VALDEMORO, según Catastro, a 1.1.2015, por tamaño y fecha.

tabla VALDEMORO edad+tamaño edificaciontabla VALDEMORO  2.121996e-314dad+tamaño edificacion

Estos gráficos representan el Parque Residencial del municipio de VALDEMORO, Madrid..

Son los Bienes Inmuebles matriculados en el Catastro, clasificados por año de inscripción y por tamaño.

Cada barra horizontal representa una década, siendo la más reciente la inferior (2010′), y la más antigua la superior (1960-1969).

Cada color es un tamaño, del más cálido (<60 m2) al más frío (>180 m2).

La barra inferior (DELVI) representa el cálculo hecho desde Otropunto para la obtención de la Demanda Latente de Vivienda (la demanda latente: la configuran personas que no tienen vivienda y que por su perfil sociológico (edad) y socioeconómico (no están en desempleo) son potenciales compradores). Es una estimación del número máximo de viviendas que constituyen la demanda encubierta de una zona y que se basa en las personas con el perfil de los actuales compradores pero que todavía no han constituido un hogar.

VALDEMORO DELVIVALDEMORO PIRAMIDE.jpgTABLA VALDEMORO.jpgVALDEMORO CATASTRO 2014-2016Valdemoro INEValdemoro ALQUILER.jpg

Son datos fríos, sin cocinar.

Información para la toma de decisiones.

Información para el conocimiento.


Valdemoro GE1Valdemoro es un municipio de 64,2 km2 y una villa situados en el sur de la Comunidad de Madrid. Se encuentra a 27 kilómetros de la capital, en la comarca castellana de la Sagra, aunque generalmente es también incluido en el Área Metropolitana de Madrid.

Valdemoro se encuentra en la cuenca o región hidrográfica del Tajo en la vertiente sur de la cordillera Carpetovetónica. Su población se sitúa al oeste de su término municipal, “sobre la carretera que de Madrid dirige á Aranjuez”, entre dos valles; uno al sur y otro por el oeste. El primero es más extenso, uniéndose ambos para terminar en la vega del Jarama. En su término municipal nace el arroyo de La Cañada, actualmente sin cauce en la mayor parte del año, que desemboca en el río Jarama. Dicho río discurre en paralelo al término municipal, aunque sin llegar a entrar en él.

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La característica geográfica más sobresaliente de Valdemoro es la falta de cursos hidráulicos: el único existente es el arroyo de la Cañada con un pequeño afluente denominado de la Cárcava o Cárcaba, pero su parte occidental se encuentra dentro de la vega del Jarama, aunque sin regadíos, a la que se asoma con unos importantes riscos cortados (de gran valor ambiental), entre los que descuella el Castillejo. El resto del término lo constituyen tierras yesíferas de monótono relieve dedicadas al cultivo de secano -quedan algunos olivos y viñedos-, zonas yermas y escasos restos de monte de encina primitivo, sin más recursos forestales y reducido arbolado- a excepción de la finca del Juncarejo- Al sur del término destacan unos olivares de interés, catalogados como unidades ambientales de valor paisajístico. La abundancia de carbonato de cal y sílice y sulfato calizo cristalizado que forma las colinas proporciona, calcinado, un magnífico yeso, una de las producciones más significativas del término hasta mediados del siglo pasado.
TopografiaLas superficies llanas y deforestadas del término provienen de los usos productivos tradicionales: el cereal y el pastoreo de ovino. El arroyo de la Cañada divide el término en dos partes homogéneas: una al noreste, de mayor cota y variado relieve, con más interés paisajístico, y otra al suroeste, mas llana y soporte de los asentamientos de población y producción.

Son sus barrios: Río Nilo, Brezo, Campo Olivar, El Caracol, El Restón I, El Restón II, La Estación, La Villa, Las Vírgenes, Viva Verde, Las Comunidades y UDE Norte-Oeste.

El municipio de Valdemoro llegaba al siglo XIX inmerso en una profunda crisis económica que venía padeciendo ya desde la segunda mitad de la centuria anterior. Su economía se había basado, durante todo el Antiguo Régimen, en la producción agraria, extenuada a finales de la Edad Moderna debido a la falta de inversiones y al agotamiento de los terrenos. Unido al cultivo de cereales, vid y olivo se situaban las pequeñas explotaciones de yeso, de rendimiento variable. Durante el setecientos, con el fin de paliar la precaria situación, fue beneficiario de dos grandes proyectos industriales: uno en 1712, mediante la fundación de una fábrica de tejidos por un prócer de la localidad, D. José Aguado Correa, y otro en 1785, gracias al empeño de D. Pedro López de Lerena, ministro de Hacienda y natural de Valdemoro, consistente en revitalizar la antigua fábrica de Correa por medio de la Compañía de Lonjistas de Madrid. Lerena había promovido esta empresa motivado quizá por las doctrinas de su contemporáneo, el Conde de Campomanes, defensor a ultranza del restablecimiento industrial de los pueblos1 y apesadumbrado por la decadencia financiera de sus paisanos, dedicados únicamente a las escasas e improductivas labores agrarias. Merced a las Reales Cédulas emitidas por Carlos III, el 20.12.1785 y el 11.9.1787, se puso en marcha una nueva industria textil especializada en la fabricación de medias, gorros, guantes, cintería y listonería. La manufactura recibió un gran impulso en el comienzo, sus instalaciones demandaban mano de obra artesana al menos en veinte pueblos de los alrededores, además, contaba con almacenes asociados en Madrid, Medina de Rioseco, La Coruña, Aranjuez, Toledo, Sevilla y Cádiz. Mas, pese a los esfuerzos del ministerio en conseguir el beneplácito real y de la importante inversión realizada por la Compañía de Lonjistas materializada en la compra de utensilios valorados en 3 millones de reales, no se obtuvo el resultado esperado y la economía local fue cayendo en un declive cada vez más acusado.

