SANTA COLOMA DE GRAMENET, según Catastro, a 1.1.2015 por tamaño y fecha.

tabla SANTA COLOMA 2.121996e-314dad+tamaño edificaciontabla SANTA COLOMA edad+tamaño edificacion

Estos gráficos representan el Parque Residencial de SANTA COLOMA DE GRAMENET, Barcelona.

Son los Bienes Inmuebles, de uso VIVIENDA, matriculados a 1.1.2015, clasificados por tamaño y fecha de inscripción.

Cada barra horizontal representa una década, la inferior es la más reciente (2010-2014), y la superior la más antigua (1920-1929).

Cada color es un tamaño, del más cálido (<60 m2) al más frío (>180 m2).

La barra inferior (DELVI) representa el cálculo hecho desde Otropunto de la Demanda Latente de Vivienda (la demanda latente se configura por las personas que no tienen vivienda y que por su perfil sociológico (edad) y socioeconómico (no están en desempleo) son potenciales compradores). Es una estimación del número máximo de vivienda que constituye la demanda encubierta de una zona y se basa en las personas con el perfil de los actuales compradores de vivienda pero que todavía no han constituido un hogar.

SANTA COLOMA DELVI.jpgSANTA COLOMA PIRAMIDEtabla SANTA COLOMA.jpgSANTA COLOMA CATASTRO 2014-2016.jpgSanta Coloma INE.jpgSanta Coloma ALQUILER.jpg

Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


SANTA COLOMA GE6Santa Coloma de Gramenet, hasta 1937 Gramanet del Besós, es una ciudad y municipio de escasos 7 km2 situado en la provincia de Barcelona. Pertenece a la comarca del Barcelonés, y se encuentra situada al este del río Besós, entre la Serralada de Marina y el plano de Badalona. Limita al norte con el municipio de Moncada y Reixach, al sur con el de San Adrián de Besós, al este con el de Badalona y al oeste con el de Barcelona. Desde la plaza de la Vila de Santa Coloma hasta la plaza de Cataluña de Barcelona solo hay 9 km. El municipio está plenamente integrado en la trama y en las dinámicas del continuo urbano metropolitano.

Santa-Coloma-de-Gramenet.jpgLa topografía del municipio es bastante accidentada. Perpendicularmente al río Besós hay tres sierras urbanizadas total o parcialmente de norte a sur: la Sierra de San Mateo (que forma parte de la Sierra de Marina), la Sierra de les Mosques d’Ase (también llamada Montserrat dels Pobres), y la Sierra d’en Mena. Estas tres sierras forman entre ellas dos valles (donde discurrían antiguamente sus rieras): el valle de Carcereña (o valle Pallaresa) y el valle de Sistrells.

La ciudad conserva sus orígenes en su punto más alto: el Turó del Pollo (303 m), para los iberos un enclave defensivo estratégico, donde a principios del siglo XX se halló el poblado íbero del Puig Castellar por el erudito Ferran de Sagarra y el Cau d’en Genís, un sepulcro megalítico. El ilustre catalán simbolizaba la élite burguesa que veraneaba en el núcleo rural de Santa Coloma, sorprendentemente aislada por su difícil acceso, a pesar de su cercanía con Barcelona (9 km a la Plaça Catalunya), hasta la construcción del primer puente sobre el río Besós en los años 20′. Gracias a esta nueva y principal vía de comunicación, en los siguientes 50 años, la población creció de unos 2.000 habitantes a rebasar los 100.000.

barrios.jpg

En muchos aspectos Santa Coloma es una vieja ciudad, pero en otros ha sido víctima de un nervisoso y acelerado cambio, a propósito de su cercana situación a Barcelona y de su escaso territorio. Pero también y quizá sea su mejor virtud ha sido pionera en muchos aspectos relativos a la transformación urbana, proteccionista ya en 1977, hoy su densificación hace de Santa Coloma una continuidad entre Barcelona y Badalona.

La carretera BV-5001, que une Sant Adrià con la Roca, por Montcada y Montornès, atraviesa el núcleo urbano de la ciudad. Durante muchos años, Santa Coloma se comunicó con Barcelona principalmente por el Puente Viejo, construido en 1953. En 1987 se inauguró el puente del Molinet y en 1992 el puente de Can Peixauet. Con motivo de la celebración de los juegos olímpicos de Barcelona se remodeló el circuito de entrada a la ciudad condal por el sector N. La construcción del Nudo de la Trinidad permite el acceso directo desde Santa Coloma, mediante la autovía urbana B-20, en las autopistas C-58 en dirección Terrassa y C-33 en dirección Montmeló, ambas con conexión a la AP-7, así como en la autovía C-17 (Eje del Congost) y el cinturón de circunvalación de la ciudad (Ronda de Dalt y Ronda del Litoral). Este cinturón conecta, a su vez, con otros ejes viarios principales como la C-31 (Eje Costero), ya dentro del término de Sant Adrià de Besòs. Dicha autovía B-20 atraviesa el sector septentrional del término de Santa Coloma, en parte enterrada, hasta enlazar con la autopista C-32 (Corredor del Mediterráneo), ya en el municipio de Montgat. El medio de transporte más utilizado por los colomenses es el ferrocarril metropolitano, que inauguró la primera de sus estaciones de la ciudad (Santa Coloma) al final del 1983; en 1992 se abrió la estación del barrio del Fond.

La estructura urbana de Santa Coloma se caracteriza por la trama anárquica característica de la primera urbanización, dificultando la creación de equipamientos y zonas verdes, imprescindibles al aumentar la densidad y variar el uso del suelo. Por otra parte, estas condiciones, explicables en los barrios más antiguos, por su utilización anterior, se producen también en los barrios surgidos en estos últimos años sobre fincas no parceladas y sin aquellos condicionamientos. Este tipo de crecimiento ha originado como efectos sociales y urbanos el aislamiento y difícil accesibilidad de determinados barrios, y el caos y la degradación urbana. Otra característica ha sido la desaparición, por edificación o por creación de servicios, de zonas planeadas como espacios verdes, causando el consiguiente déficit de las mismas. Los efectos urbanos del crecimiento de Santa Coloma son la segregación social y funcional así como eldéficit en equipamientos e infraestructuras y la escasez de zonas verdes.

Arqueologia ibera.jpg

Poblado Puig Castellar – Santa Coloma de Gramenet

Consta la existencia de asentamientos en Santa Coloma desde la Prehistoria, aunque el primer núcleo urbano se desarrolla en torno a un templo románico construido en el año 1019. El poblamiento del llano se remonta al siglo XI, época en que aparecen las primeras masías y la fortaleza defensiva conocida como Torre Valldovina.

 

Santa Coloma fue una mártir de la Marca Hispánica que a los 17 años fue asesinada por los romanos (274 dC) por sus ideales católicos. La mataron en Sens, a 60 kilómetros de París. En 1187 el obispo barcelonés Bernat de Berga consagró con el nombre de Santa Coloma una iglesia románica que se construyó en el espacio que en la actualidad ocupa la parroquia de Sant Josep Oriol. Siguiendo la costumbre de la época, alrededor del templo quedaron delimitados los límites del término administrativo del nuevo municipio.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Surge así un pequeño villorrio compuesto por algunas edificaciones que hoy forman parte del patrimonio histórico y artístico de la ciudad, como la torre Balldovina, el molí d’en Tristany (Molinet), o las masías de can Zam, can Calvet, can Franquesa y la Torribera. Al nombre de la iglesia se le añadió el topónimo del lugar —Santa Coloma de Gramenet—, que viene de “gram”, una hierba muy común y abundante entonces en los bosques de pinos, robles, encinas y viñedos que se extendían entre el río Besòs y las montañas de Sant Mateu, Mosques d’Ase y Sistrells. El término municipal colomense ha superado ya los 8 siglos de duración.

