimen del Suelo y Valoraciones, en adelante LS98).

En consecuencia, la corporación municipal de Yecla estima procedente acometer la revisión del Plan General, aun antes de contar con una Ley Regional del Suelo.

Los trabajos se interrumpen en el año 2002, poco antes de la exposición pública del Avance. En el año 2005 se reanudan los trabajos de Redacción del Nuevo Plan General Municipal de Ordenación Urbana con un nuevo Equipo Redactor que desembocan en el documento de Aprobación inicial.

Ezquiaga Arquitectura, Sociedad y Territorio SL, plantea un modelo territorial, “…que combina la salvaguarda ambiental y el crecimiento compacto del núcleo…”

“… Los importantes valores ecológicos y paisajísticos del término municipal de Yecla hacen necesaria la puesta en valor activa de una importante proporción del término municipal proponiendo la limitación de los usos urbanos y apostando por la preservación de estos suelos. Por otra parte, el mantenimiento del dinamismo económico de Yecla implica la necesidad de prever un crecimiento residencial e industrial significativo. Compatibilizar estos factores requiere un modelo territorial con un crecimiento importante en torno al actual núcleo urbano de Yecla, continuista del modelo compacto tradicional que ha caracterizado la ciudad, y que permite trabajar en la línea de la sostenibilidad urbana.

Una parte muy relevante del suelo del municipio está protegido con alguna figura de carácter superior al propio PGMO, si bien éste pretende resolver las discontinuidades que entre estos espacios de alto valor se producen. Así el suelo Protegido de Protección Específica recoge espacios regulados por PORN, definidos como ZEPA o LIC, e incluso elementos de valor patrimonial como yacimientos arqueológicos que han constituyen BIC.

El PGMO hace una propuesta selectiva de aquellos suelos que por su interés Paisajístico Agrícola y Ecológico entiende es necesario preservar del desarrollo de usos urbanos. A estos suelos se añaden aquellos, que aún no presentando un valor específico objeto de protección no forman parte de aquellos que debieran acoger los distintos usos del suelo y el crecimiento a medio y largo plazo. Estos suelos se han denominado Suelos No Urbanizables Inadecuados, y su destino es albergar los usos propios del suelo rústico o asociados a las actividades de explotación primaria.

Es importante resaltar el riesgo de inundación, que tiene una afección muy importante sobre el área norte del municipio, con la intención de preservar los riesgos que ésta pueda suponer sobre la población. Si bien supone un tipo de inundabilidad de carácter endorréico, donde los cursos de agua como tales no están definidos, y a la vez el Dominio Público Hidráulico es muy difícil de delimitar, e incluso pudiera asegurarse que no existe en muchos de los tramos de rambla/áreas de inundación, se ha expresado éste sobre el plano de ordenación al objeto de que la regulación urbanística considere limitaciones a los usos propios del suelo rústico que puedan darse en esta área y configure una serie de actuaciones infraestructurales a largo plazo que asegure la canalización y control de las posibles avenidas.

Los ámbitos de Suelo Urbanizable sectorizado se delimitan atendiendo a los siguientes criterios:

  • Formulación de un modelo territorial sostenible, contrario a la dispersión de eventuales desarrollos urbanísticos en el suelo rústico.
  • Proximidad y/o continuidad con el suelo urbano existente o a desarrollos previstos en torno al núcleo urbano de Yecla.
  • Fácil acceso y conexión con vías de comunicación principales.
  • Ausencia de valores ecológicos y paisajísticos relevantes que indiquen su preservación.
  • Indicios de procesos de periurbanización y, en algún caso, de deterioro manifiesto de los valores ambientales previos.

El suelo urbano sin consolidar se define en ámbitos para los que se propone un cambio de uso, mantenimiento de la categorización del planeamiento preexistente o completar áreas de suelo urbano a través de actuaciones de redotación y mejora que necesariamente deben ser objeto de urbanización y equidistribución.

Por el contrario para el suelo urbano consolidado se contienen dos tipos de actuaciones, aquellas que simplemente pretenden actuaciones aisladas de urbanización e infraestructuras que permitan la continuidad de la trama a través de la apertura de viales generalmente en fondo de saco, así como aquellas de redotación y ejecución de solares que no necesitan de obras de urbanización, aunque pudieran necesitar equidistribución y parcelación entre particulares.

El modelo supone el mantenimiento de los principales rasgos positivos del actual modelo territorial: concentración de las áreas urbanas en la zona central del municipio, preservación de los paisajes y espacios rurales valiosos y sometidos a algún tipo de riesgo con especial atención al riesgo de inundación en la zona norte y sur del núcleo, y consolidación de la ciudad de Yecla como un enclave industrial atractivo y especializado en su entorno próximo. La aceptación global del modelo existente se ve acompañada de un importante crecimiento previsto en suelo urbanizable, especialmente para actividades económicas.

Las Unidades de Actuación definidas en el Suelo Urbano No Consolidado se han agrupado en dos áreas homogéneas como cumplimiento de lo contenido en el artículo 99 del TR Ley del Suelo de la Región de Murcia, considerándose por un lado aquellas que la edificación que se propone permite completar y cerrar manzanas regulares, evitando la aparición de medianerías; por otro lado se agrupan aquellas que necesitan de una reordenación morfológica y donde no aparecen pre-existencias que condicionen esta reordenación.:

Se han delimitado nuevas Unidades de Actuación en el Suelo Urbano Consolidado para llevar a cabo operaciones de renovación o mejora urbana. Se trata de áreas con ordenación pormenorizada de modo directo y finalista cuyo desarrollo viene posibilitado por la aplicación de las determinaciones propias del PGMO para la zona de ordenación urbanística de que se trate.

Yecla. PGOU Modelo Territorial Propuesto

Concentración del nuevo desarrollo residencial alrededor del núcleo urbano actual

La propuesta de desarrollo residencial se plantea con densidades medias. Estos desarrollos se concentrarán al sureste del actual núcleo urbano. Al noroeste del Polígono industrial de la carretera de Jumilla se propone así mismo otro suelo urbanizable residencial, éste sin sectorizar y de mínima densidad, para satisfacer futuras demandas de crecimiento de manera ordenada..

El resto de sectores, de menor tamaño, se localizan en la zona norte del casco urbano de Yecla completando y consolidando la trama urbana del núcleo.

En total, el suelo urbanizable residencial de nueva propuesta alcanza las 269 Ha de las cuales más de 93 Has son sin sectorizar.

Desarrollo Residencial Norte: los suelos urbanizarles programados existentes.

Los sectores SUS-R-MD-6 (antiguo “SUPR 4”) y SUS-R-MD-7 (“Los Rosales”) del Plan vigente se integran al nuevo Plan como desarrollo residencial de media densidad con una superficie total de aproximadamente 18,5 Has. El SUPR 5 del Plan vigente está ya completamente ejecutado y en el Plan revisado figura como suelo urbano consolidado.

El objetivo principal de estos sectores es el cierre, consolidación y recualificación de la trama urbana al sur de la Ronda Norte.

Desarrollo Residencial Sur

La nueva ordenación propone un desarrollo residencial de media densidad entre suelo urbano actual y la N-344 al sureste del núcleo Este desarrollo quedará atravesado por el cierre de la Ronda sur propuesto que dará servicio a los mismos… Al Oeste del ámbito existen una importante zona de equipamientos (centro deportivo, piscinas municipales, cementerio, etc.) la cual se amplia con una importante superficie de suelo urbanizable dotacional.

Este suelo comprende aproximadamente 160 Ha de nuevos desarrollos a los cuales hay que sumar el Suelo urbano No Consolidado (SUNC-R-MD-2) que ocupan las bodegas preexistentes en torno a la carretera de Pinoso y que abarca una superficie de unas 14 Has. De estas 160 Has, 93 Has corresponden a suelos no sectorizados.

Desarrollo Residencial Unifamiliar

Alrededor de la carretera de Fuente Álamo, en la parte occidental del núcleo urbano, se proponen nuevos desarrollos residenciales unifamiliares que regularizan zonas residenciales actuales a través del nuevo sector de Suelo urbano No Consolidado (SUNC-R-MND-1) “Camino Umbría del factor”. Estos suelos clasificados como urbanos están incluidos dentro de un ámbito de PERI en el planeamiento vigente, con una superficie de 30 Has y el objetivo es recualificar urbanísticamente del ámbito. 

Entre este sector de Suelo Urbano No Consolidado y la carretera de Fuente Álamo se propone un sector de Suelo urbanizable Residencial de baja densidad (SUS-R-BD-4) “Casa de Camarasa”, con una superficie aproximada de 10 Has. Al sur de este sector se plantea el (SUS-R-MD-5) “Carretera de Fuente Álamo” con una superficie aproximada de 6 Has. Estos sectores tienen como objeto consolidar la trama urbana del núcleo urbano de Yecla dentro de la ronda de circunvalación propuesta.

En esta zona se proponen además otros sectores urbanizables de tipo residencial. Los sectores SUS-R-MND-1, SUS-R-MND-2 y SUS-R-MND-3, con una superficie total de aproximadamente 72 Has. Se localizan entre la propuesta de cierre de ronda al noroeste del núcleo urbano y la carretera de Villena.

Al suroeste de la Carretera de Fuente de Álamo, del otro lado del sector no consolidado industrial (SUC-I-1) “Casa del Canto”, se propone un nuevo sector de suelo industrial (SUNC-I-1) “Casa del Caño”, con una superficie de algo más de 10 Has y cuyo objetivo principal es reordenar este ámbito, con presencia de instalaciones, sin ordenación alguna.

Por último se propone otro sector de suelo urbanizable no sectorizado residencial en el entorno de la Casa del paje (SUNS-R-MND-15) con una superficie de 17 Has, con objeto de recualificar las viviendas unifamiliares preexistentes en este ámbito y dotarlas de los equipamientos y zonas verdes correspondientes.

El cierre de la vía de ronda

El cierre de la vía de ronda prolongará el actual trazado pasando por el bulevar que estructura como eje central al desarrollo residencial Sur hasta llegar a la carretera de Pinoso, que sigue hasta llegar a la carretera de Caudete, dónde alcanza la Vía de ronda Norte. Entre la carretera de Fuente Álamo y la Carretera de Jumilla se complementa la última parte de la Vía de Ronda mediante el bulevar que delimita el nuevo polígono industrial al Norte, en paralelo a la carretera de Jumilla y la propuesta de cierre de vía de ronda al norte de los nuevos sectores residenciales sin sectorizar propuestos más allá del suelo industrial.

Concentración de los suelos de actividad económica sobre los ejes Yecla-Villena y Villena-Jumilla

Yecla cuenta con una importante dinámica económica asociada a la industria del mueble y los elementos a éste complementarios. La apuesta del Plan debe ser la de afianzar la industria con el aumento de la capacidad y de la calidad de los suelos destinados a estos usos, facilitando la diversificación de la oferta complementaria.

La previsión del Suelo se concentra, siguiendo la estructura natural existente y ya recogida en el Plan Vigente, en los ejes de las carreteras de Villena y de Jumilla.

Mientras en la carretera de Jumilla se racionalizan las delimitaciones de las áreas de crecimiento, ampliando moderadamente las ya clasificadas, el mayor ámbito de desarrollo industrial será el eje de la carretera de Villena, donde se prevé se desarrollen usos industriales de diversas categorías. En su parte más cercana al centro urbano, y con fachada a la carretera se desarrollarán principalmente los usos terciarios asociados a las industrias escaparate y elementos comerciales, y entre éstos y el trazado previsto de la autovía de enlace entre Alicante y Murcia, en su parte más alejada del municipio, se propone un polígono industrial que albergue usos peligrosos y/o especiales. Se propone una ampliación relevante del actual suelo industrial que alcanza un total de 500 Has. Se mejora así la separación entre usos industriales y residenciales, apostando por la ubicación de suelo industrial en la carretera de Villena.

Ampliación del polígono industrial carretera de Villena

Los nuevos desarrollos industriales se situarán en la carretera de Villena, entre la circunvalación existente y la nueva autovía planificada por el Ministerio de Fomento. De esta manera, el área está perfectamente conectada tanto a nivel supramunicipal como local, en relación con los nuevos desarrollos residenciales al sur y este del núcleo urbano.

Ampliando los polígonos existentes en paralelo a la Carretera de Villena hacia el norte y hacia el sur se propone un desarrollo lineal de cerca de 390 Has. La malla viaria del ámbito se jerarquiza por bulevares centrales en paralelo a la carretera de Villena, y permite una oferta flexible en tamaños de parcela y adecuada a las necesidades de la industria, compensando la reducción de suelos urbanizables industriales en el área de la carretera de Jumilla que implica el cambio de calificación industrial a residencial en terrenos situados al Norte de dicha zona.

En continuidad con el ámbito anterior y hasta el límite del trazado previsto de la nueva Autovía planificada, se instalará un polígono industrial para actividades especiales que ocupará aproximadamente una superficie de 120 Has. La red viaria de borde conecta la zona con la carretera de Villena y posibilita también el acceso directo al nuevo eje viario de gran capacidad que conectará con la A-31 Madrid-Alicante y la A-30 Madrid–Murcia.

Polígonos Industriales a lo largo de la Carretera a Jumilla

Al oeste del municipio, al lo largo de la carretera de Jumilla, se propone una redelimitación de los suelos urbanizables industriales para completar y regularizar los existentes y de forma que permita separar más claramente funciones residenciales además de general un mallado viario urbano estructurante. El área con su eje principal de la carretera de Jumilla llega hasta la intersección de la N-344 con la circunvalación y a la propuesta de cierre de la vía de Ronda noroccidental.

En total se desarrollan unas 80 Has. mediante los sectores urbanizables (SUS-I-1) “Las tejeras”, (SUS-I-2) “Casa del estraperlista” y (SUS-I-3) “Casa Faldeta“. El anterior plan delimitaba en ésta zona (SUPI 3, 4 y el SUNP al norte de la Carretera de Jumilla). Como ya se ha indicado, esta reducción de suelo industrial se ve compensada con creces en la carretera de Villena.

El área de desarrollo está delimitado al norte por Suelo Urbanizable Residencial sin sectorizar y al sur con Suelo No Urbanizable de Interés Paisajístico-Ecológico…”

El Pleno del Ayuntamiento de Yecla en sesión celebrada el 21.11.2017 aprobó la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado “Yecla 2020” y acordó solicitar al Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas una subvención de 5.000.000 € para desarrollar dicha estrategia. El plazo de desarrollo de la estrategia se extenderá hasta 2023, suponiendo un coste total de 6.250.000 € (5.000.000 € de ayuda FEDER y 1.250.000 € de aportación municipal). Pero no pasó el corte ni en 1ª ni en 2ª convocatoria.

Relación entre los Objetivos Temáticos, Objetivos Estratégicos a Alcanzar a largo plazo y las Líneas de Actuación del Plan de Implementación del Eje Urbano EDUSI YECLA

Plan de implementación de la EDUSI Yecla 2020

  • LA01 – YECLA SMART. Esta línea de actuación consistirá en convertir a Yecla en una Smart City. Para ello se hace necesario desplegar una plataforma de gestión y redes con el fin de desarrollar proyectos tecnológicos de introducción de las TIC en los diferentes servicios públicos municipales, en particular los relacionados con la movilidad, la policía local, la energía, el medio ambiente, las instalaciones deportivas y los servicios sociales, ofreciendo este servicio a la ciudadanía. Se implementarán proyectos tecnológicos destinados a crear espacios de pacífica convivencia en zonas de uso común, degradadas y, en general, afectadas por las nuevas formas de ataque social por parte de jóvenes. Se desarrollará todo un modelo de administración electrónica que facilite al ciudadano obtener información del Ayuntamiento y realizar gestiones de manera rápida y eficiente. Estará basada en un análisis previo de simplificación administrativa y mejora de los servicios públicos ofrecidos al ciudadano. También favorecerá la puesta en valor el patrimonio histórico-artístico y cultural de Yecla a través de las aplicaciones móviles para la dinamización y promoción del sector turístico y comercial. Gracias a estas aplicaciones, los usuarios podrán conocer más y mejor todo lo que la ciudad, a nivel turístico, puede ofrecer (agenda de eventos, recursos del patrimonio cultural y natural, museos, horarios, restauración, alojamientos, comercios, etc.). Estas aplicaciones, por tanto, permitirán una mayor difusión de dicho patrimonio dentro y fuera de la ciudad, y también contribuirá a la creación de empleo en el sector.
  • LA02 – Fomento de la movilidad sostenible. Esta línea de actuación favorece la reducción del número de vehículos motorizados presentes en la vía pública, incrementando la superficie de espacio para uso de la ciudadanía, fomentando los desplazamientos a pie. Para contribuir a su logro, se establecerán en las zonas más conflictivas por su elevada intensidad del tráfico, limitación a peatones y personas discapacitadas del uso de espacios reservados para ellas, y conflictos entre usuarios de la vía, cámaras de control del tráfico en tiempo real para garantizar la seguridad de peatones y ciclistas. Se propone la creación de itinerarios preferentes, como pueden ser carriles escolares que permitan a los niños poder acceder de manera segura a sus centros educativos y el desarrollo de carriles bici. Con desplazamientos seguros y que economicen tiempo y energía, también se favorece la cohesión social y el desarrollo económico.
  • LA03 – Plan de Rehabilitación energética de edificios públicos. La actuación desarrollará un plan de rehabilitación energética de edificios de propiedad municipal, afectando, no sólo a la envolvente del edificio, sino también a los sistemas de iluminación interior y de ventilación y climatización. La intensidad del proceso de rehabilitación será tal que se consiga una relevante mejora en el comportamiento energético del edificio, con una mejora mínima de una letra en su calificación energética. Para ello se llevarán a cabo procesos de renovación profunda de los edificios, incorporando sistemas para el aprovechamiento de las energías renovables, reduciendo significativamente su demanda energética. También se pretende la sustitución de las fuentes de energía fósil convencionales, por otras renovables, reduciendo de esta manera las emisiones carbónicas, mejorando la sostenibilidad de los servicios municipales y reduciendo la factura energética del Ayuntamiento. Los sistemas renovables que se plantean suplirán tanto la demanda térmica como eléctrica de edificios e instalaciones. Biomasa, solar térmica, geotérmica o fotovoltaica serán las tecnologías principalmente utilizadas para el desarrollo de las operaciones derivadas de esta línea.
  • LA04 – Rehabilitación y puesta en valor del patrimonio y las infraestructuras culturales.  El yacimiento, conocido por Hisn Yakka, está formado por restos del asentamiento musulmán (finales del siglo XII) que corresponde al período almohade de la conquista musulmana de la península ibérica. En este período, Yecla creció significativamente y se construyó un poblado  alrededor del actual Castillo en el Cerro. Recientes descubrimientos han permitido hallar este asentamiento constituido por un conjunto de casas donde se conserva el trazado urbano original. Esta línea de actuación pretende poner en valor este yacimiento y su entorno, potenciando su interés como atractivo turístico y actuando como activador del desarrollo urbano de las zonas adyacentes degradadas. También se evaluará el estado de conservación de los diferentes monumentos que forman parte del legado histórico-artístico y cultural de Yecla, prestando especial atención a aquellos edificios que necesitan de una urgente intervención. De esta manera, se pueden encontrar joyas arquitectónicas como el complejo de San Francisco de gran interés arquitectónico y, en la actualidad, con inmuebles en estado ruinoso y con necesidad de intervenciones de urgencia que frenen su avanzado deterioro; así como antiguas casas señoriales, el antiguo casino, el antiguo pósito, la torre del reloj, etc. susceptibles de intervención. La rehabilitación de estos espacios de especial interés aumentará el atractivo cultural y turístico de la ciudad, fomentado el sector turístico como reactivador de la economía (O3). Las infraestructuras culturales son fundamentales para la cohesión social de Yecla y el desarrollo de la población, configurándose como un lugar de encuentro que puede abarcar iniciativas y actividades para incentivar la producción local, social y económica de la ciudad, así como favorecer el acceso a la cultura y al mercado laboral (D8) de colectivos en riesgo de exclusión (D9).
  • LA05 – Reacondicionamiento del Cerro del Castillo. Existen zonas degradas en el entorno urbano (D19), por lo que esta actuación contempla la regeneración de estos suelos degradados para convertirlos en zonas verdes para el disfrute de la ciudadanía (D18). El Cerro del Castillo, enclave estratégico de la ciudad y de gran valor paisajístico y patrimonial, requiere una integración paisajística y rehabilitación de las zonas verdes de la ladera noroeste (actualmente en desuso y degradadas), con equipamientos adecuados que permitan una accesibilidad universal para toda la población (D15). Además, su re-acondicionamiento permitirá poner en relación la zona alta del cerro con la ciudad, favorecerá el desarrollo con las zonas urbanas más degradadas de su entorno y conectará la zona noroeste y suroeste del cerro, cerrando así el anillo con la zona sur (donde se ubican los equipamientos y servicios realizados en el proyecto Yecla Valora), creando un recorrido único, de gran interés patrimonial y paisajístico.
  • LA06 – Yecla Centro Histórico, Rehabilitación, formación, cohesión e inserción social. El Ayuntamiento viene impulsando medidas de apoyo al comercio en colaboración con ASOCOMY, la asociación de comerciantes del municipio (O8). Esta LA pretende rehabilitar el antiguo Mercado Central actualmente infrautilizado, para reactivar el tejido económico de la zona, poner en valor la gastronomía local y potenciar el comercio tradicional (O13), que se ve progresivamente abandonado mientras aumenta la implantación de comercios tipo franquicia en calles cercanas y más comerciales. El Mercado Central se encuentra situado en una posición privilegiada en el centro histórico, junto a la plaza mayor, el antiguo pósito y la torre del reloj. Esta actuación contribuirá a su revitalización económica y a su dinamización social y turística, gracias a la creación de un espacio que satisfaga las necesidades distribuidoras del comercio y la gastronomía local, para lo que resulta necesario mejorar tanto la funcionalidad del edificio como su apariencia externa de manera que resulte más acorde con el entorno urbano y atractivo para la población y los visitantes. Por otro lado, la carencia de habilidades concretas, para los distintos sectores demandantes de empleo, hace necesario desarrollar un conjunto de medidas importantes para capacitar a la población para el acceso al mundo laboral en empleos de calidad. Esta línea de actuación está enmarcada en las actuaciones del Fondo Social Europeo Financia, propia de la flexibilidad que permiten los fondos estructurales. A través de la puesta en marcha de una serie de medidas que contribuyan a la mejora de la cohesión social y convivencia entre los colectivos más desfavorecidos de Yecla, se persigue la estabilidad y la lucha contra la pobreza y desigualdad. Teniendo en cuenta el reciente contexto de crisis y de disparidad social. La dificultad de acceso a la vivienda es uno de los principales indicadores para determinar el grado de exclusión social de la población. En este sentido, la Concejalía de Política Social del Ayuntamiento de Yecla, consciente de esta problemática, ha creado recientemente el Parque de Viviendas Solidarias, que ha surgido de la Comisión Ciudadana Mixta contra los desahucios (F13). En línea con esta iniciativa, es necesario apoyar este tipo de políticas que pretenden luchar contra la desigualdad social, especialmente aquellas personas en situación de emergencia social.

Yecla. Crecimiento

Y a partir de ahora, incorporar todos los informes sectoriales y ciudadanos, hasta la aprobación definitiva de un planeamiento de “última hora”, pero sin el apoyo de una Ley del Suelo de Murcia actualizada, …difícil (si sale antes que la Ley, malo, y si sale después, quizá nazca viejo…)

Y el reto de los proyectos co-financiados con fondos FEDER, ¿hay voluntad de presentarse a la 3ª convocatoria, mejorando la puntuación hasta ahora insuficiente?, …


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España

 

CASTRO URDIALES

CASTRO URDIALES. Población (INE)

CASTRO URDIALES. Pirámide de Población

CASTRO URDIALES. Bienes Inmuebles de naturaleza urbana y uso residencial 2014-2017

CASTRO URDIALES. Deuda

CASTRO URDIALES. Paro


Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.




Castro Urdiales es una ciudad y municipio costero de 97,62 km2, situado en el N de España (en la Comunidad Autónoma de Cantabria), situado en la comarca de la Costa Oriental de Cantabria, de tendencia urbana y turística, que está compuesta además por los municipios de Laredo, Liendo y Colindres. Castro Urdiales limita con la provincia de Vizcaya, y linda por el E y SE con los municipios vizcaínos de Musques, Sopuerta, Trucíos y Arcentales; por el O y SO, con el municipio cántabro de Liendo; y por el S, con el de Guriezo. La ciudad se sitúa a 75 km de Santander (Cantabria), y a 35 km de la villa de Bilbao (Vizcaya). Castro Urdiales es uno de los municipios costeros más poblados de la costa cantábrica con 31.817 habitantes (INE 2017); en Cantabria solamente Santander y Torrelavega tienen más población.El relieve municipal se compone, como se ha dicho, de 3 cuencas fluviales, de las cuales, la cuenca de los ríos Sámano y Mioño termina en una llanura costera sobre la que se asienta la capital municipal. Una hilera montañosa, cuyas altitudes más notorias son el monte Cerredo (643 m) al este y la peña de Santullán al oeste, flanquea dicha cuenca. Sin embargo, las máximas altitudes del municipio se encuentran en su límite sur con Vizcaya, donde están el pico Betayo (720 m) y el Ventoso (731 m).

