MALAGA, según Catastro, a 1.1.2015 por tamaño y fecha.

tabla-malaga-1tal-edadtaman%cc%83o-edificaciontabla-malaga-total-edadtaman%cc%83o-edificacionEstos gráficos representan el Parque Residencial del municipio de Málaga.

Son los Bienes Inmuebles matriculados en el Catastro, clasificados por año de inscripción y por tamaño.

Cada barra horizontal representa una década, siendo la más reciente la inferior (2010′), y la más antigua la superior (1930-1939).

Cada color es un tamaño, del más cálido (<60 m2) al más frío (>180 m2).

La barra inferior (DELVI) representa el cálculo hecho desde Otropunto para la obtención de la Demanda Latente de Vivienda (la demanda latente: la configuran personas que no tienen vivienda y que por su perfil sociológico (edad) y socioeconómico (no están en desempleo) son potenciales compradores). Es una estimación del número máximo de viviendas que constituyen la demanda encubierta de una zona y que se basa en las personas con el perfil de los actuales compradores pero que todavía no han constituido un hogar.

malaga-piramide

tabla MALAGA edificacion.jpg

malaga-catastro-2014-2016malaga-inemalaga-alquiler

Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Malaga GE5.jpgMálaga es una ciudad y un municipio de 398,25 km2, capital de la provincia homónima y ubicada en la comunidad autónoma de Andalucía. es la 6ª ciudad más poblada de España, la 2ª de Andalucía y la número 46ª de la Unión Europea, así como la mayor de entre las que no son capitales autonómicas. Además, es la zona urbana más densamente poblada de la conurbación formada por el conjunto de localidades que se sitúan a lo largo de 160 km de la Costa del Sol y el centro de un área metropolitana, que sobrepasa sus límites municipales, abarcando otros 12 municipios que suman 1.000.000 habitantes censados. Se estima, no obstante, que Málaga es la 5ª área metropolitana de España, donde viven más de 1 millón de personas.

Está situada en el extremo O del mar Mediterráneo y en el S de la península ibérica, a unos 100 km al este del estrecho de Gibraltar. Su término municipal se extienden sobre los Montes de Málaga y el Valle del Guadalhorce. La ciudad está situada en el centro de una bahía rodeada de sistemas montañosos. 2 ríos, el Guadalmedina y el Guadalhorce, la atraviesan desembocando en el Mediterráneo.

Malaga-Mapa-Area.jpgLimita al N con los municipios de Almogía, Casabermeja, Colmenar y Comares; al E con El Borge, Moclinejo y Totalán; al O con Cártama y Alhaurín de la Torre; al SE con Rincón de la Victoria y al SO con Torremolinos. Al S se encuentra el Mar Mediterráneo.

El municipio de Málaga se extiende por 3 comarcas naturales de diferente paisaje. La aglomeración urbana ocupa la mayor parte de la Hoya de Málaga, llanura aluvial costera formada por los estuarios de los ríos Guadalmedina y Guadalhorce. La mitad N y la zona oriental del municipio corresponden al territorio montañoso de los Montes de Málaga, que llegan a alcanzar los 1032 msnm en la Cresta de la Reina. Por el oeste se extiende la vega del Guadalhorce.

Malaga3d.jpgLa ciudad está situada a una altitud de 11 msnm y se abre a una amplia bahía rodeada por las estribaciones meridionales de los Montes de Málaga, que desde el municipio del Rincón de la Victoria, recorren la ciudad paralelas a la costa en dirección E-O y que comprenden los montes y cerros de Calderón, San Cristóbal, Victoria, Gibralfaro, Los Ángeles, Coronado, Cabello, La Tortuga y Atalaya, continuando después hacia el interior a lo largo del valle del río Campanillas. Por el lado occidental cierran la bahía las sierras de Cártama y Mijas.

El litoral malagueño ha sido muy modificado por la acción humana a lo largo de la historia, encontrándose algunas partes de la ciudad en terrenos ganados al mar. En general, las playas situadas al oeste del puerto y la desembocadura del Guadalmedina son bajas y arenosas, mientras que hacia el lado oriental la costa presenta un relieve más abrupto, con formaciones montañosas muy cercanas al litoral.

Malaga GE1.jpgEl litoral del municipio de Málaga cuenta con 16 playas de diversa naturaleza. Junto al límite con Torremolinos se encuentran las playas de San Julián, Guadalmar y Guadalhorce, esta última dentro del paraje natural. Se trata de playas bajas semiurbanas con arena oscura. En el casco urbano propiamente dicho y al O del puerto se extienden las playas de La Misericordia, San Andrés y Huelin. Son playas extensas y con un grado de ocupación alto. Al otro lado del puerto se encuentran las playas más populares: La Malagueta y La Caleta, contando la primera con una bandera azul. Más al este se extienden los Baños del Carmen y las playas de Pedregalejo, El Palo y El Candado. Estas son playas urbanas delimitadas por diques en forma de U y arena fina. Finalmente, en el extremo oriental se encuentran las playas semiurbanas de La Araña y el Peñón del Cuervo, de carácter abrupto, con calas y pequeños acantilados rocosos.

Distritos-de-Mlaga-2008.jpegLa ciudad se divide en 11 distritos administrativos, coordinados por Juntas Municipales de Distrito, que a su vez se subdividen en barrios o polígonos industriales, 1-Centro, 2- Este, 3-Ciudad Jardín, 4-Bailén-Miraflores, 5-Palma/Palmilla, 6- Cruz del Humilladero, 7- Carretera de Cádiz, 8- Churriana, 9-Campanillas, 10- Puerto de la Torre  y 11-Teatinos/Universidad.

La historia de Málaga y de su entramado viario comienza con la fundación de la Malaka fenicia alrededor del 800 aC, cuyo primitivo asentamiento estaba emplazado a los pies del monte de Gibralfaro, seguramente tras comprobar las dificultades de habitar en el Cerro del Villar. Sería más preciso hablar, en este periodo, del establecimiento de una factoría comercial más que fundación de una ciudad que, en todo caso, se realizaría sobre una base íbera. Durante la época cartaginesa, que no dura más de 60 años, se consolida el puerto y se desarrollan nuevas fortificaciones definiendo una urbe que poco fue modificada por los romanos quienes la ocuparon al vencer a Cartago tras las Guerras Púnicas (en el año 206 aC conquistan Gades) y que se limitaron a añadir algunos edificios públicos y, de manera muy especial, a establecer nuevas e importantes vías de comunicación con el interior lo que, a su vez, propició el desarrollo de la actividad portuaria, destacando por su importancia la Vía Hercúlea que la comunica con otros enclaves de la Hispania interior y con los demás puertos del Mediterráneo. En esta etapa de la historia, el Municipium Malacitano tiene una población entre 2.000 y 3.000 habitantes. El núcleo principal de la población se situaría junto al puerto y al abrigo de la colina de la Alcazaba, aquí se ubicarían los edificios públicos y religiosos dispuestos, según algunos investigadores, en una ordenación de terrazas escalonadas sobre la ladera del monte de Gibralfaro.

evlucion malaka.jpgTras la división del Imperio Romano, se ve afectada la ciudad por las grandes migraciones de los pueblos germánicos, asentándose en la ciudad los vándalos silingios de religión arriana.

Cuando la ciudad empieza a tener características propias, aún reconocibles algunas de ellas en la actualidad, es en el periodo musulmán que se inicia con la conquista de la ciudad en el año 743 y que alcanzaría el mayor esplendor en la época nazarí. En este momento de la historia, la ciudad se organiza sobre la base de un recinto defensivo conectado al centro del poder (conjunto Gibralfaro–Alcazaba), una “medina” como núcleo principal del asentamiento poblacional y algunas zonas habitadas extramuros de la ciudad y que recibían el nombre de “arrabales”, anexo al recinto y de forma independiente del resto de la ciudad.

F- 7706.jpgLa medina era casi plenamente coincidente con lo que hoy llamamos Centro Histórico de la ciudad y albergaba en su interior las principales funciones civiles, comerciales y religiosas de la urbe. Su estructura viaria principal se organizaba a través de una vía que servía de eje transversal y unía el centro del poder (Alcazaba) con la puerta principal de la ciudad hacia el interior del territorio, la Puerta de Antequera, correspondería al eje formados por las calles Císter, Santa María y Compañía. Hacia la mitad de esta vía, la Plaza o Zoco de la ciudad, hoy Plaza de la Constitución y desde ella, la otra gran arteria, la calle Granada que comunicaba con la puerta de las murallas del mismo nombre y por la que conectaba con el camino de la capital del Reino. Sobre esta calle se asentaban algunas mezquitas y grandes mansiones que, como veremos más adelante, tuvieron una gran importancia en la transformación que sufrió la ciudad del siglo XIX. Prácticamente el resto del sistema viario estaba constituido por un dédalo de callejuelas estrechas, muchas sin salida, son las denominadas en los Libros de los Repartimientos como “barreras” y de las que algunas permanecen en la actualidad como las calles de Ascanio y Concejal Agustín Moreno en la zona de la Plaza del Carbón y otras calles que han seguido existiendo hasta época muy reciente con nombres tan descriptivos como calle Siete Revueltas, más o menos por la plaza de las Flores, o calle Doce Revuelta que tenía entrada por un arco en calle Calderería aproximadamente por la actual calle Capitán.

Se completaba la ciudad con 2 arrabales: el de la Fontanella desde Puerta de Granada a Puerta de Antequera y otro que el geógrafo Al–Idrisi llama de los tratantes de la Paja situado al O del río Guadalmedina. Existían, además, otros enclaves situados extramuros de la ciudad, como las juderías o los establecimientos mercantiles fundados por extranjeros entre los que alcanzó especial renombre el de los genoveses quienes dispusieron, a partir de 1278,de un recinto amurallado propio frente al puerto.

A partir de 1487 con la conquista de la ciudad por los Reyes Católicos se inicia un proceso de cambio en el modelo de organización urbana. En efecto, el tejido urbano sufre muy pocos cambios salvo la apertura de la calle Nueva que luego comentaremos, sin embargo sí se produce una importante modificación de usos y funciones en el sistema habitacional de la ciudad.

En el núcleo de la urbe, que se sigue correspondiendo con el actual Centro Histórico, se produce la sustitución de las mezquitas por iglesias cristianas y el traspaso de la propiedad de las grandes mansiones y palacetes a la nobleza castellana que ha participado en la conquista y a las Órdenes Religiosas. Se incorpora así Málaga al concepto de ciudad, propio de esta época, que algunos tratadistas han dado en llamar la “ciudad conventual” y que se irá acrecentando en las dos centurias siguientes por sucesivas donaciones y fundaciones.

hoefnagelLa gran transformación del callejero de la ciudad se produce con la apertura de la llamada, entonces y hoy, calle Nueva en el año 1491. Razones de logística del transporte dan justificación a esta vía nacida para conectar con el Puerto de manera fácil y rápida la zona de los almacenes, fundamentalmente de productos agrícolas, que se generó en las proximidades de la Puerta de Antequera, acceso principal desde las ricas comarcas productoras del interior.

1693.jpg

1693 Málaga por H. Torelli

Extramuros de la ciudad hay que comentar siquiera sea muy de pasada, la implantación de una serie de conventos que orillando los caminos existentes van a dar origen en el futuro a un entramado viario de carácter radial, son los conventos de la Victoria, el de Capuchinos, de la Trinidad, Santo Domingo y San Andrés.

malaga1.pngEs oportuno reseñar una reclamación que presentan las autoridades sanitarias de la ciudad como consecuencia de una epidemia de cólera habida en el siglo XVII. Hacen saber que el hacinamiento de las viviendas existentes entre la Plaza de las Cuatro Calles (hoy de la Constitución) y el Puerto en las que el Sol sólo llega a los tejados y el aire marino no tiene entrada, las convierten en lugar propicio para toda suerte de enfermedades y epidemias.

Durante la segunda mitad del siglo XVIII se produce la gran expansión de la ciudad que pasa de 31.427 habitantes en 1747 a 49.040 en 1789. Se fundamenta este desarrollo urbano en la sustitución de la organización productiva basada en asociaciones gremiales por una burguesía comercial. Se produce así una gran expansión agrícola y comercial, se crean y mejoran las infraestructuras urbanas como la primera traída de agua a Málaga, y la construcción de nuevos caminos; se crean nuevas instituciones como el Consulado del Mar y Terrestre y la Asociación de Amigos del País. Todo esta transformación social y comercial va a servir de base y a ser culminada espléndidamente con la Málaga industrial y pujante del siglo XIX. La ciudad va a crecer especialmente por la zona al N de la calle Álamos dando asiento habitacional a una nueva clase social, media y acomodada que emerge al socaire de la pujanza económica y que está compuesta por profesionales de diversas ramas y afortunados detallistas del comercio.

1764.jpg

1764 – Bahía de Málaga

Se incorpora en esta época una nueva y singular pieza al sistema viario de la ciudad: la Alameda. “La Alameda, como Afrodita, nació del continuo besar de las olas sobre la arena…”. La arena la había ido poniendo a lo largo de los años el río, cuando río era, Guadalmedina; sus depósitos y acarreos habían alejado el mar de las murallas generando un espacio entre la Puerta del Mar y el Castillo de San Lorenzo que ya en 1772 se había ordenado con la plantación de álamos blancos y donde se habían instalado una serie de casetas de madera dedicadas, fundamentalmente, al comercio de comestibles.

1785.jpg

1785 – Málaga por Joaquín de Vilanova

En Europa se inaugura por esta época, el urbanismo monumental que a España llega de la mano del Rey–Alcalde Carlos III que promueve en Madrid el Paso del Prado induciendo en el resto del país, a partir de 1768, toda una serie de alamedas y paseos ornados de fuentes y estatuas: el Salón de Granada, Apodaca en Cádiz, el de Hércules en Sevilla y la Alameda en Málaga, por citar las más cercanas.

1791.jpg

1791 – Málaga por Joseph de Ortega Monroy  Valenzuela y Pizarro

Así pues, siguiendo órdenes del Rey Carlos III, el Marqués de Floridablanca dicta en 1783 las disposiciones precisas orientadas a “adornar con arreglo al proyecto del ingeniero Fernando López Mercader la Puerta del Mar y su playa circunvecina”. Tan solo 2 años más tardes, el 3.11.1785, se produce la inauguración de la Alameda, al menos en su perímetro interior, el del paseo propiamente dicho. No fue hasta el siguiente año cuando se produce el derribo del paño sur de las murallas, ya inútiles desde un punto de vista militar, lo que permitirá el cosido de la nueva vía con la trama viaria del casco viejo. En este momento, la Alameda solo llegaba hasta la altura, aproximadamente, de la calle Torregorda donde el ya citado Castillo de San Lorenzo le ponía límite. Este baluarte fue derruido en los primeros años del siglo XIX lo que permitió la extensión de la Alameda hasta la ribera del Guadalmedina o dicho con el más castizo y coloquial vocabulario malagueño, hasta el “paredón” del río y con ello, la creación de una nueva vía, la Alameda de los Tristes, hoy Alameda de Colón.

1805 2-1PlanodelaCiudadyPuertodeMalagaBAJA.png

1805 – Málaga

Por completar el panorama de la dinámica de la ciudad en esta zona, cabe citar que 1858 se comunica al Ayuntamiento el próximo inicio de las obras del puente de Tetuán. El proyecto del puente lleva fecha de 18.5.1859 y fue firmado por el ingeniero don Luis Gracián y Reboul quien, además, regaló a la ciudad el proyecto y la dirección de la obra, todo ello en consonancia con la aportación, también gratuita para el erario público, con la que se financió dicha obra cuyos fondos provenían del superávit de más de 200.000 reales habido en una caritativa operación de compra y distribución de cereales realizada en 1856 con motivo de la hambruna producida por la pérdida total de la cosecha de ese año. Los patronos de esta operación constituyen un elenco de la mejor sociedad de Málaga. En la Edad Media un moro rico donó el puente de piedra de Santo Domingo; en el siglo XX, el Gobierno alemán regala otro en el mismo lugar. No es una novedad que cuando a la Administración se le nombra el Guadalmedina, mire hacia el Ebro, por ejemplo.

1838-1.jpg

1838 – Málaga por Rafael Mitjana

El puente se inauguró el domingo 26.2.1860 con el nombre de Tetuán en conmemoración de la toma de dicha ciudad ocurrida en aquellos días en el contexto de la Guerra de África. Duró hasta que fue sustituido, en 1913, por otro de mayor capacidad viaria y que también tendría una vida útil de otra media centuria pues el actual se terminó de construir en abril de 1971.

1863 PLANO DE MALAGA SEGUN JOAQUIN PÉRE3Z DE ROZAS 1863.jpg

1863 – Málaga por Joaquín Pérez de Rojas

En 1778, el ingeniero militar Segismundo Font, diseña a ambos lados del paseo peatonal de la Alameda, seis manzanas de edificaciones que, junto a las dos ya existentes en su extremo nororiental van a definir la morfología urbana de la recién estrenada vía y a atraer hacia ella a la nueva burguesía que plantará allí sus mansiones en un lento proceso que alcanzará hasta el primer tercio del siglo XIX.

Para mayor realce del nuevo salón de la ciudad, el cabildo municipal acuerda en 1807, trasladar la fuente de Génova desde la plaza de la Constitución, entonces Plaza Mayor en la que estuvo desde el siglo XVI, al extremo occidental de la nueva vía en donde permanecerá hasta el año 1927 en que será trasladada a un nuevo emplazamiento en el Parque del que, una vez más, ha viajado para volver a ocupar su emplazamiento original en el reciente año de 2002. Como curiosa aportación a una posible historia de los pavimentos de la ciudad, citamos de nuevo a Bejarano Robles que extrae de la Sección de Obras Públicas del Archivo Municipal una referencia relativa a una propuesta de don Manuel Agustín Heredia, propietario de la ferrería “La Constancia” y don Francisco Dandre para experimentar un nuevo pavimento fabricado con una especia de argamasa de escoria de hierro, proponiendo como lugar del experimento el espacio de calle situado ante la vivienda del primero, en la Alameda, y la calle de San Juan de Dios.

Estando la Alameda, prácticamente consolidada, era natural y oportuno continuar con el programa de actuaciones destinado a la modernización de todo el frente S de la ciudad. Corresponde ahora la iniciativa al mariscal de campo D. Teodoro Reding que decide en 1806 continuar con el proyecto de supresión de las murallas árabes demoliendo las que quedan en dirección hacia el Boquete del Muelle, se genera, de esta manera, el peculiar enclave urbano de la Acera de la Marina, mitad calle con casas a un solo lado y mitad plaza volcada sobre el puerto y, en gran medida, al servicio de éste ya que en ella se asientan numerosos tinglados para la custodia de mercancías que entran o salen por él, así como numerosas pilas de bocoyes y cajas de pasas.

Al N de esta nueva vía, subsistirá hasta principios del siglo XX, el conjunto de calles estrechas y sinuosas, herencia de la ciudad musulmana, que constituyen el pintoresco barrio portuario, pleno de posadas, mesones, burdeles y tabernas y animado por el sonido continuo de broncas, penas y alegrías expresados en mil lenguas diferentes.

Si el siglo XIX empieza con factores muy negativos para la ciudad, el segundo tercio dará un significativo cambio con un proceso de implantación industrial de gran trascendencia. Apoyado en dos pilares, la industria textil y la metalúrgica, el desarrollo llega a la ciudad: se levantan fábricas y aparecen los barrios obreros alrededor de ellas, así se crean las barriadas de Huelin, el Bulto, la Pelusa, etc. A ello hay que añadir un nuevo elemento dinamizador y de gran importancia en las modificaciones morfológicas de la zona O, se trata del ferrocarril y su estación final que se termina en 1865.

1867 plano.jpg

1887 Málaga por J. Duarte de Belluga

La finalización de las Guerras Carlistas 1876 da pie, entre otras circunstancias, a que se produzca el auge de la industria metalúrgica en el País Vasco en detrimento de la local que había sido pionera en España. Se inicia así el periodo de crisis de la ciudad en el último tercio del XIX que alcanza su desgraciado culmen con la aparición de la filoxera que arruina los campos y atrae a la ciudad una población desesperada y necesitada. En 1870, el censo de la ciudad arroja una cifra de 89.450 habitantes que en 1877 se convierten en 115.882 y en 1887 alcanza la cifra de 134.016 almas.

Dentro de todo este marco que convulsiona el tejido social de la ciudad, se va a producir la gran transformación del sistema viario del centro urbano. Las grandes “islas” que desde los Repartimientos forman en el entramado urbano los conventos y las distintas propiedades que con el paso del tiempo se le han ido añadiendo principalmente por sucesivas donaciones, van a ser incorporadas al mercado inmobiliario con motivo de la Desamortización que en el periodo de 1834 a 1854, realiza Mendizábal y que se verá completada con la Ley General de 1.5.1855 o Ley Pascual Madoz. La Desamortización de Mendizábal no fue la única que se realizó; desde 1768 que se produce la llamada Reforma Olavide, pasando por la Desamortización de Godoy, y la de las Cortes de Cádiz, sucesivos procesos desamortizadores elevaron el conjunto de las ventas de terrenos a una superficie equivalente al 25 % del territorio nacional.

Para convertir cada una de estas grandes superficies, en solares aptos para ser edificados, se hacía preciso proyectar un viario que ordenara las nuevas manzanas edificables y permitiera su conexión con el resto del entramado urbano de la ciudad. La “piqueta desamortizadora” sustituyó en Málaga el dramático papel que en otras ciudades desempeñaron incendios, explosiones o seísmos, aunque, apene pensar, que bajo ella, manejada por hombres, también cayó un rico patrimonio arquitectónico del que apenas quedan vestigios.

Haciendo un repaso somero sobre el tema y tratando de no perder de vista el nacimiento de las nuevas calles como objetivo, mencionaremos algunos de los casos más llamativos que han tenido una mayor trascendencia en la formación de la ciudad actual.

• Convento de Santa Clara: Se extendía desde la calle Santa María hasta la traseras de las casas de la calle de los Caballeros, hoy, de San Agustín. Su derribo en 1890 permite la apertura de la calle de Molina Larios en su tramo entre las calles Granada y Santa María, la calle Duque de la Victoria y la plaza del Siglo, así como la nueva alineación de la calle Santa María.

• Convento de San Bernardo: Se ubicaba en la calle Granada, ocupando, aproximadamente, el espacio definido por las calles Denis Belgrano y Niño de Guevara. Además de las mencionadas vías, da lugar a la aparición de la calle Méndez Núñez entre los años 1870 y 1871. En 1848, el Ministerio de Hacienda cede al Ayuntamiento de Málaga los solares resultantes de las demoliciones de los Conventos de Santa Clara y de San Bernardo a condición de utilizar las rentas que de ellos se obtengan para dedicarlas a la financiación de la traída de agua a la ciudad desde los manantiales de Torremolinos.

• Convento de Santa María de la Paz: Constituía la fachada N de la plaza de la Merced, entonces del Mercado. En su lugar se edificaron las 2 manzanas de las casas de Campo, en uno de cuyos pisos nacería Picasso, y el pasaje del mismo nombre. Convento de la Merced: Situado próximo al anterior, fue fundado por la Orden Mercedaria y edificado en 1507. Se extendía desde la propia plaza del Mercado hasta calle los Frailes, quedando en su interior la calle Gómez Pallete y toda la zona del Teatro Cervantes. En 1835 fue suprimido el convento y destinado a cuartel, permaneciendo sólo la Iglesia hasta fecha muy reciente.

• Convento de San Pedro de Alcántara: Con entrada, posiblemente, por calle Carretería, ocupaba desde la calle Tejón y Rodríguez hasta calle Beatas en las proximidades de la Puerta de Buenaventura. Con el derribo de este convento, terminado en 1837, se obtienen los espacios precisos para la construcción de la plaza del Teatro, el ensanche de la calle Comedias y la propia plaza de San Pedro de Alcántara. La calle de este nombre surgió años más tarde cuando la Casa Larios Hermanos construyó las dos manzanas que configuran el lateral N de la plaza del Teatro.

• Convento de San Luis el Real de Observantes de San Francisco o Convento de San Francisco: Fue una fundación de 1489 de los Reyes Católicos. Su desamortización dará lugar a la plaza de San Francisco situada en parte, sobre el compás del convento y las calles Don Rodrigo y de los Cristos por el Norte y hacia el Río Guadalmedina, hasta la terminación de la calle de los Gigantes y el actual Cuartel de la Policía Local.

• Convento de las Religiosas Dominicas del Ángel: Situado en la calle Granada, esquina a la de Ángel. Por sucesivas incorporaciones se fue extendiendo hasta la esquina de calle Lazcano y hasta la calle Santa Lucía. De su reordenación aparecerá la calle Luis de Velásquez y la alineación de la propia calle del Ángel.

• Convento de las Carmelitas: Situado en la calle Santa María es derribado en 1873 permitiendo la apertura de la de Sánchez Pastor.

• Convento de Religiosas Agustinas Descalzas: Ocupaba el lateral oriental de la actual plaza de la Constitución quedando de él solamente el arco que actualmente da entrada al pasaje de Chinitas. Fue demolido en 1855. Existía por su fachada a calle Santa María y enfrente de lo que más tarde sería la calle Sánchez Pastor una pequeña placita hoy desaparecida y sobre la que se abrió una de las entradas laterales del Pasaje de Chinitas. Este pasaje fue, en su origen, de propiedad privada.

• Convento de las Capuchinas: Se encontraba situado en la calle de San Agustín, fue demolido en 1873 aunque no es hasta 1876 cuando se realiza el atirantado del solar resultante y que dará lugar a la calle de las Capuchinas, hoy llamada de Echegaray. Anteriormente se había cedido una franja de terreno para hacer la ampliación de la calle de San Agustín de los 3 m de anchura que tenía a la que actualmente presenta en su primer tramo.

Todas estas operaciones de reparcelación que se han presentado, van a configurar de manera esencial, el aspecto de lo que hoy llamamos el Centro Histórico de la ciudad, tan sólo falta por llegar la pieza urbana más representativa de esta Málaga del XIX y que se va a convertir en emblema, salón y escaparate de la ciudad: la calle Marqués de Larios.

Como se ha señalado anteriormente, los antecedentes de esta nueva vía hay que buscarlos en las demandas sanitarias ya reclamadas en el siglo XVII y vuelta a presentar en sucesivas epidemias de las que la historia de la ciudad no está falta, la última de las cuales, en referencia a la historia de esta calle, fue la de cólera morbo de 1833 que resultó especialmente virulenta.

En el contexto urbanístico, el primer antecedente se encuentra en el Plan de Ensanche de 1859 realizado por el Arquitecto José Moreno Monroy. En él, se traza una vía de 15 m. de anchura que partiendo de la esquina sureste de la plaza, prácticamente en la esquina de la calle del Toril, llega hasta el Boquete del Muelle, es decir, hasta lo que hoy sería el inicio del Parque. En el mismo anteproyecto, se pedía el ensanche y prolongación de la calle Alcazabilla. El Gobierno Central negó los permisos solicitados basándose en la falta de capacidad financiera municipal.

En el año 1878, el Ayuntamiento encarga al Ingeniero D. José María de Sancha un estudio general del alcantarillado y de las obras de mejora necesarias para la ciudad. El Proyecto que presenta este insigne malagueño por vocación, incluye la apertura de 3 grandes vías, desde la Victoria a la Aduana, desde el extremo N de la calle Molina Larios hasta Capuchinos y, por último, desde la plaza de la Constitución al Puerto. Ésta última actuación será inmediatamente asumida por el Ayuntamiento que encarga el Proyecto definitivo al Arquitecto Municipal D. Joaquín de la Rucoba. El choque de criterios entre ambos técnicos en cuanto al trazado de la calle se refiere, fue notable, imponiéndose al final el parecer del Arquitecto Municipal quién, al fin y al cabo, estaba “en casa”.

En Sesión del 6.6.1878, se acuerda solicitar a las Cortes, autorización para proceder a la expropiación de las casas y zonas a ocupar por la nueva calle así como dos bandas de 20 m. de anchura para las nuevas edificaciones.

En menos de 1 mes, se autoriza por medio de una Ley especialla apertura de lo que será la calle Marqués de Larios así como las otras 2 nuevas vías contenidas en el Plan de Sancha.

1910.jpg

1892 – Málaga. Ensanche previsto por Emilio de la Cerda.

Para salvar las siempre presentes dificultades presupuestarias, el Ayuntamiento, presidido entonces por D. José Alarcón Luján, recurre al capital privado, promoviendo, a tal efecto, la creación en 1880 de una sociedad anónima para la consecución de los terrenos y su explotación; su capital fue de un millón de pesetas. Sin embargo, dificultades burocráticas y una cierta atonía por parte de los socios llevan a alcanzar el año 1886 sin haber adelantado prácticamente nada en la ejecución del Proyecto de la nueva vía. Es en este momento, en el mes de agosto, cuando se pone de manifiesto que no todos han estado parados; en efecto, la Gran Casa como es conocida por el pueblo llano la familia Larios y su aparato industrial y financiero, aparece con las escrituras de 76 de las 107 casas afectadas por el proyecto inicial y solicita licencia para edificar en ellas de acuerdo con el Plan aprobado. Se inicia entonces una serie de gestiones que culminan en un acuerdo entre el Ayuntamiento y la Casa Larios por el que esta sociedad asume toda la responsabilidad, y naturalmente el protagonismo, de las obras de urbanización de la calle y de la edificación de las doce manzana de casas proyectadas y que es aprobado en Sesión Plenaria de 30.11.1886 siendo Alcalde de la ciudad D. Liborio García Bartolomé.

La obra fue felizmente culminada en el sorprendente plazo de 4 años y medio y el 27.8.1891, el Alcalde D. Sebastián Souvirón Torres inauguró la nueva calle con el nombre que en justicia le correspondía. La Casa Larios, había mimado la obra desde el primer momento, asumió el coste de las mejoras que se fueron presentando a lo largo de ella y la remató con un pavimento excepcional, un “entarugado” de madera que a su aspecto señorial y distinguido unía el confortable valor de absorber el ruido de las llantas de los coches y carros de tracción sangre que por ella circulaban, aunque, para ello, tuvieran que solicitar y conseguir del Ayuntamiento la prohibición de establecer paradas de vehículos en la calle para evitar que el “recuerdo” orgánico de los animales se fijara en la madera. No tuvo una larga vida este pavimento, la “Riá” de 1907 lo levantó y se lo llevó al mar.

ALAMEDA2.jpgEl día 5.9.1896, en San Sebastián, donde la familia real veraneaba, la Reina Regente doña María Cristina, firma una R.O. del Ministerio de Fomento que va a permitir la incorporación de una nueva pieza urbana para configurar de manera definitiva la Málaga del siglo XX. La Real Orden hace referencia a los nuevos muelles del puerto de Málaga y su apartado 3º dice así: “…Será condición indispensable del proyecto, en cuanto se refiere a los terrenos del muelle del Marqués de Guadiaro, que se prolongue la Alameda Principal con toda  su latitud hasta el Paseo de la Farola, destinando además a jardines la faja resultante entre la prolongación de la línea actual de fachadas del lado Sur y la zona de servicio, así como los espacios que queden entre la prolongación del lado Norte y las fachadas actuales de la Cortina del Muelle…”

La necesidad de reformar el puerto estaba más que justificada. Por una parte, la ciudad precisaba desembarazarse de él o mejor dicho, de la actividad portuaria que se realizaba prácticamente en sus propias calles, tal era el caso de la plaza de la Marina, ya comentado, y las calles Cortina del Muelle y Haza Baja de la Alcazaba haciendo, casi, las veces de muelles. Por otra parte, el propio puerto tenía necesidad de independizarse, como espacio, del resto de la ciudad.

En enero de 1897 el Gobierno comunica al Ayuntamiento de Málaga que se ha realizado la demarcación de los nuevos muelles, esta comunicación lleva la firma del Presidente del Gobierno, don Antonio Cánovas del Castillo poniendo así de manifiesto su personal interés en el tema.

Tampoco fue ajena la Casa Larios a este proyecto, D. Manuel Agustín Larios realizó un detallado boceto a mano que bajo el amplio título de “Proyecto de urbanización de los terrenos de la Haza Baja de la Alcazaba, prolongación de la Alameda y establecimiento de un parque en los solares ganados al mar delante de la Aduana” sirvió de base para los sucesivos proyectos realizados, el primero de Manuel de Rivera y tras su dimisión, el realizado por Joaquín de la Rucoba.

Entre 1897 y 1899 se realizan las obras de relleno y construcción de terraplenes no sin algunas dificultades administrativas como la rescisión del contrato de obras con el adjudicatario o las desavenencias habidas con el Ministerio de la Guerra en relación con las compensaciones que éste había de recibir. En 1900 se continúan las obras por fases y se decide acometer el paseo central y los dos laterales. Entre 1901 y 1906, se construye la verja de separación de los terrenos del puerto de los de la ciudad y se desvían las líneas de tranvías afectadas y otros servicios urbanos, En 1906 se aprueba la conexión del Parque con la Malagueta. Poco a poco se van sucediendo las diferentes obras que configuran la imagen actual del Parque, la última, en 1948 en que se construyen los jardines de Pedro Luis Alonso.

1900 CH Malaga - 1900 - Plano de Malaga.jpg

1900- Málaga

No se puede cerrar este apartado sin mencionar la última aportación que se ha realizado para enriquecimiento del Parque, y es importante mencionarla siquiera sea porque en justicia, debería haber sido la primera. En 1975 se inauguró, en una de las glorietas del jardín sur, un monumento erigido en recuerdo de don Antonio Canovas del Castillo, ilustrísimo malagueño y promotor de esta excepcional joya que es el Parque de Málaga. Posteriormente, ha sido trasladado a su actual emplazamiento al inicio de la avenida que lleva su nombre.

En el Proyecto de remodelación del Parque, actualmente en fase de redacción, se prevé un nuevo traslado de este monumento para llevarlo al inicio del paseo por la Plaza de la Marina, en posición simétrica a la que ocupa la estatua del Marqués de Larios, al que, sin duda alguna, habrá que rogarle se dé la vuelta para no dar la espalda a tan distinguido paisano.

De esta manera que hemos ido esbozando, transcurren los primeros 2.600 años de la historia morfológica de la ciudad. A partir de este momento se inicia una nueva etapa caracterizada por el planteamiento global de los problemas urbanos, la planificación y la sumisión del crecimiento a un ordenamiento previamente diseñado. En definitiva se inicia el urbanismo moderno y se trata de superar el modo de gestión de las pasadas operaciones en las que se actuaba por un impulso aislado, una necesidad concreta, una oportunidad o al empuje especulativo de inmediatos beneficios.

La base jurídica de este nuevo Urbanismo fue el Estatuto Municipal promulgado en 1924 durante la Dictadura del general Primo de Rivera y elaborado por  don José Calvo Sotelo, entonces Director General de Administración Local. En él se amplían las competencias locales y se obliga a los municipios mayores a redactar planes de ensanche. En cumplimiento de su directiva, en el mismo año de 1924, los Ingenieros Rafael Benjumea, Leopoldo Wegner y Manuel Jiménez Lombardo, redactan el Plan de Grandes Reformas de Málaga.

En años anteriores ya se habían redactado varios Proyectos que, al margen de carecer de un específico soporte legislativo, por su ámbito urbano sí deben considerarse como antecedentes directos de los nuevos planeamientos:

• En 1861 se redacta el Plan de Ensanche del Arquitecto Provincial José Moreno Monroy como revisión y ampliación del de 1859.

• En 1892, Emilio de la Cerda redacta un nuevo Plan de Ensanche de la Ciudad que no se llevará a cabo.

• En 1921, José Bores Romero, Ingeniero Jefe de Vías y Obras Municipales, redacta el “Plan Orgánico General para el Saneamiento de la Urbe” en el que se incluyen distintas obras de ensanche exterior y otras de reforma interior de la ciudad.

El Plan de Grandes Reformas se orientaba, de una parte, a la mejora de las infraestructuras de la ciudad (pavimentos, alcantarillado, abastecimiento de agua, etc.), de otra, incluía la ampliación de una serie de calles tales como las de Alcazabilla, Cisneros, Calderería, Santa María, etc. y, por último, tomaba en consideración los problemas de movilidad general y planteaba la necesidadde nuevos puentes sobre el Guadalmedina, la apertura de una calle desde la Plaza de la Merced hasta Cortina del Muelle y la construcción de un túnel bajo la Alcazaba. En cuanto al ensanche exterior, definía los ejes de crecimiento de la ciudad al O del río e incorporaba lo que sin duda fue la obras más emblemática realizada a expensas de este Plan, la Ciudad Jardín. Pensando en las futuras necesidades que puede demandar una ciudad con un horizonte de población de 200.000 habitantes, se aprueba en 1929 el Plan de Ensanche de Daniel Rubio. Por primera vez aparecen en un Plan consideraciones propias del moderno urbanismo, así se plantean problemas de hacinamiento poblacional y se establecen propuestas concretas de densidad con el propósito de rebajarla hasta el nivel de 200 hab./Ha, lo que supone una rebaja de más del 30 % de la densidad existente en ese momento. Igualmente, se diseña y justifica un esquema viario sometido a un modelo, eligiéndose un sistema mixto formado por calles radiales y vías concéntricas. En definitiva, se aprecia en este Plan el reflejo de las discusiones académicas del momento en las que se enfrentan por un lado, los proyectos de crecimiento neto de la ciudad basados en extender el tejido urbano alrededor de un núcleo central, inamovible y detentador de toda la representatividad de la ciudad y, de otra parte, las modernas concepciones urbanísticas que parten de considerar la totalidad del territorio para su ordenación integral. Es por ello que el Plan de Daniel Rubio pudo extender en el tiempo su influencia y la validez de sus líneas maestras de actuación.

Ambos Planes, el de Grandes Reformas y de Ensanche, van a constituir los antecedentes y las bases sobre las que se asentará lo que será el hito más importante del urbanismo malagueño y que no es otro que el Plan de González Edo de 1950.

Anteriormente, en 1941, el Gobierno Civil de la Provincia, regido entonces por José Luis Arrese, redacta un documento, síntesis de todo el planeamiento anterior, en el que se plantea una propuesta de actuaciones concretas que se entienden necesarias para la ciudad como son, la Prolongación de la Alameda, la conexión Alameda–Parque y el Paseo Marítimo; incluye además, la idea de formalizar una cierta unidad de estilo en la arquitectura que se haga en la ciudad, pretendiendo con ello, recuperar los aspectos formales, o al menos escenográficos, de la próspera Málaga del XIX.

1943 malaga.jpg

1943 – Málaga

De este programa de actuaciones, se pondrá en marcha rápidamente la conexión Alameda–Parque, iniciándose de inmediato, la demolición de las manzanas de casas apoyadas en la Acera de la Marina. Sobre los solares resultantes, se edificarán, de acuerdo con las condiciones constructivas definidas por González Edo a petición del Ayuntamiento, las 3 manzanas que van a definir la fachada más representativa de la ciudad a partir de ese momento.