La primera contienda bélica contemporánea, la Guerra de la Independencia, ocasionó una gran ruina en la localidad, tanto a nivel material como de bajas humanas. Las cifras demográficas más cercanas al conflicto que se pueden consultar indican una ligera variación en el número de habitantes, teniendo en cuenta la distancia de ambas con los puntos álgidos del enfrentamiento: el censo de Floridablanca, efectuado en 1786, cifra la población valdemoreña en 1.984 habitantes, años después de finalizar la invasión francesa, en 1828, se podían contabilizar 1.826 residentes. El debilitamiento económico generalizado, junto a los desastres de la posguerra, serían causas suficientes para ralentizar el proceso de recuperación.

Los fracasos empresariales del siglo XVIII dieron paso, en el XIX, a nuevos intentos de pequeños empresarios encaminados a establecer industrias de diverso tipo, con el propósito de contribuir a paliar la baja productividad obtenida en las explotaciones agropecuarias. Fábricas de jabón y lejía, de yeso mate (usado por los doradores), de cal o de cordelerías (aprovechando la materia prima del esparto, de gran abundancia en el término municipal), ayudaron a mejorar, en cierta medida, el precario nivel de vida de la población.

Con la ordenación territorial llevada a cabo por Javier de Burgos por mandato de Fernando VII, Valdemoro pasaba a formar parte de la recién creada provincia de Madrid en 1822. Los nuevos planteamientos políticos no repercutieron de forma proporcional a la mejora socioeconómica y son continuas las peticiones a la Diputación Provincial en demanda de ayuda financiera. Los Libros de Acuerdos concejiles refieren de modo incesante solicitudes monetarias a fin de costear diferentes obras de interés público por no tener el consistorio recursos para ello, igualmente aparecen con cierta frecuencia alusiones al déficit constante del presupuesto municipal. Circunstancia que se veía agravada por las distintas epidemias de cólera producidas en la primera mitad del siglo, siendo de mayor virulencia la de 1834 y la de 1855, ésta última afectó al 16% de la población y provocó la muerte de 152 personas. 

La llegada del ferrocarril en 1851, en contra de un posible avance para el pueblo, como sucedió en otros lugares, no supuso sino una fuente añadida de conflictos con sus habitantes, motivo por el cual su desarrollo urbano se expandió en sentido contrario al camino de hierro, hacia el oeste del término municipal. V. López y López de Lerena, A. De la CalleHernández y R. Baíllo, cronistas que escribieron sobre Valdemoro en el último cuarto del siglo XIX, se hicieron eco del efecto negativo que significó el trazado ferroviario entre los pobladores:

“La población en general ha perdido mucho en su riqueza por falta del uso de la carretera de Valencia y Andalucía, consistiendo ésta sólo en sus cereales, viñas y olivares … con la proximidad del ferro-carril, hace que aún sea asiento y descanso de esclarecidos literatos y poetas (Sres. Larra, Zumel, Bretón de los Herreros, Nandin, Cánovas, Frau y otros personajes), de rectos magistrados, de consejeros entendidos y de hombres políticos y financieros…”

“La carretera general de Andalucía, que se construyó en tiempos de Carlos III, ha dado a Valdemoro mucha riqueza con la fácil salida de granos y el producto que diariamente se dejaba en sus paradores y posadas, donde diariamente pernoctaban infinidad de transeúntes y trajineros … el ferrocarril, en cambio, mató todas sus ilusiones, razón por la cual no es extraño que los valdemoreños fuesen tan refractarios a su instalación, y que se opusieran (¡triste error!) a que pasase más cerca del pueblo según el primer trazado. Es lo cierto que, desde que se puso en explotación la vía férrea, ha venido acentuándose en notable decadencia la villa de Valdemoro”

lineamadridaranjuezf1.jpgLas obras del nuevo trazado ferroviario que enlazaría la capital madrileña con el Real Sitio de Aranjuez habían comenzado el 4.5.1846 a instancias del Marqués de Salamanca, bajo la dirección del ingeniero y director de caminos y canales D. Pedro Miranda, 5 meses después de constituirse una sociedad destinada a la construcción del camino de hierro. Desde el mismo momento en que se iniciaron los trabajos preliminares, empezaron los problemas con agricultores y ganaderos por el perjuicio que representaba para ellos el paso de la vía por sus tierras. Perjuicio que se traducía en la imposibilidad de atravesarla para realizar sus labores al otro lado de la misma, así como la dificultad del tránsito pecuario que también sufría las molestias del ruido del tren, llegando a padecer alteraciones de carácter físico que influían negativamente en la producción, según manifestaban los propietarios. El mismo año del comienzo de las obras de explanación tuvieron lugar las primeras reuniones entre la empresa constructora y los comisionados del ayuntamiento para llegar a un acuerdo en el establecimiento de los pasos a nivel, indispensables en la solución de conflictos. Entre los más importantes destacó el llamado Viaducto de los prados de Valdemoro, construido con objeto de canalizar la gran cantidad de agua que se acumulaba en el terreno (una de las zonas más bajas del término municipal) en la época de lluvias abundantes y también como paso inferior de los labradores y comunicación con los pueblos vecinos, Ciempozuelos y San Martín de la Vega. Entregas, Caceras, Buzanca y Fuente Nueva, además del paso superior del camino de Gózquez, sirvieron para cruzar de un lado a otro de la vía y fueron motivo de algunos querellas entre los vecinos y la compañía ferroviaria.