El litoral del municipio tiene una longitud de casi 20 km, lo que hace de Castro Urdiales el de mayor en costa de Cantabria. En ésta podemos encontrar diferentes accidentes geográficos:

  • Playas: Oriñón, Arenillas, Ostende, Brazomar, Dícido (Mioño) y El Berrón.
  • Pequeños cabos:
    • Punta Lanzadoiro
    • Cabo Cebollero o punta Sonabia (popularmente conocida como la Ballena de Oriñón)
    • Punta de Islares
    • Punta de Cerdigo
    • Punta del Rebanal
    • Punta de la Pepina
    • Punta de los Cuervos (erróneamente llamada Punta Estebanot)
    • Punta Cotolino
    • Punta de Mioño (o Punta de la Gorda)
    • Punta de Saltacaballos
    • Punta de Ontón (o Punta de la Garita)
  • Islas:
    • Isla de los conejos
    • Isla de las gaviotas
    • La ísola
  • Ensenada de Urdiales
  • Ensenada de Brazomar
  • Rasa litoral acabada en acantilados
  • Ría de Oriñón, desembocadura del río Agüera

El municipio de Castro Urdiales está compuesto por el núcleo urbano de la capital municipal y además otras localidades. 9 de ellas se constituyen en pedanía, es decir, poseen un órgano local de gobierno de nivel inferior al municipal: la junta vecinal. Son: Allendelagua, Baltezana, Castro Urdiales (Capital), Cerdigo, Islares, Lusa, Mioño, Ontón, Oriñón, Otañes, Sámano, Santullán, Sonabia. y Talledo.

La evolución urbana de Castro Urdiales no se ha desarrollado en torno a un camino, a un cruce de caminos o a un asentamiento episcopal como muchas ciudades; sino en torno a su emplazamiento marítimo que impulsó su vocación mercantil como algo complementario a la explotación pesquera del lugar.

La proximidad de Castro con Bilbao (35 km), el precio de la vivienda, más asequible en la ciudad cántabra que en la vasca, y la amenaza del terrorismo en Vizcaya, ha supuesto que desde el año 1996 al 2007, el 65 % del aumento de la población castreña sea originario de la provincia vizcaína, y que el 34 % de los empadronados en Castro proceda de Vizcaya.​ La importancia de la inmigración vasca en Castro ha llevado a partidos políticos de corte nacionalista vasco como el ya desaparecido Acción Nacionalista Vasca a pedir la incorporación de la ciudad cántabra a Euskadi, pretensión que mereció el «rotundo rechazo» de los parlamentarios y partidos políticos cántabros, por ser un «despropósito alejado de la realidad y del sentimiento de los cántabros», y un «delirio incoherente».Según ADIC, las teorías esgrimidas por los partidos anexionistas para justificar la incorporación se basan en planteamientos «político-administrativos» e imperialistas. Desde antes de la Edad Media, Castro Urdiales se relacionó económica y políticamente con las villas marineras de la costa de Cantabria en la llamada Hermandad de las Cuatro Villas.

La fundación de las villas de Castro Urdiales (1163), Santander (1187), Laredo (1200) y San Vicente de la Barquera (1210) respondía a una estrategia por parte de Alfonso VIII para consolidar el poder regio mediante una hilera de villas costeras dispersadas a lo largo de la costa castellana en previsión de ataques de reinos como los de León o Francia, y de paso limitar el poder de la nobleza territorial. Esta estrategia también perseguía estrechar lazos con Inglaterra, que poseía durante el período angevino la franja atlántica de la costa francesa; desde la Gascuña hasta Normandía, y que resultaba muy atractivo para el comercio castellano.

En un contexto más amplio, Alfonso VIII no fue el único monarca interesado en fomentar la creación de villas costeras en el Cantábrico. Ya antes, el monarca del Reino de León Alfonso VI había concedido libertades a los vecinos de Avilés, que más tarde fueron confirmadas y ampliadas mediante el fuero de Avilés de Alfonso VII . Con ello se inicia una carrera de los monarcas peninsulares por asentar su poder mediante la fundación de villas por toda la costa norte peninsular: en 1163 a la fundación de Castro Urdiales habría que unirle la de Padrón; Noya en 1168, Pontevedra en 1169, San Sebastián hacia 1180, etc. A finales del siglo XIV los sucesivos monarcas habían fundado cerca del medio centenar de villas costeras.

Sin embargo, la distribución de estas villas no fue similar en todos los lugares. Como puede observarse en el mapa que facilitamos, la densidad de villas es mucho mayor en el área perteneciente a la costa vasca. Destacan 2 espacios en los que apenas existen villas; uno en Galicia, que comprende 210 kilómetros de costa sin que exista una sola villa fundada por monarcas a comienzos del siglo XV. La razón de esta ausencia se debe al tipo de costa inaccesible y de gran peligrosidad conocida como la Costa de la Muerte. El otro espacio en el que se constata una menor densidad de villas es el que ocupa hoy día Cantabria: apenas 4 villas en más 170 km de costa .

Distribución de ls villas costeras del norte peninsular a comienzos del s XV. Tesis Doctoral “LAS CUATRO VILLAS DE LA COSTA DE LA MAR EN LA EDAD MEDIA. CONFLICTOS JURISDICCIONALES Y COMERCIALES” por JAVIER AÑÍBARRO RODRÍGUEZ

Desde los primeros estudios de Historia Urbana del norte peninsular, ha sorprendido la situación urbana de la actual Cantabria. Por un lado la implantación del modelo urbano es muy temprano, pero por otro llama la atención que dicho proceso quedara paralizado. La razón que se ha venido esgrimiendo, y no parece que haya otra, reside en que buena parte del territorio pertenecía a la nobleza y no era territorio de realengo. Concretamente entre Santander y San Vicente de la Barquera estaban instalados los señores de las casas de Mendoza, Velasco y Estrada.

Desde entonces, y durante los siglos XIII y XIV las villas cántabras disfrutaron de una autonomía propia circunscrita a un doble espacio jurisdiccional: el terrestre y el marítimo. Para el ámbito terrestre, el monarca otorgaba a las villas una serie de propiedades y una jurisdicción con atribuciones fiscales y judiciales con el fin de garantizarles una autonomía política y económica. Para el ámbito marítimo, el rey les otorgó la exclusividad de las actividades pesqueras y comerciales dentro de una franja de más de 100 km desde San Vicente de la Barquera hasta Castro Urdiales, lo que incluía el disfrute del agua de mar y de las rías, lugares en los que nadie que no fuera vecino de las Cuatro Villas podía realizar carga, descarga ni cualquier otra actividad comercial sin su consentimiento.

El estudio de la jurisdicción de Castro Urdiales presenta una doble problemática; en primer lugar no se ha conservado el texto fundacional de la villa, por lo que es imposible identificar con precisión los límites de su territorio a finales del siglo XII y comienzos del XIII. El otro problema se plantea una vez se consulta la documentación de los siglos XIII, XIV y XV, y es que la realidad del espacio jurisdiccional es cambiante. Ello plantea dificultades a la hora de delimitar su jurisdicción, pues desde la creación de la villa, ésta expandió su influencia territorial apropiándose de territorios de otras jurisdicciones que por entonces se hallan en pleno proceso de desintegración.

Los orígenes de Castro Urdiales no están claros. Si el fenómeno de la formación de las villas costeras es difícil de abordar, dada la escasa documentación que ha llegado hasta nuestros días, en el caso de Castro Urdiales ésta es prácticamente inexistente. En este sentido, las investigaciones más recientes apuntan a que Castro Urdiales, surge como una “villa nueva” durante la Edad Media . Es decir, que no surge como la evolución lógica del caserío formado alrededor de un castillo o monasterio, sino que se funda ex novo con una intencionalidad determinada.

Castro Urdiales se asienta sobre el emplazamiento que ocupó, primero el Portus (S)Amanum, (indígena) y más tarde lo que se denominaría Flaviobriga (colonia romana). Sin embargo, no se ha podido constatar que existiera una continuidad temporal entre las poblaciones de la tardoantigüedad (los últimos vestigios de Flaviobriga se remontan al siglo VI dC) y las medievales, más bien al contrario. Las bases en las que nos fundamentamos son 3:

En primer lugar, Castro Urdiales es una villa creada “ex novo”, cuyo origen se remonta al fuero fundacional. Ello se demuestra en el aspecto del casco urbano de Castro Urdiales; es homogéneo, presenta calles rectas solares regulares, de modo que el crecimiento urbano no fue espontáneo. Si hubiera existido un poblamiento anterior , éste hubiera quedado fosilizado en una zona concreta de la villa más compacta y caótica, pero en este caso se percibe una regularidad del trazado urbano que sugiere una planificación previa a la construcción del caserío medieval .

En segundo lugar, nos apoyamos en la confirmación arqueológica. Podría considerarse que ese trazado recto se correspondía con el de las ciudades romanas, pero gracias a las excavaciones realizadas en la calle Ardigales, se pudo comprobar que el trazado urbano de Flaviobriga no se corresponde con el de época medieval, por lo que existió un cambio en el urbanismo entre ambos períodos, motivados probablemente por una fase de abandono acaecida en la temprana Edad Media .

El tercer y último elemento que viene a confirmar la ruptura temporal entre los pobladores de la Antigüedad y los de la Edad Media es la propia conciencia urbana de los habitantes. En la documentación las gentes de Castro Urdiales no se identificaban con un pasado romano, ni siquiera parece que fuesen conscientes de que éste existía .

Por tanto, la creación de la villa de Castro Urdiales debería situarse en 1163, fecha atribuida al fuero de la villa concedido por Alfonso VIII, cuyo texto no nos ha llegado . Sin embargo, el área circundante de Castro Urdiales no había permanecido despoblado. Algunos centros rurales o caseríos permanecieron habitados, conservando la toponimia con la que fueron conocidos en la Antigüedad. Tal es el caso de Sámano, una aldea situada a escasos 2 Km. hacia el interior de la villa de Castro Urdiales. Hasta la constitución de Castro Urdiales como villa, el lugar de referencia en el territorio había sido Sámano, que actuó como agente aglutinador de las poblaciones circundantes. Por encima de Sámano, Castro Urdiales, así como de las otras poblaciones situadas entre Trasmiera y Vizcaya, se encontraba la denominada Tierra de Vecio, una demarcación territorial dependiente de la Merindad Mayor de Castilla Vieja .

A partir de 1163, Castro Urdiales fue cobrando mayor relevancia y desplazando a Sámano como autoridad de la región hasta el punto de integrarlo dentro de su propia jurisdicción . Este fenómeno fue posible debido a la desmembración de Vecio, ya que el control de su área circundante empezó a ser asumido por Castro Urdiales con el beneplácito de la Corona. Aún con todo, y como desarrollaremos más adelante, Sámano y sus aledaños contaron con cierta autonomía dentro del territorio jurisdiccional de Castro Urdiales hasta finales de la Edad Media. Las noticias referentes a la jurisdicción de Castro Urdiales desde la concesión de su fuero hasta el siglo XV son escasas. Además, dado que dicho fuero no se ha conservado hasta nuestros días, nos resulta muy difícil determinar con exactitud los límites que Alfonso VIII confió a la villa en concepto de territorio. Afortunadamente se conservan algunas escrituras de privilegios y confirmaciones que mencionan los espacios que conformaban la jurisdicción de Castro Urdiales.

La primera mención al territorio jurisdiccional de Castro Urdiales aparece en un documento datado en 1347, concretamente se habla de Sámano y sus aledaños, que por entonces lo conformaban, Mioño, Otañes y Baltezana, además del propio Sámano . En dicho documento se permitía que Castro Urdiales ejerciera su jurisdicción en los territorios “que se contienen desde la faya de Anton (sic) fasta son de Samano, e fasta Umanas e fasta el barco de Orinon”, y se informaba que los alcaldes de Sámano amparaban a los malhechores y ladrones que se refugiaban en las inmediaciones y atacaban a los mercaderes que iban a Castro Urdiales a comerciar. Por ello se solicitaba que estos territorios pasasen a depender de la jurisdicción de Castro Urdiales, de forma que “ningun merino mayor de Castilla nin otro por el , nin alcalde, nin otro ofiçial, non se entremeta de aqui adelante de usar de merindad nin del otro ofiçio, nin de prender nin de matar en este dicho término de Castro ningun malfechor, nin prendar algun omme que y ande nin que y more (…) Ca nos tenemos por bien que de aqui adelante que ayan la jurediçion desta dicha tierra los alcaldes e merino de la dicha villa de Castro, e usen de la justiçia commo dicho es”.

La imagen del territorio que nos transmite este documento es la de una zona en la que convivían dos jurisdicciones con unos límites bien definidos; por un lado la de la villa de Castro Urdiales y su territorio. Por el otro, la de la “tierra de Vecio”, a la que pertenecía Sámano y sus aledaños, y sobre la cual existe poca información. Podemos deducir, que Castro Urdiales vio acrecentado su territorio a mediados del siglo XIV con la incorporación de Sámano y sus alrededores a su jurisdicción, si bien lo hicieron con un régimen de autonomía especial, en forma de junta, como veremos más adelante.

La figura de “la tierra de Vecio”, parece ser una demarcación territorial que en el siglo XIV se hallaba en pleno proceso de desintegración. Las jurisdicciones de Vecio comenzaron a desgajarse desde la segunda mitad siglo XII, coincidiendo con la fundación de las villas costeras de Laredo y Castro Urdiales, las cuales comenzaron a asumir el control de estos territorios. Dado que Vecio aparece de forma recurrente en la documentación que hemos manejado, que su antigua extensión englobaba territorios que pasaron a manos de las villas estudiadas y que su presencia queda atestiguada hasta al menos finales del siglo XV, consideramos conveniente reparar en esta demarcación territorial por dos motivos: el primero de ellos es el desconocimiento de esta merindad por parte de la historiografía. Si bien es cierto que desde finales de los años noventa del siglo XX algunos historiadores han reparado en ella, consideramos que aún quedan algunos puntos por esclarecer, en especial lo tocante a las relaciones de esta merindad con su entorno .

Por “Tierra de Vecio” entendemos una circunscripción territorial que, en un principio, abarcaba la mayor parte de los valles de Asón, Liendo, Guriezo, Laredo, Castro Urdiales y Sámano . El primer documento en el que aparece mencionado Vecio se data en 1313 ; se trata de la concesión del salín realizada por Alfonso XI a favor de Laredo, en la que el monarca, para garantizar el control de la sal por parte de la villa, ordena que “ninguno sea osado de vender ni de comprar sal en ningunos logares de Trasmiera ni de Vesio, nin de ningunos otros logares que lo no vendieron en el tiempo del rey don Sancho”. Las dos circunscripciones que aparecen son Trasmiera y Vecio, que son nombradas como “lugares”, sin especificar más su naturaleza; frente a ellas encontramos a la villa de Laredo. En otro documento de 1322 el monarca volvía a conceder el salín a Laredo, esta vez negándoselo expresamente a los de Vecio y Trasmiera, sin embargo de nuevo menciona estas zonas de forma ambigua e imprecisa. En este sentido, la primera referencia a la administración de Vecio y sus aledaños procede de un documento de 1335 en el que el monarca se dirige al Merino Mayor de Castilla y a los merinos de Castilla Vieja, Vecio, Trasmiera y Asturias de Santillana. Ello ha permitido a algunos autores hablar de Vecio como una merindad menor, subordinada a la Merindad Mayor de Castilla, y que a comienzos del siglo XIV ejercía su jurisdicción al sur de los territorios de Laredo y Castro Urdiales, en torno a Colindres, Guriezo, Sámano Trucíos y la Junta de Parayas (actuales Rasines y Ruesga).

1634 Castro-Urdiales por Teixiera

Las jurisdicciones terrestres y marítimas de las Cuatro Villas de la Costa encuentran su origen en la concesión de sus respectivos fueros. Sin embargo existen numerosas diferencias en la forma en que se configuraron cada una de estas jurisdicciones. Todas parten de realidades diferentes; mientras que Laredo y Castro Urdiales nacieron dentro de una merindad que se hallaba en extinción (Vecio), Santander se constituyó como un señorío de abadengo muy amplio que durante los siglos XIII-XIV se redujo y traspasó su poder al concejo urbano de la villa. El proceso de configuración de la jurisdicción de San Vicente de la Barquera merece especial atención, ya que es la villa que mayores dificultades tuvo que superar a la hora de conformar su territorio debido a su aislamiento geográfico y a la ingerencia del Marqués de Santillana, el Marqués de Aguilar y la casa de Estrada.

A partir del reinado de los Reyes Católicos, las Cuatro Villas pasaron a formar parte de una misma unidad administrativa: el corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar con Trasmiera. Aunque Santander, Laredo y Castro Urdiales se adaptaron pronto a esta nueva realidad, hallamos que San Vicente encontró algunos problemas en su incorporación. De hecho, San Vicente fue la última de las Cuatro Villas en vincularse a otros proyectos de adhesión anteriores, como la Hermandad de las Marismas. Tampoco debemos olvidar que en 1511 San Vicente se desgajó del corregimiento de las Cuatro Villas y formó un corregimiento propio durante una década. Paradójicamente, los motivos del fracaso del corregimiento de San Vicente se encuentran en el éxito del corregimiento de las Cuatro Villas: hacia el año 1520, los lazos de solidaridad y conveniencia que habían unido a San Vicente, Santander, Laredo y Castro Urdiales desde finales del siglo XIII eran ya muy fuertes. Para entonces había cristalizado una identidad propia que se manifestaba en forma de un corregimiento propio formado por la jurisdicción de las Cuatro Villas y el territorio de Trasmiera.

Tesis Doctoral. “Las Cuatro villas de costa de la mar en la Edad Media. Conflictos jurisdiccionales y comerciales ” por Javier Añíbarro Rodríguez. Dirigida por Beatriz Arízaga Bolomburu y Jesús Angel Solórzano Telechea. 2013

Ubicado en la linde oriental de la región, en “la raya de Vizcaya y las Encartaciones”, una situación limítrofe que ha sido, y es, la principal clave para entender la dinámica espacial del espacio urbano de Castro Urdiales desde hace casi dos milenios hasta la actualidad (Delgado, 2011b).

Las primeras referencias a la ocupación humana y el aprovechamiento del actual territorio de Castro Urdiales corresponden al poblado autrigón de la Peña de Sámano, considerado como precursor lejano de la colonia romana de Portus Amanum, que fue elevada a la categoría de civitas en el año 74 dC. por el emperador Tito Flavio Vespasiano con el nombre de Flavióbriga.

La actividad comercial y el propio núcleo de población sufrieron después una profunda crisis que se prolongó desde el siglo III d.C. hasta principios del siglo XII, cuando vuelve a aparecer citado un núcleo de población denominado, ahora, Castrum Ordiales. Alfonso VIII le otorgó en 1163 el Privilegio de Villazgo, según el modelo del Fuero de Logroño, con la finalidad de favorecer el poblamiento y facilitar la organización político-administrativa del territorio, convirtiéndolo así en la primera población aforada cántabra y la principal villa marítima castellana.

A partir de ese momento la villa de Castro Urdiales asumió la función territorial de una “ciudad de frontera” en un doble sentido: frontera litoral septentrional del Reino de Castilla y frontera de éste con el Señorío de Vizcaya al que estuvo unida, con voz y voto, desde 1394 hasta 1471.

Castro Urdiales en la Edad Media según Arízaga

Desde la Edad Media, el núcleo de Castrum Ordiales fue, ante todo, una “villa marinera” especializada en la pesca y en las actividades relacionadas con ella. Entre otras, la producción conservera basada en técnicas tradicionales que tenían una larga tradición en la villa castreña, en particular la del escabechado. De ello existen algunos testimonios que documentan el comercio de pescado, tanto fresco como elaborado, llevado por carreteros y mulateros desde Castro Urdiales hacia las áreas castellanas interiores. A partir de estas actividades tradicionales, según apuntan todos los indicios, nació en Castro Urdiales la moderna industria conservera cántabra, a finales de la primera mitad del siglo XIX, que implicó la paulatina sustitución de la técnica del escabechado por la de salazón en salmuera desde mediados del siglo XIX .

La primacía ostentada por Castro Urdiales en la producción conservera fue perdiendo terreno desde comienzos del siglo XX a medida que disminuían las capturas costeras de pescado. La causa fundamental del declive de la pesca debe atribuirse a los efectos de la contaminación de las aguas litorales a consecuencia de los vertidos de deshechos tras el auge que alcanzó la producción minera y la exportación de mineral de hierro a finales del siglo XIX. Fue precisamente esta actividad la que impulsó el desarrollo económico de Castro Urdiales desde que se reinició la explotación de algunas minas de hierro y la apertura de otras nuevas dispersas por el extremo nororiental del municipio, en el límite con Vizcaya.

El apogeo de la minería del hierro, entre 1880 y 1930, significó la consolidación de un fuerte núcleo de empresarios y comerciantes que actuaban en el área comprendida entre la villa castreña y la bilbaína, lo que, en consecuencia, supuso la intensificación de los vínculos anudados secularmente con Vizcaya. A este respecto, resulta sumamente significativo un mapa fechado en 1874, aunque posiblemente completado bastante más tarde, que representa el ámbito territorial comprendido entre los dos nodos económicos que centraban la cuenca minera, Castro Urdiales y Bilbao; en él están representados los principales elementos articuladores del territorio, los ferrocarriles construidos y en proceso de construcción que enlazaban los cotos con el puerto castreño y los cargaderos de mineral situados en varios puntos de la costa.

El puerto de Castro Urdiales había sido objeto de un primer proyecto de modernización presentado por el ingeniero militar José Mª Mathé, nombrado director del mismo en 1831 (Ojeda, 2004). Su influencia en la posterior transformación urbanística de la ciudad fue muy grande aunque el proyecto no se llevó a cabo y, con la excepción de algunas obras realizadas en la Calle de la Mar a comienzos de la década de 1860, las instalaciones portuarias apenas experimentaron mejora alguna durante décadas.

Desde entonces, fueron creciendo las presiones de las empresas y colectivos interesados en la actividad portuaria y se presentaron numerosos proyectos.

En 1885 el Ayuntamiento de Castro Urdiales recibió un nuevo proyecto promovido, esta vez, por el empresario minero Luis Ocharan Mazas . Este proyecto, tras experimentar algunas modificaciones, fue aprobado en noviembre de 1889 e inició definitivamente la mejora y modernización del puerto castreño.

Proyecto de modernización del puerto de Castro Urdiales presentado por Luis Ocharan Mazas (Rafael Martín-Alberto Corral, 1884-1889)

El proyecto de Luis Ocharan era mucho más ambicioso puesto que, además de la edificación de un muelle sobre terrenos ganados al mar por relleno, preveía la construcción de 8 embarcaderos de mineral: 4 de ellos en la ensenada de Urdiales, 2 en las inmediaciones de San Guillén y otros 2 en la punta del Torrejón. En el plano del proyecto figura, asimismo, el trazado de las vías férreas y los ramales que deberían llevar los minerales hasta los cargaderos para su embarque, de forma que el casco urbano, tanto el espacio edificado como el todavía sin urbanizar contiguo a aquél, quedaría rigurosamente ceñido y constreñido por el dogal formado por la retícula ferroviaria. La modernización del puerto quedó así directamente vinculada al proceso de expansión y urbanización que, por otro lado, estuvo estrictamente condicionado por el trazado de la red ferroviaria al servicio del puerto, que adquirió un gran protagonismo en el tejido urbano naciente ya que estuvo en funcionamiento hasta bien avanzado el siglo XX.

En febrero de 1892 se fundó la Compañía del Ferrocarril Minero Castro-Alén, promovida también por Luis Ocharan y domiciliada en la propia villa castreña. El trazado del ferrocarril, que permaneció activo hasta 1936, tuvo un extraordinario impacto en la morfología urbana ya que, además de constituir un nuevo límite para la ampliación de la ciudad en contigüidad con el casco histórico, entraba literalmente en el corazón de éste.

Dos años más tarde, en 1894, se constituyó la Compañía del ferrocarril de San Julián de Musques y Traslaviña (Arcentales, Vizcaya) a Castro Urdiales. Se trataba de un ferrocarril mixto, de mercancías y viajeros, que proponía mejorar las comunicaciones entre Castro Urdiales y Bilbao, en cuya estación de La Concordia finalizaba el recorrido del tren. Este ferrocarril estuvo en funcionamiento varias décadas, desde 1898 hasta su cierre definitivo en enero de 1966.

A través de la transformación de las infraestructuras de transporte, el puerto y los ferrocarriles, la minería modificó de manera radical la base económica de la villa, provocó el crecimiento de su población, modificó la organización social y alteró completamente la estructura y la forma del espacio urbano, impulsando su ampliación y modernización (Delgado, 2011a).El auge del ciclo minero tuvo lugar en los años comprendidos entre finales del siglo XIX y comienzos del XX; el segundo lustro de esta centuria fue testigo del estancamiento y declive de la actividad extractiva y exportadora. El retroceso industrial fue coetáneo a la consolidación paulatina de las actividades vinculadas a lo que hoy llamaríamos el turismo residencial, el veraneo de la burguesía madrileña y vasca, en particular la bilbaína, que seguía estando relacionada con las actividades de extracción y transporte de minerales.

La evolución económica brevemente reseñada explica la dinámica demográfica que experimentó Castro Urdiales a lo largo de los últimos siglos. La población de la villa, bastante mermada a principios del siglo XIX, experimentó un importante aumento como consecuencia del crecimiento económico vinculado al desarrollo de las actividades pesqueras y conserveras, primero, y, sobre todo, de la actividad minero-industrial desde las últimas décadas de la centuria. A partir de ese momento el ritmo de incremento poblacional fue espectacular: los 7.623 habitantes de 1877 se convirtieron en 9.466 en 1887 y en 14.191 en 1900.