El urbanismo del Periodo Autárquico en Málaga, tiene un gran interés marcando en sus líneas directrices el importante desarrollo urbano posterior de la ciudad, tanto por las previsiones que en los documentos de la época se hacen sobre cómo debía de ser la expansión futura de Málaga, cómo en la posterior, e interesada, dejación que, ya en los años 60′, se hará del Plan General de Ordenación Urbana de 1950.
Persisten no obstante en el tejido actual de la ciudad los barrios que se levantaron tras la Guerra civil para solucionar los graves problemas de vivienda que se le planteaban a los habitantes de Málaga de aquella época, y que siendo herencia de períodos históricos anteriores, habían alcanzado tras la guerra un agravamiento máximo al que se quiere hacer frente en aquel momento, aún con los limitados medios que un país destrozado permite.
barrioa autarquia.jpgAsí en líneas generales, con la construcción de los nuevos Núcleos de Viviendas (Grupo Generalisimo Franco de Ciudad Jardín (1937), Grupo de viviendas de Santo Tomás, en el Arroyo de Los Angeles, para funcionarios de la Diputación Provincial (1938), Haza Campillos Alto y Bajo -hoy destruído- (1940), Viviendas de Haza Cuevas, o de Nª Sª de la Victoria, o de J.L. Arrese (1940), Viviendas para Pescadores en El Palo -hoy destruidas- (1940-44), Grupo Torres de la Serna o de viviendas de la Tabacalera (1946), Grupo Cantó en el Paseo maritimo (1946), Barriada del Generalísimo Franco de Carranque (1950), Grupo de viviendas del Canódromo (1953), Barriada Sixto en la carretera de Cádiz (1954), Barriada José Antonio-Girón en la carretera de Cádiz (1955), Santa Julia, en la Ronda Intermedia (1957), Portada Alta o Sánchez Arjona (1959), Viviendas del “26 de Febrero” (1959), Viviendas del “4 de Diciembre” (1959), Grupo José Solís Ruiz en Dos Hermanas (1960), Grupo Obispo Herrera Oria en Ciudad Jardín (1962), Grupo Virgen del Carmen en Ciudad Jardín (1964), se produce el salto del “centro” (el antiguo Centro Histórico) a la “periferia urbana”, dónde se quiere crear expresamente una “nueva centralidad”, el Polígono de la Alameda, y se reestructurará la nueva ciudad, expansionándose por la vega al O del Guadalmedina, cuya puesta en valor preludian todas las construcciones autárquicas, sobre l0 que todavía entonces se conocía con el decimonónico nombre de “ensanche”. 
En este amplio espacio al O se construirá todo un amplio arco de barrios autárquicos que se dedica a “funcionarios, empleados y obreros”, según la propia propaganda del  momento. En el centro de ese arco, y de la propia vega, se habrá de situar el proyecto constructivo más ambicioso de todos, y el más completo desde el punto de vista urbanístico: “La Barriada del Generalísimo Franco en Carranque”, Se dispondrá además ésta, sobre el gran vial (posteriormente, Prolongación de la Alameda) que vertebrará -realmente dislocará- todo el tráfico urbano, despreciando la tradicional disposición de ejes paralelos a la costa, en corte oblícuo con los procedentes del interior (cuyo elementos más representativos son la propia carretera de Cádiz y la casi desaparecida c/ de Peso de la Harina).
poligono carranque.jpgLa barriada de Carranque fue en su momento la más importante realización ‘urbanística de promoción oficial que jamás se había realizado en Málaga, de forma que a los ojos de los propios habitantes aparecía ésta como la construcción de un nuevo pueblo a las afueras de Málaga, lo que venía plenamente justificado por las propias concepciones teóricas de los constructores del Régimen,’ los cuales concibieron la barriada como un “núcleo o ciudad satélite”, respecto al núcleo central de Málaga, de forma que se la dotaba de todos los servicios y equipamientos comunitarios precisos para el desenvolvimiento de sus habitantes, conjugándose el modo de vida rural -tan apreciado por los ideólogos del Régimen- en el medio urbano.

El BOE de 18.7.1950, recoge la aprobación del PGOU-1950 de Málaga, incluyéndose la disposición que obliga al Ayuntamiento de la ciudad a su desarrollo urgente en proyectos parciales.

Parte el autor del PGOU de un estudio en profundidad del medio y de las estructuras sociales y productivas en su ámbito de influencia. Desde el punto de vista de la plenitud democrática, ya hecha cultura, en la que vivimos, sorprende en su lectura, la ausencia de cualquier connotación ideológica en sus contenidos documentales. Establece como causa primera de los males a remediar, el bajo nivel de vida de la población y define como líneas base de actuación, el desarrollo industrial fundamentado en la potenciación de las fuentes de riqueza y la redistribución de la riqueza para generar una demanda de productos por la vía del consumo.

En consecuencia con todo ello, propone un PGOU orientado a la consecución de 3 objetivos básicos, Mejora de la infraestructura del transporte, Transformación de la cuenca del Guadalhorce en regadío y la Ordenación de la faja costera bajo criterios de promoción y consolidación de la industria turística.

1950-A PGOU.jpg

1950 PGOU.jpgEl Plan de González Edo es un modelo de análisis del territorio desde múltiples perspectivas, diagnóstico de sus males y carencias y definición de actuaciones urbanísticas para su solución. Aporta elementos novísimos en su momento y que hoy tienen plena vigencia, como las directrices destinadas a mantener y preservar la estética de la ciudad, protegiendo los barrios históricos o los edificios con valor artístico o histórico e, incluso, estableciendo un régimen de subvenciones a particulares para promover la conservación del patrimonio arquitectónico de la ciudad.

En relación al esquema viario, pone un énfasis especial en la necesidad de mejorar las conexiones de la ciudad con su área de influencia mejorando las carreteras que conectan con el valle del Guadahorce y con la vega de Antequera y modificando el trazado del acceso de la carretera de Granada para entrar a la ciudad por el Paseo Marítimo.

En el viario interior, propone la prolongación de la calle Marqués de Larios hacia el Norte para convertirla en eje principal de los movimientos norte–sur que se completaría con un eje transversal E-O definido por el Parque, la Alameda y su prolongación. Este último elemento se proyecta sobre el Barrio del Perchel con el máximo respeto a su fisonomía tradicional, con una afectación mínima a lo existente y a enorme distancia del urbanismo de “tabla rasa” preconizado y ejecutado, años más tarde, por el I.N.U.R. El extremo oriental de este eje transversal se resuelve en la zona de la Malagueta que se ordena de forma bien diferente a lo que hoy se puede contemplar en ella, incluso se reserva espacio para la construcción de un parque de atracciones.

1950-b.jpgOtras piezas del sistema viario que se incluyen en el Plan son la conexión Alameda–Parque tras el derribo de las viejas casas de la Acera de la Marina, la prolongación de la calle Armengual de la Mota por la calle Jaboneros, el Paseo Marítimo cuya construcción ya se había iniciado, la ejecución de una vía de borde rodeando la Alcazaba desde la plaza de la Aduana hasta Barcenillas y la instalación de un funicular a Gibralfaro arrancando desde la Cañada de los Ingleses.

Aunque se aparte del eje argumental de la presente exposición, es ineludible dejar constancia aquí de cómo los espurios intereses que bajo la bandera de la “modernidad” encubrían realmente un insaciable afán especulativo, dieron al traste con un modelo de urbanismo en excelente equilibrio entre la tradición y el progreso. Por iniciativa de un particular y argumentando un defecto de forma, el Tribunal Supremo derogó en 1964 el PGOU de Málaga con el complaciente silencio de la autoridad municipal quien puso en acción una anticuada ordenanza de edificación que databa de principios de siglo y que permitió el crecimiento caótico y desmesurado de un parque inmobiliario que no tenía más razón y sentido que el rápido beneficio económico. Conviene recordar que el actual Municipio de Torremolinos se encontraba incluido en el ámbito de actuación del referido PGOUM.

1971.jpgEl nuevo PGOU-1971, ya redactado bajo las directrices de la primera Ley del Suelo (1956), tardó en llegar; fue aprobado en 1971 y sus redactores fueron los Arquitectos Municipales Eduardo Caballero y Ricardo Álvarez de Toledo.

Este Plan no consiguió poner orden en el caótico desarrollismo de los 60′ y en relación con la infraestructura viaria apunta a la implantación de un sistema de vías principales radio–concéntricas estructurado sobre un eje N–S que se apoya en las márgenes del río Guadalmedina y otro transversal basado en la Carretera de Cádiz por el O y el Paseo Marítimo por el E. Ambos ejes carecen de la necesaria continuidad y presentan tramos difusos que desvirtúan su funcionalidad.

Con la llegada de la democracia se organiza y asienta el movimiento vecinal que empieza a reclamar un nuevo modelo para la organización de la vida ciudadana al tiempo que el sector profesional del urbanismo hace oír su voz en demanda de los mecanismos que permitan corregir la penosa herencia recibida de los años 60′ y que propicien la posibilidad de reconducir y controlar los procesos de extensión residencial comprometidos por el planeamiento heredado. Este nuevo PGOU-1983 es encargado a los Arquitectos Damián Quero, Salvador Moreno Peralta y José Seguí y es aprobado definitivamente en noviembre de 1983.

1983 pgou.jpg

1983 PGOU Málaga

La ciudad que aborda este Plan para su ordenación se encuentra desestructurada y fragmentada, para su corrección se trabaja sobre el viario de segundo nivel buscando la mejora de itinerarios y la creación de un tejido de mayor coherencia que permita el “cosido” de las diferentes piezas urbanas y, en general, la interconectividad de la ciudad.

La red arterial, como sistema básico de la movilidad urbana, sigue planteándose sin la precisa concreción, aunque se apunta, en esta ocasión, hacia un sistema arborescente con una implantación muy escalonada a lo largo del tiempo. Como consecuencia de todo lo anterior, en este momento, las vías de circunvalación, es decir, las Rondas, se encuentran funcionando como elementos de la, prácticamente, inexistente red arterial sin que en su concepción hayan sido proyectadas como tales y por su situación de vías de borde, tengan muy limitada su eficacia.

En cumplimiento de las propias previsiones del Plan, en 1991 se acuerda por el Ayuntamiento de Málaga su Revisión que tras los sucesivos trámites administrativos, es aprobado en febrero de 1996.

Este nuevo PGOU-1996 orienta su actuación a actualizar las determinaciones y dotaciones del Plan anterior y a incorporar ordenadamente, los proyectos de las actuaciones singulares que se han planteado a lo largo de los 10 años anteriores.

En otro nivel, hay que destacar que este Plan asume, en principio, el reto de preparar la ciudad para un cambio en la concepción territorial que ha de venir condicionada por la implantación del Área Metropolitana.

García Villanova, J. y Serón de la Torre, A., Evolución Histórica de la trama viaria del Centro 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Desde la fecha de vigencia del PGOU (1997) ha sido promulgada nueva legislación, urbanística y sectorial, estatal y autonómica que inciden en la forma y contenido de las determinaciones que el planeamiento municipal debe establecer. Así mismo, la aprobación de la Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía, exige adecuar la legalidad urbanística municipal al nuevo marco legal autonómico. 

Estas razones unidas al hecho de que a finales del año 2002 se planteara y comenzaran los estudios por parte de la Gerencia Municipal de Urbanismo para adaptar y revisar el Programa de Actuación del PGOU de Málaga, al haber transcurrido 4 años desde que fue aprobado definitivamente dada la necesidad real de revisar las actuaciones previstas en el PGOU para 12 años, (algunas de las cuales habían sido culminadas en una proporción superior al 70% en el cuatrienio discurrido), hizo necesario proceder a la revisión-adaptación del “Plan General de Ordenación Urbana de Málaga” y de su normativa urbanística, realizándose su elaboración en la forma prevista en los Capítulos II, IV del Título I de la citada Ley, sustituyendo a la ordenación urbanística general anterior.

El Excmo. Ayuntamiento a través de su Junta de Gobierno Local, en sesión celebrada el 30.7.2004, acordó aprobar Moción del Teniente de Alcalde Delegado de Urbanismo, Obras y Desarrollo Territorial, de fecha 26.7.2004 que proponía aprobar la formulación de la revisión-adaptación del PGOU de Málaga y su normativa urbanística para dar encaje a las disposiciones de la LOUA que son de inmediata y directa aplicación.

Para estos trabajos de revisión la dirección administrativa del proceso técnico fue, y sigue siendo asumida por el entonces Jefe del Departamento de Planeamiento y Gestión de la Gerencia Municipal, y actual Gerente D. Javier Gutiérrez Sordo, y la dirección exterior y la organización de los profesionales colaboradores va a ser encomendada al arquitecto Damián Quero Castanys, director del Plan General vigente, que también codirigió el Plan General de 1997 y del 1983, estando por tantovinculado desde los años 80′ a las tareas de planeamiento urbano municipal de Málaga.

Tras adoptar el Acuerdo de formulación de la revisión-adaptación del PGOU, con fecha Agosto de 2004 se recabó la documentación e información necesarias de los Organismos públicos gestores de intereses públicos en el término municipal, así como de los concesionarios de servicios públicos y de los particulares que pudiesen aportarla para fomentar la coordinación administrativa y la participación ciudadana enel proceso de su elaboración, tramitación y aprobación, trasladándoles el citado acuerdo, solicitando la pertinente colaboración interadministrativa.

En Diciembre de 2004 se reitera mediante nuevo escrito la petición realizada anteriormente, con el fin de agilizar los trabajos de Revisión del Plan General. A principios del 2005 el Equipo Redactor mantuvo contactos y reuniones de trabajo con particulares y vecinos en las distintas Juntas Municipales de Distrito, recabándose la documentación e información necesarias para su plasmación en el documento de Avance.

Una vez que los trabajos de elaboración del documento de revisión-adaptación del “Plan General de Ordenación Urbana de Málaga” hubieron adquirido el suficiente grado de desarrollo, por la Ilma. Junta de Gobierno Local en sesión ordinaria celebrada el día 1.7.2005, se adoptó acuerdo aprobatorio del documento de “Avance de la Revisión-Adaptación del PGOU de Málaga”, según documentación técnica y memoria fechada junio/2005, redactada de oficio; acuerdo que fue completado con otro de fecha 15.7.2005.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Con fecha 11.7.2006 la Junta de Gobierno Local ha adoptado acuerdo aprobatorio del “proyecto” del documento de “Revisión-Adaptación del PGOU de Málaga» en base a la documentación redactada de oficio fechada “junio de 2006”, y en sesión extraordinaria celebrada el 26.7.2006 aprobó inicialmente la “Revisión-Adaptación del PGOU de Málaga”, disponiendo someter a información pública la documentación integrante del Plan General mediante anuncios que aparecieron publicados en el BOP de Málaga de fecha 27.7.2006 y en el periódico Diario Sur de 28.7.2006, aprobándose provisionalmente el documento de “Revisión-Adaptación del PGOU de Málaga” por el Excmo. Ayuntamiento Pleno, mediante acuerdo adoptado en sesión extraordinaria celebrada el 14.8.2008, y el 9.6.2009 fue aprobado mediante acuerdo plenario municipal el Documento fechado en “Junio-09”, que contenía las modificaciones y correcciones de las determinaciones del documento de “Revisión-adaptación del PGOU de Málaga” fechado en julio de 2008, aprobado provisionalmente por el Excmo. Ayuntamiento Pleno de Málaga, en sesión extraordinaria celebrada el 14.8.2008, con carácter previo a la resolución de aprobación definitiva por el órgano competente de la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía. La Consejera de Obras Públicas y Vivienda, mediante Orden de 21.1.2011, aprueba definitivamente de manera parcial la Revisión del PGOU de Málaga, de conformidad con el artículo 33.2.c) de la LOUA, con la reserva de la simple subsanación de las deficiencias observadas en el instrumento de planeamiento, y supedita su registro y publicación al cumplimiento de las determinaciones señaladas en el subapartado a) del apartado primero. Esta Orden se publica en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía núm. 29, de 10 de febrero de 2011.

Distritos_Municipales.png

El primitivo Casco histórico, delimitado por la calle Carreterías al N y la Alameda Principal y el Paseo del Parque al S, se sitúa al O del Guadalmedina y al E del Gibralfaro, en el que se encuentra el Castillo. Esta zona, caracterizada por un trazado propio de las ciudades musulmanas, fue modificada con el Plan de 1891, regularizando su trama al S. La ciudad se extendió en torno a este núcleo hacia el N y saltando el río, con los barrios tradicionales de Perchel y Trinidad, en lo que hoy se conoce como distrito centro, que queda limitado al norte por la avenida del Guerrero Strachan y al S por el puerto de la ciudad. Se incluyen también en este distrito los barrios cercanos a la estación, comprendidos entre el mar y la avenida de Andalucía, que a partir de la Alameda se separa de su trazado paralelo a la costa.

Al E del anterior se encuentra el distrito 2, o Este, que se extiende siguiendo la costa. La zona más próxima al mar se desarrolló en primer lugar y está compuesta en muchos casos por pequeñas casas de pescadores que se han ido sustituyendo con el paso de los años por nuevas viviendas. A partir de la década de los 70′, se fue colmatando la trama, principalmente con conjuntos de viviendas unifamiliares, hasta llegar a la zona montañosa del norte, y llegando a formar un continuo construido entre el núcleo y las zonas más alejadas como El Palo o Punta.

También al E del Guadalmedina y al N del distrito Centro, se encuentra el distrito 3, Ciudad Jardín, comprendido entre la avenida del Guerrero Strachan, a excepción de los barrios Los Naranjos y Las Flores, y hasta el límite marcado por la Autovía del Mediterráneo. El origen del distrito está en la zona más próxima al río, dónde se situaron ya en los años 30′ las primeras viviendas, a las que siguieron las planteadas por el PGOU de José González Edo de 1950, según el modelo de la Ciudad Jardín. Más a delante, principalmente en los 80′, se extendieron las edificaciones de la zona hacia el E, tanto con zonas de viviendas autoconstruidas, como con otras de bloque abierto de gran altura. Al otro lado del Guadalmedina, frente a la Ciudad Jardín, se encuentra el distrito 5 o Palma‐Palmilla.

Éste se extiende desde la avenida de Los Ángeles, al S, hasta la A‐7 al N, y queda delimitado a E y O, por el río y el monte respectivamente. El distrito queda dividido en 2 por la avenida de Valle‐Inclán, continuación de la avenida del Guerrero Strachan que conecta las dos márgenes del río. La zona S se caracteriza por la presencia del estadio de La Rosaleda, y la Universidad, y se compone tanto por barrios de los 70′, como Arroyo de los Ángeles, catalogada por el Plan General como Colonia Tradicional, o Martiricos, formado por bloque lineales de 4 y 5 plantas, como de barrios más recientes, como La Roca. La zona situada al N de la avenida de Valle‐Inclán se encuentran la Palma y la Palmilla, formadas fundamentalmente por viviendas construidas con ayuda pública, que alojaron a parte de la población que residía en el Perchel y la Trinidad y chabolistas del Arroyo del Cuarto.

Al S del distrito Palma‐Palmilla, en la margen derecha, y limitando con la Trinidad, perteneciente al distrito centro, se encuentra el distrito Bailén‐Miraflores. Éste queda delimitado por la avenida Haya Carlos al S y la de Los Ángeles al N. El distrito queda dividido en 2 por la avenida de Valle‐Inclán; la zona este estructurada por el Camino de Suárez, y la zona O, comprendida entre esta avenida, la Ronda O y el monte, de más reciente creación.

Al S de Bailen‐Miraflores, se encuentra el distrito Cruz de Humilladero, colindante con el distrito Centro. El distrito, delimitado por las vías del tren al S, y la avenida Carlos de Haya al N, está estructurado por la avenida de Andalucía que lo conecta con el centro de Málaga. Atravesado de N a S por la Avenida del Mediterráneo en forma de Ronda Oeste, queda dividido en 2 zonas, la O formada por polígonos industriales, y la E principalmente residencial con un área industrial al S. En esta zona se encuentran importantes promociones de vivienda pública de los 50′, como la barriada de Carranque, Santa Julia o 4 de diciembre, ya de los 60′.

Al S de Cruz de Humilladero, comprendido entre las vías del tren, al NO, y el Mediterráneo al SE, se encuentra el distrito 7, Carretera de Cádiz. Estructurado por la avenida de Velazquez, antigua carretera de Cádiz, el distrito se compone de distintas promociones de vivienda pública de los 50′ y 60′, como Girón, 25 años de Paz o Dos Hermanas. Se alternan en esta zona promociones unitarias de bloques lineales de hasta cuatro plantas, con grandes torres como las de Los Girasoles o La Paz.

Separados del núcleo principal, Churriana, Campanillas y Puerta de la Torre se constituyen como distritos independientes. Churriana, al S del Guadalhorce se caracteriza por la presencia del aeropuerto, estableciéndose principalmente polígonos industriales entre éste y el cauce del río. Al S del aeropuerto se concentran distintos barrios, que en algunos casos eran pueblos independientes con cierto carácter rural. Campanillas al NO, se compone de una zona industrial estructurada por la autovía del Guadalhorce, en la zona más cercana al núcleo urbano, y distintos núcleos residenciales algo desestrcuturados al N y S de esta vía. La instalación en los últimos años del Parque Tecnológico, ha supuesto un impulso para esta zona, tradicionalmente humilde. Puerta de la Torre, el distrito más cercano al núcleo principal, se sitúa al NO de éste, llegando a tener cierta continuidad con el distrito Bailén‐Miraflores con el que se conecta gracias a la avenida de Lope de Vega, prolongación de Carlos Haya.

En el informe “Análisis Urbanístico de Barrios Vulnerables 1996. Catálogo de Áreas Vulnerables Españolas”. Ministerio de Fomento‐Instituto Juan de Herrera. ETSAM-UPM‐ HERNÁNDEZ AJA, Agustín se identificaban en 1991 los barrios vulnerables de 1.‐ La Unión, 2.‐ Huelin, 3.‐Princesa, 4.‐ Carranque, 5.‐San Rafael, 6.‐ Haza Honda, 7.‐ San Carlos Condote, 8.‐La Luz, 9‐.Ardira, 10.‐ Puerta Blanca, 11.‐ San Pablo Apostol, 12.‐ Camino Suarez, 13‐ Nuestra Señora de la Esperanza, 14.‐ La Bresca, 15.‐Palmilla, 16.‐ La Palma, 17.‐ Casco Catedral, 18.‐ San Felipe Neri, 19.‐ Capuchinos, 20.‐ Guerrero Strachán, 21.‐Monte Dorado, 22.‐ Ciudad Jardín, 23.‐ Granja Suarez, 24.‐ Puerto de la Torre y 25.‐ Barceló, (Málaga responde a datos de vulnerabilidad que afectan prácticamente a la totalidad de la ciudad, a excepción de la zona este de Málaga donde se localizan las viviendas de calidad de la gente con rentas altas. Mientras que toda la zona hacia el interior y la zona oeste se caracteriza por contar con viviendas designadas por el Ayuntamiento como CTP (Casa Tradicional Popular), que surgieron de modo espontáneo como autoconstrucción con carencias en infraestructuras. Estas zonas, al ser absorbidas por el crecimiento planeado, son asumidas (las de cierta calidad ambiental) y dotadas de las infraestructuras por parte del Ayuntamiento).

En 2001 serán los barrios de 1.‐ Cruz de Humilladero, 2.‐ Princesa, 3.‐ Huelin, 4.‐ Jardín de la Abadía, 5.‐ Santa Julia/4 de diciembre, 6.‐ Carranque, 7.‐ El Duende/Cortijo de Torres, 8.‐ San Rafael, 9.‐ Tiro de Pichón, 10.‐ Portada Alta, 11.‐ Haza Onda/Girón, 12.‐ Recio‐ San Carlos Condote, 13.‐ Dos Hermanas/Nuevo San Andrés, 14.‐ Vista Franca/Ardira, 15.‐ La Luz/Nuevo San Andrés, 16.‐ La Paz/Los Girasoles, 17.‐ Trinidad Este/Perchel Norte, 18.‐ Trinidad Oeste, 19.‐ Suárez, 20.‐ Victoria Eugenia/Bresca, 21.‐ La Roca, 22.‐ La Rosaleda/Martiricos, 23.‐ La Palma/La Palmilla, 24.‐ Casco Histórico Oeste, 25.‐ La Goleta/San Felipe Neri/La Merced, 26.‐ El Ejido/Lagunillas/La Victoria, 27.‐ El Molinilla/Segalerva/Capuchinos/San Miguel, 28.‐ Ciudad Jardín Sur/Los Naranjos/Las Flores/Pinares, 29.‐ Ciudad Jardín centro/Herrera Oria/Sagrada Familia, 30.‐ Los Cipreses/Mangas Verdes/Monte Dorado/Cortijo Bajo, 31.‐ Ciudad Jardín Norte/Los Viveros/Alegría de la Huerta, 32.‐ El Palo y 33.‐ La Noria, junto a las zonas de LOS ASPERONES (en el borde occidental de la ciudad, que según los datos del Censo 2001, presenta altos porcentajes de población sin estudios, paro, y viviendas sin servicio o aseo. Se apoya sobre la Nueva Ronda de Circunvalación Oeste (A‐7) y la Autovía del Guagalhorce. Queda separada del casco urbano por ambas vías y por los grandes polígonos industriales del que se desarrollan entre las Rondas Oeste, con lo que se encuentra altamente incomunicado. Se trata de un pequeño núcleo residencial configurado a base de viviendas longitudinales de una sola planta. Es uno de los enclaves más marginales de la ciudad, fuertemente degradado material y socialmente. Se perciben altos índices de criminalidad y delincuencia), CASTAÑETA (al O del centro urbano de Málaga, entre dos grandes infraestructuras como son la Autovía del Guadalhorce y las vías del ferrocarril, con un alto porcentaje de paro. Se trata de una antigua barriada compacta en medio de un terreno semiagrícola conformada a base de edificaciones de baja altura de manzana cerrada. En 1992 se construyen 180 viviendas sociales, que provocan serios conflictos entre los nuevos habitantes y la población local. Existen demandas por cuestiones de violencia y criminalidad relacionada con la droga; así como protestas por la contaminación acústica que emana de la Autovía), CAMPANILLAS (al O del casco urbano de Málaga, más allá de la Nueva Ronda Oeste, que se caracteriza por altos porcentajes de paro, población sin estudios y viviendas, aunque no alcanza la población mínima, 3.500 habitantes, para ser incluido en el Catálogo. Se percibe una deficiente accesibilidad, debido a la incomunicación que provoca la presencia de grandes infraestructuras como la Nueva Ronda y la Autovía de Guadalhorce. Se trata de una antigua barriada, conformada por edificaciones de baja altura y con calles estrechas), EL BULTO (antiguo barrio popular de pescadores, adosado al El Perchel, y creado en 1860. Según los datos del censo de 2001, tiene altas tasas de paro y de viviendas sin servicio o aseo. Hoy en día se compone de una veintena de casas que han resistido con dificultades el paso de los años. En la actualidad se encuentran rodeadas de nuevos edificios en altura. Se encuentra en proceso inminente de demolición, de manera que se da paso a una nueva urbanización que aproveche la buena localización geográfica, muy próxima a la costa. Ha sido en las últimas décadas un enclave muy marginal de la ciudad, relacionado con la droga y de elevada criminalidad).

Malaga GE3.jpgAdemás los Grandes Desarrollos residenciales pendientes de edificar en Málaga acumulan una edificabilidad prevista de 7.638.935 m2 para 70.140 viviendas, estando pendientes 51.777 viviendas. Son sectores urbanizados en proceso de edificar como CAMINO de SAN RAFAEL (326.990 m2 de suelo para 422.250 m2 de techo residencial para 3.211 viviendas, quedando pendientes 1.921), o sectores  no urbanizados aún tales como  BUENAVISTA (270.969 m2 de suelo para 136.210 m2 de techo para 1.048 viviendas), o CAMPANILLAS NOROESTE (201.859 m2 de suelo para 110.723 m2 de techo para 1.002 viviendas), COLMENAREJO NORTE (364.298 m2 de suelo para 119.958 m2 de techo para 1.252 viviendas), LAGAR DE OLIVEROS (951.483 m2 de suelo para 470.000 m2 de techo para 4.700 viviendas), LIRIA ESTE (339.440 m2 de suelo para 152.780 m2 de techo para 1.468 viviendas), REBANADILLA (208.505 m2 de suelo para 145.884 m2 de techo para 1.422 viviendas), REPSOL (127.660 m2 de suelo para 177.548 m2 de techo para 1.331 viviendas), ROJAS/SANTA TECLA (1.535.133 m2 de suelo para 290.933 m2 de techo para 2.238 viviendas), SAN CAYETANO (729.637 m2 de suelo para 213.963 m2 de techo para 1.822 viviendas), SANCHEZ BLANCA (660.771 m2 de suelo para 348.120 m2 de techo para 2.678 viviendas), SOLIVA OESTE (179.249 m2 de suelo 100.255 m2 de techo para 1.003 viviendas), STA ROSALIA SUR (641.976 m2 de suelo para 288.329 m2 de techo para 2.778 viviendas), VAGA SAN GINES (615.953 m2 de suelo para 431.295 m2 de techo para 4.205 viviendas); o en proceso de urbanización CERAMICAS (375.251 m2 de suelo para 190.792 m2 de techo para 1.833 viviendas), o EL RETIRO (373.067 m2 de suelo para 136.727 m2 de techo para 1.052 viviendas, pendientes 1.017), o UNIVERSIDAD (402.866 m2 de suelo para 279.001 m2 de techo para 2.147 viviendas), o el sector VEGA LOS MARTINEZ (458.706 m2 de suelo para una edificabilidad residencial de 321.508 m2 para 3.134 viviendas).

La estratégica situación de la bahía de Málaga, en el eje marítimo del Estrecho de Gibraltar, y la existencia de ensenadas naturales resguardadas por un alto cerro, fueron determinantes en el origen fenicio de la ciudad, que descubrieron este puerto natural como base para establecer relaciones comerciales.
Por lo que desde sus orígenes y a lo largo de las sucesivas culturas que han colonizado la ciudad, romana, árabe o medieval, la relación íntima de la ciudad con el puerto ha sido una de sus constantes históricas, jugando este un papel esencialmente comercial, determinante para el desarrollo de la ciudad.
Al igual que ocurre en otras muchas ciudades mediterráneas, ha sido el mar el que la ha ido generando y transformando a lo largo de la historia, actuando como vía de intercambio cultural y de flujos de población y mercancías, forjando un lugar plural y polivalente donde coexisten diversos paisajes y ambientes de distintas épocas.
La actividad marítima ha ido afectando a lo largo de los siglos al puerto y a la ciudad, que iba absorbiendo paulatinamente los cambios en su complicada trama urbana y social, dando lugar a una ciudad culturalmente rica.
Desde sus orígenes el frente marítimo de Málaga ha estado formado por tres ensenadas que han ido avanzando hacia el mar a lo largo de la historia, sobretodo la más cercana al río que iba sufriendo los continuos aportes de arena de este, y acogiendo, en unas u otras, las actividades portuarias de cada época.
En el período fenicio la actividad portuaria estaba localizada en dos áreas diferenciadas, un puerto al pie del asentamiento inicial1 que estaba más integrado en la ciudad, con fábricas de salazones y piscinas salsarias, y otro puerto, más operativo, que debiera estar junto al río, cerca de la Plaza Pública, actual Plaza de la Constitución, dándole el carácter de foro comercial y administrativo que ha mantenido a lo largo de la historia
Durante la época musulmana, aproximadamente del s.VIII al s.XV, se mantiene la existencia de estos 2 puertos aunque no exactamente su ubicación. El más comercial sigue estando junto al río aunque más avanzado hacia el mar por los constantes aportes de arena. Este puerto estaba delimitado por las Atarazanas y el Castillo de los Genoveses, que servía de charnela con el puerto ciudadano. Este último estaba situado en la ensenada central, ya que el puerto fenicio había sufrido los desprendimientos de la colina. La actividad económica se concentraba en los alrededores del castillo, puesto que estaba a caballo entre los dos puertos.

ciudad puerto mar s VIII-XV.jpg

Málaga – Ciudad/Puerto del mar del s VIII al s XV
La ciudad estaba amurallada, y era en sus puertas donde se concentraba toda la actividad, destacando la Puerta del Mar, que, en el siglo XVI, enlazaron con la Plaza a través de la calle Nueva, para unir directamente la actividad portuaria con el centro comercial de la ciudad.
Durante el s.XVI Málaga se convierte en una importante ciudad mercantil a pesar de sus carencias infraestructurales, que se resolverán a finales de siglo con la construcción de un dique en la zona de levante, respondiendo esta ubicación a necesidades defensivas. La situación del nuevo dique, lejos de la actividad portuaria principal, provocó el traslado paulatino de la misma al área localizada entre el Castillo de los Genoveses y el nuevo dique (actual muelle 2) donde se concentrarían los 2 puertos en 1.
El siglo XVIII será el momento más importante de la relación puerto-ciudad. La actividad portuaria está totalmente trasladada a la nueva zona de abrigo donde se construirá el edificio de la Aduana (actual Museo de las Bellas Artes) que concentrará en sus alrededores toda la actividad económica. El rey Carlos III ordena vender las murallas que habían separado el puerto y la ciudad durante 10 siglos. Por lo que la ciudad y el mar quedan unidas por un puerto abierto convirtiéndose el cantil del muelle en una calle más de la ciudad.
ciudad puerto mar s XVIII.jpg

Málaga Ciudad/Puerto del mar s XVIII

Los antiguos terrenos portuarios, delante de las Atarazanas, son transformados e integrados en la ciudad, creándose en ellos la Alameda, una zona de jardines que servirá de esparcimiento a la compacta trama urbana.
El puerto es cada vez más importante, y la ciudad se convierte en una de las más prósperas del país. Pero este fuerte despegue industrial entra en decadencia a mediados del XIX, por lo que se intenta poner remedio con la potenciación del puerto y la construcción del ferrocarril, que tendrán lugar a finales de siglo.
La mejora consiste en la prolongación del dique antiguo y la construcción de un dique de poniente cerca del río, a la altura de las Atarazanas, de esta forma las aguas abrigadas abarcarían las 3 ensenadas originarias. Una de las características más importantes del nuevo puerto sería el avance de la línea de los muelles hacia el mar, cediendo a la ciudad los terrenos ganados, lo que permitiría, tras varias propuestas, realizar un gran Parque que continuara la Alameda por todo el frente marítimo de la ciudad. En la Alameda se habían construido las viviendas de la nueva burguesía resultante del periodo industrial. Con los nuevos terrenos ganados se propone un ensanche de ciudad que separaría la Alameda del mar.
Pero el nuevo puerto conlleva la construcción de las vías del ferrocarril, almacenes y vallas que supondrían el alejamiento definitivo entre el puerto y la ciudad. A su vez se llevaría a cabo, con los nuevos diques, un estrechamiento de la bocana, permitido por la maniobrabilidad del buque de vapor frente al de vela, que se traduce en una separación entre el puerto y el mar. Por lo que la ciudad y el mar quedaban distanciadas como nunca antes lo hubiera estado, pasando de la máxima conexión en el s. XVIII a una total separación por un área portuaria autónoma e independiente de la ciudad.
ciudad puerto mar s XIX-XXI.jpg

Málaga Ciudad/Puerto de mar s XIX-XXI

El nuevo puerto proporcionó a la ciudad un lugar donde construir su centro representativo, un magnífico parque, la apertura de la calle Larios que, al igual que la calle Nueva momento, uniría la Plaza de la Constitución con el nuevo puerto, la plaza de la Marina… pero a su vez definió con precisión los límites entre las instalaciones portuarias y la ciudad a través de una valla que aún se mantiene en la actualidad.
Desde las grandes transformaciones del s. XIX hasta el Plan Especial del Puerto de finales del s. XX no se han realizado importantes cambios en la relación puerto-ciudad.
El puerto de Málaga no llevó en esos 100 años una evolución paralela a los grandes cambios que se venían produciendo en el sector portuario, por lo que el puerto, con sus necesidades de crecimiento y actualización, y la ciudad, con la aspiración de volver a ver el mar y la demanda urbanística de nuevos espacios públicos, entran en una relación de casi 20 años de desacuerdos y diferentes propuestas hasta que en 2004 se firma un protocolo que se centra sobre todo en los muelles 1 y 2.
En este acuerdo se liberan estos muelles para uso ciudadano ya que la actividad portuaria se concentraría en el muelle 4 y mar adentro con la prolongación del dique de levante, donde se sitúa la nueva estación marítima, que permitiría construir en las nuevas aguas abrigadas 40 hectáreas de plataforma logística.
Por lo tanto, con este acuerdo, el puerto comercial vuelve a aquella ensenada entre las Atarazanas y el Castillo de los Genoveses, aunque bastante desplazada hacia el mar, y el puerto ciudadano queda limitado por éste y el antiguo dique, coincidiendo con el puerto ciudadano musulmán y fenicio.
ciudad puerto mar s XXI.jpg

Málaga Ciudad/Puerto del mar s XXI

Como ya apuntó Maclagan “el fundamento de las cosas está en su origen; averiguar su auténtica naturaleza supone conocerlos” (Maclagan, D. Mitos de la Creación. Editorial Debates. España. 1989)
Plano Puerto nombres.jpg

Más allá del PGOU vigente, sobre Málaga inciden otros Planeamientos territoriales, Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA), Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA), Plan Director Territorial de Gestión de Residuos Sólidos Urbanos de Andalucía 1999-2008, enmarcado en el Plan Nacional de Residuos, Plan de Gestión de Residuos Peligrosos de Andalucía 2004-2010 (PGRP), Plan de Prevención de Avenidas e Inundaciones en Cauces Urbanos Andaluces, Plan para la Recuperación y Ordenación de la Red de Vías Pecuarias de la Comunidad Autónoma de Andalucía, Plan Forestal Andaluz, Plan Intermodal de Transporte Metropolitano de la Aglomeración Urbana de Málaga, Plan Andaluz de Sostenibilidad Energética (PASENER) 2007-2013, Plan Andaluz de Desarrollo Industrial 2008-2013, Plan Andaluz de Ordenación Comercial (PAOC) 2007-2010, Plan General de Turismo Sostenible de Andalucía 2008-2011, Plan de Infraestructuras para la Sostenibilidad del Transporte en Andalucia 2007-2013 (PISTA), Plan Concertado de Vivienda y Suelo en Andalucía 2008-2012 o el Plan Director del Aeropuerto de Málaga

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Málaga, una alcaldía de museo.
La capital de la Costa del Sol lleva todo el siglo con el mismo regidor empeñado en abrir pinacotecas mientras acumula una deuda igual al presupuesto.
Cuando a la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, se le ocurrió adelantar las elecciones autonómicas al 22 de marzo, pilló al alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, del PP, con el paso cambiado. Tuvo que negociar a toda prisa una nueva fecha para inaugurar las sucursales malagueñas de dos de los museos más prestigiosos del mundo. Con dos días de diferencia, Málaga abrió en marzo las puertas del Centre Pompidou Málaga y del Museo de Arte Ruso San Petersburgo/Málaga. Entre los 2 han costado a los malagueños más de 14 millones de €, contando los contratos con el museo matriz  (sólo el del Centre Pornpidou ha costado 8 millones) y las obras. Se añaden a una colección municipal de pinacotecas que incluye el Museo Picasso y el Carmen Thyssen, entre otros. La obsesión del regidor conservador, que está en el cargo desde que empezó el siglo XXI, es retener a brochazos en la ciudad a los 11,7 millones de viajeros extranjeros que llegan al aeropuerto Málaga-Costa del Sol buscando las playas de su área metropolitana y provincia.
El barniz de glamour que la corporación municipal quiere darle a Málaga contrasta, sin embargo, con la situación de la población y los datos que evidencian que el modelo de acción social no ha avanzado mucho en lo que va de siglo. El PIB per cápita, de 7.865 € al año, está claramente por debajo de la media de las demás provincias, y muy por debajo de capitales de su tamaño. Málaga es la 2ª ciudad de Andalucía por número de habitantes y la 6ª de España. Pero ocupa el último lugar entre las ciudades de más de medio millón de habitantes en peso del gasto social en sus presupuestos de 2015, con 65,9 millones de € declarados, un 9,4% del total, frente al 17,4% de Barcelona.
Sin embargo, su deuda es de 669 millones de €, casi la misma cantidad que los presupuestos anuales. En el período álgido de la crisis inmobiliaria, entre 2007 y 2012, Málaga ocupaba la 6ª posición entre las capitales de España con más ejecuciones hipotecarias, sólo superada por Barcelona, Madrid, Valencia, Alicante y Murcia. La capital de la Costa del Sol acumuló 19.458 ejecuciones hipotecarias en ese período.
Pese a que los presuntos beneficios económicos no inciden en la población, Málaga pasa por ser la capital económica de Andalucía. El anuario económico de La Caixa la sitúa como la ciudad andaluza con más actividad económica y la 4ª de España. Es la sede de la principal entidad financiera de Andalucía, Unicaja, y tiene en común con Barcelona la forja de una burguesía industrial que surgió prácticamente al mismo tiempo que la del norte de España, en el siglo XIX. El Partido Popular lleva gobernando la ciudad desde hace 20 años, 5 con Celia Villalobos y 15 con De la Torre al mando. Durante ese tiempo, la provincia ha visto pasar de largo uno de los intentos más definidos por introducir un modelo de democracia participativa, llamado Parlocal. Este proyecto levalió a la Diputación de Málaga (PSOE) el apoyo de la Unión Europea. El concepto de ciudad inteligente surgió en el seno de los movimientos de democracia participativa y Málaga no ha destinado apenas recursos a este epígrafe, pero los presupuestos de 2015 reflejan una partida de 3,5 millones de € para cereforzar el posicionamiento de Málaga como ciudad inteligente”.
Cercanías: una radiografía diferente de nuestras ciudades. Diagonal-La Marea. 2016

malaga_area.jpg

Málaga hoy tiene una población de 569.130 habitantes y un parque residencial edificado de 243.975 viviendas, de las cuales 13.003 (el 5,33%) son unifamiliares.

