OURENSE, según Catastro, a 1.1.2015 por tamaño y fecha.

tabla ORENSE edad+tamaño edificaciontabla ORENSE  2.121996e-314dad+tamaño edificacion

Estos gráficos representan el Parque Residencial de ORENSE.

Son los Bienes Inmuebles, de uso VIVIENDA, matriculados a 1.1.2015, clasificados por tamaño y fecha de inscripción.

Cada barra horizontal representa una década, la inferior es la más reciente (2010-2014), y la superior la más antigua (<1900).

Cada color es un tamaño, del más cálido (<60 m2) al más frío (>180 m2).

La barra inferior (DELVI) representa el cálculo hecho desde Otropunto de la Demanda Latente de Vivienda (la demanda latente se configura por las personas que no tienen vivienda y que por su perfil sociológico (edad) y socioeconómico (no están en desempleo) son potenciales compradores). Es una estimación del número máximo de vivienda que constituye la demanda encubierta de una zona y se basa en las personas con el perfil de los actuales compradores de vivienda pero que todavía no han constituido un hogar.

Orense DELVI.jpgOrense Piramidetabla ORENSEORENSE CATASTRO 2014-2016.jpgOrense INE.jpgOrense ALQUILER.jpg

Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


ORENSE GE3Ourense es una ciudad y municipio de 85,20 km2, capital de la provincia de Orense. Es el tercer municipio gallego por población, tras Vigo y La Coruña. Está situada en el sureste de Galicia y es atravesada por el río Miño.

El Miño es el principal curso de agua de este espacio. Presenta un módulo de 238 m3/s y el cauce discurre a una altura media de 100 m. En la actualidad se encuentra regulado por la presa de Velle, construida en 1965, prácticamente en el núcleo urbano y el embalse de Castrelo de Miño, aguas abajo. Antes de la construcción de estas presas las crecidas del Miño ocasionaban numerosos problemas a la población de la ciudad que debía establecerse lejos del peligroso cauce. Además, el mayor volumen de agua circulante aumentaba el riesgo de inversiones térmicas (nieblas), lo que incidía nuevamente en el carácter insalubre de las orillas del Miño.

En este sector del río Miño se pueden individualizar cuatro niveles de terrazas. El superior está situado a una altura de 40 m y aparece en el barrio de A Ponte, en la orilla derecha del cauce. Buena parte de la ciudad actual se asienta sobre el siguiente nivel a 25-30 m. apareciendo afloramientos de cantos rodados en Las Lagunas. El tercer nivel se sitúa a 10-12 m y lo encontramos en Oira, Lonia, Santa Cruz de Arrabaldo y Reza entre otras localizaciones. Por último, el nivel más reciente se sitúa a 8-5 m del cauce, y sobre él discurre en la orilla izquierda la carretera N-120.

mapa_ourenseConcejos y Parroquias:

parroquias.jpgArrabaldo (Santa Cruz), Beiro (Santa Baia), Cabeza de Vaca (San Bieito), Canedo (San Miguel), O Castro de Beiro (Santo André), Ceboliño (Bo Xesús), Cudeiro (San Pedro), Montealegre (A Milagrosa), Orense, Palmés (San Mamede), Rairo (Santa Lucía), Reza (Santa María), Santa Mariña do Monte (Santa Mariña), Santiago das Caldas (Santiago), Seixalbo (San Breixo), Tras do Hospital (A Asunción), Trasalba (San Pedro), Untes (Santo Estevo), Velle (Santa Marta), Vilar de Astrés (Purísima Concepción) y Vista Hermosa (San Xosé).

Ourense.jpgEl emplazamiento de la ciudad de Ourense en una encrucijada de corredores naturales posibilita que su evolución venga marcada desde sus orígenes por el comercio y el transporte. Aunque existen vestigios de un asentamiento de época romana, el verdadero despegue de la ciudad se inicia en la Edad Media cuando queda consolidada como sede episcopal. El obispo será la representación del poder en la ciudad hasta el sigo XVI, mientras que la base económica del desarrollo urbano se cimentará en la comercialización del vino producido en las terrazas del Miño y del Barbaña. Las primeras trazas urbanas se remontan a los siglos XI-XIII lo que queda reflejado en las calles y plazas de su casco histórico. Aunque la urbe apenas creció hasta el siglo XIX, muchos de los edificios que se asientan en este casco de origen medieval se corresponden con casonas construidas durante la Edad Moderna.

Desarrollo urbano en Ourense 1895-2000. José Somoza Medina.Tesis de Doctorado 2001.Geografía e Historia. Universidad de Santiago de Compostela.
Cuando los romanos llegaron a la comarca ourensana ésta ya estaba habitada. Las buenas condiciones naturales del entorno eran aprovechadas por pobladores autóctonos antes del siglo I d.C., primera fecha atestiguada en las excavaciones realizadas en As Burgas. De hecho, los vestigios más antiguos de ocupación son unos restos de cerámica con escisiones decorativas en formas triangulares pertenecientes al Bronce final (850-700 a.C.) encontrados en el monte Nom de Deu (Castro Pérez, 1996), en un lugar próximo As Pipileiras en la parroquia de San Lourenzo de Piñor. Los asentamientos de la cultura castreña (s VI a.C.-I d. C.) no se realizaban en los valles fértiles sino en emplazamientos elevados, en las cimas de los montes, lugares fáciles de defender a la vez que adecuados para la práctica ganadera. Con el tiempo este tipo de hábitat hubo de ser abandonado, registrándose en la civilización de los castros un complejo proceso de transformación de bélica y pastoril a pacífica y agrícola. Las directrices imperiales sobre el traslado de las poblaciones indígenas desde sus aldeas en los montes a los campamentos de los valles no se cumplieron de forma inmediata, sino que se prolongaron en el tiempo hasta que la sociedad se transformó por completo. Hubo un período en que ambos tipos de hábitats coexistieron, como lo demuestran los vestigios encontrados en muchos de estos castros, que se caracterizaría por el paulatino abandono de los habitantes de aquellos lugares más alejados de los núcleos romanizados y su marcha hacia los nuevos centros de decisión, en medio de un proceso similar al que definió el éxodo rural en el siglo XX.
CASTROS

Castros próximos a OURENSE

A partir de los yacimientos descubiertos hasta el momento se ha podido confirmar la existencia de 5 castros situados en las proximidades de Ourense. Asentamientos que se irían despoblando a medida que el nuevo núcleo crecía y se desarrollaba. Son, Castro de Oira en la parroquia de San Pedro de Cudeiro (en la orilla derecha del Miño a 1 km del centro urbano; Castro de Santomé en la parroquia de San Bernardo de Tibiás, a 1,5 km del centro urbano (el castro se sitúa en un alto sobre el río Loña y se encuentra rodeado por una triple muralla de época romana); Castro de Valdegola en la parroquia de San Pedro de Cudeiro, a 2 km del centro urbano (también posee una muralla defensiva de época romana); Castro de Madrosende en la parroquia de Santa Baia de Beiro, a 5 km del centro urbano y con abundantes restos de cerámica castreña prerromana; Castro de Beiro en la parroquia de San Andrés de Castro de Beiro, a 5 km del centro urbano (en él se han encontrado restos de cerámica castreña, galaico-romana y medieval).
Los dos aspectos más importantes en la historia de la ciudad ocurridos durante el período germánico son la creación de la sede episcopal y la primera aparición en los textos escritos del nombre de Ourense. Ambos hechos están relacionados, pues si bien no conocemos con certeza en que fecha ocurrió el primero de ellos, si sabemos que en el año 561 el obispo de la diócesis Auriense fue convocado al primer Concilio de Braga, según relata el primigenio documento en el que se menciona a Ourense encontrado hasta la fecha. Ourense en época germánica alcanzó por tanto la importancia suficiente como para ser designada corte suévica y sede episcopal. El centro de importancia del entramado urbano se desplazó desde As Burgas hasta el conjunto formado por la primera catedral y la residencia del obispo, creándose en torno a él un pequeño arrabal suévico, posiblemente defendido a través de un sistema de torres estratégicamente situadas. A finales del siglo X y comienzos del XI se suceden las invasiones del caudillo musulmán Almanzor, por una parte (985), y de los normandos, por otra (1015), que vuelven a sumir a la ciudad en la destrucción que describe el documento de restauración de la sede firmado por Sancho II en 1071, “viuda de habitadores y guarida de alimañas y aves sórdidas”.
Orense 400.jpgLa etapa de desarrollo urbano y de afianzamiento del poder episcopal comienza el año 1122 con la concesión a la iglesia ourensana (siendo obispo Diego Velasco), por parte de la reina Teresa de Portugal, del realengo e infantazgo de las tierras sobre las que se asienta la ciudad, garantizando a la vez la protección a todos los que allí quisieran vivir. Una vez que el obispo Diego Velasco posee el señorío de la ciudad, redacta una “carta de poblamiento” en ese mismo año de 1122, mediante la cual se promueve la llegada de nuevos habitantes a la ciudad, que según este documento adquirirían inmediatamente el rango de cives (ciudadanos libres) accediendo por ello a solar para edificar y tierras de cultivo que tendrían tanto ellos como su descendencia. En los siglos XII y XIII se asiste al despegue urbano de Ourense.
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Edad Media OURENSE