Es obligado relacionar el declive de la industria conservera y la minería, no compensado por la importancia que empezaron a adquirir las actividades relacionadas con el ocio y esparcimiento estival, con el retroceso poblacional que tuvo lugar a partir de la segunda década del siglo XX, que abre una nueva etapa de decrecimiento y estancamiento demográfico. Desde 1910 el volumen de población se mantuvo en torno a 12.000 habitantes, cifra que la población municipal no superó hasta 1970.

La TRANSFORMACIÓN ESTRUCTURAL Y MORFOLÓGICA del ESPACIO URBANO CASTREÑO

Según fuentes documentales escritas, el núcleo originario de la villa corresponde al sector conocido como el castro, emplazado en la parte más elevada de la pequeña península formada por dos promontorios localizados entre las ensenadas de Brazomar, al sureste, y de Urdiales, al noroeste, en la que se localizaba la diminuta aldea de la misma denominación; ambos lugares dieron conjuntamente nombre a la primitiva villa medieval, Castrum Ordiales, formada por un espacio mucho más amplio que el área edificada y cercado por una muralla que se completó a principios del siglo XIII.

La villa de Castro Urdiales y sus inmediaciones en 1847

El castro, rodeado por su propia cerca, desempeñaba la función de ciudadela fortificada y en su interior se situaba la calle y la ermita románica de San Pedro, la iglesia gótica de Santa María de la Asunción, el hospital del mismo título, el cementerio y una fortaleza.

Adosada al castro se extendió en la Alta Edad Media la puebla vieja, conocida después como la media villa de arriba; era el núcleo residencial principal donde se localizaban las casas-torre de algunos de los linajes más poderosos. Estaba formada por un reducido número de calles articuladas por la Rúa Mayor y la plaza situada junto a la dársena vieja, centro neurálgico de la villa, donde se disponían los principales edificios públicos, como la Casa del Concejo y las Carnicerías.

La media villa de abajo era el sector de expansión bajomedieval organizado a partir de la Calle de Ardigales, prolongación de la Rúa Mayor, y la Calle de la Mar, que bordeaba el arenal, que antes separaba ambas pueblas, reconvertido en La Plazuela a partir del siglo XVI. En este sector urbano se levantaban los conventos de San Francisco y de Santa Clara, fundados a finales del siglo XIII.

Todo el conjunto amurallado se adaptaba perfectamente a la línea de base marcada por la dársena vieja y el puerto, que definieron la forma semicircular del plano durante varios siglos.

La evolución urbanística durante el siglo XIX

Mapa de Castro Urdiales y su entorno durante el sitio de 1813. Plan du siége de Castro-Urdiales par l’armée française du Nord en 1813 / gravé par A. Barriere. Archivo General Militar de Madrid.

La forma de la villa castreña experimentó muy pocas variaciones hasta el siglo XIX, como muestra el mapa elaborado por el ejército francés y fechado en 1813. Este plano es la primera representación cartográfica de la villa de que disponemos y se hace con un objetivo estratégico militar, lo que explica que en el mapa interese más el entorno que la ciudad en sí misma . No obstante, el tejido urbano, manzanas edificadas y trama viaria, está representado con suficiente detalle, aunque de forma esquemática, a diferencia de lo que era habitual hasta ese momento, la representación del casco urbano como un conjunto macizo sin distinciones internas (Castañón y Puyo, 2008:72).

En dicho plano se observan con meridiana claridad los 3 sectores que conformaban el espacio urbano desde la Baja Edad Media: el castro, todavía rodeado por su propia muralla defensiva interior, y las dos medias villas, y todo el conjunto cercado por la muralla de origen medieval que, según documentos contemporáneos escritos, también franceses, tenía entre 5 y 7 m de altura y 2 m de espesor con sendas baterías en cada extremo.

Numerosas villas y ciudades portuarias dispusieron de planos levantados por los ingenieros militares encargados de las obras de sus respectivos puertos. Es también el caso de Castro Urdiales donde el primer director de su puerto, José Mª Mathé, realizó en 1832 el levantamiento del plano de la costa y el puerto y el año siguiente dirigió la reconstrucción de las defensas de la villa.

Plano del Puerto de Castro y ensenada de Urdiales desde Punta de Mioño hasta el Rabanal. Levantado de Real Orden en 1832 por el Alférez de Navío de la Real Armada José María Mathé. Madrid, 1844. Costas de Europa en el Océano, Museo Naval (fragmento).

Por lo que se refiere a la forma y estructura de la villa, el plano de Mathé apenas añade nada al analizado antes. Sin embargo hay varios aspectos representados que requieren alguna explicación ya que se trata de elementos inexistentes en el momento del levantamiento del plano e, incluso, en la fecha en que, según la propia cartela, fue publicado, 1844. Es el caso del contradique y el rompeolas del puerto y del área de relleno sobre la que, en el mapa, aparece representado el “Muelle del Oeste”; son tres elementos que figuraban en el proyecto de reforma del puerto que presentó Mathé por las mismas fechas y que se llevaron a cabo muchos años después. Pero, además, figuran también otros que se realizaron mucho más tarde aún, a finales del siglo XIX, como es el caso del “Muelle de Ocharan Mazas”, el cargadero de San Guillén y la estación del ferrocarril “a Bilbao y Santander”, que sí tuvo una localización aproximada, pero lo fue del ferrocarril de Traslaviña a finales de la centuria.

Cabe suponer de todo ello que se trata de un mapa, probablemente elaborado en el último tercio del siglo sobre el original del de Mathé, en el que se representan, además, sus proyectos y otros posteriores, algunos de los cuales se llevaron a cabo y otros no; en cualquier caso, si no refleja fielmente la realidad de la villa en las fechas de su elaboración y publicación, sí expresa el proyecto de espacio urbano que ya se estaba pergeñando.

Los primeros planos de que se dispone para la mayor parte de las ciudades y villas españolas son los del Atlas de España y sus Posesiones de Ultramar de Francisco de Coello en cuyas hojas, y con la finalidad ornamental de rellenar los espacios vacíos, se insertaron los planos de la capital y de los principales núcleos urbanos de cada provincia a escala 1:10.000 y 1:20.000 (Quirós, 2009:25). Por tal motivo el Atlas es considerado por autorizados expertos en cartografía histórica como el repertorio de cartografía urbana más extenso ejecutado en España (Castañón et al., 2008: 127).

Francisco Coello de Portugal y Quesada: Atlas de España y sus Posesiones de Ultramar, Hoja de la Provincia de Santander (1861), Biblioteca Nacional de España (fragmento).

El plano elaborado por Coello en 1861 a escala 1:20.000 muestra la misma forma urbana que los anteriores; no obstante, al igual que en el atribuido a Mathé, en él quedan recogidos los dos proyectos del ingeniero del puerto que, hechos realidad varias décadas más tarde, iniciarán la transformación urbanística de la villa: el de un antepuerto o dársena nueva y, vinculado con él, el de una “población proyectada” erigida sobre los terrenos ganados al mar delante de la Calle de la Mar para la construcción de los nuevos muelles. Tal ampliación no había tenido lugar tampoco antes del último cuarto del siglo XIX como puede apreciarse en el mapa de 1874, en el que puede observarse como el espacio urbano edificado, ajustado estrictamente a la línea de base de la vieja dársena, coincide todavía con el casco medieval cercado.

Plano del puerto de Castro y ensenada de Urdiales, costa septentrional de España, José de Lorenzo y José María Riudavets y Monjo, Dirección de Hidrografía. Biblioteca Nacional de España.

Las primeras modificaciones estuvieron vinculadas, como se apuntó antes, a las obras de mejora y ampliación del puerto. La construcción de un dique y un muelle nuevo al sureste de la vieja dársena (1881) implicó el relleno del espacio situado delante de la Calle de la Mar, entre ésta y el nuevo muelle. Sobre estos terrenos ganados al mar, pero todavía dentro del antiguo espacio intramuros, se trazó una nueva calle y paseo (los actuales Calle de la Constitución y Parque de Amestoy) y una manzana de modernas casas plurifamiliares erigidas a partir de 1883 y, en particular, a comienzos del siglo XX, que configuraron la fachada portuaria burguesa de la moderna ciudad industrial.

El nuevo espacio edificado finalizaba a la altura de la antigua puerta meridional de la muralla, la de La Barrera, de donde partía el camino de Bilbao. Una vez derribado el lienzo correspondiente se construyó, sobre el suelo liberado y parte de los terrenos del desamortizado convento de Santa Clara, un área ajardinada, el Paseo de la Barrera y Los Jardinillos, que articulaban el núcleo urbano tradicional con las nuevas calles y edificios que iban surgiendo en los terrenos situados detrás del muelle de Ocharan, la primera ampliación urbana que desbordaba el núcleo amurallado de origen medieval.

El origen de este nuevo sector urbano se encuentra en el proyecto para la mejora y reforma del puerto concedido a Luis Ocharan, quien había obtenido al mismo tiempo el espacio comprendido entre el Hospital de San Nicolás, en el Camino Real hacia Bilbao, y la zona conocida como La Pesquera. Sobre estos terrenos se inició la primera y fundamental ampliación extramuros del casco histórico, que adoptó la forma de una ciudad jardín, articulada en torno al Paseo de la Playa de Brazomar y el antiguo camino de Bilbao, el actual Paseo de Menéndez Pelayo, con viviendas unifamiliares, villas y palacetes de veraneo para la alta burguesía industrial.

Prolongándose de sureste a noroeste, el Paseo de la Playa de Brazomar (hoy Paseo de Luis Ocharan Mazas), los Jardinillos de La Barrera y la Calle y Parque de Eguilior (Calle de la Constitución y Parque de Amestoy en la actualidad), configuraron una nueva fachada marítima de carácter burgués, que sirvió de línea básica para el inminente crecimiento en superficie de la ciudad y la transformación definitiva de la morfología urbana conservada desde la Edad Media: el plano de forma semicircular, apoyado en la dársena, fue sustituido por el de un espacio urbano que se alargaba siguiendo la línea del viejo puerto y los nuevos muelles.

Los cambios urbanísticos mencionados se realizaron sin una planificación previa a pesar de la existencia de un proyecto de reforma y ensanche reflejado en el plano del casco levantado por el arquitecto municipal, Eladio Laredo, en 1895. Al contrastar este plano con alguno de los anteriores, se ve que el tejido urbano del casco histórico (resaltado en gris oscuro) permanece prácticamente intacto y no ha experimentado más ampliación que la colmatación de algunas manzanas en el espacio comprendido entre las calles Rúa Mayor, Ardigales y La Ronda, trazada esta última sobre la antigua muralla, algunos de cuyos paños aún quedaban en pie.

Plano del Casco Antiguo de Castro Urdiales y proyecto de ensanche y reforma (Eladio Laredo, 1895)

El modelo urbanístico propuesto se basaba en la construcción de manzanas achaflanadas de grandes dimensiones, articuladas por un tejido viario casi ortogonal, pero adaptado a la forma semicircular del núcleo histórico preexistente. El conjunto se organizaba a partir de un eje transversal principal, la Calle de Santander, que unía el puerto con la antigua puerta de San Francisco, y varias calles que siguen en paralelo la traza de las medievales, apoyada en la línea de la costa, de la muralla y el tramo urbano de la vía férrea.

La construcción de las líneas de ferrocarril, casi coetánea al proyecto de ensanche y, probablemente, causa ocasional de su elaboración, tuvo un extraordinario impacto en la estructura y la morfología urbanas. En particular la del ferrocarril Castro-Alén cuyo proyecto definitivo consistía en una línea que bordeaba el casco histórico consolidado, siguiendo en paralelo la traza de la antigua muralla, con la que coincidía, incluso, en algunos tramos: entraba en el espacio urbano edificado por la bajada del Chorrillo, luego atravesaba sobre un viaducto la zona de Los Huertos hasta alcanzar, ya junto al mar, el Pedregal de Señá Santiaga, también conocido como “Pedregal de las mujeres”, que fue rellenado parcialmente.

Esta línea de ferrocarril, además de constituir un nuevo dogal para la ampliación de la ciudad en contigüidad con el casco histórico, entraba literalmente en el corazón de éste ya que cortaba la histórica calle de San Juan y, tras rebasar el matadero viejo, accedía al cargadero a través de un túnel que perforaba la colina de Santa María, el antiguo castro.

Uno de los aspectos esenciales del proyecto de Eladio Laredo parece consistir, precisamente, en el relleno del suelo libre intramuros y en su ampliación en el área de Los Huertos y La Atalaya, donde la muralla ya había sido derribada completamente para permitir el trazado de la línea del ferrocarril Castro-Alén que, como se observa en el plano, atravesaba aquí el sector más antiguo del casco medieval.

La vía férrea de Castro Urdiales a Traslaviña llegaba a la villa a través de un túnel por el que se accedía al área de Brazomar y, desde allí, continuaba en paralelo a la vía del ferrocarril de Castro-Alén pero, a diferencia de éste, no penetraba en el casco consolidado sino que finalizaba en la estación construida en el borde del espacio urbano. Desde la estación se construyó un ramal de enlace, que bordeaba la ciudad, para llevar el mineral de hierro hasta la ensenada de Urdiales, en la que se efectuaba su embarque en sendos cargaderos de tipo cantilever.

El suntuoso edificio de la estación principal de la línea, erigido entre 1899 y 1902, ocupaba una amplia superficie situada a escasa distancia de la muralla medieval, de la que, para construirlo, hubo que derribar varios lienzos que aún permanecían en pie, de manera que las instalaciones de la propia estación y las vías de acceso se convirtieron también en un nuevo cinturón que ciñó el núcleo histórico y dificultó el crecimiento de la ciudad en el sector suroriental. La articulación entre la estación de ferrocarril, el centro urbano y el puerto se realizó mediante el trazado de un nuevo vial, la Bajada de la Estación que, después de atravesar la vía construida sobre la antigua muralla, la Calle de la Ronda, se dirigía hacia el espacio comprendido entre La Plazuela y el Muelle de Eguilior a través de las calles de Linares Rivas (Antonio Hurtado de Mendoza en la actualidad) y de Melitón Pérez Camino.

La dinámica urbanística durante la primera mitad del siglo XX

En 1907 Eladio Laredo elaboró otro Proyecto de Reforma y Ensanche de Castro Urdiales, probablemente similar al anterior, del que sí se conserva la memoria correspondiente, aunque sin plano en esta ocasión. El proyecto se centraba en la urbanización del área intramuros en torno al desamortizado convento de San Francisco .

Plano de población de Castro Urdiales en 1927. Planos y minutas para el primer levantamiento del mapa topográfico nacional, Plano de población 1:5.000. Instituto Geográfico Nacional. 

Casi 20 años después, en 1927, el mismo arquitecto volvió a presentar un nuevo proyecto de urbanización que queda justificado en la pertinente memoria por la existencia de “habitaciones insalubres de la gente marinera” y la necesidad de construir “vivienda barata e higiénica…”. En el plan se pone de manifiesto el objetivo de adecuar la estructura urbana a la configuración de su base socioeconómica. En este sentido, Eladio Laredo proponía estructurar la ciudad a partir de 3 zonas de acuerdo con los usos y el contenido social: “agrupar la población de lujo y de recreo alrededor de la playa de los baños, dejando el casco antiguo de la población para sus diversas industrias, siempre molestas para una vida higiénica y por último dedicar a la vivienda del proletariado la población que nosotros proyectamos” .

En realidad se trataba de un plan para ampliar la superficie edificada en el espacio comprendido entre las vías del ferrocarril Castro-Alén, la antigua muralla y los terrenos del ex convento de San Francisco, donde se planteaba el trazado de varias calles para la construcción de barrios obreros; este plan estaba vinculado a los anteriores y al Proyecto de Urbanización de la zona de Los Huertos (1926-1929).

Las transformaciones reseñadas hasta aquí quedan fielmente expuestas en el plano de población a escala 1:5.000 elaborado en 1927 como parte de los trabajos realizados para el levantamiento del mapa topográfico, el más detallado de los disponibles hasta ese momento, que representa con gran nitidez el crecimiento reciente del espacio urbano en varias direcciones. En el sector central del casco, la edificación se ha extendido entre la calle medieval de Ardigales y la de La Ronda (Paseo de Pereda en el plano) y las transversales de Linares Rivas, de unión de la estación ferroviaria con el puerto, y la calle de Santander, la antigua vía que conducía a la puerta de San Francisco.

En el polígono definido por estas cuatro calles se ha trazado ya una nueva vía transversal, la de Javier Echavarría, que acaba en la plaza de San Francisco, dispuesta sobre el solar del convento del que aún persistían los restos de la iglesia. Al sur de La Ronda/Paseo de Pereda, parece haberse iniciado ya la colmatación de los terrenos comprendidos entre esta calle y las vías férreas, en particular en torno a la estación de Traslaviña, articulados por la Calle de la Estación.

La ampliación es aún más notable en el sector noroccidental, en continuidad con la media villa de arriba, entre la vieja calle de la Rúa y la recién trazada calle del Siglo XX, y en el sector de La Atalaya, donde figura ya el barrio previsto en el Plan de Urbanización de 1926-1929, probablemente en construcción en el momento del levantamiento del plano, atravesado por las vías del ferrocarril de Castro-Alén que llegaba hasta el cargadero de San Guillén. Hacia el sur de este barrio empezaba a configurarse ya el área urbana de Los Huertos articulada por la calle del mismo nombre, que enlazaba el nuevo matadero con la plaza de San Francisco y el mercado.

Hacia el sureste el área urbana edificada también había comenzado a extenderse entre la calle de Linares Rivas y el paseo de La Barrera a uno y otro lado del Paseo de Pereda/La Ronda. El Paseo de La Barrera, limitado por el edificio del Teatro de la Villa y los Jardinillos, funcionaba como nuevo espacio urbano de ocio y sociabilidad más allá del cual el sector construido extramuros presenta un tejido urbano con una textura muy diferente del resto. Era la nueva “ciudad jardín”, formada por palacetes y villas de recreo rodeadas de jardines y separadas por amplios espacios sin edificar, que se iba extendiendo a lo largo del antiguo Camino Real hacia Bilbao, ahora Paseo de Menéndez Pelayo, entre el muelle de Ocharan, la playa de Brazomar y las vías del ferrocarril. Al otro lado de éstas se situaba el extenso conjunto arquitectónico “Toki-Eder”, el dominio del Parque de Ocharan donde el empresario vasco-castreño había erigido, como residencia particular, varias edificaciones construidas por el arquitecto Eladio Laredo.

Plano de Castro Urdiales en 1936

En el mismo plano están representados e identificados los edificios más emblemáticos de cualquier ciudad española que se preciase de su categoría y modernidad. En el NO la plaza de toros, en la aldea/ barrio de Urdiales, junto al antiguo Camino Real, ahora carretera de Bilbao a Santander; muy cerca el moderno hospital civil, también junto a la carretera y rodeados todavía ambos edificios de huertos y otros espacios de uso agrario; el cementerio modernista de La Ballena sobre el promontorio de la punta de El Rabanal que cierra la ensenada de Urdiales por el Oeste; frente a aquél, en el otro extremo de la ensenada de Urdiales, el flamante matadero. En el sector central del núcleo urbano, el mercado de la plaza de San Francisco, la estación del ferrocarril de Traslaviña y el depósito de máquinas del de Alén, el Teatro de la Villa en el Paseo de La Barrera, el Colegio Barquín al comienzo del Paseo de Menéndez Pelayo, el campo de foot-baal (sic) en las proximidades de la playa de Brazomar, etc.

La nueva coyuntura de estancamiento económico y poblacional que experimentó la ciudad desde la segunda década del siglo XX tuvo un efecto paralizador sobre el proceso de construcción residencial al tiempo que también quedaron detenidos los de reforma y ampliación del espacio urbano . Así lo atestigua el plano de la ciudad levantado en 1936, aunque firmado por los arquitectos Luis Quijada Martínez y José Menéndez-Pidal Álvarez en diciembre de 1939, “año de la victoria”, que fueron quienes, sobre el mapa original, trazaron las líneas básicas del proyecto de reforma parcial realizado a partir de ese mismo año.

El proyecto post-bélico fue elaborado con el propósito de organizar el área urbana comprendida entre el Paseo de La Barrera y la Calle de Santander, aprovechando para ello los terrenos aún sin edificar del ex convento de Santa Clara. De acuerdo con la ideología urbanística imperante en el momento, todo el sector suroccidental del casco histórico debería quedar organizado a partir de un sistema de relaciones articulado por el Parque de Eguilior, el mercado de San Francisco y un nuevo espacio central de carácter religioso y cívico. La realidad del proyecto consistió básicamente en la construcción en 1941 de un Centro Cívico donde deberían instalarse los organismos administrativos oficiales, la sede de la Falange y un nuevo Ayuntamiento, además de viviendas para maestros y empleados municipales. Estos edificios estaban distribuidos alrededor de la plaza de La Barrera, que debía adquirir la función de nuevo centro urbano de servicios, a modo de las plazas mayores tradicionales, y elemento articulador del casco histórico y la ciudad jardín burguesa. Asimismo, el plan preveía la construcción de la iglesia del Sagrado Corazón, la apertura de nuevas calles y la prolongación de otras (las de Iglesia Nueva, Timoteo Ibarra, Juan de la Cosa y Javier Echevarría).

La ciudad apenas cambió en los años siguientes, ni en su tamaño ni en su forma (Fig. 14), ya que fueron muy pocas las actuaciones urbanísticas reseñables durante los años cuarenta y cincuenta. Se produjo, por una parte, la consolidación del área de la ciudad jardín de Brazomar, donde siguieron construyéndose numerosas villas de veraneo e, incluso, algunas pequeñas urbanizaciones sobre terrenos municipales cedidos en 1944 para la edificación de casas-chalets protegidas. Como la de cuatro chalets de Eduardo Sanz Martín y otra de cuatro chalets bifamiliares en la calle María Aburto; ambas situadas entre el Paseo de la Playa y el Paseo de Luis Ocharan Mazas.

Por otra parte, finalizó la colmatación de los solares vacíos del casco histórico, hasta alcanzar el límite marcado por la derruida muralla medieval, en particular en el área suroriental. Es aquí donde se construyeron algunos bloques de viviendas bonificadas para la clase media, en el entorno de la nueva iglesia del Sagrado Corazón, las calles de La Ronda y Javier Echevarría, Plaza del Mercado, etc.

Un carácter bien distinto tenían los bloques de vivienda obrera construidos en los años cincuenta por la Obra Sindical del Hogar en la zona de Los Huertos, en solares que quedaban sin edificar del antiguo convento de San Francisco (Grupo Maestro Morondo de 112 viviendas entre las calles Silvestre Ochoa, Aranzal y Santander), un bloque de 50 viviendas de la Obra Social de la Falange en la prolongación de Juan de Mena, las viviendas protegidas de las calles Bilbao, República Argentina, Timoteo Ibarra, etc. El mismo sentido tenía la Barriada de los Pescadores de 90 viviendas edificadas por el Instituto Social de la Marina en cuatro bloques en la zona de El Pedregal y Los Huertos. Saturada este área urbana, claramente definida por su función residencial para la clase obrera, a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta comenzaron a utilizarse algunos núcleos próximos a la ciudad para edificar viviendas para obreros (Santullán) y mineros (Mioño).

Castro Urdiales a mediados del siglo XX. Plano del Puerto de Castro Urdiales según los levantamientos efectuados por la Comisión Hidrográfica con correcciones hasta 1960. Servicio Hidrográfico de la Armada, 1928. Archivo General Militar de Madrid

Un mapa fechado en 1960 pone de manifiesto la atonía urbanística de Castro Urdiales a lo largo de las tres décadas anteriores a esa fecha, si bien no refleja fielmente los pequeños cambios que se había producido ya que, básicamente, el mapa es una reproducción del de 1928 con leves retoques formales, como se explicita en la cartela. No obstante, el inicio de la transformación urbanística de Castro Urdiales, originada por su consolidación como núcleo turístico de veraneo para capas de población cada vez más amplias, no se produjo hasta los años sesenta y setenta del siglo XX. Es entonces cuando las actividades terciarias, tanto las vinculadas al turismo como a la prestación de servicios a la población local y comarcal, se convirtieron en la base económica de una ciudad que modificó de nuevo su funcionalidad y, a partir de esta mudanza, la estructura y morfología del espacio urbano (Delgado, 2011b).

ESTRUCTURA Y FORMA DE LA CIUDAD A TRAVÉS DE LA CARTOGRAFÍA HISTÓRICA: CASTRO URDIALES, CANTABRIA (1800-1960). Carmen Delgado Viñas. Departamento de Geografía, Urbanismo y Ordenación del Territorio Universidad de Cantabria. Investigaciones Geográficas, nº 63, pp. 17-32. ISSN: 0213 – 4691. ISSN: 1989 – 9890.

Infraestructuras de ayer, suelo urbano y patrimonio territorial de hoy

“…La ciudad apenas cambió en los años siguientes, tanto en su tamaño como en su forma, ya que fueron muy pocas las actuaciones urbanísticas reseñables durante las décadas de 1940 y 1950. Fue en las dos décadas siguientes, cuando tuvo lugar la radical transformación urbanística de Castro Urdiales como consecuencia de su consolidación como núcleo turístico de veraneo para capas cada vez más amplias Infraestructuras de transporte y urbanización: el caso de Castro Urdiales (Cantabria) de población.

A partir de entonces las actividades terciarias, tanto las vinculadas al turismo como a la prestación de servicios a la población local y comarcal, se convirtieron en la nueva base económica de la ciudad; la pesca y la industria de conservas de pescado, en particular la producción de anchoas, continuaron siendo los otros puntales de la actividad económica castreña.