Destacar que su parque de viviendas está compuesto por cerca de un 7% anterior a los 50′ y que de los 60′ son 43.213 viviendas (el 17,7%), de los 70′ son 72.416 viviendas (el 29,7%), de los 80′ son 33.686 viviendas (el 13,8%), de los 90′ son 28.519 viviendas (el 11,7%), y de la década prodigiosa 2000-2009 son 47.745 viviendas (el 19,6%). Para hacerse una idea comparativa en el boom de los 2000′ se han hecho tantas viviendas nuevas como una ciudad entera del tamaño de su vecina Fuengirola (47.000 viviendas).

p_2_2_03p_2_2_02

p_2_2_01

Calificacion PEPRI Málaga

Más allá de los asuntos en la cabeza de la Gerencia de Urbanismo (Disciplina Urbanística, Licencias, Inspección, Conservación,…) el Ayuntamiento emprende acciones para peatonalizar el lateral de la Almeda, salvaguardar el camino de la Alcazaba, subastar la edificabilidad de la Plaza del Teatro, arreglar el puente de la Trinidad, estudiar la parcela de Repsol, un nuevo plan de barriadas, puentes-plazas sobre el cauce del Guadalhorce, la plaza de Tabacalera, Poniente o Teatinos el crecimiento hacia el oeste de la ciudad, el paseo del Puerto… Muchos, muchos frentes abiertos para una ciudad abierta, que busca el espacio para su ciudad, hasta hace bien poco, costreñida por el Puerto (y su Aduana), atravesada por el Guadalmedina y creciendo hacia los exteriores entre autovías y nudos de infraestructuras. Hay mucho más que conciliar, turismo y peatonalización de las vías, residentes y ruidos, servicios de limpieza, playas y costas, movilidad interna, redes urbanas de agua y saneamiento… y las ruinas en los edificios del casco antiguo… y transparencia en la gobernanza, el Observatorio del Medio Ambiente Urbano (OMAU), el Colegio de Arquitectos, las Asociaciones de Vecinos y los ciudadano (todos), se manifiestan por un urbanismo ciudadano (no administrativo), basado en la transparencia y el rigor.

Málaga ha decidido crecer, después de la digestión del boom, pero ha de apoyarse en los activos actuales, no puede dejar de mirar a su casco y a sus barriadas, y además ver Universidad o el PTA… 


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


…seguiremos analizando en próximas entregas los 250 municipios mayores de España.

PALMA DE MALLORCA, según Catastro, a 1.1.2015 por tamaño y fecha.

tabla-palma-2-121996e-314dadtaman%cc%83o-edificaciontabla-palma-edadtaman%cc%83o-edificacion

Estos gráficos representan el Parque Residencial de PALMA DE MALLORCA.

Son los Bienes Inmuebles, de uso VIVIENDA, matriculados a 1.1.2015, clasificados por tamaño y fecha de inscripción.

Cada barra horizontal representa una década, la inferior es la más reciente (2010-2014), y la superior la más antigua (<1900).

Cada color es un tamaño, del más cálido (<60 m2) al más frío (>180 m2).

La barra inferior (DELVI) representa el cálculo hecho desde Otropunto de la Demanda Latente de Vivienda (la demanda latente se configura por las personas que no tienen vivienda y que por su perfil sociológico (edad) y socioeconómico (no están en desempleo) son potenciales compradores). Es una estimación del número máximo de vivienda que constituye la demanda encubierta de una zona y se basa en las personas con el perfil de los actuales compradores de vivienda pero que todavía no han constituido un hogar.

palma-delvipalma-piramidetabla-palmapalma-catastro-2014-2016palma-inepalma-alquiler

Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


palma-ge6Palma de Mallorca, es un municipio de 208,63 km2 y una ciudad española, capital de la isla de Mallorca y de la comunidad autónoma de las Islas Baleares, sede del partido judicial número 3 de la provincia y de la diócesis de Mallorca. Está ubicada en la parte occidental del mar Mediterráneo y, dentro de la isla de Mallorca, está al suroeste. Se encuentra a unos 250 km al este de la península ibérica.

Su término municipal se extienden entre la Sierra de Na Burguesa y el Prado de Sant Jordi, limita con los términos de Calviá, Puigpuñent, Esporlas, Valldemosa, Buñola, Marrachí, Santa María del Camino, Santa Eugenia, Algaida y Lluchmayor, además de con el mar Mediterráneo. Corresponde al término municipal de Palma el subarchipiélago de Cabrera, formado por las islas de Cabrera, Conejera, Imperial, Rodona, Foradada, Plana, Pobre y otros islotes menores.

mapa_palma_mallorcaSe encuentra situada en el sector occidental de la isla de Mallorca, quedando enclavada entre las comarcas naturales de la Sierra de Tramuntana, la cual presenta un relieve accidentado definido por alineaciones de dirección NE-SO y por el Pla de Mallorca. Las mayores elevaciones están situadas en la alineación de la Sierra de Puntals, con los vértices Puntals (882 m) y Galatzó (1026 m). Hacia el noroeste el relieve desciende bruscamente hacia el mar, mientras que hacia el sureste el descenso es lento hacia el Pla de Mallorca, a través de las Sierras de Ram, Bauzá, Canyar, Son Bauzá y finalmente las Sierras de Na Burguesa, Cans y D’en Merrill, con alturas que rondan los 400 m, y que dominan el sector occidental de la bahía de Palma. El barrio de Génova se sitúa en las faldas de estas sierras a cotas que oscilan entre los 100 y los 140 metros sobre el nivel del mar.

La ciudad está situada en el centro de la bahía de Palma, a unos 13 msnm. Varios torrentes, como la Riera, o Gros la atraviesan desembocando en el Mediterráneo.

Palma-de-Mallorca 3D.jpgSu relieve viene marcado por el contraste entre las sierras al Odel término y en el resto del municipio, de características mucho más llanas. Su sierra principal se llama Na Burguesa y está situada entre la urbanización Son Vida y la finca calviense de Son Falconer, y al igual que el resto de los montes de Mallorca, tiene su origen en la orogenia alpina. Es la zona más meridional de la sierra de Tramontana. Antaño se la conocía como Portopí o Sierra d’en Bou. Tiene una altura de 500 msnm y está cubierta por importantes formaciones de pinar y garriga mediterránea. Las sierras están compuestas de materiales triásicos y jurásicos, calizas y dolomías principalmente, con presencia de margas y yesos también. Las sierras presentan una complicada estructura tectónica, que conforma un relieve plegado con numerosos cabalgamientos, y bastante fracturado. El carácter kárstico de la Tramontana provoca peculiares fisonomías en las rocas, sobre todo numerosas cuevas, y algunas dolinas y lapiaces, etc.

El resto del término municipal es relativamente llano, con amplios valles rellenados por materiales cuaternarios y terciarios poco deformados, en disposición subhorizontal, y pequeñas colinas, de materiales mesozoicos, aflorando ocasionalmente. Su litoral se compone de materiales calcáreos (Calcarenito y similares), sobre los cuales se asienta una variada vegetación según el sustrato, rocoso o arenoso, y la adaptación a la sal, al viento y a la falta de agua como factores determinantes.

mapa-territorio-cc3adrculos-palma-v1-3.pngA causa de la aplicación de la Ley de Grandes Ciudades, desde marzo de 2005 la ciudad de Palma está dividida en 5 distritos. Estos distritos están mandados por un concejal responsable, popularmente conocido como alcalde de barrio. En cada uno de los distritos se ha instalado una oficina de distrito donde los ciudadanos pueden realizar cualquier gestión con el ayuntamiento. De esta manera se ha descentralizado el gobierno municipal. Los distritos son:

  • Distrito Norte: está delimitado por la Ma-13, la línea de ferrocarril Palma-Inca, las Avenidas, el torrente de la Riera y los términos municipales de Buñola, Marrachí, Puigpuñent, Esporlas y Valldemosa.
  • Distrito Centro: está delimitado por las Avenidas, el torrente de la Riera y el mar Mediterráneo. Incluye el subarchipiélago de Cabrera.
  • Distrito Poniente: está delimitado por el torrente de la Riera, el mar Mediterráneo y los términos municipales de Calviá y Puigpuñent. Incluye el Castillo de Bellver.
  • Distrito Levante: está delimitado por las Avenidas, la línea de ferrocarril Palma-Inca, las autovías Ma-13 y Ma-19, el mar Mediterráneo y los términos municipales de Marrachí, Santa María del Camino, Santa Eugenia, Algaida, y Lluchmayor. Incluye el Aeropuerto de Son Sant Joan.
  • Playa de Palma: está delimitado por el mar Mediterráneo, por la autovía Ma-19 y por el término municipal de Lluchmayor.

barrios

Palma es la 8ª mayor ciudad de España por población y la primera de las Islas Baleares. Además, su área metropolitana engloba 9 localidades que alcanzan los 600.000 habitantes siendo la 14ª de España.

mapa_palma_mallorca_accesos

Fue fundada en un pequeño altozano en la margen Izquierda de la cala formada por la desembocadura en la del torrente de la Riera por el cónsul romano Quinto Cecilio Metelo en el año 123 aC. Los romanos fundoron 4 ciudades en Mallorca, uno de las cuaIes con el nombre de Palma, cuyo límite fortificado resistió hasta la conquista islámica. En el año 903 el general árabe Isam aI-Jawlani, con la aprobación del emir de Córdoba Abd AlIah la llamó Madina Mayurqa. Se conservan vestigios como el Palacio Real de La Almudaina, los baños árabes y la ciudad árabe enterrada bajo la ciudad actual. El recinto amurallado no sólo mantuvo el muro interior de la Almudaina, que conservaba toda su eficacia militar, sino que se construyó otro recinto intermedio encerrando otra ciudad, una “urbs vetus”, distinguiendo a la parte exterior de dicha ciudad vieja con el nombre arábigo de Arabat-Algedith o ciudad nueva. Este recinto es el que resulta más problemático por la dificultad de reconstruirlo idealmente sin apenas más documento que el trazado de las calles y alguna de sus puertas.
El primitivo núcleo urbano de Palma se estableció en el altiplano que, situado en el vértice de 2 líneas de fijación (la costa y el cauce natural de Sa Riera), domina la bahía. Dicho emplazamiento responde a la necesidad de conseguir unas buenas condiciones defensivas para la ciudad, una fácil vinculación con las áreas inmediatas de producción agrícola y de asegurar el control sobre el resto del territorio insular. La mayoría de estudios dedicados a la evolución urbana de la ciudad hacen referencia a la existencia de un poblado que se localizaría próximo al mar y en contacto con el antiguo cauce de Sa Riera (hoy calles A. Maura, Paseo del Born, Unió y Rambla). La construcción de diferentes recintos amurallados es, hasta el siglo XIX, la principal característica del proceso de desarrollo de la ciudad. El 1º es de fundación romana y se construyó después de la incorporación de las islas al imperio el 123 aC. Dicho recinto, de planta rectangular, quedaría integrado en otro, de construcción posterior y estructura pentagonal, que señala el perímetro de máximo desarrollo de la ciudad romana. Dicha muralla cerraba un espacio de unas seis hectáreas, estructurado a partir de un sistema viario ortogonal y de manzanas rectangulares. Después de una etapa de declive, la dominación musulmana de las islas a partir del 902 inaugura un período de reactivación de la vida urbana y de crecimiento físico de Madina Mayurqa. La construcción de la alcazaba (actual palacio de la Almudaina), de mezquitas y edificios de nueva planta, así como de diferentes infraestructuras responde a las nuevas necesidades creadas y a un modelo organizativo que seguía modelos y técnicas andalusíes.
proceso crecimiento.jpgLos siglos X y XI debieron ser de una prosperidad sin precedentes para la ciudad, como l0 prueba la rápida expansión que le permitió alcanzar un perímetro que permaneció estocionario durante nada menos que 8 sigIos, es decir, hasta mediados del siglo XIX. La situación de este recinto es claramente locolizable en la ciudad no sólo por la documentación existente, sino también por la evidente influencia qiue supuso el trazado de la muralla para la trama urbana actual donde podemos identificar los sucesivos baluartes, que tuvo el perimetro de la ciudad.
Su desarrollo urbano histórico ha estado permanentemente condicionado por su insularidad, condición portuaria e Importancia estratégica. Así en el 459 fue invadida por los Vándalos, incorporada a Bizancio en el 534 y tomada por los musulmanes en el 902 que la denominan Madina Mayurqa y durante algo más de 2 centurias la extienden ampliamente fuera de los limites del núcleominicial romano implantando nuevos recintos defensivos.
Con el tiempo el importante crecimiento demográfico no sólo fue asumido dentro de los límites de la ciudad romana sino que se fue consolidando extramuros. A finales del siglo XI, la construcción de otra muralla hizo que los nuevos arrabales dejaran de estar desprotegidos y que la ciudad experimentara un importante desarrollo, ocupando no sólo la parte alta sino también el sector occidental de Sa Riera. Con este nuevo cerramiento, cuyo trazado estuvo fuertemente condicionado por su parcial utilización como acueducto, creció notablemente la superficie disponible, dotando a la ciudad de una capacidad de acogida muy superior a las necesidades de la época. La amplitud territorial de esta nueva infraestructura defensiva explica su baja consolidación edificatoria, la presencia de espacios vacíos y huertos en los que se desarrollaba una importante actividad agrícola. El hecho de que esta muralla marcara los límites de la ciudad hasta finales del XIX es una prueba indiscutible de su tamaño.
Con la entrada de Jaime I en 1229 la urbe pasa a denominarse Ciutat de Mallorca. Aunque se mantiene el perímetro y puertas de la muralla musulmana, el trazado de calles y el sistema de distribución de aguas de la época islámica, a partir de la conquista catalana se implanta un nuevo modelo de urbe que, entre otras cosas, se traduce en el desarrollo de una nueva arquitectura, la implantación del trazado regular de sus calles en nuevas urbanizaciones y en un renovado concepto de uso del espacio.
En 1229 tras ser conquistada por Jaime I pasa a ser Ciutat de Mallorca iniciándose un largo periodo en el que su forma urbana se estabiliza dentro de los muros medievales, convirtiéndose en la próspera Ciutat de Mallorca capital de su propio reino, que decayó tras su incorporación a la Corona de Aragón en 1279, hasta que a finales del XVI las nuevas circunstancias estratégicas del Mediterráneo occidental y la necesidad de defenderla como plaza fuerte, obligan a los monarcas de la dinastía de los Austrias a implantar un nuevo recinto renacentista abaluartado que se superpone al anterior.  
1596 palma murallas.jpg

1596 – Murallas de la ciudad de MALLORCA

Este recinto finalizado en 1623 se refuerza con nuevas mejoras parciales que culminan con el nuevo frente de mar de 1697.
A principios del siglo XVII se produjo una operación de gran transcendencia paisajística y funcional para la ciudad: el desplazamiento del cauce de Sa Riera hacia el foso occidental de la muralla renacentista. Dicho cambio tuvo dos importantes efectos. Por una parte, se consiguió librar el centro de la ciudad de las espasmódicas crecidas y desbordamiento del torrente. Por otra, permitió transformar el espacio vacante en uno de los principales ejes cívicos y de actividad urbana, posibilitando la aparición de nuevos edificios y equipamientos en sus márgenes. La muralla renacentista (1551-1801) es la última infraestructura defensiva construida para mantener la condición de plaza militar de la ciudad.
1644.jpg

1644 – MALLORCA

En 1715 entraron en vigor los Decretos de Nueva Planta, recuperando la ciudad su topónimo romano, Palma.
Con el progreso del comercio y el ascenso de la burguesía local del período preindustrlal (siglos XVIII y comienzos del XIX), la ciudad de Palma se siente encerrada y congestionada por su carácter de plaza fuerte, surgiendo presiones para superar los antiguos límites con la construcción de un ensanche total de la población, ya que únicamente se hablan podido realizar hasta entonces una serie de pequeños barrios obreros extramuros y el ensanche parcial de Santa Catalina de 1869.
17151726Ya en el siglo XX, fue protagonista de la explosión de un intenso auge turístico que la usó como destino vacacional durante las décadas de 1960 y 1970. En la actualidad constituye un notable centro económico y cultural a nivel insular y autonómico.
La situación cambió a partir de 1901 al aprobarse el plan de ensanche radioconcéntrico del Ingeniero Bernat Calvet y comenzar el derribo de las murallas. Además al amparo de la Ley de 1895 de Saneamiento y Mejora interior de las Grandes Poblaciones se inicia un proceso de renovación de la ciudad consolidada consistente en proyectos de aperturas de calles corrección de alineaciones: la Reforma Interior de Roca de 1908. La Reforma de Palma de Alenyá de 1912, y el Plan General de Reforma de Bennazar de 1917 que con intervenciones sobre la circulación en el casco histórico y la creación de una nueva fachada marítima, paseo marítimo, puerto y barrio de Son Armadans sentará las bases del sector turístico como motor del desarrollonde la Palma del siglo XX.

203742162_5b2d60937a.jpg

Uno de los principales cambios de la estructura urbana de Palma durante el siglo XIX fue la puesta en práctica de medidas desamortizadoras impuestas por el Trienio Constitucional (1820-1823) y los decretos de Mendizábal de 1835-1836. Esta primera gran reforma interior (demolición de 6 conventos y diversificación de usos en otros 11) hace frente a las necesidades de esponjamiento, de nuevos accesos viarios, espacios libres y mejora en la estructura urbana. Tengamos en cuenta que en 1831 Palma contabiliza unos 36.000 habitantes y 5.437 casas.
En este mismo siglo, el proceso industrializador deriva en la creación de núcleos obreros fuera del espacio intramuros. La falta de espacio libre en el interior de las murallas, la aplicación de las denominadas “zonas polémicas” (normativa militar que por cuestiones defensivas impedía el desarrollo urbano en un radio de 1.250 metros de distancia del recinto amurallado) y la aprobación de la Real Orden de 16.9.1856, por la cual se prohibía la localización de fábricas que utilizasen máquinas vapor de gran potencia dentro del casco y en un área de 400 metros del exterior de la muralla, da lugar a la aparición de nuevos barrios industriales extramuros.
Estos arrabales de deficiente urbanización son El Molinar, Els Hostalets, Sa Punta, Can Capes y La Soledat. Con la aparición de estos núcleos periféricos, la ciudad pasó de tener una estructura ordenada y compacta a desarrollarse de una manera caótica y polinuclear.
1896.jpg

1896 PALMA DE MALLORCA

Los habituales problemas que acechan a las poblaciones españolas más dinámicas de la segunda mitad del siglo XIX (elevada densificación y hacinamiento, grave situación higiénica y sanitaria, necesidades de expansión de la ciudad, deseos de progreso y de crear un espacio propio para la burguesía…) justifican la necesidad del derribo del “opresivo cinturón de piedra” que circundaba la ciudad. Con el antecedente de la aprobación del proyecto de ensanche ortogonal de Santa Catalina (1869) y por la obligación impuesta por la Ley de cesión y derribo de las murallas de 1895 según la cual la destrucción de las fortificaciones debía ir precedida de un proyecto de ensanche, en 1896 se convoca el concurso de ensanche de Palma. Entre las dos propuestas presentadas, se optó por el proyecto de Bernat Calvet que sería aprobado en 1901. Mientras la propuesta del otro concursante, García Faria, planteaba un desarrollo de ensanche de características similares al llevado a cabo en Barcelona por Ildefonso Cerdà, la solución proyectada por Calvet definía la estructura básica a partir de la integración de los principales ejes de penetración existentes y la ordenación del espacio intermedio con una doble tesela, radial y ortogonal.

calvet-1

1901 – ENSANCHE DE BERNAT CLAVET

ensanche-de-calvetA finales del siglo XIX, toda la problemática de la ciudad intramuros se pensaba solucionar con el derribo de las murallas y el consiguiente ensanche. En las primeras décadas del siglo XX, a los problemas de degradación urbana se les hace frente a través de actuaciones sobre la red viaria: ensanchamiento y apertura de calles que traería consigo el derribo de edificaciones y el levantamiento de otras nuevas.
En 1897 se convocó un concurso para elaborar un Plan de Ensanche. En sus bases se especificaba que la nueva ciudad se habría de extender de forma radial en torno a la antigua ciudad. Los ejes de crecimiento habrían de ser las principales carreteras de acceso a la ciudad, las de Andratx, Sóller, Inca, Manacor y Llucmajor. Estas vías enlazaban el núcleo antiguo con los barrios de Son Alegre, Santa Catalina, el Camp d’en Serralta, la Punta, Son Espanyolet y la Soledad. Además, las bases del concurso establecían que las calles fuesen de 3 órdenes diferentes. Las de 1º orden tendrían 30 m. de ancho con edificios de 20 m. de altura; las de 2º orden, 20 m. de anchura, con edificios de 16 m; y las de 3º orden, 10 m. de anchura con edificios de 3 m. En cada manzana habría entre un 20 o 25% de espacio libre.
A este concurso se presentaron 2 proyectos, uno de Eusebio Estada y otro de Bernardo Calvet. El proyecto de Eusebio Estada pretendía armonizar la comodidad y la higiene con la estética. El proyecto de Calvet, que fue el ganador, tenía un carácter más económico. Incorporaba un 4º orden de calles que tendrían 40 m. de ancho y la construcción de un cinturón de ronda en el lugar ocupado por los fosos de las murallas. Además planificó una gran zona verde que se extendería desde el solar ocupado en 1994 por el instituto Ramon Llull y el cementerio. Más al O, en la depresión del torrente de San Magín habría otra zona verde que tampoco llegó a realizarse.
Durante las convulsas décadas de los 20′ y 30′ el Ensanche se fue construyendo siguiendo las simples directrices iniciales de vialidad y parcelación hasta que en 1940 el Ayuntamiento convoca un concurso que deberá resolver la reforma interior, la revisión del ensanche y la incorporación de las poblaciones satéites en un plan de ordenación del Municipio.
Es adjudicado al reconocido urbanista Gabriel Alomar que presenta en 1943 su Plan General de Alineaciones y Reforma de Palma. Este nuevo Plan se basa en principio en la extensión del esquema radioconcéntrico del Ensanche Calvel aportando aspectos 0rganizativos nuevos y corrigiendo ampliamente diversas cuestiones circulatorias, higiénicas, estéticas y legales del original, la aporlación fundamental sería de índole sociológica al promover la estructuración de la población en grupos o comunidades vecinales tipo barrio basadas en las demarcaciones parroquiales ye existentes. Este esquema urbano servirá para el crecimiento de la ciudad durante la década inicial de su implantación pero enseguida resultaría insuficiente para responder al crecimiento consecuencia del final del periodo de aislacionismo y autarquía del régimen franquista. 
Básicamente, la estructura actual de la ciudad de Palma es la suma de 2 grandes piezas urbanas: el casco histórico de origen medieval y el ensanche de población planificado por Bernat Calvet (1901). Las transformaciones en la morfología urbana desde mediados del siglo XIX muestran, por un lado, su adaptación a los cambios demográficos, económicos y urbanísticos. Y, por otro, la evolución del pensamiento conservacionista y la progresiva incorporación de nuevas áreas susceptibles de ser protegidas como símbolo de las altas cotas de calidad de vida alcanzadas. Entre 1902 y 1927 se tiraron las murallas de la parte de tierra que cernían la ciudad antigua y la ciudad tiende a convertirse en macrociudad.
A partir de aquí y hasta 1970, la ordenación urbana se centró en el espacio extramuros contribuyendo así a la degradación física y social de la ciudad genética. Sobre ésta se proyectan únicamente actuaciones de renovación que, con mayores o menores diferencias, han sido planteadas por F. Roca, J. Alenyà, G. Bennazar, G. Forteza o incluso G. Alomar siguiendo, todos ellos, los principios de la Ley de Saneamiento y Mejora Interior de las Grandes Poblaciones (1895). No obstante será el mal llamado 2º plan de ensanche (Plan General de Alineaciones y Reforma de 1943), obra de Gabriel Alomar, el que mayores transformaciones produzca sobre la ciudad desde el ensanche de Calvet. Según el concurso convocado por el Ayuntamiento de Palma en 1940 para la redacción del plan de ordenación urbanística, el mismo debía contemplar tres aspectos fundamentales: la revisión del ensanche, la incorporación legal de las poblaciones satélites y la reforma interior. Esta última la afronta Alomar con la propuesta de 12 actuaciones parciales muy relacionadas con fórmulas de “cirugía urbana”, de derribo y reedificación, para los espacios más degradados.
De las 2 actuaciones llevadas a cabo en la ciudad intramuros destaca la renovación en la zona de Jaume III, con la modificación radical de la estructura y morfología urbana existente y el levantamiento de nuevas construcciones racionalistas sobre un espacio geométricamente planificado. Precisamente esta actuación “haussmaniana” es en la actualidad uno de los espacios más revalorizados del casco histórico. Asimismo, introduce el concepto de zonificación en la nueva ordenación y expansión del ensanche y elabora 2 proyectos en la planificación de la red arterial que, aunque desarrollados con posterioridad, caracterizan la actual estructura y desarrollo de Palma: la via cintura (circunvalación semicircular que engloba toda la ciudad) y el paseo marítimo.
PG Alomar.jpg

1943 – PGOU de PALMA de Mallorca por Gabriel ALOMAR Esteve

Con anterioridad a la entrada en el período democrático, se aprueba el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 1963 y la revisión de 1973. Estos primeros planes redactados al amparo de la Ley del Suelo de 1956 coinciden con el inicio del proceso de “turistización”. No obstante el retraso social y legislativo español se corresponde con planes urbanísticos basados exclusivamente en el crecimiento, muy poco sensibles a la protección y recuperación patrimonial y caracterizados por una ineficiente planificación de los nuevos espacios edificables. Así, las corrientes desarrollistas dominantes priman, sobre todo en el PGOU de 1963, el aumento del espacio edificado sobre la ordenación y planificación, cuando éstas debían guiar la vertiginosa demanda de nueva vivienda consecuencia del intenso proceso inmigratorio que conoce la ciudad desde 1960. Esto explica la creación de nuevos barrios periféricos con graves deficiencias infraestructurales y la extensión al ensanche de medidas con claros objetivos especulativos (aumento de alturas, supresión de zonas verdes…).
La importante extensión superficial del municipio de Palma y el fragmentado desarrollo del ensanche de población, explican concentraciones humanas todavía poco importantes sobre todo en los nuevos espacios residenciales a mediados del siglo XX. Se superan los 200 hab/ha en el antiguo espacio intramuros que no ha sido objeto de renovación y con más baja presencia de edificios administrativos o religiosos. En menor medida, destacan algunos otros de la ciudad antigua (aquellos de residencia de población acomodada), en Santa Catalina y en el punto de confluencia principal del ensanche y la ciudad vieja, allí donde se ubica la estación de ferrocarril (plaza de España). Las bajas densidades del ensanche se deben al escaso desarrollo de las alturas en los edificios, al predominio de solares vacíos y por la localización en su interior de empresas, instalaciones militares y asistenciales con elevado consumo de espacio. 
A pesar del descenso experimentado desde 1950, el grado de autoctonía es elevado. En 1960, los nacidos en Palma residen en los sectores urbanos más antiguos, bien sea la ciudad intramuros, el tradicional de Santa Catalina o los barrios de origen industrial de la segunda mitad del XIX (Es Molinar, La Soledat y Hostalets). El resto de población balear ha optado por instalarse en barrios de nueva construcción, entre la carretera de Manacor y el torrente de Sa Riera. Por último, resulta interesante comprobar como los peninsulares predominan en sectores periféricos y de reciente urbanización (Amanecer, Cas Capiscol, Son Cotoner, Son Espanyolet o Son Armadans), como corresponde con una inmigración poco cualificada con destino laboral en la construcción y en determinados servicios poco especializados. Mientras tanto, la todavía escasa población extranjera se reduce a aquélla con elevado poder adquisitivo, que precisamente no se desplaza en busca de trabajo. Ésta se localiza en la zona turística de El Terreno y otros barrios de la fachada marítima occidental (dirección Calviá), así como en el casco antiguo renovado por el proyecto de Alomar (Jaume III). No obstante, el acelerado modelo de crecimiento económico hacia la explotación turística intensiva transformará progresivamente la proporción y distribución de los residentes españoles y extranjeros sobre la ciudad.
En sólo 40 años la población municipal de Palma ha duplicado su número hasta el punto de que, en la actualidad, la ciudad contabiliza casi los mismos habitantes que toda la isla en 1960.
pg-bennazar

PG BENNAZAR

Este acelerado dinamismo demográfico ha ocasionado una sobredensificación en determinados barrios populares de asentamiento de población inmigrante y un constante incremento constructivo intensivo, bien con grandes actuaciones inmobiliarias de edificación en altura en los sectores exteriores a la ciudad central o bien a través de viviendas unifamiliares destinadas a la población de mayor poder adquisitivo en el periurbano turístico. El análisis evolutivo de los componentes demográficos se va a acometer, como en el capítulo precedente, a través de las divisiones en zonas estadísticas. A pesar de que para el período considerado se han aprobado hasta tres compartimentaciones distintas, éstas son la única fuente geoespacial con la que contamos para poder estudiar las tendencias sociales y demográficas. Las variables seleccionadas son en todo caso las mismas: la densidad de población (habitantes/hectárea), la estructura por edad y el origen de la población.
Las décadas del desarrollo y el impacto del boom turístico.
La política económica del desarrollo fue la fuerza dominante de la actividad urbanística da Palma como de una mayoría de las ciudades españolas y la primera Ley del Suelo nacional, la ley sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana de 1956 se mostró incapaz para regular un crecimiento desaforado de la ciudad. Entre los años 1960 y 1979 su población casi se duplica, comenzando la época de la transición democráticaa con 295.000 habitantes.
El boom del turismo (se pasa de 500.000 visitantes), industria en la que la capital balear se especializa tanto a nivel nacional como extranjero, lacreciente industrialización y la inmigración interna son las responsables de una presión inmobiliaria  para la que la estructura urbana derivada del Plan Alomar no estaba preparada.
1963-a-pg
1963-pg

1963 PGOU Palma de Mallorca

Para atender a las necesidades residenciales y a los objetivos de crecimiento turístico acuciantes el Ayuntamiento redacta el Plan General de Ordenación Urbana PGOU de 1963. A partir de entonces Palma densifica su ensanche, se incrementó la aftura de la edificación, se suprimieron áreas anteriormente calificadas como verdes y se extendió el suelo urbano a expensas del rústico.
En este suelo surgió un conjunto de barrios periféricos obreros completamente segregados del contínuo urbano, carentes de equipamientos y muy deficientes en diseño urbano y construcción. El Plan Parcial dal Polígono de Llevant aprobado en 1972 es un ejemplo de esta tendencia qua caracteriza el paisaje urbano de estos años.
También se llevan a cabo una enorme abundancia de proyectos basados en la vivienda unifamiliar consecuencia inmediata de la vocación turística de Palma.
Pero, a su vez, también destacar las consecuencias de la falta de rigor o de la indisciplina urbanística que había producido un crecimiento descontrolado en fechas anteriores y que supuso la necesidad da numerosos proyectos de atención a vacíos urbanos o de reformas interiores. Destaca, al final de este período, la intervención en el mismo centro, en los alrededores da la Catedral, que recuperó el frente marítimo que en los años 60’se había transformado en una gran infraestructura de comunicación.
Características del planeamiento urbano hasta 1991.
El crecimiento urbanístico que se desarrolla de manera intensiva desde 1960 se aprecia en la construcción de innumerables hoteles y bloques de pisos para albergar a los inmigrantes peninsulares. La oferta turística se expande desde la bahía de Palma hacia toda la isla, pero las necesidades de alojamiento de la capital balear se hacen claramente insuficientes. Como solución, la planificación urbana se impregna del desarrollismo propio del momento y, al impulso de los deseos de crecimiento económico del planificador urbanístico, se aprueban planes sobredimensionados. Como demanda urbanizadora más que planificadora, el ya citado Plan General –PGOU- de Palma de 1963 proyecta, por un lado, la creación de barrios periféricos en forma de polígonos de viviendas (Son Gotleu, Son Cladera…), de escasa calidad arquitectónica y con una muy deficiente dotación infraestructural para acoger a población inmigrante peninsular; y por otro, impulsa medidas especulativas como son el aumento de alturas y la supresión (torrent de Sant Magí y Aigua Dolça) o privatización (Mallorca Tennis Club y el canódromo) de zonas verdes planificadas por Alomar en el ensanche. Las nulas actuaciones sobre una ciudad antigua que progresivamente se iba degradando, acentúan su pérdida de protagonismo demográfico y funcional; lo que además, por una relación causa-efecto, coincide con el desplazamiento de una buena parte de la burguesía palmesana hacia el ensanche atraída por la comodidad y modernidad. Esta desconcentración edificatoria y humana en dirección a determinadas zonas del ensanche y de la periferia se acentúa durante la siguiente década.
1973-b-pg
1973-d PG.jpg