Otro aspecto a destacar en la fisonomía urbana es que Ourense en la Edad Media es una ciudad fortificada pero sin murallas, pues solo existió una cerca que apoyada en los principales edificios rodeaba el perímetro urbano: principales: la catedral, el palacio episcopal, la iglesia de Santa María, la iglesia de la Trinidad.
La población de Ourense durante la Baja Edad Media no fue ajena a la crisis demográfica sufrida en toda Europa Occidental. La Peste Negra diezmó a la población en 1348, como atestiguan algunos documentos. A partir de ese momento se producirá un importante crecimiento en el número de vecinos, que no obstante se verá frenado de forma brusca en 1470, año en el que comienza un último y pronunciado período de crisis. Las ciudades bajomedievales basaban su economía en el comercio y la artesanía. En Ourense ambas actividades se desarrollaron en el siglo XV, pero fue el comercio el verdadero motor de la economía urbana. El comercio exterior por su parte estaba prácticamente monopolizado por un único producto, el vino, que aparece ya mencionado en 1188 cuando Alfonso IX exime al obispo, cabildo y concejo de pagar portazgo en su transporte hacia Santiago. El comercio es la actividad económica que más importancia económica tiene en Ourense durante la Edad Media, pero no la que ocupa a un mayor número de personas, aspecto en la que es superada por los oficios artesanales.
La crisis económica de la segunda mitad del siglo XV que afecta tanto al comercio del vino como a la actividades artesanales se produce como consecuencia del enfrentamiento abierto entre dos modelos socioeconómicos distintos. Por un lado la nobleza, poseedora de rentas y exenta del pago de tributos, intenta mantener los privilegios alcanzados siglos atrás, que forman la base del sistema feudal. Frente a estos la burguesía urbana, comerciantes y grandes artesanos al frente, pretende imponer un nuevo sistema, el capitalismo. La ruralización de Ourense, que hundirá sus raíces en años venideros, se produce dentro de un ambiente de refeudalización predominante en toda Galicia que frena el despegue urbano medieval y ata a las ciudades a su entorno rural circundante.
En la Época Moderna, s. XVI al s. XVIII marcada por continuas epidemias y hambrunas, se produce el tan ansiado relevo jurisdiccional, pasando el poder de manos del obispo al corregidor, se reforman los principales edificios (catedral, palacio episcopal, iglesia de Santa María Madre) y se renueva el caserío, con la aparición de distinguidas casas señoriales. Durante los siglos XVII y XVIII se produce un nuevo proceso de ruralización y crisis urbana, similar al vivido a finales del XV, que provoca un estancamiento económico en las ciudades, convertidas en “centros de renta” donde nobleza local, burocracia y alto clero se aferran a las rentas agrarias y a los oficios de la Corona.
En el XVI y XVII parte de la renovación del tejido urbano se debe a la inversión inmobiliaria que realiza el Cabildo catedralicio, quien construye nuevas viviendas en la parte norte de la ciudad para arrendarlas y lograr rentas con las que mantener el culto de las capillas. El obispo también influye en esta renovación con la construcción de hospitales como el de San Roque, Trinidad, o San Lázaro. Pero será el Corregidor quien, a la cabeza del concejo, impulse el desarrollo urbanístico de la ciudad durante el Antiguo Régimen. Otro aspecto importante en la renovación urbana de Ourense lo constituyen las casas palaciegas que la nobleza local construye durante estos siglos. Estos pazos se levantan en las proximidades de la Catedral y mayoritariamente en el sector norte, hacia donde parece dirigirse el crecimiento. Son entre otros la Casa de María Andrea, levantada por los Armada a mediados del XVI en el eirociño dos cabaleiros, el pazo de los Oca-Valladares (actual Liceo) en la rúa Nova, la Casa-Palacio de los Boán en la plaza del Hierro, las Casas de los Deza, Méndez, Montoto y Sotelo en la rúa da Obra (actual rúa Lepanto), la de los Temes en la Cruz do Centeo (hoy plaza del Trigo), la de los Cadórniga en la rúa Hernán Cortés, y la de los Yáñez de Novoa frente a la Fonte dos Coiros (Plaza de San Marcial).
El período comprendido entre 1800 y 1895 supone para la ciudad de Ourense una época de profundas transformaciones económicas, sociales y urbanas. El comercio y los oficios artesanales, factores determinantes del desarrollo experimentado en el siglo XV y que habían decaído durante el Antiguo Régimen, resurgen como actividades dominantes en esta época. Las nuevas vías de comunicación, la designación como capital provincial en la división administrativa de 1833, la llegada de un importante grupo de empresarios, comerciantes e industriales foráneos, y la definitiva inserción de la ciudad en el sistema urbano español, son hechos fundamentales para comprender la evolución del Ourense decimonónico. En este lapso temporal la sociedad ourensana se renueva y transforma sus principios básicos, pasando de agraria y semifeudal a urbana y capitalista.
Los cambios se advierten en los modos de vida, en la escena urbana, en las actividades económicas y en la mentalidad colectiva. La economía de rentas agrarias de fines del XVIII deja paso a la expansión del comercio y de la industria artesanal. La ciudad se convierte en centro de producción y distribución de bienes y servicios para la población rural, que acude a la capital provincial a cumplimentar un trámite administrativo, buscar un abogado, visitar al médico, o cursar estudios, y además a proveerse de determinados alimentos (aceite, azúcar, harinas, chocolate, vino), prendas de vestir (tejidos, calzado, curtidos, ropa, sombreros), artículos para las actividades agrícolas (aperos de labranza, abonos, cepas, ganado, herramientas), muebles, materiales de construcción (cemento, cal, vidrio) y toda una amplia gama de objetos de lujo que sirven para marcar las diferencias sociales dentro y fuera de la ciudad (joyas, perfumes, vestidos de importación, relojes, objetos de escritorio, máquinas de coser y de escribir, bisutería, efectos de caza, objetos artísticos, artículos de viaje). La sociedad, fruto del desarrollo urbano, se vuelve burguesa en sus gustos y aficiones. Paseos, teatros, cafés, agrupaciones culturales y recreativas, verbenas y espectáculos deportivos, definen a una población que se distancia del modo de vida existente en su perímetro rural, especialmente en los momentos de ocio. A finales del XIX se asiste además al nacimiento del movimiento obrero que en Ourense se hace visible en federaciones de trabajadores, huelgas, mítines y manifestaciones. El cambio en la mentalidad colectiva que acompaña a este período, la “urbanización del pensamiento”, tiene su mejor reflejo en la producción literaria.
El crecimiento urbano durante el siglo XIX se produce en Ourense siguiendo las vías de comunicación, al igual que en otras muchas ciudades. El antiguo eje central formado por la Plaza Mayor y la Catedral es sustituido a lo largo de esta centuria por el eje longitudinal que marca la nueva carretera Vigo-Villacastín, al tiempo que nuevos barrios comienzan a aparecer en las carreteras secundarias a Monforte, Trives, o Celanova. Del mismo modo, en el barrio del Puente Mayor, situado a la derecha del río Miño, la carretera a Santiago y sobre todo el establecimiento de la estación del ferrocarril en 1881 condicionan y promueven el desarrollo de este sector de la trama urbana, ocasionando un velado enfrentamiento entre las poblaciones de ambos márgenes, que se resolverá en el siglo XX con la anexión por parte del municipio de Ourense del término municipal de Canedo. Por otro lado, la trama urbana se renueva y la incipiente burguesía comercial refleja su progreso económico y social en unas edificaciones que por sus características arquitectónicas se convierten en el presente en verdaderos monumentos urbanos.
El crecimiento de la ciudad parece orientarse pues hacia el norte, posiblemente por disponer de los terrenos más favorables en el perímetro de la ciudad histórica (terrazas fluviales), pero distanciándose todavía del margen del río Miño.
El sector industrial no tuvo en el siglo XIX un desarrollo notable en Ourense. Junto a telares domésticos (lino) y talleres artesanales (muebles, pequeñas herramientas, quincalla, etc.) surgieron en esta centuria algunas fábricas de curtidos, cerámica, jabones, chocolate y una importante fundición, pero no llegaron a proporcionar las bases necesarias para establecer un desarrollo local del sector. El escaso dinamismo urbano, la demanda inexistente de productos industriales por parte de unas provincias mayoritariamente rurales y la falta de mercados exteriores donde poder introducir estos bienes, fueron las causas principales de esta debilidad industrial en toda Galicia.
La ciudad se configura definitivamente en el siglo XIX como un centro comercial y de servicios para una extensa área rural que abarca prácticamente toda la provincia. El desarrollo del comercio, de las funciones administrativas, de las profesiones liberales y de la banca local se convierten en protagonistas del crecimiento urbano. pudiendo contabilizar en el siglo XIX hasta cuatro casas de banca distintas. El primer banco asentado en Ourense fue el Banco de España del que ya se tiene constancia en 1860.
Uno de los cambios más importantes ocurridos en España durante el siglo XIX fue la nueva organización político-administrativa de su territorio. En el Antiguo Régimen existía una articulación del espacio muy heterogénea en la que se superponían distintas jurisdicciones y dependencias según se tratase de pagar los foros, los diezmos a la monarquía, los décimos o administrar justicia. En el siglo XVIII se intentó racionalizar el mapa político existente, pero la reforma no cristalizó de una forma definitiva hasta 1833. Tras múltiples discusiones en el seno de las Cortes de Cádiz en 1812 y un primer intento de división provincial de España mediante Decreto de 27 de enero de 1822, la restauración de Fernando VII supuso la anulación temporal del proyecto de nueva organización administrativa, si bien las labores realizadas hasta ese momento sirvieron de base para la posterior reforma.
Javier de Burgos, ministro de Fomento, a quien se le había encargado la elaboración de una nueva división civil del territorio como base para la administración interior, sentó las bases de la nueva organización que se concretó en el Real Decreto de 30 de noviembre de 1833. En el preámbulo de este documento se justificaba la organización provincial con el objetivo de lograr una administración rápida y simultánea en todo el Estado. El modelo español tomó como referencia el desarrollado por los jacobinos en Francia, para crear un Estado fuerte y centralizado, en el que las provincias se definían como territorios viables, de dimensiones no muy contrastadas entre sí y extendidas sobre unos espacios que por lo general no poseían una personalidad específica. Por Real Decreto de 21 de abril de 1834 se aprobaba la organización interna de las provincias en Partidos Judiciales, mientras que otro R. D. de 23 de julio de 1835 fijaba las bases para el establecimiento de los municipios, y el firmado el 21 de septiembre de ese mismo año regulaba la constitución de las Diputaciones Provinciales.
Estos organismos, junto con otras delegaciones del poder central civil y militar se establecieron en las recién nombradas capitales provinciales, que contaron desde entonces con mayores atribuciones al ejercer de nexo de unión entre el gobierno de Madrid y el territorio que determinaban sus límites provinciales. Para calibrar la importancia que la designación como capital de provincia suponía para una población, basta con recordar el episodio en el que cientos de vigueses armados marcharon sobre Pontevedra con el objetivo de recuperar la capitalidad perdida (con respecto a la división de 1822), aunque fuera de forma violenta. En la provincia ourensana no existía otra población que pudiera competir con la capital designada, como en el caso de Pontevedra y Vigo, pues únicamente Ribadavia poseía cierta importancia como centro vitícola a principios del XIX. La capitalidad provincial fue un hecho beneficioso para Ourense con la asunción de nuevas funciones urbanas y el establecimiento de delegaciones del poder central, si bien los efectos beneficiosos de esta decisión política no empezarían a plasmarse hasta la segunda mitad del siglo XIX.
Uno de los argumentos de los partidarios de la nueva división provincial, recogido más tarde en el Decreto de Javier de Burgos, era salvar el aislamiento de los pueblos alejados de la corte, estructurando nuevas vías de comunicación que conectaran las distintas provincias de España con la capital del Reino. Desarrollar los medios de comunicación y de transporte tomando como centro Madrid favorecería el fortalecimiento del Estado centralista, a la vez que permitiría concentraciones mayores en las poblaciones por donde pasaran las nuevas vías, entre las que debían contarse lógicamente las recién estrenadas capitales provinciales.
La designación de la capitalidad provincial y el desarrollo de las comunicaciones a su paso por Ourense son dos hechos que están íntimamente ligados y que se relacionan a su vez con el establecimiento en la ciudad de industriales y comerciantes foráneos.
La primera remodelación de importancia en el plano de Ourense se produce en el siglo XIX, cuando el núcleo deja de estar reducido al espacio intramuros y comienza a crecer en dirección N-S, siguiendo el trazado de la carretera de Vigo a Villacastín finalizada en 1861. Este desarrollo se fundamenta principalmente en las nuevas funciones que le confiere el hecho de ser designada capital provincial en 1833 y en el impulso de las infraestructuras de transporte, tanto por carretera como por ferrocarril, siendo inaugurada la estación ferroviaria en 1881, en el entonces municipio de Canedo.
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1856 Ourense