El extraordinario aumento del parque de viviendas que tuvo lugar durante ese tiempo no guarda relación en absoluto con la demanda de vivienda principal de la población castreña, sino con la de vivienda secundaria y vacacional de población procedente de otros lugares, en particular, de nuevo, de las provincias vascas y, sobre todo, del área metropolitana de la Ría de Bilbao. El crecimiento del parque inmobiliario implicó la expansión en superficie del espacio urbano lo que obligó a que, en estos años, la ciudad “saltase” más allá de la nueva muralla, la barrera formada por el trazado de las infraestructuras viarias de los ferrocarriles Castro-Alén y Castro-Traslaviña, desmanteladas a mediados de la década de 1960 y convertidas en una importante reserva de suelo urbano.

El espacio ocupado hasta entonces por las vías del ferrocarril Castro-Alén hasta el puerto fue utilizado para el trazado de las calles Leonardo Rucabado, Venancio Bosco, Ricardo Rueda y Arturo Duo Vital que forman una nueva ronda, un eje de circulación de oeste a este casi paralelo al de la antigua muralla. Además, la ampliación fundamental del suelo urbano residencial tuvo lugar, precisamente, en el espacio comprendido entre ambas vías férreas quedando organizado a partir de una serie de calles transversales a ellas (Antonio Burgos, República Argentina, Juan de la Cosa, Benito Pérez Galdós, Bajada de la Estación, Victorina Gainza, Eladio Laredo y Bajada del Chorrillo).

El otro sector de crecimiento espacial se extiende hacia el este, como ampliación de la ciudad jardín, entre los paseos de Luis Ocharan Mazas y Menéndez Pelayo, donde, junto a las villas y quintas de veraneo, comenzaron a surgir bloques de viviendas vacacionales.La ampliación y reforma urbanística produjo efectos contrastados. Por un lado, permitió que los viales construidos sobre el antiguo trazado ferroviario constituyesen un nuevo eje de articulación y conexión entre el sector septentrional y meridional del núcleo, externo al congestionado casco histórico.

Pero, por otro, implicó la destrucción de algunos de los edificios más emblemáticos y representativos el patrimonio arquitectónico castreño, entre ellos la suntuosa estación de ferrocarril, sobre cuyo solar se construyó un parque y equipamientos educativos y deportivos, y el cargadero de San Guillén, desguazado en 1961 para levantar en su lugar una fábrica de hielo. Lo mismo ocurrió con algunas de las antiguas villas de veraneo sustituidas por bloques de apartamentos y viviendas vacacionales a partir de los años 60′.

Sin embargo, parte del patrimonio minero-ferroviario ha empezado a ser recuperado recientemente con la finalidad de ponerlo en valor en el futuro inmediato. Así, en 2008 se puso en marcha un proyecto de rehabilitación del cargadero de Mioño, declarado Bien de Interés Cultural en 1996, vinculado a la construcción de un paseo marítimo desde Dícido hasta las campas de Cotolino en Castro Urdiales; poco antes se había proyectado la recuperación del túnel de Mioño y de la estación de Otañe.

Pero el proyecto de mayor envergadura, sin duda, es el de reutilización de las vías ferroviarias como vías verdes para la práctica del senderismo. En 2006, el Ayuntamiento de Castro Urdiales inició la recuperación de parte del espacio ocupado por la línea férrea de Castro a Traslaviña, 10,5 km desde el apeadero de Los Corrales hasta el túnel de Herreros, con el nombre de Vía Verde del Mioño, en alusión al río del mismo nombre. Esta acción se integra en un proyecto más ambicioso que tiene como objetivo reconvertir 50 km de los antiguos trazados de líneas férreas del municipio en vías verdes. Por otra parte, los túneles de Ocharan en Castro Urdiales fueron adecuados para el tráfico de automóviles, siendo en 2008 objeto de un concurso de ideas para un nuevo acondicionamiento.

El Programa de Rutas Verdes de Castro Urdiales trata de aunar el uso del patrimonio paisajístico, natural y cultural (minero y ferroviario), aunque todavía sea más un proyecto de futuro que una realidad, pese a que algunas rutas sean ya practicables, precisamente en los tramos en que coinciden con los del trazado ferroviario. Entre las planeadas destacan:

  • La Vía Verde de Traslaviña: desde el apeadero de Brazomar, en el núcleo  de Castro Urdiales, por el túnel de Mioño, con 5,5 km de trazado continuado de Santullán a Herreros.
  • La Vía Verde de Castro-Alén: de 11 km entre Castro Urdiales y Otañes.
  • La Vía Verde de Setares de 1,5 km hasta La Gracera.
  • La Vía Verde de Dícido.
  • La Vía Verde del Piquillo, en Ontón, de 1,6 km, que recorre el antiguo  trazado de ferrocarril minero entre las Minas de Covarón (Vizcaya) y el antiguo cargadero de mineral de El Piquillo, en Ontón, cerca de la desem- bocadura del Río Sabiote. La obra ha sido ejecutada por la Consejería de Presidencia, Urbanismo y Ordenación del Territorio del Gobierno de Cantabria en colaboración con el Ayuntamiento de Castro Urdiales.

Asimismo, es obligado mencionar que los tramos castreños considerados en el Plan Especial Red de Sendas y Caminos del Litoral de Cantabria forman parte del primer tramo del GRL en Cantabria que conecta con su análogo en la Comunidad Autónoma del País Vasco y que, desde este límite con dirección este, finaliza en la playa de La Arena (Pobeña, País Vasco). Es un tramo de 2,4 km de longitud que discurre por el antiguo trazado del ferrocarril minero. Se continúa hacia el oeste por un segundo tramo de 2,7 km también coincidente parcialmente con el recorrido del ferrocarril y otras infraestructuras mineras (uno de los antiguos túneles mineros que tiene su boca de salida en el sector oeste de la Punta de Lamie, los depósitos y restos del cargadero de Saltacaballo) hasta Dícido.

El caso de Castro Urdiales pone de manifiesto que las infraestructuras de transporte, nuevas o renovadas, deben ser consideradas obligatoriamente como uno de los principales responsables del crecimiento espacial y de la transformación de la estructura morfológica de las ciudades portuarias españolas desde mediados del siglo XIX. Un denominador común que es compartido por todas ellas, al margen de las singularidades derivadas de las diferencias de tamaño, territorial, poblacional y funcional, y de las impuestas por la escala a que se analicen los procesos.

La evolución de Castro Urdiales, como la de todas y cada una de las demás ciudades, no deja de ofrecer algunas singularidades, pero, en mayor medida aún, evidencia algunos de los elementos genéricos del proceso urbanizador. Se observa aquí con nitidez la relación causal recíproca entre la transformación económica y la modernización de los medios de transporte, en particular la necesidad perentoria de trazado de ferrocarriles y actualización de las instalaciones portuarias impuesta por el progreso de las actividades industriales (fabricación de conservas de pescado y extracción y exportación de mineral de hierro), que sustituyeron en poco tiempo a las agrarias y pesqueras tradicionales que configuraron durante siglos la base económica de la villa.

No fue idéntico, sin embargo, el papel jugado por el desarrollo de las actividades vinculadas al ocio, en especial el veraneo, que hay que entender todavía en esos años como una práctica, habitual pero minoritaria, de la burguesía, fundamentalmente vasca y ligada a la propiedad y gestión de las empresas mineras, que disponía de sus propias residencias estivales próximas a la playa de Brazomar y utilizaba, por lo general, medios de transporte privados. Es eso lo que puede explicar la escasa importancia que tuvo al principio el ferrocarril mixto Castro-Traslaviña para la llegada de veraneantes, el exiguo avance de las instalaciones hoteleras, prácticamente limitadas al Hotel Universal y a los Baños Miramar, y el casi nulo efecto para poner freno al declive poblacional a partir de la segunda década del siglo XX. Por el contrario, lo que resulta incuestionable es el influjo del veraneo en la transformación física de la ciudad, como impulsor de la primera y más importante ampliación en superficie del espacio urbano edificado fuera del antiguo recinto amurallado, en la ciudad jardín de Brazomar.

Ambos factores, mutaciones económicas e infraestructuras de transporte, condicionaron conjuntamente el proceso de urbanización propiamente dicho, la evolución de Castro Urdiales “de villa a ciudad”, en varios sentidos: estimulando el crecimiento de la población del municipio, en particular del núcleo principal, y provocando la modificación de la estructura funcional y morfológica del espacio urbano.

Sin embargo, al igual que ocurrió en otras ciudades portuarias (Delgado, 2009 y 2010), las dos infraestructuras de transporte tuvieron distinto significado e influencia. El mayor efecto sobre la construcción y reconstrucción física del espacio urbano lo tuvieron las flamantes instalaciones portuarias, que generaron una nueva centralidad y se convirtieron en la fachada principal de la ciudad formada por la nueva línea de muelles y paseos marítimos (de Eguilior y de Ocharan), que sirvió como base sobre la que gravitó la reforma y la expansión urbana.

Puede afirmarse sin exageración que la remodelación del puerto fue directamente responsable del nacimiento en sus inmediaciones de nuevas piezas de tejido urbano (parque de Amestoy, ciudad jardín de Brazomar). Por el contrario, en Castro Urdiales, también como en muchas otras ciudades portuarias, la estación de ferrocarril no funcionó como puerta de acceso y nodo de articulación de la trama urbana. La localización de la estación en el borde exterior del casco histórico parece explicar la menor influencia de la estación en la remodelación del tejido urbano tradicional, por un lado, y, por otro, el mayor impacto que tuvo el trazado de las vías férreas al tener que rodear la ciudad y atravesar el casco para enlazar con los cargaderos de mineral y con las instalaciones portuarias propiamente dichas.

Las vías férreas que accedían a la estación y los ramales que se dirigían al puerto ocasionaron impactos muy negativos para la ampliación de la superficie urbanizada durante largo tiempo. Por una parte, establecieron un límite físico a la expansión del suelo urbano edificado y, por otra, contribuyeron a la degradación de las áreas situadas a ambos lados de las vías.

El complejo de vías y ramales se convirtió pronto en un nuevo cinturón férreo que acordonaba amplias áreas del espacio urbano con más dureza, si cabe, que el antiguo cerco de la muralla que se había derribado poco antes. Y, como en otros muchos casos, fue en el área situada en las proximidades de las vías, sobre todo en el espacio comprendido entre las de ambas líneas ferroviarias, en la zona de Los Huertos, donde se situaron las instalaciones industriales y donde se edificaron los barrios obreros y las viviendas para las clases más modestas de la sociedad castreña.

No obstante, el terreno liberado al eliminar más tarde las infraestructuras ferroviarias ha constituido también aquí una extraordinaria reserva de suelo urbano aprovechado parcialmente para el trazado de los ejes fundamentales en la actualidad de conexión y articulación intraurbana en dirección noroeste-sureste. Y, pese a la destrucción injustificada de una parte valiosa de esas instalaciones, como la estación de Traslaviña, algunos de los elementos viarios que han sobrevivido a la fiebre inmobiliaria representan hoy un recurso patrimonial cuyo potencial para usos culturales, recreativos y ambientales está empezando a ser valorado.

Infraestructuras de transporte y urbanización: el caso de Castro Urdiales (Cantabria) por Carmen Delgado Viñas, Univ. Cantabria. TST, junio 2011, nº 20, pp. 106-137

“…En la estructura urbana de Castro Urdiales se distinguían a finales de la Edad Media el Castro, la Media Villa de Arriba o puebla vieja y la Media Villa de Abajo, ensanche desarrollado por el crecimiento demográfico medieval. El Castro o ciudadela de la villa estaba rodeado por una muralla, en ella se situaba la ermita románica de San Pedro, la iglesia gótica de Santa María, el hospital del mismo título y 1 castillo medieval, de planta trapezoidal con 5 torreones, cuya sala principal estaba abovedada. Junto a la iglesia parroquial y el cementerio se situaba un edificio denominado como “Palacios del rey” y que según la tradición habían sido levantados por el rey Alfonso VIII y según la historiografía sería el recuerdo de la estancia del monarca en la villa en 1208 y 1209; las ruinas de estos palacios aún perduraban a comienzos del siglo XIX.

Sobre una de las peñas que comunicaba con el Castro a través de 2 puentes se alzaba la ermita de Santa Ana. En el interior del Castro se situaba la calle de San Pedro. En la Media Villa de Arriba, núcleo habitable principal en la Baja Edad Media, se localizaban las calles de San Juan, Tenebragura, Ruamayor, Nuestra Señora del Camino y de San Francisco o de Mélida y La Plaza, donde había una fuente, y dónde se levantarían durante la Edad Moderna algunos de los edificios públicos más destacados, como el ayuntamiento o las carnicerías. En aquel espacio se abrían las puertas de Nuestra Señora y de San Francisco, desde la que se salía al camino que llegaba hasta Laredo, y se situaban las torres de algunos de los linajes medievales más poderosos, como la torre de la Vitoria, la de los Castillo y la de los Amoroses. En la Media Villa de Abajo se abrían, en el sur, la puerta de la Barrera, desde la que se accedía al camino que comunicaba la villa con Castilla y Bilbao, junto a la que se situaba un torreón defensivo, y la puerta de Santa Catalina, en el suroeste. Aquel espacio se articulaba en las calles de la Mar, Ardigales y Aguacaliente y “el arenal”, espacio que separaba ambas pueblas y que en el siglo XVI se denominó Plazuela. En aquellas calles se levantaron las casas torres de los Matra y de los Otañes. Allí se alzaban también los conventos medievales de San Francisco y de Santa Clara, fundados a finales del siglo XIII y rodeados de sus cercas. Sus sencillas fábricas bajomedievales se remodelaron en los siglos XVI y XVII. Extramuros y próximas a las puertas de la Barrera y de Santa Catalina se alzaban las ermitas de Nuestra Señora de los Portales y de Santa Catalina. Durante gran parte de la Edad Media las rocas del Castro, el peñón de Santa Ana y las Ymeas -rocas que penetraban en el mar a la altura de La Plaza- habían servido de puerto natural; también el Arenal se había utilizado como fondeadero de pequeñas embarcaciones. Las Ymeas pasaron a manos de los linajes nobles, que fueron transformando su aspecto original a base de añadir escaleras y otras estructuras para facilitar el atraque; alquilándolas en ocasiones. A comienzos del siglo XVI se iniciaron los trámites para la construcción de un cay y un contracay, que convertirían en el siglo XVI las riberas de La Plaza y de la Media Villa de Abajo en un puerto resguardado.

Las Cuatro Villas de la Costa de la Mar experimentaron a lo largo de la Baja Edad Media un fuerte desarrollo. Sus respectivas cartas fundacionales (Castro Urdiales la recibió en 1163; Santander en 1187; Laredo en 1190 y San Vicente de la Barquera en 1210) y posteriores prerrogativas les habían otorgado una serie de privilegios que potenciaron su economía, dando lugar a un pujante crecimiento que, fundamentalmente, descansó en el desarrollo de las actividades marítimas, especialmente de la pesca y del comercio con Europa; un desarrollo que fue paralelo a la progresiva adquisición de una mayor experiencia en la navegación. A lo largo de los siglos XIV y XV la prosperidad de las villas se tradujo, entre otros aspectos, en el crecimiento y mejora de sus recintos urbanos. Así, a principios del siglo XVI las Cuatro Villas eran los núcleos urbanos más importantes de la actual Cantabria.

Dentro de la administración territorial de la Edad Moderna Santander, Laredo, San Vicente de la Barquera y Castro Urdiales pertenecieron al Corregimiento de las Cuatro Villas, de jurisdicción real, en el que también se integraban la merindad de Trasmiera, junto a las villas de Santoña, Argoños y Escalante, los valles de realengo de las Asturias de Santillana, de Liendo y de Guriezo y la junta de Parayas. Cada una de las Cuatro Villas controlaba un ámbito territorial próximo, definido en cada una de las cartas fundacionales, que acogía tanto los barrios de sus propios términos municipales como los concejos y villa cercanos, sometidos a su jurisdicción. En 1738 Castro Urdiales y su jurisdicción obtuvieron permiso de Felipe V para incorporarse al Señorío de Vizcaya, volviendo a integrarse en el Corregimiento de las Cuatro Villas en 1741. Entre 1745 y 1763 la villa castreña estuvo fuera de la jurisdicción castellana y fuera de Vizcaya, tras haber intentado, sin éxito, integrarse de nuevo al señorío. 68 Además, las Cuatro Villas se repartían la jurisdicción marítima del litoral de la actual Cantabria, jurisdicción que tuvieron que defender en numerosos pleitos litigados con otras localidades portuarias.

El progresivo desarrollo socioeconómico experimentado desde la Baja Edad Media y de manera más intensa en la primera mitad del siglo XVI provocó que Santander, San Vicente de la Barquera y Laredo alcanzasen hacia 1561 su máxima población, mientras que Castro Urdiales lo hizo en torno a 1584. A esta etapa de crecimiento le siguió una fuerte recesión, de manera que las Cuatro Villas perdieron entre 1561 y 1591 el 40% de sus habitantes; las epidemias de peste de 1568 y 1596-98, mucho más virulentas que las de la primera mitad del siglo XVI, junto a distintas crisis económicas, fueron los principales factores de la caída de los efectivos demográficos en los últimos decenios del siglo XVI. Durante gran parte del siglo XVII las epidemias, las periódicas crisis alimentarias, las levas para las armadas reales o para la actividad corsaria y el reclutamiento de soldados provocaron una alta mortalidad y efectos negativos sobre la natalidad y la nupcialidad de las Cuatro Villas, aunque la evolución de cada una de ellas fue diferente. San Vicente de la Barquera y Castro Urdiales sufrieron un paulatino declive, mientras que Santander mantuvo a lo largo de la Edad Moderna los mayores efectivos demográficos de las Cuatro Villas. El siglo XVII supuso, en general, un retroceso de las poblaciones costeras; también las villas portuarias vascongadas perdieron habitantes, viendo cómo sus marineros abandonaban las pesquerías para engrosar las armadas reales o participar en empresas corsarias.

ARQUITECTURA Y URBANISMO DE LAS CUATRO VILLAS DE LA COSTA EN LA EDAD MODERNA. María Eugenia Escudero Sánchez. Santander, 2005

Las posiciones defensivas en este momento dependen de los puestos levantados en los siglos XVI y XVII. En la relación que se hace en dicha memoria de 1700 de las fortalezas, fuertes y fortines con sus correspondientes baterías, cañones, municiones y pertrechos de las Cuatro Villas de la Costa, esta villa cuenta con:

En el castillo Mayor, de origen medieval, se cuenta con nueve cañones todos ellas en servicio, en el fortín de S. Guillén hay dos cañones sin servicio por falta de cureñas. También contaba la defensa de la villa con once cañones repartidos en otros puntos defensivos como consta en los documentos siguientes:

“en el castillo mayor 9 piezas de artillería en dos culebrinas de bronce y las siete de yerro (…) San Jillen, en el fortin nombrado de San Gillen dos piecas de a 18 libras sin cureñas (…). “Asimismo ay otras 11 piecas en diferentes sitios y fortines de a ocho doce y diez y ocho y beinte y cinco libras” Sigue la memoria cuantificando el número de balas de distintos calibres, pólvora, frascos, frasquitos, mosquetes, cureñas, cuerda, etc. Sobre el estado en el que se encuentran estos últimos señala el informe que se encuentra en mal estado y en corrosión.

“doce quintales de pólvora umeda (…) quatro quintales de cuerda umeda (…) los frasquillos y frascos aunque ay algunos no pueden servir por estar pasados de roña”

A partir de los informes de 1700, detallados en el apartado anterior se cocluye que el sistema defensivo de Castro Urdiales es insuficiente y es preciso complementar los recursos defensivos de la villa no solo se ha de proceder a realizar distintas reparaciones en las fortificaciones existentes, sino que es preciso construir un nuevo fortín en la Barrera para completar las instalaciones de defensa.

Las reparaciones que se abordan son las siguientes: en primer lugar se hacen arreglos en los 2 castillos. En el Castillo Mayor se ensolan los suelos para facilitar el manejo de la artillería y en el castillo de San Guillen se montan 5 cañones con cureñas nuevas, en los 2 baluartes se realizan cobertizos para albergar las piezas de artillería y todo este proceso queda reflejado en diversos textos que hacen referencia a los pagos realizados a los oficiales, responsables de la ejecución de las reparaciones, por diversos conceptos como pago de las tejas, las losas, obras de carpintería y herrajes

“Ytem … pago a Juan Crespo maestro texero treinta y ocho Reales que se le restaban de tres millares de texa que dio para los cobertizos de la artillería del castillo y San Guillen”

“En dicho dia pago veinte y zinco Reales a Antonio de Nivoño y otros oficiales que se ocuparon en el castillo mayor en enlosar unas losas que se pusieron para el manexo de la artillería en que entro la cal que se gasto”

“Coste de componer la cureñas. Ytem. Se le recivan y pasan a quenta onze mil setezientos sesenta y quatro maravedíes que por libramiento pago a Pedro de Llano maestro herrero y a Gonzalo de Villanias carpintero por el herraje que hizo para las quatro cureñas nuebas que estaban echas y para acabar otra que estaba comenzada para montarlas piezas de el castillo de san Guillen como de el libramiento y recursos consta.”

Se incrementan los puntos defensivos en la villa y se amplían a los muelles, a la plaza y a la Barrera donde ya hemos señalado que se levantará un nuevo fortín con su muralla, Se construyen trincheras y terraplenes, se complementa la dotación de artillería reparando las piezas existentes e incorporando 18 nuevos cañones que envía el rey para asegurar una defensa más efectiva de la costa, cañones que se han de montar con sus cureñas fabricadas con madera procedente de la junta de Sámano. En el mismo documento se pone en evidencia que este territorio tiene carácter de frontera por ser especialmente susceptible a los ataques enenmigos, ya que por su configuración de puerto abierto es un punto de fácil invasión para los enemigos. En un auto con fecha de 18.6.1706 se explica el proceso:

“…el Rey nuestro señor que Dios guarde dijo que mediante ace muchos días se allan desmontadas las diez y ocho piezas que su magestad fuese servido mandar remitir a esta dicha villa para su mexor defensa en las invasiones que pueden hazer los enemigos de esta real corona por ser frontera y puerto abierto y porque para las cureñas de dichas piezas se corto y trajo la madera nezesaria asta dicha villa de los lugares de la Junta de Samano y que por falta de defensa esta expuesta al peligro y riesgo tan notoria devia de mandar y mando a su merced se les notifique al procurador xeneral y Regigores Capitulares de esta dicha villa que con la brevedad posible y sin perder tiempo agan traer las cureñas necesarias para montar dicha artillería” .

Para la defensa efectiva de la villa se necesitan también recursos humanos para ello se procede a realizar una lista de los soldados que aportando sus armas tendrán que acudir a los puestos de defensa El ayuntamiento se reúne el día treinta de junio de mil setecientos seis, en la sala capitular y en primer lugar hacen referencia a la situación de pobreza que afecta a los vecinos de la villa, a pesar de ello cumplirán con la obligación del servicio de armas. Se insiste en la preocupación por la amenaza de la armada enemiga, en relación con ella se procede a organizar el sistema de defensa ordenando que todos los hombres capaces de manejar armas que estén preparados con las armas, la pólvora y las balas en perfectas condiciones y listas para hacer frente al enemigo. Es preciso que los cabos organicen a la población armada adiestrándoles en el manejo de las armas y distribuyendo los efectivos militares en las distintas fortalezas y puntos de defensa, la población también tiene que colaborar en la puesta a punto de las fortificaciones realizando trincheras y terraplenes.

Finalmente se hace referencia a la fidelidad que profesan al rey los vasallos de la villa.

“juntos unames y conformes dijeron que sin enbargo de constarle a su merced del señor Alcalde mayor la suma Pobreza en que se alla esta Villa y sus vecinos y atendiendo a la obligazion de su ofizio provengo auto mandando que se monte la artilleria que su Magestad dios guarde hizo merzed de dar a esta Villa respecto de allarse con la madera nezesaria para las cureñas y a que por esta razón se alla esta plaza sin la defensa nezesaria mayormente en el tiempo presente de allarse con las noticias de que esta para venir armada de los enemigos de esta Real corona a infestar esta costas como lo da a enterder la horden que el señor Correxidor despacho ayer martes veinte y nueve con veredero a toda dilixenzia para que todos los naturales capazes de tomar armas estén prontos y prevenidos con ellas limpias y en toda forma para su uso y con la polbora cuerdas balas de su obligazion para acudir con ellas a donde les fuere ordenado; y otras cosas que previene y manda según de ella consta; …están obligados a poner frente y buscar los medios mas convenientes para que se monte la dicha artillería y se ponga con los puestos del Castillo mayor y fortines que mas convenga haciendo trincheras terraplenes listas de todos los naturales rexistros de sus armas y municiones elección de cabos que los eduquen en el manexo de las armas y que se lo que Dios no quiera subzediere que el enemigo venga a querer azer la ynbasion que se dize se alle esta dicha plaza con alguna defensa y que mejor pueda mantener el punto y fidelidad que asta aquí los antezesores an mantenido y el que como tan leales vasallos.”

El nuevo fortín de la Barrera.