El primer agrupamiento data del siglo XVII y constituye un núcleo de carácter rural. La población constaba entonces de 300 habitantes, y el primer núcleo de construcciones se agrupaba en torno a la iglesia, dando origen a la calle de Lavaderos (Safaretjos) y a la de San José Oriol, que todavía existen. Las tierras se dedicaban a la agricultura, y el principal propietario era el cabildo de la catedral de Barcelona. A finales del siglo XIX y principios del XX Santa Coloma era todavía un municipio rural, de gran prosperidad, famoso por sus fresas y peras, y formado por fincas de medianas dimensiones. La de mayor tamaño pertenecía a la familia Sagarra y comprendía casi todas las tierras de regadío del término. Otros propietarios locales eran elementos de la nobleza afincados en la población.

En 1861 el consistorio compró unos terrenos para ubicar el cementerio nuevo. En 1872 se estableció en la calle Major la escuela de niñas o costura. En 1885 las dependencias del Ayuntamiento, el Juzgado y la escuela se trasladan a la era de can Pascali (plaça de la Vila). En 1886, en la carretera de Sant Adrià (calle Anselm Clavé), abre sus puertas can Xaconet o cafè de dalt, que más tarde sería la sede de la Lliga Nacionalista. En 1887 se construyó el edificio de las monjas dominicas (el primer colegio privado de la localidad) en unos terrenos cedidos por Ferran de Sagarra, quien también donó el espacio suficiente para levantar un matadero cerca de can Zam (1893). En 1895 se celebró por primera vez la Festa Major d’Estiu para despedir a las familias barcelonesas que veraneaban en Santa Coloma.

geografia-general-de-catalunya-planol-santa-coloma-de-gramenet.jpgLa primera transformación urbanística de cierta relevancia tuvo lugar en la segunda década del siglo XX con la parcelación de gran parte de la finca Mas Fonollar (patrimonio de la familia Sagarra). Para entonces Santa Coloma poseía una nutrida colonia veraniega y empezaban a construirse casas de veraneo en los alrededores del casco urbano y en el actual barrio de Singuerlin.
También existían algunas fábricas en la localidad, especialmente en la orilla derecha del Besós, que
entonces pertenecía al término, y que ofrecían algunos puestos de trabajo y atraían a nueva población.

La parcelación de las fincas que rodeaban el núcleo histórico fue llevada a cabo por la Empresa Nacional de Tierras, la cual compró diversas fincas en la población, las dividió en parcelas rectangulares de unos 200 m2 y comenzó su venta. Este proceso cambió totalmente la morfología y el uso del suelo de Santa Coloma. Se parceló con criterios de máximo aprovechamiento sin prever espacios para la instalación de servicios.

La agricultura perdió su peso histórico y el comercio empezó a activarse.

La afluencia de inmigrantes a Barcelona durante los años de la dictadura de Primo de Rivera y las primeras acciones municipales en materia de vivienda social, dieron una connotación distinta a las urbanizaciones. Muchas segundas residencias se convirtieron en permanentes. Los barrios de Fondo y Arrabal comenzaron a crecer y aparecieron otros barrios. La población de Santa Coloma aumentó sorprendentemente en apenas diez años.

La influencia de la colonia barcelonesa fue grande, a pesar de que las relaciones sociales entre veraneantes y nativos siempre fueron muy clasistas: algunos forasteros evitaban deliberadamente el contacto con el pueblo llano, se refugiaban en sus torres con jardín y, como máximo, se dejaban ver en la misa del domingo. La presencia temporal de estas familias acaudaladas supuso una mejora económica para un sector de la población colomense. A petición de los veraneantes, el Ayuntamiento creó en 1895 la Festa Major d’Estiu para agasajar y despedir a tan ínclitos personajes. No obstante, la antigua fiesta de la patrona, el 31 de diciembre, nunca dejó de celebrarse.

En contraste con estas idas y venidas de familias ricas, se producen las dos primeras oleadas migratorias modernas, aunque de muy reducidas proporciones: una procedente del interior de Catalunya y otra, de Aragón, que se conoció popularmente con el apelativo de los maños. En ambos casos las dificultades de integración fueron mínimas. Se trataba de jornaleros, mano de obra agrícola.

En los albores del siglo XX surgieron junto al río nuevas industrias que se acabarían imponiendo a los pequeños talleres del textil. La puesta en marcha de fábricas como las del papel, can Baró o can Sala mejoró la economía de muchas familias colomenses. Sin embargo, las condiciones laborales que ofrecían dejaban mucho que desear. Jornadas largas y agotadoras, abusos de patrones y capataces, nulas condiciones de salubridad y pérdidas de empleo de forma cíclica fueron los factores que caracterizaron un panorama de sobreexplotación, reflejo, por otra parte, de la situación social de la época y de la mentalidad de los empresarios de entonces. Pero, contrariamente a lo que sucedía en Barcelona, fueron muy escasos los conflictos entre obreros y patronos. El sindicalismo a este lado del Besòs se hallaba en pañales.

El proceso de industrialización se expandió en las primeras décadas del siglo XX. En puertas de la II República existían 30 fábricas en Santa Coloma.

A principios del siglo XX, el pueblo requiere transformaciones, ponerse a la altura de los nuevos tiempos, y los cambios no tardarían en llegar. Llorenç Serra es elegido alcalde en 1906. Un año después, el Ayuntamiento autoriza a la Compañía Barcelonesa de Electricidad la instalación de la red del alumbrado público que, en poco tiempo, se extiende a todo el municipio. El teléfono y el cinematógrafo son otros inventos que se incorporan a la vida cotidiana de los colomenses (las proyecciones de cine empezaron en 1909 en una sala de can Xaconet)

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

1918 SANTA COLOMA DE GRAMENET – IGN

En la década de los 20′, Santa Coloma de Gramenet rompe definitivamente con su aislamiento de siglos al inaugurarse el puente sobre el río Besòs. La conexión con Barcelona deja de ser una penosa y peligrosa travesía para convertirse en un hecho rutinario y sin especial relevancia. Esta obra tuvo una trascendencia enorme, puesto que multiplicó las posibilidades de tránsito de las personas y acabó con el ideal bucólico/pastoril del pueblo payés. En 1917 se funda el Sanatorio del Espíritu Santo que en un principio acoge enfermos tuberculosos. En 1922 la Mancomunitat compra los terrenos de la Torribera para edificar la Clínica Mental. En 1929 se abrió el servicio de autobuses Santa Coloma-Barcelona, que sustituyó al antiguo, que cubría el itinerario Santa Coloma-Sant Adrià desde 1921.

En este período hay cambios urbanísticos importantes: se construyen aceras y alcantarillas y se amplía la plaza de la Vila. Pero otros proyectos interesantes, como el del Eixample, que, entre otros objetivos, preveía la construcción de una plaza céntrica desde donde salían ramblas y avenidas, quedó reducido a la nada por la fiebre especulativa que ya por entonces comenzaba a hacer estragos.

Mientras Europa estaba enfrascada en la primera Gran Guerra, en Catalunya se vivía una etapa de prosperidad económica que provocó un incremento considerable de las clases medias. En 1916 Anselm de Riu i Fontanilles, un comerciante catalán que había vivido Argentina y que hizo fortuna con el conflicto bélico, fundó la Compañía Nacional de Tierras. Esta sociedad compró los terrenos de los grandes propietarios del municipio y luego los parceló en fincas de dimensiones reducidas para venderlas a pequeños tenderos y obreros de Barcelona. Los Banús, otra de las familias acaudaladas del pueblo, copiaron la idea y vendieron las tierras malas para el cultivo. A lo largo de un a década, se especuló a través del sistema que se conoció con el nombre de estampilla verde, unos cupones que se podían adquirir en tiendas de Barcelona y que facilitaban el sueño de muchas personas de tener la casa y el huerto cerca de su lugar habitual de residencia. La gente que compraba por el sistema de acumular cupones no tenía suficiente dinero para edificar. Por lo tanto, se hacían unas barracas donde guardar las herramientas de cultivo del huerto hasta el siguiente fin de semana. Muchos de los estampillaires se acabaron instalando de forma permanente en sus terrenos, entre los indisimulados recelos de la “gent del poble” que veía en esta masiva afluencia de barceloneses el final de su modus vivendi. Surgen así barrios que nunca antes habían existido como Singuerlín, Fondo, Llatí, Riu, Santa Rosa, Raval, etc. Las viviendas proliferan como setas en calles sin asfaltar, sin la más mínima infraestructura de alcantarillado y aceras, sin escuelas y sin asistencia sanitaria. Las tierras para el cultivo se venden y los antiguos jornaleros tienen que buscar trabajo en la industria.