El crecimiento urbano de finales del siglo XIX y comienzos del XX se localiza entre la carretera citada al Oeste y las estribaciones del Montealegre al Este, conformando un ensanche irregular donde se levantaron los edificios nobles de la época y hacia donde se fueron trasladando el comercio y las instituciones públicas que antes se localizaban en el casco histórico. En la sociedad de este período hay que destacar al grupo de comerciantes e industriales nacidos en Castilla, Asturias, Cataluña y Euskadi, que llegaron a Ourense en el momento en que la nueva capital de provincia empezaba a crecer, adueñándose en buena medida de su destino.
El ayuntamiento se muestra más preocupado en la segunda mitad del siglo por los aspectos urbanísticos, fruto de ese modelo de nueva ciudad burguesa que se impone en Ourense, como en las demás capitales españolas. Dentro de esa mayor preocupación se inscriben las continuas reformas de las Ordenanzas Municipales que tratan de legislar todos los aspectos de la vida urbana. La primera renovación de las Ordenanzas Municipales conservada en el archivo municipal está fechada el 8 de junio de 1872, aunque es muy posible que no fuera la primera, pues nuevas reformas e intentos de reformas se suceden cada pocos años, concretamente en 1891, 1894, 1910, 1915, 1923 y 1927. Las Ordenanzas Municipales de 1891 se dividían en 5 Títulos (Del gobierno y administración de la ciudad y su término; Seguridad; Salubridad; Policía rural; e Infracciones y sus consecuencias), 33 capítulos y 294 artículos (más un capítulo preliminar y un artículo adicional). En 1894 se redactaron unas nuevas Ordenanzas Municipales que fueron aprobadas por el ayuntamiento el 30 de septiembre y dos meses después por la Diputación Provincial (30-XI-1894), entrando oficialmente en vigor el 1 de enero de 1895. Sobre estas ordenanzas se hicieron sucesivas reformas pero continuaron rigiendo la vida municipal hasta su sustitución en julio de 1976 por la “Ordenanza de Policía Urbana y Buen Gobierno de la ciudad de Ourense”. Desde mediados de siglo se realizan obras de ensanche y mejora de las calles, canalizaciones de agua potable, nuevos jardines y paseos, alumbrado, edificios públicos, toda una serie de actuaciones que ejemplifican la mayor preocupación municipal por los temas urbanos. El nuevo alumbrado eléctrico fue inaugurado de manera provisional el 14.6.1895, con 330 puntos de luz. La población demandaba la creación de un mercado donde agrupar las mercancías que se distribuían por las plazas del casco histórico, pero a pesar de aprobarse su construcción en 1871 y 1880 los fondos municipales no alcanzaban a sufragar todas las actuaciones, considerando algunos concejales otras prioritarias; como la red de abastecimiento de agua, el saneamiento del Barbaña, el ensanche del cementerio o la nueva Casa Consistorial.
En este siglo el barrio del Puente Mayor, perteneciente al municipio de Canedo, también experimentó un gran crecimiento urbano. Al igual que en la otra orilla del río, el asentamiento de comerciantes e industriales de origen foráneo, promovió el desarrollo, que se vio definitivamente impulsado por la creación de la carretera a Santiago entre 1866 y 1870, y sobre todo por la inauguración en 1881 de la estación del ferrocarril. Los negocios prosperaron con las nuevas vías y el caserío se fue densificando en el espacio que dejaban libre las infraestructuras. La edificación restringida en un principio a la carretera de Vigo (cuesta de Canedo) se fue extendiendo hacia la de Santiago, especialmente tras el impulso demográfico que supuso la llegada del ferrocarril.
La sociedad se hace más compleja, la economía comienza a diversificarse y la planificación urbana intenta pasar del papel a la realidad, pero los ritmos demográficos pertenecen todavía a la época anterior. El desarrollo urbano, acorde con los demás elementos señalados, no es demasiado importante en cuanto al espacio edificado entre 1895 y 1918. Muchas de las reformas proyectadas no llegan a realizarse hasta el período siguiente, y sin embargo cabe referirse a un cambio sustancial en la ciudad. La construcción del nuevo puente sobre el Miño2 y la urbanización de calles y carreteras, dirigen el crecimiento urbano hacia las terrazas del río. El “ensanche” tan esperado no llega a producirse, siendo las vías de tráfico y los caminos de enlace, los ejes que estructuran la malla urbana, abriendo un nuevo espacio, una “extensión” de la población que se irá colmatando a lo largo del siglo, cuando el crecimiento demográfico y económico de Ourense proporcione las bases necesarias para el definitivo desarrollo del plano de la ciudad.
La plaga de filoxera, originada en Francia, llegó a los viñedos ourensanos a finales del siglo XIX, destruyendo los parrales que se extendían por las vegas del Miño, Barbaña y Loña. Las ferreterías de la ciudad introdujeron entonces nuevas especies foráneas resistentes a la enfermedad, con las que se repoblaron las viñas de aquellos cosechadores con capital suficiente para hacer frente a la inversión. La burguesía capitalista, el movimiento obrero y el “rexurdimento” cultural, son tres elementos de vital importancia en la sociedad ourensana de principios de siglo.
La verdadera expansión de Ourense se producirá a mediados del presente siglo, como en el resto de las ciudades medias españolas, y vendrá marcada por la inmigración rural. Estas personas que abandonaban sus hogares en los pueblos y aldeas de la provincia para buscar un trabajo en la capital, se asentaron en los barrios residenciales que fueron surgiendo en la periferia del núcleo urbano, a lo largo de las vías de acceso a la ciudad.
A primeros del s. XX la ciudad no crece pero si se transforma; los servicios de alcantarillado se extienden a las calles principales, lo mismo que la electricidad, el adoquinado o las aceras, las plazas se regularizan, los espacios libres exteriores se convierten en parques ajardinados, se abren nuevas vías que ordenan la extensión del plano, se mejora la red de abastecimiento de agua y las vías más importantes se adornan con edificios comerciales de gran valor arquitectónico.
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1920 OURENSE