Las fuentes documentales relacionadas con el impacto del ferrocarril, conservadas en el Archivo Ferroviario, son abundantes y muestran multitud de altercados, latentes hasta bien avanzado el siglo XIX, disputas protagonizadas por los sectores económicos más afectados. Por un lado, aquellos que vivían de la agricultura y, por otro, los posaderos y mesoneros cuyos negocios se distribuían en los márgenes de la carretera de Andalucía y, como consecuencia del paso del tren por el término, vieron mermados considerablemente sus ingresos. Sin embargo, no todo fueron inconvenientes, ya que el trazado de la vía muy pronto sería aprovechado por ciertos estratos de la sociedad en beneficio propio. Unos mediante la compra de grandes fincas de recreo situadas a ambos lados del camino hacia la estación y que, por consiguiente, les otorgaba un lugar privilegiado de esparcimiento, cercano a un medio de transporte rápido para sus frecuentes viajes a la capital. Otros, gracias al establecimiento de fábricas y negocios diversos, en terrenos inmediatos a las instalaciones ferroviarias, conseguían que sus productos tuvieran una distribución al exterior fácil y cómoda, con el consiguiente aumento de ganancias. Una vez examinados los documentos, podemos constatar la puesta en funcionamiento de importantes empresas dedicadas a la extracción de piedra de yeso, tejares, bodegones y aparcamiento de tartanas destinadas a los viajeros, kioskos de refrescos, etc., muestras indudables del cambio experimentado por la población de Valdemoro a medida que el ingenio del ferrocarril fue confirmando su utilidad, hasta el punto de convertirse en un medio de transporte indispensable para los valdemoreños y así se comprueba en los libros de acuerdos concejiles correspondientes a las primeras décadas del siglo XX. El emplazamiento de una gran factoría de productos asfálticos en una vasta extensión de superficie anexa al tendido férreo durante la década de los 60′ ratificaba la creciente necesidad que tenían muchas empresas de contar con un medio de transporte para sus productos cercano, barato y ligero.

Pese a la progresiva transformación de mentalidad apreciada en los habitantes de la villa, la lejanía de la estación respecto al casco urbano (1 km) y el impedimento que suponía atravesar la carretera nacional de Andalucía, eje vertebral del caserío, representaron obstáculos insalvables en el asentamiento de nuevos barrios cercanos al ferrocarril. Entre los años 40′ y 50′ se empieza a apreciar un ligero aumento demográfico, la lenta recuperación de la guerra civil y el establecimiento de las primeras manufacturas de muebles en el municipio hacen inevitable la construcción de viviendas para los recién llegados. Es entonces cuando el Instituto Nacional de la Vivienda presenta un proyecto destinado a construir treinta y tres viviendas unifamiliares, en el camino de la Estación; proyecto que resulta novedoso pues hasta ahora se había desestimado la idea de residencia permanente en la zona. Mientras en el centro, norte y oeste de la población se iban edificando nuevos inmuebles de tipo colectivo, será el lustro de 1970 a 1975 el momento de renovado interés a cargo de promotoras inmobiliarias en los terrenos próximos a las vías del tren, sin llegar a ser realmente significativa la urbanización de unos terrenos distantes tan sólo dos centenares de metros y que constituyen un caso aislado hasta mediados de la década de los 90. Entre 1995 y 2000 las posibilidades de transporte ofrecidas por el ferrocarril, especialmente en los cinturones de cercanías de las grandes urbes, han propiciado una verdadera revolución urbanística en el entorno inmediato a la antigua Carretera de la Estación.

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Diversas instituciones de carácter religioso y militar se establecen en Valdemoro, una vez desaparecidos los Carmelitas Calzados, transformando el casco histórico y convirtiendo la villa en un centro de segundo orden de organismos colectivos de gran interés: destaca la transformación de la fábrica de paños en Compañía de Guardias Jóvenes; esta institución fue propuesta en 1853 por el dugue de Ahumada, fundador de la Guardia Civil, con el fin de educar a los hijos del Cuerpo, constituyéndose la casa central en la Corte, trasladada después a Pinto (en localización Inadecuada). Se procedió, dos años después, a la compra de la antigua fábrica de paños denominada Los Longuistas o Lonjistas, reformándose para el establecimiento en la misma de la Compañía en el año 1856-8. Según Baíllo, el edificio era del arquitecto provincial Bruno Fernández de los Ronderos, como el Asilo de Huérfanas del Juncarejo, de 1885, aunque no aparece representado en el plano que Anastasio de Lacalle publica en 1890. Realizado en ladrillo, se componía de dormitorios, comedores, aseos, clases, enfermerías, botiquín, talleres, gimnasio, estudios de música, biblioteca, picadero y caballerizas. Para la instalación del colegio se realizaron varias reformas de la fábrica y ampliaciones para conseguir más plazas, pues su capacidad inicial era de 300, alcanzándose con el edificio agrandado espacio para 435 alumnos y 40 empleados. Se componía de un cuerpo principal con dos plantas y dos alas de aparejo toledano que cierra un gran patio posterior, con una escultura del duque de Ahumada, antes situada frente a la fachada principal (actual plaza del Duque de Ahumada) donde había un jardín cercado con la escultura en el punto central, ampliado en 1945 y reformado recientemente. Se trasladó el Colegio a su ubicación actual, al norte del casco urbano, en 1972.