SANTA COLOMA GE4.jpgLos desequilibrios aumentaron todavía más a raíz de la celebración de la Exposición Universal de 1929 en Barcelona. Las familias inmigrantes que vivían en barracas en la montaña de Montjuïc fueron trasladadas a Santa Coloma de Gramenet, al otro lado del río, en un barrio que se bautizó rápidamente como Cases Barates (Baró de Viver). Las viviendas se construyeron deprisa y corriendo, sin autorización del Ayuntamiento. En la década de los 20′ la población aumentó de forma brutal: de 2.000 habitantes se pasó a 13.000. Los veraneantes burgueses ya no volverían más porque habían desaparecido los encantos intrínsecos del pueblecito de antaño.

El imparable camino de Santa Coloma hacia una ciudad dormitorio, un suburbio obrero de Barcelona, se acrecentó bajo las dos dictaduras que ha padecido nuestro país en este siglo: la de Primo de Rivera y la de Franco. Durante la primera fueron abortados (1923) los intentos de constituir la organización local del sindicato anarquista CNT. En su lugar se creó el Ateneo Instructivo Colomense, donde iban muchos trabajadores a aprender a leer y a escribir. Era un servicio muy necesario por cuanto la escuela pública presentaba un estado calamitoso y el colegio de las monjas que impulsó Sagarra a finales del XIX seatenía al conservadurismo de la Iglesia católica. En este contexto, nace la Escola Nacional Catalana (más tarde tuvo que cambiar de nombre y llamarse Estudi Nou), fundada en 1923 por el matrimonio Manent. En sus aulas todas las materias se impartieron en catalán. Además, aportó un modelo educativo y unos sistemas pedagógicos revolucionarios frente a la indolencia de sus competidores.

La caída de la Monarquía y la proclamación de la II República son hechos bien acogidos por la población: se recuperan las libertades y la animación crece en las calles. Se establece la Escuela Racionalista a iniciativa de la CNT, abre sus puertas la Casa del Pueblo y se constituye la Unió de Rabassaires. La vida asociativa se canaliza através de varios locales: el Centre d’Esquerra Republicana (después fue el cine Principal), el café de can Julià , la sociedad coral y recreativa El Pensament, la Escola de Declamació, etc. Por entonces se inaugura también el mercado Sagarra.

En las elecciones del 12.4.1931 resultó elegido alcalde Manuel Vilaseca, un industrial militante de la Lliga Catalana que mantuvo una intensa polémica con la corporación municipal anterior, designada por la dictadura: en aquel momento Vilaseca se quedó en minoría al proponer una política de catalanización de los rótulos y de los impresos oficiales frente a hombres como Joan Ràfols, Emilio Singuerlín o Enric Sanchis. Los individuos que ostentaban estos apellidos y que representaban a las familias acomodadas vieron como otros hombres de clases humildes lograban el poder político a través de las urnas. Así, los dos últimos alcaldes republicanos fueron el campesino Celestí Boada, fusilado por las tropas franquistas, y el maestro libertario José Berruezo, quien tuvo que exiliarse para no correr la misma y trágica suerte de su compañero.

En octubre de 1934 la situación se radicaliza. En Santa Coloma se organizan patrullas armadas, pero pronto llega la represión: desde Badalona entran tropas bajo el mando de un comandante de caballería. El alcalde Josep González y los concejales de izquierdas fueron detenidos y encarcelados. La derecha se instaló de nuevo en el poder hasta la victoria del Frente Popular de 1936, triunfo que devolvió a sus cargos en el Ayuntamiento a los concejales represaliados en el bienio conservador.

Durante la República se arrastraron las secuelas del crack del 29, que afectó gravemente a la economía mundial. Para colmo, la Guerra Civil retardó la salida de la crisis e incidió negativamente en la mayoría de las actividades productivas: entre 1936 y 1938, en Santa Coloma, se pierden ocho industrias y se paraliza el sector de la construcción. Todo ello repercutiría en un considerable aumento del paro. A la altura de 1935 la propiedad de la tierra estaba muy repartida. Los grandes hacendados habían pasado a la historia.

La Guerra se vivió en Santa Coloma como en otras partes de Catalunya. Se creó el comité antifascista Gramenet del Besòs, la nueva denominación del pueblo, para organizar la resistencia. El Ayuntamiento, dominado a lo largo del todo el conflicto por la CNT y ERC, acabó asumiendo las competencias de este comité e impulsó una política de beneficencia para paliar las estrecheces en que se vio sumida la población.

A medida que avanza la Guerra, la población alcanza la cifra de 23.000 habitantes, de los cuales 7.200 eran refugiados. Esta dato da idea de las dificultades añadidas que se vivieron en la localidad en un momento de gran carestía de productos básicos y de aumentos de los precios, lo cual favoreció la aparición del mercado negro. La colectivización de ocho empresas y la puesta en marcha de algunas cooperativas fueron las respuestas que dio la Administración municipal a la picaresca especuladora.

El 27.2.1939, después de 3 años de miserias, las tropas franquistas entran en Santa Coloma y comienza la represión, las detenciones en masa y los ajusticiamientos. Celestí Boada, alcalde de Gramenet del Besòs en 1937, fue uno más de los fusilados en el Camp de la Bota, a pesar de que las propias autoridades franquistas encontraron intachable su gestión. La memoria de Celestí Boada fue rehabilitada públicamente en 1998 con la inauguración de un pequeño jardín que lleva su nombre en el barrio del Riu Nord.

La Santa Coloma de calles sin asfaltar y sin alumbrado público, deficitaria de servicios básicos, repleta de pequeñas casas de la época de los estampillaires se mantuvo sin grandes cambios en la década de los 40′. Sin embargo, entre 1950 y 1975 se producirá la gran metamorfosis: en aquellos 25 años, la ciudad pasa de 15.000 a 135.000 habitantes. Este brutal crecimiento fue consecuencia del alud migratorio que propició la etapa del desarrollismo franquistas: miles de familias, en su mayoría del sur de España, llegaban a Catalunya para forjarse un futuro de bienestar.

La ciudad creció sobre una red viaria heredada de los años 20′ y pensada para un tipo de construcción de carácter disperso. Muchas casas fueron derribadas y en su lugar se levantaron bloques de pisos a un ritmo frenético. Se construyó sin ninguna previsión, buscando el lucro y el enriquecimiento rápido: los especuladores hicieron estragos hasta el punto de levantar bloques en las faldas de la montaña, cuando ya casi no quedaba espacio para más pisos. Los barrios de Les Oliveres y Can Franquesa han quedado como ejemplo de hasta qué límites puede llegar la voracidad humana y la falta de escrúpulos.

El crecimiento espontáneo de los años de posguerra fue de especial impacto en el municipio con la aparición de chabolas y cuevas que aparecieron en las zonas montañosas y periféricas. En esta misma época se segrega del municipio la parte derecha del Besós que queda anexionada a Barcelona, perdiéndose de este modo toda la zona industrial del término municipal.

En los años 50′, el municipio finaliza una etapa de evolución más o menos espontánea e independiente, y en que el municipio pasa a integrarse ‐tanto a nivel real, por su espectacular crecimiento, como a nivel legal, mediante su inclusión en el Plan de Ordenación de Barcelona y su zona de influencia‐ en la aglomeración urbana de la comarca de Barcelona.

En 1970 el conflicto originado por la falta de asistencia médica dio lugar a la primera y más importante lucha reivindicativa de la población, la cual, actuando por primera vez como comunidad de intereses ‐como agente urbano‐, consiguió la construcción de un ambulatorio en el municipio.