El 1.1.1895 entraron en vigor en el municipio de Ourense unas nuevas ordenanzas municipales que sustituyeron a las aprobadas el 25.6.1891. Dentro de la normativa urbanística municipal también destaca el Registro Fiscal de Edificios y Solares de Orense, realizado por primera vez en 1905 a partir de la Instrucción de 14.8.1900. 
Al igual que otras poblaciones que habían recurrido al Empréstito como solución para el desarrollo de la ciudad al amparo de la Ley de Saneamiento y Mejora de las poblaciones de 1895, el ayuntamiento de Ourense intentó en varias ocasiones conseguir con éxito la emisión de este tipo de deuda pública, como paso previo imprescindible para la realización de los proyectos de mejora.
En Ourense el principal problema era el abastecimiento de aguas, y, otros servicio que planteaban dificultades eran la red de alcantarillado y el relacionado con las inhumaciones. Los problemas de la economía municipal son una constante.
Durante el período histórico conocido como autarquía, caracterizado por un modelo de desarrollo interior proteccionista sin apenas intercambios con el mercado internacional, se produce en Galicia una rerruralización de los sectores económicos, provocada por la interrupción de los procesos de modernización que se habían iniciado en las primeras décadas del siglo. Los logros conseguidos por el agro gallego (utilización de insumos industriales, formación de los trabajadores a cargo de las Granjas Experimentales, especialización productiva y comercial, selección de semillas) se paralizaron con el estallido de la Guerra Civil y los años de posguerra, no recuperando los niveles de productividad hasta la década de 1960.
En 1946 se sancionó una Ley de Protección al Emigrante, que restablecía una promulgada en 1924. Ésta permitía la libre salida del país a los trabajadores. No obstante, la situación bélica internacional impedía de hecho la existencia de emigrantes. De esta manera en 1946, un año después del final de la II guerra mundial, se contabilizaron en España 5.575 y en 1950, 55.314.
La llegada de miles de personas a Ourense produce un fuerte incremento de la demanda de viviendas y particularmente de lo que hoy podríamos denominar demanda insolvente, pues se trata de inmigrantes de origen rural que llegan a la capital provincial con poco más que lo puesto. El fenómeno se repite en todas las ciudades de España, el éxodo rural provoca primero una sobredensificación de los núcleos y después una política activa del Régimen a través de la Obra Sindical del Hogar y las viviendas protegidas. El resultado es una expansión de la ciudad sobre el “tejido urbano periférico”.
El ayuntamiento, para tratar de frenar el desarrollo caótico de la ciudad, impulsa la redacción de un Plan de Urbanización General en 1945, que no será aprobado oficialmente hasta 1955. En este documento se prolongan las alineaciones de las vías principales, siguiendo el modelo de calles ortogonales que configuran una estructura regular en manzanas cerradas. En un plazo inferior a un año desde la aprobación de este plan, la publicación de Ley del Suelo de 1956, con la obligación implícita de revisar todo el planeamiento realizado hasta la fecha, impidió su ejecución, iniciándose los trámites para la redacción de un nuevo plan de ordenación urbana en 1959.
La aprobación el 15 de mayo de 1945 de la Ley de Ordenación de Solares supuso un nuevo flujo de ingresos municipales, que ayudaba a paliar las dificultades presupuestarias del ayuntamiento. Esta ley trataba de reducir la especulación del suelo instando a los propietarios de solares existentes en los cascos urbanos a su edificación, bajo amenaza de expropiación o venta forzosa. En 1956 se pedía la urgente redacción de unas nuevas Ordenanzas Municipales, pues las existentes se encontraban desfasadas, y así siguieron hasta 1976.
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1955 PGOU Orense