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El casco urbano evolucionó a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX hacia modelos urbanos, con manzanas cerradas de edificación continua, como muestra el plano del Instituto Geográfico y Estadístico de 1923, desapareciendo viario, como el callejón de Palacio en la finca de los Junquera, o fundiéndose propiedades para establecer las grandes fincas de las familias madrileñas que utilizaron Valdemoro como lugar de descanso y recreo (propiciadas por la cercanía de la capital y la creación de la línea férrea) situadas en la zona de la calle Grande y parte oriental del casco, la más cercana a la estación. Dos de las casas principales, en cambio, se situaron en puntos más alejados: la casa de Alarcón, en la misma calle Mediodía -hoy denominada Alarcón, en su honor- y la de Cánovas del Castillo, situada cerca de la ermita del Cristo de la Salud.

Sin duda alguna, uno de los fenómenos que más influyeron en el cambio del tejido urbano del siglo XIX y sobre todo del XX, mucho más denso y compacto que en centurias anteriores, fue la venta de 16 fincas tras la desamortización, pertenecientes al clero (excepto una): destacan una casa-corralillo, una casa en la calle Colegio perteneciente a los Jerónimos y otra en la calle del Cristo de la Salud; el convento de Carmelitas Calzados se cerró-aunque ya estaba arruinado en 1828, pero es nombrado todavía a finales del siglo XIX- permaneciendo abierto el de Santa Clara. El paso a manos particulares de la mayoría de estas propiedades y la donación posterior de las mismas a diversas órdenes religiosas, que asimismo construyeron y colmataron los terrenos y procedieron a su venta ya bien entrada la centuria pasada.

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IGN 1925 VALDEMORO

El primer tercio de siglo supuso para Valdemoro un cambio sustancial respecto a sus equipamientos y servicios urbanos: en cuanto a las infraestructuras básicas, en los plenos del Ayuntamiento se dedican partidas continuamente al mantenimiento de las calles, especialmente al paseo de la Estación, y ya en 1900 se construye una alcantarilla que discurre por la plaza del Esparto, calles Yuste e Infantas hasta la plaza Mayor. Otro servicio que se planteó en estos primeros años del siglo XX fue la sustitución del antiguo matadero municipal (contiguo a la población y sin las infraestructuras básicas, a pesar de su reciente construcción) con un nuevo proyecto del arquitecto Rafael Martínez Zapatero, del año 1915. La cuidada planta de 800 m establece una cruz a la que se le añaden lateralmente dos grandes corrales; los alzados, asimismo de interés, se conforman a partir de dos volúmenes maclados: uno de gran altura, donde se encuentra el ganado, y otro menor perpendicular, con oficinas y otras dependencias. Los detalles formales pertenecen a la arquitectura ecléctica del momento-apreciándose un cierto aire alpino- con cubiertas ligeras de teja plana y aleros de madera, grandes paños de ladrillo sobre zócalos enfoscados y banda de vanos en la parte elevada, así como un conjunto de elementos ornamentales al modo de la arquitectura industrial de la época. Se ubicaba en las inmediaciones de la estación, en los caminos que conducían a la dehesa boyal.

En la década de los 60′, Valdemoro seguía siendo fundamentalmente agrícola. Su territorio estaba dividido en 19 pagos o distritos agrícloas: Tenerías, Horcavieja, Espinillo, Cerro del Boticario, Alvarado, Valle de las Monjas, Valle del Infierno, Cuevecillas, Cabeza del Gato, Valdajos, Pocillos, Marguilla, Santiago, Tranzones, Valdereja, Cárcava, Portillo, Mira y Arboledas. Su industria se limitaba casi exclusivamente a las canteras de yeso que por falta de modernización tuvieron que ir cerrando. De todas ellas la más importante fue la denominada “La Integridad”.

En la década de los 80′ comenzaría un importante desarrollo tanto industrial como de infraestructuras del municipio que ocasionaría un importante aumento de la población. En los últimos 15 años ha sufrido un fuerte crecimiento demográfico, alcanzando en la actualidad los 72.854 habitantes (INE 2015). La cercanía a la capital ha propiciado el desarrollo demográfico y económico de la localidad. El incremento poblacional ha obligado a construir nuevas infraestructuras de transporte, así como educativas, sanitarias y de ocio.

La historia reciente del municipio se encuentra ligada a la Guardia Civil, ya que Valdemoro alberga el Colegio de Guardias Jóvenes “Duque de Ahumada”, centro de formación de los futuros miembros del cuerpo.