El Plan General Municipal fue aprobado en 1976. A partir de 1984, desde el ámbito municipal se inicia la redacción de una serie de documentos urbanísticos cuyo objetivo es el reequilibrio de la ciudad. Los principales instrumentos empleados con los Proyectos de Urbanización en el caso de intervenciones en el espacio público y Planes Especiales para los cambios de calificación, regulaciones de los parámetros de la edificación.

d1f9c8aaec7302ecc812997e53f1e283.jpgEn los últimos años se ha llevado a cabo una importante regeneración de la trama urbana a través de la densificación del casco urbano y los barrios de la primera parcelación. También se ha producido un proceso de expansión sobre fincas no parceladas y la construcción del parque de Can Zam y la recuperación de los márgenes del río Besòs para uso ciudadano. También se ha construido la Rambla, (un paseo central que atraviesa la ciudad) y nuevos equipamientos como la Biblioteca Central y el Teatro Municipal Josep Mª de Sagarra.

 

En ese contexto y a pesar de la represión, la resistencia antifranquista se organizó en los barrios. Las parroquias y los centros sociales fueron vehículos de inquietudes políticas y ansias de libertad, así como la revista Grama, cuyo primer número apareció en 1969 ya con una clara línea de denuncia. Tampoco faltaron las movilizaciones, como la que se produjo en 1971 para reclamar un ambulatorio, o la de 1974 cuando fueron despedidas 220 trabajadoras de la fábrica Casadesport. En 1976 miles de personas reclamaron la preservación de Can Zam para el pueblo y hacer en estos terrenos un gran parque. Ese mismo año las entidades populares recuperan la Festa Major d’Estiu con el espiritu participativo y de compromiso que adoleció durante otros periodos

En 1979 se celebran las primeras elecciones municipales. El triunfo de la izquierda es irrefutable. Socialistas y comunistas suman 24 de los 27 escaños del Ayuntamiento, lo cual permite la puesta en marcha de una política progresista, de freno a la especulación, de creación de equipamientos y de recuperación del patrimonio.

1970 santa colomaLas fuerzas progresistas que han gobernado Santa Coloma en la década de los 80′ y de los 90′ recibieron del movimiento vecinal el Plan Popular, un catálogo impresionante de alternativas a los problemas de infraestructuras que heredó la ciudad del tardo franquismo. Ese plan se publicó en 1978 y fue fruto del consenso y de las soluciones que apuntaron muchos hombres y mujeres comprometidos con su ciudad, con gran respeto a su pasado y con la mirada puesta en el bienestar de las próximas generaciones.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

El Ayuntamiento de Santa Coloma inició el proceso de mejora urbana del casco antiguo de la ciudad en 1997. El Plan Especial de Protección del Patrimonio Arquitectónico de Santa Coloma de Gramenet fue aprobado el 16.7.1987 por la Corporación Metropolitana de Barcelona, y ha estado vigente más de 20 años como instrumento regulador de las intervenciones sobre edificios y elementos protegidos según disponía ya el PGM de 14.7.1976. Plan aprobado con el objetivo de conservar, recuperar y revitalizar el patrimonio arqueológico, histórico, urbanístico y ambiental de la ciudad, para comseguir la perviviencia de la memoria colectiva, de los aspectos de calidad de vida que de ellos se derivan y de la transmisión de los valores culturales que han de trasmitir.

Béns1

Béns5

PEPP Santa Coloma de Gramenet

La ciudad arrastra, aunque, los déficits de calidad urbanística que son consecuencia de un crecimiento intensivo y desorganizado registrado durante las décadas de los 60′ y los 70′ del siglo pasado, como consecuencia de la llegada masiva de inmigrantes procedentes del sur de España. Varios barrios sufren una fuerte falta de equipamientos y de espacios simbólicos, se reúnen viviendas de baja calidad constructiva y es manifiesta una escasez de servicios de ocio y comercio.

El barrios centrales de Santa Coloma agrupan un conjunto heterogéneo de tejidos urbanos, tanto por su origen como por su configuración morfológica: el núcleo más antiguo de la ciudad data del siglo IX pero se desarrolla sobre todo en los siglos XVIII y XIX, y se agrupan los barrios del Centro, el Cementerio Viejo y Can Mariner. De etapas más recientes son las barriadas de Riera Alta, Río Norte, Río Sur y el Latino. Todos juntos suman casi la mitad de los habitantes del municipio. En la última década, se ha constatado la llegada de una nueva ola inmigratoria, esta vez procedente de países extracomunitarios. Simultáneamente ha habido un progresivo abandono de viviendas con el consiguiente deterioro de los edificios y, a la vez, y la sobreocupación de algunos pisos en deficientes condiciones de higiene y salud. Todo ello ha generado un debilitamiento de la cohesión social en esta zona.

mapa.jpgYa desde los años 60′, los sucesivos gobiernos democráticos, con el apoyo activo de las diversas entidades vecinales, iniciaron un proceso continuo de mejora de la calidad urbana y socioeconómica de la ciudad. En marzo de 1999, el documento “Santa Coloma siglo XXI: ejes estratégicos de desarrollo” constituyó una primera propuesta consensuada entre todos los agentes para alcanzar mayores niveles de bienestar en la ciudad. Desde entonces, se han llevado a cabo diversos proyectos de mejora urbana como el PARQUE FLUVIAL DEL BESÓS en 2004, o, más recientemente, la MEJORA URBANA DE LOS BARRIOS DE LA SIERRA DE EN MENA o TRANSFORMACIÓN URBANA de CAN ZAM o más recientemente la LÍNEA 9 y el intercambiador de Sagrera.

En marzo de 2000 se inauguró un tramo de aproximadamente 6 km del llamado Parque Fluvial del Besòs, que ha implicado a los ayuntamientos de Santa Coloma, Barcelona y Montcada i Reixac y recupera los márgenes del río Besòs por usos ciudadanos, configurando una de las mayores extensiones de zona verde del Área Metropolitana. El desnivel entre montañas y el río ha dado lugar a arroyos o torrentes importantes hoy transformados en calles. 

En 1997 el Ayuntamiento inició la redacción de un plan de reforma interior del casco antiguo de la ciudad, conocido como PERI Santa Coloma Vella II. Este enmarcaba en un ambicioso plan de vertebración de la trama urbana a partir de la creación de un eje comercial que atravesaría la ciudad y crearía así una nueva zona residencial y de servicios de calidad. La operación global tenía un coste total de casi 54 millones de euros. “Renovar el centro histórico y dotarlo de establecimientos de ocio y de comercios que ahora no tiene”.

SANTA COLOMA GE5La transformación del centro histórico prevé la prolongación del paseo de Mossèn Jaume Gordi para establecer una conexión directa entre la iglesia Mayor, la plaza de la Vila y la rambla de San Sebastián, así como la pacificación y la conversión en zona peatonal de varios calles. La operación urbanística también incluye levantar 6 edificios y un centro lúdico y comercial ubicado en un edificio singular de más de 30 m de altura y de 13 plantas, conocido popularmente como “el Pirulí”. Este complejo ofrecerá un total de 400 plazas de aparcamiento, 5.000 m2 de superficie comercial y doce salas de cine con capacidad para 2.000 espectadores. En total se crearán unos 200 viviendas para la venta y para el realojo de las 26 familias afectadas por el plan.

En marzo de 2004 el Ayuntamiento de Santa Coloma y la promotora Construcciones Ortega, propietaria de la mayoría de las fincas afectadas por el plan urbanístico, suscribieron un convenio para ejecutar las obras de remodelación del centro de la ciudad (MEJORA URBANA DEL CASCO ANTIGUO DE SANTA COLOMA). El Ayuntamiento cedió a la constructora la explotación del subsuelo público para hacer el centro lúdico mediante una concesión de 50 años. La concesión comportaba la construcción, explotación y mantenimiento del complejo, que tendrá 6.275 m2 para aparcamiento, 2.799 m2 para salas multicine y 2.753 m2 para establecimientos comerciales. A cambio, el promotor debe hacerse cargo de la prolongación del paseo, de las zonas verdes y de un equipamiento docente en la calle San Pedro.