El “Proyecto de Urbanización de Ensanche y Saneamiento de las zonas norte y este de la ciudad” fue realizado por el arquitecto municipal Mariano Rodríguez Sanz y presentado a la Dirección General de Administración Local a principios de 1941, que denegó su aprobación el 29 de marzo, debido a las deficiencias observadas por los técnicos de este organismo. Con la anexión de Canedo, la situación se modificó y la corporación encargó en enero de 1944 un nuevo Plano de Población y de Urbanización al arquitecto municipal y al ingeniero José Luis Tovar Bisbal, adjudicatario del proyecto de urbanización del barrio de A Ponte. El 16.10.1953 se aprobó provisionalmente el Plan de Urbanización General de Ourense, a reserva del estudio de las reclamaciones, pero el poder del comercio local impidió la aprobación definitiva hasta que no se modificó el destino de esos terrenos, el 5.8.1954. Finalmente el 23.3.1955 se aprobó en sesión plenaria.
El crecimiento de la ciudad entre 1960 y 1978 puede calificarse de espectacular. Al igual que otras muchas capitales de provincia durante estos años y al amparo del crecimiento industrial diseñado desde los Planes de Desarrollo, la población aumentará de forma acelerada, sobre todo en la segunda mitad de la década de los sesenta y en los setenta, fruto de una segunda oleada de éxodo rural. En medio del ciclo expansivo que muestra la economía lo importante será seguir creciendo, al precio que fuera. Por ello, aunque desde Madrid se insistiera en regular el crecimiento inspirándose en la Ley del Suelo de 1956 y los Planes Generales de Ordenación Urbana propios de cada ciudad, las administraciones locales, aliadas con los intereses de los promotores y grandes capitalistas, plantearán un pulso continuo en materia urbanística con el Ministerio de la Vivienda.
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1960 OURENSE

En la década de los 60′ un gran número de capitales de provincia aprobaron sus respectivos Planes Generales de Ordenación Urbana, Orense entre ellas, sin que este hecho en la mayoría de las ocasiones coartara la práctica libertad de acción de los promotores urbanos. El resultado se aprecia en las ciudades de España y en los esfuerzos que el planeamiento posterior de los años 80′ y 90’a ha debido realizar para tratar de arreglar la caótica situación heredada. El promotor urbano prefería hacer frente a las posibles multas y denuncias de ilegalidad que circunscribirse a las restricciones impuestas por la legislación vigente, ya fuera el Plan General de Ordenación Urbana, las Ordenanzas Municipales o la propia Ley del Suelo. Así nacieron las urbanizaciones Campello, Araujo, Piñeiro, Lombardero, Saco Pato, Los Rosales, Vista Hermosa, Penarredonda, Barrocás, La Carballeira, Camelias, El Pino, Finca Acebedo, Areal, Vista Alegre, La Piñeira, Fuente del Monte, o A Cuña.
A partir de los años 1960 un factor relevante para analizar la evolución de Ourense serán las remesas de capital que los emigrantes enviaban desde sus países de destino y que directamente o bien a través de la Caja de Ahorros Provincial se canalizaron hacia la construcción de viviendas, no con una función estrictamente residencial sino como una inversión, llegando en algunos momentos a crecer a un mayor ritmo el número de viviendas que el de habitantes. Esta circunstancia junto con la oscura actuación de algunos constructores, agentes inmobiliarios y políticos locales produjo una espectacular alza en el precio del m2 construido y una fuerte especulación que el Ministerio de la Vivienda se propuso detener, a comienzos de los años 1970, con una amplia oferta de suelo urbanizado en el polígono residencial de Las Lagunas.
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1978 OURENSE

Los grandes promotores urbanos eran personas muy influyentes en la sociedad ourensana y ocupaban por ello cargos de responsabilidad, que por supuesto no dudaban en utilizar para provecho propio. Así por ejemplo, Eduardo Olano Gurriarán, el promotor de la urbanización Las Caracochas60, fue en 1973 Presidente de la Diputación Provincial, y Emilio Suárez Hermida, uno de los principales constructores de Ourense, teniente de alcalde entre 1972 y 1978, y Presidente de la Comisión de Promoción Urbana del Ayuntamiento.
En cuanto a la demanda insolvente, la Obra Sindical del Hogar continuó en esta etapa desarrollando grupos de viviendas de protección oficial, para tratar de erradicar el problema del chabolismo, que afectaba a amplios espacios de la ribera del Miño y Barbaña, Mariñamansa, Montealegre, o el 21. Los nuevos grupos de viviendas se construyeron en el Couto, Mariñamansa, As Lagoas y La Carballeira.
La Administración Local durante la etapa del desarrollismo se situó claramente de parte de los promotores privados y en contra de los planeamientos más rígidos de la Dirección General de Urbanismo. Este hecho, común en la mayor parte de las capitales de provincia de España, originaba un ir y venir constante de los proyectos de urbanización entre las dependencias del Ayuntamiento, donde eran aprobados, las oficinas de la Delegación del Ministerio de la Vivienda, en las que los expedientes se denegaban y devolvían sin aprobar, y finalmente las Comisiones Provinciales de Urbanismo, presididas por el Gobernador Civil, en las que por costumbre se ratificaban los acuerdos tomados por el Pleno Municipal. Los alcaldes abogaban por una mayor transigencia, tolerancia y permisividad en beneficio de los propietarios (Libros de Actas del Ayuntamiento) y así en 1964, cuando ya se había sancionado el Plan Parcial de Ordenación de la ciudad, el Pleno acordaba aprobar las solicitudes presentadas siempre que éstas se ajustasen a lo dispuesto en el Plan Parcial, el Proyecto de Urbanización General de 1955 o las Ordenanzas Municipales, que habían sido modificadas en algunos aspectos pero que databan formalmente de 1895. Como obviamente las especificaciones técnicas de los tres documentos diferían notablemente el promotor podía optar por aquél reglamento que más se ajustara a sus intereses. El desorden intencionado de los trámites administrativos era tal que en octubre de 1977 el arquitecto municipal presentó un escrito al Pleno, notificando la necesidad de mantener en estricto orden interno los informes emitidos por los Servicios de Arquitectura. En cuanto a las Ordenanzas Municipales, sufrieron algunas modificaciones en 1965 hasta que el 14.10.1976 se aprobaron unas nuevas “Ordenanzas de Policía y Buen Gobierno del Municipio de Ourense y su Capital”, divididas en trece títulos, todavía vigentes.
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PGOU 1961 OURENSE