Para complementar el sistema defensivo de Castro Urdiales que según el informe de 1700 es insuficiente y deficitario se decide construir un nuevo fortín en la Barrera, que se situará al lado de uno que ya está construido y que es de cal y canto. Se especifica que para hacer la obra hay que terraplenar y enlosar la superficie para que se pueda manejar la artillería, también será preciso realizar cobertizos en los que se pueda proteger la artillería dando instrucciones para conservar en buenas condiciones las cureñas de los cañones tratándolas con alquitrán.y brea, de forma que tanto las piezas que se distribuyen en distintos lugares de la villa – sitio de la atalaya y sitio de la plazuela, – como los dieciocho cañones y la pólvora que envía el rey estén perfectamente protegidos. También se hace referencia al hecho de que las tareas más especializadas no las realizarán los habitantes de la villa con su trabajo personal, sino que se encargaran a los oficios correspondientes. Se hace constar que todo el proceso se llevará a cabo con la mayor rapidez posible. Estas decisiones se reflejan en la sesión del ayuntamiento de cinco de julio de mil setecientos seis.

“si los enemigos de esta Real Corona bieniran a invadir a esta plaza y a que Su Magestad a dado diez y ocho cañores de artillería y zien quintales de poblora y licencia para que se pueda cortar y cort los arboles que fueren nezesarios para la cureñas. (…) Mandaron a todos los carpinteros de esta villa y lugares referidos y que luegos se haban las diez y ocho cureñas nuebas para los diez y ocho cañore que su Magestad fuese servido mandar se le diesen a esta Villa (…) que se haga un fortin seguido con el que esta antiguo de cal y canto y se quite las estacas y terraplene y enlosen para que se manexen sus artillerías pues como se allen par el manejo lo treze o catorze cañones… y que se les hagan cobertizos para la consebación de las cureñas dándoles una buena cama de alquitran y brea y también an allado convendría poner en el sitio del atalaya quatro cañones de los mexores que parecen de los que sobren del castillo y atento a que los dos que se allan en el sitio de la plazuela con sus cureñas no se pueden manexar ni son de servicio porque con los que sean de poner en la Barrera queda la entrada del muella muy guardada y siendo dichos dos cañones a propósito se quiten de alla y se pasen a la talarga haciendo terraplén y cobertizo por se el paraje muy esxenzial y a propósito y mexor que el que están y para que todo se aga y execute con labrebedad que se requiere sin dilazion se saque lo prexiso para ofizios fierro y demás que so sea cosa que se puda executar con el trabajo personal.”

El ayuntamiento reunido en la sala capitular de la villa reunido el 13.10.1706 informa de que ya se ha realizado el nuevo fortín de la Barrera, se han construido 18 cureñas para montar los 18 cañones que ha enviado el rey y que ya ha sido ubicados en el nuevo fortín. Para hacer frente a los gastos originados por estas actuaciones se informa que se han utilizado los ingresos de alcabalas, sisas y cientos invertidos en la construcción de las 18 cureñas y sus herrajes, pero para construir el baluarte defensivo e instalar en él la artillería tienen que recurrir a un reparto entre los ciudadanos de la villa y sus lugares y jurisdicciones, se precisa que la recaudación tiene que hacerse rápidamente porque los que han trabajado len las obras no han cobrados sus salarios.

“En la sala capitular del ayuntamiento de esta villa de Castro de Urdiales a trece días del mes de octubre año de mil setecientos y seis aviendose juntado… dixeron que por quanto se an sacado de los efectos de alcabalas sisas zientos y propios lo preziso que sea avido menester para las diez y ocho cureñas nuebas que con su herraxe sean echo nuebas para montarlos en diez y ocho cañones que su magestad fue servido mandar dar a esta villa para la defensa de esta plaza y para hazer el baluarte del sitio de la barrera preziso y necesario asi para la defensa como para acomodar la mayor parte de la dicha artillería por ser apropósito y porque hacen falta las dichas cantidades que de dichos efectos sean sacado para pagar a quien las ha de hacer acordaror que se ajuste la quenta y se reparta entre esa villa y sus lugares y los de la jurisdizion y que sea con la brevedad como no de lugar a costas y salarios de executores que se están para despachar a su cobranza y lo firmaron”

En el libro de cuentas correspondientes a 1706 se reflejan los gastos realizados en la construcción del fortín y la muralla, el importe de la teja utilizada en la reparación de la cubierta del castillo mayor, también se da cuenta de los gastos que corresponden a la fabricación de las cureñas y la conducción de la artillería.

“y por lo que costaron las 18 cureñas que se hizieron y fabricaron para montar las diez y ocho piezas de artillería y quatro libras de vala que dio su Magestad a sus Reales ynjenios de Lierganes en el fortin y muralla que se hace en la barrera para la dicha artilleriay reparar el fortin y muralla antigua que todo hace los dichos ducientos y noventa y ocho mil ochocientos y veinte y seis maravedíes que balen ocho mil setezientos y ochenta y nueve Reales (…) Ziento y treinta y nueve Reales y medio que costo conducir la dicha artillería desde la plaza al castillo de la Barrera

(…) Por tres millares y medio de texa que se compraron para coberticos de dicha artillería que costaron puesto en el castillo Mayor a toda costa ducientos y treinta y ocho Reales (…) Pago treszientos y once Reales por los jornales de setenta y seis oficiales de cantería que entraron ha azer y fabricar el paredón y fuerte de la barrera para dicha artillería” 467 Para la ejecución de dicha obra trabajaron más de quatrozientos y cinquenta ombres y más de mil mujeres mayores y menores que trabajaron a fajina, treszientos diez oficiales carpinteros, setenta y seis oficiales de cantería y quarenta y ocho yegueros que se ocuparon en traer piedra para la muralla y arena para amasar la cal. Este elevado número de trabajadores da idea de las urgencias en levantar el fortín contando con trabajadores de la comarca ya que esta villa no alcanzaba semejante cifra de habitantes.

Para tener una idea clara de la identidad de la construcción contamos con un dato significativo que también aparece reflejado en el libro de cuentas de la villa de 1706, en él consta el número de trabajadores que intervinieron en la construcción, así como el salario que recibieron.

A la vista de los datos reflejados en la tabla se ponen en evidencia que la obra implicó la colaboración de un elevado número de operarios, se registra un total de mas de mil novecientas personas que intervinieron en los trabajos de la construcción, no obstante los gastos que se realizan en los salarios de los trabajadores no llegan a dos mil reales de vellón, una inversión relativamente reducida. Esto es posible gracias al trabajo personal gratuito que realizan cuatrocientos cincuenta hombres y mas de mil mujeres mayores y menores, vecinos no solamente de Castro Urdiales, sino de las otras villas de la Jurisdicción, pues como hemos visto en otros documentos los gastos de defensa se reparten de forma proporcional entre las diversas villas y lugares de la jurisdicción.

La inversión en la nueva construcción asciende a once mil novecientos noventa y dos reales de vellón, una cantidad relativamente discreta, teniendo en cuenta que el capítulo de cargo o ingresos en las cuentas de la villa en estos años está próximo a los cuarenta mil reales de vellón (Referencia a tabla de datos de la fiscalidad municipal) supone en torno a una cuarta parte de los ingresos municipales. Pero teniendo en cuenta que la situación de las cuentas municipales es continuamente deficitaria a lo largo de este periodo, el gasto agrava la situación deficitaria que se arrastra, de hecho en el libro de acuerdos de mil setecientos siete se hace constar que no se puede realizar el enlosado de la batería del fuerte de la Barrera porque la villa no tiene medios para ejecutarlos.

Enlosar el fortín de la Barrera.

“Sobre que se enlosen y pongan bien los sitios donde se a de manejar y disparar la artillería de la Barrena. Ayuntamiento de 17 de agosto.

En la sala capitular del consistorio y ayuntamiento de esta villa de Castro de Urdiales a 17.8.1707 se juntaron especial y señaladamente el señor Don Sevastian de Havellaneda Alcalde Mayor de intancia ordinaria Don Eusebio de Quiros Francisco del Hierro Don Francisco Antonio de Angulo y Antonio de Peñaredonda Rexidores Capitulares Don Domingo Antonio de Toranco Procurador xeneral de esta dicha villa y Antonio de Pomares Procurador xeneral del Cavildo de San Andrés los mareantes de ella juntos y congregados para tratar de cosas del servicio de Dios nuestro señor el de su Magestad y bien y conservación de los vecinos el dicho señor Procurador Don Domingo Antonio de Toranco propuso que en atención a una Orden del Señor Correxidor de estas quatro Villas remitio por su merced el señor Alcalde Mayor para que la artillería de esta dicha villa estuviese lista y pronta para lo que se pudiere ofrecer con la…que se hacia de que las armadas inglesa y olandesa querían acometer a esta costas se las puso sacar a remate el enlosado que necesita para manejar la artillería del campo de la Barrera lo qual se remato en Juan de armero y compañía vecinos de Samano en un mil setecientos y sesenta Reales de Vellon”.  Avanzadas las obras la villa ya no tiene medios para enlosar el fortín de la Barrera y se pospone para más adelante, pues hay otras necesidades cono son la de arreglar los muelles que están en ruina y otras reparaciones en la cubiertas del castillo de san Guillen donde guardar la artillería y las cureñas para que no se deterioren con la lluvia. Para este fin se utilizan tres millares de teja para los cobertizos de la artillería.

Además de los 18 cañones el Rey envía  4 libras de balas y 100 quintales de pólvora para la defensa de esta villa por lo que la localidad tiene que montar dichos cañones con sus respectivas cureñas y herrajes que han sido costeados con lo recaudado de los impuestos de alcabalas, cientos y sisas.

“ayuntamiento de 24 diputados de oy miércoles 17 de Agosto = En la sala capitular del consistorio y ayuntamiento de esta villa de Castro de Urdiales … … se le manifestó y dio a entender a todos por el escribano el acuerdo y proposiciones de oy dia y abiendo las oydo y entendido unanime y conformes dixeron los dichos regidores veinte y quatro diputados que dia que es hoy conbenia mucho el que hiciese el enlosado para la artillería del fuerte de la Barrena se suspenda por ahora y asta el primer verano respecto de no tener la villa medios para executarlo y de haber que hacer precisamente la composizion de los muelles de la calle de la mar que amenazan conozida ruyna como tanbien amenaca ruyna el paredón de la quebas y ser necesario concluir los cubiertos para la artillería del castillo y de san Guillen”

Tesis Doctoral 2015. La Guerra de Sucesión en Cantabria. María Concepción Ruiz Gutiérrez. Licenciada en Filosofía y Letras, Geografía e Historia. Historia Moderna y de América. Facultad de Geografía e Historia. Director: D. Luis Antonio Ribot García. Codirector: D. Ramón Maruri Villanueva

El primer Plan General de Castro Urdiales fue aprobado por la Comisión Provincial de Urbanismo el 23.2.1965. La obsolescencia del instrumento básico de planeamiento municipal justificó no ya la conveniencia y oportunidad de su Revisión y Adaptación a la normativa vigente, sino la ineludible necesidad de poner fin a una situación inédita: la pervivencia de un Plan General basado en la Ley del Suelo de 1956. Así comienza la Justificación de la Revisión y Adaptación del Plan General de Ordenación Urbana De Castro-Urdiales de 1996, aún hoy vigente.

AI margen de estas consideraciones de índole legal, la incapacidad del planeamiento vigente para controlar los procesos de desarrollo urbano del municipio castreño, a pesar de la tramitación de Planes Parciales o modificaciones puntuales, es incuestionable: la densificación brutal de la trama urbana, la indefinición de alineaciones y rasantes, la ausencia de mecanismos de equidistribución de cargas y beneficios o la insuficiencia de dotaciones públicas han caracterizado el, por otra parte, espectacular crecimiento de Castro Urdiales en los últimos años.

En abril de 1995 se presentó al Ayuntamiento el Documento para Aprobación Inicial, el cual, fue aprobado por el Pleno Corporativo en sesión celebrada el 28.4.1995. El Boletín Oficial de Cantabria de 7.6.1995 publicaba el anuncio de la información al público de la aprobación inicial de la Revisión y Adaptación del Plan General de Ordenación Urbana de Camargo.

El Ayuntamiento Pleno decidió con anterioridad a la finalización del periodo mínimo legal (un mes) de exposición al público del citado documento, su prórroga hasta el día 30 de septiembre. En el periodo comprendido entre el 7 de junio y el 30 de septiembre (ambos incluidos) se habían presentado 680 alegaciones. Por el Equipo Redactor se propuso la aceptación total de 176 de las alegaciones presentadas, la aceptación parcial de 308 y la denegación de las pretensiones recogidas en 177 de las alegaciones. Además se habían presentado 11 alegaciones ilocalizables y 7  alegaciones no procedentes. por tratar asuntos ajenos al Plan, siendo anulada 1 alegación por presentación de otra posterior por su redactor. Incorporadas éstas al Plan General, el Pleno remitió a la Comisión Regional de Urbanismo para su aprobación definitiva, que fue efectuada en sesión de 23.12.1996.

La Revisión del PG vigente no sólo era necesaria sino también urgente, dada su inadecuación técnica (basta con ver las dificultades municipaIes para conseguir y ejecutar calles o dotaciones públicas, la obsolescencia deI programa de actuación y estudio económico-financiero, etc) y social (propone modelos de ocupación del espacio claramente superados, además de favorecer la destrucción del patrimonio construido.

El Plan de 1965, redactado en pleno auge de las ideas expansionistas ligadas al turismo, consagra un modelo de ocupación del espacio, apuntalado con las sucesivas modificaciones puntuales, caracterizado por la especulación (ausencia de  nuevas dotaciones, sustitución de un modelo extensivo de baja densidad por otro intensivo, por ejemplo Estudio de detalle de Brazomar, sustitución de edificios públicos por viviendas, etc.), “el desorden (el Plan no establece alineaciones, que se van definiendo paulatinamente en función de los intereses de los particulares sin tener presente lo ya existente, la dispersión (al no establecer nuevas calles o equipamiento a que sirvieran de rótula entre la trama existente y las nuevas áreas de crecimiento) y la destrucción de la trama histórica (el derribo del Teatro de La Villa -1974-, la inserción en pleno centro histórico de bloques en altura o fábricas de conservas, procesos como el PERI de la Plaza del Mercado, que incluía la desaparición del edificio de Eladio Laredo, son ejemplos claros de atentados culturales contra la ciudad.

El documento, no adaptado tan siquiera al Texto Refundido de 1976, se caracteriza por su indefinición, siendo sus principales frutos, existencia de numeroso planeamiento de desarrollo {con frecuentes alteraciones de las determinaciones del Plan General}, que no responde a un modelo único o final de ciudad, si no a problemas puntuales inconexas, que se resuelven, normalmente, en beneficio del particular frente al público y la marginación del resto de núcleos del municipio, posibilidades de crecimiento ni mejora de dotaciones.

Otro rasgo característico del planeamiento desarrollado en el municipio ha sido la asunción por parte del Ayuntamiento del papel de promotor del mismo, siendo escasos los documentos en los que los particulares interesados figuran como tales. Esta forma de actuar hace recaer toda la responsabilidad urbanística en el Ayuntamiento que, por un lado, respalda como propios los criterios de los particulares colaborando de forma activa en el desaguisado urbanístico y, por otro lado, beneficia directamente a las auténticas promotores al permitir que los mismos no tengan que cumplir con los requisitos que la Ley del Suelo exige a actuaciones promovidas por particulares.

Se puede afirmar como resumen que del análisis de la información urbanística se deduce la ausencia de política urbanística municipal”, que con escasas excepciones ha antepuesto los intereses particulares a los públicos, defendiendo sin criterio la lenta pero incesante destrucción de un municipio y una ciudad que si por algo destacaba antes de la aprobación del Plan vigente era por su calidad de vida, expresada en la ordenación volumétrica, la existencia de una trama homogénea consolidada y en un sistema de equipamientos y espacios libres conseguidos a lo largo de muchos siglos, de difícil parangón con cualquier otro lugar de Cantabria.

El Plan General, sus modificaciones y proyectos de desarrollo han sido los instrumentos que han permitido el proceso de masificación y reducción de la calidad ambiental (urbana y natural) del municipio, al no tener presente en ningún momento la historia.

CASTRO-URDIALES PG 1996 Clasificaión del suelo

CASTRO-URDIALES PG 1996 Sistemas Generales

Pero ¿cómo es posible trabajar en 2018 con un PGOU de 1996? Respuesta: modificaciones aprobadas por la CROTU (comisión Regional de Urbanismo) y otras (líneas de actuación):

La etapa negra de la corrupción en Castro Urdiales una década después: 110 imputados y un agujero de 45 millones. (25.2.2018)

Bautizado como “la Marbella del norte”, es uno de los municipios de España que más casos de corrupción registró durante la burbuja inmobiliaria. 10 años después aún quedan 7 causas judiciales abiertas en las que están implicados exalcaldes, exconcejales, constructores y funcionarios. El juez Luis Acayro Sánchez, que instruyó una veintena de casos en la localidad, denunció “presiones brutales” y reclamó la “despolitización de la justicia”.

Caso ‘La Loma’

Delitos que se imputan: Prevaricación administrativa y urbanística, malversación de fondos públicos, falsedad documental, infidelidad en la custodia de documentos públicos, cohecho y estafa. Hay 46 acusados, entre los que se encuentran los exalcaldes Fernando Muguruza y Rufino Díaz Helguera.

Objeto: Presunta reclasificación de 300.000 m2 de suelo rústico a urbanizable simulando la existencia de infraestructuras. Presunta aprobación de construcción sobre parcela de equipamientos, manipulación de proyectos de reparcelación y compensación. Presuntos sobornos a técnicos, alcalde y secretario municipal, y supuestamente se dejaron de recaudar las tasas municipales y se engañó a los compradores de las viviendas.

Estado:  Remitido recientemente a la Audiencia Provincial de Cantabria 2 años y medio después de que Acayro dictara apertura de juicio oral. Todavía no hay fecha para su enjuiciamiento. 

Caso ‘Urdicam’

Delitos que se imputan: Prevaricación administrativa y urbanística. Hay 14 acusados.

Objeto: Modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), aprobación de instrumentos urbanísticos y presunta concesión de 4 licencias de obra y 1 de primera ocupación en contra de 5 informes negativos y vinculantes de la Comisión Regional de Ordenación del Territorio y Urbanismo (CROTU) con pérdida de suelo público valorada en 2,4 millones de €.

Estado: A falta de sentencia.

Caso ‘Mioño/Lusa’

Delito que se imputa: Apropiación indebida. Hay 2 acusados, los exalcaldes pedáneos Víctor Echevarría y Antonio Alijo. La acusación pide 7 años de cárcel y 9 de inhabilitación para cargo público para el pedáneo de Mioño y 10 años de prisión y 15 de inhabilitación para cargo público para el de Lusa.

Objeto: La causa deriva del arrendamiento de unos terrenos a la UTE Dícido (formada por las empresas Sadisa y Emilio Bolado, adjudicatarias del contrato y que ejercen la acusación particular) para su explotación minera. De acuerdo con los letrados de las empresas, en base al contrato los alcaldes de Mioño y Lusa idearon el modo de “estafar” a la UTE y apropiarse ilegítimamente de más de 1,2 millones (1.256.700 €) para ingresarla en las cuentas bancarias de las Juntas primero, y hacerla desaparecer de las mismas después, “en cuestión de semanas”, sin que se sepa con exactitud el destino de dicha cuantía, pues el medio usado para su distracción fue, según la acusación, la emisión y utilización “descontrolada” de numerosos cheques al portador.

Estado: Se encuentra en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial y el juicio se celebrará los días 20, 21 y 22 de marzo tras  haberse suspendido en diciembre de 2016.

Caso ‘APD-2 de Cotolino’

Delitos que se imputan: Prevaricación administrativa y urbanística y falsedad de documento público. Hay 11 imputados.

Objeto: Presunta concesión de licencias de obra en contra de planeamiento y supuesta manipulación de los instrumentos de gestión con pérdida de 36.000 m2 de suelo público valorado en 16 millones de €.

Estado: A la espera de escrito de acusación por el Ministerio Fiscal, tras los recursos de reforma presentados contra el auto de procedimiento abreviado.

Caso ‘Sobresueldos’

Delitos que se imputan: Malversación de fondos públicos y prevaricación. Hay 13 imputados entre los que se encuentran 3 exalcaldes del municipio: Rufino Díaz Helguera, Fernando Muguruza e Iván González.

Objeto: Presunto desvío masivo de fondos públicos (2,5 millones de €) en beneficio de determinados funcionarios, al amparo de conceptos salariales inexistentes o en cantidades superiores a su categoría.

Estado: Pendiente de escrito de acusación por el Ministerio Fiscal, tras los recursos de reforma presentados contra el auto de procedimiento abreviado.

Caso ‘Proconor’

Delitos que se imputan: Prevaricación administrativa y urbanística. De los 24 acusados inicialmente, la Audiencia Provincial absolvió a dos en septiembre de 2016. No obstante, mantuvo la imputación del excalcalde Díaz Helguera y de varios exconcejales de la Corporación municipal. 

Objeto: Modificación del PGOU, aprobación de instrumentos urbanísticos y concesión de 4 licencias de obra y 1 de primera ocupación en contra de 5 informes negativos y vinculantes de la CROTU con pérdida de suelo público valorada en 500.000 €. El ‘caso Proconor’ versa sobre un edificio de 51 viviendas que ejecutó la constructora del mismo nombre en la zona de Santa Catalina, junto al polideportivo Pachi Torre, que fue paralizado y que el Ministerio Fiscal solicitó demoler por invadir suelo destinado a equipamiento deportivo.

Estado: En la Audiencia Provincial a la espera de ser enjuiciado, pendiente de escrito de defensa desde junio de 2015.

Caso ‘Korta’

Delitos que se imputan: prevaricación administrativa, falsedad de documentos públicos y malversación de fondos públicos.

Objeto: Supuesto desvío de 380.000 € de fondos. El acusado, electricista del Ayuntamiento de Castro Urdiales, en connivencia con su mujer, presuntamente simuló la facturación de suministros eléctricos al Ayuntamiento para el enriquecimiento propio entre 1998 y 2002.  El Ministerio Fiscal solicita 5 años para cada uno. 

Estado: El juicio se encuentra  suspendido hasta marzo después de que en la primera vista celebrada el pasado mes de enero la Fiscalía solicitara citar a declarar como testigo al entonces interventor municipal, Fernando Urruticoechea. 

Casi es anecdótico, pero el Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico-Artístico, redactado por Gonzalo Ispizua Anduiza (DIRSUR SL) en octubre 2000, contiene lo que hace ya 15 años eran grandes verdades dolorosas en su diagnósis:

  • Con carácter general, los principales problemas que hay que señalar e intentar atajar con carácter de urgencia son la perdida de una parte de la trama urbana histórica, el lento deterioro de los espacios y edificios interiores del conjunto histórico y las negativas intervenciones de sustitución de la edificación en puntos privilegiados y estratégicos.
  • También llama poderosamente la atención el proceso de terciarización del área con una paralela sustitución de actividades tradicionales (pesca y derivados) y su conversión en el principal foco turístico del municipio (por encima de playas o espacios interiores del municipio).
  • Otra característica ha destacar es el hecho irrefutable de que el centro histórico, a nivel demográfico, es ajeno al fuerte crecimiento que se está produciendo en Castro, sin producirse tampoco una perdida significativa de población.
  • Como resumen se puede afirmar que el conjunto histórico se ha convertido en el principal foco turístico, económico terciario y de esparcimiento, en todos los órdenes, de Castro-Urdiales

Plan Ordenación Litoral de Cantabria 2004. Castro-Urdiales

El POL (Plan de Ordenación del Litoral).

El Plan de Ordenación del Litoral se aprobó mediante la Ley del Parlamento de Cantabria 2/2004, de 27 de septiembre y se presenta como un documento clave a la hora de estructurar el territorio por lo que será una referencia prioritaria de la revisión del Plan. Por un lado limita con extraordinaria precisión los suelos por donde debe crecer el municipio, los suelos periurbanos, dejando sin posibilidades prácticamente al resto de los suelos. En el caso de las juntas vecinales, el POL limita prácticamente al existente los suelos urbanos dificultando pequeñas medidas de actuación para cohesionar la trama existente.

“…Por otra parte, señala dos Actuaciones Integrales Estratégicas que suman una superficie parecida a la de todos los suelos urbanos, urbanizables y áreas periurbanas del municipio. Se trata de suelos de oportunidad que afectarán de forma decisiva en la vida y desarrollo del municipio, pero que no pueden ser gestionados por este, dificultando la integración de dichos suelos en la trama, en el modelo de ciudad. Además las previsiones de nuevos suelos industriales a una gran escala impide el proponer nuevos polígonos industriales en esta revisión del Plan, dejando este cometido a los PSIR. Esto complica un poco las posibles actuaciones de reubicación de empresas existentes dentro de la trama urbana, a dichos polígonos mediante convenios. Será necesaria la actuación conjunta de la administración local con la encargada del desarrollo de estos PSIR, de forma que puedan obtenerse suelos de actividades industriales en el centro de la ciudad para dotaciones.

Por tanto, la presente revisión (Avance 2009) no diseña estos espacios, no cuenta con ellos para su modelo de ciudad, esperando que sean los propios estudios de estas áreas, cuando se hagan, los que busquen la integración con el municipio, siendo incluso necesario por la dimensión de dichas intervenciones, el tramitar alguna modificación puntual que ajuste las nuevas propuestas al nuevo Plan General que esperemos esté vigente…”

PMUS. Zonificación

Y el PMUS (Plan de Movilidad Sostenible) realizado en 2013 y aprobado inicialmente en sesión ordinaria por el Pleno el 4.4.2014.

Y la población estimada.