El mes de julio la Generalitat resolvió la 5ª convocatoria de proyectos del Programa de barrios y áreas urbanas de atención especial en el marco de la LEY DE BARRIOS. La candidatura de los barrios centrales de Santa Coloma resultó uno de los 22 elegidos para la cofinanciación, con la adjudicación de 7.512.967,58 € para el proyecto de mejora. El objetivo es mejorar y modernizar el espacio inmediato de las personas, el espacio público, la creación de nuevos equipamientos municipales, la potenciación del dinamismo comercial y la proyección económica y social de estos barrios. Así, urbanizarán diferentes calles (calle Balldovina, San José, San Ramón, Cultura, San Joaquín y Alpes), a fin de favorecer la movilidad de los peatones y la pacificación del tráfico rodado, se creará un itinerario seguro a la Torre Balldovina, se rehabilitará el mercado Segarra y también se potenciará la rehabilitación de edificios y la instalación de ascensores en las comunidades, entre otras diversas actuaciones.

El proyecto dedica una atención muy especial al desarrollo y progreso de las personas y la convivencia y bienestar de los vecinos. Se pretende, así, revertir las dinámicas negativas hacia un espacio de convivencia normalizada, propiciando una reactivación económica de la zona central e impulsando iniciativas que permitan fijar población o evitar su fuga. En este sentido, se pondrá en marcha un plan de dinamización comercial, programas para conciliar la vida laboral y familiar, programas para la igualdad de género y programas de desarrollo de proyectos laborales de las mujeres colomenses, entre otros. También se incluye el apoyo de niños y adolescentes para orientarlos en su futuro profesional, la potenciación de los mediadores para la buena convivencia, prevención y seguridad, así como un plan de participación ciudadana para implicar a los agentes sociales en el seguimiento del Plan de barrios de la zona central, e iniciativas para favorecer la sostenibilidad y el medio ambiente, entre otros aspectos.

Cam Zam 1Cam Zam 2

 

A pesar de haber llegado a una propuesta inicial de remodelación del parque de Can Zam de máximo consenso, durante 2007 no se ha avanzado nada el proyecto. De hecho, ni siquiera se ha aprobado provisionalmente, y el vecindario afectado por las expropiaciones continúa las movilizaciones para evitarlas. Además, el malestar vecinal aumenta por la presencia de las hormigoneras que se montan y se desmontan según las necesidades de las obras de la línea 9 de metro. Por todo ello, el vecindario amenaza con movilizaciones y el consistorio abre para negociar y reunirse con los vecinos con la voluntad de apaciguar las tensiones.
Can Zam es un espacio para urbanizar que pretende ser en un futuro no muy lejano uno de los parques urbanos más extensos del Área Metropolitana de Barcelona (AMB). Se encuentra situado en la parte occidental de Santa Coloma, junto al barrio de Singuerlin, y delimita por un lado con el río Besòs (PARC FLUVIAL DEL RÍO BESÓS) y el distrito barcelonés de Sant Andreu, y por otro , con la falda de la SERRALADA dE MARINA.
Son ya 40 años, a los pies de los inconfundibles edificios de colores de Singuerlín, Les Oliveres y Can Franquesa, encajado entre la fábrica de Cacaolat, la B-20 y el río Besòs, numerosos vecinos de la densa Santa Coloma toman un respiro a la habitual estrechez en el parque de Can Zam
Can Zam tiene una extensión aproximada de 30 ha, conseguidas gradualmente desde el principio de los años 80′ hasta los 90′, gracias a la adquisición por parte de la Mancomunidad de Municipios de 25 ha. El paso de titularidad privada a pública significó un gran avance para conseguir que Can Zam fuera un parque urbano y para que fuera una realidad la reivindicación ciudadana que se remontaba a los años 70′. Otro paso adelante fue la inauguración en 2000 de la primera fase del parque de Can Zam que habilitó aproximadamente 10 ha, un tercio del sector, como zona verde y de ocio. La segunda fase se inició en 2005 con un proceso participativo. Este proceso implicó todas las entidades ciudadanas y el vecindario en general, y los Servicios Territoriales del Ayuntamiento de Santa Coloma fueron los encargado de elaborar el planeamiento urbanístico de Can Zam con las aportaciones ciudadanas.
Durante el proceso participativo se vivieron momentos de tensión ante la propuesta del grupo socialista de edificar viviendas en Can Zam. Las entidades en contra de la iniciativa se movilizaron y crearon la Plataforma para la Defensa de la Sierra de Marina, Can Zam y el Río. Finalmente la propuesta no fue recogida por el planeamiento urbanístico, que se aprobó a principios del año 2006 al Consejo General de la Ciudad, órgano participativo formado por miembros del consistorio, técnicos y entidades locales. La Plataforma dio luz verde al proyecto ya que suponía la ampliación de la zona verde y el soterramiento del vial del río.
En febrero de 2007, el pleno municipal aprobó inicialmente el planeamiento de la segunda fase del futuro parque de Can Zam. Finalmente se destinaban 170.000 m² en espacio libre, 35.000 m² en viales (12%) y 122.000 m² en equipamientos (37% de la superficie). En cuanto a los viales, se preveía soterrar el que avanza paralelo al río Besòs y ampliar la anchura de la carretera de la Roca (avenida Francesc Macià) que marcaba los límites del parque por el lado norte. También se preveía la modificación de la calle Anselm del Río y desaparecía la calle Girona.
Respecto a los equipamientos, la Plataforma dejó claro que, a pesar de su satisfacción general con el planeamiento, no estaban de acuerdo con la ubicación de algunos equipamientos y lamentaban la falta de concreción respecto de otros. Había previsto un equipamiento metropolitano (7.400 m²), además de un centro de recursos para la reactivación económica, el “puerta Can Zam”, y un complejo deportivo con dos campos de fútbol de césped artificial, junto a la autopista B-20. Una buena parte del coste del complejo deportivo iba a cargo de la empresa pública Gestión de Infraestructuras SA (GISA), dado que en el subsuelo se había previsto construir las cocheras de la LÍNEA 9 de metro.
Esta transformación urbanística preveía la expropiación de una veintena de familias que vivían en el corazón del futuro parque, en el barrio del Pilar, y de una docena de familias residentes en la zona de la avenida Francesc Macià. Los afectados mostraban su disconformidad con el planeamiento urbanístico y se negaban a dejar sus viviendas a cambio de pisos de protección oficial (con precio fijado durante treinta años), como proponía el Ayuntamiento. Estos iniciaron una campaña de movilizaciones y se constituyeron como la Asociación Can Zam.
SANTA COLOMA GE1La Asociación Can Zam continó organizando movilizaciones en contra de las expropiaciones previstas, especialmente en contra de las que afectaban la avenida Francesc Macià. la Asociación había obtenido el apoyo de diversas entidades ciudadanas y el consistorio no descartaba modificar la opción inicial. Además, en marzo la Asociación de Vecinos Río Norte pidió al pleno municipal el cierre y desmantelamiento de la hormigonera ubicada en la parte sur de Can Zam, propiedad de la empresa Promotora Mediterránea-2 SA (PROMSA), dado que generaba humos y contaminaba. El consistorio respondió que en febrero se había dictado la orden de cese de la actividad y que se estaba pendiente de hacerla efectiva. Finalmente, la hormigonera se desmanteló poco tiempo después de los comicios locales de finales de mayo.
El nuevo gobierno local inició el nuevo mandato con tensiones vecinales, ya que, se instalalaría otra hormigonera a 50 metros de la anterior. El vecindario se quejó y el Ayuntamiento señaló que se necesitaba para las obras de la línea 9 de metro. El Ayuntamiento había sido muy estricto con la empresa e informó que se reuniría con el vecindario. Estos pedían soluciones y amenazaban con movilizaciones. En diciembre tuvo lugar la reunión donde se informó que el plazo máximo de funcionamiento de la hormigonera era en agosto de 2008. En octubre de 2008, el consistorio aprobó la adquisición de 8 fincas del barrio del Pilar afectadas por la segunda fase de construcción del parque. Así pues, quedaban 6 fincas para adquirir, pero el consistorio, ante las presiones de la Asociación Can Zam y del apoyo vecinal que habían obtenido en su lucha para evitar la afectación de sus viviendas, estaba analizando soluciones alternativas a la expropiación. También sa pusieron de relieve objeciones durante el debate sobre el Plan de acción municipal (PAM) (2008-2011) en el último pleno del año. ICV señaló que el PAM debía priorizar algunas actuaciones, como la construcción del parque de Can Zam, porque era una acción comprometida y no se estaba realizando. En este sentido, la Plataforma en Defensa de la Sierra de Marina y Can Zam y Gent de Gramenet (partido de ciudadanos independientes que se presentó a las elecciones locales) criticaron el proceso de elaboración del PAM y manifestaron su insatisfacción respecto del proyecto del parque de Can Zam porque consideraban que el consistorio le había dejado inacabado. Para 2008 se esperaba que finalizaran las obras de las cocheras de la línea 9 de metro y que se desmantelara la hormigonera. Esto supondría, por un lado, reducir el malestar del vecindario y, por otro, dar un paso más para la realización de la segunda fase del parque de Can Zam.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Durante el 2007 los trabajos de la línea 9 continúan avanzando. En el tramo central entre Lesseps y la Zona Universitaria se hacen nuevas prospecciones geológicas para determinar el trazado más fiable y seguro. Hacia finales de año se encargan dos nuevas tuneladoras para avanzar en más frentes de ejecución.