En febrero de 1961, el Pleno aprobó el Proyecto de Ampliación y Revisión del Plan General de Ordenación Urbana; en la memoria de este Plan se argumentaba que la situación de partida era caótica, con edificaciones en lugares inverosímiles, alturas desproporcionadas en determinados sectores, industrias en espacios inadecuados, bandas continuas en sectores zonificados como ciudad jardín y viviendas que ventilaban a patios que en realidad eran chimeneas cerradas con claraboyas. El Plan de 1961 proponía una zonificación exhaustiva del espacio urbano, diferenciando en el suelo residencial cuatro categorías: casco antiguo e incorporación al casco, residencial en bloques, residencial en cadena y vivienda unifamiliar aislada. Se delimitaban también la zona industrial, de tolerancia industrial, comercial, ferroviaria, deportiva recreativa, escolar y verde, dejando unos pequeños polígonos como zonas de reserva urbana, deportiva y especial.
Cuando el Director General de Urbanismo, Pedro Bidagor Lasarte, tuvo conocimiento del acuerdo plenario de 1961 (aumentaba las alturas permitidas en las zonas del Casco Antiguo, incorporación al casco y de actuación inmediata, incrementando en general la edificabilidad de todo el conjunto, el Ayuntamiento decidió conceder un plazo de quince días para que los técnicos, asesorados por la Comisión de Urbanismo municipal, subsanasen todos los errores de planificación existentes y entroncasen el Plan Parcial con el Plan General de 1955 y no con el de 1961, transcurrido el cual presentarían las denuncias oportunas por incumplimiento de contrato) dispuso la visita a Ourense de José Ramón Lausén y Manuel Muñoz Monasterio, Subdirector General de Ordenación Urbana y Jefe Técnico de Planeamiento respectivamente, quienes sobre el terreno elaboraron un informe que serviría de base para el nuevo Plan Parcial de la ciudad, que ciertamente entroncaba con el aprobado en 1955 respetando los volúmenes edificables del Plan de 1961.
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PP 1964 – OURENSE

En este contexto, la Delegación Provincial del Ministerio de la Vivienda se veía en la obligación moral de denegar la aprobación de numerosos proyectos de urbanización, aconsejando al Ayuntamiento que elaborase un nuevo Plan General de Ordenación Urbana. El 25.10.1974 la empresa entregó el Avance del Planeamiento y el Ayuntamiento lo aprobó el 6 de noviembre siguiente. En este nuevo documento se incluían todas las urbanizaciones que poblaban la periferia de la ciudad, aunque no estuvieran legalizadas. El Avance de la Revisión del Plan General de Ordenación Urbana fue aprobado a su vez por la Dirección General de Urbanismo el 2.1.1976, aunque con la sanción de la nueva Ley del Suelo y la elección del primer ayuntamiento democrático este documento fue olvidado, contratando con una nueva empresa, IDASA, la redacción del Plan General de Ordenación Urbana, que sería aprobado en 1986.
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PERI Casco Histórico de Ourense

El Casco Histórico de la ciudad fue declarado Conjunto Histórico Artístico el 12.9.1975, lo que supuso la primera regulación protectora de este sector. El PGOU de 1986, cumpliendo las directrices aprobadas por la Ley de Patrimonio Histórico Español de 1985, recogía la necesidad de redactar un Plan Especial de Reforma Interior (PERI) para el centro monumental de Ourense. El Ayuntamiento expuso el pliego de condiciones para su redacción en febrero de 1987 y en septiembre se adjudicó la labor al grupo de arquitectos encabezado por José Luis Pereiro Alonso, con un presupuesto de 15 millones de pesetas. Se encargó al poco tiempo a la empresa Arquipo, dirigida por los arquitectos Carlos Andrés Vallejo y Luis Cepeda Vicente, que redactasen un nuevo PERI, tomando el anterior como documento de avance. El nuevo Plan fue aprobado inicialmente por el Pleno en julio de 1993. El Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Casco Histórico de Ourense recibió los informes favorables de las Direcciones de Urbanismo y Patrimonio en julio de 1996 y fue aprobado definitivamente el 14.9.1996.
En los últimos años la evolución de la ciudad viene marcada por el intento de resolver los errores cometidos en etapas anteriores mediante la planificación urbana y la creación de nuevas áreas residenciales, situadas en espacios cada vez más alejados del centro urbano, incluso en sectores próximos de municipios limítrofes como es el caso de A Valenzá  (Barbadás). A Valenzá es una localidad del municipio de Barbadás que se encuentra prácticamente soldada por la calle Marcelo Macías a la ciudad de Ourense. En este barrio la construcción ha experimentado un ritmo muy elevado desde la apertura en sus proximidades del único hipermercado de la provincia. La construcción de este centro junto con la del Colegio Luis Vives y la urbanización Finca Fierro son objeto de un contencioso entre ambos ayuntamientos que dirimen desde hace años en los tribunales la situación exacta de los límites municipales. Según una sentencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, 9.000 metros cuadrados del centro comercial están edificados sobre terrenos pertenecientes al municipio de Ourense, mientras que la urbanización Finca Fierro, con licencia de edificación concedida por el ayuntamiento de Ourense, disfruta de las infraestructuras de servicios proporcionadas por el ayuntamiento de Barbadás.
Desde 1979 a 1995, La ciudad se expande por su espacio limítrofe a medida que pasan los años, difuminando la alargada trama que había configurado la carretera de Vigo a Villacastín desde mediados del siglo XIX. Nuevas infraestructuras surcan los alrededores, mientras los barrios tradicionales comienzan a perder población. En el área central se sigue el proceso de nivelación del espacio construido con adición de nuevas plantas y sustitución de edificios de mediados de siglo, mientras las actividades terciarias conquistan superficie residencial. Dentro del aspecto normativo destacan 3 documentos, el Plan General de Ordenación Urbana, aprobado definitivamente en 1986 tras múltiples y complicados trámites, y cuya revisión aun no se ha aprobado a 1.1.2001; el Plan Especial de Protección de las riberas de los ríos Miño, Loña y Barbaña a su paso por la ciudad, de 1993, y el Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Casco Histórico, aprobado en 1996.
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2000 – OURENSE

En Ourense, el crecimiento de los recursos económicos del ayuntamiento y el cambio de orientación de la política urbana, permitieron afrontar estos retos con relativo éxito. El Plan General de Ordenación Urbana aprobado en 1986 estableció ciertos límites al crecimiento edificativo y dotó a la ciudad de numerosos equipamientos públicos, mientras el Plan Especial de Protección y Reforma del Casco Histórico, de 1996, comienza ahora, tímidamente, a revelar sus logros. Resta el Plan Especial de Protección de las Riberas de los ríos Miño, Loña y Barbaña a su paso por la ciudad de Ourense, sancionado en 1993, y todavía con más sombras que luces.
La Reforma de la Ley del Suelo de 1975 establecía la obligatoriedad de revisar el planeamiento vigente, por lo que una vez desechado el plan realizado por la empresa Eyser, el primer ayuntamiento democrático tras la dictadura acometió la labor de realizar un nuevo plan general de ordenación urbana. En julio de 1979 se tomó el acuerdo de Revisión del Plan vigente y un mes después fueron aprobadas las bases y pliego de condiciones, con un presupuesto de licitación de 15 millones de pesetas y plazo máximo de ejecución de 17 meses. El 12.2.1980 se firmó el contrato con la empresa Ingeniería del Atlántico S.A. (IDASA), y la aprobación inicial de la Permanente se produjo catorce meses después, el 8.4.1981.
No obstante, en el Pleno votaron en contra nueve concejales y a favor once, con lo que el trámite hubo de retrasarse al ser necesaria la mayoría absoluta (13 concejales en ese momento) hasta el 25 de septiembre de 1982, cuando votaron a favor los representantes de UCD, CD y la Candidatura Independiente, dieciséis en total, frente a los nueve votos de PsdeG-PSOE, BPNG y PCG, decretándose la suspensión de licencias de obra en todo el término municipal el 13 de noviembre. La COTOP, entonces gobernada por el PP, aprobó el documento el 18 de enero de 1984, aunque con posterioridad se presentaron varios recursos de reposición que ante el silencio administrativo de la Xunta se elevaron por la vía contencioso-administrativa a la Audiencia Territorial de A Coruña, que dictó un auto de suspensión cautelar. A principios de 1985 los tres grupos con representación en el Ayuntamiento iniciaron una serie de reuniones para llegar a un acuerdo, modificando las características técnicas del Plan, aunque a finales de 1985 la votación en el Pleno volvió a mostrar las posturas partidistas contrapuestas, con 11 votos a favor del Grupo Popular, 9 en contra del PsdeG-PSOE y 4 abstenciones de Coalición Galega.
En marzo de 1986, ante la prolongada situación de suspensión del PGOU, CG y PsdeGPSOE solicitaron la redacción de unas Normas Subsidiarias que no condicionasen el planeamiento futuro pero permitiesen reiniciar la actividad constructiva, paralizada desde 1982, que fue rechazada por el grupo gobernante. En abril de 1986 el nuevo conselleiro de ordenación do territorio, ahora del PSdeG-PSOE, para solventar la paralización administrativa del proceso resolvió anular el acto de aprobación del día 18 de enero de 1984, retornando todos los trámites a su punto de partida. Nuevamente, los trabajos de revisión y adaptación del PGOU fueron aprobados inicialmente por el Pleno, ahora con los votos favorables del Grupo Popular y Coalición Galega, 15, y los 10 en contra del PSOE, pasando a la exposición pública, durante la cual se presentaron 706 alegaciones, de las que fueron aceptadas total o parcialmente 287. El Pleno aprobó entonces provisionalmente el Plan el 21 de julio de 1986 y la Consellería, ya de forma definitiva, lo sancionó el 11 de noviembre. Una vez más, el proceso de redacción de un documento urbanístico en Ourense se había dilatado fuera de todos los plazos.
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1986 PGOU OURENSE