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La transformación urbana más importante de Valdemoro se ha producido en los últimos 25 años, tras formar parte del segundo cinturón industrial de Madrid; sin alcanzar el desarrollo de municipios más próximos a la capital, la imagen más patente es la corona en forma de U de bloques de vivienda colectiva en los desarrollos septentrional, occidental y oriental Las causas de la ralentización de su crecimiento, frente a otros municipios, son la mayor distancia a Madrid, la presencia de suelo abundante y barato en el área metropolitana inmediata y la falta de Infraestructuras de comunicación, hechos que han permitido que en los años 60′ se conservaran todavía muchas casas solariegas con jardines y que en 1974 el casco se mantuviera prácticamente Intacto (a excepción de algunas viviendas en altura entre medianerías y los bloques de la calle del Dr. Fleming, plaza de la Piña y camino de Parla, así como varias agrupaciones de casas bajas al sur, en torno a la fuente de la Villa).

El desarrollo de la villa en la segunda mitad del siglo XX ha seguido tres direcciones principales: la carretera de Torrejón de Velasco, la antigua carretera de Andalucía y la zona del Colegio de Guardias Jóvenes, al norte del casco. La carretera nacional y su variante han constituido un freno para el desarrollo oriental, hacia la estación, al tiempo que la topografía no favoreció en un principio el crecimiento hacia la vaguada meridional, por lo que el trazado se extendió hacia el noroeste. El nuevo crecimiento de Valdemoro se está dirigiendo en la actualidad, hacia el noroeste -UDE Norte-Oeste- apoyándose en la carretera nacional, en dirección sur, una vez superada la barrera física.

Si bien el ensanche del siglo XIX y primera mitad del XX, el más cercano al casco antiguo, se formalizó con manzana cerrada, el de la segunda mitad de la última centuria utilizó la tipología de bloque abierto, generalmente organizado en el borde por el viario de acceso a la villa, sin aparición de urbanizaciones alejadas del centro: por lo tanto, tiene un único núcleo urbano que Incluye casco, ensanches y suelos industriales al norte y al sur articulados por la carretera de Andalucía, con una extensión en 1993 de 508, 5 ha y más de un 60% dedicado a la industria.

La carretera nacional IV separa dos ciudades muy diferentes: la antigua, situada al oeste, de mayor extensión y crecimiento continuo hacia el norte y el sur hasta la M-404, y la nueva, entre dicha vía y el ferrocarril, de desarrollo reciente y con pocas expectativas de suelo y difíciles posibilidades de conexión con la ciudad primitiva. La línea de ferrocarril y la carretera M-404 se constituyen en límites del crecimiento de Valdemoro para evitar el deterioro de la estructura territorial.

El desarrollo del suelo residencial hacia su límite oriental (la nacional IV) y la colmatación del tejido industrial pueden saturar dicha vía y obligar a construir una circunvalación.

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El Plan Regional de Estrategia Territorial de la Consejería de Obras Públicas de la Comunidad de Madrid asigna a Valdemoro un carácter de “Foco Metropolitano de Actividad” ante la existencia del ferrocarril de cercanías y mejora de la accesibilidad de la zona con el nuevo vlario regional, M-50, que puede permitir el crecimiento productivo de tal forma que la mayor parte de su población pueda trabajar en el mismo municipio. Este Plan Regional promoclona el crecimiento residencial apoyado en la creación de un tejido empresarial que atraiga el consiguiente aumento de la demanda de trabajo. La evolución prevista implica un importante cambio cuantitativo y cualitativo, pues Valdemoro está destinada a convertirse en 5-10 años en una ciudad de tamaño medio con una población cercana a los 75.000 habitantes; este hecho requiere una reserva de suelo para grandes equipamientos y sistemas generales que ha obligado a las autoridades municipales a revisar el Plan General de Ordenación Urbana de 1992, cuya redacción fue, a su vez, forzada por el crecimiento de los últimos años, con el objetivo primordial del control del desarrollo edificatorio, tanto residencial como dotacional e industrial de la villa. Para ello se favoreció la inversión privada en áreas concretas de interés con dos claros objetivos: mejora de la calidad de vida y aprovechamiento de los recursos existentes.

Sin duda, el conjunto residencial e industrial de mayor importancia es el barrio del Restón, con 3 millones de m2 de suelo Industrial y 3.200 viviendas (casi 10.000 originalmente en el planeamiento municipal de 1987 (con la demolición para su desarrollo de una torre de 12 plantas perteneciente a este proyecto)). La creación de este conjunto residencial ha propiciado el surgimiento de equipamiento diverso, como el Centro de Barrio y la Concejalía de El Restón, el parque Lineal, los futuros Centro de Salud, la residencia de mayores, el centro de día y el Colegio Público de El Restón, así como la erección de una escultura de Lelro, denominada El Astronauta. Situado al sur del casco histórico de Valdemoro, el trazado del barrio del Restón se organiza a partir de una gran avenida, denominada de Extremadura, que surge como prolongación de la calle del Párroco Don Lorenzo y culmina en la M-404, eje de una parrilla ortogonal entre los antiguos caminos del Juncarejo e lllescas. El conjunto, ya finalizado, tiene prevista su ampliación con 2.100 viviendas en el llamado Paraje Merino.