El calendario de fin de obras es el año 2010 para los tramos Can Zam-Sagrera y Badalona-Sagrera y a partir de 2012 para el resto de tramos. Por otro lado, el metro ofrece un servicio ininterrumpido la madrugada de los sábados y se reanudan las obras de ampliación de la línea 5 que en 2005 provocaban el derrumbe de un túnel en el barrio del Carmel de Barcelona. La línea 9, con 46,6 km y 51 estaciones, uniría Badalona y Santa Coloma con el Hospitalet, El Prat de Llobregat y el AEROPUERTO DE BARCELONA (EL PRAT), pasando por los barrios del norte de Barcelona. Debía servir para descongestionar los tramos centrales sobrecargados de la red de metro y para solucionar el déficit de transporte de muchos barrios de Barcelona y el área metropolitana.
082_metrol9Estaba formada por un tronco central (Tramo III) que en los extremos se dividía en dos ramales. Al oeste, un ramal se dirigía a la Zona Franca y el puerto de Barcelona (Tramo I) y el otro, en el aeropuerto del Prat (Tramo II) pasando por L’Hospitalet de Llobregat y el Prat de Llobregat. En la zona este (Tramo IV), un ramal iba en el barrio de Can Zam de Santa Coloma, y el otro en el del Gorg de Badalona. A finales de 2006 se concretaba el trazado de la línea a su paso por El Prat de Llobregat y salía a información pública el tramo que pasaba por las instalaciones aeroportuarias. Las 3 tuneladoras estaban trabajando: el ramal del aeropuerto, en Santa Coloma de Gramenet y Sant Andreu.


A principios de 2007, tan sólo una de las tres tuneladoras de la línea 9 estaba trabajando. Era la que ejecutaba el pequeño ramal de enlace entre la línea 9 y la línea 4 por Vía Trajana. La tuneladora que trabajaba en San Andrés, que había reanudado la actividad en el mes de octubre del año anterior, se detenía de nuevo hasta final de verano, a la espera de la resolución de los informes sobre la consolidación del subsuelo bajo tres edificios de la calle Josep Soldevila.

La tercera tuneladora, preparada para trabajar bajo el nivel freático y en suelos inestables, trabajaba en el tramo del Prat de Llobregat. Esta era trasladada desde el recinto de Feria II en el polígono Mas Blau y el mes de febrero se inicie el montaje. Pasado el verano se iniciaban los trabajos de perforación de los 6,2 kilómetros de túnel desde el Mas Blau hasta el río Llobregat. La línea, a su paso por El Prat de Llobregat, tendría seis estaciones, dos de las cuales ya estaban en construcción. El trazado evitaba pasar por el centro de la ciudad y por debajo de ningún edificio, aunque la Generalitat preparaba un plan de revisión previa de las fincas próximas al recorrido.

A finales de septiembre Joaquim Nadal, consejero de Política Territorial y Obras Públicas (Partido de los Socialistas de Cataluña PSC), anunciaba que los tramos de la línea 9 del metro que uniría Santa Coloma y Badalona con la estación de Sagrera-Meridiana estarían en funcionamiento en 2010. Esa semana la tuneladora que hacía el recorrido desde Badalona había llegado al pozo donde se juntaba con el tramo de Santa Coloma y ambas avanzaban hasta la estación de Sagrera, donde se esperaba llegar entre marzo y junio del año siguiente. De esta manera se enfrentaba la construcción de los últimos kilómetros de túnel que quedaban para completar ese primer tramo de la línea. Paralelamente, en los kilómetros de túnel ya perforado del Tramo IV estaba ejecutando la losa intermedia que separaba el túnel por donde pasarían los convoyes en sentidos opuestos. Continuaban también los trabajos de construcción de varias estaciones de este tramo.

A partir del mes de abril, la red de metro de Barcelona y las líneas urbanas de Ferrocarriles de la Generalitat (FGC) ofrecían un servicio ininterrumpido de metro la madrugada de los sábados. Según Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), esta medida favorecería unas 230.000 personas al año.

En relación con las obras de prolongación de la línea 5 del metro que habían causado El DERRUMBE DEL CARMEL, a principios de marzo se retomaban los trabajos, más de 2 años después del hundimiento del túnel de maniobras que había dejado sin casa a más de mil vecinos del barrio. La nueva localización para el túnel de maniobras sería las inmediaciones de las cocheras de autobuses de Sant Genís, en el Valle de Hebron. Según el DPTOP el proyecto se reanudaba reforzado y mejorado. Se había sustituido el método austriaco de perforación del túnel por el de avance y derribo, con un sistema de refuerzo sistemático. Se había hecho de nuevo el presupuesto de la obra que ascendía a 111,6 millones de euros. También se habían realizado nuevos estudios geológicos. Las empresas constructoras adjudicatarias eran una agrupación formada por Acciona Infraestructuras, Corsán-Corviam Construcción y Proinosa Promoción e Ingeniería de Obras. Con un plazo de obra de 2 años y medio se prolongaría la línea 5 unos 2,5 km entre Horta y Vall d’Hebron, y se ejecutarían 3 estaciones, una de las cuales con correspondencia con la línea 3.

A mediados de marzo, finalizaban las obras del transbordo entre las líneas 1 y 5 de metro de la estación de la Sagrera, que habían comenzado en agosto de 2004. Este nuevo pasadizo subterráneo conectaba los vestíbulos de las dos estaciones y facilitaría los enlaces con la futura línea 9 y la extensión de la línea 4.

En el Informe, “Análisis Urbanístico de Barrios Vulnerables 1996. Catálogo de Áreas Vulnerables Españolas”. Ministerio de Fomento‐Instituto Juan de Herrera. Escuela Técnica Superior de Arquitectura, Universidad Politécnica de Madrid.‐ HERNÁNDEZ AJA, Agustín (director), se identificaban en 1991, 1.‐Santa Rosa/Fondo, además de SAFARETJOS, RAVAL, CAN MARINE, LLATI, RIERA ALTA, CEMENTIRI VELL, CAN FRANQUESA, OLIVERES Y EL PILAR (CAN ZAM), en 2001, eran 1.‐El Raval, 2.‐Santa Rosa Este, 3.‐Santa Rosa Oeste, 4.‐Fondo Sur, 5.‐Fondo Norte, 6.‐Llati, 7.‐Can Mariner, 8.‐Riu Sud y 9.‐Can Franquesa/Guinardera; y en el estudio 2006, 1.‐ El Raval, 2.‐ Santa Rosa, 3.‐ Fondo Sur, 4.‐ Fondo Norte y 5.‐ Can Mariner.