La población estable durante todo el año parece aproximarse claramente hacia los 40.000 habitantes, lo que indica que habría unos 8.900 residentes habituales sin empadronar lo que supone un 22% de la población permanente. Conforme nos acercamos al verano la población va aumentando por la mayor afluencia de visitantes durante los fines de semana. El máximo demográfico se daría en el mes de agosto en el que a la vista de las diferentes estimaciones la población rodaría los 58.000 ó 60.000 habitantes…

“..El estudio concluye con una estimación general de población de 110.000 personas en 2025, incluyendo habitantes censados y estacionales…”

Avance PG 2009 Castro-Urdiales. Sistemas Generales

Avance PG 2009 Castro Urdiales. Estructura General

Pero no hay visos de inminencia en el planeamiento general De Castro-Urdiales, ni una Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrada a la vista. ¿Dónde están? Increíble por sorprendente. Inadmisible. En qué mundo quieren seguir viviendo? Tribunales y tribunales… Siempre hay conclusiones simples, cuando la inacción del planeamiento se favorece, y, suele ser corrupción, tribunales, casos mediáticos… Y aquí están aún en esa fase. Despierten ya del letargo. El Avance (borrador de 2009) ya está olvidado, (¿o no ?)


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España

 

UBEDA

UBEDA. Población (INE)

UBEDA. Pirámide de población

UBEDA. Bienes Inmuebles de naturaleza urbana y uso residencial 2014-2018

UBEDA. Deuda

UBEDA. Paro


Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Úbeda es una ciudad española y un municipio de 403,98 km en la provincia de Jaén, capital de la comarca de La Loma de Úbeda, en la comunidad autónoma de Andalucía. La ciudad, junto a la cercana Baeza, fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco el 3.7.2003, debido a la calidad y buena conservación de sus numerosos edificios renacentistas y de su singular entorno urbanístico.

Úbeda está enclavada sobre una eminencia en la famosa comarca de La Loma, volcada hacia el valle del Guadalquivir, frente a la imponente Sierra Mágina y cerca del centro geográfico de la provincia de Jaén.

El término municipal de Úbeda está dedicado en su mayor parte a la agricultura, sobre todo olivar, el más productivo del mundo. Hasta los años setenta del siglo xx el cultivo de las olivas era importante pero se alternaba con otros como el cereal o la vid, pero a partir de entonces un mar de olivos ha inundado la loma de Úbeda. En las vegas del Guadalquivir y Guadalimar aún predomina la agricultura intensiva de regadío —algodón, cebolla, tabaco, remolacha, etc.—.Se encuentra dividido el término municipal en 3 partes separadas, una isla principal y 2 exclaves.

La isla de Úbeda o isla municipal principal, se sitúa prácticamente en el centro de la provincia, limitada por los municipios de Baeza, Rus, Linares, Arquillos, Vilches, Navas de San Juan, Torreperogil, Sabiote, Peal de Becerro, Cazorla, Jódar y Jimena. En ella se encuentran la ciudad de Úbeda, y sus anejos Santa Eulalia, Guadalupe, El Donadío, San Miguel y San Bartolomé.

El Rincón de Úbeda se sitúa en la orilla norte del río Guadalquivir, limitado por los municipios de Torreperogil, Sabiote, Villacarrillo, Santo Tomé y Cazorla. En este exclave se encuentran los anejos de Veracruz y Solana de Torralba.

El Rincón de Olvera se sitúa en la orilla norte del río Guadalimar, entre los municipios de Navas de San Juan y Sabiote. Si bien existió una fortaleza y aldea en este exclave, no está conformado por ningún núcleo de población actual.

La Loma es el ámbito territorial de encuentro entre los suaves cerros de Sierra Morena y las agrestes estribaciones del Sistema Bético, cruzado por el Valle del Guadalquivir. Los 3 espacios territoriales más extensos de Andalucía se anudan en este corredor, haciendo perceptible su diversidad. Junto a ambos municipios encontramos entornos naturales protegidos como el Río Guadalquivir, El Paraje Natural Laguna Grande, Sierra Mágina, Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas (ambas declarados Espacios Naturales Protegidos y espacios de Red Natura 2000 además de, en el último caso, Reserva de la Biosfera).

Este territorio también engloba numerosos bienes patrimoniales donde destacan, sin ninguna duda las 2 ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Ubeda y Baeza. En el mapa se muestran los Conjuntos Históricos cercanos así como las Zonas Arqueológicas de Cástulo (al Oeste) y de Puente de Tablas (al Suroeste) declaradas Bienes de Interés Cultural.

A nivel de infraestructuras y comunicaciones, Úbeda y Baeza se encuentran en un punto estratégico en el sistema de ciudades de la Unidad Territorial del Centro Norte de Jaén ya que se localizan sobre los ejes regionales que articulan el Guadalquivir en su relación con el exterior de la Comunidad, por una parte en Despeñaperros con el interior peninsular y por otra a través de Albacete, con Levante.

La red viaria interurbana viene consolidándose mediante la ejecución de las actuaciones previstas en el plan de Infraestructuras y Sostenibilidad del Transporte de Andalucía 2007/2013. La conversión en autovía del Eje Bailén – Albacete – Levante, (actual N322 en autovía A32) que circula al norte del ámbito en el sentido este-oeste y el eje transversal que cruza Baeza por el sur A316 que conecta Lucena – Jaén son las principales actuaciones. Esta red se completa con la carretera autonómica que conecta con Granada a través de la A-401 al oeste del núcleo de Úbeda y su posterior enlace con la A-92. Esta modernización de la red viaria nacional y autonómica está suponiendo una mejora sustancial de las comunicaciones de Úbeda y Baeza con el resto de la Comunidad Autónoma y también un refuerzo importante para su centralidad territorial en el contexto subregional.

En un segundo nivel, existe una amplia red de carreteras que conectan ambas ciudades con el conjunto de la comarca y que garantizan la accesibilidad interurbana entre los diferentes núcleos urbanos. La A-6101 de Linares a Baeza, por Ibros; la JA-4109 de Baeza a la Yedra; la JA 4101 de Baeza a Lupión; JA 3103, del Puente del Obispo a Jimena; A – 6102, de Baeza a la A 6104, conectando Garcíez y Jimena. En el término municipal de Úbeda, la articulación con los núcleos cercanos se produce esencialmente a partir de la JV 6044 a Santa Eulalia; J-6040 a Sabiote; JV-6043 a El Mármol; A-401 al Donadío; y J-3030 a Garcíez.

Llamada «la ciudad de los cerros», constituye un importante centro de atracción, cuenta con hospital comarcal, centros educativos y escuelas universitarias (UNED y SAFA), delegaciones de Hacienda y de la seguridad social, juzgados, capitanía de zona, Centro del Profesorado (CEP),​ etc., derivando en uno de los índices de centralidad más altos de toda Andalucía. Según el anuario de La Caixa, se trata de la capital de una de las provincias económicas de España, con una zona de influencia de más de 200.000 habitantes que acude habitualmente a comprar en ella, datos que resaltan su centralidad comercial.

Su riqueza de hoy corresponde a su esplendor antiguo. Úbeda vive principalmente del sector terciario, el comercio y la administración, que ocupan el 49% de la población activa. Pero además el peso de la agricultura ocupa a más de un 50% de la población, siendo el centro neurálgico del olivar y de la producción aceitera, siendo uno de los mayores productores y envasadores de la provincia de Jaén de aceite de oliva, piedra angular de toda su economía. De hecho, la comarca de La Loma viene siendo la mayor productora mundial, con un 15% de toda la producción aceitera mundial. Otras actividades complementarias son la industria, la ganadería y un incipiente turismo cultural.

UBEDA. Localización comarcal

Hasta época muy reciente, se había mantenido el criterio de que Úbeda, como núcleo habitado, tuvo su origen en un lugar situado a 15 km de su emplazamiento actual, el llamado «Cortijo de Doña Aldonza», al que, por respeto a esa tradición, se le viene llamando «Úbeda la Vieja».

Efectivamente, la existencia en aquel lugar de un yacimiento arqueológico importante, en el que aparecen estratos que van desde la época argárica al período tardo-romano y el desconocimiento en Úbeda de vestigios de esos tiempos, abonaban esa creencia. Pero el descubrimiento, el año 1963, en el centro urbano más importante de la Úbeda histórica, la plaza de Santa María, de una necrópolis argárica, y el hallazgo frecuente en el barrio llamado del Alcázar, de fragmentos cerámicos del mismo tiempo, obligan a rectificar tan tradicional criterio.

La aparición de esa necrópolis, si tenemos presente que en la época de la cultura del argar, los enterramientos se hacían en el mismo poblado o a su lado, nos permiten asegurar, sin género de duda, la existencia de un núcleo habitado en el lugar del actual emplazamiento de esta ciudad, contemporáneamente al de «Úbeda la Vieja», la que constituyó una población distinta de la Úbeda propiamente dicha. Si en aquel lugar se han conservado restos tardo-romanos, ello sólo pudo deberse a una causa: la invasión bárbara que destruyó aquél y al no volverá ser habitado, los restos arquitectónicos sin adulterar ni aprovechamientos posteriores, han podido llegar a nuestros días, y en cambio en Úbeda, como continúa siendo núcleo habitado, las posteriores edificaciones borraron por completo cualquier Vestigio arquitectónico anterior, destruyéndolo o reutilizándolo, salvándose sólo lo que estaba más profundamente enterrado, la mansión de los muertos, la necrópolis. Todos estos datos no nos permiten una delimitación concreta del poblado; por ello nos hemos limitado a marcar una línea sinuosa, meramente indicadora del emplazamiento primitivo de él.

SIGLO VI De la época del argar, saltamos hasta el siglo VI de nuestra era, un amplio período al que hemos marcado como final, el del apogeo de la colonización visigoda en España. Por las mismas razones antes dichas, los datos arqueológicos de esta época son muy escasos. Nada de la colonización romana y algo de la cultura visigoda. Los escasos restos de este tiempo, nos permiten asegurar que en el período visigodo existía una población dispersa ubicada en el Alcázar, la parroquia de San Pablo y la Cañada del Yelo, que son los lugares donde encontramos esos hallazgos. Históricamente la existencia de Úbeda en la época visigoda es citada por Ruiz Prieto, que recogiendo el testimonio de Marín y  Vadillo, dice fue capital de un comiso o jurisdicción de la región Tugiense, que abarcaba las comarcas de Cazorla, Quesada, Santisteban y otros pueblos.

Situados en el primer momento los invasores musulmanes en el Alcázar, es lógico suponer que no lo harían arbitrariamente o en plan de campamento nómada, sino utilizando la edificación más o menos rudimentaria allí existente y sin habitantes, bien por huida o bien por aniquilamiento de su población visigoda, máxime cuando no hay noticias de suficiente crédito, sobre la supervivencia en Úbeda de una colonia mozárabe, a raíz de su ocupación por los musulmanes. Es más, los geógrafos musulmanes, dan a Úbeda un origen puramente islamita.

Por otra parte, la mayor cultura, civilización, riqueza y permanencia de éstos en Úbeda, ocasionaría la progresiva destrucción de los habitáculos visigodos, para ser sustituidos por otros de más calidad y categoría, construidos con la consiguiente reutilización de materiales aprovechables. Esto nos impide fijar una delimitación concreta del burgo visigodo y únicamente nos permite dejar constancia de su existencia en esos sitios.

UBEDA. Las murallas

SIGLO IX Para este período tenemos un dato histórico cierto. El año 85¿, Hixen-ben Abdelazis, Hajib de Mahomat I, emir de Córdoba, mandó amurallar y fortificar las ciudades de Úbeda y Baeza. Como se ha dicho en reciente estudio sobre el tema de la muralla de Úbeda, no se debió esta orden de fortificación a temor al avance cristiano, pues la frontera por este tiempo se encontraba al norte del Duero y todavía conservaría el califato cordobés siglos de poder y supremacía militar, que le permitirían no pensar en esta eventualidad. La verdadera causa fue la defensa contra los mozárabes, que capitaneados por Omar-ben Hafsun, desde su nido de Bobastro, llegaron a ocupar y hacer feudatarias suyas extensas zonas del Andalus desde Ronda hasta Úbeda.

Tampoco Úbeda por este tiempo, como las demás ciudades de su época, salvo las grandes capitales, Sevilla, Córdoba, Toledo, debió ser un núcleo urbano de gran extensión, ni superpoblado, y por otra parte, las necesidades de la defensa no eran continuadas y permanentes, por lo que para ello bastaba un recinto en el que pudiera acogerse provisionalmente, en ocasionales peligros, la población extramuros y en el que, de modo permanente, viviese la clase aristocrática, militar y religiosa, con sus correspondientes edificios públicos, baluartes, mezquitas, etc., que dado el emplazamiento de Úbeda, con relación a la frontera cristiana, tampoco debió tener en esta época abundante guarnición.

El estudio arqueológico de la muralla ha permitido conocer dos recintos perfectamente identificados, uno, el más primitivo, situado en lo que hoy se llama el Alcázar, que por su lado sur, tiene una gran elevación respecto al terreno circundante y se conserva casi íntegramente y por el lado norte, estaba formado por una línea fortificada, hoy desaparecida, cuyo trazado, de oeste a este, partiendo de la esquina de la iglesia de Santa María, pasaba por detrás de la fachada principal de la misma, calle Alta del Salvador, hasta los Miradores de este nombre. Cierra este recinto un perímetro de extensión suficiente para acoger a la población urbana de Úbeda en aquel tiempo. Fuera de este recinto, fundamentalmente militar, no hemos encontrado restos algunos de antigüedad parangonable con él. Ante ello, estimamos que el casco urbano de Úbeda en esa fecha debió limitarse al recinto de el Alcázar; éste, por el lado sur, dada la diferencia de altura existente entre él y el campo que lo rodea, fijaría definitivamente el límite de su expansión urbana, mantenido hasta nuestros días, como se aprecia en el plano. En cambio, por el lado norte, con el terreno extramuros casi al mismo nivel, se comunicaba por tres puertas, que conozcamos, cuyos restos han llegado a nosotros, en el extremo este, por la Puerta de Bahud, en el centro por la del claustro de Santa María y en el extremo oeste, por la del Baño, al comienzo de la Cuesta de Carvajal. En esa llanada situada al norte de el Alcázar, pudo haber un arrabal, de población más o menos diseminada, embrión de la futura expansión urbana de Úbeda.

SIGLO XII El año 1234 es tomada definitivamente Úbeda por los cristianos. Han transcurrido casi 5 siglos de más que ocupación militar, normal vida ciudadana en este rincón de la Península, que sólo a partir de 1091, con la primera incursión en Andalucía de Alfonso VI, ve alterada su tranquilidad por el peligro muy esporádico de la agresiva proximidad de las armas cristianas. Este largo período de tiempo, permite el desarrollo de la población, con base en la feracidad de sus tierras y la industriosidad de sus artesanos. Cuando surge este peligro, aparece la necesidad de proteger su casco urbano y es entonces cuando se traza el 2º recinto amurallado que, dejando al fondo el Alcázar, ha de proteger a esa población. Su recorrido, empleando denominaciones actuales de las calles, parte de la puerta de Bahud — en los Miradores del Salvador— y sigue por la Cuesta de Santa Lucía, Huerta del Carmen, Murallas de San Millán, Fuente Seca, Cruz de Hierro, calle Ventanas, Plaza de Santo Cristo, Rastro, Cava, Miradores de San Lorenzo, Puerta de Granada, Cotrina y Arroyo de Santa María, enlazando aquí con la muralla del Alcázar, por la llamada Puerta del Baño, el comienzo de la Cuesta de Carvajal. Como arrabal poblado, extramuros, quedaron las zonas de las actuales calles Particiones y Valencia, fácilmente comunicadas con la ciudad intra muros, por las puertas de Santa Lucía o de Quesada y del Losal o de Sabiote.

Frente a las opiniones de que este segundo recinto fue obra cristiana, mantenemos la de que su originaria construcción fue debida a los musulmanes, por las siguientes razones: Además de que en los restos del recinto amurallado que se conservan, aparece un aparejo de manipostería en su parte inferior, similar al indudablemente musulmán de la parte inferior de los muros de el Alcázar, hay la razón histórica de que los cristianos, después de conquistada la ciudad, según la documentación conocida, se limitaron a reconstruir, reforzar o recrecer la muralla y sus torres, y no hay noticias de construcción ex-novo, en dicha documentación; y en la época musulmana, el dato de que la población de Baeza, ciudad árabe entonces muy populosa, cuando fue tomada en 1112 por Alfonso VIII, buscó refugio en Úbeda, considerada lugar seguro por su fortaleza: En el Alcázar solo no habría habido capacidad suficiente para acoger a la vez a los moros ubetenses, también acosados por el emperador, y a los baezanos.

UBEDA. Evolución perímetro urbano

SIGLO XV Para trazar este perímetro nos hemos valido del testimonio de la dispersión, dentro del casco urbano, de los restos de edificación de este período, que comprende desde la Reconquista por San Fernando hasta el año 1500. Son características de esta época las portadas de los edificios, más o menos modestos, cuyo sistema revela una técnica y estética mudéjares, por parte de sus constructores. En las casas, con muros de tapial, a la puerta de acceso se le daba una mayor categoría haciéndola de piedra y respondiendo todas a una misma fórmula: Las jambas, de sillería, eran rematadas por dos sillares, uno a cada lado, en forma de ménsula, con sus caras exteriores decoradas por motivos muy variados, y el intradós por roleos muy califales, en las más primitivas y bolas o molduras francamente góticas en las de los últimos tiempos. El dintel está formado por una simple viga de madera vista, sobre la que apoya directamente la continuación de muro de tapial; pero ya a mediados del XV, esta viga es sustituida por largas dovelas de piedra, que a veces en el arrabá tienen grabadas unas secuencias mixtilíneas de rectas y curvas, y en algunas ocasiones son las mismas juntas del dovelaje.

Pues bien, tras un recorrido minucioso por los extramuros de Ubeda, hemos podido fijar el siguiente itinerario como perímetro del casco urbano ubetense en el año 1500: Partiendo de la Puerta de Santa Lucía, englobaba las calles Particiones, Higueruela, San Millán, La Mandrona, Valencia, Plaza de los Olleros y en línea recta hacia el Huerto del Canónigo, sigue por Polvorín, Cobatillas, Sacristán, Travesía de Torrenueva, Minas, Alaminos, Chirinos, Esquinas de los Cortijos, Fuente Risas, final de San Francisco y Altozano hasta los Miradores de San Lorenzo, donde enlaza nuevamente con la muralla del lado sur de la ciudad, que, como antes dijimos, por las condiciones topográficas del terreno, fijaría definitivamente las posibilidades de expansión urbana por este sitio.

A esta expansión responde la creación a fines de la época de 2 parroquias extramuros, la de San Nicolás y la de San Isidoro, cosa que no se habría hecho de no haber habido una población preexistente a la que atender, pudiendo también estimarse de este período, el fuerte o torre llamado Torrenueva, que aún hoy sigue dando nombre al barrio donde se sitúa. La situación de estas portadas, fijan por otra parte el trazado de sus calles, pues aunque las casas no aparecían todavía unidas unas a otras, formando alineaciones, sí daban continuidad a éstas los muros de los grandes huertos o corrales de que cada una estaba dotada, como puede apreciarse en algunas zonas todavía.

1600- Ubeda, vista meridional

SIGLO XVI El siglo XVI marca el cénit de la historia y de la arquitectura ubetense. Entre 1500 y 1600, pacificada Úbeda, a partir de las drásticas medidas tomadas por los Reyes Católicos — una de ellas la demolición del Alcázar y sus murallas— (año 1506), su nobleza se hace palatina, sus proceres llegan a ocupar los más altos puestos en la gobernación del reino y esa prosperidad política de sus principales familias, repercute en el conjunto urbano, que se ve enriquecido con palacios, templos, monasterios y edificios públicos, obra de los mejores artífices de este tiempo.

Pero junto a esos edificios monumentales, aparece otra edificación más modesta, que forma la gran masa urbana y cuya identificación nos ha servido de base para fijar el perímetro de la ciudad en este siglo. Son características de esa edificación, sus portadas, respondiendo todas ellas a unos módulos, estilo y decoración muy diferentes a los del siglo anterior. La portada modesta del XVI, tiene hueco adintelado, de módulo castellano, con ancha guarnición y dintel formado por sólo tres piezas, dos largos salmeres y clave, en la que aparece labrada la cruz trinitaria en la mayoría de ellas, todo enmarcado por un liso y sencillo alfiz.

Junto a este tipo, el más sencillo, convive otro de más riqueza, en el que la portada es de trilito, o dovelada, coronada por una moldura en forma de cornisa, a veces también flanqueada por pilastras con capiteles y sobre ellos pináculos, apareciendo también un segundo cuerpo con ventana guarnecida, cuando el edificio tiene dos plantas. Pues bien, la localización y distribución en el casco urbano actual de esos tipos de portadas, nos ha dado el perímetro que figura en el plano. Como vemos por él, apenas si hay ampliaciones en relación al del siglo anterior. Las más notables son hacia el oeste y están representadas: por el Hospital de Santiago, que queda urbanamente unido al casco antiguo por los terrenos y edificio del convento de Mínimos de la Victoria, en cuyos terrenos, hasta después de la desamortización no se construirían las casas de la acera derecha de la calle Obispo Cobos; por el convento de San Nicasio (1500), en el lugar que hoy ocupa la Plaza de Toros y edificios circundantes; la actual calle de Los Canos en toda su longitud y parte de la calle Gómez de Barreda, siendo debido este desarrollo longitudinal, a que era una zona libre limitada a norte y sur por los huertos de los conventos de San Nicasio y San Francisco. Por el este, sólo es de advertir la prolongación de la calle Valencia, cuya última casa continúa siendo en la actualidad de aquella época, y en cambio, por el sur aparece una regresión, la representada por la destrucción del Alcázar, cuyos solares quedaron convertidos en eras y sin edificar hasta 1926, en que se construyó el grupo escolar de este nombre y 1940 en que se hacen algunas casas por un patronato parroquial de Santa María. Hemos de advertir, que en alto y bordeando el Rastro (calle baja del Salvador), también se construyeron en el XVI las casas que hoy forman la acera derecha de la calle Alta del Salvador.

1813 UBEDA

El auge político, social y económico que el siglo XVI supuso para Ubeda, en relación a los siglos anteriores, no compagina con el escaso desarrollo, o mejor dicho, ampliación de su casco urbano respecto al siglo anterior. No encontramos otra explicación que la de un mejor aprovechamiento del terreno, destinando a edificios, espacios destinados a huertos y corrales, lo que explica también la aparición de casas más modernas, del XVII, entre otras del XV e incluso más próximas al centro urbano, que las más antiguas. Aún así, debió quedar todavía mucha zona urbana sin edificar, como luego veremos.

AÑO 1900 Con gran certeza se ha podido trazar este perímetro gracias a un plano impreso de este tiempo (1905), con orla de una incipiente publicidad de negocios ubetenses de la época. La más notable expansión a fines de este período es por el norte, donde aparecen las calles Carolina y Virgen de Guadalupe, con un inicio de urbanización por manzanas paralelas a la carretera de Arquillos.

También surge en esta época el Paseo de la Explanada, amplio espacio abierto destinado parte a jardín y parte a ejido, limitado al norte por la carretera de Córdoba a Albacete, tras la cual ya se iniciaba el campo con las eras del Pastor y de la ermita del Pajés. Por el oeste se regulariza la línea sinuosa del período anterior hasta llegar a la formada por la actual alineación de la acera izquierda de la avenida de 18 de Julio.

Influye extraordinariamente en la posibilidad de incremento de su población urbana en estos tres siglos sin correlativo aumento del casco edificado, la continuidad en el aprovechamiento de los espacios verdes o no edificados existentes en su interior. Es muy significativa al respecto, una visión panorámica de Ubeda en el siglo XVIII, que aparece en una litografía del libro «Atlante Español». Prescindiendo de lo convencional de la representación, aparece en ella un claro contraste entre la proximidad y densidad de edificación de la zona intramuros, con la de fuera de la muralla.

1878 UBEDA (por IGN)

Dentro de este período, la desamortización aplicada sobre los bienes de los numerosos conventos existentes en Ubeda, crea a partir de 1836 una nueva fuente de suelo urbano edificable, que permite el incremento de viviendas y otros tipos de edificios más a tono con las necesidades de este tiempo, sin ampliar el perímetro urbano. Los grandes huertos anejos a los conventuales o edificaciones secundarias e incluso la demolición de los propios monasterios, al extinguirse las distintas órdenes religiosas ocupantes de los mismos, suponen un gran aporte de solares, que bien pronto se cubren de viviendas o edificios para otros destinos de índole social y comunitaria, en los que se aprovechan en gran parte los materiales procedentes de sus demoliciones.

Ejemplos de ello: En el desaparecido convento de la Merced, se construyen las casas de la acera izquierda de la calle Llana de San Millán, desde la iglesia de este nombre hasta la Plaza de los Olleros. Sobre los solares de San Nicasio y utilizando los materiales de él y del convento de San Antonio se construye la Plaza de Toros y una fábrica de aceites, que todavía hoy aprovecha los viales de agua de estos monasterios procedentes del cerro de la Atalaya; en el convento de San Francisco se monta una bodega de vino y otros edificios, utilizándose la nave de la iglesia todavía para colocación de las grandes tinas de fermentación; el convento de Mínimos de la V ictoria da espacio para construir en sus huertas las casas de la acera derecha de la calle Obispo Cobos y su parte noble se dedicó primero a posada y luego a centro de actividades sindicales de variada significación política, según los tiempos, destino que aún conserva; el convento de Santa Catalina, pasó a ser edificio donde sucesivamente se albergaron unas oficinas de beneficiencia, después una sociedad recreativa o casino y por último edificios comerciales y viviendas; el convento de San Andrés pasa a ser alhóndiga, cuartel, casa del pueblo socialista, cinematógrafo de verano y edificio docente, sucesivamente; el convento de San Juan de Dios se convirtió en posada; el convento de dominicos de la Coronada fue demolido y su solar convertido en jardín público, serviría después para edificar sobre él el Mercado Municipal de Abastos; incluso el Palacio de las Cadenas, monasterio de dominicas, al pasar a dominio público fue primero cuartel y después Ayuntamiento.