PGOU-1973 PALMA DE MALLORCA

Las graves consecuencias derivadas de un crecimiento industrial y turístico desordenado conllevan la aprobación de un nuevo PGOU en 1973 (obra del equipo del Catedrático de Urbanística M. Ribes Piera), con objetivos teóricamente correctores. Las propuestas del nuevo plan tendrán importantes consecuencias sociodemográficas. Frente a los excesos y déficits anteriores, Ribes Piera opta por la configuración de una ciudad policéntrica, para lo cual delimita diez sectores de actuación preferente (SAP) situados en los barrios periféricos con la intención de dotarlos de nuevos equipamientos e infraestructuras. Pero en realidad, éstos se van a convertir en pequeñas ciudades-satélite, poco atractivas para la inversión privada y que acentúan una estructura urbana centralizada, con espacios jerarquizados y especializados de carácter monofuncional (educativo, sanitario, industrial, turístico, de transporte…). Estos intentos de primar sectores exteriores se complementan con las pretensiones de paralizar la saturación edificativa y poblacional del ensanche mediante la limitación de la altura de las construcciones. Por último, las medidas circulatorias (nuevas calles peatonales), turísticas (potenciación de su carácter monumental) y funcionales (especialización como lugar de servicios) aplicadas al casco histórico (declarado como Conjunto Histórico Artístico en 1965) se demuestran claramente insuficientes para hacer frente a la gravedad de su deterioro físico, social y económico.
Este PGOU de 1973 sirve de puente entre los planes más desarrollistas y basados en el crecimiento constructivo y económico como indicador de desarrollo, y aquellos otros planes más conservacionistas y ordenadores, propios de una sociedad democrática por los que parecía haberse optado con el modelo socialdemócrata de “estado del bienestar”. El PGOU de 1985 es un claro exponente de esta nueva sensibilidad social. Así, no sólo se impulsa la consolidación de diversos planes especiales en el casco histórico y se acomete una importante dotación de equipamientos y zonas verdes en la periferia más olvidada, sino que por primera vez es un objetivo primordial la reducción del crecimiento y densidad edificativa. Aún así, la dinámica y estructura sociodemográfica en 1991 son todavía una consecuencia de ese crecimiento acelerado y desordenado propio del desarrollismo.
El notable aumento poblacional durante estos casi 3 decenios se expresa sobre el territorio municipal de manera muy diferente a la descrita para 1960. En primer lugar, la progresiva degradación física y funcional del casco histórico incide en su constante pérdida de población y el consecuente descenso de la densidad (Sant Jaume, Sant Nicolau, El Mercat…), cuando en 1960 se mostraba como el espacio urbano que concentraba proporcionalmente un mayor número de habitantes. Internamente destaca la zona estadística de Jaume III con más de 324,74 hab/ha que, si recordamos, coincide con uno de los sectores más revalorizados (comercial y residencialmente) de la ciudad después de haber aplicado los viejos principios “haussmanianos” de demolición y reedificación.
En 2º lugar, la intensificación edificativa, la progresiva ocupación de los espacios libres del ensanche de 1901 y la extensión constructiva en altura convierten al primer y segundo cinturón extramuros en el espacio más densamente poblado, seguido de algunos barrios tradicionales como Santa Catalina o La Soledat. En 3º lugar, la creación de los mencionados polígonos de viviendas, bien periféricos (Son Cladera, Son Gotleu…), o más centrales (polígon de Llevant), explican el aumento poblacional de esas zonas estadísticas, lo que hace destacar a sectores periféricos que ni tan siquiera se dibujan en el plano de 1960 por considerarse espacio rural prácticamente despoblado. Por último, sobresale el progresivo aumento de la presión humana sobre la línea litoral, en lo que hoy es el paseo marítimo (como en Son Armadans). Sobre una primera idea de Alomar, éste es realizado a fines de los años 50′ con el objetivo de unir la ciudad con los nuevos diques situados al O, continuándose hasta el centro histórico en los 1970. La posibilidad de levantar edificios de gran altura, aunque muchos sean destinados a hoteles, produce el aumento continuado de la densidad poblacional desde el momento de su construcción hasta su consolidación.
Otro rasgo poblacional de gran interés se deriva de la existencia de importantes porcentajes de población mayor de 64 años en una buena parte de la ciudad antigua, así como en aquellas zonas de asentamiento de población autóctona (Santa Catalina o La Soledat) y el extrarradio más rural en el N del municipio (Establiments, Son Espanyolet o Son Sardina). Con respecto al antiguo espacio intramuros es interesante resaltar cómo los barrios menos envejecidos son aquellos altamente degradados situados más al E y algunos de los más revalorizados (Jaume III y La Seu). En el primer caso esto coincide con unas zonas de todavía escasa presencia de población extranjera, lo quesignifica que o bien estamos ante unos barrios de asentamiento de población balear de bajos recursos, o bien se trata de zonas de residencia de trabajadores inmigrantes de edad joven procedentes del resto de España, que optan por instalarse en un espacio con oferta de viviendas de rentas bajas. Por el contrario, sobre todo en Jaume III, se detecta una importante representación de población foránea, sin duda de recursos elevados. El importante asentamiento de población extranjera ya desde 1960 (y cada vez más de edad avanzada) en determinados sectores de la fachada marítima explica los elevados índices de envejecimiento en Cala Major, Portopí y La Bonanova. Mientras tanto, una gran parte del ensanche y la totalidad de las áreas ocupadas por polígonos de viviendas (lugar de asentamiento de población joven inmigrante) mantienen tasas de envejecimiento muy reducidas, incluso inferiores al 5%. 
Por último, en 1991 también se han corroborado importantes modificaciones en la identificación de la población inmigrante. A la escasa representación de población alóctana en 1960 que, en todo caso, se podía calificar como clase acomodada de origen europeo que opta por barrios turísticos de la fachada marítima, le sustituye tres décadas más tarde no sólo un incremento de los inmigrantes, sino también nuevas pautas de distribución. En primer lugar, los mayores porcentajes (superiores al 10%) se registran en aquellos barrios turísticos de mayor calidad arquitectónica en la parte occidental de la ciudad que, además de aumentar en representación, se extienden hacia otras zonas del entorno que han conocido un notable incremento constructivo mediante viviendas unifamiliares. Son los casos de Cala Major, Portopí, La Bonanova, Génova, El Terreno y La Teulera. Como extensión de este primer asentamiento de población europea, en los noventa se añade el sector oriental de la bahía de Palma, coincidente con las zonas turísticas de Can Pastilla, Las Maravillas y S`Arenal. Junto a estos extranjeros, a principios de esta década se comienza a constatar un incremento de la inmigración laboral proveniente de los países del Tercer Mundo, que viene a sustituir a la procedente de la península de los años 1960 y 1970. Aunque todavía no se percibe en toda su dimensión, estos inmigrantes optan por residir en los barrios con viviendas de alquiler más baratas, que coinciden con aquellos del casco histórico más degradado (Sa Gerreria, El Temple).
Si hasta los años 80′, las urgentes necesidades de vivienda se tradujeron en la rápida formación de polígonos de viviendas en la periferia, el fuerte crecimiento económico conocido en buena parte de esta década en Balears ha propiciado una importante expansión de chalets y apartamentos de segunda residencia propiedad de la población autóctona. Este proceso de periurbanización implica un consumo territorial muy superior al intensivo, de ahí las necesidades de desplazamiento hacia los espacios libres y paisajísticamente más atractivos de la bahía. Mientras tanto, la oferta pública de vivienda de promoción oficial (VPO) se demostraba como claramente insuficiente.
Los siguientes planes generales aprobados en Palma (PGOU de 1991 y 1998), aunque supuestamente regidos por principios de política social y control urbanístico, han tenido un éxito desigual en la revitalización del casco histórico y no se detecta un especial cuidado en relación con la protección del suelo no urbanizable. Además, la congestión del ensanche es muy elevada (pérdida de calidad residencial); los espacios vacíos se cubren con edificación privada; se acomete la ampliación de los polígonos industriales (Can Valero y Son Castelló) y del aeropuerto; y se extiende la concesión de licencias para la apertura de grandes superficies comerciales propiedad de multinacionales.
Siguiendo el mismo planteamiento las dotaciones deportivas por barrios son sustituidas por la construcción de grandes equipamientos en el entorno de la vía de cintura ,y en las bolsas vacías intraurbanas (como en los terrenos en la fachada marítima de la eléctrica GESA en la zona estadística del polígon de Llevant) se proyectan grandes actuaciones más propias de la promoción de las ciudades y del marketing urbano que de las necesidades reales de la urbe.
Mientras tanto, los polígonos residenciales agravan su precariedad física y dotacional ante la ausencia de políticas sociales y de vivienda (VPO) efectivas, y la ciudad antigua más degradada mejora su aspecto físico a cambio de expulsar a la antigua población de bajos recursos. Es posible que hablemos de gentrificación pero a cambio de una nueva ocupación por parte de familias de origen mayoritariamente alemán de muy elevado poder adquisitivo que contribuyen, si cabe todavía más, a limitar el realojo y a aumentar la especulación. Todo este tipo de actuaciones parciales contribuyen a acelerar los procesos de segregación espacial y social en una ciudad con elevados índices de crecimiento económico en los últimos decenios, lo que ha contribuido a acoger a una población inmigrante de carácter laboral que es clara partícipe de estos procesos espaciales tan diferenciados.
La bonanza económica de los 90′ en Palma hace aumentar las densidades de población en 2001, por un lado, en las zonas estadísticas de la fachada marítima y, por otro, en determinados sectores del ensanche y barrios periféricos. Precisamente, son estos barrios los que concentran algunos de los más importantes porcentajes de población nacida fuera de España. Junto a estos sobresalen los sectores orientales de la bahía de Palma y la totalidad del casco histórico. En este último destaca el descenso significativo de la densidad en cuatro de las zonas estadísticas más orientales, que coinciden con algunos de sus barrios más degradados -hoy en día en proceso de rehabilitación-, mientras el porcentaje de población extranjera se ha incrementado notablemente. De esto se deriva que este amplio sector marginal continúa siendo la puerta de entrada a la población inmigrante de menos recursos; y de ahí que su presencia proporcional se incremente constantemente a pesar del descenso generalizado del número de habitantes. Como se puede observar se ha invertido la distribución de la población con respecto a 1960: si hace cuarenta años la ciudad antigua alcanzaba densidades poblacionales notablemente superiores a la media, en la actualidad se ve sensiblemente superada por el ensanche e incluso por otros barrios más periféricos.
Por último, el envejecimiento demográfico ha aumentado de forma significativa en todos los sectores en 2001 (en especial sobre el ensanche y el periurbano), aunque con un especial cambio de tendencia en la ciudad antigua. Algunos de los barrios mejor conservados y turísticos se han rejuvenecido, mientras los más degradados agravan su crisis con una dinámica y estructura demográfica poco vitales. De la misma manera, una buena parte de las zonas estadísticas urbanizadas y desarrolladas como consecuencia del ensanche de Calvet (1901) alcanzan un nivel de envejecimiento similar al observado en algunos barrios de la ciudad intramuros.

palma-ge3

El espacio urbano central y más antiguo de la capital balear ha dado una desigual respuesta a los modelos económicos y urbanísticos expansionistas del “boom” turístico de 1950. Los particulares gustos de la época, la atracción por las construcciones de nueva planta así como la aplicación de normativas generadoras de suelo urbanizable en vez de la reutilización del urbano – aspectos característicos de los PGOU más desarrollistas-, han abocado al casco histórico hacia una crisis física, funcional y social que se demuestra en la pérdida progresiva de población, el envejecimiento de su estructura por edades y la ausencia absoluta de actividades comerciales y económicas (salvo las propias de un “barrio chino”) en un buen número de zonas. Como en otras muchas ciudades españolas ha pasado de ser la ciudad tradicional para convertirse en centro histórico de estructuras policéntricas, por efecto del desplazamiento progresivo de residentes y actividades económicas hacia los ensanches. Si motivaciones de prestigio social han logrado mantener a la burguesía local en la ciudad vieja hasta prácticamente la década de 1960, las poco afortunadas experiencias de reforma acometidas durante la primera mitad del siglo XX sobre un espacio cada vez más deteriorado influyen han influido en el incremento de la segregación espacial y social.
Por un lado, los sectores con más rico patrimonio monumental e importante función administrativa (Cort, Seu, Llotja-Born), han logrado introducirse en los circuitos del turismo de sol y playa de la isla. Esto facilita la buena conservación arquitectónica y la habitual presencia de un pequeño comercio con alta rentabilidad. Junto a estos sectores, el antiguo espacio intramuros contiene un pequeño barrio de menos de 12 ha. y algo más de 2.700 habitantes con el comercio más especializado y las viviendas más revalorizadas de la Ciutat. Se trata de la zona de Jaume III. Un barrio totalmente renovado por el Plan Alomar de 1943, con la destrucción de la vieja trama medieval, el derribo de las antiguas construcciones y la apertura o ensanchamiento de calles y levantamiento de grandes edificios de estilo racionalista. Precisamente, este barrio no histórico se ha adaptado perfectamente a la función turística de la isla, incluso con la presencia de un importante número de extranjeros de posición acomodada (el 11,50% de la población en 2001).
Por el contrario, aquellos barrios tradicionales que se han mantenido alejados de las políticas renovacionistas de la primera mitad del siglo -a costa de agudizar su degradación social y funcional-, y que se han situado fuera de los circuitos turísticos y monumentales se han ido devaluando con el tiempo. Precisamente son estas áreas más degradadas el único territorio de Mallorca que ha logrado mantenerse al margen de la explotación turística y de las inversiones inmobiliarias extranjeras. Pero sobre este espacio más crítico se concentran en la actualidad las mayores inversiones públicas de rehabilitación. De ahí que con mejores o peores resultados, estas nuevas políticas, enmascaradas bajo objetivos de rehabilitación integral, rompen el aislacionismo de estos sectores marginales y los incorporan al modelo de explotación económica característico de la Comunidad Autónoma. Y en todo ello subyace no sólo la lógica intención de convertir el barrio chino en un nuevo espacio turísticocultural de la ciudad, sino de facilitar, aunque sea indirectamente, la compra de las fincas por parte de población extranjera de elevado poder adquisitivo, con el objetivo de convertirlas en sus primeras o segundas residencias. De hecho esta población, que tanto ha contribuido a la práctica especulativa y al desmesurado incremento de los precios del suelo en los solares del litoral o del interior más tradicional, también viene incorporando a su demanda unas casas de indudable valor arquitectónico situadas en el espacio menos modificado de la ciudad antigua. Sin lugar a dudas, la única solución es una auténtica rehabilitación integral facilitando el realojo y evitando en la medida de lo posible la especulación urbanística.
En su conjunto la ciudad antigua ha perdido protagonismo demográfico en la última mitad de siglo. Conscientes de esta situación y de su grave crisis física y funcional, desde los años 70′ se han aprobado hasta cuatro planes especiales de reforma interior (PERI). ¿Pero hasta qué punto la recuperación física incluye la rehabilitación integral? Comprobemos cómo han afectado los distintos planes especiales a la evolución sociodemográfica durante los últimos años (figura 11). Los cuatro PERI aprobados en Palma abarcan entorno al 30% de los 124,27 ha. del segundo casco histórico más extenso de España. Con las debilidades propias de un plan pionero en España, el PERI del barrio de origen musulmán del Puig de Sant Pere (1977-1981) incorpora por primera vez elementos de actuación de rehabilitación integral, recuperación patrimonial no exclusivamente monumental, revitalización socioeconómica así como la aplicación de instrumentos para procurar el realojo de los vecinos. No obstante, las evidentes mejoras arquitectónicas y en los alojamientos no se corresponden con su reactivación económica y funcional. Desde un punto de vista sociodemográfico esta zona estadística se caracteriza por un positivo descenso en la presión humana desde 1960 (126 hab/ha. en 2001), por un aumento del envejecimiento y, desde 1990, por su conversión en un lugar de importante asentamiento de emigrantes (53,18% nacidos en Palma frente a 31,53% del resto de España y el 8,71% extranjeros en 2001), fundamentalmente alemanes (1,65% de la población total) y británicos (1,41%).
En 1985 se aprueba el PERI de Es Jonquet. En este barrio exterior al antiguo recinto amurallado se ha acometido una interesante aunque insuficiente promoción pública de viviendas con el objetivo de dar realojo a la población residente, además de los habituales proyectos de recuperación patrimonial y de dotación de equipamientos. Aquí tampoco se logra superar la crisis social y económica del barrio. Como en el anterior la rehabilitación física trae consigo un importante descenso poblacional en la última década, que puede deberse por igual al descenso de la concentración demográfica y del número de familias por hogar, y a la aparición de la práctica especulativa que ha obligado al desplazamiento de las familias más numerosas (que podían compartir una misma vivienda) y desfavorecidas hacia la periferia. La proporción de mayores de 64 años no llega al 16% del total y la población de origen extranjero (el 10,88% en 2001) vuelve a encontrar en este barrio uno de sus lugares de residencia más demandados, debido a su valor tradicional así como su cercanía al casco histórico y a la bahía. Más del 50% de los residentes extranjeros proceden de países de Europa occidental.
El barrio de La Calatrava no ha sido objeto de intervención importante a lo largo de casi todo el siglo XX. Este “aislamiento” ha permitido su conservación, manteniéndose como uno de los espacios más tradicionales y de más alta calidad patrimonial, a costa de su degradación arquitectónica y socioeconómica. Apoyado en las anteriores experiencias, el PERI de La Calatrava (aprobado en 1991) proyecta una rehabilitación caracterizada por los intentos de revitalización a través de una mayor dotación en equipamientos y potenciando desde el principio la participación de la iniciativa privada. A diferencia de los planes anteriores, en La Calatrava se detecta un progresivo crecimiento del mercado inmobiliario, que si bien es un síntoma evidente de dinamismo, en demasiadas ocasiones está impulsado por comportamientos especulativos. A pesar de tratarse de una actuación rehabilitadora reciente, como en los anteriores casos desciende progresivamente la densidad demográfica, envejece su estructura por edades y, sobre todo en 2001, aumenta considerablemente la población extranjera (el 11,64%), cuando tan sólo representaba el 3,03% del total en 1991. En este caso, la calidad ambiental y arquitectónica constituyen un factor de atracción para la población europea de clase media y alta. De los 51 residentes europeos occidentales (el 56,04% del total de extranjeros), 17 proceden de Alemania.
El siguiente barrio que se beneficia de la puesta en práctica de planes ordenadores es el de Sa Gerreria. Antiguo barrio de origen medieval, formaba parte del espacio industrial intramuros (hornos, talleres y fábricas textiles) hasta que las mayores necesidades de espacio para la incorporación de nuevos procesos productivos conocidos con la Revolución Industrial (introducción de la máquina de vapor aplicada a usos industriales en 1843); y la normativa ambiental (la Real Orden de 16.9.1856 prohibe la localización de fábricas que utilizasen máquinas de vapor de gran potencia dentro del casco urbano y en un área de 400 metros del exterior de la muralla), obligan a su traslado a nuevos barrios periféricos situados 1.250 m. de la antigua muralla (González, 2000). Su declive económico trae consigo una grave decadencia arquitectónica y aumento de la marginalidad social.
Consciente de esta situación el gobierno municipal redacta un PERI para contribuir a su regeneración. Sin embargo y a pesar de todo lo avanzado hasta entonces, el contenido de este plan representa un peligroso retorno a las antiguas políticas de renovación urbana planteadas en la primera mitad de siglo, alejadas de todo contexto integrador y partícipes de la ruptura de la trama urbana preexistente. Afortunadamente, la presión ciudadana obliga a la redacción de un nuevo PERI que, sin embargo, mantiene el levantamiento de un gran edificio con el objetivo de albergar los nuevos Juzgados. Hoy en día este plan está financiado por la iniciativa Urban II (1997-1999), dándose luz al denominado Pla Urban El Temple, que integra los barrios de La Calatrava, Sa Gerreria y El Temple, y que es gestionado por un nuevo organismo: el Consorci Mirall Palma Centre. Como espacio urbano más extenso, con más graves índices de degradación y con inversiones públicas y privadas más ambiciosas, resultará un perfecto escenario para, a corto o medio plazo, poder analizar los primeros resultados de la supuesta rehabilitación integral proyectada. Hoy en día, el estudio de diversas variables poblacionales nos vuelven a hablar de descenso en el número de residentes (impulsado por las deficientes condiciones de habitabilidad); de envejecimiento y de predominio de población extranjera (el 24,02%). En este caso, los inmigrantes (tabla 1) provienen casi en su totalidad de países subdesarrollados, fundamentalmente marroquíes (75 en total).
Por tanto, a pesar de las evidentes mejoras proyectadas en los planes especiales aprobados hasta la fecha, la revitalización social y la reactivación funcional todavía son deficitarias. De momento, los objetivos del Programa Operatiu Global se plasman en resultados parciales, tanto desde una perspectiva económica como sociodemográfica. Para observar la total recuperación y revitalización del casco histórico todavía tendremos que esperar algunos años, aunque en la actualidad la dinámica social (gentrificación y sensibilidad ciudadana) y económica (turismo cultural) contribuyan de manera decisiva a que adquiera una nueva imagen de centralidad y calidad (de vida y patrimonial). No obstante, esta revalorización está muy próxima a movimientos especulativos que dificultan el necesario realojo de la población local y que buscan la venta masiva de viviendas reformadas a población de recursos elevados, en este caso mayoritariamente de origen alemán, lo que provoca un constante e incontrolable incremento del precio del m2 de vivienda construida, que alcanza valores de hasta 1 millón de ptas/m2.
En definitiva, las modernas iniciativas de recuperación patrimonial y de revitalización económica y social, todavía no han logrado superar muchos de los problemas estructurales acumulados a lo largo de los últimos 100 años y que los sucesivos proyectos de reforma física han sido incapaces de resolver. El descenso poblacional se acelera en la última década; una de cada cuatro personas tiene más de 64 años en algunos sectores y el bajo nivel educativo y formativo entorpece enormemente la dinamización social, algo difícilmente solucionable en un corto período de tiempo a través de medidas aisladas y, en ocasiones, meramente coyunturales.
El peculiar modelo de desarrollo económico que caracteriza a esta Comunidad Autónoma desde mediados del siglo XX influye decisivamente en la polarización económica insular sobre la bahía de Palma y, dirigido por planes generales –los diversos PGOU- de contenidos claramente expansionistas, en la distribución de la población en el espacio intraurbano de la capital balear. Así, a través del análisis evolutivo de diferentes variables poblacionales, hemos podido constatar la íntima relación que se detecta entre planeamiento urbano y dinámica demográfica. Un proceso que, a pesar del alto nivel económico general, se caracteriza por contener uno de los rasgos que mejor ejemplifican el paisaje social y urbano de esta ciudad: la existencia de una peligrosa segregación social en una urbe que no deja de aumentar su población.
Inaugurado el nuevo siglo, las diferencias en la calidad de los diferentes elementos del paisaje urbano (sistemas generales, tipologías y arquitectura…) y en el nivel dotacional (público y privado) de los distintos barrios no dejan de incrementarse. Por un lado, los grupos sociales más desfavorecidos o marginados comparten espacios residenciales con el flujo de inmigrantes del Tercer Mundo que vienen a instalarse en aquellos sectores exteriores a la urbe y en la ciudad vieja más degradada. Por  otro lado, a diferencia de estas áreas de infravivienda para inmigrantes recién llegados, la población de recursos elevados continúa optando por zonas estadísticas cercanas al Paseo Marítimo y por espacios del suburbano y periurbano litoral, en ocasiones fuera de los límites del propio municipio de Palma debido a la densificación o a las dificultades de expansión urbana litoral. Una buena parte del ensanche será el lugar de residencia más común para la clase media, mientras que los polígonos de viviendas serán compartidos por antiguos inmigrantes peninsulares llegados a la isla en los años 60′ y 70′, así como por algunos de los nuevos inmigrantes extranjeros que poseen cierta estabilidad laboral y, consecuentemente, están mejor adaptados.
No obstante, nos encontramos con una misma área urbana que es compartida por grupos de población contrastados. Se trata de la antigua ciudad intramuros, justamente donde mejor se pueden observar los elevados índices de segregación social sobre un espacio reducido. En los últimos años se confirma cómo, en menos de 125 ha., hay un progresivo asentamiento de población acomodada (en buena parte de origen centroeuropeo), tanto en barrios renovados a mediados del siglo XX (Jaume III) como en otros rehabilitados en los años 80′ y 90′. Por el contrario y a pesar de las políticas rehabilitadoras, el antiguo barrio chino continua acogiendo a grupos sociales marginales e inmigrantes de países subdesarrollados. En muchos barrios, la gentrificación aumenta pero sin dejar de reducirse la segregación.
Aún así, es muy probable que en menos de una década se comiencen a vislumbrar más claramente los efectos de los diferentes PERI y programas europeos en el casco histórico, sobre todo en beneficio de la gentrificación y de la alta calidad ambiental y patrimonial; pero ello será en detrimento de los residentes más desfavorecidos (posiblemente incluidos los mayores de 64 años), que se verán obligados a abandonar estos sectores más revalorizados, debido al predominio de la expulsión sobre el realojo. Tengamos en cuenta que el sector inmobiliario ya no sólo invierte en la ciudad antígua con el objetivo de rehabilitar edificios, sino que incluso hay indicios de la extrapolación de tipologías periurbanas a estas zonas del interior de la ciudad. Es el caso de un proyecto de edificación de una urbanización de viviendas de lujo con jardín exterior y piscina comunitaria en la antigua ciudad intramuros.
En definitiva, los intereses especulativos afectan a todas las clases de suelo. El suelo urbano se incorpora progresivamente al anteriormente más demandado suelo urbanizable y no urbanizable. A pesar de que el Govern Balear muestra una importante sensibilidad proteccionista y un considerable interés por el control del crecimiento urbanístico en los últimos años, el cuestionado modelo económico balear dificultará el éxito de muchas iniciativas. Y si bien el recientemente aprobado Anteproyecto de Ley de Modificación de la Ley de Directrices de Ordenación Territorial y medidas tributarias (2001), los futuros Planes Territoriales Parciales y la próxima Ley del Suelo (Anteproyecto de Ley Reguladora de la Ordenación Urbanística en las Islas Baleares, de 2001) constituirán instrumentos básicos para la definición del modelo territorial de las islas, la política urbanística local seguirá desempeñando un papel decisivo en la caracterización geodemográfica de los diferentes barrios de la ciudad de Palma.
J.M. González Pérez. Formación de la trama urbana y transformaciones sociodemográficas recientes en la ciudad de Palma de Mallorca (1960-2001)

En el Informe “Análisis Urbanístico de Barrios Vulnerables 1996. Catálogo de Áreas Vulnerables Españolas”. Ministerio de Fomento‐Instituto Juan de Herrera. Escuela Técnica Superior de Arquitectura, Universidad Politécnica de Madrid, ‐ HERNÁNDEZ AJA, Agustín, se identifican en 1991 los barrios vulnerables de 1.‐ Centro Histórico (parcialmente) y 2.‐ Polígono Levante (parcialmente), junto a las zonas de VIRGEN DE LLUC (Incluye los barrios de Son Fustel Nou, que corresponde a la típicas parcelaciones periféricas coetáneas al desarrollo del ensanche regular. La población originaria de la zona son agricultores y obreros dependientes de la ciudad. Los otros 3 barios, Son Fortaleza, Son Fustel Nou y Virgen de Lluc, corresponden a promociones de vivienda pública planificadas durante los años 60′ a 75. Se situaban en el exterior de la proyecta vía cintura, y asociadas a alguna de las vías radiales de comunicación. Virgen de Lluc es la más extensa y la que caracteriza la zona. En ellos se aloja gran parte de la población que trabaja en el Polígono Industrial Son Castello. El principal problema es el alto índice de paro, que se agrava con mala cualificación profesional), LA VILETA (situada al N de la ciudad, incluye varios barrios, Los Almendros es un conjunto de bloques de alta densidad, con espacios públicos muy escasos. Se realizó en los 70′ para alojar a población de un nivel de rentas medio-bajo. Para los técnicos municipales constituye el mejor ejemplo de promoción especulativa privada. La Vileta es un núcleo de viviendas bajas con implantación espontanea y extensión limitada por los accidentes geográficos. El bario más desfavorecido es Los Almendros, paradigma de las promociones privadas especulativas en Palma de Mallorca), GÉNOVA (antiguo asentamiento al NO de la ciudad, que se anexiona al municipio de Palma de Mallorca al crecer la ciudad. Se trata de un tejido casi rural, con un núcleo antiguo de casas bajas y una zona de expansión nueva de segunda residencia. Los técnicos municipales, y el equipo de trabajo, perciben que los principales problemas de esta zona son de renovación del parque edificado. Se trata de viviendas autoconstruidas, que no están bien conservadas. Además de estas áreas se ha detectado una serie de secciones censales con indicadores desfavorables: Distrito 1, sección 31 (parte NO del Casco, es la zona de casco donde se actuó durante el siglo pasado, al tratarse de una zona menos desfavorecida que las tratadas no ha sido objeto de figuras de Planeamiento especiales), Distrito 4, sección 12 (Barrio Generalísimo Franco o El Congo. Junto con el Barrio de Sa Gerrería es considerado como la zonas más desfavorecido de la ciudad. Se trata de una pequeña promoción de los años 40-60, 4 bloques, con problemas urbanísticos y sociales acuciantes. El Patronato municipal de la Vivienda realiza un seguimiento caso a caso de los habitantes del vecindario. Se trata en general de familias muy numerosas, a veces conviven varias generaciones, sin ingresos fijos y poca cualificación. Las viviendas tienen aluminosis. No hay espacios públicos, ni equipamientos. La asociación de vecinos es muy activa), Distrito 4, sección 29 (Barrio de la Plaza de Toros. Se trata de una promoción privada de los años 60-75 de viviendas unifamiliares. Urbanísticamente no se advierten problemas, su vulnerabilidad es de tipo social, con altos índices de paro), Distrito 4, secciones 32, 33 y 35 (Establimets, Son Espanyol y Son Sardina. Se trata de 3 pedanías del norte de la ciudad con viviendas dispersas. En ellas se han detectado carencias en la edificación que no son reales. La tipología tradicional, conservada en las viviendas más antiguas, tiene el baño en el patio, circunstancia que altera los datos censales. Son Sardina es la zona de viviendas unifamiliares, de primera residencia, más cara de Palma de Mallorca), Distrito 8, sección 4 (Zona de Son Ferriol y Son Banya. Son Ferriol es un tejido disperso análogo a los anteriores, anque de menor nivel de rentas. Son Banya es una promoción pública de los años 60-75 donde se ha realojado a población gitana), Distrito 8, secciones 6 y 7 (Pedanías rurales de viviendas dispersas, sin problemas especiales).

En el informe de 2001 serán los barrios vulnerables de 1.‐ Casco Antiguo, 2.‐ La Soledat/Polígono Levante, 3.‐ La Soldat Nord/Son Gotleu, 4.‐ Plaza de toros, 5.‐ Bons Aires y 6.‐ Es Fortí/Camp d’en Serralta. Además otra zonas son ELS JONQUET/STA. CATALINA (al O del Casco Antiguo, al otro lado de la Avenida de l’Argentina. La parte de Els Jonquet posee rasgos similares a los del trazado histórico, irregular y dimensiones muy diversas de sección. Santa Catalina pertenece al ensanche, y posee una trama ortogonal, atravesada por la Calle Espartero y su continuación Comte de Barcelona. Se encuentra en la costa, frente al puerto deportivo. Se trata de una zona con altos índices de envejecimiento de la población. Además, la edificación presenta signos de precariedad y falta de mantenimiento, derivados en parte de su temprana construcción y de la cercanía al mar, que supone una fuerte agresión material. Se perciben problemas de movilidad urbana en el interior de Els Jonquet por lo intrincado de su viario y la escasez de su sección. El área es vulnerable por nivel de estudios, ya que ambas secciones censales superan el valor de referncia (22,90%)), LOS ALMENDROS/SON PACS (en la parte NO de la ciudad, más allá de la circunvalación. Zona de extensión periférica de características heterogéneas, en ella conviven tipologías diversas, bloques en H en forma de greca, manzana cerrada tradicional, vivienda unifamiliar adosada. Igualmente heterogéneo es el estado de la edificación y el espacio público. En términos generales no presenta graves carencias, pero sí existen ámbitos concretos donde se perciben signos de degradación y abandono. Se trata de un lugar con una elevada tasa de población sin estudios. Existen demandas estructuradas por parte de la población exigiendo una mayor implicación por parte del ayuntamiento en el mantenimiento del espacio público, el mobiliario y las infraestructuras, concretamente el alumbrado público y las aceras. Además se demanda un nuevo polideportivo que sustituya el actual. Las dos secciones censales que conforman el área superan en unas décimaas el valor de referencia(2,00%) de carencias en la vivienda), EL TERRENO (al E de la ciudad, entre el puerto y el Parque de Bellver, barrio de trama abigarrada, viario muy estrecho e irregular, con fuerte pendiente. Este hecho dificulta la accesibilidad interna de la zona. El barrio se desarrolló de manera informal, lo que provocó la imagen heterogénea a la vez que pintoresca de la zona, donde se mezclan viviendas de características formales y tipológicas muy diversas. En la actualidad se perciben casos de edificios en mal estado. Presenta un elevado índice de paro en la zona), CAMP REDÓ (promoción unitaria insertada en el ensanche N de la ciudad. Se compone de bloques lineales de baja altura (B+IV). Entre los bloques existe un reducido espacio interbloque, utilizado en el mejor de los casos como aparcamiento informal. Se trata de un espacio seriamente degradado, tanto por lo que a la edificación se refiere, como al espacio público. Se presentan deficiencias en el estado de conservación las viviendas. En cuanto al espacio público, se encuentra muy degradado donde la vegetación y el mobiliario urbano son casi inexistentes. La presencia de residuos en el viario, empeoran la percepción del espacio público. Además el barrio posee elevados índices de conflictividad y delincuencia. Existes demandas estructuradas solicitando la implantación de equipamientos deportivos y la creación de espacios verdes, así como la rehabilitación integral del barrio. El área supera el valor de referencia (2,00%) de carencias en la vivienda), SANT AGUSTÍ/CAS CANAR (en la parte SO de la ciudad, conforman parte de la extensión urbana de la ciudad a lo largo de la costa. Se trata en ambos casos de una zona desarrollada siguiendo la complicada topografía existente. El viario, es tortuoso y posee grandes pendientes en muchos casos. La edificación se adapta a este complicado entramado de calles, generando un punteado disperso de edificaciones de tipologías diversas. Bloques en altura, viviendas unifamiliares en algunos casos. El espacio público se ve prácticamente reducido al viario. Sin embargo, la vegetación exuberante y las buenas vistas desde algunos puntos aportan gran calidad al espacio urbano. Se trata de un ámbito de densidad media baja. Existen algunos casos de edificios en mal estado de conservación. Las 2 secciones censales que conforman el área superan el valor de referencia (2,00%) de carencias en la vivienda), SON CLADERA (al NE del Casco Antiguo, entre el gran polígono industrial de Son Castelló y la Autovía Palma‐Sa Pobla. Esta localización afecta negativamente al barrio, ya que potencia la incomunicación de la zona, al encontrarse entre 2 barreras que la disgregan irremediablemente de la trama urbana consolidada. Barrio surgido en los años 60′ como suburbio de la ciudad, en la actualidad se ha consolidado como barrio dormitorio. Está conformado por una serie de bloques en altura que conforman espacios intersticiales utilizados en su mayor parte como aparcamiento. El estado de conservación de la edificación y el espacio público es correcto. Sin embargo, la ausencia de funciones diferentes a la residencial produce cierta falta de dinamismo en el espacio urbano), AEROPUERTO (en los alrededores del aeropuerto se localizan pequeños polígonos industriales con edificaciones residenciales muy dispersas así como pequeños núcleos de poblados autoconstruidos. Es una zona vulnerable no solo por vivenda sino también por el indicador de paro y el de estudios).

Entre finales del siglo XIX y principios del XX se produjeron algunos de los más importantes acontecimientos históricos que habrían de dar la forma actual a la ciudad de Palma. A finales del siglo XIX la isla de Mallorca se convirtió en un centro de destino de viajeros europeos que se desplazaban por un objetivo puramente turístico. Estas visitas y las muchas constancias literarias que los “nuevos turistas” (Jean J. Bonaventure Laurens, George Sand, Charles W. Wood, etc.) dejaron sobre ella actuaron como un reclamo que, con visión profética, hizo pensar a Miquel dels Sants Oliver sobre la importancia de la explotación económica del turismo para la isla.
Por otra parte, a diferencia de otras capitales españolas con una importante industria, Palma de Mallorca demoró el derribo de sus murallas renacentistas hasta principios del siglo XX, por lo que, durante casi un siglo, la ciudad intramuros y los arrabales tuvieron que acoger el crecimiento demográfico de la ciudad industrial. En 1902 se inició el proceso de derribo y en 1905 se creó “Fomento del Turismo de Mallorca”. Coincidiendo con estos acontecimientos se inició una etapa de profunda reflexión sobre las transformaciones de la forma y el plano de ciudad planificada. En este contexto, la nueva actividad económica necesitaba transformar la ciudad existente para adaptarla a la nueva función y crear espacios de especialización turística en la propia ciudad, uno de los cuales fue el de El Terreno.
Por ello, la especialización funcional de El Terreno ha estado en mayor o menor medida relacionada con la actividad turística y ha conocido sus impulsos, depresiones y cambios. Todas estas etapas han contribuido a construir un barrio que, en la actualidad, tiene graves problemas sociales, funcionales y urbanísticos, en el cual, su período de máximo esplendor (1950-1975) es el responsable de su difícil situación actual.
Hasta 1932, El Terreno era un pequeño núcleo extramuros desconectado de la ciudad. No obstante, a partir de mediados del siglo XIX se inicia una importante aunque desordenada actividad edificatoria, que fue auspiciada por la pequeña burguesía de Palma (comerciantes, asalariados) con el objetivo de construir residencias para su disfrute durante el período estival. En 1887 El Terreno tenía 343 edificios y 469 habitantes. El Ensanche de Población de 1901 proyectó completar la urbanización del margen oeste del barrio de Santa Catalina, en Son Armadans, lo que contribuiría a aproximar El Terreno a la ciudad. El Terreno estaba integrado en el proyecto de este plan de ensanche pero debido a que era un sector ya consolidado quedaba fuera de las propuestas de expansión del mismo.
Las 2 construcciones hoteleras más significativas de Palma de principios de siglo son el Grand Hôtel (1901), localizado en la ciudad intramuros, y el Hotel Príncipe Alfonso (1906), situado en el litoral del incipiente centro turístico de Cala Major. Pocos años después, creció considerablemente el número de visitantes y la oferta alojativa (1920-1936) se incrementó y, como consecuencia de ello, el turismo se convirtió en un factor decisivo en la planificación de la ciudad. Uno de los planes más importantes y que mejor relacionó turismo y urbanismo fue el Plan General de Reforma de Palma de Gaspar Bennazar (1917), que proponía intervenir en la ciudad intramuros de acuerdo con la Ley de Mejora Interior y Saneamiento de las Grandes Poblaciones de 1895 pero, a diferencia de otras ciudades españolas, con el objetivo principal de adaptar la ciudad a las nuevas exigencias de la actividad turística. Para esto sugería ciertas actuaciones de corte higienista en la ciudad histórica (apertura de nuevas vías circulatorias) pero sobre todo su plan es reconocido por sus propuestas extramuros: la urbanización de un sector entre la ciudad consolidada y El Terreno, que se proyectó ocupar con hoteles y edificios, fundamentalmente chalets; la creación de un gran espacio destinado al ocio en el predio de Son Armadans; la construcción de una ciudad jardín proyectada como balneario o estación veraniega (La Pared Blanca) en un arrabal de la parte oriental del municipio (Coll d´en Rabassa); la prolongación de la ciudad hacia el mar mediante un paseo marítimo y la ampliación del puerto comercial para facilitar el atraque de trasatlánticos.
1943.jpg

1943 – Palma de Mallorca

En 1910, el barrio de El Terreno estaba plenamente constituido y en ese mismo año se inauguraba en él el primer hotel, el “Reina Victoria”. Aunque continuaba siendo un lugar de edificación laxa, con viviendas mayoritariamente unifamiliares provistas de jardín, en las dos siguientes décadas las casas crecieron en altura. Algunas de éstas comenzaron a ser alquiladas también a turistas extranjeros, especialmente ingleses, incluso en invierno y, como consecuencia de ello, desde mediados de los años 20′, El Terreno dejó de ser un caserío de veraneo para las clases medias de Palma y se convirtió en una zona turística hotelera y residencial. Este proceso de transformación del barrio se intensificó entre 1930 y 1936 sobre todo cuando en 1932 se inició la urbanización de Son Armadans, lo que suponía que El Terreno quedaba definitivamente unido al núcleo urbano de Palma.
El proceso de especialización turística de Palma se paralizó entre 1936 y 1950 a causa de la Guerra Civil y Segunda Guerra Mundial, aunque la oferta hotelera aumentó gracias al impulso del turismo nacional en los años 40′. A partir de 1950, el despegue turístico transformó la capital insular definitivamente. La construcción del Paseo Marítimo, que se fraguó con el objetivo de unir la ciudad con los diques del oeste del puerto, introdujo importantes cambios en la estructura urbana de El Terreno (figura 4), porque el paseo desplazó la centralidad del barrio desde el interior del entramado urbano hacia la vía litoral. En tan sólo 3 décadas (1950-1981), el número de plazas turísticas aumentó en 56.899 unidades y la población de la capital balear sumó 167.608 nuevos efectivos.

Figura 4. Frente litoral de El Terreno a principios del siglo XX y a fines de los años 60′
La forma de la barriada de El Terreno que ahora conocemos tiene su origen en esta etapa iniciada en la década de 1950. Por un lado, la función residencial perdió fuerza en beneficio de la turística y, por otro, el paisaje urbano comenzó un proceso de intensa transformación. El aumento del valor del suelo hizo que muchos propietarios sustituyeran sus antiguas casas por bloques de apartamentos y que la primera línea del paseo marítimo se inundara de edificios de gran altura que contribuyeron al aislamiento del barrio original, que quedó encerrado detrás de los nuevos edificios levantados en primera línea de mar. A ello se sumó el inoperante Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 1963, que dio lugar al desdoblamiento de la calzada del paseo marítimo, finalizada en 1972, y su conexión con la Vía de Cintura que rodea la ciudad, lo que incrementó el tráfico rodado.