En 1991 el Informe resaltaba:

El problema de Santa Coloma ha sido siempre la falta de espacio físico para albergar una población tan grande (apenas 5.5 km2 para más de 130.000 habitantes). A este problema se suma el de su relieve accidentado, con grandes desniveles en todo el terreno de su municipio, haciendo la urbanización y la dotación de servicios muy complicadas. Y otro problema generalizado es el de la falta de infraestructuras de desagüe y evacuación de aguas residuales de la ciudad, debido en gran medida a la rápida ocupación por sus habitantes, que edificaban sus viviendas sin servicios de urbanización previos, y por otra parte a la confianza en que la pendiente natural del terreno conduciría las aguas después de filtrarlas hasta el Besos.

El nivel de calidad de las edificaciones es bastante bajo en todo el municipio, excepto en barrios como el CENTRE, RIU NORD, RIU SUD, SINGUERLIN y LA GUINARDERA. En los barrios del FONDO y SANTA ROSA se están creando bolsas de marginación muy difíciles de resolver.

Los barrios que ocupan la población inmigrante disponen de un tipo de vivienda que, por término medio, consta de dos o tres habitaciones, servicios de baño y cocina, y comedor. En general, las viviendas son de baja calidad y los inmigrados las califican de “caras, pequeñas y viejas”. En su inmensa mayoría son viviendas de alquiler, con un precio que no está en relación con su calidad. Se construyeron en los años sesenta y prácticamente no se ha hecho reformas en ellas que garanticen una adecuada habitabilidad.

Como resumen de 2001 se comentaba:

Santa Coloma presenta un perfil demográfico poco envejecido en relación a las medias de Cataluña y España, con indicadores de población de 75 años o más (5,85%) y hogares unipersonales con mayores de 64 años (7,56%) que quedan cerca de dos puntos porcentuales por debajo de las medias catalana y estatal. El indicador de hogares con un adulto y uno o más menores (1,44%) es del orden de un 25% inferior a las medias de Cataluña (2,03%) y España (1,99%).

Los indicadores locales apuntan a una vulnerabilidad socioeconómica más acusada en Santa Coloma que en Cataluña y España. Todos los indicadores presentan en Santa Coloma valores entre un 20% y un 50% superiores a las medias catalanas. Los más destacados respecto al contexto autonómico son la población sin estudios (20,29%) y la ocupación no cualificada (13,69%), que superan respectivamente en un 50% y un 44% las medias catalanas. El porcentaje de ocupación eventual (26,24%), es más de seis puntos superior a la media de Cataluña pero se encuentra por debajo de la media estatal. Las tasas de paro (12,55%) y paro juvenil (10,72%) son unos dos puntos superiores a las medias catalanas pero ligeramente inferiores a las estatales.

Entre los indicadores de vulnerabilidad residencial de Santa Coloma de Gramenet destaca la reducida superficie media por habitante (23,49 metros cuadrados), un 25% menor que las medias de Cataluña y España. También revisten una mayor vulnerabilidad que las medias autonómicas los indicadores locales referidos a viviendas en mal estado (3,79%) o sin servicio o aseo (1,28%). Por el contrario, encontramos una presencia significativamente baja de viviendas de menos de 30 metros cuadrados (0,14%) y un patrimonio residencial considerablemente más joven que en el conjunto de Cataluña y España, con un 8,73% de viviendas construidas antes de 1951.

Y en 2006, dice:

Santa Coloma de Gramenet cuenta con un porcentaje alto de población inmigrante procedente de países de fuera de la UE‐15. La media local en función del padrón de 2006 (16,75%) resulta claramente superior al registro del conjunto de Cataluña (11,11%) y el Estado (7,4%). Se han detectado cinco barrios que superan el 20% de población inmigrante de fuera de la UE‐15. El más destacado es Fondo Sur, con un 40,57%. El resto de barrios (El Raval, Santa Rosa, Fondo Norte y Can Mariner) cuentan con porcentajes de población inmigrante entre el 22% y el 26%.

La escasa capacidad de oferta de suelo esidencial en la comarca se concentra en dos Areas Residenciales Estratégicas en Santa Coloma, La Bastida (120 viviendas) y Safaretjos (310 viviendas)

La Bastida, Area Residencial Estratégica, esta intervención se asienta al pie de la vertiente norte de una colina situada al inicio de la sierra de Marina, tocando un barrio periférico de Santa Coloma y la calle de Santa Eulalia, anexo a la carretera B-20. El terreno tiene unas pendientes considerables hacia el noroeste. En  el entorno hay equipamientos dispersos no integrados en la trama urbana a considerar como elementos estables.

La ordenación propone un nuevo barrio con una densidad de carácter plenamente urbano en la parte baja del terreno, es decir, en el sector de la calle de Santa Eulalia, adaptándose con pocas variantes en unas líneas horizontales topográficas. Esto permite construir una fachada al borde de esta calle, marcando su incorporación urbana, y dejar sin edificar la mayor parte la colina para mantener su carácter paisajístico. Este carácter se acentúa con un proceso de restitución y con un sistema discreto de pasos para peatones según los mismosprincipios topográficos.

pla_urbanistic_i_parc_de_la_bastida_santa_coloma_de_gramenet_.jpgLa estructura vial es simple y legible: dos calles adaptadas a las curvas de nivel, aproximadamente en dirección suroeste/noreste y dos calles aproximadamente en dirección noroeste/sureste perpendiculares a las curvas. Los primeros aceptan tráfico rodado, relacionan la calle de Santa Eulalia con el barrio cercano de Santa Coloma y apoyan a la nueva edificación. Los segundos son sólo para peatones, salvan el gran desnivel con escaleras, rampas y escaleras mecánicas y permiten una comunicación directa con los puntos altos de la colina y las áreas de equipamientos y dotaciones que se adjuntan en el barrio existente, ofreciéndole una fachada ordenada que marca la separación entre el núcleo urbano y el campo. El pequeño refuerzo comercial de proximidad se sitúa en el cruce de una vía peatonal y un vial rodado, a cerca de la calle de Santa Eulalia, pero no se plantea una zonificación estricta. El área comprende en total 120 viviendas (96 protegidas y 24 libres), 573 m² de locales comerciales y 1.737 m² de equipamientos públicos además de las reservas para dotaciones.

El proyecto pretende revertir estas dinámicas negativas hacia un espacio de convivencia normalizada, propiciando una reactivación económica de la zona central y creando iniciativas que permitan fijar población o evitar la fuga. Las actuaciones más importantes son las relativas a la urbanización de la calle Cultura, la rehabilitación y los equipamientos de los edificios de viviendas Mercat Segarra. Un asentamiento al pie de una colina con dos calles siguiendo las curvas de nivel y dos accesos perpendiculares con rampas y escaleras. Con este proyecto se urbaniza una fachada, se libera un espacio natural y se apoya el tejido urbano del barrio adyacente.

El ARE Safaretjos permite completar el tejido urbano de Santa Coloma en el frente fluvial del Besòs incorporando medidas de sostenibilidad ambiental. Tiene una superficie de más de 3 ha. donde se podrán construir 310 viviendas, 248 de los cuales serán en régimen protegido.