Conventos de Ubeda en la Desamortización. Por José Manuel Almansa Moreno. Urbanismo y arquitectura en Ubeda (1808-1931)

Hemos desarrollado con especial detalle esta conversión de los edificios religiosos en civiles, por estimar muy interesante destacar la importancia, que en el perfil urbano de la Ubeda dieciochesca y de la Ilustración tuvieron esas edificaciones, a la vista de lo que hoy existe en sus emplazamientos y de lo que de ellas resta. Como es natural, y aunque sea salirse del tema, la desaparición de tantas casas religiosas, debió tener un especial impacto en el ambiente humano y social ubetense, en su estratificación social y en las actividades de sus habitantes.

1905 UBEDA

AÑO 1940 Los pimeros años del siglo X X , cuyo perímetro se traza, según el testimonio de personas vivas, apenas suponen ampliación del procedente del siglo anterior. Si nos fijamos en las variantes habidas, podremos observar cómo casi todas se deben a edificios oficiales o industriales, que crean a su alrededor un entorno de viviendas, no muy amplio. Lo que pudiéramos llamar núcleos de expansión, se polarizan en los siguientes puntos: Entre 1923 y 1930, la iniciativa oficial bien espoleada por el general Saro, ubetense adoptivo y ministro del Directorio de Primo de Rivera, provee a Ubeda de una serie de edificios oficiales, en torno a los cuales comienzan a surgir viviendas; así aparecen la Prisión de Partido, rodeada de Casas Baratas, los Grupos Escolares de Cristo del Gallo, de el Alcázar y de la Explanada, que ocupan suelo urbano sin edificar y el Cuartel de Cría y Doma que sí supuso una ampliación del casco urbano. También la construcción de la carretera a Madrid por Arquillos, implicó la construcción a sus lados de edificios de muy diversa índole.

La puesta en marcha del tranvía eléctrico de La Loma origina frente a su estación otro núcleo edificado, que es la vanguardia de la ocupación urbana al otro lado de la carretera de Albacete, por La Explanada, hoy avenida de Ramón y Cajal, al que seguiría la Central de los autobuses de la Compañía Alsina Graell, los almacenes de la Compañía contratista del ferrocarril Baeza-Utiel y la Fundición de Palacín, todos al otro lado de dicha avenida. En esta parte, además de la estación del tranvía de La Loma, surgen talleres y almacenes que cubren el espacio entre ésta y el callejón de Santiago. Por el SO, además de la expansión, ya citada, del Cuartel de la Remonta, aparece la Fundición de Heredero y Malvay, que establece la soldadura de dicho cuartel con el casco urbano.

1929 UBEDA

AÑO 1975 Hemos llegado en este estudio a nuestros días y la expansión de Ubeda en este período, más que historia es actualidad vivida por nosotros. Sin embargo, estimamos conveniente, aunque sea en forma sucinta, dar cuenta de él, por la gran importancia que para el desarrollo de su casco de población tiene, hasta el extremo de que, como puede apreciarse en el plano, la ciudad duplica en exceso su área construida o urbanizada.

En el período que cierra el año 1975, se advierten dos zonas de expansión: Una el NE. constituida por los barrios de Cristo del Gallo, San Pedro, el Risquillo y de la «Guita», y otra, al oeste, constituida por la zona del Colegio Salesiano, las Colonias de San Rafael, San José y del Carmen, barrios Coca y de la Soledad, barriada del General Saro, tras la zona deportiva, Eras de Sola y sobre todo, el gran polígono ocupado por las Escuelas de la Sagrada Familia, con sus amplias zonas verdes, que extiende la Ubeda urbana hasta la confluencia de las carreteras de Jódar y Jaén y final del Paseo del León, donde su fuente es rebasada por una estación de servicio automovilístico, que se une al casco por otra instalación deportiva.

La primera de las zonas citadas es fundamentalmente ocupada por viviendas, en general de tipo modesto, de una o dos plantas, en cuya construcción ha tenido principal influjo el sistema de protección oficial en variadas modalidades.

La segunda zona también tiene su origen en la protección oficial a la construcción, pero las viviendas son de más categoría, apareciendo la Colonia San Rafael como ciudad-jardín y bloques de cuatro o más plantas en las Eras de Sola. Únicamente hubo vivienda modesta en el Barrio Coca, pero éste ha desaparecido virtualmente, al situar en sus solares las ampliaciones cubiertas del Campo de Deportes y la Piscina Municipal. Incluso la barriada del General Saro, cuyos habitantes en su mayoría pertenecen a los estratos sociales más bajos de Úbeda, tiene buena vitola, con bloques de varias plantas y cierta preocupación estética, además de sus confortables condiciones de habitabilidad, dentro de la modestia.

Parroquias de Ubeda. Por José Manuel Almansa Moreno. Urbanismo y arquitectura en Ubeda (1808-1931)

Sólo nos queda, para completar la historia de este período, hablar del origen de los nombres de algunos de los barrios citados, aunque sean puramente anecdóticos, pero que el uso local ha consagrado y por ellos son conocidos con preferencia a cualquier denominación oficial, como ha ocurrido con el primer edificio de nueve plantas, construido en Ubeda en este tiempo, que pretendieron llamarle «Torre de Úbeda» y ha acabado siendo conocido por «La Chopera», por la gran cantidad de palos de chopo utilizados durante su construcción. Las Colonias San José, San Rafael y Barrio de San Pedro, recibieron esos nombres en homenaje onomástico a las personas que se distinguieron en su promoción, don José Pérez Ortega, secretario sindical; el que esto escribe y don Pedro Sola, alcalde de Úbeda, respectivamente; el barrio de la «Guita» se llama así, por las numerosas visitas que durante su construcción hicieron los futuros usuarios provistos de cuerdas para tomar medidas de sus habitaciones; el barrio de «La Soledad», se denomina de esa forma, por haber sido promovido por la Cofradía de este nombre, del gremio de albañiles; las Eras de Sola, por su anterior propietario, don Ricardo Sola, y finalmente el barrio «Coca » recibe este nombre por don Fernando Coca de la Piñera, quien, siendo gobernador civil de Jaén, concedió las subvenciones para su construcción en plan benéfico. Las restantes denominaciones responden a los nombres tradicionales en Úbeda, de los lugares donde se situaron. Así ocurre con la Carretera del Trillo, el Cristo del Gallo, y los Risquillos, Alto y Bajo.

DESARROLLO HISTÓRICO DEL PERÍMETRO URBANO DE ÚBEDA Por: Rafael Vahó Silvestre, Consejero del IEG.

UBEDA Desarrollo urbano

En el caso de Úbeda el viario principal forma 2 anillos concéntricos al Centro Histórico que se corresponden con las diferentes etapas de crecimiento del municipio. De sur a norte, el primer anillo da acceso a los tejidos residenciales de mayor densidad, a uno de los principales ejes comerciales, al Centro de Salud y al Instituto San Juan de la Cruz para conectar en el noreste con el P.I. Los Cerros. El segundo anillo o “ronda norte” recoge los crecimientos más recientes de la ciudad que albergan los servicios y equipamientos de mayor escala (Hospital, grandes superficies comerciales en el noroeste y P.I. Los Cerros al este). Por último, la Avd. de Linares, conecta los dos anillos y el centro de la ciudad en su prolongación hasta la Calle Fco de los Cobos. Los ejes urbanos albergan las mayores densidades de tráfico, encontrándose puntos críticos tanto en el acceso norte (entrada del Hospital), como en la mayor parte de las intersecciones en hora punta. Las calles que bordean el Centro Histórico también presentan zonas y puntos críticos de tráfico en la Plaza de Andalucía y su prolongación en la Calle Corredera, en la Cruz de Hierro y en las inmediaciones del Mercado Municipal.En Úbeda, las principales zonas de concentración de equipamientos se concentran hacia el norte y oeste en una posición excéntrica con respecto al centro urbano. Una primera zona al noroeste alberga el Hospital y el Centro de Día; hacia el oeste se concentran la estación de autobuses, el centro educativo SAFA y el estadio de Futbol. Una tercera zona recoge el Centro de Salud e Instituto San Juan de la Cruz, el centro cultural y biblioteca municipal Hospital de Santiago, la UNED, el Mercado de Abastos y los edificios de hacienda y correos. En el recinto intramuros alberga las principales sedes administrativas del Ayuntamiento, la sede de la policía, los juzgados, el Conservatorio de Música y IES Francisco de los Cobos.

Los mayores índices de vulnerabilidad en Úbeda, se encuentran en la zona centrosuroeste, coincidiendo con los barrios Alameda-Los Cerros, Santa María-El Alcázar,y a pesar de las mejoras urbanas realizadas a partir del Área de Rehabilitación Concertada, programas de Desarrollo Rural Sostenible y de proyectos de educación en pautas de convivencia, como el Proyecto Hábitat, se identifican bolsas de pobreza y de exclusión social, con situaciones de hacinamiento e infravivienda en varios núcleos residenciales de viviendas de promoción pública. Del mismo modo, en los últimos años ha habido un incremento de la conflictividad familiar y persisten además graves carencias en la ocupación no saludable del ocio de menores en la zona, en su mayoría de etnia gitana y un alto grado de absentismo juvenil.

Plan General de Ordenación Urbanística de Úbeda (1997)

El planeamiento vigente en Úbeda es un Plan General de Ordenación Urbana aprobado definitivamente en 1997 al que con posterioridad se han introducido diversas Modificaciones puntuales incorporadas entre 2000 y 2006. Asimismo cuenta con un Plan Especial y Catálogo del Centro Histórico, aprobados en 1989, y Modificaciones puntuales de 2004 y 2005. Constituye la Revisión del PGOU de 1984, plan este último que verdaderamente decidió la estructura urbana que hoy presenta la ciudad.

El Plan General vigente en el municipio fue aprobado definitivamente por Resolución de la Comisión Provincial de Urbanismo de 5.12.1996, siendo aprobada la subsanación de deficiencias el 6.3.1997, con publicación en el BOP de fecha 29.3.1997. Posteriormente, el 13.7.1989, fue aprobado el Plan Especial y Catálogo del Conjunto Histórico de acuerdo con las previsiones contenidas en la legislación sobre protección del Patrimonio. El cuerpo normativo que en consecuencia ha sido de aplicación en el municipio han sido las leyes del suelo y de protección del patrimonio vigentes durante este periodo y el Plan General y Plan Especial y Catálogo del Conjunto Histórico. Durante sus 11 años de vigencia, el planeamiento general ha sufrido 28 modificaciones puntuales que afectan a distintas determinaciones. 

La entrada en vigor de la Ley 7/2002, de Ordenación Urbanística de Andalucía, ha producido una nueva situación en los municipios que cuentan con planeamiento general vigente anterior a la misma; nueva situación derivada de la aplicación de la Disposición Transitoria Segunda de la Ley, que debe entenderse como la necesidad y asimismo oportunidad para proceder a la adaptación del instrumento de planeamiento general al haber transcurrido cuatro años desde la entrada en vigor de la misma.

UBEDA PGOU Ordenación Estructural

La Adaptación resultó así un instrumento doblemente útil en el sentido de clarificar los elementos que componían la ordenación estructural del municipio establecidos por el planeamiento vigente y, por otra parte, como instrumento que viene a incorporar las determinaciones urbanísticas necesarias para garantizar las reservas de viviendas protegidas como objetivo que persigue prioritariamente el Ayuntamiento de Úbeda. Ésta sería la justificación principal para adaptar el Plan General de Ordenación Urbana de Úbeda, aún cuando se haya iniciado el proceso de Revisión del mismo. La consideración de los plazos de tramitación de ambos instrumentos así como razones de oportunidad urbana justificarían la procedencia de su Adaptación abordándose ésta como Adaptación Parcial precisamente por estar inmerso el planeamiento en un proceso de Revisión del mismo que se ha iniciado en noviembre de 2007.

Establece unos objetivos centrados en la ordenación y buen uso del suelo que eviten la especulación y la falta de disciplina urbanística. Promueve una serie de actuaciones compatibles con una estrategia de desarrollo urbano sostenible integrada.

UBEDA PGOU. Usos pormenorizados Suelo urbano

Respecto a la ordenación del territorio municipal, el modelo urbano-territorial reconoce los núcleos urbanos ya existentes sin plantear ninguna previsión que suponga alterar el orden preestablecido. Junto al núcleo principal de Úbeda, completan el sistema de asentamientos los núcleos de colonización de El Donadío, San Miguel, Solana de Torralba y Veracruz. Asimismo se reconocen el núcleo histórico de Santa Eulalia; los núcleos de San Bartolomé-El Campillo (zona de urbanizaciones de segunda residencia surgida en torno a una ermita); Bétula, constituido por una urbanización de chalets ya existente junto a la carretera de La Yedra, e Hipermueble, este último como enclave terciario que se sitúa sobre la carretera de Baeza y que aprovecha para su ubicación el frente de la carretera.

El modelo urbano previsto en el Plan General preveía en Úbeda completar la nueva ciudad hasta las rondas viarias exteriores, consagrando el crecimiento norte y la dualidad y polarización entre ciudad nueva-y ciudad histórica.

Atendiendo a su proceso de formación, se puede decir que la estructura urbana de Úbeda se ha ido configurando históricamente por sucesivas semicoronas o sectores urbanos definidos entre los ejes radiales y ocupados a medida que se realizaban las nuevas vías de circunvalación de la N-322, carretera Bailén-Albacete, eje de comunicaciones que vertebra la comarca de La Loma.

UBEDA PGOU Movilidad

El sistema de circunvalaciones o rondas exteriores dibujado por el planeamiento vigente acota físicamente por el norte y oeste el espacio en el que puede desenvolverse el núcleo urbano. El planeamiento del 97 incorporaba así como nuevos suelos urbanizables una cuña industrial que permitía integrar en un solo sector los polígonos industriales ya existentes, situados al noreste del núcleo, junto a los enclaves también existentes en las carreteras de Sabiote y de La Carolina, acceso norte de la N-322.

En cuanto a las previsiones para suelos residenciales se incorporaban el cerro de la Atalaya, único espacio vacante por el norte que se destina a vivienda unifamiliar, junto a una corona exterior oeste, entre la antigua carretera de Jódar y su nueva variante, zonas que siguen siendo dependientes de la estructura viaria existente en su entorno y con una tipología residencial, la de vivienda unifamiliar que, además de ejercer una mayor competencia sobre el patrimonio edificado del casco, supone un modelo obsoleto de crecimiento de ciudad monofuncional bajo parámetros de sostenibilidad. Precisamente la aportación del Parque Norte como elemento vertebrador de estos nuevos desarrollos no se ve fortalecida con actividades o tipologías urbanas que aporten centralidad a la nueva ciudad.

UBEDA. Plan Especial Centro Histórico. Alturas

En esta estructura la ciudad ha mantenido la encrucijada de ejes comerciales tradicionales que ocupan el borde norte del casco intramuros, terciarización que fue extendiéndose por los ejes centrales principales del casco extramuros también hacia el norte, apareciendo así otros ejes similares en la nueva travesía (la avenida de Ramón y Cajal) -una vez realizada la última circunvalación exterior- que constituyen áreas, en este caso se trata más bien de ejes, de centralidad urbana, al menos, de actividad terciaria. Hasta los años 80 del siglo pasado, los crecimientos, desarrollados sobre áreas de dificultad topográfica moderada o escasa, se han mantenido aglutinados en una estructura urbana relativamente ordenada aunque internamente las áreas de crecimiento seguían sin jerarquizarse y sólo se perciben con claridad unas pocas calles principales, siempre de secciones inferiores al rango de la nueva ciudad que se iba formando, en muchos casos con excesivas alturas y volumetría, y ausencia de vías interiores con capacidad para estructurar localmente los barrios.

Han sido los crecimientos propiciados en las últimas décadas los que parecen haber rebasado un cierto modelo de ciudad continua que se cerraba con sus arcos de rondas exteriores. En este sentido, la configuración urbana del sector oeste supone consolidar el desorden morfológico y funcional de la ciudad reciente. En un sector que constituye el acceso principal de Úbeda, la aparición de urbanizaciones de viviendas unifamiliares en forma de enclaves o colonias autónomas – que debían buscan un entorno ambiental más adecuado y acorde con el modelo de ciudad jardín suburbial- comparten, no obstante, un mismo espacio con los principales enclaves de servicios comarcales (Hospital, hipermercado y hotel) y colonizan uno de los accesos más importantes, el acceso oeste, con los problemas de saturación de tráfico que esto genera a determinadas horas, problemas de imagen urbana y de tensiones urbanas añadidas. Y es que en Úbeda ha surgido también una nueva forma de “centralidad” asociada a los enclaves de servicios comarcales, una centralidad diametralmente opuesta respecto a la posición que ocupa el casco, que ha venido a ejercer una nueva competencia a las formas de comercio tradicional e incluso a las zonas más pujantes del mismo; un efecto ya conocido de la implantación de las grandes superficies comerciales que ha comenzado a estabilizarse también por el cambio de rol en cuanto al terciario y servicios turísticos que se implantan en el casco.

UBEDA. Plan Especial del Centro Histórico. CATÁLOGO Y GRADOS

Desde su componente funcional la concentración de usos de interés comarcal en la periferia hay que valorarla positivamente para el conjunto de la ciudad, pues ello la hace más competitiva y dinámica, si bien este hecho comienza a apoyar la idea de la necesidad de reequilibrio funcional en un nuevo modelo urbano. En efecto, un rasgo que también caracteriza el modelo urbano de Úbeda, y ello en cuanto a la distribución espacial de los usos y actividades es el desequilibrio de las dotaciones urbanas, en su mayoría localizadas en el sector oeste de la población, donde se concentran todos los usos deportivos, la mayor parte de los culturales, así como las instalaciones de servicios comarcales ya en la periferia Oeste: el Hospital y el Centro Comercial. Por último, en cuanto a las actividades productivas, en el modelo urbano previsto la mayor concentración y especialización industrial -realmente es un área de almacenaje y servicios- la asume el arco noreste. Área industrial bien situada respecto a la ciudad histórica y a las áreas residenciales, pues no interfiere en su imagen ni introduce impactos ambientales y apoyada en los accesos localizados al norte, de la carretera de La Carolina y la de Sabiote, junto al borde oriental del núcleo urbano donde se localizan las actividades industriales de mayor calado.

UBEDA.Plan Especial Centro Histórico. Zonificación

Finalmente, en el análisis del planeamiento vigente y del modelo urbano de Úbeda es fundamental el papel de su Centro Histórico.

Úbeda cuenta con una declaración de Conjunto Histórico desde 1955, y de ahí que exista un Plan Especial actualmente vigente desde 1987, que se redactó en cumplimiento de la LPHE. Ello supone, básicamente, la conservación del Conjunto Histórico a partir del mantenimiento de su estructura urbana y arquitectónica.

Desarrollando sus contenidos básicos, el PE aborda los aspectos de protección generalizada de la edificación tradicional y del ambiente e imagen urbana de los sectores históricos, y pormenoriza la protección de los edificios y elementos urbanos de especial valor histórico-arquitectónico o ambiental que deben ser conservados mediante un Catálogo, fijando los niveles de intervención posibles. Al mismo tiempo contiene las normas urbanísticas y ordenanzas de uso y edificación para regular expresamente las condiciones de edificación en ámbitos especialmente significativos.

El PE proponía también pequeñas reformas urbanas, necesarias por otra parte para mejorar la accesibilidad y revitalizar algunas áreas, aumentando las dotaciones locales y espacios libres. Actuaciones que tienen por tanto el carácter de reforma interior, o de perfeccionamiento de la estructura urbana. Asimismo se concebía como un PE que persigue la mejora urbana, sobre todo del espacio público y de rehabilitación residencial. En este sentido, algunos de los nuevos espacios libres pretendían recuperar y poner en valor los fragmentos de murallas de los recintos defensivos o simplemente se trataba de actuaciones que debían mejorar el estado general de la urbanización.

UBEDA. Plan Especial del Centro Histórico. ESPACIOS LIBRES

La recuperación de su tradicional “ronda de miradores”, espacios de borde y de contacto con la cornisa natural de La Loma, fue uno de los objetivos prioritarios como espacios cualitativamente necesarios para recuperar el permanente diálogo de la ciudad con el valle del Guadalquivir; espacios donde aún se conservan restos de las murallas, que ya se encuentran en parte acondicionados, y que han venido a cualificar y reequipar áreas hasta hace relativamente pocos años degradadas tanto en su imagen como en su función. Pero también, como estrategias complementarias, el PE pretende recuperar el patrimonio edificado más relevante por lo que se establecen los usos, en muchos casos públicos, más adecuados para su puesta en valor. Igualmente el PE realizaba un estudio de las áreas de rehabilitación para recuperar el espacio residencial y las actividades económicas adecuadas.

La aplicación del PE de Úbeda ha supuesto un cambio significativo en la protección de su patrimonio pues se trata de un instrumento que ha aportado al menos dos aspectos muy necesarios para la protección del conjunto. Por una parte, el Catálogo de edificios a conservar, que superan la escala de lo monumental para valorar además ese otro caserío popular que contribuye también a la construcción de la imagen urbana de la ciudad; y, por otra parte, proponía actuaciones concretas: áreas que necesitaban rehabilitación residencial, para recuperar y poner en uso edificios singulares, para mejorar los espacios públicos, etc. estableciendo un orden de prioridad en su ejecución.

Las modificaciones de planeamiento general con mayor significación respecto al modelo previsto por el Plan General vigente tienen que ver con la ampliación del suelo urbanizable. Las demás modificaciones significativas se refieren a las condiciones de desarrollo de las UE previstas en suelo urbano, así como las referidas a las normas urbanísticas y ordenanzas, entre éstas, las que alteran las condiciones de implantación de usos en el suelo no urbanizable. Las actuaciones de ampliación de suelo urbanizable han sido:

– Modificación para crear el Sector 18, Huertañarda. Modificación orientada a la creación de suelo industrial para la localización de naves agrícolas. La Modificación ordena directamente el sector. Tiene una superficie de 3,76 Has y se encuentra ejecutado en la actualidad.

Modificación S-17 “La Alberquilla”. Creación de un gran sector de suelo urbanizable en el este del núcleo con la finalidad de localizar residencia y dotaciones locales y generales del municipio. Tiene una superficie de 30,67Has. En la actualidad se encuentra en proceso de tramitación el planeamiento de desarrollo, habiéndose aprobado inicialmente el Plan Parcial con fecha 15 de enero de 2008.

– Innovación del Planeamiento para crear el Sector S-19 área el Chantre. Modificación orientada a la creación de suelo industrial para la localización de naves agrícolas junto al núcleo de El Donadío. Tiene una superficie de 1,86 Has y se encuentra actualmente en tramitación simultánea tanto de la Innovación del PGOU como del Plan Parcial y del Proyecto de Reparcelación. Cuenta con Aprobación Inicial de fecha 18 de Enero de 2007. La Declaración previa de Impacto Ambiental fue emitida con fecha 18/05/07.

También se ha llevado a cabo una Innovación del PGOU, la Modif. Puntual Parque Lúdico Deportivo, cuyo objeto era transformar los usos de los suelos calificados como equipamiento público/privado de servicios, para pasar a ser Parque Lúdico Deportivo y eliminar la UE-11 en dicho ámbito.

Asimismo y mediante otra serie de Modificaciones se han eliminado algunas de las Unidades de Ejecución previstas en suelo urbano. Unidades eliminadas por modificaciones del Plan General UE-10, 11, 31, 33, 34

Las modificaciones en Suelo no Urbanizable se han encaminado a facilitar la localización de usos de interés público y social, haciendo más permisiva la ordenanza prevista.

El Plan Especial del Conjunto Histórico ha sufrido 6 modificaciones durante su vigencia. La mayoría de estas modificaciones se han producido por causas sobre venidas como la redacción de la Carta Arqueológica y la redacción del Programa de Rehabilitación Concertada de Úbeda. La redacción de estos documentos para su coordinación con las determinaciones del Plan Especial hizo necesaria su modificación puntual.

Las restantes modificaciones de este documento tienen que ver con la calificación de la parcela donde se preveía la ampliación del Parador de Turismo y con la apertura de una calle semipeatonal en una manzana de la Calle San Francisco, en el borde sur del casco.

Siguiendo lo previsto en el Reglamento 1301/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 17 de diciembre de 2013, sobre el FEDER (artículo 7.1), y especialmente, al Acuerdo de Asociación de España 2014-2020 los ayuntamientos de Úbeda y Baeza decidieron iniciar conjuntamente el proceso de elaboración de la “Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado del Sistema Urbano Cultural de Úbeda y Baeza 2020” (también “Estrategia DUSI UB/BZ2020” o “estrategia”) que se presenta en este documento y que constituye el documento de solicitud para la Orden HAP/2427/2015 de 13 de Noviembre, por la que se aprueban las bases y la primera convocatoria para la selección de estrategias de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado cofinanciadas (FEDER 2014-2020 – POCS).