La reestructuración económica mundial a consecuencia de la crisis de 1973 originó una desconcentración de la oferta de plazas turísticas en el archipiélago balear, en detrimento de la capital mallorquina. La infraestructura turística de Palma alcanzó su techo a fines de los 80′, momento desde el que se produjo un continuado descenso del número de plazas hoteleras y extrahoteleras, al mismo tiempo que se iniciaba un nuevo proceso: la reconversión de los inmuebles turísticos en edificios de viviendas. Este proceso es propio de la fase de reajuste postfordista del sector. Por ello, los antiguos barrios turísticos de Palma se han visto afectados por un intenso proceso de degradación (Cala Major y El Terreno son ejemplos paradigmáticos). Muchos hoteles cerraron o se reconvirtieron en edificios de viviendas que, debido a su mal estado de conservación, acaban siendo ocupados por inmigrantes extranjeros del Sur, que buscan vivienda en alquiler a bajo precio.
Aunque la rehabilitación integral de distintos barrios del centro histórico tiene una dilatada experiencia en Palma (PGOU de 1985), a principios del siglo XXI le ha tocado el turno a otras partes de la ciudad: los espacios turísticos degradados. Por ello, en el desarrollo del PGOU de 1998 se han promovido planes especiales de reforma interior (PERI) para El Terreno y Cala Major-Sant Agustí. En el caso de El Terreno, el PERI se aprobó de forma definitiva en 2006. Sin embargo, no recoge respuestas efectivas y originales para un barrio de esta complejidad. Da la sensación de que estamos ante una relación de proyectos de obras en vez de un plan de objetivos integrales. Entre otras debilidades, no existen propuestas para la inserción del barrio en la ciudad y faltan medidas estructurales que incluyan actuaciones económicas y sociales. Ante esta situación, las perspectivas son inciertas y se debaten entre mantener las funciones turísticas y de ocio para el frente marítimo y la residencial para la población de bajos recursos que vive en el interior de la zona.
En la ciudad de Palma se reconocen los factores que han afectado a los enclaves turísticos, tanto en la etapa de desarrollo económico intensivo, definida como balearización, como en la actualidad, con el postfordismo. Entre ellas se hallan, en el caso de El Terreno, dos procesos interrelacionados que han condicionado la evolución de los últimos años y que contribuyen a una cierta segmentación geográfica. Por una parte, la construcción del Paseo Marítimo y la revalorización de los solares de primera línea, en los que se levantan nuevos edificios de cierta altura y, por otra parte, la degradación y obsolescencia de la zona alta e interior.
Estas dos zonas (alta y baja) están divididas por la avenida Joan Miró, antigua carretera a Andratx y calle principal del barrio hasta la construcción del Paseo Marítimo. En ella se concentra el pequeño comercio y, junto a otras calles limítrofes, se ha reconvertido en un espacio para el ocio nocturno alternativo y también para el degradado. La Plaça Gomila, antiguo centro neurálgico del turismo de la década de los sesenta, atraviesa un profundo deterioro. La zona alta, que se extiende entre la Avenida Joan Miró y el bosque de Bellver, con calles estrechas y pendientes, cuenta con viviendas unifamiliares de las primeras etapas del turismo (arquitectura de “Villes”) y con otras, plurifamiliares, de baja calidad, muchas de las cuales han pasado a ser ocupadas por nuevos residentes.
La zona baja, situada entre el Paseo Marítimo (Avenida Gabriel Roca) y la Avenida Joan Miró, tiene muy poco que ver con la realidad urbana del resto del barrio. De hecho, muchos de sus edificios tienen acceso únicamente desde el propio Paseo Marítimo, lo que evita el contacto con la parte más tradicional del barrio. Esta zona baja, en la que se concentran muchos de los locales de ocio nocturno, se caracteriza por sus edificaciones altas y de efecto muralla (edificios Fénix, Mediterràneo, Sol, Neptù, Palma Real y Hotel Victòria), especializados en la función residencial o en la oferta turística de alta calidad.
Por tanto, al igual que en Las Canteras, los nuevos procesos han influido en el mantenimiento de la función residencial, que se refleja en el aumento de efectivos demográficos, un aumento que se produce, sobre todo, gracias a la llegada de extranjeros. Entre 1996 y 2007 la población del barrio creció en más de 3.000 habitantes, lo que supone un incremento del 78,57%. La reconversión de los establecimientos hoteleros en apartamentos facilita la llegada de europeos comunitarios y la degradación general de la zona media-alta del barrio influye en la de población extracomunitaria, que busca vivienda en alquiler a precios reducidos. Por ello, en las tres secciones se supera el 25% de población extranjera. A diferencia de los datos globales del municipio de Palma, los europeos son mayoría en el barrio y están bien representados en todas las secciones censales (figura 9). Por el contrario, los americanos y asiáticos, en particular los chinos, están espacialmente más concentrados.
En 2001, el 59,85% del parque de viviendas censadas en las tres secciones estudiadas de El Terreno eran principales, el 17,27%  secundarias y un 22,87% estaban vacías. En la sección 6 (Paseo Marítimo) la suma de secundarias y vacías era mayor que el número de principales, lo que indica que el proceso de residencialización afecta a la antigua zona hotelera. En el conjunto del distrito, el número de viviendas vacías supera también a las secundarias, porque son ocupadas temporalmente en régimen de alquiler en el verano.

Figura 9. Índice de extranjería y distribución por nacionalidades.
En cuanto a las condiciones habitacionales de los grupos sociales objeto de estudio, de los datos del régimen de tenencia y del tamaño de vivienda se deduce que, a pesar de que la población extranjera es mayoritariamente de alguna nacionalidad europea, el porcentaje de viviendas en propiedad en todo el distrito es significativamente superior entre los españoles. Como en Las Palmas de Gran Canaria, las mayores tasas de propiedad entre extranjeros y españoles están en las secciones del interior, en aquellas más alejadas de los principales enclaves turísticos. Por su parte, los inmuebles arrendados se localizan sobre todo en las zonas limítrofes con el mar. Es especialmente importante el porcentaje de extranjeros que viven en régimen de alquiler en las zonas litorales de antigua especialización turística hotelera. En cuanto a El Terreno, el porcentaje de residentes en régimen de propiedad es alto entre los españoles y, aunque en menor medida, entre los extranjeros que habitan en la zona alta. En la del Paseo Marítimo hay muchos extranjeros en arrendamiento (figura 10).

Figura 10. Porcentaje de población según régimen de tenencia y nacionalidad.
Para una correcta interpretación de los mapas en los que se representa el tamaño de la vivienda de los residentes debemos de tener en cuenta que, en general, las viviendas más grandes se corresponden con las secciones situadas más al este y se levantan en espacios urbanos menos saturados y con edificación más reciente. Como ejemplo, menos del 10% de españoles y extranjeros viven en residencias de menos de 60m² en estas secciones. Aunque los europeos son la nacionalidad extranjera más importante, la población española es la más favorecida también en cuanto a la superficie de sus viviendas. En el caso de El Terreno, el tamaño de la vivienda es una nueva muestra de los contrastes entre la zona alta y baja, entre la degradada de origen turístico y el revalorizado frente marítimo. En todos los casos, las diferencias por nacionalidades favorecen a los españoles, aunque encontramos un porcentaje relativamente importante de extranjeros en viviendas entre 91 y 120m² en las dos zonas más altas del barrio (figura 11).

DOMÍNGUEZ MUJICA, Josefina; GONZÁLEZ PÉREZ, Jesús M. y PARREÑO CASTELLANO, Juan Manuel. Transformaciones recientes en barrios turísticos maduros. Los casos de Palma de Mallorca y Las Palmas de Gran Canaria, España. Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales.  Barcelona: Universidad de Barcelona, 1 de agosto de 2008, vol. XII, núm. 270 (93). <http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-270/sn-270-93.htm&gt; [ISSN: 1138-9788]

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

La ordenación urbanística de Palma de Mallorca se regía por el PGOU-1998 aprobado definitivamente por el Consell Insular de Menorca el 23.12.1998, aprobación condicionada a que el Ayuntamiento debía recoger el conjunto de normas urbanisticas en un texto refundido. Asi, la aprobación definitiva de dicho texto refundido se llevó a cabo por acuerdo del Consell Insular de Menorca el 4.9.2006, texto que recogía la documentación aprobada definitivamente e incluía el cumplimiento de las prescripciones impuestas.

Por acuerdo de la Junta de Gobierno de 6.10.2010 y a consecuencia de la voluntad municipal de proceder a la revisión del PGOU, se acordó abrir un período para presentar sugerencias u observaciones para mejorar la elaboración de los trabajos de revisión.

Por la nueva Corporación constituida en julio de 2011 se quiso dar un impulso necesario y definitivo a la mencionada revisión y por ello, y atendiendo a la importancia que tiene la participación ciudadana, la Junta de Gobierno en sesión celebrada el 22.2.2012 acordó abrir un nuevo periodo de información pública para formular sugerencias, observaciones u otras circunstancias que afecten o puedan afectar a la revisión.

La necesidad de revisión derivaba de la adaptación al Plan Territorial Insular y de la conveniencia de ofrecer al municipio un instrumento urbanístico actualizado que aportase mayor clarificación.

El documento “Bases para la definición de las Directrices básicas de ordenación y actuación en la definición del modelo territorial del municipio de Plama de Mallorca”, fur aprobado por el COnsell de la Gerencia de Urbanismo el 10.9.2013, , por la Junta de Gobierno de Palma el día siguiente y por el pleno del Ayuntamiento el 26.9.2013, y ha de ser considerado como las líneas básicas de actuación para llevar a cabo la Revisión del PGOU de Palma de Mallorca.

palma-ge4Pero, tras la publicación del Decreto-ley  1/2016,  de  12  de  enero,  de  medidas  urgentes  en  materia  urbanística, que se tuvo que autocorregir en pocos días por el Decreto-ley  2/2016,  de  22  de  enero,  de  modificación  del  Decreto-ley  1/2016,  de  12  de  enero,  de  medidas  urgentes en materia urbanística de las Islas Baleares, la situación urbanística en Baleares es de absoluta interinidad. Esto afecta a las inversiones, especialmente las turísticas, a los procesos de legalización de obra edificada, a los procedimientos judiciales en curso, etc. En una comunidad autónoma  en que el turismo es tan importante, el efecto que ha supuesto la reforma de la ley del turismo a fin de prohibir las dispensas legales para favorecer el urbanismo balear han paralizado la inversión hotelera. Después de tanta dilación en publicar una ley del suelo (fue la última autonomía en publicarla) la falta de entendimiento entre los políticos hace que deroguen de inmediato la obra del partido que les precedió. Esta práctica tiene efectos nocivos en la economía y en la seguridad jurídica.

Además, planes como el Plan de Reconversión Integral de la Playa de Palma (PRI), la Ley Turística y el PGOU chocan como dos enormes trenes.El PRI afecta a 992 ha de terreno en las que el suelo residencial máximo previsto queda limitado a 14.302 viviendas y 39.111 residentes (el anterior PGOU contemplaba un techo 22.045 viviendas y 66.134 residentes), y el resto del suelo tendrá uso prioritariamente turístico. En la actualidad la zona alberga alrededor de 140 hoteles y unas 42.000 plazas, ninguno de ellos de 5 estrellas. Entre las medidas que recoge, el PRI permite a los hoteles de 3 estrellas que mejoren de categoría a 4 estrellas un aumento de la edificabilidad del 20% hasta un máximo de B+VI; y en el caso de un aumento de 4 a 5 estrellas, la edificabilidad se puede incrementar un 30% (con tope de B+VII). Los nuevos hoteles que se podrán edificar en la zona deberán ser obligatoriamente de 4 o 5 estrellas, con un máximo de B+VI. La previsión es que en el período de 10 años no haya ningún hotel de 1 y 2 estrellas en la zona, un 30% de la planta hotelera sea de 3 estrellas o 3 estrellas superior, un 40% de 4 o 4 estrellas superior y un 10% de 5 estrellas.

crecimiento.jpg
Ich habe hier 25 Jahre gelebt und nicht sprechen Spanisch oder wollen (“llevo viviendo más de 25 años aquí, y ni hablo español ni quiero”)
Palma, más allá del turismo de balconing.
La capital del archipiélago balear lucha por alejarse de los tópicos del turismo de alcohol y fiesta.
Palma ha sido elegida recientemente como la mejor ciudad del mundo para vivir, según el diario londinense The Times, que destaca su fácil accesibilidad, la cultura gastronómica y las infraestructuras, como bien conocen los cerca de 50.000 alemanes que viven de forma permanente en la isla de Mallorca.
No obstante, no es oro todo lo que reluce. Pese a que el turismo representa el 45,5% del PIB de las islas, según datos de Exceltur, los ciudadanos también tienen motivos para estar preocupados o descontentos ante la visita de los llamados “guiris”. El turismo de sol y playa es el reclamo por excelencia que decenas de touroperadoras usan para atraer a los visitantes (principalmente de Alemanis y Reino Unido), y esto no termina de agradar del todoa los baleares, que consideran que las Islas tienen mucho más que ofrecer.
La imagen de las Baleares se asocia en los últimos años al turismo de balconing (que consiste en saltar casi siempre en estado de embriaguez, desde un balcón o ventana del hotel a la piscina comunitaria de este), o de mamading (intercambiar felaciones por alcohol gratis en los locales), una imagen que tanto el Govern balear como la ciudadanía quieren limpiar. Con el mismo objetivo han ido surgiendo varios movimientos. Es el caso de Orgull Llonguet (llonguet es un pan típico de la capital mallorquina y también el nombre con el que se conoce de forma irónica a los que son de Palma y no de los pueblos). Este grupo gastro-festivo busca una manera diferente de mostrar Palma, y sobre todo, de organizar eventos alternativos y populares.
¿Y cómo se vive en Palma? Los vecinos apuntan que mientras los políticos cuidan y mimam el casco antiguo, las zonas periféricas parecen olvidadas. Uno de ellos, cuenta, por ejemplo, que as zonas verdes están muy desaliñadas, mientras que las rotondas del centro tienen ” un césped perfecto”. Además, todavía sigue muy presente entre los palmesanos el caso del antiguo estadio del RCD Mallorca, que estuvo 15 años abandonado hasta que se demolió en noviembre de 2014. La corrupción, que según un estudio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria cuesta a las Baleares 1.200 millones de € anuales, es otro de los asuntos que crispan a la ciudadanía. En los últimos años se suceden los escándalos en Mallorca (muchos de ellos en Palma), son Bomsai, Inestur, Maquillaje, Andratx, can Domenge, Son Espases… Pero, sin duda, el más conocido es el caso Palma Arena. La construcción de este velódromo supuso un gasto de 90,6 millones de €, casi el doble de los 48 presupuestados por el gobierno de Jaume Matas (PP). Las movilizaciones por el caso Noos obligaron al Ayuntamiento a retirar el nomnre y las placas de la Rambla de los Duques de Palma, Cristina de Borbón e Iñaqui Urdargarín. Otra victoria ciudadana destacable es la de los profesores que, en 2013 y tras una huelga de 3 semanas, lograron que el Tribunal Superior de Justicia de Baleares paralizara el TIL. el programa que imponía el trilinguismo (español-catalán-inglés) en las aulas. La lucha por la educación se reactivó a finales de abril cuando se convocó una marcha por la educación pública, en catalán, y de calidad.
Cercanías: una radiografía diferente de nuestras ciudades. Diagonal-La Marea. 2016
1999

Licencias de Obra Nueva en PALMA DE MALLORCA

1999-reforma-y-ampliacion

Licencias de obra mayor de Reforma y Ampliación en PALMA DE MALLORCA

puerto_palma_mallorcaY el puerto, la gran conexión insular. El Port de Palma se ha convertido en el principal centro portuario del Mediterráneo en reparación de todo tipo de embarcaciones, generando anualmente un volumen de negocio que alcanza los 200 millones de euros y cuya actividad genera más de 1.200 empleos, pero además recibe hasta 8 buques crucero simultáneamente, (25.000 turistas en un día). Pendiente de su aprobación, se encuentra en estos momentos el proyecto del Plan Director de Infraestructuras que prevé una importante ampliación por el exterior del Dique del Oeste, ganando terreno al mar, y que dotará de nuevas y modernas instalaciones al puerto de Palma. Una gran remodelación para afrontar el futuro con garantías de continuar siendo uno de los principales puertos de referencia del Mediterráneo.
puerto-palma_0

Hoy Palma de Mallorca tiene una población de 400.578 habitantes, y un parque residencial compuesto por 169.990 viviendas, de las cuales 25.372 son unifamiliares (el 14,93% del total). Destacar que aun conserva un 16,7% del total de viviendas anteriores a los 60′, datando de entonces 32.216 viviendas (el 19%), de los 70′ son 42.728 viviendas (25,1%), de los 80′ son 19.057 viviendas (el 11,2%), de los 90′ son 18.118 viviendas (el 10,7%) y de la década prodigiosa 2000-2009 son 27.355 viviendas (el 16,1% del total).

Conflictos de interpretación del PGOU no pueden suceder, es la sacrosanta seguridad jurídica. Si el Ayuntamiento y el Consell se disparan entre sí, mal va la cosa. El modelo de ciudad compete al Ayuntamiento y a sus ciudadanos. Y hoy Palma de Mallorca está preparando la Revisión de su PGOU. Transparencia, luz y taquígrafos y participación ciudadana, y criterios de sostenibilidad, el “urbanismo saludable” está muy bien pero ya veremos en qué se queda. La realidad local quedará plasmada, con sus miserias y sus virtudes; plantear una ciudad para inversores extranjeros no resuelve la demanda local de vivienda-hogar. 

Y la corrupción en manos de la Justicia. Ha tenido tantas manzanas podres en su cesto que bueno sería desterrar de una vez por todas las sospechas, vía judicial. Polícias, funcionarios, empresarios, todos por igual. Las leyes, y la normativa urbanística lo es, están para ser cumplidas por todos. Y la administración ha de velar por su cumplimiento, sin excepciones.

Estaremos atentos a la Revisión del PGOU de Palma de Mallorca. 


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


…seguiremos analizando en próximas entregas los 250 municipios mayores de España

CORDOBA, según Catastro, a 1.1.2015 por tamaño y fecha.

tabla-cordoba-2-121996e-314dadtaman%cc%83o-edificaciontabla-cordoba-edadtaman%cc%83o-edificacion

Estos gráficos representan el Parque Residencial de CORDOBA.

Son los Bienes Inmuebles, de uso VIVIENDA, matriculados a 1.1.2015, clasificados por tamaño y fecha de inscripción.

Cada barra horizontal representa una década, la inferior es la más reciente (2010-2014), y la superior la más antigua (1930-1939).

Cada color es un tamaño, del más cálido (<60 m2) al más frío (>180 m2).

La barra inferior (DELVI) representa el cálculo hecho desde Otropunto de la Demanda Latente de Vivienda (la demanda latente se configura por las personas que no tienen vivienda y que por su perfil sociológico (edad) y socioeconómico (no están en desempleo) son potenciales compradores). Es una estimación del número máximo de vivienda que constituye la demanda encubierta de una zona y se basa en las personas con el perfil de los actuales compradores de vivienda pero que todavía no han constituido un hogar.

cordoba-delvicordoba-piramidetabla-cordobacordoba-catastro-2014-2016cordoba-inecordoba-alquiler

Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


cordoba GE3.jpgCórdoba es un municipio de 1.255,24 km2 y una ciudad de Andalucía, capital de la provincia homónima, situada en una depresión a orillas del Guadalquivir y al pie de Sierra Morena, es la 3ª ciudad más grande y poblada de Andalucía tras Sevilla y Málaga, y la 12ª de España. Su área metropolitana comprende 8 municipios, con una poblaciónpróxima a los 400.000 habitantes, la 23ª más poblada de España. 

Cordoba 3d.jpgEl término municipal de Córdoba ocupa 1245 km2, aproximadamente el 9 % del total de la provincia. Siendo el núcleo principal de población la zona más poblada existen 6pedanías, El Higuerón, Alcolea, Santa Cruz, Cerro Muriano, Villarrubia y Santa María de Trassierra y una Entidad Local Menor, Encinarejo de Córdoba nacidas bien como asentamientos agrarios o bien como núcleos residenciales. El núcleo principal de Córdoba se encuentra situado en los márgenes del río Guadalquivir que la atraviesa de E a O formando varios meandros. Al N del término municipal se encuentra Sierra Morena y al S una extensa campiña

Distritos_de_Córdoba.pngDesde julio de 2008 la ciudad se divide en 10 distritos administrativos (Centro: le corresponden los barrios de San Basilio, Huerta del Rey, Vallellano, La Catedral, San Francisco-Ribera, Santiago, San Pedro, El Salvador y la Compañía, La Trinidad, Centro Comercial, San Miguel, Capuchinos, San Andrés, San Pablo, La Magdalena, Cerro de la Golondrina, San Lorenzo, Santa Marina, Campo de la Merced-Molinos Alta, Ollerías y El Carmen), Levante (le corresponden los barrios de La Viñuela, Fuensantilla, Sagunto, Levante y Fátima), Poniente-Sur (Parque Cruz Conde, Vista Alegre, Polígono de Poniente, Huerta de la Marquesa, Ciudad Jardín, Cercadilla-Medina Azahara y Olivos Borrachos), Sur (Guadalquivir, Sector Sur, Fray Albino y Campo de la Verdad-Miraflores), Noroeste (Huerta de la Reina, Las Margaritas, Moreras, Arruzafilla, Arroyo del Moro, Parque Figueroa y Huerta de Santa Isabel), Sureste (El Arenal, Arcángel, Santuario, Fuensanta, Cañero y Fidiana), Norte-Sierra (Valdeolleros, Santa Rosa, Asomadilla, El Cámping, El Tablero, El Patriarca, El Brillante, El Naranjo y Huerta de San Rafael), Periurbano Este-Campiña (Cerro Muriano, Alcolea y Santa Cruz), Poniente-Norte (Parque Azahara, Electromecánicas, Palmeras, Miralbaida y San Rafael de la Albaida) y Periurbano Oeste-Sierra (Villarrubia de Córdoba, El Higuerón y Trassierra)), coordinados por Juntas Municipales de Distrito, que a su vez se subdividen en barrios

Hoy es una ciudad de tamaño medio, en cuyo casco antiguo aún podemos contemplar edificaciones con elementos arquitectónicos de cuando Córdoba fue la capital de la Hispania Ulterior en tiempos de la República romana, o de la provincia Bética durante el Imperio romano y del Califato de Córdoba durante la época musulmana, cuyos dirigentes gobernaron gran parte de la península ibérica. Según los testimonios arqueológicos, la ciudad llegó a contar con alrededor de un millón de habitantes hacia el siglo X, siendo la ciudad más grande, culta y opulenta de todo el mundo.

Mapa-Municipios-Cordoba.jpgLas mezquitas, las bibliotecas, los baños y los zocos, abundaron en la ciudad, gestándose las bases del Renacimiento europeo. Durante la larga Edad Media europea, en Corduba florecieron las letras y las ciencias. La ciudad contó con multitud de fuentes, iluminación pública y alcantarillado, durante la época de mayor esplendor califal.

Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994. Diez años antes, en 1984, lo había sido la Mezquita-catedral de Córdoba.4 Fue candidata a la capitalidad cultural europea para el año 2016, siendo finalista para representar a España. 

Córdoba ha sido el lugar del nacimiento de 3 grandes filósofos: el estoico romano Séneca, el musulmán Averroes y el judío Maimónides. También nacieron en Córdoba los poetas Lucano, Ibn Hazm, Juan de Mena, Luis de Góngora, Marco Anneo Lucano y Ángel de Saavedra, también conocido como el Duque de Rivas.

cordoba.jpg

Aunque existen vestigios de asentamientos a lo largo del valle del Guadalquivir datados 3000 años aC, no es hasta el siglo X aC cuando podemos asegurar la existencia de una gran aldea tartésica posiblemente amurallada, rodeada de numerosas granjas situada en un cerro, en la margen derecha del Guadalquivir, donde actualmente se localiza el parque Cruz Conde. Un lugar estratégico que permitía controlar los vados sobre el río sin estar a merced de las violentas riadas, con abastecimiento de agua gracias a los numerosos acuíferos provenientes de la sierra y rodeados de buenas tierras de cultivo. La base económica se sustentaba en la agricultura y la ganadería, complementada con el procesado y distribución del cobre llegado de las minas de la sierra. En el s. VII aC ya podemos hablar de CORDUBA, la principal ciudad tartésica del valle medio del Guadalquivir cuya superficie amurallada era de más de 50 ha que mantenía fluidas relaciones comerciales con griegos y fenicios que llegaban atraídos por la riqueza de los yacimientos metalíferos.
Tras la II Guerra Púnica (219 aC) los ejércitos romanos llegan a la Península Ibérica. Corduba, fiel aliada de los cartagineses, fue tomada por Lucio Marcio en 206 aC estableciendo un castellum o praesidium, iniciándose así una de las épocas de esplendor de la ciudad.
CORDUBA ROMANA. La República. 206 aC- 31 aC.
El asentamiento romano se ubicó a unos 750 m al NE. del turdetano, en una superficie prácticamente plana sobre otro promontorio próximo al río, entre dos arroyos, a resguardo de los vientos del N por la sierra y orientado hacia el mediodía, protegido por acusados accidentes geográficos: al E y al S, empinadas laderas, al O los barrancos originados por los arroyos que lo separaban del primitivo asentamiento tartésico en la Colina de los Quemados, que acabará desapareciendo debido a la dificultad de conexión con la nueva ciudad romana. El campamento romano dominaba tanto el hábitat turdetano como los vados del Guadalquivir, garantizando el control de las comunicaciones en el valle, permitiendo contener las incursiones de los pueblos lusitanos y meseteños. Al mismo tiempo posibilitaba planificar la penetración hacia el N, asegurando un punto de invernada para el abastecimiento de las tropas. Córdoba se convierte en un centro estratégico tanto militar como comercial siendo paso obligado para las relaciones, por una parte del centro de la península con el mediterráneo, y por otra de los amplios campos de cereales del sur hacia el resto de Hispania.
evolucion urbana cordoba1.jpgLa fundación de la ciudad romana se atribuye a Claudio Marcelo en el año 169-168 aC ó 152-151 aC.
En un principio la administración romana dividió Hispania en dos provincias la “Ulterior Baética” (más lejana a Roma) y la “Citerior Tarraconensis” (más próxima a Roma), siendo Corduba la capital de la “Hispania Ulterior Baetica” y Tarraco de la Citerior. Esta división se mantuvo hasta el año 27 aC.
El 1º recinto tenía una superficie de 47 ha cerrándose con un perímetro amurallado de cerca de 2.650 m. La topografía del terreno obligó a que el trazado rectangular (basado en el centuriato) característico de las ciudades romanas se alterase en Córdoba, dando lugar a un polígono irregular aproximadamente hexagonal.
El cardus maximus (calle principal en dirección N-S) partía de la porta Praetoria (Puerta Osario), seguía aproximadamente por las actuales calle Osario, Ramírez de Arellano, San Álvaro, plaza de las Tendillas, Jesús y María y Ángel de Saavedra, encontrándose la porta Decumana a la altura del Convento de Santa Ana.
En cuanto al decumanus maximus (calle principal, dirección E-O) es posible que desde su fundación presentara la peculiaridad de no disponer enfrentadas las puertas, sino que estas se situasen en decumani adyacentes. Se iniciaba en la porta Gémina o porta Principales Siniestra (Puerta de Gallegos) hasta la porta Principales Dextra en la actual Plaza del Salvador. Recorría por tanto las calles Concepción, Gondomar, plaza Mármol de Bañuelos y Alfonso XIII. De esta puerta oriental partía la vía Augusta por las actuales calles de San Pablo y María Auxiliadora.
El foro (umbiculus) se localizaba en el encuentro entre las calles Cruz Conde y Gondomar. Se trataba del centro de la ciudad donde se situaban los edificios públicos más significativos como la curia o la basílica.
Los acontecimientos históricos que más marcaron a la ciudad fueron el ataque de Viriato en 142 aC, un gran terremoto en el año 76 aC y la guerra civil entre César y Pompeyo. Esta guerra, debido al apoyo de Córdoba a la causa pompeyana, supuso la destrucción de la ciudad y la matanza de gran número de pobladores (22.000) en el año 45 aC.
1ISLAMIC.pngÉpoca Altoimperial. 31 aC- 284 dC.
Con la llegada al poder del primer emperador, Augusto, se produce la reorganización administrativa de la península en el año 27 aC, subdividiéndose en 3 provincias: “Ulterior Baetica”, “Citerior Tarraconensis” y “Ulterior Lusitania”, manteniendo Corduba la capitalidad de la “Hispania Ulterior Baetica”.
Este nuevo e importante papel dentro del mundo romano conlleva la ampliación de la ciudad, extendiéndose hasta la ribera del río, alcanzando el recinto amurallado una longitud de 3.600 m e incrementando su extensión 31 ha (la superficie total asciende a 78 ha). La ciudad adquiere el rango de Colonia Patricia, lo que implica que la provincia Baetica y su capital Corduba dependen directamente del Senado Romano. Este periodo se caracterizó por la construcción de nuevos equipamientos y monumentos (acueductos, cloacas, foro, templos…).
Durante la etapa altoimperial se produce la consolidación y transformación de los principales espacios públicos de la ciudad, planificados y concebidos ya en época augustea como el foro “colonial” y el foro “provincial”.
El nuevo trazado viario ampliado parte de la bifurcación del Cardus Maximus republicano en su extremo meridional, en la confluencia de la actual c/ Blanco Belmonte hacia la Plaza de Benavente. Un ramal adopta una dirección NO-SE, coincidiendo aproximadamente con la c/ Rey Heredia. Esta “diagonalis” segrega un sector destinado a “barrio de espectáculos”, reservándose aquí el espacio necesario para la edificación del  teatro, posiblemente el monumento más emblemático del momento, que se encaja en un importante desnivel hacia el río, y el anfiteatro. Un segundo ramal del Kardo Maximus, al que se considera principal, busca la puerta del puente, presentando una orientación diferente a las murallas. Con esta misma orientación se trazan el resto de kardines, espaciados un actus (aprox. 35 m) cada uno. Los decumani conocidos se espacian dos actus. Las calles, tanto en la ampliación augustea, como las del asentamiento primigenio, se dotan de cloacas y se pavimentan.
En época de Claudio debemos destacar el inicio de la construcción de un gran templo hexástilo pseudoperiptero rodeado por una plaza con triple pórtico de 77m de anchura sobre una plataforma artificial de 10 m de altura que se finalizó en época de Nerón. En época Flavia (69-96 dC) se superaron los límites amurallados apareciendo barrios residenciales (vici) suburbanos a lo largo de las vías que partían de la ciudad. Entre la época de Augusto y el final del s. III dC Corduba alcanza a su máximo florecimiento. Con Diocleciano (finales del s. III) se inicia el declive y se desplaza la capital de la provincia a Hispalis.
Época bajo imperial. (284 – 409 dC)
La imagen de la Córdoba romana se mantendrá hasta el s. III. A mitad de este siglo, comienza una profunda transformación urbana, los espacios públicos se ocupan con viviendas y la anchura de las calles se reduce incrementando la superficie edificada. El mantenimiento de la infraestructura decae debido a los cambios en el modelo del gobierno local. Los potentados renunciarán a los cargos públicos locales dejando de financiar las obras necesarias y trasladándose a vivir a grandes villae, fuera de la ciudad.
En los últimos años del s. III dC e inicios del IV dC se construye, al noroeste del recinto amurallado y fuera del mismo, el fastuoso complejo arquitectónico de Cercadilla (Palatium Maximiani), donde se trasladó posiblemente el poder político. Es este un caso único en la arquitectura romana, sin igual en todo el Imperio. A partir del s. VI el palacio fue utilizado como centro de culto y necrópolis cristiana.
CÓRDOBA VISIGODA
Entre los siglos IV y VI se produce la desintegración del imperio y la ciudad se va cristianizando, entrando esta en una profunda crisis tras la conquista en 572 por Leovigildo y su incorporación al reino visigodo de Toledo. No se conoce mucho de este momento con la excepción de sus basílicas, la construcción del caserío con muros de ladrillo y el mal estado de las murallas. La población disminuyó notablemente en este periodo. Córdoba fue saqueada en el s. V por vándalos y suevos, conformándose como un terreno fronterizo entre la provincia bizantina y el reino visigodo.
QURTUBA ISLÁMICA
Tras la entrada de Tariq y sus guerreros norteafricanos a las costas españolas en el 711, encontraron Córdoba como una ciudad en decadencia, con las murallas parcialmente derruidas, el puente abandonado y cortado, extensas zonas despobladas, etc. Con la integración en el imperio islámico, Córdoba recupera poco a poco su esplendor, convirtiéndose en la sede del emirato de al-Andalus dependiente de los califas omeyas de Damasco (711-756). En el año 756 Abd al-Rahman I, príncipe omeya exiliado en occidente, declara un nuevo emirato independiente de Bagdad (independencia administrativa y política pero no religiosa). Los siglos VIII y IX están marcados por constantes batallas contra los reinos cristianos del norte de la península.
La Medina islámica ocupa el interior del perímetro amurallado romano. En ella se construye la Mezquita que sufrirá sucesivas ampliaciones y el Palacio Califal, al oeste de esta.Las murallas se ven rápidamente sobrepasadas dando lugar a barrios (arrabales) extramuros. El primero de ellos se sitúa en el interior del meandro del río, atravesando el puente, el llamado arrabal de Sequnda que fue arrasado por al-Hakam I en el 818 a causa de una revuelta popular.
En el año 929, Abd al-Rahman III declara el Califato Independiente de al-Andalus dando lugar a la gran expansión de la Córdoba islámica. La ciudad crece hacia el E conformándose el gran arrabal de la Axerquía. Este es el momento de máximo esplendor de la ciudad que pudo llegar a tener más de 100.000 habitantes, convirtiéndose en una de las mayores ciudades de la época.
La ciudad islámica se caracteriza por una fuerte fragmentación; la alcazaba, la medina y los diversos arrabales permanecen separados entre ellos. Al mismo tiempo estas grandes áreas se subdividen en barrios independientes que se cerraban al anochecer, paliando la falta de seguridad. El elemento unificador de toda la ciudad era la Mezquita Aljama, cuyos alrededores acogían el centro administrativo, religioso y comercial.
MEZQUITA.jpgMás allá de los arrabales el territorio se va ocupando con un gran número de almunias, una mezcla entre granja y residencia campestre con huertas y jardines. En todo este periodo el río sigue jugando un papel predominante, el puente se repara y se mantiene después de cada riada.
El urbanismo actual es heredero de ese momento histórico, exceptuando algunos fragmentos de ciudad que se describirán más adelante. Las calles contaban con un sistema de alcantarillado que vertía al río de manera directa. Entre los dos grandes núcleos, Axerquía y Medina existía un vacío por motivos defensivos. Además de la Mezquita Aljama se han conservado restos de otras mezquitas que posteriormente fueron convertidas en iglesias cristianas, como Santa Clara, San Juan, Santiago, San Nicolás o San Miguel. También se han conservado algunos de los numerosos baños que existían en la ciudad, como los de las calles Velásquez Bosco, Cara, Carlos Rubio o los recientemente restaurados en el Campo Santo de los Mártires.
Abd al-Rahman III, tras la declaración del Califato independiente, decide construir, a partir de 936, una nueva ciudad, Madinat al-Zahra, como símbolo del triunfo del nuevo estado. Esta se sitúa en un lugar estratégico a 7 Km. de la ciudad consolidada en una posición claramente escenográfica, en el punto en que Sierra Morena se adentra en la vega, consiguiendo una excelente visibilidad hacia el oeste, sur y este. El recinto adopta una forma rectangular de 1.500 m de lado en sentido esteoeste y 750 m norte-sur, resuelto mediante terrazas que miran a la vega. La pacificación de todo el territorio y los constantes aportes tributarios de los reinos del norte de la península posibilitan su creación. La duración de Madinat al-Zahra, a pesar de la riqueza de los materiales empleados y la calidad de su construcción fue efímera, apenas 73 años.
murallas grande.jpgEl sometimiento del califa Hisam II (976-978) a su primer ministro Al-Mansur provocó el traslado del poder a una nueva ciudad, al-Zahira, localizada al este de Córdoba, creada con la intención de legitimar y hacer visible un nuevo poder de al-Andalus. Durante este periodo 3 medinas convivirán en la ciudad, Madinat al-Zahra, la Medina del centro de la ciudad y Madinat al-Zahira.
evolucion urbana cordoba2.jpgLa desintegración del califato se produjo entre los años 1010 y 1013. La ciudad a partir de ese momento vuelve a entrar en un periodo de decadencia, reduciéndose su población a la superficie de la Medina y a los arrabales de la Axerquía, que fueron amurallados en el siglo XI. Estas murallas cobran un gran valor estratégico en un entorno muy inestable.
La taifa cordobesa, la subordinación al reino de Sevilla, la dominación almorávide (1091-1147) y la almohade (1147-1236), son el reflejo del retroceso del Islam peninsular frente a los reinos cristianos del norte, que desembocará en la conquista de la ciudad en 1236 por Fernando III el Santo.
PLAN_COLLACIONES.jpgCÓRDOBA BAJOMEDIEVAL, SIGLOS XIII, XIV Y XV
Tras la reconquista, en la ciudad se diferencian dos zonas, la Medina, que a partir de entonces se llamará La Villa, y la Axerquía, los dos recintos se encuentran amurallados y conectados mediante varias puertas.
En este momento la ciudad presenta un estado decadente, las calles sucias y sin pavimentar constituían un autentico muladar ya que a ellas se arrojaba la basura. En época de lluvia los arroyos anegaban grandes áreas. Hasta el siglo XV no se inició el proceso de pavimentación. El cambio más significativo tras la reconquista es la implantación de numerosas iglesias y conventos, que ocuparán la franja de terreno, vacía por motivos defensivos, colindante a la muralla de la Medina en su lado este. Ejemplo de ello son los conventos de San Pablo y de San Pedro el Real. Las nuevas iglesias llamadas “fernandinas” (en referencia a Fernando III) fueron construidas entre los siglos XIII y XIV. La ciudad se estructura en collaciones o barrios vinculados a cada templo. 7 en la Villa: San Miguel, Santo Domingo, San Nicolás de Bari, San Juan, Omnium Santorum, Santa María, San Salvador y seis en la Ajerquía: Santa Marina, San Andrés, San Pedro, San Lorenzo Santiago, La Magdalena y San Nicolás de la Ajerquía. A finales del siglo XVI aparece una nueva collación, la de San Bartolomé en el extremo SO de la Villa.
Los siglos siguientes se caracterizan por la fragmentación social; los judíos quedan aislados en la judería (entre la Puerta de Almodóvar y la Mezquita) y los mudéjares serían, a finales del siglo XV, confinados en la actual calle Morería.
Desde esa época la imagen de la ciudad ha permanecido inalterada prácticamente hasta finales del s. XIX. En el s. XIV el recinto amurallado se ve alterado con la construcción del Alcázar, la Huerta del Alcázar y el Alcázar Viejo. Este último, creado en 1399 como Corral de los Ballesteros en el ángulo suroccidental de la Villa, es el único barrio de nueva creación en la ciudad bajomedieval, se distingue un trazado viario rectilíneo que ha llegado hasta nuestros días.
En 1328 el rey Alfonso XI de Castilla ordena la construcción de los Reales Alcázares, sobre edificaciones anteriores, como el Alcázar califal que a su vez se construyó sobre la residencia del Gobernador Romano y de la Aduana.
1567.jpg

1567 Córdoba por Van der Wyngaerde

CÓRDOBA EN LOS SIGLOS XV-XVI-XVII-XVIII. PRIMEROS ENSANCHES
Durante este periodo se construyen los conventos de Santa Marta (1468) y Santa Cruz (1464), y el Palacio del Conde de Cabra que posteriormente será convento de las Capuchinas (1655). El espacio urbano posiblemente más relevante de esta época es la Plaza del Potro, auténtico eje económico de la ciudad durante la Baja Edad Media. Esta plaza en su origen tenía proporciones cuadradas pero tras la construcción, en 1493 del Hospital de la Caridad, su superficie se reduce casi a la mitad y su forma pasa a ser alargada. La plaza quedaba cerraba en la calle Lucano y Lineros hasta 1903, fecha en la que se abrió hasta la Ribera, según el proyecto de Pedro Alonso de 1891.
En el siglo XVI se inicia un paulatino proceso de ensanches de calles, (Concepción, Juan de Mesa, Isaac Peral, Deanes y se abre la plaza de la Judería) y algunas nuevas aperturas como la Cuesta de Luján, Duque de Hornachuelos, Portería de Santa María de Gracia, al mismo tiempo se dota a la ciudad de numerosas fuentes públicas.
Felipe II visita la ciudad en 1572, lo que lleva a formalizar la Puerta del Puente como arco de triunfo para celebrar su recepción. Este mismo año el monarca ordena la construcción del edificio de Caballerizas Reales en las proximidades del Alcázar de los Reyes Cristianos, sede de la inquisición en esos momentos.
1617