El reto más importante es el de poder desarrollar una implantación urbana que integre el nuevo crecimiento residencial en el tejido urbano existente, fomentando la riqueza y diversidad en las tipologías de edificación, en los espacios públicos, en los servicios y en los usos. También se pretende que la actuación tenga identidad propia y que su implantación sea un elemento de transición entre la ciudad y el río. Esta nueva área queda delimitada por el límite de término municipal al sureste, por la avenida de la Generalitat, el borde del parque del Molinet, la avenida de Padre Pons y Rabadà y el frente del río Besòs.
Un 80% de las viviendas del sector son protegidos y están distribuidos según un esquema que combina las características de la edificación continua con las de la ordenación en manzana cerrada, y con un volumen singular en altura, consistente en una torre que actúa como referencia en el perfil del frente del río. Asimismo, se reserva espacio para locales comerciales y para equipamientos educativos, asistenciales y administrativos.
Una parte del espacio verde público se dispone en una franja paralela al río para completar el proyecto global de parque fluvial que abarca las dos orillas y la totalidad de los municipios situados su desembocadura. Por otra parte, esta previsión responde a las recomendaciones planteadas por la Agencia Catalana del Agua como medida de precaución en relación con las afectaciones por la proximidad del Besòs. Aún así, la mayor parte del espacio verde público se ha distribuido en una franja lineal apoyada en el eje del paseo de la Chopera, para de ofrecer una secuencia de espacios cívicos de proximidad, de escala vinculada a las edificaciones existentes y propuestas, y entendida paisajísticamente como mirador y espacio de transición hacia el parque fluvial adyacente.
La distribución de la edificación con un modelo compacto de ocupación del suelo es coherente con el uso predominantemente residencial y favorece el logro de los objetivos de eficiencia y sostenibilidad ambiental asumidos, ofreciendo unas excelentes condiciones de distribución, soleada y ventilación natural así como la adopción de medidas complementarias de eficiencia energética, como la instalación de captadores solares térmicos. Se realiza la instalación 300 m. de barreras acústicas complementarias en el arcén de la ronda Litoral, con material fonoabsorbente.
La ordenación volumétrica también se plantea con la voluntad de alcanzar una integración paisajística correcta a partir de un estudio de composición global del frente del río que abarca los municipios de Santa Coloma y Sant Adrià del Besòs y que establece un encadenamiento a través de una red de itinerarios peatonales, de bicicletas y de transporte público.

SANTA COLOMA DE GRAMENET.jpgSanta Coloma de Gramenet dispone de un sistema de gestión de calidad para la mejora de la gobernabilidad de la ciudad, con un elemento central, el Reglamento de participación ciudadana, aprobado en junio de 2002, donde se establecieron, entre otros, los órganos de participación ciudadana, así como el Consejo General de Ciudad, que es el órgano máximo de participación ciudadana y cuya función es la elaboración de recomendaciones en temas estratégicos de la ciudad como son el Plan Estratégico, el planeamiento urbanístico general, los criterios generales de los presupuestos municipales y los programas de actuación, análisis y seguimiento de las políticas públicas que afecten la ciudad, aunque también puede realizar otras funciones encomendadas por el alcalde o el Pleno municipal.

En 2015, se redacta las Bases Estratégicas de Santa Coloma de Gramenet, documento para la reflexión estratégica, en base al análisis cualititativo realizado.

La ciudad constituye una de las puertas de entrada a la ciudad de Barcelona. Santa Coloma está poco conectada con el Barcelonès norte. Hay que aprovechar las potencialidades y las sinergias que supone esta proximidad; siendo conscientes de los inconvenientes que puede conllevar ser una ciudad pequeña en comparación con la capital del país.

Muy buenas comunicaciones con la AMB y Barcelona: la Ronda Litoral, la Ronda de Arriba, el Metro (L1 y L9), etc. La llegada de la L9 en el municipio ha mejorado la movilidad urbana, si bien también ha facilitado la movilidad interurbana -principalmente los desplazamientos en Barcelona.

Ciudad compacta y densa. Tener un término municipal pequeño, urbano y sin suelo para el crecimiento comercial o industrial limita las posibilidades de la ciudad. El territorio, la orografía y la estructura urbana de la ciudad no han permitido el desarrollo de la industria en municipio. Sin embargo, la dimensión de la ciudad facilita el conocimiento entre personas y el establecimiento de relaciones sociales de proximidad.

Gran transformación urbana. Durante las últimas décadas se han construido nuevos equipamientos, se han puesto en funcionamiento servicios y recursos, se han promovido polvo de centralidad en la ciudad, se han mejorado numerosos espacios públicos y se han corregido déficits urbanísticos que han contribuido decisivamente a la cobertura de necesidades de la ciudadanía y la mejora de la calidad de vida.

Santa Coloma es muy diferente hoy a la de hace dos o tres décadas. La acción decidida para mejorar la ciudad de los diversos gobiernos democráticos, así como la movilización y la reivindicación vecinal han supuesto una mejora urbana muy sustancial, aunque que aún persistan algunas carencias.

El Parque Fluvial del Besòs constituye un importante activo para la ciudad. La recuperación ambiental del río Besòs han convertido este continuo urbano de espacios verdes en un espacio de socialización, actividades y uso ciudadano que, a la vez, facilita la interacción con las personas de los municipios metropolitanos vecinos.

Configuración de nuevos polos urbanos de centralidad gracias a la apertura de nuevos equipamientos. Son ejemplos el Mercado o la Biblioteca del Fondo, el Mercado Segarra o la futura pista de atletismo de Can Zam.

Uso intensivo del espacio público que conlleva una cierta degradación del entorno urbano. La intensidad de la vida en la calle, característica de la ciudad, unida a la elevada densidad de población, así como la falta de espacios de uso ciudadano en algunas zonas, contribuyen al desgaste y la degradación de los espacios públicos. Se constatan carencias en cuanto a espacios públicos y zonas de juego o espacios infantiles. Paralelamente se valora muy positivamente la política de cesión a las entidades de espacios vacíos o en desuso para desarrollar proyectos de huertos urbanos.

Deficiencias en relación al aparcamiento. Aunque la ciudad tiene un índice de motorización inferior en relación a otros municipios del AMB, la configuración de la trama urbana dificulta el aparcamiento en superficie. Los aparcamientos públicos de pago para uso privado tienen plazas disponibles, en parte porque la ciudadanía opta por no hacer frente a este gasto, lo que redobla la presión sobre las plazas de aparcamiento libre o de rotación.

Mejora de la imagen externa de la ciudad. Santa Coloma está superando la imagen de ciudad gris o mediocre que en el conjunto del área metropolitana se podía tener de ésta. la transformación urbana del municipio, simbolizada por la recuperación ambiental del río Besòs o el Parque Europa, entre otros, está contribuyendo.

Hoy Santa Coloma de Gramenet tiene una población de 116.950 habitantes y un parque residencial edificado de 45.901 viviendas, de las cuales 2.347 son unifamiliares, representando el 5,11% del total. Pero si algo caracteriza su parque de viviendas es la antiguedad. Más del 80% del total se edificaron entre los 60′ y los 70′. Desde entonces en los 80′ un 2,8% del total (1.272 viviendas), en los 90′ son 1.412 viviendas (el 3,1%) y en la década prodigiosa 2000-2009 son 2.873 viviendas (el 6,3% del total). Cuando se acaba el suelo vacante…

Las 10 líneas estratégicas que han regido el Plan de Acción Ambiental desde 1999 han sido las siguientes: 1. Disminución de los niveles de ruido, 2. Mejora de la calidad del aire, 3. Disminución del consumo de energias no renovables, 4. Mejora de la mobilidad, 5. Preservar y potenciar los Espacios Naturales del Municipio, 6. Reducción de la generación de residuos, 7. Potenciar el consum sostenible del aigua y mejora de la gestión de las aguas residuales, 8. Mejora de la estructura urbanística de la ciudad, 9. Mejora de la sensibilización, la educación y el civismo ambiental y 10. Restauración de la Organización municipal de cara a la implantación de la Agenda 21 local.
Cabe  destacar que la sensibilización y  educación ambiental se tiene que considerar com un aspecto clave a incluir en  cada línea estratégica.

Tenacidad, aún queda mucho por hacer, pero los principios sobre los que ha evolucionado en los últimos 25 años, son un paradigma, y para muchos, modelo de evolución, pese a nacer con condiciones muy contrarias en lo topográfico, y en su tamaño, desarrollista, hiperdenso, y siempre acogedor.


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


…seguiremos analizando en próximas entregas los 250 municipios mayores de España.