El Plan en un principio fue obra del arquitecto Pina, si bien tras las rectificaciones y la dimisión del entonces arquitecto municipal, Félix Cifuentes Otero, fueron tres técnicos del ayuntamiento, un topógrafo, un delineante y un aparejador, los verdaderos responsables del documento, que en palabras de los concejales que lo aprobaron era “bueno, no excelente, pero bueno para Ourense…bueno dentro de lo que podemos tener en Ourense”, “ un plan válido”.
Tras la victoria en las elecciones locales de 1991 del partido socialista y la aprobación de la nueva Reforma de la Ley del Suelo de 1990-Texto refundido de 1992, se iniciaron estudios por parte de los técnicos municipales para realizar una Revisión del PGOU que fue aprobada por el Pleno en 1994, aunque las elecciones municipales de 1995 y el consecuente cambio de gobierno ocasionaron el abandono de esta revisión, comenzando los trámites de un nuevo documento en 1997, el Plan Xeral de Ordenación Municipal, PXOM.
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2000 – OURENSE

El nuevo puente sobre el Miño (Quinto tras el Puente Viejo, el Puente Nuevo, el Viaducto del Ferrocarril, el Puente Ribeiriño y el Puente de Velle, inaugurado en 1996 y que conecta la N-120 a Monforte y la N-525 a Santiago) es la obra que representa el cambio del milenio en Ourense. La ciudad ha estado durante toda su historia ligada a la creación de nuevos pasos sobre el río y éste significa una etapa más, tanto en su diseño como en su función. La idea parte de la propuesta realizada en 1990 por el entonces concejal de obras Luis Antonio Chao, que pretendía crear un nuevo puente en la zona de Os Remedios para peatonalizar el Puente Romano y conectar los barrios de O Couto y A Ponte. En abril de 1996 se presentaron los anteproyectos a concurso, resultando vencedor el realizado por el estudio de Alvaro Varela. En el diseño, el puente tenía una anchura de 21 metros, con cuatro carriles para la circulación rodada y un paseo peatonal con bancos, sobre 290 metros de longitud. El presupuesto era de 1.300 millones de pesetas y su inauguración estaba prevista para el año 2001.

mapa91_32054.jpgEn el informe “Análisis Urbanístico de Barrios Vulnerables 1996. Catálogo de Áreas Vulnerables Españolas”. Ministerio de Fomento‐Instituto Juan de Herrera. Escuela Técnica Superior de Arquitectura, Universidad Politécnica de Madrid‐HERNÁNDEZ AJA, Agustín (director), se incluían en Ourense los siguientes barrios vulnerables, 1-. Margen derecho del Miño (Barrios de VIRXEN DE COVADONGA, GUIZAMONDE, VALDEGOLA y SAN PEDRO) y 2-. Pena Redonda-Montealegre

1-. Margen derecho del Miño (Barrios de VIRXEN DE COVADONGA, GUIZAMONDE, VALDEGOLA y SAN PEDRO)

El origen del área es rural, siendo toda la zona de la margen derecha un antiguo municipio, el de Canedo, unido a Ourense ya desde los años ‘50. Posteriormente se insertó en este contexto la barriada de Virxen de Covadonga.

Se trata de un conglomerado de antiguas aldeas con casas tradicionales (Valdegola, Valdorregueiro, Montarín, San Pedro, Santa Ana, Guizamonde) incorporadas a la ciudad y mezcladas con tipologías modernas, como edificaciones de tres o cuatro plantas insertadas en parcelaciones rurales. En el centro de todo ello, en una pequeña meseta se encuentra la barriada de Virxen de Covadonga, de la Obra Sindical del Hogar (años ‘50), al que se añaden nuevos bloques de promoción pública, (M.O.P.U.) posteriores a 1991. La zona está en la margen derecha del Miño y con orientación sur. Se trata de una zona potencialmente buena (opinión compartida con la Administración Local), con valores climáticos favorables -aunque hay que recalcar que se halla expuesta al viento, en especial Virxen de Covadonga- y buenas panorámicas sobre la ciudad, por lo que ya ha comenzado a ser colonizada por capas sociales más pudientes que las originales, que son bastante humildes. Dentro de la zona hay que destacar el vecindario de Virxen de Covadonga, que si bien parece no tener relación formal con el resto del barrio, dado que se trata de bloques lineales de los años ‘50 insertos en una trama y tipología de viviendas de origen rural, está muy imbricado en él. Se han visto algunas personas que denotaban un cierto ambiente marginal, relacionado probablemente con la delincuencia y la drogadicción.

2-. Pena Redonda-Montealegre. Esta zona se halla asentada en las faldas del monte de Cruz de Montealegre (335 m.), úna de las máximas elevaciones de la ciudad, de la que se encuentra al este, esto es, con orientación oeste (excepto Cuco, con orientación norte). Al igual que la zona de la margen derecha del Miño, existe una mezcla de tipologías: antiguas aldeas, hoy adosadas a la ciudad pero que en cierto modo siguen conservando un aire rural aun habiendo cambiado básicamente su modo de vida; barriada de viviendas sociales; por fin, la zona de Pena Redonda, la más densa y consolidada aunque también con el aspecto más humilde, a base de una pequeña promoción pública, y promociones privadas. Está bordeada por el ferrocarril de Zamora.

Origen rural, excepto Pena Redonda que tiene origen en una serie de parcelaciones practicadas en torno a la carretera de Maceda. Data la mayoría de sus viviendas de la época de la posguerra. Berrocás es de los ‘60.