Para los Ayuntamientos de Úbeda y Baeza, poner en marcha el proceso de elaboración de una estrategia conjunta de desarrollo urbano sostenible e integrado es una notable oportunidad para planificar coordinadamente un desarrollo urbano eficiente, sostenible y próspero para ambas ciudades. Al mismo tiempo se pretende crear dinámicas sociales, empresariales, ciudadanas e institucionales, que fortalezcan los lazos y conexiones evidentes entre ambas localidades, para ser más fuertes y más sostenibles, ganando más capacidades para afrontar el futuro juntas de lo que lo que serían por separado. Estrategia DUSI UB/BZ2020 se define como un espacio común basado en los recursos endógenos de ambas ciudades y sus términos municipales, teniendo en cuenta los intereses de la población local y la protección del frágil equilibrio entre el uso y el abuso del territorio a través del desarrollo de estrategias y políticas que garanticen un modelo urbano, cívico y económico sostenible desde el punto de vista social, ambiental y económico, basado primordialmente en la diferenciación y aprovechamiento de sus enormes potencialidades.

Obtuvieron con su programa, una línea, la máxima posible, de 10 millones de €, conjuntamente en la 1ª convocatoria.

La adecuación a la Estrategia Úbeda-Baeza de los 4 objetivos transversales (OT) que establece el POCS para el periodo 2014-2020 y que se encuadran dentro de los principios de la planificación integrada:

Al Objetivo Temático 2 (OT2) de mejora del acceso, uso y calidad de las tecnologías de la información y comunicación, la Estrategia DUSI UB/BZ2020 responde integrando las tecnologías de la información y comunicación como un instrumento extraordinariamente potente que permitirá conocer las demandas de la ciudadanía gracias a una mejora en los canales de comunicación con la misma, y que también se usará como vehículo para prestar un servicio más cercano y para luchar contra la exclusión social. A través de estas herramientas, Úbeda y Baeza mejorarán la accesibilidad de la ciudadanía a los servicios públicos, gestionará de forma más inteligente las actividades y servicios que se prestan en el territorio y la conexión entre los mismos y se reaccionará en tiempo real a las incidencias que se produzcan. Las operaciones desarrolladas en el marco de la estrategia de mejora del acceso, uso y calidad de las tecnologías de la información y comunicación serán el vehículo sobre el que este territorio se encamine hacia la ciudad inteligente.

En cuanto al Objetivo Temático 4 (OT4) sobre Economía baja en Carbono (EBC) se recogen las acciones para moderar el consumo de energía. Como se ha demostrado en el diagnóstico, los componentes del ecosistema natural están estrechamente interrelacionados con los del sistema social, económico, cultural y político en este territorio. Por ello el grado de la competitividad y vulnerabilidad en el futuro de Úbeda y Baeza, dependerá de su capacidad para cambiar su situación actual hacia un modo de vida y un sistema productivo que requiera un uso menos intensivo de la energía y de los recursos no renovables, con una menor generación de CO2. Es por ello que la Estrategia DUSI UB/BZ2020 adopta un enfoque holístico de los temas medioambientales y energéticos.

Sobre el Objetivo Temático 6 (OT6) la Estrategia DUSI UB/BZ2020 promueve la conservación y protección del medio ambiente, el patrimonio y la eficiencia del uso de los recursos del territorio. Las acciones a desarrollar van en la dirección de que entorno urbano sea respetuoso con el medio ambiente y el patrimonio, por tanto, se pondrán en marcha acciones que valoricen la autenticidad y los valores naturales, el paisaje, los productos locales extraídos o elaborados con técnicas tradicionales sostenibles.

Finalmente el al Objetivo Temático 9 (OT9) se concentra en un aspecto clave como la inclusión social y lucha contra la pobreza. La segregación espacial y económica como consecuencia de la crisis afecta también a Úbeda y Baeza y está disminuyendo la cohesión social y aumentando la vulnerabilidad de muchas personas. En esta estrategia la lucha contra la exclusión espacial y la pobreza energética pasa por mejorar las viviendas, los espacios públicos y fomentar una movilidad sostenible, integradora y saludable. Así, se apoya la regeneración de las zonas con necesidades de transformación de nuestro territorio identificadas en el diagnóstico, haciéndolas también más respetuosas con el medio ambiente, más seguras y más competitivas.

Hoy Ubeda, tiene una población de 34.733 habitantes y un parque residencial de 17.365 viviendas.

UBEDA_BAEZA- Análisis parque edificado (EDUSI)

Como enunciaba la Diagnosis de la Estrategia DUSI, “desde el punto de vista demográfico los principales problemas pasan por el despoblamiento de los centros históricos de Úbeda y Baeza y por el estancamiento de la población. Los desafíos pasan por atraer nueva población a los centros históricos de Úbeda y Baeza revitalizando el espacio urbano y recuperando la actividad y diversidad de servicios y el atractivo para la implantación de nuevas iniciativas económicas y crecimiento y diversificación de las actuales.

  • La posible expansión del suelo residencial disponible fuera de los centros históricos facilitan la despoblación de los centros históricos de Úbeda y Baeza.
  • Aparición de zonas muy marcadas por un uso mono funcional, ha generado monotonía, falta de diversidad de servicios y ausencia de ciudadanía en algunas áreas urbanas.
  • Envejecimiento paulatino de la población sin expectativas de renovación.
  • Estancamiento en el crecimiento vegetativo de la población e incluso decrecimiento en el número de varones.
  • Mayor número de emigraciones que de inmigraciones contribuye a la pérdida de población de los municipios de Úbeda y Baeza

Los cascos intramuros y los principales arrabales son los tejidos históricos que presentan mayor grado de consolidación; los crecimientos urbanos de los años 60 a 90 colindantes a los tejidos históricos adquieren en el caso de Úbeda la mayor densidad residencial. Por otro lado los crecimientos más recientes, situados en la zona norte y noreste en ambos municipios, presentan un predominio claro de vivienda unifamiliar adosada.

El estado general de la vivienda en ambos municipios se puede valorar como aceptable, la existencia de viviendas en mal estado de conservación es menor al 0.4% sobre el total viviendas. Si se observa con detalle, los cascos intramuros y los principales arrabales son las zonas que presentan un mayor número de edificios con problemas de abandono o deterioro. En el caso de Úbeda se concentran especialmente en el S y SE del conjunto histórico y muy especialmente en el Alcázar zona de S Millán. En Baeza los inmuebles más deteriorados están repartidos por el casco histórico.

Aunque en los últimos 10 años se han desarrollado múltiples programas de ayudas a la rehabilitación, aún quedan un número significativo que requieren atención especial. Lo mismo ocurre en relación con la infravivienda, donde en Úbeda presenta focos puntuales en zonas cercanas al centro histórico como el Alcázar o el Arrabal de la Calle Valencia.


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 350 municipios mayores de España

 

CIEZA

CIEZA- Población (INE)

CIEZA -Pirámide de Población

CIEZA Bienes Inmuebles de Naturaleza Urbana y Uso Residencial 2014-2017

CIEZA Paro

CIEZA Deuda


Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Cieza es un municipio 365,1 km2 y una ciudad perteneciente a la Región de Murcia, situado en la comarca natural de la Vega Alta del Segura de la que es capital. Ejerce como entrada natural de la Región de Murcia por el norte a través de la A-30, siendo la 6ª ciudad por población de la región, por detrás de Murcia, Cartagena, Lorca, Molina de Segura y Alcantarilla.

Su centro urbano dista 50 km del de Murcia, capital de la provincia. Posee buena comunicación por carretera pues es la puerta natural a la Región por la autovía A-30, que enlaza al N con Albacete y Madrid y con Murcia y Cartagena al S, así como la línea de ferrocarril de idéntico recorrido. Su término limita al N, con Hellín provincia de Albacete, al S con Abarán y Ricote, al E con Jumilla y al O con Calasparra y MulaCieza se encuentra en la confluencia de 2 grandes valles fluviales, el del río Segura que entra por el O desde el cañón de Almadenes y el de la rambla del Judío, desde el E, lo que determina la disposición de los valles de su término con forma de Y.

Existe una clara diferenciación de 3 áreas, la vega del río Segura, las zonas de expansión agrícola en las llanuras adyacentes al valle del Segura y las abruptas sierras. De estas últimas y ejerciendo de frontera natural se encuentran al N las sierras del Puerto, Cabeza de Asno y del Picarcho, al S el macizo dolomítico del Almorchón, las sierras del Oro, del Morrón y el monte de la Atalaya, y al E la Sierra de Ascoy.

Las amplias llanuras adyacentes a la vega del Segura, de terrenos margosos y suaves pendientes, tras la llegada del trasvase Tajo-Segura han sufrido una transformación importante con una expansión sin precedentes del regadío de frutales de hueso, que aporta la principal riqueza económica al municipio.El río Segura entra en el término municipal de Cieza a través del Cañón de Almadenes, después de regar las huertas y arrozales de la vecina Calasparra, abriéndose después un amplio valle de unos 12 km sobre el que se desarrolla la huerta ciezana para finalmente abandonar el término en un estrechamiento de la vega entre las Sierras del Oro y Turbedal.

El paso por Cieza del río Segura marca la historia actual y pasada del municipio, tanto por la riqueza que sus aguas han aportado, como por las graves inundaciones que históricamente ha sufrido. Ya en octubre de 1948 tras unas fuertes crecidas se empezó a plantear la construcción de una presa de laminación de las aguas de la rambla del Judío. Esta obra, terminada en 1995 ha sido fundamental para la protección de Cieza.La población del municipio se encuentra repartida entre la ciudad, en los Barrios de San José Obrero, Barrio de San Juan Bosco, Barrio de San Joaquín, Barrio de la Asunción y El Barrio de la Ermita, donde viven la inmensa mayoría de los habitantes del municipio, y varias pedanías: El Maripinar a 1 km, La Carrichosa a 9 km, El Horno a 6 km, El Acho a 7 km, La Serrana a 2 km, Bolvax a 2 km, El Ginete a 6 km y Almadenes a 10 km. Pero la pedanía más grande es Ascoy con más de 1.000 habitantes, situada a 6 km de Cieza. También hay alguna familia que reside en casas de fincas del campo. En otros tiempos, buena parte de la población del municipio vivía en los campos y huertas, pero a mediados del siglo XX, se produjo un impresionante éxodo rural en el municipio, desde los campos a la ciudad, siendo ya prácticamente inexistente la población rural hacia 1980. Ascoy se encuentra situada a 3 km al N de la población de Cieza y a 40 km al NO de la ciudad de Murcia. Sus calles son amplias y con encanto debido a la presencia de palmeras en su calle principal. Las edificaciones que nos encontramos son viviendas de planta baja con una antigüedad elevada. La economía de Ascoy permaneció durante mucho tiempo basada en el cultivo del esparto fue otra de las actividades agrícolas de importancia en la zona, desapareciendo casi en su totalidad en los años 70′ del s XX. En la segunda mitad del siglo XX la agricultura de secano fue paulatinamente sustituida por la extensiva de regadío caracterizada por las plantaciones de frutales de hueso. Actualmente este sector de la denominada “industria agrícola”, produce anualmente varios miles de toneladas de frutas de hueso (melocotón, albaricoque, nectarina y ciruela), y está en proceso de obtención de la Denominación de Origen para el Melocotón de Cieza. A partir de la década de los años 80′ del siglo XX la principal actividad económica cambió debido a la instalación en la zona de un importante Polígono Industrial, que proporcionó empleo a los habitantes de la pedanía que años atrás habían perdido sus puestos de trabajo en el sector primario.

Cieza es un municipio líder en la producción de melocotón y de albaricoque. Los cultivos de hortalizas, frutales y cítricos constituyen la base agrícola de la comarca y son motor de desarrollo de otras actividades industriales ligadas a la elaboración y comercialización de estos productos, siendo este sector el que concentra las empresas de mayor dimensión. La actividad industrial es la fabricación de textiles y, en menor medida, la industria conservera y la industria de la madera y el mueble. El primer Parque Eólico de la Región de Murcia está situado en la Sierra de Ascoy, a unos 6 km de la población. El proyecto Ciez@net ha hecho de Cieza una ciudad orientada también hacia el negocio y el ocio a través de redes de telecomunicación. En la actualidad, el término municipal de Cieza está distribuido para el uso industrial en 4 zonas destacando el Polígono Industrial Los Prados y el Polígono Industrial Sierra de Ascoy.

CIEZA. Callejero

El cultivo de las riberas del río Segura en la zona de Cieza se remonta al menos al V milenio aC, cuando durante el Neolítico se produjeron los primeros experimentos de agricultura en la Región de Murcia. Precisamente en las inmediaciones de las cabeceras de las 4 acequias mayores ciezanas (El Horno y los Charcos en la margen izquierda, y Don Gonzalo y Andelma en la margen derecha) se encuentra la Cueva y Sima de La Serreta, yacimiento neolítico donde se han documentado los más antiguos orígenes de la agricultura en la Región de Murcia con semillas de trigo y cebada datados en el V milenio aC.

Es presumible que, dada la aridez secular de nuestra climatología, los habitantes neolíticos de La Serreta se vieran obligados a iniciar un primitivo aprovechamiento de sistemas elementales de regadío con acequias de corto recorrido, suficientes para el cultivo de los pequeños espacios agrícolas. Sin duda que estos inicios de primitivas obras hidráulicas debieron aprovechar las condiciones excepcionales que ofrecía en esta zona del Segura la fuente de El Borbotón o Gorgotón, que nacía en el propio lecho del río asegurando una fuente inagotable de agua hasta en los momentos de estío en los que el Segura podía tener muy mermado su caudal.

Ello marcaría el origen en el tiempo del riego, con pequeñas acequias primitivas, en las zonas que actualmente ocupan las cabeceras de las acequias de Don Gonzalo y de El Horno. La continuidad de estos primitivos sistemas de riego debieron continuarse durante el resto de periodos de la Prehistoria reciente: El Eneolítico y la Edad del Bronce. De estas fases culturales hemos hallado restos arqueológicos a todo lo largo del recorrido de los lugares del entorno de las 4 acequias mayores. Entre ellos cabe destacar la propia Cueva de La Serreta, la Hoya García, las Enredaderas, el Cabezo del Cura, Los Cuchillos, El Castillo, el Cabezo de Pascual, Bolvax y El Cabezo de la Borrega.

La llegada del fenómeno de colonización comercial fenicia y griega a nuestra zona daría lugar a la aparición de la Cultura Ibérica y a un desarrollo enorme de utillaje agrícola, ahora ya de hierro en buena parte, y al desarrollo urbano con centros que podríamos calificar ya de auténticas ciudades protohistóricas como Bolvax.

La complejidad de los nuevos modelos sociales permitiría un control centralizado de los medios de producción tan sofisticado como para llevar a cabo la construcción de complicadas redes de obras hidráulicas como acequias de mayor recorrido que las primitivas que debían jalonar las riberas del Segura con anterioridad. La presencia de lugares de hábitat ibérico en las inmediaciones de nuestras acequias parece corroborar el uso agrícola de este entorno en los yacimientos de El Soto de la Zarzuela, La Parra, El Castillo y Bolvax.

El dominio romano que comenzó a finales del s III aC, y que expandiría definitivamente su modelo de asentamiento rural de villae rusticae y fundi a partir del cambio de era, permitiría, con su forma de explotación colonial basado en un sistema de trabajo con mano de obra esclava e indígena de bajos salarios, la construcción de grandes obras de carácter hidráulico como las que han quedado documentadas en las presas y las largas canalizaciones de obra documentadas en las ramblas del Judío y del Moro, en el vecino término de Jumilla. Nada puede hacer pensar que este esfuerzo constructivo no se repitiera en torno al Segura a su paso por Cieza. La posibilidad de multiplicar la producción agrícola de sus riberas perfeccionando y ampliando los sistemas incipientes de regadío que encontró Roma al llegar a nuestras tierras, tuvo que animar a los colonizadores a construir largos canales que unieran los existentes en esta zona con anterioridad.

La intensificación de la explotación agrícola de estos territorios, gracias al uso del riego con las acequias, permitió la existencia de un nutrido número de villae rusticae (unidades de explotación agropecuaria de un señor) y fundi (poblados de campesinos pobres) a lo largo del desarrollo de las mismas, que han sido localizadas en los lugares denominados La Hoya García, La Parra, El Ginete, La Torre y El Maripinar. El poder centralizado romano permitió el ahorro de esfuerzos que significaría al mantener el buen estado de un solo azud por acequia y las correspondientes mondas mancomunadas, en vez del esfuerzo que anteriormente supondría el costoso mantenimiento individual de las estructuras precedentes a la colonización imperial.

En cuanto a la denominación de estos ingenios constructivos en época romana, ha de significarse que las fuentes latinas clásicas llaman indistintamente “Aquaeductum” a los conductos de agua con independencia de que la materia constructiva haya sido la simple tierra o elementos de más firmeza (opus caementicium, opus cuadratum, opus incertum, etc.).

Tras la caída del mundo romano al comenzar la Alta Edad Media, el retroceso demográfico y la correspondiente desmembración del poder político que ello todo ello conllevó, produjo la desaparición de la capacidad de las comunidades humanas de la época denominada como visigoda para el mantenimiento de un largo sistema de acequias de una zona casi despoblada como sería la Vega Alta del Segura, si nos atenemos a la casi ausencia de restos arqueológicos de la comarca.

La llegada del Islam, a partir de la caída de condado visigodo de Teodomiro a mediados del siglo VIII, produciría una nueva repoblación de la comarca, sobre todo a partir del siglo XI, debida en buena parte a los periodos de paz interior en el territorio ahora denominado como Cora de Tudmir que produjo la general unidad política de los periodos de la España andalusí. En los siglos sucesivos, ello permitiría la reordenación de los sistemas de explotación agrícola con la reexcavación de todo el sistema de acequias romanas abandonado en buena parte en el periodo de crisis demográfica y de ausencia de estabilidad política del periodo visigodo.

A la restauración en la época andalusí de las tres acequias cuyos hallazgos arqueológicos nos la identifican como romanas (El Horno, Los Charcos y Don Gonzalo, se unió entonces la nueva construcción de la acequia de La Andelma, cuyo nombre original en árabe significa “la del agua”.

La Reconquista cristiana del siglo XIII, llevada a cabo por Castilla (así como los escasos periodos de dominio aragonés) trajo a la zona, de nuevo, una nueva crisis demográfica que llevaría consigo un abandono parcial de la ocupación de los terrenos de regadío y el correspondiente abandono de cuidados de las obras hidráulicas que jalonaban las orillas del Segura. Las fuentes de El Ojo, Zaraiche Mayor, Zaraiche Menor, de Ascoy y otras de menor entidad, eran suficientes para abastecer de agua los terrenos que los nuevos pobladores podían mantener como de regadío. La fuentes escritas a partir del siglo XV nos otorgan datos sobre la recolonización agrícola de las riberas del Segura, tras el abandono casi total de las antiguas acequias ocurrido tras la expulsión de los andalusíes de Siyâsa en 1266.

Tras el asalto a Cieza de tropas nazaríes de Granada en abril de 1477, y la consiguiente destrucción de los archivos municipales y de la encomienda santiaguista, la villa pide el reconocimiento de los privilegios locales al rey Carlos I, que lo hará en un escrito consultado por Pascual Salmerón en el archivo santiaguista de Uclés (poco antes de escribir su “Historia de Cieza” en 1777). En dicho documento, firmado en Valladolid el 31.7.1523, se reconocen los privilegios confirmados por los Reyes Católicos en Tordesillas el 6 de junio de 1494.

En esta última fecha se reconocía el derecho de la villa a nombrar “…Acequieros, para que rijan las aguas de los Zarahaches (sic) è de la cequia del Andelma, que esta allende el rio, segun que antiguamente se acostumbra poner la dicha Villa”. En el año 1507, la Orden de Santiago hace visita de Cieza el 16 de noviembre y hace mención de la construcción de un molino junto al río Segura, posterior a la visita anterior de 1500. Este molino, obviamente, es el molino cuyas muelas movían, mientras estuvo en uso, las aguas de la acequia de la Andelma que obviamente seguía en uso en 1507. El molino ha llegado hasta nuestros días, tras su restauración como museo hidráulico en 1999, con el nombre de Molino de Teodoro o de Cebolla y estuvo en funcionamiento como tal hasta mediados de la década de 1970.

En 1579, la Descripción de los Pueblos de España mandada hacer por Felipe II, en su visita a Cieza, menciona la existencia de una larguísima acequia en la margen derecha de la que se dice: “parece increíble su fabrica e imposible que ingenio de hombres bastase a sacar y perfiçionar tal obra”. Dicha acequia, en el documento sin nombre, era sin duda la acequia de La Andelma, que según menciona dicha Descripción “viene a fenecer” de nuevo en el río Segura bajo las ruinas de la entonces llamada “villa vieja”, que hoy conocemos como el monte de El Castillo, donde se asentó el Hisn (poblado fortificado) de Siyâsa.

En las “Ordenanzas de la Villa de Cieza y su Consejo”, confirmadas por el Rey Don Felipe II el 24.11.1589, se hace mención de huertas regadas por las acequias de los Charcos y Andelma y de las medidas que se han de tomar para su mantenimiento y para evitar que el ganado haga uso de ellas. El 13.6.1624, el Licenciado Francisco de Angosto Buitrago, Gonzalo Marín Ródenas, y Antón Marín, Regidor, otorgan “Escritura de concordia” para el mantenimiento de la presa y azud del pago del Cañaveral, Veredilla y Esparragal, de donde coge sus aguas al Segura la acequia de Don Gonzalo. En 1670 era sacerdote de Cieza y encargado de los Heredamientos de las acequias de Don Gonzalo y del Horno, Don Francisco Ruiz Melgarejo. Se ordenó por éste que no podrían regar aquellos hacendados que no estuvieran al corriente en el pago de lo que se les había repartido, para atender al sostenimiento y mondas de dichas acequias. Algunos de los deudores se negaron a proceder al pago y el del 10 de noviembre de este año el citado sacerdote sería asesinado con disparos de arcabuces en plena calle. El 24.6-1672 se acuerda por el Concejo que sean nombrados los Comisarios para las Acequias de la Andelma y de los Charcos, en las que por no estar mondadas, no discurren las aguas, designándose a Manuel de Salinas y a Pedro Marín Castaño, los que aceptaron y juraron el cargo. En 1678 se da orden por el concejo al regador de la acequia de los Charcos para que ningún vecino altere el riego hasta que le llegue el agua, multando al que lo contrario hiciere en 2.000 maravedises. Se llamaba el regador Sebastián Cartas, el Mayor.

El 1.6.1709 se dio por terminada la Acequia Nueva que se hace para el riego del Fatego, en cuyo trabajo se gastaron nueve mil reales y se invirtieron ocho meses. El 25 de junio se acuerda nombrar comisarios para que marquen las veredas y pasos sobre la acequia, pues esta iba a funcionar y se necesitaba que estuviera garantizado el libre curso del agua. Al siguiente día, 26, Francisco Ordóñez Marín y Gonzalo Buitrago Angosto presentan y demarcan los sitios en que deben hacerse las veredas para el paso de los vecinos sobre la Acequia Nueva, la que se ha hecho para dar riego al Fatego. Son las veredas: la de la Cuesta del Chorrillo; la de la salida de la Calle Nueva; la de la salida de la Placeta del Comisario; la del Cid; la de la salida de la Calle Empedrada y la de las Puertas de Castilla, hoy vereda de los Señores Trigueros.

En 1734 la acequia de la Andelma llevaba tal denominación en las actas capitulares del ayuntamiento. El 24.6.1744 se hace la elección de cargos por el concejo, resultando elegido “Fiel del agua” de la acequia de la Aldelma, Marcos García de Blas. El 6.6.1751 se tomó el acuerdo de comenzar los trabajos de continuar la acequia de Don Gonzalo hasta “El Ginete”, pues regaba solamente hasta entonces los partidos de “Esparragal”, “Cañaveral”, “Veredilla” y “La Torre”, El presupuesto de los trabajos fue de 20.032 reales, los que se pagaron por los propietarios de las fincas que habían de recibir el beneficio de las aguas. El 22.11.1754 se terminó una nueva prolongación de la acequia de Don Gonzalo hasta la Brujilla y Cañada de Villegas, cuyos trabajos se comenzaron el 24 de marzo del año anterior. Se gastaron en estas obras 8.900 reales, pagados por los propietarios que hacían riegos nuevos.

El 1.5.1762 se terminaron los trabajos de la nueva toma de la acequia de la Andelma, en La Torre, en el bancal llamado de las Nogueras. En 1815 se construyó una nueva acequia por parte de los hacendados del Santísimo Cristo que pasaba por el Barranco del Asensao. En ese mismo año se hace una nueva boquera para la acequia de los Charcos, con lo que se inutiliza el antiguo cauce de la acequia del Fatego.

En 1820 se ensanchó el cauce de la acequia que abastecía las tierras de los Charcos y Fatego desde el corredor instalado al principio del Gramalejo. A principios de la década de 1820 se construye la primera noria de la que tenemos noticia en Cieza, en la “acequia principal” del partido de La Parra. Poco después, sobre la acequia de la Andelma se construirá otra noria que dará riego a la Cañada de Don Benito.

En 1825 se hace un proyecto de construcción de cinco nuevas norias para dar riego, con la acequia de Los Charcos, a las tierras de La Parra, Canalillo, Charcos y Baratear. Ese mismo año se hacen nuevos proyectos para elevar a nuevos regadíos las aguas de la Andelma y de Los Charcos. En 1826 se colocó un “volantín” en el Colladito, en el partido de Barratera, para regar Cañada de la Parriega, Penalba y otros terrenos de anterior secano. Se instalarán también otros volant