1617 Córdoba Civitatis Orbis Terrarum

Córdoba Civitatis Orbis Terrarum 1617

Este periodo se caracteriza por la apertura gradual de importantes espacios públicos asociados a los edificios más relevantes: la Plaza de la Corredera ligada a la cárcel y a la casa del Corregidor, la plaza del Salvador al convento de San Pablo, la de la Puerta del Puente al triunfo de San Rafael, la plaza de las Cañas al colegio de la Piedad, la de San Agustín al convento del mismo nombre, la plaza de Abades a la Ermita de la Concepción, la de Capuchinos al hospital de San Jacinto, la del Cardenal  Salazar al hospital homónimo y al convento de San Pedro de Alcántara. Un fenómeno similar de menor escala se produce frente a algunas casas señoriales creando espacios de antesala que mejoran la perspectiva de sus portadas.
En el s. XVI se construyen los hospitales de San Sebastián (1513-1516), San Andrés (1551), de Antón Cabrera, y de los Ríos, y las iglesias de la Compañía y del Carmen, la capilla de San Nicolás, los conventos de Regina, de Santa Isabel y de las Nieves (hoy sede del Círculo de la Amistad. Entre los edificios civiles destacan los palacios de Orive o de los Villalones, el de Viana y de los Páez de Castillejo, las casas del Bailío, de los Aguayo, de los Venegas, de los Luna y de los Marqueses de la Fuensanta del Valle.
evolucion urbana cordoba3.jpg

Córdoba siglo XVII

En el Siglo XVII se construyen los conventos, de Santa Ana, de la Encarnación, del Corpus Christi, de Capuchinos y de San Pedro de Alcántara, y las iglesias de la Trinidad y de los Padres de Gracia. En arquitectura civil destaca el palacio del Duque de Medina Sidonia y la casa de los condes de las Quemadas.
Debemos detenernos en la Plaza de la Corredera, un gran vacío urbano, único en Andalucía iniciado en 1683 y acabado en 1687, aunque desde la segunda mitad del s. XIV existe constancia en este lugar de una plaza con forma irregular y más alargada que la actual. El proyecto fue realizado por el arquitecto Antonio Ramos y Valdés, siguiendo el modelo de las plazas mayores porticadas castellanas. Preside la plaza en su cara sur el actual mercado de la Corredera, construido como cárcel por el arquitecto Juan de Ochoa en 1568 y las Casas de Doña Ana Jacinto que tras ganar un pleito al rey impidió la demolición del edificio para completar el porticado. En 1896 se construye en el centro de la plaza un mercado de abastos que únicamente dejaba unas calles perimetrales. Este mercado, de estilo modernista, fue derribado en 1959 una vez finalizada la concesión municipal.
25840_DATOS_HISTxRICOS_1.jpgEn el s XVIII se produce una importante transformación del entorno de la Mezquita con la construcción del triunfo de San Rafael, el seminario de San Pelagio y el Palacio Episcopal.
De este siglo datan el palacio del Vizconde de Miranda, las casas de los Muñices y de los Trillo, los Hospitales del Cardenal Salazar (1704) y de San Jacinto, los conventos de la Merced y del Cister, los colegios de Santa Victoria y de la Piedad, las iglesias de San Rafael y la del convento de las Capuchinas, la ermita de la Alegría, las reformas de la iglesia de San Andrés y de la colegiata de San Hipólito y la portada de San Pablo.
En el siglo XVIII surgen nuevas alamedas como la del Campo de San Antón (entre 1739 y 1749, que desaparecerá a lo largo del siguiente siglo), Campo Madre de Dios, la del Corregidor y la del Camposanto de los Mártires. Uno de los paseos más populares fue el de la Ribera desde la Cruz del Rastro a San Nicolás y San Eulogio de la Axerquía.
A mediados del XVIII se arreglan las plazas La Magdalena, de San Pedro y de San Felipe, posteriomente las de las Dueñas, Doblas y Padres de Gracia.
1853 cordoba.jpgCÓRDOBA DEL XIX. EL FERROCARRIL COMO MOTOR DE RENOVACIÓN URBANA
A principios del siglo XIX Córdoba tenía unos 40.000 habitantes y era una ciudad económicamente muy precaria. La entrada del nuevo siglo trae una serie de actuaciones que paulatinamente van regenerando la ciudad; mejoras urbanas como la renovación del empedrado (1816), la construcción de aceras (1842), la recogida de basuras (1846), el alumbrado público de gas (1869), etc. Hasta 1880 no se comienza a establecer un sistema general de alcantarillado y saneamiento. 
A finales del XIX surgen una serie de industrias, ligadas a la línea férrea dando lugar a la formalizaciónde la Carrera de las Ollerías, que sufrió diversas alineaciones (1877, 1887 y 1926).
La construcción del Cuartel de Caballerías de Alfonso XII entre 1878 y 1883 fue determinante en la reforma de la ronda entre la Fuensantilla y la Puerta de Plasencia, demolida en 1879, siendo el germen de la Ronda de Andujar y del Marrubial. El Paseo del Campo de San Antón se creó en el siglo XVIII, y en 1859 se le anexó un paseo arbolado en el Campo Madre de Dios, que acogía la feria de la Fuensanta. Se completó la ronda con los proyectos de alineación del tramo entre las puertas de Baeza y Nueva (1879) y en 1892 la alineación del trayecto entre la Puerta Nueva y la de Andujar.
Pero el hito fundamental del siglo XIX es, sin duda alguna, la llegada del ferrocarril y la construcción de la estación, que se convierte en la puerta principal de la ciudad, símbolo de progreso y modernidad, desplazando el centro de la ciudad hacia el norte. La primera línea de ferrocarril (Sevilla- Córdoba) se inaugura en junio de 1859 y discurre por el N de la ciudad para evitar el trazado del Guadalquivir y permitir la conexión con el siguiente tramo con destino en Andújar. La ubicación de la estación busca por la proximidad del Paseo de la Victoria y el acceso al centro por la Puerta de Gallegos.
Una de las manifestaciones de este deseo de progreso es la creación de nuevos espacios para el ocio en el perímetro inmediato de la ciudad amurallada. Entre estos nuevos espacios haremos referencia al Paseo de la Victoria que comenzó a planificarse en 1776, llegando a su forma definitiva en 1866 tras la ampliación hacia el N en los Jardines de Agricultura durante la dominación de los franceses.
La desamortización de 1836 permitió al ayuntamiento hacerse con numerosos conventos que serían destinados a diversos usos. Se crearon nuevos equipamientos: el convento de la Merced se destinó a hospicio, el de San Pedro de Alcántara a manicomio, Madre de Dios a asilo de ancianos, la Trinidad y San Felipe a cuarteles. Los de los Mártires y La Victoria se de demuelen para crear víapública y jardines. Algunos son comprados por particulares, como San Pedro el Real y San Agustín dando lugar a nuevas manzanas edificadas. Otros continúan como conventos pero serán desamortizados en 1868 como el de las Dueñas, Concepción, Jesús Crucificado o Santa Clara.
La demolición del convento de San Martín, con una superficie de 3.650 m2, originó el paseo del mismo nombre, convertido en un lugar de esparcimiento en el corazón de la ciudad histórica. El diseño responde a la tipología de “paseo de salón”, lugar de encuentro de la ciudadanía. Se finalizó en 1843.
En 1865 este paseo se demuele para dar lugar al actual Paseo de Gran Capitán. Este nuevo espacio viene motivado por la construcción del ferrocarril, y pretende convertirse en moderno vestíbulo de entrada a la ciudad. La nueva clase social emergente necesitaba desarrollar un entorno residencial y comercial adaptado al incipiente problema que empezaba a causar el incremento del parque automovilístico.
El Paseo del Gran Capitán se inauguró en 1866, según proyecto del arquitecto Pedro Nolasco. El diseño original constaba de un paseo peatonal central y dos calzadas rodadas laterales. El paseo se prolonga, a partir de 1904, desde Ronda de Tejares hasta la antigua estación de ferrocarril. El proyecto actual (1989) es obra del arquitecto Juan Serrano. Otro de los nuevos espacios destacables es el Campo de la Merced al noreste de la Villa, construido en 1905 y reformado en 1948.
Una de las grandes operaciones urbanas del siglo XIX es el Murallón de la Ribera, iniciado a finales del XVIII y finalizado a comienzos del s. XX. La necesidad de crear una red de carreteras nacional, en este caso la que une Cádiz con Madrid, planteada por Carlos III sumado al ataque de las riadas a la cimentación de las viviendas, hace necesaria esta importante obra. Antes de esta actuación el tráfico circulaba por el centro de la ciudad. En el año 1852 sólo se había ejecutado la mitad, desde el molino de Martos hasta la Cruz del Rastro, faltando el tramo hasta el Puente Romano. Hasta 1905 no se finaliza totalmente quedando abierto el desvío de la Carretera General. Esta actuación supuso una nueva realineación de la fachada al río y el aislamiento de la Puerta del Puente y la remodelación del Campo Santo de los Mártires. En 1907 se abre, a través de la Alameda del Corregidor, entre la Huerta del Alcázar y el río, un camino que posibilita conectar con la ronda que lleva a la estación.
Desde la segunda mitad del siglo XIX la ciudad es testigo de un proceso de expansión, las murallas son un corsé del que hay que liberarse, destruyendo las puertas existentes y abriendo rompiendo la muralla en algunos puntos para hacerla más permeable. En 1852 se demuele la Puerta del Rincón, 1862 se abre la nueva puerta de Gran Capitán buscando la estación, en 1863 se abre un nuevo acceso en la Trinidad demoliendo un lienzo de muralla. En 1865 se demuelen las puertas de Gallegos y Sevilla, la de Baeza en 1869, la de Andujar en 1870, la de Plasencia 1879, la de la Misericordia 1882, en 1895 la de Puerta Nueva y finalmente en 1905 la Puerta de Osario.
Se inicia un proceso de alineaciones de calles, que refleja el creciente interés colectivo frente al privado. A partir de 1846 una Real Orden obliga a levantar planos Geométricos de las poblaciones, en Córdoba se aprueba en 1849 el plano Geométrico, firmado por D. Manuel García del Álamo. Este plano refleja una serie de alineaciones de las principales calles que se irán realizando paulatinamente en varias fases a lo largo de los años, Jesús María (1895, 1906, 1919, 1920 y 1928), Gondomar (1864, 1867, 1876, y 1901), Paraíso (1863), Góngora (1873, 1879), Liceo (1879, 1880, 1882), Moreria (1880), Letrados (1879).
Debemos destacar la creación de la calle Claudio Marcelo. Durante el periodo comprendido entre 1877 y 1883 se alinea el primer tramo entre la calle del ayuntamiento y María Cristina, posteriormente se prolonga hasta Diego de León, en 1910, y una vez demolido el Hotel Suizo se abre la nueva calle a las Tendillas. Queda formalizado de esta manera el eje este oeste entre el ayuntamiento y la Puerta de Gallegos.
La ciudad en el siglo XIX apenas había rebasado las murallas. El escaso incremento industrial se ubicó entre el casco urbano y la periferia más inmediata. Muchas casas unifamiliares se transformaron en residencias plurifamiliares. Las únicas transformaciones urbanas consistieron en las ligeras realineaciones, como ya hemos citado.
1811.jpg

1811 Plano de Córdoba por Karswinsky y J. Rillo

El primer plano que se conoce de la ciudad de córdoba es la realizada bajo el dominio napoleónico en 1811 por el barón Karwinsky y el ingeniero Joaquín Rillo, conocido como “plano de los franceses”.
Hasta 1851 no se realiza un nuevo plano, tomando como base el anterior, realizado por José María Montis y Pedro Nolasco Meléndez. En este se distinguen las reformas realizadas desde 1811 como el Paseo de San Martín (Gran Capitán) y la urbanización del campo de la Merced (Jardines de Colón). Se observa la tímida aparición de barrios extramuros, Tejares, San Antón, Matadero, etc.
1851.jpeg

1851 Córdoba

En 1884 Dioniso Casañal realiza un nuevo plano donde aparecen, fuera del recinto amurallado, los asentamientos militares, la estación de ferrocarril e industrias periféricas. A comienzos del siglo XIX existen 5 arrabales extramuros: al sur, el Campo de la Verdad, en la margen izquierda del Guadalquivir, al N los barrios del Matadero, de los Tejares y de las Ollerías, y al E el de San Antón. En el s. XIX se construye el Gran Teatro y los palacios de los condes de Torres Cabrera, del Duque de Rivas, de los Valdefloro y de los Burgos. En 1884 se promulgan las primeras ordenanzas redactadas por Antonio Vázquez Velasco.
1894-1.jpg

1884 – Córdoba por D. Castañal

CÓRDOBA EN EL SIGLO XX
Motivado por el incremento del parque automovilístico, continua el proceso de aperturas y realineaciones, sobre todo en el sector noroeste del conjunto histórico próximo a la estación de ferrocarril.
1906-segui.jpg

1905 – Córdoba por Seguí

En el primer tercio, se prolonga el Paseo de Gran Capitán, ampliando la ciudad. Se prolonga la calle Nueva, hoy Claudio Marcelo, y se culmina la Plaza de las Tendillas. Se completan las alineaciones de Jesús María, Góngora, Gondomar, Concepción, Diego de León y Alfonso XIII. Se abre la calle Cruz Conde entre las Tendillas y Ronda de Tejares generando nuevos ejes comerciales y renovando la arquitectura.
1910 cordoba.jpg

1910 Córdoba por Alejandro Guichot

Sólo quedan en pie las puertas de Almodóvar y del Puente. Aunque la muralla ha dejado de ser barrera para el crecimiento de la ciudad el río al sur y el ferrocarril al norte impiden el crecimiento de esta.
Hasta la segunda mitad del siglo XX no se construye otro puente, el de San Rafael, que permite descargar el tráfico rodado de la nacional IV que todavía pasaba por el Puente Romano. Casi 40 años se tardará en construir el siguiente puente, el del Arenal en 1994. Sobre las líneas del ferrocarril fue necesario construir un viaducto.
1920-fernandez fenoy.jpg

1920 -Córdoba por Fernández Fenoy

El ferrocarril va a generar la aparición de nuevos barrios a lo largo de su trazado, Cercadillas, las Margaritas, la Huerta de la Reina, el Zumbacón, de Electromecánicas, etc… Hubo un intento, en el primer cuarto del s. XX, de crear un nuevo barrio de baja densidad al oeste de la ciudad con proyecto de Francisco Azorín, que fracasó al fallecer el promotor en 1917, Diego Serrano Rodríguez, dando lugar en cambio a un barrio de una alta densidad con el paradójico nombre de Ciudad Jardín.
1921 cordoba.jpg

1921 – Anteproyecto de Ensanche

En 1930 el número de habitantes llega a 103.000. Las casas nobiliarias se transforman en casas de vecinos dando lugar a situaciones de hacinamiento y falta de higiene. Especial atención merece la Plaza de las Tendillas, que se convertirá en el centro económico y social de la ciudad, tras un largo proceso de gestación, datando el primer proyecto de 1896, y no realizándose el definitivo hasta 1925 en el que Félix Hernández intentó unificar el estilo de toda la plaza con un historicismo renacentista y regionalista en boga en esa época. La 1ª fase ejecutada en 1907 lleva la plaza hasta Diego de León. La operación más compleja fue la relacionada con la manzana del Hotel Suizo que fue comprado por el ayuntamiento en 1918 y comenzado a derribar en 1924. La actuación se complementó con el ensanche de la calle Concepción.
Tras la apertura de la Plaza de las Tendillas se hace necesario drenar este espacio central con vías acordes a la importancia del mismo, descongestionando la circulación de las calles Gondomar y Morería. En un principio se crea una nueva calle, la actual Cruz Conde, hasta la calle Góngora en dirección N que se prolongaría entre 1925 y 1930 hasta Ronda de Tejares. Como en el caso de la avenida de Gran Capitán, con esta nueva calle se busca la creación de edificios modernos con viviendas, oficinas y locales comerciales para la clase acomodada ampliando el centro comercial de la ciudad.
1927.png

1927 – Córdoba

En 1935, los arquitectos Francisco Azorín Izquierdo y José M. de Murga Serret presentan el Proyecto de Saneamiento y Reforma Interior de Córdoba, que pretende resolver los problemas de la Ajerquía facilitando el acceso al Centro desde la carretera de Madrid. La propuesta plantea la creación de 2 ejes uno E-O (Carretera de Madrid, calle Abéjar, Realejo y San Pablo acabando en la Plaza del Salvador) y otro N-S que arranca de la Puerta del Colodro, pasando por detrás de la iglesia de San Pedro, hasta salir a la antigua Puerta del Sol, en la Ribera, con una gran plaza de 60 m en la confluencia de los 2 ejes en el Realejo. Esta propuesta se redujo en otra de 1936, el “Proyecto de Extensión, Saneamiento y mejora interior de Córdoba”, no obstante llegó a realizarse el ensanche de las calles Abéjar y San Pablo y seguía manteniendo la propuesta de la gran plaza del Realejo. El alzamiento del 18 de julio lo dejó aparcado.
Al finalizar la guerra civil asistimos a una llegada masiva de inmigrantes a la ciudad creando una necesidad urgente de vivienda. Se construyen dos barriadas de casas unifamiliares para obreros, una junto al Campo de la Verdad, en 1947, promovidas por el recientemente nombrado obispo Fray Albino y la Asociación Benéfica “La Sagrada Familia” y otra, el actual barrio de Cañero, entre 1950 y 1955.
1958 cordoba.jpgPLAN GENERAL DE ORDENACIÓN URBANA. 1958
Con anterioridad a la redacción del Plan General de 1958, la expansión periférica podía sintetizarse en 4 grandes áreas: al O las barriadas junto a la fábrica Electromecánicas, el parque Cruz Conde, las casas unifamiliares de Ciudad Jardín y la zona al NO de ella, al N las edificaciones residenciales en la Sierra; al E la barriada de Cañero, y al S la de Fray Albino.
Tras la ley del suelo de 1956, Córdoba se dota de su 1º Plan General de Ordenación Urbana en 1958. Bajo la dirección del arquitecto municipal José Rebollo se realizan previsiones para una población de 350.000 habitantes y marcaría las directrices de la ciudad durante las 2 décadas próximas.
Este plan hacía un reconocimiento de la potencialidad de los espacios tangenciales al Conjunto Histórico donde sitúa los nuevos centros representativos de los poderes civiles e institucionales, así potenciaba el cinturón verde constituido por parques enlazados. Incorpora el citado proyecto del año 1936 del eje E-O con alguna modificación aunque nunca llegaría a fraguar. Propone drenar el centro histórico con el eje E-O que conecta la avenida Medina Azahara con la calle Abejar, ensanchando todas las calles que las unen y creando 2 grandes plazas, una en el ayuntamiento y otra en el Realejo, también propone el ensanche de la Ronda de Isasa. Desarrollaba una normativa específica para la “zona histórico-artística” aunque muy reducida. Se proponía salvar el Centro Histórico trasladando la travesía de la ciudad hacia el N del mismo, paralelo al ferrocarril.
Establece 3 centros urbanos principales: Centro religioso (entorno de la Mezquita), el Centro Municipal (en el corazón de la ciudad), el Centro Estatal (en el eje N-S, en la avenida de la Victoria).
Las 2 décadas posteriores se caracterizaron por un fuerte movimiento desarrollista haciendo que partes de este plan no se cumplieran y otras sin embargo se vieran sobrepasadas. Sobre todo en lo referente a dotaciones y densidades.
Durante los 60′ y 70′ las barriadas periféricas, surgidas en torno a los antiguos edificios extramuros, iglesias como las de San Cayetano o La Fuensanta, y factorías como Electromecánica, Carbonell o Asland, continuaron creciendo y vieron colmatarse buena parte de los espacios entre ellas: al E los Polígonos de Levante y la Fuensanta-Santuario; el Sector Sur, entre la avenida de Cádiz y la carretera de Granada; y al N las Moreras, Huerta de la Reina, Valdeolleros, Santa Rosa, el Naranjo, expansión de las Margaritas y el Brillante y el espléndido Parque Figueroa, una urbanización heredera del movimiento moderno diseñada por Rafael de la Hoz, inaugurado en 1970.
Esta corona de viviendas redujo la presión de la demanda de vivienda pero marcó enormemente la dicotomía entre “casco histórico” y nueva ciudad, cuya transición resultó difícil armonizar. Se realizan nuevas barriadas sociales como las Moreras o las Palmeras dando respuesta a una necesidad urgente de viviendas para las clases más desfavorecidas.
1986 cordoba.jpgPLAN GENERAL DE ORDENACIÓN URBANA. 1986
En los 80′ se decide llevar una revisión del planeamiento enfocada a una defensa de la ciudad histórica y a coser los intersticios generados.
Este plan tiene un carácter multidisciplinar e intenta dar respuesta a todos los problemas que en las décadas previas se habían originando. El desarrollo indiscriminado de algunas urbanizaciones, originando tramas urbanas desarticuladas provocando marginalidad y disfunciones en las comunicaciones, lleva a plantear estrategias que permitan dar solución a estos nuevos fragmentos de ciudad, reconformando la estructura viaria cosiendo los nuevos desarrollos y completando los vacíos urbanos generados. Se da una gran importancia a la movilidad con un análisis de todas las vías de penetración a la ciudad fundamentales para entender la relación del centro de la ciudad con lo que llamaban zonas de influencia.
En relación al centro histórico se detecta un abandono creciente de algunas áreas y la destrucción salvaje del parcelario. El plan establece mecanismos para paralizar las operaciones especulativas que se estaban llevando a cabo hasta ese momento, incrementando los niveles de protección del caserío y proponiendo la redacción de Planes Especiales y Estudios de Detalle que resuelvan con la escala adecuada los problemas detectados.
El documento analiza el incipiente y desordenado crecimiento de edificaciones ilegales en el territorio proponiendo medidas de disciplina urbanística que llegaron a reducir notablemente el desarrollo del mismo.
También realiza propuestas concretas para el desarrollo de planes específicos concernientes a los grandes problemas de la ciudad, como son el Plan Especial del Río y el Plan Renfe.
Plan Especial del Rio Guadalquivir, 1992.
El PGOU de 1986 detectó el importante papel articulador que el río juega en la ciudad y la imperante necesidad de realizar nuevas propuestas que lo aproximen a la ciudad, minimizando el impacto que la carretera nacional tiene en su transcurso por el sur del conjunto histórico. Se plantea un concurso de ideas para la ordenación de la margen del río, una vez que el cauce se ha controlado mediante presas río arriba y la limpieza del agua ha mejorado gracias a la depuración de las aguas residuales de los núcleos urbanos. Se plantea el desarrollo de nuevos puentes y la concentración de nuevos equipamientos generales en sus márgenes que palien la escasez de los mismos en el conjunto histórico y transformen el río en un nuevo foco de centralidad. Se propone la recuperación del Paseo de la Ribera disminuyendo drásticamente la circulación del tráfico, posibilitando el avance de los Jardines del Alcázar hasta la ribera del río y la recuperación de los molinos y azudas. Entre los objetivos destaca el de la protección medioambiental de los Sotos de la Albolafia o desplazar el recinto ferial al Arenal. Como pieza clave destaca la potenciación del eje monumental Torre de la Calahorra, Puente Romano y Puerta del Puente.
plan renfe.jpgPlan Parcial Renfe.
Este Plan Especial tenía como objetivo fundamental el cosido de la ciudad hacia el norte de las vías férreas con el centro de la misma, convirtiendo los terrenos liberados tras el soterramiento del ferrocarril en el “elemento primario” de la integración de la Ciudad. Todo ello enfatizando el importante papel que la estación, como nudo de comunicaciones estructurante, había jugado y seguirá jugando.
Los terrenos librados servirían para cerrar por el N los grandes paseos de ronda perimetrales a la ciudad amurallada, iniciados en el siglo XIX con la Ribera, los jardines de La Victoria o el Campo de la Merced.
Se deprimió la línea de ferrocarril en una longitud de unos 3.700 m. mediante un túnel artificial que se vertebrará como una Gran Avenida Peatonal, eliminando todos los pasos a nivel existentes permeabilizando la conexión entre las 2 partes de ciudad. Esta operación llevaba asociada la liberación de una gran superficie ocupada por instalaciones vinculadas al ferrocarril y que ahora podrían destinarse a otros usos, fundamentalmente residencial, permitiendo una mejora de gran calado en el urbanismo cordobés. Desde el ayuntamiento se convocaron concursos abiertos para los edificios que conformarían la nueva fachada hacia el conjunto histórico.
Se aprovechó la excavación de las trincheras para construir un gran aparcamiento de borde que paliara las carencias de este equipamiento en la franja N del centro urbano.
La Nueva Estación coronará la Gran Avenida Peatonal, integrándose de forma racional en el entorno urbano.
2001 pg.jpg

PGOU 2001 Córdoba

CÓRDOBA EN EL SIGLO XXI. PLAN GENERAL DE 2001.
A finales del siglo XX la ciudad cuenta con 351.000 habitantes y tras la gran operación que supuso el Plan Renfe, se consideró, desde los sectores políticos y económicos, que las necesidades de la ciudad estaban agotadas por lo que se hizo necesario iniciar la revisión del Plan General. En paralelo a este documento se desarrolla el Plan Especial de Protección del conjunto Histórico cuya aprobación es de 2003.
La revisión del Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU), aprobada en 2001, asume la fuerte antropización del territorio e intenta compaginar la sostenibilidad del medio ambiente con el desarrollo de la ciudad.
Este nuevo documento intenta enfrentar todas aquellas cuestiones dejadas de lado por planeamientos anteriores: son necesarias nuevas formas para nuevas funciones, nuevos equipamientos correctamente distribuidos, el análisis de nuevos modos de crecimiento o de no crecimiento (el vacíoy el paisaje como sujeto del proyecto), el territorio de la periferia y del no urbanizable, las  grandes infraestructuras territoriales…
Presenta a Córdoba como elemento articulador del territorio en el eje del Guadalquivir entre el sur y el centro y norte de España, como centro logístico de Andalucía. En este aspecto el potencial del tren de alta velocidad juega un papel determinante.
Plantea soluciones a los nuevos desarrollos industriales y potencia la presencia de la Universidad en las nuevas áreas de la ciudad a levante y poniente.
Se pretende potenciar el papel del Centro Histórico, con propuestas encaminadas a su rehabilitación, cualificación y redinamización social y económica. El PGOU insta a la redacción de un Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico de Córdoba, del que hablaremos más adelante.
El río sigue manteniendo el protagonismo como eje vertebrador tanto del territorio como del centro de la ciudad.
Se proponen estrategias para la consolidación del modelo de crecimiento residencial por Poniente y extensión de la ciudad por Levante hasta conectar con la Universidad.
Se definen de ordenaciones que integran las trazas naturales del territorio (“tramas híbridas”), buscando una mayor interrelación campo-ciudad. Se plantean una serie de parques periurbanos que modulan la transición entre núcleo urbano y rural. Se busca el equilibrio entre las rentabilidades productivas de las actuaciones y las sociales que legitiman las clasificaciones de suelo. Se hace una previsión adecuada de infraestructuras, dotaciones y Sistemas Generales.
En cuanto al Suelo no Urbanizable, el PGOU se enfrenta al problema de las parcelaciones ilegales a través de un completo Estudio de Impacto Ambiental, diferenciando entre las que son reconducibles y las que son necesarias paralizar y erradicar. Establece, en base al citado estudio de impacto, nuevos criterios de ordenación.
Plan Especial del Arenal de la Fuensanta.
Desarrollado en la margen derecha del Guadalquivir en el contacto del mismo como el núcleo urbano aguas arriba, establece una serie de objetivos encaminados a potenciar este sector de la ciudad.
Entre los objetivos:
• Modificar el actual Estadio Polideportivo Municipal para que deje de ser exclusivamente un Estadio de Fútbol, incorporando usos lucrativos como hotelero y comercial que hagan viable la operación a un inversor privado.
• Ampliar el recinto ferial existente, aumentando su capacidad y destinando una zona para usos dotacionales, especialmente de ocio, incluso un parque de atracciones, con carácter estable.
• Dotar de aparcamientos a todo el conjunto de estadio, ferial y parque de atracciones.
• Consolidar los usos deportivos en el sector norte (noreste) completándolos con aquellos otros que sean complementarios y compatibles con la clasificación del suelo, como hotelero, aparcamientos, etc.
• Crear un parque en el resto del ámbito, especialmente en la zona más próxima al río, que pudiendo ser compatible con los cultivos existentes, pueda incorporar un campo de golf que pudiese vincularse a los usos de los dos sectores extremos.
• Plantear una línea o banda de defensa alternativa a la mota propuesta por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, de forma que a la vez que se mantiene la misma capacidad de caudal hidráulico se conserve este paraje natural de sotos y bosque de ribera.
PLAN ESPECIAL DE PROTECCIÓN DEL CONJUNTO HISTÓRICO DE CÓRDOBA (PEPCHC).
Es el documento clave para la salvaguarda del extenso patrimonio de la ciudad. El ámbito del PEPCHC coincide con el Conjunto Histórico declarado por la Consejería de la Junta de Andalucía: los recintos amurallados históricos, la Calahorra, el Puente Romano, la Albolafia y los molinos.
La superficie protegida es de 246 hectáreas, lo que convierte este conjunto histórico en uno de los mayores de Europa, caracterizándose por su gran vitalidad, con una población que oscila entre los 34000 y 36000 habitantes, siendo, sin lugar a dudas, el gran motor turístico de la ciudad.
En 1994 fue declarada Patrimonio de la Humanidad una superficie de 81 ha al suroeste del recinto amurallado, un tercio del total del Conjunto.
El documento parte de un análisis de los “invariantes” de la ciudad, aquellas características que la singularizan, a partir de las cuales se redacta la normativa encaminada a su protección. En relación a la edificación los objetivos primordiales son la conservación de la trama urbana y el mantenimiento de las alineaciones, haciendo especial hincapié en la protección del sistema parcelario, siendo muy pocos los casos en los que se permite la agregación o desagregación de parcelas.
En cuanto a la protección de los invariantes tipológicos tradicionales destaca el patio como elemento estructurador de la tipología tradicional, la relación de este con la galería y la escalera principal también está regulada. Se fomenta el uso de sistemas constructivos tradicionales recomendando la construcción con muros de carga y conservando los preexistentes siempre que sea posible.
El PECHC incluye un extenso catálogo que incluye 119 monumentos y 513 edificios con fichas individualizadas. Además, bajo la figura de “conjunto catalogado” agrupa varios inmuebles, reconociendo entornos urbanos sensibles que requieren una protección ambiental por su interés paisajístico o histórico, afectando a un total de 1163 parcelas.
En total, sumando monumentos, edificios y conjuntos catalogados, son cerca de 1800 inmuebles con algún grado de protección de un total de 4831 que conforman el Conjunto Histórico. De ellos 55 están declarados BIC.El catalogo recoge otros elementos urbanos singulares como son los restos de lienzos de muralla y las fuentes.
El resto de las parcelas, no incluidas en el catálogo, están incluidas en alguno de los grupos siguientes con ordenanzas específicas:
• “Protección tipológica” que establece criterios para intervenir en el resto de los inmuebles donde se quiere mantener una edificación tradicional y sin estar incluidos en el catálogo. Esta calificación permite la renovación constructiva siempre que se mantengan los invariantes de la edificación tradicional.
• “Zona renovada” un área que abarca fundamentalmente el norte de la Medina y fragmentos del perímetro de la Axerquía, zonas muy afectadas por las renovaciones de principio del siglo XX y demoliciones posteriores, en las que prácticamente no existen elementos de interés a conservar, excepto algunos casos puntuales de buena arquitectura.
• En cuanto a las áreas libres, se dividen en interiores, vacíos existentes en algunas manzanas y los patios, y los exteriores. Estos se agrupan en: espacios catalogados, locales, medios y primarios.
• Se regulan los equipamientos. El PEPCHC potencia el uso residencial frente a otros usos, como uso indispensable para la conservación del conjunto histórico. Se analiza y propone la dotación de equipamientos necesarios.
Además establece una serie de actuaciones en las que establece un desarrollo específico de áreas concretas.
Remodelación del Eje Monumental.
Fruto de un concurso internacional convocado por la Junta de Andalucía en colaboración con el Ayuntamiento de Córdoba del que resultó ganadora la propuesta del arquitecto Juan Cuenca, se procedió a remodelar el último tramo del eje urbano norte-sur, iniciado en la Ronda de Tejares con la calle Cruz Conde recientemente reurbanizada por la Gerencia de Urbanismo, llegando a la Plaza de las Tendillas, centro comercial de la ciudad, y continuando por Jesús María hasta llegar al entorno de la Mezquita. Se remata el eje con la importante actuación en el entorno de la Puerta del Puente, Puente Romano y Torre de la Calahorra y la construcción de un nuevo centro de recepción de visitantes resultado del citado concurso. Los criterios seguidos en la restauración son respetuosos con el nivel de protección de los elementos que lo conforman, sin renunciar a la contemporaneidad, utilizando técnicas y elementos actuales. Este eje pretende conectar el centro comercial de la ciudad con los nuevos equipamientos que se desarrollan en la margen izquierda del Guadalquivir, el centro de Congresos de Rem Koolhaas (a punto de comenzar las obras), el Centro de Arte Contemporáneo de Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano, y el futuro Museo de Bellas Artes, previsto junto a la Torre de la Calahorra.
Plan Especial Alcázar Caballerizas.
Esta es quizá la actuación más importante que plantea el PEPCHC, ya que busca poner en valor el conjunto monumental conformado por el Alcázar de los Reyes Cristianos y las Caballerizas Reales, mediante una de las mayores operaciones, de puesta en valor del conjunto histórico, realizadas hasta la fecha, debido a la gran superficie afectada, a la importancia de los edificios que lo conforman, a los valores paisajísticos y ambientales, y por desarrollares en un escenario fundamental para la historia de Córdoba.
Este ámbito ha sido muy maltratado por el urbanismo reciente, con la apertura de la avenida del Alcázar, la proximidad del Puente de San Rafael y por el trazado de la avenida del Corregidor que han hecho del lugar un espacio con serios problemas de accesibilidad y con una fuerte alteración del paisaje, dando lugar a un espacio residual en el corazón de la ciudad.
El objeto de este Plan Especial es definir los criterios con los que se debe actuar en uno de los ámbitos con más potencial de la ciudad, incluido dentro de la zona declarada Patrimonio de la Humanidad, próximo a la Mezquita y al Puente Romano. En este lugar se ha establecido desde época muy temprana el poder civil y religioso de la ciudad. Además engloba dos monumentos de primer orden, el Alcázar de los Reyes Cristianos y el edificio de Caballerizas Reales.
Las propuestas van encaminadas a preservar todos los elementos de interés que han llegado hasta nuestros días y evitar futuras actuaciones que por razones de oportunidad puedan distorsionar e incluso ocasionar daños irreparables en un ámbito extremadamente vulnerable, evitando en cualquier caso caer en falsos historicismos. Se busca devolver al recinto histórico amurallado una imagen similar a la que tenía antes de la construcción de la avenida del Alcázar, a mediados de la década de los años 50, como carretera nacional, resolviendo la travesía de la ciudad y descargando el Puente Romano del importante tráfico que soportaba hasta ese momento en que se construyó el Puente de San Rafael. Se ha considerado imprescindible, ya que esta vía a dejado de ser estructural, en la ordenación viaria de la ciudad, eliminar su impacto negativo, suprimiéndola para recuperar el recinto amurallado original.
El recinto amurallado, los edificios de Caballerizas Reales y el Alcázar de los Reyes Cristianos, los distintos lienzos de las murallas tanto de la Huerta del Alcázar como de la Alcazaba almohade, el río Guadalquivir y el gran espacio ajardinado del Álcazar son los protagonistas incuestionables de este documento.
Para el desarrollo de la propuesta se ha optado por siete grandes actuaciones que podríamos dividir en dos grupos, por una parte aquellas que se centran en conservar, rehabilitar y adaptar las edificaciones existentes,  dotándolas de contenido, incluidas las murallas; y por otra las que buscan recualificar los espacios libres, tanto interiores al recinto amurallado (Jardín del Alcázar), como exteriores (entorno inmediato del recinto amurallado, espacios exteriores a las edificaciones) de manera que respondan a un criterio uniforme. Estas actuaciones se recogen en una ficha individual donde se desarrollan los objetivos a cumplir y las propuestas para conseguirlos.
Se trata de establecer una continuidad entre espacios construidos y naturales, haciendo permeables los diferentes recintos, mediante la apertura de conexiones históricas actualmente perdidas o cegadas (Puerta de los Sacos, Portillo hacia jardines del Alcázar en Caballerizas, pasadizo entre Caballerizas y Alcázar, Puerta Barroca del Alcázar) o de nueva creación (accesos entre el jardín del Alcázar y el paseo bajo aprovechando fragmentos de muralla destruidos). Se ha estudiado la posible apertura de una nueva conexión con el barrio de San Basilio desde la calle Postrera liberando parte de la Torre de las Vírgenes. Esta propuesta queda recogida en una de las actuaciones del ámbito de influencia y deberá gestionarse de manera independiente al PEAC en caso de considerarse.
Asimismo se pretende hacer presente el río, para ello se propone un acercamiento mediante pasarelas ligeras, algunas de ellas elevadas que partiendo desde el jardín del Alcázar, de bajo impacto, se adentren en los Sotos con un carácter lúdico. Se busca la aproximación al agua, y la creación de nuevos miradores y observatorios. El diseño de estos elementos debe ir acompañado de un detallado estudio de impacto medioambiental.
El interior del jardín debe extenderse hasta ocupar el que fue recinto de la huerta del Alcázar, respetando los elementos paisajísticos que han pasado a formar parte del imaginario de la ciudad, en concreto los grupos de estanques generados en la ordenación realizada en la segunda mitad del s. XX dando lugar a un gran equipamiento, de primer orden, en el centro histórico.
En cuanto al ámbito de influencia se lanzan propuestas generales que buscan la continuidad con las actuaciones del Plan Especial, destacando aquellos elementos difíciles de segregar del ámbito de actuación y que deberían servir de referencia a la hora de resolver los carencias detectadas y que no son ajenos al área de intervención.
Los 2 grandes edificios del ámbito, mencionados anteriormente, poseen cualidades, no solo monumentales e históricas, sino espaciales, que los convierten en privilegiados contenedores de usos que difícilmente pueden tener cabida en otros lugares de la ciudad, como ocurre con la planta alta de la nave norte de Caballerizas Reales.
Es necesario recalcar que el ámbito del PEAC se encuentra en un área declarada Patrimonio de la Humanidad, con elementos declarados BIC, lo que implica que la actuación sobrepasa al ámbito de lo local y por lo tanto no podemos limitarnos a resolver problemas de menor escala que puedan resolverse en ámbitos inmediatos.
Plan de Accesibilidad al Conjunto Histórico de Córdoba.
La necesidad y obligatoriedad de redacción de este documento viene recogida en el PEPCHC. En 2003 se presentó el Plan de Accesibilidad al Conjunto Histórico de Córdoba, siendo actualizado en 2007 mediante el programa de la comunidad europea PAGUS.
Este plan se aprueba como Plan Director, un documento vivo sujeto a factores variables, pero que fija de manera clara los objetivos de cualquier actuación relacionada con la movilidad en el Conjunto Histórico.
Las singularidades del centro de la ciudad, su alta población, su gran extensión, la dificultad de su trama viaria, impiden la compatibilidad con el vehículo privado y complejiza enormemente un transporte público convencional eficiente. Es imprescindible racionalizar el uso del vehículo privado potenciando los modos no contaminantes (andando y en bicicleta) y el transporte público.
El plan de accesibilidad propone 2 estrategias fundamentales de intervención:
• La intermodalidad, entendiendo el desplazamiento como una cadena de viajes motorizados y no motorizados, donde sé prioriza lo no motorizado sobre lo motorizado, y lo público sobre lo privado. Se integran las diferentes escalas de relación del usuario con la trama viaria correspondienteadaptando cada modo al ámbito donde se realiza.
• La sostenibilidad entendida como procedimiento para que el ahorro energético y ambiental de los desplazamientos sea el óptimo para ese sistema urbano. Se incorpora el espacio viario al espacio público.
La ecuación propuesta en el PACHC para cumplir estos objetivos es: “Transporte público efectivo y compatible con la vulnerabilidad ambiental del Casco Histórico + actividad peatonal y no motorizados = Desarrollo económico y revitalización funcional del área central + habitabilidad y calidad de vida para los ciudadanos”
mapa_Cordoba_accesos.jpgCÓRDOBA 2011
Para finalizar este concentrado recorrido por el urbanismo de la ciudad, haremos una fotografía del estado actual de la ciudad.
Actualmente la ciudad vive un proceso de incesante renovación, desde la aprobación del PGOU de 2001, en torno al río se han ido generando numerosos equipamientos y propuestas que están cambiando aceleradamente la imagen de la ciudad. Entre estos proyectos debemos destacar los nuevos puentes realizados, actualmente la ciudad cuenta con seis, que han permitido minimizar los problemas ocasionados por la barrera que supone el río.
Nuevos espacios verdes, como los jardines del Balcón del Guadalquivir, proyecto de Juan Navarro Baldeweg, o el Parque de Miraflores de Juan Cuenca, nuevos equipamientos de ciudad como el Centro de Arte Contemporáneo de Córdoba (de los arquitectos Nieto y Sobejano, en fase muy avanzada de ejecución), el Centro de Congresos de Córdoba (proyecto de Rem Koolhaas y cuyo inicio de construcción se prevé inmediato), la recuperación de los molinos, como el de Martos, también obra de Juan Navarro Baldeweg, o el de San Antonio de Juan Cuenca, la construcción de un futuro Museo de Bellas  Artes junto a la Calahorra. La remodelación casi finalizada del llamado Eje Monumental que ha permitido la restauración de la Torre de la Calahorra, del Puente Romano, de la Puerta del Puente y su entorno y la construcción de un nuevo centro de recepción de visitantes. El ya citado Plan Especial Alcázar Caballerizas que incorporará a este rosario de equipamiento una nueva zona de esparcimiento. Hacen que el río sea indiscutible protagonista del desarrollo urbanístico de la ciudad en los inicios del siglo XXI.
En el centro de la ciudad se afianzan las políticas encaminadas a un desarrollo sostenible, con medidas de peatonalización del centro histórico cada vez más definidas y valientes. En los últimos años hemos asistido a la recuperación de importantes espacios urbanos para la ciudadanía, limitando el acceso del vehículo privado. Con este objetivo se está desarrollando una re de de vías preferentemente peatonales como Jesús María o el entorno de la Mezquita o la actualmente en fase de finalización calle Cruz Conde. Las plazas de la Corredera, de las Cañas, de Doña Engracia, o de San Francisco, paulatinamente han visto sustituidos los vehículos por niños jugando y personas paseando. Por lo tanto consideramos que el futuro de la ciudad está bien encaminado, aunque es imprescindible mantener la tensión que permita continuar mejorando las políticas urbanas que se desarrollan, muchas de ellas incipientes, teniendo en cuenta los valores propios de nuestra ciudad y la trascendencia y responsabilidad que conlleva pertenecer al selecto grupo de ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad.