Los otros dos grandes crecimientos previstos son El Caracol, junto al parque de Tierno Galván, al sur de la población, donde se construirán 1.185 viviendas servidas por un nuevo acceso a la NIV, y la UDE Norte-Oeste, cerca del Colegio de Guardias Jóvenes, con 4.100 viviendas más. En este punto, sobre la prolongación de la carretera de Parla, se construirá un centro comercial, una nueva estación de cercanías en el desdoblamiento de la línea de Pinto a Aranjuez y, más al norte, se organizará un viario de conexión con la carretera de acceso al parque de la Time Warner de San Martín de la Vega. En las tres actuaciones se han previsto nuevos equipamientos deportivos y zonas verdes. Los sectores industriales aprobados, los Yesares y la Carregüela, suman cerca de 700.000 m3 y gravitan en torno a la carretera de Andalucía.

En el año 1999 se revisa el Plan General para adaptarlo a los nuevos índices de crecimiento demográfico y desarrollo urbanístico”, que configura a Valdemoro como la “Puerta Sur de la subreglón Sur de la Comunidad de Madrid” a partir de los siguientes fines y objetivos principales: adecuar y adaptar el planeamiento municipal al modelo territorial, proteger el medio ambiente y los valores históricos y monumentales del municipio, consolidar el crecimiento de Valdemoro, obtener suelo para nuevos equipamientos e infraestructuras y promover viviendas de protección pública.

Las operaciones estratégicas de la Revisión del Plan General se centran en la revitalización del casco histórico y en la generación de un crecimiento sobre la ciudad existente, especialmente en la zona oeste y norte, a partir de Unidades de Desarrollo Equilibrado: remodelación de los polígonos industriales y nuevos crecimientos productivos, con vías de senvicio y nuevos accesos; remodelación del acceso y barrio de la Estación, introducción de equipamiento dotacional en El Prado, creación de una ronda de circunvalación y viario estructurante, establecimiento de un centro comercial y de ocio en la zona oeste, y, por último, conexión con el nuevo ferrocarril

Los sectores urbanos en los que se dividía Valdemoro en 1986 eran los siguientes: Casco Antiguo, La Piña, San Antón, Pza. Castilla, Duque de Ahumada, La Iglesia, Eras del Sol, Campo Olivar, Marquesa de Villa-Antonia, Puerta del Moro, San Vicente de Paúl, Egído del Cristo, Brezo, Nuevo Valdemoro, El Soto, Eras de la Cruz, La Rambla, Fuente de la Villa, Tinto Enrique, Eras de la Marquesa, El Puente, P° del Prado, P° de la Estación, La Portona, Guardia Civil, Río Nilo, Albresa, El Corte Inglés, Rompecubas y Valmor.

Animación: Valdemoro -1956/1975/1991/2006/2007/2008/2009/2011/2014.

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El municipio de Valdemoro se encuentra desde hace años inmerso en un proceso de desarrollo urbano de gran crecimiento, donde se demanda fundamentalmente tanto vivienda como suelo industrial. La configuración actual de la zona urbana está creada a partir de un núcleo histórico de calles estrechas y de trazado irregular, de difícil penetración, limitado por el este por la carretera de Andalucía, actual autovía A-4, a través de la cual se establecen las principales relaciones con el exterior. En él destaca un casco histórico protegido en el que se está renovando el parque de viviendas mediante demolición y edificación o reforma y conservación de los edificios existentes, con la obligación de mantener las alineaciones existentes, lo que condiciona sustancialmente la posibilidad de mejorar los trazados urbanos. La autovía A-4 y la línea de ferrocarril han sido los motores y límites del crecimiento urbano. Con el PGV por primera vez se localiza en el lado oriental de la línea ferroviaria una pieza de suelo residencial conviviendo con equipamientos deportivos y suelo industrial.

Polígonos de Valdemoro.pngApoyados en la autovía, surgen importantes desarrollos industriales (Albresa, La Postura, Almacenes de El Corte Inglés), por la zona norte del municipio, y otros algo más pequeños al sur (Valmor, Rompecubas). Paulatinamente el municipio va creciendo hacia el oeste y hacia el sur, apoyando diferentes piezas residenciales, acompañadas de suelo para equipamientos, zonas verdes y redes de infraestructuras de comunicación. Las principales vías de comunicación de los nuevos sectores se apoyan en la llamada vía de circunvalación, que constituye el eje de mayor capacidad, con 2 carriles por sentido de circulación y mediana en gran parte del recorrido y en vías de penetración al centro y a los ejes formados por las calles Río Manzanares, Parla, Libertad, Aguado, Illescas, Avda. del Mar Mediterráneo, Paseo del Juncarejo y Avda. de Europa.

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Durante 2004, el Ayuntamiento de Valdemoro procediá a la revisión del Plan General de Ordenación Urbana de la localidad, con la vista puesta en alcanzar, cuanto antes, los 100.000 habitantes. Situada en el kilómetro 27 de la carretera de Andalucía (A-4), en 1997 contaba con poco más de 21.000 habitantes. 6 años más tarde supera los 40.000 y antes de 15, de cumplirse las perspectivas, se situará en 113.000. Todo ello siempre y cuando el mercado inmobiliario local sea capaz de soportar la construcción de 2.000 viviendas anuales, el récord histórico durante el pasado ejercicio. Para ello, desde el punto de vista urbanístico, las 836 ha recalificadas para la construcción de 15.000 viviendas que contempló el Plan aprobado en el 2004 se verán ampliadas con otras 326 ha, de aprobarse en los términos previstos por el Ayuntamiento la revisión del Plan planteada. En definitiva, más de 1.150 ha de suelo sectorizado para alcanzar un parque residencial cercano a las 35.000 viviendas a finales de la próxima década (en 1996 contaba con poco más de 6.000 casas), complementado con un vertiginoso incremento de su actividad productiva gracias a las casi 580 ha de uso industrial.