Zona humilde, con partes que denotan un contexto de antiguo arrabal, en el caso de Pena Redonda. En cuanto al resto, es también humilde, pero en un contexto parecido al rural. De hecho coincide bastante esta percepción personal con los parámetros de vulnerabilidad que presenta la zona, que se refieren a carencias básicas en viviendas, parámetros consustanciales a un parque de viviendas con origen aldeano que ha acogido una población que no ha tenido recursos para arreglarlo debidamente.

nuceo urbano.jpgORENSE GE2.jpgLa situación actual del planeamiento vigente en Ourense es una pequeña madeja. El PXOM vigente de Ourense ha sido aprobado inicialmente el 8.11.2013. Tras la nulidad del Plan general de 2003 se encuentra en vigor una parte del Plan General de Ordenación Urbana de Ourense aprobado por Orden de 16.9.1986 de la Consellería de Ordenación do Territorio e Obras Públicas (DOG núm. 193 de 6.10.1986 y BOP de 30.1.1987), parcialmente suspendido y sustituido por Ordenación provisional aprobado por Decreto 187/2011 de la Xunta de Galicia y fueron suspendidas licencias de acuerdo con resolución de aprobación inicial del nuevo PXOM, publicado en el DOGA de 28.11.2013.

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PGOU 2013 – OURENSE – ORDENACION

En octubre del 2011 entró en vigor la ordenación urbanística provisional del municipio de Ourense, que permitía la concesión de licencias y la construcción de equipamientos públicos y privados en 31 zonas de la ciudad. Era un balón de oxigeno al urbanismo local paralizado por la sentencia del Tribunal Supremo que anuló el Plan Xeneral de Ordenación Municipal, PXOM-Ourense de 2003, que es el que estaba vigente en la ciudad. El ordenamiento provisional permitía desarrollar 3.900 viviendas; 175.000 m2 para nuevos equipamientos comerciales así como 30.000 m2 para hoteles; 64.400 m2 de uso industrial y 29.100 m2 para usos terciarios en los ámbitos que abarca la normativa aprobada, que ha incluido finalmente además tras la insistencia del Concello, la zona de As Burgas cuyo plan especial de rehabilitación se integra así dentro de estas áreas en las que se desbloquea la prohibición de concesión de licencias.

 

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Pgou 2003 OURENSE

La Consellería de Medio Ambiente explicaba entonces que, con este planeamiento provisional, “lo que pretendemos es superar este escenario de incerteza en la regulación urbanística de Ourense en ámbitos de especial interés general y desde el más estricto respeto a la legalidad vigente, para garantizar el desarrollo sostenible del territorio y la cohesión social de la población”.

En noviembre 2015, la sección segunda de la sala de lo contencioso del TSXG remitió un auto al Tribunal Constitucional para que se pronunciase sobre la posible inconstitucionalidad de la ordenación urbanística provisional de Ourense, al haber sido aprobadas por decreto, sin pasar el trámite previo de exposición al público, en cumplimiento de lo recogido por la Ley de Ordenación Urbanística y de Protección del Medio Rural.

El TSXG había decidido someter esta cuestión a criterio del Tribunal Constitucional antes  de resolver los 9 recursos presentados por otros tantos colectivos profesionales y particulares que piden la nulidad de esta ordenación provisional. 

El último auto emitido por el TC, en relación al recurso presentado por la Asociación de Propietarios de Fincas Urbanas de Ourense, deja claro que “la duda de constitucionalidad que formula la sala es notoriamente infundada en los términos que la doctrina constitucional atribuye a este concepto”.

Sin embargo, el TC también manifiesta que, aunque una ley -en este caso la 9/2002 del 30 de diciembre- “no establezca expresamente el trámite de información pública, no es razón para no exigirlo inexcusablemente al venir impuesto por otras disposiciones con rango de ley, que lo hacen obligatorio para una mejor protección de los intereses generales”, entendiendo que la ordenación provisional es una disposición normativa.

Esta apreciación es una constatación de que el TSXG anulará, cuando llegue el momento del fallo, la ordenación provisional del Concello, que en este caso aún podría recurrir la decisión al Tribunal Supremo.

Un precedente similar se dio en el municipio lucense de Barreiros, que vio anulada su ordenación urbanística provisional en febrero de 2014 por el Supremo por la falta del trámite de exposición al público, pese a que el TSXG había validado esa norma.

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Area Urbana de Ourense

La ciudad de Ourense presenta en los últimos años un proceso de crecimiento que supera los límites administrativos del municipio. En este desarrollo urbano debemos distinguir tres modelos según se trate del centro histórico, la ciudad compacta o el área periurbana. En cada uno de ellos las estrategias urbanísticas son distintas, al igual que la participación en su rehabilitación o crecimiento de la iversión pública y de la iniciativa privada. Ambas participan activamente en el desarrollo de los tres sectores, aunque la intensidad con la que actúan presente dos gradientes contrapuestos. Lo cierto es que la combinación de todos los procesos impulsa la terciarización del centro monumental, la mejora de la calidad de vida de la ciudad consolidada y la creación de facto de la región urbana de Ourense. La iniciativa privada a través de grandes inversiones tiende a recrear el centro histórico. En él se modela un espacio simbólico lleno de referentes histórico incidiendo en su carácter monumental y alorizando el patrimonio edificado. COncentra la mayor parte de las inversiones públicas procedentes de las administraciones locales, autonómica, estatal y europea. Por otro lado, en la ciudad compacta el sector público distribuye nuevos equipamientos, favoreciendo, normalmente localizaciones alejadas del centro, aunque las inversiones son de menor cuantía que las efectuadas en el casco antiguo y el abanico de entes inversores más reducido. Por último en la periferia urbana las actuaciones públicas se limitan generalmente a los proyectos municipales de extensión de las infraestructuras básicas y a la preparación de suelo industrial o de esparcimiento.
Por su parte, la iniciativa privada se reduce en el centro histórico a la rehabilitación o renovación de algunos edificios de viviendas y a la expansión de la función hostelera y de ocio nocturno con nuevos restaurantes y pubs. Su participación en la ciudad compacta aumenta, especialmente en los nuevos barrios de la corona exterior y en las grandes operaciones urbanísticas de promoción residencial de espacios abandonados por antiguos usos y solares todavía sin edificar. Dentro de este sector también se encuentra el centro funcional, donde se concentra el comercio y los servicios especializados con importantes inversiones por parte de empresas multinacionales, que sustituyen antiguos establecimientos locales por escenarios globalizados diseñados como una prolongación de su marca comercial. No obstante, es en la periferia urbana donde se concentra el mayor porcentaje de la inversión privada, tanto en lo que refiere a la oferta inmobiliaria como a la localización de industrias, el establecimiento de grandes superficiales comerciales, o el desarrollo de nuevas actividades terciarias.
 Urbanismo y crecimiento actual en Ourense. José Somoza Medina. 2003. Ería 60, págs 105-116

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Hoy Ourense tiene una población de 106.231 habitantes, y un parque residencial edificado de 65.525 viviendas, de las cuales 9.645 son unifamiliares (el 14,72%). Aún conserva un 15% de sus viviendas anteriores a los 60′, datando de los 60′ otro 15% (10.088 viviendas), de los 70′ son el 23%(15.030 viviendas), de los 80′ son 9.977 viviendas (el 15,2%), de los 90′ son 10.379 viviendas (el 15,8%) y de la década prodigiosa 2000-2009 son 10.007 viviendas (el 15,3%).

Curiosa historia la del desarrollo urbano de Ourense si sirve para no repetir los errores y desmanes, al menos, en lo relativo al desorden y las barbaridades. La gobernanza, la legalidad, la información rigurosa han de ser principios de vida en comunidad, en ciudad. Sino actúan los corruptos, los ilegales, y después la justicia. Ourense está sumida en la ola de las sentencias y a la espera de recursos que no hacen sino que crear inseguridades jurídicas y ralentizar un desarrollo urbano natural y controlado. Los caciques han campado a sus anchas, sean alcaldes, miembros de la Diputación, o simples funcionarios equivocados. Que la gestión de lo público sea eso, gestión de lo público, transparencia y rigor. Como el valor en la soldadesca, la honestidad y honorabilidad en el servicio público se dan por supuestas. y sino el peso de la ley.


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


…seguiremos analizando en próximas entregas los 250 municipios mayores de España.