En el informe “Análisis Urbanístico de Barrios Vulnerables 1996. Catálogo de Áreas Vulnerables Españolas”, Ministerio de Fomento‐Instituto Juan de Herrera. Escuela Técnica Superior de Arquitectura, Universidad Politécnica de Madrid, HERNÁNDEZ AJA, Agustín, se identificaron en 1991 los barrios vulnerables de 1.‐ Distrito Noroeste, 2.‐ Fátima, 3. Cañero, 4.‐ Sector Sur, 5.‐ Casco , 6. Santuario, 7. Fuensanta, 8.‐ Moreras, 9.‐ Huerta de la Reina, 10.‐ Valdeolleros, 11.‐ Palmeras, 12.‐ Polígono del Guadalquivir, 13.‐ Campo de la Verdad/Fray Albino, 14.‐ Viñuela Rescatado y 15.‐Arcángel, además de las zonas de Barrio del Naranjo (situado al NO de la ciudad, es un barrio en el que pervive en gran medida su carácter rural original. Nacido como enclave periférico hoy se integra completamente en la ciudad. La zona más poblada es la Sur, donde durante mucho tiempo estuvieron las construcciones más pobres, mientras que los chalets destinados a familias de clase media se disponían en la parte norte, colindante con la zona residencial El Brillante) y Villarrubia e Higuerón, en torno a la carretera de Almódovar, núcleos periféricos marginales. En 2001 serán los barrios de 1.‐ Palmeras/Electromecánica, 2.‐ Figueroa, 3.‐ Las Margaritas, 4.‐ Las Moreras, 5.‐ Huerta de la Reina, 6.‐ Santa Rosa, 7.‐ San José/Valdeolleros, 8.‐ Zumbacón/San Cayetano, 9.‐ Axerquía, 10.‐ Levante 1, 11.‐ Levante 2, 12.‐ Viñuela‐Rescatado, 13.‐ Fátima, 14.‐ Ciudad Jardín, 15.‐ Campo de la Verdad/Fray Albino, 16.‐ Sector Sur, 17.‐ Polígono Guadalquivir, 18.‐ Villa/Axerquía, 19.‐ Arcangel/Arenal, 20.‐ Fuensanta, 21.‐Santuario y 22.‐ Cañero/Grandal, junto a las zonas de BARRIO DEL NARANJO (situada al NO de la ciudad, se caracteriza, según los datos del Censo de 2001, por sus altos porcentajes de población sin estudios, paro, y carencias en la vivienda, aunque no se ha incluido en el Catálogo por no alcanzar la población mínima establecida para ello. En el Barrio del Naranjo pervive, en gran medida, su carácter rural original. Nacido como enclave periférico hoy se integra completamente en la ciudad. La zona más poblada es la S, donde durante mucho tiempo estuvieron las construcciones más pobres, mientras que los chalets destinados a familias de clase media se disponían en la parte N, colindante con la zona residencial El Brillante) y DISTRITO PERIFÉRICO OESTE: VILLARRUBIA, HIGUERÓN (Se trata de una serie de núcleos periféricos marginales en torno a la carretera de Almodóvar, que según los datos del Censo de Población y Vivienda de 2001 tienen muy altos porcentajes de población sin estudios y paro. Sin embargo, dada la su dispersión y la falta de continuidad entre ellos, no se han incluido en el Catálogo. Las situaciones de cada uno de ellos son muy distintas, tanto en cuanto a su grado de urbanización como de marginalidad).

Además en Córdoba los Grandes desarrollos residenciales acumulan una edificabilidad residencial prevista de 8.824.301 m2 para 66.479 viviendas, estando pendientes de edificar 41.181 viviendas. Son sectores no urbanizados como CIUDAD JARDIN DE PONIENTE-2 (435.723 m2 de suelo para una edificabilidad residencial de 348.889 m2 de techo para 2.684 viviendas), o SECTOR PP O-4 HUERTA SANTA ISABEL OESTE (483.479 m2 de suelo para 390.810 m2 de techo para 3.663 viviendas), o el SECTOR PP-03 (530.028 m2 de suelo para 132.394 m2 de techo para 1.057 viviendas), o el SECTOR RASO DE LA MALA NOCHE (744.676 m2 de suelo para 398.296 m2 de techo para 3.064 viviendas), o sectores urbanizados o en proceso sin edificar como PP-03 HUERTA DE SANTA ISABEL ESTE (403.545 m2 de suelo para 323.915 m2 de techo para 2.900 viviendas), o sectores urbanizados en proceso de edificación como PP-01 (611.182 m2 de suelo para 215.104 m2 de techo para 1.800 viviendas, pendientes 1.506), o el sector PP-05 (346.170 m2 de suelo para 178.064 m2 de techo para 1.236 viviendas, pendientes aun 815), o el sector PP-04 (277.129 m2 de suelo para 190.967 m2 de techo para 1.500 viviendas, pendientes aun 583 viviendas), o el sector PP-07 (369.442 m2 de suelo para 286.342 m2 de techo para 2.516 viviendas, estando aun pendientes 1.971 viviendas).

cordoba-ge4

Córdoba. La mezquita y la dignidad
El intento de la Iglesia de apropiarse la principal atracción turística de la ciudad ha generado una gran polémica. Pero Córdoba también ha visto nacer un movimiento que lucha contra la desigualdad y la exclusión.
La ley hipotecaria promulgada por el Gobierno de José María Aznar otorgó la posibilidad a la Iglesia Católica de inmatricular catastralmente un sinfín de inmuebles que, hasta ese momento, se mantenían sin censar. En 2009 saltó la polémica sobre la adquisición de la Mezquita de Córdoba por parte del Obispado de esta ciudad andaluza. 3 años antes el Cabildo de Córdoba registró los 23.000 m2 que ocupa el templo, que pasaron a ser de titularidad eclesiástica, una apropiación que los obispos justificaban con el hecho de que llevaban 800 años de usufructo del edificio. Desde entonces no ha cejado la dialéctica entre las distintas administraciones y actores sociales que solicitan un uso y una titularidad públicos de la misma. Recientemente, el gobierno de Mariano Rajoy ha vuelto a reformar la ley hipotecaria para dejar claro que la Iglesia católica no podrá enajenar bienes inmuebles sin demostrar su derecho a la posesión. Pero no se dice nada sobre qué hacer con aquellas propiedades que ya han sido inmatriculadas. La Plataforma Mezquita-Catedral, una agrupación ciudadana apoyada por un largo número de intelectuales, políticos y colectivos, señala el carácter lucrativo que tiene el templo para el Obispado .
Cada persona que entra está sujeta a un donativo obligatorio de 8 €. Esto se une a la exención del impuesto sobre bienes inmuebles de la que gozan los edificios eclesiásticos.
El caso de la Mezquita es una muestra del poder de la Iglesia, pero también de los intereses en torno al primer sector económico de la ciudad, el turismo. Pero los problemas también se extienden hacia la segunda “indus tria” de la provincia, la agricultura. La negociación sobre las peonadas mínimas para acceder al subsidio agrario muestra lo corto de miras de una Administración que se resiste amedidas añejas pero nunca llevadas a la práctica, como un reparto de las tierras infrautilizadas o no cultivadas. La situación en el campo cordobés tiene su eco en la capital de la provincia, un núcleo dinamizador de las Marchas de la Dignidad de 2014 y 2 015.
Córdoba tiene porcentajes de desigualdad superiores a los de la  media andaluza,y en la última década han empeorado 3 sistemas de protección social claves: la vivienda, la educación y las pensiones de la tercera edad.
Junto a las Marchas, el colectivo Stop Desahucios Córdoba mantiene un a campaña abierta para exigir al Ayuntamiento que medie con los bancos en la situación de emergencia de cientos de familias que no pueden hacer frente a su hipoteca y que les garantice el suministro de agua por parte de la empresa municipal. La peor situación se vive en el distrito Sur, compuesto por 4 barrios, construidos durante el franquismo y de tradición obrera. En la actualidad es el distrito que presenta las peores cifras de exclusión social: sólo un 26,8% de los hogares vive en condiciones seguras mientras que un porcentaje mayor (27,7%) está en riesgo social. Ahí se ubica el Centro Social Rey Heredia, un antiguo colegio recuperado por la Acampada Dignidad que hoy se ha convertido en un centro neurálgico para la solidaridad y la rebeldía en Córdoba. Es una de las muestras más impresionantes de apoyo mutuo en Andalucía. La disputa con el Ayuntamiento para la cesión de este colegio público abandonado sigue vigente. El blog Orilla Izquierda y la radio comunitaria Radio Dignidad Córdoba son dos de los proyectos comunicativos que surgieron a raíz del movimiento de la dignidad.
Cercanías: una radiografía diferente de nuestras ciudades. La Marea-Diagonal. 2016

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Hoy CÓRDOBA tiene una población de 194.203 habitantes, y un parque residencial de 143.570 viviendas, de las cuales 23.161 son unifamiliares (el 16,13%). Datan de antes de los 60′ un 8% del total existente, siendo de los 60′ 27.222 viviendas (el 19%), de los 70′ son 37.772 viviendas (el 26%), de los 80′ son 22.549 viviendas (el 16%), de los 90′ son 21.269 viviendas (el 15%) y de la década prodigiosa 2000-2009 son 19.784 viviendas (el 14%).

Hoy Córdoba, sigue creciendo. Pero el estado del Guadalquivir empeora. Aún existen muchas zonas vulnerables en Córdoba, aunque el número de turistas crezca. Que falta un espacio para congresos… faltan muchas cosas en Córdoba aún más importantes. Pero, la semilla sembrada hace ya varias décadas  ha germinado en una ciudad importante (más allá de la Mezquita). Sus comunicaciones han hecho una pequeña revolución.


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


…seguiremos analizando en próximas entregas los 250 municipios mayores de España

MURCIA, según Catastro, a 1.1.2015 por tamaño y fecha.

tabla-murcia-2-121996e-314dadtaman%cc%83o-edificaciontabla-murcia-edadtaman%cc%83o-edificacion

Estos gráficos representan el Parque Residencial de MURCIA.

Son los Bienes Inmuebles, de uso VIVIENDA, matriculados a 1.1.2015, clasificados por tamaño y fecha de inscripción.

Cada barra horizontal representa una década, la inferior es la más reciente (2010-2014), y la superior la más antigua (<1900).

Cada color es un tamaño, del más cálido (<60 m2) al más frío (>180 m2).

La barra inferior (DELVI) representa el cálculo hecho desde Otropunto de la Demanda Latente de Vivienda (la demanda latente se configura por las personas que no tienen vivienda y que por su perfil sociológico (edad) y socioeconómico (no están en desempleo) son potenciales compradores). Es una estimación del número máximo de vivienda que constituye la demanda encubierta de una zona y se basa en las personas con el perfil de los actuales compradores de vivienda pero que todavía no han constituido un hogar.

murcia-delvimurcia-piramidetabla-murciamurcia-catastro-2014-2016murcia-inemurcia-alquiler

Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


murcia-ge3Murcia es una ciudad y municipio de 885 km2, de la comunidad autónoma de la Región de Murcia. Centro de la comarca natural de la Huerta de Murcia y de su área metropolitana, está situada en el SE de la península ibérica a orillas del río Segura, en la depresión prelitoral murciana, a 40 km en línea recta del Mar Mediterráneo. Se divide de N a S en 2 partes diferentes separadas por una serie de sierras que conforman la llamada Cordillera Sur: Sierra de Carrascoy (1.065 metros), del Puerto (531 m), Cresta del Gallo (609 m), Villares (487 m), Columbares (647 m), Altaona (534 m) y Escalona (345 m). Estas 2 zonas se denominan: Campo de Murcia al S, que geográficamente forma parte del Campo de Cartagena y Huerta de Murcia al N de la sierra, constituida por la vega segureña. Entre estas 2 áreas, atravesando la sierra, se encuentran los pasos naturales del puerto de La Cadena, el puerto del Garruchal y el puerto de San Pedro. Murcia ocupa el 7º puesto en la lista de municipios de España por población.

murcia_areaEl área urbana de la ciudad (o zona metropolitana), aunque no establecida oficialmente, comprendería a unos 10 municipios de la Región de Murcia, contando con una población de 650.000 habitantes, repartidos en 1.230,92 km2, con una densidad de población de 515 hab/km2. De este modo, el área urbana de Murcia ocuparía el 10º puesto en la lista de áreas metropolitanas de España.

Murcia_area.pngMurcia es un importante municipio de servicios en la que el sector terciario ha sucedido a su antigua condición de exportadora agrícola por antonomasia, gracias a su célebre y fértil huerta, por la cual era conocida con el sobrenombre de la Huerta de Europa. Entre sus industrias más destacadas se encuentran la alimentaria, la textil, la química, la de destilación y la fabricación de muebles y materiales de construcción, estando muchas de ellas ubicadas en el Polígono Industrial Oeste, considerado uno de los más grandes de la península (compartido con el municipio de Alcantarilla).

La Vega del Segura, es un llano de inundación depositado sobre una fosa tectónica que constituye la depresión prelitoral murciana. Las elevaciones montañosas que la encajonan en sus flancos N y S están compuestas de materiales geológicos pertenecientes al dominio Bético. En la vertiente N aparece el denominado reborde interior de la depresión prelitoral, formado por una sucesión de suaves colinas, constituidas por areniscas y margas, restos de la sedimentación miocénica que queda en forma de resalte como consecuencia del hundimiento de la depresión del Segura. Sus alturas son modestas y aisladas, sin llegar a superar los 200 msnm, con los cabezos de Guadalupe, Espinardo, El Puntal, Cabezo de Torres, Monteagudo y Esparragal (límite con Molina de Segura), prolongándose en la Comunidad Valenciana a través de la Sierra de Orihuela. El zócalo S de la depresión está formado por las sierras de la referida Cordillera Sur, constituidas por materiales calizos, dolomías, esquistos, filitas y cuarcitas. 

murcia3dLa disposición de la depresión prelitoral murciana, con la ciudad de Murcia está atravesada por los ríos Segura y Guadalentín así como los rebordes montañosos que delimitan el valle al N y al S (Cordillera Sur), que la separan de la llanura litoral del Campo de Cartagena. Los aportes y arrastres de estas colinas y montañas junto con las avenidas del Segura y el Guadalentín fueron rellenando y colmatando la depresión hasta formar una llanura aluvial de débiles pendientes. La ciudad de Murcia se encuentra en la parte central de la vega, a una altitud para el centro de la urbe de 42 msnm, mientra que la altitud del municipio varía desde los 25 m en el último tramo del río Segura en el municipio, hasta los 1.031 m en el Morro de la Fuente, en la Sierra de Carrascoy. La referida zona S del municipio, llamada Campo de Murcia, no es sino la cabecera o parte N de la llanura litoral del Campo de Cartagena, extendiéndose de forma descendente desde la Sierra de Carrascoy hasta los límites municipales de Fuente Álamo de Murcia, Torre Pacheco y San Javier. Un caso especial es el de la pedanía de Lobosillo que se sitúa como un enclave del municipio de Murcia en el centro del Campo de Cartagena.
La parte más occidental de la zona septentrional del municipio, la formada por las pedanías de Sangonera La Seca, Sangonera la Verde, Barqueros y Cañada Hermosa, constituye realmente la parte final del valle del Guadalentín, justo antes de su conexión con la vega del Segura (el punto en donde el río Segura entra en la depresión prelitoral), formando un valle encajonado entre la Sierra de Carrasco y al S y las estribaciones montañosas del reborde N de la depresión, al que también se le denomina campo de Sangonera.
El territorio del municipio de Murcia se organiza administrativamente en el núcleo urbano de la capital y 54 pedanías.

mapas-de-pedanias-1300pxEl distrito de la capital ocupa 12,86 km² del total del término municipal y se divide en 22 barrios, agrupados a su vez en 8 distritos. Dichos barrios son: La Purísima-Barriomar, El Carmen, Polígono Infante Don Juan Manuel, Santiago el Mayor y San Pío X en la margen derecha del Segura. En la margen izquierda se hallan La Fama, La Paz, Vistabella, Vistalegre, Espinardo, La Flota, San Basilio/Santa María de Gracia y San Antón. También en la margen izquierda se encuentran los 9 barrios del centro histórico, que corresponden a las 9 parroquias originarias de la ciudad medieval y sus arrabales: San Andrés, San Antolín, San Miguel y San Juan eran los barrios extramuros (los 3 primeros formaban el denominado arrabal de la Arrixaca mientras el último era el de San Juan del Real), mientras que San Lorenzo, San Nicolás, San Pedro, Santa Catalina, Santa Eulalia y Santa María/San Bartolomé estaban intramuros. El casco antiguo de la ciudad tiene aproximadamente 1,5 km de diámetro.

Actualmente, la extensión del núcleo urbano de la ciudad de Murcia supera ampliamente su distrito administrativo, habiéndose extendido por la práctica totalidad de la pedanía de Santiago y Zaraiche y por gran parte del territorio de las pedanías de Zarandona y Los Dolores, iniciándose también su extensión por terrenos pertenecientes a Churra y Puente Tocinos, formando asimismo un continuo urbano con las pedanías de San Benito (formada por el Barrio del Progreso y Patiño) o El Puntal.

A lo largo de los años se han producido diversos cambios en la organización administrativa. Así durante el Trienio Liberal (1820-1823), varias pedanías del municipio se convirtieron en municipios independientes. Sin embargo, volvieron a integrarse en el municipio de Murcia a partir de los años 1830 en adelante. Sin embargo, otras como las integradas en la comarca del Mar Menor quedaron segregadas en 1836. En 1960 y debido a la fuerte expansión demográfica de la capital de la Región, la mayor parte de la antigua pedanía de Espinardo se incorporó al distrito de la ciudad como barrio. Lo que no se anexionó a la ciudad forma actualmente la pedanía de El Puntal. En 1978 se segregó la pedanía de Santomera y se constituyó en un nuevo municipio que incluía El Siscar y La Matanza. En 1987, una superficie de 10,2 km² de la pedanía de Cañada Hermosa se incorporaron al municipio de Alcantarilla.

murcia-ge1Murcia es el centro de un área metropolitana, su extensión y población total dependen de cada estudio, pero hay un amplio consenso en incluir dentro del área, al menos, los municipios de Alcantarilla, Alguazas, Beniel, Molina de Segura, Santomera, Las Torres de Cotillas y hay una tendencia creciente a incluir otros como Ceutí, Lorquí y Librilla.

El casco antiguo presenta las características de la ciudad musulmana con calles estrechas de trazado irregular y construcciones de 1 o 2 alturas. Durante el siglo XIX experimentó un gran desarrollo y la ciudad creció al otro lado del río constituyéndose el Barrio del Carmen. En el siglo XX se produce la apertura de la Gran Vía de Salzillo y se desarrollaron los ensanches y barrios periféricos, en torno a las salidas hacia Madrid y Barcelona. El crecimiento en polígonos se localiza fundamentalmente en el E de la ciudad (Santa Mª de Gracia, Polígono Infante don Juan Manuel, Vistabella, La Paz). Al O la trama urbana es confusa, en el crecimiento a lo largo de la carretera de Madrid hacia el Espinardo se mezcla la trama de las antiguas huertas con los nuevos polígonos.

La configuración urbana de los núcleos pedáneos está ligada ligada a la Vega del Segura y a la división en huertas irrigadas por los primitivos sistemas de acequias, el espacio urbano se compone de un entramado ortogonal de sendas que comunica las distintas pedanías con la capital, entre los caminos se sitúan pequeñas propiedades hortofruticolas con una vivienda de 2 o 3 alturas de baja calidad constructiva. En las útimas décadas la Huerta murciana está sufriendo crecimientos indiscriminados de promociones de viviendas unifamiliares destinadas a 2ª y 1ª residencia, que alojan a la población de la capital que han valorado la calidad paisajística de la zona y el menor coste del suelo.

El municipio de Murcia tiene una estructura particular que debe su origen en buena parte al medio físico en el que ubica, que ha condicionado su desarrollo histórico. Se compone de un núcleo central, Murcia al que atraviesa el río Segura; 53 pedanías y todo un entramado de caminos que vertebran infinidad de construcciones dispersas, asociadas a las huertas, pero que hoy en día, en muchos casos, son viviendas de 1ª residencia. Es por tanto un municipio con una estructura urbana compleja.

Los problemas que presenta la ciudad derivan en gran medida del actual planeamiento, el Plan pretendía proteger la zona de huertas de las construcciones ilegales organizando una trama de caminos ortogonales que organizaría el territorio en grandes manzanas, la edificación se localizaría únicamente en los frentes a los senderos con una edificabilidad muy baja, liberando el espacio interior para los cultivos. El resultado ha sido que los propietarios han construido sus vivienda y la de sus hijos en cualquier lado de su parcela fragmentando la huerta, sin ningún tipo de planeamiento ni si quiera de dirección facultativa. La postura política ha potenciado este tipo de crecimiento incontrolado ya que cuando se localizan las construcciones ilegales se impone una multa que en ningún caso supera los costes que supondría hacerlo legalmente.

La situación es caótica, carecen de infraestructuras, equipamientos, alcantarillado, los tendidos eléctricos van al aire. La urbanización consiste en el asfaltado del camino de acceso a cada vivienda, posteriormente solicitan al Ayuntamiento el alumbrado público y mejora de infraestructuras. Los equipamientos y comercios se localizan en la capital, el servicio público de transportes es insuficiente lo que provoca el aislamiento de muchas zonas.

Murcia tiene un clima muy árido, con temperaturas muy altas y escasez de lluvias, y tanto la población como las Huertas están sometidas a restricciones de agua durante todo el año, por otro lado en Otoño sufren “La Gota Fría” con lluvias torrenciales que provocan inundaciones, la situación se ve agravada por la falta de alcantarillado y la baja calidad de las edificaciones que no puede hacer frente al desbordamiento de las acequias arrasando catastróficamente la zona.

Dentro de la estructura urbana de la ciudad se distinguen claramente las distintas fases de desarrollo. El casco antiguo es prácticamente el mismo espacio en el que se ubicó la ciudad musulmana, sigue un entramado de calles estrechas, trazado irregular y construcciones que generalmente no superan las 5 plantas (aunque existen edificaciones de más altura construidas en los 80′); hoy en día se pueden ver los restos de la muralla árabe que protegía la ciudad y que aún hoy se conserva en ciertos tramos.

La ciudad mantuvo estos límites medievales hasta bien entrado el siglo XVIII, cuando se comenzaron a ocupar los terrenos situados a la otra orilla, comienza a modificarse su posición respecto al río, hasta entonces coincidente con su dirección dominante y que constituye su límite sur, iniciándose a partir de este siglo una forma de ensanche que terminará por integrarlo en la ciudad y alterar la estructura interior de esta parte antigua. En este momento la ciudad se abre superando los límites tradicionales de la urbe medieval pero sin seguir ninguna planificación general, se actuó sobre el tejido urbano con una planificación sectorial que intervino en la ciudad con actuaciones puntuales, especialmente importantes fueron las que afectaron al encauzamiento del río Segura a su paso por la ciudad, la apertura de la Plaza Belluga y la ordenación de su entorno, o las que suponen el desarrollo de las Alamedas en el nuevo desarrollo al sur del río.

Durante las primera mitad del siglo XIX se intentaron desarrollar diversos planes que aunque no se desarrollaron, si que aportaron ideas que luego serán recogidas por el Plan de 1963; así el Plan de 1920, propone el Ensanche Norte; el Plan César Cort de 1926, define el primer esquema de rondas; en 1949 el Plan Blein incide de nuevo en estructurar el viario principal mediante el sistema de rondas y la apertura de plazas (plaza Circular, Juan XIII, Diez Revenga) y de un eje N‐S que se transformará en la Gran Vía.

Como actuaciones sectoriales, por iniciativa pública, encontramos el caso de los 2 ensanches de posguerra: Vistabella construido por el Ayuntamiento y la barriada de Santa María de Gracia por la Obra Sindical del Hogar. También corresponden a este período los bloques de viviendas del Patronato Francisco Franco, concretamente los edificios conocidos como el Castillejo, los de San Basilio y algunas otras edificaciones aisladas, actuaciones todas ellas de menor entidad. Con la ley del suelo de 1956 surge el plan de 1963 dirigido por la Oficina Técnica Municipal, en la persona de Daniel Carbonell, se ejecutan las rondas y rompe con la tendencia anterior de planificación sectorial para hacer un Plan General extendiendo la ciudad y motivado fundamentalmente por la exigencia a los municipios de disponer de esta clase de instrumento por parte del Ministerio de la Vivienda, promotor de los nuevos polígonos de La Fama y San Juan, así como del polígono de la Paz. Hacia 1970 la Ciudad ve duplicada su población, superando el casco se llega a los 100.000 habitantes, cubriendo en 20 años lo proyectado en los planes de los últimos 50 años. Desde entonces, la evolución y el crecimiento continúan de un modo sostenido, repitiéndose este incremento en los últimos 20 años.

De orígenes inciertos, hay constancia de que fue fundada en el año 825 con el nombre de Madina Mursiya مدينة مرسيّة por orden de Abderramán II, probablemente sobre un asentamiento anterior de origen romano. Durante la Edad Media, Murcia llegó a ser capital de la cora de Tudmir (siglo X), posteriormente fue cabeza de distintos reinos de taifas de creciente importancia en los siglos XI, XII y XIII y entre 1243-1266 se incorporó a la Corona de Castilla como capital del Reino de Murcia, siendo además ciudad con voto en cortes y sede episcopal desde 1291.

Fundada por el emir árabe de Córdoba Abd-Al-Rahman II allá por el año 825. Pese a que la presencia de musulmanes en la región, se remonta al año 713 cuando el general Abdelaziz entró  por el paso natural del valle del Guadalentín, camino de Cartagena, para enfrentarse a los hispano-visigodos.
Esto supuso en los primeros 100 años un completo caos pues se producían continuas guerras civiles entre las etnias que habitaban el territorio murciano. Es por eso que el citado emir envió a su ejército para pacificar la zona y fundar una ciudad en el centro del valle del rio Segura que favoreciera el desarrollo de toda la provincia. El lugar elegido fué una pequeña elevación del terreno que había junto al rio. 
Posiblemente justo en esa elevación hubiese antes un poblado ibérico y algunas villas romanas, tal como lo revelan los numerosos hallazgos arqueológicos encontrados, entre otros emplazamientos, bajo la actual Gran Vía Escultor Salzillo. La ciudad se creó cercada por una muralla de 15 metros de altura jalonada con 95 torres defensivas, así como 9 puertas que la comunicaban con el exterior. Además, la ciudad quedó resguardada por el cauce del rio y por la acequia mayor que discurría por su lado N.
Muralla-Islamica-Murcia-1024x559.jpgDe todo aquello hoy solo queda en pie lo que se conocen como algunos “trozos de muralla” de las que la más importante es, visiblemente restaurada, una de sus torres y un trecho de muralla situada a la espalda del conocido Mercado de Verónicas, a la derecha del Palacio del Almudí. Otros muchos restos se encuentran diseminados por la ciudad pero dada su escasa relevancia histórico-arqueológica quedan relegados a permanecer ocultos, cuando no demolidos, en los sótanos y garajes de las nuevas edificaciones que han propiciado su afloramiento.
Ya en el siglo XIII, el desorden impera por todo el reino, lo cual mueve a la sublevación de poblaciones como Lorca, Mula, Cartagena y Aledo.
Por otro lado, el emir de Granada puja en la frontera con Murcia por invadir el reino y, a su vez, la Corona de Castilla tiene reconquistada desde 1213 la mayor parte de Albacete, provincia castellana entonces y durante toda la Edad Media, gracias a su anexión a las de Toledo y Cuenca.
Esto mueve a los últimos emires árabes a pactar con la Corona y convertir Murcia en un reino dependiente y protegido de la Corona, pasando a depender de guarniciones castellanas las principales ciudades de la región pero respetando la autoridad del emir moro. Así, entre 1243 y 1244 se lleva a cabo  tal compromiso. 
Barriomar_03.gif

Murcia alquerías y acequias

En 1266 Jaime I de Aragón entra en la ciudad anexionándola al reino de Castilla y, finalmente, hacia finales de siglo, Murcia pasa a ser no solo reino protegido sino también gobernado por la Corona de Castilla. A partir de entonces, Murcia sufrió una transformación gradual orientada a adaptarse al modelo cristiano. Una de estas obras fué llevada a cabo por el propio Jaime I, que ordenó abrir una calle ancha y recta a través del zoco árabe que conectara la mezquita con la llamada “plaza del Mercado”, típico enclave medieval donde se llevaba a cabo el comercio de la ciudad. En aquel entonces, la mezquita se hallaba situada en lo que hoy es la catedral, y la plaza del Mercado es la actual Plaza de Santo Domingo. La calle ancha y recta a la que hacía referencia es hoy Trapería. Esta calle, junto a la perpendicular calle Platería forman una encrucijada que recorre el casco viejo de la ciudad de un extremo al otro. Durante siglos, el punto donde ambas calles se intersectan formando una cruz fué conocido como las Cuatro Esquinas de San Cristóbal, por figurar una imagen del santo en una hornacina. Hoy se ha quedado en las “Cuatro Esquinas” aunque ni siquiera hay un letrero indicador: solo tres sucursales bancarias y una heladería conforman el enclave.
Los nombres de Trapería y Platería han permanecido hasta la actualidad y vienen de los días medievales de comercio con los talleres y negocios que trataban con malteses, genoveses, catalanes, etc.
24564992323_136_07-plano-murcia.jpgHacia finales del s.XIV y durante el s.XV fueron expulsados todos los moriscos de la región y pacificado los territorios tanto de la zona como de las fronteras con regiones vecinas, lo cual dió un período de estabilidad que se reflejó en el desarrollo de Murcia. Así, en el s. XVI, florecieron todas las ciudades del reino. El arte y la cultura también se vio revitalizado y se proyectaron magnas obras como la construcción de la Iglesia de La Merced (actualmente adyacente al edificio del Campus Universitario de La Merced, en la capital).
El s. XVII fué especialmente duro en Murcia por diversos factores: el clima que arrasaba cosechas enteras, epidemias que diezmaban la población y la presencia de piratas berberiscos que saqueaban sus costas impidiendo todo contacto exterior por mar. 
1809-1.jpg

1809 – MURCIA

El s. XVIII no fué mucho mejor en este sentido, pero comenzó el desarrollo de una economía minera e industrial que vendría a sumarse a la tradicional de siglos anteriores basada en los sectores agrario, artesanal y comercial. Después de esta época un tanto favorable, el siglo XIX se inaugura con una nueva crisis motivada por un período de sequías, seguido de importantes inundaciones, de la guerra contra Napoleón y la ocupación en 1809 de la ciudad de Murcia por las tropas francesas. 
Además, las fiebres palúdicas asolaban ciudades como Cartagena y Caravaca, la fiebre amarilla causaba estragos en Mazarrón y Cartagena y el cólera hacía lo propio en Puerto Lumbreras y Lorca. Habrá que esperar a la mitad de siglo para que se invierta la situación. Políticamente, las ideas republicanas movieron a la revolución de 1868 y al estallido secesionista del 73 en el cual se proclamó el cantón murciano. 
1925.jpg

1925 – MURCIA

Murcia entra en el s. XX en un manifiesto subdesarrollo marcado por la imposibilidad de la región por incorporarse al mercado nacional e internacional pues se hallaba en una situación precaria, basada en una nada destacada industria de capital extranjero y un comercio que no había sido capaz de traspasar las fronteras regionales. 
No obstante, el apoyo por parte del General Primo de Rivera (1923-1929) y su política puso en marcha una gestión eficaz en estas tierras. Así, Murcia se incorpora definitivamente al ritmo del país impulsando la industria, potenciando los sectores de conservas, cítricos y pimentón y modernizando su agricultura. 
Con posterioridad se implantara la Republica en todo el Estado y tras la Guerra Civil, se configura una nueva España bajo la atenta mirada del General Francisco Franco. La Región es ampliada con la provincia de Albacete.
1931.jpg

1931 – MURCIA

El entorno físico: la Huerta y la Ciudad
La ciudad de Murcia se sitúa en la llanura prelitoral formada por el corredor del Guadalantín-Segura, un sistema de fallas ocupado por una fértil llanura de aluvión, drenada por las aguas del río Segura, a las que se le unen las de su afluente el Guadalentín. La ciudad se emplaza justamente en medio de la llanura, junto al cauce del río. Este emplazamiento la expone a los peligros de las periódicas avenidas del río, que han arrasado en numerosas ocasiones la ciudad y su huerta y condiciona también la estructura y el crecimiento de la ciudad, constreñida por la fértil huerta que ocupa el espacio circundante e impide su crecimiento normal. Este espacio agrícola, determinado por una climatología imprevisible y por un violento régimen fluvial, es, sin embargo, un espacio económico sumamente dinámico y con una gran capacidad de adaptación a los cambios del mercado. Las condiciones climáticas, especialmente la falta de humedad, limitan el desarrollo de una agricultura de autoconsumo, lo que avoca a sus habitantes a completarla con la introducción de cultivos destinados al mercado (morera, pimentón, frutales, cítricos…). Esta estrategia económica se ve favorecida por la estructura de la propiedad de la tierra, que combina la gran propiedad con la pequeña explotación familiar. La necesidad de satisfacer la renta anual al amo obliga al colono a orientar la explotación hacia unos mercados cambiantes. Por su parte, los propietarios, o sus administradores, residentes en la ciudad, actúan no solo como perceptores de rentas sino que adoptan un papel activo a la hora de proponer cultivos, prestar semillas o introducir tecnología.
Esta estructura agraria entrará en crisis a partir de la pérdida progresiva del valor de las rentas, lo que provoca el lento desmantelamiento de las grandes propiedades agrarias y el acceso general de los colonos a la propiedad plena de las tierras. Proceso que se da a lo largo de todo el periodo estudiado, pero especialmente a partir de los años 40′ y 50′, y que, como veremos, impulsa la transformación de la huerta y el crecimiento de la ciudad.
De esta forma, a comienzos del XX, ciudad y huerta forman una unidad interdependiente: en las industrias de la ciudad se transforman los productos de la huerta, es residencia de la clase terrateniente y al tiempo provee las necesidades de los huertanos.
Esta estrecha relación explica, a nuestro juicio, el escaso interés demostrado por ampliar el solar urbanizado, pues, en efecto, apenas pasan de meras propuestas los intentos de realizar ensanches antes del periodo estudiado, pues éstos deberían hacerse a costa del fértil y productivo suelo de huerta. Una dinámica que se extiende hasta mediados del siglo, como tendremos ocasión de comprobar.
Area metropolitana de Murcia_Picture4.jpgAsí se podría entender Murcia como ciudad cerrada por la Huerta, pero esta catalogación choca con la altura de los edificios que, como veremos, es en general, baja, aunque esto puede relacionarse mejor con la mala calidad de los materiales constructivos empleados.
El hecho de que Huerta y ciudad formen una unidad, se observa también espacialmente, pues, junto al poblamiento concentrado de la ciudad, en la Huerta se da un poblamiento disperso, que se explica por la necesidad del colono de habitar la pequeña explotación familiar, una circunstancia que se observa en las imágenes aéreas, especialmente el vuelo de 1928. Más allá, el resto del término municipal, ocupado por montes (las sierras prelitorales de Carrascoy, El Valle y Columbares) y campo está despoblado o con un débil poblamiento concentrado.
murcia-ge4Estructura urbana y condiciones materiales
Hacia 1923 la ciudad de Murcia, enclavada en medio de su huerta, conserva casi intacto el carácter medieval de su fundación, manteniendo innumerables adarves y calles estrechas y tortuosas, a pesar de que durante el XIX se han hecho algunas reformas y cortes de calles, y la desamortización de conventos permite abrir algunas plazas, (Santa Isabel y Romea). La ciudad apenas ha rebasado la cerca medieval, solo al S del río se extiende el barrio de El Carmen, que vive un gran desarrollo durante el XIX como barrio industrial y obrero, gracias a la llegada del ferrocarril en 1862. El viejo solar medieval sigue acogiendo las principales instituciones de la ciudad (Ayuntamiento, Gobierno Civil, Diputación, Obispado…), así como los barrios de mayor prestigio. Esta división, al N y al S del río, marca la historia de la ciudad durante todo el periodo estudiado.
El N, el corazón de la ciudad, se extiende de E a O en una franja más larga que ancha, de unos 1500 por 650 m, manteniendo un dédalo de calles estrechas y tortuosas. En su zona central, junto al río se encuentran los edificios más emblemáticos: catedral, palacio episcopal, ayuntamiento, instituto de segunda enseñanza, seminario y hospital y tras éstos, en torno a las calles Trapería, Platería, S. Nicolás, S. Pedro, Merced, Sociedad… y las plazas de las Flores, Sta. Catalina, Sto. Domingo, Sta. Isabel o Romea se encuentran las residencias de las principales familias de la ciudad y también los edificios de más altura. Este conjunto de calles estrechas y pequeñas plazas se encuentra articulado por las iglesias de las parroquias medievales y por los conventos que subsisten en este momento10. A esto hay que añadir los nuevos edificios públicos construidos durante el XIX y primeros años del XX, que no alteran significativamente la estructura de la ciudad: el Teatro Romea , el Manicomio, la Plaza de Toros o el Casino.
En los extremos oriental y occidental del casco urbano se sitúan los barrios más degradados de la ciudad: San Andrés y San Antolín al E y Santa Eulalia y San Juan ―especialmente la zona llamada de El Castillejo― al E. Aquí abundan los chiqueros, edificios en planta baja, construidos fundamentalmente de yeso, en los que en torno a un patio o un pasillo, se sitúan habitaciones de aproximadamente 20 m2, habitadas cada una por 1 familia, y que comparten un pozo ciego. Estos barrios serán desde muy pronto objeto de proyectos de saneamiento de mayor o menor recorrido aunque, a pesar de éstos, al final del periodo estudiado, en la década de los 70′, las condiciones de vida en ellos, aunque mejores, seguirán estando entre las peores de la ciudad.
Al S del río, el barrio de El Carmen, o simplemente, El Barrio, actúa como elemento al margen de la ciudad, separado de ésta por la barrera del Segura y desarrollado a partir del puente Viejo o de Los Peligros ―el único puente existente hasta la construcción del puente de Hierro o puente Nuevo en 1903―, mantiene la estructura en abanico, típica de su origen a partir del puente. La estructura viaria se instala sobre las comunicaciones ya existentes con Cartagena y Andalucía (Avenida Floridablanca y carreteras de El Palmar y Alcantarilla), así como la comunicación con la Costera Sur (calle de Torre de Romo). La estación de ferrocarril actúa todavía en 1923 como polo de atracción, pues la expansión de la ciudad aún no ha colmatado todo el espacio entre ésta y el ferrocarril. Es un barrio industrial donde se instala también una población obrera en casas de poca entidad junto a las fábricas, de las que algunos ejemplos han llegado a la actualidad. Junto a éstas también se encuentran algunas viviendas burguesas, especialmente en las principales calles.
Si el barrio crece a partir del puente, el centro lo constituye la iglesia del antiguo convento de carmelitas que le da nombre, convertida en parroquia tras la desamortización, enfrente de la cual se abre el Jardín de Floridablanca. En 1914 se instala aquí la Universidad de Murcia y desde 1921, aprovechando el espacio entre el río y el caserío del barrio, se construye el Cuartel de Artillería, con lo que se logra una de las aspiraciones del ayuntamiento durante el XIX.
1920.jpg