El Majuelo Norte, Las Zanjas Norte y El Postiguillo – Sectores de VALDEMORO

Valdemoro tiene suelo en desarrollo para al menos otras 14.255 viviendas pendientes de las 24.025 previstas. 4.278.064 m2 de edificabilidad total prevista, 2.887186 m2 de edificabilidad total pendientes, de las cuales 2.799.201 m2 de edificabilidad residencial prevista y 1.494.766 m2 de edificabilidad residencial pendiente. Son al menos 6 grandes sectores, El Majuelo Norte (572.656 m2 de suelo para una edificabilidad de 263.509 m2 para 2.635 viviendas, con el 100% urbanizado y menos del 2% de las viviendas edificadas), El Majuelo Sur (349.412 m2 de suelo para 150.356 m2 de edificabilidad para 1.504 viviendas, sin urbanizar ni edificar), El Postiguillo (355.150 m2 de suelo para 155.283 m2 de edificabilidad para 1.558 viviendas, sin urbanizar ni edificar), Las Zanjas Norte (332.819 m2 de suelo para 158.391 m2 de edificabilidad para 1.584 viviendas, urbanizado al 100% y edificado el 36% de las viviendas), Las Zanjas Sur (208.027 m2 de suelo para 100.343 m2 de edificabilidad para 1.003 viviendas, urbanizado al 100% y edificadas o viviendas), Los Yesares (319.734 m2 de suelo para una edificabilidad de 130.113 m2 para 1.301 viviendas, sin urbanizar y edificadas 20 viviendas).

El Plan General de Valdemoro-2004 en vigor, que clasifica, califica y ordena urbanísticamente la totalidad del suelo del Municipio y cuya Revisión fue aprobada mediante Acuerdo de Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid de fecha 6.5.2004 (BOCM núm. 118 de 19.5.2004) y rectificada por errores con fecha 17 de marzo de 2005 (BOCM núm. 87 de 18.4.2005) y posteriores publicaciones de su contenido en BOCM núm. 161 de 9.7.2009 y BOCM núm. 245 de 15.10.2009).

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En sentencia de 4.5.2012 y notificación del día 30, la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJM anula la reclasificación a Urbano y Urbanizable de varios sectores que estaban clasificados en el P.G.O.U. del año 1999 como Suelo No Urbanizable de Especial Protección: terrenos localizados en la Finca El Espartal, Valderremata, Parque Bolitas del Airón y terrenos entre la Radial-4 y la M-404 que, en total, suman algo más de 600 hectáreas de terreno, casi el 10% del término municipal.

Se recupera así la protección para una importante extensión de suelo de enorme valor ambiental y queda desacreditada una forma de hacer urbanismo basada en la especulación.

Sin embargo, la estimación de la demanda presentada no es total, dejando todavía sin protección una zona en El Espartal, que anteriormente estaba clasificada como suelo no urbanizable común, hecho que mueve a la organización ecologista a seguir demandando su protección, en el futuro, frente a nuevos intentos de urbanización. También reiteran la exigencia de no ubicar la nueva EDAR en El Espartal, en unos terrenos que, tras la sentencia, quedan clasificados como no urbanizables de especial protección.

El experimento de la burbuja inmobiliaria en el municipio de Valdemoro ha sido nefasto y, a día de hoy, es un Ayuntamiento en situación de quiebra económica. Esta sentencia corrobora que los oscuros años del “ladrillazo” están llegando a su fin y con ello, el de una casta política más preocupada por contentar al poder económico, que a la ciudadanía a la que supuestamente representaban.

“El Alcalde de Valdemoro, José Miguel Moreno Torres, y el Consejero de Presidencia y presidente de ARPEGIO, Francisco Granados Lerena, firmaron el convenio para el desarrollo urbano de El Espartal, finca de 1.318 hectáreas de superficie y de gran valor ecológico. Promovida por la empresa ARPEGIO (Áreas de Promoción Empresarial, S.A.), organismo adscrito a la Consejería de Presidencia de la Comunidad de Madrid y actual propietaria de la finca de El Espartal, el nuevo desarrollo urbano estaría compuesto, básicamente, en la construcción de un mínimo de 6.100 viviendas, una ciudad deportiva (“la más grande del Sur”), nuevas infraestructuras de comunicaciones y una zona, aún sin definir, pero que en un principio estaba reservada para un campo de golf de 18 hoyos. ARPEGIO, se autodefine como “una empresa para la protección medioambiental…”… 

Así comenzaban los antecedentes del documento “Argumentos en contra del desarrollo urbano en El Espartal” de Valdemoro en 2006, firmado por Javier Cano Sánchez, Miembro de la Sociedad Española de Ornitología, Encargado del Área Importante para las Aves: Torrejón de Velasco-secanos de Valdemoro.

“Este proyecto, El Espartal de Valdemoro, emplazado sobre suelo calificado como urbanizable no sectorizado, formaría parte de un eje de actividad económica vertebrado por la construción de una nueva carretera y tendrían, por el norte, el parque temático “Warner Bros Park” de San Martín de la Vega (donde está previsto su ampliación con la construcción de complejos hoteleros y una zona comercial y de ocio) y, por el sur, el área del “Casino-Ciudad Jardín” de Aranjuez (en el que se contempla otra nueva actuación urbanística de gran envergadura).”

Concluía:

El actual modelo de desarrollo en Valdemoro, impulsado desde las administraciones local y autonómica, dista mucho de ser el más adecuado. El incontrolado crecimiento urbanístico que se está produciendo convertirá un pequeño y tranquilo núcleo urbano en una ciudad masificada, no exenta de tener los problemas que soportan las grandes ciudades de nuestro entorno. Se transformará gran parte de su territorio de forma irreversible, como consecuencia de las grandes infraestructuras, los proyectos urbanísticos y los nuevos polígonos industriales que están previstos construirse, lo que supondrá un cambio profundo de su paisaje, la alteración de su medio natural y la desaparición de numerosas poblaciones de fauna y flora, algunas de ellas incluidas en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de la Comunidad de Madrid. Por tanto, tenemos que cambiar la idea preconcebida por muchos ciudadanos e instituciones públicas de que el patrimonio natural de Valdemoro, constituido en su mayoría por secanos, olivares y cerros, no tiene más valor que el de la urbanización. El problema con las pequeñas cosas es que fácilmente pasan inadvertidas. Si las grandes son arrasadas, ¿qué esperanza hay para las pequeñas? ¿Cómo convencer a la gente, y a los políticos en especial, de la importancia de proteger la cada vez más deteriorada reserva de vida? De no remediarlo, será el final para varias poblaciones de animales salvajes, como los cernícalos primillas, los sisones, las avutardas y las gangas, que desaparecerán para siempre de este paraje, y la destrucción de un ecosistema, el estepario, que ha permanecido olvidado e infravalorado por todos. Su existencia supone una importante contribución paisajística y natural para Valdemoro, herencia de generaciones anteriores. Tal vez el último paraje solitario y tranquilo que nos queda. El mejor modo de salvar especies escasas y amenazadas es proteger los lugares donde viven. No lo vayamos a perder ahora.
Valdemoro GE3.jpgHoy Valdemoro tiene una población de 72.854 habitantes y un parque residencial edificado de 27.349 viviendas, de las cuales 4.106 viviendas son unifamiliares (el 15,01% del parque). Aquí la década prodigiosa 2000-2009 lo es con rotundidad. El 56% de las viviendas existentes en Valdemoro se han edificado entre 2000-2009, la friolera de 15.315 viviendas.

…Cuando llegó la crisis del ladrillo, en 2007, y la venta de terrenos municipales edificables dejó de nutrir las arcas del Ayuntamiento porque ya nadie (ni amigos ni enemigos) quería comprar parcelas ni construir, comenzaron las privatizaciones de los servicios públicos…

En la anterior legislatura (2011-2015) tuvo especial relevancia la operación Púnica, una operación contra la corrupción cuyo uno de sus epicentros fue la localidad, lo que provocó que el antiguo alcalde de la localidad entre 1999 y 2003 por el PP, Francisco Granados, fuera puesto en prisión sin fianza, y se desencadenara también la posterior entrada en prisión del también alcalde del PP José Carlos Boza. A junio del 2015 también se está investigando a otro ex-alcalde, José Miguel Moreno Torres, por su posible implicación en dicha operación Púnica.

“…El juez del caso Púnica sostiene que el exalcalde de Valdemoro José Miguel Moreno, del PP, actuó en connivencia con Granados para “dictar resoluciones injustas” en este Ayuntamiento en materia urbanística. Para ello, sostiene, Moreno usó información privilegiada gracias a la ayuda de funcionarios municipales como el entonces jefe del área de Contratación José Granados Lerena y Juan Luis Aguilera García. La red realizó pliegos a medida a cambio de dádivas para favorecer a los empresarios David Marjaliza, presunto conseguidor de Púnica; Ramiro Cid Sicluna y las constructoras Capita y Dico.

Granados y Marjaliza están imputados por los delitos de blanqueo de capitales, cohecho, tráfico de influencias, contra la Hacienda Pública, malversación de caudales públicos, prevaricación, falsificación documental y organización criminal. La red que dirigían se dedicaba, según la Audiencia, a “mover voluntades en varios Ayuntamientos” de la Comunidad de Madrid para obtener “cuantiosos beneficios ilegales” en la “contratación pública amañada” y la “espuria recalificación de terrenos”. Los beneficios, según la investigación, “eran trasladados a paraísos fiscales”.

Y ahora qué? El testamento de los últimos alcaldes en forma de urbanismo, recalificaciones, usos del suelo, convenios, Planes Generales está ahí. Los jueces, comenzarán a revisar causas, separar causas, sentenciar causas… Porque las causas de las “causas” no las correjirán los jueces. El territorio es el más afectado. Ahora son los ciudadanos vigilantes de la honrada gestión que han conferido por votación popular a los gestores municipales. Que no se olviden que son sólo esos, elegidos. Tiene un contrato de gestión, contrato temporal… claro está.


Cada mercado es local.

Cada municipio tiene su singularidad.

Cada municipio se retrata en su parque residencial.


Seguiremos analizando en próximas entregas los 250 municipios mayores de España