1920 – MURCIA

La Ciudad Planeada 1923-1936
Durante los años anteriores a la Guerra Civil, Murcia vive una cierta contradicción: por un lado se encuentra en un estado de estancamiento y postración material, pero por otro, sus élites emprenden una dinámica renovadora que pretende transformar la ciudad y comienza siendo solo un discurso polémico para alcanzar, rápidamente, un amplio consenso. Este discurso, que pronto se convierte en programa modernizador, apenas tiene incidencia real, pero sienta las bases de las realizaciones posteriores, hasta el punto de que en gran parte va a determinar la evolución posterior de la ciudad.
Esta situación local coincide con una gran inestabilidad política a nivel nacional, que en gran medida impide acometer proyectos de envergadura como los que se proponen en Murcia. Los efectos de la crisis de 1929 y las polémicas internas que generan los planes de reforma provocan la paralización de éstos durante la II República, lo cual no significa que se renuncie a transformar, Murcia. 
Con la instauración de la Dictadura de Primo de Rivera, las aspiraciones de sanear la vieja ciudad de Murcia, incorporándola a los estándares de modernidad que comienzan a imponerse y que el Estatuto Municipal obliga a alcanzar, animan el debate político. Serán el alcantarillado, la red de agua potable, la adaptación del callejero a la circulación de automóviles y la construcción de un ensanche los objetivos que se pretenden alcanzar.
La 1ª consecuencia del golpe de estado de 1923 en los municipios españoles es el cese inmediato de todos los alcaldes y concejales y su sustitución por vocales asociados, reclutados de entre los mayores contribuyentes. En la ciudad de Murcia, esta sustitución lleva a la alcaldía, de manera fugaz, a José Servet Magenis, entre el 1 y el 6.10.1923, siendo cesado por el gobernador civil, general Baeza, y sustituido por Recaredo Fernández de Velasco. Se iniciaba así, para el municipio de Murcia, una sucesión de alcaldes que lo son por decisión directa o indirecta de los gobernadores civiles y militares. Tanto Fernández de Velasco como su sucesor, José Cunqueiro Montenegro, son nombrados directamente por el gobernador, al igual que el resto de concejales, dentro del régimen de excepción que supone toda la Dictadura.
Menos de 3 meses después de la entrada en vigor del Estatuto Municipal, se presentaba al Ayuntamiento la propuesta de un Proyecto de Ensanche, saneamiento y urbanización de Murcia y construcción de casas baratas el 20.6.1925, aprovechando las posibilidades que ofrece la nueva norma a los ayuntamientos, en especial, la competencia para aprobar plantes de ensanche, algo que ya venía anunciando El Liberal. 
El proyecto fue encargado en un primer momento a Jaime Lluch Terol y Emilio Arévalo, pero ante el rechazo del 2º, se nombra en sustitución a César Cort Botí, catedrático de la Escuela de Arquitectura de Madrid y verdadero director del proyecto y que contó con absoluta libertad política y material para realizar el trabajo.
El Plan es obra principalmente de César Cort, aunque comparta autoría formal con el ingeniero de caminos Jaime Lluch. Incluye la dotación de agua potable y el alcantarillado, que, junto a la pavimentación de algunas calles, eran las principales razones de la redacción del plan y serán, al final, las únicas actuaciones que se lleven a cabo, aunque en el caso del agua potable responde a un proyecto anterior.
Cort divide su plan en 2 grandes apartados: la reforma interior y el ensanche, de acuerdo con la legislación vigente; el ensanche, a su vez, se divide en N y S.
image00141.pngLa planificación parte del análisis de la ciudad existente. Así, ordena los principales flujos de tráfico y los canaliza en 4 direcciones principales: Madrid, Alicante, Cartagena y Andalucía. A este fin, organiza la reforma interior en torno a grandes ―calles arteriales‖ que cruzan la ciudad canalizando el tráfico. La accesibilidad es, según José María Hervás Avilés y Alfonso Segovia Montoya, uno de los puntos centrales para Cort.
La principal de estas ―calles arteriales es la llamada Gran Vía Romea, que arrancaría del plaza del Arenal —que Cort convierte en el principal distribuidor del tráfico en la ciudad— y conectaría en línea recta con la estación del ferrocarril de Mula; sería el ―eje fundamental de la población, cuya construcción resolvería de momento todas las dificultades del tráfico, aumentaría las actividades locales y mejoraría notoriamente las cualidades de la estética urbana. Su financiación se lograría —al igual que el resto de avenidas de la reforma interior— con las plusvalías de la venta de los solares de las fajas de terreno adyacentes, que se expropiarían junto con los terrenos de la propia avenida. Ésta tendría una calzada de 15 m de anchura y aceras de 5 m, porticadas en el casco urbano, que desaparecerían en el ensanche, quedando una anchura total de 25 m.
De todo el Plan Cort quizá sea éste el elemento más característico y que pasará, con variaciones, a los futuros planes, siendo un precedente directo de la actual Gran Vía Salzillo. Aunque hay que señalar que, en el proyecto de Cort, esta avenida correría junto al Teatro Romea, evitando las polémicas pérdidas patrimoniales de la actual avenida: el Arco del Vizconde, los baños árabes de la calle Madre de Dios, y la iglesia del convento del mismo nombre.
Los años de la autarquía (1939-1959) imponen en materia arquitectónica la instauración de un nuevo discurso oficial que insta a romper con la arquitectura racionalista y a recuperar las esencias de la ciudad tradicional española. Si políticamente se evoca la España de los Austrias como modelo y referente, la arquitectura del nuevo régimen ha de evocar también aquel periodo. 
El momento fundacional de la doctrina urbanística del primer franquismo viene dado por la Asamblea Nacional de Arquitectos, celebrada en Madrid en 1939 y organizada por los servicios técnicos de Falange. En ella están los que serán los hombres fuertes del  urbanismo durante el franquismo, entre quienes destacan Muguruza o Bidagor y que, junto a otros nombres como Víctor D´Ors o Prieto Moreno, forman el llamado ―Equipo de Madrid. En este encuentro se fijan las bases, generales y un tanto abstractas, del nuevo urbanismo: crítica de la ciudad industrial y búsqueda de una nueva que haga posible el desarrollo del nuevo estado. Una ciudad ruralizante y con los ojos puestos en el pasado, más que en el futuro.
La falta de coherencia y el poco desarrollo teórico de la doctrina urbanística llevan a una cierta contradicción entre la tendencia historizante, más arquitectónica, que defiende la ciudad tradicional como un valor a conservar, y otra más rupturista, más urbanística, que apuesta por construir ciudades nuevas, opuestas a la ciudad liberal capitalista, para que habiten en ellas los hijos de la nueva España. Esta contradicción la veremos convertida en conflicto en Murcia, a propósito del derribo de los Baños Árabes y la apertura de la Gran Vía.
La doctrina urbanística del primer franquismo termina por cuajar, tras algunos ensayos a nivel local, en la Ley de 12.5.1956 sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana. Por 1ª vez se promulga en España una ley concebida como un auténtico código urbanístico, aunque se evite el término en el título por sus referencias progresistas. La ley acaba con la legislación anterior (principalmente con el Estatuto Municipal y la Ley de Ensanche y Reforma de poblaciones) asumiendo muchas de las reglamentaciones anteriores pero también introduciendo novedades de gran trascendencia, encaminadas a crear un nuevo marco legislativo sistemático para el urbanismo en España.
El texto nace como un encargo del propio Franco que pide una ley para combatir la especulación urbana, aunque este objetivo queda pronto superado y la norma termina siendo un completo código urbanístico, si bien el principal inspirador del texto es Pedro Bidagor, hombre fuerte del urbanismo durante la mayor parte del franquismo, pues desde 1949 es Director General de Urbanismo. Esta ley es la culminación de su pensamiento y de su labor al frente de esa dirección general. El encargo hecho por el gobierno, encuentra una respuesta entusiasta en Bidagor, que entiende que la única manera de combatir la especulación es con una escrupulosa y completa planificación, y esa, la planificación, será el “leit motiv” del texto.
La ley tiene un periodo de gestación especialmente largo, pues su encargo se hace en 1949 el texto definitivo no se aprobará hasta 1956; entre medias se suceden los trabajos de redacción y los borradores. La tarea de redacción recayó sobre el equipo de arquitectos formado por el propio Bidagor, Gaspar Blein (redactor del plan de Murcia non nato de 1948) y Gabriel Alomar.

El crecimiento urbano pone a prueba las estructuras de las ciudades y también las bases y el discurso oficial del régimen, que se basaba, en parte, en la crítica a la ciudad (el abandono, el hacinamiento y las pésimas condiciones de vida de las ciudades, que llevan al obrero a la desesperación y, claro está, a la subversión) y la mitificación del entorno rural. Ahora el propio régimen animará la urbanización y se jactará de ello, aunque el crecimiento urbano dispare el déficit de vivienda en las ciudades.

La respuesta oficial a este problema consiste en la construcción de viviendas, obviando cualquier otro presupuesto. La política de vivienda, concebida como política sectorial, independiente del planeamiento urbano ―y casi del ámbito de decisión municipal― se convierte en el principal objetivo del urbanismo, que no en vano ha quedado incluido en el Ministerio de Vivienda.

Para la ejecución de esta política, así como las demás políticas sectoriales del momento, se hace necesaria una estructura legal ágil y flexible, que desde luego la Ley del Suelo no aporta, por lo que durante los años 60′ y primeros 70′ se dictan toda una serie de normas que constituyen una auténtica legislación paralela a la establecida por la Ley del Suelo. Entre éstas destaca por su importancia la Ley de Centros y Zonas de Interés Turístico Nacional de 1963. En 1º lugar, la creación de la Gerencia de Urbanización, órgano dependiente del Ministerio de Vivienda y encargado de preparar el suelo para las actuaciones urbanísticas de los planes nacionales de vivienda. Y en 2º lugar, la promulgación de la Ley de 21.7.1962, por la que se autoriza a la Gerencia de Urbanización a planear y ejecutar polígonos de vivienda, en ausencia o incluso en contradicción con el Plan General de Ordenación. Es el 1º reconocimiento por parte de la administración de ―la ineficiencia del sistema de planeamiento establecido por la Ley del Suelo, o, lo que se ha venido en llamar urbanismo operativo, opuesto al urbanismo ordinario establecido por la ley.

Y es justo en este momento cuando la administración debe gestionar la presión de la iniciativa privada, mucho más activa ahora, gracias a la liberalización y a la mayor disposición de capital de ésta. Ello explica que la especulación urbanística alcance proporciones nuevas, aprovechando la connivencia entre el capital privado y las autoridades franquistas, que deciden sacrificar la regulación urbanística al crecimiento económico. Esto tendrá 2 consecuencias principales: el aumento de la densidad de edificación en los cascos urbanos, y la expansión de las ciudades a costa del espacio circundante.

A todo esto hay que añadir que, en general, durante el franquismo, a través de la Ley de Bases de Régimen Local, de 1945, y su reforma, la Ley de Régimen Local, de 1950,  los ayuntamientos quedan sometidos al poder central, para el que actúan casi como meros ejecutores. En este sentido el cargo de alcalde se convierte en un escalón de la carrera política de los hombres del régimen: es el caso del alcalde de Murcia Antonio Gómez Jiménez de Cisneros, previamente Delegado Provincial de Sindicatos y, tras su paso por la alcaldía nombrado Gobernador Civil de Logroño y Granada.

El aumento de la urbanización y la consecuente necesidad de hacer frente a una cada vez mayor demanda de vivienda así como el cambio de actitud por parte del Régimen que, a partir de los 50′ comienza a mirar con buenos ojos la modernidad, hacen que se abra paso la nueva arquitectura y un nuevo modelo de hacer ciudad: eliminando decoración superflua, normalizando elementos constructivos, dando entrada, en definitiva, a las ideas del movimiento moderno. El cambio se puede constatar en que el propio Ministro de Vivienda, Arrese, abogue por la construcción de edificios de doble crujía que eliminen los patios interiores y la manzana cerrada, la apertura de muros para que la luz penetre en el interior de la vivienda, y el predominio de las zonas verdes sobre el asfalto, de manera que el campo penetre en la ciudad. El cambio llegará a la mayoría de ciudades ―también a Murcia― a través de los polígonos de vivienda de promoción pública, creando nuevos barrios de viviendas racionalistas y funcionales, aunque también pequeñas ―40 m2― y construidas con materiales de mala calidad, que, debido a la mala gestión, terminarán por convertirse en nuevos guetos.

Mención aparte merece la política de vivienda, pues, como se ha visto, determina en gran parte la política urbanística del periodo. La dura situación material consecuencia de la guerra primero y el fuerte éxodo rural después hacen necesaria una intervención pública que ataje el problema.

Pero además no pueden olvidarse los réditos políticos y los efectos económicos que derivan de su solución, lo que explica que el régimen asuma como objetivo principal la construcción de viviendas, hasta el punto de determinar las actuaciones urbanísticas durante todo el franquismo.

La política de vivienda cumple varias importantes funciones, actúa como elemento propagandístico del régimen, al tiempo que se pretende lograr el ideal falangista de convertir al proletario en propietario, objetivo presente durante todo el franquismo; de hecho, la construcción de vivienda social se hace con el fin de ser vendida a los beneficiarios. Además, al dotar de una propiedad a las clases bajas, se consigue estabilizar la estructura social, al apartar de cualquier deseo reivindicativo a los grupos populares. Y, la construcción tiene un carácter anticíclico y gran capacidad para generar capital; por eso, sobre todo a partir de los 50′, el gobierno protege y apoya con subvenciones la industria de la construcción, una vez desterrado el ideal estatalista de los primeros años. Se consigue así fomentar una industria muy intensiva en mano de obra, mejorando el empleo y, en última instancia, el nivel de vida y los patrones de consumo en España.

Para lograr estos objetivos no se duda en adaptar la legislación previa, a la que se le añaden pronto nuevas leyes que permiten una intervención más decidida del Estado como agente urbanizador y que evolucionarán a la par del régimen. La Ley de Vivienda de 1939, texto muy breve, que, junto con el reglamento que la desarrolla, pretende estimular y regular la construcción de vivienda, crea la categoría de viviendas protegidas y un órgano que será fundamental durante todo el franquismo, el Instituto Nacional de la Vivienda (INV), encargado de autorizar y supervisar la promoción de viviendas. Ésta es la gran diferencia de esta ley con las anteriores, pues ahora la política de vivienda queda estrechamente sujeta al control estatal, gracias al INV, una institución de carácter ejecutivo, no solo normativo, que, dependiente del Ministerio de Organización Sindical , se encarga no solo de aprobar los beneficios fiscales, sino también de definir las características de la vivienda protegida mediante ordenanzas, redactar el plan general de construcción de viviendas protegidas, de carácter nacional, así como los planes comarcales.

Se establecen también las condiciones para acceder a una vivienda: ser español, mayor de edad y con empleo.

La importancia que esta ley da al recién creado INV como elemento central de la política de vivienda ―y que mantendrá en el fututo―, condiciona las decisiones que se tomen en adelante. Cualquier institución que quiera promover la construcción de vivienda  protegida, debe someterse a la aprobación del Instituto. Este hecho, unido a la rigidez de la norma, hace que sean los organismos públicos los que más viviendas protegidas realicen, en el caso de Murcia, el Ayuntamiento y la Obra Sindical del Hogar (OSH).

El desarrollo legislativo no se detiene ahí. Se promulga la Ley de Viviendas Bonificables (25.11.1944), donde queda claramente expuesto qué se quiere conseguir con la ayuda a la vivienda: el objetivo de la ley es incentivar, mediante ayudas públicas, a la iniciativa privada para construir viviendas destinadas a las clases medias y así paliar el paro obrero. Una reedición de la Ley Salmón, aunque el balance de su aplicación no es muy satisfactorio: entre 1944 y 1955 apenas se construyen 120.000 viviendas.

Dado que ambas leyes (1939 y 1944), pero especialmente la de 1944, se orientan a favorecer la construcción de viviendas en general, solo las instancias públicas (OSH, ayuntamientos, diputaciones provinciales…) acometerán la promoción de vivienda para las clases más desfavorecidas que no pueden acceder al mercado. La concesión de ayudas está sometida a las directrices que impone el INV, lo cual determina que la promoción de vivienda ―pública o privada― y por ende, el urbanismo, estén controlados por el Estado, que decide dónde y cómo se construye.

La Ley de Viviendas de Renta Limitada, el 15.7.1954, renueva la legislación sobre vivienda anterior ―que apenas había conseguido aumentar el número de viviendas construidas― al refundir las 2 anteriores categorías de vivienda, protegidas y bonificables, en la nueva de viviendas de renta limitada. La ley alienta y regula la colaboración con la iniciativa privada a través de subvenciones y exención de impuestos, a cambio de cumplir las condiciones impuestas por el INV, una novedad impuesta por la constatación del fracaso de las normas anteriores y que será aprovechada para la promoción privada de vivienda destinada a la demanda solvente de las clases medias y altas. Bajo su amparo, por ejemplo, se construyen la mayoría de los edificios de la Gran Vía murciana.

La Ley también prevé la creación de un Plan Nacional de Vivienda, con el encargo de construir entre 1955 y 1960 más de medio millón de viviendas. El plan tuvo un éxito dudoso, al no lograr satisfacer la demanda de vivienda del país, especialmente de las clases bajas, que apenas accederán a la mitad de las viviendas construidas.

Aunque el mayor cambio en la política de vivienda durante el franquismo viene dado con la creación, en 1957, del Ministerio de Vivienda, que supone además, una profunda distorsión en el urbanismo español. El nuevo ministerio, dirigido por José Luís de Arrese, falangista convencido y arquitecto, viene a relanzar la política de vivienda centralizando su gestión. Con la creación del nuevo ministerio, la estructura institucional que preveía la Ley del Suelo pasa a estar al servicio del objetivo de construcción masiva de viviendas, en vez de controlar ―y frenar también― el desarrollo urbanístico, una novedad que, como vimos, distorsiona la aplicación de la ley.

Una de las primeras actuaciones del ministerio es la confección de un nuevo Plan de Vivienda en 1961 que abarca hasta 1976 y que aspira a doblar la cifra del plan anterior, construyendo más de 1.000.000 de viviendas. Tanto este plan como el anterior marcan el punto álgido de la intervención estatal en el ámbito urbanístico, aunque terminarán superados por la realidad y no serán capaces de revertir el déficit crónico de vivienda que aqueja a las ciudades españolas durante el periodo.

Tras la creación del ministerio se promulgarán 2 nuevas normas: la Ley de Viviendas Subvencionadas, de 1957, y la Ley de Viviendas de Protección Oficial, de 24.7.1963, que introducen también ayudas directas a la construcción que la ley de 1954 no contemplaba. La política de vivienda sigue orientada más a apoyar la construcción que a dotar de vivienda a la demanda menos solvente, las clases populares, que ahora se multiplican en las ciudades. Al mismo tiempo se mantiene y ahonda la colaboración con la iniciativa privada.

La consecuencia será que ―la ciudad pasa a ser, desde mitad de los 50′- el gran negocio de promotores, constructores, inmobiliarias y especuladores, sentándose las bases de una estructura del mercado de la vivienda que se mantiene hasta hoy basada en el dominio de la propiedad frente al alquiler. De esta manera aparece la gran ciudad anónima y masificada, caldo de cultivo del individualismo y la subversión, justo aquella contra la que clamaban los ideales falangistas. En cuanto a los aspectos formales, la calidad de la construcción sigue siendo baja, tanto para las promociones públicas, donde prima la cantidad a la calidad, como en las privadas, donde la falta de controles públicos lleva a aberraciones como los barrios de Gamonal, en Burgos o La Rondilla, en Valladolid.

La política de vivienda tiene, además, otra consecuencia, y es que, al ser concebida la de vivienda como una política sectorial, desligada del planeamiento urbanístico, el emplazamiento de las barriadas en las ciudades se hace sin ningún criterio ―más allá de buscar el suelo más barato―, lo que generará graves distorsiones urbanas. Esta falta de coordinación se acentúa incluso durante los 60′.

Estas circunstancias generales conviven en Murcia con el empeño por alcanzar los objetivos del programa higienista anterior a la guerra. Pronto quedará englobado dentro de la aspiración más general de urbanizar Murcia. El discurso más antimodernista y ruralista de los sectores extremos de Falange, tendrá poco eco en Murcia, donde se pretende más bien transformar la vieja ciudad en una urbe moderna, dejando atrás sus aspectos huertanos. Esto llevará al diseño y ejecución de un auténtico programa de renovación urbana que tendrá su símbolo en la polémica apertura de la Gran Vía. Un programa que se ejecuta al tiempo que la ciudad transforma profundamente sus bases económicas, al convertirse en un centro comercial e industrial.

Durante los casi 40 años de dictadura franquista, Murcia experimenta una profunda transformación que la lleva a superar definitivamente el solar medieval y a crecer a costa de la huerta, al tiempo que se adapta al paradigma de ciudad capitalista moderna. Esta transformación no comienza tímidamente hasta los 50′ y de forma acelerada durante los 60′. De forma que, durante los años 40′, la ciudad (que no ha sufrido destrucciones materiales durante la Guerra Civil al situarse en la retaguardia bélica durante todo el conflicto y no ser un importante objetivo estratégico) mantiene el viejo casco medieval en cuyo centro se agrupan las sedes de las principales instituciones de la ciudad, así como la residencia de las élites políticas y económicas. En la periferia de ese mismo casco siguen distinguiéndose los barrios populares, aquellos llamados a desaparecer bajo el impulso higienista pero que, de hecho, aun persisten.

El comienzo de este periodo, los años de la autarquía, está marcado por las carencias materiales. La postración económica impide o retrasa la realización de muchos proyectos, especialmente la promoción pública de vivienda o las infraestructuras. Durante la década de los 40′ el parque de viviendas en la ciudad está estancado o con tendencia a reducirse.

Durante los 40′, sin embargo, comenzarán, lentamente, los primeros movimientos para sanear la ciudad, poniendo en marcha los proyectos aprobados durante la II República e iniciando las primeras experiencias de promoción pública de vivienda, aunque este proceso será mucho más intenso y claro a partir de los años 50′ y, especialmente, durante los 60′ y 70′.

López-Molina García, Eduardo. 2015. Desarrollo Urbano de Murcia y su Contexto Histórico, 1923-1975

Los Grandes desarrollos residenciales en Murcia exceden lo creible. Acumulan una edificabilidad residencial prevista de 16.087.000 m2, para 123.746 viviendas (sólo por comparar Cartagena tiene hoy 123.121 viviendas), estando pendientes 109.840 viviendas (Elche tiene 110.674 viviendas). 

Sectores no urbanizados, ZB-AZ1 ALGEZARES (527.966 m2 de suelo para 151.207 m2 de techo residencial para 1.163 viviendas, 1.113 pendientes), ZB-CT2 CABEZO DE TORRES (372.992 m2 de suelo para 145.223 m2 de techo para 1.117 viviendas), ZB-PM4 EL PALMAR (1.202.791 m2 de suelo para 421.451 m2 de techo para 3.242 viviendas, pendientes 3.092), ZC-GP05 (980.747 m2 de suelo para 131.846 m2 de techo para 1.014 viviendas), ZM-AB1 LA ALBERCA (372.752 m2 de suelo para 194.219 m2 de techo para 1.494 viviendas), ZM-BR1 BARRIOMAR (451.370 m2 de suelo para 270.831 m2 de techo para 2.083 viviendas), ZM-BR2 BARRIOMAR (293.779 m2 de suelo para 176.254 m2 de techo para 1.356 viviendas), ZM-CH4 CHURRA (598.919 m2 de suelo para 315.055 m2 de techo para 2.424 viviendas), ZM-CT1 (300.575 m2 de suelo para 180.368 m2 de techo para 1.387 viviendas), ZM-DR1 LOS DOLORES (352.219 m2 de suelo para 185.885 m2 de techo para 1.430 viviendas), ZM-PT1 PUENTE TOCINOS (796.738 m2 de suelo para 476.656 m2 de techo para 3.667 viviendas), ZM-PT2 PUENTE TOCINOS (1.080.494 m2 de suelo para 648.163 m2 de techo para 4.986 viviendas), ZM-SB1 SAN BENITO (311.446 m2 de suelo para 186.863 m2 de techo para 1.437 viviendas), ZM-SG2 SAN GINUS (239.049 m2 de suelo para 143.428 m2 de techo para 1.103 viviendas), ZM-SV1 SANGONERA LA VERDE (432.625 m2 de suelo para 200.933 m2 de techo para 1.546 viviendas), ZM-SV2 SANGONERA LA VERDE (797.328 m2 de suelo para 405.259 m2 de techo para 3.117 viviendas), ZM-ZN2 ZARANDONA (643.916 m2 de suelo para 384.215 m2 de techo para 2.956 viviendas), ZM-ZN3 ZARANDONA (943.961 m2 de suelo para 564.122 m2 de techo para 4.339 viviendas), ZU-CT3 CABEZO DE TORRES (1.612.302 m2 de suelo para 354.960 m2 de techo para 2.730 viviendas), ZU-SB-BM5 (596.895 m2 de suelo para 255.940 m2 de techo para 1.969 viviendas), ZU-SB-BM6 (5.407.348 m2 de suelo para 484.201 m2 de techo para 3.725 viviendas), ZU-SP-JA7 (5.298.343 m2 de suelo para 401.276 m2 de techo para 3.087 viviendas), o ZU-SR-GT12 (2.732.678 m2 de suelo para 208.630 m2 de techo para 1.605 viviendas).

O suelos urbanizados o en proceso de urbanización no edificados como ZA-ED3 (280.921 m2 de suelo para 209.908 m2 de techo para 1.615 viviendas, estando pendientes 600), o ZB-SV3 SANGONERA LA VERDE (416.329 m2 de suelo para 166.526 m2 de techo para 1.281 viviendas, estando pendientes 980), ZM-DR3 LOS DOLORES (434.379 m2 de suelo para 260.603 m2 de techo para 2.005 viviendas, pendientes 1.794), ZM-ED1 (230.297 m2 de suelo para 139.410 m2 de techo para 1.072 viviendas, 1.032 pendientes), ZM-PN7 EL PUNTAL (381.536 m2 de suelo para 208.475 m2 de techo para 1.604 viviendas, 1.281 pendientes), ZM-PN8 EL PUNTAL (257.151 m2 de suelo para 154.392 m2 de techo para 1.188 viviendas, 1078 pendientes), ZM-SJ1 SAN JOSU DE LA VEGA ( 501.472 m2 de suelo para 300.859 m2 de techo para 2.314 viviendas, 2.214 pendientes), ZU-SP-JA5 (3.361.483 m2 de suelo para 258.038 m2 de techo para 1.985 viviendas todas pendientes), o el sector SU-SU-SN6 (2.031.198 m2 de suelo para 483.428 m2 de techo para 3.719 viviendas, estando 2.011 pendientes).

Pero también, urbanizados en proceso de edificación como ZB-EG4 (330.930 m2 de suelo para 132.144 m2 de techo para 1.016 viviendas, pendientes 924), o ZB-GP2 GUADALUPE (459.427 m2 de suelo para 183.969 m2 de techo para 1.415 viviendas, estando 1.333 pendientes), o el sector ZU-SB-CV4 (2.075.662 m2 de suelo para 188.707 m2 de techo para 1.452 viviendas, quedando pendientes 687 viviendas).

Murcia tuvo Normas Subsidiarias de Planeamiento aprobadas el 19.11.1970, a continuación una Delimitación de Suelo Urbano aprobada el 21.2.1977, hasta la aprobación definitiva del PGOU-1977 el 27.12.1977; comenzó una Revisión del PGOU que no acabaría hasta el 30.5.2013, y por el camino aprobó la Revisión de la adptación del PGOU a la legislación del suelo de Murcia el 20.7.2006.

En la transformación y la ocupación del suelo del término municipal de Murcia han influido diversos factores que han incidido en la actual configuración del espacio murciano. Entre estos condicionantes, además de los de carácter socioeconómico y político, destacan las diferentes planificaciones territoriales y urbanas que han dado lugar a esta realidad. En este sentido, se identifican 2 procesos diferentes pero que se han producido en este periodo, por un lado el refuerzo de la capitalidad de la ciudad central y, por otro lado, la expansión de la edificación en el ámbito de huerta y las periferias al N de la ciudad.

Los objetivos, por tanto, se centran en la identificación de las transformaciones urbanas y territoriales más importantes del término municipal de Murcia durante el periodo autonómico (1977-2010) así como su caracterización morfológica y paisajística.

Para el 1º caso se parte de la hipótesis de que la transformación urbana que mejor representa el refuerzo de la centralidad de la ciudad de Murcia son los cambios en el centro histórico y, por tanto, ómo ha cambiado la edificación y el paisaje urbano de esta parte de la ciudad.

Respecto al 2º grupo de procesos, la ocupación territorial del entorno, se parte de la consideración de que los 2 procesos más representativos son: por un lado, la ocupación de edificación diseminada en los espacios periurbanos de huerta y, por otro, las nuevas operaciones residenciales y terciarias situadas en la periferia N de la ciudad de Murcia. Para el diseminado sobre la huerta de Murcia, se identifican los diferentes tipos de Huerta que han rodeado la ciudad y cómo ha sido transformado ese territorio con la ocupación de nuevas edificaciones. En lo referente a las nuevas periferias apoyadas en la nueva autovía A-7 se estudia el contexto en el que se produce la ocupación de las periferias a nivel global, identificando las características del caso de Murcia.

En el caso del término municipal de Murcia, los planes generales elaborados durante el periodo autonómico –1977 y 2001– y que han condicionado la actual realidad son 2: el Plan elaborado por Manuel Ribas Piera aprobado en 1977; y el Plan elaborado por la gerencia de urbanismo del Ayuntamiento de Murcia, aprobado en diciembre de 2001. También, se analizan los antecedentes, ya que algunos planes sectoriales tienen una cierta influencia en las determinaciones establecidas en el plan de 1977, al ser concebido como plan integral de todo el término municipal y atender, tanto la transformación y crecimiento urbano, como el resto del territorio municipal.

image00316.pngLa Huerta de Murcia y su situación territorial

La singularidad de la Huerta de Murcia ha sido reconocida internacionalmente, al ser uno de los 6 paisajes de huerta que existen en Europa. Los otros 5 espacios de estas características se encuentran 2 más en España (curso inferior de los ríos Turia y Júcar), uno en Grecia (en el río Acheloos en la región de Etoloacarnania) y otros 2 en Italia (al E de la ciudad de Palermo, de Nápoles y las riberas regadas del curso inferior del río Tiber). Pero tanto el mismo informe europeo que clasifica estos paisajes, El medio ambiente en Europa: informe de situación de Dobris, elaborado por la Agencia Europea de Medio Ambiente, advierten de las alteraciones y presiones que estos espacios agrícolas están sufriendo.

En el caso la Huerta de Murcia la configuración territorial y administrativa del municipio de Murcia ha tenido, históricamente, unas características específicas en relación con la ocupación del espacio agrícola que rodea la ciudad. La vega de la huerta de Murcia se sitúa entre las 2 sierras que la delimitan hacia el NO y el SE. La superficie situada en la vertiente sur de la cordillera S configura el llamado Campo de Murcia con características muy diferentes a las de la Huerta. El análisis de un plano o fotografía aérea de este territorio agrícola vinculado a la huerta evidencia unas pautas de disposición  de los asentamientos existentes apoyados en la estructura agrícola, con unas características tipológicas y morfológicas muy específicas. En el centro de todo este espacio se sitúa la ciudad de Murcia y, por tanto, la presión urbanística que todo este entono de la ciudad ha tenido, y sigue teniendo, ha condicionado la actual configuración territorial del municipio.

También en el ámbito administrativo se explicita esta compleja realidad, de hecho el municipio de Murcia ha contado siempre con numerosas pedanías formadas a partir de pequeños núcleos de población diseminados en el territorio; en la actualidad, el término municipal se divide en 55 pedanías, además de la ciudad de Murcia. Dentro de ese conjunto de pedanías se incluyen, tanto las denominadas de la huerta como las de campo; sin embargo, conviene hacer una distinción entre los núcleos insertados en la huerta y aquellos situados en campos de secano ya que su origen y características morfológicas son diferentes y han tenido un tratamiento diferenciado en el planeamiento.

La conocida como “Huerta de Murcia” se extiende a lo largo de la llanura por donde discurre el río Segura y su afluente el Guadalentín, comúnmente llamado a su paso por Murcia “El Reguerón”. En 1º lugar, lindando con los márgenes del río Segura, encontramos las pedanías de El Raal, Alquerías, Santa Cruz, Los Ramos, Llano de Brujas, Torreaguera, Puente Tocinos, Beniaján, Los Dolores, La Arboleja, La Era Alta, Nonduermas, Guadalupe, Rincón de Seca, Rincón de Beniscornia, La Raya, La Ñora, Puebla de Soto, Javalí Viejo y Javalí Nuevo. En una 2ª línea, paralela al río, hacia el N, tenemos las pedanías de Cobatillas, El Esparragal, Monteagudo, Casillas, Cabezo de Torres, Zarandona, Churra, Santiago y Zaraiche, El Puntal y La Albatalia. Al E se situarían Cañada Hermosa, Barqueros. Y, por último, en torno al río Guadalentín y en las laderas de la parte N de las Sierras anteriormente mencionadas, se encuentran las pedanías de Sangonera la Seca, Sangonera la Verde, El Palmar, San Gines, Aljucer, La Alberca, San Benito, Santo Ángel, Algezares, Los Garres y Lages, San José de la Vega, Cañadas de San Pedro y Zeneta.

1963.jpg

1963 – MURCIA

En el ámbito de la regulación urbanística durante el periodo autonómico, el 1ª documento que define los usos y edificaciones de este espacio es el Plan General de 1977 elaborado por Manuel Ribas Piera que integra en su regulación tanto el espacio urbano como el resto del territorio. Sin embargo, el Plan General de la Huerta de Murcia elaborado en 1967 es un antecedente que permite comprender, tanto la realidad actual de este territorio, como las propuestas del plan general de 1977.

Entre los años 1964 y 1967 Juan Goméz y González de la Buelga dirigió la redacción de un plan que afectaba al territorio de los municipios de Murcia,  Alcantarilla, Beniel y Molina de Segura. Este plan, no sólo ordenaba el espacio de huerta, sino que también establecía directrices para las poblaciones o núcleos existentes en el ámbito. A nivel territorial, se rechaza en la versión final la construcción de la autopista que une Alicante con Granda atravesando la huerta, sin embargo, propone: mejorar las comunicaciones entre las distintas poblaciones, potenciar el crecimiento y las dotaciones de las poblaciones existentes; y, aún mas, crear dos nuevos núcleos industriales. Todo ello, con el objetivo de perseguir una descentralización respecto a la ciudad central. Un dato elocuente, en este sentido, es la previsión demográfica que plantea, previendo para el año 2000, una población de 342.000 personas en el ámbito del plan de la huerta, situando la mitad de estos habitantes –188.000 personas– en una serie de núcleos elegidos, para los que se prevé un desarrollo específico.

Respecto a las propuestas que el plan hace desde el punto de vista urbanístico, destacan 2 escalas de actuación: la 1ª, de carácter genérica, en la que se establece unas normas para la edificación diseminada que, a su vez, distingue 2 circunstancias, las edificaciones situadas en los bordes de los caminos y las zonas no limítrofes con éstos, mencionando una regulación específica para la edificación situada en las denominadas “carreteras congestionadas”; y una 2ª escala de actuación que se refiere al planeamiento específico para 10 zonas entre las que se encuentran, además de 2 nuevos asentamientos industriales, Alcantarilla, Santomera y 7 pedanías del término de Murcia –La Ñora, Javaí Viejo, El Espinardo, Beniaján, Algezare, La Alberca y El Palmar–. Para éstos se propone un planeamiento específico basado en una zonificación más propia de un planeamiento urbano para una ciudad de cierta entidad ya que establece la distinción entre casco, transición a ensanche y nuevos ensanches; unas categorías de difícil comprensión para unos núcleos de carácter eminentemente agrícola.

Este plan supone la apuesta por una ocupación clara de las pedanías situadas en el espacio de huerta, tanto desarrollando los núcleos urbanos existentes, como el denominado diseminado. En relación con este último